Opinión: ¿Qué tanto debería preocuparte comer lechuga?

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En un verano ya de por sí marcado por el calor extremo y la abundancia de garrapatas, no necesitábamos un brote de un bicho estomacal de pesadilla. Pero aquí estamos, con el recuento más alto de casos de ciclosporiasis en una temporada. Es una enfermedad causada por la ingestión de los huevos del parásito microscópico Cyclospora, generalmente como resultado de productos agrícolas o agua contaminados.

Este aumento de casos ha recibido mucha atención, en parte porque la infección de este parásito causa terribles ataques de diarrea. Las búsquedas en Google de “cyclospora” se han disparado más de un 5000 por ciento durante el último mes. Otros padres no paran de preguntarme si deberían dejar de darles frambuesas o lechuga a sus hijos.

Es comprensible, porque nadie quiere tener estos síntomas. Pero un vistazo a las cifras sugiere que probablemente puedas relajarte un poco. Nuestro pánico colectivo por el parásito nos dice algo importante sobre cómo procesamos la información y evaluamos los riesgos sobre las enfermedades.

El número de casos documentados –incluso con esta cifra, la más alta registrada– es en realidad bastante pequeño. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) han reportado 1645 casos confirmados desde el 1 de mayo y tienen conocimiento de otros 5100 casos sospechosos que requieren un análisis más profundo. En contraste, este año la agencia ha reportado casi 35.000 casos de infección por Campylobacter, que es otra enfermedad diarreica grave. Ambas cifras palidecen en comparación con el número probable de casos de norovirus. Aunque los CDC no rastrean los casos de norovirus de manera individual (porque son muy numerosos), estiman que hasta 21 millones de estadounidenses al año se enferman por el virus, más de 100.000 son hospitalizados y casi 1000 fallecen.

La Cyclospora puede durar mucho más que el norovirus o el Campylobacter, a veces un mes o más. Pero también suele resolverse por sí sola y es tratable con antibióticos. Las muertes son muy raras y no es contagiosa de persona a persona.

Los casos son mucho más altos de lo habitual en un puñado de estados, y Míchigan y Ohio parecen ser las mayores anomalías. Pero en gran parte del resto del país, los casos parecen mantenerse estables o solo modestamente elevados en relación con un año típico. El verano siempre trae algunos casos aislados de Cyclospora. En California, el Departamento de Salud ha reportado 41 casos, frente a 80 durante el mismo periodo del año pasado. En Connecticut, los casos son más altos de lo habitual, pero eso significa 35 casos hasta principios de esta semana, frente a los 19 del año pasado en esta época. Eso es aproximadamente un caso por cada 100.000 personas.

Para ser claros: el recuento de casos podría aumentar, y es apropiado prestar atención. Los datos están lamentablemente incompletos, lo que constituye el primer gran obstáculo para comprender la maginitud del problema. Míchigan ya reporta muchos más casos dentro del estado de los que los CDC han confirmado para todo el país, resultado del tiempo de retraso que le toma a la agencia federal recopilar las cifras estatales.

Cada año, es probable que esta enfermedad se subestime en los recuentos. La diarrea acuosa es un problema muy común. Puede tener diversas causas y, en general, las personas la padecen en casa. En un año típico, muchas personas con infección por Cyclospora nunca se someten a pruebas ni se enteran de que la tienen. Pero cuando se habla mucho del parásito, más personas buscan atención médica para estos síntomas, sobre todo porque existe un tratamiento. Esto significa que se notifican más casos. Es difícil saber cuánto del incremento de casos se debe a un mayor número de infecciones parasitarias (estoy convencida de que esto ocurre en algunos estados) y cuánto se debe a una mayor concienciación y reportes.

No tenemos el tipo de vigilancia pública amplia que necesitaríamos para responder esa pregunta (el análisis de aguas residuales sería una opción aquí, pero no está claro si se está haciendo); es un problema que surgió durante la covid y no ha mejorado mucho. Sin eso, nunca sabremos realmente cuántos casos hay, o cómo se compara esa cifra con las del pasado.

Otro problema es la comunicación de salud pública. Hay mucha incertidumbre en torno a este brote. Aún no sabemos cuál es su fuente, o siquiera si hay una sola fuente. El departamento de salud de Míchigan ha sugerido que el hilo conductor puede ser la lechuga u otras verduras de hojas verdes, pero eso no está confirmado. Este es un problema difícil porque, entre otros factores, puede haber un largo periodo de incubación entre ingerir el parásito y enfermarse, y pocas personas recuerdan lo que comieron hace dos semanas.

Tener departamentos de salud pública estatales mejor financiados sin duda aceleraría las respuestas. Pero, por ahora, esta incertidumbre es inevitable. La ciudadanía se beneficiaría de una comunicación clara que se centre en lo que sabemos, lo que desconocemos, cómo planeamos obtener más información y cuándo se publicará la próxima actualización. Desafortunadamente, los mensajes de salud pública a menudo no logran proporcionar este nivel de detalle de manera consistente.

Y luego estamos nosotros. Los humanos hemos evolucionado para reaccionar a los riesgos que vemos frente a nosotros. Cuando vemos un tigre, necesitamos reaccionar corriendo, no pensando en la probabilidad estadística de morir a causa de un tigre. Si nuestras redes sociales están llenas de publicaciones sobre Cyclospora, ese es el tigre, y queremos reaccionar. Eso hace que sea más difícil reaccionar de manera racional.

La respuesta racional sería considerar tu riesgo de contraer ciclosporiasis en relación con los demás riesgos a los que ya estás expuesto, incluido el riesgo habitual de este parásito en el verano, algo que probablemente nunca habías pensado antes. Eso asusta mucho menos. Pero es difícil adoptar esa perspectiva.

Ante todo esto, ¿qué deberías hacer en realidad? Te recomiendo que busques una única fuente de información confiable sobre el tema y que la sigas de cerca. Al seguir una sola fuente, es probable que obtengas información más precisa y menos ruido. Además, ten en cuenta tu ubicación antes de decidir qué hacer. Hay un verdadero riesgo elevado este año en Míchigan y Ohio; mucho menor fuera de esos lugares.

Y, por favor, no dejes de comer frutas y verduras. Si esto de verdad te preocupa, simplemente cocina tus verduras y frutas, lo cual mata al parásito.

Emily Oster es la fundadora y directora ejecutiva de ParentData, una plataforma de información que ayuda a los padres a pensar sobre el riesgo.

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