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  • Análisis: tras el fracasado intento de lograr un acuerdo de paz entre EE.UU. e Irán, la gran pregunta es qué pasa ahora

    Análisis: tras el fracasado intento de lograr un acuerdo de paz entre EE.UU. e Irán, la gran pregunta es qué pasa ahora

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    Mohammad Bagher Ghalibaf y JD Vance.

    Reuters
    El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, se reunió en Islamabad con el vicepresidente de EE.UU., JD Vance.

    Tanto Estados Unidos como Irán llegaron a la mesa de negociaciones asegurando haber ganado la guerra.

    Con este comienzo, ya estaba claro que “cualquier acuerdo no iba a resultar fácil”, analiza Joe Inwood, corresponsal de la BBC.

    Estados Unidos e Irán se han marchado de Pakistán sin haber llegado a un acuerdo que logre poner fin a la guerra que se inició el pasado 28 de febrero con el ataque de Israel y EE.UU. a la República Islámica, y al que Teherán respondió extendiendo el conflicto a la región.

    Pero la puerta no se ha cerrado definitivamente.

    De hecho, Washington y Teherán han logrado sentarse cara a cara durante 21 horas, un logro bastante significativo, y el encuentro entre el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha sido el de más alto nivel entre ambas naciones desde la Revolución islámica de 1979.

    No hay que olvidar que el último acuerdo entre ambos países hace ahora más de una década solo se alcanzó después de 18 meses de idas y venidas.

    En esas 21 horas se han tratado “temas sustantivos”, dijo Vance en la breve rueda de prensa que concedió al alba de este domingo y justo antes de volver a Washington.

    Sin embargo, continuó, Teherán se mostró reacio a aceptar las “líneas rojas” de EE.UU., y afirmó que se marchaban habiendo dejado “una última oferta”.

    Ghalibaf, por su parte, señaló que la delegación iraní “planteó iniciativas con visión de futuro, pero la parte contraria no logró, en última instancia, ganarse la confianza de la delegación iraní en esta ronda de negociaciones”.

    Desconfianza mutua

    La desconfianza entre las partes es patente, pero las declaraciones tanto de Vance como de Ghalibaf ponen de manifiesto que el diálogo no está completamente roto.

    En realidad, las conversaciones indirectas entre estadounidenses e iraníes continuaron a través de Pakistán después de que los altos representantes abandonaran Islamabad, según pudo saber la corresponsal para Asia meridional de la BBC, Azadeh Moshiti, enviada especial a la capital pakistaní para cubrir las negociaciones.

    Esto no ha sido confirmado oficialmente ni por Estados Unidos ni por Irán y, al igual que en años anteriores, siempre ha sido difícil comprender la naturaleza de cualquier debate entre intermediarios, señaló.

    Mohammad Bagher Ghalibaf da la mano al primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif.

    Reuters
    El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf (en la foto saludando al primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, a la derecha), dijo que EE.UU. no logró “ganarse la confianza de la delegación iraní en esta ronda de negociaciones”.

    “Pero podría sugerir que la puerta a la mediación y a las conversaciones extraoficiales no está del todo cerrada”, sugiere Moshiti.

    Irán, de hecho, nunca esperó llegar a un acuerdo en una sola sesión, como confirmó un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Irán.

    A la desconfianza mutua y la complejidad intrínseca de las conversaciones también se suma la dificultad de “separar los hechos de la narrativa que cada parte está difundiendo para su público nacional”, sugiere la corresponsal.

    Lo que se desconoce por el momento, señala el corresponsal de asuntos globales de la BBC, Sebastian Usher, es “si se han sentado las bases para continuar las negociaciones durante el tiempo que queda de la tregua de dos semanas, y hasta qué punto cada parte estaría dispuesta a hacer concesiones para alcanzar un acuerdo que siga respondiendo a los intereses de ambas, así como a los del resto del mundo”.

    Las claves: Ormuz y la cuestión nuclear

    Varias cuestiones clave están en liza.

    Según Estados Unidos, Irán no ha accedido a plegarse en una de las condiciones que ellos consideran clave: el programa nuclear.

    El propio Donald Trump publicó este domingo en su red social Truth Social que “la reunión fue bien, se llegó a un acuerdo sobre la mayoría de los puntos, pero no sobre el único que realmente importaba: la cuestión nuclear”.

    No sabemos, por el momento, qué se puso sobre la mesa de negociación en lo que respecta a las capacidades nucleares de Irán.

    Pero el plan de 15 puntos de Trump que se filtró en las últimas semanas incluía varias exigencias clave: que Irán desmantelara todas sus principales instalaciones nucleares, pusiera fin al enriquecimiento de uranio en territorio iraní, trasladara sus reservas de uranio enriquecido fuera del país y aceptara inspecciones internacionales exhaustivas.

    “En muchos sentidos”, prosiguió Trump, “los puntos acordados son mejores que continuar nuestras operaciones militares hasta el final, pero ninguno de esos puntos importa en comparación con permitir que la energía nuclear esté en manos de personas tan volátiles, difíciles e impredecibles”.

    Estas palabras del presidente estadounidense hacen pensar que Washington podría contentarse con lo negociado hasta ahora si se llega también a un acuerdo sobre la cuestión nuclear.

    Otro de los puntos clave ha sido, sin duda, la reapertura del estrecho de Ormuz.

    Irán bloqueó este paso marítimo clave, por donde pasa el 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo, desde el comienzo de la guerra, y lo ha convertido en una eficacísima herramienta contra el enemigo.

    Irán ha manifestado su intención de imponer nuevas normas para el tráfico que transita por el estrecho. Algunos medios de comunicación sugieren que el plan de Teherán incluye el derecho a cobrar tarifas de tránsito de hasta US$2 millones por buque, cuyos ingresos se repartirían entre Irán y Omán, los dos países ribereños del estrecho de Ormuz.

    Para los estados del golfo Pérsico que transportan sus valiosos hidrocarburos a través del estrecho, esto es inaceptable.

    Reabrirlo se ha convertido en el gran objetivo de Trump.

    “Irán prometió abrir el estrecho de Ormuz y, a sabiendas, no lo hizo. Esto causó ansiedad, trastornos y sufrimiento a muchas personas y países de todo el mundo”, escribió el presidente en Truth Social. “Tal y como prometieron, ¡más les vale iniciar el proceso para abrir esta vía navegable internacional, y rápidamente!”.

    Indicios positivos

    ¿Se descarta, pues, una escalada por parte de Washington, al menos por ahora, ahora que Trump ha adoptado un enfoque más paciente y estratégico?

    Sí, afirman algunos expertos, quienes sugieren que Irán sigue teniendo influencia sobre Estados Unidos, sobre todo debido a la prolongada interrupción del comercio mundial, la supervivencia de los dirigentes iraníes y sus aliados, y la existencia de sus reservas de uranio enriquecido.

    Una agencia de noticias, Tasnim, citó a una fuente que afirmó que “Irán no tiene prisa por negociar”. La fuente añadió que “la pelota está en el tejado de Estados Unidos”.

    “La gran lección aquí es que la fuerza bruta no ha empujado a los iraníes a una posición en la que sientan que deben hacer concesiones”, señala la corresponsal para Asia meridional de la BBC, Azadeh Moshiti.

    Nicholas Hopton, exembajador del Reino Unido en Irán, cree que se pueden extraer algunos indicios positivos de lo ocurrido en Islamabad.

    “Parece que ambas partes han abordado el asunto de forma constructiva”, afirmó Hopton a la BBC. “Han mantenido conversaciones durante un periodo de tiempo notablemente largo. Y la forma en que se llevaron a cabo las conversaciones permitió tanto debates técnicos detallados como declaraciones de carácter más general”.

    Un soldado pakistaní vestido con uniforme de camuflaje pasa junto a una valla publicitaria sobre las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán en Islamabad.

    Farooq Naeem / AFP via Getty Images

    A pesar de las exigencias “maximalistas” planteadas por ambas partes en Islamabad y de que la brecha entre ellas sigue siendo amplia, ambas partes parecen esperar que se celebren nuevas conversaciones, sugirió el exembajador.

    “Este acuerdo —si es que finalmente se llega a alcanzar uno— probablemente incluirá nuevos elementos y será aún más complejo que el acuerdo de 2015”, afirmó, en referencia al acuerdo alcanzado con Irán por el expresidente estadounidense Barack Obama.

    *Con información adicional de Lyse Doucet, Sebastian Usher, Nick Ericsson, Joe Inwood y Azadeh Moshiti.

    Línea gris.

    BBC

    Trump se enfrenta a una difícil disyuntiva: intensificar el conflicto o negociar

    Lyse Doucet, corresponsal jefe de noticias internacionales de la BBC

    El vicepresidente de EE. UU. lo calificó como una buena y una mala noticia. La buena noticia es que mantuvieron conversaciones sustanciales con los iraníes. La mala noticia es que no han llegado a un acuerdo.

    Lo calificó como una mala noticia para Irán.

    La duración de esta única sesión de negociación fue significativa y sorprendente.

    Pero no es de extrañar que no se haya llegado a un acuerdo.

    Los estadounidenses llegaron a Pakistán con la idea de que Irán había sufrido tanto en esta guerra que era posible llegar a compromisos rápidos.

    “No han decidido aceptar nuestras condiciones”, anunció Vance.

    Pero Irán también tiene sus propias líneas rojas.

    Acudió a estas negociaciones creyendo que tenía una posición de fuerza. A pesar del grave daño sufrido en su capacidad militar, sigue siendo capaz y está dispuesto a seguir luchando.

    Y sigue teniendo una influencia significativa, especialmente por su control sobre el estratégico estrecho de Ormuz.

    La última vez que Teherán y Washington alcanzaron un acuerdo nuclear, hace una década, se necesitaron 18 meses de avances y retrocesos.

    Trump se enfrenta ahora a una difícil elección: escalar el conflicto o negociar.

    Línea gris.

    BBC

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  • Trump dice que EE.UU. “bloqueará” el paso a buques que paguen peaje a Irán en el estrecho de Ormuz luego del colapso del diálogo de paz

    Trump dice que EE.UU. “bloqueará” el paso a buques que paguen peaje a Irán en el estrecho de Ormuz luego del colapso del diálogo de paz

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    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con saco azul y corbata roja

    EPA

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que la Marina de su país “bloqueará todos y cada uno de los buques” que intenten entrar o salir del estrecho de Ormuz, una vía marítima vital por donde pasa una quinta parte del petróleo y gas del mundo.

    El anuncio ocurre pocas horas después de que el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, dijera que las conversaciones de paz con Irán que tuvieron lugar en Islamabad, Pakistán, para resolver las hostilidades y abrir el estrecho no habían tenido resultados.

    En un mensaje en su red social Truth Social, Trump añadió que las negociaciones directas con Irán habían fracasado porque “Irán no está dispuesto a desistir de sus ambiciones nucleares”.

    Más tarde, en esa misma plataforma, el presidente de EE.UU. insistió en que “Irán había prometido abrir el estrecho de Ormuz y no lo hizo a sabiendas”.

    “Esto causó ansiedad, desarraigo y dolor a muchos pueblos y países alrededor del mundo”, aseguró.

    “Así como prometieron, más les vale comenzar cuanto antes el proceso para ABRIR ESTA VÍA INTERNACIONAL RÁPIDO! [las mayúsculas son de Trump]”.

    El mandatario prosiguió comentando sobre las negociaciones en Islamabad, revelando que había sido “completamente informado” por el vicepresidente JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y el negociador Jared Kushner, quien también es su yerno.

    Al mismo tiempo elogió los esfuerzos del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y a su equipo por sus esfuerzos en la mediación.

    Trump resaltó que, después de “casi 20 horas” de negociaciones “sólo hay una cosa que importa: ¡IRÁN ESTÁ RENUENTE DE DESISTIR DE SUS AMBICIONES NUCLEARES!”.

    Sin embargo, el presidente de EE.UU. afirmó que la reunión transcurrió bien y que se llegó a un acuerdo en muchos asuntos, pero no en el que más le importaba a él, el nuclear.

    “En muchos sentidos, los temas que se acordaron son mejores que continuar con nuestras operaciones militares hasta su conclusión, pero todos esos temas no importan en comparación con permitir que el poder nuclear esté en manos de personas tan volátiles, difíciles e impredecibles”, afirmó.

    Trump afirmó que instruyó a la Marina estadounidense a “buscar y bloquear el paso de cada buque en aguas internacionales que haya pagado un peaje a Irán” y que la fuerza naval de su país empezará a “destruir las minas que los iraníes colocaron en el estrecho”.

    “Nadie que pague un peaje ilegal tendrá un salvoconducto en alta mar”, amenazó.

    Y añadió: “El iraní que abra fuego contra nosotros, o contra cualquier nave pacífica, ¡será VOLADO AL INFIERNO!”.

    “El bloqueo empezará en breve”, aseguró.

    Sin embargo, su amenaza de bloquear el estrecho de Ormuz solo afectará a un pequeño puñado de buques que aún navegan por esa vía, afirma el experto en transporte marítimo Lars Jensen.

    “Si los estadounidenses llevan realmente a cabo esta medida, detendrá un goteo muy escaso de buques. En el contexto general, en realidad no cambia nada”, dijo a la BBC.

    Jensen, director ejecutivo de Vespucci Maritime, señaló que la amenaza de Trump de impedir el paso seguro a cualquier buque que pague peajes a Irán tampoco tendría gran repercusión, ya que cualquier empresa que lo hiciera ya se enfrentaría a sanciones por pagar al régimen.

    “En primer lugar, hay muy pocos buques que pasan por allí. Son aún menos los que pagan, y los que lo hacen ya están sujetos a sanciones estadounidenses”, afirmó.

    La mayoría de las compañías navieras seguirán a la espera de ver si se alcanza un acuerdo de paz provisional y si este podría mantenerse, señaló Jensen, y si eso ocurre, podría reanudarse un lento aumento del tráfico marítimo.

    En cuanto a qué necesitarían las compañías navieras para decidir si es seguro volver a transitar por el estrecho, afirmó que la respuesta sincera de esas empresas sería que no lo saben.

    “Porque, al fin y al cabo, todo se reduce a la confianza: la confianza en que cualquier acuerdo entre EE.UU. e Irán se mantendrá durante un periodo de tiempo significativo, y eso es una sensación subjetiva, no hay nada concreto y tangible a lo que se pueda apuntar”, agregó.

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    BBC

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  • La República de Slowjamastan, la micronación fundada en California por un excéntrico “sultán” que ya tiene 25.000 ciudadanos

    La República de Slowjamastan, la micronación fundada en California por un excéntrico “sultán” que ya tiene 25.000 ciudadanos

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    Un hombre vestido en un traje militar verde de gala con decoraciones, gafas de sol y gorro militar está parado frente a una valla que lee: "República de Solwjamastan". En el fondo se divisa un desierto y un cielo con los colores del atardecer

    Ministerio de Propaganda de Slowjamastan / Darrell Cornett
    El sultán de Slowjamastan asegura que todos están bienvenidos a su micronación.

    Entre los cultivos de dátiles del Valle de Coachela, en California, y la frontera con México, una faja de desierto quemado por el sol del color de caquis usados se extiende hasta donde los ojos pueden ver. Esta árida tierra de nadie está salpicada de arbustos de medio metro de altos y ramas puntiagudas. El aire vibra con el constante seseo de insectos. Y brillando en la distancia, hay un submarino.

    Es la República de Slowjamastan, la más nueva micronación del mundo. Dispersada a través de cuatro y media hectáreas que se desenrollan como una balada larga, esta tierra baldía ocupa un territorio que los conductores típicamente pasarían de largo sin echar un segundo vistazo.

    Sin embargo, basta entrar y el mundo real desaparece. En este “país”, los crocs (zapatillas plásticas populares) están constitucionalmente vetadas. Se prohíbe por ley enviar un correo electrónico a múltiples destinatarios. El exceso de velocidad está permitido, pero sólo si estás apuradamente llevando tacos a casa. El animal nacional es el mapache.

    En el centro de todo eso está Randy Williams, conocido también como el “sultán de Slowjamastan”. Cuando no está ejerciendo su dominio sobre coyotes, iguanas y los aproximadamente 25.000 “ciudadanos” que llaman esta dictadura del desierto su hogar, es el director de programación de las estaciones de radio en San Diego Z90 y Magic 92,5, donde es conocido por su sobrenombre de las ondas “R Dub”.

    Desde 1994, también ha sido el presentador del programa de radio Sunday Night Slow Jams (música con rhythm and blues e influencias soul), que se retransmiten más de 250 estaciones en todo el mundo.

    Williams, un apasionado viajero, invirtió años en una misión para visitar todos los países reconocidos por Naciones Unidas. Para 2020, sólo le quedaba uno. Fue cuando el mundo entró en confinamiento.

    Encerrado, como el resto durante la pandemia global, Williams estaba inquieto. Había demasiado tiempo y ningún lugar a dónde ir, pero su mente continuó volando a la velocidad de un jet. Ahí fue cuando se le ocurrió: “Si no puedo visitar otro país, ¿por qué no crear uno?”

    Cómo volverse un dictador de mentira

    “De niño, me gustaba hacer cosas creativas, ya fuera escribir o dibujar o tomar fotos o proyectos escolares. Así que esto me pareció lo máximo”, me contó el sultán durante una visita al consulado (su oficina en la estación de radio), donde tiene una colección de propaganda de dictaduras actuales de todo el mundo. “Podía concentrar toda mi energía creativa en ello”.

    Llamó a su mejor amigo, Mark Corona, para explicarle lo que tenía en mente. Corona simplemente se rio. “En lo único que pude pensar fue en un episodio de Family Guy (una serie animada satírica) donde Peter (el protagonista) crea su propio país, Petoria”, expresó Corona. “Yo puse los ojos en blanco los ojos, como, ‘bueno compadre. ¿Dónde será este país? ¿En tu casa?”.

    Williams persistió, haciendo una búsqueda en el sitio de una inmobiliaria con una lista de requerimientos. El territorio necesitaba tener más de 2 hectáreas, accesible por una carretera pavimentada y a una distancia cómoda en auto desde su hogar en San Diego. Un único lote apareció. Era una subdesarrollada parcela arenosa de arbustos y rocas cotizada en US$19.500.

    “Fue amor a primera vista”, aseguró Williams. Compró el terreno en 2021.

    Tres funcionarios uniformados están parados frente a tres vehículos oficiales que incluyen un auto de patrulla, un camión de bomeros y una camioneta de vilancia. Un dron flota sobre ellos y en el  fondo se ve el paisaje desértico en la luz del atardecer

    Ministerio de Propaganda de Slowjamastan / Darrell Cornett
    Es un estado que tiene todos los servicios de seguridad, incluyendo patrullas, camión de bomberos, un dron y personal de asistencia de emergencias.

    Williams comisionó a Corona para que recogiera un escritorio que se viera presidencial y lo transportara hasta el sur de California.

    Lo descargaron en la mitad de la propiedad desértica y empezaron a demarcar su territorio, colocando señales en la carretera estatal 78 de California que proclamaban su nueva nación: “República de Slowjamastan”, un nombre que inicialmente William propuso como una broma y que pegó.

    No les tomó mucho tiempo a las autoridades para caer en cuenta. Las señales recibieron una multa por estar muy cerca a la carretera. Williams las reubicó un poco para que cumplieran con las reglas del condado mientras todavía proclamaban orgullosamente su nueva micronación.

    “La gente pasaba en auto preguntándose qué diablos estaba pasando”, relató Corona. “Probablemente pensaban que éramos terroristas, y creo que eso le echó leña al fuego. Nos trajo mucha más atención”.

    Pero la señalización en la carretera fue sólo el comienzo. Primero vino un puesto fronterizo improvisado. Luego banderas y pasaportes. En poco tiempo, la República de Slowjamastan empezó a parecerse a un país de verdad.

    “De pronto me vi comprando una patrulla de policía y monedas y casetas de migración”, dijo Williams.

    Billetes de Slowjamastan con diferentes colores, diseños y de varias denominaciones. Unos tienen la semblanza del sultán, otro un tanque militar, otro la figura de un águila y otro la figura de un mapache.

    Ministerio de Propaganda de Slowjamastan
    Como todo Estado que se respete, imprime su propia moneda.

    Williams se autoproclamó sultán y empezó a vestirse de acuerdo, con lentes oscuros, uniformes planchados y ornamentación detallada que él reconoce es similar al histriónico estilo militar del líder totalitario Muammar Gaddafi.

    En ese papel, la voz del sultán cambia a lo que llama “AGE” -acento de general extranjero- con todo y vocales elongadas, las “th” del inglés reemplazadas por “z” y las “r” como si fueran doble erre.

    Cinco años más tarde, Slowjamastan emite pasaportes para los viajeros interesados en volverse ciudadanos extraoficiales, emite su propia moneda y celebra izadas de la bandera.

    El territorio está dividido en estados, que incluyen Dublândia, Bucksylvania y Reino de Hotdamnastan. El sultán incluso escribió un himno nacional: Slowjamastan (I Think It’s Going to Be an Awesome Place), que traduce “Slowjamastan: me parece que va a ser un sitio estupendo”, y se canta al ritmo de la canción de Elton John Rocket Man.

    Para aquellos que quieran formalizar sus vínculos, hay títulos honorarios a disposición.

    “Quizás eres un tipo en Carolina del Norte y quieres darle a tu (cuenta en) LinkedIn mucho más fuerza”, explicó Williams. “Puedes inventarte un título, pagar una tarifa pequeña y -¡listo!- eres miembro del Parlamento”.

    Un agente fronterizo con boina y gafas oscuras timbra los documentos de viaje de visitantes que espera en fila en el sol del desierto

    Ministerio de Propaganda de Slowjamastan
    Los casi 25.000 “ciudadanos” son de 120 países alrededor del mundo. Aquí algunos registran su entrada a la república en una caseta fronteriza.

    Aunque los cargos dentro de la dictadura tienen un precio -embajadores pagan US$10-25 al mes- la ciudadanía está abierta y es gratis para todos. Actualmente, la micronación tiene 25.000 “ciudadanos” de 120 países, que es mucho más que algunas naciones reconocidas, incluyendo la Ciudad del Vaticano, Tuvalu y Palau.

    Mientras que muchos solo se involucran en Slowjamastan desde lejos a través de sus sarcásticos mensajes en las redes sociales de la micronación, la comunidad también se reúne en persona.

    Las ceremonias, como el lanzamiento de la primera nave marítima de la nación, un submarino inservible llamado SS Badassin diseñado para “proteger el territorio de cualquier piratería”, están abiertas para todos. Sin embargo, la ciudadanía completa -que se adquiere a través de una sencilla solicitud online- conecta a la gente a la experiencia más amplia.

    El máximo escape

    Según el sultán, las personas optan por ser slowjamistanas por razones diferentes. Algunas por curiosidad. Otras se divierten. Algunas simplemente están buscando un respiro del resto del mundo.

    “No tengo que recordarte lo divisorio que es todo”, afirmó el sultán. “Cada vez que abres Facebook, la gente está perdiendo amigos y familiares por asuntos políticos. Se ha vuelto muy malo. Slowjamastan ofrece un escape de todo eso. Aparte de nuestras políticas, prohibimos toda discusión sobre política”.

    Un hombre uniformado con un abrigo y boina de color marrón, mira a la distancia a través de binoculares. Atrás hay dos avisos. Uno apunta hacia la izquierda y lee "Estados Unidos", el otro apunta hacia la derecha y lee "Slowjamastan". El paisaje en el fondo es desértico.

    Ministerio de Propaganda de Slowjamastan
    El concepto de Slowjamastan atrae a estadounidenses frustrados por la situación política en EE.UU.

    En una época cuando un creciente número de estadounidenses se sienten cada vez más frustrados por la política de su nación y explorando hacerse a otros pasaportes, Williams señala que ciudadanos estadounidenses constituyen casi 50% del pueblo de Slowjamastan.

    El sultán enmarcó el crecimiento del país en términos globales en lugar de políticos; un reciente auge de solicitudes de Bangladesh es evidencia de que el atractivo de Slowjamastan “no conoce fronteras”, declaró.

    Stephanies Heddon, escuchó por primera vez sobre Slowjamastan cuando un participante en el programa de concurso de la TV Jeopardy! mencionó el país. Luego buscó a Williams en la feria de viajes The Long Beach Travel and Adventure Show.

    “Simplemente quería agradecer al sultán por la alegría que le ha traído a mi vida”, reconoció Heddon, quien ahora es ciudadana.

    Para ella, esa alegría viene de interactuar con los frecuentes mensajes en las redes sociales de la micronación, que van desde los humorísticos recordatorios de las singulares leyes del país hasta los nuevos ciudadanos mostrando orgullosamente sus pasaportes de Slowjamastan.

    “Todo lo relacionado con eso me pone feliz. Y creo que los miles de miles de ciudadanos slowjamastanos estarían de acuerdo. Este es un momento muy difícil para todos nosotros (en EE.UU.), pero aquí hay algo de qué alegrarse”.

    Desde el desierto hasta el escenario mundial

    Se estima que hay cientos de micronaciones en el mundo. Algunas se encuentran posadas en el medio de aguas internacionales, otras están ubicadas en tranquilos suburbios.

    El año entrante, Slowjamastan será anfitriona de MicroCon2027, una congregación de micronaciones.

    Los delegados de más de 43 autoproclamados estados, desde la República Bombardera hasta la Isla del Dragón, se reunirán a discutir temas que van desde la soberanía geopolítica hasta la creación de un escudo nacional.

    Tal como lo detalla el sitio web del evento: “Es el encuentro de ‘cosplay’ con el arte de gobernar”.

    Mientras el sultán afirma que los visitantes son bienvenidos al territorio desértico de Slowjamastan, en la actualidad, no cuenta con lugares para brindar hospedaje durante la noche (aunque sí tiene un aviso de un jet en una pista con Williams saludando con este mensaje: “Ya casi llegará el Aeropuerto Internacional Randy Williams”).

    Debido a esto, MicroCon2027 se realizará en la última planta de un rascacielos en San Diego.

    Para Williams, la micronación siempre ha tenido que ver con los viajes. Resaltó un reciente mensajes de un ciudadano en Uzbekistán. “Le dije, ‘Oye, he estado en tu país’, y le mostré una foto. Así no más, me conecto instantáneamente”, aseguró.

    Espera que Slowjamastan se desarrolle sobre ese mismo sentimiento, un lugar con el que, no obstante, lo poco convencional, la gente de todo el mundo pueda interactuar y en algún momento visitar.

    En mayo 2023, Williams finalmente pudo ir al último país que le faltaba, Turkmenistán, completando la misión que había iniciado años atrás. Para entonces, Solwjamastan ya no era un substituto para llenar ese vacío, sino algo que empezó a tomar forma al mismo tiempo, otra manera de conectar con personas a través de culturas y fonteras.

    “Slowjamastan no me pertenece”, afirmó, antes de hacer una pausa y rectificarse. “Bueno, sí soy un dictador. Pero realmente pertenece a todos. Significa algo diferente para cada individuo”.

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    BBC

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  • Opinión: Las mujeres están siendo borradas del relato estadounidense

    Opinión: Las mujeres están siendo borradas del relato estadounidense

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    El mensaje que definió al movimiento #MeToo fue “hay que creerles a las mujeres”. Ahora, hay uno nuevo: hay que borrar a las mujeres.

    El ataque del gobierno de Donald Trump a la diversidad, la igualdad y la inclusión ha hecho que el progreso para las mujeres retroceda décadas, y ahora las mujeres se enfrentan a una brecha salarial cada vez mayor y a una reducción de las protecciones laborales. Mientras tanto, los debates sobre las mujeres se han convertido en un tema controversial, un asunto tóxico con demasiada carga política como para abordarlo. Empresas, universidades, bufetes de abogados e instituciones culturales están eliminando las referencias a “mujer” y “género”, incluso en las circunstancias más inocentes.

    El gobierno de Trump ha definido a los programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI, por su sigla en inglés) como “DEI ilegal”, a los que describen como “programas, iniciativas o políticas que discriminan, excluyen o dividen a las personas por motivos de raza o sexo”. Pero en la práctica, los aliados del presidente Trump han cuestionado si las mujeres merecen un lugar en el mundo laboral. Han culpado a las mujeres de los incendios forestales del año pasado en California y han tachado a Amy Coney Barrett, jueza conservadora de la Corte Suprema de Estados Unidos, de “contratación DEI” por una sentencia que no les gustó. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, está purgando al ejército de oficiales mujeres de alto rango después de quejarse de que las fuerzas armadas se habían vuelto “afeminadas“. Los nombres de las mujeres han desaparecido de museos, parques, monumentos e incluso del Cementerio Nacional de Arlington.

    Las organizaciones, aterrorizadas de ser el nuevo objetivo del gobierno, están cayendo en lo absurdo. Una investigadora enfocada en la salud materna eliminó las referencias a la discriminación por razón de sexo para obtener financiación federal. Una publicación médica especializada advirtió a los científicos que evitaran usar términos como “femenino” y “mujeres” en las solicitudes de subvención. Después de que el año pasado Ted Cruz, senador por Texas, divulgara una lista de subvenciones supuestamente “progres” de la Fundación Nacional de Ciencias, ProPublica descubrió que algunas fueron incluidas solo porque las descripciones de sus proyectos incluían palabras como “mujer”, como en el caso de una investigadora científica mujer, o “diversificar”, como en el caso de la biodiversidad de las plantas.

    Es una distorsión de la realidad. Por más de una década, reportando sobre las mujeres en el trabajo, mi bandeja de entrada había estado saturada de mensajes de compañías que presumían de su labor en defensa de sus empleadas. Pero la mayoría de las empresas con las que me puse en contacto para este ensayo me rogaron que no las mencionara. En un evento reciente sobre las mujeres en el trabajo, pregunté a una sala de ejecutivos de recursos humanos si sus empresas continuaban sus esfuerzos en materia de diversidad y todas las manos se alzaron. Cuando pregunté quién hablaría de ello públicamente, casi todas las manos bajaron con rapidez. Los ejecutivos dicen que no solo temen al gobierno, sino también a los activistas de derecha y a los trolls misóginos que podrían atacarlos.

    Hasta las empresas con un excelente historial en los ascensos de mujeres no quieren mencionarlo. En un artículo reciente de la Harvard Business Review, los sociólogos Frank Dobbin y Alexandra Kalev identificaron varias iniciativas a disposición de todos los empleados que, en realidad, pueden ser más eficaces que los programas de DEI para impulsar los resultados de los grupos marginados. Destacaron los éxitos de los programas formales de tutoría de IBM, la academia de formación de Walmart y las opciones de horarios favorables para las familia de Gap. Las tres empresas registraron aumentos en el porcentaje de mujeres y personas de color en puestos directivos.

    Eso sí, no pidas a IBM, Walmart o Gap que profundicen en esos resultados impresionantes. Lo hice. Todas se negaron.

    Puede parecer perfectamente razonable, incluso admirable, que las empresas mantengan la boca cerrada mientras avanzan con sus objetivos de diversidad. Al fin y al cabo, nadie quiere ser atacado. En años anteriores, demasiadas empresas exageraron, con mucha palabrería barata sobre la diversidad y poca acción. El problema es que al silenciar la conversación se corre el riesgo de deshacer años de progreso en un momento en que las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en los negocios y en la vida pública. Al borrar a las mujeres de los relatos empresariales, las injusticias contra ellas pasan desapercibidas.

    Ahora, incidentes que en el pasado habrían provocado la indignación pública se están enfrentando al silencio. El mes pasado, en un sorprendente giro, Estados Unidos se negó por primera vez en 70 años a firmar los principios anuales de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU, un conjunto anodino de declaraciones que incluyen una reafirmación de sus “compromisos con la igualdad de género” y un llamamiento a derogar las “disposiciones discriminatorias por razón de género”. Un representante de Estados Unidos ante la ONU los tachó de “ideología de género”.

    Sospecho que no te enteraste de este repudio histórico. No es culpa tuya: apenas ha recibido atención pública.

    Las empresas incluso están recortando la financiación de los grupos de recursos para sus trabajadores –grupos de afinidad enfocados en las mujeres, las minorías étnicas y raciales o las comunidades LGBTQ–, a pesar de que muchos no están en el punto de mira del gobierno. En años anteriores, las empresas “presumían de lo que hacían”, me dijo Shelley Correll, socióloga de la Universidad de Stanford. Ahora, las empresas “cancelan grupos de recursos para empleados que no son ilegales”, afirma. Es “una reacción exagerada a lo que incluso Trump les pide que hagan”.

    Como resultado, el año pasado, un informe anual sobre la mujer en el lugar de trabajo concluyó que las mujeres tienen “menos apoyo profesional y menos oportunidades de progresar”. Uno de los defensores anteriores del avance profesional de las mujeres, el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, ahora dice que las empresas necesitan más “energía masculina”.

    Otros grupos marginados también han sido objeto de ataques. Tras el asesinato de George Floyd en 2020, las empresas se apresuraron a hacer declaraciones grandilocuentes y a prometer miles de millones de dólares para combatir la discriminación. La mayoría de esos esfuerzos, como las iniciativas para impulsar a las mujeres en el trabajo, resultaron ser lugares comunes triviales o simples fracasos.

    Borrar a las mujeres del relato de una nación ha sido una estrategia clave que los líderes autoritarios han usado por mucho tiempo para destruir las democracias. En Turquía, el presidente Recep Tayyip Erdogan ha declarado que las mujeres no son iguales a los hombres. En Rusia, se han despenalizado algunas formas de violencia doméstica. Y en Hungría, el gobierno del primer ministro Viktor Orbán ha instado a las mujeres a enfocarse en la maternidad, no en su enorme brecha salarial. Una característica primordial del “manual del autócrata” es “invertir los avances en materia de igualdad de género y derechos de la mujer”, han escrito las académicas de Harvard Erica Chenoweth y Zoe Marks.

    En este momento, los derechos de las mujeres se están erosionando en Estados Unidos. El gobierno de Trump ha abogado por resucitar las familias “tradicionales” en las que la madre es ama de casa. JD Vance argumentó que tener más mujeres en el mundo laboral da como resultado “niños más infelices y menos sanos”. El gobierno demandó hace poco a un distribuidor de Coca-Cola por organizar un retiro para mujeres, alegando que discriminaba a los hombres. Los aliados de Trump han sugerido incluso despojar a las mujeres del derecho al voto.

    Cuando las mujeres se movilizan, los países tienen más probabilidades de ser democracias igualitarias. Por eso los autoritarios temen a las mujeres. El resto de nosotros no deberíamos.

    Joanne Lipman es profesora en la Universidad de Yale.

  • A pesar de las malas críticas, ‘Super Mario Galaxy: la película’ es un megahit

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    La secuela animada recaudó unos 373 millones de dólares en todo el mundo durante sus primeros cinco días en los cines. “A los niños les encanta la película”, dijo un analista de taquilla.

    Los críticos de cine no fueron rivales para Mario.

    A pesar de un torrente de críticas negativas (“gran decepción“, “más tonta que una piedra“, “verla es una tortura“), Super Mario Galaxy: la película, de Illumination Entertainment, recaudó unos 190 millones de dólares en su primer fin de semana desde su estreno el 1 de abril, según Comscore, que hace un seguimiento de los datos de asistencia al cine.

    Super Mario Galaxy: la película, una secuela de animación cuya producción costó unos 110 millones de dólares, recaudó otros 182 millones de dólares en el extranjero, para un total mundial de unos 373 millones de dólares en su primer fin de semana. Su predecesora en la franquicia, Super Mario Bros.: la película, recaudó 378 millones de dólares en todo el mundo en el mismo periodo de 2023 y acabó vendiendo 1400 millones de dólares en entradas.

    La taquilla en su conjunto ha estado en alza últimamente. La venta de entradas ascendió a 1800 millones de dólares en Norteamérica de enero a marzo, un 23 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado, según David Gross, analista de taquilla. Entre los éxitos recientes figura Proyecto Fin del Mundo (Amazon MGM), que ha recaudado unos 217 millones de dólares en Norteamérica desde su estreno el 20 de marzo. Scream 7 (Paramount) vendió 120 millones de dólares en entradas a principios de año, un récord para la franquicia.

    Aun así, las ventas de entradas del primer trimestre de este año fueron aproximadamente un 33 por ciento inferiores a las del mismo periodo de años anteriores a la pandemia, dijo Gross.

    Puede que Super Mario Galaxy: la película, distribuida por Universal Pictures y basada en un videojuego de Nintendo, haya recibido reseñas negativas de los críticos, pero los fans fueron mucho más indulgentes. El público le dio una nota de A menos en las encuestas a pie de urna de CinemaScore, señaló Gross en un correo electrónico el sábado.

    “A los niños les encanta la película”, dijo.

    Las películas basadas en videojuegos no son nada nuevo. Tomb Raider: las aventuras de Lara Croft convirtió a Angelina Jolie en una estrella de acción de élite en 2001. Sin embargo, Hollywood empezó a confiar más en los juegos como material original hace unos cinco años. Las adaptaciones de cómics empezaban a perder fuerza, y los estudios necesitaban encontrar nuevas propiedades intelectuales que explotar.

    Los éxitos resultantes incluyen la serie de Sonic: la película de Paramount y Una película de Minecraft, que recaudó 960 millones de dólares en todo el mundo el año pasado para Warner Bros. y Legendary Entertainment.

    Super Mario Galaxy: la película tenía el sello clásico de la maquinaria “demasiado grande para fracasar” de Hollywood. Con la esperanza de obtener otro éxito de 1000 millones de dólares, Universal empezó a comercializar la secuela en noviembre, alineando una vertiginosa serie de colaboraciones (cereales Lucky Charms, Happy Meals de McDonald’s, desodorante Old Spice) y construyendo colosales anuncios inspirados en vitrales en Estados Unidos, Francia, España y Chile. El hermano corporativo de Universal, la NBC, incorporó la película a su cobertura de los Juegos Olímpicos de Invierno, y los parques temáticos de Universal también hicieron sonar los tambores de promoción.

    Brooks Barnes es el corresponsal principal del Times para Hollywood. Escribe sobre la industria del entretenimiento desde hace 25 años.

  • Opinión: Este puede ser el acontecimiento médico más importante de la década

    Opinión: Este puede ser el acontecimiento médico más importante de la década

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    Cuando KJ Muldoon nació en el verano de 2024, a sus padres les dijeron que padecía una enfermedad tan rara que afecta a uno de cada 1,3 millones de recién nacidos. Su enfermedad, una grave deficiencia de una enzima conocida como CPS1, causaba que su pequeño cuerpo fuera incapaz de descomponer las proteínas de forma adecuada, lo que inundaba su sangre de toxinas que podían causarle daños cerebrales o la muerte. Un trasplante de hígado podría corregir el problema, pero KJ era demasiado joven y frágil para someterse a uno. Cada día que pasaba, aumentaba el riesgo de daño neurológico irreversible.

    Lo que ocurrió después puede convertirse en el acontecimiento médico más importante de la década. En solo seis meses, un equipo del Hospital Infantil de Filadelfia y Penn Medicine diseñó una terapia personalizada que podía corregir la única letra mal escrita en el ADN de KJ mediante una tecnología de edición de genes conocida como CRISPR. Para introducir la terapia en las células de KJ, los médicos se basaron en el mismo tipo de tecnología de ARNm detrás de las vacunas COVID-19. Recibió su primera dosis a los 6 meses. Un año después, KJ camina, habla y se desarrolla con normalidad en casa con su familia.

    Las llamamos enfermedades raras, por inusuales, pero el sufrimiento que causan no tiene nada de inusual. Unos 25 millones de estadounidenses, casi uno de cada 13, viven con enfermedades genéticas raras. Más de la mitad son niños, muchos de los cuales no llegarán a cumplir los cinco años. Las familias pasan años en busca de diagnósticos precisos, atraviesan por diagnósticos erróneos y se enfrentan a la ruina económica y el aislamiento. Y aunque los costos médicos directos de las enfermedades raras se estiman en 400 mil millones de dólares al año, los cuales rivalizan con los del cáncer y la enfermedad de Alzheimer, menos del cinco por ciento de ellas tienen tratamientos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés).

    ¿Por qué tan pocos? Porque la economía del desarrollo de fármacos va en contra de las poblaciones pequeñas de pacientes. Cuando una enfermedad afecta solo a unos cientos o miles de personas, es difícil organizar un ensayo clínico, y el rendimiento de la inversión suele ser insuficiente. Las enfermedades raras, en conjunto, son una de las mayores necesidades médicas no cubiertas del planeta.

    Lo que hace que este momento sea diferente es que por fin existe la tecnología para hacer algo al respecto. Los recientes avances en la ciencia del ARNm y la edición genética CRISPR significan que el enfoque que ayudó a KJ podría utilizarse para otros niños. La tecnología puede reprogramarse para diferentes enfermedades al introducir un breve tramo de código genético que indica a la maquinaria molecular exactamente dónde debe hacer su corrección. Se construye el sistema una vez y se puede reorientar hacia una nueva enfermedad al cambiar esa única pieza.

    Los médicos de KJ llegaron a extremos extraordinarios, incluso heroicos, para salvarlo. Reunieron a un equipo de múltiples instituciones, condensaron años de desarrollo del tratamiento en meses y consiguieron la autorización para administrar la terapia experimental a KJ una semana después de presentar la solicitud a la FDA. Pero ningún sistema de salud puede depender de actos heroicos para cada paciente. Aunque la tecnología existe, no hay una vía establecida para hacer por el próximo niño lo que se hizo por KJ, por no hablar de los miles de otros niños que podrían beneficiarse de este enfoque.

    Es importante ser honestos sobre lo que esta tecnología puede y no puede hacer hoy en día. Sabemos cómo empaquetar el ARNm en pequeñas burbujas de lípidos y hacerlo llegar al hígado, que es donde fallaban las células de KJ. Llegar a otros órganos –el cerebro, el corazón, los pulmones– sigue siendo un reto científico importante. Y para las afecciones causadas por una genética compleja y no por una sola letra mal escrita, el camino a seguir es más largo y difícil.

    Sin embargo, creo que el mayor obstáculo es estructural. Nuestra infraestructura reguladora y comercial se construyó para medicamentos superventas que tratan a millones de pacientes con la misma píldora. Nunca se diseñó para enfermedades para las que cada paciente puede necesitar una corrección hecha a medida para una mutación única. Pero ya tenemos un modelo para intervenciones individualizadas y de alto riesgo que corrigen defectos específicos en pacientes concretos. Lo llamamos cirugía. Pensemos en un cirujano que realiza una reparación de una válvula cardiaca. Nadie le pide a ese cirujano que realice un ensayo clínico antes de operar al siguiente paciente con una anatomía ligeramente distinta. La técnica está validada, el centro está acreditado y cada procedimiento se adapta a la persona. ¿Qué pasaría si empezáramos a pensar en la edición de genes con ARNm-CRISPR del mismo modo: como cirugía molecular, no como un producto farmacéutico?

    Hay señales prometedoras de que los reguladores y los científicos reconocen el problema. Recientemente, la FDA propuso un nuevo marco que aceleraría la aprobación de tratamientos individualizados para enfermedades raras, lo que le permitiría a los reguladores evaluar estas terapias con base en pruebas de cómo funcionan, en lugar de exigir ensayos clínicos tradicionales a gran escala. Los científicos también trabajan para crear la infraestructura que podría aprovechar estos cambios normativos. El Hospital Infantil de Filadelfia y Penn Medicine tienen previsto iniciar un ensayo que reutilizaría el tipo de editor genético que se usó con KJ para tratar a otros pacientes. Johns Hopkins, donde trabajo, se ha asociado con científicos de la Clínica Mayo y otros colaboradores para ayudar a fundar un grupo que pretende estandarizar la fabricación, compartir la ciencia reguladora y apoyar a los centros clínicos para ofrecer terapias personalizadas a escala.

    Pero nada de esto está garantizado. Una cuestión clave es cómo haría cumplir la FDA las normas de fabricación para los tratamientos individualizados. Si las normas son demasiado onerosas para cada tratamiento personalizado, la plataforma no podrá ampliarse. Incluso con el marco normativo adecuado, seguiría siendo necesaria una infraestructura comercial para utilizarla. Ninguna empresa farmacéutica va a construir una línea de producción para una enfermedad que afecta a 12 personas. Alguien tiene que construir el puente entre un avance académico puntual y un servicio clínico repetible, y ahora mismo hay poca financiación para ello.

    Los avances científicos radicalmente nuevos exigen un pensamiento radicalmente nuevo sobre cómo regulamos, fabricamos, pagamos y suministramos los tratamientos. Dentro de diez años, si siguen muriendo niños de enfermedades que sabemos cómo corregir, no será porque la ciencia no estaba preparada. Será porque nos faltó imaginación para construir un sistema digno de ella. La historia de KJ es un milagro. Pero no debe quedarse en un milagro. Debería convertirse en un modelo.

    Jeff Coller es uno de los fundadores de la Alianza para los Medicamentos de ARNm y Rare RepairX, un consorcio enfocado en la tecnología de edición de genes personalizada para enfermedades raras. También fundó Tevard Biosciences, una empresa que desarrolla tratamientos basados en el ARN para la distrofia muscular de Duchenne basados en una tecnología distinta de la descrita en este ensayo.

  • La inteligencia de EE. UU. muestra que China tiene un papel más activo en la guerra de Irán

    La inteligencia de EE. UU. muestra que China tiene un papel más activo en la guerra de Irán

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    China podría haber enviado misiles a Irán, y Pekín está permitiendo que empresas vendan a Teherán suministros que pueden usarse en la producción militar, según funcionarios estadounidenses.

    Las agencias de inteligencia de Estados Unidos han obtenido información de que, en las últimas semanas, China podría haber enviado un cargamento de misiles portátiles a Irán para su conflicto con Estados Unidos e Israel, según funcionarios estadounidenses.

    Los funcionarios dijeron que la información de inteligencia no es concluyente respecto al envío del cargamento, y que no hay pruebas de que los misiles chinos ya se hayan utilizado contra las fuerzas estadounidenses o israelíes durante el conflicto.

    Pero incluso un debate en Pekín sobre el envío de misiles a Irán indica hasta qué punto China se considera implicada en el conflicto. Los servicios de inteligencia han evaluado que China está adoptando en secreto una postura activa en la guerra, al permitir que algunas empresas envíen a Irán productos químicos, combustible y componentes que pueden utilizarse en la producción militar para la guerra.

    Los misiles disparados desde el hombro, conocidos como MANPADS, son capaces de derribar aviones que vuelen a poca altura.

    Durante mucho tiempo, China se ha mostrado reacia a enviar material militar acabado a Irán, pero algunos funcionarios del gobierno quieren que Pekín permita que sus empresas suministren directamente a las fuerzas de seguridad iraníes durante el conflicto con Estados Unidos.

    Si el gobierno chino ha permitido el envío de misiles, sería una escalada significativa y un indicio de que al menos algunos dirigentes chinos trabajan activamente para provocar una derrota militar estadounidense en una guerra que ha asolado Medio Oriente.

    La información sobre el posible apoyo chino a Irán llega cuando los servicios de inteligencia estadounidenses han visto pruebas de que Rusia ha proporcionado al ejército iraní información satelital específica para ayudar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán a atacar barcos estadounidenses, junto con instalaciones militares y diplomáticas en todo Medio Oriente.

    En conjunto, el apoyo militar a Irán muestra cómo los poderosos adversarios de Estados Unidos han visto una oportunidad de aumentar los costos para Estados Unidos por el inicio de la guerra y, de manera potencial, entorpecer al ejército estadounidense en el conflicto.

    El apoyo chino a Irán llega en un momento delicado de las relaciones entre Estados Unidos y China. El presidente Donald Trump tiene previsto viajar el mes que viene a China para reunirse con el presidente chino Xi Jinping, en una cumbre que se espera aborde una serie de cuestiones comerciales, tecnológicas y militares. La cumbre estaba prevista inicialmente para marzo, pero se retrasó debido a la guerra en Irán.

    Las agencias de inteligencia estadounidenses han seguido de cerca el apoyo que Rusia y China han prestado a Irán durante la guerra. Los funcionarios estadounidenses han considerado que Rusia está más dispuesta a ayudar, al enviar ayuda alimentaria, suministros militares no letales e imágenes por satélite a Teherán. Sin embargo, Moscú parece haber descartado el suministro de material militar ofensivo o defensivo, por temor a provocar a Estados Unidos.

    En general, los funcionarios chinos han querido proteger, al menos públicamente, su imagen de parte neutral. Antiguos funcionarios afirman que Irán depende de China para obtener componentes para sus misiles y drones, pero Pekín puede argumentar que dichos componentes, por cruciales que sean, pueden utilizarse para fabricar mucho más que armamento. China también proporcionó información de inteligencia y suministró piezas de doble uso a Irán, del mismo modo que lo hizo con Rusia durante su guerra con Ucrania.

    Un reportaje de la CNN del sábado decía que China se preparaba para enviar un cargamento de misiles de hombro a Irán en las próximas semanas.

    Un portavoz de la embajada de China en Estados Unidos negó rotundamente que su gobierno hubiera enviado misiles a Irán durante la guerra.

    “China nunca ha proporcionado armas a ninguna de las partes en conflicto; la información en cuestión es falsa”, dijo Liu Pengyu, el portavoz. “Como importante país responsable, China cumple sistemáticamente sus obligaciones internacionales. Instamos al lado estadounidense a que se abstenga de hacer acusaciones infundadas, establecer conexiones de forma maliciosa y de recurrir al sensacionalismo; esperamos que las partes pertinentes hagan más para ayudar a rebajar las tensiones”.

    China depende en gran medida del petróleo que pasa por el estrecho de Ormuz, y está ansiosa por no hacer nada que prolongue la guerra, según funcionarios estadounidenses. Al mismo tiempo, al menos algunos funcionarios chinos están interesados en apoyar a Teherán en una guerra que se considera que debilita la posición y la fuerza de Estados Unidos.

    China es el mayor socio comercial de Irán y el mayor comprador de petróleo iraní. Según un informe de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre Estados Unidos y China, grupo fundado por el Congreso para examinar los vínculos bilaterales de Estados Unidos con China, “las compras chinas representan aproximadamente el 90 por ciento del petróleo exportado por Irán, lo que proporciona decenas de miles de millones de dólares en ingresos anuales que sostienen el presupuesto gubernamental y las actividades militares de Irán”.

    Sin embargo, los expertos sobre China han señalado que la retórica pública de China durante la guerra de Irán ha sido neutral en su mayoría, posiblemente debido a los profundos lazos económicos que China mantiene con las naciones árabes del golfo Pérsico las cuales han sido atacadas por Irán durante el conflicto.

    “En todo caso, retóricamente se están alineando más con sus socios del Golfo que con Irán”, dijo Henrietta Levin, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington. “La relación económica, tecnológica y energética con el Golfo es, en muchos sentidos, estratégicamente más importante para China que cualquier relación que mantenga con Irán”.

    Anton Troianovski colaboró con reportería desde Washington.

    Mark Mazzetti es un periodista de investigación con sede en Washington D. C., especializado en seguridad nacional, inteligencia y asuntos exteriores. Ha escrito un libro sobre la CIA.

    Eric Schmitt es corresponsal de seguridad nacional para el Times. Ha informado sobre asuntos militares estadounidenses y antiterrorismo durante más de tres décadas.

    Julian E. Barnes cubre las noticias relacionadas con las agencias de inteligencia estadounidenses y los asuntos de seguridad internacional para el Times. Lleva más de dos décadas reportando sobre temas de seguridad.

    Anton Troianovski colaboró con reportería desde Washington.

  • ¿Qué es exactamente la medicina de la longevidad?

    ¿Qué es exactamente la medicina de la longevidad?

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    Este campo está lleno de oportunidades y charlatanería. He aquí cómo navegarlo según expertos.

    La medicina de la longevidad es un brebaje confuso de nobles intenciones, cuidados de vanguardia y costoso aceite de serpiente.

    Eso se debe en parte a que actualmente no existe una certificación ni directrices oficiales para practicar la medicina de la longevidad (también llamada geromedicina) en Estados Unidos. Prácticamente cualquier persona con un título de medicina puede autoproclamarse médico de la longevidad; sea testigo de todos los tipos de médicos influentes que se posicionan como expertos en las redes sociales.

    Y aunque hay doctores que trabajan de buena fe para ayudar a la gente a vivir más tiempo y de forma más saludable, y científicos que buscan tratamientos para ralentizar potencialmente el proceso de envejecimiento, también hay clínicas y empresas que comercializan cualquier cosa en nombre de la longevidad. Eso incluye suplementos, exploraciones e infusiones que tienen pocas pruebas que respalden su uso.

    La medicina de la longevidad “requiere de mucho escrutinio”, dijo Bobby Mukkamala, presidente de la Asociación Médica Americana. ¿Los tratamientos que ofrecen las clínicas “se basan en algo que está totalmente justificado que funcione, o es algo que aún no se ha demostrado?”.

    Hemos preguntado a nueve médicos especializados en longevidad y a otros expertos en salud sobre las formas más prometedoras en que la medicina de la longevidad puede ayudar a la gente, y en qué aspectos las modas se han adelantado a la ciencia -y pueden estar haciendo más mal que bien.

    ¿La medicina de la longevidad bien hecha?

    Los expertos dijeron que la mejor versión puede conseguir actualmente algunas cosas: dedicar a las personas más tiempo y atención de lo que permite el sistema típico de atención primaria, ofrecer planes más personalizados y cambiar la prioridad a la prevención de la enfermedad en vez de tratarla luego de que aparezca.

    “Creo que en el mejor de los casos, la medicina de la longevidad es lo que la medicina realmente buena siempre ha aspirado a ser, pero rara vez ha tenido las herramientas para ofrecer”, dijo Jordan Shlain, fundador de la práctica médica de conserjería Private Medical.

    Un primer paso típico en muchas clínicas de longevidad es someterse a un chequeo exhaustivo, que a menudo incluye cosas como una evaluación de la forma física, un análisis de sangre, la secuenciación del genoma y escáneres corporales. Algunos de ellos, como un panel metabólico, son estándar y se utilizan regularmente en las consultas de atención primaria. Otros se han utilizado históricamente en la atención especializada pero se están generalizando, como las pruebas de lipoproteína (a) y apolipoproteína B, dos biomarcadores relacionados con la salud cardiovascular.

    Para los defensores de este campo, estas pruebas son una forma de recopilar datos sobre el riesgo de una persona de padecer diversas afecciones médicas y elaborar un plan para intervenir antes.

    “Cuando pensamos en la atención primaria en estos momentos, seguimos reaccionando a una información que es, cito, ‘después del hecho’”, dijo Nicole Sirotin, directora ejecutiva del Instituto para una Vida más Sana de Abu Dhabi. (Aunque hay muchas clínicas de longevidad con sede en Estados Unidos, gran parte del trabajo para hacer crecer y normalizar el campo se está llevando a cabo en otros países).

    Sirotin citó como ejemplo la gestión del azúcar en sangre. En la atención primaria tradicional, un médico probablemente no prescribiría medicación o cambios en el estilo de vida hasta que los niveles de glucosa de una persona la calificaran de prediabética. Con un enfoque de medicina de la longevidad, un proveedor podría recomendar tratamientos similares si el nivel de azúcar en sangre de un paciente presentara una tendencia alta, aunque no alcanzara el umbral de la prediabetes.

    Eso significa que un resultado normal de una prueba, a menudo visto como un indicio de salud en la atención tradicional, podría no considerarse suficientemente bueno en una clínica de longevidad. Andrea Maier, codirectora de la Academia para la Longevidad Saludable de la Universidad Nacional de Singapur, dijo que considera los análisis de sangre normales como algo en lo que puede trabajar con un paciente para mejorar.

    “Queremos que las personas normales lleguen a ser óptimas”, dijo Maier. Porque para las personas con resultados limítrofes, “dentro de 10 años es muy probable que sean anormales, así que ¿por qué íbamos a esperar?”.

    Además, las recomendaciones sobre comportamientos de estilo de vida que te ayuden a vivir más tiempo -como seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio con regularidad y dormir entre siete y ocho horas por noche- pueden ser más acertadas. Por ejemplo, un médico podría recomendar alimentos específicos para comer o evitar en función de las lecturas del monitor continuo de glucosa de una persona, en lugar de aconsejarle de forma general que limite el azúcar y coma más fibra. Pero aunque un enfoque a medida podría ser beneficioso en teoría, los expertos dijeron que apenas hay investigaciones que demuestran que conduce a mejores resultados que seguir las directrices estándar.

    Los cuidados de la medicina de la longevidad pueden costarte -y muy rara vez los cubre el seguro. Algunas clínicas de Estados Unidos funcionan con un modelo de pago por servicio, y las pruebas y tratamientos deben pagarse de tu bolsillo. En otros consultorios, una cuota anual puede ascender a cinco o seis cifras.

    Los críticos afirman que lo que la gente está pagando en última instancia no son conocimientos secretos ni tratamientos notablemente mejores, sino más tiempo y atención por parte de un proveedor.

    Con la atención primaria, “tienen que verte en 10 o 15 minutos y sacarte por la puerta”, dijo Jessica Knurick, una dietista que ha mostrado sus dudas sobre la medicina de la longevidad. Si pagas 100.000 dólares al año por ver a un médico de la longevidad, solo por tener ese tipo de acceso, “aunque hagan exactamente lo mismo, va a ser una experiencia completamente diferente”.

    James Kirkland, director del Centro de Terapéutica Geriátrica Avanzada del Cedars-Sinai de California, se mostró de acuerdo en que “todavía no hay mucho” en términos de resultados de salud que un paciente pueda obtener de una clínica de longevidad que no pueda recibir de una buena atención primaria.

    Añadió que está entusiasmado con el potencial de la geromedicina (su término preferido) en los próximos cinco a diez años, pero ahora mismo, dijo, “hay mucho que se está haciendo que es algo arriesgado y está poco basado en pruebas.”

    Tratamientos no probados con un “barniz de rigor”

    La falta de estandarización en la medicina de la longevidad ha dejado mucho espacio para las falsas promesas y la pseudociencia.

    Se sabe que las clínicas ofrecen todo tipo de tratamientos no probados y potencialmente peligrosos, como péptidos, terapia con células madre y terapia de intercambio plasmático.

    “Tenemos, en este momento, personas que murieron por células madre, personas que tuvieron reacciones tóxicas muy graves por infusiones de diferentes péptidos“, dijo Evelyne Bischof, directora médica del Centro de Longevidad Sheba de Israel. “Así que hay riesgos, hay daños”, dijo.

    Luego están las formas más sutiles en que las clínicas de longevidad se apartan de la ciencia. Por ejemplo, varios de los expertos discreparon de algunas de las pruebas ofrecidas, incluidas las de edad biológica, afirmando que no son lo bastante precisas como para ser utilizadas a nivel individual.

    “Son útiles a nivel poblacional”, dijo Kirkland. “Pero hay una tremenda variación entre individuos y del día a día en sus lecturas”.

    Otros tratamientos, como los suplementos o los fármacos recetados fuera de indicación, se están estudiando en ensayos clínicos y existen algunas pruebas -principalmente de animales- que apoyan su uso. Pero muchos de los expertos siguieron instando a la cautela.

    “La medicina de la longevidad puede ser una especie de charlatanería, rebautizada”, dijo Shlain: “Los biomarcadores le dan un barniz de rigor, y los suplementos le dan ingresos, y el paciente no obtiene ni longevidad ni conversaciones honestas sobre las cosas”.

    Aunque los expertos se mostraron preocupados por la oferta de aceite de serpiente, también se mostraron optimistas sobre el futuro. Existen esfuerzos mundiales incipientes para legitimar la medicina de la longevidad mediante la creación de normas gubernamentales de autorización para las clínicas. Y hay ensayos clínicos en curso que algún día podrían conducir a medicamentos capaces de influir en las causas profundas del envejecimiento, el objetivo último del campo.

    “En cierto modo, la geromedicina es ahora mismo un campo sin medicamentos específicos, pero llegarán”, dijo Eric Verdin, presidente y director ejecutivo del Instituto Buck de Investigación sobre el Envejecimiento. Pero ahora mismo, añadió, puede que estemos “un poco por delante de nuestros esquís en términos de visión”.

    Dana G. Smith es periodista del Times y cubre salud personal, en particular el envejecimiento y la salud cerebral.

  • En las elecciones de Perú, 35 candidatos se disputan la presidencia

    En las elecciones de Perú, 35 candidatos se disputan la presidencia

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    Las elecciones presidenciales de este domingo son una de las contiendas más inciertas de los últimos años, marcadas por una extrema fragmentación del electorado.

    Los votantes de Perú acudirán a las urnas este domingo para unas elecciones presidenciales marcadas por una extrema fragmentación y la desconfianza en las instituciones del país, con un número récord de candidatos entre los que elegir: 35.

    No se espera que ningún candidato gane por mayoría absoluta, dado el gran número de aspirantes. Es probable que los dos candidatos más votados pasen a una segunda vuelta el 7 de junio, donde podrían surgir divisiones ideológicas más claras.

    Pocos esperan que las elecciones resuelvan la inestabilidad política que ha afectado a Perú durante años. Tres presidentes han pasado por el poder desde que los peruanos eligieron a uno por última vez en 2021.

    Aquella votación llevó al poder a un candidato outsider, Pedro Castillo, un maestro rural de izquierda que hizo campaña con la promesa combatir la desigualdad y reformar el modelo económico de Perú. Su presidencia pronto se desmoronó en medio de investigaciones por corrupción, una gestión caótica y promesas incumplidas.

    Poco más de un año después de asumir el cargo, con una moción de vacancia inminente, Castillo intentó disolver el Congreso y gobernar por decreto. En cambio, fue destituido y arrestado ese mismo día.

    Su vicepresidenta, Dina Boluarte, quien lo sucedió, resultó profundamente impopular. En octubre, con muchos peruanos furiosos por el aumento de la delincuencia y los escándalos políticos, fue sometida a un juicio político y destituida.

    Su sucesor, José Jerí, fue destituido apenas cuatro meses después, tras revelarse que había mantenido reuniones no reveladas con empresarios que estaban bajo investigación. Su sustituto, José María Balcázar, el actual presidente interino, no se presenta a las elecciones.

    El voto es obligatorio en Perú, un país de aproximadamente 34 millones de habitantes con unos 27 millones de votantes elegibles.

    ¿Por qué es importante esta elección?

    Perú, el cual cuenta con partidos políticos débiles y un electorado muy volátil, es conocido por sus elecciones impredecibles. Pero esta es una de las contiendas más inciertas de los últimos años.

    Ninguno de los 35 candidatos cuenta con un amplio respaldo, y alrededor del 20 por ciento de los votantes está indeciso, según las encuestas. Los analistas afirman que el voto no estará impulsado por la ideología.

    “Esto es muy volátil, muy contingente. Muy, muy del azar”, dijo Alberto Vergara, un politólogo peruano. “Nadie sabe por quién votar. Nadie se diferencia mucho del otro. Todos son bastante mediocres. Ninguno tiene un partido político. La gran mayoría son muy desconocidos”.

    ¿Quiénes son los principales candidatos?

    Keiko Fujimori, cuatro veces candidata presidencial e hija del expresidente Alberto Fujimori, se encuentra entre los principales contendientes, con un apoyo que oscila entre el 11 y el 14 por ciento, según encuestas recientes de Datum International y el Instituto de Estudios Peruanos.

    Es una figura que genera opiniones muy divididas: sus partidarios atribuyen al gobierno de su padre la estabilización de la economía y la derrota de las insurgencias violentas en la década de 1990, mientras que sus críticos lo asocian con el autoritarismo y la corrupción.

    Durante el mandato de Fujimori, este disolvió el Congreso y gobernó por decreto. Finalmente, se vio obligado a abandonar el poder a raíz de un escándalo de corrupción y, más tarde, fue condenado por crímenes de lesa humanidad por su papel en los asesinatos cometidos durante la lucha contra los insurgentes. Permaneció encarcelado hasta poco antes de su muerte en 2024.

    Su hija forma parte de un grupo de candidatos que, según encuestas recientes, cuentan con un apoyo que oscila alrededor del 10 por ciento. Entre ellos se encuentran Rafael López Aliaga, conocido como “Porky”, un empresario conservador y exalcalde de Lima, la capital, con posturas de línea dura en materia de delincuencia y temas sociales; Carlos Álvarez, un comediante que ha ganado popularidad con un mensaje antisistema; y Ricardo Belmont, un populista y expresentador de programas de entrevistas socialmente conservador que también fue alcalde de Lima y cuyo apoyo ha experimentado un repunte reciente.

    No ha habido un claro favorito en las encuestas. Esto es típico de las elecciones en Perú, donde es común que candidatos ajenos al sistema surjan en las últimas etapas.

    ¿Cuáles son los temas principales?

    Según las encuestas, la delincuencia y la corrupción son las principales preocupaciones de los votantes. Perú ha experimentado un aumento de los delitos violentos, impulsado por un drástico incremento de la extorsión, a menudo impuesta por bandas mediante incendios provocados, explosivos o asesinatos selectivos. La inquietud pública ha alimentado propuestas para medidas de seguridad más duras, y muchos candidatos piden que el ejército desempeñe un papel más importante.

    La crisis ha puesto de manifiesto profundas debilidades en la policía y en las instituciones estatales, lo que ha erosionado aún más la confianza, ya que, según los críticos, el Congreso ha debilitado los mecanismos de supervisión destinados a combatir la delincuencia.

    A nivel regional, se ha producido un giro hacia políticas conservadoras y centradas en el orden público en países como Argentina, Ecuador y Chile, impulsado por la preocupación por la delincuencia, la incertidumbre económica y la frustración con los gobernantes actuales. Estos temas han ganado terreno en Perú, pero las encuestas reflejan un electorado fragmentado y un sentimiento antisistema y en contra del Congreso, no un claro cambio ideológico, según los analistas.

    Verónica Mendoza, de 43 años, una vendedora de Juliaca, una ciudad en las tierras altas del sur de Perú, dijo que no había decidido a quién le daría su voto el domingo.

    “No estamos bien informados”, afirmó. “No han pasado a lo que yo he visto. La campaña poco se ha hecho”. Había apoyado Castillo, el presidente de izquierda, pero dijo que esta vez podría votar por Belmont, el populista conservador.

    Mitra Taj contribuyó con información desde Lima.

    Genevieve Glatsky es reportera del Times radicada en Bogotá.

    Mitra Taj contribuyó con información desde Lima.

  • ¿China o EE.UU.? Quién está ganando la carrera por dominar la tecnología de la IA

    ¿China o EE.UU.? Quién está ganando la carrera por dominar la tecnología de la IA

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    En la segunda mitad del siglo XX, la carrera por desarrollar armas nucleares ocupó a algunas de las mentes más brillantes de Estados Unidos y la Unión Soviética.

    Ahora, Estados Unidos se encuentra inmerso en una carrera de otro tipo con un adversario diferente: China. El objetivo es dominar la tecnología, específicamente la inteligencia artificial (IA).

    Es una batalla que se libra en laboratorios de investigación, campus universitarios y oficinas de empresas emergentes de vanguardia, bajo la atenta mirada de los líderes de algunas de las compañías más ricas del mundo y de las más altas esferas del gobierno.

    El costo asciende a billones de dólares estadounidenses.

    Cada bando tiene sus puntos fuertes, algo que Nick Wright, investigador de neurociencia cognitiva en la Universidad de Londres (UCL), resume acertadamente como la batalla entre “cerebros” y “cuerpos”.

    Tradicionalmente, Estados Unidos ha liderado el campo de la IA: el mundo de los chatbots, los microchips y los Grandes Modelos de Lenguaje (LLM).

    China ha sido superior en el desarrollo de “cuerpos” de IA: robots (y, en particular, robots “humanoides” que se parecen asombrosamente a las personas).

    Pero ahora, con ambas partes ansiosas por evitar que su rival domine, esas ventajas podrían no durar para siempre, y la carrera podría transformarse aún más en los próximos años.

    La batalla por el dominio de los Grandes Modelos de Lenguaje (LLM)

    El 30 de noviembre de 2022, la empresa tecnológica californiana OpenAI lanzó su nuevo chatbot. En un comunicado de seis frases, la compañía anunció que había entrenado un nuevo modelo “que interactúa de forma conversacional”.

    Se llamaba ChatGPT. Inmediatamente, el mundo tecnológico quedó deslumbrado.

    “Podías entrar en cualquier red social y encontrar una avalancha de publicaciones de personas hablando de las diferentes maneras en que usaban este nuevo cuadro de texto que había aparecido en internet”, afirma Parmy Olson, columnista de Bloomberg y autora de Supremacy: AI, ChatGPT, and the race that will change the world.

    Fue el nacimiento del primer Gran Modelo de Lenguaje (LLM) de uso generalizado.

    Un LLM analiza grandes cantidades de texto y datos que ya existen en internet y los utiliza para aprender patrones en la forma en que se expresan las ideas.

    Ahora, los expertos coinciden en que, en lo que respecta a los llamados “cerebros” de IA, Estados Unidos lleva la delantera.

    OpenAI afirma que más de 900 millones de personas usan ChatGPT semanalmente, casi una de cada ocho personas en el planeta.

    Otras empresas tecnológicas estadounidenses, como Anthropic, Google y Perplexity, se apresuraron a seguirles el ritmo, invirtiendo miles de millones de dólares en la creación de sistemas LLM rivales.

    Estas empresas de IA saben que, si lo hacen bien, los sistemas LLM pueden empezar a asumir muchas de las funciones que actualmente desempeñan los humanos en las profesiones de cuello blanco, y que ese éxito comercial se traduce en grandes beneficios.

    ¿Cómo jugaron sus cartas los estadounidenses?

    Pero en Washington también se plantean otra cuestión: ¿cómo afectará todo esto a la carrera de Estados Unidos con China por la supremacía global?

    Según un alto funcionario estadounidense que habló con la BBC, la clave de la ventaja estratégica de Estados Unidos reside menos en la extraordinaria programación algorítmica y más en el hardware que impulsa la inmensa capacidad de procesamiento: en particular, los microchips.

    En pocas palabras, la mayoría de los chips informáticos de alta gama y gran potencia del mundo —los que utilizan las empresas de Silicon Valley para impulsar la creación de máquinas de aprendizaje automático— están controlados por Estados Unidos.

    De hecho, la mayoría de ellos son diseñados por una empresa con sede en California: Nvidia.

    En octubre, Nvidia se convirtió en la primera empresa del mundo en alcanzar una valoración de US$5 billones. Podría ser la empresa más valiosa de todos los tiempos, según Stephen Witt, autor de The Thinking Machine.

    Y Washington utiliza una estricta red de controles de exportación para impedir que China se apropie de esos potentes chips.

    Esta política se remonta a la década de 1950, cuando Estados Unidos bloqueó las exportaciones de electrónica avanzada a los países aliados de la Unión Soviética.

    Y se reforzó notablemente en 2022, bajo la presidencia de Joe Biden, a medida que se intensificaba la carrera por la inteligencia artificial.

    Christophe Fouquet, director ejecutivo de ASML Holding NV, sostiene una maqueta de una máquina de litografía de semiconductores.

    Bloomberg via Getty Images
    Estados Unidos se asegura de que las máquinas útiles fabricadas por la empresa holandesa ASML no lleguen a China.

    Estados Unidos puede ejercer su influencia en los controles de exportación, aunque la mayoría de esos potentes chips ni siquiera se fabriquen en EE.UU.

    De hecho, muchos se fabrican en Taiwán (un aliado de EE.UU.), por la Taiwan Semiconductor Manufacturing Corporation.

    Estados Unidos se asegura de que muy pocos de esos chips de alta gama fabricados en Taiwán terminen en China.

    Lo hace mediante su “regla de productos extranjeros directos”, que obliga a las empresas extranjeras a cumplir con las normas estadounidenses si los productos que exportan contienen componentes estadounidenses o derivan de tecnología estadounidense.

    La fábrica de microchips taiwanesa es casi visible desde China continental. Es fácil entender por qué la isla podría ser un objetivo tentador para Pekín.

    Entonces, ¿por qué las fábricas chinas no empiezan a producir esos potentes chips por sí mismas? No es tan sencillo.

    Para fabricar chips de alta gama, se necesita una máquina de impresión ultravioleta. Solo una empresa en el mundo fabrica esas máquinas: ASML, con sede en una pequeña ciudad de los Países Bajos.

    Estados Unidos utiliza la misma táctica (su “regla de productos extranjeros directos”) para impedir que esa empresa neerlandesa envíe esas valiosas máquinas a China.

    Esta política proteccionista parecía haber tenido bastante éxito al ayudar a Estados Unidos a mantener su ventaja en el ámbito de la inteligencia artificial.

    Pero ahora, China contraatacó.

    El contraataque de DeepSeek

    En enero de 2025, la misma semana en que Donald Trump asumió la presidencia por segunda vez, rodeado de magnates tecnológicos multimillonarios, China lanzó su propio chatbot con IA: DeepSeek.

    Para el usuario, la experiencia es muy similar a la de ChatGPT. Puede responder preguntas, escribir código y su uso es gratuito.

    Curiosamente, se estima que DeepSeek costó una fracción de lo que supuso crear sistemas de inteligencia artificial estadounidenses como ChatGPT y Claude.

    Causó un gran revuelo. El 27 de enero de 2025, Nvidia sufrió la mayor pérdida de valor de mercado en un solo día en la historia de la bolsa estadounidense: alrededor de US$600.000 millones.

    “Fue tremendamente desconcertante para Washington”, afirma Karen Hao, periodista especializada en IA.

    Ella cree que la política estadounidense de control de exportaciones pudo haber sido contraproducente: los desarrolladores chinos tuvieron que prescindir de los potentes chips, lo que los obligó a ser creativos.

    “Al final, esto aceleró la autosuficiencia de China”, afirma.

    La aplicación DeepSeek se muestra con el mensaje: "¿En qué puedo ayudarte hoy?".

    Reuters
    DeepSeek demostró que China también puede crear “cerebros” de IA.

    La característica distintiva de DeepSeek es que, en aquel entonces, tenía capacidades similares a las de modelos estadounidenses como OpenAI y Anthropic, pero utilizando una cantidad mucho menor de chips para su entrenamiento.

    En Pekín, mientras tanto, reinaba un optimismo palpable, afirma Selina Xu, investigadora que trabaja en políticas de IA en China en la oficina del exdirector de Google Eric Schmidt.

    “Todos intentaban descifrar cómo lo había logrado DeepSeek. Y realmente eso ha sido un catalizador muy positivo para el ecosistema de IA chino”.

    También puso de manifiesto una marcada diferencia en la forma como operan ambos países.

    En Estados Unidos, las empresas de IA protegen celosamente su propiedad intelectual, mientras que en China se ha adoptado un enfoque más abierto.

    Para acelerar la adopción y la innovación, las empresas chinas suelen publicar su código en línea, permitiendo que desarrolladores de otras compañías lo consulten.

    “Esto significa que las empresas tecnológicas chinas, al crear un nuevo modelo de IA, no tienen que empezar desde cero”, explica Olson. “Pueden simplemente tomar ese modelo, desarrollarlo y mejorarlo”.

    Como resultado, la carrera por los “cerebros” de IA ya no es tan clara.

    Estados Unidos creía que los LLM eran una herramienta poderosa en su arsenal; ahora, China también puede fabricarlos.

    “Los modelos estadounidenses de código cerrado probablemente sean mejores, pero quizás no por mucho”, dice Selina Xu. “El modelo chino, tal vez sea solo un 90% tan bueno, pero es un 10% más caro”.

    La ventaja de China en la guerra de la robótica

    Y en lo que respecta a los “cuerpos” de IA —el mundo de los drones y la robótica— China históricamente ha tenido ventaja.

    Desde la década de 2010, el gobierno chino aumentó drásticamente su apoyo al desarrollo de la robótica. Financió la investigación y proporcionó a los fabricantes de robots miles de millones de dólares en subsidios.

    Se estima que ahora hay alrededor de dos millones de robots en funcionamiento en China, más que en el resto del mundo juntos.

    Olson afirma que gran parte de este éxito se debe a que China es una economía manufacturera. “Tienen toda esa experiencia en la fabricación de productos electrónicos, la aprovechan y así surgen increíbles empresas emergentes de robótica”.

    Los visitantes internacionales a Shenzhen o Shanghái suelen sorprenderse por la profunda integración de los robots en la vida cotidiana, comenta Xu; por ejemplo, las entregas de comida a domicilio con drones.

    Una mujer recoge la compra entregada por un robot de reparto de Zhen Robotics en un complejo residencial.

    AFP via Getty Images
    Los repartos de comestibles mediante robots han avanzado rápidamente en China.

    China ha destacado especialmente en los llamados robots “humanoides”: máquinas diseñadas para parecerse y comportarse como personas.

    El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CEI), un centro de investigación estadounidense bipartidista, ha informado sobre una “fábrica oscura” de autos en Chongqing, en el sur del país.

    La planta cuenta con 2.000 robots y vehículos autónomos que, según afirman, pueden entregar un auto nuevo cada minuto. Se la denomina fábrica oscura porque está totalmente automatizada y, en teoría, puede operar en la oscuridad sin presencia humana.

    Pekín es consciente del rápido envejecimiento de la población del país, afirma Xu. El gobierno cree que los humanoides pueden cubrir el vacío que deja la jubilación de los trabajadores humanos, especialmente en el sector de los cuidados.

    “Se espera que para 2035, el número de personas [en China] mayores de 60 años supere la población total de Estados Unidos”, añade.

    China no solo está construyendo robots para su enorme población, sino que también representa actualmente el 90% de todas las exportaciones de robots humanoides.

    El fantasma en la máquina

    Pero hay un inconveniente.

    China lidera el mundo en la construcción de cuerpos robóticos. Sin embargo, cada uno de esos cuerpos aún necesita un cerebro: un sistema operativo, o software, que les indique a las distintas partes metálicas qué hacer.

    Si el robot solo tiene que hacer una tarea repetitiva, como la que podría realizar en la fábrica de automóviles de Chongqing, solo necesita un cerebro robótico relativamente simple. China puede fabricarlo por sí misma.

    Pero para que un robot realice muchas tareas variadas y complejas, necesita un cerebro inteligente impulsado por una forma diferente de IA, llamada IA agéntica.

    Este es un programa de IA que se comporta más como un agente independiente, ejecutando tareas que constan de múltiples pasos.

    Así que, en lo que respecta a esos cerebros de alto rendimiento, Estados Unidos sigue teniendo ventaja.

    “Estados Unidos… definitivamente sigue a la cabeza en lo que respecta a cerebros robóticos”, señala Wright, el investigador de la UCL.

    “Esos son los chips y el software de IA que ayudan al robot a realizar tareas concretas. Y lo que hay que tener en cuenta es que aproximadamente el 80% del valor de un robot reside en su cerebro”.

    Sobre perros robot y drones

    Tanto Estados Unidos como China compiten por combinar robots con IA agéntica, y una empresa estadounidense ha demostrado que ya no son solo las empresas chinas las que pueden crear robots exitosos.

    Y quién gane importa: es una tecnología que podría resultar emocionante y aterradora a la vez.

    Boston Dynamics, una empresa de ingeniería estadounidense, ya la utiliza. Su robot con forma de perro, Spot, se ha convertido en un ícono en línea entre los aficionados a la tecnología, con millones de visitas en YouTube.

    El perro robot cuenta con potentes “ojos” (una cámara de alta tecnología con imágenes térmicas) y “oídos” (monitoreo acústico).

    Spot, el perro robot de Boston Dynamics, en el centro del escenario.

    Web Summit via Getty Images
    Spot utiliza IA agéntica para realizar inspecciones.

    Spot ahora puede realizar inspecciones en los almacenes de la empresa, detectando problemas como el sobrecalentamiento de equipos, fugas o derrames de gas, antes de enviar esa información al proveedor de software de IA industrial, IFS.

    La IA analiza los resultados y toma decisiones —posiblemente sin intervención humana— para resolver el problema.

    Por otro lado, Wright afirma que ya podemos observar la combinación de robótica e IA en el campo de batalla.

    El pasado verano boreal, Ucrania comenzó a desplegar el Gogol-M, un dron nodriza capaz de volar cientos de kilómetros dentro de Rusia antes de lanzar dos drones de ataque más pequeños.

    Sin control humano, estos drones utilizaron su IA para escanear el terreno, determinar objetivos, dirigirse hacia ellos y detonar explosivos.

    ¿Quién ganará?

    Es difícil predecir quién se alzará con la victoria cuando desconocemos el resultado final, afirma Greg Slabaugh, profesor de visión artificial e IA en la Universidad Queen Mary de Londres.

    “Es improbable que la ‘victoria’ sea un momento puntual, como el alunizaje”, añade.

    “En cambio, lo que importa es la ventaja sostenida: quién lidera en capacidad, quién integra la IA de forma más eficaz en su economía y quién establece los estándares globales”.

    Con tecnologías como la electricidad y la informática, el profesor Slabaugh explica que importaba menos quién construyó primero los sistemas y más quién los implementó de forma más eficaz en toda la economía: “Lo mismo podría ocurrir con la IA”.

    Desconocemos adónde nos llevará la IA. Las grandes empresas tecnológicas estadounidenses quieren lanzarse a ese futuro incierto sin restricciones; el Partido Comunista Chino, en cambio, quiere que el Estado supervise la investigación.

    Una visión promete una versión hiperactiva del capitalismo de consumo; la otra, un mundo donde el Estado determina qué se puede o no se puede hacer con esta tecnología.

    “Cada bando tiene más posibilidades de ganar en su propio terreno”, indica Mari Sako, de la Escuela de Negocios Said de la Universidad de Oxford.

    “Cuando dos jugadores compiten con reglas diferentes, sospecho que el que busca atraer a un público más amplio —usuarios, adoptadores, etc.— tiene más probabilidades de imponerse”.

    Y hay mucho en juego. Todavía no está claro si Estados Unidos o China saldrán fortalecidos del siglo XXI. La carrera por la IA bien podría ser decisiva.

    Información adicional: Ben Carter

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    BBC

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