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  • El hombre que gritó ‘gooooooooool’

    El hombre que gritó ‘gooooooooool’

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    Justo antes de darle un bocado a una ensalada en un restaurante italiano de lujo en Los Ángeles, un empleado detuvo a Andrés Cantor para charlar un momento en español. Después de cenar, otro empleado lo llamó para tomarse una foto con él cerca del servicio de valet.

    “Esto pasa todo el tiempo”, le dijo Cantor a un reportero en inglés.

    Cantor es una celebridad del fútbol que actualmente participa en su décima Copa Mundial masculina. Pero su gran habilidad física no es la finta precisa de Lionel Messi ni la velocidad de Kylian Mbappé. Es su voz alegre y ágil.

    Como narrador deportivo de la cadena hispanohablante Telemundo, Cantor tiene que captar ese momento explosivo cada vez que un balón entra en la portería. Y la manera en la que trata la palabra “gol” no es la típica para una monosílaba. La alarga con entusiasmo, la estira durante más de 10 segundos, mientras frunce los labios y se lleva la mano a la oreja.

    Durante tres décadas de transmisiones de la Copa Mundial, desde las cabinas en Brasil, Rusia, Catar y otros lugares, Cantor, de 63 años, ha llenado las ondas de televisión con su grito característico de “¡GOOOOOOOOOOOL!”.

    Su emblemático grito ha convertido a Cantor, cuyo nombre de usuario en redes sociales es @AndresCantorGol, en todo un fenómeno cultural. Ha prestado su voz a una versión animada de sí mismo en Los Simpson, ha aparecido en programas con los presentadores de televisión David Letterman y Regis Philbin, y ha rodado anuncios para Geico y Coors Light.

    “Es una auténtica clase magistral de comentarismo: captar las emociones del campo y transmitirlas a una audiencia global, una habilidad que ha perfeccionado a lo largo de los años”, dijo en un comunicado Gianni Infantino, presidente de la FIFA, la asociación que organiza el Mundial.

    Cantor, quien nació en Argentina y después se mudó a Estados Unidos cuando era adolescente, dijo que valora mucho servir de puente entre el público de habla inglesa y el de habla hispana. También espera que sus anuncios de gol ayuden a captar la atención de la gente que solo ve fútbol cada pocos años, durante el Mundial.

    “Si consigo retener al 10 por ciento de esos aficionados ocasionales y convertirlos”, dijo, “creo que esa es mi vocación”.

    Antes de cada Copa Mundial, Cantor contrata a un entrenador de voz para prepararse, y a sus cuerdas vocales, para la extenuante racha de partidos, que pueden llegar a ser 20 o más en aproximadamente un mes.

    En mayo, en una oficina cerca del centro de Manhattan, hizo una clase virtual en la que sopló agua por una pajita o popote en un ejercicio y se presionó las mejillas con los dedos en otro. El entrenador le ha enviado una grabación de audio para que la utilice como calentamiento cuando esté de gira.

    A veces bromea con su entrenador vocal, y le dice que sus clases no servirán de nada en el fragor del momento.

    “‘¿De verdad crees que me voy a acordar de lo que me estás diciendo que haga cuando Argentina esté a un segundo de ganar el Mundial?’”, dijo Cantor mientras se reía durante la cena.

    Eso fue lo que sucedió en 2022. Cuando Argentina venció a Francia en la tanda de penales de la final de la Copa Mundial, Cantor empezó a llorar y a abrazar a su compañero de transmisión, y la voz se le entrecortaba mientras gritaba: “¡Argentina, campeón del mundo!”.

    Tradicionalmente, se espera que los periodistas se mantengan imparciales, pero Cantor dijo que el orgullo y el alivio por su país natal se impusieron. Afirmó que creía haber narrado un partido equilibrado y que también había mostrado entusiasmo durante los goles de Francia. Su jefe estuvo de acuerdo.

    “Si lo haces de una forma en la que muestras tus emociones con clase, que creo que es lo que él hizo, no hay ningún problema”, dijo Joaquín Duro, vicepresidente ejecutivo de deportes de Telemundo. “Supo cerrar las jugadas, dar la información y luego simplemente romper a llorar de felicidad“.

    Carli Lloyd, dos veces campeona del mundo con la selección femenil de Estados Unidos, dijo que le gustó que Cantor mostrara la misma energía en los partidos femeninos, como cuando narró su gol de larga distancia en la final del Mundial de 2015.

    “Todo lo que da en cada partido es, sin duda, lo que lo hace especial”, dijo Lloyd.

    Este año, el Mundial se celebra por primera vez en tres países, con partidos en 16 ciudades de Estados Unidos, Canadá y México.

    Unas seis horas antes de que Estados Unidos comenzara su participación con una contundente victoria por 4-1 sobre Paraguay, Cantor se asomó por encima de una barandilla y contempló la cancha vacía a las afueras de Los Ángeles. Intercambió juguetonamente algunos golpes de boxeo con uno de sus compañeros y luego aprovechó un momento de tranquilidad para comer antes de que el estadio se llenara de aficionados.

    “Los mundiales suelen ser agotadores”, dijo Cantor. “Descansar es fundamental”.

    Cantor llevaba despierto desde más o menos las 5 a. m., para hacer una conexión en directo con el programa Today cerca de su hotel. Al día siguiente le esperaba un vuelo mañanero a Houston para que pudiera narrar el partido entre Alemania y Curazao. Dos días después de ese partido, Cantor se encontraba en Kansas City, Misuri, para relatar el encuentro entre Argentina y Argelia.

    Cuando Messi metió el tercer gol en un partido en el que se convirtió en el máximo goleador de la historia de la Copa Mundial, Cantor sostuvo la exclamación de “¡gol!” durante casi 12 segundos seguidos.

    Aunque su padre era médico y su madre psicóloga, Cantor quería ser periodista y cubrir grandes eventos. Se quedaron estupefactos cuando entró en su dormitorio antes de empezar su primer año en la Universidad del Sur de California y les compartió sus aspiraciones.

    “‘Pero te vas a morir de hambre’”, recuerda Cantor que le dijo su padre.

    Cantor trabajó como periodista de prensa escrita para la Editorial Atlántida, empresa argentina, antes de convertirse en presentador de la cadena hispanohablante Univision, donde narró la Copa Mundial de 1990 en Italia. Pero su gran salto a la fama llegó gracias a sus entusiastas narraciones en 1994, la ocasión anterior en que Estados Unidos fue sede del Mundial masculino.

    Después de narrar los partidos, Cantor solía ser entrevistado por los medios de comunicación. Cuando el equipo de Letterman intentó agendarlo, al principio dudó. El programa se grababa en su día libre y quería descansar. Su esposa lo hizo cambiar de opinión.

    Dos años después de narrar partidos en el Mundial de 1998 en Francia para Univision, Cantor se pasó a Telemundo. La cadena, que ahora es propiedad de NBCUniversal, no consiguió los derechos de transmisión en español de la Copa Mundial hasta 2011, pero Cantor transmitió los partidos del torneo para la emisora de radio Fútbol de Primera.

    Además de calentar la voz meses antes del torneo, Cantor vio partidos internacionales para observar a los jugadores que iban a participar en el Mundial. Estudió a fondo la pronunciación para asegurarse de decir sus nombres correctamente en sus lenguas y dialectos nativos.

    “Tengo nombres neerlandeses de los jugadores de Curazao y alemanes de los jugadores alemanes, y hablo en español”, dijo Cantor. “Eso siempre es un reto”.

    El hijo de Cantor, Nico, también se dedica ahora a las emisiones, como comentarista de Fútbol de Primera y CBS Sports. Cuando de vez en cuando les asignan el mismo partido, intentan tomarse una foto juntos en el estadio.

    Nico Cantor dijo que, durante una cena en casa de sus padres en Miami, bromeó al decir que la letra de su padre era ilegible cuando veía sus notas esparcidas por la mesa. Pero añadió que también le ayudaron a comprender a fondo el alto nivel de preparación de su padre para la Copa Mundial.

    “Es parte de nuestra identidad como familia”, dijo Nico Cantor. “No podría imaginar nuestras vidas sin ello”.

    Cinematografía de Gus Aronson.

    Emmanuel Morgan reporta sobre deportes, cultura pop y entretenimiento.

  • El controvertido médico que promete cambiar el color de tus ojos

    El controvertido médico que promete cambiar el color de tus ojos

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    Una tarde reciente en París, el color de los ojos de una mujer estaba siendo cambiado de marrón a verde.

    Ella se encontraba acostada de espaldas en la mesa de operaciones, con el ojo izquierdo sujeto y abierto con un espéculo ocular, mientras un médico utilizaba un bisturí para inyectar lentamente un pigmento color verde pistacho a base de minerales en su córnea.

    Observaba la cirugía el doctor Francis Ferrari, el oftalmólogo francés de la clínica New Eyes Paris que inventó el proceso cosmético, llamado Queratopigmentación Anular Asistida por Láser de Femtosegundo –o FLAAK, por su sigla en inglés–, hace poco más de una década.

    Acercó su banquillo al monitor, que mostraba un acercamiento extremo del ojo. “No demasiado en el ojo izquierdo”, le dijo a su colega Jean-François Faure, quien murmuró una respuesta afirmativa, con la mirada fija a través del microscopio quirúrgico mientras trabajaba.

    Apenas unas horas antes, Ferrari había hablado con la paciente, mostrando un modelo de plástico de un globo ocular. “El color del ojo lo determina el iris, y no vamos a cambiar el color del iris”, dijo. “Lo que haremos es ocultar el color del iris tiñendo el espacio que hay delante de la córnea, de forma similar a un lente de contacto, y con un láser crearemos una incisión circular a través de la cual inyectaremos el color. ¿Lo entiendes?”

    “Oui, docteur”, dijo Ayşegül Kolvert, de 35 años, que había viajado a París el día anterior desde Grenoble, en el sureste de Francia, con su hermano gemelo, Karl, que había ido a apoyarla. Siempre había soñado con tener los ojos verdes. Y, dijo, “estaba harta de usar lentes de contacto”.

    Kolvert es una de las más de 2500 personas que han acudido a New Eyes Paris, situada en una calle tranquila del acomodado Sexto Distrito, en busca de esta intervención. Muchos de los pacientes de Ferrari se enteraron de la queratopigmentación a través de las redes sociales, y a menudo le envían mensajes directos por Instagram para concertar una primera cita por Zoom. La mayoría quiere pasar de tonos oscuros a claros, eligiendo entre una gama de pigmentos que incluye verde oliva, pistacho, “azul Riviera”, “dorado miel” y “océano”.

    El procedimiento se realiza todos los miércoles en una clínica establecida donde antes era una fábrica de vitrales, algo bastante apropiado para un lugar donde dos médicos, que en cierto sentido se consideran artistas, tiñen lo que muchos conocen como las ventanas del alma. En pocas horas, los pacientes se van con los ojos de sus sueños. La recuperación dura solo un día.

    Ferrari y Kolvert estudiaron la simulación en una computadora portátil para ver cómo quedaría el verde pistacho en sus ojos. “¿Está seguro de que quedará lo suficientemente verde?”, preguntó Kolvert. Ferrari le aseguró que sí.

    Hay tres niveles de intensidad de color: suave, medio y fuerte. “El suave es muy natural, pero no se nota mucho”, dijo Ferrari, “así que muchos de nuestros pacientes que quieren una intensidad media, sabiendo que se desvanecerá, acaban optando por la fuerte, que al principio se ve poco natural”.

    Como la córnea nunca cicatriza por completo, un paciente que no esté satisfecho con los resultados de la queratopigmentación puede eliminar alrededor del 80 por ciento del color, aunque no es recomendable.

    Dentro de la comunidad oftalmológica en general, el procedimiento es muy controvertido, ya que manipular la córnea conlleva un sinfín de posibles complicaciones. La queratopigmentación cosmética no está aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés), y la Academia Estadounidense de Oftalmología ha emitido dos advertencias en contra de someterse a este procedimiento, citando peligros como cicatrices en la córnea, infecciones y problemas graves de visión, incluido el riesgo de ceguera.

    “Creo que hay mucho temor entre los oftalmólogos, sobre todo porque no hay datos a largo plazo sobre el procedimiento en sí ni sobre los pigmentos que se utilizan”, dijo Amita Vadada, oftalmóloga y portavoz clínica de la Academia Estadounidense de Oftalmología. “El ojo es un órgano muy sensible desde el punto de vista inmunológico”, añadió. A Vadada le preocupa especialmente que se inyecten pigmentos extraños en las capas de la córnea, ya que pueden provocar inflamación. “A diferencia de otras partes del cuerpo, incluso una inflamación leve del ojo puede provocar cicatrices permanentes, sensibilidad a la luz y dolor”, dijo, y añadió que, con la queratopigmentación, “potencialmente estás alterando la función del ojo”.

    Ferrari insiste en que la FLAAK no es más peligrosa que la cirugía LASIK y conlleva incluso menos riesgos que usar lentes de contacto, que son propensos a provocar infecciones y úlceras corneales. Afirma que el proceso es más seguro tanto que la despigmentación con láser como que la cirugía de implante de iris. Esta última es una técnica alternativa para cambiar el color, conocida a menudo por su nombre comercial, BrightOcular. Se trata de otro procedimiento polémico en el que se inserta silicona de color en el ojo. Actualmente es objeto de varias demandas judiciales.

    Por encima de todo, Ferrari ve su procedimiento, la FLAAK, como una forma de que los pacientes se conviertan en quienes siempre quisieron ser.

    “Hay un sufrimiento real”, dijo. “Claro que sería mejor aceptar el color natural de los ojos, pero hay pacientes que simplemente no pueden”.

    Los ojos y las manos

    A sus 67 años, Ferrari es un hombre alto y de voz suave; tiene –apropiadamente, quizá– unos ojos color azul verdoso de brillo húmedo que rara vez parecen parpadear, sobre todo cuando está conversando. Se crió en Luxemburgo con un padre que trabajaba como intérprete de francés a italiano para el Parlamento Europeo, y una madre que se dedicaba al hogar. Se formó en oftalmología en la Universidad Eberhard Karls de Tubinga, en Alemania; es la primera persona de su familia en estudiar medicina, y posiblemente sea también la última, ya que sus cuatro hijos eligieron carreras en negocios o teatro. Ferrari se enorgullece de poder atender a sus pacientes en inglés, alemán e italiano, además de en francés.

    Ferrari lleva trabajando con su colega Jean-François Faure, de 70 años –quien también tiene los ojos color azul verdoso–, desde 2019, cuando decidió abrir su consulta de queratopigmentación en París. Ferrari buscaba una clínica ya existente que fuera tanto hermosa como práctica, con todo el equipo necesario ya disponible. Así que se puso en contacto con Faure, que ya dirigía una clínica que ofrecía servicios oftalmológicos habituales, como exámenes de la vista, cirugía de cataratas y algunas cirugías láser. Ferrari solo trabaja los miércoles; el resto del tiempo está en su casa de Estrasburgo con su esposa (que tiene los ojos marrones).

    Ferrari se encarga de las consultas y supervisa el procedimiento FLAAK en el quirófano, pero lleva dos años sin realizar la cirugía, aunque no ha querido decir por qué. Faure, un cirujano experimentado que resulta ser ambidiestro, es quien realiza el procedimiento.

    Los dos forman un dúo singular. Ferrari es los ojos; Faure, las manos.

    A Ferrari se le ocurrió la idea de la queratopigmentación hace 15 años, cuando leía un debate en línea entre oftalmólogos franceses sobre la mejor forma de dar color a los ojos. La queratopigmentación se desarrolló originalmente como una forma de tratar afecciones como la aniridia, en la que el ojo carece total o parcialmente de iris, lo que lo hace demasiado sensible a la luz.

    “Pensé que sería bueno encontrar una técnica que permitiera cambiar el color de los ojos de forma segura, y entonces pensé”, dijo Ferrari, abriendo bien sus propios ojos como reviviendo el recuerdo, “la córnea”. Eso fue en diciembre de 2011.

    Empezó a experimentar con conejos. “Si escribes esto en tu artículo, voy a tener a todos los amantes de los animales detrás de mí”, dijo Ferrari. Aun así, tomó su teléfono para mostrar una serie de imágenes de un conejo blanco con ojos rojos. Los ojos rojos se cambiaron con éxito a azules utilizando el método FLAAK. Más tarde, Ferrari extraería los globos oculares para disecarlos y estudiarlos bajo un microscopio. También probó la técnica en otros conejos. “Y les puse los nombres de mis hijos”, dijo con aire avergonzado. Ferrari probó el procedimiento por primera vez en un ser humano en diciembre de 2013: fue la primera vez en todo el mundo.

    Lo motivaba trabajar rápido, preocupado de que alguien se le adelantara. Y no se equivocaba al pensarlo: otro oftalmólogo, el doctor Jorge Alió, quien está afincado en Alicante, España, estaba pensando en lo mismo simultáneamente.

    “Llevaba tiempo investigando la queratopigmentación con fines terapéuticos”, dijo Alió. Había estado buscando formas de tratar los traumatismos oculares. “No tenía otra solución más que una prótesis o un lente de contacto, que a menudo no se pueden usar en este espacio porque se desestabilizan”. La clínica de Alió recibió una subvención del gobierno español para desarrollar pigmentos.

    “Desarrollamos una técnica totalmente nueva”, dijo. “Era muy experimental”. Y al final, resultó muy inspiradora; le dio la idea de que la cirugía podría usarse con fines cosméticos.

    Tras enterarse de la existencia del otro, Ferrari y Alió se conocieron en persona en un congreso en Londres. El encuentro fue muy cordial, y aunque a Alió le gusta señalar que él ha escrito más artículos académicos y fue pionero en la técnica tanto para uso terapéutico como cosmético, los dos médicos, quizás de manera inusual, han acordado ser nombrados “coinventores”.

    Cómo cambiar el color de tus ojos

    La operación no es para los aprensivos. Una vez anestesiados los globos oculares, se aplica el láser de femtosegundo en cada ojo, creando un túnel circular dentro de la córnea. Tras usar un gancho quirúrgico ordinario para ensanchar la incisión, Faure desliza con cuidado todo el arco del “bisturí Ferrari” en cada córnea –que tiene una consistencia gelatinosa– y, con una serie de movimientos decididos, va empujando el pigmento sobre ellas. El tinte se va arremolinando lentamente, como una gota de tinta en agua.

    Lo extraño, para quien observa, es cómo el ojo deja de parecer un ojo cuanto más se lo mira fijamente. Podría ser una pintura abstracta o un planeta visto a través de un telescopio. El resultado final es como un eclipse: se puede ver el anillo de azul Riviera o pistacho, y, debajo, el espectro del antiguo iris.

    Aunque los médicos están trabajando para mejorar su técnica actual y añadir pecas, surcos radiales y variaciones de color para que los ojos se vean más naturales, la sutileza o el realismo no siempre son el objetivo. A menudo, lo “artificial” es precisamente lo que atrae.

    El trabajo del oftalmólogo es complacer al paciente. “Hay mucha conversación de por medio, mucho diálogo con el paciente”, dijo Faure.

    “La gente siempre quiere más”, dijo Ferrari. “Sabes, hay un dicho: ‘más’ es enemigo de ‘bueno’”.

    El costo de la cirugía en la clínica de Ferrari es de 7000 euros (8100 dólares). Los clientes deben pagar un depósito de 1500 euros, que es reembolsable, dijo Ferrari, “si, durante la consulta, noto algo en su ojo que impida realizar el procedimiento”.

    Cada cliente tiene una consulta de 20 minutos la mañana previa al procedimiento, a menudo la primera y única consulta presencial. Con un microscopio especular, Ferrari utiliza la tomografía de coherencia óptica para estudiar el prisma en la superficie posterior de la córnea, y toma una imagen de la retina para asegurarse de que los ojos del paciente estén suficientemente sanos para someterse al tratamiento. Después Ferrari y el paciente eligen el color definitivo de los ojos, probando diferentes simulaciones en una computadora portátil.

    Una de las antiguas pacientes de Ferrari, Viviane Pouget, de 69 años, nunca se había planteado cambiar el color marrón de sus ojos hasta que vio un reportaje en televisión sobre el procedimiento un viernes hace seis años. Llamó a su clínica, que entonces tenía su sede en Estrasburgo, el lunes siguiente.

    “Me dije: ‘¿Por qué no?’”. A la semana siguiente, fue a ver a Ferrari. “Claro, como le pasaría a cualquiera, estaba nerviosa”, dijo Pouget. “¿Qué pasaría? ¿En qué me estaba metiendo?”.

    Se quedó alucinada con el cambio a azul Riviera. “Eran más brillantes de lo que podría haber esperado”, dijo. “Me miré al espejo y me dije a mí misma: me amo, me valoro”.

    Pouget dijo que notó que su vida cambiara de inmediato. “Al salir de la clínica, tomé el tren de vuelta a París y alguien me ayudó con la maleta. En toda mi vida, nadie me había llevado nunca la maleta”, contó. “Creo que cuando la gente ve ojos azules, piensa en el mar. Cuando vemos ojos oscuros, percibimos más autoridad”.

    La competencia

    Existe ahora una red cada vez más grande de médicos que realizan queratopigmentación en todo el mundo, entre ellos el doctor Alexander Movshovich, en Nueva York y Miami, y el doctor Brian Boxer Wachler en Los Ángeles, ambos formados por Ferrari. Solo en París hay seis clínicas rivales que ofrecen el procedimiento, razón por la cual New Eyes Paris ofrece FLAAK únicamente los miércoles. Con tanta competencia, llenarla cada semana sería complicado.

    Ferrari cree que los imitadores son inevitables y reconoce que hay algo halagador en ello. “Hay dinero en esto”, dijo. “Es algo nuevo. Representa un cambio a la rutina ordinaria”. Pero hay poco que Ferrari pueda hacer para mitigar el uso no reconocido de su procedimiento. En medicina, aunque a veces se puede patentar la tecnología, es casi imposible patentar un procedimiento. Incluso el bisturí, que él mismo diseñó y patentó, ha sido copiado en otros lugares, según comentó.

    Ha estado impartiendo un curso presencial de un día en la clínica para formar a oftalmólogos, como una manera de seguir monetizando la queratopigmentación. Hace poco, un médico viajó desde India para aprender de Ferrari.

    Y ha logrado obtener cierto reconocimiento. En el escritorio que comparte con Faure hay un trofeo octogonal de cristal que le entregó Alió, en el que se reconoce a Ferrari como “Mejor ponente” en la segunda edición del Kolor Congress, celebrada el año pasado en Dubái, una conferencia para oftalmólogos que ya practican la queratopigmentación y a otros que buscan hacerlo. El Kolor Congress de este año, de dos días, se celebró en mayo en el hotel Radisson Blu de Niza y atrajo a 300 oftalmólogos de todo el mundo. Allí presenciaron demostraciones en directo con las últimas técnicas y examinaron minuciosamente las muestras de nuevos tonos de pigmentos.

    ‘¿Son verdes?’

    Aquella tarde de miércoles en particular, había cuatro pacientes. Kolvert fue la primera. Estaba muy ilusionada antes de la intervención, pero, como les pasa a muchos al entrar en el quirófano y ver a los dos médicos con mascarillas que les cubren hasta los ojos, le empezaron a temblar las manos. Un optometrista en formación que asistía en la intervención le dio un par de pelotas antiestrés para que las apretara.

    Algunos pacientes se acobardan y cancelan a último momento. A Ferrari no le sorprende necesariamente.

    Durante toda la operación, Faure le habla a la paciente, describiendo lo que está haciendo. De vez en cuando les pide que “miren hacia abajo”, a sus pies, o que mantengan la mirada fija en el techo mientras él trabaja en toda la periferia de la córnea.

    Tras 45 minutos, Faure dejó el bisturí. “C’est fini”, dijo. La sábana quirúrgica se levantó con cuidado del rostro de Kolvert, y se retiró el espéculo.

    “¿Todo bien, doctor?”, preguntó ella, incorporándose con cuidado. Una lágrima artificial le resbaló por la mejilla. “¿Son verdes?”.

    “¡Son verdes, son verdes, son verdes!”, exclamó Ferrari alegremente, acercándose a la paciente para admirar el trabajo de su colega y los frutos de su invención.

    “De verdad quiero que sean verdes”, dijo Kolvert.

    “Es suficiente”, le advirtió Ferrari a Faure.

    Hubo un breve silencio mientras Kolvert examinaba sus ojos en el espejo de mano con la marca de New Eyes Paris.

    “C’est magnifique”, dijo ella. Luego se detuvo, miró a los médicos y de nuevo a sí misma, y dijo con cautela: “Pero doctor, no están suficientemente verdes”.

    “Le puedo asegurar que son verdes”, le dijo Ferrari.

    Al contemplar por primera vez sus nuevos ojos, Kolvert rebosaba de alegría e incredulidad. Tras asegurarse de que estuvieran lo más verdes posible, agradeció a los médicos y salió radiante del quirófano, pasando junto a la antesala donde se preparaba al siguiente paciente para la cirugía, hasta donde la esperaba su hermano.

    “Esa eres tú”, dijo su gemelo, levantándose de la silla. La abrazó y luego dio un par de pasos atrás para mirarla bien. “Esos son tus ojos”.

  • La biblioteca fundada por Franklin agrega libros sobre sexualidad a su colección

    La biblioteca fundada por Franklin agrega libros sobre sexualidad a su colección

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    Hay mucha historia que celebrar con motivo del 250.º aniversario de Estados Unidos en la Library Company of Philadelphia, la colección pública de libros raros más antigua de esa nación, fundada por Benjamin Franklin en 1731.

    Esta emblemática organización sin ánimo de lucro, 45 años más antigua que el país mismo, llegó a conceder privilegios de préstamo a los delegados del Primer y Segundo Congreso Continental y de la Convención Constitucional. Sirvió como centro de investigación del incipiente gobierno estadounidense antes de que existiera una Biblioteca del Congreso oficial.

    Ahora, como siempre, exhibe la máquina electrostática de Franklin y el escritorio de William Penn. Pero también hay algo un poco más atrevido en el programa, ya que la biblioteca celebra la reciente donación de 1500 volúmenes poco comúnes que arrojan luz sobre siglos de acercamientos sobre el sexo y la anatomía reproductiva.

    La colección sobre sexualidad es la más reciente donación de Charles E. Rosenberg, de 89 años, profesor emérito de historia de la ciencia en la Universidad de Harvard, quien ya ha legado a la biblioteca unos 15.000 libros sobre los aspectos sociales de la medicina, temas que abarcan los seis libros que él mismo escribió. Describió su última donación como, en gran medida, “libros sobre cómo llevar tu vida sexual”.

    “Sin duda hay material explícito, pero no pretende ser pornográfico”, dijo Rachel D’Agostino, conservadora de libros impresos de la biblioteca.

    La colección incluye decenas de variantes de lo que en su día fue un manual fundamental sobre sexualidad, La obra maestra de Aristóteles. En realidad no fue escrito por Aristóteles, y difícilmente podía considerarse una obra maestra, pero este manual –ampliamente pirateado y a menudo de contenido cuestionable– se mantuvo prácticamente en imprenta de forma ininterrumpida durante más de dos siglos desde su primera publicación anónima en Londres en 1684.

    Mary Fissell, profesora de historia de la medicina en la Universidad Johns Hopkins, que está escribiendo un libro sobre esta obra, dijo que el autor desconocido se había hecho pasar por el filósofo griego que se ganó una reputación (en gran medida inmerecida y nada seria) como el experto en sexualidad de la antigüedaden en la Inglaterra del siglo XVII. Pero la popularidad de este éxito de ventas clandestino decayó cuando el paladín contra el vicio, Anthony Comstock, prohibió los libros de carácter sexual en ese país en la década de 1870. “Eso acabó con él”, dijo.

    A punto de cumplir 300 años, la Library Company celebra su propio hito: una fusión pendiente con la Universidad de Temple para reforzar sus precarias finanzas y ampliar su presencia académica y pública. El acuerdo, aprobado por los accionistas de los próximos socios el pasado diciembre, está a la espera de la aprobación del fiscal general de Pensilvania y de la unidad judicial estatal que supervisa las organizaciones benéficas, conocida como Orphans’ Court.

    Al igual que muchas organizaciones sin ánimo de lucro, la biblioteca, con un presupuesto anual de aproximadamente 3 millones de dólares, ha atravesado dificultades financieras en los últimos años y su plantilla, que hace dos años contaba con 28 empleados, se ha reducido a 16.

    John Fry, rector de Temple, dijo en una entrevista que la unión de fuerzas ampliaría las perspectivas académicas de los casi 35.000 estudiantes y profesores de la universidad, al tiempo que garantizará el futuro público de la biblioteca. “Es la mejor oportunidad para que siga funcionando otros 300 años”.

    Jessica Choppin Roney, futura directora de la Library Company y profesora adjunta de historia en Temple, dijo que el compromiso de Franklin con el populismo le habría hecho sentirse “realmente entusiasmada con Temple”.

    Dijo que, al ser una colonia cuáquera sin iglesia establecida ni un gobierno central fuerte, Pensilvania se mostraba especialmente abierta a proyectos de voluntariado como la biblioteca.

    Se desconoce qué habría pensado Franklin sobre los libros de temática sexual, aunque sí reimprimió y publicó un libro de 1734 escrito por un médico de Virginia llamado John Tennent titulado Every Man His Own Doctor: or the Poor Planter’s Physician (Cada hombre es su propio médico: o el galeno del colono pobre), que ofrecía un método para practicar un aborto en casa.

    La donación más reciente de Rosenberg incluye ejemplares de otro libro inusual publicado por primera vez en Londres a principios del siglo XVIII, Onania, or The Heinous Sin of Self-Pollution (Onania, o el atroz pecado de la autocontaminación), con advertencias contra la masturbación.

    La donación incluye también numerosos libros sobre temas que hoy en día podrían clasificarse como relacionados con la vida LGBTQ; uno de ellos, sobre “ética griega”, lleva una inscripción garabateada y melancólica que reza: “Para Bob, si tan solo hubiéramos vivido en aquella época. Atentamente, Phil”.

    En total, la Library Company, que en su día tuvo su sede en el Independence Hall y que desde 1965 se encuentra en un edificio del centro de la ciudad, en el número 1314 de la calle Locust, cuenta con unos 500.000 libros y un número similar de documentos históricos, ilustraciones y objetos. Los visitantes no pueden recorrer las estanterías, sino que deben solicitar los materiales a los bibliotecarios.

    “Franklin dedicó más tiempo y esmero a la Library Company que a cualquier otro proyecto cívico”, escribió el historiador de la Universidad de Delaware, J. A. Leo Lemay, en su biografía en varios volúmenes, que quedó inconclusa tras su fallecimiento en 2008. Franklin la fundó como una extensión de su club de debate para el perfeccionamiento mutuo, el Junto, creado en 1727, y ejerció como su director, bibliotecario y agente de libros.

    La idea, según escribió en su autobiografía, era que, al “reunir nuestros libros en una biblioteca común, podríamos, al tiempo que nos gustaba mantenerlos juntos, disfrutar cada uno de la ventaja de utilizar los libros de todos los demás miembros, lo cual sería casi tan beneficioso como si cada uno poseyera la colección completa”.

    Con pocos vendedores de libros fuera de Boston, Franklin, que entonces tenía 25 años, hizo que los suscriptores pagaran una modesta cuota de chelines para afiliarse y se comprometieran a aportar sumas adicionales para comprar libros de Inglaterra. Solían reunirse en tabernas, y la multa por faltar a una reunión se fijó en “una pinta de vino”. Franklin, tal y como muestran las dedicatorias, donó algunos de sus propios volúmenes, entre ellos una traducción al inglés de un texto francés titulado Lógica o el arte de pensar, de 1717, y el grupo votó a favor de adquirir obras como Los viajes de Gulliver y Corán, según el libro de Lemay.

    En 1740, la biblioteca albergaba sus aproximadamente 375 títulos en la State House de Pensilvania (hoy Independence Hall), y en 1773 se trasladó a las inmediaciones, al Carpenters’ Hall, la sede del gremio de carpinteros recién construida.

    Al año siguiente, el Primer Congreso Continental se convirtió en su vecino de la planta baja, y se reunía para deliberar sobre una respuesta a las “Leyes Intolerables” del rey Jorge III. La biblioteca dio la bienvenida a los delegados con una resolución, que hoy se conserva en las estanterías en un volumen encuadernado de actas originales escritas a mano:

    “Por moción, se ordena: que el bibliotecario facilite a los caballeros que se reunirán en el Congreso en esta ciudad el uso de aquellos libros que necesiten durante sus sesiones, solicitando un recibo por los mismos”.

    Esa hospitalidad se extendió a las asambleas posteriores, tanto antes como después de la Revolución. “Estados Unidos es un bebé en comparación con nosotros”, dijo D’Agostino, quien también imparte clases en la Escuela de Libros Raros de la Universidad de Virginia.

    Una nueva exposición en la biblioteca repasa el clima de radicalismo que impulsó a los colonos hacia la independencia. Uno de los elementos más destacados, señalado por el bibliotecario emérito James N. Green durante una visita guiada, es un raro documento conservado de 1766 que muestra el sello real de la denostada Ley del Timbre, impuesta a los colonos tras la costosa guerra de Gran Bretaña contra Francia por el control de América del Norte. Apenas quedan ejemplares, ya que los patriotas se apresuraron a arrojar a las llamas los documentos sellados.

    También se expone el ejemplar de The American Crisis, de Thomas Paine, que, según dijo Green, probablemente se leyó a los soldados del general George Washington antes de que cruzaran el río Delaware para lanzar un ataque sorpresa contra la tropa de hessianos en Trenton durante la Navidad de 1776.

    Las donaciones de Rosenberg a la Library Company comenzaron en la década de 1960 y tienen su origen durante su paso por la Universidad de Pensilvania, donde impartió clases de historia de la ciencia entre 1963 y 2001. Sus primeras donaciones fueron recibidas por Edwin Wolf II, el destacado bibliotecario de la compañía. (En la Universidad de Pensilvania, en 1980, Rosenberg se casó con una compañera historiadora, Drew Gilpin Faust, quien ocupó el cargo de rectora de Harvard entre 2007 y 2018.)

    “Siempre he tenido esa vena de coleccionista”, dijo Rosenberg, en referencia a su interés por “cómo concebía la gente la medicina; la etnografía, no solo quién descubrió qué”.

    En su autobiografía sin concluir, escrita entre 1771 y 1790, año en que falleció a los 84 años, Benjamin Franklin expresó un orgullo especial por su Library Company, a la que denominó “la madre de todas las bibliotecas de suscripción norteamericanas, ahora tan numerosas”.

    “Estas bibliotecas”, añadió, “han mejorado la conversación general de los estadounidenses, han hecho que los comerciantes y agricultores comunes sean tan inteligentes como la mayoría de los caballeros de otros países y, tal vez, hayan contribuido en cierta medida a la postura que se ha adoptado de forma generalizada en todas las colonias en defensa de sus privilegios”.

  • Los nuevos ataques de Irán y EE. UU. entorpecen la recuperación del tráfico marítimo en el Golfo

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    Los ataques se produjeron después de que el tráfico por el estrecho de Ormuz alcanzara los niveles más altos desde el inicio de la guerra de Estados Unidos en Irán.

    La reanudación de los ataques por parte de las fuerzas de Irán y Estados Unidos amenazó la incipiente recuperación del comercio en el golfo Pérsico, donde el tráfico por el estrecho de Ormuz había alcanzado recientemente los niveles más altos desde el inicio de la guerra.

    Los ataques de los últimos tres días demostraron que ambos países están dispuestos a usar la fuerza militar para hacerse con el control del estrecho, lo que ha llevado a muchos operadores navieros a seguir cautelosos con esta vía marítima, un punto de estrangulamiento crucial para los envíos de petróleo y gas desde el Golfo.

    “El transporte marítimo se encuentra, literalmente, en medio del fuego cruzado mientras EE. UU. e Irán se disputan el control del estrecho de Ormuz”, dijo Michelle Wiese Bockmann, analista de Windward, una empresa de inteligencia marítima. “Esto no ayuda mucho a recuperar la confianza en que se pueda garantizar la seguridad para sacar de allí a los barcos varados”.

    El sábado, Baréin, un aliado de Estados Unidos en la región, dijo que había sido atacado por drones iraníes, en lo que parece una represalia por los ataques que las fuerzas estadounidenses lanzaron contra Irán el viernes. El ataque de Estados Unidos fue, a su vez, una respuesta a que Irán disparara el jueves contra un buque de carga, el Ever Lovely, que navegaba por el estrecho.

    Los ataques se produjeron aproximadamente una semana después de que Estados Unidos e Irán firmaran un acuerdo de paz preliminar que incluía una cláusula para reabrir el estrecho.

    Pero la vía navegable aún no ha vuelto a la normalidad. Tras el ataque iraní al Ever Lovely, la Organización Marítima Internacional, una agencia de las Naciones Unidas, suspendió una operación para evacuar a cientos de barcos varados en el golfo Pérsico.

    El sábado, la agencia británica Maritime Trade Operations elevó su evaluación del nivel de amenaza en el estrecho de Ormuz a “sustancial”, citando los ataques a buques. La organización, dirigida por la Armada británica y que actúa como servicio de vigilancia y emergencia para la navegación comercial, dijo que había recibido informes de que un buque petrolero en el estrecho había sido alcanzado por un “proyectil no identificado” el sábado, y señaló que no hubo heridos ni daños medioambientales.

    Harry Vafias, director ejecutivo de Stealth Gas, una empresa de servicios de transporte marítimo, dijo el sábado que, de sus tres buques atrapados en el golfo Pérsico desde hace más de tres meses, uno había podido salir del Golfo en los últimos días. Pero los otros dos siguen atrapados y les resulta demasiado difícil salir en este momento. Dijo que “la situación en Ormuz parece estar empeorando de nuevo”.

    En las últimas semanas, Irán ha intentado establecer un control formal sobre el tráfico marítimo en el estrecho, algo de lo que antes no disponía. Irán ha exigido a los operadores de buques que obtengan su permiso antes de atravesarlo, y ha amenazado a los barcos que no lo han hecho.

    Irán atacó el buque portacontenedores cuando este navegaba por el estrecho cerca de Omán.

    Desde hace casi dos meses, el Comando Central de Estados Unidos ha estado ayudando a los barcos comerciales a atravesar el estrecho por rutas cercanas a la costa de Omán, y esta semana dijo que ha facilitado el paso de más de 500 buques desde principios de mayo.

    “La agresión injustificada contra la navegación comercial por parte de las fuerzas iraníes violó claramente el alto al fuego”, dijo el Comando Central de Estados Unidos en un comunicado el viernes. Añadió que seguía coordinando y prestando apoyo para garantizar un paso seguro a los buques comerciales que transitan por el estrecho.

    Antes del ataque de Irán, el tráfico marítimo por esta vía había ido aumentando. El miércoles pasaron 73 barcos y el jueves 54, según datos de Kpler, una empresa de análisis marítimo. Era demasiado pronto para saber qué efecto habían tenido los últimos ataques en el número de barcos que cruzaban el estrecho. El viernes transitaron al menos 34 buques y el sábado al menos 10, pero ese recuento estaba incompleto y se esperaba que aumentara, según Kpler.

    Esas cifras de tráfico eran superiores a los minúsculos totales diarios registrados durante la guerra, pero seguían estando muy por debajo de los aproximadamente 130 barcos que transitaban a diario antes del conflicto.

    Las últimas cifras incluyen los barcos iraníes y aquellos que han obtenido permiso de Irán para atravesar el estrecho; los buques que transitan con ayuda de Estados Unidos; y los barcos que formaban parte de la evacuación organizada por la Organización Marítima Internacional, la agencia de las Naciones Unidas.

    Arsenio Dominguez, secretario general de la OMI, dijo el viernes que desde el martes se habían evacuado 115 buques, con unos 2500 tripulantes. Del total, 51 salieron el jueves y 16 el viernes.

    La OMI dijo que el barco atacado el jueves no formaba parte de la evacuación de su organización, y Dominguez dijo que necesitaba “información adicional” para determinar si el barco formaba parte de la operación del Comando Central de Estados Unidos. Un vocero se negó a confirmar si el Ever Lovely había formado parte de su iniciativa.

    La operación de evacuación de las Naciones Unidas atrajo a operadores de buques que no querían tratar con Irán y que no querían correr el riesgo de seguir adelante con la ayuda de Estados Unidos y convertirse potencialmente en blanco de un ataque iraní, dijo un experto en transporte marítimo.

    Tras los ataques iraníes y estadounidenses, lo más probable es que esos operadores de buques eviten ahora el estrecho hasta que la situación parezca más segura, lo que podría retrasar el retorno a los niveles de tráfico previos a la guerra.

    “Los riesgos seguirán siendo elevados para el transporte marítimo”, dijo Noam Raydan, investigador principal del Washington Institute for Near East Policy. “Irán no está dispuesto a detener sus ataques contra buques ni sus amenazas, y esto seguirá exigiendo una respuesta por parte de EE. UU.”

    Wiese Bockmann, de Windward, dijo que, poco después de los ataques de Estados Unidos, los barcos empezaron a apagar los sistemas que transmiten su ubicación.

    Peter Eavis cubre el negocio de trasladar productos por todo el mundo.

    Jenny Gross escribe sobre negocios y economía para The New York Times y está basada en Londres.

  • La carrera por esculpir al ‘dios viviente’ de Argentina

    La carrera por esculpir al ‘dios viviente’ de Argentina

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    Había que enderezar el dedo de Lionel Messi. Aún había que esculpir los músculos de sus piernas y luego vestirlos con el pantalón corto de la selección argentina. Y hacía falta una red para tapar la boca de Messi y evitar que las palomas anidaran dentro, dijo Aldo Beroisa, el artista, mientras contemplaba su colosal escultura, aún sin terminar, del ídolo del fútbol argentino.

    Mientras Messi, el capitán de la selección argentina, persigue el ambicioso objetivo de llevar a su equipo a un segundo título consecutivo en la Copa Mundial, Beroisa se ha enfrentado a otro reto monumental: construir una gigantesca estatua del ídolo del fútbol en medio del desierto patagónico.

    Beroisa, con los tobillos hinchados por una caída reciente que sufrió al correr entre las piernas de Messi para terminar la obra antes del torneo de este año, aseguró que lograrían terminarla y añadió que el jugador lo merecía.

    Desde hace más de un año, Beroisa –extrabajador ferroviario y artista local cuyo currículum incluye varias estatuas de dinosaurios y de Jesús– ha cortado y soldado viejas tuberías de petróleo en medio del polvo del desierto para darles forma y crear el esqueleto de acero de Messi.

    Ha desafiado los implacables vientos patagónicos que pulverizaron la barba de Messi y la gravedad terrestre que en su día le rompió el brazo al jugador y que casi le rompe el cuello a él mismo, todo ello para rendir un homenaje descomunal a la leyenda del fútbol de su país.

    Los vecinos cuentan que las autoridades les dijeron que más les valía marcharse. La localidad estaba demasiado apartada y aislada en un desierto inhóspito sin ningún motivo para seguir adelante. A Beroisa lo despidieron de la empresa ferroviaria estatal, que también había sido privatizada.

    En lugar de rendirse, los vecinos organizaron protestas, se resistieron y se quedaron. Beroisa, técnico ferroviario de formación pero, en el fondo, un apasionado del Renacimiento italiano, cogió un cincel. Empezó con maniquíes para tiendas de ropa y figuritas religiosas. Luego vino un dinosaurio a tamaño real para el museo local. Después llegaron los encargos públicos.

    Aunque el miedo de su mujer a volar echó por tierra su sueño de ver la Capilla Sixtina, Beroisa estudió fotografías de La piedad de Miguel Ángel para plasmar los pliegues de la túnica de una estatua de Cristo de 15 metros de altura, situada en una carretera descolorida por el sol por la que circulan sobre todo camiones cisterna.

    Cuando un responsable deportivo local sugirió hace más de un año construir una estatua de Messi a tamaño real, Beroisa propuso hacerla más grande para que estuviera a la altura de la fama mundial de la estrella. La ciudad de Calcuta, en la India, ya tenía una estatua de Messi de 21 metros. Beroisa propuso hacer la suya 5 metros más alta.

    El alcalde, Ramón Rioseco, estuvo de acuerdo, y dijo que esa obra sería su Capilla Sixtina.

    Rioseco dijo que sabía que crear la escultura no iba a ser tarea fácil. A casi nadie le llamaría la atención un error en los rasgos de una figura religiosa de otro milenio, pero no se podía estropear el rostro del dios viviente de Argentina.

    Rioseco dijo que uno puede intentar plasmar el aspecto de Cristo o el de los apóstoles en La última cena, pues está abierto a la interpretación. Pero añadió que con Messi no se puede cometer ningún error.

    Agregó que era plenamente consciente de las expectativas.

    Emma Bubola es una reportera del Times que cubre Argentina. Reside en Buenos Aires.

  • Los terremotos en Venezuela azotan a un sistema de salud que ya estaba en crisis

    Los terremotos en Venezuela azotan a un sistema de salud que ya estaba en crisis

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    Los bomberos están usando la luz de sus teléfonos porque hay escasez de linternas, y un hospital desbordado en la zona del desastre está funcionando sin agua corriente, dijo un médico.

    Los terremotos que sacudieron Venezuela esta semana pusieron de manifiesto la fragilidad del sistema médico de urgencias del país, después de que años de colapso económico, deterioro institucional y emigración masiva vaciaran los hospitales, los servicios de ambulancia y las operaciones de rescate, según médicos, personal de emergencias y grupos humanitarios.

    En el estado costero de La Guaira, el más afectado, dos de los tres hospitales públicos quedaron fuera de servicio, lo que dejó al único hospital operativo desbordado y sin suministros médicos básicos, según Jaime Lorenzo, director de la organización sin fines de lucro Médicos Unidos de Venezuela.

    El hospital está funcionando sin agua corriente, lo que obliga al personal a lavarse las manos y limpiar los suelos manchados de sangre con agua almacenada y suero intravenoso, dijo Lorenzo.

    En Caracas, el techo de uno de los principales hospitales de traumatología de la ciudad se derrumbó parcialmente durante los dos terremotos del miércoles. El personal pidió a través de las redes sociales a los pacientes que no acudieran a menos que se tratara de una emergencia que pusiera en peligro la vida.

    La situación va más allá de los hospitales. Venezuela solo cuenta con tres ambulancias públicas en funcionamiento que dan servicio al área metropolitana de Caracas, dijo Lorenzo. Calculó que, tras los terremotos, aproximadamente el 90 por ciento de los pacientes de La Guaira llegaron en la parte trasera de camionetas de la policía.

    Los cortes de electricidad y las fallas en las telecomunicaciones han complicado aún más la respuesta. Con las redes de telefonía móvil fuera de servicio, los hospitales a menudo no reciben avisos previos de los pacientes que van a llegar, y solo se enteran de la gravedad de las lesiones cuando los heridos llegan.

    El personal de emergencias ha tenido que recurrir a sistemas de radio y a la conexión a internet por satélite de Starlink para comunicarse, ya que los terremotos dejaron fuera de servicio gran parte de la red comercial de telefonía móvil.

    Lorenzo contó que los bomberos buscan en los edificios derrumbados con la luz de sus teléfonos porque no hay linternas suficientes. Los equipos de rescate tienen tan pocas palas que algunos han tenido que excavar el hormigón con sus propias manos, dijo.

    La escasez ha obligado a la gente común a asumir gran parte de las labores de rescate.

    Jacobo Vidarte, especialista en gestión de emergencias en Venezuela, dijo que, según los protocolos internacionales de búsqueda y rescate urbano, los vecinos son los primeros en intervenir ante una emergencia antes de que lleguen los equipos de rescate profesionales.

    Pero en Venezuela, los voluntarios –que a veces carecen de entrenamiento y del equipo adecuado– constituyen aproximadamente el 70 por ciento de quienes participan en la respuesta ante desastres, ya que el país cuenta con muy pocos equipos, dijo Vidarte.

    Estas deficiencias ya existían mucho antes de los terremotos.

    Los expertos dijeron que los sistemas de emergencias y de salud de Venezuela se han deteriorado después de más de 25 años de falta crónica de inversión y de planificación a largo plazo.

    La crisis económica del país aceleró un éxodo masivo de bomberos, enfermeros y médicos con experiencia, a medida que los sueldos del sector público se desplomaban. El equipamiento quedó en mal estado y los hospitales se enfrentaban a una escasez crónica de electricidad, agua corriente y suministros médicos.

    Más del 60 por ciento de los venezolanos carecía de acceso regular a la atención de la salud antes de los terremotos, según un informe de una plataforma humanitaria independiente, Hum Venezuela.

    Los expertos dicen que Venezuela aún cuenta con personal médico y de emergencias cualificado y comprometido, pero no es suficiente, como tampoco lo son los recursos y el equipo especializado necesarios para hacer frente a un desastre de esta magnitud.

    Lorenzo dijo que sus sueldos son tan bajos que tienen que pagar para ir a trabajar.

    Durante años, el gobierno también ha puesto al frente de muchas instituciones a personas designadas por motivos políticos en lugar de a expertos técnicos, dijo Josué Araque, geógrafo de la Universidad de los Andes que estudia el riesgo de desastres.

    Las instituciones científicas de Venezuela, añadió, llevan mucho tiempo identificando los riesgos sísmicos y elaborando recomendaciones, pero los gobiernos no han sabido plasmar ese trabajo en políticas públicas.

    Las organizaciones humanitarias internacionales afirman que los años de aislamiento político también complicaron la respuesta.

    Phil Gelman, director para Latinoamérica de GOAL, una organización humanitaria que lleva a cabo programas de salud en Venezuela, dijo que grupos como el suyo pasaron años trabajando de forma discreta en el país debido a la relación hostil del gobierno con la sociedad civil, lo que limitó las relaciones institucionales en las que suelen apoyarse durante los desastres.

    Gelman dijo que trabajaban en la sombra y que esa situación no se puede resolver de un día para otro.

    Janeth Márquez, directora de la oficina en Venezuela de la organización benéfica católica Cáritas, dijo que la respuesta del país se ha visto afectada por años de escasa coordinación entre los organismos gubernamentales y las organizaciones sin fines de lucro.

    Márquez dijo que no fueron los terremotos los que colapsaron el sistema de salud, sino que ya estaba colapsado.

    Carlos Alvarado, ministro de Salud de Venezuela, dijo en televisión que el gobierno había movilizado a más de 5000 profesionales de la salud y había integrado hospitales militares, públicos y privados en una respuesta unificada.

    “Hemos logrado atender de manera óptima a los pacientes”, dijo.

    Tibisay Romero colaboró con reportería desde Valencia.

    Genevieve Glatsky es una reportera del Times radicada en Bogotá.

    Tibisay Romero colaboró con reportería desde Valencia.

  • La economía de Venezuela parecía renacer. Entonces golpearon los terremotos

    La economía de Venezuela parecía renacer. Entonces golpearon los terremotos

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    El gobierno venezolano, falto de liquidez y que ya luchaba por controlar la tasa de inflación más alta del mundo, ahora debe encontrar la manera de organizar una enorme respuesta ante el desastre.

    Los golpes no dejan de llegar.

    La economía de Venezuela empezó a desmoronarse hace más de una década, hasta tal punto que los hospitales quedaron sin casi nada, los apagones se hicieron constantes e incluso los productos más básicos desaparecieron de las estanterías de las tiendas.

    Pronto, millones de venezolanos huyeron del país, a menudo a pie, y se dispersaron por todo el hemisferio y más allá. Ante el vertiginoso declive de la nación, el ya de por sí represivo gobierno de Venezuela endureció aún más su mano, y robó unas elecciones y las esperanzas de cambio de la gente.

    Luego vinieron los ataques militares estadounidenses contra embarcaciones frente a las costas del país, un bloqueo parcial de su petróleo y una intervención inaudita: el gobierno de Donald Trump irrumpió en la capital, detuvo al líder autoritario de Venezuela y declaró que Estados Unidos gobernaría el país, convirtiéndolo de hecho en un Estado vasallo.

    Luego de todas esas crisis vertiginosas, Venezuela parecía por fin estar al borde de un renacimiento económico este año. El petróleo volvía a fluir, sus dirigentes estaban restableciendo los lazos con los prestamistas internacionales y los ejecutivos del sector energético acudían en masa a Caracas, la capital, para explorar posibles acuerdos.

    Pero entonces, los dos terremotos de esta semana lo han trastocado todo.

    El gobierno venezolano, falto de liquidez y que ya luchaba por controlar la tasa de inflación más alta del mundo, ahora debe encontrar la manera de organizar una enorme respuesta ante el desastre: retirar grandes cantidades de escombros, localizar y atender a innumerables supervivientes que se han quedado sin hogar y restablecer los servicios básicos en un país en crisis.

    “Este es un país que ya tenía enormes necesidades de reconstrucción”, dijo Francisco Rodríguez, un destacado economista venezolano. “Ahora, además de eso, tienen que reconstruir sin disponer de acceso inmediato a los recursos”.

    Es probable que la tragedia aumente las expectativas puestas en Estados Unidos, sobre todo porque el gobierno de Trump tomó el control de la industria petrolera venezolana tras destituir en enero al líder de Venezuela, Nicolás Maduro.

    El presidente Trump ha presentado la transformación de Venezuela en un Estado cliente rico en recursos, liderado por Delcy Rodríguez –la sucesora de Maduro elegida por Washington–, como un éxito tremendo. Pero incluso antes de que se produjeran los terremotos, la frustración iba en aumento en el país por la falta de mejoras en las condiciones de vida bajo el nuevo régimen estadounidense.

    Trump dice que Estados Unidos está “listo, dispuesto y capacitado para ayudar” al país tras los terremotos. Pero los venezolanos ya están criticando la respuesta de su gobierno ante la catástrofe, y han señalado que han sido los civiles quienes han liderado muchas de las labores de rescate en las zonas más afectadas.

    “Esto incrementa la presión sobre el gobierno de Delcy Rodríguez y sobre su tutor, el gobierno de los Estados Unidos, para que esto empiece a dar más resultados”, dijo Omar Zambrano, economista de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas.

    Mientras los venezolanos rebuscan entre los escombros, la conmoción causada por los terremotos es abrumadora. La cifra oficial de muertos ya ronda los mil y seguro que seguirá subiendo. Según el gobierno venezolano, unos 1400 edificios han sufrido daños, incluidos 13 hospitales, y como cientos de réplicas han sacudido lo que queda de los apartamentos, tiendas y oficinas, mucha gente está durmiendo a la intemperie. Las pérdidas económicas podrían oscilar entre menos de 10 millardos de dólares y hasta 100 millardos, según las estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos.

    Para poner estas estimaciones en contexto, si las pérdidas finales se sitúan en torno a los 10 millardos de dólares, podrían suponer el 10 por ciento de la producción económica anual total de Venezuela.

    Si las pérdidas llegaran de alguna manera a los 100 millardos de dólares, eso es lo que Trump dijo que las petroleras internacionales tendrían que invertir para reactivar la industria petrolera venezolana a lo largo de varios años, lo que podría poner en conflicto los esfuerzos de recuperación con los objetivos de Trump para el sector petrolero del país.

    Sobre el terreno, las carreteras se han quedado destrozadas después de los terremotos, lo que complica aún más todo. Incluso el aeropuerto internacional cerca de Caracas está cerrado tras sufrir daños, lo que ha paralizado los viajes, el comercio y otros aspectos logísticos.

    Mucha gente en las zonas afectadas por los terremotos ha dejado de trabajar y se dedica simplemente a recoger los escombros o a participar en las búsquedas de supervivientes organizadas por la población.

    Antonieta Martínez, la dueña de una pequeña tienda de comestibles en la localidad costera de Morón, dijo que no le había quedado más remedio que cerrar temporalmente.

    “Lo que no hemos tenido es luz ni agua”, dijo Martínez, de 48 años, “aparte dos de mis empleados sufrieron en sus hogares porque las paredes se agrietaron y los pisos también”. Y añadió: “Se hace difícil trabajar así”.

    Los pequeños comercios de barrio, como el de Martínez, representan alrededor del 70 por ciento de la cadena de suministro en las zonas afectadas por los terremotos, lo que los convierte en una parte vital de cualquier recuperación económica, según José Gregorio Rodríguez, presidente de Consecomercio, una de las principales organizaciones empresariales de Venezuela.

    “Esta tragedia va a generar enormes enormes necesidades de gasto público para la reconstrucción que el Estado venezolano no está en capacidad de acometer, de hacer”, dijo Zambrano, el economista.

    Hasta ahora, el gobierno de Trump le ha ofrecido a Venezuela solo una pequeña parte de la ayuda que el país necesita tras los terremotos: 150 millones de dólares en ayuda combinada canalizada a través de organizaciones humanitarias y de las Naciones Unidas.

    El Departamento del Tesoro de Estados Unidos también ha concedido temporalmente una exención a las sanciones contra Venezuela para que su gobierno pueda realizar transacciones financieras relacionadas con la ayuda tras el terremoto, que de otro modo serían bloqueadas por Estados Unidos.

    Esta exención está vigente hasta el 23 de octubre y llega después de que el gobierno de Trump suavizara las sanciones contra la industria petrolera venezolana, que está intentando reactivar. El resto de sanciones estadounidenses contra Venezuela siguen vigentes.

    Un funcionario de alto rango del gobierno estadounidense, que no estaba autorizado a hablar públicamente, dijo que, dado que el terremoto aún es muy reciente y los equipos de rescate siguen trabajando, es demasiado pronto para especular sobre el alcance total de los daños y los recursos que se necesitarían para la recuperación del país.

    Los enfrentamientos que Venezuela ha tenido en el pasado con organizaciones multilaterales como el Fondo Monetario Internacional también están limitando las respuestas rápidas que los prestamistas internacionales pueden ofrecer justo después de una catástrofe, como hicieron con Ecuador tras el terremoto de 2016 que dejó cientos de muertos allí.

    El desastre, y sus secuelas, ponen de manifiesto un declive épico que lleva décadas gestándose.

    Molesto por la influencia de Estados Unidos, Hugo Chávez, el exdirigente de izquierda del país, forjó lazos con Irán, Rusia y Cuba tras llegar al poder en 1998. El momento le fue favorable: su país, rico en petróleo, obtuvo ganancias gracias al auge de los precios de las materias primas, lo que le permitió a Chávez destinar los ingresos a proyectos contra la pobreza y a alianzas internacionales destinadas a contrarrestar la influencia de Estados Unidos en Latinoamérica.

    Pero Chávez también destrozó los controles y equilibrios del sistema político venezolano, que antes era democrático, y consolidó su control del poder. Expulsó a sus oponentes de la función pública y acabó con la independencia judicial. Cuando murió en 2013, Venezuela estaba tremendamente polarizada.

    Maduro, el sucesor que él mismo eligió, no tuvo la misma suerte que Chávez en cuanto a la sincronía de sucesos.

    Poco después de que Maduro asumiera el cargo, una fuerte caída de los precios del petróleo devastó la economía. Pero en lugar de adoptar reformas para aliviar la crisis, Maduro redobló su empeño, y se lanzó a nuevas expropiaciones de empresas privadas. Se volvió incluso más autoritario que Chávez, encarcelando a opositores políticos y negándose a aceptar los resultados electorales.

    Al reprimir a la oposición y gestionar mal la economía, Maduro provocó una de las mayores contracciones económicas en tiempos de paz de la historia reciente, lo que llevó al éxodo de millones de personas. Para cuando las fuerzas estadounidenses detuvieron a Maduro en enero, muchos en ese país, ahora empobrecido, estaban sencillamente agotados por soportar una crisis tras otra.

    Maduro se enfrentó al FMI, al que veía como una herramienta de influencia de Estados Unidos. Venezuela retomó formalmente las relaciones con el FMI solo unas semanas después de la destitución de Maduro, y, por el momento, el país recibirá inicialmente 200 millones de dólares del FMI para los esfuerzos de reconstrucción.

    La capacidad de Venezuela para conseguir fondos adicionales ahora, del FMI y otros prestamistas, se enfrenta a mayores obstáculos porque recién está empezando una de las reestructuraciones de deuda soberana más grandes y complejas de la historia económica moderna.

    Antes de los terremotos, se estimaba que el pasivo total de Venezuela rondaba los 240 millardos de dólares. Esta montaña de deuda, que incluye bonos impagados e indemnizaciones judiciales a empresas estadounidenses a las que se les nacionalizaron activos, dificulta aún más que Venezuela consiga incluso préstamos de emergencia.

    Aun así, hay algunos rayos de esperanza en medio de la destrucción y el caos. Un enorme complejo de refinerías en la península de Paraguaná, no muy lejos de los epicentros de los temblores, parece estar funcionando con normalidad, a pesar de los terremotos. Esto podría permitir que Venezuela siga exportando petróleo, el motor de su economía.

    La gigante petrolera estadounidense Chevron también dijo que sus operaciones en Venezuela siguen en marcha. Chevron representa aproximadamente una cuarta parte de la producción petrolera del país, lo que la convierte, con diferencia, en la empresa privada más importante para la economía venezolana.

    La producción y las exportaciones de petróleo habían ido aumentando en los meses previos al desastre. Eso llevó a pronosticar que Venezuela podría registrar un crecimiento de dos dígitos este año, lo que podría situar a la economía en una posición más sólida.

    Aun así, el auge aún no se ha materializado.

    Los gigantes petroleros extranjeros, escarmentados por las expropiaciones, se han mostrado reacios a comprometerse con nuevos proyectos de envergadura. La economía creció solo un 2,5 por ciento en el primer trimestre, su ritmo más lento en cinco años. Aún así, podría acabar creciendo hasta un 8 por ciento este año, si se pone en marcha la reconstrucción y los ingresos del petróleo impulsan la actividad, según estimó Rodríguez, el economista.

    Pero ese crecimiento estadístico también podría ocultar los enormes retos a los que se enfrenta Venezuela tras los terremotos.

    Esto se debe a lo que se conoce como la “paradoja de los desastres”. El derrumbe físico de los edificios no suele reflejarse en los cálculos del producto interior bruto porque estos ya se contabilizaron hace años o décadas, cuando se construyeron originalmente.

    En cambio, la producción económica de un país suele experimentar un fuerte aumento tras un desastre natural, debido al gasto que supone la reconstrucción. Pero la pérdida generalizada de vidas, la falta de hogar y el trauma que perdura durante años suelen quedar fuera de los cálculos económicos estrictos.

    “El Estado venezolano está en una posición superprecaria para atender las necesidades que van a surgir de esto”, dijo Zambrano.

    Tibisay Romero colaboró con la reportería desde Valencia, Venezuela.

    Simon Romero es corresponsal del Times en México, Centroamérica y el Caribe. Reside en Ciudad de México.

    Emma Bubola es una reportera del Times que cubre Argentina. Reside en Buenos Aires.

    Tibisay Romero colaboró con la reportería desde Valencia, Venezuela.

  • Funcionarios mexicanos se han convertido en informantes del gobierno de Trump

    Funcionarios mexicanos se han convertido en informantes del gobierno de Trump

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    La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha cuestionado las investigaciones estadounidenses sobre políticos mexicanos. Ahora, algunos quieren colaborar.

    El gobierno de Donald Trump ha intensificado sus investigaciones sobre el gobierno de México y, a medida que esos esfuerzos avanzan, algunos funcionarios electos del partido en el poder se han ofrecido de manera discreta a las autoridades estadounidenses como informantes contra otros integrantes del partido, según ocho personas que han participado en las conversaciones.

    Estas conversaciones se han producido en las semanas posteriores a que Estados Unidos acusara a 10 funcionarios mexicanos, tanto en funciones como retirados, al acusarlos de colaborar con uno de los cárteles del narcotráfico más poderosos del país. Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha hecho del cuestionamiento a esas investigaciones un grito de batalla para su partido político de izquierda, Morena, al calificar las acusaciones como una injerencia extranjera.

    Pero tras bastidores, las conversaciones entre algunos miembros de su partido y las autoridades estadounidenses podrían dar a Estados Unidos un impulso decisivo en un momento delicado de las relaciones entre los dos países, lo que profundizaría el enfrentamiento entre ellos.

    Al menos una decena de funcionarios electos en México –entre ellos gobernadores y miembros del Congreso, muchos de ellos del partido en el poder– se han puesto en contacto para hablar de compartir información sobre otros políticos, según diversas personas, y varios ya han iniciado conversaciones con Estados Unidos.

    Muchos de estos funcionarios buscan adelantarse a las investigaciones que temen que pronto puedan centrarse en ellos, dijeron las personas.

    Esta repentina ola de cooperación se desencadenó en parte por una iniciativa de la Administración de Control de Drogas (DEA, por su sigla en inglés) para contactar en privado a funcionarios mexicanos con la intención de convencerlos de que hablaran, según tres personas al tanto de estos esfuerzos.

    Más de una decena de personas hablaron con The New York Times para este artículo bajo condición de anonimato para comentar los esfuerzos de la DEA y las conversaciones confidenciales entre el gobierno de Estados Unidos y los funcionarios mexicanos.

    La DEA y el gobierno mexicano se negaron a hacer comentarios.

    Que políticos mexicanos ayuden en las investigaciones estadounidenses sobre sus colegas es una señal muy preocupante para el partido político dominante de México y su líder, Sheinbaum. Indica que las investigaciones estadounidenses sobre corrupción están tomando impulso, justo cuando Sheinbaum ha hecho de oponerse a ellas una de las apuestas centrales de su presidencia.

    Si los investigadores estadounidenses logran convencer a suficientes políticos de Morena para que actúen como informantes, podría desencadenarse una cascada de testigos que cooperen y de acusaciones que amenazarían con debilitar al partido. Después de una serie de derrotas electorales de los partidos de izquierda en toda Latinoamérica, Morena es el más importante que sigue en el poder además del partido de izquierda en Brasil.

    Algunos analistas mexicanos han pronosticado que las investigaciones del gobierno de Trump podrían dar al partido gobernante un tema en torno al cual unirse. Pero el hecho de que algunos políticos estén dispuestos a cooperar con las investigaciones estadounidenses, a pesar de la resistencia de Sheinbaum, indica que hay fisuras al interior.

    “El cierre de filas a que convoca la presidenta desde arriba no se corresponde desde abajo”, dijo Carlos Bravo Regidor, un destacado analista político mexicano. “Hay gente abajo que es parte de la propia escena que, lejos de cerrar filas con la presidenta, va corriendo a Estados Unidos para salvar su pellejo”.

    A menudo, a Sheinbaum se la ha considerado una modelo a seguir en cómo lidiar con el presidente Trump, pero ahora está en una situación cada vez más complicada que muestra los retos a los que se enfrentan los políticos de izquierda de la región. Trump, quien ejerce una enorme influencia sobre el destino de su país, quiere que delate a sus aliados políticos, mientras que el ala izquierda de su partido, que es su base de apoyo, quiere que se enfrente a Trump.

    En las últimas semanas ha optado por ponerse de lado de su partido y ha rechazado las exigencias de Estados Unidos de detener a Rubén Rocha Moya, el gobernador de Morena en el estado de Sinaloa, después de que fiscales estadounidenses lo acusaran de proteger al poderoso cártel de su estado a cambio de ayuda para ganar las elecciones.

    Sheinbaum dijo que los investigadores estadounidenses no han presentado pruebas que justifiquen su detención y que la exigencia implica una injerencia en los asuntos de México. También dijo que la fiscalía mexicana abriría sus propias investigaciones sobre los funcionarios acusados. Pero Sheinbaum ha acusado varias veces al gobierno de Trump de hacer política.

    “¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada?”, dijo en un encendido discurso el mes pasado. “¿O quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones del 2026?”.

    “Ya no estamos hablando de cooperación”, añadió, “estamos hablando de injerencia”.

    La postura desafiante de Sheinbaum ha dividido a su gabinete entre funcionarios más pragmáticos, que abogan por una mayor cooperación con Washington, y colegas más inclinados hacia la izquierda, que afirman que el gobierno de Trump está sentando un precedente peligroso al procesar a un gobernador mexicano en funciones, según dos personas al tanto del debate interno.

    Estados Unidos es, por mucho, el mayor socio comercial de México, y ambos países están inmersos en negociaciones sobre un acuerdo comercial, cuya vigencia terminará pronto. Trump también ha amenazado con una intervención militar en México para combatir a los cárteles, algo a lo que Sheinbaum ha rechazado varias veces.

    Los políticos de Morena que ahora colaboran en las investigaciones se suman a una lista cada vez mayor de informantes mexicanos de alto nivel que han dado a las autoridades estadounidenses una visión con detalles extraordinarios del funcionamiento interno de los cárteles y sus vínculos con políticos mexicanos, según cuatro personas con conocimiento directo de las conversaciones con los informantes, entre las que se incluyen abogados y antiguos agentes de las fuerzas del orden estadounidenses.

    Dos de los 10 funcionarios mexicanos acusados en abril se encuentran ahora bajo custodia de Estados Unidos, y uno de ellos se entregó en la frontera. Los fiscales estadounidenses han obtenido información de dos líderes de cárteles encarcelados –hijos de Joaquín Guzmán Loera, el narcotraficante conocido como el Chapo– que se declararon culpables el año pasado de delitos relacionados con las drogas. Y en los últimos 18 meses, el gobierno de Sheinbaum ha enviado a Estados Unidos a 92 miembros de los cárteles mexicanos, varios de los cuales han empezado a hablar con las autoridades estadounidenses, según las cuatro personas con conocimiento directo de las conversaciones.

    Dijeron que entre los que han proporcionado información se encuentran altos mandos de los hijos del Chapo, uno de sus pilotos principales y uno de sus asesores más importantes.

    Una de las líneas centrales de investigación en esos interrogatorios ha sido cómo los cárteles sobornaban a funcionarios mexicanos, dijeron estas personas. Las autoridades estadounidenses dijeron que erradicar la corrupción es clave para resolver el problema de los cárteles en México, y el mes pasado, un alto cargo del Departamento de Justicia de Estados Unidos instó a los fiscales federales a dar prioridad a las investigaciones de corrupción en México, incluso llegó ordenarles que utilizaran la legislación antiterrorista en esos casos.

    Derek Maltz, quien fue administrador interino de la DEA, dijo que los funcionarios de Morena que están colaborando y el grupo de narcotraficantes que ahora están bajo custodia de Estados Unidos aumentan la probabilidad de que las autoridades estadounidenses estén preparando casos importantes.

    “Estoy muy seguro de que habrá algunas personas de alto nivel que serán imputadas”, dijo.

    En general, Sheinbaum ha establecido una relación positiva con el gobierno de Trump, en gran parte gracias al aumento de la presencia militar mexicana a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México y a la ampliación significativa de la cooperación en materia de seguridad entre ambos países. Las autoridades mexicanas, basándose en parte en información de los servicios de inteligencia estadounidenses, mataron hace poco al principal capo de la droga de México, Rubén Oseguera Cervantes, conocido como el Mencho.

    El gobierno de Sheinbaum también ha informado de una disminución de los delitos violentos en todo el país. Según datos del gobierno, los homicidios entre enero y mayo se redujeron un 63 por ciento respecto al mismo periodo de hace dos años.

    Pero iniciar procesos jurídicos contra funcionarios es mucho más complicado políticamente para Sheinbaum. Algunos de los personajes investigados por Estados Unidos no solo son miembros de su partido, sino también aliados cercanos de su predecesor y benefactor político, el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien sigue siendo una figura legendaria en la política mexicana.

    Los críticos llevan mucho tiempo acusando a López Obrador y a algunos de sus hijos — que han ocupado cargos dentro de Morena– de corrupción. Las autoridades estadounidenses incluso indagaron esos señalamientos, aunque nunca abrieron una investigación formal.

    Pero esta semana, esas acusaciones han resurgido a raíz de la filtración de fragmentos de un libro de próxima publicación del exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar. En el libro, Salazar escribió que, según le había contado un contacto común, López Obrador estaba preocupado por la captura por parte de autoridades estadounidenses de un líder de un cártel en 2024, por la información que el delincuente pudiera revelar. Salazar dijo más tarde que no tenía pruebas directas de que López Obrador estuviera vinculado a algún cártel.

    López Obrador y sus hijos han negado cualquier vínculo con los cárteles. Y Sheinbaum defendió esta semana a su predecesor, y dijo que si él tenía alguna preocupación sobre esa operación de 2024, era por “la injerencia y la violación de la soberanía de México”.

    Dos objetivos en las investigaciones por corrupción de Estados Unidos son los gobernadores de Morena de los estados de Sonora y Tamaulipas, Alfonso Durazo y Américo Villarreal Anaya, según cinco personas al tanto de las investigaciones que no estaban autorizadas a hablar de manera pública. Los gobernadores han negado acusaciones de estar vinculados al narcotráfico. Durazo “ha ejercido el servicio público con estricto apego a la ley” y no se le ha notificado que está siendo investigado, según indicó su portavoz, Paloma Terán, en un comunicado.

    López Obrador es aliado de ambos: Durazo fue su secretario de Seguridad y apoyó públicamente a Villarreal cuando se enfrentó a una serie de acusaciones de corrupción en 2022, que él negó.

    Las investigaciones sobre los gobernadores ya las había publicado antes el diario Los Angeles Times.

    Esta semana, el medio mexicano El Universal publicó un audio filtrado de otra gobernadora, Marina del Pilar, del estado de Baja California, en el que se revelaba que estaba concertando una reunión con las autoridades estadounidenses.

    “Estoy en la mejor disposición porque yo quiero resolver eso y aclarar cualquier cosa, pero sí me gustaría que fuera a través de mi abogado”, dijo en el fragmento de tres minutos.

    Del Pilar confirmó la autenticidad de la grabación y añadió que la reunión estaba relacionada con la revocación de su visado estadounidense, pero que nunca llegó a celebrarse. También dijo que tiene la conciencia tranquila: “Esos supuestos acuerdos en lo oscurito con las autoridades de Estados Unidos es una total mentira”.

    Emiliano Rodríguez Mega colaboró con reportería desde Ciudad de México.

    Este artículo se ha publicado en asociación con Puente News Collaborative, una redacción bilingüe sin ánimo de lucro que cubre noticias de México y de la frontera entre Estados Unidos y México.

    Alan Feuer cubre extremismo y violencia política para el Times, centrándose en los casos penales relacionados con el ataque del 6 de enero al Capitolio y contra el expresidente Donald Trump.

    Jack Nicas es el jefe de la oficina del Times en Ciudad de México y lidera la cobertura de México, Centroamérica y el Caribe.

    Emiliano Rodríguez Mega colaboró con reportería desde Ciudad de México.

  • En Venezuela, rescatistas y vecinos se esfuerzan por salvar a los sobrevivientes de los terremotos

    En Venezuela, rescatistas y vecinos se esfuerzan por salvar a los sobrevivientes de los terremotos

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    Ante las críticas de la población, que decía que no estaba haciendo lo suficiente para ayudar, el gobierno venezolano dijo que había enviado más de 100 máquinas pesadas para retirar escombros.

    El viernes, en el devastado norte de Venezuela, los sobrevivientes de los terremotos escarbaban entre montañas de ladrillos y hormigón con sus propias manos, pidiéndose silencio unos a otros para escuchar posibles señales de vida y rezando por llegar hasta las personas que seguían atrapadas bajo los escombros.

    En un pequeño hospital de La Guaira, el estado más afectado, Juan David Arsia, de 17 años, contó que había pasado 21 horas bajo los escombros. “Estaba allí con mi mamá y podía oírla gritar”, dijo. “Le gritaba: ‘No te rindas, mamá, ten fe, no te rindas!’”.

    Bajo los escombros, con una pierna fracturada, Arsia podía oír gritar a otras personas atrapadas, dijo, hasta que los sonidos cesaron a mitad de la noche. Horas más tarde, oyó a gente moviéndose por encima de los escombros y empezó a gritar pidiendo ayuda, lo que llevó a sus vecinos a sacarlos a él y a su madre de ahí.

    Los equipos de rescate de al menos 10 países acudieron a toda prisa a ayudar a Venezuela en las labores de búsqueda y rescate tras los devastadores terremotos consecutivos del miércoles, pero enfrentaron grandes obstáculos incluso para llegar a la zona del desastre. Los sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, dañaron el aeropuerto internacional, abrieron grietas en las carreteras y desbordaron los ya mermados servicios de emergencia de Venezuela.

    La infraestructura del país ya estaba debilitada por la corrupción y una depresión económica que dura ya una década. Con poca maquinaria pesada para retirar los escombros y escasos suministros médicos para atender a los heridos, muchos sobrevivientes se vieron abandonados a su suerte.

    Muchos ni siquiera tenían un lugar seguro donde descansar, mientras cientos de réplicas sacudían el norte, lo que hacía temblar los restos de apartamentos, tiendas y oficinas. Ante la disyuntiva de entrar en edificios inestables o dormir en plazas públicas o junto a una autopista, muchos vecinos optaron por quedarse a la intemperie.

    Arsenia Beatriz Mayora, de 70 años, y diez miembros de su familia, se unieron a decenas de familias más en busca de refugio en un campo de béisbol de La Guaira, donde prácticamente no se veían señales de la ayuda del gobierno cuando una fotógrafa de The New York Times lo visitó el jueves por la tarde. La mayoría de los suministros que había allí habían sido llevados por ciudadanos en bicicletas y camiones. Mayora explicó que quedarse en su casa habría sido imposible, pues quedó completamente destruida; solamente quedó la fachada.

    Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, dijo el viernes que el número de muertos ya ascendía a 920, con más de 3360 heridos. Se cree que al menos 172 personas siguen atrapadas entre los escombros, añadió, y miles perdieron sus hogares.

    Rodríguez, hermano de la presidenta Delcy Rodríguez, añadió que más de 1400 edificios habían sufrido daños, entre ellos 13 hospitales y 25 centros comerciales.

    En una publicación en redes sociales el viernes, Rodríguez dijo que había hablado por teléfono con el presidente Donald Trump y con el secretario de Estado Marco Rubio, quienes habían “ratificado” el apoyo de Estados Unidos. Rodríguez fue nombrada para el cargo en enero, luego de que las fuerzas estadounidenses detuvieran a Nicolás Maduro, quien gobernó el país durante muchos años, para que enfrentara cargos en Estados Unidos. Desde entonces, Trump la ha reconocido como líder de Venezuela.

    Rodríguez ha anunciado que había decidido “militarizar” La Guaira, al norte de la capital, Caracas. No especificó qué implicaría eso ni si los soldados patrullarían las calles o impondrán un toque de queda. Dijo que los soldados estaban en La Guaira para ayudar y que los trabajadores habían despejado muchas carreteras de la zona.

    Después de un terremoto, las primeras 24 a 48 horas son cruciales para encontrar sobrevivientes, aunque es posible que la gente sobreviva más tiempo, dijo Jarone Lee, profesor titular de la Facultad de Medicina de Harvard. Otros expertos señalaron que existe un margen “dorado” de 72 horas durante el cual se pueden salvar la mayor cantidad de vidas.

    Hasta ahora, han llegado equipos de rescate de Colombia, Ecuador, República Dominicana, El Salvador, México, España, Suiza y otros países, dijo Pedro Infante, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela.

    El gobierno de Trump dijo que también estaba movilizando ayuda para un país sobre el que ahora ejerce un control significativo, y un funcionario venezolano afirmó que ya había más de 300 rescatistas estadounidenses en el país.

    Hace menos de seis meses, las fuerzas estadounidenses irrumpieron en Caracas, capturaron al líder autocrático de Venezuela, Nicolás Maduro, y lo llevaron a Nueva York para que enfrentara cargos de narcotráfico. Desde entonces, el gobierno de Trump ha respaldado al gobierno interino dirigido por Rodríguez y ha allanado el camino para que las empresas energéticas estadounidenses extraigan petróleo venezolano.

    El jueves, el general de división Kevin Jarrard, del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, aterrizó en Caracas para coordinar los esfuerzos de ayuda del ejército estadounidense, informó el Comando Sur de Estados Unidos. El ejército señaló que estaba desplegando recursos significativos, como aviones de transporte, buques de la Marina y helicópteros, para ayudar a los equipos de búsqueda y rescate y distribuir la ayuda.

    El Departamento de Estado de Estados Unidos señaló que destinaría 150 millones de dólares a organizaciones humanitarias en Venezuela, y el Departamento del Tesoro anunció que había suspendido temporalmente las sanciones contra Venezuela para ayudar a su gobierno a realizar transacciones financieras relacionadas con la ayuda tras el terremoto.

    En medio de las críticas de los venezolanos, que lo acusaban de no hacer lo suficiente para ayudar, el gobierno venezolano dijo que había enviado más de 100 máquinas pesadas para retirar los escombros. Carlos Alvarado, ministro de Salud de Venezuela, dijo que el gobierno también había movilizado a más de 5000 profesionales de la salud.

    Sin embargo, la magnitud del sufrimiento y devastación en el país era abrumadora.

    El viernes por la mañana, las familias que buscaban a sus seres queridos abarrotaron una morgue estatal de Caracas, llamada Bello Monte. El ambiente era de conmoción. Algunas personas lloraban, pero la mayoría estaba callada, con la mirada perdida y los rostros pálidos. De vez en cuando, fuertes sollozos rompían el silencio, cuando alguien confirmaba una muerte.

    Stuart Pinto, de 49 años, esperaba para recibir el cuerpo de su hijo, Deyker Pinto, de 34. El cuerpo mutilado de su hijo había sido trasladado primero al Hospital Vargas –donde Pinto pudo identificarlo– y luego a Bello Monte. Pinto dijo que había llorado el día anterior, pero que ya no tenía más lágrimas. Solo quería darle sepultura a su hijo en el cementerio para poder hacer su duelo, dijo.

    Como había pocas ambulancias disponibles, el viernes algunos habitantes de Caracas estaban llevando en sus coches a los sobrevivientes del terremoto al hospital. Cuando uno de los coches frenó en seco, los pasajeros salieron en tropel y empezaron a pedir ayuda. Un joven salió con cara de angustia y gritó de dolor. De otro vehículo salió una mujer que parecía desorientada. Ella fue acompañada al interior por unos hombres con cascos rojos.

    Afuera del hospital había dos listas pegadas con cinta adhesiva en una pared. Una tenía los nombres de los heridos con tinta negra. La otra, en rojo, registraba a los fallecidos.

    Isayen Herrera, Max Bearak, Frances Robles, María Victoria Fermín, Alan Rappeport, Zane Irwin y Michael Levenson colaboraron con reportería.

    Julie Turkewitz es la jefa de la corresponsalía del Times en los Andes, con sede en Bogotá, y cubre Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Perú.

    Luis Ferré-Sadurní es reportero del Times y cubre la migración.

    Isayen Herrera, Max Bearak, Frances Robles, María Victoria Fermín, Alan Rappeport, Zane Irwin y Michael Levenson colaboraron con reportería.

  • Los hospitales de Venezuela colapsan ante la emergencia

    Los hospitales de Venezuela colapsan ante la emergencia

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    Los hospitales y las morgues de Caracas y La Guaira se vieron desbordados por pacientes, fallecidos y familiares que esperaban encontrar a sus seres queridos con vida.

    Había niños con la cara magullada y las piernas rotas. Un paciente se enfrentaba a su tercera noche en una camilla en el patio de un hospital, con el gotero de la vía intravenosa sujeto a la rama de un árbol. Una morgue diseñada para dos cuerpos estaba abarrotado con 30. Sin electricidad, los sistemas de refrigeración del depósito fallaron y el calor aceleró la descomposición. El hedor era insoportable.

    Dos días después de que dos terremotos históricos sacudieran Venezuela, los hospitales y las morgues de Caracas y La Guaira se vieron desbordados por pacientes, fallecidos y familiares que esperaban encontrar a sus seres queridos con vida. Los médicos, que llevan años trabajando en hospitales públicos con una financiación lamentablemente insuficiente, dijeron que nunca habían visto tanto sufrimiento de golpe.

    Las imágenes del viernes, tanto dentro como fuera de los hospitales de la región, dejaron al descubierto lo poco preparado que estaba el gobierno de Venezuela para este desastre. El sistema de salud del país ha sido una de las principales víctimas de una crisis económica y de la mala gestión crónica del gobierno que se remonta a más de una década.

    El viernes, los pacientes yacían al aire libre en los patios de los hospitales; los escombros rodeaban las clínicas. Y ante la falta de ayuda estatal, aparecieron ciudadanos y voluntarios médicos que traían agua, medicinas y suministros.

    También surgieron hospitales de campaña, como uno en la terminal de autobuses de la ciudad de Catia La Mar.

    En un hospital de Caracas conocido como Periférico de Catia, una niña de cinco años había llegado tras ser rescatada de entre los escombros. Mientras un médico le pasaba la sonda de ecografía por el abdomen, la niña no dejaba de repetir, casi en un susurro, que había habido un terremoto.

    Le temblaba la voz, igual que las manos. Otros miembros de su familia no tuvieron tanta suerte; su hermano de nueve años y su abuela, que estaban con ella cuando se derrumbó el edificio, habían fallecido, dijo una de las madrinas de la niña.

    Circularon por internet imágenes de niños que habían sido encontrados entre los escombros sin sus padres, entre ellos un bebé de seis meses con la cara enrojecida y arañada.

    En la morgue estatal de Bello Monte, se respiraba un ambiente de conmoción contenida. Decenas de familias habían acudido para intentar encontrar a sus seres queridos desaparecidos o identificar a personas de las que ya sabían que habían fallecido.

    De vez en cuando, el silencio se rompía con los sollozos de quienes veían llegar a otra familia con la confirmación de una muerte.

    Entre ellos estaba Stuart Pinto, de 49 años, que dijo que llevaba dos días sin dormir. Estaba esperando recibir el cuerpo de su hijo, Deyker Pinto, de 34 años, quien, según dijo, había quedado desmembrado durante el terremoto.

    Pinto había llorado el día anterior, dijo, pero ahora ya no le salían lágrimas. Dijo que solo quería recoger el cuerpo de su hijo para poder darle sepultura.

    En el Hospital José María Vargas de Caracas, algunos pacientes que ya estaban ingresados antes del terremoto dijeron que el interior del centro había sufrido graves daños.

    Fuera, la gente se agolpaba alrededor de las listas de pacientes, buscando a sus familiares.

    Como había tan pocas ambulancias disponibles, a las personas que habían sido rescatadas de entre los escombros las llevaban al Hospital Domingo Luciani en coches normales.

    Un coche entró a toda velocidad en el estacionamiento de la clínica con un cartel en la ventanilla que declaraba llevar heridos y decía “EMERGENCIA”. Al frenar en seco, los pasajeros salieron en tropel y empezaron a pedir ayuda. Un joven salió del coche, con cara de angustia, y gritó de dolor.

    De un segundo automóvil salió una mujer mayor, con aire perdido, y unos hombres con cascos rojos la guiaron hacia dentro para que la atendieran.

    Al norte de Caracas, en Catia La Mar, la Clínica Comunitaria Alfredo Machado había sobrevivido al terremoto, pero estaba rodeada de edificios derrumbados.

    Desde el miércoles por la noche, una clínica acostumbrada a las revisiones rutinarias de pacientes y a las urgencias cotidianas se había transformado en un centro de triaje para catástrofes.

    Pero a última hora de la tarde del viernes, su función había vuelto a cambiar. Los vehículos ya no traían enfermos ni heridos, sino que ahora llegaban con fallecidos.

    Adriana Loureiro Fernandezy Fabiola Ferrero colaboraron con la reportería desde Caracas y La Guaira.

    Julie Turkewitz es jefa del buró de los Andes, radicada en Bogotá, Colombia, cubre Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Perú.

    Adriana Loureiro Fernandezy Fabiola Ferrero colaboraron con la reportería desde Caracas y La Guaira.