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  • Canadá inaugura un importante puente internacional sin invitar a EE. UU.

    Canadá inaugura un importante puente internacional sin invitar a EE. UU.

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    La apertura de la nueva conexión fronteriza entre Detroit y Windsor quedó marcada por las tensiones comerciales y políticas provocadas por el presidente Trump.

    Cuando Canadá y Míchigan acordaron construir un puente de miles de millones de dólares en el paso fronterizo más transitado entre Estados Unidos y Canadá, la relación entre ambos países era radicalmente diferente.

    En 2012, el presidente Barack Obama era admirado por una abrumadora mayoría de los canadienses en las encuestas, ambos países solían coincidir en diversos temas, incluyendo la seguridad fronteriza y una mayor cooperación militar. Para honrar a ambos países, el puente que une a Windsor, Ontario, con Detroit recibió el nombre de la estrella de hockey canadiense Gordie Howe, quien jugó 25 temporadas con los Red Wings de Detroit.

    El viernes, el puente de 6,4 millardos de dólares canadienses (unos 4,5 millardos de dólares) fue inaugurado, al menos de manera ceremonial, con un presidente en la Casa Blanca que ha sacudido la economía de Canadá con aranceles, ha planteado la posibilidad de anexionar ese país y ha retrasado la apertura del puente internacional Gordie Howe.

    El golpe más reciente ocurrió esta semana cuando el presidente Donald Trump, quien es tan impopular en Canadá como Obama era aclamado, anunció aranceles del 50 por ciento sobre una variedad de productos canadienses por un valor de 20 millardos de dólares. Para Canadá, todo esto ha sido demasiado. Retiró sus invitaciones a los funcionarios estadounidenses para inaugurar el puente de manera conjunta. Y trasladó la ceremonia desde la línea fronteriza internacional en el centro del puente hacia una amplia explanada pavimentada en la zona de inspección de la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá.

    “A la luz de las medidas comerciales con las que Estados Unidos amenazó a principios de esta semana, sería inapropiado proceder con un evento de celebración entre los dos países”, dijo en un comunicado la oficina del ministro de Infraestructura de Canadá. “El puente internacional Gordie Howe sigue siendo un proyecto de infraestructura vital que refleja años de arduo trabajo y será un importante motor económico”.

    En medio de la ceremonia, que incluyó el corte de un listón y una ceremonia de tambores indígenas, Trump hizo comentarios en las redes sociales sobre el cambio de planes.

    “Canadá le retiró la invitación a los Estados Unidos de América para la inauguración del puente Gordie Howe, lo cual está bien, considerando que están pagando ARANCELES sustanciales a Estados Unidos”, escribió Trump.

    El mandatario añadió que el acuerdo de 2012 entre Canadá y Míchigan que rige el puente “ya no está en vigor”. Al hablar con los periodistas después de la ceremonia, Gregor Robertson, ministro de Infraestructura de Canadá, dijo que ese no es el caso.

    Algunas invitaciones para la inauguración ceremonial ya han sido retiradas en dos ocasiones. Aparentemente a petición del gobierno de Trump, una inauguración programada para junio fue cancelada días antes del evento.

    Los autos y camiones no cruzarán el puente Gordie Howe sino hasta el lunes. Pero con sus imponentes torres y sus luces animadas en los cables de suspensión, la estructura es una versión llamativa del tipo de grandes proyectos que el primer ministro de Canadá, Mark Carney, un liberal, ha promovido como un antídoto a los aranceles de Trump.

    “Es lamentable que hayamos llegado a esto”, dijo Drew Dilkens, el alcalde de Windsor y uno de los invitados. “Simplemente muestra en qué punto nos encontramos en nuestra relación con Estados Unidos”.

    Y añadió: “Es un poco decepcionante, pero está bien. Estamos donde estamos”.

    Dilkens se encuentra entre los muchos canadienses que esperan que la inauguración finalmente ponga fin a una batalla de más de dos décadas con la adinerada familia Moroun de Míchigan, propietaria del puente Ambassador, una estructura de casi un siglo de antigüedad río arriba que actualmente transporta alrededor de 300 millones de dólares diarios en comercio.

    Las acciones legales y el cabildeo político de Matthew Moroun, un magnate del transporte de carga radicado en Detroit, provocaron inicialmente que Canadá se quedara financiando por completo la construcción del nuevo puente internacional luego de que los legisladores de Míchigan, estado que comparte su propiedad, se negaran a contribuir.

    En febrero, tras una reunión entre Moroun y Howard Lutnick, el secretario de Comercio, Trump dijo que bloquearía la inauguración del puente en una publicación en redes sociales en la que citó varios agravios. The New York Times informó que, un mes antes, Moroun donó un millón de dólares a un super PAC, un comité político, dedicado a Trump.

    Este mes se llegó a un acuerdo provisional que otorga a Estados Unidos una pequeña porción de los ingresos por peajes durante 15 años, lo que dio paso a la inauguración.

    El acuerdo es impreciso en muchos puntos clave. Originalmente, Canadá planeaba usar cualquier ingreso por peajes que restara tras cubrir los gastos operativos del puente para reembolsar sus costos de construcción, algo que se estimaba tomaría al menos 50 años. Después, Míchigan y Canadá dividirían las ganancias.

    En lugar de eso, durante los primeros 15 años Estados Unidos recibirá la mitad de cualquier excedente sobre los costos operativos, que usará para el desarrollo económico “en beneficio de Estados Unidos y del comercio entre Canadá y Estados Unidos”.

    Si bien Trump elogió el acuerdo, las previsiones publicadas por la autoridad que operará el puente para Canadá y Míchigan sugirieron que inicialmente no generará dinero, o generará relativamente poco, para el fondo estadounidense.

    Para el año en curso, la autoridad estima que solo recaudará 35,8 millones de dólares canadienses mientras gasta 135,6 millones en operaciones, lo que dejará una pérdida de casi 100 millones de dólares. Para el próximo año fiscal proyecta una pérdida de 2,9 millones, seguida de una ganancia (excluyendo el reembolso de los costos de construcción de Canadá) de 18 millones de dólares en 2028.

    Estados Unidos no ha anunciado cómo distribuirá el dinero de su fondo. El jueves, Carney dijo que el gobierno preveía que Estados Unidos recibiría aproximadamente el 5 por ciento del costo de construcción del puente, alrededor de 320 millones de dólares canadienses, en un periodo de 15 años.

    “Sinceramente tengo la esperanza de que en algún momento en el futuro podamos cerrar este puente un par de horas y tener la celebración adecuada que se merece”, dijo Dilkens. “Tendría que ser en un momento en el que la relación sea un poco más fuerte de lo que es hoy”.

    Ian Austen reporta sobre Canadá para el Times. Oriundo de Windsor, Ontario, y radicado en Ottawa, ha informado sobre el país durante dos décadas. Puede ser contactado en austen@nytimes.com.

  • Los CDC amplían el brote de ciclosporiasis a 9 estados de EE. UU.

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    Illinois, Kansas, Oklahoma y Pensilvania se unen ahora a Míchigan, Ohio, Indiana, Kentucky y Virginia Occidental en el brote de “Cyclospora” vinculado a la lechuga iceberg.

    Un gran brote de ciclosporiasis asociado a la lechuga iceberg ha sido vinculado a otros cuatro estados de Estados Unidos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés).

    Al menos 1947 personas se han enfermado y 98 han sido hospitalizadas por el brote, que se ha ampliado para incluir a Illinois, Kansas, Oklahoma y Pensilvania. Míchigan, Ohio, Indiana, Kentucky y Virginia Occidental ya formaban parte del brote.

    La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) ha vinculado las infecciones a la lechuga iceberg suministrada por Taylor Farms y cultivada en el centro de México. El 17 de julio, Taylor Farms retiró del mercado lechuga iceberg en bolsa vendida en 27 estados (incluidos los nueve estados del brote). La lechuga retirada había sido enviada a restaurantes, tiendas minoristas y distribuidores de servicios de alimentos, incluyendo Taco Bell y Walmart, pero Taylor Farms no ha proporcionado información clara sobre dónde exactamente se vendieron o sirvieron los productos, ni qué productos específicos resultaron afectados.

    La noticia llega mientras los funcionarios federales investigan otros brotes de Cyclospora y enfermedades en todo el país, que según dicen no están relacionados con este brote. El jueves, la FDA anunció un nuevo brote con 72 casos, pero no identificó la ubicación ni la posible fuente.

    A nivel nacional, los CDC han confirmado o están investigando más de 11.500 casos de ciclosporiasis, la cual es causada por un parásito que generalmente se propaga a través de alimentos o agua contaminados con heces humanas.

    En Míchigan, que ha reportado la mayor cantidad de casos, algunos laboratorios han comenzado a quedarse sin los reactivos que necesitan para hacer pruebas de ciclosporiasis, dijo Natasha Bagdasarian, directora médica ejecutiva del estado. Los casos allí aumentaron a 7664 el jueves, un recuento que “probablemente era un subregistro”, dijo Bagdasarian, dada la escasez de suministros de laboratorio.

    El viernes, Sean Doyle, un portavoz del departamento de salud de Carolina del Norte, dijo que los investigadores de ese estado aún no habían identificado una única fuente de ciclosporiasis, pero que el perejil, el cilantro, las bayas y la lechuga romana habían surgido con mayor frecuencia durante las entrevistas con los pacientes enfermos.

    Doyle dijo que esto no era prueba de que esos productos estuvieran causando las enfermedades y que, en comparación con los otros artículos de la lista, era menos probable que las bayas fueran la fuente.

    El martes, los casos en Carolina del Norte aumentaron a 561, desde los 307 de la semana anterior.

    Este ha sido el peor año registrado de ciclosporiasis en Estados Unidos, que ha visto un promedio de unos 2800 casos por año a nivel nacional desde 2016. Debido a que el parásito prospera en temperaturas más cálidas, los casos generalmente aumentan entre el 1 de mayo y el 30 de agosto. Aun así, el recuento de este año es muy superior al habitual aumento del verano.

    Es probable que el verdadero número de personas con ciclosporiasis sea mucho mayor que el recuento de casos actual de los CDC, dicen los expertos en salud. Muchas personas con síntomas nunca se hacen la prueba. Y debido a que toma tiempo para que los departamentos de salud estatales reporten las cifras de casos a los CDC –y para que la agencia los confirme–, los totales estatales a menudo superan los reportados por el gobierno federal.

    The New York Times se comunicó con los departamentos de salud estatales para obtener sus cifras de casos, las cuales sumaban casi 15.000 hasta el viernes por la mañana.

    Los casos de ciclosporiasis han seguido aumentando en los nueve estados incluidos en el brote recientemente ampliado. Los funcionarios de salud de Ohio confirmaron 2576 casos el jueves, más del doble del número registrado el 14 de julio. Indiana reportó 684 casos el jueves, más del triple del recuento de casos del 14 de julio.

    El viernes, la FDA dijo que se esperaba que el número de casos confirmados continuara aumentando a pesar del retiro del mercado de los productos de Taylor Farms. La agencia dijo que puede tomar hasta seis semanas para que los CDC y los funcionarios estatales determinen si una persona enferma forma parte del brote.

    Alice Callahan es reportera del Times, donde cubre nutrición y salud. Tiene un doctorado en nutrición de la Universidad de California, campus Davis.

    Caroline Hopkins Legaspi es una reportera del Times que se enfoca en la nutrición y el sueño.

  • Destituyen al fiscal jefe de la Corte Penal Internacional por supuesta conducta sexual inapropiada

    Destituyen al fiscal jefe de la Corte Penal Internacional por supuesta conducta sexual inapropiada

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    Los Estados miembros de la Corte Penal Internacional (CPI) votaron este viernes a favor de destituir a Karim Khan como fiscal jefe por supuesta conducta sexual inapropiada.

    Khan, que fue elegido como el tercer fiscal de la CPI en 2021, había sido suspendido el mes pasado. La decisión de destituirlo fue aprobada con 82 votos a favor.

    En junio, el órgano de supervisión de la Corte concluyó que había incurrido en un “incumplimiento grave de sus deberes y una conducta indebida grave” al mantener una relación sexual inapropiada con una empleada subalterna de la CPI e intentar impedir que ella realizara la denuncia.

    Khan ha negado reiteradamente todas las acusaciones en su contra.

    Sus abogados calificaron su suspensión de “ilegal, procesalmente injusta y carente de respaldo probatorio”.

    Este proceso va mucho más allá del destino de un fiscal en particular. Podría redefinir el futuro del único tribunal permanente del mundo encargado de juzgar crímenes de guerra.

    La investigación por conducta indebida ha dejado a la institución bajo un intenso escrutinio, ha profundizado las divisiones internas y se ha desarrollado en paralelo a una campaña sin precedentes para debilitar e, incluso, desmantelar por completo la CPI.

    Quienes respaldan a la Corte temen que salga de esta crisis debilitada y con menos capacidad para hacer frente a las amenazas globales más graves.

    Khan, un destacado abogado británico, está en licencia voluntaria desde mayo de 2025 para defenderse de las acusaciones en su contra.

    Permanece suspendido para ejercer el derecho en Reino Unido, luego de que el Bar Standards Board, el organismo que regula a los abogados en Inglaterra y Gales, le impusiera una suspensión provisional mientras lleva a cabo su propia investigación.

    El fiscal no pudo asistir a la votación, celebrada en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, porque tiene prohibida la entrada a Estados Unidos en virtud de las sanciones impuestas por la administración Trump por la investigación de la CPI sobre presuntos crímenes de guerra cometidos por funcionarios israelíes en Gaza.

    Cómo se llegó a la destitución

    Es poco probable que la controversia termine con su destitución.

    La decisión es el desenlace de un proceso sumamente delicado que dejó a la Corte bajo un intenso escrutinio.

    En mayo de 2024, alguien informó a la CPI de acusaciones de que Khan había incurrido en conducta sexual inapropiada con una empleada de la institución.

    El Mecanismo Independiente de Supervisión (IOM, por sus siglas en inglés) de la Corte abrió una investigación, pero el caso fue posteriormente archivado después de que la presunta víctima se negara a participar.

    Los investigadores concluyeron que no había pruebas suficientes para sustentar las acusaciones, pero los críticos del proceso sostuvieron que la investigación se había manejado de forma inadecuada, lo que socavó la confianza en el IOM.

    En octubre de 2024, se presentó una segunda denuncia. El asunto fue entonces transferido a la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de las Naciones Unidas (OIOS, por sus siglas en inglés), que llevó a cabo una investigación más amplia sobre las acusaciones de conducta sexual inapropiada y abuso de autoridad.

    Esa investigación se desarrolló entre noviembre de 2024 y diciembre de 2025, y reunió más de 5.000 páginas de pruebas y testimonios.

    Posteriormente, las conclusiones de la OIOS fueron revisadas por un panel de tres jueces encargado de determinar si la conducta de Khan constituía una falta grave, una falta leve o si no había incurrido en ninguna falta.

    Presiones de Washington

    Las acusaciones se desarrollaron durante un período de presión excepcional sobre la CPI, por cuenta de crecientes tensiones políticas.

    Estados Unidos impuso sanciones contra Khan después de que solicitara órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant, por presuntos crímenes relacionados con la guerra en Gaza.

    La actitud de Washington hacia la corte, en términos generales, se ha vuelto cada vez más hostil en los últimos años.

    A principios de este mes, Estados Unidos lanzó una nueva campaña de “todo el gobierno” para desmantelar la CPI “ladrillo a ladrillo”, al considerarla una amenaza para la soberanía estadounidense.

    La campaña contempla prohibiciones de visado, congelación de activos y presión diplomática para que los estados miembros aliados de EE.UU. se retiren de la corte o rechacen su jurisdicción sobre sus ciudadanos.

    Estados Unidos, Rusia e Israel no son miembros de la CPI. Sin embargo, la corte puede ejercer jurisdicción sobre crímenes cometidos por nacionales de esos países cuando estos se perpetran en el territorio de un estado miembro de la CPI.

    Línea gris

    BBC

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  • “Es el peor incendio de la historia de Madrid”: los fuegos sin control que han obligado a evacuar a decenas de miles de personas en el centro de España

    “Es el peor incendio de la historia de Madrid”: los fuegos sin control que han obligado a evacuar a decenas de miles de personas en el centro de España

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    Graves incendios forestales obligaron a las autoridades de España y Francia a evacuar a 140.000 personas.

    El Gobierno español declaró estado de emergencia nacional y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, calificó un enorme incendio que afecta a su región como “el peor de la historia”.

    Los servicios de emergencia locales informaron que dos incendios al oeste de Madrid se fusionaron. El responsable de gestión de emergencias del gobierno regional dijo que el incendio “supera la capacidad” de los bomberos “para extinguirlo”.

    Incendio en carretera M-206

    Europa Press via Getty Images
    Un incendio forestal en la carretera M-206, entre Torrejón de Ardoz y Loeches, en Madrid.
    Llamas en Cebreros

    Getty Images
    Los vecinos ayudan a los bomberos a combatir un incendio forestal en la zona de Cebreros, cerca de Ávila.

    Por su parte, el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, afirmó que la situación es “compleja” y que las autoridades “llevarán a cabo todas las evacuaciones y medidas de contención necesarias”.

    Añadió que salvar vidas es la máxima prioridad.

    Un hombre frente al incendio en San Martín de Valdeiglesias

    Europa Press via Getty Images
    Un hombre observa cómo se propaga el fuego en San Martín de Valdeiglesias, Madrid.

    La Comunidad de Madrid alertó sobre los efectos de los incendios en la calidad del aire en las zonas cercanas a la ciudad y llamó a los residentes a evitar verse expuestos a los efectos del humo.

    Las autoridades aconsejaron a la población que cierre puertas, ventanas y todos los sistemas de ventilación de sus viviendas para evitar que el humo entre, y pidieron evitar salir a las calles salvo que sea necesario.

    Helicóptero sobre incendio en Cebreros

    AFP via Getty Images
    Un helicóptero de bomberos arroja agua sobre un incendio forestal en la zona de Cebreros, cerca de Ávila.
    Incendio

    Getty Images

    Alerta en Francia

    En el suroeste de Francia, miles de personas huyeron en barco de la península de Cap Ferret, un popular destino turístico, mientras los bomberos luchaban contra lo que se ha descrito como un “incendio XXL” en la región de Gironda.

    El alcalde de Lège-Cap Ferret, Philippe de Gonneville, señaló que la región “ha sufrido condiciones meteorológicas extremas durante el último mes y medio”, sin lluvias y con temperaturas por encima de la media.

    Turistas evacuados de Lege-Cap-Ferret

    AFP via Getty Images
    Turistas procedentes de Lege-Cap-Ferret evacuaron toda la península de Cap-Ferret, en el suroeste de Francia.

    “Es algo inaudito”, afirmó. “Ni nosotros ni los bomberos hemos visto nunca nada parecido”.

    El alcalde dijo que se crearon dos cortafuegos para evitar que las llamas se propaguen hacia Cap Ferret y que “las líneas defensivas parecen estar aguantando”.

    Bombero frente a llamas en Lege-Cap-Ferret

    AFP via Getty Images
    Un bombero rocía agua en un bosque en llamas cerca a una zona residencial de Lege-Cap-Ferret.

    El corresponsal en París de la BBC, Hugh Schofield, advirtió que los vientos son cambiantes e impredecibles, y los meses de calor y sequía han creado unas condiciones alarmantemente peligrosas.

    Ya ha sido un año terrible en cuanto a incendios forestales, pero en Francia estos son los más graves hasta la fecha.

    Traseúntes ven incendio en Cotignac

    Getty Images
    Varios transeúntes observan el humo y las llamas de un incendio forestal en Cotignac, Francia.

    El gran temor es que lo peor esté aún por llegar, dado que no hay perspectivas de lluvia y para la próxima semana se prevén más temperaturas elevadas.

    Humo en la playa de Moutchic.

    Getty Images
    Unos bañistas observan hacia el sur desde la playa de Moutchic, en Lacanau, al suroeste de Francia, mientras las nubes de humo del incendio forestal de Gironda se elevan hacia el cielo.
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    BBC

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  • Los incendios en España y Francia desplazan a cientos de miles de personas de sus casas

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    Las autoridades francesas ordenaron la evacuación de la península de Cap Ferret, un popular destino vacacional. Los incendios al oeste de Madrid se acercaban a zonas pobladas.

    Decenas de miles de personas huyeron de sus hogares el viernes conforme los incendios forestales arrasaban vastas áreas de Francia y España, y las temperaturas abrasadoras de verano en toda Europa occidental exacerbaban la ferocidad de las llamas.

    En el suroeste de Francia, las autoridades ordenaron la evacuación de la península de Cap Ferret, un popular destino vacacional en el Atlántico. Cientos de personas huyeron en barco a medida que se acercaba un incendio forestal de rápido avance.

    Los bomberos combatían lo que Sophie Brocas, prefecta de la región de Nueva Aquitania, describió como un incendio forestal “XXL” sumamente impredecible. Calificó a este incendio y a otro que ardía en las Landas, más al sur, como los “dos ogros del verano”.

    En total, más de 60.000 personas en Francia han huido de sus hogares, según el ministro del Interior, Laurent Nuñez. Treinta y dos incendios ardían en todo el país, dijo.

    En España, los incendios forestales en las montañas al oeste de Madrid obligaron a más de 19.000 personas a evacuar y para la tarde del viernes habían quemado casi 6070 hectáreas. Las llamas se acercaban a áreas pobladas.

    “Este es el peor incendio de la historia de la Comunidad de Madrid”, dijo el viernes Isabel Díaz Ayuso, la presidenta regional. “Nuestra prioridad es salvar vidas; esa es la prioridad, y no otra”, dijo, y añadió que las autoridades estaban trabajando para evacuar a los residentes de los pueblos amenazados por los incendios.

    Los incendios se propagaron en medio de “una tormenta perfecta de altísimas temperaturas y un viento que no cesa, que no da tregua”, dijo Díaz Ayuso.

    El gobierno español solicitó recursos adicionales a la Unión Europea –como también hizo Francia– después de declarar una emergencia nacional por los incendios en Madrid.

    “Optimistas, optimistas, no podemos serlo. Hoy es el día crítico”, dijo el viernes Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior de España. A las autoridades les preocupaba particularmente que varios incendios que ardían en la zona, incluido otro en la vecina ciudad de Ávila, pudieran fusionarse en un solo incendio más grande.

    Si los incendios llegaran a converger, dijo, el fuego se volvería “mucho más virulento, más agresivo”.

    Los incendios en Francia y España forman parte de una ola más amplia de incendios forestales este verano en toda Europa, donde las repetidas olas de calor desde finales de mayo han provocado temperaturas extremas y causado muertes. El mes pasado fue el junio más caluroso registrado en Europa occidental, según Copernicus, una agencia de monitoreo de la Unión Europea.

    Relacionar una ola de calor o un incendio específico con el calentamiento global es difícil, pero los expertos coinciden en que el cambio climático provocado por la actividad humana está detrás de las temperaturas cada vez más altas que han hecho que los incendios forestales, en general, sean más destructivos.

    Hace unas dos semanas, un incendio forestal en la provincia de Almería, en el sureste de España, cobró la vida de 13 personas, lo que lo convirtió en uno de los incendios más mortíferos registrados en el país.

    Francia también ha enfrentado incendios forestales de una intensidad inusual. Hace unas semanas, el presidente Emmanuel Macron dijo que Francia “nunca se había enfrentado a tantos focos de incendio en todo el país desde el final de la Segunda Guerra Mundial”.

    Ségolène Le Stradic colaboró con reportería desde París.

    Ségolène Le Stradic colaboró con reportería desde París.

  • Ante una oleada de críticas, los argentinos tienen algo que decir

    Ante una oleada de críticas, los argentinos tienen algo que decir

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    Argentina ya pasaba una semana bastante difícil tras presenciar la contundente derrota de su selección en la final de la Copa Mundial y las lágrimas de Lionel Messi. Luego vino lo que se sintió como una ola enorme y persistente de odio mundial contra su nación.

    Los aficionados de los equipos rivales, celebridades de todo tipo y una avalancha de usuarios de redes sociales dirigían su desprecio no solo a la selección argentina, sino al país en su conjunto y convertían a los aclamados campeones del Mundial de 2022 en los villanos de 2026.

    “Perdimos y nos dicen de todo”, dijo Mercedes Maspero, una investigadora argentina.

    En parte, la animosidad fue alimentada por la especulación de que Argentina había recibido un trato favorable por parte del órgano rector del fútbol mundial, la FIFA, y por el estilo de juego, a veces agresivo, del equipo.

    Luego estuvo la pelea posterior al partido después de la final del domingo, en la que varios jugadores y miembros del cuerpo técnico argentinos atacaron a los oponentes españoles.

    Las críticas también se vincularon al comportamiento fuera del campo de juego durante el torneo, incluyendo a jugadores argentinos captados en video mientras cantaban un cántico racista sobre jugadores franceses en 2024, un incidente que los críticos volvieron a sacar a la luz este año. Al parecer, un aficionado argentino también dirigió insultos racistas a IShowSpeed, un streamer e influente de las redes sociales negro.

    Pero el sentimiento antiargentino llegó a enmarcarse en torno a una crítica más amplia a la sociedad argentina, su historia y al país en su conjunto.

    Samuel L. Jackson, el actor, volvió a publicar una historia de Instagram instando a los aficionados negros a no apoyar a Argentina por ser históricamente “uno de los países más racistas del mundo, si no es que el más”.

    El comediante estadounidense Eric André celebró la derrota de Argentina ante España en una historia de Instagram llena de improperios en la que acusó a Argentina de ser racista, violenta y llena de delincuencia.

    André, en un comunicado, dijo que se “refería a la historia de las políticas de su gobierno, no a todos y cada uno de los ciudadanos”. Un representante de Jackson no respondió a una solicitud de comentarios.

    Algunas celebridades, como las cantantes Patti Smith y Rosalía, volvieron a publicar (y luego se disculparon por compartir) contenido que fue interpretado como crítico hacia Argentina, y la conexión entre el racismo y el apoyo antiargentino incluso llegó a una audiencia en el Congreso de Estados Unidos.

    Muchos motivaron su oposición con acusaciones de que la selección argentina no tiene ningún jugador negro, y las peticiones en línea para excluir a Argentina del Mundial atrajeron un gran número de firmas.

    Las acusaciones contra Argentina comenzaron semanas antes de la final, pero los argentinos parecían demasiado absortos en el sueño de un título consecutivo de la Copa Mundial para prestar mucha atención. Inmediatamente después de su derrota en la final, estaban abrumados por la tristeza. Pero esta semana, el lamento que invadió a los argentinos ha dado paso a la indignación, la confusión y el enojo por el odio global dirigido hacia ellos.

    Incluso el presidente Javier Milei respondió. “Nos tienen celos”, publicó en Instagram. “Somos buenos en casi todo”.

    Algunos comentaristas intentaron abordar el fondo de las condenas.

    “El Mundial parece haber habilitado una especie de tribunal internacional en el que la Argentina ocupa el lugar del acusado”, dijo Pedro Rosemblat, un destacado periodista argentino, en su programa de streaming.

    Según él, los juicios provenían de personas en Estados Unidos, un país con una larga historia de racismo, o de naciones europeas que habían iniciado guerras, participado en la colonización y que aún luchan contra la xenofobia.

    Y los veredictos fueron dictados, añadió Rosemblat, por actores y celebridades “que no podrían explicar nada de nuestra historia, nada de nuestra sociedad o de nuestras contradicciones”.

    Muchos argentinos condenaron los cánticos racistas de los jugadores y aficionados, así como los ataques físicos del equipo contra sus oponentes. Admitieron que su país, como muchos otros, tiene problemas de racismo. Pero rechazaron que los aspectos problemáticos de su historia deban provocar una estigmatización generalizada de su nación y su equipo.

    “Argentina es un país con prácticas racistas, pero no más que cualquier otro país latinoamericano”, escribió un grupo antirracista formado por argentinos de origen indígena llamado Identidad Marrón en una publicación de Instagram.

    Daniel Schteingart, un investigador argentino, señaló en las redes sociales que la Encuesta Integrada de Valores, un estudio y encuesta que mide los valores en decenas de países, encontró que el 4 por ciento de los argentinos dijo que no le gustaría tener a un migrante como vecino, y menos del 3 por ciento se opondría a un vecino de una raza diferente.

    Esas cifras, del estudio más reciente realizado entre 2017 y 2022, se encontraban entre las más bajas del mundo y eran más bajas que las de Estados Unidos, Francia, España o México.

    “Tiene sentido: Argentina abre la puerta a la inmigración desde el siglo XIX y tiene una de las leyes migratorias más amigables del planeta”, escribió Schteingart.

    Históricamente, Argentina ha brindado a los migrantes un amplio acceso a la educación y la atención médica públicas, a la vez que ofrece vías accesibles para la residencia legal. Y aunque el gobierno de Milei ha impuesto algunas restricciones, la política migratoria de Argentina aún es mucho menos estricta que la de Estados Unidos bajo el mandato de Donald Trump.

    “Pero una cosa es señalar problemas reales y otra convertir a un país entero en una caricatura”, escribió Schteingart.

    Los incidentes racistas han sido un elemento oscuro y constante del fútbol europeo durante décadas, aunque los últimos años han traído sanciones mucho más estrictas a medida que los jugadores comenzaron a alzar la voz para exigir medidas. Argentina, por el contrario, aún no ha pasado por una toma de conciencia similar, ya que se siguen utilizando insultos casuales e insinuaciones raciales.

    Las críticas surgidas de la Copa Mundial también han llevado a una mirada más amplia a las relaciones raciales en Argentina y su trato a las personas indígenas y negras.

    Las personas negras alguna vez representaron una proporción mucho mayor de la población en toda la región que se convirtió en Argentina.

    Hubo muchas razones para ese declive. Los hombres negros fueron movilizados de manera repetida y desproporcionada para las guerras, mientras que las malas condiciones de vida contribuyeron a una alta mortalidad infantil y menores tasas de natalidad. Los matrimonios mixtos cambiaron la forma en que se clasificaba a muchos descendientes en los registros oficiales, y la migración masiva europea redujo drásticamente el tamaño relativo de la comunidad negra.

    Esto ayudó a cimentar una imagen perdurable de Argentina como una nación blanca y europea, una que minimizó y dejó fuera de su historia oficial sus raíces africanas y las contribuciones de los afroargentinos.

    Organizaciones como Identidad Marrón han dicho que Argentina en realidad tiene una mezcla étnica mucho más diversa.

    Eso incluye a muchas personas de ascendencia indígena, entre ellas el semidiós del fútbol argentino Diego Maradona, quien hablaba con orgullo de sus raíces nativas guaraníes.

    Grupos como Identidad Marrón han dicho durante mucho tiempo que la población no blanca de Argentina a menudo es objeto de discriminación, pero condenaron lo que llamó un debate demasiado simplificado.

    “Si fuese tan fácil, selecciones que tienen jugadores con mayoritariamente proporción de afrodescendientes pertenecerían a países que respetan bastante los derechos de esas personas”, dijo Alejandro Mamani, un abogado argentino de ascendencia indígena que forma parte del grupo. “Y en sus fronteras, y en sus mares, no estarían cuerpos y pateras dando vueltas”.

    Lucía Cholakian Herrera y Natalie Alcoba colaboraron con reportería desde Buenos Aires.

    Emma Bubola es reportera del Times y cubre Argentina. Está radicada en Buenos Aires.

    Lucía Cholakian Herrera y Natalie Alcoba colaboraron con reportería desde Buenos Aires.

  • Para los iraníes, la guerra los mantiene ‘atrapados en el infierno’

    This post was originally published on this site.

    Devastados por los ciclos de violencia y la crisis económica, muchos han renunciado a la esperanza de encontrar trabajo y tener un futuro mientras EE. UU. vuelve a atacar a Irán.

    Un ritmo de guerra terriblemente familiar ha regresado para los iraníes: autopistas bombardeadas y una moneda en caída libre, publicaciones amenazantes del presidente Donald Trump en las redes sociales y una retórica incendiaria por parte de los gobernantes clericales de Irán.

    Sin embargo, cuando Behnam, un músico desempleado en Teherán, llama a su familia o amigos para ver cómo están, nunca comienza hablando de la guerra. “La primera pregunta que nos hacemos unos a otros es: ¿Ya comiste?”.

    Al igual que todos los iraníes entrevistados para este artículo, Behnam, de 38 años, pidió que no se usara su apellido por temor a represalias del gobierno de Irán. “Sinceramente, ha llegado a un punto en el que solo pensamos en sobrevivir”, dijo.

    Atrás quedaron las charlas motivacionales de los familiares sobre encontrar trabajo, dijo, a medida que el desempleo se sigue disparando. Muchos iraníes han archivado sus planes de reparar edificios o reconstruir vidas devastadas por la guerra. Planear para el futuro parece un lujo absurdo cuando los amigos empobrecidos solo pueden permitirse comprar arroz por tazas y cuando Estados Unidos e Irán intercambian ataques contra sitios militares, puertos y plantas desalinizadoras de agua en toda la región.

    Durante más de un año, los iraníes han estado atrapados en un ciclo constante de ataques aéreos, represiones de seguridad interna y devastación económica. Un breve alto al fuego alcanzado el mes pasado con Estados Unidos trajo un leve respiro ante la caída de las bombas, aunque no frente al desplome de la economía.

    El desmoronamiento del acuerdo en las últimas semanas volvió a sumir al país en la guerra. Muchos iraníes se han quedado con la sensación de que sus vidas están en pausa o ya no les pertenecen.

    “Ya no tengo control sobre mi vida”, dijo Behnam. “Nuestro destino está en manos de quienes no piensan en la gente común”.

    Este ciclo de crisis ha plagado a los iraníes desde la guerra de 12 días de Estados Unidos e Israel que golpeó al país en junio del año pasado. A raíz de ello, el gobierno impuso un apagón de internet nacional que duró meses, citando preocupaciones de seguridad nacional. Eso hizo que la tambaleante economía cayera en picada.

    Luego, una crisis monetaria en diciembre desató protestas antigubernamentales que se convirtieron en un movimiento en todo el país. Estas fueron aplastadas en enero durante una represión más feroz que cualquier otra que Irán hubiera experimentado en décadas, que dejó miles de muertos y al país amargamente dividido.

    Semanas después, Trump y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunciaron su guerra contra Irán y la describieron como una oportunidad única histórica para derrocar a los gobernantes autoritarios del país. Aviones de combate estadounidenses e israelíes bombardearon Irán, destruyeron infraestructura y mataron al líder supremo y a miles de civiles. Pero el régimen teocrático del país se mantuvo intacto, envalentonado por su supervivencia.

    Asal, una comerciante de 20 años en una ciudad cercana a Teherán, estuvo entre los miles que participaron en las protestas de enero. Al romper a llorar mientras describía el arresto y la tortura que, según dijo, ella y sus amigos experimentaron, Asal dijo que alguna vez tuvo la esperanza de que la intervención de Estados Unidos e Israel ayudara a derrocar al régimen.

    “Trump nos dijo que quería salvarnos, pero no era cierto”, dijo. “Lo que sea que pase en el futuro ya no me importa”.

    Según algunos iraníes, a su malestar se sumaba el hecho de presenciar cómo sus seres queridos intentaban superar las adversidades económicas solo para ver sus pequeñas victorias aplastadas por la siguiente crisis.

    Farzad, un diseñador web en Teherán, dijo que, en la recesión tras la guerra de 12 días, una amiga de la familia había empezado a vender encurtidos y mermelada casera a través de Instagram para complementar su pensión, que ya no era suficiente. Su otrora próspero negocio colapsó durante el apagón de internet, el cual el gobierno impuso durante la represión de enero y los primeros meses de la guerra.

    Algunos iraníes dijeron en entrevistas que los precios se habían vuelto tan altos que estaban prescindiendo de la atención médica, o comprando vitaminas para reemplazar las frutas y verduras en su dieta porque eran más baratas.

    “Deja de lado las estadísticas”, dijo Farzad. Cuando se trata de medir la crisis económica, dijo: “la conocemos con nuestros propios cuerpos, con nuestra experiencia vivida”.

    Incluso cuando los bombardeos disminuyeron esta primavera, los iraníes se enfrentaron a nuevas humillaciones. Su gobierno continuó con la represión contra la oposición, lo que incluyó una ola de ejecuciones de los manifestantes de enero e incautaciones de propiedades de los disidentes. El mes pasado, unos ciberataques cerraron tres de los principales bancos de Irán, según las autoridades. Millones de iraníes perdieron repentinamente el acceso al poco dinero que tenían.

    Para cuando se había resuelto el caos bancario, el país estaba de nuevo en guerra.

    Los partidarios del gobierno de Irán argumentan que el país no tiene más remedio que seguir la lucha.

    “Todo tiene un precio”, dijo Hossein, quien dirige un negocio en línea desde la ciudad portuaria de Bandar Abbas, la cual ha experimentado un intenso bombardeo estadounidense en la última semana. “Enfrentarnos a Estados Unidos y preservar nuestra independencia es mucho más valioso que convertirse en otro país de la región que simplemente dice que sí a todo lo que Estados Unidos quiere”.

    Gran parte de los nuevos enfrentamientos se han concentrado en el sur de Irán. Farideh, de 51 años, ha quedado consternada por los bombardeos estadounidenses que han destrozado vías férreas y derribado puentes en su región, lo que ha dejado a algunos residentes varados durante días.

    En la provincia sureña de Hormozgán, los ataques aéreos dejaron fuera de servicio redes eléctricas y una planta desalinizadora de agua, según Hamid Saed Panah, director de la compañía local de distribución de electricidad, y Ahmad Nafisi, vicegobernador de la provincia. Estados Unidos no ha comentado sobre estas afirmaciones.

    Algunos residentes del sur dijeron que se habían quedado sin agua corriente y sufrían cortes de electricidad de horas de duración mientras tenían que soportar temperaturas que frecuentemente superan los 48 grados Celsius.

    “Ha sido una experiencia extremadamente amarga y estresante, llena de desesperanza sobre el futuro”, dijo Farideh. Le costaba imaginar qué sería de la educación de sus hijos y con qué perspectivas profesionales se quedarían. “Desafortunadamente, nosotros, el pueblo, pagamos el precio de los errores y la terquedad de los gobiernos”.

    Los leales a la república islámica acampan todas las noches en las calles de la mayoría de las ciudades, exigiendo que el gobierno continúe con la guerra en lugar de la paz y destrozando los nervios de aquellos iraníes desesperados por que la crisis termine.

    “Las cosas se han puesto tan mal que todo el mundo ha perdido la cabeza por completo”, dijo Mohsen, dueño de un negocio en la ciudad central de Isfahán. “Estamos atrapados en el infierno y no hay salvación para nosotros”.

    Sanam Mahoozi y Shirin Hakim colaboraron con reportería.

    Erika Solomon es la jefa del buró del Times para Irán e Irak.

    Sanam Mahoozi y Shirin Hakim colaboraron con reportería.

  • Para los iraníes, la guerra los mantiene ‘atrapados en el infierno’

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    Devastados por los ciclos de violencia y la crisis económica, muchos han renunciado a la esperanza de encontrar trabajo y tener un futuro mientras EE. UU. vuelve a atacar a Irán.

    Un ritmo de guerra terriblemente familiar ha regresado para los iraníes: autopistas bombardeadas y una moneda en caída libre, publicaciones amenazantes del presidente Donald Trump en las redes sociales y una retórica incendiaria por parte de los gobernantes clericales de Irán.

    Sin embargo, cuando Behnam, un músico desempleado en Teherán, llama a su familia o amigos para ver cómo están, nunca comienza hablando de la guerra. “La primera pregunta que nos hacemos unos a otros es: ¿Ya comiste?”.

    Al igual que todos los iraníes entrevistados para este artículo, Behnam, de 38 años, pidió que no se usara su apellido por temor a represalias del gobierno de Irán. “Sinceramente, ha llegado a un punto en el que solo pensamos en sobrevivir”, dijo.

    Atrás quedaron las charlas motivacionales de los familiares sobre encontrar trabajo, dijo, a medida que el desempleo se sigue disparando. Muchos iraníes han archivado sus planes de reparar edificios o reconstruir vidas devastadas por la guerra. Planear para el futuro parece un lujo absurdo cuando los amigos empobrecidos solo pueden permitirse comprar arroz por tazas y cuando Estados Unidos e Irán intercambian ataques contra sitios militares, puertos y plantas desalinizadoras de agua en toda la región.

    Durante más de un año, los iraníes han estado atrapados en un ciclo constante de ataques aéreos, represiones de seguridad interna y devastación económica. Un breve alto al fuego alcanzado el mes pasado con Estados Unidos trajo un leve respiro ante la caída de las bombas, aunque no frente al desplome de la economía.

    El desmoronamiento del acuerdo en las últimas semanas volvió a sumir al país en la guerra. Muchos iraníes se han quedado con la sensación de que sus vidas están en pausa o ya no les pertenecen.

    “Ya no tengo control sobre mi vida”, dijo Behnam. “Nuestro destino está en manos de quienes no piensan en la gente común”.

    Este ciclo de crisis ha plagado a los iraníes desde la guerra de 12 días de Estados Unidos e Israel que golpeó al país en junio del año pasado. A raíz de ello, el gobierno impuso un apagón de internet nacional que duró meses, citando preocupaciones de seguridad nacional. Eso hizo que la tambaleante economía cayera en picada.

    Luego, una crisis monetaria en diciembre desató protestas antigubernamentales que se convirtieron en un movimiento en todo el país. Estas fueron aplastadas en enero durante una represión más feroz que cualquier otra que Irán hubiera experimentado en décadas, que dejó miles de muertos y al país amargamente dividido.

    Semanas después, Trump y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunciaron su guerra contra Irán y la describieron como una oportunidad única histórica para derrocar a los gobernantes autoritarios del país. Aviones de combate estadounidenses e israelíes bombardearon Irán, destruyeron infraestructura y mataron al líder supremo y a miles de civiles. Pero el régimen teocrático del país se mantuvo intacto, envalentonado por su supervivencia.

    Asal, una comerciante de 20 años en una ciudad cercana a Teherán, estuvo entre los miles que participaron en las protestas de enero. Al romper a llorar mientras describía el arresto y la tortura que, según dijo, ella y sus amigos experimentaron, Asal dijo que alguna vez tuvo la esperanza de que la intervención de Estados Unidos e Israel ayudara a derrocar al régimen.

    “Trump nos dijo que quería salvarnos, pero no era cierto”, dijo. “Lo que sea que pase en el futuro ya no me importa”.

    Según algunos iraníes, a su malestar se sumaba el hecho de presenciar cómo sus seres queridos intentaban superar las adversidades económicas solo para ver sus pequeñas victorias aplastadas por la siguiente crisis.

    Farzad, un diseñador web en Teherán, dijo que, en la recesión tras la guerra de 12 días, una amiga de la familia había empezado a vender encurtidos y mermelada casera a través de Instagram para complementar su pensión, que ya no era suficiente. Su otrora próspero negocio colapsó durante el apagón de internet, el cual el gobierno impuso durante la represión de enero y los primeros meses de la guerra.

    Algunos iraníes dijeron en entrevistas que los precios se habían vuelto tan altos que estaban prescindiendo de la atención médica, o comprando vitaminas para reemplazar las frutas y verduras en su dieta porque eran más baratas.

    “Deja de lado las estadísticas”, dijo Farzad. Cuando se trata de medir la crisis económica, dijo: “la conocemos con nuestros propios cuerpos, con nuestra experiencia vivida”.

    Incluso cuando los bombardeos disminuyeron esta primavera, los iraníes se enfrentaron a nuevas humillaciones. Su gobierno continuó con la represión contra la oposición, lo que incluyó una ola de ejecuciones de los manifestantes de enero e incautaciones de propiedades de los disidentes. El mes pasado, unos ciberataques cerraron tres de los principales bancos de Irán, según las autoridades. Millones de iraníes perdieron repentinamente el acceso al poco dinero que tenían.

    Para cuando se había resuelto el caos bancario, el país estaba de nuevo en guerra.

    Los partidarios del gobierno de Irán argumentan que el país no tiene más remedio que seguir la lucha.

    “Todo tiene un precio”, dijo Hossein, quien dirige un negocio en línea desde la ciudad portuaria de Bandar Abbas, la cual ha experimentado un intenso bombardeo estadounidense en la última semana. “Enfrentarnos a Estados Unidos y preservar nuestra independencia es mucho más valioso que convertirse en otro país de la región que simplemente dice que sí a todo lo que Estados Unidos quiere”.

    Gran parte de los nuevos enfrentamientos se han concentrado en el sur de Irán. Farideh, de 51 años, ha quedado consternada por los bombardeos estadounidenses que han destrozado vías férreas y derribado puentes en su región, lo que ha dejado a algunos residentes varados durante días.

    En la provincia sureña de Hormozgán, los ataques aéreos dejaron fuera de servicio redes eléctricas y una planta desalinizadora de agua, según Hamid Saed Panah, director de la compañía local de distribución de electricidad, y Ahmad Nafisi, vicegobernador de la provincia. Estados Unidos no ha comentado sobre estas afirmaciones.

    Algunos residentes del sur dijeron que se habían quedado sin agua corriente y sufrían cortes de electricidad de horas de duración mientras tenían que soportar temperaturas que frecuentemente superan los 48 grados Celsius.

    “Ha sido una experiencia extremadamente amarga y estresante, llena de desesperanza sobre el futuro”, dijo Farideh. Le costaba imaginar qué sería de la educación de sus hijos y con qué perspectivas profesionales se quedarían. “Desafortunadamente, nosotros, el pueblo, pagamos el precio de los errores y la terquedad de los gobiernos”.

    Los leales a la república islámica acampan todas las noches en las calles de la mayoría de las ciudades, exigiendo que el gobierno continúe con la guerra en lugar de la paz y destrozando los nervios de aquellos iraníes desesperados por que la crisis termine.

    “Las cosas se han puesto tan mal que todo el mundo ha perdido la cabeza por completo”, dijo Mohsen, dueño de un negocio en la ciudad central de Isfahán. “Estamos atrapados en el infierno y no hay salvación para nosotros”.

    Sanam Mahoozi y Shirin Hakim colaboraron con reportería.

    Erika Solomon es la jefa del buró del Times para Irán e Irak.

    Sanam Mahoozi y Shirin Hakim colaboraron con reportería.

  • Para los iraníes, la guerra los mantiene ‘atrapados en el infierno’

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    Devastados por los ciclos de violencia y la crisis económica, muchos han renunciado a la esperanza de encontrar trabajo y tener un futuro mientras EE. UU. vuelve a atacar a Irán.

    Un ritmo de guerra terriblemente familiar ha regresado para los iraníes: autopistas bombardeadas y una moneda en caída libre, publicaciones amenazantes del presidente Donald Trump en las redes sociales y una retórica incendiaria por parte de los gobernantes clericales de Irán.

    Sin embargo, cuando Behnam, un músico desempleado en Teherán, llama a su familia o amigos para ver cómo están, nunca comienza hablando de la guerra. “La primera pregunta que nos hacemos unos a otros es: ¿Ya comiste?”.

    Al igual que todos los iraníes entrevistados para este artículo, Behnam, de 38 años, pidió que no se usara su apellido por temor a represalias del gobierno de Irán. “Sinceramente, ha llegado a un punto en el que solo pensamos en sobrevivir”, dijo.

    Atrás quedaron las charlas motivacionales de los familiares sobre encontrar trabajo, dijo, a medida que el desempleo se sigue disparando. Muchos iraníes han archivado sus planes de reparar edificios o reconstruir vidas devastadas por la guerra. Planear para el futuro parece un lujo absurdo cuando los amigos empobrecidos solo pueden permitirse comprar arroz por tazas y cuando Estados Unidos e Irán intercambian ataques contra sitios militares, puertos y plantas desalinizadoras de agua en toda la región.

    Durante más de un año, los iraníes han estado atrapados en un ciclo constante de ataques aéreos, represiones de seguridad interna y devastación económica. Un breve alto al fuego alcanzado el mes pasado con Estados Unidos trajo un leve respiro ante la caída de las bombas, aunque no frente al desplome de la economía.

    El desmoronamiento del acuerdo en las últimas semanas volvió a sumir al país en la guerra. Muchos iraníes se han quedado con la sensación de que sus vidas están en pausa o ya no les pertenecen.

    “Ya no tengo control sobre mi vida”, dijo Behnam. “Nuestro destino está en manos de quienes no piensan en la gente común”.

    Este ciclo de crisis ha plagado a los iraníes desde la guerra de 12 días de Estados Unidos e Israel que golpeó al país en junio del año pasado. A raíz de ello, el gobierno impuso un apagón de internet nacional que duró meses, citando preocupaciones de seguridad nacional. Eso hizo que la tambaleante economía cayera en picada.

    Luego, una crisis monetaria en diciembre desató protestas antigubernamentales que se convirtieron en un movimiento en todo el país. Estas fueron aplastadas en enero durante una represión más feroz que cualquier otra que Irán hubiera experimentado en décadas, que dejó miles de muertos y al país amargamente dividido.

    Semanas después, Trump y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunciaron su guerra contra Irán y la describieron como una oportunidad única histórica para derrocar a los gobernantes autoritarios del país. Aviones de combate estadounidenses e israelíes bombardearon Irán, destruyeron infraestructura y mataron al líder supremo y a miles de civiles. Pero el régimen teocrático del país se mantuvo intacto, envalentonado por su supervivencia.

    Asal, una comerciante de 20 años en una ciudad cercana a Teherán, estuvo entre los miles que participaron en las protestas de enero. Al romper a llorar mientras describía el arresto y la tortura que, según dijo, ella y sus amigos experimentaron, Asal dijo que alguna vez tuvo la esperanza de que la intervención de Estados Unidos e Israel ayudara a derrocar al régimen.

    “Trump nos dijo que quería salvarnos, pero no era cierto”, dijo. “Lo que sea que pase en el futuro ya no me importa”.

    Según algunos iraníes, a su malestar se sumaba el hecho de presenciar cómo sus seres queridos intentaban superar las adversidades económicas solo para ver sus pequeñas victorias aplastadas por la siguiente crisis.

    Farzad, un diseñador web en Teherán, dijo que, en la recesión tras la guerra de 12 días, una amiga de la familia había empezado a vender encurtidos y mermelada casera a través de Instagram para complementar su pensión, que ya no era suficiente. Su otrora próspero negocio colapsó durante el apagón de internet, el cual el gobierno impuso durante la represión de enero y los primeros meses de la guerra.

    Algunos iraníes dijeron en entrevistas que los precios se habían vuelto tan altos que estaban prescindiendo de la atención médica, o comprando vitaminas para reemplazar las frutas y verduras en su dieta porque eran más baratas.

    “Deja de lado las estadísticas”, dijo Farzad. Cuando se trata de medir la crisis económica, dijo: “la conocemos con nuestros propios cuerpos, con nuestra experiencia vivida”.

    Incluso cuando los bombardeos disminuyeron esta primavera, los iraníes se enfrentaron a nuevas humillaciones. Su gobierno continuó con la represión contra la oposición, lo que incluyó una ola de ejecuciones de los manifestantes de enero e incautaciones de propiedades de los disidentes. El mes pasado, unos ciberataques cerraron tres de los principales bancos de Irán, según las autoridades. Millones de iraníes perdieron repentinamente el acceso al poco dinero que tenían.

    Para cuando se había resuelto el caos bancario, el país estaba de nuevo en guerra.

    Los partidarios del gobierno de Irán argumentan que el país no tiene más remedio que seguir la lucha.

    “Todo tiene un precio”, dijo Hossein, quien dirige un negocio en línea desde la ciudad portuaria de Bandar Abbas, la cual ha experimentado un intenso bombardeo estadounidense en la última semana. “Enfrentarnos a Estados Unidos y preservar nuestra independencia es mucho más valioso que convertirse en otro país de la región que simplemente dice que sí a todo lo que Estados Unidos quiere”.

    Gran parte de los nuevos enfrentamientos se han concentrado en el sur de Irán. Farideh, de 51 años, ha quedado consternada por los bombardeos estadounidenses que han destrozado vías férreas y derribado puentes en su región, lo que ha dejado a algunos residentes varados durante días.

    En la provincia sureña de Hormozgán, los ataques aéreos dejaron fuera de servicio redes eléctricas y una planta desalinizadora de agua, según Hamid Saed Panah, director de la compañía local de distribución de electricidad, y Ahmad Nafisi, vicegobernador de la provincia. Estados Unidos no ha comentado sobre estas afirmaciones.

    Algunos residentes del sur dijeron que se habían quedado sin agua corriente y sufrían cortes de electricidad de horas de duración mientras tenían que soportar temperaturas que frecuentemente superan los 48 grados Celsius.

    “Ha sido una experiencia extremadamente amarga y estresante, llena de desesperanza sobre el futuro”, dijo Farideh. Le costaba imaginar qué sería de la educación de sus hijos y con qué perspectivas profesionales se quedarían. “Desafortunadamente, nosotros, el pueblo, pagamos el precio de los errores y la terquedad de los gobiernos”.

    Los leales a la república islámica acampan todas las noches en las calles de la mayoría de las ciudades, exigiendo que el gobierno continúe con la guerra en lugar de la paz y destrozando los nervios de aquellos iraníes desesperados por que la crisis termine.

    “Las cosas se han puesto tan mal que todo el mundo ha perdido la cabeza por completo”, dijo Mohsen, dueño de un negocio en la ciudad central de Isfahán. “Estamos atrapados en el infierno y no hay salvación para nosotros”.

    Sanam Mahoozi y Shirin Hakim colaboraron con reportería.

    Erika Solomon es la jefa del buró del Times para Irán e Irak.

    Sanam Mahoozi y Shirin Hakim colaboraron con reportería.

  • Francia mira a España para ayudarse a combatir el calor

    Francia mira a España para ayudarse a combatir el calor

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    Una delegación del gobierno francés viajará a su vecino del sur para aprender cómo este sobrelleva los largos periodos de clima caluroso.

    Jean-Pierre Farandou creció en el suroeste de Francia, en un lugar bañado por el sol al norte de la cordillera de los Pirineos, que divide a Francia de España. Sus abuelos, recuerda, eran agricultores que se levantaban a trabajar en las horas frescas previas al amanecer y descansaban en el calor del día, el equivalente francés de una siesta española.

    Así que, cuando Farandou, ahora ministro de Trabajo de Francia, buscaba formas de responder a las olas de calor que recientemente han abrasado a su país, instintivamente dirigió su mirada hacia España. Farandou contactó a su homóloga española, Yolanda Díaz, y propuso un viaje de trabajo a Madrid, la capital, para explorar cómo España se ha adaptado a su clima tórrido.

    “Francia está descubriendo que, en verano, se convertirá en España”, dijo Farandou, de 69 años, en una entrevista reciente. “Es un país que se parece a nosotros”, añadió. “Sabemos que España funciona, incluso cuando hace calor”.

    En septiembre, cuando la necesidad del gobierno francés de responder a las olas de calor presumiblemente haya disminuido, Farandou y su pequeña delegación pasarán unos días en España, hablando con funcionarios gubernamentales, ejecutivos de empresas, líderes sindicales, académicos y ciudadanos comunes. El objetivo es entender cómo los españoles organizan su sociedad para hacer frente a los frecuentes periodos de calor extremo.

    Algunas de las medidas son obvias y ya se están probando en Francia: adelantar el horario de trabajo, particularmente para los trabajadores al aire libre o manuales; descansos frecuentes, que ayudan a las personas a recuperarse del sueño perdido durante las olas de calor, y un énfasis en beber líquidos.

    España también otorga licencias remuneradas durante interrupciones relacionadas con el clima, aunque las adoptó después de las catastróficas inundaciones en Valencia en 2024 y no por las olas de calor. En Francia, el Partido Verde propuso recientemente cinco días al año de vacaciones pagadas para proteger a los trabajadores durante el calor extremo, una idea que acaparó los titulares pero tiene pocas posibilidades de convertirse en ley.

    Francia y España comparten otro flagelo relacionado con el clima: los incendios forestales. El jueves, miles de personas fueron evacuadas después de que se propagaran incendios por ambos países. En Francia, los vacacionistas se vieron obligados a huir de los campamentos amenazados a lo largo de la costa atlántica en el suroeste. En España, las autoridades declararon una emergencia nacional en una región cercana a Madrid, donde varios incendios ardían sin control.

    Para Farandou, la cultura de España es tan fascinante como sus leyes. Los hábitos españoles de la vida diaria –desde las siestas al mediodía hasta las cenas a altas horas de la noche– reflejan una larga historia de convivencia con el calor. Trasplantar esas adaptaciones culturales a Francia, particularmente al norte del país, sería complicado, reconoció.

    “Adaptarse a través de regulaciones es una cosa, pero el verdadero y mayor desafío es la adaptación cultural”, dijo Farandou, un empresario que dirigió la red ferroviaria nacional de Francia, la SNCF por su sigla en francés, antes de unirse al gobierno el año pasado.

    Al buscar cambiar hábitos, dicen los expertos, Francia está buscando soluciones de bajo costo a un problema costoso. Los cambios de comportamiento son más baratos que las grandes inversiones en infraestructura, como la instalación generalizada de aire acondicionado y las políticas de “cero emisiones netas”, que buscan reducir las emisiones de carbono que son las principales culpables del calentamiento del clima.

    “Actuar sobre nuestros horarios, cosas así, no cuesta ni un centavo”, dijo Sonia Lavadinho, una antropóloga urbana en Berna, Suiza. “Se puede entender por qué a un gobierno le gustaría implementar estos cambios”.

    Pero los hábitos españoles, advierten otros expertos, no deben verse como una solución mágica. Por un lado, las costumbres españolas tradicionales, como la siesta o el adelantar la jornada laboral, no son omnipresentes ni están disponibles para las personas más vulnerables al calor: jornaleros agrícolas, trabajadores de la construcción, repartidores y personal de limpieza.

    Además, España todavía tiene dificultades para proteger a su población. Aproximadamente uno de cada tres hogares españoles no puede mantener sus casas adecuadamente frescas en verano, dijo Christian Oltra, investigador principal del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas, un centro de estudios afiliado al gobierno en Madrid.

    “España puede estar genuinamente más acostumbrada al calor que sus vecinos y, aun así, soportar una carga de salud muy sustancial”, dijo Oltra. “La descripción más precisa, a mi modo de ver, es que España está adaptada de manera parcial y desigual: un caso valioso del cual aprender, en lugar de una simple historia de éxito”.

    Por imperfecta que sea, dijo Farandou, España está mejor preparada para el clima que Francia. Señaló que muchas disposiciones administrativas francesas databan de la época napoleónica y eran singularmente inadecuadas para un clima más caluroso.

    Si bien agosto es un mes de vacaciones, por ejemplo, cuando muchos huyen de las sofocantes ciudades hacia climas más frescos, junio suele ser agitado, repleto de exámenes escolares, torneos deportivos y proyectos de construcción. Este año, toda esa actividad coincidió con la ola de calor de junio más intensa de la que se tenga registro.

    Las autoridades de salud francesas registraron casi 6000 muertes en exceso del 17 de junio al 2 de julio, un periodo en el que las temperaturas subieron por encima de los 40 grados Celsius. Desesperadas por aliviarse, miles de personas saltaron a canales, ríos y otras vías fluviales, lo que provocó 90 muertes.

    Farandou sugirió que las autoridades locales mantengan las piscinas abiertas por la noche para que las familias puedan usarlas después de la escuela y del trabajo. Las escuelas, dijo, deberían adelantar los exámenes, aunque incluso eso podría no ayudar, dado que la primera ola de calor en Francia este año ocurrió a finales de mayo.

    En los lugares de trabajo que requieren un código de vestimenta, como los ministerios del gobierno, Farandou dijo que apoyaba permitir que los empleados acudieran sin corbata, chaqueta o pantalones largos en época de calor. Los británicos, señaló, idearon las bermudas hace un siglo para hacer la vida soportable a los funcionarios que trabajaban en climas tropicales y desérticos.

    La arquitectura es otra área donde España ofrece lecciones. Sus casas más antiguas tienen paredes gruesas y ventanas estrechas con contraventanas, persianas y toldos para bloquear el sol. Muchas casas francesas también tienen contraventanas, aunque en los apartamentos modernos se aprecian los ventanales grandes. En París, los habituales techos de zinc que cubren casi cuatro quintas partes de los edificios crepitan bajo el sol, haciendo la vida insoportable para quienes viven debajo de ellos.

    El cambio más obvio, por supuesto, sería instalar aire acondicionado. En las regiones más calurosas de España, dijo Oltra, tres cuartas partes de las casas usan sistemas de refrigeración. Pero en Francia, al igual que en otros países del norte de Europa, el aire acondicionado es un pararrayos político. Los críticos señalan que empeora el cambio climático al consumir mucha electricidad y bombear aire caliente al exterior de los edificios que enfría.

    Farandou, que comenzó su carrera en una compañía minera estadounidense en Denver, dijo que estaba a favor de instalar sistemas de refrigeración en escuelas, hospitales, asilos de ancianos y otros lugares con personas vulnerables. Pero dijo que el aire acondicionado al estilo estadounidense no era una solución que funcionaría en Francia.

    No es casualidad que Farandou visite España en lugar de Estados Unidos, Asia o el Medio Oriente, donde muchos edificios también cuentan con abundante aire acondicionado. Esos lugares son demasiado distantes, cultural y geográficamente, para ser modelos útiles para Francia, dijo. Incluso intentar vivir más como sus vecinos españoles será un desafío para los franceses, dijo, aunque no tendrán mucha opción.

    “En el fondo, tengo esta convicción”, dijo Farandou: los franceses “tendrán que cambiar algo relativamente profundo para adaptarse a estos periodos tan largos de calor intenso”.

    Ségolène Le Stradic colaboró con la reportería.

    Mark Landler es el jefe de la corresponsalía en París del Times. Cubre Francia, así como la política exterior estadounidense en Europa, Asia y Medio Oriente. Es periodista desde hace más de tres décadas.

    Ségolène Le Stradic colaboró con la reportería.