Trump amenazó con eliminar a la civilización de Irán y desgastó la posición de EE. UU.

This post was originally published on this site.

Fue una amenaza impresionante que prometía eliminar la civilización iraní, pronunciada con toda la insensibilidad indiferente que se ha convertido en el estilo de comunicación preferido del presidente Donald Trump.

“Toda una civilización morirá esta noche, para no volver más”.

Y eso es lo que procedió como una actualización normal del martes por la mañana de la Casa Blanca de Trump: una advertencia de destrucción masiva y lo que el derecho internacional definiría como crímenes de guerra, que se publicó con total naturalidad en Truth Social, junto a anuncios de bolígrafos con forma de bala, sombreros patrióticos y una cena de gala en Mar-a-Lago.

“Sin embargo, ahora que tenemos un Cambio de Régimen Total y Completo, en el que prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, quizá pueda ocurrir algo revolucionariamente maravilloso, QUIÉN SABE”. escribió Trump en su mensaje. “Lo averiguaremos esta noche, uno de los momentos más importantes de la larga y compleja historia del mundo”.

El mensaje se difundía dos días después de que Trump conmemorara el Domingo de Pascua pidiendo a los iraníes que pusieran fin a su bloqueo del estrecho de Ormuz: “Abran el puto Estrecho, locos bastardos, o vivirán en el Infierno – SOLO VEAN. Alabado sea Alá”, escribió.

En la mente del presidente y de sus partidarios, el mensaje forma parte del caótico estilo de negociación de Trump, y pretende poner fin a su conflicto autoinfligido y persuadir a Teherán para que abra el estrecho. Algunos asesores del presidente consideraron que la escalada retórica de Trump era una táctica negociadora que daba a entender que estaba más interesado en encontrar una salida a la guerra que en seguir adelante con un ataque devastador.

El martes por la noche, Trump había vuelto al modo diplomático, anunciando que había aceptado una propuesta de Pakistán que exigía un alto al fuego de dos semanas y la apertura inmediata del estrecho de Ormuz.

El presidente dijo que Estados Unidos trabajaría para ultimar un acuerdo con Irán. “Es un honor que este problema de larga duración esté cerca de resolverse”, escribió.

Incluso para Trump, que tiene un largo historial de comentarios que van mucho más allá de lo razonable, sus más recientes mensajes llevan la marca de un líder impulsivo acostumbrado a salirse con la suya mediante la coacción y la imprevisibilidad, pero que ahora no está consiguiendo lo que quiere.

Alex Wellerstein, historiador que estudia los conflictos nucleares, dijo que aunque Trump no lleve a cabo el alcance de su amenaza, la retórica violenta que emplea daña su credibilidad como negociador y la posición de su país en el mundo.

“Estás hablando de un mundo que, en gran medida, considera que Estados Unidos es un país desquiciado y peligroso, y no un socio fiable”, dijo, “donde todos los países que suelen alinearse con la democracia y la libertad están en el lado contrario de Estados Unidos”.

Algunos de los más fervientes partidarios de Trump se han unido al coro habitual de críticos en los últimos días. Tucker Carlson, quien conduce un pódcast de derecha, dijo que el mensaje de Pascua del presidente había “destrozado” el día más sagrado del calendario cristiano.

“Es vil a todos los niveles”, dijo Carlson en su pódcast. “Comienza con la promesa de utilizar el ejército estadounidense, nuestro ejército, para destruir infraestructuras civiles en otro país, es decir, para cometer un crimen de guerra, un crimen moral contra la población del país, cuyo bienestar, por cierto, fue una de las razones por las que, para empezar, supuestamente entramos en esta guerra”.

El presidente respondió llamando a Carlson “persona de bajo cociente intelectual” y continuando con su guerra. Como buen productor de telerrealidad, Trump está intentando programar esta guerra como hace con todo lo demás: mediante momentos de suspenso y una diplomacia de espera y mira. Por ello, Trump fijó el martes a las 8:00 p. m., hora del este, como fecha límite para que Teherán cumpliera. Trump anunció “un ALTO AL FUEGO de ambos lados” unos 90 minutos antes del plazo que él mismo se había impuesto.

Los estadounidenses ya han visto versiones de este manual de jugadas: Trump lanza amenazas cada vez más intensas, consigue algo parecido a un acuerdo y se marcha mientras canta victoria. En enero, Trump amenazó con enviar fuerzas estadounidenses para capturar el territorio danés de Groenlandia. Se conformó con un acuerdo para aumentar el número de soldados estadounidenses allí.

Sin embargo, con Irán sigue habiendo pocos indicios de que Trump vaya a conseguir lo que quiere al final. Ebrahim Zolfaghari, portavoz del ejército iraní, ha dicho que el país tomaría represalias “aplastantes y extensivas” si se atacara su infraestructura civil.

Incluso con un alto al fuego, Trump está lejos de alcanzar sus objetivos estratégicos más amplios.

Los mensajes cada vez más violentos del presidente revelan cierta frustración por no haber conseguido lo que quería tras retrasar un plazo anterior para bombardear las infraestructuras del país. Sus amenazas de arrasar centrales eléctricas, instalaciones petrolíferas y puentes parecen haber tenido el efecto contrario en algunos iraníes, que han formado cadenas humanas en torno a puntos de infraestructura que sustentan la vida civil.

Incluso algunas personas que han apoyado a Trump en el pasado consideran que su estrategia en torno a Irán, en la medida en que exista, es perjudicial y peligrosa.

“Trump cree que está amenazando a Irán con la destrucción, pero ahora quien está en peligro es Estados Unidos”, escribió en X Joe Kent, exdirector del Centro Nacional Antiterrorista, quien renunció en marzo. “Si intenta erradicar la civilización iraní, Estados Unidos ya no será visto como una fuerza estabilizadora en el mundo, sino como un agente del caos, lo que pondrá fin a nuestra condición de mayor superpotencia del mundo”.

Varios congresistas republicanos, ausentes de Washington durante un receso de dos semanas, criticaron la retórica del presidente, aunque muchos de ellos se han mantenido en silencio.

Ron Johnson, senador por Wisconsin y aliado cercano de Trump, dejó margen para la posibilidad de que Trump estuviera alardeando: “Espero y rezo para que el presidente Trump solo esté utilizando esto como bravuconada”.

El mensaje de Trump también alarmó a los principales demócratas, quienes rápidamente prometieron forzar otra votación sobre una resolución para frenar el uso del ejército en Irán.

“Se trata de una persona extremadamente enferma”, escribió en X Chuck Schumer, senador por Nueva York y líder de la minoría, después de que Trump lanzó su amenaza. “Cada republicano que se niegue a unirse a nosotros para votar contra esta guerra injustificada y sin sentido será responsable de todas y cada una de las consecuencias de lo que sea que esto sea”.

Otros demócratas han pedido que se destituya a Trump por sus amenazas, algunos pidiendo un proceso de juicio político o impeachment y otros apuntando a la 25.ª Enmienda, que establece un proceso para que un presidente sea despojado del poder si es “incapaz de cumplir los poderes y deberes de su cargo”.

A ellos se unió Marjorie Taylor Greene, la excongresista republicana que ha pasado de ser una de las más firmes aliadas de Trump a ser una de sus más acérrimas detractoras.

“¡¡¡25ª ENMIENDA!!!”, escribió en X. “Ni una sola bomba ha caído sobre Estados Unidos. No podemos matar a toda una civilización. Esto es maldad y locura”.

Tyler Pager, Michael Gold y Robert Jimison colaboraron con reportería.

Katie Rogers es corresponsal del Times para la Casa Blanca y reporta sobre el presidente Trump.

Tyler Pager, Michael Gold y Robert Jimison colaboraron con reportería.

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *