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El patrullaje ha ayudado a empujar a los cárteles y a los traficantes a zonas más remotas. Pero a los analistas les preocupa que las misiones fronterizas puedan restar atención al entrenamiento, agotar los recursos y mermar la preparación.
Desde hace más de un año, el Pentágono ha desplegado unos 9000 soldados en servicio activo a lo largo de más de 3200 kilómetros de la frontera suroeste para hacer frente a los migrantes ilegales, los contrabandistas y los cárteles de la droga.
Los soldados siguen allí –con un costo de decenas de millones de dólares cada semana– a pesar de que, en gran medida, el gobierno de Donald Trump ya logró hace meses su objetivo de reducir drásticamente los cruces ilegales.
Las patrullas militares, que colaboran estrechamente con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y con el ejército mexicano, han empujado a los cárteles y contrabandistas mexicanos hacia zonas montañosas más remotas para que no los detecten.
Pero las amenazas contra los soldados estadounidenses van en aumento, según dicen las autoridades de Estados Unidos.
Algunos miembros del Congreso se han preguntado si estas patrullas son la mejor forma de aprovechar a los soldados en servicio activo, que de otro modo estarían en entrenamiento para despliegues en Europa del Este, Medio Oriente o la región del Indo-Pacífico. Los legisladores y analistas independientes han expresado su preocupación por que las misiones fronterizas distraigan de los entrenamientos, agoten los recursos y socaven la preparación.
La misión marcó un hito a finales del mes pasado cuando su tercer comandante, el general de división Curtis D. Taylor, de la Primera División Blindada del ejército, tomó el mando de uno de los pilares de la política de seguridad del gobierno de Trump para el hemisferio occidental.
Los retos abundan para los soldados que participan en la misión, a la que el ejército llama Ardent Vanguard.
La actividad de los cárteles aumentó a lo largo de la frontera en febrero, después de que las fuerzas mexicanas, con la ayuda de la CIA, mataran a un famoso líder de un cártel mexicano conocido como el Mencho. Poco después, los militares estadounidenses descubrieron que habían hackeado sus teléfonos y empezaron a recibir mensajes amenazantes, dijo un funcionario del Congreso.
“Me preocupa mucho esta operación y la seguridad de nuestros infantes de la Marina”, dijo en una audiencia celebrada en marzo la representante Sara Jacobs, demócrata por California y miembro del Comité de Servicios Armados. “Nuestros militares no se alistaron para hacer cumplir las leyes de inmigración, y este truco publicitario político pone sus vidas en peligro”.
Aunque las fuerzas estadounidenses desplegadas en la frontera sur utilizan varios sistemas antidrones, el general encargado de ayudar a defender el territorio de Estados Unidos dijo que muchos soldados carecían de la tecnología adecuada para los patrullajes.
“Esto nos plantea un reto diferente”, dijo el general Gregory M. Guillot, jefe del Comando Norte del ejército, en una conferencia sobre seguridad celebrada en Tampa el mes pasado. Destacó el aumento generalizado de la tecnología antidrones.
A diferencia de las guerras de drones en los campos de batalla de Ucrania o Irán, no ha habido ataques con drones en ninguno de los bandos de este conflicto fronterizo ni bajas estadounidenses, según afirman los responsables militares.
La misión para detectar e interceptar actividades ilegales a lo largo de cientos de kilómetros de frontera desértica y montañosa se ha convertido también en un campo de pruebas de alto riesgo para tecnologías emergentes, como dispositivos antidrones, embarcaciones marítimas guiadas a distancia y sensores avanzados.
Guillot dijo en una ceremonia de cambio de mando celebrada el mes pasado en Arizona que, por primera vez, el ejército había llevado a cabo patrullas conjuntas con soldados mexicanos utilizando radios encriptadas y láseres de alta energía para derribar drones potencialmente hostiles operados por los cárteles.
“Mi misión es controlar la frontera”, dijo el general de división David W. Gardner, comandante de la 101.ª División Aerotransportada, en una entrevista telefónica desde Fort Huachuca, Arizona, antes de traspasar el mando de la operación a Taylor. “Seguimos enfocados en la misión de sellar la frontera”.
Al preguntarle sobre cómo se enfrentan a los drones y otras amenazas de seguridad que plantean los cárteles mexicanos, Gardner dijo que las fuerzas estadounidenses habían inutilizado o derribado drones que los cárteles usan para encontrar nuevas rutas de contrabando que eludan las patrullas estadounidenses.
“A los actores ilícitos les resulta cada vez más difícil alcanzar sus objetivos”, dijo Gardner.
De hecho, el ejército ha realizado más de 800 vuelos de vigilancia y reconocimiento desde que comenzó la misión a principios de 2025, frente a los aproximadamente 160 del año anterior, según el Comando Norte. Para apoyar la operación, la Fuerza Aérea ha desplegado aviones de vigilancia U-2 Dragon Lady, RC-135 Rivet Joint y RQ-4 Global Hawk, dijo el comando.
Los soldados han estado apoyando a las fuerzas del orden al desplegarse en patrullas a pie, en helicópteros y en vehículos de combate para actuar como elemento disuasorio y para que las autoridades tengan más ojos y oídos sobre el terreno.
Estos esfuerzos han aportado pruebas a ambos bandos del debate sobre la utilidad de enviar fuerzas de combate de primera línea a la frontera: parecen estar disuadiendo a los cárteles, complicando un poco la vida a los traficantes de personas y dando a los soldados e infantes de la Marina la oportunidad de perfeccionar algunas habilidades. Pero los costos económicos y las consecuencias para la preparación para el combate a largo plazo aún no están claros.
El senador Jack Reed, por Rhode Island, el principal demócrata del Comité de los Servicios Armados, expresó su preocupación en una audiencia el mes pasado por que la misión fronteriza estuviera desviando fondos de importantes misiones de entrenamiento. Dijo que el ejército se enfrentaba a un déficit presupuestario de casi 2 millardos de dólares, en gran parte porque el Departamento de Seguridad Nacional no había reembolsado los gastos de las misiones de apoyo fronterizo.
“He recibido informes preocupantes sobre la posibilidad de que se cancelen rotaciones de entrenamiento, se suspendan horas de vuelo y se reduzcan los recursos de entrenamiento de la Guardia y la Reserva”, dijo Reed, en referencia a la Guardia Nacional y la Reserva del ejército. “Estos son costos reales para unidades reales”.
Pero varios comandantes y algunos soldados destinados a lo largo de la frontera dijeron en entrevistas –algunas de ellas recientes– que servir en una de las misiones de máxima prioridad de Trump les daba un propósito. Utilizan muchas de sus habilidades –planificación de rutas, ensayos de misiones, patrullajes y vuelos de vigilancia– en el mundo real contra bandas de contrabandistas y cárteles de la droga mexicanos, en lugar de limitarse a practicar en sus bases o en simulacros, afirmaron.
No se vislumbra el final de la misión militar en la frontera. El Pentágono dijo en mayo que los primeros cuatro meses de la operación tuvieron un costo de 525 millones de dólares. Pero el departamento se negó a revelar cuál es el costo total actual.
El ejército también ha ampliado sus competencias territoriales para ayudar a interceptar a los migrantes. El Pentágono ha designado cinco franjas estrechas de tierra a lo largo de la frontera con México –una en California, otra en Arizona, otra en Nuevo México y dos en Texas–, y las ha convertido de facto en parte de las bases militares estadounidenses cercanas.
Los migrantes que entren en estas franjas se consideran intrusos y pueden ser detenidos temporalmente por los soldados estadounidenses hasta que lleguen los agentes de la Patrulla Fronteriza.
Hasta ahora, el ejército afirma que ha detenido temporalmente a 116 personas en estos cinco sectores antes de que los agentes de la Patrulla Fronteriza se hicieran cargo de ellas.
Eric Schmitt es corresponsal de seguridad nacional para el Times. Lleva más de tres décadas informando sobre asuntos militares y antiterrorismo en Estados Unidos. Ponte en contacto con él de forma segura a través de Signal: ericschmitt.36.

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