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Rivera, de 73 años, destacado dirigente miskito fue detenido por el gobierno de Nicaragua en 2023. Su familia y otros grupos cuestionan las circunstancias que rodearon su muerte.
Brooklyn Rivera, destacado dirigente indígena nicaragüense detenido y encarcelado hace tres años en el marco de la represión de la disidencia política y de la autonomía indígena en el país, murió el fin de semana bajo custodia estatal. Tenía 73 años.
Rivera, exlegislador y líder del pueblo miskito, el mayor grupo indígena del país centroamericano, falleció el sábado, según informaron su familia, sus compañeros activistas y los medios de comunicación locales, tan solo tres días después de que el gobierno publicara fotos suyas postrado en cama, intubado y demacrado que provocaron la indignación de grupos de derechos humanos.
El Ministerio de Salud, el cual forma parte del gobierno dirigido por los copresidentes Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, no anunció la muerte de Rivera hasta el domingo por la tarde. Afirmó que, a pesar de “enormes e intensos esfuerzos”, había muerto a causa de “una bacteria generada” por la covid.
Algunos familiares, junto con algunos grupos de derechos humanos e indígenas, lamentaron su muerte, al tiempo que expresaron sus quejas por el trato que recibió bajo custodia y por la versión del gobierno.
“Expreso mi profundo dolor y preocupación por las circunstancias en las que se produjo su muerte”, dijo en un comunicado su hija Tininiska Rivera.
Cuando el gobierno, que previamente había ocultado el paradero de Rivera, publicó el miércoles fotos de su padre en un hospital de la capital, Managua, y una actualización sobre su estado de salud tras recibir presión internacional, Tininiska Rivera puso en duda la atención médica que recibía. (Las autoridades dijeron que Rivera padecía “afecciones de larga data” y que uno de sus hijos lo visitaba cada dos semanas).
Su hija dijo entonces en otra declaración que su padre gozaba de “condiciones óptimas de salud, caminando y valiéndose por su propia cuenta” cuando fue detenido en septiembre de 2023. Añadió: “Por tanto, el régimen no puede pretender ahora responsabilizar a condiciones previas por el deterioro físico de un hombre que ha permanecido bajo custodia del Estado durante casi tres años”.
Diversos grupos, entre ellos el Departamento de Estado de Estados Unidos, Amnistía Internacional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, también habían denunciado las imágenes de Rivera y pedido su liberación.
“La dictadura emitió una declaración a través de sus medios de comunicación controlados por el Estado solo ahora que Rivera se encuentra gravemente enfermo, en un intento de ocultar su papel singular en el trato cruel que recibe y en su estado actual”, dijo el viernes el Departamento de Estado.
Ortega y Murillo han permanecido en el poder desde 2007 y han supervisado la eliminación de la oposición a su régimen desde las protestas antigubernamentales de 2018. Murillo, quien también es portavoz del gobierno, no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
El domingo, la hija de Rivera también refutó parte de la versión del gobierno de que había familiares presentes junto a la cama de su padre en sus últimos momentos.
Pidió a las autoridades nicaragüenses que entregaran los restos de su padre para que su familia pudiera conmemorar su fallecimiento de acuerdo con sus tradiciones miskitas. Dijo que había prometido a su padre que lo enterraría junto a su abuela. Dado que se encuentra en el exilio, su hija también pidió ayuda a la comunidad internacional para regresar sana y salva a Nicaragua.
Añadió que su padre tenía “un compromiso inquebrantable con la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes”.
La sobrina de Rivera, Dina Carolina Fagoth Rivera, dijo por teléfono que su familia y las comunidades indígenas querían enterrarlo en su región natal, la costa caribeña del norte de Nicaragua. También insistió en que se llevara a cabo una investigación independiente sobre su muerte.
“No creemos, ni por un momento, que nada de lo que nos están diciendo sea cierto”, dijo Fagoth Rivera, cuyo padre, Steadman Fagoth Müller, también dirigente miskito, fue detenido por el gobierno nicaragüense en 2024.
Y añadió sobre su tío: “Era una luz para nuestro pueblo. Significó la libertad para nuestro pueblo”.
Reed Brody, miembro del Grupo de Expertos en Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre Nicaragua, dijo en una entrevista que Rivera, quien fue elegido por primera vez miembro de la asamblea legislativa del país en 2007, era probablemente el dirigente político miskito más importante de los últimos 40 años y uno de los activistas más destacados que han muerto detenidos por el gobierno nicaragüense.
Dijo que el grupo de la ONU ha documentado 124 casos de detención arbitraria de líderes indígenas y que al menos 46 han muerto en actos de violencia en la costa del Caribe desde 2018. La muerte de Rivera “encapsula el desmantelamiento más amplio de la autonomía indígena y también ilustra el problema de las desapariciones forzadas en Nicaragua”, dijo Brody.
Se calcula que unos 500.000 miskitos viven en Nicaragua, sobre todo en la costa norte del Caribe.
Rivera luchó contra el primer gobierno sandinista, del que formaba parte Ortega, junto a los rebeldes de la Contra en la década de 1980. Su partido político, Yatama, acabó convirtiéndose en aliado de Ortega tras su regreso al poder en 2007, pero más tarde se enemistó con él por lo que dijo que era una violación de las tierras y los derechos indígenas.
En 2023, el gobierno de Ortega prohibió al partido político de Rivera presentarse a cargos electos. También se prohibió a Rivera regresar a Nicaragua tras criticar al gobierno mientras se encontraba en el extranjero a principios de ese año, pero logró entrar clandestinamente y posteriormente fue detenido.
James Wagner cubre noticias y cultura en América Latina para el Times. Radica en Ciudad de México.
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