La presentadora de la BBC, Maryam Moshiri, ha revelado que padece un cáncer en la sangre.
Moshiri, que se unió a la BBC en 2003 y es una de las presentadoras más conocidas del canal de noticias, declaró que quería compartir su diagnóstico para concientizar sobre la enfermedad.
“Han pasado dos años desde mi diagnóstico y siento que he empezado a comprender mucho mejor la enfermedad y cómo afecta mi vida. Ya la controlo hasta cierto punto, así que me pareció muy importante concientizar a la gente”, dijo la comunicadora de 49 años.
“Voy a tener que pasar el resto de mi vida recibiendo tratamiento por esto”, añadió.
A Moshiri le diagnosticaron policitemia vera en noviembre de 2024, un tipo de cáncer en la sangre poco común pero tratable. Si bien no tiene cura, se puede controlar eficazmente.
En la policitemia vera, el cuerpo produce demasiados glóbulos rojos, lo que hace que la sangre sea más espesa de lo normal.
Esto conlleva un mayor riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos, que pueden provocar un derrame cerebral, un ataque cardíaco o una trombosis venosa profunda (TVP).
Los síntomas pueden incluir dolores de cabeza, confusión, mareos y visión borrosa.
“Mi médico especialista me dijo que tengo un cáncer de sangre incurable”, dijo.
“En general no tuve síntomas, y ese es uno de los problemas de esta enfermedad”, explicó.
“La única razón por la que detectaron mi problema fue porque mi médico de cabecera era muy meticulosa en la forma en que me hacía los análisis de sangre rutinarios y los enviaba inmediatamente para un diagnóstico más exhaustivo”, agregó.
Sobre el tratamiento
Como parte de su tratamiento inicial, la presentadora de la BBC se sometió a varias sesiones “debilitantes” de flebotomías de una hora de duración.
La flebotomía es un procedimiento en el que se introduce una aguja en una vena del brazo para extraer la sangre lentamente.
Esta sangría puede ser una forma eficaz de reducir la viscosidad de la sangre.
Al principio la comunicadora se sometió a sesiones de flebotomía, las cuales la dejaban extremadamente agotada.
“En un lapso de cinco meses, me hicieron venopunciones siete u ocho veces. Así que pueden imaginar que mis niveles de hierro cayeron en picado y me sentía aún más agotada”, relató.
“Al cabo de un tiempo empecé a sentirme muy mal y cansada. Se me empezó a caer el pelo, me picaba todo el cuerpo, pero el síntoma principal era la fatiga”, agregó.
Posteriormente, Moshiri pudo acceder a un tratamiento de inmunoterapia llamado interferón a través del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés), y tras algunos ajustes, aseveró que se encuentra mejor.
“Solo he necesitado una venosección en unos 15 meses, así que ha sido realmente bueno. Los últimos dos meses han sido mejores que los dos últimos años”, comentó.
“Creo que es muy importante que la gente entienda que este cáncer de sangre es incurable, pero que se puede controlar con el tratamiento adecuado y que se puede llevar una vida relativamente sana”, apuntó.
“Se trata simplemente de encontrar el tratamiento adecuado y asegurarse de que funcione para usted”, dijo.
La comunicadora reconoció que “no es la persona que era hace dos años”, pero aseguró que se siente “mucho mejor”.
Una batalla contra la fatiga
En algunos casos, la policitemia vera puede evolucionar a otro tipo de cáncer de sangre llamado mielofibrosis, e incluso, con menos frecuencia, puede evolucionar a un tipo de leucemia llamada leucemia mieloide aguda (LMA), según la organización benéfica Blood Cancer UK, que financia la investigación sobre cánceres de sangre.
La comunicadora, quien es madre de tres hijos, afirmó que ha tenido que adaptarse a la vida con su enfermedad, y que a veces no puede asistir a reuniones familiares ni jugar con sus hijos porque está agotada.
“Es ese tipo de fatiga que no se parece a estar simplemente cansada porque no he dormido bien; sientes que te han quitado la batería por completo, y por mucho que duermas, da igual”, explicó.
“Aunque me siento mejor que en los últimos dos años, no sé cómo estaré dentro de seis meses, un año o dos años”, confesó.
“Las personas con policitemia vera tienen mayor probabilidad de sufrir un derrame cerebral, un ataque cardíaco o una trombosis venosa profunda, por lo que es algo que siempre debo tener presente y asegurarme de mitigar”, dijo.
Moshiri ha seguido cubriendo las noticias más importantes mientras vive con el cáncer.
A pesar del cansancio, Moshiri ha seguido viajando por todo el mundo cubriendo las noticias más importantes de los últimos dos años para la BBC: presentó el programa desde Qatar al comienzo de la guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán, cubrió la elección del nuevo Papa desde el Vaticano y viajó a Groenlandia para la visita del vicepresidente JD Vance.
La comunicadora agradece a su esposo Jonathan, a quien considera “un gran apoyo y ayuda”, a la dirección de la BBC y a sus hijos Iris, de 13 años, Vivienne, de 11, y Caspian, de 9.
“Me costó mucho tiempo poder contarles sobre esta enfermedad, porque no quiero preocuparlos, pero han sido muy comprensivos”, dijo.
“Cuando les digo cosas como ‘mamá está demasiado cansada para jugar con ustedes’, lo entienden y no insisten”, ilustró.
Helen Rowntree, directora ejecutiva de Blood Cancer UK, declaró: “Estamos muy agradecidos a Maryam por compartir valientemente su historia. Cuando las figuras públicas hablan abiertamente sobre su diagnóstico, se rompe el silencio que suele rodear al cáncer de sangre, el quinto cáncer más común en Reino Unido y la tercera causa principal de muerte por cáncer”.
Rowntree afirmó que el cáncer de sangre puede parecer un cáncer “silencioso”, ya que los pacientes pueden presentar síntomas vagos y difíciles de detectar, y destacó que muchos de quienes padecen esta enfermedad gestionan su dolencia, el tratamiento y los efectos secundarios junto con el trabajo y la vida familiar.
“Necesitamos urgentemente el apoyo continuo del público y de las autoridades para financiar la próxima generación de tratamientos más eficaces y menos agresivos, con menos efectos secundarios, de modo que más personas con cáncer de sangre puedan disfrutar de una buena calidad de vida, dedicar menos tiempo a afrontar las consecuencias del tratamiento y estar presentes en los momentos importantes”, añadió.
“Se están realizando muchas investigaciones sobre el cáncer de sangre y hay avances científicos prometedores. Ojalá haya algún tipo de avance que ayude incluso más que los medicamentos que me han recetado”, remató Moshiri.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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El presidente de Argentina, Javier Milei, mencionó a un solo proyecto cuando anunció el jueves en cadena nacional que buscará aumentar las sanciones en su país a petroleras con actividades en las islas Malvinas/Falklands: el yacimiento Sea Lion.
Se trata de una iniciativa de explotación petrolera británico-israelí que el mandatario argentino calificó como un “peligro claro y urgente” que justificaría las acciones anunciadas por su gobierno.
La ofensiva de la Casa Rosada se enmarca en la disputa histórica entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía del archipiélago en el suroeste del Océano Atlántico, la que sigue abierta a más de 40 años de la guerra que libraron en 1982.
Con una baja popularidad y un frente electoral incierto en el horizonte con los comicios presidenciales de 2027, Milei reavivó las tensiones con los británicos en un tema que une a los argentinos.
El mandatario afirmó que Argentina “detectó” que el proyecto comenzaría a extraer crudo en el corto plazo, lo que amenazaría los intereses del país sudamericano.
“¿Qué significa esto? Que si hoy no actuamos con firmeza y celeridad, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar, algo que no había ocurrido nunca antes hasta ahora”, dijo.
El mandatario sostuvo que, de permitirlo, se estaría generando “un incentivo para que el gobierno británico profundice en la ocupación de las islas y la explotación de nuestros recursos”.
“Esto significa que hoy nuestra causa nacional enfrenta un peligro claro y urgente y demanda una respuesta proporcional. No lo vamos a permitir. La Argentina no se quedará de brazos cruzados”, agregó reiterando una vez más que el territorio es “histórica y legalmente” argentino.
Las declaraciones de Milei se producen luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que su gobierno podría revisar su posición respecto a la disputa territorial sobre las islas Malvinas/Falklands.
Trump recordó que el gobierno británico no respaldó la ofensiva de Estados Unidos e Israel en contra de Irán, algo que ha sido resentido por el líder de la Casa Blanca.
Reino Unido respondió asegurando que su posición al respecto es “inquebrantable” y que “apoya plenamente el deseo de los isleños de seguir siendo un territorio británico de ultramar”.
¿Qué es el proyecto Sea Lion?
El yacimiento Sea Lion fue descubierto en 2010 y está situado aproximadamente a 220 km al norte de las Islas Malvinas/Falklands.
El proyecto es impulsado por la empresa israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration.
El yacimiento tendría un potencial estimado de unos 1.700 millones de barriles de petróleo y ha sido descrito por las firmas como un lugar que contiene “crudo altamente comercializable”.
De acuerdo a la agencia de noticias Reuters, el gasto de capital proyectado es de alrededor de US$2.200 millones.
Las empresas obtuvieron lo que se denomina como Decisión Final de Inversión (FID) el 10 de diciembre de 2025 para la primera fase del desarrollo del área norte de Sea Lion.
“Esto significa que se lograron todas las aprobaciones y la financiación necesarias para la ejecución del proyecto”, explicaron en su sitio web.
El gobierno local de las Islas Malvinas/Falklands, que defiende la soberanía británica del archipiélago, concedió las autorizaciones.
En un video publicado a principios de este año, Navitas Petroleum destacó el trabajo que ya está llevando a cabo en las islas, el que contempla la construcción de un muelle, un helipuerto y alojamiento para los trabajadores petroleros.
Se prevé que la primera extracción de petróleo tenga lugar en marzo de 2028.
La primera fase del proyecto comenzará con la perforación de 11 pozos submarinos conectados a una plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga reubicada.
Y la segunda, se espera que se inicie tres años después con la perforación y conexión de otros 12 pozos submarinos.
De acuerdo a las empresas, la producción de Sea Lion podría extenderse por más de 30 años.
Una representación de las fases 1 y 2 del proyecto.
Esta no es primera vez que Argentina apunta a Navitas Petroleum.
En 2022 el anterior gobierno la inhabilitó por un plazo de 20 años para realizar actividades en el país sudamericano. Aquella medida se viabilizó mediante la ley 26.659 vigente sobre exploración y explotación de hidrocarburos en lo que Argentina considera su plataforma continental.
Las acciones de ambas empresas sufrieron caídas en la bolsa tras el anuncio de Milei, sin embargo, en un comunicado conjunto expresaron que “la asociación opera al amparo de licencias petroleras válidas que le han sido concedidas legalmente por el Gobierno de las Islas Malvinas, un territorio de ultramar autónomo del Reino Unido, y cuenta con el apoyo pleno y continuo del Gobierno británico”.
Asimismo, informaron que “no se espera que los recientes acontecimientos tengan un efecto significativo en las actividades de desarrollo del Proyecto Sea Lion, incluido el calendario para la finalización” de todas sus fases.
El viernes el gobierno argentino informó de otras decenas de empresas que serían sancionadas por sus operaciones en la zona.
Impacto ambiental y social
El propio proyecto Sea Lion reconoce en su evaluación de impacto ambiental una serie de posibles efectos sobre el entorno que podría tener su desarrollo.
La iniciativa supone alternaciones ligadas a perforaciones submarinas y al aumento del tráfico marino y aéreo en la zona.
Uno de los riesgos principales es la posibilidad de derrame de petróleo y su impacto medioambiental.
De la misma manera, en el informe que fue presentado ante las autoridades de las islas Malvinas/Falklands, se advierten impactos en la población como el aumento del ruido y una mayor demanda de recursos como energía y agua potable, que competirían con las necesidades de los locales.
Los posibles efectos sobre los ecosistemas marinos también forman parte de los impactos evaluados por el proyecto.
El riesgo ambiental ha sido otro de los elementos que se han utilizado en Argentina para cuestionar su avance.
El Centro de Excombatientes Islas Malvinas de La Plata, junto con la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, interpusieron una demanda ante la Justicia que busca frenar el desarrollo de Sea Lion.
Según los demandantes, el proyecto supone un riesgo para los ecosistemas del Atlántico Sur y para la soberanía que reclama el país sobre las islas Malvinas/Falklands.
El mensaje a los inversionistas
Milei planteó un dilema a los inversionistas que busca atraer a Argentina:
“Quienes operan en nuestras islas a espaldas del gobierno argentino tendrán que elegir entre una apuesta ilegal en un territorio disputado y una operación rentable y segura en un país soberano con reglas claras y previsibilidad. No se pueden hacer las dos cosas”.
El mensaje supone, además, una señal clara para las petroleras que ya tienen intereses en territorio argentino.
Milei aseguró que el régimen de sanciones se ampliará no solo a las empresas que operen en esa zona sin autorización argentina, sino también a sus accionistas, directivos y proveedores.
Aquello podrían elevar el costo geopolítico de participar en proyectos como Sea Lion para compañías extranjeras que ya tengan o quieran desarrollar negocios en Argentina, por ejemplo, en Vaca Muerta, una de las principales zonas de producción de petróleo y gas del país.
“El proyecto combina un potencial económico con un riesgo geopolítico que las grandes petroleras no están dispuestas a asumir. Para Navitas y Rockhopper, el tamaño de Sea Lion puede justificarlo. Para una petrolera global con miles de millones de dólares invertidos en la Argentina, el costo de quedar atrapada en el conflicto de soberanía resulta demasiado alto”, publicó el diario argentino La Nación.
“Esto encarece el proyecto para las empresas extranjeras interesadas en invertir en Argentina, ya que quedarían excluidas de Vaca Muerta”, afirma el politólogo argentino Ignacio Labaqui.
Christopher Sabatini, director del Programa de América Latina de Chatham House, lo explica así:
“En el frente económico, Milei ha estado intentando incentivar a las compañías petroleras a invertir en Vaca Muerta. ¿Por qué abrir entonces otro frente? Al tiempo que busca generar oportunidades para las petroleras, decir: ‘Voy a perjudicar a estas otras compañías porque no me gustan?’ En realidad, no se pueden hacer las dos cosas”.
Lo que aún está por verse es si este anuncio podría tener algún impacto en la estrecha relación de Argentina e Israel, en cuya bolsa cotiza Navitas Petroleum.
El canciller argentino Pablo Quirno se apuró en aclarar el viernes que esto no perjudica la relación argentino-israelí “en lo más mínimo”.
“Hemos estado y seguimos estando en comunicación permanente con Israel y con el canciller israelí”.
El factor interno y Trump
El hecho de que el anuncio de Milei haya ocurrido solo días después de las declaraciones de Donald Trump en torno a las Malvinas/Falklands no parece ser una coincidencia para los expertos.
“Los EE.UU. evalúan ese cambio de posición porque saben que en la Argentina tiene un socio confiable alineado con los valores occidentales en una posición de relevancia estratégica”, dijo Milei en su cadena nacional.
De acuerdo a Sabatini, el mandatario aprovechó políticamente la ventana que abrió el mandamás de la Casa Blanca justamente en momentos en que enfrenta desafíos internos.
“Tenemos una convergencia de factores muy desafortunada: Trump abriendo este tema por un agravio personal porque el Reino Unido no lo apoyó en Irán, como él mismo dijo, y Milei necesitando ahora avivar el nacionalismo para intentar recuperar su popularidad”, afirma el analista.
Labaqui concuerda en que “el presidente está tratando de aprovechar la relación que tiene con Trump y el mal momento que hay en la relación bilateral entre Estados Unidos y el Reino Unido para mejorar la posición negociadora de la Argentina en la disputa de soberanía”.
“Y a la vez quiere aprovechar el tema Malvinas, que es un tema muy sensible a la sociedad argentina, para mejorar su situación política doméstica”.
La aprobación del mandatario argentino se sitúa en torno al 34% y, además, enfrenta desafíos como la difícil situación económica del país, la que pese a los avances a nivel macroeconómico, no se han traducido en mejoras a nivel de empleo o en el costo de la vida.
Un escenario complejo para el líder libertario, que busca lograr su reelección en las presidenciales de octubre del próximo año, donde -entre otros candidatos- podría desafiarle su antigua vicepresidenta, Victoria Villarruel.
“Esta política, de tendencia pro-militar, ha criticado sus esfuerzos diplomáticos para lograr un cambio en la cuestión de la soberanía de las Malvinas. Las sanciones podrían formar parte de un intento más amplio por evitar las acusaciones de que se muestra débil en una cuestión tan fundamental para la identidad argentina”, escribió el corresponsal para América Latina de la BBC, Will Grant.
En su mensaje a la nación, Milei dejó claro su interés por calmar las aguas internas.
“A todos los argentinos, y en especial a la política, quiero transmitirles lo siguiente: podemos discutir sobre cualquier otra cosa, podemos discutir mis formas, podemos estar en desacuerdo sobre la política fiscal o cambiaria, pero este tema demanda una pausa, demanda que hagamos nuestras armas a un lado y mostremos un frente unido ante el mundo, como nación y como sociedad. Porque hay causas que están por encima de cualquier diferencia política. Malvinas es una de ellas”, sostuvo.
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Dentro de un auto, un hombre abraza a su bebé mientras el pequeño llora. Por la ventanilla, se ve la mano de un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EE.UU. (ICE) que sujeta al hombre del cuello mientras éste convulsiona.
Con esta escena, Enrique Díaz Álvarez, comienza su libro “Lo intolerable: repulsión, vergüenza y responsabilidad colectiva ante la crueldad contemporánea” (Anagrama, 2026), en donde explora los mecanismos de represión que surgen de las expresiones más brutales del poder.
Díaz Álvarez nació en México en 1976, es doctor en filosofía por la Universidad de Barcelona y profesor de Pensamiento Político Contemporáneo en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
“Hay una política de la crueldad que está en marcha”, dice el ganador del Premio Anagrama de Ensayo en 2021 por su anterior libro, “La palabra que aparece” (Anagrama, 2021).
A Díaz Álvarez no solo le preocupa que esto ocurra, sino que también pone la atención en la indiferencia con la que muchas personas responden al sufrimiento ajeno frente a la crueldad que nace del abuso de poder.
Por eso, llama a pensar “con todo el cuerpo” y dejarse afectar por las emociones de repulsión, indignación y vergüenza para activar la responsabilidad colectiva.
Enrique Díaz Álvarez habló con BBC Mundo en el marco del Hay Festival, que se celebró del 4 al 6 de septiembre en Querétaro, México.
“Lo intolerable” comienza con la descripción de un operativo de ICE. ¿Qué lugar ocupa la voz de quienes atraviesan esas experiencias en tu manera de pensar el poder?
Es muy importante escuchar a las víctimas de la violencia. En mi libro le doy mucho peso al testimonio porque creo que sigue siendo el último recurso que tienen aquellos que solo cuentan con su palabra.
En esta época, es importante visibilizar y acompañar a esas víctimas de la violencia. Por eso, el libro comienza con una escena brutal. Es una de esas imágenes atroces, que revuelven el estómago y a las cuales nos estamos acostumbrando.
Para eso recurres a la noción de la “política de la crueldad”. ¿Podrías definirla?
Hay una política de la crueldad que está en marcha. La hemos visto en los últimos años con el genocidio en Gaza o con las políticas de Donald Trump, en las que se criminaliza y se encierra a los migrantes.
Ya no hay el reparo por ocultarla, ahora se trata de una apuesta por mostrar abiertamente imágenes que nos tendrían que ofender y hacernos sentir vergüenza, repulsión y responsabilidad colectiva.
La política de la crueldad parece haber existido siempre. ¿Crees que lo que cambió es una suerte de exhibicionismo?
La crueldad va ligada a la historia de la humanidad. A lo largo de la historia, muchos episodios reflejan el sadismo y la brutalidad, pero lo que sorprende es la exhibición del cinismo, la burla, la humillación.
Sí, lo que se busca ahora es aclimatarnos, normalizar cosas que antes no podíamos tragar. Por eso, en este libro intento pensar en la tolerancia como virtud política –esa que nació con Voltaire (1694-1778) y John Locke (1632-1704)– para luchar contra los fanáticos.
Sin embargo, creo que la tolerancia no nos alcanza para luchar contra los fanáticos de lo propio –que es como los llamo– sino que tenemos que pensar en una ética de lo intolerable.
¿Qué implica una ética de lo intolerable?
Debemos entender que esas cuestiones brutales y humillantes, que derivan del abuso de poder, no las podemos tragar sin hacer daño a nuestro propio cuerpo social.
Es decir, no podemos tragar que se detenga a un niño ecuatoriano de 5 años porque eso nos hace daño a todos. No podemos pasarlo por alto.
¿Ahí es donde aparece la idea de pensar con todo el cuerpo?
Sí, este libro es una invitación a pensar con todo el cuerpo. La idea parte de esa incomodidad que sentía, de ese mal cuerpo, de esa impotencia y de intentar de pensar con otros.
Hay una filósofa que me gusta mucho, María Zambrano (1904–1991). Ella hablaba de la necesidad de pensar desde las entrañas.
Por eso, creo que tenemos que prestar atención a ella y a otros pensadores y pensadoras que son emigrantes o exiliados, como es su caso, porque tienen una sensibilidad que nos puede echar algo de luz en momentos como estos.
Para explicar el riesgo de naturalizar la crueldad, retomas a Michel Foucault (1926-1984) y su idea de que el poder del Estado muchas veces busca “normalizar”. ¿Por qué crees que funciona para pensar el presente?
En mi libro busco recuperar a Foucault porque es él quien –después ser testigo de las detenciones de presos políticos, estudiantes y extranjeros en Francia en 1968– busca penetrar a las cárceles para entender la verdadera cara del poder.
Foucault redefine el poder de una forma en apariencia simple pero muy brillante. Lo que hace es alejarse del léxico jurídico de Thomas Hobbes (1588–1679) y otros contractualistas y ubica al cuerpo humano en el centro. Foucault dice que el poder es esencialmente aquello que reprime.
Por eso, trato de recuperar ese llamado, para decir que hoy en lugar de entrar en una cárcel deberíamos entrar y saber qué está pasando, por ejemplo, en los centros de detención de migrantes.
Necesitamos saber qué pasa con esos cuerpos migrantes: qué comen, cómo duermen, si se les da las medicinas que necesitan, si lo que buscamos es entender la microfísica del poder en su deriva más autoritaria.
La vergüenza (shame, en inglés) es un sentimiento puede da lugar a la responsabilidad colectiva, según el autor.
Mencionas “Microfísica del poder”, un libro que nació de los debates de la década del 1970, cuando los Estados europeos todavía eran fuertes. ¿Cómo se aplica esa idea del poder en un presente en el que los Estados han perdido fuerza?
Es una buena pregunta. Ahora que se cumplen 100 años desde su nacimiento, sería bueno saber qué diría Foucault de estos oligarcas tecnológicos porque el poder ahora no está solo en el Estado.
En esa línea, Foucault habló del paso del suplicio al castigo. Él decía que el suplicio –que es la exhibición de la crueldad– funcionó en el pasado mientras había fascinación por ver esa brutalidad.
Pero cuando la humanidad abandonó esa fascinación, se abrió paso a un castigo más oculto, que ese el que se da en las cárceles. Por eso, la prisión aparece cuando deja de haber fascinación por la crueldad.
Entonces, creo que podemos aprender a cultivar pedagogías que nos permitan dejar de fascinarse como sociedad ante los actos crueles y sádicos. Debemos dejar de fascinarnos con la burla y el sentido del humor macabro, para volver a sensibilizarnos.
Pensaba en los grandes empresarios tecnológicos que mencionas y en cómo se transforman las relaciones de poder cuando somos nosotros mismos quienes les cedemos la información. ¿Qué pasa entonces?
Sí, esa es una cuestión que me preocupa. Me preocupa cómo hemos devenido en datos y la manera en que la tecnología aplicada a la seguridad experimenta en los cuerpos de los migrantes.
Tenemos que ser más autocríticos para comprender la real dimensión de lo que está en juego cuando cedemos en nuestra privacidad de manera acrítica.
Para recuperar a Foucault, él dice que la transparencia, la visibilidad total, es una trampa, y ahora somos nosotros los que gustosamente decimos dónde estamos, qué comemos y qué preferimos, alimentando un algoritmo que luego nos encierra en burbujas de eco.
La responsabilidad colectiva se emparenta con la vergüenza ante la brutalidad, según dice el autor.
¿Cuál es la responsabilidad colectiva ante esa situación?
Una de las preguntas centrales de este libro es qué podemos hacer. Esa pregunta está ligada al sentimiento de impotencia, de incomodidad incluso física ante la exhibición de la crueldad de la que hablamos.
Por eso recupero la noción de responsabilidad colectiva de Hannah Arendt (1906-1975), una pensadora que también atravesó tiempos muy oscuros. Fue exiliada y pasó 18 años como apátrida, sin documentos.
La diferencia que Arendt establece sobre el sentimiento de culpa me parece reveladora. Ella plantea la idea de apelar a la responsabilidad colectiva que surge de situaciones políticas complejas y tiene como condición el saber que pertenecemos a un grupo.
No es la culpa del que ha hecho algo personalmente, sino la responsabilidad de quien sabe que se ha hecho algo en su nombre. Esa responsabilidad colectiva tiene mucho que ver con la posibilidad de decir: “No, no maltraten al migrante en mi nombre, con mis impuestos”.
¿Dónde ves ejemplos de eso?
A mí me da mucha esperanza lo que se vivió en Minneapolis, por ejemplo. Esa ciudad que se puso en guardia, salió a la calle a defender a los migrantes porque eran sus vecinos, porque es la gente que ha construido la ciudad que es.
Esa es la responsabilidad colectiva que se emparenta con la vergüenza. Por eso, creo que la vergüenza es prima hermana de la responsabilidad. Es ese motor que nos puede hacer salir a la calle y decir “no” en nuestro nombre.
En una época donde la extrema derecha mueve una serie de pasiones tristes como son el miedo, el resentimiento, el odio, la nostalgia, creo que habría que pensar en movilizar no solo buenos principios, sino otra clase de afectos comunes y la vergüenza es una de ellas.
Entonces, se trata de intentar no perder esas emociones que nos vinculan con el dolor de los demás.
Totalmente. Hay que apostar por esas emociones que nos revelan un vínculo con el otro como la indignación, la fraternidad, aunque suene a rancio o ingenuo. Pero se nos olvida que la fraternidad es de los tres principios de la Revolución Francesa.
En tu libro dices que la ampliación del umbral de tolerancia nos ha llevado a la indolencia. Cuando se corre el umbral del dolor, ¿qué aparece? ¿El cinismo?
Me perturba la brutalidad de administraciones como la de Trump y Netanyahu. Pero también cómo hemos ampliado ese umbral de tolerancia a niveles críticos. Parte de eso responde también a esta abrumadora acumulación de información que vemos cada día en redes sociales y que tiende a insensibilizarse ante imágenes terribles.
Vemos un delfín que hace malabares en el agua en el Caribe mexicano y después pasamos a una imagen brutal. Creo que necesitamos pensar en cómo resistir a esa aclimatación, cómo cultivar la sorpresa, la curiosidad, aquella forma de indignarnos cuando vemos que se inflige un dolor a los demás.
Mencionas a Trump y a Netanyahu. ¿Te preocupa lo que ves en América Latina?
Sí, no estamos exentos. Si vemos lo que pasa en Chile, Argentina, Colombia son tiempos en los que nuestros avances en materia de derechos y libertades se han visto amenazados.
Por ejemplo, el ataque a las universidades públicas en un país como Argentina, en donde la universidad pública representa justamente ese pensamiento crítico, donde se puede cultivar esa sensibilidad, esa responsabilidad y vergüenza colectiva que que nos permita decir no.
Entonces Latinoamérica no escapa a esa preocupación por esta deriva autoritaria y esta ola neofascista que amenaza a la época.
Sin embargo, en los casos que mencionas, son líderes que ganan elecciones y son muy populares. ¿Cómo se explica eso?
Eso que mencionas es muy importante. Por eso, hay que hacer autocrítica. Tenemos que pensar qué clase de condiciones tienen que cristalizar para que esta clase de sujetos y políticas no solo lleguen al poder, sino que sean extremadamente populares.
No me preocupa esta clase de sujetos. Me preocupa más los millones de personas que los votan, que los aúpan en los comentarios de las redes sociales, que cultivan ese malestar. Esa desafección es la que la que preocupa.
Creo que falta una narrativa potente, unas políticas públicas potentes desde la izquierda para volver a capturar a ese electorado que en el fondo se beneficiaría de las políticas.
Donde hay poder, hay resistencia. ¿Cuáles son esas fisuras que permiten responder a la política de la crueldad?
Me detengo mucho en eso en el libro. Creo que buena parte de la política contemporánea se juega en el espacio de la percepción.
Por eso, creo que desde el campo de la práctica artística encontramos ejemplos de cómo resistir a esos relatos hegemónicos, que perpetúan discursos abiertamente excluyentes, misóginos, xenófobos, racistas.
En una época en donde reina el ruido, la mentira, la ofensa, el insulto, creo que el lenguaje es parte central de la batalla. En una época en donde se descuida y se maltrata también el lenguaje, creo en el poder que tienen ciertas historias concretas para movernos con otros destinos.
Quizá suene ingenuo para algunos, pero a mí me parece que se juega en estas trincheras que tienen que ver con el periodismo de investigación a fuego lento, con dar clases y escribir novelas, en una época en donde nos informamos por redes y 40 segundos.
De lo que se trata justamente es de apelar a la posibilidad de vincularnos a través de la palabra, del lenguaje audiovisual, de las fotos, del cine para combatir esas narrativas que nos quieren hacer ver al migrante como un criminal.
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Una “vieja dama” se alza orgullosa en la céntrica calle de Threadneedle Street, en el corazón del distrito financiero de Londres. Bajo sus pies se guardan unos 400.000 lingotes de oro, que ni siquiera le pertenecen.
La honorable institución no es otra que el Banco de Inglaterra, el segundo mayor custodio de oro del mundo, después de la Reserva Federal de Nueva York. Y de lo que hay en sus bóvedas de seguridad, solo el 6% corresponde a las propias reservas del Tesoro de Reino Unido.
Lo demás -unas 5.000 toneladas de oro- es prestado. “El oro que custodiamos en nombre de nuestros clientes no figura en nuestro balance”, dice el banco central de Reino Unido en su propia página web.
Esta semana, el banco central de Países Bajos informó que retiró 86 toneladas métricas de oro de Estados Unidos y Canadá, -que valen casi US$12.000 millones- para trasladarlas a las cámaras acorazadas del Banco de Inglaterra.
En la compleja operación que duró varios meses, gran parte del oro se vendió en Nueva York y luego se recompró en Londres, pero más de 27 toneladas sí se trasladaron físicamente a Reino Unido, aunque no se ha revelado cómo se transportó tal cantidad a través del océano Atlántico.
El Banco de Inglaterra guarda unos 400.000 lingotes de oro.
El edificio actual del banco en la City londinense ocupa una manzana completa de 14.000 metros cuadrados y destaca por sus muros exteriores sin ventanas a nivel de calle, que no dan idea ninguna del búnker subterráneo de máxima seguridad y de las puertas que solo se abren con una combinación de códigos, llaves tradicionales y reconocimiento de voz.
Fundado en 1694, el recorrido exacto por los pasillos es secreto de estado. A las cámaras que contienen miles de millones de libras en oro, sólo se puede acceder a través de una puerta vigilada en Lothbury Street, frente a la entrada peatonal principal de Threadneedle Street.
“En su interior encontrarás alrededor de un 3% de todo el oro extraído en la tierra hasta la fecha”, apunta la plataforma de compraventa de metales preciosos, StoneX Bullion.
La reputación de Estados Unidos
La transferencia “hacia el Reino Unido y Países Bajos por parte de los holandeses resulta muy inusual”, explica Paul Donovan, economista jefe de UBS Global Wealth Management.
“El impacto directo en el mercado es nulo. Sin embargo, dado que las reservas de oro de los bancos centrales suelen representar una las decisiones de inversión más conservadoras y reacias al riesgo que existen, las señales en torno a la confianza y la reputación internacional de Estados Unidos son bastante llamativas” añadió el experto.
El oro es un activo importante de las reservas de divisas de cualquier país y ahora mismo, los mercados internacionales están preocupados por la disparada deuda de Estados Unidos y su guerra con Irán.
Para abrir la bóveda se requieren varias personas porque cada uno tiene distintas partes del código.
Según un documento del propio Banco de Inglaterra en 2014 existían hasta 72 bancos centrales extranjeros con cuentas de oro allí.
Y es que el de Países Bajos no es un caso aislado: el Banco de Francia hizo algo parecido entre 2025 y 2026, moviendo oro desde la Reserva Federal de Nueva York marcando una tendencia que lleva años acelerándose entre bancos centrales.
Así que la pregunta es ¿qué diferencia sus bóvedas de las que pueda tener cualquier otro banco comercial en cualquier parte del mundo?
Oro en efectivo
La clave no es la seguridad -eso lo puede proporcionar cualquier otra cámara acorazada- sino que desde hace más de 300 años, Londres es el centro mundial de negociación de oro físico.
“Londres ofrece a los bancos centrales algo que el almacenamiento nacional no siempre puede proporcionar: la capacidad de convertir el oro en dinero efectivo rápidamente”, le dice a BBC Mundo Ewa Manthey, estratega de materias primas del banco holandés ING.
Y es que, dado que allí operan numerosos participantes clave del mercado del oro, a menudo es posible transferir la titularidad sin necesidad de desplazar físicamente los lingotes.
Es decir: si tu oro está en la bóveda del Banco de Inglaterra, puedes venderlo, prestarlo o usarlo como garantía en una operación. El valor se liquida transfiriendo la titularidad de lingotes numerados sin mover un gramo.
Y teniendo en cuenta que una barra de oro promedio pesa alrededor de 12,4 kilos, el ahorro de costes por traslado y certificaciones es bastante grande.
Un lingote de oro pesa alrededor de 12,4 kilos.
“El oro se almacena de tal forma que barras específicas, identificadas por número de serie, están asignadas a un propietario concreto. Esto permite hacer operaciones simplemente cambiando el nombre del propietario en un registro, sin transportar el metal, lo que supone comodidad y discreción para los operadores”, explica a BBC Mundo, Gregory Placsintar, analista y trader de materias primas de SpreadGreg.com.
“El Banco de Inglaterra tiene además un historial impecable de seguridad. Por este motivo, a muchos países resulta más práctico y barato pagar una comisión de custodia que montar su propia infraestructura”, añade.
Otra de las ventajas es que todo el oro que se guarda en la bóveda de la “vieja dama” está certificado y cumple con unos estrictos requisitos de calidad, tamaño, peso o pureza, lo que hace el metal vendible en cualquier momento.
Pero si uno solo de los lingotes llegara a salir al exterior, volver a meterlo en cualquier otro banco el mundo requeriría nuevos exámenes y certificaciones.
No todo lo que brilla…
Pero la custodia del oro de un país en el banco de otra nación también tiene riesgos.
“La desventaja es que el oro custodiado en el extranjero queda sujeto, en última instancia, a las leyes y decisiones políticas del país donde se almacena; por ello, los bancos centrales suelen distribuir sus reservas entre varias ubicaciones”, asegura Ewa Manthey.
Desde la invasión rusa de Ucrania y el consiguiente bloqueo de activos rusos en 2022, varios bancos centrales han revisado dónde conviene tener su oro.
Esto tiene senido porque si “el oro está en la jurisdicción de un país con el que podríais entrar en conflicto diplomático, existe (aunque sea remoto) el riesgo de que quede fuera de alcance justo cuando es más necesario”, dice Placsintar.
Las barras están individualmente catalogadas, serializadas y con su refinador y ley de pureza grabados.
Esto bien lo sabe Venezuela. Unas 31 toneladas de este último metal preciado, las cuales forman parte de las reservas internacionales de su Banco Central (BCV), están depositadas en Londres.
Y desde hace más de un lustro, son el centro de una batalla legal que todavía no se ha resuelto en los tribunales británicos entre el gobierno del país y la oposición venezolana.
Operación Fish
La historia de los lingotes de oro de Países Bajos que viajaron desde Canadá a Reino Unido nos remonta a una época en que este metal precioso tuvo que hacer la travesía opuesta.
En la Segunda Guerra Mundial, las reservas de oro británicas se trasladaron al otro lado del Atlántico para protegerlas de una posible invasión alemana en lo que se conoció como la “Operación Fish”.
Los lingotes fueron reunidos y transportados en secreto hacia puertos británicos, especialmente desde la zona de Londres hacia Escocia, donde serían cargados en buques de la Royal Navy.
El Museo del Banco de Canadá señala que el conjunto de las operaciones llegó a involucrar cerca de 2.000 toneladas de oro y monedas, incluyendo importantes reservas francesas.
El oro no se trasladó simplemente para “guardarlo”. Gran parte podía utilizarse como una especie de reserva de emergencia para financiar la guerra.
Al depositar allí el oro, Reino Unido podía liquidarlo, conseguir dólares y pagar armas, suministros o alimentos a Canadá.
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Al menos 5 personas perdieron la vida cuando un avión Boeing 767 de carga, perteneciente a Amazon se salió de la pista en el aeropuerto internacional de Miami, confirmó la alcaldesa del condado Daniella Levine-Cava.
Al menos otras 5 personas están heridas de gravedad, y cientos de vuelos tuvieron que ser suspendidos durante uno de los fines de semana más activos en la temporada en EE.UU.
Seguiremos ampliando cuando se conozca más información…
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Según las primeras proyecciones, el partido alemán AfD (Alternativa para Alemania) se encamina hacia una contundente victoria en el estado oriental de Sajonia-Anhalt, muy por delante de sus principales rivales. Aún no está claro si esto será suficiente para hacerse con el poder en el estado, pero el AfD afirma haber obtenido el mandato necesario para gobernar.
Se prevé que el partido de extrema derecha obtenga más del 44% de los votos, muy por delante de la conservadora CDU (Unión Demócrata Cristiana), que cuenta con el 18,4%.
El partido AfD ha calificado el resultado de “histórico” y el carismático líder del estado, Ulrich Siegmund, se ha negado a gobernar con ningún otro partido.
Ningún partido de extrema derecha ha logrado controlar un estado en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial, y gobernar a nivel estatal implicaría tener potestades sobre la policía, la educación local y la cultura.
Sajonia-Anhalt tiene una población reducida de 2,1 millones de habitantes y la AfD en el estado está catalogada por los servicios de inteligencia nacionales como “extrememista de ultraderecha”, una clasificación que Siegmund rechaza.
El resultado previsto para el AfD es superior al que sugerían las encuestas de opinión anteriores, y Siegmund, junto con los líderes nacionales conjuntos Alice Weidel y Tino Chrupalla, se mostraron eufóricos al conocerse la noticia.
Sin embargo, los líderes de los partidos no sabrán si tienen suficientes escaños para gobernar hasta que vean cuáles de los partidos más pequeños entran en el parlamento estatal.
Eso podría depender de si alguno de los partidos más pequeños supera el umbral requerido del 5%.
Si el partido populista de izquierda BSW (Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia) no logra entrar en el poder, las posibilidades de que el AfD obtenga la mayoría aumentan. El BSW se ha ofrecido a cooperar con el AfD en algunos temas si resulta elegido.
El AfD aseguró 44% de los votos sobre la conservadora CDU, Unión Demócrata Cristiana, que lidera el gobierno de Alemania.
Una multitud de simpatizantes en la sede del partido para la noche electoral de AfD estalló en vítores cuando aparecieron las proyecciones en la pantalla.
Poco después, la gente irrumpió cantando el himno nacional de Alemania.
“Hemos hecho historia en este estado”, declaró Siegmund. Su homólogo en la CDU, Sven Schulze, reconoció la victoria y afirmó que su partido tendría que asimilar el resultado: “Ha sido una campaña electoral extremadamente dura e intensa”.
El SPD, el Partido Partido Socialdemócrata de centroizquierda alemán, calificó el resultado de “verdaderamente dramático”, y el líder nacional, Lars Klingbeil, cuyo partido forma parte del gobierno nacional junto con la CDU, describió el resultado como una “señal para Berlín”.
AfD no solo dominó la campaña electoral, sino que también se perfila como la fuerza dominante en el resultado. Si bien el resultado fue inicialmente incierto, los simpatizantes del partido creen que están en camino de la victoria.
La participación en Sajonia-Anhalt fue particularmente alta, con un estimado del 78%, y los simpatizantes de AfD en Magdeburgo elogiaron el éxito de Siegmund a la hora de ganarse a los votantes.
Un hombre llamado Ollie expresó: “Este hombre nos da lo que nadie más puede darnos”.
“Dada la calidad del gobierno, todos prometen que las cosas mejorarán. Este es un partido para la clase trabajadora. Es la alternativa para Alemania”, declaró a la BBC.
El AfD lidera las encuestas de opinión a nivel nacional, por delante de los conservadores en el poder, el canciller Friedrich Merz y los socialdemócratas, pero su principal bastión se encuentra en los estados del este.
También ganaron las elecciones estatales de 2024 en la vecina Turingia, pero no consiguieron los escaños suficientes para llegar al poder.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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Cuando el banco central de Países Bajos confirmó esta semana que había trasladado toneladas de oro de ese país fuera de América del Norte, informó que esta reubicación le permitiría estar “mejor preparado para crisis graves”.
Según el comunicado, unas 86 toneladas de las aproximadamente 313 toneladas que tenía almacenadas en Estados Unidos y Canadá fueron trasladadas a Londres “en vista de la creciente inestabilidad geopolítica”, para que este metal precioso pudiera estar “fácilmente disponible para su uso en una situación de crisis”.
Era inevitable que surgieran preguntas. ¿Por qué hacían esto los neerlandeses? ¿Anticipaban algún gran shock económico en el horizonte?
Aunque no lo parezca, la medida fue claramente una respuesta al estado de inestabilidad e incertidumbre en el que se encuentra el mundo, donde las guerras comerciales y militares han llevado a los países a tomar precauciones y a mantener su oro más cerca de casa.
Tiempos de inestabilidad
A principios de este año, Francia anunció que había trasladado sus reservas de oro de Estados Unidos a territorio francés.
Mientras tanto, el Bundesbank alemán transfirió más de 216 toneladas de este metal desde depósitos en el extranjero (111 toneladas desde Nueva York y 105 toneladas desde París) a lo largo de varios años, hasta 2016.
Es una estrategia que ya se ha empleado antes en épocas de inestabilidad global. “Algunos bancos centrales europeos trasladaron parte de sus reservas de oro a Nueva York durante la Guerra Fría”, afirmaron los analistas Lina Thomas y Daan Struyven, de Goldman Sachs.
Joseph Cavatoni, estratega sénior de mercado del Consejo Mundial del Oro, declaró a la BBC que, si bien las guerras y las tensiones comerciales “influían en algunas de estas decisiones”, no “encabezaban la lista” de factores determinantes.
La inflación, los tipos de interés y el simple hecho de tener el oro en un lugar donde se pueda negociar rápidamente también influyeron.
“No tengo la sensación de que se avecina una catástrofe”, dijo Cavatoni, “pero lo que sí creo es que la gente está mejor informada sobre cómo gestionar sus activos de reserva, cómo aumentarlos y cómo sacarles el máximo partido”.
El Banco de los Países Bajos ha comunicado que el oro retirado de Estados Unidos y Canadá entre marzo y agosto de este año se encuentra ahora depositado en las bóvedas del Banco de Inglaterra.
“Esperamos no tener que utilizarlo nunca, pero sí necesitamos reforzar nuestra capacidad de respuesta y preparación”, declaró el gobernador del banco central neerlandés, Olaf Sleijpen.
Londres se consideraba la mejor opción debido a su posición como importante centro comercial mundial. Si se desea comprar o vender oro rápidamente en una crisis, Londres es el lugar idóneo, lo que convierte al Banco de Inglaterra en un punto de almacenamiento muy popular.
Guardar y negociar el oro
El Banco de Inglaterra es uno de los mayores custodios de oro del mundo. Bajo esta institución de 300 años de antigüedad, ubicada en el centro de Londres, se encuentran alrededor de 400.000 lingotes valorados en más de US$270.000 millones.
De acuerdo con encuestas del sector realizadas por el Consejo Mundial del Oro, el Banco de Inglaterra sigue siendo el lugar más popular para el almacenamiento seguro de metales preciosos, pero los bancos centrales están diversificando cada vez más los lugares donde los guardan.
Según Thomas y Struyven, de Goldman Sachs, el lugar donde se almacena el oro del país es “una preocupación cada vez mayor para los gestores de reservas”.
En el mundo moderno, existen muchas maneras de hacer circular tu tesoro. Los holandeses vendieron unas 59 toneladas en Nueva York y luego compraron más existencias en Londres, lo que significó que esa cantidad no tuvo que ser transportada a través del Atlántico.
Pero más de 27 toneladas fueron “trasladadas físicamente” desde Estados Unidos y Canadá a la ciudad holandesa de Zeist. Una cantidad similar también fue enviada desde Zeist a Londres.
Las empresas que prestan este tipo de servicios guardan silencio sobre cómo se llevan a cabo las operaciones, pero cabe decir que las medidas de seguridad y la planificación son exhaustivas para evitar el riesgo de que se repita una situación parecida a la de la película “The Italian Job”, en la que un grupo de criminales roban un valioso cargamento de oro.
Cavatoni, del Consejo Mundial del Oro, explicó que una estrategia habitual para transferir existencias de oro consiste en vender el metal en un lugar y comprarlo en otro. “Supongamos que quiero mi oro en Nueva York y lo tengo en Londres. Podría venderlo en Londres y comprarlo en Nueva York el mismo día y a la misma hora, registrando así la transferencia sin necesidad de realizar ningún otro cambio logístico”.
Solo existen unas pocas empresas selectas que gestionan envíos de oro a través de las fronteras, una de las cuales es Brink’s Global Services, que declaró a la BBC haber observado una “mayor demanda” por parte de entidades como los bancos centrales en los últimos tiempos.
“La creciente incertidumbre geopolítica y económica, junto con el papel cada vez más importante del oro como activo de reserva estratégica, parecen estar contribuyendo a esta tendencia”, dijo Nader Antar, vicepresidente ejecutivo de Brink’s.
Almacenamiento costoso
Almacenar y trasladar el oro tiene unos costos elevados.
La razón por la que el almacenamiento de oro es un tema tan importante para los bancos centrales es que han estado comprando cada vez más este metal precioso. Pero almacenarlo en casa tiene un costo, según Thomas y Struyven de Goldman Sachs.
“El almacenamiento interno requiere inversión en seguridad física, infraestructura de auditoría y seguros; costos que pueden ser desproporcionados para los bancos centrales más pequeños”, dijeron.
Según el Consejo Mundial del Oro, en los últimos cuatro años, los bancos centrales han acumulado un promedio anual de 1.000 toneladas de oro, un aumento significativo con respecto al promedio de 500 toneladas de la década anterior.
Esta tendencia se remonta a la crisis financiera mundial. Y se prevé que continúe en aumento el próximo año.
El oro ha estado en auge en los últimos años. Su precio se ha disparado hasta alcanzar una serie de máximos históricos, superando los US$5.000 la onza en enero.
Existen varias razones que explican el aumento vertiginoso de su valor, pero un factor importante ha sido la posición que ocupa este metal precioso en la psique humana como un activo refugio en el que invertir durante períodos de agitación financiera y geopolítica causados por guerras comerciales y militares.
La inflación y los tipos de interés también influyen en la popularidad del oro. Debido a su escasez y al valor que se le ha otorgado a lo largo de miles de años, es relativamente resistente a la subida de precios, por lo que se considera una buena inversión.
Según el banco de inversión Charles Schwab, “en el último medio siglo, los precios del oro han subido mucho más rápido que el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el indicador de inflación que más se sigue”.
Si bien el precio del oro ha caído desde el máximo histórico alcanzado a principios de este año, todavía se mantiene en un nivel históricamente alto.
Según los investigadores de Goldman, se prevé que el precio suba a US$4.900 por onza troy a finales de 2026, 300 dólares más que en agosto.
Según Thomas y Struyven, la demanda de oro por parte de los bancos centrales es una de las razones clave por las que los precios se están disparando.
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La ONU hizo un llamado a que se sustituya el mapa mundial predominante por uno que refleje con mayor precisión el tamaño real de continentes como África.
La resolución “Corregir el mapa”, adoptada por la Asamblea General, tiene como objetivo subsanar la discrepancia con el mapa de Mercator, en el que el continente africano aparece con un tamaño similar al de Groenlandia, aunque en realidad es unas 14 veces más grande.
La ONU adoptó un nuevo mapa, la proyección Equal Earth (Tierra Equitativa), que representa mejor el tamaño real de las masas continentales, sin embargo, también presenta sus propios problemas.
A lo largo de los años se han realizado numerosos intentos importantes para resolver el problema de representar con precisión la superficie de una esfera sobre un rectángulo plano, cada uno con sus propias ventajas y defectos.
El mapa de Mercator
El mapa de Mercator, de uso generalizado en la actualidad, fue creado en 1569 por el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator.
Su principal objetivo era ayudar a los marineros europeos a navegar por los océanos, como explicó el profesor de cartografía James Cheshire del University College de Londres.
“Quería que una línea recta dibujada en un mapa pareciera una línea recta en la realidad si se seguía la dirección de una brújula”, declaró a la BBC.
“Ese era el objetivo, y lo consigue a la perfección”, aseguró.
Para mantener esos ángulos correctos en un mapa plano, Mercator tuvo que ensanchar las líneas de la cuadrícula a medida que se alejaban del ecuador hacia los polos.
Su mapa tiene en cuenta la curvatura de la Tierra haciendo que los países cercanos al ecuador parezcan mucho más pequeños de lo que son y que los países más cercanos a los polos aparezcan alargados.
La distorsión es consecuencia de la imposibilidad de representar con precisión la superficie de un globo terráqueo en un gráfico bidimensional.
Más de 450 años después, la creación de Mercator sigue siendo la base de muchos de los mapas que vemos en las aulas, en la televisión y en internet, incluidos los de Google Maps.
Sin embargo, los críticos del mapa de Mercator afirman que existe un efecto psicológico al percibir algunos lugares como más pequeños de lo que realmente son y otros como más grandes, ya que instintivamente consideramos que las cosas más grandes son más importantes.
Para el geógrafo keniano Kioko Muendo, esto ha restado importancia implícitamente a los vastos recursos, la población y las oportunidades de inversión de África.
“Los mapas son más que simples guías para viajeros: influyen en cómo se perciben las regiones desde el punto de vista político y económico”, declaró a la BBC.
El mapa de Equal Earth
El mapa de Equal Earth pretende representar la superficie de las masas terrestres de forma más equitativa.
El mapa Equal Earth pretende solucionar este problema con la proyección de Mercator.
Fue desarrollado por un equipo de cartógrafos en 2018 para presentar el tamaño y la forma de las masas terrestres con mayor precisión, y se inspiró en la proyección de Robinson de 1963, un mapa que muestra toda la superficie del globo a la vez.
Como resultado, el mapa de Equal Earth fue adoptado por los miembros de la Unión Africana en febrero, antes de que fuera adoptado por la ONU.
Pero sacrifica las líneas rectas que hacían que la proyección de Mercator fuera perfecta para la navegación, y no se puede utilizar para medir la distancia real entre diferentes lugares.
“Se puede conservar el área, o la forma, o la distancia y la dirección, pero no todo a la vez a la perfección, porque de lo contrario volveríamos a tener una esfera”, señaló Cheshire.
El mapa de Peters
La proyección cartográfica de Peters ofrece una idea más justa de la superficie terrestre, pero distorsiona la forma.
El mapamundi de Peters fue diseñado por el historiador alemán Arno Peters a principios de la década de 1970. El mapa rectangular se basa en la proyección descrita por primera vez por el cartógrafo escocés James Gall en 1855.
La proyección sacrifica la precisión de la forma en favor de la precisión de la escala. Por lo tanto, las regiones polares se comprimen, mientras que las partes cercanas al ecuador se estiran.
Esto soluciona el problema de la diferencia de tamaño entre Groenlandia y África, permitiendo a quienes lo utilizan hacerse una idea del tamaño comparativo de las diferentes masas continentales, al tiempo que se conservan las líneas rectas de longitud y latitud.
Sin embargo, el mapa distorsiona gravemente la forma de las masas continentales de la Tierra, haciendo que todas parezcan ligeramente desproporcionadas. Rusia, por ejemplo, parece mucho más pequeña de lo que realmente es.
Las líneas rectas del mapa de Peters tampoco representan rumbos constantes de brújula verdaderos, por lo que resultan inútiles para la navegación.
Otras formas de cartografiar el mundo
Este mapa de Mitchell, en proyección de Mercator, coloca a América en primer plano en lugar de Europa y África.
Del mismo modo que el tamaño aparente de una masa continental puede influir en la importancia que se le atribuye, también puede hacerlo su prominencia en un mapa.
Algunos cartógrafos han intentado orientar el mapa de manera que el sur quede en la parte superior, para contrarrestar el sesgo psicológico que surge al considerar que el sur global es menos importante por estar situado más abajo.
Y dependiendo de dónde te encuentres en el mundo, el continente que se sitúa en el centro de un mapa puede variar.
Si bien estos mapas alternativos ofrecen una perspectiva del mundo diferente a la que nos resulta familiar, no resuelven el problema de la prominencia, sino que simplemente cambian el enfoque del mapa.
Mapas orientados a los polos
La bandera de la ONU está centrada en el Polo Norte, por lo que ningún continente es el foco principal.
Una forma de resolver la cuestión de qué masa continental se encuentra en el centro de un mapa —y por lo tanto es la más prominente— es no colocar ninguna en el centro.
Esto es lo que representa el mapa del logotipo de la ONU: el mundo está centrado en el Polo Norte, con los continentes extendiéndose hacia afuera desde él.
Se conoce como “proyección azimutal equidistante” y sitúa las regiones del mundo en un mapa circular alrededor de un punto central. Cuanto más lejos de ese punto en el globo, mayor es el círculo.
En este tipo de mapa, todos los puntos se encuentran en el “azimut” correcto, o dirección horizontal, desde el punto central.
Pero para que toda la superficie de una esfera quepa en un círculo, el mapa se distorsiona más cuanto más se aleja del centro.
En el mapa de la ONU, por ejemplo, las zonas cercanas al Polo Sur aparecen comprimidas y estiradas, ya que lo que sería un anillo de la misma circunferencia que uno alrededor del Polo Norte se vuelve mucho más grande.
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La guerra de Vietnam nunca llegó a las playas de Pattaya, pero las transformó para siempre.
Situada unos 100 kilómetros al sureste de Bangkok, esta ciudad balneario recibió el año pasado a 12,8 millones de visitantes tailandeses y 10,6 millones de turistas extranjeros, según datos del Ministerio de Turismo y Deportes de Tailandia.
La cifra contrasta con los 116.000 habitantes registrados en la localidad, a los que se suma una población flotante de unos 460.000 visitantes de larga estancia y empleados estacionales.
Entre ellos hay, según estimaciones de diversas fuentes recogidas por la BBC, de 25.000 a 50.000 trabajadoras sexuales.
Este destino de playas y frenética vida nocturna, uno de los más populares y controvertidos de Tailandia, acaba de recibir una visita cargada de resonancias históricas.
Esta semana, el portaaviones USS Abraham Lincoln atracó en el cercano puerto de Laem Chabang con casi 5.000 marineros e infantes de marina a bordo.
Los tripulantes del USS Abraham Lincoln hicieron escala en Pattaya para descansar tras más de 280 días sin tocar tierra.
Tras una prolongada misión que los mantuvo nueve meses en alta mar, muchos de estos militares fueron trasladados en autobuses hasta Pattaya para disfrutar de unos días de descanso.
Su llegada despertó grandes expectativas entre los negocios locales en esta ciudad conocida por su incesante actividad las 24 horas del día, si bien la vida en sus calles difiere según la hora que marque el reloj.
Durante el día, turistas y familias toman el sol en la playa, saborean un pad thai en un puesto callejero, compran ropa en los mercadillos o reciben un reparador masaje tailandés sobre una camilla improvisada.
Al caer la noche, los neones iluminan calzadas repletas de bares, salones de masajes para adultos, discotecas con espectáculos eróticos y trabajadoras sexuales que tratan de captar clientes dentro y fuera de los locales de Walking Street, el corazón de la vida nocturna que ha dado fama mundial a esta ciudad.
La vida nocturna de Pattaya no está exenta de polémica.
Cuesta imaginar que este lugar fue, en un tiempo no tan lejano, una pequeña aldea donde los locales pescaban para subsistir.
¿Cómo se transformó Pattaya en uno de los destinos de turismo sexual más conocidos del planeta, que le ha valido el sobrenombre de la “ciudad del pecado”?
La aldea pesquera junto a un enclave estratégico
En la primera mitad del siglo XX, Pattaya era una pequeña comunidad costera sin alojamientos, servicios para visitantes ni, por supuesto, un solo neón en sus calles.
“Antes de la llegada de las Fuerzas Armadas estadounidenses, era una aldea de pescadores”, le explica a la BBC la economista Warn Lekfuangfu, coautora del estudio “Guerra, migración y los orígenes de la industria del sexo tailandesa”.
Su tranquilidad, sin embargo, escondía una ventaja geográfica: unos 30 kilómetros al sur se encontraba la base naval tailandesa de Sattahip, establecida en la década de 1920.
En plena Guerra Fría, en 1954, Tailandia y Estados Unidos fundaron junto con otros seis países la Organización del Tratado del Sudeste Asiático (Seato), un organismo regional de defensa para contener el comunismo.
Bajo este paraguas, el gobierno tailandés permitió a su socio estadounidense utilizar instalaciones tailandesas en sus operaciones en Indochina.
Las primeras operaciones llegaron durante la crisis de Laos: desde 1961, aviones estadounidenses con base en Tailandia abastecieron al gobierno laosiano y, en 1962, Washington desplegó tropas en territorio tailandés para disuadir un avance comunista.
Y, aunque Pattaya nunca albergó una base estadounidense, se convirtió en el destino civil de descanso de aquel corredor militar.
Aunque nunca albergó una base militar estadounidense, Pattaya se convirtió en destino de los soldados en su tiempo de descanso.
Estudios sitúan la llegada de los primeros soldados estadounidenses un poco antes, en 1959, cuando un grupo de militares destinados en la provincia interior de Korat pasó varios días de permiso en Pattaya, alquiló alojamientos junto a la playa y dio a conocer el lugar entre otros compañeros.
La prostitución no nació, sin embargo, con aquellos militares.
“Antes de que comenzaran a llegar soldados estadounidenses, en Tailandia ya existían negocios (de prostitución femenina) dirigidos a los hombres tailandeses”, señala a BBC Mundo el sociólogo Ronald Weitzer, autor del libro “Turismo sexual en Tailandia: una mirada desde dentro al principal parque de recreo erótico de Asia”.
En todo caso, aunque las fuentes discrepan sobre la fecha y el número exactos de los primeros visitantes, estos fueron los precursores de la transformación que vendría después con la guerra de Vietnam.
La guerra de Vietnam
Cuando EE.UU. intensificó su presencia en la guerra de Vietnam —el conflicto entre el Norte comunista y el Sur respaldado por Washington— con el despliegue masivo de tropas en 1965, Tailandia le ofrecía la combinación militar perfecta.
Era un aliado anticomunista en tiempos de paz, estaba cerca de Vietnam y compartía fronteras con Laos y Camboya, de modo que sus aeródromos permitían lanzar misiones, abastecerlas y recibir a las tripulaciones lejos de los principales frentes.
Cerca del 80% de los ataques de la Fuerza Aérea estadounidense sobre Vietnam del Norte partieron de bases situadas en territorio tailandés, según el estudio de Lekfuangfu, publicado por la London School of Economics (LSE).
La base aérea de U-Tapao, al sur de Pattaya y adyacente a la antes mencionada base naval de Sattahip, se convirtió en una pieza fundamental de esa red.
La base de U-Tapao acortó las misiones a Vietnam desde un país aliado (imagen de 2008).
Construida con ayuda estadounidense, su gran pista entró en servicio en 1966, recibió los primeros bombarderos B-52 en abril de 1967 y dos años después pasó a ser base principal de operaciones de la Fuerza Aérea de EE.UU.
Desde U-Tapao los B-52 tardaban entre dos y cinco horas en completar sus misiones en Vietnam, frente a 12 o 15 horas desde la base estadounidense de Guam.
Así, la presencia militar creció rápidamente: a finales de 1966 había en Tailandia más de 25.000 miembros de la Fuerza Aérea estadounidense que ascendieron a unos 50.000 en el punto álgido de la guerra, y en total más de 700.000 pasaron por sus bases entre 1962 y 1976, según la investigación publicada por la LSE.
Algunos permanecían durante meses en las bases tailandesas para participar en misiones aéreas o tareas de apoyo, mientras otros viajaban directamente desde Vietnam durante sus permisos de “descanso y recreación”.
Solo en 1966 y 1967, estos últimos representaron entre el 11% y el 16% de todos los visitantes que recibió Tailandia y gastaron entre US$6,8 millones y US$10,8 millones anuales, según el estudio.
Pattaya concentró gran parte de ambos flujos.
“Si tienes la demanda de tantos hombres aquello causa un impacto, porque nunca habías tenido allí tantos hombres”, explica la economista Warn Lekfuangfu.
Rápido crecimiento
Una noche en Pattaya en 1970.
Al principio algunos vecinos alquilaron habitaciones y comenzaron a vender comida y otros productos a los militares; después llegaron empresarios con proyectos más ambiciosos como el Nipa Lodge, el primer gran hotel de Pattaya inaugurado en diciembre de 1964 con 112 habitaciones.
Tras él aparecieron nuevos hoteles, restaurantes, bares, salones de masaje y establecimientos de ocio nocturno para cubrir una demanda de miles de soldados jóvenes.
“Pattaya se convirtió básicamente en un lugar que no estaba demasiado lejos de la base, al que el personal militar podía ir y, por decirlo así, divertirse”, define Lekfuangfu.
A la llamada de los dólares acudieron mujeres jóvenes de todo Tailandia, un país entonces agrario y desigual.
“Las chicas no eran de la zona, porque no habría habido suficientes para satisfacer la demanda. En aquella época había mucha migración interna y muchas de esas chicas procedían sobre todo del nordeste del país, la región más pobre”, indica la coautora del estudio “Guerra, migración y los orígenes de la industria del sexo tailandesa”.
Las autoridades, sugiere, establecieron las condiciones idóneas para que esta industria prosperara.
Aunque la prostitución estaba prohibida desde 1960, la Ley de Establecimientos de Entretenimiento de 1966 permitió registrar y regular legalmente negocios como bares y salones de masaje.
Los posibles servicios sexuales se acordaban de manera privada entre clientes y empleadas, lo que creó una zona gris en la que las autoridades, por regla general, miraban hacia otro lado.
Hay que matizar que los soldados no solo visitaban Pattaya para comprar sexo: la playa, la comida, el alcohol, los espectáculos y la compañía formaban parte de una misma oferta.
“No se trataba directamente de una serie de burdeles, sino de un nuevo tipo de entretenimiento: había espectáculos, bebías y tenías a alguien que te entretenía y te atendía. Así era y así sigue siendo”, afirma Lekfuangfu.
Al terminar la guerra en 1975, Pattaya ya era una próspera ciudad balneario repleta de hoteles, carreteras, bares, y una red empresarial y laboral dedicada al turismo.
Y, al mismo tiempo, había adquirido la reputación de destino de turismo sexual que, años después, llevaría a la prensa internacional a apodarla “la ciudad del pecado”.
La ambigua situación legal en Tailandia
En Tailandia, la prostitución general de adultos se encuentra en un vacío legal o está formalmente prohibida por la Ley de Prevención y Supresión de la Prostitución, aunque en la práctica opera de forma tolerada en ciertos barrios rojos.
Sin embargo, el turismo sexual que involucra a menores de edad o la explotación sexual infantil está estrictamente penalizado con penas de cárcel muy severas y persecución activa.
La ley tailandesa prohíbe el proxenetismo, los burdeles y el requerimiento u ofrecimiento de servicios sexuales en la vía pública.
Pese a esta prohibición, los y las trabajadoras sexuales suelen operar abiertamente en los principales centros turísticos del país.
La “ciudad del pecado”
La prensa internacional comenzó a llamar a Pattaya la “ciudad del pecado” (Sin City) a principios de los años 2000.
Cuando las fuerzas estadounidenses abandonaron Tailandia entre 1975 y 1976, la transformación de Pattaya era ya irreversible.
La maquinaria turística ya estaba en marcha y su expansión coincidió con el auge de los viajes internacionales en todo el mundo, y en especial a este país asiático conocido por sus playas, su cultura milenaria y su gastronomía.
“No fue necesario adaptar los bares y demás negocios eróticos a los turistas civiles. Estos simplemente comenzaron a acudir a los clubes de go-go, cervecerías y salones de masajes que existían”, explica el sociólogo Ronald Weitzer.
A los estadounidenses se sumaron visitantes europeos, especialmente británicos, alemanes y escandinavos; después llegaron los rusos y, en los últimos 10 o 20 años, aumentó la clientela de otros países asiáticos, según la economista Warn Lekfuangfu.
También persistió el flujo de trabajadoras sexuales desde el nordeste rural y se consolidaron redes migratorias que las conectaban con los negocios de Pattaya.
Ya en el año 1990, los distritos próximos a antiguas bases utilizadas por Estados Unidos tenían entre cuatro y cinco veces más trabajadores sexuales que los situados junto a otras instalaciones militares locales, según el estudio publicado por la LSE.
A finales del siglo XX el turismo se diversificó y adquirieron más protagonismo los visitantes europeos en busca de ocio nocturno.
En Pattaya se sumaba otra ventaja: su cercanía a Bangkok, la capital de Tailandia con 9 millones de habitantes en la actualidad, que queda a menos de 2 horas por carretera.
El panorama que hoy ofrece la ciudad es también más diverso.
“Actualmente, las mujeres que trabajan en esta industria no son solo tailandesas; también hay mujeres de los países vecinos y de Europa del Este”, apunta Lekfuangfu.
El sociólogo Ronald Weitzer, por su parte, agrega que un “gran número de las transacciones relacionadas con el turismo sexual en Tailandia involucra a hombres locales o a mujeres transexuales que se refieren a sí mismas como ladyboys“.
“Pattaya tiene tres grandes barrios rojos dedicados a la prostitución masculina, donde jóvenes tailandeses salen de fiesta con turistas y empresarios extranjeros y les venden servicios sexuales”, sentencia.
Weitzer se refiere a Pattaya como “una especie de Disneylandia para adultos”.
La prensa internacional la suele llamar “la ciudad del pecado”, una denominación que las autoridades tailandesas rechazan, aunque con cierta resignación
“Hay que ser francos: la ciudad es conocida por las chicas de los bares. Entendemos los estereotipos. No podemos evitarlo”, indicó a la BBC el alcalde, Poramase Ngampiches.
Numerosas organizaciones nacionales e internacionales combaten la explotación y, en particular, el turismo sexual infantil y la trata de personas.
Trabajadoras ofrecen descuento del 10% en un club de adultos a los miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses llegados en el USS Abraham Lincoln.
En cuanto a la percepción de los tailandeses, según Lekfuangfu, existe una distinción geográfica: Pattaya Norte se asocia al ocio convencional y Pattaya Sur, al comercio sexual.
“Si digo que voy a Pattaya Sur, la gente me va a mirar de una manera extraña”, asevera.
Las autoridades, en todo caso, tratan de proyectar una imagen vinculada al turismo familiar, deportivo, gastronómico y de congresos.
“Lo que sí podemos hacer es demostrar que Pattaya ha cambiado y que ahora ofrecemos otras opciones como deportes, seminarios, bienestar y actividades para toda la familia. Es una mezcla de todo”, declaró el alcalde.
El contraste entre la reputación de Pattaya y la imagen que sus autoridades quieren presentar al mundo reapareció con la llegada del USS Abraham Lincoln esta semana.
El agregado naval estadounidense Kristopher Robinson aseguró que los 5.000 marines “se comportarán de acuerdo con las leyes de EE.UU., las normativas de la Marina estadounidense y las leyes de Tailandia”.
La Pattaya que hoy pisan estos soldados ha cambiado mucho en comparación con la ciudad que recibió a sus predecesores de la guerra de Vietnam.
Al caer la noche, sin embargo, las diferencias parecen menos evidentes.
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Durante cientos de años, los matemáticos han puesto a prueba sus cerebros enfrentándose a endiablados problemas matemáticos que nadie ha logrado resolver.
Reflexionan sobre ellos, los debaten, publican artículos al respecto. Solucionarlos puede ser el trabajo de toda una vida.
Pero el 13 de abril de este año fue la inteligencia artificial (IA) la que resolvió un problema matemático que hasta entonces se había resistido a los simples mortales: el problema 1196 de Erdős.
Los expertos en la materia se sorprendieron y, por supuesto, se interesaron. Mucho.
“Después de quizás una hora de leer y revisar el resultado en bruto que había producido la IA, me quedó muy claro que era correcto y que la idea era muy buena”, cuenta el matemático Jared Duker Lichtman, de la Universidad de Stanford.
Lichtman llevaba siete años trabajando en ese enigma que acababa de ser resuelto por un aficionado de las matemáticas que ingresó un solo prompt en una IA.
Pero ¿en qué consiste este problema y qué significa para las matemáticas que la IA lo resolviera?
Si crees que ya sabes adónde conduce esta historia, recuerda que en el mundo de las matemáticas las respuestas suelen ser sorprendentes.
Un genio itinerante
Los problemas matemáticos sin resolver tienen un cierto halo de misterio.
El que quizá hayas oído mencionar más a menudo es el último teorema de Fermat, que apareció en una nota manuscrita en el margen de una página de un libro escrito por el matemático del siglo XVII Pierre de Fermat.
Además del rompecabezas que dejó para la posteridad, escribió: “Tengo una solución, pero es demasiado larga para que quepa en el margen”.
Hasta donde sabemos, se llevó esa solución a la tumba.
“Tuvieron que pasar varios cientos de años antes de que finalmente se resolviera, en 1994, y el matemático que lo logró utilizó ramas de las matemáticas que ni siquiera existían en tiempos de Fermat”, señala la matemática Katie Steckles.
Y hay muchísimos más, con toda clase de nombres extraños. La conjetura de Collatz, la hipótesis de Riemann, los problemas de Hilbert y los problemas del milenio…
“¡Oh, hay montones!”, exclama Steckles. “Y cada día encontramos más. Cada rama de las matemáticas tiene sus grandes preguntas”.
Entre todos esos retos hay una enorme colección conocida como los problemas de Erdős, planteados por una de las mentes más prolíficas y afables de las matemáticas.
Paul Erdős era un matemático que, aparte de una maleta semivacía, nunca tuvo posesiones materiales, pues las consideraba una molestia.
El húngaro Paul Erdős (1913-1996) fue un genio extraordinario, no solo por las cuantiosas huellas que dejó en las matemáticas, sino por su estilo de vida.
Nunca tuvo casa ni posesiones más allá de una maleta semivacía, pues lo que quizo ser fue un turista matemático, viajando a cualquier lugar del mundo en el que estuviera pasando algo interesante y hubiera espacio para pensar y compartir ideas.
Durante las décadas de peregrinaje matemático, no solo planteó más de 1.200 problemas, sino que también resolvió muchos de ellos y encontró demostraciones sorprendentemente sencillas para teoremas que ya se creían resueltos.
El problema
En 2023 esta cantidad extraordinaria de problemas fueron recopilados en una página web para que los matemáticos pudieran ver cuáles necesitaban resolver y compartir sus demostraciones.
“La primera vez que escuché hablar sobre la conjetura del conjunto primitivo de Erdős estaba en el último curso de la carrera”, recuerda Lichtman.
“Y me enamoré completamente del problema”.
Los problemas de Erdős que nos atañen en esta historia tienen que ver con conjuntos primitivos.
Probablemente conozcas los números primos, números enteros que solo se pueden dividir exactamente entre sí mismos y entre 1. Un conjunto primitivo se parece un poco a eso: se escogen números de manera que ninguno de ellos sea divisible exactamente por otro, aunque no tienen que ser necesariamente primos.
Por ejemplo, 4, 5 y 6 forman un conjunto primitivo: no puedes dividir 4 entre 5 o entre 6 y obtener un número entero. Y lo mismo ocurre con 5 y 6.
Y no hace falta que nos adentremos más en las matemáticas de estos problemas de Erdős: todo lo demás es demasiado complicado.
Así que volvamos a nuestra historia.
“En mi tiempo libre y por las noches, seguía pensando en este problema y no podía dejarlo. Y acabé resolviéndolo después de 4 años de negarme a desistir”, cuenta Lichtman.
Lo que le había tomado todos esos años resolver fue el problema 164 de Erdős, que más tarde le serviría para su tesis doctoral.
Pero ese no era el único que le interesaba. Había un grupo de otros problemas de Erdős relacionados, entre ellos el problema 1196.
También había estado pensando en él durante todo ese tiempo.
“¿Qué ocurre si todos los números de un conjunto primitivo son mayores que X y queremos entender cómo puede crecer su puntuación a medida que X tiende a infinito?”.
Y siguió pensando en ello y trabajando en el problema durante otros tres años.
Hasta que se despertó una mañana y encontró un correo electrónico en su computadora.
Decía que un matemático aficionado había planteado este problema a GPT-5.4 Pro, un modelo de inteligencia artificial, y había obtenido unos resultados que, según él, podían ser una solución.
“Empecé a leer lo que había producido. El resultado parecía muy preliminar y muy desestructurado”, recuerda.
La demostración había sido obtenida por Liam Price, un británico de 23 años que no tenía un título universitario en matemáticas.
“Utilicé una IA de OpenAI para resolver el problema 1196 de Erdős”, contaba.
“Se me ocurrió un prompt ingenioso, se lo di a la IA y, después de unos 80 minutos pensando, me dio una solución. Entonces se la pasé a otra versión del modelo y le dije: ‘Aquí tienes la solución. ¿Puedes comprobarla y verificar que sea correcta?’. Y la respuesta fue que, en esencia, no había encontrado ningún error en el razonamiento”, agregaba.
Lichtman estaba perplejo y feliz a la vez.
El saber
La IA ya había ayudado a resolver otros problemas de Erdős, de hecho, varias decenas. Pero muchos de ellos eran problemas relativamente sencillos y poco conocidos.
El problema 1196 era distinto. No solo llevaba décadas desafiando a los matemáticos, sino que GPT-5.4 Pro había encontrado una idea nueva para abordarlo, un método que parecía haber pasado por alto la literatura matemática durante décadas. Y aquel método no solo resolvió el 1196, sino también otras cuestiones relacionadas.
A Lichtman no le molestó que un modelo de IA llegara a la meta antes que él: “Si otro matemático resuelve un problema que te interesa, no creo que nadie te pregunte si te molesta”, explica.
“Uno sencillamente quiere saber la respuesta y tener acceso a ella, independientemente de cómo se haya obtenido”, agrega.
Además, la IA necesitó a alguien como Lichtman, que entendiera tan profundamente las matemáticas como para ver aquel resultado en bruto y darse cuenta de que allí había algo valioso.
“Inmediatamente me alegré mucho y, de hecho, empecé a trabajar en esos otros grupos de problemas para ver si podía aplicar esta idea”, cuenta.
Pronto empezaron a aparecer otros avances. Pocas semanas después, un modelo de OpenAI refutó una conjetura de Erdős que llevaba casi 80 años sin resolverse.
Y el 1° de agosto, la compañía anunció otros diez avances en problemas matemáticos de larga data, desarrollados con participación de matemáticos humanos que ayudaron a analizar, desarrollar y formalizar los resultados.
“Creo que hemos llegado al punto en el que la IA puede aportar ideas e intuiciones, como lo haría un colega de confianza, y a veces esas ideas realmente van a dar fruto”, señala Lichtman.
“Estamos en una etapa en la que la IA empieza a funcionar, en cierto modo, como una especie de colaborador con el que intercambiar ideas y recibir comentarios”.
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