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  • Trump anuncia la muerte del “Niño Guerrero”, líder del Tren de Aragua, en una operación militar de EE.UU.

    Trump anuncia la muerte del “Niño Guerrero”, líder del Tren de Aragua, en una operación militar de EE.UU.

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    Donald Trump anunció la noche de este viernes que el ejército de Estados Unidos mató a Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, considerado el líder del grupo criminal Tren de Aragua.

    En un mensaje publicado en su plataforma Truth Social, el presidente estadounidense afirmó que el Comando Sur de Estados Unidos llevó a cabo un ataque “rápido y letal” que logró “ejecutar con éxito” a Guerrero Flores.

    La operación se realizó en estrecha coordinación con el gobierno venezolano, según Trump.

    La publicación incluyó un video en el que se observa un proyectil impactando contra un edificio, que posteriormente estalla en llamas.

    La Casa Blanca, el Pentágono y el Comando Sur no han ofrecido por el momento más detalles sobre la operación.

    El Departamento de Estado de Estados Unidos había ofrecido una recompensa de hasta US$5 millones por información que condujera a la captura de Guerrero Flores.

    El “Niño Guerrero” fue acusado en diciembre por un tribunal federal de Nueva York de conspiración para cometer extorsión y otros delitos, entre ellos apoyo a actividades terroristas, según informaron las autoridades en ese momento.

    El fiscal federal Jay Clayton afirmó entonces que la organización era responsable de numerosos actos de violencia, extorsión y narcotráfico en América del Norte, América del Sur y Europa.

    El Tren de Aragua está designado por Estados Unidos como una organización terrorista.

    Un ataque “rápido y letal”

    “Bajo mis órdenes, el Comando Sur de los Estados Unidos llevó a cabo un ataque cinético rápido y letal para eliminar a ‘Niño Guerrero’, el infame líder del Tren de Aragua, una de las organizaciones terroristas más sanguinarias del planeta”, escribió Trump en su publicación.

    Indicó que “esta acción se coordinó estrechamente con nuestros amigos en Venezuela, con quienes estamos colaborando muy bien”.

    “Como resultado, los terroristas del Tren de Aragua ya no tienen refugio seguro en Venezuela ni en ningún otro lugar y, bajo mi liderazgo, encontraremos a estos despiadados asesinos y capos de la droga en cualquier momento y lugar, para enviarlos a las profundidades del infierno, donde pertenecen”, sentenció.

    Guerrero Flores, de 43 años, era considerado por las autoridades estadounidenses el principal líder del Tren de Aragua desde hace más de una década.

    Según fiscales federales, bajo su mando la organización pasó de ser una banda surgida en una prisión venezolana a una red criminal transnacional con presencia en varios países de América, incluido Estados Unidos.

    Guerrero Flores se hizo conocido también por las informaciones sobre las condiciones privilegiadas de las que habría disfrutado durante parte de su estancia en prisión en Venezuela durante el mandato de Nicolás Maduro.

    El ejército de Estados Unidos capturó a Maduro en Caracas el pasado 3 de enero y lo trasladó a Nueva York, donde enfrenta múltiples cargos ante la justicia.

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    BBC

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  • David Hockney, pintor que devolvió la figura humana al arte, muere a los 88 años

    David Hockney, pintor que devolvió la figura humana al arte, muere a los 88 años

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    David Hockney, el artista inglés cuyas pinturas –de diseño hábil y colores suaves– desviaron la atención en ambos lados del Atlántico al arte figurativo y narrativo a partir de finales de la década de 1950 y principios de la de 1960, después de años de dominio de la abstracción, falleció el jueves en su casa en Londres. Tenía 88 años.

    Su publicista, Erica Bolton, confirmó la noticia. No se dio a conocer la causa de la muerte.

    Hockney, quien nació en Yorkshire, vivió muchos años en Los Ángeles, el tiempo suficiente para referirse a sí mismo como un “inglés angelino” y para crear imágenes que, para muchos espectadores, captaban la atmósfera bañada por el sol de esa ciudad con tanta certeza como lo hizo Joan Didion en prosa. Y aunque su arte era conservador en una época que también vio surgir el conceptualismo, fue progresista al menos en un aspecto: fue uno de los primeros artistas muy populares de su tiempo en crear obras con contenido abiertamente gay y uno de los pocos en posicionarse públicamente contra la censura de las imágenes con diversidad sexual.

    Su muerte se produjo nueve meses después de que cerrara una amplia exposición retrospectiva de su obra en la Fundación Louis Vuitton en París. Pero incluso en ese momento, no había terminado. Siguió pintando desde su estudio en Londres, en silla de ruedas y con la salud deteriorada.

    “Simplemente sigo con mi trabajo”, le dijo a The New York Times antes de que se inaugurara la exposición en abril de 2025. “Cuando vuelva de París, voy a seguir pintando”.

    Y así lo hizo, y continuó con la producción de un arte virtuoso, de base gráfica y fundamentalmente ilustrativo que existía en gran medida al margen de los vaivenes de la moda del mercado contemporáneo; que se reproducía bien en medios impresos y digitales, y que, en una sucesión de importantes exposiciones institucionales, atrajo la atención del público durante seis décadas.

    David Hockney nació en el seno de una familia de clase trabajadora en la pequeña ciudad industrial de Bradford, en Yorkshire, el 9 de julio de 1937, y era uno de cinco hermanos. Su padre, Kenneth Hockney, era restaurador autónomo de cochecitos de bebé y un ferviente activista contra las armas nucleares. Su madre, Laura (Thompson) Hockney, con quien tenía una relación especialmente cercana, fue a menudo protagonista de sus retratos. David Hockney mantuvo una estrecha relación con sus padres, y volvía cada año para pasar la Navidad con ellos hasta el final de sus vidas. Compartía sus ideas políticas del Partido Laborista y el pacifismo basado en principios filosóficos de su padre.

    Reconocido desde temprana edad como un artista talentoso, Hockney consiguió una beca para una escuela de arte local. Ante la posibilidad de ser reclutado por el ejército británico a finales de su adolescencia, se declaró objetor de conciencia y realizó dos años de servicio alternativo como auxiliar de hospital. En 1959, se matriculó en el Royal College of Art de Londres. La experiencia de ver una importante exposición de Picasso en la Tate Gallery al año siguiente confirmó que el artista era un héroe personal para el Sr. Hockney.

    Un breve viaje a Nueva York en 1961 consolidó su atracción duradera por Estados Unidos, un lugar que le parecía menos represivo sexualmente que Inglaterra. Inspirado por su estancia, realizó grabados basados en la serie de pinturas de William Hogarth La carrera de un libertino, pero trasladó esa fábula moral del siglo XVIII –sobre la caída de un joven en la perdición– a términos del siglo XX. Hockney hizo que el héroe ligara con corredores en Central Park, bebiera en bares gais y acabara en la cárcel. Los episodios se representaron con un estilo visual distintivo: medio abstracto, pero basado en detalles realistas.

    Para cuando terminó la serie, ya era un personaje llamativo, con un vestuario muy colorido de trajes a cuadros, camisetas de fútbol a rayas y calcetines de colores que no combinaban, gafas grandes y de pasta, y pelo rubio decolorado. Con una medalla de oro de graduación otorgada por la Royal Academy –que recibió con una chaqueta de lamé dorado en la ceremonia– y la representación de una galería londinense asegurada, Hockney era una estrella británica en ascenso.

    Su reputación se extendió a Nueva York en 1963, cuando hizo un segundo viaje allí, en el que se movió por los círculos de influencia, y durante el cual conoció a Henry Geldzahler, el recién nombrado conservador de arte del siglo XX del Met, quien se convertiría en uno de sus amigos cercanos e influyentes.

    Al año siguiente, Hockney visitó Los Ángeles por primera vez. Algunas de sus pinturas más conocidas, muchas de ellas con imágenes de piscinas, las pintó allí, lo que lo identificó como el artista por excelencia de la vida ociosa de los nuevos ricos del sur de California.

    En 1966, mientras daba clases en la Universidad de California, en Los Ángeles, conoció a Peter Schlesinger, un estudiante que se convirtió en su modelo, musa y amante. Los numerosos cuadros y dibujos que hizo de Schlesinger –en Los Ángeles y Londres, y durante sus frecuentes viajes– constituyen una crónica continua de su relación. Una película de 1974 de Jack Hazan, A Bigger Splash, cuyo título hace referencia a uno de los cuadros de piscinas de Hockney pero que se editó en gran parte sin su participación, dramatizó la ruptura de la pareja en 1971.

    Retratos dobles

    A lo largo de los años, Hockney pasó de un estudio a otro en Estados Unidos y Europa. Lo que se mantuvo constante fue su prodigiosa producción. No importaba dónde estuviera o qué estuviera pasando, bueno o malo, él trabajaba, y de manera frecuente experimentaba con medios nuevos para él.

    La pintura fue su principal ocupación a mediados y finales de la década de 1960, cuando hizo varios retratos dobles reconocidos: uno del escritor británico Christopher Isherwood y su pareja, Don Bachardy, en su casa de Santa Mónica; otro de Geldzahler y su pareja, Christopher Scott, en Nueva York; y un tercero de los coleccionistas de Los Ángeles Fred y Marcia Weisman en su jardín de esculturas de Los Ángeles.

    Las tres imágenes son formalmente nítidas y psicológicamente agudas: Isherwood mira fijamente a su amante más joven con una especie de intensidad depredadora; Geldzahler se sienta con aire autoritario en un sofá, mientras que Scott, una figura delgada con un impermeable, parece estar a punto de salir por la puerta. En la tercera pintura, Weisman está de pie, rígido como una escultura con traje de negocios y los puños apretados, junto a su esposa, vestida con una bata rosa, cuya sonrisa burlona se refleja, al estilo de los dibujos animados, en los rostros tallados en un tótem nativo americano colocado cerca.

    De vez en cuando, Hockney se esforzaba por romper con lo que consideraba una pintura demasiado realista. Una herramienta disruptiva a la que recurrió fue la fotografía, que al principio usaba como ayuda para recordar, al sacar fotos adonde iba y las consultaba cuando pintaba. Hacia 1970, empezó a pegar fotografías en collages, con lo que creó figuras que parecían verse, al estilo cubista, desde ángulos ligeramente diferentes a la vez. Aunque al principio estaban pensados como bocetos para pinturas, los collages se convirtieron en un fin en sí mismos y ganaron en complejidad y sofisticación.

    Cuando, en 1982, el Centro Pompidou de París invitó a Hockney a exponer sus fotografías, empezó a experimentar con elaborados mosaicos de Polaroid, creando imágenes únicas –a menudo figuras– a partir de muchas fotografías individuales dispuestas en una cuadrícula. Luego pasó a los collages de fotografía hechos con una cámara Pentax 110, con los que creó paisajes panorámicos del suroeste americano, una parte de Estados Unidos por la que tenía una fascinación particular. Después, trasladó este enfoque incremental –utilizar muchas imágenes pequeñas para construir una grande– a la pintura, al componer a finales de la década de 1990 imágenes del ondulado terreno de East Yorkshire desde una perspectiva casi aérea.

    En esas pinturas su intención declarada era rechazar el ideal renacentista de la perspectiva de un solo punto, que, por su exactitud científica, se consideraba que definía la forma más avanzada de pintura. Al argumentar en contra de ese dogma, Hockney recurrió a la lógica visual y conceptual del cubismo y a la perspectiva de múltiples puntos de vista que se encuentra en los rollos pictóricos narrativos chinos, muchos de los cuales examinó en la sección de arte asiático del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Esas obras, dijo, acogían a los espectadores como participantes, mientras que el realismo fotográfico de estilo occidental los excluía de manera fría, como si fuera una lámina de cristal.

    El arte en el escenario

    La idea de Hockney de la pintura como medio inmersivo –que fue demostrada en un espectáculo digital de sus últimos años basado en proyecciones a gran escala de su obra, Bigger & Closer (Not Smaller & Further Away)– también quedó patente en varios de sus aclamados diseños teatrales. El primero fue para una puesta en escena de Ubu Roi, de Alfred Jarry, en el Royal Court Theatre en Londres en 1966; los demás fueron para óperas.

    En 1975, el Festival de Glyndebourne, en la campiña inglesa, lo invitó a crear la escenografía y el vestuario para la versión de Stravinsky de La carrera del libertino, un tema con el que Hockney estaba familiarizado. Los efectos visuales que logró mediante el uso de un sombreado lineal ampliado fueron impresionantes; la producción se convirtió en una de las más admiradas de su época.

    Hockney tuvo otro éxito teatral en 1981 con Parade, un programa triple compuesto por un ballet de Erik Satie y dos óperas cortas de Francis Poulenc y Maurice Ravel en la Ópera Metropolitana de Nueva York. Sus diseños para Turandot de Puccini, Tristán e Isolda de Wagner y La mujer sin sombra de Strauss eran extravagantemente pictóricos, lo que acercó su arte a la abstracción como nunca antes lo había hecho.

    A medida que Hockney envejecía, sus opiniones sobre arte se volvían más tajantes y con su temperamento rebelde, se mostraba más insistente en la importancia de la figura humana en el arte, y expresaba su convicción como un imperativo moral. En una declaración publicada en un periódico en 1979, criticó con enojo a la galería Tate por favorecer el arte abstracto en sus políticas de adquisición; lo que confirmó la visión que se tenía de él, muy extendida en ciertos sectores del mundo del arte, de que era un reaccionario estético.

    Más tarde, planteó y promovió con ahínco una teoría muy controvertida según la cual muchos de los antiguos maestros, desde el Renacimiento en adelante, utilizaban ayudas ópticas, como espejos y prismas, para lograr la ilusión de realidad en su arte. En 2001, para respaldar su afirmación, publicó un libro titulado Secret Knowledge: rediscovering the Lost Techniques of the Old Masters (Conocimiento secreto: redescubriendo las técnicas perdidas de los antiguos maestros).

    A pesar del tiempo que dedicó a formular y defender esas teorías, estas solo fueron una actividad secundaria frente a su producción artística prácticamente incesante, que pasó de la pintura y el dibujo al grabado experimental y la fotografía; esta continuó sin interrupción mientras viajaba, a menudo en coche, por Estados Unidos, Europa y Asia, para buscar diferentes experiencias de luz, ya fuera en Marruecos o en el Ártico noruego.

    Hockney empezó a usar programas de gráficos por computadora desde 1985, y más de 30 años después hacía dibujos digitales y usaba aplicaciones de pintura en un iPad. A mediados de la década de 1980, empezó a hacer grabados en una fotocopiadora de oficina, al crear capas de color al pasar cada hoja varias veces por la máquina, lo que dio como resultado un arte que requería mucho trabajo, producido mediante una tecnología que se suponía que ahorraba trabajo. En 1989, aportó una impresión del tamaño de un muro a la Bienal de São Paulo, enviando la obra completa a Brasil por fax.

    Hockney tenía una personalidad sociable y podía trabajar rodeado de gente. Al mismo tiempo, se quejaba a menudo de que los visitantes lo distraían y, a veces, cambiaba de estudio y de ciudad en busca de tranquilidad. (Se retiraba de manera periódica a Yorkshire y se mudó al norte rural de Francia en 2019, antes de regresar a Londres en 2023).

    La necesidad de compañía constante pareció disminuir con el tiempo. Un factor que contribuyó a eso fue la aparición de una sordera congénita –su padre casi había perdido la audición, al igual que su hermana Margaret–, por lo que Hockney usaba audífonos de diferentes potencias. Además, la necesidad de compañía se vio satisfecha por la adquisición, ya en su vejez, de unos perros salchicha, a los que adoraba.

    Le sobreviven su pareja, Jean-Pierre Gonçalves de Lima, y sus hermanos Philip y John.

    Honores y homenajes

    Para entonces, su discapacidad auditiva lo había aislado; hacía tiempo que era una celebridad y asumía los hechos de su vida con naturalidad y franqueza. Estaban presentes en su arte, así como en los dos volúmenes de su autobiografía superventas, David Hockney by David Hockney (1976) y That’s the Way I See It (1993). Los dos volúmenes de una biografía escrita por Christopher Simon Sykes se publicaron en 2011 y 2014.

    Llegaron los honores oficiales, que Hockney aceptó de manera selectiva. En 1990, rechazó el título de caballero británico y se molestó unos años más tarde al enterarse de que lo habían nombrado Compañero de Honor sin haberlo consultado. En 2012, sin embargo, aceptó la Orden del Mérito, el galardón real más prestigioso del Reino Unido por los logros en las artes, porque lo consideraba un regalo personal de la reina Isabel II y pensó que rechazarlo sería una falta de gratitud.

    El reconocimiento también llegó en forma de grandes exposiciones a ambos lados del Atlántico. Su primera retrospectiva, en la Whitechapel Art Gallery de Londres, se realizó en 1970, cuando apenas llevaba una década de carrera. Otra fue organizada en 1974 por el Musée des Arts Décoratifs de París, donde vivía en ese momento.

    Una tercera se inauguró en 1988 en el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles antes de viajar al Met y luego a la Tate. La exposición en la Tate, sin embargo, estuvo a punto de no realizarse después de que Hockney amenazara con retirar de la muestra los cuadros de su propiedad –que eran más o menos una cuarta parte de los que estaban expuestos– para protestar contra la legislación antigay propuesta por el gobierno británico en aquel momento. La legislación fue rechazada y la exposición siguió adelante.

    Tres décadas más tarde, el Met, la Tate y el Centro Pompidou organizaron una retrospectiva con motivo de su cumpleaños número 80, y la reciente exposición en la Fundación Louis Vuitton fue la más grande del artista, con más de 400 obras.

    Retrospectivas más modestas dedicadas a sus dibujos, fotografías, escenografías y retratos dieron fe tanto de la amplitud como de la profundidad de su obra. En 1999, en el Museo Picasso en París, una amplia selección de su obra se expuso junto a la de su ídolo, reafirmando la influencia que él mismo se atribuía.

    En el ambiente tan cargado de política del mundo del arte de los años noventa, ese reconocimiento de origen y el desdén con el que Hockney rechazaba la vanguardia parecían anticuados. Pero con el resurgimiento de la pintura –y la figuración– a principios del siglo XXI, recuperó algo de terreno.

    Aunque gran parte de su producción tardía parece un trabajo de rutina, algunas de sus primeras pinturas siguen conmoviendo. My Parents, de 1977, es una de ellas. En ella, su madre está sentada erguida pero relajada, mirando atenta y cómplice al artista; su padre, aunque vestido con traje, se inclina con intensidad y miopía sobre un libro, incapaz o reacio a mantener una pose formal. Es un cuadro tierno sobre el fracaso de la comunicación y la aceptación amorosa de eso.

    Que Hockney pudiera aportar un aire similar de ternura doméstica a sus retratos de otros hombres, mucho antes de la llegada del matrimonio entre personas del mismo sexo, y pudiera presentar esa ternura no como una declaración política sino como un hecho de la vida cotidiana, fue su logro más radical, y quizá sea precisamente por eso por lo que mejor se le recuerde.

    Isabella Kwai colaboró con reportería.

    Isabella Kwai colaboró con reportería.

  • La Iglesia española espera que la visita del papa León atraiga a los jóvenes al catolicismo

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    La visita de León XIV a España, que terminó el viernes, ha despertado entre los líderes católicos la esperanza de un renacimiento espiritual.

    Cuando los principales obispos de España se reunieron con el papa León XIV en noviembre, expresaron su preocupación por los jóvenes españoles cuya sed de espiritualidad los había llevado a grupos católicos privados en lugar de a la Iglesia.

    El papa, según dijo uno de los obispos, les instó a hacer más por acoger a esos jóvenes en la Iglesia, y poco después se ofreció a ayudar visitando España.

    León cumplió esa promesa esta semana, al realizar un viaje de siete días por España que terminó el viernes en las islas Canarias, un viaje que atrajo a multitudes enormes, entre las que estaban muchos jóvenes católicos.

    Ese entusiasmo ha generado optimismo sobre la posibilidad de que León logre el objetivo que fijó para los obispos en noviembre. Según sus seguidores, podría atraer a jóvenes quienes, de otro modo, podrían inclinarse por el secularismo, así como por los grupos católicos musicales y carismáticos que compiten con la Iglesia tradicional por la atención.

    El predecesor de León, Francisco, también generó entusiasmo, al principio de su pontificado, para lograr que la gente regresara a los bancos de la iglesia. Pero a medida que avanzaba su papado, Francisco evitó en general los clásicos bastiones católicos de Europa, como España, y se centró en cambio en cuestiones de justicia social como la migración y en animar a las iglesias en peligro en tierras lejanas.

    León no está abandonando los pasos de Francisco: visitó África en abril y se reunió el viernes con migrantes en las islas Canarias, donde advirtió a los traficantes de personas: “¡Deténganse!, ¡conviértanse!” para no enfrentarse a la ira de Dios por aprovecharse de los refugiados. Pero el viaje de León a la España peninsular, según dijo el episcopado local, indicó que el papa estadounidense quizás está más dispuesto que Francisco a centrarse simultáneamente en el Viejo Continente y a incorporar plenamente a sus jóvenes creyentes.

    Yago de la Cierva, especialista en gestión de crisis y coordinador oficial de la visita papal, dijo que ese era uno de los principales objetivos de su invitación a España. Afirmó que la Iglesia en España esperaba que León atrajera a los jóvenes que tuvieran preguntas, y añadió que le parecía que eso es lo que había pasado.

    Aunque era demasiado pronto para saber si el fervor duraría, De la Cierva dijo que la visita le parecía un nuevo comienzo.

    La Iglesia, sin embargo, ya había intentado esto antes en España y en Europa. No salió bien.

    En 2011, cuando más del 70 por ciento de los españoles aún se consideraban católicos, el papa Benedicto XVI viajó a Madrid para reunir a los jóvenes católicos, cuyo gobierno había legalizado en los últimos años el matrimonio igualitario y ampliado los derechos al aborto.

    Benedicto fue electo precisamente para revertir la ola de secularización en Europa. En cambio, la Iglesia española sufrió una hemorragia de fieles, y el porcentaje de personas que se identificaban como católicas en España se desplomó hasta menos del 55 por ciento, según el Centro de Investigaciones Sociológicas.

    El arzobispo Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, dijo que esos cambios en la sociedad española son un desafío para la Iglesia.

    Alauda Ruiz de Azúa, una directora cuya película Los domingos ganó este año el máximo galardón cinematográfico de España por su retrato de la decisión de una adolescente de hacerse monja, dijo que, mientras investigaba para la película, escuchaba constantemente quejas sobre la caída de las primeras comuniones y otros indicadores de asistencia a la iglesia. Dijo que su percepción al hacer la película era que la sociedad se estaba volviendo cada vez más laica.

    La visita del papa León esta semana les ha dado a los católicos algunos pequeños signos de esperanza. El sábado en Madrid, unas 500.000 personas rezaron con León en una vigilia al aire libre por la juventud española. León, aparentemente impresionado por la asistencia, dijo que la Iglesia de Madrid había marcado un “golazo”.

    Ese entusiasmo sigue a otros atisbos de un renacimiento católico, dijeron los líderes eclesiásticos.

    El cardenal José Cobo, de Madrid, habló en una entrevista sobre un ligero aumento en el número de hombres que ingresan al sacerdocio en la capital. Joan Planellas, arzobispo de Tarragona, mencionó un aumento en los bautismos de adultos. Ellos y otros dijeron que no estaban seguros de qué estaba impulsando esos renacimientos, pero hablaron de una sed de sentido en una cultura donde la gente está desencantada con las instituciones o cada vez más sola en internet.

    Los analistas eclesiásticos dicen, sin embargo, que esas son las mismas fuerzas que empujan a un número cada vez mayor de jóvenes españoles hacia movimientos católicos privados centrados en la música y los retiros espirituales.

    Pero a los críticos les preocupa que estos movimientos tengan un trasfondo político –a menudo vinculado a partidos conservadores y populistas, incluido el grupo de extrema derecha Vox– del que la Iglesia ha intentado liberarse desde su estrecha asociación con la dictadura de Francisco Franco y las batallas perdidas de este siglo en torno a cuestiones de la guerra cultural.

    Esa politización ha preocupado al papa León, dijeron los obispos en la reunión de noviembre. También le preocupaba que los movimientos calmaran temporalmente una necesidad espiritual, pero no lograran desarrollar una fe madura ni sostener la vida de la Iglesia a nivel parroquial.

    Es demasiado pronto para evaluar si León puede impulsar un cambio de rumbo, pero tiene mucho trabajo por delante.

    Juan Lorenzo, de 21 años, quien asistió a un acto papal el domingo, dijo que, aunque había notado un creciente interés de muchos jóvenes en el catolicismo, también había visto que a muchos de ellos les atraen grupos privados.

    Pero, añadió, esas personas no se involucran mucho con la Iglesia católica.

    Jason Horowitz es el jefe de la oficina de Madrid del Times, que cubre España, Portugal y la forma de vida de la gente en toda Europa.

  • El regreso de Conor McGregor: sustancias prohibidas y un médico famoso

    El regreso de Conor McGregor: sustancias prohibidas y un médico famoso

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    (Times Investigation)

    Cuando la estrella de la Ultimate Fighting Championship, Conor McGregor, se enfrentaba a su oponente durante un combate en Las Vegas en julio de 2021, se quebró la pierna izquierda en dos partes, un espectáculo atroz que conmocionó a la audiencia nacional del evento “pay-per-view” y puso en peligro la carrera de la figura más popular de la UFC.

    Casi cinco años después, tras una recuperación aparentemente milagrosa, McGregor regresa al octágono. Se ve más grande y más definido, y flexiona sus músculos y posa para las cámaras mientras se prepara para su tan esperado combate del próximo mes, nuevamente en Las Vegas.

    La sorprendente transformación física de McGregor ha sido objeto de especulaciones entre los aficionados de la UFC, los luchadores y comentaristas como Joe Rogan, quienes han afirmado repetidamente que eludió las reglas antidopaje de la UFC para usar sustancias que mejoran el rendimiento mientras se recuperaba.

    McGregor nunca ha sido vinculado directamente a esas sustancias. Pero una investigación de The New York Times revela que sí tomó drogas potentes y prohibidas, según dos personas con conocimiento directo del asunto. Y lo hizo con el apoyo de uno de los médicos deportivos más destacados del mundo, según el propio médico. McGregor se dedicó entonces a evadir activamente el escrutinio de los funcionarios antidopaje, dijeron las dos personas. Hablaron bajo condición de anonimato porque no querían ser identificados al discutir asuntos que se suponía debían permanecer confidenciales.

    El médico, Neal ElAttrache, supervisó la cirugía realizada para reparar la pierna de McGregor. Es una figura ampliamente reconocida y ha tratado a una gran cantidad de actores de Hollywood y estrellas del béisbol y el fútbol americano. También es el médico jefe de los Dodgers de Los Ángeles y los Rams de Los Ángeles.

    En respuesta a las preguntas del Times, ElAttrache dijo por mensaje de texto que, tras haber reparado la pierna rota de McGregor, lo envió a especialistas en curación ósea y “le expliqué que no prescribo tratamientos con hormonas o esteroides”. Se refería a medicamentos prohibidos por casi todos los deportes importantes porque ayudan a los atletas a desarrollar músculo mucho más rápido de lo que el cuerpo humano puede hacerlo por sí solo.

    ElAttrache afirmó que, después de que McGregor viera a un especialista, escribió una carta respaldando la solicitud de McGregor para una exención especial que le hubiera permitido usar drogas para mejorar el rendimiento sin enfrentar una sanción.

    Los funcionarios que supervisaban el programa de pruebas antidopaje de la UFC creían que, al solicitar la exención, McGregor –con el visto bueno de ElAttrache– intentaba aprovechar una laguna legal para usar sustancias prohibidas, dijeron las dos personas. Fue el comienzo de una ruptura entre la UFC y la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA, por su sigla en inglés), la entidad que supervisaba el programa de pruebas antidopaje de la UFC.

    La exención nunca se concedió. McGregor se retiró discretamente del programa antidopaje de la UFC, lo que significaba que ya no estaba sujeto a pruebas de dopaje. Las especulaciones sobre McGregor alcanzaron su punto álgido durante este periodo, parte de un lapso de dos años en el que no se le realizaron pruebas.

    Tras haber construido una base global de aficionados, la UFC es una fuerza importante en la industria deportiva. El año pasado, Paramount acordó pagar 7700 millones de dólares a lo largo de siete años por los derechos exclusivos de transmisión y emisión en directo en Estados Unidos. Ademas, el presidente Donald Trump tiene fuertes vínculos con su director ejecutivo, Dana White; su alianza será claramente visible en el Jardín Sur el domingo, cuando la Casa Blanca albergue una serie combates para conmemorar el cumpleaños de Trump y el aniversario 250 de Estados Unidos.

    Pero la credibilidad de la UFC depende, en parte, de la aplicación equitativa de las reglas, razón por la cual los competidores deben someterse a pruebas periódicas de detección de sustancias dopantes para garantizar combates justos.

    McGregor, de 37 años, es considerado el peleador más reconocido en la historia de la UFC. Su ascenso al estrellato, basado en burlarse de sus oponentes antes de los combates y luego noquearlos en el octágono, fue paralelo al crecimiento explosivo de la popularidad de las artes marciales mixtas.

    En una respuesta por escrito a las preguntas del Times, el representante de McGregor, Audie Attar, no dijo si McGregor había consumido sustancias dopantes. Afirmó que “incluso con la cirugía existía un riesgo real de que Conor no volviera a caminar, una alta probabilidad de que enfrentara numerosos efectos secundarios de por vida que limitarían su movilidad y serias dudas de que alguna vez regresara al octágono”.

    Attar dijo que McGregor se retiró del grupo de control antidopaje de la UFC “para enfocarse por completo en su recuperación” bajo el cuidado de “su equipo de médicos de renombre mundial”.

    “Ellos supervisaron una combinación de una cirugía complicada, fisioterapia intensa y medicamentos recetados de manera adecuada”, dijo Attar. “Es una violación inconcebible de las protecciones de salud y privacidad que se revelen los alegados registros médicos personales de mi cliente”.

    El director comercial de la UFC, Hunter Campbell, tampoco abordó directamente si McGregor utilizó sustancias para mejorar el rendimiento. Dijo que McGregor “mantuvo una comunicación adecuada con nuestro equipo” y siguió “cumpliendo plenamente con las reglas de nuestro programa integral antidopaje”.

    Durante las últimas dos décadas, ElAttrache se ha forjado una imagen de genio de la medicina capaz de reparar los hombros, las rodillas y los huesos rotos de atletas de élite y estrellas de Hollywood. Tom Brady, Shohei Ohtani y Leonardo DiCaprio han sido pacientes suyos. ElAttrache operó, trató o examinó a 18 de los 29 jugadores de béisbol que ganaron los premios Cy Young o el título de Más Valioso de la Temporada en los últimos 10 años.

    Antes del combate de McGregor en 2021, ElAttrache, quien también lo había operado en 2013, le diagnosticó un hematoma óseo en la pierna izquierda.

    ElAttrache estaba sentado justo afuera del octágono en Las Vegas cuando McGregor, entonces de 32 años, se rompió la misma pierna durante su combate contra Dustin Poirier. Al día siguiente, en Los Ángeles, ElAttrache asistió a un cirujano traumatólogo ortopédico mientras reparaban una fractura compleja de la tibia y el peroné de McGregor mediante la inserción de una varilla, placas y tornillos en su pierna.

    En su intercambio de mensajes de texto con el Times, ElAttrache dijo que, después de la cirugía, le preocupaba que los huesos de McGregor se fusionaran lentamente o que no lo hicieran en absoluto.

    “Sentí que sería apropiado consultar a otros médicos con experiencia en la curación ósea y el metabolismo óseo”, dijo ElAttrache. “Recomendé las consultas, pero no el curso del tratamiento”.

    ElAttrache afirmó que le había dicho a McGregor que debía consultar con los encargados de las pruebas de dopaje de la UFC sobre cualquier receta que le diera el especialista.

    “A propósito, no participé en la evaluación que le hizo el especialista ni en la prescripción de medicamentos”, dijo ElAttrache.

    ElAttrache dijo que las “opiniones de expertos” que recibió McGregor habían revelado que “podría optimizar sus posibilidades de una unión sólida y la curación de sus fracturas, y disminuir las posibilidades de que le quedaran líneas de fractura sin curar por completo”.

    ElAttrache dijo que luego había escrito una carta respaldando la solicitud de McGregor para lo que se conoce como una exención por uso terapéutico que le permitiría usar sustancias prohibidas. Dijo que había basado su apoyo en la ciencia, pero se negó a citar qué investigación respaldaba el uso de drogas para mejorar el rendimiento con el fin de curar un hueso roto.

    Diez médicos deportivos, expertos en antidopaje, funcionarios deportivos y cirujanos traumatólogos entrevistados por el Times dijeron que no conocían ningún caso de un atleta profesional al que se le hubiera concedido una exención especial para usar una droga para mejorar el rendimiento con ese fin. Dijeron que les sorprendió saber que ElAttrache había respaldado algo que los funcionarios antidopaje casi con toda seguridad cuestionarían.

    Muchos de los expertos hablaron bajo condición de anonimato porque temían criticar públicamente a ElAttrache y no querían que se les identificara hablando de asuntos relacionados con sustancias prohibidas.

    Cuando el Times le preguntó por qué creía que era apropiado que McGregor tomara sustancias prohibidas, ElAttrache defendió la necesidad de los atletas de obtener exenciones por uso terapéutico.

    “Ustedes actúan como si las ‘sustancias prohibidas’ fueran de alguna manera ‘drogas ilegales’ o como si no tuvieran un uso terapéutico legítimo y solo sirvieran para mejorar el rendimiento”, dijo ElAttrache. “Hay muchas ‘sustancias prohibidas’ en la lista que son necesarias para tratar médicamente diversas afecciones que se presentan en las personas. Por eso existe la solicitud de exención por uso terapéutico”.

    Dado que los atletas de las Grandes Ligas de Béisbol, los Juegos Olímpicos y la UFC han intentado aprovechar estas exenciones para consumir sustancias prohibidas, los funcionarios antidopaje han establecido requisitos muy estrictos para concederlas. Los atletas deben demostrar que padecen una afección aguda o crónica diagnosticada médicamente y deben demostrar que no existen otras alternativas razonables para tratarla.

    Las exenciones por uso terapéutico están destinadas a atletas con afecciones como el trastorno por déficit de atención, el asma y el cáncer testicular, que pueden requerir medicamentos para compensar una deficiencia en el organismo, según David Gerrard, médico, experto en antidopaje y ex atleta olímpico. Gerrard ayudó a la Agencia Mundial Antidopaje a crear los estándares para que los atletas olímpicos reciban las exenciones. Antes de conceder una, dijo, los funcionarios antidopaje deben asegurarse de que la sustancia no proporcione una mejora adicional del rendimiento, como ayudar al atleta a ganar masa muscular.

    Gerrard dijo que había revisado miles de solicitudes de exenciones por uso terapéutico en sus 25 años de trabajo en el ámbito antidopaje.

    “No recuerdo haber visto nunca un caso ni haber aceptado ninguna droga para mejorar el rendimiento que ayudara a curar un hueso roto”, dijo, y agregó: “No se me ocurre ninguna sustancia prohibida que se haya demostrado que ayude a curar los huesos”.

    Jason Lowe, cirujano traumatólogo de Arizona, explicó que, en ocasiones, los cirujanos refieren a un paciente ortopédico a un especialista en salud ósea –como un endocrinólogo o un reumatólogo– para determinar si padece alguna afección que pueda ralentizar la recuperación. En ocasiones, estos especialistas detectan una deficiencia, como niveles bajos de vitamina D. En casos excepcionales, identifican una deficiencia hormonal que puede tratarse con un medicamento prohibido en algunos deportes.

    La solicitud de McGregor de obtener permiso para tomar medicamentos prohibidos causó complicaciones a la USADA, conocida principalmente por controlar el uso de drogas en los atletas olímpicos estadounidenses. La UFC había contratado a la agencia en 2015 para supervisar su programa antidopaje como parte de los esfuerzos por limpiar su imagen ante el público y ante las cadenas de televisión que invierten en los eventos de la UFC.

    (La USADA se negó a responder preguntas sobre McGregor y ElAttrache).

    Como luchador activo de la UFC, McGregor formaba parte de un grupo de atletas obligados a someterse a análisis de orina y sangre para la USADA.

    Los peleadores que se retiran o que ya no compiten en la UFC pueden salir del grupo de control. Pero incluso mientras McGregor afirmaba públicamente que volvería al octágono, salió discretamente del grupo.

    En 2022, los seguidores más cercanos de la UFC notaron que el sitio web de la USADA, que registra cuándo se someten los atletas a pruebas de dopaje, mostraba que McGregor no había sido sometido a pruebas desde aproximadamente la época de su pelea en julio del año anterior.

    Las fotos de McGregor publicadas en las redes sociales mostraban que había aumentado de masa muscular, lo que llevó a especular que estaba usando esteroides u otra droga potente para mejorar el rendimiento. En noviembre de ese año, otro peleador insinuó públicamente que McGregor había salido del grupo de control para poder doparse.

    “Solo hay una razón por la que harías eso”, dijo el luchador, Anthony Smith. “Sigues viendo videos de él flexionando los músculos frente a los espejos y gritando, y está enorme. Se ha recuperado muy rápido. De verdad, muy rápido”.

    En respuesta en la red social X, McGregor llamó a Smith “perdedor” y dijo que no había tenido más remedio que tomar medidas extremas para recuperarse.

    “Cuando se produce una lesión grave con un alto % de no que se recupere nunca, simplemente no es lo mismo”, escribió.

    “El % de que los huesos se vuelvan a unir después de una fractura como esta es demasiado bajo”, escribió en una publicación que ya ha sido eliminada.

    Continuó: “Todo se comunicó por completo antes de que comenzara. Se debe evaluar el estado de los permisos que reciben los atletas para recuperarse de lesiones tan horribles como la que superé”.

    McGregor no dijo quién lo estaba tratando, qué se había comunicado ni a quién.

    En diciembre de ese año, Rogan, el animador de pódcast y comentarista de la UFC, señaló en su programa que McGregor estaba “quitándose la camiseta y posando constantemente” y parecía como si su orina “fuera a derretir ese recipiente de la USADA”.

    “Lo extraño es que hay una laguna en la USADA que te permite salir del grupo de control”, añadió. “Simplemente podrías doparte”.

    Durante el año siguiente, las tensiones entre la UFC y la USADA aumentaron.

    White, el director de la UFC, insinuó en repetidas ocasiones que McGregor pronto estaría listo para pelear. En julio de 2023, dijo que esperaba que regresara a finales de año. Al mes siguiente, un veterano de las artes marciales mixtas, Michael Chandler, dijo que quería pelear contra McGregor dentro de ese plazo.

    Pero según las reglas de la USADA, los peleadores tenían que estar de vuelta en el grupo de control durante seis meses antes de que se les permitiera combatir. Esto le daba tiempo suficiente a la agencia para asegurarse de que un luchador no estuviera tomando drogas antes de un combate. También significaba que no había tiempo suficiente para que McGregor se reincorporara al grupo de control y peleara antes de fin de año.

    La USADA le dijo a la UFC que si permitía que McGregor pelease de todos modos, la relación entre las dos organizaciones terminaría, según las dos personas familiarizadas con el asunto.

    Para reingresar al grupo de control, McGregor tuvo que revelar cualquier sustancia prohibida que pudiera haber consumido. Se anima a los atletas a hacerlo porque, si dan positivo por esas drogas –y lo han comunicado–, no pueden ser sancionados. Durante ese proceso, los funcionarios se enteraron de que McGregor efectivamente había consumido drogas prohibidas mientras estaba fuera del grupo de control, según las dos personas.

    McGregor volvió a entrar oficialmente en el grupo de control el 8 de octubre de 2023.

    Ese día, la UFC comunicó a la USADA que no tenía previsto renovar su contrato cuando expirara el 31 de diciembre de 2023. Travis Tygart, director ejecutivo de la USADA, anunció que la USADA ya no participaría en el programa antidopaje de la UFC.

    “La relación entre la USADA y la UFC se volvió insostenible dadas las declaraciones realizadas por los líderes de la UFC y otras personas que cuestionaban la postura de principios de la USADA de que no se le permitiera a McGregor pelear” sin seis meses de pruebas, dijo Tygart.

    En una conferencia de prensa, los ejecutivos de la UFC calificaron la declaración de Tygart de “basura” e insinuaron que estaba mintiendo, al afirmar que la UFC se había separado de la USADA porque la agencia gestionaba mal el programa, no por culpa de McGregor.

    Durante la conferencia de prensa, los funcionarios de la UFC, Campbell y Jeff Novitzky, plantearon un escenario que parecía similar a la situación de McGregor.

    Campbell planteó una hipótesis en la que un atleta que había estado fuera de las competiciones durante un año tomó sustancias “durante 10 días bajo la supervisión del mejor cirujano del mundo”. Añadió: “Mi pregunta es: ¿obtiene algún beneficio que mejore su rendimiento para cuando regrese a la competición? Si la respuesta es no, y no retiene nada, y le ayudó a recuperarse más rápido, estoy abierto a esa conversación con los mejores expertos del mundo. Decir de manera generalizada que absolutamente no, eso es ignorancia”.

    Novitzky también abordó el tema.

    “Tomemos, por ejemplo, el caso de cirujanos y médicos de talla mundial que dicen: ‘Mira, cuando mi vecino, o mi esposa, o mi hijo, tengan esta lesión, ya sabes, en las etapas iniciales de la curación de esta lesión, les voy a dar estas sustancias prohibidas para ayudarlos a sanar’”, dijo Novitzky. “Y luego nos encontramos con una situación en la que se le va a negar eso a un atleta de alto nivel”.

    Ahora que la UFC supervisa su propio programa de pruebas de dopaje, McGregor volvió a ser sometido a pruebas. Seis meses después de la conferencia de prensa, la UFC anunció que él y Chandler pelearían el 29 de junio de 2024, pero el evento se canceló cuando McGregor se rompió el dedo meñique del pie.

    El mismo día en que la UFC anunció que la pelea se había cancelado, los encargados de los controles antidopaje intentaron localizar a McGregor para realizarle una prueba, pero no pudieron encontrarlo. En septiembre, McGregor faltó a dos pruebas más.

    En octubre de 2025, la UFC lo suspendió por 18 meses por violar sus reglas de control. Al anunciar la sanción, la UFC dijo que había reducido la suspensión de McGregor de 24 a 18 meses, en parte porque se estaba recuperando de una lesión.

    La suspensión se hizo retroactiva y está previsto que expire este mes, justo a tiempo para la pelea de McGregor en julio en Las Vegas, la misma ciudad donde se fracturó la pierna en 2021.

    Travis Tygart, director de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos, testifica en una audiencia del Senado el 17 de junio de 2025. (Eric Lee/The New York Times)

    Conor McGregor, la estrella de la UFC, asiste al baile de la víspera de la toma de posesión de Turning Point en Washington el domingo 19 de enero de 2025. (Jason Andrew/The New York Times)

  • Elon Musk se convierte en el primer billonario del mundo

    Elon Musk se convierte en el primer billonario del mundo

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    Luego de que las acciones de SpaceX se dispararan en su primer día de cotización, la persona más rica del mundo ha superado otro hito: uno de 13 dígitos.

    Elon Musk se convirtió el viernes en el primer billonario del mundo cuando las acciones de su empresa de cohetes SpaceX comenzaron a cotizar en bolsa, lo que marca el inicio de una nueva era de riqueza extrema y de creciente desigualdad económica.

    Musk alcanzó este hito cuando las acciones de SpaceX abrieron a 150 dólares, un 11 por ciento superior a su precio de salida a bolsa de 135 dólares. Su patrimonio neto –que incluye sus acciones en SpaceX y en su fabricante de coches eléctricos, Tesla, así como participaciones en otras empresas, como la de implantes cerebrales Neuralink y la constructora de túneles The Boring Company– se situó en torno a los 1,1 billones de dólares.

    Musk, de 54 años, ya era la persona más rica del mundo. Le arrebató ese título al fundador de Amazon, Jeff Bezos, en enero de 2021, después de que las acciones de Tesla se dispararan y su patrimonio neto superara los 185 mil millones de dólares.

    Desde entonces, la fortuna del empresario nacido en Sudáfrica se ha más que quintuplicado en un periodo de cinco años y medio, durante el cual compró la red social Twitter, fundó una empresa emergente de IA, fusionó ambas empresas con SpaceX y luego sacó a bolsa el conglomerado. En ese tiempo, Musk también gastó más de 250 millones de dólares para ayudar a que Donald Trump fuera electo presidente y asesoró al presidente.

    Y la acumulación de riqueza de Musk solo ha acelerado su influencia sobre la sociedad, la cultura y la política mundial. Desde octubre, su patrimonio neto se ha duplicado.

    “El hecho es que la riqueza de unos y la desigualdad económica están creciendo a un ritmo que nunca habíamos visto antes”, dijo Steven Durlauf, director del Stone Center for Research on Wealth Inequality and Mobility de la Universidad de Chicago.

    Cuando la fortuna del magnate petrolero John D. Rockefeller estaba en su apogeo en 1937, su patrimonio neto de 1,4 mil millones de dólares equivalía a alrededor del 1,5 por ciento del producto interno bruto de Estados Unidos, dijo Durlauf. El patrimonio neto de Musk equivale ahora a más del 3 por ciento del producto interno bruto de Estados Unidos.

    Tal riqueza es tan extraordinaria que puede resultar difícil hacer comparaciones significativas. El hogar estadounidense promedio tenía un patrimonio neto de poco menos de 200.000 dólares en 2022, el año con los datos más recientes disponibles de la Reserva Federal. Eso significa que el patrimonio neto de Musk es cinco millones de veces mayor que el de una familia típica.

    Su riqueza eclipsa incluso a la de los ricos ordinarios. El 10 por ciento de los hogares con mayores ingresos tenía un patrimonio neto medio de 6,5 millones de dólares en 2022, menos del 0,001 por ciento del total del líder de SpaceX. La segunda persona más rica del mundo, el cofundador de Google Larry Page, tiene un patrimonio de unos 304 mil millones de dólares, según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg.

    La desigualdad es muy difícil de medir, pero la explosión de riqueza en la cima es difícil de negar. El patrimonio neto del 40 por ciento de los hogares de ingresos medios, ajustado a la inflación, ha aumentado algo más del 50 por ciento en la última década, según datos de los economistas franceses Emmanuel Saez y Gabriel Zucman. El 1 por ciento más rico ha experimentado ganancias similares. Pero el 0,001 por ciento más rico ha visto su riqueza aproximadamente duplicarse durante el mismo periodo.

    Más allá de Musk, los ultrarricos también han experimentado aumentos significativos en sus fortunas. En 2016, un patrimonio neto de 100 millardos de dólares –una cifra que Musk superó hace unos seis años– fácilmente habría situado a alguien en lo más alto de la lista de multimillonarios de Forbes. Hoy en día, 100 millardos de dólares los situarían en el puesto número 20 de las personas más ricas del mundo.

    “Dios mío, cuando yo era niño, solo hablábamos de millonarios”, dijo Bernie Sanders, de 84 años, el senador progresista de Vermont. “Si esto no es un ejemplo de oligarquía, no sé qué lo es”.

    La rápida acumulación de riqueza de Musk se debe en gran medida a la revalorización de su participación de casi el 50 por ciento en SpaceX, que vale más de 900 millardos de dólares. Durante su salida a bolsa, la empresa vendió más de 555 millones de acciones, lo que la valoró en 1,77 billones de dólares, frente a los 400 millardos de dólares que valía en el mercado privado el verano pasado. A partir de enero, SpaceX también concedió a Musk paquetes de remuneración por un total de 1300 millones de acciones, que no podrá vender hasta que alcance ciertos hitos operativos.

    Musk no respondió a una solicitud de comentarios. Pero ya había reconocido anteriormente el hito de convertirse en billonario.

    En febrero, respondió a una publicación en X sobre su posible condición de billonario y señaló que había generado una riqueza significativa para los accionistas y que tenía menos del 0,1 por ciento de su patrimonio neto en efectivo. En mayo, respondió en X a las reflexiones financieras de Peter Diamandis, un amigo e inversor de SpaceX, diciendo que alcanzaría “10 billones de dólares o nada”.

    Musk también dijo recientemente que “el dinero no importará” en el futuro porque Tesla y SpaceX desarrollarían robótica, IA y cohetes tan potentes que ningún humano tendría que volver a trabajar jamás. En su mundo utópico de “abundancia asombrosa”, todo el mundo tendría “ingresos altos universales”, dijo.

    Los aliados de Musk dijeron que su patrimonio neto se justificaba por su impacto, ya que servía de ejemplo e incentivo para quienes desean crear empresas de éxito. Diamandis, director de la Fundación XPrize, una organización que celebra concursos para fomentar los avances científicos, dijo que Tesla y SpaceX estaban “subiendo el listón”.

    “Los frutos de su trabajo lo están convirtiendo en un billonario y están elevando a la humanidad”, dijo Diamandis.

    Adeo Ressi, compañero de habitación de Musk en la Universidad de Pensilvania, dijo que al director de SpaceX nunca le importó tanto la ganancia económica como conseguir recursos que le ayudaran a alcanzar sus objetivos empresariales. Para Musk, “el dinero es un medio para alcanzar un fin”, dijo Ressi, y comparó la mentalidad de su amigo con la de un jugador que acumula monedas en un videojuego para superar un nivel.

    “Acumula recursos para hacer cosas, y lo que más quiere hacer es colonizar Marte”, dijo Ressi. “Esa es una fuerza motriz realmente importante detrás de su acumulación de riqueza”.

    Añadió que Musk “no es un ejemplo paradigmático de la desigualdad económica” y señaló el estilo de vida del líder tecnológico, conocido por trabajar sin descanso y evitar los lujos típicos de los ricos, como islas y megayates.

    “No es que tenga pensado dejarlo todo en un enorme fideicomiso familiar”, dijo Ressi. “Literalmente, se va a usar para convertir a la humanidad en una especie multiplanetaria”.

    Pero los críticos dicen que la forma en que Musk elige llevar su vida no viene al caso. Su patrimonio neto ya le ha proporcionado los medios para adquirir empresas por su cuenta y gastar cientos de millones de dólares para ayudar a su candidato presidencial preferido, dijo Durlauf, de la Universidad de Chicago.

    Convertirse en billonario solo magnificará cómo “las desigualdades económicas se extienden al ámbito político”, añadió.

    Sanders calificó la condición de billonario de Musk como “una farsa moral”, y señaló que el 60 por ciento de los estadounidenses vive al día.

    El senador también se mostró de acuerdo con la valoración de que Musk probablemente no estaba tan interesado en poseer islas o yates. El billonario, en su opinión, solo estaba interesado en una cosa.

    “A este tipo le gusta el poder”, dijo Sanders. “Y ahora es la persona más poderosa del planeta”.

    Ryan Mac es un reportero del Times que cubre la responsabilidad de las empresas del sector tecnológico mundial.

    Ben Casselman es el corresponsal principal de economía para el Times. Lleva casi 20 años informando sobre economía.

  • En el sindicato de Cesar Chavez, las mujeres solían trabajar con miedo

    En el sindicato de Cesar Chavez, las mujeres solían trabajar con miedo

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    Muchas de las mujeres que ayudaron a liderar la lucha por los derechos civiles de los latinos dicen que, en silencio, libraban sus propias batallas contra el acoso, la misoginia y las agresiones sexuales dentro de la poderosa Unión de Campesinos.

    Después de ver en el colegio un documental sobre trabajadores agrícolas que eran golpeados en los piquetes, Anita Romero Torres tuvo un sueño: unirse a Cesar Chavez y a la Unión de Campesinos (conocida como UFW, por su sigla en inglés). En 1977, con 17 años, llegó a la sede del sindicato en La Paz, en las montañas de California. Pero a las pocas semanas, empezó a sentir miedo, no de los agitadores en los piquetes, sino de los hombres con los que trabajaba.

    En el departamento al que la asignaron, su supervisor empezó a llamarla varias veces al día, recordándole que pasarían juntos mucho tiempo a solas en los campos. “A veces será muy tarde por la noche en lugares muy aislados”, le dijo él, según ella. “Nadie sabrá dónde estamos”.

    Las llamadas “me parecían muy extrañas e incómodas”, dijo. “Básicamente me estaba diciendo que me iba a llevar a algún campo y violarme”.

    Cuando denunció las llamadas a Chavez, la respuesta fue, para ella, una lección devastadora sobre las prioridades institucionales. Chavez le dijo que el hombre era demasiado importante para la causa como para despedirlo. Su solución fue trasladar a la esposa del hombre a su departamento para que lo vigilara.

    El acoso, dijo, no se detuvo ahí. Otro compañero de trabajo la manoseó en la oficina. Otro la acorraló en una habitación cerrada con llave e intentó abusar de ella antes de que ella lograra escapar por poco. Tres años después de empezar, Romero Torres renunció.

    “Se volvió imposible hacer lo que había venido a hacer, lo que amo hacer”, dijo. “Lo que me rompió el corazón de la UFW es que sentí que me fui por la forma en que se comportaban los hombres allí”.

    Una investigación de The New York Times este año sacó a la luz pruebas sustanciales de que Chavez, una figura clave en la historia de los derechos civiles de Estados Unidos, había abusado sexualmente de jóvenes adolescentes y se había involucrado en otras conductas sexuales inapropiadas durante décadas. Las revelaciones provocaron un ajuste de cuentas a nivel nacional, con comunidades de todo el país cancelando eventos, retirando estatuas y reevaluando obras de arte que homenajeaban a Chavez.

    Pero el abuso no empezó ni terminó con Chavez, según muestran nuevas entrevistas y documentos. Muchas otras mujeres sufrieron acoso y agresiones sexuales devastadoras por parte de hombres con los que trabajaban –incluidos altos directivos– incluso mientras ayudaban a organizar las marchas, los boicots y las campañas de afiliación que sentaron las bases del movimiento por los derechos civiles de los latinos en Estados Unidos.

    Antiguos compañeros de trabajo, familiares y amigos ayudaron a corroborar los relatos de varias de estas mujeres, al igual que los documentos de los archivos del sindicato. Algunas de las mujeres pidieron que no se identificara públicamente a los hombres a los que acusaban de abusos por miedo a demandas o represalias físicas.

    A lo largo de los años, la UFW empoderó a las mujeres de formas poco habituales en una época menos progresista. Chavez ascendió a varias a puestos de liderazgo, incluida Dolores Huerta, quien fundó la UFW con él. Las mujeres solían desempeñar funciones de organizadoras, jefas de piquetes y líderes de boicots.

    Pero, en privado, según muestran las entrevistas y los registros del sindicato, las mujeres sufrían bajo una cultura misógina. Más de una decena de mujeres dijeron en entrevistas que fueron acosadas, manoseadas, presionadas para mantener relaciones sexuales o agredidas por hombres vinculados al sindicato, desde trabajadores agrícolas hasta altos cargos, desde la década de 1970 hasta mediados de la de 1990.

    Sus acusaciones solían ser ignoradas o descartadas como algo secundario respecto a la misión del sindicato y como un comportamiento inevitable de los hombres. A algunas de las que alzaron la voz se las tachó de espías seductoras o provocadoras.

    Una mujer relató una pelea en un dormitorio donde un compañero organizador intentó violarla. Otra dijo que tenía 18 años cuando accedió a tener relaciones sexuales con su supervisor en una habitación de hotel; a la semana siguiente, él la trasladó a una oficina lejana.

    Huerta, de 96 años, reveló en una entrevista con el Times en marzo que Chavez la había agredido sexualmente en una ocasión y la había presionado a mantener relaciones sexuales con él en otra. Pero el nuevo reportaje del Times, que incluyó entrevistas con antiguos compañeros del sindicato y un análisis de los archivos del sindicato, sugiere que varias mujeres se quejaron de que Huerta a menudo no las apoyaba y rechazaba sus denuncias de sexismo.

    La UFW de la década de 1970 no es la UFW de hoy. Gran parte de los abusos se produjeron en una época en la que casi no había espacio social ni organizativo para que las mujeres denunciaran las agresiones sexuales.

    En 2018, Teresa Romero se convirtió en la primera mujer presidenta del sindicato. Después de que The New York Times publicara su investigación sobre Chavez en marzo, Romero ayudó a la UFW a establecer un sistema para que las mujeres contaran sus historias de abusos por parte de Chavez y a iniciar un proceso de reconciliación.

    En la actualidad se ofrece a estas mujeres asesoramiento y una línea de atención para casos de crisis disponible las 24 horas. Los líderes sindicales cuentan con políticas de prevención del acoso sexual que se revisan y actualizan periódicamente, dijo.

    “Nunca habría imaginado algunos de los testimonios que hemos escuchado, basándome en mis experiencias personales como mujer en la UFW, y solo puedo imaginar el valor que hace falta para dar un paso al frente y compartir historias como estas”, dijo Romero en un comunicado.

    Las entrevistas con mujeres de épocas anteriores dejan claro que los problemas no terminaron con la muerte de Chavez en 1993.

    Ese mismo año, Paulina Gonzalez-Brito, hija de una trabajadora de la confección, se unió al sindicato a los 18 años.

    Un día, en la oficina de Los Ángeles, contó, un compañero organizador la empujó sobre una silla de oficina y empezó a frotarse contra ella mientras se reía. Acudió a la esposa de un miembro de la junta del sindicato en busca de ayuda.

    “Se lo tomó muy a la ligera”, dijo Gonzalez-Brito. “Me dijo: ‘Oh, solo está bromeando’ o ‘Seguro que solo estaba payaseando’”.

    Al año siguiente, mientras trabajaba para el sindicato en Delano, California, Gonzalez-Brito dijo que un trabajador agrícola la empujó contra una pared y la besó a la fuerza. Denunció la agresión a un líder veterano de la UFW, quien prometió darle una respuesta, pero no se tomó ninguna medida, según ella.

    “Esperas que vivan según sus valores”, dijo Gonzalez-Brito. “Esperas que te protejan porque eso es lo que hace un sindicato”.

    En una demanda federal presentada en 1997 en California, dos trabajadoras agrícolas, Leticia Maravilla y Gloria Perales, demandaron al sindicato por acoso sexual. Alegaron que Efren Barajas, quien dirigía la campaña de organización en Watsonville, les había ordenado que ofrecieran favores sexuales a los trabajadores de las plantaciones de fresas como incentivo para que se afiliaran al sindicato.

    “Si los trabajadores agrícolas no quieren firmar la tarjeta sindical, acuéstate con ellos –¿a quién le importa si te ensucias un poco?”, le habría dicho Barajas a Maravilla, quien reiteró las acusaciones en una entrevista. Barajas no respondió a las solicitudes de comentarios.

    La UFW negó las acusaciones cuando se presentó la demanda, y Huerta dijo en ese momento que se trataba de un intento de la industria de la fresa de descarrilar la organización sindical. Los abogados del sindicato argumentaron que las mujeres no habían agotado sus recursos administrativos antes de recurrir a una demanda, y las demandantes retiraron posteriormente el caso.

    Impulsadas por el deseo de ayudar al sindicato a conseguir justicia para los trabajadores agrícolas, muchas de las mujeres con las que habló The New York Times mantuvieron sus historias en secreto durante décadas, incluso dentro de sus propias familias. Muchas dijeron que seguían sufriendo estrés postraumático y pesadillas recurrentes, y describieron su paso por el movimiento como uno de los periodos más devastadores de sus vidas.

    “Es como tener un secreto tan vergonzoso que te sientes responsable de él”, dijo una antigua voluntaria del sindicato, Amanda Chavez, quien no tiene parentesco con Cesar Chavez. Describió un episodio que, según contó, ocurrió en 1991, poco después de unirse al sindicato, cuando un organizador de la UFW la tiró al suelo de un apartamento en Chula Vista, California, la desnudó e intentó violarla, mientras ella se defendía desesperadamente.

    Todavía sueña con el ataque. “Siempre es en la oscuridad, estoy en el suelo, hay barro y maleza que me sujeta, y alguien encima de mí, y sé que es él”, dijo.

    Una violación en el campo

    Liz Sullivan, originaria de los huertos de melocotoneros y los arrozales de Marysville, California, tenía 19 años cuando se unió al sindicato. En 1975, ya había ayudado a establecer un centro de servicios de la UFW en su ciudad natal.

    La trasladaron al valle de Coachella en el invierno de 1976. En aquel momento, Coachella era un crisol del movimiento: una vasta y árida extensión del desierto de Colorado conocida por sus palmeras datileras y uvas de mesa, pero famosa entre los organizadores por ser territorio hostil. Los agricultores se resistían con fuerza a la apuesta del sindicato por conseguir contratos laborales.

    Después de una reunión de organización en 1977, Sullivan le dió un aventón al hijo de un capataz de una granja cercana y al hijo de un exmiembro del sindicato. Dijo que iban por un camino apartado entre viñedos cuando sus neumáticos se atascaron en el suelo arenoso.

    Los dos hombres, quienes habían estado bebiendo cerveza, le exigieron tener relaciones sexuales con ella. Sullivan empezó a correr, pero los hombres la arrastraron por las piernas de vuelta al coche, donde ella dijo que los hombres la obligaron a subir al asiento trasero y se turnaron para violarla.

    A duras penas, Sullivan regresó a pie a una casa del sindicato y denunció la agresión a su supervisor, David Martinez, y a una de las directoras, Ruth Shy. En la clínica del sindicato le ofrecieron Valium para calmar sus nervios, pero luego le pidieron que volviera al viñedo a recoger el vehículo del sindicato que había estado conduciendo.

    El interior del coche, recordó Sullivan, era una escena repugnante que olía a cerveza y semen. Eso la obligó a revivir la horrible experiencia.

    Sullivan dijo que decidió no denunciar la violación a la policía, ya que los veía como hostiles al sindicato y temía que los viticultores utilizaran el episodio para desacreditar el movimiento si se hacía público. Pero varios antiguos miembros del sindicato, incluidos miembros de la junta, dijeron que se les había informado de la agresión.

    Aunque el sindicato acabó asignando un guardaespaldas para que acompañara a Sullivan en el campo, otras organizadoras fueron enviadas a la granja donde se había producido el ataque sin protección alguna, dijo ella.

    Semanas después de la agresión, en la misma granja, otra organizadora recibió insultos de carácter sexual y los agricultores embistieron su coche, según concluyó la Junta Estatal de Relaciones Laborales Agrícolas en una investigación por prácticas laborales injustas.

    Durante ese mismo periodo, circulaba entre los trabajadores agrícolas de la zona un folleto con el dibujo de una organizadora sindical que ofrecía “beneficios” a los trabajadores. La ilustración, que la junta de relaciones laborales determinó más tarde que había sido creada y distribuida por la empresa propietaria del rancho donde ocurrió la violación, sugería que las organizadoras vendían sexo a cambio de votos para el sindicato, en un aparente intento de desacreditar los esfuerzos de organización del sindicato.

    Sullivan empezó a contactar directamente a las mujeres para darles consejos de seguridad sobre cómo evitar ir solas a los campamentos de trabajo. Otra organizadora, Phyllis Hasbrouck, sugirió que formaran un grupo de seguridad para mujeres.

    Un grupo incipiente de unas ocho mujeres –organizadoras de campo, secretarias y trabajadoras de clínicas, incluida Linda Rodriguez, la hija de Chavez– se reunió para hablar de seguridad y de lo que ellas llamaban la “condición de segunda clase” de las mujeres en el sindicato. Pero poco después de la formación del grupo, se anunció una reunión obligatoria con todo el personal.

    Hasbrouck y Sullivan dijeron que se sentaron con el resto del personal en una sala sofocante mientras tres de los principales lugartenientes de Chavez –Eliseo Medina, Marshall Ganz y Jim Drake– procedían a interrogar y atacar verbalmente a las mujeres involucradas en el grupo de seguridad, a quienes acusaron de intentar arruinar el movimiento.

    Más tarde, Hasbrouck se vio obligada a dimitir, acusada de contraorganización. Un dirigente sindical se quejó ante otros miembros de la junta de que ella había destrozado su matrimonio con “la liberación femenina y todas esas tonterías”.

    “Eso me destrozó”, dijo.

    Sullivan dijo que abandonó el sindicato asqueada.

    “En lugar de abordar las importantes preocupaciones de seguridad que surgieron a raíz de mi violación”, dijo, la UFW “tachó de ‘contraorganización’ cualquier conversación sobre seguridad”.

    En entrevistas recientes, tanto Medina como Ganz dijeron que no recordaban la reunión de todo el personal, aunque sí recordaban haber oído hablar de la violación de Sullivan, y los registros de las reuniones de la junta directiva muestran que los altos dirigentes discutieron tanto sobre el grupo de mujeres como sobre el despido de Hasbrouck. Drake falleció en 2001.

    Ganz dijo que no recordaba haber presionado a Hasbrouck para que dimitiera. Sin embargo, afirmó que había llegado a la conclusión de que la dirección del sindicato había ido demasiado lejos al llevar a cabo las purgas de Chavez contra aquellos que él consideraba desleales o ineficaces.

    “Eliseo, yo y otros, hubo un momento en el que deberíamos haber alzado la voz y haberle plantado cara”, dijo Ganz. “Nos convencimos a nosotros mismos de que, de alguna manera, esto pasaría porque el trabajo que estábamos haciendo tenía mucho valor”.

    Una cultura de abuso

    Chavez estaba en el centro de la cultura de sexismo y abuso del sindicato. Después de que el Times publicara el relato de mujeres que afirmaron haber sido acosadas repetidamente por el líder sindical cuando eran menores de edad, varias más dieron un paso al frente y dijeron que a ellas también las habían presionado para que mantuvieran relaciones sexuales con Chavez cuando eran jóvenes en el movimiento. Muchas siguen sin querer compartir sus historias públicamente, y algunas temen la condena de sus propias familias.

    Romero Torres, quien se había quejado de su jefe, dijo que también había sufrido acoso por parte de Chavez.

    A las pocas semanas de su llegada a la sede del sindicato, dijo, Chavez empezó a llamarla para que hiciera tareas nocturnas en su oficina, donde intentó besarla, le dijo que quería que tuviera hijos con él y le propuso repetidamente retirarse a un apartamento secreto, financiado por el sindicato, donde pudieran estar a solas.

    Ella se dio cuenta de que él no haría nada respecto a los hombres del sindicato que le hacían insinuaciones no deseadas cuando él mismo se comportaba de manera similar.

    “Tuve que renunciar a lo que más quería en el mundo”, dijo, “por culpa de todos esos hombres a los que no les importaba lo mucho que me hicieron daño”.

    El esposo de Romero Torres, Henry Torres, que en aquel momento trabajaba en el sindicato, dijo que en aquel momento tenían poco de haberse conocido, pero que ella le había contado algunas de sus quejas. Dos antiguos trabajadores del sindicato recordaron que a Romero Torres la citaban con frecuencia en la oficina de Chavez, pero el Times no pudo verificar de forma independiente su relato sobre las burlas de su antiguo supervisor, que, según ella, “me aterrorizaban”.

    El supervisor negó haber hecho tales comentarios, calificó su relato de “calumnioso” y “disparates”, y se negó a hacer más comentarios.

    Otras mujeres han denunciado acoso similar. Clara Solis, quien también trabajó para el sindicato en la década de 1970, dijo que a ella y a otra trabajadora un miembro de la junta del sindicato les ofreció alojamiento en una caravana durante un mes durante una huelga de hortalizas en Calexico, California, en 1979. Dijo que una noche se despertaron y se encontraron con que el hombre se había metido en la cama con ellas. En otra ocasión, dijo, otro miembro del personal del sindicato intentó obligarla a mantener relaciones sexuales, y aunque ella escapó, él le advirtió que guardara silencio al respecto. “Me dijo: ‘Si se lo cuentas a alguien, mataré a tus padres. Sé dónde vives’”, dijo.

    No hay pruebas de que Chavez diera explícitamente luz verde a ninguno de los hombres que trabajaban para él para que agredieran a las mujeres. Pero a menudo desestimó o restó importancia a las acusaciones que las mujeres formularon contra esos hombres. Y las grabaciones de archivo de reuniones con ejecutivos de la UFW de la década de 1970 muestran a Chavez participando en discusiones desenfrenadas en las que a menudo menospreciaba a las mujeres con chistes misóginos e insultos.

    En las grabaciones, Chavez utilizaba repetidamente insultos contra las mujeres, incluida Huerta, a quien ordenó que “se callara” y a la que llamaba “estúpida” o “maldita zorra” cuando ella lo desafiaba. Incluso mientras mantenía múltiples aventuras extramatrimoniales, le dijo a la junta que su esposa, Helen, estaba recibiendo llamadas anónimas de mujeres que, según él, mentían sobre tener una relación romántica con él para sabotear el sindicato.

    “Mi matrimonio está en crisis ahora mismo”, dijo. “Esto es lo que hacen”.

    Tanto él como Huerta acusaron a algunas de las mujeres del sindicato de actuar como manipuladoras, informantes o agentes sexuales con la intención de socavar la lealtad dentro del movimiento.

    “Los están alborotando, se acuestan con ellos, están entablando una segunda relación”, dijo Huerta.

    Chavez acusó a una enfermera del sindicato, Caitlin McCarthy, de ser una agente peligrosa y de inventar una denuncia de violación contra su antiguo supervisor, Marcos Muñoz. Las grabaciones de una reunión de la junta muestran a Huerta y a otros aparentemente restando importancia a la supuesta denuncia de violación. “Ella violó a Marcos, eso es lo que pasó”, bromeó un miembro masculino de la junta. “Fue al revés”. Se oyen risas entre los presentes en la sala, incluida una breve carcajada de Huerta, quien dejó claro que pensaba que McCarthy era una infiltrada, no una víctima.

    McCarthy dijo en una entrevista que nunca había presentado una denuncia por violación contra Muñoz, quien falleció en 2021, aunque había sufrido un trato abusivo y sexista mientras trabajaba para él. Cuando Chavez la despidió, acusándola de ocultar su verdadera identidad, le costó entender lo que sucedió. Una vez al año, le escribía una carta a Chavez, haciéndole la misma pregunta: “¿Qué hice mal?”

    La propia Huerta fue blanco constante de abusos verbales por parte de muchos de los líderes masculinos del sindicato, en particular de Chavez. Los líderes sindicales masculinos a menudo restaban importancia, menospreciaban o se atribuían el mérito de su trabajo, según muestran las entrevistas y las grabaciones de las reuniones de la junta directiva. Algunos de ellos la criticaban por ser demasiado firme en lo que respecta a la “liberación femenina”.

    En una entrevista, Huerta habló de lo difícil que fue trabajar en lo que describió como la antigua “cultura misógina” de la UFW y mencionó varios casos en los que había tomado medidas ante denuncias de acoso sexual y había ascendido a mujeres a puestos de liderazgo.

    “Tengo que decir que, en mi conciencia, desde el primer día que estuve en la organización, siempre defendí a las mujeres”, dijo Huerta, y añadió: “porque así es como me criaron. Me crió una madre soltera, mi madre, quien siempre defendió a las mujeres”.

    El legado del abuso

    Varias de las mujeres que dijeron haber sufrido abusos por parte de hombres guardaron sus recuerdos para sí mismas durante años. Pero algunas se negaron a permanecer en silencio.

    “Quiero que me escuchen”, dijo Amanda Chavez, quien describió el intento de violación de 1991, en una entrevista. “Todavía tengo esta rabia dentro de mí, este dolor, y me consume”.

    En 1994, Sullivan empezó a escribir en diarios sus recuerdos sobre la violación en el viñedo. Las pesadillas y los flashbacks en los que pensaba que los hombres estaban a punto de matarla seguían siendo vívidos, dos décadas después.

    Decidió escribir a su antiguo supervisor, Martinez, exigiendo un ajuste de cuentas.

    “Me gustaría invitarte a reflexionar sobre la cultura de organización que existe en la UFW”, escribió en enero de 1996. “Cuando las personas fusionan su identidad con la de un único líder, cuando nos convertimos en “chavistas”, cuando subordinamos las relaciones individuales a la causa de la justicia, traicionamos nuestra propia dignidad humana”.

    Sullivan dijo que Martinez respondió de inmediato, disculpándose por cómo la habían tratado los líderes sindicales. (Martinez se negó a hacer comentarios, al igual que Shy). Sullivan, en cualquier caso, quería que se rindieran cuentas a un nivel superior. Entonces escribió a Arturo Rodriguez, quien había sucedido a Chavez como líder del sindicato, amenazando con hacer público el asunto si no recibía una respuesta oficial. Tras la carta, dijo Sullivan, Rodriguez envió a Huerta a reunirse con ella en su casa. Pero la reunión no fue el momento de reconciliación que Sullivan había esperado.

    Sullivan dijo que la conversación fue respetuosa y que Huerta le escribió más tarde, en una carta a la que tuvo acceso el Times, diciendo que entre los dirigentes del sindicato había preocupación y simpatía por ella. Pero Sullivan dijo que sintió que Huerta se había negado a responsabilizar al sindicato, diciéndole que la violación era “simplemente algo que los hombres les hacen a las mujeres”.

    Tras la reunión, Sullivan envió una carta de seguimiento a Huerta.

    “Creo que la violación fue una forma de intimidación utilizada por los agentes de los agricultores para silenciarme”, escribió. “La UFW estaba enzarzada en una batalla con los agricultores del Valle de Coachella. La violación en el contexto de una batalla es un crimen de guerra, no ‘simplemente algo que los hombres les hacen a las mujeres’”.

    Huerta dijo que no recordaba haberse reunido con Sullivan ni haber dicho nada que restara importancia sobre las violaciones.

    Pero Huerta dijo que a los líderes masculinos de la organización a menudo no les interesaba investigar la conducta sexual inapropiada ni reprender a los hombres acusados de acoso. En la década de 1980, dijo Huerta, trabajó con otra mujer para recopilar denuncias de mujeres que habían sufrido sexismo. Dijo que se entregó un informe con los resultados a los dirigentes del sindicato. “Nunca vio la luz”, dijo Huerta.

    Antes, en la década de 1970, Huerta se enteró que un dirigente sindical le dijo a una trabajadora agrícola que la única forma de que ella recibiera su paga semanal era acostándose con él. “Se lo planteé a la junta, para que todos los miembros supieran que este tipo se negaba a darle a una mujer su paga porque ella no quería acostarse con él”, dijo Huerta. Chavez interrumpió la reunión de la junta y se llevó a la líder sindical a un lado para dar un paseo con él. Pero al final, añadió, la denuncia no se tomó en serio.

    “Eso fue todo: un paseo por el parque”, dijo.

    El sexismo, dijo, era una constante. En algunas de las reuniones de la junta, dominadas por hombres, ella contaba los comentarios degradantes e insultantes. “Cada vez que hacían un comentario sexista, ponía un pequeño guion en mi papel”, dijo. “Al final de la reunión, dije: ‘Tengo un anuncio que hacer. Durante el transcurso de esta reunión, han hecho 58 comentarios sexistas’”.

    Rodriguez, quien se convirtió en el líder del sindicato en 1993, dijo en un comunicado que el movimiento dependía en gran medida de sus organizadoras y activistas y que él había intentado crear un “ambiente de respeto”.

    “Nuestro movimiento, al igual que otros movimientos por los derechos civiles y laborales de la época y, en general, en este país, ha tenido dolorosas deficiencias”, añadió. “La cultura de la organización ha evolucionado con el tiempo. Hoy en día, la UFW y muchos de sus aliados en el movimiento están liderados por un grupo diverso de mujeres, con las que muchas de las cuales tuve el privilegio de trabajar”.

    Romero Torres, que ahora tiene 66 años y está jubilada, dijo que estaba a años luz de ser la trabajadora sindical de 17 años quien fue amenazada y acosada.

    Había pasado décadas intentando comportarse de manera que evitara la atención no deseada y los acosos. Ahora, dijo, quiere que las mujeres puedan ser amables y alegres sin que los hombres vean esos rasgos como una invitación. Imagina una simple reunión en la que las mujeres del movimiento puedan simplemente abrazarse y sanar.

    “Sería tan bonito si pudiéramos reunirnos todas en algún sitio”, dijo. “Ni siquiera hace falta que hablemos de ello”.

    Susan C. Beachy colaboró con investigación. Jesus Jiménez colaboró con reportería.

    Manny Fernandez es el editor general de California para el Times. Anteriormente fue editor político adjunto y pasó más de nueve años cubriendo Texas como jefe de la oficina de Houston.

    Sarah Hurtes es una reportera del Times que trabaja en investigaciones internacionales desde Bruselas.

    Susan C. Beachy colaboró con investigación. Jesus Jiménez colaboró con reportería.

  • David Hockney, pintor que devolvió la figura humana al arte, muere a los 88 años

    David Hockney, pintor que devolvió la figura humana al arte, muere a los 88 años

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    David Hockney, el artista inglés cuyas pinturas –de diseño hábil y colores suaves– desviaron la atención en ambos lados del Atlántico al arte figurativo y narrativo a partir de finales de la década de 1950 y principios de la de 1960, después de años de dominio de la abstracción, falleció el jueves en su casa en Londres. Tenía 88 años.

    Su publicista, Erica Bolton, confirmó la noticia. No se dio a conocer la causa de la muerte.

    Hockney, quien nació en Yorkshire, vivió muchos años en Los Ángeles, el tiempo suficiente para referirse a sí mismo como un “inglés angelino” y para crear imágenes que, para muchos espectadores, captaban la atmósfera bañada por el sol de esa ciudad con tanta certeza como lo hizo Joan Didion en prosa. Y aunque su arte era conservador en una época que también vio surgir el conceptualismo, fue progresista al menos en un aspecto: fue uno de los primeros artistas muy populares de su tiempo en crear obras con contenido abiertamente gay y uno de los pocos en posicionarse públicamente contra la censura de las imágenes con diversidad sexual.

    Su muerte se produjo nueve meses después de que cerrara una amplia exposición retrospectiva de su obra en la Fundación Louis Vuitton en París. Pero incluso en ese momento, no había terminado. Siguió pintando desde su estudio en Londres, en silla de ruedas y con la salud deteriorada.

    “Simplemente sigo con mi trabajo”, le dijo a The New York Times antes de que se inaugurara la exposición en abril de 2025. “Cuando vuelva de París, voy a seguir pintando”.

    Y así lo hizo, y continuó con la producción de un arte virtuoso, de base gráfica y fundamentalmente ilustrativo que existía en gran medida al margen de los vaivenes de la moda del mercado contemporáneo; que se reproducía bien en medios impresos y digitales, y que, en una sucesión de importantes exposiciones institucionales, atrajo la atención del público durante seis décadas.

    David Hockney nació en el seno de una familia de clase trabajadora en la pequeña ciudad industrial de Bradford, en Yorkshire, el 9 de julio de 1937, y era uno de cinco hermanos. Su padre, Kenneth Hockney, era restaurador autónomo de cochecitos de bebé y un ferviente activista contra las armas nucleares. Su madre, Laura (Thompson) Hockney, con quien tenía una relación especialmente cercana, fue a menudo protagonista de sus retratos. David Hockney mantuvo una estrecha relación con sus padres, y volvía cada año para pasar la Navidad con ellos hasta el final de sus vidas. Compartía sus ideas políticas del Partido Laborista y el pacifismo basado en principios filosóficos de su padre.

    La traducción de este obituario está en desarrollo y se actualizará pronto. Puedes leerlo completo en inglés aquí.

    Isabella Kwai colaboró con reportería.

    Isabella Kwai colaboró con reportería.

  • Irán, y el mundo, permanecen en el limbo entre la guerra y la paz

    Irán, y el mundo, permanecen en el limbo entre la guerra y la paz

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    Desde que se anunció un alto al fuego nominal hace dos meses, Irán, Israel y EE. UU. han seguido enzarzados en una violencia de baja intensidad que se ha convertido en la nueva normalidad.

    Tan solo en los últimos cinco días, Estados Unidos e Irán intercambiaron ataques con misiles tras el derribo de un helicóptero estadounidense; Israel bombardeó Líbano, lo que provocó una represalia de Irán, y los hutíes, respaldados por Irán, se unieron a la represalia desde Yemen.

    Luego, en cuestión de horas el jueves, el presidente Donald Trump canceló otro ataque significativo contra Irán y volvió a plantear la posibilidad de un acuerdo de paz, algo a lo que Irán restó importancia.

    En los dos meses transcurridos desde que Estados Unidos e Irán declararan un alto al fuego de forma nominal, la línea que separa la paz y la guerra prácticamente se ha borrado por completo en todo Medio Oriente, donde ocurren ataques y contraataques junto a promesas de poner fin a las hostilidades que nunca llegan a materializarse. Más que un alto al fuego, se trata de un “fuego menor”, en palabras del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres.

    Incluso si esta vez los combatientes logran alcanzar un marco para un acuerdo, esta zona gris de “ni guerra ni paz” podría persistir durante semanas o meses, según analistas y diplomáticos. Ni Trump ni Irán parecen dispuestos a hacer concesiones significativas en las negociaciones para una tregua a largo plazo, pues hay muchos detalles espinosos por resolver, sobre todo en lo que respecta al futuro del programa nuclear iraní.

    Tal estancamiento condenaría a Medio Oriente a un purgatorio de violencia esporádica y ansiedad constante. Y obligaría al resto del mundo a enfrentarse a una nueva y cruda realidad económica. Una interrupción prolongada de los envíos de petróleo y gas afectaría las cadenas de suministro mundiales; provocaría escasez de alimentos y haría subir los precios en las gasolineras y en los supermercados.

    “Hay muchas posibilidades de que el equilibrio actual, o algo parecido, persista”, dijo Caitlin Talmadge, profesora del Instituto Tecnológico de Massachusetts quien se especializa en cuestiones de seguridad del golfo Pérsico. “No todas las guerras tienen un final claro”.

    Lo que hace que esta guerra sea especialmente complicada es la multiplicidad de combatientes, todos con sus propios intereses, a menudo contradictorios. Trump, ante las elecciones intermedias y los vientos políticos en contra en su país, ha dado señales de que está ansioso por pasar página. Irán, tras haber sufrido terribles bajas, incluida la muerte de su líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, considera que se trata de una guerra de supervivencia y es poco probable que limite su programa nuclear a cambio de un respiro a corto plazo. E Israel considera a Irán una amenaza existencial: sus instalaciones nucleares están enterradas bajo los escombros, pero no han sido destruidas, y sus aliados se están reorganizando en Líbano, Gaza y Yemen.

    Mientras Trump se enfrenta a Irán, lleva a cabo una negociación paralela con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en la que alterna entre implorar que no lance ataques en Líbano y defender el derecho de Israel a tomar represalias. Netanyahu se enfrenta a sus propias elecciones, en las que Irán es una importante cuestión pendiente.

    “Si consigues un alto al fuego pero no una paz duradera, tendrás que vigilar de cerca a Irán”, dijo Charles A. Kupchan, quien trabajó en el Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno del presidente Barack Obama. “También podrían seguir las guerras subsidiarias relacionadas con Hamás, Hizbulá y los hutíes”, dijo, en referencia a los aliados de Irán en todo Medio Oriente.

    Kupchan, ahora profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Georgetown, comparó el reto para Estados Unidos e Israel con “cortar el césped”, una expresión que hace referencia a las ofensivas militares que Israel llevaba a cabo periódicamente en Gaza para debilitar a Hamás antes de que el grupo lanzara su ataque el 7 de octubre de 2023.

    Una situación así no carece de precedentes en Medio Oriente. Durante varios años antes de la guerra liderada por Estados Unidos en Irak, el gobierno estadounidense impuso sanciones y estableció zonas de exclusión aérea sobre Irak. Estallaron guerras subsidiarias y las instalaciones militares estadounidenses fueron objeto de ataques, sobre todo en el año 2000, cuando el USS Cole fue atacado en un atentado suicida perpetrado por terroristas de Al Qaeda en Adén, Yemen.

    Lo que diferencia este conflicto de los anteriores es el estrecho de Ormuz. Irán, al cerrarlo, ha ejercido una nueva y devastadora forma de presión, aunque todavía no haya conseguido obligar a Trump a aceptar un acuerdo de paz.

    El tráfico marítimo comercial sigue prácticamente suspendido. El derribo del helicóptero Apache, del que Estados Unidos culpó a Irán, es un recordatorio de los riesgos que entraña el plan de la Marina estadounidense para ayudar a garantizar el paso de los barcos por el estrecho. “Se trata más de una medida temporal que de una situación duradera”, dijo Martin Kelly, director de asesoría de EOS Risk Group, una consultora con sede en el Reino Unido.

    Los precios del petróleo se dispararon el jueves ante el temor a una vuelta a la guerra total, mientras que en Estados Unidos la tasa de inflación superó el 4 por ciento.

    Es probable que las preocupaciones sobre las repercusiones económicas de la guerra dominen la reunión de los líderes del Grupo de los Siete que se celebrará la próxima semana en Francia. Los líderes europeos han propuesto una misión para garantizar la navegación comercial, pero esta depende de que Trump e Irán lleguen a un acuerdo de paz más duradero. Irán se encuentra bajo sus propias presiones, ya que sus exportaciones de petróleo se han visto prácticamente paralizadas por el bloqueo de represalia de la Marina estadounidense en el estrecho.

    “Esta situación de ‘ni guerra, ni paz’ no es sostenible”, dijo Vali R. Nasr, experto en Irán de la Facultad de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins. “La economía iraní no puede aguantar esto al máximo más de cuatro o cinco meses. La economía mundial tampoco puede aguantar esto cuatro o cinco meses más”.

    Por esas razones, Nasr dijo que esperaba que cada parte intentara obligar a la otra a replantearse su estrategia. “Eso es precisamente lo que vemos ahora mismo”, dijo, en referencia a los ataques estadounidenses contra bases de drones iraníes cerca del estrecho, que, según él, estaban calculados para romper el control de Irán sobre la vía marítima.

    El punto muerto está creando su propia realidad sobre el terreno, y muchas de estas situaciones son peligrosas para Estados Unidos, según los analistas. Un gran número de soldados estadounidenses están atados en la región, lo que merma la capacidad del país para ejercer influencia en otros lugares, especialmente frente a China. Una escalada importante agotaría aún más las reservas de defensas aéreas y otras armas, que ya se encuentran bajas.

    “Se agotan las reservas y se despliegan recursos, lo que significa que se afecta la preparación de las fuerzas armadas”, dijo Seth G. Jones, presidente del departamento de defensa y seguridad del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington. “Esto genera un riesgo enorme en el Pacífico”.

    La guerra también merma la capacidad de la Casa Blanca para hacer frente a otras crisis. El presidente Volodímir Zelenski de Ucrania, quien libra una guerra contra Rusia que Trump había prometido detener en 24 horas, dijo recientemente: “Vemos que Estados Unidos está totalmente enfocado en la cuestión de Irán”. Instó al presidente Vladimir Putin de Rusia, en una burlona carta abierta, a negociar directamente con él. (Putin se negó).

    Incluso en Medio Oriente, se ha demostrado que la influencia de Estados Unidos tiene límites. Los ataques con misiles y drones de Irán han hecho que sea más peligroso para los militares estadounidenses operar desde sus bases, mientras que la Marina ha evitado en gran medida enviar grandes buques al golfo Pérsico, aparentemente por temor a que sean blanco de ataques.

    “Hay nuevas realidades militares”, dijo Talmadge, la profesora del MIT. “Durante mucho tiempo hemos dado por sentado que nuestras fuerzas terrestres y nuestras bases tendrían un refugio seguro, y no es así”.

    Según los analistas, una situación más optimista que el actual limbo sería un acuerdo de alto al fuego duradero, en el que Estados Unidos e Irán acordaran reabrir el estrecho de Ormuz, al tiempo que aplazaran la espinosa cuestión del programa nuclear iraní para una negociación posterior. Eso podría calmar los ataques con misiles de Irán contra los países del Golfo. Pero no está claro si disuadiría a Israel de atacar a Hizbulá, el aliado de Irán en Líbano, ya que Hizbulá ha rechazado un alto al fuego e Israel sostiene que necesita defenderse.

    “Cuanto más dure esta guerra, más probable es que surjan fisuras entre Israel y Estados Unidos”, dijo Jones.

    En cierta medida, Trump se encuentra en una encrucijada que él mismo ha creado. Parece reacio a aceptar un acuerdo con Irán que los críticos más belicistas del Partido Republicano podrían tachar de repetición del acuerdo nuclear de 2015 del presidente Obama con Irán. (“Más vale ningún acuerdo que uno malo”, es el lema en ese bando).

    Sin embargo, la reanudación de una guerra de alta intensidad agravaría el caos económico y pondría en peligro a los soldados estadounidenses, a cinco meses de unas elecciones intermedias en las que los republicanos ya se enfrentan a una dura batalla.

    “Que esta guerra se convierta en un conflicto mayor justo antes de las elecciones no va a ser políticamente beneficioso para los republicanos”, dijo Talmadge. “Pero el statu quo también es malo”.

    Mark Landler es el jefe de la corresponsalía en París del Times. Cubre Francia, así como la política exterior estadounidense en Europa, Asia y Medio Oriente. Es periodista desde hace más de tres décadas.

    Anton Troianovski escribe para el Times sobre política exterior y seguridad nacional estadounidense desde Washington. Anteriormente fue corresponsal extranjero con sede en Moscú y Berlín.

  • Nunca le dije por qué teníamos que terminar la relación

    Nunca le dije por qué teníamos que terminar la relación

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    Cuando la novia de mi primo más joven lo engañó, luché contra mis propios fantasmas.

    En febrero, mi teléfono ardía con las últimas revelaciones sobre la ruptura de mi primo. Habíamos estado apoyando al joven de 28 años en las últimas semanas después de que su novia de dos años lo dejara sin previo aviso ni explicación, dejándolo destrozado y en estado de shock.

    Él se rehusaba a aceptar la nueva realidad, luchaba con la idea de que la mujer con la que creía que pasaría el resto de su vida se había ido para siempre y tal vez nunca sabría por qué. Entonces, le llegó una captura de pantalla, tomada por un amigo antes de la ruptura, que confirmaba que ella lo había estado engañando.

    El grupo de apoyo improvisado pasó de la confusión a la indignación a medida que los hilos de mensajes se inundaban de comentarios consoladores que sugerían que había esquivado una bala, mientras linchaban inevitablemente su reputación. Todos se hacían las mismas preguntas que él ahora estaba desesperado por responder: ¿Cómo pudo dejar que las cosas llegaran tan lejos? Si era tan infeliz, ¿por qué no terminó la relación antes? ¿Por qué no pudo simplemente ser honesta?

    Deslizaba la pantalla en silencio, con la intención de comentar algo, pero me arrepentía. El estómago se me revolvía con cada lanzamiento de lodo. Las preguntas que se planteaban eran justas y tenían un aire familiar. Creía que sabía todas las respuestas que este joven buscaba de su supuestamente despiadada ex, porque 26 años antes, yo era ella.

    Llevaba más de dos años enamorada de un joven que era, en todos los sentidos, alguien a quien presentar a mamá. Él y yo éramos más jóvenes que mi primo, aún no cumplíamos 20 años, pero ya éramos todo lo que mi primo y su novia habían sido: nos respetábamos mutuamente, éramos totalmente compatibles, tan adorables como Disney Channel. Todos veían que nuestra relación duraría.

    Hasta que le fui infiel. No de esa forma sórdida e impulsada por la lujuria que tan a menudo viene a la mente, sino más bien fue una atracción que se fue dando lentamente y traté de negar durante meses hasta que, al final, ya no pude más.

    Pero no tuve las palabras ni el valor para contarle nada de eso a mi novio. No quería lastimar a nadie y mucho menos a él. Por el contrario, opté por hacer una débil declaración de los hechos: Ya no puedo seguir con esto. Tú no hiciste nada malo. No hay nada más que discutir.

    Mi decisión lo tomó por sorpresa y mi novio quedó destrozado. Al igual que mi primo, suplicó por una razón convincente, una negociación, una lista con los puntos que podía arreglar. A partir de ahí, se negó rotundamente a aceptar mi renuncia, insistiendo en que la escuela y un reciente susto de salud me habían dejado demasiado estresada, que en ese momento no era capaz de tomar decisiones claras, y cuestionó si tal vez estuviera teniendo algún tipo de crisis nerviosa.

    Seguí negando con la cabeza, preguntándome qué era lo que debía decirle. ¿La verdad? Que sin buscarlo, había encontrado a alguien más y que todo lo que creía entender sobre el amor y lo “correcto” ahora me resultaba indiscutiblemente incorrecto. ¿Qué habría logrado con eso además de agravar el dolor? Nunca lo sabré.

    Terminar la relación fue la decisión correcta y acepté que el precio de tomarla era fungir para siempre como la villana de la historia, no solo en la versión de mi ex, sino en la mía propia. La culpa y la vergüenza de enamorarme de un hombre mientras otro aún me amaba, de lastimar a una buena persona y luego mentir sobre el porqué, decepcionando a todos, incluyéndome a mí misma en el proceso, nunca me abandonaron por completo.

    Las semanas siguientes a la ruptura, sentí que me había quitado un gran peso de encima; me inundaba una sensación hiperoxigenada de libertad, , pero creía que no me la merecía. No podía evitar cuestionar la nueva felicidad que estaba forjando. ¿Cuánto tiempo pasaría antes de que me arrepintiera? ¿En qué punto el karma me cobraría la factura? Me sentía como una impostora, andando por ahí como una persona moralmente decente en lugar de la mentirosa infiel que llevaba dentro, una que aspiró a demasiado y se negaba a luchar lo suficiente contra sus propios sentimientos.

    Años más tarde, me casé con ese otro hombre, el que lo había cambiado todo. Nuestro amor ha demostrado ser imparable durante 26 años. Sin embargo, en lo más recóndito de mi ser, siempre permaneció el miedo de ser imperfecta. Ya sea por mi ADN o por el divorcio de mis padres, era incapaz de sentirme satisfecha con algo perfectamente bueno. Una y otra vez me he preguntado: ¿Es solo cuestión de tiempo antes de que mi cableado defectuoso prenda fuego a esta hermosa vida?

    El que es infiel una vez, es infiel para siempre.

    Al ver a mi primo buscar entre los escombros, no pude evitar volver a examinar mi propio pasado. Recordé todas las discusiones efusivas en las que mi ex, junto con nuestros amigos, daba por hecho nuestro “felices para siempre”. Por primera vez, me di cuenta de que quién había permanecido sumida en el silencio todo este tiempo había sido yo.

    Hojeé el último año que estuvimos juntos (de un total de menos de tres), en el que discutíamos más de lo que reíamos, nuestras sonrisas ya no llegaban a los ojos y ambos esperábamos que las cosas volvieran a mejorar como por arte de magia. Recordé todas las veces que intenté expresar esas dudas, aunque de manera muy sutil, que sugerían repetidamente que tal vez teníamos un problema y en ese instante, llegaba otra docena de rosas con recordatorios que me decían que el amor no siempre es de color de rosa y que las relaciones reales requieren esfuerzo.

    Al recordar a mi yo de 19 años, no vi rastros de una bruja malvada, solo vi a una niña asustada que navegaba por una de las conversaciones más difíciles de la vida sin un guion, en un mundo que insistía en que tenía suerte, que nadie se saca la lotería dos veces, que las chicas buenas no deben atreverse a pedir más cuando ya se les ha dado tanto.

    Vi a una chica tímida, extremadamente precavida, con una conciencia frágil que no se rompió antes porque algunas líneas no parecen claras hasta después de cruzarlas. Era una persona que esperaba estar absolutamente segura antes de causar un daño irreparable; no estaba siendo maliciosa. En cualquier caso, ¿cuándo es el momento indicado para destrozar un corazón perfectamente sano? ¿Qué fecha del calendario es la mejor para acabar con el sueño de una buena persona que no te ha mostrado más que amabilidad?

    Dejar de estar enamorada no fue premeditado. Todavía no sabía qué tanto desconocía sobre lo que el amor puede y debe contener hasta que empezó a filtrarse por las grietas que había pasado meses fingiendo no ver (y que me habían dicho que no existían). Para bien o para mal, no le dije a mi exnovio que ya había otra persona cuando terminamos porque la decisión ya estaba tomada de cualquier forma y omitir esa parte fue la mejor manera que encontré para aminorar el daño.

    Pasé la mayor parte de mi vida adulta creyendo que una mala acción me convertía, en parte, en una mala persona. Me aferré a un solo hecho detestable que había lastimado a alguien, sin reconocer nunca el valor que se necesitaba a esa edad (o a cualquiera) para perseguir, sin ninguna garantía, algo más grande que una serie de listas palomeadas y la ausencia de maltrato. Tener una conversación insoportable demasiado tarde en lugar de nunca, pero antes de que se dé un anillo, una recepción a la luz de las velas, dos hipotecas o una audiencia de custodia.

    Alejarme cuando mis intentos por hablar no fueron escuchados, negarme a permanecer en una versión de mí misma que ya no existía con el único propósito de hacer feliz a la otra persona: ahora por fin entiendo que estas no son cosas que hacen las personas malas o emocionalmente heridas.

    Si alguna vez se volviera a dar el caso, es lo que me gustaría que hiciera mi hija.

    Después de todos estos años, a la luz del teléfono en mi regazo, me perdoné a mí misma. Mi yo adulta, aunque lejos de estar orgullosa, finalmente hizo las paces con lo que había hecho.

    No obstante, odiaba que mi primo estuviera sufriendo. Unos días después, me senté frente a él en la mesa de mi comedor, le serví una taza de té e intenté explicarle lo mejor que pude lo que creía que su exnovia algún día desearía poder decirle al hombre al que le rompió el corazón: hacerle daño fue lo más difícil que jamás tuvo que hacer. Seguramente lo pospuso lo más que pudo.

    Aunque tal vez haya hecho algo horrible, le dije, él no estaba enamorado de una persona horrible.

    Que te tomen por sorpresa es espantoso, pero ella estaba viendo con suficiente claridad por los dos.

    Con el tiempo, él estará bien y luego mucho mejor. Porque mientras sigas haciéndote las preguntas “¿Está bien esto? ¿Soy feliz? ¿Estamos bien?”, la respuesta probablemente sea no. Cuando la respuesta es sí, por lo regular no te las preguntas.

    Ella nunca quiso ser la villana de su historia. Solo necesitaba ser la heroína de la suya propia.

  • Canadá niega la entrada para disputar el Mundial a un jugador de Ghana acusado de violación

    Canadá niega la entrada para disputar el Mundial a un jugador de Ghana acusado de violación

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    El centrocampista de Ghana Thomas Partey se perderá el primer partido de su selección en el Mundial, en Toronto contra Panamá, tras habérsele denegado la entrada a Canadá.

    Partey, de 32 años, se ha declarado no culpable de siete cargos de violación y uno de agresión sexual en relación con las acusaciones de cuatro mujeres distintas entre 2020 y 2022.

    Está previsto que sea juzgado el año que viene.

    La FIFA confirmó en un comunicado que el exjugador del Arsenal inglés, que ahora milita en el Villarreal de España, no podrá viajar desde la concentración de Ghana en Boston después de que “el gobierno canadiense rechazara su solicitud de visa”.

    El organismo rector del fútbol mundial añadió: “La FIFA no interviene en los procesos de inmigración de los países anfitriones, incluida la adjudicación de visas. El gobierno anfitrión decide en última instancia quién recibe un visado y puede entrar en el país”.

    Las normas del gobierno canadiense sobre la entrada al país señalan: “Si ha cometido o ha sido condenado por un delito, es posible que no se te permita entrar en Canadá”.

    Partey se ha declarado no culpable de todos los cargos, pero está a la espera de juicio y no ha sido condenado.

    Antes del torneo, el seleccionador de Ghana, el portugués Carlos Queiroz, afirmó que no tenía reparos en convocar a Partey, que jugó en el Atlético de Madrid antes de trasladarse a Londres en 2020 para unirse al Arsenal.

    “Si el jugador está aquí conmigo, mi respuesta es clara”, dijo Queiroz.

    “No tengo comentarios sobre mis propias decisiones. Él está aquí, así que ¿de qué estamos hablando?”, planteó.

    “No nos corresponde a ustedes ni a mí emitir un juicio”, respondió a los periodistas que le preguntaron sobre la inclusión de Partey en la lista mundialista.

    “Dejemos que los acontecimientos sigan su curso normal; dejemos que el río fluya y, algún día, cuando el río llegue al océano, encontraremos la verdad”, añadió Queiroz.

    Partey se convierte en el segundo participante en la cita mundialista al que le niegan la entrada las autoridades de los países organizadores.

    Esta semana, las autoridades de Estados Unidos rechazaron en el aeropuerto de Miami al árbitro somalí Omar Artan y justificaron la decisión por su “vínculo con presuntos miembros de organizaciones terroristas”, según una fuente del gobierno de Donald Trump.

    El árbitro somalí Omar Abdulkadir saluda rodeado de varios hombres al llegar de vuelta a Somalia

    Getty Images
    El árbitro somalí Omar Abdulkadir fue recibido como un héroe en su país después de ser deportado por EE.UU.

    Artan, quien contaba con pasaporte diplomático y un visado para EE.UU. de entrada única, declaró esta semana a The New York Times que fue interrogado por agentes fronterizos sobre sus posibles nexos con el grupo militante somalí Al Shabab, y que les aseguró no saber nada sobre dicha organización.

    “Tenía la documentación en regla y todo lo necesario. Contaba con el visado adecuado”, afirmó Artan.

    “Soy simplemente un árbitro que intenta hacer realidad su sueño —el mayor sueño de mi vida—: participar en la Copa del Mundo”.

    Artan fue elegido árbitro masculino del año 2025 por la Confederación Africana de Fútbol y figura en la lista internacional de la FIFA desde 2018.

    Además de estos casos, el delantero iraquí Aymen Hussein fue interrogado durante varias horas en un aeropuerto de Chicago antes de que se le permitiera entrar en el país.

    Irán se ha visto obligado a trasladar su sede de EE.UU. a México y a sus aficionados se les han anulado las entradas, mientras que a miembros de su delegación se les denegó el visado.

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    BBC

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