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  • Venezuela busca sobrevivientes, y un milagro, tras un devastador doblete sísmico

    Venezuela busca sobrevivientes, y un milagro, tras un devastador doblete sísmico

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    Dos terremotos en rápida sucesión han llevado al país latinoamericano al límite de su resistencia.

    El jueves, los equipos de rescate y los vecinos desesperados excavaban en busca de supervivientes entre los escombros de grandes edificios de apartamentos y casas destruidas, luego de que dos poderosos terremotos que ocurrieron consecutivamente en cuestión de segundos sacudieran Venezuela, un país que ya se tambalea tras décadas de agitación económica y política.

    El gobierno venezolano informó que al menos 188 personas habían muerto y más de 1500 habían resultado heridas a causa de los dos sismos. El primero, de magnitud 7,2, sacudió el oeste de la capital, Caracas, el miércoles poco después de las 6:00 p. m. Le siguió otro, mucho más fuerte, de magnitud 7,5, apenas 39 segundos después.

    Esta infrecuente sucesión de sismos, conocida como “doblete”, fue uno de los fenómenos tectónicos más potentes que ha sufrido Venezuela en el último siglo, y era casi seguro que el número de muertos aumentara a medida que los equipos de rescate empezaran a llegar a las zonas más afectadas y a los pueblos remotos situados en las laderas.

    La Guaira, una ciudad portuaria al norte de Caracas, parecía haber recibido uno de los golpes más duros. Edificios enteros se habían derrumbado por completo. De algunos apartamentos solo quedaban las paredes, lo que les daba un aspecto esquelético.

    Cuando Yorliana Colmenares se acercó a un edificio que había quedado reducido a escombros, oyó unos golpes el jueves por la mañana.

    Ella creía que su novio estaba atrapado adentro. Pero aún no habían llegado ni equipos de rescate, ni bomberos, ni personal médico, así que los vecinos estaban excavando por su cuenta entre muros derruidos, alambre enredado y polvo.

    “Han sacado muchas personas muertas”, dijo Colmenares. “Heridas, niños, animales”.

    Frente a otro edificio, una pareja buscaba a su hijo de 8 años. El niño jugaba al baloncesto cuando se produjeron los terremotos y no lo habían vuelto a ver desde entonces.

    El desastre se produjo en un momento crítico para Venezuela.

    Hace menos de seis meses, fuerzas estadounidenses capturaron al líder autócrata del país, Nicolás Maduro, y lo llevaron a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico. La destitución de Maduro transformó a Venezuela de adversario de Estados Unidos en lo que es, en la práctica, un estado satélite encabezado por su exvicepresidenta, Delcy Rodríguez. Ella ha contado con el respaldo del gobierno de Donald Trump y se ha enfrentado al descontento popular.

    Desde que arrestó a Maduro, el gobierno de Trump ha exigido que Venezuela abra su sector petrolero a empresas extranjeras (sobre todo a las de Estados Unidos), colabore con los servicios de seguridad e inteligencia estadounidenses, rompa relaciones con los adversarios de ese país y libere a los presos políticos.

    Los terremotos y el largo camino hacia la reconstrucción que queda por delante pondrán a prueba hasta qué punto el gobierno de Trump está ahora dispuesto a apoyar a Venezuela mientras sigue convirtiendo el país en un protectorado económico.

    Rodríguez dijo en un discurso televisado el miércoles por la noche que los terremotos habían causado daños generalizados, sobre todo en Caracas y La Guaira. Indicó que se habían producido cortes de electricidad tanto en Caracas como en La Guaira, aunque la red eléctrica seguía funcionando en el resto del país.

    “Hay decenas de edificios colapsados y estamos en este momento en labores muy arduas de rescate”, dijo Rodríguez. Lo calificó de “una verdadera tragedia”.

    El Servicio Geológico de Estados Unidos dijo que muchas personas de la región afectada por el terremoto viven en estructuras vulnerables construidas con ladrillo y adobe. Ya existían debilidades similares en 1967, cuando un terremoto en Caracas se cobró la vida de cientos de personas y las autoridades atribuyeron las muertes a construcciones defectuosas.

    Venezuela se encuentra en el borde de la placa tectónica sudamericana, donde colinda con la placa del Caribe, y los terremotos suelen producirse en esos límites o cerca de ellos. Pero el terremoto de magnitud 7,5 del miércoles fue el más fuerte que ha sacudido el país desde el 29 de octubre de 1900, cuando se registró un terremoto de magnitud 7,7 cerca de la costa venezolana.

    Los vecinos describieron la conmoción y la confusión que se vivieron cuando las violentas sacudidas derrumbaron casas, hicieron temblar las ventanas y dejaron sin electricidad a amplias zonas.

    “Me sentí lo más aterrada que me he sentido en toda mi vida”, dijo Luisa Martínez, de 68 años, que vive en Valencia, la tercera ciudad más grande de Venezuela, a unos 160 kilómetros al oeste de Caracas. “El ruido, las ventanas abriéndose y cerrándose, y todo crujiendo como nunca, fue de horror. Mi esposo, mi hijo y yo nos abrazamos y yo me puse a rezar, a clamar a Dios que nos salvara”.

    Las autoridades cortaron el suministro de gas en las zonas afectadas y el servicio de agua se interrumpió en algunas partes de Caracas y en varios estados del norte, entre ellos Miranda, Falcón, Yaracuy, Zulia y La Guaira, dijo Rodríguez.

    Se suspendieron los servicios de metro y ferrocarril, y el aeropuerto internacional Simón Bolívar, que sirve a la capital, se cerró tras sufrir graves daños. Rodríguez dijo que los colegios permanecerían cerrados el resto de la semana.

    En la madrugada del jueves, no había luz en algunas zonas de Caracas, sobre todo en el oeste de la ciudad, y las calles estaban inundadas por la rotura de las tuberías de agua.

    En La Guaira, se habían derrumbado más de 100 edificios, según la principal agencia humanitaria de las Naciones Unidas. Los residentes de la zona dijeron que necesitaban maquinaria pesada para retirar los escombros y expresaron su frustración ante la llegada de únicamente trabajadores de rescate civiles con cascos muy endebles.

    “¡Aquí vivía mi hermana!”, gritó una mujer que estaba junto a un apartamento dañado mientras ciudadanos de a pie retiraban los escombros. “¡No hay nadie aquí! ¡Esto es el olvido del gobierno!”.

    Angie Reyes dijo que estaba desesperada por encontrar a un compañero de trabajo, Daniel Vivas, de 43 años, que vivía en un apartamento en el sexto piso de un edificio en La Guaira. Dijo que temía que nadie llegara a él a tiempo para rescatarlo.

    Hasta que llegue la comunidad internacional, dijo, estaban atrapados.

    La Guaira no es ajena a los desastres. En 1999, los deslizamientos de tierra que se produjeron allí causaron al menos 15.000 muertes. Ocurrieron apenas unos meses después de que un nuevo y polarizador gobierno asumiera el poder, y se convirtió en la primera gran crisis para el presidente Hugo Chávez, el predecesor de Maduro.

    En su discurso televisado del miércoles por la noche, Rodríguez apareció junto al ministro del interior, Diosdado Cabello, a quien el gobierno de Trump acusó de “narco-terrorismo” en la misma acusación formal en la que imputó a Maduro.

    “Les pido que actuemos en unión nacional, con calma, y que sepamos que unidos vamos a superar esta tragedia”, dijo.

    El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo el jueves que había hablado con Rodríguez y que Estados Unidos estaba enviando equipos de búsqueda y rescate desde el condado de Fairfax, Virginia y de Los Ángeles. En declaraciones a los periodistas durante su viaje a Baréin, Rubio dijo que otros equipos seguirían, y que Estados Unidos también estaba proporcionando a Venezuela imágenes aéreas de las zonas más afectadas.

    Dijo que el Departamento de Defensa coordinaría los vuelos de ayuda debido a los daños sufridos por el aeropuerto principal de Caracas.

    “Pase lo que pase, Estados Unidos siempre ha respondido ante las crisis humanitarias, sobre todo en nuestro propio hemisferio”, dijo Rubio. “En eso estamos enfocados ahora”.

    En una publicación en redes sociales el miércoles por la noche, Trump escribió que había instruido a las agencias federales a que se prepararan “para actuar con rapidez”, y afirmó que “estaremos ahí para nuestros nuevos y grandes amigos”.

    Muchos otros países también prometieron ayudar, entre ellos China e India, así como naciones latinoamericanas como Chile, Argentina, Colombia, Panamá, Brasil y El Salvador.

    Venezuela es rica en petróleo, pero sigue intentando salir de una depresión que dura ya una década y que ha arrasado con la mayor parte de su producción económica y llevó a millones de personas a abandonar el país. Sus servicios de rescate se han visto mermados, la infraestructuras ha sido abandonada al deterioro y la inflación ha alcanzado máximos históricos.

    Es probable que esos problemas agraven aún más los retos de la recuperación.

    El jueves, los trabajadores utilizaron maquinaria pesada para retirar grandes trozos de escombros de un edificio de seis pisos derrumbado en el barrio de El Paraíso, en Caracas, con la esperanza de encontrar a siete residentes reportados como desaparecidos.

    Vladimir Navas estaba allí cerca, buscando a sus suegros, Freddy Carrero, de 86 años, y Eliana Hernández, de 82. Creía que estaban en casa viendo un partido del Mundial cuando se produjeron los temblores.

    “No hay más posibilidades que hayan salido”, dijo Navas. “No se oye nada. Estamos a nivel de milagro. Si alguien vive allí, es un milagro”.

    Frances Robles, Sheyla Urdaneta, Genevieve Glatsky, Tibisay Romero, Fabiola Ferrero, Robin George Andrews, Amy Graff, Judson Jones, Leo Sands, Edward Wong y John Yoon colaboraron con la reportería.

    Anatoly Kurmanaev cubre la actualidad de Venezuela y su gobierno interino.

    Julie Turkewitz es la jefa de la corresponsalía del Times en los Andes, con sede en Bogotá, y cubre Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Perú.

    Michael Levenson cubre noticias de última hora para el Times desde Nueva York.

    Frances Robles, Sheyla Urdaneta, Genevieve Glatsky, Tibisay Romero, Fabiola Ferrero, Robin George Andrews, Amy Graff, Judson Jones, Leo Sands, Edward Wong y John Yoon colaboraron con la reportería.

  • La Corte Suprema da más poder a Trump en su cruzada contra la migración

    La Corte Suprema da más poder a Trump en su cruzada contra la migración

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    Una mayoría de magistrados concedieron al presidente la facultad de revocar protecciones contra la deportación y negar el acceso a los migrantes en la frontera sur de EE. UU.

    En un par de decisiones muy divididas emitidas el jueves, la Corte Suprema de Estados Unidos dio luz verde a la agresiva campaña del presidente Donald Trump contra la inmigración, permitiendo al gobierno expulsar del país a cientos de miles de migrantes y rechazar a otros en la frontera sur.

    En conjunto, la mayoría conservadora de la corte mostró su deferencia hacia la capacidad del presidente para establecer la política migratoria del país, mientras los magistrados se preparan para emitir en los próximos días más sentencias que determinarán cuánto poder se le concederá a Trump en el marco de una agenda que busca traspasar los límites.

    En una sentencia dictada el jueves, los magistrados autorizaron al gobierno de Trump a poner fin a las protecciones humanitarias que han permitido a personas procedentes de Haití y Siria vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos durante más de una década.

    Trump lleva mucho tiempo presionando para poner fin al programa, conocido como “Estatus de Protección Temporal” (TPS, por su sigla en inglés), como parte de sus esfuerzos por restringir la inmigración. El programa fue creado por el Congreso con apoyo bipartidista en 1990 para proporcionar un estatus legal temporal a personas cuyos países de origen se consideraban inseguros debido a guerras, desastres naturales u otras crisis.

    La decisión de la corte, que fue de 6 votos contra 3 y estuvo dividida según líneas ideológicas, allana el camino para la posible deportación de 350.000 personas haitianas y 6100 sirias, y es probable que tenga repercusiones para los titulares del TPS procedentes de aproximadamente una docena de países más.

    La capacidad del gobierno para expulsar rápidamente a personas que anteriormente gozaban de protección dependerá de si ya tienen órdenes de deportación pendientes. En muchos casos, los beneficiarios del TPS no han recibido dichas órdenes, lo que permitirá impugnar su expulsión ante un juez de inmigración.

    En otra sentencia, también aprobada por 6 votos contra 3 –con los jueces liberales en disidencia– el tribunal dictaminó que el gobierno de Trump podía rechazar a los migrantes que solicitaban asilo en la frontera entre Estados Unidos y México, impidiéndoles físicamente cruzar a territorio estadounidense mientras buscaban protección frente a la persecución.

    El gobierno había solicitado al tribunal que le permitiera reactivar la política, aplicada por primera vez en 2016. En virtud de la denominada “política de devolución”, el gobierno había impedido que los solicitantes de asilo pisaran suelo estadounidense, donde la ley federal les habría dado derecho a solicitar asilo y recibir protección.

    Los dictámenes se anunciaron en los últimos días del período de sesiones de la Corte Suprema, que comenzó en octubre. Se espera que el lunes los magistrados anuncien otra serie de resoluciones, y el presidente se ha estado preparando para una probable derrota cuando la corte se pronuncie sobre la legalidad de su iniciativa para poner fin a la garantía de la ciudadanía por derecho de nacimiento para los bebés nacidos en Estados Unidos de padres inmigrantes ilegales.

    Los defensores de los inmigrantes denunciaron las sentencias del jueves como desviaciones importantes de la larga tradición del país de ofrecer refugio a los inmigrantes que huyen de la persecución y de situaciones de inseguridad.

    Ahilan Arulanantham, un abogado que representa a los migrantes sirios, dijo que la decisión del tribunal había permitido al gobierno “ignorar una protección humanitaria fundamental que el Congreso, de forma bipartidista, estableció hace tres décadas para garantizar que los refugiados vulnerables no quedaran a merced de los caprichos partidistas”. Millones de personas, dijo, “corren el riesgo de ser devueltas a países en crisis”.

    El gobierno calificó las sentencias como una reivindicación de sus esfuerzos.

    “La T de TPS significa TEMPORAL, pero muchas de estas designaciones se convirtieron en una amnistía de facto”, dijo James Percival, consejero general del Departamento de Seguridad Nacional, en las redes sociales. “Esta es una victoria para el Estado de derecho y el sentido común”.

    En la sentencia mayoritaria que permite al presidente retirar las protecciones contra la deportación, el juez Samuel A. Alito Jr. dijo que la ley federal en cuestión prohibía a los tribunales poner en duda la decisión de un gobierno.

    “Este texto es claro, y su significado literal es muy amplio”, escribió.

    La corte también rechazó los argumentos de que la decisión del gobierno estuviera motivada por prejuicios contra los haitianos.

    Los tres magistrados liberales expresaron su desacuerdo, y la magistrada Elena Kagan citó ampliamente los comentarios despectivos de Trump sobre los inmigrantes haitianos.

    “Las declaraciones prácticamente gritan, tanto en sus matices como en sus connotaciones raciales, que la raza influyó en la decisión del presidente de expulsar a los haitianos de este país”, escribió.

    Desde que Trump volvió al cargo el año pasado, su gobierno ha intentado poner fin al TPS para las personas procedentes de 13 de los 17 países que contaban con dicha designación cuando el presidente Joe Biden dejó su puesto. El gobierno ha suspendido, por otra parte, el reasentamiento de refugiados y ha ralentizado drásticamente la tramitación de las solicitudes de asilo. En conjunto, estos cambios han hecho que resulte mucho más difícil para las personas procedentes de países en conflicto o devastados por la guerra encontrar refugio en Estados Unidos.

    La Secretaría de Seguridad Nacional determina cuándo debe concederse el TPS a los migrantes de un país concreto, y dicha designación puede tener una duración de entre seis y 18 meses. No existe límite en cuanto al número de veces que puede prorrogarse la designación para un país concreto.

    La ley permite a la secretaría revisar periódicamente dichas protecciones, poniéndoles fin o prorrogándolas para determinados países. Pero la ley exige que la secretaría consulte con las agencias federales pertinentes, incluido el Departamento de Estado, sobre la situación en un país y, a continuación, tome una decisión basada en esas evaluaciones antes de iniciar cualquier cambio.

    El programa se había prorrogado en repetidas ocasiones, llegando a ser prácticamente permanente para los beneficiarios procedentes de Haití, Siria y varias otras naciones en las que las crisis se han prolongado durante muchos años. El año pasado, Kristi Noem, entonces secretaria de Seguridad Nacional, tomó medidas para retirar las protecciones a varios países.

    Ambas partes en el caso ante el tribunal coincidieron en que la ley permite al gobierno excluir periódicamente a países del programa de TPS y que, una vez rescindido, los beneficiarios pierden las protecciones legales y deben abandonar Estados Unidos.

    Sin embargo, los defensores de los derechos de los inmigrantes dijeron que los funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional no consultaron con otras agencias sobre las condiciones en dichos países, tal y como exige la ley. En el caso de los haitianos, afirmaron que el gobierno actuaba motivado por prejuicios contra los negros y contra los haitianos, lo que supone una violación de las prohibiciones constitucionales contra las medidas gubernamentales discriminatorias.Los titulares de permisos TPS, entre los que se encuentran ingenieros, estudiantes, médicos y cuidadores, han presentado demandas colectivas porque desean seguir trabajando y viviendo en Estados Unidos, ya que, según afirman sus abogados, podrían ser asesinados si se les obligara a regresar a Siria o a Haití.

    Durante los argumentos orales celebrados en abril, los magistrados liberales del tribunal presionaron al abogado del gobierno para que aclarara si la decisión de poner fin al programa para los haitianos tenía motivaciones raciales. Los magistrados citaron las falsas acusaciones del presidente durante la campaña de 2024, según las cuales los haitianos de Springfield, Ohio, se comían las mascotas de sus vecinos, así como los comentarios de Trump en diciembre sobre que los inmigrantes haitianos eran indeseables porque procedían de un país “asqueroso, sucio y repugnante”.

    D. John Sauer, fiscal general, dijo que dichas declaraciones carecían de relevancia y que se referían a la pobreza y la delincuencia, más que a la raza. Según él, la ley federal deja claro que los tribunales no pueden cuestionar la decisión del gobierno de prorrogar o poner fin a las medidas de protección.

    El texto de la ley prohíbe “la revisión judicial de cualquier resolución” del poder ejecutivo “en lo que respecta a la designación, la revocación o la prórroga de una designación”.

    Los jueces de las instancias inferiores, sin embargo, se pusieron del lado de los haitianos y los sirios, al considerar que el procedimiento de la Secretaría de Seguridad Nacional estaba sujeto a revisión judicial y que sus decisiones habían sido predeterminadas y no se basaban en un análisis significativo. Los jueces aplazaron las rescisiones, lo que llevó a los abogados del gobierno a solicitar la intervención de la Corte Suprema.

    Hamed Aleaziz y Miriam Jordan colaboraron con la reportería.

    Ann E. Marimow cubre la Corte Suprema para el Times desde Washington.

    Hamed Aleaziz y Miriam Jordan colaboraron con la reportería.

  • Los visitantes miran el estanque reflectante y discrepan sobre lo que ven

    Los visitantes miran el estanque reflectante y discrepan sobre lo que ven

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    Por décadas, la gente se ha reunido en torno al espejo de agua para reflexionar sobre la unidad. Pero tras el intento de Trump por arreglarlo, solo se aprecian las divisiones.

    La mañana del miércoles en Washington comenzó con la típica mezcla de visitantes junto al estanque reflectante del Monumento a Lincoln: corredores, ciclistas, grupos escolares, turistas extranjeros y un grupo de bastoneras de Carbondale, Pensilvania, que bailaban. El monumento a Washington, esbelto y recto como las manecillas de las seis en punto, se reflejaba resplandeciente en el agua.

    Pero eso no era lo que la gente estaba mirando, al menos no este día. Tras 104 años cautivando a los visitantes con los reflejos de algunos de los edificios más majestuosos de Estados Unidos, el atractivo del estanque reflectante es ahora el propio estanque.

    Durante toda la mañana, los turistas se hicieron selfis con el agua. Un visitante irlandés grabó un breve video con su teléfono. La gente se asomaba desde sus bicicletas, debatiendo sobre los colores como críticos de arte que analizan un cuadro de Rothko. Nadie se atrevía a tocarla, por miedo a ser detenido.

    El agua ya no tiene el color de un green de golf, pero de qué color era exactamente, qué podrían significar los distintos matices, si había grietas en el fondo de la cuenca, cuánto fue el costo de todo esto, estas eran las cosas en las que la gente se detenía a reflexionar.

    “Supongo que tiene buen aspecto, pero se ven claramente las algas”, dijo Allie Eardley, de 40 años, quien había prometido a sus compañeros de trabajo que informaría sobre el estado de la piscina antes de tomar un vuelo al mediodía de regreso a su casa en Saint Louis. Añadió que le ofendía más la demolición del ala este por parte del presidente Donald Trump.

    En las últimas semanas, el estanque reflectante ha hecho honor a su nombre (Reflecting Pool) ya que el presidente, una buena parte de la prensa de Washington y amplios sectores de las redes sociales han reflexionado sobre ella sin cesar. El drama comenzó en abril, cuando Trump anunció en las redes sociales que estaba “orgulloso de estar arreglando el otrora hermoso estanque reflectante” y que, una vez concluido, sería “¡mucho más hermoso que el día en que se construyó!”.

    Se adjudicaron lucrativos contratos a amigos y donantes, se vació y volvió a llenar el estanque, y hacia el 10 de junio empezó a ponerse verde. Poco después, se desprendieron trozos del material de revestimiento del fondo y el estanque en sí adquirió un aspecto cada vez más turbio. Se encontraron patos muertos.

    Trump achacó lo sucedido al vandalismo, “probablemente en la oscuridad de la noche”, aunque no ha presentado ninguna prueba al respecto. El Departamento del Interior, que gestiona el recinto, dijo que se ha detenido a una decena de personas, entre ellas un ex atleta olímpico estadounidense de 67 años que declaró haber sido acusado de un delito federal tras meter la mano en el agua para palpar uno de los trozos que se desprendían.

    El miércoles por la mañana, la zona que rodeaba el cuerpo de agua estaba en calma. Había grupos de cuatro soldados de la Guardia Nacional de pie a la sombra aquí y allá, pero esa es una imagen bastante habitual estos días en Washington. Cada pocos metros a lo largo del borde del estanque había una máquina de “nanoburbujas” en funcionamiento, bombeando ozono a través de largos tubos que serpenteaban por el fondo del agua. Al fondo, los equipos montaban carpas y tribunas para la Gran Feria Estatal, cuya inauguración estaba prevista para el miércoles por la noche con un mitin de Trump.

    Cuando se terminó de construir el estanque reflectante en diciembre de 1922, se concebía como un lugar de dignidad y tranquilidad, inspirado en el Gran Canal de Versalles y en espejo de agua situado frente al Taj Mahal. En muchos sentidos, el lugar ha estado a la altura de esa majestuosidad a la que aspiraba, un espacio donde la gente ha encontrado una unidad que se le había negado en otros sitios: ya fuera el concierto de 1939 de Marian Anderson, después de que se le prohibiera cantar en el Constitution Hall debido a su raza, o la Marcha por el Empleo y la Libertad de 1963, donde el reverendo Martin Luther King Jr. pronunció su discurso “Tengo un sueño”.

    Pero las divisiones nacionales también han llegado hasta aquí. El 4 de julio de 1970, mientras miles de personas se reunían para escuchar al evangelista Billy Graham en el marco de la celebración del día para honrar a Estados Unidos, un grupo de yippies semidesnudos, que se habían congregado para una “fumada colectiva de marihuana”, desfiló por el estanque reflectante y coreó consignas contra la guerra. Ese enfrentamiento terminó con el uso de gas lacrimógeno y al menos 34 detenciones.

    El momento actual, para algunos de los que contemplaban el agua el miércoles, resultaba igualmente discordante.

    “En cierto modo, dábamos por sentado el estanque reflectante”, dijo Chris Sadun, de 51 años, que estaba de visita desde Kansas. “Al igual que dábamos por hecho que nuestros tribunales y el Congreso funcionaban correctamente”.

    El hecho de que una institución estadounidense que la gente había dado por sentada durante tanto tiempo se hubiera convertido en un costoso fiasco, mancillada por acusaciones de corrupción y detenciones cuestionables, dijo, resultaba “emblemático de toda la experiencia presidencial con Trump”.

    Dijo que publicaría una foto del estanque en un chat familiar, pero que no haría comentarios en el hilo sobre de qué color era, ya que no quería entrar en temas políticos. Para que conste, recordaba que el estanque tenía un tono azul más claro en el pasado.

    Albert Anthony, un hombre de 41 años de Luisiana que se encontraba no muy lejos de allí, dijo que todo el episodio –las algas, la superficie descascarillada, el color verdoso– había sido inventado por los medios de comunicación. Bastaba con mirar el agua, ahora mismo. No era verde. “Noticias falsas”, dijo.

    Afirmó que la piscina tenía mejor aspecto que nunca, “porque Trump es el mejor presidente que hemos tenido jamás”.

    Entre uno y otro, sería difícil encontrar un mejor reflejo del estado de ánimo nacional.

    Campbell Robertson reporta para el Times sobre Delaware, el Distrito de Columbia, Kentucky, Maryland, Ohio, Pensilvania y Virginia.

  • En la calle y en internet, los venezolanos buscan desesperadamente a sus familiares

    En la calle y en internet, los venezolanos buscan desesperadamente a sus familiares

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    Mientras esperaban una respuesta del gobierno, amigos y familiares de personas que estaban en la zona del terremoto recurrieron a las redes sociales y fueron a los barrios afectados.

    Abuelos, niños pequeños, hermanos.

    Venezolanos que viven en distintas partes del mundo recurrieron a las redes sociales para publicar fotografías de familiares desaparecidos, con la esperanza de que alguien los reconociera después de los dos devastadores terremotos que sacudieron el país el miércoles.

    Algunas personas se enteraron de que sus seres queridos estaban vivos, aunque heridos, y que se desconocía su paradero. Otras recibieron la noticia de que habían muerto, y muchas más seguían sin aparecer.

    Okarina Castaño, quien trabaja en un banco de Miami, dijo que su hermano, Carlos Castaño, la llamó el jueves por la mañana.

    Carlos Castaño vive en Los Corales, una zona costera al este del aeropuerto de Caracas, donde se registraron daños graves.

    Okarina recordó que su hermano le dijo: “‘Estoy vivo, estamos vivos. Acabamos de salir de los escombros, lo logramos’”. Y añadió: “Pero creo que mi suegra no lo logró”.

    Él había estado atrapado toda la noche entre los escombros. Aunque su esposa, Eliana Palacios, de 40 años, y su hija de 12, Danna, habían salido con heridas, no sabía a qué lugar las habían llevado.

    Había estado buscando desesperadamente por los hospitales, dijo Castaño.

    La familia también había sobrevivido a un gran deslave en 1999 que cobró miles de vidas en la misma zona, añadió ella. La experiencia había sido traumática.

    “Mi hermano está en shock“, dijo Castaño. “Me dice que está muy adolorido”.

    Brigeanner Soto, una venezolana que vive cerca de Dallas, estaba desesperada por saber algo de su hermana Gabriela Orfao, de 18 años.

    Gabriela y otros hermanos vivían en un edificio de 14 pisos llamado Punta Brisas, en Macuto, a unos 19 kilómetros al este del aeropuerto de Caracas.

    Soto dijo que había recibido algunos mensajes de audio de los vecinos, pero que la comunicación era lenta e irregular.

    Hasta el momento, dijo, se había enterado de que los vecinos habían logrado rescatar a una de sus hermanas, Camila, a quien llevaron al hospital y le estaban operando la cadera. Sin embargo, no habían podido saber más de Gabriela.

    “Gabriela estaba demasiado enterrada y necesitaban maquinaria pesada para llegar hasta ella”, dijo Soto. “Necesitan maquinaria pesada porque hay mucha gente que sigue viva, pero hay tantos escombros que no pueden sacarlos”.

    A falta de una respuesta oficial inmediata de los equipos de rescate, fueron los sobrevivientes quienes salieron a buscar en los escombros a los que estaban atrapados debajo, señaló.

    “Hemos intentado encontrar la manera de enviar ayuda, de encontrarlos”, dijo. “No hemos dormido desde que ocurrió esto, y estamos desesperados”.

    En una entrevista telefónica desde Venezuela, Angie Reyes dijo que estaba intentando localizar a su colega, Daniel Vivas, de 43 años, de quien no sabía nada desde antes del terremoto.

    Vivas vivía en el sexto piso de un edificio en La Guaira, una ciudad portuaria no muy lejos de Caracas, que, según ella, había sufrido daños importantes. Reyes dijo que sabía que los equipos de rescate del país tenían una capacidad muy limitada y le preocupaba que nadie llegara a tiempo para ayudar a Vivas.

    Hasta que llegue la comunidad internacional, dijo, estaban atrapados.

    En Caracas, Vladimir Navas estaba frente a los escombros de un edificio de seis pisos en el barrio de El Paraíso, buscando a sus suegros. Dijo que pensaba que probablemente estaban en casa viendo un partido de la Copa Mundial, y que las posibilidades de encontrarlos con vida parecían cada vez más lejanas.

    El jueves, se estaban retirando enormes trozos de escombros frente al edificio con maquinaria pesada, intentando llegar hasta las personas atrapadas en el interior. Henry Ascanio, coronel del Cuerpo de Bomberos de Caracas, afirmó que se habían encontrado algunas mascotas muertas y que al menos siete residentes estaban desaparecidos.

    “No hay más posibilidades que hayan salido”, dijo Navas, refiriéndose a sus suegros, Freddy Carrero, de 86 años, y Eliana Hernández, de 82. “No se oye nada. Estamos a nivel de milagro. Si alguien vive allí, es un milagro”.

    Julie Turkewitz colaboró con reportería desde Bogotá.

    Frances Robles es una reportera del Times que cubre América Latina y el Caribe. Lleva más de 25 años informando sobre la región.

    Julie Turkewitz colaboró con reportería desde Bogotá.

  • Europa se está calentando más rápido que los otros continentes. ¿Por qué?

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    No es solo que se estén rompiendo récords de temperatura; lo que asombra a los científicos son los márgenes por los que se están superando los récords anteriores.

    La segunda ola de calor récord en Europa occidental en un mes sigue una tendencia desalentadora: durante las últimas tres décadas, Europa se ha calentado más rápido que ningún otro continente.

    Las temperaturas promedio en ese continente han subido aproximadamente 0,56 grados Celsius por década desde mediados de la década de 1990; más del doble del ritmo de calentamiento a nivel mundial, según Copernicus, el servicio de vigilancia climática de la Unión Europea.

    Las emisiones de dióxido de carbono y otros gases que atrapan el calor, procedentes de la actividad humana, están provocando el aumento a largo plazo de las temperaturas del planeta, lo que contribuye a que las olas de calor alcancen niveles cada vez más extremos en cuanto a intensidad y duración.

    Sin embargo, hay factores locales que determinan cómo se distribuye todo ese exceso de calor por el mundo y por qué las temperaturas suben más rápido en algunos sitios que en otros.

    En las regiones más septentrionales de Europa, por ejemplo, una atmósfera más cálida está derritiendo el hielo marino que antes cubría enormes extensiones del Ártico. Eso deja expuesta un área más grande de la oscura superficie del océano, que absorbe la energía del Sol y agrava el calentamiento en la parte superior del globo y sus alrededores.

    Las medidas contra la contaminación son otro factor que explica la rapidez con la que Europa se ha calentado. Las restricciones a las emisiones industriales han sido buenas para los pulmones de los europeos, pero también han disminuido la cantidad de las partículas que hay en el aire, llamadas aerosoles, que pueden reflejar la radiación solar de vuelta al espacio.

    Además, hay menos nieve en el suelo para desviar la energía solar. El año pasado, la superficie cubierta de nieve en Europa estuvo, en su punto máximo anual, aproximadamente un tercio por debajo del promedio, según Copernicus. El resultado es más suelo expuesto que puede absorber calor, sobre todo en Escandinavia y en la parte europea de Rusia.

    Estos cambios en tierra y en el mar también están modificando la forma en que el aire se mueve sobre Europa, de maneras que podrían estar haciendo más frecuentes las olas de calor extremas como la de esta semana.

    La diferencia de temperatura entre el cálido Ecuador y el frío Polo Norte es uno de los principales factores que determinan el clima en todo el hemisferio norte. Pero cuando cada primavera hay menos nieve en el suelo en Europa y menos hielo en el mar, esa diferencia de temperatura se reduce. Esto podría estar desviando la corriente en chorro –ese cinturón de fuertes vientos del oeste que determina el clima– de formas que provocan olas de calor prolongadas en verano en el continente, según demostraron los científicos en un estudio de 2020.

    Los científicos han descubierto que en las últimas décadas la corriente en chorro también se ha dividido con más frecuencia en dos ramas sobre Europa, creando una zona de vientos débiles donde el calor puede quedar atrapado durante días.

    Normalmente, la corriente en chorro hace que el aire fresco del Atlántico sople hacia Europa. Pero cuando la corriente se divide, el aire de alta presión que hay entre las dos ramas desvía este movimiento habitual de los frentes meteorológicos. Eso puede convertir lo que de otro modo serían apenas unos cuantos días sofocantes de verano en una ola de calor de varias semanas, con consecuencias mortales.

    En un estudio de 2022, los investigadores descubrieron que casi todo el aumento reciente en la frecuencia e intensidad de las olas de calor en Europa Occidental estaba relacionado con estos patrones de “doble corriente en chorro” que se mantienen durante períodos más largos. Sin embargo, aún no está claro si los cambios climáticos provocados por el ser humano están haciendo que estos patrones sean más persistentes o más frecuentes.

    En la ola de calor de 2003, que se cobró la vida de hasta 70.000 personas en toda Europa, el doble chorro se mantuvo durante 29 días. Aunque el calor de esta semana no llegue a durar tanto, ya está rompiendo récords, y no con pequeños incrementos, sino con grandes saltos.

    Los científicos han empezado a analizar las temperaturas de esta semana en Francia, el Reino Unido y otros lugares para calcular en qué medida ha aumentado la probabilidad de que se produzca una ola de calor de esta magnitud como consecuencia del calentamiento provocado por el ser humano.

    “Esperamos que las temperaturas se incrementen y que se rompan récords de temperatura debido al cambio climático”, dijo Lizzie Kendon, científica climática de la Universidad de Bristol, en Inglaterra. Lo que ha sido “extraordinario” en lo que va de esta semana, dice, son los márgenes por los que se están superando los récords anteriores. Y aún quedan varios días más de calor abrasador por delante.

    Raymond Zhong es reportero del clima y asuntos ambientales.

  • Por qué se produjeron los terremotos en Venezuela y qué podemos esperar ahora

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    Un doblete sísmico como el que ha sacudido la región es poco habitual, pero no inaudito. Los científicos ya están recabando los datos necesarios para disponer de una visión más detallada.

    El norte de Venezuela no es ajeno a los grandes terremotos devastadores. Pero los dos que azotaron la región el miércoles suponen una catástrofe poco habitual: un doble golpe que representa uno de los fenómenos tectónicos más potentes que han sacudido la zona en el último siglo.

    A las 6:04 p. m. hora local, un temblor de magnitud 7,2 sacudió el poniente de la capital, Caracas; a este le siguió, tan solo 39 segundos después, otro de magnitud 7,5. Los llamados “dobletes” son poco comunes, pero no inexistentes. En septiembre de 2025, justo al suroeste del doblete del miércoles, un par de terremotos (de magnitudes 6,2 y 6,3) causaron daños generalizados en edificios y dejaron más de 110 heridos.

    Aún no está claro el alcance de la devastación, y es posible que los científicos actualicen sus estimaciones sobre la intensidad de los terremotos. En las próximas semanas, los investigadores van a recopilar montones de datos geológicos y elaborarán un panorama detallado de estos dos terremotos.

    Pero ya tienen una idea de por qué estos terremotos se produjeron en un lapso de tiempo tan corto y por qué causaron tantos daños. Esto es lo que saben hasta ahora sobre estos terremotos catastróficos y qué se puede esperar en los próximos días.

    ¿Por qué a un terremoto fuerte le siguió inmediatamente otro?

    En una secuencia de terremotos, el más potente de ellos –en este caso, el de magnitud 7,5– se considera el sismo principal, lo que convertiría al de magnitud 7,2 en el “sismo precursor”.

    Estos dos terremotos juntos se conocen como “doblete sísmico”, por su naturaleza consecutiva en casi el mismo lugar y probablemente en la misma falla, o en un grupo de fallas estrechamente relacionadas. Pero el par del miércoles fue peculiar.

    “La mayoría de los dobletes no se producen con tan poco tiempo de diferencia”, dijo Brandon Bishop, sismólogo de la Universidad de Saint Louis. “Es mucho más habitual que haya retrasos de horas o incluso de unos días”.

    Es casi seguro que el momento no haya sido una coincidencia. “Es muy probable que el primero haya desencadenado el segundo”, dijo Harold Tobin, director de la Red Sísmica del Noroeste del Pacífico de la Universidad de Washington.

    Las feroces ondas sísmicas desatadas por la ruptura inicial podrían haber sacudido un tramo adyacente y bloqueado de la falla, lo que habría desencadenado el segundo terremoto. Aunque estos dos sismos podrían considerarse sucesos separados, “podrían verse como un único terremoto que duró unos 50 segundos”, dijo Stephen Hicks, sismólogo del University College de Londres, en Inglaterra.

    En lugar de una pausa entre los dos sucesos, quizá sea mejor pensar en este desastre como una ruptura casi continua que “se convirtió en esta bestia aún mayor”, añadió.

    ¿Por qué fueron tan destructivos estos terremotos ?

    Aunque un terremoto de magnitud 7,2 suena un poco menos grave que uno de magnitud 7,5, esta escala no es lineal. Según los científicos, el segundo terremoto liberó casi tres veces más energía que el primero.

    Otros factores se combinaron para que esta doble sacudida resultara especialmente devastadora.

    “Ambos terremotos son relativamente superficiales”, dijo Bishop. Eso significa que la potencia de las ondas sísmicas no se había alcanzado a reducir mucho para cuando atravesaron la superficie de la Tierra.

    Los sismos tuvieron lugar en el valle de Yaracuy, que está lleno de sedimentos sueltos –justo el tipo de sedimentos que amplifican los temblores–. Esto provocó deslizamientos de tierra e incluso licuefacción, un estado temporal en el que el suelo se comporta como un fluido.

    Y a medida que la ruptura de la falla avanzaba hacia el este, en dirección a la capital, Caracas “recibió un impacto directo”, dijo Hicks.

    Venezuela carece de un sistema de alerta temprana de terremotos tecnológicamente avanzado y se encuentra en un estado de caos económico y político, un hecho que solo agravó el potencial de la catástrofe.

    ¿Esta zona es propensa a los terremotos?

    Esta región es un complicado rompecabezas geológico. La placa tectónica del Caribe se desplaza hacia el oriente con respecto a la placa sudamericana a un ritmo de menos de 2,5 centímetros al año. En una zona, la placa del Caribe también se ha visto empujada por debajo de la placa sudamericana, lo que ha provocado la fragmentación de partes de esta última.

    En el último siglo se han producido siete terremotos de magnitud 6 o superior en un radio de 250 kilómetros de los terremotos del miércoles,. Y alrededor de los epicentros de los dos terremotos de esta semana, hay tres fallas importantes conocidas y cartografiadas: la falla de Boconó, la del Guayabo y la de Morón.

    El terremoto de magnitud 7,5 parece estar más cerca de El Guayabo, mientras que el de magnitud 7,2 parece estar más cerca de Morón. Pero, dadas las incertidumbres que hay, las tres son sospechosas, y podría haberse fracturado más de una.

    Esta complejidad hace que desentrañar la causa principal de los terremotos del miércoles resulte algo complicado. Pero los primeros indicios apuntan a que la falla, o las fallas, que se fracturaron lo hicieron mediante un deslizamiento lateral, lo que significa que dos bloques de la corteza se deslizaron uno respecto al otro de lado a lado.

    “Las fallas de desplazamiento lateral suelen producir fuertes sacudidas sísmicas, sobre todo cerca y a lo largo de la falla que se ha movido”, dijo Tobin.

    “Es similar a lo que ocurrió con la falla de Anatolia Oriental, que devastó Turquía hace unos años, con el terremoto de Haití en 2010 o con la falla de San Andrés”, añadió.

    ¿Habrá réplicas importantes?

    Ya están ocurriendo. Según las previsiones del Servicio Geológico de EE. UU., la región se verá sacudida por un sinfín de temblores más pequeños (de magnitud 3 a 5) a lo largo de la próxima semana.

    En este plazo, hay un 24 por ciento de probabilidades de que se produzca un terremoto de magnitud 6 en la zona, y un 3 por ciento de que se produzca otro de magnitud 7.

    “Por lo general, las réplicas son más frecuentes justo después de un terremoto grande, y luego van disminuyendo exponencialmente a lo largo de días, semanas o incluso años”, dijo Tobin. Eso significa que el caos y el miedo que se han apoderado del país en este momento probablemente seguirán durante bastante tiempo.

  • Una solución a la creciente demanda energética de la IA: los hogares

    Una solución a la creciente demanda energética de la IA: los hogares

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    El auge de la inteligencia artificial plantea un gran problema. Las empresas tecnológicas afirman que necesitan construir rápidamente un gran número de centros de datos, que consumen mucha energía, para desarrollar la IA, pero el sector energético suele tardar años en construir centrales eléctricas, parques solares e instalaciones de baterías.

    Tres empresas dedicadas a la instalación y gestión de paneles solares en tejados, baterías domésticas, termostatos inteligentes y otros dispositivos afirman que pueden resolver el problema aprovechando los dispositivos –principalmente aquellos que controlan, producen o almacenan energía– presentes en millones de casas y apartamentos estadounidenses.

    Las empresas son Tesla, fabricante de vehículos eléctricos y baterías; Sunrun, el mayor instalador de sistemas solares en tejados y baterías del país y Renew Home, una empresa derivada de Google que gestiona termostatos domésticos y otros dispositivos. El miércoles tienen previsto anunciar que están colaborando para liberar suficiente capacidad eléctrica como para satisfacer las necesidades de 17 grandes centros de datos durante los periodos de alta demanda.

    Por ejemplo, tras obtener el consentimiento de los particulares, las empresas podrían utilizar un software para ordenar que miles de baterías domésticas de los consumidores se carguen cuando haya un exceso de energía solar, para después liberar esa energía una vez que se haya puesto el sol. Disponer de más energía por la tarde, cuando la demanda aumenta, reduciría o eliminaría la necesidad de construir grandes centrales eléctricas junto a los nuevos centros de datos.

    “Toma mucho tiempo lograr soluciones a gran escala”, dijo Mary Powell, directora ejecutiva de Sunrun, quien alguna vez dirigió una empresa de suministro eléctrico en Vermont. “Ahora mismo, estamos construyendo las soluciones”.

    Las empresas de suministro eléctrico suelen tener suficiente capacidad de reserva para abastecer a los nuevos centros de datos la mayor parte del tiempo, pero no cuando la demanda de electricidad es muy alta, como ocurre durante las olas de calor y de frío. Los responsables del sector energético y tecnológico llevan años esforzándose por encontrar la forma de abastecer energía a los centros de datos cuando las redes eléctricas se ven sometidas a una gran presión.

    Construir nuevas líneas eléctricas y generadores de energía, como centrales de gas natural o parques solares, puede llevar años y costar miles de millones de dólares. Según la normativa federal y estatal vigente, esos costos los suelen absorber todos los usuarios de electricidad, incluidos los particulares, a través de las facturas mensuales de la luz.

    Sunrun, Tesla y Renew Home afirman que al menos parte de ese nuevo gasto no es necesario o puede posponerse durante años. Los dispositivos de energía doméstica pueden interconectarse de forma eficaz para funcionar como una planta eléctrica virtual, en lenguaje técnico de la industria. A diferencia de las centrales eléctricas reales, estos sistemas también pueden almacenar o utilizar energía. Se pueden ajustar miles de termostatos en uno o dos grados para reducir o aumentar el consumo de energía, dependiendo de lo que sea mejor para la red eléctrica.

    Algunos estados, como California, cuentan con programas que ya funcionan siguiendo las líneas de lo que proponen estas tres empresas. No obstante, las empresas tendrían que convencer a las compañías eléctricas, a los gestores de la red y a los reguladores estatales de todo el país para que colaboren con ellas a fin de alcanzar los objetivos que se han planteado.

    “Se trata realmente de un cambio de paradigma en la forma en que gestionamos el sistema eléctrico”, dijo Leah Stokes, profesora asociada de Ciencias Políticas en la Universidad de California en Santa Bárbara y especialista en política energética y medioambiental. “Aprovechar al máximo estos dispositivos inteligentes es una forma increíble de generar valor en toda la red eléctrica”.

    Stokes dijo que el programa de California proporcionaba el equivalente a la capacidad de una central nuclear o lo suficiente para hacer funcionar un gran centro de datos. Sunrun, Tesla y Renew Home afirmaron que la alianza privada podría proveer a todo Estados Unidos, durante los periodos de alta demanda, una capacidad eléctrica 16 veces superior a la del programa de California y funcionar en cuestión de meses.

    “Contamos con 8 millones de dispositivos conectados en 6 millones de hogares”, dijo Ben Brown, director ejecutivo de Renew Home, empresa que gestiona termostatos, calentadores de agua y otros dispositivos. “Esa cantidad es ya en sí misma una gran escala. Ayuda a afrontar el reto”.

    Un beneficio extra: cuando las empresas recurren a los dispositivos residenciales, los particulares reciben pagos en efectivo o créditos en sus facturas de electricidad. El año pasado, Sunrun y Renew Home pagaron a los particulares 67 millones de dólares.

    El pasado mes de junio, cuando la demanda de electricidad era alta, Sunrun destinó aproximadamente la mitad de la capacidad de los 130.000 sistemas solares en tejados y baterías domésticas inscritos al programa de plantas eléctricas distribuidas para ayudar a las redes de California, Nueva York, Massachusetts, Rhode Island y Puerto Rico.

    Recurrir a los particulares para que ayuden a la red eléctrica y pagarles por ello también puede contribuir a calmar parte de la indignación pública dirigida hacia los centros de datos y los grandes proyectos energéticos. En algunas partes del país, los gobiernos han prohibido o impuesto límites estrictos a los nuevos centros de datos, parques solares y grandes instalaciones de baterías.

    Los centros de datos pueden consumir tanta electricidad como una ciudad de tamaño medio. Además, algunas estimaciones prevén un crecimiento exponencial de la demanda energética de estos centros a medida que Estados Unidos compite con China por el dominio de la inteligencia artificial.

    La semana pasada, un regulador federal de energía estableció directrices que permitirán a los centros de datos conectarse a las redes eléctricas más rápido si reducen el consumo de electricidad cuando las redes se encuentren bajo presión. Las directrices también pretenden proteger a los ciudadanos del aumento en las facturas de energía, exigiendo una mayor transparencia sobre los costos de las nuevas inversiones en la red eléctrica.

  • Los terremotos, el reto más reciente para Delcy Rodríguez

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    La presidenta de Venezuela, que lleva solo unos meses en el cargo, ha estado intentando encontrar el equilibrio entre las exigencias del presidente Trump y sus propias necesidades políticas internas.

    La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, lleva solo unos meses en el cargo, después de que Nicolás Maduro, el antiguo líder bajo cuyo mando trabajaba, fuera derrocado y capturado por el ejército estadounidense. Los mortíferos terremotos que sacudieron el país el miércoles la obligan ahora a hacer frente a una catástrofe de gran magnitud, además de a sus graves retos políticos.

    Después de que las fuerzas estadounidenses sacaran a Maduro del país en enero para que enfrentara cargos de narcotráfico en Nueva York, Rodríguez se ha visto envuelta en un complejo ejercicio de equilibrio: ha tenido que hacer malabarismos con las exigencias del presidente Donald Trump, tras haber asumido el poder con el beneplácito de Washington, a la vez que intentaba imponer su autoridad sobre los partidarios de Maduro y gestionar las expectativas de los venezolanos respecto a una bonanza económica.

    El gobierno de Trump ha exigido que Venezuela abra su sector petrolero a empresas extranjeras (sobre todo de Estados Unidos), colabore con los servicios de seguridad e inteligencia estadounidenses para alcanzar los objetivos de este país, rompa relaciones con los adversarios de Estados Unidos y libere a los presos políticos. Rodríguez ha accedido a las peticiones económicas y diplomáticas, pero ha ido retrasando las reformas políticas.

    Un miembro clave de su círculo más cercano, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, es uno de los fundadores del partido gobernante y tiene profundos vínculos con el ejército venezolano y con grupos armados progubernamentales. El gobierno de Trump lo ha acusado de “narco-terrorismo” en la misma acusación formal que a Maduro.

    En un discurso televisado tras los terremotos del miércoles por la noche, Rodríguez apareció junto a altos cargos, entre ellos Cabello, mientras declaraba el estado de emergencia y detallaba los primeros informes sobre bajas y daños.

    “Les pido que actuemos en unión nacional, con calma, y que sepamos que unidos vamos a superar esta tragedia”, dijo.

  • Los vecinos describen el terror y la confusión que vivieron cuando se produjo el terremoto

    Los vecinos describen el terror y la confusión que vivieron cuando se produjo el terremoto

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    Los edificios se derrumbaron, las ventanas vibraron y los vecinos salieron en masa a las calles de la capital de Venezuela y de las ciudades cercanas tras dos fuertes terremotos.

    Los vecinos de la capital de Venezuela y de las ciudades cercanas describieron escenas de terror y confusión mientras se derrumbaban edificios, las ventanas vibraban y las casas se quedaban sin luz cuando dos fuertes terremotos sacudieron el país el miércoles por la noche.

    María Barco, de 24 años, de la ciudad de San Felipe, cerca del epicentro del terremoto, dijo que nunca había sentido algo tan fuerte, al describir una sacudida que pareció durar entre 60 y 90 segundos. Su hija gritó, dijo. La parte trasera de su casa se derrumbó, lo que impidió a la familia volver a entrar, según dijo Barco, y se quedaron sin internet ni electricidad.

    El miércoles por la noche aún no estaba claro el alcance de los daños, pero el temor a una catástrofe generalizada era muy alto. El segundo terremoto, de magnitud 7,5 según las agencias de vigilancia estadounidenses, fue el más fuerte que ha sacudido el país desde 1900. Se produjo menos de un minuto después de otro sismo de magnitud 7,2.

    Otros habitantes de San Felipe, al oeste de la capital, describieron cómo la gente salía en masa a las calles, gritando y abrazándose, acompañada de gritos de loros y ladridos de perros asustados. Algunos, temerosos de nuevas sacudidas, dijeron que pensaban pasar la noche al aire libre. Entre ellos estaba Lourdes Azuaje, de 37 años, quien dijo que estaba en la ducha cuando empezaron los temblores. Al sentir que las paredes y el techo temblaban y que las cosas empezaban a caerse, salió corriendo en toalla, explicó. Añadió que parte del techo de su vecino se había derrumbado.

    En Caracas, los equipos de emergencia buscaron sobrevivientes hasta bien entrada la noche después de que se derrumbara un edificio residencial de seis plantas en el barrio de El Paraíso. Decenas de familiares angustiados se agolpaban detrás de la cinta policial, mientras miembros de la Guardia Nacional, la policía y Protección Civil trepaban entre los escombros, gritando los nombres de los residentes desaparecidos y ordenando a los curiosos que se apartaran y guardaran silencio para que los atrapados pudieran oírlos. Los equipos de rescate sacaron a una niña y a un perro, pero no estaba claro cuántas personas más quedaban sepultadas bajo los escombros del edificio.

    En Naguanagua, una ciudad del cercano estado de Carabobo, al oeste de la capital, Yohana Márquez dijo que, cuando empezó el temblor, les dijo a sus hijas que se quedaran donde estaban en casa. Pero el temblor no paraba. “Cuando vi que duraba más tiempo, les dije: ‘corran’, y corrimos duro”, explicó.

    “Fue el susto más espantoso que hemos vivido mis hijas y yo”, dijo Márquez, de 50 años. “Pensé que no alcanzaríamos a salir de nuestra casa”.

    El terremoto empezó con un ruido ensordecedor, contó Josefina Hernández, de 48 años, administradora en Valencia, la capital de Carabobo. Se fue la luz al instante, dijo, y todo dentro de su casa empezó a moverse, con las ventanas traqueteando tanto que parecía que se iban a romper.

    Cuando salió corriendo con su hijo, su carro seguía balanceándose por las sacudidas, lo que dificultaba la conducción. “Uno trataba de correr y no podía”, dijo Hernández. “La gente estaba alterada, gritando, o sea, asustaba, porque realmente la gente salía, salía… ‘¿Qué es esto?’”.

    “Me sentí lo más aterrada que me he sentido en toda mi vida”, dijo Luisa Martínez, de 68 años, ama de casa en Valencia. “El ruido, las ventanas abriéndose y cerrándose, y todo crujiendo como nunca, fue de horror. Mi esposo, mi hijo y yo nos abrazamos y yo me puse a rezar, a clamar a Dios que nos salvara”.

  • Un conductor arrolla a un grupo de aficionados al Mundial en México, según las autoridades

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    Los videos muestran a un coche que acelera contra una multitud en Cabo San Lucas tras la victoria de México en un partido. Las autoridades dijeron que hay al menos 17 heridos y que el conductor fue detenido.

    Las autoridades mexicanas dijeron que habían iniciado una investigación después de que un conductor arrolló con su coche a una multitud e hiriera al menos a 17 personas el miércoles por la noche durante una celebración por la victoria de la selección mexicana en un partido de la Copa Mundial.

    El suceso tuvo lugar sobre las 10:00 p. m. en una zona muy popular de Cabo San Lucas, una ciudad turística del estado de Baja California Sur, dijo la Fiscalía General del estado.

    Diecisiete personas estaban siendo atendidas por sus heridas en hospitales locales, según dijo Alberto Rentería Santana, secretario general del Ayuntamiento de Los Cabos, en las redes sociales. Las autoridades de salud indicaron que una persona se encontraba en estado crítico.

    La Dirección General de Seguridad Pública de Los Cabos dijo en un comunicado en las redes sociales que el incidente ocurrió “durante una concentración masiva de ciudadanos” en el barrio del Centro después de que la selección masculina de fútbol de México venció a la República Checa.

    El comunicado dijo que un conductor, “al verse rodeado por personas que obstruían el paso y ejercían presión física sobre su vehículo, realizó una maniobra de aceleración intempestiva, provocando el atropellamiento de varios peatones”.

    La dirección dijo que el conductor fue detenido en el lugar de los hechos y trasladado al hospital, para luego ser entregado a las autoridades.

    Varios videos publicados en redes sociales y verificados por The New York Times muestran un sedán negro arrollando a un gran grupo de personas frente a una zona de bares cerca del puerto deportivo de la ciudad. Se oye a la gente gritar y hacer sonar bocinas de aire, mientras se ve a otros sacudiendo y golpeando el vehículo mientras este acelera repetidamente contra la multitud.

    A continuación, el coche se abre paso a toda velocidad entre la multitud, atropellando a varias personas antes de estrellarse contra una fila de postes. Se ve a una persona con la camiseta de México tirada en el suelo, inmóvil y ensangrentada, en una banqueta cercana.

    La Federación Mexicana de Fútbol dijo en las redes sociales que “lamenta profundamente” el incidente y pidió a las autoridades que “esclarezcan lo sucedido y determinen las responsabilidades que correspondan”.

    Las autoridades mexicanas dijeron que habían iniciado una investigación después de que un conductor arrolló con su coche a una multitud e hiriera al menos a 17 personas el miércoles por la noche durante una celebración por la victoria de la selección mexicana en un partido de la Copa Mundial.

    El suceso tuvo lugar sobre las 10:00 p. m. en una zona muy popular de Cabo San Lucas, una ciudad turística del estado de Baja California Sur, dijo la Fiscalía General del estado.

    Diecisiete personas estaban siendo atendidas por sus heridas en hospitales locales, según dijo Alberto Rentería Santana, secretario general del Ayuntamiento de Los Cabos, en las redes sociales. Las autoridades de salud indicaron que una persona se encontraba en estado crítico.

    La Dirección General de Seguridad Pública de Los Cabos dijo en un comunicado en las redes sociales que el incidente ocurrió “durante una concentración masiva de ciudadanos” en el barrio del Centro después de que la selección masculina de fútbol de México venció a la República Checa.

    El comunicado dijo que un conductor, “al verse rodeado por personas que obstruían el paso y ejercían presión física sobre su vehículo, realizó una maniobra de aceleración intempestiva, provocando el atropellamiento de varios peatones”.

    La dirección dijo que el conductor fue detenido en el lugar de los hechos y trasladado al hospital, para luego ser entregado a las autoridades.

    Varios videos publicados en redes sociales y verificados por The New York Times muestran un sedán negro arrollando a un gran grupo de personas frente a una zona de bares cerca del puerto deportivo de la ciudad. Se oye a la gente gritar y hacer sonar bocinas de aire, mientras se ve a otros sacudiendo y golpeando el vehículo mientras este acelera repetidamente contra la multitud.

    A continuación, el coche se abre paso a toda velocidad entre la multitud, atropellando a varias personas antes de estrellarse contra una fila de postes. Se ve a una persona con la camiseta de México tirada en el suelo, inmóvil y ensangrentada, en una banqueta cercana.

    La Federación Mexicana de Fútbol dijo en las redes sociales que “lamenta profundamente” el incidente y pidió a las autoridades que “esclarezcan lo sucedido y determinen las responsabilidades que correspondan”.

    Jonathan Wolfe es reportero del Times radicado en Londres. Cubre noticias de último minuto.