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  • Un sismo de magnitud 6,8 impacta el sureste de Japón

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    Los equipos de emergencia se apresuran a buscar personas y extinguir incendios después de que el fuerte terremoto sacudiera la prefectura de Kumamoto, en una isla al suroeste del país.

    Un potente sismo de magnitud 6,8 azotó el suroeste de Japón el martes por la tarde, lo que provocó incendios cerca de su epicentro, dañó edificios y autopistas y dejó decenas de heridos, según la emisora pública de Japón.

    La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, informó que el sismo se produjo alrededor de las 4:27 p. m., hora local, en la prefectura de Kumamoto en la isla de Kyushu, la más meridional de las islas principales de Japón. Según funcionarios locales, la intensidad del sismo derrumbó edificaciones en toda la región, lo que dejó atrapadas a personas dentro de los edificios, mientras se desataron incendios en la ciudad de Kumamoto, la capital regional. Al menos 50 personas ya recibían tratamiento por lesiones en un hospital de Hikawa, un pueblo al sur de la ciudad, según la emisora pública NHK.

    Los bomberos dijeron que se apresuraban a rescatar a un número indeterminado de personas atrapadas en el interior de un centro comercial en un vecindario del sur de la ciudad de Kumamoto, luego de que su segundo piso colapsara y dejara al menos a dos personas heridas. Las imágenes aéreas mostraron daños extensos en el edificio.

    Las imágenes aéreas tomadas por la NHK mostraron que tramos elevados de la autopista de Kyushu se habían partido en dos, mientras que otras grabaciones mostraron un muro parcialmente derrumbado en el castillo de Kumamoto, un lugar emblemático en el corazón de la ciudad. Takaichi dijo que las autoridades intentaban evaluar la gravedad de los daños en los edificios y puentes.

    El epicentro del sismo se situó cerca de Uto, una ciudad costera a alrededor de 48 kilómetros de la ciudad de Kumamoto en la misma prefectura, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Inicialmente, la agencia lo había reportado como un sismo de magnitud 7,1 antes de revisarlo y bajar la magnitud.

    Las conexiones de transporte local resultaron afectadas por la fuerza del sismo, lo que podría complicar las labores de respuesta. Los servicios de tren en la isla de Kyushu fueron suspendidos y el aeropuerto internacional de Kumamoto, que presta servicio a la capital regional de más de 700.000 personas, anunció su cierre. En toda la región, la policía local reportó al menos 12 casas derrumbadas, incluidas cuatro en las que habían quedado individuos atrapados.

    La Agencia de Manejo de Incendios y Desastres dijo que habían iniciado al menos siete incendios en toda la prefectura, en su mayoría concentrados en la ciudad de Kumamoto. La Agencia Meteorológica de Japón advirtió que en los próximos días podrían ocurrir sismos de escala similar.

    No hubo reportes de anomalías en la planta de energía nuclear de Sendai, que se encuentra en la prefectura de Kagoshima, cerca de Kumamoto, dijo el secretario jefe del gabinete, Minoru Kihara, en una conferencia de prensa. La planta de energía tiene dos reactores nucleares y suministra electricidad a la región de Kyushu.

    ¿Qué más está pasando?

    • Historial sísmico: El sismo evocó recuerdos dolorosos para los residentes de Kumamoto, que fue azotada por una serie de sismos hace 10 años que causaron la muerte de 278 personas en toda la prefectura y las áreas circundantes.
    • Levantan advertencias de tsunami: Tras advertir de manera inicial que el sismo podría desencadenar un tsunami alrededor de los mares de Ariake y Yatsushiro, la Agencia Meteorológica de Japón levantó sus avisos de tsunami alrededor de las 6:10 p. m., hora local.

    Francesca Regalado es una reportera del Times que cubre noticias de última hora.

    River Akira Davis cubre Japón, incluyendo su economía y negocios, y vive en Tokio.

    Leo Sands es corresponsal radicado en Londres del centro de noticias de último momento de The New York Times.

  • Opinión: Así saldremos de nuestra distopía de alimentos ultraprocesados

    Opinión: Así saldremos de nuestra distopía de alimentos ultraprocesados

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    Cuando Bryce Martinez empezó a sentir un dolor alrededor del corazón, pensó que podría ser un ataque de asma. Pero en la enfermería de la escuela, descubrieron que su presión arterial era tan alta que lo llevaron de urgencia a la sala de emergencias. Allí, los médicos le diagnosticaron diabetes tipo 2 y enfermedad del hígado graso.

    Bryce, que entonces tenía 16 años, estaba desconcertado. Había desarrollado obesidad en la primera infancia, pero hasta ese dolor de pecho, no había tenido ninguna otra señal de que algo anduviera mal con su salud. Ni siquiera sabía que los niños pudieran padecer diabetes tipo 2.

    De vuelta en casa, buscó en internet información sobre sus enfermedades y devoró artículos de noticias y videos. Se enteró de que los niños estadounidenses viven en entornos alimentarios disfuncionales, donde las opciones menos saludables tienden a ser las más asequibles y accesibles. Que a medida que los padres asumían más horas de trabajo, había menos tiempo para cocinar que en generaciones anteriores. Que las empresas alimentarias llenaron el vacío con alimentos convenientes y ultraprocesados, que contienen ingredientes manipulados industrialmente que no encontrarías en la comida casera. Que estos alimentos suelen estar llenos de sal, azúcar, grasa y aditivos. A Bryce le sorprendió que los reguladores no evaluaran la salud y la seguridad de todos los aditivos alimentarios, y que las empresas pudieran poner etiquetas de saludables en comida chatarra sin valor nutricional.

    La chatarra, se dio cuenta Bryce, era mucha de la comida con la que creció en Pensilvania. Incluso la comida que no parecía tan mala. Un tazón de cereal para antes de salir corriendo de casa, comercializado para niños y que a veces anunciaba fibra y nutrientes, pero que también era alto en azúcar. En la escuela, los almuerzos incluían pizza, hamburguesas y macarrones con queso. Los padres de Bryce intentaban cocinar comidas nutritivas siempre que podían, pero ambos tenían trabajos a tiempo completo. Cuando él llegaba a casa antes de que sus padres salieran del trabajo, sacaba una lata o caja de la alacena o el congelador para calentarla en el microondas: más macarrones con queso o una comida lista para calentar. Bebía jugos en bolsita para pasar las comidas. Algunos de los alimentos que consumía como golosinas (papas fritas, helado) parecían estar diseñados para que no pudiera dejar de comerlos. Antes solía culparse a sí mismo por eso.

    A los 18 años empezó a entender que la responsabilidad no recaía solo en él. Martinez demandó a 11 grandes fabricantes de alimentos (incluidos Kraft Heinz, Coca-Cola, PepsiCo y Nestlé USA), y alegó alegando que el consumo de sus productos le provocó su diabetes tipo 2 y su enfermedad del hígado graso en la infancia. La demanda, presentada a finales de 2024, fue el primer caso de lesiones personales relacionado con alimentos ultraprocesados.

    Desde entonces, he rastreado más de media decena de otras demandas por lesiones personales presentadas contra grandes fabricantes de alimentos, todas alegando que los alimentos ultraprocesados, diseñados para generar adicción y comercializados para niños, causaron enfermedades crónicas en alguien menor de 18 años. He seguido estos casos porque cada vez estoy más convencida de que los litigios pueden ser nuestro único camino hacia un entorno alimentario saludable.

    Las encuestas muestran que en todo el espectro político, una mayoría de estadounidenses ahora cree que los alimentos ultraprocesados pueden ser adictivos, que las empresas intentan enganchar deliberadamente a los niños y que se necesita regulación. Políticas que parecían políticamente tóxicas en la era de la prohibición de los vasos gigantes “Big Gulp” en Nueva York bajo el mandato del alcalde Michael Bloomberg ahora lo parecen menos. Ashley Gearhardt, experta en adicción a los alimentos de la Universidad de Míchigan, ve la presencia de la economía del antojo en el mundo de la alimentación y más allá. “Como madre, siento que hay buitres corporativos que solo están revoloteando sobre mi cabeza esperando a que tenga un mal día, para poder lanzarse en picada y hacer que mi hijo sea un leal de por vida a su dañino producto”, dijo.

    De fondo, la ciencia de la nutrición ha madurado. Los investigadores han descubierto cómo los alimentos procesados anulan las señales del cuerpo para la saciedad y la nutrición y aumentan el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y obesidad, entre otras enfermedades crónicas.

    Pero esto no significa que los estadounidenses vayan a ver una nueva legislación en el corto plazo. Si bien el gobierno de Donald Trump, y en particular el ala MAHA (sigla en inglés del movimiento “Hagamos a Estados Unidos saludable de nuevo”) de Robert F. Kennedy Jr., ha tenido mucho que decir sobre los alimentos ultraprocesados, toda esa charla no ha generado nuevas regulaciones sustanciales. Pero el problema es más profundo. “Desde hace 30 o 40 años la gente habla de la naturaleza tóxica del entorno alimentario, de cómo la industria alimentaria está contribuyendo a ello y de las políticas públicas que deberían implementarse, y casi no ha pasado nada”, dijo Kelly Brownell, investigador de salud pública de la Universidad de Duke.

    Conozco muy de cerca este estancamiento. He escrito sobre enfermedades crónicas y alimentación durante más de una década. Cuando la gente pregunta cómo podemos arreglar el sistema alimentario, suelo responder con alguna versión de: “exige un cambio en todos los niveles que puedas (la escuela, el lugar de trabajo, la ciudad, el país)”. Pero, para ser sincera, la lucha a menudo se ha sentido inútil cuando pienso en el poder de cabildeo de la industria global de alimentos y bebidas de 10 billones de dólares.

    Fue solo al profundizar en la historia de los litigios de salud pública cuando comencé a sentir algo de optimismo. Una y otra vez, grupos de abogados astutos interesados en la salud pública y la justicia social lucharon por protecciones que los legisladores no habían logrado brindar, mucho después de que se establecieran los daños de un producto. Los litigios obligaron a una regulación sustancial de los opioides. Ayudaron a reducir el uso de pintura con plomo y asbesto, e hicieron que la conducción de autos fuera más segura. Pero el uso de litigios más plenamente desarrollado para la salud pública involucra al cigarrillo.

    Durante la mayor parte del siglo XX, el público estuvo inundado de publicidad de tabaco y humo de segunda mano en formas que hoy parecen absurdas. Los anuncios de revistas mostraban las marcas de cigarrillos favoritas de los médicos. El dibujo animado Joe Camel, un “chico cool“, aparecía en la televisión para atraer a los niños. El humo llenaba los hospitales y los aviones.

    A partir de la década de 1950, los denunciantes individuales se presentaron para demandar a las empresas tabacaleras. Estaba el trabajador de fábrica que fumaba dos cajetillas al día y que, al final, perdió un pulmón a causa del cáncer. Estaba la viuda que demandó por homicidio culposo en nombre de su difunto esposo, un fumador empedernido desde los 9 años. La industria se deshizo de este tipo de demandas a lo largo de la década de 1980. Pero, aunque los demandantes perdieron de forma abrumadora, como el historiador Allan Brandt detalló en The Cigarette Century, los casos se multiplicaron como una bola de nieve y llevaron a un descubrimiento de pruebas legales que pusieron a la vista documentos condenatorios de la industria.

    Las empresas tabacaleras, que ajustaban con precisión los niveles de nicotina para fomentar la adicción y se dirigían a los “prefumadores” (también conocidos como niños), tenían registros que mostraban que sus productos causaban cáncer, mientras que sus ejecutivos afirmaban públicamente lo contrario. Los documentos que salieron a la luz en la fase de descubrimiento de pruebas no solo dejaron al descubierto el engaño y la hipocresía de la industria, sino que también desmintieron la afirmación de que fumar era una cuestión de responsabilidad personal. Y lo que es más importante, impulsaron litigios masivos por daños y perjuicios y dejaron a los gobiernos sin otra alternativa más que actuar.

    En la década de 1990, los fiscales generales de los estados comenzaron a demandar a las empresas tabacaleras por una crisis de salud pública que, en gran medida, los contribuyentes terminaron pagando. El acuerdo global resultante restringió el mercadeo del tabaco y ordenó que las empresas pagaran miles de millones en daños a los estados. Los legisladores finalmente tuvieron las municiones políticas para restringir de manera significativa el tabaquismo. Limitaron el acceso a los productos de tabaco y aumentaron los impuestos a los cigarrillos. Las tasas de tabaquismo en adultos se han desplomado del 42 por ciento en 1965 al 9 por ciento en 2025.

    La demanda de Bryce Martinez fue desestimada en un Tribunal Federal de Distrito el año pasado porque el juez, aunque “profundamente preocupado” por los efectos de los alimentos ultraprocesados en los niños, al final estuvo de acuerdo con la afirmación de los demandados de que no había evidencias suficientes para demostrar que productos específicos causaron las enfermedades de Martinez. (Los demandados, en su moción conjunta para desestimar el caso, también argumentaron que sus productos son seguros, están regulados a nivel federal y cumplen la ley).

    En junio, el juez denegó la moción de Martinez de enmendar el caso con detalles adicionales. Sus abogados de la firma Morgan & Morgan afirman que planean apelar la desestimación y continuarán presentando demandas similares en todo el país. Mientras tanto, los otros casos siguen avanzando. Nada de esto será fácil.

    Brandt, el historiador, me dijo hace poco que esperara más derrotas. Con el tabaco, hubo cientos de casos perdidos, y esos casos eran más simples porque solo requerían probar que un solo producto enfermó a alguien. Aun así, Brandt es optimista respecto a los litigios contra la industria alimentaria. Los estadounidenses se están volviendo “cada vez más escépticos, y de manera justificada, sobre que la industria esté actuando en torno a los alimentos a favor del interés del público”, dijo. Él cree que estamos entrando en la era de los juicios del tabaco, pero con las grandes empresas de la industria alimentaria.

    Los expertos en derecho y en salud pública con los que hablé ven el mayor potencial en que las ciudades y los estados tomen medidas. En diciembre del año pasado, el fiscal de la ciudad de San Francisco anunció una demanda sin precedentes en nombre del pueblo de California contra las mismas 11 empresas alimentarias a las que Martinez demandó. Esa demanda alega que las empresas empeoraron una crisis de salud pública que afecta a un gran segmento de la población y que presiona los presupuestos de salud (se calcula que el costo de la diabetes por sí sola en California asciende a unos 47 millardos de dólares). Creo que otras jurisdicciones, que también se enfrentan a costos crecientes, deberían seguir su ejemplo con sus propias demandas.

    Incluso si estos casos cobran fuerza y algunos se ganan, las grandes empresas de la industria alimentaria no desaparecerán. Pero litigios como el de Martinez podrían motivar a los legisladores a obligar a las empresas a actuar en interés del público, como lo planteó Brandt, fomentando la capacidad de decisión individual en lugar de erosionarla. Esto podría significar impuestos, etiquetas de advertencia y requisitos de reformulación para reducir el consumo de alimentos poco saludables, y –de manera fundamental– subsidios y un mejor acceso a opciones saludables.

    Si las jurisdicciones presentan demandas, tal vez incluso aprendamos algunas cosas en la fase de descubrimiento de pruebas legales. ¿Qué saben los fabricantes de alimentos sobre el cerebro de los niños y sobre cómo atraerlos? ¿Qué saben sobre cómo incluir la cantidad justa de azúcar o la medida perfecta de textura crujiente para que la gente no pueda dejar de comer?

    Da la casualidad de que ya conocemos algunos fragmentos a través de los documentos sobre el tabaco. Philip Morris compró Kraft en 1988 y, un poco antes, RJ Reynolds adquirió importantes marcas de alimentos y se fusionó con Nabisco. Los documentos del tabaco muestran que las tabacaleras aplicaron sus conocimientos sobre optimización de sabores, mercadeo juvenil y química del cerebro a los alimentos ultraprocesados para aumentar sus ganancias.

    A diferencia de los primeros demandantes del tabaco, Martinez se enfermó cuando era niño. Lo hizo en un hogar donde él no compraba la comida, en un sistema alimentario que él no diseñó. Cuando salió del hospital tras su dolor de pecho hace unos años, regresó a la escuela y se enfrentó a una nueva realidad. Inyectarse insulina se sentía incómodo, cuenta, y provocaba que la gente le hiciera preguntas que no siempre quería responder.

    Hoy controla sus enfermedades con un medicamento GLP-1, pero a sus 20 años está preocupado por el futuro. ¿Conseguirá un trabajo con un seguro médico que cubra sus facturas médicas? Cuando le pregunté qué deseaba haber sabido sobre la comida cuando era niño, dijo: “Al final, la comodidad tiene un precio”.

    Eso aún puede estar poniendo demasiada carga en el consumidor. Parafraseo una pregunta que el excomisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos, David Kessler, hizo durante los juicios sobre el tabaco. ¿De quién es la elección que está impulsando la demanda de alimentos ultraprocesados en Estados Unidos? ¿Es una elección de los consumidores seguir consumiéndolos? ¿O de las empresas alimentarias para mantener la dependencia del público hacia ellos?

    Julia Belluz es colaboradora de Opinión y autora del libro Food Intelligence.

  • “En la cárcel descubrí que presos y guardias éramos víctimas de una cúpula que mantiene a Cuba secuestrada”: Luis Manuel Otero Alcántara, el artista que pasó 5 años en prisión

    “En la cárcel descubrí que presos y guardias éramos víctimas de una cúpula que mantiene a Cuba secuestrada”: Luis Manuel Otero Alcántara, el artista que pasó 5 años en prisión

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    Luis Manuel Otero Alcántara camina por las calles de Miami con una sensación extraña: nadie lo retiene ni lo vigila.

    El artista cubano de 38 años, una de las principales figuras de la disidencia de la isla, acaba de comenzar su vida en el exilio tras cumplir en su país una condena de cinco años de cárcel por ultraje a los símbolos patrios, desacato y desórdenes públicos.

    Pero llevaba mucho más tiempo sin sentirse realmente libre.

    Cuando en 2021 entró en la prisión de máxima seguridad de Guanajay (unos 30 km al oeste de La Habana) ya acumulaba años de vigilancia permanente, decenas de arrestos y noches de calabozo por sus acciones artísticas contra el régimen.

    Cofundador del Movimiento San Isidro, un colectivo de artistas y activistas opositores al gobierno cubano, Otero Alcántara convirtió el arte del performance en un arma para desafiar al poder.

    Desde convivir un mes con la bandera cubana como parte de una obra hasta crear un Museo de la Disidencia o protagonizar huelgas de hambre, sus acciones lo transformaron en la principal figura no partidista de la oposición cubana y uno de los mayores dolores de cabeza para el gobierno de Miguel Díaz-Canel.

    Otero Alcántara el 18 de julio en el aeropuerto de Miami

    Getty Images
    Otero Alcántara aterrizó el 18 de julio en el aeropuerto de Miami, donde le esperaba un grupo de amigos y seguidores.

    Su último arresto durante las históricas protestas antigubernamentales de julio de 2021, el juicio a puerta cerrada un año después y las huelgas de hambre que protagonizó en sus cinco años entre rejas llamaron la atención de organizaciones de derechos humanos, artistas, intelectuales y gobiernos democráticos.

    Amnistía Internacional lo declaró preso de conciencia y la revista Time lo incluyó en su lista anual de las 100 personas más influyentes del mundo.

    Tras cumplir su condena, las autoridades cubanas condicionaron su liberación al exilio: Estados Unidos le concedió un permiso humanitario y su embajada en La Habana facilitó el viaje a Miami.

    Otero Alcántara nos recibe en camiseta y bañador en el hotel donde se hospeda temporalmente, cerca del popular barrio de la Pequeña Habana.

    Se muestra efusivo, locuaz, con el brillo en la mirada que delata su estrenada libertad; impaciente por compartir sus anécdotas y reflexiones sobre los largos días en prisión y anunciar sus próximos pasos como artista y activista en el exilio.

    A continuación la entrevista de BBC Mundo a Luis Manuel Otero Alcántara, editada y recortada para mayor claridad y concisión.

    línea

    BBC

    ¿Por qué estuviste cinco años en prisión?

    Estuve cinco años en la cárcel por ejercer la libertad de expresión e intentar que los cubanos tengan libertades.

    Soy artista visual, artista pástico, y puse el arte al servicio de los cambios que necesita Cuba, pero allí hay una dictadura que no permite que el arte sea crítico ni proponga cambios sociales.

    Hubo un momento en que todo lo que hacía terminaba en un calabozo. Estuve más de 90 veces en un calabozo en tres o cuatro años.

    Éramos artistas del barrio e inspirábamos a la gente a decir: “Si él puede, yo también”. Todo aquello fue construyendo un espacio cívico que terminó desembocando en el 11 de julio de 2021.

    Y ahí ellos dijeron: “No, ya”. Y me metieron cinco años preso.

    Una de las obras que utilizaron para encarcelarme fue la de la bandera cubana. Durante un mes anduve con ella a todas partes: me bañé con ella en la playa, fui a los carnavales y entré con ella al baño. Quería generar una discusión sobre la patria y los símbolos. Me condenaron por ultraje a los símbolos patrios, desacato y escándalo público.

    Otero Alcántara en la entrevista con BBC Mundo

    WALTER FOJO BBC
    El artista compartió con BBC Mundo detalles y reflexiones de sus 5 años en la cárcel cubana.

    ¿Cómo fue el juicio?

    Fue horrible, una especie de circo, un montaje. La fiscal, los abogados y todo el mundo sabían que serían cinco años y que ninguno de ellos había tomado la decisión.

    El momento más difícil fue cuando entró mi familia. Mi tía dijo: “Yo no sé por qué mi sobrino está aquí, si es un buen muchacho”. Se me encogió el corazón y empecé a llorar. Intentaba aguantar para no demostrarle a la dictadura que me quebraba, pero somos seres humanos: lloramos, sufrimos y tenemos familia.

    Mi abogado recordó que habían intentado construirme un juicio decenas de veces sin poder probarme nada.

    ¿Qué sentiste cuando te comunicaron la condena?

    La prisión, para mí, también fue como un bastión de lucha: el símbolo de la lucha, el símbolo de la resistencia, el símbolo de la injusticia. Sabía que mis amigos la convertirían en una bandera para mostrarle al mundo aquella injusticia.

    Pero no deja de ser difícil cuando te dicen cinco años. Tu cabeza empieza a calcular: “Tengo 32 o 33 años; saldré con 38”. Piensas en la juventud y en quién eres.

    Nunca dejé de luchar en la cárcel. Si estuve cinco años, podía haber estado veinte.

    ¿Cómo era tu celda?

    Estaba en el área de máxima seguridad de Guanajay, donde había personas condenadas a cadena perpetua. Había cámaras en cada esquina. Vivíamos cuatro personas en una celda de unos cuatro metros por tres, con cuatro literas de cemento y un baño sin puerta. Tú mismo colocabas una cortina, pero la intimidad estaba completamente rota.

    Tenías que convivir con el calor, el frío, el humo, los olores y los caracteres de los demás. A veces sentías que no entraba aire por la ansiedad, la depresión y el encierro.

    Vista exterior de la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en la provincia de Artemisa, unos 30 kilómetros al oeste de La Habana.

    Getty Images
    Vista exterior de la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en la provincia de Artemisa, a unos 30 kilómetros al oeste de La Habana.

    ¿Cómo continuaste creando y protestando desde la prisión?

    El régimen juega con el tiempo de la gente. Desde niño te obliga a dedicarle tu tiempo: tienes que ir a sus marchas y actos porque, si no, te señalan. En prisión comprendí que mi tiempo y mi narrativa tenían que ser míos.

    Creé una obra en la que vendía cada día de mis cinco años preso. Quien compraba uno recibía un fragmento de almanaque y una especie de contrato. El arte me ayudaba a mantenerme activo. No era solamente un preso mirando el techo mientras sus amigos trabajaban fuera.

    Cuando intentaban presionarme, protestaba. Hice alrededor de seis o siete huelgas de hambre. Una vez estuve unos 48 días en huelga de hambre.

    También me enviaban a una celda de castigo, a veces durante un mes. La última vez había muy poca luz, pero pinté una serie de militares frustrados y rotos. Me decomisaron las obras, pero nunca volvieron a llevarme allí. Quizá comprendieron que no conseguirían quebrarme.

    ¿Desde cuándo te ofrecieron el exilio?

    Nada más llegar a prisión me dijeron que la única manera de salir era abandonar Cuba. Me dijeron que nunca más pisaría las calles de Cuba. Durante el primer año y medio me negué. No entendía por qué tenía que marcharme expulsado y sin poder regresar.

    Con el tiempo comprendí que la Seguridad del Estado no permitiría que volviera a caminar por la calle y que yo tendría más posibilidades de cambiar las cosas desde fuera.

    Dentro de una dictadura gastas el 70% u 80% del tiempo lidiando con la represión: detenciones, vigilancia, cortes de internet, teléfonos confiscados y registros de tu casa. Queda muy poco espacio para crear.

    ¿Cuándo terminaste aceptándolo?

    Llegó un momento en que sentí que mi misión dentro de Cuba ya se había cumplido. Ir preso allí es fácil, pero me pregunté qué podía producir ahora mi encarcelamiento. Desde fuera puedo dedicar mucho más tiempo a crear y a buscar nuevas formas de fracturar la dictadura.

    Pero no es un regalo. El exilio es sumamente cruel. Ya empiezo a sufrirlo: no puedo ver a mi hijo ni participar en su vida, y también dejé a mis sobrinos. El exilio es otra forma de violencia política. No me salvé; salí hacia otro tipo de violencia.

    ¿Cómo es la alimentación en una cárcel cubana?

    Si quieren saber cómo está la comida en la prisión, miren cómo está la comida en Cuba.

    Un país colapsado, que no puede dar leche a los niños ni atender a los ancianos, tampoco alimenta bien a sus presos.

    Yo me alimenté en la cárcel gracias a lo que me mandaban mis amigos.

    Ellos, mi familia y las mujeres de Bauta se organizaban para llevarme comida, medicinas y todo lo necesario.

    Mi familia recorría 30, 40 o 50 kilómetros sin transporte y cargando sacos.

    En la cárcel, la comida enviada por una familia tenía algo especial. Aunque fuera arroz con huevo, llevaba un condimento extra: el amor. Cuando la abuela de algún compañero le enviaba comida y él compartía conmigo, yo la prefería a cualquier paquete de galletas.

    La comida también era un símbolo de resistencia.

    Otero Alcántara con una manzana

    WALTER FOJO BBC
    Otero Alcántara asegura que logró alimentarse relativamente bien en la cárcel gracias a la comida que le llevaban sus familiares y amigos.

    ¿Recibías un trato diferente por ser un preso conocido?

    Sí, con ventajas y castigos.

    En mi pasillo daban algo más de comida porque estaban los condenados a cadena perpetua, que no tienen nada que perder y si no les das suficiente comida, protestan. Como no pueden castigarlos mucho más, intentan mantenerlos relativamente calmados.

    Y porque la Seguridad del Estado quería mantenerme relativamente tranquilo, pintando y sin protestar. Sabían que algún día podía salir y contarlo.

    Mi visibilidad también ayudó a evitar algunos abusos contra otros presos, porque una denuncia telefónica tenía impacto.

    Pero no recibí las rebajas de condena habituales y durante una etapa no podía hablar con nadie: apartaban a quienes se acercaban a mí. Llegaron a cerrar todo el penal cuando me sacaban al patio.

    Yo tenía a un preso vigilándome durante todo el día, además de los guardias y las cámaras. Ese preso dormía en mi celda, controlaba qué hacía y se comunicaba directamente con la Seguridad del Estado.

    En todo caso, eso demuestra que la prensa y la presión internacional sí funcionan: el régimen sabía que sus acciones podían tener consecuencias.

    Otero Alcántara leyendo

    WALTER FOJO BBC
    El artista reconoce que su fama le otorgó ciertos privilegios, aunque también una mayor vigilancia, y le privó de rebajas de condena.

    ¿Qué fue lo más duro de esos cinco años?

    Lo más fuerte de la prisión es estar preso, el encierro. Podría contar episodios de violencia, pero también existe una violencia constante y menos visible: el aislamiento.

    Durante cinco años, en las visitas solamente veía a mi novia, a mi hijo y a mi tía.

    Hubo una etapa en que, si hablaba con otro preso o empezaba a sentir afecto por alguien, lo trasladaban. La gente terminó teniendo miedo de acercarse a mí.

    Una vez, después de cuatro años sin ver a otras mujeres que no fueran familiares o guardias, me permitieron asistir a una actividad con presas de otro centro. Bailé y brincaba como un niño.

    Pero fue un solo día y también pudo ser una puesta en escena de la Seguridad del Estado para decir que no había estado tan mal. Hay que entender cada una de esas etapas como formas de violencia política.

    ¿Cómo era tu relación con los guardias?

    Antes podía pensar que todos los guardias eran malas personas.

    Pero en prisión comprendí que muchos eran jóvenes de 20 o 21 años, procedentes de zonas muy pobres, a quienes prometían una casa, una moto o un futuro mejor. Después de cinco años seguían viviendo en albergues y algunos tampoco podían dejar el trabajo porque los amenazaban con enviarlos a prisión.

    Claro que había guardias que abusaban del poder. Pero también vi a algunos cortarse o hacer huelgas de hambre para exigir que los dejaran marcharse.

    Llevar un uniforme no significa necesariamente estar de acuerdo con la dictadura.

    Descubrí que, de distintas maneras, todos éramos víctimas de una cúpula que mantiene secuestrado al país.

    ¿Cómo te enterabas de lo que sucedía en Cuba?

    Había un televisor en el que veíamos Telesur y la televisión cubana, entre otros canales. Reunía fragmentos de información de un lado y otro. También podía preguntar a mi familia y a mis amigos durante las llamadas.

    Pero los presos que iban llegando eran una fuente fundamental. Por ellos supe, por ejemplo, de la expansión de drogas sintéticas muy baratas entre jóvenes, incluso niños de 12 o 13 años, en Cuba.

    Las historias que escuchaba de estos presos reflejaban una sociedad fracturada: madres concentradas en conseguir comida y soportar los apagones, sin recursos para cuidar a sus hijos.

    En cinco años pasó mucha gente por mi lado y así me mantuve conectado con la realidad del país.

    Luis Manuel Otero Alcántara

    WALTER FOJO BBC
    El artista asegura que se mantuvo al tanto de la realidad de Cuba, donde la crisis económica se ha agudizado hasta niveles extremos en los últimos 5 años.

    ¿Cómo te cambió la cárcel?

    Salí de la cárcel más humano y más maduro.

    La prisión es un vaso de agua fría: empiezas a valorar cosas que antes no valorabas y a comprender sufrimientos que nunca habías visto.

    También entendí mejor cómo algunos presos comunes terminaron allí. Muchos jóvenes viven en un sistema que no les ofrece empleo ni la posibilidad de satisfacer necesidades básicas y sociales.

    Todavía estoy en shock y creo que me quedarán secuelas. Todavía vivo en alerta. En prisión todos los sentidos permanecen activos las 24 horas: un ruido fuerte puede anunciar una pelea, un golpe o un traslado.

    Y, ¿a quién acudías? La solución que te ofrecían era tomar pastillas. Yo prefería concentrarme y pintar.

    ¿Y qué ha sido de las obras que creaste?

    Logré sacar de Cuba unas 4.000 pinturas. Quiero hacer un evento en el que desenrolle todas esas obras para que la gente pueda oler la prisión que traen consigo.

    Porque, en cuanto las sacas y las pones en un lugar acondicionado, desaparecen los olores, desaparece parte de esa energía.

    Entonces quiero que la gente llegue y huela la prisión en mis obras, porque tiene un olor muy particular. Allí todo huele a excremento, orina, agua de fregar…. Llega un momento en que tienes que convivir con eso.

    Quiero que las obras se conserven y no terminen únicamente en la pared de un coleccionista, aunque también aspiro a exponer en lugares importantes y a que mi trabajo alcance un gran valor. La fama y el dinero pueden ser herramientas para amplificar un discurso y ayudar a la gente.

    Luis Manuel al salir de prisión

    Reuters
    Otero Alcántara comenzó esta semana su nueva vida en libertad en Estados Unidos.

    ¿Seguirá tu arte dedicado a Cuba?

    Cada minuto de mi vida va a estar dedicado a liberar a Cuba de aquella torturante dictadura.

    Pero quiero hacerlo desde otra visión, conectando el proyecto cultural cubano con el mundo y aprendiendo a convivir con la diversidad y la polémica propias de la democracia.

    Hay sectores de la izquierda mundial que parecen no saber que ahora mismo en Cuba hay presos políticos.

    Quiero poder decirles: “Está bien, eres de izquierda y te respeto; o eres de derecha y te respeto. Pero en Cuba está pasando esto”.

    Yo pasé cinco años preso injustamente y quiero explicarlo desde la visión de los cubanos que caminan por la calle, no desde los extremos políticos.

    ¿Qué significa para ti estar libre?

    No creo en la libertad, sino en las libertades: expresarte, tener luz, aire acondicionado o agua potable. En Cuba la gente ni siquiera tiene la libertad de encender un interruptor y que haya electricidad.

    Ahora todavía estoy aprendiendo. Pasé cinco años vestido de gris, hablando bajo y sin poder moverme. Aquí puedo caminar, subirme a un automóvil y hablar por teléfono sin contar los minutos.

    Mi cuerpo está asimilando todo eso y adaptándose a una cultura nueva, sobre todo para construir una plataforma desde la que seguir peleando.

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    BBC

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  • Varias personas quedan atrapadas en un centro comercial tras un terremoto de magnitud 7,1 en Japón

    Varias personas quedan atrapadas en un centro comercial tras un terremoto de magnitud 7,1 en Japón

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    Varias personas quedaron atrapadas en el interior de un centro comercial tras un fuerte terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el suroeste de Japón, según informan las autoridades.

    Algunos medios locales indican que se produjo una explosión en el establecimiento de tiendas Aeon Mall, en la región de Kumamoto, luego del sismo.

    Aún se desconoce el número específico de visitantes atrapados.

    El terremoto fue registrado en el interior de la isla de Kyushu a las 16:27 hora local (07:27 GMT). Las autoridades ordenaron a más de 150.000 personas que se trasladaran a centros de evacuación. También emitieron una breve alerta de tsunami que se levantó en menos de una hora.

    En la localidad de Kashima, en Kumamoto, “se derrumbó la segunda planta de un complejo comercial, dejando a muchas personas atrapadas en su interior”, señaló el cuerpo de bomberos en un comunicado.

    Las imágenes del centro comercial mostraban humo blanco saliendo del edificio, mientras la gente corría hacia el aparcamiento. Gran parte del exterior del lugar quedó destrozado, dejando al descubierto las vigas de acero que hay debajo.

    Aeon Mall es una popular cadena nacional que cuenta con unos 160 centros repartidos por todo Japón. Alberga grandes almacenes, boutiques, farmacias y zonas de restauración.

    Japón es uno de los países más propensos a los terremotos del mundo, con unos 1.500 sismos al año.

    La agencia meteorológica advirtió de fuertes réplicas, dado que el epicentro se encuentra a poca profundidad: 10 km. Las imágenes difundidas por la cadena nacional NHK muestran carreteras y puentes agrietados, así como varios edificios en llamas.

    “Todavía estamos evaluando el número de heridos y los daños materiales, pero me han informado de que ya se han producido varios heridos”, declaró el martes la primera ministra Sanae Takaichi.

    Atención y calma

    Decenas de personas resultaron heridas durante el terremoto: unas 10 se encontraban en una residencia de ancianos y al menos 50 personas están siendo atendidas en el hospital, según informó la NHK.

    Los servicios ferroviarios han quedado suspendidos y se ha cortado el suministro eléctrico a miles de hogares.

    El secretario jefe del Gabinete, Minoru Kihara, afirmó que se habían desplegado equipos de primera respuesta, entre ellos las Fuerzas de Autodefensa de Japón, los bomberos y la guardia costera.

    “Instamos a los residentes de las zonas donde el temblor ha sido especialmente intenso a que presten mucha atención a la información sobre evacuaciones difundida por las autoridades locales a través de la radio, la televisión e Internet, y a que actúen con calma”, declaró.

    La Agencia Internacional de Energía Atómica publicó en X que el terremoto “no causó daños ni problemas de seguridad en la central nuclear de Sendai, situada a unos 100 km del epicentro, y que esta sigue en funcionamiento”.

    “La AIEA seguirá vigilando la situación”.

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    BBC

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  • El resurgimiento del tā moko, el tatuaje ritual maorí

    El resurgimiento del tā moko, el tatuaje ritual maorí

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    Mark Kopua acercó el rostro mientras dibujaba en el brazo de su sobrino con un marcador de punta de fieltro. De memoria, esbozó patrones y motivos que habían estado en su familia durante generaciones. Finalmente satisfecho, se puso unos guantes de goma y una pistola de agujas cobró vida con un zumbido.

    Este no era un tatuaje cualquiera. Era el tā moko, el arte corporal ritual practicado durante siglos por los maoríes, los habitantes indígenas de Nueva Zelanda. Media decena de familiares de Kopua observaron el ritual en febrero, apretujados en su pequeño estudio en Gisborne, en la costa este de la isla Norte de Nueva Zelanda.

    Kopua, de 64 años, y su sobrino, Desmond Horomia, de 56, crecieron en una comunidad maorí que había perdido a todos sus tohunga tā moko, que es el nombre usado para los artistas tatuadores rituales. El oficio se había transmitido tradicionalmente de padres a hijos, pero en 1907, los gobernantes coloniales británicos de Nueva Zelanda prohibieron el tā moko y otras formas de arte indígena. El pueblo maorí comenzó a ocultar sus tatuajes y dejó de enseñar a las generaciones más jóvenes.

    Más de un siglo después, los tatuajes faciales conocidos como moko kanohi vuelven a verse, en la televisión, en las calles y en los pasillos del Parlamento de Nueva Zelanda. Adolescentes y jóvenes maoríes se han dedicado a documentar sus ceremonias de tā moko en las redes sociales. Algunos han convencido a sus mayores de tatuarse, lo que ha ayudado a que esta forma de arte resurja con alegría tras décadas de estigma.

    “Llevo involucrado en esto desde hace más de 30 años, pero nuestra cultura todavía está reaprendiendo, porque han estado inmersos y abrumados por la cultura occidental”, dijo Kopua.

    Kopua y un pequeño grupo de otros artesanos comenzaron a tatuar rostros después de que un movimiento nacionalista maorí ganara terreno en la década de 1970.

    “En ese entonces, el moko estaba dormido. Decidimos que queríamos volver a despertarlo”, dijo.

    Un moko kanohi es la obra de toda una vida. La historia de una persona puede leerse en los tatuajes de su rostro, que señalan su ascendencia y marcan su llegada a la madurez, el nacimiento de un hijo o la muerte de un familiar.

    Las mujeres se marcan los labios y el mentón con el moko kauae. Los hombres reciben el mataora, que comienza en la barbilla y se extiende hacia afuera para marcar hitos personales. Los árboles genealógicos pueden rastrearse a través de patrones recurrentes en distintos rostros.

    [Video a continuación: Las mujeres maoríes pueden recibir el moko kauae en los labios y el mentón desde su primera menstruación. Algunas esperan hasta después de tener hijos.]

    “Es una huella dactilar de tu genealogía”, dijo Ruihana Smith, de 32 años, un tallador de madera que es asesor de relaciones maoríes para el Consejo del Distrito de Marlborough en la ciudad de Blenheim, en la isla Sur.

    Se hizo un mataora en 2023 para honrar a su bisabuela tras su muerte. Tomó cuatro horas y media tatuar la barbilla, la nariz y las mejillas de Smith mientras sus familiares observaban el proceso.

    En algunas ceremonias de tā moko, los familiares cantan bendiciones y sostienen las manos y los brazos de la persona mientras se somete al ritual. Aunque los artistas de tā moko actuales usan máquinas de tatuaje modernas, tradicionalmente los tohunga usaban cuchillas talladas con dientes de tiburón o huesos de las alas de un albatros, dijo Kopua.

    Sin antepasados que les enseñaran, Kopua –un tohunga whakairo, o un maestro tallador de madera– aprendió el tā moko de los patrones que usaba en el tallado y el tejido. Estudiaron los patrones de moko kanohi en cabezas decapitadas que estaban bajo el cuidado del museo nacional de Nueva Zelanda.

    Los guerreros maoríes creían que la decapitación cortaba la conexión de sus enemigos con los dioses. En el siglo XIX, los colonos británicos coleccionaron las cabezas como curiosidades y trofeos y ofrecieron armas de fuego y oro a cambio, lo que incitó a algunos maoríes a cazar a quienes tenían el mataora y el moko kauae.

    “Esa fue una de las cosas que impidió que nuestros antepasados quisieran tatuarse el rostro”, dijo Kopua.

    A los maoríes que se convirtieron al cristianismo en esa época también se les disuadió de hacerse tatuajes. Sin embargo, el golpe definitivo llegó con la Ley de Supresión de Tohunga en 1907, que proscribió a los expertos maoríes, incluyendo sacerdotes, curanderos, maestros, talladores de madera y artistas del tatuaje. La legislación, que buscaba prohibir prácticas que las autoridades consideraban explotadoras, asfixió a la cultura maorí durante décadas.

    El Parlamento de Nueva Zelanda derogó la ley en 1962. Pero durante años después, el moko kanohi se veía como una señal de delincuencia o de pertenencia a una pandilla, dijo Smith.

    “Ninguna de estas formas de arte es ilegal ya, pero tenemos que reparar el daño”, dijo.

    Tame Iti, uno de los líderes del movimiento de protesta maorí de la década de 1970, tiene mokos que se extienden en espiral por su rostro, desde la frente, pasando por el cuello y sobre las orejas. El hombre, de 74 años, recuerda haber crecido en una época en que hoteles y otros espacios públicos les negaban la entrada a quienes tenían marcas faciales. Se postuló al Parlamento cuatro veces, sin éxito en ninguna, pero se convirtió en una figura nacional.

    El último intento de Iti por entrar al Parlamento fue en 2014. Dos años después, Nanaia Mahuta se convirtió en la primera mujer en llevar un moko kauae en la Cámara de Representantes, la única cámara del Parlamento de Nueva Zelanda. Se desempeñó como canciller bajo la primera ministra Jacinda Ardern.

    “Ahora tienes políticos, jueces, todo tipo de personas con moko. Es hermoso que esté ahí, a la vista”, dijo Iti.

    [Video a continuación: Los hombres maoríes reciben el mataora, que comienza en el mentón y se extiende hacia afuera para marcar hitos personales. Los árboles genealógicos pueden rastrearse a través de patrones recurrentes en distintos rostros.]

    Los jóvenes maoríes han sido más rápidos en adoptar el tā moko que sus mayores, dijo Ed Harawira, de 50 años, un artista de tā moko. Una encuesta del gobierno de Nueva Zelanda en 2018, la más reciente disponible, encontró que más de una cuarta parte de los maoríes de entre 25 y 44 años tenían tatuajes tradicionales, la mayor cantidad de cualquier grupo de edad, en comparación con el 8 por ciento de los de 55 años o más.

    “Nuestros mayores fueron los que inicialmente se opusieron a recibir el moko porque fueron oprimidos durante muchos años”, dijo Harawira, y agregó: “Fueron criados pensando que la cultura maorí no nos iba a llevar a ninguna parte en la civilización actual”.

    Después del nacimiento de su cuarto hijo, Huirangi Law, de 34 años, decidió convertirse en la primera persona de su familia en tres generaciones en recibir el moko. Aunque consideró cómo el mundo exterior podría percibirla de manera diferente, “sabía de todo corazón en mi alma que esto era lo que yo era, y esto era lo que quería hacer”, dijo. “Los espacios, los empleos, las carreras, cualquier cosa por el estilo, llegarían de forma natural”.

    Los niños pueden empezar a recibir el moko kanohi a partir de los 13 años, dijo Smith. Los niños más pequeños, como su hija de 9 años y su hijo de 5 años, llevan tatuajes temporales para copiar a sus padres. Smith dijo que comenzó a aprender tā moko con el objetivo de tatuar a sus hijos algún día.

    Kopua dijo que ha estado capacitando a estudiantes para transmitir el tā moko a las futuras generaciones.

    “Así es como lo mantenemos”, dijo. “No solo para despertar el arte, sino para mantenerlo despierto”.

    Francesca Regalado es una reportera del Times que cubre noticias de última hora.

  • Ella es la mujer que podría heredar una buena parte del patrimonio de Jeffrey Epstein

    Ella es la mujer que podría heredar una buena parte del patrimonio de Jeffrey Epstein

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    La joven dentista sonreía y hablaba en voz baja; lucía una chaqueta de la Universidad de Columbia y llevaba el cabello largo recogido con una pinza. Su asistente la presentó simplemente como “Karyna”.

    Pero lo que no sabía la paciente –quien había acudido a la clínica en diciembre esperando que la atendiera otro dentista– era que quien la vería era Karyna Shuliak, la novia del delincuente sexual Jeffrey Epstein.

    Shuliak fue la última persona a la que Epstein llamó antes de suicidarse en su celda de la cárcel en 2019. Ella podría heredar hasta 100 millones de dólares de su patrimonio, incluido un anillo de diamantes de 33 quilates, según un enorme archivo de registros de investigación divulgados por las autoridades federales.

    Pero ese día de invierno, Shuliak trabajaba como dentista a tiempo parcial en una clínica común y corriente en el centro de Brooklyn, según odontólogos que trabajan o solían trabajar ahí.

    Sin embargo, su intento de forjar algo parecido a una vida normal se deshizo pronto, cuando el Departamento de Justicia estadounidense divulgó tres millones de páginas de archivos de investigación y correos electrónicos que había recopilado sobre Epstein. Los archivos, divulgados a fines de enero, incluían miles de correos electrónicos íntimos entre Shuliak y Epstein, así como decenas de fotografías de ella y de ellos juntos.

    De pronto, su relación de casi ocho años quedó totalmente expuesta. Tenían peleas por sexo, ambos querían más en distintos momentos. Ella hacía pedidos a una empresa de bienestar sexual para parejas. Cada cierto tiempo ella le mandaba enlaces a videos pornográficos explícitos. En algunos correos electrónicos hablaban sobre pastillas anticonceptivas y sobre medicamentos y tratamientos para el acné.

    Shuliak, de 37 años, surge como una figura complicada e inusual en el mundo de Epstein, a partir de una revisión exhaustiva de los archivos y conversaciones con varias personas cercanas a ella. Originaria de Bielorrusia, conoció a Epstein cuando tenía 21 años, no se ha identificado como víctima, ni las autoridades federales la han considerado cómplice en el tráfico sexual de Epstein. No hay indicios de que el Buró Federal de Investigaciones la haya entrevistado alguna vez y los abogados de cientos de sus víctimas no le han pedido testificar.

    Una vez Epstein la definió como su “favorita” y a menudo le decía que la amaba. Ella tenía el uso libre de una tarjeta de crédito para comprar lo que quisiera. Viajaban juntos por el mundo en avión y, a lo largo de los años, él le canalizó pagos por casi 1 millón de dólares. También envió decenas de miles de dólares a sus padres en Bielorrusia, según revelan los archivos.

    Con el tiempo, Shuliak se ganó la confianza de Epstein lo suficiente como para ayudarlo a administrar sus propiedades y personal, y hasta desempeñó un papel fundamental en su esfuerzo para comprar un palacio marroquí solo unas semanas antes de su arresto en 2019.

    Epstein controlaba la relación, pero hay pocas dudas de que ella se benefició a nivel profesional, personal y financiero.

    Los correos electrónicos revelan nuevos detalles sobre cómo Epstein la ayudó a ingresar a la facultad de odontología de la Universidad de Columbia, y cómo la ayudó a obtener la ciudadanía estadounidense al pedirle a una de sus víctimas femeninas que se casara con ella.

    En un correo electrónico, él sugirió que la “vía a una tarjeta de residencia” más rápida era a través de un matrimonio entre personas del mismo sexo.

    Este año, los demócratas del Congreso acusaron a Epstein de explotar el sistema migratorio y señalaron el matrimonio de Shuliak con una mujer estadounidense, el cual terminó en divorcio, como uno potencialmente “por conveniencia”. Las autoridades de inmigración de Estados Unidos no han cuestionado el proceso mediante el cual Shuliak obtuvo su ciudadanía.

    Hasta esta primavera, Shuliak había estado viviendo en un edificio residencial del Upper East Side de Manhattan en el que el hermano de Epstein, Mark, tiene una participación financiera.

    A través de su abogado, ella se negó a hacer comentarios.

    En una breve entrevista, Mark Epstein dijo: “A esa mujer solo le deseo lo mejor”.

    Una amiga de Shuliak de Bielorrusia, quien una vez compartió un departamento con ella en Brooklyn y pidió no ser nombrada para proteger su privacidad, dijo que creía que Shuliak “amaba de verdad” a Jeffrey Epstein.

    ‘Anda despacio’

    Karyna Shuliak solo había vivido en Nueva York durante nueve meses cuando conoció a Epstein a finales de marzo de 2011.

    Se había mudado desde Bielorrusia con una visa de estudiante temporal para estudiar inglés en una escuela de Manhattan. Ganaba unos 15 dólares por hora como asistente dental y solicitaba trabajos de mesera mientras intentaba descifrar cómo podría continuar los estudios de odontología que había empezado en Bielorrusia.

    Una joven de Siberia se la presentaría a Epstein, según muestran los archivos. La mujer dijo en una entrevista con The New York Times que se esperaba que ella reclutara, cada cierto tiempo, a otras jóvenes, presuntamente para proveer de masajes sexualizados a Epstein. Y esa parecía ser la intención de Epstein con Shuliak.

    La mujer, que pidió no ser nombrada porque dijo que Epstein había abusado de ella, le envió a Epstein una foto de Shuliak, a quien describió como bonita. Después de un intercambio de mensajes, se decidió que la mujer, Shuliak y su compañera de departamento de Bielorrusia se reunirían con Epstein en su mansión de Manhattan.

    “Anda despacio”, le aconsejó la mujer a Epstein en un correo electrónico.

    Sus primeros encuentros encajan con el patrón conocido que usaba con otras mujeres. Epstein la halagaba, mimaba e intentaba manipularla, según la información de los archivos. Casi de inmediato, le ofreció ayudarla a hacer realidad su sueño de convertirse en dentista.

    Pero los correos electrónicos muestran que Shuliak se resistió, al menos en los primeros meses.

    Unas semanas después de conocerse, le escribió a Epstein diciéndole que pensaba que era una “persona excepcional”. Pero agregó que no podía aceptar su ayuda “debido a algunos puntos de vista que tengo muy presentes en mente, no importa lo estúpido que parezca”.

    “Te deseo lo mejor y me disculpo si te hice perder el tiempo”, agregó.

    Aunque no especifica qué le molestó, el momento en el que fueron presentados sucedió después de que Epstein se hubiera declarado culpable en Florida de un cargo por solicitar prostitución a una adolescente menor de edad y de haber sido acusado de abusar de decenas de otras adolescentes.

    Su respuesta fue reprenderla por escuchar “rumores e historias”.

    Ella respondió: “Este mundo a veces es muy cruel y en la mayoría de los casos tenemos que pagar un cierto precio por las cosas. Debo decir que he leído cierta información sobre ti”.

    Epstein, que tenía 58 años en ese momento, se negó a aceptar una respuesta negativa. Los correos electrónicos divulgados por los fiscales federales muestran que compró boletos para Shuliak y su compañera de departamento para ver El rey león en Broadway y cenas en restaurantes. La invitó a un paseo panorámico en helicóptero por Manhattan. Para julio de 2011, ella había visitado su rancho en Nuevo México; unos meses después, su residencia en una isla privada en las Islas Vírgenes de Estados Unidos.

    ‘Eres el hombre más puro’

    Desde que era niña, Shuliak quiso ser dentista.

    Se inspiró en los problemas dentales de su propia familia y en lo que ella consideraba la mala salud dental en Bielorrusia, escribió en un ensayo de admisión a la facultad de odontología revisado por el Times. Había completado cuatro de los cinco años de la facultad de odontología en Minsk, pero pausó sus estudios para irse a Nueva York.

    Para el invierno de 2012, aceptó la ayuda de Epstein para ingresar a la facultad de odontología. Después de que la Facultad de Medicina Dental de Columbia la rechazara inicialmente, Epstein le pidió a su propio dentista, Thomas J. Magnani, un exalumno poderoso, que lo pusiera en contacto con el decano de la facultad. Epstein sugirió la idea de hacer una donación de hasta 10 millones de dólares. Al final, donaría solo unos 210.000 dólares a Columbia, según un registro contable de la universidad, pero fue suficiente para allanar el camino.

    Los archivos del Departamento de Justicia incluyen una cadena de mensajes de texto que muestran cómo Magnani y James Fine, un administrador de la facultad de odontología, le dieron a Shuliak información sobre los temas que encontraría en un examen de admisión en abril de 2012 para evaluar sus habilidades prácticas como estudiante de transferencia. Ni Magnani ni Fine respondieron a una solicitud de comentarios.

    Después de que aprobó y Columbia la admitió, Epstein organizó todo para que la madre de Shuliak la visitara desde Bielorrusia. Él pagaría su matrícula durante sus tres años de estudios.

    “Eres el hombre más puro de todos los hombres”, le escribió Shuliak en junio de 2012.

    “Todo tu amor y cuidado, mis padres, la escuela, el apartamento. ¡¡¡MUCHÍSIMAS GRACIAS POR TODO!!!”.

    A veces se peleaban por la insistencia de él en tener relaciones sexuales con otras mujeres de veintitantos años, incluido el pequeño grupo de asistentes que hacían tareas para él y a quienes se refería como su “familia”, según los correos electrónicos.

    “Entiendo que lo necesites, sin embargo, estas son las cosas que no me parecen naturales, se siente de alguna manera como algo sucio”, le escribió ella en agosto de 2012.

    En ninguna parte de los archivos del Departamento de Justicia revisados por el Times, Shuliak expresa alguna preocupación ética más general sobre cómo Epstein trataba a esas otras mujeres, muchas de las cuales luego afirmarían ser víctimas de sus abusos. En cambio, le pidió a Epstein que mantuviera sus relaciones con esas mujeres fuera de su vista.

    “Si no es mucho pedir, por favor disfrútalo, pero mantenme alejada de eso”, escribió. “Me quedaré contigo sin importar qué, mientras seas feliz. Te amo”.

    Obtener una tarjeta de residencia

    Cuando solicitó ingresar a Columbia en 2012, Shuliak se había quedado en Estados Unidos más del tiempo permitido por la visa de estudiante que obtuvo en 2010.

    A principios de 2013, Epstein encontró una solución para mantenerla en el país, según muestran los archivos. Dos años antes, Nueva York se convirtió en uno de los primeros estados en legalizar el matrimonio igualitario. Epstein concluyó que un matrimonio en Nueva York entre dos mujeres podría ser la forma más fácil de obtener la ciudadanía estadounidense sin levantar sospechas de que el matrimonio fue arreglado únicamente para evitar la deportación.

    Epstein eligió, entre las filas de sus asistentes, a una mujer de 30 años de Minnesota para que fuera su esposa.

    Brad Edwards, el abogado de la mujer, dijo que su clienta fue víctima de Epstein y que no podía hablar sobre su situación. Pero dijo que, por regla general, “a nadie se le permitía ni se atrevía a desobedecer a Jeffrey Epstein”.

    Los correos electrónicos muestran que Epstein le indicó a la mujer que se reuniera con Shuliak la mañana del 16 de septiembre de 2013 en la Oficina de Matrimonios de la ciudad de Nueva York. Se le dijo que tuviera las maletas empacadas para poder volar de inmediato a las Islas Vírgenes después de obtener la licencia de matrimonio, mientras que Shuliak se quedaría para asistir a sus clases en la facultad de odontología.

    Las mujeres se casaron tres semanas después en la Secretaría del Ayuntamiento. Se tomaron fotos de la ceremonia.

    Después de la boda, un abogado migratorio de Brooklyn que trabajaba para Epstein presentó un formulario de inmigración en el que indicaba que la mujer quería registrar a Shuliak como su esposa y beneficiaria. La solicitud fue aprobada, y los funcionarios de inmigración desestimaron los procedimientos de deportación pendientes de Shuliak.

    Meses después del matrimonio, Shuliak obtuvo una tarjeta de residencia, lo que la convirtió en residente legal.

    En apariencia, el matrimonio tenía signos de legitimidad. Las mujeres compartían un apartamento en el edificio del Upper East Side que era propiedad parcial del hermano de Epstein y donde Epstein había alojado a muchas de sus asistentes. Tenían una cuenta bancaria conjunta en el Deutsche Bank e iban juntas de viaje a Londres, a otras partes de Europa y a Japón.

    En mayo de 2018, ella se convirtió oficialmente en ciudadana estadounidense. Un año después, Shuliak y su esposa se divorciaron. Según un informe publicado este año por los demócratas del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, la exesposa de Shuliak afirmó que había sido obligada a casarse. La mujer, en una declaración al patrimonio de Epstein, afirmó que no sabía que la boda se había programado apenas unos días antes de la audiencia de deportación de Shuliak.

    El informe concluyó que el matrimonio puede haberse realizado para brindarle a Shuliak la “base legal para continuar residiendo en Estados Unidos”. No recomendó ninguna impugnación legal a su ciudadanía.

    ‘Conocí a la novia de Epstein’

    A principios de 2019, Shuliak y Epstein parecían ser una pareja en todo el sentido de la palabra. Ella vivía la mayor parte del tiempo en la mansión de él en Nueva York y llevaba a su gato, Blueberry, cuando viajaban juntos.

    Se había convertido en dentista con licencia en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, en Florida y en Nuevo México después de terminar la facultad de odontología en 2015. Pero no hay pruebas de que ejerciera de forma activa la profesión, a pesar de que los archivos detallan un equipo dental instalado en algunas de sus residencias. En cambio, invertía gran parte de su energía ayudando a administrar las propiedades y el personal de Epstein.

    Ninguna tarea parecía demasiado pequeña. Ella instruía a sus conductores para que mantuvieran “agua Voss fría” en los autos de Epstein, organizaba una instalación floral para su mansión en Manhattan, ordenaba un contenedor marítimo lleno de muebles de exterior para su isla y administraba los horarios de reparaciones y limpieza de los departamentos del Upper East Side en los que el hermano de Epstein había invertido.

    A mediados de junio de 2019, la pareja viajó a París, donde Epstein tenía un apartamento. El 6 de julio, Epstein regresó a Estados Unidos, mientras que Shuliak se quedó en Europa. Cuando el avión de él aterrizó en el aeropuerto de Teterboro en Nueva Jersey, agentes federales lo estaban esperando y lo arrestaron.

    Alrededor de un mes después de su arresto, en una llamada telefónica de 20 minutos desde una cárcel del Bajo Manhattan, Epstein le dijo a Shuliak que los cargos federales por tráfico sexual tomarían más tiempo en resolverse de lo que había pensado. Le aconsejó que buscara otro lugar donde quedarse por el momento, según un relato de la llamada proporcionado por el abogado de ella a las autoridades federales. El abogado, Maurice Sercarz, dijo que le había dicho “que fuera fuerte”.

    A la mañana siguiente, el 10 de agosto de 2019, se descubrió que Epstein se había suicidado en su celda.

    Poco antes de su muerte, Epstein modificó su testamento para dejarle gran parte de la fortuna de 600 millones de dólares que tenía en ese momento, incluido el anillo de diamantes “en contemplación de matrimonio”, según una nota escrita a mano en un documento relacionado. Pero la cantidad que recibirá no está clara. El patrimonio tiene un valor de entre 120 y 200 millones de dólares después de pagar enormes sumas a sus víctimas, muestran los registros. Hay decenas de beneficiarios además de Shuliak, incluidos los hijos de Mark Epstein, quienes se perfilan para heredar 10 millones de dólares.

    Sin embargo, a pesar de esta posible ganancia imprevista, Shuliak no renunció a su deseo de ser dentista. Para 2023, estaba de vuelta en Nueva York solicitando ingresar a un programa dental posdoctoral en Columbia, aparentemente para cumplir con un requisito que necesitaba para obtener una licencia para ejercer en el estado.

    Los mismos dos dentistas que la ayudaron a obtener la admisión en Columbia en 2012 una vez más acudieron en su ayuda, según una copia de su archivo de admisiones revisado por el Times. El archivo muestra que Fine, el decano que supervisa los programas de residencia de posgrado de Columbia, creó una “pasantía de facultad” especial para ella en la clínica dental del Midtown de Manhattan que compartía con Magnani.

    Ambos hombres le dieron su más alta recomendación para el programa, del cual se graduó en mayo de 2025 junto con otros seis estudiantes. En noviembre, recibió su licencia dental para ejercer en Nueva York.

    A raíz de la publicación de los archivos de Epstein, Columbia degradó a Fine y destituyó a Magnani de sus puestos de liderazgo de exalumnos. Los hombres se negaron a hacer comentarios. La universidad no recomendó ninguna consecuencia para Shuliak, quien, según dijo, había cumplido con los requisitos de admisión.

    Casi al mismo tiempo que recibía su licencia dental de Nueva York, Shuliak respondió a un anuncio en Indeed.com para un trabajo a tiempo parcial como dentista en el centro de Brooklyn, según un dentista de la clínica, quien habló bajo condición de anonimato para hablar de cuestiones del trabajo. Fue allí donde Yoonhae Kim, una paciente, fue tratada por ella en dos ocasiones, para una limpieza en diciembre y para un empaste en febrero.

    Kim dijo que no se había dado cuenta de la verdadera identidad de Shuliak hasta que vio fotografías de ella publicadas con los archivos de Epstein. Al sentirse engañada porque no se le informó el nombre completo de Shuliak y deseando advertir a otros pacientes, se comunicó con el Times.

    “Estaba tan molesta”, dijo Kim. “Simplemente no podía creerlo. De todas las cosas que me han pasado, no me gané la lotería. Conocí a la novia de Epstein”.

    El último día de trabajo de Shuliak en el consultorio de Brooklyn fue el 12 de febrero. Se suponía que debía trabajar el 16 de febrero, pero reportó que estaba enferma y nunca regresó. La notoriedad de los archivos probablemente hizo que le resultara difícil seguir trabajando allí, dijo el dentista de la clínica. El abogado de Shuliak declinó decir si ella había conseguido otro trabajo como dentista.

    Kitty Bennett y Georgia Gee colaboraron con investigación.

    Matthew Goldstein es un reportero del Times que cubre temas relacionados con Wall Street, delitos de cuello blanco y la vivienda.

    Sharon Otterman es una reportera del Times que cubre temas relacionados con la educación superior, la salud pública y otros asuntos que afectan a la ciudad de Nueva York.

    Kitty Bennett y Georgia Gee colaboraron con investigación.

  • Las marmotas que están en OnlyFans en busca de financiamiento científico

    Las marmotas que están en OnlyFans en busca de financiamiento científico

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    Mientras el gobierno federal reduce el presupuesto para investigación en “ciencias de la vida”, un grupo de científicos creó una cuenta para financiar el estudio de estos roedores.

    En junio, Daniel Blumstein, biólogo, estaba sentado en un campo en Gothic, Colorado, a la espera de ver una marmota. El roedor se mostraba escurridizo, lo que permitió que los pensamientos de Blumstein divagaran.

    Lamentaba la falta de financiamiento para su trabajo en medio de los recortes federales a las investigaciones científicas. Entonces pensó en el programa de televisión Margo tiene problemas de dinero y fue ahí cuando llegó la epifanía.

    Tal vez la trama del programa –sobre una madre soltera que, al no encontrar trabajo convencional, recurre al sitio de contenido para adultos OnlyFans para mantenerse– podría aplicarse a las marmotas y a financiar la investigación.

    De vuelta en su laboratorio, Blumstein le propuso la idea (con un enfoque inocente) a sus colegas, quienes tuvieron opiniones divididas. Pero luego uno de sus estudiantes de posgrado sugirió nombrar al perfil OnlyMarms.

    “Va a ser apto para todo público, y no vamos a sexualizar esto”, dijo Blumstein, un profesor de la Universidad de California, Los Ángeles, en una entrevista el viernes. “Solo nos vamos a divertir compartiendo”.

    La cuenta, que sube videos de investigación de marmotas silvestres –un género de roedores grandes, parecidos a las ardillas, con garras afiladas y orejas peludas– a las que puede verse excavando nidos o correteando por las rocas, ofrece suscripciones gratuitas pero pide propinas, las cuales se destinan a financiar los estudios de campo realizados por Blumstein y su equipo.

    Los investigadores monitorean el comportamiento de las marmotas y sus linajes para entender, por ejemplo, cómo reaccionan los mamíferos a los cambios ambientales.

    Los investigadores trabajan con las marmotas del Laboratorio Biológico de las Montañas Rocosas en Crested Butte, Colorado, que ha estudiado a las marmotas de vientre amarillo de la zona desde 1962.

    Blumstein se topó con un obstáculo cuando tuvo que subir una foto de su licencia de conducir para crear la cuenta de OnlyFans. La plataforma le notificó que el rostro en la foto de la licencia no coincidía con los que mordisqueaban hojas o retozaban por un pedazo de tierra en los videos y fotos que había subido al sitio.

    La plataforma decía que “no me parezco a la marmota”, dijo Blumstein. “Todas las marmotas son menores de edad, pero tenemos que hacer esto por la educación científica”.

    Un rápido correo electrónico disipó las dudas sobre sus intenciones. El equipo de la UCLA promocionó la página en Instagram, prometiendo “¡Contenido de marmotas sin censura!”.

    Hasta ahora, la cuenta ha tenido cerca de 2900 visitas y 112 suscriptores, lo que ha generado alrededor de 650 dólares en propinas, muy por debajo de lo que Blumstein dijo que se requería para continuar las investigaciones en el futuro previsible.

    Aun así, Emily Renkey, una integrante del equipo de investigadores, se mostró optimista.

    “La mayoría de las personas dona unos 10 dólares, lo que me dice que hay un interés real y creciente en lo que estamos haciendo”, dijo en un correo electrónico.

    El equipo había solicitado subvenciones a varias instituciones, pero no ha logrado conseguir fondos significativos.

    Blumstein dijo que la investigación continua como la que está realizando su equipo puede ser invaluable para entender cómo los animales y los humanos se comportan y evolucionan. Hay muy pocos estudios que hayan durado más de tres años, dijo.

    Blumstein y sus colegas han utilizado parte de sus fondos personales para mantener el programa en marcha, sumado a las subvenciones que les quedan, pero probablemente eso no sea suficiente.

    “No puedes estudiar solo a los humanos para entender cómo y por qué somos humanos”, dijo, y agregó que duda que OnlyMarms vaya a generar las decenas de miles de dólares necesarios para respaldar ciertas investigaciones.

    La amenaza a los estudios de las marmotas que realiza Blumstein es parte de una amplia reestructuración gubernamental del financiamiento federal.

    El gobierno del presidente Donald Trump ha despedido a miembros del personal en las agencias científicas federales, ha impulsado profundos recortes a los programas de investigación, ha cancelado subsidios y ha penalizado a las universidades.

    La semana pasada, el asesor científico del presidente Trump dijo que el gobierno priorizaría la inteligencia artificial, la robótica y la energía nuclear, mientras que reduciría el enfoque del gobierno en lo que llamó las “ciencias de la vida“.

    Blumstein y sus colaboradores no son los primeros en promocionar en OnlyFans contenido que no encaja en lo explícito.

    La semana pasada, la franquicia cinematográfica Scary Movie comenzó a promocionar una página dedicada a su villano, a menudo inepto pero muy dado a apuñalar, Ghostface. Y desde 2023, el tenista australiano Nick Kyrgios ha utilizado el sitio web para mostrar su vida fuera de la cancha.

    A menos que OnlyMarms se convierta en un éxito económico, el tiempo invertido en ello podría aprovecharse mejor en la investigación, dijo Blumstein.

    “Es simplemente frustrante”, dijo Blumstein, y señaló que debería estar dedicando tiempo a escribir artículos o a trabajar con los estudiantes.

    “Pero estamos haciendo esto”, dijo, “lo cual es un poco absurdo a largo plazo”.

    Alain Delaquérière colaboró con investigación.

    Emmett Lindner es reportero de negocios para el Times.

    Alain Delaquérière colaboró con investigación.

  • ‘Un llamado de atención’: enormes incendios forestales pinchan la burbuja de Madrid

    ‘Un llamado de atención’: enormes incendios forestales pinchan la burbuja de Madrid

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    Madrid vive un auge cultural y económico, pero los devastadores incendios forestales a pocos kilómetros de la capital han sido un golpe de realidad para sus habitantes.

    Mientras los peores incendios forestales en la historia de España arrasaban el país, Elena Sánchez hizo una pausa en la venta de cervezas en un quiosco a orillas de un lago artificial en Madrid y señaló al poniente, hacia el atardecer. Era del color equivocado.

    “Así no tiene que ser”, dijo Sánchez, de 54 años, el domingo por la tarde, mirando un resplandor gris brumoso –residuo humeante del incendio– a una distancia no tan lejana.

    A medida que los incendios asolaban una zona a 48 kilómetros de la capital española en los últimos días, un acre olor a quemado impregnaba todo este parque en el extremo occidental de Madrid, dijo Sánchez. Aunque la situación mejoró el fin de semana, al principio la gente dejaba de hacer ejercicio por la picazón en la garganta, dijo, y los residentes mayores llevaban mascarillas quirúrgicas al aire libre. Aún podía sentir el humo en la lengua, dijo.

    “Asusta”, dijo Sánchez. “Tengo miedo de que pueda llegar hasta aquí”.

    En los últimos años, los expatriados adinerados, los trabajadores migrantes y la atención mundial han convertido a Madrid en una capital europea boyante. Pero en tanto que las llamas alcanzaban el lunes nuevas zonas alrededor de la capital y se extendían a más regiones del país, un sofocante golpe de realidad también ha llegado a la ciudad.

    En un país liderado por un gobierno que se ha definido por la seriedad con la que se toma el cambio climático, las llamas se han acercado de manera inquietante a la capital. Los incendios alrededor de Madrid han hecho llorar a la presidenta de la región, Isabel Díaz Ayuso. Los expertos afirman que son un presagio de los daños por venir en el continente de más rápido calentamiento en el mundo.

    Son “horas difíciles”, dijo el presidente del gobierno Pedro Sánchez el lunes por la tarde durante una conferencia de prensa en Castellón, en la costa oriental de España, donde un nuevo incendio arrasaba y obligaba a miles de nuevas evacuaciones.

    De cara a los que su gobierno ha calificado como los incendios más grandes en la historia del país, y después de un verano de olas de calor sin precedentes, Sánchez hizo un llamado a un pacto nacional con todos los partidos políticos de España para trabajar en conjunto y prevenir los incendios, que atribuyó al cambio climático. Afirmó que se trata de “una emergencia climática que está superando todos los niveles y magnitudes que la ciencia nos viene advirtiendo a España y a Europa”.

    El lunes, las autoridades regionales ordenaron la evacuación de Valdemaqueda, un pueblo de unas 870 personas a unos 40 kilómetros de la capital española, otra señal de que los incendios forestales al oeste de Madrid no estaban completamente bajo control. Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior de España, dijo que los bomberos tenían una ventana “crucial” de dos días para controlar los incendios alrededor de Madrid antes de que azoten al país unas temperaturas extremas que están previstas por encima de los 38 grados Celsius.

    Todo eso ha conmocionado a los habitantes de Madrid, que no logran recordar un incendio de tanta magnitud tan cerca de su ciudad.

    “Este es un llamado de atención”, dijo Leopoldo Salvador, de 84 años, que caminaba bajo el monumento a Cervantes en la Plaza de España, en Madrid. Dijo que había cerrado las ventanas de su casa durante el fin de semana templado para que no entrara el humo.

    Cerca del palacio real de la ciudad, Cristina Herrero, de 46 años, profesora de biología en la Universidad Complutense de Madrid, escuchaba en su teléfono noticias sobre los incendios. Ella y sus amigos paseaban por los jardines del palacio con perros pastores que habían evacuado de sus fincas en las afueras de la ciudad.

    “Lo siento”, le gritó Herrero a otro paseador de perros mientras su manada ladraba y gruñía a los perros sueltos a su alrededor. “¡Son perros evacuados!”.

    Mientras el otro paseador de perros la miraba de mala manera, Herrero hablaba de las ovejas, los caballos y las colmenas que había dejado atrás en las granjas en las afueras de la ciudad. Herrero dijo que aunque la ciudad todavía se sentía aislada y segura, los que vivían justo al poniente de la capital estaban “muy preocupados”.

    Su amiga Henar Hidalgo Riol, de 60 años, que también paseaba a un perro evacuado, estuvo de acuerdo.

    “Hay incendios por todos lados”, dijo Hidalgo Riol, y añadió que la maleza seca cubría como una alfombra las montañas que rodean Madrid. “La gente sabe que la montaña es un polvorín”.

    Los expertos dijeron que los incendios fueron resultado en parte de la pérdida de una cultura rural que había requerido de gestión forestal. Menos pastoreo y menos tala significaban que los bosques y paisajes de toda España, incluida el área metropolitana de Madrid, quedaban intactos, un ingrediente potencialmente explosivo cuando se combina con las condiciones secas que se hacen más probables por la quema de combustibles fósiles.

    Los expertos dijeron que los incendios resultaban en parte de la pérdida de una cultura rural que había requerido de gestión forestal. Menos pastoreo y menos tala significaban que los bosques y paisajes de toda España, incluida el área metropolitana de Madrid, quedaban intactos, un ingrediente potencialmente explosivo al combinarse con las condiciones secas que se vuelven más probables por la quema de combustibles fósiles.

    “Los incendios ahora encuentran combustible en todas partes”, dijo Víctor Resco, profesor de ingeniería forestal en la Universidad de Lleida.

    Afuera del palacio real, el lunes, Charo Fernández, de 65 años, abogada, paseaba hacia un horizonte que parecía una cordillera, pero que era la tenue silueta del humo de los incendios al poniente. Dijo que durante el fin de semana su ropa apestaba a ahumado, y que el humo había salido a bocanadas desde esa dirección y hacia la ciudad como si surgiera “de una chimenea”.

    Esas señales de incendio no se parecían a nada que Sánchez, que trabaja en el quiosco junto al lago, hubiera visto alguna vez, según dijo. Las semanas de calor récord de Madrid ya la habían agotado, dijo, y el cambio climático parecía indetenible. Daba igual qué recursos y legislación el país destinara a los incendios.

    “Simplemente se sigue extendiendo”, dijo, mirando el atardecer enturbiado. “No hay que dejar que llegue hasta aquí”.

    Carlos Barragán colaboró con la reportería.

    Jason Horowitz es el jefe de la corresponsalía en Madrid para el Times; cubre España, Portugal y la forma en que vive la gente en toda Europa.

    Carlos Barragán colaboró con la reportería.

  • Qué papel tiene realmente la escasez de municiones en que Trump haya puesto en pausa la guerra con Irán

    Qué papel tiene realmente la escasez de municiones en que Trump haya puesto en pausa la guerra con Irán

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    Cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, subió al escenario a principios de este mes en la Cumbre de Defensa e Innovación de Pensilvania, acompañado por los directores de algunas de las mayores empresas armamentísticas del país, tenía un mensaje en mente: fabricar más armas y hacerlo más rápido.

    “Tenemos la mejor calidad del mundo”, le dijo Trump a los fabricantes de armas reunidos en la Escuela de Guerra del Ejército de EE.UU., con el “secretario de Guerra” Pete Hegseth a su lado. “Pero necesitamos un poco más de velocidad”.

    El gobierno de Trump presentó la cumbre como parte de una doble apuesta para revitalizar la industria estadounidense y reforzar las capacidades bélicas del país; en palabras de Hegseth, su “arsenal de la libertad”.

    Pero lo que casi no se mencionó fue el enorme gasto en armamento sofisticado y de difícil fabricación utilizado durante los casi 40 días de intensos combates en Irán durante la Operación Furia Épica de principios de este año, así como en los ataques que se han producido en represalia desde entonces.

    Hasta el momento, el gobierno estadounidense dijo que la guerra ha costado US$37.500 millones y gran parte de ese monto se ha destinado a municiones.

    Para cuando entró en vigor un frágil alto el fuego el 8 de abril, las fuerzas estadounidenses habían atacado más de 13.000 objetivos en todo Irán, según la Casa Blanca. Las defensas aéreas interceptaron más de 1.700 drones y misiles balísticos iraníes durante el mismo período.

    Ahora, EE.UU. ha interrumpido sus ataques contra Irán para permitir que avancen las negociaciones. Según un reportaje de The New York Times, a Trump se le aconsejó dejar de lado los planes para intensificar el conflicto para evitar que se agoten aún más las reservas de EE.UU. munición.

    El lunes, Trump negó que hubiera escasez y declaró a The Wall Street Journal: “Tenemos mucha más munición que nadie en el mundo, y mucha más de la que necesitamos”.

    Desde hace un tiempo este es un tema delicado para el gobierno estadounidense. El mes pasado, cuando se le preguntó al respecto, Hegseth negó que los suministros estuvieran disminuyendo.

    Su postura parece haber cambiado desde entonces. La semana pasada, declaró ante el Comité de Asignaciones Presupuestarías del Senado que el Pentágono necesitaba otros US$87.000 millones para hacer frente a “déficits críticos”, incluido el del equipamiento.

    Los datos exactos sobre el gasto en municiones y otras reservas siguen siendo información clasificada. Sin embargo, la información pública recopilada por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), con sede en Washington D.C., muestra una situación preocupante: las reservas están agotadas y, a corto plazo, son difíciles de reemplazar.

    “Depende de la munición, pero el tiempo mínimo para fabricar un solo misil es de uno a cinco años”, dice Mark Cancian, coronel retirado del Cuerpo de Marines y asesor principal del CSIS, quien ha estado investigando el tema. “Y no hay nada que se pueda hacer para acelerar ese proceso”.

    Pero ¿está EE.UU. realmente consumiendo municiones a un ritmo tan acelerado que podría tener dificultades para cumplir con sus obligaciones y objetivos militares?

    Un arsenal agotado

    Las municiones cruciales para la guerra se clasifican en dos categorías: los sistemas de ataque de largo alcance terrestres y los sistemas de defensa aérea y antimisiles utilizados para interceptar los ataques iraníes.

    Entre los sistemas de ataque terrestre que más se usaron está el misil Tomahawk (TLAM, en inglés), que normalmente se dispara desde buques o submarinos contra objetivos que pueden estar a más de 1.609 km de distancia.

    Estas armas permiten a Estados Unidos llevar a cabo ataques de precisión contra objetivos militares reforzados, como búnkeres de mando o instalaciones fortificadas, sin poner en peligro las aeronaves tripuladas.

    Según estimaciones del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, durante la guerra contra Irán se han disparado más de 1.000 misiles Tomahawk, y es posible que las reservas no vuelvan a los niveles anteriores al conflicto hasta 2031.

    De acuerdo con el CSIS, cada uno de los misiles TLAM, en su versión más reciente, cuesta aproximadamente US$2,6 millones.

    El presidente Donald Trump regresa a Washington D. C. tras su visita a Míchigan, el 27 de julio de 2026, en la Base Conjunta Andrews, Maryland.

    Getty Images

    De los sistemas de defensa aérea, el que más se ha usado en esta guerra es el Patriot, un misil terrestre diseñado para atacar aeronaves, así como los misiles balísticos y de crucero.

    Según las estimaciones del CSIS, se utilizaron hasta 1.430 durante el conflicto, de un arsenal previo a la guerra estimado en unos 2.330.

    Cada interceptor Patriot cuesta unos US$4 millones, una opción costosa pero eficaz que se utilizó varias veces para derribar drones iraníes y cuyo precio oscila entre los US$20.000 y los US$50.000 por unidad.

    Estos serán difíciles de reemplazar. “Se necesitan varios años para producir un misil. Aunque se invirtiera dinero hoy, no se obtendría un misil hasta dentro de tres o cuatro años. En algunos casos, incluso cinco”, dice Cancian. “Lo que estamos recibiendo [ahora] son misiles que se financiaron en 2023”.

    También se ha utilizado un sistema más moderno y sofisticado conocido como THAAD (Terminal High Altitude Area Defense), con un mayor alcance que el antiguo Patriot y capaz de destruir misiles balísticos a mayor altitud.

    Los suministros de este sistema eran ya limitados. El CSIS estimó que durante la guerra se han disparado entre 190 y 290 misiles interceptores de una reserva que se calculaba en 360 unidades.

    Con solo nueve baterías THAAD operativas en el mundo, siete de ellas en EE.UU., un gasto sostenido de estos interceptores podría dejar a las fuerzas estadounidenses sin un sistema que sería crucial para defenderse ante un potencial lanzamiento de misiles balísticos desde Rusia, China o Corea del Norte.

    Taiwán y el Pacífico

    La guerra con Irán se estaría desarrollando justo antes de lo que se conoce como la “ventana Davidson”.

    La “ventana Davidson” es un término estratégico que se refiere al período estimado en el que algunos estrategas militares de EE.UU. creen que China podría intentar tomar el control de Taiwán mediante una operación militar.

    Este controvertido concepto, que ocupa un lugar central en la estrategia militar estadounidense en el Pacífico, se originó a partir de una audiencia del Congreso celebrada en 2021, en la que el almirante Philip Davidson, entonces comandante de las fuerzas de EE.UU. en la región, advirtió que una invasión ocurriría “en los próximos seis años”.

    En 2023, el entonces director de la CIA, William Burns, predijo que China estaría lista para invadir en 2027.

    China ha prometido durante mucho tiempo “reunificarse” con Taiwán, una isla con gobierno propio a la que considera una provincia separatista, y no ha descartado el uso de la fuerza para lograrlo.

    La cuestión de si Estados Unidos defendería o no a Taiwán dado el caso y si entraría en guerra con China es un tema de intenso debate. A pesar de la ambigüedad, Estados Unidos suministra a la isla armamento defensivo.

    Un misil Tomahawk siendo disparado desde un buque estadounidense en alta mar.

    Getty Images
    El suministro de misiles, incluidos los Tomahawk, se ha agotado.

    El coronel retirado Cancian se refiere a la escasez de municiones como una “ventana de vulnerabilidad”, durante la cual EE.UU. “no va a disponer de la cantidad suficiente de las municiones que necesita” en caso de que estalle un conflicto en el Pacífico.

    En su opinión, esto aumenta el riesgo de que las fuerzas estadounidenses no estén preparadas para enfrentarse al vasto arsenal de misiles y aviones chinos que podrían desplegarse en un conflicto en el Pacífico.

    China –que según funcionarios estadounidenses ha estado estudiando de cerca las defensas aéreas de EE.UU. en la guerra contra Irán– ha invertido mucho en tecnología de misiles en los últimos años, incluidos misiles planeadores hipersónicos, mucho más sofisticados que los misiles y los drones de bajo costo utilizados por Irán.

    Pekín también ha invertido fuertemente en el desarrollo de tácticas de “enjambre de drones” a gran escala.

    Sin embargo, no todos consideran que el agotamiento de las reservas estadounidenses sea simplemente una desventaja.

    Jacob Olidort, veterano de la CIA y exasesor de política para Medio Oriente en la Oficina del Secretario de Defensa, señala que el uso de estas armas en combate también envía un mensaje poderoso.

    “Las armas crean un efecto disuasorio, no solo porque las naciones las poseen, sino también porque demuestran su voluntad de usarlas”, dijo Olidort, ahora director de política de seguridad de EE.UU. en el America First Policy Institute, de tendencia conservadora.

    Añade que el “éxito de EE.UU. al debilitar las capacidades militares de Irán con precisión, en tiempo récord, envían una señal a otros adversarios, incluida China y sus ambiciones”.

    ¿Y Europa?

    La aparente tensión entre armar a los aliados y preservar las reservas estadounidenses es una cuestión que ya se ha visto en el caso de Ucrania.

    En octubre de 2025, meses antes de que comenzara la Operación Furia Épica, Trump se negó a entregar misiles Tomahawk a Ucrania, alegando la necesidad de evitar agotar las reservas estadounidenses.

    Aquel episodio fue un anticipo de las disyuntivas que ahora configuran el debate sobre el arsenal en general tras la guerra contra Irán.

    Funcionarios ucranianos dijeron que necesitan de manera urgente misiles Patriot y otros sistemas de defensa aérea para frenar la oleada tras oleada de ataques con drones y misiles rusos.

    “Además del aumento de los precios de la energía, [la guerra con Irán] supone el agotamiento de las reservas estadounidenses, y también el de los fabricantes de sistemas de defensa aérea”, dijo Zelensky a la BBC en marzo. “Así que nosotros [Ucrania también] sufrimos el agotamiento de nuestros recursos”.

    Una casa ucraniana destruida por un ataque aéreo ruso. Varias personas se encuentran alrededor del edificio en ruinas.

    AFP via Getty Images
    Ucrania ha estado solicitando mayor suministro de Patriots para responder a los ataques rusos.

    Zelenski tradujo esa preocupación en cifras: Estados Unidos produce entre 60 y 65 misiles al mes, es decir, entre 700 y 800 al año, mientras que solo en el primer día de la Operación Furia Épica se utilizaron 803 misiles.

    Sin embargo, más recientemente, Trump sorprendió a muchos funcionarios europeos al ofrecer a Ucrania el derecho a fabricar misiles Patriot en su territorio. Acuerdos similares ya existen en Alemania y Japón.

    Elaine McCusker, veterana con 13 años de servicio en el Departamento de Defensa y que ahora trabaja como experta en el American Enterprise Institute, dice que la experiencia acumulada en la guerra entre Ucrania y Rusia y en la de EE.UU. e Irán podría ayudar a crear sistemas más baratos y de producción masiva que complementen los equipos de alto coste ya existentes.

    “Hace tiempo que sabemos que no queremos disparar interceptores de US$6 millones contra drones de US$1.000”, afirma. “Creo que ahora se presta más atención a esa solución y que cada vez más personas están enfocadas en producir sistemas de bajo costo que puedan ser reemplazados fácilmente”.

    Las consecuencias

    A pesar de todo, hay poca preocupación a corto plazo sobre la posibilidad de que se agoten las municiones si se reanuda la guerra, no porque las reservas estadounidenses sean ilimitadas, sino porque las de Irán están en mucho peor estado.

    “Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos cuentan con municiones, municiones convencionales y reservas más que suficientes para cumplir todos los objetivos estratégicos del presidente Trump, e incluso más allá de ellos. Además, la Operación Furia Épica ha demostrado lo que ocurre cuando alguien se enfrenta a Estados Unidos”, afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, en un comunicado enviado a la BBC.

    “Aun así, el presidente ha instado a nuestros contratistas de defensa a que produzcan constantemente más armas fabricadas en Estados Unidos”, añadió.

    Los recientes ataques anunciados por el Comando Central de Estados Unidos se han centrado principalmente en debilitar la capacidad de Teherán para amenazar a los barcos en el estrecho de Ormuz, la vital ruta marítima que Irán y Estados Unidos han bloqueado.

    Barcos con velas rojas y escritura persa con misiles en la parte delantera durante una celebración militar en Irán.

    AFP via Getty Images
    Las reservas de Irán también se han agotado.

    Las pérdidas militares de Irán han sido muy superiores a las de Estados Unidos tras sucesivas oleadas de ataques estadounidenses e israelíes, y el país tiene una capacidad extremadamente limitada para cubrir esas carencias en el corto plazo.

    “Muchos análisis presentan a Irán como si dispusiera de una cantidad casi ilimitada de armamento”, afirma Jason Brodsky, director de políticas de la organización United Against Nuclear Iran.

    “Creo que debemos entender que existen limitaciones y que Estados Unidos ha debilitado en un grado muy significativo su base industrial de defensa”, señala.

    Añade que la capacidad de Irán para producir a gran escala los misiles, drones y otros sistemas de armamento que necesita ha quedado en gran medida destruida.

    Según Brodsky, las reservas que aún conserva Irán se están destinando a lo que él denomina la carta en la manga de Teherán: su capacidad para amenazar el estrecho de Ormuz.

    Sin embargo, en su opinión, se trata de una capacidad cada vez más debilitada. “Al régimen iraní se le está acabando el tiempo”, asegura.

    El conflicto actual con Irán, de intensidad relativamente contenida y manejable, constituye lo que Brodsky describe como el “centro de gravedad” de la estrategia militar estadounidense, por lo que tiene prioridad inmediata para Washington, incluso aunque los funcionarios reconozcan que sería “irresponsable” ignorar el panorama más amplio de las reservas de armamento.

    “La amenaza en el Indopacífico es más lejana por ahora”, señala. “Los responsables políticos tienen que establecer prioridades, y en este momento Oriente Medio es donde está centrada la atención del presidente”.

    Por ahora, cada misil disparado contra un objetivo iraní, enviado al frente en Ucrania o reservado para una eventual crisis en torno a Taiwán procede de unas reservas que se han ido reduciendo de forma constante.

    Aun así, Washington apuesta por poder superar este conflicto mientras ajusta su capacidad de producción.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

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  • El calor extremo aleja a los turistas de Europa

    El calor extremo aleja a los turistas de Europa

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    Una opción vacacional popular podría estar en riesgo debido al aumento de las temperaturas. Incluso quienes se aferran a sus planes de verano coinciden en que más aire acondicionado sería una gran ayuda.

    Casi cada año desde el 2000, Jenise Campbell, de 54 años, ha viajado de Nueva York a París. El año pasado fue su primera visita de verano y le fue tan bien que volvió a ir este año. Llegó a finales de junio, con planes de quedarse hasta mediados de agosto, pero después de tres semanas, hizo algo que describió como “impensable”: cambió su vuelo y volvió a casa.

    ¿El motivo de su huida? El calor extremo.

    “Nunca, jamás me iría de París antes de tiempo, pero caminar con los pantalones pegados…”, dijo Campbell, “simplemente pensé: ‘De ninguna manera voy a hacer esto’”.

    Tras la tercera ola de calor en Europa occidental desde mayo, algunos viajeros están empezando a cuestionarse si tomar unas vacaciones de verano en Europa es una buena idea.

    Las recientes olas de calor han llevado las temperaturas por encima de los 38 grados Celsius en París; a 44 grados Celsius en Valencia, España; y a más de 38 en Ginebra. En mayo, Londres ya padecía un calor sofocante de alrededor de 35 grados Celsius. Las condiciones secas también contribuyeron a los incendios: uno, a unos 97 kilómetros de Madrid, lleva días ardiendo.

    Los expertos dijeron que, aunque las temperaturas finalmente están bajando, es probable que vuelvan a subir en las próximas semanas. “Las personas que visiten Europa occidental deben prepararse para que los periodos de calor sigan regresando en oleadas hasta agosto”, señaló Dominik Jung, un meteorólogo en Alemania.

    Tal como lo han hecho en los últimos veranos, los viajeros, residentes y funcionarios locales buscaron formas de sobrellevar el calor. En Roma, se instalaron ventiladores con nebulizador y estaciones de enfriamiento afuera del Coliseo. En París, el canal Saint-Martin se abrió antes de lo planeado para nadar, mientras que en Londres, la gente hizo lo que pudo por conseguir lugares en piscinas abarrotadas. Algunos museos limitaron sus horarios porque no podían mantener sus galerías lo suficientemente frías, incluido el Louvre. “La acumulación de calor es mayor hacia el final del día y se intensifica aún más por el alto número de visitantes”, explicó el museo en un comunicado.

    El aire acondicionado no siempre está garantizado

    El calor también les ha dejado claro a algunos viajeros y a quienes trabajan en el sector turístico que el aire acondicionado quizá ya no sea negociable.

    Campbell, la viajera frecuente de Nueva York, dijo que aunque está acostumbrada al calor de Manhattan, había algo “diferente y más caluroso” en las temperaturas de París. Durante su estancia, dijo que este se volvió tan “insoportable” que pasaba gran parte del día en su habitación de hotel con aire acondicionado, y solo salía a explorar antes de las 11 a. m. o después de las 6 p. m.

    “Para los viajeros estadounidenses, el aire acondicionado es una expectativa, pero este verano están descubriendo que no es algo garantizado en gran parte de Europa”, dijo Melanie Fish, la vicepresidenta de relaciones públicas de Expedia Group.

    Entre los estadounidenses, las búsquedas en Europa utilizando el filtro “aire acondicionado” en Hotels.com, que es propiedad de Expedia, se dispararon alrededor del 700 por ciento durante el periodo del 2 al 15 de julio en comparación con las búsquedas de alojamiento de verano realizadas tres meses antes.

    Los viajeros no solo buscaban aire acondicionado: algunos buscaban irse de las ciudades más calurosas por completo, dijo Fish. “Los viajeros estadounidenses están buscando destinos europeos más frescos para escapar del calor, con incrementos en las búsquedas para Copenhague, Dinamarca, de casi un 500 por ciento, y Reikiavik, Islandia, de casi un 200 por ciento”.

    Sam Randall, un representante de Airbnb, dijo que desde mediados de junio, las búsquedas de alojamientos con aire acondicionado en Francia habían subido un 88 por ciento, y aquellas con acceso a la playa saltaron un 86 por ciento. “Los servicios que ayudan a sobrellevar el calor tienen una demanda particularmente alta”, dijo.

    Victoria Faucanie, la directora de mercadotecnia de Beaumarly, un grupo de restaurantes, hoteles y clubes con sede en París, dijo que cuando su empresa compró el edificio que alberga el restaurante Café Français hace más de una década, un comedor tenía aire acondicionado pero el otro no. En ese momento no era un problema, porque las temperaturas no eran tan altas de forma tan frecuente ni tan persistente como lo son ahora.

    “Con esta alta temperatura ahora, estamos cerrando la mitad del restaurante, así que estamos perdiendo mucho dinero”, dijo Faucanie. “Nos dimos cuenta de que necesitamos tener aire acondicionado en todas partes”. Añadió que el restaurante está en conversaciones para tenerlo el próximo año.

    Paige Dacanay, de 31 años, quien visitó Madrid desde San Diego este verano, dijo que no sale de su departamento de alquiler sin un ventilador eléctrico y un abanico; en los días más calurosos, se ha dado hasta tres duchas frías. “Esperaba no tener muchísimo aire acondicionado, pero la verdad es que vivir aquí sin eso es una gran lección de humildad”, dijo. “Simplemente tienes que acostumbrarte a tener calor”.

    Renske Schuitmaker, de 34 años, visitó su país de origen, los Países Bajos, desde Nairobi durante la ola de calor de finales de junio. Schuitmaker, quien estaba embarazada durante su viaje, dijo que tuvo que dejar su alojamiento de alquiler y quedarse con unos familiares que tenían aire acondicionado en Ámsterdam, donde las temperaturas rondaron los 35 grados Celsius. Las autoridades neerlandesas dijeron que en todos los Países Bajos, donde el aire acondicionado es poco común, la ola de calor de junio causó alrededor de 480 muertes.

    Pamela Minucci, de 64 años, y Robert Wilson, de 65, quienes visitaban Londres desde Connecticut para la boda de su hija, estuvieron buscando lugares para sentarse a la sombra. En un momento, la pareja se sentó varias horas en un bar con aire acondicionado donde estuvieron viendo un partido de críquet. Al preguntarles si seguían ese deporte, Wilson se rió entre dientes. “Ese día sí”, dijo.

    Incluso los hoteles con aire acondicionado están tratando de encontrar nuevas formas de mantener a los huéspedes entretenidos y frescos. En Florencia, Italia, los huéspedes del Hotel Savoy, parte del grupo Rocco Forte, tienen acceso privado a una piscina en una “residencia de los Médici ubicada a orillas del río Arno”, dijo Gaia Cavazzoni, la subgerente de relaciones públicas del hotel. El hotel también ofrece recorridos nocturnos por la Galería Uffizi, después de que han bajado las temperaturas.

    ¿Ir o no ir?

    Papa Gyimah, de 38 años, quien visitaba París desde Ghana, dijo que ha visitado Francia durante el verano por años, pero que ahora tratará de ir en la primavera o el otoño, cuando es probable que las temperaturas sean más frescas. “Cada año, es más difícil caminar”, dijo Gyimah sobre sus recientes veranos en Francia. “Siempre tienes sed, tienes que ir más lento e incluso si te subes al transporte público, es sofocante”.

    Campbell también ha cambiado de opinión: planea volver a París en septiembre, pero de ahora en adelante no visitará la ciudad en verano.

    Pero Dacanay, en España, no se deja desanimar; ella simplemente se quedará en algún lugar que tenga aire acondicionado. “Nada me alejará de un verano europeo”, dijo.

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