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  • El lucrativo negocio de hacer ver ‘cool’ a las palomitas

    El lucrativo negocio de hacer ver ‘cool’ a las palomitas

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    Primero, Bill Howard entregó su celular. Después firmó el acuerdo de confidencialidad. Ese día pasó una hora y media en los estudios de Universal Pictures con una única copia impresa del guion de una película próxima a estrenarse. La leyó detenidamente, a solas, tomando apuntes en la única libreta que tenía permitido usar y pensando en su oficio. ¿Cómo podría aplicar sus singulares habilidades a este proyecto en particular y ayudar a convertirlo en un éxito de taquilla?

    Muchos miembros de la élite de Hollywood han entrado a una sala sellada para leer un guion ultrasecreto. Pero Howard no es una estrella de cine. No es director de fotografía ni artista de efectos visuales. Lo que Howard hace son cubetas.

    Cubetas o cubos de palomitas o, como se les conoce más formalmente, palomeras coleccionables. Estos contenedores de botanas de edición especial se diseñan para películas importantes y pueden venderse hasta por 70 dólares. Todos los estudios y cadenas de cines quieren participar en este fenómeno porque, por razones hasta cierto punto inexplicables, se han vuelto increíblemente lucrativos. AMC Theatres estima que, este año, las cubetas generarán 100 millones de dólares en ingresos, casi el doble del nivel de 2023. Cinemark Theatres, la tercera cadena más grande de Estados Unidos, afirma que las ventas de cubetas ayudaron a que sus ingresos por mercancía aumentaran un 40 por ciento de 2024 a 2025.

    “Hace siete años, este negocio prácticamente no existía para AMC”, dijo Nels Storm, vicepresidente de estrategia de productos de alimentos y bebidas de la empresa. “Nunca diría que las cubetas de palomitas son la razón por la que la gente va al cine, o que la mercancía temática de películas está salvando a la industria, pero en los últimos años se han convertido en una parte importante de la conversación en torno a los grandes estrenos”.

    Howard, de 71 años, es director ejecutivo de Snap Creative, que tiene su sede en Camarillo, California, y emplea a 55 personas. Snap está detrás de dos de las cubetas más populares de este verano. Ambas están vinculadas al estreno de La odisea de Christopher Nolan: una es una réplica de la cámara IMAX del director y cuesta 50 dólares, y la otra es una representación del caballo de Troya de 55 centímetros, que se vende por 70 dólares.

    Para elaborarlas, Howard y su equipo se reunieron desde el principio con Emma Thomas, una de las productoras de la película, para repasar los puntos clave de la historia. Luego se acercaron a IMAX con sus ideas.

    Rich Gelfond, director ejecutivo de la cadena de cines, tenía sus dudas respecto a la cubeta en forma de cámara. “Sé mucho sobre el negocio del cine, y en realidad no sabía mucho sobre el negocio de las cubetas”, dijo. “No me entraba en la cabeza la idea de que hubiera una fuerte demanda de cubetas de palomitas de 50 dólares”.

    Aprobó un primer lote de 2500 unidades. Se agotaron casi de inmediato. Los aficionados no solo compran cubetas en los cines; a menudo las piden por adelantado y las reciben por correo, vacías.

    Para conseguir más cubetas, Gelfond llamó al director ejecutivo de IMAX China y le suplicó que le enviara todas las suyas, pues la película no se estrenaría allí sino hasta agosto. Su homólogo accedió, y cuando IMAX puso a la venta el segundo lote de 2500 cubetas, se agotaron en siete minutos. Entre su sitio web y las compras en cines, IMAX cree haber vendido unas 30.000 cubetas.

    Gelfond no necesita más pruebas. “Este es un verdadero negocio”, dijo, y describió a IMAX como “totalmente comprometida” con las cubetas.

    Casi todas las cubetas de Hollywood son fabricadas por tres empresas. Además de Snap, están Golden Link, que tiene su sede en Nueva York y es el socio de cubetas de Disney Studios, y Zinc, una firma australiana que ha fabricado las cubetas para las franquicias de Duna y Misión imposible.

    Snap, Golden Link y Zinc adquieren las licencias de la propiedad intelectual de las películas de los estudios y colaboran con ellos en los diseños. El director creativo de Snap estuvo recientemente en Atlanta en el plató de la próxima entrega de Superman y habló directamente con el director, James Gunn, sobre conceptos de cubetas.

    “Cuando te va bien con el cineasta, sabes que vas por buen camino”, dijo Howard.

    Los cines han vendido ediciones especiales de recipientes para palomitas durante mucho tiempo, pero el consenso de la industria es que el furor actual tiene dos puntos de inflexión específicos. Uno ocurrió en 2019, cuando una cubeta encargada para El ascenso de Skywalker de Disney –una réplica de R2-D2 de 43 centímetros– se vendió sorprendentemente bien.

    El segundo factor que impulsó este fenómeno fue, y realmente no hay otra forma de decirlo, el carácter inquietantemente sexual de una cubeta de Duna: parte dos en 2024. Inspirado en las fauces abiertas de un gusano de arena alienígena, el diseño inspiró un sketch en Saturday Night Live sobre adolescentes con intenciones amorosas y llevó el mercado de las cubetas a niveles antes inimaginables. Ryan Reynolds, quien protagonizó y produjo las películas de Deadpool, más tarde intentó llevar el factor de perversión a otro nivel con una cubeta basada de manera sugerente en Wolverine, el rival de su personaje.

    Howard atribuye a la generación Z haber convertido las cubetas en un fenómeno. “De verdad les encantan las cubetas”, dijo. “Buscan experiencias que sean del momento, que se puedan usar como memes y que sean eventos emocionantes de lanzamiento limitado”.

    Pero hay evidencia de que la fiebre de las cubetas trasciende a la juventud. En mayo, una cubeta roja en forma de bolso para El diablo viste a la moda 2 se agotó durante el fin de semana de estreno de esa película, y muchas terminaron en manos de mujeres mayores que eran fanáticas de la película original de hace 20 años.

    El interés hizo que los cines se lamentaran por no haber pedido más. La demanda fue “increíble”, dijo David Haywood, vicepresidente sénior de estrategia de alimentos y bebidas de Cinemark. “Si pudiera repetir ese pedido, ni siquiera sé si habría un límite máximo que compraría”.

    Pedir muy pocas cubetas crea una poderosa sensación de escasez. Sin embargo, a veces las cubetas no se venden. La reciente Supergirl fue un fracaso, y también lo fue su cubeta, que presentaba a Lobo, el renuente compañero de la heroína, montando una motocicleta Spacehog. (Tal vez debieron haber hecho una cubeta del personaje principal de la película).

    En el mundo de las cubetas, los resultados pueden ser impredecibles. Amos del universo fue una decepción en taquilla el mes pasado, al igual que una de sus cubetas, el trono iluminado del supervillano Skeletor. Sin embargo, una segunda cubeta, del castillo Grayskull, fue un éxito. (Incluía un vaso desmontable para bebidas y un compartimento para dulces). Y las películas populares pueden tener cubetas que fracasan, como en el caso de Hoppers: Operación castor, de Pixar de Disney, y un recipiente con forma de presa de castores.

    Las cubetas malas son un dolor de cabeza para los cines. “Y entonces tenemos un problema de inventario para la salas locales”, dijo Vikki Neil, directora de mercadotecnia de Regal Global Entertainment, la segunda cadena de cines más grande de Estados Unidos. “¿Qué hacemos con esa mercancía? ¿La devolvemos? ¿La vendemos con descuento? Empieza a complicarse”.

    Pero en general, las cubetas traen abundancia. Regal dijo que sus ventas de mercancía superarían los 40 millones de dólares este año. Y las cubetas cada vez son más grandes. A finales de agosto, para el reestreno de Harry Potter y la piedra filosofal, la empresa de Howard revelará su cubeta más grande hasta la fecha, una réplica de 1,20 metros de largo de la escoba Nimbus 2000 de Harry. Se venderá por 50 dólares y, de alguna manera, almacenará 135 onzas de palomitas.

    Eso es el 270 por ciento de la capacidad del caballo de La odisea, que tiene capacidad para 50 onzas en su interior. (“Bastante promedio para una cubeta”, dijo Howard). Cabe señalar que una cubeta de papel convencional, tamaño grande, contiene 170 onzas de palomitas por volumen, o un poco más de 21 tazas.

    Eso suele ser irrelevante para los fans de las cubetas, que a veces no tienen ningún interés en las palomitas. Recientemente, en eBay, un lote de 20 cubetas que celebraban el estreno de El contador 2 –sobre un asesino experto que también es un contador público certificado en el espectro autista– se vendió por 550 dólares.

    Aun así, los fabricantes de cubetas están obligados a asegurarse de que sus palomeras coleccionables funcionen. “Es importante que funcionen como cubetas”, señaló Howard. “No queremos que se salga la mantequilla, y queremos que la gente pueda limpiar los granos de maíz. Tu mano tiene que poder entrar y tomar las palomitas”.

    Nicole Sperling cubre Hollywood y la industria de las plataformas de emisión en continuo. Ha sido reportera durante más de dos décadas.

  • En ‘La odisea’ y ‘Oppenheimer’, Nolan sabe que la civilización está en juego

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    En películas muy diferentes, la tendencia del director por jugar con el tiempo está al servicio de una preocupación mayor por los vínculos humanos a través de las épocas.

    A Hollywood le encantan los apocalipsis: el fin del mundo se abalanza sobre nosotros y nuestro héroe debe evitarlo. Pero el apocalipsis como destructor de la humanidad, aunque útil como drama para los guionistas, no es una definición estrictamente exacta.

    La palabra deriva de apokalypsis, un vocablo griego que significa “revelación”, un momento en el que el telón se corre hacia atrás y vislumbramos la realidad. Las ilusiones se desvanecen y surge algo oculto. Otra forma de decirlo podría ser esta: un apocalipsis no es el fin del mundo, sino el fin de un mundo y el comienzo de algo nuevo.

    Algunas de las películas de Christopher Nolan, como Interestelar y Tenet, encajan en la idea de apocalipsis de Hollywood: la humanidad está al borde de la destrucción, debido a una plaga o a un misterioso dispositivo del fin del mundo. Pero la verdadera pasión de Nolan, en casi todas sus películas, es la concepción más reveladora del apocalipsis. Es por eso que La odisea fue una opción tan obvia para que él la adaptara, y por lo que la película se siente como una obra complementaria a su largometraje anterior, Oppenheimer.

    En ambas películas, las ambiciones de Nolan se extienden mucho más allá de las historias individuales que cuenta, o incluso de las épocas en las que se desarrollan. Parece querer que consideremos a la humanidad como un todo, cómo estamos conectados a través de las eras y las civilizaciones. En estas dos películas, el apocalipsis en realidad llega. Sin embargo, los mundos de los personajes siguen girando después de que ruedan los créditos, y quedan irrevocablemente alterados. Ha comenzado una nueva era.

    El Odiseo de la película de Nolan es en muchos sentidos un héroe protomoderno, un hombre complicado pero virtuoso. Vive según la ley de la hospitalidad de Zeus –aceptar a todos los forasteros, pues podrían ser dioses– y espera que los demás hagan lo mismo. Mientras que en la antigüedad a un héroe se le definía por sus hazañas de fuerza más que por su carácter moral, este Odiseo cree en el honor, hasta el punto de asegurarse de que el animal que está a punto de cazar tenga una advertencia justa. Desprecia abiertamente la fijación de sus hombres por los “presagios y sacrificios” como formas de manipular el mundo; la deidad a la que adora es Atenea, la diosa de la sabiduría práctica y del aspecto intelectual del arte de la guerra.

    Gran parte de La odisea involucra el paso del tiempo, una de las fijaciones de Nolan. Todos son muy conscientes de los muchos años que Odiseo ha estado ausente de Ítaca, y la necesidad de Odiseo de olvidar su trauma lo lleva a perder la noción de los años en la isla de la ninfa Calipso. Pero lo que es más importante, los personajes de La odisea son conscientes de que viven en una época particular –la Edad del Bronce– en la que la civilización se sustenta en rituales como honrar a los muertos y en logros humanos como la alfabetización. Los personajes se dan cuenta de que su era se está desmoronando.

    Esto hace eco de la experiencia de los personajes en Oppenheimer. Al igual que Odiseo, el físico teórico J. Robert Oppenheimer es uno de los hombres más inteligentes del planeta, y sabe que las reglas que guían a su civilización parecen estar a punto de desmoronarse. Las nuevas tecnologías y descubrimientos están haciendo pensable lo impensable, y él se ve atrapado en ello, creando la bomba atómica sin comprender del todo, o tal vez sin ser capaz de aceptar, que no puede controlar lo que sucederá después.

    De manera similar, el Odiseo de Nolan considera que el momento en el que el caballo de Troya entró rodando a la ciudad de Troya –lo cual fue su idea, y llevó al fin del asedio y a la caída de la ciudad– fue, de manera bastante literal, un momento de apocalipsis que puso fin a una era. Odiseo le dice a su esposa, Penélope, que sabía exactamente lo que había hecho con este “regalo” a los troyanos: “La idea de un hombre, el ardid de un hombre para romper la ley de Zeus para siempre”. En ese acto, dice, “violamos todo lo que alguna vez fue sagrado entre las personas y convertimos una pelea en una cacería” que carece del honor en el que cree. Además, piensa que este acto inspiró a otros a ignorar la ley de Zeus, una ruptura que conducirá directamente al colapso de la Edad del Bronce, sumiendo al mundo en la oscuridad.

    Al igual que la bomba atómica, la distorsión de la ley de Zeus por parte de Odiseo conduce a la muerte masiva. Altera la línea del tiempo, aplasta la civilización, pone fin a una época. Y para Nolan, esto no es algo que haya sucedido una sola vez en la historia.

    Sus películas están llenas de exploraciones en las que el tiempo se repite, se pliega, se desliza y se invierte. En La odisea, los personajes citan repetidamente líneas que aparecerán más tarde en la Biblia: la ley de Zeus resuena en Hebreos 13:2: “No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles”. Al hacerlo, Nolan nos recuerda –al público contemporáneo– que las reglas que siguen estos personajes no solo fueron inventadas por ellos; son recurrentes en toda la civilización.

    En la película, Odiseo y Penélope hablan del futuro, de cómo se contarán sus historias y de lo que la humanidad perderá y recuperará. En otras palabras, para Nolan, estos personajes saben que forman parte de una larga cadena de civilizaciones en la que muchos de sus propios patrones se repetirán, tal vez, por ejemplo, en la creación de una bomba atómica que podría tanto poner fin a una guerra como aniquilar a la humanidad. Nunca más volverían los humanos a vivir en un mundo sin esa posibilidad.

    Las otras películas de Nolan también exploran una especie de contrato social cósmico. En El caballero de la noche, el Guasón obliga a los pasajeros de un barco a decidir si preservan su ética y mueren, o si renuncian a su moral para salvar su propio pellejo, una versión de dos acertijos filosóficos, el problema del tranvía y el dilema del prisionero. En Tenet, Nolan considera lo que le debemos al futuro al contar una historia sobre personas que intentan revertir un apocalipsis que aún no ha sucedido. En Interestelar, utiliza el concepto de tiempo en bucle para imaginar la conexión de un padre y una hija a través de las dimensiones que podría salvar a la humanidad de una plaga devastadora.

    Esta es otra forma de decirlo: Nolan hace películas apocalípticas en las que la revelación es que todos los humanos estamos conectados. Estamos vinculados entre nosotros en lo que nos debemos mutuamente, esos lazos sagrados que, una vez rotos, son difíciles de reparar. Y también estamos vinculados a aquellos en el pasado y en el futuro: lo que hacemos ahora es un eco de nuestros antepasados y tiene consecuencias para nuestros descendientes.

    En estas aspiraciones, La odisea tal vez sea la película más grandiosa de Nolan. Al igual que Oppenheimer, cuenta la historia del hombre más inteligente de la tierra, el cual se da cuenta de que ha ganado su batalla pero ha perdido la guerra, y que ha cambiado de forma inalterable el curso de la humanidad: una carga monumental casi demasiado grande para soportarla. Pero cuanto más majestuosas y épicas se vuelven las películas de Nolan, más humanista parece ser él también.

    Odiseo y Penélope discuten sobre el fin de su mundo. Pero el sol, deciden, volverá a salir. Tal vez cada nueva era nos dé la oportunidad de intentarlo de nuevo y salvarnos.

    Alissa Wilkinson es crítica de cine del Times. Ha estado escribiendo sobre películas desde 2005.

  • Por qué busqué al comandante talibán contra el que combatí

    Por qué busqué al comandante talibán contra el que combatí

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    He participado en la muerte de unas seis personas. Tal vez siete. No sé si un hombre se desangró a un lado de la carretera o si lo llevaron a un médico. Pienso en él con frecuencia.

    Las muertes ocurrieron en el invierno y la primavera de principios de 2010, durante una de las operaciones más grandes de la guerra de Afganistán: la batalla de Marja. Yo, con 22 años, lideraba un equipo de francotiradores exploradores compuesto por siete Marines y un enfermero de la Marina.

    Es algo extraño, haber matado gente en un conflicto que duró 20 años y que, en última instancia, fue una derrota. La suma de semejante gasto de vidas humanas y el trauma que provocó dejó a Afganistán casi igual a como estaba en 2001, antes de que ninguna bota estadounidense llegara al territorio.

    Matar en la guerra a menudo se reduce a una mentalidad de “ellos o nosotros”, una postura defendible común en el combate de infantería. Pero también se nos ordenó “ganarnos corazones y mentes”, la estrategia estadounidense destinada a ganarse la confianza de la población y aislar a los talibanes. Tratar de generar buena voluntad mientras se libraban tiroteos junto a las casas de la gente resultaba profundamente confuso. Matar no era algo distante; se sentía profundamente personal.

    Los patrullajes requerían una evaluación constante de si alguien era amigo o enemigo, y largas horas mirando a través de visores de alta potencia para intentar determinar las intenciones y los ademanes de nuestros enemigos. Rara vez los veíamos con un rifle en las manos. Matar dependía de nuestros propios instintos y de una serie interminable de miedos. ¿Deberíamos dispararle a este hombre? ¿O no? ¿Qué pasa si no lo hacemos? ¿Morirán nuestros amigos por nuestra vacilación?

    También teníamos una cultura retorcida en la que matar te hacía ganar respeto, como si dispararles a los afganos fuera la prueba definitiva de que eras competente. Así que matábamos gente. Yo maté gente. Estas decisiones de apretar el gatillo fueron los pasos finales de nuestra participación en una estrategia que estaba condenada al fracaso incluso antes de que me desplegaran.

    Los talibanes, con su exclusión de las mujeres de la vida pública y su trato violento a las minorías étnicas, fracturaron a la sociedad afgana. Durante su ocupación de 20 años, Estados Unidos a menudo utilizó esto como justificación para prolongar la guerra, aunque rara vez abordó sus propios fracasos estratégicos y morales, ni el dolor y las pérdidas que le causaba a tantos afganos.

    Mi carrera periodística –la cual comenzó después de dejar el Cuerpo de Infantería de Marina– giraba en torno a tratar de entender por qué continuaba este ciclo sangriento. El periodismo era una forma de retroceder en el tiempo y entender qué había hecho y qué papel jugué en un conflicto que estaba lejos de terminar. Cuanto más veía, cuanto más aprendía, más vergüenza me producía mi contribución a este desastre a mis veintipocos años.

    Cubrir la guerra también significaba una cercanía sostenida con la violencia, las víctimas y el trauma, y, de vez en cuando, la deshonestidad pública que acompaña a los conflictos de manera casi inevitable. Ya había vivido lo suficiente en el Cuerpo de Infantería de Marina. Ya había llegado a mi límite con eso. Renuncié a mi trabajo, agotado.

    Pero en mayo, cuando me quedaban poco más de dos semanas en The New York Times antes de volver a la escuela para convertirme en profesor de inglés, aterricé en Afganistán. Había venido a hablar con la gente contra la que alguna vez luché: los talibanes.

    Mi razonamiento era sencillo. Aunque el Pentágono no emprendería ninguna reflexión significativa sobre estas décadas recientes de guerra, yo podía, al menos, hacerme responsable de mi participación en una estrategia mal concebida que dejó decenas de miles de afganos y estadounidenses muertos.

    Llevé recuerdos de una tienda de regalos cerca de mi casa en Rhode Island, los cuales obsequiaría a algunos funcionarios talibanes a quienes conozco desde hace casi media década. Corazones y mentes, después de todo, aunque esta vez como invitado y no como ocupante.

    Al final, quería hablar con el mulá Abdul Rahim Gulab, un comandante talibán al que conocí por casualidad en 2021, apenas unos meses después de que Kabul cayera ante los talibanes. Pero también habíamos peleado el uno contra el otro en febrero de 2010 en el sur de Afganistán.

    Sabía que tendría una versión de la batalla de Marja distinta a la mía. Tal vez tendría historias con sus propios héroes y amigos muertos que yo pudiera apreciar y respetar, historias en las que él tampoco podía dejar de pensar. Tal vez podría sentir lástima por él y no solo sentirme mal por seguir vivo cuando mis amigos murieron.

    El lado correcto

    Cuando aterricé en Kabul en mayo, un viceministro talibán del ministerio de información y cultura llamado Muhajer Farahi quiso hablar conmigo después de ver la solicitud que presenté para hablar con Gulab.

    No nos habíamos conocido antes. Pero sentado frente a mí en su oficina, Farahi me dijo que sus razones para luchar contra Estados Unidos eran simples: quería a los estadounidenses fuera de su tierra.

    Hablaba despacio y en voz baja, y evitaba el contacto visual. Su inglés era bueno. Dejó claro que su tiempo en la provincia de Farah, en el suroeste de Afganistán durante la guerra, o yihad, como los talibanes se refieren a su campaña militar de 20 años, fue difícil.

    “Estábamos del lado correcto”, dijo. “Luchábamos por nuestra fe”.

    Me disculpé por sus amigos muertos y por las personas inocentes que perdieron la vida en la guerra. Me miró y pensó por un momento antes de recordarme que yo era un soldado, un engranaje en una máquina que decidió invadir su país y quedarse. Fue lo más cerca que estuve de un perdón.

    Él quería hablar de otras cosas. Más que nada, se preguntaba cuántos estadounidenses había matado, y seguía desconcertado porque, aunque había visto detonar bombas caseras bajo nuestros vehículos blindados, los anuncios de bajas del Pentágono eran relativamente pocos. Asumía que Estados Unidos mentía sobre sus cifras de muertos.

    Le expliqué la compleja red de atención de emergencias a la que se podía llegar rápidamente en helicóptero. No pareció convencido. En cambio, dijo algo de lo que la mayoría de los talibanes se han hecho eco al hablar de mi época como Marine: no intenten invadir de nuevo.

    Le aseguré que Estados Unidos parecía haber pasado la página, pero él sacó a colación las guerras más recientes en las que el país se había involucrado.

    “No han aprendido”, dijo. “Miren a Irán y Gaza: están peleando por los israelíes. No les importan los derechos humanos”. Culpó al pueblo estadounidense por votar para llevar al poder a una larga fila de presidentes que comenzaron y continuaron las llamadas guerras eternas.

    Al salir a la luz cegadora del centro de Kabul, sentí lo que solo podría describirse como una extraña sensación de alivio. Me habían sermoneado, sí, pero en el fondo se sentía como si hubiera algún reconocimiento de nuestra humanidad.

    Eso parecía suficiente, por ahora. Era momento de hablar con Gulab.

    Hechos difíciles

    Cuando entrevisté a Gulab en 2021, no le revelé que había sido infante de marina. Lo entrevisté como reportero sobre sus días de combate. Confirmó cosas que yo sabía: cómo él y sus compañeros dejaban sus armas y nos saludaban como amigos en las calles, y que dependían de los niños para rastrear nuestras huellas hasta nuestros puestos de avanzada improvisados.

    Estos habían sido hechos difíciles de afrontar para mí en 2010, y todavía resonaban al escucharlos, en retrospectiva, de boca de un insurgente victorioso, un combatiente local que usó la astucia para derrotarnos, aunque nosotros estábamos mucho mejor armados que su grupo de 20 hombres. Sus tácticas formaban un rompecabezas que yo tenía que descifrar en cada patrulla para poder sobrevivir el día. Algunos de mis amigos no lo lograron.

    Cuando conocí a Gulab por primera vez, caminé hacia un muro de adobe en Marja como periodista. Como Marine más de una década antes, le había disparado a un joven en la cabeza en ese mismo lugar. Recordaba el último vistazo a su rostro antes del estampido de mi rifle de cerrojo. Mi mente no procesó que lo había matado hasta después, cuando alguien me dijo que habían encontrado su cuerpo arrastrado detrás de una esquina, junto con su arma.

    Gulab y yo tenemos casi la misma edad, ambos cerca de los 40 años. Se unió a los talibanes porque dos de sus hermanos murieron en combate. Uno de ellos es su foto de perfil de WhatsApp.

    Me uní a los Marines porque mi padre era un veterano de Vietnam que rara vez hablaba de la guerra, y porque yo era un niño bajito que creció en un pueblo agradable y fue a una buena escuela secundaria pública y quería demostrar mi valía.

    En mayo, cuando volví a contactar a Gulab, esta vez por teléfono, le conté la verdad sobre mi pasado: no solo era periodista, había luchado en Marja como infante de marina. Dijo que se había dado cuenta de eso cuando nos conocimos, dada la especificidad de mis preguntas.

    Se preguntaba qué quería ahora: “¿Qué sentido tiene volver a hablar?”.

    Gulab había ganado su guerra y cerrado ese capítulo con Estados Unidos mucho antes que yo. Ahora se preparaba para librar otro conflicto, esta vez contra Pakistán. Dirigía una gran unidad del Ejército afgano desde una base que todavía se conoce como Camp Dwyer, desde donde yo había volado en 2010 para luchar contra él y sus tropas de muyahidines.

    La base llevaba el nombre de un soldado británico: el cabo bombardero James Dwyer, quien tenía 22 años cuando su vehículo pasó sobre una mina dos días después de Navidad en 2006.

    Nuestra conferencia telefónica comenzó con cortesías antes de que su reticencia desapareciera y se mostrara dispuesto a hablar sobre el comienzo de la operación en Marja. Tenía curiosidad por conocer su versión de nuestras experiencias compartidas, incluido el destino de un francotirador talibán que Gulab habría conocido, o al menos del que habría oído hablar.

    Ese francotirador les había disparado a dos de mis Marines, incluido el sublíder de mi equipo, el primer día de la batalla. Era el anochecer. Estábamos en la azotea de un edificio de dos pisos, la única estructura de esa altura en kilómetros a la redonda. Recuerdo un sonido parecido al de un bate de béisbol al golpear carne cruda. Levanté la vista y vi a mi amigo Matt gritando. Le habían disparado en el brazo. Cerca de una semana después, acorralamos a ese francotirador hacia un huerto, donde presuntamente lo mató un ataque con dron. Pero 16 años después, todavía quería saberlo con certeza.

    Gulab comenzó a hablar, pero su escolta lo interrumpió y dijo, tajante, que compartir esos detalles era ilegal. En cambio, Gulab tenía sus propias preguntas, que involucraban a ese mismo francotirador. Dijo que estaba cerca cuando hirieron a mis compañeros, y recordaba informes de que dos “extranjeros” habían recibido disparos en esa azotea y habían caído de ella.

    “¿Murieron?”, preguntó.

    Le expliqué que ambos Marines habían sobrevivido a sus heridas, pero que Matt murió en un accidente de motocicleta en casa, poco más de un año después.

    “¿Por qué muchos soldados estadounidenses que combatieron en Afganistán y luego regresaron a su país se suicidan?”, preguntó Gulab. “He oído esto muchas veces. ¿Cuál es la razón?”.

    Era una pregunta que nos atormenta a muchos de nosotros. Intenté explicarle cómo cargábamos con el peso aplastante de nuestras propias expectativas destrozadas: habíamos crecido con la nostalgia de la Segunda Guerra Mundial y luego habíamos hecho algo de lo que se suponía que debíamos estar orgullosos. En lugar de eso, lo que obtuvimos de nuestros políticos y generales fueron evasivas y mentiras. Nuestros comandantes nunca pudieron explicar cómo nuestros despliegues, toda la violencia que cometimos y las pérdidas que sufrimos hacían que alguien estuviera más seguro en Estados Unidos.

    Nos dejaron para que resolviéramos todo por nuestra cuenta mientras ellos conseguían trabajos lucrativos en empresas de defensa y cobraban grandes honorarios en los circuitos de conferencias. Para algunas personas, fue demasiado para soportar.

    Los años de Gulab posteriores a la guerra no habían sido así en absoluto, dijo. “Nuestros muyahidines son lo opuesto, por la yihad que libraron y por los amigos que perdieron, están muy felices, porque nuestra yihad tenía un objetivo claro”.

    Aunque los talibanes habían ganado la guerra, ganar la paz había traído sus propias dificultades: Afganistán seguía en crisis económica y aislado de gran parte del mundo.

    “En cuanto a tu disculpa”, dijo, “debo decir que en ese entonces nuestra yihad era por Alá, y no nos preocupaba morir o resultar heridos. Tampoco nos afligimos por nuestros amigos que murieron o resultaron heridos, porque todos deseábamos ser mártires o resultar heridos en el camino de la yihad. Como las condiciones de ese entonces eran de guerra, a menudo morían o resultaban heridos civiles”.

    Deseé poder aceptar también las muertes de mis amigos y las consecuencias de mis propias acciones, en lugar de habitar una niebla de ira y amargura por una juventud desperdiciada. Gulab me dijo que esos sentimientos también existían en Afganistán.

    “En cuanto a los muyahidines que murieron a manos de ustedes, no sé si ellos o sus familias los perdonarían”, dijo Gulab. “Puede que esos civiles no perdonen a las fuerzas extranjeras, pero yo, personalmente, tengo mi propia autoridad y los he perdonado”.

    Pisé Afganistán por primera vez como cabo segundo, a los 20 años, en 2008. Los talibanes eran entonces sombras en la línea de los árboles, y personajes que aparecían en mis pesadillas mientras yo intentaba mantenerme con vida. En agosto de 2021, los vi darse la mano con un escuadrón de Marines estadounidenses mientras el ejército afgano se desvanecía, Kabul caía y mi guerra se perdía al fin, por completo.

    Ahora, quien alguna vez fue mi enemigo me ofrecía generosamente una especie de colofón a una línea que escribí en mi diario durante ese primer despliegue, hace 18 años: “Es difícil explicar este lugar, y siento que me va a tomar el resto de mi vida entender qué pasó aquí”.

    Al abordar mi vuelo de regreso a Estados Unidos, me di cuenta de que una profunda tristeza persistía en los rincones de mi mente. Estaba cansado, como si volver a librar mi guerra la hubiera, de alguna forma, reiniciado. Gulab y yo fuimos, en algún momento de nuestras vidas, dos personas, apenas hombres en ese entonces, que luchaban por razones muy diferentes. Tal vez fue suficiente que ahora lo viera, de una manera retorcida, más como un amigo que como mi enemigo.

    Unos días después en Rhode Island, mientras paseaba a mi perro en una noche húmeda de Nueva Inglaterra, mi teléfono vibró.

    Gulab me había enviado un mensaje de texto en pastún: “¿Ya llegaste a tu casa?”, preguntó.

    Le dije que sí.

    “Me alegra escuchar que llegaste a salvo”.

    Yaqoob Akbary y Safiullah Padshah colaboraron con reportería.

    Yaqoob Akbary y Safiullah Padshah colaboraron con reportería.

  • En la gala de corresponsales, Trump lanza insultos personales

    En la gala de corresponsales, Trump lanza insultos personales

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    Los momentos de cordialidad fueron fugaces y de alguna manera más extraños que aquellos en los que el presidente Trump lanzaba sus habituales insultos.

    El presidente no pudo evitar reconocer cuán extraño era todo.

    “¿Qué hacemos aquí?”, preguntó al comenzar su discurso en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca en Washington la noche del viernes. “¿Se supone que esto es divertido? ¿Se supone que debo ser serio? ¿Se supone que debo ser un comediante?”.

    Prometió un poco de todo.

    El discurso divagante que dio durante la hora siguiente dentro del Waldorf Astoria, la antigua sede del Trump International Hotel, estuvo lleno de ataques ad hominem contra sus enemigos políticos, chistes preparados que fracasaron y estribillos conocidos sobre la guerra contra Irán y la construcción del salón de baile de la Casa Blanca.

    En varios otros momentos se mostró optimista respecto a los medios de comunicación y afable con los cientos de periodistas sentados a su alrededor en el salón de baile, tres meses después de que su cena anual terminara en caos cuando un hombre armado irrumpió a través de un cerco de seguridad en el Washington Hilton al otro lado de la ciudad.

    Pero esos momentos cordiales fueron fugaces y de alguna manera más extraños que aquellos en los que lanzaba sus habituales insultos.

    El presidente que se presentó a una cena en honor al trabajo de los periodistas es el mismo presidente que la semana pasada declaró que a las “noticias falsas de NBC y ABC” se les deberían revocar sus licencias de transmisión. En un momento de la cena se pidió a los asistentes que aplaudieran al cuerpo de prensa del Pentágono. No se mencionó que el secretario de Defensa de Trump, Pete Hegseth, quien estaba en el salón, ha intentado expulsar a los reporteros del Pentágono al tiempo que el gobierno de Trump libra una nueva guerra.

    Este mes, el gobierno emitió citaciones en busca de registros telefónicos y testimonios ante un jurado de acusación de periodistas de The New York Times que escribieron artículos que revelaban preocupaciones de seguridad sobre el nuevo Air Force One de Trump donado por Catar.

    El Times dijo que el gobierno intentaba intimidar a sus reporteros y se defendió en los tribunales. El jueves, poco después de que un juez federal en Manhattan reprendiera al Departamento de Justicia por su manejo del asunto, el gobierno retiró las citaciones.

    Uno de los reporteros del Times que fue objeto de las citaciones, Tyler Pager, aceptó un premio en el escenario el viernes.

    El presidente le dio la mano a reporteros como Kaitlan Collins de CNN y Josh Dawsey de The Wall Street Journal mientras cruzaban el escenario para aceptar premios por su severa cobertura de la Casa Blanca.

    Un momento particularmente incómodo se produjo cuando Wolf Blitzer, de CNN, dio la bienvenida a un grupo de reporteros de The Wall Street Journal al escenario para aceptar un premio por su “valiente reportaje sobre la relación pasada del presidente Trump con el financiero Jeffrey Epstein” que “desencadenó la publicación de los llamados archivos de Epstein”.

    Blitzer le recordó a la multitud que “Trump rápidamente presentó una demanda de 20.000 millones de dólares contra el Journal, y reveló la dirección de la casa de la reportera Khadeeja Safdar. Su familia tuvo que ser reubicada. El Journal fue expulsado del Air Force One”.

    Mientras los reporteros recibían sus premios, Trump levantó las manos de manera teatral, como diciendo: “Bueno, qué se le va a hacer”. Una risa nerviosa se propagó por el salón de baile.

    La cena fue más pequeña, más fácil de mantener segura, y el Waldorf ofreció un salón más elegante. Trump le recordó al público que había sido dueño del lugar no hace mucho tiempo. “Es un salón de lujo”, dijo. “¿Ven esos hermosos candelabros? Puedo contarles todo sobre ellos, si quieren saberlo”.

    Contó algunos chistes sobre su gobierno.

    “Espero que todos finalmente hayan podido disfrutar de todo su muy delicioso solomillo de res, una res muy especial”, dijo para concluir. “Y quiero que todos sepan que Bobby Kennedy, que está justo aquí, atropelló personalmente a la vaca con su auto, la cortó en pedazos y la trajo aquí para que la comieran esta noche”.

    Sobre el secretario de Salud de la nación, el presidente añadió: “Es un tipo de persona muy diferente”.

    Los momentos de humor presidencial contra su propia persona fueron muy escasos.

    A medida que la hora se alargaba, su discurso se volvió duramente político y bastante cruel. Se burló de la apariencia y las carreras de reporteros individuales, algunos de los cuales estaban en el salón, pero gran parte del discurso tuvo poco que ver con la prensa. Amplió el foco para atacar a sus antiguos enemigos políticos y celebridades que no tenían nada que ver con la cena.

    “Odio a algunas personas”, dijo Trump mientras comenzaba a atacar a Adam Schiff. Otros de los que recibieron una tunda incluyeron a Rosie O’Donnell, Alexandria Ocasio-Cortez, Chris Christie y Jerry Nadler. No era tanto que el presidente estuviera contando chistes sino más bien repitiendo líneas de ataque que se escuchan en un mitin típico del movimiento MAGA.

    Hubo pocas risas en el salón a medida que el discurso del presidente adoptaba un tono más duro. No muchas personas se rieron cuando comparó los “rostros golpeados en serio” de peleadores de la UFC con los de Bette Midler, Jane Fonda y Bruce Springsteen.

    Trump pareció darse cuenta de que estaba perdiendo al público. Después de que un chiste que contó sobre la gerontocracia en el Capitolio fracasara, dijo: “Esa fue en realidad la única cosa que pensé que era buena en todo este maldito y estúpido discurso. Era el único bueno, y no fue recibido precisamente con grandes risas”.

    Levantó los brazos con exasperación y la gente empezó a reírse de nuevo.

    A medida que su discurso llegaba a su conclusión, sacó una gorra y con un ademán teatral se la plantó en la cabeza. Decía, “Trump 2028”. Algunos aplaudieron. Otros se rieron. La mayoría de los reporteros simplemente se quedó mirando al frente.

    Michael M. Grynbaum colaboró con la reportería.

    Shawn McCreesh es un reportero del Times en la Casa Blanca que cubre al gobierno de Trump.

    Michael M. Grynbaum colaboró con la reportería. Shawn McCreesh es un reportero del Times en la Casa Blanca que cubre al gobierno de Trump.

  • Colonos israelíes incendian mezquitas, vehículos y tierras de cultivo durante una serie de ataques en Cisjordania, denuncian autoridades palestinas

    Colonos israelíes incendian mezquitas, vehículos y tierras de cultivo durante una serie de ataques en Cisjordania, denuncian autoridades palestinas

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    Colonos israelíes han incendiado dos mezquitas, así como automóviles y tierras agrícolas en la Cisjordania ocupada, según denunciaron las autoridades palestinas.

    Los últimos ataques se producen dos días después de un enfrentamiento entre colonos y palestinos cerca de la aldea de Tal, que dejó cuatro palestinos y dos israelíes muertos.

    Ambas partes se acusaron mutuamente de provocar la violencia.

    El enfrentamiento ha exacerbado aún más la tensión en Cisjordania, donde la violencia perpetrada por colonos extremistas contra los palestinos ha aumentado en los últimos meses, alentada por elementos de extrema derecha del actual gobierno israelí.

    Según informes palestinos, dos aldeas en la Cisjordania ocupada fueron atacadas durante la noche por colonos, lo que dejó vehículos vandalizados, propiedades saqueadas y pintadas con mensajes de odio en las paredes.

    El alcalde de Qusra afirmó que los colonos incendiaron una mezquita que se encontraba en construcción.

    Abdul Azim Wadi aseveró que los colonos pintaron con aerosol grafitis que incluían la palabra “venganza”, en las paredes del futuro templo.

    El ejército israelí ha declarado que tropas fueron enviadas a Qusra y que la policía investigará y recabará pruebas.

    Según funcionarios palestinos, en un incidente aparte, colonos también prendieron fuego a otra mezquita en la aldea de Kour y pintaron consignas en sus muros.

    Un grupo de vehículos blindados en Nablus

    Nedal Eshtayah/Anadolu via Getty Images
    Unidades del ejército fueron enviadas al lugar de los hechos, aseguraron las autoridades israelíes.

    Desde el mortal enfrentamiento del viernes en Tal, los palestinos afirman que se han producido múltiples ataques de colonos contra aldeas en toda Cisjordania.

    Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han llevado a cabo redadas y arrestado a decenas de palestinos en lo que se denomina una operación “antiterrorista”.

    Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respondió al incidente en Tal prometiendo tomar “medidas contundentes”.

    Entre las represalias figura la demolición de las viviendas de dos de los palestinos presuntamente implicados.

    En los últimos meses se ha producido un fuerte aumento de los ataques de colonos en Cisjordania.

    Pese a que los hechos han suscitado la condena internacional, los colonos y quienes los respaldan no ha dado muestras de que vayan a desistir de su estrategia.

    La situación ya se había deteriorado antes de los ataques que Hamás lanzó contra Israel el 7 de octubre de 2023.

    Pero desde que estalló la guerra de Israel contra Hamás en la Franja de Gaza, la violencia de los colonos en Cisjordania se ha intensificado.

    Un residente muestra los daños exteriores a la mezquita en construcción.

    Hisham K. K. Abu Shaqra/Anadolu via Getty Images
    Los muros de la mezquita dañada, que se encontraba en construcción, fueron pintados por los atacantes.

    La Organización de las Naciones Unidas (ONU) afirma que 1.114 palestinos han muerto en Cisjordania, la gran mayoría a manos de la FDI. Asimismo, ha indicado que al menos 35 de esas muertes se produjeron en ataques perpetrados por colonos.

    En el mismo informe, la ONU señala que 41 israelíes, entre civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, han muerto en ataques palestinos o durante operaciones militares israelíes en Cisjordania desde el inicio de la guerra en Gaza.

    Desde la ocupación de Cisjordania y Jerusalén Este durante la guerra de 1967 —territorios que los palestinos reclaman, junto con Gaza, para la creación de un futuro Estado—, Israel ha construido cientos de asentamientos en los que viven alrededor de 700.000 judíos.

    Se estima que 3,3 millones de palestinos residen junto a estos asentamientos, los cuales son considerados ilegales por el derecho internacional.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

    Raya gris

    BBC

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  • “Es el peor incendio de la historia de Madrid”: los fuegos sin control que han obligado a evacuar a decenas de miles de personas en el centro de España

    “Es el peor incendio de la historia de Madrid”: los fuegos sin control que han obligado a evacuar a decenas de miles de personas en el centro de España

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    Graves fuegos forestales obligaron a las autoridades de España y Francia a evacuar a al menos 300.000 personas.

    Aunque en un principio las autoridades españolas advirtieron que el fuego declarado cerca de Madrid “supera la capacidad” de los bomberos para contenerlo, tras la convergencia de tres focos al oeste de la capital en un único frente durante la mañana del domingo aseguraron que la situación ha evolucionado de forma más favorable.

    “Se ha avanzado bastante en los trabajos realizados en todo el perímetro. Ahora mismo podríamos decir que todo el frente está contenido”, aseguró a los medios locales el teniente coronel Alfonso Arribas Arribas, jefe del Primer Batallón de Intervención en Emergencias de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

    “Hay solo unas cabezas activas en las que se está trabajando y hoy esperamos que las condiciones nos permitan trabajar en esas zonas que sí que están fuera de control”, agregó.

    No obstante, estas informaciones el presidente del gobierno español Pedro Sánchez advirtió que todavía quedan “horas complejas”.

    Horas antes, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, calificó el incendio que afecta a su región como “el peor de la historia” y aseguró que la situación era “totalmente inusual y catastrófica”.

    Díaz Ayuso dijo que la prioridad era salvar vidas.

    El gobierno español declaró estado de emergencia nacional.

    El número de personas evacuadas en Madrid y la provincia de Ávila alcanza casi las 90.000, según han informado las autoridades locales.

    De acuerdo al último reporte de la repartición, los incendios han devastado ya cerca de 25.000 hectáreas.

    Francisco Martín, delegado del gobierno en Madrid, dijo que esas cifras podrían aumentar. “Las brasas vuelan a lo largo de millas y el fuego salta grandes distancias”, señaló.

    Por su parte, la secretaria general de Protección Civil y Emergencias, Virginia Barcones, advirtió que el viento podría complicar la evolución del siniestro.

    “Los cambios en la dirección del viento añaden nuevos escenarios”, dijo según medios locales.

    Por su parte, en Valencia, en el sur del país, donde también había varios incendios activos este sábado las autoridades reportaron el primer fallecido. Se trata de un hombre que perdió la vida en el pueblo de Manises, reportó el cuerpo de bomberos de Valencia.

    Incendio en carretera M-206

    Europa Press via Getty Images
    Un incendio forestal en la carretera M-206, entre Torrejón de Ardoz y Loeches, en Madrid.

    Más allá de la capacidad de los bomberos

    Los servicios de emergencia locales informaron de que los incendios forestales se dirigían hacia los municipios de Robledo de Chavela y Fresnedillas de la Olivia, a unos 50 kilómetros de la capital.

    “El incendio forestal se encuentra en su punto álgido y, en estos momentos, supera la capacidad de los bomberos para contenerlo”, declaró Carlos Novillo, jefe de Gestión de Emergencias de la Comunidad de Madrid.

    “No es posible atacar el fuego en esa zona, por lo que se están tomando medidas defensivas”, añadió.

    Los incendios obligaron a cerrar las instalaciones de la NASA en Robledo de Chavela.

    La UME fue movilizada para tratar de frenar el avance de las llamas, enfocándose principalmente en proteger las zonas cercanas a la localidad de El Escorial.

    Por su parte, el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, afirmó que la situación es “compleja” y que las autoridades “llevarán a cabo todas las evacuaciones y medidas de contención necesarias”.

    Añadió que salvar vidas es la máxima prioridad.

    Llamas en Cebreros

    Getty Images
    Los vecinos ayudan a los bomberos a combatir un incendio forestal en la zona de Cebreros, cerca de Ávila.

    Los incendios en Ávila

    Las autoridades también están vigilando otro incendio forestal en la cercana provincia de Ávila, donde se teme que las llamas que consumen los montes de Burgohondo puedan fusionarse con el de Madrid.

    “Fue horrible”, declaró al canal La Sexta Arturo Varas González, alcalde de El Tiemblo, una de las zonas afectadas de Ávila.

    Varas dijo que las llamas se extendieron desde Navaluenga hasta el Valle de Iruelas, a una distancia de unos 20 kilómetros, en menos de media hora.

    Se han evacuado ocho municipios, entre ellos Chapinería, Navas del Rey, Colmenar del Arroyo, Fresnedillas de la Oliva, Robledo de Chavela, Aldea del Fresno, Navalagamella y Zarzalejo.

    Varias localidades más, entre ellas San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa y Villa del Prado, se mantienen acordonadas.

    Un hombre frente al incendio en San Martín de Valdeiglesias

    Europa Press via Getty Images
    Un hombre observa cómo se propaga el fuego en San Martín de Valdeiglesias, Madrid.

    “El incendio te devora”

    Ecologio Cabrera, de 86 años, se vio obligado a huir de su pueblo, situado al oeste de Madrid.

    “Si no huyes y tratas de enfrentarte a ello, te devora”, declaró a la agencia de noticias AFP desde un pabellón deportivo del pueblo de Vilamanta, donde cientos de evacuados han buscado refugio.

    Su familia intentó salvar su casa rociándola de agua con mangueras de jardín hasta que llegaron los bomberos. “Nos dijeron a todos que saliéramos… Nunca había vivido nada parecido”.

    La Comunidad de Madrid alertó sobre los efectos de los incendios en la calidad del aire en las zonas cercanas a la ciudad y llamó a los residentes a evitar verse expuestos a los efectos del humo.

    Las autoridades aconsejaron a la población que cierre puertas, ventanas y todos los sistemas de ventilación de sus viviendas para evitar que el humo entre, y pidieron evitar salir a las calles salvo que sea necesario.

    Helicóptero sobre incendio en Cebreros

    AFP via Getty Images
    Un helicóptero de bomberos arroja agua sobre un incendio forestal en la zona de Cebreros, cerca de Ávila.

    “Una situación dramática”

    Tras reportar que en lo que va de año 150.000 hectáreas han sido arrasadas por las llamas, el presidente Sánchez admitió que que el país está viviendo “una situación dramática” e instó a los ciudadanos a extremar las precauciones.

    La Guardia Civil detuvo a una persona y está investigando a otra en relación con el incendio de Burgohondo.

    Las autoridades consideran que el incendio podría haber sido provocado por una negligencia relacionada con el uso de maquinaria pesada, según informaron los medios locales.

    Incendio

    Getty Images

    Alerta en Francia

    En el suroeste de Francia, las autoridades ordenaron la evacuación de otras 55.000 personas a última hora del sábado, lo que eleva el total a cerca de 250.000 en las regiones de Gironda y Landas.

    El incendio de Gironda, calificado por la prefecta local Sophie Brocas como un “incendio XXL”, acabó con más de 19.000 hectáreas de bosque y destruyó unas 80 viviendas.

    Las autoridades evacuaron toda la península de Cap Ferret, en la costa suroeste, y cientos de personas huyeron en barco después de que las llamas arrasaran este popular destino turístico.

    Turistas evacuados de Lege-Cap-Ferret

    AFP via Getty Images
    Turistas procedentes de Lege-Cap-Ferret evacuaron toda la península de Cap-Ferret, en el suroeste de Francia.

    Bomberos heridos

    La zona tiene una población permanente de algo menos de 8.000 personas, pero esta cifra puede multiplicarse por diez durante la temporada de vacaciones de verano.

    El jefe de bomberos y rescate, Marc Vermeulen, afirmó que las condiciones eran más graves que durante los devastadores incendios que asolaron la región en 2022, ya que la sequía permitió que el fuego siguiera propagándose durante toda la noche.

    “Nunca habíamos visto un incendio convectivo de esta magnitud”, declaró el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, a la cadena francesa TF1, y añadió que unos 50 bomberos habían resultado heridos.

    Afirmó que el incendio era “autosostenible” y cambiaba de dirección. El viernes por la tarde se desplazó hacia el este, en dirección a Burdeos.

    “Vamos a reorganizar nuestra intervención para poder combatirlo desde tierra e impedir que avance hacia Burdeos”, afirmó.

    Miles de personas han sido evacuadas cerca de Burdeos durante la noche.

    La agencia Reuters reportó de atascos en el tráfico de vehículos que intentaban dejar la zona.

    Bombero frente a llamas en Lege-Cap-Ferret

    AFP via Getty Images
    Un bombero rocía agua en un bosque en llamas cerca a una zona residencial de Lege-Cap-Ferret.

    “Es algo inaudito”

    El alcalde de Lège-Cap Ferret, Philippe de Gonneville, señaló que la región “ha sufrido condiciones meteorológicas extremas durante el último mes y medio”, sin lluvias y con temperaturas por encima de la media.

    “Es algo inaudito”, afirmó. “Ni nosotros ni los bomberos hemos visto nunca nada parecido”.

    El alcalde dijo que se crearon dos cortafuegos para evitar que las llamas se propaguen hacia Cap Ferret y que “las líneas defensivas parecen estar aguantando”.

    Por su parte, el presidente Emmanuel Macron calificó la situación de los incendios forestales en el país como “muy tensa”, especialmente en Gironda.

    Afirmó que Francia había activado el mecanismo de protección civil de la Unión Europea y que recibirá refuerzos, entre ellos dos helicópteros Black Hawk procedentes de la República Checa y Eslovaquia.

    Traseúntes ven incendio en Cotignac

    Getty Images
    Varios transeúntes observan el humo y las llamas de un incendio forestal en Cotignac, Francia.

    El sur de Europa en peligro

    El corresponsal en París de la BBC, Hugh Schofield, advirtió que los vientos son cambiantes e impredecibles, y los meses de calor y sequía han creado unas condiciones alarmantemente peligrosas.

    Ya ha sido un año terrible en cuanto a incendios forestales, pero en Francia estos son los más graves hasta la fecha.

    El gran temor es que lo peor esté aún por llegar, dado que no hay perspectivas de lluvia y para la próxima semana se prevén más temperaturas elevadas.

    La Unión Europea desplegó aviones y helicópteros para apoyar las labores de extinción de incendios en España y Francia, mientras que gran parte del sur de Europa se enfrenta a repetidas olas de calor y a una sequía prolongada.

    Europa es el continente que se calienta más rápidamente, con un ritmo más del doble de la media mundial desde la década de 1980, según el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la UE.

    Humo en la playa de Moutchic.

    Getty Images
    Unos bañistas observan hacia el sur desde la playa de Moutchic, en Lacanau, al suroeste de Francia, mientras las nubes de humo del incendio forestal de Gironda se elevan hacia el cielo.

    Las condiciones más cálidas y secas están reduciendo la humedad de la vegetación, lo que genera un combustible que permite que los incendios forestales se inicien y se propaguen más rápidamente.

    Sigue siendo necesaria una chispa —que suele proceder de la actividad humana, ya sea accidental o deliberada, o de un rayo—, pero el calor extremo, la vegetación seca y los fuertes vientos pueden hacer que los incendios ardan más rápido y resulten mucho más difíciles de controlar.

    Los incendios forestales arrasaron este año en Europa una superficie superior a la media anual de las últimas dos décadas, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales.

    La Agencia Europea de Medio Ambiente dijo que “el cambio climático ha aumentado el riesgo de incendios forestales en toda Europa”, y se prevé que el mayor peligro se concentre en el sur de Europa.

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    BBC

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  • “Me lavaron el cerebro por completo”: la secta apocalíptica de los años 80 que atrapó a jóvenes modelos

    “Me lavaron el cerebro por completo”: la secta apocalíptica de los años 80 que atrapó a jóvenes modelos

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    Pocas personas han llevado una doble vida como Hoyt Richards.

    En la década de 1980, este graduado de Princeton, de atractivo clásico, encabezaba campañas publicitarias para marcas de lujo como Ralph Lauren, Dunhill y Donna Karan.

    Aunque desde entonces amplió su carrera hacia la actuación, la realización cinematográfica y las conferencias públicas, Richards sigue siendo descrito con frecuencia como “el primer supermodelo masculino del mundo”.

    Parecía la personificación de una masculinidad serena y segura de sí misma, pero cuando no estaba viajando a destinos exóticos para ser fotografiado por Richard Avedon o Steven Meisel, Richards era un devoto integrante de una enigmática secta espiritual llamada Eternal Values (“Valores eternos”).

    Esta organización, que fue objeto de un reportaje de investigación publicado por la periodista Marie Brenner en Vanity Fair en 1990, con el tiempo cayó prácticamente en el olvido.

    Sus fascinantes orígenes en medio de la cultura de búsqueda permanente del éxito que predominó a mediados de los años 80, así como su lento declive a lo largo de los 90, vuelven ahora a captar la atención en Bring Me the Beauties: A Model Cult (“Tráeme a las bellezas: una secta de modelos”), una impactante e inquietante serie documental que se estrenó en HBO el mes pasado.

    Esta es una historia real que nadie podría haber inventado.

    El fundador de Eternal Values, el bien relacionado pero enigmático miembro de la alta sociedad neoyorquina Frederick von Mierers, decía ser un “ente extraterrestre alojado en un cuerpo humano”, un ser venido del planeta Arcturus que había entrado en un cuerpo humano para difundir un mensaje de iluminación en la Tierra.

    Hoyt Richards y Frederick von Mierers

    Cortesía de HBO
    La historia de la secta Eternal Values parece la trama de una película.

    Su misión declarada una y otra vez era reclutar a nuevos líderes arcturianos entre la raza humana antes de que un supuesto “desplazamiento de los polos” destruyera el planeta en 1999.

    En la práctica, se trataba de una secta apocalíptica revestida de un gran atractivo y glamour.

    Maestro en reinventarse y además un incorregible trepador social, Von Mierers disfrutaba rodeándose de jóvenes brillantes y prometedores, como modelos y profesionales ambiciosos al comienzo de sus carreras.

    En rigor, no buscaba únicamente personas atractivas, sino a cualquiera que pudiera mejorar su reputación y aumentar su fortuna.

    Nacido como Fred Meyers en un barrio obrero de Brooklyn -aunque por entonces muy pocos conocían su verdadera identidad-, construyó su séquito de seguidores y la fortuna de la secta mediante la venta de “lecturas de vida” psíquicas personalizadas grabadas en casetes y de suscripciones que proporcionaban piedras preciosas seleccionadas específicamente para cada persona.

    Los precios eran elevados, pero Von Mierers aseguraba que sus gemas poseían propiedades curativas.

    Jacki Adams, otra destacada supermodelo de los años 80 atraída por Eternal Values, contó a Brenner que entregó al líder de la secta más de US$100.000 para la compra de piedras preciosas y para financiar reformas en un apartamento con las que él la estaba ayudando.

    Hoyt Richards.

    Cortesía HBO
    Hoyt Richards se convirtió en el modelo masculino mejor pagado del mundo a finales de la década de 1980.

    El modelo Hoyt Richards fue captado por Von Mierers por primera vez en 1978, casi una década antes de que Adams se uniera a Eternal Values en 1987.

    Y no logró desvincularse definitivamente hasta 1999, nueve años después de la muerte del fundador de la organización -a quien Richards llama Freddie- por complicaciones relacionadas con el sida.

    “Cuando Freddie murió, diría que la secta murió con él”, le cuenta Richards a la BBC.

    “Pero nosotros seguimos adelante bajo su sombra, como una familia profundamente tóxica y disfuncional”.

    Cuando Richards abandonó Eternal Values en 1999 con la ayuda de su compañero supermodelo Fabio Lanzoni, la organización había quedado reducida a un pequeño grupo de seguidores incondicionales y desorientados.

    Sin embargo, incluso hoy, muchos de los antiguos adeptos de Von Mierers se niegan a creer que alguna vez formaron parte de una secta.

    Richards, que ahora tiene 64 años, no alberga esas dudas a la hora de reconocer que fue “objeto de un lavado de cerebro” por parte del carismático líder de Eternal Values.

    “Llevo 25 años recorriendo un camino que me ha llevado a hablar cada vez más abiertamente de lo que ocurrió, porque creo que contar esta historia tiene un valor real”, afirma Richards.

    Cayendo en el engaño

    Hoyt Richards aparece con gesto serio y ropa oscura en un fotograma del documental de HBO sobre la secta Eternal Values

    Cortesía HBO
    Hoyt Richards, entrevistado en Bring Me the Beauties, espera que la serie documental sirva para advertir a la gente sobre las “relaciones de tipo sectario”.

    Gran parte del interés de esta historia radica en que Richards parecía una víctima muy poco probable.

    Creció en un entorno privilegiado y afectuoso en los suburbios de Pensilvania, pero su “relación sectaria” con Eternal Values -como él mismo la describe- lo llevó a dejar de hablar con su familia durante 12 años.

    Nunca fue prisionero en sentido físico, pero asegura que permaneció bajo el hechizo de Von Mierers incluso mientras viajaba constantemente entre Manhattan y Milán para participar en sesiones fotográficas.

    El director de la serie, Chris Smith -que anteriormente realizó documentales sobre el fallido festival musical Fyre Festival y sobre el controvertido gurú del antienvejecimiento Bryan Johnson-, utiliza la historia de Richards como una advertencia sobre los peligros de la manipulación, destacando el carisma y la astucia de Von Mierers.

    El futuro supermodelo tenía apenas 16 años cuando fue abordado en una playa de Nantucket, el exclusivo centro vacacional de la costa de Massachusetts donde su familia pasaba los veranos.

    Como Von Mierers quería proyectar una imagen refinada y propia de la vieja élite adinerada, ese era precisamente el tipo de lugar que también le gustaba frecuentar.

    Aunque Richards no lo sabía entonces, Von Mierers estaba manipulándolo desde el principio.

    “Antes de lanzarse a una de sus diatribas espirituales, Freddie me decía: ‘Eres muy inteligente, así que entenderás esto’”, recuerda Richards.

    “De modo que, aunque en realidad no comprendía bien lo que me estaba diciendo, no podía cuestionarlo, porque antes me había hecho ese cumplido”.

    Von Mierers, que afirmaba ser huérfano y tener sangre aristocrática europea, también empezó a apartar poco a poco a Richards de su entorno.

    “Mis amigos lo descartaban como otro excéntrico más de Nantucket”, recuerda Richards.

    “Pero él los miraba y me decía: ‘Tú no eres como tus amigos; eres diferente’. Y cuando tienes 16 años, eso te parece una pregunta legítima que merece consideración; algo así como: ‘¿Tengo algo especial?’. Y así fue como me adentré en esa madriguera”.

    Jacki Adams en el documental Bring Me The Beauties, de HBO

    Cortesía de HBO

    Tres años después, cuando Richards ingresó en la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey, para estudiar Economía, el apartamento de Von Mierers en Manhattan se convirtió en un práctico lugar de reunión para fiestas.

    “Se emocionó muchísimo cuando supo que yo iba a estudiar en una universidad de la Ivy League, pero nunca hablaba de sus propios años universitarios”, cuenta Richards.

    Para entonces, Von Mierers rondaba ya la treintena avanzada, pero ocultaba su edad y los verdaderos detalles de su biografía porque no encajaban con la imagen cuidadosamente construida que proyectaba.

    Más tarde, Richards descubriría que el hombre nacido como Fred Meyers en Brooklyn había aprovechado su breve carrera como modelo para reinventarse como el deslumbrante miembro de la alta sociedad neoyorquina Frederick von Mierers.

    Nunca hablaba de un título universitario porque no tenía ninguno.

    Sin embargo, durante los 12 años que ambos se conocieron, Richards asegura que “Freddie jamás abandonó el personaje ni una sola vez”.

    “Con el tiempo he comprendido que las personas con personalidades narcisistas -que es como yo describiría a Freddie- tienden a definirse a sí mismas en función de las personas de las que se rodean”, sostiene Richards.

    “Siempre exageraba mis logros cuando me presentaba a alguien. Supongo que lo hacía porque quería hacernos quedar mejor a los dos”.

    Hoyt Richards en un desfile de Donna Karan en 1993.

    Getty Images
    Hoyt Richards desfiló, entre otras marcas, para Donna Karan.

    Tras graduarse en Princeton, Von Mierers presentó a Richards a Joey Hunter, una figura influyente de la prestigiosa agencia Ford Modeling Agency, hoy conocida como Ford Models.

    La carrera de Richards despegó de manera espectacular cuando Bruce Weber, uno de los fotógrafos de moda más influyentes de la época, lo sacó prácticamente del anonimato.

    Años después, Weber fue acusado de agresión sexual y conducta inapropiada por varios modelos masculinos.

    El fotógrafo siempre ha negado esas acusaciones, y todos los casos presentados en su contra fueron desestimados o resueltos extrajudicialmente, sin que ello implicara reconocimiento alguno de responsabilidad por su parte.

    Richards admite que se sentía “culpable por dedicarse a una carrera que no consideraba espiritual”.

    A mediados de la década de 1980, cuando el movimiento New Age estaba ganando popularidad, las heterogéneas creencias espirituales de Von Mierers -que mezclaban la astrología con ideas tomadas del misticismo oriental- ya no parecían tan marginales ni extravagantes.

    En ese contexto, estaba perfectamente situado para aprovecharse de las inseguridades de Richards.

    “Yo pensaba que Freddie era un gran maestro y me sentía orgulloso de generar dinero para el grupo”, dice Richards, quien calcula que llegó a entregar entre US$4 millones y US$5 millones a Eternal Values.

    Según Richards, Von Mierers era siempre “el alma de la fiesta”, pero considera que adquirió una herramienta adicional para captar adeptos -la celebridad- cuando apareció en el exitoso libro Aliens Among Us de Ruth Montgomery, publicado en 1985.

    El crecimiento de la secta

    En ese libro, Montgomery respaldaba la extravagante historia personal de Von Mierers al afirmar que realmente era un extraterrestre altamente evolucionado que había adoptado forma humana.

    “Yo diría que nos convertimos realmente en una secta cuando salió ese libro”, reflexiona Richards.

    “Después construimos un negocio alrededor de la secta vendiendo cintas con las lecturas psíquicas de Freddie. En ese momento recibíamos cartas de personas de 45 países”.

    A pesar de las posteriores apariciones televisivas de Von Mierers -que Smith incorpora hábilmente al documental-, Richards calcula que “nunca hubo más de 100 miembros plenamente integrados” en la secta.

    Quizá debido a su capacidad para generar ingresos, Richards formó durante años parte del “círculo interno” de la organización.

    Sus integrantes dormían unos junto a otros en el suelo del apartamento de Von Mierers y llevaban un estilo de vida estrictamente célibe, al menos en un principio.

    “Todos rondábamos la veintena y teníamos las hormonas a flor de piel, así que creo que Freddie se dio cuenta de que era imposible frenar nuestros impulsos sexuales”, comenta Richards.

    En ese momento, Von Mierers cambió radicalmente de estrategia y ordenó a los miembros de la secta que empezaran a mantener relaciones sexuales entre ellos.

    “Era una situación tremendamente insana, sobre todo para las mujeres en aquel entorno dominado por hombres”, señala Richards.

    A quien se negaba, Von Mierers lo reprendía duramente, tachándolo de “sexualmente reprimido” e incapaz de “separar el espíritu del cuerpo”, añade.

    Fotograma del documental Bring Me The Beauties en el que se ve a dos personas caminando en una playa. Hay una suerte de neblina.

    Cortesía de HBO
    Hoyt Richards cuenta que fue seducido para integrar el grupo de Von Mierers con solo 16 años.

    Más tarde salió a la luz que, durante sus años de supuesto celibato, Von Mierers pagaba regularmente a trabajadores sexuales masculinos.

    “Me habían lavado tanto el cerebro que aceptaba su versión de que los llevaba al apartamento para ayudarlos espiritualmente”, afirma Richards.

    Richards cree que Von Mierers mantenía su dominio sobre sus seguidores gracias a su capacidad para “cambiar radicalmente en un instante: pasar de ser una persona amable y protectora a convertirse en una figura que imponía una disciplina estricta”.

    El doctor Steven Hassan, experto en sectas y autor del libro Combating Cult Mind Control (“Cómo combatir el control mental de las sectas”), explica que Von Mierers simplemente “aplicaba el refuerzo intermitente, una técnica de condicionamiento conductual muy poderosa”.

    En esencia, mantenía a Richards y a otros seguidores enganchados combinando duras críticas con el estímulo positivo justo para dejarlos con ganas de más.

    Según Hassan, el brusco cambio de rumbo de Von Mierers -que pasó de imponer la abstinencia a fomentar la promiscuidad- es también una táctica habitual.

    “En una secta, todo gira en torno a la dependencia y la obediencia al líder, no a ningún principio en particular”, señala.

    “Y si logras manipular el impulso sexual de alguien, obtienes una gran herramienta de control sobre esa persona”.

    Cartel de la serie Bring Me the Beauties, de HBO

    Cortesía de HBO

    Unos 48 años después de que Von Mierers se le acercara en Nantucket, Richards sigue asimilando el impacto que el líder de la secta tuvo en su vida.

    Afortunadamente, ha retomado el contacto con su familia y ha aceptado el hecho de que Von Mierers le ayudó a construir una carrera de gran éxito en el mundo del modelaje.

    “No se puede tirar al niño con el agua sucia, ¿verdad?”, comenta Richards con serenidad.

    Además de Bring Me the Beauties, recientemente se anunció una película biográfica sobre Richards que estará protagonizada por Nicholas Galitzine, con Gus Van Sant en conversaciones para dirigirla.

    Aún no se ha confirmado hasta qué punto la cinta abordará la historia de Eternal Values, pero, en lo que respecta al documental, Richards espera que su experiencia ayude a la gente a cuestionar la manera en que se relaciona con personas que “los colman” de atención o halagos.

    “Cuando entregas tu poder a otra persona, consciente o inconscientemente, yo describiría eso como una ‘relación sectaria’”, expone Richards.

    “No todas las relaciones sectarias son abusivas como lo fue la mía, pero pueden ser poco saludables, y creo que es importante reconocer que parecen formar parte de la condición humana”.

    Esta nota fue publicada originalmente en inglés. Si quieres leerla en ese idioma pincha aquí

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    BBC

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  • Cómo el K-pop se abrió paso en la asfixiante dictadura de Corea del Norte, donde “solo puede haber un ídolo: Kim Jong-un”

    Cómo el K-pop se abrió paso en la asfixiante dictadura de Corea del Norte, donde “solo puede haber un ídolo: Kim Jong-un”

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    Un sábado soleado de junio, Lee Yeon-su se tomó el día libre en el trabajo y se subió a un tren de Seúl a Busan para asistir a otro concierto más de la super banda pop BTS.

    Era la tercera vez en tres meses.

    En marzo había estado entre la multitud que se agolpaba en el centro de Seúl, cuando el septeto lanzó su regreso, pero el escenario estaba demasiado lejos. En abril, el primer día de su gira mundial, llovió a cántaros, ahogando las voces de los cantantes. Pero esta vez, en Busan, fue “increíble”.

    “Cada vez que voy a un concierto de BTS, me doy cuenta de lo feliz que soy de poder admirarlos y apoyarles por decisión propia”, dice Yeon-su, que no es su nombre real. “Eso hubiera sido inimaginable en Corea del Norte”.

    Ahí es donde nació, en el llamado “Reino Ermitaño”, justo al norte de la frontera fuertemente custodiada con Corea del Sur. El mundo exterior estaba fuera de su alcance, aislado por un régimen basado en el miedo, la vigilancia y la lealtad.

    “Tenías que ser seleccionada para asistir a los eventos y, si no lo eras, tenías que quedarte en casa con las cortinas cerradas”.

    Ahora, en Corea del Sur, puede decidir a quién animar y cómo hacerlo. En Busan, junto a una enorme multitud de fans, gritó, saltó y cantó a todo pulmón, especialmente durante sus canciones favoritas: la enérgica Fire y el éxito de hip-hop Mic Drop.

    Yeon-su sostiene un "Army Bomb", el light stick oficial de BTS, durante el concierto de la gira mundial del grupo en Busan.

    Lee Yeon-Su
    Yeon-Su nació en Corea del Norte, donde solo asistía a conciertos si era “seleccionada”.

    Al crecer en una familia militar, a Yeon-Su le enseñaron que el Sur era el enemigo. Cuando escapó, trató de mantenerse alejada de la cultura surcoreana. Pero la música se abrió paso en su vida.

    Logró salir de su país natal en 2011, antes de que BTS debutara y de que el K-pop se convirtiera en una sensación mundial. Ahora, incluso escucharla o ver programas del Sur es un delito que puede llevar a la gente a la cárcel o a algo peor en Corea del Norte.

    Algunos, como Yeon-Su, dicen que nunca habían escuchado música surcoreana hasta que cruzaron la frontera. Cuando lo hicieron, se les abrió todo un mundo de libertad y diversión, lo que les ayudó a adaptarse a una vida nueva y extraña que ahora era completamente suya.

    Pero otros desertores le dicen a la BBC que, a pesar de las restricciones, el K-pop se ha abierto paso en la asfixiante dictadura de Kim Jong-un.

    Afirman que solían escuchar canciones en secreto, a menudo sin saber quiénes eran los artistas, pero aferrándose a las letras misteriosas y llenas de esperanza. Algunos incluso lograron ver presentaciones de K-pop, sorprendidos por los ídolos de cabello azul y maquillados: “¿Por qué los hombres se ven así?”.

    “Corea del Norte es un lugar donde todo el sistema está diseñado para que solo pueda haber una celebridad, un ídolo: Kim Jong-un”, dice Hannah Oh, una desertora de 25 años.

    Pero resulta que los norcoreanos han descubierto otros ídolos, como BTS y Blackpink, y antes de ellos, Girls’ Generation, Teen Top y 2PM.

    El nombre coreano de BTS, Bangtan Sonyeondan, incluso se ha convertido en parte de la jerga cotidiana en el Norte, según cuenta un desertor: “La gente dice cosas como: ‘¿Te has probado un chaleco Bangtan?’ o ‘¿Te has puesto una mochila Bangtan?’”.

    Yeon-su posa junto a productos de BTS en un café temático de BTS cerca de la sede de HYBE en Seúl.

    BBC
    Yeon-Su, que aparece aquí en una foto tomada en un café temático de BTS en Seúl, no había escuchado música surcoreana antes de salir de su país

    “Coreanos como nosotros, pero diferentes”

    Para Kang Gyu-ri, que huyó de Corea del Norte en 2023, hay un éxito de BTS que destaca por encima de los demás: Dynamite.

    BTS batió récords de reproducciones en plataformas de streaming cuando lanzó Dynamite en 2020, un tema con influencias de la música disco que, según el grupo, pretendía animar a un mundo agotado por la pandemia de covid. La canción llegó incluso a oídos de los norcoreanos, pese a ser el primer sencillo del grupo íntegramente en inglés.

    “No entendía la letra, pero la melodía era tan buena que te hacía sentir emoción. Todo el mundo la seguía”, cuenta Gyu-ri, de 26 años.

    Por entonces vivía en Kyongsong, un condado costero del norte del país, donde las familias podían captar con una antena las señales de televisión que llegaban desde el otro lado del mar. Cuando la recepción era buena, veían programas de fin de semana en los que competían ídolos del K-pop, con sus coloridos peinados y sus impecables coreografías.

    “Todo era impactante. Pensaba que eran coreanos como nosotros, pero tenían un aspecto muy diferente”.

    El rap también era una novedad. “Al principio pensé: ‘¿Esto siquiera es una canción?’. Pero se veían tan geniales bailando mientras rapeaban que los chicos empezaron a imitarlos”.

    Aprender el paso de baile más característico de una canción se convirtió en una moda entre los adolescentes, explica. Quienes disfrutaban bailando tomaban como referencia a BTS y, antes que ellos, a Teen Top, un grupo muy popular en la década de 2010 por sus temas de electropop bailable.

    Mientras habla, Gyu-ri toma su teléfono y busca un antiguo vídeo de YouTube en el que Teen Top interpreta No More Perfume on You. “Así”, dice entre risas mientras imita el característico gesto de rociarse perfume de la coreografía. “Muy pronto, todos los chicos a mi alrededor lo hacían. Era muy divertido. Una vez que lo veías, no podías olvidarlo”.

    Como escuchaban tantas canciones en secreto, Gyu-ri no puede recordar los títulos. Escuchó a Girls’ Generation, el grupo femenino más grande e icónico de Corea del Sur, y más tarde se hizo admiradora de Jennie, integrante de Blackpink: “Es difícil de explicar, pero hay algo muy decidido y poderoso en su música”.

    Dice que no puede compararla con las canciones norcoreanas, que “era como si me golpearan los oídos. La mayoría de las canciones que escuché mientras crecía trataban sobre la revolución o la política. Teníamos que mantener encendidas las emisiones estatales, incluso dentro de casa”.

    Gyu-ri se enteraba rápidamente de cuáles eran las canciones populares porque a menudo las veía en televisión. Pero muchos norcoreanos utilizaban reproductores de MP3 o pequeñas tarjetas SD. La música se difundía más fácilmente que los dramas, aunque lentamente.

    A mediados y finales de la década de 2010, mientras el K-pop se expandía por todo el mundo, las nuevas canciones convivían con baladas de épocas anteriores en las tarjetas SD que circulaban en Corea del Norte. Los nombres de los archivos solían estar dañados, por lo que Hannah Oh rara vez conocía el título, el cantante o la fecha de lanzamiento.

    “Saberlo no habría significado nada para mí en aquel entonces. Así que prestaba más atención a la letra”, dice la joven de 25 años, que desertó en 2019.

    Hubo una canción que realmente se le quedó grabada. La escuchó una y otra vez, anotando cada palabra en coreano. Años después, tras llegar al Sur, descubrió que se trataba de It’s Not Too Late, de Green Zone, o Noksaek Jidae, un popular dúo masculino de la década de 1990, cuando las baladas sentimentales dominaban las listas de éxitos de la música coreana.

    “Estaba toda en coreano, así que era mucho más fácil de entender que el K-pop que escuchaba”, dice. “Fue la primera vez que pensé: ‘Así es como la gente expresa el amor’”.

    Esta fotografía, tomada el 26 de septiembre de 2013, muestra al grupo de ídolos surcoreano Teen Top actuando en el programa Mnet Countdown, en Seúl.

    Getty Images
    La canción de Teen Top sobre la aventura amorosa de un hombre con una mujer mayor fue un éxito entre los jóvenes norcoreanos.

    Una ventana al mundo exterior

    Escuchar música surcoreana siempre era arriesgado. Cuando era adolescente, Hannah llevaba dos tarjetas SD. “Una tenía música surcoreana. La otra era una tarjeta vacía que podía entregar si me descubrían”.

    Siempre que sorprendían a estudiantes viendo contenido surcoreano, las escuelas de toda la ciudad se reunían para celebrar “sesiones públicas de crítica”, cuenta Hannah.

    “Anunciaban exactamente qué videos surcoreanos había visto esa persona y declaraban públicamente que sería enviada a un centro de detención para menores. Era una forma de mostrar a los demás lo que les ocurriría si los descubrían”.

    Y, aun así, Hannah siguió escuchando música y viendo ese tipo de contenidos: “Una vez que has visto ese mundo, es difícil apartar la mirada”.

    Mantener a los norcoreanos aislados del mundo exterior siempre ha sido un elemento central para la supervivencia de la familia Kim. Su propaganda transmite un único mensaje: el régimen coreano sobresale en todo, desde la economía hasta las artes, por lo que nada puede superar la vida bajo la dirección de los Kim. Cualquier indicio de que la libertad espera al otro lado de la frontera sur resulta peligroso.

    Ahora que la cultura popular surcoreana se ha convertido en un gigante del poder blando o soft power, Kim Jong-un ha endurecido aún más la represión. En 2022, tres adolescentes fueron presuntamente ejecutados en público por distribuir contenidos surcoreanos.

    Los integrantes de BTS se dirigen al público en el estadio de Goyang a principios de abril.

    Big Hit / BTS
    BTS, en una imagen de un concierto reciente. Según desertores norcoreanos, el nombre del grupo forma parte del lenguaje cotidiano en clave en Corea del Norte.

    Aun así, una encuesta de 2023 reveló que el 98% de los desertores afirmó haber visto dramas o películas surcoreanos cuando vivía en Corea del Norte. Alrededor del 80% dijo que eso había despertado su curiosidad por el Sur e influido en hábitos como la forma de hablar y de vestir.

    Hannah cree que eso es precisamente lo que teme el régimen.

    “Algunas personas empiezan a llevar faldas más cortas o a teñirse el pelo. Cuando la gente comienza a expresarse, eso afecta a un sistema en el que se supone que todos deben pensar y actuar de la misma manera”.

    Eso fue lo que le ocurrió a Gyu-ri. Dice que no abandonó Corea del Norte porque la vida fuera difícil. Más bien, el contacto con la música y la televisión surcoreanas hizo que el contraste fuera imposible de ignorar.

    “No lo soportaba: veía la televisión y luego salía a la calle”, donde agentes de vigilancia observaban a la gente en busca de señales de influencia extranjera.

    Gyu-ri dice que hubo una época en la que conocer contenidos surcoreanos era motivo de orgullo. “Te hacía parecer un poco moderno. La gente decía: ‘Saben divertirse’. Pero, después de que las leyes se endurecieran, la gente se volvió mucho más cautelosa”.

    Primero se enteraba de que alguien había sido detenido, cuenta. Después llegaban noticias de ejecuciones. Añade que la información se difundía deliberadamente como advertencia.

    “Oí que dos chicos que conocía fueron ejecutados. Uno tenía más o menos mi edad y el otro era más joven, de unos 19 años”.

    Pero eso no hizo que dejaran de consumir esos contenidos prohibidos, continúa. “Era nuestro balón de oxígeno, nuestra ventana al mundo exterior. La gente arriesga la vida por ello porque le da la esperanza necesaria para aguantar un día más”.

    Ese es un riesgo que los norcoreanos llevan años asumiendo.

    “¿Sabe por qué estaban en prisión las personas que conocí allí? Porque las habían sorprendido viendo dramas surcoreanos o ayudando a alguien a escapar a Corea del Sur”, dice Yeon-su, que desertó en la década de 2000.

    En su primer intento, acabó en prisión después de que las autoridades chinas la detuvieran cuando cruzaba la frontera para huir y la devolvieran por la fuerza a Corea del Norte.

    Incluso en prisión, cuenta que una canción surcoreana le dio fuerzas para seguir adelante. “Levántate. No dejes que te dobleguen”, cantaba una y otra vez en voz baja. “Pensaba: tengo que sobrevivir. Tengo que llegar a Corea del Sur”.

    “El valor para dejar de huir”

    Y lo consiguió. Pero adaptarse a la vida en Corea del Sur no fue fácil. En las entrevistas de trabajo, los empleadores le preguntaban si era norcoreana o una coreana de origen chino. Dice que, después de eso, rara vez volvían a ponerse en contacto con ella.

    Entonces, un día, se topó con un vídeo de BTS interpretando “Idol”, el enérgico éxito que lanzaron en 2018, y quedó fascinada. Se unió a su comunidad de seguidores, conocida como ARMY, asistió a reuniones, abrió una cuenta de admiradora, votó en concursos de K-pop y publicó contenido de forma constante.

    Pero el mayor cambio fue que dejó de sentir la necesidad de ocultar de dónde venía. “Cuando les conté a mis amigos más cercanos de ARMY que era de Corea del Norte, nadie me trató de forma diferente. Igual que había seguidores de Brasil o de Japón, yo era de Corea del Norte”.

    Por primera vez sintió que pertenecía a Corea del Sur, y la música fue cambiando poco a poco la forma en que se veía a sí misma.

    La trilogía de álbumes “Love Yourself”, de BTS, centrada en la aceptación y la sanación, junto con el llamamiento de RM, líder del grupo, a “utilizarnos, utilizar a BTS para amarte a ti mismo”, conectó con millones de personas en todo el mundo, entre ellas Yeon-su.

    Hubo una canción en particular, “Answer: Love Myself”, interpretada por su integrante favorito, Jimin, que la conmovió profundamente: “¿Por qué sigues intentando esconderte detrás de tu máscara? Incluso las cicatrices que dejan los errores forman parte de mi constelación”.

    “Encontré el valor para dejar de huir y afrontar esa parte de mí misma”, dice Yeon-su. “A medida que fui entendiéndome mejor, descubrí que tenía más espacio en el corazón para aceptar a los demás”.

    Hana Kang, que llegó a Corea del Sur hace 20 años, dice que se hizo admiradora de BTS porque le atrajo algo que nunca había conocido en Corea del Norte: la libertad de expresar lo que uno siente.

    Selfie de Hana

    Hana Kang
    Una de las canciones de BTS refleja la nostalgia que siente Hana por la familia y el pueblo que dejó atrás.

    La canción que más la conmovió fue “Spring Day”, un tema de 2017, melancólico pero esperanzador, sobre la separación y la añoranza. Le recordaba a su pueblo natal y a la familia que había dejado atrás en Corea del Norte. “Los echaba de menos y cada vez los sentía más lejanos, como si pertenecieran a otro mundo”.

    Hana y Yeon-su descubrieron a BTS mientras el grupo alcanzaba la fama mundial, pero ambas sintieron una afinidad con sus integrantes al conocer las dificultades que habían atravesado, algo de lo que el grupo hablaba y cantaba con franqueza.

    Para Yeon-su, apoyar a BTS era una forma de “animarse a sí misma”. Para Hana, el grupo se convirtió en un espejo: “Al verlos pensaba: ‘Si ellos pueden seguir esforzándose así, quizá yo también pueda hacerlo’”.

    La situación es distinta para los desertores que han llegado en los últimos años.

    Llegan en una época en la que la música coreana es una potencia mundial y BTS es su mayor referente. Además, tienen mucho más donde elegir.

    Hannah Oh, que llegó en 2019, cuenta que imaginaba pasar buena parte de su tiempo poniéndose al día con la música y los dramas que antes veía en secreto. En cambio, se encontró con algo nuevo: la posibilidad de elegir.

    “Había muchísimas otras cosas que podía hacer”, dice. “En cierto modo, ahora vivo en el tipo de mundo que antes solo veía en los dramas”.

    Hana Kang en el Gran Cañón.

    BBC
    Hana Kang, a quien le encanta viajar, asegura que no supo lo que significaba la libertad hasta que salió de Corea del Norte.
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    BBC

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  • Un muerto y 15 heridos en la Marcha del Orgullo en Berlín después de que un vehículo arrollara a la multitud

    Un muerto y 15 heridos en la Marcha del Orgullo en Berlín después de que un vehículo arrollara a la multitud

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    Una persona murió y 15 resultaron heridas este sábado en la Marcha del Orgullo de Berlín luego de que un vehículo arrollara a una multitud en el centro de la capital alemana.

    La policía informó que inició una intensa búsqueda del sospechoso e instó a la población a evitar la zona.

    Los heridos fueron atendidos por los servicios de emergencia cerca del parque Tiergarten, donde tuvo lugar el incidente, añadió la policía.

    El evento anual del Orgullo, conocido localmente como Día de la Liberación de la Calle Cristopher, fue finalizado tras los incidentes.

    “Creemos que un vehículo entró en el parque Tiergarten y atropelló a varias personas y les provocó heridas”, publicó la policía en redes sociales.

    Las imágenes mostraban una gran presencia de los servicios de emergencia en el lugar de los hechos, y se vio a una persona entrando en una ambulancia en una camilla.

    Varios agentes de policía, así como unidades de rescate del cuerpo de bomberos, fueron desplegados en la zona.

    Según medios locales, el vehículo fue abandonado en el lugar del accidente.

    El sábado por la mañana, una gran multitud participó en un desfile que recorrió la ciudad y que finalizó cerca del parque, donde se celebraron varios eventos por la noche.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

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  • 3 investigaciones internacionales sobre Nicolás Maduro y su gobierno además del proceso judicial de Nueva York

    3 investigaciones internacionales sobre Nicolás Maduro y su gobierno además del proceso judicial de Nueva York

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    El expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores asistieron este miércoles 22 de julio a una nueva audiencia del proceso judicial que enfrentan en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York.

    El juez decidió que el juicio contra el exmandatario comience el 1 de junio de 2027.

    Maduro está acusado de “terrorismo relacionado con el narcotráfico” por la justicia estadounidense después de que el pasado enero Washington lanzara una operación militar sobre Venezuela que se saldó en la captura del matrimonio y alrededor de 100 fallecidos, según el gobierno de Caracas.

    Otro de los cargos a los que se enfrenta Maduro es el de presunto uso de su cargo para facilitar el contrabando de miles de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos.

    Tanto él como su esposa se declaran inocentes y acusan a Estados Unidos de haberlos secuestrado.

    Pero no es esta la única causa legal internacional contra Maduro y su gobierno, señalados por presuntas violaciones de derechos humanos.

    La nueva causa en Estados Unidos

    El pasado mayo, el Departamento de Justicia (DOJ) de Estados Unidos abrió una nueva investigación criminal, la segunda en el país, contra Maduro.

    En este caso, en Miami, lugar donde está detenido desde mayo Álex Saab, presunto testaferro del exmandatario y parte de su ejecutivo como ministro de Industria hasta su reciente deposición por parte de la actual presidenta encargada, Delcy Rodríguez.

    La segunda investigación, según medios en Estados Unidos, está centrada en posibles delitos financieros.

    Se abrió en marzo después de que fiscales federales en Miami recibieran órdenes para iniciar nuevas pesquisas criminales contra Maduro “en medio de preocupaciones de que el proceso pendiente en su contra (en Nueva York) sea débil” según publicó CBS News, socio de BBC en EE.UU.

    Como explica a BBC Mundo Myriam Fernández Nevado, consultora internacional sobre derechos humanos y derechos de la infancia, frente a otros procesos que pueden ser más largos, Estados Unidos “prefiere asegurarse de que va a ser juzgado y a cumplir condena en una cárcel de máxima seguridad en su territorio antes que en otro lugar”.

    Plano cerrado de personas de espaldas manifestándose. Llevan pancartas. Se ven tres de ellas. En todas se lee lo mismo: "Free President Maduro", "Liberen al presidente Maduro". A lo largo de la pancarta también se ve la bandera venezolana.

    Michael M. Santiago/Getty Images
    Partidarios del expresidente venezolano Nicolás Maduro se manifiestan frente al tribunal federal de Manhattan antes de su audiencia judicial el 26 de marzo de 2026 en la ciudad de Nueva York.

    Este segundo proceso lo lidera el fiscal Michael Berger, especializado en casos criminales internacionales, junto a agentes del FBI, Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, en inglés) y la sección de Investigación Criminal del IRS, el fisco estadounidense.

    “Lo que está pasando en Estados Unidos, sea condenado o no, queda muy corto con relación a lo que se esperaba en términos de justicia y de rendición de cuentas con lo que ha pasado en esta última década en Venezuela”, dice a BBC Mundo Marta Valiñas, jurista internacional que espera que Maduro responda por presuntos delitos de violaciones a los derechos humanos.

    Consultado en mayo por CBS, un abogado de Maduro declinó hacer comentarios sobre este proceso.

    La causa argentina

    En Argentina hay otro caso abierto desde 2023.

    “Esta causa abierta en Argentina lo es bajo el principio de jurisdicción universal. Está basada en denuncias hechas por dos organizaciones, la Fundación de George y Amal Clooney (CFJ, en inglés) y el Foro Argentino para la Defensa de la Democracia (FADD)”, explica Valiñas, quien además fue hasta enero de 2026 presidenta de la Misión de Determinación de los Hechos para Venezuela de la ONU.

    Las querellas se presentaron por separado, pero luego se unieron en una sola causa.

    Bajo el principio de jurisdicción universal, explica Valiñas, ni acusado ni víctimas deben tener nacionalidad argentina ni los hechos deben haberse cometido en ese país.

    “Los tribunales de Argentina han aceptado la jurisdicción del caso y es en contra de varias personas, incluido Nicolás Maduro”, sostiene.

    Además, la justicia de ese país solicitó a Estados Unidos la extradición del exmandatario en marzo. En concreto, un juez argentino libró un “exhorto internacional a los Estados Unidos de América a efectos de solicitar la extradición de Nicolás Maduro Moros” para ser indagado en el marco de una investigación por crímenes de lesa humanidad bajo el principio de “jurisdicción universal”.

    Ya en 2024 habían solicitado su captura internacional.

    Familiares de presos políticos de pie y pegados en grupo. Llevan camisetas donde se lee "liberern a todos los presos políticos" y carteles donde pone "el rodeo es tortura", "Cierren el rodeo" y fotos de familiares.

    AFP vía Getty Images
    Familiares de presos políticos participan en una protesta para exigir su liberación frente a la Defensoría del Pueblo en Caracas en mayo de 2026.

    No hay un plazo establecido para que Estados Unidos responda a la extradición. Valiñas explica que “no es probable, dado el contexto actual, que se dé, pero existe la probabilidad con cambios de contexto internacional”.

    En cualquier caso, señala, esta causa “contempla crímenes de lesa humanidad, que no prescriben”.

    En concreto, la justicia argentina sostiene que existió un “plan sistemático de represión, desaparición forzada de personas, tortura, homicidios y persecución contra una porción de la población civil” en Venezuela desde 2014.

    Cuando la justicia argentina libró la orden de captura contra Maduro en 2024, el entonces fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, criticó esa decisión calificándola de “írrita” bajo el argumento de que “violenta la jurisdicción de los Estados y las inmunidades y privilegios que gozan los presidentes y altos funcionarios”.

    En este caso también se investiga al actual ministro del Interior, Diosdado Cabello.

    No es la primera vez que la justicia argentina aplica este principio de jurisdicción internacional. En 2021 abrió una investigación sobre las acusaciones de crímenes por parte de militares birmanos contra la minoría musulmana y, en 2022, inició una investigación penal contra el presidente nicaragüense, Daniel Ortega.

    La Corte Penal Internacional

    De todos los procesos abiertos, este es el que puede llevar años, explican los expertos consultados por BBC Mundo.

    Como cuenta Myram Fernández Nevado, la Corte Penal Internacional (CPI) solamente juzga determinados delitos: genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y crímenes de agresión.

    Entre los de lesa humanidad se contemplan actos como asesinato, esclavitud, tortura, violación, persecución a un grupo determinado de personas o desapariciones forzadas contra una población civil. Son crímenes que no prescriben.

    A la vez, la CPI trabaja a través del principio de complementariedad, lo que significa que no reemplaza a los tribunales nacionales, que se espera que actúen primero.

    “La CPI solo interviene cuando el Estado donde ocurren esos crímenes no tiene la voluntad o carece de la capacidad real para investigar y juzgar a los responsables”, detalla Fernández.

    Rafael Uzcátegui, defensor de derechos humanos y director de Laboratorio de Paz en Venezuela, explica que en el caso venezolano se intentó agotar este principio. “Se llamó Memorandum de Entendimiento, lo firmó Maduro y el gobierno se comprometió a reestructurar el sistema de justicia, pero fueron usando recursos para ganar tiempo y simular cooperación con la CPI”, cuenta.

    La actitud del gobierno de Maduro ante el proceso en la CPI fue cambiando con el tiempo. En 2021, el entonces presidente dijo que Venezuela como Estado no compartía la decisión de la CPI de seguir adelante con la investigación, pero que la respetaba.

    Luego, en 2022, Venezuela solicitó postergar el proceso alegando que ya la justicia venezolana estaba investigando.

    Finalmente, en 2025, la Asamblea Nacional controlada por el chavismo votó a favor de derogar la adhesión de Venezuela al Estatuto de Roma, acusando a la CPI de ser un instrumento del “imperialismo estadounidense”. Cabe destacar que EE.UU. no es parte del Estatuto de Roma ni de la CPI.

    Para iniciar un caso ante la CPI primero se debe haber ratificado el Estatuto de Roma. Venezuela lo hizo en el año 2000 y sigue dentro, a pesar de que el año pasado trató de derogar esta adhesión.

    Este viernes, el nuevo canciller venezolano, Félix Plasencia, anunció en un mensaje en redes sociales que, por instrucciones de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, denunciaba el Estatuto de Roma, lo que significa la salida del Tribunal Penal Internacional (TPI).

    Según Plasencia, “Venezuela considera que la actuación de la Corte responde a un sesgo geográfico demostrado, que ha concentrado su labor de manera desproporcionada en países africanos y latinoamericanos”,

    La corte también puede iniciar una investigación a petición de uno o varios Estados miembros, por informes del Consejo de Seguridad de la ONU o por oficio del fiscal de la CPI “basándose en información que considera creíble”.

    Un miembro de la Guardia Nacional dispara su escopeta contra manifestantes durante enfrentamientos. Está rodeado de otros miembros de la Guardia Nacional. Todos visten de color verde militar, con chaleco antibalas, casco. En muchos casos llevan la cara tapada. otros llevan un escudo transparente de protección. El militar que está en el centro sostiene un arma larga en sus manos. de la boca del arma se ve fuego.

    Carlos Becerra/Anadolu Agency/Getty Images
    Un miembro de la Guardia Nacional dispara su escopeta contra manifestantes durante enfrentamientos en Caracas en 2017.

    En el caso de Venezuela, la investigación se basa, en parte, en investigaciones hechas por la Misión de la ONU sobre hechos ocurridos desde 2014 hasta ahora.

    “Los informes de la Misión hablan sobre violaciones de derechos humanos, crímenes de lesa humanidad que incluyen tortura, detenciones arbitrarias, muertes en protestas. Hay documentos oficiales, expedientes judiciales, testimonios de víctimas, testigos, familiares, declaraciones de miembros del gobierno, informes de ONGs”, detalla Valiñas.

    A título personal, Valiñas asegura que “hay información que justifica una investigación penal por estos hechos”.

    Pero, como explica Uzcátegui, “es un proceso que no es rápido, ya que la fiscalía de la CPI sigue investigando para hacer un caso sólido sobre personas concretas. Y nunca se sabe a ciencia cierta qué expediente está mejor”.

    Aclara que suelen presentar un caso “cuando tienen pruebas sólidas más que suficientes y que depende de la calidad de las mismas”.

    Es decir, que puede que la CPI presente un caso contra Maduro o contra persona de su gobierno, pero no hay certeza al respecto.

    “Cuando lees los informes de la Misión, insisten en que Maduro sabía, daba órdenes, no hizo nada para evitar las violaciones. Aparece como el más alto en la cadena de mando. Es bastante probable que acabe siendo juzgado por crímenes de lesa humanidad”, opina Uzcátegui.

    El problema es que, además de ser un proceso lento, en el estado actual de las cosas sería poco probable que la CPI pudiera juzgarlo, ya que, entre otras cosas, Estados Unidos, donde ahora está detenido el mandatario venezolano, no es firmante del Estatuto de Roma y no reconoce a la CPI.

    Pero, como apunta Valiñas, no se trata solo de Maduro. “Hay varias personas cercanas a él parte del régimen, de las fuerzas armadas, del gobierno, que deben responder, deben ser investigadas”.

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