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  • La tregua entre EE. UU. e Irán se tambalea y un nuevo plazo se acerca

    La tregua entre EE. UU. e Irán se tambalea y un nuevo plazo se acerca

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    Ya estaban surgiendo fracturas en el limitado alto al fuego. El vicepresidente JD Vance encabezará una delegación estadounidense para las conversaciones de este fin de semana.

    El presidente Donald Trump se enfrenta a nuevos desafíos diplomáticos mientras se prepara para las conversaciones del fin de semana con Teherán, en medio de dudas sobre la durabilidad de su aún joven alto al fuego con Irán y las perspectivas de convertirlo en un acuerdo de paz más amplio.

    Un funcionario de la Casa Blanca dijo el miércoles que el vicepresidente JD Vance encabezaría una delegación estadounidense a Pakistán para reunirse el sábado con funcionarios iraníes. A Vance se le unirán en Islamabad, la capital, el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner, mientras trabajan para salvar las enormes diferencias políticas, algunas de las cuales se remontan a décadas atrás, en el plazo de dos semanas establecido por el acuerdo de alto al fuego.

    Pero incluso mientras los funcionarios de Trump ultimaban la reunión del sábado, ya estaban surgiendo fracturas en el limitado alto al fuego negociado por Pakistán el martes por la noche, mismo que se logró justo antes de que venciera el plazo fijado por Trump que amenazaba con un ataque a Irán de consecuencias funestas para su civilización.

    Robert Malley, quien fue enviado especial del presidente Joe Biden para Irán, dijo que el alto al fuego estaba lleno de ambigüedades. Estados Unidos e Irán ya están discutiendo sobre ellas, dijo, y eso complicará el camino a seguir.”Es difícil saber no solo adónde se va a partir de aquí, sino dónde se está para empezar”, dijo. “Las conversaciones empiezan sobre un fundamento muy débil”.

    En un comunicado en las redes sociales, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, insistió en que ya se habían violado tres cláusulas de lo que dijo que era un “marco acordado” de 10 puntos entre Estados Unidos e Irán, entre ellas el fin de los ataques israelíes contra combatientes de Hizbulá en Líbano respaldados por Irán. El gobierno de Trump afirma que eso no formaba parte del acuerdo.

    Ghalibaf también condenó al gobierno de Trump por reafirmar el miércoles que nunca se permitiría que Irán tenga un programa interno de enriquecimiento de uranio, como Teherán exige desde hace tiempo.

    “En tal situación, un alto al fuego bilateral o las negociaciones no son razonables”, escribió Ghalibaf, quien, según los medios de comunicación estatales iraníes, representará a Irán en Islamabad este fin de semana.

    Al mismo tiempo, funcionarios estadounidenses estaban pendientes de si Irán cumpliría su promesa de reabrir el estrecho de Ormuz, que Teherán militarizó en respuesta al conflicto. El miércoles por la noche, había pocos indicios de que se estuviera reanudando un tráfico marítimo significativo a través de la vía fluvial, que se encuentra cargada de minas.

    Aunque Estados Unidos e Irán seguramente fanfarronearán y se disputarán tener la ventaja en público, dijeron diplomáticos y expertos en Irán, ambas partes pueden tener suficientes incentivos para abrirse camino hasta Islamabad sin permitir que el alto al fuego se derrumbe. La cúpula militar y política de Irán ha quedado devastada por la guerra de cinco semanas, mientras que Trump está sometido a una fuerte presión por parte de un público escéptico, el aumento de los precios de la energía y la creciente disensión entre sus partidarios a medida que se acercan las elecciones intermedias de otoño.

    “Va a ser un alto al fuego muy desordenado e imperfecto”, dijo Suzanne Maloney, experta en Irán y vicepresidenta del laboratorio de ideas no partidista Brookings Institution en Washington. “Pero mi sensación es que ambas partes quieren al menos probar lo que es posible en la mesa de negociaciones”.

    Puede que esas posibilidades sean limitadas, pero la Casa Blanca empleó un tono optimista.

    Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo a los periodistas el miércoles que Estados Unidos había recibido una propuesta iraní que proporcionaba “una base viable sobre la cual negociar”, una descripción notablemente distinta de la que hizo Ghalibaf del documento al identificarlo como un “marco acordado”. Leavitt añadió que la propuesta era “más razonable y totalmente diferente” de una lista anterior de exigencias iraníes, que dijo que se había “tirado a la basura”.

    La nueva propuesta no se ha hecho pública. “Estas negociaciones extraordinariamente delicadas y complejas tendrán lugar a puerta cerrada durante las próximas dos semanas”, dijo Leavitt.

    También advirtió a los periodistas de que no se fiaran de las declaraciones de los funcionarios iraníes y de los medios de comunicación estatales, que han contenido exigencias iraníes tan maximalistas como la eliminación de todas las sanciones estadounidenses sobre la economía de Irán, la retirada de las fuerzas estadounidenses de Medio Oriente y un programa nacional de enriquecimiento de uranio.

    Sin embargo, los expertos dijeron que era poco probable que los dirigentes iraníes hubieran hecho de pronto nuevas concesiones importantes, dada la coherencia de las exigencias de Irán a lo largo de años y la influencia económica que ha demostrado al asfixiar los envíos vitales de energía y productos químicos a través del estrecho de Ormuz.

    La declaración de Ghalibaf dejaba claro, por ejemplo, que Irán sigue insistiendo en lo que denomina su derecho soberano a enriquecer uranio, el proceso de refinado que produce combustible para la energía nuclear o las bombas atómicas. El gobierno de Trump ha dicho que Irán debe aceptar el enriquecimiento cero, y el miércoles Leavitt dijo a los periodistas que garantizar “el fin del enriquecimiento de uranio en Irán” seguía siendo una exigencia no negociable para el presidente.

    Dada tan amplia brecha, Malley dijo que era muy poco probable que el gobierno de Trump pudiera concluir rápidamente un acuerdo de gran alcance con Irán, especialmente en tan poco tiempo. Consideró más plausible que las dos partes lleguen a acuerdos limitados que eludan los asuntos más difíciles, incluido el destino del programa nuclear iraní y sus reservas de más de 400 kilogramos de uranio altamente enriquecido.

    “Es difícil imaginar un acuerdo global, dadas las lagunas y las distintas visiones de ambas partes”, dijo Malley. “Se puede imaginar una serie de acuerdos menores que incluyan el estrecho de Ormuz y cierto alivio de las sanciones”.

    Maloney y otros dijeron que la incorporación de Vance al equipo negociador estadounidense constituía un cambio notable en el enfoque diplomático de Trump.

    Fueron Witkoff y Kushner quienes dirigieron dos rondas anteriores de conversaciones con funcionarios iraníes sobre el programa nuclear del país, una la primavera pasada y otra a finales de febrero. Los analistas dijeron que Irán probablemente las ve con profundo escepticismo, dado que Trump lanzó ataques después de ambas, incluida una el día antes de que Estados Unidos se uniera a Israel en el comienzo del último conflicto con un ataque aéreo masivo que mató al líder supremo de Irán, Alí Jameneí, y a varios otros altos cargos.

    Es posible que los iraníes se muestren más receptivos a Vance, un escéptico de larga data de la acción militar estadounidense quien, antes de asumir el cargo el año pasado, advirtió en público que Estados Unidos sería insensato si iniciara una guerra con Irán y compartió sus reservas en privado cuando Trump consideraba si atacar o no a principios de este año.

    Pero los diplomáticos veteranos reiteraron su preocupación por el hecho de que Trump volviera a asignar conversaciones de alto riesgo a negociadores con muy poca experiencia en Irán o en cuestiones nucleares.

    R. Nicholas Burns, que negoció con Irán como alto funcionario del Departamento de Estado durante el gobierno de George W. Bush, instó al equipo de Trump a que incorporara a expertos en Irán del Servicio Exterior de carrera que han sido en gran medida dejados de lado.

    “El hecho de que estos diplomáticos de carrera de alto rango fueran excluidos de las conversaciones dirigidas por Witkoff con el ministro de Asuntos Exteriores iraní antes de la guerra fue una negligencia diplomática”, dijo Burns. “Nuestros diplomáticos de carrera, que hablan farsi con fluidez y comprenden el comportamiento negociador de los iraníes, son una fuerza oculta de Estados Unidos”.

    Burns instó a los funcionarios de Trump a enfocarse en los próximos días en garantizar que Irán nunca obtenga acceso a su uranio altamente enriquecido, gran parte o la totalidad del cual se cree que está enterrado bajo los escombros de los ataques aéreos del verano pasado, y en asegurarse de que Irán no se convierta en un “guardián” en el estrecho de Ormuz. Recientemente, Irán ha exigido públicamente pagos lucrativos para permitir la navegación comercial a través de la vía marítima.

    Es posible que Trump haya simplificado algo las cosas durante un discurso a la nación la semana pasada, cuando dio a entender que podría dejar de exigir a Irán que entregue sus reservas de uranio. Trump dijo que lo que denominó “polvo nuclear” de Irán estaba profundamente enterrado y que Estados Unidos podría detectar y detener cualquier intento de Irán de acceder a él.

    Pero Burns dijo que se mostraba escéptico ante la perspectiva de un acuerdo amplio. “El interés de Irán será alargar las conversaciones, aferrándose a exigir concesiones estadounidenses que el presidente Trump no puede cumplir”, dijo.

    “Los negociadores del gobierno iraní tienen experiencia, son cínicos y expertos en ocultar la verdad”, añadió.

    Complica aún más la mezcla diplomática el papel de Israel, que un alto funcionario estadounidense calificó de variable incierta. Israel podría presionar para reanudar la guerra y perseguir su objetivo de desencadenar un levantamiento popular que derroque a los dirigentes clericales iraníes supervivientes, lo que va más allá de los objetivos bélicos actualmente declarados por Trump.

    Trump también se enfrentará a la presión de los halcones respecto a Irán en su país para que no llegue a un acuerdo de conveniencia con Irán que ponga fin a la guerra sin resolver los problemas a largo plazo.

    El influyente locutor de radio Mark Levin, quien cuenta con la atención de Trump, se ha mostrado muy crítico con el alto al fuego. El funcionario estadounidense dijo que Trump podría mostrarse reacio al acuerdo si esas voces no eran contrarrestadas por destacados críticos de la guerra como el expresentador de Fox News Tucker Carlson.

    Trump también podría sentirse provocado por los jactanciosos mensajes internos de Irán, que son coherentes con el tipo de posturas habituales en la diplomacia de Medio Oriente, pero que podrían provocar a un presidente estadounidense muy atento a las apariencias.

    Horas después del alto al fuego del martes, el Consejo de Seguridad Nacional de Irán publicó un comunicado en el que celebraba la “innegable, histórica y aplastante derrota” de Estados Unidos y afirmaba que Trump había aceptado una lista de enormes concesiones, como la retirada militar total de Estados Unidos de la región, que los funcionarios de Trump califican de imaginaria.

    Julian E. Barnes colaboró con la reportería.

    Michael Crowley cubre el Departamento de Estado de EE. UU. y política exterior para el Times. Ha reportado desde una treintena de países y con frecuencia viaja con el secretario de Estado.

    Julian E. Barnes colaboró con la reportería.

  • Adam Back niega que él sea Satoshi Nakamoto, en respuesta a la investigación del Times

    Adam Back niega que él sea Satoshi Nakamoto, en respuesta a la investigación del Times

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    “Adam Back ha declarado sistemáticamente que él no es Satoshi Nakamoto”, dijo su empresa en un comunicado. “Lo que no es especulativo es la contribución fundacional de Adam al bitcóin”.

    El informático británico Adam Back dijo el miércoles que no es el inventor de Bitcoin conocido con el seudónimo Satoshi Nakamoto, después de que una investigación de The New York Times presentara pruebas de que sí lo es.

    “No soy satoshi”, dijo Back en la plataforma de redes sociales X el miércoles. Añadió que él es simplemente uno de los muchos desarrolladores que estuvieron “tan cerca y tan lejos” de construir algo parecido al bitcóin.

    La verdadera identidad del creador de la primera criptomoneda del mundo ha estado oculta durante 17 años. La investigación del Times, dirigida por el periodista John Carreyrou, demostró que Back, en una serie de oscuros correos electrónicos, había esbozado casi todas las características de Bitcoin una década antes de que lo hiciera Satoshi. El reportaje demostró que durante los dos años y medio que Satoshi estuvo publicando frecuentemente en internet, Back desapareció en gran medida de los foros en los que se hablaba del bitcóin, solo para reaparecer poco después de la famosa desaparición de Satoshi en 2011. Y encontró sorprendentes similitudes entre los mensajes y correos electrónicos de Back y Satoshi.

    Cuando se le contactó para la investigación, Back negó ser Satoshi y atribuyó los hallazgos de la reportería a una serie de coincidencias. Lo reiteró en X el miércoles, y dijo que gran parte del artículo presentaba “una combinación de coincidencias y frases similares de personas con experiencias e intereses parecidos”.

    Back fue miembro de los Cypherpunks, un grupo de anarquistas formado a principios de la década de 1990 que quería utilizar la criptografía –el arte de asegurar las comunicaciones mediante códigos– para liberar a las personas de la vigilancia y la censura del gobierno. Se cree que Satoshi era un Cypherpunk debido al interés del grupo en el dinero digital que no pudiera ser rastreado por el gobierno, y porque anunció su libro blanco en un foro donde se reunían muchos Cypherpunks.

    Para el artículo, los periodistas del Times recopilaron todos los escritos conocidos de Satoshi y elaboraron una lista de sus peculiaridades de escritura, y recabaron los archivos de tres listas de correo de internet donde se reunían los Cypherpunks en las décadas de 1990 y 2000. A continuación realizaron varios análisis, ayudados por inteligencia artificial, que encontraron que las peculiaridades de Satoshi coincidían más con la escritura de Back que con la de cualquier otro Cypherpunk. Cuando le preguntaron sobre esto para el artículo, Back respondió: “No soy yo, pero entiendo lo que dicen de que esto es lo que dijo la IA con los datos. Pero aún así no soy yo”.

    Las publicaciones en las redes sociales que Back realizó el miércoles no mencionaban el análisis de la IA. Pero dijo que sus frecuentes publicaciones sobre los Cypherpunks en la década de 1990 hicieron que sus opiniones fueran más prominentes que las de otros. Dijo que, como publicaba tan prolíficamente, podía parecer que tenía más en común con Satoshi que “otros con intereses similares pero que postean 20 veces menos”.

    Back dirige Blockstream, una empresa dedicada al bitcóin que ha sido valorada en 3200 millones de dólares. “El artículo de hoy del New York Times se basa en una interpretación circunstancial de detalles seleccionados y en especulaciones, no en pruebas criptográficas definitivas”, dijo un portavoz de Blockstream en un comunicado el miércoles. “Adam Back ha declarado sistemáticamente que él no es Satoshi Nakamoto. Lo que no es especulativo es la contribución fundacional de Adam al bitcóin”.

    Kailyn Rhone es periodista de negocios en el Times y la becaria David Carr 2025.

  • Cómo las crisis políticas llevaron a Perú a tener una “economía zombi” y acabaron con el mito de su crecimiento sin límites

    Cómo las crisis políticas llevaron a Perú a tener una “economía zombi” y acabaron con el mito de su crecimiento sin límites

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    Dos operarios con cascos. Tras ellos ondea una bandera peruana.

    Ernesto Benavides / Getty
    Los expertos creen que la economía peruana podría crecer más.

    Perú ha sido durante años un ejemplo de manejo macroeconómico.

    Pese a la inestabilidad política permanente y los constantes cambios de presidente en los últimos años, el país ha logrado mantener saneadas sus cuentas públicas, atraer inversiones extranjeras significativas, seguir creciendo y mantener el valor de su moneda.

    La aparente impermeabilidad de su economía a los vaivenes de su política es admirada y envidiada en otros países de América Latina castigados por las turbulencias financieras y ha contribuido a prolongar el relato de éxito que el país comenzó a escribir a principios de siglo, cuando tras agresivas reformas económicas superó la grave crisis que sufría y se sentaron las bases de décadas de expansión del PIB.

    Pero los especialistas advierten que no es oro todo lo que reluce y, pese a sus indicadores positivos, los peruanos sí pagan un precio por la inestabilidad política y sus permanentes cambios de gobierno.

    “Eso de que la economía y la política peruanas van por cuerdas separadas es una verdad a medias. Hay un punto a partir del cual la economía sí es afectada por la política”, le dice a BBC Mundo Armando Mendoza, economista del Centro Peruano de Estudios Sociales.

    Para él, Perú tiene hace tiempo “una economía que marcha en piloto automático, que marcha en modo zombi”.

    Dado que este domingo están llamados a elegir a su nuevo presidente y Congreso, analizamos el impacto para los peruanos de la tormenta de los últimos años.

    Las bases de la fortaleza

    La economía peruana cuenta con algunas fortalezas estructurales de las que se han beneficiado a lo largo de los años.

    Es una economía abierta en la que en los últimos años los inversores han encontrado en general seguridad jurídica para invertir.

    Un hombre descarga dos bombonas de gas de un camión.

    Ernesto Benavides / Getty
    Los inversores aprecian que la peruana es una economía abierta

    Al contrario que en otros países de la región habituados a los problemas financieras, Perú tiene una moneda, el sol, que ha sido de las más estables de América Latina.

    Un factor clave ha sido la gestión del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) que, gracias a la autonomía que le concede la Constitución, se ha mantenido al margen de las disputas políticas y ha llevado a cabo una gestión guiada por criterios técnicos que los expertos reconocen como una de las claves fundamentales de la estabilidad macroeconómica del país.

    Una “oportunidad perdida”

    Durante las dos primeras décadas del siglo, Perú vio crecer su Producto Interno Bruto alrededor de un 4% cada año, superando en algunos años incluso la barrera del 10% de crecimiento interanual.

    Sin embargo, el ritmo de crecimiento se ha venido ralentizando desde 2018, cuando Pedro Pablo Kuczynski presentó su renuncia a la presidencia y dio comienzo la caótica sucesión de presidentes, que llega a ocho desde entonces.

    Si se dejan aparte los años de la pandemia, la economía peruana ha crecido un 2,3% en promedio desde 2022, lo que, según los expertos, se queda lejos de su potencial.

    “La economía peruana sigue creciendo, pero hay un coste de oportunidad perdida. Si tuviéramos políticas sostenidas, no estaríamos creciendo 3%; probablemente estaríamos creciendo a niveles de 5 o 6%”, indica Mendoza.

    En la misma línea, Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía y miembro del directorio del BCRP, le dijo a BBC Mundo que Perú debería haberse beneficiado más de la actual coyuntura de precios altos del oro y el cobre, dos de las materias primas que más exporta.

    “Con los precios internacionales como están y con la estabilidad macro que llevamos, no hay motivo por el que no pudiéramos estar creciendo por encima del 4,5% si hubiéramos tenido gobiernos medianamente predecibles y competentes”.

    Esto explica que, aunque el país haya vuelto a encadenar años de crecimiento económico, haya sido menor del esperado y aún no haya logrado volver a los niveles de pobreza (20% en 2019 frente a 27,6% en 2024) y empleo formal previos a la pandemia.

    Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, el ingreso real formal no regresó hasta 2024 a los niveles de 2019.

    El ejemplo más claro del precio que pagan los peruanos por su inestabilidad política es 2023, año en que Pedro Castillo fue destituido y encarcelado por intento de golpe de Estado y se desataron protestas en todo el país.

    Ese año la economía se contrajo un 0,55%. “Fue un año donde clarísimamente el desbarajuste político afectó la marcha de la economía”, indica Mendoza.

    Dos personas gritan junto a una valla colocada por la Policía en el centro de Lima.

    Ernesto Benavides / Getty
    La economía se contrajo en 2023, cuando la caída de Pedro Castillo provocó meses de protestas.

    El precio del “carrusel político”

    Según Mendoza, cuando Perú entró en el “carrusel político” de los últimos años, “se hizo imposible tener políticas económicas sostenidas”.

    Macera recuerda que “los presidentes no han llegado en promedio a los dos años de duración en el cargo”. El actual, José María Balcázar, fue elegido por el Congreso el pasado 18 de febrero en sustitución de José Jerí, destituido después de poco más de cuatro meses en el cargo.

    Pero si los presidentes duran poco, menos aún lo hacen los ministros. “En promedio un ministro de Economía dura hoy 7 u 8 meses”, señala Macera.

    “Con esta volatilidad es bien complicado tener políticas de Estado medianamente consistentes y bien complicado para los actores privados tener claridad sobre quiénes son sus interlocutores dentro de los ministerios”, añade.

    El presidente de Perú, José María Balcázar, con la banda presidencial.

    Jorge Cerdán / Getty
    Los presidentes duran poco en Perú. El actual, José María Balcázar, llegó al cargo en febrero y tendrá que dejarlo en julio.

    Para sectores que requieren grandes inversiones y años de planificación, como la minería, uno de los principales motores económicos del país, tener certezas sobre las políticas que se seguirán en el país resulta clave a la hora de decidir y ejecutar inversiones.

    “¿Cómo puedes hacer un planeamiento si los ministros y sus equipos cambian cada pocos meses?”, se pregunta Macera.

    Este año, además, el ciclo electoral agrava la incertidumbre que se ha convertido en rutina en Perú, ya que coinciden en unos pocos meses las elecciones generales (para elegir al presidente y al Congreso) con las regionales y locales, en que votarán por alcaldes y gobernadores.

    A juzgar por el descontento de los votantes que reflejan las encuestas, es probable que decidan cambiar a la mayoría de los gobernantes del país.

    Todas las encuestas muestran que los peruanos ven la corrupción como uno de los principales problemas de su país.

    La vida política del Perú ha estado en los últimos años marcada por los escándalos que le han costado uno tras otro el cargo a casi todos los últimos mandatarios.

    Mendoza lamenta que “segmentos significativos del Estado han sido capturados y depredados por mafias”: “Ya no es solo la corrupción tradicional sino delincuencia vinculada al crimen común”.

    Y las actividades delictivas tienen un impacto económico.

    Según Macera, “hay una amplia agenda pendiente de combate a la minería ilegal, cuando estimamos que el año pasado hubo cerca de US$11.500 millones en exportaciones de oro ilegal, una cifra similar a lo que exportó la agroindustria peruana en 2014”.

    Qué puede pasar ahora

    Todas las previsiones están ahora al albur de lo que suceda con la guerra en Medio Oriente, que ya ha provocado un encarecimiento del petróleo y podría provocar una recesión mundial si no termina pronto.

    El Banco Central estima que el PIB peruano crecerá en 2026 un 2,9%, de nuevo un dato de crecimiento positivo que, de cumplirse las previsiones del banco, lo colocaría como la segunda economía de mayor crecimiento en la región, pero el escenario podría variar si el conflicto se prolonga.

    Perú sigue beneficiándose de los altos precios de los metales, la estabilidad de su moneda y la solidez de sus cuentas públicas y se espera que la inversión y el empleo formal sigan aumentando.

    El directorio del Banco Central también debe renovarse este año y esta será otra de las claves.

    “El Banco tiene gran independencia en sus operaciones, pero la elección de los miembros del directorio dependerá del nuevo presidente y el nuevo Congreso”, indica Macera.

    Espera que haya un consenso para mantener como presidente a Julio Velarde, que lleva 20 años al frente de la institución y es ampliamente visto como uno de los garantes de la solidez macroeconómica peruana.

    Pero eso, como casi todo en este año electoral, está por definir en Perú.

    Los dirigentes que salgan de las urnas tendrán el desafío de propiciar que la economía abandone su “modo zombi” y ponerla a trabajar a pleno rendimiento por la cohesión social y el progreso de los peruanos.

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    BBC

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  • ¿Quién es Satoshi Nakamoto? El gran misterio del bitcóin, revelado

    ¿Quién es Satoshi Nakamoto? El gran misterio del bitcóin, revelado

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    Una tarde del otoño de 2024, mi esposa y yo nos encontrábamos sentados en medio del tráfico de la autopista de Long Island cuando ella, cansada de la estación de jazz-funk que yo solía poner en nuestros trayectos, puso un pódcast.

    Era Hard Fork, el programa de The New York Times sobre tecnología, y los presentadores hablaban sobre un nuevo documental de HBO que aseguraba haber desenmascarado al inventor del bitcóin, conocido solamente con el seudónimo Satoshi Nakamoto.

    Quedé enganchado al instante. Desde hacía mucho tiempo veía la cuestión de la verdadera identidad de Satoshi como uno de los grandes enigmas de nuestra era y ya había intentado averiguarla, sin éxito. Dos años antes, incluso había dedicado varios meses a investigar para un libro sobre el tema, pero no tardé en darme cuenta de que estaba fuera de mi alcance y desistí a regañadientes.

    Oír que alguien más podría haber identificado por fin a la enigmática figura que había revolucionado las finanzas, dado origen a una industria de 2,4 billones de dólares y amasado una de las mayores fortunas del mundo en un golpe de asombrosa genialidad despertó en mí una mezcla de admiración y envidia. Estaba impaciente por ver la película. En cuanto llegamos a casa esa noche, entré a HBO Max y pulsé play.

    Al final, la conclusión de Dinero Digital: El Misterio del Bitcoin me pareció poco convincente: HBO señalaba a un desarrollador de software canadiense basándose en pruebas que parecían muy endebles. Pero mientras veía lo que por lo demás era un entretenido paseo por el mundo de las criptomonedas, una escena me llamó la atención.

    El criptógrafo británico Adam Back, una figura destacada del movimiento bitcóin, se encontraba sentado en un banco de un parque de Riga, Letonia, con la camisa suelta bajo un abrigo marrón. El cineasta recitaba de manera casual los nombres de varios sospechosos de ser Satoshi. Al escuchar el suyo, Back se puso tenso, negó categóricamente ser Satoshi y pidió que la conversación fuera extraoficial.

    Habiendo tenido encuentros con bastantes mentirosos y desarrollado cierta habilidad para detectar sus gestos delatores, el comportamiento de Back –sus ojos esquivos, su risita incómoda, los movimientos bruscos de su mano izquierda– me pareció sospechoso. Cuando aparecieron los créditos, repetí esa secuencia varias veces en mi televisor.

    Mientras pensaba en la reacción de Back, otra cosa vino a mi mente. Un impostor australiano había sido demandado por afirmar falsamente que era Satoshi. ¿Qué tal si las pruebas reveladas en ese juicio, celebrado en Londres unos meses antes, podrían ayudarme a desentrañar el misterio?

    Como te dirá cualquiera que esté empapado en la mitología del bitcóin, Satoshi era un maestro en el arte de ser anónimo en internet, dejando pocas huellas digitales, por no decir ninguna.

    Sin embargo, Satoshi dejó un corpus de textos, incluido el libro blanco, un documento de nueve páginas en el que exponía su invento y numerosos mensajes en el foro Bitcointalk, un tablón de mensajes en línea donde los usuarios se reunían para debatir sobre el software, la economía y la filosofía de la moneda digital. Y resultó que ese corpus se había ampliado considerablemente durante el juicio civil del impostor, cuando Martti Malmi, un programador finlandés que colaboró con Satoshi en los primeros días del bitcóin, divulgó cientos de correos electrónicos que había intercambiado con él. Ya habían salido a la luz correos electrónicos que Satoshi envió a otros de los primeros usuarios de bitcóin, pero nada se acercaba en volumen al lote de Malmi. Si alguna vez se iba a encontrar a Satoshi, yo estaba convencido de que la clave se encontraba en estos textos.

    Por otro lado, seguramente otros habían recorrido este camino antes que yo. Periodistas, académicos y detectives de internet llevaban 16 años intentando identificar a Satoshi. Durante ese tiempo, se habían propuesto más de 100 nombres, entre ellos los de un estudiante de criptografía irlandés, un ingeniero japonés-estadounidense desempleado, un cerebro criminal sudafricano y el matemático retratado en la película Una mente brillante.

    Las teorías más atractivas se habían enfocado en las coincidencias que encajaban con lo poco que se sabía de Satoshi: un estilo particular de escribir código, un historial laboral misterioso, dominio de los conceptos técnicos clave del bitcóin, una visión del mundo antigobierno. No obstante, todas habían caído bajo el peso de una coartada o de alguna otra prueba incoherente o contradictoria. Cada fracaso había sido recibido con regocijo por muchos miembros de la comunidad del bitcóin. Como les gustaba señalar, solo Satoshi podría demostrar de manera definitiva su identidad, moviendo algunas de sus monedas. Cualquier prueba que no fuera esa sería circunstancial.

    Parecía una tontería pensar que de algún modo yo podría resolver un caso que había desconcertado a tantos otros. Pero ansiaba la emoción de una historia grande y desafiante, así que decidí intentar una vez más desenmascarar al misterioso creador del bitcóin.

    Empecé a buscar maneras de depurar la lista de candidatos.

    Algo que saltaba a la vista en los correos electrónicos de Satoshi a Malmi y en sus otros escritos era que mezclaba ortografía y modismos británicos con expresiones estadounidenses. Como muchos sospechosos de ser Satoshi son estadounidenses, algunos han especulado que disfrazaba su prosa con giros británicos, pero una pista que nos dejó Satoshi hizo que yo nunca creyera en esa teoría.

    En el primer bloque de transacciones de bitcóin, Satoshi incrustó el texto de un titular de periódico: “The Times 03/enero/2009 El canciller al borde del segundo rescate a los bancos”. El titular en cuestión apareció en la edición británica impresa de The Times of London. Esto me pareció una señal de que Satoshi de verdad era británico.

    También es muy probable que Satoshi fuera miembro de los Cypherpunks, un grupo de anarquistas formado a principios de la década de 1990 que quería utilizar la criptografía, el arte de proteger las comunicaciones mediante código, para liberar a las personas de la vigilancia y la censura del gobierno. Los cypherpunks interactuaban principalmente a través de algo conocido como lista de correo de internet. Antecesoras de los actuales tablones de mensajes, las listas de correo eran grandes grupos de correos electrónicos escritos con tipografía antigua, en estilo de máquina de escribir, que los suscriptores recibían en su bandeja de entrada. Para comunicarse, quienes respondían le daban a “responder a todos”.

    Es difícil imaginarlo en la era de Venmo y Apple Pay, pero una de las mayores preocupaciones de los cypherpunks era la digitalización de las transacciones financieras. Cuando le das a alguien un billete de 20 dólares, nadie sabe de dónde viene. Pero cuando pagas algo con un cheque o una tarjeta de crédito, los bancos guardan registros informáticos. A los cypherpunks les preocupaba que los gobiernos utilizaran esos registros para monitorear la vida de las personas. En su lista de correo, hicieron una lluvia de ideas sobre cómo crear “efectivo electrónico”: dinero digital que conservara el anonimato de la moneda física. Algunos incluso idearon sus propios sistemas de dinero electrónico, pero ninguno despegó. Hasta que llegó el bitcóin.

    Además de su interés común en el efectivo digital, había otros indicios de que Satoshi pertenecía al grupo. Él anunció su libro blanco en una lista derivada de la de los cypherpunks, llamada Cryptography, y parecía familiarizado con dos miembros del grupo.

    En su apogeo, a finales de la década de 1990, los cypherpunks contaban con alrededor de 2000 seguidores, por lo que aún quedaba un gran número de candidatos.

    Armado con estos indicios, ciertamente débiles, me sumergí en los escritos de Satoshi, especialmente en los correos divulgados por Malmi, y elaboré una lista de palabras y frases que me llamaron la atención. Era como intentar descifrar un dialecto extranjero. Más de una vez me pregunté si no estaba entregado a un ejercicio inútil.

    Mi lista llegó a tener más de cien palabras y frases y ocupó varias páginas de mi cuaderno. Entre las que me llamaron la atención estaban: “dang“, “backup“, “human friendly“, “on principle“, “burning the money“, “abandonware“, “hand tuned” y “partial pre-image“. (En español: “diablos”; “respaldar”; “amigable para humanos”; “por principios”; “quemar el dinero”; “software abandonado”; “ajustado a mano”; y “preimagen parcial”).

    Una frase –“una amenaza para la red“– sonaba como una línea de una película de ciencia ficción. El resto sugería una extraña combinación de británico de clase alta, estadounidense rural, genio de la informática y criptógrafo.

    Utilizando la función de búsqueda avanzada de la plataforma de redes sociales X, hice una búsqueda rápida para ver si alguna de las alrededor de 10 personas a las que más a menudo se señalaba como Satoshi usaba los términos que yo había destacado. No todos los sospechosos de ser Satoshi tienen cuentas en X, así que esto no pretendía ser científico. Pero, tal como esperaba, una persona coincidía con casi todas mis palabras y frases: Back.

    Mirando fijamente una larga columna de marcas que había puesto en mi cuaderno bajo su nombre, sentí una descarga de adrenalina. Mi corazonada ahora parecía tener, al menos en parte, fundamento. Que Back usara muchos de los mismos términos que Satoshi tal vez no probara nada para una comunidad que llevaba años consumida por este tema, pero yo dudaba que fuera mera casualidad.

    Al observar más de cerca a Back, me di cuenta de que tenía varios atributos que coincidían con los de Satoshi. Para empezar, era británico y era un cypherpunk. Y lo que era más importante, Back había inventado el hashcash, un sistema estadístico de resolución de acertijos que Satoshi tomó prestado para la minería de bitcóin. Satoshi había mencionado a Back y al hashcash en su libro blanco.

    Sin embargo, Back había presentado correos electrónicos durante el juicio del impostor australiano que demostraban que Satoshi se había puesto en contacto con él en agosto de 2008, antes de publicar el libro blanco del bitcóin, para verificar la cita del hashcash de Back. Esos correos parecían demostrar que Back no podía ser Satoshi.

    Sin embargo, mientras pensaba en eso, vislumbré una posibilidad diferente: Back podría haberse enviado esos correos a sí mismo como coartada.

    Con sus gafas de montura de alambre, su cabello ralo y canoso y su perilla, Back, de 55 años, parece un matemático desaliñado. Durante alrededor de una década, ha construido un pequeño imperio de empresas relacionadas con el bitcóin y se ha convertido en uno de los miembros más influyentes de la comunidad.

    Hace tiempo que Back figura entre los principales candidatos a Satoshi. Sin embargo, a diferencia de otros sospechosos destacados, no ha sido objeto de un escrutinio periodístico minucioso, salvo en un video de 2020 de un YouTuber anónimo que se hace llamar “Barely Sociable”.

    Hace un año, volé a Las Vegas para reunirme con él. Tenía previsto hablar en la conferencia Bitcoin2025 en el hotel Venetian Resort. No estaba segura de tener a la persona adecuada, así que no pensaba enfrentarlo todavía. Solo quería conocerlo y saber más sobre sus antecedentes. Si mi investigación daba resultado, me imaginaba acorralándolo más tarde con todas mis pruebas, en un dramático enfrentamiento final, como un detective de policía que intenta arrancar una confesión a un sospechoso de asesinato. Pero por el momento, quería que se sintiera cómodo y establecer una relación.

    Me acerqué a Back después de verlo predecir con seguridad en un panel que el bitcóin, que entonces cotizaba en torno a los 108.000 dólares, alcanzaría “fácilmente el millón” en cinco o 10 años. (Como era de esperar, los organizadores de la conferencia habían bautizado el escenario en el que habló como “Escenario Nakamoto”). Parecía ligeramente sorprendido, a pesar de que yo había concertado la entrevista con antelación.

    Solo le dije a Back que estaba trabajando en un reportaje sobre la historia del bitcóin, pero puede que sospechara lo que me traía entre manos porque ya me había puesto en contacto con seis antiguos colegas de tres empresas en las que había participado. Si era así, no lo demostró. Se mostró paciente y amable. Resultaba difícil imaginar que este nerd de mediana edad y voz suave, que no tomaba precauciones de seguridad visibles, pudiera ser una de las personas más ricas del mundo. Según la leyenda del bitcóin, Satoshi había extraído 1,1 millones de monedas en los primeros días de la moneda digital, un tesoro valorado en 118.000 millones de dólares en el momento de la conferencia.

    Back se mostraba parlanchín cuando se trataba de bitcóin, pero era más reservado cuando yo dirigía la conversación a sus primeros años de vida. Finalmente logré que me contara lo siguiente: nació en Londres en 1970. Su padre era empresario y su madre secretaria jurídica. Se mudaban con frecuencia y los miembros de su familia tenían opiniones firmes y no dudaban en expresarlas.

    Back dijo que aprendió a programar de manera autodidacta a los 11 años con una computadora personal Timex Sinclair y que se interesó por la criptografía en la secundaria. La afición se convirtió en pasión en la Universidad de Exeter cuando un compañero le presentó PGP, un programa de encriptación gratuito usado por activistas antinucleares y grupos de derechos humanos para proteger sus archivos y correos electrónicos de la vigilancia gubernamental.

    Back quedó tan cautivado con las muchas aplicaciones potenciales de PGP (la sigla en inglés de Pretty Good Privacy, o Privacidad Bastante Buena), que dijo que pasó la mayor parte de su doctorado “adentrándose en el laberinto de la criptografía”. Se distrajo tanto, recordó, que tuvo que despachar toda su tesis en los últimos seis meses en la universidad, comparándose con un piloto que aterriza de emergencia un avión.

    Para entonces yo ya había aprendido lo suficiente como para saber que PGP se basa en la criptografía de clave pública.

    El bitcóin también. Un usuario de bitcóin tiene dos claves: una clave pública, de la que se deriva una dirección que actúa como una caja de seguridad digital; y una clave privada, que es la combinación secreta utilizada para abrir esa caja y gastar las monedas que contiene.

    Qué interesante –pensé– que el pasatiempo de posgrado de Back involucrara la misma técnica criptográfica que Satoshi había adaptado.

    El tema de la tesis de doctorado de Back, me dijo, eran los sistemas informáticos distribuidos: programas que dependen de una red de computadoras independientes, conocidas en el lenguaje informático como “nodos”, que trabajan juntas para ejecutar su software. Este era otro de los pilares tecnológicos del bitcóin.

    Y el proyecto de tesis de Back se centraba en C++, el mismo lenguaje de programación que utilizó Satoshi para codificar la primera versión del software de bitcóin.

    Después de casi dos horas, Back me indicó educadamente que tenía otros compromisos esa tarde, así que nos despedimos cordialmente. Le dije que me pondría en contacto si tenía otras preguntas.

    Antes de mi viaje a Las Vegas, había empezado a sumergirme en los archivos de la lista de correo de Cypherpunks para saber más sobre el extraño mundo clandestino que había producido a Satoshi. Cuando regresé a Nueva York, me zambullí de nuevo.

    A diferencia de una plataforma de redes sociales como Facebook, la lista Cypherpunks era un foro de comunicación descentralizado. Ahí se reunían aficionados a la criptografía preocupados por la privacidad para intercambiar ideas subversivas sin temor a ser censurados. En el proceso, sembraron las semillas de innovaciones que cambiarían el curso de la historia financiera.

    Sus mensajes se conservaron para la posteridad en varios sitios web poco conocidos. Uno de ellos me recibió con el logotipo de una calavera y el eslogan: “¡Levántate, no tienes nada que perder más que tus cercas de alambre de púas!”. Me encontré mirando miles de correos electrónicos llenos de jerga criptográfica que apenas entendía.

    Back se unió a la lista en el verano de 1995, hacia el final de sus estudios de posgrado. Rápidamente se convirtió en un participante activo, publicando constantemente sobre temas que iban desde la privacidad digital hasta sus muy frugales hábitos de gasto.

    En uno de sus primeros mensajes, resolvió un reto criptográfico, una especie de acertijo matemático, publicado por Hal Finney, un cypherpunk de California que había trabajado en PGP. Ese fue el inicio de una amistad en línea; décadas después, Back tuiteó que él y Finney habían interactuado numerosas veces dentro y fuera de la lista y que admiraba la concentración y las habilidades de codificación de Finney.

    Satoshi también era amigo de Finney. Cuando Satoshi presentó su libro blanco, Finney lo elogió. Más tarde, Finney se ofreció como voluntario para recibir algunos bitcóins en lo que se convirtió en la primera transacción de bitcóin del mundo. No había pruebas de que Finney supiera quién era Satoshi, pero una de sus interacciones parecía indicar que Satoshi conocía a Finney.

    En diciembre de 2010, Finney publicó en Bitcointalk elogiando el código del bitcóin. Dos horas después, Satoshi respondió: “Eso significa mucho viniendo de ti, Hal“.

    Hubo otra cosa que me hizo pensar que Satoshi y Finney tenían un historial en común. En uno de sus correos electrónicos a Malmi, Satoshi hacía referencia a un sistema de dinero electrónico que Finney había inventado llamado Pruebas de Trabajo Reutilizables, o RPOW, por su sigla en inglés.

    Al igual que el bitcóin, el RPOW incorporaba hashcash en su diseño pero, a diferencia del bitcóin, no había despertado prácticamente ningún interés en la comunidad criptográfica. Solo un puñado de personas lo habían comentado en las listas Cypherpunks y Cryptography.

    Uno de esos pocos era Back.

    Back había encontrado en los cypherpunks a sus almas gemelas ideológicas. Me lo imaginaba en su casa de Londres conectándose a internet con un módem de marcación después del trabajo y pasando las noches metido en discusiones filosóficas con otros miembros del grupo a medio mundo de distancia.

    Igual que muchos de sus nuevos amigos por correspondencia, Back adoptó la “criptoanarquía”, una ideología que básicamente significaba usar la criptografía para proteger la vida de las personas de la intromisión del Estado.

    Eso me recordó lo que dijo Satoshi cuando lanzó el bitcóin.

    Como libertario, Back se indignó cuando el gobierno de Bill Clinton abrió una investigación penal contra el fundador de PGP. En aquella época, el gobierno de Estados Unidos consideraba que los programas de encriptación eran vitales para la seguridad nacional y creía que la publicación en línea del código fuente de PGP equivalía a exportar municiones prohibidas.

    A manera de protesta, Back hizo camisetas con un potente algoritmo de encriptación impreso en ellas y las envió por correo a Cypherpunks de otros países. Su argumento era que la prohibición estadounidense de exportar criptografía sensible violaba los principios de la libertad de expresión y no podía aplicarse.

    Mientras me deleitaba con la astucia de la broma de Back, me di cuenta de que Satoshi también había usado el código para enviar mensajes políticos. Probablemente Satoshi había incrustado ese titular de The Times of London en el primer bloque de transacciones, en parte para criticar los rescates bancarios del gobierno británico durante la crisis financiera que hacía estragos en aquel momento.

    Satoshi había colocado otro mensaje político en un sitio web popular entre los aficionados a las tecnologías descentralizadas. Afirmaba que su fecha de nacimiento era el 5 de abril de 1975. El 5 de abril fue el día de 1933 en que el presidente Franklin Roosevelt prohibió la propiedad privada de oro para permitir que el gobierno devaluara el dólar durante la Gran Depresión, y 1975 fue el año en que terminó la prohibición.

    El comentarista financiero Dominic Frisby había visto este guiño hace más de una década y lo había reconocido: el bitcóin era una versión digital del oro que el Estado no podía prohibir ni devaluar.

    Pero nadie parecía haber reparado en esta breve publicación hecha por Back en 2002:

    “Solo por curiosidad, ¿cuál fue la justificación bajo la cual la posesión privada de oro se volvió ilegal en Estados Unidos? Es desconcertante…”.

    Mientras reflexionaba sobre esta extraña coincidencia, me di cuenta de que Satoshi y Back tenían otra cosa en común: una extraña preocupación por el correo no deseado.

    Entre sus diversas aficiones cypherpunk, Back dirigía un remailer, un servicio que permitía a sus usuarios comunicarse de forma anónima eliminando los datos identificativos de sus correos antes de reenviarlos. Para su gran disgusto, personas que se dedicaban a enviar correo no deseado, o spam, aprovecharon eso para bombardear a la gente con basura.

    Back inventó el hashcash en marzo de 1997 como una forma de contraatacar. La idea era imponer una tarifa de franqueo a cada correo electrónico enviado a través de su remailer. Los gastos de envío se pagaban en hashcash, que los usuarios generaban resolviendo pequeños problemas matemáticos que requerían muchos cálculos. Una computadora solo tardaba unos segundos en resolver los problemas matemáticos, pero representaban una costosa carga de recursos informáticos para quienes enviaban cientos de miles de correos no deseados a la vez.

    Mientras leía el corpus de Satoshi por segunda y tercera vez, empecé a ver la palabra “spam” por todas partes. Según mi conteo, Satoshi la mencionaba 24 veces, y con frecuencia expresaba ideas idénticas a las de Back.

    Cinco meses después de presentar el hashcash, Back sugirió en la lista Cypherpunks que su invento podría ser útil a los famosos para filtrar sus correos electrónicos. En una publicación de enero de 2009 en la lista Cryptography, Satoshi proponía un uso similar para el bitcóin.

    No era un caso de uso obvio para el nuevo dinero electrónico de Satoshi, a menos que filtrar correo basura estuviera en tu cerebro, como lo había estado en el de Back durante más de una década.

    Satoshi también creía que el bitcóin podría conducir a una reducción general del correo no deseado. Días después de publicar su libro blanco, argumentó que su creación podría dar a los ejércitos de computadoras zombis controladas por hackers para inundar bandejas de entrada un nuevo propósito: “generar bitcóin en su lugar”.

    Su argumento no tuvo repercusión alguna y el spam siguió proliferando. Sin embargo, Back haría el mismo señalamiento en Bitcointalk cuatro años más tarde: “Quizá el spam incluso disminuya si la minería de hashcash con CPU/GPU resulta ser un mercado más rentable que enviar spam. Me parece muy probable que así sea”, escribió.

    No tenía tanta suerte encontrando fisuras en la cubierta secreta de Satoshi que pudieran conducir a una prueba concluyente. La sabiduría convencional sostenía que había cometido dos errores. El primero tenía que ver con una dirección IP filtrada que parecía ubicarlo en el sur de California cuando lanzó el software de bitcóin. El otro involucraba un hackeo de una de sus direcciones de correo electrónico. Tras semanas persiguiendo ambas pistas, concluí que no solo eran callejones sin salida, sino que probablemente ni siquiera habían sido errores. ¿Cómo iba a encontrar a alguien tan hábil para ocultar su rastro?

    Mientras reflexionaba sobre esta pregunta, se me ocurrió que Back también era hábil para operar de forma anónima en internet. Profundamente paranoico ante la vigilancia gubernamental, buscaba constantemente formas de eludirla. De hecho, al igual que Satoshi, Back era un gran aficionado a usar seudónimos.

    “Debes estar por debajo del radar, debes ser esencialmente invisible para el gobierno, el expediente de los espías sobre ti debe decir ‘Señor Promedio’ y ser completamente inofensivo. También debes tener uno o más alter egos, para tus intereses reales”, escribió en enero de 1998.

    El alter ego elegido por Satoshi era de Japón. Casualmente, Back había expresado su interés por ese país en 1997, cuando un cypherpunk japonés publicó en la lista la creación del primer remailer (servidor de correo anónimo) de Japón.

    “¡Felicidades por poner en marcha un remailer en una nueva jurisdicción!”, respondió Back. “Cambiar de jurisdicción también es bueno –me pregunto qué ofrece Japón como oportunidad de jurisdicción– ¿hay cosas legales en Japón que no lo sean en Europa o Estados Unidos?”.

    El cypherpunk japonés no contestó. Pero eso no habría impedido que Back realizara más tarde una pequeña investigación por su cuenta. Si lo hubiera hecho, habría dado con una empresa con sede en Tokio llamada Anonymousspeech LLC, que ofrecía servicios de correo electrónico anónimo y de alojamiento web. Satoshi utilizó sus servicios para registrar el sitio web bitcoin.org y crear dos cuentas de correo electrónico imposibles de rastrear.

    En 1999, Back se mudó a Montreal para trabajar en una empresa emergente especializada en software de privacidad. Allí ayudó a crear un sistema de privacidad llamado Freedom Network que permitía a sus usuarios navegar por internet de forma anónima. Fue un precursor de The Onion Router, una red mejor conocida por sus siglas, Tor, que anonimiza el tráfico en internet. Existe un consenso generalizado en la comunidad bitcóin de que Satoshi utilizó Tor para ocultar sus huellas.

    Al igual que el bitcóin, Freedom Network era un sistema informático distribuido. Back y sus colegas intentaron hacerlo inmune a la vigilancia gubernamental y empresarial.

    Ese era otro rasgo que compartía con Satoshi, cuyos mensajes en Bitcointalk mostraban un profundo conocimiento de la seguridad de las redes y de cómo protegerse de las vulnerabilidades. La red bitcóin es muy admirada por lo bien que ha resistido los intentos de hackeo.

    Tras varios meses en las profundidades de los archivos de la lista Cypherpunks, a veces perdía la noción de dónde me encontraba en mi investigación y seguía pistas falsas por extraños callejones sin salida. Al responder a una de las primeras críticas a su libro blanco en la lista Cryptography, Satoshi había escrito: “En realidad, no hice esa afirmación con toda la firmeza que hubiera podido”. Creí haber visto esa frase antes y pasé varias tardes revisando cientos de mensajes de la lista de correo de la década de 1990 que ya había leído. Pronto quedó claro que me la había imaginado.

    Pero mi relectura no fue en vano. Otros paralelismos entre Back y Satoshi empezaron a hacerse evidentes. Por ejemplo, Back y Satoshi compartían su aversión por los derechos de autor.

    “Que se eliminen las patentes y los derechos de autor”, escribió Back en septiembre de 1997.

    Fiel a esta creencia, Back puso su software hashcash para limitar el spam como código abierto.

    Satoshi hizo algo parecido. Publicó el software de bitcóin bajo la licencia de código abierto del MIT, que permitía a cualquiera utilizarlo, modificarlo y distribuirlo sin restricciones.

    Con intenciones de crear algo de dominio público, Back y Satoshi también crearon listas de correo en internet dedicadas a sus creaciones –la lista Hashcash y la lista Bitcoin-dev– en las que publicaban actualizaciones del software con nuevas funciones y correcciones de errores en un formato y estilo sorprendentemente similares.

    El sesgo de Satoshi contra los derechos de autor, similar al de Back, se manifestó de otras formas. Renunció expresamente a los derechos de autor cuando compartió imágenes de un logotipo de bitcóin que había diseñado en Bitcointalk, y animó a quien quisiera mejorarlo a “hacer sus gráficos de dominio público“.

    A principios de la década de 2000, la aplicación de los derechos de autor se convirtió en noticia de primera plana cuando el popular servicio de intercambio de archivos Napster cerró tras ser demandado por las grandes compañías musicales. Napster era un ejemplo de software peer-to-peer, en el que los usuarios comparten contenidos entre sí directamente, eliminando la necesidad de un intermediario corporativo.

    Back estaba horrorizado. Compartió con la lista Cypherpunks un documento escrito por un abogado especializado en propiedad intelectual que detallaba todas las amenazas legales a las que se enfrentaban ahora los creadores de software peer-to-peer.

    “Mi conclusión tras leerlo”, escribió Back, “es que lo más seguro y sencillo es limitarse a publicar dicho software de forma anónima”.

    El bitcóin, igual que Napster, era software peer-to-peer. Cambia la industria musical por el gobierno y podría producirse un escenario similar. Si se conociera la identidad de su creador, los abogados del gobierno sabrían a quién perseguir. Si permanecía oculta, no habría nadie a quien demandar. Si Back y Satoshi eran la misma persona, eso ayudaría a explicar por qué Satoshi decidió ocultarse.

    Las compañías discográficas estaban protegiendo sus intereses comerciales. El gobierno habría tenido un plan diferente: proteger su monopolio sobre el dinero.

    Al igual que Back, Satoshi consideraba el fin de Napster una lección a tener en cuenta.

    Estaba haciendo referencia a que, aunque los usuarios intercambiaban canciones directamente, Napster usaba un servidor central para llevar un registro de quién tenía qué canciones. En cambio, Gnutella, otro servicio de intercambio de archivos, operaba en una red de computadoras independientes distribuidas por todo el mundo, al igual que el bitcoin.

    Esto representaba otra coincidencia fascinante. En una publicación de mayo de 2000, Back había hecho exactamente la misma comparación entre Napster y Gnutella:

    Back no hizo esta comparación solo una vez. La repitió tres veces distintas en la lista Cypherpunks.

    [Esta nota está en proceso de traducción y se actualizará próximamente]

    Producido por Aliza Aufrichtig, Molly Bedford, Rebecca Lieberman y Renee Melides.

    Créditos fotográficos de los retratos (de izquierda a derecha): Yonhap/EPA, vía Shutterstock, Amir Hamja para The New York Times, Joe Raedle/Getty Images.

    John Carreyrou es periodista de investigación de la sección de negocios de The New York Times.Dylan Freedman es el editor de proyectos de inteligencia artificial del Times, e investiga diversos temas. Tiene experiencia como reportero y como ingeniero de aprendizaje automático.

    Producido por Aliza Aufrichtig, Molly Bedford, Rebecca Lieberman y Renee Melides. Créditos fotográficos de los retratos (de izquierda a derecha): Yonhap/EPA, vía Shutterstock, Amir Hamja para The New York Times, Joe Raedle/Getty Images.

  • Tú también puedes caminar como modelo

    Tú también puedes caminar como modelo

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    Lo primero que advertí a Mandy Lieveld es que me encorvo como la versión femenina de Bernie Sanders. “Cuando camino con tacones, es como si me doblara por la gravedad”, le dije. Lieveld, una antigua modelo que instruye a otras sobre cómo atravesar las pasarelas de los desfiles de moda, pareció no intimidarse.

    El trabajo de Lieveld consiste en enseñar a las modelos –y a las que no lo son– a recorrer la pasarela con confianza. Es una especie de sabia del pavoneo de alta costura, que transforma los andares de torpes pasos de bebé ciervo en marchas militantes para marcas como Michael Kors, Versace y Bottega Veneta.

    Supe de Lieveld, de 40 años, a través de la escritora Zoe Dubno, quien fue elegida para desfilar con Proenza Schouler de Rachel Scott en febrero. Aunque halagada, Dubno sintió como le invadía el pánico.

    “Camino más o menos como Groucho Marx”, dijo Dubno. Lo peor de todo es que tendría que caminar con tacones, que ella consideraba unos aparatos de tortura vertiginosos y que reservaba para andar cojeando por la boda de su hermano.

    El equipo de Proenza Schouler contrató a Lieveld y, tras dos días de entrenamiento, transformó el andar de Dubno del traqueteo de un cómico al de una supermodelo.

    Yo estaba intrigada. ¿Podría beneficiarme del tratamiento Lieveld? ¿Podría rectificar mi escoliosis (que no está diagnosticada pero sí sospechada desde hace tiempo) y transformar mi caminar encorvado hacia Key Food? Reservé una clase de 90 minutos (750 dólares por el entrenamiento individual) con la especialista de postura en el centro de Manhattan.

    Armada con un par de tacones plateados Jimmy Choo de 8 centímetros, llegué a una habitación alegre y llena de espejos que Lieveld alquila en el piso 16 de los Ripley-Grier Studios, un local de ensayo que siempre está repleto de aspirantes a Broadway.

    Al instante me indicó que abriera el pecho, como si “hubiera sol” al que saludo con mi cuerpo. Utilizó con frecuencia la palabra “relájate”. Me ajustó los hombros, lo que disminuyó la tensión entre mis omóplatos. Habló de su metodología de cualidades “CNF” –es decir, “confiada, natural y fuerte”– que, según ella, las agencias de modelos y los directores de casting suelen buscar en sus modelos.

    Lieveld, quien es de los Países Bajos, lleva más de 10 años trabajando como entrenadora de pasarela. Con 1,90 metros, Lieveld era alta, incluso para los neerlandeses. Cuando era adolescente, la gente empezó a comentarle que debería convertirse en modelo.

    “Empecé con el modelaje y pensé: ‘Vaya, tenemos que hacer todas estas cosas y nadie te enseña cómo hacerlo’”, dijo. “Así que eso estaba en el fondo de mi mente”. Con el tiempo, Lieveld ingresó en una academia de danza, donde practicó ballet y jazz moderno, y aprendió más sobre el poder de la elegancia.

    Su carrera como bailarina se vio truncada cuando, a los 21 años, le diagnosticaron miastenia gravis, una enfermedad muscular que casi la paraliza. “Te hace darte cuenta de que tienes que hacer las cosas que te gustan en la vida”, dijo.

    Ingresó en la Universidad de Ámsterdam, donde se especializó en psicología. “Me di cuenta de que eso es muy bueno para las modelos porque necesitas confianza: te enfrentas a los rechazos”, dijo Lieveld sobre los beneficios de estudiar la mente humana. “Así que terminé mi licenciatura y luego mi máster, y entonces me dije: ‘¿Sabes qué? Voy a intentar ser entrenadora de modelos’”.

    Su primer gran desfile fue Alexander Wang, y luego vinieron Versace y Mugler. Más recientemente, ayudó a la modelo Nimota Daudu a perfeccionar su forma de desfilar para Saint Laurent.

    En la pasarela, un solo paso en falso puede ser devastador. Y la forma en que caminamos dice mucho de quien somos y de cómo nos sentimos. Nicole Maleh, psicóloga clínica de Westchester, Nueva York, dijo que los adolescentes suelen encorvarse a propósito, para ocultarse, mientras que los adultos lo hacen inconscientemente. “Es como: ‘No quiero estorbar. No quiero que la gente interactúe conmigo. Solo quiero seguir y seguir con mi día’”, dijo.

    Maleh también achaca nuestra forma de ver el caminar a la evolución. “Imagina una comunidad de simios viviendo en la selva”, dijo. “El macho alfa se levanta con el pecho hinchado. Su forma de andar es muy cerrada y da grandes pasos, pero muy medidos. Mientras que si ves a la comunidad general, sus brazos se balancean y actúan de forma un poco más simple”.

    Pero ninguna población de simios ha tenido que enfrentarse jamás a la dificultad tan específica de caminar por una pasarela con unos zapatos de una talla demasiado pequeña. Lieveld ofrece trucos para los escenarios cotidianos y mnemotecnias útiles para hacer frente a las variables de la pasarela y ayudar a sus modelos a sentirse cómodas. A lo largo de nuestra lección, dijo a menudo “salpicar, salpicar, salpicar”, para describir la forma de imaginar que el pie golpea el suelo: como si chapoteara en un charco. “En realidad no es ‘zapatear’”, dijo, “sino más bien la energía”.

    Existe una conexión mente-cuerpo con la mención de Lieveld al “chapoteo” y la forma en que lo realiza. Durante nuestra lección, me pidió que caminara por el estudio y, a mitad de camino, me dijo que hiciera el ejercicio de “salpicar, salpicar, salpicar”. Lieveld dijo que el mero hecho de decir “salpicar” podía ayudar a concentrarse solo en la acción, permitiendo que la timidez se desvaneciera.

    Hubo otros consejos pintorescos, como su declaración de que “el núcleo es el motor de tu marcha”. Me aconsejó que apretara el motor de mi propio caminar si alguna vez me siento tambaleante con tacones. “Puedes seguir respirando, puedes seguir hablando, pero es solo que la contracción hace que te sientas más estable”, añadió. En un momento dado, Lieveld me dio un paraguas para que lo moviera detrás de la espalda y entre los brazos, un truco que a veces se utiliza en equitación. La colocación me abrió el pecho y me sentó bastante bien, un suave estiramiento lumbar.

    Para fijar la severa expresión facial de “acero azul”, les dice a sus modelos que finjan que les salen dos rayos láser de los ojos. “Es como si alguien te mirara y pensara: ‘Conozco tus secretos’”, dijo.

    Al final de la sesión, Lieveld me mostró los videos del “antes y el después” que había grabado. El desplome ha sido exorcizado de mi columna vertebral. Ahora camino erguida, con un ágil pisotón de supermodelo, ¡y con tacones, nada menos! Mi movimiento tiene un propósito. Sin embargo, me queda una duda: ¿Qué pasa con las caídas?

    “A veces”, dijo, “el mejor consejo es que te levantes y vuelvas a salir ahí fuera”.

  • Un soplo de vida para el hogar de los muertos en París

    Un soplo de vida para el hogar de los muertos en París

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    Durante más de dos siglos, los turistas han descendido bajo las calles de París para visitar las catacumbas, un laberinto húmedo y macabro lleno de los restos de hasta seis millones de parisinos. Del piso al techo, están forradas de huesos, fémur a fémur, cráneo a cráneo, que cada año atraen a 600.000 visitantes a los túneles tenuemente iluminados.

    Ahora, algunas partes de esos sombríos pasadizos han recibido una muy necesaria renovación.

    Durante los últimos cinco meses, arquitectos, diseñadores, técnicos y albañiles han renovado esta vasta tumba: instalando nuevos sistemas de iluminación y ventilación, restaurando las paredes de hueso y preparando nuevas audioguías. Algunos elementos del laberinto, que antes no tenían iluminación, ahora serán visibles para los visitantes.

    El objetivo, según los curadores, es preservar las catacumbas y hacerlas más accesibles sin que pierdan su atractivo sombrío y espeluznante.

    “El objetivo no es convertirlo en Disneylandia”, dijo Isabelle Knafou, administradora de las catacumbas.

    El laberinto se extiende a lo largo de cientos de kilómetros, y la sección de un kilómetro y medio de longitud que el público puede visitar se reabrirá el miércoles. Las “galerías” son esencialmente los túneles de las canteras, excavados por primera vez en la época romana. La red se reconvirtió en el siglo XVIII para proporcionar un remedio novedoso a un problema espantoso: los cementerios de la ciudad estaban desbordados, lo que provocaba problemas de sanidad.

    En 1785, las autoridades empezaron a trasladar a los muertos bajo tierra, colocando los huesos de quienes vivieron entre los siglos X y XVIII en partes de los túneles abandonados, lo que se conoció como osario, o tumba.

    En el siglo XIX, Louis-Étienne Héricart de Thury, un alto funcionario que supervisaba las canteras, convirtió las pilas de huesos en un museo subterráneo. Bajo su vigilancia, los trabajadores reorganizaron los restos en muros decorativos y pilares de fémures, tibias y cráneos -y las catacumbas se abrieron a los visitantes en 1809. Los mensajes, cincelados en la piedra, invitaban a los espectadores a reflexionar sobre su propia mortalidad. “¿Dónde está la muerte?”, rezaba uno. “Siempre delante o detrás, en el momento en que llega, ya se ha ido”.

    El lugar nunca pretendió ser sensacionalista, dijo Knafou. “Al contrario”, señaló, “era para enfatizar la solemnidad y crear una atmósfera de respeto”.

    Dos siglos de visitantes trajeron la humedad y el dióxido de carbono, que contribuyeron a la caída de las paredes y al enmohecimiento de los huesos. Un sistema eléctrico ruinoso, casi sin cambios desde 1974, apenas ayudó.

    El principal reto de los restauradores fue asegurarse de que las renovaciones no comprometieran la inquietante esencia del lugar, dijo Knafou.

    “La primera prioridad es, ante todo, preservar el sitio y mantener un equilibrio entre la visita y la conservación de los restos”, añadió.

    Mélissa Cayralat, arquitecta principal del proyecto, dijo que también había sido un reto encontrar trabajadores que estuvieran lo suficientemente en forma y dispuestos a trabajar a 18 metros bajo tierra, subiendo y bajando escaleras repetidamente cada día, mientras trabajaban en espacios estrechos y húmedos, rodeados de huesos.

    “Al principio del proyecto, algunos dijeron: ‘Nos vamos’”, dijo.

    Florian Robin, técnico de iluminación, dijo que lo que estaba en juego en el proyecto desde el punto de vista histórico lo había motivado a pasar por alto los retos logísticos. Robin, quien ayudó a restaurar la catedral de Notre-Dame tras el catastrófico incendio de 2019, dijo que veía la renovación de las catacumbas como otra contribución al legado de París. Está “devolviéndoles la vida”, dijo, mediante la instalación de una iluminación que realce mejor el espacio.

    Rodeados de envases con restos óseos, los canteros jefe Loïc Dollet y Florent Bastaroli estaban restaurando los muros encajando los huesos en su sitio sin utilizar cemento ni otros materiales que pudieran causar daños.

    La idea es crear hileras de fémures y tibias que se alternan con líneas de cráneos, creando muros tras los que se amontonan los huesos restantes, muchos de ellos fuera de la vista.

    Contemplando el macabro mosaico, Bastaroli dijo: “Nos devuelve a nuestro lugar de mortales”.

    Dollet reconoció que trabajar con material humano le había causado cierta angustia.

    “Si se piensa realmente en la tarea, es un trabajo inhumano”, dijo. “No deberías tratar así a tus antepasados”.

    Después de tres años trabajando en las catacumbas, añadió Dollet, todavía le sorprenden algunas de las cosas que ve. Huesos retorcidos que sugieren que alguna vez pertenecieron a miembros deformes. Cráneos perforados que indicaban que fueron tratados por inflamación cerebral u otros males.

    “Piensas, maldita sea, la vida no fue fácil para todos”, dijo.

  • Lo que hay que saber sobre el alto al fuego entre EE. UU. e Irán

    Lo que hay que saber sobre el alto al fuego entre EE. UU. e Irán

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    El acuerdo de pausar los combates durante dos semanas se produjo horas después de que el presidente Trump amenazara con destruir la civilización iraní. Aún queda mucho por saber.

    El acuerdo de alto al fuego entre Irán y Estados Unidos ha sido recibido con alivio en todo el mundo. Pero lo que sucederá más adelante no está claro. Ambas partes se atribuyeron la victoria tras el anuncio del acuerdo, que contó con la mediación de Pakistán. Irán afirma que permitirá el paso seguro de barcos a través del estrecho de Ormuz, un corredor crucial para el petróleo y el gas del mundo, si se coordinan con su ejército. El presidente Donald Trump había amenazado con destruir “toda una civilización” en Irán a menos que reabriera el estrecho.

    Pero las compañías navieras parecen dudar en volver a la vía navegable, al menos de inmediato. Los ataques dispersos en el golfo continuaron a primera hora del miércoles, horas después de que se alcanzara el acuerdo. Israel dejó claro que continuaría su campaña militar contra Hizbulá en Líbano.

    ¿Qué dice el acuerdo?

    Estados Unidos e Irán acordaron detener los combates durante dos semanas. El gobierno de Trump quiere que el petróleo, el gas y otras mercancías vuelvan a fluir por el estrecho, al menos temporalmente.

    El acuerdo no pone fin a la guerra, pero la esperanza es que se gane tiempo para que ambas partes elaboren un acuerdo de paz a más largo plazo. Los inversores parecían optimistas: los precios del petróleo cayeron abruptamente al conocerse la noticia, mientras que las bolsas asiáticas subieron el miércoles por la mañana.

    Pero horas después del anuncio, seguían produciéndose algunos ataques en la región del golfo. No estaba claro con qué rapidez había llegado la noticia del acuerdo a los comandantes locales iraníes, a quienes se permite tomar sus propias decisiones de ataque en virtud del sistema de control descentralizado de Irán.

    ¿Qué llevó al acuerdo?

    Trump llevaba días intensificando sus amenazas. Dijo en repetidas ocasiones que destruiría las centrales eléctricas y la infraestructura civil de Irán si no reabría el estrecho de Ormuz.

    El martes, llevó la retórica un paso más allá: “Toda una civilización morirá esta noche, para no volver más”, escribió en las redes sociales. Atacar deliberadamente infraestructuras civiles para forzar a un gobierno es un crimen de guerra.

    Las amenazas han sido una parte fundamental del enfoque diplomático de Trump. Sus comentarios del martes sugirieron que estaría dispuesto a violar tanto el derecho estadounidense como el internacional.

    Las fuerzas estadounidenses e israelíes también presionan a Irán con ataques: los estadounidenses lanzaron más de 90 ataques contra la isla de Kharg, principal centro de exportación de petróleo de Irán, mientras que Israel bombardeó vías férreas y puentes en todo el país.

    Mientras Trump amenazaba a Irán, Pakistán se esforzaba por llegar a un acuerdo.

    Y lo consiguió. Trump anunció el acuerdo en las redes sociales, poco más de una hora antes de la hora límite del martes, las 8:00 p. m., hora del este.

    Lo que podría venir después: El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, dijo que había invitado a delegaciones estadounidenses e iraníes a mantener conversaciones en Islamabad, la capital de Pakistán, el viernes.

    ¿Esto incluye a Líbano?

    En Líbano se vivieron momentos de confusión sobre si el país formaba parte del acuerdo.

    Pakistán dijo que sí. Pero Israel dijo que el alto al fuego no se aplicaba a su vecino del norte, donde las fuerzas terrestres israelíes han estado luchando contra Hizbulá, el grupo militante respaldado por Irán.

    El miércoles, Israel emitió una orden de evacuación para los residentes de la ciudad de Tiro, en el sur de Líbano. El ejército libanés advirtió a los residentes desplazados del sur, cerca de la frontera israelí, que no volvieran a casa todavía.

    También Israel se enfrentó el miércoles a ataques, con sirenas de emergencia que advertían de la llegada de misiles iraníes.

    ¿Se reabrirá el estrecho de Ormuz?

    Irán dice que sí. Pero sigue sin estar claro si los operadores navieros consideran que el estrecho es seguro para el tránsito. El gigante naviero Maersk dijo el miércoles que estaba estudiando el acuerdo. “El alto al fuego puede crear oportunidades de tránsito, pero todavía no proporciona una seguridad marítima total, y necesitamos comprender todas las posibles condiciones asociadas”, dijo en un comunicado.

    Amelia Nierenberg es reportera del Times de noticias internacionales para el Times en Londres.

  • Por qué el estrecho de Ormuz es estratégico y cómo Irán lo ha usado como herramienta de presión en la guerra con EE.UU. e Israel

    Por qué el estrecho de Ormuz es estratégico y cómo Irán lo ha usado como herramienta de presión en la guerra con EE.UU. e Israel

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    Imagen satelital del estrecho de Ormuz.

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    El estrecho de Ormuz, un accidente geográfico que se convirtió en un nudo clave de la geopolítica.

    Irán y EE.UU. acordaron este martes un cese al fuego temporal de dos semanas con la condición de que se habilite el paso seguro de los buques por el estrecho de Ormuz.

    Desde que Israel y EE.UU. lanzaron su ofensiva contra Irán el pasado 28 de febrero, Teherán bloqueó el paso por este sitio estratégico, donde se calcula que circula cerca del 20% del petróleo y el gas que se consumen en el mundo.

    La restricción causó un notorio aumento del precio de los combustibles a nivel global.

    La reapertura anunciada en la noche del martes por el momento sigue en entredicho, y la cuestión de quién tendrá el control del tránsito por el estrecho será seguramente uno de los puntos más contenciosos de las negociaciones que tendrán lugar en Islamabad desde el sábado entre Washington y Teherán.

    Irán advirtió este miércoles que el estrecho seguía cerrado y que los barcos que cruzaran sin autorización serían atacados y destruídos.

    Según la agencia de noticias Fars, afiliada a la Guardia Revolucionaria iraní, dos barcos petroleros cruzaron en las últimas horas con autorización de Irán, pero luego el tránsito fue detenido nuevamente, debido a los ataques de Israel a Líbano, que Teherán considera una ruptura del alto el fuego acordado con EE.UU.

    La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló que los reportes de que el estrecho sigue cerrado son “inaceptables” y falsos.

    Afirmó que lo que se dice públicamente es distinto de lo que se dice en privado, y que este miércoles hubo un “repunte” en el tráfico.

    ¿Por qué es estratégico?

    Limitado al norte por Irán y al sur por Omán y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), el corredor de Ormuz, de tan solo unos 50 km de ancho en su entrada y salida, y con 33 km de ancho en su punto más estrecho, conecta el Golfo Pérsico con el mar Arábigo.

    Es lo suficientemente profundo como para que lo naveguen los buques petroleros y es utilizado por los países de la región que producen gas y petróleo, así como los países que compran el combustible.

    En 2025, cerca de 20 millones de barriles de petróleo y derivados pasaron a través del estrecho por día, de acuerdo a las estimaciones de la Oficina de Información Energética de EE.UU. (EIA). Ello representa un volumen de comercio de energía de aproximadamente US$600.000 millones al año.

    El petróleo no solo sale de Irán, sino también de países del Golfo como Irak, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita y EAU.

    Cerca de 20% del gas licuado que se consume en el mundo también circula por el estrecho de Ormuz, la mayoría proveniente de Qatar.

    Se trata de gas convertido en líquido, que necesita 600 veces menos espacio para transportarse y se reconvierte en gas una vez llega a su destino para ser usado para calefacción y cocina, entre otros fines.

    En 2024, se logró exportar cerca de 263 millones de metros cúbicos a través del estrecho por día, de acuerdo al gobierno de EE.UU.

    Ormuz es también una ruta crucial para la exportación de fertilizantes que se producen en Medio Oriente, donde el gas natural es parte del proceso productivo. Cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes pasa a través del estrecho.

    El estrecho es también un canal vital para las importaciones hacia Oriente Medio, incluidos alimentos, medicamentos y suministros tecnológicos.

    El paso de buques por el estrecho se ha visto paralizado en las últimas semanas.

    Getty Images
    El paso de buques por el estrecho se ha visto paralizado en las últimas semanas.

    ¿Cuál ha sido el impacto del cierre del estrecho y cómo lo bloqueó Irán de manera efectiva?

    Aproximadamente 3.000 barcos suelen navegar por el estrecho cada mes, pero esta cifra disminuyó drásticamente durante el reciente incremento de las hostilidades, con Irán amenazando con atacar a petroleros y otros buques.

    De acuerdo con las normas establecidas por Naciones Unidas, a los países se les permite ejercer control sobre sus mares territoriales hasta 12 millas náuticas (22 km) desde la costa.

    En su punto más estrecho, este paso marítimo se encuentra completamente en la zona de aguas territoriales de Irán y Omán.

    Drones, misiles, lanchas de ataque rápido y potencialmente minas iraníes representaron un serio desafío para los barcos que intentaban transitar por la vía marítima.

    La organización sin fines de lucro United Against Nuclear Iran afirmó que, hasta el 2 de abril, al menos 24 buques comerciales habían sido atacados.

    “Puedes ser atacado, no puedes conseguir un seguro o este se vuelve extremadamente caro”, declaró Arne Lohmann Rasmussen, analista principal de Global Risk Management, un proveedor de análisis del mercado energético, a CBS News, socio estadounidense de la BBC, en relación a este periodo de inestabilidad en la zona.

    Las economías de los países del Golfo, incluido Irán, dependen en gran medida de las exportaciones de energía.

    La interrupción en el estrecho también ha afectado gravemente a Asia, donde se estima que China por sí sola compra alrededor de 90 % del petróleo que Irán exporta al mercado mundial.

    La crisis de combustible sigue impactando la vida diaria en los países asiáticos. Los gobiernos han ordenado a los empleados trabajar desde casa y reducir la semana laboral, han declarado días festivos nacionales y cerrado universidades antes de tiempo para conservar los suministros.

    En África, Sudán del Sur y Mauricio anunciaron medidas para restringir el consumo de electricidad.

    En Europa, Eslovenia se convirtió en el primer Estado miembro de la UE (Unión Europea) en implementar el racionamiento de combustible.

    Mapa

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    ¿Cómo intentó EE.UU. reabrir el estrecho?

    EE.UU. no ha desplegado buques de guerra en el estrecho y ha limitado su respuesta militar a los ataques aéreos contra Irán, incluidos objetivos de su ejército.

    El 18 de marzo, por ejemplo, el ejército estadounidense informó que había bombardeado emplazamientos iraníes de misiles de crucero antibuque a lo largo del estrecho.

    Trump había pedido anteriormente a otros países, incluidos a aliados estadounidenses y China, que ayudaran a asegurar Ormuz enviando buques de guerra, pero su petición fue recibida con poco entusiasmo.

    Posteriormente, el mandatario declaró que EE.UU. en realidad no necesitaba esa ayuda.

    Washington ya ha utilizado anteriormente su poder militar para restablecer el flujo del tráfico marítimo a través del estrecho.

    A finales de la década de 1980, durante la guerra de ocho años entre Irán e Irak, los ataques contra las instalaciones petroleras escalaron hasta convertirse en una “guerra de petroleros”, en la que ambos países atacaban barcos neutrales para ejercer presión económica.

    Los petroleros kuwaitíes que transportaban crudo iraquí eran especialmente vulnerables. Finalmente, buques de guerra estadounidenses comenzaron a escoltarlos a través del Golfo, en lo que se convirtió en una de las mayores operaciones de guerra naval desde la II Guerra Mundial, según el Instituto Naval de EE.UU.

    ¿Lograron pasar barcos antes del alto el fuego?

    En un mensaje publicado por sus representantes ante las Naciones Unidas el 24 de marzo, Irán dijo que permitiría el paso de “buques no hostiles” por el estrecho de Ormuz, siempre que se coordinaran con “las autoridades iraníes competentes”.

    Aproximadamente 100 barcos atravesaron el estrecho de Ormuz entre el 1 y el 20 de marzo, según un análisis de BBC Verify publicado a principios de este mes.

    El 3 de abril, un buque portacontenedores francés, tres petroleros vinculados a Omán y un transportador japonés de gas cruzaron el estrecho.

    El barco francés pertenecía al grupo de transporte marítimo CMA CGM y, según informes, fue el primer buque occidental en atravesar Ormuz durante el actual contexto de conflicto.

    El tráfico diario se redujo aproximadamente un 95 % desde que comenzó la guerra con Irán el 28 de febrero, de acuerdo con el análisis de BBC Verify.

    Aproximadamente un tercio de los cruces recientes fueron realizados por barcos que tenían vínculos con Irán.

    Estrecho de Ormuz

    Getty Images
    El estrecho de Ormuz también es fundamental para las importaciones de los países del Golfo.

    Entre el 1 y el 15 de marzo, un total de 11 buques vinculados a China transitaron por el estrecho, informó el sitio estadounidense de noticias CNBC.

    Por su parte, el 31 de marzo Pekín expresó su “gratitud” después de que tres de sus barcos cruzaran el estrecho, incluidos dos portacontenedores pertenecientes al gigante naviero estatal Cosco.

    Al menos ocho cargueros de GLP con bandera india también han atravesado el estrecho de Ormuz.

    ¿Pueden los exportadores de energía evitar Ormuz?

    La amenaza de cierre persistente ha llevado, a lo largo de los años, a que los países exportadores de petróleo de la región del Golfo desarrollen rutas terrestres alternativas.

    Arabia Saudita opera el oleoducto de crudo Este‑Oeste, de 1.200 km de longitud, capaz de transportar hasta cinco millones de barriles de crudo al día, según el gobierno de EE.UU.

    En el pasado, también ha reconvertido temporalmente un gasoducto para este transporte.

    Soldado iraní participa en las recientes maniobras militares conjuntas con Rusia el pasado 19 de febrero.

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    Soldado iraní participa en maniobras militares conjuntas con Rusia el pasado 19 de febrero.

    Los Emiratos Árabes Unidos, en tanto, han conectado sus yacimientos petrolíferos del interior con el puerto de Fujairah, en el Golfo de Omán, mediante un oleoducto con una capacidad diaria de al menos 1,5 millones de barriles.

    El petróleo podría desviarse por esta infraestructura alternativa para evitar el tránsito por Ormuz, aunque la agencia de noticias Reuters informó que ello provocaría una caída del suministro de entre 8 y 10 millones de barriles diarios.

    Además, la carga de petróleo en Fujairah se ha visto interrumpida por ataques con drones.

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  • Irán presenta 10 puntos que dice son la base para las pláticas de alto al fuego

    Irán presenta 10 puntos que dice son la base para las pláticas de alto al fuego

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    El plan, que reafirma el control de Irán sobre el estrecho de Ormuz y mantiene el derecho del país al enriquecimiento nuclear, no es el mismo que el que el presidente Trump dijo que era una “base viable” para las negociaciones.

    Irán hizo público el miércoles lo que dijo era el marco de 10 puntos para las conversaciones que el presidente Donald Trump describió como “una base viable sobre la que negociar” el fin de la guerra. Gran parte de ello consistía en exigencias maximalistas que parecen difíciles, si no imposibles, de conciliar con los objetivos estadounidenses.

    Un funcionario de la Casa Blanca dijo que los puntos no coinciden con los referidos por Trump. El funcionario habló bajo condición de anonimato para discutir las discusiones internas de la Casa Blanca.

    Irán hizo pública su versión de la propuesta la mañana después de que Estados Unidos e Irán acordaran un alto al fuego de dos semanas, y pide que los soldados estadounidenses abandonen la región, reafirma el control de Irán sobre el estratégico estrecho de Ormuz y mantiene el derecho de Irán al enriquecimiento nuclear.

    Es probable que muchas de estas exigencias entren en conflicto con una propuesta de 15 puntos que los mediadores estadounidenses presentaron el mes pasado.

    Dicha propuesta nunca se hizo pública, pero funcionarios informados sobre el plan, que hablaron con The New York Times bajo condición de anonimato para discutir detalles delicados, dijeron que abordaba los programas nuclear y de misiles balísticos de Irán, así como el comercio marítimo. En negociaciones anteriores, los mediadores estadounidenses habían presionado para que se limitara el alcance de los misiles balísticos iraníes y se detuviera todo el enriquecimiento nuclear de Irán.

    El miércoles, Trump pareció referirse a ese plan estadounidense, al escribir en las redes sociales que “ya se han acordado muchos de los 15 puntos” y repitiendo su insistencia en “no enriquecer uranio”.

    A continuación, los 10 puntos de la propuesta de Irán, según la agencia de noticias oficial iraní, IRNA, y dónde podrían entrar en conflicto estas exigencias con los objetivos de Washington:

    1. Una garantía estadounidense de no agresión con Irán

    En la propuesta anterior de 15 puntos ofrecida por los mediadores estadounidenses, solo se ofrecía un alto al fuego. Los funcionarios iraníes quieren garantizar un fin formalizado de las hostilidades que sea más permanente.

    Esta es una de las principales exigencias en las que se centrará Irán, según las entrevistas con figuras de la seguridad regional y un antiguo diplomático iraní.

    2. Irán mantiene el control del estrecho de Ormuz

    Es probable que esto se convierta en un importante punto de fricción. La capacidad de Irán para estrangular el tráfico a través del estrecho, por el que pasa una quinta parte del petróleo mundial, ha causado estragos en la economía mundial. Es muy poco probable que Washington o los países árabes del Golfo, vecinos de Irán, acepten esto.

    3. Poner fin a la guerra regional en todos los frentes, incluso contra el aliado de Irán, Hizbulá, en Líbano

    Esto podría convertirse en un eventual punto de alineación.

    Estados Unidos e Israel quieren que Teherán frene una alianza de milicias que ha fomentado en toda la región, a la que denomina “Eje de la Resistencia”. Muchas de esas milicias han salido en defensa de Irán en la guerra actual, al lanzar ataques con drones y misiles contra objetivos estadounidenses, países del Golfo e Israel. Entre ellas se encuentra el grupo armado libanés Hizbulá, al que Israel respondió con una gran ofensiva. Israel anunció entonces planes para ocupar partes del sur de Líbano.

    Israel afirma que el actual alto al fuego no se aplica a sus operaciones en Líbano. Que el frente del Líbano pueda incorporarse a un acuerdo a más largo plazo es un asunto pendiente.

    4. Retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de todas las bases y posiciones de la región

    Las fuerzas estadounidenses mantienen bases en los estados árabes del Golfo, Israel e Irak. Es difícil concebir un escenario en el que Estados Unidos acepte esto.

    5. Reparaciones a Irán por daños de guerra

    Irán ha sufrido un nivel devastador de destrucción, no solo en sus instalaciones militares, sino también en infraestructuras críticas, como plantas farmacéuticas y siderúrgicas, puentes, universidades e instalaciones energéticas.

    No ha habido indicios de que los funcionarios estadounidenses se planteen ofrecer una compensación.

    6. Aceptación del derecho de Irán al enriquecimiento nuclear

    Esto es diametralmente opuesto a las declaraciones más recientes de Trump, en las que ha vuelto a pedir el enriquecimiento cero de uranio.

    Algunos diplomáticos regionales han intentado suavizar las exigencias estadounidenses, sugiriendo que Teherán podría aceptar no llevar a cabo activamente el enriquecimiento, o limitarlo a una cantidad simbólica en el umbral más bajo para fines civiles. Sigue sin estar claro si Washington lo aceptaría.

    7. Levantar todas las sanciones primarias a Irán

    Washington ha impuesto a Irán diferentes formas de sanciones primarias, o restricciones directas a las transacciones financieras, desde la fundación de la República Islámica tras la revolución de 1979.

    En negociaciones anteriores, los mediadores buscaban que los funcionarios estadounidenses levantaran algunas sanciones a cambio de concesiones sobre el programa nuclear iraní. La propia declaración de Trump del miércoles aludió a la idea de ofrecer un “alivio de aranceles y sanciones”.

    8. Levantar todas las sanciones secundarias a Irán

    Además de bloquear directamente el comercio con Irán, Estados Unidos también impone sanciones que penalizan a otros países o empresas no estadounidenses que hacen negocios con Irán.

    Al igual que el punto sobre las sanciones primarias, esta parte de la propuesta sería probablemente negociable en función de lo que ofrezca Irán.

    9. Finalización de todas las resoluciones contra Irán de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de la Energía Atómica

    El pasado mes de junio, el organismo de vigilancia nuclear de la ONU aprobó una resolución contra Irán por primera vez en 20 años, afirmando que Irán no cumplía sus obligaciones de no proliferación nuclear, una medida que Irán condenó por considerarla política.

    Washington no puede obligar al OIEA a revocar sus resoluciones, pero tal vez podría presionar a los países aliados para que lo hagan como parte de un acuerdo global con Irán.

    10. Terminación de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra Irán

    La ONU ha emitido varias resoluciones contra Irán, en particular sobre la proliferación nuclear. En octubre, las Naciones Unidas volvieron a imponer sanciones a Irán, alegando que este país había incumplido un acuerdo de 2015 para limitar el enriquecimiento nuclear iraní.

    Washington podría intentar influir en sus aliados para que lo hicieran, pero, de nuevo, probablemente requeriría un acuerdo global con Irán.

    Tyler Pager colaboró con reportería.

    Tyler Pager colaboró con reportería.

  • “Se mostró frío como el hielo”: el asesino en serie que confesó haber matado a 8 mujeres en un caso que atemorizó a Nueva York

    “Se mostró frío como el hielo”: el asesino en serie que confesó haber matado a 8 mujeres en un caso que atemorizó a Nueva York

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    Rex Heuermann junto a su abogado en el tribunal.

    Reuters
    El miércoles, en el tribunal y vestido con un traje negro, Heuermann (centro de la foto) permaneció de pie junto a su abogado y se declaró culpable de los asesinatos de ocho mujeres.

    Una saga que duró décadas llegó a su fin en un tribunal del condado de Suffolk el miércoles, cuando un hombre de un metro noventa y tres, vestido con un traje negro y corbata azul, se paró frente a un juez y confesó los detalles escalofriantes de los asesinatos de 8 mujeres.

    Rex Heuermann se mostró inexpresivo mientras confirmaba ante el juez Timothy Mazzei que había estrangulado y atado a cada una de ellas de la misma manera antes de abandonar sus restos en las playas remotas de Long Island (Nueva York).

    Respondió “sí” a cada una de las preguntas del juez sobre sus crímenes, sin mirar hacia la sala repleta de familiares de las víctimas, algunos de los cuales contenían el llanto.

    Las familias de las mujeres habían esperado más de una década, ya que los investigadores tardaron años en resolver los asesinatos que habían atemorizado a muchos habitantes de Long Island.

    “Mucha gente hablaba de ello; no era un tema tabú”, dijo Sandra Symon, una compañera de secundaria de Heuermann, a la BBC. “Todo el mundo tenía una teoría”.

    Esas teorías terminaron en 2023, cuando la policía arrestó a Heuermann, un padre de dos hijos, casado, que vivía en Massapequa Park, un tranquilo suburbio de Long Island, en una casa deteriorada donde pasó su infancia.

    El arquitecto de 62 años fue detenido por la policía del condado de Suffolk, que irrumpió en su oficina en Manhattan después de vincularlo con los asesinatos mediante muestras de ADN obtenidas de una caja de pizza.

    Heuermann fue acusado inicialmente de los asesinatos de siete mujeres, pero el miércoles se declaró culpable de un homicidio adicional ocurrido en 1996. Aunque muchas de sus víctimas estuvieron desaparecidas durante años, el caso salió a la luz en 2010, cuando los investigadores encontraron restos de cuatro cuerpos en un radio de medio kilómetro en la playa de Gilgo.

    Tras declararse inocente al principio, Heuermann finalmente admitió los asesinatos de Melissa Barthelemy, de 24 años; Megan Waterman, de 22; Amber Costello, de 27; Maureen Brainard-Barnes, de 25; Jessica Taylor, de 20; Valerie Mack, de 24; Sandra Costilla, de 28; y Karen Vergata, de 34.

    Se cree que todas las víctimas de Heuermann eran trabajadoras sexuales en el momento de su muerte, algunas de ellas contactadas por él a través de sus anuncios en la página de anuncios Craigslist.

    El miércoles, Heuermann ofreció en el tribunal pocos detalles nuevos sobre los asesinatos; simplemente confirmó ante el juez que las atrajo con la promesa de dinero y luego las mató y desmembró antes de dejar sus restos en la playa. Pronunció pocas palabras además de “estrangulación” cuando le preguntaron cómo las mató, y “culpable” cuando se le pidió que registrara sus nuevas declaraciones.

    “No había ni una pizca de remordimiento en el rostro de ese hombre”, dijo John Ray, abogado de las familias de las víctimas, tras la audiencia. “Se mostró tan frío como el hielo”.

    Recibió varias cadenas perpetuas, que le serán impuestas formalmente el 17 de junio.

    Durante la breve audiencia, su exesposa, Asa Ellerup, observó desde el fondo de la sala, inexpresiva y vestida de negro, junto a la hija de ambos, quien sostenía pañuelos en la mano.

    Fuera del tribunal, Ellerup dijo que sus pensamientos estaban con las familias de las víctimas y calificó su pérdida de “inconmensurable”.

    Amigos y familiares de las víctimas en el tribunal.

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    Amigos y familiares de las víctimas acudieron al tribunal este miércoles.

    “No conoces a nadie”: un vecindario enfrenta la realidad de un asesino

    En el pequeño pueblo de Massapequa Park, en Long Island, hogar de 18.000 habitantes, banderas estadounidenses bordean calles rodeadas de decenas de residencias bien cuidadas, algunas con botes estacionados en la entrada.

    Pero para muchos en el vecindario, siempre hubo una casa que destacaba: la deteriorada vivienda con contraventanas rojas y ventanas enmarcadas en verde, ubicada a solo una cuadra de Joe, quien se mudó al barrio con su entonces esposa en 1995.

    “No encaja en el vecindario, pero ¿qué vas a hacer?”, dijo Joe, quien prefirió no compartir su apellido por razones de privacidad. “No piensas nada al respecto.”

    La casa de Rex Heuermann en Massapequa Park.

    BBC
    La casa de Rex Heuermann en Massapequa Park.

    Alguna vez considerada una molestia para el vecindario, la casa de la infancia de Heuermann ahora atrae a los medios y a aficionados del true crime. La noche anterior a la audiencia en la que se esperaba su declaración, volvió a llenarse de reporteros, mientras su exesposa, Ellerup, y sus hijos hablaban con la prensa junto a su abogado, respondiendo a una demanda por homicidio culposo presentada por un familiar de una víctima.

    Después de que Heuermann fue encarcelado, su esposa y sus dos hijos permanecieron en la casa, incluso haciendo parrilladas en el porche delantero a pesar de los curiosos que merodeaban.

    Pero con la audiencia de declaración de Heuermann acercándose, el resto del pueblo estaba ansioso por dejar todo esto atrás. Los residentes dijeron a la BBC que, aparte de algún titular ocasional, ya no piensan en el asesino en serie que una vez vivió entre ellos.

    “Ya no es noticia”, dijo Joe. “La sociedad estadounidense tiene poca memoria para las cosas”.

    “Sé quiénes son mis vecinos aquí, pero en realidad no conoces a nadie, para serte sincero”.

    Sandra Symon y Tim Omara

    BBC
    Sandra Symon asistió a la escuela secundaria con Heuermann, a quien describió como un “solitario”.

    Una confesión tras años de silencio

    Aunque la declaración de culpabilidad de Heuermann del miércoles brindó cierto alivio a los familiares y amigos de las mujeres, muchos afirman que debería haberse producido hace años.

    La policía investigó las muertes durante más de una década y mantuvo en su poder una pista que -una vez que fue seguida por los investigadores- condujo al asesino en cuestión de semanas.

    Los familiares de las víctimas han alegado que la policía no se esforzó lo suficiente debido a que las mujeres asesinadas eran trabajadoras sexuales, citando el frecuente énfasis de los agentes en referirse a ellas como “prostitutas”.

    Algunos residentes de Long Island coincidieron con esta opinión, afirmando sentirse horrorizados por el tiempo que tomó obtener justicia.

    “No valen menos por haber hecho lo que tenían que hacer”, declaró Ellen Munoz, residente de un pueblo vecino que asistió a la audiencia de Heuermann.

    Ellen Muñoz, Peggy Gould y Debra Timms a las afueras del tribunal.

    BBC
    Ellen Muñoz, Peggy Gould y Debra Timms llegaron desde distintos puntos de Long Island para ver a un asesino en serie -que durante mucho tiempo las aterrorizó- declararse culpable de ocho asesinatos.

    El Departamento de Policía del Condado de Suffolk no involucró a los investigadores federales en la investigación al principio, y los líderes de la pesquisa enfrentaron escándalos por separado. El exjefe de policía James Burke, quien supervisó el caso, fue arrestado en 2015 y posteriormente condenado por cargos que incluían obstrucción a la justicia. Ese caso también provocó la caída de Thomas Spota, fiscal del distrito de Suffolk de 2002 a 2017, quien también dirigió la investigación de Gilgo Beach.

    En 2022, con un nuevo liderazgo, la Policía del Condado de Suffolk creó un grupo especial para investigar los asesinatos -incorporando a fuerzas del orden federales y locales-, lo que los llevó a Heuermann en seis semanas.

    La policía actuó basándose en la descripción de un sospechoso que el compañero de una de las víctimas, Amber Costello, proporcionó en 2010, después de que ella tuviera un altercado con un cliente. El compañero, Dave Schaller, describió al cliente como un hombre corpulento que, según dijo, parecía “un ogro” y conducía una Chevrolet Avalanche de primera generación, un vehículo poco común.

    Ese dato ayudó más tarde a los investigadores a localizar a Heuermann. A partir de ahí, analizaron los teléfonos desechables usados para contactar a las víctimas; los datos de torres de telefonía; y cabellos encontrados en los cuerpos de las víctimas que coincidían con el ADN encontrado en los restos de pizza que él había tirado.

    En su sótano, según la policía, encontraron más pruebas, incluidos manuales que él mismo escribió en su computadora sobre cómo llevar a cabo los asesinatos.

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