Ueno Bank, uno de los bancos más grandes de Paraguay, fue intervenido este martes por el Banco Central del país, congelando las cuentas de cerca de 3 millones de clientes y desatando protestas.
En la sede principal del partido de gobierno de Paraguay, rodeado de dirigentes aliados, el expresidente Horacio Cartes hizo pública este jueves su ruptura política con Santiago Peña.
Tres años después de impulsar su candidatura, el principal artífice de la llegada de Peña a la presidencia respaldó el juicio político en su contra en medio de la crisis provocada por la intervención del Ueno Bank.
Junto al actual vicepresidente, Pedro Alliana, Cartes argumentó que no estaría del lado “del latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados”.
El escándalo estalló el martes cuando el Banco Central de Paraguay ordenó la intervención del Ueno Bank por graves problemas de solvencia, una decisión que terminó poniendo en jaque al propio presidente, que ahora se enfrenta a un juicio político.
Lo que comenzó como una crisis financiera pronto derivó en una tormenta política.
Los vínculos de Santiago Peña y del ya extitular del Banco Central Carlos Carvallo con la entidad privada quedaron bajo escrutinio y alimentaron los cuestionamientos de la oposición.
Al momento de su intervención, Ueno Bank administraba unos US$850 millones en fondos públicos. Entre ellos había recursos destinados al pago de jubilaciones, pensiones y otras prestaciones sociales.
Pero ¿cómo llegó Santiago Peña a la presidencia y qué provocó su abrupta salida del poder?
La oposición responsabiliza a Peña de la crisis desatada tras el colapso del Ueno Bank.
Del Banco Central a la presidencia
Mucho antes de convertirse en presidente, Peña era un hombre de las finanzas.
Hasta 2015, su vida profesional se había desarrollado entre universidades, bancos y organismos financieros internacionales.
Formado en la Universidad Católica de Asunción, donde también fue profesor de Teoría Financiera y Teoría Económica, amplió sus estudios con una maestría en Administración Pública en la Universidad de Columbia, en Nueva York.
En 2009, la carrera de Peña dio un salto cuando se incorporó al Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, desde donde dirigió la relación del organismo con países africanos.
“En esos años me generaba un gran impacto el potencial que yo veía para mi país desde afuera”, llegó a decir Peña a la prensa paraguaya.
Después de eso y durante más de una década, Peña hizo carrera en el Banco Central de Paraguay, el mismo que hoy no escapa a la polémica, donde pasó del área de Investigación Económica al Directorio de la institución.
Santiago Peña llegó a la política en 2015, cuando Horacio Cartes lo nombró ministro de Hacienda.
Esa trayectoria le permitió consolidar un perfil técnico que terminaría abriéndole las puertas del gobierno de Horacio Cartes como ministro de Hacienda y, más tarde, le permitiría llegar a la presidencia de Paraguay.
La misma institución en la que Peña desarrolló buena parte de su carrera fue la que ordenó el pasado martes la intervención del Ueno Bank tras detectar que su índice de solvencia había caído por debajo del 50% del mínimo exigido.
La decisión desató una crisis financiera al dejar congelados los ahorros e inversiones de miles de clientes, muchos de los cuales denunciaron dificultades para retirar dinero y efectuar transacciones bancarias.
La oposición acusa a Peña de conflictos de intereses, de permitir el uso indebido de fondos de pensiones y de encubrir irregularidades.
En ese contexto, el presidente del Banco Central, Carlos Carvallo, quien había presidido Financiera Ueno antes de asumir el cargo en 2023, dimitió en medio de la controversia.
Dos días después, Peña siguió el mismo camino y anunció su renuncia a la presidencia.
De aliados a rivales
En 2017, Horacio Cartes comenzó a allanar el camino de su ministro Santiago Peña, al que impulsó como heredero político dentro del histórico Partido Colorado.
No era una apuesta menor. Se trata del partido que ha dominado la política paraguaya desde 1947 y que solo perdió el poder durante las presidencias de Fernando Lugo (2008-2012) y Federico Franco (2012-2013).
En un país sin reelección presidencial, Peña llegó al poder como el heredero político de Cartes y se mostró leal al expresidente, aun cuando las acusaciones de corrupción comenzaron a cercarlo.
Al mismo tiempo, intentó construir un perfil propio, presentándose como una figura renovadora capaz de ejercer ciertos márgenes de autonomía respecto de su mentor político.
Pero los lazos entre Peña y Cartes fueron más allá del ámbito político.
Tras el fin del gobierno de Cartes en 2018, y antes de llegar a la presidencia, Peña ingresó al directorio de Banco Basa, una entidad vinculada al Grupo Cartes.
Según el sitio oficial del banco, Sarah Cartes, hermana del exmandatario, ocupa actualmente la vicepresidencia de la entidad.
Años más tarde, el nombre de Peña apareció entre los accionistas de Ueno Holding, la sociedad propietaria de Ueno Bank.
Ante los cuestionamientos, el entonces presidente aseguró a comienzos de 2025 que ya no formaba parte del holding y negó cualquier vínculo con la entidad financiera.
“Yo fui inversor, yo soy economista, me especialicé en Finanzas, hice una inversión hace seis años en la casa de Credi Centro, que se convirtió eventualmente en Ueno Holding, nunca fue el banco Ueno, yo no tengo ninguna vinculación con el banco Ueno”, declaró a la prensa en abril de 2025.
La presión sobre Santiago Peña también se hizo sentir en las calles, donde decenas de manifestantes exigieron un juicio político en su contra.
En medio de esa controversia, Cartes decidió marcar diferencias con Peña.
“Debemos pensar en la gente y en los valores que defendemos desde el Partido Colorado”, argumentó el expresidente en un comunicado difundido en X este jueves, apenas unas horas antes de que Peña anunciara su renuncia.
Sin embargo, la oposición ve detrás de la ruptura con Peña algo más que una respuesta a la crisis financiera.
Algunos sectores de la oposición sostienen que detrás de la crisis existe una “guerra entre bancos”, como afirmó la senadora liberal Celeste Amarilla incluso antes de que estallara el conflicto.
Según esta lectura, la disputa tendría como trasfondo el control de los recursos destinados al sistema de pensiones y otros fondos públicos.
Además, para sectores de la oposición lo sucedido esta semana es un movimiento impulsado por Cartes para reordenar el poder dentro del Partido Colorado y mantenerse, una vez más, en el gobierno.
De esta manera, lo que comenzó como la historia de un técnico en finanzas llamado a renovar al Partido Colorado terminó convertido en una de las mayores crisis políticas y financieras de los últimos años en Paraguay.
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El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, causó conmoción en Washington el miércoles al culpar directamente a la guerra con Irán de la derrota de su partido en las elecciones de mitad de mandato, en lo que fue ampliamente interpretado como un intento de distanciarse del presidente Donald Trump de cara a una posible candidatura a la Casa Blanca en 2028.
En una declaración cuidadosamente elaborada de 600 palabras publicada en X, el Vance reconoció que los votantes de Trump en 2024 habían abandonado a los republicanos en las elecciones de mitad de mandato.
“La razón por la que perdimos es la guerra”, escribió. “El propio presidente lo dijo anoche”.
En entrevistas concedidas a última hora del martes y el miércoles, Trump defendió la guerra, pero reconoció que influyó en que los demócratas arrebataran el control de la Cámara de Representantes y del Senado de Estados Unidos.
La postura de Vance sobre la guerra en Irán es un secreto a voces en Washington. Si bien ha respaldado repetidamente el conflicto desde que Estados Unidos e Israel atacaron Teherán en febrero, según se informa, ha expresado su oposición en reuniones privadas con funcionarios del gobierno.
Pero esos desacuerdos se habían mantenido ocultos al público, hasta ahora.
Vance ha expresado su oposición a la guerra en Irán en reuniones privadas con funcionarios del gobierno.
Horas después de que Trump y su partido sufrieran una dura derrota electoral, Vance dejó claro que consideraba que la decisión de ir a la guerra había sido un claro error político.
“Si quieren argumentar que valió la pena, que perder el Senado durante los próximos seis años mereció la pena, háganlo. Argumenten que fue un precio que valió la pena pagar. Estén de acuerdo o no, al menos es honesto”, dijo Vance.
Fue una declaración impactante, y sin precedentes recientes: es difícil recordar un momento similar en la historia política reciente de Estados Unidos en el que un vicepresidente en ejercicio haya roto tan drásticamente con el presidente en un tema clave de política exterior.
Luego vino una sorpresa aún mayor: Trump, quien suele exigir lealtad inquebrantable a sus asesores principales, coincidió con Vance en que las elecciones de mitad de mandato se decidieron “en gran medida” por la guerra. Añadió que lo haría de nuevo si tuviera que elegir.
Fue una señal temprana de que Trump, quien valora mucho la lealtad de sus asesores, podría mantenerse al margen de Vance si decide lanzar una campaña presidencial.
“Sé lo que piensa al respecto. Creo que estuvo bien”, dijo Trump a los periodistas cuando le preguntaron sobre la publicación de Vance en la que culpaba a la guerra. “Ya lo sabía cuando la empecé, y les impedimos tener un arma nuclear, y nunca la tendrán”.
La declaración de Vance parecía “una forma de distanciarse de Trump”, dijo Daniel Byman, experto en política exterior del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
Equilibrio delicado
Establecer contrastes con Trump será un delicado ejercicio de equilibrio si Vance aspira a la presidencia, añadió Byman.
Ese equilibrio quedó patente en la publicación de Vance. El vicepresidente no mencionó a Trump por su nombre y atribuyó gran parte de su análisis de los resultados electorales a encuestadores anónimos.
“Vance tanteó el terreno para ver qué podía hacer”, le dijo a la BBC Ashley Davis, estratega republicano.
Más allá de las críticas a la guerra con Irán, Vance también ofreció una hoja de ruta política que podría anticipar una posible campaña presidencial. Resumió la estrategia del partido para recuperar votantes en un plan de cuatro puntos: “1: poner fin a la guerra; 2: centrarse en el costo de vida y la inflación; 3: poner a Estados Unidos primero; 4: cambiar nuestra relación con Israel”.
La lista resumía gran parte de la visión del mundo de Vance desde que irrumpió en la escena política nacional, y parecía el argumento central de un futuro discurso de campaña.
La BBC se ha puesto en contacto con la oficina de Vance para obtener declaraciones al respecto.
Por supuesto, las próximas elecciones presidenciales aún están a dos años de distancia. Se espera que Vance se presente como candidato, pero él no ha tomado una decisión oficial y sus asesores insisten en que todavía lo está meditando.
También es objeto de debate hasta qué punto Vance se distanció de Trump. Según The New York Times, Vance le mostró el mensaje a Trump antes de publicarlo en internet.
Por su parte, Trump podría cambiar de opinión y dejar claro que no tolerará ninguna disidencia por parte de Vance ni de nadie más.
El presidente se ha mostrado reservado sobre a quién apoyaría para sucederlo como candidato republicano a la presidencia en 2028. Trump ha elogiado a Vance y al secretario de Estado Marco Rubio en varias ocasiones, pero no ha dicho cuándo, ni si daría su respaldo.
El mandatario parece disfrutar con el juego de adivinanzas sobre a quién respaldaría para continuar con su movimiento político, incluso cuando en el pasado barajó la idea de continuar para un tercer mandato (lo cual está prohibido por la Constitución de Estados Unidos).
Puede que la misiva de Vance en las elecciones de mitad de mandato no resulte tan significativa al final. O quizás haya sido el pistoletazo de salida para la contienda de 2028 y la batalla por el Partido Republicano tras la era Trump.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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Cristiano Ronaldo, considerado una de las leyendas del fútbol mundial, anunció este jueves su retiro de la selección de Portugal.
El delantero de 41 años ha marcado 146 goles y ha disputado 234 partidos con la selección de su país, ambos récords mundiales, desde que debutó en 2003.
El mes pasado abandonó la concentración de Portugal después de que le informaran de que no sería titular en el partido de la Liga de Naciones contra Dinamarca.
“Para el pueblo portugués, ha llegado el día de devolver el dorsal número siete de nuestra selección nacional”, dijo Ronaldo en un video publicado en Instagram.
“Nunca sentí que me perteneciera solo a mí, pero durante 23 años tuve el privilegio y la responsabilidad de vestirlo, defenderlo y llevarlo conmigo a estadios de todo el mundo”, añadió.
El delantero disputó seis mundiales con Portugal. Su mejor desempeño fue en Alemania 2006 cuando alcanzó las semifinales.
En 2016 se coronó campeón de Europa con su selección y también ganó la Liga de las Naciones.
“Hoy ha llegado el momento de pasarlo al futuro. No ha sido una decisión fácil, porque algunas decisiones no se toman únicamente con la mente, sino también con el corazón”, dijo.
“Un viaje que comenzó en agosto de 2003 y que cambió mi vida para siempre ha llegado a su fin”, concluyó.
Más información en breve.
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Donald Trump se caracteriza por usar superlativos, por lo que la magnitud de la derrota que le infligió una gran mayoría de los votantes estadounidenses el martes tiene un componente de karma político.
Pero no esperen que se retire dócilmente al ocaso de su carrera política. Perder ambas cámaras del Congreso estadounidense limita su capacidad para dictar normas, maniobrar y generar inestabilidad en su país.
En el extranjero probablemente sea diferente.
Como presidente de Estados Unidos y comandante en jefe de sus fuerzas armadas, conserva amplias competencias para utilizar el poderío militar estadounidense.
No es fácil predecir las acciones y los vaivenes de Donald Trump.
Como presidente, una de sus armas es el cambio de rumbo en sus políticas. Sin embargo, algunas cosas son constantes.
Una de ellas es su desprecio por aquellos a quienes considera perdedores, y su determinación de no ser visto nunca como tal.
El presidente podría verse tentado a usar acciones en el extranjero para encubrir la aplastante derrota electoral de las elecciones de medio mandato.
Podría intentar realizar maniobras que pueda presentar como decisivas y victoriosas de un presidente fuerte, sin que su victoria se vea empañada por unas elecciones que, insiste, a pesar de todas las pruebas, solo se perdieron porque su nombre no figuraba en la papeleta.
La guerra de Irán
Trump hizo comentarios beligerantes frente al tema de Irán en los días previos a los comicios.
En las semanas previas a las elecciones de medio mandato, el despliegue de las fuerzas estadounidenses y las declaraciones, a menudo beligerantes, del propio Trump intensificaron los rumores de que EE.UU. se estaba preparando para volver a la guerra con Irán.
En vísperas de los comicios, EE.UU. realizó un bombardeo limitado sobre una isla iraní en el golfo Pérsico.
Antes de ser hospitalizado tras sufrir un derrame cerebral hace unos días, el senador demócrata Chris Murphy asistió a una reunión informativa clasificada sobre posibles opciones militares para reanudar la guerra con Irán.
Sin entrar en detalles, Murphy condenó los planes calificándolos de “una locura” y advirtió que desencadenarían una “escalada devastadora”.
Se ha especulado con la posibilidad de que el Departamento de Defensa de EE.UU. tenga planes para bombardear infraestructura civil.
Esto no solo constituiría un crimen de guerra, sino que además podría ser respondido con devastadores ataques iraníes contra objetivos equivalentes en aliados de EE.UU. en el Golfo.
Su lista de posibles objetivos podría comenzar con Emiratos Árabes Unidos, país tan cercano a Israel como a EE.UU.
Reacción iraní
Existe la posibilidad de que se aproxime un ecrudecimiento del conflicto con Irán.
El régimen de Teherán sigue de cerca los acontecimientos políticos en EE.UU.
No ha ocultado su satisfacción por el hecho de que las consecuencias de su bloqueo del estrecho de Ormuz se hayan convertido en un asunto político interno en EE.UU.
Teherán es consciente del daño a Trump y a los republicanos por el aumento sostenido de los precios de todo (desde la gasolina y el diésel hasta los fertilizantes agrícolas) por la guerra y sus ataques a los buques en el estrecho de Ormuz.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, publicó una advertencia en redes sociales.
Dijo: “Por conciencia o por el precio de la vida, los estadounidenses dijeron NO A LA GUERRA, y respaldamos este mensaje. Si el gobierno de EE.UU. traiciona su voluntad pública para servir a quienes pagan y chantajistas internacionales, aprenderá que nuestro NO conlleva una pesadilla”.
Benjamin Netanyahu, ahora primer ministro interino de Israel tras las elecciones de la semana pasada -quien se esfuerza por formar un nuevo gobierno- ha reiterado que quiere derrocar al régimen islámico de Teherán.
Según informes procedentes de Israel y EE.UU., está presionando a Trump para que vuelva a la guerra.
Netanyahu no tiene los escaños necesarios para formar un nuevo gobierno con su coalición saliente.
Pero si se reanudara y prolongara una guerra importante, y si los israelíes fueran atacados directamente, podría tener nuevas opciones para formar un gobierno de unidad que lideraría utilizando sus considerables habilidades políticas.
Guerra en Ucrania
El otro gran conflicto al que Trump podría prestar atención es el que existe entre Ucrania y Rusia, que ya se ha extendido más que la Primera Guerra Mundial.
Antes de las elecciones, levantó las sanciones contra Moscú para comprar diésel ruso.
Podría decidir prolongar y profundizar el alivio de las sanciones con la esperanza de mitigar de alguna manera la presión económica sobre los consumidores estadounidenses.
No se ha mostrado especialmente preocupado por la presión letal que sufren los civiles ucranianos, blanco de los misiles balísticos rusos, que ahora alcanzan su objetivo en mayor número porque las peticiones de Ucrania de más interceptores de fabricación estadounidense, financiados por aliados europeos, no han recibido la respuesta que Kyiv necesita y desea.
El portavoz del Kremlin dijo que Rusia espera que los resultados de las elecciones no afecten lo que denominó los “esfuerzos de paz” de Trump.
Donald Trump ha intentado sistemáticamente obligar al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, a hacer concesiones territoriales a Rusia para lograr un acuerdo que equivaldría a una capitulación para Kyiv.
Trump lo añadiría a su improbable lista de guerras resueltas y detenidas.
Después de la derrota electoral, Trump podría intentar redoblar la presión sobre Zelensky para que acepte las concesiones que ha rechazado repetidamente.
Se puede decir con seguridad que el presidente de EE.UU. seguirá erigiendo monumentos en honor a sí mismo en Washington DC.
Además, cabe reiterar que las predicciones sobre sus próximos pasos, tanto a nivel nacional como internacional, corren el riesgo de ser equivocadas.
Pero lo que sí es seguro es que no se quedará sentado en una mecedora presidencial esperando a que pase el tiempo en la Casa Blanca.
Durante su presidencia, Trump ha disfrutado de su poder y se ha mostrado decidido a usarlo.
Eso no va a cambiar, y es muy probable que quiera demostrar que, si ya no puede sacudir a EE.UU., sí puede sacudir al mundo.
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Al tiempo que se iban calmando las aguas tras la arrolladora victoria de los demócratas en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, la cuenta oficial de la Casa Blanca publicaba en X una fotografía de un Donald Trump con semblante serio de pie detrás de su escritorio en el Despacho Oval.
“Trump sigue siendo su presidente”, decía el pie de foto.
Es el tipo de mensaje que Trump seguramente quiere proyectar: el de un presidente que tiene el control absoluto y que no se doblega a pesar de un dramático revés electoral.
No se mencionó que, incluso sin el control del Congreso, los presidentes estadounidenses aún poseen amplios poderes que pueden ejercer. Y Trump ya ha demostrado estar más que dispuesto a extralimitarse en sus funciones ejecutivas.
Pero tampoco se reconoció que el tiempo se le está acabando a la presidencia de Trump y que cada vez le resultará más difícil utilizar los poderes a su disposición.
Muchas de sus medidas más importantes se han tomado mediante órdenes ejecutivas, en lugar de leyes aprobadas por el Congreso, aún y con el control de los republicanos.
Esto incluye los aranceles impuestos tanto a aliados como a adversarios, así como las operaciones militares lanzadas en Venezuela e Irán.
En el ámbito nacional, recortó unilateralmente el gasto federal aprobado por el Congreso en todos los sectores del gobierno.
Aunque vaya a existir una mayoría demócrata en la Cámara de Representantes y el Senado, Trump puede seguir impulsando acciones como estas -y otras más- durante los dos últimos años de su gobierno.
Y si los demócratas intentan limitarlas mediante legislación, la Constitución le proporciona a Trump una respuesta excepcionalmente poderosa: el veto presidencial, que solo puede ser anulado por mayorías congresionales superiores a las que ostentan los demócratas.
El riesgo de los propios republicanos
Sin embargo, el hecho de que Trump aún conserve algunos de estos poderes no significa que mantenga la voluntad política para ejercerlos.
Hay legiones de nuevos demócratas que se dirigen a Washington prometiendo oponerse a cada una de sus decisiones. Y los mayores obstáculos podrían provenir de sus propias filas.
Durante dos años, el presidente ha ejercido un control férreo sobre el Partido Republicano, manteniendo a raya a sus militantes de base en el Congreso y en todo Estados Unidos mediante una combinación de recompensas políticas y amenazas directas.
Ahora, sin embargo, hay indicios de que su control podría estar debilitándose.
Algunos republicanos han comenzado a mostrarse dispuestos a criticar sus decisiones de una manera que pocos se habrían atrevido a hacer hace tan solo unos meses.
Su propio vicepresidente, JD Vance, publicó un extenso mensaje en las redes sociales culpando a la guerra en Irán que Trump inició con Israel de la aplastante derrota republicana del martes.
“Si quieren argumentar que valió la pena, que perder el Senado durante los próximos seis años mereció la pena, háganlo”, escribió Vance. “Pero todos sabemos por qué perdimos. Y cualquier conversación honesta sobre qué hacer a partir de ahora debe comenzar por ahí”.
Ya circulan rumores de que algunos miembros del equipo presidencial de Trump podrían ser destituidos.
Según CBS News, socio de la BBC en Estados Unidos, Trump está consultando con sus asesores más cercanos sobre la conveniencia de reemplazar al secretario de Defensa, Pete Hegseth, uno de los artífices de la guerra.
El presidente lo ha negado.
Una medida de este tipo recordaría a la decisión de George W. Bush de reemplazar a Donald Rumsfeld, una figura clave en la guerra de Irak, en respuesta a su aplastante derrota de 2006, la última vez que los demócratas obtuvieron mayorías en el Congreso de la magnitud de las del martes en unas elecciones de medio mandato.
“Los republicanos que creen que necesitan distanciarse del trumpismo y del movimiento [Make America Great Again, MAGA] van a intentar enfatizar diferentes cuestiones políticas, o van a intentar presentarse de maneras que muestren cierta diferencia entre ellos y Donald Trump”, dijo David Miller, profesor asistente de Gobierno en la American University.
“Tengo poder de veto”
El martes por la noche, Trump publicó mensajes en las redes sociales y habló con varios medios de comunicación, explicando cómo trataría con los demócratas: cooperación en un momento y amenazas de veto de leyes liberales al siguiente.
El miércoles, mientras los obreros de la construcción colocaban la última viga del nuevo salón de baile de la Casa Blanca, que está construyendo a pesar de una demanda que intenta detener su avance, respondió a algunas preguntas sobre su futuro político.
“Probablemente me llevaré bien con los demócratas, a menos que quieran ser destructivos”, dijo. “Pero tengo poder de veto”.
En 1995, meses después de que los republicanos tomaran el control del Congreso en unas elecciones arrolladoras que dejaron a los demócratas igualmente desconcertados, un Bill Clinton presidente, aislado y a la defensiva, insistió en que seguía siendo importante y que aún tenía poderes que ejercer.
“El presidente sigue siendo relevante aquí”, dijo con tono lastimero.
Clinton, aún en su primer periodo, tuvo tiempo para recuperarse políticamente, y ganó la reelección al año siguiente.
Sin embargo, el tiempo no está del lado de Trump.
Con los republicanos aún lamiéndose las heridas de la derrota, el mandatario podría intentar presentar un argumento similar ante los poderes fácticos en Washington y el público estadounidense.
Pero con cada día que pasa, el hombre al que le encanta acaparar la atención en la política estadounidense puede ver cómo sus poderes -y, lo que es más importante, su autoridad para ejercerlos- se le escapan de las manos.
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El portero Jesús Owono, del FC Andorra, publicó este miércoles una carta en la que expresa su dolor por el fallecimiento del delantero del Tenerife Jesús de Miguel tras un choque en el campo entre los dos.
De Miguel, jugador del Tenerife de 30 años, falleció tras sufrir una grave lesión en un encontronazo con Owono durante un partido de la segunda división española disputado el lunes.
“Estos están siendo los días más difíciles de mi vida”, indicó el portero, en una misiva publicada en las redes sociales de su equipo.
“Me cuesta encontrar las palabras y me resulta muy difícil asimilar nada de lo que ha pasado. Siento un dolor enorme por la pérdida de Jesús. Pienso en él, en su familia y en todas las personas que lo querían”, escribió.
“Sé que habrá muchas cuestiones que abordar, afrontaré lo que venga con todo el respeto. Pero ahora mismo, sinceramente, no puedo pensar en otra cosa que en Jesús y en el dolor que estamos viviendo. Descansa en paz, Jesús”, concluyó.
El mundo del fútbol ha rendido homenaje a De Miguel —que era padre de un hijo y se había incorporado al Tenerife en el verano de 2025— con un minuto de silencio en todos los partidos europeos que se disputan esta semana.
Jesús de Miguel, en el centro junto al balón, en el partido contra el FC Andorra, el lunes.
Una jugada desafortunada
El Tenerife y el Andorra empataban 2-2 en el séptimo minuto del tiempo añadido cuando se produjo el incidente.
Owono salió hacia el círculo central para despejar un balón largo y, en la acción, su rodilla impactó contra De Miguel.
El delantero quedó inmóvil sobre el terreno de juego mientras recibía atención médica. Posteriormente, fue trasladado en ambulancia desde el estadio Heliodoro Rodríguez López, del Tenerife, hasta un hospital.
Owono fue expulsado y el partido quedó suspendido.
El guardameta, de 25 años, que contaba con más de 30.000 seguidores en Instagram hasta la mañana del martes, ha desactivado su cuenta desde entonces.
La policía española ha abierto una investigación rutinaria por un posible homicidio imprudente tras el fallecimiento de De Miguel.
Según la legislación española, cualquier muerte considerada no natural conlleva automáticamente la apertura de una investigación judicial.
De Miguel al momento de ser sacado del estadio, el lunes.
Jesús Owono ha sido internacional con Guinea Ecuatorial en 47 ocasiones.
El presidente de la Federación de Fútbol de Guinea Ecuatorial, Venancio Tomás Micha, emitió un comunicado el martes en el que ofreció todo su “apoyo humano y profesional” al jugador.
“Como protagonista involuntario de este trágico incidente durante el partido, está viviendo esta situación con profundo dolor y angustia”, añadió.
“Jamás haría daño a nadie”, afirma su compañero
Owono “jamás haría daño a nadie de forma intencionada” y se encuentra “profundamente afectado” por el fallecimiento de De Miguel, declaró este miércoles un compañero suyo del FC Andorra.
A través de sus redes sociales, el defensa central del FC Andorra Lautaro Spatz señaló que Owono se encuentra devastado.
Tras rendir homenaje a De Miguel, añadió: “También quiero dedicar unas palabras a mi compañero de equipo, portero y amigo, que está profundamente afectado por lo sucedido”.
“Quienes le conocemos sabemos qué clase de persona es, cuánto está sufriendo en estos momentos y que jamás haría daño a nadie de forma intencionada”.
Alegó que “en el fútbol pueden ocurrir incidentes desafortunados, pero nadie habría podido imaginar que uno de ellos terminara con consecuencias tan trágicas”.
Los jugadores del Andorra guardaron un minuto de silencio antes de una sesión de entrenamiento voluntaria este miércoles, a la que Owono no asistió.
Luto por De Miguel
Varias personas depositaron flores y encendieron velas este martes ante una imagen en blanco y negro de De Miguel en el estadio Heliodoro Rodríguez López.
Los aficionados tinerfeños rindieron homenaje al jugador fallecido.
El Tenerife anunció en un comunicado que declarará seis días de luto oficial, durante los cuales quedarán suspendidas todas las actividades del club.
Los jugadores, el personal y los directivos del club asistirán al funeral de De Miguel, que tendrá lugar en Navahermosa, Toledo.
El Tenerife también abrirá su estadio el sábado por la tarde para que los aficionados puedan “darle una despedida digna”.
“La familia de Jesús de Miguel desea agradecer a todos sus mensajes de apoyo y, desde lo más profundo de su corazón, pide que se respete su intimidad en estos momentos tan difíciles. Que descanse en paz”, concluye el comunicado del club.
Los partidos de la segunda división española que debían disputar el Tenerife y el Andorra este fin de semana, contra el Granada y el Mallorca, respectivamente, han sido aplazados.
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“Desvelado” es la banda sonora de este miércoles en muchos hogares del Valle del Río Grande, una región de Texas fronteriza con México.
El autor de este éxito de los 90, la estrella de la música tejana Bobby Pulido, logró recuperar para el Partido Demócrata un escaño en la Cámara de Representantes en las elecciones de medio mandato de este martes.
Lo hizo prácticamente duplicando los votos obtenidos por la candidata republicana, Mónica Cruz, en el distrito electoral 15, que abarca desde los condados rurales al este de San Antonio hasta los que colindan con territorio mexicano.
Con ello le dio portazo al giro del electorado, en más de un 80% latino, hacia el Partido Republicano que empezó en la pandemia y se consolidó con un apoyo mayoritario a Donald Trump en las presidenciales de 2024.
Unos votantes que en este territorio sureño ya se mostraban descontentos por el encarecimiento de la vida y las agresivas políticas migratorias del gobierno federal.
Hacía más de tres décadas que el bastión republicano no elegía a un demócrata para cargos estatales.
“Esta noche, ustedes recordaron al resto de este país cosas que no deben ser olvidadas (…). La gente merece lo que tiene. Lo tienes que mostrar, tienes que mantener tu palabra, levantarte cada vez que te vas hacia abajo. Por eso es que ustedes hicieron esta campaña posible, en esta región y en este gran estado de Texas”, subrayó en su discurso como ganador.
De ganador de Grammys a la política
Pulido era una de las grandes apuestas del Partido Demócrata para los comicios legislativos que coinciden con la mitad del mandato presidencial y se conocen en inglés como midterms.
Y es que pocas personalidades locales habrá que sean más conocidas que él en el sur de Texas.
Hijo del legendario músico Roberto Pulido, nació el 25 de abril de 1973 en Edinburg, una ciudad situada a 26 kilómetros de México.
Su árbol genealógico incluye otros nombres ilustres a un lado y otro de la frontera, como un exprocurador, un ex juez de condado y un bisabuelo alcalde de un pueblo del estado mexicano de Nuevo León.
Pulido cursó unos años de Ciencias Políticas en una universidad de San Antonio, pero su carrera la desarrolló en la música.
Sus letras románticas y melodías que fusionan folklore mexicano, la polca y el country le granjearon 12 premios, incluidos dos Latin Grammy al mejor álbum de música tejana en 2022 y 2025, y múltiples galardones de Fiestas Mexicanas y Tejano Music Awards.
Bobby Pulido es toda una celebridad en el Valle del Río Grande. En la imagen, cantando junto a Los Tigres del Norte.
En noviembre de 2024 anunció que dejaría la música para enfocarse en la política, y empezó a recorrer como aspirante a congresista los escenarios a los que ya se había subido durante sus 30 años como cantante.
Bajo el nombre de Ranch Hall, inició una gira en la que combinó música, propuestas y conversaciones sobre las necesidades de las comunidades del sur de Texas.
Durante los mítines se dirigió en español a la audiencia, algo que los analistas aseguran le acercó más aún al electorado, y cantó en fiestas de quinceañeras.
“Su victoria es un ejemplo de cómo el uso de celebridades tiene pegue con los votantes latinos”, le dice a BBC Mundo Álvaro J. Corral, politólogo y profesor de la Universidad de Texas en el Valle del Río Grande.
“Pero sobre todo nos enseña que las referencias a la cultura hispana y sus costumbres siguen siendo un fuerte movilizador para el votante latino”, prosigue.
“En un momento en el que se habla tanto de la integración social y del peso político del votante latino, es un ejemplo claro de que el forjar conexiones en términos culturales y en español tiene beneficios electorales”, concluye.
Apuesta por los valores y la economía
Pulido sabía que para ganar en esta parte de Texas, era necesario conectar con un electorado de tendencias conservadoras.
Por eso, cada vez que pudo se presentó como un candidato “chapado a la antigua”.
“La forma tradicional en la que se ha criado a los [hombres latinos] está desapareciendo y creo que eso genera mucha frustración”, le dijo en una entrevista al medio estadounidense Politico.
Con ello hacía un guiño a esa parte del electorado que notablemente se volcó con Trump en 2024, convencidos por una retórica de valores conservadores compartidos y el blindaje de la frontera frente a la inmigración irregular.
“Quieren que se les hable en un lenguaje que conocen, en el de: ‘Déjame salir a trabajar para mantener a mi familia’”.
Con unas declaraciones en esa misma línea ofrecidas a la BBC, Pulido buscó distanciarse de la imagen que el Partido Demócrata tiene a nivel nacional y se centró, como a lo largo de su campaña, deliberadamente en el bolsillo.
“Esto no es ni Nueva York ni Los Ángeles”, afirmó.
“Cuando se empieza hablando de temas como la justicia social, el cambio climático y otros asuntos similares, la gente no quiere oír eso primero. Quiere oír hablar de la economía”.
Su estrategia, como la de muchos otros candidatos demócratas, respondía a lo que apuntaban las encuestas: el coste de la vida era una de las principales preocupaciones del electorado.
Así lo era a lo largo y ancho del país, pero quizá con más fuerza en este rincón del sur de Texas, donde las familias ingresan un tercio menos que el promedio nacional y cuyo índice de pobreza duplica al del país.
Según datos de la Oficina del Censo, el 22,4% de las familias del área viven por debajo de la línea de la pobreza, frente a un 10,6% del promedio en EE.UU.
Y el ingreso familiar medio es de US$79.721, mientrasel nacional supera los US$105.300, según las cifras más recientes (2024).
“Mucha gente está desilusionada con ambos partidos”, le dijo a la BBC poco antes de subirse al escenario durante uno de sus últimos actos de campaña. “Y los entiendo”.
Hoy en muchas de esas casas puede que suene “Desvelado” o estén bailando con “Se murió de amor”, otro de sus grandes éxitos.
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Los demócratas arrasaron en las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos y conquistaron el control del Congreso.
Si bien el partido del presidente en ejercicio suele tener una mala noche en estas elecciones, la magnitud de la derrota republicana se interpreta como un rotundo rechazo a los primeros dos años de Donald Trump en la Casa Blanca.
Desde votantes furiosos hasta un presidente impopular, aquí te explicamos 5 razones por las que los republicanos perdieron tantos escaños.
1. El costo de vida se disparó
De costa a costa, los votantes de Estados Unidos se han enfrentado al vertiginoso aumento del precio de los productos básicos. Ese malestar se hizo palpable en las elecciones.
“Los precios de la gasolina, los precios de los alimentos, todo está subiendo”, dijo una votante de Carolina del Norte a la BBC antes de los comicios. Agregó que había cambiado su voto de republicano a demócrata en estas elecciones.
Los precios aumentaron 3,7% en el año hasta septiembre, impulsados por el alza de los precios del combustible y la energía.
El precio promedio del diésel al por menor en Estados Unidos a principios de octubre estuvo muy cerca del récord de US$6,52 por galón registrado en septiembre, según datos del gobierno.
Casi ocho de cada diez votantes (79%) afirmaron que la inflación les había causado a ellos y a sus familias dificultades graves o moderadas durante el último año, según datos de encuestas a votantes.
Y más del 60% de los encuestados atribuyeron la culpa a Trump, convencidos de que la subida de los precios se debía a las políticas del presidente.
Una votante republicana sigue los resultados de las elecciones de mitad de mandato en California.
2. La impopular guerra contra Irán
Un factor importante en el aumento vertiginoso de los precios ha sido la guerra contra Irán que Estados Unidos e Israel iniciaron en febrero.
Los precios del combustible se dispararon después de que Teherán cerrara de facto el estrecho de Ormuz, lo cual estranguló una arteria clave para el paso del petróleo y el gas natural licuado (GNL) del mundo.
Desde entonces, los votantes estadounidenses han estado pagando las consecuencias en las estaciones de gasolina.
La guerra resultó ser ampliamente impopular entre la mayoría de los estadounidenses.
Para los republicanos partidarios del trumpista movimiento MAGA, también se sintió como una promesa incumplida de la agenda de campaña “Estados Unidos Primero”, en la que Trump había prometido que no habría más guerras.
Alrededor de seis de cada diez de los encuestados en un sondeo de opinión (63%) afirmaron que Estados Unidos tomó la decisión equivocada al emprender acciones militares contra Irán.
Por otra parte, tres cuartas partes de los votantes (74%) dijeron que el conflicto fue un factor crucial o importante en su voto para el Congreso.
La mañana después de las elecciones, Trump reconoció que la guerra había influido en la derrota, pero insistió en una entrevista en Fox en que no tuvo más remedio que intervenir para impedir que Irán obtuviera un arma nuclear.
Manifestantes protestan contra la guerra de Irán en Nueva York.
3. El mensaje disciplinado de los demócratas
La magnitud y el alcance de esta ola demócrata fueron posibles gracias a algunos candidatos sólidos que se mostraron auténticos, especialmente en los bastiones tradicionalmente republicanos.
Mantuvieron un mensaje coherente sobre el costo de vida y el acceso a la atención médica.
El exprofesor James Talarico y el pastor Adam Hamilton también hablaron de su fe de una manera que conmovió a la gente de Texas y Kansas, respectivamente.
En Carolina del Sur, la demócrata Annie Andrews dio una sorpresa al imponerse en las elecciones. Fue pediatra y su enfoque en la asequibilidad de la atención médica caló hondo en un país donde muchos consideran que el sistema está fallando.
“Sacar el dinero de la política y llevarlo a tu bolsillo” fue un lema clave en la campaña, que permitió al exfuncionario de salud pública Abdul El-Sayed triunfar en Michigan y mantener ese escaño en manos demócratas.
El senador demócrata Jon Ossoff, reelegido en Georgia, centró su discurso en el costo de la vida y la corrupción. Su contundente victoria en un estado que Trump ganó dos veces no hará sino avivar los rumores de una posible candidatura presidencial en 2028.
Incluso el propio Trump elogió a los demócratas, al declarar a Fox News que “hicieron un buen trabajo”.
Por el contrario, algunos candidatos republicanos, como Ken Paxton en Texas, fueron criticados por llevar a cabo campañas deficientes que no se centraron lo suficiente en las preocupaciones de los votantes.
Abdul El-Sayed se dirige a sus seguidores en señal de triunfo.
4. La impopularidad de Trump lastra a los republicanos
Dos de los temas que más disgustaban a los votantes —el aumento vertiginoso de los precios y la guerra con Irán— estaban directamente relacionados con el presidente.
Sus índices de aprobación cayeron incluso entre los votantes republicanos, lo que hacía que algunos de los estados que lo apoyaron en 2024 fueran especialmente vulnerables.
Instó a los votantes a imaginar que él figuraba en la papeleta electoral, en un intento por movilizar a sus seguidores.
Pero después de más de una década como figura central de la política estadounidense, algunos ven estos resultados como una prueba de que el brillo de la marca Trump podría estar desvaneciéndose.
En un contexto de creciente indignación, convertirse en el centro de atención de la campaña republicana fue arriesgado y parece haber resultado contraproducente.
En los meses previos a la votación, las encuestas indicaron que muchos estadounidenses querían que Trump se centrara más en sus preocupaciones sobre el vertiginoso aumento de los precios.
En su último discurso de campaña el lunes en Washington D.C., habló extensamente sobre su controvertido proyecto de renovación del estanque reflectante del monumento a Lincoln.
5. Los votantes hispanos y negros vuelven a cambiar
Hace dos años, un giro hacia los republicanos entre algunos votantes hispanos y negros ayudó a Trump a conseguir una victoria decisiva. Esa tendencia parece haberse revertido en estas elecciones de mitad de mandato.
Los demócratas se adjudicaron los tres escaños de la Cámara de Representantes en los distritos congresionales de mayoría hispana situados a lo largo de la frontera entre Texas y México.
Según un análisis de The New York Times, los condados de mayoría hispana registraron un descenso de más de 22 puntos porcentuales en el apoyo a los candidatos republicanos al Senado, en comparación con las elecciones presidenciales de 2024.
El cambio es mayor que en cualquier otro grupo demográfico importante del país, según afirmó el periodista especializado en datos Jeff Adelson.
Este cambio se produce en medio de una indignación generalizada contra la aplicación de las leyes de migración, y según el Centro de Investigación Pew, la mayoría (56%) de los estadounidenses afirma tener una opinión desfavorable de ICE.
Los condados con mayoría negra también mostraron una tendencia significativa hacia los candidatos demócratas en las elecciones al Senado.
La contienda por el Senado está muy reñida en Misisipi, que tiene la mayor proporción de votantes negros de todos los estados de EE.UU., con alrededor del 37%.
Si Scott Colom logra ganar, se convertiría en el primer demócrata elegido para el Senado en Misisipi desde 1982.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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