Blog

  • La ayuda que más necesitan muchas personas mayores

    La ayuda que más necesitan muchas personas mayores

    This post was originally published on this site.

    Un lunes reciente, Sandy Guzman, trabajadora de salud comunitaria de la zona rural de Oregón, se dirigió a visitar a una paciente de unos 60 años en una pequeña ciudad llamada The Dalles.

    La paciente vivía sola y “luchaba mucho contra el aislamiento social”, dijo Guzman. Después de una caída grave y una operación posterior, la mujer utilizaba una silla de ruedas. Confesó que le gustaría asistir a los servicios religiosos de una iglesia cercana, pero que no tenía forma de llegar y no quería parecer “una molestia”.

    “Llamamos al pastor para ver si había alguien que pudiera recogerla” los domingos, dijo Guzman. Y sí había.

    Al día siguiente, Guzman visitó a una mujer con insuficiencia cardiaca que necesitaba oxígeno constantemente. Vive en una “vivienda menos que ideal”, sin cocina y solo con un calentador enchufable para calentarse.

    “Intentábamos averiguar si cumplía los requisitos para una vivienda del HUD, o una residencia asistida”, dijo Guzman refiriéndose, por su sigla en inglés, al Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos. “Pasamos mucho tiempo hablando de las opciones y se nos ocurrió un plan”.

    La agenda del miércoles incluía un viaje de unos 32 kilómetros hasta Hood River para ver a una mujer de 81 años cuya pareja desde hacía casi 40 luchaba contra un cáncer grave. Guzman, que le habla en español, la encontró angustiada ante la posibilidad de perderlo.

    Guzman había conseguido que la mujer empezara a ver a un terapeuta para ayudarla a superar la crisis, un logro nada desdeñable. Pero en esta visita, “me limité a acercarle pañuelos de papel e intenté darle palabras de consuelo”, dijo. “La verdad, a veces sentarse y escuchar” es la mejor respuesta.

    Según la Asociación Estadounidense de Salud Pública, un trabajador de salud comunitaria es un “miembro de confianza” de una comunidad local o alguien que tiene “un conocimiento inusualmente cercano” de ella, lo que le permite actuar como intermediario entre los pacientes y el sistema de salud.

    Estos trabajadores llevan trabajando desde la década de 1960, sobre todo en zonas rurales y de bajos ingresos. En la actualidad, su número va en aumento. La Oficina de Estadísticas Laborales informa de la existencia de unos 65.000 de ellos, cifra que, según la Asociación Nacional de Trabajadores de Salud Comunitaria, es probable que sea una subestimación.

    Esto refleja en parte la dificultad de contar a los trabajadores que reciben distintos nombres –educadores de salud comunitaria, especialistas en divulgación, promotores de salud– y que operan bajo distintas normativas estatales, a veces sin necesidad de licencia o certificación.

    Lo que tienen en común es que “hablan como las personas con las que trabajan”, dijo Sam Cotton, quien dirige el plan de estudios de varios programas de este tipo en la Universidad de Louisville, en Kentucky.

    Con la escasez de profesionales de la salud y el envejecimiento de la población, “hay mucho impulso para esto”, dijo.

    En Oregón, por ejemplo, cinco clínicas rurales emplean a trabajadores de salud comunitaria, que obtienen la certificación estatal tras completar 90 horas de formación en línea, a través de un programa denominado Atención Conectada para Personas Mayores. Una sexta clínica que emplea a un trabajador de salud comunitaria opera en el vecino Washington.

    Sus frágiles pacientes tienen dificultades. “No pueden conducir, así que no pueden ir al supermercado a comprar”, dijo Elizabeth Eckstrom, jefa de geriatría de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón, quien ayudó a supervisar el inicio del programa en 2022. “No toman sus medicamentos, ya sea por razones cognitivas o porque no pueden llegar a una farmacia”.

    Pocos han redactado instrucciones anticipadas, para especificar los cuidados que quieren –o no quieren– si sufren una crisis de salud.

    Los trabajadores de salud comunitaria de Atención Conectada abordan muchos de esos problemas no exactamente médicos: desde instalar rampas para sillas de ruedas hasta ayudar a los pacientes a solicitar prestaciones alimentarias y de vivienda. Se les asignan 90 días para trabajar con cada paciente, normalmente durante visitas a domicilio.

    Ayudan a coordinar las citas de seguimiento. Realizan evaluaciones cognitivas y de salud mental y vigilan el consumo excesivo de medicamentos, y colocan sus observaciones en los historiales médicos electrónicos de los pacientes.

    “Es como ser los ojos y los oídos de los médicos, para ver lo que ocurre fuera de los 20 minutos que pasan con los pacientes”, dijo Guzman, cuyo trabajo ha ido desde pedir un tapete de baño hasta denunciar presuntos abusos económicos.

    En un estudio de los pacientes de Atención Conectada (donde la edad promedio es de 77 años), una submuestra descubrió disminuciones sustanciales de las visitas a urgencias y las hospitalizaciones entre las personas atendidos por los trabajadores de salud comunitaria.

    Una investigación más amplia, que todavía no se publica, respalda este hallazgo, dijo Eckstrom.

    “Las visitas a urgencias cuestan miles, y las hospitalizaciones, decenas de miles”, señaló. El costo por paciente del programa de 90 días es de 1500 dólares. Sus trabajadores ganan 25 dólares la hora, un salario bastante normal, y reciben todas las prestaciones laborales.

    Manali Patel, oncóloga de la Universidad de Stanford, descubrió beneficios similares y ahorro de costos para los pacientes mayores con cáncer avanzado en un ensayo clínico del Sistema de Asistencia de Salud V. A. Palo Alto.

    “Mucha gente fallecía en la unidad de cuidados intensivos”, recordó. “Si les hubiéramos preguntado, probablemente habrían querido estar en casa”. Los oncólogos, añadió, son “notoriamente malos para entablar y documentar esas conversaciones”.

    Pero cuando un trabajador de salud no profesional realizó llamadas telefónicas periódicas para ayudar a los pacientes a comprender sus opciones, hablar de sus preferencias con su equipo de atención médica y redactar instrucciones anticipadas, los resultados –publicados en JAMA Oncology en 2018– fueron “muy dramáticos”, dijo Patel.

    Más del 90 por ciento de los veteranos participantes tenían sus objetivos documentados en sus historiales, frente a menos del 20 por ciento del grupo de control. Los pacientes del trabajador no profesionales tuvieron un número significativamente menor de visitas a urgencias y hospitalizaciones, y era más probable que se inscribieran en cuidados paliativos.

    Patel y sus coautores han seguido documentando los beneficios de los trabajadores de salud no profesionales, término que utilizaron, en la realización de otras tareas en otros entornos.

    En clínicas oncológicas de Arizona y California, por ejemplo, dos trabajadores de salud no profesionales bilingües hicieron llamadas telefónicas periódicas a pacientes de cáncer mayores de 75 años para evaluar síntomas como el dolor, las náuseas, la falta de aliento y la depresión.

    Avisar a los equipos de salud de los problemas de estos pacientes redujo sustancialmente su uso de los servicios de urgencias y las hospitalizaciones, y el ahorro de costos fue de una media de 12.000 dólares por paciente.

    “Esta intervención de baja tecnología y llevada a cabo por personas cosechó enormes dividendos”, dijo un editorial que acompañaba a ese estudio en la revista médica JAMA.

    “Los trabajadores de salud comunitaria deberían formar parte de todos los equipos de salud”, dijo Eckstrom. “Apoyan al paciente de formas que el sistema médico no puede, por mucho que lo intentemos”.

    Sin embargo, un obstáculo para ampliar su uso es la inestabilidad de la financiación.

    En 2024, Medicare empezó a cubrir algunos servicios de los trabajadores de salud comunitaria pero no todos. (Por ejemplo, no se reembolsan los costos de conducir unos 50 kilómetros hasta domicilios remotos). La cobertura de Medicaid es poco sistemática, pues reembolsa algunos servicios en algunos estados y en otros no.

    “Muchas de las funciones de los trabajadores de salud comunitaria dependen de subvenciones a corto plazo”, dijo Neena Schultz, directora de la Asociación Nacional de Trabajadores de Salud Comunitaria. “La sostenibilidad es algo de lo que hablamos todos los días”.

    La organización y otros simpatizantes están presionando para conseguir más financiación estatal y federal. El nuevo Programa Federal de Transformación de la Salud Rural, que distribuirá 10.000 millones de dólares al año, incluirá algunos fondos para programas de trabajadores de salud comunitaria, pero los recortes en los presupuestos estatales de Medicaid podrían contrarrestar con creces esas ganancias.

    Sin embargo, las subvenciones que financian la Atención Conectada para personas mayores continúan. Guzman, empleada de la clínica sin fines de lucro One Community Health, sigue haciendo sus rondas.

    Una victoria reciente: un paciente viudo de unos 60 años, con problemas económicos sin los ingresos de su esposa, perdió su vivienda y dormía en su camión. A través de otro paciente, Guzman se enteró de la existencia de una autocaravana en desuso cuyo propietario estaba dispuesto a donarla.

    El viudo vive ahora cómodamente en un parque de casas rodantes.

    Cuando estás en casa de un paciente, “hay una sensación de tranquilidad”, dijo Guzman. “Se sienten más seguros hablando de cosas. No se sienten apurados. Desarrollas una relación, y sienten que tienen a alguien que aboga por ellos”.

    La nueva vejez se produce en colaboración con KFF Health News.

  • Lo que ‘El diablo viste a la moda’ enseñó a sus estrellas sobre el poder

    Lo que ‘El diablo viste a la moda’ enseñó a sus estrellas sobre el poder

    This post was originally published on this site.

    Pocas películas pueden generar un meme y popularizar un color, pero El diablo viste a la moda lo consiguió, y en la misma escena. (Las prendas de punto color cerúleo nunca volvieron a ser lo mismo). El filme, que fue un éxito de taquilla en 2006, solo ha conseguido ser más querido y más citable desde entonces.

    Dos décadas después de que Meryl Streep, en el papel de la implacable editora de moda Miranda Priestly, convirtiera la frase “Eso es todo” en un drama, llega la secuela, con el mismo director, David Frankel, y las mismas estrellas: Anne Hathaway como Andy, la idealista ex asistente con serias dotes periodísticas que ha vuelto a la revista de Miranda, Runway; Emily Blunt como la mordaz ex subordinada Emily, ahora ejecutiva de diseño; y Stanley Tucci como Nigel, la leal mano derecha de Miranda.

    Los personajes perduraron, pero todos están sacudidos por la economía actual, con los señores de la tecnología, las consolidaciones corporativas y un panorama mediático que se desmorona. Hathaway dijo: “Cosas que antes parecían tan seguras ahora parecen tan inestables”, tanto en la pantalla como fuera de ella. “Esa era la fibra sensible que no dejaba de aflorar en mí”.

    Para el reparto, reunirse fue un placer poco común. “Toda su vida profesional floreció entretanto”, dijo Streep con admiración sobre Hathaway y Blunt. “Y Stanley y yo somos amigos íntimos ahora. En todo ese tiempo, no puedo deshacerme de él”. (Además, Blunt y Tucci son familia: en 2012, él se casó con la hermana mayor de ella).

    Repleta de cameos y robaescenas cómicos, El diablo viste a la moda 2, que se estrenará en los cines el 1 de mayo, es muy esperada. En una reciente mesa redonda y en conversaciones separadas en el Four Seasons New York Downtown, el director y el reparto reflexionaron sobre rodar con 20 años de diferencia, ser ambiciosos y si Streep es malvada en la vida real. Hubo muchas risas.

    Estos son extractos editados de las conversaciones.

    ¿Qué opinan ahora de la película original?

    STREEP Es pintoresca. Sabes, se hizo un año antes de que saliera el iPhone. Es un mundo completamente distinto.

    BLUNT Ha sido tan conmovedor que tuvo esta vida meteórica que ninguno de nosotros previó cuando la estábamos haciendo. Pensábamos que éramos divertidísimos. Pero no pensábamos que nadie más opinaría lo mismo.

    TUCCI Muchas películas caducan muy rápido. Esta película funciona siempre. La ven generaciones de personas.

    FRANKEL Antes de que el estudio la viera, llamé a Meryl y le dije: por favor, ven a la sala de montaje. Ella fue realmente mi compañera al hacerla. Cogió el tren 1 de TriBeCa a Times Square, vino y dijo: “Es genial”. Lo supo desde el principio. Eso me dio mucha confianza.

    BLUNT Es la única película que he hecho que les ha gustado a mis hijos. He hecho películas infantiles para ellos, que han visto una vez.

    Mis hijas la volvieron a ver anoche. Pensaron que yo era la persona más cruel del mundo. Y se ven a sí mismas en Annie. Dicen: “Yo soy ella”.

    Pero la nueva película tiene una sensación muy distinta a la original.

    STREEP La primera era una historia de Cenicienta, y esta es más como El progreso del peregrino, con mejor vestuario. Esta joven pasando por el Vía Crucis, cada crisis de conciencia y traición. [A Hathaway] Tienes que tomar muchas decisiones importantes. Así que esto es más complicado.

    HATHAWAY Andy ha vivido una vida que le ha brindado muchas satisfacciones. Ha hecho lo que ha querido, ha vivido muchas aventuras. Lo que no tiene, y le está costando encontrar, es algo que a mucha gente en el mundo le está costando encontrar, que es la seguridad laboral. Así que lo que más me llamó la atención de esta película fue lo mucho que ella deseaba tener un hogar.

    Al menos tiene mejor sentido de la moda. En cierto modo, la ropa tiene aún más protagonismo.

    TUCCI Las pruebas fueron tan agradables como hacer la película. Fue un gran esfuerzo de colaboración [con la diseñadora de vestuario Molly Rogers].

    STREEP Stanley lleva [actualmente] un traje diseñado por él.

    TUCCI Me encanta la moda.

    HATHAWAY Ser la diseñadora de vestuario de una película de El diablo viste a la moda es un acto heroico, porque no se trata solo de un arco de personajes, sino de tantos, tantos. La moda es un lenguaje en la película; es otro personaje.

    STREEP Es como los dinosaurios de Parque Jurásico. ¡Es así de importante!

    Meryl, ¿qué te gustaba originalmente de Miranda Priestly?

    STREEP Me gustaba la capacidad de… en la escuela de arte dramático, nos decían: ¿Saben cómo transmitir que son el rey o la reina? Y todo el mundo decía, bueno, proyectas poder. Y ayuda tener cuñas en los zapatos, cosas así. Y el profesor decía, no, no, la forma en que transmites poder es cómo se comportan los demás en la sala cuando entras en ella. Tú actúas con naturalidad, pero las moléculas que te rodean cambian. Así que esa era la dirección: que todo el mundo me tenía miedo. No tenía que levantar la voz ni hacer nada.

    BLUNT Tu decisión de interpretarla de esa manera fue una forma tan sorprendente de hacerlo: no entrar balanceándolo y mostrándolo. Me refiero a tu enorme pene. [Risas]

    STREEP La mayoría de los jefes que había tenido en mi vida eran hombres. Así que les copié, a las personas que eran buenas dirigiendo de forma contundente sin hacer un gran esfuerzo, aparentemente.

    Para muchos de ustedes, la película cambió sus vidas.

    FRANKEL Fue mi primera gran película de estudio, y mi único deseo era, por favor, que Dios me dejara trabajar de nuevo.

    STREEP Siempre siento lo mismo.

    HATHAWAY Andy y yo tenemos la misma edad, y en la primera película, definitivamente compartíamos la sensación de estar sobrepasadas. Era lo más grande en lo que había participado nunca, y yo estaba… [a Streep] me has oído decirlo y no quiero avergonzarte, pero estaba actuando con…

    STREEP No digas eso.

    HATHAWAY Ok, no voy a decirlo. Estaba actuando junto a alguien de Nueva Jersey, y me hacía mucha ilusión. [Se toma las manos con Street]. Somos chicas de Jersey.

    Emily, fue tu papel revelación.

    BLUNT [El personaje] Emily está basado en algunas personas bastante acerbas y angustiadas que conozco. Ella es una extraña combinación, y luego caricaturizada, de varias personas británicas. Está desesperada y hambrienta. Pero es muy divertido interpretar a quien está perpetuamente indignada por todo.

    Sentí que todo el mundo iba a presentarse para ese papel. En realidad, estaba audicionando para una película de dragones que deseaba profundamente. Gracias a Dios, me dijeron: oye, ya que estás aquí, estamos haciendo El diablo viste a la moda, ¿quieres hacer la audición? Y recuerdo que llegaba muy tarde a mi vuelo, así que lo leí con pánico ciego; luego David me llamó y me dijo: ¿puedes venir y hacerlo otra vez? Pero el estudio quiere verte con algo más elegante que el extraño disfraz de reina guerrera que había intentado improvisar.

    FRANKEL Tuvimos que rezar para que no le dieran la película del dragón. Y el día que no la consiguió, la llamé y su madre me dijo que se había ido al bar a ahogar sus penas por no haber conseguido la película del dragón. Le dije: “Tienes el papel”, pero no me creyó.

    BLUNT [Riéndose] Estaba claramente borracha.

    ¿Qué se sintió meterse en los personajes dos décadas después?

    TUCCI Estaba un poco nervioso. Pensé, ¿cómo voy a hacer esto otra vez? Y entonces simplemente sucedió. Ya sabes, [Nigel] ha envejecido.

    BLUNT Hay un poco de cansancio del mundo que es muy conmovedor en él. No se preocupa por las cosas pequeñas.

    TUCCI Sabe que todo esto solo puede durar un tiempo, pero eso solo lo sabes cuando tienes mi edad.

    STREEP Estaba muy nerviosa. No estaba en ninguna red social, así que no sabía que había tanto interés en la película. Y cuando salimos a la calle [para rodar], fue una locura [por la atención de los fans]. Me desconcertó al principio, realmente me fastidió. Pero una vez que estuvimos a salvo en el estudio, me sentí bien.

    ¿Qué lecciones dan estas películas sobre la ambición?

    HATHAWAY No sé si la película dice algo; simplemente lo muestra. Ves a mujeres ambiciosas en acción y eso me gusta.

    BLUNT La ambición se ha considerado a menudo una palabra negativa para las mujeres. Para los hombres, se considera algo que hay que celebrar. Y creo que ambición solo significa sueños con un gran propósito. La primera [película] ofrecía un espacio tan inspirador para que las chicas lo admiraran, para que quisieran más para sí mismas.

    STREEP Sabes, si Miranda Priestly fuera Michael Priestly, no habría película, la primera película. Todo lo que hace es un poco horrible, pero sería adorable si un hombre dijera: “Por supuesto, muévete a un ritmo glacial. Ya sabes cómo me emociona”. Y todo el mundo diría: “Él es genial, ¿verdad?”. Pero hay un toque especial de mercurio en torno a ese tipo de comentario de una mujer. [Llanto falso]. Simplemente duele más.

    Ver estas películas me hizo pensar en una gran frase de Tina Fey: “Las zorras completan las tareas”. ¿Crees que puedes ser una mala persona y una buena jefa?

    STREEP Soy una persona malvada. No tengo que pensar, ¿podría hacerlo?

    BLUNT [risas] ¿Quieres decir en la vida o en la película?

    STREEP En la vida.

    BLUNT ¡Malvada como una serpiente!

    TUCCI Ella no es malvada.

    ¿Alguna vez han querido hacer algo que Miranda haría, en sus vidas reales?

    HATHAWAY La forma en que Miranda no se disculpa y va al ritmo que quiere, y son los demás los que deben seguir su ritmo, y anticipar lo que va a querer a continuación… a veces me gustaría meterme en esa marcha. Pero en la vida real, tienes que ir al ritmo del grupo.

    STREEP Me gustaría bajar la voz y que la gente me prestara atención, pero no funciona.

    BLUNT ¡No funciona!

    Hay mucho en juego al hacer esta película. Tienes un legado. Tienes un presupuesto mayor.

    FRANKEL La primera película fue desastrosa todos los días. Llevaba un diario. Y en esta película, el día 4, dije: déjame ver cómo era el día 4 hace 20 años. Y decía: jueves, es difícil imaginar que un día pueda ir peor que este.

    HATHAWAY Ese no era el ambiente en el plató.

    BLUNT ¡No sudaste ni una gota! Mi cosa favorita es oír reír a David detrás del monitor. Se ríe muy discretamente, pero cuando se ríe de verdad, es un sueño.

    FRANKEL [El presupuesto de la secuela] fue en su mayor parte para ellos [el reparto]. Así que el rodaje de la película fue algo parecido. Siempre estábamos luchando, y nunca era suficiente. Pero eso es normal en todas las películas.

    STREEP Eso no es cierto. En las películas sobre mujeres hay una lucha [presupuestaria] mucho mayor que en las de Chris Nolan o algo así. Me encanta y me encantaría trabajar con él, pero…

    FRANKEL Meryl tiene razón. Existe la expectativa de que las películas sobre mujeres tienen una taquilla limitada, y basándose en eso, los estudios dicen: ok, esto es lo que te toca. Y hay otras películas en las que se supone que la taquilla es ilimitada, por lo que el presupuesto también lo es. Y volvimos a pasar por eso, incluso a la escala de esta película. Averiguaremos quién tiene razón.

    Meryl, en la película tienes un discurso sobre el precio de una carrera como la de Miranda, pero también dices, rotundamente, lo mucho que te gusta trabajar. En mi proyección, esa frase hizo llorar a la gente. Gracias por ello.

    STREEP [Agarrándome la cara para enfatizar y sonriendo, todo hay que decirlo, un poco diabólicamente]. Ha sido una improvisación. De nada.

    Fotografía de Gus Aronson.

    Melena Ryzik es reportera cultural itinerante del Times, donde cubre las personalidades, los proyectos y las ideas que impulsan el mundo creativo.

  • Los islandeses aman sus piscinas. Pero que no se enteren los turistas

    Los islandeses aman sus piscinas. Pero que no se enteren los turistas

    This post was originally published on this site.

    Un viento helado azotaba la capital de Islandia, Reikiavik, poco después de las 7:00 a. m. de una mañana de invierno, mucho antes del amanecer. Los charcos estaban helados. La nariz picaba. Al fin y al cabo, hacía -11 grados Celsius.

    Eso es frío, incluso en Islandia.

    Pero allí, bajo el cielo abierto, en la cubierta del complejo de piscinas públicas de Vesturbaejarlaug, unas 20 personas en bañador hacían saltos de tijera al unísono, con la respiración visible mientras contaban y gritaban, antes de dejarse caer sobre el suelo helado para hacer flexiones. Había unos cuantos nadadores. Pero estos intrépidos amigos se amontonaban en una bañera de hidromasaje, riendo mientras sus arrugas, líneas de expresión y cicatrices de cirugía se hundían bajo el vapor.

    Aparte de mí, no había ningún extranjero, y desde luego ningún turista.

    “Por eso venimos tan temprano por la mañana”, bromeó Ragna Thorhallsdottir, una de las nadadoras, mientras se tomaba un café después de volver a ponerse ropa seca. “Estamos solas”.

    Un nuevo honor trae nuevas preocupaciones

    Hasta hace poco, las aproximadamente 150 piscinas de Islandia se las habían arreglado para permanecer casi siempre fuera de la vista de los millones de turistas que acuden al país, algunos de los cuales vuelan sin escalas incluso desde aeropuertos regionales estadounidenses como Raleigh-Durham, Carolina del Norte; Nashville y Baltimore.

    De hecho, unos dos millones de visitantes han acudido a Islandia cada año desde 2017, salvo un descenso durante los años más álgidos de la pandemia de coronavirus. Es mucho para un país de menos de 400.000 habitantes. Muchos turistas acuden en masa a los principales lugares de interés, como los glaciares y las cascadas, así como a las lagunas, que son más escarpadas, lujosas y fotogénicas que las piscinas.

    Ahora, a algunos islandeses les preocupa que el exceso de turismo pueda llegar también a sus piscinas. Esto se debe a que, a finales del año pasado, la UNESCO declaró la cultura de las piscinas del paíspatrimonio cultural inmaterial“, una designación que se ha dado a unas 850 tradiciones de todo el mundo, como hornear baguettes en Francia, fabricar canoas en Micronesia y tocar reggae en Jamaica.

    De repente, el secreto mejor guardado de Islandia había salido a la luz. Desde la designación, dijeron algunos clientes habituales, ya habían visto más turistas.

    “Es demasiado”, dijo Unnur B. Hansdottir, quien lleva muchos años acudiendo a Vesturbaejarlaug para hacer ejercicio por las mañanas.

    Incluso a nadadoras como Thorhallsdottir, que ha pasado años en el extranjero y habla un inglés sin acento, les preocupa que las piscinas puedan perder un carácter islandés intangible si las visitan demasiados turistas.

    “Queremos conservarlas para nosotros”, dijo.

    El hogar de todos fuera de casa

    Las piscinas se construyeron hace generaciones como medida de seguridad pública: demasiados pescadores se ahogaban a poca distancia de la orilla, y como casi nadie sabía nadar, nadie podía salvarlos. Así que Islandia comenzó a construir muchas piscinas, que suelen calentarse con energía geotérmica, en su mayoría al aire libre y abiertas todo el año.

    Hoy en día, las clases de natación son obligatorias para todos los niños pequeños. Las piscinas de Islandia –en concreto las bañeras de hidromasaje– son ahora un querido “tercer espacio”, algo así como los saunas de Finlandia o los pubs del Reino Unido.

    Las personas mayores se reúnen allí para chismear. Los profesionales vienen después del trabajo para desestresarse. Los padres traen a sus hijos al atardecer para darse un chapuzón después de cenar. Y a última hora de la noche, cuando los deberes están hechos y la aurora boreal baila sobre sus cabezas, los adolescentes se reúnen, a veces, para coquetear.

    En parte, el atractivo es económico. Las piscinas son uno de los lugares más baratos para reunirse en un país con una elevada inflación. Y en invierno, el sol brilla solo unas horas, si es que lo hace. Así que las bañeras de hidromasaje adyacentes a las piscinas son los únicos lugares cómodos al aire libre.

    “También es el único espacio donde puedes estar realmente al aire libre sin pasar frío”, dijo Sigridur Sigurjonsdottir, directora del Museo de Diseño y Artes Aplicadas de Islandia, que albergó una exposición sobre la cultura del baño islandesa en 2022.

    Vigilancia de las duchas al aire libre

    Todo viaje a una piscina islandesa empieza con una ducha. O al menos debería.

    “Nos asusta un poco que los extranjeros no se limpien lo suficientemente bien”, dijo Thordis Erla Agustsdottir, una fotógrafa que lleva dos décadas documentando las piscinas.

    Ella –como casi todos los demás islandeses que conocí– me dejó muy claro que primero tendría que ducharme adecuadamente. Eso significaba desnudarme por completo y frotarme lo suficiente como para hacer espuma. Muchos vestuarios exhiben un diagrama corporal en el que se señalan las axilas y los genitales, por si alguien necesita un recordatorio. Es por higiene, ya que las piscinas solo están ligeramente cloradas.

    Lo que no había previsto era que Agustsdottir prefería el vestuario exterior de Hafnarfjordur, al sur de Reikiavik. Yo temblaba incontrolablemente incluso bajo el agua caliente, enjabonándome disciplinadamente mientras ella charlaba en el aire cortante.

    “Soy como la policía en la ducha”, dijo, riéndose un poco de sí misma. “Es algo tan sencillo de hacer. Solo tienes que limpiarte”.

    Era una de los muchos islandeses que dijeron estar preocupados por las normas de limpieza si la designación de la UNESCO atraía a más turistas inconscientes. Ya de por sí, por eso muchos islandeses optan por evitar las lagunas, preocupados por que esos lugares sean más laxos en cuanto al cumplimiento de las normas de ducha.

    Hay otras diferencias entre los tipos de lugares de baño. Las lagunas pueden tener bares a nivel del agua, toallas de felpa y permitir que los visitantes lleven sus teléfonos a la cubierta para hacerse selfis y revisar sus redes sociales. Las piscinas normalmente no. Y la diferencia de precio es enorme. Las piscinas cuestan unos 10 dólares al día, dependiendo del lugar, o unos 300 dólares al año (por lo general son gratis para los niños y adultos mayores). Pero una entrada básica a la Laguna Azul, una de las más famosas, puede costar unos 150 dólares en horas pico.

    “No vamos allí”, dijo Kristin Jorunn Hjartardottir, en referencia a las lagunas.

    Ella nada al aire libre, incluso en el océano, y escribió un libro con su esposo sobre natación en aguas abiertas. Una mañana reciente, caminó por una playa helada antes de atravesar una capa de hielo para abrirse paso y nadar unos minutos mar adentro.

    ¿La protección ayuda o perjudica?

    Los funcionarios de la UNESCO son conscientes de que su reconocimiento del patrimonio inmaterial puede afectar a los mismos lugares o prácticas que pretende celebrar y salvaguardar.

    En respuesta a las preguntas de The New York Times, la UNESCO reconoció en una declaración que el honor “puede aumentar la visibilidad de un lugar o práctica”, lo que puede “ejercer presión sobre entornos frágiles, afectar las prácticas culturales o repercutir en el bienestar de las comunidades”.

    Esto hace que a algunos islandeses les preocupe que la designación pueda resultar contraproducente y convertir sus piscinas en otra parada obligatoria de un viaje a Islandia.

    Algunos islandeses señalaron que otros lugares con designaciones de la UNESCO se han visto inundados de turistas. El fiordo de Geiranger, en Noruega, reconocido por la UNESCO en 2005, se ha convertido recientemente en una atracción para los viajeros que buscan unas “vacaciones frescas” para evitar las mortales olas de calor que han asolado el sur de Europa. Los cruceros y autobuses turísticos que abarrotan el fiordo están empezando a amenazar el frágil ecosistema.

    Algunos europeos incluso han presionado para que la UNESCO anule sus honores. El año pasado, un naturalista británico defendió que se revocara el estatus del Distrito de los Lagos como Patrimonio de la Humanidad, alegando un “turismo excesivo perjudicial”. Los habitantes del pueblo eslovaco de Vlkolinec declararon a los medios de comunicación locales que la designación de la UNESCO había atraído a un número abrumador de turistas a contemplar sus casas de madera.

    Valdimar Tr. Hafstein, profesor de folclor de la Universidad de Islandia y coautor de un libro sobre las piscinas del país, dijo: “En cierto modo, la salvaguardia es la principal fuente de amenaza”.

    A los islandeses siempre les han gustado los “espíritus aventureros” que se acercaban para darse un chapuzón, dijo.

    Pero ahora “existe el temor de que entren los autobuses turísticos”, dijo. “Ese es un tipo de animal muy diferente”.

    Una recomendación de la IA

    Sin embargo, los turistas vienen. Y a menudo necesitan que les recuerden lo de las duchas.

    Esto es especialmente cierto en Sundhollin, una piscina pública que atrae a muchos visitantes extranjeros, en parte porque está en Reikiavik. Allí, en los vestuarios, una mañana reciente, Marianna Niemann Filippi se preparaba para un baño. “No me gusta hacer cosas de turistas”, explicó Niemann Filippi, una estadounidense que vive en Dinamarca, todavía seca mientras se ponía el traje.

    Error de novata, le expliqué gentilmente. Se desnudó.

    “Lo siento, es algo automático”, dijo, medio disculpándose con las demás mujeres de las duchas. Una sonrió tenuemente.

    Fuera, unos amigos de la zona de Washington D. C., descansaban en la bañera de hidromasaje. Algunos llevaban sus teléfonos en fundas impermeables. Lan Yue dijo que les había encantado Islandia, pero que se marchaban pronto y querían marcar un último punto en su lista de cosas que hacer antes de morir.

    Habían pensado terminar el viaje en la Laguna Azul. Pero querían algo más auténtico. Así que preguntaron a ChatGPT dónde ir, dijo, “para conocer la cultura local y, tal vez, mezclarse con los lugareños”.

    Esta piscina fue su primera sugerencia, dijo Yue. Y no defraudó, añadió, señalando a una joven familia islandesa cercana.

    Egill Bjarnason reportó desde Husavik, Islandia.

    Amelia Nierenberg es reportera del Times de noticias internacionales para el Times en Londres.

    Egill Bjarnason reportó desde Husavik, Islandia.

  • En la guerra en Irán, los avistamientos de guepardos son una rara esperanza

    This post was originally published on this site.

    Los conservacionistas dicen haber registrado varios nuevos ejemplares adultos y cachorros de guepardos asiáticos, una subespecie en peligro crítico que solo se encuentra en Irán.

    En medio de la destrucción y la devastación provocadas por la guerra, los iraníes han encontrado un raro rayo de esperanza en una de las especies más amenazadas del país.

    Irán ha registrado este año un aumento en su número oficial de guepardos asiáticos, una subespecie que ahora solo se encuentra en el país y que ha estado al borde de la extinción durante años.

    El año pasado, las autoridades iraníes solo tenían constancia de 17 felinos silvestres. Pero en 2026, Bagher Nezami, director del Proyecto de Conservación del Guepardo Asiático, declaró a los medios de comunicación estatales iraníes que los conservacionistas habían registrado 21 nuevos guepardos adultos y seis cachorros.

    El guepardo asiático es uno de los animales terrestres más rápidos del mundo. Tiene la cabeza más pequeña, las patas más cortas y el cuello más fuerte que el guepardo africano. Los guepardos asiáticos solían merodear por la península arábiga, las tierras que rodean el mar Caspio y el sur de Asia. Ahora, una especie antaño favorecida por los reyes merodea solo por el desierto oriental de Irán y está bajo la amenaza constante de los cazadores, de los conductores en autopistas a gran velocidad y de los perros salvajes.

    Aun así, la supervivencia del guepardo en Irán es motivo de orgullo nacional. Las camisetas de la selección nacional de fútbol llevan las manchas de este felino salvaje, mientras que Meraj Airlines ha intentado concienciar sobre esta especie en peligro crítico pintando guepardos en sus aviones.

    “El guepardo asiático es realmente un símbolo en Irán”, dijo en una entrevista Iman Ebrahimi, conservacionista iraní. “Creo que gran parte de ello se debe a que la gente siente una conexión con él. Ocupa un lugar en nuestra cultura e historia”.

    Los reyes de la antigua Persia utilizaban a los ágiles felinos para cazar gacelas. Pero en las últimas décadas, el guepardo se ha convertido en víctima de la caza furtiva, el cautiverio y el abandono, y su población ha disminuido rápidamente hasta quedar en tan solo unas pocas decenas de ejemplares registrados.

    Más recientemente, algunos partidarios de la oposición política iraní han adoptado al guepardo como símbolo de inocencia y resistencia. Durante las manifestaciones de “Mujeres, Vida, Libertad” de 2022, el himno de protesta “Bayareh” rindió homenaje a Pirouz, un querido cachorro de guepardo nacido en cautividad que luego murió.

    Los ecologistas iraníes advierten que no hay que ser demasiado optimistas ante el aumento de la población. El aumento de las identificaciones de una especie rara y salvaje puede reflejar cambios en las condiciones medioambientales o en los esfuerzos de seguimiento durante un año determinado, dijo Ebrahimi, más que la recuperación de la población. Los guepardos jóvenes también suelen tener una tasa de supervivencia baja.

    La guerra, afirman los ecologistas, suele socavar los esfuerzos de conservación, y se prevé que el empeoramiento de la crisis económica en Irán acentúe los recortes en las iniciativas para salvar a los animales en peligro.

    “En la guerra, los animales salvajes son, en su mayor parte, olvidados y desatendidos”, dijo Morad Tahbaz, cofundador de la Fundación para el Patrimonio de la Fauna Silvestre Persa.

    Los cazadores furtivos también suelen aprovechar el caos de los tiempos de guerra para cazar especies en peligro, dijo.

    Los ecologistas iraníes se enfrentan al problema añadido de haber sido durante mucho tiempo objeto de sospecha por parte del aparato de inteligencia del país.

    Los servicios de seguridad han recelado de la estrecha colaboración entre los ecologistas y grupos ecologistas y activistas occidentales. También han afirmado, sin aportar pruebas, que los equipos de cámaras que los conservacionistas utilizan en zonas remotas para vigilar las especies silvestres se emplean, en realidad, para realizar espionaje a favor de los servicios de inteligencia estadounidenses e israelíes.

    En 2018, el brazo de inteligencia del Cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos detuvo a nueve miembros de la Fundación para el Patrimonio de la Fauna Silvestre Persa, entre ellos Tahbaz, y los acusó de espionaje. Varios de los detenidos dijeron que habían sido torturados, y uno murió durante su detención. Todos fueron puestos en libertad tras pasar años en prisión.

    La semana pasada, al difundirse la noticia del repunte del número de guepardos, los activistas medioambientales dijeron que las autoridades habían detenido al conservacionista Iman Memarian, veterinario especializado en fauna salvaje, sin revelar los cargos.

    Estas hostilidades suponen un problema para los ecologistas que pretenden aprovechar el posible repunte de la población de guepardos para intensificar los esfuerzos de conservación.

    Muchos de los especialistas que tranquilizan y colocan collares de radiocontrol a los guepardos para observarlos abandonaron el país tras las detenciones anteriores. A otros se les ha prohibido realizar sus investigaciones sobre el terreno, dijo Tahbaz.

    “Obviamente, esto tendrá un efecto perjudicial en la vigilancia de la nueva familia de guepardos observada”, dijo. “Solo mediante la observación continua será posible proporcionar cierto nivel de protección a los guepardos”.

    No obstante, los ecologistas están encontrando nuevas formas de llevar a cabo un trabajo de conservación de base, dijo Ebrahimi.

    Tanya Rosen, conservacionista de grandes felinos afincada en Asia Central, dijo que tales esfuerzos locales para proteger a los guepardos eran “esenciales”.

    “En tiempos de crisis como este”, dijo, “la naturaleza y la supervivencia del guepardo asiático contra todo pronóstico se erigen como una fuente de esperanza rara, poderosa y profundamente necesaria para el país”.

  • En Irán, se vive con dolor e impotencia bajo una fachada de tranquilidad

    En Irán, se vive con dolor e impotencia bajo una fachada de tranquilidad

    This post was originally published on this site.

    Tras meses de agitación, muchos intentan seguir adelante con sus vidas mientras luchan en silencio contra el dolor, el estrés económico y la pérdida de esperanza.

    En apariencia, la sociedad iraní parece funcionar con normalidad, al menos para un país que hace semanas estaba sometido a intensos bombardeos.

    Jóvenes a la moda se reúnen al exterior de cafés callejeros en Teherán, donde fuman y charlan con amigos. Las entradas para un destacado concierto de rock en la ciudad se agotaron en cuestión de minutos. Y la gente sigue viajando fuera de Irán por placer y por trabajo.

    Todo eso es una fachada –a decir de muchos iraníes– que enmascara las dolorosas y precarias condiciones en que viven. Cuatro meses de acontecimientos traumáticos que han sacudido el mundo –una brutal represión de las protestas nacionales seguida de una guerra devastadora– han hecho añicos las esperanzas en el futuro y han dejado a gran parte de la sociedad sumida en el dolor y con un sentimiento de impotencia.

    “La gente vive su vida”, dijo Sara, una mujer iraní de cuarenta y tantos años radicada en Turquía, que viajó a Teherán en invierno y volvía a Turquía a finales de abril. Sin embargo, añadió, la aparente calma era engañosa: “El ánimo de todos es terrible”.

    Al igual que la mayoría de las aproximadamente dos decenas de iraníes entrevistados para este artículo, Sara se negó a que se utilizara su nombre completo, por temor a las represalias del gobierno. Otros optaron por que no se usara su nombre para nada.

    Sara estuvo en Irán durante algunas de las peores semanas de la guerra, y dijo que los iraníes que residen fuera del país estaban más preocupados por lo que ocurría que los que viven allí, pues quizá están más resignados. “Todos están desesperanzados, o algunos tienen esperanzas en algo que es ilusorio”, dijo.

    Para quienes se oponen al gobierno autoritario islámico del país, las protestas masivas de enero trajeron consigo emocionantes esperanzas de cambio político, solo para terminar en dolor, rabia y conmoción cuando las fuerzas de seguridad mataron a miles de manifestantes.

    Desde entonces, iraníes de todas las tendencias políticas se han visto afectados por la destrucción y la muerte causadas por los ataques aéreos estadounidenses e israelíes. Incluso las clases medias tienen cada vez más dificultades para costear alimentos básicos, y el continuo bloqueo de internet impuesto por el gobierno ha aislado al país del mundo exterior en gran medida. Hasta hace muy poco, el espacio aéreo iraní estaba cerrado a los vuelos civiles.

    Y, sin embargo, la gente también persigue sus pasiones y carreras a pesar de los inmensos obstáculos.

    Esto quedó patente en las entrevistas realizadas en un paso fronterizo terrestre y una estación de tren en el este de Turquía a finales de abril. Un grupo de teatro volvía en autobús, con destino a Europa para ensayar una nueva obra. Una joven con el pelo teñido de magenta cruzaba la frontera para ver a su grupo favorito en Estambul. Y un hombre de unos 30 años llegaba a Turquía para completar un paso fundamental en el camino hacia la continuación de su educación en Italia.

    “No sé por qué los iraníes son así, pero pase lo que pase, aunque haya precios altos, la vida sigue”, dijo Melika, de 28 años, quien a finales de abril visitaba Turquía con una amiga y una hermana para hacer un examen. Las tres acababan de desembarcar de un trayecto en tren de 23 horas de Teherán a Van, en el este de Turquía, y tenían previsto continuar hasta Estambul. “Los iraníes son muy flexibles, se adaptan”, añadió.

    Durante la guerra, dijo, los restaurantes estaban abarrotados, aunque gran parte de la economía estaba paralizada. Especuló que la gente optaba por disfrutar del dinero que tenía, en vez de molestarse en ahorrarlo para un coche, una casa u otros objetivos de vida.

    “Ahora esas cosas están fuera del alcance de una gran parte de la sociedad”, dijo Melika. “Así que dicen: ‘¿Por qué debemos ser duros con nosotros mismos? Tengamos al menos una linda comida’”.

    Por el contrario, Shahrzad, de 57 años, quien subía a un tren en Van para regresar a Irán, dijo que estaba optando por ahorrar su dinero y recortar gastos en artículos innecesarios, aunque consideraba estar en una situación acomodada.

    Shahrzad dijo que, durante la guerra, las bombas parecían caer constantemente: de 20 a 30 al día, a todas horas del día y de la noche. Aun así, se mostró optimista: “Nos acostumbramos”, dijo, mientras charlaba y bromeaba con un hombre y una mujer que esperaban en la fila junto a ella.

    Su generación, que experimentó la inestabilidad de la revolución de 1979 y vivió la guerra Irán-Irak de la década de 1980, había aprendido a lo largo de décadas a soportar la agitación, dijo.

    Los adolescentes y veinteañeros iraníes, dijo, tenían un enfoque diferente, con mucha menos paciencia para las dificultades que estaban experimentando, y la mayoría se oponía al gobierno.

    “La Generación Z, nadie puede con ellos”, dijo. “Nosotros buscamos más la paz. Los jóvenes son más radicales”.

    Varios iraníes que se encontraban en la frontera dijeron que se sentían a merced de las potencias mundiales y de su propio gobierno, sin poder incidir en los acontecimientos de sus propias vidas.

    Un hombre, un inversor intradía que había cruzado Turquía a utilizar internet para trabajar antes de volver a Irán, dijo que la gente parecía haberse estancado, y solo seguían las noticias y esperaban a ver qué ocurría. Él mismo tenía pocas esperanzas de que las cosas en el país cambiaran para bien.

    “Creo que todo es un juego”, dijo Sara, la mujer de unos 40 años, cuando le preguntaron por el alto al fuego entre Estados Unidos e Irán. “Simplemente están jugando con nosotros”.

    Kiana Hayeri colaboró con reportería.

    Yeganeh Torbati es la corresponsal del Times en Irán.

    Kiana Hayeri colaboró con reportería.

  • Opinión: Probablemente tus contraseñas estén en peligro

    Opinión: Probablemente tus contraseñas estén en peligro

    This post was originally published on this site.

    Anthropic provocó recientemente una onda expansiva en el mundo de la ciberseguridad cuando dijo que su nuevo modelo de inteligencia artificial, Claude Mythos, había demostrado una extraordinaria capacidad para encontrar vulnerabilidades desconocidas hasta entonces en los software: la fantasía de un hacker. La preocupación por el poder de la herramienta hizo que Anthropic restringiera su lanzamiento principalmente a las grandes empresas, y así darles tiempo para asegurar sus software.

    ¿Qué se supone que deben hacer los demás? Las empresas más pequeñas, las organizaciones con y sin fines de lucro y las personas normales corren el mismo riesgo que las grandes empresas. Pero lo más probable es que carezcan de los conocimientos y recursos necesarios para afrontar estos retos antes de que sus sistemas se vean comprometidos.

    Mucha gente puede pensar que estos problemas pertenecen solo al mundo de los expertos en ciberseguridad o de los profesionales de la tecnología, pero eso ya no es verdad. Las nuevas herramientas de IA van a aumentar la cantidad de software inseguro que utilizas en tu día a día, a la vez que dan a los atacantes una nueva y poderosa arma para explotar las vulnerabilidades. Si sigues siendo descuidado con cosas como la solidez de las contraseñas que eliges, la vas a pasar bastante mal. Si alguna vez ha llegado el momento de tomarse en serio las prácticas de ciberseguridad, es ahora.

    A menudo doy charlas sobre ciberdefensa a grupos pequeños. Inevitablemente, la conversación gira en torno a preocupaciones personales. ¿Esta aplicación está bien? ¿Qué debo hacer para proteger mi teléfono? Normalmente, encuentro una vulnerabilidad para cada persona. Uno no ha instalado correcciones de errores o actualizaciones de seguridad en su teléfono; otro no utiliza la autenticación de dos factores en aplicaciones críticas. Muchos tienen una aplicación peligrosa en su dispositivo. Cuando se enfrentan a la realidad de que corren el riesgo de sufrir un ataque, la mayoría insiste en que la diversión y la comodidad superan a los posibles inconvenientes.

    Siempre ha sido un error de cálculo peligroso, pero ahora es peor. Tenemos que corregir nuestro comportamiento inmediatamente y volver a lo básico. Aunque me exaspera seguir repitiéndome, el mejor consejo sigue siendo lo que le decía a la gente al principio de mi carrera: utiliza contraseñas seguras que sean únicas en todos los sitios, preferiblemente a través de un gestor de contraseñas de confianza. Mejor aún, cuando un sitio te ofrezca una llave de acceso, acéptala. Una llave de acceso te permite iniciar sesión con tu cara o huella dactilar, sin tener que escribir una contraseña que puede ser robada mediante ciberestafa. Para las cuentas sin contraseña, utiliza una aplicación de autenticación de dos factores, no mensajes de texto. Mantén siempre actualizado todo el software y desinstala las aplicaciones innecesarias.

    También añadiría: desconfía del software nuevo y no probado que te recomienden en las redes sociales. Evita las empresas y tecnologías que no dejen muy claro que dan prioridad a tu seguridad; ten cuidado al dar permiso para acceder a la ubicación, la cámara, las redes Bluetooth, el micrófono y otras funciones de tu dispositivo a una aplicación de la que nunca has oído hablar; nunca utilices un sitio web si aparece una ventana emergente de seguridad que te advierte que no continúes. Estas medidas probablemente son lo mejor que puedes hacer tú mismo para intentar adelantarte a lo que se avecina.

    Somos conscientes de los riesgos que entrañan las prácticas descuidadas. Casi todo el mundo conoce a alguien que ha sido víctima de una estafa en línea. Muchos de nosotros hemos sufrido filtraciones de nuestra información personal o contraseñas en internet debido a las incesantes vulneraciones de datos.

    Las herramientas de IA podrán identificar y explotar a las personas –incluso tú– a una escala nunca vista. Ha sido emocionante ver a mis amigos que no se dedican a la tecnología utilizar herramientas de codificación de IA como Codex, Claude Code y Perplexity Computer para construir y crear cosas que siempre han querido hacer. El tiempo entre la idea y la ejecución se mide ahora en segundos, y hay una notable sensación de empoderamiento que surge al construir algo sin necesidad de un informático o un ingeniero. Sin embargo, a medida que la gente crea más software, está proporcionando objetivos adicionales que nuevos modelos como Mythos pueden atacar. Si lo construyes, ellos vendrán.

    La buena noticia es que esos agentes codificadores pueden escribir código seguro. Los veo hacerlo todos los días. Pero suele ocurrir solo porque alguien supo preguntar. Es como utilizar los servicios de contratistas sin experiencia para que te construyan una casa: puede que construyan lo que describes, pero si no se te ocurre pedir cerraduras en las puertas o una valla alrededor del patio, puede que no las pongan. Al igual que el mantenimiento de una casa, conservar la seguridad digital en tus programas y dispositivos es un proceso constante en el que tienes que ser proactivo.

    Pero ninguna vigilancia digital va a ser suficiente para cambiar la realidad a corto plazo de que los individuos y las pequeñas organizaciones están en desventaja en materia de ciberseguridad. Las empresas y compañías grandes desarrollarán e implementarán defensas de IA más sofisticadas para contrarrestar la amenaza del momento, pero el público general se lleva la peor parte por ahora: hay un límite en lo que la gente puede hacer por sí misma.

    Creo de todo corazón que las empresas pioneras en IA y el gobierno federal tienen la responsabilidad de ayudar a que este nuevo panorama sea seguro para todos. No construimos coches sin frenos, y no ponemos medicamentos en las estanterías sin probar sus efectos secundarios. Las empresas de IA deberían hablar entre ellas, compartir información y coordinar acciones contra las nuevas amenazas. La Oficina del Director Nacional de Ciberseguridad de la Casa Blanca debería impulsar y organizar enérgicamente esos esfuerzos, con un mandato y un alcance ampliado proporcionados por los legisladores.

    La tecnología puede resultar frustrante e insegura incluso en los mejores momentos, y esos momentos ya han quedado atrás. Todo el mundo, desde los gobiernos hasta las empresas, pasando por la persona de al lado, ha entrado en una era en la que la capacidad de ataque suele superar nuestra capacidad de defensa. Pero mientras las grandes empresas cuentan con equipos de seguridad, los individuos están solos. Todos tendremos que tomar decisiones para mantenernos a salvo. Elige con cuidado.

    Brett J. Goldstein dirige el Wicked Problems Lab del Instituto de Seguridad Nacional de la Universidad Vanderbilt y fue funcionario del Pentágono.

  • 10 razones por las que nos encanta ‘El diablo viste a la moda’

    This post was originally published on this site.

    Recordamos los momentos más memorables que convierten la película original en una de las favoritas de los fans.

    Hace 20 años, Andy Sachs, una periodista entusiasta recién salida de la Universidad Northwestern, entró en la oficina del diablo más fashionista de la historia del cine, la editora de la revista Runway, Miranda Priestly. Desde su estreno en 2006, El diablo viste a la moda ha sido, sin ironía, una de mis películas favoritas. No soy la única; la comedia se ha convertido en un icono, como las muchas marcas de lujo que aparecen en ella. Con motivo de El diablo viste a la moda 2, que se estrenará el viernes, recordamos los momentos más memorables de la película original que la convierten en una de las favoritas de los fans. Abróchate el cinturón.

    Esas miradas fulminantes

    Por supuesto, Meryl Streep es una actriz magistral. Y cada una de sus diferentes combinaciones de cejas arqueadas, miradas de acero y muecas de desdén que muestra en el filme es una obra maestra de un minuto de duración. Tomemos como ejemplo la lenta inspección de arriba a abajo que Miranda le hace a una Andy (Anne Hathaway) pasada de moda en su primer día como asistente, o la mirada gélida de asombro cuando Andy sube por error las escaleras de su lujosa casa. Sin embargo, el momento más escalofriante podría ser cuando el diseñador James Holt le enseña a Miranda un vestido con un lazo de gran tamaño tan repelente que todo su semblante se descompone y su boca se frunce como si hubiera olfateado el olor de alguna mohosa tienda de rebajas. Incluso cuando decide abstenerse de juzgar, sigue siendo evidente.

    Esa sonrisa inusual

    Del otro lado están las escasas muestras de que Miranda la está pasando bien, que demuestran que hay algo de humanidad bajo ese exterior ártico. Se pueden ver cuando Andy se abre paso en el puesto de asistente y Miranda mira con curiosidad por encima del borde de sus gafas. Pero no es hasta que Andy ha abandonado Runway y se ven en la calle cuando el afecto oculto de Miranda por Andy se hace evidente: una sonrisa completa se dibuja en su rostro antes de ser interrumpida por un ceño fruncido y un tajante “¡arranca!” a su chófer.

    Ese suéter

    Si hay una escena que resume la película, es la conversación sobre el suéter azul cerúleo. Cuando Andy se ríe por lo bajo ante un cuarto lleno de empleados de Runway que están eligiendo entre dos cinturones muy parecidos, Miranda la deja sin palabras con un monólogo sobre la ubicuidad y la utilidad de la moda. Streep interpreta la escena con una mezcla tan deleitable de sequedad, pesadez y superioridad casual que el momento se convierte en mucho más que eso, para incluir la seriedad con la que Miranda se toma su posición y lo bien informada que está realmente (aunque, sí, la “historia” en sí es una invención de los cineastas). Es un momento que también demuestra que Andy tampoco es perfecta. Aceptó el trabajo ya despreciándolo, sin molestarse siquiera en buscar el nombre de la editora jefa. Así que, sí, Miranda es grosera, pero Andy ha debido callarse y tomado nota.

    Esa traición

    ¿Qué sería de Runway sin los conocimientos de moda, los comentarios sarcásticos y los enormes anillos de Nigel, el personaje de Stanley Tucci? Quizá el único empleado de Runway al que Miranda respeta de verdad, Nigel parece eludir su desprecio durante toda la película. Pero justo cuando está a punto de escapar de Runway para ocupar un codiciado puesto con un diseñador de moda –un trabajo que por fin le proporcionará la autonomía que nunca pudo tener con Miranda–, ella convence al diseñador para que, en su lugar, elija a su rival, con lo que sacrifica el ascenso de Nigel en un movimiento político que preserva el puesto de ella. No solo es el sabotaje lo que hace a Miranda tan despreciable, sino también la forma sigilosa en que se aprovecha de la lealtad de Nigel.

    Esa transformación

    ¿A quién no le gusta un montaje de moda? Normalmente estas escenas suceden fuera de un vestidor o armario, pero esta secuencia es disfrutable tanto por la amplia gama de vestimenta como por la forma en que la progresión se produce mientras Andy se desplaza por Manhattan. Es una transformación rápida que parece ocurrir como por arte de magia, su atuendo cambia al salir del metro o al pasar un coche. Además, imita la escena inicial, en la que las fashionistas que parecen modelos –y que contrastan marcadamente con la desaliñada Andy– se visten con esmero para ir a trabajar.

    Esas botas

    Andy se toma con calma la mayoría de los insultos que recibe en Runway, sobre todo los de la primera asistente de Miranda, la infinitamente presumida Emily (Emily Blunt). Pero cuando Andy, recién transformada, entra con un movimiento de cabello despreocupado, Emily, boquiabierta, le hace una pregunta sobre su atuendo, y Andy la interrumpe con aire de suficiencia: sí, está usando las botas Chanel. Un cordial dedo medio implícito.

    Esa humillación corporal

    La película inventó ecuaciones que escandalizarían a los matemáticos: 0 es igual a 2, 2 es igual a 4 y 6 es igual a 14. Hablo de tallas de vestido, claro, como explica Nigel. El diablo viste a la moda está llena de comentarios gordofóbicos, pero no es la propia película la que propugna estas opiniones problemáticas. Más bien se burla de las ridículas normas de la industria de la moda a través de un diálogo continuo sobre el peso, como cuando Emily, que se está muriendo de hambre con una inane dieta de cubitos de queso, proclama lo que los comedores desordenados de entre nosotros han pensado pero nunca se han atrevido a decir en voz alta: “Estoy a una diarrea de mi peso ideal”.

    Ese novio horrible

    Años después del estreno de la película, internet llegó a la conclusión de que el verdadero villano de la película era el novio de Andy, Nate (Adrian Grenier). En todas las veces que he visto esta película, nunca me ha quedado ninguna duda. Puede resultar difícil de captar al principio, dado el encanto de chico de al lado de Grenier, pero Nate apoya a Andy hasta que esta decide dedicarse plenamente al trabajo. También es una de las voces misóginas de la película, junto con el otro pretendiente de Andy, el escritor Christian Thompson. Ambos parecen querer decidir qué es lo mejor para su carrera. Además, para ser un chef, Nate ni siquiera sabe hacer un sándwich de queso decente. Eso debería ser prueba suficiente de su inutilidad como pareja de Andy.

    El timbre del teléfono

    Ese tono de llamada en particular era tan omnipresente a principios de la década de 2000, y tan importante en el retrato que hace la película del absorbente trabajo de Andy, que aún hoy, cuando oigo ese timbre agudo de cinco notas, tengo una ligera respuesta de ansiedad pavloviana. La relación de Andy con los teléfonos refleja su arco al trabajar para Miranda. En su primer día, se despierta cuando Emily la llama para exigirle que vaya a comprar café. Sus primeros errores incluyen pedir a una persona que llama que deletree Dolce & Gabbana. Pronto el teléfono pasa a representar su creciente distanciamiento de la gente que la rodea, pues suena cuando sale con sus amigos o discute con Nate. Cuando Andy finalmente se deshace del teléfono en una fuente de París, es un momento simbólico de triunfo.

    El verdadero corazón de la película

    Casi al final, después de la gran traición de Miranda a Nigel, Andy se pregunta si va por buen camino. Pero Miranda desestima su preocupación, y le dice que todo el mundo quiere esta vida. Es el quid de toda la película: el costo de una carrera próspera llena de poder y glamur. Pero esa renuncia no es exclusiva del mundo imaginario de Runway: El diablo viste a la moda es una fábula sobre la ambición y los riesgos y decisiones que toma la gente para salir adelante.

    Maya Phillips es crítica de arte y cultura del Times.

  • Anta, la innovadora compañía china de ropa deportiva que desafía a Nike y Adidas

    Anta, la innovadora compañía china de ropa deportiva que desafía a Nike y Adidas

    This post was originally published on this site.

    Tienda de Anta

    Getty Images

    La economía de China recién empezaba a abrirse a finales de la década de 1980, cuando un decidido joven que había abandonado la escuela secundaria se dirigió a Pekín con 600 pares de zapatos.

    Ding Shizhong los había mandado a hacer a la fábrica de un pariente y ahora iba a venderlos. El dinero que ganó le sirvió para pagar su primer taller, donde comenzó a fabricar calzado para otras empresas.

    El joven de 17 años era uno de los muchos emprendedores recién surgidos en China, a medida que el capitalismo despegaba bajo la atenta mirada de sus gobernantes del Partido Comunista.

    Pero, tal como resultó, Ding tenía planes mucho más ambiciosos.

    Desde entonces, su negocio ha crecido hasta convertirse en un gigante de la ropa deportiva llamado Anta, que ha estado conformando un portafolio de marcas internacionales, incluidas Arc’teryx y Salomon.

    Recientemente, adquirió una participación accionaria en Puma.

    Anta busca ahora competir con marcas como Nike y Adidas, un objetivo que Ding dejó claro en 2005: “No queremos ser el Nike de China, sino el Anta del mundo”.

    Puede que Anta aún no sea un nombre familiar en Occidente, pero cuenta con más de 10.000 tiendas en China y patrocina a atletas de élite como a la esquiadora de estilo libre Eileen Gu.

    En febrero, la firma inauguró su primera tienda en Estados Unidos en la exclusiva zona de Beverly Hills, en Los Ángeles.

    La expansión global de la compañía –que se da en un momento en que Donald Trump busca recuperar puestos de trabajo para las fábricas en Estados Unidos mediante la imposición de aranceles– deja en evidencia cuán esenciales y competitivas se han vuelto las cadenas de suministro chinas para el sector manufacturero.

    El auge de Anta –que significa “pasos seguros”– no es precisamente un caso único.

    Décadas siendo la “fábrica del mundo” le han brindado a varias ambiciosas empresas chinas la oportunidad de competir directamente con las mismas firmas que en el pasado estaban en la lista de sus clientes.

    Una mujer pasa delante de un cartel de Anta.

    Getty Images
    La firma Anta apunta a conquistar el mercado internacional y competir con Nike y Adidas.

    La “capital mundial del calzado”

    Fundada en 1991, Anta comenzó su camino lejos del brillo y el glamour de Beverly Hills como un pequeño fabricante en la ciudad de Jinjiang, en la provincia suroriental de Fujian.

    Pero rápidamente Jinjiang experimentó un crecimiento, transformándose de una tranquila localidad agrícola en la “capital mundial del calzado”, como parte del plan del gobierno para potenciar industrias específicas en las distintas provincias.

    Pronto se produjo una afluencia de inversiones por parte de los gigantes del calzado deportivo, quienes buscaban fábricas en el exterior que les permitieran reducir sus costos de producción.

    En Jinjiang, así como en las ciudades vecinas de la costa oriental, surgieron diversos clústeres especializados en distintos tipos de calzado; cada uno de ellos contaba con su propia cadena de suministro especializada.

    En el corazón del centro de Jinjiang se encuentra el municipio de Chendai, un área de unos 40 km2 con miles de fábricas y proveedores. Este distrito contribuyó a consolidar la reputación de la ciudad en lo que es fabricación de calzado para marcas globales como Nike y Adidas.

    Trabajadores procesan calzado para la exportación en un taller de una empresa en Lianyungang, provincia de Jiangsu, China, el 16 de diciembre de 2025.

    CFOTO/Future Publishing vía Getty Images
    Un tercio de los trabajadores de Jinjiang trabajan para fabricantes de calzado.

    Cada centro reunió a proveedores de cordones, suelas y tejidos, así como a empresas de logística que ayudan a transformar rápidamente los diseños en productos listos para su venta en tiendas y a distribuirlos.

    Para 2005, la provincia de Fujian por sí sola representaba casi una quinta parte de la producción mundial de calzado, según estimaciones de Naciones Unidas.

    Hasta un tercio de los trabajadores de Jinjiang son empleados por alguno de los miles de fabricantes de calzado de la ciudad, la cual ubica a la ciudad entre los distritos económicos con mayores ingresos de China.

    Un fenómeno similar se ha desarrollado en diversas partes del gigante asiático.

    Jinjiang fue tan solo uno de los muchos centros manufactureros de la costa oriental. Los demás fabricaban ropa o productos electrónicos.

    Este nivel de especialización en la manufactura no tenía precedentes en ninguna otra parte del mundo en aquel entonces, dice el profesor de la Universidad de Bath, Fei Qin, quien estudió a las fábricas en China oriental en la década de 2000.

    A medida que los clientes extranjeros acudían en masa para cerrar acuerdos con estas fábricas, el país cosechó algo más que ingresos.

    “Aprendieron no solo a producir más, sino también a producir mejor, más rápido y de forma constante”, agrega Fei.

    La esquiadora olímpica de estilo libre Eileen Gu.

    Getty Images
    La esquiadora olímpica de estilo libre Eileen Gu es embajadora de la marca china de ropa deportiva Anta.

    Una firma global

    Fue a lo largo de estas calles donde Anta creció fabricando calzado a gran escala y a bajo coste para las marcas globales.

    Primero, estableció una vasta red de distribución hacia minoristas en toda China, un factor crucial para los fabricantes que buscan expandirse.

    Al mismo tiempo, Anta fue dando a conocer su nombre de a poco en el mercado nacional, inaugurando nuevas tiendas y asociándose con importantes eventos deportivos, incluidas competencias nacionales de basketball y tenis de mesa.

    Empresas como Anta saben que hay más valor en ser una marca reconocida que en ser un subcontratista, dice Fei.

    En 2007, Anta salió a bolsa en la Bolsa de Hong Kong, recaudando alrededor de US$450 millones, una cifra que en aquel entonces constituyó todo un récord para una empresa deportiva china.

    Empleados fabrican calzado en una fábrica el 30 de diciembre de 2025 en Luoyang, provincia de Henan, China.

    Getty Images
    China busca competir de manera directa tras décadas de ser la “fábrica del mundo”.

    El consultor de la marca Wei Kan, quien trabajó para Converse y Nike en China, dice que Anta le llamó la atención debido a su centro de producción integral, el cual le permitía diseñar y comercializar calzado con mayor rapidez que a sus competidores.

    Además, se encontraba entre las pocas empresas chinas que se dirigían al mismo segmento de compradores que las grandes marcas occidentales, dice Kan.

    Compañías como Anta, que comienzan fabricando productos para marcas globales, aprenden paso a paso los fundamentos de la gestión empresarial, prosperan en China y, “de forma natural, aspiran a metas más ambiciosas”, añade Kan.

    Existen muchos otros ejemplos como la empresa tecnológica Xiaomi. Esta firma comenzó como desarrolladora de software, personalizando sistemas basados ​​en Android, antes de fabricar sus propios teléfonos, dispositivos electrónicos y, actualmente, vehículos eléctricos.

    Del mismo modo, DJI fabricaba accesorios para cámaras y componentes para drones antes de convertirse, por mérito propio, en un fabricante internacional de drones.

    Quizás el ejemplo más conocido sea BYD, que en su momento fue fabricante de baterías para pioneros de los vehículos eléctricos como Tesla y que hoy en día es el principal fabricante mundial del sector.

    “Cada una de estas empresas es hoy un gigante en su campo”, asegura Kan.

    “Estrategia multimarca”

    Ahora Anta tiene la mirada puesta en el mercado de Occidente.

    La empresa gestiona más de 12.000 tiendas en China. Además, cuenta con más de 460 puntos de venta fuera del país y planea contar con 1.000 tiendas operativas solo en el sudeste asiático en los próximos tres años.

    Nike, que sigue teniendo la mayor cuota de mercado en calzado deportivo, posee solo 1.000 tiendas en todo el mundo.

    Las empresas chinas son conocidas por expandirse rápidamente dentro de su propio país antes de aventurarse en el extranjero, donde se enfrentan a mayores desafíos a la hora de escalar sus operaciones.

    Para empezar, existe un desafío relacionado con la percepción. A menudo, los productos chinos son vistos como artículos baratos, de baja calidad o meras imitaciones.

    Una tienda insignia de ANTA en Shanghái, China, el 10 de febrero de 2026.

    CFOTO/Future Publishing vía Getty Images
    El desafío de las marcas chicas es dejar de ser vistas como artículos baratos y de baja calidad.

    Anta ha intentado superar esta barrera mediante adquisiciones como parte de un enfoque que denomina “estrategia multimarca”.

    La primera gran jugada de la compañía consistió en adquirir los derechos de Fila en China en 2009, convirtiendo la marca de origen italiano en una de las principales fuentes de ingresos de su negocio, según explica Elisa Harca, de la agencia de marketing china Red Ant Asia.

    En 2019, Anta adquirió una participación mayoritaria en la marca finlandesa de artículos deportivos Amer Sports. Esta operación otorgó a Anta el control sobre las filiales de Amer, entre las que se incluían marcas de alta gama como Arc’teryx y Salomon.

    Anta también es propietaria de Wilson, el fabricante estadounidense de raquetas de tenis y pelotas utilizadas por la Asociación Nacional de Basketball (NBA) y, este año, adquirió una participación del 29% en Puma, lo que le permitió ayudar a la firma alemana a expandirse en China.

    Se trata de movimientos que ayudan a Anta a evitar “imponer” sus productos en todos los mercados y, en su lugar, utilizar sus marcas occidentales como puerta de entrada, afirma el analista de negocios Rufio Zhu, de la agencia global de marketing deportivo IMG.

    De este modo, Anta puede llegar a compradores que podrían mostrarse recelosos ante una marca con el sello “hecho en China”, señala Zhu.

    Una tienda de Puma SE en Shanghái, China, el martes 27 de enero de 2026.

    Getty Images
    La empresa china Anta adquirió una participación en Puma.

    El patrocinio a personas famosas constituye un activo fundamental para una marca global. Nike, por ejemplo, selló su emblemático acuerdo con Michael Jordan en la década de 1980.

    Anta ha fichado a jugadores de basketball como Klay Thompson y Kyrie Irving. Sin embargo, aún no se han concretado acuerdos del tamaño de los que forjaron el prestigio de marcas como Nike o Adidas.

    Además, ser una marca china conlleva ciertos obstáculos, dada la tensa relación de Pekín con Occidente y, en particular, con Estados Unidos.

    La esquiadora nacida en Estados Unidos, Eileen Gu -embajadora de la marca Anta- se convirtió en objeto de intenso escrutinio después de que su decisión de representar a China en lugar de a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos.

    Las empresas que alcanzan una gran envergadura deben mantener un delicado equilibrio entre China y Occidente, sostiene Kan. “Marcas como Anta deben estar preparadas para ello”.

    Un cambio de rumbo

    El auge de Anta se produce en un momento en que rivales como Nike y Adidas se enfrentan a sus propios desafíos, tanto a nivel mundial como al interior de China.

    Los aranceles estadounidenses han afectado sus beneficios, dado que importan productos fabricados en Asia.

    Nike también pelea por reactivar sus ventas, ya que su apuesta por el comercio electrónico resultó contraproducente después de la pandemia tras la Covid-19. Asimismo, la demanda en China se ha desacelerado debido al bajo consumo.

    Estas dificultades sitúan a Anta en una posición ventajosa en el extranjero, especialmente ante el creciente interés de los consumidores por otras marcas, señala el experto en marketing deportivo Zhu.

    “La cuestión no es si Anta logrará aumentar su visibilidad, sino si sus competidores serán capaces de adaptarse con la rapidez suficiente para defender su propio terreno”, agrega Zhu.

    El CEO de la empresa, Ding Shizhong (derecha), el 5 de marzo de 2026, en Pekín, China.

    Getty Images
    Ding Shizhong empezó de joven a fabricar zapatillas deportivas en China.

    Mientras tanto, China está “preparando a sus fabricantes para el futuro” mediante el despliegue acelerado de robots en las fábricas, lo que agiliza la producción y podría reducir los costes, añade Fei.

    La apertura de la primera tienda de Anta en Estados Unidos se produjo tras años de comercializar sus productos en el país a través de grandes almacenes.

    Sus paredes están revestidas de estanterías repletas de zapatillas deportivas y calzado de basketball: dos segmentos de mercado que Anta debe conquistar en EE.UU. para poder competir con Nike o Adidas.

    La compañía reconoce que aún le queda un largo camino por recorrer.

    “Somos realistas en cuanto a la competencia, pero el panorama mundial de la ropa deportiva no es un juego de suma cero”, le dijo a BBC un portavoz de Anta.

    “Confiamos en que los amantes del deporte sabrán reconocer las innovaciones y el valor de marca que ofrece Anta”, agregó.

    Información adicional de Adam Hancock.

    ""

    BBC

    Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

    Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

    También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.

    Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

  • La paradoja de Noruega, el país que gana miles de millones con la subida del precio del petróleo pero cada vez lo usa menos

    La paradoja de Noruega, el país que gana miles de millones con la subida del precio del petróleo pero cada vez lo usa menos

    This post was originally published on this site.

    Dos mujeres caminan sonrientes empujando sendas bicicletas por una calle peatonal de Oslo.

    Getty Images
    Noruega produce y exporta petróleo y gas, pero su consumo interno se basa principalmente en energías limpias.

    Se considera a Noruega como uno de los países más verdes del mundo.

    Las bicicletas abundan en sus ciudades, el 98% de su electricidad proviene de fuentes renovables y nueve de cada diez autos nuevos vendidos en 2024 fueron eléctricos.

    Noruega es, además, el país miembro de la Agencia Internacional de la Energía donde la electricidad cubre una mayor proporción del consumo energético total, y fue uno de los primeros en imponer impuestos al carbono.

    Pero, al mismo tiempo, el país no ha dejado de aumentar su producción de gas y petróleo, combustibles fósiles contaminantes que exporta masivamente y que suponen la mayor fuente de ingresos del Estado noruego.

    Estos recursos son, asimismo, el pilar del famoso fondo soberano —el llamado “Fondo del Petróleo”— que garantiza la solvencia del generoso sistema de pensiones y del estado del bienestar.

    La contradicción entre su descarbonización interna y su papel como gran exportador global de fósiles ha sido bautizada como “la paradoja noruega” y genera, desde hace años, un intenso debate político y social.

    Mientras colectivos ambientalistas y jóvenes activistas reclaman compromisos concretos y un calendario para reducir el negocio petrolero, el sector reivindica su importancia para la economía y los cientos de miles de empleos que genera.

    La guerra en Medio Oriente, con el aumento de los precios globales provocado por el bloqueo de la estratégica ruta del estrecho de Ormuz, ha generado ingentes beneficios inesperados para Noruega, pero también ha reabierto uno de sus debates más incómodos.

    Truls Gulowsen, presidente de la asociación ecologista Amigos de la Tierra Noruega, le dijo a BBC Mundo: “Para un ambientalista noruego como yo, está claro que la situación es vergonzosa”.

    La importancia estratégica del gas y el petróleo de Noruega

    El sector energético es la principal fuente de riqueza de Noruega, uno de los países más desarrollados del mundo según el Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas.

    Las exportaciones del sector suponen más del 60% del total de los bienes vendidos al exterior y representan más del 20% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.

    El Estado mantiene una participación mayoritaria en el conglomerado Equinor, principal operador en la plataforma continental noruega, y destina la mayor parte de sus beneficios al fondo soberano.

    Este contaba, a finales de 2025, con activos por un valor estimado de US$1,9 billones, el equivalente a un ahorro de US$350.000 por cada ciudadano.

    Una plataforma petrolífera sobre una masa de agua con un paisaje de verdes colinas al fondo.

    Kristian Helgesen/ Getty
    Las exportaciones de gas y petróleo juegan un papel clave en la economía de la próspera Noruega.

    En el contexto actual de 2026, las tensiones en Medio Oriente sugieren que estas cifras seguirán aumentando.

    El Estado ha ingresado US$5.000 millones adicionales desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, y la Bolsa de Oslo ha batido récords liderada por las compañías energéticas locales.

    El gobierno laborista ha tratado de contrarrestar la idea de que el país que entrega el premio Nobel de la Paz se enriquece con los trastornos de la guerra.

    Jens Stoltenberg, en su momento, señaló que es una paradoja, pues Noruega “se beneficia más de la paz”.

    Sin embargo, como afirmó la columnista de NRK Cecilie Langum Becker: “La cruda realidad es que, cuando el mundo arde, el dinero fluye hacia nuestro presupuesto estatal”.

    Esta dinámica ya quedó de manifiesto en 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania redujo drásticamente las exportaciones de Moscú hacia Europa.

    Desde entonces, Noruega se erigió en el último proveedor fiable de un continente acosado por la crisis energética.

    “Hoy proveemos alrededor de un 30% del gas y un 15% del petróleo que se consume en Europa, adonde enviamos el 90% de nuestras exportaciones”, explica a BBC Mundo Thina Saltvedt, analista de la corporación financiera Nordea.

    La descarbonización de Noruega

    Pese a sus yacimientos, Noruega posee desde hace décadas una de las infraestructuras más limpias de Europa gracias a su red hidroeléctrica.

    En 1991, el gobierno impuso un impuesto al carbono para fomentar energías limpias; en 2005, los incentivos convirtieron al país en el líder mundial en autos eléctricos y, en 2017, el Parlamento aprobó la Ley del Clima para reducir las emisiones un 50% antes de 2030.

    Sin embargo, el actual contexto internacional parece haber frenado la tendencia.

    Los conflictos en Ucrania e Irán han obligado incluso a los partidos más “verdes” a aceptar que el gas noruego es un “mal necesario” para la seguridad europea.

    Según Gulowsen, la narrativa dominante ahora es que la inestabilidad global justifica apostar más por los hidrocarburos.

    “Se habla de abrir áreas en aguas profundas del Ártico, entornos vulnerables donde no debería haber explotación bajo ningún concepto”.

    Un hombre observa la lejanía en un saliente de una plataforma en el mar.

    Chris Ratcliffe / Getty
    El gobierno noruego quiere seguir desarrollando la industria petrolera y aprobó nuevas licencias de exploración.

    ¿Qué pasará a partir de ahora?

    El gobierno del primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, ofreció recientemente 57 nuevas licencias de exploración.

    “Seguiremos buscando más petróleo para entregarlo a Europa”, prometió Støre, quien apuesta por “desarrollar” la industria en lugar de establecer “fases de salida”.

    Pese a la presión de los sectores más jóvenes de su partido, Støre no tiene intención de plantear un calendario de abandono.

    Al contrario, apuesta por el mar de Barents —la zona menos explotada— para compensar el declive de los yacimientos maduros.

    Frode Alfheim, del sindicato Industri Energi, recordó a BBC Mundo el peso social del sector: “Hablamos de más de 200.000 puestos de trabajo directos. No es el momento de dejar a Europa sin suministro”.

    Por su parte, Saltvedt concluye con una advertencia: “Cada vez más gente se da cuenta de que hay una puesta de sol en el horizonte. Pero va a ser dolorosa”.

    ""

    BBC

    Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

    Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

    También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.

    Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

  • El primer vuelo directo desde EE. UU. aterriza en Caracas después de 7 años

    El primer vuelo directo desde EE. UU. aterriza en Caracas después de 7 años

    This post was originally published on this site.

    Funcionarios de American Airlines, del condado de Miami-Dade, del gobierno de EE. UU. y del gobierno venezolano celebraron el paso más reciente en el restablecimiento de los lazos entre ambos países.

    Cuando Erika Rolo se enteró de que Estados Unidos iba a reanudar los vuelos comerciales directos a Venezuela, empezó a consultar obsesivamente el sitio web de American Airlines.

    Durante meses, no vio nada. Entonces, hace poco más de una semana, Rolo, residente de Houston nacida en Venezuela, encontró uno: American Airlines 3599 de Miami a Caracas. Se apresuró, preocupada porque se agotara rápidamente.

    “¡Tengo los boletos!”, exclamó en una llamada con sus padres, quienes viven en Caracas, la capital.

    El jueves, Rolo se unió a los asistentes a la celebración en el Aeropuerto Internacional de Miami, donde la agasajaron con arepas, otras delicias fritas y galletas de marca que decían: “Nuevo servicio a Caracas”, antes de embarcar en el primer vuelo comercial sin escalas entre Estados Unidos y Venezuela en casi siete años.

    “Es muy emocionante”, dijo, acomodándose en el asiento 16F y sosteniendo una de las banderitas venezolanas que se repartieron a los pasajeros mientras bajaban por el puente del avión.

    En una ceremonia en la que se cortó la cinta antes de que partiera el vuelo, funcionarios de American Airlines, del condado de Miami-Dade, del gobierno de Donald Trump y del gobierno venezolano celebraron el paso más reciente en el restablecimiento de los lazos entre ambos países.

    Fue el último acontecimiento destacable entre dos países que hace unos meses estuvieron al borde de un conflicto armado, con la captura y detención por parte de Estados Unidos del líder de Venezuela.

    “No se han realizado vuelos comerciales directos entre nuestros países durante casi siete años”, dijo en la conferencia de prensa Natalia Molano, portavoz del Departamento de Estado. “Con el liderazgo del presidente Trump, esto está cambiando hoy”.

    Aunque eso no mencionó, el mismo Trump fue quien, durante su primer mandato, prohibió los vuelos comerciales a Venezuela durante un enfrentamiento anterior con Nicolás Maduro, presidente del país hasta que fue capturado por las fuerzas militares estadounidenses en enero.

    Durante décadas, American Airlines y otras grandes compañías aéreas cosecharon enormes ganancias en Venezuela, beneficiándose del tipo de cambio artificialmente elevado de la moneda del país. La afinidad cultural de los venezolanos con el sur de Florida contribuyó a hacer especialmente rentable el centro de operaciones de American Airlines en Miami.

    Las distorsiones creadas por los bizantinos controles monetarios de Venezuela significaban que los venezolanos con acceso a dólares estadounidenses podían comprar boletos por una fracción de su costo real. Eso creó una bonanza de viajes a destinos venezolanos populares como Disney World y el centro comercial Aventura Mall, a las afueras de Miami.

    En su punto álgido, a principios de 2014, American Airlines operaba 48 vuelos semanales desde Venezuela. Más tarde, el colapso de la economía venezolana convirtió el auge en una quiebra.

    La caída de los precios del petróleo hizo que el gobierno de Maduro prohibiera que las aerolíneas extranjeras cambiaran el bolívar, la moneda nacional prácticamente sin valor que obtenían con la venta de boletos, por dólares estadounidenses. La medida atrapó en Venezuela el equivalente a casi 4000 millones de dólares que se debían a las compañías aéreas.

    Las aerolíneas recortaron drásticamente sus rutas y, en 2019, Trump prohibió los vuelos comerciales de Venezuela a Estados Unidos, alegando problemas de seguridad. El gobierno de Trump levantó esa restricción este año sin explicar si se habían resuelto los problemas de seguridad.

    Este año, la cada vez más profunda alianza entre Estados Unidos y Venezuela ha hecho que varias compañías aéreas reanuden los vuelos a lo que una vez fue uno de los países más aislados del mundo. Ninguno, sin embargo, tiene tanto significado para la psique venezolana como el vuelo de American Airlines de Miami a Caracas, símbolo de una nación más próspera y orientada al consumo.

    “Estamos asistiendo a una de las expresiones más concretas, tangibles y muy públicas de reconocimiento mutuo en esta nueva fase de las relaciones bilaterales”, dijo Félix Plasencia, nuevo embajador de Venezuela en Estados Unidos. “Este vuelo marca la transición del diálogo a la acción”.

    En el vuelo del jueves participaron principalmente funcionarios del gobierno estadounidense, empleados de American Airlines y medios de comunicación. Por ahora, American Airlines operará un vuelo diario sin escalas entre Miami y Caracas, que aumentará a dos diarios el 21 de mayo. El precio de un boleto de ida y vuelta oscila entre 1200 y 1800 dólares.

    El jueves, los funcionarios de la Casa Blanca tenían previsto reunirse en Caracas con Delcy Rodríguez, dirigente en funciones de Venezuela, y el viernes, con ejecutivos de empresas petroleras, gasísticas y mineras. Se esperaba que los funcionarios anunciaran varios acuerdos para ampliar las operaciones de las empresas petroleras estadounidenses en Venezuela y allanar el camino para que las compañías mineras estadounidenses operen en el país.

    Sin embargo, en medio de la pompa y circunstancia, algunos exiliados venezolanos expresaron su frustración por no poder aprovechar los nuevos vuelos porque aún temen al represivo Partido Socialista Unido de Maduro, que sigue en el poder bajo Rodríguez.

    Daniella Levine Cava, alcaldesa del condado de Miami-Dade, aludió a estas preocupaciones en la conferencia de prensa y dijo que muchos miembros de la comunidad venezolana-estadounidense siguen esperando la transición del país hacia una sociedad libre y abierta.

    “Lo que sueñan es el día en que puedan volar a una Venezuela libre”, dijo, “una Venezuela donde se restaure la democracia, se respete la voluntad del pueblo, se fortalezcan las instituciones y las familias ya no se vean obligadas a vivir separadas”.

    Anatoly Kurmanaev colaboró con reportería.

    Tyler Pager es corresponsal del Times en la Casa Blanca y reporta sobre el presidente Trump y su gobierno.

    Anatoly Kurmanaev colaboró con reportería.