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El presidente Trump arremetió el domingo por la noche contra el papa León XIV en redes sociales. El pontífice aseguró que seguiría oponiéndose a la guerra.
Desde su elección el pasado mes de mayo, el papa León XIV, el primer pontífice procedente de Estados Unidos, ha frustrado las expectativas de quienes esperaban que de inmediato se convirtiera en el principal crítico mundial del presidente Donald Trump.
León se ha pronunciado con moderación, rara vez desviándose de los comentarios preparados, hablando en general en nombre de los pobres, el medioambiente y los migrantes, y casi siempre haciendo un llamado a la paz. Cuando León expresaba su preocupación por las políticas del gobierno de Trump, lo hacía sin mencionar nombres ni naciones.
Ahora, el apacible papa, que habla con el acento pausado de un tío del Medio Oeste estadounidense, se encuentra en conflicto directo con el impetuoso presidente de Estados Unidos. El lunes, después de casi un año en el cargo, Leo finalmente le contestó al presidente, luego de que Trump lo atacara la noche del domingo en Truth Social, la plataforma de redes sociales del presidente, acusando a León de ser “débil ante el crimen” y de “complacer a la izquierda radical”.
León, en declaraciones a los periodistas en un vuelo a Argelia antes de una gira de 10 días por varias naciones africanas, dijo: “No le temo al gobierno de Trump, ni a hablar en voz alta del mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que estoy aquí”. Al preguntarle directamente por los comentarios de Trump en Truth Social, el papa respondió: “Es irónico: el propio nombre del sitio. No se diga más”.
Más tarde, el presidente Masoud Pezeshkian de Irán se metió en la disputa, declarando en redes sociales: “Condeno el insulto a Su Excelencia en nombre de la gran nación de Irán”.
Los comentarios sobre la marcha del papa, hechos en respuesta a preguntas que hacían los reporteros mientras caminaba por un avión saludando periodistas, fueron considerablemente más incisivos que las sobrias ruedas de prensa que ofreció durante su primer viaje internacional como pontífice a Turquía y Líbano el otoño pasado.
Entonces no habló en absoluto de Trump, a pesar de que el viaje se produjo poco después de que altos obispos católicos de Estados Unidos condenaran, animados por el papa, las políticas del gobierno de Trump contra los solicitantes de asilo y los migrantes.
León se ha mostrado como un unificador desde el inicio de su papado, a diferencia de su predecesor, el papa Francisco, quien entre otras cosas visitó la frontera entre Estados Unidos y México para expresar su apoyo a los migrantes mientras Trump hacía campaña con una plataforma antimigrantes para su elección en 2016. El enfoque de Francisco dividió profundamente a los católicos estadounidenses, algunos de los cuales consideraron que su impulso a favor de la aceptación de la comunidad LGBTQ y de los derechos de los migrantes era ineficaz, demasiado atrevido, o ambas cosas.
En las últimas semanas, León se ha convertido en un crítico mucho más duro de la guerra del gobierno de Trump en Irán, primero de manera indirecta y luego de forma más evidente.
Primero, pareció distanciarse de los esfuerzos de Pete Hegseth, secretario de Defensa, por presentar la campaña estadounidense-israelí contra Irán como una misión cristiana.
Luego, después de que Trump amenazara con acabar con “toda una civilización” en Irán, el papa dijo que “esta amenaza contra toda la población de Irán” era “realmente inaceptable”. Instó a los ciudadanos a ponerse en contacto con sus líderes políticos para pedirles que “trabajen por la paz y rechacen siempre la guerra”.
Por último, al mencionar el lunes al gobierno de Trump por su nombre, León dejó claro que respondía directamente al presidente.
El papa dijo que sus actos eran los de un líder espiritual que promueve valores religiosos y no los de un político que interviene por motivos políticos.
“No somos políticos, no tratamos la política exterior con la misma perspectiva con la que él podría entenderla”, dijo León en referencia a Trump. “Pero sí creo en el mensaje del Evangelio, como pacificador”.
Leo añadió que sus comentarios “no pretenden ser ataques contra nadie”. Más bien, dijo, estaba “invitando a todas las personas a buscar formas de construir puentes, de paz y reconciliación, y de buscar formas de evitar la guerra siempre que sea posible”.
El papa respondió a las preguntas durante un vuelo de dos horas de Roma a Argel el lunes, y habló con los periodistas que lo acompañaban en su gira por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.
A diferencia de Trump, que habla y publica en redes sociales con un estilo grandilocuente, el papa mantiene la calma en público, hace comentarios humorísticos ligeros que han sido comparados con “chistes de papá”, y cita regularmente las Escrituras para respaldar sus declaraciones.
En el avión, añadió: “Seguiré hablando alto y claro contra la guerra, tratando de promover la paz, fomentando el diálogo y las relaciones multilaterales entre los Estados para buscar soluciones justas a los problemas. Demasiadas personas sufren en el mundo hoy. Demasiados inocentes están siendo asesinados. Y creo que alguien tiene que alzar la voz y decir que hay una mejor manera”.
Fue un mensaje que repitió más tarde en un discurso dirigido a líderes argelinos después de reunirse con su presidente, Abdelmadjid Tebboune.
“Si respetan la dignidad de todos y se dejan conmover por el dolor ajeno, en lugar de multiplicar los malentendidos y los conflictos, sin duda pueden convertirse en protagonistas de un nuevo capítulo de la historia”, dijo.
En un país que recientemente fue sacudido por disturbios y protestas contra el régimen autoritario, León instó a los argelinos “que ocupan puestos de autoridad en este país a no temer esta perspectiva, sino a promover una sociedad civil vibrante, dinámica y libre, en la que se reconozca especialmente a los jóvenes como capaces de contribuir a ampliar el horizonte de esperanza”.
Motoko Rich es la jefa de la corresponsalía en Roma del Times, desde donde cubre Italia, el Vaticano y Grecia.
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