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  • “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”: el sueño mundialista de México se acaba tras la derrota con Inglaterra

    “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”: el sueño mundialista de México se acaba tras la derrota con Inglaterra

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    Hinchas de México siguen el partido contra Inglaterra.

    Charlotte Wilson / Getty
    La hinchada mexicana siguió con pasión el partido.

    “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”, decía Sebastián Llapur, un mexicano que salía de la Avenida Reforma en la noche del domingo tras el partido del Mundial que México perdió con Inglaterra 2-3.

    Luego otra simpatizante añadía: “Nos dan un minuto más y empatamos”.

    Cientos de miles de personas se congregaron en la principal avenida de la Ciudad de México a ver el partido en las pantallas gigantes que colocó la alcaldía.

    Fue un festival hasta que el árbitro pitó el final del partido, que daba por finalizado el Mundial 2026 para México en octavos de final.

    El equipo, sin embargo, se fue con la frente en alto tras un Mundial en el que jugó mejor de lo que se esperaba, dio enormes alegrías a la gente —sobre todo al vencer a Ecuador en dieciseisavos— y luchó hasta el final contra Inglaterra, uno de los mejor posicionados para ganar el torneo.

    “Esto son las grandes ligas y no te puedes equivocar, porque te condenan”, dijo Javier Aguirre, director técnico mexicano, en referencia a los dos primeros goles de Inglaterra, anotados por Jude Bellingham, en los minutos 36 y 38.

    “Me da pena por la gente, pero mis jugadores pueden estar tranquilos porque hicieron lo que pudieron contra un gran equipo”, añadió Aguirre.

    México cierra el tercer Mundial del que es anfitrión con la sensación de que habría podido llegar más lejos, no solo porque mostró un gran fútbol durante el torneo (llegaba a los octavos invicto, con 4 victorias, 8 goles a favor y 0 en contra), sino porque Inglaterra no fue particularmente superior en la cancha.

    Pero ahora los ingleses son quienes avanzan a cuartos de final y jugarán contra Noruega el sábado 11 de julio en Miami.

    Tensión en un ambiente electrizante

    La tensión ya era el sentimiento dominante en el estadio Azteca antes de que empezara el partido: una tormenta eléctrica acompañada de lluvia obligó a retrasar el partido una hora.

    Los jugadores mexicanos empezaron el partido confiados, proactivos, creando las opciones más claras y dominando la mayor cantidad del tiempo.

    Pero a Inglaterra le bastó un centro de Bukayo Saka y un cabezazo de Bellingham para ponerse adelante.

    Eso produjo una desconcentración insólita de los mexicanos, que, dos minutos después, derivó en el segundo del mediocampista del Real Madrid.

    Eso, sin embargo, no dio para cerrar el partido, porque cuatro minutos después Julián Quiñones, la figura mexicana del Mundial, marcó el descuento y metió a México de vuelta al partido.

    En el segundo tiempo, el partido se llenó de fricción, a pesar de una dominación de México que no se tradujo en ocasiones claras de gol.

    El inglés Jarell Quansah fue expulsado en el minuto 53, pero la superioridad numérica no pareció beneficiar a México en el resto del partido.

    En el minuto 60 Harry Kane marcó el tercero para Inglaterra de penalti y en el 69 Raúl Jiménez hizo lo propio, también de penal, para el 3-2 que sería final.

    Aunque lo dieron todo, los mexicanos no lograron transformar el empuje en resultados.

    Con eso se quedan por fuera de la Copa del Mundo en el último partido que estaba pautado en territorio mexicano.

    A la salida de la Avenida Reforma, las multitudes siguieron con su fiesta a pesar de la derrota: se gastaron la espuma que quedaba, se comieron el taco que no falta y cantaron una vez más “Cielito lindo”.

    El sueño del “y si sí”, que hablaba de una esperanza remota pero real de ganar el torneo, ahora termina.

    Queda la satisfacción de que se jugó bien, se trató a los turistas como hermanos y se mostró una vez más que, si este fuera un torneo en el que concursan las aficiones, México ganaría por mucho.

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  • Cómo el nuevo régimen de Irán es totalmente diferente del anterior

    Cómo el nuevo régimen de Irán es totalmente diferente del anterior

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    Un hombre circula en motocicleta frente a una valla publicitaria que muestra las imágenes del difunto fundador de la Revolución Islámica y Líder Supremo, el ayatolá Ruhollah Jomeini (izquierda); del fallecido Líder Supremo de Irán, Ali Jamenei (centro); y de su hijo, el actual Líder Supremo, Mojtaba Jamenei, en una calle de Teherán el 3 de julio de 2026

    ATTA KENARE / AFP via Getty Images

    Cuando el presidente estadounidense Donald Trump firmó un acuerdo de alto el fuego con Irán durante una cena en el Palacio de Versalles el mes pasado, muchos vieron una ironía.

    Su anfitrión, el presidente francés Emanuel Macron, tal vez quiso asegurarse de que el Memorando de Entendimiento fuera firmado antes de que Trump cambiara de opinión, y posiblemente pensó que el Salón Dorado de los Espejos atraería a su invitado.

    Pero la elección del lugar invitaba inevitablemente a realizar comparaciones entre el acuerdo de una página y media y el extremadamente extenso Tratado de Versalles, firmado en 1919 al final de la Primera Guerra Mundial.

    El tratado de 1919 reformó Europa, pero sus demandas de enormes reparaciones dejaron a una Alemania enojada y amargada y ayudaron a preparar el escenario para otra conflagración global apenas 20 años después.

    ¿Podría el acuerdo con Irán, diferente en muchos aspectos, llegar a ser considerado igualmente fatídico?

    Casi tres semanas después, un frágil alto el fuego se mantiene más o menos. Pero después de varias escaramuzas en el Estrecho de Ormuz y sus alrededores, y sin que ninguno de los problemas que llevaron a la guerra estén cerca de resolverse, la situación en Medio Oriente parece tan precaria como antes.

    Mientras tanto, Irán atraviesa un profundo proceso de cambio.

    El país se despide de su antiguo líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, quien murió hace más de cuatro meses en los devastadores ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel que iniciaron la guerra y descabezaron gran parte del régimen de Teherán.

    Es un momento crucial: un gran recordatorio de que la vieja guardia ha cedido el paso a la nueva. Y con los nuevos rostros llega un nuevo enfoque, con sus propias implicaciones.

    Puede que Estados Unidos e Israel hayan enviado a muchos de los antiguos líderes del país a una tumba prematura, pero ¿han sido reemplazados por adversarios aún más temibles?

    Reordenando el tablero de ajedrez

    “Esta guerra tiene consecuencias mucho mayores y una envergadura superior a la que le hemos atribuido hasta ahora”, me comentó Vali Nasr, profesor de Asuntos Internacionales y Estudios de Oriente Medio en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins.

    “Todas las grandes guerras de esta magnitud terminan reordenando el tablero de ajedrez”, afirma. “Esto es lo que ocurrirá en Oriente Medio”.

    Ya en enero, Irán se veía sacudido por protestas populares que, según predijeron tanto Trump como el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, podrían presagiar el colapso de la República Islámica.

    La economía iraní ya estaba hecha pedazos tras décadas de sanciones internacionales. El país también seguía gravemente maltrecho después de una guerra de 12 días contra Estados Unidos e Israel ocurrida seis meses antes.

    El programa nuclear iraní —que durante mucho tiempo había servido como herramienta de presión diplomática— no había sido aniquilado, como presumía Trump, pero sí había sufrido daños considerables.

    Se desconocía el paradero exacto de sus reservas de uranio —cantidad que, de enriquecerse más, se estimaba suficiente para fabricar entre 10 y 11 armas atómicas—, aunque se creía que gran parte de ellas yacía bajo los escombros cerca del complejo nuclear de Isfahán.

    Más allá de sus fronteras, el “Eje de la Resistencia” de Irán —una alianza flexible de grupos interpuestos y aliados en todo Oriente Medio— había sufrido una serie de importantes reveses.

    En Siria, el régimen de Bashar al-Asad, estrecho aliado de Irán, desapareció, barrido en unas pocas semanas frenéticas a finales de 2024.

    En Líbano, Israel eliminó a miembros destacados de Hezbolá —grupo respaldado por Irán— y diezmó las filas de sus combatientes mediante el uso de buscapersonas y walkie-talkies explosivos.

    En la Franja de Gaza, otro aliado de Irán, Hamás, corrió una suerte similar. Israel respondió a los devastadores ataques del grupo en octubre de 2023 con una ofensiva implacable que arrasó gran parte de Gaza y acabó con la vida de decenas de miles de civiles.

    Asimismo, cuando —en respuesta a la guerra de Gaza— los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, lanzaron misiles balísticos contra Israel y comenzaron a atacar buques en el mar Rojo, Israel, Estados Unidos y el Reino Unido llevaron a cabo contraataques, algunos de ellos dirigidos contra la cúpula del grupo.

    Cientos de personas protestando en las calles, con una hoguera a lo lejos y coches en primer plano.

    Getty Images
    Los iraníes salieron a las calles antes del comienzo de la guerra.

    Tras tantos reveses internos y externos, el consenso era que Irán se encontraba en un estado de gran vulnerabilidad. The New York Times informó que Trump había recibido varios informes de inteligencia que indicaban que Irán estaba más débil que en cualquier otro momento desde la Revolución Islámica de 1979.

    La idea de que pudiera enfrentarse a Estados Unidos e Israel hasta llegar a un punto muerto parecía descabellada.

    Y, sin embargo, eso fue lo que sucedió. La República Islámica sigue en pie, gracias en parte a su capacidad para cerrar una de las vías marítimas más importantes del mundo —el Estrecho de Ormuz— y estrangular la economía global.

    ¿Ventaja para Teherán?

    A Trump le gusta decir que logró un cambio de régimen en Irán. Vali Nasr no lo contradice, pero afirma que esto, en realidad, ha jugado a favor de Teherán.

    “Una generación completamente nueva tomó el relevo”, señala. “Tienen una agenda muy clara. Ellos gestionaron la guerra y ahora gestionarán también la paz”.

    La nueva cúpula dirigente no está compuesta por el tipo de personas a las que Washington suele calificar de “ideólogos apocalípticos de mente confusa” —dice Nasr—, sino por líderes de la era posterior a la revolución, centrados implacablemente en preservar el Estado y dispuestos a actuar con mayor determinación que sus predecesores.

    A sus 56 años, el nuevo líder supremo del país, Mojtaba Jamenei, es 30 años más joven que su padre, Ali Jamenei, quien se creía que tenía una salud frágil cuando murió al comienzo de la guerra.

    Aunque el presidente, Masoud Pezeshkian, es mayor —tiene 71 años—, la generación que protagonizó la revolución de 1979 ya desapareció por completo.

    Dos figuras clave —el presidente del Parlamento y jefe negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi— rondan los 70 años.

    Al igual que el nuevo líder supremo, ambos mantienen estrechos vínculos con el todopoderoso Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).

    “Son hijos de la revolución”, afirma Sanam Vakil, directora del Programa de Oriente Medio y Norte de África del centro de estudios Chatham House, en Londres.

    “Una persona de 86 años ya no está al timón de la República Islámica. El gran freno a la evolución del sistema era Ali Jamenei”.

    Durante décadas, el cauteloso Jamenei siguió una estrategia a veces denominada “ni guerra ni paz”.

    Sus sucesores han sido más audaces: lanzaron ataques contra bases militares estadounidenses en la región y, apenas unas semanas después, se mostraron dispuestos a sentarse a negociar el fin de las hostilidades en términos que, a primera vista, están lejos de ser humillantes para Teherán.

    “Han demostrado estar dispuestos a librar guerras de una manera mucho más agresiva que la generación anterior”, afirma Nasr.

    Cuando Trump ordenó el ataque aéreo que acabó con la vida del excomandante de la Guardia Revolucionaria Qasem Soleimani en 2020, Irán anunció deliberadamente su intención de tomar represalias antes de lanzar 12 misiles balísticos contra bases estadounidenses en Irak. No hubo bajas entre el personal militar de Estados Unidos.

    Mujeres vestidas con chador negro, llorando y sosteniendo un retrato de Ali Jamenei.

    Anadolu via Getty Images
    La muerte del ayatolá ha traído cambios internos e internacionales.

    Este año, ante una ofensiva total por parte de Estados Unidos e Israel, Irán no mostró tal contención y lanzó ataques con drones y misiles contra múltiples bases estadounidenses en la región, incluidas la sede de la Quinta Flota en Baréin y la base aérea de Al Udeid en Qatar.

    Seis soldados estadounidenses murieron en Kuwait. Cientos resultaron heridos durante los combates.

    La disposición de Irán a atacar a los aliados de Estados Unidos en el Golfo, atacar el tráfico marítimo y cerrar el Estrecho de Ormuz —una vía de navegación vital— también pareció tomar por sorpresa a la Casa Blanca.

    Durante décadas, Washington intentó contener a Irán mediante su red de instalaciones militares y sus crecientes relaciones con los países del Golfo.

    La contundente respuesta de Irán a los ataques israelíes y estadounidenses sugería que dicha estrategia ya no funcionaba.

    “Muchos de estos países esperaban que las bases militares estadounidenses en su territorio les proporcionaran seguridad, no que los convirtieran en un objetivo”, afirma Ali Vaez, director del proyecto sobre Irán en el International Crisis Group.

    “Los Estados del Golfo cuestionan ahora la credibilidad del paraguas de seguridad estadounidense y su propia estrategia de disuasión”.

    Los informes sugieren que la mayoría de los países del Golfo están tanteando el terreno con Irán, buscando reparar las relaciones con su peligroso vecino.

    Citando a un diplomático anónimo, la agencia de noticias AFP incluso informó que Arabia Saudita —que restableció relaciones con Teherán en 2023 tras décadas de enemistad— se preparaba para celebrar una “cumbre de reconciliación” que reuniría a Irán y a los vecinos del Reino en el Golfo.

    Sin embargo, a pesar de su indignación por verse atrapados en medio de una guerra que no deseaban y que intentaron evitar a toda costa, Vaez duda que alguno esté dispuesto a romper sus vínculos con el ejército estadounidense.

    “Dependen demasiado de Estados Unidos como para romper por completo los acuerdos de seguridad”, afirma. “Pueden intentar diversificar sus opciones, pero, a fin de cuentas, no tienen adónde más acudir”.

    Sin recurrir a grandes paralelismos históricos, Vaez califica la situación actual de “momento maleable”, cargado de posibilidades mientras antiguos adversarios contemplan un nuevo tipo de relaciones.

    “Percibo cierto grado de realismo que no existía en el pasado”, señala.

    ¿Pero qué hay del pueblo iraní?

    Los nuevos pragmáticos

    En enero, Trump prometió a los ciudadanos iraníes que “la ayuda estaba en camino”. Al iniciar la guerra, el 28 de febrero, se mostró aún más explícito.

    “Cuando hayamos terminado, tomen el control de su gobierno”, les instó. “Será suyo para tomarlo”.

    Hasta ahora, tales promesas han resultado ilusorias. Puede que en Teherán esté al mando una nueva generación, pero no una que haya ofrecido a su pueblo la perspectiva de un futuro más libre y próspero.

    Dado que el régimen está totalmente volcado en su propia supervivencia, Aniseh Bassiri Tabrizi, analista de Chatham House con sede en Abu Dabi, no espera ver un enfoque distinto hacia la disidencia.

    Donald Trump, vestido con un traje azul oscuro y una corbata azul claro, de pie detrás de un podio.

    Getty Images
    Trump hizo un llamamiento al pueblo iraní.

    “Mantendrán un enfoque muy, muy fuerte en la calle”, dice.

    Pero como el hiyab ya no es obligatorio fuera de las instituciones estatales, incluso antes de la guerra, y con el alcohol disponible discretamente en los restaurantes de Teherán, también hay señales de que el régimen puede estar dejando de lado gradualmente algunos de los viejos tabúes.

    Vali Nasr dice que todo está impulsado por la necesidad: la de restaurar la fe en el Estado.

    “Tomaron la decisión pragmática de que su raison d’état (razón de Estado) les exige suavizarse en estas cosas”, dice.

    Después de la conmoción generada por su derramamiento de sangre masivo en enero, el régimen ha demostrado que al menos puede proteger la soberanía del país.

    Para los iraníes, la guerra ha sido profundamente confusa. El horror ante la brutalidad del régimen dio paso gradualmente a otro tipo diferente de horror a medida que las bombas estadounidenses e israelíes caían sobre su país, matando a civiles y dañando infraestructuras vitales.

    La muerte de decenas de niños en una escuela primaria de Minab el primer día de la guerra, hizo que algunos se preguntaran quién era el verdadero enemigo. Después de prometer liberarlos, Israel y Estados Unidos parecían decididos a destruir el país.

    Pero después de haber hecho frente al poder combinado de Estados Unidos e Israel, ¿puede el nuevo liderazgo de Irán capitalizar esta oportunidad potencialmente fugaz de reconstruir la destrozada legitimidad del régimen?

    “Éste es una especie de momento ‘China después de Mao’”, dice Vaez, “en el sentido de que el sistema en su conjunto reconoce que algo tiene que ceder. Este nuevo liderazgo entiende que necesita un nuevo contrato social”.

    Si podrán cumplirlo es una cuestión abierta. Más que nunca, Irán está ahora gobernado por la élite del CGRI, mientras que un gran número de jóvenes bien educados, todavía afligidos por la pérdida de miles de sus amigos en la sangrienta represión de enero, sienten que no tienen voz real en la determinación del futuro del país.

    Este es un punto de inflexión, con Irán en equilibrio precario entre viejas certezas y posibilidades futuras, tanto en casa como en el extranjero.

    A pesar de una serie de recientes enfrentamientos en el Golfo, Teherán se ha embarcado en un proceso diplomático con Estados Unidos que podría resultar en lo que el vicepresidente estadounidense, JD Vance, ya llamó “una relación fundamentalmente transformada”.

    Una mujer con chaqueta naranja y pañuelo gris en la cabeza habla por teléfono frente a un edificio destruido.

    Getty Images
    Irán fue devastado por ataques aéreos

    Ante la tentadora perspectiva de un alivio de las sanciones a cambio de concesiones nucleares, la capacidad del régimen para gestionar la economía podría ayudar a restaurar su maltrecha reputación interna.

    Desde la firma del Memorando de Entendimiento, Irán ya se ha beneficiado de exenciones a las sanciones estadounidenses, lo que le permite exportar crudo y productos petrolíferos durante 60 días.

    Podrían producirse otras formas de alivio durante el periodo de negociación de 60 días, incluido el descongelamiento de miles de millones de dólares en activos iraníes y, cuando se alcance un acuerdo definitivo, el premio mayor: el levantamiento de todas las sanciones internacionales.

    El memorando también hace referencia a la creación de un plan de “reconstrucción y desarrollo” valorado en US$300.000 millones, aunque no está claro quién lo financiará.

    En conjunto, estos incentivos económicos ofrecen un poderoso aliciente para que los nuevos líderes de Irán lleguen a un acuerdo.

    Sanam Vakil coincide en que la región se enfrenta a “una ventana de oportunidad”, pero se muestra cautelosa.

    “Existe un escenario en el que no logran un acuerdo, en el que esto se prolonga indefinidamente y el presidente Trump pierde la paciencia… y dice: ‘bueno, es hora de la tercera ronda’”.

    Ninguno de los expertos con los que hablé cree que el futuro esté asegurado.

    Décadas de relaciones tortuosas entre Irán, sus vecinos de Medio Oriente y Estados Unidos han dejado un legado tóxico, caracterizado por una profunda suspicacia y una falta de confianza casi total.

    No faltan motivos para el fracaso: desacuerdos sobre el programa nuclear de Irán, el futuro del Estrecho de Ormuz, la guerra en Líbano, así como las posturas arraigadas de los sectores más intransigentes en todas las partes.

    Tras seis meses convulsos, la región ha empezado a cambiar de aspecto. Pero muchas cosas deben salir bien para que este momento aún maleable se consolide en algo mejor.

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  • La ciencia detrás de los alimentos fermentados

    La ciencia detrás de los alimentos fermentados

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    Los investigadores empiezan a comprender cómo alimentos como el kimchi, el yogur y el chucrut influyen en la salud.

    Las cervecerías venden kombucha artesanal de barril. Los vinagres de frutas y las pastas de chile fermentadas aparecen en los menús de restaurantes de cinco estrellas. Walmart y Target tienen kimchi y kéfir en sus estanterías.

    Los alimentos fermentados han sido populares en Estados Unidos durante décadas, pero más recientemente han pasado a ocupar un lugar destacado a nivel nacional.

    En enero, el gobierno de Donald Trump publicó nuevas guías alimentarias que recomendaban, por primera vez, que los estadounidenses comieran chucrut, kimchi, kéfir y miso para mejorar la salud intestinal. Y el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., suele promover los beneficios del chucrut y el yogur, y dice que le ayudaron a perder peso y a agudizar su mente.

    Los seres humanos llevamos miles de años fermentando alimentos. ¿Qué dice ahora la ciencia sobre cómo pueden afectar nuestra salud? Le pedimos a expertos que lo explicaran.

    ¿Qué son los alimentos fermentados?

    Se definen como cualquier alimento o bebida transformado por microbios como levaduras, bacterias y hongos de formas que los conservan y les infunden sabores ácidos, salados, afrutados o intensos, dijo Robert Hutkins, profesor emérito de ciencia alimentaria en la Universidad de Nebraska-Lincoln.

    La leche puede convertirse en yogur y kéfir; las verduras se transforman en chucrut y kimchi; la fruta se transforma en vinagre y vino; el trigo se fermenta en masa madre y cerveza.

    Incluso el chocolate y algunos cafés se fermentan, dijo María Marco, profesora de ciencia alimentaria en la Universidad de California, Davis.

    ¿Son buenos para nosotros los alimentos fermentados?

    Las investigaciones sobre sus efectos en la salud son limitadas, dijo Marco. Pero algunos estudios sugieren que estos alimentos (excluyendo el alcohol) pueden ofrecer algunos beneficios.

    En un ensayo publicado en 2021, por ejemplo, los investigadores dividieron a 36 adultos sanos en dos grupos: uno que consumía muchos alimentos fermentados, como yogur, kimchi y kombucha, y otro que consumía abundantes alimentos ricos en fibra, como legumbres, granos integrales, frutas y verduras. Al cabo de 10 semanas, los participantes del grupo de los alimentos fermentados presentaban niveles significativamente más bajos de marcadores inflamatorios en la sangre –y una mayor diversidad de microbios intestinales– que al inicio del estudio. (Ambos indicadores se asocian con un menor riesgo de enfermedades crónicas.) En cambio, los del grupo de la fibra no presentaron cambios en esos indicadores.

    Otras investigaciones han encontrado relaciones entre el consumo de alimentos fermentados y un menor riesgo de eczema, así como entre el consumo de kimchi y tasas más bajas de obesidad; entre el consumo de yogur y un menor riesgo de diabetes tipo 2 y de aumento de peso; y entre el consumo de chucrut y menos síntomas del síndrome del intestino irritable.

    En un estudio con más de 46.000 adultos estadounidenses publicado en 2023, los investigadores relacionaron el consumo de alimentos fermentados con pequeñas reducciones en la presión arterial, el peso corporal, el perímetro de la cintura y los niveles de insulina y triglicéridos en sangre.

    Los estudios existentes sobre los beneficios para la salud son prometedores, dijo Hutkins. Pero muchos están limitados por su tamaño, duración o naturaleza observacional (lo que significa que no pueden demostrar causa y efecto). Se necesita más investigación para saber si comer alimentos fermentados puede mejorar directamente la salud de las personas, añadió.

    Y no todas las investigaciones han sido positivas. Algunos estudios han encontrado tasas más altas de cáncer de estómago y de esófago en personas del este de Asia que comían mucho kimchi y otras verduras fermentadas, dijo Suzanne Devkota, directora del Instituto de Investigación del Microbioma Humano del Cedars-Sinai. Sin embargo, la evidencia que respalda la relación con el cáncer es débil, señaló, y muchos otros factores podrían haber influido en ese resultado.

    ¿Por qué podrían ser buenos para nosotros los alimentos fermentados?

    Muchos alimentos fermentados son saludables por sí mismos, dijo Marco. Una porción de kimchi o chucrut cuenta como una porción de verduras, por ejemplo, y el yogur y el kéfir aportan calcio, potasio y proteína.

    Los microbios que fermentan los alimentos también pueden ayudar a la digestión y a la absorción de nutrientes, e incluso generan sus propios nutrientes. La lactosa de la leche y el gluten del trigo, por ejemplo, se descomponen durante la fermentación, lo que hace que alimentos como el yogur, el kéfir y el pan de masa madre sean más fáciles de digerir para quienes padecen intolerancia a la lactosa o al gluten. También ayudan al cuerpo a absorber minerales como calcio, hierro, magnesio y zinc, y crean nuevas vitaminas (como folato, riboflavina, vitamina B12 y vitamina K) durante el proceso de fermentación.

    Pero los investigadores apenas comienzan a explorar otras propiedades únicas de los alimentos fermentados que podrían influir en nuestra salud.

    Existe evidencia emergente de que algunas de las moléculas que los microbios producen durante el proceso de fermentación pueden reducir la inflamación, regular el azúcar en la sangre y ayudarnos a sentirnos satisfechos, entre otros beneficios, aunque estos efectos se han demostrado principalmente en estudios con roedores y en placas de Petri, dijo Sean Spencer, gastroenterólogo y científico del microbioma en Stanford.

    Algunos investigadores también plantean la hipótesis de que la exposición a los microbios “amigables” presentes en algunos alimentos fermentados puede reducir la inflamación al entrenar al sistema inmunológico para tolerar microbios inofensivos o posibles alérgenos, pero a la vez estar listo para montar una respuesta robusta ante microbios “malos” en el futuro, dijo Marco.

    ¿Cuál es la conclusión?

    Tenemos pruebas suficientes para recomendar que incorpores más alimentos fermentados a tu dieta, dijo Spencer, como tomar yogur para desayunar, añadir kimchi a los huevos o a los bocadillos, o preparar aderezos para ensaladas con vinagre de sidra de manzana.

    Sin embargo, las personas inmunodeprimidas deben tener cuidado con los alimentos fermentados que contienen microbios vivos, como los etiquetados como “crudos”, “sin pasteurizar” o que indican que contienen cultivos vivos (que suelen encontrarse en la sección de productos refrigerados). Es posible que estas personas no puedan tolerar la “carga bacteriana” presente en los alimentos fermentados, aunque las bacterias sean “beneficiosas”, dijo Devkota.

    Algunos alimentos fermentados, como el chucrut, el queso y el vino, también pueden contener grandes cantidades de histaminas, moléculas naturales que pueden provocar síntomas como diarrea, urticaria o dolores de cabeza en personas sensibles, dijo Marco. Y las personas con hipertensión deberían tener cuidado con los alimentos fermentados que suelen tener un alto contenido en sodio, como el chucrut, el kimchi, el miso y la salsa de soja, señaló Hutkins.

    Aunque la cerveza, el vino y otros tipos de alcohol son, técnicamente, alimentos fermentados, es mejor limitarlos, dijo Marco, dados sus riesgos para la salud ya conocidos.

    Alice Callahan es reportera del Times, donde cubre nutrición y salud. Tiene un doctorado en nutrición de la Universidad de California, campus Davis.

  • ¿Por qué ya no como tanto como antes?

    ¿Por qué ya no como tanto como antes?

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    P: Cuando era más joven, tenía un apetito enorme y saludable. Ahora que tengo más de 60 años, me lleno más rápido y no puedo comer como antes. ¿Qué pasa?

    Roger Fielding, profesor de nutrición en la Escuela Friedman de Ciencias y Políticas de la Nutrición de la Universidad de Tufts, dijo que es normal que la gente coma menos a medida que envejece. Por ejemplo, en un análisis de casi 60 estudios, los investigadores descubrieron que las personas de 60 años o más consumían entre un 16 y un 20 por ciento menos calorías que los adultos más jóvenes.

    La gran pregunta es por qué, apuntó Barbara Rolls, profesora de ciencias nutricionales en la Universidad Estatal de Pensilvania. Varios factores, como la edad, pueden influir en el apetito y en la sensación de saciedad después de comer, así que saber qué es lo que te está afectando es complicado.

    Aquí hay algunas posibles causas a considerar, según los expertos, y lo que puedes hacer al respecto.

    Las señales de hambre se atenúan

    Los cambios hormonales que se producen con la edad pueden influir en las ganas de comer, dijo Margaret Manus, internista del Houston Methodist Hospital.

    Algunos estudios limitados, han demostrado, por ejemplo, que las personas mayores producen menos grelina –una hormona que te da hambre– que los jóvenes. Si eso ocurre, o si sigues produciendo la misma cantidad de grelina pero tu cuerpo ya no responde a ella con la misma intensidad que antes, es posible que tengas menos ganas de comer, dijo Manus.

    Otros estudios han mostrado que a medida que envejecemos producimos más cantidad de otras dos hormonas: la leptina y la colecistocinina, que provocan la sensación de saciedad. Como resultado, dijo Manus, comemos menos.

    También hay algunas pruebas que sugieren que el estómago se vacía más lentamente a medida que las personas envejecen, señaló Rolls. Este cambio podría retrasar el momento en que una persona vuelve a sentir hambre después de su último tentempié o comida.

    Además, con la edad la gente tiende a perder masa muscular, dijo Fielding. La masa muscular quema más calorías que la grasa, así que las personas con menos masa muscular necesitarán comer menos, explicó.

    La comida se antoja menos

    Nuestros sentidos del olfato y del gusto pueden debilitarse con el tiempo, dijo Rolls. En un estudio de 2022 en el que participaron 60 personas, los investigadores descubrieron que, entre los mayores de 50 años, poco más de la mitad tenía problemas de sensibilidad gustativa y el 70 por ciento no olía muy bien.

    Si la comida no sabe bien ni huele bien, uno tiende a querer comer menos, explicó Rolls. En un estudio con 359 adultos mayores en los Países Bajos, los investigadores descubrieron que quienes decían batallar para percibir el sabor de los alimentos tenían menos apetito que quienes afirmaban que su sentido del gusto funcionaba bien.

    Además, las personas mayores suelen comer solas, lo que puede hacer que coman menos. Varios estudios han demostrado que la gente come más cuando lo hace en compañía, sobre todo con amigos y seres queridos, dijo Rolls. Esta tendencia puede deberse a que la gente pasa más tiempo comiendo cuando está rodeada de otras personas, y cuanto más tiempo están sentados, más comen.

    Cómo recuperar el apetito

    Si tu apetito ha disminuido y quieres recuperarlo, Manus recomienda hacer ejercicio con regularidad. Cuando quemas calorías, tu cuerpo quiere reponerlas con comida.

    El entrenamiento con pesas puede ser especialmente útil, dijo Manus, porque desarrolla la musculatura, lo que aumentará aún más tu apetito. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan que los adultos de 65 años o más realicen ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana. Manus recomendó hacer ejercicios que impliquen muchas repeticiones con pesas ligeras (por ejemplo, entre uno y cinco kilos) o bandas de resistencia.

    Si estás comiendo menos y te preocupa sufrir alguna carencia nutricional, Fielding recomienda seguir una dieta equilibrada que dé prioridad a los alimentos ricos en nutrientes como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y fuentes de proteína magra. A quienes no les apetezca hacer tres comidas completas al día quizá les vaya mejor con cuatro o cinco comidas más pequeñas a lo largo del día, dijo Manus. Hay calculadoras en línea prácticas que pueden ayudarte a estimar tus necesidades calóricas.

    También considera salir a comer con amigos y seres queridos, recomendó Rolls. Y prueba a experimentar con hierbas y especias para contrarrestar cualquier posible pérdida de olfato y gusto. Echa un chorrito de jugo de limón al pollo, o añade salsa picante a los huevos. “Dale un poco de vida a las cosas”, dijo Rolls.

  • Lágrimas de un lado, remo vikingo del otro: Brasil queda eliminado del Mundial 2026 tras perder 1-2 contra Noruega

    Lágrimas de un lado, remo vikingo del otro: Brasil queda eliminado del Mundial 2026 tras perder 1-2 contra Noruega

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    Erling Haaland

    Getty Images
    Erling Haaland fue el autor de los dos goles de Noruega.

    Erling Haaland hace sonar el bombo y un profundo rugido vikingo se escucha en el Estadio Nueva York/Nueva Jersey. Los jugadores de Noruega y sus hinchas reman todos al unísono.

    El festejo no deja margen de dudas: Noruega venció ante Brasil este domingo y sigue su camino rumbo a cuartos de final en la Copa del Mundo.

    La selección pentacampeona, en cambio, regresa a casa habiendo brillado solo cuando era notoriamente superior a sus contrincantes.

    “Hoy sí que hubo un buen equipo contra ellos”, comentó Gary Neville, exjugador de Inglaterra, en BBC Sport sobre Brasil. Y, contra selecciones así, “si no estás a la altura, vas a perder”.

    Es exactamente lo que pasó.

    Los dos goles de Noruega fueron de Haaland, a los 79′ y 90′. El delantero del Manchester City igualó así a Lionel Messi y Kylian Mbappé en la tabla de goleadores del Mundial, con siete tantos cada uno.

    Pero justo cuando parecía que Brasil ya no tenía chances de remontar el partido, en el 90’+10, Neymar convirtió de penal.

    El arquero, Orjan Nyland, ya había atajado un penal a Bruno Guimarães en el 14′, pero esta vez no pudo contra Neymar, quien aguantó el tiro hasta el último segundo.

    Antes y después del penal hubo un intercambio de insultos entre ambos, donde Nyland, quien actualmente juega en el Sevilla, demostró que maneja bien el idioma español.

    De hecho, hubo varios momentos tensos en los últimos minutos del partido.

    Pero nada cambió el resultado final y Brasil se retiró del Mundial mucho antes de lo que su entrenador, Carlo Ancelotti, prometía, teniendo figuras como Vinícius Júnior, estrella del Real Madrid.

    Haaland, el imparable

    Mucho se esperaba del duelo entre Haaland y Gabriel Magalhães, quien no solo es defensa de Brasil sino también del Arsenal. Es justamente en la Premier League que ambos han protagonizado varios duelos ya.

    Haaland fue poco peligroso durante la primera mitad del partido. Pero a medida que fueron aumentando los minutos, la amenaza del delantero de 25 años también creció.

    Ian Wright, otro exjugador de Inglaterra, comentó en BBC Sport que muchos comentan que Haaland toca poco la pelota. Pero es que no lo necesita, afirmó: “Siempre que lo mantuvieran en la cancha, tenía posibilidades”.

    Sus goles fueron tardíos pero decisivos.

    En el primero hizo sentir sus 1,95 metros de estatura. Tras un centro de Andreas Schjelderup, Haaland saltó entre la defensa brasileña y convirtió con un potente remate de cabeza.

    El segundo fue un soberbio tiro rastrero desde afuera del área, de nuevo con asistencia de Schjelderup.

    Noruega sigue siendo la única selección a la que Brasil se ha enfrentado sin poder vencer jamás: en las cinco veces que han jugado, los europeos ganaron tres veces y los otros dos fueron empates.

    Ahora espera por el partido de esta noche entre México e Inglaterra para conocer a su contrincante en cuartos de final.

    Neymar llorando.

    Getty Images
    Neymar rompió a llorar cuando el partido terminó.

    El Brasil que no fue

    En la fase de grupos, Brasil debutó con un empate a uno contra Marruecos, selección que clasificó ayer a cuartos de final.

    A continuación, la Verdeamarela goleó por tres goles a cero tanto a Haití como a Escocia, dos equipos muy inferiores.

    Ya en la fase eliminatoria, venció de forma agónica a Japón por dos tantos contra uno y así llegó al partido de este domingo de octavos.

    Contra Noruega, Brasil tuvo apenas 33,5% de posesión de la pelota, solo generó peligro en contraataques y desaprovechó las pocas oportunidades que tuvo.

    Noruega, por el contrario, no perdonó.

    Ahora Brasil tiene una dura reflexión por hacer.

    Ancelotti, quien fue nombrado en el cargo en mayo de 2025 luego de su salida del Real Madrid, tiene contrato hasta 2030. Tras prometer un Brasil que no fue, ¿seguirá como técnico de la selección?

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    BBC

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  • Trump agradece a la FIFA por suspender la sanción a la estrella de EE.UU., Folarin Balogun, que ahora podrá jugar contra Bélgica en el Mundial

    Trump agradece a la FIFA por suspender la sanción a la estrella de EE.UU., Folarin Balogun, que ahora podrá jugar contra Bélgica en el Mundial

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    Folarin Balogun podrá jugar con Estados Unidos el partido de octavos de final del Mundial contra Bélgica después de que la FIFA suspendiera la sanción de un encuentro que pesaba sobre él.

    El delantero de 25 años recibió una tarjeta roja directa por una falta sobre el defensa bosnio Tarik Muharemovic durante la victoria por 2-0 de los anfitriones sobre Bosnia-Herzegovina en treintaidosavos de final, por lo que en principio había sido sancionado y no podía disputar el choque de octavos.

    Pero la FIFA anunció que la suspensión automática de un partido quedará en suspenso durante un año. El organismo no ofreció una explicación para su decisión más allá de citar una norma que permite suspender determinadas sanciones.

    La Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) afirmó estar “sorprendida” por la decisión de la FIFA y señaló que está “estudiando todas las opciones posibles” como respuesta.

    “De conformidad con el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA, la ejecución de la suspensión de partido queda suspendida durante un periodo de prueba de un año”, indicó la FIFA en un comunicado.

    “Si Folarin Balogun comete otra infracción de naturaleza y gravedad similares durante ese periodo de prueba, la suspensión quedará reactivada y la sanción se aplicará sin perjuicio de cualquier castigo adicional que se imponga por la nueva infracción”.

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, agradeció a la FIFA haber “revertido una gran injusticia” en una publicación en Truth Social.

    Trump, amigo del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, escribió: “¡Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia! Presidente DONALD J. TRUMP”.

    AFP y Reuters informan de que Trump llamó a Infantino a principios de esta semana para pedir que se revisara la tarjeta roja. La BBC aún no ha podido confirmar esas informaciones.

    Falorin Balogun, arrodillado calzándose una bota en un entrenamiento de EE.UU.

    Getty Images
    Balogun podrá disputar el partido de octavos de final contra Bélgica.

    El delantero estadounidense Christian Pulisic explicó que la selección se enteró de la suspensión de la sanción cuando viajaba en autobús hacia el entrenamiento del domingo y aseguró que Balogun estaba “muy feliz”.

    Pulisic añadió: “Tenía una gran sonrisa en la cara, igual que todos nosotros. La falta no fue para tanto, la decisión fue excesiva”.

    La Federación Belga de Fútbol (RBFA) destacó que todas las tarjetas rojas mostradas anteriormente en este Mundial habían conllevado automáticamente una suspensión y que la decisión de la FIFA contradice “directamente” el reglamento de la competición, que el organismo rector “reafirmó explícitamente” ante todas las federaciones participantes en mayo.

    La federación añadió: “Con el fin de proteger los derechos legítimos de todos los equipos participantes y salvaguardar los principios fundamentales del juego limpio en nuestro deporte, tanto en esta Copa del Mundo de la FIFA como en futuras ediciones del torneo, la RBFA está estudiando todas las opciones posibles”.

    Asunto de Estado

    El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, también pidió que se revisara la decisión.

    Preguntado en una rueda de prensa por el desempeño de la selección estadounidense en el Mundial, Rubio respondió: “Fue fantástico. Los perjudicaron con esa tarjeta roja.

    “Debería existir un proceso de apelación para casos así. Probablemente ya sea demasiado tarde para eso”.

    Más allá del ámbito político, la expulsión de una de las principales figuras del equipo también ha generado un amplio malestar entre los aficionados estadounidenses. Numerosos medios de comunicación han cuestionado tanto la decisión arbitral como la forma en que el fútbol aplica sus sanciones, obligando al jugador expulsado a abandonar el terreno de juego y, además, a cumplir una suspensión en un partido posterior.

    Balogun ha sido una pieza clave para Estados Unidos en este Mundial. El delantero marcó dos goles para el equipo de Mauricio Pochettino en la victoria por 4-1 ante Paraguay con la que inició el torneo.

    El exjugador del Arsenal también abrió el marcador frente a Bosnia-Herzegovina antes de ser expulsado en el minuto 64 tras disputar un balón bombeado con Muharemovic.

    Mientras intentaba proteger el balón, Muharemovic logró colocarse por delante de él y, cuando el pie de Balogun volvió al suelo, terminó apoyándose sobre la parte posterior del tobillo del defensa bosnio, lo que provocó una torsión.

    El árbitro brasileño Raphael Claus mostró la tarjeta roja después de revisar la jugada en el monitor junto al terreno de juego, tras recibir la recomendación del videoarbitraje (VAR), que le mostró una repetición a cámara superlenta del incidente.

    Trump saludando a la cámara con una gorra de USA.

    Getty Images
    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, agradeció a la FIFA haber “revertido una gran injusticia” en una publicación en Truth Social.

    Según el reglamento de la FIFA, una tarjeta roja “conlleva automáticamente la suspensión para el siguiente partido”, aunque el organismo también puede imponer sanciones adicionales y otras medidas disciplinarias.

    Durante la fase de grupos de este Mundial, el centrocampista catarí Assim Madibo vio ampliada de uno a cinco partidos su suspensión por una entrada sobre el canadiense Ismaël Koné, que sufrió una fractura de pierna.

    Sin embargo, existen precedentes recientes de sanciones mundialistas suspendidas por la FIFA.

    El capitán de Portugal, Cristiano Ronaldo, recibió autorización para disputar el partido inaugural de su selección en el torneo pese a la tarjeta roja que había visto contra la República de Irlanda durante la fase de clasificación para el Mundial.

    El delantero, que ahora tiene 41 años, fue expulsado por un codazo en la espalda de Dara O’Shea durante la derrota por 2-0 de Portugal en noviembre y recibió inicialmente una sanción de tres partidos.

    Pero, después de cumplir un encuentro de castigo ante Armenia, la FIFA suspendió el resto de la sanción durante un año el 25 de noviembre, lo que permitió a Ronaldo participar en los dos primeros partidos de Portugal en la Copa del Mundo.

    Análisis: La pregunta es cómo se tomó la decisión

    Por Dale Johnson, corresponsal de Asuntos Futbolísticos de la BBC

    El jueves, Balogun se convirtió en el duodécimo jugador que recibe una tarjeta roja en este Mundial.

    Será el primero que no tendrá que cumplir una suspensión.

    La decisión de la FIFA de revocar de facto su expulsión contra Bosnia-Herzegovina resulta extraordinaria.

    A diferencia de lo que ocurre en la Premier League, en el Mundial no existe un procedimiento de apelación contra una tarjeta roja. Se trata de un sistema concebido para proteger la autoridad y la integridad de las decisiones arbitrales.

    Muchos señalarán el caso de Cristiano Ronaldo, que solo cumplió uno de los tres partidos de sanción que recibió tras ser expulsado por conducta violenta durante la fase de clasificación.

    Es un argumento válido, pero también existen numerosos precedentes de clemencia por parte de la FIFA antes del inicio de un torneo.

    Esto es diferente. Se trata de una tarjeta roja mostrada durante una Copa del Mundo.

    De repente, la gran estrella de la selección anfitriona queda disponible para un partido crucial de eliminación directa. En Estados Unidos se desató una intensa campaña mediática para lograr que se anulara la sanción.

    Y eso plantea ahora la verdadera cuestión: ¿cómo se tomó la decisión? La FIFA no ha ofrecido ningún detalle.

    Trump ha agradecido a la FIFA en las redes sociales, afirmando que se ha corregido una “gran injusticia”.

    Dada la conocida cercanía entre la Casa Blanca y la FIFA, la inusual decisión favorable a uno de los países anfitriones seguramente suscitará interrogantes.

    Basta comparar el caso con el del catarí Assim Madibo, expulsado por una entrada que provocó la fractura de pierna del centrocampista canadiense Ismaël Koné.

    Aquella acción pareció un accidente desafortunado, pero Madibo recibió una sanción de cinco partidos.

    Todo ello deja la impresión de que la FIFA toma decisiones sobre la marcha.

  • La criptomoneda de Trump ha causado pérdidas de millardos de dólares a sus inversores

    La criptomoneda de Trump ha causado pérdidas de millardos de dólares a sus inversores

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    Un informe de una empresa de análisis detalla cómo les ha ido a quienes compraron la memecoin de Trump: la mayoría de los inversores minoristas han perdido dinero, mientras que a los más experimentados les ha ido mejor.

    Ya hay un recuento actualizado de los seguidores de Donald Trump que se han convertido en inversores en criptomonedas. Y, para ellos, los resultados generales son bastante malos.

    Casi un millón de personas que compraron la memecoin o criptomoneda meme del presidente Trump han perdido dinero hasta finales de junio, según un informe de la empresa de análisis de criptomonedas Nansen. Sus pérdidas ascienden a 3.81 millardos de dólares.

    La empresa de análisis hizo este cálculo esta semana después de que Trump firmara una declaración financiera anual en la que se ve que se embolsó 636 millones de dólares con esa misma apuesta en criptomonedas, parte de una ganancia total de al menos 2.2 millardos de dólares procedentes de todos sus negocios en 2025.

    Las probabilidades siempre estuvieron a su favor. Trump obtenía ganancias tanto si el precio de su memecoin subía como si bajaba. Recibía ganancias cada vez que alguien intercambiaba los tokens, algo con lo que insistía una y otra vez a sus seguidores, a través de su cuenta de Truth Social para promocionar la moneda.

    Trump, que antes era escéptico con las criptomonedas, aprovechó la oportunidad de obtener ganancias con las monedas digitales en 2024, mientras era candidato a la presidencia. Él y sus hijos fundaron una empresa emergente llamada World Liberty Financial, que pronto empezó a vender una moneda llamada $WLFI, cuyo valor también ha caído en picada.

    Tres días antes de su toma de posesión, Trump presentó una segunda inversión con la marca Trump: la memecoin $TRUMP, un tipo de moneda de fantasía con escaso valor práctico.

    “¡Es hora de celebrar todo lo que representamos: ¡GANANDO!”, escribió Trump en las redes sociales. “Únete a mi comunidad Trump tan especial. ¡CONSIGUE TU $TRUMP YA!”. Pero eso resultó ser un mal consejo.

    La mayoría de las transacciones con criptomonedas son públicas y quedan registradas en un libro mayor digital llamado blockchain o cadena de bloques. Eso permite a los analistas rastrear las compras de monedas digitales desde cuentas individuales de criptomonedas, conocidas como “monederos”. Los datos de Nansen muestran que, a finales de junio, 988.905 compradores de la memecoin $TRUMP habían perdido dinero, lo que representa aproximadamente a dos de cada tres compradores.

    En total, estas 988.905 carteras han perdido 3,81 millardos de dólares, eso incluye a los compradores que han conservado sus monedas y han registrado pérdidas contables, según Nansen. La moneda cotizaba a 1,76 dólares el viernes, un 97 por ciento por debajo de su precio máximo de 75,35 dólares.

    Nicholas Pinto está entre los que salieron perdiendo. Pinto, un operador habitual de criptomonedas que votó por Trump en 2024, dijo que invirtió un total de unos 500.000 dólares en la moneda $TRUMP y que ahora ha perdido aproximadamente la mitad de esa inversión.

    “Está aprovechando el poder que le da ser presidente para lanzar monedas, justo cuando la gente lo ve como alguien de confianza”, dijo Pinto en una entrevista. “Es algo increíble. Es casi una estafa legal”.

    La Casa Blanca rechazó la semana pasada cualquier insinuación de que Trump se haya enriquecido a costa de sus seguidores. Desde que llegó a la Casa Blanca, Trump y sus designados han reducido la supervisión regulatoria del sector, incluidas las políticas relacionadas con las memecoins.

    “El presidente Trump se enorgullece de haber convertido a Estados Unidos en la capital mundial de las criptomonedas”, dijo Anna Kelly, vocera de la Casa Blanca, en un comunicado a The New York Times tras la publicación del informe anual de Trump el martes. “Todas las medidas del presidente Trump y su gobierno se toman en beneficio del pueblo estadounidense”.

    Un representante de la iniciativa de la memecoin $TRUMP no respondió a una solicitud de comentarios. David Wachsman, vocero de World Liberty, achacó la caída en picada del valor de $WLFI a las condiciones generales del mercado, que han hecho bajar los precios del bitcóin y otras criptomonedas.

    “Nadie puede controlar los mercados”, dijo. “World Liberty respalda el token de gobernanza WLFI, cuya utilidad no ha dejado de crecer en un ecosistema en expansión desde el primer día”.

    Trump no fue el único que obtuvo ganancias con la moneda $TRUMP. Después de su lanzamiento, su precio se disparó de menos de 1 dólar a más de 70, lo que creó una oportunidad para que los inversores de criptomonedas más experimentados sacaran una ganancia amplia.

    Estos operadores avanzados, que suelen usar programas automatizados para comprar monedas digitales, saben que las criptomonedas meme suelen dispararse rápido en valor y luego desplomarse, ya que los primeros compradores venden sus participaciones a inversores menos sofisticados y más lentos que esperan subirse a la ola.

    Según Nansen, un poco menos de 500.000 carteras de criptomonedas han registrado ganancias con $TRUMP, por un total de 4 millardos de dólares. Pero esa cifra “refleja que un pequeño número de compradores tempranos se embolsó enormes ganancias, mientras que la gran mayoría de los inversores minoristas asumió las pérdidas”, dijo el informe.

    La memecoin fue solo una de las varias inversiones en criptomonedas que generaron ganancias para Trump y sus aliados.

    Las ganancias totales de Trump con World Liberty alcanzaron los 799 millones de dólares el año pasado, según su declaración financiera, incluyendo cientos de millones procedentes de los Emiratos Árabes Unidos, que a principios de 2025 actuaron en secreto para comprar casi la mitad de la empresa. Una entidad empresarial de Trump también se llevó un 75 por ciento de las ventas de $WLFI, después de deducir ciertos gastos, lo que garantizaba que Trump obtuviera ganancias, incluso si el precio de la moneda terminaba por desplomarse.

    Las pérdidas relacionadas con la moneda de World Liberty son más difíciles de rastrear. Al principio, la empresa vendió la moneda directamente a los inversores, a precios de 0,015 o 0,05 dólares, según Nansen.

    Cualquiera que comprara la moneda a 0,05 dólares ha obtenido una ligera ganancia, según ha descubierto Nansen. Pero la $WLFI no empezó a estar ampliamente disponible hasta septiembre, cuando comenzó a cotizar en los mercados secundarios, conocidos como plataformas de intercambio.

    No todas esas transacciones se pueden rastrear públicamente. De las 26.663 carteras que Nansen ha analizado, el 85 por ciento ha registrado pérdidas. Las pérdidas totales ascienden a 83 millones de dólares, frente a 23 millones de dólares en ganancias.

    Pero es probable que eso sea solo una pequeña parte de las pérdidas totales, ya que el resto de compradores adquirieron las monedas en plataformas de intercambio cuyos datos no son públicos. Hoy, la moneda de World Liberty cotiza a 0,057 dólares, lo que supone una caída del 82 por ciento desde septiembre.

    A pesar de la caída en picada de los precios, Trump apenas ha sufrido consecuencias por sus negocios, ya que los reguladores federales han dejado de lado en gran medida la aplicación de la normativa sobre criptomonedas.

    Stephen Gillers, profesor de Derecho y ética jurídica de la Universidad de Nueva York, dijo que no le sorprendería que Trump y sus socios acabaran enfrentándose a una demanda colectiva por parte de seguidores que hayan perdido dinero, aunque la Comisión de Valores y Bolsa anunciara en febrero de 2025 que ya no investigará las operaciones con memecoins.

    La página web de la criptomoneda meme $TRUMP ya había advertido a los compradores de que no debían ver el token como un vehículo de inversión. “Los memes de Trump están pensados para servir como expresión de apoyo y compromiso con los ideales y creencias que encarna el símbolo “$TRUMP” y el material gráfico asociado, y no pretenden ser, ni constituir, una oportunidad de inversión”, se lee en el sitio en internet.

    Pero Gillers dijo que es probable que esta advertencia no sea suficiente para evitar futuros problemas legales, aunque tengan que esperar hasta que Trump deje el cargo.

    “Trump, cuando era promotor inmobiliario, se jactaba de ‘jugar con las fantasías de la gente‘”, dijo Gillers. “Aquí parece haber animado a sus seguidores a invertir con la esperanza de que pudieran hacerse ricos, incluso mientras él mismo se embolsaba las ganancias”.

    Eric Lipton es un periodista de investigación que profundiza en una amplia gama de temas, desde el gasto del Pentágono hasta los productos químicos tóxicos.

    David Yaffe-Bellany escribe sobre el sector de las criptomonedas desde San Francisco. Puedes escribirle a davidyb@nytimes.com.

  • Elle Woods vuelve a las pantallas, esta vez en su adolescencia

    Elle Woods vuelve a las pantallas, esta vez en su adolescencia

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    Para hacer la audición del personaje de Elle Woods adolescente, la protagonista de la serie precuela de Legalmente rubia de Amazon Prime Video, Lexi Minetree se puso un bikini rosa y se tumbó en un jacuzzi. Y ahí empezó la diversión.

    Inspirándose en una escena de la película de 2001, en la que Elle (Reese Witherspoon), vestida con traje de baño, envía un video de ingreso a la Facultad de Derecho de Harvard, Minetree enumera sus propias calificaciones: mantenerse en forma (levantó pesas de un kilo); aprender nuevas habilidades que requieren atención al detalle (hizo croché ante la cámara); y compaginar sus diversas aficiones (hizo malabares, literalmente, con limas –“Soy una coleccionista de aficiones”, me dijo).

    “Era absolutamente ridículo”, dijo Minetree sobre su video mientras tomábamos un café en Manhattan hace poco. “Pero en el mejor sentido: al estilo de Elle, porque ella es ridícula, porque no le importa dar verguenza. Simplemente es ella misma y lo asume, y eso me encanta”.

    Y funcionó: Minetree, que ahora tiene 25 años y es una actriz poco conocida de las afueras de Atlanta, consiguió el papel protagonista en Elle, que ya está disponible en Amazon Prime Video. “Cuando vi su video de audición, pensé: ‘¿Somos la misma persona?’”, dijo Witherspoon, que ideó la serie y fue productora ejecutiva, en un video junto a su doble, de mentón prominente.

    Minetree también irradia el espíritu de Elle de otras formas: lo que Lauren Neustadter, una de las productoras ejecutivas de la serie, definió como “la combinación de ser increíblemente trabajadora e increíblemente optimista”.

    Esas cualidades llegan muy lejos: el universo de Legalmente rubia ya abarca la novela original, dos secuelas cinematográficas y un musical de Broadway. En el cuarto de siglo transcurrido desde que Elle Woods apareció en la gran pantalla como una chica de hermandad, siempre a la moda y con una confianza sobrenatural, que lucha contra los estereotipos sobre las rubias y contra un exnovio despreciable para auparse a lo más alto de su promoción en la facultad de Derecho, el personaje se ha convertido en un gran icono feminista. “¿Qué, como si fuera difícil?”, bien podría estar bordado en las mochilas de todas las estudiantes que se esfuerzan al máximo. (Y hay muchas que siguen los pasos de Elle; Witherspoon dijo que las mujeres –que ahora son mayoría entre los estudiantes de Derecho– a menudo le cuentan que se animaron a estudiar la carrera después de ver la película).

    Pero Elle Woods no apareció de repente pavoneándose con sus zapatos de Jimmy Choo. Lo que los creadores de Elle querían plasmar era cómo llegó a tener esa energía desbordante a medida que crecía. “Ella es quien es en la película”, dijo Laura Kittrell, una de las productoras. “Simplemente aún no está del todo formada”.

    En la serie, Elle sigue siendo lo bastante tímida como para preocuparse por lo que los demás piensan de ella. A los 16 años, “te tomas muy a pecho lo que dice la gente”, dijo Kittrell. “Lo que aporta Lexi es esa vulnerabilidad”.

    La serie está ambientada en 1995, el año en que la Elle de la película habría estado en tercero de secundaria. Tras un cambio en la situación familiar, Elle y sus padres (Tom Everett Scott y una June Diane Raphael que se lleva todo el protagonismo) abandonan su entorno habitual –la vida de lujo y las compras por todo lo alto de Bel Air, California– y aterrizan en Seattle, en pleno apogeo de la era grunge. Allí, lo alegre y lo rosa no pegan nada; Elle se empeña en adornar con brillos una camiseta de Nirvana solo para que la tachen con el peor apodo de los noventa: “farsante“. Le cuesta mucho encajar y entender un ambiente donde nada es tan claro ni tan cómodo.

    “En cierto modo, va aprendiendo sobre la marcha: ‘Oh, quizá el mundo sea diferente a como lo viví antes’”, dijo Minetree. “Quizá me importen cosas distintas que ni siquiera sabía que deberían importarme”.

    De pequeña, como hija mayor de una familia reconstituida con su madre y su padrastro –ambos contadores–, Minetree era una ratona de biblioteca –“Gané un premio por leer más libros que todos en todo el colegio”– que encontró su lugar entre los chicos del teatro. “Ahí fue donde aprendí a sentirme más yo misma, o mi versión favorita de mí misma”, dijo.

    Se graduó en la USC con una doble titulación en teatro y relaciones públicas, consiguió el papel de rigor para una actriz joven en La ley y el orden y probó lo que era ser la primera en la lista de reparto de películas de Lifetime como The Paramedic Who Stalked Me y My Amish Double Life.

    “Sutil, lo sé”, bromeó.

    Pero la comedia era algo nuevo para ella, y con 1,57 metros de altura –más o menos lo mismo que Witherspoon–, le preocupaba tener que hacerlo con tacones de 15 centímetros. “No sé si puedes notar el miedo en mis ojos”, dijo sobre una de las primeras escenas en la que se tambalea (con éxito) bajando las escaleras. (Como todos sus jóvenes compañeros de reparto, también tuvo que aprender a usar un teléfono de los de antes).

    Minetree no recuerda la primera vez que vio Legalmente rubia; nació justo antes de que llegara a los cines. “Solo recuerdo que era una película que te reconfortaba, sobre todo siendo joven”, dijo. “Verla te hacía sentir muy empoderada”.

    Otras personas que crecieron con Elle Woods sintieron profundamente su influencia. “Me cambió la vida”, comentó Neustadter. “Ver que la subestimaban y a veces la malinterpretaban, pero que su confianza en sí misma, su determinación y su perseverancia podían llevarla a lograr grandes cosas… Creo que eso realmente marcó mi camino”. Ahora es socia productora de Witherspoon en la empresa de medios Hello Sunshine.

    La idea de la serie surgió de una conversación que tuvieron en 2023 sobre las adolescentes y los mensajes negativos que reciben en las redes sociales y en otros sitios, con efectos perjudiciales para su autoestima. “Fue Reese quien dijo: ‘Creo que esta generación necesita a Elle Woods’”, recuerda Neustadter. En cuestión de meses, ya habían vendido la serie a Amazon.

    La primera temporada está repleta de referencias en frases ingeniosas y guiños a los seguidores, como el momento en que Elle adoptó y bautizó a Bruiser, su chihuahua (un compañero “vegetariano de Géminis”). Ya se rodó la segunda temporada.

    Minetree no se limitó a imitar la cinta de admisión de la película. Morena natural, se había teñido de rubio por capricho unos meses antes de que se anunciara el casting abierto para la serie (se presentaron unas 5000 personas). Enseguida le pidió a una amiga que le hiciera unas fotos de cara con su nueva apariencia–con un conjunto rosa y ondas doradas– para publicarlas en su perfil de IMDb.

    “Mi instinto de relaciones públicas se puso en marcha”, dijo. “Si me buscaban, quería que vieran a Elle. No quería darles ni una sola razón” para descartarme (anticiparse a las percepciones de la gente y sortearlas: un movimiento muy al estilo de Elle Woods).

    Luego estaban sus carpetas llenas de notas: con separadores, codificadas por colores y constantemente reordenadas. “Un sistema muy confuso”, se rió Caroline Dries, la otra productora. Pero fue eficaz: antes del primer día de rodaje, cuando muchos actores apenas se saben sus propias líneas, Minetree ya se había aprendido de memoria los guiones de los ocho episodios.

    Las productoras aún parecían sorprendidas al hablar de eso, sobre todo porque Minetree salía en casi todas las escenas, con diálogos muy densos. “Nunca va a tener tantas palabras por minuto a menos que esté en una obra de David Mamet”, bromeó Kittrell.

    Tras largas jornadas de rodaje –Vancouver hizo las veces de Seattle–, Minetree se encerraba en el gimnasio de su hotel, repitiendo sus guiones en la cinta de correr (los hábitos de estudio de Elle, al pie de la letra). Trabajó con un entrenador vocal para dominar la cadencia característica del personaje: alegre, desenfadada, vivaz y, sin embargo, “no como una Valley Girl”, subrayó Minetree.

    Kittrell y Dries la compararon con Lucille Ball por su forma de hablar y su comedia física; en la sesión de fotos para este artículo, trepó descalza por las rocas de Central Park, vestida con un vestido lencero diáfano: una ninfa a la que le gusta escalar rocas.

    “Elle es como el elemento más exagerado de la serie, y todo lo demás a su alrededor es bastante realista”, dijo Dries.

    Raphael, la actriz cómica (Grace & Frankie), cuyo personaje pretende representar a la generación de mujeres que sí crecieron con Elle, dijo que se quedó “impresionada” por lo bien que Minetree se desenvolvió como líder en el plató y por su interpretación.

    “No es una simple imitación. Ella aporta su propia humanidad, su pasado y su historia a este personaje”, dijo, “lidiar con esa especie de locura hormonal y con todo lo que pasas cuando eres una adolescente”.

    Minetree, que se mudó a Nueva York tras la universidad y sigue viviendo con dos compañeras de piso en un apartamento de Brooklyn, sabe que su vida puede cambiar de un momento a otro, aunque todavía le cueste creerlo. Que la reconozcan por la calle… “No me puedo imaginar cómo sería eso”, dijo, con los ojos azules muy abiertos. Pero espera afrontarlo con el descaro (o la vergüenza ajena) de Elle.

    “Quiero tomarme mi trabajo en serio”, dijo. “Pero no a mí misma”.

    Alexis Soloski colaboró con reportería.

    Melena Ryzik es reportera cultural itinerante del Times, donde cubre las personalidades, los proyectos y las ideas que impulsan el mundo creativo.

    Alexis Soloski colaboró con reportería.

  • Opinión: Madonna se ha convertido en un símbolo de nuestro miedo a envejecer

    Opinión: Madonna se ha convertido en un símbolo de nuestro miedo a envejecer

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    Me duele hablar mal de Madonna. Cuando intento mirar con ojo crítico a esta estrella de pop de 67 años, de pronto aparece mi yo de 10 años, como una soldado entregada dispuesta a recibir una bala para salvar a quien ama. “¿Cómo te atreves?”, dice esa pequeña versión de mí, con los ojos encendidos.

    Yo tenía diez años cuando salieron el álbum y el sencillo homónimo Like a Virgin, en 1984. Aún no entendía del todo qué significaba la palabra “virgen” (el colegio católico de Canadá donde me educaron nunca le dio gran importancia a explicar las cosas, sobre todo a las niñas pequeñas) ni por qué mi amiga Sandy se metió en problemas por describir el video –en el que Madonna corretea por las calles de Venecia, Italia, mientras un león la sigue– en su exposición escolar de cuarto de primaria sobre Italia. A mí no me importaba; yo solo sabía que Madonna, con sus guantes de encaje y su actitud sin complejos, marcaba el camino. Hacia dónde, no tenía idea, pero quería seguirla. Ella lo era todo.

    Esa pasión infantil es emblemática del papel que Madonna ha desempeñado en la vida de tanta gente. O mejor dicho, sus múltiples papeles. Durante mucho tiempo ha sido, al parecer, una guía hacia un sinfín de formas influyentes, progresistas y a veces provocadoras de estar en el mundo, siempre un paso por delante de la corriente dominante, incluso cuando aquello que hacía acababa convirtiéndose en esa misma corriente.

    Ahora, con el lanzamiento de Confessions II (una secuela de su disco de 2005), su primer álbum completo en siete años, ella vuelve a estar en todas partes. Pero esta vez hay algo diferente. En lugar de que me parezca emocionante, he empezado a temer lo que ella ha llegado a representar.

    Para quienes crecimos con ella, y para las generaciones que han llegado a la adultez desde entonces, Madonna introdujo, exhibió y rompió los tabúes más profundos de la cultura, especialmente en torno a la autonomía sexual de las mujeres, la religión y la identidad. Incluso la maternidad en solitario. Ella fue fundamental para que yo entendiera cómo ser una mujer sin complejos en el mundo. Convirtió toda esa sed sin pudor en empoderamiento. Y el hecho de que además tuviera un look tan emocionante ataviada con lencería, guantes de encaje, joyería con crucifijos y rosarios como collares era prueba de que la diversión y la autonomía no solo podían coexistir, sino que incluso podían ser lo mismo.

    Durante décadas, Madonna dio voz e imagen a cosas para las que muchos ni siquiera sabíamos que necesitábamos palabras. Estaré eternamente agradecida por haber crecido viéndola en la pantalla, aunque eso implicara ver a escondidas el video de “Like a Prayer”, en el que Madonna besaba a un Jesús negro y que fue tan polémico que el papa Juan Pablo II lo condenó. O confundirme un poco cuando alcanzó el punto máximo de la polémica con el video de estética noir de “Justify My Love”, que insinuaba un trío sexual y sadomasoquismo.

    En 1990, llevó (o se apropió de) la escena ballroom transgénero a la conciencia del público de Estados Unidos con la canción (y el video) “Vogue”. Dos años más tarde, publicó un enorme libro de gran formato titulado simplemente Sex, que, en retrospectiva, parece una predicción bastante acertada de la cultura de las fotos provocativas y de OnlyFans en la que vivimos ahora. En aquella época tenía que estar completamente envuelto para poder ser colocado en las estanterías de las librerías, a pesar de contar con un fotógrafo de renombre (Steven Meisel) y la participación de las celebridades y modelos más legendarias del momento. Seis años después, cambió el cuero por las pijamas de una pieza, cuando tuvo un hijo fuera del matrimonio (¡el descaro! ¡y con su entrenador!) y luego posó para el fotógrafo de moda Mario Testino en unas fotos instantáneamente icónicas de Madonna y el niño para Vanity Fair; prácticamente una segunda venida de sí misma. Tuvo novias. Besó a Britney Spears en el escenario de los MTV Video Music Awards.

    Luego dio otro giro, llevando la cábala (¡y los brazos de yoga!) al público de MTV con Ray of Light.

    Todo lo que hacía parecía nuevo y agradablemente provocativo.

    Y entonces las cosas empezaron a cambiar.

    Su instinto de autopromoción se desbocó. Pegó digitalmente las portadas de sus propios discos sobre los cuadros del video que Beyoncé y Jay-Z rodaron en el Louvre, con la pareja contemplando su obra, y tituló la imagen Aprendiendo de la maestra, y añadió “lol”. (Aunque parecía que bromeaba, la reacción fue contundente y, con razón, brutal. Después Madonna modificó la publicación original).

    Cada vez más, empezó a parecerse menos a sí misma. Menos Marilyn Monroe y más Betty Boop. Caricaturesca.

    Hace poco apareció junto a Sabrina Carpenter, de 27 años, durante una presentación en Coachella, usando casi el mismo traje que había lucido 20 años atrás en su primera aparición en el festival; uno que hacía juego con el de la otra cantante, una mujer de la edad de su hija.

    Madonna, que durante tanto tiempo traspasó los límites de lo que las mujeres podían y debían ser capaces de hacer, se ha convertido en el símbolo más poderoso de nuestro terror al envejecimiento. Todo en su aspecto indica que ha capitulado ante unos cánones de belleza muy exigentes que insisten en que el valor de las mujeres reside solo en su capacidad para aparentar juventud.

    De este modo, quizá por primera vez, se ha convertido en una más del montón. En los últimos años la cirugía estética se ha vuelto algo tan generalizado que los rostros sin retocar, tanto en el ojo público como, cada vez más, fuera de él, son prácticamente una rareza. En TikTok, las treintañeras se felicitan por no haberse operado. Las menores de 40 hablan con franqueza de sus experiencias con los estiramientos faciales y de cuello.

    ¿Es siquiera justo criticar a Madonna por esto? Tal vez no, pero eso no cambia el hecho de que lo que yo quería era que ella fuera un ejemplo de cómo ser una mujer que se mantiene firme en su autonomía y poder sexual, incluso mientras deja que su cuerpo enfrente con valentía las realidades de la edad. Porque si Madonna no puede resistirse a las fuerzas que exigen que las mujeres sigan aparentando juventud, ¿qué posibilidades tenemos las demás? Después de una infancia tan marcada por su audacia, y años de haber sido alentada a expresarme sin complejos, confieso que sentí una especie de traición al ver que, al parecer, ella por fin había sucumbido a las expectativas de la sociedad.

    Pero por muy incómodo que me resulte reconocerlo, me pregunto si Madonna no nos estará simplemente obligando, una vez más, a enfrentar algunas verdades difíciles. Que, en el fondo, quizá no seamos tan atrevidas ni intrépidas como nos gustaría creer. Que ninguna de nosotras quiere envejecer, ni perder nuestra belleza ni el poder que conlleva. Que, al final, todas somos criaturas vanidosas desesperadas por aferrarnos, por cualquier medio posible, a un vestigio de juventud.

    La transgresión es cosa del pasado; lo de hoy es el relleno. En lugar de ser única y aspirar a la libertad, ¿está ella –estamos todos– atrapados?

    En realidad, no podemos criticar a Madonna por aferrarse –de forma teatral, desafiante y cada vez más inverosímil– no solo a una ilusión retocada de su versión más joven, sino también a una época en la que todo parecía más emocionante y el futuro era algo que se esperaba con ilusión. Tal vez deberíamos reconocer que, al negarse a permitir que su cuerpo revele la verdad del paso del tiempo, ella sigue proyectando un rayo de luz, por así decirlo, en los mismos espacios en los que todos vivimos.

    Glynnis MacNicol es autora de la autobiografía I’m Mostly Here to Enjoy Myself y presentadora del pódcast Wilder: a Reckoning With Laura Ingalls Wilder.

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  • Nueva Suecia, la desconocida y diminuta colonia que ayudó al nacimiento de EE.UU. hace 250 años

    Nueva Suecia, la desconocida y diminuta colonia que ayudó al nacimiento de EE.UU. hace 250 años

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    El viejo ascensor, de 125 años, se detuvo con un resoplido en algún punto sobre el perfil urbano de Filadelfia. Cuando la puerta se abrió con un chirrido, me encontré dentro de la torre del reloj del edificio municipal más alto de Estados Unidos, contemplando desde una plataforma de observación a 152 metros de altura lo que se conoce como “la cuna de América”.

    Desde esa atalaya acristalada, pude distinguir la City Tavern, la taberna donde los Padres Fundadores planearon la Revolución estadounidense. Un poco más al oeste, vi el Carpenters’ Hall, el edificio donde las colonias se unieron contra los británicos en el Primer Congreso Continental.

    Cerca de allí estaba el Independence Hall, donde se firmó la Constitución de Estados Unidos en 1787.

    Entrecerrando los ojos, seguí en la distancia una hilera de banderas estadounidenses a lo largo de Market Street, en dirección al río Delaware y a Nueva Jersey.

    —Entonces, ¿todo lo que veo desde aquí formó parte en su día de… Suecia? —pregunté a nuestro guía.

    —Creo que sí —respondió, con cierta duda—. Aunque es la primera vez que alguien me pregunta por eso.

    Vista panorámica de los rascacielos del centro de Filadelfia.

    Alamy
    Filadelfia se considera “la cuna de Estados Unidos”, pero casi nadie sabe que su zona formó parte de Suecia.

    Si preguntas a la mayoría de los estadounidenses, dirán que Estados Unidos tiene su origen en Filadelfia el 4 de julio de 1776, cuando los Padres Fundadores firmaron la Declaración de Independencia.

    No es casualidad que la ciudad sea esta semana el epicentro de las celebraciones del 250º aniversario del país, y que se espere la llegada de hasta 1,5 millones de personas para lo que será el mayor festival del 4 de Julio.

    Pero lo más probable es que casi ninguno de los asistentes sepa que el origen político e ideológico de Estados Unidos formó parte en su día de una pequeña y poco conocida colonia sueca llamada Nya Sverige (Nueva Suecia). De hecho, muy pocos estadounidenses —y también muy pocos suecos— tienen idea de que existió una colonia sueca en América.

    Entre 1638 y 1655, este asentamiento olvidado se extendió por el valle del Delaware e incluía zonas de los actuales estados de Nueva Jersey, Pensilvania, Delaware y Maryland.

    Además de ser la colonia europea más pequeña, menos poblada y de vida más corta en territorio estadounidense, también fue una de las más discretas.

    “Comenzó casi como una colonia secreta”, explica Deborah-Jean Hoffman, miembro del consejo del Centro Nueva Suecia, una institución dedicada a difundir la historia colonial del valle del Delaware.

    “Los suecos no clavaban banderas como los franceses o los españoles. La idea era crear una colonia que pasara desapercibida y que los neerlandeses no detectaran”, agrega.

    Cabaña de troncos de origen sueco, conocida como Lower Swedish Cabin, una de las construcciones más antiguas de su tipo en Estados Unidos, junto a un cartel histórico en un entorno boscoso.

    Eliot Stein
    Los colonos suecos introdujeron la cabaña de troncos en Estados Unidos, que con el tiempo se convertiría en un símbolo duradero del espíritu pionero del país.

    A pesar de haber durado solo 17 años, Nueva Suecia desempeñó un papel clave en la formación de la cultura que tendría el país.

    Los colonos suecos introdujeron uno de los elementos más emblemáticos de la frontera estadounidense: la cabaña de troncos. También llevaron el cristianismo luterano al Nuevo Mundo, protagonizaron uno de los primeros levantamientos civiles en las colonias y dejaron su huella en dos futuras ciudades de Estados Unidos.

    Y, como estaba descubriendo, aún quedan rastros de este antiguo asentamiento sueco repartidos por el valle del Delaware… si se sabe dónde buscar.

    Una colonia encubierta construida sobre la venganza

    Hacia 1637, las potencias europeas ya se habían repartido gran parte de la costa atlántica de lo que hoy es Estados Unidos cuando Peter Minuit, antiguo gobernador de Nueva Holanda y descontento con su situación, se dirigió a la Corona sueca.

    Minuit había adquirido en su día la isla de Manhattan para los neerlandeses y había pasado años explorando la región del Atlántico medio en busca de un lugar donde establecer la colonia. Pero, tras su abrupto cese en 1632, buscó vengarse de sus antiguos empleadores.

    “Para desquitarse de los neerlandeses, Minuit fue a Suecia y básicamente les dijo: soo la única gran potencia europea sin colonia y están perdiendo el comercio de pieles de castor y de tabaco. Yo sé dónde pueden empezar una”, explica Hoffman.

    Réplica de un barco a vela histórico, el Kalmar Nyckel, con velas desplegadas en mar abierto y banderas de Suecia ondeando en lo alto de sus mástiles.

    Jon Caspar
    El *Kalmar Nyckel*, conocido a veces como el “Mayflower sueco”, llevó a los primeros colonos suecos y finlandeses a Nueva Suecia.

    Con mapa en mano, Minuit mostró a las autoridades suecas que entre la reclamación inglesa sobre Virginia y Nueva Holanda existía una vasta zona sin ocupar por los europeos.

    Sabía que, aunque los neerlandeses reclamaban todo el río Delaware, en realidad solo habían adquirido una orilla —en su frontera sur— a los indígenas lenape. También sabía que estaban mucho más centrados en defender Nueva Ámsterdam (la actual Manhattan) que el valle del Delaware.

    En diciembre de 1637, Minuit zarpó de Gotemburgo al mando de dos barcos con 25 colonos dispuestos a asentarse y abrirse paso discretamente en el lucrativo monopolio comercial que los neerlandeses mantenían con las naciones indígenas.

    Tras cuatro meses de travesía, echaron el ancla en silencio en un estrecho y sinuoso afluente del río Delaware, en la actual Wilmington, con la esperanza de pasar desapercibidos en esta apartada ubicación.

    Pero había un problema: “Los neerlandeses se enteraron casi de inmediato”, explica el historiador Russell Shorto. “Desde el principio consideraron que los suecos ocupaban su territorio ilegalmente, pero Minuit sabía que no tenían suficientes hombres para expulsarlos, así que los ignoró.”

    Poco después de desembarcar en marzo de 1638, Minuit compró a cinco tribus indígenas un tramo de unos 108 kilómetros de la ribera del Delaware, y los colonos levantaron una fortaleza a la que llamaron Fuerte Cristina, en honor a la reina Cristina de Suecia, de 12 años.

    Fue el primer asentamiento europeo permanente en el valle del Delaware y la primera estructura europea permanente en lo que más tarde sería el primer estado de Estados Unidos.

    Maqueta de Fuerte Cristina, el primer asentamiento permanente europeo en el valle del Delaware, con empalizadas de madera, edificios de troncos y la bandera sueca en el centro del recinto.

    Stilfehler / Creative Commons
    Fuerte Cristina fue el pimer asentamiento europeo permanente en lo que sería el primer estado de Estados Unidos.

    Un motín y una “nación sueca”

    Apenas cinco meses después de fundar Nueva Suecia, Minuit murió ahogado en un huracán en el Caribe mientras buscaba tabaco para hacer rentable la nueva colonia. Sin recursos y con hambre, los 25 colonos que dejó atrás probablemente no habrían sobrevivido al invierno sin la ayuda de sus vecinos indígenas.

    “Los suecos recibieron mucha ayuda de los pueblos originarios. Sabían que, si se llevaban bien, no solo podían comerciar, sino también sobrevivir”, explica Hoffman.

    “A diferencia de los neerlandeses y los ingleses, los suecos entendían y respetaban a las tribus nativas. Cerca del 80% de los colonos eran en realidad ‘finlandeses del bosque’, ya que Finlandia formaba parte de Suecia en ese momento, y tenían un profundo conocimiento de cómo vivir de la tierra”.

    La colonia apenas pasó de ser un asentamiento pequeño y remoto hasta 1643, cuando se nombró gobernador a Johan Printz, un hombre de gran corpulencia que medía alrededor de 2,13 metros y pesaba más de 180 kilos. Apodado “Gran Barriga” por los lenape, Printz tenía una presencia imponente y se propuso consolidar la presencia sueca en América.

    Durante la década siguiente, Printz construyó dos nuevas fortificaciones a lo largo del río Delaware (Fuerte Elfsborg y Fuerte Nuevo Gotemburgo); amplió la colonia desde el actual condado de Cecil, en Maryland, hasta Trenton, en Nueva Jersey; y estableció una nueva capital al sur de Filadelfia, en la isla de Tinicum, todo ello mientras ordenaba mantener relaciones pacíficas con las tribus indígenas.

    Ilustración colorida que representa la colonia de Nueva Suecia: colonos europeos e indígenas interactúan frente a una cabaña de troncos y cultivos, con un fuerte y barcos suecos al fondo en la ribera del río Delaware.

    Eliot Stein
    Al contrario que otros colonos europeos, los suecos mantuvieron relaciones relativamente pacíficas con los nativos norteamericanos.

    A pesar de su expansión territorial, Nueva Suecia nunca se convirtió en el negocio rentable que se había planteado por dos razones principales: estuvo crónicamente despoblada y desatendida.

    La colonia nunca superó los 400 habitantes y entre 1648 y 1654 la Corona sueca no envió ni un solo barco de suministros. El interés por emigrar era tan bajo que el Imperio sueco recurrió a enviar pequeños delincuentes y desertores militares como forma de castigo.

    Con la colonia prácticamente abandonada por el gobierno sueco, Printz gobernó con mano dura para evitar que sus escasos colonos desertaran. En 1653, cuando una cuarta parte de la población masculina firmó una petición acusándolo de abusar de su poder, él lo calificó de “motín”, aunque finalmente dimitió, lo que marcó una de las primeras protestas políticas exitosas en la historia colonial de Estados Unidos.

    En 1655, el temperamental gobernador de Nueva Holanda, Peter Stuyvesant, perdió la paciencia con los colonos suecos y envió por el Delaware siete barcos armados.

    Superados en número, los suecos se rindieron sin disparar un solo tiro, lo que puso fin a la soberanía sueca en América. Nueva Suecia fue absorbida poco después por Nueva Holanda, aunque Stuyvesant permitió que siguiera existiendo como una “nación sueca”, en la que los colonos podían elegir su propio gobierno, formar su propia milicia y conservar sus tierras.

    Cuando William Penn llegó a Filadelfia en 1682, tras fundar la colonia inglesa de Pensilvania que lleva su nombre, encontró a granjeros suecos y finlandeses conviviendo con los lenape.

    “Por eso, en la cima del Ayuntamiento de Filadelfia, justo debajo de la estatua de William Penn, hay cuatro figuras: dos son lenape y dos son suecas”, explica Hoffman. “¿Las has visto?”.

    Yo no las había visto. De hecho, a pesar de haber crecido cerca del antiguo territorio de Nueva Suecia, nunca había visto ni escuchado nada sobre ella. Así que decidí emprender un viaje por carretera para descubrirla por mí mismo.

    Monolito de granito con una escultura del barco Kalmar Nyckel en lo alto en el parque de Fuerte Cristina.

    Alamy
    Un monumento de granito en el parque de Fuerte Cristina, donde los suecos establecieron su primer asentamiento, recuerda al buque Kalmar Nyckel.

    Nueva Suecia hoy

    “Las primeras tres cabañas de troncos construidas en América se levantaron aquí mismo”, afirma Herb Conner, principal intérprete del parque Fuerte Cristina, en Wilmington (Delaware), donde antaño se alzó la primera fortaleza sueca.

    Mientras caminábamos por un sendero arbolado hacia el lugar original de desembarco de los colonos, conocido como Las Rocas, Conner explicó que ni siquiera cuando era niño en Wilmington le hablaron en la escuela sobre el pasado sueco de la región.

    Más tarde descubrió que Nueva Suecia fue la única colonia europea en América que nunca entró en guerra con los pueblos indígenas.

    “Una de las lecciones más importantes que nos dejó es la importancia de convivir en paz con los vecinos”, señaló. “Hoy podríamos aprender mucho de ellos.”

    A poca distancia del parque, una réplica de 43 metros de altura de un barco del siglo XVII, el Kalmar Nyckel, se balancea sobre el río y ofrece recorridos guiados.

    Este navío mercante de tres mástiles a veces recibe el nombre de “el Mayflower sueco”, en referencia al barco en el que llegaron a lo que hoy es Estados Unidos colonos puritanos ingleses en 1620, pero mientras navegábamos por el renovado barrio ribereño de Wilmington, la capitana Lauren Morgens explicó por qué ese apodo no resulta del todo apropiado.

    Réplica del histórico barco Kalmar Nyckel, atracada en Wilmington y utilizada hoy para ofrecer rutas de navegación por el río y la región del Atlántico.

    Getty Images
    Réplica del histórico barco Kalmar Nyckel, atracada en Wilmington y utilizada hoy para ofrecer rutas de navegación por el río y la región del Atlántico.

    “El Mayflower apenas logró cruzar el Atlántico una vez”, explicó. “El Kalmar Nyckel realizó cuatro travesías de ida y vuelta con colonos suecos y finlandeses”. Durante el recorrido de 90 minutos, los visitantes pueden colaborar en izar las velas, asomarse al camarote del capitán y observar los reducidos espacios donde dormían los colonos.

    También reciben una introducción a la historia de Nueva Suecia.

    De regreso en tierra, recorrí tres plantas dedicadas a esa historia en el cercano Copeland Maritime Center and Museum.

    Dentro de una cabaña de troncos reconstruida, descubrí que fueron en realidad los “finlandeses del bosque” quienes introdujeron este tipo de vivienda tan característico, que después adoptaron muchas familias pioneras, incluido el futuro presidente Abraham Lincoln.

    Tras un breve trayecto por Swedes Landing Road, llegué a la iglesia conocida como Old Swedes’ Church. Construida en 1698, tiene el mérito de ser a la vez la primera iglesia luterana del Nuevo Mundo y la más antigua de Estados Unidos que sigue en uso en su forma original.

    Mientras caminábamos por un cementerio hacia el edificio de ladrillo colonial, la directora de comunicación, Betsy Christopher, me indicó el terreno que teníamos bajo los pies.

    “Este cementerio data de 1638 y aquí descansan muchos de los colonos suecos y finlandeses originales de Fuerte Cristina”, explicó. Christopher añadió que, casi 400 años después, muchos de sus descendientes siguen llenando los bancos cada diciembre para la celebración navideña de Santa Lucia, cuando el templo se ilumina con velas.

    Fachada de la iglesia de Old Suedes en un día soleado.

    Eliot Stein
    La iglesia de Old Swedes es la m’as antigua de EE.UU. y sigue acogiendo culto.

    Apenas 48 kilómetros separan Wilmington de Filadelfia. Mientras avanzaba hacia el norte por la autopista I‑95, vi señales que indicaban el parque Governor Printz, en el municipio de Tinicum, donde en su día se alzaron Fuerte Nuevo Gotemburgo y la última capital de Nueva Suecia.

    Hoy, una granja sueca reconstruida, los cimientos de la residencia de Printz y una estatua a tamaño real del propio “Big Belly” se reparten a lo largo de la ribera de siete acres. Pero, siguiendo el consejo de Hoffman, tenía una cita en lo alto del Ayuntamiento que no podía perderme, así que seguí mi camino.

    Al igual que los restos de Nueva Suecia, las dos figuras de bronce de colonos suecos que se alzan sobre Filadelfia pasan fácilmente desapercibidas si no se sabe dónde buscar. Pero allí están, en el lado sur de la torre, mirando hacia el río que los trajo hasta allí y vigilando la ciudad que creció a partir de sus granjas.

    “¿Sabías que fue un descendiente de Nueva Suecia quien emitió aquí en Pensilvania el voto decisivo a favor de la Declaración de Independencia y de la separación de Gran Bretaña?”, explicó Tracey Beck, directora ejecutiva, mientras me guiaba al día siguiente por el Museo de Historia Sueco-Americana de Filadelfia.

    La amplia mansión, con doce galerías, situada en el FDR Park del sur de Filadelfia, recorre casi 400 años de influencia sueca y finlandesa en Estados Unidos, comenzando con los primeros colonos de la zona.

    Y aunque su objetivo es dar a conocer a los estadounidenses esta colonia poco conocida, a menudo resulta igual de reveladora para los propios suecos.

    Un grupo de personas hacen un corro sujetos de la mano en un parque bajo un cielo soleado.

    Eliot Stein
    Suecos y descendientes de Nueva Suecia celebran cada año el Midsommarfest en Filadelfia, una festividad tradicional que mantiene viva su herencia cultural.

    “Esta es una parte perdida de nuestra historia”, dijo Allan Elfström, un inmigrante sueco en la zona, mientras observaba una cronología de Nueva Suecia. “Cuando hablo de todo esto con muchos de mis colegas suecos, se quedan desconcertados”.

    Tras recorrer las salas del museo, me uní a unas 300 personas que con coronas de flores, vestidos vaporosos y trajes tradicionales “folkdräkt” asistían al festival anual Midsommarfest en el exterior. Mientras corría la cerveza Carlsberg y probaba pasteles de sándwich smörgåstårta” y sorbete de arándano rojo, acabé siguiendo a un violinista hasta un gran mátil adornado con banderas suecas.

    “Esto es como nuestro 4 de Julio”, dijo la persona a mi lado, al tomarme de la mano. Mientras girábamos en círculo, cantando canciones suecas bajo una cruz nórdica, alcé la vista hacia el perfil de Filadelfia a lo lejos y recordé algo que Beck me había dicho antes.

    “Resulta fascinante preguntarse qué habría pasado. Existió otra colonia europea de la que nunca nos hablaron y que una vez estuvo aquí. ¿Cómo sería este país hoy si hubiera sobrevivido?”.

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    BBC

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