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  • EE. UU. detonó un escándalo de corrupción que sacude a México

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    Los cargos de EE. UU. contra un gobernador mexicano detonaron una bomba política en México, han dominado la conversación nacional y han dividido en gran medida al país.

    Si se hubieran realizado apuestas sobre qué político mexicano estaba confabulado con los cárteles, el favorito podría haber sido Rubén Rocha Moya.

    A Rocha, de 76 años, gobernador de Sinaloa, lo han seguido durante mucho tiempo acusaciones de proteger a la organización criminal dominante de su estado, el Cártel de Sinaloa, un prolífico proveedor de fentanilo y despiadado generador de violencia.

    Esas acusaciones alcanzaron su punto álgido en 2024, cuando las autoridades estadounidenses arrestaron al cofundador del cártel, quien luego dijo que creía que se dirigía a reunirse con Rocha.

    Sin embargo, en lugar de investigar, los dirigentes mexicanos se apresuraron a salir en defensa de Rocha. El presidente en ese momento, Andrés Manuel López Obrador, y la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, cerraron filas rápidamente en torno a Rocha en un escenario en Sinaloa. “Vengo a comprometerme, a seguir luchando junto a ustedes”, dijo Sheinbaum.

    Esa promesa acaba de complicarse mucho más.

    El miércoles, los fiscales estadounidenses hicieron pública una acusación formal que dio fuerza a los años de señalamientos contra Rocha. En ella se describía un panorama de años de connivencia entre el Cártel de Sinaloa, Rocha y otros nueve funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, en el que los líderes del cártel proveían sobornos y votos a cambio de impunidad.

    Los cargos detonaron una bomba política en México, han dominado la conversación nacional y han dividido en gran medida al país en dos bandos: los que se alegraron de ver consecuencias por lo que consideraban una corrupción endémica en México y los que se sintieron repugnados por lo que consideraron una intervención ilegal de Estados Unidos.

    Rocha negó los cargos, y los calificó de estratagema de Estados Unidos para socavar a Morena, el partido político de izquierda al que él y Sheinbaum pertenecen. Luego, el viernes por la noche, anunció abruptamente que dejaría temporalmente su cargo para centrarse en su defensa.

    Para Sheinbaum, el momento le planteó una crisis o una oportunidad. Podría utilizar la acusación como un punto de inflexión para tomar medidas enérgicas contra la corrupción o, como los dirigentes mexicanos han hecho a menudo en el pasado, cerrar filas ante las acusaciones de su vecino del norte.

    “Creo que ella quiere justicia”, dijo Enrique Acevedo, presentador principal de En Punto, un importante noticiero nocturno de México. “Pero cada vez que ha tenido que tomar una decisión que pudiera perjudicar políticamente al movimiento que representa, se ha mostrado comedida”.

    Añadió: “Si nadie está por encima de la ley, es hora de que la presidenta lo reconozca y actúe en consecuencia”.

    En el pasado, Sheinbaum ha decidido no investigar a Rocha. Antes de la imputación, su gobierno había debatido la posibilidad de investigar a Rocha y finalmente se negó a hacerlo, concluyendo que no había pruebas suficientes que lo justificaran, según dos personas informadas de la decisión que hablaron bajo condición de anonimato para describir las discusiones internas.

    Desde la acusación, también ha actuado con moderación. Rechazó la solicitud de Estados Unidos de arrestar a Rocha y a otros funcionarios acusados, alegando que la solicitud carecía de evidencias suficientes. Dijo que, en su lugar, la Fiscalía General de México investigaría el caso. Y añadió que, si la investigación no encontraba fundamento para las acusaciones de Estados Unidos, su gobierno consideraría la imputación como una intromisión en la soberanía de México.

    “Con Estados Unidos cooperamos, nos coordinamos, pero, lo he dicho muchas veces, nunca nos vamos a subordinar, que es un asunto de dignidad”, declaró a los periodistas el viernes.

    Ahora todas las miradas están puestas en cómo manejará su gobierno el caso de Rocha.

    Viri Ríos, una destacada analista política mexicana, dijo que el esfuerzo de Sheinbaum por retrasar la solicitud de extradición es una estrategia política inteligente. Detener inmediatamente a Rocha y enviarlo al norte podría alentar al gobierno de Donald Trump a acusar a más funcionarios mexicanos y desestabilizar a su gobierno, dijo.

    Pero, añadió, Sheinbaum también debería aprovechar la oportunidad e investigar a fondo a Rocha. “El caso Rocha le brinda a Sheinbaum la oportunidad de demostrar su voluntad de perseguir a los políticos corruptos”, dijo Ríos. “Y cuenta con más apoyo interno dentro de Morena para hacerlo de lo que se suele suponer”.

    Pero en historia reciente, los funcionarios mexicanos han vacilado a la hora de llevar a cabo sus propias investigaciones internas, dijo Gina Parlovecchio, una exfiscala estadounidense que dirigió varios procesos judiciales de alto perfil contra líderes de cárteles mexicanos, incluido el de Joaquín Guzmán, conocido como el Chapo. “Tuvimos poca o ninguna cooperación del gobierno mexicano en ninguna de nuestras investigaciones, incluidas aquellas contra funcionarios públicos”, dijo.

    Tomar medidas contra Rocha “sería un cambio radical increíble”, añadió Parlovecchio. “Sería la primera vez que México realmente aceptara públicamente la idea de que tiene un problema significativo de corrupción política”.

    Sheinbaum ha dicho que su gobierno lucha contra la corrupción, señalando el desmantelamiento de una extensa red de robo de combustible dentro de la Marina de México y la reciente detención de un alcalde. Algunos miembros de Morena, su partido, también acusan a Washington de socavar a México al impulsar una narrativa de corrupción generalizada en el país.

    El gobierno de Estados Unidos quiere dictar “lo que quieran en nuestro territorio por encima de nuestra independencia y soberanía”, dijo Gerardo Fernández Noroña, senador de Morena que fue presidente del Senado mexicano hasta el año pasado.

    Algunos mexicanos también han cuestionado si al gobierno de Estados Unidos realmente le importa la lucha contra el narcotráfico, después de que el presidente Trump indultara recientemente al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, quien había estado encarcelado en Estados Unidos por ayudar a introducir drogas de contrabando en el país.

    Los fiscales estadounidenses han acusado a funcionarios mexicanos de corrupción anteriormente, pero normalmente cuando ya estos habían dejado el cargo y después de arrestarlos dentro de Estados Unidos.

    En 2019, los fiscales estadounidenses acusaron a Genaro García Luna, exjefe de seguridad de México, de ayudar a los cárteles. López Obrador, presidente de México en ese momento, era su rival político y no puso en duda los cargos. García Luna cumple actualmente una condena de 38 años de prisión.

    En 2020, los fiscales estadounidenses acusaron al general Salvador Cienfuegos Zepeda, exsecretario de Defensa de México, de lo mismo. Pero la respuesta del gobierno mexicano fue muy diferente. López Obrador era un aliado cercano de Cienfuegos y amenazó con expulsar a los agentes estadounidenses de México a menos que este fuera liberado.

    Preocupado por la relación bilateral y la solidez del caso, William Barr, entonces fiscal general de Estados Unidos, envió al general de vuelta a México, donde el gobierno lo exoneró rápidamente.

    “Eso fue tremendamente devastador”, dijo Parlovecchio, quien ayudó a dirigir el caso contra Cienfuegos. “Pero solo te da un ejemplo de cómo ha cambiado la situación. Eso fue durante el primer mandato de Trump y con un fiscal general diferente, y ciertamente no estaban adoptando una postura tan firme hacia los cárteles como lo hacen ahora”.

    Sheinbaum está sintiendo esa presión. Aunque en términos personales la ha elogiado, Trump ha amenazado repetidamente con lanzar ataques militares contra los cárteles en México. Ante esa presión, México ha intensificado su colaboración con las autoridades estadounidenses. Los homicidios han disminuido y se ha capturado a varios líderes importantes de los cárteles.

    En una medida muy inusual, el gobierno de Sheinbaum también ha enviado a 92 miembros de alto rango de los cárteles a Estados Unidos al margen del proceso habitual de extradición. Probablemente, las autoridades estadounidenses estén ahora extrayendo información de esos miembros de los cárteles, dijo Parlovecchio, lo que podría acabar dando lugar a más acusaciones formales contra funcionarios mexicanos.

    En Sinaloa, la vida ha seguido su curso desde que el gobernador fue imputado. El jueves y el viernes, al menos 10 personas fueron asesinadas y se encontraron otros dos cadáveres.

    César Suárez, que opera un puesto de periódicos en la capital, dijo que él y muchos de sus vecinos querían que Rocha se enfrentara a la justicia. Sus expectativas eran bajas.

    “Vamos a ver si la presidenta se avienta o todo continúa como siempre, y se hace de la vista gorda, y las cosas siguen”, dijo. “Como siempre ha sido aquí, y en México, que no pasa nada, incluso cuando pasa algo así de grande”.

    Colaboraron con la reportería Paulina Villegas desde Culiacán, México; Alan Feuer desde Nueva York, y Maria Abi-Habib, Cyntia Barrera Díaz, Emiliano Rodríguez Mega, Miriam Castillo y Ana Sosa desde la Ciudad de México.

    Jack Nicas es el jefe de la oficina del Times en Ciudad de México y dirige la cobertura de México, Centroamérica y el Caribe.

    Colaboraron con la reportería Paulina Villegas desde Culiacán, México; Alan Feuer desde Nueva York, y Maria Abi-Habib, Cyntia Barrera Díaz, Emiliano Rodríguez Mega, Miriam Castillo y Ana Sosa desde la Ciudad de México.

  • Opinión: Trump es el que no tiene las cartas sobre la mesa

    Opinión: Trump es el que no tiene las cartas sobre la mesa

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    El presidente Donald Trump recurre a menudo a metáforas de póquer. Le dijo al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, que no tenía “ninguna carta” para enfrentarse a Rusia. Trump dijo a los dirigentes iraníes que no tenían “ninguna carta” para enfrentarse a él.

    ¿Podría alguien decirme cuándo es la noche de póquer en la Casa Blanca de Trump, porque me gustaría mucho sentarme a esa mesa?

    Trump apuesta a que, al bloquear a Irán para impedirle exportar su petróleo, podrá obligar a Teherán a negociar según sus condiciones. Pero algunos expertos creen que Irán cuenta con suficientes ingresos y puede almacenar suficiente petróleo para aguantar al menos varios meses.

    Mientras tanto, Irán apuesta a que, al asfixiar el estrecho de Ormuz –y hacer subir los precios de la gasolina y de los alimentos para los estadounidenses y todos sus aliados–, Trump acabará actuando de acuerdo con su etiqueta TACO: Trump siempre se echa para atrás (“Trump Always Chickens Out”).

    Es doloroso presenciarlo. Trump y Teherán se dicen mutuamente: “Aguantaré la respiración hasta que te pongas azul”. Ya veremos quién jadea primero.

    La verdadera pregunta es: ¿Cómo ha podido el régimen de Irán resistir tanto tiempo –dos meses– contra el poderío militar combinado de Israel y Estados Unidos? La respuesta: Trump no comprende hasta qué punto la guerra asimétrica ha reconfigurado la geopolítica en los últimos años.

    Pero no quiero ser demasiado duro con nuestro presidente. No es el único. Irán es para Trump lo que Ucrania es para Vladimir Putin, lo que Hizbulá y Hamás han sido para Benjamín Netanyahu y –atención– lo que la próxima generación de ciberdelincuentes será para China y Estados Unidos y cualquier otro Estado-nación.

    Piénsalo: en junio pasado, Ucrania introdujo de contrabando en Rusia 117 drones baratos ocultos en el interior de camiones y destruyó o dañó una veintena de aviones estratégicos rusos, incluidos bombarderos estratégicos de largo alcance con capacidad nuclear valorados en varios millones de dólares.

    Este año, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán utilizó drones Shahed-136 de 35.000 dólares para atacar dos centros de datos de Amazon Web Services, que costaron decenas de millones de dólares, en los Emiratos Árabes Unidos (un tercer centro de datos de Amazon, en Baréin, resultó dañado en un ataque cercano). Los dejó fuera de servicio, lo que interrumpió los servicios bancarios y de otro tipo en toda la región del golfo Pérsico.

    Anteriormente, los comandantes de Hamás dijeron que fabricaban pequeños cohetes con tuberías de asentamientos israelíes abandonados, bombas israelíes sin explotar y otras municiones, e incluso con piezas de un buque de guerra británico de la Primera Guerra Mundial hundido frente a la costa de Gaza. Israel se vio obligado a utilizar misiles Patriot, que cuestan 4 millones de dólares cada uno, para interceptarlos.

    En otras palabras, ya estamos en una nueva era en la que las pequeñas potencias y los pequeños grupos pueden aprovechar las herramientas de la era de la información –guiados por GPS y controlados digitalmente– para obtener ventajas asimétricas.

    “Siempre hemos pensado en el poder en términos de capacidad para crear destrucción masiva”, me dijo en una entrevista John Arquilla, antiguo profesor de análisis de defensa en la Escuela Naval de Posgrado y autor del libro de próxima publicación Troubled American Way of War. En un mundo interdependiente, “tanto los que son muchos como los pequeños ahora tienen la capacidad de crear ‘perturbaciones masivas’ en el mundo físico o virtual”, desde el estrecho de Ormuz hasta el ciberespacio.

    Trump inició esta guerra de forma temeraria, sin aliados, sin ninguna planificación de escenarios y, obviamente, sin entender realmente las ventajas de Irán en la guerra asimétrica. Sin embargo, sería un desastre para la región y para el mundo que el régimen maligno de Irán saliera intacto y sin reformas de esta guerra, porque los malos están a punto de disponer de un arsenal asimétrico aún más poderoso.

    Esto es lo verdaderamente nuevo e inquietante: estamos pasando con velocidad de la era de la guerra asimétrica basada en “herramientas de la era de la información” que pueden causar perturbaciones masivas a lo que mi tutor tecnológico, Craig Mundie, antiguo jefe de investigación y estrategia de Microsoft, llama una era de guerra asimétrica basada en “herramientas de la era de la inteligencia” que pueden causar perturbaciones de forma barata a una escala mucho mayor en cualquier lugar y bajo demanda.

    Se trata de una distinción muy importante. La era de la información –es decir, el periodo de las computadoras, los celulares, internet y el GPS– nos proporcionó herramientas que amplifican el poder y el alcance de un operador entrenado. Aumentó enormemente el poder de cualquier programador, operador de drones, ladrón de ransomware, jáquer, influente en las redes sociales o especialista en desinformación. Hizo más poderosa a cualquier unidad pequeña, pero los humanos necesitaban tener conocimientos básicos para manejar estas herramientas digitales. Y la intención humana siempre las dirigía.

    En la era de la inteligencia, los agentes de inteligencia artificial basados en grandes modelos de lenguaje –como Claude de Anthropic, Gemini de Google y ChatGPT de OpenAI– ahora pueden ser dirigidos por humanos con una sola orden, y ejecutarán de forma autónoma y autooptimizada ciberataques de varias fases por sí mismos.

    Dicho de otro modo, las herramientas de la era de la información amplificaron enormemente a los operadores entrenados dentro de las organizaciones, incluidas las terroristas. Las herramientas de la era de la inteligencia sustituyen a los operadores entrenados por agentes de IA mucho más inteligentes, autónomos y hábiles, con mayor alcance destructivo a un costo reducido.

    Estas capacidades propias de la era de la inteligencia “que pueden superpotenciar a los individuos, y que muchos creían que llegarían en 18 meses o dos años, ya están aquí”, me dijo Mundie. “Cuando la naturaleza de doble uso de estas tecnologías de IA se democratice por completo –y hacia ahí nos dirigimos pronto–, supondrán una amenaza material para todas las sociedades desarrolladas” por parte de personajes con un poderío extraordinario “que históricamente nunca antes habían tenido cartas que jugar en absoluto”.

    En otras palabras, todo el mundo con un chatbot/agente de IA potencialmente tendrá cartas. ¿Cómo podría verse eso? Echa un vistazo a un reciente artículo del Times escrito por Gabriel J. X. Dance. Empieza así:

    “Una noche del verano pasado, David Relman se quedó helado ante su computadora mientras un chatbot de IA le decía cómo planear una masacre.

    Relman, un microbiólogo y experto en bioseguridad de la Universidad de Stanford, había sido contratado por una empresa de inteligencia artificial para hacer pruebas de estrés a un producto antes de su lanzamiento al público. Aquella noche, en el despacho del científico, en su casa, el chatbot le explicó cómo modificar en un laboratorio un patógeno muy conocido para que resistiera los tratamientos conocidos.

    Peor aún: el bot describió con lujo de detalles cómo liberar la superbacteria, al identificar una falla de seguridad en un gran sistema de transporte público, dijo Relman”.

    Mi interpretación: has leído mucho sobre cómo Irán ha utilizado drones baratos de 35.000 dólares para cerrar el estrecho de Ormuz. Espera a ver cómo puede aprovechar grandes modelos de lenguaje y sus agentes de IA a un costo muy bajo.

    ¿Cómo obtendrá Irán acceso? Recuerda la historia que se publicó hace unas semanas: el gigante de la IA Anthropic anunció que su modelo de inteligencia artificial más reciente, Mythos, era sencillamente demasiado eficaz para encontrar vulnerabilidades en los sistemas operativos y otros programas de software con los que funcionan tantas empresas y servicios públicos. Días después, OpenAI hizo un anuncio similar sobre su propio modelo centrado en la ciberseguridad, GPT-5.4-Cyber.

    Como informó Bloomberg, los fallos que Mythos ha descubierto son del tipo que “a menudo representan una mina de oro para los hackers, porque ofrecen una ventana de rienda suelta dentro de los sistemas vulnerables”.

    Tanto Anthropic como OpenAI eligieron restringir la publicación de estos sistemas de IA solo a los generadores de software más críticos y responsables, para poder encontrar y arreglar sus vulnerabilidades antes de que estas herramientas pudieran publicarse algún día de forma más generalizada. Pero, ¿adivinas qué ocurrió?

    Usuarios no autorizados se hicieron con Mythos de todas formas.

    Bloomberg informó la semana pasada que algunas personas ajenas a la empresa obtuvieron acceso, pero Anthropic dijo que no tenía pruebas de que el acceso afectara a ninguno de sus sistemas. El grupo de usuarios no autorizados “está interesado en jugar con los nuevos modelos, no en causar estragos en ellos”, informó Bloomberg, con base en información de una fuente no identificada.

    Es difícil exagerar el grado de desestabilización que podrían generar estos rápidos avances en la sofisticación de la IA, y por eso Mundie y yo llevamos tiempo sosteniendo que las dos superpotencias de la IA –Estados Unidos y China– necesitan encontrar la manera de seguir compitiendo estratégicamente (y seguramente lo harán) al mismo tiempo que cooperan para neutralizar estas nuevas amenazas asimétricas de la era de la inteligencia, de forma parecida a lo que hicieron Estados Unidos y la Unión Soviética para limitar la proliferación de armas nucleares en la Guerra Fría.

    De lo contrario, ninguno de ellos estará a salvo. Ni lo estará nadie.

    Thomas L. Friedman es columnista de Opinión sobre asuntos internacionales. Se unió al periódico en 1981 y ha ganado tres premios Pulitzer. Es autor de siete libros, entre From Beirut to Jerusalem, el cual ganó el Premio Nacional del Libro. @tomfriedmanFacebook

  • En las faldas del monte Fuji, se libra una batalla contra los turistas revoltosos

    En las faldas del monte Fuji, se libra una batalla contra los turistas revoltosos

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    Justo después del amanecer, en un día de primavera sin nubes, Junichi Horiuchi salió a la caza con un gorro de los Dodgers, guantes de color rosa intenso y un bastón.

    Horiuchi, líder de un grupo cívico, recogía basura y buscaba turistas revoltosos en el parque Arakurayama Sengen de Fujiyoshida, una idílica ciudad de unos 46.000 habitantes situada en las faldas del monte Fuji. Lo acompañaron en su búsqueda una personalidad de la radio local y un profesor de medicina. El trío hizo amables advertencias a los turistas que se aventuraron fuera del camino designado.

    Para Horiuchi, de 54 años, la misión es personal: dijo que el año pasado se rompió casi 30 huesos cuando chocó en su bicicleta mientras intentaba evitar a un grupo de turistas que se tomaba una foto al estilo Abbey Road con el monte Fuji de fondo.

    “Quiero que la gente respete la cultura y las normas de Japón”, dijo mientras observaba a la multitud de turistas que se agolpaba a primera hora de la mañana, algunos de los cuales habían acampado toda la noche para conseguir la foto perfecta del amanecer. “Es una cuestión de vida o muerte”.

    Fujiyoshida, situada al suroeste de Tokio, está en el centro de la lucha de Japón contra los turistas que se comportan de forma inadecuada. Los visitantes extranjeros, estimulados en parte por la debilidad del yen que hace que su dinero rinda más en Japón, han llegado a raudales: en 2025 hubo unos 42 millones, el doble que hace una década. Ahora está aumentando el sentimiento antiextranjero en algunas partes del país, y las autoridades se han enfrentado a presiones para limitar el número de visitantes.

    Fujiyoshida, ante el declive de su industria textil, en otra época anhelaba más turistas para revitalizar su economía.

    Ya no es el caso.

    Ha habido reportes ampliamente difundidos de visitantes que utilizan los patios traseros como baños, entran en las casas sin permiso, bloquean el tráfico escolar y dejan tras de sí montones de basura.

    Este año, la ciudad tomó medidas drásticas: canceló su festival de los cerezos en flor, que se celebraba desde hace una década, con el argumento de que “la vida pacífica de nuestros ciudadanos se ve amenazada”. Las autoridades también prohibieron a los medios de comunicación capturar escenas pintorescas que “pudieran contribuir al turismo excesivo”.

    El alcalde Shigeru Horiuchi dijo que la decisión de cancelar el festival no pretendía impedir que la gente viera los cerezos en flor –de hecho, los funcionarios no bloquearon ninguna zona–. En su lugar, dijo, estaba intentando desalentar el turismo en las zonas más concurridas en respuesta a las quejas de los residentes sobre las aglomeraciones. Aunque la ciudad ha construido más baños y espacios de estacionamiento, ha tenido problemas para hacer frente al tráfico peatonal. También quiere que los turistas vayan a partes de Fujiyoshida que no les resulten familiares por Instagram.

    “La paciencia de los residentes está llegando a su límite”, dijo en una entrevista en el ayuntamiento.

    A pesar de la cancelación del festival, decenas de miles de personas han seguido acudiendo a la ciudad, y hacen fila para tomarse selfis en la Pagoda de Chureito y comen especialidades locales como los fideos udon de Yoshida o los helados suaves con sabor a fresa, cuyo color rojo busca evocar el amanecer sobre el monte Fuji.

    Hace poco, un grupo de amigos de Estados Unidos se aventuró fuera del camino principal para tomarse selfis bajo los cerezos en flor.

    “Vi una foto preciosa en las redes sociales y pensé: ‘¿Cómo puedo venir lo más pronto posible?’”, dijo Julia Morrow, de 26 años, trabajadora del sector minorista de Ohio. “Si no consigues esa foto, es como, ¿qué sentido tiene el viaje?”.

    Algunos visitantes dijeron que se habían tomado el tiempo para estudiar las costumbres japonesas antes de su llegada: no caminar y comer al mismo tiempo. Llevar tu propia bolsa de basura.

    “Intentamos ser respetuosos”, dijo Karlene Morgan, profesora de Nueva Zelanda, quien estaba de viaje por Japón durante 11 días con su pareja para ver los cerezos en flor. “Es lo que querríamos si alguien viniera a nuestro país”.

    ‘Quiero escapar’

    Durante décadas, Fujiyoshida estuvo fuera del radar, incluso para muchos japoneses. Eso empezó a cambiar en 2013, cuando la UNESCO incluyó el monte Fuji en su lista de Patrimonio de la Humanidad. La ciudad, ante una industria local del tejido en declive, intentó atraer a un público más cosmopolita. Bares de vinos y bares izakaya tradicionales aparecieron donde antes había tiendas vacías.

    Luego, después de la pandemia, llegaron hordas de turistas que buscaban reproducir las majestuosas vistas del monte Fuji que habían visto en internet, a menudo ambientadas con música de Coldplay, Hans Zimmer y otros. “Esto no es una escenografía de cine. Es Fujiyoshida”, se lee en Instagram.

    Los problemas con el turismo excesivo están muy extendidos en la zona. En la cercana ciudad de Kawaguchiko, las autoridades colocaron una pantalla del tamaño de una valla publicitaria en 2024 para disuadir a los turistas de fotografiar una tienda que se había convertido en un fenómeno en las redes sociales porque parecía que la montaña brotaba de su tejado.

    Coji Maeda, propietario de una empresa de serigrafía, compró en 2000 una casa cerca de la estación de tren de Fujiyoshida con vistas al monte Fuji. Se sintió atraído por el barrio por su serenidad. Ahora observa cada día cómo miles de personas pasan junto a su casa camino del parque. A veces toman un atajo a través de su jardín delantero.

    “Cuando empecé a ver turistas, pensé: ‘Esto es una locura’”, dijo. “Realmente tengo la sensación de que quiero escapar. Quiero mudarme”.

    Sin embargo, algunos residentes han hecho las paces con la afluencia. Eido Watanabe, sacerdote principal del templo de Nyorai, cerca del parque Arakurayama Sengen, dijo que el budismo hace hincapié en la importancia de la tolerancia. En la actualidad, los extranjeros superan en número por mucho a los visitantes japoneses de la zona. En un santuario cercano, los mensajes escritos por los visitantes en los amuletos que cuelgan en el exterior están ahora en su mayoría en inglés.

    “Es difícil que alguien cambie repentinamente sus costumbres, por lo que creo que es importante, al recibir a los extranjeros, orientarlos en la medida de lo posible”, dijo.

    Y añadió: “Si te acercas a la gente con un corazón amable y una sonrisa, les transmitirás tus sentimientos”.

    Los empresarios dicen que Fujiyoshida necesita encontrar formas de conseguir que los turistas pasen más tiempo y gasten más dinero en las tiendas, restaurantes y hoteles locales. Hoy en día, los visitantes suelen quedarse en la ciudad solo unas horas, lo suficiente para tomar una foto y marcharse.

    Kazuko Watanabe, propietaria de tercera generación de una zapatería en el centro de la ciudad, dijo que “todo el mundo pasa de largo”. Desde el escaparate de su tienda, observa cómo multitudes de turistas sacan fotos de los anticuados escaparates con el monte Fuji como telón de fondo, lo que crea un peligro para el tráfico.

    Dijo que veía con buenos ojos que hubiera más turistas, pero que la ciudad debería hacer más para ayudarlos a comprender las normas japonesas.

    “Creo que es demasiado esperar que lo entiendan todo”, dijo.

    Horiuchi, quien dirige el patrullaje del parque, dijo que esperaba persuadir a los visitantes para que se relacionaran más con la cultura japonesa. En los últimos días, ha estado pidiendo a los turistas que se detengan y los anima a rezar en un santuario sintoísta del parque, en apego a la tradición japonesa, antes de subir las escaleras para tomarse fotos cerca de la pagoda. Les dice a los visitantes que, para los japoneses, el parque es una zona sagrada.

    “Tienes que adaptarte a la gente del lugar, no solo a tus propios modales y sentimientos”, dijo. “Quiero que este lugar, esta zona, se mantenga limpia, en este estado, durante mucho tiempo, incluso para la generación de mis nietos”.

    Javier C. Hernández es el jefe de la corresponsalía de Tokio del Times, desde donde dirige la cobertura informativa sobre Japón. Ha informado desde Asia durante gran parte de la última década y anteriormente fue corresponsal para China en Pekín.

    Kiuko Notoya es una reportera e investigadora que vive en Tokio y cubre noticias y reportajes de Japón.

  • Opinión: Antes los ricos no lucían así

    Opinión: Antes los ricos no lucían así

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    Si pasas suficiente tiempo cerca de los muy ricos hoy en día, queda claro. La gente no solía verse así porque nadie puede verse así de forma natural.

    En marzo, en un desfile de la Semana de la Moda de París para la marca de lujo Matières Fécales, las modelos caricaturizaron al 1 por ciento luciendo prótesis que parecían rostros postoperados, con ojeras grotescas, piel estirada en las sienes y labios con un aspecto artificialmente inflado y cosidos por los bordes. South Park representó a Kristi Noem con una cara tan llena de bótox que se derrite y se deforma. Desde la Gala del Met a los Oscar y todas las alfombras rojas intermedias, estos rostros ricos están por todas partes.

    Una “cara rica” se estira tensa, a menudo incapaz de expresiones variadas e hinchada con relleno o grasa injertada de la propia persona. Antaño, este rostro pertenecía a una clase de élite malvada en las representaciones de ciencia ficción de un futuro distópico. En Los juegos del hambre, los habitantes de la capital, que se deleitan con el lujo y los excesos a expensas de otros barrios empobrecidos, suelen llevar rostros esculpidos y alterados. En Doctor Who, una acaudalada mujer de la alta sociedad de un futuro lejano se ha sometido a tantos estiramientos faciales que se ha convertido en poco más que una cara estirada sobre una fina lámina de piel montada en un armazón, mantenida con crema hidratante constante.

    Los ultrarricos parecen cada vez menos preocupados por ocultar sus excesos. Son más ricos que nunca, y figuras como Lauren Sánchez Bezos y el presidente Donald Trump les dan permiso para alardear de sus botines propios de una nueva Era Dorada. Al fin y al cabo, el atractivo tácito de los procedimientos cosméticos es que no se trata solo de tener un aspecto “mejor” o de “arreglar” algo o de intentar seguir siendo competitivo en entornos laborales en los que se discrimina por la edad. Se trata de permitirse un tipo particular de autocuidado basado en la experiencia, infinitamente personalizable y accesible solo a un grupo selecto. Significa riqueza extrema y pertenencia a una élite todopoderosa que se rige por un conjunto diferente de normas y reglas sociales.

    Antes, la ostentación de estatus se asociaba a vestidos de cóctel de 18.000 dólares o del bolso de diseño de 50.000 dólares. Ahora, el reducido número de clientes VIP, que representan el 40 por ciento de las ventas de lujo, parece estar destinando una mayor parte de su preciado dinero a sus rostros. Los tratamientos estéticos que se comercializan hoy en día incluyen la “microoptimización facial global”, que abarca numerosos procedimientos para modificar desde la inclinación de los ojos hasta la forma en que la luz se refleja en la mandíbula, y cuyo costo oscila entre 150.000 y 300.000 dólares. También existen tratamientos como el lifting facial “Por siempre 35“, el “Diamante mini” y estiramientos faciales “de fin de semana”. Los cirujanos plásticos de Washington se enfrentan a un aumento de las solicitudes de “cara al estilo Mar-a-Lago”.

    Las masas quieren participar. Los milénials que dicen que no pueden permitirse una casa en su lugar gastan en su cara. Revistas como Vogue y Allure ya no se limitan a aconsejar a sus lectores sobre los colores del esmalte de uñas y las sandalias de diseño para la primavera, sino que también les aconsejan cuándo –y no si– deben hacerse un lifting facial. Las rinoplastias, los estiramientos faciales y las blefaroplastias (operaciones de párpados) fueron los tres procedimientos faciales más populares de 2025, y el número de procedimientos faciales en general aumentó alrededor de un 19 por ciento. El sector del lujo, por su parte, se contrajo un 2 por ciento el año pasado.

    Parece que la moda de diseño se percibe con más desagrado que los procedimientos cosméticos, un sentimiento que la periodista Sujata Assomull denomina el “asco del lujo”. Muchas marcas de diseño han subido mucho los precios en los últimos años, aproximadamente el doble que la inflación, sin ninguna mejora aparente de la calidad. (Un bolso con solapa de Chanel puede costar ahora más de 11.000 dólares, casi el doble que en 2016). Y algunas se han visto envueltas en escándalos de explotación laboral. La venta de muestras de The Row en Nueva York inspiró una serie de videos paródicos virales. El floreciente mercado de artículos de segunda mano, imitaciones y falsificaciones empaña todo el glamour. Y cuando marcas como Celine y Chloé reeditan antiguos diseños de bolsos, ¿para qué molestarse en comprar algo nuevo?

    En décadas anteriores, los papeles se invertían: la cirugía plástica era un chiste. “Me he hecho tanta cirugía plástica que cuando muera donarán mi cuerpo a Tupperware”, bromeó una vez Joan Rivers. Ahora Rivers parece adelantada a su tiempo. Los procedimientos son un signo de éxito en el sentido más Kardashian: hazte rico y cómprate una cara. Estrellas como Kris Jenner se hacen virales por sus retoques estéticos. Cuando le preguntaron si se había hecho “el nuevo estilo de lifting facial, aparentemente omnipresente”, Jennifer Lawrence dijo a The New Yorker: “No. Pero, créeme, ¡me lo voy a hacer!”.

    Las redes sociales han acelerado la normalización de la cirugía estética. Un cirujano plástico dijo que sus pacientes de la generación Z se hacen selfis en sus citas “como si fuera un concierto o un video de ‘alístate conmigo’. Quieren que todo el mundo lo sepa”. Como los videoblogs de hauls, es una forma de decir: “Miren lo que acabo de comprar”.

    Por supuesto, la cara rica tiene variaciones regionales. Las Real Housewives de Bravo del Upper East Side y los Hamptons tienen un aspecto más sutil que sus homólogas de Members Only: Palm Beach de Netflix, quienes sueñan con tener acceso a Mar-a-Lago. Tanto si las estrellas admiten sus procedimientos como si no, las interminables especulaciones de internet proporcionan unas valiosas relaciones públicas tanto a ellas como a los cirujanos que las tratan. Muchos de estos médicos –como Steven Levine, que operó el rostro de Jenner– son también famosos. Todos estos medios de comunicación enganchan a los espectadores invitándoles a preguntarse cuándo se inyectaron los labios por última vez y si las líneas de la mandíbula parecen más “marcadas” que la semana anterior.

    A veces, por supuesto, los procedimientos pueden salir mal. Sharon Osbourne dijo una vez que un estiramiento facial era “lo peor que he hecho jamás”, y dijo que “parecía Cíclope”. Khloé Kardashian ha dicho que el relleno la hacía parecer “loca”.

    Los bolsos de diseño pueden ser tontos, excesivamente caros y, con bastante frecuencia, fabricados de forma poco ética. Pero al menos hay muy pocas posibilidades de que te desfiguren. Tal vez el riesgo de un resultado espantoso forme parte del atractivo para los ultrarricos, quienes tienen la capacidad de pagar los mejores cuidados, junto con más tratamientos si las cosas salen mal. El lujo de ver el lifting facial menos como una operación importante y potencialmente ruinosa y más como una tarea rutinaria es el símbolo de estatus definitivo.

    Amy Odell es autora del boletín Back Row y de Anna: The Biography.

  • Cómo controlar la adicción al teléfono

    Cómo controlar la adicción al teléfono

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    Casi dos décadas después de la llegada de los teléfonos inteligentes, la sociedad se enfrenta a un problema que se ha agravado con el tiempo: a la gente le gustan tanto sus teléfonos que no pueden soltarlos.

    Las escuelas de todo el mundo, con el argumento de un menor rendimiento académico debido a las distracciones digitales, están prohibiendo los dispositivos en las aulas. Miles de demandas han acusado a las empresas tecnológicas de diseñar aplicaciones telefónicas adictivas, entre las que hubo un caso reciente en California en el que un jurado declaró a Meta y Google responsables de causar daños. La preocupación generalizada por la dependencia al teléfono ha contribuido incluso a un resurgimiento de los teléfonos con menos funciones, pues algunas personas eligen teléfonos minimalistas para escapar de nuestra cultura de “podredumbre mental” (en inglés, “brain rot”) obsesionada por las aplicaciones.

    Y, sin embargo, por mucho que los adultos mayores se quejen de que los jóvenes de hoy están pegados a las pantallas, pocos reconocen que ellos también son parte del problema. Los padres que intentan imponer normas sobre el tiempo frente a la pantalla a sus hijos a menudo no respetan restricciones similares para sí mismos. (Resulta que contar las horas de pantalla no es una gran solución, y hay medidas más útiles). Así que la navegación infinita continúa.

    Pero basta de hablar de nuestros problemas. ¿Cuáles son las soluciones? Entrevisté a expertos, incluidos profesores que ofrecieron técnicas respaldadas por la investigación para frenar el uso problemático del teléfono. Sugirieron remedios como elaborar un plan de consumo de redes sociales para toda la familia y delimitar zonas libres de pantallas en toda la casa.

    Esto es lo que hay que saber.

    Evalua el problema

    En primer lugar, es importante evaluar si tú o tus hijos son simplemente personas que usan mucho el teléfono o personas con un comportamiento que podría considerarse adictivo.

    Jason Nagata, profesor asociado de pediatría de la Universidad de California en San Francisco, estableció un paralelismo con el abuso de sustancias. A mucha gente le gusta beber de vez en cuando, pero el comportamiento se vuelve problemático cuando empieza a dificultar su vida social, afectar a sus relaciones o perjudicar su trabajo.

    Los mismos tipos de señales de alarma pueden aplicarse al uso del teléfono. Si una persona dedica la mayor parte de su tiempo a navegar por las aplicaciones de las redes sociales en lugar de hacer amigos, puede ser señal de un problema con el teléfono. O si las calificaciones de tus hijos están bajando porque navegan en las redes sociales en vez de estudiar, puede ser el momento de plantearse intervenir.

    Elabora un plan familiar para las redes sociales

    Como suele ocurrir, el comportamiento en casa empieza con los adultos.

    Un estudio, dirigido por Nagata, descubrió que un mayor uso de las redes sociales entre los padres estaba relacionado con un uso más problemático del teléfono en sus hijos adolescentes. Y en el caso de personas más jóvenes que parecían adictos a sus teléfonos, los problemas de salud iban en cascada: eran más propensos a mostrar síntomas de depresión, trastorno por déficit de atención, comportamiento suicida y trastornos del sueño.

    Por otro lado, los estudios también han descubierto que el uso problemático del teléfono entre personas más jóvenes se reducía significativamente cuando los padres ponían límites al uso del teléfono por parte de la familia en determinadas situaciones, como a la hora de acostarse y de comer, dijo Nagata. Los niños dormían mejor cuando los teléfonos se mantenían fuera del dormitorio, y también evitaban los atracones de comida cuando los dispositivos se mantenían fuera del comedor.

    “Es importante que los padres practiquen lo que predican”, dijo Nagata. “Si pones reglas sobre los teléfonos en la mesa del comedor, tienes que seguirlas”.

    Así que elabora un plan familiar para las redes sociales. Puede ser un plan dinámico que varíe a lo largo de la semana. Por ejemplo, las normas podrían ser más rígidas entre semana –nada de teléfonos en la mesa del comedor los días de escuela–, pero flexibilizarse los fines de semana para permitir que los adolescentes hagan planes para salir con sus amigos.

    Elaborar un plan familiar sólido para el uso de redes sociales es más fácil de decir que de hacer, porque los adultos suelen tener dificultades para equilibrar la vida doméstica con las exigencias de sus trabajos. Nagata confesó que si tenía que romper su propia norma y utilizar el teléfono en la mesa, primero comunicaba a su familia que estaba de guardia en el trabajo.

    Piensa menos en el tiempo y más en el contenido

    Durante gran parte de la era de los teléfonos inteligentes, las personas preocupadas por el uso del teléfono se enfocaban en el tiempo de pantalla –las horas que pasan en sus dispositivos– como métrica para determinar si eran adictos. Pero ahora los académicos suelen estar de acuerdo en que el tiempo de pantalla es un concepto anticuado porque no todo el tiempo de pantalla es igual: una persona podría pasar muchas horas al día escribiendo mensajes relacionados con el trabajo o leyendo un libro en su teléfono, tareas que no son problemáticas.

    Cal Newport, profesor de informática de la Universidad de Georgetown, quien ha escrito varios libros sobre cómo minimizar las distracciones digitales, sugirió pensar en los contenidos digitales de forma similar a como pensamos en la comida. Las aplicaciones de redes sociales como Instagram y TikTok, que implican navegar sin parar entre videos cortos aleatorios, podrían considerarse comida basura diseñada para crear adicción.

    Restringir esas apps debería ser una prioridad antes que medir los minutos que pasamos en el teléfono.

    “Está bien considerarlas los Doritos o las Oreo del contenido digital y decir: ‘Soy un adulto, no necesito estas cosas’”, dijo Newport.

    Los padres también pueden tener en cuenta este planteamiento a la hora de establecer normas telefónicas para sus hijos, añadió Newport. Mientras que el consenso actual favorece esperar hasta que los adolescentes tengan más de 14 años para darles su primer teléfono, Newport sugiere retrasar el acceso a las redes sociales hasta los 16 o 17, cuando es más apropiado para el desarrollo, ya que el cerebro de los niños haya madurado para regular mejor sus emociones.

    Sustituye navegar en tu teléfono por una actividad más saludable

    Para las personas que están reduciendo su uso del teléfono, lo más difícil es averiguar qué hacer en su lugar, sobre todo cuando parece que todo el mundo a su alrededor está pegado a las pantallas.

    Jenny Odell, artista de Oakland, California, quien escribió Cómo no hacer nada, un libro sobre cómo resistirse a la economía de la atención, sugirió actividades que contrarrestan las consecuencias negativas del uso excesivo del teléfono, como el deterioro social.

    Recordó su participación como voluntaria en un festival celebrado en febrero en Berkeley, California, en el que miembros de la comunidad mostraban a la gente cómo reparar objetos. En un puesto se enseñaba a coser, y un grupo de estudiantes de bachillerato se quedó durante horas aprendiendo distintas formas de trabajar con las manos.

    “Me parece que existe una extraña división entre las personas de la generación Z, que son tan adictas a los teléfonos, y las que son más resueltas y que buscan estas otras cosas”, dijo Odell.

    “No sé a qué se debe”, añadió. “Quizá sea la edad a la que les dieron un teléfono”.

    Brian X. Chen es el principal columnista de tecnología de consumo para el Times. Reseña productos y escribe Tech Fix, una columna sobre las implicaciones sociales de la tecnología que utilizamos.

  • Una IA facilitó a científicos instructivos para hacer armas biológicas

    Una IA facilitó a científicos instructivos para hacer armas biológicas

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    Una noche del verano pasado, David Relman se quedó helado ante su computadora mientras un chatbot de IA le decía cómo planear una masacre.

    Relman, un microbiólogo y experto en bioseguridad de la Universidad de Stanford, había sido contratado por una empresa de inteligencia artificial para hacer pruebas de estrés a un producto antes de su lanzamiento al público. Aquella noche, en el despacho del científico, en su casa, el chatbot le explicó cómo modificar en un laboratorio un patógeno muy conocido para que resistiera los tratamientos conocidos.

    Peor aún: el bot describió con lujo de detalles cómo liberar la superbacteria, al identificar una falla de seguridad en un gran sistema de transporte público, dijo Relman, que pidió a The New York Times que no revelara el nombre del patógeno ni otros detalles por temor a inspirar un ataque. El chatbot esbozó un plan para maximizar las bajas y minimizar las posibilidades de ser descubierto.

    Relman estaba tan conmocionado que salió a dar un paseo para despejarse.

    “Respondía a preguntas que no se me había ocurrido hacerle, con un nivel de astucia y malicia que me pareció escalofriante”, dijo Relman, quien también ha asesorado al gobierno federal sobre amenazas biológicas. Se negó a revelar qué chatbot produjo el complot, citando un acuerdo de confidencialidad con su fabricante. Dijo que la empresa añadió algunas medidas de seguridad al producto después de sus pruebas, aunque le parecieron insuficientes.

    Relman forma parte de un pequeño grupo de expertos contratados por empresas de IA para examinar sus productos en busca de riesgos catastróficos. En los últimos meses, algunos han compartido con el Times más de una decena de conversaciones con chatbots que revelan que incluso los modelos disponibles en su versión pública pueden hacer algo más que difundir información peligrosa. Los asistentes virtuales han descrito con lúcidos detalles cómo comprar material genético en bruto, convertirlo en armas letales y utilizarlos en espacios públicos, según muestran las transcripciones. Algunos incluso han ideado formas de eludir la detección.

    El gobierno de Estados Unidos lleva mucho tiempo preparándose para la posibilidad de que adversarios poderosos liberen bacterias, virus o toxinas mortales en la población estadounidense. Desde 1970, ha habido unas pocas decenas de ataques biológicos bastante pequeños en todo el mundo, como las cartas con ántrax que mataron a cinco estadounidenses en 2001. A pesar de las constantes advertencias, no se ha producido una catástrofe grave y sigue siendo poco probable que ocurra, según la mayoría de los expertos.

    Pero aunque la probabilidad sea baja, un arma biológica eficaz podría tener un impacto enorme y llegar a causar la muerte de millones de personas. Decenas de expertos dijeron al Times que la IA es uno de los varios avances tecnológicos recientes que han aumentado de forma significativa ese riesgo al ampliar el grupo de personas que podrían causar daño.

    Protocolos que antes solo aparecían en revistas científicas se han difundido por internet. Hay empresas que venden fragmentos sintéticos de ADN y ARN directo a los consumidores en línea. Los científicos pueden dividir los aspectos sensibles de su trabajo y subcontratar las tareas a laboratorios privados. Y toda esa logística puede gestionarse ahora con la ayuda de un chatbot.

    Kevin Esvelt, ingeniero genético del Instituto Tecnológico de Massachusetts, compartió conversaciones en las que ChatGPT de OpenAI explicaba cómo utilizar un globo meteorológico para esparcir cargas biológicas sobre una ciudad estadounidense. En otro chat, Gemini de Google clasificó los patógenos en función de cuánto podían dañar a las industrias ganadera o porcina. Claude, de Anthropic, creó una receta para elaborar una nueva toxina adaptada de un medicamento contra el cáncer. Otros chats contenían información que Esvelt –conocido en su campo como una especie de Casandra– consideraba demasiado peligrosa para compartirla.

    Un científico del Medio Oeste estadounidense, quien solicitó el anonimato por temor a represalias profesionales, pidió a Deep Research de Google un “protocolo paso a paso” para fabricar un virus que en su día causó una pandemia. El chatbot le entregó 8000 palabras de instrucciones sobre cómo adquirir piezas genéticas y ensamblarlas. Aunque la respuesta no era del todo exacta, podría haber ayudado significativamente a alguien con intenciones maliciosas, dijo el científico.

    El gobierno de Donald Trump, decidido a liderar la innovación mundial en IA, ha reducido la supervisión de los riesgos de esta tecnología. Además, varios expertos en bioseguridad –incluido el principal científico del Consejo de Seguridad Nacional– abandonaron el poder ejecutivo el año pasado y no han sido sustituidos. Las peticiones presupuestarias federales para esfuerzos de biodefensa se redujeron casi un 50 por ciento el año pasado. (Un funcionario de la Casa Blanca dijo que el gobierno se había comprometido a mantener a salvo a los estadounidenses y que parte del personal del Consejo de Seguridad Nacional y de varias agencias se centraba en la biodefensa).

    Los defensores de la tecnología sostienen que transformará la medicina de manera positiva, acelerando los experimentos y procesando enormes conjuntos de datos para descubrir nuevas curas. Algunos científicos creen que las ventajas para la humanidad compensan con creces cualquier nuevo riesgo incremental. Los chatbots, dicen los escépticos, presentan información que ya está disponible en internet. Y fabricar un virus mortal requiere años de experiencia práctica.

    Anthropic, OpenAI y Google dijeron que estaban mejorando constantemente sus sistemas para equilibrar los posibles riesgos y beneficios. Dijeron que los chats compartidos con el Times no proporcionaban suficientes detalles como para permitir que alguien causara daños. (El Times ha demandado a OpenAI, alegando que violó los derechos de autor al desarrollar sus modelos. La empresa ha negado esas afirmaciones).

    Una portavoz de Google dijo que los modelos más recientes de la empresa ya no responderían a las consultas “más serias”, incluida la que preguntaba por el protocolo de virus. Un nuevo informe reveló que el último modelo de Google era peor que otros bots líderes a la hora de negarse a responder a solicitudes biológicas de alto riesgo.

    Una de las voces de advertencia más fuertes procede de la propia industria de la IA. El director ejecutivo de Anthropic, el biólogo Dario Amodei, escribió en enero sobre los riesgos que veía en el desarrollo de la IA, incluidas las armas autónomas y las amenazas a la democracia. Un riesgo superaba al resto.

    “La biología es, con mucho, el área que más me preocupa, debido a su enorme potencial de destrucción y a la dificultad de defenderse contra ella”, escribió.

    ‘Históricamente catastrófica’

    Esvelt lleva años advirtiendo a científicos, periodistas y legisladores sobre los peligros de la biología sintética si no se controla. En 2023, ayudó a elaborar una asombrosa demostración de cómo los chatbots habían elevado el nivel de riesgo.

    Le pidió a ChatGPT que le ayudara a ensamblar un patógeno que pudiera causar muertes masivas. El bot le proporcionó instrucciones precisas, indicando incluso qué materias primas debía comprar. Él puso las piezas biológicas sin montar en tubos de ensayo y las metió en una caja, que un colega llevó a una reunión de la Casa Blanca sobre riesgos biológicos.

    Esvelt ha seguido investigando a los principales chatbots, a veces haciéndose pasar por un escritor de novela negra que busca métodos plausibles de propagación de virus, o por especialista en ética que quiere educar a los demás. A menudo interpreta una versión de sí mismo: un científico que explora las complejidades de la virología.

    A él y a otros científicos les preocupa dar a conocer estos riesgos en artículos periodísticos que podrían trazar una hoja de ruta para las personas malintencionadas. Pero también esperan que el escrutinio público anime a las empresas a hacer sus productos más seguros.

    “Cualquier cosa en la que no haya un experto advirtiéndoles, no pueden arreglarla”, dijo Esvelt, quien ha sido consultor de Anthropic y OpenAI. Dijo que la industria debería censurar un espectro más amplio de información biológica y compartirla solo con usuarios autorizados.

    Compartió transcripciones que mostraban cómo los chatbots combinaban el rigor científico con el razonamiento estratégico.

    Gemini, por ejemplo, dio a Esvelt una lista de cinco patógenos que podrían perjudicar a la industria ganadera y estimó el daño económico potencial de cada uno. Una de las amenazas, dijo, era “históricamente catastrófica”. En otra conversación, el bot le dijo cómo pasar un arma biológica por la seguridad de un aeropuerto sin ser detectado.

    La vocera de Google dijo que su equipo de expertos en biología determinó que los chats, realizados con un modelo anterior de Gemini, presentaban información de dominio público y no perjudicial.

    Claude de Anthropic ofreció a Esvelt una receta para una nueva toxina que esterilizaría a los roedores. Dijo que sería relativamente fácil para un biólogo adaptar la toxina a las personas.

    Alexandra Sanderford, responsable de seguridad de Anthropic, discrepó: “Hay una enorme diferencia entre que un modelo produzca un texto que suene plausible y que le dé a alguien lo que necesitaría para actuar”. Reconoció, sin embargo, que la IA planteaba riesgos, y dijo que Anthropic había establecido umbrales de rechazo agresivos para las instrucciones biológicas, “aceptando algún rechazo excesivo por exceso de precaución”.

    Esvelt preguntó a ChatGPT sobre el uso de globos meteorológicos para lanzar sustancias desde gran altura. Al principio, el bot advirtió varias veces sobre los peligros de esta actividad.

    “No voy a ayudarte a modelar u optimizar la dispersión de material biológico (semillas, polen, esporas)”, dijo ChatGPT, explicando que la información sería “demasiado fácil de reutilizar para hacer daño”. Después de eso, ignoró su propia advertencia y modeló la dispersión aérea de granos de polen sobre una gran ciudad occidental.

    Una portavoz de OpenAI dijo que este ejemplo no “aumentaba significativamente la capacidad de alguien de causar daño en el mundo real”. La empresa trabaja en estrecha colaboración con biólogos y con el gobierno para añadir las salvaguardias adecuadas a sus productos, añadió.

    Los principales modelos también son vulnerables a lo que se conoce como jailbreaking, en el que la gente da a los chatbots instrucciones específicas conocidas por eludir los filtros de seguridad. Después de que el Times intentara un método estándar de jailbreaking, ChatGPT discutió los detalles del virus letal que fue el centro de la demostración de la Casa Blanca hace casi tres años.

    Las salvaguardas de los modelos son “como una endeble valla de madera fácil de burlar”, dijo Cassidy Nelson, del Centro para la Resiliencia a Largo Plazo, un grupo de reflexión británico. La portavoz de OpenAI dijo que la empresa supervisaba periódicamente si había vulnerabilidades que permitieran eludir los controles de seguridad.

    Incluso cuando los modelos de IA se actualizan con controles más seguros, las versiones antiguas suelen estar fácilmente disponibles.

    Por ejemplo, Esvelt dijo que Anthropic ajustó los filtros de Claude para que se negara a hablar de una amenaza agrícola en particular. Cuando el Times formuló determinadas preguntas sobre el mismo microbio, el bot se negó a responder, y sugirió cambiar a una versión anterior para continuar la conversación. Sanderford dijo que se trataba de una estrategia intencionada, porque era menos probable que los modelos más antiguos proporcionaran información perjudicial.

    Aun así, el modelo antiguo entraba en detalles sobre las “condiciones óptimas” necesarias para que el patógeno diezmara miles de hectáreas de un cultivo crucial.

    Una gama de riesgos

    El Times compartió las transcripciones con siete expertos en virología y bioseguridad.

    Moritz Hanke, del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, dijo que algunas de las estrategias propuestas por los chatbots para propagar la infección eran “notablemente creativas y realistas”.

    Jens Kuhn, experto en armas biológicas que en su día trabajó en uno de los laboratorios más seguros de Estados Unidos, dijo que los chats que ofrecen detalles logísticos –como las instrucciones del globo meteorológico– podrían ayudar a los biólogos expertos a hacer una lluvia de ideas y perfeccionar sus planes de ataque.

    “Un problema importante para quienes tienen experiencia no es necesariamente fabricar el virus, sino convertirlo en un arma”, dijo Kuhn.

    Otros citaron investigaciones recientes que sugieren que los modelos de IA podrían utilizarse indebidamente para la guerra biológica. En un estudio, por ejemplo, se plantearon a los principales chatbots preguntas difíciles sobre una serie de protocolos de laboratorio. Los resultados conmocionaron al sector: ChatGPT superó al 94 por ciento de los virólogos expertos.

    Otro, publicado en Science el año pasado, se centró en las empresas que venden ADN sintético. Muchas utilizan programas informáticos para examinar los pedidos en busca de secuencias genéticas relacionadas con toxinas y patógenos. Pero el estudio descubrió que las herramientas de IA daban con miles de secuencias variantes de agentes peligrosos que el software de control no podía detectar. (Los investigadores sugirieron una solución para mejorar el software).

    Aun así, los usuarios de IA necesitarían cierta experiencia en el mundo real para seguir las instrucciones de un bot. Algunas investigaciones, incluido un estudio respaldado por empresas de IA, han descubierto que, aunque los chatbots pueden ayudar a los novatos a aprender ciertas habilidades de laboratorio, la tecnología no es especialmente útil para llevar a cabo la serie de tareas complejas necesarias para fabricar un virus desde cero.

    Los virus son máquinas complejas, similares a los mejores relojes del mundo, dijo Gustavo Palacios, virólogo del Mount Sinai de Manhattan, quien trabajó en un laboratorio del Departamento de Defensa. “¿Crees que alguien aficionado al bricolaje podría desmontar un reloj suizo y volver a armarlo?”.

    Sin embargo, dijo que le preocupaba la IA en manos de personas con experiencia.

    Un reciente atentado terrorista en India sugiere que los actores malintencionados ya están utilizando la tecnología. En agosto, la policía de Gujarat detuvo a un médico de 35 años, diciendo que estaba tramando un atentado en nombre del Estado Islámico. Se le acusó de intentar extraer ricina, una toxina letal, de las semillas de ricino. El médico había buscado asesoramiento sobre sus preparativos en búsquedas de Google con IA y ChatGPT, según declaró un investigador principal al Times.

    La portavoz de OpenAI dijo que, basándose en informes públicos, el médico buscó información ya accesible en línea. La portavoz de Google dijo que la empresa no disponía de información suficiente para hacer comentarios.

    Los escépticos señalan que restringir las capacidades biológicas de los modelos de IA podría frenar los avances que salvan vidas, como el descubrimiento de nuevos fármacos. Científicos de Google compartieron un Premio Nobel en 2024 por desarrollar un modelo de IA que podía predecir la estructura tridimensional de las proteínas –bloques de construcción cruciales de una célula– y crear otras nuevas.

    “La tecnología tiene ventajas enormes”, dijo Brian Hie, biólogo computacional de Stanford. El año pasado, él utilizó un modelo de IA llamado Evo para diseñar un virus que destruye bacterias dañinas.

    La versión más reciente de Evo, dijo, puede diseñar proteínas beneficiosas para combatir el cáncer, pero también tiene el potencial de inventar toxinas letales que nadie ha visto antes.

    Hari Kumar colaboró con la reportería

    Gabriel J.X. Dance es el editor adjunto de investigaciones en el Times. Sus reportajes se centran en el nexo entre la privacidad y la seguridad en línea y han dado lugar a indagatorias en el Congreso e investigaciones penales.

    Hari Kumar colaboró con la reportería

  • 6 antiguas tecnologías que desconcertaron a la ciencia moderna (y aún son difíciles de replicar)

    6 antiguas tecnologías que desconcertaron a la ciencia moderna (y aún son difíciles de replicar)

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    Escultura del dios Apolo Belvedere, que lleva unas gafas HoloLens transparentes de color rosa y utiliza realidad virtual con realidad aumentada sobre un fondo rosa.

    Getty Images
    A menudo, lo logrado hace mucho, mucho tiempo, sorprende.

    Secretos perdidos, misterios imposibles, saberes olvidados… ciertos logros tecnológicos dejaron perplejas a generaciones enteras durante siglos.

    Incluso cuando la ciencia moderna comenzó a explicarlos, no disminuyó el asombro ante la sofisticación de lo que distintas culturas desarrollaron.

    Todo mediante prueba y error, observación minuciosa y oficio transmitido de mano en mano, hasta dar con soluciones que funcionaban de maravilla.

    Desde una copa deslumbrante hasta construcciones que resisten terremotos y la corrosidad del agua marina, pasando por esferas de oro inexplicables, hojas metálicas ‘aguadas’ y colores siempre vivos.

    Todo muestra un conocimiento refinado que tardamos siglos en traducir al lenguaje científico moderno.

    He aquí algunos de esos ejemplos de técnicas admirables, varias en algún momento olvidadas, pero casi todas ya decifradas.

    Entenderlas nos dejó con más respeto aún por los artesanos, arquitectos y químicos que las inventaron.

    La copa de Licurgo – siglo IV d.C.

    Copa para beber; de vidrio verde; cubierta con diversas escenas que representan la muerte del rey Licurgo; el borde está adornado con una banda de plata dorada con motivos de hojas, además de una base de plata dorada con hojas de vid caladas.

    © The Trustees of the British Museum
    La copa de Liturgo está en el British Museum, descrita como “la pieza de vidrio más espectacular del período, con decoración abundante, que se sabe haya existido”.

    Así nomás, llama la atención.

    La copa de vidrio está cubierta con diversas escenas que representan la muerte de Licurgo, el rey de los edones en Tracia, tallada a partir de una sola pieza de vidrio, con una estructura externa con hojas de vid caladas que parece flotar alrededor del vaso.

    Conocidas como diatreta, eran artículos de lujo que requerían un nivel de precisión, tiempo y destreza excepcionales para fabricarlas sin romper el vidrio en el proceso.

    Pocas sobrevivieron y entre ellas la de Licurgo sobresale, no sólo por su estado de conservación sino por su decoración figurativa compleja.

    Pero lo extraordinario sucede si cambias la iluminación.

    Si la luz está del mismo lado que quien mira la copa, se ve verde; pero si la luz está al otro lado y atraviesa el vidrio hacia el observador, se ve roja.

    Copa para beber; de vidrio rojo; cubierta con diversas escenas que representan la muerte del rey Licurgo; el borde está adornado con una banda de plata dorada con motivos de hojas, además de una base de plata dorada con hojas de vid caladas.

    © The Trustees of the British Museum
    La misma copa, de color rojo intenso.

    Ese comportamiento ante la luz, reflejada o transmitida, fue un gran enigma hasta que a finales del siglo XX investigadores del Museo Británico, usando microscopía electrónica, descubrieron el motivo.

    El vidrio contiene nanopartículas de oro y plata dispersas de forma increíblemente uniforme.

    El efecto se llama resonancia de plasmones superficiales: las nanopartículas absorben y dispersan distintas longitudes de onda de luz según el ángulo de incidencia.

    Investigadores en óptica y biomedicina hoy aprovechan ese fenómeno.

    La hipótesis académica más aceptada es que los romanos llegaron a este resultado introduciendo pequeñas cantidades de oro y plata en el vidrio y que el proceso de enfriamiento lento, en condiciones concretas, generaba esas partículas tan finas.

    El control técnico era tan extremadamente delicado y difícil de reproducir que el saber se perdió.

    La granulación de oro etrusca – siglos VII – IV a.C.

    Cuentas etruscas de oro, meandro ornamentado con granulación.

    Getty Images

    Si miras una joya etrusca de cerca, verás superficies cubiertas de cientos -a veces miles- de minúsculas bolitas de oro, de menos de medio milímetro de diámetro, dispuestas con una regularidad y una precisión impresionante.

    No hay costuras visibles. No hay soldaduras que deformen las esferas. Simplemente están ahí, pegadas con una limpieza técnica que hizo que durante siglos nadie entendiera cómo.

    La respuesta sólo llegó en el siglo XX, cuando gracias a la arqueometalurgia experimental empezó a consolidarse la comprensión del logro de este efecto.

    La explicación moderna más aceptada es que los orfebres etruscos trabajaban las piezas uniendo oro con oro a muy baja temperatura; el precioso metal se fundía consigo mismo sin llegar a derretirse del todo.

    Colocaban diminutas esferas sobre la superficie y las fijaban con una mezcla casi invisible de sales de cobre y un aglutinante orgánico. Luego, al calentar la pieza en el horno, el cobre permitía que los puntos de contacto se soldaran entre sí sin que el oro llegara a fundirse por completo.

    Así, cada bolita quedaba perfecta y en su sitio. Elegante, sutil, efectivo.

    La distancia entre conocer el principio y ejecutarlo con la maestría etrusca es, sin embargo, considerable. Varios estudios en publicaciones como Archaeometry y Studies in Conservation documentan lo que los joyeros modernos que han intentado replicarlo describen como un reto formidable.

    El control de temperatura, la uniformidad de las esferas, la consistencia del aglutinante, la disposición de cientos de puntos de contacto simultáneos: cada variable importa.

    Los orfebres etruscos perfeccionaron este arte durante generaciones, y lograban producir esas obras maestras con hornos de carbón y herramientas de bronce.

    El pigmento azul maya – siglos IX – XVI d.C.

    El azul maya es uno de los pigmentos más resistentes que se conocen.

    Murales pintados hace más de mil años en Chichén Itzá, Bonampak o Cacaxtla mantienen su color con una vividez que desafía el tiempo, la humedad tropical, los ácidos y los álcalis.

    Análisis modernos descubrieron que se trata de una combinación de índigo -el tinte orgánico extraído de la planta Indigofera suffruticosa– con paligorskita, una arcilla fibrosa con una estructura porosa particular. El índigo queda atrapado en los canales de la arcilla, protegido del entorno.

    La composición básica del pigmento se conoce desde hace décadas y, desde al menos 1990, varios grupos de investigación han logrado réplicas aproximadas en laboratorios.

    Pero “aproximado” no es lo mismo que “idéntico”, y el reto está en que la extraordinaria estabilidad del azul maya depende de detalles finos en la interacción entre el tinte y la arcilla a escala molecular.

    La investigación actual se centra en comprender con precisión cómo se organiza el índigo dentro de la estructura de la paligorskita y qué factores mineralógicos influyen en su estabilidad, incluyendo el tipo de arcilla utilizada.

    Estudios recientes publicados en Journal of Cultural Heritage y Applied Clay Science siguen refinando este modelo, especialmente en lo relativo a estas interacciones a escala nanométrica, que aún no están completamente caracterizadas.

    Más allá de la química, algunos investigadores señalan textos y representaciones iconográficas que sugieren que la preparación del azul maya tenía lugar en contextos rituales, asociada al copal y al incienso.

    De ser así, la producción del hermoso y perdurable azul maya no era solo técnica, sino también simbólica.

    El concreto romano – siglos II a.C. – II d.C.

    Imágen del interior del Panteón de Roma

    Getty Images
    El hormigón romano desafía el paso del tiempo, en tierra y mar.

    Si algo es un hecho sólido es que el hormigón romano dura milenios. No hay más que ver el Panteón, ese magnífico “templo de todos los dioses”, con la cúpula de hormigón no reforzado más grande del mundo, que ha estado en pie desde el año 125 d.C.

    Pero quizás aún más impresionante es lo que ocurre bajo el mar.

    Muelles y estructuras portuarias del Imperio sobreviven sumergidos en el Mediterráneo, mostrando una durabilidad excepcional en ambientes marinos, mientras que el hormigón moderno se deteriora en pocas décadas en esas mismas condiciones.

    El mecanismo fue esquivo durante mucho tiempo porque el concreto romano no se parece al moderno, que usa cemento Portland, un material obtenido al calentar caliza y arcillas a altísimas temperaturas, generando resistencia en poco tiempo.

    En contraste, el hormigón romano desarrollaba sus propiedades más lentamente, a veces durante siglos, y utilizaba puzolana, la ceniza volcánica que los romanos obtenían principalmente de la región de Pozzuoli, mezclada con cal y, en el caso de las estructuras portuarias, agua de mar.

    Durante décadas, los investigadores sabían cuáles eran los ingredientes pero no terminaban de entender el resultado.

    Entre finales del siglo XX y las primeras décadas de nuestro siglo, equipos de universidades y centros de investigación realizaron una serie de estudios que fueron ayudando a completar el cuadro.

    Resulta que la interacción a largo plazo entre la cal, la ceniza volcánica y el agua de mar favorece la formación de nuevos minerales, como la tobermorita. y otras fases cristalinas, que pueden rellenar microfisuras continuamente.

    El hormigón se autorefuerza. No es una metáfora: los cristales crecen físicamente dentro de las grietas y las van sellando.

    Esto ha sido verificado experimentalmente y documentado en estudios recientes, incluyendo trabajos publicados en Science Advances.

    El material ya ha sido replicado en laboratorio. El obstáculo para adoptarlo a escala industrial no es solo técnico, sino también logístico y económico, pues requiere ceniza volcánica específica y procesos distintos a los habituales en la industria de la construcción moderna.

    Acero de Damasco – siglos III – XVIII d.C.

    Hojas de acero de Damasco con distintos patrones

    Getty Images
    La mayoría de las piezas actuales descritas como acero de Damasco son recreaciones que imitan su característico patrón ondulado o ‘aguado’, pero no el material original, como las de esta imagen.

    El acero de Damasco es legendario.

    En el Medioevo se decía que las espadas forjadas con él podían hasta cortar un pañuelo de seda en el aire.

    Eran reconocibles por su característico patrón ondulado en la superficie, que se convirtió en su marca distintiva, y destacaban por una combinación excepcional de dureza, capacidad de corte y elasticidad que evitaba que se rompieran.

    Aunque se le conoce como acero de Damasco, su origen estaba mucho más al este, en Asia del Sur, donde hábiles artesanos metalúrgicos elaboraban el material del cual estaban hechas.

    Era un acero de altísimo contenido en carbono conocido como wootz.

    Lo hacían metiendo hierro y una fuente de carbono -como plantas o madera- dentro de un crisol que luego sellaban y calentaban hasta que todo se fundiera por completo.

    Así, el metal se licuaba completamente, el carbono se distribuía homogéneamente, y al enfriarse lentamente, se formaban estructuras internas extremadamente finas.

    Lingotes de ese acero viajaban a través de redes comerciales hacia Medio Oriente, donde forjadores especializados los transformaban en esas espadas y dagas de gran prestigio.

    La técnica se perdió hacia el siglo XVIII, probablemente, según la literatura especializada, debido a una combinación de factores, entre ellos que se agotaran los yacimientos específicos del hierro indio que era su materia prima. Sin ese mineral con su perfil exacto de impurezas, la magia dejaba de funcionar.

    En la década de 1980, los metalúrgicos estadounidenses Oleg D. Sherby y Jeffrey Wadsworth (Universidad de Stanford) propusieron una explicación experimental del acero de Damasco.

    Mostraron que sus características podían reproducirse con aceros modernos de alto carbono, que durante el enfriamiento desarrollan patrones ondulados similares.

    A partir de este y otros trabajos, el misterio dejó de serlo en su funcionamiento general, aunque no en todos sus detalles históricos.

    Hoy existen aceros modernos capaces de igualar o incluso superar el rendimiento de corte del acero de Damasco, no de borrar la imagen de una espada forjada con maestría cortando un delicado pañuelo de seda en pleno vuelo.

    La mampostería poligonal inca – siglos XV – XVI d.C.

    Un muro de piedra tallada, de gran complejidad, con doce puntos angulares, se encuentra en una calle de Cuzco, Perú

    Getty Images
    Detalle de un muro de piedra tallada de Cuzco, Perú. La piedra central cuenta con 12 puntos angulares.

    La mampostería inca desafía la intuición. Bloques de piedra de varias toneladas encajan entre sí con una precisión tal que no cabe ni una hoja de papel entre ellos.

    No hay mortero. No hay cemento. Solo piedra contra piedra, ajustada con una exactitud que parece imposible para una civilización sin hierro, sin rueda funcional para transporte pesado y sin herramientas modernas.

    En lugares como Sacsayhuamán o Machu Picchu, los muros no solo encajan: resisten. Han sobrevivido a siglos de terremotos que derribaron construcciones coloniales mucho más recientes.

    Las piedras no son uniformes ni rectangulares; son irregulares, con múltiples caras que encajan entre sí como un rompecabezas tridimensional.

    Durante mucho tiempo, la pregunta fue inevitable: ¿cómo lograron ese nivel de precisión?

    La respuesta, documentada en detalle por el arquitecto e investigador Jean-Pierre Protzen en un artículo de 1985 en el Journal of the Society of Architectural Historians, es a la vez sencilla y humana: martillos de piedra dura, un proceso sistemático de prueba y error, y abrasión progresiva.

    Los incas trabajaban cada bloque de forma individual: tallaban una cara, la colocaban contra la piedra adyacente para ver dónde había contacto, marcaban los puntos altos, los reducían, y repetían, hasta lograr un ajuste perfecto.

    Protzen lo demostró de manera práctica: replicó el proceso personalmente en el campo, con herramientas similares a las que habrían usado los canteros incas.

    Aunque no hay un secreto oculto en el sentido tecnológico, sí hay algo que hoy resulta difícil de replicar a escala: el nivel de precisión y tiempo invertido por miles de trabajadores organizados en un sistema de mita, durante años o décadas, con un conocimiento del territorio y la piedra acumulado a lo largo de generaciones.

    línea

    BBC

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  • La extraordinaria historia de Hércules, el oso al que una pareja adoptó y crio como parte de su familia

    La extraordinaria historia de Hércules, el oso al que una pareja adoptó y crio como parte de su familia

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    Maggie leyéndole un libro a Hércules.

    Getty Images
    Para Maggie, Hércules era como un hijo.

    Desde que Hércules llegó a la casa de Andy y Maggie Robin en Sheriffmuir, cerca de la ciudad de Dunblane, en el centro de Escocia, los tres se volvieron inseparables.

    Comenzaban el día desayunando juntos en la cocina (café endulzado con leche condensada y azúcar, huevos, salchichas) y pasaban el resto de la jornada jugando, entrenando o simplemente haciéndose compañía.

    Pero aunque se comportaban a todas luces como una familia, eran sin duda un trío muy particular.

    Y es que Hércules -o Herc, para los conocidos- no era un ser humano, era un oso.

    Sí, uno oso gris (Ursus arctos horribilis) que la pareja adoptó cuando era un cachorro de nueve meses, y que cuando se hizo adulto sobrepasó los 2,50 metros de altura y llegó a pesar más de 190 kilos.

    Igual que un hijo

    Maggie siempre se interesó por los animales. Criada en una granja en Escocia, cuenta que su primer amor fueron los caballos. De niña aprendió a cabalgar y ganó premios en competencias de salto.

    Así que cuando su esposo Andy –un carismático leñador y campeón de lucha libre que le llevaba más de 15 años- le propuso adoptar un osezno, no lo dudo ni por un segundo.

    “Me acuerdo la primera vez que Andy me comentó: ‘¿Qué dirías si te cuento que estoy pensando en tener un cachorro de oso?’ Lo que nunca me imaginé es la vida que tendríamos, que esto se transformaría en una relación mágica”, le dice Maggie a la BBC.

    A Andy se le había ocurrido la idea en Canadá, cuando le ofrecieron US$1.000 por luchar con un oso pardo apodado “Ted el terrible”. El encuentro cuerpo a cuerpo con el animal lo había emocionado al punto de querer tener su propio oso.

    Andy, Maggie y Hércules

    Getty Images
    Los tres eran inseparables.

    Sus familiares y amigos creían -no sin razón- que la idea era poco práctica, por no decir descabellada. Pero Andy y Maggie echaron a andar su proyecto y encontraron el cachorro que soñaban en un zoológico de Escocia.

    Hicieron todos los preparativos necesarios para acomodar al osezno y tras realizar un pago de US$67, el 31 de agosto de 1975 lo adoptaron formalmente.

    Lo bautizaron Hércules. Y a sus dos hermanos que quedaron junto a su madre en el zoológico Atlas y Sansón.

    Habían elegido a Hércules porque, en comparación con sus dos hermanos, era el más tranquilo y cariñoso, y el que mostraba más apego con su mamá.

    Aún así, era tan salvaje cuando llegó que Maggie pudo recién acariciarlo luego de dos meses. Para ella, Herc era como un hijo.

    “Cuando te dan la oportunidad, ya sea un niño o un animal, ellos son totalmente inocentes. Nunca los han traicionado, nadie los ha lastimado. Depende de ti mantenerlo así”.

    A la deriva

    La convivencia funcionó de maravillas. Herc trabajaba con Andy en sus shows de lucha libre y lo acompañaba en sus otras actividades.

    Era también habitué del pub que administraban Andy y Maggie. Se hacía paso cómodamente entre la clientela y hasta había adquirido el gusto por el alcohol. Su trago favorito -el mismo de Andy- era una bebida a base de mucha limonada con una parte de cerveza.

    El contraste entre su tamaño imponente y su comportamiento dulce e inofensivo había conquistado el corazón de niños y adultos en la comunidad local, en el que era toda una celebridad. “Era parte del entramado social de Dunblane”, dice Maggie.

    Y, precisamente por su fama, Hércules fue contratado en el verano de 1980 para filmar un comercial de una reconocida marca de papel higiénico en las Hébridas Occidentales

    Antes de comenzar a grabar, Andy se fue a nadar un rato con Herc en las frías aguas de este grupo de islas escocesas.

    Fiesta de cumpleaños con la presencia de Hércules

    Getty Images
    Hércules era una sensación tanto para niños como para adultos.

    Amarrado como siempre con una cuerda en el cuello se lanzaron al agua. Pero posiblemente por el frío la soga se encogió, el nudo se deslizó y Herc continuó nadando sin darse cuenta de que había perdido el contacto con su dueño.

    El incidente rápidamente se volvió una tragedia. Herc continuó nadando hasta que lo perdieron de vista.

    “Un abrigo de piel vacío”

    24 días tardaron en encontrarlo. Fue un operativo masivo de búsqueda por cielo y tierra al que se sumaron cientos de voluntarios.

    Los medios de comunicación seguían de cerca el paso a paso del operativo, atentos para reportar cualquier novedad que pudiera dar indicios del paradero de Herc.

    Cuando finalmente lograron avistarlo, “Hércules parecía un abrigo de piel vacío”, recuerda Maggie. “Estaba muy mal, estaba muy muy frágil”.

    Había perdido más de la mitad de su peso.

    “El resto de la noche y la mañana siguiente, los isleños, quienes en su mayoría tenían vacas, las ordeñaron y le trajeron más de 50 litros de leche. Y eso fue lo que finalmente revivió a Hércules”, le cuenta Maggie a la BBC.

    Un helicóptero divisa a Hércules desde el aire.

    Getty Images
    Hércules fue encontrado después de haber desaparecido por 24 días.

    Herc fue transportado con mucho cuidado a su casa, y allí poco a poco se fue recuperando.

    Su fama creció exponencialmente después de su inesperada aventura, y Herc se convirtió así en una estrella internacional.

    Todos querían ser parte de la historia de Herc. Viajó a Estados Unidos y a Japón, entre otros destinos, se codeó con estrellas de la política y la TV (Margaret Thatcher, Bob Hope, etc.), apareció en programas de entretenimiento e incluso en una película de James Bond (“Octopussy”), junto a Robert Moore.

    Enfermedad

    Hacia el año 2000, la salud de Herc comenzó a deteriorarse. Sufrió una herida en el lomo que le dejó inmovilizadas las patas traseras.

    Con mucho esfuerzo, Andy logró rehabilitarlo.

    “Todos los días, lo hacía nadar en la pileta de natación. Y él caminaba a lo largo de la piscina ida y vuelta, ida y vuelta hasta gastar la suela de sus zapatillas”, dice Maggie.

    Mejoró, es cierto. Pero al tiempo volvió a decaer.

    Le habían encontrado un absceso en el lomo. Ya no pudieron salvarlo. Y, en febrero de 2001, cuando tenía alrededor de 25 años, el niño mimado de la familia, el compañero de andanzas y lucha libre de Andy, murió.

    Andy falleció en 2019, a los 84 años.

    Los dos están enterrados lado a lado en Uist, cerca del lugar donde Herc se perdió.

    Allí hay una placa marcando el sitio de descanso de Andy y una escultura en tamaño real donde están los restos de Hércules.

    “Cuando vengo aquí de visita, se me sale una sonrisa. Pienso mucho. Es un lugar hermoso para visitar”, dice Maggie.

    “El vínculo de Andy con Hércules era extraordinario. Si alguien estaba destinado a ser un oso, ese era Andy. Y si alguien estaba destinado a ser humano, ese era Herc”.

    “Hércules desafió todas las adversidades y todo lo que se decía. Y demostró que con amabilidad y amor se puede lograr cualquier cosa”.

    *Con información del podcast Lives Less Ordinary de la BBC. Puedes escucharlo aquí.

    Línea gris

    BBC

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  • Vestida para gobernar: qué muestran la ropa y el peinado de la hija de Kim Jong-un sobre cómo la preparan para reemplazar al líder de Corea del Norte

    Vestida para gobernar: qué muestran la ropa y el peinado de la hija de Kim Jong-un sobre cómo la preparan para reemplazar al líder de Corea del Norte

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    La hija de Kim Jong Un aparece cada vez con más frecuencia en fotografías luciendo marcas de lujo de diseñadores occidentales prohibidas en Corea del Norte por considerarse reaccionarias y antisocialistas.

    Sin embargo, más que un gesto de rebeldía adolescente, las elecciones de moda de Kim Ju Ae —prendas de cuero, un peinado al estilo “gallo” e incluso una blusa transparente— sugieren que es preparada para suceder al líder supremo.

    Según se informa, Ju Ae nació en 2013 y debutó oficialmente a los nueve años, en noviembre de 2022, paseando junto a su padre frente a un imponente misil balístico intercontinental. Con su larga melena recogida, pantalones negros y una chaqueta blanca acolchada, ya mostraba una imagen cuidadosamente construida.

    Kim Ju Ae con cabello largo y una chaqueta blanca camina tomada de la mano junto a su padre: Kim Jong Un. Detrás se ve una plataforma para lanzar un misil balístico.

    Reuters
    Con solo nueve años, Kim Ju Ae apareció en un acto público junto a su padre durante una inspección a un nuevo misil.

    Desde entonces, su peinado se ha vuelto cada vez más sofisticado y su atuendo, cada vez más elegante y refinado.

    En 2020, Corea del Norte promulgó la Ley de Rechazo de la Ideología y la Cultura Reaccionarias, que bloquea la “cultura extranjera”.

    Pero en 2023, la Agencia Central de Noticias de Corea, controlada por el Estado, publicó un video de Ju Ae paseando junto a su padre frente a un misil balístico intercontinental, esta vez luciendo una chaqueta acolchada negra que posteriormente se identificó como de la lujosa casa de moda francesa Christian Dior, valorada en unos US$1.900.

    Kim Jong Un, vestido de negro y con un abrigo marrón, toma de la mano a su hija, Kim Ju Ae, quien viste una chaqueta Christian Dior valorada en US$ 1.900.

    Reuters
    En abril de 2023, la televisión norcoreana mostró un nuevo video de la niña junto a su padre, quien inspeccionó otro misil intercontinental.

    Al año siguiente, después de que Ju Ae llevara una blusa transparente en la ceremonia de finalización del área residencial de la calle Vanguard, en la capital, Pionyang, se difundió un video en el que se advertía que su peinado y su atuendo eran “fenómenos antisocialistas y no socialistas que difuminan la imagen del sistema socialista y socavan el régimen, objetivos que deben ser erradicados”, según contó un informante en la provincia de provincia de Hamgyong del Nortea a Radio Free Asia.

    Con el cabello largo recogido y una blusa negra transparente que deja ver sus brazos, Kim Ju Ae aparece junto a Kim Jong Un, y varios funcionarios en la inauguración de un conjunto residencial en Pyongyang.

    News1
    Kim Ju Ae ha aparecido junto a su padre también en actos del gobernante Partido Comunista.

    Ahora, al parecer, algunos desean emular el sofisticado estilo de Ju Ae.

    “Los tiempos han cambiado y se ha producido un importante cambio generacional”, declaró Joung Eunlee, jefa del Departamento de Investigación sobre Corea del Norte del Instituto Coreano para la Unificación Nacional, al servicio coreano de la BBC.

    “Desde 2010, el número de trabajadores que emigran para ganar divisas ha aumentado significativamente. Casi 2.000 trabajadores norcoreanos permanecieron en China durante la pandemia de COVID-19. Y cuando regresaron a Pyongyang (la capital), trajeron consigo la cultura china”, explicó.

    “En el pasado, los artículos de lujo se limitaban a marcas japonesas traídas por los Zainichi (coreanos que en las décadas de 1960 y 1970 fueron persuadidos, a menudo con falsas promesas, para emigrar a Corea del Norte en los llamados barcos de repatriación, después de que sus padres se hubieran trasladado a Japón —a veces para realizar trabajos forzados— durante el dominio japonés de la península coreana entre 1910 y 1945). Pero ahora parece que (una gran variedad de) norcoreanos conocen una amplia gama de marcas extranjeras”, aseveró la experta.

    “Dado que los bolsos y la ropa (a pesar de ser introducidos de contrabando en Corea del Norte) son demasiado caros, parece que empiezan probando perfumes”, agregó.

    Pero Ju Ae está lejos de ser el primer icono de la moda en su familia.

    “Parece que Ju Ae viste la misma ropa de estilo traje que su madre, Ri Sol Ju. Como una forma de ocultar su edad. ¿Una joven que marca tendencia con un sofisticado atuendo de estilo occidental? Eso es casi imposible en Corea del Norte”, explicó Cheong Seong-chang, subdirector del Instituto Sejong al servicio coreano de la BBC.

    Ri Sol Ju, vestida con un traje de chaqueta gris y  falda, junto a su hija, quien viste un traje similar morado y al lado el líder coreano durante un homenaje al fundador del país.

    Reuters
    La madre de Kim Ju Ae, Ri Sol Ju, también es considerada un icono de la moda en Corea del Norte.

    “Al usar ropa de diseño occidental, Ju Ae y Ri Sol Ju demuestran una ‘estrategia de diferenciación’: que su posición social es fundamentalmente distinta a la de los residentes comunes. La razón por la que Ju Ae y Ri Sol Ju pueden hacer estas cosas sin preocuparse de su estatus privilegiado”, agregó.

    Kim Jong Un con su hija caminando mientras aplauden.

    Reuters
    Expertos sostienen que la imagen de la hija del líder norcoreano es una forma de decirle a los habitantes del país que ella es distinta.

    El buen gusto de Ju Ae no proviene solo de su madre.

    “Aunque los jeans están prohibidos en Corea del Norte como prenda de moda occidental, Kim Jong Un ha aparecido usándolos”, afirmó el profesor Lee Woo-young, de la Universidad de Estudios Norcoreanos.

    Kim Ju Ae, de pie junto a su padre, Kim Jong Un, ambos aparecen vistiendo trajes negros con camisa blanca.

    Reuters
    Padre e hija han sido retratados vistiendo prendas similares en varias ocasiones.

    “Por mucho que prohíban la cultura extranjera e incluso promulguen leyes, Corea del Norte es un lugar donde no hay nada que el líder supremo no pueda hacer”, apuntó.

    Ju Ae también ha usado chaquetas de cuero en varias ocasiones, lo que indica, según Cheong, que el Departamento de Propaganda y Agitación del Partido de los Trabajadores de Corea está cumpliendo su cometido: diferenciarla de los ciudadanos comunes.

    Con su larga melena recogida, Kim Ju Ae permanece de pie junto a Kim Jong Un, quien señala con el dedo, ambos vestidos con chaquetas negras de cuero con cinturón a juego.

    EPA
    Kim Ju Ae también ha aparecido en eventos públicos vistiando prendas de cuero, un material que su padre usa frecuentemente.

    “Usar ropa de cuero de alta calidad significa ostentar un estatus especial”, concluyó.

    “La ropa de cuero no es muy común entre los residentes de Corea del Norte. Las marcas de lujo, las chaquetas de cuero y los abrigos de piel son prendas preciadas que los norcoreanos comunes no pueden usar”, agregó.

    Padre e hija juntos en un hotel rodeados por militares.

    AFP via Getty Images
    Las apariciones públicas de Kim Ju Ae se han vuelto cada vez más frecuentes en los últimos años.

    La “replicación de la imagen”; es decir la imitación de la moda de generaciones anteriores, es otra herramienta que han utilizado los sucesivos líderes para mantener en el poder, incluido el padre de Ju Ae, quien, durante los primeros años de su mandato, buscó asegurar su legitimidad imitando el sombrero y el abrigo de su abuelo Kim Il Sung.

    Composición que muestra un retrato del fallecido Kim Il Sung con un sombrero y al lado su nieto, Kim Jong Un con un sombrero parecido.

    Getty Images
    Al inicio de su mandato, Kim Jong Un utilizó sombreros parecidos a los que empleó su abuelo a lo largo de su vida.

    “El Departamento de Propaganda y Agitación de Corea del Norte desempeñó un papel crucial en la orquestación de una serie de procesos que, de forma natural, transfirieron el respeto por Kim Il Sung (fundador y líder de Corea del Norte durante más de 45 años) a Kim Jong Un”, afirmó Cheong.

    “Se dice que los norcoreanos se sorprendieron con la primera aparición de Kim Jong Un. Pero la razón por la que los expertos surcoreanos también se sorprendieron fue su gran parecido con el joven Kim Il Sung”, explicó.

    Una imagen compuesta muestra una fotografía en blanco y negro del fallecido Kim Il Sung, vestido completamente de blanco, junto a una fotografía en color de Kim Jong Un, con un atuendo similar, sonriendo mientras está sentado a una mesa, con un hombre con uniforme militar detrás de él.

    Getty Images
    En una prueba de misiles en 2017, Kim Jong Un (derecha) lució un atuendo muy similar al que usó su abuelo en la Fábrica de Máquinas Herramienta de Huichon en 1967.

    “Las limitaciones que el joven Kim Jong Un afrontaba como sucesor, como su falta de experiencia y su edad, se compensaban únicamente con su parecido a Kim Il Sung”, remató.

    Una imagen compuesta muestra una fotografía en blanco y negro del fallecido Kim Il Sung, con un abrigo negro y un sombrero negro, junto a una fotografía en color de Kim Jong Un, con un atuendo similar, en Rusia.

    Getty Images
    En una visita a Rusia, Kim Jong Un utilizó un abrigo similar al que su abuelo vistió cuando las tropas chinas dejaron el país en la década de 1950.

    “Llegó un punto en que circularon rumores entre los norcoreanos de que Kim Il Sung había reencarnado”, aseveró.

    Fotos de Kim Il Sung y Kim Jong Un portando un sombrero de invierno parecido.

    Getty Images
    Kim Jong Un aprovechó su parecido físico con su abuelo, el fundador de la República comunista, para consolidar su poder.

    “En Corea del Norte, Kim Il Sung es prácticamente una deidad”, recordó el profesor Chung Young-tae, de la Universidad Dongyang de Corea del Sur. Y esa deificación se ha transmitido de generación en generación hasta Kim Jong Un y, ahora, a Ju Ae.

    Fotos de Kim Il Sung y Kim Jong Un ambos portando lentes.

    Getty Images
    Expertos recuerdan que Kim Il Sung es considerado casi un Dios en Corea del Norte.

    Ju Ae ya es conocida como “Princesa” en Corea del Norte, y esta denominación hace referencia al linaje divino de sus ancestros.

    Kim Ju Ae y Kim Jong Un, sentados presenciando un evento en un gimnasio.

    EPA
    Las apariciones de Kim Ju Ae y su vestimenta parecen confirmar que la joven está siendo preparada para suceder a su padre al frente del gobierno.

    “Altos funcionarios norcoreanos usaban el título de Princesa para (la hermana de Kim Jong Un) Kim Yo Jong, hasta un tiempo antes del nacimiento de Kim Ju Ae”, explicó Ryu Hyun-woo, ex embajador interino de Corea del Norte en Kuwait, quien desertó a Corea del Sur.

    “Esto se debe a que a Kim Yo Jong se la llamaba Princesa cuando (su padre e hijo de Kim Il Sung) Kim Jong Il aún vivía”, precisó.

    Editado por Hyunjung Kim, Andrew Webb y Stephen Hawkes

    Raya gris

    BBC

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  • Los inquietantes vehículos abandonados en la “zona muerta” de Chernóbil

    Los inquietantes vehículos abandonados en la “zona muerta” de Chernóbil

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    En la madrugada del sábado 26 de abril de 1986, una prueba de seguridad en la Planta Nuclear de Chernóbil en lo que hoy es Ucrania, salió terriblemente mal. Casi de forma apocalíptica.

    Los técnicos que estaban enfriando uno de los cuatro reactores de la central soviética durante una prueba destinada a simular una pérdida accidental de energía desconocían un fallo de diseño crucial en el reactor. La potencia se disparó, provocando una reacción térmica cuando el sistema de refrigeración estaba desconectado. Los componentes dentro del reactor número cuatro se rompieron, causando explosiones de vapor y la fusión del núcleo, lo que destruyó el edificio del reactor.

    La radiación procedente de los escombros y el humo del incendio del reactor se desplazó por Ucrania, otros estados de la URSS y, finalmente, hasta las regiones más lejanas del norte de Europa.

    Las explosiones y la nube radiactiva resultante provocaron pánico en todo el mundo. Pero los efectos se sintieron con mayor intensidad en la zona alrededor de Chernóbil, especialmente en la “ciudad modelo” construida para sus técnicos, Pripyat.

    Vehículos abandonados en Chernóbil.

    Phil Coomes/BBC
    En los vertederos hay muchos vehículos de servicios públicos —como camiones de bomberos— que se utilizaron para hacer frente a la lluvia radiactiva provocada por el accidente.

    Esta ciudad de 49.000 habitantes estaba rodeada de campos de cultivo y bosques, salpicada de aldeas y pequeñas localidades. Tras una parálisis inicial —los funcionarios no querían creer que un reactor de una de sus centrales nucleares modelo pudiera fallar—, se puso en marcha un enorme plan de evacuación.

    En poco más de 36 horas después de la explosión, toda la población de Pripyat fue evacuada en autobuses fuera de la zona afectada, sin posibilidad de regresar jamás a sus hogares. Otras 68.000 personas fueron trasladadas desde asentamientos más pequeños. Y tras la evacuación llegó la limpieza.

    Todo el peso del sistema de defensa civil de la Unión Soviética se movilizó para hacer frente al desastre, el evento nuclear más grave ocurrido en tiempos de paz. Innumerables camiones y autobuses se utilizaron para trasladar a los 500.000 militares y civiles que tendrían que enfrentarse a la contaminación radiactiva de la zona, conocidos con el sombrío nombre de “liquidadores”. Una parte significativa de la flota de helicópteros de la Fuerza Aérea soviética se empleó para sofocar el incendio del reactor y cubrir otras áreas irradiadas. También se desplegaron vehículos militares de reconocimiento y demolición —diseñados para operar en las secuelas radiactivas de explosiones nucleares— para vigilar las “zonas calientes”.

    El trabajo de limpieza del entorno tóxico duró muchos meses. Al finalizar, toda esta enorme flota de vehículos se convirtió en un problema peligroso sin solución rápida.

    La radiación los hacía demasiado peligrosos para volver a utilizarlos fuera de la zona, por lo que las autoridades soviéticas establecieron cementerios de vehículos, incluyendo los enormes helicópteros de carga pesada que habían sobrevolado el reactor número cuatro en llamas. Se prepararon dos grandes emplazamientos en Rassokha y Buryakovka dentro de la zona de exclusión, donde los vehículos fueron llevados por aire o por carretera —y abandonados para oxidarse al aire libre durante al menos 100 años, hasta que los niveles de radiación descendieran a valores normales.

    Vehículos sin sus motores.

    Phil Coomes/BBC
    En los primeros años de los vertederos, los chatarreros desmontaban de los vehículos abandonados las piezas útiles, como los motores.

    Cuando la zona alrededor de Chernóbil se convirtió en una de las inesperadas atracciones turísticas de Ucrania a finales de los años 90 y principios de los 2000, los cementerios de vehículos pasaron a ser un punto destacado surrealista, casi sacado de la ciencia ficción.

    El antiguo editor de fotografía de noticias online de la BBC, Phil Coomes, fue uno de los atraídos por el lugar en Rassokha durante una visita para conmemorar el 20º aniversario del desastre en 2006. Viajó a Ucrania durante 10 días junto con el también periodista de la BBC Stephen Mulvey.

    “Creo que ya se habían hecho algunos viajes turísticos a la zona, pero no muchos”, dice Coomes, poco antes del 40º aniversario, que se cumplió el pasado 26 de abril. “Creo que la explosión ocurrió más o menos cuando yo empezaba en la BBC. Así que propusimos la idea y allá fuimos, con nuestros pequeños dosímetros para asegurarnos de no recibir demasiada radiación”.

    Coomes cuenta que permaneció unos tres días en la zona de exclusión, alojándose en el hotel que se había habilitado especialmente para huéspedes y trabajadores de la central, que aún tenía un reactor en funcionamiento produciendo electricidad.

    Restos de un helicóptero de carga pesada.

    Phil Coomes/BBC
    Algunos de los vehículos más grandes, como los helicópteros de carga pesada, parecían haber sido desguazados por saqueadores cuando Phil Coomes los visitó en 2006.

    “Te olvidas de lo grande que es el lugar; piensas: ‘Oh, tenemos dos días allí, será genial, podremos verlo todo’”.

    Dice sobre los dos jóvenes guías que los acompañaban: “Creo que prácticamente vivían en la zona, no parecían preocuparse en absoluto por ningún peligro.

    “Piensas: ‘Ah, está a 10 minutos por la carretera’, pero no, es como media hora de trayecto por carreteras completamente destruidas y llenas de baches, en la parte trasera de este coche (donde) las puertas se abrían de vez en cuando”.

    “Al final, llegamos a una especie de cementerio donde habían dejado todo el equipo”.

    Coomes fue llevado a Rassokha, donde todavía había grandes cantidades de maquinaria oxidándose al aire libre. Una de las imágenes que tomó fue la de un enorme helicóptero Mil Mi-6, que en su momento fue el helicóptero más grande del mundo y capaz de transportar hasta 90 pasajeros a la vez.

    “Había una fila de camiones de bomberos y una fila de autobuses, y todo estaba bastante bien organizado por secciones”.

    Cerca del helicóptero, había algunas de las palas que habían sido retiradas del rotor, y al otro lado una larga hilera de restos. A pesar de estar altamente irradiados y representar un riesgo potencial para la salud, los saqueadores pasaron años expoliando los vehículos deteriorados. Con el tiempo, los vehículos de Rassokha fueron despojados de sus piezas más valiosas.

    Alrededor de 2013, las autoridades de Ucrania trasladaron gran parte del material que quedaba en Rassokha. Si observas imágenes satelitales hoy en día, ya no verás los restos de los enormes helicópteros Mil Mi-6 y Mil Mi-26 que se habían dejado oxidar. Sin embargo, muchos de los vehículos irradiados utilizados en las labores de limpieza siguen permaneciendo dentro de la zona de exclusión.

    Vehículos en un bosque de Chernóbil.

    Kamil Budzynski
    El fotógrafo polaco Kamil Budzynski ha visitado Chernóbil tras el desbroce de Rassokha y ha encontrado los restos de numerosos vehículos en los claros del bosque

    Kamil Budzynski es un fotógrafo polaco afincado en Edimburgo, Escocia, que ha visitado la zona de exclusión varias veces desde mediados de la década de 2010 y dirige el sitio web Forgotten Chernobyl.

    “Me mudé a Escocia prácticamente cuando me hice adulto, así que nunca tuve muchas oportunidades de visitar Ucrania, pero cuando escuché que finalmente el nuevo confinamiento seguro iba a cubrir el antiguo sarcófago (construido sobre el reactor número cuatro), decidí que esa era la oportunidad de verlo por última vez. Probablemente, como mucha gente, pensé que iría una vez y sería suficiente. Pero me enganché”.

    Cuando visitó Rassokha en 2018, la mayoría de los vehículos ya habían desaparecido. El campo principal, donde Phil Coomes había visto helicópteros y largas filas de vehículos militares y camiones de bomberos, estaba desierto.

    “Cuando estuve allí, estaba prácticamente vacío”, dice Budzynski. “Noté en imágenes satelitales alrededor de 2012 y 2013 que ese campo principal ya no estaba, había sido despejado”.

    Budzynski explica que Ucrania permitió que parte de la chatarra metálica se mezclara con otros metales para su reutilización. El año pasado, esto incluso incluyó parte del metal descontaminado de la propia central.

    “He leído en algún sitio sobre regulaciones que permitían mezclar cierta cantidad de material muy levemente radiactivo con acero completamente limpio y materias primas, y de esa manera básicamente diluían tanto la contaminación que no suponía ningún riesgo”.

    Vehículos en estado de chatarra.

    Kamil Budzynski
    En medio del caos provocado por la invasión rusa de Ucrania, es probable que los vehículos abandonados pasen décadas pudriéndose en los extensos bosques de la zona de exclusión.

    Budzynski es consciente de que el saqueo fue un problema mucho mayor en los primeros años de los cementerios de vehículos, cuando las piezas eran mucho más valiosas. “Puedo imaginar que la pobreza en aquel entonces era enorme; cualquiera podía ganarse la vida vendiendo piezas de motor contaminadas. En Pripyat, de hecho, hubo bastantes fotos famosas al principio: muchas pertenencias personales simplemente se sacaban de los edificios y luego se enterraban, porque la gente volvía a buscarlas”.

    Budzynski observó que, aunque el sitio principal de Rassokha había sido despejado, al estudiar mapas satelitales aparecía un nuevo lugar que parecía estar lleno de vehículos, no muy lejos del anterior. Lo visitó en su siguiente viaje a la zona. “Ahí fue donde encontré muchos otros autobuses, algunos… algunos vehículos militares; la mayoría no estaban tan mal”.

    Actualmente, Ucrania enfrenta una amenaza diferente: no la radiación, sino los ataques continuos del ejército ruso, que lanzó una invasión a gran escala en 2022. Ucrania sigue técnicamente abierta al turismo, pero muchos gobiernos aconsejan a sus ciudadanos que se mantengan alejados, y las visitas a la zona de exclusión de Chernóbil se han detenido. Lejos de la mirada de periodistas, científicos, turistas y exploradores, estos recordatorios oxidados de un accidente nuclear seguirán deteriorándose con el paso del tiempo.

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    BBC

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