Los adolescentes chinos que consumen fármacos para adormecer la mente y “escapar de la realidad”

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A los 14 años, Xiaomei*, una estudiante de alto rendimiento de una provincia costera de China, ingirió una sobredosis de un medicamento para la tos.

Quería impresionar a un chico mayor que le había dicho que aquello la ayudaría a relajarse.

Las pastillas solo se vendían con receta médica, pero ella logró comprarlas por internet.

Al principio, notó que le provocaban un ligero mareo.

Sin embargo, pronto se enganchó a esa sensación de leve entumecimiento que para ella suponía un breve respiro frente a la presión de los exámenes que se avecinaban.

En dosis elevadas el fármaco puede causar efectos secundarios graves, como alucinaciones y pérdida de coordinación.

Con el tiempo, probó otros medicamentos que le recomendaron en grupos de chat. Algunos eran para el dolor o para las convulsiones epilépticas.

Una adolescente está sentada en un pupitre con la cabeza baja, mirando un papel. Escribe en él con un bolígrafo negro. Sobre su escritorio hay material escolar y un osito de peluche. Al fondo, se ven otros adolescentes sentados en sus pupitres, separados entre sí, en un aula.

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Ante la presión de los exámenes, muchos adolescentes en China recurren a fármacos.

A veces tomaba cinco pastillas; otras, probaba con más de diez para experimentar los efectos de distintos fármacos.

Durante dos años, consumió grandes cantidades de diversos medicamentos sujetos a prescripción médica.

Ninguno de ellos había sido recetado ni a ella ni a ningún miembro de su familia; todos los compraba por internet.

“Cuando sentía demasiada presión por los estudios, me iba mal en los exámenes o incluso discutía con mis padres, tomaba estas drogas”, declaró a la BBC. “Intentaba huir de la realidad”.

El “subidón farmacéutico”

La BBC ha accedido a historias similares de decenas de adolescentes chinos en salas de chat de diversas redes sociales.

Casi todos parecían querer escapar de lo mismo: la presión. Lo hacían buscando lo que se describe como un “subidón farmacéutico”.

Una chica compartió una nota de voz tras ingerir una dosis elevada de un medicamento para el dolor neuropático.

Sus palabras sonaban arrastradas y apenas se entendían: “Siento que mi cuerpo no me pertenece. Estoy muy mareada”.

“Simplemente duerme”, le aconsejaban, “mañana estarás bien”.

Un joven se ofreció a utilizar la antigua receta de su padre que permitiera falsificar una nueva para el mismo medicamento.

Los estudiantes realizan un último repaso antes de entrar al recinto del examen de ingreso a la universidad de China de 2026, que tendrá lugar el 7 de junio de 2026 en Pekín, China.

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Los estudiantes chinos pasan gran parte del día estudiando, lo que, según los expertos, aumenta su ansiedad.

Algunos daban consejos: “Si quieres alucinar, puedes comprar… todavía no está controlado”, decía un usuario, sugiriendo un fármaco utilizado por personas con párkinson para controlar los temblores, que en dosis excesivas puede provocar confusión o incluso delirio.

“¿Qué palabra clave debería usar para buscarlo en plataformas en línea?”, preguntaba otro usuario.

El acceso a los medicamentos

Es difícil medir la magnitud del problema, ya que existen pocas cifras oficiales.

Sin embargo, la situación es lo suficientemente grave como para que el gobierno iniciara hace dos años una ofensiva a nivel nacional contra el medicamento para la tos que Xiaomei empezó a consumir, clasificándolo como un fármaco psicotrópico disponible únicamente con receta médica.

Esto dificultó considerablemente que los jóvenes pudieran comprarlo por internet.

Más tarde, en abril de este año, las autoridades observaron que los jóvenes se habían cambiado a otro fármaco e impusieron controles más estrictos sobre su prescripción y dispensación en las farmacias.

Aun así, a la BBC le ofrecieron el fármaco en un chat en línea por tan solo 10 yuanes chinos (US$1,5) el gramo.

Las sustancias no reguladas son fáciles de conseguir y, aunque las autoridades controlen un fármaco específico, los jóvenes encuentran rápidamente alternativas, según un informe de 2025 elaborado para el Instituto de Prevención del Delito del Ministerio de Justicia.

Cientos de estudiantes practican yoga en una cancha deportiva para aliviar el estrés antes del examen anual de ingreso a la universidad en China. Mantienen la misma distancia entre sí y visten ropa normal, no uniforme escolar.

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Los estudiantes practican yoga para aliviar el estrés antes del competitivo examen anual de ingreso a la universidad.

En algunos casos, la BBC descubrió que los adolescentes utilizaban nombres distintos para referirse a las drogas y evitar así ser detectados, una práctica que también señalaba el estudio de 2025.

Cada vez hay más pruebas de que los jóvenes de todo el mundo recurren a medicamentos recetados para combatir la presión y la ansiedad.

Así, el fácil acceso a medicamentos recetados baratos en China no resulta tan sorprendente, dado que el país produce la gran mayoría de los ingredientes farmacéuticos del mundo.

La presión académica

Cuando Xiaomei quiso comprar el medicamento para la tos, bastaron unos pocos clics para que le entregaran una caja entera en la puerta de su casa, según relata.

“Simplemente podías introducir tu número de identificación en las plataformas de compra y adquirirlo directamente”.

El número de identificación nacional indica su edad, pero aun así le vendieron el fármaco sin hacerle ninguna pregunta.

Además, era barato: a menudo, 50 comprimidos costaban menos de un dólar.

Sobre el papel, China está ganando la guerra contra las drogas ilegales: los datos oficiales de 2025 muestran un descenso drástico del 41% en el número de nuevos consumidores de drogas entre los menores de 35 años.

No obstante, las autoridades han tenido que reconocer que el uso indebido de medicamentos recetados se está convirtiendo en un problema generalizado.

El fenómeno ha experimentado un aumento especialmente marcado entre los menores, según advirtió la Comisión Nacional de Control de Narcóticos de China en un informe reciente.

Xiaomei cuenta que muchos estudiantes de su clase de química de alto rendimiento hablaban sobre cómo sufrir una sobredosis de medicamentos recetados para evitar sentirse unos “fracasados totales”.

“Es muy difícil aprobar los exámenes y mantenerse en las clases de élite. En nuestra escuela, estas clases funcionan mediante un sistema de eliminación: si tus calificaciones bajan, te expulsan del grupo. Cuando fracasas, te sientes un fracasado y crees que no tienes ninguna oportunidad en la vida”, afirma.

Parte de la presión proviene de los padres, que ven a sus hijos como su única esperanza para el futuro, afirma Xiang Biao, reconocido sociólogo chino y director del Instituto Max Planck de Antropología Social.

Un estudiante es abrazado por su padre a la salida del lugar del examen tras la Prueba Nacional de Ingreso a la Universidad de China 2026, el 10 de junio de 2026 en Pekín, China. Ella sonríe y sostiene un ramo de flores.

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Según los expertos, la presión aumenta debido a que los padres ven a sus hijos como su única esperanza para el futuro.

Las consecuencias del consumo

Debido a la política de hijo único —que estuvo vigente en China durante décadas y finalizó en 2016— muchas familias tienen un solo hijo, añade Biao, sobre quien recaen todas sus expectativas.

“Lo que diferencia a los adolescentes chinos es su entorno de aislamiento. Pasan al menos nueve o diez horas en la escuela. Tienen muy pocas posibilidades de establecer relaciones sociales y muy pocas oportunidades de ver cómo es realmente la vida”, explica.

Más preocupante aún es el vínculo que él observa entre el abuso de medicamentos recetados y el aumento de las autolesiones: la BBC vio, por ejemplo, que en muchos chats los jóvenes se animaban mutuamente a cortarse “para sentir algo”.

A medida que se acercaba un examen de ingreso a la escuela secundaria extremadamente competitivo, Xiaomei probó otro fármaco en busca de formas de adormecer la ansiedad.

“Pero mi memoria se deterioró rápidamente”, cuenta. “No podía recordar nada con claridad y vivía en un estado de aturdimiento constante”.

Este otro medicamento suele recetarse para controlar las crisis epilépticas y también actúa contra el dolor neuropático.

Cuando Xiaomei explicó los efectos secundarios en uno de sus grupos de chat, le sugirieron otro fármaco que se utiliza para aliviar el dolor. Dice que le proporcionó cierto alivio, pero pronto necesitó dosis más altas.

Más de 1.700 estudiantes de la escuela secundaria Yichuan realizan un examen al aire libre en el patio de recreo el 11 de abril de 2015 en Yan'an, provincia de Shaanxi, China.

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Los exámenes competitivos son una característica habitual de la vida adolescente en China.

Meses antes de presentarse al examen importante, llegó demasiado lejos.

Había tomado 50 pastillas y empezó a entrar en pánico: “Temía que ocurriera algo grave, pero no quería que me hicieran un lavado de estómago, así que preferí esperar antes de decírselo a mis padres”.

Sin embargo, se sintió tan mal que tuvo que confesarlo.

Sus padres decidieron escuchar lo que consideraron una llamada de auxilio de su hija.

“Principalmente expresaron lo desgarrador que les resultaba verme así. No me regañaron ni me criticaron. Su enfoque fue amable”, asegura.

Para ella, esto ha marcado toda la diferencia.

Una crisis de salud mental

“Muchos niños reciben mucha atención, pero lo que realmente desean es que les pregunten cómo se sienten. ¿Se sienten solos o estresados? A menudo, en China, los padres restan importancia a esto y dicen que simplemente hay que ser más fuerte”, comenta Biao.

Y agrega que “se está lanzando una señal de alerta muy clara en toda la sociedad china”.

“Los adultos deben reflexionar sobre cómo asumir su responsabilidad hacia los adolescentes. Mantener una conversación abierta en familia es, probablemente, la parte más gratificante de la vida”.

Y ahí es donde reside la verdadera batalla, según los expertos.

En lugar de intentar frenar las ventas en línea de medicamentos recetados mediante medidas aisladas e ineficaces, el gobierno debería centrarse, señalan, en lo que bien podría ser una crisis de salud mental.

En 2023, un estudio para el “Libro Azul de Salud Mental de China” reveló que cerca de 95 millones de personas padecían depresión y de ellas más del 30% eran menores de 18 años.

El gobierno chino ha reconocido la necesidad de ofrecer apoyo en salud mental a los adolescentes.

Estos planes incluyen la creación de salas de orientación en todas las escuelas, servicios de psiquiatría en al menos un hospital de cada condado y un mayor número de profesionales de la salud mental.

El objetivo es establecer un sistema nacional de apoyo psicológico e intervención en crisis para el año 2030.

Hasta ahora, los resultados han sido bastante positivos: según el Consejo de Estado, el 92% de las escuelas primarias y el 95% de las de educación secundaria básica cuentan ya con un orientador.

El 7 de junio de 2026, en Qionghai, provincia de Hainan, China, los estudiantes salen del lugar donde se realizó el examen nacional de ingreso a la universidad de China de 2026.

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Según los expertos en salud mental, es fundamental escuchar a los adolescentes y mantener conversaciones abiertas con ellos.

Muchas grandes ciudades, entre ellas Pekín, han comenzado a integrar la salud mental en el plan de estudios.

Sin embargo, sigue habiendo una gran escasez de psiquiatras especializados en niños y adolescentes.

Un estudio de 2020 publicado en la revista médica británica The Lancet señalaba que en el país solo había 500 psiquiatras infantiles cualificados y que muchos de ellos ejercían en grandes ciudades como Pekín y Shanghái.

Esto supone un enorme desafío en un país que ha experimentado tres décadas de cambios sociales y económicos sin precedentes.

La incertidumbre sobre el futuro

La China en la que crecieron los padres de Xiaomei es muy distinta del futuro al que ella se enfrenta.

Sus padres siguieron la pauta marcada por el Partido Comunista: trabaja duro y obtendrás una recompensa.

Ahora, aunque los jóvenes obtengan buenas calificaciones y un título universitario, no tienen garantizado un futuro próspero.

Tras las agotadoras restricciones de la pandemia, a la economía china le ha costado recuperarse; se estima que uno de cada cinco jóvenes tiene dificultades para encontrar empleo y que las familias están reduciendo sus gastos.

“La gente se ha vuelto más pesimista en general”, admite Biao, y añade que la ansiedad también afecta a los adultos.

“Creo que los padres se sienten confundidos y ansiosos porque ven un problema en sus hijos, pero no conocen una alternativa. Si mi hijo tiene un problema, es el fin del mundo. Si a mi hijo no le va bien en la escuela, es el fin del mundo. Si mi hijo no me habla, es el fin del mundo. Creo que deberíamos prestar más atención tanto a los padres como a los hijos”, declara.

Afortunadamente, Xiaomei y sus padres han logrado superar esta situación.

“Antes, mis padres no me entendían realmente y decían cosas bastante duras. Sentía que no tenía ayuda y que estaba totalmente sola”, cuenta.

Pero eso cambió cuando fue trasladada de urgencia al hospital tras la sobredosis. Empezaron a escucharla y a hablar con ella.

“Saber que había alguien a mi lado me hizo sentir muy bien”, afirma, y explica que incluso la ayudó a obtener buenos resultados en el examen de acceso que tanto temía.

“Tengo suerte de contar con su apoyo”, añade.

Salir de la adicción

Sin embargo, no todo el mundo encuentra ese apoyo, y ahí es donde Lu Jingchan espera poder ayudar.

El joven de 22 años pasó años luchando contra la depresión. Le resultaba difícil superar la euforia que le producían los medicamentos recetados y sufrió más de cuatro sobredosis en un periodo de cuatro años.

“Las drogas me llevaron al borde de la locura. Corres el riesgo de hundirte en un abismo de adicción y destruir tu salud”, afirma.

Actualmente ha dejado toda medicación recetada y dedica su tiempo en las redes sociales a instar a los demás a no empezar a consumirla.

Además, ofrece un consejo a los jóvenes que se enfrentan a las mismas presiones que él vivió en su día.

“Espero que puedan afrontar la vida de frente, sin necesidad de medicamentos para adormecerse. Si están sufriendo una sobredosis, quiero darles el valor para detenerse. Creo que sus vidas mejorarán. Creo que todos encontrarán la felicidad”, sentencia.

*Se han cambiado los nombres para proteger la identidad de los jóvenes.

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