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Nadie sabe qué pasará el miércoles, cuando la selección masculina de fútbol de la República Democrática del Congo (RDC) dispute su primer partido del Mundial en 52 años.
Pero la RDC ya ha vencido a todos sus rivales en un aspecto, según sus aficionados y los amantes de la moda.
“En lo que se refiere al Mundial de saber vestirse, ya hemos ganado”, dijo Herman Ainsi, un vecino de Kinsasa, la capital de la RDC.
Los miembros de la selección de la RDC llamaron la atención al atravesar el aeropuerto de Houston la semana pasada con trajes negros a medida y un toque de estampado de leopardo. Las fotos de ellos se difundieron por internet como ejemplos del estilo africano moderno y cool.
Para muchos africanos e historiadores de la moda, sin embargo, esto no es nada nuevo.
Sus atuendos –dignos, divertidos e innegablemente impactantes– forman parte de una larga historia que ha convertido a la RDC en el referente de la moda en África y más allá desde hace generaciones. Los elegantes de la RDC, llamados “les sapeurs“, son conocidos por sus trajes extravagantes, sus atrevidas elecciones de color y su dandismo. Pero, sobre todo, el estilo sapeur tenía un principio rector: lucir genial.
Sin embargo, los expertos dijeron que este estilo nunca se ha limitado a la ropa. Durante generaciones, los sapeurs transmitieron un mensaje político de orgullo e innovación frente a la adversidad. Eso sigue siendo muy relevante en la RDC actual, en medio de las insurgencias y un grave brote de ébola.
Hacer que la moda hable de otra manera
El estilo sapeur tiene sus raíces, como mínimo, a principios del siglo XX, según los expertos, cuando la gente empezó a adoptar, imitar y subvertir las modas de los colonizadores europeos.
Tras la independencia de la República Democrática del Congo y de la República del Congo en 1960, una energía competitiva en ambos países impulsó el desarrollo de un movimiento llamado La Sape (que se pronuncia “sap”), un acrónimo en francés de “Sociedad de los que Marcan Tendencia y de la Gente Elegante”.
A pesar de las penurias y la pobreza de aquellos años, los sapeurs buscaban y reinterpretaban prendas de diseño procedentes de Europa, y así se formó una subcultura con su propia jerga, estilo y costumbres distintivas.
Estos jóvenes utilizaban la moda para desafiar los mitos europeos que los describían como “gente desnuda o primitiva”, dijo Didier Gondola, profesor de la Universidad Johns Hopkins que estudia la historia africana moderna y la diáspora congoleña.
“Es casi como decir: ‘Lo estamos adoptando, pero les vamos a ganar en su propio terreno porque nos vamos a vestir de una forma que ustedes nunca podrán’”, dijo Gondola.
Él ve el mismo juego en la indumentaria del equipo: el sobrio traje occidental con el animado leopardo africano.
“Hay una especie de ventriloquismo”, dijo Gondola. “Están haciendo que la moda hable de otra manera”.
El leopardo está vinculado a la RDC como símbolo de poder, al igual que el águila lo está a Estados Unidos o el oso a Rusia, dijo. En su país, la selección nacional de fútbol se conoce como Les Léopards.
‘Parte de la identidad congoleña’
Los líderes llevan mucho tiempo aprovechando esa imaginería y la moda como símbolo. El primer ministro de la RDC, Patrice Lumumba, llevaba un sombrero con estampado de leopardo durante su breve mandato.
Lo asesinaron en 1961, y quien tomó el poder unos años después, Mobutu Sese Seko, prohibió los trajes de estilo occidental al principio de su larga dictadura, y rechazó lo que él veía como la ropa de los colonizadores. Pronto se hizo famoso por su sombrero de piel de leopardo y su bastón, y a los sapeurs se les consideraba una afrenta a su intento de crear una nueva cultura nacional.
Pero el estilo sapeur se extendió por todo el mundo. A partir de la década de 1970, Papa Wemba, un cantante conocido como el rey de la rumba congoleña, ayudó a difundir este estilo por todo el mundo francófono con canciones de éxito y conciertos con entradas agotadas.
Mucho después de su muerte, Wemba y Lumumba –a quien muchos congoleños consideraban uno de los principales visionarios políticos de África– siguen ocupando un lugar importante en los corazones de sus admiradores.
En los partidos de fútbol, un hombre, Michel Kuka Mboladinga, ha empezado a imitar a Lumumba, adoptando una pose casi escultural con atuendos inspirados en los sapeurs. Se hizo tan famoso en la RDC que el propio presidente intervino para sortear las restricciones de visa y que pudiera ir al Mundial.
“Esto es solo el principio”, escribió Kuka Mboladinga en las redes sociales, junto con fotos de los miembros del equipo con sus elegantes atuendos. “El sape es parte de la identidad congoleña”.
La pasarela del mundo
Los elegantes deportistas de la RDC no están solos. La selección masculina forma parte de una tradición de equipos africanos que visten con mucho estilo, y los torneos internacionales se han convertido cada vez más en un escenario para que expresen su identidad nacional y su orgullo cultural.
“En el continente se ha puesto cada vez más énfasis en ‘africanizar’ la moda deportiva”, dijo Khensani Mohlatlole, una artista sudafricana que investiga la historia de la moda africana.
La Confederación Africana de Fútbol ha retransmitido sesiones de fotos de moda antes de los torneos, incluso el año pasado, cuando convirtió el aeropuerto de Marruecos en un escenario para las fotos de los deportistas.
Para este Mundial, la selección de Costa de Marfil llegó con chaquetas de color naranja brillante con motivos de elefantes. La de Senegal desembarcó con elegantes conjuntos en tonos grises y verdes con cuellos altos al estilo boubou.
En el caso de la RDC, el look supone un cambio respecto a la última participación del equipo en el Mundial, cuando el país se llamaba Zaire. Ese año, 1974, los jugadores llevaban ternos azules tradicionales y perdieron por 9-0 contra la que entonces era Yugoslavia.
Este año, para Ainsi, residente en Kinsasa, ya han sumado muchos puntos antes incluso del primer saque.
Amelia Nierenberg es reportera de noticias internacionales para el Times en Londres.
Matthew Mpoke Bigg es el jefe de la corresponsalía de África oriental de The New York Times y radica en Nairobi, Kenia.
Saikou Jammeh es un reportero e investigador del Times afincado en Dakar, Senegal.
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