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  • ¿Realmente necesitan las mujeres un entrenamiento específico para la menopausia?

    ¿Realmente necesitan las mujeres un entrenamiento específico para la menopausia?

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    Liz Birenbaum, de 60 años, había pasado la mayor parte de su vida adulta con miedo al entrenamiento de fuerza. Esta primavera, después de 12 años de atravesar la menopausia y tener todavía síntomas como bochornos y sueño interrumpido, encontró un programa diseñado específicamente para mujeres en esta etapa de la vida.

    Tras ser despedida de su trabajo durante la pandemia, Birenbaum empezó a practicar tenis y boxeo. Ambos deportes le aceleraban el ritmo cardíaco, pero sabía que levantar pesas era importante para proteger su masa muscular y densidad ósea. Así que, de vez en cuando, se obligaba a hacer repeticiones de prensa de piernas y extensiones de tríceps en un gimnasio de Chappaqua, Nueva York.

    Más tarde, se inscribió al “Midlife Movement Program” de la plataforma de acondicionamiento físico The Sculpt Society, que combina entrenamientos de resistencia con videos sobre los cambios hormonales.

    Ahora realiza sesiones de fuerza de 30 minutos dos veces por semana; los ejercicios para brazos y abdomen son sus favoritos. Comentó que el programa le ha permitido ejercitarse sin sentirse juzgada, como le ocurría en el gimnasio. “No hay nadie mirándome de arriba abajo diciendo ‘Ay, qué conjunto tan bonito’. ‘¿Qué estás haciendo para los abdominales?’”.

    La menopausia se ha convertido en una corriente cultural y el entrenamiento de fuerza se ha establecido como una de las recomendaciones más recurrentes para un envejecimiento saludable, tanto por parte de influentes como de expertos médicos. Hoy en día, cada vez más marcas de acondicionamiento físico lanzan programas con base en la premisa de que las mujeres de mediana edad necesitan entrenamientos especializados.

    El mercado es bastante considerable. Aproximadamente, la mitad de la población femenina de Estados Unidos tiene más de 40 años y cada año, unos dos millones de mujeres entran a la perimenopausia. La industria del acondicionamiento físico se ha dado cuenta de esto. Ahora, ¿en verdad estos programas están satisfaciendo una necesidad real o están creando una?

    Cómo afecta la menopausia a los músculos

    La explicación fisiológica a favor del ejercicio en esta etapa de la vida está bien fundamentada: a medida que los niveles de estrógeno disminuyen durante la menopausia, el cuerpo se vuelve más vulnerable a los cambios en la salud muscular, ósea y metabólica.

    En los años justo antes y después de la última menstruación de una mujer, la densidad ósea disminuye drásticamente y el riesgo de sufrir fracturas aumenta a largo plazo. Incluso las mujeres que mantienen el mismo peso tienden a perder masa muscular y a ganar grasa, especialmente grasa visceral, lo que puede elevar el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y diabetes.

    Rebecca Thurston, vicedecana de investigación en salud de la mujer de la Facultad de Medicina en la Universidad de Pittsburgh, explicó que el entrenamiento de fuerza, las actividades con peso y el ejercicio aeróbico regular pueden ayudar a mitigar estos cambios.

    El entrenamiento de resistencia ayuda a conservar la masa muscular y favorece la salud ósea. El ejercicio aeróbico ayuda a proteger el corazón y se ha demostrado que mejora el estado de ánimo. Los movimientos con peso pueden ayudar a prevenir las caídas.

    Es probable que el ejercicio no impida por completo estos cambios fisiológicos, dijo Thurston, pero lo que las mujeres hagan durante la menopausia puede sentar las bases de su estado de salud de las próximas décadas.

    La nueva propuesta de entrenamiento para la menopausia

    Las marcas de acondicionamiento físico están aprovechando el momento. Pvolve, que ofrece entrenamientos de transmisión en línea y cuenta con estudios físicos en todo el país, lanzó en 2022 un programa enfocado en la menopausia, en colaboración con la empresa de telesalud especializada en menopausia Elektra Health. En 2025, Pvolve presentó la serie de seis semanas “Menopause Strong”, con cinco sesiones semanales centradas en el trabajo de fuerza, movilidad y estabilidad, algunas de ellas con intervalos cortos de cardio opcionales.

    El año pasado, Peloton se asoció con Respin, una plataforma de bienestar enfocada en la menopausia, en un programa para la mediana edad que incluye clases de fuerza, ciclismo, entrenamiento con saltos y meditación.

    The Sculpt Society, conocida sobre todo por sus entrenamientos de cardio con baile, siguió los mismos pasos este año. El nuevo plan para la mediana edad incluye una opción de sobrecarga progresiva. En él, los instructores alientan a las participantes más avanzadas a levantar mancuernas de entre 5 y 7 kilos, pero se anima a las socias a ajustar el peso y la intensidad en función de sus niveles de energía de ese día.

    Megan Roup, fundadora de The Sculpt Society, dijo que desarrolló el programa para la mediana edad tras cumplir los 40 años y enfrentarse a los consejos de acondicionamiento físico que veía a menudo en las redes sociales. “Parecía como si a las mujeres de la mediana edad se les estuviera entrenando para competir en los Juegos Olímpicos”, expresó Roup. “Teníamos que empujar trineos y levantar 70 kilos”.

    La mayoría de los programas de acondicionamiento físico para la menopausia combinan los entrenamientos con una comunidad en línea. Por lo regular, se apoyan de un vocabulario propio de la autoridad clínica: “respaldado por la ciencia”, “dirigido por médicos” y “basado en datos clínicos”.

    The Sculpt Society, por ejemplo, cuenta en sus videos con médicos de la plataforma de telemedicina para la mediana edad Midi Health. La colaboración de Peloton con Respin incluye seminarios en línea que dirigen lo que ambas marcas llaman “entrenadores especializados en menopausia”. En Pvolve, la Dra. Jessica Shepherd, ginecóloga y autora de «Generation M: Living Well in Perimenopause and Menopause» (Generación M: Vivir bien en la perimenopausia y la menopausia), es la directora de asuntos médicos.

    ¿Qué es lo que funciona realmente?

    Lauren Colenso-Semple, investigadora en fisiología muscular, se muestra algo escéptica en cuanto a la idea de que la mediana edad requiere un enfoque fundamentalmente diferente en lo que respecta al ejercicio físico.

    Dijo que los principios de un entrenamiento eficaz son los mismos a cualquier edad. Las mujeres deben levantar pesas que supongan un reto, llevar sus músculos casi al límite del agotamiento en cada serie y aumentar gradualmente la carga con el tiempo.

    “No creo que las cosas deban cambiar”, explicó, “a menos que la mayoría de las mujeres premenopáusicas no estén entrenando de manera eficaz».

    Describió algunos de los entrenamientos enfocados en la mediana edad como “un truco publicitario más que una ayuda real para que las mujeres hagan lo que necesitan hacer para mantener la masa muscular, la densidad ósea, el equilibrio y la función física general”. Los programas basados en mancuernas muy ligeras o bandas de resistencia suelen quedarse cortos, comentó.

    Una mancuerna de 5 kilos “supone un reto al principio”, dijo. “Después de unas semanas, ya no es ningún reto y hay que aumentar el peso”.

    Thurston también se muestra recelosa ante la forma en que la industria se dirige a las mujeres de la mediana edad. “La menopausia está por todas partes como eslogan de marketing”, dijo. “Hay que estar conscientes de que ahora se forma parte de un grupo demográfico que se ha identificado como comercialmente atractivo”.

    Birenbaum sabe muy bien que la industria del bienestar quiere venderle algo. “Las mujeres de mi edad tenemos dinero para gastar”, expresó. “Tengo mucho más tiempo que mi hija de 25 años”.

    Sarah Dunay, de 45 años, dijo que la industria se estaba aprovechando de las preocupaciones que ya tenía. Dunay, que vive en Cleveland, se encuentra en la perimenopausia y se dio cuenta hace un par de años de que necesitaba proteger su masa muscular. En 2024, vio un anuncio de Pvolve en la televisión. “Decían exactamente lo que yo estaba buscando”, dijo. “Un entrenamiento diseñado para mujeres de 40 años o más”.

    Ahora realiza los entrenamientos del programa para la menopausia de la marca en su casa cinco días a la semana. Utiliza mancuernas de 7 kilos para seguir retándose y, recientemente, convenció a dos amigas para que hagan lo mismo. “No tengo palabras para expresar lo segura que me siento con mi cuerpo”, concluyó.

    Empezar una nueva rutina de ejercicio es difícil, mantenerla es aún más, expresó Thurston. El apoyo de una comunidad, la responsabilidad mutua y ver a otras mujeres de la mediana edad participando pueden reducir las barreras para acudir a las sesiones.

    Birenbaum no necesita que los instructores mencionen los bochornos a la mitad de la clase para sentirse comprendida. “Me da igual”, dijo. Pero sí valora los comentarios de otras mujeres de la mediana edad en el foro de The Sculpt Society, ya sea para compadecerse mutuamente por la confusión mental o para compartir recetas saludables.

    Los expertos dijeron que la imagen de marca puede ayudar a las mujeres a dar el primer paso, pero una vez que establecen una rutina de ejercicio, los fundamentos son los mismos que a cualquier edad: entrenamiento de fuerza progresivo, movimientos con peso, ejercicio aeróbico y constancia.

    «Lo aburrido sigue siendo lo que realmente funciona», concluyó Thurston.

    Liz Birenbaum, de 60 años, hace ejercicio en su casa de Chappaqua, Nueva York, el 5 de junio de 2026. (Frances F. Denny/The New York Times)

  • Cómo la economía de EE.UU. continúa superando a las de sus rivales contra todo pronóstico

    Cómo la economía de EE.UU. continúa superando a las de sus rivales contra todo pronóstico

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    The New York Stock Exchange is seen during morning trading on May 26, 2026. A large American flag hangs from the front of the building and people walk in the street in front of it

    Getty Images

    En Dresde, en el este de Alemania, el año pasado, un último automóvil cerró la línea de ensamblaje de la “Fábrica Transparente” de Volkswagen, construida para resaltar la cumbre del poder industrial europeo. A miles de kilómetros de distancia en Spartanburg, Carolina del Sur, en EE.UU., otro gigante alemán, BMW, opera su mayor planta del mundo.

    El contraste entre las dos plantas ayuda explicar un enigma que los economistas llevan debatiendo durante un tiempo: ¿por qué la economía estadounidense sigue superando a muchos de sus pares, a pesar de enfrentar los mismos impactos globales?

    En los últimos años, gran parte del mundo desarrollado ha sucumbido a una sucesión de shocks económicos. Los aranceles de Trump han afectado el comercio global. Las deportaciones masivas están cambiando los mercados laborales. Y el conflicto en Medio Oriente ha disparado los precios del petróleo.

    Muchos economistas esperaban que EE.UU. sintiera fuertemente el peso de esas presiones. En cambio, la economía ha seguido creciendo a un ritmo estable. La inflación ha resultado ser empecinada en ciertos momentos, pero la combinación de un crecimiento débil y el aumento de precios persistente que muchos temían no se ha dado.

    Mercados energéticos

    Joe Brusuelas, economista en jefe de la consultora RSM en Reino Unido, sostiene que la guerra comercial fue la prueba más fuerte de la resiliencia estadounidense.

    “Las metas propias que el gobierno de Trump impuso a EE.UU. con respecto al comercio y a la inmigración son probablemente el ejemplo más destacado del dinamismo subyacente de la economía estadounidense”, señaló.

    Enfrentando a aranceles sobre los componentes extranjeros, las corporaciones de EE.UU. no se contentaron con márgenes reducidos, sino que invirtieron con más fuerza.

    “La inversión de capital en este momento es del 13,9% del PIB de EE.UU.”, indica Brusuelas. “Debería estar disminuyendo, dada la mezcla de impactos en la oferta y la demanda que la economía está absorbiendo, pero no es así”.

    En cambio, mucha de la presión ha sido compensada con un aumento en la productividad. La economía de EE.UU. ha continuado expandiéndose a un ritmo anual de aproximadamente 2%.

    Los mercados energéticos ofrecen otra explicación. La guerra en Medio Oriente ha elevado los precios del petróleo, una situación que históricamente hubiera presentado una importante amenaza al crecimiento estadounidense. Pero la revolución del petróleo de esquisto cambió fundamentalmente la vulnerabilidad de EE.UU. frente a los impactos energéticos. A lo largo de las dos últimas décadas, EE.UU. se ha convertido en uno de los mayores productores de petróleo y gas del mundo, mientras que las empresas han reducido su dependencia del crudo.

    “El desarrollo del fracking en Estados Unidos desde comienzos de los 2000, a la par de la evolución de los combustibles alternativos, ha creado las condiciones para que la contribución del petróleo al PIB haya caído a la mitad en los últimos 50 años”, expresó Brusuelas.

    Riesgo frente a prudencia

    El contraste con Europa es claro. Mientas de EE.UU. se ha enfocado en flexibilidad, aprovechando el fracking y permitiendo que los precios respondan al mercado, Europa ha dependido de contratos a largo plazo y redes de abastecimiento interconectadas para garantizar la seguridad energética. Esa estrategia dejó a muchos países expuestos cuando los suministros de gas ruso se cortaron después de la invasión de Ucrania. Y, dadas las actuales tensiones en Medio Oriente, esa vulnerabilidad continúa.

    Para Rebecca Christie, investigadora del centro de análisis Bruegel en Bruselas, Bélgica, la discrepancia no es solo en las decisiones de políticas sino también en las actitudes culturales hacia el riesgo.

    “Los estadounidenses están muy orientados hacia las soluciones y están mucho más cómodos tomando riesgos a corto plazo en aras de ventajas a largo plazo. Europa, como cultura, es más reacia al riesgo”.

    Cuenta que estuvo en un evento donde el mismo comisionado para servicios financieros de la UE declaró que la gente en Europa no habla lo suficiente sobre el riesgo de no tomar riesgos.

    Incluso la diferencia en cómo están estructuradas las empresas y los sistemas de jubilación reflejan esa brecha. En gran parte de Europa, las compañías dependen mucho de los préstamos bancarios para financiarse, y las pensiones de los trabajadores frecuentemente están ligadas a contratos de protección garantizada que le ponen un límite tanto a las pérdidas como a las ganancias.

    “Si financias tu empresa con un préstamo bancario, no tienes la misma flexibilidad que si lo haces vendiendo tus acciones o atrayendo capital de riesgo”, explica Christie.

    En EE.UU., las empresas pueden surtirse de los inversionistas y el mercado bursátil para financiarse. Esa flexibilidad, aún con sus altibajos, les otorga a las compañías estadounidenses una ventaja sobre los modelos europeos respaldados por el gobierno.

    Un balón de fútbol de la Copa del Mundo frente a una zona de aficionados que se construyó para el Mundial en Kansas City

    Getty Images
    Los empleadores añadieron más empleos de los esperados en mayo, en anticipación a la Copa del Mundo de la que Estados Unidos es en parte sede.

    Pero Christie señala con cautela que la resiliencia a nivel macro puede esconder un problema real bajo la superficie.

    “EE.UU. es una tierra con una desigualdad muy alta”, afirma. “Si estás en dificultades, realmente vas a pasar un tiempo muy complicado porque el mercado laboral no está añadiendo muchos trabajos, las cosas se están volviendo más caras y muchas ciudades tienen crisis de vivienda”.

    Su preocupación más profunda es que la desigualdad llegue a un punto de inflexión. “Tener un dólar y bancos bastante estables no te ayudará si en la economía real hay una crisis real de empleos”.

    EE.UU. no es inmune a las presiones

    Hasta ahora no hay mucha evidencia de eso. De hecho, los empleadores estadounidenses añadieron 172.000 trabajos en mayo, haciendo trizas los pronósticos.

    Pero los nuevos datos de inflación, que muestran el mayor aumento en los precios en tres años, sugieren que el límite de la resiliencia estadounidense podría estar acercándose. La inflación se situó en el 4,2%.

    Que la economía estadounidense esté superando a muchos de sus rivales, no significa que sea inmune. Los altos precios de los combustibles, una inflación empecinada y una creciente desigualdad plantean riesgos que podrían erosionar la actual ventaja del país.

    Aún así, comparada con muchas otras economías avanzadas, la de Estados Unidos sigue siendo robusta. Su combinación de mercados flexibles, inversiones rápidas, energía abundante y tolerancia al riesgo le han ayudado a sortear los impactos que han estresado a sus pares.

    “Es la camisa más limpia en un lavado de ropa muy sucio”, concluye Brusuelas.

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    BBC

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  • Un intento de salto BASE en Utah deja 2 muertos, entre ellos un aclamado deportista extremo

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    Andrew Lewis, de 39 años, conocido sobre todo por realizar una rutina llena de acrobacias durante el espectáculo de medio tiempo de Madonna en el Super Bowl de 2012, falleció en el accidente.

    Un intento de salto BASE en un cañón remoto del sureste de Utah este fin de semana se saldó con dos muertos, entre ellos un destacado deportista extremo conocido sobre todo por realizar una rutina llena de acrobacias durante el espectáculo del medio tiempo de Madonna en el Super Bowl de 2012.

    Las autoridades locales acudieron el domingo tras recibir avisos de un incidente en Mineral Bottom, una zona desértica aislada dentro de un cañón del condado de Grand, en Utah, dijo la oficina del alguacil del condado. Dos personas fueron declaradas muertas en el lugar: el deportista Andrew Lewis, de 39 años y residente de Moab, Utah, y Danny Joe Kregle, quien tenía unos 50 años, según la oficina del alguacil.

    Lewis, quien saltó a la fama por sus hazañas en el equilibrio extremo sobre la cuerda floja –a menudo al cruzar delgadas cuerdas suspendidas a gran altura sobre océanos, cascadas y desiertos–, dirigía una empresa de deportes de aventura. La empresa, BASE Jump Moab, ofrece excursiones en Utah que incluyen el salto BASE, un deporte de alto riesgo que consiste en lanzarse en paracaídas desde edificios, puentes, acantilados y otras superficies (BASE son las siglas de “buildings, antennas, spans and earth”, es decir, edificios, antenas, puentes y tierra).

    Cuando las autoridades llegaron al lugar el domingo, Kregle estaba sujeto a Lewis en lo que parecía ser un salto BASE en tándem, dijo Jamison Wiggins, el alguacil del condado de Grand. Kregle murió en el impacto, mientras que Lewis sobrevivió unas tres horas mientras los servicios médicos de emergencia intentaban salvarle la vida, añadió el sheriff Wiggins.

    La oficina del alguacil sigue investigando la causa de la muerte de ambas víctimas, dijo el sheriff Wiggins. La oficina no ha revelado cómo se conocían Kregle y Lewis, conocido como Andy.

    Los agentes ya han tenido que intervenir en el pasado en otros accidentes de salto BASE cerca de Mineral Bottom. Es una zona muy popular para practicar este deporte, pero no hay cobertura móvil y se tarda hasta una hora en llegar desde Moab, Utah, dijo el alguacil.

    Aunque no hay un recuento oficial de muertes por salto BASE, los intentos en lugares emblemáticos como los parques nacionales de Yosemite y el Gran Cañón han cobrado la vida de varias personas en los últimos años, entre ellas otros deportistas famosos en los deportes extremos.

    A lo largo de más de una década de competencias y actuaciones, Lewis se hizo famoso por sus hazañas en varios deportes extremos, como el slacklining y el tricklining: variantes de alto riesgo del funambulismo que consisten en realizar acrobacias sobre cintas delgadas, parecidas a trampolines, tendidas a gran altura sobre el suelo.

    A los 25 años, Lewis ayudó a que el slacklining –por entonces un deporte de aventura minoritario– se popularizara cuando subió al escenario junto a Madonna en el Super Bowl de 2012, vestido con una toga dorada y blanca mientras rebotaba y daba volteretas hacia atrás sobre una cinta suspendida a 1,2 metros por encima del escenario.

    “Si alguna vez estuve a punto de sufrir un ataque epiléptico por culpa de las luces estridentes”, le dijo a The New York Times después de la actuación, “fue en ese momento”. El beso en la mejilla de Madonna en mitad de la rutina fue idea suya, añadió.

    “Eso fue, por mucho, lo más importante que le ha pasado a este deporte”, dijo en su momento Frankie Najera, un practicante profesional de slackline.

    En 2008, Lewis se coronó como el primer campeón mundial de slackline de la historia, título que revalidó en los tres años siguientes. Posee el récord mundial Guinness de “surf en slackline“, establecido cuando se balanceó de izquierda a derecha 143 veces sobre una delgada cuerda floja colgada sobre una cascada en Mudanjiang, China.

    En 2014, cruzó una cuerda floja de color púrpura tendida entre dos globos aerostáticos que flotaban a más de 1200 metros sobre el desierto de Nevada, una de las slacklines más altas jamás recorridas.

    La empresa de Lewis, BASE Jump Moab, también ofrece paseos en globo aerostático, columpios de cuerda guiados y excursiones de escalada en la zona de Moab. No fue posible contactar con la empresa para obtener comentarios el lunes.

  • Trump ordenó que el estanque reflectante se pintara de ‘azul bandera’. Ahora es verde de nuevo

    Trump ordenó que el estanque reflectante se pintara de ‘azul bandera’. Ahora es verde de nuevo

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    Las algas siguen afectando el estanque, entre el monumento a Lincoln y el monumento a Washington, tras un proyecto de reparación de 14,2 millones de dólares.

    El presidente Donald Trump quería que el estanque reflectante del monumento a Lincoln luciera impecable. Pero la fotosíntesis tenía otros planes.

    Unos días después de que el gobierno de Trump terminara un proyecto de 14,2 millones de dólares para recubrir el suelo de hormigón del estanque reflectante con un material impermeabilizante azul oscuro, el domingo y el lunes aparecieron matas de algas salpicando la superficie, lo que dio a algunas partes del estanque un tono verde.

    El estanque brillaba la semana pasada tras las obras, que tenían como objetivo solucionar dos problemas que han persistido por mucho tiempo –las fugas y la proliferación de algas– antes del 250.º aniversario de Estados Unidos. Pero después de varios días de calor y humedad, las algas volvieron con fuerza.

    Una vocera del Departamento del Interior, que gestiona el lugar, dijo que el proyecto incluyó la instalación, exitosa, de un sistema de tratamiento de agua llamado “nanobubbler”, o generador de nanoburbujas. Dijo que las algas desaparecerían pronto.

    “Gracias a la implementación de la avanzada tecnología del ‘nanobubbler’, las algas han muerto y se están aspirando en este mismo momento”, dijo la vocera, Katie Martin, en un correo electrónico. “Le damos las gracias al presidente Trump por arreglar el estanque reflectante de una vez por todas”.

    La semana pasada, Martin dijo que las algas eran “residuales” y procedían de las tuberías de suministro que habían estado inactivas durante las obras de renovación.

    El presidente Trump dijo el mes pasado que el estanque llevaba años “asqueroso” y “sucio”. Dijo que sus cambios harían que el lugar quedara “precioso”, y añadió que el material impermeabilizante del suelo era de un color llamado “azul bandera estadounidense”.

    Para reparar el estanque, el gobierno de Trump adjudicó contratos sin licitación a dos proveedores cuidadosamente seleccionados, saltándose el proceso legalmente obligatorio de convocar una licitación pública debido a lo que los funcionarios declararon como una necesidad urgente. (El gobierno dijo que la urgencia estaba justificada por la celebración del 250.º aniversario de la nación).

    El primer contrato sin licitación se adjudicó a una empresa con sede en Virginia, Atlantic Industrial Coatings, para sellar las juntas con fugas entre las losas de hormigón del embalse y recubrirlas con el material impermeabilizante azul oscuro. El segundo se adjudicó a Greenwater Services, con sede en Ohio, para instalar un sistema mejorado de purificación del agua.

    Atlantic Industrial Coatings terminó su trabajo el 4 de junio y el estanque se volvió a llenar poco después. Greenwater Services también ha terminado de instalar el nuevo sistema de purificación.

    El domingo, unos trabajadores del Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos se metieron en el estanque reflectante y parecían estar retirando algunas floraciones de algas de la superficie. A ellos se unieron trabajadores de Pearl Purity Water Solutions, una empresa con sede en Maryland que tiene un contrato desde 2021 para tratar el agua del estanque.

    Los representantes de Greenwater Services y Pearl Purity Water Solutions no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.

    El lunes, mientras los trabajadores del Servicio de Parques seguían limpiando las algas, multitudes de turistas paseaban alrededor del estanque bajo el sol de verano. Bonnie Garvin, una profesora de Monticello, Georgia, dijo que el tono verdoso no le molestaba.

    “No vamos a nadar ahí, así que en realidad no es un problema”, dijo Garvin.

    Pero Jessica Lea, una terapeuta de Portland, Oregón, dijo que se había decepcionado en su primera visita a este lugar emblemático.

    “Está bastante turbio”, dijo. “Podría estar más limpio. Y no veo ningún reflejo”.

    David A. Fahrenthold colaboró con reportería.

    Maxine Joselow cubre temas relacionados con el cambio climático y el medioambiente para el Times desde Washington.

    David A. Fahrenthold colaboró con reportería.

  • La guerra en Irán ha cambiado la economía mundial para siempre

    La guerra en Irán ha cambiado la economía mundial para siempre

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    El orden mundial se ha visto alterado, y es poco probable que las economías simplemente retomen las actividades que tenían antes de que EE. UU. e Israel empezaran a bombardear Irán.

    El acuerdo marco entre Estados Unidos e Irán allana el camino para poner fin a los brotes de violencia y a las devastadoras interrupciones en el suministro energético y el comercio en el golfo Pérsico. Pero no cabe esperar que las economías de todo el mundo simplemente retomen su actividad donde la dejaron antes de que Estados Unidos e Israel empezaran a bombardear Irán el 28 de febrero.

    La guerra ha puesto en marcha cambios que serán difíciles de revertir.

    El orden energético mundial se está redefiniendo

    El colapso casi total de los suministros de petróleo y gas procedentes de Medio Oriente y el vertiginoso aumento de los precios están provocando un cambio en el equilibrio de poder. Los productores de energía, desde el golfo Pérsico hasta América, compiten por mantener o aumentar su dominio, mientras que los clientes se esfuerzan por reducir su dependencia y reforzar su suministro.

    Como resultado, el mercado energético está cambiando, así como la combinación energética y los actores del sector energético.

    La profunda vulnerabilidad de los países de Asia, Europa y otras regiones que dependen de la energía importada impulsa con fuerza la búsqueda de alternativas. En algunos lugares, como Corea del Sur y Japón, esto ha llevado a un mayor uso de combustibles más contaminantes, como el carbón.

    Pero a largo plazo, es probable que esta crisis energética –la segunda en solo cuatro años– acelere la transición hacia energías renovables como la solar y la eólica, así como hacia la energía nuclear.

    Las mejoras en la tecnología y la eficiencia de las baterías eléctricas hacen que la transición sea más factible de lo que era cuando la invasión rusa de Ucrania provocó una crisis energética mundial en 2022, dijo Daan Walter, de Ember, un grupo de investigación sobre energía con sede en Londres.

    En muchos sitios, por ejemplo, los vehículos eléctricos son cada vez más asequibles. Y en abril, por primera vez la energía eólica y solar generaron más electricidad a nivel mundial que el gas.

    “Es un gran cambio”, dijo Walter. “Lo que hace cinco años era apenas competitivo, ahora ya es claramente más barato”.

    Las inversiones en energías renovables también se han convertido en una apuesta más segura, ya que prometen rentabilidad en unos dos años en lugar de 30, dijo.

    Las relaciones entre los productores también están cambiando. La guerra agravó las tensiones entre Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita y llevó a los Emiratos a abandonar el cártel petrolero de la OPEP Plus. El impacto de dicha salida solo se sentirá plenamente cuando repunte la producción de petróleo en la región. Pero una Organización de Países Exportadores de Petróleo debilitada podría aumentar la volatilidad en los mercados petroleros.

    La ruptura también ha animado a los saudíes a acercarse más a Rusia. Vladimir Putin, el presidente ruso, presentó este mes a Arabia Saudita como “invitado de honor” en un foro económico celebrado en San Petersburgo.

    Rusia, el segundo mayor productor de crudo y gas después de Estados Unidos, se ha visto fortalecida de otras formas por la guerra. El gobierno de Trump levantó temporalmente las sanciones impuestas a Rusia, lo que permitió a Moscú aumentar la ganancia de sus exportaciones de petróleo en un momento en que su economía está en crisis.

    Al otro lado del Atlántico, Brasil, Venezuela, Colombia, Argentina y Guyana aumentan su capacidad de producción de petróleo mientras el mundo busca proveedores alternativos.

    China es una de las principales beneficiadas

    El impulso para ampliar y diversificar las redes energéticas continuará mucho después de que termine la guerra. Y China está en posición para ser la que más se beneficie del auge previsto de las energías renovables.

    Va muy por delante del resto del mundo en la producción de aerogeneradores, cables de alta tensión, transformadores, paneles solares, baterías, software para gestionar los flujos de energía y mucho más.

    El papel cada vez más importante de China a la hora de garantizar que otros países cuenten con un suministro energético fiable refuerza su influencia estratégica y su importancia.

    “China parece ser la ganadora indiscutible”, concluyeron los analistas de Wood Mackenzie, una consultora energética global.

    La agresiva campaña del gobierno de Donald Trump para frenar los proyectos de energías renovables –que ha llegado incluso a pagar a las empresas para que cancelen parques eólicos– significa que Estados Unidos se retira, en esencia, de esta competencia global y cede la ventaja industrial y tecnológica a su mayor rival.

    Las ventajas económicas se ven reforzadas por las geopolíticas. La guerra ha profundizado la brecha entre Estados Unidos y sus aliados históricos en Europa, lo que supone otra oportunidad para que China amplíe su papel como líder internacional.

    Será difícil recuperar la confianza

    No está claro si el tráfico marítimo podrá volver a circular libremente por el estrecho de Ormuz, la única ruta marítima para transportar petróleo, gas natural y otras mercancías desde el golfo Pérsico.

    Irán ha presionado para imponer tasas a los barcos que pasan por ese estrecho, aunque ese plan podría violar acuerdos internacionales. Incluso si no se aprueban esos nuevos pagos, Irán ha demostrado que puede interrumpir el comercio cuando quiera, lo que aumenta los riesgos y los costos.

    “Creo que el estrecho nunca volverá a ofrecer la seguridad de libre paso a la que estábamos acostumbrados”, dijo Maurice Obstfeld, execonomista jefe del Fondo Monetario Internacional.

    Del mismo modo, la confianza en la paz, la estabilidad y la creciente prosperidad de la región también se ha visto sacudida.

    “El dinamismo de las economías del Golfo podría verse mermado por la vulnerabilidad que han mostrado”, dijo Obstfeld, y añadió que “eso aumenta la influencia de Irán en la región”.

    Irán ha lanzado drones y misiles contra Kuwait, Catar, Arabia Saudita, los Emiratos y otros países vecinos. Los daños en los yacimientos de gas natural de Catar fueron cuantiosos, y afectaron el 17 por ciento de su capacidad para exportar gas natural licuado. En Arabia Saudita, un complejo petroquímico fue bombardeado.

    En el caso de los Emiratos, que se han autoproclamado centro financiero global, centro de comercio y destino turístico, los ataques contra sus hoteles de cinco estrellas, sus centros de datos y una instalación nuclear podrían ahuyentar a visitantes e inversores.

    En cuanto a Estados Unidos, la decisión de Trump de provocar una guerra con Irán, junto con su caótica forma de hacer política, ha minado aún más la confianza en la voluntad y la capacidad de Washington para mantener el orden y el comercio mundiales.

    “Se ha demostrado una vez más que la capacidad de Estados Unidos como potencia militar es limitada”, dijo Obstfeld. Y la continua resistencia de Irán “supone un duro golpe para la confianza mundial en Estados Unidos como garante de la seguridad”.

    Durante décadas, una de las misiones principales de la Marina estadounidense ha sido garantizar la libertad de navegación en los mares, dijo Mark Blyth, politólogo de la Universidad de Brown. Sin embargo, el éxito de Irán a la hora de mantener el bloqueo del tráfico marítimo ha demostrado que, a pesar de todo su poderío, Estados Unidos no puede garantizar que los mares estén abiertos y sean libres.

    La economía se ha visto empujada hacia una senda de crecimiento más lento y precios más altos

    Cuando los economistas del Banco Mundial empezaron a analizar los datos a principios de este año, se llevaron una grata sorpresa. “Entre enero y febrero, empezábamos a plantearnos revisar al alza nuestras previsiones, porque las cosas pintaban muy bien”, dijo Indermit Gill, economista jefe del banco. “La inflación iba a la baja, el crecimiento repuntaba, y el comercio había aguantado bien el golpe y seguía en pie”.

    Ya no es así. El Banco acaba de revisar sus perspectivas económicas y ha rebajado sus previsiones. Ahora, espera que el crecimiento mundial baje al 2,5 por ciento este año, desde el 2,9 por ciento de 2025.

    La inflación también comienza a dispararse. En Estados Unidos, subió por tercer mes consecutivo y alcanzó una tasa anual del 4,2 por ciento en mayo. Y en lugar de prepararse para la próxima bajada de los tipos de interés, Wall Street espera que la Reserva Federal suba los tipos al menos una vez este año. La semana pasada, el Banco Central Europeo subió los tipos al 2,25 por ciento. “La guerra en Medio Oriente genera presiones inflacionistas”, dijo el banco.

    El aumento de los tipos de interés tiene graves consecuencias a largo plazo tanto para los países ricos como para los pobres, que ya han acumulado una deuda pública astronómica y están destinando una parte cada vez mayor de sus ingresos solo únicamente al pago de los intereses.

    Esas presiones presupuestarias no harán sino crecer a medida que los gobiernos ofrezcan ayudas a los hogares que sufren el incremento de los precios de la energía y aumenten los presupuestos militares para hacer frente a las crecientes amenazas a la seguridad.

    Las economías asiáticas, las más golpeadas por la crisis, ya han acudido en masa al Banco Asiático de Desarrollo en busca de préstamos de emergencia, en un intento por rescatar sus economías y finanzas del impacto de la guerra con Irán.

    “La economía mundial va a acabar más nerviosa”, dijo Gill. Y eso no es bueno para la planificación a largo plazo, la inversión ni el crecimiento.

    Patricia Cohen escribe sobre economía global y reside en Londres.

  • Ante los reveses judiciales, Trump sopesó suspender un derecho constitucional

    Ante los reveses judiciales, Trump sopesó suspender un derecho constitucional

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    La primavera pasada, Will Scharf, un abogado ultraconservador que ocupaba el cargo de secretario de gabinete de la Casa Blanca, escribió un memorando secreto a la jefa de gabinete que reflejaba la creciente inquietud en el ala oeste por una de las medidas extremas que estaba barajando Stephen Miller, el poderoso asesor que impulsa la campaña de deportación del presidente Donald Trump.

    Con fecha del 29 de abril de 2025 y sellado como “confidencial”, el memorando era prudente y jurídico, pero equivalía a una advertencia contra eludir el Estado de derecho. El asunto decía: “EL RECURSO DE HABEAS CORPUS”.

    El habeas corpus –el derecho que existe desde hace cientos de años a obligar al gobierno a justificar, ante un juez, por qué ha encarcelado a una persona– está consagrado en el artículo I de la Constitución. El memorando de Scharf, con su tono discreto, era una luz roja de advertencia parpadeante. La segunda Casa Blanca de Trump estaba deliberando sobre una nueva y explosiva reivindicación del poder presidencial: la suspensión del derecho de habeas corpus para los migrantes indocumentados.

    La suspensión del habeas corpus solo se ha producido en contadas ocasiones en la historia de Estados Unidos, y siempre en las circunstancias más extremas de guerra o invasión. Sin embargo, en mayor medida de lo que se sabía hasta ahora, los funcionarios del gobierno, animados por Trump, sopesaron activamente dar ese paso en los primeros meses de su segundo mandato, esta vez para acelerar la deportación masiva de migrantes que se encontraban en el país de forma ilegal.

    Envalentonados por una victoria electoral decisiva en 2024, Trump y algunos miembros de su equipo querían poner a prueba hasta dónde se podía llevar la autoridad del presidente, lo que desencadenó disputas internas, hasta ahora desconocidas, sobre dónde debían estar los límites.

    El hombre que expuso sus preocupaciones en el memorando, Scharf, no era precisamente una figura de la resistencia. Un abogado delgado, calvo y formado en Harvard quien se había presentado a las elecciones en Misuri, había criticado a John McCain por ser demasiado moderado para la nominación republicana de 2008 y creía que Trump había sido procesado de forma vengativa tras su derrota electoral de 2020.

    Había ayudado a desarrollar los argumentos jurídicos del equipo de Trump que sustentaron la exitosa anulación de la acusación por los documentos clasificados de Mar-a-Lago, así como los argumentos del caso de inmunidad presidencial que prevalecieron ante la Corte Suprema. Había abrazado los elementos más polémicos de la agenda de Trump, pero pronto se topó con el límite de lo que, según su interpretación, la Constitución podía soportar.

    La Constitución, escribió Scharf en su memorando a Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca, solo permite la suspensión del habeas corpus en casos de rebelión o invasión. Los tribunales han sostenido casi de manera unánime que solo el Congreso puede hacerlo.

    Añadió: “Incluso cuando el Congreso ha suspendido explícitamente los derechos de habeas corpus, la Corte Suprema ha sostenido que debe proporcionarse algún proceso alternativo a los acusados, con garantías procesales similares a las de una acción de habeas corpus“.

    “Esto impide, en la práctica, que los actores gubernamentales detengan, encarcelen o ejecuten a personas de forma arbitraria”, escribió Scharf.

    A principios de abril del año pasado, la Corte Suprema había permitido al gobierno seguir utilizando la Ley de Enemigos Extranjeros como base para deportar a los venezolanos que se encontraban ilegalmente en Estados Unidos. Pero los jueces también dictaminaron que los migrantes tenían derecho a impugnar sus deportaciones ante los tribunales antes de ser expulsados. Los detenidos, según la Corte Suprema, podían presentar demandas invocando el habeas corpus para impugnar los motivos de su expulsión, lo que desaceleró considerablemente la campaña de deportaciones del gobierno.

    Dentro de la Casa Blanca, Miller, el influyente jefe adjunto de gabinete, vio una oportunidad para una idea que había planteado antes: ¿Y si Trump simplemente reclamara la facultad de suspender el habeas corpus?

    Así, a los migrantes detenidos se les impediría tener audiencias o incluso solicitar órdenes judiciales para evitar su expulsión del país. Esta era una oportunidad para que Trump no solo acelerara las deportaciones, sino que también afirmara un poder enormemente ampliado sobre un sistema legal que se interponía en su camino.

    Suspender el habeas corpus era una de las dos ideas radicales que Miller había estado impulsando y que alarmaban a Scharf. La otra era invocar la Ley de Insurrección para desplegar al ejército para funciones de cumplimiento de la ley en las calles estadounidenses a medida que crecían las protestas contra las redadas de deportación.

    Scharf escribió memorandos confidenciales a Wiles sobre ambos temas, exponiendo de forma discreta por qué dar cualquiera de esos pasos rompería las normas históricas y probablemente precipitaría peligrosas batallas legales y constitucionales. Un alto funcionario gubernamental, que habló de forma extraoficial porque no estaba autorizado a discutir el asunto públicamente, dijo para este artículo que el “personal de alto rango” había solicitado los memorandos y que los habían visto relativamente pocas personas.

    Pero los documentos reflejaban la alarma de un pequeño grupo de altos asesores. Consideraban que el afán de Miller por poner a prueba los límites del poder ejecutivo –y acusar a otros poderes de usurparlo, haciéndose eco de un presidente que se indignaba ante cualquier restricción– corría el riesgo de llevar al gobierno, y al país, por un camino peligroso.

    En el caso de la Ley de Insurrección, el vicepresidente JD Vance presionó para invocarla solo unos días después de que agentes federales dispararan y mataran a Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos de Minnesota que protestaba contra las políticas migratorias del gobierno.

    Los detalles de los debates internos sobre hasta qué punto Trump debía ser agresivo a la hora de intentar deportar a millones de migrantes y tomar medidas drásticas contra quienes protestaban por sus políticas se han extraído de la investigación para un libro de próxima publicación, Regime Change: Inside the Imperial Presidency of Donald Trump.

    Para documentar el libro, los autores hablaron con Trump y realizaron más de 1000 entrevistas a una amplia gama de personas cercanas a él, entre ellas responsables de campaña, miembros del personal de la Casa Blanca, funcionarios de departamentos y agencias gubernamentales, antiguos asesores, donantes, legisladores, amigos y socios comerciales.

    En una declaración facilitada para este artículo, Abigail Jackson, vocera de la Casa Blanca, dijo: “Los miembros del gobierno suelen mantener conversaciones sobre muchas opciones legales diferentes para implementar la agenda del presidente, siendo siempre el presidente quien toma la decisión final”.

    Una nueva línea peligrosa

    En el centro de los debates internos de la Casa Blanca sobre la suspensión del habeas corpus y la invocación de la Ley de Insurrección estaban Miller, decidido a traspasar los límites del sistema constitucional, y Scharf, un abogado centrado en los procedimientos y poco conocido fuera del ala oeste.

    Como secretario de gabinete, Scharf era la última parada de los trámites que pasaban por la Casa Blanca antes de llegar al escritorio del presidente. Entre otras funciones, su oficina tramitaba las medidas ejecutivas y los memorandos presidenciales que sustentaban lo que se conoció como la agenda de “represalias”.

    Pero Scharf pertenecía a un pequeño grupo dentro del gobierno que, aunque apoyaba la agenda del presidente, intentaba discretamente alejarlo de las medidas más agresivas impulsadas por Miller y otros, acciones que prometían a Trump resultados rápidos pero seguían generando costosos enredos en los tribunales.

    Su preocupación era el daño autoinfligido: unos argumentos jurídicos débiles darían pie a sentencias contundentes contra el gobierno, y estas limitarían todo lo que viniera después. Scharf no era el único que tenía dudas sobre suspender los derechos de habeas corpus. David Warrington, el asesor de la Casa Blanca, les había dicho a sus colegas que se mostraba escéptico ante algunas opiniones de Miller sobre la autoridad ejecutiva. Algunas figuras de la Casa Blanca calificaban en privado de “una locura” la suspensión del habeas corpus.

    Según funcionarios del ala oeste, Miller había intentado al principio ganarse a Scharf, pero pronto empezó a verlo como un obstáculo. Semanas después de la toma de posesión, ya estaba enviando directivas tajantes a la oficina de Scharf sobre cómo debía funcionar.

    En lo que respecta a la suspensión del habeas corpus, una de las protecciones constitucionales más poderosas de los derechos individuales, Miller estaba, en efecto, promoviendo algo con lo que Trump había soñado durante mucho tiempo: eludir a los jueces en los casos de deportación.

    El presidente estaba interesado. Preguntó a sus asesores sobre la suspensión de los derechos de habeas corpus por parte de Abraham Lincoln durante la Guerra Civil. Miller ordenó al Departamento de Justicia que estudiara el tema.

    El gobierno de Trump no se caracterizaba por fomentar ni tolerar la disidencia interna. Pero Scharf dejó por escrito sus preocupaciones cuando los asesores se dieron cuenta de que la discusión se volvía seria.

    “La historia del habeas corpus se remonta a los albores del derecho consuetudinario inglés”, escribió en su nota a Wiles. “La denegación de los derechos de habeas corpus fue una de las principales causas de la Revolución estadounidense, y el derecho a solicitar a los tribunales federales una revisión de habeas corpus se remonta a los inicios de la república”.

    A lo largo de la historia de Estados Unidos, escribió Scharf, los tres poderes del Estado se habían mostrado reacios a interferir en el habeas corpus, “haciéndolo solo en las circunstancias más extremas y, por lo general, con respecto a categorías muy limitadas de personas”.

    El habeas corpus solo se había suspendido formalmente en cuatro ocasiones, la más reciente tras Pearl Harbor. En todos los casos, el país estaba en guerra o se enfrentaba a una rebelión armada. Solo Lincoln, al inicio de la Guerra Civil, había reclamado ese poder sin autorización del Congreso, y solo durante un largo receso parlamentario.

    Scharf citó al presidente George W. Bush, cuyas amplias reivindicaciones del poder ejecutivo ayudaron a sentar las bases para el segundo mandato de Trump. Bush había afirmado que podía encarcelar indefinidamente a sospechosos de terrorismo en la bahía de Guantánamo y que ningún tribunal tenía jurisdicción para conocer de sus peticiones de habeas corpus. Pero en un caso histórico de 2008, la Corte Suprema dictaminó que los detenidos seguían teniendo el derecho constitucional a interponer tales demandas.

    “La conclusión de estos casos es que a todas las personas retenidas en territorio estadounidense de facto se les aplican los derechos de habeas corpus, o en el caso concreto de los detenidos militares, se les debe proporcionar una alternativa adecuada al habeas“, concluyó Scharf.

    Scharf no dijo qué debería hacer Trump. Pero la implicación era clara. La suspensión del derecho de habeas corpus sin autorización del Congreso se consideraría, casi con toda seguridad, ilegal y la batalla judicial se convertiría en una enorme distracción autoinfligida.

    Al día siguiente de que Scharf enviara el memorando a Wiles, Trump aludió públicamente por primera vez a que estaba considerando dar ese paso drástico.

    “Hay una forma que han utilizado tres presidentes muy respetados”, dijo durante una reunión del gabinete, refiriéndose a sus opciones para eludir a los tribunales en el caso de Kilmar Armando Abrego García, el ciudadano salvadoreño que había estado viviendo en Maryland y había sido deportado injustamente a una famosa prisión para terroristas en El Salvador conocida como CECOT. “Pero esperamos no tener que seguir ese camino”, añadió Trump.

    Cuando CNN informó más tarde de que los comentarios de Trump en el gabinete se referían a la suspensión del habeas corpus y de que el presidente estaba directamente involucrado en las discusiones, Miller se dirigió a los periodistas fuera del ala oeste.

    “La Constitución es clara y, por supuesto, es la ley suprema del país, en el sentido de que el privilegio del habeas corpus puede suspenderse en caso de invasión”, dijo Miller. “Así que es una opción que estamos barajando activamente”.

    Miller fue deliberado en su elección de palabras. El presidente había estado tratando de presentar el aumento de la migración a través de la frontera sur durante los años de Joe Biden como una invasión por parte de fuerzas enemigas, una afirmación muy dudosa destinada a desbloquear poderes extraordinarios, pensados solo para tiempos de guerra, con el fin de repeler a los migrantes. Miller siguió usando la palabra “invasión” incluso después de que los cruces fronterizos hubieran caído a mínimos de varias décadas.

    “Mira, mucho depende de si los tribunales hacen lo correcto o no”, añadió Miller a los periodistas, una advertencia nada sutil a los jueces federales para que le dieran al presidente el margen de maniobra que buscaba.

    Tras semanas de revuelo y desacuerdo entre los funcionarios del gobierno sobre si podía llevarse a cabo, la propuesta acabó desapareciendo del panorama. Cuando le preguntaron al respecto tiempo después, Trump pareció reconocer que se había hablado de suspender el habeas corpus, pero restó importancia a que las conversaciones fueran serias y sugirió que no valía la pena hacerlo en ese momento.

    “Si vas a hacer eso, es algo muy serio”, dijo Trump. Refiriéndose a Abrego García, dijo: “No lo harías por esa persona en concreto”.

    De todos modos, Trump consiguió parte de lo que quería, gracias a un juego de manos burocrático.

    Durante casi 30 años, las leyes migratorias se habían interpretado con una clara distinción entre las personas detenidas en la frontera y las arrestadas dentro del país. Muchas de las personas detenidas en la frontera podían ser sometidas a detención obligatoria sin audiencia. Pero quienes eran arrestados dentro de Estados Unidos –incluidas personas que llevaban años o décadas viviendo en el país– solían tener un camino más fácil para comparecer ante un juez de migración y solicitar la libertad bajo fianza.

    En julio de 2025, los funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas dieron un giro crucial. A partir de ese momento, el gobierno trataría a los migrantes arrestados dentro de Estados Unidos, incluidos quienes llevaban años en el país, como si acabaran de ser detenidos en la frontera, lo que significaba que podían ser retenidos sin audiencia de fianza. La gran mayoría de los migrantes detenidos no cumplirían los requisitos para comparecer ante un juez, ya que las solicitudes de asilo en la frontera se habían restringido considerablemente.

    Muchos jueces federales fallaron en contra de la nueva interpretación, pero el gobierno los ignoró con frecuencia. Incluso sin retirar abiertamente un derecho fundamental que afectaría a millones de personas, el equipo de Miller había encontrado una forma de entorpecer los trámites legales de muchos migrantes durante meses y meses.

    Enfrentándose al ‘enemigo interno’

    Con la suspensión del habeas corpus aparentemente descartada por el momento, el gobierno seguía sopesando otro uso explosivo de la autoridad ejecutiva: invocar la Ley de Insurrección. Se trataba de una medida sobre la que Trump había reflexionado a menudo durante su primer mandato, pero que nunca había llevado a cabo.

    La renovada presión provenía de un sector de la Casa Blanca que había ganado influencia el otoño pasado. El asesinato en septiembre de 2025 del activista conservador Charlie Kirk había impulsado a Vance y Miller –aliados desde hacía tiempo en la cuestión de la violencia política de izquierda– a ampliar las investigaciones federales sobre terrorismo interno para abarcar una gama más amplia de grupos progresistas.

    Para el invierno, la segunda Casa Blanca de Trump se veía en guerra contra “un enemigo interno” en Estados Unidos, y los tribunales no eran el único campo de batalla.

    Los esfuerzos de los activistas por impedir las redadas de migrantes se estaban intensificando en algunas ciudades, lo que en algunos casos atraía a multitudes a las calles. Las protestas provocaron nuevos debates en el gobierno sobre la Ley de Insurrección.

    La mayoría de los asesores del ala oeste coincidían en que hubo momentos durante las protestas por George Floyd de 2020 en los que el uso de la Ley de Insurrección podría haber sido justificable. Pero lo que ocurría sobre el terreno en 2025, en respuesta a las políticas migratorias del gobierno, no se parecía en nada a la agitación y la destrucción de aquel verano.

    Para Trump, la cuestión de cómo manejar a los manifestantes se entremezcló con lo que llevaba tiempo tratando de presentar –a menudo con exageraciones descabelladas– como una epidemia de delitos violentos en las ciudades gobernadas por los demócratas. Su solución fue enviar soldados a las calles, al menos en calidad de la Guardia Nacional. Era un instinto que había empezado a afianzarse durante el verano, después de que un joven miembro del personal del Departamento de Eficiencia Gubernamental de Elon Musk fuera agredido en una calle de Washington.

    La Ley de Insurrección faculta al presidente para desplegar fuerzas militares con el fin de sofocar disturbios generalizados y ayudar a las fuerzas del orden estatales. Una vez más, Miller fue el principal instigador, presionando al presidente para que la invocara. Estaba empujando una puerta abierta: a Trump le había atraído durante décadas la idea de los despliegues militares en territorio nacional.

    Cuando el presidente empezó a amenazar públicamente con hacer precisamente eso –recurrir a la Ley de Insurrección para eludir un fallo de un juez federal de distrito que le prohibía desplegar la Guardia Nacional en Illinois pese a las objeciones del gobernador–, Scharf redactó otro memorando confidencial.

    “La Ley de Insurrección sirve como una excepción de emergencia a la prohibición tradicional y general del uso del ejército en el ámbito nacional”, escribió Scharf en el memorando fechado el 29 de octubre, en el que repasaba la historia de su aplicación.

    El uso más reciente fue durante los disturbios de Los Ángeles de 1992, cuando la absolución de cuatro agentes de policía por la paliza a un hombre negro, Rodney King, desencadenó seis días de destrucción que dejaron 63 muertos, casi 2400 heridos y manzanas enteras de la ciudad en llamas.

    El despliegue de 1992 se produjo, como señaló Scharf, a petición del gobernador de California. Lo que Miller impulsaba –y lo que el presidente ansiaba hacer– no tenía precedentes en estas circunstancias relativamente pacíficas.

    “La mayoría de los analistas jurídicos coinciden en que la Ley de Insurrección otorga al presidente poderes y autoridad excepcionalmente amplios, que, en esencia, no pueden ser apelados por los demás poderes del Estado”, escribió Scharf.

    Pero advirtió que era casi seguro que se impugnaría en los tribunales en cuanto se invocara, lo que ralentizaría el proceso y “podría anular cualquier ventaja que se obtuviera en términos de la flexibilidad que proporcionaría al presidente”.

    En privado, Scharf insistió a sus colegas en que suspender el habeas corpus para los migrantes e invocar la Ley de Insurrección sin una necesidad real eran dos medidas que la Casa Blanca no podía permitirse tomar.

    Pero a medida que el gobierno empujaba al ICE más hacia el interior de las ciudades, y las protestas contra las políticas migratorias del presidente se intensificaban en respuesta, el atractivo de la idea seguía siendo fuerte para algunos en el ala oeste.

    Un debate sobre la Ley de Insurrección

    El debate llegó a su punto álgido a finales de enero. Agentes federales habían disparado y matado a dos ciudadanos estadounidenses que expresaban su oposición a las políticas de deportación del gobierno de Trump en Minnesota: Renee Good, poeta y madre de tres hijos, el 7 de enero, y Pretti, enfermero de cuidados intensivos, el 24 de enero. Las protestas que siguieron se convirtieron en los disturbios más intensos del segundo mandato de Trump. Miller y otros altos cargos acusaron a Good de “terrorismo interno” y Miller llamó a Pretti “asesino”.

    Sin embargo, unos días después del asesinato de Pretti y a pesar de que el Gobierno estaba tomando medidas para calmar la situación, Vance entró en la oficina de Wiles en el ala oeste poco después de las 9 a. m. para la reunión habitual del personal de alto rango, y se sentó al final de su larga mesa de conferencias.

    La asistencia era menor de lo habitual. Miller se sentó a su derecha, de espaldas a las ventanas que daban a West Executive Avenue. Scharf se sentó en el extremo opuesto de la mesa. Warrington, el asesor jurídico de la Casa Blanca, estaba junto al vicepresidente. Wiles ocupó su habitual sillón orejero cerca de la chimenea. Su adjunto, James Blair, ocupó el otro.

    Vance fue directo al grano. Tenían que invocar la Ley de Insurrección, rápidamente, para sofocar los disturbios en Minnesota. Sería desagradable a corto plazo, dijo, pero el mensaje que enviaría –que los agitadores a sueldo no podían salirse con la suya al entorpecer las operaciones del ICE– garantizaría que nadie lo intentara de nuevo. (No había pruebas de que ni Pretti ni Good fueran activistas a sueldo).

    Scharf tomó la palabra a continuación. Sin hacer referencia al memorando confidencial que había enviado a Wiles en octubre, expuso su objeción: la ley, tal y como él la entendía, simplemente no se ajustaba a las circunstancias sobre el terreno.

    Miller, inusualmente comedido, solo respondió con suavidad. Los límites de la Ley de Insurrección, sugirió, nunca se habían puesto realmente a prueba.

    “Eso no es cierto, Stephen”, dijo Scharf. “Es muy prescriptiva”.

    Alguien señaló que la ley se había aplicado en 1992. Otro hizo la réplica obvia: estos no eran los disturbios de Los Ángeles.

    Entonces, Blair intervino con un argumento político. Las escenas de los agentes federales en Minnesota ya parecían caóticas, dijo, y la opinión pública se estaba echando atrás. Planteó tres preguntas a los presentes: ¿Qué nos aporta la Ley de Insurrección que no tengamos ya? ¿Qué cambios sobre el terreno merecerían la pena a pesar de la polémica? ¿Qué más podrían ganar que justificara el costo en términos de relaciones públicas?

    La sala se quedó en silencio. Nadie tenía una buena respuesta.

    Durante semanas, Wiles, la jefa de gabinete, había estado atendiendo llamadas de cargos electos y líderes empresariales sobre Minnesota. Tras la muerte de Pretti, les había dicho sin rodeos a sus colegas que la razón para enviar agentes federales a Mineápolis había sido “detener a quienes estaban recibiendo prestaciones federales indebidamente. Para eso fuimos a Minnesota. Y estamos muy lejos de esa misión”.

    Pero, como solía hacer en las discusiones acaloradas, ahora dijo poco, dejando la palabra a los demás.

    Desde su asiento en el sofá, Steven Cheung, el director de comunicaciones de la Casa Blanca, expuso el problema de relaciones públicas. Vance, tras escuchar los argumentos, pareció ablandarse. Quizás ahora no era el momento.

    La reunión terminó sin una decisión: un consenso vago para seguir pensándolo. Pero había servido para aclarar las cosas a su manera. Incluso después de que la postura del Gobierno hubiera contribuido a agravar las tensiones en Minnesota, incluso con la creciente reacción negativa, el vicepresidente y Miller seguían buscando una razón para desplegar soldados federales en las calles estadounidenses.

    Bajo una inmensa presión pública, el gobierno acabaría tomando un rumbo diferente. El defensor más acérrimo de la línea dura en materia de migración, Gregory Bovino, comandante general de Aduanas y Protección Fronteriza, fue destituido de su cargo, y el gobierno frenó las operaciones del ICE en las ciudades durante las semanas posteriores a la muerte de Pretti.

    Sin embargo, al igual que la idea de suspender el habeas corpus fue dejada de lado, pero nunca abandonada del todo por algunos dentro de la Casa Blanca, la Ley de Insurrección, al menos a ojos de sus defensores, seguiría siendo un arma cargada en un ala oeste ansioso por poner a prueba los límites del poder presidencial.

    Maggie Haberman es corresponsal en la Casa Blanca para el Times y reporta sobre el presidente Donald Trump.

    Jonathan Swan es corresponsal del Times en la Casa Blanca y cubre el gobierno de Donald Trump. Puedes contactarlo de manera segura en Signal: @jonathan.941

  • Así es la complicada situación de la selección de Irán en el Mundial

    Así es la complicada situación de la selección de Irán en el Mundial

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    En su primer partido en Los Ángeles, la selección iraní atrajo a espectadores que no habían ido a ver fútbol, sino a protestar contra el régimen de Teherán.

    Cuando el balón entró en la portería, Sahand Vafadary saltó de su butaca y ondeó alto la bandera de Irán para celebrarlo. Nueva Zelanda acababa de anotar y, así, recuperaba la ventaja en su primer partido del Mundial contra el país natal de Vafadary y él estaba eufórico.

    Vafadary, un médico de Phoenix, Arizona, dijo que se gastó 300 dólares en una entrada para apoyar al rival de Irán en el estadio So-Fi de Inglewood, California, a modo de protesta.

    “La razón por la que queremos que gane Nueva Zelanda es porque el equipo iraní que juega ahora mismo, ya sea a propósito o no, está siendo utilizado como propaganda por el régimen”, dijo Vafadary, quien nació en Teherán.

    El suyo no fue el único acto de protesta en una noche que pasará a la historia como una de las más extrañas en un partido del Mundial, cuando Irán saltó al campo para comenzar su participación tras meses de incertidumbre. Irán fue aclamado con entusiasmo por la mayoría de los espectadores y abucheado por otros.

    Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron su ataque conjunto contra el país a finales de febrero, los jugadores iraníes han tenido que lidiar con un sinfín de ajustes, adaptaciones y frustraciones solo para poder competir.

    Se esperaba que el partido fuera tanto un evento político como un partido de la fase de grupos. Los Ángeles es el hogar de una de las diásporas iraníes más grandes del mundo y se ha convertido en un epicentro global de la oposición al gobierno de Teherán. Irán es el primer participante en los casi cien años de historia de la Copa del Mundo que ha estado en conflicto armado con un país anfitrión del torneo.

    El partido, que terminó en empate 2-2, se disputó después de que Estados Unidos e Irán firmaran un acuerdo marco que pondría fin a su guerra de meses, aunque ninguna de las partes había publicado el texto completo del acuerdo hasta el lunes.

    ‘Demasiada presión’

    Nada de eso alivió la tensión que sentían Mehdi Taremi, el capitán, y sus compañeros. Taremi llegó tarde a una rueda de prensa tras su arribo a Los Ángeles desde la concentración del equipo en México, ya que su autobús se encontró con manifestantes que protestaban contra el régimen de camino al hotel del equipo. Las autoridades estadounidenses concedieron al equipo las visas para sus partidos del Mundial hace apenas 10 días, y solo con la condición de que este abandonara el país inmediatamente después de cada uno de sus tres partidos programados en Estados Unidos.

    Para muchos en Los Ángeles, el equipo se ha convertido en un lienzo en el que los manifestantes han proyectado su indignación contra los gobernantes del país.

    Cientos de manifestantes contrarios al régimen –principalmente partidarios del antiguo sah– se reunieron cerca del estadio horas antes del partido para protestar contra el régimen y, en algunos casos, también contra el equipo. Al son de música a todo volumen y con megáfonos, coreaban consignas como “El equipo de los mulás no es mi equipo” y “Abajo el régimen”.

    “Nadie en su sano juicio apoyaría” el regreso de la familia real, dijo Hossein Shah, de Nueva York, al criticar la atención prestada a los manifestantes de Los Ángeles. “Estamos aquí para apoyar al equipo”.

    El domingo, Arash Razi, uno de los organizadores de la protesta, repartió miles de camisetas con la bandera pre-revolucionaria de Irán, un emblema que la FIFA, organizadora del Mundial, ha prohibido en el estadio en virtud de sus normas contra los símbolos políticos. Razi no se dejó intimidar y ejerció sus derechos de la Primera Enmienda. Tanto dentro como fuera del estadio se podía ver a aficionados luciendo esos símbolos, en un desafío a la prohibición de la FIFA. En el pasillo durante el descanso, un hombre con una bandera prohibida atada a la cintura insultó a una mujer envuelta en la bandera actual de Irán.

    El equipo salió al campo al son de una canción oficial de la FIFA que decía “es más que un simple partido” y se colocó alrededor del círculo central mientras miles de personas dentro del estadio, animando al equipo, abucheaban el himno nacional de Irán.

    La intensidad de la oposición en Los Ángeles, donde el equipo juega dos de sus tres partidos, llevó a algunos aficionados acérrimos a replantearse ir al estadio. La víspera del partido también se produjeron enfrentamientos entre grupos rivales de iraníes, y la policía tuvo que intervenir.

    “Puede que no vaya por la diáspora de Los Ángeles”, dijo Sahar Salajegheh, cirujana dental. “No quiero meterme en líos con ellos. Esa es la única razón por la que no iría, aunque mis amigos me hayan conseguido una entrada”.

    En medio de todo esto está el propio equipo, cuyos jugadores, en su mayoría, no habían jugado fútbol profesional desde el inicio de la guerra. El equipo lleva de gira desde mayo, primero en una concentración en el sur de Turquía y ahora en Tijuana, México, la ciudad fronteriza a la que trasladó su base para el torneo en el último momento desde Tucson, Arizona.

    “Están sometidos a demasiada presión por todas partes”, dijo Salajegheh. El equipo, añadió, está atrapado en medio, víctima no solo de un conflicto entre países sino también de las divisiones entre los iraníes en el extranjero, quienes proyectan sus propios puntos de vista, políticas y exigencias sobre un grupo de 26 atletas. “Ni siquiera están seguros de que su propia gente los esté animando”.

    Sam Ghaffari, de 50 años, un médico de Cleveland, Ohio, quien se mudó a Estados Unidos de bebé con su familia, dijo que uno de sus hermanos tuvo “una crisis existencial” sobre cómo apoyar al equipo pero no al gobierno. Al final, la familia decidió tapar la bandera de la República Islámica que aparecía en la camiseta del equipo como un pequeño acto de rebeldía.

    Los jugadores, dijo Ghaffari desde su asiento en el estadio, estaban “entre la espada y la pared”.

    ‘Hemos notado la tensión’

    En México, el equipo ha sido agasajado por los locales –incluida una banda de mariachis–, algunos visitantes iraníes e incluso por políticos mexicanos de alto perfil que han viajado para reunirse con la plantilla. Pero la tensión que rodea al equipo ha supuesto un fuerte dispositivo de seguridad, con caravanas de agentes armados cada vez que sale de su base. El domingo, los jugadores iraníes recibieron una calurosa despedida para el breve viaje a Los Ángeles. Su llegada fue mucho menos acogedora, con grupos de manifestantes esperándolos en el aeropuerto y frente al hotel del equipo.

    Tras el partido, Taremi, el capitán del equipo, y Amir Ghalenoei, el entrenador, expresaron su frustración por las condiciones que el equipo ha tenido que enfrentar. Ghalenoei dijo a los periodistas que Irán era “el equipo más oprimido de este Mundial”. Taremi lamentó que los jugadores tuvieran que salir de Estados Unidos de inmediato, sin tiempo para recuperarse tras el partido. “Es una situación horrible y ya estamos hartos de esto”, dijo.

    Debido al retraso en la obtención de las visas de entrada a Estados Unidos, el equipo partió más tarde de lo previsto hacia el Mundial. Al final se concedieron las visas a los jugadores, pero no a más de una decena de directivos del equipo, entre ellos el presidente de la federación, un antiguo comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán, un grupo que Estados Unidos considera una organización terrorista.

    “Por supuesto, hemos sentido la tensión desde el momento en que llegamos a este Mundial”, dijo Taremi. “Este tipo de tensión socava esa alegría y socava el mensaje de la FIFA, que es que el fútbol trae la paz”, dijo, y añadió que las autoridades estadounidenses también habían entorpecido los preparativos de otros equipos y directivos.

    Dentro del estadio, Irán echaba en falta a un número significativo de seguidores. Recientemente, la FIFA retiró unas 1000 entradas asignadas a la federación iraní después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos expresara su preocupación de que la venta de estas entradas violara las sanciones de larga data sobre las relaciones comerciales con Irán. Aun así, los seguidores iraníes superaban ampliamente en número a los de sus rivales.

    El sábado, el equipo presentó un frente unido y reunió a toda su delegación –incluidos los directivos a quienes se les prohibió entrar a Estados Unidos, como Mehdi Taj, el presidente de la federación– en un gran círculo en su campo de entrenamiento en México. Después, Taj acusó a Estados Unidos de “no respetar ningún protocolo internacional, ni siquiera los protocolos básicos del Mundial”.

    Él y una decena de personas más, incluidos los dos responsables de prensa del equipo, vieron desde el hotel de la selección en Tijuana cómo el equipo salía trotando al campo para su debut en la Copa Mundial.

    Tariq Panja es corresponsal mundial de deportes y se centra en historias en las que el dinero, la geopolítica y el crimen se cruzan con el mundo del deporte.

  • “No soy modelo”: Marcelo Bielsa se niega a mirar a la cámara en la sesión fotográfica de la FIFA para el Mundial 2026

    “No soy modelo”: Marcelo Bielsa se niega a mirar a la cámara en la sesión fotográfica de la FIFA para el Mundial 2026

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    Si hay algo que define al seleccionador de Uruguay, Marcelo Bielsa, es su singular personalidad.

    Ya sea por su apodo de “El Loco”, su atención obsesiva a los detalles o su costumbre de sentarse sobre una nevera portátil durante los partidos, el exentrenador del Leeds United destaca por ser un hombre poco convencional.

    El técnico de 70 años ha hecho honor a esa fama en su retrato oficial de la FIFA para el Mundial.

    A diferencia de la mayoría de los jugadores y entrenadores, que posan para la cámara y disfrutan de su momento de protagonismo, Bielsa mantuvo una mirada seria dirigida hacia abajo en lugar de mirar directamente al objetivo; parecía preferir estar en el campo de entrenamiento o analizando otro partido.

    “¿Tantas cosas hay que explicar?”

    Tras el empate 1-1 de su equipo contra Arabia Saudita en Miami este lunes, no le agradó que los periodistas le preguntaran por su postura, ante las especulaciones de que podría tratarse de algún tipo de protesta.

    “No tengo que dar ninguna explicación. Me sacaron la foto como me la sacaron”, declaró.

    Y sentenció: “No soy un modelo”.

    La FIFA ha fotografiado a todos los equipos y sus cuerpos técnicos en este Mundial, en unas sesiones que se han convertido en un elemento habitual de la cobertura de sus grandes torneos durante la última década.

    A Bielsa —uno de los entrenadores más veteranos del mundo, que dirige a su tercera selección en un Mundial tras haber estado al frente de Argentina, su país natal, y de Chile— le plantearon después otra pregunta, pero él volvió sobre el mismo tema.

    “Si uno usa lentes, porque usa lentes. Si mira a los ojos, porque mira a los ojos. Si mira para arriba o para abajo… ¿Tantas cosas hay que explicar?”, afirmó.

    Y agregó: “Se buscan explicaciones a situaciones que no necesitan ser explicadas. No hay nada malo. Se puede usar lentes, se puede mirar directo, se puede mirar hacia abajo”.

    “No tenemos una obligación de actuar como modelos para respetar pretensiones que no tienen ningún fundamento. No hice nada malo”, sentenció Bielsa.

    El segundo partido de Uruguay será el domingo en Miami (18:00 hora local) contra Cabo Verde, por ahora la gran sorpresa del torneo.

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    BBC

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  • El artista ruso crítico de Putin que fue asesinado a tiros en Polonia

    El artista ruso crítico de Putin que fue asesinado a tiros en Polonia

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    La policía de Polonia investiga el asesinato de un artista ruso crítico con el presidente Vladimir Putin.

    La fiscalía polaca informó que Robert K., conocido artísticamente como Semyon Skrepetsky, murió tras recibir varios disparos en la mañana del lunes en la ciudad polaca de Biała Podlaska, situada a unos 40 kilómetros de la frontera con Bielorrusia.

    El hombre, de 44 años, recibió cinco disparos en la cabeza, el pecho y la espalda en un aparcamiento de la ciudad, ubicado a unos 600 metros del consulado de Bielorrusia.

    Semyon Skrepetsky era el seudónimo utilizado por Robert Kuzovkov. Era conocido por sus caricaturas de políticos, entre ellos Putin, el líder bielorruso Alexander Lukashenko y el líder checheno Ramzan Kadýrov.

    El artista Semyon Skrepetsky camina con uno de sus cuadros

    Getty Images
    El artista, de 44 años, recibió cinco disparos en la cabeza, el pecho y la espalda.

    Rematado

    Marcin Kozak, portavoz de la Fiscalía de Distrito de Lublin, declaró que un hombre armado no identificado se acercó al artista y le disparó dos veces.

    “Cuando la víctima cayó al suelo, el agresor se aproximó, efectuó otros tres disparos y huyó rápidamente del lugar. Robert K. falleció en el sitio”, añadió.

    En la escena del crimen se recuperaron cinco casquillos y una bala Geco de 9 mm Luger, indicó Kozak.

    Se programó una autopsia para este miércoles.

    La policía detuvo a dos ciudadanos bielorrusos, de 33 y 37 años, cerca del consulado de Bielorrusia en la ciudad. Su grado de participación en el incidente aún se investiga, señaló Kozak.

    Según información de los medios locales, Skrepetsky se había trasladado a Biała Podlaska en 2021.

    “La víctima realizaba actividades artísticas públicas y utilizaba, entre otros, el seudónimo de Semyon Skrepetsky, bajo el cual expresaba críticas a las políticas actuales de las autoridades de la Federación Rusa”, dijo Kozak.

    Un video publicado recientemente en redes sociales mostraba a Skrepetsky en una protesta con motivo del Día de Rusia frente a la embajada rusa en Berlín el 12 de junio.

    Llevaba una pintura que caricaturizaba a Putin y al líder soviético Stalin, así como una bandera rusa atada a los pantalones que iba arrastrando por el suelo.

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    BBC

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  • El fenómeno Vozinha, el héroe de Cabo Verde frente a España que con 40 años se convirtió en sensación del Mundial

    El fenómeno Vozinha, el héroe de Cabo Verde frente a España que con 40 años se convirtió en sensación del Mundial

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    Vozinha portero de Cabo Verde

    Getty Images
    Vozinha pensó en retirarse del fútbol, pero su sueño de jugar un Mundial pudo más.

    Cuando se dio el pitazo final en el Atlanta Stadium, las cámaras tuvieron un solo objetivo: Vozinha, el portero de Cabo Verde.

    Y su rostro estaba cubierto de lágrimas debido a la magnitud de lo que acababa de conseguir: en un partido para la eternidad, su selección, que debutaba en un Mundial, le había empatado sin goles al actual campeón europeo, España.

    Las tribunas reventaban entre los alborotos de los seguidores de Cabo Verde, que habían viajado desde el archipiélago africano, quienes habían apoyado a su selección durante 90 minutos que parecieron una eternidad y en ese momento gritaban de alegría.

    En el terreno de juego, los jugadores corrían unos hacia otros con una alegría desbordante. Incluso los espectadores neutrales se contagiaron del entusiasmo: al final del partido, muchos también celebraban.

    Pero el héroe era Vozinha. Elegido el mejor jugador de la cancha, el arquero había protagonizado la presentación de su vida al dejar su arco en cero frente a España, uno de las selecciones favoritas a quedarse con el Mundial.

    “Lloré porque me criaron mis abuelos. Pero ellos no están aquí porque murieron hace algunos años. Ellos eran todo para mí, todo en mi vida”, dijo el portero de 40 años.

    “También por mi mamá. Ella no logró viajar debido a un tema de la visa. Porque había que pagar por el trámite y no lo hicimos a tiempo. Me hubiera gustado que estuviera acá”, añadió.

    Y señaló que la principal arma de Cabo Verde es la unidad.

    Vozinha alza la mano para detener un balón enviado por jugador vestido con la camiseta de España.

    Getty Images
    El portero de Cabo Verde logró atajadas determinantes ante España.

    “Más allá de que un jugador apenas llegó a la concentración el día del partido o del que tiene 10 o 15 años en la selección, la manera en cómo tratamos nuestra familia es nuestra mayor fortaleza”, dijo.

    Y añadió: “Todos pensaron que nosotros veníamos a disfrutar el Mundial. Pero no. Respetamos a los equipos porque es nuestra primera vez, pero vinimos a competir y a luchar por nuestro país”.

    “Era el mejor, pero era bajito”

    Para Vozinha esto es un sueño de muchos años hecho realidad.

    Bautizado como Josimar Dias, el arquero de Cabo Verde ha pasado toda su vida persiguiendo el objetivo de jugar una Copa del Mundo.

    Cuando finalmente llegó, lo hizo de manera histórica. A sus 40 años y 12 días, se convirtió en el futbolista más longevo de una selección debutante en un Mundial, sobrepasando el récord que había establecido unos días antes el jugador de Curazao Eloy Room.

    Solo el egipcio Essam El Hadary lo supera como el jugador más longevo en disputar una Copa del Mundo.

    Es una recompensa para una carrera definida por la perseverancia.

    “Comencé a jugar profesional a los 25 años, en 2012. Es algo tardío para una persona como yo”, explicó Vozinha.

    “Yo sí pensé en dejar la selección, pero decidí continuar porque tenía este sueño”, anotó el portero.

    Cabo Verde es un archipiélago ubicado en la costa oeste de África, aunque muy bello, se encuentra aislado, especialmente para aquellos que quieren ser futbolistas profesionales.

    “Yo era el mejor portero en la isla, pero era bajito”, recordó en conversación con la BBC.

    “Incluso cuando jugaba muy bien, no me seleccionaban por mi estatura”, dijo.

    Vozinha en un partido de 2013.

    Getty Images
    En sus inicios, Vozinha fue rechazado por su estatura, pero sus condiciones se impusieron.

    Cómo muchos futbolistas antes que él, se marchó a Portugal -del que Cabo Verde fue colonia durante décadas- para buscar una oportunidad. Esa decisión fue el inicio de una carrera que lo llevó a Angola, Eslovaquia, Moldova y Chipre.

    Actualmente Vozinha juega para el Chaves, un equipo de la segunda división portuguesa. Su pase vale actualmente US$60.000.

    El nombre de Vozinha lleva consigo un pedazo de historia futbolística. Su padre había querido llamarle “Valdano”, en honor al gran Jorge Valdano de Argentina y del Real Madrid, pero las autoridades de Cabo Verde lo rechazaron.

    En su lugar, fue llamado Josimar, como el defensa brasileño que alcanzó notoriedad en el Mundial de 1986.

    Décadas más tarde, en otro escenario mundialista, Vozinha ha hecho historia por su cuenta.

    “Vozinha ha iluminado este partido”

    Impulsado por miles de aficionados caboverdianos, se mantuvo firme ante el implacable ataque de España, realizando siete atajadas cruciales. El único guardameta mayor de 40 años que ha hecho más en un partido de Copa del Mundo fue Pat Jennings, con 10, cuando Irlanda del Norte se enfrentó a Brasil en 1986.

    Cada parada fue celebrada como si fuera un gol de Cabo Verde por los aficionados en las gradas de Atlanta.

    Fuera del estadio, también se estaba convirtiendo en una sensación viral: pasó de tener 50.000 seguidores en Instagram a más de cinco millones después de que CazeTV —el canal de YouTube con los derechos del Mundial en Brasil— animara a su audiencia a seguirlo.

    “Eso es una locura”, comentó a los periodistas cuando se lo comentaron después del partido.

    El exdelantero escocés Pat Nevin, quien comentá el Mundial para la BBC, afirmó que el guardameta “iluminó este partido”.

    “Ha estado absolutamente brillante”, dijo Nevin.

    “Lo ha hecho con 40 años. Todas las cámaras están sobre él, todos sus compañeros lo señalan. Es un momento precioso”, dijo.

    Lee Dixon, comentarista de la cadena británica ITV, añadió: “Es absolutamente fantástico. Una actuación brillante. Merecen ese punto más que nada y España casi no merece ninguno. Se retiran decepcionados, pero la noche es de Cabo Verde”.

    “Qué actuación de cada uno de ellos: los centrales, los laterales, ese hombre ahí llorando… yo casi estoy llorando también”.

    Para una nación de poco más de medio millón de habitantes, la tercera más pequeña en clasificarse para un Mundial, este fue un resultado de enorme importancia.

    En las gradas, sus aficionados estuvieron a la altura de esa intensidad. Vestidos de azul y ondeando banderas rojas, blancas y azules, cantaron y bailaron durante todo el partido, empujando a su equipo en cada momento difícil. Al final, hasta los neutrales quedaron conquistados.

    La historia de Cabo Verde se había convertido en la historia de todos.

    Una pequeña nación insular, no más grande que una ciudad mediana, había capturado la imaginación del mundo del fútbol.

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