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La clientela de cadenas de restaurantes como Chipotle y Chopt ha caído desde que comenzaron los avisos sobre infecciones por “Cyclospora” relacionadas con la lechuga en EE. UU.
A Sara Tercero le encantan las ensaladas.
Consume dos paquetes de ensalada –principalmente con col rizada– cada semana. Como influente gastronómica, publica sus recetas favoritas de ensaladas en su sitio web. Planea lanzar un libro de cocina el próximo año, titulado Salad Queen.
Pero a medida que el número de infecciones por Cyclospora vinculadas a la lechuga se ha disparado a un nivel récord, Tercero ha terminado su relación con todas las verduras de hoja verde.
“Fui al supermercado ayer y me quedé mirando todas las lechugas en los envases de bisagra. Nadie las había tocado”, dijo Tercero. “En este momento evito comprar todo eso en el supermercado”.
Los funcionarios de salud federales han confirmado más de 4100 casos de ciclosporiasis en 41 estados, y muchas personas han enfermado con cólicos estomacales y diarrea severa. Las autoridades dijeron que habían vinculado algunos de los casos con lechuga iceberg cultivada en México y servida en algunos locales de Taco Bell. Eso llevó a Taylor Farms, el mayor proveedor de productos agrícolas del país, a retirar voluntariamente del mercado la lechuga enviada a 27 estados.
Nada de eso ha tranquilizado al país, que está sumido en el Gran Pánico de la Lechuga.
Las enfermedades y la incertidumbre han provocado que muchos consumidores dejen los envases de espinaca cruda, rúcula y lechuga romana en los estantes de muchos supermercados y que eviten las verduras de hoja verde en los restaurantes.
“Nuestras ventas de lechuga probablemente han bajado alrededor de un 10 u 11 por ciento”, dijo Stew Leonard Jr., presidente y director ejecutivo de Stew Leonard’s, una cadena de supermercados con sucursales en Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut. Dijo que la cadena familiar no recibía ninguna lechuga de Taylor Farms, y añadió que toda su lechuga proviene de Canadá y California.
“Definitivamente podemos ver que hay un porcentaje de clientes que dice: ‘No voy a comprar lechuga en este momento, y punto’”, dijo. “Escuchan las noticias y, para ellos, la lechuga es prácticamente radiactiva”.
Las visitas a cadenas de restaurantes centradas en ensaladas como Sweetgreen, Chopt, Chipotle, Cava y Panera Bread se desplomaron la semana pasada, según Placer.ai, que rastrea la afluencia de clientes en tiendas minoristas y restaurantes. Desde mediados de julio, cuando los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) comenzaron a emitir avisos sobre un creciente brote de ciclosporiasis, las acciones de Sweetgreen, Chipotle y Cava se han desplomado hasta un 24 por ciento.
Sweetgreen, Cava y Panera Bread no respondieron a las solicitudes de comentarios.
Taco Bell, que fue la primera cadena en declarar públicamente que había eliminado la lechuga y algunos otros ingredientes de sus restaurantes en Míchigan este mes, ha sido la más afectada. Las visitas a sus restaurantes se desplomaron casi un 19 por ciento respecto al promedio en lo que va del año, según Placer. Las acciones de su empresa matriz, Yum Brands, han caído un 9 por ciento desde mediados de julio.
En un intento por animar a sus clientes a regresar, esta semana Taco Bell publicó en las redes sociales que había eliminado toda la lechuga de Taylor Farms de sus restaurantes. En una publicación de LinkedIn, el director ejecutivo de la cadena, Sean Tresvant, añadió que Taco Bell continuaría “siendo transparente sobre lo que sabemos y lo que haremos a continuación”.
Otras cadenas de restaurantes también intentan asegurarle a los consumidores que su lechuga es segura.
“En los restaurantes Chipotle no se sirve lechuga iceberg rallada”, dijo la empresa en un comunicado por correo electrónico. “Nuestra lechuga romana y la mezcla de ensalada Supergreens no provienen de México y, en este momento, no creemos que nuestros ingredientes estén asociados con este brote”.
De manera similar, Chopt dijo que no servía lechuga iceberg en sus restaurantes. “No compramos lechuga prerrallada ni preenvasada. La preparamos y cortamos a mano”, dijo la empresa en un comunicado por correo electrónico. “La lechuga que sí servimos proviene de Estados Unidos, no de México”. Para el martes, partes de ese mensaje aparecían en el sitio web de la empresa.
Pero la confianza del público en el sistema alimentario ha sido duramente golpeada por el brote de ciclosporiasis.
Parte de ese escepticismo fue alimentado por un aviso de retiro del mercado de algunos productos de lechuga a fines de la semana pasada por parte de Taylor Farms en 27 estados. El aviso no incluía los nombres completos de los minoristas de supermercados ni de los distribuidores de alimentos que enviaron la lechuga a restaurantes de todo el país. En su lugar, utilizó códigos como SY, MKTSD y SUB, lo que obligó a los consumidores a jugar contra su voluntad un juego de “encuentra la lechuga contaminada”.
“¿Qué son estos códigos? ¿Qué pasa? ¿Por qué es tan incoherente?”, dijo Thomas Gremillion, director de política alimentaria de la organización sin fines de lucro Consumer Federation of America, sobre el aviso de retiro del mercado.
Según las pautas actuales de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés), no se exige a los productores que nombren públicamente a los distribuidores de los productos retirados del mercado.
Después de que la FDA anunció el sábado que una muestra de lechuga iceberg de Taylor Farms proveniente de México había dado positivo por Cyclospora durante una “vigilancia focalizada de importaciones”, dio marcha atrás con esa prueba al día siguiente, y concluyó que el resultado era un falso positivo.
La “FDA se disculpó con nosotros”, escribió Taylor Farms en una publicación en redes sociales, y añadió que la “FDA no ha identificado ni un solo resultado positivo en las pruebas de productos para Cyclospora“. Posteriormente, la agencia negó haberse disculpado con Taylor Farms.
“Entonces, ¿esa prueba significó que Taylor Farms está bien?”, preguntó Leonard, y señaló que le dice a los clientes que se limiten a las verduras de hoja verde cultivadas en invernaderos.
No, dijo la FDA en su propia publicación en redes sociales. “Para aclarar, esta muestra de laboratorio con un falso positivo NO cambia la base de la investigación en curso de la FDA sobre el brote, ni los abrumadores datos epidemiológicos que respaldan el actual retiro voluntario del mercado por parte de Taylor Farms”, escribió la agencia.
Los mensajes contradictorios de los principales reguladores de México y Estados Unidos crearon más caos. Mientras que el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., insistió en que el brote de ciclosporiasis estaba “bajo control” y que se había identificado el origen del brote, el secretario de Salud de México, David Kershenobich, dijo que no había evidencia de que el brote se hubiera originado en dicho país.
Desconfiados de los mensajes contradictorios y los cambios de postura, algunos propietarios de restaurantes más pequeños prefieren no correr riesgos.
La semana pasada, el Lee’s Crossroads Cafe en Arapahoe, Nebraska, retiró la lechuga de la barra de ensaladas.
“Lo que escuchaba de los clientes era puro terror”, dijo Eric Lee, dueño de la cafetería en la comunidad rural del sur de Nebraska de unas mil personas. “Atiendo a una población muy vulnerable, de edad avanzada y con el sistema inmunitario comprometido”.
La semana pasada, Jalil Burbara Handal, propietario de Jalibaba Mediterranean Cuisine and Bakery, un camión de comida en West Jefferson, Carolina del Norte, retiró la ensalada del menú y tiró a la basura unos 60 dólares en verduras de hoja verde que había recibido de su proveedor.
“Estoy poniendo verduras cocidas en los tazones, en lugar de lechuga”, dijo. Esta semana, publicó en las redes sociales que la mezcla de verduras de hoja verde estaba de vuelta después de que pudo abastecerse de una granja local que utiliza hidroponía y acuaponía para cultivar sus productos.
Esta semana, Tercero, la influente gastronómica, publicó una ensalada con remolachas cocidas, lentejas y rábanos en su sitio web, betterfoodguru.com. “Obviamente, algunas personas van a asustarse con los rábanos”, dijo. “Pueden omitirlos”.
Ahora está a la caza de más verduras de hoja verde de los mercados de agricultores locales, y por ahora no está dispuesta a comprar ninguna lechuga del supermercado.
“No sé de dónde provienen todas las lechugas. Podrían venir de la misma planta procesadora que utiliza el mismo equipo, o tal vez vengan de campos que están cerca unos de otros”, dijo Tercero. “Y luego están los cambios de postura. No es esto, es aquello. Toda esta situación no genera confianza”.
En cuanto a salir a comer a restaurantes, Tercero dijo que está cambiando lo que come.
“Salí a cenar con mi madre a un restaurante donde mi pedido habitual habría sido una ensalada con un medallón de vegetales encima”, dijo Tercero. “En su lugar, me comí unas papas fritas”.
Julie Creswell es reportera de negocios y cubre la industria alimentaria para el Times; escribe de todos los aspectos de la comida, entre ellos la agricultura, la inflación de precios, las disrupciones a la cadena de suministro y el cambio climático.








