This post was originally published on this site.
A última hora de la noche de un sábado en McAllen, Texas, Sanjay Singhania se despertó a causa de una llamada de un número que no reconocía. El hombre al otro lado de la línea le dijo que su hijo, Akash, estaba siendo arrestado.
El desconocido no intentaba ayudar. Parecía que la situación lo divertía.
Singhania colgó e intentó llamar a Akash, de 25 años, quien vivía en Dallas, pero estaba de visita en Los Ángeles. No contestó.
La familia tenía activada la función de compartir ubicación en sus iPhones, así que Singhania pudo ver dónde estaba Akash: en Santa Ana, justo al sur de Los Ángeles. Singhania llamó al departamento de policía de Santa Ana mientras su mujer llamaba a su otro hijo para que él también lo buscara.
El hermano de Akash lo encontró. Les envió a sus padres un enlace a un programa de Kick, un servicio de transmisión en directo. El programa se llamaba ¡ATRAPANDO A LOS DEPREDADORES DE NIÑOS! La esposa de Singhania se puso una pastilla de nitroglicerina debajo de la lengua porque sentía que iba a sufrir un infarto.
Poco antes, en un parque suburbano a 2400 kilómetros de distancia, en Santa Ana, una decena de personas se escondían detrás de un muro cubierto de enredaderas mientras susurraban y se preparaban para un enfrentamiento. Un hombre con una sudadera con capucha llamado Vitaly los lideraba y narraba en directo a una cámara, con una bebida energética en la mano. Akash iba al parque para encontrarse con una mujer que había conocido por internet. La mujer le había estado enviando mensajes a Akash por una aplicación de citas, pero realmente era un señuelo que trabajaba con Vitaly y su grupo, y les había dicho que Akash pensaba que ella tenía 16 años.
Vitaly hacía boxeo de sombra contra un árbol mientras esperaba a que Akash y la mujer pasaran por delante del escondite. A medida que transcurrían los minutos, el número de personas que veían la transmisión en directo subió a más de 24.000. Akash y la mujer aparecieron por fin y, al tiempo que la mujer se alejaba, Vitaly salió de su escondite. Corrió hacia Akash, le gritó “señor Bombay” y bailó burdamente a su alrededor al estilo de Bollywood mientras cantaba con un mal acento indio: “Quieres violar a una chica de 16 años”.
En el chat que acompañaba a la transmisión en directo en Kick, los espectadores se abalanzaron como una multitud que animaba a un gladiador. “Depórtenlo”, escribió uno. “¡MATENLO YA!”, dijo otro.
Al principio, Akash parecía confundido, pero luego una expresión de reconocimiento se dibujó en su rostro al ver al equipo de filmación: sabía qué tipo de video era este. Ya había visto otros similares. Como hombre de veintitantos años en Estados Unidos, él era el público objetivo. También sabía que se habían equivocado. “Ella nunca me dijo que tenía 16 años”, protestó, y enseguida empezó a revisar los mensajes de la aplicación de citas en su teléfono en busca de pruebas.
Vitaly se mostró arrepentido por un instante. “Lo siento, hermano”, dijo. Pero la chica que actuó de señuelo insistió en que tenía pruebas. Quince minutos después, llegó la policía y se llevó a Akash.
Akash había caído en la trampa de un negocio que se dedica a traficar con la humillación pública como entretenimiento. El hecho de que fuera inocente de lo que se le acusaba solo sirvió para atraer a una multitud aún mayor.
Cazadores de ‘depredadores’
Akash Singhania estaba en California intentando captar clientes. Dirigía una empresa emergente de máquinas expendedoras que vendía productos dirigidos a hombres jóvenes, como artículos para vapeo, cartas de Pokémon y gomitas de CBD. Ahora estaba listo para volver a casa, a Dallas. Pero era fin de semana, estaba en Los Ángeles y esperaba divertirse.
Recurrió a una aplicación de citas llamada Pure, que permite a la gente conectarse para tener encuentros sexuales casuales y anónimos. Conversó con una mujer y acordaron verse esa noche, en su barrio de Santa Ana.
Cuando le tendieron la emboscada, reconoció al líder del grupo, Vitaly Zdorovetskiy, un provocador nacido en Rusia. Conocido en internet simplemente como Vitaly, había sido uno de los reyes de YouTube por sus bromas escandalosas, como besar a mujeres que acababa de conocer o gruñir y correr por el centro de Miami con una camisa de vestir ensangrentada y hecha jirones, fingiendo ser un zombi. De adolescente, Akash había disfrutado de esos videos en YouTube y, aunque las bromas de Vitaly resultaban demasiado impactantes y desagradables para su gusto, las había visto.
El contenido en línea y el comportamiento en la vida real de Vitaly se volvieron cada vez más extremos con el tiempo. En 2020 fue acusado de agresión grave por atacar a una mujer en Miami –el caso concluyó con un acuerdo de procesamiento diferido– y en 2025 pasó nueve meses en la cárcel en Filipinas después de transmitir en directo cómo acosaba a personas y robaba la motocicleta de un guardia de seguridad. Aunque tenía 10 millones de seguidores en YouTube, en 2024 Vitaly se unió a Kick, un servicio de transmisiones en directo con sede en Australia, y este se convirtió en su principal plataforma para publicar contenido nuevo.
Su principal gancho en Kick era la caza de depredadores, un género consolidado en las redes sociales, practicado por los llamados “cazadores de pedófilos” de todo el país que buscan acumular clics. Los supuestos depredadores de niños –o “preds”, en la jerga en inglés– son blancos fáciles porque despiertan poca simpatía cuando se les acosa, y el acoso agresivo suele hacerse viral.
El modelo se popularizó gracias a To Catch A Predator. El programa, inspirado en anteriores justicieros de internet, tuvo 20 episodios y terminó en 2007 después de que la NBC fuera demandada por la familia de un hombre que se suicidó mientras un equipo de filmación estaba fuera de su casa. El caso se resolvió después de que un juez dictaminara que “un jurado razonable podría considerar que la NBC cruzó la línea entre el periodismo responsable y una intromisión irresponsable y temeraria en la labor policial”.
A pesar de los posibles riesgos legales, Vitaly y otros realizadores de directos por lo general seguían el guion del programa: pagar a personas señuelo para que se hicieran pasar por menores en internet y atrajeran a hombres, para luego confrontarlos ante la cámara. Vitaly a veces añadía un toque de lo absurdo al traer un caimán vivo para confrontar a algún supuesto depredador, o al cantante Akon para que diera un concierto.
Vitaly no respondió a las solicitudes de entrevista. Su abogado, Doug Johnson, dijo que “Vitaly niega categóricamente cualquier acusación de ilegalidad o conducta indebida intencional”.
“Denunciar a los depredadores a las fuerzas del orden ha sido un componente central de la misión de Vitaly”, dijo Johnson en un comunicado enviado por correo electrónico. “En casi todos los casos, el equipo de Vitaly se puso en contacto con las fuerzas del orden. Hubo algunas excepciones en las que las autoridades locales advirtieron al equipo de que no responderían y que dejara de llamar”.
Akash no veía Kick, pero en sus redes sociales habían aparecido fragmentos de los videos de Vitaly en los que atrapaba a depredadores. Siempre había pensado que hacían algo noble.
‘Ese no soy yo’
La persona que sirvió de señuelo para atraer a Akash fue identificada en el video como “Joslyn”. Estas personas envían mensajes a tantos hombres como sea posible; a veces los llaman por teléfono o hacen videollamadas para demostrar que son reales. Reciben una recompensa de varios cientos de dólares por cada “pred” que se presenta, según Rayma McClure, quien trabajó como productor con Vitaly y fue entrevistado por JiDion, otro cazador de depredadores en YouTube.
Vitaly y su equipo estuvieron transmitiendo durante casi nueve horas ese sábado por la noche, muchas de ellas dentro de un todoterreno extragrande. Vitaly charlaba animadamente sentado en el asiento del capitán en la fila del medio, e intentaba entretener a la audiencia mientras los señuelos se sentaban en la tercera fila, detrás de él, pegadas a sus teléfonos tratando de concretar encuentros. Vitaly normalmente residía en Miami, pero había cambiado de aires y estaba a la caza de pedófilos en Los Ángeles. Los registros judiciales muestran que había asistido allí a una audiencia la semana anterior por un delito menor de complicidad en carreras callejeras ilegales.
Antes de encontrarse con Akash, el equipo había atraído a un hombre a un Target, aunque este huyó rápidamente; la cámara se quedó enfocando su matrícula mientras se alejaba.
Akash no escapó. Quería demostrar su inocencia lo antes posible. Les pidió a Vitaly y a su equipo que leyeran los mensajes entre él y la mujer para ver que ella nunca había dicho que tenía 16 años. Esto lo obligó a revelar de qué habían hablado: una práctica BDSM de rol de sexo no consentido, algo que resultó vergonzoso de compartir con el mundo.
Pero la chica señuelo afirmó que habían trasladado la conversación de la aplicación de citas a Snapchat y leyó un mensaje que, según ella, le había enviado a Akash allí: “Quiero ser totalmente sincera. Mentí allá. Tengo 16 años”.
Akash miró el mensaje en su teléfono con incredulidad. “Ese no soy yo”, dijo. “Esa no es mi cuenta”.
Según Santiago Rose, quien había trabajado anteriormente con Vitaly en operaciones contra depredadores, pero no participó en esta, su equipo de señuelos rastrea al menos cuatro aplicaciones diferentes de citas y redes sociales, por lo que manejan muchas conversaciones a la vez. A Akash le quedó claro que Vitaly y su equipo no estaban interesados en revisar cuidadosamente las pruebas. Siguieron gritando, rodeándolo y hablando todos a la vez.
Así que Akash llamó a la policía.
El operador le pidió su nombre y lo hizo deletrearlo.
Ahora la audiencia de la transmisión en directo sabía exactamente quién era. “Jajaja, se delató a sí mismo”, escribió un espectador.
Fue como echar sangre en el agua. El entretenimiento ocioso se convirtió en una cacería. “Encontré su Facebook”, escribió alguien. Alguien publicó un enlace a su página de Instagram y el nombre de su empresa, así como el nombre de su padre y el de la empresa de su padre.
Akash recibió llamadas de acoso y cientos de mensajes de texto y en redes sociales, y su familia también recibió unos cuantos. Un estudiante universitario de Nueva York hizo la llamada que despertó al padre de Akash.
La policía llegó unos 10 minutos después de que Akash llamara al 911. Uno de los agentes reconoció a Vitaly y le dio la mano. Ellos también conocían este tipo de transmisiones en directo, y sus acciones quedaron grabadas por la cámara. Antes de marcharse con Akash esposado en la parte trasera del coche, los agentes pidieron una foto con el famoso bromista.
‘El tipo perfecto, el video perfecto’
Solo los fans más fieles de Vitaly siguen su transmisión en directo en Kick. La mayoría de la gente ve sus odiseas para atrapar a los depredadores, como lo hizo el propio Akash Singhania, en videos cortos en otras plataformas de redes sociales.
Kick se creó en 2022 por los propietarios de Stake, un casino en línea, después de que el gigante de las transmisiones en directo Twitch lo prohibiera junto con varios otros sitios de apuestas en internet. Stake y otros casinos en línea ofrecen ahora lucrativos acuerdos a creadores de Kick de alto perfil, quienes, a cambio, transmiten en directo cómo apuestan, según realizadores de directos que hablaron con The New York Times. Stake confirmó que tenía un “acuerdo de creador” con Vitaly.
Para construir su base de usuarios, Kick ha invertido en lo que uno de sus ejecutivos denominó una “red de clips” o segmentos. Para que el contenido de las transmisiones en directo de Kick llegue a un público más amplio en otras plataformas más populares, Kick utiliza a los llamados “recortadores”: personas que identifican los mejores momentos de las transmisiones y los publican como vídeos cortos en Instagram, TikTok y YouTube. Los recortadores reciben una compensación si sus publicaciones superan las 1000 visualizaciones en dichas plataformas.
En los últimos años, las plataformas de redes sociales han cambiado sus algoritmos: han pasado de mostrar principalmente lo que comparten en línea tus amigos a mostrar lo que es más popular entre los usuarios en general. Los videos cortos pagados se aprovechan de este diseño y hacen que parezca que el contenido es realmente popular entre los usuarios para potenciar la presencia de los segmentos, o clips, en las fuentes de contenido de otras personas. Creadores como Vitaly reciben más atención, y a quienes siguen sus enlaces a Kick se les estimula para aprender sobre Stake, la empresa de apuestas en línea.
Kick afirmó recientemente haber alcanzado el hito de los 100 millones de usuarios, y Stake casi ha duplicado sus ingresos desde el lanzamiento de Kick, hasta alcanzar los 4,7 millardos de dólares en 2024.
Después de que Vitaly se uniera a Kick, este publicó un video buscando gente que creara clips. Dijo que tenía un presupuesto de 200.000 dólares y abrió un maletín lleno de dinero falso, con el logo de Stake, el casino, en el exterior.
En la transmisión en directo, Vitaly intentó gestionar las interacciones para la creación de clips o recortes. En un momento dado, hizo una broma racista burlona sobre que Akash era inteligente porque era indio, lo que provocó que uno de sus colaboradores lo interrumpiera. Vitaly le gritó enfadado. “Hermano, otra vez en medio de lo que estaba diciendo… Estaba teniendo un momento perfecto para conseguir clips”, dijo, soltando una serie de palabrotas. “Conseguir clips” o “clip farming” se refiere a cuando un realizador de directos hace algo impactante a sabiendas de que eso generará atención más tarde.
En las horas posteriores al encuentro en Santa Ana, los segmentos de videos de Vitaly burlándose de Akash se difundieron por internet y por todo el mundo. Los padres de Akash habían emigrado de la India, y sus primos del país les enviaron mensajes porque vieron cómo se estaba haciendo viral.
Después de que la policía se llevara a Akash, Vitaly comentó ante la cámara: ‘El tipo perfecto, el video perfecto”.
Se acercaba la medianoche y Vitaly decidió que ya había terminado de cazar depredadores por esa noche. Sin embargo, cuando volvió a la habitación donde se alojaba, mantuvo la transmisión en directo en su computadora portátil durante una hora y media mientras jugaba Keno en Stake.
Las apuestas en línea son ilegales en California, y Stake le dijo al Times que no opera allí. La ciudad de Los Ángeles ha demandado a Stake, Kick y su empresa matriz por facilitar las apuestas ilegales en el estado. La empresa dijo que “rechaza las acusaciones de la demanda de Los Ángeles”.
El público encuentra un nuevo villano
Mientras Vitaly jugaba ante una audiencia en directo cada vez más pequeña, la policía interrogaba a Singhania y revisaba el contenido de su teléfono. Tras el interrogatorio, un agente de policía de Santa Ana habló con el padre de Akash, quien grabó la llamada.
“Su hijo estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado”, dijo el agente.
El agente se mostró comprensivo y dijo que Akash era inocente, pero que la policía no podía ocuparse del acoso que había sufrido por parte de los cazadores de pedófilos. Dijo que se trataba de un asunto civil. El departamento de policía de Santa Ana confirmó que interrogaron y pusieron en libertad a Akash, y que no era objeto de ninguna investigación.
Akash dijo que al día siguiente consiguió ponerse en contacto con Vitaly por mensaje privado en X. Dijo que le había enviado el documento que acreditaba su puesta en libertad, así como la grabación de su padre, y que había hablado por teléfono con Vitaly, quien le dijo que su equipo había metido la pata y que iba a despedir a todos. (“El señuelo de Vitaly le dijo por error que le había dicho a Singhania que tenía 16 años”, dijo Johnson, el abogado de Vitaly. “Vitaly no sabía nada de Akash Singhania antes de que la chica señuelo organizara la cita”).
“Tienes que decirle a todo el mundo que soy inocente”, Akash recordó haberle dicho.
El lunes siguiente, Vitaly publicó una disculpa en X y pidió a sus seguidores que dejaran de ponerse en contacto con ellos. “Mi equipo y yo describimos erróneamente a Akash Singhania como un depredador de menores”, escribió. “Pido disculpas a Singhania, a su familia, a sus amigos y a cualquier otra persona afectada por este error”.
Vitaly borró el episodio de esa noche de su cuenta de Kick, y su abogado afirmó que “intentó activamente retirar cualquier recorte de video con Singhania”. Una empresa que pagaba a personas para editar el programa de Vitaly les pidió que borraran los fragmentos que habían publicado esa noche, según un mensaje revisado por el Times. Pero ya era demasiado tarde. Su ejército de recortadores –gente que intentaba ganar dinero rápido– ya lo había difundido ampliamente en internet.
Los clips omnipresentes contribuyeron a avivar un nuevo ciclo de humillación, pero ahora había un nuevo objetivo: el propio Vitaly. La disculpa de Vitaly obtuvo casi cinco millones de visualizaciones. Los vídeos de Santa Ana volvieron a hacerse virales con nuevos comentarios: “Vitaly acusó FALSAMENTE a un hombre inocente de ser un depredador”, decía uno. “La personalidad de internet Vitaly Zdorovetskiy está oficialmente ‘acabado’ tras una operación encubierta contra depredadores que salió terriblemente mal”, decía otro.
Los comentarios sobre el desastre de Vitaly obtuvieron millones de visitas.
Kick suspendió la cuenta de Vitaly.
El equipo legal de Akash, del bufete Sheppard, dijo que revisaba sus opciones legales, incluido presentar una demanda por difamación o llegar a un acuerdo extrajudicial.
Akash contó que hace poco estaba en un aeropuerto de Florida esperando un Uber, cuando alguien lo reconoció y le preguntó si era el hombre del video de Vitaly. Mintió y dijo que no. Dijo que aún recibía mensajes de acoso y llamadas de broma a su teléfono personal, y que a menudo le viene a la mente la sensación de estar sentado en la parte trasera de un coche de policía, pensando que su vida se había acabado. Dijo que nunca volvería a usar una aplicación de citas en línea. “En realidad no confío en nadie”, dijo. “Nunca sabes quién puede ser realmente alguien”.
En cuanto a Vitaly, tras un mes de silencio total, su cuenta de Kick volvió a estar activa a mediados de mayo. En su primera transmisión en directo tras la suspensión, dijo que pensaba seguir atrapando depredadores, esta vez en Europa. Le dio las gracias a Kick y a Stake. Y luego se pasó una hora jugando en las máquinas tragamonedas digitales de Stake mientras su público lo veía. Había sobrevivido al ciclo de la justicia de internet y su plataforma estaba intacta.
Natalie Reneau colaboró con la producción de video.
Kashmir Hill escribe sobre la tecnología y las maneras en que está cambiando la vida cotidiana de las personas, centrándose especialmente en la privacidad. Lleva más de una década cubriendo tecnología.
Aric Toler es reportero del equipo de investigaciones visuales del Times, donde utiliza técnicas emergentes de descubrimiento para analizar información de código abierto.
Natalie Reneau colaboró con la producción de video.

Leave a Reply