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Los votantes de la provincia de Alberta, en Canadá, rechazaron por amplio margen una propuesta para iniciar un proceso hacia la independencia, según las proyecciones de la cadena pública CBC.
El resultado supone un revés para los partidarios de la separación y un respaldo para el primer ministro Mark Carney y quienes defienden la unidad del país norteamericano.
Con más de un millón de votos escrutados a primera hora del martes, aproximadamente un tercio del total, cerca del 76% apoyaba la permanencia de Alberta en Canadá, frente al 23% que respaldaba iniciar un proceso que podría conducir a la independencia.
“Los habitantes de Alberta tomaron una decisión clara. Eligieron la unidad, construir (un futuro) juntos y cuidarnos unos a otros”, comentó Carney tras el anuncio de los resultados preliminares.
“Ahora tenemos la oportunidad de aprovechar todo lo que tenemos como canadienses. Se nos ha dado el mejor país del mundo y podemos hacer de él un lugar mejor para todos”, agregó.
Este lunes, los votantes de la rica provincia canadiense de Alberta ejercieron su derecho al voto para decidir si querían iniciar un proceso legal para celebrar un referéndum vinculante sobre la independencia de Canadá o seguir siendo parte del país norteamericano.
La pregunta sobre la independencia era la número 10 de un total de diez planteadas a los votantes. Las otras nueve abordaban temas como la inmigración, la sanidad y la educación, pero quedaron eclipsadas por el intenso debate sobre la separación.
Durante décadas, algunos habitantes de Alberta, una provincia tradicionalmente conservadora y muy rica en petróleo, han sentido que Ottawa la trata como una mera fuente de recursos y que sus votos tienen poco peso en la política canadiense.
Sin embargo, las ideas independentistas se mantuvieron durante años al margen del debate político.
Eso empezó a cambiar después de que el liberal Justin Trudeau fuera reelegido como primer ministro en 2019. En pequeñas localidades de Alberta comenzaron a surgir asambleas ciudadanas que defendían la separación.
El movimiento ganó fuerza a medida que crecía el descontento con la respuesta de Trudeau a la pandemia de covid-19 y las medidas de vacunación obligatoria, que algunos consideraban una muestra de extralimitación del gobierno federal.
“Una Alberta más fuerte dentro de un Canadá unido”
Con el tiempo, las voces separatistas ganaron protagonismo en la política provincial y lograron afianzarse en el Partido Conservador Unido, la formación gobernante de la primera ministra de Alberta, Danielle Smith.
Smith afirmó estar muy satisfecha de que los resultados iniciales mostraran un “apoyo generalizado” a que Alberta siguiera formando parte de Canadá.
“Los habitantes de Alberta han votado por una Alberta más fuerte dentro de un Canadá unido”, escribió en una publicación en X.
Muchos de los partidarios de la secesión sostienen que el crecimiento económico de la provincia, rica en petróleo, se ha visto frenado por las políticas medioambientales del gobierno federal, con sede en Ottawa.
Por su parte, quienes defienden que Alberta siguiera formando parte de Canadá, entre ellos el primer ministro Carney, pidieron al país que mostrara unidad frente a las presiones externas.
Las encuestas apuntaban a que la mayoría de los habitantes de la provincia votarían a favor de permanecer en Canadá.
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