¿De dónde vienen todos estos meteoros?

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La frecuencia de los bólidos en los cielos de nuestro planeta parece haber aumentado en los últimos meses. La NASA y otros expertos en meteoros no se ponen de acuerdo sobre qué lo explica.

Últimamente, parece que las estrellas surcan el cielo con mucha más frecuencia de lo habitual.

En marzo, un bólido tras otro surcó los cielos de Norteamérica y Europa. Algunas de las deslumbrantes apariciones dejaron meteoritos a su paso. En Ohio, fragmentos espaciales cayeron en campos y bosques. Otros visitantes rocosos atravesaron los tejados de las casas y rebotaron de una pared a otra en los dormitorios.

“Es un campo de tiro”, dijo Mike Hankey, astrónomo aficionado de la Sociedad Estadounidense de Meteoros. “Hay cosas volando por todas partes”.

El número de bólidos registrados durante los tres primeros meses de 2026 fue el doble de lo que se suele comunicar a la sociedad en el primer trimestre de otros años.

“Parece inusual, ¿verdad?”, dijo Bill Cooke, quien dirige la Oficina de Entornos de Meteoroides del Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA en Huntsville, Alabama.

¿Ocurre algo peculiar en el espacio? ¿Hay más bólidos atravesando la atmósfera de lo habitual? Y si es así, ¿por qué?

Las agencias espaciales, incluida la NASA, intentan estar al tanto de cualquier asteroide de tamaño considerable que pueda chocar contra nuestro planeta y causar daños. Utilizan satélites, telescopios, cámaras y otros sensores gubernamentales para detectar asteroides más pequeños e inocuos que explotan en bolas de fuego. La Sociedad Estadounidense de Meteoros, organización sin ánimo de lucro, también gestiona un sistema de notificación que, desde 2005, depende del público para registrar las observaciones. Si tú o tus cámaras han visto un bólido, ellos quieren saberlo.

En enero y febrero, la sociedad registró un aumento gradual pero notable de bólidos notificados. En marzo, ese repunte se convirtió en un pico. En total, durante esos tres meses, hubo 40 bólidos vistos por 50 o más personas, el doble de la media de 20 registrada de enero a marzo (un promedio calculado con datos de 2021 a 2025).

De esos 40, 33 desataron estampidos sónicos similares a truenos –un máximo histórico en los registros de la sociedad–, lo que sugiere que las rocas espaciales responsables eran a menudo de mayor tamaño. Como ejemplo, el meteorito que explotó sobre Ohio el 17 de marzo lo hizo con la fuerza de 370 toneladas de TNT.

Durante una videollamada, Hankey mostró un pequeño meteorito de aquel suceso, que había comprado a un habitante de Ohio cuando visitó la zona. “Se trata de material extraterrestre en todos los sentidos de la palabra”, dijo.

Este tipo de actividad puede atribuirse a veces a una gran lluvia de meteoros. Estos acontecimientos, como las Perseidas en agosto o las Gemínidas en diciembre, son el resultado del vuelo de la Tierra a través del rastro de escombros que deja la estela de un cometa (o, a veces, de un asteroide).

Pero no había ninguna prevista durante el pico de actividad de los bólidos. El primer trimestre del año carece relativamente de grandes lluvias de meteoros conocidas.

En respuesta al creciente interés del público, un funcionario de asuntos públicos de la NASA dijo en una entrada de blog a finales de marzo: “Aunque pueda parecer que los informes y avistamientos de meteoros han sido más frecuentes últimamente, no es algo fuera de lo normal”. La publicación explicaba que, de febrero a abril, suele producirse un aumento del 10 al 30 por ciento en el número de meteoros extremadamente luminosos, y nadie sabe muy bien por qué.

Hankey dijo que este aumento del 10 al 30 por ciento ya estaba incluido en el recuento de la Sociedad Estadounidense de Meteoros, y que no explica la aparente duplicación de los avistamientos en el primer trimestre del año.

“He hecho todo lo que he podido para que esto tenga sentido”, dijo Hankey, quien no tiene formación académica en astronomía o estadística.

Si el recuento de la sociedad de meteoros es correcto, ¿qué podría explicarlo?

Una cosa puede descartarse rápidamente.

“No creemos que se trate de extraterrestres”, dijo Hankey. Y los bólidos claramente están hechos de piedra natural, a juzgar por todos los meteoritos que se han encontrado.

¿Podrían proceder los bólidos de una lluvia de meteoritos aún por descubrir?

Peter Brown, físico especializado en meteoros de la Western University de Ontario, dijo que había razones para dudar de esta explicación. Con una excepción –las Táuridas, que aparecen en otoño–, las lluvias de meteoros no suelen incluir el tipo de grandes rocas espaciales que crean bólidos radiantes y de larga duración como los que se vieron el pasado mes de marzo.

Los meteoros de las lluvias también se precipitan en la atmósfera terrestre con velocidades y trayectorias muy similares.

“Si formaran parte de algún tipo de flujo coherente, procedente de una única fuente, cabría esperar que tuvieran direcciones de llegada al cielo muy similares”, dijo Brown, en referencia a los bólidos de marzo. “Eso sugeriría un origen común. Pero no es el caso”.

Lo que nos lleva a otra posible explicación.

“Hay mucha más atención en el cielo”, dijo Cooke, de la NASA.

En la última década, ha crecido mucho el número de cámaras en el mundo, desde las de los celulares hasta los obturadores autónomos de los timbres de las puertas y los tableros de los autos. Cuando varias bolas de fuego aparecen en los titulares, muchas personas se convierten en observadores del cielo curiosos por los meteoros.

Quizá se observen más bólidos simplemente porque “la atención de la gente es mayor”, dijo Brown. El número de bolas de fuego que caen del cielo, tanto vistas como invisibles, podría ser normal.

Deseosa de averiguar la verdad, Althea Moorhead, quien trabaja en la oficina de Cooke en la NASA, describió un análisis estadístico sobre los datos de los bólidos que había realizado; este análisis no se ha publicado ni ha sido sometido a revisión por pares. Como señaló la sociedad de meteoros, el número medio de bolas de fuego declaradas (vistas por al menos 50 personas) de enero a marzo de los últimos años es de 20, la mitad de las 40 vistas de enero a marzo de 2026.

Sin embargo, debido a que cada vez más personas son conscientes de la existencia de bólidos y están atentas a ellos, el número de avistamientos notificados a la Sociedad Estadounidense de Meteoros ha aumentado de forma constante desde que se actualizó el sistema de notificación pública del grupo en 2010. En lugar de fijarse en las medias anuales, Moorhead quería saber más sobre la tendencia a largo plazo.

Tomó las cifras de bólidos comunicadas para los periodos de enero a marzo desde 2011, hizo un punto en un gráfico para cada año y trazó una línea de tendencia a través de los puntos. Esta indico que, en determinados años, los promedios esperados según la línea de tendencia eran superiores a las medias reales basadas en las cifras notificadas. Esto fue especialmente cierto en los tres primeros meses de 2022 y 2025, cuando el número de bólidos notificados fue considerablemente inferior al promedio esperado.

El número de bólidos observados este año puede parecer muy superior a la media. Pero, en realidad, está mucho más cerca del promedio. El número de bolas de fuego observadas “sigue siendo elevado”, dijo Moorhead, “pero no en extremo”, y está lejos de duplicarse.

En otras palabras, la Tierra no fue bombardeada por bólidos en marzo. En cambio, el planeta recibió una pizca extra de condimento de roca espacial.

A Hankey no le convenció esta valoración. “La cantidad de informes que recibimos ha sido plana durante cuatro años: el crecimiento de la concienciación que describe la NASA terminó hacia 2020”, escribió en un correo electrónico. En marzo, dijo, se recibieron más informes que en ningún otro mes de la historia de la sociedad.

“Lo que estamos viendo no es una tendencia de mayor concienciación”, dijo. “Se trata de una oleada de tres a cuatro semanas de actividad de grandes meteoroides”.

En abril, la posible oleada de bólidos claramente había terminado. Los astrónomos, tanto profesionales como aficionados, siguen debatiendo sobre la extraña actividad de meteoros de marzo, pero nadie cree que ocurriera nada especialmente extraño. “Lo más probable es que se trate simplemente del flujo y reflujo natural de los desechos en el sistema solar, que es increíblemente complejo e increíblemente aleatorio”, dijo Hankey.

A veces, la Tierra recibe de forma inesperada una entrega de meteoritos adicionales. En marzo, miles de afortunados presenciaron en primera fila los fuegos artificiales cósmicos.

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