This post was originally published on this site.
Kiev está utilizando vehículos terrestres no tripulados armados con bombas, cañones o cohetes para llevar a cabo ataques y mantener a sus soldados fuera de peligro.
Los robots entraron en combate por un valle del este de Ucrania y avanzaron sobre la hierba hacia una posición rusa. En esencia, eran pequeños carros verdes, parecidos a los que se compran en una tienda de jardinería para mover sacos de tierra. Pero cada uno transportaba casi 30 kilos de explosivos.
Cuando los vehículos teledirigidos se acercaron a los soldados enemigos, un dron voló hacia ahí y lanzó una bomba para ayudar a despejar el camino. A continuación, uno de los robots se precipitó y se hizo explotar a sí mismo, mientras los demás se mantenían a distancia y vigilaban la posición.
Una hoja de cartón apareció sobre una trinchera. “Queremos rendirnos”, decía. Dos soldados rusos salieron y caminaron hacia las líneas ucranianas para ser tomados como prisioneros de guerra.
El asalto, grabado en video el verano pasado, muestra cómo Ucrania es pionera en una nueva forma de guerra, dicen sus dirigentes.
Kiev intenta delegar más combates a sistemas no tripulados, mientras lucha contra la escasez de tropas y busca formas de defenderse sin arriesgarse a sufrir grandes pérdidas de soldados. El ataque del año pasado, que tuvo lugar en la región de Járkov, demuestra que el ejército ucraniano ya puede tomar posiciones rusas únicamente con armas automatizadas, dijo el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, la semana pasada.
La fuerza humana sigue siendo el factor más decisivo en el campo de batalla, y cualquier futuro en el que las guerras sean libradas mayoritariamente por robots parece muy lejano. Pero Ucrania está ansiosa por destacar sus avances para demostrar a sus socios occidentales que su ejército, a pesar de su inferioridad numérica, puede seguir luchando. Kiev también quiere promover una industria de defensa nacional que podría ayudar al país a establecer asociaciones de seguridad con otras naciones.
“Es mejor lanzar metal que personas”, dijo Mykola Zinkevych, teniente subalterno del Tercer Cuerpo del Ejército, quien dirigió el ataque automatizado del año pasado.
“La vida humana es preciosa”, añadió, “y los robots no sangran”.
A medida que la tecnología ha evolucionado rápidamente en el campo de batalla en Ucrania, gran parte de la atención se ha enfocado en los pequeños drones aéreos que llenan los cielos sobre la línea del frente, y vigilan y atacan prácticamente todo lo que se mueve. Pero Ucrania está desplegando sistemas no tripulados no solo en el aire, sino también bajo el mar y en tierra.
Aunque los robots terrestres se utilizan sobre todo para transportar suministros y realizar evacuaciones médicas en zonas peligrosas, Ucrania también los utiliza para realizar ataques a un ritmo cada vez más rápido.
El mes pasado, según el Ministerio de Defensa ucraniano, el ejército llevó a cabo más de 9000 misiones en primera línea en las que utilizó vehículos terrestres no tripulados equipados con explosivos, ametralladoras u otras armas como cohetes. En comparación, en noviembre de 2025 se realizaron 2900 operaciones de este tipo, y hace un año eran inusuales y experimentales.
Los vehículos terrestres son más lentos y visibles que los pequeños drones cuadricópteros, lo que los hace más vulnerables al fuego enemigo. La mayoría duran unas 24 horas antes de que se agoten sus baterías o sean detectados y destruidos. En las operaciones inusuales en las que se utilizan sistemas no tripulados para despejar una trinchera, los soldados deben desplegarse para mantener el terreno, o al menos para sustituir las baterías.
Pero los robots terrestres pueden transportar explosivos mucho más grandes que los drones aéreos, y ofrecen una plataforma más estable para disparar armas o cohetes.
Un programa militar ucraniano que permite a los soldados adquirir sus propias armas mediante un sitio de compras interno al estilo de Amazon ofrece siete modelos de robots terrestres, de un total de 470 tipos de drones en oferta.
Zelenski llamó la atención sobre los ataques automatizados de su país en un video hábilmente producido que fue publicado la semana pasada. Espera vender los sistemas ucranianos en el extranjero o intercambiarlos por armas que su país necesita.
“El futuro ya está en primera línea, y Ucrania lo está construyendo”, dice en el video, en el que robots terrestres, drones aéreos y misiles son iluminados dramáticamente detrás de él.
El video se publicó antes de una ronda de reuniones con dirigentes europeos. Mientras Ucrania sigue busca ayuda militar continua, el gobierno se ha esforzado por demostrar que no es solo un caso de caridad, sino también un valioso aliado que puede ayudar a otros países a reforzar sus defensas.
Ihor Fedirko, director ejecutivo del Consejo Ucraniano de la Industria de Defensa, una organización comercial, dijo: “Aunque tengas un radar de primer nivel, un sistema que integre datos o los drones más avanzados, incluso los probados en combate en Ucrania, el factor clave es cómo se utilizan tácticamente”. Es esta aplicación táctica de los sistemas no tripulados lo que Ucrania puede ofrecer, añadió.
Antes del asalto del verano pasado en la región de Járkov, el ejército ucraniano había perdido soldados cuando intentó asaltar la trinchera en la que se encontraban las fuerzas rusas, dijo Zinkevych, oficial del Tercer Cuerpo de Ejército.
Anteriormente, había servido en una unidad de infantería que asaltaba trincheras antes de asumir un papel en la planificación de operaciones no tripuladas. Por razones de secreto operativo, el ejército no hizo pública inmediatamente la información sobre el asalto robotizado, dijo, ya que su éxito estimuló a otras unidades a probar tácticas similares.
El uso de vehículos terrestres no tripulados en los ataques tiene menos que ver con la tecnología de punta y más con la instrucción en la adaptación de los sistemas existentes, dijo el teniente Volodymyr Dehtyarov, oficial de asuntos públicos del Cuerpo Khartia de la Guardia Nacional de Ucrania.
“Todo depende siempre del entrenamiento del comandante, del personal y de los operadores”, dijo Dehtyarov. “No ha aparecido nada fundamentalmente nuevo, pero hay nuevas tácticas para el uso de robots”.
Las operaciones se han vuelto más elaboradas desde el asalto del verano en Járkov.
A finales de febrero, soldados rusos ocuparon una escuela en la ciudad de Kupiansk, en el este de Ucrania. Utilizaron el edificio, de gruesos muros, para almacenar munición y como escondite de un equipo de ataque con drones. Los soldados rusos colocaron redes en todas las ventanas para impedir que Ucrania hiciera explotar un avión no tripulado en el edificio.
El mayor Andrii Kopach, comandante de una compañía de sistemas terrestres no tripulados del Cuerpo Khartia, planeó en su lugar un asalto con vehículos robotizados.
Un robot llevaba cohetes con ojivas termobáricas que son eficaces en espacios cerrados, dijo el mayor Kopach. Otros llevaban grandes cargas explosivas, una de las cuales pesaba más de 220 kilos.
Los vehículos partieron hacia su misión en plena noche, en medio de una tormenta de nieve, para protegerse de los drones rusos, dijo el comandante Kopach. Señaló que los conductores y pilotos llevaron a cabo la operación desde la seguridad de una ciudad alejada del frente, y utilizaron repetidores para los comandos de video y radio.
Cuando los robots llegaron al edificio de la escuela, el vehículo con cohetes abrió fuego, lo que obligó a los soldados rusos a alejarse de las ventanas, dijo el mayor Kopach. A continuación, otros dos robots se acercaron o entraron en el edificio y detonaron, lo que hizo estallar la munición almacenada. El edificio se derrumbó con al menos nueve soldados rusos dentro, dijo el mayor Kopach. Uno consiguió salir a rastras.
Ese soldado, añadió el mayor Kopach, fue abatido con un dron aéreo detonador que acompañó el asalto.
Nataliia Novosolova colaboró con reportería.
Maria Varenikova cubre Ucrania y su guerra con Rusia.
Nataliia Novosolova colaboró con reportería.

Leave a Reply