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La inmigración siempre ha sido un tema central en el mensaje de Donald Trump.
Cuando en 2015 bajó la escalera mecánica dorada de la Torre Trump para anunciar la candidatura que le llevaría a su primer mandato presidencial, acusó a México de enviar drogas y delincuencia a Estados Unidos, y desde entonces es un lema constante.
Durante su primer mandato, algunas de sus ambiciones para frenar el flujo de posibles inmigrantes se vieron limitadas por los tribunales.
Sin embargo, las restricciones han sido menores en el segundo gracias a una Corte Suprema más permisiva y a decenas de miles de millones de dólares adicionales destinados a la aplicación de la ley por parte del Congreso.
La cuestión de quién debe tener permiso para vivir en Estados Unidos sigue siendo un tema importante que preocupa a los votantes en las próximas elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, que se consideran en gran medida un referéndum sobre la presidencia de Trump.
En su exitosa campaña de 2024, Trump prometió el cierre de fronteras y deportaciones masivas, y pocos pueden negar que ha cumplido ambas promesas.
Pero incluso entre quienes votaron a favor de una política más dura, existe la preocupación de que la represión haya ido demasiado lejos.
Su política emblemática se ha manifestado de cinco maneras clave que los gráficos reflejan claramente.
1. Una frontera cerrada
Los cruces fronterizos se dispararon durante la presidencia de Joe Biden, con más de 4,5 millones de encuentros con migrantes en la frontera sur solo entre 2023 y 2024, lo que refleja la enorme cantidad de personas que se dirigieron a la frontera de México con Estados Unidos.
Su gobierno acabó por reducir significativamente las cifras mensuales al restringir las solicitudes de asilo y expulsar a los migrantes que entraban ilegalmente en Estados Unidos sin que se les tramitara la entrada.
Cuando Trump regresó a la presidencia, ese flujo de migrantes se redujo drásticamente. Los encuentros en la frontera se desplomaron.
Al finalizar el primer año del segundo mandato de Trump, las escenas caóticas que habían acaparado titulares en todo el mundo durante el gobierno de Biden habían desaparecido en gran medida.
Por ejemplo, en un viaje a la ciudad fronteriza de El Paso, Texas, en noviembre de 2025, la BBC encontró calles tranquilas donde anteriormente había campamentos improvisados con miles de migrantes a quienes se les había concedido permiso temporal y condicionado para esperar dentro de Estados Unidos a los trámites de inmigración.
Para lograr lo que él suele describir como la frontera “más segura” de la historia de Estados Unidos, el gobierno de Trump adoptó un enfoque agresivo y multifacético.
Esto incluye la congelación efectiva de las solicitudes de asilo en la frontera, el fin de la práctica de “detener y liberar” a los migrantes en Estados Unidos, el despliegue de tropas en la frontera y la presión sobre México para que frene el flujo de personas que se dirigen al norte.
“El presidente Trump prometió al pueblo estadounidense una frontera segura, y los datos demuestran que cumplió su promesa”, dijo el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, en un comunicado el 16 de octubre.
“Los resultados no podrían ser más claros: la aplicación rigurosa de la ley funciona.”
2. La construcción del muro se acelera
Construir un “muro grande y hermoso” en los más de 3.200 km de la frontera entre Estados Unidos y México fue una de las promesas emblemáticas de la campaña de Trump en 2016.
El progreso en este sentido se ha acelerado durante su segundo mandato, impulsado por US$46.500 millones en nuevos fondos obtenidos tras la aprobación de la ley que Trump bautizó como “Big Beautiful Bill” (Ley Grande y Hermosa).
Según cifras del gobierno, antes de que Trump regresara a la Casa Blanca existían aproximadamente 1.036 km de “muro principal” —el más cercano a la frontera—, además de 120 km de muro “secundario” ubicado un poco más adentro de Estados Unidos.
Desde entonces, se han completado 402 km más de muro nuevo, con barreras primarias, secundarias y acuáticas, y se han añadido medios tecnológicos para detectar cruces ilegales. Actualmente, hay 2.322 km adicionales de barreras en construcción.
Sin embargo, los expertos ofrecen una visión más compleja de lo que realmente se ha construido, en lugar de lo que simplemente se ha mejorado o actualizado.
Además, el impacto que el muro está teniendo en las cifras generales de inmigración es objeto de debate.
“Desde que la construcción del nuevo muro comenzó en serio, no ha habido ningún cambio significativo en el número de personas que cruzan la frontera”, dijo Aaron Reichlin-Melnick, experto en control de inmigración del Consejo Estadounidense de Inmigración, una organización sin ánimo de lucro con sede en Washington.
Según él, no hay indicios de que el muro fronterizo haya reducido los cruces de migrantes. La reducción se debe más bien a las políticas y el mensaje de Trump.
Por su parte, el presidente sigue presentando el muro como una política exitosa y continúa afirmando que México pagó por él.
“Soy el rey del muro”, dijo en un mitin en Kentucky el 17 de octubre. “Por cierto, México sí pagó por ese muro. Les cobré aranceles y costos como nunca antes habían pagado en la historia”.
3. Las detenciones y deportaciones se disparan
Ha sido dentro de Estados Unidos lo que ha generado la mayoría de los titulares por las políticas de inmigración de Trump. Dentro del país las operaciones de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para detener a personas acusadas de encontrarse ilegalmente en el país han sacudido ciudades de todo el territorio nacional.
Durante su campaña, Trump prometió el inicio inmediato de lo que describió como “la mayor operación de deportación en la historia de Estados Unidos”, que, según los funcionarios, comenzaría con las personas que hubieran cometido delitos.
Los arrestos y las detenciones posteriores en centros de inmigración han aumentado significativamente desde que Trump regresó al cargo, con un récord de casi 50.000 solo en julio de este año, según datos obtenidos por el Deportation Data Project, un repositorio de datos de inmigración de EE. UU. administrado por la Universidad de California.
Pero los mismos datos muestran que una gran parte de las detenciones involucran a personas sin antecedentes penales. En julio de 2026, las detenciones de inmigrantes con antecedentes penales alcanzaron un mínimo histórico del 27%.
Las deportaciones también se han incrementado significativamente. A mediados de julio de este año, ICE estaba expulsando a un promedio de 1.255 personas del país por día, en comparación con las aproximadamente 770 de los últimos meses del mandato de Biden, aunque las deportaciones aumentaron drásticamente en el último año de mandato del demócrata.
Sin embargo, las tácticas empleadas por ICE han generado inquietud entre muchos estadounidenses, incluidos muchos de los que apoyaban restricciones más duras en general.
Esto se hizo cada vez más evidente tras la Operación “Metro Surge”, una operación policial a gran escala que duró dos meses en Minneapolis a principios de 2026 y que dejó dos ciudadanos estadounidenses muertos.
Una encuesta de The New York Times y Siena, publicada el 21 de octubre, reveló que el 50% de los votantes confía en los demócratas para gestionar el asunto, en comparación con el 46% que confía en los republicanos, a pesar de que el tema migratorio ha sido tradicionalmente un punto fuerte para los republicanos.
Otra encuesta realizada por el portal informativo Politico y la consultora Public First a finales de septiembre, reveló profundas divisiones entre los republicanos: el 31% de los republicanos que no son seguidores de MAGA, es decir, aquellos que no están alineados con el movimiento de Trump, creen que la campaña contra la migración es demasiado agresiva.
4. La acogida de refugiados disminuye drásticamente
Tras su regreso a la Casa Blanca el año pasado, Trump suspendió casi de inmediato la admisión de refugiados. Dijo entonces que solo se reanudaría si se demostraba que redundaba en beneficio de los intereses de Estados Unidos.
Sin embargo, en febrero firmó una orden ejecutiva que reabrió por un estrecho margen ese proceso para los afrikáners (un grupo étnico de Sudáfrica formado principalmente por descendiente de los colonos europeos blancos), quienes, según la Casa Blanca, están siendo asesinados y “perseguidos”. El gobierno de Pretoria lo niega enfáticamente.
El límite máximo de admisión de refugiados para el año fiscal 2026 se fijó inicialmente en 7.500, cifra que se elevó a 17.500 en mayo de este año debido a lo que el gobierno describió como una “situación de emergencia imprevista relacionada con los refugiados”.
En general, la admisión de refugiados se redujo considerablemente. Los datos del Departamento de Estado muestran que 16.292 refugiados fueron admitidos en Estados Unidos durante el año fiscal 2026, de los cuales 16.287 eran sudafricanos.
En comparación, en los dos últimos años fiscales de la administración Biden (2023 y 2024) ingresaron al país 60.000 y 100.000 personas, respectivamente. En el año fiscal 2024, las cifras más altas provinieron de la República Democrática del Congo, Afganistán, Siria y Venezuela.
Cientos de miles de personas protegidas contra la deportación perdieron esa protección cuando, durante el segundo mandato de Trump, también se eliminó el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés).
Este programa humanitario otorgaba a las personas que cumplían con los requisitos el derecho a vivir y trabajar en Estados Unidos si se consideraba que no era seguro regresar a sus países de origen.
Uno de esos países fue Haití. En junio, la Corte Suprema ratificó la decisión del gobierno de Trump de poner fin al TPS para unos 350.000 haitianos en Estados Unidos.
5. Las visas se restringen
También se han endurecido otras vías legales para venir a vivir y trabajar en los Estados Unidos.
Los nacionales de decenas de países que el gobierno Trump ha considerado un riesgo para la seguridad han sido objeto de una congelación total o parcial de visados y restricciones de viaje.
Los controles más estrictos y las nuevas normas que obligan a las personas que residen en Estados Unidos a regresar a sus países de origen para solicitar la residencia permanente han ralentizado ese proceso.
En septiembre de 2025, la imposición de una tasa de US$100.000 para las nuevas visas H1-B destinadas a trabajadores cualificados, en su mayoría ciudadanos indios, conmocionó al sector tecnológico estadounidense.
En mayo de este año, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos anunció en X que las inscripciones para 2027 habían disminuido un 40%.
“Los datos son una clara señal de que se acabaron los días de abusar del programa con inscripciones masivas de trabajadores con salarios bajos, y de que el programa está cumpliendo mejor su propósito original de atraer a trabajadores extranjeros altamente cualificados y proteger los salarios, las condiciones laborales y las oportunidades de empleo de los trabajadores estadounidenses”, añadió el comunicado.
Si bien un tribunal ha bloqueado la tasa de US$100.000 —por ahora—, la amenaza de la misma parece haber disuadido a los empleadores. Sin embargo, algunos expertos advierten que el objetivo del gobierno de proteger los empleos estadounidenses, aumentar los salarios e impedir la subcontratación podría resultar difícil de alcanzar.
Un estudio de la Wharton School, la escuela de negocios de la Universidad de Pensilvania, concluyó que los cambios en el programa H1-B no tendrían “ningún impacto significativo” en los salarios de los trabajadores de Estados Unidos, ya que cualquier reducción de la competencia se vería compensada por una menor productividad.
Sin embargo, se han abierto otras vías para llegar a Estados Unidos para quienes tengan un US$1 millón de sobra.
La “Tarjeta Dorada Trump”, lanzada en 2025, buscaba atraer a extranjeros adinerados para ir a vivir a EE.UU. a cambio de un “regalo” de US$1 millón al gobierno estadounidense, más una tarifa de solicitud no reembolsable de US$15.000.
En su momento, Trump afirmó que el programa impulsaría la economía estadounidense. Sin embargo, su acogida parece haber sido mínima hasta ahora. En abril, solo se había aceptado a un solicitante.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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