Los brasileños vuelven a pintar sus calles, reviviendo un ritual mundialista

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Los adolescentes sumergían sus brochas en las latas de pintura verde, azul y amarilla. Con cuidado, giraban y deslizaban las cerdas por su enorme lienzo: la calle que atraviesa su barrio de Río de Janeiro.

En todo Brasil, una tradición que en gran parte había sido abandonada está reviviendo a medida que la fiebre de la Copa Mundial se extiende por esta nación de 213 millones de habitantes, loca por el fútbol. Por primera vez en años, los aficionados están adornando el pavimento frente a sus casas con elaborados diseños de la bandera brasileña, balones, trofeos dorados y retratos gigantes de sus jugadores favoritos.

La pintura callejera, que alguna vez fue un ritual muy apreciado del Mundial, se detuvo en gran medida tras una derrota de pesadilla que ha quedado grabada en la memoria de prácticamente todos los brasileños: el espectacular colapso de la selección nacional en un partido de semifinales de 2014 contra Alemania, que derrotó a Brasil por 7 a 1.

Para empeorar las cosas, la derrota se produjo en casa, ya que Brasil era el anfitrión del torneo de ese año.

“Ese 7 a 1 de verdad mató la vibra”, dijo Rafaela Santana, una panadera de 32 años que recuerda haber pintado la calle cuando era niña y que este año revivió la tradición en su barrio. “Simplemente no pudimos recuperar el ánimo después de eso”.

Sin embargo, este año los brasileños se han atrevido una vez más a soñar que su país pueda volver a sus días de gloria futbolística.

Algunos creen que la selección incluso podría llevarse a casa su sexto trofeo y poner fin por fin a una racha de 24 años de derrotas que ha ensombrecido a un país donde el fútbol es fundamental para la identidad nacional. (Brasil, que se encuentra entre los favoritos para ganar el torneo, juega su primer partido el sábado contra Marruecos).

Nadie sabe exactamente cuándo comenzó la pintura callejera en Brasil, pero los registros históricos muestran calles decoradas en el centro de Río ya en 1970. Ese año, una selección nacional repleta de estrellas, con Pelé a la cabeza, llevó a Brasil a su tercera victoria en la Copa Mundial.

A lo largo de las décadas de 1980 y 1990, la pintura callejera ganó popularidad a medida que los barrios de ciudades como Río, São Paulo y Manaos cubrían el suelo con decoraciones creativas en amarillo, verde y azul, los colores de la bandera nacional. Cuando Brasil ganó su cuarto título, en 1994, las decoraciones se convirtieron en un símbolo de buena suerte en esta nación profundamente supersticiosa.

En total, Brasil ha ganado cinco trofeos de la Copa Mundial, más que cualquier otro país. Cuna de algunos de los mayores talentos del fútbol, la fama de Brasil como “el país del fútbol” perdura tanto en casa como en el extranjero, incluso aunque sus victorias en la escena internacional hayan sido escasas en los últimos años.

Pero tras la derrota de 2014, el entusiasmo por la selección nacional se desvaneció entre muchos brasileños. Las actuaciones decepcionantes en torneos recientes han desanimado aún más a la gente, y la tradición de que las comunidades pintaran las calles perdió su atractivo.

Sin embargo, cuando este año comenzó a formarse otro equipo repleto de estrellas –esta vez con Neymar Jr.–, la emoción volvió a extenderse por todo Brasil. Los brasileños nostálgicos decidieron revivir un ritual de la Copa Mundial que alguna vez fue muy querido y que las generaciones más jóvenes nunca habían experimentado.

Un domingo por la mañana reciente, un pequeño grupo se reunió en la calle principal de un barrio pobre de Río al amanecer para terminar una elaborada pintura en amarillo, verde y azul que se extendería a lo largo de unas tres cuadras.

“Todos tenemos buenos recuerdos de pintar la calle”, dijo Jorge Santana, un artista de 48 años, mientras trazaba la palabra “Brasil” en el pavimento. “Queríamos recuperarlo para los niños”.

Sentado con las piernas cruzadas en medio de la calle, David Lucas Barreto da Silva, de 9 años, extendía pintura azul brillante formando una cara sonriente. “Es la primera vez que pinto la calle”, dijo. “Siempre había querido hacerlo”.

Proyectos de pintura callejera como este se han difundido por internet, atrayendo en algunos casos millones de visitas. El gobierno local de Río incluso ha prometido un premio a la calle más festiva.

Al otro lado de la ciudad, Carlos Magalhães y sus vecinos, muy unidos, están decididos a llevarse el premio municipal, tal como lo hicieron hace décadas, cuando su padre comenzó a pintar símbolos de la Copa Mundial en la calle en la década de 1980.

“Une a la comunidad de una manera que estamos perdiendo hoy en día”, dijo Magalhães, un técnico farmacéutico de 42 años. “Ahora se lo estamos transmitiendo a la siguiente generación”.

Cerca de allí, Jean Machado da Silva, de 23 años, vestido con una camiseta de fútbol con el nombre “Neymar Jr.” estampado en la espalda, subió una escalera para dar los toques finales a un mural de la mayor estrella del fútbol brasileño, enmarcado por cinco estrellas que representan los títulos de la Copa Mundial de Brasil.

Nacido durante la Copa Mundial de 2002, el joven artista nunca había visto a su país triunfar en el torneo. Una vez que quedó satisfecho con el mural, Da Silva dibujó cuidadosamente una sexta estrella y un signo de interrogación.

“Esta es nuestra”, dijo. “Simplemente lo sé”.

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