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Desde el otoño pasado, unos nuevos y letales opioides sintéticos llamados orfinas han comenzado a venderse en las calles de Estados Unidos. Son mucho más potentes que el fentanilo, pero no pueden detectarse mediante las pruebas toxicológicas estándar.
Las orfinas siguen siendo mucho menos comunes que el fentanilo, pero se están extendiendo rápidamente. Hasta el mes pasado, se habían detectado en 14 estados, sobre todo en el sur y el medio oeste. Las policía y las autoridades en materia de salud están tratando de evaluar la gravedad y la persistencia de la amenaza que representan.
A continuación respuestas a algunas preguntas básicas.
¿Qué son las orfinas?
Son una clase de opioides creada en la década de 1960 por Paul Janssen, un médico y farmacólogo belga, cuyos equipos investigaban analgésicos rápidos y seguros para la cirugía. Como parte de ese esfuerzo, también desarrollaron el fentanilo.
Janssen y otros descubrieron que las orfinas tenían efectos secundarios potencialmente mortales, como la dificultad respiratoria aguda, y que eran altamente adictivas. En pocos años, se detuvo la investigación sobre ellas.
Los investigadores caracterizan las orfinas como 10 veces más potentes que el fentanilo, incluso en cantidades no superiores a unos pocos granos del tamaño de la arena. Pueden ser letales con una rapidez asombrosa: las víctimas se desploman de manera abrupta, su respiración se detiene y las paredes torácicas se ponen rígidas. A veces, el clásico síntoma de la sobredosis, “el cono de espuma” –espuma que sale por la nariz y la boca– ni siquiera tiene tiempo de aparecer.
Aun así, es posible reanimar a las personas que sufren una sobredosis de orfinas con naloxona, el fármaco para revertir los efectos de los opioides. Sin embargo, pueden ser necesarias numerosas dosis, muchas más que las una o dos que suelen necesitarse para el fentanilo.
¿Por qué empezaron a aparecer las orfinas en Estados Unidos?
Las orfinas se encuentran entre los opioides sintéticos que comenzaron a aparecer en el mercado de la droga callejera a raíz de las medidas de represión globales contra el fentanilo.
En 2018, la Administración para el Control de Drogas (DEA, por su sigla en inglés) emitió una prohibición temporal de todas las sustancias relacionadas con el fentanilo, denominadas análogos. Ese mismo año, un artículo publicado en The Journal of Medicinal Chemistry abordó el reto de desarrollar opioides sin efectos secundarios tóxicos y presentó las orfinas como ejemplos de precaución. Las describía como peligrosas, ya que son muy adictivas y pueden afectar la respiración.
Los investigadores especulan que químicos sin escrúpulos, en busca de drogas ilícitas que puedan eludir las leyes internacionales sobre drogas, podrían haberse inspirado en el artículo para desarrollar las orfinas. En 2019, se detectó en Europa la brorfina, una de las primeras orfinas.
Por aquella época, otra clase de opioides sintéticos baratos llamados nitazenos había estado circulando en Europa y Estados Unidos, lo que alarmó a las fuerzas del orden y a los responsables de salud pública. No obstante, en julio de 2025, China, una fuente clave de fabricación de sustancias químicas para los nitazenos, los prohibió.
Los nitazenos comenzaron a desaparecer, pero, en cuestión de meses, las orfinas aparecieron en el mercado de drogas ilícitas estadounidense.
¿En qué forma se venden las orfinas?
La orfina más común es un análogo llamado cichlorfina (también conocida como N-propionitrilo clorfina). Parece estar circulando en pastillas falsificadas o en forma de polvo, como excipiente y potenciador del fentanilo. Pueden producirse sobredosis y muertes porque el consumidor no sabía que la droga que pretendía consumir –como la metanfetamina estimulante– había sido adulterada con la orfina.
La cichlorfina es tan nueva y tan difícil de incautar que los investigadores creen que a menudo se distribuye por correo internacional. Además de en Estados Unidos, se ha detectado en Estonia, Letonia y Lituania, Francia y Alemania, donde, al ser barata y fácil de conseguir, se la ha apodado “el fentanilo de los pobres”.
Hay indicios en Europa de que la cichlorfina se está consumiendo por sí sola, no solo para adulterar otras drogas. Los forenses de Estados Unidos también están empezando a sospechar esto, ya que algunas muertes por sobredosis no dan positivo en las pruebas de drogas ilícitas convencionales, como el fentanilo y las benzodiazepinas. Cuando se realizan pruebas toxicológicas más exhaustivas, la cichlorfina aparece como la única droga letal presente en el organismo.
Un agente de policía en el lugar de un presunto caso de sobredosis en Knoxville, Tennessee, el 1.° de abril de 2026. (Brett Carlsen/The New York Times)

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