La Cámara de Representantes de EE. UU. vota por el fin de la guerra de Irán

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La aprobación de la resolución legislativa fue una notable reprimenda a Trump y a su gestión de la guerra, después de que el mandatario haya rechazado cualquier esfuerzo por frenar su poder.

El miércoles, la Cámara de Representantes votó a favor de ordenar al presidente Donald Trump que retire las fuerzas estadounidenses de Irán o que obtenga la aprobación del Congreso para continuar la guerra, después de que cuatro republicanos se pusieran del lado de los demócratas, en una sorprendente señal de la creciente oposición a una campaña militar que ya se encuentra en su cuarto mes.

La aprobación de la resolución fue una notable reprimenda a Trump y a su gestión de la guerra, después de que este haya rechazado repetidamente cualquier esfuerzo del Congreso por frenar su poder y de que el Partido Republicano haya cedido en gran medida sus prerrogativas para hacerlo, al postergarlo una y otra vez. Los republicanos habían aplazado de manera abrupta la votación hace dos semanas, reconociendo que no tenían votos suficientes para derrotar la medida y queriendo ahorrarse a sí mismos, y al presidente, la afrenta.

Sin embargo, en los días siguientes no avanzaron nada para ganar adeptos, ya que el conflicto se ha prolongado y Trump ha hecho pocos progresos para ponerle fin. Y los líderes del Partido Republicano no pudieron retrasar más la votación porque los demócratas habían invocado la Resolución de Poderes de Guerra, que exige la consideración de tales medidas en un periodo de tiempo limitado.

La medida también fue el último reflejo de las divisiones entre los republicanos del Congreso y el presidente sobre una serie de temas, a medida que sus intereses divergen en el periodo previo a las elecciones legislativas de mitad de mandato. Se produjo después de que en los últimos días los republicanos del Senado obligaran a Trump a abandonar su petición de mil millones de dólares para financiar la seguridad de su proyecto de salón de baile y un plan que anunció el Departamento de Justicia para crear un fondo federal destinado a pagar a los demandantes que acusen al gobierno de haberles victimizado.

La votación fue de 215 contra 208 para aprobar la resolución de poderes de guerra, enviándola al Senado. Aunque se aprobara en ambas cámaras, la capacidad de los legisladores para obligar a un presidente a retirar soldados sigue siendo una cuestión jurídica controvertida, y Trump y sus principales asesores han desestimado cualquier esfuerzo del Congreso por limitar sus poderes de guerra calificándolo de inconstitucional.

Pero la votación en la Cámara de Representantes, y una similar en el Senado el mes pasado, cuando un grupo de tránsfugas del Partido Republicano se separaron del presidente y se opusieron a la guerra, indican una voluntad cada vez mayor de algunos miembros del partido republicano para presionarlo con el fin de que ponga fin a un conflicto que, según la mayoría de los estadounidenses, no vale la pena los costos.

Los representantes republicanos Tom Barrett, por Míchigan, Brian Fitzpatrick, por Pensilvania, Warren Davidson, por Ohio, y Thomas Massie, por Kentucky, cruzaron las líneas del partido para votar con los demócratas a favor de la resolución. El representante Jared Golden, demócrata por Maine, quien anteriormente se había opuesto a medidas similares, cambió de postura para apoyarla.

El representante Gregory W. Meeks, por Nueva York, principal demócrata de la Comisión de Asuntos Exteriores que dirigió la medida, elogió a sus partidarios republicanos por enfrentarse a un presidente que en las últimas semanas ha buscado represalias políticas contra los miembros de su partido que se le han opuesto, incluido Massie.

Momentos después de la votación, dijo que los republicanos que se habían pasado al lado contrario “tuvieron los medios para hacer un examen de conciencia y hacer lo correcto”.

Aunque las pocas deserciones fueron notables, casi todos los republicanos votaron en contra de la resolución. La mayoría de ellos han aceptado la afirmación del gobierno de Trump de que la operación inicial había concluido y que los ataques más recientes en Irán eran actos necesarios de defensa propia, al argumentar que eso le daba plenos poderes como comandante en jefe para ordenar a los soldados estadounidenses que respondieran.

Los legisladores republicanos de la Cámara de Representantes habían logrado mantener la unidad suficiente para rechazar anteriores intentos de limitar la autoridad de Trump.

Momentos antes de la votación, el portavoz Mike Johnson dijo a los periodistas que aprobar la resolución sería una “perspectiva muy peligrosa” y que “debilitaría” la capacidad del presidente como comandante en jefe para seguir buscando una solución pacífica al conflicto.

Sin embargo, a principios de esta semana, Trump declaró que el ritmo de las conversaciones diplomáticas a través de interlocutores que tratan de alcanzar un acuerdo preliminar, estaba empezando “a ser muy aburrido”.

Muchos han desestimado las medidas de los demócratas sobre los poderes de guerra, que exigen la retirada de la mayoría de las fuerzas estadounidenses de las hostilidades en Irán, como ataques políticamente motivados contra el presidente que dejarían desprotegidos los intereses estadounidenses.

Los demócratas sostuvieron que los miembros de ambos partidos deben proteger el papel del Congreso para determinar cuándo y cómo el país emprende operaciones de combate prolongadas en el extranjero.

Davidson, quien en marzo se alineó con los demócratas a favor de una medida de poderes de guerra contra Irán, pero luego dio marcha atrás cuando Trump y los líderes del partido ejercieron una intensa presión para que los republicanos se mantuvieran alienados, enmarcó su decisión el miércoles de votar con los demócratas como un llamamiento para que el Congreso participe en la elaboración de un plan que permita el éxito de la operación.

“Define la misión. Autoriza la misión. Cumple la misión”, dijo en una breve declaración tras su voto.

Barrett, un republicano en su primer mandato que se enfrenta a una competitiva contienda por la reelección, argumentó de forma similar que el tiempo para que el presidente actuara solo había terminado y que el Congreso necesitaba más voz.

“Mi apoyo a esta resolución esta noche es coherente con mi convicción de que ha llegado el momento de que el Congreso decida el alcance de la misión y los límites apropiados del uso de la fuerza en Irán”, dijo en una declaración.

La votación de la Cámara fue solo el primer paso de un camino complicado y probablemente cuesta arriba para la resolución. Ahora se dirige al Senado, que, en virtud de la ley de poderes de guerra, debe adoptarla en un plazo aproximado de dos semanas y media. No necesita la firma presidencial, pero aunque el Congreso aprobara la medida, su fuerza legal seguiría siendo incierta.

Aunque históricamente el Congreso ha utilizado resoluciones concurrentes para expresar su posición sobre un asunto sin necesidad de la aprobación presidencial, la Corte Suprema sostuvo en 1983 que, para que las acciones del Congreso tengan efectos jurídicos vinculantes, deben pasar por el proceso legislativo estándar, incluida su presentación al presidente para que las firme y las convierta en ley.

Eso significa que cualquier intento de hacer legalmente ejecutable la directiva de retirar las fuerzas estadounidenses en Irán requeriría casi con toda seguridad la firma de Trump, o que dos tercios de ambas cámaras votaran para anular un veto.

El Senado sigue una vía paralela. El mes pasado, cuatro republicanos y todos los demócratas menos uno votaron a favor de avanzar en una resolución separada sobre poderes de guerra para su votación en el pleno, pero esa iniciativa se enfrenta a sus propios obstáculos de procedimiento.

Pero, aunque las probabilidades prácticas de que cualquiera de las dos medidas obligue a poner fin a la guerra siguen siendo escasas, la actuación de ambas cámaras supuso un notable reproche a la gestión del conflicto por parte del presidente.

Los demócratas han argumentado que incluso una acción simbólica del Congreso podría presionar a Trump para que cambie de rumbo, señalando el creciente malestar bipartidista con una guerra más larga.”El Congreso ha seguido la Constitución hoy”, dijo Meeks. “Demócratas y republicanos dijeron: ‘Ya basta’. La Constitución dice que solo el Congreso puede determinar cuándo entramos en guerra”.

Robert Jimison cubre el Congreso estadounidense para el Times y se enfoca en temas de defensa y política exterior.

Megan Mineiro reporta sobre el Congreso para el Times y forma parte de la generación 2025-26 del Times Fellowship, un programa para periodistas al comienzo de sus carreras.

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