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  • ¿De dónde vienen todos estos meteoros?

    This post was originally published on this site.

    La frecuencia de los bólidos en los cielos de nuestro planeta parece haber aumentado en los últimos meses. La NASA y otros expertos en meteoros no se ponen de acuerdo sobre qué lo explica.

    Últimamente, parece que las estrellas surcan el cielo con mucha más frecuencia de lo habitual.

    En marzo, un bólido tras otro surcó los cielos de Norteamérica y Europa. Algunas de las deslumbrantes apariciones dejaron meteoritos a su paso. En Ohio, fragmentos espaciales cayeron en campos y bosques. Otros visitantes rocosos atravesaron los tejados de las casas y rebotaron de una pared a otra en los dormitorios.

    “Es un campo de tiro”, dijo Mike Hankey, astrónomo aficionado de la Sociedad Estadounidense de Meteoros. “Hay cosas volando por todas partes”.

    El número de bólidos registrados durante los tres primeros meses de 2026 fue el doble de lo que se suele comunicar a la sociedad en el primer trimestre de otros años.

    “Parece inusual, ¿verdad?”, dijo Bill Cooke, quien dirige la Oficina de Entornos de Meteoroides del Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA en Huntsville, Alabama.

    ¿Ocurre algo peculiar en el espacio? ¿Hay más bólidos atravesando la atmósfera de lo habitual? Y si es así, ¿por qué?

    Las agencias espaciales, incluida la NASA, intentan estar al tanto de cualquier asteroide de tamaño considerable que pueda chocar contra nuestro planeta y causar daños. Utilizan satélites, telescopios, cámaras y otros sensores gubernamentales para detectar asteroides más pequeños e inocuos que explotan en bolas de fuego. La Sociedad Estadounidense de Meteoros, organización sin ánimo de lucro, también gestiona un sistema de notificación que, desde 2005, depende del público para registrar las observaciones. Si tú o tus cámaras han visto un bólido, ellos quieren saberlo.

    En enero y febrero, la sociedad registró un aumento gradual pero notable de bólidos notificados. En marzo, ese repunte se convirtió en un pico. En total, durante esos tres meses, hubo 40 bólidos vistos por 50 o más personas, el doble de la media de 20 registrada de enero a marzo (un promedio calculado con datos de 2021 a 2025).

    De esos 40, 33 desataron estampidos sónicos similares a truenos –un máximo histórico en los registros de la sociedad–, lo que sugiere que las rocas espaciales responsables eran a menudo de mayor tamaño. Como ejemplo, el meteorito que explotó sobre Ohio el 17 de marzo lo hizo con la fuerza de 370 toneladas de TNT.

    Durante una videollamada, Hankey mostró un pequeño meteorito de aquel suceso, que había comprado a un habitante de Ohio cuando visitó la zona. “Se trata de material extraterrestre en todos los sentidos de la palabra”, dijo.

    Este tipo de actividad puede atribuirse a veces a una gran lluvia de meteoros. Estos acontecimientos, como las Perseidas en agosto o las Gemínidas en diciembre, son el resultado del vuelo de la Tierra a través del rastro de escombros que deja la estela de un cometa (o, a veces, de un asteroide).

    Pero no había ninguna prevista durante el pico de actividad de los bólidos. El primer trimestre del año carece relativamente de grandes lluvias de meteoros conocidas.

    En respuesta al creciente interés del público, un funcionario de asuntos públicos de la NASA dijo en una entrada de blog a finales de marzo: “Aunque pueda parecer que los informes y avistamientos de meteoros han sido más frecuentes últimamente, no es algo fuera de lo normal”. La publicación explicaba que, de febrero a abril, suele producirse un aumento del 10 al 30 por ciento en el número de meteoros extremadamente luminosos, y nadie sabe muy bien por qué.

    Hankey dijo que este aumento del 10 al 30 por ciento ya estaba incluido en el recuento de la Sociedad Estadounidense de Meteoros, y que no explica la aparente duplicación de los avistamientos en el primer trimestre del año.

    “He hecho todo lo que he podido para que esto tenga sentido”, dijo Hankey, quien no tiene formación académica en astronomía o estadística.

    Si el recuento de la sociedad de meteoros es correcto, ¿qué podría explicarlo?

    Una cosa puede descartarse rápidamente.

    “No creemos que se trate de extraterrestres”, dijo Hankey. Y los bólidos claramente están hechos de piedra natural, a juzgar por todos los meteoritos que se han encontrado.

    ¿Podrían proceder los bólidos de una lluvia de meteoritos aún por descubrir?

    Peter Brown, físico especializado en meteoros de la Western University de Ontario, dijo que había razones para dudar de esta explicación. Con una excepción –las Táuridas, que aparecen en otoño–, las lluvias de meteoros no suelen incluir el tipo de grandes rocas espaciales que crean bólidos radiantes y de larga duración como los que se vieron el pasado mes de marzo.

    Los meteoros de las lluvias también se precipitan en la atmósfera terrestre con velocidades y trayectorias muy similares.

    “Si formaran parte de algún tipo de flujo coherente, procedente de una única fuente, cabría esperar que tuvieran direcciones de llegada al cielo muy similares”, dijo Brown, en referencia a los bólidos de marzo. “Eso sugeriría un origen común. Pero no es el caso”.

    Lo que nos lleva a otra posible explicación.

    “Hay mucha más atención en el cielo”, dijo Cooke, de la NASA.

    En la última década, ha crecido mucho el número de cámaras en el mundo, desde las de los celulares hasta los obturadores autónomos de los timbres de las puertas y los tableros de los autos. Cuando varias bolas de fuego aparecen en los titulares, muchas personas se convierten en observadores del cielo curiosos por los meteoros.

    Quizá se observen más bólidos simplemente porque “la atención de la gente es mayor”, dijo Brown. El número de bolas de fuego que caen del cielo, tanto vistas como invisibles, podría ser normal.

    Deseosa de averiguar la verdad, Althea Moorhead, quien trabaja en la oficina de Cooke en la NASA, describió un análisis estadístico sobre los datos de los bólidos que había realizado; este análisis no se ha publicado ni ha sido sometido a revisión por pares. Como señaló la sociedad de meteoros, el número medio de bolas de fuego declaradas (vistas por al menos 50 personas) de enero a marzo de los últimos años es de 20, la mitad de las 40 vistas de enero a marzo de 2026.

    Sin embargo, debido a que cada vez más personas son conscientes de la existencia de bólidos y están atentas a ellos, el número de avistamientos notificados a la Sociedad Estadounidense de Meteoros ha aumentado de forma constante desde que se actualizó el sistema de notificación pública del grupo en 2010. En lugar de fijarse en las medias anuales, Moorhead quería saber más sobre la tendencia a largo plazo.

    Tomó las cifras de bólidos comunicadas para los periodos de enero a marzo desde 2011, hizo un punto en un gráfico para cada año y trazó una línea de tendencia a través de los puntos. Esta indico que, en determinados años, los promedios esperados según la línea de tendencia eran superiores a las medias reales basadas en las cifras notificadas. Esto fue especialmente cierto en los tres primeros meses de 2022 y 2025, cuando el número de bólidos notificados fue considerablemente inferior al promedio esperado.

    El número de bólidos observados este año puede parecer muy superior a la media. Pero, en realidad, está mucho más cerca del promedio. El número de bolas de fuego observadas “sigue siendo elevado”, dijo Moorhead, “pero no en extremo”, y está lejos de duplicarse.

    En otras palabras, la Tierra no fue bombardeada por bólidos en marzo. En cambio, el planeta recibió una pizca extra de condimento de roca espacial.

    A Hankey no le convenció esta valoración. “La cantidad de informes que recibimos ha sido plana durante cuatro años: el crecimiento de la concienciación que describe la NASA terminó hacia 2020”, escribió en un correo electrónico. En marzo, dijo, se recibieron más informes que en ningún otro mes de la historia de la sociedad.

    “Lo que estamos viendo no es una tendencia de mayor concienciación”, dijo. “Se trata de una oleada de tres a cuatro semanas de actividad de grandes meteoroides”.

    En abril, la posible oleada de bólidos claramente había terminado. Los astrónomos, tanto profesionales como aficionados, siguen debatiendo sobre la extraña actividad de meteoros de marzo, pero nadie cree que ocurriera nada especialmente extraño. “Lo más probable es que se trate simplemente del flujo y reflujo natural de los desechos en el sistema solar, que es increíblemente complejo e increíblemente aleatorio”, dijo Hankey.

    A veces, la Tierra recibe de forma inesperada una entrega de meteoritos adicionales. En marzo, miles de afortunados presenciaron en primera fila los fuegos artificiales cósmicos.

  • ¿De dónde vienen todos estos meteoros?

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    La frecuencia de los bólidos en los cielos de nuestro planeta parece haber aumentado en los últimos meses. La NASA y otros expertos en meteoros no se ponen de acuerdo sobre qué lo explica.

    Últimamente, parece que las estrellas surcan el cielo con mucha más frecuencia de lo habitual.

    En marzo, un bólido tras otro surcó los cielos de Norteamérica y Europa. Algunas de las deslumbrantes apariciones dejaron meteoritos a su paso. En Ohio, fragmentos espaciales cayeron en campos y bosques. Otros visitantes rocosos atravesaron los tejados de las casas y rebotaron de una pared a otra en los dormitorios.

    “Es un campo de tiro”, dijo Mike Hankey, astrónomo aficionado de la Sociedad Estadounidense de Meteoros. “Hay cosas volando por todas partes”.

    El número de bólidos registrados durante los tres primeros meses de 2026 fue el doble de lo que se suele comunicar a la sociedad en el primer trimestre de otros años.

    “Parece inusual, ¿verdad?”, dijo Bill Cooke, quien dirige la Oficina de Entornos de Meteoroides del Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA en Huntsville, Alabama.

    ¿Ocurre algo peculiar en el espacio? ¿Hay más bólidos atravesando la atmósfera de lo habitual? Y si es así, ¿por qué?

    Las agencias espaciales, incluida la NASA, intentan estar al tanto de cualquier asteroide de tamaño considerable que pueda chocar contra nuestro planeta y causar daños. Utilizan satélites, telescopios, cámaras y otros sensores gubernamentales para detectar asteroides más pequeños e inocuos que explotan en bolas de fuego. La Sociedad Estadounidense de Meteoros, organización sin ánimo de lucro, también gestiona un sistema de notificación que, desde 2005, depende del público para registrar las observaciones. Si tú o tus cámaras han visto un bólido, ellos quieren saberlo.

    En enero y febrero, la sociedad registró un aumento gradual pero notable de bólidos notificados. En marzo, ese repunte se convirtió en un pico. En total, durante esos tres meses, hubo 40 bólidos vistos por 50 o más personas, el doble de la media de 20 registrada de enero a marzo (un promedio calculado con datos de 2021 a 2025).

    De esos 40, 33 desataron estampidos sónicos similares a truenos –un máximo histórico en los registros de la sociedad–, lo que sugiere que las rocas espaciales responsables eran a menudo de mayor tamaño. Como ejemplo, el meteorito que explotó sobre Ohio el 17 de marzo lo hizo con la fuerza de 370 toneladas de TNT.

    Durante una videollamada, Hankey mostró un pequeño meteorito de aquel suceso, que había comprado a un habitante de Ohio cuando visitó la zona. “Se trata de material extraterrestre en todos los sentidos de la palabra”, dijo.

    Este tipo de actividad puede atribuirse a veces a una gran lluvia de meteoros. Estos acontecimientos, como las Perseidas en agosto o las Gemínidas en diciembre, son el resultado del vuelo de la Tierra a través del rastro de escombros que deja la estela de un cometa (o, a veces, de un asteroide).

    Pero no había ninguna prevista durante el pico de actividad de los bólidos. El primer trimestre del año carece relativamente de grandes lluvias de meteoros conocidas.

    En respuesta al creciente interés del público, un funcionario de asuntos públicos de la NASA dijo en una entrada de blog a finales de marzo: “Aunque pueda parecer que los informes y avistamientos de meteoros han sido más frecuentes últimamente, no es algo fuera de lo normal”. La publicación explicaba que, de febrero a abril, suele producirse un aumento del 10 al 30 por ciento en el número de meteoros extremadamente luminosos, y nadie sabe muy bien por qué.

    Hankey dijo que este aumento del 10 al 30 por ciento ya estaba incluido en el recuento de la Sociedad Estadounidense de Meteoros, y que no explica la aparente duplicación de los avistamientos en el primer trimestre del año.

    “He hecho todo lo que he podido para que esto tenga sentido”, dijo Hankey, quien no tiene formación académica en astronomía o estadística.

    Si el recuento de la sociedad de meteoros es correcto, ¿qué podría explicarlo?

    Una cosa puede descartarse rápidamente.

    “No creemos que se trate de extraterrestres”, dijo Hankey. Y los bólidos claramente están hechos de piedra natural, a juzgar por todos los meteoritos que se han encontrado.

    ¿Podrían proceder los bólidos de una lluvia de meteoritos aún por descubrir?

    Peter Brown, físico especializado en meteoros de la Western University de Ontario, dijo que había razones para dudar de esta explicación. Con una excepción –las Táuridas, que aparecen en otoño–, las lluvias de meteoros no suelen incluir el tipo de grandes rocas espaciales que crean bólidos radiantes y de larga duración como los que se vieron el pasado mes de marzo.

    Los meteoros de las lluvias también se precipitan en la atmósfera terrestre con velocidades y trayectorias muy similares.

    “Si formaran parte de algún tipo de flujo coherente, procedente de una única fuente, cabría esperar que tuvieran direcciones de llegada al cielo muy similares”, dijo Brown, en referencia a los bólidos de marzo. “Eso sugeriría un origen común. Pero no es el caso”.

    Lo que nos lleva a otra posible explicación.

    “Hay mucha más atención en el cielo”, dijo Cooke, de la NASA.

    En la última década, ha crecido mucho el número de cámaras en el mundo, desde las de los celulares hasta los obturadores autónomos de los timbres de las puertas y los tableros de los autos. Cuando varias bolas de fuego aparecen en los titulares, muchas personas se convierten en observadores del cielo curiosos por los meteoros.

    Quizá se observen más bólidos simplemente porque “la atención de la gente es mayor”, dijo Brown. El número de bolas de fuego que caen del cielo, tanto vistas como invisibles, podría ser normal.

    Deseosa de averiguar la verdad, Althea Moorhead, quien trabaja en la oficina de Cooke en la NASA, describió un análisis estadístico sobre los datos de los bólidos que había realizado; este análisis no se ha publicado ni ha sido sometido a revisión por pares. Como señaló la sociedad de meteoros, el número medio de bolas de fuego declaradas (vistas por al menos 50 personas) de enero a marzo de los últimos años es de 20, la mitad de las 40 vistas de enero a marzo de 2026.

    Sin embargo, debido a que cada vez más personas son conscientes de la existencia de bólidos y están atentas a ellos, el número de avistamientos notificados a la Sociedad Estadounidense de Meteoros ha aumentado de forma constante desde que se actualizó el sistema de notificación pública del grupo en 2010. En lugar de fijarse en las medias anuales, Moorhead quería saber más sobre la tendencia a largo plazo.

    Tomó las cifras de bólidos comunicadas para los periodos de enero a marzo desde 2011, hizo un punto en un gráfico para cada año y trazó una línea de tendencia a través de los puntos. Esta indico que, en determinados años, los promedios esperados según la línea de tendencia eran superiores a las medias reales basadas en las cifras notificadas. Esto fue especialmente cierto en los tres primeros meses de 2022 y 2025, cuando el número de bólidos notificados fue considerablemente inferior al promedio esperado.

    El número de bólidos observados este año puede parecer muy superior a la media. Pero, en realidad, está mucho más cerca del promedio. El número de bolas de fuego observadas “sigue siendo elevado”, dijo Moorhead, “pero no en extremo”, y está lejos de duplicarse.

    En otras palabras, la Tierra no fue bombardeada por bólidos en marzo. En cambio, el planeta recibió una pizca extra de condimento de roca espacial.

    A Hankey no le convenció esta valoración. “La cantidad de informes que recibimos ha sido plana durante cuatro años: el crecimiento de la concienciación que describe la NASA terminó hacia 2020”, escribió en un correo electrónico. En marzo, dijo, se recibieron más informes que en ningún otro mes de la historia de la sociedad.

    “Lo que estamos viendo no es una tendencia de mayor concienciación”, dijo. “Se trata de una oleada de tres a cuatro semanas de actividad de grandes meteoroides”.

    En abril, la posible oleada de bólidos claramente había terminado. Los astrónomos, tanto profesionales como aficionados, siguen debatiendo sobre la extraña actividad de meteoros de marzo, pero nadie cree que ocurriera nada especialmente extraño. “Lo más probable es que se trate simplemente del flujo y reflujo natural de los desechos en el sistema solar, que es increíblemente complejo e increíblemente aleatorio”, dijo Hankey.

    A veces, la Tierra recibe de forma inesperada una entrega de meteoritos adicionales. En marzo, miles de afortunados presenciaron en primera fila los fuegos artificiales cósmicos.

  • Bruce, el loro sin pico que se convirtió en macho alfa

    Bruce, el loro sin pico que se convirtió en macho alfa

    This post was originally published on this site.

    En 2021, un loro discapacitado llamado Bruce saltó a los titulares de todo el mundo por crear su propio pico protésico. No se detuvo ahí: científicos informaron el lunes que Bruce se ha convertido en el macho alfa de su grupo.

    Y lo logró aprendiendo a luchar en justas.

    La nueva investigación, publicada en Current Biology, es una significativa adición a un pequeño pero creciente número de observaciones que demuestran cuán resistentes pueden ser los animales con discapacidades, dijo Alice Auersperg, bióloga cognitiva de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, quien no participó en el estudio.

    “La relación entre innovación y discapacidad en los animales es importante y es muy poco estudiada”, dijo.

    Bruce es un kea de 13 años, una especie que solo se encuentra en Nueva Zelanda. Estos loros del tamaño de una gaviota viven juntos en grupos, conocidos como circos, que pueden llegar a tener decenas de individuos.

    Los loros kea se consideraban plagas hasta las últimas décadas, porque a veces atacan a las ovejas cuando escasea su alimento habitual. En la década de 1980, el gobierno neozelandés pagaba recompensas por las keas muertas, lo que contribuyó a reducir su número a menos de 5000 ejemplares.

    Las recompensas han desaparecido, pero las keas siguen estando gravemente amenazadas. Estas curiosas aves resultan heridas al intentar robar comida de las trampas para ratas, por ejemplo. Eso es lo que los científicos sospechan que le pasó a Bruce cuando era joven. Cuando lo descubrieron en la naturaleza, le habían arrancado todo el pico superior.

    La lesión de Bruce equivalía a una grave discapacidad. Los loros kea utilizan su pico superior, largo y ganchudo, para acicalarse y mantener su plumaje limpio y libre de parásitos peligrosos. También escarban con el pico en busca de semillas y otros alimentos en el suelo del bosque.

    “Perderlo probablemente dificultaría mucho su supervivencia básica en la naturaleza”, dijo Auersperg.

    Los investigadores llevaron a Bruce a la Reserva Natural de Willowbank, donde se unió a otra decena de keas que vivían en cautiverio. A medida que crecía, los científicos visitaban su circo para estudiar la inteligencia de las aves.

    Las keas demostraron ser curiosas solucionadoras de problemas. Y parecían divertirse en el proceso.

    “Son muy juguetonas todo el tiempo”, dijo Alex Taylor, director del Laboratorio de Mentes Animales de la Universidad Autónoma de Barcelona. “Quieren jugar con tus cordones de zapatos, quieren robarte tus bolígrafos”.

    Taylor observó una vez cómo dos loros kea se posaban en un tronco flotante. Juntos, descubrieron cómo convertirlo en un balancín. Se divirtieron.

    Bruce intentó unirse con entusiasmo a los experimentos de los científicos. Pero sin un pico superior, le costaba realizar tareas sencillas como tirar de una cuerda.

    Pero el loro encontró otra forma de impresionar. En 2021, los investigadores observaron que regularmente agarraba un guijarro, sujetándolo entre la lengua y el pico inferior, y después lo empujaba a través de su plumaje.

    Después de observar esta desconcertante rutina varias veces, los investigadores se dieron cuenta de que Bruce había inventado una nueva forma de limpiarse las plumas.

    Al parecer, Bruce inventó este truco por su cuenta. Ninguna de las demás keas de la reserva utilizaba guijarros para acicalarse, y nunca se había observado este comportamiento en la especie.

    El año pasado, Bruce dio una segunda sorpresa.

    Las keas macho pelean por el dominio. El que pierde cae al fondo de la jerarquía del circo y, como consecuencia, experimenta estrés. El macho alfa termina con los niveles de estrés más bajos.

    Para medir el estrés entre las nueve keas macho de la reserva, Taylor y sus colegas analizaron ciertas hormonas en su sangre. Para su sorpresa, la kea macho con los niveles más bajos era Bruce.

    “No esperábamos que estuviera en la cima de los machos”, dijo Alexander Grabham, zoólogo de la Universidad de Canterbury y autor del estudio.

    La sorpresa llevó a Grabham y a sus colegas a observar más de cerca. Tras revisar los videos, observaron que Bruce había alcanzado la cima con un estilo novedoso de lucha entre keas.

    Las keas macho suelen morderse mutuamente alrededor del cuello. Bruce no puede morder; en su lugar, ha aprendido a luchar como en una justa. Se abalanza sobre sus adversarios y les golpea con la parte inferior del pico.

    Las justas resultaron ser una estrategia inteligente. Bruce siempre ganaba sus combates y los demás machos lo obedecían. Una ventaja de convertirse en el macho alfa: Bruce visitaba primero los comederos de pájaros.

    “Nadie intentó nunca saltarle encima o desplazarlo”, dijo Grabham.

    Tras disfrutar de la comida, Bruce permite que los machos de rango inferior acicalen sus plumas y limpien su pico inferior. “Y cuando Bruce haya terminado, dará una patada o un pequeño tirón para decir: ‘Bien, ya está, he terminado’”, dijo Grabham. “Para mí, eso es una señal de dominio”.

    Hay algunas preguntas sobre el ascenso de Bruce que serán imposibles de responder. Por ejemplo, Grabham y sus colegas no pueden precisar cuándo descubrió Bruce cómo luchar al estilo de las justas y convertirse en el nuevo alfa.

    “No hemos hecho un seguimiento de su dominio y estrés durante los últimos 12 años para conocer su trayectoria”, dijo Taylor. “No es algo que buscáramos realmente, así que no supimos relacionar las cosas”.

    Sarah Turner, primatóloga de la Universidad Concordia de Montreal, quien no participó en el estudio, dijo que la investigación sobre otras especies respalda la idea de que los animales discapacitados a veces idean formas innovadoras de mantenerse con vida y prosperar.

    En su propia investigación, Turner ha observado que los macacos japoneses con manos deformadas aprenden a caminar bípedos en vez de a cuatro patas. Y los machos con discapacidades parecen encajar fácilmente en la jerarquía social a veces alcanzan los rangos superiores.

    Los seres humanos son responsables de muchas de las discapacidades de los animales, dijo Turner: desde malformaciones congénitas causadas por la contaminación hasta lesiones provocadas por trampas, electrocución y accidentes de tráfico.

    Los científicos necesitan saber más sobre cómo se adaptan los animales a la discapacidad, añadió, a medida que los humanos ejercen más presión sobre el reino animal: “El mundo es ahora un laboratorio viviente”.

    Carl Zimmer cubre noticias sobre ciencia para el Times y escribe la columna Orígenes.

  • Bruce, el loro sin pico que se convirtió en macho alfa

    Bruce, el loro sin pico que se convirtió en macho alfa

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    En 2021, un loro discapacitado llamado Bruce saltó a los titulares de todo el mundo por crear su propio pico protésico. No se detuvo ahí: científicos informaron el lunes que Bruce se ha convertido en el macho alfa de su grupo.

    Y lo logró aprendiendo a luchar en justas.

    La nueva investigación, publicada en Current Biology, es una significativa adición a un pequeño pero creciente número de observaciones que demuestran cuán resistentes pueden ser los animales con discapacidades, dijo Alice Auersperg, bióloga cognitiva de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, quien no participó en el estudio.

    “La relación entre innovación y discapacidad en los animales es importante y es muy poco estudiada”, dijo.

    Bruce es un kea de 13 años, una especie que solo se encuentra en Nueva Zelanda. Estos loros del tamaño de una gaviota viven juntos en grupos, conocidos como circos, que pueden llegar a tener decenas de individuos.

    Los loros kea se consideraban plagas hasta las últimas décadas, porque a veces atacan a las ovejas cuando escasea su alimento habitual. En la década de 1980, el gobierno neozelandés pagaba recompensas por las keas muertas, lo que contribuyó a reducir su número a menos de 5000 ejemplares.

    Las recompensas han desaparecido, pero las keas siguen estando gravemente amenazadas. Estas curiosas aves resultan heridas al intentar robar comida de las trampas para ratas, por ejemplo. Eso es lo que los científicos sospechan que le pasó a Bruce cuando era joven. Cuando lo descubrieron en la naturaleza, le habían arrancado todo el pico superior.

    La lesión de Bruce equivalía a una grave discapacidad. Los loros kea utilizan su pico superior, largo y ganchudo, para acicalarse y mantener su plumaje limpio y libre de parásitos peligrosos. También escarban con el pico en busca de semillas y otros alimentos en el suelo del bosque.

    “Perderlo probablemente dificultaría mucho su supervivencia básica en la naturaleza”, dijo Auersperg.

    Los investigadores llevaron a Bruce a la Reserva Natural de Willowbank, donde se unió a otra decena de keas que vivían en cautiverio. A medida que crecía, los científicos visitaban su circo para estudiar la inteligencia de las aves.

    Las keas demostraron ser curiosas solucionadoras de problemas. Y parecían divertirse en el proceso.

    “Son muy juguetonas todo el tiempo”, dijo Alex Taylor, director del Laboratorio de Mentes Animales de la Universidad Autónoma de Barcelona. “Quieren jugar con tus cordones de zapatos, quieren robarte tus bolígrafos”.

    Taylor observó una vez cómo dos loros kea se posaban en un tronco flotante. Juntos, descubrieron cómo convertirlo en un balancín. Se divirtieron.

    Bruce intentó unirse con entusiasmo a los experimentos de los científicos. Pero sin un pico superior, le costaba realizar tareas sencillas como tirar de una cuerda.

    Pero el loro encontró otra forma de impresionar. En 2021, los investigadores observaron que regularmente agarraba un guijarro, sujetándolo entre la lengua y el pico inferior, y después lo empujaba a través de su plumaje.

    Después de observar esta desconcertante rutina varias veces, los investigadores se dieron cuenta de que Bruce había inventado una nueva forma de limpiarse las plumas.

    Al parecer, Bruce inventó este truco por su cuenta. Ninguna de las demás keas de la reserva utilizaba guijarros para acicalarse, y nunca se había observado este comportamiento en la especie.

    El año pasado, Bruce dio una segunda sorpresa.

    Las keas macho pelean por el dominio. El que pierde cae al fondo de la jerarquía del circo y, como consecuencia, experimenta estrés. El macho alfa termina con los niveles de estrés más bajos.

    Para medir el estrés entre las nueve keas macho de la reserva, Taylor y sus colegas analizaron ciertas hormonas en su sangre. Para su sorpresa, la kea macho con los niveles más bajos era Bruce.

    “No esperábamos que estuviera en la cima de los machos”, dijo Alexander Grabham, zoólogo de la Universidad de Canterbury y autor del estudio.

    La sorpresa llevó a Grabham y a sus colegas a observar más de cerca. Tras revisar los videos, observaron que Bruce había alcanzado la cima con un estilo novedoso de lucha entre keas.

    Las keas macho suelen morderse mutuamente alrededor del cuello. Bruce no puede morder; en su lugar, ha aprendido a luchar como en una justa. Se abalanza sobre sus adversarios y les golpea con la parte inferior del pico.

    Las justas resultaron ser una estrategia inteligente. Bruce siempre ganaba sus combates y los demás machos lo obedecían. Una ventaja de convertirse en el macho alfa: Bruce visitaba primero los comederos de pájaros.

    “Nadie intentó nunca saltarle encima o desplazarlo”, dijo Grabham.

    Tras disfrutar de la comida, Bruce permite que los machos de rango inferior acicalen sus plumas y limpien su pico inferior. “Y cuando Bruce haya terminado, dará una patada o un pequeño tirón para decir: ‘Bien, ya está, he terminado’”, dijo Grabham. “Para mí, eso es una señal de dominio”.

    Hay algunas preguntas sobre el ascenso de Bruce que serán imposibles de responder. Por ejemplo, Grabham y sus colegas no pueden precisar cuándo descubrió Bruce cómo luchar al estilo de las justas y convertirse en el nuevo alfa.

    “No hemos hecho un seguimiento de su dominio y estrés durante los últimos 12 años para conocer su trayectoria”, dijo Taylor. “No es algo que buscáramos realmente, así que no supimos relacionar las cosas”.

    Sarah Turner, primatóloga de la Universidad Concordia de Montreal, quien no participó en el estudio, dijo que la investigación sobre otras especies respalda la idea de que los animales discapacitados a veces idean formas innovadoras de mantenerse con vida y prosperar.

    En su propia investigación, Turner ha observado que los macacos japoneses con manos deformadas aprenden a caminar bípedos en vez de a cuatro patas. Y los machos con discapacidades parecen encajar fácilmente en la jerarquía social a veces alcanzan los rangos superiores.

    Los seres humanos son responsables de muchas de las discapacidades de los animales, dijo Turner: desde malformaciones congénitas causadas por la contaminación hasta lesiones provocadas por trampas, electrocución y accidentes de tráfico.

    Los científicos necesitan saber más sobre cómo se adaptan los animales a la discapacidad, añadió, a medida que los humanos ejercen más presión sobre el reino animal: “El mundo es ahora un laboratorio viviente”.

    Carl Zimmer cubre noticias sobre ciencia para el Times y escribe la columna Orígenes.

  • Pesca urbana en los canales de la ‘Pequeña Venecia’

    Pesca urbana en los canales de la ‘Pequeña Venecia’

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    Mi atuendo de pesca hasta el pecho y mis botas de goma contrastaban con las personas pulcramente vestidas de las elegantes calles de Treviso, Italia. Me sentí como un personaje de Nada es para siempre que apareció de repente en el plató de La Dolce Vita.

    Pasé una pierna por encima del parapeto de piedra y la barandilla de hierro forjado del Ponte Sant’Agata y, agarrando mi caña de pescar, bajé suavemente hasta el tajamar de la base del muelle del puente, donde Damiano Molon, mi guía, estaba sumergido hasta la cadera en la corriente fría y clara del canal Cagnan Grande.

    Por encima de nosotros, las calles bullían de coches, cafés y conversaciones. Aquí, en el agua y casi ocultos del resto de la ciudad, había comenzado nuestra meditación urbana.

    Durante una visita a Treviso, en 2024, tuve un encuentro fortuito con un hombre que vestía un atuendo similar al mío, equipado para pescar, y eso hizo que el verano pasado volviera a pescar. Ese hombre, de pie frente a un bar y saboreando un spritz, me intrigó. Había pescado en arroyos de Carolina del Norte apenas lo suficientemente profundos como para mojarse los tobillos y desde barcas a la deriva en los ríos de Oregón. Pero, aunque llevaba pescando con mosca desde que era niño, nunca lo había hecho en el centro de una ciudad.

    Treviso, una elegante ciudad ribereña y llena de canales de unos 94.000 habitantes, al norte de Venecia, tiene una larga historia de pesca. Sus canales de agua, alimentados por una serie de manantiales a pocos kilómetros al norte, se mantienen a unos 10 grados Celsius durante todo el año y rebosan de truchas, carpas y chopas, atrayendo a aves acuáticas y a muchas personas con cañas, aunque, como me dijo Damiano, no muchos estadounidenses.

    Damiano vio una gorda trucha marrón en la corriente a varios metros de distancia, y yo le lancé la caña. La línea aterrizó con un golpe lo bastante fuerte como para asustar al pez. Como no había más truchas a la vista, remontamos un poco la corriente para volver a intentarlo.

    Todo está en el agua

    Se puede pescar en Treviso sin guía, pero Damiano hizo que mi experiencia fuera mucho más agradable. Durante los cuatro días que pasamos juntos, aprendí mucho sobre las delicias y peculiaridades de la pesca urbana. Damiano conocía las aguas y los hábitos de los peces, y me ayudó con las normas locales de pesca, que eran enloquecedoramente difíciles de comprender y variaban según el día, el lugar y los tipos de señuelos permitidos.

    Damiano, de 26 años, lleva la pesca en la sangre. Dijo que su padre y su abuelo alimentaron su pasión por la pesca urbana, un rasgo que calificó de inusual entre sus compañeros citadinos. Guiar a los visitantes, explicó, le da la oportunidad de hacer lo que le gusta y compartirlo con los demás.

    Como flâneurs con cañas de pescar, deambulamos por la ciudad, a veces pescando desde terraplenes y puentes, a menudo bajando a los canales y ríos, donde los peces eran abundantes y, a menudo, inesperadamente grandes.

    Mientras caminábamos y vadeábamos, hablábamos de Treviso y de cómo pueden coexistir la pesca y la vida urbana. Resulta que tiene mucho que ver con la calidad del agua. Como versiones acuáticas de los canarios en las minas de carbón, las truchas dependen de un agua bastante limpia y fría, y los manantiales de Treviso les proporcionan las condiciones ideales. Durante siglos, los artistas han celebrado las aguas de la zona (Dante Alighieri incluso se refirió a ellas en La Divina Comedia).

    Incluso mientras ciudades como París, Londres y Los Ángeles se esfuerzan por limpiar y restablecer el acceso a vías fluviales que han sido enterradas, contaminadas y desviadas, y por animar a los pescadores urbanos, los pozos de pesca de Treviso han permanecido prístinos y accesibles, y la pesca urbana ha florecido en ellos.

    Persiguiendo a la esquiva trucha marrón

    A varios cientos de metros río arriba de donde entramos por primera vez en el agua, pesqué (y liberé) mi primera trucha, una regordeta arcoíris, cerca de la Isola della Pescheria, una pequeña y frondosa isla que alberga el mercado de pescado de la ciudad.

    Rápidamente pesqué media decena más de truchas arcoíris, que viven en relativa armonía con sus primas las truchas marrones, autóctonas de la zona. Paradójicamente, aunque los puestos del mercado vendían truchas arcoíris de piscifactoría entre el reluciente marisco, nunca encontré un restaurante en Treviso que las sirviera.

    Entonces vi una trucha marrón tan cerca que solo necesitaba hacer un simple lance rodado para atraparla. En lugar de eso, me pasé, golpeando el puente con mi señuelo mosca, asustando al pez y creando un nido de nudos en mi sedal. “Increíble”, se burló Damiano.

    Deseoso de encontrar menos obstáculos, me guió en un paseo de casi un kilómetro hasta un rincón de las antiguas murallas de la ciudad. Acechando con cuidado a lo largo de las orillas del río Botteniga, junto a un enorme bastión de tierra y ladrillo, podíamos oler el vigorizante perfume de la menta silvestre. Lancé mi línea en una poza profunda y enganché una arcoíris enorme. Pero en medio de mi excitación, jalé el pez con demasiada fuerza y me arrancó la mosca de mi delicado sedal. “No es un atún”, dijo Damiano. “Suave”.

    Tras un rápido almuerzo a base de cicchetti –unos aperitivos parecidos a las tapas habituales en la región– y botellas frías de cerveza Peroni en un restaurante cercano, volvimos a subir por el canal Cagnan Grande. Bajo el Ponte di San Francesco, a poca distancia del apartamento que alquilé, avistamos una trucha marrón en las aguas un poco más tranquilas que brotaban bajo una de las ruedas hidráulicas de la ciudad, que seguían girando. Pero el pez ignoró mis numerosos lanzamientos. “Fa lo snob“, dijo Damiano: “Está siendo un esnob”.

    El arte de la pesca urbana

    Esa misma tarde, en la Puerta de San Tomaso, una monumental puerta renacentista de piedra blanca luminosa de Istria situada en la muralla norte de la ciudad, Damiano me dio otra lección sobre la idiosincrasia de la pesca urbana.

    Desde el fondo de la empinada orilla del Botteniga, lanzó la caña hacia el cielo, con la línea de mosca navegando por encima de la gente que pasaba andando, en bicicleta o en coche. El truco, como siempre, era lanzar sin enganchar nada ni a nadie por accidente.

    “A este lo llamo el lanzado del sol”, dijo, dejando caer hábilmente una ninfa de color oscuro en un estanque que, en el pasado, formaba parte del sistema de fosos de la ciudad. Tras un fuerte tirón del sedal y una batalla de varios minutos, capturó y liberó una enorme trucha marrón. A pesar de lo monótono de su nombre, el pez era un derroche de colores.

    Eso me hizo desear pescar mi propia trucha marrón.

    Cuando la lluvia nocturna hizo que las aguas cristalinas de la ciudad estuvieran demasiado turbias para pescar al día siguiente, nos dirigimos un par de kilómetros al noreste, al río Storga, un afluente suburbano.

    Mientras estaba en la mitad de la corriente en un túnel salpicado por el sol de ramas bajas de árboles, visualicé un fresco colosal que había visto en la iglesia de San Nicolò. En él, un San Cristóbal nimbado, patrón de los viajeros, se encontraba en un río repleto de anguilas, cangrejos de río, lucios y truchas. Mi lanzamiento no fue de inspiración divina; más bien parecía el movimiento de un hombre que intenta espantar torpemente a una avispa. Pero la maldición se rompió de todos modos. Enganché, pesqué y liberé mi primera trucha marrón, y ese día pesqué varias más.

    En mi última mañana en Treviso, mientras esperaba afuera de mi apartamento un taxi para ir al aeropuerto de Venecia, vi a un trío de pescadores en la orilla del otro lado del canal. Nadie dijo una palabra mientras lanzaban.

    Quise interrumpir su ensoñación y hablarles de mis propias revelaciones en la pesca urbana, de haber pescado mi primer marrón, pero luché contra el impulso, recordando las palabras de Damiano del día anterior.

    “Llevamos siglos pescando aquí”, dijo. “La gente de aquí no cree que seamos tan raros”.

    Si vas

    • La temporada de pesca de este año va del 8 de marzo al 27 de septiembre.

    • Las normas de concesión de licencias son complejas. La licencia de pesca cuesta unos 13 euros, o 15,30 dólares, para los no italianos. También necesitarás un permiso local aparte, que cuesta 25 euros al día, o 165 euros al año. Un guía puede ayudarte a organizarlo.

    • Puedes encontrar un guía a través de la Associazione Italiana Guide Professionali di Pesca. La pesca con mosca guiada suele costar entre 150 y 200 euros al día y no incluye la licencia ni el alquiler del equipo, por el que la mayoría de los guías cobran unos 50 euros al día.

  • Pesca urbana en los canales de la ‘Pequeña Venecia’

    Pesca urbana en los canales de la ‘Pequeña Venecia’

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    Mi atuendo de pesca hasta el pecho y mis botas de goma contrastaban con las personas pulcramente vestidas de las elegantes calles de Treviso, Italia. Me sentí como un personaje de Nada es para siempre que apareció de repente en el plató de La Dolce Vita.

    Pasé una pierna por encima del parapeto de piedra y la barandilla de hierro forjado del Ponte Sant’Agata y, agarrando mi caña de pescar, bajé suavemente hasta el tajamar de la base del muelle del puente, donde Damiano Molon, mi guía, estaba sumergido hasta la cadera en la corriente fría y clara del canal Cagnan Grande.

    Por encima de nosotros, las calles bullían de coches, cafés y conversaciones. Aquí, en el agua y casi ocultos del resto de la ciudad, había comenzado nuestra meditación urbana.

    Durante una visita a Treviso, en 2024, tuve un encuentro fortuito con un hombre que vestía un atuendo similar al mío, equipado para pescar, y eso hizo que el verano pasado volviera a pescar. Ese hombre, de pie frente a un bar y saboreando un spritz, me intrigó. Había pescado en arroyos de Carolina del Norte apenas lo suficientemente profundos como para mojarse los tobillos y desde barcas a la deriva en los ríos de Oregón. Pero, aunque llevaba pescando con mosca desde que era niño, nunca lo había hecho en el centro de una ciudad.

    Treviso, una elegante ciudad ribereña y llena de canales de unos 94.000 habitantes, al norte de Venecia, tiene una larga historia de pesca. Sus canales de agua, alimentados por una serie de manantiales a pocos kilómetros al norte, se mantienen a unos 10 grados Celsius durante todo el año y rebosan de truchas, carpas y chopas, atrayendo a aves acuáticas y a muchas personas con cañas, aunque, como me dijo Damiano, no muchos estadounidenses.

    Damiano vio una gorda trucha marrón en la corriente a varios metros de distancia, y yo le lancé la caña. La línea aterrizó con un golpe lo bastante fuerte como para asustar al pez. Como no había más truchas a la vista, remontamos un poco la corriente para volver a intentarlo.

    Todo está en el agua

    Se puede pescar en Treviso sin guía, pero Damiano hizo que mi experiencia fuera mucho más agradable. Durante los cuatro días que pasamos juntos, aprendí mucho sobre las delicias y peculiaridades de la pesca urbana. Damiano conocía las aguas y los hábitos de los peces, y me ayudó con las normas locales de pesca, que eran enloquecedoramente difíciles de comprender y variaban según el día, el lugar y los tipos de señuelos permitidos.

    Damiano, de 26 años, lleva la pesca en la sangre. Dijo que su padre y su abuelo alimentaron su pasión por la pesca urbana, un rasgo que calificó de inusual entre sus compañeros citadinos. Guiar a los visitantes, explicó, le da la oportunidad de hacer lo que le gusta y compartirlo con los demás.

    Como flâneurs con cañas de pescar, deambulamos por la ciudad, a veces pescando desde terraplenes y puentes, a menudo bajando a los canales y ríos, donde los peces eran abundantes y, a menudo, inesperadamente grandes.

    Mientras caminábamos y vadeábamos, hablábamos de Treviso y de cómo pueden coexistir la pesca y la vida urbana. Resulta que tiene mucho que ver con la calidad del agua. Como versiones acuáticas de los canarios en las minas de carbón, las truchas dependen de un agua bastante limpia y fría, y los manantiales de Treviso les proporcionan las condiciones ideales. Durante siglos, los artistas han celebrado las aguas de la zona (Dante Alighieri incluso se refirió a ellas en La Divina Comedia).

    Incluso mientras ciudades como París, Londres y Los Ángeles se esfuerzan por limpiar y restablecer el acceso a vías fluviales que han sido enterradas, contaminadas y desviadas, y por animar a los pescadores urbanos, los pozos de pesca de Treviso han permanecido prístinos y accesibles, y la pesca urbana ha florecido en ellos.

    Persiguiendo a la esquiva trucha marrón

    A varios cientos de metros río arriba de donde entramos por primera vez en el agua, pesqué (y liberé) mi primera trucha, una regordeta arcoíris, cerca de la Isola della Pescheria, una pequeña y frondosa isla que alberga el mercado de pescado de la ciudad.

    Rápidamente pesqué media decena más de truchas arcoíris, que viven en relativa armonía con sus primas las truchas marrones, autóctonas de la zona. Paradójicamente, aunque los puestos del mercado vendían truchas arcoíris de piscifactoría entre el reluciente marisco, nunca encontré un restaurante en Treviso que las sirviera.

    Entonces vi una trucha marrón tan cerca que solo necesitaba hacer un simple lance rodado para atraparla. En lugar de eso, me pasé, golpeando el puente con mi señuelo mosca, asustando al pez y creando un nido de nudos en mi sedal. “Increíble”, se burló Damiano.

    Deseoso de encontrar menos obstáculos, me guió en un paseo de casi un kilómetro hasta un rincón de las antiguas murallas de la ciudad. Acechando con cuidado a lo largo de las orillas del río Botteniga, junto a un enorme bastión de tierra y ladrillo, podíamos oler el vigorizante perfume de la menta silvestre. Lancé mi línea en una poza profunda y enganché una arcoíris enorme. Pero en medio de mi excitación, jalé el pez con demasiada fuerza y me arrancó la mosca de mi delicado sedal. “No es un atún”, dijo Damiano. “Suave”.

    Tras un rápido almuerzo a base de cicchetti –unos aperitivos parecidos a las tapas habituales en la región– y botellas frías de cerveza Peroni en un restaurante cercano, volvimos a subir por el canal Cagnan Grande. Bajo el Ponte di San Francesco, a poca distancia del apartamento que alquilé, avistamos una trucha marrón en las aguas un poco más tranquilas que brotaban bajo una de las ruedas hidráulicas de la ciudad, que seguían girando. Pero el pez ignoró mis numerosos lanzamientos. “Fa lo snob“, dijo Damiano: “Está siendo un esnob”.

    El arte de la pesca urbana

    Esa misma tarde, en la Puerta de San Tomaso, una monumental puerta renacentista de piedra blanca luminosa de Istria situada en la muralla norte de la ciudad, Damiano me dio otra lección sobre la idiosincrasia de la pesca urbana.

    Desde el fondo de la empinada orilla del Botteniga, lanzó la caña hacia el cielo, con la línea de mosca navegando por encima de la gente que pasaba andando, en bicicleta o en coche. El truco, como siempre, era lanzar sin enganchar nada ni a nadie por accidente.

    “A este lo llamo el lanzado del sol”, dijo, dejando caer hábilmente una ninfa de color oscuro en un estanque que, en el pasado, formaba parte del sistema de fosos de la ciudad. Tras un fuerte tirón del sedal y una batalla de varios minutos, capturó y liberó una enorme trucha marrón. A pesar de lo monótono de su nombre, el pez era un derroche de colores.

    Eso me hizo desear pescar mi propia trucha marrón.

    Cuando la lluvia nocturna hizo que las aguas cristalinas de la ciudad estuvieran demasiado turbias para pescar al día siguiente, nos dirigimos un par de kilómetros al noreste, al río Storga, un afluente suburbano.

    Mientras estaba en la mitad de la corriente en un túnel salpicado por el sol de ramas bajas de árboles, visualicé un fresco colosal que había visto en la iglesia de San Nicolò. En él, un San Cristóbal nimbado, patrón de los viajeros, se encontraba en un río repleto de anguilas, cangrejos de río, lucios y truchas. Mi lanzamiento no fue de inspiración divina; más bien parecía el movimiento de un hombre que intenta espantar torpemente a una avispa. Pero la maldición se rompió de todos modos. Enganché, pesqué y liberé mi primera trucha marrón, y ese día pesqué varias más.

    En mi última mañana en Treviso, mientras esperaba afuera de mi apartamento un taxi para ir al aeropuerto de Venecia, vi a un trío de pescadores en la orilla del otro lado del canal. Nadie dijo una palabra mientras lanzaban.

    Quise interrumpir su ensoñación y hablarles de mis propias revelaciones en la pesca urbana, de haber pescado mi primer marrón, pero luché contra el impulso, recordando las palabras de Damiano del día anterior.

    “Llevamos siglos pescando aquí”, dijo. “La gente de aquí no cree que seamos tan raros”.

    Si vas

    • La temporada de pesca de este año va del 8 de marzo al 27 de septiembre.

    • Las normas de concesión de licencias son complejas. La licencia de pesca cuesta unos 13 euros, o 15,30 dólares, para los no italianos. También necesitarás un permiso local aparte, que cuesta 25 euros al día, o 165 euros al año. Un guía puede ayudarte a organizarlo.

    • Puedes encontrar un guía a través de la Associazione Italiana Guide Professionali di Pesca. La pesca con mosca guiada suele costar entre 150 y 200 euros al día y no incluye la licencia ni el alquiler del equipo, por el que la mayoría de los guías cobran unos 50 euros al día.

  • Opinión: ‘Sin duda, el peor presidente de la historia de EE. UU.’

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    El daño que el presidente Donald Trump ha infligido a Estados Unidos, y al mundo, es tan enorme y amplio que resulta difícil de comprender.

    Abarca desde instituciones públicas y privadas hasta las costumbres y tradiciones democráticas fundamentales, desde el sistema jurídico hasta las universidades, desde víctimas inocentes de fraude hasta las personas a las que se ha engañado haciéndoles creer que las vacunas hacen más daño que bien.

    Una forma de comprender la magnitud de la insensibilidad de Trump es analizar un caso concreto. En mayo de 2025, Anjee Davis, directora ejecutiva de Fight Colorectal Cancer, un grupo de defensa de pacientes, declaró a CBS News:

    Tenemos una paciente que está recibiendo tratamiento para cáncer colorrectal en estadio IV. Acababa de cumplir los requisitos para entrar en un ensayo clínico que iba a ser su última oportunidad para frenar la propagación del cáncer.

    Su ensayo estaba a punto de empezar cuando, de la noche a la mañana, le retiraron la financiación de los NIH, y fue cancelado.

    Davis respondió a mi pregunta sobre el caso por correo electrónico. “Esa paciente falleció sin recibir el ensayo clínico con el que contaba”, escribió.

    “Lo que nunca sabremos”, añadió Davis, “es si ese ensayo podría haberle dado más tiempo para estar con sus hijos”.

    En columnas anteriores he descrito fragmentos de la destructividad de Trump, pero la lista crece todos los días.

    Las proyecciones indican que fallecerán millones de hombres, mujeres y niños como consecuencia de sus recortes presupuestarios, realizados sin la aprobación directa del Congreso. Un estudio publicado en The Lancet, la revista médica con sede en Londres, descubrió que los recortes del gobierno de Trump en la financiación de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por su sigla en inglés) “provocarían aproximadamente 1.776.539 muertes de todas las edades y 689.900 muertes de niños menores de 5 años” solo en 2025.

    “Durante el resto del periodo”, continúa el estudio, “la desfinanciación completa de la USAID causaría unas 2.450.000 muertes anuales de todas las edades, lo que llevaría a un total de 14.051.750 muertes adicionales de todas las edades y 4.537.157 muertes adicionales de menores de 5 años para 2030”.

    Están las víctimas de fraude que nunca recibirán la restitución ordenada por los tribunales porque Trump indultó a los culpables. En un informe de junio de 2025, los demócratas del Comité Judicial de la Cámara de Representantes descubrieron que “los indultos de Trump privan a las víctimas de la asombrosa cantidad de 1300 millones de dólares en indemnizaciones y multas, lo que permite que defraudadores, evasores fiscales y narcotraficantes se queden con ganancias mal habidas”.

    La cosa no termina ahí. Estados Unidos puede darle las gracias al presidente por una desregulación medioambiental que podría enfermar y matar a personas por decenas o incluso cientos de miles.

    Con Trump, todo sucede de forma tan rápida y desordenada que es fácil olvidar lo que ocurrió hace tan solo un año.

    Una investigación de The Associated Press publicada en 2025 descubrió que la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por su sigla en inglés) de Trump pretendía eliminar o debilitar “al menos 30 normas importantes que pretenden proteger el aire y el agua y reducir las emisiones que causan el cambio climático”.

    Si tiene éxito, la EPA destrozaría normas sobre contaminación que, según The Associated Press, se calcula que salvan “más de 30.000 vidas al año”.

    Al mismo tiempo, el gobierno ha estado cancelando la financiación de investigaciones científicas y médicas que salvan vidas. En noviembre, JAMA Internal Medicine publicó una investigación titulada “Ensayos clínicos afectados por la cancelación de subvenciones de investigación en los Institutos Nacionales de Salud“.

    Según JAMA, “en el primer semestre de 2025, los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por su sigla en inglés) cancelaron subvenciones para 383 ensayos clínicos únicos, que afectaron a 74.311 personas”.

    En un comentario adjunto, dos investigadores, Teva Brender y Cary Gross, escribieron sobre el estudio de JAMA:

    Hay una consecuencia más directa y aleccionadora de la finalización prematura y científicamente injustificable de los ensayos: la violación de los principios éticos fundamentales de la investigación con participantes humanos.

    Ante todo, es una traición a los principios fundamentales del consentimiento informado para la investigación, [y] los participantes que han estado expuestos a una intervención en el contexto de un ensayo pueden verse perjudicados por su retirada prematura o por un seguimiento y control inadecuados de los efectos adversos.

    En el número de octubre de 2025 de la revista Nature Medicine, Marianne Guenot informó que, como consecuencia de las cancelaciones, “al menos 148 ensayos clínicos se han visto afectados, con más de 138.000 pacientes que debían inscribirse o que ya se han inscrito”. La palabra “afectados” se queda muy corta para describir la difícil situación de esos 138.000 pacientes.

    En su firme desprecio por los estudios científicos, Trump y las personas que nombró han elevado a propósito los temores infundados hacia las vacunas, y con ello han garantizado más enfermedades infantiles y epidemias de infecciones.

    Además de las políticas que conducen a enfermedades y muertes, Trump ha socavado la capacidad de Estados Unidos para competir con China en energía limpia. En septiembre, CarbonCredits.com, una plataforma de noticias sobre energía, publicó “La guerra energética de la IA: cómo las energías solar y nuclear de China eclipsan a EE. UU.“, donde se resumía el problema de forma muy acertada.

    • “China va camino de los 1400 GW, mientras que EE. UU. solo alcanzará unos 350 GW”.

    • “China tiene previsto añadir 212 gigavatios de energía solar y 51 GW de energía eólica, frente a menos de 100 GW combinados” en Estados Unidos.

    • “Eólica marina: China ya tiene 42,7 gigavatios instalados, frente al proyecto Empire Wind de Estados Unidos (816 megavatios en la fase 1, con una posible ampliación a 2,1 gigavatios)”.

    Trump no oculta su desdén por las energías renovables y el concepto de cambio climático. En un discurso pronunciado en septiembre ante la Asamblea General de la ONU, el presidente dijo que el cambio climático es “la mayor estafa jamás perpetrada contra el mundo”. Y añadió:

    Todas estas predicciones realizadas por las Naciones Unidas y muchos otros, a menudo por motivos incorrectos, eran erróneas. Las hicieron personas estúpidas que han costado fortunas a sus países y no les han dado a esos mismos países ninguna posibilidad de éxito.

    Las amenazas de Trump de retirarse de la OTAN, sus aranceles, por no hablar de sus interminables críticas y reproches a los líderes europeos, han alejado a aliados que han estado con nosotros durante más de siete décadas.

    Durante los años bajo el mandato de Trump, las opiniones europeas sobre Estados Unidos han caído en picada.

    El 8 de abril, Politico publicó los resultados de una encuesta bajo el titular “Más europeos ven a Estados Unidos como una amenaza que a China“. Según la encuesta:

    Solo el 12 por ciento de los encuestados en marzo en Polonia, España, Bélgica, Francia, Alemania e Italia veían a Estados Unidos como un aliado cercano, mientras que el 36 por ciento lo veían como una amenaza. En cambio, China era vista como una amenaza por el 29 por ciento de los encuestados en los seis países.

    Trump ha socavado la integridad de la presidencia, y ha convertido a la Casa Blanca en una empresa corrupta al indultar a donantes mientras las empresas de su familia reciben millones a través de compras de criptomonedas a empresas extranjeras y operadores de criptomonedas sujetos a la regulación estadounidense.

    La agenda de Trump llega hasta el sector privado.

    Trump y sus reguladores despejaron el camino para que sus aliados conservadores Larry Ellison y su hijo, David Ellison, adquirieran CBS, Paramount Pictures, MTV, Comedy Central y Nickelodeon, junto con el servicio de streaming Paramount+.

    Si, como se espera, los reguladores de Trump aprueban que los Ellison adquieran Warner Bros. Discovery, el imperio mediático de esa familia crecerá aún más, pues incluiría a HBO Max, CNN y Warner Bros.

    Le pedí a Donald Kettl, profesor emérito y exdecano de la Escuela de Políticas Públicas de la Universidad de Maryland y autor de The Right-Wing Idea Factory: From Traditionalism to Trumpism (que se publicará en mayo), que evaluara –sin considerar los méritos– la trascendencia que tendrá la presidencia de Trump.

    En esta medición, situó a Trump entre los cinco presidentes estadounidenses más trascendentales, junto a George Washington, Abraham Lincoln, Franklin Roosevelt y Lyndon Johnson, aunque señaló que “las consecuencias de Trump han sido esfuerzos agresivos para desmontar las ideas de los otros cuatro presidentes”.

    Kettl enumeró algunos de los mismos legados permanentes o semipermanentes de Trump que ya he descrito, pero añadió algunos más:

    Ha provocado una profunda división en el país: entre los estados, entre los migrantes y muchos otros, entre clases y entre la élite intelectual y el resto del país.

    Ha reducido drásticamente el tamaño de la burocracia federal y ha hecho que los empleos federales sean mucho menos atractivos. Pasará mucho tiempo hasta que los estudiantes universitarios confíen sus carreras al gobierno federal.

    Ha socavado fundamentalmente la idea de un proceso presupuestario anual y el concepto de un presupuesto federal equilibrado. Estas ideas se tambaleaban antes de su presidencia, pero el gobierno de Trump renunció a cualquier pretensión de buscar el equilibrio o un plan de gasto anual.

    Michael Bailey, politólogo de Georgetown, comenzó su evaluación de la relevancia de Trump al señalar con agudeza que lo clasificaría como “sin duda, el peor presidente de la historia de Estados Unidos. La corrupción y el daño a las instituciones y a la reputación de Estados Unidos a largo plazo están muy por encima de cualquier cosa que hayamos visto antes”, incluidos Andrew Johnson, James Buchanan y Rutherford Hayes.

    En cuanto a su relevancia, continuó Bailey, Trump ha sido “altamente relevante de un modo abrumadoramente negativo. Dejará un legado negativo duradero”.

    Bailey enumeró tres de estos legados: “La erosión de la confianza en Estados Unidos por parte de los aliados europeos y asiáticos, la erosión del dominio estadounidense de la educación superior y los enormes déficits presupuestarios (no solo debidos a Trump, pero sí exacerbados por él)”.

    Kate Shaw, académica de derecho constitucional en la Universidad de Pensilvania, citó “la violación por parte de Trump de numerosas leyes aprobadas por el Congreso”:

    No es que las decisiones concretas de violar las leyes no puedan deshacerse o anularse; en muchos casos, quizá incluso la mayoría, se pueden. Pero la combinación de las numerosas y flagrantes violaciones de las leyes por parte del presidente y el hecho de que el Congreso no las haya impugnado ha creado una estructura permisiva para que futuros presidentes hagan caso omiso de las leyes cada vez que les resulten inconvenientes.

    Gary Jacobson, profesor emérito de ciencias políticas de la Universidad de California-San Diego, amplió el argumento contra Trump:

    Ha causado graves daños a muchos aspectos del gobierno y la política estadounidenses que serán difíciles y costosos y, en algunos casos, imposibles de deshacer.

    El despido masivo de funcionarios dedicados y experimentados ha hecho que el gobierno sea más tonto y más débil y hará más difícil atraer a sustitutos con talento, incluso si el próximo gobierno quiere hacerlo de manera más inteligente y eficaz.

    El daño causado a la investigación científica y médica, al medioambiente, a las relaciones con aliados y socios comerciales, a la preparación ante catástrofes, a la seguridad de los consumidores, a la enseñanza superior, al liderazgo militar, a los derechos civiles, etcétera, tardará años en repararse, incluso en los casos en que sea posible.

    Ya está claro, continuó Jacobson, que “Trump es uno de los presidentes con más relevancia de la historia de Estados Unidos, y no en el buen sentido”.

    En un correo electrónico, Barbara Walter, profesora de asuntos internacionales en la Escuela de Política y Estrategia Global de la Universidad de California-San Diego, respondió a mis preguntas:

    Para señalar una cosa que debe figurar en tu lista permanente y que probablemente no aparezca en los lugares obvios: las normas.

    La democracia estadounidense se mantuvo fuerte durante tanto tiempo porque tanto sus partidos políticos como sus presidentes respetaban un conjunto de normas no escritas.

    Walter añadió que, aunque los controles formales “eran esenciales, el aceite que engrasaría las ruedas de la democracia serían las normas”. Trump “ha demostrado que es posible violarlas y sobrevivir políticamente. Ha derribado el muro invisible que mantenía bajo control los peores impulsos de la vida política, y una vez derribado, surge un mundo nuevo y desagradable”.

    Yphtach Lelkes, profesor de la Escuela de Comunicación Annenberg de Pensilvania, comparte las preocupaciones de Walter, y escribió por correo electrónico:

    No estoy tan seguro de qué políticas o instituciones concretas pertenecen a cada lista como lo estoy del efecto más amplio que esto tendrá sobre las normas. Mi impresión es que aquí es donde se proyectará la sombra más larga de Trump.

    Las normas tardan mucho tiempo en desarrollarse porque se basan en hábitos de moderación y en la expectativa de que las infracciones serán castigadas. Pero pueden desaparecer rápidamente cuando queda claro que el castigo no va a llegar.

    En consecuencia, escribió Lelkes, “el legado más importante de Trump puede ser la lección que ha enseñado a los políticos y no una política concreta: las normas pueden romperse, repetida y abiertamente, sin pagar necesariamente un gran precio”.

    Aunque las violaciones de las normas por parte de Trump representan un grave ataque a la democracia estadounidense, estoy menos convencido que Walter o Lelkes de que el daño sea duradero.

    En 2028, el candidato presidencial demócrata y los candidatos demócratas al Congreso se postularán todos repudiando a Trump, e incluso si un presidente demócrata se ve tentado a recurrir a ejercicios de poder arbitrarios, similares a los de Trump, los miembros demócratas de la Cámara de Representantes y del Senado se verán sometidos a una fuerte presión para ponerle freno.

    Incluso los republicanos del Congreso, que se han mostrado débiles ante Trump, se levantarían furiosos si un presidente demócrata siguiera el ejemplo de Trump.

    Sin embargo, eso no significa que todo vaya a salir bien. El problema creado por las violaciones de las normas no es tanto que se acepten de forma permanente, sino más bien que llevará tiempo –años y años– restablecer la confianza en el gobierno que Trump dilapidó.

    Donald Moynihan, profesor de política pública en la Escuela Ford de la Universidad de Míchigan, abordó precisamente este punto en un correo electrónico:

    Es posible que Trump sea un ejecutivo que ha ampliado su poder, pero el efecto es debilitar al gobierno estadounidense en cualquier situación en la que se pida a la gente que confíe en la credibilidad a largo plazo de los compromisos del gobierno estadounidense. Esto se aplica a las empresas privadas, a los empleados del gobierno y a los aliados internacionales.

    Como Trump ha creado un entorno en el que las empresas privadas, las universidades o la sociedad civil pueden verse amenazadas por el presidente, estas organizaciones pueden asumir que las normas tradicionales de aplicación igualitaria de la ley, el debido proceso y el trato justo que antes daban por sentadas ya no se sostienen.

    Por ejemplo, si el presidente dice “mi orden ejecutiva me permite despedir a funcionarios por el motivo que me plazca”, ¿qué importancia tiene que otro presidente la revoque, porque a largo plazo los funcionarios potenciales ya saben que no tienen estabilidad laboral?

    La Corte Suprema ha sido cómplice del debilitamiento de la confianza, argumentó Moynihan:

    Al permitir que Trump reclame estos poderes, la Corte Suprema está debilitando la capacidad de un futuro presidente o del Congreso para reparar el daño que está haciendo hoy. Si la Corte se inclina por la teoría del poder ejecutivo unitario, debilita la capacidad del Congreso para impedir que el presidente haga cosas malas.

    Mediante la erosión de la credibilidad gubernamental y el poder blando de Estados Unidos, concluyó Moynihan, “Trump puede ser tanto un presidente enormemente relevante como profundamente perjudicial”.

    Todo eso apunta a otro legado indeleble: la mancha que el historial ha dejado en Estados Unidos.

    Los votantes de este país eligieron dos veces a un presidente sin ética y sin empatía, y con un narcisismo interminable.

    Thomas B. Edsall colabora con la sección de Opinión del Times desde 2011. Sus ensayos sobre tendencias estratégicas y demográficas en la política estadounidense aparecen todos los martes. Anteriormente, cubrió la política para The Washington Post.

  • Opinión: ‘Sin duda, el peor presidente de la historia de EE. UU.’

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    El daño que el presidente Donald Trump ha infligido a Estados Unidos, y al mundo, es tan enorme y amplio que resulta difícil de comprender.

    Abarca desde instituciones públicas y privadas hasta las costumbres y tradiciones democráticas fundamentales, desde el sistema jurídico hasta las universidades, desde víctimas inocentes de fraude hasta las personas a las que se ha engañado haciéndoles creer que las vacunas hacen más daño que bien.

    Una forma de comprender la magnitud de la insensibilidad de Trump es analizar un caso concreto. En mayo de 2025, Anjee Davis, directora ejecutiva de Fight Colorectal Cancer, un grupo de defensa de pacientes, declaró a CBS News:

    Tenemos una paciente que está recibiendo tratamiento para cáncer colorrectal en estadio IV. Acababa de cumplir los requisitos para entrar en un ensayo clínico que iba a ser su última oportunidad para frenar la propagación del cáncer.

    Su ensayo estaba a punto de empezar cuando, de la noche a la mañana, le retiraron la financiación de los NIH, y fue cancelado.

    Davis respondió a mi pregunta sobre el caso por correo electrónico. “Esa paciente falleció sin recibir el ensayo clínico con el que contaba”, escribió.

    “Lo que nunca sabremos”, añadió Davis, “es si ese ensayo podría haberle dado más tiempo para estar con sus hijos”.

    En columnas anteriores he descrito fragmentos de la destructividad de Trump, pero la lista crece todos los días.

    Las proyecciones indican que fallecerán millones de hombres, mujeres y niños como consecuencia de sus recortes presupuestarios, realizados sin la aprobación directa del Congreso. Un estudio publicado en The Lancet, la revista médica con sede en Londres, descubrió que los recortes del gobierno de Trump en la financiación de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por su sigla en inglés) “provocarían aproximadamente 1.776.539 muertes de todas las edades y 689.900 muertes de niños menores de 5 años” solo en 2025.

    “Durante el resto del periodo”, continúa el estudio, “la desfinanciación completa de la USAID causaría unas 2.450.000 muertes anuales de todas las edades, lo que llevaría a un total de 14.051.750 muertes adicionales de todas las edades y 4.537.157 muertes adicionales de menores de 5 años para 2030”.

    Están las víctimas de fraude que nunca recibirán la restitución ordenada por los tribunales porque Trump indultó a los culpables. En un informe de junio de 2025, los demócratas del Comité Judicial de la Cámara de Representantes descubrieron que “los indultos de Trump privan a las víctimas de la asombrosa cantidad de 1300 millones de dólares en indemnizaciones y multas, lo que permite que defraudadores, evasores fiscales y narcotraficantes se queden con ganancias mal habidas”.

    La cosa no termina ahí. Estados Unidos puede darle las gracias al presidente por una desregulación medioambiental que podría enfermar y matar a personas por decenas o incluso cientos de miles.

    Con Trump, todo sucede de forma tan rápida y desordenada que es fácil olvidar lo que ocurrió hace tan solo un año.

    Una investigación de The Associated Press publicada en 2025 descubrió que la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por su sigla en inglés) de Trump pretendía eliminar o debilitar “al menos 30 normas importantes que pretenden proteger el aire y el agua y reducir las emisiones que causan el cambio climático”.

    Si tiene éxito, la EPA destrozaría normas sobre contaminación que, según The Associated Press, se calcula que salvan “más de 30.000 vidas al año”.

    Al mismo tiempo, el gobierno ha estado cancelando la financiación de investigaciones científicas y médicas que salvan vidas. En noviembre, JAMA Internal Medicine publicó una investigación titulada “Ensayos clínicos afectados por la cancelación de subvenciones de investigación en los Institutos Nacionales de Salud“.

    Según JAMA, “en el primer semestre de 2025, los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por su sigla en inglés) cancelaron subvenciones para 383 ensayos clínicos únicos, que afectaron a 74.311 personas”.

    En un comentario adjunto, dos investigadores, Teva Brender y Cary Gross, escribieron sobre el estudio de JAMA:

    Hay una consecuencia más directa y aleccionadora de la finalización prematura y científicamente injustificable de los ensayos: la violación de los principios éticos fundamentales de la investigación con participantes humanos.

    Ante todo, es una traición a los principios fundamentales del consentimiento informado para la investigación, [y] los participantes que han estado expuestos a una intervención en el contexto de un ensayo pueden verse perjudicados por su retirada prematura o por un seguimiento y control inadecuados de los efectos adversos.

    En el número de octubre de 2025 de la revista Nature Medicine, Marianne Guenot informó que, como consecuencia de las cancelaciones, “al menos 148 ensayos clínicos se han visto afectados, con más de 138.000 pacientes que debían inscribirse o que ya se han inscrito”. La palabra “afectados” se queda muy corta para describir la difícil situación de esos 138.000 pacientes.

    En su firme desprecio por los estudios científicos, Trump y las personas que nombró han elevado a propósito los temores infundados hacia las vacunas, y con ello han garantizado más enfermedades infantiles y epidemias de infecciones.

    Además de las políticas que conducen a enfermedades y muertes, Trump ha socavado la capacidad de Estados Unidos para competir con China en energía limpia. En septiembre, CarbonCredits.com, una plataforma de noticias sobre energía, publicó “La guerra energética de la IA: cómo las energías solar y nuclear de China eclipsan a EE. UU.“, donde se resumía el problema de forma muy acertada.

    • “China va camino de los 1400 GW, mientras que EE. UU. solo alcanzará unos 350 GW”.

    • “China tiene previsto añadir 212 gigavatios de energía solar y 51 GW de energía eólica, frente a menos de 100 GW combinados” en Estados Unidos.

    • “Eólica marina: China ya tiene 42,7 gigavatios instalados, frente al proyecto Empire Wind de Estados Unidos (816 megavatios en la fase 1, con una posible ampliación a 2,1 gigavatios)”.

    Trump no oculta su desdén por las energías renovables y el concepto de cambio climático. En un discurso pronunciado en septiembre ante la Asamblea General de la ONU, el presidente dijo que el cambio climático es “la mayor estafa jamás perpetrada contra el mundo”. Y añadió:

    Todas estas predicciones realizadas por las Naciones Unidas y muchos otros, a menudo por motivos incorrectos, eran erróneas. Las hicieron personas estúpidas que han costado fortunas a sus países y no les han dado a esos mismos países ninguna posibilidad de éxito.

    Las amenazas de Trump de retirarse de la OTAN, sus aranceles, por no hablar de sus interminables críticas y reproches a los líderes europeos, han alejado a aliados que han estado con nosotros durante más de siete décadas.

    Durante los años bajo el mandato de Trump, las opiniones europeas sobre Estados Unidos han caído en picada.

    El 8 de abril, Politico publicó los resultados de una encuesta bajo el titular “Más europeos ven a Estados Unidos como una amenaza que a China“. Según la encuesta:

    Solo el 12 por ciento de los encuestados en marzo en Polonia, España, Bélgica, Francia, Alemania e Italia veían a Estados Unidos como un aliado cercano, mientras que el 36 por ciento lo veían como una amenaza. En cambio, China era vista como una amenaza por el 29 por ciento de los encuestados en los seis países.

    Trump ha socavado la integridad de la presidencia, y ha convertido a la Casa Blanca en una empresa corrupta al indultar a donantes mientras las empresas de su familia reciben millones a través de compras de criptomonedas a empresas extranjeras y operadores de criptomonedas sujetos a la regulación estadounidense.

    La agenda de Trump llega hasta el sector privado.

    Trump y sus reguladores despejaron el camino para que sus aliados conservadores Larry Ellison y su hijo, David Ellison, adquirieran CBS, Paramount Pictures, MTV, Comedy Central y Nickelodeon, junto con el servicio de streaming Paramount+.

    Si, como se espera, los reguladores de Trump aprueban que los Ellison adquieran Warner Bros. Discovery, el imperio mediático de esa familia crecerá aún más, pues incluiría a HBO Max, CNN y Warner Bros.

    Le pedí a Donald Kettl, profesor emérito y exdecano de la Escuela de Políticas Públicas de la Universidad de Maryland y autor de The Right-Wing Idea Factory: From Traditionalism to Trumpism (que se publicará en mayo), que evaluara –sin considerar los méritos– la trascendencia que tendrá la presidencia de Trump.

    En esta medición, situó a Trump entre los cinco presidentes estadounidenses más trascendentales, junto a George Washington, Abraham Lincoln, Franklin Roosevelt y Lyndon Johnson, aunque señaló que “las consecuencias de Trump han sido esfuerzos agresivos para desmontar las ideas de los otros cuatro presidentes”.

    Kettl enumeró algunos de los mismos legados permanentes o semipermanentes de Trump que ya he descrito, pero añadió algunos más:

    Ha provocado una profunda división en el país: entre los estados, entre los migrantes y muchos otros, entre clases y entre la élite intelectual y el resto del país.

    Ha reducido drásticamente el tamaño de la burocracia federal y ha hecho que los empleos federales sean mucho menos atractivos. Pasará mucho tiempo hasta que los estudiantes universitarios confíen sus carreras al gobierno federal.

    Ha socavado fundamentalmente la idea de un proceso presupuestario anual y el concepto de un presupuesto federal equilibrado. Estas ideas se tambaleaban antes de su presidencia, pero el gobierno de Trump renunció a cualquier pretensión de buscar el equilibrio o un plan de gasto anual.

    Michael Bailey, politólogo de Georgetown, comenzó su evaluación de la relevancia de Trump al señalar con agudeza que lo clasificaría como “sin duda, el peor presidente de la historia de Estados Unidos. La corrupción y el daño a las instituciones y a la reputación de Estados Unidos a largo plazo están muy por encima de cualquier cosa que hayamos visto antes”, incluidos Andrew Johnson, James Buchanan y Rutherford Hayes.

    En cuanto a su relevancia, continuó Bailey, Trump ha sido “altamente relevante de un modo abrumadoramente negativo. Dejará un legado negativo duradero”.

    Bailey enumeró tres de estos legados: “La erosión de la confianza en Estados Unidos por parte de los aliados europeos y asiáticos, la erosión del dominio estadounidense de la educación superior y los enormes déficits presupuestarios (no solo debidos a Trump, pero sí exacerbados por él)”.

    Kate Shaw, académica de derecho constitucional en la Universidad de Pensilvania, citó “la violación por parte de Trump de numerosas leyes aprobadas por el Congreso”:

    No es que las decisiones concretas de violar las leyes no puedan deshacerse o anularse; en muchos casos, quizá incluso la mayoría, se pueden. Pero la combinación de las numerosas y flagrantes violaciones de las leyes por parte del presidente y el hecho de que el Congreso no las haya impugnado ha creado una estructura permisiva para que futuros presidentes hagan caso omiso de las leyes cada vez que les resulten inconvenientes.

    Gary Jacobson, profesor emérito de ciencias políticas de la Universidad de California-San Diego, amplió el argumento contra Trump:

    Ha causado graves daños a muchos aspectos del gobierno y la política estadounidenses que serán difíciles y costosos y, en algunos casos, imposibles de deshacer.

    El despido masivo de funcionarios dedicados y experimentados ha hecho que el gobierno sea más tonto y más débil y hará más difícil atraer a sustitutos con talento, incluso si el próximo gobierno quiere hacerlo de manera más inteligente y eficaz.

    El daño causado a la investigación científica y médica, al medioambiente, a las relaciones con aliados y socios comerciales, a la preparación ante catástrofes, a la seguridad de los consumidores, a la enseñanza superior, al liderazgo militar, a los derechos civiles, etcétera, tardará años en repararse, incluso en los casos en que sea posible.

    Ya está claro, continuó Jacobson, que “Trump es uno de los presidentes con más relevancia de la historia de Estados Unidos, y no en el buen sentido”.

    En un correo electrónico, Barbara Walter, profesora de asuntos internacionales en la Escuela de Política y Estrategia Global de la Universidad de California-San Diego, respondió a mis preguntas:

    Para señalar una cosa que debe figurar en tu lista permanente y que probablemente no aparezca en los lugares obvios: las normas.

    La democracia estadounidense se mantuvo fuerte durante tanto tiempo porque tanto sus partidos políticos como sus presidentes respetaban un conjunto de normas no escritas.

    Walter añadió que, aunque los controles formales “eran esenciales, el aceite que engrasaría las ruedas de la democracia serían las normas”. Trump “ha demostrado que es posible violarlas y sobrevivir políticamente. Ha derribado el muro invisible que mantenía bajo control los peores impulsos de la vida política, y una vez derribado, surge un mundo nuevo y desagradable”.

    Yphtach Lelkes, profesor de la Escuela de Comunicación Annenberg de Pensilvania, comparte las preocupaciones de Walter, y escribió por correo electrónico:

    No estoy tan seguro de qué políticas o instituciones concretas pertenecen a cada lista como lo estoy del efecto más amplio que esto tendrá sobre las normas. Mi impresión es que aquí es donde se proyectará la sombra más larga de Trump.

    Las normas tardan mucho tiempo en desarrollarse porque se basan en hábitos de moderación y en la expectativa de que las infracciones serán castigadas. Pero pueden desaparecer rápidamente cuando queda claro que el castigo no va a llegar.

    En consecuencia, escribió Lelkes, “el legado más importante de Trump puede ser la lección que ha enseñado a los políticos y no una política concreta: las normas pueden romperse, repetida y abiertamente, sin pagar necesariamente un gran precio”.

    Aunque las violaciones de las normas por parte de Trump representan un grave ataque a la democracia estadounidense, estoy menos convencido que Walter o Lelkes de que el daño sea duradero.

    En 2028, el candidato presidencial demócrata y los candidatos demócratas al Congreso se postularán todos repudiando a Trump, e incluso si un presidente demócrata se ve tentado a recurrir a ejercicios de poder arbitrarios, similares a los de Trump, los miembros demócratas de la Cámara de Representantes y del Senado se verán sometidos a una fuerte presión para ponerle freno.

    Incluso los republicanos del Congreso, que se han mostrado débiles ante Trump, se levantarían furiosos si un presidente demócrata siguiera el ejemplo de Trump.

    Sin embargo, eso no significa que todo vaya a salir bien. El problema creado por las violaciones de las normas no es tanto que se acepten de forma permanente, sino más bien que llevará tiempo –años y años– restablecer la confianza en el gobierno que Trump dilapidó.

    Donald Moynihan, profesor de política pública en la Escuela Ford de la Universidad de Míchigan, abordó precisamente este punto en un correo electrónico:

    Es posible que Trump sea un ejecutivo que ha ampliado su poder, pero el efecto es debilitar al gobierno estadounidense en cualquier situación en la que se pida a la gente que confíe en la credibilidad a largo plazo de los compromisos del gobierno estadounidense. Esto se aplica a las empresas privadas, a los empleados del gobierno y a los aliados internacionales.

    Como Trump ha creado un entorno en el que las empresas privadas, las universidades o la sociedad civil pueden verse amenazadas por el presidente, estas organizaciones pueden asumir que las normas tradicionales de aplicación igualitaria de la ley, el debido proceso y el trato justo que antes daban por sentadas ya no se sostienen.

    Por ejemplo, si el presidente dice “mi orden ejecutiva me permite despedir a funcionarios por el motivo que me plazca”, ¿qué importancia tiene que otro presidente la revoque, porque a largo plazo los funcionarios potenciales ya saben que no tienen estabilidad laboral?

    La Corte Suprema ha sido cómplice del debilitamiento de la confianza, argumentó Moynihan:

    Al permitir que Trump reclame estos poderes, la Corte Suprema está debilitando la capacidad de un futuro presidente o del Congreso para reparar el daño que está haciendo hoy. Si la Corte se inclina por la teoría del poder ejecutivo unitario, debilita la capacidad del Congreso para impedir que el presidente haga cosas malas.

    Mediante la erosión de la credibilidad gubernamental y el poder blando de Estados Unidos, concluyó Moynihan, “Trump puede ser tanto un presidente enormemente relevante como profundamente perjudicial”.

    Todo eso apunta a otro legado indeleble: la mancha que el historial ha dejado en Estados Unidos.

    Los votantes de este país eligieron dos veces a un presidente sin ética y sin empatía, y con un narcisismo interminable.

    Thomas B. Edsall colabora con la sección de Opinión del Times desde 2011. Sus ensayos sobre tendencias estratégicas y demográficas en la política estadounidense aparecen todos los martes. Anteriormente, cubrió la política para The Washington Post.

  • Opinión: El sarampión se llevó a mi hija. Quiero que todos sepan esto

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    Cuando mi hija Renae, mi primogénita, tenía 5 meses, le subió la fiebre. Por la noche, tenía problemas para respirar: su rostro estaba pálido y podía ver cómo la piel se le retraía alrededor de las costillas. En el hospital, los médicos observaron las manchas rojas de su cuerpo y le diagnosticaron sarampión.

    Era 2013, y Manchester, Inglaterra, donde vivíamos, sufría un brote de sarampión que dio lugar a más de 1000 casos sospechosos. Un estudio realizado en 1998 por un médico británico, Andrew Wakefield, que relacionaba la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola con el autismo había hecho caer en picada las tasas de vacunación. El estudio fue posteriormente retractado y Wakefield despojado de su licencia médica, pero el daño ya estaba hecho. En 2013, la mayoría de los casos se produjeron entre niños en edad escolar cuyos padres se habían negado a administrarles la vacuna, la cual no es obligatoria en el Reino Unido, o entre bebés demasiado pequeños para ser vacunados, como mi hija. (La primera vacuna contra el sarampión suele administrarse al año de edad).

    Aunque estaba preocupada por Renae, no me asustó el diagnóstico. En aquel momento, pensaba que el sarampión era como la varicela. Y sabía que estaba en el lugar adecuado, en el hospital. Los médicos consiguieron estabilizar su respiración rápidamente, y la fiebre respondía al Tylenol. Renae se sentía mal durante un rato, y luego mejoraba.

    Y eso fue lo que ocurrió. Al cabo de una semana parecía haber vuelto a la normalidad. Lo que yo no sabía era que el sarampión puede causar complicaciones a largo plazo. Una niña puede parecer estar bien mientras el virus se replica lentamente en su cerebro, listo para causar estragos años más tarde. Dado que tanto el Reino Unido como Estados Unidos se enfrentan a brotes, comparto mi historia. Los padres deben saber lo peligrosa que es esta enfermedad.

    Renae era una niña feliz y llena de vida. Empezó a hablar pronto y a decir frases completas mucho antes de cumplir los 2. Podía escribir su nombre a los 3. Cuando tenía 8 años, se sintió muy orgullosa cuando llevó a casa su boletín de notas, que decía que leía al nivel de una adolescente. Le encantaban las manualidades y los libros; todos los días después del colegio me pedía que leyera con ella. Se peleaba con sus dos hermanos pequeños y también los adoraba. En realidad, nunca podías regañar a Renae porque, si lo hacías, encontraba la forma de hacerte reír.

    Fue en la primavera y el verano de 2023, cuando Renae tenía 10 años y yo estaba embarazada de mi cuarto hijo, cuando tuvimos los primeros indicios de que algo podía estar mal.

    La letra de Renae, que siempre había sido excepcionalmente prolija, se volvió un poco temblorosa. Renae nunca fue una niña deportista, pero cuando asistí al Día del Deporte de su colegio, no participó en absoluto. Parecía un poco desequilibrada. Crecía deprisa. Acababa de empezar la regla. La escuela había llamado para decir que iba de la mano con un niño de su clase. Así que cuando su personalidad cambió y se volvió más irritable, al principio no le di mucha importancia. Estaba entusiasmada con el nuevo bebé y ayudaba a preparar su habitación.

    A mediados de junio, recibí una llamada de su profesora. Renae había convulsionado: ¿podría ir inmediatamente? Cuando la llevamos al hospital, ya estaba prácticamente recuperada. “¡Dios mío, ¿ha sido en el colegio?!”, preguntó, mortificada. Nos remitieron a una clínica de epilepsia.

    Una semana después tuvo otra convulsión. Y varios días después, mientras estaba en la cama con una amiga, otra. La ingresaron en el hospital, donde le hicieron una resonancia magnética que mostró una leve inflamación cerebral. Los médicos nos dijeron que esto puede ocurrir a veces, que quizá había tenido una infección reciente, y que a menudo se resuelve por sí solo. Le recetaron un medicamento anticonvulsivo y, como parecía que mejoraba, le dieron el alta.

    Pero hacia el final del verano, ella nos dijo que veía cosas que no estaban allí. Me pregunté si podría ser un efecto secundario de la medicación, pero también había empezado a moverse muy despacio, casi robóticamente, y a menudo parecía confundida. Volvimos a llevarla al hospital, donde otra resonancia magnética mostró que la inflamación del cerebro había empeorado mucho.

    Los médicos le pusieron un goteo de antibióticos. Le hicieron punciones lumbares para recoger líquido cefalorraquídeo de entre las vértebras. La conectaron a una máquina que extraía la sangre de su cuerpo, la limpiaba y la volvía a introducir.

    Su salud se deterioraba rápidamente. Las enfermeras le hacían pruebas de fuerza cada día, y cada día estaba más débil. Recuerdo que la bañé. Me dijo: “Mamá, entra”. Así que lo hice y le cepillé el pelo. Cuando intentó salir, se cayó. Después de eso, empezamos a utilizar una silla de ruedas.

    Renae me preguntaba: “¿Qué puede ser?”. Le dije que cuando los médicos lo descubrieran, podrían curarla. Su voz se debilitó y empezó a dormir cada vez más.

    Al cabo de un par de semanas, Renae había dejado de hablar y de comer. Lo último que comió fue algodón de azúcar y una rosquilla de Oreo, que siempre le habían encantado. La trasladaron a la unidad de cuidados intensivos y le pusieron un tubo respiratorio. Aunque no podía hablarme, seguía apretándome la mano cuando le hablaba. Me preocupaba que pudiera oírnos hablar de su estado, y me preguntaba lo asustada y confundida que debía de estar.

    Recibimos el diagnóstico cuando llegó de Londres una de las pruebas del líquido cefalorraquídeo. Renae tenía panencefalitis esclerosante subaguda, una rara complicación del sarampión. Los médicos me dijeron que era mortal y que no podían hacer nada más.

    Salí corriendo al patio del hospital y me senté en un banco. Miré hacia abajo y a mis pies había una piedra que decía: “Sigue sonriendo”; es una frase que Renae solía decirme.

    Poco después, uno de los médicos se arrodilló, me tomó de las manos y me dijo que, con todo el estrés, le preocupaba la salud del bebé que llevaba en mi vientre. Tenía 38 semanas de embarazo. La cesárea fue un torbellino. Los médicos me dijeron que descansara, pero yo dije: “No, voy a volver con Renae”. Mi hermana cuidó de mi recién nacida, la hermanita que Renae había estado tan ilusionada por conocer.

    Aquel último fin de semana en el hospital, viendo morir a Renae, fue muy traumático. Les dije a los médicos que no quería que continuaran con los tratamientos. Me daba cuenta de que Renae estaba angustiada y yo solo quería que estuviera en paz. Apagamos las máquinas un viernes. Mi familia y yo nos quedamos en la habitación ese fin de semana. El lunes por la mañana, 25 de septiembre de 2023, Renae exhaló su último aliento. Faltaban nueve días para que cumpliera 11 años.

    En enero de este año, el Reino Unido perdió su estatus de país libre de sarampión. Nuestra tasa nacional de vacunación triple vírica se sitúa en el 84 por ciento, muy por debajo del objetivo del 95 por ciento establecido por la Organización Mundial de la Salud.

    En Estados Unidos, donde los escolares están obligados a vacunarse contra el sarampión, la tasa nacional de vacunación es del 92 por ciento. Muchos estados también permiten exenciones a los requisitos de vacunación, y como resultado, las tasas de vacunación de Estados Unidos son desiguales. El año pasado, Estados Unidos registró su tasa más alta de casos de sarampión en más de tres décadas y también podría perder pronto su estatus de país libre de la enfermedad. A pesar de ello, el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., dijo que no cree que el gobierno deba imponer las vacunas, y que deben ser una cuestión de elección personal.

    Los padres deben darse cuenta de que negarse a vacunar no solo pone en peligro a su propio hijo. Pone en peligro a otros niños. No sé dónde se contagió Renae el sarampión. Es uno de los virus más contagiosos que existen, y podría haber venido de cualquier parte.

    Por eso es tan importante la inmunidad de rebaño o colectiva. Si no hubiera habido un brote cuando Renae era bebé, no creo que lo hubiera contraído. Solo faltaban siete meses para que pudiera recibir la vacuna, y se la puse entonces, pero ya era demasiado tarde.

    Durante mucho tiempo después de la muerte de Renae, no podía creer que no fuera a volver. Solo en los últimos meses he empezado a asimilarlo. Hay días en los que no quiero ver a nadie, pero intento mantenerme fuerte por los demás, incluidos mis hijos, que ahora tienen 8, 5 y 2 años. La menor, que nació menos de dos semanas antes de la muerte de Renae, tiene gafas como su hermana mayor y muchos de sus gestos.

    Es difícil contar la historia de Renae, pero puedo oírla decir: “Sigue, mamá”. Es lo único que puedo hacer.

    La hija de Rebecca Archer murió de una complicación del sarampión en 2023.

  • Los despidos masivos de millones de trabajadores en Irán por causa de la guerra con EE.UU. e Israel

    Los despidos masivos de millones de trabajadores en Irán por causa de la guerra con EE.UU. e Israel

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    Una mujer compra vegetales en el mercado

    EPA
    La inflación y la pérdida de empleos agravan la crisis en Irán.

    Irán se ha visto afectado por una ola masiva de despidos, tanto directa como indirectamente, como consecuencia del conflicto con Estados Unidos e Israel.

    Gholamhossein Mohammadi, viceministro de Trabajo y Seguridad Social iraní, declaró hace dos días que dos millones de personas han perdido sus empleos a causa de la guerra.

    Los despidos generalizados constituyen uno de los temas de conversación más recurrentes entre los iraníes en las redes sociales.

    Los empleadores y los funcionarios gubernamentales se refieren a este fenómeno de manera eufemística como “un reajuste de la fuerza laboral”.

    El impacto trasciende con creces el cierre de las fábricas que han sido alcanzadas por ataques aéreos. Abarca también a otros fabricantes, minoristas, empresas de importación y exportación, así como al sector digital.

    “Se percibe en el vacío del metro”, publicó un usuario en X. “Se nota en la gran cantidad de plazas de aparcamiento disponibles cerca de la oficina”, comentó otro. “Se hace evidente en la ausencia de tráfico en la autopista Hemmat [en Teherán]; mi trayecto habitual de una hora y media duró apenas media hora”, decía otro comentario.

    La guerra también repercute negativamente en el gasto de los consumidores, que lleva a muchas personas a restringir sus compras a lo estrictamente esencial.

    Esta situación ha mermado la demanda en sectores como el turismo, la restauración y el comercio minorista (sin incluir los productos de alimentación).

    Los costos del apagón tecnológico

    La decisión de las autoridades iraníes de imponer un bloqueo de internet desde el estallido de la guerra asestó un duro golpe a los sectores tecnológico y digital de Irán, que hasta entonces gozaban de un relativo auge.

    Las autoridades sostienen que la decisión de interrumpir el servicio de internet se adoptó por motivos de seguridad, sugiriendo que su objetivo es prevenir labores de vigilancia, espionaje y ciberataques.

    Ya habían recurrido a esta misma medida durante la brutal represión de las protestas a principios de este año, una medida orientada principalmente a coartar la capacidad de los manifestantes para organizarse y acceder a la información.

    En enero, el ministro de Tecnologías de la Información y la Comunicación de Irán, Sattar Hashemi, declaró que cada día de apagón de internet le costaba a la economía al menos US$35 millones.

    Según este cálculo, los 52 días de interrupción del servicio de internet desde el inicio de la guerra han supuesto un coste superior a los US$1.800 millones para la economía iraní.

    El apagón afecta de manera particular a las mujeres trabajadoras. Los datos oficiales revelan que sólo una de cada nueve mujeres en edad laboral en Irán tenía un empleo antes de la guerra.

    Además, cientos de miles de mujeres dependían de plataformas como Instagram para conectar con sus clientes y vender sus productos.

    Incluso en un momento en el que existe una mayor demanda de noticias como consecuencia del conflicto, muchos medios de comunicación también han despedido a sus trabajadores.

    Así ocurrió con la Agencia de Noticias Laborales de Irán, que la semana pasada despidió a todos sus periodistas y les pidió que continuaran trabajando como colaboradores independientes.

    Mujer camina por un mercado en Teherán

    Getty Images
    La crisis económica afecta de forma diferenciada a las mujeres, que tienen menos acceso al mercado de trabajo que los hombres en Irán.

    Las industrias afectadas

    Entre finales de marzo y principios de abril, Estados Unidos e Israel atacaron dos de las mayores plantas petroquímicas de Irán -situadas en Asaluyeh y Mahshahr-, así como a dos de los principales fabricantes de acero: Mobarakeh Steel y Khuzestan Steel.

    Si bien decenas de miles de personas perdieron sus empleos de forma directa, otros cientos de miles trabajan en empresas que abastecen a estas industrias clave o dependen de ellas para el suministro de materias primas.

    Un ejemplo es el vasto sector de fabricación de automóviles de Irán, que según las estimaciones da empleo directo o indirecto a un millón de personas, y en cuya cadena de suministro se han registrado múltiples reportes de despidos.

    Además de la pérdida de suministros nacionales, las interrupciones en el estrecho de Ormuz también han obligado a algunas fábricas a cerrar sus instalaciones y despedir a sus trabajadores.

    Un ejecutivo de una empresa manufacturera en la provincia central de Qom declaró a la BBC que tuvieron que detener la producción debido a la falta de materiales.

    “Esperábamos que, una vez que cesara la guerra, las cosas volverían a la normalidad”, dijo. “Pero ni siquiera logramos que se cargue el material en el barco, ya que nuestros proveedores extranjeros temen que no se permita la entrada de la embarcación en aguas iraníes”.

    Otro usuario de las redes sociales informó que la empresa textil donde trabajaba su cuñada despidió a 600 de sus 650 empleados, dado que ya no pueden importar materia prima desde Australia.

    Hay informes de que algunas empresas anuncian despidos con la promesa de volver a contratar al personal tan pronto como mejoren las condiciones, mientras que otras obligan a sus empleados a tomar licencias sin goce de sueldo.

    Trabajador de ensambladora de autos en Irán

    Getty Images
    La industria automotriz ha sido una de las afectadas por los despidos masivos.

    El gobierno anunció un plan de préstamos para pequeñas empresas, que consiste en menos de US$300 por trabajador y debe ser reembolsado en un plazo de seis meses, con una tasa de interés que oscila entre 18% y 35%, dependiendo del número de despidos que haga la empresa.

    Esta ola de desempleo se produce en un momento en que la tasa oficial de inflación superó el 50% en marzo de 2026 y muchos expertos consideran probable que esta cifra aumente en los próximos meses.

    Si la guerra se reanuda o si Irán permanece bajo estrictas sanciones internacionales, la vida podría volverse aún más difícil para decenas de millones de iraníes.

    Los ataques aéreos por sí solos tendrían consecuencias devastadoras. Sin embargo, la contracción económica, el aumento del desempleo y la escalada descontrolada de los precios podrían agravar considerablemente la crisis.

    Línea gris

    BBC

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