El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, acusó este viernes al gobierno de España de difamar a los soldados israelíes y llevar a cabo una guerra diplomática contra su país.
Por ello, anunció la expulsión de los representantes españoles del centro de coordinación en Kiryat Gat, una plataforma internacional de ayuda y logística a Gaza.
“Israel no permanecerá en silencio ante quienes nos atacan. España ha difamado a nuestros héroes, los soldados de las FDI, los soldados del ejército más íntegro del mundo”, expresó Netanyahu en un vídeo difundido por su oficina este viernes.
Aseguró que la expulsión de los representantes españoles de Kiryat Gat responde a “la reiterada postura de España en contra de Israel”.
“Quienes atacan al Estado de Israel en lugar de a regímenes terroristas no serán nuestros aliados en lo que respecta al futuro de la región”, apuntó.
Y concluyó: “No estoy dispuesto a tolerar esta hipocresía y hostilidad. No permitiré que ningún país libre una guerra diplomática contra nosotros sin pagar un precio inmediato”.
“No permitiré que ningún país libre una guerra diplomática contra nosotros sin pagar un precio inmediato”, afirmó Netanyahu.
El Centro de Coordinación Cívico-Militar (CMCC, por su siglas en inglés) es el complejo multinacional emplazado desde el pasado noviembre en Kiryat Gat, sur de Israel, para dar continuidad al plan de paz promovido por Estados Unidos y avanzar de cara a una futura reconstrucción y estabilización de la Franja de Gaza, devastada por la guerra.
En el CMCC participan representantes de varios países aliados y socios internacionales implicados en la coordinación de la ayuda humanitaria, la seguridad y los preparativos para la reconstrucción de Gaza.
Entre ellos se encontraba España, que había enviado funcionarios para integrarse en este mecanismo multinacional junto a delegaciones de otros gobiernos occidentales y organismos internacionales.
La respuesta de España
“No permitamos una nueva Gaza en el Líbano”, proclamó Pedro Sánchez.
Tras las palabras de su homólogo israelí este viernes, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, respondió pidiendo a la Unión Europea que rompa el acuerdo de asociación con Israel, que esta semana llevó a cabo una intensa oleada de ataques en Líbano con más de 300 muertos.
En un discurso durante un foro en Barcelona, Sánchez acusó al país gobernado por Netanyahu de llevar a cabo “flagrantes” violaciones del derecho internacional humanitario.
El jefe del Ejecutivo español exigió a la UE a actuar con coherencia a la hora de tratar con un país que, considera, está “atropellando y violando” muchos de los artículos del acuerdo de asociación bilateral.
El acuerdo de asociación UE-Israel, en vigor desde 2000, es el marco que regula las relaciones políticas, comerciales y de cooperación entre ambas partes y establece que esas relaciones deben basarse en el respeto de los derechos humanos y los principios democráticos.
“No permitamos una nueva Gaza en el Líbano”, proclamó Sánchez, que también reivindicó la unidad e independencia europea en política exterior y defensa.
Por otra parte, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, calificó este viernes las críticas de autoridades israelíes a España como “absurdas y calumniosas” y acusó a Israel de “intentar malograr” las negociaciones entre EE.UU. e Irán para poner fin a la guerra en Medio Oriente.
Sube la tensión
El choque diplomático llega después de que Israel iniciara este miércoles una intensa oleada de bombardeos contra objetivos que vincula con Hezbolá en Beirut, el valle de la Beká y el sur de Líbano.
Los bombardeos han dejado más de 300 muertos y más de un millar de heridos, muchos de ellos civiles, según autoridades libanesas.
La ofensiva se produjo pese a un frágil alto el fuego alcanzado recientemente entre Estados Unidos e Irán para contener el conflicto regional.
Israel interpreta que ese acuerdo no incluye el frente libanés y ha anunciado que continuará sus operaciones contra Hezbolá, pese a que estas podrían poner en peligro las negociaciones y desestabilizar aún más la región.
El nuevo desencuentro entre Netanyahu y Sánchez eleva aún más la tensión diplomática entre ambos países, que se ha intensificado desde el inicio de la guerra en Gaza en octubre de 2023.
El gobierno español ha sido uno de los más críticos dentro de la Unión Europea con la ofensiva militar israelí.
En mayo de 2024, España reconoció oficialmente al Estado palestino junto con Irlanda y Noruega, una decisión que Israel calificó como un “premio al terrorismo” y llevó a su gobierno a retirar temporalmente a su embajadora en Madrid.
Desde entonces han sido frecuentes los desencuentros entre ambos gobiernos: Sánchez ha condenado las acciones de Israel en Gaza y Líbano, mientras Netanyahu ha denunciado lo que considera una postura “hostil” de España hacia su país.
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MI AMIGA TOMÓ LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE POSIBLE MIENTRAS SE ALOJABA EN MI CASA. A MÍ ME FUE MUY DIFÍCIL ACEPTAR LO QUE SIGNIFICABA.
Si mi amiga Beth Mazur me hubiera preguntado: “¿Te importa si acabo con mi vida mientras te visito?”. Habría dicho que no y habría hecho todo lo posible por impedírselo, pero no me lo preguntó.
Cuando llegó a Santa Fe a mediados de diciembre de 2023, mi marido John y yo acabábamos de terminar de construir nuestra casita, una pequeña casa de invitados, y Beth era nuestra segunda huésped. Ella y yo nos habíamos visto en persona solo unas cuantas veces. Sin embargo, cuando su visita de cinco días llegaba a su fin, nos sentíamos tan cómodos juntos que John y yo le pedimos que se quedara durante Janucá y Navidad. El único problema, bromeó John, era que ya se nos habían acabado los chocolates que había traído.
Una docena de años antes, Beth y yo nos conocimos en un grupo de pacientes en línea que parecía, en parte, grupo de laboratorio y, en parte, campo de refugiados. Ambas estábamos enfermas de encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica o E.M./S.F.C., una enfermedad devastadora que la medicina ha abandonado en su mayor parte.
Como periodista científica, me sorprendió encontrarme lo bastante desesperada como para ir tras tratamientos en la frontera de la ciencia. Beth, condiscípula de M.I.T. y científica informática, tenía un enfoque relajado y razonado que hacía que me sintiera segura al examinar incluso las ideas más extrañas.
A lo largo de los años, escribí investigaciones sobre ciencia casi fraudulenta y un libro de memorias y ciencia sobre la E.M. Beth, más callada pero con un mayor alcance, cofundó la organización de defensa #MEAction, y transformó una comunidad de pacientes enfadada y caótica en una fuerza coordinada para el cambio. Organizó protestas, presionó al Congreso, instó a Google a reescribir sus páginas médicas sobre la EM.
Cada mañana, durante su visita a Santa Fe, le llevaba panqués sin gluten mientras se esforzaba con trabajos para ponerse en posición vertical. Cada tarde se acurrucaba en el sofá mientras nuestro gato, Lao, se acomodaba en el hueco perfecto entre su barriga y la almohadilla térmica, y nuestro perro, Roo, apoyaba la garganta en los dedos rascadores de Beth. Masajeé la cabeza y el cuello de Beth; sentíamos dolor en los mismos lugares, así que mis dedos sabían dónde ir. Sentí que canalizaba todas las caricias tranquilizadoras que John me había dado, agradecida por estar lo bastante bien como para transmitir el consuelo.
Había pasado por cuatro años brutales –múltiples neurocirugías, convulsiones, parálisis–, pero últimamente había mejorado. La visita de Beth me pareció sorprendentemente normal; incluso fuimos a un balneario. Para ella, sin embargo, la enfermedad nunca ofreció cambios drásticos. Simplemente avanzaba, implacable.
Hablamos de todo lo que la E.M. nos había arrebatado. A ella le había robado su carrera, sus hijos imaginarios, el “snowboard”, a menudo incluso la fuerza para levantarse de la cama, pero el peor robo fue su brillante mente de tecnóloga. Me dijo que se sentía constantemente conmocionada, como si cada intento de relacionarse con el mundo requiriera aplastar su frágil cerebro contra un muro de hormigón.
“Siento que en realidad no existo”, me dijo, con la voz entrecortada. Su disfunción cognitiva no se notaba –desde fuera, su brillantez seguía resplandeciendo–, pero esa invisibilidad agudizaba su frustración. Había probado cientos de tratamientos, cada uno de los cuales exigía investigación, dinero, riesgo, a veces viajes, y siempre reavivar la esperanza. Ninguno había restaurado su cerebro lesionado.
Además de su sufrimiento físico y cognitivo, a veces veía cómo la depresión retorcía sus pensamientos en espirales oscuras y pegajosas. Una vez, cuando sentí que caía, le pedí que recordara una época en la que se sintiera segura. Se acordaba de cuando tenía 19 años y salía con sus amigos de la universidad. La invité a sumergirse en aquel sentimiento, pero su voz se volvió ronca: “¡Ha pasado tanto tiempo! Ya nunca me siento segura”.
Había luchado contra la depresión con tanta fuerza como contra la E.M., y probó un tratamiento tras otro. Los antidepresivos le habían fallado, pero estaba a punto de volver a tomarlos.
En vísperas del solsticio de invierno, encendimos un fuego. Ella apoyó la cabeza en mi regazo; acaricié su pelo inmensamente suave. “Si supiera que nunca me pondré mejor –dijo–, acabaría con mi vida, pero sé cuánto daño haría eso a la gente que amo. Pero entonces solo viviría para los demás, y…”.
La escuché, pues conocía demasiado bien los pensamientos que pueden venir con el sufrimiento. Esperaba que presenciar su dolor aliviara ese peso en ella.
Al final, bostezando, me levanté de donde nos estábamos acurrucando para irme a la cama. Los ojos de Lao estaban cerrados de placer. Beth estaba acariciando su pelaje, con la respiración tranquila.
Por la mañana, recibí un correo electrónico suyo con los resultados de sus pruebas cognitivas: en algunas áreas, estaba en el primer percentil, el último de la escala. Me pregunté por qué me lo había enviado; por supuesto que le creía cuando me contaba sobre eso.
Entonces llamó a nuestra puerta un conductor de FedEx con chocolates que Beth había encargado para reponer los que nos habíamos comido.
“¿Sabías que hay alguien tirado ahí?”, me dijo.
Beth había creado un nido junto al arroyo congelado con una manta y una almohada. A su lado había un vaso vacío, cubierto de residuos.
Poco después de encontrarla, recibí un mensaje de texto que había programado para después de su muerte: “Por favor, no te sientas mal de ninguna manera: no puedo imaginar una mejor última noche. Incluso Roo y Lao se unieron al consuelo”.
Ridículamente, se disculpó por no haber limpiado nuestra casita.
La policía revisó un cuaderno que había dejado. Junto a un testamento garabateado, escribió: “Me siento en paz. Es una sensación poderosa”.
Después de que todos se marcharan y mis lágrimas jadeantes se redujeran a un goteo, me senté tranquilamente en mi casa. Parecía como si pudiera sentir en mi cuerpo la noticia de su muerte extendiéndose, mientras los llantos pasaban de la familia a los amigos íntimos y a la gente de todo el mundo.
Intenté imaginarme sus pensamientos de la noche anterior: ¿La había hecho enojar? ¿Estaba justificada su decisión o había cometido un terrible error?
Me detuve. Tenía que creer en sus palabras y en mi propia experiencia: Se sintió amada cuando murió. Además, yo no podía juzgar su decisión, sin saber lo que era vivir dentro de su cuerpo y su cerebro.
Tres años antes había estado a punto de hacerlo, pero no lo llevó a cabo. Durante esos tres años se había entregado al mundo, y siguió luchando por los enfermos de E.M. Me ofreció su amistad y apoyó a todos los que la rodeaban. En lugar de juzgar su decisión de marcharse, me sentí agradecida por todas las veces en que decidió quedarse.
¿Por qué aquí y ahora? ¿Acaso imaginó lo que esto provocaría en mí?
¿Dónde si no? No habría querido que su pareja la encontrara, o su madre, o una amiga con niños en casa. Quizá la dulzura de nuestro tiempo juntas hizo posible su aterrador acto. Quizá confiaba en que yo tendría la fuerza necesaria para afrontarlo. ¿Tenía yo esa fuerza?
Pensé en cómo había soportado el frío de la noche. Tenía que haber sido por mi bien, pues protegió la nueva casita de imágenes traumáticas.
Estaba segura de que reflexionaría sobre estas preguntas durante años. Pero sentí una claridad inmediata: sin importar si estaba de acuerdo con su decisión, aceptarla y cuidar de su comunidad tras su muerte eran formas de amarla.
Escribí un hilo en las redes sociales en el que le contaba a la comunidad lo que entendía sobre su muerte. Durante una semana, celebramos “shivas” diarios en línea, que reunieron a decenas de personas de todo el mundo. Su funeral atrajo a cientos de personas en persona y en Zoom.
La gente contó historias que revelaron un alcance que yo no había visto. Formó a investigadores y concedió a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades con el fin de que crearan centros de investigación E.M./S.F.C. Ella y su pareja fueron de las primeras personas en advertir que la pandemia de COVID podía desencadenar una oleada de casos de E.M./C.F.S. Se convirtió en la madrina de activistas del COVID persistente, y les enseñó cómo volverse influyentes, elaborar estrategias y cuidarse mutuamente.
Había sido tan modesta con su trabajo que no me había dado cuenta de que era la maga oculta detrás de casi todos los cambios importantes. Mi amiga era un gigante.
También supimos quién era antes de la enfermedad: la que les ganaba a todos en el juego de los corazones durante la universidad; una alegre “snowboarder” de casco rosa rodeada de amigos.
Su familia y yo construimos un altar en un tocón de árbol junto al arroyo. Sobre él, colocamos un amuleto protector en forma de palma llamado “hamsa”, una caja de donativos de la sinagoga de Polonia en el periodo de antes de la guerra, figuritas de un perro y un gato y, por supuesto, un poco de chocolate.
Un año después, su familia regresó. Hicimos barcos rojos de origami y los llenamos de flores y un poco de sus cenizas. Los barcos flotaban por el arroyo, quedaban atrapados un momento y luego se soltaban.
No podía retenerla. Pero podía acompañarla, casi hasta el final.
Si tienes pensamientos suicidas, llama o envía un mensaje de texto al 988 para ponerte en contacto con la Línea Nacional de Prevención del Suicidio o visita SpeakingOfSuicide.com/resources para obtener una lista de recursos adicionales.
El subsuelo venezolano no solo guarda vastos yacimientos de petróleo y de gas, sino de otros recursos minerales.
Este artículo fue originalmente publicado el 11 de febrero de 2026, antes de la aprobación de la Ley de Minas, y actualizado para una mayor comprensión del tema.
Una apertura de facto de la minería venezolana a las manos extranjeras.
Eso es lo que supone la nueva Ley de Minas aprobada este jueves por la Asamblea Nacional de Venezuela, de mayoría oficialista.
Tras la reforma parcial de la Ley de Hidrocarburos y de la de aceleración de trámites, esta es la tercera norma que se aprueba en el contexto de la cooperación económica con EE.UU., que ejerce un tutelaje sobre Miraflores desde el 3 de enero, cuando capturaron a Nicolás Maduro y a Cilia Flores.
En el caso de la reforma petrolera, ofrece garantías a la inversión privada y modifica el modelo estatista ideado por Hugo Chávez.
Con la nueva Ley de Minas se pretende modernizar esa industria del país y atraer a empresas privadas para que exploten tanto el oro como los minerales esenciales que hay en Venezuela.
Además, según la nueva legislación, se penaliza la extracción ilegal así como la degradación del medio ambiente, ambos grandes problemas especialmente en la zona conocida como el Arco Minero del Orinoco.
Como indica un informe de International Crisis Group, “desde hace dos décadas hay extensa minería de oro ilícita en el sur de Venezuela” que, agrega, ha “crecido rápidamente en los últimos diez años, a medida que grupos criminales y guerrillas han tomado el control de amplias zonas de los estados Bolívar y Amazonas”.
Y aunque Venezuela y el petróleo son casi sinónimos, en las entrañas del suelo del país sudamericano no solo hay crudo, sino también grandes yacimientos de distintos metales y minerales.
Durante años, Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, achacaron sus malas relaciones con Estados Unidos al interés de Washington por apropiarse de esos recursos.
“¿Cuál es la meta del gobierno actual de EE.UU.? Ya lo han dicho: agarrarse todo el petróleo de Venezuela, el oro, las tierras raras, las riquezas de Venezuela”, declaró Maduro en una entrevista difundida el 1 de enero, dos días antes de la inédita operación militar que Donald Trump ordenó ejecutar contra Venezuela y la cual terminó con su captura.
Las primeras palabras del mandatario estadounidense luego de esos sucesos parecieron confirmar las sospechas.
“Lo que necesitamos (de las autoridades interinas venezolanas) es acceso total. Acceso total al petróleo y a otras cosas en el país que nos permitan reconstruirlo”, dijo Trump.
En ese momento, para los analistas consultados por BBC Mundo y para el propio gobierno interino venezolano esas “otras cosas” que no especificó el mandatario estadounidense parecen incluir los también vastos yacimientos minerales del país.
Un amplio inventario
“En Venezuela no solamente existe el petróleo como recurso mineral importante, sino que también hay otros, una minoría de los cuales han comenzado a ser explotados”, le dijo a BBC Mundo el geólogo venezolano Gustavo Coronel.
¿Cuáles son esos minerales? “El hierro, la bauxita y el oro”, enumeró el experto, quien fue uno de los directivos fundadores de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).
Por su parte, Emiliano Terán Mantovani, sociólogo de la Universidad Central de Venezuela (UCV) agregó a la lista “los diamantes, el coltán, el níquel, el cobre y el carbón”. Terán Mantovani es un investigador especializado en los impactos en América Latina del llamado “extractivismo” (la explotación y exportación de grandes volúmenes de recursos naturales con escaso procesamiento).
Las autoridades, entretanto, han asegurado que en el país hay al menos 50 minerales y estiman que unos 15 pueden ser explotados comercialmente.
Según el Centro Internacional de Inversión Productiva (CIIP), organismo adscrito a la Vicepresidencia venezolana, el país tiene la octava reserva mundial de hierro, con 14.721 millones de toneladas métricas, y posee más de 321 millones de toneladas de bauxita, que es la materia prima para obtener aluminio metálico, con el cual se fabrican aviones, automóviles y otros productos.
En lo que se refiere al oro, el CIIP asegura que el país alberga entre 2.200 y 8.000 toneladas, lo que convertiría a Venezuela en la segunda reserva mundial de este metal precioso. No obstante, los expertos consultados por BBC Mundo advirtieron que esos datos no han sido verificados independientemente.
“Nadie sabe, ni siquiera el gobierno, a cuánto ascienden las reservas probadas de oro, porque la explotación ha sido muy desorganizada y no se han realizado más estudios”, afirmó Coronel.
La mayoría de los yacimientos de estos minerales se ubican al sureste del país, en particular en la región de Guayana, conformada por los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro, y algunos de ellos son explotados desde hace varias décadas.
Sin embargo, en otras partes del país como en la península de La Guajira, en el occidental estado Zulia, fronterizo con Colombia, hay depósitos de carbón; mientras que los de cobre están esparcidos por el centro-norte y el nororiente.
Este mes, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, afirmó que el oro “mantiene el servicio exterior” y financia “a los deportistas venezolanos”.
El misterio de las tierras raras
En los últimos años, las autoridades venezolanas han asegurado que en el país hay depósitos de las llamadas tierras raras —esos 17 elementos químicos tan demandados actualmente para fabricar baterías, pantallas, imanes y otros equipos tecnológicos—, una afirmación que los expertos respaldan.
“En el año 1971 se hizo un levantamiento aeromagnético y se detectó la presencia de tierras raras en el cerro Impacto, ubicado entre los estados Bolívar y Amazonas”, aseguró Coronel.
El torio —un elemento altamente radioactivo y muy apreciado en la industria nuclear— fue identificado junto con el niobio y el tantalio, se lee en un informe del Servicio Geológico de EE. UU. (USGS, por sus siglas en inglés) fechado en 1990.
No obstante, el organismo estadounidense no incluye al país sudamericano entre aquellos que poseen depósitos de tierras raras por falta de datos. ¿La razón? Décadas después de los primeros hallazgos, todavía se desconoce qué tan importantes son estos yacimientos.
“Esos minerales están en una zona de difícil acceso, con abundante vegetación y están cubiertos por una enorme cantidad de sedimentos, por lo cual se requiere de excavaciones y perforaciones que afectarían seriamente el medio ambiente”, explicó Coronel.
Las autoridades venezolanas aseguran que el país tiene las octavas reservas de hierro del mundo, mineral fundamental para sectores como la industria y la construcción.
Por su parte, las autoridades han asegurado que los depósitos de estos elementos, así como de coltán —un mineral crítico, también muy demandado por la industria tecnológica civil y militar—, son grandes.
“Las reservas (de coltán) en Venezuela pudieran, en una evaluación muy preliminar, aproximarse a los US$100.000 millones”, aseveró Chávez durante un discurso en el Parlamento en 2010.
No obstante, no fue sino ocho años después cuando se conoció la primera exportación del llamado “oro azul”.
En 2018, el entonces ministro de Desarrollo Minero, Víctor Cano, anunció que cinco toneladas de coltán, por un valor de US$330.000, fueron vendidas a Italia.
Desde entonces, no se ha informado de nuevos envíos de este mineral al exterior, al menos de manera formal, pero reportes de organizaciones ambientalistas y de medios locales apuntan a un creciente contrabando del mineral.
El plan B
Aunque la tradición minera venezolana se remonta a tiempos de la colonia, nunca fue un motor de la economía venezolana, pese a su potencial.
No obstante, esto cambió a partir de la segunda mitad de la década pasada.
“Debido a la caída de la producción petrolera, Maduro decretó en 2016 el Arco Minero del Orinoco para explotar los minerales de la zona, en particular el oro, que ha tomado protagonismo debido a que sus elevados precios internacionales”, recordó Terán.
El Arco Minero es una vasta zona de más de 110.000 kilómetros cuadrados, equivalente al 12% del territorio venezolano, ubicada al norte de los estados Amazonas, Bolívar y el sur de Delta Amacuro, cerca de la Faja Petrolífera del Orinoco, donde están el grueso de las reservas de crudo venezolanas.
El Arco fue dividido en cuatro bloques dependiendo de la preponderancia de yacimientos minerales que contienen.
“Se esperaba que unas 150 empresas participaran en la explotación del Arco, pero la falta de seguridad jurídica, la agudización de la crisis política y las sanciones internacionales lo frustraron”, explicó el experto.
El sector minero también fue objeto de expropiaciones durante el gobierno de Chávez y algunas de esas disputas siguen en tribunales internacionales.
“A partir de allí, el gobierno recurrió a la pequeña minería para recabar el oro, actividad que no siempre respeta el medioambiente ni a las comunidades indígenas”, agregó Terán.
Y como si lo anterior no fuera suficiente, el experto denunció que “el crimen organizado se expandió en la zona gracias a su asociación a sectores militares que se han enriquecido con el negocio minero”.
Las autoridades, por su parte, han reconocido que en la zona se han producido hechos irregulares. “Se llevan el oro, el coltán, los diamantes”, admitió Maduro el 5 de enero de 2018. No obstante, los funcionarios aseguran que estos son casos aislados y aseguran que sus responsables son perseguidos.
El impulso minero forzado por el colapso petrolero se ha desarrollado sin consideración ambiental y ha devastado extensas zonas del sur de Venezuela.
Pese los obstáculos, la explotación de oro ha aumentado de manera constante en los últimos años, llegando a cifras sin precedentes de entre 40 y 50 toneladas al año, lo cual representa entre US$2.700 y US$3.300 millones, según fuentes nacionales e internacionales.
Sin embargo, solo una pequeña porción de esos fondos ha terminado en las arcas públicas.
“Al Banco Central de Venezuela (BCV) apenas estaría ingresando 8% del oro explotado por concepto de regalías y 6% por autorizar las exportaciones, mientras las organizaciones criminales se estarían quedando con alrededor de 20% y las alianzas estratégicas vinculadas a la élite política con 66%”, denunció la organización Transparencia Venezuela en un informe publicado en 2024.
Las autoridades han sido muy opacas en cuanto a la producción de oro y no informan cuánto ingresa al BCV por este concepto. Este mes, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, afirmó que el oro “mantiene el servicio exterior” (embajadas y consulados) y financia “a los deportistas venezolanos” que asisten a competencias internacionales, al tiempo que reveló que en 2025 se extrajeron 9,5 toneladas del metal.
La explotación del oro se ha convertido en una importante fuente de ingresos para el Estado venezolano ante la caída de la producción petrolera.
Las minas están en la mira
Más allá de la petición de Trump de “acceso total”, otros funcionarios estadounidenses han dejado en claro el interés de Washington por los otros recursos naturales venezolanos.
“Tienen hierro y todos los minerales críticos, tienen una gran historia minera que se ha oxidado, pero el presidente Trump va a arreglarlo y recuperarlo”, anunció el secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, horas después de la captura de Maduro y Flores.
A lo anterior hay que sumarle que la bauxita, el níquel, el cobre y el carbón —que también posee Venezuela— fueron incorporados en noviembre de 2025 a la lista de minerales críticos fundamentales para la economía de EE. UU. que elabora el USGS, el Servicio Geológico de ese país.
“Los minerales críticos sustentan industrias por valor de billones de dólares, y la dependencia de las importaciones pone en riesgo sectores clave”, advirtió Ned Mamula, director del USGS.
Los expertos dieron por hecho que el interés de Washington no se limitará al petróleo, pues la administración estadounidense ha dejado en claro que quiere diversificar su cadena de materias primas.
“El oro es parte del interés de EE.UU. en esta nueva situación. No es desconocido que el presidente Trump tiene una especial predilección por el oro como lo prueba la decoración de su oficina en la Casa Blanca”, apuntó Coronel.
Venezuela ha estado produciendo entre 30 y 50 toneladas de oro anuales en los últimos año, según organizaciones nacionales e internacionales.
No obstante, el geólogo expresó preocupación por cómo puedan explotarse algunos minerales.
“Un gobierno democrático seguramente dejaría intacta la zona del cerro Impacto, ya que existe el riesgo de un desastre ecológico. Pero temo que ahora algunos países que necesitan desesperadamente esos minerales podrían presionar para abrir la zona a la exploración, y uno de ellos es, obviamente, EE. UU.”, dijo.
Terán también expresó inquietud por las apetencias de Washington.
“No está de más decir que aquí no hay ningún miramiento ambiental ni preocupación por la democracia o los derechos humanos; lo que estamos viendo son señales de unos acuerdos bastante subordinados que ponen en peligro la idea de soberanía que tuvimos”, advirtió.
Sin embargo, firmas especializadas como GlobalData Energy han expresado dudas sobre la capacidad de Venezuela para convertirse en un suministrador confiable de minerales para EE. UU. a corto plazo.
¿Por qué? Por la carencia de infraestructura moderna en el país, de estudios confiables sobre sus reservas y, sobre todo, de un marco jurídico estable, se lee en un informe publicado recientemente.
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Devoe es abogado y ha ocupado numerosos cargos jurídicos y diplomáticos.
Los cambios continúan en la Venezuela de Delcy Rodríguez.
El último fue la elección de Larry Devoe como nuevo fiscal general. La Asamblea Nacional, dominada por diputados oficialistas, aprobó por votación su designación este jueves.
Devoe ocupó este cargo como encargado, es decir, de modo provisional, desde el pasado mes de febrero, cuando el hasta entonces fiscal general y quien ostentaba ese puesto desde 2017, Tarek William Saab, renunciara.
Estos cambios se suman a nuevos nombramientos en el Ejecutivo de la presidenta interina Delcy Rodríguez, más de tres meses después de que Estados Unidos atacara Venezuela y capturara a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores.
También se dan con el trasfondo de la recién aprobada Ley de Amnistía, que busca reparar heridas y errores cometidos por la Justicia en este “nuevo momento político”, según palabras de la propia Rodríguez.
Y en medio de las múltiples demandas de defensores de derechos humanos y académicos para escoger a un fiscal general y un defensor del pueblo independientes.
“Si queremos que este país cambie, esta es una oportunidad para escoger a una persona sin militancia política, independiente, poner al frente a una persona que defienda la Constitución y las leyes de la República”, advirtió el diputado opositor Henrique Capriles antes de las votaciones.
Tarek William Saab (izquierda) y Larry Devoe (derecha).
Junto a la renuncia de Saab a su cargo también se produjo la del Defensor del Pueblo, Alfredo Ruíz. Y, en ese momento, de modo provisional, Saan pasó de la Fiscalía a la Defensoría, puesto que ya había desempeñado de 2014 a 2017.
Desde este jueves, la nueva Defensora del Pueblo será Egleé González Lobato, exconsultora jurídica del Consejo Nacional Electoral.
De cargo en cargo
Devoe no es un nombre nuevo en el chavismo y ha ocupado distintos cargos jurídicos y diplomáticos en el gobierno de Venezuela.
Ha ganado notoriedad en los últimos meses, no solo con este nuevo cargo provisional sino como miembro del recién nacido Programa para la Convivencia Democrática y la Paz.
Creado por Delcy Rodríguez el pasado 23 de enero, es, según el gobierno, “una iniciativa concebida con espíritu patriota y anticolonialista, orientada a fortalecer la estabilidad, la armonía social y el diálogo político nacional” e integrada por distintas personas del ámbito político, económico y académico del país.
La plataforma participó en la propuesta de Ley de Amnistía aprobada por el Parlamento el pasado 19 de febrero.
También forma parte de la recién creada Comisión de Alto Nivel para Liberación del presidente Maduro y Cilia Flores, que surgió apenas cinco días después del ataque de Estados Unidos en territorio venezolano y la captura del expresidente y su esposa.
Cuando Jorge Rodríguez anunció el nombramiento de Devoe en febrero, lo hizo presentando su currículum:
“Egresado de la Universidad Católica Andrés Bello, con un máster en derecho constitucional por la Universidad de Valencia, España; un máster en Democracia, Derechos Humanos y Estado de Derecho en la Universidad de Alcalá de Henares en España; es especialista en ciencias penales y criminológicas, y posee dos diplomados en materia de derechos humanos”.
Como parte de esta especialidad en Derechos Humanos, desde 2014 y hasta ahora estuvo al frente de la secretaría ejecutiva del Consejo Nacional de Derechos Humanos de Venezuela.
Antes ocupó cargos en la Defensoría del Pueblo y la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel).
También fue parte de la delegación gubernamental en las negociaciones de Barbados entre la oposición venezolana y el gobierno de Nicolás Maduro.
Esas negociaciones se saldaron con el acuerdo de garantías políticas para celebrar las elecciones presidenciales de 2024. Sin embargo, la oposición denunció su incumplimiento después de que inhabilitaran a María Corina Machado y persiguieran a sus colaboradores de campaña.
Otra delegación oficial que integró fue la misión ante la Corte Internacional de Justicia en el marco de la disputa territorial con Guyana por el Esequibo, hasta que Maduro ordenó la retirada de esta misión.
En el panorama internacional, ha asesorado y ha sido agente alterno de Venezuela en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). También fue parte en 2016 de la delegación de Venezuela en Ginebra ante el Examen Periódico Universal (EPU) realizado por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, cuyo objetivo es evaluar los compromisos con los derechos humanos.
Ha rechazado la entrada de investigadores de la CIDH en el país y ha asegurado en foros internacionales que “Venezuela ha demostrado suficientemente que en el país no se han cometido crímenes de lesa humanidad”. Además, dijo que “por tanto, la Corte Penal Internacional (CPI) no tiene competencia para conocer la situación de Venezuela”.
En 2018, la CPI abrió una investigación formal contra el país caribeño por presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos a partir de 2017, cuatro años después de que Nicolás Maduro empezara su primer mandato presidencial y momento en que la represión de las manifestaciones antigubernamentales se volvió sistemática.
Devoe ha afirmado que las instituciones del sistema de justicia del país “han investigado o están investigando todos los casos de presunta violación a los derechos humanos”. Sin embargo, diversas organizaciones de derechos humanos lo niegan. Según el Centro de Justicia y Paz (Cepaz), el sistema nacional no lleva a cabo investigaciones creíbles y no condena a los perpetradores.
En la votación de este jueves, Jorge Rodríguez, con un tono irónico, contó los votos a favor de las propuestas: 10 votos para la doctota Magaly Vásquez, propuesta por Capriles, y 275 para Devoe, rechazado por defensores de DDHH por negar crímenes de lesa humanidad en Venezuela, como agente alterno del Estado venezolano ante organismos internacionales.
Un antecesor con un legado dudoso
Si alguien es chavista de larga data es Tarek William Saab. Tras la detención de Hugo Chávez por el golpe fallido de 1992, fue parte de su defensa.
Autor de poesía, de origen libanés y gran aficionado al gimnasio, Saab también es una de las figuras más mediáticas dentro del país. Se autopercibe como defensor de los derechos humanos y se ha jactado de defenderlos desde antes de la llegada de Chávez al poder en 1999.
Su designación como fiscal general en 2017 estuvo marcada por la polémica, ya que fue elegido por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un órgano integrado plenamente por chavistas y creado en paralelo a la Asamblea Nacional, en ese entonces de mayoría opositora.
A juicio de opositores y organizaciones no gubernamentales, desde ese momento, el Ministerio Público se convirtió en un elemento clave y “brazo judicial” del gobierno para la persecución política y las detenciones arbitrarias.
Justamente la investigación de la CPI por presuntos crímenes de lesa humanidad arrancó a los pocos meses de la gestión de Saab en el Ministerio Público.
En una ocasión, Yibram Saab, uno de los hijos del funcionario, difundió en redes sociales un video en el que se dirigía a su padre y condenaba “la brutal represión por parte de las fuerzas de seguridad de la nación” de las protestas contra el gobierno de Maduro.
Sin embargo, Saab ha defendido su gestión como una de las que más ha resuelto casos en la historia del Ministerio Público y, al igual que Devoe, sostiene frente a la CPI que en su país se procesan los casos de violación a los derechos humanos.
Tarek William Saab en una de sus alocuciones ante la prensa como fiscal general.
En su último balance como fiscal general, el de 2025, dijo que se condenaron a 825 personas implicadas en violaciones a derechos humanos y 3.116 han sido imputadas, entre ellas 2.957 funcionarios de seguridad del Estado.
Pero la Misión de Determinación de Hechos de los Derechos Humanos de la ONU ha pedido en diversas ocasiones investigar las violaciones en esta materia.
Además, la oposición responsabiliza a Saab de las más de 2.400 detenciones ocurridas tras las elecciones presidenciales de 2024, en las que el Consejo Nacional Electoral proclamó a Maduro vencedor sin mostrar las actas que sustentaran este triunfo.
Fue una victoria que la oposición tachó de fraude, mostrando la recolección de actas que daba como ganador a Edmundo González Urrutia.
El diputado opositor venezolano Henrique Capriles consideró como una “burla a las víctimas” que se haya nombrado defensor del pueblo de modo temporal a Saab, “responsable de la persecución y de la judicialización” del país.
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Un ladrón oportunista que robó un bolso que contenía un huevo Fabergé con incrustaciones de esmeraldas y un reloj, valorados en casi US$3 millones, de un pub del centro de Londres, fue condenado a más de dos años de prisión.
Enzo Conticello, de 29 años, robó el bolso de Rosie Dawson, quien lo había dejado entre las piernas en el suelo mientras esperaba fuera del pub Dog and Duck en Soho, en el centro de la capital británica, el 7 de noviembre de 2024.
Las piezas de Fabergé se encontraban en su bolso después de que las hubiera llevado para exhibirlas en un evento de trabajo esa misma noche. Hasta la fecha, no han sido recuperadas.
Conticello, también conocido como Hakin Boudjenoune, fue sentenciado en el Tribunal de la Corona de Southwark, en el sur de Londres, tras declararse culpable de tres cargos de fraude por falsa representación y un cargo de robo en una audiencia anterior.
Las cámaras de seguridad captaron a Conticello dentro del pub, intentando robar el bolso de otra clienta, antes de salir al exterior. Posteriormente, fue grabado cuando sustraía el bolso de la víctima.
El tribunal escuchó que Conticello buscaba dinero fácil y que había entregado el bolso, que también contenía un ordenador portátil y tarjetas de crédito, para comprar drogas.
A Conticello se lo relacionó con el robo del bolso después de que intentara usar las tarjetas bancarias de Dawson en una tienda cercana minutos después de cometer el delito.
Oportunidad perfecta
Fabergé es una joyería de lujo de renombre mundial fundada en Rusia en 1842, famosa por sus huevos elaborados con gemas y metales preciosos.
Las aseguradoras pagaron US$143.400 a la empresa Craft Irish Whiskey Company, donde trabajaba Dawson, por las pérdidas sufridas. Sin embargo, el fiscal Julian Winship afirmó que solo existen siete juegos Fabergé como el robado, cada uno compuesto por un huevo enjoyado, un reloj, una botella de whisky, puros y un humidor.
Según su abogada, Conticello perdió su empleo durante la pandemia de covid y cayó en la adicción a la cocaína.
El huevo está hecho de oro amarillo de 18 quilates y su elaboración requirió más de 100 horas.
Está engastado con 104 diamantes y contiene una esmeralda en bruto procedente de Zambia. El reloj que lo acompaña, inspirado en una de las “Siete Maravillas de Irlanda”, pesa 22 quilates y tiene un marco de oro rosa.
La abogada de Conticello, Katie Porter-Windley, declaró que su cliente trabajaba como chef, pero perdió su empleo durante la pandemia de covid y cayó en la adicción a la cocaína.
“La noche en cuestión, aprovechó una oportunidad y está sinceramente arrepentido de su comportamiento”, afirmó.
Conticello fue arrestado por otros delitos de robo en Belfast en noviembre de 2025, más de un año después del robo del bolso, y posteriormente se le relacionó con el crimen de 2024.
Los huevos de Fabergé fueron creados por la mundialmente famosa joyería rusa que les da su nombre.
Porter-Windley declaró ante el tribunal que Conticello no se percató del valor de los objetos robados.
Cuando la jueza Kate Livesey comentó que el huevo “tenía un aspecto extraordinario”, la abogada respondió que era “tan extraordinario que, a simple vista, no habría podido determinar su valor”.
Al condenarlo a dos años y tres meses de prisión, Livesey afirmó que el robo, cometido de forma oportunista, causó “molestias y estrés” a Dawson y a su empresa.
“Dawson describió la conmoción y el pánico que sintió al darse cuenta de que le habían robado un bolso con objetos de gran valor pertenecientes a la empresa, y el enorme estrés que le causó este incidente”, señaló
La policía continúa con la búsqueda del huevo y el reloj.
El detective Arben Morina, quien dirige la investigación, comentó que “Conticello no tuvo reparos en apropiarse de las pertenencias de otra persona, y ahora se enfrenta a una pena de prisión como consecuencia de su avaricia”.
“Nuestra investigación para encontrar el huevo y el reloj continúa, y pedimos a cualquier persona que tenga información que se ponga en contacto con nosotros”.
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Estados Unidos les ha imposibilitado quedarse legalmente, y su propio país les dificulta el regreso.
Yoalbert González llevó a su madre a una cita de inmigración en diciembre, pero fue detenida y, semanas después, deportada a Venezuela, como ha sucedido con miles de personas de su país durante el segundo mandato del presidente Donald Trump.
González, quien trabaja como conductor de reparto en Fort Worth y tiene 34 años, llegó a la frontera estadounidense en 2021 en busca de asilo y temía correr la misma suerte, por lo que decidió abandonar el país de manera voluntaria.
Pero pronto descubrió que marcharse no era tan sencillo como reservar un vuelo.
A muchos venezolanos, incluido González, se les confiscaron los pasaportes al entrar en Estados Unidos, en virtud de una antigua política federal para acelerar la deportación en caso de que se les denegara el asilo, lo que les impide volar a casa.
Las autoridades venezolanas exigen un pasaporte válido o un documento de viaje expedido por el gobierno para ingresar al país por vía aérea. Este documento solo está disponible en Caracas, la capital de Venezuela, o en consulados selectos de América Latina, que se han visto desbordados por este tipo de solicitudes.
Esto hace que sustituir el pasaporte sea casi imposible para muchos de los casi 700.000 venezolanos que han llegado a Estados Unidos desde 2019. Aunque el gobierno estadounidense restableció recientemente los lazos diplomáticos con Venezuela, la embajada venezolana en Washington sigue cerrada al público y no hay consulados venezolanos abiertos en Estados Unidos para expedir documentos de viaje.
El proceso para obtener un permiso de viaje también puede resultar engorroso y costoso. Un familiar directo debe solicitar el documento en persona en Caracas y presentar a las autoridades un itinerario de viaje y una carta en la que se detallen los motivos del solicitante para regresar.
Algunos venezolanos desesperados se han arriesgado a viajar en embarcaciones peligrosamente abarrotadas para llegar a Sudamérica, porque no pueden viajar en avión. Las autoridades panameñas dicen que más de 20.000 personas tomaron embarcaciones a través de sus aguas en el año transcurrido desde que Trump regresó al poder. La gran mayoría eran venezolanos.
Una de las razones por las que los venezolanos dicen que abandonan voluntariamente Estados Unidos es su temor a ser deportados sin sus hijos, o a pasar largos periodos detenidos si son apresados.
“Yo vi que muchas personas fueron a sus citas y las dejaban detenidas. Y después le pasó a mi mamá. Fue una impotencia y pensé que me podía pasar a mí”, dijo González, quien recibió autorización para vivir y trabajar en Estados Unidos mientras su caso de asilo estaba pendiente.
También se le concedió el Estatus de Protección Temporal, o TPS, por su sigla en inglés, que se ha otorgado a ciudadanos de países designados que experimentan agitación u otras condiciones adversas. El gobierno de Trump eliminó esta protección para más de medio millón de venezolanos el año pasado, una medida que sigue siendo objeto de litigio, pero que ha puesto fin al estatus para muchos.
Estados Unidos y Venezuela han estrechado sus relaciones tras la captura en enero del presidente Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses. Ahora, mientras Washington restablece las relaciones diplomáticas con Delcy Rodríguez, la dirigente en funciones en Venezuela, muchos venezolanos esperan que se solucione el problema de los viajes.
Según Oliver Blanco, diplomático venezolano, la misión diplomática del país en Estados Unidos está de nuevo bajo su control y “el equipo en Washington trabajará de forma progresiva en el registro de venezolanos en Estados Unidos, con el fin de identificar sus necesidades consulares y retomar los trámites tan pronto como las condiciones técnicas, operativas y logísticas lo permitan”.
En un comunicado, el Departamento de Estado dijo que la llegada de funcionarios venezolanos a Washington era un paso hacia el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y consulares.
Sin embargo, los críticos dicen que Washington y Caracas no se están moviendo con la rapidez necesaria. El Venezuelan-American Caucus, una organización de defensa de los derechos humanos con sede en Miami, dijo que las incipientes relaciones diplomáticas deben ir más allá de “gestos simbólicos” y que Venezuela debe reanudar los servicios consulares básicos de inmediato.
Adam Isacson, experto en fronteras de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, un grupo de derechos humanos, dijo que el gobierno de Trump, tras haber iniciado una campaña de represión de la migración, debería estar dispuesto a facilitar los viajes a los venezolanos que deseen regresar a su país.
“Sabemos que están más que ansiosos por conseguir que los venezolanos se autodeporten”, dijo Isacson sobre los funcionarios del gobierno de Trump, “por lo que me sorprende que no hayan podido presionar al chavismo para que solucione esto”, añadió, en referencia al movimiento socialista fundado por el expresidente venezolano, Hugo Chávez, y al que pertenece gran parte del partido gobernante, incluida la actual presidenta.
Desde mayo del año pasado, las autoridades estadounidenses ofrecen pagar a los migrantes para que se “autodeporten” a través de CBP Home, una aplicación gubernamental. Y aunque el Departamento de Seguridad Nacional ha dicho que “miles” han completado el proceso de manera exitosa, muchos solicitantes venezolanos han denunciado dificultades.
Jennifer Ibañez Whitlock, asesora principal en materia de políticas del Centro Nacional de Derecho de Inmigración, dijo que esa organización de defensa de los derechos humanos había oído constantemente que la aplicación “no funcionaba para los venezolanos”, ya que exigía que los solicitantes tuvieran un pasaporte válido para poder completar el proceso.
Al mismo tiempo, el gobierno venezolano ha lanzado una campaña mediática para promover la repatriación de algunos de los aproximadamente ocho millones de personas que huyeron del país como parte de una de las mayores crisis de desplazamiento de la historia reciente de América Latina.
Yelitza Pérez, migrante venezolana de 29 años que llegó a Estados Unidos en 2022, dijo que había solicitado el programa Hogar del CBP a principios de febrero pero “nunca me llamaron”.
En marzo, consiguió un documento de viaje con la ayuda de su madre en Caracas. Pero cuando llegó al Aeropuerto Internacional de Miami, los agentes de la aerolínea no quisieron aceptarlo, diciendo que era posible que el documento de viaje fuera fraudulento. Pérez se quedó varada en el aeropuerto con sus dos hijos.
Blanco, el diplomático venezolano, dijo que las autoridades del país “realizarán gestiones con países vecinos y aerolíneas para facilitar el reconocimiento y la efectividad de los documentos de viaje”.
Miler Angulo, de 32 años, quien tiene el pasaporte caducado y perdió su condición de TPS en noviembre, ha visto cómo sus planes de regresar a casa se han truncado repetidamente. “La sensación que tengo es que estoy entre dos paredes que se están cerrando”, dijo.
Angulo añadió que estaba tan aterrorizada ante la posibilidad de que la detuvieran que solo ha salido de su apartamento de Nueva York para pasear a su perro y para desplazarse a su trabajo limpiando casas.
González, el conductor de reparto en Fort Worth, también obtuvo un permiso de viaje a través de su tío y compró un boleto para regresar este mes, aunque aún no sabe si la compañía aérea aceptará sus papeles. Su esposa y sus hijos llegaron a Venezuela y lo están esperando.
Llegó al Aeropuerto Internacional de Miami el miércoles por la tarde para tomar un vuelo a las 7:30 a.m. de la mañana siguiente, pero no le permitieron hacer el check-in. El agente de la puerta de embarque le dijo que tenía que llegar 24 horas antes para verificar su permiso de viaje. Tras pagar una multa, esperaba que le permitieran embarcar en otro vuelo el viernes por la mañana.
“Este país nos abrió sus puertas, pero también nos las cerró”, dijo. “Lo único que deseo es estar ya con mi familia”.
Annie Correal, Isayen Herrera y Tibisay Romero colaboraron con reportería.
Annie Correal, Isayen Herrera y Tibisay Romero colaboraron con reportería.
Detenciones por conducir bajo los efectos del alcohol, problemas de pareja, acusaciones de beber en secreto: el síndrome de autocervecería puede causar estragos en la vida y la reputación de las personas.
En 2019, Mark Mongiardo, entonces director deportivo de una escuela secundaria, fue detenido en el condado de Sullivan, Nueva York, tras una cena con el equipo de golf masculino. Se había comido un perrito caliente y unas papas fritas, y un refresco.
No había bebido ni un sorbo de alcohol, pero el oficial que detuvo a Mongiardo por usar el celular mientras conducía lo olió de todos modos. La prueba de alcoholemia reveló que Mongiardo tenía una concentración de alcohol en sangre del 0,18 por ciento, más del doble del límite legal para conducir.
Era su segunda infracción por conducir ebrio en dos años, pero estos episodios de intoxicación inexplicable habían empezado décadas antes.
Desde el comienzo de su carrera como entrenador y profesor de educación física a principios de la década de 2000, Mongiardo, que ahora tiene 43 años, había sido apartado repetidamente y advertido de que los jugadores y compañeros olían alcohol en él. En 2016, no superó un análisis de orina sorpresa y se le exigió asistir a terapia. Dejó ese distrito escolar porque “notaba que empezaba a formarse una reputación”, dijo. A las dos semanas de empezar otro trabajo, obtuvo su primera infracción por conducción bajo los efectos del alcohol.
También empezaron a surgir problemas en casa. Mongiardo recuerda una cena de Navidad en la que le costaba articular una frase completa o incluso coger el tenedor. “No se servía alcohol y, de repente, Mark estaba borracho”, dijo. “Mis propios padres le decían a mi esposa que debería abandonarme”.
No era la primera vez que esto ocurría en una reunión social. No asociaba los síntomas con la embriaguez mientras se producían, y al día siguiente su memoria era a menudo difusa. Aunque insistía en que no mentía, su familia pensaba que bebía a escondidas.
Mongiardo dice que, cuando consumía alcohol, lo hacía solo de forma ocasional y en contextos sociales. Pero tras su primera conducción bajo los efectos del alcohol, su esposa le dijo que tenía que dejarlo por completo. Cuando fue detenido por segunda vez en 2019, hacía casi un año que no bebía.
Fue entonces cuando un familiar le sugirió que viera a Prasanna Wickremesinghe, gastroenterólogo del Centro Médico de la Universidad de Richmond, en Staten Island.
“Dr. Wick”, como le conocen sus pacientes, ha tratado a decenas de personas con trastornos inexplicables. Bajo su cuidado, Mongiardo se sometió a un día entero de pruebas. Se le dio una bebida azucarada y luego se le vigiló atentamente para asegurarse de que no tuviera acceso al alcohol. A lo largo de ocho horas se le extrajo sangre con regularidad y se le hicieron pruebas, y su contenido de alcohol en sangre aumentó constantemente hasta 0,14.
“Dr. Wick vino sacudiendo la cabeza y me dijo: ‘Tienes el síndrome de autocervecería’”, dijo Mongiardo. El alivio de Mongiardo al recibir una respuesta fue abrumador. “Empecé a llorar histéricamente”, dijo.
Un diagnóstico difícil
Al digerir los alimentos, los microbios convierten los carbohidratos y los azúcares en etanol, un tipo de alcohol, normalmente en cantidades minúsculas que se metabolizan rápidamente. En los pacientes con síndrome de autocervecería (también conocido como síndrome de fermentación intestinal o síndrome de la embriaguez), esos microbios intestinales trabajan horas extra, lo que aumenta drásticamente la producción de etanol, dijo Bernd Schnabl, codirector del Centro de Investigación de Enfermedades Digestivas de la UC San Diego. Cuando los niveles de etanol superan lo que el hígado puede manejar, las personas con el síndrome se emborrachan, del mismo modo que si consumieran alcohol.
Se ha informado de casos de síndrome de autocervecería al menos desde la década de 1950, y los primeros ejemplos de Estados Unidos aparecieron en revistas científicas en la década de 1980. La condición se considera extremadamente rara, y la mayoría de las investigaciones publicadas consisten en informes de casos individuales. Se ha presentado como una novedad en la televisión, apareciendo como punto de trama en Grey’s Anatomy y The Good Doctor.
Pero el interés por esta condición está empezando a crecer: en la reunión anual del Colegio Estadounidense de Gastroenterología celebrada el pasado mes de octubre, hubo cinco presentaciones distintas sobre casos de autocervecería. Un estudio reciente en Nature Microbiology, codirigido por Schnabl, incluyó a 22 pacientes. Un próximo estudio de Wickremesinghe y Fahad Malik, gastroenterólogo del hospital St. Joseph’s Health de Siracusa, Nueva York, incluye 34.
Cuanto más se divulga la investigación, dijo Malik, más casos surgen. Dijo que se han puesto en contacto con él pacientes de Europa y Medio Oriente. Los médicos afirman que la condición puede ser más frecuente de lo que se pensaba.
A menudo se pasan por alto casos porque el diagnóstico es difícil. Malik dijo que sus pacientes a menudo habían visitado a varios médicos antes de llegar a su consulta. “Han visitado a un neurólogo, a un psiquiatra, a su médico de cabecera, y todos dicen: ‘No podemos resolver esto’”, dijo.
El diagnóstico es aún más delicado porque, al igual que las personas pueden actuar de forma diferente cuando están borrachas, los pacientes con síndrome de autocervecería pueden presentar síntomas variables (y vagos) cuando su intestino produce etanol en exceso. “Los más frecuentes son cambios en el estado de ánimo, ansiedad, depresión, agresividad, fatiga, niebla cerebral y cambios en la forma de hablar y de andar”, dijo Malik, quien añadió que a sus pacientes se les suele diagnosticar erróneamente un trastorno mental.
El infradiagnóstico también puede atribuirse al escepticismo de los médicos. Los pacientes suelen ser descartados como “alcohólicos de clóset”, dijo Schnabl, a pesar del creciente número de investigaciones sobre el síndrome de autocervecería. “A veces doy charlas y los médicos se me acercan después y me dicen que siguen sin creérselo”, dijo.
¿Un caballo o una cebra?
Barbara Cordell, enfermera de 74 años e investigadora del síndrome de autocervecería en Carthage, Texas, habla a menudo con “personas que juran que no beben, pero que han tenido un accidente o una infracción por conducción bajo los efectos del alcohol que no pueden explicar”, dijo. “He hablado con tanta gente que simplemente está desesperada por una respuesta; desesperada por que alguien les crea”.
El esposo de Cordell, Joe Bartnik, que ahora tiene 77 años, empezó a emborracharse inexplicablemente en 2004. A veces ocurría un domingo por la mañana en la iglesia, o durante un paseo después de cenar. A Bartnik se le ponían los ojos vidriosos, cambiaba su forma de andar y arrastraba las palabras. Durante los episodios, Bartnik, que también es enfermero, insistía en que estaba bien. Al día siguiente, a menudo no recordaba nada.
En 2009, Bartnik tuvo un episodio tan intenso que Cordell pensó que estaba sufriendo un ictus y llamó a una ambulancia. En la sala de urgencias, registró una tasa de alcoholemia del 0,37 por ciento, más de cuatro veces el límite legal para conducir. No había bebido ni una sola gota.
Los médicos insistieron en que Bartnik bebía en secreto. “Como profesional de la salud, sé que mucha gente está en negación y no siempre dice la verdad”, dijo Cordell. “Por supuesto, la mayoría de los médicos supondría que se trata de un caballo y no de una cebra”.
Cordell quería creerle a su marido, pero le resultaba difícil no mostrarse escéptica. Empezó a marcar botellas de licor, a buscar latas de cerveza vacías en la basura y a investigar frases como “borracho sin beber”. Cuando le diagnosticaron la enfermedad, unos meses después de su visita a la sala de urgencias, Bartnik llevaba seis años padeciendo el síndrome de autocervecería.
Cordell incluyó el caso de su esposo en una revista médica y más tarde escribió un libro sobre la condición. En 2017 fundó Auto Brewery Syndrome Advocacy and Research, una organización sin fines de lucro dedicada a los pacientes.
Causas y tratamientos
Al parecer, el síndrome de autocervecería se debe a múltiples factores. En el estudio de Nature Microbiology, se compararon muestras de heces de pacientes con autocervecería con muestras de las parejas domésticas no afectadas de los pacientes, para intentar determinar qué organismos eran responsables del trastorno. Los investigadores descubrieron un crecimiento excesivo de bacterias intestinales específicas, como E. coli y Klebsiella pneumoniae, ambas conocidas por producir etanol, dijo Schnabl.
Otros estudios, como los de Wickremesinghe y Malik, han atribuido la enfermedad a un crecimiento excesivo de hongos intestinales.
Los investigadores siguen “un poco desconcertados” sobre las causas subyacentes del síndrome y por qué solo afecta a algunas personas, dijo Schnabl. Algunos expertos, entre ellos él y Wickremesinghe, piensan que podría estar relacionado con el uso de antibióticos, que se sabe que alteran el microbioma intestinal. Wickremesinghe dijo que en su estudio de casi tres decenas de casos confirmados, “todos los pacientes, menos uno, habían estado expuestos a antibióticos”, algunos poco antes de que empezaran los síntomas y otros varios años antes de su aparición.
Para muchos pacientes, entre ellos Bartnik, el remedio para la autocervecería puede ser relativamente sencillo. Eliminó por completo los carbohidratos y el azúcar de su dieta y tomó varias tandas de antifúngicos. La medicación actúa reduciendo drásticamente todos los hongos del intestino, no solo las variedades hipertrofiadas, dijo Malik. Cuando los hongos se repoblan, la esperanza es que se restablezca el equilibrio. Los pacientes cuyos síntomas se deben a un crecimiento bacteriano excesivo, añadió Schnabl, se tratan con una combinación de antibióticos y probióticos para reequilibrar la microbiota.
“Consideramos que el tratamiento tiene éxito si los pacientes pueden volver a comer una dieta normal”, dijo Malik, pero muchos pacientes, como Bartnik, optan por seguir una dieta con muy pocos carbohidratos o azúcares.
Además, Bartnik ya no bebe ni una gota. En algunos pacientes, beber alcohol puede provocar una recaída. Aunque eso no ocurra, Malik, que no trató a Bartnik, dijo que sigue recomendando a los pacientes que se abstengan, para simplificar el diagnóstico si reaparecen los síntomas.
Tras el tratamiento, algunos pacientes no vuelven a padecer el síndrome de autocervecería. En otros casos, los síntomas se vuelven crónicos y reaparecen en cuanto dejan de tomar la medicación. Otros pueden recaer meses o años después. Schnabl participa actualmente en un pequeño ensayo clínico que examina si los trasplantes fecales podrían ayudar a restablecer la microbiota intestinal y tratar la enfermedad de forma más permanente.
Incluso con un tratamiento exitoso, pueden surgir otros problemas. Según dijo Malik, algunos pacientes que consiguen controlar su síndrome de autocervecería pueden desarrollar síntomas de abstinencia alcohólica, que van desde dolores de cabeza y ansiedad hasta, en casos raros, convulsiones.
Es más, “hemos tenido casos en los que, una vez que los tratamos, pacientes que nunca habían deseado el alcohol empezaron a hacerlo”, dijo. A veces, esos pacientes empiezan a beber para calmar las ansias y pueden necesitar ingresar a un programa de tratamiento para trastornos por consumo de alcohol.
Y en ocasiones, dijo Schnabl, resulta que los pacientes en realidad no tienen síndrome de autocervecería y han estado bebiendo en secreto todo el tiempo. Aboga firmemente por que los médicos reconozcan el síndrome de autocervecería como una afección legítima, pero advierte que debe establecerse una norma diagnóstica formal.
En última instancia, los repetidos cierres y retrasos de los tribunales durante la pandemia de covid hicieron que el caso de Mongiardo por conducir ebrio de 2019 incumpliera el plazo de “juicio rápido” y fuera desestimado. Mientras tanto, Mongiardo perdió su trabajo de director deportivo y se vio obligado a vender su casa. En 2020 se trasladó a Florida, donde ahora trabaja para una cadena de tiendas. Su esposa y sus hijos se mudaron con él en 2022.
Cambios en la dieta y varias semanas de medicación antifúngica consiguieron controlar su síndrome de autocervecería. Ahora sigue una dieta sin carbohidratos ni azúcar y continúa absteniéndose del alcohol. Solo ha tenido dos episodios más en los últimos años, dijo. A finales de 2025 abrió un canal en TikTok, que ahora cuenta con más de 10.000 seguidores, para llamar la atención sobre esta condición.
“Quiero que todo el mundo, y todos los médicos, lo vean como un trastorno real, y vean lo que me hizo a mí y lo que podría hacerle a quien no sabe que lo tiene”, dijo Mongiardo. “¿Cuántas veces me metí en el automóvil y conduje hasta el trabajo? ¿Cuántas veces llevé a mis hijos en el carro? Da miedo pensar, a lo largo de los años, cuántas veces podría haber estado intoxicado y no lo sabía”.
Ahora lleva un alcoholímetro en el llavero. “Lo soplo al levantarme y durante todo el día”, dijo. “Lo soplo todo el tiempo. Después de lo que he pasado, no quiero correr riesgos”.
Kate Morgan es periodista en el centro de Pensilvania y becaria de medios de comunicación en el Instituto Nova para la Salud.
Bandeja paisa servida en un restaurante en Medellín, Antioquia.
La primera bandeja paisa que probé fue en Londres.
Para un cubano como yo, que vivió 17 años en una isla con dificultades frecuentes para acceder a alimentos, es un recuerdo imborrable.
Arroz, frijoles, chicharrón, salchicha, aguacate, ensalada, plátano, huevo, carne y arepa: todo en un plato. Un edén para almas ávidas de abundancia.
Junto al ajiaco o el sancocho, la bandeja paisa es quizá la receta más reconocible por muchos extranjeros cuando piensan en la gastronomía colombiana
De ahí mi asombro cuando aterricé en Colombia hace dos años y me topé con opiniones encontradas.
Muchos se identificaban con ella, pero otros, incluidos algunos paisas (colombianos oriundos de departamentos como Antioquia, Risaralda, Caldas o Quindío) lo califican como un invento que jamás recordaron comer.
Entonces investigué y encontré una historia curiosa que mezcla idiosincrasia y un gran éxito de márketing.
Y que, además, nació lejos de territorio paisa en la mismísima capital, Bogotá.
Un plan para el extranjero
Clara Grisales, antropóloga, cocinera y paisa, dice que la bandeja no se come en su hogar ni en muchos otros de la región.
“Decir que nos representa está muy lejos de lo que comíamos y comemos domésticamente. Ese nivel de proteína no existía en casa”, asegura.
La experta ha estudiado a los paisas y su gastronomía. Cuenta que el origen del platillo tiene que ver con una estrategia de la élite para construir y proyectar una identidad antioqueña hacia el exterior.
Antioquia es el departamento más extenso y poblado de los que conforman la región paisa de Colombia.
De tradición humilde y arriera, de “hombres que arriaban mulas con mercancía a través de la montaña y la trocha”, es una de las regionas que más se ha colado en el estereotipo de la identidad colombiana hacia fuera.
Telenovelas exitosas como Café con Aroma de Mujer, la fama del café colombiano, el recuerdo de Pablo Escobar y fenómenos de la música como Maluma, Karol G o J Balvin son ejemplos del peso del imaginario paisa que trasciende fronteras.
“Los paisas fueron de los primeros grupos colonizadores de otras regiones en Colombia tras la independencia de España y también de los que más han migrado fuera del país en diferentes oleadas”, explica Grisales.
“Berraca y echada para delante, Antioquia ha tenido una narrativa ampulosa de sí misma que buscó su expresión con la creación de la bandeja paisa”, añade la experta.
Así, en los años 50, Grisales recuerda que empresarios turísticos de la Asociación Hotelera de Colombia (Cotelco) se reunieron en Bogotá para crear un plato que representara la comida antioqueña que terminó proyectando bonanza y riqueza hacia fuera.
Se inspiraron, primero, en el plato típico del arriero, llamado envuelto o fiambre, que dentro de una hoja de bijao aglutinaba todo alimento posible (fríjol, arroz y algo de proteína) para resistir largas jornadas de travesía y trabajo.
También tomaron como referencia el llamado ‘seco’, nombre que recibe el segundo plato del típico almuerzo colombiano que, tras la sopa, suele llevar arroz, carne y ensalada.
Grisales certifica que la estrategia funcionó: “La bandeja no solo ha conseguido representar a Antioquia, sino a todo Colombia. Es un plato típico, aunque realmente no lo sea”.
“Lo que sí somos es un país de sopas, porque somos sobre todo gente de río que busca qué echarle al agua con lo que tenemos a mano. En Antioquia lo que verdaderamente nos representa es la sopa de fríjol”, agrega la antropóloga.
Identidad acogida
Mauricio Jaramillo es de esos paisas que acoge con entusiasmo un plato que reúne muchos ingredientes con los que se identifica.
Migró a Canadá y, tras regresar a Colombia, montó un restaurante en el céntrico barrio Carlos E. Restrepo de Medellín, la segunda ciudad más grande del país.
Prepara una bandeja paisa al estilo más conocido: plato ovalado y grande con arroz, frijoles, ensalada, aguacate, chicharrón, salchicha y huevo.
También una “versión arriera” con productos similares envueltos en bijao.
Éramos tres comensales en la mesa y no pudimos acabarlas.
“¿Pero esto son porciones individuales?”, preguntamos alarmados.
“Normalmente ponemos media ración, no una entera como ahora, pero hay quienes pueden con todo”, asegura Jaramillo.
El gerente recuerda cuando era “pelao” y su mamá le envolvía arroz en bijao para comer y aguantar cuatro y cinco horas en el campo.
Admite que entonces no era frecuente comer tal cantidad de ingredientes en una sentada, pero hoy habla orgulloso de la bandeja paisa.
“El que sea paisa y no le guste esa belleza… Es una identidad. Es nuestra bandera después de nuestro himno”, argumenta Jaramillo.
Mauricio Jaramillo presume de trucos secretos para el chicharrón y los fríjoles en la cocina de su restaurante en Medellín.
Carlo, un local que frecuenta el restaurante, coincide: “es una marca para nosotros como lo es el ajiaco para ‘los rolos’ (bogotanos) o la chuleta valluna para los vallunos (del Valle del Cauca)”.
A pocos metros del restaurante, no parece haber los mismos ánimos por la bandeja en la Plaza Minorista de Medellín.
Es un vasto mercado frecuentado por locales, con decenas de puestos de fruta, verdura, carne, lácteos y restaurantes.
Cuando preguntamos por una fonda donde encontrar bandeja paisa, nos miraron algo extrañados, transmitiendo que en ese espacio no era muy fácil encontrarla.
Recorrimos decenas de puestos y encontramos fríjoles, arroz y carne en un plato combinado, pero apenas solo dos puestos ofecían la bandeja completa.
Como recuerda Grisales, aunque todo paisa te diga que la come, según el sector popular al que pertenezca hay versiones más reducidas o amplias.
“Hay familias que solo pueden comer chicharrón de vez en cuando”, dice, aclarando que el plato no está al alcance de todo bolsillo y que mucho menos lo estaba en épocas pasadas, más austeras.
¿Una radiografía de los paisas?
Jaramillo se considera con orgullo un paisa de pies a cabeza.
Se reconoce hablador, extrovertido, espontáneo y hasta a veces un poco exagerado, pero también un hombre generoso, enamorado de su tierra, que busca que los visitantes disfruten de su hospitalidad.
“Lo fundamental que lleva la bandeja paisa es amor y atención, luego el resto”, asegura.
Grisales dice que el platillo es una lectura interesante de lo que podrían ser los paisas y los antioqueños como Jaramillo.
Luis, comensal colombiano de fuera de Antioquia, se pide una bandeja paisa en una fonda del centro de Medellín.
“La bandeja paisa habla tanto como el paisa. Narra a un antioqueño con ganas de comerse el mundo; dicharachero, buena persona. La ves y piensas, ‘hay demasiado’, un poco cuando a veces escuchas hablar al antioqueño”, reafirma la antropóloga.
Sea considerado o no un plato típico, lo cierto es que hoy en día lo paisa está diseminado y arraigado con fuerza en rincones populares y recónditos de Colombia.
La bandeja suele ocupar un lugar destacado en decenas de menús de cualquier ciudad colombiana.
“Y en la Colombia profunda de hoy, en casi todos los territorios, escucharemos hablar de una tiendita paisa”, comenta Grisales.
Doy fe también del éxito internacional.
A 8.000 kilómetros de Colombia, en la capital británica, son muchos los londinenses que degustan cada semana esa paleta ambiciosa de sabores en siempre concurridas fondas colombianas.
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Una mañana reciente en el norte de Nigeria, los teléfonos de unas mil mujeres sonaron. El capítulo más reciente de Nymphomaniac King (El rey ninfómano) acababa de llegar a un grupo de WhatsApp solo para mujeres.
Llevaba meses observando en silencio en el grupo, llamado El Mundo de Oum Hairan, luego de que la autora me dejara entrar. La prosa era explícita, utilizaba palabras en hausa para designar partes del cuerpo que nunca sobrevivirían a los censores islámicos de la región. El grupo de mujeres musulmanas respondió de la misma manera, con una hilarante discusión repleta de emojis sobre quién podría satisfacer los apetitos del rey.
“El gran personal de su majestad es lo que impresiona a todas”, posteó Oum Hairan, la autora, burlándose de sus estridentes lectoras.
Luego, justo cuando Nymphomaniac King alcanzaba un clímax tentador, cerró de golpe el muro de pago.
“Pagarán 300 nairas (unos 20 centavos) por el grupo normal”, escribió a las mujeres que suplicaban más páginas. Añadió que el acceso “V-VIP” costaba 1500 nairas, compartió su número de cuenta y esperó a que llegaran los pagos.
Durante décadas, el norte de Nigeria ha albergado una floreciente industria de novelas románticas, escritas en hausa por y para mujeres. Pero en una región que opera bajo un sistema legal dual, donde la ley sharia coexiste con los tribunales seculares para regular estrictamente la moralidad pública, las historias más subidas de tono se consideran inmorales. Algunos libros han sido quemados públicamente por funcionarios fanáticos.
Ahora, una nueva generación de escritoras publica contenidos mucho más explícitos, y los publica por entregas en WhatsApp, donde están fuera del alcance de los censores religiosos y gubernamentales, quienes siguen centrados en los libros de papel.
Algunas escritoras ocultan su identidad a sus familias y amigos, temiendo ser juzgadas o entregadas a la Hisbah, la policía moral. Pero Oum Hairan, de 31 años, cuyo verdadero nombre es Fauziyya Tasiu Umar, se identifica orgullosamente como escritora erótica.
Su éxito le ha ganado un estatus casi de celebridad en Garun Malam, su apacible aldea en el campo al sur de la metrópoli de Kano, donde los velos hasta el suelo de las mujeres ondean mientras recorren en bicicleta las callejuelas arenosas.
En una entrevista en su casa, sobre una alfombra extendida en una antecámara pintada con un derroche de pasteles geométricos, Umar dijo ser muy consciente de la discusión que giraba en torno a su obra y a la de otras jóvenes mujeres que escriben erótica en hausa, muchas de las cuales la citan como su inspiración.
“Dicen que estamos ayudando a echar a perder la cultura y la religión en la sociedad”, dijo Umar, cuyos ojos de párpados pesados le daban un aire cómplice y relajado. “Pero yo veo la escritura erótica como algo vital en la sociedad. Es lo que ocurre, así que a través de la escritura, la gente aprende sobre ello”.
Umar, que además de comentarista social es una hábil mujer de negocios, dijo que cuando escribe un libro que no es erótico, no es tan popular.
“Creo que la escritura erótica es la forma de captar la atención de las lectoras”, dijo, sonriendo a su teléfono, el sustento de su negocio. “Si quieres transmitir un mensaje, utiliza contenido erótico y pon el mensaje al final del libro”.
Escritoras como Umar enganchan a los lectores con capítulos gratuitos en enormes grupos de WhatsApp, y dejan caer un muro de pago en los momentos más álgidos. Para seguir leyendo, los fans deben utilizar dinero digital para comprar el acceso a grupos temporales específicos del libro, que se cierran una vez finalizada la serie. Pagar más garantiza actualizaciones más rápidas, mientras que el costoso nivel denominado “Mujeres especiales” entrega los capítulos por mensaje privado para mayor privacidad. Algunos vendedores pagan hasta 6500 nairas (4,70 dólares) a la semana por anunciar sus mercancías (incluyendo lencería, afrodisíacos y utensilios de cocina) en los grupos.
En el mayor éxito de Umar, Gidan Uncle, o La casa del tío, el mensaje era que si tus impulsos sexuales son extremadamente fuertes, es posible que necesites ayuda médica. Dijo que tuvo la idea del libro, que trata sobre el abuso sexual y los hombres que desean a las mujeres ricas, tras escuchar, y luego unirse, a una acalorada discusión en el salón de belleza.
Desde su publicación en 2019, más de 55.000 personas han leído Gidan Uncle en Wattpad, un sitio de relatos, y probablemente otras 20.000 más en WhatsApp, dijo Umar. Su fama creció.
Pero entonces, en 2021, la Hisbah la llamó a su oficina de Kano, la segunda ciudad más grande de Nigeria. Cuando se presentó ante tres mujeres de la Hisbah, dijo que le pidieron que hiciera sus escritos menos eróticos.
“Me dijeron que estaba cometiendo un pecado muy grande”, dijo riendo. Dijo que les respondió que cómo podían saber eso, a menos que estuvieran leyendo sus libros.
Cuando admitieron que habían leído algunos, ella les explicó su filosofía. Sus libros estaban dirigidos a mujeres casadas, dijo, y la finalidad era transmitir mensajes sobre la sociedad. Ella era madre y trataba de criar hijos rectos, añadió, por lo que no haría nada que corrompiera a los jóvenes. De hecho, en una especie de prólogo a cada libro, Umar prohíbe su lectura a las jóvenes solteras.
La Hisbah pareció aceptar su explicación.
“Les dije que no podía prometer dejar de hacerlo y me dejaron marchar”, dijo Umar.
Funcionarios de la Hisbah dijeron más tarde en una entrevista que no habían intentado humillarla ni procesarla, solo aconsejarla por motivos religiosos.
Las mujeres hausa han tenido durante mucho tiempo vidas eróticas variadas incluso mientras navegaban por los estrictos códigos morales públicos, dicen los comentaristas culturales. Una biografía antropológica de 1954, Baba of Karo, detalla cómo las mujeres hausa tenían a menudo 10 o 20 amantes secretos.
Ni la sociedad ni las autoridades preocupan a Umar, quien ha sobrevivido a la muerte de su primer esposo, a una operación de garganta y a una lluvia de críticas por su trabajo, experiencias que la han dotado de una gran serenidad.
Puede hablar abiertamente porque cuenta con el apoyo de su segundo esposo y de su familia, dijo. Algunas admiradoras poderosas también pueden ayudar: las esposas de los gobernadores, la hija de un emir y los políticos leen su obra, añadió.
Y actualmente las autoridades no reprimen con tanta dureza como antes.
En los últimos años, varios TikTokers del norte de Nigeria han sido detenidos, algunos incluso encarcelados, y acusados de violar la sensibilidad moral. Pero ante las intensas críticas de los jóvenes a la policía islámica, la Hisbah y los encargados de hacer cumplir la ley islámica se han echado atrás y últimamente se muestran menos agresivos, según los observadores.
Aún así, otras pocas escritoras eróticas hausa son tan abiertas como Umar.
Una de ellas es una enfermera que trabaja en un hospital del norte de Nigeria y que además, es escritora de literatura erótica bajo el seudónimo de Oum Aphnan.
“Mi único valor es que no me expongo”, dijo, y habló bajo la condición de que utilizáramos solo su seudónimo y la entrevista la concedió entre un paciente y otro en un consultorio en medio de una sala muy concurrida.
Oum Aphnan empezó a escribir libros eróticos durante la pandemia como una forma de pasar el tiempo, dijo, y rápidamente encontró un público ávido con suficiente dinero como para proporcionarle una importante fuente de ingresos adicional.
“Está muy por encima de mi salario”, dijo.
Utiliza las ganancias de sus escritos eróticos para sus gastos de manutención, dijo, y ahorra su salario de enfermera. Su hermana, otra conocida escritora erótica a quien se conoce con el sobrenombre de Maman Teddy (porque le gustan los osos de peluche), dijo que gastaba las suyas en hijabs y crédito telefónico para su marido.
La mayor preocupación de ambas hermanas es que su padre se entere.
Los libros exploran temas como los “sugar daddies”, la poligamia, los apetitos sexuales insaciables, la vida sexual de los eruditos islámicos y, en ocasiones, el abuso infantil y la violación.
Algunas escriben sobre encuentros entre personas del mismo sexo, un tema muy tabú en el norte de Nigeria y justo el tipo de cosas que entran dentro de las competencias de la Junta de Censura de Kano.
En la oficina de la junta situada en un edificio gubernamental con eco, donde los eruditos islámicos examinan sacos de manta llenos de libros confiscados, Abba Al Mustafa, el presidente ejecutivo de la junta, quien es una conocida estrella de cine de la popular industria cinematográfica de Kano, describió cómo “revisa” a los escritores y obras ofensivas.
Sacó un ejemplar de Queen Primer II, un pequeño y anticuado libro de rimas leído por generaciones de niños nigerianos de primaria, del que dijo que su equipo había incautado recientemente 55.000 ejemplares.
En una página de rimas sobre abejas en los árboles, una muñeca llamada Poll y una pelota en un salón, el verso en cuestión decía: “Ben y Tom pueden saltar en el heno/ ¿Es éste el camino? Sí, seamos gay”. (El libro se publicó por primera vez a finales del siglo XIX, cuando “gay” se utilizaba sobre todo para significar “feliz”).
Al Mustafa se sentó en su silla de oficina, con aspecto satisfecho por el trabajo bien hecho. Cuando se descubrió el verso, “los problemas empezaron a penetrar al Estado”, dijo. “Tuvimos que intervenir”.
Queen Primer II está ahora prohibido en las escuelas de Kano, y dijo que planeaban quemar públicamente los libros.
Admitió que cuando se trataba de medios sociales y contenidos en línea como los de las escritoras eróticas, la junta tenía muy poco poder. “Hay cosas que simplemente hay que pasar por alto”, dijo. “Pero al menos puedes controlar lo poco que tienes”.
En sus propios dominios, las escritoras practican ellas mismas una especie de censura, expulsando a las críticas de los grupos y lanzando maldiciones a aquellas jóvenes que sospechan que leen el contenido pese a las restricciones de edad.
Un grupo de lectores potenciales se topa con la censura automática cuando intenta entrar en los grupos de erótica: los hombres.
A mediados de diciembre, la paranoia por un presunto infiltrado masculino llevó a Umar a emitir un decreto implacable: eliminar cualquier número de teléfono no reconocido.
“Cierren la casa. Saquen a todo el mundo”, ordenó.
Aunque en un principio me había añadido al grupo, mi número no fue reconocido en el frenesí de la purga.
A las 10 p. m., mi ventana a este mundo secreto se cerró de golpe.
Ruth Maclean es la jefa del buró de África Occidental del Times, y cubre 25 países, entre ellos Nigeria, Congo, los países de la región del Sahel y África Central.
Los iraníes reflexionaron sobre lo que los ataques les habían hecho pasar y a lo que podrían enfrentarse a continuación.
Horas después de que Estados Unidos e Irán acordaran un alto al fuego –lo que puso fin a la amenaza inmediata de ataques aéreos con la que los iraníes han convivido durante casi seis semanas–, algunos iraníes lidiaban con una confusa mezcla de emociones: alivio, conmoción y presentimiento.
“En estos momentos, parece una especie de limbo: no sé cómo acabará, pero la guerra iba en direcciones que me parecían aterradoras”, dijo el miércoles Iraj, residente en Teherán. “Solo sé que hoy me siento mejor que ayer”.
Cuando se le preguntó qué le parecía el alto al fuego, Mohammad, quien también vive en Teherán, dijo que no estaba contento porque, según dio entender, el gobierno autoritario de Irán seguía en funciones. “Pero no quería que la guerra llegara a un punto en que perjudicara gravemente la vida de todos nosotros”, dijo. “Me preocupa que la situación económica y cultural de la sociedad empeore”.
Comunicándose a través de mensajes de texto y notas de voz, enviados durante un corte de internet en curso, los iraníes reflexionaron sobre lo que les habían hecho pasar y a lo que podrían enfrentarse a continuación. Al igual que Mohammad e Iraj, todos pidieron ser identificados solo por su nombre de pila o no ser identificados en absoluto, por temor a represalias del gobierno.
“La gente está conmocionada, mirándose unos a otros con incredulidad”, dijo Maryam, una empleada de banca de 43 años de Teherán, quien dijo que creía que la guerra se reanudaría en dos semanas. “La gente está agotada y ansiosa”.
Muchos expresaron su preocupación por la ruina económica del país. Se han destruido escuelas, hospitales, viviendas, puentes y carreteras, así como importantes empresas que empleaban a decenas de miles de personas y eran el combustible de la economía nacional de Irán.
“Los precios se han disparado”, dijo Maryam. “Hoy fui a comprar conservas y el tendero me aconsejó que me abasteciera. ‘Pronto subirán un 40 por ciento’, me dijo”.
A Iraj le preocupaba que los agravios populares, que dieron lugar a una oleada de protestas en enero, volvieran a acumularse pronto ante la falta de acción del gobierno para atender esas quejas. “Seguimos sin disponer de mecanismos adecuados para protestar, y hay mucha gente descontenta”, dijo.
Pero dijo que nunca le habían gustado Estados Unidos e Israel, y que seguía pensando lo mismo. “Espero que otras personas también lleguen a comprender que no son salvadores”, afirmó.
Los iraníes contrarios al gobierno dijeron que estaban consternados de que este hubiera sobrevivido, a pesar de la muerte de sus principales dirigentes y de las declaraciones de dirigentes estadounidenses e israelíes, al principio de la guerra, de que querían un cambio político drástico en Irán.
En las semanas anteriores al comienzo de los bombardeos, algunos iraníes habían expresado su esperanza de que la intervención extranjera condujera al derrocamiento del régimen.
Varias personas contactadas el miércoles dijeron que temían que, en las semanas y meses venideros, el gobierno ejerciera su poder en el país para reafirmar su autoridad. En los últimos días, Irán ha llevado a cabo una serie de ejecuciones de personas que habían sido detenidas durante las protestas de enero. La semana pasada fue detenido un destacado abogado de derechos humanos, y se ha detenido a decenas de personas, algunas de ellas por enviar información a medios de comunicación extranjeros.
En los días previos al alto al fuego, la guerra había trastocado la capacidad de los iraníes para planificar sus vidas. Era difícil encontrar somníferos y ansiolíticos, según declaró Mehrshad, de 41 años, empresario de Teherán, en una entrevista realizada a finales de marzo.
“En Teherán, la gente está sufriendo demasiado”, dijo. “Psicológicamente, muchos se encuentran en un lugar muy oscuro. Incluso quien tenía grandes esperanzas políticas las está perdiendo”.
Además, las milicias progubernamentales armadas han establecido puestos de control en las calles de Teherán, dijo Mehrshad, lo que ha creado “una atmósfera de miedo”.
Él y otros dos iraníes describieron concentraciones callejeras regulares e informales a favor del régimen en Teherán y otras ciudades durante la guerra, realizadas a menudo por la noche. Los partidarios del gobierno ondeaban banderas, dijo, gritaban eslóganes como “Dios es grande, Jameneí es el líder” y emitían cánticos religiosos por los altavoces.
Los tres interpretaron las manifestaciones como una demostración de fuerza, destinada a asustar a la gente para que no aprovechara el caos bélico para protestar en las calles, como habían hecho grandes multitudes de iraníes hace solo tres meses.
“El alto al fuego se anunció de forma que parecía que la gente se quedaba sola, enfrentándose sola a un régimen represivo”, dijo Mojtaba, médico de 40 años que vive en el noreste del país. “La gente corriente está muy preocupada por el futuro y tiene menos esperanzas de cambio que antes de que empezara la guerra”.
Mostafa, ingeniero informático que vive en Rasht, dijo que los habitantes de las zonas que habían sufrido bombardeos diarios estaban contentos con el alto al fuego. Muchos se sentían aliviados de que no les cortaran el agua, la electricidad y el gas, dijo, dadas las amenazas del presidente Donald Trump a las infraestructuras iraníes.
“La cuestión, sin embargo, es que la República Islámica sigue en el poder”, dijo Mostafa, y añadió que pensaba que el gobierno utilizaría fondos públicos para reconstruir su arsenal de misiles.
Para muchos habitantes de Teherán, las últimas semanas de guerra han supuesto una reducción de sus mundos y prioridades. Empezaron a permanecer más tiempo en casa, dedicando horas al día y valiosos fondos a intentar sortear el cierre de internet, y a comprobar cómo se encontraban sus amigos y familiares tras los ataques. Las explosiones nocturnas les destrozaban el sueño.
Un hombre de unos 20 años que vive en Teherán describió su reciente día a día: luchando durante horas para encontrar una conexión a internet, siendo detenido en los controles callejeros para registrar su coche, teléfono y pertenencias personales, y por la noche despertándose con frecuencia cuando toda su casa temblaba a causa de las explosiones cercanas.
Dijo que, meses atrás, había apoyado la idea de una intervención militar extranjera en Irán, motivado por la desesperación ante el estado del país. Pero recientemente había llegado a la conclusión de que la guerra se había salido de control.
Con el alto al fuego en vigor, dijo que pensaba aprovechar la estabilidad que pudiera aportar para hacer planes para abandonar el país. Y, añadió, no tenía pensado mirar atrás.