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  • Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal y defensor del libre mercado, muere a los 100 años

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    Alan Greenspan, quien durante casi dos décadas como presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos impulsó un largo periodo de prosperidad, superó varias crisis y fue una figura poderosa y controversial a la hora de confeccionar políticas favorables al mercado, murió el lunes en su casa de Washington. Tenía 100 años.

    La causa fue una complicación de la enfermedad de Parkinson, dijo su esposa, Andrea Mitchell, corresponsal jefa en Washington y corresponsal jefa de asuntos exteriores de NBC News.

    Greenspan, el legislador más destacado de su época y posiblemente el economista más reconocido de todos los tiempos, dirigió el banco central estadounidense durante cuatro presidentes de ambos partidos entre 1987 y 2006.

    Gran parte de su mandato coincidió con una racha de prosperidad en la que se erigió como la encarnación de una corriente triunfante del capitalismo estadounidense de la pos Guerra Fría: optimista, fiel en el poder de los mercados para mejorar el nivel de vida, cautivado por el poder de la tecnología y reacio a la regulación.

    Pero el sello ideológico que Greenspan impuso a la formulación de políticas acabó por asociarse también a las consecuencias destructivas de las fuerzas que surgieron bajo su mandato, entre ellas la desregulación a Wall Street y a los bancos, la pérdida de puestos de trabajo estadounidenses a causa del libre comercio y las persistentes preocupaciones sobre las burbujas en los precios de las acciones y la vivienda.

    Aunque Greenspan gestionó con destreza las tasas de interés para mantener la economía en marcha, se mostró receloso al momento de enfrentar un peligro que conocía bien: que el entorno de baja inflación y política monetaria expansiva que él mismo había ayudado a crear ponía en riesgo a Estados Unidos al impulsar auges de inversión insostenibles. Y siguió mostrándose reacio a actuar mientras los bancos y las empresas de inversión adoptaban nuevas y complejas técnicas de negociación que acabarían causando un enorme daño.

    En la Reserva Federal, conocida en inglés como la Fed, tuvo un éxito notable en lo que él consideraba la labor principal del responsable de un banco central: mantener controlada la inflación. También ayudó a Estados Unidos a enfrentar crisis periódicas, como la caída de la bolsa apenas unas semanas después de asumir el cargo, el colapso casi total de los mercados financieros asiáticos una década más tarde y las secuelas de los atentados terroristas del 11 de septiembre.

    Solo después de que renunció a principios de 2006 –y sobre todo tras la crisis de Wall Street en 2008, el colapso casi total del mercado hipotecario y la profunda recesión posterior– su legado y su filosofía se vieron cuestionados de forma concertada.

    Para entonces, un grupo de críticos lo culpaba de no haber evitado la burbuja inmobiliaria al subir las tasas de interés. Otro lo acusaba de promover un fundamentalismo de libre mercado corrosivo que permitió que el sistema financiero funcionara sin control mientras adoptaba medidas cada vez más arriesgadas.

    Tras haber supervisado un periodo de enorme creación de riqueza, a menudo se le presentaba como uno de los responsables de la crisis de 2008 y de las sacudidas económicas y políticas que le siguieron.

    Su falta de un mayor enfoque en mantener la estabilidad del sistema financiero, una vez que había demostrado que podía contener la inflación, “fue el error más trascendental de Greenspan, uno que no tenía por qué haber cometido”, concluyó su biógrafo, Sebastian Mallaby.

    Su trayectoria –y el grado en que merece los elogios o las culpas que se le han atribuido– sigue siendo objeto de un intenso debate. No hay duda de que fue una figura clave durante un periodo de gran agitación en la economía y de profundas divisiones ideológicas sobre cómo gestionarla.

    En el apogeo de su fama, mientras la economía florecía a finales de la década de 1990, una simple frase suya podía hacer que los mercados se dispararan o se desplomaran, y su rostro, detrás de unos gruesos lentes, era tan conocido como el de cualquier estrella de cine.

    En público, solía hablar con una jerga enrevesada que incluso a sus colegas economistas les costaba descifrar.

    Entre bastidores en Washington, Greenspan era un maestro del juego del poder político. Formado por sus experiencias como asesor de políticas en la campaña presidencial de Richard Nixon en 1968 y su papel como economista en jefe del presidente Gerald Ford, se convirtió en un operador astuto que protegió hábilmente la independencia de la Reserva Federal mientras moldeaba las agendas de presidentes sucesivos y orientaba la legislación en el Capitolio.

    Su predecesor, Paul Volcker, había demostrado que el banco central podía resistir la presión política para bajar las tasas de interés mediante una estrategia monetaria restrictiva a finales de la década de 1970 e inicios de la década de 1980. En el proceso, Volcker dotó a la Fed de una enorme credibilidad en los mercados financieros y le dejó a Greenspan un amplio margen para dar forma a la política en Washington.

    Greenspan utilizó su influencia con astucia en cuestiones que, estrictamente hablando, iban más allá de su mandato en la Fed, interviniendo con frecuencia para influir en la política fiscal, el déficit presupuestario y el comercio. Aunque era un republicano con fuertes inclinaciones libertarias –en su juventud fue seguidor de Ayn Rand y fue nombrado para la Fed por el presidente Ronald Reagan–, se las arregló para enfurecer tanto a los republicanos como a los demócratas, incluso cuando consiguió que presidentes de ambos partidos lo volvieran a nombrar.

    Los aliados del presidente George Bush culparon en parte a Greenspan de que Bush perdiera la Casa Blanca frente a Bill Clinton en 1992, alegando que Greenspan había mantenido las tasas de interés demasiado altas justo cuando la economía salía de la recesión. Greenspan construyó vínculos estrechos con Clinton y su equipo, ayudando a impregnar al gobierno demócrata de una postura claramente favorable al mercado en materia de regulación financiera, y animando a Clinton desde el principio a adoptar la reducción del déficit, frente a las objeciones de los liberales.

    Pero en 2001, cuando Greenspan apoyó el gran paquete de recortes fiscales del presidente George W. Bush, los demócratas protestaron furiosamente diciendo que había traicionado sus convicciones sobre la reducción del déficit para ganarse el favor del nuevo gobierno republicano.

    La vida en Washington

    Alan Greenspan maniobraba en todos los frentes, cultivando aliados a ambos lados del espectro político, tanto en la Casa Blanca como en el Capitolio. Omnipresente en la vida social de Washington, era una figura afable, aunque reservada, que se codeaba en las fiestas con jueces de la Corte Suprema, ministros del gobierno y periodistas, luciendo una sonrisa divertida y ofreciendo un apretón de manos suave.

    Salió con Barbara Walters, de ABC News, a finales de la década de 1970. (“No me siento amenazado por una mujer poderosa”, escribió en su autobiografía). En 1997 se casó con Mitchell, quien, según él, nunca le perdonó del todo que hablara de política antimonopolio en su primera cita, muchos años antes; su boda la ofició la jueza Ruth Bader Ginsburg. Mitchell es la única sobreviviente directa de Greenspan.

    Era un ávido jugador de tenis; afición que adoptó en serio en la cancha de la Casa Blanca mientras trabajaba en el gobierno de Ford y siguió compitiendo con entusiasmo hasta bien entrados sus 80 años contra una sucesión de secretarios del Tesoro y altos cargos de ambos partidos.

    Evitaba las fórmulas y reglas en las que otros banqueros centrales a menudo confiaban, a favor de un enfoque más intuitivo basado en un análisis profundo de los datos sobre las decisiones que tomaban las empresas, los consumidores y los inversionistas. (Admitió que algunas de sus mejores ideas se le ocurrían mientras se relajaba en una bañera caliente).

    En la Fed, se dio cuenta de cómo una serie de fuerzas poderosas –entre las que destacaban los rápidos avances tecnológicos y el aumento de la competencia global– estaban alterando las perspectivas de inflación y, por lo tanto, la capacidad de la economía para crecer y crear empleo sin una presión al alza excesiva sobre los precios.

    Gracias a la tecnología –concluyó Greenspan a mediados de la década de 1990–, todo tipo de sectores podían producir más por menos. En términos económicos, estaban generando mejores ganancias de productividad.

    Basándose en esa convicción, Greenspan solía mantener las tasas de interés más bajas de lo que los modelos económicos tradicionales sugerían que debían estar. Como resultado, pudo permitir que la economía siguiera expandiéndose a un ritmo acelerado incluso cuando el desempleo descendía a niveles que generaciones anteriores de banqueros centrales habrían considerado señales de alerta de inflación y motivo para subir las tasas.

    Durante gran parte de su mandato como presidente de la Fed, sobre todo a finales de la década de 1990, Greenspan parecía tener razón. Sus políticas ayudaron a crear condiciones en las que los aumentos de precios eran insignificantes, la economía generaba millones de nuevos empleos, las empresas podían financiarse a tasas atractivas y el mercado bursátil estaba en auge.

    Sin embargo, las ganancias en productividad empezaron a menguar tras el cambio de siglo. Y aunque la política monetaria de Greenspan parecía haber vencido de forma notable al ciclo económico, tanto él como la Fed se enfrentaron a lo que resultaron ser fuerzas problemáticas y, en última instancia, disruptivas que no lograron comprender del todo, y mucho menos controlar.

    La venganza del riesgo

    El entorno de crédito barato en Estados Unidos coincidió con otros dos fenómenos. El primero fue la percepción entre los inversionistas de que la Reserva Federal de Greenspan siempre intervendría para contener los daños de las crisis financieras, limitando su riesgo y, posiblemente, fomentando la complacencia.

    El otro fue la aparición de una enorme reserva de ahorro global, generada en gran medida por el rápido crecimiento de China y otros países en desarrollo. Ese capital atravesaba fronteras en busca de oportunidades de inversión rentables, lo que a menudo hacía bajar las tasas de interés a largo plazo, como las de las hipotecas. Pero podía ser voluble, y se iba de nuevo cuando surgían problemas o se presentaban oportunidades en otros lugares.

    Al contribuir a impulsar primero el mercado bursátil y luego el inmobiliario en Estados Unidos, ese fondo de ahorro global hizo que muchos hogares fueran más ricos que nunca, al menos en el papel. También ayudó a elevar los precios de los activos hasta niveles que resultaron insostenibles tanto en Estados Unidos como en otros lugares, creando ciclos de auge y caída.

    Greenspan llevaba mucho tiempo interesado en la interacción entre la economía y los precios de los activos: acciones, bonos y viviendas. En 1996 provocó un revuelo financiero simplemente al plantear públicamente si la “exuberancia irracional” estaba creando burbujas.

    Se mostró reacio a intervenir para evitar o pinchar las burbujas cuando aparecieron durante su mandato, aunque en privado le preocupaba el problema. Greenspan solía decir en público que era prácticamente imposible evitar o desinflar las burbujas sin dañar la economía; en parte, según él, porque es difícil identificar una burbuja hasta que estalla.

    “No es para nada obvio”, dijo Greenspan en 2004, “que las burbujas, incluso si se identifican a tiempo, puedan evitarse a un costo menor que el de una contracción económica sustancial y una posible desestabilización financiera, precisamente los resultados que estaríamos intentando evitar”.

    El riesgo que representaban las burbujas se vio amplificado por el rápido crecimiento de instrumentos financieros nuevos y arriesgados. Aunque a Greenspan le preocupaba especialmente el mercado inmobiliario –intentó durante años, frente a la oposición bipartidista del Congreso, poner freno a Fannie Mae y Freddie Mac, las empresas autorizadas por el gobierno que impulsaron la titulización de hipotecas–, en general fue uno de los principales defensores de que los mercados financieros se autorregularan en la mayor medida posible.

    Su postura era que el mercado podía poner al descubierto y castigar los comportamientos de riesgo de forma mucho más eficaz que las regulaciones impuestas por los funcionarios del gobierno. Sus opiniones influyeron, entre otros, en altos cargos del gobierno de Clinton, que a menudo se ponían de su lado en los debates sobre la regulación financiera.

    La filosofía general de Greenspan, y su influencia, sobrevivieron al estallido de la burbuja de las acciones tecnológicas en 2000, que presagiaba el fin de lo que por entonces era la expansión económica más larga de la historia: 10 años, de 1991 a 2001.

    La economía se recuperó en menos de un año, a pesar del impacto financiero y psicológico de los atentados del 11 de septiembre. Greenspan hizo caso omiso de las advertencias de que el mercado inmobiliario se estaba convirtiendo en una burbuja durante la primera década del nuevo siglo y siguió manteniendo las tasas de interés en niveles relativamente bajos.

    Para cuando el mercado hipotecario comenzó a colapsar en 2007, desencadenando la crisis generalizada que condujo a la peor recesión desde la década de 1930, Greenspan ya había dejado el cargo. Enfrentó intensas críticas de que había fallado en su papel como regulador financiero y de que su política monetaria laxa había salido mal, destruyendo gran parte de la riqueza que había contribuido a crear.

    Una de las críticas más mordaces vino de John Taylor, de la Universidad de Stanford, uno de los economistas monetarios más destacados y creador de un enfoque ampliamente aceptado para determinar el nivel adecuado de las tasas de interés oficiales. En un artículo publicado en The Wall Street Journal a principios de 2009, Taylor atribuyó la culpa de la burbuja inmobiliaria directamente, si no exclusivamente, a la Fed de Greenspan, afirmando que había mantenido las tasas de interés demasiado bajas durante demasiado tiempo.

    “La Fed mantuvo su tasa de interés objetivo, sobre todo entre 2003 y 2005, muy por debajo de las directrices monetarias establecidas que indican en qué debe basarse una buena política según la experiencia histórica”, escribió Taylor. “Mantener las tasas de interés en la trayectoria que funcionó bien en las últimas dos décadas, en lugar de mantenerlas tan bajas, habría evitado el auge y la caída”.

    Ante ese tipo de críticas, Greenspan dedicó gran parte de su tiempo, tras dejar el cargo en febrero de 2006, a defender su legado. Conocido en el apogeo de su poder por términos como “maestro” y “oráculo”, confesó a finales de 2008 estar “en un estado de incredulidad y conmoción” ante el fracaso de las fuerzas del mercado a la hora de evitar la calamidad económica. Reconoció que su convicción de que los mercados estaban guiados por agentes racionales se había visto sacudida.

    Más aún que su manejo de la política de tasas de interés, su enfoque de laissez-faire en la regulación de mercados financieros cada vez más complejos e interconectados lo expuso a cuestionamientos posteriores.

    Los derivados y los mercados

    Las críticas se centraron especialmente en su actitud hacia los derivados. Estos instrumentos financieros, que permiten a las empresas y a los inversores diversificar el riesgo, fueron posteriormente culpados de propagar y acelerar las crisis financieras que sacudieron la economía en 2007 y 2008.

    Greenspan desempeñó un papel clave a finales de la década de 1990 al frenar los esfuerzos por regular con mayor rigor los derivados. En aquellos años era aliado cercano de la mayoría de los miembros del equipo económico de Clinton, incluidos el secretario del Tesoro, Robert Rubin, y Lawrence Summers, adjunto y sucesor de Rubin. (A los tres se les apodó “El comité para salvar el mundo” en una portada de la revista Time en 1999, tras hacer frente a una sucesión de crisis financieras).

    Junto a ellos, Greenspan trabajó para bloquear una propuesta presentada en 1998 por Brooksley Born, jefa de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas, que pedía mayor transparencia en el comercio de derivados y más colchones contra pérdidas.

    Greenspan y sus aliados sostuvieron que la regulación propuesta podría desestabilizar los mercados. A lo largo del debate, Greenspan argumentó que los mercados financieros, y las propias firmas de inversión, harían un mejor trabajo controlando el riesgo excesivo que el que el gobierno podría hacer jamás.

    Los riesgos de que instrumentos financieros como los derivados pudieran provocar pérdidas enormes en todo el sistema financiero ya se conocían bien incluso en aquel momento. La Fed estuvo profundamente involucrada en los esfuerzos del verano de 1998 para evitar que la quiebra de una firma llamada Long-Term Capital Management arrastrara a gran parte de Wall Street, cuando su uso de derivados y otros instrumentos sofisticados salió mal.

    No obstante, el colapso financiero de 2008 hizo poco por alterar su opinión de que los mercados son mejores que los gobiernos a la hora de regular el riesgo, a pesar del daño causado a economías enteras cuando los mercados fallaron.

    “Me parece innecesario restringir la negociación de algunos de los derivados más recientes y otros productos financieros innovadores de la última década”, escribió en una posdata a una versión actualizada de su autobiografía en 2008. “Los peores han fracasado; los inversores ya no los financian y es poco probable que lo hagan en el futuro”.

    De Juilliard a Ayn Rand

    Alan Greenspan nació el 6 de marzo de 1926 en la ciudad de Nueva York. Fue el único hijo de Herbert y Rose (Goldsmith) Greenspan. Sus padres se divorciaron cuando él tenía 5 años, y su madre lo crió en el barrio de Washington Heights, en Manhattan.

    Con el apoyo entusiasta de su madre, a quien le gustaba cantar, bailar y tocar el piano, se convirtió en un músico consumado durante su adolescencia. Tras graduarse de la escuela secundaria George Washington, ingresó a la Juilliard School y pasó varios años tocando el saxofón en una banda de swing.

    Durante las presentaciones de la banda, Greenspan aprovechaba los descansos para leer libros que había tomado prestados de la biblioteca. “Y un día saqué un libro sobre negocios, finanzas o algo relacionado con la bolsa”, dijo en una entrevista de 1989 con The New York Times Magazine, “y me pareció realmente fascinante”.

    Reconociendo que la economía podría resultar un campo más fructífero para él que la música, Greenspan dejó Juilliard e ingresó a la Universidad de Nueva York, donde obtuvo una licenciatura en 1948 y una maestría en 1950, ambas en economía. Empezó a cursar su doctorado en la Universidad de Columbia, donde estudió bajo la tutela de Arthur Burns, quien más tarde se convertiría en presidente de la Reserva Federal. Greenspan acabó obteniendo el doctorado en la Universidad de Nueva York en 1977.

    Greenspan se casó en 1952 con Joan Mitchell (más tarde Joan Mitchell Blumenthal), pintora y escritora; el matrimonio terminó al cabo de un año.

    Su especialidad era la previsión económica, basada más en el estudio intensivo de estadísticas complejas que en grandes teorías. Mientras construía su reputación profesional durante la década de 1950, Greenspan también desarrollaba una filosofía de libre mercado intensa, fuertemente influida por Rand, cuyas novelas defendían un capitalismo de laissez-faire basado en un “egoísmo racional”, es decir, la idea de que la sociedad funciona mejor cuando los individuos persiguen su propio interés.

    A través de su primera esposa, Greenspan conoció a Rand en 1952 y pronto pasó a formar parte de su círculo más cercano, donde pasaba horas debatiendo sobre las relaciones entre las personas, los gobiernos y los mercados. Greenspan, que había alcanzado la mayoría de edad durante el apogeo de la teoría keynesiana –que llegó a justificar la idea de un papel activo del gobierno en la economía, incluido el uso del gasto público para estimular el crecimiento y redistribuir rápidamente la riqueza–, vio cómo sus supuestos eran objeto de un ataque intelectual sostenido por parte de Rand.

    Con el tiempo, dijo Greenspan, Rand le enseñó que el capitalismo no solo era eficiente y práctico, sino también moral.

    “Lo que ella hizo por mí, que fue una experiencia extraordinaria, fue demostrarme –es decir, acorralándome sin piedad– que las posturas que yo defendía eran erróneas, fundamentalmente contradictorias”, dijo Greenspan en la entrevista de 1989 con Times Magazine. “Quedé realmente fascinado y, con los años, a medida que la conocí mejor y leí sus textos y conversé con ella, tuvo un efecto parecido al de un profesor universitario favorito”.

    En el bando republicano

    Greenspan se metió en política por primera vez en 1967, cuando se incorporó como asesor de la campaña presidencial de Nixon, una experiencia que lo expuso a las concesiones entre el principio ideológico y la victoria electoral. En 1974, poco antes de que Nixon renunciara por el escándalo de Watergate, Greenspan fue nombrado presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, cargo que asumió justo después de que Ford llegara a la presidencia, un período en el que el país enfrentaba no solo el impacto político de Watergate, sino también el impacto económico de los precios del petróleo en alza y la inflación galopante.

    Tras la derrota de Ford frente a Jimmy Carter en 1976, Greenspan siguió activo en la política republicana. En la convención republicana de 1980, desempeñó un papel clave en la negociación de un acuerdo que finalmente fracasó y que habría convertido a Ford en candidato a la vicepresidencia en la fórmula republicana junto a Reagan, como parte de un esquema de reparto del poder.

    Tras la elección de Reagan como presidente, a Greenspan se le encomendó la delicada tarea de encabezar una comisión para evitar que el sistema de Seguro Social se quedara sin fondos. En 1983, la comisión recomendó una combinación de recortes en las prestaciones y aumentos de impuestos. Dado el peligro real de que el Seguro Social pronto fuera incapaz de cumplir sus obligaciones, la mayoría de las recomendaciones fueron adoptadas por el Congreso, y la reputación de Greenspan en Washington se disparó.

    En los años siguientes, Greenspan fue una presencia habitual en Washington, asesorando al gobierno de Reagan, testificando ante el Congreso y formando parte de diversas comisiones.

    Ya en 1986 se especulaba en Washington y en Wall Street que Greenspan sucedería a Volcker como presidente de la Fed en caso de que este no fuera nominado para un tercer mandato de cuatro años en 1987. Cuando Volcker, cuya rigurosa estrategia antiinflacionaria provocó dos recesiones pero logró, en gran medida, romper un patrón de precios en espiral, decidió retirarse, el gobierno de Reagan consideró a Greenspan la elección obvia.

    El 3 de agosto de 1987, el Senado aprobó el nombramiento de Greenspan por 91 votos a favor y 2 en contra, y ocho días después tomó posesión como el decimotercer presidente de la Reserva Federal.

    La caída de 1987

    Greenspan asumió el cargo muy a la sombra de Volcker, y con mucha gente, tanto en Wall Street como en Washington, preguntándose si estaría a la altura del puesto. Su primera prueba llegó rápidamente, cuando la bolsa se desplomó el lunes 19 de octubre de 1987, cayendo 508 puntos, o un 22,6 por ciento, una caída incluso mayor que la del Viernes Negro de 1929.

    Hasta ese momento, la pregunta era si Greenspan mostraría la misma firmeza en la lucha contra la inflación que había demostrado Volcker; y, sobre todo, si sería capaz de resistir la presión de una Casa Blanca republicana para mantener la economía en marcha de cara a las elecciones de 1988.

    La caída del mercado obligó a Greenspan a pasar, al menos temporalmente, de una política monetaria restrictiva a una flexibilización abrupta. Inundó el sistema financiero con dinero, lubricándolo y evitando quiebras de corredurías y bancos. La economía finalmente no sufrió daños duraderos.

    Este episodio le valió a Greenspan un nuevo respeto. Durante los años siguientes, fue adquiriendo poco a poco dentro de la Fed el mismo tipo de influencia que Volcker había tenido en el apogeo de su poder a principios de la década de 1980, y los demás gobernadores de la Fed y los presidentes de los bancos de la Reserva Federal se mostraban reticentes a desafiar su autoridad o cuestionar su criterio.

    A finales de la década de 1990, Greenspan había logrado lo que la mayoría de los economistas consideraban estabilidad de precios: aumentos del Índice de Precios al Consumidor por debajo del 2 por ciento y un cambio psicológico entre empresas y consumidores, que ya no tenían en cuenta las expectativas inflacionarias en su planificación y se beneficiaron de la caída posterior de las tasas de interés a largo plazo.

    En cierta medida, la desaparición de la inflación se debió a la confluencia de factores favorables.

    Durante gran parte de la década de 1990, el dólar se mantuvo fuerte, lo que contenía el costo de las importaciones. La llegada de la atención médica gestionada ayudó a controlar los costos descontrolados de la atención médica. La debilidad económica en gran parte del resto del mundo mantuvo bajos los precios de las materias primas, especialmente del petróleo. Las enormes inversiones en tecnología estaban dando sus frutos en forma de mejores tasas de crecimiento de la productividad, quizás el indicador más importante del potencial de una economía para una expansión sostenible.

    Los economistas también le dieron a Greenspan un crédito considerable. Diseñó una serie de aumentos de tasas desde 1994 que buscaban sofocar las presiones inflacionarias antes de que pudieran arraigarse, y, de hecho, antes de que estuviera completamente claro que la inflación era un peligro.

    Su estrategia preventiva enfureció a muchos liberales, que creían que sacrificaba el crecimiento del empleo y de los salarios en una lucha contra un enemigo ilusorio. Al dejar claro que no toleraría la inflación, Greenspan convenció a todos los principales actores de la economía –Wall Street, los sindicatos, los productores, los minoristas– de que ya no tenían por qué dar por hecho que los salarios y los precios subirían.

    Así, los ajustes por costo de vida en los contratos sindicales disminuyeron. Los productores dejaron de intentar imponer aumentos de precios. Los inversores exigieron una menor “prima de inflación”. Lo más importante, concluyó Greenspan, es que el cambio en la mentalidad inflacionista le dio más margen para mantener bajas las tasas de interés oficiales mientras la economía vivía un auge en la segunda mitad de la década de 1990.

    Con la inflación en gran medida bajo control, Greenspan, a partir de mediados de la década de 1990, enfrentó cada vez más desafíos derivados de un sistema financiero global cada vez más complejo.

    En el extranjero, hubo crisis en México, en las economías emergentes asiáticas y en Rusia que, en distintos momentos, amenazaron no solo a los inversores y a las instituciones financieras, sino también al sustento de los trabajadores estadounidenses, que vieron cómo sus empleos y ahorros se veían afectados por decisiones políticas tomadas en capitales y salas de juntas lejanas.

    Dentro de la Fed, había debates sobre la deflación, un declive crónico de precios y salarios que parecía haber azotado al antaño poderoso Japón.

    Con la economía nacional en pleno auge, Greenspan optó por eludir las preocupaciones sobre los peligros de un sistema financiero cada vez más complejo y los riesgos de que los precios de las acciones, y luego de la vivienda, pudieran colapsar y arrastrar a la economía con ellos.

    El estallido de una burbuja inmobiliaria, dijo Greenspan en 2003, cuando crecía la preocupación precisamente por tal resultado, era “muy improbable”.

    El 31 de enero de 2006, a los 79 años, Greenspan diseñó un pequeño aumento de las tasas de interés en una sesión de fijación de política de la Reserva Federal, su último acto en el cargo. Unas horas más tarde, el Senado confirmó a su sucesor, Ben Bernanke. Greenspan se marchó con un recuerdo –su silla de la enorme sala de juntas del banco central– y con lo que, en aquel momento, parecía ser la certeza de un legado seguro.

    Richard W. Stevenson, jefe del buró en Washington, lleva cuatro décadas como reportero y editor del Times.

  • Opinión: La razón secreta por la que los jefes quieren que todos vuelvan a la oficina

    Opinión: La razón secreta por la que los jefes quieren que todos vuelvan a la oficina

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    Cuando terminó la pandemia, mucha gente que había estado trabajando desde casa dio por hecho que se les permitiría mantener esa modalidad al menos unos días a la semana. Pero hoy en día, en Estados Unidos, un tercio de las empresas ha obligado a todo el mundo a volver a la oficina a tiempo completo y ha prohibido el trabajo remoto e híbrido.

    Algunos directivos dicen que insisten en el trabajo presencial a tiempo completo porque aumenta la productividad, a pesar de que hay pruebas claras de que no es así. Otros afirman que se trata de la colaboración, la creatividad o la cultura. Nuestra nueva investigación revela que la resistencia a cualquier tipo de trabajo remoto quizá se deba a algo totalmente distinto: el ego.

    En casos concretos, puede haber buenas razones para que los equipos trabajen juntos en persona. Sin embargo, por regla general, resulta que obligar a la gente a volver a la oficina a tiempo completo es una maniobra de poder y estatus. Es una estrategia característica de los líderes que muestran rasgos narcisistas. Ven cualquier tipo de trabajo a distancia como una amenaza para su autoridad y la admiración que les profesan. Quieren que los adoren en el altar de la oficina.

    Durante los últimos seis años, hemos estudiado por qué algunos líderes aún apoyan el trabajo remoto, mientras que otros se resisten a él. Encuestamos a miles de ejecutivos, mandos intermedios y supervisores de primera línea sobre una serie de rasgos de personalidad. Cuando más tarde les preguntamos por su postura respecto al trabajo híbrido y a distancia, sus respuestas no se correspondían con el grado de confianza que tenían en sus empleados ni con lo mucho que les gustaba estar rodeados de gente. El único rasgo que predecía de forma constante las objeciones al teletrabajo era el narcisismo: la tendencia a ser egocéntrico y a sentirse con derecho a todo. Cuanto más alta era la opinión que los líderes tenían de sí mismos, más ansiaban el poder y el estatus, y más a favor estaban de las órdenes de vuelta a la oficina.

    Ese patrón se mantuvo entre directores ejecutivos de las empresas de la lista Fortune 500. Como no podíamos medir directamente el tamaño de sus egos, evaluamos factores que muchos estudios anteriores han identificado como indicadores fiables del narcisismo: el tamaño de sus paquetes salariales, sus firmas y sus fotos en los informes de la empresa. (No, probablemente los directores ejecutivos no supervisen directamente el diseño de las páginas, pero sus subordinados tienen que averiguar qué le va a gustar al jefe y qué no). Exigir una remuneración desmesurada y proyectar una imagen fuera de proporción transmite un mensaje sacado directo del manual de Ron Burgundy: Soy alguien importante. Descubrimos que, cuanto más alta era la puntuación de los directores ejecutivos en este índice, más propensos eran a buscar poder y estatus, y se convertían en presidentes de sus propias empresas y formaban parte de los consejos de administración de otras. Estos fueron los directores ejecutivos que hicieron las declaraciones más negativas sobre el trabajo remoto y el híbrido durante los dos primeros años de la pandemia.

    La conexión entre los rasgos de personalidad narcisista y el deseo de que la gente trabaje en la oficina a tiempo completo no es una coincidencia, sino una relación causal. En un experimento, pedimos a líderes que reflexionaran sobre el papel que desempeñó un ego audaz y asertivo en el éxito de Steve Jobs como director ejecutivo de Apple y de Larry Ellison como director ejecutivo de Oracle. Después de participar en ese ejercicio, los líderes se mostraron más propensos a oponerse al trabajo remoto.

    Nada de esto quiere decir que los líderes que rechazan el trabajo a distancia sean necesariamente ególatras. Hay muchos factores que influyen en las políticas de flexibilidad en el trabajo. Pero nuestros datos sí muestran que, en general, a los líderes egocéntricos les cuesta aceptar que los empleados elijan por sí mismos dónde trabajar. Los psicólogos han señalado desde hace tiempo que el narcisismo es como una droga: hace que la gente ansíe un suministro constante de atención y reconocimiento. El teletrabajo priva a los líderes de ello.

    Cuando la gente no está en la oficina, es más difícil mandar y controlar. Los líderes no pueden intimidar al merodear por los cubículos ni dar portazos. No pueden imponer su dominio al convocar a la gente a una sala de reuniones y dar puñetazos en la mesa. Ni siquiera pueden establecer contacto visual directo para intimidar a la gente con la mirada.

    El trabajo remoto también impide que los líderes se deleiten con la reverencia de los empleados. En lugar de destacar en la oficina principal, los líderes se pierden en un mar de cuadraditos iguales en una pantalla. En lugar de una atención absorta, en línea se encuentran con aburrimiento, cansancio e interrupciones de parejas, hijos y mascotas. En lugar de recibir una lluvia de gratificación inmediata, se topan con expresiones faciales entrecortadas y respuestas tardías. Las palabras de ánimo aduladoras de los empleados simplemente no surten el mismo efecto si se dicen por Slack.

    Los líderes egocéntricos suelen responder a estas amenazas endureciendo su control. Afirman que la gente holgazanea desde casa en lugar de trabajar desde ahí. Amenazan con despedir a quienes no estén en la oficina cinco días a la semana.

    Hay pruebas contundentes de que obligar a la gente a acudir a la oficina todos los días es contraproducente. Estudios realizados en más de 450 empresas y con más de tres millones de empleados lo muestran: las órdenes de regresar a la oficina no aumentan los beneficios económicos. Solo consiguen motivar a los mejores empleados a renunciar, reducir la satisfacción de los que se quedan y disuadir a nuevos talentos de incorporarse. Los experimentos en empresas tecnológicas y organizaciones sin ánimo de lucro demuestran que dejar que la gente trabaje desde casa parte de la semana aumenta la felicidad y reduce la rotación de personal en un tercio, sin que haya costo para el rendimiento. En muchos casos, esos empleados incluso rinden más, porque no tienen que perder tiempo en desplazamientos y no se distraen con las interrupciones de la oficina.

    Los beneficios de las políticas de oficina flexibles tienen sus límites. Las investigaciones sugieren que trabajar desde casa más de la mitad de la semana puede generar aislamiento: es más difícil crear vínculos y fomentar la cultura de equipo. También resulta más complicado fomentar los encuentros creativos, el aprendizaje informal y la tutoría. Pero no hacen falta cinco días a la semana para lograr estos objetivos. De hecho, resulta que la gente es más colaborativa y creativa cuando trabaja a distancia parte de la semana. Pueden aprovechar uno o dos días en casa para centrarse en el trabajo individual en profundidad y reservar el resto de la semana para la comunicación y la resolución de problemas en colectivo. Está bien documentado que pasar demasiado tiempo juntos fomenta el pensamiento de grupo (por no hablar de los gérmenes). Cuando pasamos algo de tiempo separados, en realidad generamos ideas más innovadoras y tomamos decisiones más acertadas.

    El trabajo híbrido plantea sus propios retos para los líderes. No es divertido intentar motivar a través de un video grabado o dirigir una sesión de lluvia de ideas en una pizarra digital. Pero para mantener una ventaja competitiva en un mundo cada vez más flexible, es hora de que los líderes dejen a un lado sus egos y dominen el arte de gestionar a distancia. Las pruebas respaldan unas cuantas pautas básicas.

    Uno: la coordinación es clave. Los equipos necesitan días fijos en los que todos estén presentes, sobre todo para dar la bienvenida a los recién llegados y orientar a los más jóvenes. En Microsoft, los nuevos empleados que pasaban al menos un par de días al mes con su jefe y sus equipos estaban más satisfechos con sus primeras experiencias, lo que a su vez significaba que tenían más probabilidades de quedarse durante el siguiente año y medio.

    Dos: la intensidad vence a la frecuencia. La empresa de software Atlassian ha descubierto que pasar unos días con tu equipo en una reunión trimestral bien organizada contribuye más a la conexión y al sentido de pertenencia que los desplazamientos diarios a la oficina.

    Tercero: el trabajo híbrido no es una solución única para todos. Cada trabajo requiere una cantidad diferente de tiempo presencial. Lo mismo ocurre con las personas; por ejemplo, la flexibilidad resulta especialmente importante para atraer y retener a las mujeres. Y necesitas reunirte más a menudo si tu plantilla funciona como un equipo de baloncesto que se pasa el balón de un lado a otro, en lugar de como un equipo de gimnasia cuyos miembros realizan sus propias pruebas individuales. (Esto explica por qué a los equipos que trabajan totalmente a distancia les cuesta patentar nuevas tecnologías, pero las personas que examinan las solicitudes de patente son más productivas cuando pueden trabajar desde donde quieran).

    Cuarto: a la mayoría de la gente le importa más cuándo trabaja que dónde. Si pueden elegir el horario, están más dispuestos a dejar que los jefes elijan el lugar.

    Las políticas de la organización no deberían ser proyectos de vanidad. La responsabilidad de los líderes no es amoldar el mundo a sus necesidades, sino adaptarse a las necesidades del mundo, aunque eso signifique aprender a vivir sin la emoción de un público en directo.

    Adam Grant, colaborador de la sección de Opinión, es psicólogo organizacional en la Facultad Wharton de la Universidad de Pensilvania. Es autor de Think Again y presentador del pódcast de TED Re:Thinking. Marissa Shandell es doctoranda en Wharton y estudia las fuerzas que impulsan a las personas a dar lo mejor de sí mismas en el trabajo; además, es la autora de @researchdoodles en Instagram. Courtney Elliott es doctoranda en Wharton y estudia cómo el trabajo remoto, las redes sociales y la tecnología influyen en las relaciones laborales.

  • Cómo Starmer pasó de una victoria electoral aplastante a renunciar menos de dos años tras asumir como primer ministro de Reino Unido

    Cómo Starmer pasó de una victoria electoral aplastante a renunciar menos de dos años tras asumir como primer ministro de Reino Unido

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    El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, ha anunciado su dimisión como líder del Partido Laborista.

    Reuters
    El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, dimitió como líder del Partido Laborista.

    Keir Starmer anunció su dimisión como líder del Partido Laborista, lo que marca el fin de su etapa como primer ministro de Reino Unido.

    En un discurso frente a su residencia de Downing Street, Starmer informó que permanecerá en el cargo hasta que su sucesor asuma el puesto.

    Su caída en desgracia ha sido dramática. Hace menos de dos años, celebraba una victoria aplastante en las elecciones generales y parecía destinado a dominar la política británica durante los siguientes años.

    Ahora, en lugar de inaugurar una “década de renovación nacional”, como había prometido, ha sido expulsado del poder por su propio partido.

    En un emotivo discurso de dimisión, Starmer dijo que dentro de su espacio político le habían preguntado si era “la persona más indicada para liderarnos en las próximas elecciones generales”.

    “He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario a esa pregunta, y acepto esa respuesta de buena manera”, agregó.

    De la victoria a la dimisión

    La victoria electoral de Starmer en 2024 se vio favorecida por el enojo público contra el anterior gobierno conservador. Un malestar alimentada por las fiestas en Downing Street durante la pandemia y la turbulencia económica provocada por el “mini presupuesto” de la primera ministra conservadora Liz Truss.

    La estrategia de Starmer de presentar la estabilidad económica como la principal prioridad del Partido Laborista dio resultados.

    Su campaña electoral de 2024 se basó en un eslogan de una sola palabra: cambio. Y puso su propia imagen política –firme, competente y que encarna los más altos estándares morales– en un primer plano.

    Pero la victoria la alcanzó con un porcentaje históricamente bajo del voto nacional, y su popularidad entre el electorado se desplomó en cuestión de semanas, tras una serie de pasos en falso y cambios de rumbo en sus políticas.

    Starmer se había presentado como un líder sensato y pragmático que siempre actuaría en interés nacional: un hombre serio para tiempos serios.

    El líder laborista Keir Starmer celebra su victoria en las elecciones generales de 2024 con un discurso en la Tate Modern el 5 de julio de 2024 en Londres, Inglaterra.

    Getty Images
    Starmer logró una victoria aplastante en las elecciones de 2024.

    Pero al final, un creciente número de críticos entre sus propios diputados consideró que le faltaba una ideología clara y que, sencillamente, no era muy bueno en política. La queja más frecuente era que a Starmer le faltaba un propósito definido, que no sabía qué quería lograr con el poder.

    Starmer se incorporó tarde a la política, convirtiéndose en miembro del Parlamento a los 50 años tras una brillante carrera en el derecho.

    Sus oponentes afirmaban que carecía de las habilidades comunicativas necesarias para transmitir el mensaje del Partido Laborista. En una época en la que la autenticidad y la emoción dominan la política, el primer ministro podía parecer rígido e inexpresivo.

    Justo a su ministra de Hacienda, Rachel Reeves, pasaron sus primeros días en Downing Street advirtiendo que la magnitud de los problemas económicos que habían heredado de los conservadores era mucho mayor de lo que esperaban y que sería necesario subir los impuestos.

    Más tarde, Starmer admitió que aquello había sido un error y que deberían haber transmitido más esperanza a los votantes.

    El primer ministro británico, Keir Starmer, sale del número 10 de Downing Street para recibir al sultán de Omán en Londres el 6 de agosto de 2024.

    Getty Images
    Los críticos a Starmer sostienen que carece de habilidades comunicativas.

    Pero fue la decisión del gobierno, en julio de 2024, de suprimir los subsidios para combustible de invierno para 10 millones de pensionistas, lo que los encuestadores identificarían más tarde como el momento en que su popularidad comenzó a desplomarse.

    El año pasado dio un giro de 180 grados en esta política, momento en el que ya había establecido un patrón de revertir políticas que no habían sido bien recibidas por el público ni por sus propios diputados, cada vez más rebeldes.

    Apenas tres meses después de asumir el cargo de primer ministro, devolvió más de US$8.000 en regalos y atenciones que había recibido desde que se convirtió en primer ministro, incluidas entradas para ver a Taylor Swift.

    Si bien se ajustaban a las normas, las noticias sobre ministros que aceptaban obsequios por valor de miles de libras de donantes adinerados no fueron bien recibidas por la opinión pública.

    Una amistad improbable

    Aunque Starmer tuvo problemas en el ámbito interno, recibió elogios por su habilidad para desenvolverse en el ámbito internacional.

    Entabló una improbable amistad con el presidente estadounidense Donald Trump, además de desempeñar un papel destacado entre los países europeos en las negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania.

    Sin embargo, su enfoque en los asuntos internacionales y la frecuencia de sus viajes al extranjero también llevaron a los críticos a apodarlo “Keir, nunca presente aquí”.

    La relación especial entre Reino Unido y Estados Unidos se fue tensando cada vez más después de que Starmer se negara a involucrarse en la guerra con Irán, aunque las encuestas sugerían que la postura del primer ministro contaba con el respaldo de los votantes.

    El primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente estadounidense, Donald Trump, se dan la mano en una conferencia de prensa conjunta en el East Room de la Casa Blanca el 27 de febrero de 2025 en Washington, DC.

    Getty Images
    Starmer se reunió con Trump al cumplirse un mes del segundo mandato del republicano.

    En el ámbito nacional, Starmer se enfrentó a huelgas de médicos, mientras que el número de inmigrantes que llegaban a Reino Unido en pequeñas embarcaciones seguía aumentando.

    A pesar de haber hecho del crecimiento económico su máxima prioridad, este siguió siendo bajo y los efectos de las guerras en Ucrania e Irán intensificaron las presiones sobre el costo de vida que enfrenta el país.

    Este contexto tan complejo, así como los errores del gobierno, fueron aprovechados por el partido de derecha Reform UK, que superó al Partido Laborista en las encuestas en la primavera de 2025 y ha mantenido su ventaja desde entonces.

    El desastre de Mandelson

    Los rumores sobre el liderazgo de Starmer continuaron creciendo a medida que sus índices de popularidad alcanzaban mínimos históricos.

    En otoño, el gobierno se vio sacudido por el cese de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos debido a sus vínculos con el delincuente sexual Jeffrey Epstein, así como por la dimisión de la viceprimera ministra Angela Rayner por no pagar suficientes impuestos al comprar un piso.

    La polémica en torno al nombramiento de Mandelson se reavivó después de que la última tanda de documentos publicados por Estados Unidos como parte de los Archivos Epstein sacara a la luz nuevas pruebas sobre la profunda relación entre ambos.

    La indignación estalló cuando se supo que Mandelson había recibido la autorización de seguridad para el cargo, a pesar de las preocupaciones expresadas por los funcionarios encargados de la verificación de antecedentes.

    Aunque Starmer no fue informado de esto hasta abril, ello dio lugar a acusaciones de que había engañado al Parlamento cuando afirmó que se había seguido “el debido proceso” para el nombramiento del embajador.

    Esta saga también planteó nuevas dudas sobre el control que Starmer ejerce sobre el funcionamiento de Downing Street y sobre su criterio al nombrar a Mandelson en primer lugar.

    El primer ministro británico, Keir Starmer conversa con el embajador del Reino Unido en Estados Unidos, Peter Mandelson, durante una recepción de bienvenida en la residencia del embajador el 26 de febrero de 2025 en Washington D.C.

    Getty Images
    Starmer destituyó a Mandelson como embajador ante Estados Unidos.

    Aunque se mantuvo en el cargo durante varias semanas más, la autoridad del primer ministro se fue desvaneciendo. Algunas encuestas indicaban que era el primer ministro más impopular de la historia reciente.

    Ni a Starmer ni a su círculo íntimo les quedaba claro por qué era tan impopular entre los votantes.

    Jonathan Hinder, diputado laborista por Pendle y Clitheroe, declaró al Times: “La impresión que se obtiene al hablar con los votantes es que Keir, al mismo tiempo que no defiende nada, es increíblemente hipócrita. Su estilo encarna el procedimentalismo de recursos humanos que la gente no soporta en su lugar de trabajo”.

    Los resultados de las elecciones de mayo, en las que el Partido Laborista fue expulsado del poder en Gales, sufrió su peor resultado histórico en el Parlamento escocés y perdió casi 1.500 concejales en Inglaterra, fueron la gota que colmó el vaso para muchos de los diputados del partido.

    Más de 100 de ellos hicieron públicas sus peticiones para que dimitiera, y Wes Streeting renunció a su cargo como secretario de Salud, criticando la “deriva” del gobierno y su falta de “visión”.

    Un paso al costado

    Starmer se mantuvo firme, prometiendo medidas más contundentes y argumentando que el país estaba empezando a superar la crisis bajo su liderazgo, con la disminución de las listas de espera en el sistema de salud público, NHS, y la reducción de la migración legal y los cruces en pequeñas embarcaciones.

    Anunció planes para prohibir las redes sociales a los menores de 16 años, lo que se interpretó como un intento de asegurar un legado político, y sus partidarios señalaron iniciativas como la creación de más clubes de desayuno gratuitos en las escuelas como prueba de que el gobierno estaba abordando el problema del costo de la vida.

    Ante todo, advirtió sobre el peligro de sumir al país en el caos y la inestabilidad de una campaña por el liderazgo.

    Pero Streeting ya estaba haciendo campaña abiertamente para reemplazarlo. Un nuevo revés se produjo cuando su respetado secretario de Defensa, John Healey, dimitió en protesta por los planes de gasto.

    Sin embargo, fue el regreso de Andy Burnham al Parlamento de Westminster lo que supuso el golpe de gracia para el mandato de Starmer.

    Burnham, quien llevaba tiempo anhelando el puesto más alto de la política británica, se presentó a unas elecciones en Makerfield, en el noroeste de Inglaterra, con el objetivo de volver a ser diputado para poder disputar el liderazgo del Partido Laborista.

    Su contundente victoria frente al candidato de Reform UK en una zona que acababa de votar por este partido en las elecciones locales fue vista por muchos diputados laboristas como prueba de que él era el hombre idóneo para liderar su partido en las próximas elecciones generales.

    En su discurso de dimisión, Starmer no mencionó a Burnham por su nombre y anunció que se abriría un proceso de selección para elegir al nuevo líder laborista. Queda por ver si surgen otros candidatos.

    De pie en el atril frente a la puerta de su residencia, dijo: “Recorrer esta calle hace dos años fue el momento de mayor orgullo de mi vida”.

    Prometió brindarle a su sucesor todo su apoyo, y solo al final de su discurso afloró la emoción que tan pocas veces se había visto durante su mandato.

    “Cuando deje el puesto más importante del país, dedicaré más tiempo al trabajo más importante: ser el mejor esposo posible para mi fantástica esposa, Vic, quien ha sido un pilar fundamental a mi lado en las buenas y en las malas, además de ser el mejor padre posible para mis hermosos hijos, que son mi orgullo y mi alegría.”

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    BBC

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  • Etan Patz: el trágico final del caso que se convirtió en símbolo de los niños desaparecidos en Estados Unidos

    Etan Patz: el trágico final del caso que se convirtió en símbolo de los niños desaparecidos en Estados Unidos

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    Un hombre sostiene un periódico en el que se ve una foto de Etan Patz y el titular en inglés "aún desaparecido"

    Reuters
    Etan Patz fue un niño que desapareció a los 6 años cuando iba camino a su escuela.

    El rostro de Etan Patz sonriendo y rodeado de su cabello liso obsesionó a los estadounidenses en la década de los 80.

    Y esto se debió al hecho de que fue uno de los primeros niños desaparecidos cuya foto fue colocada en los cartones de leche, en lo que para ese entonces era una novedosa manera de dar a conocer a nivel nacional casos de este tipo.

    Etan fue quizás el rostro que ayudó a lanzar el movimiento nacional para alertar sobre jóvenes desaparecidos.

    Su caso estremeció a millones de estadounidenses por las circunstancias en las que ocurrieron los hechos.

    Por primera vez sus padres permitían al niño de 6 años ir solo a la parada para que fuera recogido por el autobús escolar.

    Ocurrió en 1979, en el vecindario del barrio neoyorquino de Soho, cuando la zona era habitada por gente de clase media-baja.

    Etan Patz nunca abordó el autobús amarillo. Nadie lo vio. Jamás regresó a casa.

    Casi 5 décadas después de la desaparición, sus padres -Julie y Stanley Patz- viven el final del capítulo más terrible de sus vidas.

    Este lunes, la Corte Suprema de EE.UU. restableció la condena por asesinato dictada en 2017 contra un hombre por la desaparición de Etan.

    En un fallo de 6 votos a favor y 3 en contra, los magistrados accedieron a la petición del fiscal de distrito de Manhattan, Alvin Bragg, de revocar la decisión de un tribunal inferior que había anulado el veredicto del jurado según el cual Pedro Hernández —un exempleado de una tienda de delicatessen local— había secuestrado y asesinado a Patz.

    Culpable

    Hernández, del barrio Maple Shade, en Nueva Jersey, confesó en mayo de 2012 que había matado al pequeño.

    En febrero de 2017, después de deliberar durante nueve días, un jurado lo declaró culpable, y lo condenó a un mínimo de 25 años en prisión.

    Los abogados de defensa de Hernández aseguraron entonces que este era un hombre con trastornos psicológicos y que no podía diferenciar la realidad de la fantasía.

    La hija de Hernández declaró que su padre una vez habló sobre tener visiones de ángeles y demonios.

    Los fiscales, por su parte, sugirieron que Hernández simuló o exageró los síntomas de su supuesta enfermedad mental.

    Cuando fue arrestado en 2012, Hernández le dijo a la policía que engañó al niño ofreciéndole una bebida con el fin de estrangularlo hasta matarlo en el sótano de una bodega donde trabajaba, muy cerca de la parada de autobús.

    Luego -aseguró- introdujo su cuerpo en una bolsa y lo dejó tirado en un callejón lleno de desperdicios.

    El Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito, con sede en Manhattan, anuló la condena de Hernández en 2025, dictaminando que el juez de primera instancia había instruido incorrectamente al jurado y, por lo tanto, había influido en el veredicto en contra del acusado.

    Este lunes, la Corte Suprema dictaminó que la actuación del Segundo Circuito violó una ley federal de 1996 que limita la facultad de los tribunales federales para conceder amparo a los presos condenados en tribunales estatales.

    Un arrume de flores sobre el cual se apoya un periódico en el que se ve una foto de Etan

    Getty Images
    El caso de Etan inició un movimiento que transformó la respuesta de las autoridades cuando desaparece un niño.

    La pista que reveló todo

    A inicios de 2012, una nueva pista había reactivado el caso. La policía estuvo durante varios días rompiendo el piso de concreto de un sótano cerca de la parada de autobús a la que se dirigía Etan la mañana de su desaparición. Su cuerpo no fue hallado.

    Sin embargo, esta operación cubierta ampliamente por los medios de comunicación, hizo que alguien llamara al departamento de niños desaparecidos de la policía de Nueva York.

    La llamada telefónica llevó a las autoridades hasta Hernández, quien confesó.

    Según dijo en su momento el comisionado de la policía de Nueva York, Raymond W. Kelly, un familiar de Hernández fue el que hizo la llamada. En ella, les dijo a las autoridades que escuchó al presunto homicida decir una vez que él había matado a un niño en Manhattan.

    Una de las dificultades del juicio, fue probar que las afirmaciones de Hernández eran ciertas.

    “El hecho de que (Hernández) les haya contado eso a otros en el pasado y los detalles de lo que ha dicho en la confesión” hacen creíble la declaración, dijo Kelly a los periodistas en 2012.

    El cuerpo de Etan nunca ha sido recuperado.

    Un hombre sostiene un calendario con la cara de Etan (foto a blanco y negro).

    Getty Images
    Etan Patz desapareció en 1979.

    Símbolo

    El padre de Etan, Stanley Patz, se convirtió junto a su esposa en un activista en la causa de los niños desaparecidos.

    Muchas leyes para la protección de los niños se han aprobado a nivel nacional y local gracias a ese activismo.

    Por ejemplo, la llamada automática que los colegios hacen a los hogares cuando un niño no llega al salón de clases ha sido una de las tantas medidas que se han tomado para reaccionar a tiempo ante estos casos.

    La madre de Etan dijo en el momento de la desaparición que se enteró de que su hijo no había ido a la escuela ocho horas después, cuando no regresó a casa.

    En 1983 el presidente Ronald Reagan decidió declarar el 25 de mayo el Día Nacional de los Niños Desaparecidos en honor a Etan.

    *Esta nota se publicó originalmente en febrero de 2017 y fue actualizada con la noticia de la decisión de la Corte Suprema.

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    BBC

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  • El respaldo al jugador belga Jeremy Doku ante las críticas por irse temporalmente del Mundial para conocer a su recién nacido

    El respaldo al jugador belga Jeremy Doku ante las críticas por irse temporalmente del Mundial para conocer a su recién nacido

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    Jeremy Doku saluda a los seguidores vestido con la camiseta de Bélgica.

    Getty Images
    Jeremy Doku se incorporó al Manchester City procedente del Rennes en 2023.

    El extremo del Manchester City Jeremy Doku dejó claro que para él la familia es lo primero.

    El jugador fue padre este fin de semana y abandonó la concentración de Bélgica en el Mundial para estar presente en el nacimiento de su hijo.

    Doku viajó hasta Londres desde Estados Unidos tras ser informado poco antes del inicio del partido que enfrentó a su selección con Irán el domingo (0-0) en Los Ángeles que el nacimiento de su hijo era inminente, según informó un comunicado de la Real Asociación Belga de Fútbol.

    El jugador había sido descartado para el partido por una enfermedad respiratoria, pero recibió el permiso para viajar con un médico de la selección a acompañar a su mujer, Shireen, en el nacimiento de su hijo, Praise, “tras haber recibido una medicación ajustada durante varios días”.

    Pese a que se espera que el extremo regrese a la concentración belga este martes, su decisión de abandonarla para acudir al nacimiento de su hijo suscitó alguna crítica, a la que rápidamente han respondido numerosos mensajes de apoyo.

    La presentadora del canal de L’Equipe France Pierron lo criticó y dijo que un padre es “completamente inútil” en el nacimiento de su hijo, que describió como un momento “repugnante”.

    En un comunicado, L’Equipe pidió disculpas y afirmó que las declaraciones de Pierron están “muy alejadas” de sus valores.

    La presentadora también se disculpó, y medios franceses señalaron que no presentaría su programa el lunes.

    La reacción en el mundo del fútbol —y fuera de él— ha sido unánime.

    Jugadores, “como gladiadores en el Coliseo”

    Doku disputó 86 minutos en el empate 1-1 de Bélgica ante Egipto en su debut en el Grupo G, pero no participó en el empate 0-0 contra Irán debido a una enfermedad.

    En un principio el nacimiento estaba previsto para la segunda semana de julio, lo que habría implicado que Doku se pudiera perder los cuartos de final en caso de clasificación de Bélgica.

    “Si me preguntan qué quiero, mi respuesta es que nadie quiere perderse el nacimiento de su primer hijo”, le dijo Doku a Reuters sobre esa posibilidad, que ahora ya está descartada.

    El delantero de Inglaterra Ollie Watkins, que tiene dos hijos, apoyó a Doku.

    “Creo que alguien lo calificó de repugnante y, para empezar, no es forma de describir un nacimiento”, afirmó.

    “Vi por lo que tuvo que pasar mi esposa y fue relativamente sencillo, pero conozco familiares y amigos que no han tenido esa suerte”, añadió.

    “Dar la bienvenida a tu primer hijo al mundo es algo que solo ocurre una vez y es una bendición. Hay muchas ocasiones durante la temporada en las que estás lejos de la familia y los amigos, y es muy difícil, así que perderse eso sería duro y entiendo su punto de vista”.

    La Asociación de Futbolistas Profesionales (PFA) de la Premier League, la liga inglesa, señaló que las exigencias que se imponen a los jugadores no deben hacerse a costa de “momentos familiares fundamentales”.

    “Aunque cada situación es diferente, creemos que se debe apoyar a los jugadores para que puedan equilibrar sus responsabilidades profesionales con acontecimientos importantes de su vida”, señaló un portavoz de la PFA.

    “Apoyar a los jugadores como personas, no solo como atletas, es una parte importante de crear un entorno profesional saludable”.

    El Instituto de la Paternidad, que promueve el papel activo de los hombres en el cuidado de sus hijos, también respaldó a Doku.

    “Esto me recuerda a los gladiadores en el Coliseo”, le dijo su director adjunto Jeremy Davies a BBC Sport.

    “Queremos que estos hombres sean figuras heroicas que existen para nuestro entretenimiento. Ganan mucho dinero, pero hay cosas que valen mucho más”.

    La regulación y los precedentes

    Las normas de la FIFA establecen que el permiso de maternidad para las futbolistas debe ser “un periodo mínimo de 14 semanas remuneradas”, de las cuales ocho deben disfrutarse después del parto.

    No existe una regulación específica sobre el permiso de paternidad, lo que obliga a los jugadores del fútbol masculino a gestionar sus responsabilidades por su cuenta.

    Un club llegó a tener un auto preparado fuera del estadio para un jugador cuya pareja estaba a punto de dar a luz, mientras que un entrenador de un equipo de la máxima categoría europea no viajó a un partido para acompañar a su esposa, que esperaba su segundo hijo.

    En lugar de estar en el banquillo, siguió el partido por televisión y transmitió instrucciones a su cuerpo técnico.

    “Llevaba un auricular conectado al banquillo y, diez minutos después de empezar el partido, ella comenzó con los dolores de parto”, explicó el entrenador, que ahora trabaja en la Championship.

    “Íbamos ganando 2-1 al descanso, pero el parto avanzaba. Llamé al hospital para decir que íbamos de camino, pero tuve que parar porque nos señalaron un penalti”, relató.

    “Marcamos, supe que habíamos ganado el partido y nos fuimos inmediatamente. Nuestra hija nació dos horas después.

    “Es menos habitual en los entrenadores porque suelen ser mayores, pero el fútbol no se detiene… hay que ganar el siguiente partido”, dijo.

    Doku no sería el primer jugador en anteponer el nacimiento de su hijo al fútbol.

    En 2018, Fabian Delph abandonó la concentración de Inglaterra en el Mundial de Rusia para regresar a Reino Unido y asistir al nacimiento de su hija.

    David Silva, por su parte, se perdió dos partidos del Manchester City tras el nacimiento prematuro de su hijo en 2018.

    Y el exguardameta del Manchester United David de Gea obtuvo un permiso prolongado durante la pandemia de covid, cuando su pareja Edurne dio a luz a su hija en 2021.

    Otros, sin embargo, no han podido estar presentes.

    Este mismo fin de semana, el defensa noruego Leo Østigård vio el nacimiento de su hijo por FaceTime mientras estaba concentrado con su selección en el Mundial.

    Rúben Neves vivió una situación similar en enero de 2021, al seguir el nacimiento de su tercer hijo en su teléfono desde el autobús del Wolverhampton tras una derrota por 1-0 ante el Crystal Palace.

    Su esposa había regresado a Portugal porque su médico se encontraba allí, pero los planes de Neves de reunirse con ella se vieron frustrados por las restricciones de viaje debidas a la pandemia.

    Las cosas realmente importantes

    Cuando Roy Keane era asistente del seleccionador de la República de Irlanda, bromeó diciendo que Robbie Keane debería estar disponible para jugar un partido contra Alemania tras el nacimiento de su hijo “a menos que esté dando el pecho”.

    El exentrenador del Brentford y del Tottenham Thomas Frank, que ahora comenta el Mundial para la BBC, ha gestionado situaciones similares.

    “El fútbol es lo más importante de las cosas que no son importantes, así que no lo es en un momento así”, opinó.

    “Ver a tu esposa o pareja dar a luz es una de las experiencias más importantes que vivirás, y creo que también es muy importante estar presente. Siempre ha sido una prioridad para mí decírselo a mis jugadores. Les decía: ‘Depende de ti, pero te recomiendo que estés allí’”.

    Frank afirmó que si Doku regresa a casa para el nacimiento de su hijo sería “lo correcto”, y añadió: “Cuando vuelva, estará en lo más alto”.

    Qué ha pasado en otros deportes

    Jamie Smith lleva un bate bajo el brazo en un partido.

    Getty Images
    La estrella inglesa del cricket Jamie Smith se perdió un partido para el nacimiento de su hija.

    La semana pasada, el jugador de críquet Jamie Smith se perdió la derrota de Inglaterra en un partido frente a Nueva Zelanda tras el nacimiento de su hija.

    El jugador de baloncesto Anthony Edwards abandonó un partido en el descanso en 2024 para poder asistir al nacimiento de su hija.

    Y la leyenda del tenis británico, el escocés Andy Murray, dijo en 2016 que abandonaría el Abierto de Australia antes de tiempo si su esposa, Kim, se ponía de parto.

    “Me sentiría mucho más decepcionado ganando el Abierto de Australia y no estando en el nacimiento de mi hijo”, afirmó en aquel momento.

    Pero el jugador inglés de dardos Rob Cross se perdió el nacimiento de su tercer hijo en 2017 para poder clasificarse para el torneo World Matchplay.

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    BBC

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  • Muere a los 100 años Alan Greenspan, el hombre que transformó la economía moderna de EE.UU.

    Muere a los 100 años Alan Greenspan, el hombre que transformó la economía moderna de EE.UU.

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    Durante casi 20 años, Alan Greenspan tuvo la responsabilidad de proteger la economía estadounidense y mantener la solidez del dólar.

    Como presidente de la Reserva Federal (Fed, como se conoce en inglés al banco central de EE.UU.) entre 1987 y 2006, supervisó el periodo de crecimiento económico sostenido más largo en Estados Unidos de toda una generación.

    Este lunes, Greenspan falleció a los 100 años, según informó su esposa, Andrea Mitchell, corresponsal de la cadena estadounidense NBC News.

    En un comunicado difundido por ese medio, Mitchell explicó que su marido murió por complicaciones de la enfermedad de Parkinson.

    El texto describe a Greenspan como “un gigante, que ayudó a dar forma a la economía de Estados Unidos durante décadas bajo presidentes de ambos partidos, pero que siempre fue sincero al reconocer sus errores”.

    Descrito como el “Dios en la máquina de las finanzas estadounidenses”, Greenspan rechazó todas las solicitudes de entrevistas durante su tiempo como presidente de la Fed, un cargo considerado el segundo más importante después de la presidencia,

    Sin embargo, los medios y los mercados financieros se aferraban a sus escasas declaraciones públicas, y un letrero en su oficina decía simplemente: The buck starts here.

    Esta frase puede traducirse como “el dólar empieza aquí”, pero también como “la responsabilidad empieza aquí” y Greenspan la utilizó como un guiño a la expresión The buck stops here, popularizada por el presidente Harry Truman.

    Pero los críticos argumentan que una dependencia excesiva del crédito fácil durante su mandato alimentó la burbuja de las puntocom de finales de los años 90 y provocó la crisis de las hipotecas subprime de 2008.

    Una fotografía en blanco y negro de Richard Nixon y Alan Greenspan. Están sentados ante una mesa cubierta de tazas de té.

    Bettmann via Getty Images
    El presidente Nixon le abrió las puertas del gobierno a Alan Greenspan.

    La Reserva Federal afirmó que las políticas y el pensamiento económico de Greenspan “dejaron una huella duradera en esta institución, en el campo más amplio de la economía y en el país”.

    “Él aportó una rigurosa disciplina analítica a la formulación de la política monetaria y ayudó a establecer la credibilidad que sigue siendo uno de los activos más importantes de la Reserva Federal”, señaló el banco central en un comunicado emitido el lunes.

    La Fed añadió que su legado perdura en la institución a través de aquellos economistas y servidores públicos a los que formó e inspiró, así como en los marcos y las prácticas que ayudó a configurar.

    Músico y libertario

    Alan Greenspan nació en la ciudad de Nueva York el 6 de marzo de 1926. Su madre, que trabajaba en una tienda de muebles, lo crio sola.

    En su juventud, más que destacar por ser un economista en ciernes, Greenspan era un músico talentoso que estudió clarinete en la prestigiosa Escuela de Música Juilliard de Nueva York.

    Tocó en una banda con Stan Getz, el legendario saxofonista de jazz, antes de recorrer el país con la orquesta de Henry Jerome.

    Este estilo de vida itinerante le proporcionó una valiosa comprensión práctica del funcionamiento de los negocios en Estados Unidos.

    Y, mientras sus compañeros músicos pasaban las noches fumando marihuana, Greenspan se mantenía ocupado estudiando economía y llevando las cuentas de la banda.

    A los 19 años se matriculó como estudiante de economía en la Universidad de Nueva York, donde se convirtió en un defensor del libre mercado y, con el tiempo, encontró trabajo como consultor económico y, más adelante, como miembro del consejo de administración de JP Morgan.

    De izquierda a derecha aparecen Rose Goldsmith (madre de Alan Greenspan), el presidente Gerald R. Ford, Alan Greenspan, la escritora Ayn Rand y su esposo Charles Francis «Frank» O'Connor, tras la toma de posesión de Greenspan como presidente del Consejo de Asesores Económicos en el Despacho Oval.

    Getty Images
    Las ideas de la novelista y filósofa libertaria Aynd Rand -que aparece en el centro de esta imagen junto a Greenspan y el presidente Gerald Ford- influyeron en el pensamiento económico del expresidente de la Fed.

    En 1952, Greenspan conoció a la novelista y filósofa social de derecha Ayn Rand, cuyas ideas tendrían una profunda influencia en él.

    Ella lo apodó “el enterrador” debido a su preferencia por trajes oscuros y sobrios.

    Pero el joven economista llegó a respaldar su creencia de que la sociedad funciona de manera más eficiente cuando las personas persiguen activamente sus propios intereses, en detrimento de los intereses de la sociedad en su conjunto.

    En un artículo que escribió en 1966, declaró que “el Estado de bienestar” no es “más que un mecanismo mediante el cual los gobiernos confiscan la riqueza de los miembros productivos de una sociedad”.

    Domando la inflación

    Ronald Reagan y Alan Greenspan en 1987. Están de pie en el podio de la Casa Blanca. El presidente Reagan está hablando y Alan Greenspan espera a ser presentado.

    The Chronicle Collection via Getty Images
    El presidente Reagan anunció el nombramiento de Alan Greenspan como presidente de la Reserva Federal en 1987.

    Tras haber pronosticado con éxito la recesión de la era Eisenhower, Greenspan asesoró a Richard Nixon durante su exitosa campaña presidencial de 1968.

    Posteriormente pasó a ser jefe del Consejo de Asesores Económicos.

    Más tarde, Greenspan escribiría que consideraba al presidente “lamentablemente paranoico, misántropo y cínico”, pero el éxito del economista al contener la inflación impresionó a los sucesores de Nixon.

    Al asumir la presidencia tras la renuncia de Nixon, Gerald Ford pidió a Greenspan que continuara en el Consejo de Asesores Económicos y, a comienzos de la década de 1980, Ronald Reagan lo eligió para encabezar una comisión encargada de reformar el sistema público de pensiones de Estados Unidos.

    En agosto de 1987, Reagan lo nombró presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos y, durante las dos décadas siguientes, se convirtió en uno de los hombres más poderosos del mundo.

    La era dorada

    Al frente de la Fed, Greenspan se vio obligado a afrontar una situación difícil desde el primer momento.

    Su hábil manejo del desplome bursátil de octubre de 1987, que hizo desaparecer más del 30% del valor de las acciones, le valió muchos elogios.

    Su declaración de confianza en la solidez subyacente de la economía calmó los nervios alterados, y su facilitación de crédito barato ayudó a mantener a flote a los bancos.

    Fue un enfoque que utilizó una y otra vez cada vez que los mercados sufrían una crisis.

    Más tarde denominada “expansión cuantitativa”, este tipo de intervenciones incluyó la crisis de las entidades de ahorro y préstamo de los años 80, la primera guerra del Golfo, la crisis del peso mexicano y -poco después de que se retirara- la crisis crediticia mundial de 2008.

    Greenspan fue reafirmado como presidente de la Reserva Federal por George H. W. Bush, aunque el presidente se quejó más tarde de que una lenta recuperación económica había frustrado sus posibilidades de reelección.

    Sorprendentemente, Bill Clinton -un presidente del Partido Demócrata- también pidió al más austero de los monetaristas que permaneciera en el cargo.

    Pero su decisión se vio recompensada, ya que, bajo la dirección de Greenspan, siguió una época dorada de crecimiento a finales de los años 90.

    Más tarde, Greenspan elogió a Clinton en sus memorias por el “enfoque constante y disciplinado en el crecimiento económico a largo plazo” del presidente, al tiempo que criticaba que algunas administraciones republicanas simplemente perdieron el control del gasto público.

    Barbara Walters y Alan Greenspan son fotografiados en una cena de etiqueta en 1977. Miran a la cámara y sonríen. Walters lleva un vestido azul y Greenspan viste un esmoquin.

    Getty Images
    Alan Greenspan salió con la estrella de televisión Barbara Walters a finales de la década de 1970.

    Fuera del trabajo, el banquero, de aspecto más bien anodino, era un jugador de tenis hábil y entusiasta.

    Tuvo un primer matrimonio que duró menos de un año con una artista canadiense.

    Luego, Greenspan salió con la estrella de televisión Barbara Walters antes de casarse con la reportera de NBC Andrea Mitchell en 1997.

    Ese mismo año, la espectacular caída de las economías del Sudeste de Asia -los llamados “tigres asiáticos”- volvió a ponerlo a prueba.

    Al recortar los tipos de interés en Estados Unidos, mostró su convicción de que la situación se recuperaría y, al hacerlo, contribuyó a ayudar a la economía mundial.

    Burbujas y desplomes

    Algo muy similar ocurrió cuando muchas empresas puntocom, sobrevaloradas por los inversores, no lograron cumplir las expectativas generadas y quebraron en marzo de 2000.

    El mercado, según Greenspan, había mostrado una “exuberancia irracional”.

    La Reserva Federal subió los tipos de interés y luego los recortó rápidamente después de que los consumidores redujeran drásticamente su gasto.

    Pero Greenspan fue criticado por la cultura de bajos tipos de interés que había permitido que la burbuja puntocom creciera en primer lugar.

    El premio Nobel Paul Krugman fue uno de los críticos.

    “No subió los tipos de interés para frenar el entusiasmo del mercado”, se quejaba Krugman, “esperó a que la burbuja estallara… y trató de limpiar el desastre después”.

    George W. Bush y Alan Greenspan son fotografiados juntos. Sonríen y posan para las cámaras.

    AFP via Getty Images
    Greenspan recortó drásticamente los tipos de interés tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 e instó al presidente George W. Bush a derrocar a Saddam Hussein.

    Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, recortó drásticamente los tipos de interés para apuntalar la economía estadounidense y exhortó a George W. Bush a derrocar a Saddam Hussein, por si el dictador iraquí provocaba el caos en los mercados energéticos mundiales.

    En 2006, Greenspan dejó el cargo de presidente de la Reserva Federal tras un período sin precedentes de cinco mandatos.

    Un año después llegó una desaceleración en el mercado inmobiliario de Estados Unidos que la Reserva Federal no había previsto.

    La crisis de las hipotecas subprime terminó por provocar la quiebra de bancos y desencadenar la peor recesión económica mundial desde la Gran Depresión.

    Los críticos afirmaron que la política de bajos tipos de interés de Greenspan tras el 11-S había impulsado un fuerte aumento de los precios de la vivienda y una concesión excesivamente entusiasta de hipotecas por parte de los bancos.

    También se dijo que su aversión a la regulación bancaria -así como la práctica de estas instituciones de utilizar instrumentos financieros complejos como los derivados financieros para asegurar los préstamos- agravó el problema.

    Alan Greenspan testifica ante el Congreso en 2008.

    Getty Images
    Greenspan testificó ante el Congreso tras el colapso económico mundial de 2008.

    En octubre de 2008, Greenspan admitió que había depositado demasiada fe en el libre mercado y que había prestado insuficiente atención a los peligros de los préstamos subprime.

    Afirmó que había creído que se podía confiar en que el sector financiero se “autorregularía”, ya que siempre redundaría en su propio interés hacerlo.

    En su testimonio ante el Congreso, el expresidente de la Reserva Federal reconoció que los bancos habían demostrado que sus ideas de libre mercado y contrarias a la regulación eran erróneas.

    “He encontrado un fallo. No sé cuán importante o permanente es. Pero este hecho me ha angustiado mucho”, dijo.

    Alan Greenspan será recordado como el hombre que -más que ningún otro- dio forma a la economía moderna de Estados Unidos.

    Durante 20 años, una serie de presidentes y muchos estadounidenses de a pie lo consideraron un gurú financiero y un talismán contra los malos tiempos.

    Alan Greenspan concediendo una entrevista en 2018. Está sentado en el plató de un programa de televisión y explica algo a un entrevistador que no aparece en imagen.

    Getty Images
    Alan Greenspan fue una voz económica influyente hasta su décima década de vida.

    A lo largo de su extraordinaria carrera, fue galardonado con la Medalla Presidencial de la Libertad en Washington y recibió un título de caballero honorario de la reina Isabel II.

    Siguió siendo un asesor económico muy solicitado y comentarista en los medios hasta bien entrada la década de los 90 de su vida.

    No era partidario de la primera administración del presidente Trump y describió su enfoque populista como un “grito de dolor” que haría poco por elevar el nivel de vida.

    También criticó la decisión de Reino Unido de abandonar la Unión Europea, calificando el Brexit como el “peor resultado”.

    A pocos años de su centenario, reapareció en televisión advirtiendo que la administración Biden estaba subiendo los tipos de interés demasiado rápido en 2023.

    En marzo de 2026, Greenspan cumplió 100 años.

    Con su aire de desapego olímpico, Greenspan será recordado por su prolongada gestión de la economía estadounidense, durante la cual el PIB solo se contrajo en una ocasión.

    Sin embargo, para sus críticos, su reputación quedó empañada por su antipatía filosófica hacia la regulación y por dos grandes desplomes del mercado.

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    BBC

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  • “Es una alegría verlos jugar”: cómo Cabo Verde se ha convertido en la gran sensación del Mundial 2026

    “Es una alegría verlos jugar”: cómo Cabo Verde se ha convertido en la gran sensación del Mundial 2026

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    Helio Varela de Cabo Verde celebra marcar el segundo gol de su equipo durante el partido del Grupo H de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Uruguay y Cabo Verde en el Estadio de Miami el 21 de junio de 2026 en Miami Gardens, Florida.

    Getty Images
    Cabo Verde pelea por alcanzar un lugar en los dieciseisavos de final.

    El desempeño de Cabo Verde en este Mundial pasará a la historia, y ahora el equipo sueña con ir un paso más allá.

    La selección caboverdiana ya había protagonizado una sorpresa histórica al empatar con España en su debut en el torneo. Toda una hazaña si se tiene en cuenta que España está ubicado 65 puestos por encima en el ranking mundial de la FIFA.

    Una vez más, los Tiburones Azules volvieron a mostrar su nivel este domingo al enfrentarse al dos veces campeón Uruguay, y son serios candidatos a pasar a los dieciseisavos.

    Fueron creativos, entretenidos y jugaron con confianza en su vibrante empate 2-2, exhibiendo además esa férrea determinación que los llevó a lograr el otro resultado sorprendente frente a España.

    El archipiélago de 10 islas en el océano Atlántico, con una población de poco menos de 525.000 habitantes, según las últimas cifras del Banco Mundial, ha sabido estar a la altura frente a dos seleccionados de peso a nivel mundial.

    Un equipo con garra

    No se necesitaron actos heroicos por parte del arquero Vozinha, que pasó de tener 40.000 seguidores en Instagram antes del partido contra España, a más de 15 millones.

    Esta vez, contuvieron a Uruguay, que solo realizó dos tiros al arco, pero los héroes aparecieron en el otro extremo de la cancha.

    “Estarán revisando sus teléfonos para ver cuántos seguidores tienen”, dijo el exdefensor de Gales Ashley Wiliams en BBC One.

    La madre de Vozinha no pudo asistir al partido de España debido al alto costo de obtener una visa para ingresar a EE.UU., pero estuvo presente en Miami y disfrutó de un espectáculo fascinante.

    Desde el primer minuto, Cabo Verde desplegó un juego de ataque, intentando constantemente llevar la pelota para causarle problemas a Uruguay.

    El gran equipo sudamericano se encontró contra las cuerdas ante la garra de Cabo Verde.

    Luego llegó el momento histórico.

    Kevin Pina se hizo cargo de un tiro libre a 30 metros y la barrera de Uruguay optó por abrirse al saltar, dejando que el disparo tenso y preciso encontrara un hueco por el centro y superara al arquero Fernando Muslera.

    En Praia, la capital del archipiélago, el primer gol fue recibido con mucha alegría.

    Descartado por expertos antes del partido contra Uruguay –Williams y Benni McCarthy en BBC One predijeron que perdería– Cabo Verde se negó a seguir el guion.

    Fuera de guion

    Uruguay logró empatar ese primer tanto e incluso adelantarse 2-1, pero, con un toque hábil, el caboverdiano Helio Varela pasó el balón más allá de un Muslera varado para enviarlo al fondo de la red y marcar el 2-2.

    Posteriormente, Cabo Verde demostró la solidez defensiva que marcó la diferencia ante España para poder conservar un punto.

    Sin embargo, se aseguraron de combinarlo con su amenaza de ataque y continuaron buscando una manera de hacerse con los tres puntos.

    Fue una actuación que llevó al exdelantero sudafricano McCarthy a decir que tiene un “nuevo respeto” por Cabo Verde, y al exdefensa de Gales Williams a afirmar que fue el partido “más entretenido” que ha cubierto en la Copa del Mundo hasta ahora.

    Kevin Pina de Cabo Verde celebra con sus compañeros de equipo después de anotar el primer gol del equipo durante el partido del Grupo H de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Uruguay y Cabo Verde en el Estadio de Miami el 21 de junio de 2026 en Miami Gardens, Florida.

    Getty Images
    Cabo Verde muestra creatividad y mucha confianza a la hora de jugar.

    “Realmente salieron a jugar”, dijo McCarthy. “Fueron sensacionales. Pensé que eran valientes”.

    Y añadió: “Lo único que se necesita es trabajar en su entrada en el último tercio, esa compostura, trabajar en esas decisiones en el momento final del juego. Creo que se han ganado el corazón de mucha gente después de esta actuación”.

    Un aficionado de Cabo Verde le dijo a BBC Sport en un parque para aficionados en Estados Unidos: “Todos dudaban de nosotros, todos pensaban que no íbamos a lograrlo. Ya estamos aquí”.

    Esta reacción refleja el sentimiento que rodea actualmente a Cabo Verde, que rápidamente se está convirtiendo en una de las mejores historias de la Copa del Mundo de este año.

    Fase de eliminatorias

    El empate con Uruguay significa que Cabo Verde es tercero en la tabla del Grupo H, empatado a dos puntos con La Celeste.

    El nuevo formato de esta Copa del Mundo ampliada hace que Cabo Verde, en su debut en el torneo, tenga muchas posibilidades de llegar a los dieciseisavos de final.

    El viernes se enfrentará a Arabia Saudita -que empató 1-1 con Uruguay y fue goleada 0-4 por España- en su último partido de la fase de grupos.

    “Creo que este desempeño les permitirá ganar contra Arabia Saudita”, dijo McCarthy en BBC One.

    Los dos mejores equipos de cada grupo pasarán automáticamente a la fase de 32, y ocho de los 12 mejores terceros clasificados también se clasificarán para esa ronda.

    Tres puntos contra Arabia Saudita le bastan a Cabo Verde para sellar la clasificación.

    Nigeria (que era la 74ª en 1998) y Rusia (70ª en 2018) son las únicas selecciones que en la historia han avanzado a la fase de eliminación directa habiendo ocupado un puesto inferior al que tiene actualmente Cabo Verde (63º).

    “Llegarán al partido contra Arabia Saudita con la cabeza en alto pensando: ‘podemos clasificar’”, dice Williams.

    El mediocampista de Cabo Verde # 06 Kevin Pina celebra con sus compañeros después de anotar el primer gol de su equipo durante el partido de fútbol del Grupo H de la Copa Mundial 2026 entre Uruguay y Cabo Verde en el Miami Stadium en Miami Gardens el 21 de junio de 2026.

    Getty Images
    Cabo Verde parece empeñada en no seguir el guion que dictaban los pronósticos.

    La alegría de verlos jugar

    En BBC Radio 5 Live, la exdelantera inglesa Sue Smith resumió la actuación de los equipos debutantes: “Una vez más, Cabo Verde fue excepcional”.

    Logró 12 tiros y tuvo cuatro remates al arco, dos más que Uruguay.

    Fue en la segunda mitad, mientras luchaban para empatar y luego presionaron para lograr el gol de la victoria, cuando se produjo la mayor parte de sus ocasiones, con 10 de sus tiros realizados tras el descanso.

    “La historia de este equipo continúa”, agregó Smith.

    El exdefensor de Gales Williams piensa que el despliegue de Cabo Verde “definitivamente valía un punto”: “Cabo Verde estuvo excelente. Incluso al final querían ganar, y eso le jugó en contra a Uruguay”.

    El empate significa que son los primeros debutantes que permanecen invictos en sus dos primeros partidos de la Copa del Mundo desde Senegal en 2002.

    “Lo más importante es lo mucho que se divierte Cabo Verde”, dice el exdelantero escocés James McFadden.

    “Lo están disfrutando mucho. Es una alegría verlos jugar”.

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    BBC

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  • Quién es Andy Burnham, el “rey del norte” que quiere suceder a Keir Starmer como primer ministro de Reino Unido

    Quién es Andy Burnham, el “rey del norte” que quiere suceder a Keir Starmer como primer ministro de Reino Unido

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    Andy Burnham

    Getty Images

    Andy Burnham no es ajeno a las contiendas por el liderazgo del Partido Laborista británico.

    Hace más de 10 años se presentó dos veces, sin éxito, al puesto de líder.

    Pero con su decisiva victoria en las recientes elecciones especiales parlamentarias de Makerfield, en el noroeste de Inglaterra, Burnham puede ahora llegar a Downing Street como primer ministro.

    Según las leyes británicas, el político que lidera el partido gobernante es también el que lidera el país, y los laboristas ganaron hace dos años la posibilidad de formar gobierno.

    Con la renuncia este lunes de Keir Starmer como primer ministro y como lider del laborismo, ahora es el partido el que debe elegir a su sucesor.

    Pero quienes desean presentarse a una contienda de esta naturaleza deben ser miembros del Parlamento y eso fue lo que logró Burnham la semana pasada. Hasta ese momento se desempeñaba como alcalde del Gran Mánchester.

    El ahora parlamentario laborista cuenta con el respaldo de muchos colegas de su partido, que lo consideran la mejor oportunidad que tienen los laboristas para recuperarse tras meses de estancamiento en las encuestas y unos resultados electorales devastadores en las elecciones locales de mayo.

    Pero ¿quién es Andy Burnham, cuyos simpatizantes lo llaman “el rey del norte” y cómo se convirtió en el favorito para liderar el país?

    Aficionado al Everton y amante de la música independiente

    Nacido en Liverpool en 1970, Burnham creció en Culcheth, un tranquilo pueblo residencial de Cheshire, cerca de Warrington.

    Su padre, ingeniero de la empresa de telecomunicaciones BT, y su madre, recepcionista de un centro de salud, eran firmes partidarios del Partido Laborista, lo que despertó en él un temprano interés por la política.

    Burnham ha contado cómo se inspiró para unirse al Partido Laborista a los 14 años, tras conmoverse con una serie dramática de la BBC, Boys from the Blackstuff, sobre la vida de los desempleados en Liverpool.

    Aficionado toda su vida del Everton (uno de los dos clubs de fútbol más importantes de Liverpool, junto con el otro equipo que lleva el nombre de la ciudad), sus amigos lo recuerdan como un niño competitivo y apasionado por los deportes, que fue lanzador rápido en el equipo de críquet escolar de Lancashire.

    En el colegio, el instituto católico local, su profesor de inglés rememora cómo se presentó como candidato laborista en unas elecciones simuladas, y ganó por una amplia mayoría.

    Burnham y sus dos hermanos fueron los primeros de su familia en ir a la universidad; Andy estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Cambridge.

    En su libro, Head North, Burnham escribió que le costaba integrarse en la universidad y se sentía como un impostor.

    Sin embargo, este amante de la música —seguidor de grupos “indie” del norte como The Smiths y The Stone Roses— afirmó que su creciente interés por la música de Mánchester “le dio una identidad y una ventaja”.

    De diputado a alcalde del Gran Mánchester

    Tras graduarse, comenzó su carrera periodística trabajando para revistas especializadas como Tank World y Passenger World Management.

    A principios de sus veinte años, tuvo su primera oportunidad en política, trabajando como investigador para la entonces diputada Tessa Jowell, ya fallecida, quien posteriormente sería ministra bajo los gobiernos laboristas de Tony Blair y Gordon Brown.

    A pesar de su posterior desdén por la política parlamentaria de Westminster, Burnham ascendió rápidamente, convirtiéndose en asesor especial del secretario de Cultura, Chris Smith, antes de ser elegido diputado por su ciudad natal, Leigh, en el Gran Mánchester, en 2001.

    Primero fue viceministro bajo el mandato de Blair, pero se unió al gabinete como secretario jefe del Tesoro, y más tarde como secretario de Cultura y de Salud, bajo el mandato de Brown.

    Cuando era secretario de Cultura, Medios de Comunicación y Deportes, Burnham fue abucheado en un acto conmemorativo del 20.º aniversario de la tragedia de Hillsborough, donde 97 aficionados del Liverpool murieron en una estampida en el estadio en 1989.

    Los abucheos impulsaron a Burnham a plantear el tema en el gabinete, lo que contribuyó al inicio de una segunda investigación sobre la tragedia.

    Keir Starmer mira por encima del hombro de Andy Burnham mientras charlan con dos niños con uniforme escolar durante una visita a un club de desayuno en Gran Manchester, en abril.

    Getty Images
    Burnham apareció junto aKeir Starmer durante una visita del primer ministro a Gran Mánchester en abril.

    En 2010, tras la dimisión de Brown después de la derrota del Partido Laborista en las elecciones generales, Burnham se presentó como candidato a líder del partido.

    Quedó cuarto entre los cinco aspirantes, pero dedicó los siguientes cinco años a consolidar su apoyo entre las bases del partido.

    En 2015 lo intentó de nuevo, siendo derrotado esta vez por Jeremy Corbyn.

    Los críticos de Burnham lo han tachado de oportunista, alguien cuyas opiniones se adaptan a las circunstancias políticas para maximizar sus posibilidades de éxito.

    Partidario de la permanencia en la Unión Europea durante el referéndum del Brexit, ha expresado su deseo de que Reino Unido se reincorpore a la UE.

    Pero aunque ha reiterado su convicción de que existe una justificación para la reincorporación “a largo plazo”, Burnham no la defendió en las elecciones de Makerfield, que se celebraron en una zona con una fuerte tendencia a favor del Brexit.

    Y a pesar de ser considerado de centroderecha dentro del partido, las posturas de Burnham se han inclinado cada vez más hacia la izquierda, apoyando la nacionalización del agua y la energía.

    Incluso, no fue uno de los que dimitieron en protesta contra el liderazgo de Corbyn, uno de los parlamentarios laboristas ubicados más a la izquierda, en 2016.

    Pero sí renunció a continuar en el gabinete de la oposición en 2017 para presentarse como candidato a primer alcalde del Gran Mánchester.

    Burnham ganó las elecciones con más del 60% de los votos y fue reelegido por un margen aún mayor en 2021.

    Andy Burnham dispara a portería durante el partido de fútbol anual entre diputados laboristas y periodistas en Brighton en 2009.

    Getty Images
    Aficionado al fútbol, ​​Burnham era participante habitual en el partido anual entre diputados laboristas y periodistas políticos.

    La “Red de Autobuses” y el enfrentamiento por el confinamiento

    Como alcalde, recibió elogios por la transformación del sistema de transporte de la región.

    Bajo su liderazgo, el Gran Mánchester fue la primera zona fuera de Londres que recuperó el control público de los servicios de autobús, integrándolos con otros medios de transporte bajo una red de transporte público.

    Entre sus otras promesas ambiciosas figuraba la de erradicar la indigencia en la región para 2020, aunque no se alcanzó el objetivo.

    Su popularidad aumentó aún más durante la pandemia de covid-19, cuando acusó al gobierno conservador de tratar al norte de Inglaterra con “desprecio” por las restricciones de confinamiento regional.

    Este enfrentamiento contribuyó a que se ganara el apodo de “rey del norte”, una frase muy popularizada en la existosa serie Juego de Tronos.

    Burnham pronunció un discurso en 2014 en el estadio de Anfield para conmemorar el 25 aniversario de la tragedia de Hillsborough.

    Getty Images
    Burnham pronunció un discurso en 2014 en el estadio de Anfield para conmemorar el 25 aniversario de la tragedia de Hillsborough.

    Para la temporada de congresos del partido en otoño de 2025, Burnham comenzó las maniobras políticas para hacerse con el liderazgo, negándose a descartar una candidatura.

    Sus intervenciones parecieron ser contraproducentes tras provocar una fuerte reacción al sugerir que el gobierno estaba “endeudado” con los mercados de bonos, en referencia a las normas autoimpuestas del gobierno que limitaban el gasto y el endeudamiento.

    En enero surgió una posible oportunidad para regresar a Westminster cuando el diputado por Gran Mánchester, Andrew Gwynne, anunció su dimisión, lo que provocó elecciones parciales en su circunscripción de Gorton y Denton.

    Sin embargo, el órgano rector del Partido Laborista, con la aprobación del primer ministro Starmer, impidió que Burnham se presentara.

    En mayo, la situación había cambiado. El Partido Laborista sufrió pésimos resultados electorales en Inglaterra, Escocia y Gales, mientras que el Partido Reform, de ultraderecha, gozaba de gran popularidad en las encuestas y cosechaba éxitos en la circunscripción de Burnham.

    Starmer comenzó entonces a enfrentar una creciente presión sobre su futuro, con algunos diputados pidiendo cambios y presentando dimisiones ministeriales.

    Entonces, Josh Simons anunció su dimisión como diputado laborista por Makerfield para que Burnham pudiera presentar su candidatura y volver al parlamento.

    Burnham fue elegido candidato laborista por la circunscripción y, ahora, ha logrado regresar a Westminster, lo que le abre la puerta al cargo más alto de la política británica.

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  • El estrecho vínculo de Abelardo de la Espriella con EE.UU. (y las dudas que despierta que un estadounidense sea el presidente de Colombia)

    El estrecho vínculo de Abelardo de la Espriella con EE.UU. (y las dudas que despierta que un estadounidense sea el presidente de Colombia)

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    Abelardo de la Espriella sostiene en una mano una bandera de Estados Unidos

    Instagram de Abelardo de la Espriella
    Abelardo de la Espriella adquirió su ciudadanía estadounidense en 2023.

    El 7 de marzo de 2026, un día antes de las elecciones al Congreso en Colombia, Abelardo de la Espriella se encontraba en un lugar inusual para un candidato presidencial en plena campaña: Miami.

    “Miami, aquí está tu tigre que ruge y que muerde”, gritaba el ahora ganador de las elecciones según el preconteo desde la tarima de la MCI Church —una iglesia cristiana colombiana con presencia en 15 países— ante una multitud que lo aclamaba y ondeaba pequeñas banderas tricolor.

    Estar en Estados Unidos le permitía evadir la veda electoral que impide a los candidatos realizar actos de campaña en la semana previa a las elecciones.

    Esa misma noche, publicó en sus redes sociales una foto junto a dos importantes políticos estadounidenses: la representante republicana Maria Elvira Salazar y el subsecretario de Estado, Christopher Landau.

    “Maravillosa velada en Miami con dos grandes amigos de Colombia”, escribió el entonces candidato.

    Su vínculo con Salazar es de vieja data, pero la presencia de Landau ya sugería un apoyo sutil del círculo de Trump a De la Espriella.

    Unos meses después, con un efusivo mensaje de felicitación del presidente estadounidense tras su triunfo en primera vuelta, el apoyo quedó reafirmado.

    Pero la relación de De la Espriella con EE.UU. no es nueva y va mucho más allá de la política.

    Aunque no se conocen públicamente fechas precisas, él mismo ha confirmado que vivió durante muchos años en EE.UU. y sus cuatro hijos —de entre 4 y 15 años— nacieron allí.

    Además, hay publicaciones suyas en redes sociales que dan cuenta de su vida en EE.UU. al menos desde 2014 y hasta 2024.

    En 2023, se naturalizó como ciudadano estadounidense.

    También fue en ese país en el que desarrolló buena parte de su entramado empresarial e incluso de su carrera emergente como cantante.

    Y, sin lugar a dudas, en la política estadounidense encontró uno de sus principales referentes: Donald Trump.

    Los negocios, la primera pata de De la Espriella en EE.UU.

    El escritor y estratega político Ángel Beccassino relató en su biografía de Abelardo de la Espriella que, durante sus años de universidad, el hoy ganador de las elecciones viajaba con frecuencia a Miami y a Nueva York a vender esmeraldas.

    “En cada viajecito me quedaban US$2.000 o US$3.000, luego de pagar los gastos al más alto nivel. Tenía 19 años y en Nueva York me quedaba en el Waldorf Astoria tomando champaña y comiendo ensalada de langosta, la misma que pedía Liz Taylor”, le contó De la Espriella a Beccassino.

    Y, aunque ya como abogado concentró su trabajo en Colombia, con clientes que iban desde políticos señalados de tener vínculos con paramilitares hasta figuras de la farándula, sus vínculos con EE.UU. permanecieron.

    Según una investigación del medio La Silla Vacía, De la Espriella es dueño, junto a su esposa, de una casa de US$5,1 millónes en Miami y, entre 2013 y 2023, creó o figuró en los documentos de 14 empresas en el estado de Florida.

    Estas empresas comprenden desde una filial de su firma de abogados De la Espriella Lawyers Enterprise Inc hasta un restaurante que cerró en 2025 tras dos años de funcionamiento.

    De acuerdo con documentos dados a conocer por el medio Cuestión Pública, tuvo entre 2014 y 2020 un apartamento en la exclusiva zona de Brickell en Miami.

    Publicaciones en redes sociales dan cuenta de su vida en EE.UU. al menos desde 2014 y hasta 2024.

    En redes sociales hay registro de que en abril de 2023 celebraba, por ejemplo, la inauguración de su restaurante en la ciudad de Coral Gables, junto a Gilberto Santa Rosa y su socio, Silvestre Dangond.

     De la Espriella con el cantante colombiano Silvestre Dangond en un bar o restaurante

    Instagram de Abelardo de la Espriella
    Esta imagen de De la Espriella con el cantante colombiano Silvestre Dangond fue publicada el 15 de enero de 2023 desde Coral Gables, Florida.

    Unos meses después, era él quien daba un concierto en la ciudad de Doral, rodeado de bailarinas de cabaret, para lanzar su disco “Navegante”, en el que interpreta canciones como New York, New York, de Frank Sinatra, y La vie en rose, de Édith Piaf.

    En fotos, también se le ve celebrando el Día de Acción de Gracias junto a su familia, recibiendo visitas en su casa de Miami del expresidente Uribe y apoyando a los Miami Heat, el equipo de baloncesto de la ciudad.

    A la vez, mantuvo vínculos fuertes con Colombia, donde su firma de abogados cuenta con tres sedes y tiene empresas de bebidas alcohólicas, ropa y bienes raíces.

    En septiembre de 2024, sin embargo, De la Espriella anunció que se había mudado con su familia a Florencia, Italia, país del cual también es ciudadano.

    Allí vivieron antes de regresar a Colombia para la campaña presidencial.

    En una entrevista con Revista Semana, la esposa de De la Espriella, Ana Lucía Pineda, señaló que, en caso de perder las elecciones, podrían continuar con su vida próspera en otro país.

    Y agregó: “Si queremos, vamos a Colombia; si no, no”, una declaración que se volvió viral y fue fuertemente criticada.

    Publicidad del concierto que ofreció De la Espriella en Doral en 2023.

    Instagram de Abelardo de la Espriella
    Publicidad del concierto que ofreció De la Espriella en Doral en 2023.

    De ciudadano estadounidense a presidente de Colombia

    El 17 de febrero de 2023, De la Espriella publicó una foto en su cuenta de Instagram en la que aparecía con una bandera de EE.UU. en una mano y con el certificado de ciudadanía estadounidense en la otra.

    “Aquí nacieron mis 4 hijos, he sido muy feliz en estas tierras al lado de ellos y de mi adorada @analu_pineda”, escribió y calificó a EE.UU. como “el país de las libertades y de las oportunidades ” y “una gran nación”.

    “También gozo de la tranquilidad que me es tan esquiva en Colombia, por los multiples problemas de seguridad que padezco allá”, señaló.

    Que De la Espriella sea estadounidense y conserve la ciudadanía se convirtió en un tema de discusión durante el último tramo de la campaña.

    El mismo presidente Petro —que al igual que De La Espriella tiene la ciudadanía italiana— señaló que “si se quiere firmeza con la patria colombiana entonces que renuncie Abelardo a la ciudadanía estadounidense que le exige ser leal por encima de Colombia, a los EE.UU.”.

    Tener doble ciudadanía no riñe con los requisitos que pone la Constitución de Colombia para ser presidente y que De la Espriella cumple a cabalidad .

    Sin embargo, algunos juristas han argumentado que la ciudadanía estadounidense específicamente sí podría ser incompatible con el cargo de Presidente de la República.

    “La nacionalidad estadounidense plantea obstáculos jurídicos, éticos y políticos para quien quiera ser presidente de Colombia”, señaló en un comunicado un grupo de 20 profesores de Derecho y exmagistrados de altas cortes de Colombia.

    Su argumento parte de que el juramento de lealtad que se hace al volverse ciudadano estadounidense exige renunciar “absoluta y totalmente a toda lealtad y fidelidad a cualquier príncipe, potentado, Estado o soberanía extranjeros”, e implica asumir una serie de obligaciones frente a EE.UU.

    “La persona nacionalizada deberá apoyar a EE.UU. contra cualquier actor que sea considerado por ese país como enemigo, incluida eventualmente Colombia”, explican los abogados firmantes.

    Concluyen que, por tanto, existe una “incompatibilidad evidente” que impediría que un estadounidense por adopción como De la Espriella sea presidente de Colombia.

    Su campaña respondió diciendo que ese concepto “no es cierto” y calificó a los firmantes del comunicado como parte del “círculo de mentiras del presidente Petro”.

    El propio De la Espriella dijo en una entrevista: “yo tengo compromiso con Colombia y seré el presidente de los colombianos”.

    Y agregó: “Siempre estarán de primeros para mí los intereses del pueblo colombiano”.

    En todo caso, es posible que la elección o la posesión de De la Espriella sea fuente de litigio en razón de su ciudadanía estadounidense y una autoridad competente se tenga que pronunciar definitivamente.

    La cercanía política e ideológica con Trump

    Más allá de su ciudadanía estadounidense y sus negocios en Florida, De la Espriella sostiene, en sus palabras, “muy buenas relaciones” con el gobierno estadounidense y el Partido Republicano.

    Según ha dicho en entrevistas, es votante registrado de ese partido y votó por Trump en 2024.

    Quizás su relación más cercana es la que sostiene con la representante republicana Maria Elvira Salazar, a quien le donó miles de dólares para sus campañas en 2018 y 2023, según consta en el sitio web de la Comisión Federal de Elecciones de EE.UU.

    Pocos días antes de la primera vuelta en Colombia, Salazar le anunció su respaldo definiéndolo como su “amigo personal” y “amigo de los Estados Unidos”.

    Asimismo, De la Espriella se ha mostrado cercano al secretario de Estado, Marco Rubio.

    Asistió a su posesión en enero de 2025 y ha dicho en varias ocasiones que es un “amigo de Colombia” y que será “el primer presidente de origen hispano de Estados Unidos”.

    De la Espriella también donó a las campañas presidenciales de Trump en 2016 y 2020 y al Comité Nacional Republicano en 2017, 2018, 2019 y 2020.

    Por eso no fue de extrañar que, pocos días después de su éxito en la primera vuelta, el presidente estadounidense le enviara un entusiasta mensaje de apoyo: “Debido a sus enormes logros en la vida y a su apoyo político hacia mí, me es un honor darle a Abelardo mi respaldo completo y total”.

    Trump señaló que los resultados de la elección serían “muy importantes para el futuro de Colombia y su relación con Estados Unidos”.

    Y calificó a De La Espriella como “un líder inteligente, fuerte y firme” mientras que a su rival, Iván Cepeda, lo tildó de “marxista radical”.

    De la Espriella respondió con un extenso mensaje, acompañado de una imagen hecha con inteligencia artificial de un águila y un tigre, en el que se refirió a Trump como “un líder de temple, que no se doblega ante las modas ideológicas ni ante los enemigos de la libertad”.

    Y expresó que su gobierno y el de Trump coincidirían plenamente en sus valores y sus políticas de seguridad.

    Es una coincidencia que también está plasmada en su programa de gobierno, que plantea impulsar un “Plan Colombia 2.0” financiado por Estados Unidos e Israel.

    El Plan Colombia fue un gran proyecto de asistencia militar de EE.UU. a Colombia para combatir a las FARC y el narcotráfico a principios de los años 2000.

    Este le apostaba a la erradicación forzada para reducir los cultivos de coca, una estrategia que el gobierno de Petro dejó de utilizar y el nuevo presidente propone retomar.

    De la Espriella coincide también con algunas de las narrativas que ha promovido el gobierno de Trump para, por ejemplo, justificar sus bombardeos en aguas internacionales contra lanchas supuestamente cargadas de drogas procedentes de Colombia y Venezuela.

    En una entrevista con el canal Red + Noticias, habló de “un corredor por el que llegan a los Estados Unidos migrantes ilegales, miembros de organizaciones criminales, drogas, armas y toda suerte de cosas que terminan por afectar su seguridad nacional”.

    Múltiples analistas han señalado que las coincidencias entre Trump y De la Espriella no solo son de fondo sino también de forma y tono.

    Ambos llegaron a la política presentándose como ‘outsiders‘ ricos y mediáticos, dispuestos a tomar medidas radicales para cambiar de rumbo.

    De la Espriella y Trump

    Getty Images
    De la Espriella ha destacado sus marcadas coincidencias ideológicas con Trump.

    Supuestas irregularidades

    La cercanía con Trump, sin embargo, aleja a De la Espriella de los demócratas y de poder tener una relación bipartidista con EE.UU. durante su gobierno.

    De hecho, a pocos días de la segunda vuelta, 11 legisladores demócratas enviaron una carta al secretario de Estado, Marco Rubio; al secretario del Tesoro, Scott Bessent, y al fiscal general interino, Todd Blanche, pidiendo que se investigue a De la Espriella por supuestos nexos con paramilitares y con Álex Saab, supuesto testaferro de Nicolás Maduro.

    Saab, quien fue cliente de De la Espriella durante años, fue extraditado el pasado 16 de mayo a EE.UU. para responder frente a la justicia a acusaciones graves de lavado de dinero.

    La carta de los demócratas estadounidenses también rechazaba la injerencia de Trump en las elecciones colombianas.

    “En lugar de hacer campaña por él, nuestro gobierno debería estar examinando sus vínculos con una organización designada como terrorista, un acusado de lavado de dinero y posibles irregularidades financieras relacionadas con compañías y transacciones inmobiliarias en Florida”, señalaban los legisladores.

    No es la primera sospecha de posibles irregularidades cometidas en EE.UU. que se levanta en contra de Abelardo de la Espriella.

    El periodista colombiano Daniel Coronell expuso recientemente documentos que probarían que De la Espriella recibió cientos de miles de dólares desde dos empresas que Álex Saab usó con fines corruptos.

    Sobre su relación con Saab, De la Espriella ha dicho que simplemente hizo su trabajo como abogado y que en 2016 le recomendó cooperar con la justicia estadounidense.

    Ninguna de las acusaciones en su contra han sido probadas judicialmente, ni en EE.UU ni en Colombia.

    Al margen de los expedientes, la cercanía entre De la Espriella y Estados Unidos redundó durante la campaña en un furor en la comunidad de colombianos en el exterior.

    Durante las semanas de elecciones, los simpatizantes de De la Espriella estuvieron promoviendo el voto por él a las afueras de los puestos de votación con pancartas, camisetas y disfraces de tigre, aludiendo al apodo del entonces candidato.

    La ley colombiana prohíbe estrictamente la publicidad política en los alrededores de los puestos de votación, pero en el exterior se vuelve inexigible.

    De la Espriella sacó el 72% de los votos de primera vuelta en los consulados de Colombia en EE.UU. En segunda, ese porcentaje aumentó al 80%.

    El propio presidente Petro señaló que el voto en el exterior explica, en buena medida, la ventaja de De la Espriella: “Nos acercamos a la situación peruana, en donde es la votación del exterior, especialmente en EE.UU., la que pone presidente”, señaló.

    Y afirmó que todas las mesas de votación en el exterior fueron impugnadas.

    Si se confirma el triunfo de De la Espriella en el escrutinio, Colombia verá llegar a la Casa de Nariño a un presidente que hizo buena parte de su vida, sus negocios y sus relaciones en EE.UU.

    Lo que queda por verse es cómo afectará esto al rumbo de su gobierno a partir del próximo 7 de agosto.

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    BBC

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  • Cómo hizo su fortuna De la Espriella y los cuestionados negocios del ganador de las elecciones en Colombia

    Cómo hizo su fortuna De la Espriella y los cuestionados negocios del ganador de las elecciones en Colombia

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    Abelardo de la Espriella, durante un acto de campaña presidencial en 2026.

    JOAQUIN SARMIENTO / AFP via Getty Images
    Se estima que De la Espriella tiene decenas de empresas. Algunas en deuda o dando pérdidas.

    Abelardo de la Espriella, el ganador de las elecciones de Colombia celebradas este domingo, admite ser un sibarita.

    Un dandi con acento caribeño al que le gusta la buena mesa, que pasa temporadas en Florencia y Miami, vende vinos de la Toscana y corbatas de seda italianas, usa relojes de lujo y conduce autos de potencia extravagante.

    “Lo conozco y no vive de manera modesta; tiene un tren de vida que requiere recursos fuertes”, describe el periodista Ángel Becassino, quien investigó la biografía del ganador de las elecciones colombianas, según el preconteo y a falta del escrutinio oficial.

    La fortuna de De la Espriella, un empresario conservador de mano dura alineado con las derechas de Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei en América, fue tema central de su campaña.

    Este abogado se vende como un empresario exitoso que financió su carrera presidencial con sus ganancias y créditos.

    En eso se basó para defender su condición de ‘outsider’, lo que según él le permitirá gobernar con independencia de los poderes tradicionales del país.

    Pero sus ingresos son también cuestionados.

    Críticos y rivales políticos debaten los vínculos de De la Espriella con clientes ligados al paramilitarismo y casos de corrupción.

    Congresistas demócratas estadounidenses e investigaciones de medios como La Silla Vacía también arrojan dudas sobre la transparencia de sus actividades empresariales.

    El origen de su fortuna acapara miradas después de imponerse en segunda vuelta a Iván Cepeda, que buscaba continuar la vía progresista del actual presidente, Gustavo Petro.

    Un niño de negocios

    Quien se perfila como presidente los próximos cuatro años tiene tres nacionalidades: colombiana, estadounidense e italiana.

    Nació en Bogotá, pero se crio en Montería, la capital del departamento de Córdoba en la región caribeña de Colombia.

    “Viene de una familia de cierto nivel, de clase media un poquito alta, de un mundo con recursos con alguna finca”, dice Becassino.

    Desde pequeño, De la Espriella mostró pulso para el negocio.

    Le alquilaba su consola de videojuegos a otros niños y vendía víveres en el barrio, contó.

    Más tarde, cuando se mudó para estudiar derecho en la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá, amplió sus mercados.

    Gerardo Reyes, un periodista colombiano que también ha investigado parte de la vida de De la Espriella, cuenta que “ahí hizo negocios; vendiendo ropa, whiskey y esmeraldas en EE.UU.”.

    Aquellos fueron los albores de una carrera en que acabó fundando decenas de compañías, entre ellas una firma de abogados cuestionada, mediática y prolífica que catapultó sus ingresos y su marca personal.

    Abogado de paramilitares

    Tras incursionar como representante musical, “de algún cantante de vallenato”, como cuenta Becassino, De la Espriella se encontró con la gallina de los huevos de oro a comienzos de 2000.

    El gobierno de Álvaro Uribe Vélez ultimaba el llamado Acuerdo de Santa Fe de Ralito, un proceso de desmovilización y paz para las Autodefensas Unidas de Colombia.

    Las AUC fueron un grupo paramilitar de extrema derecha creado a fines de los 90 para combatir guerrillas de izquierda y proteger intereses de empresarios y campesinos locales.

    Uno de los epicentros del grupo fue el departamento de Córdoba.

    A las AUC se le atribuyen crímenes de lesa humanidad, masacres y vínculos con el narcotráfico.

    De la Espriella “llega al mundo paramilitar de un antropólogo de Montería que enseñaba geopolítica, buenos modales e historia a Carlos Castaño, el líder de las AUC”, relata Reyes.

    Aquí se encuentra con lo que muchos tiburones del negocio consideran clientes óptimos: sujetos con capacidad adquisitiva y necesidades urgentes.

    En este caso, la de individuos encarcelados, acusados de graves crímenes y dispuestos a pagar lo que fuera para salir del pozo.

    “El propio De la Espriella me describió esa condición como la ideal para un abogado. Así construyó su fortuna”, relata Becassino.

    Fama, altos honorarios y acusaciones

    Desde entonces el empresario se hizo con un nombre cada vez más reconocido, una marca.

    A sus servicios acudieron personalidades de la farándula, empresarios pudientes, políticos de alto perfil, víctimas de violencia de género y de desastres medioambientales e individuos salpicados por corruptelas escandalosas.

    Uno de ellos fue David Murcia Guzmán, fundador de la firma DMG, intervenida en 2008 por el Estado tras una captación masiva e ilegal de dinero.

    En una reciente entrevista con el periodista colombiano Daniel Coronell, Murcia Guzmán recriminó al abogado por apropiarse presuntamente de $5.000 millones de pesos (US$1,4 millones) y pedirle otros $760 millones (US$217.000) para supuestamente sobornar a congresistas.

    De la Espriella denunció por injuria y calumnia agravada a Murcia Guzmán, quien cumple una condena de 30 años de cárcel.

    También fue representante de Álex Saab, un empresario colombo-venezolano, supuesto testaferro de Nicolás Maduro, del que se desvinculó en 2019.

    Saab fue extraditado en mayo de Venezuela a EE.UU. para enfrentar cargos criminales.

    El exministro de Justicia, Alberto Santofimio Botero, en una fotografía en 1995.

    PEDRO UGARTE/AFP via Getty Images
    Alberto Santofimio Botero fue cliente de De la Espriella. Quien fuera ministro de Justicia cumple prisión por participar en el asesinato del candidato Luis Carlos Galán en 1989.

    Becassino señala que por los servicios de este tipo de clientes De la Espriella ha cobrado honorarios altísimos, pero que el abogado también ha tomado casos con amplia repercusión que fueron más rentables para su marca que para su bolsillo.

    “He llegado a cobrar hasta dos y tres millones de dólares, dependiendo del caso”, dijo De la Espriella en una entrevista publicada en su web, De la Espriella Style.

    Ha sido criticado por rivales políticos, medios y analistas por la procedencia de sus clientes y su relación con ellos.

    Su equipo enmarca a la clientela dentro del ejercicio habitual de un penalista y del derecho a una defensa legítima.

    Colección empresarial

    A través de la abogacía, Becassino cuenta que De la Espriella invirtió y creó su colección de empresas.

    Una de ellas es su bufete, De la Espriella Lawyers, la joya de la corona que el mismo abogado señala como su negocio más importante.

    También comercia alimentos, bebidas y atuendos a través de De la Espriella Style.

    Con Dominio De la Espriella produce y promociona vinos y rones.

    El abogado tiene hasta faceta musical. En su canal de Youtube ha publicado videos reversionando clásicos como O sole mio, Volare o A mi manera.

    Es todo parte de esa marca polifacética, mediática, emprendedora y exitosa con la que se presentó ante Colombia.

    El medio colombiano La Silla Vacía rastreó su patrimonio empresarial.

    Hasta diciembre de 2025 dice haber encontrado 35 compañías “entre Colombia, Panamá y Estados Unidos con las que De la Espriella tiene relación vigente o muy reciente”.

    Jineth Prieto, una de las periodistas que firma la investigación, concide con que el bufete es la empresa más rentable de De la Espriella y que posee muchas propiedades, pero que otras firmas de las que presume dan pérdidas, acumulan deudas y ponen en tela de juicio la historia de éxito del abogado.

    Entre patrimonio y debes, Prieto y su equipo estimaron la fortuna de De la Espriella en Colombia en unos 19.000 millones de pesos (US$5,43 millones).

    Abelardo de la Espriella, durante un acto de campaña en Chia, Colombia, en febrero de 2026.

    Santiago Mesa/Bloomberg via Getty Images
    De la Espriella también ha comercializado su merchandising vinculado a su apodo “El tigre” y su lema “Firme por la Patria” que usó en campaña.

    “Esos son los números de las empresas que encontramos. Puede haber más. Con ese patrimonio, De la Espriella estaría entre el 1% de personas más ricas de EE.UU., pero tampoco sería el candidato con más plata que se presenta a una elección en Colombia”, le dijo Prieto a BBC Mundo.

    Rodolfo Hernández, el fallecido rival de Petro en 2022 que también se presentaba como outsider, reportó en 2022 un patrimonio equivalente a US$52 millones, según Prieto.

    BBC Mundo no pudo cotejar los hallazgos de La Silla Vacía de forma independiente, pero hasta la fecha el ganador de la elección no desmintió sus informaciones.

    La Silla Vacía envió un cuestionario a De la Espriella para conocer su versión ante sus investigaciones, que encontraron que su narrativa de éxito no estaba sustentada en estados financieros y que, además, “varios de sus socios tienen o han tenido problemas con la justicia”.

    La campaña consideró las preguntas “capciosas y tendenciosas” y se negó a responderlas.

    El miércoles 17 de junio, 11 congresistas democrátas estadounidenses enviaron una carta en la que pidieron a la Secretaría de Estado, a la Fiscalía General y el Departamento del Tesoro investigar el origen de los fondos de las inversiones de De la Espriella en EE.UU.

    Los congresistas también expresaron su preocupación ante el apoyo que el presidente Donald Trump brindó a la candidatura del presidente.

    De la Espriella siempre ha mantenido que su fortuna procede de su duro trabajo. “No he dejado de producir un solo día”, dijo en un video publicado en su canal de Youtube en 2024.

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    BBC

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