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El último informe PISA, que evalúa el estado de la educación en el mundo, mostró un descenso generalizado en el rendimiento en lectura y matemáticas de los estudiantes de 15 años.
La caída en lectura preocupa especialmente a los expertos porque la capacidad de leer de manera comprensiva y analítica se considera una habilidad esencial para el aprendizaje de todo tipo de materias.
Los resultados de España han sido especialmente negativos.
Los estudiantes de este país europeo obtuvieron resultados por debajo de la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de la Unión Europea, organizaciones formadas por países con niveles de desarrollo similares o cercanos al español.
Aunque los resultados de España suelen estar por debajo de los de la media de los países desarrollados, los del último informe PISA han causado preocupación y alimentado el debate político y social sobre su sistema educativo.
La ministra de Educación española, Milagros Tolón, dijo que se trataba de una “muy mala noticia” y señaló que “la falta de comprensión lectora es la base de todos los problemas”.
¿Qué está pasando con la educación en España? Y ¿qué nos dice de la tendencia mundial?
Cómo salió España en el informe PISA
El informe del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, (PISA, por sus siglas en inglés) es un estudio internacional impulsado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) que cada 3 años mide el rendimiento académico de los estudiantes en las áreas clave de lectura, matemáticas y ciencias.
El último informe refleja los resultados obtenidos por unos 760.000 estudiantes de 91 países en las pruebas que se les administraron en 2025.
En el caso de España, el informe revela una caída en todas las áreas respecto de la medición de 2022.
La más dramática se da en lectura, con un descenso de 23 puntos. En matemáticas baja 16 puntos y 8 en ciencias.
Los de este año son los resultados más bajos de los estudiantes de España desde que se empezaron a realizar estas pruebas.
Un tercio de los estudiantes de España no alcanza el nivel 2 de PISA ni en matemáticas ni en lectura.
Esto implica que no tienen competencias mínimas para “interpretar y reconocer, sin instrucciones directas, cómo puede representarse matemáticamente una situación sencilla; por ejemplo, comparar la distancia total de dos rutas alternativas o convertir precios a otra moneda”.
Tampoco logran identificar “la idea principal de un texto de extensión moderada, localizar información a partir de criterios explícitos, aunque a veces complejos, y reflexionar sobre la finalidad de los textos cuando se les indica expresamente que lo hagan”.
Los estudiantes de España, en cambio, sí obtuvieron buenos resultados en su nivel de perseverancia, sentido de pertenencia a la escuela y exposición al acoso, que los amenaza menos que a los adolescentes de otros países similares.
El sistema educativo español también sacó buenas notas en lo que se conoce como equidad, lo que refleja que en España hay una mayor igualdad de oportunidades de aprendizaje y éxito académico sea cual sea la extracción social y los antecedentes familiares de los estudiantes.
Las causas del descenso en el rendimiento
Numerosos expertos han señalado a la tecnología y la exposición de los jóvenes a internet y las redes sociales como factores principales del descenso en la capacidad de los escolares apreciada a nivel global.
El propio informe advierte sobre el impacto del consumo excesivo de pantallas, la hiperconectividad y la consecuente reducción de la capacidad de atención prolongada.
La menor capacidad de prestar atención redunda en una menor habilidad para la lectura y la comprensión de información escrita, lo que repercute negativamente en el resto de áreas.
“Para la lectura, cuanto más tiempo se pasa con las pantallas para divertirse, peores son los resultados”, indicaron los responsables del informe durante su presentación.
Andreas Schleicher, director de Educación y Habilidades de la OCDE, le dijo a la BBC que “la tecnología es el elefante en la habitación”.
“Si viéramos el mismo descenso en todas las competencias, podríamos decir que la educación se está deteriorando, pero no es el caso”.
“La caída realmente pronunciada es en lectura y esa caída pronunciada coincide con la aparición del mundo digital”, indicó Schleicher.
Según el neurocientífico y educador estadounidense Jared Cooney Horvath, el empeoramiento de los resultados se debe a que las escuelas dejaron de usar libros de texto y cuadernos para empezar a usar tabletas y otras pantallas en las aulas.
“¿Qué cambió hacia 2010 que alejó a las escuelas del desarrollo cognitivo? No pueden ser las escuelas; las escuelas siguen siendo las mismas. No hemos sido nosotros; la biología no ha tenido tiempo suficiente para cambiar. La respuesta parece estar en las herramientas que estamos usando en las escuelas para impulsar el conocimiento”.
Elena Sintes, socióloga especializada en educación en Equitat, una fundación dedicada a la mejora de la educación en Cataluña, le dijo a BBC Mundo que España es uno de los países donde más se ha apostado por las pantallas en las aulas, pero señala que deben tenerse en cuenta otros factores.
“Estonia es quizá uno de los países más digitalizados del mundo, también en el ámbito educativo y, sin embargo, es uno de los menos afectados por la reducción de la competencia en la lectura profunda”.
“Tal vez la cuestión no sea si hay pantallas en las aulas, sino qué uso se está haciendo de ellas”, dice Sintes.
Schleicher señala que “muchos sistemas no tienen la capacidad de hacer un uso de la tecnología basado en la evidencia y con una intención educativa. Es mucho más cómodo darles tabletas y dejar que los estudiantes se las arreglen”.
Los expertos advierten en contra de sacar conclusiones prematuras del estudio y subrayan que llevará tiempo de trabajo de campo e investigación averiguar qué está sucediendo en las escuelas y hogares, pero la falta de un uso crítico y adecuadamente guiado de la tecnología en las aulas puede haber sido uno de los problemas en el caso de España, donde el ratio de alumnos por profesor suele ser uno de los motivos de disputa entre los políticos y los sindicatos de docentes.
Sintes cree que España, como otros países, puede estar sufriendo los efectos de “un proceso de digitalización descontrolada” con “la generalización de un consumo de información acelerada a través de mensajes breves continuos como los de TikTok y eso está lastrando la capacidad de concentración y de lectura profunda”.
Sin embargo, señala que no solo les está pasando a los estudiantes adolescentes.
“Si hiciéramos estas pruebas entre personas adultas, nos encontraríamos con que también en ellas se ha visto mermada la capacidad de comprensión profunda de textos complejos”.
Sylvie Pérez, experta en Psicopedagogía de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC, por sus siglas en catalán), le dijo a BBC Mundo que el problema no se limita a que los adolescentes estén absorbidos por las pantallas.
“Los padres también están en las pantallas, por lo que les hablan poco a los niños en la edad temprana de la explosión del lenguaje. Se limitan a instrucciones simples, sin que haya una comunicación verbal fluida y compleja, por lo que estamos viendo que cuando llegan a cursos superiores ya lo hacen con una capacidad lingüística limitada; a los 15 años aún no tienen consolidadas cosas que los chavales de esa edad de hace años ya tenían”.
“Los niños ahora empiezan a hablar más tarde y con menos autonomía, y también inician más tarde los procesos de lectoescritura”.
Pérez cree que “el uso que estamos haciendo de la tecnología ha afectado a nuestra capacidad de esfuerzo cognitivo. Pese a que PISA muestra que los niños españoles son perseverantes y se esfuerzan por aprender, ya no tienen tanta capacidad de esfuerzo cognitivo, que es la que se relaciona con funciones ejecutivas del cerebro como la atención, la inhibición de los estímulos no relevantes o convenientes, o la planificación, que son precisamente las que se han de activar cuando se trata de resolver problemas complejos”.
El impacto de la pandemia
Amy Orben, experta de la Universidad de Cambridge en el impacto de la digitalización en la salud mental de los adolescentes, le dijo a la BBC que “la pandemia supuso una gran alteración en la vida de nuestros niños, con cierres y afectaciones en la familia y en la sociedad”.
“Hubiera sido sorprendente no ver el impacto de la covid en las tendencias a largo plazo”, señaló la experta.
Los estudiantes que se sometieron a las pruebas del último informe PISA rondaban los diez años cuando la covid obligó a cierres y cuarentenas en todo el mundo, obligando a vaciar las escuelas y recurrir a la enseñanza virtual.
España fue uno de los primeros países europeos golpeados por el virus y uno de los que adoptó medidas de aislamiento social más largas y estrictas, lo que podría estar reflejándose ahora en los resultados de los estudiantes.
“Aunque pensábamos que no iba a ser así, estamos constatando que a los sistemas educativos que tuvieron cierres más largos les está costando más recuperarse”, señala Sintes.
Aunque Sylvie Pérez cree que “probablemente el impacto de la pandemia sea menor de lo que nos gustaría para poder ponerla como excusa”.
“Esos alumnos debían estar en 5º de Primaria cuando ocurrió el confinamiento y para entonces su capacidad de comprensión lectora ya debía estar consolidada. Puede que la pandemia afectara a su capacidad de adaptación a la Secundaria, pero por sí sola no basta para explicar unos malos resultados que, además, ya se habían empezado a detectar antes de la covid”.
La pobreza infantil en España
Hay otros aspectos que los expertos vienen señalando como problemas estructurales de la educación en España.
Alrededor de un 29% de los menores españoles vive en hogares cuya renta los coloca por debajo del umbral de la pobreza, lo que sitúa al país ibérico a la cabeza de la UE y la OCDE en pobreza infantil.
Países con niveles de renta similar, como Polonia o Eslovenia, muestran tasas muy inferiores de pobreza infantil.
Según Elena Sintes, “que España tenga un un peor resultado que el de otros países puede tener ver con que haya una mayor proporción de alumnado en situación de pobreza”.
Y es que, según explica la experta, “la pobreza infantil perjudica al aprendizaje por la menor capacidad de los estudiantes para acceder a un capital cultural, educativo o económico que les permita acceder a actividades de enriquecimiento educativo como clases extraescolares y de refuerzo o aprender más en casa”.
Cambios constantes en las leyes educativas
Otro factor en el caso de España puede ser la inestabilidad de su marco legal.
Los expertos llevan años alertando de los problemas que causan los frecuentes cambios en las leyes educativas.
Es habitual que cuando la izquierda y la derecha se relevan en el poder, se promuevan nuevas leyes marco para el sistema educativo nacional.
Según Sintes, “en España hay una constante lucha política e ideológica en torno a la educación que ha llevado a que hayamos tenido hasta 8 grandes leyes educativas en las últimas décadas”.
“No hay una estabilidad que permita asentar las políticas derivadas del marco legal, cuando sabemos que en educación los cambios son lentos y los países que están obteniendo mejores resultados son los que tienen políticas mas estabilizadas”.
Qué se puede hacer para mejorar la educación
Antes de aportar posibles soluciones, quizá haya que reconocer las limitaciones del diagnóstico.
El informe PISA, como admiten incluso sus autores, es una herramienta de evaluación que no contiene todas las respuestas ni las soluciones a todos los males de la educación. De hecho, hay educadores que se oponen a su metodología y a medir el exito de la educación con criterios numéricos o estadísticos.
Sintes cree que “PISA nos da una parte de la información relevante, nos cuenta una parte de la película, pero no nos da toda la información”.
La reducción de las capacidades de los estudiantes de todo el mundo, sobre todo de las lectoras, es una realidad.
Pero las causas, como las soluciones, probablemente no sean sencillas.
Según Amy Orben, “podríamos decir que ha sido causado en parte por las pantallas, pero también ha podido ser por cambios en el sistema educativo, por la covid, por una crisis de salud mental entre los jóvenes que les está haciendo rendir peor en la escuela”.
“Probablemente, la causa no sea una sola de ellas aislada”, señaló la experta.
Si asumimos, como sugieren muchos expertos, que el problema está relacionado con la digitalización y va mucho más allá de las escuelas, sobre todo en lo relativo a la pérdida de la capacidad lectora, la solución puede empezar en las aulas.
Sylvie Pérez recuerda que lo que parece desprenderse del informe es que “el problema no son las pantallas, sino el uso que se hace de ellas”.
“No es lo mismo una pantalla que se comparte, en la que hay un adulto como mediador y con una finalidad educativa, que una en la que el menor está solo y se aísla”.
La experta propone algunas actividades en las aulas como la lectura, sobre todo en voz alta, y otras que estimulen las funciones ejecutivas del cerebro, como la resolución de laberintos.
Pero quizá sirva de poco si los chicos se encuentran al llegar a casa a sus mayores atrapados a su vez en sus propias pantallas.
Y es que, como dice un proverbio africano citado a menudo en el ámbito educativo, “para educar a un niño hace falta la tribu entera”.
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