La empresa DoorDash acordó pagar una compensación de US$131,5 millones a una agencia reguladora de la ciudad de Nueva York después de que el gigante de las entregas de comida admitiera que no pagó correctamente o a tiempo a miles de trabajadores.
“En pocas palabras, metimos la pata”, dijo DoorDash. “Nuestros fallos significaron que algunos repartidores de DoorDash recibieron pagos inferiores a los que les correspondían o los recibieron con retraso”.
El acuerdo con el Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador de la ciudad se produce tras una investigación sobre infracciones salariales.
Una parte importante de la compensación está relacionada con la forma en que DoorDash calcula el pago por el tiempo que los repartidores pasan esperando pedidos.
El acuerdo representa un nuevo capítulo en la disputa continua entre las llamadas plataformas de la economía colaborativa (gig economy, en inglés) y las autoridades municipales.
Empresas como Uber Eats y Grubhub han chocado repetidamente con los funcionarios de la ciudad por cuestiones relacionadas con las propinas, los salarios mínimos y los requisitos de intercambio de datos.
La mayor parte de la compensación de DoorDash, unos US$83 millones, está destinada a resolver un desacuerdo sobre cómo calcular el pago por el tiempo que los trabajadores permanecen conectados a la aplicación entre una entrega y otra.
Tipo de remuneración
La remuneración por el tiempo de inactividad entre pedidos es uno de los principales puntos de conflicto en el sector.
Tradicionalmente, las aplicaciones solo pagaban a los repartidores durante las entregas activas, pero la normativa de Nueva York exige compensar todo el tiempo que permanecen conectados a la aplicación.
DoorDash, con sede en San Francisco, atribuyó la situación a los “complejos” cambios en el salario mínimo del estado de Nueva York introducidos en 2023.
Bajo la histórica norma de salario mínimo para los trabajadores de reparto que operan mediante aplicaciones, los sueldos varían según el condado, las propinas y el número de personas empleadas por la empresa.
DoorDash también señaló que fallos técnicos y las rutas de entrega con múltiples paradas provocaron que la empresa pagara menos de lo debido a algunos repartidores o retrasara sus salarios.
La compañía afirmó: “Aunque estos errores no fueron intencionales, eso no significa que sean aceptables”.
DoorDash aseguró que los trabajadores locales ganan, en promedio, alrededor de US$30 por cada hora activa de trabajo. También indicó que ya corrigió los errores de software responsables de los problemas.
La empresa señaló que los fallos afectaron a aproximadamente 264.000 trabajadores, aunque insistió en que los problemas impactaron a menos del 1% de todas las transacciones realizadas localmente.
Errores sistémicos provocaron que unos US$6,6 millones en salarios nunca llegaran a los repartidores, mientras que otros US$5,7 millones se pagaron con días o incluso semanas de retraso.
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Pocos periodistas conocen América Latina como Jon Lee Anderson.
Reportero de la revista The New Yorker desde 1998, es biógrafo del Che Guevara y autor de perfiles de Hugo Chávez, Fidel Castro y Gabriel García Márquez. Ha informado sobre la región desde la década de 1980 con un método que se ha convertido en su sello personal: sumergirse durante meses en el terreno y convivir estrechamente con las personas sobre las que escribe.
Y él sostiene que ahora todo el continente americano vive una especie de limbo debido a la “dinámica de un hombre que llegó a la Casa Blanca y puso su personalidad y sus intereses por encima de los de su país” en referencia al presidente Donald Trump.
“Lo próximo que veremos será una acción militar directa de Estados Unidos en distintos países, supuestamente contra el narcotráfico. Todo esto es preocupante en términos del respeto a la soberanía entre las naciones”, opina en diálogo con BBC Brasil.
En ese sentido, este martes Trump dijo en su discurso en Naciones Unidas que “si es necesario, Estados Unidos usará su incomparable poderío militar para garantizar los intereses nacionales en la región”, citando como ejemplo la captura del presidente venezolanos Nicolás Maduro el 3 de enero.
Pero Anderson afirma que no son solo países latinomericanos se encuentran bajo una presión constante por parte de Trump.
“Hasta Canadá es tratado como si fuera Corea del Norte”, señala.
Según el periodista, el estilo de Trump está moldeando a los líderes del continente, muchos de los cuales buscan la aprobación del presidente estadounidense.
“Vivimos un momento perverso, y toda América Latina también. Algunos políticos han utilizado de manera oportunista su relación con Estados Unidos para beneficiarse”, afirma Anderson.
“Que Dios los libre de caer del lado equivocado de Trump: podría hacer cualquier cosa para deshacerse de ellos”, anota.
A continuación, la entrevista de BBC News Brasil con Jon Lee Anderson.
Después de la operación contra Nicolás Maduro, EE.UU. concentra ahora la presión sobre Cuba. ¿Cree que existe finalmente una posibilidad real de ruptura en la isla?
Nunca diría “nunca”, pero no veo que eso vaya a ocurrir.
Los cubanos están acostumbrados a soportar privaciones. Ya lo hicieron tras el colapso de la Unión Soviética, durante cinco o seis largos años, el llamado Periodo Especial, cuando Fidel [Castro] aún vivía, y fue una época terrible para la isla. Yo vivía allí entonces.
Después llegó [Hugo] Chávez, con el dinero del petróleo, el intercambio de médicos y asesores por crudo, y la isla logró reconstruir parte de su infraestructura. Desde entonces ha habido una alternancia de aperturas y cierres, tanto por parte del régimen cubano como de su poderoso vecino, Estados Unidos.
Ahora estamos en la peor de esas etapas: un bloqueo explícito destinado a asfixiar la isla y provocar algún tipo de cambio. Llevamos nueve meses en esta situación y ha sido devastador para los cubanos.
Raúl Castro sigue vivo. Tiene 95 años y está frágil. No existe realmente un presidente fuerte: Miguel Díaz-Canel es una figura apagada, un hombre del partido, sin los plenos poderes que tuvo Fidel; en la práctica, es un dirigente designado. Mientras Raúl viva, sigue funcionando como el líder supremo.
Pensando en el contexto iraní, Raúl es una especie de líder supremo, con un aura casi espiritual debido a la dimensión histórica de la Revolución Cubana, que ya tiene 67 años. Eso pesa especialmente entre los cubanos mayores de 50 años, mucho más que entre los jóvenes, que apenas conocieron el apogeo de la Revolución.
La isla se encuentra en una situación extremadamente vulnerable porque casi todos sus alimentos, todo su combustible y gran parte del dinero provienen de Estados Unidos, ya sea por remesas enviadas por familiares, por los alimentos cuya importación Washington permite, e incluso por el petróleo.
Hay petróleo entrando al país, pero solo para emprendedores del sector privado, quienes no pueden compartirlo con el Estado. El propósito explícito es debilitar al régimen y hacerlo parecer todavía más frágil. El régimen comunista está atrapado en arenas movedizas y no puede hacer nada porque carece de recursos. Uno esperaría que alguien pulsara un botón de emergencia.
Hubo negociaciones entre Estados Unidos y un nieto de Raúl [Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”], pero eso parece haberse detenido debido a la oposición de políticos cubanoestadounidenses de línea dura en Miami, que quieren imponer sus condiciones.
Según lo que pude observar recientemente en Washington, nada cambiará de inmediato, al menos hasta después de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos [3 de noviembre]. Los estadounidenses han llegado a una especie de callejón sin salida: no saben con quién negociar.
El nieto de Raúl, conocido como Raulito, parecía representar a una nueva generación de cubanos dispuesta a hacer negocios, pero no cuenta con respaldo institucional.
Ese nieto de Raúl mantenía un canal abierto de negociación con Estados Unidos. ¿Qué piensa de ello?
Mantuvo un diálogo abierto y se reunió con emisarios, incluido con Marco Rubio [secretario de Estado]. Pero su posición dentro de la isla se debilitó porque los sectores más duros del régimen dejaron claro que no cuenta con su apoyo.
Y, del lado estadounidense, los sectores más duros de la comunidad cubano-estadounidense de Miami también dejaron claro que no negociarán con un Castro. En la práctica, eso ha dejado atado de manos al entorno de Trump.
Pero no es el final. Por ahora han optado por dejar las cosas como están porque no hay mucho que puedan hacer y porque tienen su propia supervivencia política en juego en las elecciones de mitad de mandato. Después veremos si la política se profundiza o simplemente continúa.
Siempre he pensado que, cuando Raúl muera, algo inevitable por razones biológicas, aumentarán las posibilidades de cambio porque desaparecerá una figura extraordinaria, por vieja y debilitada que esté.
Anderson señala que el mandato de Donald Trump ha sido “perjudicial” paar América Latina.
Desaparecerá la última gran figura icónica de la Revolución. Y eso permitirá que otros actores menores compitan por el poder. Sería realmente el fin de la era Castro. Hay un nieto, hay un hijo de Raúl, pero ninguno de los hijos de Fidel participa en la política.
También existe la sensación de que Estados Unidos tiene hoy más influencia sobre el destino de Cuba que en cualquier otro momento de su historia reciente. Así que el juego sigue abierto. Veremos cómo evoluciona durante el próximo año.
Los partidos de derecha radical en Brasil afirman que Maduro podría llegar a un acuerdo o colaborar con la justicia. ¿Ha escuchado algo al respecto?
No he oído hablar de ello. Y no sé si eso le serviría de algo. No consigo imaginarlo. Cualquier cosa es posible en este mundo; hemos visto a mucha gente cambiar de bando. Pero ¿Maduro intentando salvarse a sí mismo y a su esposa denunciando abiertamente a toda la izquierda?
Sería realmente impactante. Nunca hemos visto algo semejante. Ni siquiera [Manuel] Noriega [líder de Panamá detenido por EE.UU. en 1989], enfrentado a una condena de cadena perpetua que en la práctica cumplió, hizo algo así. Y sin duda estaba mucho más vinculado al narcotráfico que cualquier evidencia que yo haya visto contra Maduro.
Entrevisté a Noriega cerca del final de su vida, cuando estaba en prisión, y hablamos de todo.
Me dijo que tenía un solo arrepentimiento: haber hablado tan agresivamente contra Estados Unidos. En cierto momento blandió un machete y dijo: “Vengan por mí”; y ellos fueron. Admitió que no debería haberlo hecho. Se rio, una risa amarga, pero se rio, después de 30 años encarcelado.
Le pregunté si guardaba rencor hacia los estadounidenses o hacia la CIA. Me respondió que no, que estaban haciendo su trabajo. Era un personaje curioso, pero nunca traicionó a nadie. Mantuvo sus coartadas hasta el final.
¿Es Maduro el mismo tipo de hombre? No lo sé. Tal vez mañana me sorprenda.
El efecto Trump se ha replicado en otros gobiernos de la región.
Lleva décadas siguiendo América Latina. ¿Qué siente respecto al rumbo que está tomando el continente?
Creo que es un período muy preocupante. (…) Toda América Latina está bajo el efecto Trump.
Existe este personaje detestable en el Pentágono, Pete Hegseth [secretario de Defensa], que parece querer hacer explotar todo.
Lo próximo que veremos será una intervención militar directa de Estados Unidos en distintos países, supuestamente para combatir el narcotráfico. Todo esto resulta preocupante desde el punto de vista del respeto a la soberanía nacional.
La idea de igualdad entre los países, sin importar su tamaño, ha sido apartada en favor de un diseño hegemónico impulsado por la nación más poderosa de la región: Estados Unidos bajo control de Trump. Hasta Canadá es tratada como si fuera Corea del Norte.
Vivimos un momento perverso, y también lo vive toda América Latina. Algunos políticos han utilizado de manera oportunista su relación con Estados Unidos para beneficiarse.
Que Dios los libre de caer en desgracia con Trump: podría hacer cualquier cosa para deshacerse de ellos. Podría decidir que son narcotraficantes e ir a buscarlos. Podría, a través de su aliado Elon Musk, destinar cientos de millones de dólares para influir en las elecciones que enfrentan.
Podría instrumentalizar los sistemas de telecomunicaciones y las redes sociales contra ellos. Hoy están más que nunca bajo la influencia de una potencia hegemónica que ya ha demostrado tener, en algunos casos, impulsos perversos.
Dicho esto, también es válido preguntarse: ¿qué le ocurrió a la izquierda? ¿A la izquierda progresista, ilustrada y liberal, sin hablar siquiera de la más radical? ¿Cómo permitió que esto sucediera? ¿Cómo está la extrema derecha populista tomando el control de tantos países? ¿Qué errores cometieron?
Es un debate largo, para otra ocasión. Pero tiene mucho que ver con haber rendido culto a hombres fuertes supuestamente de izquierda, como Daniel Ortega, los Castro, Maduro o antes Chávez, tratándolos como las máximas figuras de la izquierda sin criticarlos por sus excesos, algunos mucho más graves que otros, en materia de libertades civiles y corrupción.
La izquierda se agrupó en torno a ellos, no evolucionó y permitió que persistiera una izquierda extrema, grandilocuente y retórica, sin construir alternativas socialdemócratas propias, que es precisamente lo que la mayoría de la gente desea.
¿Qué queremos la mayoría para nuestras familias? Buenas escuelas para nuestros hijos, calles seguras, atención sanitaria digna y asequible, y un techo.
Raúl Castro, hermano de Fidel Castro, es uno de los últimos líderes de la revolución cubana que aún sobrevive.
Esa es la esencia de la socialdemocracia. ¿Dónde se logra sin tener que luchar constantemente por ella? En Escandinavia, que combina pilares socialistas y capitalistas. El resto de nosotros nunca logró encontrar bien ese equilibrio.
No hace falta matar a todos los que usan gafas, como hizo el Jemer Rojo en Camboya, ni regresar al Año Cero para construir una nueva sociedad utópica. Y aunque no se haga en la práctica, tampoco es necesario hacerlo en el discurso.
Lula es probablemente el líder que más se acerca a esta idea. Antes lo fue Pepe Mujica. Entre los dirigentes de izquierda que mejor representaron una izquierda pragmática, que acepta el capitalismo pero insiste en un Estado fuerte que proteja a los más vulnerables. Lula y Mujica, cada uno a su manera, son quienes más se aproximaron.
Iba a mencionar a Claudia Sheinbaum [presidenta de México], pero se encuentra en una posición difícil en México por compartir frontera con Estados Unidos. [Gabriel] Boric, en Chile, hizo un intento valiente durante sus cuatro años como joven dirigente. Pero fueron esfuerzos dispersos, que nunca llegaron a converger. [Gustavo] Petro, en Colombia, en mi opinión, desperdició muchas de sus oportunidades debido a su propio comportamiento.
Estamos viendo apenas el comienzo de un intento por reconstruir la idea del progresismo en América Latina y también en Estados Unidos, pero todavía no ha llegado a consolidarse.
¿Quién sucederá a Trump si es un demócrata? ¿Será Gavin Newsom, que parece salido de Hollywood pero quizá sea una persona íntegra? ¿O alguien como Alexandria Ocasio-Cortez, heredera política de la corriente de Bernie Sanders? ¿O una figura como Zohran Mamdani [alcalde de Nueva York]?
No lo sabemos.
Lo que sí sabemos es que ni en Estados Unidos, ni en el Brasil posterior a Lula, ni en ningún otro lugar de América Latina existe hoy una izquierda liberal democrática cohesionada, unificada y fuerte, fácilmente identificable como movimiento o liderazgo. Mientras tanto, en la derecha sí existe algo parecido.
Es Trump, es el movimiento MAGA. Es reaccionario y antiélite. Pero en este caso la derecha también es reaccionaria y antiélite frente a la élite intelectual y educada. Y eso es precisamente lo que resulta más inquietante de lo que viene de la extrema derecha.
Tenemos mucho por delante. Será una época interesante, pero también muy preocupante.
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El presidente de China, Xi Jinping, llegará este miércoles a Washington DC en la que será su primera visita de Estado a Estados Unidos en 11 años.
Pero su primer contacto con ese país se dio mucho antes de que se convirtiera en el líder más poderoso de China en generaciones.
Cuatro décadas atrás, Xi era un funcionario de un condado del norte de China y visitó el Medio Oeste de Estados Unidos durante un viaje de estudios.
En aquel entonces pasó varios días en Iowa aprendiendo sobre agricultura, visitando granjas y alojándose con una familia local.
Los medios estatales chinos destacaron su estancia en aquel hogar y su amistad con Terry Branstad, por entonces gobernador de Iowa y posteriormente embajador de Washington en China durante la presidencia de Donald Trump, para destacar los vínculos personales de Xi con Estados Unidos.
Hoy, la relación entre Estados Unidos y China poco tiene que ver con la de entonces. Ahora está marcada por la competencia entre ambas naciones por la influencia global, los aranceles recíprocos, los controles tecnológicos y la rivalidad militar.
Además, a sus 73 años, Xi ya no es un funcionario de bajo rango. En sus casi 14 años al frente de China, ha transformado al Partido Comunista y el papel de este país en el mundo.
La familia de Xi fue perseguida durante la Revolución Cultural de Mao Zedong.
El “príncipe” que lo perdió todo
La historia de Xi comenzó con privilegios.
Nacido en Pekín en 1953, fue el sexto hijo de Xi Zhongxun, un revolucionario comunista que contribuyó a la fundación de la República Popular China. Su padre llegó a convertirse en un alto dirigente del Partido Comunista y viceprimer ministro.
Durante su infancia, Xi asistió a escuelas de élite y disfrutó de muchos privilegios que estaban fuera del alcance de la mayoría de las familias chinas.
Pero la situación dio un giro cuando la política se volvió contra su familia.
A comienzos de la década de 1960, su padre fue acusado de formar parte de una supuesta “facción antipartido” y terminó siendo enviado al campo para trabajar en una fábrica, además de ser expulsado del Partido Comunista.
Como hijo de una persona considerada “contrarrevolucionaria”, Xi fue enviado por la fuerza a un programa de reeducación.
Atendiendo al llamado del entonces líder Mao Zedong para que los jóvenes fueran al campo y aprendieran de los campesinos, Xi, a los 15 años, fue trasladado a una zona rural junto con millones de estudiantes procedentes de las ciudades.
Al describir esa experiencia en una entrevista de 2004, recordó: “Todos en el tren lloraban. Yo era el único que sonreía. Si no hubiera salido de ahí, habría llorado. Si me hubiera quedado, ni siquiera sé si seguiría vivo”.
Terminó en la remota aldea de Liangjiahe, en la provincia occidental china de Shaanxi, donde vivió durante siete años en un yaodong, una vivienda excavada en la ladera de una colina, donde hizo tareas agrícolas, transportó estiércol y cavó zanjas.
“Los vegetales encurtidos se convirtieron en mi comida favorita”, dijo sobre esa etapa. “Incluso hoy los recuerdo con cariño”.
Según contó, al principio quedó “asombrado” por la dureza del trabajo y sufrió hambre y picaduras de pulgas, aunque encontraba algo de alivio en las pausas para fumar antes del almuerzo.
Ascenso al poder
A los 22 años, Xi dejó el campo para estudiar ingeniería química en la Universidad de Tsinghua, una de las instituciones académicas más prestigiosas de China.
Tras graduarse, trabajó como funcionario local lejos de Pekín, en las provincias costeras de Fujian y Zhejiang, que se convirtieron en algunas de las regiones más prósperas del país tras la apertura económica de la década de 1980.
La rehabilitación política de su padre después de la muerte de Mao ayudó a Xi a acceder a puestos en el gobierno central y en las Fuerzas Armadas, comenzando a tejer relaciones dentro del Partido Comunista.
Muchos de esos funcionarios pasarían después a integrar su círculo más cercano de confianza.
Peng Liyuan acompaña a Xi Jinping en sus visitas oficiales al extranjero.
Xi se casó en 1979 con su primera esposa, Ke Lingling, hija de un exembajador de China en Reino Unido. Sin embargo, el matrimonio terminó en divorcio tres años después.
Luego, un amigo en común le presentó a su actual esposa, Peng Liyuan, una cantante de música folclórica del Ejército que ya era una figura muy conocida en China gracias a sus presentaciones en las galas televisadas del Año Nuevo Lunar, seguidas cada año por millones de espectadores.
Para muchos chinos durante las décadas de 1980 y 1990, Peng era más reconocida que el funcionario provincial con el que contrajo matrimonio.
Con frecuencia, Peng ha acompañado a Xi en sus viajes al extranjero, rompiendo con la imagen discreta que tradicionalmente habían mantenido las primeras damas chinas.
Su única hija, Xi Mingze, nació en 1992. Se sabe poco sobre ella, salvo que estudió en la Universidad de Harvard en Estados Unidos.
En 2007, tras un breve periodo como máximo dirigente de Shanghái, Xi ingresó en el Comité Permanente del Buró Político, el principal órgano de toma de decisiones de China.
Y, cinco años después, sucedió a Hu Jintao como líder del Partido Comunista.
Como máximo dirigente del país, Xi transformó el sistema económico y político de manera que solo unos pocos habían imaginado.
La China de Xi
Durante sus casi 14 años en el poder, China se ha mostrado cada vez más segura de sí misma.
En el ámbito internacional, Xi amplió la presencia global de China mediante proyectos como la Iniciativa de la Franja y la Ruta, al tiempo que presentó a Pekín como un defensor del llamado Sur Global.
Al mismo tiempo, las relaciones con muchas democracias se volvieron más tensas, con el aumento de las disputas en el mar de China Meridional, una mayor presión sobre Taiwán y una competencia cada vez más intensa con Estados Unidos.
Sin embargo, el legado de Xi también está marcado por un mayor control político dentro de China.
Bajo su liderazgo, el país ha puesto mucho más énfasis en la seguridad y la estabilidad política, aplicando medidas represivas en regiones como Xinjiang, Tíbet y Hong Kong. Según sus partidarios, esto ha restaurado el orden. Para sus críticos, han restringido de forma significativa las libertades civiles.
Xi también impulsó una doctrina política que lleva su nombre, el “Pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para una nueva era”, algo que sus dos predecesores no lograron incorporar de la misma forma a la estructura ideológica del Partido Comunista.
Además, eliminó de la Constitución el límite de mandatos presidenciales, lo que le permite permanecer en el cargo más allá de dos periodos.
Aunque los medios estatales chinos suelen presentarlo como una figura seria, Xi también ha mostrado ocasionalmente una faceta más distendida.
El mandatario ha hablado de su afición por el fútbol, incluso bromeando con un primer ministro tailandés sobre los malos resultados de la selección masculina china.
Además, ha compartido una cerveza con el exprimer ministro británico David Cameron y llegó a bromear con un presidente surcoreano sobre la conveniencia de revisar si los teléfonos Xiaomi fabricados en China tenían alguna “puerta trasera” antes de aceptarlos como regalo.
¿Amigos o rivales?
Las relaciones de Xi con líderes extranjeros han atravesado distintas etapas, reflejando las prioridades cambiantes de la política exterior china.
Ningún líder extranjero tiene una relación más estrecha con él que el presidente ruso, Vladimir Putin. Desde que Xi llegó al poder, ambos se han reunido en más de 40 ocasiones, y el dirigente chino ha llegado incluso a describir a Putin como su “confidente más cercano”.
La relación con Donald Trump es más compleja.
Aunque Trump inició una guerra comercial con China durante su primer mandato, con frecuencia ha hablado en términos elogiosos sobre Xi, a quien ha llamado amigo y cuya fortaleza política ha destacado en varias ocasiones.
Xi Jinping ha descrito al presidente ruso, Vladimir Putin, como su “confidente más cercano”.
Con el primer ministro de India, Narendra Modi, Xi apostó inicialmente por una intensa diplomacia personal.
Ambos mantuvieron encuentros informales destinados a resaltar la cooperación entre las dos potencias asiáticas. Sin embargo, los enfrentamientos fronterizos de 2020 llevaron las relaciones bilaterales a su punto más bajo en décadas.
A diferencia de otros líderes conocidos por su carisma personal o su capacidad de improvisación, Xi rara vez antepone las relaciones individuales a los intereses del Estado.
Cuando llegue esta semana a Washington DC, Xi ya no será el curioso funcionario local que recorrió las granjas de Iowa de hace cuatro décadas, sino una de las figuras políticas más influyentes del siglo XXI.
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Donald Trump y Delcy Rodríguez sellaron con un encuentro personal la inusual afinidad que han desarrollado como gobernantes de Estados Unidos y Venezuela, otrora enemigos feroces y hoy socios íntimos.
La reunión ocurrió al caer la noche del martes en Nueva York y por el lado estadounidense participaron además el secretario de Estado Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bressent; la jefa de gabinete de Trump, Susie Wiles, y el asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller, según una fuente de la Casa Blanca.
Por ahora se desconoce lo que hablaron en el encuentro, que transcurrió a puerta cerrada en el hotel Lotte Palace durante una recepción ofrecida por Trump a mandatarios extranjeros que asisten a la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El lujoso hotel está en pleno Manhattan, a menos de 15 kilómetros de la cárcel de Brooklyn en la que permanece preso el expresidente venezolano Nicolás Maduro.
Pero ni Trump ni Rodríguez parecen ya enfocados en la suerte de Maduro, capturado por militares de EE.UU. que el primero envió a Caracas en enero y sustituido por la segunda, quien era su vicepresidenta, como mandataria interina venezolana con la anuencia de Washington.
Desde entonces, Trump sostuvo que EE.UU. gobernaría Venezuela y anunció acuerdos polémicos con Rodríguez, incluido uno el mes pasado para que la potencia del norte controle más de una quinta parte de las enormes reservas de petróleo del país sudamericano.
En su discurso del mismo martes ante una Asamblea de la ONU repleta de gobernantes de todo el mundo (incluida Rodríguez), Trump calificó a Maduro de “dictador” y “criminal”, pero volvió a sugerir que la acción militar de EE.UU. en Venezuela para detenerlo tuvo un resultado económico.
“Al vencedor le corresponde el botín”, dijo
Sin elecciones ni un cambio de gobierno a la vista a corto plazo en Venezuela, esta primera reunión personal que se conoce entre Trump y Rodríguez marca el clímax de sintonía entre ambos.
“Parece que Trump muestra desinterés en una transición democrática (en Venezuela) y satisfacción con su relación con el actual gobierno autoritario”, dice Benjamin Gedan, director del programa de América Latina del Centro Stimson, una organización apartidista de análisis en Washington, a BBC Mundo.
¿Conveniencia mutua?
Para entender cuánto ha cambiado la relación del gobierno de Trump con Venezuela, basta recordar el duro enfrentamiento que mantenían unos años atrás.
En 2019, durante su primer mandato, Trump dijo ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York que “Cuba saquea la riqueza petrolera de Venezuela para mantener su corrupto régimen comunista”.
“Esperamos el día en que se restaure la democracia, en que Venezuela sea libre”, afirmó.
Rodríguez, que ese año representó a Venezuela en el mismo foro mundial, acusó entonces al gobierno de Trump de practicar “un nuevo tipo de terror o de terrorismo de Estado” con sanciones económicas para forzar un cambio de régimen en su país.
Pero ahora, tras el primer encuentro de presidentes en ejercicio de EE.UU. y Venezuela en más de una década, ningún reproche o anhelo democrático ha surgido entre ellos, al menos públicamente.
Ambos gobiernos han mantenido diálogos directos de altos funcionarios y estrecharon su cooperación en ciertas áreas.
EE.UU. retiró a la presidenta venezolana de su lista de sanciones en abril, algo que entre otras cosas le permitió viajar a EE.UU. y reunirse con Trump.
Al mes siguiente, la agencia de noticias AP informó que el gobierno de Trump pidió a fiscales estadounidenses evitar involucrar a Rodríguez en una investigación sobre eventuales delitos, aunque estuviera en el radar de su agencia antidrogas, la DEA.
Washington anunció la semana pasada que sacó a Venezuela de su lista de países acusados de no cooperar lo suficiente en la lucha antinarcóticos.
Y Trump ha alentado la inversión de empresas de EE.UU. en Venezuela, sobre todo después de anunciar en agosto “el mayor acuerdo petrolero de la historia” con ese país para que Washington tenga control mayoritario de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de crudo venezolano.
Nicolás Maduro enfrenta cargos por narcotráfico en Nueva York que él rechaza y podrían llevarlo a una pena de cadena perpetua.
Además de ese pacto, que generó dudas y críticas en ambos países, el gobierno de Rodríguez tuvo gestos con Trump como el arresto y extradición a EE.UU. de su exministro de Industria, Alex Saab, quien este mes se declaró culpable de lavado de dinero ante un juez federal de Florida y aceptó cooperar con investigadores.
El encuentro entre Trump y Rodríguez era inimaginable nueve meses atrás, pero ambos pueden sacar réditos de la situación actual, señala Imdat Oner, un analista en la Universidad Internacional de Florida y exdiplomático turco en Caracas.
“La administración de Trump está asegurando la estabilidad del gobierno en Venezuela, ya que la Casa Blanca no quiere correr ningún riesgo en ese país porque es el único éxito en política exterior que ha tenido hasta ahora”, dice Oner a BBC Mundo.
“Delcy Rodríguez no tiene un mandato popular”, agrega, “pero ahora toda su legitimidad proviene de Washington y está muy contenta con esta situación porque, de lo contrario, no podría mantenerse en el poder”.
A juicio de este analista, eso hará que la dinámica actual se mantenga “al menos durante los próximos dos años, hasta el final de la administración de Trump”.
“Un cambio profundo”
Una pregunta abierta es si el respaldo de Trump le dará a Rodríguez mayor aceptación a nivel doméstico y, sobre todo, internacional.
En su discurso ante la Asamblea de la ONU este martes, Trump sostuvo que, tras el arresto de Maduro, “cientos de presos políticos venezolanos han sido liberados” y “las empresas petroleras más grandes del mundo están entrando” al país.
“Estamos trabajando en estrecha colaboración con los líderes de Venezuela para forjar un futuro mucho mejor para el pueblo venezolano”, afirmó.
Trump se refirmió en su mensaje ante la ONU a su relación con Venezuela tras la captura de Maduro: “Al vencedor le corresponde el botín”, dijo.
Esto sucede mientras algunos ven similitudes entre Trump y Hugo Chávez, el fallecido líder socialista venezolano, por ejemplo por anunciar el mandatario estadounidense el viernes que prohibía el acceso de algunos medios informativos a la Casa Blanca.
“Hugo Chávez hizo exactamente lo mismo cuando yo era el embajador de EE.UU. en Venezuela”, indicó Chalres Shapiro, quien sirvió como diplomático en ese país entre 2002 y 2004, en su cuenta de la red social X.
El gobierno de Rodríguez inició en agosto un diálogo con una parte de la oposición saludado por algunos gobiernos, pero falta un plan claro para llamar a elecciones en el país.
Si bien hubo mejoras en la situación de los derechos humanos en Venezuela, las estructuras que facilitaron crímenes de lesa humanidad en el país “no han sido desmanteladas, ni el gobierno interino mostró intención alguna de reformarlas”, advirtió una misión de la ONU la semana pasada.
Tras llegar a Nueva York el lunes en un jet privado con matrícula de EE.UU., según reportes, Rodríguez mantuvo reuniones con el secretario general de la ONU, António Guterres, y miembros organismos internacionales de crédito.
Está previsto que Rodríguez hable el jueves ante la Asamblea de la ONU, donde ya saludó a algunos mandatarios.
El presidente derechista de Chile, José Antonio Kast, destacó en esa tribuna este martes que su país está “reanudando” sus relaciones con Venezuela, congeladas desde 2024.
Delcy Rodríguez recibió la visita del presidente paraguayo, Santiago Peña, en el Palacio de Mirasoles de Caracas antes de viajar a Nueva York.
“Debe ser desconcertante para Maduro”
Rodríguez recibió el fin de semana la visita en Caracas del presidente conservador de Paraguay, Santiago Peña, más de un año después de la ruptura de relaciones diplomáticas entre sus países.
Algunos expertos ven eso como señales de que EE.UU. impulsa a sus aliados a aceptar al gobierno de Venezuela como legítimo tras la captura de Maduro.
El expresidente permanece preso en el Centro de Detención Metropolitana de Brooklyn mientras avanza su proceso por cargos de narcotráfico y armas que él rechaza.
Maduro y su esposa Cilia Flores, detenida y extraditada junto a él, pidieron al juez del caso que desestime las acusaciones bajo el argumento de que, como presidente y primera dama de un país soberano, tenían inmunidad ante la justicia de EE.UU.
Pero si en el juicio previsto para junio de 2027 Maduro fuera hallado culpable de conspiración para enviar cocaína a EE.UU., podría recibir cadena perpetua.
“Debe ser desconcertante para Maduro ver cómo a su exvicepresidenta la tratan como una dignataria visitante mientras él está detenido en Brooklyn, (porque) es probable que gran parte de lo que Delcy le está ofreciendo a EE.UU. él también lo habría ofrecido”, dice Gedan, que ocupó cargos para América Latina en la Casa Blanca y el Departamento de Estado.
El experto recuerda que, desde el fin de la Guerra Fría, distintos gobiernos estadounidenses han considerado la democracia como el único sistema político aceptable en el continente americano.
Y señala que el encuentro de Trump con Rodríguez “parece indicar que EE.UU. está reconsiderando esa postura, lo que sería un cambio profundo en su política exterior hacia América Latina”.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habló este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Buena parte de su discurso estuvo dedicado a la guerra contra Irán y al papel de su país en el escenario internacional.
Trump aseguró que el poderío militar de Irán está casi destruido, afirmó que la navegación por el estrecho de Ormuz se ha normalizado y reivindicó su papel en la resolución de ocho guerras en el mundo.
En ese sentido, el mandatario dijo ante el auditorio repleto de líderes de distintas potencias del mundo que se enfrenta a una “gran decisión” sobre si atacar nuevamente a Irán o buscar un acuerdo de paz.
Solo un miembro de la delegación iraní presenció el discurso del presidente estadounidense en Nueva York, durante el cual este afirmó que podría “aniquilar” a la República Islámica si el conflicto no se resolvía.
Ante una audiencia que abarrotaba la sala, Trump también rechazó la idea de un “gobierno mundial” y prometió mediar para lograr la paz entre Rusia y Ucrania, así como garantizar que Estados Unidos gane la carrera de la IA.
Antes, destacó sus logros en materia económica, inmigración, seguridad fronteriza y lucha contra la delincuencia violenta, en un discurso que parecían estar dirigido a los votantes de las elecciones legislativas de noviembre en su país.
Jake Horton, Ben Chu y Rupert Carey, de BBC Verify, examinaron las afirmaciones del presidente y las contrastaron con los datos y la evidencia disponibles.
Cuán debilitado está Irán
Donald Trump habló sobre el estado de las fuerzas armadas iraníes.
“Los 159 buques de su marina se encuentran ahora en el fondo del mar”, dijo el mandatario.
“Del mismo modo, su fuerza aérea ha desaparecido, sus radares han desaparecido, sus sistemas antiaéreos han desaparecido. La capacidad para fabricar misiles y drones de Irán está casi destruida”, agregó.
Según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, Irán perdió “la mayor parte de su capacidad naval en menos de 10 días”.
Además, el Instituto para el Estudio de la Guerra indicó que los ataques de Estados Unidos e Israel degradaron severamente las capacidades iraníes para operar y producir misiles y drones.
Pese a esos reveses, Irán ha seguido atacando con misiles y drones a aliados de Estados Unidos en la región, así como a bases militares estadounidenses en el golfo Pérsico.
BBC Verify utilizó imágenes satelitales con las que pudo identificar en junio pasado daños en 20 instalaciones militares estadounidenses ubicadas en ocho países de Medio Oriente desde el inicio del conflicto en febrero.
Pese a haber perdido gran parte de su capacidad naval, Irán ha recurrido a lanchas rápidas y minas para obstaculizar la navegación en el estrecho de Ormuz.
Irán recurre a lanchas rápidas ante la pérdida de capacidad naval.
Cuántos barcos pasan por Ormuz
El presidente de Estados Unidos sostuvo que por el estrecho de Ormuz “fluye más petróleo que en cualquier otro momento desde el inicio de la guerra” con Irán.
“Estamos sacando 22, 25, 30, 32 y 37 barcos, respectivamente, todos los días y todas las noches”, aseguró Trump.
Sin embargo, la firma de inteligencia marítima Kpler ofrece una visión menos optimista.
Según sus estimaciones, el número total de cruces de todo tipo de embarcaciones osciló entre 9 y 24 al día la semana pasada, muy por debajo del promedio previo a la guerra, de alrededor de 140 cruces diarios.
Los datos de Kpler también muestran que un promedio de 8,1 millones de barriles de petróleo crudo diarios atravesó el estrecho la semana pasada, frente a los 13,5 millones de barriles al día registrados antes de la guerra.
Las guerras que Trump dice haber terminado
Donald Trump además dijo que, desde que asumió su segundo mandato, puso fin a ocho guerras.
“Ha sido un gran honor para mí poner fin a ocho guerras”, dijo que el presidente de Estados Unidos ante la ONU.
Entre las seis guerras que mencionó figuran los conflictos entre Camboya y Tailandia; Kosovo y Serbia; República Democrática del Congo y Ruanda; Pakistán e India; y Armenia y Azerbaiyán, además de la guerra en Gaza.
BBC Verify determinó previamente que varios de esos conflictos duraron solo unos días, aunque fueron producto de tensiones de larga data.
Además, pese al alto al fuego, las hostilidades continuaron en República Democrática del Congo y en Gaza.
También cabe señalar que Trump no mencionó el conflicto de 12 días entre Israel e Irán en junio de 2025 ni la supuesta “guerra” entre Egipto y Etiopía, dos casos que la Casa Blanca había incluido previamente dentro de esas ocho guerras.
En el caso de Egipto y Etiopía, en realidad no había ninguna guerra a la que poner fin sino que existían tensiones entre ambos países por la construcción de una presa en el río Nilo, pero no había ocurrido un enfrentamiento armado.
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Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia firmaron este martes el acuerdo de defensa sobre el territorio ártico que anunciaron hace unos días.
La ceremonia de firma en la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York ha permitido conocer más detalles sobre el acuerdo.
En virtud del mismo, Washington podrá construir dos nuevas bases militares en Groenlandia, al tiempo que reafirma la soberanía de Copenhague sobre la isla.
El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo en el acto de la firma: “Comenzaremos de inmediato el proceso de desarrollar una gran presencia militar en los lugares apropiados”.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, afirmó que el acuerdo era “bueno para Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia”, así como para Europa y la OTAN, mientras que el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, declaró que se abría una situación en la que “todos ganan”.
Los tres líderes firmaron entonces el acuerdo, poniendo fin, aparentemente, a más de un año de tensión por el territorio ártico.
Trump había amenazado con “apropiarse” del territorio semiautónomo del Ártico alegando motivos de seguridad nacional, citando su ubicación estratégica para la defensa y su riqueza mineral.
Su retórica provocó la indignación de los groenlandeses, daneses y líderes europeos, que emitieron un comunicado conjunto en el que afirmaban que las palabras de Trump “socavan las relaciones transatlánticas y conllevan el riesgo de una peligrosa espiral descendente”.
Zona de defensa adicional
El acuerdo firmado el martes modifica y actualiza un acuerdo de defensa de 1951 entre Dinamarca y Estados Unidos.
El nuevo acuerdo estipula que a Estados Unidos “se le permitirá establecer una zona de defensa adicional en Narsarsuaq y Mestersvig”, en referencia a ubicaciones en el sur y el este de Groenlandia.
Según los medios daneses, Narsarsuaq tiene acceso a aguas profundas y una gran pista de aterrizaje que ingenieros militares estadounidenses inspeccionaron la semana pasada.
El puesto de avanzada de Mestersvig es remoto, mucho menos desarrollado y actualmente es utilizado por una unidad de trineos tirados por perros de la armada danesa.
Las “modalidades y detalles técnicos” de las bases aún están por confirmarse y, según el acuerdo, deben ser consensuados por todas las partes.
Actualmente, Washington mantiene su base espacial de Pituffik en el noroeste de Groenlandia, y el nuevo acuerdo permite a Estados Unidos “modernizar y ampliar sus actividades” allí.
También establece que “ningún Estado que no sea miembro de la OTAN podrá establecer sus propias instalaciones militares, tripuladas o no tripuladas, en Groenlandia, ni se le permitirá una presencia permanente de fuerzas militares en Groenlandia”.
Durante la ceremonia de firma, Trump declaró: “Vamos a tener una relación formidable, una relación segura”.
“Esto es extraordinario para Europa y para Estados Unidos, para todos, y para Groenlandia va a ser increíble.”
Mientras tanto, Frederiksen describió la firma del acuerdo como un “hito en nuestra larga colaboración”.
“Hace setenta y cinco años firmamos un acuerdo sobre la defensa de Groenlandia. Hoy, firmamos un acuerdo aún mayor y mejor: un acuerdo que puede durar para siempre”.
Soberanía danesa
El primer ministro danés subrayó que el acuerdo “respeta la soberanía y la integridad territorial del Reino de Dinamarca, así como el derecho de Groenlandia a la autodeterminación”.
Jens-Frederik Nielsen dijo que “para Groenlandia, no es solo un acuerdo sobre nosotros, es un acuerdo con nosotros”.
“Tiene en cuenta a la población de Groenlandia, nuestros derechos, nuestros medios de subsistencia y el desarrollo de nuestro país.”
“Groenlandia es importante para la seguridad de América del Norte y para la seguridad transatlántica”, dijo, y agregó que la OTAN tiene un papel clave que desempeñar en el Atlántico Norte en una situación de seguridad cambiante.
El acuerdo también confirmó que Groenlandia permanecería en la OTAN si lograra independizarse de Dinamarca.
El acuerdo de 1951 ya permitía a Estados Unidos enviar a Groenlandia tantas tropas como quisiera. Washington ya cuenta con más de 100 militares estacionados permanentemente en su base de Pituffik.
Durante meses, Trump intentó comprar o anexionarse Groenlandia, argumentando que era vulnerable a adversarios como Rusia y China.
Aseguró que la isla ártica era una pieza esencial de su plan para construir un sistema de defensa futurista llamado “Cúpula Dorada” para proteger a Estados Unidos contra los ataques con misiles.
Sin embargo, el acuerdo solo menciona el proyecto una vez y no contiene ninguna propuesta concreta.
La isla posee vastas reservas, en gran parte sin explotar, de minerales de tierras raras, muchos de los cuales son cruciales para tecnologías como los teléfonos móviles y los vehículos eléctricos.
Trump afirmó la semana pasada que el nuevo acuerdo no suponía “ningún coste para Estados Unidos”.
Un portavoz de la OTAN declaró poco después que la alianza militar acogía con satisfacción el acuerdo, que “contribuiría a fomentar la seguridad, la estabilidad y la cooperación en esta región vital”.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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El primer ministro de Lituania, Mindaugas Sinkevičius, le dijo a la BBC que su país ha hecho planes de evacuación ante las amenazas de Rusia, pero que “no se rendirán” si son atacados.
Además, en entrevista con el programa Newsnight, sostuvo que los lituanos se sienten “constantemente amenazados” por Rusia, en parte debido a la entrada de drones en el espacio aéreo del país.
El primer ministro agregó que si su país fuera atacado: “contraatacaríamos. Intervendríamos”.
Sin embargo, señaló que existen planes para “diversos escenarios” y mencionó como ejemplo la evacuación de los adultos mayores de las ciudades “sin contratiempos” y evitando los atascos de tráfico.
“Estamos considerando diversos escenarios, aunque no todos se están debatiendo en público”, le dijo Sinkevičius a la BBC.
“Nos enfrentamos a amenazas concretas. No ocurren a diario, pero las estamos experimentando y son una realidad para nosotros”, añadió.
Lituania es miembro de la OTAN y comparte frontera terrestre con el enclave ruso de Kaliningrado.
Se cree que la OTAN tiene desplegados varios miles de soldados en ese estado báltico, incluidos efectivos de Estados Unidos y Alemania.
Aunque Estados Unidos está revisando actualmente sus despliegues militares en Europa, el presidente de Lituania, Gitanas Nausėda, dijo este martes que una nueva rotación de tropas estadounidenses está de camino a su país.
El gobierno de Lituania dice haber recibido “ataques híbridos ” por parte de su vecina Bielorrusia, aliada de Rusia.
El primer ministro Sinkevičius opinó que Reino Unido necesita un “cambio de mentalidad” en cuanto a su enfoque de la defensa, aunque observó que Lituania está “más cerca de la frontera y más cerca de la amenaza”.
La semana pasada, cazas de la OTAN derribaron un dron que entró en el espacio aéreo de Lituania.
El país báltico ha sufrido numerosos incidentes en el último año que describe como “ataques híbridos” y de los que culpa a la vecina Bielorrusia, una aliada estrecha de Rusia.
El lunes por la noche, los vuelos se vieron interrumpidos en el principal aeropuerto de Lituania debido a lo que el operador del aeropuerto en Vilna denominó un “ataque híbrido realizado por Bielorrusia” con objetos con forma de globos.
El principal asesor del presidente, Deividas Matulionis, sostuvo este martes que no está claro que los objetos fueran globos.
La posición de la OTAN
La OTAN indicó que, hasta diciembre del año pasado, tenía más de 5.000 soldados desplegados en Lituania, y admitió que actualmente no puede proporcionar una cifra precisa del número de efectivos desplegados en el país.
Alemania, aliada de la OTAN, ha prometido desplegar de manera permanente en Lituania una brigada de 5.000 efectivos preparada para el combate, en respuesta al deterioro de la seguridad en Europa.
No obstante, la OTAN precisó el martes que la unidad no alcanzará su “plena capacidad operativa” hasta finales de 2027.
El ejército alemán no ha logrado reclutar suficiente personal voluntario y ahora está recurriendo a asignaciones obligatorias para cubrir algunos puestos.
La mayoría de las tropas estarán acuarteladas en Rūdninkai, cerca del paso de Suwałki, una franja que limita con Lituania y Polonia y que también une Bielorrusia con Kaliningrado en Rusia.
Lituania, Estonia y Letonia se incorporaron a la OTAN en 2004.
Aún no se han confirmado los orígenes del incidente con drones ocurrido la semana pasada en Lituania.
Aun así, el ministro de Defensa, Robertas Kaunas, le dijo a la BBC que procedía de Bielorrusia.
El secretario de Defensa de Reino Unido, Wes Streeting, manifestó que, “gracias a la rápida y profesional actuación de las fuerzas lituanas e italianas, la OTAN demostró una vez más su disposición a proteger nuestro espacio aéreo”.
“Nos mantenemos unidos, las 24 horas del día, en defensa de cada centímetro del territorio de la OTAN”, agregó.
Moscú no hizo comentarios sobre el incidente.
Las incursiones con drones militares se han vuelto cada vez más comunes en toda Europa desde el comienzo de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia.
Los residentes de Vilna, la capital de Lituania, también se vieron obligados a refugiarse en mayo después de que se activara una alerta por drones, lo que provocó la suspensión temporal de vuelos y viajes en tren.
Aviones de la OTAN han despegado en repetidas ocasiones para derribar drones ucranianos extraviados que han cruzado la frontera hacia Estonia y Letonia, países vecinos del Báltico, este año.
Ucrania sostiene que estos drones que se desvían de su rumbo son consecuencia de los sistemas de guerra electrónica rusos, diseñados para modificar la ruta de vuelo de los drones ucranianos.
Lituania, Estonia y Letonia se incorporaron a la OTAN en 2004 y quedaron amparados por el Artículo 5 de la alianza, según el cual un ataque armado contra uno de sus miembros se considera un ataque contra todos.
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La joven estrella Hayden Panettiere murió a causa de los efectos tóxicos de una combinación de fentanilo, Xanax y otras drogas presentes en su organismo, según la autopsia de la oficina forense del condado de Greenville en Carolina del Sur.
La oficina informó este martes que la muerte de Panettiere fue un accidente y que no se encontraron señales de traumatismo que pudieran haber contribuido a su fallecimiento.
Además encontró metocarbamol, un relajante muscular que requiere receta médica, y quetiapina, un medicamento antipsicótico que se utiliza para tratar ciertas afecciones de salud mental.
Panettiere murió el 16 de agosto a los 36 años después de que la encontraran inconsciente en una residencia de Carolina del Sur.
La estrella de series de televisión estadounidenses como Heroes y Nashville había hablado abiertamente sobre su lucha contra el abuso de sustancias.
Una nueva víctima de los opioides
El fentanilo es un opioide sintético que le ha causado la muerte a cientos de miles de estadounidenses tan solo en los últimos cinco años.
La oficina forense indicó que los servicios de emergencia “iniciaron medidas avanzadas de soporte vital cardíaco; sin embargo, los esfuerzos de reanimación no tuvieron éxito”.
Según los informes, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) se unió a la investigación del departamento de policía local sobre la muerte de la joven estrella.
El exnovio de Panettiere Brian Hickerson, quien ha admitido haberla maltratado, y su hermano Zack estaban con Panettiere cuando llegaron los servicios de emergencia, según un informe policial del día en que falleció.
Pocos meses antes de su muerte, Panettiere publicó unas memorias en las que hablaba extensamente sobre sus problemas de adicción y depresión posparto.
El exnovio de Panettiere Brian Hickerson estaba con ella cuando llegaron los servicios de emergencia.
Panettiere contó que tuvo su primer contacto con las drogas alrededor de los 16 años durante una aparición en la alfombra roja de la serie Heroes, cuando un miembro de su equipo profesional le dio algo llamado “pastilla de la felicidad” para aumentar su energía.
“No tenía ni idea de que esto no era apropiado, ni de las consecuencias que iba a tener para mi adicción”, declaró a la revista People. “Con el paso del tiempo, las drogas y el alcohol se convirtieron en algo casi indispensable para mí”.
El hermano de Panettiere, Jansen, falleció a los 28 años a causa de una afección cardíaca.
Panettiere reveló en su libro que su hermano también tuvo problemas con las drogas y consumió heroína y cocaína antes de su muerte.
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Luis Sánchez* llevaba más de tres semanas junto a sus cuatro hijos en un centro de detención de inmigrantes en Dilley, en el sur de Texas, Estados Unidos.
Dice que a la primogénita, quien sufre de ansiedad, no le quedaban uñas que comer, y que las niñas menores empezaban a mostrar signos de desesperación. “Me llegaron a decir que se querían matar, que firmara lo que fuera para salir porque ya no soportaban estar allí”, cuenta este nicaragüense.
“Pero cuando otro detenido me contó que había una mujer que me podía ayudar a aliviar un poco la situación, me dio recelo”, le cuenta a BBC Mundo.
Sólo cuando se lo volvió a comentar una abogada que visita regularmente estas instalaciones, las únicas del tipo en el país que albergan a familias con menores, se convenció.
Bastaba con mandar un correo con sus datos -le dijo- y Casey Revkin, una californiana que dirige la organización Each Step Home, le ingresaría dinero para poder comprar lo necesario dentro del centro de detención.
Así que, desde la computadora de la biblioteca del centro, le envió este mensaje:
Hola, me presento: Soy [tachado] padre de 4 hijos y mi abogada me dijo que ustedes ayudaban con dinero para comprar cosas. Me gustaría saber si es que pueden ayudarme para comprar agua, cepillos de dientes, pasta de dientes, y algunos snacks para mis hijos. Les agradecería mucho si me ayudan. Muchas gracias.
“Cuál fue mi sorpresa que, a los días, ya tenía US$200 en mi cuenta”, recuerda. “Primero compramos agua, y los niños quisieron palomitas, golosinas, frescos. Fue un gran alivio, una forma de que mis hijos se sintieran mejor”.
Centrada en los menores
Revkin le envió ese dinero a Sánchez como lo ha hecho con otros migrantes con hijos detenidos por sumas que alcanzan hasta los US$10.000 semanales.
“Me pongo en su lugar y pienso qué terrible debe ser sentir que no puedes proteger a tus hijos, proveerles de cuestiones tan básicas”, le dice a BBC Mundo Revkin, quien se describe a sí misma como “una madre de California”.
“Así que es una gran satisfacción poder hacer algo concreto por estos niños”.
Su foco en los menores afectados por las políticas migratorias estadounidenses no es nuevo.
Ayudaba a rellenar documentos, a imprimirlos y ordenarlos en una carpeta, buscaba voluntarios que llevaran a quienes iban a recibir a los menores a las citas para tomarles las huellas. “Para las familias eran obstáculos enormes, pero algo que nosotros podíamos perfectamente hacer”, recuerda. Y en torno a ello articuló una organización, Each Step Home.
Con el regreso de Trump a la presidencia y su promesa de llevar a cabo la “mayor deportación de la historia del país”, Revkin decidió buscar otras maneras de ayudar.
Cuando en enero supo de la detención de Liam Conejo Ramos, de 5 años, durante la operación antiinmigración en Mineápolis (Minesota), un caso que acaparó titulares, encontró una nueva misión.
El niño fue arrestado cuando regresaba a casa de la guardería, e ingresó junto con su padre en el Centro de Procesamiento de Inmigración de Dilley (DIPC), el mismo que albergó a Sánchez y sus hijos.
El único centro de detención para familias en el país fue cerrado durante el gobierno del demócrata Joe Biden, pero reabrió sus puertas el año pasado como parte de la ofensiva migratoria del gobierno Trump.
Desde entonces, varios informes de organizaciones en defensa de los migrantes y congresistas han mostrado preocupación por lo que allí ocurre.
Uno de los más recientes, publicado en abril por organizaciones como Human Rights First y Raíces, concluía que “las condiciones inhumanas, el maltrato rutinario y las violaciones del debido proceso que experimentan las familias en Dilley son generalizados y sistémicas”, algo que tanto la empresa que lo gestiona, CoreCivic, como el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) han rechazado.
Casey Revkin encontró otra manera de ayudar a los menores afectados por las políticas migratorias cuando supo de la detención de Liam Conejo Ramos en Mineápolis.
Revkin ya había oído hablar de las instalaciones. Por allí pasaron algunas de las familias a las que ayudó a reunirse en el pasado, y de ellas había escuchado quejas sobre la calidad de la comida y del agua.
Los que podían, completaban lo recibido en el centro con lo que compraban dentro del centro.
Para ello, usaban el dinero ingresado en sus cuentas del centro. Dilley y otros centros utilizan un sistema de software que permite ingresar fondos para un detenido específico.
Así, Revkin encontró cómo ayudar: empezó a preguntar a su red de abogados de inmigración, activistas y congresistas cómo podía hacer para depositar fondos en esas cuentas.
“Llegamos al 80% de los detenidos”
Su primer depósito fue US$50 para la familia de un bebé de dos meses con una infección respiratoria. Hoy dice que destina a ese fin unos US$10.000 semanales. “La cifra fluctúa, pero calculamos que estamos cubriendo de esa forma a un 80% de los que están en Dilley”, asegura.
El dinero le viene de donaciones. “Organizamos una recaudación de fondos durante el Día de la Madre que salió muy, muy bien, y eso nos ha mantenido hasta ahora”, explica.
Con esa ayuda, las familias en Dilley pueden comprar desde agua embotellada, cereales y sopa deshidratada, pasando por champú y acondicionador, hasta golosinas o cuadernos y pinturas.
“Es un hada madrina”, le dice a BBC Mundo Kristin Etter, una abogada de la organización Texas Immigration Law Council que trabaja pro bono en Dilley y otros centros. “No hay mejor forma de resumir lo que representa. La gente realmente no podría sobrevivir sin ella”, subraya.
“Es indignante que los contribuyentes de EE.UU. estén gastando US$15 millones al mes para arrestar a niños y familias, y aun así tengamos que depender de una ciudadana privada, muy generosa, para recaudar fondos y poder cubrir sus necesidades básicas mientras están en este centro de detención”, agrega.
Organizaciones en defensa de los migrantes y congresistas han denunciado las condiciones en el centro de detención de Dilley.
La empresa privada que gestiona el centro, CoreCivic, rechaza los señalamientos.
“CoreCivic lleva 40 años asociado al gobierno federal, tanto con gobiernos demócratas como republicanos, para brindar atención segura y humana a las personas que nos son confiadas”, contestó su portavoz, Ryan Gustin, por escrito a las consultas de BBC Mundo.
Tras aclarar que la compañía no decide a quién se arresta ni por cuánto tiempo, subrayó que Dilley está “sujeto a múltiples niveles de supervisión y es vigilado muy de cerca por nuestros socios del gobierno para garantizar el cumplimiento total de las políticas y procedimientos, incluidos los estándares de detención”.
En la misma línea, refutó las afirmaciones sobre la mala calidad de la comida y el agua, diciendo que pruebas independientes muestran que el agua es limpia, filtrada y proviene de las mismas compañías de servicios utilizadas por la comunidad circundante. “Nadie bajo nuestro cuidado está obligado a pagar por el agua, que es la misma que beben nuestros empleados”, agregó en su respuesta.
Sobre la alimentación, señaló que se proporciona un menú rotativo de tres comidas “nutritivas” al día, además de refrigerios, aprobadas por un dietista e inspeccionadas para garantizar su calidad y frescura.
Ante las críticas por el alto costo de los productos en el centro, Gustin dijo que es similar al de las tiendas de conveniencia, y que el personal de CoreCivic realiza evaluaciones de precios cada dos años. Las ganancias de las ventas se destinan al “fondo de bienestar de los residentes” del centro, agregó.
En la misma línea, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) le dijo a BBC Mundo que a todos los detenidos se les proporcionan “tres comidas al día, agua limpia, ropa, ropa de cama, duchas, jabón y artículos de higiene personal”.
“Los inmigrantes ilegales también tienen acceso a teléfonos para comunicarse con sus familiares y abogados. Dietistas certificados evalúan las comidas. El personal y los detenidos beben la misma agua potable limpia de la comunidad local”, prosigue la respuesta enviada a este medio por correo.
“Dilley cumple con los estándares federales de detención y, de hecho, se somete a auditorías e inspecciones regulares”, se lee en el texto. “Estar en detención es una elección. Estados Unidos está ofreciendo a los inmigrantes ilegales US$3.000 y un vuelo gratis para autodeportarse ahora. (…) Si no lo hacen, serán arrestados y deportados sin oportunidad de regresar”.
Ayuda más allá de la detención
Luis Sánchez* insiste en que su experiencia en Dilley fue otra, y que los depósitos recibidos de Revkin supusieron “un gran confort” para su familia.
Eso lo motivó a hablarles a otros detenidos de esta asistencia y contarles que solo tenían que escribir un correo como lo hizo él y enviar los datos para que les pudieran hacer el depósito en sus cuentas.
“Conocí a muchos que llegaron sin nada, gente a la que habían arrestado nada más cruzar de México y que no tenían a nadie que les ayudara”, recuerda.
Él y sus cuatro hijos salieron de Dilley el 1 de julio, tras casi tres meses allí confinados, y se encuentran bajo supervisión intensiva (ISAP), un programa del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) alternativo a la detención.
Había ido guardando parte del dinero donado por Revkin y con eso compró los boletos para volver a la ciudad en la que residían antes de ser detenidos, cuenta.
Pero la asistencia no terminó ahí.
“Con la detención habíamos perdido todo. Yo me quedé sin trabajo. Así que también nos echaron una mano para poder empezar de nuevo”, admite.
“La primera semana nos ayudaron con la comida, ahora que los niños empezaron a clases, les compraron sus útiles escolares. En esos días, realmente nos salvó la vida”.
*Nombre cambiado a petición del entrevistado para proteger su identidad.
“Es una gran satisfacción poder hacer algo concreto por estos niños”, dice Casey Revkin.
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Advertencia: Esta historia contiene detalles de agresión sexual.
La voz que escuchó al otro lado del teléfono le revolvió el estómago a Yusron Azzahidi. Había llamado a su hermana después de que ella le enviara un mensaje diciendo que necesitaba hablar con él con urgencia. Pero no fue ella quien respondió, sino el antiguo director de su escuela. Estaba en la casa familiar de Yusron.
“Lo sabía. Sabía exactamente de qué quería hablar”, dice Yusron al evocar esa llamada del pasado febrero.
Ahmad Imanuddin Sumar, conocido por sus alumnos como Abah (“padre”), era el respetado director de un internado islámico en la isla indonesia de Lombok.
Y había descubierto que Yusron y otros excompañeros de escuela estaban recopilando testimonios de varias estudiantes que aseguraban haber sido víctimas de agresiones sexuales prepetradas por él.
La Comisión Nacional sobre la Violencia contra las Mujeres de Indonesia ha calificado los abusos sexuales en los internados islámicos como una emergencia nacional.
Sin embargo, según expertos legales, muchos casos nunca llegan a los tribunales porque las víctimas son persuadidas para que retiren sus denuncias o presionadas para que guarden silencio.
Y ahora Abah estaba llamando por teléfono a Yusron, haciéndole precisamente ese tipo de exigencia.
“Oculta la vergüenza de tu profesor. Todos cometemos errores, hijo mío”, sollozó.
Lo que no sabía era que Yusron estaba grabando cada una de sus palabras.
Una investigación que surgió por casualidad
Yusron comenzó a investigar a Abah un año antes, a raíz de una revelación que le hizo una noche su antigua compañera de clase Ziadatur Rahmah.
Ambos habían sido alumnos brillantes en la escuela Abu Barokat de Lombok. Ahora estaban en la universidad —Yusron en la capital, Yakarta, y Ziadatur en El Cairo, Egipto— y habían empezado a recordar por teléfono sus años escolares.
Una noche, Ziadatur, conocida por sus amigos como Zia, le contó a Yusron que Abah la había agredido sexualmente cuando tenía 16 años.
Ella necesitaba ir al baño durante la clase y Abah la interceptó en los jardines de la escuela y le pidió que lo acompañara a su casa, que estaba en el recinto escolar.
Yusron, fotografiado durante su tiempo en el internado, siempre había admirado a su director.
Una vez dentro, él le dijo que la amaba, le contó ella a Yusron.
“Me atrajo hacia él hasta que me senté en su regazo… Luego empezó a besarme… Me acariciaba y tocaba el cuerpo”, le contó más tarde al Servicio Mundial de la BBC, explicando que el hombre le dijo que hiciera lo mismo con él.
Por suerte, uno de los hijos del director empezó a golpear la puerta principal, que estaba cerrada con llave. Abah le hizo una señal para que se fuera y ella salió corriendo por la puerta trasera, narró.
Sin embargo, las consecuencias fueron devastadoras.
“Me sentía muy sucia, arruinada y perdida”, dijo.
Cuando Yusron escuchó el relato de Zia, no supo qué hacer. En su escuela les habían inculcado el lema: Sami’na wa ata’na (“Oímos y obedecemos”).
Sin embargo, tampoco podía dejar de pensar en ello.
Sugirió que él y Zia, junto con sus amigas de la escuela Wanda Hamidah y Mahima Eka, reunieran pruebas que corroboraran su testimonio.
Y poco a poco, mientras hablaban con antiguos compañeros de clase, surgieron otros relatos: los amigos compartieron sus descubrimientos entre sí a través de WhatsApp.
El caso más significativo provino de una amiga de Wanda. Recordó haber visto a una niña más joven llorando en el baño de la escuela durante su último año, a altas horas de la noche. Y que Abah había ido a buscarla, con la cara roja y jadeando.
Otras historias
Esta chica, Sukma Rohana, todavía estaba en la escuela y le contó a la BBC lo que había vivido.
Cuando tenía 17 años, Abah la invitó a rezar las oraciones de Año Nuevo, contó.
Al entrar en casa de Abah, él le tapó la boca y le dijo que se tumbara, antes de desnudarse de cintura para abajo.
“No paraba de hablar, diciendo que ya no podía controlarse”, dijo Sukma.
“Me estaba manoseando por encima de la ropa interior… Intentó violarme”, agregó.
Y entonces encontró la fuerza suficiente para darle una fuerte patada en el estómago y aprovechó la oportunidad para huir, relató.
Mientras corría, añadió, miró hacia atrás y vio su linterna buscándola.
A medida que surgían pruebas de este tipo, Yusron las coordinaba: hacía un seguimiento por teléfono con las estudiantes que presentaban las acusaciones y tomaba notas minuciosas.
El chico redactó un documento de siete páginas en el que detallaba los supuestos abusos sufridos por Sukma, Zia y otras cuatro exalumnas.
Wanda organizó una reunión con representantes de Nahdlatul Wathan Diniyah Islamiyah (NWDI), la poderosa organización que dirigía su escuela y cientos de otras, y que también financiaba algunos de los estudios de los alumnos en El Cairo.
La reunión salió bien, según contaron los amigos. Los representantes de NWDI les dijeron que les ayudarían a llevar el caso a la policía.
Pero tres semanas después, cuando Yusron recibió ese ominoso mensaje de texto de su hermana —y al devolver la llamada se encontró con Abah al otro lado del teléfono en su casa familiar— quedó claro que NWDI le había entregado los documentos que había escrito.
“Si esto se filtra a los medios… estaré destruido”, se oye decir a Abah en la grabación que Yusron le hizo.
El director le ruega a Yusron que mienta por él, proporcionándole una serie de posibles coartadas para retractarse de su documento de prueba.
Luego llamó a Zia y ejerció una presión similar. Al igual que Yusron, ella grabó la llamada. En ella, Abah admite haberla maltratado, pero le ruega que guarde silencio.
Ahmad Imanuddin Sumar, conocido por sus alumnos como Abah, pidió a Zia y Sukma que no contaran lo sucedido.
Por su parte, Sukma nos contó que la llamaron a la casa de Abah y allí la esperaban dos policías y un abogado de NWDI.
Según su relato, la obligaron a firmar un documento en el que declaraba que todas sus acusaciones eran mentiras. Su versión está respaldada por una grabación secreta que realizó posteriormente al confrontar a la esposa de Abah, Hurmiati.
En el audio se puede oír a Hurmiati diciéndole que respete su “acuerdo” de que no pasó nada, al tiempo que le dice: “¿Quieres que esto te persiga el resto de tu vida? ¿Quieres que perjudique tus posibilidades de casarte?”.
Esta presión llegó al extremo de que Abah les pidió a los padres de Yusron que viajaran a Yakarta para buscarlo en la universidad.
No lo encontraron —estaba escondido en un hotel—, pero la situación fue demasiado para la madre de Yusron. Le dijo a su hijo que el estrés la estaba matando.
Así, Yusron, a regañadientes, interrumpió su investigación.
Mientras tanto, él y Zia se estaban acercando poco a poco. Su amistad se había convertido en una relación a distancia, y hablaban con frecuencia por teléfono.
“Y pude ver que realmente lo estaba pasando mal… Decía cosas como: ‘¿Por qué sigo pensando en lo que hizo (Abah)?’”, comentó.
Yusron se debatía entre ayudar a la chica de la que se estaba enamorando y la promesa que le había hecho a su madre.
Ocho meses después, Yusron supo de un grupo que buscaba concienciar sobre el abuso sexual en las escuelas islámicas.
Lo había fundado una joven llamada Ayu Masruroh, quien había ayudado a su amiga a obtener justicia tras haber sido agredida sexualmente en otra escuela por un profesor llamado Moch Subchi Azal Tsani.
Ayu publicaba activamente en las redes sociales sobre la necesidad de alzar la voz.
Esto inspiró a Zia a publicar un mensaje en Instagram, pidiendo a cualquier estudiante indonesia que hubiera sufrido abusos que se pusiera en contacto con ella.
Indonesia es el país con la mayor población musulmana del mundo y las escuelas islámicas son uno de los pilares de su sistema educativo.
De vuelta a la batalla
Y pronto descubriría que, a pesar de las promesas de Abah, al parecer había vuelto a cometer una falta.
Una compañera de la escuela de Zia se puso en contacto con ella y le reveló que también había sido víctima de abuso sexual por parte de Abah.
El presunto abuso tuvo lugar casi un año después de las promesas que el director hizo a Zia y Yusron.
“Me hizo darme cuenta de que (Abah) no había cambiado en absoluto… todo lo que dijo sobre dejarlo… todo eran mentiras”, reflexionó Zia.
Finalmente, los padres de Yusron accedieron a que él ayudara a Zia y Sukma a continuar su búsqueda de justicia.
Pero, esta vez, los amigos decidieron hacer las cosas de otra manera.
Se pusieron en contacto con Ayu, quien fue clara: debían contratar a un abogado. Les presentó a alguien con experiencia en la representación de víctimas de abuso sexual.
Este les aconsejó que el caso de Sukma era el más sólido para asegurar un enjuiciamiento.
La BBC contactó a Abah y Hurmiati para obtener su versión respecto a las acusaciones en su contra, pero no respondieron.
NWDI dijo que sigue investigando internamente las acusaciones y negó haber intentado encubrir denuncias de abuso sexual.
Por el contrario, afirmaron tener “el deber de proteger a la organización para que no se vea empañada por las supuestas acciones de algunos individuos”.
Sukma presentó su denuncia contra Abah ante la policía en febrero del año pasado, pero todavía está esperando que tomen medidas y Abah sigue en su puesto.
“No quiero que lo que me pasó a mí le pase a ninguna otra estudiante. Quiero justicia”, declaró a la BBC.
La investigación acercó aún más a Zia y Yusron.
El pasado mes de febrero, tras tres años de intercambiar mensajes y hablar por teléfono, Yusron decidió mudarse a El Cairo para estar con ella.
Zia y Yusron cuentan que gracias a su experiencia forjaron una relación de confianza mutua.
Un nuevo comienzo
“Estaba agotado. Yakarta había sido muy intensa, porque estuve lidiando con el caso policial todo el tiempo. Así que cuando vi a Zia… fue como una medicina”, le dijo a la BBC.
Zia recordó que estaba tan contenta que “empezó a hablar sin parar”.
“Fue entonces cuando supe que hablaba en serio. Había viajado hasta Egipto por mí. Confío en él. Por eso estoy con él”, expresó.
Se trata de una relación de confianza basada, en parte, en su búsqueda compartida de justicia. El mes pasado, la pareja contrajo matrimonio.
Su abogado, Joko Jumadi, dice que le ha impresionado el coraje y la precisión de los estudiantes.
Según contó, las grabaciones que recogieron en secreto capturan la presión para guardar silencio en tiempo real y son de un valor incalculable.
“Se mencionan varias víctimas, reconocidas por ellas mismas. Son pruebas fundamentales”, subrayó.
En los últimos tres años, Joko y su equipo han gestionado 20 casos de abuso sexual relacionados con internados islámicos en su provincia natal de Nusa Tenggara Occidental, y él cree que esto es “solo la punta del iceberg”.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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