Así es la lotería para el servicio militar obligatorio en Tailandia

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La multitud empezó a llegar a un centro comercial de las afueras de Bangkok sobre las 7 a. m. de un jueves reciente. Cientos de personas acudieron, la mayoría hombres. Estaban allí para sacar una tarjeta de un tarro.

Si sacaban una tarjeta negra, se iban a casa libres. Si sacaban una roja, se presentarían a las filas del ejército tailandés.

Patchaya Tharongphon, de 23 años, organizador independiente de eventos, estaba nervioso. “Tengo una hija de un año y medio”, dijo. “Me encantaría verla crecer, no estar fuera dos años”.

El ejército, junto con la monarquía, es una de las instituciones más poderosas de Tailandia. Su cúpula ha intervenido repetidamente en la política dando golpes de estado. La forma actual del servicio militar obligatorio para los hombres lleva décadas en vigor, y decenas de miles de reclutas son enrolados cada año.

Sin embargo, el servicio militar obligatorio sigue siendo uno de los temas que más dividen a Tailandia, a pesar del auge del nacionalismo tras la guerra con Camboya del año pasado. El martes, el Tribunal Constitucional de Tailandia tiene previsto pronunciarse en un caso muy examinado sobre la validez de la ley que regula el servicio militar obligatorio.

Una forma de eludir el servicio militar es que los chicos en edad de ir a la escuela preparatoria completen tres años de formación en defensa, que se imparte en centros especializados de difícil acceso para los estudiantes, sobre todo en las zonas rurales. La mayoría de los hombres cumplen los requisitos para ser llamados a filas cuando cumplen 21 años. Si su salud lo permite, pueden presentarse voluntarios o participar en un sorteo que se celebra todos los años en abril, antes del Año Nuevo tailandés.

En el centro comercial de las afueras de Bangkok, el Central Westgate de Nonthaburi, Patchaya y los demás hombres fueron pasando uno a uno para conocer su destino. Dentro del tarro había pequeños tubos que parecían pajitas, cada uno con una tarjeta. Después de cada sorteo, un funcionario sacaba la carta, lo que provocaba atronadores vítores o estremecedores gemidos de las familias reunidas al margen.

Patchaya sacó una tarjeta roja. Pasaría los dos próximos años en la Marina tailandesa.

“Si me va bien, puede que siga por este camino”, dijo. “Podría ver esto como una nueva oportunidad”. Su padre señaló que el trabajo estable conllevaba beneficios para su joven familia.

Aun así, muchos de quienes sacaron tarjeta roja estaban visiblemente decepcionados: uno se desplomó al suelo con desesperación dramática, mientras otros gritaban de frustración. Para muchos, significaba la interrupción forzosa de una carrera y la desaparición de un sueño. Muchos de los que acabaron con tarjeta negra alzaron los brazos en señal de triunfo.

Kraikitti Khawsumlee, de 21 años, tenía una exención de salud. Tenía un certificado que decía que su “identidad no coincidía con su género al nacer”, lo que significaba que las autoridades no lo veían como un varón.

Para obtener la exención, Kraikitti, que utiliza pronombres masculinos pero se identifica como mujer, dijo que había sido entrevistado por un trabajador social y un psiquiatra y que había respondido a más de 500 preguntas a lo largo de dos días.

Wuthichai Sonthana, de 23 años, se encontraba entre los voluntarios para el alistamiento, que acorta considerablemente el tiempo mínimo de servicio requerido. Para los graduados de bachillerato, el plazo se reduce a la mitad, de dos años a uno. Los titulados universitarios pueden servir solo seis meses.

“Prefiero enrolarme y salir de eso de una vez”, dijo Wuthichai. “Serán solo seis meses y luego podré seguir con mi vida”.

Las inscripciones de voluntarios han aumentado un 22 por ciento en el último año, hasta un total de casi 50.000 hombres, según el ejército. Una economía en desaceleración es una de las razones de este aumento. Un soldado conscripto gana aproximadamente 11.000 baht, unos 340 dólares, al mes, junto con comida, alojamiento y prestaciones médicas.

“Ambas cosas entraron en juego este año, el patriotismo y la economía”, dijo Analayo Korsakul, observador militar independiente. Para muchos reclutas, significa “dos años en los que no tienes que preocuparte por tu seguridad económica”, dijo, y añadió: “Puedes matricularte para seguir estudiando y hacer carrera durante décadas”.

Pero los reclutas se enfrentan a graves riesgos. Amnistía Internacional ha denunciado iniciaciones rutinarias, como palizas con botas de combate y las culatas de las armas, reclutas a los que se obliga a hacer ejercicio hasta que se desploman de agotamiento y abusos sexuales masivos utilizados como castigo. La Federación Internacional de Derechos Humanos ha documentado la muerte de 17 cadetes y reclutas militares entre junio de 2015 y agosto de 2024 a causa de tortura u otros malos tratos.

Las autoridades militares han dicho que están endureciendo las normas de formación, incluida la prohibición de castigos excesivos, y que han prohibido cualquier medida disciplinaria que ponga en peligro la vida o la seguridad de los reclutas. En 2023, Tailandia empezó a aplicar una ley que permite procesar ante tribunales civiles a los militares que violen los derechos de los reclutas.

Los detractores del servicio militar obligatorio también afirman que miles de reclutas acaban siendo asignados como sirvientes personales de oficiales de alto rango y son explotados como mano de obra gratuita para empresas de propiedad militar, como campos de golf.

“Tenemos que admitir que hay aspectos negativos; se han producido algunos accidentes”, dijo el coronel Chatchawarn Angwanisakul, quien estaba a cargo del sorteo de reclutas en el centro comercial. “Nos estamos reformando, lentamente. Pero hemos empezado, y eso es bueno”.

Sin embargo, el presupuesto militar sigue siendo confidencial.

“Esperamos que haya más transparencia, más eficacia en la forma de llevar a cabo el trabajo”, dijo Chayaphon Satondee, diputado del opositor Partido Popular. “No hay una fórmula para el número de reclutas que necesitamos al año”.

Para los partidarios de acabar con el servicio militar obligatorio, sustituirlo por el alistamiento voluntario podría cultivar en el ejército una fuerza magra y especializada.

También añadiría un toque de estabilidad a la economía, dicen. Tailandia tiene una sociedad envejecida, por lo que el servicio militar obligatorio es un golpe para la productividad económica, dijo Analayo.

Kitinan Binkareem, de 22 años, cuidador de animales en un zoológico, se mostraba estoico durante el sorteo de reclutas en el centro comercial.

“Me parece bien cualquiera de los dos resultados”, dijo. “Veo esto como la forma que tiene Dios de mostrarme la dirección de mi vida: seguir como cuidador de animales o como oficial militar”.

Sacó una tarjeta negra. Era libre.

Muktita Suhartono reporta sobre Tailandia e Indonesia. Radica en Bangkok.

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