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  • Frankie Muniz se niega a limitarse a lo suyo

    Frankie Muniz se niega a limitarse a lo suyo

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    LOS ÁNGELES — “Ah, ¿es el actor de ‘Malcolm el de en medio’?”, susurró un veinteañero.

    “Perdona, ¿eres Mal-colm?”, preguntó vacilante una mujer de mediana edad en un inglés entrecortado.

    En efecto, era Malcolm. Mejor dicho, era Frankie Muniz, el actor que interpretó al niño genio en la comedia de Fox de los años 2000 “Malcolm el de en medio”.

    La gente sacó su celular. Se tomaron selfis.

    Muniz, de 40 años, paseaba por el cavernoso Museo del Automóvil Petersen de Los Ángeles en un hermoso día de marzo. Lo más probable es que los demás clientes se hubieran percatado de su presencia por el pequeño séquito de fotógrafos y asistentes que lo seguían. Además, ayudaba que aún se pareciera tanto a su yo de hace un cuarto de siglo, cuando su rostro pubescente aparecía en anuncios de autobús y vallas publicitarias.

    Sus gigantescos ojos azules se hacen más grandes y azules cuanto más se inclina, como es su tendencia. El vello facial y algunas patas de gallo son los únicos signos reales del paso del tiempo. A Muniz no parecía molestarle la idea de que todos los extraños embobados lo conocieran solo por el nombre de aquel personaje televisivo.

    “Nunca lo he evitado. Nunca he entendido por qué los artistas suelen hacer eso”, dijo. “Me gustaría decirles que se callen, que tienen mucha suerte y que su programa de televisión acabará en algún momento. Créanme”.

    Sin embargo, a veces, la serie vuelve.

    Veinte años después de que se emitiera el final de “Malcolm el de en medio”, la franquicia ha resucitado gracias a una nueva temporada de cuatro episodios, “Malcolm el de en medio: La vida sigue siendo injusta”, que se estrena el viernes en Hulu.

    Vuelve la mayor parte del reparto original, incluidos Muniz; Bryan Cranston y Jane Kaczmarek, como los excéntricos padres de Malcolm; y Christopher Kennedy Masterson y Justin Berfield, como los hermanos mayores de Malcolm. (Erik Per Sullivan, que interpretaba a un hermano menor, Dewey, no quiso volver. Su papel lo interpreta Caleb Ellsworth-Clark).

    En esta nueva versión, un Malcolm más maduro se ha alejado de su disfuncional familia para llevar una vida tranquila con su hija adolescente (Keeley Karsten). Sin embargo, se ve arrastrado de nuevo a su caótica órbita y debe enfrentarse por fin a su pasado.

    También es una especie de ajuste de cuentas para Muniz. Tras el final de “Malcolm”, Muniz había dejado de actuar. Tocó la batería en un grupo de rock alternativo, tuvo una tienda de aceite de oliva y se convirtió en piloto de carreras profesional. Ahora espera poder encontrar una forma de actuar y competir, y seguir teniendo tiempo para estar con su mujer y su hijo de 5 años en Scottsdale, Arizona.

    “Había un gran mundo ahí fuera, y él quería experimentar mucho de él”, dijo Kaczmarek sobre Muniz. “Eso no se puede vivir si estás sentado en el plató de un programa de televisión”.

    Mientras paseábamos por la cámara subterránea del museo, llena de vehículos de todas las épocas y lugares, nos encontramos con un Papamóvil antiguo y un Volkswagen Beetle de “Herbie a toda marcha”. En otro lugar, encontramos una réplica a tamaño real del Rayo McQueen de la película “Cars”.

    “Tengo que tomarle una foto a esto para mi hijo”, dijo Muñiz, y sacó su teléfono del bolsillo.

    Los coches han sido durante mucho tiempo una obsesión para Muniz –según sus cálculos, tenía cerca de 36 autos a los 18 años– y, como estrella infantil, ha tenido durante mucho tiempo los medios para satisfacerla. Un agente lo descubrió a los 8 años mientras ensayaba para interpretar al pequeño Tim en una producción de “Cuento de Navidad” en Raleigh, Carolina del Norte, cerca de donde pasó varios años de su infancia. Por aquel entonces, su madre era enfermera y su padre trabajaba en IBM.

    Nunca había asistido a clases de actuación, y hacerlo era una de sus muchas aficiones. No obstante, pronto “se impuso esa profesión”, dijo, y empezó a trabajar en rodajes en la ciudad cercana de Wilmington.

    A finales de la década de 1990, los padres de Muniz se divorciaron, y Muniz y su madre se trasladaron a Nueva Jersey, donde había nacido, para estar más cerca de sus abuelos y del entorno de audiciones de Nueva York.

    Entre trabajos de actuación, iba a Times Square y se unía a la multitud que se agolpaba fuera del estudio “Total Request Live” de MTV para ver si lograba encontrarse a los famosos invitados del programa, como Hanson y ‘N Sync, que saludaban a los admiradores que estaban abajo.

    “Tres meses después, era yo quien saludaba desde arriba”, relató Muniz.

    En 1999, el agente de Muniz había programado la grabación de su audición para “Malcolm el de en medio” el mismo día que tenía que grabar un anuncio de Pizza Hut. Molesto por la posibilidad de llegar tarde a un rodaje divertido, Muniz, que entonces tenía 13 años, se apresuró a ir a la sesión de “Malcolm” y recitó sus diálogos a regañadientes.

    “Entré a la sala enfadado, frustrado y traté de hacerlo sin ganas”, dijo. Por suerte, la comedia de “Malcolm” giraba en torno a la exasperación de Malcolm. Y Muniz estuvo muy convincente aquel día como niño exasperado.

    El creador de la serie, Linwood Boomer, vio la cinta de Muniz el segundo día de casting. Muniz había leído las líneas “exactamente como las oía en mi cabeza”, dijo Boomer. “Cada chiste tenía gracia. Fue como recibir una bofetada”.

    Más de 22 millones de personas sintonizaron el programa cuando “Malcolm” se estrenó en Fox en enero de 2000. El segundo episodio atrajo a más espectadores. Ya era la comedia más vista de la televisión, y Muniz fue catapultado a las altas esferas del estrellato infantil.

    Pasó los seis años siguientes en un torbellino, y rodó siete temporadas de “Malcolm” en Los Ángeles, al tiempo que hacía apariciones publicitarias y actuaciones paralelas. Durante los descansos, rodó películas, incluidas las populares películas para adolescentes “Un gran mentiroso” y “Agente Cody Banks”.

    “No pensaba en qué era lo mejor para la longevidad de mi carrera”, dijo sobre las películas. “Pensaba: ‘¿Qué me parece genial hacer durante los próximos dos meses?’”.

    En un momento dado, su “grupo de amigos” estaba formado por Paris Hilton y Lindsay Lohan en su época “salvaje” de discotecas, aseguró. Aun así, Muniz les servía de conductor designado y dijo que nunca había bebido un sorbo de alcohol ni consumido drogas. A pesar de pasar el rato en la Mansión Playboy cuando era adolescente, añadió, se sentía “bastante protegido”.

    Cuando “Malcolm” terminó tras 151 episodios en 2006, Muniz tenía 20 años. Llevaba trabajando desde los 8 años y había amasado 40 millones de dólares, dijo. (Dejando a un lado algunas de sus compras más ostentosas, Muniz se considera muy modesto. “No he comprado una barra de jabón en 20 o 30 años”, comentó. “Las tomo en los hoteles”).

    Estaba listo para hacer otras cosas.

    Muniz ya corría con coches como afición, así que empezó a conducir coches de carreras de ruedas abiertas profesionalmente y se trasladó a Scottsdale para escapar del ajetreo de Hollywood. Le gustaba la naturaleza en blanco y negro de las carreras en comparación con las valoraciones subjetivas de su actuación.

    “No es la opinión de nadie”, señaló. “Si le gané a alguien, le gané porque fui mejor, y punto”.

    No obstante, en 2009 sufrió un accidente que le rompió la espalda, el tobillo y varias costillas. Durante los 12 años siguientes, dejó a un lado el deporte. Actuó de manera periódica en algunas películas de bajo presupuesto y como invitado en televisión, y apareció en programas de telerrealidad, como “Dancing with the stars”. Se casó en secreto con su esposa, Paige, en una montaña de Phoenix en 2019.

    No fue hasta el nacimiento de su hijo, Mauz, en 2021, cuando Muniz decidió volver a las carreras, esta vez como piloto de autos de serie. “Estaba literalmente con él en brazos en el hospital, y tuve una extraña idea: ‘¿Quién creerá mi hijo que soy mientras crece?’. Porque todo lo que había hecho estaba en el pasado”.

    Participar en la nueva versión de “Malcolm in the Middle” también le pareció bien. Muniz tenía buenos recuerdos de su época en la serie original, y Cranston estaba presionando a todos para que se hiciera realidad la nueva versión. Muniz dijo que admiraba a Cranston “quizá más que a nadie en esta industria”.

    La única advertencia de Muniz: el rodaje de seis semanas tenía que ajustarse a su itinerante agenda como piloto de tiempo completo en la NASCAR Craftsman Truck Series.

    EN EL SET DE VANCOUVER, Kaczmarek y Cranston quedaron asombrados por el crecimiento de Muniz, como persona y como actor. En el nuevo final, Muniz recurrió a habilidades dramáticas que no había utilizado mucho de niño, cuando recitaba sus líneas con poca premeditación.

    “Bryan y yo nos miramos y dijimos: ‘Dios mío, este chico sabe actuar de verdad’”, dijo Kaczmarek. “Estaba muy orgullosa de haber criado tan bien a mi hijo en la ficción”.

    Muniz tiene ahora aproximadamente la edad que tenía Cranston cuando empezó “Malcolm”. Para Cranston, ver a Muniz interactuar con Mauz durante una visita al plató fue emotivo.

    “Ver a Mauz iluminarse cuando ve a Frankie y saltar a sus brazos”, dijo Cranston, “fue un momento emotivo porque pensé: ‘Ah, lo has hecho bien, hijo. Lo has hecho muy bien’”.

    Además, para Muniz, retomar el papel fue satisfactorio de una forma que no esperaba. “Fue la primera vez en mi vida que me sentí realmente feliz de tener la etiqueta ‘actor’ junto a mi nombre”, afirmó.

    El reto será encontrar la forma de tenerlo todo.

    Muniz pasa la mayoría de los días solo en la carretera, viajando para participar en carreras. (“Me pregunto si alguien más del mundo del espectáculo va al restaurante Texas Roadhouse y se sienta en la barra tres veces a la semana como yo”, reflexiona. “Todo el mundo es demasiado pretencioso”). Aunque algunos en el mundo de la NASCAR se refieren a Muniz en broma como “Mr. Hollywood”, Josh Reaume, otro piloto de la serie Craftsman que fichó a Muniz para su equipo, dijo que consideraba la experiencia de Muniz en el mundo del espectáculo como una ventaja.

    “A nuestro deporte le falta personalidad, y él tiene una gran personalidad”, dijo Reaume. “Lo interesante de Frankie es la mezcla de dos mundos”.

    A Muniz le encantaría ser reconocido por otro papel importante en televisión, quizás en un drama. También tiene la intención de seguir compitiendo en carreras hasta que llegue su “fecha de caducidad”, como él la llama, y espera ganarse finalmente un puesto en las 500 Millas de Daytona.

    “No sé qué me hará sentirme satisfecho”, dijo Muniz mientras volvíamos al vestíbulo del museo. “Pero sé que aún tengo asuntos pendientes”.

    Frankie Muniz en el Petersen Automotive Museum de Los Ángeles, el 10 de marzo de 2026. (Sela Shiloni/The New York Times)

  • El pueblo rural en EE.UU. que se niega a la construcción de un centro de detención de ICE para migrantes

    El pueblo rural en EE.UU. que se niega a la construcción de un centro de detención de ICE para migrantes

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    Vista de una calle en Social Circle, con pequeñas casas a un lado y el campanario blanco de una iglesia a lo lejos. En el césped hay un letrero que dice ICE tachado.

    Getty Images
    El centro de detención haría que la población de Social Circle se triplicara.

    Durante meses, dos vecinos, el demócrata Gareth Fenley y el conservador John Miller, se reúnen diariamente bajo una misión.

    Todas las mañanas, se suben a sus autos y recorren varios kilómetros de carreteras rurales bordeadas de granjas hasta llegar a un almacén enorme, gris y vacío de más de 90.000 metros cuadrados.

    Al llegar, inspeccionan cuidadosamente el lugar para asegurarse de que no se ha iniciado ninguna construcción.

    Respiran aliviados cada vez que comprueban que el edificio sigue intacto.

    Ese vasto almacén industrial, que el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) compró en febrero, forma parte de un plan de US$38.300 millones para abrir decenas de centros de detención de migrantes en todo el país.

    Pero muchos se oponen a dicho plan, no solo en comunidades demócratas, sino también en lugares como Social Circle, un pueblo conservador que apoyó abrumadoramente a Donald Trump en las últimas elecciones y su promesa de deportar a millones de inmigrantes indocumentados.

    “Las personas tienen distintas razones, pero coinciden con el mismo mensaje”, explica Fenley. “Y ese mensaje es: ‘No queremos aquí un centro de detención’”.

    Muchas personas que respaldan las políticas migratorias del presidente temen que el centro de detención consuma recursos críticos del pequeño pueblo, al triplicar su población, y transforme un lugar conocido por su tranquilidad en un “pueblo prisión”.

    En marzo, esas preocupaciones llevaron a que el gestor municipal, Eric Taylor, le cortara el suministro de agua al almacén.

    La decisión hizo que este pueblo, que solo tiene un semáforo, se convirtiera en un inesperado símbolo de resistencia.

    “Si abrimos ese medidor de agua, les damos acceso total a todo el suministro de la ciudad”, le dijo Taylor a la BBC. “No puedo permitir que eso pase sin saber cuál será el impacto”.

    Ahora, los planes para construir un centro de detención con capacidad para 10.000 personas parecen estar en pausa.

    El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos indicó que también ha parado los planes para adquirir otros almacenes como el de Social Circle, aunque el destino de las instalaciones en las que ya ha invertido millones de dólares sigue sin estar claro.

    El DHS no respondió directamente a una solicitud de comentarios de la BBC sobre la instalación en Social Circle.

    Pero señaló en un comunicado que: “Como ocurre con cualquier transición, estamos revisando las políticas y propuestas de la agencia”.

    El DHS canceló una reunión programada para hablar del almacén de Social Circle porque planeaba una “revisión de los procesos del departamento” bajo su nuevo liderazgo, dijo Taylor.

    Los residentes del pueblo se muestran optimistas, pero con precaución.

    “Estamos ansiosos por ver el resultado de esta revisión. Ya tomaron la decisión. Ya compraron el edificio, así que habrá consecuencias, se complete o no el proyecto”, afirmó Miller.

    Un problema de recursos

    En el centro de Social Circle hay una réplica de un pozo, símbolo de los orígenes del pueblo fundado en 1832.

    Casi dos siglos después, el agua se ha convertido en el eje de la resistencia local frente a la agencia ICE.

    Los habitantes aseguran que el sistema de agua, que abastece a unas 5.000 personas, ha tenido problemas desde hace décadas y que la instalación de ICE requeriría mucho más de lo que este frágil sistema puede proporcionar.

    El pueblo tiene permiso para extraer un millón de galones diarios del río Alcovy, al sur de la localidad. En verano, ya utiliza unos 800.000 galones al día.

    Según ICE, el centro utilizaría por sí solo un millón de galones diarios.

    Taylor explicó que, tan pronto como se presentó la solicitud de suministro de agua, dejó claro a la agencia que no la autorizaría.

    “Les dije en ese momento que el medidor de agua estaba bloqueado y que permanecería así hasta que pudiéramos comprender mejor cuál sería el impacto en nuestro suministro”.

    John Miller acaricia a su caballo de color dorado. Está de pie junto a una cerca de madera.

    BBC NEWS
    John Miller tiene su granja de caballos justo frente a las instalaciones que compró la agencia ICE para construir su centro.

    Miller, cuyo rancho de 20 hectáreas para caballos está ubicado justo frente al almacén adquirido por ICE, afirmó que las autoridades no hicieron la debida diligencia cuando seleccionaron las ubicaciones de los futuros centros de detención.

    “Se repite la misma historia una y otra vez”, aseguró. “No informaron nada a las comunidades. No se les consultó”.

    “Entiendo el porqué, pero no entiendo cómo lo están manejando”.

    Miller señaló que los funcionarios federales han planteado varias soluciones, incluyendo perforar un pozo en el almacén o transportar un millón de galones de agua al día.

    Pero el padre de siete hijos advirtió que perforar nuevos pozos podría afectar al que él utiliza para abastecer a sus caballos, gallinas, gatos y perros.

    Transportar tanta agua por las carreteras de dos carriles de Social Circle también generaría problemas. “Serían seis o siete camiones por hora, las 24 horas del día”, señaló Miller.

    El DHS no respondió directamente a la lista de preguntas de la BBC sobre cómo planea manejar el suministro de agua.

    A Taylor también le preocupa el antiguo sistema de alcantarillado del pueblo, instalado en 1962 y que lleva 20 años necesitando reemplazo.

    “¿A dónde se supone que irá todo ese desagüe?”, preguntó.

    “No tenemos capacidad para manejar un millón de galones de aguas residuales provenientes de ese sitio”.

    Una oposición diversa

    La batalla de Social Circle contra ICE comenzó cuando sus residentes se enteraron, a través de un reportaje del Washington Post en diciembre, de que el almacén estaba entre los 23 lugares seleccionados para construir centros de detención.

    Rápidamente, apelaron al gobierno y a sus representantes federales, argumentando que el pueblo no contaba con los recursos para la instalación.

    Pese a eso, ICE lo compró en febrero por casi US$130 millones, más de cuatro veces su valor estimado inicial.

    Desde entonces, Miller, Fenley y otros han liderado la resistencia para frenar el proyecto, organizando protestas y reuniones con cientos de residentes preocupados.

    El senador demócrata de Georgia, Raphael Warnock, visitó el lugar y su oficina participó en una reunión informativa con funcionarios de ICE, pero, según un portavoz, “siguen sin responderse muchas preguntas”.

    Otras comunidades que también fueron seleccionadas para proyectos similares han manifestado su oposición.

    La semana pasada, el estado de Michigan presentó una demanda para impedir que el DHS convierta un almacén en un centro de ICE en la ciudad de Romulus, al argumentar que el centro estaría demasiado cerca de zonas residenciales y escuelas y que estaría en riesgo debido a futuras inundaciones.

    Nueva Jersey y Maryland también recurrieron a los tribunales para frenar proyectos de ICE, mientras que residentes de Merrimack, en New Hampshire, lograron convencer a funcionarios electos y detuvieron la construcción de una instalación en su localidad.

    Gareth Fenley está sentada en un café con un cárdigan azul sobre una camisa roja.

    BBC NEWS
    Gareth Fenley, demócrata, afirma estar preocupada por posibles problemas de derechos humanos que podría traer un centro de detención a su pueblo.

    Para algunos residentes de Social Circle, no es solo una cuestión de recursos, sino también de derechos humanos.

    Fenley dijo que ella y otros demócratas del pueblo están preocupados por la posibilidad de que haya personas “almacenadas en un lugar que no fue construido para albergar humanos”.

    También le inquietan los reportes de abusos en centros de detención.

    Al menos 13 inmigrantes murieron bajo custodia de ICE entre enero de 2026 y principios de marzo, según la propia agencia, y grupos de derechos civiles han denunciado que los detenidos enfrentan condiciones inseguras, como falta de alimentos, hacinamiento y negligencia médica.

    Otras personas también tienen quejas no solo por quienes estarían dentro de la instalación, sino por la comunidad que la rodea.

    “Tenemos una escuela secundaria, un código postal, una tienda de comestibles y un solo semáforo. Y vamos a triplicar el tamaño de nuestro pueblo”, argumenta Valerie Walthart, quien trabaja en una granja veterinaria a pocos kilómetros de la propiedad de Miller.

    Walthart añadió que, como madre, le preocupa la seguridad, ya que el centro de detención estaría a solo cinco minutos en auto de la escuela primaria local.

    Por su parte, Joy Coker, madre de tres hijos en la zona, aseguró que la ubicación del almacén es “inquietante”.

    Entre la necesidad y el rechazo

    El representante republicano de Social Circle, Mike Collins, también se opuso públicamente al proyecto de ICE.

    “Aunque estoy alineado con la misión de ICE de detener y deportar a los inmigrantes ilegales con antecedentes criminales que han cruzado nuestra frontera debido a las políticas imprudentes de Joe Biden, coincido con la comunidad en que Social Circle no cuenta con los recursos suficientes que requeriría esta instalación”, escribió.

    Rick Cook, residente de la vecina localidad de Monroe, dijo que no estaba a favor del centro, aunque considera que Estados Unidos debe endurecer su política contra la inmigración ilegal.

    Añadió que él y otros miembros de su iglesia en Social Circle esperan poder ofrecer orientación religiosa a los inmigrantes que sean retenidos en la instalación.

    “Pasará lo que tenga que pasar, y trataremos de encontrar la manera de sacar lo mejor de cualquier resultado”, afirmó.

    Para Steven Williford, propietario de una granja de ganado en Social Circle y votante de Trump, ICE es un “mal necesario”. Pero no podía creer la noticia cuando se enteró de que construirían un centro de detención en su comunidad.

    “Me pareció una locura poner algo así en esta comunidad, sin previsión, sin autorización previa, sin siquiera consultarle a la gente”, afirmó.

    “Estoy a favor de hacer lo mejor para el país, pero ¿es esto lo mejor para esta comunidad?”, agregó. “Esa es la pregunta”.

    Miller dijo que entiende por qué algunos podrían sentirse confundidos por la reacción de este pueblo republicano. Señaló que los centros de detención son necesarios para mantener a las personas bajo custodia y garantizarles el debido proceso.

    “No se puede decir que es algo necesario y luego no estar, al menos en cierta medida, dispuesto a que haya una instalación así”, afirmó.

    Sin embargo, añadió que en la práctica ninguna comunidad quiere una instalación de este tipo que afecte la reputación de su localidad.

    “Echo de menos los días en que éramos conocidos por el Blue Willow Inn”, señaló, en referencia al famoso restaurante tipo buffet que cerró durante la pandemia y que fue visitado por celebridades como la actriz Helen Mirren.

    Un participante sostiene un cartel que dice "NO al centro de detención en Social Circle", durante una manifestación contra el centro de detención propuesto por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.

    EPA

    Algunos residentes esperaban que un cambio en el liderazgo federal pusiera en pausa los planes para el almacén.

    Trump destituyó a su secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, a principios de marzo, tras las críticas por la ofensiva migratoria de la administración en Minneapolis a comienzos de este año, cuando agentes federales mataron a dos ciudadanos estadounidenses.

    El presidente nominó al senador Markwayne Mullin para sustituirla, tras lo cual el DHS dio señales de que podría estar reconsiderando sus planes.

    En una declaración a la BBC, el DHS hizo referencia a comentarios de Mullin durante su audiencia de confirmación del cargo:

    “Tenemos que proteger el país y lo vamos a hacer, pero queremos trabajar con los líderes comunitarios”, aseguró en marzo.

    Joy Coker mira directamente a la cámara, con una sudadera blanca con capucha y el pelo suelto ondeando al viento.

    BBC NEWS
    Algunos residentes están preocupados por la seguridad que supone la llegada de 10.000 detenidos a su ciudad.

    Estaba previsto que la instalación de Social Circle abriera en abril, pero las obras parecen haberse estancado.

    La agencia aún no ha adjudicado un contrato para el almacén ni ha comenzado la gran transformación necesaria para convertir el espacio vacío en un amplio complejo judicial, con áreas de detención, gimnasios, espacios recreativos, salas de audiencias, comedores e incluso un campo de tiro.

    Los residentes han recibido con entusiasmo la posible pausa, entre ellos Walthart, quien señaló que la decisión les da a los vecinos “un poco de tiempo para respirar, ya que casi todos los días nos despertamos preguntándonos si hoy será el día en que empiecen a llegar los camiones”.

    “Podemos disfrutar de la vida en nuestro pequeño pueblo”, dijo, “al menos por un tiempo más, eso esperamos”.

    Fotos: Meiying Wu

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    BBC

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  • 36 horas de caos: la lucha por un alto al fuego en Irán

    36 horas de caos: la lucha por un alto al fuego en Irán

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    El presidente Donald Trump estaba sentado detrás del escritorio Resolute al caer la tarde del martes, rumiando sobre lo que podría ocurrir en las próximas horas.

    Había prometido eliminar a “toda una civilización” si a Irán se le pasaba el plazo de las 8 p. m. para reabrir el estrecho de Ormuz. A medida que se desarrollaban una serie de reuniones no relacionadas con el tema, Trump intervenía para enumerar el número de puentes y centrales eléctricas que estaba dispuesto a atacar en Irán.

    Se le informó de la concentración de iraníes en esos puentes y frente a esas centrales eléctricas. Vio por televisión las imágenes de la gente reunida alrededor de las estructuras y dijo a sus ayudantes que sería culpa del gobierno iraní si las fuerzas estadounidenses atacaban y los mataban. Calificó a los dirigentes iraníes de “malvados” por poner a personas inocentes en peligro.Luego, a media tarde en Washington, un mensaje alentador sobre un acuerdo que estaba tomando forma fue examinado y aceptado por la Casa Blanca y publicado en las redes sociales por el primer ministro de Pakistán. Poco después, un acuerdo negociado apresuradamente por una serie de gobiernos mediadores, entre ellos Pakistán y China, llegó a manos de un presidente que buscaba una salida a una guerra profundamente impopular.

    La vuelta de la victoria empezó rápidamente: el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, declararon el miércoles por la mañana que se habían alcanzado todos los objetivos militares en lo que Hegseth calificó de “victoria histórica y abrumadora en el campo de batalla”.

    Pero menos de un día después de que Trump se conectara a las redes sociales para anunciar una tregua, el frágil acuerdo mostraba signos de desmoronarse, en gran parte porque las dos naciones no acordaban públicamente un conjunto compartido de objetivos para poner fin a la guerra.

    Tras 36 horas tumultuosas en las que ha ido de un extremo diplomático a otro, Trump se encuentra, en cierto modo, cerca de donde empezó. Sus esfuerzos por eludir la realidad sobre el terreno y avanzar hacia un proceso de paz se han visto obstaculizados por un adversario que sigue teniendo influencia.

    La situación del estrecho de Ormuz no está clara, a pesar de haber sido la base del ultimátum apocalíptico de Trump. Y el destino del uranio enriquecido de Irán, que Trump había sugerido de manera optimista que podría ser recuperado por los estadounidenses con la ayuda de los iraníes, está sin resolver.

    Las fluctuaciones fueron emblemáticas del enfoque de Trump sobre la diplomacia con Irán: amenazas destructoras, mercados trastocados, aliados y adversarios alarmados, pánico generalizado entre la población civil y una salida de última hora que tiene a ambas partes acusándose mutuamente de falta de sinceridad.

    Ahora Trump y sus asesores observan atentamente si el estrecho sigue abierto. Si no es así, dijo un alto funcionario, el acuerdo se vendrá abajo.

    Este relato se basa en entrevistas con casi una decena de personas en Estados Unidos, Israel e Irán, la mayoría de las cuales hablaron bajo condición de anonimato para hablar de un conflicto que avanza rápidamente.

    Una amenaza desata el pánico generalizado

    El lunes, un día antes de que Trump enviara un mensaje en el que amenazaba con acabar con la civilización iraní, las conversaciones habían progresado en privado y el líder supremo de Irán aparentemente había dado su aprobación para avanzar en las negociaciones, según múltiples funcionarios iraníes e israelíes. Pakistán siguió intentando mediar en las conversaciones entre Irán y Estados Unidos en un esfuerzo por alcanzar un alto al fuego y ganar tiempo para llevar a cabo negociaciones de paz extensas.

    Pero el martes por la mañana, los estadounidenses empezaban a impacientarse. Trump lanzó su amenaza pública de aniquilar Irán, un mensaje que Irán también había recibido en privado a través de Pakistán, según tres funcionarios iraníes familiarizados con las negociaciones.

    Los dirigentes iraníes, ya furiosos por el plazo fijado por Trump para volar centrales eléctricas, y por una oleada de ataques contra infraestructuras críticas como ferrocarriles, puentes y plantas industriales, decidieron poner fin a las negociaciones. Comunicaron a Pakistán que Teherán interrumpiría los mensajes con Washington y que los planes de negociaciones para un alto al fuego quedarían suspendidos, dijeron los tres funcionarios.

    Los funcionarios iraníes, desde el presidente y el vicepresidente hasta los comandantes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, publicaron mensajes desafiantes en las redes sociales. Los dirigentes militares creían que Irán tenía las de ganar con su influencia sobre el estrecho y que debía doblar la apuesta, dijeron los funcionarios.

    “Irán ha ganado claramente la guerra y solo aceptará un desenlace que consolide sus logros y cree un nuevo orden de seguridad en la región”, dijo Mahdi Mohammadi, asesor de Mohammad Bagher Ghalibaf, general de brigada que ocupa la presidencia del Parlamento iraní, en un mensaje publicado en las redes sociales.

    En Irán cundió el pánico entre la población civil a medida que se acercaba la fecha límite fijada por Trump para atacar las centrales. Los medios de comunicación iraníes empezaron a difundir directrices sobre cómo sobrevivir en caso de corte de electricidad, gas y agua. Los habitantes de Teherán acudieron en masa a los supermercados para abastecerse de alimentos secos y agua embotellada, y para el anochecer, los estantes de muchos supermercados estaban vacíos.

    “Compramos una hielera y bloques de hielo, por si nos quedábamos sin electricidad y el frigorífico dejaba de funcionar”, dijo en una entrevista Nazy, una residente de Teherán que pidió que no se publicara su apellido por temor a represalias. “También compré muchos productos secos, velas y baterías para mi madre, que está postrada en cama y no puede evacuar”.

    Decenas de miles de personas huyeron hacia las costas del mar Caspio, lo que creó un embotellamiento tan denso que la policía cerró la carretera de la montaña a todo el tráfico, salvo para quienes se dirigían desde Teherán hacia las costas del norte.

    En Estados Unidos, los aliados de Trump le pidieron que aclarara su mensaje belicoso, y otros expresaron públicamente su esperanza de que el presidente no fuera a cumplir realmente su amenaza. Ron Johnson, senador por Wisconsin y un estrecho aliado republicano de Trump, dejó margen para la posibilidad de que la amenaza de Trump fuera un postureo. “Espero y rezo para que el presidente Trump solo esté usando esto como una bravuconería”, dijo.

    Los principales demócratas se apresuraron a prometer que impulsarían otra votación sobre una resolución para frenar el uso del ejército en Irán.

    Frenéticas negociaciones

    Ante la amenaza de los iraníes de retirarse de las conversaciones, se desplegaron rápidamente frenéticos esfuerzos diplomáticos desde Medio Oriente hasta China. Los funcionarios estuvieron al teléfono para intentar salvar un plan de alto al fuego y sacar a Irán y Estados Unidos del borde de una catástrofe mayor, según los tres funcionarios iraníes y un funcionario paquistaní familiarizado con los esfuerzos.

    El primer ministro y el ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán hablaron por teléfono con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y con el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi. Turquía, Egipto y Catar también se pusieron en contacto con Irán, dijeron los funcionarios. Pero, en última instancia, fue China, que mantiene estrechos vínculos económicos con Irán, quien desbloqueó la situación, según los iraníes y el funcionario paquistaní.

    China tiene fuertes lazos comerciales con Irán –es el mayor comprador de petróleo iraní– y también coopera con el ejército iraní. Los funcionarios chinos dijeron a sus homólogos iraníes que aceptaran el alto al fuego ahora porque podría ser su única oportunidad, dijeron los funcionarios iraníes. China también pidió a Irán que mostrara más flexibilidad y abriera el estrecho de Ormuz a la navegación marítima durante dos semanas y que considerara el impacto económico de la guerra en sus aliados, incluida China.

    Poco después de las 5:00 p. m., el jefe del ejército paquistaní, el mariscal de campo Syed Asim Munir, llamó a Trump para discutir los contornos del acuerdo de alto al fuego. Munir dijo al presidente que los iraníes habían aceptado la propuesta de Pakistán.

    Si los iraníes estaban de acuerdo, dijo Trump a Munir, entonces lo estarían también los estadounidenses.

    El presidente llamó entonces al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para comunicarle que Estados Unidos firmaría un alto al fuego de dos semanas.

    Un frágil acuerdo comienza a desmoronarse

    A las 6:32 p. m., Trump anunció en Truth Social que había acordado suspender la campaña de bombardeos en Irán durante dos semanas para llegar a un acuerdo de paz. Pero incluso algunos de los asesores de Trump se mostraron escépticos de que la pausa se mantuviera.

    Casi de inmediato surgieron desacuerdos sobre el alcance del acuerdo.

    A las 7:50 p. m., el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, anunció el acuerdo de alto al fuego y dijo que se aplicaba “en todas partes, incluido Líbano”.

    Pero el miércoles por la mañana, el presidente declaró a una periodista de la PBS que consideraba el conflicto entre Israel y Hizbulá, que cuenta con el apoyo de Irán, como una “escaramuza aparte”. El miércoles, Israel lanzó su bombardeo más intenso contra Líbano en más de un mes de guerra con Hizbulá.

    Trump y sus ayudantes, por su parte, dijeron que no expondrían públicamente las condiciones que, según dijeron, estaban negociando para poner fin de forma duradera a la guerra, pero menospreciaron otra propuesta de 10 puntos que los iraníes hicieron pública el miércoles.

    “El presidente Trump y su equipo negociador la tiraron literalmente a la basura”, declaró a los periodistas en la Casa Blanca Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca.

    Aun así, Leavitt anunció que el vicepresidente JD Vance, junto con Steve Witkoff, enviado especial del presidente, y Jared Kushner, yerno de Trump, viajarían a Pakistán para mantener conversaciones con los iraníes. Sería la reunión de más alto nivel entre funcionarios estadounidenses e iraníes desde 1979.

    Pero poco después del anuncio de Leavitt, altos cargos iraníes acusaron a Estados Unidos de violar el acuerdo.

    Ghalibaf, presidente del Parlamento, quien se espera que asista a la reunión en Pakistán, escribió en una declaración que la tregua y las negociaciones con Estados Unidos eran “irrazonables” porque Israel estaba atacando Líbano, un avión no tripulado hostil había entrado en el espacio aéreo de Irán y Estados Unidos seguía oponiéndose al enriquecimiento nuclear iraní.

    Cuando se le preguntó por la declaración de Ghalibaf, Vance cuestionó su comprensión lingüística.

    “En realidad, me pregunto cuán bueno es entendiendo el inglés, porque hay cosas que dijo que francamente no tenían sentido en el contexto de las negociaciones que hemos mantenido”, dijo a los periodistas al salir de Hungría.

    Ronen Bergman colaboró con reportería en Tel Aviv y Edward Wong en Washington.

    Tyler Pager es corresponsal del Times en la Casa Blanca y reporta sobre el presidente Trump y su gobierno.

    Katie Rogers es corresponsal del Times para la Casa Blanca y reporta sobre el presidente Trump.

    Farnaz Fassihi es la jefa del buró del Times para las Naciones Unidas y dirige la cobertura sobre la organización. También cubre Irán y ha escrito sobre el conflicto en Medio Oriente durante 15 años.

    Ronen Bergman colaboró con reportería en Tel Aviv y Edward Wong en Washington.

  • Los 250 perros hacinados en una pequeña casa de Inglaterra y su “sorprendente” recuperación tras ser rescatados

    Los 250 perros hacinados en una pequeña casa de Inglaterra y su “sorprendente” recuperación tras ser rescatados

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    Los perros rescatados a principios de este año de una propiedad abarrotada de animales se encuentran “realmente bien”.

    La noticia fue confirmada a la BBC por la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (Rspca, por sus siglas en inglés), después de que circulara una imagen tomada por un rescatista de animales en donde se veía a más de 250 perros cruce de caniches hacinados en una habitación.

    La organización de protección animal había dicho que el número y las condiciones de vida de estos mestizos —descubiertos en enero en un lugar no revelado de Reino Unido— “creció rápidamente y fuera de control en medio de circunstancias familiares difíciles”.

    Lee Hopgood, superintendente de operaciones de la Rspca para el norte de Inglaterra, afirmó que “sorprendentemente, los perros están bien y están creciendo realmente muy bien”.

    No obstante, muchos de los perros fueron hallados con el “pelaje enmarañado y con costras”, lo cual requirió tratamiento.

    El destino de los perros

    De los animales rescatados, 87 fueron acogidos por la Rspca, mientras que el resto fue trasladado a Dogs Trust.

    Tras recibir cuidados y apoyo conductual, “muchos de los perros han sido realojados con éxito y disfrutan de la vida en sus hogares definitivos”, dijo un portavoz de Dogs Trust.

    Varias perras siguen al cuidado de Dogs Trust, “incluidas aquellas que han dado a luz mientras estaban con nosotros”, añadieron.

    Uno de los perros cruce de caniche rescatados recientemente, Boone, fue adoptado por Dermot Murphy —excomisionado de la inspección de la Rspca— y apareció el jueves en el programa BBC Breakfast.

    El personal de Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (RSPCA) en su labor de rescate y rehabilitación de animales.

    Getty Images
    Las organizaciones protectoras de animales en Inglaterra registran un incremento en la cantidad de perros rescatados.

    Boone estaba bajo de peso y tenía las orejas y los ojos irritados cuando llegó por primera vez al cuidado de esta organización, explicó Murphy.

    Debido a sus difíciles comienzos, a Boone había que cargarlo para subirlo y bajarlo del auto cuando se incorporó a la familia de Murphy.

    “Nunca antes había llevado correa, así que cuando se la pusimos, clavó las garras en el suelo. No sabía lo que era eso”.

    Adaptarse a la vida fuera del abarrotado salón supuso “una especie de sobrecarga sensorial” y Boone necesitó ir familiarizándose con las nuevas experiencias de forma gradual.

    Ahora, Boone puede ir sin correa y jugar con una pelota.

    “Es maravilloso ver cómo ha superado su timidez y se ha convertido en parte de nuestra familia”, añadió Murphy.

    “Impactante realidad”

    La organización protectora de animales señaló que los casos en los que se mantiene a un gran número de animales en un mismo lugar pueden estar vinculados a problemas de salud mental, a la crisis del costo de vida o a criadores que operan con malas prácticas.

    En este caso, la organización declaró el miércoles que no emprenderá acciones legales debido a la “extrema vulnerabilidad” de los propietarios.

    La Rspca afirmó que una imagen “impactante” tomada por un rescatista, que muestra a decenas de perros hacinados en una sala de estar, no fue generada por inteligencia artificial, en respuesta a decenas de comentarios en las redes sociales que sugerían que era falsa.

    La fotografía ilustra la “impactante realidad” de los incidentes con múltiples animales que atiende esta organización, los cuales han aumentado un 70% en Inglaterra y Gales desde 2021, según informó la organización benéfica de bienestar animal.

    Todos los perros eran cruce de caniche, también conocidos como “doodles”.

    Este tipo de perros ha ganado popularidad en los últimos años, constituyendo los tres tipos de razas mestizas más comunes entre los dueños de perros, según una encuesta de 2025 realizada por Dogs Trust.

    En noviembre, Rspca informó del rescate de 80 perros, en su mayoría chihuahuas, pomeranias y otros cruces, de una casa en Bedfordshire, Inglaterra.

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    BBC

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  • Este es el menú lunar de Artemis II

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    Los astronautas de la misión tienen horarios programados para el desayuno, la comida y la cena con menús basados en sus preferencias personales y necesidades nutricionales.

    ¿Qué hay en el menú para cuatro astronautas encerrados en una pequeña cápsula durante 10 días seguidos?

    Los astronautas de la misión Artemis II tienen horarios programados para el desayuno, la comida y la cena con menús fijos basados en sus preferencias personales y necesidades nutricionales. Algunos alimentos de la cápsula Orión están listos para comer, mientras que otros deben rehidratarse con agua a bordo.

    El lunes, la tripulación despertó y comenzó con el desayuno del día del sobrevuelo. Los responsables de la NASA dijeron que incluía salchichas para el desayuno, cuscús con frutos secos, fresas, tortillas, muffins con cubierta de maple, avena con manzana y canela, huevos revueltos, sémola de maíz y mantequilla, ensalada de mango y una hamburguesa de salchicha.

    Otras opciones de comida incluyen granolas con arándanos, quiche de verduras, brisket o falda de ternera a la barbacoa, ejotes picantes y macarrones con queso.

    Los alimentos se formularon y seleccionaron para reducir el riesgo de que flotaran migajas en la cápsula en microgravedad.

    A cada astronauta se le permiten dos bebidas de sabor al día, como café, té verde, un batido de mango y durazno, limonada o sidra de manzana.

    Hay un total de 43 tazas de café, nueve condimentos y cinco salsas picantes a bordo. Para satisfacer cualquier antojo de dulces, hay galletas, chocolate, tarta y almendras recubiertas de caramelo.

    La tripulación utiliza un dispensador de agua portátil para rehidratar los paquetes de comida y bebida, y un calentador de alimentos para llevarlos a la temperatura deseada.

    Los científicos del Laboratorio de Sistemas Alimentarios Espaciales del Centro Espacial Johnson trabajaron con la tripulación mucho antes del día del lanzamiento para elaborar sus comidas espaciales individualizadas. Probaron y clasificaron los alimentos en función de sus preferencias.

    El reto consistía en equilibrar la nutrición, la seguridad y los gustos personales al tiempo que se respetaban los estrictos límites de masa y volumen de la compacta cabina, dijo en un video de la NASA Xulei Wu, responsable del sistema alimentario de la NASA. La comida es responsable no solo de “las calorías y los micronutrientes de los miembros de la tripulación, sino también de levantar el ánimo de la tripulación”, dijo. “Es muy importante”.

    La ciencia de la alimentación para el espacio ha avanzado mucho desde el comienzo de la era espacial. Los primeros alimentos espaciales eran del tamaño de un bocado, adecuados para comer con los dedos, o estaban hechos puré y se exprimían directamente en la boca desde un tubo parecido a la pasta de dientes. Los astronautas de la misión Apolo 7, en 1968, comieron cubitos de pan con sabor a canela, compota de manzana, ensalada de pollo y sándwiches de queso, con poco margen para modificaciones personales.

    Los menús del vuelo sufrieron muchas modificaciones a lo largo del programa después de que se descubriera que los astronautas presentaban desequilibrios nutricionales, una importante pérdida de peso corporal y náuseas durante el vuelo. El Apolo 14 fue la primera vez que una tripulación espacial regresó a la Tierra sin un cambio significativo de peso corporal, según los “Resultados biomédicos del Apolo”, una publicación de la NASA.

    Christina Koch, una de los astronautas de la misión Artemis II, dijo en el video de la NASA que compartir las comidas con los demás miembros de la tripulación en el espacio “representa unión y algo un poco fuera de lo común”.

    “Es como una acampada”, dijo.

    Ashley Ahn cubre noticias de último momento para el Times desde Nueva York.

  • La tregua entre EE. UU. e Irán se tambalea y un nuevo plazo se acerca

    La tregua entre EE. UU. e Irán se tambalea y un nuevo plazo se acerca

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    Ya estaban surgiendo fracturas en el limitado alto al fuego. El vicepresidente JD Vance encabezará una delegación estadounidense para las conversaciones de este fin de semana.

    El presidente Donald Trump se enfrenta a nuevos desafíos diplomáticos mientras se prepara para las conversaciones del fin de semana con Teherán, en medio de dudas sobre la durabilidad de su aún joven alto al fuego con Irán y las perspectivas de convertirlo en un acuerdo de paz más amplio.

    Un funcionario de la Casa Blanca dijo el miércoles que el vicepresidente JD Vance encabezaría una delegación estadounidense a Pakistán para reunirse el sábado con funcionarios iraníes. A Vance se le unirán en Islamabad, la capital, el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner, mientras trabajan para salvar las enormes diferencias políticas, algunas de las cuales se remontan a décadas atrás, en el plazo de dos semanas establecido por el acuerdo de alto al fuego.

    Pero incluso mientras los funcionarios de Trump ultimaban la reunión del sábado, ya estaban surgiendo fracturas en el limitado alto al fuego negociado por Pakistán el martes por la noche, mismo que se logró justo antes de que venciera el plazo fijado por Trump que amenazaba con un ataque a Irán de consecuencias funestas para su civilización.

    Robert Malley, quien fue enviado especial del presidente Joe Biden para Irán, dijo que el alto al fuego estaba lleno de ambigüedades. Estados Unidos e Irán ya están discutiendo sobre ellas, dijo, y eso complicará el camino a seguir.”Es difícil saber no solo adónde se va a partir de aquí, sino dónde se está para empezar”, dijo. “Las conversaciones empiezan sobre un fundamento muy débil”.

    En un comunicado en las redes sociales, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, insistió en que ya se habían violado tres cláusulas de lo que dijo que era un “marco acordado” de 10 puntos entre Estados Unidos e Irán, entre ellas el fin de los ataques israelíes contra combatientes de Hizbulá en Líbano respaldados por Irán. El gobierno de Trump afirma que eso no formaba parte del acuerdo.

    Ghalibaf también condenó al gobierno de Trump por reafirmar el miércoles que nunca se permitiría que Irán tenga un programa interno de enriquecimiento de uranio, como Teherán exige desde hace tiempo.

    “En tal situación, un alto al fuego bilateral o las negociaciones no son razonables”, escribió Ghalibaf, quien, según los medios de comunicación estatales iraníes, representará a Irán en Islamabad este fin de semana.

    Al mismo tiempo, funcionarios estadounidenses estaban pendientes de si Irán cumpliría su promesa de reabrir el estrecho de Ormuz, que Teherán militarizó en respuesta al conflicto. El miércoles por la noche, había pocos indicios de que se estuviera reanudando un tráfico marítimo significativo a través de la vía fluvial, que se encuentra cargada de minas.

    Aunque Estados Unidos e Irán seguramente fanfarronearán y se disputarán tener la ventaja en público, dijeron diplomáticos y expertos en Irán, ambas partes pueden tener suficientes incentivos para abrirse camino hasta Islamabad sin permitir que el alto al fuego se derrumbe. La cúpula militar y política de Irán ha quedado devastada por la guerra de cinco semanas, mientras que Trump está sometido a una fuerte presión por parte de un público escéptico, el aumento de los precios de la energía y la creciente disensión entre sus partidarios a medida que se acercan las elecciones intermedias de otoño.

    “Va a ser un alto al fuego muy desordenado e imperfecto”, dijo Suzanne Maloney, experta en Irán y vicepresidenta del laboratorio de ideas no partidista Brookings Institution en Washington. “Pero mi sensación es que ambas partes quieren al menos probar lo que es posible en la mesa de negociaciones”.

    Puede que esas posibilidades sean limitadas, pero la Casa Blanca empleó un tono optimista.

    Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo a los periodistas el miércoles que Estados Unidos había recibido una propuesta iraní que proporcionaba “una base viable sobre la cual negociar”, una descripción notablemente distinta de la que hizo Ghalibaf del documento al identificarlo como un “marco acordado”. Leavitt añadió que la propuesta era “más razonable y totalmente diferente” de una lista anterior de exigencias iraníes, que dijo que se había “tirado a la basura”.

    La nueva propuesta no se ha hecho pública. “Estas negociaciones extraordinariamente delicadas y complejas tendrán lugar a puerta cerrada durante las próximas dos semanas”, dijo Leavitt.

    También advirtió a los periodistas de que no se fiaran de las declaraciones de los funcionarios iraníes y de los medios de comunicación estatales, que han contenido exigencias iraníes tan maximalistas como la eliminación de todas las sanciones estadounidenses sobre la economía de Irán, la retirada de las fuerzas estadounidenses de Medio Oriente y un programa nacional de enriquecimiento de uranio.

    Sin embargo, los expertos dijeron que era poco probable que los dirigentes iraníes hubieran hecho de pronto nuevas concesiones importantes, dada la coherencia de las exigencias de Irán a lo largo de años y la influencia económica que ha demostrado al asfixiar los envíos vitales de energía y productos químicos a través del estrecho de Ormuz.

    La declaración de Ghalibaf dejaba claro, por ejemplo, que Irán sigue insistiendo en lo que denomina su derecho soberano a enriquecer uranio, el proceso de refinado que produce combustible para la energía nuclear o las bombas atómicas. El gobierno de Trump ha dicho que Irán debe aceptar el enriquecimiento cero, y el miércoles Leavitt dijo a los periodistas que garantizar “el fin del enriquecimiento de uranio en Irán” seguía siendo una exigencia no negociable para el presidente.

    Dada tan amplia brecha, Malley dijo que era muy poco probable que el gobierno de Trump pudiera concluir rápidamente un acuerdo de gran alcance con Irán, especialmente en tan poco tiempo. Consideró más plausible que las dos partes lleguen a acuerdos limitados que eludan los asuntos más difíciles, incluido el destino del programa nuclear iraní y sus reservas de más de 400 kilogramos de uranio altamente enriquecido.

    “Es difícil imaginar un acuerdo global, dadas las lagunas y las distintas visiones de ambas partes”, dijo Malley. “Se puede imaginar una serie de acuerdos menores que incluyan el estrecho de Ormuz y cierto alivio de las sanciones”.

    Maloney y otros dijeron que la incorporación de Vance al equipo negociador estadounidense constituía un cambio notable en el enfoque diplomático de Trump.

    Fueron Witkoff y Kushner quienes dirigieron dos rondas anteriores de conversaciones con funcionarios iraníes sobre el programa nuclear del país, una la primavera pasada y otra a finales de febrero. Los analistas dijeron que Irán probablemente las ve con profundo escepticismo, dado que Trump lanzó ataques después de ambas, incluida una el día antes de que Estados Unidos se uniera a Israel en el comienzo del último conflicto con un ataque aéreo masivo que mató al líder supremo de Irán, Alí Jameneí, y a varios otros altos cargos.

    Es posible que los iraníes se muestren más receptivos a Vance, un escéptico de larga data de la acción militar estadounidense quien, antes de asumir el cargo el año pasado, advirtió en público que Estados Unidos sería insensato si iniciara una guerra con Irán y compartió sus reservas en privado cuando Trump consideraba si atacar o no a principios de este año.

    Pero los diplomáticos veteranos reiteraron su preocupación por el hecho de que Trump volviera a asignar conversaciones de alto riesgo a negociadores con muy poca experiencia en Irán o en cuestiones nucleares.

    R. Nicholas Burns, que negoció con Irán como alto funcionario del Departamento de Estado durante el gobierno de George W. Bush, instó al equipo de Trump a que incorporara a expertos en Irán del Servicio Exterior de carrera que han sido en gran medida dejados de lado.

    “El hecho de que estos diplomáticos de carrera de alto rango fueran excluidos de las conversaciones dirigidas por Witkoff con el ministro de Asuntos Exteriores iraní antes de la guerra fue una negligencia diplomática”, dijo Burns. “Nuestros diplomáticos de carrera, que hablan farsi con fluidez y comprenden el comportamiento negociador de los iraníes, son una fuerza oculta de Estados Unidos”.

    Burns instó a los funcionarios de Trump a enfocarse en los próximos días en garantizar que Irán nunca obtenga acceso a su uranio altamente enriquecido, gran parte o la totalidad del cual se cree que está enterrado bajo los escombros de los ataques aéreos del verano pasado, y en asegurarse de que Irán no se convierta en un “guardián” en el estrecho de Ormuz. Recientemente, Irán ha exigido públicamente pagos lucrativos para permitir la navegación comercial a través de la vía marítima.

    Es posible que Trump haya simplificado algo las cosas durante un discurso a la nación la semana pasada, cuando dio a entender que podría dejar de exigir a Irán que entregue sus reservas de uranio. Trump dijo que lo que denominó “polvo nuclear” de Irán estaba profundamente enterrado y que Estados Unidos podría detectar y detener cualquier intento de Irán de acceder a él.

    Pero Burns dijo que se mostraba escéptico ante la perspectiva de un acuerdo amplio. “El interés de Irán será alargar las conversaciones, aferrándose a exigir concesiones estadounidenses que el presidente Trump no puede cumplir”, dijo.

    “Los negociadores del gobierno iraní tienen experiencia, son cínicos y expertos en ocultar la verdad”, añadió.

    Complica aún más la mezcla diplomática el papel de Israel, que un alto funcionario estadounidense calificó de variable incierta. Israel podría presionar para reanudar la guerra y perseguir su objetivo de desencadenar un levantamiento popular que derroque a los dirigentes clericales iraníes supervivientes, lo que va más allá de los objetivos bélicos actualmente declarados por Trump.

    Trump también se enfrentará a la presión de los halcones respecto a Irán en su país para que no llegue a un acuerdo de conveniencia con Irán que ponga fin a la guerra sin resolver los problemas a largo plazo.

    El influyente locutor de radio Mark Levin, quien cuenta con la atención de Trump, se ha mostrado muy crítico con el alto al fuego. El funcionario estadounidense dijo que Trump podría mostrarse reacio al acuerdo si esas voces no eran contrarrestadas por destacados críticos de la guerra como el expresentador de Fox News Tucker Carlson.

    Trump también podría sentirse provocado por los jactanciosos mensajes internos de Irán, que son coherentes con el tipo de posturas habituales en la diplomacia de Medio Oriente, pero que podrían provocar a un presidente estadounidense muy atento a las apariencias.

    Horas después del alto al fuego del martes, el Consejo de Seguridad Nacional de Irán publicó un comunicado en el que celebraba la “innegable, histórica y aplastante derrota” de Estados Unidos y afirmaba que Trump había aceptado una lista de enormes concesiones, como la retirada militar total de Estados Unidos de la región, que los funcionarios de Trump califican de imaginaria.

    Julian E. Barnes colaboró con la reportería.

    Michael Crowley cubre el Departamento de Estado de EE. UU. y política exterior para el Times. Ha reportado desde una treintena de países y con frecuencia viaja con el secretario de Estado.

    Julian E. Barnes colaboró con la reportería.

  • Adam Back niega que él sea Satoshi Nakamoto, en respuesta a la investigación del Times

    Adam Back niega que él sea Satoshi Nakamoto, en respuesta a la investigación del Times

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    “Adam Back ha declarado sistemáticamente que él no es Satoshi Nakamoto”, dijo su empresa en un comunicado. “Lo que no es especulativo es la contribución fundacional de Adam al bitcóin”.

    El informático británico Adam Back dijo el miércoles que no es el inventor de Bitcoin conocido con el seudónimo Satoshi Nakamoto, después de que una investigación de The New York Times presentara pruebas de que sí lo es.

    “No soy satoshi”, dijo Back en la plataforma de redes sociales X el miércoles. Añadió que él es simplemente uno de los muchos desarrolladores que estuvieron “tan cerca y tan lejos” de construir algo parecido al bitcóin.

    La verdadera identidad del creador de la primera criptomoneda del mundo ha estado oculta durante 17 años. La investigación del Times, dirigida por el periodista John Carreyrou, demostró que Back, en una serie de oscuros correos electrónicos, había esbozado casi todas las características de Bitcoin una década antes de que lo hiciera Satoshi. El reportaje demostró que durante los dos años y medio que Satoshi estuvo publicando frecuentemente en internet, Back desapareció en gran medida de los foros en los que se hablaba del bitcóin, solo para reaparecer poco después de la famosa desaparición de Satoshi en 2011. Y encontró sorprendentes similitudes entre los mensajes y correos electrónicos de Back y Satoshi.

    Cuando se le contactó para la investigación, Back negó ser Satoshi y atribuyó los hallazgos de la reportería a una serie de coincidencias. Lo reiteró en X el miércoles, y dijo que gran parte del artículo presentaba “una combinación de coincidencias y frases similares de personas con experiencias e intereses parecidos”.

    Back fue miembro de los Cypherpunks, un grupo de anarquistas formado a principios de la década de 1990 que quería utilizar la criptografía –el arte de asegurar las comunicaciones mediante códigos– para liberar a las personas de la vigilancia y la censura del gobierno. Se cree que Satoshi era un Cypherpunk debido al interés del grupo en el dinero digital que no pudiera ser rastreado por el gobierno, y porque anunció su libro blanco en un foro donde se reunían muchos Cypherpunks.

    Para el artículo, los periodistas del Times recopilaron todos los escritos conocidos de Satoshi y elaboraron una lista de sus peculiaridades de escritura, y recabaron los archivos de tres listas de correo de internet donde se reunían los Cypherpunks en las décadas de 1990 y 2000. A continuación realizaron varios análisis, ayudados por inteligencia artificial, que encontraron que las peculiaridades de Satoshi coincidían más con la escritura de Back que con la de cualquier otro Cypherpunk. Cuando le preguntaron sobre esto para el artículo, Back respondió: “No soy yo, pero entiendo lo que dicen de que esto es lo que dijo la IA con los datos. Pero aún así no soy yo”.

    Las publicaciones en las redes sociales que Back realizó el miércoles no mencionaban el análisis de la IA. Pero dijo que sus frecuentes publicaciones sobre los Cypherpunks en la década de 1990 hicieron que sus opiniones fueran más prominentes que las de otros. Dijo que, como publicaba tan prolíficamente, podía parecer que tenía más en común con Satoshi que “otros con intereses similares pero que postean 20 veces menos”.

    Back dirige Blockstream, una empresa dedicada al bitcóin que ha sido valorada en 3200 millones de dólares. “El artículo de hoy del New York Times se basa en una interpretación circunstancial de detalles seleccionados y en especulaciones, no en pruebas criptográficas definitivas”, dijo un portavoz de Blockstream en un comunicado el miércoles. “Adam Back ha declarado sistemáticamente que él no es Satoshi Nakamoto. Lo que no es especulativo es la contribución fundacional de Adam al bitcóin”.

    Kailyn Rhone es periodista de negocios en el Times y la becaria David Carr 2025.

  • Cómo las crisis políticas llevaron a Perú a tener una “economía zombi” y acabaron con el mito de su crecimiento sin límites

    Cómo las crisis políticas llevaron a Perú a tener una “economía zombi” y acabaron con el mito de su crecimiento sin límites

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    Dos operarios con cascos. Tras ellos ondea una bandera peruana.

    Ernesto Benavides / Getty
    Los expertos creen que la economía peruana podría crecer más.

    Perú ha sido durante años un ejemplo de manejo macroeconómico.

    Pese a la inestabilidad política permanente y los constantes cambios de presidente en los últimos años, el país ha logrado mantener saneadas sus cuentas públicas, atraer inversiones extranjeras significativas, seguir creciendo y mantener el valor de su moneda.

    La aparente impermeabilidad de su economía a los vaivenes de su política es admirada y envidiada en otros países de América Latina castigados por las turbulencias financieras y ha contribuido a prolongar el relato de éxito que el país comenzó a escribir a principios de siglo, cuando tras agresivas reformas económicas superó la grave crisis que sufría y se sentaron las bases de décadas de expansión del PIB.

    Pero los especialistas advierten que no es oro todo lo que reluce y, pese a sus indicadores positivos, los peruanos sí pagan un precio por la inestabilidad política y sus permanentes cambios de gobierno.

    “Eso de que la economía y la política peruanas van por cuerdas separadas es una verdad a medias. Hay un punto a partir del cual la economía sí es afectada por la política”, le dice a BBC Mundo Armando Mendoza, economista del Centro Peruano de Estudios Sociales.

    Para él, Perú tiene hace tiempo “una economía que marcha en piloto automático, que marcha en modo zombi”.

    Dado que este domingo están llamados a elegir a su nuevo presidente y Congreso, analizamos el impacto para los peruanos de la tormenta de los últimos años.

    Las bases de la fortaleza

    La economía peruana cuenta con algunas fortalezas estructurales de las que se han beneficiado a lo largo de los años.

    Es una economía abierta en la que en los últimos años los inversores han encontrado en general seguridad jurídica para invertir.

    Un hombre descarga dos bombonas de gas de un camión.

    Ernesto Benavides / Getty
    Los inversores aprecian que la peruana es una economía abierta

    Al contrario que en otros países de la región habituados a los problemas financieras, Perú tiene una moneda, el sol, que ha sido de las más estables de América Latina.

    Un factor clave ha sido la gestión del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) que, gracias a la autonomía que le concede la Constitución, se ha mantenido al margen de las disputas políticas y ha llevado a cabo una gestión guiada por criterios técnicos que los expertos reconocen como una de las claves fundamentales de la estabilidad macroeconómica del país.

    Una “oportunidad perdida”

    Durante las dos primeras décadas del siglo, Perú vio crecer su Producto Interno Bruto alrededor de un 4% cada año, superando en algunos años incluso la barrera del 10% de crecimiento interanual.

    Sin embargo, el ritmo de crecimiento se ha venido ralentizando desde 2018, cuando Pedro Pablo Kuczynski presentó su renuncia a la presidencia y dio comienzo la caótica sucesión de presidentes, que llega a ocho desde entonces.

    Si se dejan aparte los años de la pandemia, la economía peruana ha crecido un 2,3% en promedio desde 2022, lo que, según los expertos, se queda lejos de su potencial.

    “La economía peruana sigue creciendo, pero hay un coste de oportunidad perdida. Si tuviéramos políticas sostenidas, no estaríamos creciendo 3%; probablemente estaríamos creciendo a niveles de 5 o 6%”, indica Mendoza.

    En la misma línea, Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía y miembro del directorio del BCRP, le dijo a BBC Mundo que Perú debería haberse beneficiado más de la actual coyuntura de precios altos del oro y el cobre, dos de las materias primas que más exporta.

    “Con los precios internacionales como están y con la estabilidad macro que llevamos, no hay motivo por el que no pudiéramos estar creciendo por encima del 4,5% si hubiéramos tenido gobiernos medianamente predecibles y competentes”.

    Esto explica que, aunque el país haya vuelto a encadenar años de crecimiento económico, haya sido menor del esperado y aún no haya logrado volver a los niveles de pobreza (20% en 2019 frente a 27,6% en 2024) y empleo formal previos a la pandemia.

    Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, el ingreso real formal no regresó hasta 2024 a los niveles de 2019.

    El ejemplo más claro del precio que pagan los peruanos por su inestabilidad política es 2023, año en que Pedro Castillo fue destituido y encarcelado por intento de golpe de Estado y se desataron protestas en todo el país.

    Ese año la economía se contrajo un 0,55%. “Fue un año donde clarísimamente el desbarajuste político afectó la marcha de la economía”, indica Mendoza.

    Dos personas gritan junto a una valla colocada por la Policía en el centro de Lima.

    Ernesto Benavides / Getty
    La economía se contrajo en 2023, cuando la caída de Pedro Castillo provocó meses de protestas.

    El precio del “carrusel político”

    Según Mendoza, cuando Perú entró en el “carrusel político” de los últimos años, “se hizo imposible tener políticas económicas sostenidas”.

    Macera recuerda que “los presidentes no han llegado en promedio a los dos años de duración en el cargo”. El actual, José María Balcázar, fue elegido por el Congreso el pasado 18 de febrero en sustitución de José Jerí, destituido después de poco más de cuatro meses en el cargo.

    Pero si los presidentes duran poco, menos aún lo hacen los ministros. “En promedio un ministro de Economía dura hoy 7 u 8 meses”, señala Macera.

    “Con esta volatilidad es bien complicado tener políticas de Estado medianamente consistentes y bien complicado para los actores privados tener claridad sobre quiénes son sus interlocutores dentro de los ministerios”, añade.

    El presidente de Perú, José María Balcázar, con la banda presidencial.

    Jorge Cerdán / Getty
    Los presidentes duran poco en Perú. El actual, José María Balcázar, llegó al cargo en febrero y tendrá que dejarlo en julio.

    Para sectores que requieren grandes inversiones y años de planificación, como la minería, uno de los principales motores económicos del país, tener certezas sobre las políticas que se seguirán en el país resulta clave a la hora de decidir y ejecutar inversiones.

    “¿Cómo puedes hacer un planeamiento si los ministros y sus equipos cambian cada pocos meses?”, se pregunta Macera.

    Este año, además, el ciclo electoral agrava la incertidumbre que se ha convertido en rutina en Perú, ya que coinciden en unos pocos meses las elecciones generales (para elegir al presidente y al Congreso) con las regionales y locales, en que votarán por alcaldes y gobernadores.

    A juzgar por el descontento de los votantes que reflejan las encuestas, es probable que decidan cambiar a la mayoría de los gobernantes del país.

    Todas las encuestas muestran que los peruanos ven la corrupción como uno de los principales problemas de su país.

    La vida política del Perú ha estado en los últimos años marcada por los escándalos que le han costado uno tras otro el cargo a casi todos los últimos mandatarios.

    Mendoza lamenta que “segmentos significativos del Estado han sido capturados y depredados por mafias”: “Ya no es solo la corrupción tradicional sino delincuencia vinculada al crimen común”.

    Y las actividades delictivas tienen un impacto económico.

    Según Macera, “hay una amplia agenda pendiente de combate a la minería ilegal, cuando estimamos que el año pasado hubo cerca de US$11.500 millones en exportaciones de oro ilegal, una cifra similar a lo que exportó la agroindustria peruana en 2014”.

    Qué puede pasar ahora

    Todas las previsiones están ahora al albur de lo que suceda con la guerra en Medio Oriente, que ya ha provocado un encarecimiento del petróleo y podría provocar una recesión mundial si no termina pronto.

    El Banco Central estima que el PIB peruano crecerá en 2026 un 2,9%, de nuevo un dato de crecimiento positivo que, de cumplirse las previsiones del banco, lo colocaría como la segunda economía de mayor crecimiento en la región, pero el escenario podría variar si el conflicto se prolonga.

    Perú sigue beneficiándose de los altos precios de los metales, la estabilidad de su moneda y la solidez de sus cuentas públicas y se espera que la inversión y el empleo formal sigan aumentando.

    El directorio del Banco Central también debe renovarse este año y esta será otra de las claves.

    “El Banco tiene gran independencia en sus operaciones, pero la elección de los miembros del directorio dependerá del nuevo presidente y el nuevo Congreso”, indica Macera.

    Espera que haya un consenso para mantener como presidente a Julio Velarde, que lleva 20 años al frente de la institución y es ampliamente visto como uno de los garantes de la solidez macroeconómica peruana.

    Pero eso, como casi todo en este año electoral, está por definir en Perú.

    Los dirigentes que salgan de las urnas tendrán el desafío de propiciar que la economía abandone su “modo zombi” y ponerla a trabajar a pleno rendimiento por la cohesión social y el progreso de los peruanos.

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    BBC

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  • ¿Quién es Satoshi Nakamoto? El gran misterio del bitcóin, revelado

    ¿Quién es Satoshi Nakamoto? El gran misterio del bitcóin, revelado

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    Una tarde del otoño de 2024, mi esposa y yo nos encontrábamos sentados en medio del tráfico de la autopista de Long Island cuando ella, cansada de la estación de jazz-funk que yo solía poner en nuestros trayectos, puso un pódcast.

    Era Hard Fork, el programa de The New York Times sobre tecnología, y los presentadores hablaban sobre un nuevo documental de HBO que aseguraba haber desenmascarado al inventor del bitcóin, conocido solamente con el seudónimo Satoshi Nakamoto.

    Quedé enganchado al instante. Desde hacía mucho tiempo veía la cuestión de la verdadera identidad de Satoshi como uno de los grandes enigmas de nuestra era y ya había intentado averiguarla, sin éxito. Dos años antes, incluso había dedicado varios meses a investigar para un libro sobre el tema, pero no tardé en darme cuenta de que estaba fuera de mi alcance y desistí a regañadientes.

    Oír que alguien más podría haber identificado por fin a la enigmática figura que había revolucionado las finanzas, dado origen a una industria de 2,4 billones de dólares y amasado una de las mayores fortunas del mundo en un golpe de asombrosa genialidad despertó en mí una mezcla de admiración y envidia. Estaba impaciente por ver la película. En cuanto llegamos a casa esa noche, entré a HBO Max y pulsé play.

    Al final, la conclusión de Dinero Digital: El Misterio del Bitcoin me pareció poco convincente: HBO señalaba a un desarrollador de software canadiense basándose en pruebas que parecían muy endebles. Pero mientras veía lo que por lo demás era un entretenido paseo por el mundo de las criptomonedas, una escena me llamó la atención.

    El criptógrafo británico Adam Back, una figura destacada del movimiento bitcóin, se encontraba sentado en un banco de un parque de Riga, Letonia, con la camisa suelta bajo un abrigo marrón. El cineasta recitaba de manera casual los nombres de varios sospechosos de ser Satoshi. Al escuchar el suyo, Back se puso tenso, negó categóricamente ser Satoshi y pidió que la conversación fuera extraoficial.

    Habiendo tenido encuentros con bastantes mentirosos y desarrollado cierta habilidad para detectar sus gestos delatores, el comportamiento de Back –sus ojos esquivos, su risita incómoda, los movimientos bruscos de su mano izquierda– me pareció sospechoso. Cuando aparecieron los créditos, repetí esa secuencia varias veces en mi televisor.

    Mientras pensaba en la reacción de Back, otra cosa vino a mi mente. Un impostor australiano había sido demandado por afirmar falsamente que era Satoshi. ¿Qué tal si las pruebas reveladas en ese juicio, celebrado en Londres unos meses antes, podrían ayudarme a desentrañar el misterio?

    Como te dirá cualquiera que esté empapado en la mitología del bitcóin, Satoshi era un maestro en el arte de ser anónimo en internet, dejando pocas huellas digitales, por no decir ninguna.

    Sin embargo, Satoshi dejó un corpus de textos, incluido el libro blanco, un documento de nueve páginas en el que exponía su invento y numerosos mensajes en el foro Bitcointalk, un tablón de mensajes en línea donde los usuarios se reunían para debatir sobre el software, la economía y la filosofía de la moneda digital. Y resultó que ese corpus se había ampliado considerablemente durante el juicio civil del impostor, cuando Martti Malmi, un programador finlandés que colaboró con Satoshi en los primeros días del bitcóin, divulgó cientos de correos electrónicos que había intercambiado con él. Ya habían salido a la luz correos electrónicos que Satoshi envió a otros de los primeros usuarios de bitcóin, pero nada se acercaba en volumen al lote de Malmi. Si alguna vez se iba a encontrar a Satoshi, yo estaba convencido de que la clave se encontraba en estos textos.

    Por otro lado, seguramente otros habían recorrido este camino antes que yo. Periodistas, académicos y detectives de internet llevaban 16 años intentando identificar a Satoshi. Durante ese tiempo, se habían propuesto más de 100 nombres, entre ellos los de un estudiante de criptografía irlandés, un ingeniero japonés-estadounidense desempleado, un cerebro criminal sudafricano y el matemático retratado en la película Una mente brillante.

    Las teorías más atractivas se habían enfocado en las coincidencias que encajaban con lo poco que se sabía de Satoshi: un estilo particular de escribir código, un historial laboral misterioso, dominio de los conceptos técnicos clave del bitcóin, una visión del mundo antigobierno. No obstante, todas habían caído bajo el peso de una coartada o de alguna otra prueba incoherente o contradictoria. Cada fracaso había sido recibido con regocijo por muchos miembros de la comunidad del bitcóin. Como les gustaba señalar, solo Satoshi podría demostrar de manera definitiva su identidad, moviendo algunas de sus monedas. Cualquier prueba que no fuera esa sería circunstancial.

    Parecía una tontería pensar que de algún modo yo podría resolver un caso que había desconcertado a tantos otros. Pero ansiaba la emoción de una historia grande y desafiante, así que decidí intentar una vez más desenmascarar al misterioso creador del bitcóin.

    Empecé a buscar maneras de depurar la lista de candidatos.

    Algo que saltaba a la vista en los correos electrónicos de Satoshi a Malmi y en sus otros escritos era que mezclaba ortografía y modismos británicos con expresiones estadounidenses. Como muchos sospechosos de ser Satoshi son estadounidenses, algunos han especulado que disfrazaba su prosa con giros británicos, pero una pista que nos dejó Satoshi hizo que yo nunca creyera en esa teoría.

    En el primer bloque de transacciones de bitcóin, Satoshi incrustó el texto de un titular de periódico: “The Times 03/enero/2009 El canciller al borde del segundo rescate a los bancos”. El titular en cuestión apareció en la edición británica impresa de The Times of London. Esto me pareció una señal de que Satoshi de verdad era británico.

    También es muy probable que Satoshi fuera miembro de los Cypherpunks, un grupo de anarquistas formado a principios de la década de 1990 que quería utilizar la criptografía, el arte de proteger las comunicaciones mediante código, para liberar a las personas de la vigilancia y la censura del gobierno. Los cypherpunks interactuaban principalmente a través de algo conocido como lista de correo de internet. Antecesoras de los actuales tablones de mensajes, las listas de correo eran grandes grupos de correos electrónicos escritos con tipografía antigua, en estilo de máquina de escribir, que los suscriptores recibían en su bandeja de entrada. Para comunicarse, quienes respondían le daban a “responder a todos”.

    Es difícil imaginarlo en la era de Venmo y Apple Pay, pero una de las mayores preocupaciones de los cypherpunks era la digitalización de las transacciones financieras. Cuando le das a alguien un billete de 20 dólares, nadie sabe de dónde viene. Pero cuando pagas algo con un cheque o una tarjeta de crédito, los bancos guardan registros informáticos. A los cypherpunks les preocupaba que los gobiernos utilizaran esos registros para monitorear la vida de las personas. En su lista de correo, hicieron una lluvia de ideas sobre cómo crear “efectivo electrónico”: dinero digital que conservara el anonimato de la moneda física. Algunos incluso idearon sus propios sistemas de dinero electrónico, pero ninguno despegó. Hasta que llegó el bitcóin.

    Además de su interés común en el efectivo digital, había otros indicios de que Satoshi pertenecía al grupo. Él anunció su libro blanco en una lista derivada de la de los cypherpunks, llamada Cryptography, y parecía familiarizado con dos miembros del grupo.

    En su apogeo, a finales de la década de 1990, los cypherpunks contaban con alrededor de 2000 seguidores, por lo que aún quedaba un gran número de candidatos.

    Armado con estos indicios, ciertamente débiles, me sumergí en los escritos de Satoshi, especialmente en los correos divulgados por Malmi, y elaboré una lista de palabras y frases que me llamaron la atención. Era como intentar descifrar un dialecto extranjero. Más de una vez me pregunté si no estaba entregado a un ejercicio inútil.

    Mi lista llegó a tener más de cien palabras y frases y ocupó varias páginas de mi cuaderno. Entre las que me llamaron la atención estaban: “dang“, “backup“, “human friendly“, “on principle“, “burning the money“, “abandonware“, “hand tuned” y “partial pre-image“. (En español: “diablos”; “respaldar”; “amigable para humanos”; “por principios”; “quemar el dinero”; “software abandonado”; “ajustado a mano”; y “preimagen parcial”).

    Una frase –“una amenaza para la red“– sonaba como una línea de una película de ciencia ficción. El resto sugería una extraña combinación de británico de clase alta, estadounidense rural, genio de la informática y criptógrafo.

    Utilizando la función de búsqueda avanzada de la plataforma de redes sociales X, hice una búsqueda rápida para ver si alguna de las alrededor de 10 personas a las que más a menudo se señalaba como Satoshi usaba los términos que yo había destacado. No todos los sospechosos de ser Satoshi tienen cuentas en X, así que esto no pretendía ser científico. Pero, tal como esperaba, una persona coincidía con casi todas mis palabras y frases: Back.

    Mirando fijamente una larga columna de marcas que había puesto en mi cuaderno bajo su nombre, sentí una descarga de adrenalina. Mi corazonada ahora parecía tener, al menos en parte, fundamento. Que Back usara muchos de los mismos términos que Satoshi tal vez no probara nada para una comunidad que llevaba años consumida por este tema, pero yo dudaba que fuera mera casualidad.

    Al observar más de cerca a Back, me di cuenta de que tenía varios atributos que coincidían con los de Satoshi. Para empezar, era británico y era un cypherpunk. Y lo que era más importante, Back había inventado el hashcash, un sistema estadístico de resolución de acertijos que Satoshi tomó prestado para la minería de bitcóin. Satoshi había mencionado a Back y al hashcash en su libro blanco.

    Sin embargo, Back había presentado correos electrónicos durante el juicio del impostor australiano que demostraban que Satoshi se había puesto en contacto con él en agosto de 2008, antes de publicar el libro blanco del bitcóin, para verificar la cita del hashcash de Back. Esos correos parecían demostrar que Back no podía ser Satoshi.

    Sin embargo, mientras pensaba en eso, vislumbré una posibilidad diferente: Back podría haberse enviado esos correos a sí mismo como coartada.

    Con sus gafas de montura de alambre, su cabello ralo y canoso y su perilla, Back, de 55 años, parece un matemático desaliñado. Durante alrededor de una década, ha construido un pequeño imperio de empresas relacionadas con el bitcóin y se ha convertido en uno de los miembros más influyentes de la comunidad.

    Hace tiempo que Back figura entre los principales candidatos a Satoshi. Sin embargo, a diferencia de otros sospechosos destacados, no ha sido objeto de un escrutinio periodístico minucioso, salvo en un video de 2020 de un YouTuber anónimo que se hace llamar “Barely Sociable”.

    Hace un año, volé a Las Vegas para reunirme con él. Tenía previsto hablar en la conferencia Bitcoin2025 en el hotel Venetian Resort. No estaba segura de tener a la persona adecuada, así que no pensaba enfrentarlo todavía. Solo quería conocerlo y saber más sobre sus antecedentes. Si mi investigación daba resultado, me imaginaba acorralándolo más tarde con todas mis pruebas, en un dramático enfrentamiento final, como un detective de policía que intenta arrancar una confesión a un sospechoso de asesinato. Pero por el momento, quería que se sintiera cómodo y establecer una relación.

    Me acerqué a Back después de verlo predecir con seguridad en un panel que el bitcóin, que entonces cotizaba en torno a los 108.000 dólares, alcanzaría “fácilmente el millón” en cinco o 10 años. (Como era de esperar, los organizadores de la conferencia habían bautizado el escenario en el que habló como “Escenario Nakamoto”). Parecía ligeramente sorprendido, a pesar de que yo había concertado la entrevista con antelación.

    Solo le dije a Back que estaba trabajando en un reportaje sobre la historia del bitcóin, pero puede que sospechara lo que me traía entre manos porque ya me había puesto en contacto con seis antiguos colegas de tres empresas en las que había participado. Si era así, no lo demostró. Se mostró paciente y amable. Resultaba difícil imaginar que este nerd de mediana edad y voz suave, que no tomaba precauciones de seguridad visibles, pudiera ser una de las personas más ricas del mundo. Según la leyenda del bitcóin, Satoshi había extraído 1,1 millones de monedas en los primeros días de la moneda digital, un tesoro valorado en 118.000 millones de dólares en el momento de la conferencia.

    Back se mostraba parlanchín cuando se trataba de bitcóin, pero era más reservado cuando yo dirigía la conversación a sus primeros años de vida. Finalmente logré que me contara lo siguiente: nació en Londres en 1970. Su padre era empresario y su madre secretaria jurídica. Se mudaban con frecuencia y los miembros de su familia tenían opiniones firmes y no dudaban en expresarlas.

    Back dijo que aprendió a programar de manera autodidacta a los 11 años con una computadora personal Timex Sinclair y que se interesó por la criptografía en la secundaria. La afición se convirtió en pasión en la Universidad de Exeter cuando un compañero le presentó PGP, un programa de encriptación gratuito usado por activistas antinucleares y grupos de derechos humanos para proteger sus archivos y correos electrónicos de la vigilancia gubernamental.

    Back quedó tan cautivado con las muchas aplicaciones potenciales de PGP (la sigla en inglés de Pretty Good Privacy, o Privacidad Bastante Buena), que dijo que pasó la mayor parte de su doctorado “adentrándose en el laberinto de la criptografía”. Se distrajo tanto, recordó, que tuvo que despachar toda su tesis en los últimos seis meses en la universidad, comparándose con un piloto que aterriza de emergencia un avión.

    Para entonces yo ya había aprendido lo suficiente como para saber que PGP se basa en la criptografía de clave pública.

    El bitcóin también. Un usuario de bitcóin tiene dos claves: una clave pública, de la que se deriva una dirección que actúa como una caja de seguridad digital; y una clave privada, que es la combinación secreta utilizada para abrir esa caja y gastar las monedas que contiene.

    Qué interesante –pensé– que el pasatiempo de posgrado de Back involucrara la misma técnica criptográfica que Satoshi había adaptado.

    El tema de la tesis de doctorado de Back, me dijo, eran los sistemas informáticos distribuidos: programas que dependen de una red de computadoras independientes, conocidas en el lenguaje informático como “nodos”, que trabajan juntas para ejecutar su software. Este era otro de los pilares tecnológicos del bitcóin.

    Y el proyecto de tesis de Back se centraba en C++, el mismo lenguaje de programación que utilizó Satoshi para codificar la primera versión del software de bitcóin.

    Después de casi dos horas, Back me indicó educadamente que tenía otros compromisos esa tarde, así que nos despedimos cordialmente. Le dije que me pondría en contacto si tenía otras preguntas.

    Antes de mi viaje a Las Vegas, había empezado a sumergirme en los archivos de la lista de correo de Cypherpunks para saber más sobre el extraño mundo clandestino que había producido a Satoshi. Cuando regresé a Nueva York, me zambullí de nuevo.

    A diferencia de una plataforma de redes sociales como Facebook, la lista Cypherpunks era un foro de comunicación descentralizado. Ahí se reunían aficionados a la criptografía preocupados por la privacidad para intercambiar ideas subversivas sin temor a ser censurados. En el proceso, sembraron las semillas de innovaciones que cambiarían el curso de la historia financiera.

    Sus mensajes se conservaron para la posteridad en varios sitios web poco conocidos. Uno de ellos me recibió con el logotipo de una calavera y el eslogan: “¡Levántate, no tienes nada que perder más que tus cercas de alambre de púas!”. Me encontré mirando miles de correos electrónicos llenos de jerga criptográfica que apenas entendía.

    Back se unió a la lista en el verano de 1995, hacia el final de sus estudios de posgrado. Rápidamente se convirtió en un participante activo, publicando constantemente sobre temas que iban desde la privacidad digital hasta sus muy frugales hábitos de gasto.

    En uno de sus primeros mensajes, resolvió un reto criptográfico, una especie de acertijo matemático, publicado por Hal Finney, un cypherpunk de California que había trabajado en PGP. Ese fue el inicio de una amistad en línea; décadas después, Back tuiteó que él y Finney habían interactuado numerosas veces dentro y fuera de la lista y que admiraba la concentración y las habilidades de codificación de Finney.

    Satoshi también era amigo de Finney. Cuando Satoshi presentó su libro blanco, Finney lo elogió. Más tarde, Finney se ofreció como voluntario para recibir algunos bitcóins en lo que se convirtió en la primera transacción de bitcóin del mundo. No había pruebas de que Finney supiera quién era Satoshi, pero una de sus interacciones parecía indicar que Satoshi conocía a Finney.

    En diciembre de 2010, Finney publicó en Bitcointalk elogiando el código del bitcóin. Dos horas después, Satoshi respondió: “Eso significa mucho viniendo de ti, Hal“.

    Hubo otra cosa que me hizo pensar que Satoshi y Finney tenían un historial en común. En uno de sus correos electrónicos a Malmi, Satoshi hacía referencia a un sistema de dinero electrónico que Finney había inventado llamado Pruebas de Trabajo Reutilizables, o RPOW, por su sigla en inglés.

    Al igual que el bitcóin, el RPOW incorporaba hashcash en su diseño pero, a diferencia del bitcóin, no había despertado prácticamente ningún interés en la comunidad criptográfica. Solo un puñado de personas lo habían comentado en las listas Cypherpunks y Cryptography.

    Uno de esos pocos era Back.

    Back había encontrado en los cypherpunks a sus almas gemelas ideológicas. Me lo imaginaba en su casa de Londres conectándose a internet con un módem de marcación después del trabajo y pasando las noches metido en discusiones filosóficas con otros miembros del grupo a medio mundo de distancia.

    Igual que muchos de sus nuevos amigos por correspondencia, Back adoptó la “criptoanarquía”, una ideología que básicamente significaba usar la criptografía para proteger la vida de las personas de la intromisión del Estado.

    Eso me recordó lo que dijo Satoshi cuando lanzó el bitcóin.

    Como libertario, Back se indignó cuando el gobierno de Bill Clinton abrió una investigación penal contra el fundador de PGP. En aquella época, el gobierno de Estados Unidos consideraba que los programas de encriptación eran vitales para la seguridad nacional y creía que la publicación en línea del código fuente de PGP equivalía a exportar municiones prohibidas.

    A manera de protesta, Back hizo camisetas con un potente algoritmo de encriptación impreso en ellas y las envió por correo a Cypherpunks de otros países. Su argumento era que la prohibición estadounidense de exportar criptografía sensible violaba los principios de la libertad de expresión y no podía aplicarse.

    Mientras me deleitaba con la astucia de la broma de Back, me di cuenta de que Satoshi también había usado el código para enviar mensajes políticos. Probablemente Satoshi había incrustado ese titular de The Times of London en el primer bloque de transacciones, en parte para criticar los rescates bancarios del gobierno británico durante la crisis financiera que hacía estragos en aquel momento.

    Satoshi había colocado otro mensaje político en un sitio web popular entre los aficionados a las tecnologías descentralizadas. Afirmaba que su fecha de nacimiento era el 5 de abril de 1975. El 5 de abril fue el día de 1933 en que el presidente Franklin Roosevelt prohibió la propiedad privada de oro para permitir que el gobierno devaluara el dólar durante la Gran Depresión, y 1975 fue el año en que terminó la prohibición.

    El comentarista financiero Dominic Frisby había visto este guiño hace más de una década y lo había reconocido: el bitcóin era una versión digital del oro que el Estado no podía prohibir ni devaluar.

    Pero nadie parecía haber reparado en esta breve publicación hecha por Back en 2002:

    “Solo por curiosidad, ¿cuál fue la justificación bajo la cual la posesión privada de oro se volvió ilegal en Estados Unidos? Es desconcertante…”.

    Mientras reflexionaba sobre esta extraña coincidencia, me di cuenta de que Satoshi y Back tenían otra cosa en común: una extraña preocupación por el correo no deseado.

    Entre sus diversas aficiones cypherpunk, Back dirigía un remailer, un servicio que permitía a sus usuarios comunicarse de forma anónima eliminando los datos identificativos de sus correos antes de reenviarlos. Para su gran disgusto, personas que se dedicaban a enviar correo no deseado, o spam, aprovecharon eso para bombardear a la gente con basura.

    Back inventó el hashcash en marzo de 1997 como una forma de contraatacar. La idea era imponer una tarifa de franqueo a cada correo electrónico enviado a través de su remailer. Los gastos de envío se pagaban en hashcash, que los usuarios generaban resolviendo pequeños problemas matemáticos que requerían muchos cálculos. Una computadora solo tardaba unos segundos en resolver los problemas matemáticos, pero representaban una costosa carga de recursos informáticos para quienes enviaban cientos de miles de correos no deseados a la vez.

    Mientras leía el corpus de Satoshi por segunda y tercera vez, empecé a ver la palabra “spam” por todas partes. Según mi conteo, Satoshi la mencionaba 24 veces, y con frecuencia expresaba ideas idénticas a las de Back.

    Cinco meses después de presentar el hashcash, Back sugirió en la lista Cypherpunks que su invento podría ser útil a los famosos para filtrar sus correos electrónicos. En una publicación de enero de 2009 en la lista Cryptography, Satoshi proponía un uso similar para el bitcóin.

    No era un caso de uso obvio para el nuevo dinero electrónico de Satoshi, a menos que filtrar correo basura estuviera en tu cerebro, como lo había estado en el de Back durante más de una década.

    Satoshi también creía que el bitcóin podría conducir a una reducción general del correo no deseado. Días después de publicar su libro blanco, argumentó que su creación podría dar a los ejércitos de computadoras zombis controladas por hackers para inundar bandejas de entrada un nuevo propósito: “generar bitcóin en su lugar”.

    Su argumento no tuvo repercusión alguna y el spam siguió proliferando. Sin embargo, Back haría el mismo señalamiento en Bitcointalk cuatro años más tarde: “Quizá el spam incluso disminuya si la minería de hashcash con CPU/GPU resulta ser un mercado más rentable que enviar spam. Me parece muy probable que así sea”, escribió.

    No tenía tanta suerte encontrando fisuras en la cubierta secreta de Satoshi que pudieran conducir a una prueba concluyente. La sabiduría convencional sostenía que había cometido dos errores. El primero tenía que ver con una dirección IP filtrada que parecía ubicarlo en el sur de California cuando lanzó el software de bitcóin. El otro involucraba un hackeo de una de sus direcciones de correo electrónico. Tras semanas persiguiendo ambas pistas, concluí que no solo eran callejones sin salida, sino que probablemente ni siquiera habían sido errores. ¿Cómo iba a encontrar a alguien tan hábil para ocultar su rastro?

    Mientras reflexionaba sobre esta pregunta, se me ocurrió que Back también era hábil para operar de forma anónima en internet. Profundamente paranoico ante la vigilancia gubernamental, buscaba constantemente formas de eludirla. De hecho, al igual que Satoshi, Back era un gran aficionado a usar seudónimos.

    “Debes estar por debajo del radar, debes ser esencialmente invisible para el gobierno, el expediente de los espías sobre ti debe decir ‘Señor Promedio’ y ser completamente inofensivo. También debes tener uno o más alter egos, para tus intereses reales”, escribió en enero de 1998.

    El alter ego elegido por Satoshi era de Japón. Casualmente, Back había expresado su interés por ese país en 1997, cuando un cypherpunk japonés publicó en la lista la creación del primer remailer (servidor de correo anónimo) de Japón.

    “¡Felicidades por poner en marcha un remailer en una nueva jurisdicción!”, respondió Back. “Cambiar de jurisdicción también es bueno –me pregunto qué ofrece Japón como oportunidad de jurisdicción– ¿hay cosas legales en Japón que no lo sean en Europa o Estados Unidos?”.

    El cypherpunk japonés no contestó. Pero eso no habría impedido que Back realizara más tarde una pequeña investigación por su cuenta. Si lo hubiera hecho, habría dado con una empresa con sede en Tokio llamada Anonymousspeech LLC, que ofrecía servicios de correo electrónico anónimo y de alojamiento web. Satoshi utilizó sus servicios para registrar el sitio web bitcoin.org y crear dos cuentas de correo electrónico imposibles de rastrear.

    En 1999, Back se mudó a Montreal para trabajar en una empresa emergente especializada en software de privacidad. Allí ayudó a crear un sistema de privacidad llamado Freedom Network que permitía a sus usuarios navegar por internet de forma anónima. Fue un precursor de The Onion Router, una red mejor conocida por sus siglas, Tor, que anonimiza el tráfico en internet. Existe un consenso generalizado en la comunidad bitcóin de que Satoshi utilizó Tor para ocultar sus huellas.

    Al igual que el bitcóin, Freedom Network era un sistema informático distribuido. Back y sus colegas intentaron hacerlo inmune a la vigilancia gubernamental y empresarial.

    Ese era otro rasgo que compartía con Satoshi, cuyos mensajes en Bitcointalk mostraban un profundo conocimiento de la seguridad de las redes y de cómo protegerse de las vulnerabilidades. La red bitcóin es muy admirada por lo bien que ha resistido los intentos de hackeo.

    Tras varios meses en las profundidades de los archivos de la lista Cypherpunks, a veces perdía la noción de dónde me encontraba en mi investigación y seguía pistas falsas por extraños callejones sin salida. Al responder a una de las primeras críticas a su libro blanco en la lista Cryptography, Satoshi había escrito: “En realidad, no hice esa afirmación con toda la firmeza que hubiera podido”. Creí haber visto esa frase antes y pasé varias tardes revisando cientos de mensajes de la lista de correo de la década de 1990 que ya había leído. Pronto quedó claro que me la había imaginado.

    Pero mi relectura no fue en vano. Otros paralelismos entre Back y Satoshi empezaron a hacerse evidentes. Por ejemplo, Back y Satoshi compartían su aversión por los derechos de autor.

    “Que se eliminen las patentes y los derechos de autor”, escribió Back en septiembre de 1997.

    Fiel a esta creencia, Back puso su software hashcash para limitar el spam como código abierto.

    Satoshi hizo algo parecido. Publicó el software de bitcóin bajo la licencia de código abierto del MIT, que permitía a cualquiera utilizarlo, modificarlo y distribuirlo sin restricciones.

    Con intenciones de crear algo de dominio público, Back y Satoshi también crearon listas de correo en internet dedicadas a sus creaciones –la lista Hashcash y la lista Bitcoin-dev– en las que publicaban actualizaciones del software con nuevas funciones y correcciones de errores en un formato y estilo sorprendentemente similares.

    El sesgo de Satoshi contra los derechos de autor, similar al de Back, se manifestó de otras formas. Renunció expresamente a los derechos de autor cuando compartió imágenes de un logotipo de bitcóin que había diseñado en Bitcointalk, y animó a quien quisiera mejorarlo a “hacer sus gráficos de dominio público“.

    A principios de la década de 2000, la aplicación de los derechos de autor se convirtió en noticia de primera plana cuando el popular servicio de intercambio de archivos Napster cerró tras ser demandado por las grandes compañías musicales. Napster era un ejemplo de software peer-to-peer, en el que los usuarios comparten contenidos entre sí directamente, eliminando la necesidad de un intermediario corporativo.

    Back estaba horrorizado. Compartió con la lista Cypherpunks un documento escrito por un abogado especializado en propiedad intelectual que detallaba todas las amenazas legales a las que se enfrentaban ahora los creadores de software peer-to-peer.

    “Mi conclusión tras leerlo”, escribió Back, “es que lo más seguro y sencillo es limitarse a publicar dicho software de forma anónima”.

    El bitcóin, igual que Napster, era software peer-to-peer. Cambia la industria musical por el gobierno y podría producirse un escenario similar. Si se conociera la identidad de su creador, los abogados del gobierno sabrían a quién perseguir. Si permanecía oculta, no habría nadie a quien demandar. Si Back y Satoshi eran la misma persona, eso ayudaría a explicar por qué Satoshi decidió ocultarse.

    Las compañías discográficas estaban protegiendo sus intereses comerciales. El gobierno habría tenido un plan diferente: proteger su monopolio sobre el dinero.

    Al igual que Back, Satoshi consideraba el fin de Napster una lección a tener en cuenta.

    Estaba haciendo referencia a que, aunque los usuarios intercambiaban canciones directamente, Napster usaba un servidor central para llevar un registro de quién tenía qué canciones. En cambio, Gnutella, otro servicio de intercambio de archivos, operaba en una red de computadoras independientes distribuidas por todo el mundo, al igual que el bitcoin.

    Esto representaba otra coincidencia fascinante. En una publicación de mayo de 2000, Back había hecho exactamente la misma comparación entre Napster y Gnutella:

    Back no hizo esta comparación solo una vez. La repitió tres veces distintas en la lista Cypherpunks.

    [Esta nota está en proceso de traducción y se actualizará próximamente]

    Producido por Aliza Aufrichtig, Molly Bedford, Rebecca Lieberman y Renee Melides.

    Créditos fotográficos de los retratos (de izquierda a derecha): Yonhap/EPA, vía Shutterstock, Amir Hamja para The New York Times, Joe Raedle/Getty Images.

    John Carreyrou es periodista de investigación de la sección de negocios de The New York Times.Dylan Freedman es el editor de proyectos de inteligencia artificial del Times, e investiga diversos temas. Tiene experiencia como reportero y como ingeniero de aprendizaje automático.

    Producido por Aliza Aufrichtig, Molly Bedford, Rebecca Lieberman y Renee Melides. Créditos fotográficos de los retratos (de izquierda a derecha): Yonhap/EPA, vía Shutterstock, Amir Hamja para The New York Times, Joe Raedle/Getty Images.

  • Tú también puedes caminar como modelo

    Tú también puedes caminar como modelo

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    Lo primero que advertí a Mandy Lieveld es que me encorvo como la versión femenina de Bernie Sanders. “Cuando camino con tacones, es como si me doblara por la gravedad”, le dije. Lieveld, una antigua modelo que instruye a otras sobre cómo atravesar las pasarelas de los desfiles de moda, pareció no intimidarse.

    El trabajo de Lieveld consiste en enseñar a las modelos –y a las que no lo son– a recorrer la pasarela con confianza. Es una especie de sabia del pavoneo de alta costura, que transforma los andares de torpes pasos de bebé ciervo en marchas militantes para marcas como Michael Kors, Versace y Bottega Veneta.

    Supe de Lieveld, de 40 años, a través de la escritora Zoe Dubno, quien fue elegida para desfilar con Proenza Schouler de Rachel Scott en febrero. Aunque halagada, Dubno sintió como le invadía el pánico.

    “Camino más o menos como Groucho Marx”, dijo Dubno. Lo peor de todo es que tendría que caminar con tacones, que ella consideraba unos aparatos de tortura vertiginosos y que reservaba para andar cojeando por la boda de su hermano.

    El equipo de Proenza Schouler contrató a Lieveld y, tras dos días de entrenamiento, transformó el andar de Dubno del traqueteo de un cómico al de una supermodelo.

    Yo estaba intrigada. ¿Podría beneficiarme del tratamiento Lieveld? ¿Podría rectificar mi escoliosis (que no está diagnosticada pero sí sospechada desde hace tiempo) y transformar mi caminar encorvado hacia Key Food? Reservé una clase de 90 minutos (750 dólares por el entrenamiento individual) con la especialista de postura en el centro de Manhattan.

    Armada con un par de tacones plateados Jimmy Choo de 8 centímetros, llegué a una habitación alegre y llena de espejos que Lieveld alquila en el piso 16 de los Ripley-Grier Studios, un local de ensayo que siempre está repleto de aspirantes a Broadway.

    Al instante me indicó que abriera el pecho, como si “hubiera sol” al que saludo con mi cuerpo. Utilizó con frecuencia la palabra “relájate”. Me ajustó los hombros, lo que disminuyó la tensión entre mis omóplatos. Habló de su metodología de cualidades “CNF” –es decir, “confiada, natural y fuerte”– que, según ella, las agencias de modelos y los directores de casting suelen buscar en sus modelos.

    Lieveld, quien es de los Países Bajos, lleva más de 10 años trabajando como entrenadora de pasarela. Con 1,90 metros, Lieveld era alta, incluso para los neerlandeses. Cuando era adolescente, la gente empezó a comentarle que debería convertirse en modelo.

    “Empecé con el modelaje y pensé: ‘Vaya, tenemos que hacer todas estas cosas y nadie te enseña cómo hacerlo’”, dijo. “Así que eso estaba en el fondo de mi mente”. Con el tiempo, Lieveld ingresó en una academia de danza, donde practicó ballet y jazz moderno, y aprendió más sobre el poder de la elegancia.

    Su carrera como bailarina se vio truncada cuando, a los 21 años, le diagnosticaron miastenia gravis, una enfermedad muscular que casi la paraliza. “Te hace darte cuenta de que tienes que hacer las cosas que te gustan en la vida”, dijo.

    Ingresó en la Universidad de Ámsterdam, donde se especializó en psicología. “Me di cuenta de que eso es muy bueno para las modelos porque necesitas confianza: te enfrentas a los rechazos”, dijo Lieveld sobre los beneficios de estudiar la mente humana. “Así que terminé mi licenciatura y luego mi máster, y entonces me dije: ‘¿Sabes qué? Voy a intentar ser entrenadora de modelos’”.

    Su primer gran desfile fue Alexander Wang, y luego vinieron Versace y Mugler. Más recientemente, ayudó a la modelo Nimota Daudu a perfeccionar su forma de desfilar para Saint Laurent.

    En la pasarela, un solo paso en falso puede ser devastador. Y la forma en que caminamos dice mucho de quien somos y de cómo nos sentimos. Nicole Maleh, psicóloga clínica de Westchester, Nueva York, dijo que los adolescentes suelen encorvarse a propósito, para ocultarse, mientras que los adultos lo hacen inconscientemente. “Es como: ‘No quiero estorbar. No quiero que la gente interactúe conmigo. Solo quiero seguir y seguir con mi día’”, dijo.

    Maleh también achaca nuestra forma de ver el caminar a la evolución. “Imagina una comunidad de simios viviendo en la selva”, dijo. “El macho alfa se levanta con el pecho hinchado. Su forma de andar es muy cerrada y da grandes pasos, pero muy medidos. Mientras que si ves a la comunidad general, sus brazos se balancean y actúan de forma un poco más simple”.

    Pero ninguna población de simios ha tenido que enfrentarse jamás a la dificultad tan específica de caminar por una pasarela con unos zapatos de una talla demasiado pequeña. Lieveld ofrece trucos para los escenarios cotidianos y mnemotecnias útiles para hacer frente a las variables de la pasarela y ayudar a sus modelos a sentirse cómodas. A lo largo de nuestra lección, dijo a menudo “salpicar, salpicar, salpicar”, para describir la forma de imaginar que el pie golpea el suelo: como si chapoteara en un charco. “En realidad no es ‘zapatear’”, dijo, “sino más bien la energía”.

    Existe una conexión mente-cuerpo con la mención de Lieveld al “chapoteo” y la forma en que lo realiza. Durante nuestra lección, me pidió que caminara por el estudio y, a mitad de camino, me dijo que hiciera el ejercicio de “salpicar, salpicar, salpicar”. Lieveld dijo que el mero hecho de decir “salpicar” podía ayudar a concentrarse solo en la acción, permitiendo que la timidez se desvaneciera.

    Hubo otros consejos pintorescos, como su declaración de que “el núcleo es el motor de tu marcha”. Me aconsejó que apretara el motor de mi propio caminar si alguna vez me siento tambaleante con tacones. “Puedes seguir respirando, puedes seguir hablando, pero es solo que la contracción hace que te sientas más estable”, añadió. En un momento dado, Lieveld me dio un paraguas para que lo moviera detrás de la espalda y entre los brazos, un truco que a veces se utiliza en equitación. La colocación me abrió el pecho y me sentó bastante bien, un suave estiramiento lumbar.

    Para fijar la severa expresión facial de “acero azul”, les dice a sus modelos que finjan que les salen dos rayos láser de los ojos. “Es como si alguien te mirara y pensara: ‘Conozco tus secretos’”, dijo.

    Al final de la sesión, Lieveld me mostró los videos del “antes y el después” que había grabado. El desplome ha sido exorcizado de mi columna vertebral. Ahora camino erguida, con un ágil pisotón de supermodelo, ¡y con tacones, nada menos! Mi movimiento tiene un propósito. Sin embargo, me queda una duda: ¿Qué pasa con las caídas?

    “A veces”, dijo, “el mejor consejo es que te levantes y vuelvas a salir ahí fuera”.