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  • ¿Y si sí? México encuentra esperanza en la Copa Mundial

    ¿Y si sí? México encuentra esperanza en la Copa Mundial

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    El silbatazo final llegó con un rugido ensordecedor que retumbó en Ciudad de México.

    Humo verde, blanco y rojo inundó el Paseo de la Reforma mientras por encima estallaron cohetes y la espuma de latas de aerosol caía en la noche como si fuera nieve. Más de un millón de personas abarrotaron la avenida, codo a codo, ondeando banderas, abrazándose con desconocidos y cantando debajo del Ángel de la Independencia hasta que el monumento se desdibujó debajo de la bruma generada por la humareda.

    La noche del martes, el país entero pareció estar suspendido en un inusual momento de júbilo colectivo luego de que México derrotó a Ecuador de la Copa Mundial, pasando a la ronda de octavos de final. Por primera vez en cuatro décadas, el equipo avanzó al quinto partido del torneo, rompiendo lo que para generaciones de hinchas era una maldición nacional.

    Pero, para muchos mexicanos, lo que parecía ser un extraordinario derroche de entusiasmo futbolera era algo más, más profundo.

    Tras años en los que México se había convertido en sinónimo de violencia de cárteles y desapariciones –más de 130.000 personas están oficialmente desaparecidas–, el torneo ha ofrecido un respiro poco común: un motivo para llenar las calles de celebración en lugar de miedo, dolor o protesta.

    “Necesitábamos esto, todo este tiempo de malas noticias, se necesita un alivio de todas esas cosas que enfrenta el país”, dijo Ramses Rincón, un estudiante universitario que llevaba el rostro pintado con los colores patrios y estaba envuelto en una gran bandera mexicana. “También vale la pena desconectarnos de nuestra realidad, aunque sea temporal, de esa realidad que nos mantiene con incertidumbre. Pero también es muy mexicano seguir luchando y encontrando razones para celebrar y para ser felices”.

    Hace apenas unos meses, las ciudades del país estaban llenas de camiones en llamas, avenidas bloqueadas y hombres armados sembrando el caos luego de que las autoridades mataron a uno de los líderes más poderosos de un cártel y, en represalia, los grupos delictivos exhibieron su fuerza.

    Ahora, desde el inicio de la Copa del Mundo, las victorias del equipo nacional –conocido como El Tri, por los colores de la bandera– han hecho que cientos de miles de fanáticos llenen las plazas y los bulevares, armados con banderas, para trepar a monumentos, semáforos y los techos de las estaciones de autobús. Los aficionados se abrazan unos a otros y a los visitantes por igual como quien se conoce desde hace años. Los vagones del metro resuenan con cánticos. Ríos humanos se mueven, pero no lo hacen para escapar de la violencia sino para unirse.

    Un pato bautizado como Merlín y vestido con una camiseta de México y calcetines a medida se ha convertido en una inesperada mascota. En un partido, los asistentes le sirvieron tequila a un gallo. Una cabra vestida con la camiseta verde del equipo deambulaba entre los festejos.

    La improbable trayectoria de México también ha despertado un atisbo de optimismo colectivo que va más allá del fútbol.

    El lema no oficial del torneo es una sencilla pregunta: “¿Y si sí?”. Se ha convertido en un eslogan nacional adoptado por marcas, restaurantes, influentes y millones de aficionados, y capta la posibilidad, por fugaz que sea, de que las cosas pueden terminar mejor de lo que se esperaba.

    Una de las principales empresas mexicanas productoras de pollo, huevos y otros artículos alimenticios ha empezado a imprimir la frase en sus huevos.

    Pero más allá de la estrategia de marca, “¿Y si sí?” invita a los mexicanos a dejar de lado toda una vida de expectativas a la baja, no solo respecto a la selección nacional, sino también respecto a la posibilidad de que esta vez algo improbable, algo extraordinario, pueda suceder de verdad.

    En un país tan acostumbrado a la decepción, “¿Y si sí?” se ha convertido en un acto de fe.

    Y luego está el zangoloteo.

    Las multitudes rodean los autobuses urbanos, las camionetas de la policía y los coches que pasan, haciéndolos balancearse de un lado a otro en un ritual que se ha convertido en una de las imágenes más emblemáticas del torneo de México. Los corresponsales de televisión que informan en directo han sido engullidos por las multitudes que corean consignas y, a veces, incluso han sido lanzados al aire en volandas.

    La asistencia a los festejos callejeros en Ciudad de México, la capital, se disparó con cada victoria de la selección nacional: unas 400.000 personas tras el primer partido; 800.000 después de que México venció a la República Checa; y más de un millón el martes por la noche, según las autoridades locales. La afluencia de público fue tan abrumadora que al menos cuatro personas murieron por asfixia en el centro de la capital.

    Una y otra vez, los aficionados describieron las celebraciones como una orgullosa muestra del carácter nacional, de lo que creen que hace único a su país: calidez, espontaneidad y alegría incontenible.

    Diego Moreno, vendedor ambulante, estaba de pie por encima de la multitud en Reforma, empapado en espuma, gritando a todo pulmón. Cuando se le pidió que describiera a la fanaticada mexicana respondió sin apenas pausar.

    “Esto es México!”, gritó. “México es un sentimiento, ¡es puro corazón!”.

    Para muchos, las celebraciones también fueron la oportunidad de mostrar otro rostro del país.

    “México no es solo sus problemas, el narco, la inseguridad y todo eso que nos azota”, dijo Selene Gómez, estudiante universitaria. “Es mucho más que eso, es su gente y su pasión”.

    La euforia posterior a la victoria de México sobre Ecuador, y las tres que la precedieron, ha parecido casi desproporcionada en relación con lo que se ha logrado en sí. Mucha gente se ha dado cuenta de que también se trataba de liberarse del peso emocional de todo lo que había pasado antes. Las victorias han significado un respiro temporal de las inquietudes del país, un respiro del ciclo implacable de violencia y malas noticias. O, como dijo el escritor mexicano Juan Villoro en una columna reciente, la selección le ha dado a México “una espléndida terapia de irrealidad”.

    Uno de los principales motivos de polémica del torneo ha sido el elevado costo de las entradas, que ha hecho que los partidos en el estadio Azteca quedaran fuera del alcance de muchos aficionados.

    Así que los mexicanos convirtieron las calles en su estadio.

    El martes no fue la excepción. Horas antes de la patada de salida, cientos de miles ya se habían reunido, ataviados en el verde del equipo de casa, transformando el centro de la Ciudad de México en algo más parecido a un festival de música que a una justa deportiva. Carritos de comida se alineaban en las calles. La música sonaba a todo volumen. Los aficionados improvisaban retas de box y colgaron piñatas de los postes de luz.

    Algo en ese espectáculo resultaba conocido, algo que iba mucho más allá del fútbol y que se percibía como profundamente mexicano.

    En El laberinto de la soledad el premio Nobel de literatura Octavio Paz describió la fiesta mexicana no solo como una simple diversión sino más bien como un ritual de liberación, un momento en el que los mexicanos se libran de su reserva acostumbrada y se rinden a la comunión, el exceso y el caos.

    “Entre nosotros la Fiesta es una explosión, un estallido. Muerte y vida, júbilo y lamento, canto y aullido se alían en nuestros festejos”, escribió Paz en su ensayo fundacional de 1950. No hay nada más alegre que una fiesta mexicana, pero también no hay nada más triste. La noche de fiesta es también noche de duelo”.

    Para Paz, la fiesta disuelve temporalmente la soledad en un abandono colectivo. Ese espíritu ha encontrado una nueva expresión en esta Copa del Mundo.

    El martes por la noche, en el Ángel de la Independencia, Osmar Almora, de 11 años, estaba sentado en brazos de su madre, tocando una trompeta de plástico. Raúl Jiménez, su jugador favorito, había marcado un gol. Algún día, dijo, esperaba poder ponerse la camiseta de México.

    “Yo sabía que íbamos a ganar”, dijo.

    A su alrededor, el bulevar resonaba con el grito de”¡Sí se pudo!”. Para millones de mexicanos, era un cántico que significaba volver a creer por fin.

    Osmar, al parecer, nunca había dejado de creer.

    Paulina Villegas es una reportera del Times radicada en Ciudad de México, desde donde cubre organizaciones delictivas, narcotráfico y otros temas que afectan la región.

  • ¿Qué hace Venezuela con sus muertos?

    ¿Qué hace Venezuela con sus muertos?

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    A medida que aumenta el número de fallecidos, el sistema forense de Venezuela se ha visto desbordado con miles de cuerpos, hasta el punto de que un puerto se ha convertido en una morgue provisional.

    En los primeros días después de los devastadores terremotos en Venezuela, rescatistas y voluntarios hurgaron entre los escombros de los edificios derrumbados en busca de señales de vida.

    Ahora, a medida que las esperanzas de encontrar más supervivientes se desvanecen, las autoridades enfrentan un reto distinto: recuperar, identificar y dar sepultura a miles de víctimas en un país cuyas instituciones ya estaban debilitadas por años de colapso económico y mala gestión gubernamental.

    La repentina llegada de cuerpos ha desbordado el sistema forense del país y llevó a las autoridades a convertir un puerto en una morgue temporal, trasladar a las víctimas a contenedores de transporte refrigerados y prepararse para la posibilidad de realizar entierros masivos.

    La cifra oficial de muertos ha aumentado cada día y el gobierno venezolano informó el miércoles de otras 300 personas fallecidas más respecto al día anterior, hasta alcanzar el número de 2295. Más de 11.000 personas resultaron heridas.

    Los forenses y trabajadores humanitarios afirman que la cifra real probablemente sea mucho mayor.

    Dos médicos de la morgue principal de Caracas estimaron que el número real de fallecidos se acercaba más a los 4000. Anticipando que la cifra podría seguir aumentando, la ONU está consiguiendo 10.000 bolsas para cadáveres en coordinación con el gobierno venezolano, señaló Gianluca Rampolla del Tindaro, coordinador residente de la organización en Venezuela.

    El alud de cuerpos superó con rapidez la capacidad de las morgues de La Guaira, el estado más afectado por el terremoto.

    En los dos primeros días posteriores a la catástrofe, decenas de cadáveres yacían sobre cartones en el estacionamiento de un hospital de La Guaira, bajo el calor tropical, según Gerson Hernández, un pastor de la localidad. Los familiares hacían fila en sus coches para dejar cuerpos.

    Para el sábado, las autoridades habían comenzado a trasladar los cuerpos del hospital al patio de carga de un puerto local para que el instituto nacional de medicina forense pudiera trabajar en una zona centralizada, según dos patólogos forenses de la agencia que pidieron no ser identificados porque no estaban autorizados a hablar del tema en público.

    Bajo carpas enormes, los médicos realizan las autopsias que exige la ley antes de que los cuerpos puedan ser enterrados o incinerados. Investigadores de la policía judicial de Venezuela fotografían a las víctimas, recogen huellas dactilares y ayudan a identificar a los fallecidos.

    El lunes, afuera del puerto, los camiones seguían entregando ataúdes. Más allá del perímetro de seguridad se podían ver filas de cuerpos tendidos uno al lado del otro en el suelo.

    Las autoridades también han comenzado a utilizar contenedores de transporte refrigerados –normalmente destinados al traslado de carne y otros productos perecederos– para conservar los cuerpos mientras se espera su identificación, según los agentes de policía que vigilan el lugar y un directivo local del sector del transporte marítimo que conoce bien la operación.

    Para los familiares que buscan a sus seres queridos desaparecidos, las búsquedas pueden ser desgarradoras.

    Daniely Pastora Hurtado Suárez, de 32 años, dijo que estuvo cinco días buscando a su marido, yendo de hospital en hospital y finalmente a la morgue improvisada del puerto de La Guaira, llena del hedor de la muerte, donde los cuerpos estaban tan desfigurados que casi se lleva a casa el cadáver equivocado.

    José Rincón dijo que pasó tres días caminando entre cadáveres en descomposición esparcidos por el suelo del puerto, abriendo a mano las bolsas forenses repletas de gusanos para buscar a su nieto. Había más víctimas en cuatro contenedores refrigerados. Los cuerpos estaban amontonados sin ningún orden, comentó. Él revisó más de 100.

    El reto al que se enfrentan los forenses es descomunal.

    Dos médicos forenses en una morgue estatal de Caracas dijeron el domingo que estaban recibiendo entre 40 y 80 cadáveres al día, incluyendo víctimas rescatadas con vida de edificios derrumbados que luego murieron en los hospitales y cuerpos traídos desde La Guaira por sus familiares.

    Hasta el domingo, quedaban 150 cadáveres en la morgue, incluyendo 130 que aún no habían sido identificados. Las autoridades de La Guaira habían estado procesando unos 750 cuerpos al día, dijo el médico, con unos 50 trabajadores forenses que se desplazaban desde Caracas cada día.

    Los médicos dijeron que muchas víctimas han resultado tan dañadas por el peso de los escombros de los edificios derrumbados que la identificación visual se había vuelto imposible. Los especialistas han recurrido a técnicas de recuperación de huellas dactilares, mientras que los familiares buscaban tatuajes, lunares, peinados y manicuras.

    Aunque varios familiares que esperaban afuera del puerto el lunes dijeron que el proceso de identificación se había agilizado y estaba mejor organizado, el creciente número de fallecidos ha llevado a tomar decisiones difíciles sobre cómo lidiar con los cuerpos. Algunos familiares comentaron que les habían dado precios de entre 400 y 850 dólares para cremaciones, algo demasiado costoso para la mayoría de los venezolanos.

    Los médicos de la morgue de Caracas dijeron que el gobierno había ofrecido cremaciones gratuitas a las familias y que las fosas comunes siguen siendo una opción para las autoridades si el número de víctimas mortales sigue aumentando.

    Sin embargo, la Sociedad Venezolana de Infectología instó a las autoridades a no recurrir a los entierros masivos, argumentando que deben evitarse para prevenir brotes de enfermedades infecciosas que complican la identificación y prolongan la angustia de las familias.

    Hurtado encontró el cuerpo de su marido después de cinco días de búsqueda. Dijo que debido al abrumador número de víctimas, las autoridades estaban incinerando algunos cuerpos no reclamados.

    Por miedo a perder la oportunidad de recuperar sus restos, ella pidió prestados 850 dólares para que una funeraria privada lo incinerara, diciendo que quería quedarse con sus cenizas.

    “Como familiar, uno espera tener algo de su familiar”, dijo. “Saber dónde está para ir a llorar, para ir a llevarle flores, para todo. Es lo mínimo que uno se merece”.

    Frances Robles y Julie Turkewitz colaboraron con reportería.

    Luis Ferré-Sadurní es periodista del Times en Bogotá, Colombia.

    Genevieve Glatsky es una reportera del Times radicada en Bogotá, Colombia.

    Frances Robles y Julie Turkewitz colaboraron con reportería.

  • Las personas mayores recurren a las viviendas tipo “Golden Girls”

    Las personas mayores recurren a las viviendas tipo “Golden Girls”

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    Shirley Jennett, una enfermera jubilada, ama su espaciosa casa estilo rancho en Denver, que cuenta con un gran patio trasero y un cenador.

    “Quiero quedarme aquí”, afirmó. “Y morir aquí”.

    Es probable que lo logre. Jennett cuenta con una salud relativamente buena; todavía conduce para ir a almorzar con amigos; se encarga de las tareas domésticas y las compras y devora un libro al día, por lo general una novela de misterio. Sin embargo, a sus hijos les preocupa que viva sola a los 89 años, sobre todo porque ha sufrido un par de caídas.

    Aquí es donde entra su nueva compañera de casa, Susan Beese. A pesar de trabajar cuatro días a la semana en el sector minorista, Beese ya no podía pagar el departamento de una habitación cerca de allí, el alquiler superaba ya los 1.500 dólares al mes. Se mudó, primero se quedó con amigos y luego en lo que ella sutilmente llama “un centro para mujeres mayores”.

    Ahora Beese, de 79 años, le paga a Jennett 800 dólares al mes por un luminoso espacio de dos habitaciones, con baño y cocina, en el piso inferior de su casa. Como parte del acuerdo entre las compañeras de casa, Beese ayuda a plantar y regar el jardín de Jennett, saca la basura y cocina de vez en cuando.

    “Ha sido mi salvación”, dijo Beese. Jennett incluso recibió a su perro.

    Conoce a las “Chicas de oro” de la vida real. En la muy querida serie de televisión de los años 80, que todavía se sigue transmitiendo, las cuatro mujeres ingeniosas que comparten una casa en Miami se conocen a través de un anuncio en el tablero de un supermercado.

    En Denver, la intermediaria de vivienda fue Sunshine Home Share Colorado, una organización local sin fines de lucro que Alison Joucovsky, administradora de servicios para personas mayores, fundó en 2016 cuando el problema se volvió urgente. “Mi teléfono no paraba de sonar”, explicó. Recordó las súplicas angustiadas de residentes mayores que se estaban gastando casi todo el cheque del Seguro Social en alquileres cada vez más caros o que estaban en listas de espera de años para obtener viviendas subsidiadas para personas mayores.

    Compartir vivienda “es una manera muy eficiente de crear vivienda asequible y de apoyar a las personas mayores que desean envejecer en su propio hogar”, dijo Joucovsky. Tras una cuidadosa evaluación de los propietarios que están interesados en alquilar, tal vez porque se sienten solos en casas familiares que ahora resultan muy grandes y vacías, como de los inquilinos, que buscan alquileres razonables, Sunshine facilitó 31 acuerdos de vivienda compartida el año pasado, un récord para la organización sin fines de lucro.

    “El costo de desarrollar y construir nuevas viviendas es astronómico, así como el tiempo que conlleva”, señaló Laura Fanucchi, presidenta del Centro Nacional de Recursos para la Vivienda Compartida y administradora de HIP Housing, una organización de vivienda compartida en el condado de San Mateo, California. “¿Por qué no aprovechar el mercado habitacional que ya existe?”

    Alrededor de 55 organizaciones en todo el país ofrecen estos servicios y la demanda sigue creciendo, impulsada por la escasez de vivienda, el aumento de los alquileres y los precios de venta que afectan tanto a los mayores como a los jóvenes. Los legisladores de varios estados están trabajando para promover el uso compartido de viviendas como una opción. (La atención personalizada no forma parte de estos acuerdos.)

    La necesidad es apremiante. A cerca de un tercio de los hogares que encabezan personas de 65 años o más los “sobrepasaron los gastos” en 2024, según un análisis del Centro Conjunto de Estudios de Vivienda de Harvard. Esto significa que gastaban más del 30 % de sus ingresos en vivienda.

    Aunque casi el 80 por ciento de esas personas eran dueños de una vivienda, según el centro, una proporción cada vez mayor sigue pagando hipotecas o préstamos con garantía hipotecaria y la mayoría se enfrenta a impuestos más altos, costos de servicios públicos y mantenimiento, así como primas de seguro más elevadas.

    “Muchas de las personas que me llaman para quejarse de los impuestos a la propiedad y la inflación son adultos mayores con ingresos fijos, cuyos hijos se han ido y probablemente, haya fallecido el cónyugue”, dijo la diputada estatal de Pensilvania Abby Major, del Partido Republicano, quien ha copatrocinado un proyecto de ley que facilitaría el uso compartido de viviendas. “Son adultos mayores que viven solos en una casa de cuatro habitaciones”.

    Sin embargo, la mayoría no quiere mudarse. Incluso si lo hicieran, muchos adultos mayores se darían cuenta de que mudarse a una vivienda más pequeña también se ha vuelto excesivamente costoso, a medida que suben los precios de las viviendas y las tasas de interés muy bajas se convierten en un vago recuerdo.

    Los jóvenes están igual de agobiados por los costos, entre ellos, el 37 por ciento que oscila entre los 25 y 34 años y el 31 por ciento de los que tienen entre 35 y 44, según informó el ll Joint Center. Compartir vivienda puede beneficiar tanto a los propietarios mayores que necesitan ingresos como a personas de cualquier edad que buscan una vivienda más económica.

    Para ayudar a ampliar el alcance, algunos programas de vivienda compartida ahora complementan o reemplazan el proceso de emparejamiento, tradicionalmente laborioso, con plataformas en línea. (Empresas con fines de lucro como Nesterly o Roommates.com también facilitan la vivienda compartida.)

    “Es como las citas en línea, solo que aquí los dueños de las habitaciones pueden conocer a quienes necesitan una”, dijo Candice Smith, directora ejecutiva de HomeShare Oregon. “Y es mucho más seguro”. La plataforma en línea de HomeShare ha atraído a cerca de 7.000 proveedores y solicitantes en cinco años.

    Se ha recibido apoyo adicional de la ciudad de Portland, que este año anunció un programa piloto para pagar 1.000 dólares a los propietarios que pongan a disposición una habitación (o 1.500 dólares por dos habitaciones) a través de programas de alojamiento compartido que cumplan con los requisitos.

    Además, los legisladores de varios estados han presentado o aprobado proyectos de ley que prohíben a los municipios restringir indebidamente a los propietarios que deseen alquilar habitaciones a personas ajenas a la familia. Los patrocinadores en Pensilvania y Connecticut incluso los llaman proyectos de ley de las “Chicas de Oro”, y han recibido apoyo bipartidista.

    “Muchos jóvenes básicamente han renunciado a comprar una vivienda”, dijo el diputado estatal de Colorado Manny Rutinel, del Partido Demócrata. Él ayudó a aprobar una ley en 2024 que prohíbe a las ciudades y condados limitar el número de personas sin parentesco que pueden vivir juntas en una misma vivienda.

    En Pensilvania, el diputado estatal Tarik Khan impulsó un proyecto de ley similar en la Cámara de Representantes en junio; ahora espera la votación del Senado. “No tiene sentido que tu primo pueda mudarse contigo, pero alguien que no sea tu pariente no”, dijo Khan, un demócrata.

    El proyecto de ley de Pensilvania limita a cinco el número de ocupantes que no sean familiares en una vivienda; el límite en Connecticut sería de tres. Ese proyecto de ley fue aprobado por el Senado en abril, pero luego quedó sin tramitar en la Cámara de Representantes y no llegó a someterse a votación. Sin embargo, los patrocinadores del proyecto planean volver a presentarlo en la próxima sesión.

    Los defensores del uso compartido de viviendas reconocen que esta práctica no puede resolver la crisis de vivienda, pero podría contribuir a aliviarla, potencialmente liberando miles de habitaciones en todo el país sin requerir nuevas construcciones que cambiarían la esencia de los vecindarios.

    Es cierto que emparejar a los propietarios con quienes desean alquilar una habitación se convierte en un proceso delicado. El personal de las agencias de alojamiento compartido suele entrevistar a las partes involucradas, realizar verificaciones de antecedentes, comprobar los ingresos, coordinar las llamadas telefónicas y las reuniones iniciales, así como fungir de mediador si surgen problemas más adelante.

    También ayudan a los solicitantes a analizar las innumerables preferencias de estilo de vida que pueden arruinar un emparejamiento. “Vivir con alguien no es fácil”, dijo Fanucchi. ¿El anfitrión aceptará fumadores, mascotas, visitas? ¿La persona que comparte la vivienda trabaja desde casa? ¿O necesita estacionar un auto? ¿Quién ajusta el termostato?

    A veces, el acuerdo incluye un “intercambio de servicios”, en el que el nuevo inquilino realiza unas horas de tareas domésticas, como quitar la nieve, hacer las compras o preparar algunas comidas, a cambio de un alquiler más barato.

    Jenlyn y Larry Boyer, por ejemplo, han vivido en su casa tipo rancho en las afueras de Broomfield, Colorado, durante 31 años y no quieren irse nunca. Pero Jenlyn Boyer, de 80 años, se ha vuelto “inestable” y usa una andadera. Su esposo, de 70 años, sufre de dolor crónico por fibromialgia y necesita una silla de ruedas.

    Ya que ahora pagan por tareas que antes realizaban ellos mismos y debido a que la inflación ha mermado sus finanzas, “tuve una revelación”, dijo Jenlyn Boyer. “Necesitamos más ayuda y necesitamos más dinero”.

    Hace seis meses, a través de Sunshine Home Share, conocieron a una estudiante de posgrado de 46 años, cuyo alquiler mensual se había duplicado hasta alcanzar la inasumible suma de 2.000 dólares.

    La estudiante se mudó a una habitación amueblada en la planta baja, que también funciona como sala de estar y cuenta con baño, un pequeño refrigerador y un microondas. A cambio de unas 10 horas al mes por lavar platos, paga un alquiler reducido de 600 dólares.

    Los ingresos adicionales han ayudado a los Boyer a cubrir gastos como las reparaciones de la camioneta y las baterías de la silla de ruedas. Pero también disfrutan charlar con su nueva compañera de casa.

    “Resultó ser una joya”, dijo Boyer. “Nos reímos mucho juntos”.

    Una red cada vez más amplia de programas de convivencia está ayudando a las personas a encontrar compañeros de casa compatibles. (Bianca Bagnarelli/The New York Times)

  • Por qué lleva una banda en la cabeza Raúl Jiménez, el futbolista que estuvo a punto de morir y hoy lidera la esperanza de México en el Mundial

    Por qué lleva una banda en la cabeza Raúl Jiménez, el futbolista que estuvo a punto de morir y hoy lidera la esperanza de México en el Mundial

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    Raúl Jiménez

    Getty Images
    Raúl Jiménez, de 35 años, ha anotado dos goles en el Mundial 2026.

    El goleador Raúl Jiménez ha logrado momentos memorables con la selección de México y los clubes en los que ha militado.

    En este Mundial 2026, marcó su primera anotación en Copa del Mundo en el debut del Tri contra Sudáfrica el 11 de junio. Este martes anotó el segundo gol de la victoria por 2-0 de México sobre Ecuador en los dieciseisavos de final.

    Pero hay un partido en particular del que Jiménez literalmente no tiene memoria.

    La tarde del sábado 29 de noviembre de 2020, Jiménez encabezaba la ofensiva de los Wolverhampton de la Liga Premier inglesa, en un partido contra el Arsenal.

    “Lo que recuerdo es que llegamos al estadio y salí a ver el campo. Y volví al vestuario… No recuerdo nada más”, relató el mexicano en un documental producido por Wolves Studios y emitido por la BBC en 2021.

    Por el contrario, su entrenador de entonces, Nuno Espírito Santo, cuenta que lo que ocurrió esa tarde “quedará para siempre” en su memoria: “El ruido [golpea la palma de su mano con un puño] permanecerá”.

    Y es que en un cobro de tiro de esquina a favor de los Wolves, Jiménez y el defensa rival David Luiz tuvieron un fortísimo choque de cabezas, que causó un sonido seco que se escuchó con claridad en el estadio vacío por las restricciones de la pandemia de covid-19.

    “Supe inmediatamente que él estaba gravemente herido”, cuenta el médico del equipo, Matt Perry. Luiz también resultó lesionado, pero no como el mexicano.

    Raúl Jiménez y David Luiz chocan sus cabezas al disputar un balón

    Getty Images
    Jiménez y Luiz chocaron sus cabezas al elevarse para disputar un balón.

    “Teníamos mucho miedo y entonces empiezas a escuchar: ‘Código rojo, código rojo’”, dice Espírito Santo conteniendo las lágrimas. “Y yo solo me preguntaba ‘¿Qué es código rojo?’”.

    Era una emergencia grave. El golpe dejó a Jiménez inconsciente en el terreno de juego, lo que causó una gran movilización de jugadores y cuerpo técnico. Los servicios médicos de inmediato lo inmovilizaron en el campo y lo trasladaron a un hospital.

    El delantero sufrió una fractura de cráneo y una hemorragia cerebral que puso en riesgo su vida.

    Fue operado de forma exitosa y estuvo cinco días hospitalizado, pero eso era solo el inicio de una larga recuperación.

    “Recuerdo que, al salir del hospital, Daniela y Arya [esposa e hija, recién nacida] estaban esperándome y me recibieron con mucho amor”, cuenta Jiménez. “Nunca pensé en terminar mi carrera o dejar de jugar. Siempre confié en que podía volver”.

    David Luiz y Raúl Jiménez en el suelo, mientras otros jugadores piden la asistencia médica

    Getty Images
    Los jugadores pidieron de inmediato la entrada de los médicos luego del choque.

    La protección a su cabeza

    El delantero tardó ocho meses en volver a jugar, en agosto de 2021.

    Con una fisura craneal y la incertidumbre de recibir otro golpe de un rival, o hacer un remate con la cabeza, tuvo que adaptarse a su nueva realidad.

    En un inicio usó una protección semirígida que abarcaba buena parte de su cabeza y que le permitía mantener a salvo el área de la sien derecha, donde sufrió la fractura.

    Tardó varios meses más en volver a retomar su nivel goleador, tanto en la Liga Premier inglesa (en la que volvió a marcar gol 301 días después del día de su lesión), como en la selección nacional.

    Su participación en el Mundial de Qatar 2022, donde acarreaba otra lesión muscular, se limitó a 56 minutos, sin lograr marcar goles.

    Raúl Jiménez de perfil, con una cicatriz en su sien derecha

    Getty Images
    La banda protectora cuida la zona de la sien donde Jiménez tuvo la fractura.

    Desde que volvió a las canchas, Jiménez ha usado varias diademas protectoras que cumplen la misma función de la primera: proteger su cabeza en general, pero con una zona acolchada adicional en la parte de la sien derecha en la que tuvo la fractura.

    A diferencia de otros jugadores que han usado protección amplia para la cabeza, como el portero checo Petr Čech o el defensa rumano Cristian Chivu, la banda protectora de Jiménez fue hecha a medida, lo que le permite tener movilidad amplia.

    El goleador siempre tuvo un certero remate de cabeza, pero desde su lesión parecía limitar este recurso. Aún así, marcó casi una decena de goles así en la Liga Premier entre 2023-26.

    De hecho, para el Mundial 2026, Jiménez tuvo un debut soñado con México al marcar, de cabeza, el segundo gol en la victoria 2-0 sobre Sudáfrica.

    Fue su primer gol en una Copa del Mundo y llegó unos meses después del fallecimiento de su padre, algo que lo conmovió hasta las lágrimas durante el festejo.

    Y en la última victoria de la selección mexicana, que ganó por 2-0 a Ecuador en los dieciseisavos de final, Jiménez volvió a hacerse presente en el marcador.

    Su banda protectora en la cabeza ya es un sello distintivo de su imagen, tanto como ese instinto goleador que hoy llena a todo México de esperanza.

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    BBC

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  • Opinión: Estoy en Venezuela. La situación está peor de lo que parece

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    Soñé durante dos años con el día en que volvería a aterrizar en Maiquetía, donde está el principal aeropuerto internacional de Venezuela. Pasé esos años prácticamente en el exilio. Como muchos otros venezolanos que viven en el extranjero, dejé de visitar mi país cuando el presidente Nicolás Maduro intensificó su represión contra los críticos y los defensores de los derechos humanos como yo, después de que llegara a la presidencia de manera fraudulenta en las elecciones de 2024.

    Hace poco pusieron en libertad a varios de esos defensores de los derechos humanos, así que sentí que podía arriesgarme a volver a casa y ver a mi familia. Esperaba una visita tranquila.

    Los dos terremotos se registraron apenas unos días después de mi llegada. Sostuve la mano de mi madre durante lo que me pareció una eternidad mientras el suelo temblaba violentamente bajo nuestros pies. Cuando salimos, nos encontramos con un mundo transformado, uno de edificios derrumbados, líneas telefónicas cortadas y seres queridos desaparecidos. Es difícil asimilar la magnitud de la tragedia que estamos viviendo.

    Pero en los días que han pasado desde entonces, una cosa ha quedado clara: los terremotos han revelado el precio que se ha pagado por años de corrupción, desmantelamiento institucional y abandono de los ciudadanos venezolanos por parte de su Estado. Esta crisis es tanto la tragedia de un régimen autoritario como una tragedia de la naturaleza. El desastre natural de Venezuela era inevitable, pero la devastación que ha dejado a su paso no lo era.

    Estos terremotos, los más mortíferos que han azotado Venezuela en décadas, han causado la muerte de al menos 1943 personas, han dejado miles de heridos y han sumado una nueva ola de devastación a un país que ya se tambaleaba bajo una prolongada crisis económica y humanitaria. Para finales de 2025, las Naciones Unidas y organizaciones independientes de la sociedad civil estimaban que más de 7,9 millones de personas se enfrentaban a una escasez crítica de alimentos, agua y atención de salud.

    Casi ocho millones de venezolanos, entre ellos médicos, enfermeros y otros trabajadores esenciales, han salido del país en los últimos años. El prolongado colapso de los servicios públicos –agua corriente esporádica, apagones periódicos y hospitales en ruinas y mal abastecidos, por nombrar algunos– dejó a los venezolanos totalmente desprotegidos cuando se produjeron los terremotos. Lo mismo ocurrió con los años de ataques del gobierno contra la sociedad civil, que acabaron con las organizaciones sin fines de lucro y las redes de rescate civiles que podrían haber ayudado en la respuesta.

    Mi primer instinto, cuando terminaron las sacudidas, fue buscar información, algo que no es nada fácil en Venezuela, donde el Estado lleva mucho tiempo restringiendo el acceso a diversos medios de comunicación independientes, tanto venezolanos como internacionales. Pero ahora que el gobierno ha permitido temporalmente el acceso a X, los venezolanos se han movilizado para documentar lo que está pasando y compartir la realidad de la crisis desde los estados más afectados.

    Lo que estas publicaciones han revelado es que, en los preciosos minutos y horas tras los terremotos, el Estado ha vuelto a estar ausente. Aunque el gobierno venezolano insiste en que está haciendo todo lo posible, ha compartido muy poca información y ha desplegado a las fuerzas armadas de una manera que, a menudo, ha resultado caótica, insuficiente y, en algunos casos, un obstáculo para otras labores de ayuda. Las organizaciones locales de derechos humanos han advertido del riesgo de que se produzcan abusos contra los derechos humanos si la respuesta se deja en manos de los militares. Ciudadanos de a pie y valientes periodistas locales y extranjeros están grabando a voluntarios que buscan desesperadamente sobrevivientes entre los escombros, a equipos de rescate que trabajan sin el equipo adecuado y a familiares que intentan salvar a sus seres queridos con sus propias manos.

    La respuesta de Washington ante la catástrofe también evidencia los límites del compromiso del gobierno de Donald Trump con lo que el presidente ha sugerido que podría ser “el estado número 51 de Estados Unidos”. Esta semana se cumplen seis meses desde la captura estadounidense de Maduro el 3 de enero y la posterior toma de posesión de la presidenta Delcy Rodríguez. Pero el llamado “plan de estabilización” del gobierno de Trump para Venezuela, que trazaba la recuperación económica y política del país tras años de dictadura, ya parecía poco probable que se materializara por completo incluso antes de los terremotos.

    Aunque la producción petrolera de Venezuela ha aumentado tras la destitución de Maduro, el gobierno de Trump ha creado una cuenta de custodia muy inusual para controlar los ingresos, que primero pasaban por una cuenta en Catar y ahora por el Tesoro de Estados Unidos. Venezuela exportó casi 100 millones de barriles de petróleo, por un valor estimado de 8 millardos de dólares, en los primeros cuatro meses del año, pero no está claro cuánto de ese dinero ha llegado al pueblo venezolano.

    Tras los terremotos, el gobierno estadounidense ha prometido unos 300 millones de dólares para las labores de socorro y ha enviado un equipo de respuesta ante desastres y dos equipos de búsqueda y rescate. Esto dista mucho de los 632,2 millones de dólares que las Naciones Unidas estimaron que Venezuela necesitaba en ayuda humanitaria para 2026 incluso antes del desastre, de los cuales 470 millones de dólares aún no se han cubierto. Ahora las necesidades del país serán mucho mayores.

    Ante todas estas carencias y disfunciones, el pueblo de Venezuela ha demostrado una solidaridad y una resiliencia enormes.

    Pero el apoyo mutuo de los venezolanos –por impresionante que sea– no basta para reconstruir el país.

    Venezuela necesita ahora reabastecer a los equipos médicos y de rescate de emergencia, conseguir más maquinaria para retirar los escombros, encontrar comida y refugio para las decenas de miles de personas que podrían haber perdido sus hogares o han resultado desplazadas, crear sistemas de protección para los niños no acompañados que han sobrevivido a los terremotos y elaborar un plan de reconstrucción.

    Esta crisis ha puesto de manifiesto algo más que la fragilidad de la infraestructura del país, tan descuidada. ¿Cómo puede Venezuela trazar un camino a la recuperación cuando la confianza de la gente en el gobierno es tan baja? ¿Cómo pueden los venezolanos sentirse protegidos por un gobierno de Estados Unidos que no responde a las preguntas sobre dónde ha ido a parar su dinero? ¿Cómo pueden los venezolanos esperar ayuda de un régimen que los ha reprimido y abandonado? Esas preguntas exigen respuestas, y los venezolanos se las merecen ahora, no mañana.

    Carolina Jiménez Sandoval es defensora de los derechos humanos y presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos.

  • Un turista muere tras ser atacado por un cocodrilo en Puerto Vallarta

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    El gobierno de Jalisco, el estado mexicano donde se encuentra esta ciudad turística, dijo que se trataba de un ataque “de carácter inusual y aislado”.

    Un cocodrilo atacó y mató a un hombre de 28 años el viernes por la tarde en una playa de Puerto Vallarta, una popular ciudad turística en México, según fuentes del gobierno estatal.

    El hombre estaba realizando de actividades recreativas en la playa de Marina Vallarta, frente al hotel Marriott Puerto Vallarta Resort and Spa, cuando fue atacado y arrastrado mar adentro por el cocodrilo, dijo Izaías Patlán Núñez, vocero de la policía estatal de Jalisco, el estado mexicano donde se encuentra Puerto Vallarta.

    El cuerpo del hombre fue localizado el sábado por la mañana, a unos 300 metros de la costa, tras una búsqueda que se prolongó toda la noche y en la que participaron varias fuerzas de seguridad y equipos de rescate, dijo Núñez. El cocodrilo que se cree que hizo el ataque fue capturado cerca de allí, añadió.

    Los ataques de cocodrilos en Puerto Vallarta son poco frecuentes, pero no inauditos, y los ataques mortales son aún más inusuales. En 2022, dos turistas de Colorado fueron heridos por un cocodrilo mientras nadaban en el mar por la noche. Una mujer de 18 años del norte de California también fue atacada y herida por un cocodrilo cerca del Marriott Puerto Vallarta en 2021.

    En un comunicado, el gobierno de Jalisco calificó el ataque del viernes de “sumamente lamentable y de carácter inusual y aislado”, y dijo que los cocodrilos de la zona están “bajo manejo y monitoreo permanente”. Como respuesta al ataque se reforzó la vigilancia en las zonas de alto riesgo, según el comunicado.

    Diego Thomas, vocero del Marriott, dijo que el hotel tenía señalización, patrullas de vigilancia nocturna y banderas rojas para indicar que había que tener cuidado en la zona. Las imágenes que han circulado en internet muestran carteles afuera del hotel que advierten sobre cocodrilos y otros animales, como medusas y mantarrayas.

    Thomas añadió que la seguridad y el bienestar de los huéspedes y empleados eran su prioridad, y no respondió directamente a las preguntas sobre si la víctima se hospedaba en el hotel.

    Una pareja estadounidense del sur de California que estaba de vacaciones en la playa habló con NBC4 Los Ángeles. Contaron que oyeron gritos que venían del agua y vieron cómo arrastraban a la víctima bajo el agua mientras intentaban llegar hasta él.

    Las autoridades de Jalisco advirtieron a los visitantes que presten atención a los carteles y eviten entrar al mar en zonas de alto riesgo al amanecer, al atardecer y por la noche, y que avisen inmediatamente a las autoridades si ven algún cocodrilo.

  • Trump percibió al menos 2 millardos de dólares tras volver a la Casa Blanca

    Trump percibió al menos 2 millardos de dólares tras volver a la Casa Blanca

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    La publicación de la declaración financiera obligatoria correspondiente a 2025 revela que los activos de la familia Trump, sobre todo los negocios de criptomonedas del presidente, resultaron increíblemente lucrativos.

    El presidente Donald Trump se embolsó una impresionante fortuna en su primer año de vuelta en la Casa Blanca, incluyendo unos 1,4 millardos de dólares procedentes de los negocios de criptomonedas de su familia, según revela un nuevo informe.

    En total, los ingresos del presidente ascendieron a al menos 2,2 millardos de dólares, una cifra que incluye otras partes de su vasto patrimonio, como sus activos inmobiliarios. Esto contrasta con los 622 millones de dólares como mínimo que sus empresas ingresaron durante todo el año 2024, antes de que volviera a la presidencia.

    Una de sus mayores ganancias en 2025 se produjo cuando una empresa de inversión vinculada a los Emiratos Árabes Unidos compró casi la mitad de la principal empresa de criptomonedas de la familia Trump, World Liberty Financial, una operación que difuminó la línea entre la política exterior y las empresas privadas.

    Trump también recaudó cientos de millones de dólares gracias a las ventas de su memecoin $TRUMP y a la venta por parte de World Liberty de sus propios tokens digitales.

    Los resultados, detallados en el informe de la declaración financiera obligatoria de Trump correspondiente a 2025 que fue publicado este martes, revelaron las operaciones empresariales del presidente. Según el informe, sus negocios relacionados con las criptomonedas ahora se encuentran entre sus negocios más lucrativos, un giro sorprendente para alguien que en su día tachó las criptomonedas de refugio para traficantes de drogas y estafadores.

    Las finanzas del presidente, que hasta ahora habían sido un misterio, ponen de relieve un conflicto en su negocio de criptomonedas: Trump es un importante operador del sector de las criptomonedas y, al mismo tiempo, el máximo responsable de sus políticas.

    Ese no es el único problema que surge cuando un empresario ocupa la presidencia. La empresa familiar del presidente, la Organización Trump, también ha sacado partido de la popularidad de Trump en ciertas partes del mundo, pues ha cedido licencias del nombre “Trump” a propiedades en países clave para los intereses de la política exterior de Estados Unidos, como Arabia Saudita y Catar.

    Tan solo esos dos acuerdos le reportaron a Trump más de 14 millones de dólares el año pasado, según se desprende del documento presentado.

    Trump restó importancia a una pregunta sobre las preocupaciones por un posible conflicto de intereses mientras hablaba con los periodistas el miércoles por la mañana, tras la publicación de la declaración patrimonial.

    “A propósito, nunca hablo con ninguna de las personas que manejan el dinero”, dijo Trump.

    “¿Sabes por qué tengo ganancias? Porque la bolsa está subiendo”, añadió.

    Sin embargo, The New York Times informó recientemente que se reúne con sus asesores financieros una vez al año para que lo pongan al día sobre sus cuentas. En cualquier caso, los movimientos del mercado de valores no explican la mayor parte de sus ingresos en 2025, como la inversión de los Emiratos Árabes Unidos en World Liberty Financial o los acuerdos de licencias.

    Aunque el informe publicado el martes ofrecía cifras de ingresos de las empresas de criptomonedas e inmobiliarias de Trump, no reveló si todos los negocios obtuvieron ganancias o pérdidas, lo cual concuerda con sus declaraciones anteriores.

    El informe tampoco aporta mucha claridad sobre el patrimonio neto del presidente, gran parte del cual está vinculado a valores inmobiliarios estimados y al valor contable fluctuante de los activos en criptomonedas y su cartera de acciones. En cuanto a sus activos más importantes, como las criptomonedas y los inmuebles, Trump declaró una valoración mínima de 50 millones de dólares sin límite máximo.

    Las acciones que tiene el presidente en su propia empresa de redes sociales que cotiza en bolsa, Trump Media & Technology Group, tienen un valor de unos 875 millones de dólares, según otros documentos públicos, lo que representa una de las mayores fuentes individuales del patrimonio neto del presidente. (Esas acciones se han desplomado durante el último año, lo que ha mermado parte de su patrimonio neto).

    Pero fue el negocio de las criptomonedas de Trump el que resultó ser una de las principales fuentes de ingresos.

    Aunque antes era un escéptico declarado respecto a las criptomonedas, Trump se sumó al sector durante la campaña electoral de 2024 y puso en marcha una serie de iniciativas que le han reportado enormes sumas de dinero.

    Junto con sus tres hijos ayudó a crear World Liberty, una empresa de criptomonedas que comercializa una moneda digital llamada $WLFI.

    El año pasado, World Liberty comercializó su moneda entre inversores de todo el mundo, destinando el 75 por ciento de cada venta a una entidad empresarial de Trump, tras deducir ciertos gastos, lo que garantizaba que el presidente ganara dinero incluso si el valor del token bajaba. El presidente recibió unos 500 millones de dólares de esas ventas el año pasado, según la declaración, frente a los 57 millones de dólares que recibió en 2024.

    World Liberty también enriqueció a la familia Trump de otras formas.

    En enero de 2025, unos días antes de la toma de posesión de Trump, una empresa de inversión vinculada al gobierno de los Emiratos Árabes Unidos compró una participación del 49 por ciento en World Liberty, lo que suscitó un sinfín de preocupaciones éticas. Poco después, los emiratíes cerraron un acuerdo con el gobierno de Trump –a pesar de las objeciones de algunos funcionarios de seguridad nacional– para la exportación de valiosos chips informáticos utilizados para impulsar la inteligencia artificial.

    El documento publicado el martes no hacía referencia explícita al acuerdo, pero mencionaba inversiones no identificadas que generaron más de 200 millones de dólares para Trump.

    La otra gran fuente de la riqueza en criptomonedas de Trump fue su memecoin, una moneda conocida como $TRUMP que empezó a vender unos días antes de su toma de posesión. Según el documento, con la venta de esta moneda ganó más de 600 millones de dólares.

    El precio de la moneda se disparó brevemente antes de desplomarse, y últimamente ronda los 1,67 dólares, lo que supone una caída de aproximadamente el 80 por ciento respecto a hace un año.

    La familia Trump también siguió ingresando grandes sumas de dinero gracias a acuerdos de licencias de marca inmobiliaria, según muestra el nuevo informe, incluidos algunos en Medio Oriente que generaron al menos 35 millones de dólares en ingresos el año pasado. Los acuerdos en Vietnam y Rumania, así como otros más antiguos en India, Turquía e Indonesia, sumaron al menos otros 20 millones de dólares.

    Y las principales propiedades inmobiliarias del presidente en Estados Unidos, como el Trump National Golf Club cerca de Miami, generaron 122 millones de dólares en ingresos, mientras que su club Mar-a-Lago le reportó un total de 77 millones de dólares, de acuerdo con el informe.

    Ahora que Trump está a rebosar de dinero y que ha resuelto algunos de los problemas legales que ha tenido desde hace tiempo, ha reducido el pasivo de su balance, entre otras cosas, después de que un tribunal de apelación anulara una sentencia de casi 500 millones de dólares derivada de un caso civil por fraude en Nueva York.

    El informe de la declaración patrimonial muestra que Trump sigue debiendo más de 50 millones de dólares a la escritora E. Jean Carroll, quien lo acusó de abusar sexualmente de ella y de difamarla. La Corte Suprema rechazó el lunes la solicitud del presidente de revisar una de las sentencias que Carroll consiguió en su contra.

    La declaración financiera recoge varias otras victorias legales de Trump, incluyendo indemnizaciones que cobró de gigantes de los medios y la tecnología como ABC News, Paramount y Meta. ABC llegó a un acuerdo en una demanda por difamación, mientras que Paramount accedió a pagarle por la edición de una entrevista en el programa de CBS News 60 Minutes. Meta llegó a un acuerdo en una demanda que él presentó por la suspensión de sus cuentas de Facebook e Instagram tras los disturbios del 6 de enero de 2021 en el Capitolio.

    La declaración también recoge las ganancias de las inversiones de Trump en los mercados financieros. Aunque estas cifras varían mucho, lo que hace difícil identificar tendencias significativas o cantidades concretas, sugieren que Trump sigue enriqueciéndose como presidente.

    Según la declaración, a finales del año pasado tenía activos de inversión por valor de al menos 857 millones de dólares, frente a un valor mínimo declarado de 236 millones de dólares el año anterior.

    Zolan Kanno-Youngs colaboró con reportería.

    Ben Protess es un periodista de investigación del Times y cubre al presidente Donald Trump.

    Andrea Fuller es periodista de datos del Times y usa el análisis de datos para entender temas complejos.

    Eric Lipton es un periodista de investigación que profundiza en una amplia gama de temas, desde el gasto del Pentágono hasta los productos químicos tóxicos.

    David Yaffe-Bellany escribe sobre la industria de criptomonedas para el Times desde Nueva York. Puede ser contactado en davidyb@nytimes.com.

    Zolan Kanno-Youngs colaboró con reportería.

  • Un grupo de venezolanos fueron deportados a su país desde EE. UU. El mismo día, ocurrieron los terremotos

    Un grupo de venezolanos fueron deportados a su país desde EE. UU. El mismo día, ocurrieron los terremotos

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    El gobierno venezolano no dijo cuántas personas deportadas estaban en un centro en lo alto de una colina en La Guaira, el estado más afectado, ni cuántos murieron.

    El avión que transportaba a 146 venezolanos deportados de Estados Unidos llegó al principal aeropuerto de Venezuela el miércoles pasado, apenas ocho horas antes de que la tierra empezara a temblar violentamente.

    Las autoridades venezolanas dieron la bienvenida a los deportados –120 hombres, 19 mujeres y 7 niños– y grabaron videos con cuidadosas puestas en escena para celebrar su llegada tras pasar semanas en centros de detención estadounidenses.

    A la mayoría, si no a todos, los llevaron luego lejos de las cámaras a un centro de retención estatal, donde se acomodaron en literas y les dijeron que los dejarían en libertad al día siguiente, tras tramitar sus expedientes, según contaron dos deportados a The New York Times.

    Pero, cuando el sol comenzaba a ponerse, el edificio empezó a temblar, y lo que se suponía que iba a ser un regreso a casa agridulce se convirtió en una de las innumerables tragedias devastadoras provocadas por los terremotos consecutivos que asolaron Venezuela la semana pasada.

    Dentro, los deportados gritaban y se apresuraban a escapar mientras las paredes y los techos se derrumbaban a su alrededor, sepultando a la mayoría bajo una enorme montaña de escombros, según contaron dos sobrevivientes al Times.

    Ninoska Gutiérrez Rodríguez, de 45 años, dijo que salió corriendo de la habitación donde la habían alojado con otras mujeres en la primera planta y se abalanzó por un pasillo, mientras otros deportados desesperados por huir la empujaban y tiraban de ella, cuando una pared le aplastó las piernas.

    Quedó atrapada cerca de dos hombres inconscientes, golpeados en la cabeza por unas vigas metálicas. Gritó durante unos 45 minutos –“¡Auxilio!”– hasta que logró salir por sí sola de entre los escombros.

    Fuera del edificio derruido, los funcionarios del gobierno subieron a seis sobrevivientes a una furgoneta. Gutiérrez Rodríguez dijo que se topó con otros cuatro deportados, cubiertos de polvo y desorientados, que tropezaban en la oscuridad.

    Eran algunos de los pocos que lograron salir con vida.

    Gutiérrez Rodríguez, a quien las autoridades de inmigración estadounidenses habían detenido en Miami tras pasar casi dos años en Estados Unidos, dijo que lo que pasó era terrible, pues todos estaban ansiosos por volver a su país para ser libres de nuevo.

    Mientras los equipos de rescate siguen recuperando cuerpos por toda Venezuela –las autoridades elevaron el número de muertos a más de 1900 el martes–, el destino de los venezolanos deportados por el gobierno de Donald Trump el mismo día en que se produjo el terremoto ha sumido a sus familiares en una angustiosa búsqueda de respuestas.

    El gobierno venezolano no dijo cuántos deportados había en el edificio, situado en lo alto de una colina en La Guaira, el estado más afectado, ni cuántos murieron. El gobierno no respondió a las peticiones de comentarios, y las familias de los deportados dijeron que les ha proporcionado muy poca información y ha restringido el acceso a las instalaciones.

    Los testimonios de las familias, compartidos en entrevistas con el Times, sugieren que muchos de los deportados podrían haber fallecido, y que sus cuerpos ya han sido recuperados o siguen atrapados entre los escombros. Solo han salido a la luz unos pocos testimonios de sobrevivientes.

    “Nadie quiere perder un familiar y si está muerto, por lo menos que nos digan dónde está su cuerpo para poderle dar cristiana sepultura como él se merece”, dijo Glina Audivet, de 42 años, cuyo hermano, Ángel Romero, de 31, seguía desaparecido. “Mi hermano no era un delincuente. Se fue a Estados Unidos buscando un mejor futuro, porque lastimosamente en Venezuela no lo hay”.

    Abandonadas a su suerte, las familias han viajado desde todos los rincones de Venezuela hasta La Guaira para exigir respuestas a los responsables del gobierno. Han recurrido a súplicas desesperadas en las redes sociales, en las que comparten fotos de sus seres queridos desaparecidos. Y se han organizado a través de un grupo de WhatsApp llamado “Vuelo 164”, el número de vuelo anunciado por las autoridades venezolanas.

    Sus búsquedas a menudo se han convertido en días de angustia mientras revisan cuerpos en estado de descomposición en morgues y hospitales, en busca de las pulseras de identificación que se les pusieron a los deportados cuando aterrizaron en Caracas, la capital del país.

    Anyela Escandela Reyes dijo que le había comprado ropa nueva a su hijo, Arturo Alejandro Morales Escandela, de 24 años, y que había organizado una fiesta sorpresa, llena de globos y fotos suyas, para darle la bienvenida a casa después de que lo detuvieran mientras conducía en Texas.

    Su regreso a casa también coincidió con su cumpleaños número 25.

    Él la llamó desde el centro de detención el miércoles por la tarde, dijo Reyes, y le pidió la dirección de la vivienda de su abuela, donde se suponía que las autoridades venezolanas iban a dejarlo. Pero unas horas más tarde, el suelo empezó a temblar y nunca más supo nada de él.

    Sus familiares emprendieron un viaje de más de 10 horas en coche hasta La Guaira, y fueron de un hospital a otro durante tres días hasta que encontraron sus restos. Pudieron identificarlo por un tatuaje que tenía en el brazo. La familia lo enterró unas horas más tarde en un funeral apresurado porque su cuerpo estaba en un grado avanzado de descomposición.

    “Lo esperaba con un abrazo de bienvenida”, dijo Escandela Reyes, entre sollozos. “No de despedida”.

    Su hijo y otros deportados habían viajado en uno de los tres vuelos semanales de deportación que han devuelto a decenas de miles de venezolanos a su país como parte de la campaña del gobierno de Trump para deportar migrantes. Muchos viajaron al norte en los últimos años, arriesgando la vida en un viaje peligroso mientras millones de venezolanos huían del colapso económico y del régimen autoritario del país.

    El Departamento de Seguridad Nacional no respondió a las peticiones de comentarios sobre si se suspenderían las deportaciones a raíz de los terremotos, que dañaron el aeropuerto internacional a las afueras de Caracas. Pero no ha habido vuelos de deportación a Venezuela desde el miércoles pasado, según los rastreadores de vuelos en línea.

    Las instalaciones donde estaban recluidos los deportados –un refugio de cemento de cuatro plantas con techo de ladrillo– estaban gestionadas por los servicios de inteligencia de Venezuela, conocidos como SEBIN, un brazo del régimen represivo del país. Este organismo tiene un largo historial de represión política y violaciones de los derechos humanos, desde torturas hasta detenciones arbitrarias.

    Al menos un sobreviviente contó al Times que el SEBIN lo había amenazado para que guardara silencio sobre lo que había pasado en las instalaciones.

    El sobreviviente, José, de 33 años, que pidió que solo se le identificara por su nombre de pila por miedo a represalias, dijo que estaba acostado en una litera en el segundo piso cuando se produjo el terremoto, lo que obligó a decenas de deportados a huir y provocó un embotellamiento.

    “Éramos como 20 amontonados y salimos unos 12”, dijo José, describiendo cómo se abrieron paso hacia un hueco entre los escombros por donde veía pasar la luz del exterior. “Nosotros mismos los deportados estábamos ayudando a nuestros compañeros”.

    Dijo que varios agentes del SEBIN y dos bomberos llegaron al edificio, pero hicieron muy poco por buscar sobrevivientes. Al menos algunos agentes del SEBIN y trabajadores del centro también murieron durante el derrumbe del edificio, según dijeron dos sobrevivientes.

    José dijo que finalmente lo trasladaron a una base del SEBIN cerca del aeropuerto, donde también llegaron las mujeres y los niños que habían sobrevivido.

    Los familiares de los deportados desaparecidos también acusaron al gobierno venezolano de no dar prioridad a la búsqueda de sobrevivientes y de ofrecer muy poca información: el gobierno facilitó números de teléfono a los que las familias podían llamar, pero las líneas parecían no estar en funcionamiento.

    Daniely Pastora Hurtado Suárez, de 32 años, dijo que fue una de las primeras familiares en llegar al centro el miércoles por la noche, en busca de su esposo, Eduardo José Ozal Mujica, de 32 años, que había vivido en Colorado y fue detenido por las autoridades estadounidenses mientras repartía comida.

    Volvió día tras día y vio cómo los agentes del SEBIN acabaron acordonando el centro a medida que más familias se reunían allí. Tanto ella como otros familiares dijeron que apenas vieron actividades de rescate en las instalaciones, a pesar de que las familias pedían a gritos que los dejaran entrar para buscar por su cuenta.

    Al final, el domingo encontró el cuerpo de su esposo en una morgue improvisada en La Guaira, donde se respiraba un hedor insoportable a muerte. Los cuerpos estaban tan destrozados, contó, que casi se llevó a casa el cadáver equivocado.

    Pastora Hurtado dijo que se sentía muy culpable: ella había convencido a su esposo de emigrar a Estados Unidos hace tres años, para que pudiera encontrar un trabajo estable y enviar dinero para darle un futuro mejor a su hijo de 8 años, Fernando José.

    “Mi esposo en ningún momento se quería ir”, dijo entre lágrimas en una entrevista telefónica. “No sabes lo feliz que estaba cuando le dijeron que por fin se venía a Venezuela”.

    Algunos sobrevivientes sufrieron heridas graves.

    Marlene Lozano, de 74 años, dijo que a su nieto, Anderson Daniel Salcedo Lozano, de 22 años, lo sacaron de entre los escombros tras 26 horas. Un video del rescate que compartió con el Times muestra a tres hombres sacándolo por los brazos de un agujero entre las ruinas, en estado de shock y cubierto de escombros.

    Los médicos tuvieron que amputarle las piernas en el hospital de Caracas, donde sigue intubado, dijo.

    “Esperamos que, cuando vuelva a la realidad, no sea fuerte para él ver que no tiene piernas”, dijo Lozano en una entrevista telefónica.

    El lunes, dos equipos de rescate internacionales llegaron al lugar con perros de rescate, dijeron las familias. Determinaron que no había señales de vida bajo los escombros, y pronto empezaron a llegar excavadoras. Al día siguiente, seis familiares se quedaron esperando fuera del recinto, con la esperanza de recuperar un cuerpo.

    Isayen Herrera colaboró con reportería desde La Guaira.

    Isayen Herrera colaboró con reportería desde La Guaira.

  • “Está hecho para los goles”: por qué este balón del Mundial está causando problemas a los porteros

    “Está hecho para los goles”: por qué este balón del Mundial está causando problemas a los porteros

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    En esta Copa del Mundo los porteros han protagonizado actuaciones heroicas en repetidas ocasiones.

    España no logró superar a Vozinha, el guardameta titular de Cabo Verde, durante el debut de su selección en el torneo.

    El portero de Curazao, Eloy Room, igualó el récord de 15 paradas en un partido, ayudando a su equipo a sumar el primer punto de su historia en un Mundial.

    El iraní Alireza Beiranvand realizó una serie de intervenciones magníficas para contener a Bélgica en un empate sin goles.

    Sin embargo, también se han visto varios casos de porteros internacionales sorprendidos de una manera cada vez más habitual.

    Jordan Pickford (Inglaterra) y Edouard Mendy (Senegal) son algunos de los nombres más conocidos que lograron tocar el balón, pero no pudieron evitar que terminara en el fondo de la red.

    El argelino Luca Zidane ya ha encajado goles de esta forma en dos ocasiones distintas: contra Argentina y contra Jordania.

    En la tanda de penaltis que definió el partido de Países Bajos 1(2)-1(3) Marruecos el lunes en dieciseisavos de final, el portero neerlandés Bart Verbruggen estuvo a punto de contener uno de los cobros, pero el balón se le resbaló por debajo del cuerpo y terminó convirtiendo un autogol con su pierna derecha.

    Y el portero iraquí Ahmed Basil tampoco pudo detener un disparo lejano de Kylian Mbappé, a pesar de llegar a tocar el balón; esto llevó a Joe Hart —analista de BBC Sport y exportero de Inglaterra— a plantear una explicación.

    “Estoy viendo este tipo de gol demasiadas veces en un Mundial como para no pensar que hay algo extraño con ese balón”, afirmó.

    ¿Podría el Trionda marcar realmente una diferencia tan grande?

    “Construyen balones para marcar goles”

    El portero de Irak, Ahmed Basil, observa cómo el disparo del delantero francés Kylian Mbappé entra en la portería durante el partido de la fase de grupos del Mundial disputado en Filadelfia el 22 de junio de 2026.

    Getty Images
    El Trionda es el balón oficial de la Copa del Mundo de 2026.

    Kasper Schmeichel opina lo mismo.

    El exportero danés no se arriesgó y se familiarizó con el balón Adidas mucho antes de que comenzara el torneo.

    Schmeichel entrenó con el Trionda tras su lanzamiento en octubre de 2025, pero su equipo acabó perdiendo la ronda clasificatoria contra la República Checa.

    Ahora retirado, Schmeichel está en una posición privilegiada para explicar lo que él llama la “gran diferencia entre los balones”.

    “Lo interesante de este es que está construido con cuatro paneles”, declaró al pódcast BBC Football Daily. “No tiene costuras; está todo unido”.

    “Si a eso le sumamos las diferentes condiciones climáticas y la densidad del aire, hay menos resistencia al aire, lo que significa que el balón gira menos, pero también significa que lo encuentro una fracción de segundo más rápido, y creo que ya lo estamos notando”, señaló.

    “Hay un par de goles en los que se ve a los porteros muy cerca del balón: Pickford, con el primer gol de Croacia, y también Luca Zidane contra Messi e incluso Édouard Mendy contra Mbappé”, añadió.

    “Lo que pasa con este balón es que queremos ver goles, así que lo construyen para marcar”.

    Sin duda, ya se han marcado muchos goles.

    Hasta el 25 de junio, se había marcado el doble de goles desde fuera del área (20) que en toda la fase de grupos de 2022.

    Según Opta, el número de errores que derivan en gol también va en aumento.

    Se han registrado más que en la fase de grupos de cualquiera de los últimos siete mundiales, si bien tras la ampliación del torneo se están jugando también más partidos.

    “¿Cuántas veces en la máxima categoría ves al portero tocar el balón y que éste entre en la portería?”, comentó Hart.

    “Muy rara vez, porque son lo suficientemente buenos como para que, una vez que logran tocar el balón, lo manden fuera”, apuntó el exportero de Inglaterra.

    “En este torneo, he notado que los porteros tocan el balón por encima de la altura de sus hombros y simplemente no pueden detenerlo, así que algo está pasando”.

    “La portería es un juego de márgenes”

    Adidas pasó alrededor de tres años y medio desarrollando el balón y realizó unas 300 pruebas de laboratorio.

    Los diseñadores incluso lo probaron en siete de las 16 ciudades anfitrionas de la Copa del Mundo para asegurarse de que funcionara en todo tipo de condiciones.

    Tras su lanzamiento, Adidas enfatizó que la elaboración de cuatro paneles – la menor cantidad jamás realizada para un balón del Mundial- fue diseñada con “costuras intencionalmente profundas” y “líneas grabadas estratégicamente ubicadas junto a íconos de países en relieve”.

    “Crea una superficie de la pelota que produce una estabilidad óptima en vuelo al garantizar que haya una resistencia suficiente y distribuida uniformemente mientras viaja por el aire”, dijo Adidas.

    “Los íconos en relieve también brindan el beneficio adicional de rendimiento de un mayor agarre del balón en el regate o al golpear el balón en condiciones mojadas o húmedas”.

    Algunos claramente se han adaptado más rápido que otros, pero Hart resalta cómo varios porteros han tenido problemas con su sincronización y la trayectoria del balón cuando no es un disparo con efecto.

    Schmeichel, igualmente, cree que “la velocidad es lo importante en este caso”.

    “No se tambalea tanto, pero la velocidad con la que lo golpean es ligeramente diferente”, dijo el exportero del Leicester City y del Celtic.

    “Es marginal, pero suficiente. Guardar la portería es un juego de márgenes”.

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    BBC

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  • Muere Victor Willis, el policía (y marinero) de la emblemática banda de música disco Village People

    Muere Victor Willis, el policía (y marinero) de la emblemática banda de música disco Village People

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    Victor Willis, líder del grupo de música disco de los años 70 Village People, murió a los 74 años, según anunció la página oficial de la banda en redes sociales.

    El músico, nacido en Texas, fue el vocalista principal y coautor de los mayores éxitos del grupo, entre ellos “YMCA”, “Go West” e “In the Navy”.

    La banda alcanzó el estrellato internacional en los años 70, interpretando sus temas con músicos que representaban los arquetipos de la masculinidad; Willis representaba alternativamente los papeles de policía y el marinero.

    Abandonó el grupo en 1980 y pasó años librando una batalla legal por los derechos de autor de las canciones que había compuesto. Sin embargo, se reincorporó en 2017 e interpretó “YMCA” en el acto político previo a la investidura del presidente estadounidense Donald Trump en enero de 2025.

    Trump le rindió homenaje escribiendo en su red Truth Social: “Los queríamos a ellos y a su gran y edificante canción”.

    “Pensaremos en Victor cada vez que suene ‘YMCA’, como hoy, y a lo largo de toda esta semana de celebraciones del 4 de julio. Mis condolencias a su maravillosa familia y a su grupo”, añadió.

    Victor Willis

    Getty Images
    Willis regresó a la banda después de años de desencuentro y litigios legales.

    La muerte del intérprete se anunció en la página oficial de Facebook de la banda.

    “Anunciamos con profunda tristeza la muerte de Victor Willis, vocalista principal de Village People”, indicó el breve comunicado.

    “Victor falleció el lunes 30 de junio de 2026 a causa de una enfermedad breve pero agresiva. Se solicita privacidad”.

    Su esposa, Karen Huff-Willis, publicó un comunicado similar en la propia página de Facebook del músico.

    De la Iglesia al éxito masivo

    Willis creció en San Francisco cantando música góspel en la iglesia de su padre, un pastor bautista, antes de orientarse hacia el jazz y el soul.

    La banda de su escuela, The Ballads, actuó como telonera de The Temptations, y Willis participó en sesiones musicales junto a Dizzy Gillespie, entre otros.

    Tras finalizar sus estudios, consiguió un papel en la producción de Las Vegas del musical Hair, lo que posteriormente le abrió las puertas a participar en las producciones de Broadway de Two Gentlemen of Verona y The Wiz.

    Fue durante esta última obra cuando conoció a su primera esposa, Phylicia Rashad, quien más tarde alcanzaría la fama en The Cosby Show. Willis colaboró ​​después con ella en la composición y grabación del álbum de música disco Josephine Disco.

    En 1977 conoció al productor francés Jacques Morali, quien lo contrató para grabar los coros de una nueva serie de canciones disco que había compuesto.

    La maqueta de cuatro temas, titulada The Village People, permitió al grupo conseguir un contrato discográfico, y Morali propuso a Willis convertirse en el vocalista principal.

    “Tuve un sueño en el que tú eras la voz principal de mi álbum y este se convertía en un éxito enorme”, le dijo.

    Trump en una interpretación en vivo de Village People

    Getty Images
    Trump en una interpretación en vivo de Village People.

    El grupo lanzó posteriormente los álbumes Cruisin’ (1978), que incluía “YMCA”, y Macho Man (también de 1978), que contenía el tema homónimo y “Key West”.

    Tras publicar un álbum en vivo, Live and Sleazy, lanzaron Go West (1979); la canción que daba título al disco se convirtió en un himno gay y fue versionada más tarde por los Pet Shop Boys. El álbum también incluía temas como “In the Navy” y “I Wanna Shake Your Hand”.

    La revista Billboard describió la música de la banda como poseedora de “algunos de los ritmos más irresistibles del género pop-disco actual”. Por su parte, The New York Times destacó a Willis por su voz “áspera y sudorosa”.

    Sin embargo, abandonó el grupo en 1979 durante la preproducción de la película de Village People Can’t Stop the Music. Resultó ser una decisión acertada: el filme fue un desastroso fracaso financiero que acabó provocando la disolución de la banda.

    A pesar de ello, a Willis le resultó difícil desvincularse de la imagen exagerada y teatral del grupo, y lograr que se le tomara en serio como solista. Su álbum en solitario de 1979, Solo Man, permaneció en las sombras durante tres décadas antes de ver finalmente la luz en 2015.

    Aquella situación llevó al músico a tocar fondo.

    Problemas con las drogas y recuperación

    “Me deprimí mucho con el paso de los años y decidí desaparecer del mapa. Así que me metí en las drogas”, declaró al San Diego Union-Tribune en 2015.

    “Pasé los años 80 y 90… bueno, consumiendo drogas, porque estaba decepcionado con cómo iban las cosas y frustrado; me rendí por un tiempo y decidí que no quería formar parte de nada”.

    “Me habían arrebatado tanto que simplemente recurrí a las drogas”.

    Tras recibir un tratamiento obligatorio por abuso de sustancias y completar tres años de libertad condicional, comenzó a enderezar su vida en 2006.

    Por esa misma época conoció a su segunda esposa, una abogada que le ayudó a luchar en el caso de derechos de autor contra las empresas que controlaban los éxitos de Village People: Can’t Stop Productions y Scorpio Music.

    En 2015, un jurado federal dictaminó que le correspondía el 50% de la propiedad de 13 canciones del grupo en Estados Unidos, incluida “YMCA”.

    Esta resolución le abrió el camino para regresar al grupo en 2017.

    Village People

    Getty Images
    Village People se convirtió en un emblema de la música disco.

    Para entonces, el presidente Trump había adoptado “YMCA” como canción insignia en sus mitines políticos, pero a Willis no le hacía gracia y afirmó que el grupo le había pedido que no la utilizara.

    “No apoyo a Trump, nunca he apoyado a Trump, ni tampoco lo ha hecho Village People”, declaró a la BBC en 2020. “Incluso le hemos pedido, básicamente, que deje de poner nuestra música en sus actos.

    “Pero debido a las leyes de derechos de autor en Estados Unidos… él puede reproducir nuestra música cuando quiera y donde quiera, ya que no la está utilizando de manera indebida; así que no nos oponemos a ello”.

    El año pasado, Willis sorprendió a muchos seguidores al aceptar participar en la segunda investidura del político.

    “Sabemos que esto no será del agrado de algunos de ustedes; sin embargo, creemos que la música debe interpretarse al margen de la política”, escribió en Facebook.

    “Nuestra canción “YMCA’ es un himno mundial que, esperamos, ayude a unir al país tras una campaña tumultuosa y divisiva en la que perdió nuestro candidato preferido”.

    En su homenaje del miércoles, el presidente describió a Willis como “un tipo estupendo y alegre”, afirmando que “estuvo ahí para nosotros desde el principio” y que “le encantaba que usara la canción de su grupo, ‘YMCA’, en mis mitines”.

    Trump añadió: “Se echará mucho de menos a Victor Willis. ¡¡¡Que Dios lo bendiga!!!”.

    En los últimos años, Willis también amenazó con demandar a medios de comunicación que describían el tema como un himno gay.

    “Como he dicho muchas veces en el pasado, se trata de una suposición falsa basada en el hecho de que mi compañero compositor era gay, que algunos (no todos) los miembros de Village People eran gays y que el primer álbum de Village People trataba totalmente sobre la vida gay”, declaró.

    Por el contrario, Willis sostenía que la letra de la canción se inspiraba en lo que observaba en las sedes de YMCA (Young Men’s Christian Association, o Asociación Cristiana de Jóvenes) en “zonas urbanas de San Francisco”, donde los jóvenes participaban en actividades como “natación, baloncesto y atletismo”, además de encontrar “comida y alojamiento baratos”.

    “Esa fue mi interpretación”, dijo a la BBC en 2019. “Yo no sabía nada sobre el estilo de vida de otras personas que acudían allí”.

    “Para mí, ‘YMCA’ trataba sobre lo que dice la última frase: ‘Pueden ayudarte a retomar el rumbo’. Uno podría alojarse en el Ritz-Carlton, en el Hilton o en hoteles caros, pero si no se dispone de ese dinero, tal vez haya que recurrir a la YMCA”.

    Más allá de sus orígenes, “YMCA” sigue siendo el mayor éxito de Willis: alcanzó el número uno en 17 países tras su lanzamiento en octubre de 1978 y dio lugar a una coreografía que se ha convertido en un clásico de las fiestas de boda en todo el mundo.

    En 2020, la canción fue preservada para la posteridad por el Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso de EE.UU. por su importancia cultural, histórica o estética, e ingresó en el Salón de la Fama de los Grammy.

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    BBC

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