Los desmentidos se produjeron después de un reportaje de CNN que afirmó que la CIA participó en el asesinato del integrante de un cártel a principios de año.
La CIA brindó apoyo de inteligencia y planificación para un operativo reciente contra un elemento de un cártel en México, pero no estaba sobre el terreno cuando las autoridades mexicanas mataron al hombre, según un exfuncionario y otras personas informadas sobre el operativo.
El martes, CNN informó que la CIA había participado en el asesinato de Francisco Beltrán, un integrante de nivel medio de un cártel, ocurrido en marzo, en lo que el medio calificó de una campaña “ampliada” de la CIA dentro del país. El hombre murió cuando un explosivo destrozó su coche en las afueras de Ciudad de México, hecho que fue ampliamente difundido en su momento. Pero el informe de CNN decía que el incidente “fue un asesinato selectivo, facilitado por agentes operativos de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos”.
El informe también decía que la CIA ha participado en múltiples “ataques letales” contra miembros de cárteles mexicanos desde el año pasado, con distintos niveles de implicación de la agencia.
El exfuncionario y otras personas informadas sobre el operativo dijeron que la CIA aportó información sobre la ubicación del agente del cártel y participó en la planificación del asesinato. No está claro hasta qué punto habría participado la CIA en la planificación. Pero los agentes de la CIA no estuvieron presentes en el lugar del atentado ni asesoraron en persona a los mexicanos cuando se llevó a cabo la operación, dijeron el exfuncionario y las personas informadas. Hablaron bajo condición de anonimato para referirse a un operativo delicado y a la recopilación de información de inteligencia.
El reportaje de la CNN se publica en un momento especialmente delicado en los lazos entre ambos países, en medio de la creciente presión del gobierno del presidente Donald Trump sobre México para que haga más por combatir a los cárteles y el narcotráfico. Trump ha amenazado con una acción militar unilateral en territorio de México si el gobierno mexicano no hace más para contrarrestar a los grupos criminales.
Pero la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha rechazado tales amenazas, insistiendo en que la presencia de tropas estadounidenses violaría la soberanía de su país. En cambio, ha dicho, México agradece la ayuda estadounidense en forma de intercambio de inteligencia y formación, nada más.
“Lo que está acordado con el gobierno de Estados Unidos, y ha sido muy claro, es que se comparte información y se trabaja mucho en inteligencia conjunta que nos permita operar a las fuerzas federales en el ámbito territorial de nuestro país y a ellos en su ámbito territorial”, dijo Sheinbaum el mes pasado en una conferencia de prensa.
El informe de la CNN podría tensar aún más la relación bilateral entre Estados Unidos y México, ya que el gobierno mexicano insiste en que son sus propias fuerzas de seguridad, y no las estadounidenses, las que dirigen todas las operaciones contra los cárteles dentro de México.
El gobierno mexicano se apresuró a desmentir la noticia el martes por la noche.
El martes por la noche, la CIA también desmintió el informe de la CNN. “Se trata de información falsa y morbosa”, dijo Liz Lyons, portavoz de la CIA, en un comunicado publicado en X.
Funcionarios estadounidenses han dicho anteriormente que agentes de la CIA han estado asesorando a las fuerzas mexicanas en operativos antidroga, destacados conjuntamente en centros de mando dentro de México. Pero los agentes de inteligencia estadounidenses no desempeñan ninguna función sobre el terreno, insisten, y su presencia se limita a esos centros de mando conjuntos.
Los responsables de seguridad estadounidenses y mexicanos han dicho en repetidas ocasiones que su cooperación se limita al intercambio de información y a la formación, sin que las fuerzas estadounidenses desempeñen ningún papel sobre el terreno.
En febrero, la CIA compartió información de inteligencia con las fuerzas mexicanas que les ayudó a capturar y matar a Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, líder histórico del Cártel Jalisco Nueva Generación. Esta organización de narcotraficantes es una de las mayores organizaciones criminales del mundo.
La relación bilateral entre Estados Unidos y México se vio sometida a un escrutinio adicional el mes pasado, cuando dos agentes de la CIA murieron en un accidente de coche mientras regresaban de una operación contra el cártel dirigida por agentes de seguridad mexicanos en el estado de Chihuahua.
El episodio desencadenó un tenso enfrentamiento entre Sheinbaum y el gobierno de Chihuahua. Ella ha dicho en repetidas ocasiones que su gabinete de seguridad no tenía conocimiento de las actividades de la CIA sobre el terreno en el estado y ha advertido de que podrían haber sido ilegales, iniciando una investigación federal sobre el asunto.
También exigió que Estados Unidos aclarara el papel de los dos agentes de la CIA para determinar si violaba las leyes de seguridad de México, que prohíben a los agentes extranjeros operar en el país sin autorización federal previa.El gobierno mexicano dijo que los dos agentes de la CIA no contaban con autorización formal para realizar actividades en el país.
Julian E. Barnes cubre las noticias relacionadas con las agencias de inteligencia estadounidenses y los asuntos de seguridad internacional para el Times. Lleva más de dos décadas reportando sobre temas de seguridad.
Maria Abi-Habib es corresponsal de investigación con sede en Ciudad de México y cubre América Latina.
El intenso sol de California inspiró Grace Han a investigar el almacenamiento de energía.
En la ciudad de Boston, en Estados Unidos, el sol brilla, algunas veces, pero nunca así.
Cuando la profesora de química Grace Han viajó de Boston al sur de California hace unos años, se dio cuenta de la diferencia. Sintió un hormigueo en la piel con las primeras señales de irritación después de pasar solo unas horas afuera.
El año pasado, se mudó para empezar a trabajar en la Universidad de California en Santa Bárbara, y asiduamente empezó a usar una sombrero de ala ancha, gafas oscuras y mucha crema solar. Como era profesora de química, ya había investigado.
“Había estado leyendo sobre la fotoquímica de ADN, como pasatiempo”, recuerda.
Fue ahí cuando se dio cuenta de que las moléculas de ADN en la piel humana que se dañan con las quemaduras de sol podrían ayudarla. Esas moléculas cambian de forma cuando se irritan con el sol, torciéndose en una versión tensa de su forma normal.
Durante décadas, los científicos han buscado moléculas que puedan cambiar de forma y almacenen energía durante ese proceso, para luego estimularlas a que vuelvan a su forma original y desprendan la energía almacenada.
Es algo así como montar una trampa de ratones y luego activar el mecanismo. Se conoce como almacenamiento molecular de energía solar termal (MOST, por sus siglas en inglés) y es potencialmente una manera de suministrar calor muy barata y libre de emisiones. Los sistemas MOST podrían almacenar energía durante muchos meses, incluso años.
Laboratorios vivientes
Los investigadores habían logrado éxitos limitados con la tecnología pero, gracias al sol de California, Han supo el siguiente paso a seguir.
Es importante activar el cambio de forma de las moléculas que almacenan energía de manera pareja y repetible.
Afortunadamente, millones de años de evolución han perfeccionado este proceso cuando sucede en ciertas plantas y animales.
En cierto sentido, los seres vivos son laboratorios químicos, y algunos organismos han evolucionado para poder reparar las moléculas contorsionadas por el sol con la ayuda de una enzima llamada fotoliasa.
Han pudo ver que ese tipo de moléculas eran las candidatas perfectas para un sistema de almacenamiento de energía. “Son muy, muy pequeñas”, explica. “Y pueden almacenar una enorme cantidad de energía por masa”.
Las moléculas creadas en la Universidad de California capturaron suficiente energía para hervir una pequeña cantidad de agua.
En un estudio publicado en febrero, ella y sus colegas describieron el sistema de almacenamiento de energía más prometedor hasta la fecha, por lo menos en términos de su densidad energética. Era lo suficientemente potente como para que en una “pequeñísima tetera” en un vial hirviera una pequeña cantidad de agua rápidamente, indicó Han.
Sus estudiantes, que realizaron parte del estudio, se apresuraron a contarle lo que vieron. “Cuando pude ver el video y vi lo rápido que toda la solución estaba hirviendo, fue realmente extraordinario”, recuerda la profesora.
Resalta que los análisis de computadora que pronosticaban cómo una molécula actuaría, creados por su colaborador Kendall Houk en la Universidad de California en Los Ángeles y su equipo, fueron cruciales para su trabajo.
El investigador docente Kasper Moth-Poulsen, que experimenta con MOST y dirige equipos de estudio en la Universidad Politécnica de Barcelona, en España, y otras instituciones, no estuvo involucrado en este estudio pero quedó impresionado con los resultados.
“Creo que nuestros mejores sistemas eran de un megajulio [de energía por kilogramo]. Ellos lograron, creo, 1,6, que es realmente sorprendente”, expresó, refiriéndose a la densidad energética que Han y sus colegas lograron.
Los 1,65 megajulios por kilogramo registrados en la publicación de febrero son significativamente mayores que la densidad energética de la baterías de iones de litio, actualmente el tipo más popular de batería para teléfonos y vehículos eléctricos.
John Griffin trabaja sobre una versión de estado sólido de almacenamiento molecular.
Las limitaciones
El sistema MOST que Han y sus colegas crearon tiene sus limitaciones. Por un lado, la longitud de onda que causa que la moléculas en el centro del sistema cambien de forma es de 300 nanómetros, una forma “muy severa de luz UV [ultravioleta]”, señaló John Griffin de la Universidad de Lancaster. “Eso nos llega desde el Sol, pero solo en cantidades muy pequeñas”.
Además, el detonante para revertir la forma de las moléculas contorsionadas para que despidan su energía fue el ácido clorhídrico, una sustancia altamente corrosiva que debe ser neutralizada después de su uso. “No es la opción más ideal”, reconoce Han.
Ella dice esperar que sea posible mejorar la respuesta del sistema a la luz natural, y también provocar la liberación de energía sin la necesidad de un químico tóxico.
Con un sistema de almacenamiento molecular de energía eficiente no tendríamos que preocuparnos de las vicisitudes que afectan el tránsito de combustible por el estrecho de Ormuz, indica el investigador Moth-Poulsen.
El objetivo final de este tipo de trabajo es descarbonizar la calefacción, lo que es notablemente difícil.
El mundo todavía depende en su mayoría de los combustibles fósiles para las aplicaciones de calefacción. Los sistemas moleculares termales solares y los combustibles fósiles son en realidad dos formas de almacenamiento de energía. Pero la tecnología MOST “opera sin quemar nada”, resalta Moth-Poulsen.
Igualmente, MOST podría estar disponible en cualquier parte de la Tierra, al contrario que los combustibles fósiles que están concentrados en ciertos lugares. Por eso es que el bloqueo del estrecho de Ormuz ha causado tantos problemas recientemente, indica. Los combustibles producidos en esa parte del mundo no pueden llegar a donde la gente los necesita.
Moth-Poulsen afirma que el sistema de almacenamiento de energía MOST también podría almacenar energía a largo plazo, hasta varias décadas. La energía termal que se almacena como calor solo dura unas horas, días o meses en el mejor de los casos.
“Una gran ciencia” poco investigada
Hay algo más que se debe considerar, sin embargo, dice Harry Hoster, de la Universidad de Duisberg-Essen, en Alemania, quien también es director del Centro ZBT para Tecnología de Celdas Combustibles de hidrógeno.
Las moléculas sensibles a la luz de el sistema MOST deben ser extendidas en capas relativamente delgadas. Si son muy gruesas la luz no será capaz de penetrar hasta todas las moléculas. “En un escenario realmente muy optimista, probablemente tendrías que hacerlo con un espesor de 5mm”, estima Hoster.
Y juntar las moléculas en un líquido significa que probablemente se tendrá que mover o bombera ese líquido de un lado del sistema a otro, almacenar la energía o transferirla afuera, por ejemplo. Eso añade costos y complejidad. “El momento en el que necesites bombear material por ahí, tendrás más cosas que se pueden romper”, asegura Hoster.
Griffin señala que él y sus colegas están trabajando con versiones de tecnología MOST de estado sólido. Han, quien también investiga versiones sólidas de MOST, indica que estas pueden tomar la forma de revestimientos transparentes de ventanas, por ejemplo. De esa manera, podrían desprender calor para evitar la condensación o incluso calentar habitaciones.
No obstante, Hoster duda sobre si MOST será capaz de suministrar todo el calor requerido por un edificio. Pero podría calentar los componentes sensibles a la temperatura en satélites o aeronaves.
“Es una gran ciencia”, añade. “Es hermoso que hayan logrado obtener esta funcionalidad correctamente”.
Probablemente las innovaciones y las investigaciones continuarán, aunque vale la pena señalar que este campo continúa siendo relativamente nicho actualmente. Griffin explica que asistió a la conferencia de tecnología MOST el año pasado con unos 70 participantes. “Esa era básicamente toda la comunidad en el mundo que está trabajando en esto”.
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Cuando el líder de China, Xi Jinping, reciba a su homólogo estadounidense en Pekín este miércoles, Donald Trump recordará su última visita en 2017, cuando fue cortejado con ahínco y con una cena en la Ciudad Prohibida, un honor que ningún presidente de Estados Unidos había recibido antes.
La recepción de esta semana promete ser igual de grandiosa e incluirá una parada en Zhongnanhai, el exclusivo complejo donde viven y trabajan los principales líderes de China.
La agenda también será igual de espinosa, ya que Irán será una nueva fuente de tensión, junto con el comercio, la tecnología y Taiwán.
Sin embargo, muchas cosas han cambiado en cuanto a que Trump regresa a una China más fuerte y mucho más asertiva.
Tras iniciar un tercer mandato sin precedentes, un ambicioso Xi ha seguido adelante con sus planes de crear “nuevas fuerzas productivas” con grandes inversiones en energía renovable, robótica e inteligencia artificial.
Si el presidente estadounidense y su gobierno quieren vislumbrar el futuro que Pekín ha estado buscando en la última década, tienen que mirar más allá del imponente corazón de la capital, donde pasarán gran parte de su tiempo.
En el remoto y escarpado norte, la energía solar y eólica dominan ahora vastos paisajes.
En el sur industrial, la automatización está reconfigurando las fábricas y las cadenas de suministro, y megaciudades como Chongqing se han convertido en material para los posteos de influencers.
Gracias a miles de millones de fondos estatales, Chongqing, un pujante centro industrial en las profundidades del sudoeste del país, se ha convertido en un poderoso símbolo de una China cambiante que está adoptando nuevas tecnologías, nuevos intercambios comerciales y un nuevo concepto —ser tendencia— para mostrar al mundo un rostro más amable.
Ali Wyne, investigador de las relaciones entre EE.UU. y China en el centro de estudios International Crisis Group, cree que allá por 2017, China intentaba demostrar que estaba en igualdad de condiciones con EE.UU.
“La delegación china, comprensiblemente, dedicó un enorme esfuerzo diplomático a tratar de dar la impresión de que Xi estaba a la altura de Trump desde el punto de vista geopolítico”, señala.
“Lo que me llama la atención es que esta vez esa afirmación no es necesaria por parte de los chinos”, agrega Wyne.
Washington reconoce ahora a China como un “par cercano”, afirma el investigador, quien describe a Pekín como “posiblemente el competidor más poderoso al que se ha enfrentado EE.UU. en su historia”.
“EE.UU. primero” vs. el largo plazo de China
Trump bien podría ser el líder extranjero más voluble que China haya conocido jamás.
Incluso tiene un apodo aquí: camarada Chuan Xiengó, que significa “Trump, el constructor de la nación”, mote usado en broma en internet por muchos chinos que creen que sus políticas divisorias y sus guerras comerciales han contribuido al ascenso de China al debilitar la posición global de EE.UU.
“No le importan en absoluto las consecuencias”, dice un hombre de mediana edad que está de vacaciones en Chongqing y que prefiere no identificarse.
“Debe saber que compartimos el mismo mundo. Es una aldea global. No siempre debe anteponer a EE.UU.”, añade mientras se encuentra entre la multitud que se aglomera en miradores para contemplar el abarrotado horizonte de Chongqing, iluminado con luces de neón.
“China lleva décadas elaborando estrategias con visión de futuro”, sigue diciendo, al tiempo que la “capital del ciberpunk” del mundo brilla detrás de él al anochecer.
Turistas buscan una foto del famoso horizonte de neón de Chongqing.
Chongqing ha sido esculpida en las montañas, ya que los constructores no tenían adónde ir sino hacia arriba.
Las carreteras suben y serpentean alrededor de empinadas laderas, mientras que el metro pasa por debajo y a través de capas de edificios.
Todo se superpone para crear lo que los periodistas de viajes han denominado la ciudad “8D” de China.
Al igual que los turistas apostados en lo alto, los viajeros de los barcos que navegan abajo intentan sacar la mejor imagen: el paisaje vertical que se cierne sobre el río Yangtsé en tonos de azul eléctrico, magenta y rojo.
Se trata de una ciudad que ofrece una ventana al intento de China de rivalizar con el poder estadounidense en más de un sentido.
China ha estado perfeccionando su “poder blando” y quitó el requisito de visa a turistas de más de 70 países.
Alrededor de 2 millones de ellos pusieron a Chongqing en su lista de lugares imperdibles el año pasado, junto con Pekín y Shanghái.
Sin embargo, el espectacular crecimiento de Chongqing tiene un precio.
Su puesta en pie ha supuesto uno de los mayores esfuerzos de construcción urbana sostenida de la historia moderna.
Y el gobierno local, con una población de más de 30 millones de personas, está ahora muy endeudado. Una economía débil y un sector inmobiliario en dificultades no ayudan.
Más allá del horizonte futurista de la ciudad hay barrios más antiguos donde los trabajadores clasifican paquetes o venden frutas y verduras con la esperanza de ganar el equivalente a unos pocos dólares al día.
Los aranceles de Trump y ahora la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán están agravando los puntos de presión de la economía china, ya que los precios de la vivienda caen, el desempleo aumenta y el bajo consumo persiste.
A pesar de todo esto, el dominio autoritario del Partido Comunista de China se ha mantenido firme.
Muchos chinos dudan de hablar de política y, aunque tienen un mensaje para Trump, no quieren compartir su nombre.
“Quiero decirle a Trump que deje de agitar las cosas”, expresa un técnico de uñas cuyas inversiones se han visto afectadas tras la crisis de Medio Oriente.
A pesar de su ascenso, en Chongqing todavía hay muchos trabajadores que luchan por ganarse la vida.
Aun así, algunos jóvenes ven a EE.UU. como un modelo de libertad y oportunidades.
“Cuando pienso en EE.UU., pienso en la libertad y en que las personas de ese país pueden encontrar su personalidad y descubrir su potencial”, indica una estudiante de moda que está de vacaciones con su amiga.
“Es un país lleno de creatividad y sabiduría, y a muchos jóvenes chinos les gustaría estudiar allá”, agrega.
Ese sueño es ahora más incierto debido a los tensos lazos entre las dos superpotencias en los últimos años.
Pero también ha llevado a los ingenieros chinos a impulsar la innovación en su país.
La carrera: de robots a vehículos eléctricos
En un emblemático laboratorio de dos pisos ubicado en uno de los muchos nuevos centros empresariales de Chongqing, un grupo de preescolares se ríe mientras ve a un pez robot nadar en un tanque.
Otros robots humanoides cobran vida y muestran sus movimientos de kung-fu o bailes divertidos.
Los niños están ansiosos por mostrarse ante las cámaras de la BBC y la profesora los ayuda a practicar su inglés haciéndoles repetir al unísono: “¡Este robot puede bailar!”.
China ya tiene el mayor número de robots industriales en sus fábricas, y el gobierno planea invertir unos US$400.000 millones en robótica solo este año.
Chongqing está en el centro de esta inversión.
Sin embargo, aquí y en todo el país la robótica puede necesitar la ayuda de EE.UU.
Los robots necesitan un cerebro que funcione con rapidez y por eso China quiere comprar más chips de IA de alta gama de la empresa estadounidense Nvidia.
Este podría ser un punto conflictivo en la reunión de esta semana.
En 2022, la administración Biden intentó detener la inteligencia artificial y la robótica chinas negándoles semiconductores de última generación.
Trump relajó esa política y el año pasado allanó el camino para que Nvidia comenzara a vender algunos de sus chips avanzados a China, pero no los más nuevos.
Mientras China y EE.UU. luchan por la supremacía tecnológica, analistas creen que el auge de la IA suscita una preocupación mayor.
Algunos temen que alguien con una laptop en un búnker en cualquier lugar pueda hackear los servicios de salud o encontrar códigos para lanzar armas nucleares, y sostienen que este es el momento de que ambos líderes piensen en el bien común y no en la competencia entre las grandes potencias.
China tiene el mayor número de robots industriales en sus fábricas.
La competencia sin duda marcará la agenda. China ya hizo todo lo posible para garantizar que no depende de EE.UU. como su principal socio comercial.
Las exportaciones de China a EE.UU. han caído alrededor del 20% en los últimos años y EE.UU. es ahora el tercer socio comercial más importante de China, por detrás del sudeste asiático y la Unión Europea.
La ostentación de la última visita de Trump no impidió que EE.UU. impusiera enormes aranceles a los productos chinos, y Pekín aprendió la lección.
Cuando Trump se convirtió en el candidato presidencial en 2024, los funcionarios chinos se pusieron manos a la obra.
Asistieron a reuniones de centros de estudios en Washington al tiempo que lo escuchaban advertir, una vez más, que pondría un freno a lo que consideraba prácticas comerciales injustas por parte de China.
Y cuando Trump impuso los aranceles el año pasado, China fue el único país que no se dejó doblegar.
La gran pregunta de esta semana es si la frágil tregua comercial se mantendrá o conducirá a un acuerdo más sustancial.
El año pasado sin duda ha envalentonado a Pekín.
“No dependemos del mercado estadounidense”, asegura Lucia Chen, que vende autos eléctricos para Sahiyoo, una empresa de Chongqing, ciudad clave en esta campaña por la autosuficiencia.
Chongqing lidera el país en la fabricación de autos, lo que apuntala la posición de China como el mayor fabricante de vehículos del mundo.
Xi abogó por establecer conexiones ferroviarias directas desde China a Europa a través de Asia central, que costaron unos US$5.000 millones, y Chen considera que estás vías son útiles para vender más productos.
“Soy bastante optimista con respecto al desarrollo futuro de la industria de vehículos eléctricos de Chongqing”, me dice mientras recorremos la fábrica.
“Todos mis familiares y amigos han pasado de los autos de combustible a los eléctricos. Debido a la guerra en Irán, el precio de la gasolina ha subido un montón y muchos compradores se están planteando adquirir un vehículo eléctrico por primera vez”, continúa.
A pesar de que la crisis en Medio Oriente se prolonga, Trump viene a China, en parte, para tratar de poner fin a la guerra.
Esperará la ayuda de China para llegar a un acuerdo con su amigo Teherán, una señal más del papel que ahora desempeña Pekín en el escenario mundial.
Al presidente de EE.UU. también le gusta presumir de tener una buena relación con Xi y pensar que puede negociar con el líder de China.
Además, querrá obtener algo tangible de esta cumbre, y si viene a Pekín y es capaz de irse diciendo que ha convencido a los chinos de que compren más productos estadounidenses, puede que lo vea como una victoria.
¿Un vistazo del futuro?
Para China, la victoria puede estar en una visita de estado fluida y bien coreografiada.
Un acuerdo comercial sería un gran alivio, pero incluso sin eso, una visita presidencial estadounidense después de casi una década refuerza el mensaje de Xi: China está abierta a los negocios y al mundo.
“Siento que China está cada vez más conectada con el mundo, cada vez más integrada con la comunidad internacional”, expresa un fotógrafo de Chongqing.
“Antes era muy difícil ver personas con cabello rubio como tú, pero ahora me encuentro con muchos extranjeros. Todos somos como una sola familia”, agrega.
El hombre es uno de los muchos que trabajan en una extraña actividad que ha surgido aquí.
A la orilla del río, frente al lugar donde un tren local entra en una de las torres residenciales, hay una fila de visitantes con la boca abierta.
La tendencia de “comerse los trenes en Chongqing” está en acción.
Una mujer grita instrucciones a su marido para que tome bien la imagen cuando el tren empiece a llegar; luego mastica como si fuese una deliciosa comida.
Parece una moda ridícula, pero “comerse un tren en Chongqing” es viral.
Un hombre —bien por encima de los 70 años— bromea diciendo que participar en este espectáculo en redes sociales le ayuda a “ser más joven de corazón”.
Esta es la China que Xi quiere que el mundo vea más, mientras trata de presentarse a sí mismo como un modelo de estabilidad, en contraste con un Trump impredecible.
Apenas poco más de un año después del regreso de Trump al poder, el orden mundial ha cambiado notablemente, lo que ha fortalecido la posición de Pekín.
Su enfoque de “EE.UU. primero” ha hecho que aliados y rivales se tambaleen debido a los aranceles intermitentes, mientras que Pekín desplegaba la alfombra roja ante un desfile de líderes políticos de Occidente, incluidos Reino Unido, Canadá y Alemania.
Por supuesto, esto dista mucho de ser el panorama completo.
También hay una vigilancia generalizada, un control estatal estricto sobre todos los medios de comunicación y no se tolera ningún tipo de disidencia o crítica contra el gobierno o los líderes del país.
Pero en Chongqing, muchos visitantes ven lo que puede parecer una escena cinematográfica del futuro.
La transformación de la ciudad puede leerse como una historia de éxito o como una señal de advertencia.
De cualquier manera, ofrece al mundo —y a Trump— un anticipo de lo que China espera para el futuro.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto en español antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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No hay duda de que se producirá otra pandemia, pero nadie sabe cuándo ni qué virus la provocará. Lo que sí podemos determinar con bastante claridad es hasta qué punto estaremos preparados, cómo estamos levantando barreras para frenar el avance de las amenazas emergentes y con qué rapidez estamos aprendiendo de las dolorosas experiencias vividas.
A medida que los últimos pasajeros desembarcaban del crucero MV Hondius, en el que se confirmó que viajaban al menos siete personas infectadas por hantavirus, las respuestas son cada vez más claras: aún dejamos mucho al azar, cruzamos los dedos y esperamos lo mejor.
Consideremos la historia de la cepa Andes del hantavirus. Según un artículo publicado en The New England Journal of Medicine, en 2018 se produjo en Epuyén, Argentina, un brote de hantavirus provocado por esta cepa –la misma relacionada con el crucero Hondius–. Todo comenzó después de que una persona infectada asistiera a una fiesta de cumpleaños con unos 100 invitados. Tenía fiebre y se sentía cansado, por lo que se marchó al cabo de una hora y media. Posteriormente, cinco personas que estaban en la sala –pero no necesariamente todas sentadas a su lado– se enfermaron.
Lo más probable es que uno de esos cinco asistentes a la fiesta terminara infectando a otras seis personas –incluida su cónyuge– y falleciera 16 días después de haber enfermado. Durante su velatorio, se infectaron 10 personas más, a través de su cónyuge. Fue entonces cuando las autoridades de salud empezaron a aplicar estrictas medidas de cuarentena. Parece que así fue como finalmente se extinguió.
¿Por qué, entonces, la Organización Mundial de la Salud ha asegurado a la población que el hantavirus solo puede transmitirse por “contacto estrecho y prolongado” y que, en consecuencia, es improbable que se propague ampliamente entre la población en general? “Lo que ocurre con este es que es mucho más difícil de contraer”, dijo el presidente Donald Trump el lunes, haciéndose eco de esa recomendación. “Parece que no es fácil que se propague”.
Sabemos muy poco sobre la cepa Andes del hantavirus, con unos 3000 casos humanos estimados a lo largo de tres décadas. ¿Cómo puede ser cierta esa afirmación de que no se propaga fácilmente, teniendo en cuenta lo que sabemos sobre el brote de gran propagación de 2018?
Me puse en contacto con Gustavo Palacios, autor principal de un respetado estudio sobre el brote de Epuyén. Parecía tan desconcertado como yo. Me dijo que el artículo que él y sus colegas investigadores escribieron citaba el contacto prolongado o estrecho, pero no solo el contacto físico o corporal. Los investigadores creían que el virus se propagaba a través de las secreciones respiratorias, conclusión que desde entonces han secundado otros expertos. Al analizar el mismo estudio, una experta en transmisión aérea, Linsey Marr, declaró a CBC/Radio Canada que “sugiere firmemente que se está produciendo una transmisión aérea”.
Palacios también dijo que él y sus coautores habían calculado que el número medio de reproducción del virus Andes era de 2,1, lo que significa que una persona enferma infectaba a unas dos personas más. Eso es más que suficiente para una transmisión humana sostenida. No es muy inferior a la cepa inicial del virus que causa la COVID-19, según los cálculos realizados en febrero y marzo de 2020, así que no me inspiran mucha confianza las garantías de los funcionarios de salud de que esto no se convertirá en una pandemia. ¿Cómo lo saben?
A Palacios también le preocupaban las diferencias entre el escenario del brote anterior de la cepa Andes y el actual. Contener un brote en una pequeña y aislada aldea rural de la Patagonia argentina durante la estación seca es una perspectiva muy distinta a contenerlo en un crucero, con condiciones de humedad oceánica, o entre personas que viajan en avión.
Las autoridades siguen insistiendo en que solo las personas sintomáticas pueden propagar el virus. En el estudio de Palacios, los sucesos de transmisión que los investigadores pudieron rastrear se habían producido efectivamente mientras las personas presentaban síntomas. Pero también ha dicho que las 48 horas anteriores a la aparición de los síntomas deben considerarse un periodo de alto riesgo, porque la carga vírica de las personas aumenta antes de que aparezcan los síntomas. Me comentó que la carga viral de las personas aumenta antes de que se manifiesten los síntomas, por lo que resulta razonable suponer que existe cierto riesgo desde etapas más tempranas. Además, basándose en un único estudio realizado a posteriori, ni él ni su equipo habían logrado determinar con exactitud cada uno de los momentos en que una persona transmitió el virus a otra; aún persistían muchas incógnitas en torno a aquel brote.
El giro final fue que su artículo revela que el periodo de incubación –es decir, el lapso entre la exposición al virus y la aparición de los síntomas– puede extenderse hasta 40 días. Algunas personas enferman más de un mes después de haberse expuesto al virus, lo cual constituye un periodo inusualmente prolongado. Este hecho reviste gran importancia, pues vuelve mucho más compleja la gestión del brote.
El 25 de abril, una pasajera del crucero neerlandés tomó un vuelo de Santa Elena a Sudáfrica estando enferma, se desmayó en el aeropuerto tras su llegada y murió poco después. Aunque los funcionarios de la OMS han afirmado que el riesgo de propagación durante el vuelo o en el barco era bajo, ese incidente ocurrió hace solo 17 días: si la incubación puede durar hasta 40 días, faltan 23 días para saber si todos sus contactos están libres de la enfermedad. Hasta el lunes, el ministro de Salud sudafricano dijo que las autoridades habían identificado 97 posibles contactos en el país expuestos al hantavirus y que se había contactado con 90 de ellos y se les había informado de que serían vigilados. Según las directrices sudafricanas, esto significaba pedir a las personas que se sometieran a controles diarios de temperatura y síntomas y que se pusieran en contacto con las autoridades inmediatamente en caso de enfermar. No está claro si se ha contactado a todas las personas del avión, y solo podemos esperar que sea suficiente.
Mientras tanto, las fotografías de los miembros de la tripulación a bordo del barco muestran a muchos de ellos reunidos en un pasillo a la espera de ser entrevistados por las autoridades de salud, cubriéndose la boca y la nariz solo con máscaras endebles. En fotos que han circulado, se puede ver a una persona que acababa de abandonar el barco en un autobús, todavía con el equipo protector, pero sin la mascarilla.
Tras la pandemia de covid, la epidemia de SARS de 2002 y el brote de hantavirus de Epuyén, realmente hemos aprendido muy poco. Una lección clave tanto del SARS como de la covid fue la importancia de la superpropagación. Al principio, muchas personas infectadas contagiaron el virus a pocas personas, lo que generó estadísticas en promedio tranquilizadoras. Pero cuando se dieron las circunstancias adecuadas, resultó que una sola persona podía infectar a un gran número de personas a la vez, y desencadenar cadenas de transmisión difíciles de controlar.
Aún no comprendemos del todo por qué algunas personas se contagian y otras no. Pero si puede ocurrir una vez, como ocurrió en Epuyén, puede volver a ocurrir.
Durante una conferencia de prensa la semana pasada, un funcionario de la OMS se dirigió a las personas que habían desembarcado, solicitándoles que se presentaran ante las autoridades de salud si desarrollaban síntomas. Los funcionarios de la OMS también continuaron definiendo la transmisión como un proceso que ocurre a través de un contacto estrecho y prolongado: parejas íntimas o miembros del hogar. Resulta alentador que, durante el fin de semana, la OMS haya publicado nuevos documentos técnicos para aclarar su definición del tipo de contacto que puede causar la propagación del hantavirus. Ahora incluye la “exposición de proximidad cercana”, así como la “exposición en espacios cerrados o compartidos”.
Pero incluso estas definiciones aún adolecen de la falta de aprendizaje derivado de la experiencia de la covid, como limitar la exposición a estar a menos de dos metros durante un periodo acumulado de más de 15 minutos. Sabemos, gracias al estudio de la transmisión aérea, que esta recomendación puede ser demasiado rígida y no captar todo el perfil de riesgo del virus. El brote de Epuyén no parece ajustarse a ese marco. Aun así, yo diría que esto es mejor que nada, y mucho mejor que lo lentas que fueron las cosas en 2020 y años posteriores. Pero estos cambios de directrices se hicieron con demasiada discreción.
¿Cómo se supone que las personas que podrían haber estado expuestas deben protegerse si no se les informa con precisión y claridad sobre las vías de transmisión y los riesgos, incluso cuando las definiciones evolucionan? Los responsables de la salud pública, desde la OMS hasta los funcionarios estadounidenses, serían más útiles si dejaran de tranquilizar constantemente a la gente sobre la probabilidad de eventos futuros que no pueden calcular con precisión –como las probabilidades de que se produzca una pandemia o cuánto podría durar este brote– y se limitaran a contarnos más detalles sobre lo que importa: las vías de transmisión, el largo periodo de incubación y la inevitable incertidumbre de algo sobre lo que realmente se sabe poco.
Si tenemos suerte, este brote de hantavirus se extinguirá, o se parecerá al brote de SARS de 2002: desaparecerá gracias a las medidas de seguridad y a que el virus no se adapta con la suficiente rapidez. ¿Y si no tenemos suerte? Debería ser impensable, pero aquí estamos. Y esta vez el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. estará a cargo de la respuesta de Estados Unidos.
Zeynep Tufekci (@zeynep) es columnista de Opinión, profesora de sociología y asuntos públicos en la Universidad de Princeton y autora de Twitter and Tear Gas: The Power and Fragility of Networked Protest. @zeynep • Facebook@zeynep • Facebook
Desde su cama de hospital en Chicago, el joven deseaba ver por última vez a sus padres. Pero tras cruzar ilegalmente desde México para visitarlo, fueron detenidos por inmigración en Arizona.
Cuando era chico, Kevin González, de 18 años, soñaba con ir a la universidad y convertirse en abogado. Pero este invierno, mientras yacía en la cama de un hospital de Chicago, con su delgado cuerpo devastado por el cáncer de colon, sus aspiraciones se redujeron a un último deseo: ver a sus padres antes de morir.
Cumplir ese sueño significó una lucha desesperada contra el tiempo en sus últimas semanas de vida, mientras su padre, Isidoro González Avilés, y su madre, Norma Anabel Ramírez Amaya, estaban en el sistema de detención de inmigrantes del presidente Donald Trump.
Kevin González, ciudadano estadounidense, recibía tratamiento en el Centro Médico de la Universidad de Chicago, pero sus padres, ciudadanos mexicanos que vivían al otro lado de la frontera suroeste, ya habían sido deportados en varias ocasiones tras cruzar de manera ilegal la frontera. Esto hacía que fuera prácticamente imposible que obtuvieran permiso legal para regresar a Estados Unidos.
Así que el mes pasado, según dijeron sus familiares, los padres decidieron volver a cruzar ilegalmente, esta vez para ver a su hijo moribundo, pero fueron detenidos el 14 de abril cerca de la frontera de Arizona. Mientras estaban en un centro de detención y la salud de González se debilitaba, su familia se desesperó. Expusieron su caso al consulado mexicano, a funcionarios electos, a los medios de comunicación, a quien quisiera escucharles.
Dijeron que el cáncer se le había extendido al estómago y a los pulmones. No podía comer alimentos sólidos. Solo querían reunirlo con sus padres.
“Es lo más importante”, dijo su hermano mayor, Jovany Ramírez, de 23 años, en una entrevista telefónica desde Chicago, donde pasó los últimos meses ayudando a cuidar de González.
Funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional afirmaron que el padre de González tenía un historial delictivo que iba más allá de las infracciones en materia migratoria. Según la agencia, el padre de González entró por primera vez a Estados Unidos en 2000 y fue acusado de delitos que incluían abusos sexuales, agresión y robo. Fue expulsado en 2011.
La agencia no respondió a una solicitud de detalles adicionales sobre esos cargos, incluido si alguno había derivado en condenas, y The New York Times no pudo encontrar de forma independiente registros de esos cargos.
Una tía de Kevin, Nancy Ramírez, sí respondió: “Tiene un pasado, de antes de estar con mi hermana, y no sabemos nada de él”, dijo sobre Isidoro González Avilés. “Lo importante aquí es Kevin. Ya no está aquí”.
El Departamento de Seguridad Nacional también indicó que los padres no habían solicitado un permiso humanitario para entrar a Estados Unidos mientras trataban de reunirse con su hijo en Chicago. Habían solicitado visados de visitante, que les fueron denegados debido a sus anteriores entradas ilegales.
Kevin González nació en Chicago, pero se trasladó a México cuando era pequeño y creció allí, según dijo su familia. A veces volaba a Chicago para visitar a sus parientes, ir al médico y comprar cristales nuevos para sus gruesas gafas de montura negra.
Según dijo su familia, últimamente el adolescente tenía problemas de estómago y adelgazaba por mucho que comiera. Así que cuando regresó a Chicago este invierno, se sometió a una serie de pruebas y se enteró de que tenía cáncer de colon en estadio 4, dijo Nancy Ramírez.
A medida que se iba debilitando, González, un estudiante aplicado, insistía en ponerse al día con las tareas de su secundaria mexicana, dijeron sus familiares. Su familia le compró una toga y un birrete granate y celebró una ceremonia de graduación en su habitación del hospital.
Su familia publicó videos de un visitante que le regalaba a González una camiseta de fútbol mexicano, y de él durmiendo al son de una balada de guitarra que tocaron junto a su cama.
El 28 de abril, uno de sus médicos escribió una carta suplicando la liberación de sus padres de la custodia de inmigración, según una copia de la carta que la familia de González facilitó a Telemundo Chicago. “No se espera que Kevin sobreviva mucho tiempo”, decía la carta. “Solicitamos atención urgente para que Kevin pueda pasar los últimos días de su vida con su familia”.
La Universidad de Medicina de Chicago declinó hacer comentarios sobre el caso de González, aludiendo a las leyes de privacidad.
Este mes, Kevin se despidió de sus familiares en Chicago y voló a Durango, México, para quedarse con su abuela. Su familia pensó que tenían más posibilidades de reunirse allí que en Estados Unidos.
El viernes, un juez concedió a sus padres la puesta en libertad acelerada tras declararse culpables de un delito menor por cruzar de manera ilegal la frontera. Fueron expulsados el viernes.
Cuando llegaron a México, los padres de González recorrieron los más de 1280 kilómetros que separan la ciudad fronteriza de Nogales de la de Durango, dijo su hermano. Al no haber vuelos directos, tomaron un autobús y llegaron hasta donde estaba González al día siguiente.
Un video grabado por Telemundo captó su reencuentro. González gritó: “¡Mamá!”. La mujer cayó llorando en los enjutos brazos del muchacho, al igual que su marido.
Jovany Ramírez dijo que se alegraba de que su hermano pudiera abrazar a sus padres y decirle a su madre “Te quiero mucho”. Pero Ramírez dijo que la detención de sus padres les había robado demasiado tiempo.
No les dieron “ni un día”, dijo Ramírez, “solo horas”.
Su hermano murió el domingo.
Kirsten Noyes colaboró con investigación. Hamed Aleaziz colaboró con reportería desde Washington, y James Wagner desde Ciudad de México.
Kirsten Noyes colaboró con investigación. Hamed Aleaziz colaboró con reportería desde Washington, y James Wagner desde Ciudad de México.
Una madre embarazada. Un músico en el inicio del mejor momento de su carrera. Una pareja que está echando raíces en un nuevo hogar. Las vidas de todos ellos se vieron afectadas tras un diagnóstico de cáncer cuando tenían entre 20 y 30 años.
Históricamente, el cáncer ha sido una enfermedad asociada al envejecimiento, pero en las últimas décadas se ha vuelto más común en personas menores de 50 años. Los científicos están trabajando para comprender por qué la enfermedad, especialmente el cáncer de mama y el colorrectal, está afectando a más jóvenes, y cómo les afecta de manera diferente.
The New York Times pidió a sus lectores que compartieran sus experiencias con el cáncer de aparición temprana y cómo les había afectado en los años posteriores al tratamiento. Más de 800 personas respondieron. A continuación, siete de sus historias, contadas con sus propias palabras.
Estas entrevistas se han resumido y editado para mayor claridad. — NINA AGRAWAL
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“Nos quedamos en la ruina”.
A Jeff Erlacher le diagnosticaron un condrosarcoma, un cáncer de huesos, a los 32 años.
Mi mujer y yo acabábamos de comprar nuestra casa. Habíamos ahorrado durante 10 años para el pago inicial. Estábamos a dos cuadras del parque más grande de la ciudad, algo que nos hacía mucha ilusión con nuestro hijo pequeño. Nos estábamos estableciendo como adultos.
Tenía un dolor inexplicable en la cadera y la espalda. Empecé a cojear. Fue un quiropráctico que no conseguía ajustarme la cadera quien me llevó con mi médico de cabecera y, finalmente, al diagnóstico.
Todo se derrumbó. Me dieron la incapacidad permanente. Mi mujer era psicoterapeuta en un consultorio privado y tuvo que cerrarlo para dedicarse por completo a mi cuidado. Pasamos de tener dos sueldos a casi la mitad de uno.
Mi oncólogo encontró un ensayo clínico en Houston. Estábamos pagando por vivir en dos ciudades diferentes, yendo y viniendo. Estábamos arruinados económicamente.
Una de las cosas más difíciles de aceptar era que yo era el que nos estaba hundiendo en una deuda exorbitante. Podía morir, y entonces quedarían una mujer de 36 años y un niño pequeño solos. Eso me atormentaba.
No podía ser el marido que quería ser, el padre que quería ser. Jugar con mi niño pequeño, montarlo en mis hombros, ir caminando al parque… No podía hacer eso. Pero él me traía sus juguetes.
Si iba a sobrevivir o no seguía siendo una gran incógnita. Intentamos encontrar el equilibrio para vivir experiencias en familia, aunque no tuviéramos los medios. Le dije a mi mujer: “Si puedo volver a caminar, quiero pasear contigo en París”.
Ahorramos unos cuantos miles de dólares. El poder recorrer juntos algunas de las calles empedradas me pareció una auténtica victoria. Paseamos por el muelle del Sena y por los mercados de Les Halles.
Una de las cosas que quería hacer con mi hijo era salir de viaje por carretera cada año. Desde el punto de vista económico, parecía una locura. Pero, al mismo tiempo, pensaba: ¿qué otra opción tenemos? No puedo estar nada más trabajando para pagar deudas. Esta es su infancia. Esta es mi vida. Estamos conscientes de lo valioso que es eso.
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“¿Voy a sobrevivir? ¿Va a sobrevivir mi bebé?”
A Tiffany Kindred le diagnosticaron cáncer de ovario a los 37 años.
Estaba embarazada de mi segundo hijo. Durante una ecografía de rutina, el médico dijo: “Hace ocho semanas, había un quiste aquí en el ovario, pero ahora el tamaño se duplicó. Eso no es normal”. El ambiente en la sala cambió.
Me vinieron muchas cosas a la mente. ¿Voy a sobrevivir? ¿Va a sobrevivir mi bebé? Tuve que tomar decisiones rápidamente.
Al final tuve que someterme a tres ciclos de quimioterapia mientras estaba embarazada. Me hicieron una histerectomía por cesárea y luego tres ciclos más de quimioterapia después de dar a luz.
La primera pregunta que hice fue: “¿Le va a afectar esto de alguna manera a mi bebé?”. La respuesta fue un rotundo “No, va a estar bien. No va a atravesar la placenta”. En mi mente, pensaba: “Vale, estoy perdiendo el pelo. Está atacando cada una de mis células. Lo estoy sintiendo. ¿Y me están diciendo que está atacando todo menos al bebé que estoy gestando?”.
Me perdí ese año de la vida de mi hijo mayor, ese último tiempo juntos, solo él y yo. La gente dice que probablemente no lo recuerde, pero nunca se sabe.
Mi madre vivía en Texas. Mi padre también estaba luchando contra el cáncer, así que ella no podía dividir su tiempo. La mayor fuente de dolor en aquella época fue que los dos estábamos enfermos en lo que resultó ser el último año de su vida.
Si tuviera que estar agradecida por algo, sería por haber pasado juntos por esa situación tan dura y fea. Sabía que él dejó este mundo sabiendo que mi bebé y yo estaríamos bien.
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“Es una tormenta perfecta que te roba la feminidad”.
A Whitney Johnson le diagnosticaron cáncer de mama a los 36 años.
Mi novio lo descubrió. Notó un bulto. Tengo antecedentes familiares, así que no me lo tomé a la ligera.
Cuando empezó todo esto, estaba tratando de averiguar dónde se encontraban mi relación amorosa y mi carrera profesional. Estaba a punto de perder todo el cabello, de que me extirparan los senos y de que quizá nunca más volviera a tener estrógenos. Es una tormenta perfecta que te roba la feminidad justo cuando se supone que deberías sentirte en la plenitud de ella.
Tengo un montón de selfis ridículas de las dos semanas que pasaron entre el diagnóstico y el inicio de la quimio. Me sentía guapa en ese momento. Sabía que todo eso iba a desaparecer.
Hice una ceremonia tonta y extraña antes de cortarme el cabello. Leí algunas cosas. Vinieron amigos y decoraron el lugar con flores. Luego vinieron todos conmigo cuando me lo corté.
Tampoco creo que sea fácil tener cáncer a los 75 años. Lo que me da envidia es hasta dónde se ha llegado en la relación para ese entonces, con suerte. Yo todavía estaba en la etapa de “No quiero que veas esto. Quiero que pienses que soy sexy”.
No estábamos en ese punto de la relación donde se tolera ese nivel de necesidad. Un fin de semana, estaba bastante enferma. Le enviaba mensajes, pero él estaba en una cabaña de fiesta con sus amigos. Estoy segura de que le hubiera gustado estar ahí para mí, pero no podía. Me dijo: “Necesito un respiro”. Yo le respondí: “¡Dime eso a mí! Yo tal vez me muera”.
Ahora que lo pienso, me doy cuenta de que sí se merecía un respiro. Su vida también cambió muchísimo, y no creo que sus amigos estuvieran en las condiciones para apoyarlo como se debe.
Someterme a esta reconstrucción mamaria ha sido una de las partes más difíciles de sobrellevar. Cada vez que tengo relaciones íntimas, no siento los senos. Eso me saca del momento en un suspiro. Algo que solía ser tan íntimo ahora es una gran fuente de dolor.
Acabé secando algunas de las flores de aquella pequeña ceremonia. En algún momento, cuando sienta “esto está bien, yo estoy bien”, quiero esparcirlas en el fuego o simplemente dejarlas ir.
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“Fue muy duro ver cómo todos a mi alrededor seguían adelante y yo permanecía estancada”.
A Kayla Calkin le diagnosticaron cáncer de mama a los 36 años.
En aquel momento, mi carrera era mi mayor ambición y quería formar una familia.
Tuve un aborto espontáneo cuando tenía 34 años, cuando empezamos a intentarlo, y tuve otro al año siguiente. Luego tuve un embarazo ectópico.
Un mes después, me encontré el bulto. Tenía un cáncer muy agresivo y decidí participar en un estudio de quimioterapia.
Fue muy duro ver cómo todos a mi alrededor seguían adelante y yo permanecía estancada. Mis dos hermanos estaban teniendo hijos. Mi pareja estaba de viaje. Trabajo para el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales y me invitaron a la Casa Blanca. No pude ir, estaba muy enferma.
Tengo que tomar medicamentos durante cinco años después del tratamiento que son incompatibles con el embarazo. Enterarme de que tenía que posponer el embarazo después de dos años de intentarlo se sintió como otro diagnóstico devastador.
Mi especialista en fertilidad no quería seguir adelante sin la aprobación de mi oncóloga. Ella me la dio y dejé de tomar los medicamentos.
Mi pareja estaba muy preocupada de que el cáncer regresara. Le preocupaba quedarse solo como padre.
Creo que todavía tiene ese miedo. Yo sigo teniendo ese miedo.
En el último trimestre, empecé a tener dolor en las costillas. Es algo común en el embarazo. Pero la metástasis ósea también es increíblemente común. Pasé el último trimestre realmente preocupada pensando: “¿Ya se expandió el cáncer a mis costillas? ¿Significa esto que solo me quedan un par de años de vida?”.
Seguí preocupada por la posibilidad de que se interrumpiera el embarazo. Todo ese tiempo, pensaba: “No sé si volvería a pasar por esto. No sé si valga la pena”.
Entonces, en el momento en que nació, todo valió la pena.
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“Me di cuenta de que mi voz nunca volvería a ser la misma”.
A Scott Barton le diagnosticaron cáncer de laringe a los 28 años.
Fui cantante durante toda mi juventud. Sabía que quería actuar y quería enseñar canto.
Estaba en la escuela de posgrado de la Universidad Estatal de Pensilvania como becario de asistencia en dirección coral. Empecé a notar mucho dolor en la garganta y dificultad para tragar. Me enfermaba cada vez más seguido de faringitis estreptocócica y me daban fiebres inexplicables. Tenía un tumor que estaba encapsulando el pliegue vocal izquierdo. La mayor parte de mi función vocal estaba paralizada. Consiguieron extirpar el tumor. Luego tuvieron que hacerme radioterapia. Recuperé la voz. Pero al cabo de un tiempo, se acumuló mucha fibrosis.
Me di cuenta de que mi voz nunca volvería a ser la misma. Comencé a aislarme. Perdí a mi comunidad y eso hizo que cayera en depresión. Bebía mucho. Había cierto abuso de sustancias. Me mudé a casa de mis padres para recuperarme.
Durante ese tiempo, no escuchaba música. No iba a conciertos. Siempre se me había conocido por mi colección de discos compactos de música coral. Los guardé en un armario y no los saqué en cuatro años.
Desde entonces, me he recuperado. Llevo tres años y medio enseñando. Como músico coral, la voz es una de las formas más efectivas de enseñar. Mi registro se ha reducido mucho y mi voz suena ronca. Utilizo a los alumnos como modelos. Uso el piano, que no es tan efectivo.
A veces siento que no estoy ayudando mucho a mis alumnos. Ver cómo se miran entre sí y sus risitas hieren mi ego. A veces me pregunto: “¿Deberías siquiera estar haciendo esto?”. Pero así soy yo.
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“Es tan fácil restarle importancia. Eres tan joven”.
A Robert Blanton le diagnosticaron cáncer colorrectal a los 25 años.
Empecé a sentirme muy letárgico. Había bajado a 79 kilos y mido 1,90 metros. Tenía muchas dificultades para ir al baño y notaba sangre en las heces. Si echo la vista atrás, esos síntomas estaban ahí, probablemente desde la universidad. Es tan fácil restarles importancia. Eres tan joven.
Me sometí a radioterapia y quimioterapia para reducir el tumor. Pensé que sería una sola operación, pero al final fueron tres. Ahora tengo una ostomía, que es la nueva salida del tracto digestivo cuando se pierde parte o la totalidad del colon.
Estaba decidido a tener una mejor vida después de todo esto. Hablé con un orientador profesional. Hice pruebas de aptitud para averiguar en qué era bueno.
Estaba en una de mis últimas revisiones con mi oncólogo cuando recibí un correo electrónico en el que me comunicaban que me habían admitido en un posgrado. Semanas después ya estaba en marcha. No hubo ningún descanso entre ambos sucesos y no quería que lo hubiera. Estaba listo para empezar una nueva vida de inmediato.
Salir con gente fue un nuevo reto. La gente tiene cicatrices emocionales por el cáncer. La gente como yo tiene cicatrices físicas. Exponerse es muy difícil. Pero pensaba: ¿Miedo comparado con qué? ¿Comparado con morir?
Conocí a mi prometida en Hinge. Tuvimos una primera cita increíble. Ella mencionó que una de sus canciones favoritas era de Mary J. Blige, y cuando fue al baño le pagué al chico para que la pusiera cuando ella volviera.
Ella me ha hecho sentir completamente aceptado en cuanto a mi experiencia con el cáncer. Llevamos juntos más de dos años y vamos a casarnos en junio.
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“Me cuesta trabajo encontrar el sentido a la supervivencia.
A Melissa Varner le diagnosticaron cáncer de mama a los 30 años.
Mi vida solía girar en torno a cómo sería el futuro. Me había comprado mi primera casa. Tenía dinero en la cuenta de ahorros. Usaba aplicaciones de citas religiosamente.
Entonces, apareció el cáncer. Fue casi como un retroceso cuando sentí que debería haber estado trabajando para crecer.
Me sometí a quimioterapia, perdí el cabello y me hicieron una mastectomía bilateral. Tuve un respiro increíble. Tiempo después, se convirtió en un déjà vu.
Casi en el mismo lugar, me salió un bulto. Fue, literalmente, el mismo proceso. Después de la quimio y la cirugía, añadieron radioterapia. Me recetaron el medicamento contra el cáncer tamoxifeno durante tres años y medio. Mis hormonas y mis emociones estaban por las nubes. Tenía pensamientos suicidas.
Me cuesta trabajo encontrar el sentido a la supervivencia. Me veo diferente. Me siento diferente. Es como: “¿Quién soy ahora?”.
Soy bibliotecaria para adolescentes. Cuando me diagnosticaron por primera vez, acababa de conseguir el trabajo mejor pagado de mi vida. Acabé dejándolo para conseguir un puesto de medio tiempo. Sabía lo que significaba tener la vida en juego, así que ya no quería darla por sentada. Sentí que, si hay algo que puedo controlar, quizá sea la libertad. Tenía una casa, que vendí para poder viajar. Hice un viaje por carretera por Estados Unidos. Fui a Europa y a Sudamérica. Fue increíble y no le tenía miedo a nada.
Debo tener un trabajo; vi lo que me habría costado el tratamiento contra el cáncer sin seguro. Pero si por mí fuera, me compraría una autocaravana y viviría rodeada de naturaleza. Así de radical cambió mi perspectiva de la vida. Podríamos morir mañana. Entonces, ¿ahora qué hago?
El gigante alimentario Calbee dijo que la escasez de nafta, un derivado del petróleo crudo utilizado en las tintas, lo estaba obligando a cambiar a envases en blanco y negro para sus productos salados.
La guerra en Irán ha causado estragos en las cadenas de suministro mundiales, ha provocado una subida de los precios del petróleo y ha trastornado el comercio internacional.
Ahora viene por las papas fritas.
El gigante alimentario japonés Calbee dijo el martes que abandonaría temporalmente sus bolsas de plástico de colores brillantes para las papas fritas y las cambiaría por envoltorios en blanco y negro debido a la “inestabilidad que afecta a determinadas materias primas en medio de las tensiones actuales en Medio Oriente”.
La empresa dijo en un comunicado que la medida pretendía “ayudar a mantener un suministro estable de productos”, y añadió que no afectaría a la calidad de las botanas.
Calbee está haciendo el cambio porque tiene problemas para conseguir nafta, un derivado del petróleo crudo que se utiliza en las tintas de impresión, según confirmó por teléfono una portavoz de la empresa.
Japón, junto con gran parte de Asia, ya está sintiendo los efectos de la guerra. Este país importa más del 90 por ciento de su petróleo –y el 40 por ciento de su gasolina– de Medio Oriente.
La nafta es un ingrediente clave del plástico, y los fabricantes de alimentos se han quejado en las últimas semanas de que la escasez está perjudicando su capacidad de envasar productos como el tofu y las hojas de té. Los fabricantes de automóviles, baños y pintura también han informado de problemas para conseguir nafta.
Kei Sato, funcionario del gabinete japonés, intentó tranquilizar al público cuando se le preguntó el martes sobre la decisión de Calbee de cambiar sus envases.
“No hemos recibido ningún informe sobre problemas inmediatos de suministro de tintas de impresión o nafta”, dijo en una conferencia de prensa en Tokio. “Creemos que las cantidades necesarias para todo Japón están aseguradas”.
Añadió que los ministerios del gobierno se estaban comunicando con las empresas implicadas “para comprender la situación”.
Calbee dijo que 14 productos pasarían a escala de grises a partir de este mes. La lista incluye varios sabores de papas fritas, como las ligeramente saladas, las de consomé y las de algas. El cambio también afecta a sus Kappa Ebisen, o palitos con sabor a camarones, y a la granola.
Calbee, fundada en 1949, domina las estanterías de aperitivos de Japón con cerca de la mitad del mercado total y el 70 por ciento del mercado de papas fritas.
River Akira Davis colaboró con reportería desde Tokio.
Javier C. Hernándezes el jefe de la corresponsalía de Tokio del Times, desde donde dirige la cobertura informativa sobre Japón. Ha informado desde Asia durante gran parte de la última década y anteriormente fue corresponsal para China en Pekín.
Kiuko Notoya es una reportera e investigadora que vive en Tokio y cubre noticias y reportajes de Japón.
River Akira Davis colaboró con reportería desde Tokio.
El cáncer de páncreas es uno de los diagnósticos más terribles de la medicina. Hay pocos tratamientos disponibles, y ayudan poco. Durante décadas, los fármacos experimentales fracasaron en los ensayos. Muchos investigadores creían que no se podían superar los obstáculos biológicos.
En lo que parece un abrir y cerrar de ojos, todo eso ha cambiado. El daraxonrasib, un fármaco que está cerca de ser aprobado, es el primero en prolongar sustancialmente la vida de los pacientes con cáncer de páncreas. Actúa contra una proteína celular que alimenta no solo casi todos los tumores pancreáticos, sino también muchos cánceres de pulmón y colon. Estos tres son las principales causas de muerte por cáncer.
Ahora, algunos científicos predicen que el enfoque podría acabar siendo el avance más importante en el tratamiento del cáncer en 15 años, desde la llegada de la inmunoterapia.
El largo camino científico que ha conducido al fármaco es un triunfo de la financiación de la investigación, tanto pública como privada, y ha tenido éxito después de décadas de falsos comienzos y esperanzas frustradas, y del desmantelamiento de ideas convencionales que resultaron ser completamente erróneas.
“Cada vez que se producía un avance, daba lugar a otro derribo del dogma y a descubrir que lo que todo el mundo daba por cierto, en realidad no lo era”, dijo Adrienne Cox, investigadora de la Universidad de Carolina del Norte.
Los científicos identificaron hace tiempo su objetivo: una proteína de superficie lisa en el interior de las células, denominada KRAS, la cual está alterada en ciertos cánceres e impulsa su crecimiento. Los investigadores la describían a menudo como una “bola grasienta”, aparentemente inmune a las agresiones.
“Casi todo el mundo pensaba que iba a ser imposible fabricar fármacos contra la KRAS”, dijo Marina Pasca di Magliano, investigadora de la Universidad de Míchigan.
Pero era posible. Durante décadas, los académicos sentaron las bases con el apoyo de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos y el Instituto Médico Howard Hughes, una organización de investigación médica sin fines de lucro. Después, la industria perfeccionó la química y convirtió la idea en un fármaco, utilizando un enfoque novedoso que une moléculas entre sí para sujetar y desactivar la KRAS.
Y ahora que la estrategia dirigida a las proteínas resulta prometedora, varias empresas se han lanzado a la refriega. Se están probando decenas de fármacos similares para el cáncer de páncreas, pulmón y colon.
El fármaco que abrió las compuertas, el daraxonrasib, ha sido sometido a una revisión acelerada por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) y podría ser aprobado este mismo año. Hasta entonces, la agencia ha aprobado un plan de Revolution Medicines, la pequeña empresa de Silicon Valley que desarrolla el fármaco, para ofrecer acceso anticipado a algunos pacientes.
La píldora, que se toma tres veces al día, no es una cura: con el tiempo, el daraxonrasib deja de funcionar. Muchos pacientes no responden. Y tiene efectos secundarios que pueden ser duros, como erupciones cutáneas, diarrea, fatiga, náuseas y puntas de los dedos agrietadas y en carne viva.
Hasta ahora, sin embargo, a los pacientes con cáncer de páncreas normalmente se les ha ofrecido una quimioterapia agotadora que hace poco por alargar sus vidas.
El páncreas, una glándula situada en lo profundo del abdomen, ayuda a regular el azúcar en sangre y la digestión. Solo el 3 por ciento de estos pacientes con cáncer que se ha extendido a partes distantes del cuerpo sobreviven más de cinco años. La enfermedad mata a más de 50.000 estadounidenses al año.
Revolution probó el daraxonrasib en un ensayo clínico en fase avanzada en pacientes con cáncer metastásico que ya habían probado la quimioterapia. Para estos pacientes, recibir más tratamiento se consideraba un intento desesperado.
Los pacientes que recibieron el fármaco vivieron en promedio más de 13 meses, frente a los menos de siete meses de los pacientes que recibieron quimioterapia, dijo la empresa en un comunicado de prensa.
Los investigadores presentarán los resultados en una importante conferencia sobre el cáncer que se celebrará en Chicago este mes. El estudio aún no se ha publicado en una revista médica revisada por pares.
Los científicos afirman que este fármaco podría convertirse en el equivalente, en la lucha contra el cáncer, a batir el récord de la milla en menos de cuatro minutos. “Es el principio, no el final”, dijo Elizabeth Jaffee, investigadora del cáncer de páncreas en la Universidad Johns Hopkins.
La bola grasienta
Los métodos habituales para encontrar un nuevo tratamiento no iban a funcionar para el cáncer de páncreas.
La forma típica en la que funciona un fármaco es al unirse a un bolsillo de la superficie de una proteína crucial, como un escalador que encuentra una grieta en la pared de un acantilado, para inutilizarla. Pero la KRAS, la bola grasienta, no tenía lugares obvios donde pudiera adherirse un fármaco.
Fue a principios de la década de 1980 cuando los investigadores del MIT y Harvard descubrieron que los cánceres humanos podrían estar causados por mutaciones en una familia de genes llamados genes RAS. Uno de ellos era el gen KRAS.
El gen KRAS ayuda a las células a regular el crecimiento. Las dirige para que fabriquen proteínas que comparten su nombre –proteínas KRAS–, que se activan cuando una célula necesita replicarse.
La mayor parte del tiempo la proteína está “apagada”. Sin embargo, las mutaciones genéticas que causan el cáncer hacen que las proteínas KRAS estén siempre en estado “encendido”. Una vez que los científicos identificaron el papel del gen KRAS en el cáncer, se produjo una oleada de actividad entre las empresas farmacéuticas que esperaban desarrollar fármacos dirigidos contra las proteínas RAS.
Fracasaron estrepitosamente.
“Todo el mundo huía de la KRAS”, dijo Channing Der, un investigador pionero de la KRAS que ahora trabaja en la Universidad de Carolina del Norte. “Miembros muy destacados del campo argumentaron que esto es una idea descabellada, que esto es una locura”.
Kevan Shokat, científico de la Universidad de California en San Francisco, no estaba convencido. Se le ocurrió una idea: quizá la bola grasienta no era tan lisa e impenetrable como todos pensaban.
Pasó cinco años examinando 500 moléculas, hasta que por fin encontró una grieta en la proteína KRAS en la que encajaba una de sus moléculas. No llegó a convertirse en un fármaco, pero fue la primera señal de que quizá los detractores se equivocaban al pensar que la proteína KRAS era “intratable”.
Shokat publicó su histórico hallazgo en 2013. Su trabajo revitalizó el campo, y más tarde se unió a Revolution como cofundador académico y asesor.
Más o menos al mismo tiempo, Greg Verdine, científico de Harvard, creaba una empresa que buscaría formas creativas de atacar proteínas, incluida la KRAS. Se preguntaba si habría alguna molécula en la naturaleza que pudiera sortear los innumerables retos de adherirse a la proteína KRAS.
Resultó que la naturaleza había creado lo que él llamó pegamentos moleculares, que pueden unir dos proteínas que normalmente nunca se unirían entre sí. Su idea era diseñar a medida un pegamento molecular para desactivar la KRAS.
En la empresa que fundó, Warp Drive Bio, Verdine y su equipo desarrollaron una estrategia para adherir un fármaco a otra proteína de la célula, la ciclofilina, y luego utilizar la superficie combinada más grande para envolver a la KRAS y desactivarla.
Entonces el fármaco se alejaría y seguiría para atacar a otra proteína KRAS.
Juntas, las investigaciones de Shokat y Verdine demostraron que, después de todo, se podía vencer a la bola grasienta. En 2018, Revolution, una pequeña empresa que se había dedicado a los fármacos para combatir infecciones, adquirió Warp Drive y amplió su trabajo.
Los químicos de Revolution adoptaron un enfoque audaz para diseñar un compuesto, lo que sorprendió a los dirigentes de la empresa. Su fármaco atacó a las proteínas KRAS cuando estaban “encendidas”, tanto en células sanas como cancerosas, y cambió su estado de “encendido” a “apagado”. Enfoques similares en experimentos con animales habían matado a ratones.
“Eso nos puso nerviosos desde el principio”, dijo Mark Goldsmith, director ejecutivo de Revolution. “Pero empezamos a reducir tumores en animales y vimos que los animales parecían estar bien”.
En 2022, Revolution se sintió lo bastante segura como para empezar a administrar pequeñas dosis del fármaco a los primeros pacientes en un estudio de seguridad. “Empezamos a ver que los tumores se reducían y que los efectos secundarios eran manejables”, dijo Goldsmith.
Hace unos años, en una reunión médica, Anirban Maitra, director del Centro Oncológico Perlmutter de la NYU Langone Health, escuchó una presentación de datos sobre pacientes que recibieron daraxonrasib en un ensayo clínico inicial.
Le asombró que un fármaco que bloquea la KRAS tanto en las células cancerosas como en las normales no perjudicara a los pacientes dañando su tejido sano.
“¿Cómo es posible?”, recordó haber pensado. “¿Cómo es que estos pacientes no mueren?”.
El fármaco de Revolution había conseguido alcanzar un delicado equilibrio, pues devastaba las células cancerosas al tiempo que preservaba la mayor parte de las normales.
‘Una vida bastante buena’
En otoño de 2023, Rhea Caras, abogada jubilada en Palos Verdes Estates, California, recibió un aviso de su oncólogo: pronto volaría a Europa para asistir a un congreso médico. Estaba entusiasmado con los primeros datos que presentarían unos investigadores sobre un fármaco experimental prometedor.
A principios de ese año, a Caras le habían diagnosticado un cáncer de páncreas metastásico y le habían dicho que probablemente le quedaban solo unos meses de vida. Cuando su médico le habló del fármaco experimental, ya había probado una primera quimioterapia agotadora y buscaba su siguiente tratamiento.
Caras no tardó en unirse a un ensayo de daraxonrasib en fase intermedia. Más de dos años después, sigue tomando las pastillas todos los días.
Ahora, con 67 años, habitualmente tiene que lidiar con efectos secundarios como fatiga, náuseas y problemas digestivos. Pero su cáncer se ha reducido. El mes que viene tiene previsto viajar a Hawái con su familia.
“Estoy segura de que no estaría viva si no fuera por este medicamento”, dijo. “Llevo una vida bastante buena, y no me lo esperaba”.
Caras dijo que no sabía durante cuánto tiempo le seguiría haciendo efecto el fármaco, pero que ahora pensaba en los años venideros. “Creo que podría morir de otra cosa”, dijo.
Para los científicos que fueron pioneros en la investigación sobre la KRAS, el estallido de entusiasmo lleva mucho tiempo gestándose.
En 1982, Robert Weinberg, científico del MIT, hizo uno de los descubrimientos fundamentales sobre cómo los genes RAS alimentan algunos cánceres. En una entrevista este mes, Weinberg, que ahora tiene 83 años, se maravilló de que los pacientes hubieran tardado 44 años en beneficiarse de su trabajo, y de haber vivido lo suficiente para verlo.
“Habría estado bien que el Señor nos enviara algo más fácil de medicar”, dijo. “Pero resultó que no fue así”.
Gina Kolata escribe sobre enfermedades y tratamientos, cómo se descubren y prueban los tratamientos y cómo afectan a las personas.
Rebecca Robbins es una reportera que cubre a la industria farmacéutica. Desde 2015 investiga temas de salud y medicina.
La seguridad en torno a la histórica plaza de Tiananmen de Pekín se ha incrementado desde hace días y en las redes sociales circulan rumores sobre un desfile especial o un gran evento coreografiado.
Los preparativos comenzaron en un abrir y cerrar de ojos. China parece dispuesta a montar un espectáculo para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que llega a Pekín este miércoles.
El viaje, que termina el viernes, incluirá conversaciones, un banquete y una visita al Templo del Cielo, un complejo de templos imperiales donde los emperadores rezaban para pedir una buena cosecha.
Y tanto Trump como el presidente de China, Xi Jinping, esperan que la visita dé sus frutos.
Esta cumbre entre los dos líderes más poderosos del mundo va a ser uno de los encuentros más importantes de los últimos años.
Durante meses, las relaciones entre Estados Unidos y China han sido una prioridad menor para Trump.
El mandatario estadounidense se ha centrado en la guerra con Irán, las operaciones militares en el hemisferio occidental y las preocupaciones nacionales. Pero todo eso cambia esta semana.
El futuro del comercio mundial, las crecientes tensiones en Taiwán y la competencia en tecnologías avanzadas están en juego.
Desde el punto de vista económico, la guerra comercial con Estados Unidos y el conflicto en Irán pueden ser malas noticias para Xi, pero desde el punto de vista ideológico y político son un regalo y sentirá que tiene una posición sólida.
Esta visita podría sentar las bases para una futura cooperación, o conflicto, en los próximos años.
La influencia de China sobre Irán
China trata de intervenir discretamente como pacificadora, ahora que el conflicto en Irán está en su tercer mes. Pekín se ha unido a Pakistán como mediador en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Las autoridades de Pekín e Islamabad presentaron en marzo un plan de cinco puntos con el objetivo de lograr un alto el fuego y reabrir el estrecho de Ormuz.
Y tras bastidores, las autoridades chinas empujan con delicadeza a sus homólogos iraníes hacia la mesa de negociaciones.
A pesar de su constante demostración de fuerza, no cabe duda de que China está ansiosa de poner fin a esta guerra.
La economía del país ya lidia con un crecimiento más lento y un mayor desempleo.
El aumento de los precios del petróleo elevó el costo de los artículos fabricados con productos petroquímicos, desde textiles hasta plásticos.
Para algunos productores de China, los costos han subido un 20%.
China tiene unas reservas de petróleo envidiables y su liderazgo en el sector de las energías renovables y los autos eléctricos la ha protegido de los peores efectos de la crisis energética.
Pero la guerra perjudica a una economía china estancada, que depende en gran medida de las exportaciones.
No obstante, si China se decide a intervenir y ayudar a Estados Unidos, querrá algo a cambio.
La visita del ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, a Pekín la semana pasada parecía diseñada para mostrar el tipo de dominio e influencia que China tiene en Medio Oriente.
Estados Unidos observaba de cerca.
“Espero que los chinos le digan [a Araghchi] lo que necesita oír”, dijo el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio. “Y esto es que lo que Irán está haciendo en el estrecho los aísla a nivel mundial, que son ‘los malos’ en esto”.
Una valla publicitaria en Teherán muestra el estrecho de Ormuz como una mordaza cosida en la boca de Trump.
Estados Unidos también ha intentado convencer a China de que no bloquee una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para condenar los ataques de Irán contra los barcos que intentan cruzar Ormuz, después de que Pekín y Rusia vetaran una propuesta anterior.
“Creo que si queremos que Irán vuelva a la mesa de negociaciones de manera duradera, Estados Unidos reconoce que China va a desempeñar algún papel”, señala Ali Wyne, asesor principal de investigación y promoción de las relaciones entre Estados Unidos y China en el International Crisis Group.
A Trump, por su parte, no parece importarle la estrecha relación de China con Teherán.
Si bien Estados Unidos sancionó recientemente a una refinería con sede en China por transportar petróleo iraní, la semana pasada el presidente restó importancia al apoyo chino a Irán durante el conflicto.
“Es lo que es, ¿verdad?”, le dijo a un periodista estadounidense. “Nosotros también hacemos cosas en contra de ellos”.
Los precios del petróleo afectan significativamente a las exportaciones chinas y la producción textil.
El futuro de Taiwán
El gobierno de Trump ha enviado señales contradictorias sobre Taiwán.
En diciembre pasado, Estados Unidos anunció un acuerdo de venta de armas con Taiwán por valor de US$11.000 millones, lo cual enfureció al gobierno chino.
Sin embargo, Trump restó importancia a la voluntad de Estados Unidos de defender a Taiwán, que China reclama como su propio territorio.
“Él considera que es parte de China”, dijo Trump en referencia a Xi, “eso depende de él, de lo que vaya a hacer”.
También dijo que Taiwán no reembolsa adecuadamente a Estados Unidos por sus garantías de seguridad. “No nos da nada”, añadió.
El año pasado, Trump impuso un arancel del 15% a Taiwán y lo acusó de robar la fabricación de semiconductores de EE.UU.
La semana pasada, Rubio dijo que Taiwán será un tema de conversación durante la visita, aunque el objetivo será garantizar que el asunto no se convierta en una fuente de nuevas tensiones entre las dos superpotencias.
“No necesitamos que ocurra ningún evento desestabilizador en lo que respecta a Taiwán ni a ningún otro lugar del Indo-Pacífico”, afirmó el secretario de Estado.
“Y creo que eso redunda en beneficio mutuo tanto de Estados Unidos como de los chinos”.
Por su parte, China ha señalado que Taiwán es una prioridad en estas conversaciones.
Taiwán depende del apoyo militar de Estados Unidos.
Durante una conversación con Rubio la semana pasada, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, dijo que espera que Estados Unidos tome “las decisiones correctas”.
Pekín ha estado aumentando su presión militar al enviar aviones de guerra y buques de guerra a Taiwán casi a diario.
Algunos analistas creen que las autoridades chinas podrían estar presionando para que se cambie el vocabulario con respecto a Taiwán, que fue cuidadosamente definido en 1982.
La política declarada recientemente por Washington es que actualmente no apoya la independencia de Taiwán. ¿Podría Pekín abogar por un lenguaje más fuerte, como “Estados Unidos se opone a la independencia de Taiwán”?
“Simplemente no creo que el presidente Xi haga eso”, opina John Delury, investigador principal del Centro de Relaciones entre Estados Unidos y China de la Sociedad Asiática.
“Incluso si Trump dice algo que parezca una capitulación ante Taiwán, porque no es tan cuidadoso con el uso del lenguaje, los chinos saben que no hay que darle mucha importancia, porque puede revertirlo con un post de Truth Social una semana después”.
Conversaciones comerciales fundamentales
Durante gran parte de 2025, Estados Unidos y China parecieron estar al borde de una nueva guerra comercial, que podría sacudir los cimientos de la economía mundial.
Trump aumentó y redujo en repetidas ocasiones los aranceles al principal socio comercial de Estados Unidos, llegando en ocasiones a tasas superiores al 100%.
En respuesta, China restringió las exportaciones de minerales de tierras raras a Estados Unidos y su compra de productos agrícolas estadounidenses, lo que afectó a los agricultores de los principales estados que votaron por Trump.
La tensión bajó considerablemente desde que Trump y Xi se reunieron cara a cara en Corea del Sur en octubre pasado.
El fallo de febrero de la Corte Suprema de EE.UU. que restringe el poder unilateral del presidente para imponer aranceles también ayudó a aplacar los instintos comerciales más volubles de Trump.
Sin embargo, Trump y Xi todavía tendrán mucho de qué hablar durante su cumbre en Pekín.
El líder de EE.UU. presionará para aumentar las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses.
No cabe duda de que China presionará a Estados Unidos para que abandone una investigación comercial recientemente anunciada sobre prácticas de negocio desleales, que daría a Trump la posibilidad de volver a imponer aranceles más altos a los productos chinos.
Esto será difícil para la parte estadounidense.
“Podría resultar difícil para Estados Unidos abandonar las investigaciones sobre todas las prácticas comerciales desleales de China, dado lo generalizadas y distorsionadoras que siguen siendo”, explica Michael O’Hanlan, titular de la cátedra Phil Knight de Defensa y Estrategia del Brookings Institute, un centro de estudios con sede en Washington.
La administración Trump también está invitando a los directores ejecutivos de Nvidia, Apple, Exxon, Boeing y otras grandes empresas a que lo acompañen en esta visita, según Reuters.
Si bien China ya no depende tanto de Estados Unidos para comerciar como lo hacía durante el primer mandato de Trump como presidente, Xi querrá que esta reunión vaya bien, ya que China necesita estabilidad en la economía mundial.
Ahora es el principal socio comercial de más de 120 países, pero Xi sabrá que no puede mostrarse demasiado confiado durante la visita de Trump.
“Mientras la visita se desarrolle sin contratiempos y Trump concluya que fue tratado con respeto, la inquietante calma que reina en la relación bilateral perdurará”, dice Ryan Hass, director del Centro de China John L. Thornton del Brookings Institute
“Si, por el contrario, Trump se marcha sintiéndose irrespetado o menospreciado, entonces podría cambiar de opinión”.
La diplomacia basada en tencología será una parte fundamental de las conversaciones.
El futuro de la IA
China está en una carrera por ser dueña del futuro. Está invirtiendo mucho en robots humanoides y de inteligencia artificial. Estas son parte de lo que Xi describe como “nuevas fuerzas productivas” y espera que impulsen la economía de China.
Sin embargo, muchos responsables políticos estadounidenses creen que la política oficial china consiste en cooptar o robar directamente la tecnología estadounidense para hacer avanzar sus industrias nacionales.
Esto ha llevado a restringir la exportación de los microprocesadores más modernos, por ejemplo, a pesar de las objeciones de los fabricantes estadounidenses.
La resolución exitosa de la espinosa cuestión de la propiedad y control de China sobre la popular aplicación de redes sociales TikTok supuso un raro final feliz para las interacciones entre Estados Unidos y China en materia de tecnología, que con frecuencia están plagadas de acusaciones y sospechas.
Esta dinámica se refleja en la carrera por desarrollar sistemas de inteligencia artificial, quizás el nuevo desarrollo tecnológico clave de los tiempos modernos.
La cuestión se complica por las acusaciones estadounidenses de que empresas chinas como DeepSeek están robando la inteligencia artificial estadounidense.
“Está surgiendo el primer capítulo de la guerra fría de la IA”, indica Yingyi Ma, del Centro de China John L Thornton del Instituto Brookings.
“La Casa Blanca acusó a China de robar modelos estadounidenses de inteligencia artificial a ‘escala industrial’, mientras que, según se informa, Pekín tomó medidas para impedir que Meta adquiriera Manus, una empresa emergente de IA fundada en China que ahora tiene su sede en Singapur”, explica Thornton.
“El debate más profundo no es quién copia el modelo de quién, sino quién tiene talento para crear la próxima generación de IA de vanguardia”.
Los robots de artes marciales se han utilizado con gran eficacia para mostrar la tecnología china.
Los robots chinos son capaces de montar un espectáculo, hacer movimientos de kung-fu y correr más rápido que los humanos durante una maratón en Pekín.
Sin embargo, si bien las empresas chinas parecen ser expertas en construir los cuerpos de estos robots, muchas siguen trabajando en la programación de los cerebros de sus nuevas creaciones.
Para construir los mejores, las empresas chinas necesitan chips informáticos de alta gama, y esos chips provienen de Estados Unidos.
Aquí es donde Pekín podría utilizar su influencia sobre las tierras raras, un sector fundamental que Trump, sin duda, codicia.
China procesa alrededor del 90% de los minerales de tierras raras del mundo, que son esenciales para toda la tecnología moderna, desde los teléfonos inteligentes hasta los parques eólicos y los motores a reacción.
Por lo tanto, es posible que merezca la pena alcanzar un acuerdo.
Estados Unidos puede quedarse con tierras raras chinas a cambio de chips de alta gama. Esto es una suerte de estrecho de Ormuz de China: puede detener el suministro en cualquier momento.
Trump y Xi tienen muchos temas de conversación durante un viaje corto.
A pesar de todo el terreno político que ambas partes deben cubrir, la visita de Trump será una gira vertiginosa, con reuniones y eventos programados para el jueves y el viernes.
Puede que no haya mucho tiempo para que los dos líderes lleguen a acuerdos sustanciales, pero incluso un encuentro tan breve podría sentar las bases para las negociaciones y las relaciones entre las dos superpotencias en los próximos años.
Crédito de imagen de portada: Getty
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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La medida, aplicada a los colonos por la violencia contra los palestinos, podría ser el comienzo de una nueva era en la que Europa será más severa con Israel.
El lunes, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea acordaron imponer sanciones a los colonos israelíes acusados de ataques violentos contra palestinos, y así poner fin a meses de estancamiento político en torno a tal medida.
La acción llega después de meses de retraso provocado por Hungría, y envía una señal clara. La derrota de Viktor Orbán, ex primer ministro húngaro, podría ser el comienzo de una nueva era en la que Europa será más severa con Israel.
Bajo el gobierno de Orbán, Hungría había bloqueado las medidas durante meses. Pero tras la toma de posesión de Péter Magyar como primer ministro húngaro este fin de semana, la dinámica de la toma de decisiones de la Unión Europea ha cambiado. El gobierno de Magyar ha sugerido que no bloqueará paquetes de sanciones que, por lo demás, cuentan con un amplio apoyo.
“Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE acaban de dar luz verde a sancionar a los colonos israelíes por la violencia contra los palestinos”, dijo Kaja Kallas, la principal diplomática de la Unión Europea, en una publicación en las redes sociales el lunes por la tarde en Bruselas, sin ofrecer más detalles sobre quién estaría sujeto a dichas medidas. “Ya era hora de que pasáramos del punto muerto al cumplimiento. El extremismo y la violencia acarrean consecuencias”.
Kallas dijo que también habría nuevas sanciones contra “figuras destacadas de Hamás”, sin ofrecer más detalles. Las sanciones individuales suelen tener repercusiones en los viajes y el sistema bancario.
Se espera que se sancione a cuatro organizaciones israelíes y a tres individuos por la violencia de los colonos, según dos funcionarios europeos, que hablaron bajo condición de anonimato para discutir datos que aún no son públicos. Se espera que otros 10 individuos de Hamás, el grupo militante islamista, sean sancionados, dijeron los dos funcionarios.
“Israel rechaza firmemente la decisión de imponer sanciones a ciudadanos y organizaciones israelíes”, publicó Gideon Sa’ar, ministro de Asuntos Exteriores de Israel, en las redes sociales después del anuncio de la noticia. “El intento de imponer opiniones políticas mediante sanciones es inaceptable y no tendrá éxito”.
La aprobación de las sanciones se produjo en una reunión de ministros de Asuntos Exteriores de los 27 países de la Unión Europea, celebrada el lunes en Bruselas. Ahora se elaborarán los detalles técnicos de la imposición de las sanciones.
“Estas sanciones significan que se prohibirá la entrada en Europa a las personas sobre las que se haya elaborado un expediente que demuestre que han cometido actos de violencia de este tipo, y también se podrán congelar sus activos en Europa”, declaró a la prensa Tom Berendsen, ministro de Asuntos Exteriores de los Países Bajos, tras la reunión.
Después de años de violencia, en las últimas semanas los colonos extremistas israelíes han intensificado sus ataques contra los palestinos de toda Cisjordania ocupada por Israel. Su intimidación está dejando aldeas deshabitadas y a los palestinos viviendo con miedo a sufrir agresiones sexuales, robos e incluso tiroteos mortales.
Pero mientras la Unión Europea adopta una postura más dura hacia estos colonos, siguen estancadas las medidas más amplias relacionadas con Israel que se han estado debatiendo. En particular, algunas naciones europeas han presionado para que el bloque suspenda su acuerdo comercial favorable con Israel.
Helen McEntee, ministra irlandesa de Asuntos Exteriores y Comercio, dijo antes de la reunión del lunes: “Es absolutamente esencial, dada la grave situación humanitaria que sigue existiendo en Gaza, pero también el continuo aumento de la violencia de los colonos en Cisjordania, que tomemos decisiones aquí y que la UE actúe”.
Sin embargo, una medida tan radical carece de consenso.
“Es cierto que muchos Estados miembro quieren más y también hay muchos Estados miembro que no quieren más”, dijo Kallas durante una rueda de prensa posterior a la reunión. “Así que aquí es donde estamos”.
Por limitada que sea, la medida del lunes de sancionar a los colonos israelíes pone a la Unión Europea en contraste con Estados Unidos, que mantiene una alineación más firme con Israel. Pero los sondeos sugieren que la opinión pública estadounidense también se está deteriorando por la situación en Gaza y la guerra con Irán.
Jeanna Smialek es la jefa de la corresponsalía del Times en Bruselas.
Aaron Boxerman es reportero del Times y cubre Israel y Gaza. Radica en Jerusalén.
Koba Ryckewaertes reportera e investigadora para el Times y radica en Bruselas.