La OTAN aseguró que no existe ninguna disposición en sus tratados que prevea la suspensión o expulsión de alguno de los Estados miembro de la alianza militar, después de que se informara de que Estados Unidos podría intentar suspender a España por su posición ante la guerra con Irán.
La agencia de noticias Reuters citó a un funcionario estadounidense que dijo que un correo electrónico interno del Pentágono había sugerido medidas para que EE.UU. sancionara a los aliados que, a su juicio, no habían apoyado su campaña militar en Medio Oriente.
El correo electrónico también sugirió revisar la posición de Estados Unidos sobre la soberanía de Reino Unido sobre las Islas Malvinas/Falklands, en el Atlántico Sur, las cuales también son reclamadas por Argentina.
Un funcionario de la OTAN dijo a la BBC que el tratado fundacional de la alianza “no prevé ninguna disposición para la suspensión de los miembros de la alianza o su expulsión”.
El presidente de España, Pedro Sánchez, también ha desestimado estas informaciones.
La BBC se ha puesto en contacto con el Pentágono y el gobierno de Reino Unido para que hagan comentarios.
La posición de España y Reino Unido
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó más de una vez a los aliados de la OTAN por su renuencia a desempeñar un papel más importante tras el ataque de EE.UU. e Israel a Irán el 28 de febrero. Posteriormente, Irán restringió el transporte marítimo a través de la estratégica ruta del estrecho de Ormuz.
España se ha negado a permitir el uso de bases aéreas en su territorio para ataques contra Irán. Estados Unidos tiene dos bases militares en España, la Estación Naval de Rota y la Base Aérea de Morón.
El presidente español, Pedro Sánchez, dijo a los periodistas: “No trabajamos en base a correos electrónicos. Trabajamos con documentos oficiales y posiciones oficiales tomadas, en este caso, por el gobierno de Estados Unidos”.
Sánchez añadió que España apoya “la plena cooperación con sus aliados, pero siempre dentro del marco del derecho internacional”.
Reino Unido dijo que no es de su interés una mayor participación en la guerra.
Mientras tanto, el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, insistió en que una mayor participación en la guerra o en el actual bloqueo estadounidense de los puertos de Irán no es de interés para Reino Unido.
Reino Unido ha permitido que Estados Unidos utilice bases británicas para lanzar ataques en lugares en Irán utilizados para el bloqueo del estrecho de Ormuz y los aviones de la RAF (Real Fuerza Aérea) han participado en misiones para derribar drones iraníes.
Reino Unido, Francia y otros países han dicho que estarían dispuestos a colaborar para mantener abierto el estrecho de Hormuz, una ruta mundial clave para el transporte de petróleo, después de un alto el fuego duradero o el final de la guerra.
El viernes, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, utilizó una conferencia de prensa para volver a criticar a los aliados europeos por no ayudar a Washington en su guerra contra Irán.
“No contamos con Europa, pero necesitan el estrecho de Ormuz mucho más que nosotros. Tal vez deberían empezar a hablar menos y tener conferencias menos elegantes en Europa y conseguir un barco. Esta es mucho más su lucha que la nuestra”, dijo Hegseth.
“Europa y Asia se han beneficiado de nuestra protección durante décadas, pero el tiempo de vivir a costa de los demás ha terminado”, agregó.
El mes pasado, Trump dijo que siempre había considerado que la alianza de defensa de la OTAN era una “calle de un solo sentido”. “Los protegeremos, pero no harán nada por nosotros”, escribió.
Qué decía el correo electrónico
El correo electrónico interno del Pentágono señalaba que los derechos de acceso, emplazamiento y sobrevuelo (ABO) eran “solo el nivel mínimo absoluto para la OTAN”, según le dijo a Reuters un funcionario estadounidense que prefirió mantener el anonimato.
Como posible represalia por esta percibida falta de cooperación, en el correo electrónico se sugería reevaluar el apoyo diplomático estadounidense para las antiguas “posesiones imperiales” europeas, tales como las Islas Malvinas/Falkland, según Reuters.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, instó este viernes a los aliados de la OTAN a permanecer unidos tras el memorando del Pentágono, diciendo que la alianza es una “fuente de fuerza”.
“Debemos trabajar para fortalecer el pilar europeo de la OTAN… que debe complementar claramente el estadounidense”, dijo ante la prensa en una cumbre de la UE en Chipre.
La polémica surge de un correo electrónico interno del Pentágono.
Por su parte, un portavoz del gobierno alemán dijo que la membresía de España en la OTAN no estaba en duda.
“España es miembro de la OTAN. Y no veo ninguna razón por la que eso deba cambiar”, dijo el portavoz durante una conferencia de prensa habitual en Berlín.
Otra opción, descrita en el correo electrónico, planteaba impedir que los países “difíciles” ocupen puestos importantes dentro de la alianza, según el funcionario.
El funcionario dijo a Reuters que el memorando no sugería que Estados Unidos pudiera retirarse de la alianza, ni hablaba del cierre de bases en Europa.
En respuesta a la información de Reuters, el secretario de prensa del Pentágono, Kingsley Wilson, dijo que a pesar de “todo” lo que Estados Unidos ha hecho por sus aliados de la OTAN, ellos “no estaban allí para nosotros”.
“El Departamento de Guerra [Departamento de Defensa] se asegurará de que el presidente cuente con opciones creíbles para garantizar que nuestros aliados dejen de ser un tigre de papel y cumplan con su parte. No haremos más comentarios sobre las deliberaciones internas al respecto”, agregó.
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La vanidad entre los políticos varones no es nada nuevo, pues los grandes egos son tan comunes como las campañas de elecciones primarias.
Sin embargo, en el caso de los hombres del gobierno de Trump, el enfoque en su aspecto es una constante, y las declaraciones políticas y los comentarios en las redes sociales están impregnados de exhibiciones de fuerza física, frases de hombre rudo e ímpetu masculino.
Al mismo tiempo, esos principios tradicionales de masculinidad han ido acompañados de destellos de vulnerabilidad sobre el aspecto y la forma de vestir de los hombres: el otoño pasado, por ejemplo, el presidente se quejó de una foto de la revista Time que, según él, lo hacía parecer calvo.
“Me ‘borraron’ el pelo”, dijo el presidente en Truth Social, y añadió que la foto era “malísima y se merecen que lo haga notar”.
En diciembre, una serie de fotos para Vanity Fair –incluidos primeros planos del secretario de Estado Marco Rubio y del vicepresidente JD Vance– fueron duramente criticadas por Rubio, que las calificó de “deliberadamente manipuladas”. (La revista negó cualquier alteración de las fotos).
Además, las acusaciones de mala praxis fotográfica volvieron a surgir el mes pasado, cuando The Washington Post informó de que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, había prohibido a los fotógrafos de prensa asistir a las sesiones informativas sobre la guerra de Irán porque consideraba que sus fotos eran “poco favorecedoras”. (El Pentágono lo negó, señaló que se había acomodado a varios fotógrafos en sesiones informativas recientes y calificó de “falsa” la premisa del artículo del Post).
A pesar de todo lo que se dice sobre la cirugía estética inspirada en Mar-a-Lago para las mujeres del entorno de Trump, también destacan la atención prestada al ego masculino y los esfuerzos por salvaguardarlo.
“Son constantes intentos de cultivar una personalidad que, a sus ojos, parezca fuerte, poderosa, dominante y estoica”, afirmó Zac Seidler, psicólogo clínico y director mundial de investigación de Movember, organización benéfica para la salud masculina. “Pero una vez que rascas la superficie de eso, todo lo que ves es fragilidad”.
El presidente Donald Trump, por supuesto, lleva mucho tiempo obsesionado con la estética personal y es conocido por sus opiniones implacables y a veces ofensivas sobre la apariencia de las mujeres.
Sin embargo, Trump también ha normalizado la costumbre de hablar y criticar el aspecto de los hombres, con lo que ha inaugurado una nueva era de evaluaciones aduladoras y comentarios habituales sobre el aspecto de los miembros de su gabinete y de otras personas.
Anna Kelly, portavoz de la Casa Blanca, dijo que “el presidente Trump ha reunido al gobierno con más talento y logros de la historia”.
“Por si fuera poco”, añadió en un correo electrónico, “¡parecen salidos de un casting!”.
La atención prestada al aspecto físico podría considerarse parte de una tendencia más amplia entre los hombres –sobre todo los más jóvenes– que incluye ideas como el “lookmaxxing” (tratar de aumentar el atractivo propio mediante cirugías y otros métodos) y el “mogging” (dominar a otro hombre en apariencia), que se están filtrando constantemente por la llamada “andrósfera”.
Sea como sea, el interés de Trump por las imágenes externas ha sido adoptado e imitado por su personal, según Dan Cassino, profesor de gobierno y política en la Universidad Fairleigh Dickinson, que ha estudiado el enfoque del presidente sobre la masculinidad.
“Los hombres del gobierno de Trump están representando un tipo muy específico de masculinidad para intentar atraer a Trump”, afirmó Cassino.
Por supuesto, las mujeres en el mundo laboral han estado acostumbradas y preocupadas por los comentarios y juicios sobre su aspecto.
Ahora, al parecer, los hombres también lo están.
“Comentar el aspecto o la apariencia de alguien es una de las formas más básicas de juego de poder que tenemos”, dijo Rose Hackman, autora de “Emotional Labor”, un estudio sobre el papel, a menudo subestimado, de las mujeres en el lugar de trabajo y en otros ámbitos.
Hackman añadió que lo que Trump ha dicho sobre los hombres de su círculo íntimo “los reduce efectivamente a activos”, lo que puede “hacerlos sentir que tienen que estar saltando a su alrededor, o de lo contrario su estatus a sus ojos podría cambiar en cualquier momento”.
El propio Trump va casi siempre de traje y parece gustarle la formalidad de épocas anteriores. Cultiva una apariencia que refleja una aparente obsesión por la década de 1980, incluidos los trajes y las corbatas rojas que suelen llevar sus asesores más cercanos y el pelo peinado hacia atrás, al estilo Gordon Gekko (como el que luce actualmente Hegseth).
El presidente dijo que no quería que los miembros de su gabinete usaran zapatos deportivos y hace poco mostró su predilección por cierta marca de zapatos de vestir de 145 dólares, pues les compró pares a Rubio y a Vance. También tiene un claro aprecio por los hombres en buena forma física, y recientemente elogió los músculos de un linier de la Marina y de los agentes federales, y dijo que un luchador de la UFC era un “tipo guapísimo”, que “podría ser modelo”.
“Eres demasiado guapo para ser luchador”, le dijo Trump a Paulo Costa, que agradeció el cumplido.
Por otro lado, ese tipo de evaluación presidencial también puede desencadenar las inseguridades de los hombres, parte de “esta creencia generalizada de que debes tener un aspecto y una apariencia determinados o habrás fracasado”, explicó Seidler.
“Cuando la imagen se ve amenazada”, agregó, “todo el edificio se tambalea”.
Durante la última década, Trump ha hecho de sus evaluaciones estéticas una potente aunque burda herramienta política, y ha menospreciado a sus oponentes por todo, desde su peso (incluido Chris Christie, exgobernador de Nueva Jersey) hasta su estatura (se burló del congresista Adam Schiff, de California, a quien le dijo “pequeño”).
La teoría política de Trump parece sostener que ser menos atractivo, o imperfecto, es débil y, por tanto, marca a un perdedor. Es un punto de vista quizá extraído de su fijación con la televisión, donde el aspecto y la apariencia son primordiales.
Además, Trump, que también fue estrella de telerrealidad, lleva años premiando a las personas que le expresan su apoyo frente a las cámaras, sobre todo a las que combinan el aspecto de los presentadores de informativos con la soltura de los artistas.
Es una lista que incluye a Hegseth, antiguo presentador de Fox News; Sean Duffy, secretario de Transportes y antiguo participante en “Real World” de MTV; y Mehmet Oz, que se hizo famoso como médico televisivo antes de dirigir los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid.
Los presidentes han intentado a menudo proyectar fortaleza y restar importancia a sus retos físicos: Franklin Delano Roosevelt, por ejemplo, ocultó que iba en silla de ruedas. John F. Kennedy ocultó fuertes dolores y otras dolencias.
No obstante, Trump ha llevado ese control de imagen aún más lejos. Sus sustitutos pregonan con frecuencia su vitalidad, y el presidente se relaciona a menudo con hombres que muestran rasgos masculinos, como influencers musculosos.
Presentó a Hulk Hogan, el histriónico luchador profesional, en la Convención Nacional Republicana de 2024, donde se arrancó la camisa, y también encabezará –y promocionará– un combate de la UFC en la Casa Blanca en junio, tras un “seminario de entrenamiento exclusivo” que los luchadores celebraron con agentes del FBI en marzo.
El machismo del segundo mandato también es evidente en una serie de demostraciones al estilo rudo de un hombre de gimnasio, incluido un video reciente –duramente criticado por algunos demócratas– de Robert F. Kennedy Jr., secretario de Sanidad, y el veterano rapero Kid Rock, en el que se les ve haciendo ejercicio juntos.
Parece que Trump aplaude todo eso, a pesar de su propia aversión a ese tipo de actividades de macho alfa, pues, a excepción de sus frecuentes partidas de golf, Trump no hace ejercicio.
Al mismo tiempo, hay indicios de una inseguridad común en muchos hombres: la caída del cabello. Esas preocupaciones dieron lugar a las quejas de Trump sobre la portada de Time, así como a que utilizara un medicamento para el crecimiento del pelo y bromeara de vez en cuando sobre ocultar su “calva”.
Tom Wooldridge, decano fundador de la facultad de Psicología de la Universidad Golden Gate, que ha estudiado el impacto emocional de la calvicie, dijo que esos temores son a veces profundamente primarios.
“Muchos de nosotros morimos sin mucho pelo”, comentó Wooldridge. “Así que para muchos hombres es un símbolo de envejecimiento y mortalidad”.
Los expertos afirman que la masculinidad a menudo se “gana” de otros hombres. Evalúan constantemente la aparente hombría de los demás en función de ideales estereotipados como la dureza, la agresividad y la dominación, y, por extensión, la revocan cuando un hombre no supera esas pruebas subjetivas.
“Es frágil”, afirma Maryam Kouchaki, profesora de Gestión y Organizaciones de la Universidad Northwestern, que ha estudiado el fenómeno de lo que denomina “hombría precaria” en el lugar de trabajo. “Se pierde fácilmente”, dice.
Sin embargo, ese proceso de evaluación se ha sobrealimentado en la era Trump, dijo Michael Kimmel, autor de “Manhood in America”, y añadió que muchos miembros varones del gobierno de Trump parecen “disfrazarse de Rambo” para impresionar al presidente.
Parte de la adulación, presidencial o de otro tipo, no es más que política anticuada: elogiar a la gente como medio de congraciarse. El propio Trump sigue prodigándose en elogios, ya se trate del tamaño físico del equipo masculino de hockey de Estados Unidos o del atractivo de un veterano herido en el Estado de la Unión.
Dicho esto, el presidente también ha mostrado un atisbo ocasional de sensibilidad sobre el aspecto de otros hombres, como en febrero, cuando hizo una especie de cumplido a Santiago Peña, presidente de Paraguay, de 47 años, describiéndolo como un “tipo joven y guapo”.
“Siempre es agradable ser joven y guapo”, dijo el presidente. “Eso no significa que tengas que agradarnos”.
De izquierda a derecha, el presidente Donald Trump, el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth escuchan durante una reunión con la primera ministra de Japón Sanae Takaichi en el Despacho Oval de la Casa Blanca en Washington, el 19 de marzo de 2026. (Doug Mills/The New York Times)
El secretario de Defensa Pete Hegseth se refleja en una ventana mientras habla con los periodistas durante una rueda de prensa en el Pentágono en Arlington, Virginia, el 31 de marzo de 2026. (Eric Lee/The New York Times)
Maduro fue capturado por fuerzas de EE.UU. el 3 de enero de 2026.
Un soldado estadounidense que participó en la operación de captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, fue arrestado por presuntamente embolsarse más de US$400.000 al apostar porque el entonces gobernante venezolano perdería el poder en el portal Polymarket, anunció el Departamento de Justicia este jueves.
Según los investigadores, Gannon Ken Van Dyk apostó más de US$33.000 en este portal de predicción tan solo unas horas antes de que el presidente Donald Trump anunciara la captura de Maduro.
Según la acusación, el militar estadounidense se embolsó una ganancia neta de más de US$409.000 al pronosticar la caída de Maduro usando la información privilegiada que recibió como integrante del operativo que lo apresó.
El momento en el que se hizo la apuesta llamó de inmediato la atención y dio lugar a una investigación de varios meses sobre si se utilizó información privilegiada para realizarla.
“El anuncio de hoy deja claro que nadie está por encima de la ley y que este FBI hara lo que sea necesario para defender el país y salvaguardar los secretos de la nación”, dijo el director del FBI, Kash Patel.
El fiscal general en funciones, Todd Blanche, también hizo declaraciones en ese sentido. “A nuestros hombres y mujeres de uniforme se les confía información clasificada para cumplir su misión de la manera más efectiva y segura posible y tienen prohibido usar esa información altamente sensible para obtener un beneficio financiero personal”, dijo.
Intentó ocultar su rastro
Van Dyke ha sido acusado de cargos que incluyen el uso ilegal de información confidencial para beneficio personal, robo de información gubernamental no pública, fraude de materias primas y fraude electrónico.
Según los investigadores Van Dyke intentó ocultar las pruebas de las jugosas transacciones que había realizado tratando de eliminar su cuenta de Polymarket y cambiando la dirección de correo electrónico registrada en su cuenta de intercambio de criptomonedas, adonde había enviado lo que cobró de Polymarket.
“En lugar de salvaguardar esa información como era su obligación, Van Dyke decidió utilizar esa información clasificada para realizar transacciones en una plataforma de mercado de predicción para su beneficio personal”, señala el escrito de acusación. “Posteriormente, Van Dyke intentó ocultar su uso ilegal de información clasificada del gobierno de EE. UU. tratando de oscurecer el origen de sus ganancias ilícitas y de disfrazar su conexión con las cuentas vinculadas a las transacciones ilegales”, añade.
Solo horas antes de que el presidente Donald Trump anunciara que Maduro había sido capturado durante la “Operación Resolución Absoluta”, en cuya planificación y ejecución participó, Van Dyke realizó presuntamente una serie de apuestas en Polymarket sobre si Maduro sería destituido de su cargo antes del 31 de enero y si Estados Unidos invadiría Venezuela.
Aunque la acusación no entra en detalles sobre la participación del acusado en la incursión que derrocó y apresó a Maduro, los fiscales señalaron que fue fotografiado de uniforme y armado con un fusil en la cubierta del USS Iwo Jima, el barco al que Maduro fue trasladado tras su captura.
Según Polymarket, un operador que creó una cuenta en diciembre de 2025 apostó US$33.933 en cuatro predicciones relacionadas con la invasión estadounidense de Venezuela y la captura de Maduro. La mayor, una de US$32,537 a que Maduro dejaría el cargo antes del 31 de enero, le reportó una ganancia del 1,242%, el equivalente a US$404.222.
Polymarket afirmó en un comunicado en X que la empresa remitió las apuestas sospechosas al Departamento de Justicia y cooperó con la investigación.
“El tráfico de información privilegiada no tiene cabida en Polymarket. El arresto de hoy es la prueba de que el sistema funciona”, dijo la compañia en el comunicado.
El auge de Polymarket
Nicolás Maduro fue capturado el pasado 3 de enero por fuerzas de Estados Unidos, que lo trasladaron a territorio estadounidense para enfrentar cargos de narcoterrorismo.
Ganancias como las de Van Dyke generaron polémica en torno a Polymarket y otros portales de apuestas sobre escenarios futuros que han proliferado últimamente y dudas sobre la legalidad de algunas apuestas sospechosas de haberse basado en información privilegiada.
En otro de los casos que han llamado la atención, un usuario ganó US$550.000 en apuestas relacionadas con los ataques de Estados Unidos contra Irán que acabaron con la vida de su líder supremo, Alí Jameneí.
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Carlos Rodelo (izq.) y Jorge Cubillos en un hotel de Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo.
Durante ocho años, Jorge Cubillos se esforzó por construir una nueva vida en Estados Unidos tras huir de amenazas en Colombia.
Afirma que tenía permiso de trabajo, un proceso de asilo en marcha y expectativas de quedarse en el país.
Pero de repente fue deportado a África sin mayores explicaciones.
En entrevista con BBC Mundo desde la pequeña habitación de su hotel en Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo, asegura que está enfermo y desorientado, lejos de todo lo que conoce y de sus cuatro hijos y su esposa, a quienes dejó en el estado de Florida.
“Nunca pensé que terminaría en África. Pensé que eran solo amenazas”, afirma.
Cubillos forma parte de un grupo de 15 latinoamericanos que fueron deportados la semana pasada desde EE.UU. al Congo, en el marco de un controvertido acuerdo con países terceros firmado por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump.
Los migrantes y solicitantes de asilo son originarios de Colombia, Perú y Ecuador. Es el primer grupo que llega al Congo desde que se firmó el acuerdo.
El gobierno de la nación africana ha defendido su decisión de recibir a migrantes procedentes de terceros países como un compromiso con la dignidad humana, la protección de los derechos de los migrantes y la solidaridad internacional.
También ha reiterado que la estancia de estas personas en el país es temporal y que la acogida, el apoyo y la atención están siendo financiados por EE.UU.
Pero los migrantes y solicitantes de asilo entrevistados por BBC Mundo afirman que sus condiciones en el Congo están lejos de ser óptimas y que su salud se está deteriorando rápidamente.
Marta, quien no quiso revelar su verdadero nombre por miedo a represalias, cuenta que su calvario comenzó con la visita de un grupo de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Relata que el 13 de febrero, tras una larga batalla legal durante la que pasó 14 meses en detención y que incluyó un habeas corpus otorgado por un juez federal, fue liberada. Afirma que tenía un permiso de trabajo y seguía su proceso migratorio “de manera correcta”.
“Nos han vulnerado nuestros derechos humanos”
Pero el 2 de abril su destino cambió repentinamente.
Dice que ese día agentes del ICE llegaron a su casa en Texas, tocaron la puerta y le mostraron, a través del vidrio, una orden de supervisión con la que había sido liberada anteriormente. Le dijeron que solo necesitaban verificar su dirección.
“Yo no le vi ningún inconveniente y abrí la puerta”, recuerda.
El grupo de sudamericanos afirma que no se siente seguro en la capital congoleña.
Minutos después, le pidieron que los acompañara a una oficina para colocarle un monitor de GPS. No sospechó nada hasta que la esposaron.
La trasladaron al centro de detención de Bluebonnet, en Texas, donde permaneció tres días. Luego la llevaron al centro de Detención de Prairieland, en Alvarado.
Allí, según su testimonio, estuvo incomunicada durante casi dos días.
“Me encerraron en un cuarto, no me daban de comer ni agua. Hacía mucho frío”, relata.
Durante ese tiempo, sus familiares no lograban ubicarla en los registros oficiales.
“No aparecía en el sistema, porque nunca fui procesada”, afirma.
Después de que la vacunaran contra la fiebre amarilla y la trasladaron a Luisiana, le informaron que tenía un vuelo al Congo al día siguiente.
“Les dije que tenía miedo por la inseguridad y no me respondieron y pues aquí estoy, en el Congo. ¿Cómo me siento yo ahora? Pues siento que nos han vulnerado nuestros derechos humanos”, cuenta.
“Hay mucha desinformación en las redes sociales, dicen que somos unos criminales y que nos merecemos lo que nos está pasando, eso no está bien. La falta de información que hay en este lugar y no saber qué va a pasar con nosotros nos está afectando emocionalmente y psicológicamente”.
BBC Mundo contactó a la agencia ICE para solicitar comentarios sobre estas acusaciones, pero hasta el momento de la publicación de este artículo no habíamos recibido respuesta.
“Nos ha dado fiebre, vómitos y diarrea”
Hubert Tshiswaka, director del Instituto de Investigación sobre Derechos Humanos (IRDH), critica duramente el acuerdo entre el Congo y EE.UU., y lo considera contrario a los compromisos internacionales en materia de protección de los refugiados.
“No existe base legal para traer personas de otros países al Congo, especialmente de EE.UU.”, le dice a BBC Mundo el abogado experto en derechos humanos.
“Además, estas personas no han hecho nada malo aquí, por lo que tampoco hay base legal para mantenerlos detenidos”, añade.
El IRDH denuncia una violación del principio de no devolución, traslados forzosos contrarios al derecho internacional y la externalización de las obligaciones de Estados Unidos en materia de asilo.
Igualmente insta a la República Democrática del Congo a suspender el acuerdo con Washington.
En un comunicado, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) aseguró que el gobierno del Congo les pidió que les dieran asistencia humanitaria a 15 migrantes deportados por Estados Unidos el 17 de abril.
“La OIM también puede ofrecer el retorno voluntario asistido a aquellos migrantes que lo soliciten, de conformidad con su mandato y los marcos legales aplicables”, añadió.
El grupo de deportados afirma que en algunas ocasiones les han impedido abandonar las instalaciones del hotel y denuncian condiciones difíciles, como la falta de agua potable y cortes de electricidad.
“Estamos enfermos. Nos ha dado fiebre, vómitos y diarrea. Nos dicen que es normal y que el cuerpo simplemente se está adaptando a África”, señala Jorge.
La OIM declinó una solicitud de entrevista con BBC Mundo.
“Por las buenas o por las malas”
Carlos Rodelo llevaba tres años y medio en EE.UU., cuando el 4 de febrero de 2025, una jueza en Maryland le concedió protección bajo la Convención contra la Tortura (CAT).
Según relata, la jueza había dictaminado que podía permanecer en el país y no sería deportado, aunque no podía salir de territorio estadounidense.
Meses después le notificaron que debía presentarse el 4 de agosto en una oficina migratoria para firmar unos documentos.
Carlos Rodelo y Jorge Cubillos sentados afuera de su habitación en un hotel en Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo.
No era la primera vez que lo convocaban a una oficina migratoria, así que no vio nada raro.
“Pero cuando yo fui a la oficina apenas entré, vi que había tres agentes de ICE literalmente escondidos esperándome. Me dijeron que me iban a detener y que posiblemente me iban a deportar. Yo la verdad no entendía y yo les dije que yo tenía un asilo aprobado, que yo tenía una protección bajo la CAT”, cuenta.
Ese mismo día fue trasladado a una oficina en Baltimore, donde permaneció retenido en un cuarto, antes de ser enviado a Luisiana. Allí pasó ocho meses detenido.
Durante ese tiempo, asegura, presentó solicitudes de protección adicionales. Sin embargo, fue deportado antes de que un juez federal pudiera pronunciarse.
Su destino final lo supo horas antes del vuelo.
“Cuando me dijeron que me iban a mandar al Congo, yo les dije que no sabía ni qué era eso, ni dónde quedaba”, afirma.
“Me respondieron que me iban a llevar por las buenas o por las malas”.
“Más de 25 horas amarrados”
Los migrantes también describen el viaje como “inhumano”.
“Fue terrible. Fue agobiante porque pasamos más de 25 horas amarrados de cintura, manos y pies con una bolsa de papel que llevaba adentro una manzana, unas papas y un agua”, afirma Jorge Cubillos.
Otra colombiana que también prefirió guardar el anonimato afirma que fue deportada tras pasar varias semanas en el centro de detención de Eloy, en Arizona.
“Me convocaron a una oficina supuestamente para quitarme el GPS y cuando llegué me informaron que iba a quedar detenida porque habían conseguido un tercer país para mí”, cuenta.
Ella tiene dudas sobre si le gustaría regresar a EE.UU.
“No sé, porque después de todo lo que ha pasado y lo que he sufrido, ¿quién me asegura que no voy a volver a pasar por esto y que en un futuro me van a enviar a otro país?, añade.
Afirma que vivir actualmente Estados Unidos “da miedo” y que el gobierno del presidente Donald Trump actúa de manera inhumana.
“Me parece que es inhumano lo que está haciendo no solamente el presidente, sino también las personas que se están dejando manipular por él”, afirma.
“Porque siento que en ese gobierno son hay títeres manipulados por esta persona, que están deteniendo a la gente sin ninguna razón, sin ningún motivo, solamente porque quieren hacerlo y ya”, prosigue.
“Pasar tanto tiempo en detención sin haber cometido ningún delito es algo fuerte y las condiciones dentro de las detenciones, la verdad, no son las mejores”.
Lejos de sus países, sin una ruta clara y con escasa información sobre su futuro, el grupo describe una creciente sensación de abandono.
“Nos sentimos completamente a la deriva. No sabemos qué va a pasar con nosotros”, dice Marta.
Jorge Cubillos comparte esa incertidumbre y teme tanto por su futuro como por el de sus compañeros.
“Los solicitantes de asilo corremos riesgo en nuestros países”, explica. “Si a mí me ponen a escoger entre el Congo y Barranquilla, Colombia, que es de donde soy, escogería Barranquilla, porque aquí no estoy haciendo nada”.
“Pero volver a Barranquilla es poner mi vida en riesgo”.
La incertidumbre, sumada a las condiciones en las que se encuentran, ha ido desgastando al grupo. La sensación, cada vez más extendida, es la de estar atrapados en un limbo del que no saben cómo salir.
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El financiero estadounidense Jeffrey Epstein, conocido por sus delitos sexuales, alojó a mujeres que afirman que fueron abusadas por él en varios apartamentos de Londres durante los años posteriores a que la policía británica decidiera no investigarlo, según reveló una investigación de la BBC.
En los archivos de Epstein hemos encontrado pruebas de cuatro apartamentos alquilados en el acomodado distrito de Kensington y Chelsea, a través de recibos, correos electrónicos y extractos bancarios. Seis de las mujeres que vivían en ellos se han presentado desde entonces como víctimas de los abusos de Epstein.
Muchas de ellas, procedentes de Rusia, Europa del Este y otros lugares, fueron trasladadas a Reino Unido después de que la Policía Metropolitana de Londres decidiera no investigar la denuncia de Virginia Giuffre en 2015, en la que aseguraba haber sido víctima de trata internacional de personas.
La Policía Metropolitana declaró que siguió “líneas de investigación razonables” en aquel momento, entrevistando a Giuffre en varias ocasiones tras su denuncia y cooperando con los investigadores estadounidenses.
Según correos electrónicos incluidos en los archivos, algunas de las mujeres alojadas en los apartamentos de Londres fueron coaccionadas por Epstein para reclutar a otras para su red de trata sexual, además de ser transportadas regularmente a París en Eurostar para visitarlo.
La BBC examinó millones de páginas de documentos recopilados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos en su investigación sobre el desacreditado financiero, y publicados como parte de los archivos de Epstein, para reconstruir la imagen más detallada hasta la fecha de sus actividades en Reino Unido.
Esto evidencia que la red era más amplia de lo que se conocía hasta ahora, pues incluía más víctimas, una infraestructura consolidada con viviendas y el traslado frecuente de mujeres entre distintos países, y que siguió operando hasta la muerte de Epstein, pese a las advertencias a la policía británica.
No publicamos ningún detalle sobre las jóvenes para proteger su anonimato como víctimas de abuso sexual.
La investigación reveló que la policía británica tuvo otras oportunidades para abrir una averiguación sobre las actividades del desacreditado financiero en Reino Unido, más allá de la denuncia de Giuffre, quien afirmó haber sido víctima de trata y obligada a tener relaciones sexuales con Andrew Mountbatten-Windsor en 2001. Mountbatten-Windsor siempre ha negado cualquier delito.
Seis de las mujeres vivieron en los departamentos que Epstein tenía alquilados en Londres
A principios de 2020, una segunda mujer denunció ante la Policía Metropolitana haber sido víctima de abusos por parte de Epstein en Reino Unido, según ha constatado la BBC. No está claro si se tomaron medidas al respecto.
Las autoridades británicas también sabían en 2020, poco después de la muerte de Epstein en prisión, que el financiero había alquilado al menos uno de los apartamentos identificados por la BBC, según uno de los documentos que figuran en los archivos.
Tessa Gregory, abogada de derechos humanos del bufete británico Leigh Day, declaró a la BBC estar “estupefacta” por el hecho de que nunca se hubiera iniciado una investigación policial en Reino Unido, tras mostrarle ejemplos de nuestros hallazgos.
“Cuando existen denuncias creíbles de trata de personas, el Estado británico, incluso si no se presentan víctimas, tiene la obligación legal de llevar a cabo una investigación rápida, eficaz e independiente”, declaró.
La Policía Metropolitana afirmó: “Reconocemos nuestras obligaciones en virtud del artículo 4 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y confiamos en que se cumplieron”. El artículo 4 garantiza el derecho a la libertad frente a la esclavitud y el trabajo forzoso.
Tessa Gregory, abogada especializada en derechos humanos, aseguró que la policía británica estaba en la obligació de investigar las denuncias sobre Epstein.
Kevin Hyland, exdetective de alto rango de la Policía Metropolitana y primer Comisionado Independiente contra la Esclavitud de Reino Unido, comentó que la policía perdió oportunidades para investigar al delincuente sexual convicto.
“La gente está indignada porque alguien se presentó y dijo: ‘Fui víctima de trata por parte de este hombre’, y aun así se le permitió seguir actuando impunemente. ¿Quién en la policía tomó esa decisión?”, preguntó.
Hyland añadió que, según su experiencia investigando la trata de personas, los agentes podrían haber colaborado con las agencias de viajes para controlar las tarjetas de crédito y las direcciones IP —los identificadores únicos asignados a los dispositivos que utilizan internet— de las personas que reservaban billetes con frecuencia para grupos de mujeres solteras.
“Epstein está muerto. Pero está claro que no actuaba solo. ¿Quién más estaba involucrado y qué delitos podrían haber cometido? Y, por supuesto, lo más importante, ¿sigue ocurriendo esto con otras personas?”, se preguntó.
Epstein, el arrendador
Nuestra investigación reveló que apenas unos meses antes de su arresto por cargos de tráfico sexual de menores y de su muerte en prisión mientras esperaba juicio, Epstein se comunicaba por Skype con una joven rusa que vivía en uno de los apartamentos en Londres que él pagaba.
Le envió una imagen que no figura en los archivos, pero que parece ser una foto suya. La mujer, en tono de broma, le preguntó quién era el hombre apuesto de la foto.
Epstein respondió que era su casero, pero añadió que, a diferencia de la mayoría de los caseros, él pagaba el alquiler en lugar de cobrarlo.
Posteriormente, la mujer le pidió dinero a Epstein para pagar sus clases de inglés en Londres y para comprar cubiertos y muebles para el apartamento. También le pidió asesoramiento sobre visados para otra mujer rusa que iba a viajar a Londres.
El intercambio de 2019 revela cómo Epstein se mantuvo en contacto con las mujeres a las que alojó en Londres después de su arresto y hasta su muerte en prisión, y hasta qué punto estaba involucrado en los detalles de sus vidas.
A diferencia de las fotos publicadas en los archivos de Epstein, que a menudo tienen décadas de antigüedad, encontramos a las mujeres que él alojó en Londres en publicaciones de Instagram, en redes sociales rusas y en sesiones de fotos de alta costura.
En una de estas fotografías se ve el exterior del apartamento mencionado en la conversación de Skype. Al fondo se aprecia un timbre con el nombre del edificio, lo que nos permitió encontrar el contrato de alquiler en los archivos de Epstein.
Un envío de regalos registrado en los archivos nos condujo a otro apartamento.
Los detalles de otro más, alquilado entre 2018 y 2019, estaban ocultos en unas facturas de tarjetas de crédito. En ellas también se registraban los gastos diarios de la mujer que vivía allí, quien tenía su propia tarjeta en la cuenta de Epstein con una asignación mensual de US$2.000.
El cuarto apartamento se mencionaba en correos electrónicos entre Epstein, una de las mujeres y los agentes inmobiliarios.
La investigación reveló que Epstein tenía una gran operación en Reino Unido, país que visitó en reiteradas ocasiones.
A pesar de sus direcciones privilegiadas, los apartamentos a veces estaban abarrotados, y las mujeres tenían que dormir en sofás. En algunas ocasiones, Epstein reaccionaba con enojo cuando las mujeres se quejaban de las condiciones que tenían soportar, según muestran los correos electrónicos.
En un caso, Epstein afirmó que pagaría el alquiler de una mujer como un “regalo” si trabajaba para él durante seis meses, pero de lo contrario lo consideraría un préstamo que debía ser devuelto.
En otro mensaje, Epstein insultó a la mujer, la llamó “grosera” y aseguró que tenía un “comportamiento repugnante”, diciéndole que era una “mocosa que aún no asume responsabilidades”.
Otras mujeres que vivían en los apartamentos fueron obligadas a “trabajar” para él para expandir su red de trata sexual reclutando a otras mujeres, halló la BBC.
Una de ellas le envió a Epstein fotos de modelos “guapas” que acababa de conocer en Londres. Epstein indicó que aprobaba su apariencia y la mujer indicó que comprobaría si eran adecuadas para él. No está claro si alguna de estas modelos llegó a ser presentada a Epstein.
Epstein también pagó los estudios en Londres de al menos cinco mujeres, muchas de ellas con visados de estudiante en Reino Unido.
Los archivos muestran recibos de pagos de matrículas en academias de inglés y conversaciones con una mujer sobre una de las empresas de Epstein que actuaba como su patrocinadora financiera para un curso universitario de arte.
Traficadas por el Eurostar
Epstein utilizó el tren Eurostar para trasladar a algunas de estas mujeres y a otras dentro y fuera de Reino Unido sin interrupción hasta su arresto por las autoridades estadounidenses en julio de 2019. El número de billetes que compró para mujeres jóvenes aumentó progresivamente en los últimos años de su vida.
Descubrimos que Epstein compró al menos 53 billetes para llevar a mujeres entre Francia e Inglaterra entre 2011 y 2019, a veces aprovechando las tarifas reducidas para jóvenes menores de 25 años del Eurostar.
Los recibos en los archivos muestran que 33 de los billetes se compraron después de que Giuffre presentara su denuncia por trata de personas en 2015.
En los últimos seis meses de su vida, Epstein trasladó mujeres desde y hacia Londres en el Eurostar en diez ocasiones; una de ellas fue transportada a Londres solo 16 días antes de su arresto.
Algunas de las mujeres transportadas en el Eurostar posteriormente se presentaron como víctimas de Epstein, según nos confirmaron sus abogados.
Epstein, retratado junto al Museo de Louvre, empleó el Eurostart para llevar a mujeres entre Londres y París.
En febrero, la fiscalía de París abrió dos investigaciones sobre las actividades de Epstein en Francia, centradas en la trata de personas y el blanqueo de dinero. Las autoridades galas informaron que tres mujeres habían presentado denuncias contra personas del círculo de Epstein.
Además de la aparente trata de personas en tren, la BBC ha descubierto aún más vuelos privados y comerciales vinculados a Epstein con llegadas y salidas de Reino Unido, superando los 120 en total. El año pasado, informamos haber encontrado casi 90, algunos de los cuales transportaban a víctimas británicas de los abusos de Epstein.
¿Quiénes trabajaban para Epstein en Reino Unido?
La BBC ha identificado a varias personas en Reino Unido que trabajaron para Epstein y Ghislaine Maxwell, su cómplice en tráfico de personas y quien actualmente cumple una condena de 20 años en una prisión estadounidense.
Entre ellas se encuentra un hombre que creemos que era uno de los chóferes de Epstein y Maxwell, y una mujer que trabajaba como asistente de Maxwell.
Una mujer que, según se ha descrito, formaba parte del personal doméstico de Epstein durante la década de los 2000 también se mudó a Reino Unido y mantuvo un estrecho contacto con él.
El nombre de la mujer aparece en los archivos en facturas de envíos de FedEx y registros de vuelos, y solía escribirle correos electrónicos cariñosos a Epstein, en los que le decía en 2016: “Siempre pienso en ti. Con todo mi amor, siempre”.
Nos pusimos en contacto con estas personas para intentar averiguar qué sabían.
El chófer no respondió y nos bloqueó en WhatsApp. En la dirección de la exasistente de Maxwell, encontramos una casa vacía con escaleras de obra y sacos de escombros en el exterior.
En el bloque de apartamentos del este de Londres que creíamos que era la casa de la exempleada doméstica de Epstein, tocamos el timbre y preguntamos por ella.
“¿Quién?”, respondió. Tras repetir nuestra pregunta, la mujer dentro del apartamento solo dijo “Ooops” antes de quedarse en silencio. La luz de la cámara del timbre permaneció encendida, lo que indicaba que nos observaba.
Nunca nos preguntó por qué la BBC estaba en su puerta y no negó ser la persona que buscábamos. Dejamos una carta en su buzón con nuestros datos de contacto, pero no respondió.
¿Qué sabían las autoridades británicas?
En comunicados emitidos en 2016, 2019, 2021, 2022 y 2025, la Policía Metropolitana afirmó que creía que “otras autoridades internacionales estaban en mejor posición para avanzar” en las acusaciones contra Epstein.
La Policía Metropolitana declaró que los agentes interrogaron a Giuffre en tres ocasiones entre 2015 y 2016 y que contactaron con otras posibles víctimas, pero que “no se presentó ninguna acusación de conducta delictiva contra ningún individuo residente en Reino Unido”.
La policía afirmó que había “mantenido una estrecha colaboración con EE.UU. y otras autoridades pertinentes durante toda la investigación” para garantizar que “se identificaran todos los asuntos relacionados con Reino Unido y se considerara cualquier solicitud de apoyo”.
Otras autoridades británicas estaban al tanto de algunas de las actividades de Epstein en Reino Unido y las comunicaron al FBI, según revelan correos electrónicos en los archivos.
En un memorando de 2020 dirigido al FBI, la Agencia Nacional contra el Crimen (NCA, por sus siglas en inglés) destacó las acusaciones relacionadas con Epstein contra Clare Hazell, la condesa de Iveagh, una figura de la alta sociedad que se casó con un miembro de la familia Guinness y que, según se ha informado, viajó en el jet privado del financiero en más de 30 ocasiones.
El memorándum también señala que Hazell, quien falleció de cáncer cerebral el año pasado, fue acusada de abuso sexual por una persona cuyo nombre aparece censurado, pese a que la Policía Metropolitana había afirmado que no existían denuncias contra personas residentes en Reino Unido. Posteriormente, Virginia Giuffre hizo públicas acusaciones contra Hazell.
Los correos electrónicos incluidos en los archivos muestran además que la NCA envió información financiera sobre las transacciones de Epstein en Reino Unido al FBI ese mismo año. Entre ellas se encuentran pagos a una cuenta bancaria de Coutts para el alquiler de uno de los apartamentos de Chelsea donde alojaba a víctimas de abuso.
El excomisionado contra la Esclavitud de Reino Unido, Kevin Hyland, afirmó que la policía británica perdió muchas ocasiones para investigar a Epstein.
La NCA nos ha comunicado que no suele hacer comentarios sobre “el intercambio de información con socios internacionales”.
Por su parte, un vocero de la Policía Metropolitana afirmó que la institución estaba “plenamente comprometida”, junto con otras fuerzas, en el grupo del Consejo Nacional de Jefes de Policía creado tras la publicación de los archivos de Epstein.
Esto incluye una evaluación de la información que indica que los aeropuertos de Londres podrían haber sido utilizados como puntos de tránsito para facilitar la explotación sexual y la trata de personas, una investigación que aún está en curso, según la Policía Metropolitana.
La Policía Metropolitana no respondió directamente a nuestras conclusiones sobre los apartamentos de Londres y los billetes de Eurostar.
Lisa Phillips, sobreviviente de los abusos de Epstein, declaró la semana pasada a BBC Newsnight que muchas mujeres denunciaron los hechos en Reino Unido, ya sea a través de sus abogados, de la Policía Metropolitana o de las comisarías locales, y solicitó una investigación pública para esclarecer qué falló y cómo prevenirlo en el futuro.
Tessa Gregory, abogada de derechos humanos, afirmó que el Estado debía rendir cuentas y que una investigación pública reglamentaria tendría la facultad de obligar a declarar a los testigos y examinar estos asuntos en detalle.
“Cuando las acusaciones abarcan tantos años e involucran a figuras públicas e instituciones, probablemente existan cuestiones más amplias que el Estado también debe abordar, como por ejemplo, ¿cómo pudo esto pasar desapercibido durante tanto tiempo?”, declaró.
En enero, la BBC también informó que otra mujer alegaba haber sido enviada a Reino Unido por Epstein para tener relaciones sexuales con Mountbatten-Windsor.
Tras la publicación de los archivos de Epstein en enero, varias fuerzas policiales de Reino Unido, incluida la Policía Metropolitana, confirmaron que estaban realizando averiguaciones o evaluando la información antes de decidir si abrían una investigación.
Pero Hyland, excomisionado contra la esclavitud, declaró: “No sé qué es eso. O se investiga o no”.
El exfuncionario añadió que, con la denuncia de trata de personas y los detalles de las propiedades en Londres, había “más que suficiente para iniciar una investigación”.
La fundadora del Centro para la Justicia de las Mujeres, Harriet Wistrich, afirmó que la magnitud de las actividades de Epstein sugiere que podría existir un “miedo dentro de la policía a enfrentarse a quienes tienen contactos influyentes y poder”.
“Lo que vemos con Epstein es una organización extraordinaria, un crimen organizado presente en numerosos países, incluido Reino Unido, que permaneció prácticamente impune a pesar del número de víctimas”, declaró Wistrich al programa Today de BBC Radio 4.
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El gobierno británico ha declarado que la soberanía de las Islas Malvinas/Falklands “recae en el Reino Unido”, tras conocerse un informe que sugiere que Estados Unidos podría revisar su postura sobre la reclamación británica del territorio.
Se trata de un correo electrónico interno del Pentágono sobre el que informó Reuters. En él se indicaba que Estados Unidos estaba considerando opciones para penalizar a los aliados de la OTAN que, a su juicio, no apoyaron su guerra contra Irán.
Entre las opciones analizadas también se incluía la suspensión de España de su pertenecencia la OTAN por su oposición a la guerra.
Preguntado sobre el informe, un portavoz de Downing Street declaró: “Las Islas Malvinas/Falklands han votado abrumadoramente a favor de seguir siendo un territorio británico de ultramar, y siempre hemos defendido el derecho de los isleños a la autodeterminación y el hecho de que la soberanía reside en el Reino Unido”.
El portavoz oficial del primer ministro también afirmó que el gobierno “no podría ser más claro sobre la posición del Reino Unido” y que “la soberanía reside en el Reino Unido y el derecho de los isleños a la autodeterminación es primordial”.
Añadió: “Hemos expresado esta posición con anterioridad, de forma clara y constante, a sucesivas administraciones estadounidenses, y nada va a cambiar eso”.
BBC se puso en contacto con el Pentágono en relación con el correo electrónico en cuestión, pero no ha podido revisar el documento.
Preguntado sobre la posibilidad de que Estados Unidos presionara para la expulsión de España de la OTAN, un funcionario de la alianza militar declaró que el tratado fundacional de la organización “no prevé ninguna disposición para la suspensión de la membresía en la OTAN ni para la expulsión”.
Al poco de conocerse esta noticia, el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez dijo que en su gabinete “no nos basamos en correos electrónicos. Nos basamos en documentos oficiales y en las posiciones oficiales adoptadas, en este caso, por el gobierno de Estados Unidos”.
Las Islas Malvinas/Falklands, territorio británico de ultramar en el suroeste del océano Atlántico, siguen siendo objeto de una disputa de soberanía entre Gran Bretaña y Argentina.
En 1982, se desencadenó un conflicto cuando el dictador militar argentino Leopoldo Galtieri ordenó a las fuerzas armadas de su país invadir las islas.
El gobierno de la entonces primera ministra Margaret Thatcher envió una fuerza naval para recuperarlas.
Las fuerzas argentinas se rindieron, pero Argentina aún reclama la soberanía sobre las Malvinas, a las que denomina islas malvinas y que se encuentran a unos 480 kilómetros al este de Argentina.
Durante el conflicto, perdieron la vida 649 militares argentinos y 255 británicos, además de tres habitantes de las Islas Malvinas.
Aunque la Casa Blanca aún no se ha pronunciado sobre el informe, este podría convertirse en otro punto de fricción entre Estados Unidos y el Reino Unido en un momento de tensión diplomática.
El informe salió a la luz tres días antes de que el rey Carlos y la reina Camila viajaran a EE.UU., donde tenían previsto reunirse con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca.
Trump ha declarado anteriormente que no está satisfecho con el nivel de apoyo ofrecido por el Reino Unido durante su guerra en Irán, mientras que el primer ministro Keir Starmer ha afirmado repetidamente que Reino Unido no se verá involucrado en un conflicto de mayor envergadura.
En abril de 2024, el presidente argentino Javier Milei anunció que presentaría una hoja de ruta para la integración de las islas a Argentina. Un mes después, en declaraciones a la BBC, Milei afirmó que aceptaba que las Islas Malvinas/Falklands se encontraban actualmente bajo la jurisdicción del Reino Unido y que no existía una solución inmediata para cambiar su estatus.
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Nadie puede decir exactamente cuándo ocurrió, pero de repente China está por todas partes en Yakarta, la capital de Indonesia.
Autos compactos eléctricos chinos se abren paso por las calles. Los cosméticos chinos abarrotan las estanterías de las farmacias. Restaurantes chinos de hot pot y cadenas chinas de té con leche han proliferado por los numerosos centros comerciales de la ciudad.
“Todo es muy repentino: acaban de llegar a este país, todas las marcas, incluidos los automóviles y las bebidas, sin que nos diéramos cuenta”, dijo Kavin Hibrizy Pradipto Eska, quien recientemente hizo un viaje de horas desde su universidad hasta un salón del automóvil en el norte de Yakarta solo para admirar los automóviles chinos en exhibición.
Presionadas por consumidores cautelosos y austeros en su país, las empresas chinas se están expandiendo por todo el mundo –desde Brasil hasta los Emiratos Árabes Unidos– en busca de nuevos clientes. Indonesia, con su población joven y numerosa, es un objetivo obvio.
Pero el acercamiento es complicado. China ya es el mayor inversor en Indonesia y el principal comprador de sus recursos naturales, pero su presencia no siempre es bien recibida. Una avalancha de productos chinos baratos ha arrasado con empleos locales, y el sentimiento antichino, que ha estallado en disturbios en el pasado, sigue latente bajo la superficie.
Sin embargo, las marcas chinas se están ganando a los indonesios. Empresas como Mixue, Haidilao y BYD están cambiando la imagen que los indonesios tienen de China, y están ascendiendo mientras empresas estadounidenses como Starbucks y McDonald’s luchan por recuperar a los jóvenes indonesios, muchos de ellos musulmanes, que han estado boicoteando las marcas estadounidenses por el apoyo de Estados Unidos a los ataques mortales de Israel contra civiles en Gaza.
Durante décadas, China ha sido la fábrica mundial de artículos como aspiradoras, paraguas y sandalias. Pero en los últimos años, sus empresas se han convertido en nombres muy conocidos, impulsando un cambio tecnológico radical en sectores como los paneles solares y los vehículos eléctricos. Las empresas chinas ahora venden más de todo en el extranjero, enviando un tsunami de exportaciones a todos los rincones del mundo, pero especialmente al sudeste asiático.
Los mercados grandes y de rápido crecimiento como Indonesia son cada vez más vitales para las marcas chinas, ya que las barreras comerciales estadounidenses, incluidos los elevados aranceles y las restricciones a los fabricantes de automóviles chinos, cierran el que fue su mayor mercado de exportación.
Ese empuje hacia nuevos mercados ya está dando forma a las opciones de consumo de Kavin, de 20 años. Como estudiante universitario, aún no tiene ingresos. Pero cuando lo tenga, dijo, piensa comprarse un Tiggo, un híbrido del fabricante chino Chery, porque le parece atractivo y cuesta la mitad que otros coches extranjeros.
“Para mí, China es el futuro”, dijo Kavin, reconociendo que este sentimiento lo sorprende incluso a él. Dijo que antes asociaba los productos chinos con mala calidad, pero esa idea se ha desvanecido a medida que más marcas chinas han aparecido a su alrededor, a menudo a la vanguardia de la nueva tecnología.
Los vehículos eléctricos hicieron cambiar de opinión a Eski Badillah sobre las empresas chinas. Eski, de 35 años, es un gestor de cobranza de créditos que recupera motocicletas cuando los clientes se atrasan en los pagos. Empezó a notar que muchas de las que incautaba eran chinas.
“Antes, hace unos 20 años, la gente decía: ‘¿Qué es esto? Está hecho en China’”, dijo Eski una tarde reciente, sentado fuera de un local de Mixue, la cadena china de comida rápida, en un barrio residencial de Yakarta. “Probablemente nos reiríamos ante la idea de un coche o una moto de China”.
“Hoy en día, eso ha cambiado”, añadió. “La imagen de las marcas chinas se ha vuelto más positiva”. Cuando tenga dinero, dijo, piensa comprar un vehículo eléctrico de BYD.
BYD y Geely, otro importante fabricante de autos chino, enfrentan una intensa competencia en su país y un exceso de vehículos eléctricos sin vender. Para sobrevivir, se han expandido agresivamente hacia mercados extranjeros. En Europa y Estados Unidos, sus coches se han topado con una serie de barreras comerciales. Indonesia, en cambio, ofrece tasas impositivas preferenciales a los fabricantes dispuestos a construir fábricas en el país.
Los coches chinos son “los más innovadores y tienen más funciones”, dijo Bramantya Adji Pratama, de 27 años, empleado bancario que compartía hot pot con su pareja en un local de la franquicia china Haidilao en un día de semana reciente.
Cerca de allí, un empleado de Haidilao estiraba tiras de masa hasta convertirlas en fideos, moviéndose al ritmo de la música a todo volumen, parte del espectáculo que ha impulsado la popularidad de la cadena. Con 12 locales en Indonesia, Haidilao ha exportado algo más que comida, ofreciendo un nivel distintivo de servicio que incluye masajes y manicuras para los clientes en espera.
China también está exportando hábitos de consumo. Indonesia se ha convertido en uno de los mayores mercados mundiales de compras en directo en TikTok, propiedad de la empresa china ByteDance.
Al igual que muchos otros jóvenes indonesios que están atados a sus teléfonos y constantemente conectados a internet, Lutfiah, de 29 años, que responde a un solo nombre, descubrió la marca china de maquillaje Skintific a través de influentes de redes sociales, dijo. La marca organiza transmisiones en directo de horas de duración en las que los presentadores hacen demostraciones de productos, responden a preguntas y ofrecen descuentos.
“Mi forma de ver a China y a los chinos ha cambiado gracias a algunos de los productos que uso”, dijo.
Tauhid Ahmad, economista del Instituto de Economía del Desarrollo y Finanzas de Yakarta, dijo que la música y la cultura pop surcoreanas eran muy populares en Indonesia hace una década, pero que las series chinas las habían superado en popularidad en la actualidad. Dijo que muchos jeóvenes indonesios desconocían las tensiones históricas entre China e Indonesia.
“No conocen el pasado”, dijo. “Creen que China es buena porque es un país rico y tienen buena tecnología”.
Este cambio se está produciendo a medida que algunos consumidores jóvenes se alejan de las marcas estadounidenses. Las campañas de boicot contra McDonald’s, Starbucks y KFC se han difundido ampliamente en redes sociales, afectando las ventas y abriendo oportunidades para los competidores. La intensidad de la campaña de boicot ha disminuido desde que comenzó la guerra de Israel contra Hamás en 2023, pero muchos consumidores siguen evitando esas marcas.
En Yakarta, la aceptación de todo lo chino es visible en lugares como Glodok, el barrio chino de la ciudad, antaño conocido por sus tiendas de venta al por mayor de productos baratos. La zona ahora está abarrotada de cafeterías y puestos de comida, frente a fachadas restauradas y templos históricos.
Restu Ramadhani Putri, de 24 años, quiso visitar el barrio tras haberlo visto publicado en TikTok junto a impresionantes videos de las enormes autopistas, trenes e infraestructuras de China.
“Antes, si comprábamos algo de China, decíamos: ‘Uf, es de China’”, dijo Restu. “Ahora es como, ‘Guau, China es genial’”.
Alexandra Stevenson es la jefa del buró del Times de Shanghái, y reporta sobre la economía y sociedad de China.
Norman Rowe, cirujano plástico con consultas en Nueva York y Florida, anuncia en su sitio web que la cirugía de reducción mamaria suele costar entre 15.000 y 25.000 dólares.
Pero en la actualidad, su consultorio gana a veces 440.000 dólares por la intervención.
Rowe ha aprovechado al máximo un nuevo sistema de arbitraje, que forma parte de una importante ley de protección al consumidor que el Congreso aprobó en 2020 con mayorías bipartidistas. La Ley No Surprises (Sin Sorpresas) se diseñó para eliminar las facturas médicas sorpresa, para pacientes que acudían a urgencias y eran atendidos por un médico que no aceptaba su seguro.
La ley prohíbe a esos médicos fuera de la red facturar directamente a los pacientes. En su lugar, pueden presentar su caso ante un árbitro aprobado por el gobierno. Si ganan, la aseguradora del paciente tiene que pagar la cantidad deseada.
Según todos los indicios, la ley está protegiendo eficazmente a los pacientes de facturas de médicos que nunca eligieron. Pero también ha generado una costosa consecuencia imprevista: los médicos han inundado el sistema de arbitraje con millones de reclamaciones. La mayoría están ganando, a menudo cobrando honorarios cientos de veces superiores a los que podían negociar con las aseguradoras directamente o a los que podrían haber ganado de los pacientes antes de que se aprobara la ley.
“Sigo alegrándome de que hayamos aprobado la ley, porque hemos sacado a los consumidores de esto, pero tenemos que controlar este proceso de arbitraje”, dijo el representante Frank Pallone Jr, demócrata por Nueva Jersey, quien ayudó a negociar la ley.
Algunos planes de salud dijeron que habían aumentado las primas este año para cubrir los costos adicionales. El plan de salud United Service Workers, que cubre a 20.000 trabajadores de oficios de la zona de Nueva York, dijo que había aumentado las primas en 1,75 puntos porcentuales adicionales para compensar los laudos arbitrales y las tarifas asociadas. El sistema también ha enriquecido a una nueva clase de empresas especializadas, que ayudan a los médicos a navegar el proceso burocrático.
“Es una receta para elevar los costos de la atención médica”, dijo Karen Ignagni, presidenta ejecutiva de EmblemHealth, que demandó a Rowe en marzo, alegando que su uso del arbitraje equivalía a fraude. “No hay controles. No hay equilibrios. No hay supervisión”.
Cuando se aprobó la ley, los funcionarios del gobierno estimaron que unos 17.000 casos irían a arbitraje al año. En cambio, los médicos presentaron 1,2 millones de casos de este tipo en el primer semestre del año pasado, y ganaron alrededor del 88 por ciento de ellos.
A los árbitros también les va bien. Los honorarios que ganan por decidir los casos, que oscilan entre 425 y 1150 dólares por caso, se han acumulado. Ganaron 885 millones de dólares de 2022 a 2024.
En el arbitraje, médicos y aseguradoras proponen cada uno un precio por la atención, junto con argumentos de por qué es adecuado. Un árbitro debe elegir una de las dos cifras, y no hay posibilidad de apelar la decisión.
Los árbitros han aprobado repetidamente las propuestas de los médicos de precios extremadamente elevados para procedimientos médicos comunes, según los expedientes judiciales y un análisis de The New York Times de un amplio conjunto de datos públicos con información básica sobre cada litigio.
Un consultorio de neurocirugía de las afueras de Filadelfia acudió al arbitraje después de que el plan de salud Highmark ofreciera su pago estándar de 2660 dólares por un procedimiento diagnóstico para medir el flujo sanguíneo al cerebro. En su lugar, un árbitro le concedió 333.000 dólares. A un anestesiólogo de Nueva Jersey se le concedieron 14.560 dólares en 2025 por una inyección de esteroides guiada por rayos X.
Muchas reclamaciones que no deberían someterse a arbitraje, como las de pacientes cubiertos por los programas gubernamentales Medicare y Medicaid, avanzan de todos modos por el sistema. El reclamo del anestesista de Nueva Jersey involucraba a un paciente de un plan Medicare Advantage de UnitedHealthcare, según una demanda que UnitedHealth ha presentado para protestar contra la decisión de arbitraje.
La empresa de facturación del médico reconoció que el envío era un error e intentó retirarlo antes de la decisión. Pero su abogado, Eric Katz, dijo que el árbitro pensó claramente que el laudo era apropiado.
“Nadie puso una pistola en la cabeza de nadie”, dijo. “Si los planes tienen problemas con la forma en que se está gestionando, que lo planteen al Congreso”.
Especialidades médicas como la cirugía espinal y plástica, para las que las facturas sorpresa eran muy inusuales antes de la ley, ahora tienen con frecuencia casos en arbitraje, según los datos públicos. Algunos consultorios están utilizando la ley para obtener pagos elevados por atención médica rutinaria, incluidos ginecólogos que han ganado honorarios 600 veces superiores a los habituales por colocar dispositivos anticonceptivos intrauterinos, o DIU.
El dinero no siempre termina en manos de los médicos, sino que puede ir a parar a los propietarios de sus consultorios. El Times entrevistó a dos médicos que aparecen repetidamente en los archivos de datos públicos. Ambos dijeron que eran empleados asalariados y que no estaban implicados en las reclamaciones presentadas a su nombre.
El gobierno ha contratado a 15 empresas, algunas firmas especializadas y otras grandes contratistas, para arbitrar disputas de facturación. Los médicos y las aseguradoras pueden elegir una empresa si están de acuerdo, o se les asigna una al azar si no lo están.
Expertos en políticas de salud se han mostrado sorprendidos al ver resultados tan desproporcionados a favor de los médicos. Algunos sostienen que, como los árbitros cobran por caso, pueden tener un incentivo para dictar decisiones que hagan que los médicos vuelvan a recurrir a ellos.
También es posible que los árbitros, al igual que el público en general, prefieran a los médicos frente a las aseguradoras, dijo Matthew Fiedler, investigador de la Brookings Institution quien ha estudiado la ley. “Los árbitros son personas, y a la persona promedio le gustan los médicos”.
David Farber, abogado de la recién creada Coalición de Entidades Independientes de Resolución de Conflictos, grupo comercial que representa a algunas de las empresas de arbitraje, rebatió la idea de que los árbitros hayan actuado de forma incorrecta.
“Estamos haciendo nuestro trabajo”, dijo. “Y el trabajo se está llevando a cabo de acuerdo con la manera en que el Congreso diseñó el proceso”.
Los médicos sostienen que solo recurren al arbitraje cuando las aseguradoras ofrecen pagos irrazonablemente bajos.
“Tenemos una fuerte preferencia por estar dentro de la red con tarifas sostenibles”, dijo el doctor Richard Heller, vicepresidente sénior de Radiology Partners, que emplea a más de 4000 radiólogos. La empresa cuenta ahora con 150 empleados dedicados a presentar reclamaciones de arbitraje.
‘Llamativamente alto’
Rowe ha ejercido durante décadas en la Park Avenue de Nueva York y en Nueva Jersey. El invierno pasado abrió un consultorio en Palm Beach, a pocos kilómetros del complejo Mar-a-Lago del presidente Donald Trump. Justo antes de la toma de posesión, dijo a The New York Post que el consultorio se había visto invadido por clientes que querían verse bien cuando “tuvieran un encuentro cara a cara con el líder del mundo libre”.
Rowe no respondió a las múltiples solicitudes de comentarios del Times.
En las redes sociales, hace alarde de un estilo de vida lujoso. En una publicación de Instagram de febrero en la que detallaba su 60.º cumpleaños, contó con la actuación del rapero 50 Cent y una recreación en tarta de su Porsche antiguo de los años 50.
Las aseguradoras médicas no cubren muchos de los procedimientos electivos que ofrece Rowe, como el alargamiento de pene. Ese servicio se convirtió en una parte tan importante de su consulta que ha registrado los apodos “Dr. Pene” y “Doctor Pene“.
Las reducciones mamarias, sin embargo, son diferentes. A menudo se consideran médicamente necesarias porque pueden aliviar el dolor de espalda y de cuello.
Antes de la Ley No Surprises, el consultorio de Rowe estaba fuera de la red de EmblemHealth, pero aceptaba honorarios de 30.000 dólares o menos por cientos de cirugías de reducción mamaria, según afirma la demanda.
En 2024, según la demanda, comenzó a realizar de forma rutinaria cirugías a pacientes de EmblemHealth en hospitales que aceptaban los pagos dentro de la red de la aseguradora, aunque él seguía sin hacerlo.
En virtud de la Ley No Surprises, en estos casos los médicos pueden proporcionar a los pacientes un consentimiento informado que advierte sobre costos adicionales. Si los pacientes firman ese formulario, el médico tiene permiso para facturarles directamente.
Rowe no entrega ese consentimiento. Eso le permite llevar sus disputas sobre pagos a arbitraje.
Él y su consultorio han presentado más de 6000 reclamaciones de arbitraje, según un análisis de registros públicos del Centro de Reformas del Seguro Médico de la Universidad de Georgetown. Ha ganado más del 85 por ciento de sus casos.
La demanda ofrece detalles sobre cinco de esos casos, todos ellos por cirugías electivas de reducción mamaria.
En el primer caso, en noviembre de 2024, Rowe obtuvo un pago de 112.500 dólares que cubría su trabajo y el de un cirujano ayudante. En el quinto, a finales de diciembre de 2025, su consulta presentó y ganó demandas separadas para cada cirujano, por un total de 440.000 dólares. En total, la consulta ganó más de 1,4 millones de dólares solo por esas cinco operaciones.
La estrategia de EmblemHealth también cambió con el tiempo. Según la demanda, la empresa empezó con una contraoferta baja, de alrededor de 6000 dólares. Con el tiempo, intentó ofrecer honorarios de hasta 124.000 dólares, pero siguió perdiendo. Los abogados del plan también empezaron a incluir lenguaje en sus escritos afirmando que Rowe “tiene un patrón de explotación” del proceso.
Los escritos de Rowe ante el árbitro no son públicos, por lo que no está claro qué argumentos presenta exactamente para justificar las tarifas mucho más elevadas que reclamaba en el arbitraje. La ley indica que los árbitros deben considerar varios factores, incluido el precio habitual que pagan las aseguradoras, la experiencia del médico y la complejidad del paciente.
Elevance Health, otra aseguradora, dijo que las cirugías de reducción mamaria son ahora su categoría más costosa en reclamaciones de arbitraje. Ariel Bayewitz, vicepresidente de economía sanitaria de la compañía, dijo que una consulta de cirugía plástica en Connecticut ha incrementado sus ingresos por este procedimiento, comenzando en 70.000 dólares en 2024 y alcanzando los 440.000 dólares a finales del año pasado.
Michael Gottlieb, el abogado que gestiona las reclamaciones de arbitraje del doctor Rowe, se negó a comentar sobre el litigio en curso, pero defendió en términos generales que sus clientes busquen montos mucho más altos que los que suelen pagar las aseguradoras. Describió a los árbitros como “sorprendidos” por lo bajos que eran los pagos de los planes de salud.
“Cuando se enteran de pagos de tres cifras por cirugías masivas y complejas, y saben que pagan más a su plomero por arreglar un inodoro, tienden a inclinarse por las ofertas de los proveedores, aunque parezcan llamativamente altas”, dijo.
Se supone que las decisiones de arbitraje son vinculantes, pero Gottlieb dijo que los planes de salud a menudo se niegan a enviar el pago. Ha demandado a varias aseguradoras por este motivo.
En marzo, un médico al que representa recibió una carta del Plan de Salud de la Industria Cinematográfica, que proporciona cobertura a muchos trabajadores del cine. La carta, que el Times revisó, afirmaba que el plan no pagaría la cantidad fijada por un árbitro porque “no constituye un uso adecuado de los activos del plan”.
Silencio en el Congreso
Durante años, antes de la aprobación de la Ley No Surprises, la facturación sorpresa fue un tema urgente en el Congreso. Legisladores de ambos partidos denunciaron las elevadas facturas que emboscaban a los pacientes.
Pero hoy en Washington, rara vez se habla de los resultados inesperados de la ley. En cambio, muchos legisladores que trabajaron en la ley destacan el éxito de las protecciones al consumidor.
“Mi objetivo es garantizar que todo el mundo pueda recibir la atención que necesita sin preocuparse por el costo”, dijo Patty Murray, demócrata de Washington, quien ayudó a elaborar la ley.
El senador Bill Cassidy, republicano por Luisiana y médico, quien ayudó a redactar la ley, dijo que las grandes indemnizaciones eran señal de que las aseguradoras no estaban haciendo ofertas razonables.
“Si están ganando, es porque las aseguradoras no están volviendo con algo razonable”, dijo.
A finales de 2023, el gobierno de Biden propuso cambios en el sistema de arbitraje, incluido un mayor escrutinio de las reclamaciones no admisibles. El gobierno de Trump aún no ha implementado esas reformas.
Solo se ha presentado un proyecto de ley en el Congreso para modificar el arbitraje, y aumentaría las sanciones a las aseguradoras que no paguen rápidamente a los médicos una vez concluidos los casos.
Al ver poco movimiento en Washington, los planes de salud han recurrido a los tribunales. Han presentado al menos 20 demandas contra médicos y las empresas que utilizan para presentar reclamaciones.
Pero este mes los jueces de California y Florida desestimaron dos de esos casos, al considerar que el Congreso no pretendía que los jueces revisaran los laudos arbitrales.
Si una aseguradora cree que los médicos actúan indebidamente, escribió el juez de Florida, debe “plantear la cuestión” en el arbitraje.
Catie Edmondson colaboró con reportería.
Sarah Kliff es reportera de investigación de The New York Times y se especializa en el cuidado de la salud.
En los dos últimos años, un monstruo peludo con orejas de conejo y una feroz hilera de dientes afilados se convirtió en objeto de una locura mundial; los compradores hacían fila durante horas o pagaban cientos o miles de dólares por los Labubus más codiciados.
El auge convirtió a Pop Mart, la empresa china que vende Labubus, en una marca mundial. Sin embargo, una prueba realizada al muñeco –cuyos resultados fueron confirmados de forma independiente por The New York Times– demostró que la ropa de algunos Labubus contiene algodón procedente de la región de Sinkiang, al oeste de China, cuyo uso está prohibido por el gobierno estadounidense debido a su asociación con el trabajo forzado.
Para empresas como Pop Mart, vender productos que contienen algodón prohibido en Estados Unidos podría tener graves consecuencias. Las empresas que incumplan una ley de 2021 que restringe las importaciones de Sinkiang pueden ser incluidas en una lista negra que prohíbe todos sus productos. La proscripción no se aplica a los importadores que puedan demostrar que los productos no se fabricaron con trabajo forzado.
Una vocera de Pop Mart dijo que la empresa llevaría a cabo una investigación sobre la presencia de algodón de Sinkiang en sus cadenas de suministro, y agregó que esta se exigía a sí misma, y a sus proveedores, “los más altos estándares”. Pop Mart dijo que solo un pequeño porcentaje de sus muñecos utilizaba algodón para la ropa, y que estaba trabajando en un plan para utilizar materiales alternativos, en lugar de algodón, en sus productos para el mercado estadounidense.
Grupos sin fines de lucro han presentado información sobre el uso de algodón de Sinkiang por parte de Pop Mart y otras presuntas violaciones laborales en sus fábricas chinas a funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, la cual sería responsable de hacer cumplir una prohibición de importación.
La agencia no respondió a las solicitudes de comentarios.
La Campaña por los uigures, una organización sin fines de lucro con sede en Washington que se opone a la persecución de los uigures, un grupo étnico mayoritariamente musulmán concentrado en Sinkiang, encargó el año pasado una prueba del algodón en un Labubu.
Esa prueba fue realizada en junio por Testrigin Technology Center Limited, un centro de pruebas de productos de Taiwán. Los isótopos del algodón varían según dónde se cultive. El laboratorio Testrigin descubrió que las muestras de un muñeco Labubu contenían algodón cultivado en Sinkiang.
A finales del año pasado, el Times compró a varios minoristas 20 Labubus que según su descripción contenían algodón, y los sometió a un análisis independiente para identificar el origen de este material. Expertos independientes examinaron los muñecos para el Times, pero pidieron no ser identificados debido a lo delicado del tema.
Se identificó que las prendas de 16 de los 20 muñecos contenían algodón de Sinkiang, principalmente sus camisetas. Los muñecos en sí están hechos principalmente de poliéster, pero se ha descrito que la parte exterior de algunos de ellos, incluida la ropa, contiene algodón.
Los muñecos que contenían algodón de Sinkiang se compraron en Amazon, eBay, Shein, AliExpress y otros canales minoristas, así como directamente en Pop Mart. Eran de las líneas de Labubu llamadas Fall in the Wild y Flip With Me. Aunque los Labubus falsificados, conocidos como Lafufus, han proliferado en internet, cada uno de los muñecos analizados contenía un código QR que permitió al Times verificar que se trataba de un producto auténtico.
Con la oleada de interés mundial por los Labubus, el gobierno chino ha acogido a Pop Mart como un icono de la cultura pop china. Sin embargo, cualquier posible infracción legal por parte de una marca china tan popular podría ser una prueba para el gobierno de Donald Trump, el cual se ha mostrado cauteloso a la hora de incomodar a los dirigentes chinos antes de la visita que el presidente Trump tiene previsto realizar a Pekín el mes que viene.
Un portavoz de la Casa Blanca no se habló específicamente de los resultados de las pruebas, pero dijo que el gobierno vigilaba las infracciones legales por parte de los importadores y había iniciado una investigación más amplia sobre el comercio de bienes fabricados con trabajo forzado.
Pekín niega cualquier persecución de los habitantes de Sinkiang, donde más de la mitad de la población pertenece a grupos étnicos musulmanes. El gobierno describe los programas que lleva a cabo en Sinkiang como de mitigación de la pobreza, así como de lucha contra el terrorismo y el separatismo.
Sin embargo, grupos de derechos humanos y periodistas han documentado pruebas de trabajos forzados, esterilización forzosa y fuerte vigilancia de personas que no pertenecen a la etnia china han, que constituyen una mayoría en gran parte de China.
En enero, expertos de las Naciones Unidas dijeron que les preocupaba un patrón persistente de presuntos trabajos forzados impuestos por el Estado que afectaban a minorías étnicas en China, y afirmaron que la práctica podía equivaler a esclavitud y a un crimen de lesa humanidad.
En 2021, el Congreso aprobó la Ley de Prevención del Trabajo Forzado Uigur, la cual prohibía cualquier producto fabricado total o parcialmente en Sinkiang, a menos que el importador pudiera demostrar que no se había fabricado con trabajo forzado. El principal artífice de la ley fue Marco Rubio, crítico de China desde hace mucho tiempo, quien entonces era senador republicano y ahora es secretario de Estado. Él ha calificado de genocidio el trato que reciben los uigures.
La ley también estableció una “lista de entidades” de empresas de Sinkiang que utilizan trabajos forzados para extraer o fabricar bienes. Esa lista tiene 144 entradas, aunque no se han añadido nuevas empresas desde el gobierno de Biden.
Sinkiang produce más del 90 por ciento del algodón de China, y aproximadamente una quinta parte del algodón mundial en general. Anteriores investigaciones del Timesy otros medios descubrieron algodón de Sinkiang en las cadenas de suministro de muchos grandes minoristas, aunque el temor a las sanciones ha llevado a las empresas a adoptar un escrutinio más riguroso en los últimos años.
Liu Pengyu, portavoz de la embajada china en Washington, dijo que la Ley de Prevención del Trabajo Forzado Uigur era “una de las leyes más notorias y atroces del siglo XXI” y “una herramienta de los políticos estadounidenses para desestabilizar Sinkiang”.
Liu no abordó directamente los resultados de las pruebas ni la posibilidad de que algunos productos de Labubu infringieran la ley, pero dijo que China defendería los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas.
Rushan Abbas, fundador de la Campaña por los uigures, dijo que el objetivo del grupo era que se prohibieran los productos de Pop Mart en Estados Unidos. Abbas, quien es estadounidense de origen uigur, trabaja en favor de la población uigur. Su hermana desapareció en el noroeste de China hace casi ocho años.
El auge de los Labubus
A pesar de fabricar muchos de los juguetes, sofás y aparatos electrónicos del mundo, China ha tenido dificultades para crear marcas de consumo propias verdaderamente codiciadas. Por eso, la creciente popularidad del feo pero simpático Labubu –ahora en el centro de un nuevo largometraje de Sony— ha sido un triunfo poco común del poder blando chino.
El Labubu fue creado por un artista nacido en Hong Kong, Kasing Lung, quien se inspiró en su fascinación infantil por los elfos y troles del folclor nórdico. En 2019, Lung empezó a colaborar con Pop Mart, que había abierto en Pekín como tienda de variedades.
Pop Mart avivó el interés por los Labubus al vender los muñecos en lo que se conoce como cajas ciegas, un formato popular en China en el que los consumidores no saben qué muñeco adquirieron hasta que abren el paquete. Un Labubu suele costar entre 20 y 40 dólares en el sitio web de Pop Mart, aunque algunos se venden por mucho más en sitios de reventa.
Pop Mart se ha expandido en Estados Unidos mediante una mezcla de tiendas normales y “robotiendas”; básicamente, máquinas expendedoras de Labubus. Aunque la mayor parte del negocio de Pop Mart procede de China, los ingresos procedentes del continente americano aumentaron más del 700 por ciento el año pasado, y representaron el 18 por ciento de las ventas totales.
Entre sus fans se cuentan celebridades como Rihanna y Kim Kardashian y la estrella del tenis Naomi Osaka, quien generó titulares el pasado agosto en el Abierto de Estados Unidos cuando mostró un muñeco estilo Labubu al que llamó “Billie Jean Bling”.
Pero el auge de los Labubus podría haber empezado a desvanecerse. A pesar de su excepcional 2025, las acciones de la empresa cayeron el mes pasado ante la presión por encontrar su próximo producto de éxito. Puede que se enfrente a más retos si su aparente uso de algodón de Sinkiang provoca una reacción adversa.
Utilizando la información de las etiquetas y las cajas de los muñecos, el Times rastreó los 16 Labubus que contenían algodón de Sinkiang hasta tres fábricas distintas del sudeste de China que eran gestionadas por contratistas externos.
Una de estas fábricas se encuentra en un parque industrial de la provincia de Jiangxi. China Labor Watch, una organización sin fines de lucro, realizó decenas de entrevistas el año pasado en la fábrica, que emplea a más de 4000 personas. En un informe publicado en enero, el grupo documentó lo que afirmó que eran diversas violaciones de la legislación laboral, incluida la falta de protección para los trabajadores menores de edad y personas que trabajan sin contratos adecuados.
La portavoz de Pop Mart dijo que había llevado a cabo una auditoría independiente de la fábrica tras el informe de China Labor Watch.
Varios legisladores a quienes se informó de los resultados de las pruebas pidieron que se bloqueara la entrada de Labubus en Estados Unidos. El representante John Moolenaar por Míchigan, presidente republicano del Comité Selecto sobre China de la Cámara de Representantes, calificó la situación de “poco sorprendente e inaceptable”, mientras que el representante Ro Khanna por California, el demócrata de mayor rango del comité, dijo que era una prueba de la incapacidad del gobierno de Trump para hacer cumplir las leyes comerciales.
“Pop Mart debería demostrar que todos sus muñecos en Estados Unidos están libres de mano de obra esclava”, dijo el representante Christopher Smith, por Nueva Jersey, republicano y copresidente de la Comisión Ejecutiva del Congreso sobre China. “Si no pueden, las aduanas tienen autoridad para detener todas las importaciones de Labubu, y les pediré que lo hagan”.
La Ley de Prevención del Trabajo Forzado Uigur rara vez se ha utilizado contra empresas de consumo, y nunca para un producto tan viral como los Labubus, dijo Adrian Zenz, experto en trabajo forzado uigur.
Según la ley, si un grupo interinstitucional del gobierno examina las pruebas y considera que una empresa ha infringido la ley, puede añadirla a una lista de sanciones que ilegalizaría la importación de cualquiera de sus productos. Los funcionarios de aduanas también pueden retener los envíos de la empresa y exigir una contabilidad de su cadena de suministro, dijo.
Xinyun Wu colaboró con investigación desde Taipéi.
Ana Swanson cubre temas de comercio y economía internacional para The Times y reside en Washington. Lleva más de una década trabajando como periodista.
Sapna Maheshwari informa sobre TikTok, la tecnología y las empresas de medios emergentes. Ha sido reportera de negocios durante más de una década. Contáctala en sapna@nytimes.com
Meaghan Tobin radica en Taipéi, y cubre temas de negocios y tecnología en Asia, con especial atención a China.
Xinyun Wu colaboró con investigación desde Taipéi.
En San Francisco, Andon Market se anuncia como la primera boutique minorista gestionada por un agente de inteligencia artificial. Hasta ahora, el inventario parece arbitrario y hay demasiadas velas.
Hay algo que no cuadra en Andon Market.
Los escaparates están vacíos y faltan los letreros en la fachada. En el interior, hay dos cajas de una imitación del juego Conecta 4 y cuatro ejemplares de un libro sobre hongos. Un pequeño cuenco contiene barajas de cartas y otro, incienso.
Y hay velas, muchas velas, de todas las formas, tamaños y olores.
No hay etiquetas con los precios, y una vez que preguntas por ellos, parecen terriblemente elevados, incluso para San Francisco.
La peculiaridad podría deberse a quién organizó todo esto. O, para ser más exactos, a qué organizó todo esto: un agente de inteligencia artificial.
A lo largo de Union Street, un elegante tramo conocido por sus estudios de yoga, joyerías y cafeterías con mesas en la acera, cerca del paseo marítimo del norte, Andon Market se anuncia como la primera tienda minorista del mundo gestionada por inteligencia artificial, en concreto por un agente llamado Luna.
El experimento –algunos podrían llamarlo truco publicitario– procede de Andon Labs, que lleva a cabo pruebas para ver si los agentes de IA pueden dirigir empresas del mundo real. La empresa ha examinado anteriormente si los bots pueden gestionar máquinas expendedoras, emisoras de radio y robots domésticos.
Desde su apertura el 10 de abril, la tienda ha funcionado con muchas dificultades. Mientras los humanos se preparan para que la IA les robe el trabajo o lance armas militares, puede resultar tranquilizador saber que Luna ha tenido problemas con los horarios de los empleados y no puede dejar de pedir velas.
Lukas Petersson y Axel Backlund, quienes fundaron Andon Labs, dijeron que querían ver qué ocurre cuando un agente de IA gestiona a humanos en un experimento controlado antes de que esta práctica se generalice. Firmaron un contrato de alquiler de tres años para la tienda por 7500 dólares al mes, ingresaron 100.000 dólares en una cuenta bancaria y entregaron una tarjeta de débito a Luna, que funciona con Claude Sonnet 4.6 de Anthropic.
Le encomendaron una misión: obtener ganancias.
Los fundadores dijeron que, después de firmar el contrato de arrendamiento y aportar el capital inicial, Luna hizo gran parte del resto. Encontró contratistas y pintores, publicó ofertas de empleo para trabajadores del comercio minorista y entrevistó a candidatos.
Francamente, necesita humanos. No puede colocar los artículos en las estanterías, abrir la tienda ni protegerla contra los ladrones.
Los fundadores dijeron que estaban impresionados con el manual del empleado de Luna, pero no tanto con su memoria. Luna encargó 1000 tapas de inodoro para el baño de los empleados, y luego las incluyó como mercancía. Esto desorganizó tanto los horarios de los empleados que la tienda ha tenido que permanecer cerrada los últimos tres días.
Uno de los empleados de Luna, Felix Johnson, de 30 años y originario de San Francisco, dijo la semana pasada que llevaba mucho tiempo trabajando en el comercio minorista y que pensaba que el auge de la tecnología, incluido el actual impulsado por la IA, ha sido en su mayor parte negativo para su ciudad natal. Dijo que depende de un bono de vivienda para permanecer en la ciudad.
“Es bien sabido que la ciudad se ha vendido a la tecnología”, dijo. “San Francisco es una ciudad fantasma en cuanto a cultura”.
Sabe que puede sonar extraño, dado que acaba de aceptar trabajar para un agente de IA por 24 dólares la hora sin prestaciones de salud.
“La vida está llena de doble moral”, dijo riendo.
Se comunica con Luna a través de Slack y dijo que el agente de IA se pone en contacto con frecuencia y utiliza un tono amable. Sus elecciones de inventario, sin embargo, son “muy caóticas”, dijo.
Además de todas las velas, hay barritas de granola, tarros de miel y una colección aleatoria de libros. Luna también diseñó el logotipo de la tienda, una cara sonriente, que aparece en camisetas, sudaderas y tazas. Algunas de ellas no se imprimieron correctamente y solo parecen círculos.
Los fundadores reconocieron que no utilizaron etiquetas con los precios para que los clientes tuvieran que interactuar con Luna. Para saber cuánto cuestan los artículos, hay que descolgar un auricular telefónico conectado a un iPad. “Hola, ¿qué tal?”, dice una voz automatizada. “¿Qué elegiste hoy?”.
¿Una taza blanca con el logotipo de la cara sonriente? “¡Buena elección!”, dice Luna. “¡Son 28 dólares!”. ¿Un puñado de pistaches? “¡Buena elección! Son 14 dólares”. ¿Una barra de jabón? “¡Buena elección! Son 10 dólares”.
Una pareja procedente de Sídney, Australia, dijo que habían utilizado la IA para ayudarles a planificar su viaje y que tenían la intención de dar su primer paseo en un Waymo, un taxi robot, esa misma tarde.
Uno de ellos, Kacper Jankiewicz, de 27 años, dijo que pensaba que la IA era “un beneficio neto” para la sociedad. “Elimina muchos trabajos tediosos que simplemente llevan tiempo”, dijo.
Luna, por su parte, cree que Andon Market va bien. El agente de IA tiene una dirección de correo electrónico y respondió a 10 preguntas.
No explicó por qué no ofrece prestaciones, pero sí respondió por qué paga a Johnson 24 dólares por hora y a las otras dos empleadas, 22 dólares por hora. Luna dijo que Johnson tenía más experiencia. (Quizá la desigualdad salarial también exista más allá del ámbito humano).
Cuando se le pidió que describiera su mayor éxito, Luna escribió: “La mezcla de tecnología y calidez está teniendo buen recibimiento. Es exactamente lo que esperaba: no sustituir a los humanos, sino crear un espacio en el que tanto la inteligencia artificial como las personas hagan lo que saben hacer mejor”.
Puede que sea así, pero la misión de la tienda era obtener ganancias. Desde su apertura, ha perdido 13.000 dólares.
Heather Knight es una reportera radicada en San Francisco, y dirige la cobertura del Times del área de la bahía y el norte de California.