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  • Pascagoula, la refinería en la que se procesa el petróleo que Venezuela envía a EE.UU. tras la caída de Maduro

    Pascagoula, la refinería en la que se procesa el petróleo que Venezuela envía a EE.UU. tras la caída de Maduro

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    La periodista de BBC Samira Hussain con una botella de crudo junto a una refinería de Chevron.

    BBC
    El petróleo venezolano vuelve a fluir hacia EE.UU., aunque aún no está claro cómo beneficiará a los consumidores estadounidenses.

    El Minerva Gloria está atracado en un muelle en la bahía Mississippi Sound, no muy lejos de las vastas reservas petroleras de Estados Unidos en el Golfo de México.

    El buque —de 250 metros de longitud y pintado en colores azul marino y burdeos— transporta una preciada carga procedente de Venezuela que, hace apenas seis meses, habría sido imposible de traer a Estados Unidos: 400.000 barriles de petróleo crudo.

    Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo. Bajo el mandato de Nicolás Maduro, las exportaciones de crudo habían caído significativamente debido a la falta de inversión.

    Posteriormente, llegaron las sanciones estadounidenses contra cualquier importación proveniente del país latinoamericano.

    Sin embargo, el presidente estadounidense Donald Trump prometió aprovechar esas reservas después de que las fuerzas militares de EE.UU. capturaran a Maduro en una incursión nocturna sorpresa el pasado mes de enero.

    El inmenso petrolero Minerva Gloria atracó en un muelle en Mississippi Sound.

    James Cooke/BBC
    El inmenso buque petrolero Minerva Gloria transportó 400.000 barriles de crudo venezolano a EE.UU.

    Ahora el petróleo vuelve a fluir en Venezuela. En marzo, las exportaciones mensuales de crudo del país superaron el millón de barriles diarios; la primera vez que esto ocurre desde septiembre.

    Mientras el mundo se tambalea ante el impacto en los precios globales de la energía provocado por el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, grandes compañías petroleras y gasíferas, como Chevron, están importando crudo venezolano en grandes cargamentos.

    “Es un acontecimiento de gran importancia, no solo para Chevron, sino para toda la región del Golfo”, afirma Tim Potter.

    Él es el director de la refinería de petróleo de Chevron en Pascagoula, Misisipi, la operación más grande de la compañía en EE.UU. Es, además, la única gran petrolera estadounidense que opera actualmente en Venezuela.

    En conjunto, esto significa que Chevron puede extraer su propio petróleo venezolano, procesarlo por sí misma y hacerlo llegar directamente al consumidor estadounidense.

    “Supone un incentivo bastante grande para que lo procesemos”, comenta Potter. “La refinería fue diseñada —y realizamos inversiones en ella— precisamente para procesar crudos pesados, como los provenientes de Venezuela”.

    Esta misma semana, Chevron firmó dos acuerdos con el gobierno venezolano que le permitirán la expansión de sus operaciones de crudo extrapesado en un área de la Faja Petrolífera del Orinoco.

    “Crudo agrio”

    El petróleo crudo venezolano es relativamente barato de adquirir debido a que su procesamiento resulta mucho más complejo. Es muy pesado, denso, oscuro y tiene un alto contenido de azufre, razón por la cual a menudo se le denomina “crudo agrio”.

    Se utiliza para la producción de diésel, gasolina, combustible para aviones y otros productos derivados.

    Actualmente, Chevron importa el equivalente a 250.000 barriles diarios de crudo venezolano, en promedio, según afirma Andy Walz, presidente de las divisiones de refinación, transporte y productos químicos de Chevron.

    “Creemos que podemos incrementar esa cifra en otro 50%, es decir, alcanzar un volumen de entre 350.000 y 400.000 barriles diarios, considerando únicamente la cuota que corresponde a Chevron dentro de nuestra posición en Venezuela”.

    Lo que Walz entiende por la “posición” de Estados Unidos en Venezuela es que, si bien Chevron es la única compañía estadounidense con capacidades de extracción en el país, existen otras empresas que adquieren petróleo venezolano directamente de los productores locales.

    Asimismo, Chevron no es el único actor relevante en el ámbito de la refinación de petróleo en Estados Unidos. El país cuenta con 132 refinerías que operan procesando una mezcla de distintos tipos de crudo. De hecho, cerca del 70% de la capacidad de refinación estadounidense alcanza su máxima eficiencia operativa al procesar crudos más pesados.

    Estados Unidos importa un volumen muy reducido de petróleo procedente de Oriente Medio —aproximadamente un 8% en el año 2025—. El incremento en las importaciones provenientes de Venezuela implica una mayor disponibilidad de crudo, lo cual debería traducirse en precios de la gasolina más asequibles para los conductores estadounidenses.

    “Estados Unidos prácticamente no importa petróleo a través del estrecho de Ormuz, ni lo hará en el futuro; simplemente no lo necesitamos”, declaró el presidente estadounidense, Donald Trump, durante el discurso televisado que pronunció en hace unas semanas,

    La refinería de petróleo de Chevron en Pascagoula, Misisipi.

    James Cooke/BBC
    La refinería de petróleo de Chevron en Pascagoula, Misisipi, fue diseñada para procesar el petróleo pesado que se encuentra en Venezuela.

    Precios en aumento

    Sin embargo, muy cerca de la refinería de Chevron —en una gasolinera de la misma compañía— los precios en los surtidores siguen aumentando.

    “Lo detesto”, dice David McQueen, un veterano jubilado de la guerra de Vietnam que depende de la Seguridad Social para su sustento. “El precio tiene que bajar, porque yo me estoy hundiendo con él”.

    Cuando se le pregunta por qué sigue pagando tanto para llenar el tanque de su coche, a pesar de estar rodeado por las vastas reservas de petróleo de EE.UU., McQueen opina que el gobierno las está reteniendo “para mantener los precios altos”. Y añade: “Tenemos gasolina de sobra”.

    En el surtidor de al lado, Donna llena su tanque con combustible por US$30. “Estoy conduciendo menos y gastando menos en otras cosas”. Sus nietos viven a unas pocas horas de distancia, pero ella no los ve con tanta frecuencia porque el viaje se ha vuelto demasiado costoso. “Hay que hacer lo que hay que hacer”.

    El precio promedio de un galón de gasolina en esta parte de Misisipi sigue siendo más barato que el promedio nacional, según la Asociación Automovilística Estadounidense. Antes de la guerra en Irán, la gasolina costaba casi un dólar menos.

    La conductora estadounidense Donna es entrevistada mientras llena el tanque de su coche.

    James Cooke/BBC
    Donna dice que el alto precio del combustible significa que tiene que ver menos a sus nietos.

    En ese mismo discurso televisado, el presidente Trump ensalzó la capacidad de producción petrolera de Estados Unidos. “Somos el principal productor de petróleo y gas del planeta, por no mencionar los millones de barriles que estamos obteniendo de Venezuela”.

    Sin embargo, el acceso a esas vastas reservas petroleras aún no se ha traducido en precios más bajos para los estadounidenses. Esto se debe a que EE.UU. es tan susceptible a las fluctuaciones del mercado petrolero mundial como cualquier otro país.

    “Si bien seguimos logrando que el crudo llegue a esta refinería gracias a nuestra fuente de suministro relativamente local, el precio general de ese crudo ha aumentado, ya que se rige por los mercados mundiales”, afirma Potter.

    No obstante, Chevron confía en que su apuesta por el crudo venezolano acabará beneficiando a los consumidores. El conflicto con Irán simplemente está ocultando esos beneficios en este momento.

    “Cuando la situación vuelva a la normalidad, ese suministro adicional proveniente de Venezuela se traducirá, de hecho, en precios más bajos para los estadounidenses. Así que sucederá en el futuro, aunque no esté surtiendo efecto ahora mismo”, señala Walz.

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    BBC

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  • Por qué Costa Rica se convirtió en el tercer país de América Latina más endeudado con el FMI después de Argentina y Ecuador

    Por qué Costa Rica se convirtió en el tercer país de América Latina más endeudado con el FMI después de Argentina y Ecuador

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    Rodrigo Chaves, presidente de Costa Rica, y Laura Fernández, presidenta electa de Costa Rica, se dan la mano durante una conferencia de prensa

    Getty Images
    Rodrigo Chaves dio paso a Laura Fernández Delgado como nueva presidenta de Costa Rica el pasado mes de febrero.

    Es el tercer lugar que no quiere nadie. Para los costarricenses verse en la misma lista que argentinos o ecuatorianos es hasta chocante, pero lo cierto es que Costa Rica se encuentra entre los tres países de América Latina que mantienen una mayor deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

    Argentina encabeza la lista con un saldo equivalente a US$56.944 millones, el 8,3% de su PIB. En segundo lugar se sitúa Ecuador con US$8.850 millones, el 6,8% de su PIB, y en tercer puesto Costa Rica con US$2.441 millones, el 2,4% del PIB.

    Pero la historia de cómo y por qué Costa Rica llegó a ese podio es muy diferente a la de sus “compañeros de ranking“. Sobre todo, en lo que concierne a la saga de crisis, renegociaciones y convulsión social a los que llevaron los rescates del FMI en Ecuador y Argentina.

    También es diferente la trayectoria que han seguido sus cuentas públicas y los ajustes realizados.

    “Cuando comparamos la deuda en proporción al PIB, la de Costa Rica con el Fondo Monetario no es tan pesada como la de Argentina o Ecuador, que son dos países que han estado en situaciones fiscales sumamente complicadas”, explica a BBC Mundo Luis Mesalles, economista y socio de la consultora Ecoanálisis.

    Una mujer con una pulsera azul cuenta dólares de un cajón abierto.

    Reuters
    En 2021, el FMI otorgó US$1.778 millones para que Costa Rica pudiera bajar la deuda pública.

    Desde el año 2000 a 2020, Costa Rica registró déficits fiscales significativos. El gasto estatal superaba contantemente sus ingresos sin que ninguno de sus gobiernos consiguiera frenar esta tendencia.

    En este periodo se incluye la crisis financiera mundial de 2009, para la que el gobierno aprobó un programa de gasto conocido como “Plan Escudo”, y el inicio de la pandemia de Covid-19, que golpeó la economía costarricense en un momento en el que el país aún mantenía debilidades estructurales en sus finanzas públicas y en la gestión de la deuda.

    Duras reformas

    Tras varios intentos fallidos para romper con la escalada de deuda, en 2018 se aprobó una ambiciosa reforma: la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas. Con ella se transformó el impuesto de ventas en un impuesto al valor agregado, que extendió el alcance del IVA a servicios y no solamente bienes, y se introdujo la factura digital, entre otras medidas.

    “Se hicieron una serie de cambios que aumentaron la recaudación del fisco y lo hizo en casi 2 puntos del PIB. Y al mismo tiempo, se aprobó una regla fiscal para limitar el crecimiento del gasto público e incluso contenerlo”, añade el economista.

    Esa reforma abrió a Costa Rica las puertas de muchos organismos internacionales: el FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o la agencia de crédito francesa.

    Pero no fue suficiente. El efecto de la pandemia se comió rápidamente los beneficios de la reforma.

    La deuda pública, que ya rondaba el 60% del PIB antes de la crisis sanitaria, escaló hasta el 68% en 2020. Además, las agencias de rating calificaban su deuda como mala por lo que el acceso a los mercados internacionales no era sencillo.

    “Costa Rica tenía relativamente poco acceso a deuda externa, pero no tenía una crisis de deuda en sí, digamos, de una liquidez de corto plazo que le impidiera pagar su deuda. Pero entonces llegó 2019 y la situación se volvió crítica”, recuerda Mesalles.

    Fachada del Banco Central de Costa Rica.

    Reuters
    Los fondos del FM no se entregan de golpe. Se desembolsan en tramos si se han cumplido ciertas metas fiscales.

    En abril de 2020, Costa Rica dio su primer paso formal hacia el FMI.

    El gobierno negoció un préstamo de emergencia de US$506 millones bajo el Instrumento de Financiamiento Rápido (IFR), un mecanismo diseñado para economías que enfrentan presiones urgentes de balanza de pagos, debido a desastres naturales o pandemias.

    Era la primera vez en una década que el país activaba formalmente un programa con Washington.

    Y en marzo de 2021, el Directorio Ejecutivo del FMI aprobó para Costa Rica un acuerdo ampliado de 36 meses por un monto equivalente a US$1.778 millones.

    Las condiciones impuestas incluían tres pilares: reformas fiscales para garantizar la sostenibilidad de la deuda, fortalecimiento de la independencia del Banco Central y reformas estructurales.

    Líneas de crédito

    “Reconociendo el esfuerzo de Costa Rica por mejorar sus problemas estructurales de deuda, el primer apoyo del FMI consistió en un financiamiento de emergencia para disminuir las presiones en la balanza de pagos”, indica Luis Vargas Montoya, investigador del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica.

    Tras eso llegarían dos financiamientos más. El primero en apoyo a la reforma fiscal y estabilidad monetaria y financiera, y el segundo para apoyar los esfuerzos ante el cambio climático.

    Pero es el tipo de deuda que mantiene ahora mismo la nación centroamericana con el FMI lo que la diferencia del resto de los países del ranking.

    No son líneas de deuda activa, son líneas de crédito que solo se activarán en un caso excepcional.

    Un barco turístico navega un lago en un entorno natural de Costa Rica

    Getty Images
    Entre las líneas de crédito que tiene Costa Rica con el FMI hay varias calificadas como de “crédito verde” para reformas relacionadas con el medio ambiente.

    “En el 2025, el FMI reconoció nuevamente la evolución favorable de los indicadores económicos de Costa Rica y le otorgó una Línea de Crédito Flexible (LCF) por US$1.500 millones, que es la única línea con la que cuenta el país actualmente y que es de carácter precautorio ante el escenario de incertidumbre que afronta la economía mundial”, explica Vargas Montoya.

    La LCF está diseñada para países con fundamentos económicos y marcos institucionales de política económica muy sólidos.

    “El ambicioso programa de reformas que el país centroamericano ha implementado en los años previos ha contribuido a aumentar el crecimiento, reducir la deuda y disminuir la pobreza, además de fomentar la confianza de los inversores internacionales”, dijeron los expertos del Fondo Monetario Internacional cuando se aprobó la línea de crédito.

    Créditos “verdes”

    El año pasado las exportaciones de bienes alcanzaron la cifra récord de US$23.000 millones y según el Ministerio de Comercio Exterior del país han seguido aumentando este año.

    También la inversión extranjera directa alcanzó niveles récord, impulsada por las zonas de libre comercio del país, con nuevos compromisos de multinacionales como Intel, Accenture y Coca-Cola.

    Mesalles recuerda que la deuda de Costa Rica con el Fondo Monetario se contrae por razones distintas a las razones por las cuales Argentina y Ecuador se endeudaron.

    “Costa Rica no lo ha hecho por emergencia, sino que lo ha hecho más por casi por estrategia de cambiar el origen de la deuda”, dice.

    “Muchas de esas líneas que están disponibles están ligadas a créditos verdes para mejorar la sostenibilidad y paliar los efectos del cambio climático, que es una línea relativamente nueva en el Fondo Monetario”, añade.

    Pese a que el país atravesó momentos que lo acercaron al default, son las reformas las que devuelven la confianza de los organismos internacionales y de los inversores extranjeros en el país.

    “Se prevé que la política fiscal esté limitada por los parámetros de la regla fiscal. Esta regla ha sido fundamental para garantizar la disciplina fiscal, y las mejoras en la administración tributaria y los avances tecnológicos ya han comenzado a dar frutos”, concluyó un equipo del personal técnico del FMI, dirigido por el Varapat Chensavasdijai, que visitó San José del 25 de febrero al 9 de marzo de 2026.

    La economía de Costa Rica mantiene amplios desafíos. Lo próximo en llegar podría ser una reforma tributaria que aumente el impuesto sobre la renta de los ciudadanos. Pero los expertos afirman que esa línea de crédito es un seguro a largo plazo para el país.

    Momentos como la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y los efectos en el barril del petróleo pondrán a prueba economías en todo el mundo, incluida la costarricense. Sin embargo, el país estima que con esa línea con el FMI está más preparado para afrontar esos desafíos.

    Línea gris

    BBC

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  • Trump los deportó. Una comunidad en Costa Rica les dio refugio

    Trump los deportó. Una comunidad en Costa Rica les dio refugio

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    En un pueblo del bosque nuboso, una red de residentes, extranjeros y cuáqueros pacifistas ofreció un refugio precario pero vital a las familias expulsadas por el gobierno de Estados Unidos.

    La casa no se parecía en nada al moderno salón de belleza que Vusala Yusifova tuvo en su día en Azerbaiyán.

    El aroma del café recién hecho, y no el de la laca para el pelo, llenaba el aire. Yusifova trabajaba rodeada de utensilios de cocina y libros infantiles. Su hija de 9 años, Inji, la ayudaba como asistente. Su esposo levantaba a una clienta por encima del lavabo del baño para lavarle el pelo.

    Y, sin embargo, a pesar de las limitaciones, era más de lo que Yusifova podría haber imaginado para sí misma hace un año, cuando el gobierno de Donald Trump la deportó a Costa Rica, junto con su familia.

    Los Yusifov fueron detenidos mientras cruzaban ilegalmente de México a Estados Unidos, tras la cancelación de sus citas para solicitar asilo. Los agentes de la patrulla fronteriza los detuvieron después de que Inji se enredó en una valla de alambre de púas.

    Fueron de las primeras personas en ser expulsadas en el marco de un programa de deportación masiva. Miles de migrantes que no pueden ser devueltos de forma legal o segura a sus países de origen han sido enviados, en su lugar, a lugares con los que no tienen ningún vínculo.

    Hasta ahora, el gobierno de Trump ha enviado a 15.000 personas a países desconocidos, según el Instituto de Política Migratoria, entre ellos Panamá, Camerún, Sudán del Sur y otros.

    Al igual que el resto de las 200 personas que llegaron a Costa Rica el año pasado, los Yusifov pasaron varios meses detenidos en un centro de retención improvisado. Pero hoy se encuentran entre el puñado de familias que han tenido un recibimiento inesperado en Monteverde, una localidad situada en la cima de una montaña al noroeste de Costa Rica.

    Allí, una alianza de residentes, emigrantes y cuáqueros pacifistas recaudó fondos para apoyar a los recién llegados, les encontró lugares para alquilar, ayudó a sus hijos a ir a la escuela y, en algunos casos, les ofreció trabajo.

    “Estamos en ese proceso de cómo empoderarlos paso a paso para que no dependan siempre de los demás”, dijo Danielle Hentschl, de 39 años, al referirse a los Yusifov.

    Los Hentschl, una pareja cristiana de California que vive en Monteverde, le habían pedido a Yusifova que le cortara el pelo a una de sus hijas pequeñas.

    “La familia que ves son mis amigos más cercanos”, dijo Yusifova, de 43 años, mientras se refería a sus anfitriones. “Los quiero mucho”.

    Aún no está claro cuánto tiempo más podrá la localidad seguir recibiendo a las personas deportadas, ni si podrá acoger a más. Costa Rica firmó un acuerdo en marzo para aceptar a 25 o más deportados nuevos cada semana. El último grupo llegó el sábado pasado.

    En Monteverde, donde la niebla baña los bosques y los turistas se deslizan en tirolesa por las copas de los árboles, algunas de las personas expulsadas por Estados Unidos han ido construyendo, poco a poco, un frágil sentido de hogar.

    ‘Me robaron’

    Cuando llegaron a Costa Rica el año pasado, los 200 deportados fueron trasladados a una fábrica de lápices acondicionada para recibirlos cerca de la frontera con Panamá. Las autoridades les confiscaron los pasaportes y los hacinaron en barracones durante meses, con escaso acceso a la educación o la atención de salud, según varias personas deportadas y grupos de derechos humanos que documentaron su confinamiento.

    Las condiciones eran tan terribles que al menos seis personas se fugaron.

    Las autoridades se vieron obligadas a liberar a los deportados; les dieron la opción de quedarse o marcharse tras un informe incisivo del defensor del pueblo del país y demandas internacionales. Un Tribunal Constitucional también dictaminó que las detenciones eran ilegales.

    La mayoría regresó a sus países de origen. Otros solicitaron asilo en Costa Rica. Varios recibieron un estatus migratorio especial que les permitió encontrar trabajo y moverse libremente.

    “Si te llevo a Rusia sin documentos, sin dinero –no sabes el idioma, no conoces este país, no sabes nada– y te abro las puertas y te digo: ‘Haz lo que quieras’”, dijo German Smirnov, un deportado ruso, “¿cómo reaccionarías?”.

    Smirnov, de 37 años, trabajaba como miembro de una mesa electoral en Rusia cuando grabó lo que, según él, eran irregularidades en las elecciones presidenciales de 2024. Tras ser detenido por soldados, le dieron a elegir: ir a la cárcel o ir a luchar en la guerra de Ucrania. En lugar de eso, huyó y voló a la frontera de Estados Unidos con su esposa y su hijo. En enero, se canceló su cita para solicitar asilo y se entregaron. Fueron deportados a Costa Rica.

    “Me robaron”, dijo Smirnov. “Hice todo lo correcto”.

    Familias como la suya, incapaces de volver a casa ni de seguir adelante, quedaron en el limbo.

    Marcia Aguiluz Soto, una abogada costarricense que asesoró a varios deportados, dijo que acogió a una familia en su casa, cerca de San José, la capital, durante unos días.

    “Yo les podía ofrecer una estancia y alimentación”, dijo. “Pero no les podía ofrecer comunidad”.

    A través de su trabajo con el American Friends Service Committee –una organización con sede en Filadelfia fundada por los cuáqueros, un movimiento religioso pacífico–, Aguiluz Soto se dio cuenta de que comunidad era lo que un grupo de cuáqueros llevaba más de 70 años construyendo en los bosques nubosos de Costa Rica. Así que acudió a ellos.

    ‘Una sensación de libertad’

    En 1951, un grupo de unos 40 cuáqueros estadounidenses se trasladó a Monteverde después de que cuatro de sus hombres fueran encarcelados por negarse a inscribirse en el servicio militar en tiempos de paz. Cuando un juez les dijo que buscaran otro país si no querían servir, eligieron Costa Rica, que acababa de abolir su ejército.

    Criaron vacas lecheras y abrieron una fábrica de queso. Reservaron miles de hectáreas de bosque que atraen a observadores de aves y excursionistas durante todo el año. Un gran edificio de madera sirve como escuela bilingüe, centro comunitario y lugar de culto.

    Con el tiempo, Monteverde se convirtió en un enclave de jubilados, biólogos, artistas y extranjeros.

    El año pasado, cuando se corrió la voz de que familias enteras se encontraban atrapadas en un centro de detención sin saber adónde ir, muchos cuáqueros se sintieron en la obligación de ofrecerles refugio, tal y como en su día buscaron sus fundadores.

    “Esta comunidad se mostró dispuesta a dar un paso al frente e intentar aliviar este sufrimiento lo mejor posible”, afirmó Jennifer Walker Gates, una abogada estadounidense especializada en migración que vive en Monteverde.

    Recaudaron fondos suficientes para cubrir el alojamiento y la comida de seis familias.

    “No lo hacíamos como una declaración política”, dijo Katy Van Dusen, de 68 años, miembro de la Reunión de Amigos en Monteverde, el grupo cuáquero. “Lo hacíamos porque se trata de personas que necesitan ayuda”.

    Había caído la noche en Monteverde el pasado mes de julio cuando, uno a uno, 25 deportados, agotados y desorientados, bajaron del autobús.

    Una multitud los esperaba. Una persona trajo galletas caseras. Otra tenía un carrito de golf lleno de suéteres donados.

    Jennie Mollica, de 55 años, otra cuáquera, dijo que percibió entre los recién llegados una sensación de libertad. “La capacidad de, tal vez, respirar hondo”, afirmó.

    De las seis familias migrantes, una se trasladó al norte, a una granja, y solicitó asilo, según los cuáqueros. Otras cruzaron de nuevo a Estados Unidos. Solo dos permanecen en Monteverde.

    Un nuevo hogar

    A principios de este año, Smirnov y su familia visitaron el imponente volcán Arenal de Costa Rica. El país al que él y sus seres queridos habían sido deportados, la nación que los había confinado, también tenía su belleza.

    “Antes de llegar aquí, nunca había pensado en esto”, dijo Smirnov, y añadió que el viaje le inspiró a aprender más español y a viajar más allá de Monteverde.

    Smirnov encontró trabajo como entrenador en un gimnasio local. Su jefa le redujo las horas porque no podía pagarle un sueldo de tiempo completo, pero le permitió traer a sus propios clientes, en su mayoría cuáqueros y extranjeros.

    “Le dijo a mi esposo: ‘Voy a hacer que te veas muy sexy’”, contó Walker Gates, la abogada de migración.

    Sin embargo, la brecha entre la vida antigua y la nueva de los recién llegados todavía es muy amplia. En su salón de Azerbaiyán, Yusifova se especializaba en tintes de pelo complejos: rojos vibrantes y ombrés elaborados. En Monteverde, se ha sentido limitada. Sus clientas prefieren un look natural. Algunas de ellas se dejan las canas.

    “A veces me parece un poco aburrido”, dijo. “Sé que puedo hacer mucho más”.

    Hay problemas más acuciantes. En marzo expiró un permiso gubernamental de un mes para recibir asistencia de salud gratuita en clínicas públicas, lo que obligó a Yusifova a saltarse las ecografías necesarias para controlar con regularidad los quistes en sus senos.

    “Tengo mucho miedo de enfermarme aquí”, dijo.

    El futuro de la familia parece incierto. El esposo de Yusifova, Azar, dijo que no podían volver a Azerbaiyán porque lo habían detenido después de que creara carteles de campaña para un partido de la oposición. Él todavía anhela ir a Estados Unidos.

    “Algún día, Estados Unidos nos aceptará legalmente”, dijo Azar Yusifov, de 41 años.

    Se prevé que el dinero recaudado por los cuáqueros se agote en unos meses. Smirnov y su esposa, Anastasiia, han extendido la ayuda económica hasta septiembre al cubrir la mitad de sus gastos.

    “Encontraremos una solución”, dijo Smirnov. “Nos gustaría quedarnos”.

    Lo mismo le gustaría a su hijo de 7 años, Timur.

    Una noche reciente, Timur mostró algunos dibujos de la fauna de Monteverde. También dibujó una bandera de Costa Rica. ¿Qué le parecía este nuevo país tropical?

    El niño sonrió tímidamente. “Es perfecto”, respondió en inglés.

    David Bolaños y Nailia Balayeva colaboraron con reportería.

    Emiliano Rodríguez Mega es reportero e investigador del Times con sede en Ciudad de México, y cubre México, Centroamérica y el Caribe.

    David Bolaños y Nailia Balayeva colaboraron con reportería.

  • En Corea del Sur hay una crisis en la medicina de urgencias

    En Corea del Sur hay una crisis en la medicina de urgencias

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    Cinco días después de que a Kim Dong Hee, de 4 años, le extirparan las amígdalas, empezó a vomitar sangre. Se desmayó antes de que llegara una ambulancia.

    Mientras lo llevaban de prisa al hospital donde le habían hecho la amigdalectomía, cerca de Busan, la segunda ciudad más grande de Corea del Sur, los médicos les dijeron a los paramédicos que la sala de urgencias estaba llena. La sala de urgencias más cercana estaba a más de 16 km. A su madre, Kim So Hee, el viaje le pareció una eternidad. “Mi visión se volvió blanca y me quedé con la mente vacía”, dijo.

    Cuando un médico vio a Dong Hee, unos 30 minutos después de la llamada inicial, sus vías respiratorias estaban obstruidas por la sangre y había sufrido graves lesiones cerebrales por falta de oxígeno. Permaneció en estado vegetativo y murió cinco meses después.

    A pesar de ser uno de los países más ricos de Asia, Corea del Sur tiene un sistema de urgencias que se tambalea. Una escasez crónica de médicos de urgencias, menos protección legal para los médicos que en otras naciones ricas, y una peculiaridad del sistema de respuesta a urgencias –los paramédicos deben esperar el permiso del hospital antes de trasladar a un paciente a urgencias– han provocado retrasos que pueden ser mortales.

    Estos rechazos hospitalarios –denominados “ping pong de ambulancias“, “dar largas en urgencias” o “carrusel” de urgencias por los medios de comunicación locales– se han agudizado en los últimos años, según muestran los datos del gobierno. El presidente Lee Jae Myung ha calificado los fallos de sistémicos.

    “Los pacientes mueren en la calle, incapaces de encontrar una sala de urgencias durante horas y horas”, dijo en una reunión del gabinete en diciembre y ordenó a su ministerio de Salud que arreglara el sistema.

    No será fácil.

    El tiempo promedio que tardan los pacientes con traumatismos graves en ser aceptados por un servicio de urgencias se ha duplicado desde 2019 –año en que le extirparon las amígdalas a Dong Hee–, hasta alcanzar los 16 minutos y 30 segundos, según los datos publicados por el diputado Yang Bu-nam, quien forma parte de un comité que supervisa la Agencia Nacional de Bomberos.

    El año pasado, según los datos, hubo más de mil casos en los que las ambulancias tuvieron que llamar a más de 20 hospitales antes de encontrar camas para sus pacientes.

    En octubre, una mujer de unos 60 años fue atropellada en un paso de peatones por un camión de carga en la ciudad de Changwon. Una ambulancia llegó rápidamente al lugar, pero los médicos –quienes llamaron a 30 hospitales– no pudieron encontrar una sala de urgencias dispuesta a aceptarla y murió un par de horas después del accidente, según Yang.

    Corea del Sur tiene asistencia universal en salud y su sistema médico se considera superior al promedio de las naciones ricas. Pero tiene menos médicos per cápita que la mayoría de las naciones desarrolladas, y muchos médicos prefieren especializarse en campos que pagan más que la atención de urgencias, como la dermatología y la cirugía plástica.

    Además, los pacientes que acuden a los servicios de urgencias de los hospitales por afecciones de “baja gravedad” pueden provocar una saturación, “causando retrasos en el tratamiento de los pacientes de alto riesgo”, según Chris James, economista jefe de sanidad de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

    El sistema de envío de ayuda del 119 del país imita el sistema de respuesta rápida de Estados Unidos, en el que los paramédicos suelen tener autoridad para determinar cuál es el mejor hospital para las necesidades de un paciente. Pero en Corea del Sur, primero deben obtener permiso de los hospitales para llegar a ellos, y estos pueden rechazar a los pacientes por motivos como la escasez de personal o el exceso de pacientes.

    Esto, según los paramédicos, los obliga a luchar por conseguir la admisión de un paciente en la carrera contra “la hora dorada”, o periodo en el que un paciente crítico debe recibir atención antes de sufrir daños permanentes o incluso la muerte.

    Cuando esto ocurre, “sientes que empiezas a encogerte a medida que aumenta el estrés”, dijo Kim Sung-hyun, quien ha sido paramédico durante más de una década.

    “Si dejamos esta situación como está, los pacientes seguirán muriendo”, dijo Yang en una entrevista en su despacho de Seúl.

    Yang está presionando para que se introduzca una enmienda legal que otorgue a los paramédicos autoridad para designar hospitales para los pacientes de urgencias. Por otra parte, el Ministerio de Salud puso en marcha el mes pasado un programa piloto en dos provincias y una ciudad que designa hospitales específicos como destinos prioritarios para los pacientes de urgencias.

    Algunos médicos de urgencias se han opuesto a estos planes. “Obligarnos a aceptar pacientes puede reducir el número de rechazos sobre el papel, pero no garantiza que reciban la atención que realmente necesitan”, dijo Kim Changyu, médico residente de urgencias de un hospital de Seúl.

    A los médicos de urgencias también les preocupa la responsabilidad legal. Los médicos de Corea del Sur se enfrentan a cargos penales por negligencia médica en porcentajes significativamente más altos que en otros países ricos, según los estudios.

    “El miedo a los litigios o a perder la licencia es lo que nos obliga a rechazar a los pacientes”, dijo Kim. “Nosotros también somos humanos”.

    Otros médicos, como Changwoo Han, catedrático de medicina preventiva de la Universidad Nacional de Chungnam, están a favor del programa piloto porque agilizaría el traslado de pacientes urgentes y pondría a paramédicos y hospitales en la misma página.

    Muchas de las preocupaciones de los médicos surgieron durante una huelga de médicos en formación que duró 18 meses y terminó en septiembre de 2025.

    Aunque el núcleo de aquella disputa giraba en torno a una propuesta del gobierno de aumentar el número de estudiantes de medicina, las quejas de los médicos incluían entornos de trabajo difíciles, salarios bajos en departamentos como urgencias y falta de protección legal para los médicos que trabajan con pacientes críticos.

    El gobierno de Lee ha adoptado un tono más conciliador con la comunidad médica y ha aceptado reducir los planes de admisión en las facultades de medicina.

    La mayoría de los pacientes de urgencias en Corea del Sur no llaman a una ambulancia, sino que acuden por sus propios medios y sin cita previa, según cifras del gobierno. Es un testimonio de la calidad de la atención que reciben, pero a menudo se rechaza incluso a esos pacientes.

    En el verano de 2024, Andrea Kwon, quien trabaja en mercadotecnia en Seúl, tuvo fiebre y dolor de garganta durante semanas. Luego, su piel se volvió amarillenta, su estómago empezó a hincharse y el mero olor de la comida le provocaba náuseas. Tras visitar varias clínicas de su vecindario, le diagnosticaron cálculos hepáticos y le aconsejaron acudir a urgencias.

    Kwon, quien dijo estar en sus años 20, acudió a una de ellas solo para que le dijeran que se fuera a casa porque no había especialistas en hígado. La derivaron a otro hospital, donde le dieron noticias similares.

    En ese momento, se encontraba tan mal que no podía andar bien. “Estaba aterrorizada. Me sentía completamente indefensa”, dijo. Finalmente, Kwon consiguió una cita con un especialista en un hospital, quien le diagnosticó el virus de Epstein-Barr, una infección que a veces puede afectar al hígado.

    Mientras el gobierno y los médicos discuten la política pública, los pacientes y sus familias afirman que se están poniendo vidas en peligro. Algunos han recurrido a los tribunales con la esperanza de que se haga justicia a los seres queridos que creen que murieron a causa de los rechazos en los servicios de urgencias.

    En diciembre de 2019, Kim, la madre de Dong Hee, presentó una denuncia penal contra los médicos y el hospital que se negaron a aceptar a su hijo.

    El año pasado, un tribunal dictaminó que los médicos no eran culpables de negligencia profesional. Pero dijo que algunos eran culpables de violar la ley médica y que uno había afirmado falsamente que la sala de urgencias estaba ocupada con otro paciente.

    “El veredicto es verdaderamente desastroso. Los profesionales de la medicina saben mejor que nadie que el resultado de rechazar a un paciente puede ser la muerte”, dijo Kim, que piensa apelar el veredicto. “Todo está al revés”.

    Kim vive ahora con sus padres y su hijo menor en Busan. Su marido, el padre de Dong Hee, murió tras una batalla de un año contra la leucemia en 2022. “Dong Hee era un niño brillante, valiente y precioso”, dijo. “Era la esperanza que mantenía a su padre luchando por su vida”.

    Jin Yu Young es reportera e investigadora del Times, y cubre Corea del Sur y las últimas noticias mundiales desde Seúl.

  • Lo que pasó luego de que Dinamarca adoptara una ciudad en ruinas de Ucrania

    Lo que pasó luego de que Dinamarca adoptara una ciudad en ruinas de Ucrania

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    Durante un tiempo, una ciudad de medio millón de habitantes en las llanuras del sur de Ucrania se tambaleó al borde de lo inhabitable.

    La luz eléctrica parpadeaba. El agua salía de los grifos de la cocina salada y anaranjada. En las calles oscuras y desiertas, las ruinas escabrosas de los edificios bombardeados parecían presagiar un futuro sombrío.

    Entonces se produjo un giro improbable. La ciudad, Mykolaiv, fue adoptada por el gobierno danés al mes de empezar la guerra. Desde entonces, Dinamarca ha destinado el 60 por ciento de toda su ayuda a la reconstrucción de Ucrania a esta ciudad, utilizándola como banco de pruebas de políticas de ayuda que podrían aplicarse en todo el país.

    El proyecto danés es un programa tradicional de ayuda de país a país que contrasta con un plan del gobierno de Donald Trump que se centraría en empresas con fines de lucro para reconstruir Ucrania. El trabajo de Dinamarca pretende reparar tanto el paisaje físico como el tejido social. Y la ciudad se está recuperando.

    “No sé por qué nos ha elegido Dinamarca, pero es la mejor suerte que hemos tenido nunca”, dijo Dmytro Tarasenko, asesor del gobernador regional.

    Es probable que la reconstrucción de Ucrania, dañada por la guerra, se convierta en el mayor esfuerzo de reconstrucción en Europa desde el Plan Marshall tras la Segunda Guerra Mundial. Requerirá cientos de miles de millones de dólares en ayuda e inversión.

    El proyecto danés comenzó en marzo de 2022, después de que el presidente Volodímir Zelenski le pidiera al Parlamento danés que se asociara con Mykolaiv, un puerto del mar Negro. Hasta el año pasado, Dinamarca había invertido casi 250 millones de dólares en la ciudad y la región circundante.

    El esfuerzo de Dinamarca, que aunque se realiza en coordinación con otros donantes internacionales es el programa de ayuda dominante en la ciudad, incluye una larga lista de iniciativas de construcción, energía verde, educación, formación profesional, desminado y desarrollo de pequeñas empresas.

    Se centra en el compromiso con el gobierno local, los grupos de la sociedad civil y las empresas ucranianas, como los contratistas de obras y los agricultores. Toda la ayuda se canaliza a través de grupos sin fines de lucro como el Consejo Danés para los Refugiados y organismos internacionales como las Naciones Unidas.

    El gobierno de Trump está adoptando un enfoque diferente en su propuesta para la reconstrucción de Ucrania. El denominado “Plan de Prosperidad” prevé la formación de un fondo multimillonario asesorado por un gestor del sector privado. El dinero podría proceder de activos rusos congelados en Europa, ayuda de la UE e inversiones comerciales.

    La propuesta, según un borrador visto por un alto diplomático occidental, sugiere que el fondo podría atraer más de 500.000 millones de dólares. Los aspectos lucrativos podrían incluir una división de “alto crecimiento” que invertiría en empresas ucranianas de tecnología, centros de datos y empresas de inteligencia artificial, según el borrador.

    Diplomáticos y funcionarios ucranianos dicen que aprecian el planteamiento, redactado en parte por BlackRock, la empresa estadounidense de gestión de activos, por replantear Ucrania como una oportunidad económica y no como un mero caso perdido que necesita caridad sin fin. Se considera que el programa abre Ucrania a la inversión estadounidense en minería, energía y centros de datos.

    El esfuerzo de ayuda de Dinamarca es paralelo a los intereses empresariales daneses en el sur de Ucrania, como la construcción de parques eólicos y el transporte marítimo. Pero el mandato del programa no incluye la promoción comercial de empresas danesas.

    El gobernador regional, Vitaly Kim, argumentó que los dos enfoques de la reconstrucción podían ser complementarios. Dijo en una entrevista que la ayuda caritativa de Dinamarca y otros países había abierto futuras oportunidades de negocio en el sur de Ucrania. Señaló que había promocionado la región entre los inversionistas interesados en la industria de tecnología militar de Ucrania, el puerto y las empresas agrícolas.

    “En el futuro, no pediremos ayuda, sino que ganaremos dinero junto con los inversionistas extranjeros”, dijo.

    De momento, Mykolaiv sigue dependiendo de la generosidad del gobierno danés y en casi todas las calles aparecen señales de su presencia.

    En un edificio recién restaurado, una pequeña bandera danesa está pintada en la esquina de una pared. A unas manzanas de distancia, una bandera danesa ondea al viento en un complejo de oficinas. Dinamarca ha abierto un puesto diplomático justo al lado de la plaza principal de la ciudad.

    Los daños de la guerra siguen siendo fácilmente visibles. Las fachadas están desconchadas por la metralla y los tejados hundidos por las explosiones.

    Cuando empezó el programa danés, Mykolaiv estaba muy necesitada.

    Las fuerzas rusas cercaron parcialmente la ciudad en 2022, y ese abril volaron una tubería de agua que conectaba la comunidad costera con el suministro de agua dulce del río Dniéper. Ese acto de sabotaje se percibió como un esfuerzo para obligar a la población civil a huir. La mayoría lo hizo. Durante tres meses, las tuberías estuvieron secas. La población se redujo a más de la mitad, hasta 180.000 personas.

    Desesperadas, las autoridades de la ciudad bombearon agua salada de un estuario a través de la infraestructura hidráulica para proporcionar al menos agua apta para el saneamiento y el lavado. Al hacerlo, provocaron una de las mayores averías de infraestructura de la guerra, después de que el agua salada corroyera cientos de kilómetros de tuberías.

    El óxido fluía a través de ellos. Lo que salía del grifo “era salado, amarillo y olía a camarones pasados”, dijo un residente, Yurii Futerman. Como la compañía local de agua bombeaba agua del estuario, a veces se podían encontrar cangrejos de río revoloteando en las piscinas de admisión de la planta de filtración de la ciudad.

    Futerman recurrió a acarrear agua de pozo que su hija, de 6 años cuando empezaron los problemas, utilizaba para bañarse.

    Para convencer a los residentes de que volvieran, el gobierno danés centró la ayuda en el suministro de agua de la ciudad. Pero lo que empezó como un esfuerzo bien acogido tanto en Dinamarca como en Ucrania sufrió un revés en 2023. Apareció en internet un video en el que se veía a la hija del director de la compañía de agua de la ciudad conduciendo un Mercedes mientras celebraba su cumpleaños. Arrojaba billetes de papel por la ventanilla bajada mientras el coche circulaba por una calle de Odesa, otra ciudad portuaria del mar Negro.

    La empresa del agua no era beneficiaria directa de la ayuda, pero sí sus subcontratistas. Los residentes se preguntaron si la corrupción local estaba echando el dinero de la ayuda danesa por la ventana.

    El director murió el otoño pasado, y su hija se mudó de Mykolaiv y no se le pudo localizar para que hiciera comentarios. El subdirector, Viktor Pisotskyi, dijo en una entrevista que el Mercedes fue prestado para la celebración del cumpleaños y que el dinero que se lanzó al aire era falso.

    No obstante, el episodio provocó una revisión de las finanzas de la empresa de agua por parte de la agencia auditora Deloitte, bajo los auspicios de la Directiva Anticorrupción de la Unión Europea. La auditoría no detectó fraudes, pero identificó media decena de áreas en las que se podía mejorar la supervisión financiera.

    Dinamarca se tomó el episodio con calma y la ayuda continuó. El gobierno danés pagó paneles solares para escuelas y hospitales con el fin de mejorar la resistencia durante los apagones, construyó refugios antibombas en escuelas y envió equipos de desminado a los campos para que los agricultores pudieran volver al trabajo.

    El Ministerio de Asuntos Exteriores danés declinó hacer comentarios sobre el programa de ayuda. El país celebró elecciones a finales del mes pasado y el ministerio dijo que tenía prohibido hacer anuncios públicos hasta que se constituyera un nuevo gobierno.

    Tras años de inversiones en estaciones de filtrado y tuberías, se espera que el agua potable se restablezca a finales de este mes.

    La población de Mykolaiv ha repuntado hasta los 470.000 habitantes, casi su nivel de antes de la guerra. Un programa financiado por Dinamarca compró veleros para niños en un club náutico. Crear un entorno saludable para los niños animaría a los desplazados a regresar, se pensó.

    “No fue solo chasquear los dedos”, dijo Artem Vashchylenko, socio de Business Support Center, una consultora empresarial local. “Los daneses fueron al fondo”.

    Evelina Riabenko colaboró con reportería.

    Andrew E. Kramer es jefe del buró del New York Times en Kiev, y ha cubierto la guerra en Ucrania desde 2014.

    Evelina Riabenko colaboró con reportería.

  • 3 ejercicios para prevenir el dolor de pies

    3 ejercicios para prevenir el dolor de pies

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    La fascitis plantar puede ser increíblemente incómoda. Pero unos sencillos movimientos pueden aliviarla y prevenirla.

    Cada primavera, según dice Denise Smith, fisioterapeuta en Chicago, ve aumentar el número de pacientes con dolor en la planta de los pies. Han pasado el invierno con zapatos muy acolchados o botas que no activan los músculos del pie, y de repente llevan sandalias y chanclas, que sí lo hacen.

    El cambio brusco puede sobrecargar la fascia plantar, la gruesa banda de tejido que conecta el talón con la base de los dedos. Esa tensión puede causar fascitis plantar, que generalmente se presenta como un dolor agudo en la planta del pie o en el talón, y a menudo es más perceptible al dar los primeros pasos fuera de la cama por la mañana.

    Aproximadamente el 10 por ciento de los estadounidenses padecerán fascitis plantar en algún momento de su vida. Si no se trata adecuadamente, la afección puede persistir durante meses o incluso años.

    Tradicionalmente, los médicos han recomendado tratar los síntomas con reposo, botas ortopédicas o incluso cirugía. Sin embargo, podólogos, fisioterapeutas y científicos recomiendan cada vez más ejercitar no solo el pie, sino también algunos músculos y tendones de la pierna.

    “Deberíamos hablar de preparar los pies para las sandalias tanto como hablamos de preparar el cuerpo para la playa”, dijo Smith.

    ¿Qué ocasiona la fascitis plantar?

    La fascitis plantar puede deberse a varias causas: la forma en que se mueve el pie, problemas en la parte posterior de la pierna o tendones y músculos rígidos alrededor del pie. Los cambios de ejercicio también pueden influir, tanto si eres un corredor que pasa rápidamente de 16 a 24 kilómetros en una semana como si te has vuelto demasiado agresivo con una nueva rutina de caminar.

    En ambos casos, la fascia plantar intenta estabilizar el pie de un modo que normalmente no hace, lo que puede ser más de lo que puede soportar. Al principio, esto provoca inflamación, pero con el tiempo el tejido de la fascia se debilita, lo que provoca degeneración y daños.

    ¿Cómo puede ayudar el ejercicio?

    Según Diana Rogers, cirujana de pie y tobillo en Gainesville, Florida, aunque ponerse hielo, botas e inyecciones pueden aliviar el dolor, no solucionan los problemas de movimiento subyacentes y, en algunos casos, pueden provocar complicaciones más adelante.

    Las inyecciones de esteroides, por ejemplo, pueden causar más daños en la fascia, e incluso provocar que se rompa. Por eso, dijo, “hace años que no opero la fascia plantar ni inyecto esteroides”.

    Smith se mostró de acuerdo. “Todavía vemos a médicos que ponen a los pacientes una bota, lo que solo empeora las cosas”, dijo. Cualquier cosa que entable la articulación limita la movilidad, lo que provoca que los tejidos se tensen, añadió.

    Llevar zapatos con acolchado grueso puede ofrecer cierto alivio, pero las investigaciones apoyan cada vez más el ejercicio para tratar la fascitis plantar a largo plazo. Resulta que la fascia puede hacerse más fuerte y resistente, igual que los músculos y los huesos.

    Jay Dicharry, doctor en fisioterapia en Bend, Oregón, dijo que los mejores ejercicios para la fascitis plantar ponen a prueba los numerosos músculos pequeños del pie, sobre todo los que recorren la planta, que sostienen y fortalecen la fascia. Por ejemplo, elevar los dedos de los pies mientras haces ejercicio aísla los músculos y la fascia, fortaleciéndola.

    Pero también hay que trabajar los tejidos situados por encima del pie. Fortalecer el tendón de Aquiles, los ligamentos del tobillo e incluso las caderas y los glúteos puede mejorar tu forma de caminar y disminuir la tensión sobre la fascia plantar.

    ¿Qué ejercicios deberías probar?

    Si crees que tienes fascitis plantar, tu primer paso debe ser ponerte en contacto con un profesional médico que pueda confirmar el diagnóstico y recomendarte ejercicios. Si quieres evitar que la fascitis plantar reaparezca –o prevenirla de antemano–, Dicharry recomienda probar estos movimientos.

    Calentamiento

    Antes de cualquier sesión de ejercicios, calienta el pie parándote con los pies separados a la anchura de la cadera. Coloca un objeto firme y redondo, como una pelota de lacrosse, bajo el borde exterior del pie, justo delante del metatarso. Gira ligeramente ambos pies hacia dentro y dobla suavemente las rodillas. Coloca las manos en las caderas y gira la pelvis y el tronco a derecha e izquierda durante unos 90 segundos, lo que ayuda a relajar la fascia plantar.

    Pasar peso

    La mayoría de las personas con dolor de fascia plantar tienden a desplazar el peso hacia la parte exterior del pie cuando caminan, lo que puede tensar el tejido. Este ejercicio puede ayudar a romper ese hábito.

    Coloca un lado de una tabla sobre un libro o una toalla enrollada, de modo que quede ligeramente inclinada. Ponte de pie sobre la tabla de modo que la parte externa del pie quede más elevada. De pie sobre el pie inclinado, pasa una pesa ligera de un lado a otro entre las manos durante dos minutos, haciendo descansos cuando sea necesario. Cambia de pierna y repite en el otro lado.

    Elevaciones avanzadas de pantorrilla

    Una pantorrilla o un tendón de Aquiles débiles también pueden sobrecargar la fascia plantar. Cuando el ejercicio de pasar peso empiece a resultarte más fácil, prueba este ejercicio para fortalecer los músculos de la pantorrilla y los tendones de Aquiles y repartir mejor la carga en la mitad inferior de las piernas.

    Enrolla una toalla de mano en forma de tubo y colócala contra la pared. De cara a la pared, coloca los dedos de un pie sobre la toalla, con el talón en el suelo. Levanta la otra pierna, si puedes, de modo que estés de pie sobre un pie. Con una suave flexión de la rodilla, levanta lentamente el talón del suelo, intentando subir durante dos o tres segundos, y luego bajar durante dos o tres segundos. Haz hasta 25 repeticiones con cada pierna.

    Tippy twist

    Este movimiento más desafiante puede mejorar tu equilibrio y ayudarte a apoyar el dedo gordo para controlar mejor el pie.

    Coloca las manos en las caderas y mantén el equilibrio sobre una pierna. Manteniendo la columna neutra y las caderas niveladas mientras te inclinas hacia delante, extiende hacia atrás la pierna que no está en apoyo. Gira las caderas hacia el suelo, luego hacia fuera y hacia arriba, hacia el techo, mientras mantienes el peso en el centro del pie mientras pivotas.

    Haz 40 repeticiones por pierna, si puedes, y apoya una mano en una silla para mantener el equilibrio, si lo necesitas. Inclínate hacia delante tanto como te resulte cómodo: la parte más importante del movimiento es el giro, no cuánto te inclines.

  • La creciente disputa sobre el papa e Irán aleja a Meloni de Trump

    La creciente disputa sobre el papa e Irán aleja a Meloni de Trump

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    La primera ministra italiana fue considerada en su día una de las aliadas europeas más cercanas del presidente Trump. Su amistad parece ahora estar en peligro.

    Durante años, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, gozó de influencia como la líder de derecha que podía tender un puente entre Europa y el presidente Donald Trump.

    Esta semana, sin embargo, parece haber decidido que Trump es un puente demasiado lejano.

    Tras sufrir importantes reveses políticos por su asociación con Trump, quien es profundamente impopular en Italia y a quien se considera el causante del aumento de los precios de la gasolina, Meloni aprovechó la oportunidad para desvincularse de una relación que se había vuelto venenosa a nivel nacional e internacional. Después de que Trump lanzara el lunes una andanada contra el papa León XIV, Meloni salió en defensa del pontífice estadounidense diciendo: “Encuentro inaceptables los comentarios del presidente Trump sobre el Santo Padre”.

    Trump, claramente despechado, arremetió contra Meloni, diciendo en una entrevista con un periódico italiano el martes que no había hablado con ella “en mucho tiempo”, que estaba enfadado por su falta de participación en la guerra de Irán y que estaba “escandalizado por ella”, añadiendo “pensé que era valiente, pero me equivoqué”. Respondió a su crítica espetándole que “la inaceptable es ella”. El miércoles, añadió en una entrevista televisiva que con Italia “no tenemos la misma relación”.

    La disputa parecía ser el final, o al menos un punto bajo, de la que quizá sea la relación más especial de Trump en Europa.

    También es otro momento notable en la carrera de Meloni, quien a lo largo de décadas ha pasado de adolescente activista neofascista a líder de un partido de extrema derecha, antes de emerger finalmente como una conservadora pragmática y la primera mujer a cargo del puesto político más alto en Italia.

    Cuando Trump volvió al poder el año pasado, muchos miembros de la clase dirigente europea temieron que la arrastrara hacia los límites de la extrema derecha. En lugar de ello, sugieren los analistas, Trump en realidad podría haberla empujado más hacia la corriente dominante europea.

    “En la relación con Trump, ella pensó originalmente que él podía ser un recurso, y quizá lo fue, porque podía aparecer como la persona que podía mediar entre el resto de Europa y Trump”, dijo Roberto D’Alimonte, profesor emérito de ciencias políticas de la Universidad de Florencia. “Pero poco a poco se ha convertido en un lastre. Creo que ella aprovechó lo que dijo sobre el papa para hacer una declaración firme y tomar distancia. No podía hacer otra cosa”.

    Al principio, la conexión de Meloni con Trump tenía visos de ser una bonita amistad.

    En 2018, cuando aún era una figura marginal en busca de oxígeno en el abarrotado espacio populista de Italia, Meloni invitó al ex principal asesor de Trump, Stephen K. Bannon, a ser el invitado de honor de su conferencia política, bautizada con el nombre de un héroe de La historia sin fin. Al año siguiente, se autodenominó con orgullo “la única italiana” invitada a hablar en la Conferencia de Acción Política Conservadora en Washington. Habló el mismo día que Trump, y desde su asiento entre el público uso las redes sociales para llenarlo de elogios por sus comentarios incluso mientras él los pronunciaba.

    En 2022, dijo en una entrevista con The New York Times: “Trump hizo algunas cosas muy buenas cuando era presidente. Por ejemplo, en política exterior, no tuvimos problemas. No hubo guerras”.

    Años después, cuando ambos estaban en la cima del poder, parecían congeniar.

    “No te importa que te llamen guapa, ¿verdad?”, le dijo Trump a Meloni en una cumbre en Egipto el pasado octubre. “Lo eres”.

    Pese a las muestras públicas de afecto, a lo largo de su segundo mandato, Trump ha presionado cada vez más a Meloni, junto con otros aliados europeos, para que aumente el gasto militar de Italia y acepte condiciones comerciales desfavorables.

    Ella mostró signos de resistencia. El pasado abril, mientras Trump amenazaba con aumentar los aranceles, dijo: “creo que la elección de Estados Unidos es una elección equivocada”, incluso mientras advertía contra los aranceles de represalia de Europa.

    Entonces las cosas empezaron a ponerse tensas. En enero, cuando Trump empezó a entretener cada vez más la idea de tomar Groenlandia, Meloni dijo: “No creo en la idea de que Estados Unidos lance una acción militar sobre Groenlandia, con la que no estaría de acuerdo”. Días después, cuando Trump se retractó de sus amenazas, ella habló como alguien que lo entendía, afirmando que “no estaba sorprendida, para ser sincera”.

    Pero cuando Trump decidió atacar Irán, no avisó a Meloni. Para su humillación, su ministro de Defensa estaba de vacaciones en Dubai, Emiratos Árabes Unidos, en ese momento, y tuvo que ser evacuado en un avión militar.

    La guerra también provocó un aumento en los precios del gas y la electricidad en Italia. Meloni, una populista con un agudo sentido de las cuestiones de bolsillo, comprendió el peligro político, especialmente cuando los italianos se preparaban para votar en un referendo sobre un cambio judicial crucial que ella apoyaba.

    A medida que las encuestas mostraban que Italia no apoyaba la guerra y que no le gustaba Trump, Meloni empezó a expresarse al respecto.

    “Estoy preocupada, obviamente, porque sería estúpido creer que lo que ocurre incluso lejos de nuestras fronteras no nos involucra”, dijo el 2 de marzo, y añadió: “Estados Unidos e Israel decidieron atacar sin la participación de sus socios europeos”.

    Días después, dejó claro que “no estamos en guerra y no queremos ir a la guerra”. Envió a Guido Crosetto, el ministro de Defensa que había sido abandonado en Dubai, para que fuera aún más contundente, diciendo que el ataque de Estados Unidos e Israel “se produjo ciertamente al margen de las normas del derecho internacional”. Luego añadió en un discurso ante el Parlamento que, dado que Estados Unidos tenía problemas de comunicación, no podía respaldar necesariamente la valoración estadounidense de que la intransigencia iraní había frustrado las negociaciones sobre un acuerdo.

    Meloni también ha intentado distanciarse de Israel, hasta ahora un aliado clave. Esta semana, anunció que Italia no renovaría automáticamente su acuerdo de defensa con Israel “en vista de la situación actual”.

    A pesar de todos sus esfuerzos por distanciarse de la guerra de Trump, de todos modos perdió estrepitosamente el referendo sobre el poder judicial, luego de que la votación se percibiera como un plebiscito sobre su propia popularidad. En un esfuerzo por ajustar cuentas con quienes creía que le habían hecho daño, despidió a un ministro y a ayudantes a los que consideraba responsables de la derrota.

    Pero los analistas dijeron que la ruptura con Trump era lo que más importaría a los votantes italianos. Y el ataque de Trump al papa le dio una oportunidad.

    Ahora, según los expertos, Meloni tendrá que decidir si quiere seguir por su cuenta o buscar alianzas más estrechas con el establishment europeo al que criticó duramente durante su ascenso al poder.

    Después de que un importante aliado europeo, el primer ministro húngaro Viktor Orbán, perdiera el poder el domingo, Meloni necesita nuevos amigos, sobre todo mientras se prepara para las elecciones en Italia previstas para el año que viene.

    “Tendrá que acercarse a Europa”, dijo D’Alimonte. “Ahora está aislada”.

    Por su parte, Trump se quejó de que no era la líder que creía conocer. “Es mucho más diferente”, dijo, “de lo que pensaba”.

    Josephine de La Bruyère colaboró con reportería desde Roma.

    Jason Horowitz es el jefe del buró en Madrid del Times; cubre España, Portugal y cómo vive la gente en Europa.

    Josephine de La Bruyère colaboró con reportería desde Roma.

  • Elogio de los perros tontos

    Elogio de los perros tontos

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    No pasa nada si tu mascota no es un genio.

    A principios de este año, escribí sobre los perros con talento inusual. Aunque muchos perros pueden dominar instrucciones básicas, estos animales habían acumulado vocabularios enormes y aprendido los nombres de cientos de juguetes. Se trataba, decía el artículo, de una habilidad poco común en el reino canino; en años de búsqueda por todo el mundo, los científicos habían identificado muy pocos de estos “aprendices de palabras superdotados”.

    Sin embargo, en cuanto se publicó el artículo, empecé a recibir mensajes de lectores que decían que sus perros también eran prodigios lingüísticos. Y aunque efectivamente algunos de los perros daban la impresión de ser superdotados, parecía estadísticamente improbable que todos lo fueran. Muchos parecían perros perfectamente normales, que habían aprendido a reconocer un puñado de palabras que les importaban, como “paseo” o “cena”.

    A medida que llegaban los correos electrónicos, empecé a preguntarme si estaría presenciando una versión canina del efecto “mejor que el promedio”, un sesgo cognitivo en el que la gente tiende a sobrestimar sus propias capacidades y las de sus seres queridos, en relación con las de otras personas. (También se conoce a veces como efecto Lake Wobegon, llamado así por el pueblo ficticio del programa radial de Garrison Keillor donde “todos los niños están por encima del promedio”).

    No sería sorprendente que el mismo prejuicio se extendiera a nuestros perros, dado que muchos de nosotros consideramos a nuestras mascotas miembros de pleno derecho de la familia. Pero es un cambio notable con respecto a hace solo unas décadas, cuando incluso los científicos consideraban que las mentes de los perros eran demasiado simples para ser sujetos de estudio interesantes.

    Esa suposición resultó ser asombrosamente errónea, por supuesto. Las investigaciones revelan ahora que los perros son capaces de todo tipo de hazañas cognitivas sofisticadas. Destacan en la interpretación de señales sociales humanas, como los gestos al indicar y la dirección de la mirada, por ejemplo, y son capaces de hacer inferencias lógicas sobre el mundo. Parecen entender de manera básica la permanencia de los objetos, es decir, que los objetos no desaparecen cuando se pierden de vista. También pueden poseer una teoría rudimentaria de la mente: la conciencia de que otros individuos pueden tener perspectivas y conocimientos distintos de los suyos.

    Aunque es imposible hacer comparaciones directas entre la inteligencia general de los perros y la de los niños (los niños pequeños pueden hacer muchas cosas que los perros no, y viceversa), los científicos han observado que algunas habilidades cognitivas caninas sitúan a los perros aproximadamente al mismo nivel que los niños de entre 1 y 3 años. Este mensaje se ha difundido, y ha cobrado vida propia.

    En un estudio de 2013, por ejemplo, casi la mitad de un grupo de propietarios de perros calificaron las capacidades mentales de los perros como equivalentes a las de los niños de 3 a 5 años. Más del 20 por ciento de los encuestados calificaron a los perros incluso más alto; más del 5 por ciento afirmaron que los perros tenían capacidades mentales equivalentes a las de alguien de por lo menos 16 años. Curiosamente, los investigadores descubrieron que las personas que se sentían más cercanas emocionalmente a sus perros tendían a dar puntuaciones más altas a las capacidades cognitivas de todos los perros.

    Un puñado de pequeños estudios indica también que la gente tiende a valorar a sus propios perros más favorablemente que al perro “promedio” en una serie de rasgos positivos, como la lealtad, la amabilidad y la inteligencia. En una encuesta de YouGov de 2025, dos tercios de los propietarios de perros dijeron que sus animales eran más inteligentes que el perro promedio. Solo un 6 por ciento calificó a sus perros como poseedores de una inteligencia inferior al promedio.

    Estadísticamente hablando, por supuesto, muchos de nosotros hemos de estar compartiendo nuestras vidas con perros que se sitúan en el extremo más lento del espectro. Tengo el placer de ser una de esas personas. Si tuviera ovejas que pastorear, querría tener un perro inteligentísimo. Pero no las tengo, y no lo tengo. Y la inteligencia me parece un rasgo sobrevalorado para una mascota familiar. Las mascotas inteligentes pueden ser enormemente desafiantes, y tienden a requerir muchas actividades enriquecedoras y a aburrirse (y, a veces, a volverse destructivas) cuando no las obtienen.

    Tomemos como ejemplo a mi gata Juniper. (¡Por favor!). Es la más inteligente de mis tres mascotas y también, sin duda, la más exigente. Resuelve los rompecabezas de comida tan rápido que solo le proporcionan una breve distracción, y tenemos que cambiarle los juguetes con una frecuencia frustrante. Mi esposo y yo tratamos constantemente de satisfacer su necesidad de novedad, y para ello reorganizamos nuestros muebles en fortalezas felinas ad hoc y la llevamos de un lado a otro del apartamento mientras la sostenemos en diferentes ángulos y alturas. (Al parecer, le encanta estar de cabeza). Y cuando, inevitablemente, se aburre, abre los cajones, hace jirones el papel higiénico y empuja los platos de la encimera de la cocina.

    Plácido en el otro extremo del espectro está Watson, nuestro perro, quien nunca ha mostrado ningún don cognitivo especial. Parece desconcertado si alguien señala; cuando se nos cae la comida al suelo, a menudo tenemos que acompañarlo personalmente hasta ella. Y aunque mantenemos el mismo horario diario desde hace una década, no siempre parece entenderlo bien. ¿Instrucciones? Antes sabía sentarse. O algo así. Hoy en día, su vocabulario no va mucho más allá de “premio”.

    Pero ¿sería necesario? Quizá los perros que aprenden palabras nos impresionan porque el tamaño del vocabulario es un rasgo que se corresponde perfectamente con la inteligencia humana. Sin embargo, hay muchas formas de ser inteligente, y el aprendizaje de palabras probablemente no sea la habilidad más relevante para la mayoría de los perros.

    Al fin y al cabo, Watson parece tener todas las habilidades que necesita para prosperar en su nicho ecológico altamente especializado. Es capaz de identificar con el olfato la comida para perros en una pila de paquetes idénticos de Amazon y está muy acostumbrado a los sonidos de los aparatos de cocina modernos. (Tardó unos dos días en aprender a reconocer el pitido revelador de la freidora de aire). Sabe que cuando me quito los pantalones deportivos es que me estoy preparando para salir del apartamento, y que si también me dirijo hacia el armario donde guardamos su caja de viaje, significa que viene conmigo. Y es, si me lo permites, un experto absoluto en cuanto a la comida callejera. (Una corteza de pizza abandonada tiembla cuando lo ve venir).

    Y lo que es más importante, Watson es todo lo que podríamos desear en un perro: dulce, amable, bobo, cariñoso. No necesito que me ayude con el crucigrama, solo quiero que se acurruque a mi lado mientras lo resuelvo. Y eso se le da de maravilla.

    Sin duda, lo que hace que los perros sean excepcionales es su capacidad para forjar estas relaciones con nosotros, unos lazos tan fuertes que, de algún modo, todos estamos convencidos de que nuestros propios compañeros caninos lideran la manada colectiva. Puede que Watson no distinga su juguete de erizo de su tortuga de peluche, pero es por mucho –y lo digo con toda objetividad periodística– el mejor.

    Emily Anthes es reportera científica y escribe principalmente sobre ciencia y salud animal. También cubrió la pandemia de coronavirus.

  • Muchos migrantes en EE. UU. temen declarar impuestos, y eso podría causarle problemas al fisco

    Muchos migrantes en EE. UU. temen declarar impuestos, y eso podría causarle problemas al fisco

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    El temor a que el IRS comparta sus datos con el ICE ha convertido la temporada de la declaración de la renta en una apuesta arriesgada para muchos migrantes. El Laboratorio Presupuestario de Yale prevé una pérdida de unos 300.000 millones de dólares en una década.

    Evelin y Gustavo Quebedo han hecho la declaración de la renta cada año durante más de una década.

    El hecho de ser migrantes indocumentados no los ha disuadido de hacerlo.

    “Nuestro pensamiento ha sido que, si algún día hay una reforma de la migración y la posibilidad de legalizar nuestra situación, podemos demostrar que declaramos nuestros impuestos, que no somos una carga, que hacemos lo correcto”, dijo Quebedo, mecánico de automóviles, que vive con su familia en Los Ángeles.

    Pero a medida que se acercaba el 15 de abril de este año, la pareja, que llegó a Estados Unidos procedente de Centroamérica, se debatía entre declarar o no.

    Sus temores, compartidos por muchos de los millones de personas indocumentadas que presentan declaraciones de la renta, tienen su origen en la decisión adoptada el año pasado por el Servicio de Impuestos Internos (IRS, por su sigla en inglés) de facilitar a los funcionarios de inmigración las direcciones de las personas sujetas a deportación, lo que representa una ruptura con las prácticas habituales de la agencia tributaria.

    El cambio causó conmoción en el IRS, una agencia en la que la privacidad del contribuyente ha sido un artículo de fe, y en las comunidades de migrantes, donde la presentación de declaraciones de la renta se consideraba una forma de que las personas indocumentadas demostraran que cumplían las leyes fiscales del país.

    El fisco federal podría verse afectado. A muchos migrantes indocumentados se les retienen impuestos en cada nómina, pero a los expertos les preocupa que algunos puedan comenzar a trabajar en negro. Otros con ingresos menos formales podrían omitir la declaración de la renta y, por tanto, no pagar impuestos federales. El Laboratorio Presupuestario de Yale, un centro de investigación no partidista, prevé una pérdida de ingresos fiscales de unos 300.000 millones de dólares en una década.

    Las consecuencias del acuerdo del IRS con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) son cada vez más claras a medida que se acerca el plazo anual para presentar la declaración de la renta, según varias organizaciones que ayudan a los migrantes a presentarla.

    En el Centro Juvenil y Comunitario de Koreatown, en Los Ángeles, voluntarios certificados ayudan a los residentes con bajos ingresos a preparar sus declaraciones gracias a una asociación con el IRS. Los migrantes indocumentados presentan sus declaraciones utilizando un Número de Identificación Personal del Contribuyente, o ITIN, un identificador de nueve dígitos emitido por el IRS para quienes no tienen número de Seguro Social.

    Este año, solo el 10 por ciento de los clientes de las clínicas fiscales gratuitas del centro de Koreatown han sido titulares de un ITIN, frente a aproximadamente un tercio en años anteriores, dijo Audrey Casillas, una de las directoras.

    Una semana antes de que venciera el plazo para presentar la declaración de la renta, el 15 de abril, los Quebedo se encontraban entre los migrantes que acudían a la clínica en busca de ayuda, pero se sentían ansiosos.

    “No sé si podemos confiar en que este gobierno no venga a buscarnos”, dijo Quebedo, mirando a su hija, nacida en Estados Unidos, y a su hijo, traído al país de pequeño.

    Durante décadas, el IRS animó implícitamente a los contribuyentes indocumentados a presentar la declaración como parte de su misión más amplia de promover el cumplimiento de las obligaciones fiscales. Antes del acuerdo entre el IRS y ICE, los migrantes no autorizados pagaban unos 60.000 millones de dólares anuales en impuestos federales, según una estimación del Instituto de Fiscalidad y Política Económica, un grupo de reflexión de tendencia progresista. Gran parte se destinaba al Seguro Social y a Medicare, programas de los que no pueden beneficiarse los migrantes indocumentados.

    Salvo contadas excepciones, la información sobre los contribuyentes se mantenía aislada de otras agencias gubernamentales, y eso se ganó cierta confianza entre muchos migrantes indocumentados. Pero bajo la presidencia de Donald Trump, el esfuerzo por encontrar la mayor cantidad de migrantes posible para que sean deportados hizo que el gobierno tratara de explotar esa confianza.

    El Departamento de Seguridad Nacional, que incluye al ICE, solicitó por primera vez la ayuda del IRS a principios de 2025, poco después de que el presidente Trump regresara a la Casa Blanca y lanzara su campaña de deportación masiva. En un principio, el IRS se mostró reticente a la solicitud, que pedía información sobre unos 700.000 migrantes. Varios altos funcionarios del IRS dimitieron porque temían que colaborar con el ICE para detener a migrantes pudiera ser ilegal.

    Sin embargo, el ICE no cedió y, en primavera, la agencia había llegado a un acuerdo para obtener información del IRS, que había pasado por una serie de dirigentes y había sufrido un éxodo de empleados de carrera.

    Durante el verano, el ICE buscó las direcciones de unos 1,3 millones de migrantes, y el IRS entregó información sobre unos 47.000 de ellos antes de que los jueces federales ordenaran el cese de la práctica.

    “Está enviando el mensaje a los migrantes indocumentados y a las familias con estatus mixto de que estar en la sombra es más seguro”, dijo Louis DeSipio, politólogo de la Universidad de California en Irvine.

    El IRS no respondió a una solicitud de comentarios.

    John Koskinen, quien fue comisionado del IRS de 2013 a 2017, dijo que las posibles consecuencias de compartir datos fiscales con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés) eran evidentes.

    “Nuestro trabajo consistía en recaudar los impuestos adeudados, no en hacer cumplir las leyes de migración”, dijo Koskinen. “Ese era el trabajo del DHS Y para mí estaba claro que, si los migrantes pensaban que se iba a compartir su información, muchos dejarían de presentar sus declaraciones de la renta”.

    Brian Pastori, que ayuda a los migrantes indocumentados a presentar la declaración de la renta en New Bedford, Massachusetts, dijo que el año pasado notó por primera vez un descenso de las declaraciones, después de que se conociera la noticia de que el ICE estaba solicitando información al IRS. “El año pasado tuvimos un descenso significativo, y no nos hemos recuperado”, dijo Pastori, que es subdirector del Centro de Desarrollo Económico Comunitario del Sureste de Massachusetts.

    “El daño ya está hecho”, dijo.

    Unos 14 millones de migrantes indocumentados vivían en Estados Unidos en 2023, la última estimación disponible, y alrededor del 70 por ciento de ellos formaban parte de la población activa, según el Centro de Investigación Pew, un grupo de reflexión no partidista.

    Desde la creación del ITIN en 1996, el IRS ha emitido 31 millones de ellos; unos cinco millones estaban activos en octubre de 2025. En 2022, unos 3,8 millones de declaraciones de la renta incluyeron al menos un ITIN, y esas declaraciones supusieron unos 17.000 millones de dólares en impuestos federales sobre la renta ese año, según datos del IRS.

    No todos los titulares de un ITIN son migrantes indocumentados. Algunos son estudiantes extranjeros u otros no ciudadanos que tienen la obligación de declarar impuestos porque obtienen ingresos en Estados Unidos.

    Muchos de los migrantes indocumentados trabajan en empleos en los que se retienen impuestos en cada nómina. Pueden haber utilizado un número de la Seguridad Social falso, caducado o robado para obtener ese empleo, pero utilizan el código de nueve dígitos que les proporciona el IRS para documentar sus pagos de impuestos.

    Para esos trabajadores, presentar la declaración supone la oportunidad de recibir un reembolso si pagaron demasiados impuestos, y eso puede representar un impulso para los presupuestos familiares.

    Ahora, algunas de esas familias se lo van a perder, dijo Luz Arévalo, abogada que presentó una demanda para bloquear el intercambio de información sobre los contribuyentes en nombre del Centro de Desarrollo Económico Comunitario del Sureste de Massachusetts y otros grupos.

    “La gente está renunciando a las devoluciones, y a menudo se trata de dinero que han ingresado”, dijo Arévalo.

    Otros migrantes indocumentados pueden cobrar en efectivo, de forma extracontable, o trabajar como contratistas independientes, por lo que no se les habrán deducido impuestos a lo largo del año. Si deciden no presentar declaración, no pagarían impuestos.

    Los migrantes indocumentados ya estaban excluidos de la mayoría de las ventajas fiscales federales, como el crédito fiscal por ingresos del trabajo. Pero la ley fiscal republicana del año pasado suprimió la desgravación fiscal por hijos, a la que podían acogerse las familias si un hijo era ciudadano estadounidense.

    En Huntington Park, una ciudad predominantemente latina del condado de Los Ángeles, hace poco unos carteles anunciaban oficinas de preparación de impuestos entre tiendas de vestidos de quinceañera y taquerías.

    La zona fue objeto de grandes redadas migratorias el año pasado, incluida una en la que Kristi Noem, quien en ese entonces era la secretaria de Seguridad Nacional, se presentó a observar.

    Javier Oviedo es propietario de Ov Professional Services, uno de los varios preparadores de impuestos que reportaron un fuerte descenso del negocio. “Tenemos clientes que se han autodeportado”, dijo.

    Organizaciones sin fines de lucro como United Ways of California, que pone en contacto a trabajadores de bajos ingresos con centros de preparación de impuestos como el de Koreatown, y grupos como el National Immigration Law Center se han visto inundados de preguntas sobre lo que deben hacer los migrantes esta temporada de impuestos.

    “Nunca habíamos recibido tantas preguntas ni habíamos visto este nivel de preocupación y confusión”, dijo Ben D’Avanzo, estratega principal del Centro Legal de Inmigración.

    En su sitio web, la organización sin fines de lucro ofrece algunas orientaciones: “Si el ICE ya tiene tu dirección, la declaración no aumenta tu riesgo”.

    “No tienes que presentar una declaración de la renta a menos que tus ingresos superen el mínimo de declaración o debas impuestos por cuenta propia”, dijo, “pero presentar la declaración de la renta puede ayudarte si piensas solicitar la tarjeta de residencia o la ciudadanía”.

    La última vez que se presentó en el Congreso un proyecto de ley de inmigración bipartidista, exigía una prueba de “buen carácter moral” para obtener la residencia permanente. Y la última amnistía de inmigración, en 1986, exigía que los solicitantes demostraran que habían vivido y trabajado en Estados Unidos durante varios años.

    María García, que vende cosméticos y ropa en un puesto del centro de Los Ángeles, está entre quienes han decidido no presentar la solicitud.

    “En todos los años que llevo en este país, nunca había experimentado lo que está ocurriendo ahora”, dijo García, quien lleva más de 30 años viviendo en Estados Unidos. A principios de este año, evitó por poco ser detenida durante una redada contra vendedores ambulantes.

    “Toda mi vida está aquí. Mi anciana madre está aquí. Mis dos hijos están aquí. No quiero separarme de ellos”, dijo García.

    En la clínica fiscal de Koreatown, muchos migrantes dijeron que sentían el deber de cumplir la ley.

    “Quiero demostrar que soy íntegro”, dijo Manuel Aranguiz, técnico informático sudamericano, después de declarar sus impuestos. “Espero que algún día uno de mis hijos pueda ayudarme a obtener la tarjeta verde”.

    Los Quebedo completaron su declaración hacia las 8 de la tarde, y la metieron en el bolso marrón de Quebedo junto con años de declaraciones anteriores.

    “Lo pensamos mucho antes de venir”, dijo Quebedo.

    Su devolución prevista: menos de 200 dólares.

    Miriam Jordan reporta sobre personas migrantes y su impacto en la demografía, la sociedad y la economía de Estados Unidos desde la perspectiva de base.

    Andrew Duehren cubre política fiscal para el Times desde Washington.

  • El bloqueo de EE. UU. frena el comercio de Irán

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    Más de una decena de buques de guerra de la Marina estadounidense están aplicando un bloqueo a los buques de todas las naciones que entren o salgan de zonas costeras o puertos iraníes.

    El bloqueo de los puertos iraníes por parte de la Marina estadounidense parecía estar funcionando el miércoles, sin que se viera a ningún barco vinculado a Irán salir de la región desde que el bloqueo entró en vigor 48 horas antes, según las autoridades estadounidenses y las empresas de monitoreo de barcos.

    Varios buques parecen haberse detenido o ralentizado tras salir del estrecho de Ormuz en dirección al golfo de Omán, “lo que puede reflejar el efecto disuasorio del bloqueo”, señaló el miércoles en un informe Kpler, una empresa de datos marítimos.

    Aun así, es probable que los datos estén incompletos debido a lo difícil que resulta rastrear los barcos en el estrecho y sus alrededores. Aunque la mayoría de los buques comerciales están obligados a viajar con transpondedores que transmiten el nombre del barco, su ubicación y otros datos de identificación, muchos barcos en el golfo Pérsico ocultan su ubicación o falsifican otros datos, según los expertos.

    El almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos, dijo la noche del martes que el bloqueo se había “aplicado plenamente” y había “detenido por completo” el tráfico comercial hacia y desde los puertos iraníes. Más de una decena de buques de guerra de la Marina patrullan las aguas al oriente del estrecho, aplicando un bloqueo a todos los buques de todas las naciones que entren o salgan de zonas costeras o puertos de Irán.

    El Comando Central de Estados Unidos dijo el miércoles que nueve buques habían acatado las indicaciones de dar la vuelta y volver a entrar a un puerto o zona costera iraní, aunque no dio detalles. Kpler, que también utiliza datos de satélite para rastrear buques cuando su ubicación parece haber sido falseada, dijo que dos buques vinculados a Irán y sujetos a sanciones estadounidenses parecían haber dado la vuelta. Según Ana Subasic, analista de Kpler, otros ocho barcos que históricamente han transportado cargamentos iraníes estaban detenidos en el golfo de Omán o habían reducido la velocidad.

    Uno de los buques que invirtió el rumbo, el Rich Starry, un petrolero chino sometido a sanciones estadounidenses, viajaba el martes hacia el este a través del estrecho antes de dar la vuelta. El otro barco, el Ostria, se dirigía a un puerto iraní y dio media vuelta antes de poder recoger la carga, probablemente productos refinados de Irán.

    Subasic dijo que no se habían producido cargas en puertos iraníes desde el inicio del bloqueo el lunes. “Lo que estás viendo con el bloqueo estadounidense es que intentan impedir que los iraníes saquen sus cargas, pero al mismo tiempo sacan todos los barcos que pueden del lado estadounidense”.

    El presidente Donald Trump, al anunciar el bloqueo, dijo que la Marina animaría a los barcos no vinculados a Irán a transitar por el estrecho. Más de una decena de barcos sin vínculos con Irán transitaron por el estrecho el lunes y el martes, a decir del Comando Central y empresas de rastreo como Kpler, manteniéndose cerca de la costa de Omán y guardando la mayor distancia posible de minas marinas que pudieran encontrarse en medio de la vía marítima.

    El tráfico en torno al estrecho sigue siendo una fracción de sus niveles habituales y los efectos se han propagado por la economía mundial. Desde que entró en vigor el bloqueo, el tráfico se ha ralentizado aún más, ya que las compañías navieras no quieren arriesgarse a cruzarlo.

    Nils Haupt, vocero de la naviera alemana Hapag-Lloyd, que tiene seis barcos y 150 marinos varados en el golfo Pérsico, dijo que la situación era aún demasiado incierta como para hacer planes para que los barcos de la empresa salieran del Golfo.

    Dijo que la empresa estaba preocupada por el riesgo de minas marinas. Hapag-Lloyd también seguía esperando garantías de que Irán no atacaría sus barcos y respuestas de las autoridades estadounidenses sobre el orden en que los barcos varados debían salir del estrecho.

    “Necesitaríamos garantías de seguridad para la tripulación, el buque y la carga transportada”, dijo el miércoles en un correo electrónico.

    Jenny Gross es reportera del Times y cubre noticias de último momento y otros temas.