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  • El oleoducto que transporta cerca del 5% del petróleo mundial y que Arabia Saudita cerró tras un ataque con drones desde Iraq

    El oleoducto que transporta cerca del 5% del petróleo mundial y que Arabia Saudita cerró tras un ataque con drones desde Iraq

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    Arabia Saudita cerró un importante oleoducto tras ser atacado por drones lanzados desde Iraq, en un contexto de escalada del conflicto en Oriente Medio.

    Iraq destituyó a un comandante militar y anunció una investigación tras admitir que el ataque con drones contra el oleoducto Este-Oeste de su país vecino se originó en una de sus provincias fronterizas con Irán.

    Arabia Saudita ya había acusado a milicias iraquíes respaldadas por Irán de atacar sus instalaciones petroleras.

    El oleoducto, de 1.200 km de longitud, ha ayudado a Arabia Saudita, el mayor exportador de petróleo crudo del mundo, a evitar el estrecho de Ormuz.

    El incidente se produce en medio de importantes avances de los rebeldes hutíes respaldados por Irán en Yemen.

    La situación ejerce una mayor presión sobre las rutas mundiales de transporte de petróleo, mientras la guerra entre Estados Unidos e Irán se prolonga ya por séptimo mes.

    Cierre por precaución

    El viernes, las fuerzas gubernamentales de Yemen, respaldadas por Arabia Saudita, anunciaron que habían atacado a combatientes hutíes en la estratégica ciudad costera de Mokha, un día después de que los hutíes tomaran el control de toda la costa del Mar Rojo.

    Riad anunció ese mismo día el cierre del oleoducto como medida de precaución, tras la aparición de imágenes satelitales que mostraban terreno quemado y humo cerca del lugar.

    El Ministerio de Asuntos Exteriores informó que el ataque provocó algunos heridos y daños materiales, cuya magnitud aún está siendo evaluada.

    Según la agencia de noticias Reuters, que citó a empresas de seguimiento de buques y analistas, el oleoducto ha estado transportando entre el 4% y el 5% del suministro mundial de petróleo.

    Arabia Saudita ha optado por no tomar represalias por el momento, según declaró su Ministerio de Asuntos Exteriores, tras una llamada del primer ministro iraquí.

    Añadió que el reino “apoyaría los esfuerzos del gobierno iraquí” para “prevenir los ataques” lanzados desde el país contra los Estados vecinos.

    Mano sosteniendo una manguera de una bomba de gasolina.

    Getty Images

    “El Reino de Arabia Saudita se reserva el derecho de tomar todas las medidas necesarias para salvaguardar su soberanía y seguridad, proteger sus instalaciones y garantizar la seguridad de sus ciudadanos y residentes”, añade el comunicado.

    La oficina del primer ministro iraquí, en un comunicado propio, afirmó que el comandante de operaciones en la gobernación de Maysan, una provincia fronteriza con Irán, había sido destituido de su cargo tras confirmarse que el ataque con drones se había lanzado desde esa región.

    Arabia Saudita ya ha llevado a cabo ataques junto con Estados Unidos contra milicias respaldadas por Irán en Iraq, tras acusar a estos grupos de lanzar drones desde territorio iraquí contra instalaciones petroleras.

    El Consejo de Cooperación del Golfo, integrado por representantes de Arabia Saudita los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Omán, Qatar y Kuwait, también emitió un comunicado condenando el ataque.

    “Este ataque representa una peligrosa escalada y una amenaza inaceptable para la seguridad del Reino de Arabia Saudita, su integridad territorial y sus instalaciones vitales, así como una flagrante violación de los principios del derecho internacional”, declaró el secretario general Jasem Mohamed Albudaiwi.

    Avance relámpago

    Esta semana, un avance relámpago en Yemen también ha permitido a los milicianos hutíes tomar el control de gran parte de la costa del país, según fuentes.

    El grupo afirmó tener el control del estrecho de Bab el-Mandeb, la puerta de entrada al mar Rojo y al canal de Suez, aunque aseguró que la navegación marítima es “segura para todas las compañías, excepto para los buques saudíes”.

    Las Fuerzas Armadas yemeníes respondieron al ataque. El viernes, el portavoz Majid al-Nuzaili declaró que habían atacado posiciones hutíes en la ciudad de Mokha y sus alrededores, y añadió que habían destruido vehículos y armas, además de abatir a varios combatientes hutíes.

    La estratégica ciudad costera del Mar Rojo se encuentra a unos 80 km al norte del estrecho de Bab al-Mandeb. Los hutíes tomaron el control de Mokha el jueves. Su ataque provocó que muchos huyeran a Adén, donde tienen su sede el Consejo Presidencial de Liderazgo y el gobierno de Yemen, reconocidos internacionalmente.

    Fuentes locales también informaron que las fuerzas gubernamentales llevaron a cabo ataques aéreos contra las fuerzas hutíes en la gobernación de Taiz, que se encuentra en la costa del Mar Rojo, y en la gobernación de Ibb, que limita con Taiz.

    Estos acontecimientos han ejercido presión sobre ambos lados de la península arábiga, elevando los precios del petróleo crudo por encima de los US$100 por barril por primera vez desde julio.

    Los temores por la inflación han aumentado con el alza de los precios de la energía, lo que incrementa aún más los costes de endeudamiento del gobierno.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • Cómo el rápido avance de los hutíes en Yemen puede sumar una nueva y peligrosa dimensión a la guerra de Irán

    Cómo el rápido avance de los hutíes en Yemen puede sumar una nueva y peligrosa dimensión a la guerra de Irán

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    El fulminante avance de los hutíes a través de la zona sur de Tihama, la árida llanura costera de Yemen, parece haber tomado por sorpresa a la mayoría de los observadores.

    Hasta hace poco, la coalición antihutí conocida como Resistencia Nacional controlaba un territorio importante a lo largo de la costa yemení del mar Rojo.

    En cuestión de días, gran parte de este territorio ha caído en manos de los hutíes.

    Según algunas estimaciones, los rebeldes respaldados por Irán han capturado hasta 130 kilómetros de la costa, de importancia estratégica para el país.

    Se trata del avance militar más impresionante del grupo en años, lo que demuestra que, a pesar de una guerra civil que ha durado 12 años, devastadores bombardeos aéreos sauditas y ataques de las fuerzas estadounidenses, israelíes y británicas, los hutíes siguen siendo una fuerza a tener en cuenta.

    Con sus oponentes aturdidos y desmoralizados, es poco probable que los hutíes sean desalojados en un futuro próximo.

    “Ahora que están ahí, se van a afianzar”, le dijo a la BBC Hisham al Omeisi, analista sénior del Instituto Europeo de la Paz. “Y va a ser mucho más costoso expulsarlos”.

    Por supuesto, los hutíes no están solos.

    Cuentan con el respaldo de Irán, un apoyo que se ha vuelto aún más importante para Teherán tras los reveses y derrotas sufridos por otras partes de su llamado “Eje de la Resistencia”: Hezbolá en Líbano, Hamás en Gaza y Bashar al Asad en Siria.

    “Así que redirigieron su apoyo a los hutíes”, señaló Omeisi. “Y, por supuesto, necesitan ese apoyo”.

    Aunque la mayoría de los analistas coincide en que es un error describir simplemente a los hutíes como títeres iraníes, los acontecimientos de los últimos días plantean una nueva e incómoda realidad.

    Siete meses después de que Estados Unidos e Israel lanzaran su enorme ataque combinado contra Irán, Teherán ejerce ahora autoridad no solo sobre uno, sino dos de los pasos marítimos más importantes del mundo: el estrecho de Ormuz, en la desembocadura del golfo Pérsico, y el estrecho de Mandeb, puerta de entrada al mar Rojo (y al canal de Suez).

    “Ahora Irán, directamente y a través de intermediarios, controla dos de los puntos estratégicos más importantes de Medio Oriente y del mundo”, sostuvo Farea al Muslimi, investigador del centro de estudios londinense Chatham House, “controlando más del 35% del comercio mundial de combustible y petróleo”.

    “Esto supone tanta influencia como una bomba nuclear”, añadió.

    Control de puntos clave

    Si los hutíes también han tomado el control de varias islas clave en el mar Rojo, incluida Perim, que se encuentra en el punto más estrecho de Mandeb, entonces la capacidad del grupo para interferir con el transporte marítimo internacional se verá enormemente reforzada.

    Como demostraron las acciones del grupo tras la guerra de Israel en Gaza, el transporte marítimo en el mar Rojo es altamente vulnerable a los misiles, drones y pequeñas embarcaciones de ataque de los hutíes.

    “Pudieron controlar lo que entraba y salía del estrecho de Mandeb y se dirigía hacia Suez sin haber obtenido estas ganancias territoriales”, le explicó a la BBC Iona Craig, experta en Yemen.

    “Pero claro, ahora controlan la zona que domina directamente el estrecho de Mandeb, y esto les da mucha más influencia”.

    Es probable que las compañías navieras se muestren escépticas ante la sinceridad de un comunicado emitido el viernes por la tarde, en el que los militares hutíes afirmaron que la navegación marítima es “segura para todas las compañías, excepto para los buques sauditas, que ya han sido objeto de un bloqueo”.

    En sus ataques anteriores, los hutíes afirmaron que solo tenían como objetivo buques vinculados a Israel, pero de hecho atacaron barcos sin ninguna conexión de ese tipo, incluido un petrolero con bandera noruega.

    Craig afirmó que, no obstante, los hutíes podrían abstenerse de realizar ataques indiscriminados, por temor a que se repita la Operación Rough Rider (en español, “jinete áspero”), que consistió en seis semanas de importantes ataques aéreos y navales estadounidenses entre marzo y mayo de 2025.

    “Ya han sentido la ira de EE.UU.”, dijo.

    Pero, ¿querría Washington involucrarse de todos modos?

    La guerra de Donald Trump contra Irán ya es impopular.

    Con el repunte de los precios del petróleo, es dudoso que un nuevo frente contribuya significativamente a mejorar su índice de aprobación o las posibilidades de su Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato de noviembre en EE.UU.

    Combatientes hutíes uniformados marchan con los puños en alto durante una campaña de movilización en Saná, Yemen, el 10 de septiembre de 2026.

    EPA
    Los hutíes controlan gran parte de Yemen, incluida la ciudad principal, Saná.

    La presión sobre Arabia Saudita

    Según el medio estadounidense Axios, los pedidos de intervención de Washington por parte del príncipe heredero saudita Mohamed bin Salmán no han tenido respuesta hasta el momento.

    Axios publicó que EE.UU. “está cada vez más preocupado por la escalada del conflicto en Yemen y trabaja para intensificar su apoyo al reino, al tiempo que intenta evitar la intervención militar directa”.

    Pero no es solo la amenaza potencial para el estrecho de Mandeb lo que está causando temor en Arabia Saudita.

    Las imágenes satelitales de un aparente ataque con misiles y drones de los hutíes contra el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita —una ruta alternativa vital para las exportaciones de petróleo tras el cierre del estrecho de Ormuz a principios de este año— apuntan a un esfuerzo de los aliados yemeníes de Irán por aumentar las presiones económicas generadas por la guerra entre EE.UU. e Israel e Irán.

    Aunque Irán no haya ordenado directamente el ataque, es evidente que saldrá beneficiado.

    Baraa Shaiban, investigador y analista del centro de estudios británico RUSI, señaló que los orígenes del último recrudecimiento de los combates —el peor desde la tregua negociada por Naciones Unidas en 2022— se remontan a julio, cuando una delegación hutí regresó del funeral de Estado del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei.

    “Inmediatamente después, comenzó la escalada”, recordó, “y quedó muy claro que [Irán] estaba decidido a afianzar su presencia en el mar Rojo”.

    Con Yemen al borde de una guerra total, Arabia Saudita preocupada por preservar su vital conexión económica con el mar Rojo y Trump aparentemente reacio a involucrarse, el conflicto de EE.UU. con Irán acaba de adquirir una dimensión nueva y potencialmente peligrosa.

    Para el pueblo de Yemen, desplazado, bombardeado, hambriento y empobrecido por 12 años de guerra civil, los acontecimientos recientes solo pueden empeorar sus vidas.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • Por qué España registró sus peores resultados educativos en la historia del informe PISA (y las causas de que hayan caído en todo el mundo)

    Por qué España registró sus peores resultados educativos en la historia del informe PISA (y las causas de que hayan caído en todo el mundo)

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    El último informe PISA, que evalúa el estado de la educación en el mundo, mostró un descenso generalizado en el rendimiento en lectura y matemáticas de los estudiantes de 15 años.

    La caída en lectura preocupa especialmente a los expertos porque la capacidad de leer de manera comprensiva y analítica se considera una habilidad esencial para el aprendizaje de todo tipo de materias.

    Los resultados de España han sido especialmente negativos.

    Los estudiantes de este país europeo obtuvieron resultados por debajo de la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de la Unión Europea, organizaciones formadas por países con niveles de desarrollo similares o cercanos al español.

    Aunque los resultados de España suelen estar por debajo de los de la media de los países desarrollados, los del último informe PISA han causado preocupación y alimentado el debate político y social sobre su sistema educativo.

    La ministra de Educación española, Milagros Tolón, dijo que se trataba de una “muy mala noticia” y señaló que “la falta de comprensión lectora es la base de todos los problemas”.

    ¿Qué está pasando con la educación en España? Y ¿qué nos dice de la tendencia mundial?

    Cómo salió España en el informe PISA

    El informe del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, (PISA, por sus siglas en inglés) es un estudio internacional impulsado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) que cada 3 años mide el rendimiento académico de los estudiantes en las áreas clave de lectura, matemáticas y ciencias.

    El último informe refleja los resultados obtenidos por unos 760.000 estudiantes de 91 países en las pruebas que se les administraron en 2025.

    En el caso de España, el informe revela una caída en todas las áreas respecto de la medición de 2022.

    La más dramática se da en lectura, con un descenso de 23 puntos. En matemáticas baja 16 puntos y 8 en ciencias.

    Los de este año son los resultados más bajos de los estudiantes de España desde que se empezaron a realizar estas pruebas.

    Un tercio de los estudiantes de España no alcanza el nivel 2 de PISA ni en matemáticas ni en lectura.

    Esto implica que no tienen competencias mínimas para “interpretar y reconocer, sin instrucciones directas, cómo puede representarse matemáticamente una situación sencilla; por ejemplo, comparar la distancia total de dos rutas alternativas o convertir precios a otra moneda”.

    Tampoco logran identificar “la idea principal de un texto de extensión moderada, localizar información a partir de criterios explícitos, aunque a veces complejos, y reflexionar sobre la finalidad de los textos cuando se les indica expresamente que lo hagan”.

    Los estudiantes de España, en cambio, sí obtuvieron buenos resultados en su nivel de perseverancia, sentido de pertenencia a la escuela y exposición al acoso, que los amenaza menos que a los adolescentes de otros países similares.

    El sistema educativo español también sacó buenas notas en lo que se conoce como equidad, lo que refleja que en España hay una mayor igualdad de oportunidades de aprendizaje y éxito académico sea cual sea la extracción social y los antecedentes familiares de los estudiantes.

    Un grupo de estudiantes sentados en un aula de Valencia, España. Se les ve de espaldas. La imagen la domina uno de ellos que se lleva las manos a la nuca.

    Jorge Gil / Getty
    Los estudiantes españoles, como los de otros países, parecen tener problemas para mantener la atención y llevar a cabo tareas intelectuales complejas como la lectura reflexiva.

    Las causas del descenso en el rendimiento

    Numerosos expertos han señalado a la tecnología y la exposición de los jóvenes a internet y las redes sociales como factores principales del descenso en la capacidad de los escolares apreciada a nivel global.

    El propio informe advierte sobre el impacto del consumo excesivo de pantallas, la hiperconectividad y la consecuente reducción de la capacidad de atención prolongada.

    La menor capacidad de prestar atención redunda en una menor habilidad para la lectura y la comprensión de información escrita, lo que repercute negativamente en el resto de áreas.

    “Para la lectura, cuanto más tiempo se pasa con las pantallas para divertirse, peores son los resultados”, indicaron los responsables del informe durante su presentación.

    Andreas Schleicher, director de Educación y Habilidades de la OCDE, le dijo a la BBC que “la tecnología es el elefante en la habitación”.

    “Si viéramos el mismo descenso en todas las competencias, podríamos decir que la educación se está deteriorando, pero no es el caso”.

    “La caída realmente pronunciada es en lectura y esa caída pronunciada coincide con la aparición del mundo digital”, indicó Schleicher.

    Cuatro chicas posan sonrientes mientras miran al teléfono que sujeta una de ellas. Está en un aula vacía. Dos están de pie y dos sentadas.

    Getty Images
    Las nuevas tecnologías podrían estar afectando la capacidad de los estudiantes para mantener la atención y cocentrarse en tareas como la lectura.

    Según el neurocientífico y educador estadounidense Jared Cooney Horvath, el empeoramiento de los resultados se debe a que las escuelas dejaron de usar libros de texto y cuadernos para empezar a usar tabletas y otras pantallas en las aulas.

    “¿Qué cambió hacia 2010 que alejó a las escuelas del desarrollo cognitivo? No pueden ser las escuelas; las escuelas siguen siendo las mismas. No hemos sido nosotros; la biología no ha tenido tiempo suficiente para cambiar. La respuesta parece estar en las herramientas que estamos usando en las escuelas para impulsar el conocimiento”.

    Elena Sintes, socióloga especializada en educación en Equitat, una fundación dedicada a la mejora de la educación en Cataluña, le dijo a BBC Mundo que España es uno de los países donde más se ha apostado por las pantallas en las aulas, pero señala que deben tenerse en cuenta otros factores.

    “Estonia es quizá uno de los países más digitalizados del mundo, también en el ámbito educativo y, sin embargo, es uno de los menos afectados por la reducción de la competencia en la lectura profunda”.

    “Tal vez la cuestión no sea si hay pantallas en las aulas, sino qué uso se está haciendo de ellas”, dice Sintes.

    Schleicher señala que “muchos sistemas no tienen la capacidad de hacer un uso de la tecnología basado en la evidencia y con una intención educativa. Es mucho más cómodo darles tabletas y dejar que los estudiantes se las arreglen”.

    Los expertos advierten en contra de sacar conclusiones prematuras del estudio y subrayan que llevará tiempo de trabajo de campo e investigación averiguar qué está sucediendo en las escuelas y hogares, pero la falta de un uso crítico y adecuadamente guiado de la tecnología en las aulas puede haber sido uno de los problemas en el caso de España, donde el ratio de alumnos por profesor suele ser uno de los motivos de disputa entre los políticos y los sindicatos de docentes.

    Sintes cree que España, como otros países, puede estar sufriendo los efectos de “un proceso de digitalización descontrolada” con “la generalización de un consumo de información acelerada a través de mensajes breves continuos como los de TikTok y eso está lastrando la capacidad de concentración y de lectura profunda”.

    Sin embargo, señala que no solo les está pasando a los estudiantes adolescentes.

    “Si hiciéramos estas pruebas entre personas adultas, nos encontraríamos con que también en ellas se ha visto mermada la capacidad de comprensión profunda de textos complejos”.

    Sylvie Pérez, experta en Psicopedagogía de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC, por sus siglas en catalán), le dijo a BBC Mundo que el problema no se limita a que los adolescentes estén absorbidos por las pantallas.

    “Los padres también están en las pantallas, por lo que les hablan poco a los niños en la edad temprana de la explosión del lenguaje. Se limitan a instrucciones simples, sin que haya una comunicación verbal fluida y compleja, por lo que estamos viendo que cuando llegan a cursos superiores ya lo hacen con una capacidad lingüística limitada; a los 15 años aún no tienen consolidadas cosas que los chavales de esa edad de hace años ya tenían”.

    “Los niños ahora empiezan a hablar más tarde y con menos autonomía, y también inician más tarde los procesos de lectoescritura”.

    Pérez cree que “el uso que estamos haciendo de la tecnología ha afectado a nuestra capacidad de esfuerzo cognitivo. Pese a que PISA muestra que los niños españoles son perseverantes y se esfuerzan por aprender, ya no tienen tanta capacidad de esfuerzo cognitivo, que es la que se relaciona con funciones ejecutivas del cerebro como la atención, la inhibición de los estímulos no relevantes o convenientes, o la planificación, que son precisamente las que se han de activar cuando se trata de resolver problemas complejos”.

    Escuela en España

    Getty

    El impacto de la pandemia

    Amy Orben, experta de la Universidad de Cambridge en el impacto de la digitalización en la salud mental de los adolescentes, le dijo a la BBC que “la pandemia supuso una gran alteración en la vida de nuestros niños, con cierres y afectaciones en la familia y en la sociedad”.

    “Hubiera sido sorprendente no ver el impacto de la covid en las tendencias a largo plazo”, señaló la experta.

    Los estudiantes que se sometieron a las pruebas del último informe PISA rondaban los diez años cuando la covid obligó a cierres y cuarentenas en todo el mundo, obligando a vaciar las escuelas y recurrir a la enseñanza virtual.

    España fue uno de los primeros países europeos golpeados por el virus y uno de los que adoptó medidas de aislamiento social más largas y estrictas, lo que podría estar reflejándose ahora en los resultados de los estudiantes.

    “Aunque pensábamos que no iba a ser así, estamos constatando que a los sistemas educativos que tuvieron cierres más largos les está costando más recuperarse”, señala Sintes.

    Aunque Sylvie Pérez cree que “probablemente el impacto de la pandemia sea menor de lo que nos gustaría para poder ponerla como excusa”.

    “Esos alumnos debían estar en 5º de Primaria cuando ocurrió el confinamiento y para entonces su capacidad de comprensión lectora ya debía estar consolidada. Puede que la pandemia afectara a su capacidad de adaptación a la Secundaria, pero por sí sola no basta para explicar unos malos resultados que, además, ya se habían empezado a detectar antes de la covid”.

    Una estudiante sentada en un pupitre en un aula. Lleva la cara cubierta con mascarilla y sujeta en su mano derecha un lápiz. Al fondo se ve a otras dos personas aparentemente concentradas en una tarea escolar.

    Matthew Horwood / Getty
    Los expertos creen que el descenso de los resultados a nivel mundial en el informe PISA podría deberse en parte al impacto de la pandemia.

    La pobreza infantil en España

    Hay otros aspectos que los expertos vienen señalando como problemas estructurales de la educación en España.

    Alrededor de un 29% de los menores españoles vive en hogares cuya renta los coloca por debajo del umbral de la pobreza, lo que sitúa al país ibérico a la cabeza de la UE y la OCDE en pobreza infantil.

    Países con niveles de renta similar, como Polonia o Eslovenia, muestran tasas muy inferiores de pobreza infantil.

    Según Elena Sintes, “que España tenga un un peor resultado que el de otros países puede tener ver con que haya una mayor proporción de alumnado en situación de pobreza”.

    Y es que, según explica la experta, “la pobreza infantil perjudica al aprendizaje por la menor capacidad de los estudiantes para acceder a un capital cultural, educativo o económico que les permita acceder a actividades de enriquecimiento educativo como clases extraescolares y de refuerzo o aprender más en casa”.

    Cambios constantes en las leyes educativas

    Otro factor en el caso de España puede ser la inestabilidad de su marco legal.

    Los expertos llevan años alertando de los problemas que causan los frecuentes cambios en las leyes educativas.

    Es habitual que cuando la izquierda y la derecha se relevan en el poder, se promuevan nuevas leyes marco para el sistema educativo nacional.

    Según Sintes, “en España hay una constante lucha política e ideológica en torno a la educación que ha llevado a que hayamos tenido hasta 8 grandes leyes educativas en las últimas décadas”.

    “No hay una estabilidad que permita asentar las políticas derivadas del marco legal, cuando sabemos que en educación los cambios son lentos y los países que están obteniendo mejores resultados son los que tienen políticas mas estabilizadas”.

    Los niveles de pobreza infantil pueden estar impactando los resultados de los alumnos en España.

    Getty
    Los niveles de pobreza infantil pueden estar impactando los resultados de los alumnos en España.

    Qué se puede hacer para mejorar la educación

    Antes de aportar posibles soluciones, quizá haya que reconocer las limitaciones del diagnóstico.

    El informe PISA, como admiten incluso sus autores, es una herramienta de evaluación que no contiene todas las respuestas ni las soluciones a todos los males de la educación. De hecho, hay educadores que se oponen a su metodología y a medir el exito de la educación con criterios numéricos o estadísticos.

    Sintes cree que “PISA nos da una parte de la información relevante, nos cuenta una parte de la película, pero no nos da toda la información”.

    La reducción de las capacidades de los estudiantes de todo el mundo, sobre todo de las lectoras, es una realidad.

    Pero las causas, como las soluciones, probablemente no sean sencillas.

    Según Amy Orben, “podríamos decir que ha sido causado en parte por las pantallas, pero también ha podido ser por cambios en el sistema educativo, por la covid, por una crisis de salud mental entre los jóvenes que les está haciendo rendir peor en la escuela”.

    “Probablemente, la causa no sea una sola de ellas aislada”, señaló la experta.

    Si asumimos, como sugieren muchos expertos, que el problema está relacionado con la digitalización y va mucho más allá de las escuelas, sobre todo en lo relativo a la pérdida de la capacidad lectora, la solución puede empezar en las aulas.

    Sylvie Pérez recuerda que lo que parece desprenderse del informe es que “el problema no son las pantallas, sino el uso que se hace de ellas”.

    “No es lo mismo una pantalla que se comparte, en la que hay un adulto como mediador y con una finalidad educativa, que una en la que el menor está solo y se aísla”.

    La experta propone algunas actividades en las aulas como la lectura, sobre todo en voz alta, y otras que estimulen las funciones ejecutivas del cerebro, como la resolución de laberintos.

    Pero quizá sirva de poco si los chicos se encuentran al llegar a casa a sus mayores atrapados a su vez en sus propias pantallas.

    Y es que, como dice un proverbio africano citado a menudo en el ámbito educativo, “para educar a un niño hace falta la tribu entera”.

  • La madre subrogada que se negó a abortar y ahora pelea por la custodia del bebé en EE.UU.

    La madre subrogada que se negó a abortar y ahora pelea por la custodia del bebé en EE.UU.

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    La estadounidense McKenna West le solicitó a la Corte Suprema que intervenga en la disputa por la custodia de un bebé que gestó a pedido de una pareja.

    Los californianos Ahmed y Nausheen Gilkar contrataron a West para que gestara un bebé por ellos, pero a mitad de camino le pidieron que abortara.

    West presentó una apelación de emergencia en la que solicita al alto tribunal que suspenda un fallo anterior que otorgaba la patria potestad a la pareja.

    Ahmed y Gilkar le pidieron a la madre subrogada que interrumpiera el embarazo después de que una ecografía realizada a las 20 semanas mostrara que el feto tenía un defecto cardíaco grave.

    En lugar de eso, West viajó a Texas, donde casi todos los abortos son ilegales, y dio a luz allí.

    Desde entonces, ha estado presionando para obtener la custodia del bebé, que nació el mes pasado con síndrome de hipoplasia del ventrículo izquierdo, un defecto en el que el lado izquierdo del corazón no puede bombear suficiente sangre al cuerpo.

    Esta afección suele requerir múltiples cirugías para mejorar la calidad de vida del paciente, pero es incurable.

    Los bebés que la padecen pueden sufrir complicaciones de por vida, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC).

    Tras el viaje de West a Texas, el fiscal general de ese estado, Ken Paxton, intervino y obtuvo una orden judicial de emergencia que exigía que el bebé recibiera atención médica. Fue operado poco después de nacer.

    La BBC contactó sin éxito a los abogados de Ahmed y Gilkar para obtener sus comentarios.

    West declaró en la documentación presentada ante la Corte Suprema que se negó a los pedidos para que abortara tras conocer las opciones de tratamiento, y dijo que su deseo era quedarse con el “precioso bebé”.

    La madre subrogada argumentó que los padres biológicos no deberían tener la custodia porque teme que, como quisieron abortarlo, no le den al niño la atención médica necesaria.

    “Es nuestro hijo (y) el amor de nuestras vidas”, dijo Gilkar en una audiencia judicial anterior, según Associated Press.

    La pareja sostuvo que West viajó a Texas sin avisarles y les impidió acceder a la información médica del niño, al que llamaron Rumi.

    Un tribunal de California ya había concedido la patria potestad a Ahmed y Gilkar, mientras que un tribunal de Texas emitió una orden de alejamiento que impide a West ver al bebé.

    Un abogado de la pareja dijo el mes pasado que el niño se encontraba en estado crítico y parecía estar “sufriendo posibles complicaciones”.

    West argumentó que, sin la intervención de la Corte Suprema, ya no tendría acceso a información sobre el estado de salud del niño.

    En la demanda, los abogados de West sugirieron que la pareja podría decidir que el niño pase a cuidados paliativos.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas el 11-S

    La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas el 11-S

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    Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, la BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.

    Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfrentaron a esta falsa disyuntiva. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde más de 400 metros de altura.

    La escena de personas que saltaban de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 25 años este viernes.

    La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

    El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press.

    Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

    Esta es la historia de la icónica foto de The Falling Man (“El hombre que cae”).

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    BBC

    “Era un día cualquiera en Nueva York”, cuenta Richard Drew.

    Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York.

    Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales.

    Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

    Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

    Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

    Cuando salió del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba mientras agentes del FBI acordonaban el área.

    “Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, le cuenta a BBC Brasil.

    Un socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

    El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que caían del edificio”, dice.

    “No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

    Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre.

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    El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

    La causa de muerte de todos los que perdieron la vida cayendo de las Torres Gemelas fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

    En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre.

    A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

    Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde una de las torres pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

    “No fui frío”

    Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque. En la parte baja del edificio, a la altura de la calle, hay grandes llamaradas de fuego.

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    Mientras fotografiaba lo que sucedía, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

    “Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y así seguía a la gente que estaba cayendo del edificio”.

    A las 9:41 registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

    Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas.

    “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, explica.

    Foto “silenciosa”

    Torres Gemelas envueltas en humo.

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    Los ataques en Nueva York se cobraron la vida de casi 3.000 personas.

    “A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

    Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, apunta.

    A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”.

    “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

    Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa.

    “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

    Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del asesinado presidente John F. Kennedy.

    “Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa y lo fotografié en el suelo”.

    “Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

    ¿Quién era el hombre que cae?

    Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

    “Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

    Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

    Uno de ellos es el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista Esquire en el que acuñó el nombre de “El hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

    Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

    El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo, podía ser el de la foto.

    Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

    En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en la información de Junod y utilizando otras imágenes captadas ese día.

    Avión en Kabul

    La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió en agosto de 2021 en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

    Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

    Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ordenó la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a los miembros de al Qaeda que presuntamente organizaron los atentados.

    Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021

    AFP
    Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul en 2021 y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

    Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden ordenó retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

    Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

    El avión despegó y los cuerpos cayeron al vacío, tal como sucedió el 11 de septiembre de 2001. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

    El fotógrafo de “El hombre que cae” no quiso hablar sobre Afganistán o la política actual cuando conversó con la BBC en 2021. En ese entonces, Drew se dedicaba a fotografiar la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.

    En la actualidad, sigue tomando fotografías para la agencia AP.

    Mientras tanto, en el Memorial y Museo del 11 de Septiembre en Nueva York hay una exposición en una pequeña sala en la que se proyectan contra la pared distintas imágenes de personas cayendo de las Torres Gemelas. Una de ellas es The Falling Man.

    *Esta nota fue publicada originalmente en septiembre de 2021. Ahora fue actualizada y republicada con motivo del 25º aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

  • 25 años del 11-S: quién fue el arquitecto de los ataques que sigue detenido en Guantánamo y otras 5 preguntas básicas

    25 años del 11-S: quién fue el arquitecto de los ataques que sigue detenido en Guantánamo y otras 5 preguntas básicas

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    Estados Unidos conmemora este viernes el 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre con una serie de actos en todo el país.

    Aquel martes de 2001, un grupo de atacantes suicidas secuestraron aviones comerciales y los estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York y contra el Pentágono en Washington, causando la muerte de miles de personas.

    El ataque tuvo profundas consecuencias en todo el mundo.

    1. ¿Qué edificios fueron atacados?

    Cuatro aviones que sobrevolaban el este de Estados Unidos fueron secuestrados simultáneamente por pequeños grupos de atacantes.

    Posteriormente, los utilizaron como misiles guiados y los estrellaron contra edificios emblemáticos de Nueva York y Washington.

    Dos de los aviones impactaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York. El segundo impacto se produjo 17 minutos después del primero.

    Los edificios se incendiaron, dejando atrapadas a personas en los pisos superiores y cubriendo la ciudad de humo.

    En menos de dos horas, ambas torres de 110 pisos colapsaron y quedaron reducidas a enormes nubes de polvo.

    Un tercer avión destruyó la fachada occidental del Pentágono, la gigantesca sede del ejército estadounidense situada a las afueras de la capital del país, Washington.

    Un cuarto avión se estrelló en un campo de Pensilvania después de que los pasajeros intentaran recuperar el control de la aeronave.

    Se cree que los secuestradores tenían la intención de atacar el Capitolio de Washington.

    Gráfico titulado "Dónde se estrellaron los aviones en los ataques del 11-S". El panel superior es un mapa del noreste de Estados Unidos con marcadores que identifican Nueva York, el Pentágono cerca de Washington D.C. y Shanksville, Pensilvania, donde se estrelló el vuelo 93. El panel inferior es una imagen satelital del año 2000 del sitio del World Trade Center en el Bajo Manhattan, donde se muestran la Torre Norte y la Torre Sur resaltadas en recuadros rojos.

    BBC

    2. ¿Cuántas personas murieron en los atentados?

    En total, 2.977 personas (sin contar a los 19 secuestradores) perdieron la vida, la mayoría de ellas en Nueva York.

    Las víctimas fatales fueron:

    • 246 pasajeros y tripulantes a bordo de los cuatro aviones.
    • En las Torres Gemelas murieron 2.606 personas, ya sea en el momento del ataque o posteriormente a causa de las heridas sufridas durante el mismo.
    • 125 personas en el Pentágono.

    La víctima más joven fue Christine Lee Hanson, de 2 años, y la mayor, Robert Norton, de 82 años. Ambos eran pasajeros de los aviones.

    Cuando el primer avión impactó, se calcula que había 17.400 personas en las dos torres. Nadie sobrevivió por encima de la zona de impacto en la Torre Norte, pero 18 lograron escapar de los pisos superiores a dicha zona en la Torre Sur.

    Entre las víctimas mortales hubo ciudadanos de 77 países diferentes. La ciudad de Nueva York perdió a 441 miembros de los equipos de rescate y emergencias.

    Miles de personas resultaron heridas o desarrollaron posteriormente enfermedades relacionadas con los ataques, entre ellas bomberos que habían trabajado entre escombros tóxicos.

    Diez hombres y mujeres huyen mientras una de las torres del World Trade Center se derrumba en Nueva York el 11 de septiembre de 2001. El pavimento bajo sus pies está cubierto de escombros y el aire está lleno de humo.

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    3. ¿Quiénes fueron los atacantes del 11-S?

    Una red extremista islamista llamada al Qaeda planeó los ataques desde Afganistán.

    Liderada entonces por Osama bin Laden, al Qaeda culpaba a Estados Unidos y a sus aliados de los conflictos en el mundo musulmán.

    Se cree que Khalid Sheikh Mohammed, miembro del grupo, ideó el plan y ayudó a reclutar a los pilotos, algunos de los cuales se habrían entrenado en Estados Unidos.

    Una fotografía que muestra los restos destrozados de las torres gemelas, dos días después del ataque. El aire aún está lleno de humo.

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    Diecinueve personas perpetraron los secuestros, organizadas en tres equipos de cinco y uno de cuatro (en el avión que se estrelló en Pensilvania).

    Quince de los secuestradores eran sauditas, como Bin Laden. Dos eran de los Emiratos Árabes Unidos, uno de Egipto y otro de Líbano.

    4. ¿Cómo respondió EE.UU. al 11-S?

    Menos de un mes después de los ataques, el entonces presidente de EE.UU., George W. Bush, lideró una invasión de Afganistán con el apoyo de una coalición internacional, con el objetivo de desmantelar al Qaeda y capturar a Osama bin Laden.

    Sin embargo, no fue hasta 2011 cuando las fuerzas estadounidenses lograron localizar y matar a Bin Laden en Pakistán, país vecino de Afganistán.

    Khalid Sheikh Mohammed había sido arrestado ocho años antes, en 2003, en Pakistán.

    Andy Card le habla en voz baja al oído a un George W. Bush de semblante serio mientras le cuenta al entonces presidente de Estados Unidos sobre los ataques del 11 de septiembre.

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    El exjefe de gabinete de la Casa Blanca Andy Card informa al entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, sobre los ataques del 11 de septiembre durante un evento en una escuela.

    Al Qaeda aún existe. El grupo ha ganado mayor fuerza en el África subsahariana, aunque todavía mantiene presencia en Afganistán.

    Las tropas estadounidenses abandonaron Afganistán en 2021, tras casi 20 años de presencia militar. Esto avivó los temores de que la red islamista pudiera resurgir.

    5. ¿Quién es Khalid Sheikh Mohammed y qué pasó con él?

    Una fotografía de Khalid Sheikh Mohammed difundida por su equipo legal. En ella aparece con una larga barba rojiza y un pañuelo blanco y rojo en la cabeza, además de una camisa gris y una chaqueta sin mangas de color gris oscuro.

    Foto cortesía del equipo legal de Khalid Sheikh Mohammed.

    Khalid Sheikh Mohammed nació en Kuwait y estudió ingeniería en EE.UU. antes de combatir en Afganistán en la década de 1980.

    El FBI ya lo buscaba antes del 11 de septiembre debido a su presunta implicación en otros atentados con bomba y ataques que habían sido frustrados.

    Tras su detención en 2003, Mohammed pasó tres años en centros de detención secretos de la CIA, donde fue sometido a duras técnicas de interrogatorio, antes de ser trasladado a la base naval estadounidense de Guantánamo, en Cuba, donde permanece desde entonces.

    Un tribunal militar en la base lleva más de una década evaluando si puede ser juzgado por su papel en los atentados del 11 de septiembre y bajo qué condiciones, debido a las preocupaciones de que el trato recibido bajo custodia estadounidense pudiera afectar la validez de las pruebas en su contra.

    En enero de 2025, estaba previsto que él y otros dos acusados —Walid Muhammad Salih Mubarak bin Attash y Mustafa Ahmed Adam al Hawsawi— se declararan culpables por su participación en los atentados.

    A cambio, evitarían la pena de muerte y recibirían cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

    Sin embargo, el día anterior a la audiencia, un tribunal federal de apelaciones de EE.UU. suspendió el procedimiento para estudiar una petición del gobierno estadounidense de retirar el acuerdo de culpabilidad, al considerar que podría causar un daño “irreparable”.

    En julio de 2025, el tribunal rechazó formalmente el acuerdo de culpabilidad.

    En agosto de 2026, un juez militar estadounidense dictaminó que Khalid Sheikh Mohammed será juzgado en junio de 2028.

    6. ¿Cuál fue el legado del 11-S?

    Las medidas de seguridad aérea se reforzaron en todo el mundo en los años posteriores a los atentados del 11 de septiembre.

    En EE.UU. se creó la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) para reforzar la seguridad en aeropuertos y aviones.

    Se necesitaron más de ocho meses para limpiar la denominada “Zona Cero”, el lugar donde se derrumbaron las Torres Gemelas.

    En ese espacio se alzan ahora un monumento conmemorativo y un museo, y se han construido nuevos edificios con un diseño diferente.

    Una luna creciente se eleva tras el horizonte del bajo Manhattan y la luz se refleja en el One World Trade Center mientras el sol se pone en la ciudad de Nueva York el 3 de septiembre de 2025, vista desde Jersey City, Nueva Jersey.

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    El One World Trade Center en medio de los edificios del bajo Manhattan.

    Con 541 metros de altura, el One World Trade Center, pieza central del nuevo complejo y conocido como la “Torre de la Libertad”, es incluso más alto que la Torre Norte original a la que reemplazó, la cual medía 417 metros.

    La reconstrucción del Pentágono duró poco menos de un año, y el personal regresó a sus oficinas en agosto de 2002.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • La escalofriante llamada de la azafata Betty Ong desde el primer avión que se estrelló contra las Torres Gemelas el 11-S

    La escalofriante llamada de la azafata Betty Ong desde el primer avión que se estrelló contra las Torres Gemelas el 11-S

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    “¿Qué está pasando, Betty? Betty, habla conmigo. Betty ¿estás ahí? ¿Betty?”.

    Nydia Gonzalez, la jefa de operaciones de American Airlines (AA) esa mañana del 11 de septiembre de 2001, sabía que algo grave había pasado del otro lado de la línea.

    Durante más de 20 minutos había estado hablando con Betty Ong, una de las azafatas del vuelo AA11 que viajaba de Boston a Los Ángeles, el primero de los dos que hace 25 años terminarían impactando contra el World Trade Center de Nueva York.

    Ong (1956-2001), nativa de San Francisco y de ascendencia china, llevaba más de 10 años trabajando en la industria y ese día, con su llamada a tierra, fue la primera persona en alertar a las autoridades sobre los secuestros de los aviones.

    “La cabina no responde. Alguien fue apuñalado en clase ejecutiva y creo que han echado un gas porque no podemos respirar. No lo sé. Me parece que nos están secuestrando”, dice al inicio de su comunicación, sobre las 8:20 AM.

    Siete minutos antes había tenido lugar el último contacto del piloto con la torre de control.

    Ya para entonces, los operadores aéreos habían notado que algo estaba mal en la trayectoria del avión y a la misma hora que Ong llamó habían visto que el avión estaba fuera de curso.

    Cuatro minutos después, cuando la azafata seguía hablando con tierra, la aeronave giró 100 grados hacia el sur, lo que confirmó la sospecha de que había sido secuestrada y que iba rumbo a Nueva York.

    Mientras, en la conversación telefónica reinaban la ansiedad y el desconcierto.

    Una mujer que inicialmente respondió la llamada y un gerente de AA que se sumó a la conversación parecían no saber qué hacer. Una y otra vez le preguntaban detalles a la azafata, como dónde estaba, cuál era el número de su vuelo o en qué asiento se encontraba.

    Ong, con aplomo, respondía y repetía que algo muy extraño estaba pasando en el avión.

    “Mi nombre es Betty Ong. Soy la número 3 del vuelo 11. Y la cabina no contesta su teléfono, alguien fue apuñalado en clase ejecutiva y no podemos respirar en clase ejecutiva”, se la oye decir.

    Unos minutos después pidió a tierra que esperaran: alguien se dirigía hacia donde ella estaba.

    “Alguien viene de la clase business. Aguarde un segundo, vuelven…”.

    La comunicación, sin embargo, no se corta.

    La última conversación

    Ong vuelve a hablar y repite que no pueden entrar a la cabina, que al parecer la han tomado y que el piloto habría sido también apuñalado.

    Les pregunta a los que están en la tierra si han podido comunicarse con la cabina.

    “Creo que los hombres están ahí arriba (en la cabina). Es posible que se hayan colado hasta allí. Nadie puede llamar a la cabina. Ni siquiera podemos entrar”, dice.

    Luego pregunta, casi desesperada: “¿Hay alguien todavía ahí?”.

    Le responden que sí.

    Es entonces cuando Nydia Gonzalez se une a la llamada.

    Vuelve a preguntarle a Ong que quién era, cuál era el vuelo, hacia dónde iba… luego que si se han tratado de comunicarse con alguien más.

    “No. Alguien está llamando a un médico y no podemos conseguir un médico”, responde Ong.

    Esa fue la última parte de la grabación con la voz de la azafata que se reprodujo en Estados Unidos ante la comisión que investigó los atentados del 11-S.

    Pero la llamada de Ong con tierra continuó y el testimonio de los minutos que vinieron después llegaron de una forma aún más angustiante: a través de la voz de Gonzalez, que comunicaba a la línea de emergencias de American Airlines lo que iba diciendo por el otro teléfono la azafata.

    Los segundos finales

    Cuando comunican con la línea de emergencias, Gonzalez tiene que volver a decir otra vez los mismos detalles del vuelo e incluso tiene que repetir su nombre y deletrear su apellido antes de poder seguir contando lo que sucede.

    La persona de emergencias la pone espera mientras contacta con el control de tráfico aéreo.

    Mapa que muestra el trayecto, a través de una línea roja, del vuelo AA11, que salió de Boston rumbo a Los Ángeles y que terminó impactando contra el World Trade Center de Nueva York. También se muestra el trayecto del vuelo UA175, con una línea azul, que salió minutos después y también impactó en el World Trade Center

    BBC

    “Todavía estoy con seguridad, ¿de acuerdo, Betty? Estás haciendo un gran trabajo, mantén la calma. ¿Okey?”, le dice Nydia Gonzalez a la azafata.

    Luego, a través de la voz de Gonzalez, conocemos que Ong le cuenta que, al parecer, los pasajeros de la clase económica no tienen claro qué está sucediendo.

    Es entonces cuando le preguntan sobre los atacantes.

    “Hola Betty, ¿tienes alguna información sobre los caballeros, los hombres que están en la cabina con los pilotos? ¿eran de primera clase?”, se oye que pregunta.

    Luego Gonzalez repite lo que la azafata le responde: “Estaban sentados en (los asientos) 2A y 2B”.

    Cinco extremistas islámicos iban a bordo, entre ellos Mohammad Atta, el líder del grupo, quien se cree que en algún momento del secuestro ocupó el puesto del piloto y dirigió el avión hacia la primera torre del World Trade Center.

    Poco antes del impacto, en la llamada, el agente del servicio de emergencias dice que los secuestradores han apagado el transpondedor del avión y por eso ya no podían registrar la altitud de la aeronave.

    La parte superior de una de las Torres Gemelas en llamas mientras que de la otra, en su parte superior, sale humo negro

    Getty Images

    Sin embargo, un radar sugiere que algo está por suceder: “Parece que está descendiendo”, dice el hombre.

    Es poco después de esto cuando Nydia le pregunta a Betty qué está pasando, si está ahí… Pero no tiene respuesta.

    “Parece que… parece que la perdimos…”, dice Gonzalez.

    Más tarde, Nydia contaría lo último que escuchó del otro lado.

    Al parecer Betty le dijo: “Recen por nosotros”.

    “Pienso en ella todos los días”

    “Tengo una foto de ella en mi escritorio. La veo todos los días. Pienso en ella todos los días”, le dijo en 2021 a la cadena CBS Harry Ong Jr., hermano mayor de Betty.

    Según relató, a Betty, la menor de cuatro hermanos, le encantaba ser asistente de vuelo. Crecieron sin mucho dinero y su trabajo le permitió viajar a lugares con los que solo soñaban cuando eran niños.

    Harry Ong Jr., con una camisa gris y una corbata roja, ve a la cámara mientras sostiene la foto de su hermana, quien sonríe y lleva una camisa blanca y un sweater negro.

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    Harry Ong Jr. con una foto de su hermana en 2011.

    Betty estaba en el vuelo 11 para ganar dinero extra para un próximo viaje a Hawái con su hermana. Como no estaba en su vuelo normal, la mujer de 45 años fue asignada a la parte trasera del avión en lugar de la primera clase y la clase ejecutiva, donde se encontraban los secuestradores. Eso le permitió hacer la llamada a tierra.

    Ong Jr. contó que su padre esperó a que Betty regresara a casa hasta el día de su muerte en 2007.

    “Siempre estaba mirando la televisión, las estaciones de noticias, con la esperanza de que fueran noticias de que Betty regresaba a casa y que estaba bien”, dijo.

    La familia de Betty ha mantenido vivo su nombre y legado, creando una fundación para financiar programas para jóvenes y adultos mayores en un centro de recreación en el barrio chino de San Francisco, que recibió el nombre de la azafata.

    *Este artículo fue publicado el 10 de septiembre 2021 y lo volvemos a publicar en el marco de los 25 años de los atentados.

  • Las 2 causas científicas por las que se cayeron las Torres Gemelas tras el impacto de los aviones el 11 de septiembre de 2001

    Las 2 causas científicas por las que se cayeron las Torres Gemelas tras el impacto de los aviones el 11 de septiembre de 2001

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    Este artículo fue publicado originalmente el 7 de septiembre de 2021 con motivo del 20 aniversario del atentado de las Torres Gemelas.

    El 11 de septiembre de 2001 dos aviones Boeing 767 embistieron las Torres Gemelas, que con sus 110 pisos eran los edificios más altos de Nueva York.

    El primer avión chocó contra la torre norte a las 8:45 de la mañana. El edificio ardió durante 102 minutos y luego, a las 10:28 a.m. se derrumbó en solo 11 segundos.

    Dieciocho minutos después del primer choque, a las 9:03 a.m., el segundo avión impactó la torre sur. El rascacielos resistió en llamas durante 56 minutos, tras lo cual, a las 9:59 a.m., colapsó en 9 segundos.

    “Luego del increíble sonido del edificio colapsando, en pocos segundos todo se volvió más oscuro que la noche, sin sonido, y no podía respirar”, recuerda Bruno Dellinger, un sobreviviente que trabajaba en el piso 47 de la torre norte.

    “Estaba convencido de que estaba muerto, porque el cerebro no alcanza a procesar algo como esto”, dice Dellinger en su testimonio compartido por el Museo y Monumento Conmemorativo del 11 de septiembre en Nueva York.

    El saldo fueron 2.763 personas muertas, incluyendo los atancantes.

    ¿Por qué se cayeron las torres?

    “La respuesta aceptada por toda la gente seria es que las torres se vinieron abajo porque fueron objeto de un ataque terrorista”, le dice a BBC Mundo el ingeniero civil Eduardo Kausel, profesor emérito en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

    Las dos Torres Gemelas, en llamas.

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    Las torres resistieron minutos antes de venirse abajo.

    Justo después de los ataques, Kausel fue el líder de una serie de estudios y publicaciones en las que expertos del MIT analizaron las causas de los derrumbes desde el punto de vista estructural, de ingeniería y arquitectónico.

    La respuesta de Kausel encierra una serie de fenómenos físicos y químicos que desataron una catástrofe que nadie, para ese entonces, era capaz de imaginar.

    Combinación fatal

    Los estudios del MIT, que se publicaron en 2002, coinciden en gran parte con los hallazgos del reporte que el gobierno de Estados Unidos le encargó al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés) para averiguar por qué se cayeron las torres, y cuya versión final se publicó en 2008.

    Tanto el MIT como el NIST concluyen que las torres se derrumbaron debido, principalmente, a la combinación de dos factores:

    • El severo daño estructural que causaron los choques de los aviones en cada edificio

    • La cadena de incendios que se expandieron a lo largo de varios pisos

    “Si no hubiese habido incendio, los edificios no se habrían derrumbado”, dice Kausel.

    Dos personas a los pies de los escombros de las Torres Gemelas.

    Getty Images
    El fuego causó daños severos a las columnas de las torres.

    “Y si hubiese habido únicamente incendio, sin el daño estructural, tampoco se habrían venido abajo”.

    “Las torres tenían mucha resistencia”, dice el ingeniero.

    El informe del NIST, por su parte, afirma que existen documentos oficiales que indican que las torres estaban diseñadas para soportar el impacto de un avión Boeing 707, que era la aeronave comercial más grande que existía al momento de ser diseñadas.

    Los investigadores del NIST, sin embargo, advierten que no encontraron información sobre los criterios y los métodos que se utilizaron para llegar a esa conclusión.

    Lo que sí está claro es que, juntos, el impacto y el incendio, produjeron un desenlace fulminante: el colapso de ambas torres.

    Cómo estaban construidas las torres

    Las Torres Gemelas tenían un diseño que era estándar en la década de los 60, cuando comenzaron a ser construidas.

    Cada edificio tenía en el centro un núcleo vertical de acero y hormigón, que albergaba los ascensores y las escaleras.

    Cada piso se formaba con una serie de vigas de acero (horizontales) que partían desde ese núcleo y se conectaban con columnas de acero (verticales) para formar las paredes exteriores del edificio.

    Fotografía antigua en blanco y negro donde se ve desde otro edificio la construcción de las Torres Gemelas. Se ve su estructura.

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    Las torres tenían una columna central a partir de la cual salían las vigas que se conectaban con las columnas exteriores.

    El entramado de vigas distribuía el peso de cada piso hacia las columnas, mientras que cada piso, a su vez, servía como un soporte lateral que evitaba que las columnas se torcieran, lo que en ingeniería civil se conoce como pandeo.

    Toda la estructura de acero estaba recubierta por hormigón, que funcionaba como un protector de vigas y columnas en caso de incendio.

    Las vigas y las columnas, además, estaban recubiertas por una delgada capa aislante a prueba de fuego.

    Impacto, fuego y aire

    Ambas torres fueron golpeadas por modelos distintos de aviones Boeing 767, que son más grandes que un Boeing 707.

    El impacto, según el informe del NIST, “dañó severamente” las columnas y desprendió el aislamiento contraincendios que recubría el entramado de vigas y columnas de acero.

    “La vibración del choque hizo que el recubrimiento antifuego del acero se fracturara, con lo cual las vigas quedaron más expuestas al fuego”, explica Kausel.

    Las Torres Gemelas en llamas.

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    Gran parte del combustible se quemó durante la bola de fuego que se produjo al momento del impactó de los aviones.

    Así, el daño estructural le abrió camino a las llamas, que a su vez iban causando más daño estructural.

    Mientras eso ocurría, las temperaturas, que llegaban a los 1.000 °C, hacían que los vidrios de las ventanas se dilataran y se rompieran, con lo cual entraba aire que servía de alimento al fuego.

    “El fuego se autoalimentó de aire y por eso se propagó”, dice Kausel.

    “Bombas voladoras”

    Los datos oficiales estiman que cada avión cargaba cerca de 10.000 galones de combustible (más de 37.850 litros).

    “Eran bombas voladoras”, dice Kausel.

    Gran parte de ese combustible se quemó durante la bola de fuego que se formó en el momento del impacto, pero también hubo mucho combustible que se derramó a los pisos inferiores de las torres.

    Eso hizo que el fuego se expandiera, encontrando a su paso varios objetos inflamables que le permitían seguir avanzando.

    Ese incendio descontrolado tuvo dos efectos principales, explica el ingeniero del MIT.

    Primero, el intenso calor hizo que se dilataran las vigas y las losas de cada piso. Esto causó que las losas se separaran de sus vigas.

    Además, la dilatación de las vigas también empujó las columnas hacia afuera.

    Pero luego hubo un segundo efecto.

    Las llamas comenzaron a ablandar el acero de las vigas, volviéndolas maleables.

    Eso hizo que lo que antes eran estructuras rígidas, ahora parecieran cuerdas que al arquearse comenzaron a impulsar hacia adentro las columnas a las que estaban unidas.

    “Eso fue fatal para las torres”, señala Kausel.

    Colapso

    En ese momento ya estaban todos los ingredientes para desencadenar el colapso.

    Las columnas ya no estaban totalmente verticales, debido a que las vigas primero las empujaron hacia afuera y luego las jalaron hacia adentro, así que comenzaron a pandear.

    Así, según el informe del NIST, las columnas iniciaron el colapso arqueándose, mientras las vigas a las que estaban conectadas tiraban de ellas hacia adentro.

    El análisis de Kausel, por su parte, añade que, en alguno casos, las vigas jalaron tan fuerte de las columnas que destrozaron los pernos que las ataban a las columnas, lo que causó que estos suelos se derrumbasen y los escombros fueran causando sobrepeso en los pisos inferiores.

    Esto produjo un estrés adicional a la capacidad de las ya debilitadas columnas.

    El resultado fue una caída en cascada.

    Restos de la estructura de las Torres Gemelas.

    Getty Images
    Las paredes se derrumbaron “como quien pela un banano”.

    Una vez que el edificio entró en caída libre, explica Kausel, el colapso expulsó progresivamente el aire que había entre los pisos, lo que causó un viento fuerte hacia la periferia.

    Esto hizo que el derrumbe quedase envuelto en una nube de polvo, y que las paredes externas se derrumbasen hacia afuera, “como quien pela un banano”, dice el experto.

    Ambos edificios se esfumaron en cuestión de segundos, pero el fuego entre los escombros siguió ardiendo durante 100 días.

    Veinte años después, el horror y el dolor que causaron los atentados aún no se apagan.

  • EE.UU. y el resto del mundo conmemoran los 25 años de los ataques del 11 de septiembre

    EE.UU. y el resto del mundo conmemoran los 25 años de los ataques del 11 de septiembre

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    EE.UU. y el resto del mundo conmemoran los 25 años de los ataques del 11 de septiembre

  • Quién es la ingeniera Ilya Espino de Marotta, la primera mujer en dirigir el Canal de Panamá (y por qué suele usar un casco rosa)

    Quién es la ingeniera Ilya Espino de Marotta, la primera mujer en dirigir el Canal de Panamá (y por qué suele usar un casco rosa)

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    Cuando una tarde del pasado mayo llegamos junto a Ilya Espino de Marotta (Ciudad de México, 1962) al embarcadero de Paraíso, en el extremo pacífico del Canal de Panamá, los trabajadores, casi todos hombres, se acercaron de inmediato.

    Nos dirigíamos hacia una lancha que nos llevaría a recorrer la vía interoceánica y, una y otra vez, se escuchaba la misma palabra: “¡Jefa! ¡Jefa! ¡Jefa!”.

    Ella se detenía, saludaba, aceptaba los selfies, les preguntaba sobre su bienestar.

    Tan solo unos días antes de nuestro encuentro, la ingeniera marina había sido nombrada la primera mujer administradora del Canal en sus 112 años de historia.

    Esta semana asumió formalmente el cargo en una ceremonia pública frente a la sede de la corporación que contó con la presencia del presidente panameño, José Raúl Mulino.

    Espino de Marotta comenzó su discurso con un recuerdo que ayuda a entender la familiaridad que vimos en el muelle.

    “El 17 de junio de 1985, una ingeniera joven llegó a trabajar de forma temporal en el dique de reparación del Canal de Panamá. No podía imaginarse que estaría aquí, frente a ustedes, asumiendo la responsabilidad de administrarlo”, señaló ante sus familiares, compañeros de trabajo y autoridades nacionales.

    La tarea es enorme. Por el Canal de Panamá, que conecta los océanos Pacífico y Atlántico pasa cerca del 6% del comercio mundial.

    Para el país centroamericano, representa alrededor del 10% de su economía y más de US$3.000 millones que ingresan cada año a las arcas del Estado.

    Ilya Espino de Marotta camina por las pasillos de la administración del canal de panamá. Lleva un chaleco y un pantalón amarillos y una blusa blanca. También una bufanda de diversos colores. Tiene una taza entre sus manos, el cabello suelto hasta los hombres y sonríe mientras mira hacia su derecha.

    Reuters
    Espino de Marotta estudió ingeniería marina en Texas A&M University.

    Pero no es solo su peso económico lo que hace compleja la tarea. El Canal está en medio de las tensiones entre Estados Unidos y China, y enfrenta una amenaza cada vez más concreta por la falta de agua debido al cambio climático y el fenómeno de El Niño.

    Hace tan solo una semana, se anunció una reducción en el número de buques que pueden cruzarlo debido a los bajos niveles de sus embalses.

    Espino de Marotta aseguró tener un plan para hacer frente a esos retos.

    “Cada vez que este Canal ha enfrentado un momento difícil se ha reinventado sin detenerse gracias a la gente que lo hace funcionar todos los días”, afirmó, en referencia a los casi 9.000 empleados que ahora lidera.

    También habló de lo que significa ser la primera mujer en dirigir esta inmensa obra de infraestructura, construida por el ejército de Estados Unidos e inaugurada en 1914.

    “Sé que eso trae consigo expectativas, pero no llegué aquí por ser mujer”, dijo. “Llegué aquí porque en 41 años trabajé y me preparé para esta responsabilidad”.

    El casco rosa

    El primer trabajo de Ilya Espino de Marotta en el Canal de Panamá fue, como ella misma contó en su discurso, en la sección de ingeniería del astillero. Allí se daba mantenimiento a equipos como remolcadores, lanchas, grúas y dragas.

    Pero su relación con el mar comenzó mucho antes.

    “Siempre, desde niña, amé el mar. Quería estudiar biología marina porque, cuando era pequeña, conocí el trabajo del buzo [cineasta y oceanógrafo] francés Jacques Cousteau”, contó en una entrevista para la cadena DW en 2019.

    A los 16 años ya practicaba buceo. Sin embargo, ante las limitadas oportunidades laborales que veía en Panamá, decidió estudiar ingeniería marina en Texas A&M University, EE.UU.

    Después de graduarse, el puesto que realmente buscó en el Canal fue el de buzo industrial, aunque, como quedó claro, no lo consiguió.

    “Eso fue en 1985 y, aunque no me lo dijeron, fue por ser mujer”, aseguró en su entrevista con DW.

    Durante las décadas siguientes ocupó distintos cargos dentro del Canal, entre ellos vicepresidenta de Negocios de Tránsito y vicepresidenta de Ingeniería. Desde esta última posición fue una figura clave en la ampliación de la vía marítima, una obra cuya fase final lideró a partir de 2012.

    “Algunos hombres cuestionaron mi nombramiento, pero puedo manejarlo”, afirmó en 2016 en una entrevista para el blog del Banco Europeo de Inversiones, que aportó US$500 millones al proyecto.

    Ilya Espino de Marotta de pie frente a la entrada de las esclusas de Miraflores en el Canal de Panamá. Se le ve joven, con un casco blanco y viste un mono de trabajo.

    Cedida por la Autoridad del Canal de Panamá
    El primer empleo de Espino de Marotta en el Canal de Panamá fue como ingeniera en el astillero, donde le ofrecían mantenimiento a los vehículos acuáticos.

    Durante la construcción, la ingeniera utilizaba un casco rosado. “Era una declaración de que una mujer puede desempeñar este trabajo”, comentó.

    La ampliación añadió un tercer carril de tránsito para buques y permitió el paso de embarcaciones más grandes y con mayor capacidad de carga. Hoy, según ha señalado la propia Espino de Marotta a medios panameños, esa obra genera el 50% de los ingresos anuales del Canal de Panamá.

    Y ese logro también estuvo presente en sus palabras el lunes, al asumir su nuevo cargo y reflexionar sobre lo que representa el Canal para el país e insistir en mantener su “institucionalidad”.

    “Los resultados del Canal no son casualidad, sino la consecuencia de cómo los panameños decidimos hace 30 años el funcionamiento de nuestra principal empresa”, afirmó, en referencia al traspaso del pasaje interoceánico de la administración estadounidense a la panameña.

    Destacó además que, desde entonces, el Canal ha aportado US$31.000 millones al tesoro nacional, “es decir, 17 veces más de lo que recibió Panamá de Estados Unidos durante sus 85 años de administración”.

    Ilya Espino de Marotta de pie en un muelle mientras utiliza un chaleco y un casco rosado. Viste camisa blanca, jeans y botas. Sonríe para la cámara con el cabello hasta los hombros.

    Cecida por la Autoridad del Canal de Panamá
    Espino de Marotta comenzó a usar un casco rosado luego de que cuestionaron que pudiese liderar el proyecto de la ampliación del Canal de Panamá por ser mujer.

    Los retos que se avecinan

    El acto en el que el administrador del Canal de Panamá comienza sus funciones tiene un protocolo muy parecido al de un gobernante.

    Incluso la propia Autoridad del Canal de Panamá (ACP) lo llamó en un video promocional una “toma de posesión”.

    Durante la ceremonia, Espino de Marotta firmó el documento que selló sus nuevas responsabilidades y posó para fotografías con funcionarios, miembros de la junta directiva de la ACP, el presidente Mulino y la primera dama, Maricel Cohen.

    En el discurso posterior, ofrecido frente al edificio de la administración, una estructura imponente con amplias columnas y pisos de mármol que miran hacia el Pacífico, la nueva líder también repasó los retos que enfrenta el Canal y expuso su visión para la institución.

    “Si bien el Canal se ubica en Panamá, su negocio y competencias son globales. Por ello, los eventos geopolíticos y climáticos presentan riesgos y oportunidades”, dijo.

    Aunque no amplió a qué eventos geopolíticos se refería, el Canal de Panamá lleva meses en medio de la disputa entre China y Estados Unidos por la influencia en el comercio mundial.

    Cuando inició su segundo mandato en 2025, el presidente estadounidense Donald Trump amenazó con recuperar el control de la obra, al alegar una creciente influencia china y acusar a Panamá de cobrar a los barcos estadounidenses tarifas “ridículas y altamente injustas”.

    Más adelante, un fondo de inversión estadounidense anunció la compra de dos puertos de la empresa hongkonesa CK Hutchison, instalaciones que se habían convertido en uno de los principales puntos de fricción entre Washington y Panamá.

    La situación es especialmente delicada para la ACP porque sus dos mayores clientes son, precisamente, Estados Unidos y China.

    En una entrevista reciente con Bloomberg, Espino de Marotta insistió en que el Canal no es una entidad política, sino una organización independiente guiada por resultados.

    “Los asuntos diplomáticos son manejados por el gobierno”, sostuvo, al tiempo que aseguró que la ruta sigue siendo competitiva a nivel internacional.

    Sobre lo que sí abundó fue en la escasez de agua. Las sequías, cada vez más prolongadas y frecuentes por efecto del cambio climático, han vuelto a afectar a la vía interoceánica.

    Construido como un sistema de lagos artificiales sobre el nivel del mar, el canal depende de la lluvia para operar.

    Esos mismos embalses también abastecen de agua potable a unos dos millones de personas, cerca de la mitad de la población panameña, que vive desde Colón hasta Ciudad de Panamá.

    La nueva jefa del canal ha estado al frente del gran proyecto llamado a aliviar ese problema: la construcción de un nuevo reservorio sobre el río Indio para reforzar tanto el suministro de agua potable como las operaciones del cruce en periodos de sequía.

    La ACP prevé iniciar las obras en 2027, pero el proyecto ha generado críticas de residentes de más de 30 comunidades que tendrían que ser reubicadas.

    Espino de Marotta sostiene que el proceso se ha desarrollado con diálogo y que la entidad compensará a quienes deban abandonar sus hogares.

    Nuestra entrevista con ella en mayo giró precisamente en torno a esa iniciativa.

    Durante aquel recorrido por el Canal, argumentó que busca evitar que se repita una situación como la de 2023, cuando la falta de agua redujo el tránsito en unos 2.700 buques y provocó una caída cercana a los US$900 millones en los ingresos del Estado.

    En sus palabras, “hay que entender que este no es un proyecto del Canal, es un proyecto del país”.

    Ilya espino de marotta con un grupo de empleados de la administración del canal de panamá. Son todos hombres y posan para una foto.

    Ronald Alexander Ávila-Claudio
    Espino de Marotta comenzó a trabajar en el Canal de Panamá en 1985, cuando tenía apenas 23 años.