Brian Gordon y Ricardo Martínez compraron una casa en Monrovia, al pie de las montañas de San Gabriel en Los Ángeles, sin imaginar que su piscina se convertiría en el refugio favorito de los osos negros de la zona.
Tras superar el susto inicial y descartar los métodos agresivos para espantarlos, la pareja decidió adaptar su estilo de vida para lograr una convivencia pacífica.
Hoy en día, Brian y Ricardo disfrutan viendo a los animales refrescarse, jugar con los flotadores o tomar largas siestas en el agua.
Aprendieron a reconocer a los visitantes recurrentes y bautizaron a varios de ellos, como la curiosa Maddie, la juguetona Punky o el dormilon Nappy.
Para garantizar la seguridad de todos, mantienen una estricta distancia de seguridad, se quedan en el interior de la vivienda cuando los osos andan cerca y aseguran la basura.
A través de su cuenta de Instagram (@poolbearlife), comparten estos momentos cotidianos para desmitificar a la especie y mostrar que la coexistencia es posible.
Sin embargo, esta peculiar rutina también refleja la tensión creciente entre el desarrollo urbano y la fauna salvaje en California.
Los especialistas recuerdan que los osos son animales omnívoros muy inteligentes que se ven atraídos por la comida humana, lo que puede derivar en situaciones peligrosas.
Cuando ocurren incidentes graves, los animales suelen ser sacrificados, como ha sucedido en numerosas ocasiones.
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A 25 metros bajo tierra, en la Liberty Street de Nueva York, la Reserva Federal de Estados Unidos custodia en el sótano de su sede más de medio millón de lingotes de oro propiedad de bancos centrales, gobiernos e instituciones de todo el mundo.
Esta cámara acorazada está protegida por un cilindro de acero de 90 toneladas y, una vez cerrada, su gigantesca cerradura no puede abrirse hasta el día siguiente.
Es la Bóveda del Oro de la Fed, el mayor depósito de oro conocido del mundo, y alberga unas 6.300 toneladas en pilas de lingotes cuyo valor al precio actual supera el billón de dólares, aproximadamente el 4% del Producto Interno Bruto de Estados Unidos.
La Bóveda juega un papel crítico para la estabilidad del sistema financiero mundial, ya que muchos países guardan aquí sus reservas de oro, el activo refugio por excelencia con el que respaldar sus monedas y hacer frente a otras contingencias en escenarios de crisis.
El oro era y es visto como un valor seguro frente a momentos de turbulencias financieras o volatilidad geopolítica y la pérdida de valor de los capitales a causa de la inflación, por lo que el preciado metal representa una parte significativa de las reservas de los bancos centrales de todo el mundo, sobre todo los europeos.
“Es uno de sus activos más importantes porque, ante acontecimientos geopolíticos adversos, les permite actuar como prestamistas de último recurso para bancos y compañías e intervenir en los mercados de cambio”, le dijo a BBC Mundo Barry Eichengreen, experto en el sistema monetario internacional de la Universidad de Berkeley, en Estados Unidos.
Durante décadas, Estados Unidos y su Reserva Federal fueron percibidos como los custodios más fiables de un activo tan esencial, especialmente por muchos países europeos que se veían amenazados por el poder de la Unión Soviética y fueron acumulando allí grandes cantidades de reservas de oro.
Pero desde el regreso de Donald Trump al poder, en varios países europeos se ha abierto el debate sobre si repatriar el oro que guardan en ese país.
El banco central de Países Bajos informó esta semana que retiró miles de millones de dólares en oro de Norteamérica y los trasladó a Londres por la “creciente inestabilidad geopolítica”.
El desapego del presidente Trump por los compromisos internacionales y sus diferencias con los aliados europeos de Estados Unidos sobre asuntos como los aranceles, la soberanía danesa de Groenlandia o, más recientemente, la guerra contra Irán, han sembrado la inquietud sobre la seguridad del oro europeo que guarda la Fed.
Cómo llegó el oro europeo a Estados Unidos
Al contrario que Rusia, cuyo banco central guarda sus reservas de oro en su propio territorio, lo que lo protege del posible impacto de las sanciones occidentales, varios países europeos aún mantienen las suyas en el exterior, muchas de ellas en la Bóveda del Oro neoyorquina.
Los países europeos acumularon su oro en Estados Unidos a partir de la década de 1950 por temor a la amenaza soviética.
El oro europeo comenzó a acumularse allí a partir de los años 1950.
Según Eichengreen, “Alemania y otros países europeos cuyas economías se estaban recuperando exportaban cada vez más a Estados Unidos y recibían los pagos en una combinación de oro y dólares”.
“Cuesta dinero poner el oro en un barco o en un avión y contratar seguros para proteger el envío, así que les pareció buena idea almacenarlo en la bóveda de la Reserva Federal, que además no cobra por la custodia”, indicó Eichengreen.
El sistema diseñado en Bretton Woods en 1944 había establecido un tipo de cambio fijo del dólar anclado en el oro, por lo que oro y dólares se convirtieron en los activos más fiables y a las mermadas potencias europeas de la posguerra les resultaba ventajosa la posibilidad de acumularlos sin coste bajo custodia de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Con la amenaza soviética al otro lado del Telón de Acero, la estadounidense era la mejor garantía.
Pero la URSS ya no existe y el regreso de Trump a la Casa Blanca ha alterado la sintonía de décadas entre Washington y sus aliados europeos.
Una cámara acorazada guarda el oro que otros países le confían a la Reserva Federal de Estados Unidos
En Alemania, que posee las segundas mayores reservas de oro conocidas del mundo, solo por detrás de Estados Unidos, y por tanto es uno de los países más expuestos a posibles riesgos, han sido varias las voces de advertencia.
El economista Emanuel Mönch, quien fue el investigador principal del Bundesbank, pidió en enero de este año la repatriación del oro que el banco central alemán guarda en Nueva York, unas 1.200 toneladas según las estimaciones de los medios alemanes, que tendrían un valor de unos US$200.000 millones.
“Dada la actual situación geopolítica, parece arriesgado guardar tanto oro en Estados Unidos”, dijo Mönch, quien cree que recuperarlo contribuiría a una “mayor independencia estratégica” de su país.
En la misma línea, Michael Jäger, presidente de la Asociación Alemana de Contribuyentes, dijo: “Trump es impredecible y es capaz de todo para generar ingresos. Por eso nuestro oro ya no está a salvo en la bóveda de la Fed”.
“¿Qué sucedería si la provocación sobre Groenlandia continúa?… Aumenta el riesgo de que el Bundesbank no pueda acceder a su oro, por lo que debería repatriar sus reservas”, afirmó Jäger.
Una preocupación que han mostrado también diputados de la CDU, el partido del canciller Friedrich Merz, y otras fuerzas políticas.
El presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, ha tratado de disipar los temores.
“No hay motivo para la preocupación”, dijo Nagel el pasado octubre en una reunión del Fondo Monetario Internacional en Washington.
En febrero tuvo que referirse de nuevo al tema en una rueda de prensa: “No me quita el sueño. Tengo completa confianza en nuestros colegas del banco central de Estados Unidos”.
Pero al otro lado del Atlántico, ni la Reserva Federal ni el gobierno de Trump han reafirmado esa confianza.
“No he escuchado ninguna palabra tranquilizadora y creo que sería oportuna”, dijo el analista Eichengreen.
BBC Mundo contactó con la Reserva Federal, pero no obtuvo respuesta.
La institución vivió meses de tensión hasta que en mayo Kevin Warsh se convirtió en su nuevo presidente.
Su predecesor, Jerome Powell, sufrió los ataques de Trump en repetidas ocasiones por su negativa a rebajar los tipos de interés y el Departamento de Justicia impulsó una investigación penal contra él.
Powell dijo que todo esto era parte de “las amenazas y presiones” del Ejecutivo para terminar con la independencia de la Fed y obligarla a “seguir las preferencias del presidente”.
Los ataques de Trump al anterior presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell (d), fueron interpretados como un intento de controlar la institución que custodia el oro de otros países.
La ola de la repatriación
Alemania no es el único país europeo con oro en Nueva York.
Italia y Suiza son a menudo citadas entre los que más guardan allí.
Y algunos ya emprendieron la repatriación en el pasado.
Países Bajos empezó a hacerlo a partir de 2014 y redujo del 51% al 31% el porcentaje de sus reservas depositadas en la Fed, cifra que será menor tras el traslado a Londres anunciado esta semana por su banco central.
Alemania también repatrió entonces parte de sus lingotes, pero gran parte de ellos permaneció en la Bóveda del Oro.
“Era la época de la crisis de la deuda griega y del euro, y los europeos querían tener la seguridad de que su moneda y sus depósitos bancarios estaban respaldados por algo tangible”, señala Eichengreen.
La Bóveda del Oro de la Reserva Federal alberga unas 6.000 toneladas de lingotes de oro.
Muchos años antes, en la década de 1960, el presidente Charles de Gaulle había decidido devolver a Francia los lingotes que su país tenía en la Fed, según varios autores, por temor a una repentina devaluación del dólar, cuyo valor había quedado anclado al del oro en Bretton Woods.
El tiempo le dio la razón.
En 1971, el presidente de Estados Unidos Richard Nixon puso fin a la convertibilidad del dólar al oro y dinamitó así el sistema monetario internacional diseñado al terminar la Segunda Guerra Mundial.
Francia, que había repatriado reservas, salió mejor parada que los países que vieron como sus lingotes atesorados en Nueva York perdieron gran parte de su valor en dólares de la noche a la mañana.
Alemania es el país europeo con más reservas de oro y se ha abierto allí el debate de repatriar el que guarda la Reserva Federal.
Una repatriación costosa
La Bóveda del Oro alberga ahora menos oro que en el pasado.
Según los datos de la Reserva Federal, el volumen de reservas internacionales de oro depositados en la bóveda neoyorquina ha experimentado un descenso sostenido desde 1973, cuando llegó a tener más de 12.000 toneladas del metal.
Pero la idea de mantener allí el oro europeo sigue teniendo defensores.
Clemens Fuest, del Instituto IFO para la Investigación Económica de Alemania, le dijo a The Guardian que repatriar el oro “solo añadiría gasolina al fuego de la situación actual” y podría tener consecuencias no deseadas.
Algunos expertos subrayan que la independencia de la Reserva Federal respecto del gobierno de Trump asegura que este no pueda tomar medidas unilaterales sobre el oro y destacan los costes y complicaciones logísticas y de seguridad que supondría el envío de tan valioso cargamento.
Sin embargo, las dudas en torno a la fiabilidad de la Reserva Federal de Estados Unidos como guardián del oro europeo amenazan con abrir otra grieta más en el orden mundial vigente durante décadas.
Según Eichengreen,” si bien su retirada no tendría repercusiones financieras particularmente significativas para Estados Unidos, la custodia del oro es un bien global que Estados Unidos ha aportado gratis — igual que el paraguas de seguridad de la OTAN o el dólar como moneda global—, a cambio de hacer amigos y socios comerciales.”
“Este gobierno no cree que Estados Unidos deba prestar servicios gratis y todo lo que alimente las dudas de los aliados sobre la seguridad de sus depósitos en Estados Unidos erosiona más su buena hacia voluntad hacia el país, algo necesario cuando precisas su ayuda para, por ejemplo, una guerra en Medio Oriente”.
El tiempo dirá si otros países europeos hacen como Países Bajos y se llevan el oro que les guarda Estados Unidos.
Quizá en las mentes de sus gobernantes resuenen las palabras de Christine Lagarde, presidenta del BCE, en un discurso del año pasado: “En la historia del sistema monetario internacional, hay momentos en que los cimientos que parecían inamovibles comienzan a tambalearse”.
*Diseño de imagen por Caroline Souza, del Equipo de periodismo visual de BBC News Mundo.
*Esta nota fue publicada el 27 de marzo de 2026 y actualizada y republicada el 3 de septiembre tras el anuncio del traslado del oro de los Países Bajos a Londres.
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Gloria Steinem, quien falleció este 2 de septiembre a los 92 años de edad, fue un poderoso ícono del movimiento feminista estadounidense, y su carrera abarcó una miríada de roles que cambiaron la vida de generaciones de mujeres.
Con sus icónicas gafas de sol de aviador y su larga melena rubia con mechas —que ella consideraba un acto de rebeldía en la década de 1970—, Steinem fue una activista reconocida internacionalmente en la lucha por la igualdad de las mujeres.
Se pronunció a favor de la legalización del aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la igualdad de derechos y salario para las mujeres, y protestó contra la pena de muerte y la mutilación genital femenina.
Su activismo no estuvo exento de reacciones adversas, tanto de hombres como de mujeres, y de acoso que podía ser tan vulgar como intimidante.
Los primeros años
Gloria Steinem nació el 25 de marzo de 1934 en Toledo, Ohio, y no tuvo una infancia fácil.
Su padre, Leo Steinem, era vendedor ambulante y, junto con su madre Ruth y su hermana mayor Susanne, vivían en una caravana, recorriendo el país de un extremo a otro.
Leo abandonó a la familia y se mudó a California cuando Steinem tenía 10 años, dejándola al cuidado de Ruth, quien padecía desde hacía tiempo una enfermedad mental y sufría alucinaciones aterradoras.
Como resultado, Steinem no asistió a la escuela a tiempo completo hasta que cumplió 12 años.
Gloria Steinem en la Convención Demócrata de 1972.
Más tarde comentaría que nunca había querido tener hijos porque ya tenía uno: su madre.
A finales de la década de 1950, viajó a India con una beca de investigación y pasó dos años desempeñando diversas funciones, entre ellas la de ayudar a mujeres de aldeas a organizar protestas no violentas contra las políticas gubernamentales, lo que despertó su interés por el activismo de base.
Steinem dejó India y se mudó a la ciudad de Nueva York a principios de la década de 1960 para comenzar su carrera como escritora independiente. Era una época en la que las redacciones dominadas por hombres dificultaban que las mujeres consiguieran reportajes de gran impacto.
Artículo revelador
Su gran oportunidad llegó en 1963, cuando Steinem se infiltró como camarera de cócteles en Playboy y escribió A Bunny’s Tale, un reportaje para la revista Show que detallaba la sórdida y sexista realidad del imperio de Hugh Hefner.
En cuanto llegó para la entrevista, un guardia de seguridad gritó: “¡Aquí, conejita, conejita, conejita!”.
El trabajo encubierto de Steinem como conejita de Playboy reveló un mundo de misoginia y explotación.
Usando el nombre falso de Marie, mintió sobre su edad: le dijo a Playboy que tenía 24 años cuando en realidad era cuatro años mayor.
Steinem sacó a la luz la vida mal pagada de una conejita de ballet y el dolor físico de llevar tacones altos y corsés ajustados durante horas.
A pesar de la fama —y la infamia— que le siguieron, seguía teniendo dificultades para que los editores la tomaran en serio.
Aunque el reportaje de Playboy le ayudó a conseguir encargos para elNew York Times y la revista New York Magazine, a menudo estos trataban sobre medias de mujer y los últimos peinados.
“Hasta el día de hoy, cuando a la gente no le caigo bien, me presentan como una exconejita, para menospreciarme”, declaró al New York Times en 2016. “Por otro lado, sí mejoré las condiciones laborales de esas mujeres”.
Periodismo exclusivamente femenino
Sin desanimarse, en 1968 Steinem era columnista de la revista New York Magazine, donde se centraba en temas sociales progresistas y en los derechos de las mujeres.
Su artículo, “Después del Poder Negro, la Liberación de la Mujer”, le valió fama nacional y la convirtió en el rostro del movimiento feminista estadounidense en la década de 1970.
“Yo era la única mujer, y después de escribir un artículo sobre el aborto, mis amigos [hombres] me dijeron: ‘No te metas con estas locas. Te has esforzado mucho para que te tomen en serio’”, le contó a Rachel Cooke para The Guardianen 2011.
Así que decidió tomar cartas en el asunto.
En 1972, lanzó la revista Ms. junto con un grupo de activistas feministas. Fue la primera publicación periódica fundada y dirigida exclusivamente por mujeres, concebida como una alternativa a otras revistas femeninas que generalmente se centraban en temas de hogar y moda.
La revista Ms. marcó un hito al agotarse en su primera semana de publicación.
Sus antagonistas, en su mayoría hombres, no tardaron en criticarla. El presentador de noticias Harry Reasoner dijo que le daba seis meses “antes de que se les acabaran las cosas que decir”.
El primer número se agotó en una semana y generó 26.000 suscriptores. La revista sigue publicándose aún.
En 1978, Steinem escribió uno de los ensayos más infames y leídos de la revista Ms.: “Si los hombres pudieran menstruar”.
Su reflexión satírica sobre lo diferentes que podrían ser las estructuras de poder, políticas y económicas si los hombres tuvieran ciclos menstruales todavía se menciona en los debates sobre los roles de género.
Al final de su carrera, Steinem se había convertido en una escritora prolífica y galardonada, autora de numerosos libros, entre ellos sus propias memorias, una biografía de Marilyn Monroe y una recopilación de sus citas más famosas titulada con ironía “The truth will set you free, but first it will piss you off” (“La verdad te hará libre, pero primero te hará enojar”).
Activista por el derecho al aborto
Aunque sigue siendo considerada una de las activistas feministas más conocidas del mundo, Steinem se dedicó al activismo bastante tarde en su vida, cuando tenía treinta y tantos años.
En una manifestación de sensibilización sobre el aborto celebrada en 1969, donde las mujeres compartían sus experiencias, animaron a Steinem a compartir su propia historia sobre la interrupción de un embarazo. Esto había ocurrido años antes en Londres, cuando tenía 22 años, justo antes de viajar a India.
En aquel entonces, el aborto era ilegal en Reino Unido, salvo que la salud mental o física de la mujer estuviera en peligro. El médico corrió un gran riesgo por Steinem, diciéndole: “Debes prometerme dos cosas. Primero, no le dirás a nadie mi nombre. Segundo, harás con tu vida lo que quieras”.
Casi 60 años después, Steinem rompió una de esas promesas cuando dedicó sus memorias, “My Life On The Road” (“Mi vida en la carretera”), al médico John Sharpe.
Describió aquel evento de concienciación sobre el aborto como un “momento revelador”, cuando se dio cuenta de que Estados Unidos necesitaba un movimiento por los derechos de las mujeres más grande.
Steinem se convirtió en una defensora acérrima del derecho al aborto, al que denominó “libertad reproductiva”. Se le atribuye a esta frase haber hecho que el tema fuera más accesible al debate político y se sigue utilizando en las discusiones sobre el aborto.
Junto a Steinem en la Marcha por la Vida de las Mujeres de 1989 estuvieron Susan Sarandon, Gloria Allred, Jesse Jackson y Jane Fonda.
Steinem organizó marchas y rápidamente se convirtió en una figura popular en las manifestaciones, aunque más tarde admitió que hablar ante las enormes multitudes le resultaba “absolutamente aterrador”.
Tras el fracaso del Congreso en la aprobación de la Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA, por sus siglas en inglés) en 1970 —una ley que otorgaba a las mujeres los mismos derechos que a los hombres—, Steinem cofundó el Caucus Político Nacional de Mujeres junto con otras líderes feministas y más de 300 mujeres de todo Estados Unidos. El grupo trabajó para incluir a las mujeres en todos los aspectos de la vida política y pública.
Ese mismo año testificó en las audiencias del Senado sobre la Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA), diciéndole a la audiencia, predominantemente masculina: “Me han negado el servicio en restaurantes públicos, me han echado de lugares públicos de reunión y me han rechazado en el alquiler de apartamentos, todo por la razón claramente establecida y única de que soy mujer”.
La segunda ola del feminismo siguió cobrando fuerza, y Steinem fue una de sus figuras más famosas.
¿Demasiado glamur?
Sin embargo, las críticas llegaron tanto de la izquierda como de la derecha, y Steinem fue atacada por todo, desde su apariencia hasta sus motivaciones. Algunos afirmaban que era demasiado glamorosa para ser una verdadera feminista, mientras que otros sostenían que su éxito se debía únicamente a su imagen.
Betty Friedan, autora de “La mística de la feminidad”, el libro al que se le atribuye el lanzamiento de la segunda ola del feminismo, estaba molesta porque Steinem se convirtió en el rostro del movimiento, acusándola de “apropiarse del movimiento para obtener ganancias privadas” cuando lanzó Ms.
Los medios de comunicación intentaban “convertirla en una celebridad”, se quejó Friedan, “pero nadie debería confundirla con una líder”.
El repentino ascenso de Steinem hasta convertirse en el rostro de la segunda ola del feminismo provocó la ira de algunos activistas.
El presidente estadounidense Richard Nixon fue grabado durante una conversación secreta despotricando furiosamente contra Steinem, a lo que ella respondió: “Hay quienes opinan que Richard Nixon es el jefe de Estado más inseguro sexualmente desde Napoleón”.
Al Goldstein, el conocido pornógrafo y editor de la revista Screw, lanzó una campaña de ataques que incluyó la publicación de su número de teléfono junto a anuncios falsos de sexo oral.
También imprimió una imagen a doble página de una mujer parecida a Steinem y la colgó abierta en el quiosco de periódicos situado frente a las oficinas de la revista Ms. Ella tenía que verla todos los días.
Con el paso de los años, el acoso de esta magnitud se volvió menos frecuente. Sin embargo, dado que era una figura conocida en la ciudad de Nueva York, no era raro que desconocidos la abordaran en la calle para debatir con ella, a veces con un tono hostil.
Pero ella acogió con satisfacción la continuidad del debate. En 2020, formó parte de un grupo diverso de figuras públicas que firmaron una carta abierta denunciando la cultura de la cancelación, afirmando que debilita el debate abierto al silenciar a las personas.
“Si te importa tener esa conversación, seguramente querrás intentar convencer a la otra persona de una manera humana, no eliminarla”, declaró al New York Times.
‘No puedo reproducirme en cautividad’
Gloria Steinem bromeó una vez: “No puedo tener pareja en cautiverio”, en referencia a su desinterés por el matrimonio. Sin embargo, públicamente disfrutó de una vida amorosa activa con varios solteros ricos y famosos, lo que dio a sus críticos más argumentos para atacarla.
Entre ellos se encontraban Frank Thomas, quien era director de la Fundación Ford; el director de cine Mike Nichols y el decatleta olímpico Rafer Johnson (quien ayudó a detener al hombre que asesinó a Robert F. Kennedy en 1968).
“Siempre me acusaban de aprovecharme de los hombres, de ser demasiado sexual. Una vez alguien me envió una caricatura de una lápida que decía ‘por fin duerme sola’”, escribió.
Pero en el año 2000, a los 66 años, se casó con David Bale, un empresario y ecologista nacido en Sudáfrica, y padre del actor Christian Bale.
En aquel momento, la unión provocó exclamaciones de sorpresa e incluso decepción entre algunas feministas, que habían seguido durante años los acalorados debates de Steinem en torno a las leyes matrimoniales.
Pero ella afirmó que esas leyes finalmente habían cambiado. “Si me hubiera casado cuando debía, habría perdido mi apellido, mi residencia legal, mi historial crediticio y muchos de mis derechos civiles. Eso ya no es así. Ahora es posible contraer matrimonio en igualdad de condiciones”, explicó años después.
Steinem también confesó que se trataba de un “matrimonio por conveniencia” porque la visa estadounidense de Bale estaba a punto de expirar, pero afirmó que se amaban y que iban a estar juntos de todos modos.
David Bale y Gloria Steinem, fotografiados con Maurine Rothschild.
Bale falleció tres años después a causa de un linfoma cerebral.
Steinem tuvo un susto de salud con un cáncer de mama en 1986 y se sometió a una lumpectomía.
‘Hay tanto por hacer’
Gloria Steinem dijo una vez que quería vivir hasta los 100 años porque “hay mucho por hacer”.
En su casi siglo de vida, incluso llegó a ser una talentosa bailarina de claqué.
En 2013, el presidente Barack Obama le otorgó la máxima distinción civil de Estados Unidos, la Medalla Presidencial de la Libertad, reconociendo que su labor contribuyó a que más mujeres recibieran “el respeto y las oportunidades que merecen”.
En 2024, cumplió 90 años. Vivía sola en Nueva York, satisfecha con el hecho de que la revista Ms. seguía publicándose.
Steinem aprovechó la ocasión para declarar a la BBC que esperaba que su legado “pudiera ayudar a las personas… a convertirse en la persona única, valiosa, querida y digna de ser amada que desean ser”.
Será recordada por dar voz a las mujeres de una manera que los medios de comunicación convencionales de la época no podían o no querían hacer.
Y al hacerlo, transformó el panorama y el lenguaje de los derechos de la mujer en Estados Unidos.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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La nueva novela de Rachel Cusk y su protagonista —una estrella de cine llamada M— han desatado una gran polémica. ¿A qué se debe tanto revuelo? ¿Podría el personaje estar inspirado en la actriz Natalie Portman?
Desde Truman Capote, que se nutría de los secretos de sus amigos de la alta sociedad para sus obras, hasta Miranda Priestly —de “El diablo viste a la moda”—, cuya semejanza con Anna Wintour (de Vogue) es asombrosa, siempre resulta fascinante descubrir que un personaje literario podría no ser totalmente ficticio; sobre todo cuando la persona que supuestamente lo inspiró es una figura pública.
La nueva novela de Rachel Cusk, Life of M, narra la historia de una actriz de ficción llamada M, cuyos detalles biográficos guardan un parecido sorprendente con los de la estrella de cine Natalie Portman.
La expectativa que la novela venía generando ya era enorme; su editorial la describió como “un feroz análisis de la fama, el poder, la belleza y la verdad”.
Para algunos críticos, Cusk es una de las escritoras más innovadoras de la ficción contemporánea y cualquier libro suyo nuevo se convierte en todo un acontecimiento.
Sin embargo, el interés pronto trascendió el ámbito literario cuando surgió la posible conexión con Portman.
Cusk es conocida por no andarse con contemplaciones en su prosa: su enfoque carece de sentimentalismo y retrata la fragilidad humana con una mirada fría y clínica.
Por tanto, el libro nunca iba a ofrecer una visión empática de la vida de una estrella de cine; y, efectivamente, surgieron noticias que indicaban que la actriz estaba descontenta con el retrato que hizo Cusk.
Para cuando el libro salió a la venta a finales de agosto, ya se habían publicado innumerables historias especulando sobre lo que realmente sucedió entre ambas, la mayoría de ellas basadas en meras conjeturas y chismes.
Inevitablemente, esos rumores han convertido el libro en una de las novelas más comentadas del año.
Pero ¿cuál es la verdadera historia que se esconde tras ella?
¿Por qué tanta polémica?
La autora Rachel Cusk es conocida por su ficción y autoficción que desafían los límites.
En julio, varias semanas antes de que se publicara Life of M (traducida al español como “La vida de M”), la periodista cultural Valerie Stivers escribió un artículo para el sitio web Unherd en el que decía que el libro —que trata sobre una actriz famosa cuya vida es tristemente vacía y carente de emociones— es “un retrato sombrío de Natalie Portman” y que la actriz no estaba nada contenta con el resultado.
Stivers escribió: “Nadie en su sano juicio que comprendiera la obra de Rachel Cusk permitiría que ella escribiera sobre su persona”.
Esto suscitó de inmediato especulaciones sobre si Portman —conocida por ser una gran admiradora de la obra de Cusk— había accedido en algún momento a que la autora utilizara su vida.
¿O acaso Cusk se había apropiado de las experiencias de Portman sin su permiso? Y si así hubiera sido, ¿tenía eso alguna importancia?
La trama se complicó cuando salieron a la luz más detalles del libro.
Supimos que Life of M presenta a dos protagonistas principales: una escritora sin nombre (y sin género definido) y una famosa actriz de cine, M.
“Hace poco le dije a la actriz M que estaba pensando en escribir su autobiografía”, comienza el libro. “La idea le gustó”.
Mucho más adelante en la obra, M se muestra descontenta y le dice a la escritora: “No me gusta cómo me retratas… De hecho, resulta hiriente”.
Pero ¿es todo este planteamiento pura ficción, o realmente se produjo un intercambio de este tipo entre Cusk y Portman?
Ambas residen en París y sus caminos se han cruzado.
Portman ha seleccionado en dos ocasiones novelas de Cusk para su club de lectura, ha entrevistado a la escritora y ha declarado sentir “una admiración eterna por Rachel Cusk y por la forma en que rompe con la estructura y las convenciones narrativas”.
Sin embargo, una fuente declaró a Vanity Fair que nunca han tenido “una relación estrecha en absoluto”.
Un “asesinato literario” de Portman
Los detalles biográficos del personaje M en la nueva novela de Cusk son similares a los de la estrella de cine Natalie Portman.
En una entrevista con The New York Times, Cusk se mostró reticente a hablar sobre su inspiración para M y dijo que el hecho de que el libro se base o no en una persona real “no es realmente lo importante”.
Sin embargo, ciertos paralelismos entre M y Portman parecen innegables.
El personaje de Cusk alcanzó la fama como actriz infantil en una película junto a un coprotagonista masculino mayor —un papel que “puso fin inmediatamente a su infancia”—, lo cual recuerda mucho a la película que lanzó a la fama a Portman en 1994: Léon (“El perfecto asesino”).
M es también la imagen de una gran marca y aparece en anuncios “rodeada de flores rosas primaverales”, tal como Portman lo es de la fragancia Miss Dior.
A esto se suman los papeles cinematográficos de M, que incluyen a una prima ballerina atormentada y a una sobreviviente de un tiroteo escolar que se convierte en estrella del pop; personajes sorprendentemente similares a los que interpretó Portman en Black Swan (“Cisne negro”) y Vox Lux (“Vox Lux: El precio de la fama”).
En 2011, Natalie Portman ganó el Oscar a mejor actriz por su rol como una primaballerina en “Cisne negro”.
La propia Portman ha guardado silencio sobre la polémica, pero Vanity Fair sugirió que existe malestar en su entorno, al señalar: “Sus amigos están bastante indignados, ya que la representación de M guarda muy poco parecido con Natalie más allá de su trayectoria profesional”.
The Telegraph calificó el libro como un “asesinato literario” de Portman.
Es cierto que el personaje de M no resulta simpático.
Aunque encantadora en apariencia, también es condescendiente, distante y está obsesionada con la imagen.
Cuando se encuentra con una vendedora que se parece en algo a ella físicamente —aunque de cuerpo más corpulento—, M pasa el resto del día pensando en “las caderas anchas y el par de piernas robustas que habrían alterado su destino”.
Sobre todo, ella no es consciente de que sus intentos por mantenerse conectada con el mundo real son totalmente inútiles.
Sin embargo, tal como se insinúa desde el principio, todo lo que sabemos sobre M es una invención del narrador de la novela.
Al asumir que el personaje es un reflejo de Portman, proyectamos nuestra propia narrativa tanto en el libro como en la propia actriz.
Se nos dice que a M le gusta construir su propia realidad; pero ¿acaso Cusk está sugiriendo que nosotros hacemos lo mismo?
La reina de la autoficción
Cusk es una autora que siempre genera conversación con sus obras.
Que un nuevo libro de Rachel Cusk suscite conversación —y controversia— no debería sorprender demasiado.
La autora británica, que publicó su primer libro en 1993 y ha escrito otros 15 desde entonces, lleva mucho tiempo siendo una figura literaria provocadora.
Las memorias de Cusk han suscitado opiniones especialmente encontradas.
En A Life’s Work (“El trabajo de una vida”, 2001), ofreció un relato brutalmente honesto sobre la naturaleza asfixiante de la etapa inicial de la maternidad, describiéndola como una “especie de recinto vallado y aislado del resto del mundo” y comparándose con una reclusa atrapada en una celda.
En su momento, el libro causó un gran revuelo, pero hoy se percibe como una obra que abrió el camino para que otras mujeres escribieran con mayor franqueza sobre la maternidad.
Life of M tampoco es la primera obra con la que Cusk genera polémica por la forma en que retrata a personajes basados en la vida real.
Su editorial se vio obligada a destruir la tirada inicial de sus memorias de 2009, The Last Supper: A Summer in Italy (“La última cena: un verano en Italia”), después de que un hombre al que había conocido durante unas vacaciones se reconociera en el libro y emprendiera acciones legales debido al retrato poco favorecedor que de él se hacía.
La carrera de Cusk ha estado llena de momentos de polémica.
Después de las críticas negativas que recibió por Aftermath (2012), sus memorias sobre el divorcio —una reseña en The Sunday Times la calificó de “narcisista incomparable “—, Cusk le dijo a The Guardian que había sufrido una “muerte creativa”.
Ya no le interesaba escribir memorias convencionales (“no podía hacerlo sin que me malinterpretaran y enfadara a la gente”), pero también consideraba que la ficción era algo “falso y vergonzoso”.
En su lugar, optó por la autoficción, un género que difumina los límites entre ambas formas.
Gracias a ello, creó su obra más aclamada hasta la fecha: la trilogía Outline.
Los libros —Outline, Transit y Kudos— están protagonizados por una escritora llamada Faye, que guarda un gran parecido con la propia Cusk y entabla largas conversaciones con las personas que se cruzan en su camino.
Y, sin embargo, incluso en ese momento, Cusk siguió levantando ampollas.
El escritor escocés Damian Barr, que conoció a Cusk en un festival literario y más tarde reconoció una versión de aquel encuentro en Transit, describió el velo de ficción que ella utilizaba como “más fino que algo fino”.
¿Qué tan bueno es el libro?
Si buscas en Life of M una reveladora historia al estilo de Hollywood disfrazada de novela literaria, prepárate para la decepción.
A pesar de todo el revuelo mediático, los paralelismos con Portman podrían resultar, en realidad, una distracción.
Life of M no es tanto sobre la vida de una celebridad concreta sino sobre el concepto mismo de la fama, del cual M es un mero avatar.
La obra de Cusk se centra cada vez más en la naturaleza de la identidad; una protagonista que se pasa la vida interpretando papeles le ofrece el vehículo perfecto para explorar ideas sobre la autenticidad.
La autora analiza con agudeza cómo actuamos ante los demás —incluso frente a nuestros amigos más íntimos— y escribe: “Desearíamos poder verlos tal como los vería una cámara oculta: solos en casa, cuando creen que nadie los observa”.
Life of M es una novela breve —de apenas 183 páginas— cuya sensación de ligereza se acentúa gracias a la prosa sobria de Cusk.
A la autora le gusta jugar con la forma, y el libro alterna entre tres perspectivas: además del “yo” de la narradora, hay una serie de observaciones en tercera persona sobre M (presumiblemente escenas del libro que la propia narradora está escribiendo).
Más enigmático aún resulta que algunos interludios estén narrados por un “nosotros” anónimo; se trata del intento de Cusk de expresar, a través de la ficción, su convicción de que el carácter ya no existe y de que la individualidad ha sido sustituida por una experiencia humana colectiva y homogeneizada.
Life of M es una novela corta, de apenas 183 páginas.
La experimentación de Cusk puede resultar estimulante, pero a costa de la coherencia; además, su distanciamiento emocional hace que, por momentos, la novela se perciba tan fría y vacía como los espacios cuidadosamente diseñados que habita M.
Las críticas han sido tibias.
The New York Times describió la obra como “fría y abstracta”, mientras que The New Yorker la calificó como su novela “más floja hasta la fecha”.
The Guardian, con algo más de benevolencia, la definió como “un libro para admirar enormemente, pero no para amar”.
El desenlace de la novela, que pone en entredicho todo lo anterior, resulta especialmente divisivo.
Cusk ya ha salido a defenderse afirmando: “Para mí, es un libro audaz, un libro extraño; no es un escándalo ni un tema de cotilleo”.
Tiene razón en lo primero: Life of M es una novela deliberadamente desafiante, insólita e intransigente que, una vez más, suscitará un debate encendido.
El gran despliegue mediático que ya ha generado sugiere que es demasiado tarde para frenar las apasionadas especulaciones sobre su fuente de inspiración.
*Esta es una adaptación al español de una historia publicada por BBC Culture. Para leer la historia original, en inglés, haz clic aquí.
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El trayecto por la carretera que bordea el Mediterráneo en el sur del Líbano, cerca de la frontera con Israel, es pintoresco y, en estos días, desolador. Los cultivos están abandonados y los edificios destruidos por los ataques aéreos israelíes son demasiados para contarlos.
Cerca de la ciudad de Naqoura, un puesto de control militar libanés, pintado con los colores blanco y rojo de la bandera nacional, es el último vestigio visible de la presencia del Estado.
Los soldados están apostados tras muros de hormigón, pero la carretera está desierta. Unos minutos más al sur, una decena de banderas israelíes indican el inicio del territorio ocupado. Nadie puede entrar sin autorización de Israel.
Esta región del país es el corazón de la comunidad musulmana chiita del Líbano, de donde Hezbolá, la milicia y partido político respaldado por Irán, obtiene la mayor parte de su apoyo.
En las últimas dos décadas, la región ha sufrido tres invasiones militares israelíes en el marco de las guerras contra este grupo. La más reciente comenzó en marzo, después de que Hezbolá lanzara cohetes contra Israel tras el asesinato del líder supremo iraní, al inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
El mes pasado, un equipo de la BBC se unió a una misión humanitaria de la fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU en el Líbano, conocida como UNIFIL, una de las pocas maneras de visitar la zona bajo control israelí.
Allí, al igual que en Gaza, Israel ha arrasado pueblos enteros, y los ataques aéreos y las demoliciones han continuado incluso después de que se anunciara un alto al fuego en junio.
El convoy, liderado por tropas finlandesas pertenecientes a la UNIFIL, escoltaba a civiles desde y hacia aldeas cristianas cercanas a la frontera. Estas comunidades se salvaron de los ataques e invasión israelíes durante la guerra y, con las zonas circundantes ahora bajo ocupación, se encuentran aisladas del resto del país.
Nuestra presencia fue autorizada por el ejército israelí mediante un mecanismo de desescalada con la ONU.
La franja de tierra actualmente controlada por Israel constituye alrededor del 5% del territorio libanés y, en algunos puntos, se extiende hasta 10 km desde la frontera.
Al recorrer el muro que separa a ambos países, observamos caminos de servicio construidos por Israel tras la invasión, un intenso movimiento de soldados israelíes y edificios residenciales que utilizados por ellos.
Algunos estaban cubiertos con redes para protegerlos de los drones explosivos de Hezbolá.
También oímos drones de vigilancia israelíes en el cielo y explosiones a lo lejos, posiblemente procedentes de demoliciones llevadas a cabo por Israel en aldeas que se encuentran bajo ocupación.
Soldados israelíes circulan por una carretera que discurre junto al muro que separa Líbano e Israel.
Durante una visita al sur del Líbano ocupado el mes pasado, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró haber dado instrucciones a las fuerzas armadas para que “tomaran todas las medidas necesarias para prepararse para una presencia a largo plazo en la zona”.
Funcionarios israelíes afirman que su objetivo es establecer lo que denominan una “zona de seguridad” para proteger a las comunidades del norte de Israel de los cohetes y drones disparados por Hezbolá desde el sur del Líbano, así como de una posible invasión terrestre.
Según la UNIFIL, el ejército israelí ha establecido cuatro nuevas bases en las zonas invadidas, elevando a nueve el número total de posiciones.
Las fuerzas israelíes habían permanecido en cinco puntos tras la invasión del sur del Líbano durante la guerra anterior contra Hezbolá, en 2024, en violación del acuerdo que puso fin a ese conflicto.
“En los últimos meses, hemos observado la consolidación y fortificación de posiciones israelíes, la construcción de infraestructura de protección y otras obras de ingeniería”, declaró Kandice Ardiel, portavoz de la UNIFIL.
“También hemos observado lo que parecen ser actividades de demolición e ingeniería civil israelí en apoyo de las operaciones militares en el sur del Líbano”, agregó.
Organizaciones de derechos humanos afirman que algunas de las acciones de Israel en el sur del Líbano constituyen la destrucción deliberada de infraestructura civil, lo que podría considerarse un crimen de guerra. Cientos de miles de libaneses permanecen desplazados, sin saber cuándo o si podrán regresar.
En respuesta a nuestras preguntas, el ejército israelí afirmó que los edificios destruidos eran utilizados por Hezbolá con fines militares y que actuaba de conformidad con el derecho internacional. No respondió a otras preguntas específicas sobre sus acciones en los territorios ocupados.
Algunas de las casas utilizadas por el ejército israelí están cubiertas con redes para protegerlas de los drones explosivos de Hezbolá.
En junio Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo preliminar destinado a poner fin a su conflicto, que incluía el cese de la violencia en el Líbano.
Desde entonces, según me informó un funcionario de inteligencia libanés, el ejército de dicho país ha registrado más de 5.000 violaciones del acuerdo por parte de Israel, incluyendo ataques aéreos, ataques con drones, bombardeos e incursiones casi diarias de soldados israelíes en territorio libanés más allá de la zona ocupada, la llamada Línea Amarilla.
Al igual que en Gaza, el ejército israelí justifica algunos de sus ataques en Líbano como operaciones contra lo que describe como amenazas inminentes. Sin embargo, en muchos casos, no está claro cuán inminentes son estas supuestas amenazas, ni siquiera si existe alguna.
Hezbolá, considerada una organización terrorista por países como Reino Unido y Estados Unidos, no ha llevado a cabo ataques contra Israel desde la entrada en vigor del alto el fuego, pero sí ha atacado a tropas israelíes que operan en territorio libanés.
“Los israelíes están expandiendo su presencia en Líbano. También han estado incendiando zonas y demoliendo casas mientras continúan los bombardeos, a pesar del alto el fuego”, declaró el funcionario de inteligencia libanés.
“Es evidente que no quieren que nadie regrese a esas aldeas el próximo año, ni siquiera en los próximos años. Esto no se trata solo de Hezbolá. Se trata de impedir que la gente regrese”.
Aldeas enteras a lo largo de la frontera han sido destruidas por Israel.
Funcionarios israelíes han condicionado la retirada del Líbano al desarme de Hezbolá, algo que el gobierno libanés no puede garantizar sin el consentimiento del grupo. Según observadores, Hezbolá sigue siendo una fuerza militar importante a pesar de los reveses sufridos en las guerras recientes.
Ambos países han mantenido conversaciones directas que culminaron en un acuerdo marco mediado por Estados Unidos: Israel se retiraría de ciertas áreas, denominadas “zonas piloto”, donde se desplegarían soldados del ejército libanés y se verificaría el desarme de Hezbolá.
Hezbolá se opone a estos esfuerzos —su líder, Naim Qassem, los calificó la semana pasada de “rendición humillante”— y afirma que cualquier debate sobre sus armas solo debería tener lugar tras la retirada total de Israel.
Israel, por su parte, ha alegado que el ejército nacional libanés, que rechaza el uso de la fuerza contra el grupo argumentando que esto podría enfrentar a libaneses entre sí, no ha actuado con la suficiente contundencia.
El plan no ha experimentado ningún avance y no se prevé ningún cambio significativo antes de las elecciones israelíes de finales de octubre.
“La idea de las ‘zonas piloto’ parece estar muerta hasta que cambie el contexto”, me comentó un diplomático europeo familiarizado con la situación. “Parece que nos dirigimos hacia una situación similar a la de Gaza. Los israelíes se están atrincherando… y, por ahora, han venido para quedarse”.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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Miles de manifestantes se reunieron este miércoles en distintas ciudades de España para protestar por la gestión del gobierno de Pedro Sánchez ante la crisis migratoria en Ceuta, el enclave español en el norte de África.
Los partidos de la oposición acusan al gobierno de abandonar a los habitantes de Ceuta, mientras que el gobierno asegura que los partidos de derecha están haciendo un uso político de la crisis migratoria.
Un informe policial señaló que las fuerzas de seguridad marroquíes mostraron una “permisividad total” durante la afluencia sin precedentes de migrantes, apenas unos días después de que Sánchez insistiera en que Marruecos no era responsable.
El presidente del gobierno de España ha atribuido los cruces fronterizos a las redes de tráfico de personas y a la desinformación difundida en internet, que habrían alentado a miles de personas a cruzar la frontera.
Marruecos, por su parte, ha negado haber organizado o participado en los cruces masivos.
Al menos 72.000 migrantes cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta los días 30 y 31 de julio. Aunque la mayoría ha regresado, unas 5.000 personas permanecen en campamentos improvisados o dispersos por las calles y playas de la ciudad.
La delicada situación en Ceuta ha provocado tensiones en la ciudad autónoma del norte de África y ha derivado en una crisis política para Sánchez.
Los residentes locales se manifiestan casi a diario, exigiéndole al gobierno que los migrantes sean devueltos a sus países de origen o que sean redistribuidos por toda España.
Las protestas de este miércoles fueron impulsadas por ayuntamientos de toda España donde gobiernan o tienen una fuerte presencia los principales partidos de la oposición: el conservador Partido Popular (PP) y Vox.
Los manifestantes exigen la dimisión de Sánchez.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, estuvo presente en el mitin de Madrid, donde se congregaron más de 50.000 personas, según cifras del gobierno.
“Una ciudad de España ha sido invadida, ocupada y, lamentablemente, esto ha ocurrido con el conocimiento del gobierno de España”, dijo.
Por su parte, el líder de Vox, Santiago Abascal, aseguró que Sánchez actúa “al servicio del régimen marroquí, como un lacayo”.
“Ceuta no está en venta”
También hubo una gran manifestación en Ceuta, donde los participantes cantaban: “Ceuta no está en venta, hay que defender Ceuta”.
“La respuesta ha sido inadecuada, tardía y, para colmo, ha supuesto un incumplimiento total del deber por parte del gobierno”, dijo a Reuters David Hernandez, un profesor de 45 años.
“No podemos ser ciudadanos de segunda clase, y nuestra frontera no debe ser ignorada”, agregó.
La presión sobre el gobierno de Sánchez ha aumentado después de que medios españoles difundieran un informe presentado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras de la Policía Nacional que apunta a la implicación de gendarmes marroquíes en los cruces de migrantes.
El informe policial sostiene que el despliegue policial marroquí en torno a la frontera “era claramente menor de lo habitual” y menciona a migrantes que hablaban de una “actitud pasiva” durante los cruces.
Unas 5.000 personas permanecen en campamentos improvisados en Ceuta.
Sin embargo, no acusó categóricamente a Marruecos de estar detrás de la afluencia.
Por su parte, Marruecos mantiene una antigua reivindicación sobre Ceuta y la ciudad autónoma vecina de Melilla, que han sido durante mucho tiempo un punto de fricción en las relaciones diplomáticas entre los dos países.
En agosto aparecieron numerosas publicaciones en redes sociales que presentaban la valla fronteriza entre Marruecos y Ceuta como segura y de fácil acceso, a pesar de que, según cifras del alcalde, al menos 100 personas murieron al intentar nadar alrededor de la valla.
El sitio de verificación de datos Maldita indicó que antes del 30 de julio, cuando comenzó la llegada masiva de migrantes, circularon en redes sociales marroquíes mensajes que alentaban a las personas a intentar cruzar la frontera tras una sentencia emitida en junio por el Tribunal Supremo de España.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
El banco central de los Países Bajos informó este miércoles que retiró miles de millones de dólares en oro de Norteamérica y los trasladó a Londres por la “creciente inestabilidad geopolítica”.
De Nederlandsche Bank (DNB, por sus siglas en neerlandés) anunció este miércoles que retiró 86 toneladas de oro -que valen casi US$12.000 millones- de Estados Unidos y Canadá, en una compleja operación que duró varios meses.
El oro se encuentra ahora bajo custodia del Banco de Inglaterra, donde el metal precioso puede negociarse con mayor facilidad “en caso de crisis”, añadió.
“Esperamos no tener que utilizarlos nunca, pero sí necesitamos fortalecer nuestra resiliencia y preparación”, afirmó el presidente del banco, Olaf Sleijpen.
La decisión se produce en medio de una disputa comercial en curso entre EE.UU. y Canadá, después de que ambos países anunciaran nuevos aranceles mutuos tras el fracaso de las negociaciones comerciales.
DNB informó que la transferencia, que tuvo lugar entre marzo y agosto, consistió en el traslado de 27 toneladas de lingotes de oro desde Nueva York y Ottawa hasta Zeist, en Países Bajos.
Posteriormente, se trasladó a Londres una cantidad y calidad similares, sin necesidad de fundir las barras.
Aún no se ha revelado cómo se transportó tanto oro a través del océano Atlántico.
El resto de la transferencia se realizó mediante la venta del oro en Nueva York y su posterior recompra en Londres, informó el banco.
“La combinación de los procesos de compraventa y transporte físico permitió a DNB diversificar los riesgos asociados a un traslado físico de oro tan complejo”, aseguró en un comunicado.
DNB no confirmó a qué se refería con su mención de “inestabilidad geopolítica”, pero la economía estadounidense sigue en una situación incierta debido a la guerra que mantiene el país con Irán, lo que ha afectado el comercio mundial.
Canadá, en tanto, se ha visto gravemente afectado por los aranceles estadounidenses sobre sus sectores clave de acero, aluminio, madera y automóviles, así como por un gravamen adicional del 50% sobre bienes canadienses por un valor aproximado de 28.000 millones de dólares canadienses (US$20.000 millones), anunciado en agosto.
DNB afirmó que los lingotes que se encuentran en poder del Banco de Inglaterra “se consideran el oro más fácilmente negociable del mundo” y, por lo tanto, está más disponible en caso de crisis que si aún estuviera en EE.UU. o Canadá.
Antes del cambio, DNB mantenía el 31,3% de su oro en Nueva York y 19,7% en Ottawa. Ahora, estas cifras han caído a 18,5% en ambos países.
Las reservas totales de oro en los Países Bajos ascendían a 612,4 toneladas a finales de 2025 y estaban valoradas en 72.200 millones de euros (US$85.000 millones), según DNB.
Tras esta medida, la participación del banco central neerlandés en las reservas de oro de Londres ha aumentado de 18,1% a 32,1%, mientras que aún mantiene el 30,8% de sus reservas en territorio nacional.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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Tras una temporada récord de 250 días en alta mar sin hacer escala en ningún puerto, el portaaviones de propulsión nuclear USS Abraham Lincoln atracó este miércoles en Tailandia.
La escala en las inmediaciones de la ciudad tailandesa de Pattaya brinda a sus casi 5.000 tripulantes un descanso muy necesario.
Pattaya es famosa por su agitada vida nocturna y también por el turismo sexual, lo que le ha valido el sobrenombre de “la ciudad del pecado”.
Esta denominación, utilizada frecuentemente por los medios de comunicación, ha sido rechazada por las autoridades tailandesas.
Para el ejército de Estados Unidos, Pattaya evoca poderosos recuerdos históricos.
Cuando los fatigados marineros entren en los bares y restaurantes de la ciudad, seguirán los pasos de los cientos de miles de soldados estadounidenses que acudían allí para disfrutar de periodos de descanso y recreo durante la guerra de Vietnam.
Su presencia transformó el lugar, que pasó de ser una tranquila aldea de pescadores a una de las ciudades de fiesta más famosas y frenéticas del mundo.
La llegada de los marines
A día de hoy, los callejones iluminados con luces de neón que bajan hasta la playa se ven mucho más tranquilos de lo habitual.
Los bares de la famosa calle peatonal de la ciudad (Walking Street) siguen proyectando en sus paredes vídeos de mujeres bailando en barras para intentar atraer a los visitantes.
Sin embargo, no hay muchos clientes y la mayoría parecen ser familias de Oriente Medio, más interesadas en el vendedor de helados turcos que en los bares de baile erótico.
La guerra de EE.UU. contra Irán, que ha afectado al turismo y al gasto de los consumidores, ha golpeado duramente a los negocios locales.
La perspectiva de recibir a miles de marines estadounidenses, que llevan nueve meses ahorrando su salario en alta mar, representa una oportunidad excepcional para los comercios de la zona.
El portaaviones estadounidense zarpó de San Diego el pasado mes de noviembre para cumplir una misión que, en principio, iba a durar seis meses en el Pacífico y el mar de la China Meridional.
Sin embargo, el buque fue desviado hacia el Golfo después de que Estados Unidos e Israel iniciaran operaciones militares contra Irán a finales de febrero.
El USS Abraham Lincoln atracó en Pattaya tras 250 días en alta mar.
Recientemente, algunos miembros del Congreso estadounidense expresaron su preocupación ante las informaciones sobre escasez de alimentos en el buque, averías en los aseos y estrés psicológico entre la tripulación.
La Marina de EE.UU. reconoció que las condiciones de trabajo habían sido duras, pero afirmó que la tripulación contaba con el apoyo adecuado.
No obstante, declinó hacer comentarios a la BBC sobre el atraque del portaaviones en Pattaya, alegando motivos de seguridad operativa.
“Que gasten dinero aquí”
Pese a su estrecha relación con China, Tailandia es un aliado de Estados Unidos en virtud de tratados bilaterales, y las visitas de buques de la Marina estadounidense a sus puertos son habituales.
Sin embargo, es probable que este sea el mayor contingente militar estadounidense que llega directamente desde una zona de guerra a Pattaya desde la caída de Saigón en 1975.
“Esta visita podría ser nuestra mayor esperanza”, afirmó Anon Saiteer, vendedor de piedras preciosas en un establecimiento cercano a Walking Street.
La guerra en Irán está afectando a los negocios locales.
El local ha colocado un gran cartel para dar la bienvenida a los marineros e infantes de marina estadounidenses y ofrecerles un descuento especial.
“No tenemos nada que perder; solo esperamos que gasten algo de dinero aquí”. afirma.
No obstante, las autoridades estadounidenses y tailandesas intentan garantizar que esto suceda sin generar los titulares escandalosos por los que Pattaya se ha hecho conocida hasta ahora.
Las restricciones
Las autoridades tailandesas han señalado que existen algunos lugares a los que el personal militar estadounidense no podrá acudir.
Uno de ellos es el Soi 6, una calle que baja hasta la playa principal y es conocida por su concentración de bares de “go-go” con ambiente subido de tono.
Aunque la policía tailandesa ha recordado a los visitantes estadounidenses que la prostitución es técnicamente ilegal en Tailandia, se estima que en la ciudad hay entre 25.000 y 50.000 trabajadoras sexuales.
Muchas de ellas trabajan en Soi 6, donde se exhiben frente a los bares invitando a los hombres a entrar.
Las numerosas tiendas de cannabis de Pattaya también están prohibidas a los miembros de las tripulaciones estadounidenses, al igual que algunas actividades acuáticas, como el parapente y las motos de agua.
“Es decisión suya”, declaró a la BBC el alcalde Poramase Ngampiches. “El ejército estadounidense ha hecho sus deberes”.
El agregado naval de EE.UU., Kristopher Robinson, eludió las preguntas de la BBC sobre las actividades que los militares tenían vetadas.
En su lugar, afirmó que las tropas estadounidenses “se comportarán de acuerdo con las leyes de EE.UU., las normativas de la Marina estadounidense y las leyes de Tailandia”.
“Intentamos ofrecer a los marineros tantas oportunidades de descanso como sea posible”, declaró.
La Marina de EE.UU. ha organizado un servicio de autobuses lanzadera entre el puerto y Pattaya desde las 5:00 a.m. hasta las 2:00 a.m. durante toda la estancia del portaaviones en Tailandia.
También se han habilitado dos hoteles para los miembros de la tripulación estadounidense que deseen pasar la noche en tierra firme.
Las autoridades tailandesas han desplegado cientos de agentes de policía para vigilar las zonas de ocio de la ciudad y han advertido a los negocios locales que no cobren precios excesivos a los visitantes estadounidenses.
Este cartel da la bienvenida a la ciudad.
“Las visitas de militares estadounidenses hace 50 o 60 años dieron a conocer Pattaya en todo el mundo y la convirtieron en un atractivo turístico”, comenta el alcalde Poramase.
“Hay que ser francos: la ciudad es conocida por las chicas de los bares. Entendemos los estereotipos. No podemos evitarlo”, reconoce.
“Lo que sí podemos hacer es demostrar que Pattaya ha cambiado y que ahora ofrecemos otras opciones como deportes, seminarios, bienestar y actividades para toda la familia. Es una mezcla de todo”, asegura.
Ambos países esperan que, para cuando el USS Abraham Lincoln emprenda el largo viaje de regreso a casa a través del Pacífico el 6 de septiembre, su tripulación esté fresca y descansada.
De la pesca al turismo sexual
Situada unos 100 kilómetros al sureste de Bangkok, Pattaya era a mediados del siglo pasado una pequeña aldea de pescadores.
Los primeros militares estadounidenses llegaron en 1959, cuando soldados destinados en las proximidades comenzaron a utilizar sus playas para descansar, según registros municipales citados en un estudio de 2024 de las universidades de Thammasat y Chulalongkorn.
Sin embargo, fue en plena escalada de la guerra de Vietnam cuando comenzó el cambio radical de Pattaya.
La localidad estaba cerca de la base naval de Sattahip y del aeródromo de U-Tapao, que acogía bombarderos B-52 de la Fuerza Aérea de EE. UU., y se convirtió en lugar de descanso y recreo para los soldados destinados en Tailandia o llegados desde Vietnam.
En el momento de mayor despliegue, había unos 50.000 militares estadounidenses en Tailandia y aproximadamente 700.000 pasaron por sus bases entre 1962 y 1976, según una investigación del Centre for Economic Performance de la London School of Economics (LSE).
En 1966 y 1967 los soldados de permiso de EE.UU. representaban entre el 11% y el 16% de todos los visitantes del país y gastaban anualmente entre US$6,8 millones y US$10,8 millones.
Esta demanda favoreció la apertura de hoteles, bares, clubes nocturnos y salones de masaje.
Una ley de 1966 permitió a los establecimientos de ocio emplear a mujeres que ofrecían “servicios especiales”, creando un espacio legal ambiguo pese a que la prostitución estaba prohibida desde 1960.
Los espectáculos subidos de tono son uno de los principales reclamos turísticos de Pattaya.
Cuando las tropas estadounidenses se retiraron en 1976, la infraestructura permaneció y facilitó el paso al turismo civil masivo.
Tailandia, entre tanto, se consolidaba como destino con un aumento de turistas nacionales y extranjeros, que pasaron de 200.000 en 1960 a 5 millones en 1980.
En esa década, además, una crisis agrícola impulsó la migración de mujeres jóvenes del campo a las ciudades, según el estudio de la LSE.
Ya en la década de 1990, los distritos próximos a antiguas bases utilizadas por EE.UU. concentraban cinco veces más trabajadoras sexuales que aquellos cercanos a bases no usadas por sus fuerzas.
Con el paso de las décadas y el fin de la Guerra Fría, la clientela formada por militares estadounidenses fue sustituida en gran parte por viajeros europeos y, más recientemente, por turistas rusos y chinos.
En la actualidad, señala la agencia Reuters, la industria sexual continúa siendo abiertamente visible allí pese a su ilegalidad y a las redadas periódicas, mientras las autoridades intentan ampliar la imagen turística de la ciudad con ofertas deportivas, familiares y de bienestar.
Con información de Jonathan Head, corresponsal de la BBC en el Sudeste Asiático
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Hay un “incendio” que se está propagando por los mercados de bonos, en los que muchos países se enfrentan a tipos de interés en máximos no vistos en décadas.
Al mismo tiempo, los mercados que prestan dinero a los gobiernos también parecen estar experimentando cambios más fundamentales.
En los últimos meses, el mensaje ha quedado claro: los países tendrán que pagar más para financiarse.
La causa inmediata es el continuo cierre del estrecho de Ormuz y la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, factores que han impulsado la inflación y, a su vez, han elevado las expectativas de tipos de interés más altos en las principales economías mundiales.
Los mercados habían asumido que las tensiones se disiparían —y con ellas los precios del petróleo y el gas— antes de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para noviembre.
Era una ilusión basada en la esperanza de que el presidente Donald Trump desearía que el conflicto en Oriente Medio se resolviera mucho antes de que los estadounidenses acudieran a las urnas.
Sin embargo, eso no ha sucedido, lo que lleva a los mercados a descontar precios de la energía más elevados, una crisis crónica en el Golfo y una inflación más alta durante más tiempo, lo que conlleva, en consecuencia, tipos de interés más altos.
Competencia por la financiación
Pero eso es solo una parte de la historia.
El panorama general muestra una creciente demanda de financiación en todo el mundo, y no solo por parte de los gobiernos. Las grandes empresas tecnológicas están recurriendo a los mismos mercados de bonos para captar cientos de miles de millones de dólares destinados a inversiones en centros de datos de inteligencia artificial.
En lo que va de año, gigantes tecnológicos estadounidenses —como Google, Amazon y Meta— ya han emitido deuda por valor de más de US$219.000 millones; casi un tercio de esta cifra se ha emitido en monedas distintas al dólar.
El año pasado, el volumen total de emisiones fue de US$93.000 millones, mientras que anteriormente la media anual era inferior a los US$40.000 millones. Algunos prevén que estos gigantes tecnológicos capten entre US$400.000 y US$500.000 millones en los mercados de bonos este año.
Se trata de cifras astronómicas que intensifican la competencia en el mercado y elevan los costes de financiación para los gobiernos.
Si dirigimos la mirada hacia el este, encontramos otro gran prestatario: Japón.
Este país soporta la mayor carga de deuda en relación con su PIB entre las principales economías y es el mayor acreedor individual del gobierno estadounidense. Hasta hace poco, el tipo de interés de su banco central era cero, pero ha ido aumentando gradualmente para ayudar a combatir la creciente inflación.
Como consecuencia, la rentabilidad de sus bonos públicos ha alcanzado máximos no vistos en 30 años. La depreciación del yen complica la situación, pero, en última instancia, lo que se está produciendo es un cambio en los flujos mundiales de capital.
La credibilidad de los gobiernos
El factor principal que impulsa el alza de los tipos de interés es la credibilidad de los planes de endeudamiento presentados por las grandes economías. Este aumento no responde al temor de que los países caigan en bancarrota.
Más bien, obedece a la implacable lógica del mercado: si un país desea endeudarse más sin contar con un plan creíble —especialmente cuando existen dudas sobre la estabilidad de su gobierno—, debe asumir que pagará un tipo de interés más elevado.
Economistas influyentes señalan distintos factores. Mohamed El-Erian me comentó que la competencia de la inteligencia artificial en los mercados de bonos constituye el factor novedoso más importante.
Por su parte, Jim O’Neill atribuye la reciente evolución a la incertidumbre sobre la política estadounidense y, en particular, a los intentos del gobierno de EE.UU. por contener el fuerte repunte de los rendimientos de los bonos.
Un caso que se puede analizar es el de Reino Unido. La profunda e incesante inestabilidad —marcada por el relevo constante de primeros ministros y ministros de Hacienda, los cambios bruscos de rumbo político y la aparente incapacidad para implementar reformas estructurales de calado en las últimas décadas— ha provocado que los inversores exijan una prima de riesgo adicional.
Parte de la estrategia del ex primer ministro Keir Starmer consistía en abordar reformas de corte más técnico y ofrecer estabilidad a los mercados con el objetivo de reducir los costes de financiación.
Para muchos agentes del mercado resultó sorprendente que, pese a contar con una mayoría aplastante, el Partido Laborista no lograra sacar adelante sus planes para recortar el gasto en prestaciones sociales. Esta situación contribuyó a la volatilidad en el mercado de la deuda pública británica.
En realidad, la economía real muestra signos de recuperación. En lo que va de 2026, el crecimiento económico en Reino Unido ha superado al de países comparables, a pesar del fuerte aumento de los precios de la energía.
Los indicadores de confianza del consumidor han vuelto a repuntar. El primer ministro británico, Andy Burnham, espera aprovechar estas señales para contribuir a la recuperación económica.
¿Debería preocuparme?
Sin embargo, el desplome continuo en los mercados mundiales de bonos plantea serias dudas sobre la coherencia y el detalle de los planes más amplios de Burnham.
Hablar de “mayor control público” y de más apoyo para quienes sufren el impacto del coste de la vida suena a un plan que implica un mayor gasto; no obstante, lo primero podría disuadir a posibles inversores interesados en el país.
O’Neill, antiguo asesor económico de Burnham, me comentó ayer que el plan a diez años del primer ministro —cuya presentación está prevista para noviembre— debe detallar cómo abordará el “gasto excesivo”.
El economista opina que demostrar a los inversores su capacidad de decisión en cuestiones como las pensiones públicas o la factura de las ayudas sociales le daría margen de maniobra para centrarse en las inversiones en infraestructuras que él prioriza.
A medida que suben los tipos de interés, las disyuntivas a las que se enfrenta el primer ministro británico y otros líderes mundiales se vuelven aún más complejas.
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La polémica en torno al pacto petrolero con Venezuela que Donald Trump anunció el viernes —calificado por el presidente de Estados Unidos como “el mayor de la historia”— no hace más que crecer a medida que se conocen más detalles.
A las interrogantes sobre la legalidad de transferir a EE.UU. el control mayoritario de 17 yacimientos que albergan el 21,5% de las reservas probadas de crudo venezolanas, equivalentes a unos 65.000 millones de barriles, se suma ahora la sorpresa por quién estará a cargo de su explotación.
Contra lo que podría esperarse en una operación de esta envergadura, el listado de participantes no incluye a gigantes de la industria como ExxonMobil, ConocoPhillips o BP. En su lugar, figura North American Blue Energy Partners (NABEP), una compañía registrada en Barbados, sobre la que existe escasa información pública y de la que no hay constancia de su presencia en otros mercados petroleros.
Sin embargo, lo que más ha llamado la atención es quien dirige a NABEP: Alejandro Betancourt López, un empresario venezolano cuyos millonarios negocios con el gobierno venezolano desde tiempos del fallecido Hugo Chávez han generado titulares y también le han costado investigaciones judiciales en al menos cinco países a lo largo de los últimos tres lustros.
“Venezuela cuenta con abundantes recursos naturales, gente trabajadora y un potencial sin explotar”, declaró Betancourt en el comunicado en el que confirmó la participación de su firma en el acuerdo.
“Esta transacción liberará ese potencial para gran beneficio tanto de venezolanos como de estadounidenses”, agregó en el escrito, donde también anunció que el gobierno de EE.UU. se hará con el 35% de las acciones de NABEP.
Desde Washington, por su parte, defienden al socio escogido alegando que ha probado ser confiable.
“(Nicolás) Maduro seguiría en el poder si no fuera por él”, declaró un funcionario estadounidense en condición de anonimato al medio digital Axios.
Betancourt y sus socios obtuvieron millonarios contratos durante la primera crisis eléctrica que sufrió Venezuela en 2009.
Del Cumbres a la cumbre
Leopoldo Alejandro Betancourt López nació en Caracas en febrero de 1980, en el seno de una familia de clase media.
Es economista graduado en la Universidad de Suffolk, (Massachusetts, EE.UU.), se lee en el perfil que está publicado en la página de O’Hara Financial, un fondo que creó para administrar su fortuna, la cual según algunos medios internacionales ronda los US$2.600 millones.
Aunque en su currículo atribuye su ascenso a su “espíritu emprendedor”, periodistas venezolanos que le han seguido los pasos desde hace años aseguran que todo comenzó con las conexiones que hizo en las aulas del Instituto Cumbres de Caracas, un colegio religioso privado ubicado en el este de la capital venezolana.
“Estudió con algunos de sus futuros socios y sobre todo con Javier Alvarado Pardi, el hijo de quien luego sería presidente de la Electricidad de Caracas, viceministro de Energía y directivo de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) durante el gobierno de Chávez”, explicó a BBC Mundo el investigador venezolano Alek Boyd, quien le ha seguido el rastro desde 2011.
“En 2009, en plena crisis eléctrica, Alvarado le presentó a Betancourt y a sus socios a su padre y le aseguró que ellos podrían resolver el problema. Y recibió 12 contratos millonarios, pese a no tener ninguna experiencia en el sector eléctrico”, agregó el comunicador basado en Londres (Reino Unido).
Derwick Associates, la empresa de ingeniería que Betancourt fundó con un primo, recibió entre 2009 y 2011 sin licitación 12 contratos del gobierno para construir 11 nuevas plantas eléctricas y uno para modificar una existente por un monto de US$5.000 millones.
Derwick Associates, la firma de ingeniería eléctrica fundada por Betancourt, recibió contratos para construir 11 nuevas plantas eléctricas.
Poco después surgiría el apodo de por el que se le conoce a él y a sus socios en el país.
“En 2011, el periodista especializado en finanzas Juan Carlos Zapata, escribió una columna que hablaba de unos jóvenes que, en ese momento apenas estaban llegando a los 30 años y que estaban haciendo grandes negocios con el llamado gobierno bolivariano y los bautizó como los ‘bolichicos’”, recordó a BBC Mundo César Batiz, director del medio digital venezolano El Pitazo y quien también ha investigado las actividades de Betancourt y sus asociados.
El abogado de Betancourt rechaza el calificativo.
“Es un término acuñado por los medios, utilizado para agrupar a un grupo de personas jóvenes que lo único que tienen en común es que son exitosas”, afirmó a BBC Mundo Jon Sale, letrado del empresario en EE.UU.
“Antes de que se le comenzara a agrupar con los bolichicos, ya era rico y venía de una familia con arraigo en Venezuela”, agregó el representante legal en alusión a los supuestos nexos entre la familia de Betancourt y Hermógenes López, quien fue presidente encargado de Venezuela entre 1887 y 1888.
Sin embargo, tras la aparición del apodo, comenzaron los cuestionamientos.
Aunque desde Derwick aseguraron que ejecutaron la totalidad de las obras de electrificación contratadas, organizaciones especializadas en la lucha contra la corrupción como Transparencia Venezuela y el Proyecto de Información sobre el Crimen Organizado y la Corrupción (OCCRP, por sus siglas en inglés) aseguraron que varios de los proyectos no se concluyeron o fueron realizado de manera incorrecta, lo cual explicaría por qué el país sigue sufriendo constantes apagones eléctricos hasta el día de hoy.
A lo anterior habría que sumarle que, en un informe publicado en 2018, Transparencia Venezuela reveló que 11 de los proyectos entregados a Derwick debían haber costado US$2.100 millones. Esto significa que el gobierno pagó un sobreprecio de 138%.
Los “bolichicos” surgieron durante la presidencia de Chávez y mientras Rafael Ramírez era ministro de Energía y presidente de Pdvsa.
Crece el imperio y los problemas
Pese a las críticas por su desempeño en el sector eléctrico, las autoridades venezolanas permitieron a Derwick incursionar en el ámbito petrolero a través de Petrozamora, una asociación estratégica para la extracción de crudo en el Lago de Maracaibo, en la que participaban firmas rusas junto con Pdvsa.
Pero las actividades comerciales de Betancourt no se han circunscrito exclusivamente a Venezuela. A mediados de la década pasada comenzó su proceso de internacionalización al adquirir una participación en la empresa española de gafas de sol Hawkers, de la cual se convirtió en socio mayoritario y presidente en 2016.
Paralelamente, también compró entidades bancarias de Suiza y África.
Hoy, la red empresarial de Betancourt abarca medio centenar de firmas distribuidas en 16 países, según las investigaciones de Transparencia Venezuela.
Aunque ha optado por la discreción, evitando las redes sociales y dando contadas entrevistas a medios de comunicación, a medida que se expandía internacionalmente, también lo hacían las sospechas sobre sus negocios.
En 2013, el exembajador de EE.UU. en Venezuela, Otto Reich, presentó una demanda ante un tribunal estadounidense contra Betancourt y dos de sus socios por “pagar grandes sumas a funcionarios públicos (venezolanos) a cambio de adjudicarles contratos”.
Aunque la querella del diplomático fue desestimada cinco años después, esto no puso fin a los problemas judiciales del empresario.
Desde finales de la década pasada, las autoridades judiciales de España, Suiza, Andorra y EE.UU. han abierto varias averiguaciones contra Betancourt y otros “bolichicos” por su presunta participación en distintas tramas corruptas relacionadas con Pdvsa.
En 2025, el empresario volvió a ocupar titulares cuando fue detenido en dos ocasiones por la policía británica en Londres, ciudad donde se había establecido durante los últimos años.
Pocos días después, las autoridades españolas allanaron el castillo de Alamín, una propiedad ubicada en la provincia de Toledo que Betancourt había adquirido años antes. Ambas actuaciones se produjeron en el marco de una investigación por presunta legitimación de capitales impulsada por la fiscalía suiza.
Sobre esos señalamientos, el abogado de Betancourt dejó entrever que se tratan de fabricaciones.
“Se trata de un grupo de jóvenes empresarios con mucho éxito (…) algunos han infringido la ley y otros no, pero a todos se les ha metido en el mismo saco”, dijo.
Pese a los cuestionamientos por su actuación en el ámbito eléctrico, Betancourt consiguió permiso de las autoridades venezolanas para incursionar en el mundo petrolero.
Las razones de Washington
Pero, ¿por qué EE.UU. eligió como socio a una persona sobre la que pesan este tipo de sospechas y señalamientos?
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, en una entrevista con el periodista venezolano Sergio Novelli, dio tres razones.
“Tiene un historial de poder producir petróleo”, sostuvo en primer lugar.
Algunos expertos aseguran que NABEP produce hoy cerca de 180.000 barriles diarios de crudo, por detrás de los más de 200.000 de Chevron. No obstante, otros afirman que esa cifras hay que verlas con cuidado.
“Él ha conseguido aumentar la producción en Petrozamora (Lago de Maracaibo), pero en verdad lo que ha hecho es sumar todos los pozos que ahora controlar y decir: mira cuánto estoy produciendo”, afirmó un conocedor del tema, quien pidió mantenerse en el anonimato.
Rubio prosiguió señalando que “no existía ninguna investigación dentro de nuestro sistema en contra él”.
Esta afirmación fue respaldada por el abogado de Betancourt, quien aseguró: “El gobierno de EE.UU., a través del Departamento de Justicia, lo investigó a fondo y nunca presentó cargos”.
Efectivamente, Betancourt no ha sido acusado formalmente en EE.UU., pero algunos reportes periodísticos señalan que aparece mencionado en las investigaciones relacionadas con la Operación Money Flight, un esquema por el que aproximadamente US$1.200 millones fueron desviados de Pdvsa entre 2014 y 2018.
En este caso, su primo, Francisco Convit, quien se fugó el año pasado de una prisión venezolana, figura como acusado.
Por último, Rubio ofreció un tercer motivo: “Es un individuo que apoyó mucho a la oposición, por ejemplo, durante la época de Juan Guaidó (…) y quedó en un lugar muy malo con (Nicolás) Maduro”.
Según varios medios, Mauricio Claver-Carone, quien fuera asesor de Trump y presidente del BID, se ha convertido en el principal apoyo de Betancourt en Washington.
A diferencia de otros que prosperaron económicamente a la sombra del chavismo, Betancourt y sus socios parece que no se identificaban ideológicamente con el movimiento liderado por Chávez.
“Ellos simplemente vieron una oportunidad de negocios y la aprovecharon”, aseguró Batiz.
“Invitaba al hermano de Guaidó, Gustavo, a su castillo en España y gracias a esos nexos durante el primer gobierno de Donald Trump se acercó a funcionarios estadounidenses como Mauricio Claver-Carone o personalidades cercanas a Trump como (el exalcalde de Nueva York) Rudy Giuliani”, recordó Boyd.
“Incluso estuvo involucrado en el fallido movimiento para deponer a Maduro del 30 de abril de 2019 y, por eso, Maduro tomó represalias contra él, lo sacó del negocio petrolero y lo forzó a mantenerse entre Madrid y Londres”, agregó el periodista.
En 2022, la protección de la que Betancourt gozaba en Venezuela se resquebrajó cuando el entonces ministro de Petróleo, Tareck El Aissami, lo acusó de participar en una trama que desfalcó US$4.000 millones a la estatal petrolera.
No obstante, fue su acusador quien terminó siendo arrestado meses después por presuntos hechos de corrupción.
El secretario Rubio defendió la sociedad con Betancourt asegurando que no tiene procesos judiciales en EE.UU., aunque los tiene en otros países.
En el lugar y momento justo
Los contactos que Betancourt estableció con Estados Unidos, en particular con Mauricio Claver-Carone, quien fue miembro del Consejo de Seguridad Nacional durante la primera administración de Trump y hasta unos días se desempeñaba como asesor no oficial del presidente republicano para asuntos relacionados con Venezuela, habrían sido fundamentales para aliviar la presión judicial que las autoridades suizas y españolas comenzaron a ejercer en su contra a finales de 2025.
Según el Washington Post, este mismo año las autoridades estadounidenses instaron a Suiza a desistir de su solicitud de extradición contra el empresario ante la justicia británica.
La petición fue atendida por las autoridades helvéticas, pues en mayo pasado un tribunal de Londres levantó la prohibición de salida del país que le había impuesto al empresario, quien también tiene ciudadanía italiana.
“El caso fue desechado”, confirmaron desde los tribunales de Westminster a BBC Mundo.
“Suiza no presentó las pruebas solicitadas por los jueces ingleses para respaldar su petición de extradición y por eso la prohibición (de salida del país) fue levantada”, explicó el abogado de Betancourt, quien admitió que eso no supone el fin de las averiguaciones en el país alpino.
La supuesta contribución de Betancourt como enlace entre Washington y Caracas le habría hecho ganar más puntos con la Casa Blanca.
Según Axios, en los primeros minutos después de la operación militar que el 3 de enero concluyó con la captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, el empresario habló con la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez y la convenció de hablar con el secretario Rubio.
Esta versión fue corroborada por su abogado. “Él actuó como intermediario. No tuvo nada que ver con la salida de Maduro, pero como tenía la confianza de todos se convirtió en un intermediario”, dijo Sale.
“Es muy habilidoso. Siempre logra estar donde hay que estar para evitar problemas y hacer dinero”, zanjó Boyd.
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