‘Hora de decir adiós’: la posible nota de suicidio de Jeffrey Epstein está oculta al público

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Una nota de suicidio que supuestamente fue escrita por Jeffrey Epstein en una cárcel de Manhattan ha sido mantenida en secreto durante casi siete años, guardada bajo llave en un tribunal de Nueva York.

Un compañero de celda afirmó que descubrió la nota en julio de 2019, luego de que Epstein fuera encontrado inconsciente con un trozo de tela alrededor del cuello. Epstein sobrevivió a ese incidente, pero semanas después fue hallado muerto en la cárcel.

La nota terminó siendo sellada por un juez federal como parte del propio caso penal del compañero de celda, según documentos y entrevistas. Esto significa que, al analizar la sonada muerte de Epstein, los investigadores carecían de algo que podría haber sido una prueba clave.

El jueves, The New York Times solicitó al juez que desclasificara la nota, que según recordó el compañero de celda, Nicholas Tartaglione, decía que era “hora de decir adiós”. Aunque Tartaglione mencionó la nota en un pódcast el año pasado, el mensaje garabateado ha permanecido oculto al público, incluso en un momento de transparencia sin precedentes en torno a las investigaciones del gobierno sobre Epstein. Desde diciembre, el Departamento de Justicia ha publicado millones de páginas de documentos relacionados con el depredador sexual.

El Times no ha visto la nota y no ha podido encontrarla en los archivos de Epstein. Una portavoz del Departamento de Justicia dijo que la agencia no la había visto.

Sin embargo, una enrevesada cronología de dos páginas incluida en los registros describe cómo fue que la nota quedó enredada en el complicado caso legal de Tartaglione. La cronología señala que los abogados de Tartaglione autenticaron la nota, aunque no explica cómo. Si fue escrita por Epstein, el mensaje podría ofrecer pistas sobre su estado mental durante las semanas que pasaron antes de morir colgado de una litera.

La portavoz del Departamento de Justicia dijo que, en respuesta a una ley federal que exigía la publicación de los archivos del gobierno sobre Epstein, la agencia “realizó un esfuerzo exhaustivo para recopilar todos los registros que tenía en su poder”, incluidos los de la Oficina de Prisiones y la Oficina del Inspector General.

La muerte de Epstein, a los 66 años, fue declarada suicidio por el forense de Nueva York. Sin embargo, las revelaciones sobre fallos de seguridad en el interior del ahora clausurado Centro Correccional Metropolitano de Manhattan han dado lugar a innumerables teorías sobre cómo murió y si fue asesinado. Cuando los funcionarios de prisiones preguntaron a Epstein por las marcas rojas que tenía en el cuello tras el incidente de julio, les dijo que Tartaglione lo había atacado y que no tenía tendencias suicidas.

Tartaglione, un exagente de policía acusado de un cuádruple homicidio, ha negado por mucho tiempo haber agredido a Epstein. Los registros de la Oficina de Prisiones muestran que una semana después de la acusación inicial contra su compañero de celda, Epstein dijo a los funcionarios que “nunca había tenido ningún problema” con Tartaglione y que se sentía seguro estando alojado con él.

Tartaglione, que fue condenado en 2023, actualmente cumple cuatro cadenas perpetuas. Está tramitando una apelación y sostiene que es inocente.

En recientes entrevistas telefónicas desde una prisión federal de California, Tartaglione dio su versión de cómo encontró la nota.

Tras el episodio de julio, Epstein fue trasladado a otra parte de la cárcel y puesto brevemente bajo vigilancia de suicidio. Fue por aquel entonces, dijo Tartaglione, que encontró la nota en su celda, metida dentro de una novela gráfica.

“Abrí el libro para leer y ahí estaba”, dijo Tartaglione: un trozo de papel amarillo arrancado de un bloc de notas.

La nota decía que los investigadores habían indagado muchos meses sobre Epstein y “no encontraron nada”, recordó Tartaglione. Dijo que el mensaje seguía más o menos así: “¿Qué quieren que haga, que me eche a llorar? Es hora de decir adiós”.

Tartaglione entregó la nota a sus abogados, dijo, porque podría haber resultado útil si Epstein seguía afirmando que Tartaglione había intentado hacerle daño.

La nota no se mencionó en las investigaciones oficiales sobre la muerte de Epstein, incluido un informe de 2023 de la Oficina del Inspector General del Departamento de Justicia. La OIG declinó hacer comentarios.

Pero el documento cronológico publicado como parte de los archivos Epstein resume el recorrido de la nota por el sistema judicial. No está claro por qué se creó el documento, que se titula “Cronología” y se refiere a los reclusos y abogados por sus iniciales, ni quién lo escribió.

La cronología dice que el 27 de julio de 2019, cuatro días después del aparente intento de suicidio de Epstein, Tartaglione se reunió con “BB” –Bruce Barket, su abogado principal– y le comentó que había encontrado la nota.

Cuando un guardia dijo que a Tartaglione no se le permitía ir a su celda por la nota, Barket le dijo a su cliente que se la diera al siguiente abogado que lo visitara, explica el documento. Barket llamó entonces a “JW” –John Wieder, otro abogado– y le pidió que recogiera la nota de su cliente.

La cronología indica que en los días siguientes los abogados intentaron dos veces autenticar la nota, sin éxito. Consiguieron hacerlo a finales de 2019 o principios de 2020, según la cronología. Barket declinó hacer comentarios para este artículo.

“Mis abogados de entonces querían asegurarse de que, bueno, de que yo no la había escrito”, dijo Tartaglione en una entrevista de julio de 2025 con la presentadora del pódcast Jessica Reed Kraus. Dijo que hicieron que la examinaran “expertos en caligrafía”.

El juez que supervisa el caso de Tartaglione, Kenneth Karas, del tribunal federal de distrito de White Plains, finalmente ordenó que se entregara la nota al tribunal, según Tartaglione y Wieder. En una entrevista, Wieder declaró al Times que llevó la nota al tribunal y se la entregó a un secretario. No recordaba lo que decía.

Al parecer, la nota estuvo envuelta en una prolongada disputa entre los abogados de Tartaglione, que llevó a Karas a nombrar a un abogado externo para que examinara el conflicto, según consta en documentos públicos. Los documentos relacionados con la disputa fueron sellados para proteger el privilegio abogado-cliente, según los archivos. Finalmente, el juez dictó una breve orden que apartaba a Wieder del caso, citando otra orden sellada que, al parecer, explicaba el motivo. Wieder declinó hacer comentarios sobre su exclusión del caso.

Un portavoz del tribunal se negó a hablar de la existencia de ningún documento sellado. Ese tipo de documentos, dijo, se guardan en bóvedas del tribunal para su custodia.

Seamus Hughes colaboró con reportería.

Benjamin Weiser es periodista del Times y cubre los tribunales federales y la fiscalía de Manhattan, así como el sistema judicial en general.

Steve Eder es periodista de investigación del Times desde hace más de una década.

Jan Ransom es reportera de investigación del Times y se especializa en el sistema de justicia penal, las fuerzas del orden y el sistema penitenciario en Nueva York.

Seamus Hughes colaboró con reportería.

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