Trump recibió 2 millones de dólares de una empresa surcoreana bajo investigación

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El pago se reveló inicialmente en el formulario de divulgación financiera anual del presidente de EE. UU., publicado a finales de junio.

El principal inversor de una empresa surcoreana de aluminio que ha impugnado las sanciones impuestas por el Departamento de Comercio a ciertas exportaciones de Corea del Sur a Estados Unidos realizó el año pasado un pago de 2 millones de dólares a la sociedad de cartera o holding del presidente Donald Trump.

El pago por parte de la empresa matriz, Base Group, se reveló por primera vez en el formulario de divulgación financiera anual de Trump, publicado a finales de junio.

El documento solo ofrecía una explicación poco clara sobre el pago, señalando que formaba parte de una “carta de intención” y una “tarifa de desarrollo no reembolsable”. En declaraciones a The New York Times, la empresa y la familia Trump dijeron que el pago está relacionado con un proyecto de un campo de golf que aún no se ha anunciado.

Base Group ha pasado casi una década cortejando a la familia Trump; ha vendido exclusivamente vino de la marca Trump en Corea del Sur y, más recientemente, recibió al hijo de Trump, Eric, en su sede central de Seúl.

El tema de la reunión de febrero, según un ejecutivo de la empresa: formas de aumentar el comercio entre Corea del Sur y Estados Unidos.

Los esfuerzos de Base Group por entablar vínculos con Trump y su familia se producen en un momento en que su filial corporativa, Korea Aluminium, ha frenado las exportaciones a Estados Unidos después de que el Departamento de Comercio concluyera que un grupo de empresas surcoreanas eludieron los aranceles comerciales sobre el aluminio fabricado en China.

The New York Times no encontró pruebas de que Trump o algún miembro de su familia hubieran intervenido ante funcionarios estadounidenses en nombre de Base Group o Korea Aluminium. Base Group también negó haber violado ninguna norma comercial de Estados Unidos.

Alan Garten, el director jurídico de la Organización Trump, dijo en un comunicado que el pago no estaba relacionado con la disputa comercial.

“Llevamos décadas en el negocio del golf, la hospitalidad y los bienes raíces, y hemos realizado transacciones con innumerables empresas de todo el mundo”, dijo Garten en el comunicado. “Cualquier insinuación de que esta transacción haya sido impulsada por algo que no sean consideraciones comerciales legítimas es pura ficción”.

Aun así, los vínculos financieros entre el presidente y la empresa surcoreana ilustran el campo minado que Trump ha creado al mantener vínculos financieros personales con casi 30 iniciativas comerciales diferentes con contrapartes extranjeras en todo el mundo, a diferencia de cualquier otro presidente en la historia moderna de Estados Unidos.

Y demuestra cómo Trump ahora se beneficia de acuerdos con empresas extranjeras cuya suerte se ve afectada por las decisiones de su gobierno.

Un portavoz de la Casa Blanca dijo que Trump no había estado involucrado en la disputa comercial.

“No hay conflictos de intereses, y el único interés especial que guía la toma de decisiones del gobierno de Trump es lo que es mejor para los intereses del pueblo estadounidense”, dijo Kush Desai, portavoz de la Casa Blanca, en un comunicado.

El pago de Base Group es una pequeña parte de los al menos 125 millones de dólares en pagos que el holding de Trump recaudó el año pasado directamente de fuentes extranjeras en varios países, incluidos el Reino Unido, India, Indonesia, Irlanda, Omán, Filipinas, Catar, Rumania, Arabia Saudita, Corea del Sur, Turquía, Vietnam y los Emiratos Árabes Unidos.

El valor total de estos acuerdos es pequeño en comparación con otras fuentes de ingresos de Trump en 2025, como los negocios de criptomonedas, que por sí solos le reportaron al presidente 1,4 millardos de dólares el año pasado.

Pero historiadores y exfuncionarios del gobierno entrevistados por el Times dijeron que este tipo de vínculos financieros directos de un presidente con entidades extranjeras –y en algunos casos con gobiernos extranjeros– nunca habían ocurrido a una escala cercana a esta.

La mayoría de los presidentes en la historia de Estados Unidos han tomado medidas para evitar incluso la apariencia de un conflicto. George W. Bush vendió su participación en el equipo de béisbol de los Rangers de Texas cuando estaba considerando postularse a la presidencia. El presidente Reagan liquidó sus tenencias de acciones, y Calvin Coolidge estaba tan preocupado por la apariencia de un conflicto que ni siquiera quería ser propietario de una casa.

“Nunca me topé con nada igual”, dijo Peter Wallison, quien se desempeñó como asesor legal de la Casa Blanca y en el Departamento del Tesoro durante el gobierno de Reagan. “Simplemente crea conflictos de intereses, y le dificulta a un presidente la toma de decisiones, o podría afectar sus decisiones, y eso es problemático”.

Antes de iniciar su primer mandato, Trump y su familia prometieron no firmar nuevos acuerdos en el extranjero mientras él estuviera en la Casa Blanca. Pero abandonó esa promesa para su segundo mandato, con el argumento de que su familia había perdido demasiados negocios pero seguía recibiendo críticas por proyectos en el extranjero que habían comenzado antes de que Trump fuera elegido por primera vez.

El año pasado, la familia de Trump firmó nuevos acuerdos comerciales en Medio Oriente, Europa e incluso un plan para un nuevo complejo turístico en las Maldivas. En la mayoría de los casos, los pagos están vinculados a proyectos específicos, como unas torres de lujo en Dubái que se anunciaron el año pasado.

La empresa surcoreana y su máximo ejecutivo han buscado entablar una relación con Trump y su familia al menos desde que llegó a la Casa Blanca en 2017.

Ese año, una filial de Base Group llamada Keumyang International comenzó a importar vino producido en el viñedo de Trump en Virginia, un acuerdo que sigue vigente. El vino Trump se sirvió en una cena que Trump tuvo en octubre con el presidente Lee Jae Myung de Corea del Sur durante un viaje a Asia.

Más recientemente, el presidente de la empresa, Kim Sung-jip, viajó a Washington para la segunda investidura de Trump en 2025 y luego hizo otro viaje la primavera pasada al club de golf Trump National Doral cerca de Miami, donde se reunió con Eric Trump.

Este año, Kim recibió a Eric Trump en Corea del Sur en febrero para una serie de reuniones, incluida una cena con altos ejecutivos de otras grandes corporaciones surcoreanas como SK Networks, una empresa de tecnología, y Hana Bank, una de las instituciones financieras más grandes del país, de acuerdo a la cobertura de los medios locales sobre el evento.

En la reunión, hablaron sobre formas de expandir el comercio y los acuerdos comerciales entre ambos países, según dijo Kihyung Kang, director ejecutivo de Base Group, al Times.

Al consultarlo sobre si la disputa comercial se había mencionado durante la visita, Garten dijo que Eric Trump y otros ejecutivos de la Organización Trump “nunca han tenido conversación alguna sobre asuntos gubernamentales, temas comerciales o procedimientos regulatorios”.

Durante su estancia en Corea del Sur en febrero, Eric Trump también visitó el sitio de un campo de golf que un gobierno local promocionaba para la construcción de un posible complejo hotelero y de entretenimiento, según un comunicado de funcionarios del gobierno local de allí. La Organización Trump tiene 11 propiedades de golf a nivel nacional, otras cinco fuera de Estados Unidos y varias más en construcción.

Base Group, en un comunicado, dijo que tenía “la oportunidad de adquirir” un “campo de golf de clase mundial” y decidió que se asociaría con la empresa de la familia Trump.

“La Organización Trump posee y opera algunas de las mejores propiedades de golf y complejos turísticos en todo el mundo”, dijo la empresa. “No había ningún otro socio que pudiera ofrecer el nivel y calidad que exigiría un club como este”.

La empresa dijo que no había ninguna relación entre el proyecto de golf y la disputa comercial relacionada con Korea Aluminium, que vende papel de aluminio utilizado para envasar medicamentos con receta, envases de conos de helado y decenas de otros productos.

Korea Aluminium es propiedad de una empresa de construcción llamada Camus E&C. Base Group, un holding o sociedad de cartera, tiene una participación mayoritaria en Camus, según muestran los registros financieros.

La disputa comercial se remonta a por lo menos 2022, cuando el Departamento de Comercio de la era de Joe Biden anunció que abriría una investigación a empresas surcoreanas que parecían eludir los aranceles comerciales sobre el aluminio fabricado en China mediante el envío a Estados Unidos de productos metálicos elaborados con ese material.

La empresa y otros exportadores de aluminio surcoreanos cuestionaron agresivamente la acusación, con el argumento de que tenían “una experiencia significativa y décadas de conocimiento” en la fabricación de productos de aluminio especializados.

El gobierno federal había concluido previamente que China subsidiaba injustamente su propia industria del aluminio y practicaba el dumping con sus productos a precios artificialmente bajos en Estados Unidos. El departamento sospechaba que China trataba de eludir este castigo al desviar su producto a través de empresas surcoreanas, un hallazgo que corroboró en 2023.

El Departamento de Comercio tomó medidas en 2025 para imponer un arancel separado a ciertas importaciones a Estados Unidos por parte de proveedores de aluminio surcoreanos, incluida Korea Aluminium.

Estas medidas del Departamento de Comercio perjudicaron las ventas de Korea Aluminium, dijo la empresa.

“Nuestras exportaciones de AL-FOIL a Estados Unidos se desplomaron debido al impacto de los fuertes aranceles antidumping estadounidenses sobre las materias primas provenientes de China”, declaró la empresa matriz de Korea Aluminium, Camus, en su más reciente informe anual publicado en marzo, una afirmación que se repite en otros documentos de la compañía.

Kang, el director ejecutivo de Base Group, dijo en una entrevista que la empresa había dejado de exportar a Estados Unidos. Por separado, la empresa dijo que solo envía a Estados Unidos productos de aluminio que están fabricados con materias primas no chinas.

Apenas el mes pasado, el Departamento de Comercio reveló que había recibido una solicitud de una asociación comercial estadounidense del sector del aluminio para ampliar los aranceles más altos sobre los importadores, incluida Korea Aluminium. No hubo mención alguna de los vínculos financieros con Trump y su familia. El expediente de la agencia no muestra ninguna respuesta hasta el momento por parte de Korea Aluminium.

Una revisión preliminar de la agencia, resumida en un documento publicado la semana pasada, sugiere que el personal de la agencia está de acuerdo con las empresas alumineras estadounidenses, quienes afirman que el aluminio chino se sigue introduciendo de manera indebida a precios de dumping en el mercado estadounidense, y que considera aumentar los aranceles de importación contra Korea Aluminium si envía aluminio fabricado en China a Estados Unidos. No se ha tomado ninguna medida final al respecto.

Desai, el portavoz de la Casa Blanca, y Emily Davis, una portavoz de la Administración de Comercio Internacional del Departamento de Comercio, dijeron que la revisión de las denuncias contra Korea Aluminium no se ha visto influida por la Casa Blanca.

“Los procedimientos de defensa comercial del Departamento de Comercio son cuasijudiciales, apolíticos y se administran de acuerdo con estrictos requisitos legales”, dijo Davis en un comunicado. “En ningún momento hubo interferencia política. Cualquier insinuación en sentido contrario carece de fundamento y es difamatoria”.

Barry Appleton, abogado de comercio internacional y profesor de derecho en la Escuela de Derecho de Nueva York, dijo que no veía ninguna evidencia de que Korea Aluminium recibiera un trato favorable. Pero la conexión financiera de Trump con la empresa surcoreana aún es un problema, dijo, porque como presidente mantiene efectivamente la autoridad sobre el proceso.

“La Constitución se basó en la premisa de que los presidentes siempre se apartarían de cualquier situación en la que pudiera haber una sensación de conflicto”, dijo Appleton. “Eso le da confianza a la ciudadanía, de modo que esta no tiene que dudar de si el presidente actúa en función de su propio interés económico. Esa es una cuestión abierta en este caso”.

Andrea Fuller colaboró con reportería.

Eric Lipton es un periodista de investigación que profundiza en una amplia gama de temas, desde el gasto del Pentágono hasta los productos químicos tóxicos.

John Yoon es un reportero del Times radicado en Seúl que cubre noticias de última hora y de actualidad.

Andrea Fuller colaboró con reportería.

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