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Hernán Gil, de 44 años, fue rescatado con vida de los escombros de un edificio colapsado, en un momento de alivio entre la devastación.
Ocho días después de que dos terremotos devastaran Venezuela, los equipos de rescate sacaron el jueves con vida a un hombre de 44 años de entre los escombros de un sótano derrumbado, lo que supuso un raro momento de esperanza tras una semana de desesperación.
Se llama Hernán Gil, y su rescate se produjo mientras el número de muertos y las críticas a la respuesta del gobierno ante el desastre aumentaban en un país cuyas instituciones han sido diezmadas por años de crisis económica. El balance llegó a 2295 el miércoles, según el gobierno venezolano, y se espera que continúe en aumento.
Durante varios días, el intento de rescatar a Gil de entre las ruinas del estado de La Guaira, quizás la zona más afectada del país, había cautivado a los venezolanos. Mientras los rescatistas lo mantenían con vida administrándole agua y otros líquidos a través de un tubo, periodistas internacionales observaban, entre ellos un fotógrafo que trabaja para The New York Times. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, narró el esfuerzo en X.
La operación la dirigió un equipo chileno de búsqueda y rescate, que dijo que Gil había sido rescatado después de más de 70 horas de trabajo.
Los rescatistas establecieron contacto con él el lunes por la mañana, para ello usaron un radar, sonar y equipos de detección acústica. Confirmaron su ubicación visualmente 12 horas después con una cámara de búsqueda, y determinaron que estaba atrapado bajo el segundo sótano del edificio.
También pudieron hablar con él.
“Mueve de nuevo la mano como lo estabas haciendo”, le indicó un rescatador a Gil mientras la cámara mostraba sus dedos asomando entre los escombros. “Muy bien, Hernán. Perfecto”.
Durante días excavaron un túnel hacia él, y se detuvieron una y otra vez para estabilizar la estructura mientras caían escombros.
La esposa de Gil, Gusbimar González, dijo a la agencia de noticias española EFE que había sido un “milagro”. Según dijo, antes le habían advertido que no había esperanza de encontrarlo con vida.
Gil trabajaba como guardia de seguridad en el edificio, a poco más de tres kilómetros del principal aeropuerto internacional del país. Quedó atrapado en una cabina cuando el sótano, sobre el que se encuentran tiendas y apartamentos residenciales, se derrumbó a su alrededor, dijo Trey Espy, quien encabezó un equipo de búsqueda y rescate del Departamento de Bomberos del Condado de Los Ángeles que viajó a Venezuela tras la catástrofe.
Después de que los rescatistas chilenos lo encontraran el lunes, llamaron al equipo de Los Ángeles para pedir ayuda, junto con rescatistas de Virginia y Florida. También se ofrecieron a ayudar equipos de México, El Salvador y Portugal.
Espy dijo que la enorme cantidad de escombros complicó el rescate.
“Un movimiento en falso, que algo se moviera de forma incorrecta, y todos esos escombros se habrían desplomado sobre él y lo habrían matado”, dijo Espy. “Y si hubiera habido otra réplica, el resto del edificio podría haberse derrumbado, y todos nuestros rescatadores estaban allí”.
Dijo: “Llegamos a un punto en el que solo movíamos una piedra cada vez para asegurarnos de no sacar la piedra equivocada y hacer que todo se derrumbara encima de él”.
Para el miércoles por la noche, dijo Espy, después de días de picar la montaña de escombros con palas, picos y sus propias manos, los miembros del equipo sabían que estaban cerca. Los recatistas chilenos vigilaban a Gil y le pasaban unas gafas de seguridad para protegerlo de las partículas que caían mientras él miraba a la cámara con un ojo enrojecido.
Por fin lo sacaron alrededor de las 9 a. m.
“La reacción del equipo fue de alegría”, dijo Espy. “Estaba agotado. Los médicos se pusieron manos a la obra de inmediato y empezaron a atenderlo”.
Antes de que lo sacaran, Lin no parecía convencido de que pudieran salvarlo.
“Cuando lo encontramos, nos pidió que no le dijéramos a su mujer que estaba vivo, por si acaso no lo conseguía”, explicó a The Associated Press Minyar Collado, un rescatador de la Cruz Roja de Costa Rica.
Gil se encuentra ahora en un hospital y su condición es estable, dijo Espy.
Un compañero de trabajo del edificio, José Rivero, dijo que creía que Gil había sobrevivido gracias a unos depósitos de agua cercanos que lo protegieron del derrumbe del edificio, lo que le dio espacio para moverse.
Él rezaba para que su compañero saliera con vida.
“Es un buen compañero”, dijo Rivero. “Le gusta colaborar o en todo. Tiene familia, tiene hijos. Ya lo esperan”.
El hermano de Gil, Gunther Gil, que vive en Chile, se secó las lágrimas en un programa de televisión chileno mientras contaba cómo se enteró de que su hermano había sobrevivido.
“Es una angustia muy tremenda”, dijo. “Pero a la final feliz también”.
Sheyla Urdaneta y Adriana Loureiro Fernandez colaboraron con la reportería.
Shawn Hubler es jefa del buró del Times en Los Ángeles y cubre las noticias, las tendencias políticas y las personalidades del sur de California.
Genevieve Glatsky es una reportera del Times radicada en Bogotá, Colombia.
Sheyla Urdaneta y Adriana Loureiro Fernandez colaboraron con la reportería.





