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Cuando Joy Kwon, una estudiante de medicina en la serie, puso un límite al trabajo, desató una conversación sobre el equilibrio entre la vida laboral y personal.
En el episodio 12 de la segunda temporada de The Pitt, hay una breve escena –más bien un intercambio de apenas un minuto de duración– que inesperadamente se ha convertido en un punto de discordia.
Joy Kwon, una estudiante de medicina en prácticas de tercer año con memoria fotográfica y una mirada de fastidio mordaz, se marcha al final de su turno de 12 horas.
Eso es todo.
Y, dado el formato del aclamado drama médico de HBO, en el que cada episodio representa una hora de un turno, Kwon no aparece de nuevo en los tres últimos episodios.
Antes de que se marche, uno de sus supervisores, Frank Langdon, quien regresa a urgencias tras una temporada en rehabilitación por adicción a las drogas, intenta presionarla para que se quede. Pero ella mantiene su postura y le recuerda que su turno ha concluido y que no le pagan. (Los estudiantes de medicina no reciben un sueldo durante sus prácticas y siguen pagando la matrícula escolar).
Ese intercambio se produjo en medio de una temporada que puso de relieve los problemas de salud mental del personal del hospital. La máscara estoica y profesional de cada personaje se resbala en algún momento, también la del médico jefe de urgencias, Michael Robinavitch (a quien llaman Robby), quien se da cuenta de que dedicar su vida a esta práctica lo está matando lentamente.
“Todos esos locos deberían aprender a poner límites”, le dice Kwon a Langdon antes de marcharse.
Fue otro momento en el que la serie, conocida por su representación realista de una sala de urgencias, tomó el pulso a un debate que lleva tiempo encendido en la profesión médica. En este caso, ¿hasta qué punto deben esforzarse el personal médico y de enfermería por su trabajo?
En internet, profesionales médicos, trabajadores de otros sectores y seguidores de la serie han intervenido y compartido sus propias experiencias con el agotamiento laboral. Algunos calificaron a Kwon de “reina” por establecer un límite que consideraban de sentido común, mientras que otros lo consideraron una medida arriesgada o egoísta que podía poner en peligro la atención a los pacientes y su carrera.
Además, Kwon es más joven que muchos de los médicos, y su decisión refleja las diferencias más grandes sobre la conciliación de la vida laboral y familiar que existen entre distintas generaciones y que se extendieron al discurso público durante la pandemia. Mientras que sus predecesores vivían para el ajetreo y la rutina, algunos miembros de la generación Z y los milénials más jóvenes están en una suerte de renuncia silenciosa, evitando responsabilidades adicionales en el trabajo u optando por la flexibilidad en lugar de aumentos y ascensos.
Por eso tenía sentido lógico que una estudiante de medicina que aún no ha sido “iniciada y normalizada en ese sistema” pusiera ese límite “y se fuera con ese tono desafiante”, dijeron al Times R. Scott Gemmill y Danny Hogan, guionistas del episodio, en un correo electrónico.
“No soy estudiante de medicina, pero también trabajo en un sector bastante tóxico (el derecho) en el que los de puestos junior trabajan demasiado sin cobrar”, dijo un usuario en Reddit. “Me alegré”.
Irene Choi, quien interpreta a Kwon, opinó durante una entrevista para la serie de YouTube Reel School, en la que dijo que los límites en su propia vida como actriz eran esenciales para hacer un buen trabajo.
“Cuando estás en el set, dejas atrás cualquier cosa que esté ocurriendo en tu vida”, dijo al presentador, Michael Winn Johnson, y añadió que esos límites hacen que los actores sean “jugadores de equipo más eficaces”.
Heather Farley, médica de urgencias y vicepresidenta de satisfacción profesional de la Asociación Médica Estadounidense, dijo que aunque aún no había visto la segunda temporada –el persistente “estrés postraumático” de su época de trabajar en urgencias hace que solo pueda verla en dosis, dijo–, ha “oído hablar mucho de esa escena”.
Eso se debe a que pone de relieve los problemas sistémicos de los entornos médicos que la pandemia de COVID-19 exacerbó, dijo.
“Premiamos la resistencia, celebramos ir más allá de los límites, normalizamos el sacrificio de uno mismo”, dijo Farley.
Aunque esas expectativas pueden estar cambiando lentamente, establecer un límite en esos entornos puede ser “una constante batalla cuesta arriba”, dijo. Una encuesta realizada por la asociación a 19.000 médicos de todo el país y publicada el mes pasado reveló que alrededor del 42 por ciento declararon al menos un síntoma de agotamiento en 2025. Esta cifra era inferior al 49 por ciento de 2023, pero “aún nos queda mucho camino por recorrer”, añadió Farley.
Para los practicantes, no ir más allá de la descripción del trabajo puede poner en peligro sus oportunidades profesionales, porque los supervisores suelen interpretar quedarse hasta tarde como un signo de dedicación, dijo Adil Menon, patólogo clínico de Cleveland, quien se sintió obligado a participar en un acalorado hilo de Reddit sobre la decisión de Kwon en The Pitt.
Consideró la decisión de Kwon “imprudente, porque está desperdiciando una oportunidad de mantenerse y destacar”, dijo en una entrevista. Cada pequeña ventaja que puedan obtener los practicantes puede acabar moldeando sus trayectorias, añadió.
Cuando Menon era estudiante de medicina de tercer año en 2019, fue testigo de cómo un residente de primer año trabajó tantas horas que “acabó desmayándose y quedándose dormido en la habitación de un paciente”, dijo.
En lugar de encontrar formas de apoyarlo, dijo Menon, los miembros del personal del hospital presentaron a ese residente como una especie de ejemplo para otros practicantes y le prohibieron entrar en el quirófano durante semanas.
En Substack, Jeremy Faust, médico de urgencias del Hospital Brigham and Women’s en Boston, se declaró del “equipo Joy”, un punto de vista que suscitó muchos comentarios positivos, dijo.
“Este tema en concreto ha sido un debate realmente importante desde que tengo memoria”, dijo Faust. “Hemos heredado este sistema que básicamente, en mi opinión, perpetúa un ciclo de abusos que se justifica con esta idea de que si no hacemos esto, no habrá buenos médicos. Simplemente lo rechazo”.
Alisha Haridasani Gupta es reportera del Times y cubre temas de estilo y cultura pop.
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