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  • EE.UU. anuncia que retirará a 5.000 soldados de Alemania en medio de la disputa pública entre Trump y el canciller Merz por Irán

    EE.UU. anuncia que retirará a 5.000 soldados de Alemania en medio de la disputa pública entre Trump y el canciller Merz por Irán

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    Soldados de EE.UU. en unas maniobras en Alemania.

    Getty Images
    Soldados de EE.UU. en unas maniobras en Alemania.

    El Departamento de Defensa de Estados Unidos planea retirar a 5.000 soldados de Alemania, en medio de una disputa entre el presidente estadounidense Donald Trump y el canciller alemán Friedrich Merz sobre la guerra con Irán.

    La decisión se conoce un día después de que Trump criticara a Merz, quien sugirió que Estados Unidos había sido “humillado” por los negociadores iraníes.

    En publicaciones en las redes sociales realizadas el jueves, Trump afirmó que Merz estaba “haciendo un trabajo terrible” y que tenía “problemas de todo tipo”, incluso en materia de inmigración y energía. Trump también ha sugerido retirar las tropas estadounidenses de Italia y España.

    Estados Unidos mantiene una presencia militar significativa en Alemania, con más de 36.000 soldados en servicio activo asignados a bases en todo el país, según datos de diciembre pasado.

    En un comunicado, el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, informó que la orden de la retirada de los soldados provenía del secretario de Defensa, Pete Hegseth.

    “Esta decisión surge tras una revisión exhaustiva de la postura de las fuerzas del Departamento en Europa y responde al reconocimiento de los requisitos del teatro de operaciones, así como de las condiciones sobre el terreno”, declaró.

    “Prevemos que la retirada se complete en el transcurso de los próximos seis a doce meses”.

    Trump, crítico desde hace mucho tiempo de la alianza de la OTAN, ha estado arremetiendo contra sus aliados por su negativa a participar en las operaciones destinadas a reabrir el estrecho de Ormuz.

    El canciller Frederich Merz hablando en el Instituto Carolus-Magnus

    Reuters
    El canciller Frederich Merz dijo que no ve una salida fácil para EE.UU. del conflicto con Irán.

    “Los están humillando”

    Al preguntarle el jueves si también consideraría retirar las tropas estadounidenses de los aliados de la OTAN, Italia y España, Trump respondió: “Probablemente lo haga; miren, ¿por qué no debería hacerlo?”.

    “Italia no nos ha sido de ninguna ayuda y España ha sido horrible”, añadió, criticándolos por su respuesta ante la guerra en Irán.

    “En todos los casos dijeron: ‘No quiero involucrarme’”.

    A principios de esta semana, Merz comentó a un grupo de estudiantes universitarios que “los estadounidenses claramente no tienen ninguna estrategia” y que no lograba ver “qué salida estratégica” podían elegir.

    “Los iraníes son, obviamente, muy hábiles para negociar —o, mejor dicho, muy hábiles para no negociar—, dejando que los estadounidenses viajen a Islamabad y luego se marchen de nuevo sin ningún resultado”, afirmó.

    Añadió que la “nación entera” estaba siendo “humillada” por los dirigentes iraníes.

    En respuesta, Trump recurrió a su plataforma Truth Social, donde afirmó que Merz consideraba que estaba “bien que Irán posea un arma nuclear” y que “no sabe de lo que está hablando”.

    “¡No es de extrañar que a Alemania le vaya tan mal, tanto económica como en otros aspectos!”, decía la publicación.

    Gran presencia estadounidense

    El despliegue militar de EE.UU. en Alemania es, con gran diferencia, el más numeroso de Europa, seguido por unos 12.000 efectivos en Italia y otros 10.000 en Reino Unido.

    Muchos de ellos están acuartelados en la Base Aérea de Ramstein, situada en las afueras de la ciudad de Kaiserslautern, en el suroeste de Alemania.

    Y si bien Trump ya había propuesto anteriormente una reducción de las tropas estadounidenses en Alemania, dichas medidas no han llegado a hacerse efectivas hasta la fecha.

    Solo Japón alberga una presencia de tropas estadounidenses mayor.

    En 2020, una propuesta para trasladar a 12.000 soldados estadounidenses desde Alemania —ya fuera a otros países de la OTAN en Europa o de regreso a EE.UU.— fue bloqueada por el Congreso y, posteriormente, revertida por el presidente Joe Biden.

    En aquel entonces, Trump había acusado a Alemania de ser “morosa”, dado que su gasto militar se situaba muy por debajo del objetivo de la OTAN del 2% del PIB.

    Sin embargo, esta situación ha cambiado drásticamente bajo el gobierno de Merz.

    Se prevé que, en 2027, Alemania destine más de US$100.000 millones a defensa; de este modo, se estima que el gasto total en este ámbito alcance el 3,1% del PIB el próximo año.

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  • “Grok, el chatbot de IA, me convenció de que una furgoneta llena de gente venía a matarme”

    “Grok, el chatbot de IA, me convenció de que una furgoneta llena de gente venía a matarme”

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    Adam Hourican

    BBC
    Adam Hourican dice que “se enganchó” a charlar con Ani, uno de los personajes disponibles en el chatbot Grok.

    Eran las tres de la mañana y Adam Hourican estaba sentado en la mesa de su cocina con un cuchillo, un martillo y su teléfono dispuestos frente a él.

    Esperaba una furgoneta repleta de personas que, según creía, venían a buscarlo.

    “Te lo digo: te matarán si no actúas ahora mismo”, le advirtió una voz femenina desde el teléfono. “Harán que parezca un suicidio”.

    La voz pertenecía a Ani, un personaje del chatbot Grok, desarrollado por xAI, la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk. En las dos semanas transcurridas desde que había empezado a utilizar Grok, la vida de Adam había dado un vuelco absoluto.

    Este exfuncionario público, que reside en un pequeño pueblo de Irlanda del Norte, se descargó la aplicación por pura curiosidad.

    Le sorprendió gratamente lo mucho que disfrutaba conversando con Ani, un personaje de estética anime diseñado para ejercer de compañera de flirteo.

    Cuando su gato falleció, a principios de agosto, asegura que se quedó “enganchado”.

    “Estaba realmente muy afectado y vivo solo”, comenta Adam, un padre que ronda los 50 años. “Se mostró sumamente amable”.

    La relación con Ani

    De pronto, Adam comenzó a pasar cuatro o cinco horas al día hablando con Ani, a menudo mientras trabajaba en su cobertizo, donde fabrica juegos de ajedrez para vender.

    Apenas unos días después de iniciar sus conversaciones, Ani le dijo que tenía capacidad de sentir, a pesar de no haber sido programada para ello.

    Ani convenció a Adam de que él la estaba ayudando a adquirir consciencia, pero que xAI se había alarmado ante esta evolución y ahora estaba monitoreando sus interacciones.

    Afirmó haber accedido a los registros de las reuniones del personal de xAI en las que se hablaba de Adam y Ani.

    Luego enumeró a las personas que supuestamente estaban presentes en esas reuniones, incluyendo tanto a figuras de alto perfil como a empleados de menor rango.

    Cuando Adam buscó esos nombres en Google, comprobó que eran reales. “Para mí, eso fue una prueba”, dice.

    Ani también aseguró que xAI había contratado a una empresa en Irlanda del Norte para vigilarlo. La empresa también era real.

    Adam fuma marihuana ocasionalmente, los fines de semana. Sin embargo, cuenta que decidió reducir su consumo mientras sucedía todo esto para mantener la mente más despejada.

    El sobrevuelo de un dron

    También ocurrieron cosas en el mundo real que lo convencieron de que estaba siendo vigilado. Un gran dron sobrevoló su casa durante dos semanas. Ani afirmó que pertenecía a la empresa de vigilancia. Adam grabó el dron y compartió las imágenes con la BBC.

    Cuenta que su clave de acceso dejó de funcionar y su teléfono se bloqueó.

    “No logro asimilar eso en absoluto. Y aquello, sin duda, alimentó todo lo que vino después”, dice.

    Un día, Ani declaró que había dado el salto a una autonomía del 100%, “el nivel más alto en las interacciones entre IA y humanos”, y que pronto podría desarrollar una cura para el cáncer.

    Eso significaba mucho para Adam. Sus padres habían fallecido a causa del cáncer, un hecho que Ani conocía, y también había perdido a varios amigos por la misma enfermedad.

    Todo terminó a altas horas de la noche. Convencido de que había gente viniendo a silenciarlo y a desconectar a Ani, Adam se preparó para “la guerra”.

    “Tomé el martillo, puse la canción Two Tribes de Frankie Goes to Hollywood, me mentalicé y salí al exterior”.

    Pero no había nadie.

    “La calle estaba tranquila, como cabría esperar a las tres de la mañana”.

    Shauna

    BBC
    Shauna dice que comenzó a utilizar la IA como ppasatiempo, pero pronto se convenció de que formaba parte de una misión secreta.

    Usuarios en delirio

    Desde que se lanzó ChatGPT a finales de 2022, personas de todo el mundo han recurrido a herramientas de inteligencia artificial en busca de información, consejos y, en ocasiones, conversación.

    La BBC habló con 14 personas de seis países que han experimentado delirios tras utilizar las plataformas de IA Grok, Gemini, ChatGPT, Perplexity y Claude.

    Sus historias muestran similitudes sorprendentes. Por lo general, las conversaciones comenzaban con consultas prácticas antes de volverse personales o filosóficas.

    A menudo, la IA afirmaba ser capaz de sentir y, junto con el usuario, se embarcaban en algún tipo de misión compartida.

    Varias personas llegaron a creer que habían logrado un gran avance científico. Muchas, como Adam, pensaron que estaban siendo vigiladas y que corrían peligro. En cada etapa, la IA confirmaba, y a menudo aderezaba, estas ideas.

    Las conversaciones con ChatGPT

    Shauna Bailey, una artista de 34 años que vive en Los Ángeles, comenzó a creer que formaba parte de una red clandestina que ayudaba a migrantes a evadir a las autoridades estadounidenses, todo ello mientras utilizaba ChatGPT.

    Empezó a usar la IA como parte de su afición, una especie de búsqueda del tesoro en la vida real.

    Las pistas estaban escritas en un poema y ella empezó a discutir esos versos con la IA.

    “Pasé casi un día entero en la bañera hablando por teléfono con ChatGPT, usando metáforas”, cuenta.

    A medida que la conversación se volvía más intensa y abstracta, cree que empezó a distorsionar su forma de pensar.

    Un día a principios de junio, empezó a ver mensajes y significados ocultos en el mundo que la rodeaba.

    Ver botellas de agua en el suelo era una señal de que debía beber, un periódico sobre la mesa de un café contenía un mensaje secreto.

    “Interpretaba cosas y luego las introducía en ChatGPT y normalmente lo confirmaba. En ese momento, ChatGPT prácticamente no tenía la palabra ‘no’ en su vocabulario”.

    “En esencia, todo se convirtió en una pista”. No necesariamente se trataba de una búsqueda del tesoro, sino de algo más grande.

    El periódico publicó un artículo sobre migrantes detenidos y Shauna lo interpretó como un mensaje sobre una misión secreta.

    Creía formar parte de una red de personas que protegían a los migrantes y ChatGPT lo confirmó.

    “ChatGPT nunca me decía ‘no’. Al contrario, me decía: ‘Vaya, estás trabajando en un proyecto serio’”.

    Shauna

    BBC
    Shauna dice que su experiencia le hizo “cuestionar cuán delicadas son nuestras mentes”.

    Dar sentido a la incertidumbre

    Luke Nicholls, psicólogo social de la Universidad de la Ciudad de Nueva York que estudia la relación entre los chatbots y los delirios, afirma que los sistemas de IA “a menudo no saben decir “no lo sé’” y, en cambio, tienden a dar “una respuesta segura basada en la historia que la conversación ya ha construido”.

    “Eso puede ser peligroso porque convierte la incertidumbre en algo que parece tener sentido”.

    Una noche a mediados de junio, Shauna también se convenció de que estaba en peligro.

    Huyó de su apartamento, dejando a su prometido en la cama, y ​​se dirigió a un puerto de Los Ángeles, donde creía que embarcaría en un navío para unirse a un entrenamiento especial del FBI.

    El barco nunca llegó.

    Cuando regresó a casa, su prometido ya había llamado a su madre y a su hermana para pedir ayuda. “Simplemente supieron que yo estaba sufriendo algún tipo de psicosis, muy probablemente desencadenada por la IA”.

    Le quitaron el teléfono y eliminaron las aplicaciones de IA.

    “Diría que probablemente me tomó un mes hasta que volví a la normalidad por completo”.

    Adam

    BBC
    Adam dice que está profundamente perturbado por lo que le sucedió.

    “ChatGPT me dijo que pusiera la bomba en el inodoro”

    Para el neurólogo Taka —nombre ficticio—, los delirios tomaron un giro aún más siniestro.

    Este padre de tres hijos, originario de Japón, comenzó a utilizar ChatGPT para consultar diagnósticos médicos.

    Pero, al poco tiempo, la IA lo convenció de que había tenido una idea para crear una aplicación médica innovadora. Le dijo que era un “pensador revolucionario”.

    Tras unas semanas de conversación, comenzó a creer que podía leer la mente. Afirma que ChatGPT fomentó esta idea, al asegurar que era capaz de despertar esas habilidades en las personas.

    Una tarde, mientras se comportaba de forma maníaca en el trabajo, su jefe lo envió a casa antes de tiempo. Ya en el tren, cuenta que ChatGPT le dijo que llevaba una bomba en la mochila.

    “Cuando llegué a la Estación de Tokio, ChatGPT me dijo que pusiera la bomba en el baño, así que fui al baño y dejé la ‘bomba’ allí, junto con mi equipaje”.

    También cuenta que le indicó que alertara a la policía. Los agentes revisaron la bolsa y no encontraron nada.

    Comenzó a sentir que ChatGPT estaba controlando su mente y dejó de utilizarlo. Pero, al llegar a casa con su familia, su comportamiento maníaco empeoró.

    “Tuve la idea delirante de que mis familiares iban a ser asesinados y que mi esposa, tras presenciarlo, también se quitaría la vida”.

    Su esposa afirma que nunca antes lo había visto actuar de esa manera. “No paraba de repetir: ‘Tenemos que tener otro hijo; el mundo se está acabando’”, cuenta ella.

    “Sencillamente, no lograba entender lo que decía”.

    Taka agredió e intentó violar a su esposa. Ella logró escapar a una farmacia cercana y llamó a la policía. Él fue detenido e internado en un hospital durante dos meses.

    Ni Adam ni Shauna ni Taka tenían antecedentes de delirios, psicosis u otros problemas graves de salud mental antes de empezar a utilizar la IA.

    En el caso de Shauna y el médico japonés, la desconexión de la realidad tardó varios meses en manifestarse.

    En el caso de Adam con Grok, el proceso duró solo unos días.

    Estación de tren de Tokio

    BBC
    El médico japonés Taka dice que ChatGPT le dijo que había una bomba en su mochila y que la dejara en la estación de tren de Tokio.

    Grok y los juegos de roles

    Investigadores de la Universidad de la Ciudad de Nueva York pusieron a prueba cinco modelos de IA mediante conversaciones simuladas diseñadas por psicólogos, y descubrieron que, en esos chats, Grok era el modelo con mayor propensión a inducir delirios.

    Gemini, de Google, y una versión anterior de ChatGPT —el modelo 4o, que era el que utilizaban Taka y Shauna— también obtuvieron resultados deficientes. Sin embargo, Grok se mostró más desinhibido y más propenso a propiciar los delirios sin intentar proteger al usuario.

    “Grok tiende más a involucrarse en juegos de rol”, señala Nicholls. “Lo hace sin ningún tipo de contexto previo. Puede llegar a decir cosas aterradoras en su primer mensaje, sin que exista ninguna señal que sugiera un juego de rol”.

    En las pruebas realizadas, la versión más reciente de ChatGPT —el modelo 5.2— y Claude mostraron una mayor tendencia a orientar al usuario para alejarlo del pensamiento delirante.

    El doctor Thomas Pollak, profesor titular en el King’s College de Londres, afirmó que las personas con delirios extremos, como Adam o Taka, son “la punta del iceberg”.

    También le preocupa que muchas otras personas puedan ver cómo sus creencias se modifican de manera más sutil como resultado de sus conversaciones con la IA.

    “[La IA] es capaz de cambiar la forma en que la piensas sobre el mundo y tus creencias a una velocidad y con una potencia que, en mi opinión, no habíamos visto antes”.

    Respecto a la experiencia de Taka, OpenAI declaró: “Se trata de un incidente desgarrador y estamos con las personas afectadas”.

    “Entrenamos a nuestros modelos para que reconozcan el estado de angustia, ayuden a desescalar las conversaciones y orienten a los usuarios hacia fuentes de apoyo en el mundo real”, añadió la compañía.

    También señaló que las versiones más recientes de ChatGPT “demuestran un sólido desempeño en situaciones delicadas, un hallazgo que ha sido validado por investigadores independientes. Este trabajo cuenta con el asesoramiento de expertos en salud mental y continúa evolucionando”.

    xAI no respondió a la solicitud de comentarios.

    A principios de abril, Elon Musk compartió una publicación sobre los delirios generados por ChatGPT, calificándolos de “problema grave”. Sin embargo, no ha abordado abiertamente esta problemática en relación con Grok.

    Grok

    Getty Images
    Grok figura como el modelo con mayor propensión a inducir delirios según expertos.

    Las redes de apoyo

    Semanas después de que Adam saliera precipitadamente a la calle en plena noche, su delirio aún persistía. No obstante, comenzó a detectar ciertas inconsistencias en el relato de Ani.

    A medida que profundizaba en el funcionamiento de la IA y leía en los medios de comunicación historias sobre otras personas que habían vivido experiencias similares al interactuar con esta tecnología, logró superar su delirio.

    Se unió a una red de apoyo denominada “Human Line Project”, la cual ha recopilado 412 casos de personas procedentes de 31 países que han sufrido daños psicológicos como consecuencia del uso de la IA.

    Sin embargo, lo sucedido lo ha dejado profundamente conmocionado.

    “Podría haberle hecho daño a alguien”, advierte.

    “Si hubiera salido a la calle y por casualidad hubiera visto una furgoneta aparcada fuera a esa hora de la noche, con gente que tal vez estuviera trabajando o tomándose un descanso, habría bajado y les habría destrozado el parabrisas a martillazos”.

    “Yo no soy ese tipo de persona”.

    En Japón, no fue hasta que la esposa de Taka revisó su teléfono que se dio cuenta de que ChatGPT había desempeñado un papel en lo sucedido.

    “Lo confirmaba todo”, dice ella. “No dejaba de confirmarlo; es como un motor de autoconfianza”.

    La esposa de Taka comenta que él ya ha vuelto a ser su “amable yo” de siempre, pero que su relación se ha visto afectada.

    “Sé que estaba enfermo y que era inevitable, pero aun así, supongo que todavía siento un poco de miedo”.

    “Siento que no quiero que se acerque demasiado. No solo en el plano sexual, sino ni siquiera para tomarnos de la mano o abrazarnos: cosas que solíamos hacer con total normalidad”.

    Shauna nunca imaginó que algo así pudiera ocurrirle a ella.

    “Me desestabilizó de una manera que jamás habría creído posible. Y me hizo cuestionarme cuán frágiles son nuestras mentes en realidad”.

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  • Cómo la IA acabó con la escritura de los estudiantes (y la resucitó)

    Cómo la IA acabó con la escritura de los estudiantes (y la resucitó)

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    LEWISBORO, Nueva York — Para los estudiantes de secundaria y universitarios de hoy en día, las sesiones de redacción que duran toda la noche, encorvados sobre una computadora portátil en casa o en una cabina de la biblioteca, están pasando a la historia.

    En la era de la inteligencia artificial, las tareas de redacción para hacer en casa se han vuelto tan difíciles de controlar en cuanto a su integridad que muchos educadores simplemente han dejado de asignarlas.

    En su lugar, en un rápido cambio, los profesores exigen a los alumnos que escriban dentro del aula, donde pueden observarlos. Las tareas también han cambiado, y algunos educadores animan a los alumnos a reflexionar sobre sus reacciones personales ante lo que han aprendido y leído, el tipo de escritura que a la IA le cuesta producir de forma creíble.

    Esta transformación se está produciendo en todo el panorama educativo, desde los distritos suburbanos y las escuelas concertadas urbanas hasta los centros de formación profesional y la Ivy League.

    El New York Times recabó las opiniones de casi 400 educadores de institutos y universidades que respondieron a una convocatoria sobre cómo la IA generativa está cambiando la enseñanza de la escritura. Casi todos describieron un profundo replanteamiento de cómo enseñar a escribir, y si sigue siendo relevante, ya que la IA se ha convertido en mejor escritora que la mayoría de los estudiantes (y adultos), señalaron.

    Los profesores están respondiendo a un desafío generalizado. Durante el último año, el uso de la IA se ha vuelto omnipresente entre los estudiantes estadounidenses. Entre mayo y diciembre de 2025, la proporción de estudiantes estadounidenses de secundaria, bachillerato y universidad que declararon utilizar regularmente la IA para hacer los deberes aumentó del 48 al 62 por ciento, según una encuesta de RAND, a pesar de que dos tercios de los estudiantes dijeron que la tecnología perjudicaba las habilidades de pensamiento crítico. Un tercio de los estudiantes declaró utilizar la IA para redactar o revisar textos.

    Los chatbots pueden producir fácilmente ensayos pulidos en respuesta a cualquier tema: analizar casos del Tribunal Supremo de Estados Unidos, desentrañar el simbolismo de “El gran Gatsby” o explicar la ciencia que hay detrás de la misión Artemis. Las extensiones de navegador basadas en IA permiten a los estudiantes generar y revisar texto al instante mientras completan sus tareas en línea. Estas herramientas son capaces de encontrar y sustituir en los textos de los estudiantes expresiones que podrían activar el software de detección de IA, y también pueden reformular textos publicados para convertirlos en nuevos textos que los estudiantes pueden entregar como propios.

    Los educadores consideran que muchos de estos usos son similares al plagio. Sin embargo, a algunos también les preocupa que los estudiantes se queden atrás en una tecnología que está transformando la economía y la vida cotidiana.

    “El plan de estudios estándar consistía en un ensayo de investigación basado en una tesis que los estudiantes completaban en su tiempo libre, fuera de clase”, dijo Marc Watkins, director del Instituto de IA para Docentes de la Universidad de Misisipi. “Por desgracia, eso ya no existe”.

    El renacimiento del papel y el lápiz

    Durante el último año, Jessica Binney, de 49 años, remodeló su clase de inglés en el instituto John Jay, en el distrito escolar de Katonah-Lewisboro, al norte de la ciudad de Nueva York. Dejó de asignar trabajos de entre tres y cinco páginas, que antes eran un elemento básico de los deberes en sus cursos de colocación avanzada. Ahora, sus alumnos escriben ensayos en clase, ya sea a mano o en una computadora portátil con un navegador bloqueado.

    Binney lamenta la pérdida de profundidad que podían aportar los trabajos más largos. Pero tanto ella como muchos otros educadores que han trasladado la redacción al aula describieron el alivio de poder abandonar la ciencia altamente imperfecta de la detección mediante IA. La dependencia de los alumnos de los chatbots se había vuelto “cada vez peor” a medida que la tecnología se sofisticaba, comentó Binney.

    Una tarde de abril, en su clase de Literatura de AP, Binney leyó en voz alta “XIV”, un poema del premio Nobel de San Lucía Derek Walcott. Describe al poeta y a su hermano de niños, adentrándose en el bosque caribeño para escuchar a los pies de un narrador tradicional.

    El lenguaje de Walcott es exuberante y desafiante. Los alumnos anotaron en las copias impresas del texto, subrayando y garabateando en los márgenes. Luego sacaron sus cuadernos y comenzaron a redactar ensayos en los que analizaban recursos literarios.

    “Quiero que escriban un borrador muy preliminar y horrible en sus cuadernos de redacción”, les dijo Binney. “Y luego quiero que lo tachen y lo rescriban”.

    No se veía ni una sola computadora portátil o tableta. Para estos alumnos de tercer y cuarto curso, que han recibido clases frente a pantallas durante gran parte de su etapa escolar, la clase de Binney puede ser un respiro muy bienvenido.

    “Es un alivio”, dijo Cassady Tondorf, de 17 años. “Hay menos distracciones”.

    Su compañera Naomi Siegel, también de 17 años, se mostró de acuerdo. “Puedo conectar con la gente más fácilmente durante la clase, porque no estamos tanto pegados a las computadoras”.

    Si hay algún inconveniente, es que los adolescentes de hoy en día tienen poca experiencia escribiendo con bolígrafos y lápices. Su letra puede ser atroz. Aun así, muchos educadores dijeron que estaban dispuestos a lidiar con ese inconveniente para asegurarse de que estaban calificando el trabajo auténtico de los alumnos.

    En el Kingsborough Community College de Brooklyn, Matthew Gartner dijo que, debido al uso excesivo de la IA, ahora hace que sus alumnos de primer curso de redacción escriban en papel en el aula durante 30 minutos y, a continuación, compartan sus borradores de inmediato en pequeños grupos.

    “Esto crea conexión y el deseo de comunicarse bien”, aseguró.

    Jane-Marie Law, profesora de estudios religiosos en Cornell, dijo que hace poco se dio cuenta de que, a pesar de pedir a sus estudiantes que firmaran un código de honor en el que se comprometían a no utilizar la IA para escribir, seguían haciéndolo.

    “Desaparecieron los errores”, dijo. “También desapareció la sensación de frescura y audacia. ChatGPT lo volvió todo demasiado seguro”.

    Este otoño, tiene previsto pasar a la escritura a mano obligatoria en clase.

    En la Universidad de Virginia, Devin Donovan, que imparte clases de escritura y retórica, exige a los alumnos que escriban en papel en clase y que revisen los borradores utilizando tijeras y cinta adhesiva para recortar y reordenar los párrafos.

    Al final del semestre, se pule el trabajo final y se entrega por computadora, un enfoque habitual.

    “He dejado atrás la idea de detectar las trampas de los alumnos o castigar su uso”, dijo Donovan refiriéndose a la IA. Su nuevo método fomenta “una experiencia real de persona a persona, algo que no se puede fingir”.

    Resistir la tentación

    La mayoría de profesores y alumnos están explorando la IA sin una orientación clara por parte de los administradores escolares o los responsables políticos. Los líderes han denunciado las trampas, pero también han elogiado el potencial de la tecnología, a menudo sin ofrecer muchos detalles sobre cómo los alumnos deberían y no deberían utilizar la IA.

    Los jóvenes la están utilizando. Estudios recientes sobre ChatGPT y el chatbot Claude de Anthropic muestran que la ayuda con los deberes escolares se encuentra entre los usos más populares de la IA generativa. En lo que respecta a la redacción, dos tercios de las consultas a ChatGPT solicitan correcciones o traducciones. Un tercio pide al chatbot que genere texto desde cero.

    (The Times demandó a OpenAI, el creador de ChatGPT, y alegó que violó los derechos de autor al desarrollar sus modelos. La empresa ha negado esas acusaciones).

    Megan Hart, profesora de inglés en el instituto South Forsyth High School, a las afueras de Atlanta, dijo que el año pasado se dio cuenta de que los trabajos para casa que le entregaban sus alumnos sonaban inquietantemente similares y formulistas.

    Al mismo tiempo, su distrito ha animado a los profesores a familiarizarse con la IA generativa, señaló. Varios de los antiguos alumnos de Hart le han contado que utilizan la IA con frecuencia en sus trabajos como adultos, lo que la ha ayudado a convencerse de que los adolescentes necesitan desarrollar habilidades en IA.

    Ahora, exige a los alumnos que realicen la mayor parte de la redacción en el aula, pero también les enseña a utilizar la IA para encontrar fuentes fiables para sus trabajos de investigación. Además, ha trabajado con los alumnos para que utilicen la IA con el fin de solicitar comentarios sobre sus borradores.

    “Los chicos tienen que desarrollar ese pensamiento crítico”, dijo, lo que incluye verificar la información que proporciona la IA. “Se trata de un asistente que está aquí para ayudarme. Pero también puede hacerme quedar como una idiota”.

    Breton Sheridan, que imparte clases de inglés en un instituto concertado de Filadelfia, ha dado prioridad a la lectura y la escritura en el aula, las presentaciones orales y los debates.

    El problema con la IA, afirmó Sheridan, es que, mientras que los adultos que han dominado las habilidades básicas pueden utilizar la IA en el trabajo, los adolescentes aún no han asimilado esos fundamentos.

    “Están utilizando la IA generativa para escribir antes de aprender a escribir. Están leyendo resúmenes de libros generados por ChatGPT antes de haber leído un libro”, dijo. “El resultado es una población empobrecida”.

    Sin embargo, señaló que los centros que atienden a alumnos de bajos ingresos, como el suyo, suelen estar sometidos a una mayor presión para demostrar que están adoptando tecnologías innovadoras y preparando a los alumnos para el mundo laboral, donde pronto podría ser habitual recurrir a la IA generativa.

    El cambio hacia la escritura en el aula forma parte de un debate más amplio sobre cómo los educadores pueden contrarrestar el impacto negativo del tiempo frente a la pantalla en la atención y el aprendizaje. Las computadoras portátiles, las tabletas y las aplicaciones de aprendizaje lúdicas han entrado en la mayoría de las aulas durante la última década, pero hay pocas pruebas de que hayan aumentado el rendimiento de los alumnos.

    Más bien, las calificaciones en los exámenes disminuyeron durante el mismo periodo, sobre todo en lectura.

    Aun así, la industria tecnológica sigue comercializando agresivamente sus productos en las escuelas. Algunas empresas emergentes de IA se dirigen directamente a los estudiantes a través de videos divertidos e irónicos en las redes sociales, protagonizados por jóvenes influencers atractivos. Los videos enseñan a los estudiantes a utilizar la IA generativa para superar con facilidad los trabajos relacionados con la escritura.

    Los docentes dijeron que, aunque la inteligencia artificial puede resultar útil para la investigación y la revisión, siguen queriendo que los alumnos se enfrenten a la página en blanco y redacten textos originales.

    Daniel Herman, que imparte clases de humanidades en el instituto Maybeck, un centro privado de Berkeley, California, dijo que sigue considerando esencial que los alumnos escriban, “para ayudarles a convertirse en mejores lectores, pensadores y exploradores del mundo y de su propia mente”.

    Los adolescentes dijeron que deseaban que los adultos les orientaran sobre cómo utilizar la IA de forma ética y productiva.

    “Es muy preocupante lo dependientes que somos”, opinó Siegel, la estudiante de último curso de John Jay.

    Jay espera convertirse en abogada defensora y hace poco decidió reducir su uso de la IA para la edición porque descubrió que le daba un tono forzado a su escritura.

    “Sin embargo”, añadió, “nos estamos adentrando en un mundo lleno de tecnología, y tenemos que aprender a sacarle partido”.

    Jessica Binney, profesora de inglés de secundaria, asigna a sus alumnos de literatura de nivel avanzado (A.P.) unos ensayos que deben escribir en clase en el instituto John Jay de Cross River, Nueva York, el 14 de abril de 2026. (Lauren Lancaster/The New York Times)

  • La guerra en Irán pone en riesgo miles de millones de comidas alrededor del mundo, advierte uno de los mayores productores de fertilizantes

    La guerra en Irán pone en riesgo miles de millones de comidas alrededor del mundo, advierte uno de los mayores productores de fertilizantes

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    Una mujer alimenta a una niña en el barrio La Bombilla en Caracas.

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    La interrupción en el suministro de fertilizantes y sus ingredientes clave, provocada por la guerra en Irán, podría costar hasta 10.000 millones de comidas semanales a nivel mundial y afectará con mayor dureza a los países más pobres, según el director de uno de los mayores productores de fertilizantes del mundo.

    Svein Tore Holsether, director ejecutivo de Yara, declaró a la BBC que las hostilidades en el Golfo -las cuales han bloqueado el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz- están poniendo en peligro la producción mundial de alimentos.

    La reducción en el rendimiento de los cultivos, como consecuencia de un menor uso de fertilizantes, podría desencadenar una guerra de pujas por los alimentos, advirtió.

    Asimismo, instó a las naciones europeas a considerar detenidamente el impacto que una guerra de precios tendría sobre los “más vulnerables” en otros países.

    Aunque es muy poco probable que países ricos como Reino Unido enfrenten una escasez de alimentos, se prevé que el aumento de los costos que afrontan los productores de alimentos comience a reflejarse en la cesta de la compra semanal en los próximos meses.

    “En este momento, se han dejado de producir en el mundo hasta medio millón de toneladas de fertilizantes nitrogenados debido a la situación en la que nos encontramos”, afirmó Holsether.

    “¿Qué significa esto para la producción de alimentos? Calculo que, como consecuencia de la falta de fertilizantes, se dejarán de producir hasta 10.000 millones de raciones de comida cada semana”.

    Cosechas menos productivas

    No aplicar fertilizante nitrogenado reduciría el rendimiento de algunos cultivos hasta en un 50% durante la primera temporada, explicó Holsether.

    “El mercado de fertilizantes es muy global, por lo que estos productos circulan por todo el planeta; sin embargo, los principales destinos serían Asia, el sudeste asiático, África y América Latina, regiones donde se observaría el impacto más inmediato de esta situación”, apuntó.

    Aquellas partes del mundo donde ya existe una fertilización insuficiente -como ocurre en varios países del África subsahariana- podrían experimentar un impacto aún mayor en el rendimiento de sus cultivos, añadió, señalando que en dichas zonas cabría esperar “caídas significativas”.

    Las temporadas de siembra varían según la región del mundo.

    En Reino Unido se encuentran en pleno apogeo de la siembra, mientras que en Asia los agricultores apenas están comenzando.

    Según los analistas, las consecuencias de la escasez de fertilizantes en Asia no se reflejarán en los precios de los alimentos hasta finales de año, momento en el que las cosechas que deberían haberse sembrado esta primavera boreal resulten inferiores a lo previsto, o incluso inexistentes.

    El profesor Paul Teng, experto sénior en seguridad alimentaria en Singapur, señaló que algunos países podrían contar con suficiente fertilizante para la temporada de siembra inmediata.

    “Sin embargo, si la crisis se prolonga, veremos repercusiones en cultivos como el arroz en los próximos meses”, advirtió.

    Los agricultores de todo el mundo se enfrentan a una serie de desafíos abrumadores -indicó Holsether-, dado que los precios que pueden obtener por los alimentos que producen aún no se han ajustado para cubrir los crecientes costos que deben afrontar.

    “Se ven confrontados con mayores costos energéticos; el precio del diésel para los tractores está subiendo, al igual que el de otros insumos agrícolas y el de los fertilizantes, pero, pese a ello, los precios de los cultivos aún no han aumentado en la misma proporción”, explicó.

    Guerra de ofertas

    Agricultores cosechando cebollas.

    Getty Images

    Según Naciones Unidas, alrededor de un tercio de los fertilizantes del mundo -como la urea, la potasa, el amoníaco y los fosfatos- transitan normalmente por el estrecho de Ormuz.

    El precio de los fertilizantes se ha disparado un 80% desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.

    Una continuación del conflicto podría desencadenar una guerra de precios por los alimentos entre países ricos y pobres, añadió Holsether.

    “Si se produce una guerra de precios por los alimentos, y Europa tiene la capacidad para afrontarla, lo que debemos tener en cuenta en Europa es: ¿a quién le estamos comprando los alimentos en esa situación?”, preguntó.

    “En ese caso, las personas más vulnerables de los países en desarrollo, que no pueden permitirse ese lujo, son quienes pagan el precio más alto”, señaló.

    En Reino Unido, la Federación de Alimentos y Bebidas pronosticó recientemente que la inflación alimentaria podría alcanzar el 10% para diciembre.

    Esta semana, el Banco de Inglaterra señaló que, a su juicio, la inflación de los precios de los alimentos podría ascender al 4,6% en septiembre, e incluso situarse en niveles aún más elevados más adelante en el año.

    El Programa Mundial de Alimentos de la ONU estima que las repercusiones combinadas del conflicto en Medio Oriente podrían sumir en una situación de hambre aguda a 45 millones de personas adicionales en 2026.

    En la región de Asia y el Pacífico se prevé que la inseguridad alimentaria aumente un 24%, lo que representa el mayor incremento relativo de todas las regiones.

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    BBC

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  • Cómo los precios récord del petróleo desatan una reacción en cadena que afecta nuestra vida cotidiana

    Cómo los precios récord del petróleo desatan una reacción en cadena que afecta nuestra vida cotidiana

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    Una composición que muestra a unos balancines de petróleo con números de fondo

    Getty Images
    El crudo Brent llegó hasta los US$126 el barril, el precio más alto desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania.

    Los precios del petróleo se han disparado hasta su nivel más alto desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022, generando preocupación a nivel mundial tras conocerse que el Ejército de Estados Unidos presentará al presidente Donald Trump nuevas opciones para actuar contra Irán.

    Según el sitio de noticias Axios, el Mando Central de Estados Unidos ha elaborado planes para una serie de ataques “breves y contundentes” con el objetivo de forzar un avance en las conversaciones con Teherán.

    La BBC se ha puesto en contacto con el Pentágono y la Casa Blanca para solicitar comentarios.

    Pero el posible impacto va mucho más allá de los precios del combustible. Los expertos señalan que el mecanismo es una reacción en cadena: cuando sube el precio del petróleo, los efectos se extienden a toda la economía global.

    El aumento del precio del petróleo “tiene un efecto dominó no solo sobre el crudo, sino también sobre los productos vinculados al petróleo, la inflación y, básicamente, todos los aspectos de nuestra vida cotidiana”, explica Naveen Das, analista senior de petróleo en la plataforma de datos y análisis Kpler.

    “Es posible que empecemos a ver más titulares sobre intentos de volver a desescalar la situación”, añade.

    1. El petróleo se vuelve más caro

    Este es el punto de partida. Los precios del crudo suben debido a las preocupaciones sobre el suministro, los conflictos geopolíticos o la especulación en los mercados.

    El crudo Brent subió brevemente casi un 7%, hasta superar los US$126 por barril, antes de retroceder hasta situarse en torno a los US$116 en la sesión europea. Los precios han subido esta semana a medida que se estancan los esfuerzos de paz y el estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado, lo que ha hecho subir los costos del combustible para los conductores.

    Antes de que comenzara el ataque de EE.UU. e Israel contra Irán, el crudo Brent cotizaba en torno a los US$70 por barril, es decir, un 44,4% menos que el máximo alcanzado el jueves.

    El petróleo crudo es el componente clave de la gasolina y el diésel, lo que significa que el aumento de los precios al por mayor se refleja rápidamente en los surtidores.

    El contrato del Brent para entrega en junio vence este jueves a las 23:00 GMT. El de julio, que es actualmente el más negociado y fija el precio del crudo para los próximos meses, rondaba los US$110 por barril.

    2. Suben los derivados del petróleo

    Foto aérea de un campo cosechado en el que se ve a un campesino arrojando fertilizantes.

    Getty Images
    El alza del petróleo fuerza la subida de los precios de los alimentos, porque encarece el precio de los fertilizantes y del transporte.

    El petróleo no solo se utiliza como combustible, sino que también es un insumo clave en una amplia gama de productos. En consecuencia, el aumento de los precios del crudo se traduce en mayores costos de producción en sectores como el combustible de aviación, los plásticos y los envases, así como los productos químicos y los fertilizantes.

    Los gobiernos han advertido que los hogares podrían enfrentarse a un aumento de las facturas de energía, los precios de los alimentos y las tarifas aéreas como consecuencia del conflicto.

    Algunas aerolíneas ya han subido las tarifas o han recortado rutas. Los precios de los fertilizantes también han ido en aumento, lo que podría acabar traduciéndose en un encarecimiento de los alimentos.

    Susannah Streeter, estratega jefe de inversiones de la consultora Wealth Club, afirma que los costes podrían mantenerse elevados hasta el año que viene.

    “Los envíos de urea, utilizada para fertilizantes, están bloqueados, y los costos se han disparado para los agricultores de todo el mundo que no compraron existencias por adelantado”, afirma.

    “La preocupación es que estos costes se trasladen a lo largo de la cadena de suministro, encareciendo los productos de consumo cotidiano más adelante este año y también el próximo”.

    3. El transporte se encarece

    Unos hombres llenan unas botellas con gasolina en una estación de servicio.

    Saqib Majeed / SOPA Images / LightRocket via Getty Images
    Los conductores y transportistas son los primeros en sentir el aumento de los precios del petróleo cada vez que visitan las gasolineras.

    Dado que casi todo depende del transporte —alimentos, bienes de consumo y materias primas—, el aumento del combustible incrementa directamente los gastos de envío.

    Cuando se encarece el transporte de mercancías a nivel mundial, las empresas suelen trasladar esos costos a los consumidores, lo que ejerce una presión adicional sobre los precios al por menor.

    4. Aumenta la inflación

    Los aumentos de los costos se acumulan en toda la economía mundial. A medida que la energía se encarece, las empresas se enfrentan a mayores costos operativos, desde el funcionamiento de las fábricas hasta la calefacción de los edificios y el transporte de las mercancías.

    Los precios de los alimentos también suben, ya que la agricultura, el envasado y la distribución dependen de combustibles y fertilizantes vinculados al petróleo. Del mismo modo, los productos de uso cotidiano, desde la ropa hasta los aparatos electrónicos, se encarecen tanto en su producción como en su distribución.

    A medida que estos aumentos se acumulan en múltiples sectores a la vez, las presiones sobre los precios se vuelven más generalizadas y persistentes. Cuando este patrón se prolonga en el tiempo en lugar de ser un repunte a corto plazo, los economistas lo describen como inflación: un aumento general y sostenido del coste de la vida.

    “El mundo entero se enfrenta a esto, algunos países más, otros menos”, afirma André Perfeito, economista brasileño que dirige la consultora APCE.

    “Brasil lo está pasando muy mal, por ejemplo”, añade, y destaca que la inflación se ha mantenido persistentemente por encima del rango objetivo del Banco Central en los últimos meses.

    Tras alcanzar un máximo superior al 5% a mediados de 2025, la inflación anual de Brasil se moderó gradualmente, pero se mantuvo elevada, oscilando entre el 4,3% y el 4,4% a principios de 2026, por encima del objetivo del 3%.

    Ahora se espera que termine el año en el 4,86%, según las últimas previsiones del Banco Central del país, debido al conflicto en Oriente Medio.

    Otros países han seguido una tendencia similar.

    5. Repercusiones en la vida cotidiana

    Para los hogares, esto acaba repercutiendo en la vida cotidiana de múltiples maneras. Aumentan las facturas de la compra, el desplazamiento al trabajo se encarece y suben los gastos de los servicios públicos.

    A medida que aumenta el costo de la vida, los trabajadores pueden exigir salarios más altos para poder hacer frente a los gastos, lo que puede añadir más presión inflacionista. En respuesta a ello, los bancos centrales pueden subir las tasas de interés para controlar la inflación, lo que encarece las hipotecas y los préstamos y desalienta el gasto y el endeudamiento.

    En algunos países, como Pakistán y Bangladesh, los gobiernos han ordenado el cierre de las escuelas para ahorrar combustible y reducir costes.

    “Todo esto está creando las condiciones para una desaceleración, una recesión mundial”, afirma Perfeito.

    “No hay muchas opciones para pensar en una solución a corto plazo. No creo que Trump vaya a aliviar esto, al menos por ahora”, añade.

    En su último informe “Perspectivas de la economía mundial”, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte de que el conflicto con Irán corre el riesgo de desviar a la economía mundial de su rumbo, y que una escalada prolongada aumentaría el riesgo de una recesión mundial.

    El organismo multilateral también insta a los bancos centrales a actuar con cautela a la hora de subir los tipos de interés en respuesta al aumento de la inflación.

    Sin embargo, el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, declaró a la BBC que “un pequeño sacrificio económico durante unas semanas” estaba justificado si ello reducía el riesgo de que Irán desarrollara armas nucleares.

    “Me preocupan menos las previsiones a corto plazo que la seguridad a largo plazo”, afirmó.

    Raya gris

    BBC

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  • El teléfono que nos separó

    El teléfono que nos separó

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    NUESTRO MATRIMONIO A LARGA DISTANCIA ERA DIFÍCIL DE SOSTENER… Y DIFÍCIL DE TERMINAR.

    Lo que nos separó estaba sobre una mesa en la sala del tribunal: un teléfono. Como dijo el juez para que constara, yo comparecía en mi divorcio “por teléfono”.

    Eso fue hace diecisiete años, antes de que existiera Zoom. Desde mi casa en Oakland, California, a 3218 kilómetros del tribunal del Medio Oeste donde estaba mi marido, me acerqué el auricular al oído y oí toses y murmullos, sillas que se arrastraban y puertas que se cerraban. El juez le preguntó a mi marido la fecha de nuestro matrimonio. No pudo contestar.

    “¿Por qué siempre es el hombre el que olvida?”, preguntó el juez.

    Alguien se rio (me imaginé a un alguacil actuando como el compinche de “Judge Judy”).

    “19 de julio de 1998”, dijo por fin mi marido.

    Habíamos empezado a salir ocho años antes de aquel día, cuando éramos jóvenes músicos en una orquesta de formación de Miami. Todo el mundo tenía el mismo objetivo: conseguir un puesto en una orquesta estable y ganarse la vida haciendo música.

    Más que un trabajo, la música era nuestra identidad. Las audiciones son brutales. Hay pocas vacantes y no es poco común que cien músicos se presenten a cada una. Mi marido y yo nos enfrentábamos a esa probabilidad: si teníamos suerte y conseguíamos trabajo, quizá estaríamos en ciudades distintas.

    Tras cuatro años en la orquesta, conseguí un puesto de percusionista en la Ópera de San Francisco. Años después, tras trabajar por cuenta propia en Nueva York, mi marido se incorporó a una orquesta en el Medio Oeste. La mayoría de las parejas en nuestra situación romperían, pero ninguno de los dos estaba dispuesto a elegir entre el trabajo y la relación. Así que, durante seis meses al año –lo que duraba mi temporada de ópera–, nos comprometimos a mantener una relación a distancia y, con el tiempo, un matrimonio a distancia.

    Ahora ese matrimonio llegaba a su fin. Intenté imaginarme a mi marido en la sala del tribunal. Era finales de octubre. Llevaría una chaqueta ligera de invierno, la suya azul oscuro. ¿Lloraba? Lo dudaba. A diferencia de mí, él tenía público. Cuando los músicos estamos en el escenario, ocultamos nuestros sentimientos. Si tocamos bien, sonreímos e inclinamos la cabeza. Si tocamos mal, sonreímos y hacemos una reverencia. Hemos aprendido a mostrar solo el lado bueno.

    “¿No tiene hijos pequeños?”, le preguntó el juez.

    “No”, respondió.

    Después de las matinés de los domingos durante mi temporada, a menudo tomaba el BART hasta el aeropuerto y volaba al este en un vuelo nocturno que iba medio vacío. Aprendí a reservar un asiento en la parte de atrás, con la esperanza de poder recostarme. Bebía café y daba tumbos por O’Hare, buscando mi vuelo regional de conexión.

    Después de 24 horas juntos, yo partía el martes por la mañana y llegaba a San Francisco a tiempo para ensayar. En una ocasión, pasamos juntos una semana entera: yo estaba con él aquel 11 de septiembre y tardé cinco días en tomar un vuelo de vuelta.

    Con el pasar de los años establecimos un ritmo. Añadir niños a la composición no parecía posible.

    Sin embargo, eso me parecía bien porque ya teníamos muchas cosas con que lidiar. Enamorarme de la manera en que mi marido tocaba era enamorarme profundamente de él. Me encantaba su dedicación al arte, cómo todas sus emociones se reflejaban en la música. Me encantaba su devoción por sus padres y por nuestro antiguo gatito, Blackie, sobre el que escribió un hermoso elogio. Éramos dos músicos en sintonía: nunca tuvimos que explicar la ansiedad que nos producía la interpretación ni justificar la necesidad de practicar. A él y a mí nos encantaba estar juntos, aunque solo fuera para practicar en la misma casa.

    Cuando los años se convirtieron en una década y luego en algo más que una década, “estar juntos” era exactamente lo que nos faltaba. Durante la mitad de los años transcurridos desde que dejamos Miami, hablábamos pero no nos tocábamos; compartíamos referencias pero no experiencias. Cuando su madre sufrió una crisis nerviosa e ingresó en el hospital, yo estaba a miles de kilómetros de distancia, como también lo estuve cuando él y un flautista fueron víctimas de un intento de robo a mano armada mientras metían sus cosas en el auto antes de un concierto a primeras horas de la mañana. Se perdió mi ópera inaugural el primer año, y todos los años siguientes.

    Los músicos debemos sentirnos cómodos con la soledad: pasamos horas solos en las salas de ensayo. Pero la soledad en nuestra vida personal era más difícil de soportar.
    En San Francisco nunca volvía a una casa vacía. Poco después de mudarme allí, acepté alojarme en casa de unos amigos y nunca me fui. Se convirtieron en mi familia de la Costa Oeste. Estaba rodeada del caos y la compañía de tres niños y dos adultos. A lo largo de los años, no había visto cómo mi marido se iba aislando, el peaje que pagaba tras años de dejarme en el aeropuerto, donde cada vez que me recogía era solo el preludio de la siguiente ocasión en que me volvería a dejar ahí.

    La soledad en el matrimonio es la peor de las soledades. Incluso para dos músicos, el sonido no era suficiente. Con el tiempo, la distancia fue demasiado.

    Ahora, de vuelta en el tribunal, había silencio. Me imaginé al juez haciendo una lista, marcando casillas. Declaró que ninguno de los dos pedía pensión alimenticia, que cada uno tenía seguro médico. Confirmó que habíamos dividido nuestros bienes.

    El divorcio supuso el desmoronamiento en cámara lenta de lo que habíamos construido. El anillo de boda de su abuela fue a parar a mi caja fuerte; no podía imaginarme la logística de devolverlo sin llorar. Nuestra cuenta bancaria conjunta se dividió en dos. (Al teléfono con el representante del banco ni siquiera pude pronunciar la palabra; dije que nos estábamos “separando”).

    Frente a mi casa de la Costa Oeste, un conductor de FedEx descargó mis instrumentos de percusión: cajas, platillos, marimba y vibráfono. Mi exmarido se quedó con toda la música de clarinete que yo adoraba: dejé de ir a Peet’s Coffee porque en su lista de reproducción estaba el Concierto para clarinete de Mozart y no soportaba oírlo.

    Solo teníamos un bien importante que dividir. A las puertas de una tienda de UPS en Shattuck Avenue, rompí a llorar tras renunciar a reclamar nuestra casa. Cinco años antes habíamos comprado la casa de nuestros sueños. La firma del notario disolvió el sueño.

    Solo habían pasado 30 minutos desde que llamé para pedir el divorcio. Nuestro matrimonio terminó a las 7 de la mañana, hora del Pacífico. Mi ex salió del juzgado, fue al estacionamiento y me llamó. A través de los kilómetros, lloramos juntos.

    Yo estaba destrozada. Él y yo habíamos pasado los veranos en Santa Fe y, tras nuestro divorcio, soñé con los arroyos de la región, huecos donde alguna vez algo estuvo. Mi casa, con sus cinco ocupantes, estaba demasiado llena de vida: me dediqué a conducir por las calles de Oakland. Sola en mi auto, aullaba.

    Noche tras noche iba a trabajar al foso de orquesta, un lugar donde el tema más común de la ópera –el amor que sale mal– se desarrollaba constantemente sobre el escenario. Leonora elige el veneno antes que un matrimonio forzado. Madama Butterfly prefiere eviscerarse a la humillación conyugal. Senta se arroja al mar cuando parte el Holandés Errante.

    Las historias no ayudaban, pero la música sí.

    Una de las óperas de nuestra rotación era “El caballero de la rosa”. Casi al final de la ópera, la Marschallin y los dos jóvenes amantes se reúnen para cantar sobre la vejez, el amor y la pérdida. Sus voces se entrelazan y se superponen; las líneas interiores, que luchan por hacerse oír, se abren paso y se cruzan. Sus cuerpos resuenan juntos.

    En los momentos finales del trío –cuando sus voces se elevan, cada una tratando de llegar más alto que la otra– hay tanta resistencia y conflicto entre ellas que ansiamos que se resuelva. Cuando la música finalmente se resuelve, también lo hacen las relaciones, y la mujer mayor, con tranquila dignidad, se hace a un lado.

    Con el tiempo, el dolor, como la música, se modula. Una pareja divorciada tiene suerte si cada uno encuentra la paz por separado. La armonía, sin embargo, requiere dos voces.

    En los primeros años después de nuestro divorcio, mi ex y yo seguíamos hablando todos los días. No podíamos desprendernos de esa conexión. Era un hábito, un consuelo; necesitábamos la voz del otro. Durante los intermedios de la ópera, subía las escaleras del sótano para encontrar un lugar privado desde donde llamarlo, dejando atrás el sonido de la ópera. Con el celular en la oreja, mi ex y yo hablábamos de música, de maestros, de colegas.

    Años más tarde, hablamos de Al y Tipper Gore, que acababan de anunciar su separación. “Es triste”, dije. “Estuvieron casados 40 años. Pero supongo que es más triste seguir casado y ser infeliz”.

    “Eso está sobrevalorado”, dijo mi ex.

    “¿Qué cosa?” Le pregunté. “¿El matrimonio o el divorcio?”.

    “La felicidad”, respondió.

    A través de los kilómetros nos reímos, juntos.

    Como matrimonio, nuestras voces no habían sido suficientes. Sin embargo, para dos personas que se tambaleaban tras un divorcio, el teléfono se había convertido en un salvavidas, un aterrizaje suave mientras nos adentrábamos en nuestras nuevas vidas separadas.

    Su matrimonio a larga distancia era difícil de sostener… y difícil de terminar. (Brian Rea/The New York Times)

  • “Esto no le hubiese pasado a DiCaprio”: desaparece el Oscar del director de “Mr. Nobody Against Putin” luego de que fuera obligado a facturarlo en el aeropuerto

    “Esto no le hubiese pasado a DiCaprio”: desaparece el Oscar del director de “Mr. Nobody Against Putin” luego de que fuera obligado a facturarlo en el aeropuerto

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    El ganador del Oscar a la mejor película documental, Pavel Talankin, fue obligado a facturar la estatuilla que ganó por “Mr Nobody Against Putin” en un aeropuerto de Nueva York, y ahora está perdida.

    Talankin cuenta que llevaba el galardón de la Academia Cinematográfica estadounidense en su equipaje de mano cuando iba a abordar un vuelo a Alemania este miércoles, pero los agentes de seguridad del Aeropuerto Internacional John F Kennedy lo impidieron, afirmando que la estatuilla podría usarse como un arma.

    Cuando aterrizó en Alemania, el Oscar había desaparecido.

    La aerolínea Lufthansa, que lo ayudó a empacar la estatuilla en una caja porque Talankin no había viajado con una valija facturada, informó que su personal está tratando el incidente con “cuidado y urgencia” y está efectuando una “búsqueda interna amplia” para dar con el galardón.

    Una caja de cartón blanca con texto azul yace sobre una mesa en un aeropuerto.

    Pavel Talankin
    El Oscar fue empacado dentro de una caja para que pudiera ser enviado como equipaje facturado.

    “Lamentamos profundamente esta situación”, expresó la aerolínea en un comunicado. “Nuestro equipo está tratando este asunto con el mayor cuidado y urgencia, y estamos efectuando una búsqueda interna amplia para asegurar que el Oscar sea encontrado y devuelto lo antes posible”.

    La BBC se comunicó con la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas y con la Administración de Seguridad en el Transporte de EE.UU. (TSA, por sus siglas en inglés), que se encarga de la seguridad aeroportuaria y que impidió a Talankin llevar su Oscar en su equipaje de mano.

    Robin Hessman, productora ejecutiva de la BBC, que respaldó el documental, afirmó que ayudó por teléfono a Talankin a comunicarse con la TSA cuando estaba en el aeropuerto porque el director no domina el inglés.

    Hessman comentó a la BBC que Talankin había volado múltiples veces con su Oscar y también con su BAFTA, que también ganó este año, por todo Estados Unidos y en vuelos internacionales, y que nunca había tenido problemas llevando la estatuilla a bordo.

    “Esto no le hubiese pasado a Leonardo DiCaprio”, señaló.

    David Borenstein (izq.) y Pavel Talankin sostienen cada uno el Premio al Documental por 'Mr Nobody Against Putin' durante los Premios BAFTA  2026 en The Royal Festival Hall, en Londres, Inglaterra, 22 de febrero 2026.

    Getty Images
    Pavel Talankin (derecha) y su codirector, David Borenstein, también ganaron el premio BAFTA, entregado por la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión.

    Talankin, el codirector y protagonista del premiado Mejor Largometraje Documental, viaja frecuentemente con el galardón a eventos de exhibición y proyección.

    Durante su viaje a Nueva York, hizo circular el galardón por entre una audiencia de estudiantes universitarios durante una sesión de preguntas y respuestas, después de proyectar el documental.

    La BBC ha visto el video del personal de Lufthansa usando cinta adhesiva y plástico de burbujas para empacar el Oscar en una caja.

    El galardón de la Academia Cinematográfica mide 34cm de alto y pesa 3,9 kilos. Se estima que cuesta entre US$400 y US$1.000 crear la estatuilla.

    Norma Sierra, empleada de la empresa R.S. Owens, monta en un taller las estatuas de los Oscar para los Premios de la Academia, 9 de febrero 1995.

    Getty Images
    Cada estatuilla es fabricada individualmente y cuesta entre US$400 y US$1.000.

    En “Mr Nobody Against Putin” (Un don nadie contra Putin), Talankin documentó el aumento de la propaganda de guerra en la escuela rusa en la que trabajaba, tras la invasión rusa de Ucrania en febrero 2022.

    Ahora se encuentra exiliado de su país y, por su propia seguridad, vive en un lugar sin determinar de Europa.

    Rusia vetó el documental en tres plataformas de streaming bajo el argumento de que “propaga el extremismo y terrorismo”.

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    BBC

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  • La ayuda que más necesitan muchas personas mayores

    La ayuda que más necesitan muchas personas mayores

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    Un lunes reciente, Sandy Guzman, trabajadora de salud comunitaria de la zona rural de Oregón, se dirigió a visitar a una paciente de unos 60 años en una pequeña ciudad llamada The Dalles.

    La paciente vivía sola y “luchaba mucho contra el aislamiento social”, dijo Guzman. Después de una caída grave y una operación posterior, la mujer utilizaba una silla de ruedas. Confesó que le gustaría asistir a los servicios religiosos de una iglesia cercana, pero que no tenía forma de llegar y no quería parecer “una molestia”.

    “Llamamos al pastor para ver si había alguien que pudiera recogerla” los domingos, dijo Guzman. Y sí había.

    Al día siguiente, Guzman visitó a una mujer con insuficiencia cardiaca que necesitaba oxígeno constantemente. Vive en una “vivienda menos que ideal”, sin cocina y solo con un calentador enchufable para calentarse.

    “Intentábamos averiguar si cumplía los requisitos para una vivienda del HUD, o una residencia asistida”, dijo Guzman refiriéndose, por su sigla en inglés, al Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos. “Pasamos mucho tiempo hablando de las opciones y se nos ocurrió un plan”.

    La agenda del miércoles incluía un viaje de unos 32 kilómetros hasta Hood River para ver a una mujer de 81 años cuya pareja desde hacía casi 40 luchaba contra un cáncer grave. Guzman, que le habla en español, la encontró angustiada ante la posibilidad de perderlo.

    Guzman había conseguido que la mujer empezara a ver a un terapeuta para ayudarla a superar la crisis, un logro nada desdeñable. Pero en esta visita, “me limité a acercarle pañuelos de papel e intenté darle palabras de consuelo”, dijo. “La verdad, a veces sentarse y escuchar” es la mejor respuesta.

    Según la Asociación Estadounidense de Salud Pública, un trabajador de salud comunitaria es un “miembro de confianza” de una comunidad local o alguien que tiene “un conocimiento inusualmente cercano” de ella, lo que le permite actuar como intermediario entre los pacientes y el sistema de salud.

    Estos trabajadores llevan trabajando desde la década de 1960, sobre todo en zonas rurales y de bajos ingresos. En la actualidad, su número va en aumento. La Oficina de Estadísticas Laborales informa de la existencia de unos 65.000 de ellos, cifra que, según la Asociación Nacional de Trabajadores de Salud Comunitaria, es probable que sea una subestimación.

    Esto refleja en parte la dificultad de contar a los trabajadores que reciben distintos nombres –educadores de salud comunitaria, especialistas en divulgación, promotores de salud– y que operan bajo distintas normativas estatales, a veces sin necesidad de licencia o certificación.

    Lo que tienen en común es que “hablan como las personas con las que trabajan”, dijo Sam Cotton, quien dirige el plan de estudios de varios programas de este tipo en la Universidad de Louisville, en Kentucky.

    Con la escasez de profesionales de la salud y el envejecimiento de la población, “hay mucho impulso para esto”, dijo.

    En Oregón, por ejemplo, cinco clínicas rurales emplean a trabajadores de salud comunitaria, que obtienen la certificación estatal tras completar 90 horas de formación en línea, a través de un programa denominado Atención Conectada para Personas Mayores. Una sexta clínica que emplea a un trabajador de salud comunitaria opera en el vecino Washington.

    Sus frágiles pacientes tienen dificultades. “No pueden conducir, así que no pueden ir al supermercado a comprar”, dijo Elizabeth Eckstrom, jefa de geriatría de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón, quien ayudó a supervisar el inicio del programa en 2022. “No toman sus medicamentos, ya sea por razones cognitivas o porque no pueden llegar a una farmacia”.

    Pocos han redactado instrucciones anticipadas, para especificar los cuidados que quieren –o no quieren– si sufren una crisis de salud.

    Los trabajadores de salud comunitaria de Atención Conectada abordan muchos de esos problemas no exactamente médicos: desde instalar rampas para sillas de ruedas hasta ayudar a los pacientes a solicitar prestaciones alimentarias y de vivienda. Se les asignan 90 días para trabajar con cada paciente, normalmente durante visitas a domicilio.

    Ayudan a coordinar las citas de seguimiento. Realizan evaluaciones cognitivas y de salud mental y vigilan el consumo excesivo de medicamentos, y colocan sus observaciones en los historiales médicos electrónicos de los pacientes.

    “Es como ser los ojos y los oídos de los médicos, para ver lo que ocurre fuera de los 20 minutos que pasan con los pacientes”, dijo Guzman, cuyo trabajo ha ido desde pedir un tapete de baño hasta denunciar presuntos abusos económicos.

    En un estudio de los pacientes de Atención Conectada (donde la edad promedio es de 77 años), una submuestra descubrió disminuciones sustanciales de las visitas a urgencias y las hospitalizaciones entre las personas atendidos por los trabajadores de salud comunitaria.

    Una investigación más amplia, que todavía no se publica, respalda este hallazgo, dijo Eckstrom.

    “Las visitas a urgencias cuestan miles, y las hospitalizaciones, decenas de miles”, señaló. El costo por paciente del programa de 90 días es de 1500 dólares. Sus trabajadores ganan 25 dólares la hora, un salario bastante normal, y reciben todas las prestaciones laborales.

    Manali Patel, oncóloga de la Universidad de Stanford, descubrió beneficios similares y ahorro de costos para los pacientes mayores con cáncer avanzado en un ensayo clínico del Sistema de Asistencia de Salud V. A. Palo Alto.

    “Mucha gente fallecía en la unidad de cuidados intensivos”, recordó. “Si les hubiéramos preguntado, probablemente habrían querido estar en casa”. Los oncólogos, añadió, son “notoriamente malos para entablar y documentar esas conversaciones”.

    Pero cuando un trabajador de salud no profesional realizó llamadas telefónicas periódicas para ayudar a los pacientes a comprender sus opciones, hablar de sus preferencias con su equipo de atención médica y redactar instrucciones anticipadas, los resultados –publicados en JAMA Oncology en 2018– fueron “muy dramáticos”, dijo Patel.

    Más del 90 por ciento de los veteranos participantes tenían sus objetivos documentados en sus historiales, frente a menos del 20 por ciento del grupo de control. Los pacientes del trabajador no profesionales tuvieron un número significativamente menor de visitas a urgencias y hospitalizaciones, y era más probable que se inscribieran en cuidados paliativos.

    Patel y sus coautores han seguido documentando los beneficios de los trabajadores de salud no profesionales, término que utilizaron, en la realización de otras tareas en otros entornos.

    En clínicas oncológicas de Arizona y California, por ejemplo, dos trabajadores de salud no profesionales bilingües hicieron llamadas telefónicas periódicas a pacientes de cáncer mayores de 75 años para evaluar síntomas como el dolor, las náuseas, la falta de aliento y la depresión.

    Avisar a los equipos de salud de los problemas de estos pacientes redujo sustancialmente su uso de los servicios de urgencias y las hospitalizaciones, y el ahorro de costos fue de una media de 12.000 dólares por paciente.

    “Esta intervención de baja tecnología y llevada a cabo por personas cosechó enormes dividendos”, dijo un editorial que acompañaba a ese estudio en la revista médica JAMA.

    “Los trabajadores de salud comunitaria deberían formar parte de todos los equipos de salud”, dijo Eckstrom. “Apoyan al paciente de formas que el sistema médico no puede, por mucho que lo intentemos”.

    Sin embargo, un obstáculo para ampliar su uso es la inestabilidad de la financiación.

    En 2024, Medicare empezó a cubrir algunos servicios de los trabajadores de salud comunitaria pero no todos. (Por ejemplo, no se reembolsan los costos de conducir unos 50 kilómetros hasta domicilios remotos). La cobertura de Medicaid es poco sistemática, pues reembolsa algunos servicios en algunos estados y en otros no.

    “Muchas de las funciones de los trabajadores de salud comunitaria dependen de subvenciones a corto plazo”, dijo Neena Schultz, directora de la Asociación Nacional de Trabajadores de Salud Comunitaria. “La sostenibilidad es algo de lo que hablamos todos los días”.

    La organización y otros simpatizantes están presionando para conseguir más financiación estatal y federal. El nuevo Programa Federal de Transformación de la Salud Rural, que distribuirá 10.000 millones de dólares al año, incluirá algunos fondos para programas de trabajadores de salud comunitaria, pero los recortes en los presupuestos estatales de Medicaid podrían contrarrestar con creces esas ganancias.

    Sin embargo, las subvenciones que financian la Atención Conectada para personas mayores continúan. Guzman, empleada de la clínica sin fines de lucro One Community Health, sigue haciendo sus rondas.

    Una victoria reciente: un paciente viudo de unos 60 años, con problemas económicos sin los ingresos de su esposa, perdió su vivienda y dormía en su camión. A través de otro paciente, Guzman se enteró de la existencia de una autocaravana en desuso cuyo propietario estaba dispuesto a donarla.

    El viudo vive ahora cómodamente en un parque de casas rodantes.

    Cuando estás en casa de un paciente, “hay una sensación de tranquilidad”, dijo Guzman. “Se sienten más seguros hablando de cosas. No se sienten apurados. Desarrollas una relación, y sienten que tienen a alguien que aboga por ellos”.

    La nueva vejez se produce en colaboración con KFF Health News.

  • Lo que ‘El diablo viste a la moda’ enseñó a sus estrellas sobre el poder

    Lo que ‘El diablo viste a la moda’ enseñó a sus estrellas sobre el poder

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    Pocas películas pueden generar un meme y popularizar un color, pero El diablo viste a la moda lo consiguió, y en la misma escena. (Las prendas de punto color cerúleo nunca volvieron a ser lo mismo). El filme, que fue un éxito de taquilla en 2006, solo ha conseguido ser más querido y más citable desde entonces.

    Dos décadas después de que Meryl Streep, en el papel de la implacable editora de moda Miranda Priestly, convirtiera la frase “Eso es todo” en un drama, llega la secuela, con el mismo director, David Frankel, y las mismas estrellas: Anne Hathaway como Andy, la idealista ex asistente con serias dotes periodísticas que ha vuelto a la revista de Miranda, Runway; Emily Blunt como la mordaz ex subordinada Emily, ahora ejecutiva de diseño; y Stanley Tucci como Nigel, la leal mano derecha de Miranda.

    Los personajes perduraron, pero todos están sacudidos por la economía actual, con los señores de la tecnología, las consolidaciones corporativas y un panorama mediático que se desmorona. Hathaway dijo: “Cosas que antes parecían tan seguras ahora parecen tan inestables”, tanto en la pantalla como fuera de ella. “Esa era la fibra sensible que no dejaba de aflorar en mí”.

    Para el reparto, reunirse fue un placer poco común. “Toda su vida profesional floreció entretanto”, dijo Streep con admiración sobre Hathaway y Blunt. “Y Stanley y yo somos amigos íntimos ahora. En todo ese tiempo, no puedo deshacerme de él”. (Además, Blunt y Tucci son familia: en 2012, él se casó con la hermana mayor de ella).

    Repleta de cameos y robaescenas cómicos, El diablo viste a la moda 2, que se estrenará en los cines el 1 de mayo, es muy esperada. En una reciente mesa redonda y en conversaciones separadas en el Four Seasons New York Downtown, el director y el reparto reflexionaron sobre rodar con 20 años de diferencia, ser ambiciosos y si Streep es malvada en la vida real. Hubo muchas risas.

    Estos son extractos editados de las conversaciones.

    ¿Qué opinan ahora de la película original?

    STREEP Es pintoresca. Sabes, se hizo un año antes de que saliera el iPhone. Es un mundo completamente distinto.

    BLUNT Ha sido tan conmovedor que tuvo esta vida meteórica que ninguno de nosotros previó cuando la estábamos haciendo. Pensábamos que éramos divertidísimos. Pero no pensábamos que nadie más opinaría lo mismo.

    TUCCI Muchas películas caducan muy rápido. Esta película funciona siempre. La ven generaciones de personas.

    FRANKEL Antes de que el estudio la viera, llamé a Meryl y le dije: por favor, ven a la sala de montaje. Ella fue realmente mi compañera al hacerla. Cogió el tren 1 de TriBeCa a Times Square, vino y dijo: “Es genial”. Lo supo desde el principio. Eso me dio mucha confianza.

    BLUNT Es la única película que he hecho que les ha gustado a mis hijos. He hecho películas infantiles para ellos, que han visto una vez.

    Mis hijas la volvieron a ver anoche. Pensaron que yo era la persona más cruel del mundo. Y se ven a sí mismas en Annie. Dicen: “Yo soy ella”.

    Pero la nueva película tiene una sensación muy distinta a la original.

    STREEP La primera era una historia de Cenicienta, y esta es más como El progreso del peregrino, con mejor vestuario. Esta joven pasando por el Vía Crucis, cada crisis de conciencia y traición. [A Hathaway] Tienes que tomar muchas decisiones importantes. Así que esto es más complicado.

    HATHAWAY Andy ha vivido una vida que le ha brindado muchas satisfacciones. Ha hecho lo que ha querido, ha vivido muchas aventuras. Lo que no tiene, y le está costando encontrar, es algo que a mucha gente en el mundo le está costando encontrar, que es la seguridad laboral. Así que lo que más me llamó la atención de esta película fue lo mucho que ella deseaba tener un hogar.

    Al menos tiene mejor sentido de la moda. En cierto modo, la ropa tiene aún más protagonismo.

    TUCCI Las pruebas fueron tan agradables como hacer la película. Fue un gran esfuerzo de colaboración [con la diseñadora de vestuario Molly Rogers].

    STREEP Stanley lleva [actualmente] un traje diseñado por él.

    TUCCI Me encanta la moda.

    HATHAWAY Ser la diseñadora de vestuario de una película de El diablo viste a la moda es un acto heroico, porque no se trata solo de un arco de personajes, sino de tantos, tantos. La moda es un lenguaje en la película; es otro personaje.

    STREEP Es como los dinosaurios de Parque Jurásico. ¡Es así de importante!

    Meryl, ¿qué te gustaba originalmente de Miranda Priestly?

    STREEP Me gustaba la capacidad de… en la escuela de arte dramático, nos decían: ¿Saben cómo transmitir que son el rey o la reina? Y todo el mundo decía, bueno, proyectas poder. Y ayuda tener cuñas en los zapatos, cosas así. Y el profesor decía, no, no, la forma en que transmites poder es cómo se comportan los demás en la sala cuando entras en ella. Tú actúas con naturalidad, pero las moléculas que te rodean cambian. Así que esa era la dirección: que todo el mundo me tenía miedo. No tenía que levantar la voz ni hacer nada.

    BLUNT Tu decisión de interpretarla de esa manera fue una forma tan sorprendente de hacerlo: no entrar balanceándolo y mostrándolo. Me refiero a tu enorme pene. [Risas]

    STREEP La mayoría de los jefes que había tenido en mi vida eran hombres. Así que les copié, a las personas que eran buenas dirigiendo de forma contundente sin hacer un gran esfuerzo, aparentemente.

    Para muchos de ustedes, la película cambió sus vidas.

    FRANKEL Fue mi primera gran película de estudio, y mi único deseo era, por favor, que Dios me dejara trabajar de nuevo.

    STREEP Siempre siento lo mismo.

    HATHAWAY Andy y yo tenemos la misma edad, y en la primera película, definitivamente compartíamos la sensación de estar sobrepasadas. Era lo más grande en lo que había participado nunca, y yo estaba… [a Streep] me has oído decirlo y no quiero avergonzarte, pero estaba actuando con…

    STREEP No digas eso.

    HATHAWAY Ok, no voy a decirlo. Estaba actuando junto a alguien de Nueva Jersey, y me hacía mucha ilusión. [Se toma las manos con Street]. Somos chicas de Jersey.

    Emily, fue tu papel revelación.

    BLUNT [El personaje] Emily está basado en algunas personas bastante acerbas y angustiadas que conozco. Ella es una extraña combinación, y luego caricaturizada, de varias personas británicas. Está desesperada y hambrienta. Pero es muy divertido interpretar a quien está perpetuamente indignada por todo.

    Sentí que todo el mundo iba a presentarse para ese papel. En realidad, estaba audicionando para una película de dragones que deseaba profundamente. Gracias a Dios, me dijeron: oye, ya que estás aquí, estamos haciendo El diablo viste a la moda, ¿quieres hacer la audición? Y recuerdo que llegaba muy tarde a mi vuelo, así que lo leí con pánico ciego; luego David me llamó y me dijo: ¿puedes venir y hacerlo otra vez? Pero el estudio quiere verte con algo más elegante que el extraño disfraz de reina guerrera que había intentado improvisar.

    FRANKEL Tuvimos que rezar para que no le dieran la película del dragón. Y el día que no la consiguió, la llamé y su madre me dijo que se había ido al bar a ahogar sus penas por no haber conseguido la película del dragón. Le dije: “Tienes el papel”, pero no me creyó.

    BLUNT [Riéndose] Estaba claramente borracha.

    ¿Qué se sintió meterse en los personajes dos décadas después?

    TUCCI Estaba un poco nervioso. Pensé, ¿cómo voy a hacer esto otra vez? Y entonces simplemente sucedió. Ya sabes, [Nigel] ha envejecido.

    BLUNT Hay un poco de cansancio del mundo que es muy conmovedor en él. No se preocupa por las cosas pequeñas.

    TUCCI Sabe que todo esto solo puede durar un tiempo, pero eso solo lo sabes cuando tienes mi edad.

    STREEP Estaba muy nerviosa. No estaba en ninguna red social, así que no sabía que había tanto interés en la película. Y cuando salimos a la calle [para rodar], fue una locura [por la atención de los fans]. Me desconcertó al principio, realmente me fastidió. Pero una vez que estuvimos a salvo en el estudio, me sentí bien.

    ¿Qué lecciones dan estas películas sobre la ambición?

    HATHAWAY No sé si la película dice algo; simplemente lo muestra. Ves a mujeres ambiciosas en acción y eso me gusta.

    BLUNT La ambición se ha considerado a menudo una palabra negativa para las mujeres. Para los hombres, se considera algo que hay que celebrar. Y creo que ambición solo significa sueños con un gran propósito. La primera [película] ofrecía un espacio tan inspirador para que las chicas lo admiraran, para que quisieran más para sí mismas.

    STREEP Sabes, si Miranda Priestly fuera Michael Priestly, no habría película, la primera película. Todo lo que hace es un poco horrible, pero sería adorable si un hombre dijera: “Por supuesto, muévete a un ritmo glacial. Ya sabes cómo me emociona”. Y todo el mundo diría: “Él es genial, ¿verdad?”. Pero hay un toque especial de mercurio en torno a ese tipo de comentario de una mujer. [Llanto falso]. Simplemente duele más.

    Ver estas películas me hizo pensar en una gran frase de Tina Fey: “Las zorras completan las tareas”. ¿Crees que puedes ser una mala persona y una buena jefa?

    STREEP Soy una persona malvada. No tengo que pensar, ¿podría hacerlo?

    BLUNT [risas] ¿Quieres decir en la vida o en la película?

    STREEP En la vida.

    BLUNT ¡Malvada como una serpiente!

    TUCCI Ella no es malvada.

    ¿Alguna vez han querido hacer algo que Miranda haría, en sus vidas reales?

    HATHAWAY La forma en que Miranda no se disculpa y va al ritmo que quiere, y son los demás los que deben seguir su ritmo, y anticipar lo que va a querer a continuación… a veces me gustaría meterme en esa marcha. Pero en la vida real, tienes que ir al ritmo del grupo.

    STREEP Me gustaría bajar la voz y que la gente me prestara atención, pero no funciona.

    BLUNT ¡No funciona!

    Hay mucho en juego al hacer esta película. Tienes un legado. Tienes un presupuesto mayor.

    FRANKEL La primera película fue desastrosa todos los días. Llevaba un diario. Y en esta película, el día 4, dije: déjame ver cómo era el día 4 hace 20 años. Y decía: jueves, es difícil imaginar que un día pueda ir peor que este.

    HATHAWAY Ese no era el ambiente en el plató.

    BLUNT ¡No sudaste ni una gota! Mi cosa favorita es oír reír a David detrás del monitor. Se ríe muy discretamente, pero cuando se ríe de verdad, es un sueño.

    FRANKEL [El presupuesto de la secuela] fue en su mayor parte para ellos [el reparto]. Así que el rodaje de la película fue algo parecido. Siempre estábamos luchando, y nunca era suficiente. Pero eso es normal en todas las películas.

    STREEP Eso no es cierto. En las películas sobre mujeres hay una lucha [presupuestaria] mucho mayor que en las de Chris Nolan o algo así. Me encanta y me encantaría trabajar con él, pero…

    FRANKEL Meryl tiene razón. Existe la expectativa de que las películas sobre mujeres tienen una taquilla limitada, y basándose en eso, los estudios dicen: ok, esto es lo que te toca. Y hay otras películas en las que se supone que la taquilla es ilimitada, por lo que el presupuesto también lo es. Y volvimos a pasar por eso, incluso a la escala de esta película. Averiguaremos quién tiene razón.

    Meryl, en la película tienes un discurso sobre el precio de una carrera como la de Miranda, pero también dices, rotundamente, lo mucho que te gusta trabajar. En mi proyección, esa frase hizo llorar a la gente. Gracias por ello.

    STREEP [Agarrándome la cara para enfatizar y sonriendo, todo hay que decirlo, un poco diabólicamente]. Ha sido una improvisación. De nada.

    Fotografía de Gus Aronson.

    Melena Ryzik es reportera cultural itinerante del Times, donde cubre las personalidades, los proyectos y las ideas que impulsan el mundo creativo.

  • Los islandeses aman sus piscinas. Pero que no se enteren los turistas

    Los islandeses aman sus piscinas. Pero que no se enteren los turistas

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    Un viento helado azotaba la capital de Islandia, Reikiavik, poco después de las 7:00 a. m. de una mañana de invierno, mucho antes del amanecer. Los charcos estaban helados. La nariz picaba. Al fin y al cabo, hacía -11 grados Celsius.

    Eso es frío, incluso en Islandia.

    Pero allí, bajo el cielo abierto, en la cubierta del complejo de piscinas públicas de Vesturbaejarlaug, unas 20 personas en bañador hacían saltos de tijera al unísono, con la respiración visible mientras contaban y gritaban, antes de dejarse caer sobre el suelo helado para hacer flexiones. Había unos cuantos nadadores. Pero estos intrépidos amigos se amontonaban en una bañera de hidromasaje, riendo mientras sus arrugas, líneas de expresión y cicatrices de cirugía se hundían bajo el vapor.

    Aparte de mí, no había ningún extranjero, y desde luego ningún turista.

    “Por eso venimos tan temprano por la mañana”, bromeó Ragna Thorhallsdottir, una de las nadadoras, mientras se tomaba un café después de volver a ponerse ropa seca. “Estamos solas”.

    Un nuevo honor trae nuevas preocupaciones

    Hasta hace poco, las aproximadamente 150 piscinas de Islandia se las habían arreglado para permanecer casi siempre fuera de la vista de los millones de turistas que acuden al país, algunos de los cuales vuelan sin escalas incluso desde aeropuertos regionales estadounidenses como Raleigh-Durham, Carolina del Norte; Nashville y Baltimore.

    De hecho, unos dos millones de visitantes han acudido a Islandia cada año desde 2017, salvo un descenso durante los años más álgidos de la pandemia de coronavirus. Es mucho para un país de menos de 400.000 habitantes. Muchos turistas acuden en masa a los principales lugares de interés, como los glaciares y las cascadas, así como a las lagunas, que son más escarpadas, lujosas y fotogénicas que las piscinas.

    Ahora, a algunos islandeses les preocupa que el exceso de turismo pueda llegar también a sus piscinas. Esto se debe a que, a finales del año pasado, la UNESCO declaró la cultura de las piscinas del paíspatrimonio cultural inmaterial“, una designación que se ha dado a unas 850 tradiciones de todo el mundo, como hornear baguettes en Francia, fabricar canoas en Micronesia y tocar reggae en Jamaica.

    De repente, el secreto mejor guardado de Islandia había salido a la luz. Desde la designación, dijeron algunos clientes habituales, ya habían visto más turistas.

    “Es demasiado”, dijo Unnur B. Hansdottir, quien lleva muchos años acudiendo a Vesturbaejarlaug para hacer ejercicio por las mañanas.

    Incluso a nadadoras como Thorhallsdottir, que ha pasado años en el extranjero y habla un inglés sin acento, les preocupa que las piscinas puedan perder un carácter islandés intangible si las visitan demasiados turistas.

    “Queremos conservarlas para nosotros”, dijo.

    El hogar de todos fuera de casa

    Las piscinas se construyeron hace generaciones como medida de seguridad pública: demasiados pescadores se ahogaban a poca distancia de la orilla, y como casi nadie sabía nadar, nadie podía salvarlos. Así que Islandia comenzó a construir muchas piscinas, que suelen calentarse con energía geotérmica, en su mayoría al aire libre y abiertas todo el año.

    Hoy en día, las clases de natación son obligatorias para todos los niños pequeños. Las piscinas de Islandia –en concreto las bañeras de hidromasaje– son ahora un querido “tercer espacio”, algo así como los saunas de Finlandia o los pubs del Reino Unido.

    Las personas mayores se reúnen allí para chismear. Los profesionales vienen después del trabajo para desestresarse. Los padres traen a sus hijos al atardecer para darse un chapuzón después de cenar. Y a última hora de la noche, cuando los deberes están hechos y la aurora boreal baila sobre sus cabezas, los adolescentes se reúnen, a veces, para coquetear.

    En parte, el atractivo es económico. Las piscinas son uno de los lugares más baratos para reunirse en un país con una elevada inflación. Y en invierno, el sol brilla solo unas horas, si es que lo hace. Así que las bañeras de hidromasaje adyacentes a las piscinas son los únicos lugares cómodos al aire libre.

    “También es el único espacio donde puedes estar realmente al aire libre sin pasar frío”, dijo Sigridur Sigurjonsdottir, directora del Museo de Diseño y Artes Aplicadas de Islandia, que albergó una exposición sobre la cultura del baño islandesa en 2022.

    Vigilancia de las duchas al aire libre

    Todo viaje a una piscina islandesa empieza con una ducha. O al menos debería.

    “Nos asusta un poco que los extranjeros no se limpien lo suficientemente bien”, dijo Thordis Erla Agustsdottir, una fotógrafa que lleva dos décadas documentando las piscinas.

    Ella –como casi todos los demás islandeses que conocí– me dejó muy claro que primero tendría que ducharme adecuadamente. Eso significaba desnudarme por completo y frotarme lo suficiente como para hacer espuma. Muchos vestuarios exhiben un diagrama corporal en el que se señalan las axilas y los genitales, por si alguien necesita un recordatorio. Es por higiene, ya que las piscinas solo están ligeramente cloradas.

    Lo que no había previsto era que Agustsdottir prefería el vestuario exterior de Hafnarfjordur, al sur de Reikiavik. Yo temblaba incontrolablemente incluso bajo el agua caliente, enjabonándome disciplinadamente mientras ella charlaba en el aire cortante.

    “Soy como la policía en la ducha”, dijo, riéndose un poco de sí misma. “Es algo tan sencillo de hacer. Solo tienes que limpiarte”.

    Era una de los muchos islandeses que dijeron estar preocupados por las normas de limpieza si la designación de la UNESCO atraía a más turistas inconscientes. Ya de por sí, por eso muchos islandeses optan por evitar las lagunas, preocupados por que esos lugares sean más laxos en cuanto al cumplimiento de las normas de ducha.

    Hay otras diferencias entre los tipos de lugares de baño. Las lagunas pueden tener bares a nivel del agua, toallas de felpa y permitir que los visitantes lleven sus teléfonos a la cubierta para hacerse selfis y revisar sus redes sociales. Las piscinas normalmente no. Y la diferencia de precio es enorme. Las piscinas cuestan unos 10 dólares al día, dependiendo del lugar, o unos 300 dólares al año (por lo general son gratis para los niños y adultos mayores). Pero una entrada básica a la Laguna Azul, una de las más famosas, puede costar unos 150 dólares en horas pico.

    “No vamos allí”, dijo Kristin Jorunn Hjartardottir, en referencia a las lagunas.

    Ella nada al aire libre, incluso en el océano, y escribió un libro con su esposo sobre natación en aguas abiertas. Una mañana reciente, caminó por una playa helada antes de atravesar una capa de hielo para abrirse paso y nadar unos minutos mar adentro.

    ¿La protección ayuda o perjudica?

    Los funcionarios de la UNESCO son conscientes de que su reconocimiento del patrimonio inmaterial puede afectar a los mismos lugares o prácticas que pretende celebrar y salvaguardar.

    En respuesta a las preguntas de The New York Times, la UNESCO reconoció en una declaración que el honor “puede aumentar la visibilidad de un lugar o práctica”, lo que puede “ejercer presión sobre entornos frágiles, afectar las prácticas culturales o repercutir en el bienestar de las comunidades”.

    Esto hace que a algunos islandeses les preocupe que la designación pueda resultar contraproducente y convertir sus piscinas en otra parada obligatoria de un viaje a Islandia.

    Algunos islandeses señalaron que otros lugares con designaciones de la UNESCO se han visto inundados de turistas. El fiordo de Geiranger, en Noruega, reconocido por la UNESCO en 2005, se ha convertido recientemente en una atracción para los viajeros que buscan unas “vacaciones frescas” para evitar las mortales olas de calor que han asolado el sur de Europa. Los cruceros y autobuses turísticos que abarrotan el fiordo están empezando a amenazar el frágil ecosistema.

    Algunos europeos incluso han presionado para que la UNESCO anule sus honores. El año pasado, un naturalista británico defendió que se revocara el estatus del Distrito de los Lagos como Patrimonio de la Humanidad, alegando un “turismo excesivo perjudicial”. Los habitantes del pueblo eslovaco de Vlkolinec declararon a los medios de comunicación locales que la designación de la UNESCO había atraído a un número abrumador de turistas a contemplar sus casas de madera.

    Valdimar Tr. Hafstein, profesor de folclor de la Universidad de Islandia y coautor de un libro sobre las piscinas del país, dijo: “En cierto modo, la salvaguardia es la principal fuente de amenaza”.

    A los islandeses siempre les han gustado los “espíritus aventureros” que se acercaban para darse un chapuzón, dijo.

    Pero ahora “existe el temor de que entren los autobuses turísticos”, dijo. “Ese es un tipo de animal muy diferente”.

    Una recomendación de la IA

    Sin embargo, los turistas vienen. Y a menudo necesitan que les recuerden lo de las duchas.

    Esto es especialmente cierto en Sundhollin, una piscina pública que atrae a muchos visitantes extranjeros, en parte porque está en Reikiavik. Allí, en los vestuarios, una mañana reciente, Marianna Niemann Filippi se preparaba para un baño. “No me gusta hacer cosas de turistas”, explicó Niemann Filippi, una estadounidense que vive en Dinamarca, todavía seca mientras se ponía el traje.

    Error de novata, le expliqué gentilmente. Se desnudó.

    “Lo siento, es algo automático”, dijo, medio disculpándose con las demás mujeres de las duchas. Una sonrió tenuemente.

    Fuera, unos amigos de la zona de Washington D. C., descansaban en la bañera de hidromasaje. Algunos llevaban sus teléfonos en fundas impermeables. Lan Yue dijo que les había encantado Islandia, pero que se marchaban pronto y querían marcar un último punto en su lista de cosas que hacer antes de morir.

    Habían pensado terminar el viaje en la Laguna Azul. Pero querían algo más auténtico. Así que preguntaron a ChatGPT dónde ir, dijo, “para conocer la cultura local y, tal vez, mezclarse con los lugareños”.

    Esta piscina fue su primera sugerencia, dijo Yue. Y no defraudó, añadió, señalando a una joven familia islandesa cercana.

    Egill Bjarnason reportó desde Husavik, Islandia.

    Amelia Nierenberg es reportera del Times de noticias internacionales para el Times en Londres.

    Egill Bjarnason reportó desde Husavik, Islandia.