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  • Japón venderá más armas al extranjero, rompiendo con el pacifismo de posguerra

    Japón venderá más armas al extranjero, rompiendo con el pacifismo de posguerra

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    La primera ministra Sanae Takaichi revocó los límites a las exportaciones de armas mientras Japón se enfrenta a las crecientes amenazas de China y a la imprevisibilidad de Estados Unidos.

    El martes, el gobierno de Japón tomó medidas para permitir la venta de más armas al extranjero, en el más reciente distanciamiento respecto a las políticas pacifistas impuestas tras la Segunda Guerra Mundial, mientras lidia con crecientes amenazas de seguridad por parte de China y un orden global en rápida transformación.

    En una reunión celebrada en Tokio, la primera ministra Sanae Takaichi y sus altos funcionarios revocaron los límites impuestos hace tiempo a la venta de armas de fabricación japonesa en el extranjero. La medida se produce días después de que Japón recibiera a más de 30 enviados de la OTAN en una visita destinada a mostrar vínculos más estrechos, y después de que Tokio cerrara un acuerdo de 6500 millones de dólares para suministrar buques de guerra a Australia.

    Takaichi dijo en una publicación en X que este cambio era necesario en un “entorno de seguridad cada vez más desafiante”.

    “Ahora ningún país puede proteger por sí solo su propia paz y seguridad”, dijo.

    Takaichi, una abierta crítica de Pekín que ascendió al poder el año pasado, pretende apuntalar la industria de defensa de Japón y construir una red de aliados más diversa, ante la creciente incertidumbre sobre la fiabilidad de su socio principal, Estados Unidos. Japón espera que flexibilizar las reglas de exportación contribuya a fortalecer la estrategia de disuasión en la región al demostrar a China, Corea del Norte y Rusia que los países democráticos del Pacífico están construyendo una cadena mundial de suministro de armas.

    Los cambios aprobados el martes flexibilizarán las condiciones para los contratistas de defensa, y les permitirán vender sistemas de armas letales a 17 países. Eso permitirá a Japón proporcionar fragatas avanzadas a Filipinas, por ejemplo, o submarinos a Indonesia. Sin embargo, Japón seguirá prohibiendo la transferencia de armas letales a países en combate activo, a menos que altos funcionarios determinen que la seguridad nacional está en juego.

    Las guerras de Irán y Ucrania han tensado los arsenales de municiones en todo el mundo, y han avivado el temor a que los aliados estadounidenses puedan ser vulnerables a ataques. Aunque los expertos dijeron que la decisión de Japón podría no contribuir mucho a solucionar la escasez a corto plazo –se necesitará tiempo para aumentar la producción–, podría ayudar a reponer los suministros mundiales a largo plazo.

    Funcionarios de la OTAN dijeron que recibían con satisfacción la ayuda de Japón.

    Anita Nergaard, representante permanente de Noruega ante la OTAN, quien ayudó a dirigir una visita de tres días de unos 30 enviados a Tokio la semana pasada, dijo que los cambios permitirían que hubiera una mayor cooperación industrial en materia de defensa con Japón y serían “muy valiosos para nosotros, para Europa y para toda la alianza”.

    “Estamos exactamente en el punto en el que necesitamos convertir esos compromisos y financiación en capacidades concretas”, afirmó en una entrevista el viernes, después de hablar con funcionarios japoneses sobre los cambios propuestos.

    Japón, que adoptó el pacifismo tras la Segunda Guerra Mundial, ha relajado gradualmente los límites a la exportación de armas durante la última década, y ha permitido algunas excepciones, como para fines de rescate, vigilancia o en virtud de acuerdos de licencia.

    El martes, Takaichi abordó las preocupaciones sobre el abandono por parte de Japón de su pacifismo de posguerra, y escribió que “no hay absolutamente ningún cambio en nuestro compromiso de mantener el camino y los principios fundamentales que hemos seguido como nación pacífica durante más de 80 años desde la guerra”.

    Japón da un paso adelante en un momento en que Estados Unidos está distraído por la guerra en Irán. La decisión del gobierno de Donald Trump de trasladar algunos activos militares fuera de Asia en las últimas semanas para apoyar la guerra ha avivado la preocupación sobre el compromiso estadounidense con la región.

    “La idea de que Estados Unidos defendería el orden mundial ha resultado ser una especie de ilusión, y esa es una realidad muy inconveniente”, dijo Michito Tsuruoka, profesor de la Universidad Keio de Tokio. “Ahora Japón se apresura a encontrar alternativas viables para su propia seguridad y defensa”.

    El cambio de política está agravando las tensiones con China, la cual ha acusado a Takaichi de revivir el militarismo de la época de la Segunda Guerra Mundial. China ha desencadenado una oleada de represalias económicas contra Japón en los últimos cinco meses para castigar a Takaichi por decir que Japón podría intervenir militarmente si Pekín atacara Taiwán.

    Las tensiones han aumentado desde el pasado viernes, cuando Japón envió un buque de guerra a través del estrecho de Taiwán. En respuesta, China dijo el domingo que enviaría buques de guerra a través de una vía fluvial próxima al sur de Japón, cerca de la prefectura de Kagoshima.

    Japón debe “actuar con prudencia en los ámbitos militar y de seguridad, y dejar de seguir avanzando por el camino equivocado”, dijo Mao Ning, vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, al preguntarle sobre posibles cambios en las normas de exportación en una reciente conferencia de prensa.

    El embajador estadounidense en Japón, George Glass, escribió en X que el cambio ayudaría a mejorar las capacidades de defensa de los aliados estadounidenses y japoneses y “allanaría el camino hacia un Indo-Pacífico más seguro y estable”.

    Ante la política exterior cada vez más impredecible del presidente Trump, Japón ha adoptado una estrategia de cautela. Takaichi recibió recientemente en Tokio a una comitiva de funcionarios europeos, entre ellos los dirigentes del Reino Unido, Francia, Italia y Polonia. En las próximas semanas, se espera que visite Vietnam y Australia.

    La delegación de la OTAN que visitó Japón la semana pasada fue la mayor desde que Tokio estableció una asociación con el grupo hace más de una década.

    Tanto Japón como la OTAN se enfrentan al reto de tratar con Trump, quien ha criticado a Japón y a los países de la OTAN por su falta de apoyo en la guerra de Irán.

    Dan Neculaescu, representante permanente de Rumania ante la OTAN, quien también ayudó a dirigir la delegación, dijo que las preocupaciones sobre el papel de Estados Unidos no dominaron la conversación en Tokio.

    “Llevamos 70 años con Estados Unidos en la OTAN”, dijo en una entrevista. “Podemos ver la dinámica en el exterior. Pero dentro, la alianza es bastante poderosa”.

    Añadió que la extensión de los conflictos por todo el mundo dejaba claro que “tenemos que trabajar con Japón y ellos tienen que trabajar con nosotros”.

    Japón ha ido modificando gradualmente su enfoque sobre las armas a medida que ha buscado un papel más relevante en la seguridad mundial. En 2014, Shinzo Abe, entonces primer ministro de Japón y mentor de Takaichi, revisó la normativa para permitir la exportación de armas destinadas a esfuerzos de seguridad internacional, como las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. Esto puso fin a una estricta prohibición que había estado en vigor durante casi 50 años.

    Las normas volvieron a cambiar en 2023, cuando Japón permitió la venta de sistemas avanzados de defensa antiaérea a Estados Unidos en virtud de un acuerdo de licencia. La medida contribuyó a reforzar los arsenales militares estadounidenses en un momento en que Washington ayudaba a Ucrania en su lucha contra Rusia.

    En el mercado mundial, la demanda de material militar japonés es fuerte. Los aliados de Japón están ávidos de adquirir sus fragatas y patrulleras, así como de misiles, radares, aviones de combate y sistemas antidrones.

    El sábado, el gobierno japonés ultimó los contratos para entregar los tres primeros buques de un total de 11 a la Marina australiana, a partir de 2029. Se trata de fragatas furtivas de la clase Mogami, que cuentan con sistemas de radar y sonar de alta gama, además de algunas capacidades de rastreo de minas.

    Hisako Ueno y Kiuko Notoya colaboraron con reportería.

    Javier C. Hernández es el jefe de la corresponsalía de Tokio del Times, desde donde dirige la cobertura informativa sobre Japón. Ha informado desde Asia durante gran parte de la última década y anteriormente fue corresponsal para China en Pekín.

    Hisako Ueno y Kiuko Notoya colaboraron con reportería.

  • “Trump gana tiempo”: EE.UU. extiende el cese el fuego a la espera de poder negociar con Irán

    “Trump gana tiempo”: EE.UU. extiende el cese el fuego a la espera de poder negociar con Irán

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    Donald Trump habla a un micrófono gesticulando y moviendo una mano.

    Getty Images
    No es la primera vez que Trump incumple sus amenazas a Irán.

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes que extenderá el alto el fuego con Irán mientras las conversaciones entre ambos países avanzan.

    El cese el fuego alcanzado con la mediación de Pakistán vencía esta semana y Trump había amenazado con reanudar los ataques estadounidenses contra Irán, pero ahora ha dicho que de momento no cumplirá esa amenaza.

    El presidente dijo que el bloqueo naval que dice haber impuesto a los puertos iraníes se mantiene hasta que Teherán presente una “propuesta unificada”.

    Las conversaciones, sin embargo, no dan señales de estar avanzando.

    El vicepresidente JD Vance, del que se esperaba que viajara a Islamabad, Pakistán, para encabezar una nueva ronda de negociaciones con Irán se quedó en Washington.

    Y Teherán no ha decidido aún si enviará una delegación a la capital pakistaní para conversar con Estados Unidos, según le dijo a la BBC un vocero de su Ministerio de Relaciones Exteriores.

    Trump no aclaró por cuánto tiempo extiende su alto el fuego, pero los analistas interpretan que sus amenazas no cumplidas muestran que tiene un interés creciente en poner fin a un conflicto que ha llevado al bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz y un encarecimiento del petróleo en todo el mundo.

    Solo unas horas antes de anunciar que extendería el alto el fuego, Trump esgrimía una retórica belicosa contra Teherán. “Espero estar bombardeando”, le dijo a la cadena CNBC en la misma mañana del martes. Reiteró sus amenazas de destruir todos los puentes y centrales energéticas de Irán.

    Pero pocas horas antes de que el alto el fuego expirase afirmó que había accedido a prolongar la pausa en los combates a petición del gobierno pakistaní, informa Sarah Smith, editora de Norteamérica de la BBC.

    “Trump ha intentado intimidar al régimen iraní con amenazas belicosas durante el conflicto. Ahora parece que realmente no quiere empezar a atacar Irán otra vez”, dijo Smith.

    En un comunicado divulgado este martes, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, agradeció la prórroga del alto al fuego anunciado por Trump.

    “Agradezco sinceramente al presidente Trump por haber aceptado gentilmente nuestra solicitud de prorrogar el alto el fuego, a fin de permitir que los esfuerzos diplomáticos en curso sigan su curso”, afirmó.

    “Trump se compra más tiempo”

    Análisis de Daniel Bush, corresponsal de la BBC en Washington

    El presidente Trump decidió comprar más tiempo en su pulso con Irán.

    Su anuncio este martes de que extendía el alto el fuego con Irán pospuso el plazo que el mismo le había dado a Teherán para alcanzar un acuerdo o enfrentarse a una reanudación de la guerra el miércoles.

    Al extender la tregua, Trump ha optado por no cumplir por ahora sus amenazas de reiniciar el castigo de la campaña bélica contra Teherán. Pero puede estar seguro de que se verá forzado de nuevo a decidir en los próximos días o semanas.

    Cuándo será eso no está claro. Trump no especificó el martes cuánto durará la extensión del alto el fuego. Solo dijo que le daba más tiempo a Irán para presentar una “propuesta unificada” para poner fin a la guerra,

    Es la segunda vez en dos semanas que Trump incumple sus amenazas de una nueva escalada bélica contra Irán, una señal de que parece cada vez más interesado en precisamente lo contrario: desescalar el conflicto.

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    BBC

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  • Opinión: La ciudad que revela todas las malas ideas económicas de Trump

    Opinión: La ciudad que revela todas las malas ideas económicas de Trump

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    La primera vez que puse un pie en Hickory, una pequeña ciudad al pie de las montañas Blue Ridge, en Carolina del Norte, la belleza de la zona ocultaba su tristeza. Los bosques ricos en robles, arces y pinos han dado origen a decenas de empresas de muebles que emplean a miles de trabajadores. Las fábricas de Hickory elaboran el tipo de muebles estadounidenses, pesados y sólidos, destinados a durar generaciones. Pero todo cambió en 2001, cuando China entró en la Organización Mundial del Comercio. El aumento de las importaciones chinas devastó Hickory y otras pequeñas ciudades fabriles como ella.

    El presidente Donald Trump ha presentado estas ciudades como un símbolo de todo lo que ha fallado en la economía estadounidense. Sus ataques a la globalización y a China, en particular, resuenan entre los votantes e impulsan su programa “Estados Unidos primero”. El presidente ha intentado restaurar la industria manufacturera estadounidense al imponer aranceles exorbitantes y potenciar una fuerza de deportación agresiva. Pero si uno pasa algún tiempo en Hickory, puede comprobar lo contraproducentes que resultan estas políticas.

    La ciudad está resurgiendo. Vuelven los empleos y aumentan los ingresos. Pero las razones no guardan ninguna relación con Trump ni con sus políticas emblemáticas.

    En mis primeras visitas a Hickory, en 2016 y 2019, las penurias por la competencia china eran evidentes. Los trabajadores relataban haber sufrido un despido tras otro. Al recorrer la zona en coche, señalaban los edificios cerrados y los solares abandonados donde antes habían trabajado. Los propietarios de las fábricas de muebles admitieron tímidamente lo ingenuos que habían sido al pensar que podrían ganar más dinero produciendo bienes en China e importándolos. Demasiado tarde, se dieron cuenta de que habían convertido a sus proveedores chinos en competidores que vendían a minoristas estadounidenses a precios que no podían igualar.

    Los problemas económicos de Hickory comenzaron en 2001, cuando los fabricantes estadounidenses trasladaron su producción a China, donde los salarios eran más bajos. Entre ese momento y 2012, las importaciones chinas casi se triplicaron en proporción a la producción económica estadounidense, lo que se tradujo en una pérdida de unos 2,4 millones de puestos de trabajo. La oleada de importaciones barrió todo el país, pero impactó con más fuerza en las ciudades más pequeñas del sudeste y del Medio Oeste que dependían de una o dos industrias y tenían relativamente pocos residentes con estudios universitarios.

    La ciudad de Olney, en Illinois, era un importante centro estadounidense de fabricación de bicicletas antes de que la competencia china obligara al fabricante de bicicletas Roadmaster y a otros fabricantes de bicicletas de la zona a cerrar. West Plains, Misuri, vio cómo sus zapateros cerraban sus operaciones. Grand Rapids, Míchigan, sede de muchos fabricantes de muebles comerciales, acaba de perder Howard Miller Co. en la cercana Zeeland, mientras que Steelcase Inc., que había realizado grandes inversiones en China, despidió a trabajadores de su negocio de muebles de madera, al igual que otros fabricantes de muebles del estado. Algunas ciudades más grandes tampoco se salvaron. Providence, en Rhode Island, perdió la mayor parte de su industria de bisutería y San José, en California, perdió puestos de trabajo en la fabricación de productos electrónicos. Estas ciudades se recuperaron más rápidamente porque tenían economías diversificadas e importantes universidades que impulsaron nuevas industrias.

    Warren Wood, administrador municipal de Hickory, calcula que el área metropolitana, con una población de 373.000 habitantes, perdió unos 45.000 empleos entre 2001 y 2013, debido a la caída de las industrias del mueble, textil y de medias. El desempleo, que había sido inferior a la tasa nacional antes de 2001, aumentó mucho más posteriormente, y alcanzó el 15,4 por ciento en 2009, cuando la demanda de bienes de consumo se desplomó durante la recesión. Hickory se convirtió en un ejemplo paradigmático de lo que tres economistas –David Autor, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Gordon Hanson, de Harvard, y David Dorn, de la Universidad de Zúrich– denominaron “el choque chino”, un fenómeno que identificaron y del que siguen estudiando sus repercusiones.

    En las ciudades fabriles conmocionadas por China, los trabajadores más jóvenes se marcharon en busca de oportunidades en otros lugares, mientras que los de mayor edad se quedaron tras ser despedidos. Consiguieron trabajos de servicio peor pagados para llegar a fin de mes mientras esperaban a que los fabricantes locales volvieran a llamarlos. Muchos solicitaron beneficios por discapacidad. En Hickory, el número de beneficiarios de estas prestaciones se disparó aproximadamente un 30 por ciento entre 2001 y 2012 y aumentaron las muertes por sobredosis de drogas. Con una mano de obra envejecida, las fábricas perdieron el conocimiento ancestral que antes se transmitía de generación en generación entre los trabajadores.

    El trío de economistas descubrió que los votantes de las zonas más afectadas por la competencia china y con grandes mayorías blancas eran más extremistas: tendían a votar por un candidato republicano más a la derecha que a uno más moderado. Los condados de la región de Hickory votaron mayoritariamente por Trump, otorgándole un idéntico 72 por ciento de los votos en cada una de las tres últimas elecciones presidenciales.

    Los economistas también ofrecen una historia alternativa: si Estados Unidos hubiera restringido las importaciones chinas de modo que hubieran crecido a la mitad del ritmo que lo hicieron–un aumento todavía rápido–, eso habría dado tiempo a las comunidades para adaptarse a los cambios y reciclar a los trabajadores para los nuevos empleos. En ese caso, argumentan, el giro a la derecha habría sido lo suficientemente atenuado como para que Trump hubiera perdido las elecciones de 2016.

    Estos días, Hickory está cambiando de nuevo. Cuando lo visité en diciembre, el ambiente era más optimista. El empleo en las fábricas se había estabilizado, aunque a un nivel mucho más bajo. Los frutos de una emisión de bonos por 40 millones de dólares eran evidentes. El centro de la ciudad estaba arreglado; las familias jóvenes paseaban por las nuevas rutas de senderismo. Una universidad importante, Appalachian State, abrió un campus en Hickory en 2023 y ofrecía becas a los estudiantes locales. Jóvenes profesionales que trabajaban a una hora de distancia, en Charlotte, empezaban a comprar casas en la región de Hickory, más barata.

    Pero no se ha producido un resurgimiento de la industria manufacturera como el que prometió Trump. Ni mucho menos. Durante su primer mandato, Trump libró una guerra comercial de dos años contra China. Esto provocó que los productos cotidianos se encarecieran ligeramente y que muchos importadores estadounidenses buscaran otros países para evitar los aranceles, especialmente Vietnam. El empleo manufacturero en Estados Unidos continuó su largo declive, al igual que el empleo en las fábricas de muebles de Hickory.

    Mientras la guerra comercial acaparaba titulares, en muchas de estas ciudades se producía silenciosamente una especie de evolución natural. Los trabajadores de las fábricas no se movían, envejecían y se jubilaban. El Seguro Social, Medicare y otras prestaciones públicas que cobraban impulsaron el gasto local y fomentaron la demanda de asistencia a la salud, transporte y otros servicios que atienden a los ancianos.

    En los últimos años, Autor y sus colegas calculan que el crecimiento del empleo en las zonas perjudicadas por la competencia china ha superado al crecimiento en las zonas menos afectadas. Escriben que este crecimiento puede atribuirse, sobre todo, al fuerte aumento del empleo en el sector de servicios. “En cambio, la recuperación del empleo se debe casi por completo a que los adultos jóvenes y los inmigrantes nacidos en el extranjero acceden a sus primeros empleos en Estados Unidos” en las regiones.

    Desde 2017, los ingresos promedio de los hogares en las regiones más afectadas han crecido más rápidamente que el promedio nacional, calcula Moody’s, después de años de retraso. También ha aumentado el número de personas que se trasladan a estas regiones.

    En Hickory, las debilidades económicas se convirtieron en fortalezas. Se demolieron fábricas de muebles de décadas de antigüedad para recuperar la valiosa madera dura empleada en los techos y suelos. Los trabajadores textiles despedidos, expertos en la producción de fibras de algodón, fueron contratados por los fabricantes de las fibras de vidrio utilizadas para conectar la economía de internet. La fibra óptica es ahora uno de los mayores empleadores manufactureros de la zona.

    Los amplios sistemas de agua y alcantarillado necesarios para las industrias textil y del mueble ayudaron a persuadir a Apple, Microsoft y Google para que construyeran sedientos centros de datos en la zona, lo que añadió un total de unos 500 puestos de trabajo, a menudo con salarios superiores a la renta per cápita de la zona, de 34.000 dólares. Scott Millar, presidente de la Corporación de Desarrollo Económico del condado de Catawba, que incluye Hickory, está cortejando a los fabricantes de productos farmacéuticos que también necesitan abundante agua.

    Para mantener o atraer a los residentes más jóvenes, Hickory ha gastado más de 40 millones de dólares en los últimos cinco años en renovar el centro y construir 16 km de senderos a lo largo del cercano río Catawba. Han surgido cervecerías artesanales, cafeterías y casas adosadas para familias jóvenes. Hay pruebas de que está funcionando. Tras descender durante casi 20 años, el número de personas de 18 a 39 años ha aumentado en la zona de Hickory desde 2017. Mary Furtado, directora del condado de Hickory, habla de una “tenue recuperación”.

    Aunque los empleos en el sector manufacturero no han aumentado, se han estabilizado ligeramente. Pero las décadas de despidos y cierres de fábricas han convencido a muchas familias locales de que el trabajo en ellas no tiene futuro. En una feria de empleo de 2023 en el colegio comunitario local, algunos padres se aseguraron de que sus hijos no se pararan a charlar en los puestos de las empresas de muebles. “Podías leer sus labios”, dice Amy Guyer, vicepresidenta de recursos humanos de un fabricante de muebles, al decirles a sus hijos que buscaran en otra parte.

    En cambio, los empresarios locales recurren con mayor frecuencia a los recién llegados a la zona. Desde 1980, el porcentaje de nacidos en el extranjero en la zona de Hickory se ha multiplicado por más de 10, la mayoría de ellos procedentes de Latinoamérica. Los hispanos representan ahora el 10 por ciento de la población de la región y son el grupo minoritario de más rápido crecimiento, un cambio significativo para una zona donde Walmart no vendía tortillas en la década de 1990.

    Sin embargo, el mayor cambio económico de la región ha sido el aumento de la contratación en el sector de servicios, especialmente en el de la salud. En 2003, había aproximadamente el doble de personas trabajando en la fabricación de muebles que en la asistencia médica. En la actualidad, el empleo en hospitales, centros de atención urgente, residencias de ancianos y otros centros sanitarios supera al del sector del mueble en casi un 30 por ciento. Con el fin de satisfacer la creciente demanda, el Catawba Valley Community College (CVCC) duplicó el número de estudiantes en sus programas de asistencia a la salud durante la última década, hasta alcanzar los 400. Unos 150 aspirantes compiten por 40 plazas diurnas de enfermería.

    Maria Rios es una migrante mexicana de 39 años cuyos padres viajaron primero a California y luego a la zona de Hickory hacia 1999, al enterarse del auge de la industria del mueble, un camino que siguieron muchos migrantes mexicanos de su generación. Ver a sus padres levantarse a las 4:30 a. m. para ir a trabajar en edificios gélidos en invierno y sofocantes en verano desanimó a Rios a trabajar en fábricas, al igual que los frecuentes recortes en los turnos disponibles.

    En cambio, trabajó como camarera en IHOP y obtuvo su certificado de auxiliar de enfermería en el CVCC. Mientras su esposo sigue trabajando como tapicero, ella trabaja en Trinity Village, un centro de atención a ancianos en Hickory. Trinity ha tenido tanta escasez de personal cualificado que, hace dos años, puso en marcha su propio programa de auxiliar de enfermería certificado y ha buscado contrataciones adicionales en Puerto Rico, México y República Dominicana.

    Nicole Bivens también siguió la trayectoria profesional que la llevó de la industria manufacturera al sector sanitario. Trabajó durante seis años taladrando, cortando y laminando madera para una empresa de armarios. El trabajo en el sector de los muebles era peligroso, dijo, y las condiciones eran terribles. “El único lugar cálido durante el invierno era el laminador”, dijo. “Allí llegaban a alcanzar 93 grados Celsius, pero en verano era insoportable”.

    Bivens había querido ser bibliotecaria, pero ahora dijo que había encontrado su vocación en la documentación. Trabaja como especialista en gestión de la información de la salud, organizando los historiales médicos de ancianos. El trabajo está mejor pagado que el de una fábrica, pero lo más importante es que le resulta gratificante. “Mi trabajo consiste en proteger a los pacientes y su información”, dijo.

    Le irá mejor económicamente que a la mayoría de los nuevos contratados de Hickory en el sector. A escala nacional, según los economistas del choque chino, los empleos de servicios que sustituyeron a los de fábrica pagan menos, y eso es lo que ocurre en general en Hickory, donde los empleos de producción pagan un promedio de 22,15 dólares por hora, frente a los 17,60 dólares por hora de los de apoyo a la atención médica. Pero eso supera el declive de las dos décadas anteriores. “Se consigue una recuperación del empleo, pero no una buena recuperación del empleo”, dijo Hanson, el economista de Harvard.

    En lugar de reforzar la recuperación y ayudar a elevar los ingresos, las políticas de Trump en su segundo mandato podrían revertirla. Ha impuesto un arancel del 25 por ciento a las importaciones de muebles tapizados, independientemente de dónde se fabriquen. Esto ha tenido algunos efectos positivos. Varios proveedores extranjeros de muebles están considerando abrir una planta en Hickory.

    Pero para Alex Shuford III, director ejecutivo de 53 años de RHF Investments, propietaria de Century Furniture, los inconvenientes de los aranceles superan con creces cualquier aspecto positivo. Shuford es el vástago de una acaudalada familia de muebles y textiles que se remonta a Abel Alexander Shuford, un veterano de la Guerra Civil que fundó Shuford Mills en 1880. Correspondió a Alex Shuford y a su padre averiguar cómo responder al reto y a la oportunidad que representaba la destreza manufacturera de China.

    Al principio, Century se unió a otros fabricantes de muebles e importó productos de China, pensando que el bajo costo de la mano de obra supondría mayores ganancias gracias a muebles más baratos. Pero al mostrar a las empresas chinas cómo producir para los consumidores estadounidenses, las empresas estadounidenses crearon, sin saberlo, a sus competidores más duros. “Fue como si Ford ayudara a Toyota a entender los gustos estadounidenses”, dijo una vez.

    Antes que la mayoría de los fabricantes de muebles, Shuford se dio cuenta de que competir directamente con China en el mercado de los muebles era un juego perdido. Cambió el enfoque de Century hacia productos tapizados personalizados de gama alta, lo que dio ventaja a sus plantas en Carolina del Norte. A los fabricantes chinos les ha costado más igualar las pequeñas series de producción de sofás y sillas fabricados con más de 1000 telas diferentes. Aun así, dijo, se trata de un negocio de escaso margen en el que una ganancia del 5 por ciento antes de intereses e impuestos se considera un buen año.

    Shuford se queja de que la factura arancelaria de su empresa es más de 10 veces superior a la que tenía antes de la llegada de Trump al poder, y las decisiones arancelarias intermitentes del presidente consumen cientos de horas de tiempo de los ejecutivos para calcular cuánto aumentar los precios. Los clientes de Century que pueden permitirse sofás de 7000 dólares probablemente no se asustarán demasiado por el aumento de precios del arancel. Pero a la empresa le preocupa que las subidas de precios de los muebles más baratos, el pilar de las tiendas de muebles, puedan perjudicar a los minoristas que también venden las demás marcas de Century y RHF. “No importa cualquier ventaja que obtengamos de la protección si el ecosistema desaparece”, dijo Brandon Hucks, director financiero de RHF.

    RHF y otras empresas del sector manufacturero y de servicios también temen que las medidas de Trump contra la inmigración ahuyenten a la mano de obra migrante legal de la que ahora dependen para crecer. RHF ya ha hecho esfuerzos extraordinarios para atraer a esos trabajadores. Gastó más de 2 millones de dólares en comprar un fabricante local de sillas de cuero, principalmente para sus aproximadamente 85 empleados. El director de una de las plantas de RHF, Héctor Ladero Rivas, es un exfutbolista profesional español que a veces recluta empleados en los partidos de fútbol locales.

    A finales de noviembre, agentes de la Patrulla Fronteriza hicieron rondas en la zona de Hickory en busca de migrantes indocumentados. Casi al mismo tiempo, un trabajador nicaragüense de la industria del mueble fue detenido en Charlotte cuando se presentó a una cita de inmigración y posteriormente fue deportado.

    Las cafeterías, panaderías y restaurantes hispanos de la zona de Hickory cerraron. Incluso los hispanos que son ciudadanos dicen que ahora llevan consigo sus pasaportes por miedo a ser detenidos. Algunos se quedaban en casa en lugar de arriesgarse a ir en automóvil al trabajo o a la escuela. Centro Latino, un grupo de servicios humanos, canceló sus clases de inglés y empezó a repartir comida de sus despensas en lugar de pedir a los clientes que se desplazaran hasta sus instalaciones. “Necesitamos aumentar nuestra mano de obra”, dijo Wood, el administrador municipal. “Si parte de la mano de obra se va, no podremos salir adelante”.

    Trump, quien ganó en Carolina del Norte por unos tres puntos porcentuales en las últimas elecciones, no estará en las papeletas de las elecciones intermedias de 2026 ni en las presidenciales de 2028, presumiblemente.

    Chris Cooper, politólogo de la Universidad de Carolina Occidental que ha escrito mucho sobre la política de los Apalaches y del Sur, ve una oportunidad para los demócratas, quienes han tenido problemas en las elecciones presidenciales en la región. “El boleto para el éxito demócrata no es ganar el Estados Unidos rural”, dijo. “Es reducir la hemorragia”.

    Si los demócratas pueden hacerlo marginalmente mejor en pueblos como Hickory, pueden asegurarse la victoria obteniendo grandes márgenes en ciudades azules como Charlotte. Los cambios demográficos y económicos en zonas conmocionadas por China dan a los demócratas una oportunidad de hacer precisamente eso en Carolina del Norte y en otros estados de tendencia electoral incierta con dinámicas similares.

    En Hickory, el cambio de humor no es difícil de notar. Ginny Romero, la influyente directora ejecutiva del Centro Latino, me dijo que está tan harta de la represión de Trump que está dispuesta a apoyar por su cuenta a candidatos que se opongan a las políticas del gobierno: “Nunca he visto a los jóvenes tan dispuestos a votar, y no solo a los jóvenes: a todos los grupos de edad, a todas las generaciones”.

    Bob Davis ha cubierto durante mucho tiempo las relaciones económicas entre Estados Unidos y China y es coautor de Superpower Showdown, una historia de la primera guerra comercial del gobierno de DonaldTrump contra China.

  • JD Vance suspende su viaje para las negociaciones de paz entre EE. UU. e Irán

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    El retraso marca un nuevo obstáculo en el esfuerzo del gobierno de Trump por lograr un acuerdo que frene el programa nuclear iraní.

    El viaje diplomático del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, a Islamabad, donde se esperaba que presionara a los negociadores iraníes para lograr un acuerdo nuclear, ha quedado en pausa después de que Teherán no respondiera a las posturas negociadoras estadounidenses, según un funcionario estadounidense con conocimiento directo de la situación.

    Vance tenía previsto partir el martes por la mañana hacia la capital paquistaní, donde las conversaciones debían reanudarse el miércoles, el mismo día en que expira el frágil alto al fuego entre Estados Unidos e Irán. Sin una respuesta iraní, dijo el funcionario, el proceso diplomático ha quedado en pausa, aunque el viaje no se ha cancelado.

    El viaje podría reanudarse de un momento a otro con la aprobación del presidente Donald Trump. Los funcionarios estadounidenses también están buscando una señal clara de que los negociadores de Irán han recibido plenos poderes para llegar a un acuerdo.

    El retraso marca un nuevo obstáculo en el esfuerzo del gobierno de Trump por lograr un acuerdo que frene el programa nuclear iraní, y se produce en un momento en que el Pentágono ha estado revisando las opciones militares en caso de que Trump concluya que Teherán no está negociando de buena fe.

    El funcionario dijo que regresar a la estrategia de bombardeos no era una decisión inminente, pero que el Pentágono seguía barajando opciones. Estados Unidos sigue dispuesto a lanzar otra oleada de ataques, tras haber mantenido una importante presencia militar en Medio Oriente.

    Estados Unidos comunicó recientemente a los iraníes una propuesta escrita destinada a establecer puntos de acuerdo básicos que podrían enmarcar unas negociaciones más detalladas. El documento abarca una amplia gama de cuestiones, pero los principales puntos conflictivos son los mismos que han atormentado a los negociadores occidentales durante más de una década: el alcance del programa de enriquecimiento de uranio de Irán y el destino de sus reservas de uranio enriquecido.

    No está claro qué ha propuesto exactamente Estados Unidos ni qué estaría dispuesto a aceptar el presidente. En cuanto al enriquecimiento, la postura estadounidense podría ir desde exigir que Irán abandone por completo el enriquecimiento hasta permitir un programa civil limitado bajo la estricta supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica, junto con el cierre de las instalaciones nucleares subterráneas de Irán.

    Una de las ideas debatidas durante las negociaciones del año pasado fue la de un consorcio multinacional que trabajara con Irán para enriquecer uranio para usos civiles; entre las posibles ubicaciones figuraba una isla del golfo Pérsico. En cuanto al arsenal, los negociadores están sopesando opciones, entre ellas si Irán debe entregar su uranio enriquecido directamente a Estados Unidos o transferirlo a un tercer país.

    También está sobre la mesa lo que Estados Unidos podría ofrecer a cambio. Irán tiene cientos de miles de millones de dólares en activos congelados en virtud de las sanciones estadounidenses como parte de la campaña de máxima presión de Trump, y los funcionarios del gobierno están debatiendo si la liberación de algunos de esos fondos podría formar parte de un acuerdo final. Los funcionarios también han debatido si Estados Unidos y los socios del Golfo, como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, podrían ofrecer una integración económica más amplia a Irán.

    Trump ha insistido en conversaciones privadas en que su acuerdo debe ser mejor que el alcanzado por el presidente Barack Obama en 2015. Conscientes de ello, los sectores de línea dura sobre Irán cercanos al presidente han apelado repetidamente el acuerdo de Obama como táctica para evitar que acepte lo que consideran son concesiones peligrosas.

    Cualquier postura estadounidense sobre el enriquecimiento tendrá que enfrentarse al viejo argumento de Irán, arraigado en su adhesión al Tratado de No Proliferación Nuclear, de que el pacto garantiza a los firmantes el derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos.

    Las negociaciones han estado dirigidas por un estrecho círculo dentro del gobierno. Vance, junto con Jared Kushner y el enviado Steve Witkoff, han actuado como principales interlocutores estadounidenses, siendo Vance y Kushner, yerno del presidente, quienes más han hablado. Por el lado paquistaní, el mariscal de campo Syed Asim Munir se ha erigido como el canal crucial con los iraníes.

    En Washington, las reuniones de la Sala de Situación sobre Irán normalmente han incluido a Trump; la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles; el secretario de Estado Marco Rubio; el director de inteligencia nacional, John Ratcliffe; y a Vance. También participan el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto.

    El secretario del Tesoro, Scott Bessent, se ha implicado cada vez más a medida que se han ido perfilando las dimensiones económicas de un posible acuerdo, al igual que el secretario de Energía, Chris Wright, aunque Trump ha descargado sus frustraciones con Wright en los últimos días después de que el secretario de Energía dijera a CNN que los precios de la gasolina podrían no bajar de 3 dólares hasta el próximo año. Trump dijo a The Hill que Wright estaba “totalmente equivocado”.

    La pausa en las conversaciones pone el colofón a unos días turbulentos de mensajes públicos de Trump, cuyas declaraciones han parecido a veces contradecir el estado de las negociaciones.

    El viernes, en una entrevista telefónica con CBS News, Trump declaró que Irán había “accedido a todo” y describió una operación conjunta para retirar material nuclear iraní. “Nuestra gente, junto con los iraníes, van a trabajar juntos para ir a buscarlo. Y luego lo llevaremos a Estados Unidos”, dijo. Funcionarios iraníes rebatieron rápidamente ese planteamiento.

    El domingo, Trump escribió en Truth Social que Irán había violado el alto al fuego al disparar contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz, entre ellos un barco francés y un carguero británico. Ese mismo día, fuerzas militares estadounidenses incautaron un barco con bandera iraní, el Touska, que según Trump intentaba eludir su bloqueo de los puertos del país.

    El presidente dijo que sus representantes llegarían a Islamabad al día siguiente por la noche para negociar, y advirtió que si Irán rechazaba lo que calificó de “un ACUERDO muy justo y razonable”, Estados Unidos iba a “destruir todas y cada una de las centrales eléctricas y todos y cada uno de los puentes de Irán”.

    “SE ACABÓ EL SEÑOR AMABLE”, escribió.

    Jonathan Swan es corresponsal del Times en la Casa Blanca y cubre el gobierno de Donald Trump. Puedes contactarlo de manera segura en Signal: @jonathan.941

    Maggie Haberman es corresponsal en la Casa Blanca para el Times y reporta sobre el presidente Donald Trump.

  • El tirador en Teotihuacán llevaba notas relacionadas con tiroteos masivos de EE. UU.

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    El hombre que mató a una turista en una pirámide en México e hirió a varios más llevaba material relacionado con un atentado en 1999, una posible referencia a la masacre de Columbine.

    El domingo, Julio César Jasso Ramírez se registró en un hotel cerca de las pirámides de Teotihuacán, uno de los destinos turísticos más populares de México, dijeron el martes las autoridades mexicanas. A la mañana siguiente, tomó un Uber hasta el complejo arqueológico, subió a la Pirámide de la Luna, que en la antigüedad se usaba como escenario para realizar sacrificios rituales, y comenzó a disparar.

    Las autoridades mexicanas siguen intentando averiguar qué motivó a Jasso, de 27 años, a disparar contra una multitud de turistas, matando a una mujer canadiense e hiriendo a otros visitantes extranjeros.

    Sin embargo, algunos detalles revelados por las autoridades el martes apuntan a un hombre problemático que podría haberse inspirado en responsables de tiroteos en Estados Unidos.

    “Adquirió armas, cuchillos, mochilas, guantes, lentes, todos los implementos que él consideraba que le iban a ser de utilidad para llevar a cabo su objetivo”, dijo José Luis Cervantes Martínez, fiscal general del Estado de México, en una conferencia de prensa.

    Después de que las fuerzas de seguridad respondieran a las llamadas de emergencia y establecieran un perímetro alrededor de la Pirámide de la Luna, Jasso le disparó a los soldados desde arriba. Dos miembros de la Guardia Nacional mexicana y un policía municipal maniobraron hacia los lados y la parte trasera de la pirámide “para poder subir de manera muy valiente, arriesgada” la estructura, dijo Guillermo Briseño Lobera, comandante de la Guardia Nacional.

    Cuando los soldados y el oficial alcanzaron al hombre armado en el segundo nivel de la pirámide, este subió aún más por los empinados escalones de piedra. Entonces, un integrante de la Guardia Nacional le disparó en la pierna, dijo Briseño, inmovilizándolo.

    Entonces, Jasso, ciudadano mexicano del estado de Guerrero, tomó su pistola, un revólver calibre .38, y se quitó la vida.

    En su mochila, que llevaba durante el ataque, las autoridades encontraron textos, fotos y notas en trozos de papel “presuntamente relacionados con hechos violentos que se tiene conocimiento pudieron haber sucedido en los Estados Unidos en abril de 1999”, dijo Cervantes. No proporcionó más detalles y dijo que el contenido de los mensajes formaba parte de la investigación.

    Es posible que las notas hicieran referencia a la matanza de la secundaria Columbine, en la que murieron 12 alumnos y un maestro el 20 de abril de 1999, exactamente 27 años antes. Sin embargo, según datos recopilados por el Centro de Investigación del Proyecto de Prevención de la Violencia, en abril de 1999 también se produjo otro tiroteo en Estados Unidos. En ese, murieron dos personas en Salt Lake City.

    “La evidencia recolectada hasta este momento y de manera indiciaria arroja un perfil psicopático del agresor”, dijo Cervantes, “caracterizado por una tendencia a copiar situaciones que sucedieron en otros lugares, en otros momentos y por otros personajes”.

    Las pruebas preliminares, incluidas las notas de la mochila, sugieren que Jasso trabajó solo para llevar a cabo el tiroteo y que lo planeó mucho, visitando las pirámides varias veces antes del ataque, dijeron las autoridades.

    Las autoridades dijeron que estaban investigando cómo obtuvo el arma y las balas que utilizó durante el ataque, y señalaron que en su mochila se encontraron más de 50 cartuchos sin disparar.

    Los cartuchos utilizados en el ataque eran de un fabricante mexicano, que los produce para uso exclusivo del ejército y la policía mexicanos, según Cervantes. El hombre pudo haberlos adquirido de varias formas, añadió, incluido el mercado negro.

    Un video que circula por las redes sociales, verificado por The New York Times, captó el audio mientras algunos de los turistas que se encontraban en la Pirámide de la Luna lloraban y se tendían en el suelo mientras Jasso los amenazaba.

    “Si os movéis, os sacrifico”, dijo, usando varios insultos y agregando, en un español característico de España, que el sitio se había construido para hacer sacrificios humanos, no para tomarse fotos.

    Luego se escucha cómo una mujer susurra: “No voltees, no voltees”.

    Jasso se dirigió entonces a un turista, diciéndole que se marchara y avisara a las autoridades de que tenía rehenes en la pirámide. “Y como intenten subir”, dijo, “los voy a matar”.

    Las autoridades mexicanas dijeron que 13 personas, entre ellas seis estadounidenses, resultaron heridas durante el episodio. Siete de ellas sufrieron heridas de bala, entre ellas dos menores de Colombia y Brasil. La embajada de Canadá en Ciudad de México dijo que no podía compartir ninguna información personal sobre la mujer asesinada debido a las leyes de privacidad del país.

    Se cree que el tiroteo en las pirámides de Teotihuacán, que el año pasado atrajeron a 1,8 millones de visitantes, es el primer episodio de este tipo de violencia en un gran yacimiento arqueológico mexicano en la historia moderna.

    La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo el martes que las autoridades seguían intentando comprender los motivos de Jasso, pero que este se había visto influido por acontecimientos ocurridos fuera de México.

    “No habíamos presenciado algo así en México”, dijo. “No es algo que esté vinculado con delincuencia hasta donde tenemos toda la información, si no es un hecho de una persona que toma esta decisión”.

    Los tiroteos masivos no relacionados con la violencia de los cárteles son poco frecuentes en México, donde las leyes sobre armas son muy restrictivas y donde solo hay dos armerías legales, ambas gestionadas por el ejército. El ejemplo más reciente ocurrió a finales del mes pasado, cuando un estudiante de 15 años del estado de Michoacán, en el oeste de México, llevó un rifle AR-15 a su escuela y abrió fuego y mató a dos maestras.

    Desde el año 2000, se han producido al menos 143 incidentes con armas de fuego en escuelas de todo México, según Víctor Sánchez, investigador mexicano sobre seguridad. En ese periodo han muerto 12 personas.

    Arijeta Lajka colaboró con reportería.

    Emiliano Rodríguez Mega es reportero e investigador del Times que cubre México, Centroamérica y el Caribe. Radica en Ciudad de México.

    Arijeta Lajka colaboró con reportería.

  • Un licor tradicional prohibido en Irán resurge en Nueva York

    Un licor tradicional prohibido en Irán resurge en Nueva York

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    Cuando eran adolescentes en Irán, Amir Imani y sus amigos se reunían los fines de semana en un parque de patinaje de Teherán. Patinaban y reproducían música y, casi siempre, alguien traía una botella de aragh sagi, un licor tradicionalmente destilado de pasas.

    En ocasiones llamado el licor nacional de Irán, el aragh sagi fue en su día omnipresente en ese país. Pero en la época en que Imani y sus amigos bebían, a mediados de la década de 2000, solo estaba disponible en el mercado negro, después de haber sido prohibido –junto con el resto de las bebidas alcohólicas– por la República Islámica.

    Con el tiempo, Imani se mudó a Escocia para cursar estudios de posgrado, y luego a Nueva York para trabajar en programación informática. Allí se reencontró con tres amigos de Irán: Siavash Karampour, músico y copropietario de Masquerade, un bar de Williamsburg, Brooklyn, y los hermanos Sasan y Saman Oskouei, ambos artistas.

    Al añorar el sabor de su tierra natal, los hermanos Oskouei habían estado preparando pequeños lotes de aragh sagi en su apartamento de Ridgewood, Queens, para compartirlos con otros jóvenes miembros de la diáspora iraní en Nueva York.

    Gracias a su creatividad y habilidades empresariales combinadas, los cuatro amigos no tardaron en decidir llevar su experimento al ámbito comercial. Hace dos años, lanzaron el primer lote de SAG, como homenaje a su tierra natal. Unas 300 botellas se agotaron casi inmediatamente, sobre todo entre migrantes iraníes que buscaban un recuerdo de su hogar.

    Actualmente, SAG se distribuye en más de 30 bares y restaurantes de la ciudad de Nueva York, muchos de ellos con un enfoque persa o de Medio Oriente, y en tiendas de Nueva York, California y Georgia.

    “Mucha gente, cuando organizamos pop-ups o actos en los que pueden venir a charlar con nosotros, beber y probarlo o comprarlo, se emocionan mucho”, dijo Imani. “Dicen cosas como: ‘Vaya, hace 45 años que no pruebo esto’”.

    Mientras Estados Unidos libra una guerra con Irán, algo tan sencillo como el aragh sagi puede ser un pequeño pero significativo antídoto contra los estereotipos negativos sobre su país y su cultura de origen. Es una bebida que habla de la añoranza del hogar por parte de la diáspora iraní y de la esperanza de un futuro mejor para su país.

    “No es solo alcohol”, dijo Karampour. “Tiene un alma rebelde”.

    La gente lleva destilando alcohol de uvas y pasas en lo que hoy es Irán desde hace al menos 700 años, aunque desde la Revolución islámica de 1979 se hace de forma ilícita. Según el régimen teocrático iraní, fabricar, vender o consumir alcohol se castiga con hasta 80 latigazos, además de multas; los dos hermanos Oskouei dijeron que los habían azotado tras ser sorprendidos con aragh.

    El licor de contrabando conlleva riesgos, el más grave de los cuales es que un destilador mal formado no separe el metanol, un subproducto tóxico de la destilación. Según un análisis de The New York Times, en los últimos meses unas 10 personas al día en Irán han sido hospitalizadas o han muerto por intoxicación etílica.

    Traducido a grandes rasgos, aragh significa sudor, una descripción decente de cómo funciona la destilación. Se llama coloquialmente sagi, o perro, porque una de las principales marcas anteriores a la revolución tenía un perro en su etiqueta, y el nombre se mantuvo incluso después de que la marca desapareciera bajo las leyes represivas del régimen.

    Existe cierta confusión sobre lo que es el aragh sagi. A veces se le denomina vodka persa, aunque eso no es del todo correcto: mientras que el vodka se destila repetidamente para eliminar los sabores de la base, el aragh sagi suele destilarse una sola vez, para que aflore el carácter subyacente de las pasas, con notas de melaza, caramelo y agua de rosas.

    Aunque aragh se translitera a veces como arak, el aragh sagi tradicional no es un arak, un tipo de bebida popular en el Mediterráneo oriental y elaborada con anís. Tampoco está relacionado con el arrack, un licor del sudeste asiático que suele elaborarse con caña de azúcar.

    En producción y sabor, el aragh sagi se parece mucho a la grappa, que se elabora con hollejos de uva, o al pisco, elaborado con jugo de uva. Pero el aragh sagi, que suele embotellarse con un grado alcohólico de 40 a 50 por ciento, es más intenso y concentrado; piensa en el mezcal frente al tequila, o en el whisky de centeno frente al bourbon.

    El SAG es el único aragh sagi tradicional fabricado comercialmente en Estados Unidos, y se encuentra entre los pocos que se fabrican en todo el mundo, entre ellos una marca llamada Cyrus, destilada en los Países Bajos, y Persian Empire, de Canadá. Como todo el alcohol fabricado en Estados Unidos, SAG tiene que cumplir estrictas normas de seguridad.

    Para fabricar SAG, los cuatro socios se pusieron en contacto con David y Dorit Nahmias, quienes poseen Nahmias et Fils, una destilería de Yonkers, Nueva York. Fue una asociación pertinente: Nahmias procede de una familia judía marroquí, y entre sus productos está el mahia, un aguardiente marroquí a base de higos que, como el aragh sagi, prácticamente se había extinguido.

    “Lo que me atrajo fue que tenían la misma pasión que nosotros”, dijo Nahmias. “Están continuando una tradición que se perdió”.

    La producción empieza remojando las pasas en depósitos de unos 380 litros de agua. Cuando la fruta se ha rehidratado, se tritura y se deja fermentar de dos a tres semanas. El líquido alcohólico se cuela y se pasa por un alambique, con lo que se obtiene un licor nítido, claro y ligeramente dulce.

    Es una bebida versátil: muchos iraníes lo beben solo o sobre un cubito de hielo, a veces con un toque de limón. Combina especialmente bien con los sabores agridulces de la cocina iraní, como el azafrán, la cúrcuma, las limas secas y, sobre todo, las granadas.

    En Masquerade, Karampour utiliza SAG en una bebida que llama eclipse, una variante de una bebida sour tradicional, pero con SAG en lugar de whisky o pisco y granada como complemento del jugo de limón. La granada da profundidad al sabor y añade un rico color púrpura bajo la característica espuma blanca.

    El SAG también aparece en la carta de bebidas de Eyval, un restaurante persa de Bushwick, Brooklyn. Su propietario, Ali Saboor, pasó parte de su infancia en Irán, y dijo que beberlo le trae recuerdos.

    “Es el tipo de cosas que bebía mi padre cuando yo era niño”, dijo. “Ese olor, las pasas te golpean, y es como revivir el aragh tradicional iraní”.

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    Clay Risen es periodista del Times en la sección de Obituarios.

  • Los 2 estadounidenses que murieron en el accidente en México eran agentes de la CIA

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    Los dos estadounidenses murieron el domingo cuando regresaban de una operación dirigida por las fuerzas armadas de México para desmantelar laboratorios de droga en el estado de Chihuahua.

    Dos funcionarios estadounidenses que murieron en un accidente automovilístico cuando regresaban de una operación contra los cárteles en el norte de México la madrugada del domingo eran funcionarios de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés), según personas familiarizadas con el incidente, lo que plantea interrogantes sobre el papel de la agencia en la guerra contra el narcotráfico en México.

    Cuatro pasajeros, dos estadounidenses y dos mexicanos, murieron la madrugada del domingo al estrellarse el vehículo en el que viajaban cuando regresaban de una operación dirigida por las fuerzas armadas de México para desmantelar laboratorios clandestinos de metanfetamina en las montañas, dijeron las autoridades del estado de Chihuahua, donde ocurrió el accidente.

    Las personas que confirmaron la identidad de los estadounidenses hablaron bajo condición de anonimato para discutir detalles delicados del episodio.

    La CIA declinó hacer comentarios.

    La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo el lunes que su gabinete no tenía conocimiento previo de las actividades de los estadounidenses en Chihuahua e investigaría si su participación en la operación violaba las leyes de seguridad nacional de México.

    “Lo que está acordado con el gobierno de Estados Unidos, y ha sido muy claro, es que se comparte información y se trabaja mucho en inteligencia conjunta que nos permita operar a las fuerzas federales en el ámbito territorial de nuestro país y a ellos en su ámbito territorial”, dijo Sheinbaum el martes por la mañana en su conferencia de prensa diaria.

    “Hay mucha colaboración, mucha coordinación, pero no hay operaciones conjuntas como tales en tierra”, dijo. “De cerciorarse en esta investigación que hubo una operación conjunta, pues tendría que revisarse cuales son las sanciones correspondientes”.

    La ley de seguridad nacional de México prohíbe a los agentes extranjeros, incluidos los militares y los agentes del orden estadounidenses, operar en el país sin autorización del gobierno. Si funcionarios estadounidenses trabajan directamente con las autoridades estatales sin la aprobación federal, eso constituiría una violación de la Constitución.

    El gobierno mexicano ha rechazado sistemáticamente las presiones de la Casa Blanca para desplegar fuerzas estadounidenses en México para luchar activamente contra los grupos narcotraficantes, afirmando que la presencia de tropas estadounidenses violaría la soberanía del país. En cambio, Sheinbaum ha insistido en que los soldados mexicanos dirijan la lucha sobre el terreno, y que las fuerzas estadounidenses se limiten a dar apoyo, compartiendo información de inteligencia en centros de operaciones conjuntas o en calidad de adiestramiento.

    Aun así, la CIA, junto con el Pentágono, ha asumido un papel más amplio en la guerra contra las drogas y los narcotraficantes desde que el presidente Donald Trump asumió el cargo a principios del año pasado. Históricamente, la campaña contra los cárteles ha estado dirigida por el Departamento de Justicia estadounidense y su brazo policial, la Administración de Control de Drogas (DEA, por su sigla en inglés).

    Pero después de que el gobierno de Trump designara a unas dos decenas de organizaciones de narcotraficantes como grupos terroristas el año pasado, recurrió a los recursos más sofisticados, de alta tecnología y letales del ejército y la CIA en la batalla contra los cárteles.

    La CIA amplió un programa secreto de aviones no tripulados en México, y ha desplegado drones de vigilancia más potentes que los utilizados por el Departamento de Justicia. Al mismo tiempo, el Pentágono ha usado equipo militar letal para atacar a los narcotraficantes en el Caribe y el océano Pacífico, ataques en lo que han muerto al menos a 174 personas desde que se iniciaron esas operaciones a finales del año pasado.

    En febrero, la CIA también proporcionó información crucial sobre la localización de Nemesio Oseguera Cervantes, líder durante mucho tiempo del Cártel Jalisco Nueva Generación, a quien se conocía como el “Mencho”. Murió en una operación de las fuerzas mexicanas.

    El fiscal general de Chihuahua insistió el lunes en que personal estadounidense no participó en la operación antidroga y que fue dirigida por fuerzas mexicanas.

    En cambio, “instructores” estadounidenses acudieron al lugar de la operación solo después de que se desarrollara con fines de adiestramiento, “como lo es la enseñanza en el manejo de drones”, dijo la fiscalía estatal en un comunicado. No identificó a los estadounidenses como agentes de la CIA, lo que es habitual debido a la naturaleza sensible del trabajo de la agencia.

    Pero el comunicado emitido el lunes por la noche parecía contradecir los comentarios realizados por Eloy García, portavoz de la fiscalía general del estado, y los comunicados de prensa anteriores de la fiscalía.

    Anteriormente, el lunes, la oficina dijo que las víctimas estadounidenses habían muerto cuando regresaban de una operación para desmantelar laboratorios clandestinos. García declaró posteriormente a The New York Times que formaban parte de un programa de formación autorizado para enseñar a sus homólogos mexicanos a manipular drogas sintéticas peligrosas.

    Tradicionalmente, los agentes de la DEA han sido invitados al lugar de las operaciones antidroga después de que las fuerzas mexicanas las llevaran a cabo para formarles sobre cómo manejar las pruebas para un futuro juicio o para su uso en otros casos, según los analistas.

    El incidente del domingo sugiere un papel más activo de la CIA en México, aunque la presencia de agentes estadounidenses en el escenario de una operación antidroga con fines de adiestramiento era esencial y no se salía de lo habitual, según exfuncionarios estadounidenses.

    “Existe una idea equivocada sobre lo que significa entrenamiento y apoyo”, dijo John Feeley, quien fue jefe adjunto de misión de la embajada estadounidense en Ciudad de México de 2009 a 2012. “No se trata solo de estudiar en un aula. Y no todo puede aprenderse en un entorno de oficina”.

    “Lo que difiere ahora de otras operaciones conjuntas similares de la Iniciativa Mérida es el nivel de transparencia al respecto”, añadió Feeley, refiriéndose a la asociación de seguridad entre Estados Unidos y México. “Esto es lo que debería estar ocurriendo, con mexicanos a cargo de la operación y estadounidenses proporcionando las habilidades que México necesita para que ambos gobiernos puedan atacar de forma más profesional y legal la producción ilegal de drogas”.

    Emiliano Rodríguez Mega colaboró con reportería.

    Paulina Villegas es una reportera del Times radicada en Ciudad de México, desde donde cubre organizaciones delictivas, narcotráfico y otros temas que afectan la región.

    Maria Abi-Habib es corresponsal de investigación con sede en Ciudad de México y cubre América Latina.

    Adam Goldman es un reportero del Times que escribe sobre seguridad global desde Londres.

    Emiliano Rodríguez Mega colaboró con reportería.

  • EE. UU. busca un acuerdo rápido, pero Irán se resiste

    EE. UU. busca un acuerdo rápido, pero Irán se resiste

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    El presidente Donald Trump se considera a sí mismo un maestro de la diplomacia coercitiva, que obliga a sus oponentes a capitular rápidamente ante las exigencias estadounidenses o a enfrentar la amenaza de un ataque.

    Pero al tratar con Irán durante las últimas seis semanas, Trump ha descubierto que se enfrenta a una nación que se enorgullece de su resistencia y su capacidad de hacer que las negociaciones tomen tiempo. Y nunca ha quedado tan claro como en días recientes, cuando Trump intentó presionar a Irán sosteniendo que ya se había rendido –que “aceptaron todo”, afirmó el viernes, incluso entregar su “polvo nuclear”–, solo para describir que esa labia no surte efecto con los funcionarios iraníes, que recurrieron a las redes sociales para decir que todo era una invención del presidente estadounidense.

    Así que en los próximos días, suponiendo que el vicepresidente JD Vance viaje a Islamabad el martes para intentar por segunda vez alcanzar un “marco” para un acuerdo, los dos enfoques están a punto de entrar en colisión directa. Si no estuviera tanto en juego –la perspectiva de nuevos combates en Medio Oriente, la escasez mundial de energía y la posibilidad muy real de que los dirigentes iraníes supervivientes salgan convencidos de que necesitan un arma nuclear más que nunca–, sería un caso de estudio clásico sobre estilos de negociación.

    “Trump es impulsivo y temperamental; los dirigentes iraníes son testarudos y tenaces”, dijo Robert Malley, quien negoció con los iraníes en el periodo previo al acuerdo nuclear de 2015 y de nuevo en un esfuerzo fallido del gobierno de Biden.

    “Trump exige resultados inmediatos; los dirigentes iraníes apuestan por una estrategia a largo plazo”, continuó Malley. “Trump insiste en un resultado llamativo, que acapare titulares; los dirigentes de Irán se esfuerzan por cada detalle. Trump cree que la fuerza bruta puede obligar a la obediencia; los dirigentes iraníes están dispuestos a soportar un enorme sufrimiento antes que ceder en intereses fundamentales”.

    Hay una razón por la que la última gran negociación, concluida hace 11 años, se llevó la mayor parte de dos años, y pasaba de conversaciones secretas con quien entonces era el nuevo presidente iraní de tendencia pragmática a una negociación a gran escala que implicó decenas de reuniones.

    El acuerdo final constaba de más de 160 páginas, incluidos cinco anexos técnicos que definían los límites de las actividades nucleares de Irán, el ritmo del alivio de las sanciones y, lo que es más importante, las obligaciones de Irán de cumplir las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica. Cada página, y la mayoría de las disposiciones, desencadenaron una discusión; justo cuando se resolvían viejas cuestiones y parecía haber algún tipo de acuerdo, los negociadores iraníes llegaban con nuevas exigencias.

    Los iraníes tienen sus propias quejas sobre los estadounidenses. El acuerdo que en 2015 finalmente se alcanzó –no se firmó, porque no era un tratado formal– fue anulado por Trump en 2018. Desde entonces, los iraníes han señalado que no tiene sentido negociar con un presidente si el siguiente va a desechar el acuerdo resultante.

    Más recientemente, funcionarios iraníes han señalado que dos veces consecutivas, en junio de 2025 y de nuevo este febrero, Trump ha ordenado ataques contra Irán en medio de negociaciones diplomáticas. Los iraníes tacharon esto de perfidia, prueba de que Trump no es un interlocutor fiable.

    Y la desconfianza desembocó en fuego cruzado durante el fin de semana, cerca del estrecho de Ormuz. Barcos iraníes abrieron fuego contra dos cargueros que, según dijeron, se estaban saltando el estricto control del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica sobre quién puede, y quién no, navegar por el Estrecho. El domingo, la Marina estadounidense disparó contra la sala de máquinas de un enorme buque portacontenedores con bandera iraní, que la Marina ahora ha incautado. Trump señaló que el barco había sido sancionado por el Departamento del Tesoro en 2020, al final de su primer mandato, por un “historial previo de actividad ilegal”.

    “¡Tenemos la custodia total del barco y estamos viendo lo que hay a bordo!”, escribió Trump en las redes sociales.

    Una forma de interpretar estos movimientos es que son esfuerzos por dar forma a las sesiones de negociación, igual que los generales intentan dar forma al campo de batalla. Los iraníes están demostrando que, pase lo que pase o renuncien a lo que renuncien, podrán controlar el comercio a lo largo del estrecho y cobrar millones de dólares por el paso. El gobierno de Trump está demostrando que está dispuesto a reabrir las hostilidades si fracasan las negociaciones.

    Trump reforzó ese punto el domingo, cuando escribió que un buen acuerdo está sobre la mesa.

    “Espero que lo acepten porque, si no lo hacen, Estados Unidos va a derribar todas y cada una de las centrales eléctricas y todos y cada uno de los puentes de Irán. BASTA DE SER UN BUEN TIPO”.

    Fue el ejemplo más reciente de cómo Trump ha pasado de elogiar a los nuevos dirigentes de Irán, que sustituyeron a los que murieron en los ataques que comenzaron el 28 de febrero y a quienes calificó de “más razonables” que sus predecesores, a advertirles que se avecinan más actos de violencia si no se sale con la suya.

    Pero aunque este es un elemento nuevo en las conversaciones, no lo es la división cultural en la forma de negociar.

    Esa división era evidente hace 11 años, en los salones dorados del hotel Beau-Rivage Palace, de 160 años de antigüedad, en Lausana, Suiza, donde el secretario de Estado John Kerry y sus homólogos de otros cinco países se esforzaron por cerrar un acuerdo preliminar con Irán. Era, quizás, el análogo más cercano a lo que se está desarrollando ahora en Islamabad.

    Cada día la delegación estadounidense hablaba sobre cuántas centrifugadoras había que desmontar y cuánto uranio había que enviar fuera del país. Sin embargo, cuando los funcionarios iraníes –incluido Abbas Araghchi, actual ministro de Asuntos Exteriores– salían de las elegantes salas con lámparas de araña para informar a los periodistas, la mayoría de las preguntas sobre esos detalles eran desechadas. Los iraníes hablaron de preservar el respeto de sus derechos y la soberanía de Irán.

    “Recuerdo que finalmente conseguimos que los parámetros se acordaran en el hotel”, dijo el lunes Wendy Sherman, la principal negociadora estadounidense en aquel momento. “Y unos días después, el líder supremo salió y dijo: ‘En realidad, se requerían unos términos muy diferentes’”.

    Sherman, quien llegó a ser vicesecretaria de Estado en el gobierno de Biden, acudía a estas negociaciones con un gran pelotón. A menudo tenía al principal experto en Irán de la CIA en la sala, o cerca de ella. También estaba el secretario de Energía, Ernest Moniz, experto en diseño de armas nucleares. Las propuestas planteadas por los iraníes se enviaban a los laboratorios nacionales estadounidenses, donde se diseñan y prueban las armas, para que los expertos analizaran si los acuerdos que se estaban discutiendo mantendrían a Irán al menos a un año de distancia de una bomba.

    Pero el equipo negociador de Trump viaja ligero, sin séquito de expertos y con pocos informes. Jared Kushner y Steve Witkoff, el yerno del presidente y el enviado especial, aprendieron sus habilidades negociadoras en el sector inmobiliario de Nueva York y afirman que un acuerdo es un acuerdo. Dicen que se han sumergido en los detalles del programa iraní y lo conocen bien.

    Por otra parte, incluso si las cuestiones que tienen delante son muy similares a las que enfrentaron los negociadores del gobierno de Obama, Kushner y Witkoff consideran que tiene poco sentido dedicar horas a desmenuzar los antecedentes diplomáticos, especialmente teniendo en cuenta lo que Trump ha dicho del acuerdo que surgió de esas negociaciones.

    Pero Trump es claramente sensible ante las comparaciones que se avecinan. “El ACUERDO que estamos haciendo con Irán será MUCHO MEJOR que el JCPOA”, dijo, usando las siglas en inglés del Plan de Acción Integral Conjunto, el nombre formal del pacto de 2015. “Era un camino garantizado hacia un arma nuclear, algo que no ocurrirá, ni puede ocurrir, con el acuerdo en el que estamos trabajando”.

    Y con eso, Trump fijó el criterio con el que será evaluada su propia negociación, si tiene éxito.

    David E. Sanger cubre el gobierno de Donald Trump y una amplia gama de temas relacionados con la seguridad nacional. Ha sido periodista del Times durante más de cuatro décadas y ha escrito cuatro libros sobre política exterior y retos de seguridad nacional.

  • Para mejorar el acondicionamiento físico y alcanzar sus objetivos, contrataron a “CoachGPT”

    Para mejorar el acondicionamiento físico y alcanzar sus objetivos, contrataron a “CoachGPT”

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    Hace dos meses, subí más de una década de datos sobre carreras en el chatbot de inteligencia artificial Claude y le pedí ayuda para escribir un plan de entrenamiento para medio maratón. “La buena noticia”, me dijo, “es que tu motor es enorme”.

    Este es el tipo de halagos por los que se conoce a la IA: ni siquiera estoy en el grupo rápido de mi club de atletismo. Aun así, ver a Claude escanear los archivos GPS que había registrado en la aplicación de aptitud física Strava e identificar los momentos más destacados –una mejor marca personal en un maratón, una accidentada carrera de montaña de ultradistancia– me hizo sentir bien.

    Entonces las cosas dieron un giro. “La noticia sincera”, continuó, “es de dónde partes ahora mismo”. Mi kilometraje había caído por un precipicio. Mi único entrenamiento constante era una carrera habitual los viernes por la mañana con un amigo. Corría el riesgo de lesionarme si intentaba entrenar en serio muy pronto.

    El golpe de realidad me dolió, pero también me hizo pensar que valía la pena escuchar a la IA. Entonces me preguntó por mis objetivos, mi forma física actual y los entrenamientos que me habían gustado. Minutos después, tenía un plan personalizado basado vagamente en las enseñanzas del entrenador de corredores Jack Daniels. Pronto me puse en contacto con mi entrenador de IA después de los entrenamientos e incluso ajusté mi ritmo a mitad de la carrera para ganarme su aprobación.

    La IA ha inundado rápidamente el mundo del acondicionamiento físico. Una encuesta del sector del pasado diciembre reveló que dos tercios de los usuarios de gimnasios habían utilizado software de aptitud física con IA en 2025. En 2024, Strava añadió un resumen de entrenamiento con IA para los suscriptores. La aplicación de aptitud física también ha adquirido el programa de entrenamiento automatizado Runna, que utiliza algo de IA para modificar los planes escritos por humanos. El año pasado, Peloton introdujo un sistema de IA que puede contar repeticiones y dar información sobre la técnica utilizando una cámara integrada.

    Sin embargo, muchas personas simplemente piden a los modelos de IA de uso general que los guíen hacia su próximo objetivo. Mientras que las aplicaciones dedicadas a la aptitud física suelen ofrecer un conjunto más limitado de funciones, Claude o ChatGPT pueden ser más flexibles y, al menos, intentarán responder a casi cualquier pregunta relacionada con el entrenamiento.

    Mejores marcas personales

    Para los atletas más experimentados, la IA puede actuar como asistente para estructurar y perfeccionar sus propias ideas de entrenamiento.

    Daylen Yang, de 30 años, ingeniero de software en San Francisco, se toma en serio la tecnología del acondicionamiento físico. Su sitio web personal muestra la frecuencia cardiaca máxima del último entrenamiento, el kilometraje anual de ciclismo y carrera, y cuántas horas durmió la noche anterior.

    La primera vez que utilizó ChatGPT como entrenador fue el año pasado, mientras se preparaba para un triatlón de medio Ironman, que consistía en nadar 1,93 kilómetros, una contrarreloj ciclista de 90,12 kilómetros y una carrera de 21,08 kilómetros. Le preguntó al chatbot cómo mejorar su marca personal en casi 30 minutos, y el chatbot elaboró un plan viable de inmediato, dijo. El día de la carrera, a pesar del calor brutal del desierto de Utah, logró su objetivo.

    La tecnología no siempre funcionó a la perfección. Cuando Yang volvió a ChatGPT para planificar un maratón de otoño, los totales semanales de kilometraje no se sumaban correctamente. (La IA a menudo tiene dificultades con matemáticas simples). Una vez que lo solucionó, dijo Yang, el entrenamiento demostró su utilidad. Además del plan de entrenamiento, el modelo ofrecía orientación sobre el ritmo, los dolores posteriores a la carrera y la nutrición en medio del proceso.

    También controló su ego. Cuando planteaba un objetivo agresivo, la IA le proponía algo más asequible. Nueve semanas después, se quedó a ocho segundos de ese objetivo.

    Cuando sus amigos se maravillaron del progreso, les dijo: “Todo es gracias al CoachGPT”, aunque atribuyó gran parte del éxito al simple hecho de tener un plan y ejecutarlo.

    Algunos atletas también recurren al entrenamiento de fuerza con IA. Victoria Boyd, levantadora de pesas de Las Vegas, acudió a ChatGPT en busca de consejos después de que una operación de rodilla redujera su peso máximo en peso muerto de 335 a 135 libras. Estaba decidida a recuperarlo. Boyd, de 44 años, había recibido entrenamiento tradicional en el pasado, y pensó que el plan de la IA parecía razonable: proponía entrenamientos bien estructurados y progresivamente más difíciles.

    Mantuvo un diálogo continuo con ChatGPT para comentar cómo se sentía en cada sesión y registrar su nutrición. Llegó a apreciar la validación y el afecto firme tras los entrenamientos duros. “Me dice cosas como: ‘No has alcanzado tu objetivo de nivel de proteína. Tienes que tomarte un batido ahora mismo’”, relató.

    Para Boyd, los números hablaban por sí solos: ahora es tan fuerte como antes de la operación.

    El elemento humano

    Para algunos atletas que utilizan la IA para entrenar, la experiencia con el entrenamiento humano ha dado forma a su relación con la tecnología.

    Mucho antes de que Chris Doenlen, de 38 años, empezara a trabajar en Anthropic, la empresa de IA que fabrica Claude, se ganaba la vida como entrenador de fuerza y entrenador personal. Ahora utiliza el modelo de IA para que lo ayude a entrenar ciclismo de larga distancia en la cordillera de las Cascadas, cerca de su casa, en el norte de Washington.

    El plan de entrenamiento que hizo Claude era razonable, dijo Doenlen, y similar al que podría idear un humano tras una cuidadosa investigación. Pero también era consciente de lo que le faltaba. Los buenos entrenadores se basan en el contexto y las señales no verbales, señaló. La IA, en cambio, “solo se basa en lo que tiene de ti, existe en un vacío puro”.

    Para Jon Mott, entrenador de atletismo de Lakeland, Florida, esa relación humana es fundamental en su trabajo. Pero mientras se entrenaba para un medio maratón el otoño pasado, decidió ver a qué se enfrentaba. Emplea a seis entrenadores que trabajan con cerca de 200 atletas, pero cedió el trabajo de su propio entrenamiento a ChatGPT.

    Mott, de 39 años, ha clasificado tres veces para las pruebas olímpicas de Estados Unidos en maratón, con una marca personal de 2 horas, 17 minutos, o aproximadamente 5 minutos, unos 9 segundos por kilómetro. La IA dio demasiada importancia a ese dato y le prescribió entrenamientos con los que “no podía”, aseguró.

    A continuación, el modelo le sugirió mucho más descanso antes de la carrera del que estaba acostumbrado. Se sintió lento desde el pistoletazo de salida y perdió su objetivo por más de cuatro minutos.

    Aun así, dijo que no descarta totalmente la tecnología porque ve cómo un entrenamiento básico asequible y accesible puede tener un valor real para mucha gente.

    “Quiero odiarlo al 100%”, dijo, “pero no puedo”.

    Superar el bache

    Los principiantes que, de otro modo, no recibirían ningún tipo de entrenamiento, son los que más pueden beneficiarse de la IA, afirma Mott.

    Uno de esos corredores, Dustin Carl, consultor de software en Calgary, Alberta, había intentado practicar este deporte hace unos años, pero no consiguió que se le pegara. Carl, de 35 años, dijo que la diferencia esta vez fue ChatGPT. Creó un plan de entrenamiento y lo ajustó según sus comentarios.

    Algunos entrenadores y atletas desconfían de que los planes de entrenamiento generados por IA puedan aumentar el riesgo de sobreentrenamiento o lesiones. Sin embargo, varios de los atletas entrevistados para este artículo consideraron que su IA era relativamente conservadora. Carl alimentó a ChatGPT con sus datos de frecuencia cardiaca y recuperación, y este redujo la intensidad cuando su cuerpo estaba estresado, lo que, según dijo, evitó el rápido agotamiento que descarriló los intentos anteriores.

    “Hay un bache que tienes que superar antes de que la carrera pase de ser una tortura a ser algo agradable”, comentó.

    La IA también le ha proporcionado consejos sobre lesiones, entrenamiento cruzado e incluso apoyo emocional. No obstante, también ha intentado mantener un sano escepticismo respecto a la tecnología. “Si eres lo bastante consciente para darte cuenta de que quizá solo te dirá lo que quieres oír”, dijo, “aún puedes ganar mucho”.

    Ahora se está entrenando para un maratón completo. “Mi estado de ánimo es mucho mejor desde que empecé a correr”, afirmó. “Creo que va a ser algo de por vida para mí”.

    El teléfono de Victoria Boyd muestra una progresión de levantamiento de peso muerto con barra generada con ChatGPT, incluyendo series y pesos, en el Fit Club de Las Vegas, el 12 de abril de 2026. (Roger Kisby/The New York Times)

    Daylen Yang participa en una carrera en Cascade Locks, Oregón, el 12 de abril de 2026. (Jordan Gale/The New York Times)

  • Quién es John Ternus, el ingeniero que será el nuevo CEO de Apple (y qué significa para el futuro de la empresa)

    Quién es John Ternus, el ingeniero que será el nuevo CEO de Apple (y qué significa para el futuro de la empresa)

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    John Termus, con camisa gris, frente a una pantalla que proyecta el logotipo de Apple, durante la presentación de un producto.

    Getty Images

    La compañía Apple nombró a John Ternus como su nuevo director ejecutivo en reemplazo de Tim Cook, que abandonará el cargo tras 15 años a la cabeza del gigante de tecnología.

    Ternus, actual director de ingeniería de hardware, lleva 25 años en la empresa y asumirá la jefatura de Apple el 1 de septiembre. Cook fungirá como presidente ejecutivo.

    Cook describió a Ternus como un ejecutivo “visionario” con “la mente de un ingeniero, el alma de un innovador y el corazón para dirigir con integridad y honor”.

    “Es sin duda la persona indicada para conducir Apple hacia el futuro”, añadió Cook.

    Ternus surgió como el candidato favorito para el cargo el año pasado, después de que otro ejecutivo veterano, el jefe de operaciones Jeff Williams, dejara la empresa.

    Durante su cuarto de siglo en Apple, Ternus ha trabajado esencialmente en todos los productos importantes que la compañía ha lanzado, incluyendo cada una de las generaciones de iPad, muchas generaciones del iPhone, y el lanzamiento de los audífonos inalámbricos AirPods y el reloj de pulsera Apple Watch.

    También supervisó la transición del procesador de las computadoras Mac de Intel a su propio sistema, Apple silicon.

    Aparte de los lanzamientos de productos, Ternus asumió responsabilidades que van mucho más allá de la ingeniería de hardware tradicional, influyendo en la dirección, características de los productos y en decisiones estratégicas típicamente reservadas para ejecutivos más altos.

    A sus 51 años de edad, la misma que tenía Cook cuando se convirtió en director ejecutivo en 2011, se vaticina que será jefe durante una década o más, un factor que proyecta estabilidad en el liderazgo de Apple. Sus antecedentes en ingeniería también coinciden con el rumbo que quiere seguir la empresa, explorando tecnología emergentes como la inteligencia artificial y la realidad mixta.

    En un comunicado emitido el lunes, John Ternus describió a Cook como su “mentor”.

    “Estoy lleno de optimismo sobre lo que podemos lograr en los años venideros”, expresó.

    De campeón de natación a la cúpula de Apple

    Ternus, oriundo de California, estudió ingeniería mecánica en la Universidad de Pennsylvania, donde no solo se distinguió académicamente sino atléticamente también.

    Fue un destacado integrante del equipo de natación de la universidad, que representó a la institución en las competencias interuniversitarias un número récord de veces, y fue campeón en las modalidades de 50 metros libres y 200 metros combinados, según el diario local Daily Pennsylvanian.

    Tras graduarse en 1997, Ternus se integró a Virtual Research Systems, una compañía que emergió de la ola inicial de realidad virtual en las décadas de los 80 y 90, donde trabajó con los cascos de RV y tecnologías de inmersión.

    Los cuatro años que estuvo con esa compañía lo expusieron a tecnología punta en despliegues de pantalla y de interacción persona-computadora, una experiencia que fue fundamental en el trabajo que hizo posteriormente con productos como el casco de realidad mixta Apple Vision Pro.

    El ingeniero mecánico ingresó a Apple en 2001, como un miembro menor del equipo de diseño de productos, donde trabajó en los monitores externos de los computadores Mac. Sin embargo, fue un momento crucial en la empresa, que se había revitalizado tras el regreso de Steve Jobs al mando y se preparaba para lanzar los productos que redefinirían industrias enteras.

    Para 2013, Ternus fue ascendido a la vicepresidencia de ingeniería de hardware, supervisando el desarrollo de los AirPods, Mac y iPad. Luego, en 2020, se encargó de la ingeniería del iPhone y poco después entró a conformar el equipo ejecutivo de Apple.

    Aumentó su visibilidad pública participando en los lanzamientos de los nuevos productos Apple, como el MacBook Pro y iPad Pro, y era un frecuente interlocutor en eventos especiales y ferias de tecnología. En septiembre de 2025, Ternus recibió personalmente a los consumidores en la tienda central de Apple en Londres cuando el nuevo iPhone 17 salió a la venta.

    John Ternus ha sido descrito como un miembro leal y carismático de la empresa y confirma la predilección de la junta directiva de seleccionar a sus jefes internamente. Pero también es una señal de un cambio de foco hacia mayor innovación técnica y el desafío de competir en el campo de la inteligencia artificial, donde está rezagada de otras empresas rivales como Google, Microsoft y OpenAI.

    Los desafíos del nuevo director ejecutivo

    El gran desafío para Ternus es la IA, escribe la editora de Tecnología de la BBC, Zoe Kleinman.

    Apple es conocida por moverse despacio y de forma estratégica, y esto le ha rendido enormes beneficios hasta ahora en lo que respecta a sus dispositivos. El iPhone no fue el primer teléfono inteligente del mercado cuando se lanzó en 2007, pero sí fue el que redefinió el panorama.

    Al mismo tiempo, la empresa ha recibido críticas por su lentitud para aprovechar la creciente demanda de IA, eligiendo finalmente incorporar ChatGPT de OpenAI y la tecnología Gemini de Google en sus sistemas operativos, curiosamente eligiendo formar asociaciones en lugar de ser propietaria de IA en esta creciente área de la industria.

    Tim Cook, con corbatín y traje negro, hace la señal de paz con sus dedos.

    Getty Images
    ¿Cómo se comparará la gestión de John Ternus con la de su antecesor Tim Cook?

    Dicho esto, la IA sigue siendo bastante irregular a pesar de toda la publicidad, con reportes de tasas de adopción decepcionantes entre empresas y rumores de que se ha sobrevendido.

    “Apple no se ha lanzado con todo a las oportunidades de IA”, comenta Susannah Streeter, estratega jefe de inversiones en Wealth Club.

    “Se espera que John Ternus continúe con esta estrategia defensiva, sin invertir capital en exceso, lo cual parece sensato dado el temor de un posible estallido de la burbuja de IA”.

    No es algo que se deba mencionar a los otros gigantes tecnológicos, que sí le han apostado todo a la IA, comenta Kleinman de la BBC.

    Una de las próximas etapas en el panorama más amplio de la IA es su encarnación física, lo que significa, en esencia, los robots.

    ¿Debería Ternus estar pensando en que el próximo gran lanzamiento de Apple será un humanoide? ¿Puede la empresa hacer ese giro de pantalla pequeña a robot grande?

    Los productos de consumo personal de Apple son conocidos por su diseño pequeño y elegante, pero la IA no tiene por qué verse ni sentirse bien en tus manos. Lo que necesita es funcionar.

    Un usuario el la tienda de Apple toma un nuevo iPhone 17 en sus manos.

    Getty Images
    Apple tendrá que pasar de sus pequeños y elegantes dispositivos a los grandes robots.

    La editora de Tecnología de la BBC señala que hay otro reto más diplomático que Ternus tendrá que afrontar: cómo llevarse bien con un presidente estadounidense que es notoriamente caprichoso.

    Tim Cook se ha esforzado en describirse a sí mismo como políticamente neutral. Sin embargo, donó al fondo de investidura de Trump, y además le regaló una estatua más bien elaborada con una base de oro de 24 quilates.

    Aún así, Apple fue golpeada por la avalancha de aranceles de Trump, porque a pesar de trasladar la manufactura fuera de China hasta donde le ha sido posible, no ha logrado desvincularse completamente de esa potencia productora asiática.

    Por último, en la época del poder de la imagen personal, será interesante ver cuánto de su vida privada está dispuesto a compartir el excampeón de natación.

    Cook anunció que era gay en 2014 pero, aparte de eso, nunca ha compartido mucho sobre su vida fuera del trabajo.

    Kleinman, que entrevistó a Cook en 2022, sospecha que Apple es su vida, dentro y fuera del trabajo. “Una vez me confesó que ‘no era un gran modelo a seguir’ para el equilibrio entre vida laboral y personal”.

    Cook siempre eligió grabar con antelación sus grandes anuncios y, aunque Jobs saltaba por el escenario, su estilo de presentación probablemente era más exacto, pero también menos apasionado.

    Ternus tendrá que decidir si se abre más en una cultura ávida de autenticidad donde queremos ver a las figuras más poderosas del mundo siendo auténticas, o al menos haciendo un buen trabajo fingiendo ese papel, concluye Zoe Kleinman.

    *Con información de Zoe Kleinman, editora de Tecnología de la BBC, y las reporteras de Tecnología Kali Hays y de Finanzas Dearbail Jordan.

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    BBC

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