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  • “En segundos todos estábamos bajo la mesa”: el testimonio del periodista de la BBC que estaba en la cena de corresponsales con Trump cuando ocurrió el tiroteo

    “En segundos todos estábamos bajo la mesa”: el testimonio del periodista de la BBC que estaba en la cena de corresponsales con Trump cuando ocurrió el tiroteo

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    El corresponsal de la BBC Gary O'Donoghue

    BBC
    El corresponsal de la BBC Gary O’Donoghue se encontraba en el salón cuando ocurrió el tiroteo.

    Acababa de dejar los cubiertos sobre la mesa y casi no noté los estruendos que provenían de algún punto frente a mí, en dirección a la entrada principal del salón de eventos del Washington Hilton.

    Tuve una especie de reacción auditiva de incredulidad.

    A los pocos instantes pensé: es el sonido sordo de impacto que producen las armas semiautomáticas.

    Como persona ciega, me concentro en los sonidos, y oí el estallido de cristales rotos.

    Entonces sentí que la cabeza de mi colega Daniel —con quien acababa de hablar— rozaba la mía al pasar, y me di cuenta de que se estaba lanzando al suelo.

    Así que lo imité.

    Estaba de rodillas, bajo el mantel, casi seguro de la situación ante la que me encontraba: otro sábado por la noche, otro evento presidencial y en medio de otro tiroteo.

    Yo estaba en Butler, Pensilvania, en julio de 2024 cuando el presidente estuvo a escasos centímetros de perder la vida.

    Los momentos posteriores estuvieron plagados de gritos y gente corriendo.

    Esta vez fue diferente ya que, en cuestión de segundos, estábamos todos bajo la mesa.

    Otro colega me contó que, al oír los disparos, vio a decenas de personas entrar corriendo al salón de eventos desde el pasillo exterior.

    Durante los cinco o diez minutos que permanecimos bajo la mesa, todos aguardábamos a ver si algún tirador había entrado también en la sala y estaba a punto de abrir fuego contra las 2.500 personas que asistían a la cena.

    Un compañero me relató cómo había visto al Servicio Secreto, situado en el escenario a nuestras espaldas, evacuar apresuradamente al presidente Trump, a la primera dama Melania Trump y al vicepresidente J.D. Vance.

    Otros agentes permanecían de pie, con sus cascos y chalecos antibalas, apuntando con sus armas hacia la multitud para detectar si existían más amenazas.

    Los invitados buscan refugio cerca de una mesa tras escucharse disparos durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, celebrada en el hotel Washington Hilton de la capital estadounidense.

    Reuters
    Muchos de los invitados se agacharon y se refugiaron bajo las mesas tras escucharse los disparos durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.

    Justo antes de la cena había visto al secretario de Salud, RFK Jr., en una pequeña sala contigua al salón de baile.

    Le pregunté si tenía ganas de que comenzara el evento y me respondió que tenía hambre y deseaba que empezara de una vez. Estaba sentado en una mesa no muy lejos de la mía.

    Y a unos 30 metros detrás de nosotros —hacia las puertas principales— el director del FBI, Kash Patel, se encontraba en el suelo junto al resto de nosotros, protegiendo a su novia, mientras un agente del Servicio Secreto cruzaba corriendo el salón de baile para acudir en su auxilio.

    De inmediato, la mente se dirige al qué, al porqué y —en este caso—, especialmente, al cómo.

    ¿Cómo es posible que, de nuevo, un hombre armado haya logrado acercarse al presidente?

    Cuatro agentes armados apuntan con sus pistolas.

    Getty Images
    Cuatro agentes armados apuntan con sus pistolas momentos después del suceso.

    Todas las calles alrededor del hotel Hilton habían permanecido cerradas durante horas, acordonadas por las fuerzas del orden.

    Sin embargo, la seguridad en el propio recinto no resultaba particularmente estricta.

    El hombre que custodiaba la entrada exterior apenas echó un vistazo superficial a mi entrada, desde una distancia que calculo en unos dos metros.

    Tomamos el ascensor para bajar al salón de eventos, donde un agente me pasó el detector de metales, aunque no mostró especial interés por los pitidos que provocaban los objetos que llevaba en el bolsillo interior de mi chaqueta.

    No me pidieron que vaciara mis pertenencias.

    En resumen, el dispositivo de seguridad parecía el de una cena habitual de los corresponsales de la Casa Blanca; una de esas a las que no asiste el presidente en ejercicio.

    Mientras permanecíamos retenidos en el salón de baile tras el tiroteo, intentábamos desesperadamente conseguir cobertura telefónica para transmitir la noticia y obtener más información.

    Procuré no pensar demasiado en la magnitud de lo que acababa de suceder.

    No obstante, sentí ese inconfundible escozor en los ojos; esa sensación que surge cuando la mente empieza a imaginar lo que podría haber ocurrido.

    Y también a preguntarse cuántas situaciones como esta tendrá uno que vivir en este país antes de que se le agote la suerte.

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    BBC

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  • Trump habla sobre su estado mental después de una noche de caos

    Trump habla sobre su estado mental después de una noche de caos

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    La respuesta del presidente de Estados Unidos a la noche del sábado fue extraordinariamente serena para alguien que ha sobrevivido a dos intentos de asesinato.

    Eran las 10:31 p. m. del sábado cuando el presidente Donald Trump entró en la sala de prensa de la Casa Blanca, vestido aún con su esmoquin y corbata de moño, para hablar de lo que podría haber sido un nuevo atentado contra su vida.

    “Muchas gracias”, dijo. “Eso fue muy inesperado”.

    Momentos antes de aparecer, el presidente publicó imágenes de las cámaras de seguridad en las que se veía a un sospechoso corriendo a toda velocidad por los amplios salones del hotel Hilton de Washington. Allí es donde Trump asistía a la cena de corresponsales de la Casa Blanca cuando se produjeron disparos en el hotel. No había muchas cosas claras sobre lo que había ocurrido allí, a dos kilómetros de distancia.

    Pero el presidente quería hablar de ello.

    “Siempre es impresionante cuando pasa algo así”, dijo, de pie junto a la primera dama, el vicepresidente, el secretario de Defensa, el secretario de Estado, el fiscal general en funciones, el director del FBI y la secretaria de prensa, todos todavía con sus trajes de gala para la cena.

    Pero, en realidad, dijo, todo aquello no era más que el ejemplo más reciente de por qué necesita construir en la Casa Blanca su salón de baile de máxima seguridad, que ha sido legalmente cuestionado.

    “No quería decir esto”, dijo, “pero por eso debemos contar con todas las características de lo que estamos planeando en la Casa Blanca. En realidad es un salón más grande y mucho más seguro. Tiene… es a prueba de drones, tiene cristales a prueba de balas”.

    Y entonces le cedió la primera pregunta de la noche a Weijia Jiang, corresponsal de CBS News y presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, quien había estado sentada a su lado en la cena antes de que se desatara el caos.

    “Presidenta”, dijo, “solo quiero decirle que ha hecho un trabajo fantástico. Qué velada tan hermosa”. (Trump no suele hablar así a los periodistas que lo cubren).

    Ella le preguntó qué pasaba por su mente cuando se dio cuenta de que su vida podría haber estado en peligro otra vez. Contó la historia: estaba sentado con la primera dama a su otro lado cuando oyó un ruido que le pareció familiar y no amenazador. “Pensé que era una bandeja que se cayó”, dijo. “Lo he oído muchas veces, y era un ruido bastante fuerte, y venía de bastante lejos”.

    Su esposa no estaba tan segura, dijo.

    “Melania era muy consciente, creo, de lo que había pasado”, explicó. “Creo que supo inmediatamente lo que había pasado. Decía: ‘Ese es un mal ruido’”. Parecía bastante estoica detrás de él en la sala de reuniones. La única palabra que pronunció durante la rueda de prensa fue: “No”, después de que le preguntaran si quería decir algo. El presidente dijo que fue “una experiencia bastante traumática para ella”.

    Describió cómo se lo “llevaron rápidamente”, dio las gracias de manera efusiva a las fuerzas del orden y dijo que “no hubo mucho tiempo para pensar, porque en cuestión de segundos ya estábamos saliendo por la puerta”.

    En general, la respuesta de Trump desde el podio la noche del sábado fue extraordinariamente serena para alguien que ha sobrevivido a dos intentos de asesinato, y cuya esposa acababa de resguardarse debajo de una mesa mientras agentes armados corrían a toda prisa por el salón de baile a su alrededor.

    Quién sabe si el estado mental del presidente, su retórica, sus instintos políticos o su aparato de seguridad cambiarán en los próximos días o semanas. En la conferencia de prensa se reveló muy poco sobre las motivaciones del sospechoso.

    Aun así, Trump restó importancia a cualquier insinuación de que este susto pudiera alterar su forma de vida.

    “Me gusta no pensar en ello”, dijo. “Llevo una vida bastante normal, teniendo en cuenta, ya sabes, que es una vida peligrosa. Creo que lo llevo tan bien como se puede llevar”.

    Y añadió: “Para serte sincero, no soy un caso perdido”.

    Durante toda la semana había estado lanzando improperios contra los medios de comunicación presentes en la sala, pero ahora elogiaba a los reporteros que tenía delante, halagó su vestuario, utilizó un tono de voz educado y les agradeció su trabajo.

    “Han sido muy responsables en su cobertura”, dijo. “Voy a decir que he visto lo que ha salido. Han sido muy responsables”.

    Sin duda, este no era el mensaje que había planeado transmitir a los medios de comunicación esta noche. Dijo que iba a pronunciar lo que él mismo calificó como “el discurso más inapropiado jamás pronunciado”, y parecía un poco decepcionado porque le habían quitado esa oportunidad. Tan decepcionado que prometió que la cena se volvería a agendar para algún momento en los próximos 30 días.

    Pero entonces, necesitaría una reescritura, o al menos eso es lo que dijo por ahora.

    “No sé si alguna vez podré ser tan duro como iba a ser esta noche”, dijo. “Creo que probablemente voy a ser muy agradable. Seré muy aburrido la próxima vez, pero vamos a tener un gran evento”.

    Shawn McCreesh es un reportero del Times para la Casa Blanca que cubre el gobierno de Trump.

    Tyler Pager es corresponsal del Times en la Casa Blanca y reporta sobre el presidente Trump y su gobierno.

  • Tiroteo en la cena de corresponsales de la Casa Blanca: esto es lo que sabemos

    Tiroteo en la cena de corresponsales de la Casa Blanca: esto es lo que sabemos

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    Un hombre que portaba varias armas intentó irrumpir en la cena a la que asistía el presidente Trump. La policía detuvo a un sospechoso.

    La cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, celebrada para conmemorar la libertad de prensa, se convirtió rápidamente en una situación de pánico el sábado por la noche, cuando un hombre que portaba varias armas evadió un control de seguridad en el hotel Hilton de Washington e intercambió disparos con agentes del orden antes de ser detenido.

    El presidente Donald Trump, que asistía a la cena por primera vez en un mandato, dijo que oyó un fuerte ruido hacia el fondo del salón de baile antes de que un agente del Servicio Secreto gritara: “Disparos”. Los agentes corrieron hacia el presidente y lo escoltaron a él y a la primera dama a la salida.

    El sospechoso fue identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años, de Torrance, California, por agentes de la ley que hablaron bajo condición de anonimato para revelar la información. No revelaron un motivo.

    Trump ya ha sufrido atentados contra su vida en otras ocasiones. En julio de 2024, una bala le rozó la oreja en un intento de asesinato en un mitin de campaña en Butler, Pensilvania. Meses después, un agente federal disparó contra un hombre armado en el club de golf de Trump en Florida.

    ¿Qué ocurrió?

    Hacia las 8 p. m., minutos después del comienzo del acto, un hombre armado cruzó corriendo un control de seguridad del Washington Hilton, según un video de seguridad publicado por Trump.

    En el video, se ve a las fuerzas del orden que lo persiguen mientras agentes vestidos de esmoquin sacan sus armas y corren hacia el salón.

    Testigos que estaban en el interior dijeron que se oyó un fuerte ruido fuera de la sala. Los responsables del banquete gritaban y corrían hacia las escaleras mientras los asistentes se agachaban y se agazapaban contra las paredes.

    El hombre armado intercambió disparos con las autoridades antes de ser sometido por el Servicio Secreto. No ingresó al salón de baile, dijeron las autoridades.

    Los investigadores creen que disparó al menos una vez, dijo la policía de Washington. Los agentes seguían examinando las pruebas de balística y los casquillos de bala.

    Trump, la primera dama Melania Trump, el vicepresidente JD Vance y otros altos cargos fueron retirados del hotel hacia las 9:45 p. m.

    Esa misma noche, en una rueda de prensa posterior en la Casa Blanca, Trump dijo que un agente del Servicio Secreto había recibido un disparo, pero que estaba protegido por un chaleco antibalas. Fue trasladado a un hospital, dijeron las autoridades. No hubo más heridos, según Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional.

    ¿Quién es el sospechoso?

    Allen, el hombre que dos agentes de las fuerzas de seguridad dijeron que era el sospechoso detenido, llevaba cuchillos, una escopeta y una pistola, dijeron las autoridades, y se cree que se alojaba en el hotel. Las autoridades dijeron que creen que actuó solo, pero investigan si su objetivo era el presidente.

    Las cuentas de las redes sociales que parecen estar vinculadas a Allen lo describen como desarrollador independiente de juegos y profesor.

    ¿Qué es la cena de corresponsales de la Casa Blanca?

    Cada año, la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca organiza una cena para celebrar la libertad de prensa y la Primera Enmienda. Fundada en 1914, la asociación representa a casi 1000 periodistas que cubren la Casa Blanca.

    El acto atrae a cientos de periodistas, famosos y políticos de los dos principales partidos. Se celebra en el Washington Hilton desde hace décadas.

    “Gracias a Dios, él, la primera dama y quienquiera que asistiera a la WHCD estaban a salvo”, dijo en las redes sociales Weijia Jiang, presidenta de la asociación y corresponsal de CBS en la Casa Blanca, empleando la sigla del evento.

    Trump, quien ha mantenido una tensa relación con los medios de comunicación, había boicoteado el acto en ocasiones anteriores. El sábado asistió por primera vez durante cualquiera de sus mandatos. La última vez que asistió fue en 2011, cuando era una estrella de la telerrealidad.

    Dijo que la cena se volvería a agendar en el plazo de un mes.

    “Se trataba de un acto dedicado a la libertad de expresión que debía reunir a miembros de ambos partidos con miembros de la prensa. Y en cierto modo así fue”, dijo Trump el sábado. “Vi un salón totalmente unificado. Fue, en cierto modo, muy hermoso, algo muy bello de ver”.

    Jin Yu Young es reportera e investigadora del Times, y cubre Corea del Sur y las últimas noticias mundiales desde Seúl.

  • La Casa de la Moneda de EE. UU. compra oro de un cartel de Colombia y lo vende como ‘estadounidense’

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    A medida que los precios del metal se disparan, las salvaguardas de la industria se han roto.

    Cada año, la Casa de la Moneda de Estados Unidos vende más de mil millones de dólares en monedas de oro de inversión. Cada una lleva estampado un icono como el águila calva, que significa la garantía del gobierno, exigida por ley, de que el oro es 100 por ciento estadounidense.

    “Tener una moneda o medalla producida por la Casa de la Moneda es conectar con los principios fundacionales de nuestra nación”, declara la Casa de la Moneda.

    Pero una investigación de The New York Times ha descubierto que el programa gubernamental de venta de oro se basa en una mentira. En realidad, la Casa de la Moneda es el último eslabón de una cadena que lava oro extranjero, en gran parte extraído ilegalmente, para un mercado insaciable.

    La Casa de la Moneda compra oro procedente de una mina de un cartel de la droga colombiano. Fabrica monedas de la Dama de la Libertad con oro procedente de casas de empeño mexicanas y peruanas y de una mina congoleña que pertenece en parte al gobierno chino, según muestran los registros. Parte del oro de la Casa de la Moneda procede de una empresa en Honduras que excavó un cementerio indígena para extraer la mena que había debajo.

    Durante los últimos ocho años, el Clan del Golfo ha dirigido La Mandinga con una breve lista de normas, según nos dijeron un par de supervisores mineros. La más importante: nadie mina sin permiso del cartel, y todo el mundo paga.

    Cada mes, dijeron los supervisores, un hombre en moto recoge la parte del Clan, 400 dólares por cada equipo de cinco. Hay cientos de equipos, quizá mil, o más.

    Trabajan en minas al aire libre, y utilizan excavadoras y mangueras de alta presión para convertir en lodo las laderas de La Mandinga. Es imposible extraer las diminutas motas de oro de ese fango, así que los mineros lo mezclan con mercurio y lo revuelven a mano hasta que el mercurio se une al oro.

    Todo esto es ilegal, tóxico y destructivo para el medioambiente.

    Las autoridades colombianas realizan ocasionalmente ataques aéreos y redadas en las minas que dan dinero al Clan. Pero los mineros de La Mandinga aparentemente no tienen de qué preocuparse, a pesar de que su explotación linda directamente con una base militar. Operan con tal impunidad que, cuando sobrevolamos la zona con un dron en febrero, vimos que los trabajadores habían traspasado el perímetro de la base y estaban extrayendo oro en terreno militar.

    Al final del día, los trabajadores recogen sus grumos grises de mercurio y oro, cada uno del tamaño de una canica, y los envuelven en plástico. Se meten estas canicas en los bolsillos y conducen sus motocicletas por los caminos de tierra de La Mandinga hasta la cercana Caucasia.

    El oro de La Mandinga no tiene nada que hacer en Estados Unidos. El secretario de Estado Marco Rubio calificó al Clan de “organización criminal violenta y poderosa” el año pasado, cuando Estados Unidos designó al cartel como grupo terrorista.

    El Departamento del Tesoro mantiene a los líderes del Clan del Golfo en una lista negra financiera, que prohíbe a las empresas estadounidenses hacer negocios con ellos. Organizaciones gubernamentales y académicos llevan años documentando las actividades de extracción de oro del cartel en esta zona. (Un abogado colombiano del cartel no devolvió una llamada en busca de comentarios).

    Caucasia es un municipio con la fiebre del oro. Los negocios venden excavadoras, bombas y dragas de millones de dólares para la extracción ilegal en los lechos fluviales. Han surgido elegantes cafés y clubes de baile. Los mineros pueden vender oro en cualquiera de los cientos de compraventas. Según nos contaron dos comerciantes, cada mes el Clan también les exige 400 dólares.

    Alex Cuevas trabaja en una de esas tiendas. Uno a uno, los mineros le pasan canicas de mercurio y oro a través de una apertura en un compraventas de plexiglás. Le tiemblan las manos: un síntoma, dice, de envenenamiento prolongado por mercurio.

    Una auditoría completa de la cadena de suministro en Estados Unidos señalaría el riesgo del oro del Clan del Golfo. El oro colombiano se considera de alto riesgo según los estándares del sector, y el propio gobierno estadounidense ha documentado las operaciones del Clan en Caucasia, en particular.

    Pero durante dos décadas –un periodo que abarca casi todo el auge del oro posterior a los eventos del 11 de septiembre de 2001–, la Casa de la Moneda nunca preguntó a sus proveedores dónde compraban el oro, según descubrió en 2024 una auditoría del inspector general del Departamento del Tesoro.

    Si lo hubiera hecho, habría descubierto una cadena de suministro extraordinariamente transparente. Mediante bases de datos de importación y exportación y entrevistas con empresas intermediarias, descubrimos decenas de fuentes extranjeras en la cadena de suministro de oro de la Casa de la Moneda.

    Entre ellas había minas industriales en México y Perú. Algunos proveedores, como las casas de empeño, se especializan en joyas recicladas.

    Uno de los mayores proveedores desde hace mucho tiempo de la Casa de la Moneda, una refinería de Salt Lake City llamada Asahi USA, afirma abiertamente que su caldero contiene oro de muchos países distintos. Parte procede de Dillon Gage. Pero hay oro de todas partes. “Está mezclado”, dijo el director de refinado de la empresa, Paul Healey. “Y sale bien”. Healey dijo que la empresa investigaría nuestros hallazgos sobre el Clan del Golfo.

    La Casa de la Moneda ha dicho, en respuesta a auditorías internas, que su oro cuenta como estadounidense porque sus proveedores compensan cualquier oro extranjero con oro estadounidense. Si la Casa de la Moneda compra una tonelada de oro, por ejemplo, espera que el proveedor compre esa cantidad de oro estadounidense en algún momento.

    La legislación estadounidense no contempla este tipo de compensación. Y durante décadas, la Casa de la Moneda no ha hecho cumplir esa disposición, ni siquiera ha pedido a sus proveedores que la cumplan, según descubrió el inspector general del Tesoro.

    Aunque lo hubiera hecho, todo lo que hay en el gran caldero de Texas, incluido el oro del cartel, podría contar como estadounidense.

    Justin Scheck es un reportero del Times afincado en Londres.

  • La Mandinga, la mina de oro del Clan del Golfo que opera en una base militar colombiana

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    Fue durante mi tercera visita a La Mandinga, una mina de oro controlada por un cartel de la droga colombiano, cuando comprendí hasta qué punto habían fracasado las instituciones que se supone que deben impedir la minería ilegal.

    La mina colindaba con una base militar colombiana. ¿No les preocupaba operar tan cerca de las autoridades? Después de todo, la mina financiaba al tristemente célebre cartel del Clan del Golfo.

    Pero nada de eso. A mí, y a mis colegas, un minero nos dijo que la operación se había extendido incluso más allá de la línea del perímetro militar y que los trabajadores extraían oro directamente en la base.

    “Si quiere vuele el dron y mire”, dijo el minero.

    Así lo hicimos y las imágenes eran claras: mineros con mangueras de alta presión estaban destrozando una zona boscosa de la base, sede del Batallón Rifles 31, una unidad militar colombiana. Pudimos ver lo que parecía ser un límite, pero no había rastro de una cerca que separara la base de La Mandinga. Tras compartir las imágenes con los militares y solicitar comentarios, el comandante de la base, el coronel Daniel Echeverry, negó que se estuviera extrayendo oro en su base.

    Eso no tenía sentido. Los generadores diésel de una mina en funcionamiento son ensordecedores y, por las imágenes de satélite, pudimos ver que las minas se habían extendido hasta unos 137 metros de la piscina privada y las dependencias de la base.

    El coronel Echeverry me invitó a la base para hablar, así que fui. Me dijo que en los seis meses que llevaba al mando había tenido conocimiento de los mineros ilegales de al lado, pero señaló que el ejército dudaba en emprender acciones armadas contra civiles, aunque estuvieran cometiendo delitos. Sin embargo, insistió en que los mineros no estaban en la base.

    Como periodista, no me dedico a conducir a las autoridades al lugar de una actividad delictiva. Nunca quiero formar parte de la historia. Pero estaba frente a un coronel que negaba, oficialmente, lo que había visto con mis propios ojos.

    Así que le pregunté si podíamos dar un paseo.

    Podía oír los generadores a lo lejos. Al cabo de cinco minutos, el bosque se abrió a un panorama de tierra removida y pozos fangosos. Mineros con mangueras de alta presión estaban realizando una operación ilegal de extracción de oro a gran escala, tal como habíamos visto desde el cielo.

    El coronel Echeverry se quedó helado. “Esto es en terrenos de la base”, dijo y les ordenó a los mineros que se marcharan. “Esto es propiedad privada del Ministerio de Defensa, nosotros podemos dispararles por estar aquí”, gritó.

    No sé si los mineros habían estado trabajando allí subrepticiamente o si se habían puesto de acuerdo con alguien de la base. En cualquier caso, esperaba que se dispersaran.

    En lugar de eso, gritaron obscenidades y siguieron trabajando.

    Como estábamos en una base militar, los refuerzos estaban cerca.

    Llegaron soldados con bidones de gasolina. Rociaron el equipo minero y le prendieron fuego.

    “No, ya nos vamos, no queme el motor, no tienen por qué quemar los motores”, gritó un minero que trabajaba en calzoncillos. Maldijo a los soldados antes de agarrar su oro y salir corriendo.

    Algunos mineros sacaron machetes. Otros lanzaron piedras. Los soldados empezaron a cortar mangueras con motosierras.

    Los trabajadores intentaron rescatar su equipo y apagar las llamas con baldes de agua fangosa de los pozos dejados por la misma minería.

    Los mineros deben pagar al grupo armado ilegal Clan del Golfo un impuesto por el derecho a explotar La Mandinga. Estaba claro que, en lo que respecta a muchos de ellos, creían que ese derecho se extendía hasta el lugar donde nos encontrábamos, fuera o no propiedad militar.

    Un minero amenazó al coronel con un palo. Luego nos roció a los soldados y a mí con gasolina y gritó: “Nos vamos a prender todos, nos vamos a prender”.

    El coronel dijo que era hora de irse. Los soldados y yo nos retiramos.

    El coronel Echeverry parecía conmocionado. Supervisa a unos 800 hombres que se encargan de reprimir al clan y a otros grupos armados de la zona. El comercio del oro permite que esos grupos tengan un gran número de armas a su disposición y mantengan el control de la región.

    No había ido a La Mandinga para informar sobre la base militar. Fui porque me había enterado que el oro del Clan del Golfo estaba llegando a la Casa de la Moneda de Estados Unidos, a pesar de las leyes que exigen que la Casa de la Moneda solo compre oro extraído en Estados Unidos.

    Al principio, Echeverry tuvo ante mis hallazgos la misma reacción que habían mostrado muchos otros en la cadena de suministro de oro. Al igual que la Casa de la Moneda, sus proveedores y los exportadores que envían el oro a Estados Unidos, Echeverry había insistido en que era imposible que el oro ilícito circulara delante de sus narices.

    Cuando le mostré las pruebas, dijo, como todo el mundo, que estaba sorprendido y prometió tomar medidas enérgicas.

    Eso me dejó con una duda: para nosotros fue muy fácil localizar ese oro. ¿Quizá los demás ni siquiera lo estaban buscando?

  • Quién es el sospechoso del tiroteo en la cena de corresponsales donde estaba Trump

    Quién es el sospechoso del tiroteo en la cena de corresponsales donde estaba Trump

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    El hombre que la policía arrestó tras el tiroreo ocurrido el sábado por la noche en el hotel donde se celebraba la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca ya ha sido identificado, según pudo saber la cadena estadounidense CBS, socia de la BBC, tras consultar con fuentes policiales.

    Se trata de Cole Tomas Allen, de 31 años y originario de Torrance, en la región de Los Ángeles, California.

    Tras ser detenido por agentes de seguridad dentro del hotel Washington Hilton, declaró a las autoridades que quería disparar contra funcionarios de la administración Trump, según informaron dos fuentes a CBS.

    Citando a estas fuentes, CBS también indicó que se efectuaron entre cinco y ocho disparos durante el incidente. Un video de las cámaras de seguridad publicado por Trump muestra a una persona corriendo junto a los agentes de seguridad, quienes luego se dan la vuelta y lo persiguen.

    En una rueda de prensa nocturna, la policía informó que agentes de seguridad y el sospechoso intercambiaron disparos, sin precisar cuántos se efectuaron.

    El jefe interino de policía de Washington, Jeffery Carroll, declaró que el sospechoso no resultó herido por los disparos, pero fue trasladado al hospital para una evaluación.

    El sospechoso era huésped del hotel Washington Hilton, donde se celebraba la cena de corresponsales, indicó Carroll, añadiendo que estaba “armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos”.

    “Por el momento, todo parece indicar que se trata de un individuo solitario, un pistolero solitario”, afirmó el jefe de policía.

    Posteriormente, Trump publicó una fotografía en primer plano que muestra a un hombre sin camisa en el suelo, con las manos esposadas a la espalda y agentes del Servicio Secreto a su alrededor.

    Más tarde, aparecieron imágenes que mostraban a agentes del FBI y a la policía registrando una zona en una dirección de California que se cree está vinculada al presunto autor del tiroteo.

    El FBI realiza una redada cerca de la casa del sospechoso en Torrance, California.

    Reuters
    Agentes del FBI y la policía registraron una dirección en California vinculada al sospechoso.

    Allen trabajaba para una empresa de tutorías en Torrance llamada C2 Education, según confirmaron dos fuentes policiales a CBS. En diciembre de 2024, recibió el premio al “Profesor del Mes” de la empresa.

    Se desconoce si aún trabaja para la empresa. El Distrito Escolar Unificado de Torrance declaró a CBS que Allen nunca ha sido empleado de su distrito.

    El Instituto Tecnológico de California (Caltech) confirmó a CBS por correo electrónico que Allen se graduó de Caltech en 2017, pero no proporcionó más detalles.

    Jeanine Pirro, fiscal federal del estado de Washington, declaró que el sospechoso enfrenta dos cargos: uso de arma de fuego durante un delito violento y agresión a un agente federal con arma peligrosa.

    Añadió que será acusado formalmente el lunes ante un tribunal federal.

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    BBC

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  • El nombre de este caracol podría permitir su protección legal

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    Apenas había salido el sol sobre el océano Pacífico cuando una pequeña lancha motora que transportaba a un equipo de artesanos indígenas y biólogos mexicanos echó el ancla en una cala rocosa cerca de las bahías de Huatulco.

    Mauro Habacuc Avendaño Luis, uno de los artesanos, fue el primero en vadear hasta la orilla. Con una agilidad impropia de su edad, se lanzó sobre los peñascos expuestos por la marea baja. Agazapado en un resbaladizo saliente golpeado por el oleaje, metió la mano en una grieta entre dos rocas. Allí, alojado entre los erizos, había un caracol con un caparazón gris y rugoso del tamaño de una nuez. Puede que la visión no deslumbre a los turistas que viajan hasta aquí para ver ballenas jorobadas, pero para Avendaño, de 85 años, estos pequeños moluscos opacos representan una forma de vida.

    Los caracoles marinos del género Plicopurpura son sagrados para el pueblo mixteco de Pinotepa de Don Luis, una pequeña localidad del suroeste de Oaxaca. Hombres como Avendaño llevan al menos 1500 años “ordeñándolos” de forma sostenible para obtener un tinte púrpura radiante. El color impregna los tejidos mixtecos y las creencias espirituales. Llamado tixinda, simboliza la fertilidad y la muerte, así como los vínculos míticos entre los ciclos lunares, las mujeres y el mar.

    El futuro de estas tradiciones –y el destino de los caracoles– es incierto. Los moluscos están sometidos a una intensa presión de la caza furtiva, esto a pesar de las protecciones federales destinadas a protegerlos. Los pescadores los abren (junto a los demás moluscos que comen) y venden la carne a los restaurantes locales. Los turistas que recorren las playas arrancan los caracoles de las rocas y los tiran a un lado.

    Un fuerte terremoto en 2020 elevó por encima del nivel del mar partes de su hábitat que antes estaban sumergidas, lo que lanzó al aire de forma fatal otros moluscos de la red alimentaria del caracol, e hizo más accesibles a los cazadores furtivos lugares antes impenetrables.

    Hace décadas, era fácil encontrar densos grupos de caracoles del tamaño de perillas de puerta, según Avendaño. “Lleno de caracol”, dijo, pasando una mano callosa y manchada de violeta frente a las calas. Ahora, la mayoría de los caracoles que encuentra son pequeños, de poco más de un centímetro, y rinden solo unos mililitros de tinte.

    Las poblaciones de caracoles se redujeron en la década de 1980, cuando una empresa textil japonesa contrató a pescadores locales para teñir rollos de seda de kimono. Los mixtecos recogen el tinte unos meses al año (no durante el verano, cuando los caracoles se reproducen) y devuelven los caracoles a las rocas, sosteniéndolos hasta que se vuelven a unir a ellas. Pero los pescadores extraían tinte todo el año y dejaban los caracoles cociéndose al sol o los arrojaban a aguas abiertas.

    “Los caracoles no vuelven a la orilla y luego se adhieren”, dijo Marta Turok, antropóloga y experta en tradiciones artesanales mexicanas. “Se hunden y mueren”.

    Generaciones de mujeres mixtecas han tejido el hilo de amatista en elaboradas faldas envolventes con las que se casan y, en última instancia, son enterradas. Cuando Turok se enteró de que estos tejidos estaban a punto de desaparecer con los caracoles, puso en contacto a los tintoreros con biólogos que podían recopilar datos que demostraran el drástico declive de estos moluscos.

    “Entonces mi trabajo y trabajo de otros compañeros fue precisamente el demostrar primero que los tintoreros tenían razón”, dijo Javier Acevedo García, uno de esos biólogos. Comprobó que la devastación –especialmente la desaparición de los caracoles más grandes, de unos 40 años de edad– era cierta. Sin la interferencia de los pescadores, estas poblaciones tardarían unos 20 años en recuperar sus niveles anteriores, según su investigación.

    Conseguir que las autoridades actuaran no fue fácil, según Turok, quien entonces trabajaba para el gobierno. “El medioambiente no estaba en la agenda”, dijo. Tras años de campaña, en 1988, los tintoreros y sus aliados consiguieron la protección federal de los caracoles conocidos científicamente como Plicopurpura pansa.

    Pero ahora parece que la especie que el grupo se esforzó por salvar podría no ser una especie en absoluto. Desde entonces, los estudios científicos han sugerido que los caracoles productores de colorantes podrían ser miembros de P. columellaris, una especie diferente y desprotegida que se encuentra en los mismos hábitats costeros. Los editores del Registro Mundial de Especies Marinas, una base de datos en línea mantenida por un grupo internacional de especialistas, han determinado que el nombre Plicopurpura pansa no es válido.

    Los mixtecos ven dos grupos distintos de caracoles. Los moluscos que utilizan segregan más colorante, y sus conchas no son tan gruesas. Los biólogos también han observado variaciones en la anatomía interna de los caracoles, como el número y la ubicación de los dientes microscópicos de la rádula, un órgano de alimentación largo y en forma de cinta que los caracoles utilizan como ralladores de queso para penetrar en las conchas de otros moluscos.

    Sin embargo, la diversidad física no siempre indica divisiones a nivel de especie.

    “La gente ‘descubre’ repetidamente caracoles de este grupo y les da nombres”, dijo Martine Claremont, quien escribió su tesis sobre Rapaninae, la subfamilia a la que pertenecen los caracoles oaxaqueños. En los dos últimos siglos, explicó, los científicos entusiastas han bautizado nuevas especies con base en individuos distintivos, lo que ha dado lugar a múltiples nombres superpuestos.

    Cuando los científicos identifican redundancias, el nombre más antiguo –en este caso P. columellaris— tiene prioridad.

    A primera vista, estas clasificaciones pueden parecer cosas muy especializadas de biología. ¿Qué diferencia hace un poco de nomenclatura latina? Los cambios en los nombres científicos pueden tener consecuencias para los animales y para los conservacionistas que los defienden.

    “La ley protege una especie que no está reconocida por la comunidad científica”, dijo Sonia Hernandez, bióloga del Olive-Harvey College de Chicago. “Por lo tanto, alguien potencialmente podría recolectar el molusco y no ser castigado por ninguna aplicación de la ley. No estarían infringiendo ninguna ley”.

    Aunque Hernandez y otros científicos afirman que es necesario investigar más para aclarar la relación entre los caracoles, les preocupa que la incertidumbre pueda crear resquicios para que una empresa recolecte los caracoles restantes, y que una antigua tradición mixteca desaparezca con ellos.

    Las culturas de toda América Central antiguamente recolectaban el tinte de los caracoles, pero ahora, en un mundo de pigmentos sintéticos baratos, Avendaño y su familia son de los pocos que mantienen viva esta práctica. Para recoger el tinte, separan los moluscos de las rocas y presionan sus patas gomosas hasta que un líquido cremoso brota del interior de sus conchas. A continuación, vierten el líquido en madejas de hilo de algodón envueltas alrededor de sus muñecas. Expuestas al aire y a la luz solar, las fibras se transforman. El amarillo liquen se convierte en verde pavo real y, finalmente, en brillantes tonos de púrpura.

    Teñir el hilo es un trabajo peligroso. “A veces nos arriesgamos la vida para poder llevar ese color a casa”, dijo el hijo de Avendaño, Rafael Avendaño López. Los Avendaño han perdido a familiares que resbalaron en las rocas y se ahogaron en el impredecible oleaje. Preservar las tradiciones ancestrales, dicen, vale la pena el peligro.

    En diciembre, los tintoreros mixtecos y los científicos invitaron a Hernandez y a Oscar Pineda-Catalan, biólogo conservacionista de la Universidad de Chicago, a realizar un análisis anatómico y genético para responder de una vez por todas a la cuestión de la especie. El equipo de marido y mujer afirma que los estudios anteriores no han sido lo bastante detallados para ser concluyentes.

    “Es realmente importante que una descripción completa y rigurosa de la especie incorpore datos tanto morfológicos como moleculares”, dijo Pineda-Catalan. Señaló que los investigadores anteriores han basado sus conclusiones solo en uno u otro. “Necesitamos un poco más de información”, dijo.

    Cuando los doctores Hernandez y Pineda-Catalan llevaron a cabo el experimento, instalaron un laboratorio improvisado en un Airbnb rural cerca de las bahías de Huatulco para dar acceso a sus colaboradores mixtecos. Los biólogos dijeron que querían evitar la larga historia de investigadores que se abalanzan, toman muestras y se las llevan a instalaciones inaccesibles.

    “El laboratorio tradicional está formado por personas que llevan batas de laboratorio, y los no científicos están fuera, y los científicos están dentro, y ellos son los únicos que poseen los conocimientos y las habilidades”, dijo Hernandez. Este sistema ha tendido a excluir a las comunidades indígenas.

    “Era importante estar ahí”, dijo el más joven de los Avendaño.

    “Del campo conocemos todo. Nadie nos puede enseñar lo que sabemos del campo”, dijo. “Es un conocimiento ancestral que nos dejaron nuestros antepasados. Pero en cuestiones científicas, en cuestiones de biología”, añadió, “no tenemos ese conocimiento, ¿no? Y las herramientas más que nada para poder saber que tipo de sangre es o qué tipo de ADN es”.

    Las condiciones de la cabaña rústica obligaron a los científicos a improvisar. Las luces de la cabaña eran tenues, el espacio apenas era estéril y la presencia de otros invertebrados amenazaba con arruinar las muestras. “Anoche encontramos un escorpión entre las sábanas”, dijo Hernandez mientras se sentaba ante un microscopio de disección colocado en una mesa desvencijada de la cocina convertida en laboratorio. Aun así, pudieron llevar a cabo con éxito el experimento.

    Tras medir, fotografiar y diseccionar los caracoles, los científicos tomaron biopsias, y extrajeron y purificaron el ADN. A continuación, ejecutaron una reacción en cadena de la polimerasa, un proceso a veces denominado fotocopia molecular, que genera millones de copias de genes relevantes. Con suficientes copias, los científicos pueden secuenciar y comparar el ADN de distintas muestras. Cuanto más parecidas sean dos secuencias, más probable es que los especímenes pertenezcan a la misma especie.

    Los científicos y los tintoreros, que enviaron el ADN al Instituto Nacional de Medicina Genómica de Ciudad de México para su procesamiento, ahora esperan las secuencias.

    Rafael Avendaño López dijo que no estaba nervioso por los resultados. No importa de qué especie sean los caracoles, dijo, van a “seguir protegiendo, seguir luchando para este proteger al caracol”.

  • Opinión: La teoría de la conspiración tras la disculpa de Tucker Carlson

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    Es posible que te hayas enterado de que Tucker Carlson está arrepentido. A principios de esta semana publicó una larga conversación con su hermano, Buckley, antiguo redactor de discursos de Donald Trump, en la que intentaban darle sentido a los escombros de su segunda presidencia.

    “Estamos implicados en esto, sin duda”, dijo Tucker. Unos instantes después, añadió: “Es un momento para luchar con nuestras propias conciencias. Nos atormentará durante mucho tiempo. Yo lo estaré, y quiero decir que siento haber engañado a la gente”.

    Para quienes hemos pasado los últimos 10 años horrorizados ante el engaño masivo de que Trump es un gran hombre y no un charlatán rapaz y volátil, las palabras de Carlson pueden parecer catárticas.

    Durante la última década, los conservadores han insistido de manera airada en que nuestro emperador loco está elegantemente vestido en lugar de admitir que está obscenamente desnudo. Ahora, por fin, hay un creciente acuerdo sobre su evidente falta de idoneidad. De hecho, algunos antiguos admiradores de Trump se preguntan si podría ser el Anticristo.

    Estoy a favor de acoger a los conversos a la causa anti-Trump. Pero si escuchas el diálogo entre Tucker y su hermano, está claro que, en vez de asumir honestamente su papel en el desvarío de Estados Unidos, están desarrollando una nueva teoría de la conspiración para explicarlo.

    Trump, dan a entender de manera clara, ha sido comprometido –quizá incluso chantajeado y amenazado de manera física– por fuerzas sionistas o globalistas que buscan la destrucción deliberada de Estados Unidos. En el pódcast de Tucker, Buckley describió un debilitamiento sistemático de Estados Unidos a través de las protestas de George Floyd, la migración masiva y ahora la guerra con Irán.

    “No puede ser una confluencia de sucesos aleatorios”, dijo Buckley. “Está claramente diseñado. Ha sido un plan a largo plazo”.

    Tras la Primera Guerra Mundial, cuando Alemania se humilló en una guerra que inició, los populistas de derecha abrazaron el mito de la dolchstoßlegende, o puñalada por la espalda, y culparon a los judíos de la derrota de su país. Ahora, mientras la derecha estadounidense contempla la catástrofe totalmente previsible que un Trump sin freno desató sobre Estados Unidos, algunos están creando un nuevo mito de la puñalada trapera sobre el sionismo para darle sentido.

    Desacreditando la amenaza de Trump del Domingo de Pascua de aniquilar la civilización iraní, el podcastero Theo Von dijo: “Parece como si hubiera sido comprometido por Israel, por ese oscuro gobierno de allí”.

    No quiero minimizar el papel maligno que ha desempeñado Israel para persuadir a Trump de que lance su catastrófica guerra contra Irán. Como ha dicho el exsecretario de Estado John Kerry, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, intentó persuadir a otros presidentes estadounidenses para que atacaran la república islámica, pero solo Trump fue lo suficientemente vanidoso y crédulo como para aceptar. La relación mano a mano de Estados Unidos con Israel se ha convertido en un lastre, y deberíamos ponerle fin.

    Pero no fue Israel ni los donantes sionistas ni ninguna oscura cábala internacionalista quien convirtió a Trump en un maníaco bufonesco que se regodea en las amenazas de violencia. Si el segundo gobierno de Trump es peor que el primero, se debe en gran medida a que las figuras del grupo dominante de poder que Carlson demonizó en su día como subversivos del Estado profundo ya no están. Trump es quien siempre ha sido. Solo que políticamente es más libre que antes.

    Los antiguos defensores del presidente, que ahora se retractan ante lo que ayudaron a crear, no quieren admitirlo, así que se inventan historias sobre cómo ha cambiado. Sohrab Ahmari, quien antes era un defensor público de derecha al estilo de MAGA, recurrió a una teoría psicoanalítica que sostiene que las personas se convierten en quienes otros dicen que son: “Trump, el populista cansado de la guerra, ha cedido totalmente el paso a su caricatura liberal: venal, errático, infantil, un agente del caos”. Ahmari debería considerar que quizá los liberales nunca caricaturizaron a Trump en absoluto.

    Esta necesidad que sienten algunos apóstatas de MAGA de racionalizar su anterior mal juicio puede ser inofensiva, aunque irritante. Solo es peligrosa cuando insisten en crear un chivo expiatorio.

    Como señaló Jason Zengerle en su biografía de Tucker Carlson, el movimiento característico del antiguo presentador de Fox News no era defender a Trump, sino arremeter contra sus enemigos. Incluso ahora, Carlson se aferra a su postura anti-Trump, al decir de manera reiterada que los críticos progresistas de Trump odiaban a Estados Unidos, a los blancos o a ambos.

    Necesita una forma de conciliar esta visión del mundo con la innegable evidencia de que, como dijo su hermano Buckley, “Trump hizo una guerra y nos dio precios altos y miseria”. Así que imagina conspiradores que obligan a Trump a actuar de forma calamitosa. Cuando Carlson se disculpa, es por su papel en permitir su ostensible complot. “¿Este fue siempre el plan?”, pregunta lastimeramente.

    Carlson suele ser impreciso, y recurre a insinuaciones más que a acusaciones directas. Pero si quieres hacerte una idea de quién cree que está arruinando a Estados Unidos, considera una extraña salida por la tangente sobre la periodista Catherine Rampell, que es judía.

    Recordó que Rampell le contó un conflicto que tuvo su padre con un club de campo de Palm Beach que se negaba a admitir a judíos como socios o invitados. Según la versión de Carlson, el padre de Rampell presentó una demanda para ingresar; Rampell aclaró más tarde que su padre emprendió una campaña periodística contra el club después de que su hijo de 4 años fuera excluido de una fiesta de cumpleaños allí.

    Carlson calificó esta exigencia de inclusión de “repulsiva”, y acusó al padre de Rampell de intentar “destruir algo que no construyó”. Luego empezó a hablar de “dinámicas” que son “absolutamente consecuentes, y estamos viendo sus efectos, pero nadie nos lo dirá”. Se deja que los oyentes infieran una relación entre los judíos prepotentes y el lamentable estado del país.

    Durante el primer mandato de Trump, algunos de sus seguidores idearon una teoría de la conspiración para conciliar el caos y la torpeza del gobierno de Trump con su deseo de creer en el heroísmo de este. QAnon, tal vez lo recuerdes, planteó originalmente que el robusto y admirable Robert Mueller no estaba investigando a Trump, sino colaborando secretamente con él para acabar con una red mundial de pedofilia. Como les gustaba decir a los seguidores de QAnon: “Los patriotas tienen el control”.

    Ya no son muchos los que creen que los patriotas tienen el control. Desilusionados, algunos antiguos acólitos de Trump recurren por defecto a una teoría de la conspiración más antigua: los que tienen el control son los judíos.

    En realidad, Trump está al mando: no una versión fantástica de macho alfa jugando al ajedrez en 12 dimensiones, sino un charlatán de los programas de telerrealidad, inestable y con ganas de mancillar todo lo que toca. Nunca ha estado mejor que ahora, y no necesitaba ser manipulado para hacer que todo empeore en Estados Unidos.

    Michelle Goldberg es columnista de Opinión desde 2017. Es autora de varios libros sobre política, religión y derechos de la mujer, y formó parte de un equipo que ganó un Premio Pulitzer al servicio público en 2018 por informar sobre el acoso sexual en el lugar de trabajo.

  • Anne Hathaway por fin está lista para la diversión

    Anne Hathaway por fin está lista para la diversión

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    Tras triunfar como adolescente con El diario de la princesa de Disney, Anne Hathaway ensartó la aguja de Hollywood. Hubo éxitos de taquilla (El diablo viste a la moda), premios (Los miserables, por la que ganó un Oscar en 2013) y trabajos de autor (El casamiento de Raquel). Pero en medio de un cierto agotamiento personal, una familia creciente y una reacción pública desconcertante, Hathaway, que ahora tiene 43 años, ha retrocedido un poco en los últimos años, situándose con firmeza en un lugar más tranquilo.

    “Pensaba que estaba en la pequeña y extraña sección indie de mi carrera”, dijo Hathaway a Popcast, el programa de conversación cultural de The New York Times, en una nueva entrevista.

    Este año, Hathaway protagoniza tres películas muy dispares entre sí, empezando por Mother Mary, un atormentado retrato del director David Lowery de un híbrido de Taylor Swift y Lady Gaga que atraviesa un periodo oscuro (con canciones escritas y producidas por Charli XCX, Jack Antonoff y FKA twigs), que se estrena el viernes. A continuación, volverá a interpretar a uno de sus papeles más queridos, el de la otrora agotada asistente Andy Sachs en El diablo viste a la moda 2. En julio, Hathaway aparecerá como Penélope en La Odisea, de Christopher Nolan, y tiene previstas dos películas más antes de fin de año.

    Hasta 2024, Hathaway no se sintió preparada para volver a ser el centro de atención de forma tan intensa. “Di un paso atrás y me dije, bien, estoy preparada para lo que venga con el pop, para lo que venga con el ‘realmente necesitamos una audiencia global para que esta película sea un éxito’”, explicó en una larga conversación. “Antes de eso, era como, no estoy preparada como persona. No estoy preparada como artista. Necesito desarrollarme más, de lo contrario me van a comer viva”.

    Esa fase madura de su carrera –junto con la confianza para no preocuparse por si los comentarios en línea van en contra de ella con hachas de mano– también ha conducido a una especie de ablandamiento personal.

    “Solía ser una persona muy temerosa”, dijo Hathaway. “Solía tener un sistema de protección con una valla eléctrica de alto voltaje, y eso ya no me interesa tanto.

    “Algo ocurrió cuando cumplí 40 años y me di cuenta de que estaba viviendo mi vida como si fuera un ensayo general”, añadió, “y que, en realidad, era la hora del espectáculo”.

    Estos son extractos editados de la conversación, que puedes ver aquí o escuchar íntegramente a continuación.

    [Video: Watch on YouTube.]

    JOE COSCARELLI ¿Dónde empezó para ti la búsqueda del personaje Mother Mary, esta estrella del pop torturada? ¿Fue un proyecto de investigación o de imaginación?

    ANNE HATHAWAY Acabó siendo ambas cosas. Tuve un instinto sobre el personaje desde la primera lectura: su desgarro, todo lo relacionado con el diálogo y la actuación. Todo lo demás fue mucha investigación. Todo lo relacionado con la interpretación acabó siendo un proceso de años para aprender a ser una estrella del pop.

    COSCARELLI Como Mother Mary, cantas canciones de Charli XCX y FKA twigs, pero cuando empezaste a interpretar el personaje, no tenías ni idea de cómo sonaría.

    HATHAWAY Recibí un mensaje de Jack y me dijo: “Oye, ¿quieres venir y ver cómo está la vibración?”. Sabía lo que era una vibración, pero me preguntaba si era un término técnico. Siri, ¿qué es una vibración?

    Nunca había pensado en el arte basado en la vibración, ¿sabes? Para mí, hacer películas viene de un lugar muy, muy diferente y actuar viene de un lugar muy diferente. Para mi horror y consternación, me di cuenta de que no tenía ni idea de cómo cantar ante un micrófono porque toda mi formación había sido sobre el escenario, donde hay tanta proyección implicada. La música pop es lo contrario. Es potencia sin esfuerzo, que no es lo mío. Lo mío es el esfuerzo [risas].

    JON CARAMANICA Tu madre era actriz y una gran cantante de teatro. ¿El pop era un tabú en tu casa mientras crecías, en el sentido de que el teatro es donde se produce el arte serio?

    HATHAWAY Mucho, sí. El pop no se valoraba en mi casa mientras crecía. Los cantantes de verdad hacían Broadway. Y gran parte de mis primeros contactos musicales se basaban en el teatro. A mi hermano mayor le gustaba mucho el rap, y luego se metió en el hardcore straight edge. Adoro a mi hermano mayor, así que obviamente escuchaba eso. Y luego, cuando estaba en la secundaria, fue cuando aparecieron las princesas del pop y el programa TRL de MTV era enorme. Me sentía muy confundida, porque sabía que me gustaba mucho Britney Spears. Pero tenía la voz de mis padres en la cabeza diciendo pero Stephen Sondheim es música de verdad.

    COSCARELLI ¿Qué tipo de conversaciones mantenías con el director David Lowery sobre los puntos de referencia pop para Mother Mary?

    HATHAWAY Conoces a David y es obviamente gótico: tiene las uñas pintadas de negro y en su camiseta nunca falta una calavera. Me pareció encantador cuando me enteré de que es un swiftie acérrimo. Tenía una lista de reproducción larguísima con todo tipo de música, es decir, artistas desconocidos de los que nunca había oído hablar, pero también “Green Light” de Lorde y Max Richter. La lista de reproducción pretendía mostrar no necesariamente cómo sonaba Mother Mary, sino la sensación que podía producirte su música. Y justo en medio de esa lista de reproducción estaba “Anti-Hero”. Siempre me ha gustado mucho Taylor, pero esa fue la canción en la que pensé: oh, no, espera, ella se está apoderando de mi cerebro. Y luego profundicé mucho más en su música. Y una vez que la ves, no puedes dejar de verla. Te quedas como: oh, es una genia.

    CARAMANICA ¿Tienes ahora una época preferida de Taylor?

    HATHAWAY No, creo que todas hablan entre sí. La era “Eras”. Tener una retrospectiva así a la edad que tiene, y darse cuenta de que tenía una visión que no existía en el mundo, y que literalmente creó el espacio que quería para sí misma.

    COSCARELLI ¿Cómo consideramos a las estrellas del pop de forma diferente a como consideramos a los actores?

    HATHAWAY Cuando terminé [Mother Mary] pensé, wow, no soy para nada una estrella del pop. Lo que me encanta hacer es compartir lo que he vivido, las partes secretas de mi alma, a través de un filtro, a través de un avatar con el que puedo relacionarme en privado, en secreto. Pero no tengo que hablar nunca de ello ni revelarlo. Con una estrella del pop, la imagen que proyectas se basa en ti mismo. Así que tú eres tu propio avatar.

    COSCARELLI En tu carrera, has sido muy cuidadosa con tu vida real y tu lado humano. Puede que la gente crea que te conoce, pero, a diferencia de una estrella del pop, no tienen mucho que proyectar sobre ti cuando te ven en estos papeles icónicos.

    HATHAWAY Es curioso, porque me ocurrió algo increíble nada más al empezar: estuve en una película clásica que una generación se metió en el corazón y de la que nunca se desprendió, y seguimos manteniendo una relación casi 30 años después. Y esa película era El diario de la princesa. Así que no pienso en mí misma en términos icónicos. Pienso en mí de la forma en que siempre he pensado en mí misma, que es que soy actriz. He tenido mucha suerte de haber formado parte de estas películas que han ofrecido a la gente confort para lo que ahora parece que va para generaciones. Y he intentado hacer todo lo que he podido para respetar y proteger el legado de esas películas al mismo tiempo que me desarrollo como artista, al mismo tiempo que soy una persona que puede caminar por la calle y ser muy, muy, muy normal, todo lo normal que puedo.

    CARAMANICA Veo un par de hilos conductores en el tipo de personajes que suelen atraerte. Tienes El diario de la princesa y la original El diablo viste a la moda: una mujer joven, nueva en el mundo, un montón de sistemas impuestos a esa persona que le dicen que en realidad lo que necesita es rigor. En la otra dirección, Mother Mary, Pasante de moda: un personaje inflexible que necesita aprender a relajarse, a encontrar esa suavidad o incertidumbre interior.

    HATHAWAY Cuando se estrenó la primera El diablo viste a la moda, fue tan grande y me pasó eso que ocurre cuando, de repente, te envían un montón de guiones y piensas: oh, todos son el mismo personaje. Tenía 24 años, creo, y recuerdo que pensé: así es como te ven. Eso es lo que tienes que resistir ahora mismo. Tuve tanta suerte con esas dos, fueron varas tan altas, que pensé que si hago otras cosas y son una especie de versión sucedánea de eso, ¿cómo me voy a sentir?

    COSCARELLI Hiciste Secreto en la montaña con Ang Lee, El casamiento de Raquel

    HATHAWAY Jonathan Demme. Y luego, aquí está la cosa, y esta es una de las razones por las que me siento tan atraída por David Lowery como artista, es que te das cuenta de que quizá mi sensibilidad es más de intérprete indie, pero también quiero dejar las puertas abiertas. Quiero respetar el legado. Así que cada pocos años te dices, probablemente sea el momento de hacer un Día de los enamorados.

    COSCARELLI Al volver a estos personajes icónicos con El diablo viste a la moda 2 y El diario de la princesa 3, que está en preparación, ¿tuviste algún reparo a la hora de interpretar los éxitos?

    HATHAWAY Ya no me importan esas cosas. Me han dejado muy impresionada. Pensaba que estaba en la pequeña y extraña sección indie de mi carrera. Pensaba que era ahí donde iba a vivir. Así que estoy encantada de que alguien me haya pedido que vuelva y haga el equivalente a una gira de estadios.

    COSCARELLI ¡Tu Eras Tour!

    HATHAWAY Como me fui e hice mis cosas raras, aprecio, de una forma que no podía apreciar cuando era tan joven, el arte de los éxitos. Por algo son tan queridos. Son muy, muy buenos. El diablo viste a la moda es una película maravillosa.

    COSCARELLI Es muy difícil escribir “Anti-Hero”.

    HATHAWAY Es muy difícil escribir “Blank Space”, ¿sabes? Y no debería salir mal porque la hemos escuchado varias miles de veces.

    COSCARELLI También coincide con este increíble momento de tu carrera, en el que eres una de las personas más queridas de internet.

    HATHAWAY [risa fuerte] ¡Giro argumental! [más risas fuertes]

    CARAMANICA Los memes están a tu favor.

    HATHAWAY Por ahora… Ya veremos.

    CARAMANICA Nos puede pasar a cualquiera de nosotros.

    HATHAWAY Oh, ya lo sé.

    COSCARELLI ¿Te has permitido sentir el lado bueno, habiendo estado al otro lado en varios momentos?

    HATHAWAY No sé a qué te refieres [risas]. Me alivia no tener que lidiar con el lado malo por ahora. Pero creo que lo que ambos lados me han enseñado es que probablemente sea mejor tener un cierto nivel de desapego de todo eso.

    COSCARELLI ¿Te gusta trabajar a esta velocidad –cinco películas este año, que abarcan siglos y vibras– o es simplemente, tengo que tomarlas mientras llegan?

    HATHAWAY Ese ritmo es insostenible, sobre todo ahora. Tengo hijos pequeños. He considerado los tres últimos años como una anomalía. No veo a nadie pidiéndome que mantenga ese ritmo cuando mis hijos estén fuera de casa, que será como a finales de los 50, principios de los 60. Así que lo veo como algo excepcional, y simplemente lo estoy disfrutando porque nunca volverá a ocurrir.

    Créditos

    Popcast es presentado por Jon Caramanica y Joe Coscarelli y producido por Sophie Erickson y Kate LoPresti. Este episodio fue filmado por Alfredo Chiarappa, Daniele Sarti, Jika Gonzalez y Pat Gunther. Fue editado por Mark Zemel. Nick Pitman es nuestro ingeniero de sonido y Amanda Webster es nuestra editora fotográfica. Brooke Minterses nuestra productora ejecutiva.Un agradecimiento especial a Rebecca Blandon, Mahima Chablani, Dahlia Haddad, Mike Cordero, Chris Moore, Caterina Clerici, Nicole Huber, Zach Caldwell, Maddy Masiello, Brad Kimbrough, Andrew Wilcox, Caryn Ganz, Sia Michel, Nina Lassam, Solana Pyne y Sam Dolnick.

    Joe Coscarelli es periodista cultural del Times y copresentador del pódcast del Times Popcast.

    Jon Caramanica es crítico de música pop que presenta Popcast, el pódcast musical del Times.

    Popcast es presentado por Jon Caramanica y Joe Coscarelli y producido por Sophie Erickson y Kate LoPresti. Este episodio fue filmado por Alfredo Chiarappa, Daniele Sarti, Jika Gonzalez y Pat Gunther. Fue editado por Mark Zemel. Nick Pitman es nuestro ingeniero de sonido y Amanda Webster es nuestra editora fotográfica. Brooke Minterses nuestra productora ejecutiva.

    Un agradecimiento especial a Rebecca Blandon, Mahima Chablani, Dahlia Haddad, Mike Cordero, Chris Moore, Caterina Clerici, Nicole Huber, Zach Caldwell, Maddy Masiello, Brad Kimbrough, Andrew Wilcox, Caryn Ganz, Sia Michel, Nina Lassam, Solana Pyne y Sam Dolnick.

  • Las tarifas de equipaje subieron. Aquí cómo evitarlas

    Las tarifas de equipaje subieron. Aquí cómo evitarlas

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    Los pasajeros enfrentan tarifas más altas mientras la guerra con Irán eleva el precio del combustible de aviación. Los programas de viajero frecuente y ciertas tarjetas de crédito pueden ayudar a evitar estos cargos.

    A raíz de la guerra de Irán, las compañías aéreas han estado aumentando sus tarifas por equipaje documentado.

    Según los ejecutivos de las aerolíneas, los costos operativos se incrementaron desde que empezó el conflicto y, con los precios del combustible de aviación en aumento, subir las tarifas del equipaje es una forma de abordar los costos adicionales. La mayoría de las principales aerolíneas han elevado el precio por facturar una maleta en aproximadamente unos 10 dólares.

    Pero hay herramientas que te ayudarán a minimizar tus gastos.

    Los viajeros en cabinas prémium y el personal militar activo suelen quedar exentos del pago de las tarifas de equipaje. Para el resto de nosotros, las mejores alternativas son las tarjetas de crédito y los programas de viajero frecuente de las aerolíneas, que, según tu categoría, pueden implicar una reducción en las tarifas por equipaje.

    Algunas tarjetas de crédito te permiten facturar el equipaje de forma gratuita, al ofrecerte un crédito para tarifas de aerolíneas que puedes utilizar en billetes de avión, maletas u otras compras. Por ejemplo, la tarjeta Chase Sapphire Reserve (795 dólares de cuota anual) ofrece un crédito de viaje de 300 dólares al año que puede utilizarse para cubrir las tarifas de equipaje, mientras que la tarjeta Platinum de American Express (cuota anual de 895 dólares) ofrece 200 dólares al año para tarifas de aerolíneas.

    Pero si vuelas a menudo con una aerolínea, puede tener más sentido utilizar una tarjeta de marca compartida específica de la aerolínea para librarte de las tarifas de equipaje.

    Otra cosa a tener en cuenta: las aerolíneas están añadiendo cada vez más un recargo adicional –por lo general de 5 dólares– a los viajeros que pagan por facturar su equipaje con menos de 24 horas de antelación al vuelo, por lo que conviene planificar con tiempo.

    Éstas son las tarifas actuales por pago anticipado para facturar equipaje en las principales aerolíneas de Estados Unidos y cómo evitarlas.

    American Airlines

    Primera maleta facturada: 45 dólares. Segunda maleta facturada: 55 dólares.

    • Tarifa prémium: Los boletos en primera clase y clase ejecutiva suelen incluir dos o más maletas facturadas sin costo.

    • Programas de fidelidad: Los miembros de categoría Oro de AAdvantage tienen derecho a una maleta gratuita; los AAdvantage Platinum, a dos; los Platinum Pro y Executive Platinum, a tres. Si tienes estatus con una aerolínea asociada de la alianza Oneworld, como British Airways o Qatar Airways, también puedes acceder a equipaje gratuito al volar con American.

    • Tarjetas de crédito: La tarjeta Citi AAdvantage Platinum Select permite una maleta facturada gratuita para ti y hasta cuatro acompañantes (cuota anual de 99 dólares, a menudo exenta el primer año). La tarjeta Citi AAdvantage Executive World Elite Mastercard (cuota anual de 595 dólares) ofrece una maleta gratuita para ti y hasta ocho acompañantes. La tarjeta AAdvantage MileUp (sin cuota anual), sin embargo, no incluye equipaje.

    Delta Air Lines

    Primera maleta facturada: 45 dólares. Segunda maleta facturada: 55 dólares.

    • Tarifa prémium: Los pasajeros de Delta One y Delta First pueden facturar hasta tres maletas gratis.

    • Programas de fidelidad: Los miembros Delta SkyMiles Medallion obtienen una maleta gratis para ellos y una para cada uno de hasta ocho acompañantes. Los socios Gold y Platinum Medallion obtienen una primera y una segunda maleta gratis para ellos y hasta ocho acompañantes. Las ventajas de equipaje del programa Medallion también se aplican cuando el socio vuela con China Southern Airlines u otras aerolíneas asociadas de la alianza SkyTeam, como AirFrance, KLM o Aeroméxico.

    • Tarjetas de crédito: Los titulares de una tarjeta Delta SkyMiles American Express, que incluye Delta SkyMiles Gold Amex (150 dólares de cuota anual tras el primer año gratis), Delta SkyMiles Platinum Amex (350 dólares de cuota anual) y Delta SkyMiles Reserve Amex (650 dólares de cuota anual), obtienen gratis la primera maleta facturada, al igual que hasta ocho acompañantes en la reserva. Los socios Silver Medallion que sean titulares de una tarjeta Delta SkyMiles American Express elegible recibirán una segunda maleta gratis para viajar dentro de Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, la tarjeta Delta SkyMiles Blue Amex (sin cuota anual) no incluye una maleta gratuita.

    United Airlines

    Primera maleta facturada: 45 dólares. Segunda maleta facturada: 55 dólares.

    • Tarifas prémium: Los pasajeros de las cabinas prémium tienen tres maletas facturadas gratis.

    • Programas de fidelidad: Para los viajes nacionales, los miembros del programa MileagePlus de nivel Premier Plata obtienen una maleta facturada gratis; los miembros Premier Oro obtienen dos maletas gratis; los miembros Premier Platino y Premier 1K obtienen tres maletas gratis.

    • Tarjetas de crédito: para los titulares de la tarjeta United Explorer (cuota anual de 150 dólares tras el primer año gratis), la primera maleta es gratis. Para los titulares de las tarjetas United Quest (cuota anual de 350 dólares) y United Club (cuota anual de 695 dólares), la primera y la segunda maleta son gratuitas.

    JetBlue Airways

    Primera maleta facturada: 39 dólares fuera de temporada alta, 49 dólares en temporada alta. Segunda maleta facturada: 59 dólares fuera de horas punta, 69 dólares en horas punta.

    • Tarifa prémium: Mint (clase ejecutiva) incluye dos maletas facturadas gratis. Las cabinas Blue Plus incluyen una maleta facturada gratuita. En los vuelos transatlánticos, las cabinas Azul y Azul Extra también tienen una maleta facturada gratuita.

    • Programas de fidelidad: Los miembros del programa de recompensas TrueBlue en los niveles Blue Plus, Mint y Mosaic obtienen su primera maleta gratis durante los periodos punta y valle. Los miembros Mint y algunos Mosaic también tienen incluida su segunda maleta.

    • Tarjetas de crédito: Los titulares de las tarjetas JetBlue Plus (99 dólares de cuota anual) y JetBlue Premier (cuota anual de 499 dólares) tienen incluida la primera maleta facturada –tanto en temporada alta como baja– para ellos y hasta tres acompañantes en la misma reserva. La tarjeta JetBlue (sin cuota anual), en cambio, no incluye equipaje facturado gratuito.

    Southwest Airlines

    Primera maleta facturada: 45 dólares. Segunda maleta facturada: 55 dólares.

    • Tarifas prémium: Los titulares de boletos Choice Extra reciben dos maletas facturadas gratis.

    • Programas de fidelidad: Los miembros de la Lista A de Rapid Rewards de Southwest obtienen una maleta facturada gratis, y la segunda maleta tiene un descuento de 35 dólares. Los miembros de Rapid Rewards A-List Preferred obtienen dos maletas facturadas gratis.

    • Tarjetas de crédito: La primera maleta facturada es gratuita para los titulares de tarjetas Southwest Rapid Rewards, que incluyen la tarjeta Rapid Rewards Plus (99 dólares de cuota anual), Rapid Rewards Premier (149 dólares) y Rapid Rewards Priority (229 dólares). Hasta ocho pasajeros adicionales en la misma reserva también pueden facturar su primera maleta sin costo.

    Alaska Airlines

    Primera maleta facturada: 45 dólares. Segunda maleta facturada: 55 dólares.

    • Tarifa prémium: Los pasajeros de clase Business o Primera clase reciben dos maletas gratis.

    • Programas de fidelidad: Los titulares del estatus Atmos Rewards tienen equipaje facturado gratuito para ellos y sus acompañantes. Los miembros Atmos Silver obtienen una maleta sin costo; los Atmos Gold, dos; y los Atmos Platinum y Titanium, tres. Los residentes de Alaska y Hawái pueden optar a descuentos adicionales en el equipaje.

    • Tarjetas de crédito: Los titulares de las tarjetas Atmos Rewards Ascent Visa Signature (95 dólares de cuota anual) y Atmos Rewards Summit Visa Infinite (395 dólares de cuota anual) tienen incluida una maleta facturada gratuita para ellos y hasta seis acompañantes en la misma reserva.

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