La crisis en el Partido Laborista que pone en riesgo el puesto de Starmer como primer ministro de Reino Unido

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El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, está luchando por conservar su cargo tras unos resultados devastadores para su Partido Laborista en las últimas elecciones locales del país.

Hasta ahora, más de 60 parlamentarios han instado públicamente a Starmer a dimitir de inmediato o a establecer un calendario para su salida.

La tormenta política comenzó luego de que en las elecciones municipales y autonómicas de comienzos de mayo, el laborismo -que llegó al poder en julio de 2024 tras 14 años de gobiernos conservadores- perdiera cerca de 1.500 concejales y viera un fuerte avance del partido de derecha Reform UK.

“Sé que la gente está frustrada con el estado de Reino Unido, frustrada con la política y algunos también frustrados conmigo”, dijo Starmer este lunes durante un discurso destinado a relanzar su mandato.

“Sé que hay quienes dudan de mí, y sé que necesito demostrarles que están equivocados, y lo haré”, añadió.

Starmer prometió que su gobierno reconstruirá los lazos con Europa.

La derrota electoral ha sido vista como una especie de referendo no oficial a la gestión de Starmer, cuya popularidad se ha desplomado desde que llegó al poder hace menos de dos años.

Su gobierno ha tenido dificultades para lograr el crecimiento económico prometido, mejorar los servicios públicos, reformar el sistema de bienestar social y, entre otras cosas, aliviar el costo de la vida.

Por otro lado, el Partido Laborista hizo campaña para permanecer en la Unión Europea durante el referéndum de 2016, pero se ha mostrado reacio a reabrir el debate sobre un tema que dividió profundamente al país.

El primer ministro ha insistido en que dirigirá al Partido Laborista en las próximas elecciones generales, previstas para 2029, aunque las presiones para que renuncie siguen creciendo.

“Extrema vulnerabilidad”

Durante el discurso que ponunció el primer ministro reinaba el nerviosismo ante lo mucho que está en juego, dijo el editor político de la BBC Chris Mason.

Ha habido “una montaña rusa de emociones”, agregó.

El primer ministro británico, Keir Starmer.

Getty Images
Más de 60 parlamentarios han instado públicamente a Starmer a dimitir o a establecer un calendario para su salida.

Los acontecimientos se están precipitando a gran velocidad y Keir Starmer se encuentra en una situación de “extrema vulnerabilidad”, apuntó Mason.

La elección de un nuevo gobernante que reemplace a Starmer solo puede ser convocada si el líder renuncia o si los diputados laboristas presentan una candidatura.

Un aspirante que desee destituir al líder actual debe contar con el apoyo de al menos el 20% de los diputados laboristas y éstos tienen que informar por escrito al secretario general del partido sobre su candidatura.

Los candidatos al cargo de primer ministro deben ser diputados del partido gobernante, lo que excluye a posibles aspirantes de otras tiendas políticas.

El golpe electoral al laborismo le dio ventaja a un partido cuyas propuestas lo sitúan en el espectro político de la derecha británica, Reform UK, liderado por el político populista Nigel Farage.

Analistas han planteado que el ascenso de Reform UK abre la puerta a que el país siga la tendencia de algunos de sus vecinos europeos, donde los partidos de derecha populista, desde Francia a Países Bajos, pasando por Alemania, protagonizaron un ascenso meteórico en comicios celebrados en los últimos años.

La otra tendencia que revelaron las elecciones locales en Reino Unido es la decadencia del bipartidismo: los votos se dividen en cinco o más direcciones diferentes, lo que representa una de las mayores transformaciones de la política británica en el último siglo.

Para el politólogo británico John Curtice, los resultados electorales demuestran que “la política en Reino Unido está fragmentada” y que el electorado está altamente polarizado.

La oposición promete deportaciones masivas

En medio de la crisis por la que atraviesa el laborismo, el portavoz de asuntos internos de Reform UK, Zia Yusuf, dijo hace unos días que un gobierno liderado por ellos tendría como prioridad absoluta un organismo encargado de coordinar la deportación de inmigrantes no autorizados.

Según explicó, los agentes “localizarían, detendrían y deportarían a todos los inmigrantes ilegales”, los alojarían en instalaciones modulares y, posteriormente, operarían cinco vuelos de ida y vuelta al día.

Yusuf sostuvo que también es necesario tomar medidas para proteger la cultura británica, incluyendo nuevas normas para evitar que las iglesias se conviertan en mezquitas.

El líder de dicho partido, Nigel Farage, aprovechó la oportunidad para destacar que la derrota del laborismo superó con creces sus expectativas y prometió que “lo mejor está por venir”, refiriéndose a que los resultados son una señal de que su partido se encamina a la victoria en las elecciones generales que se celebrarán en 2029.

Pero como falta un poco más de tres años para esos comicios, aún no hay nada definido sobre el próximo liderazgo político del país.

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BBC

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