Seis días después de que dos terremotos devastadores arrasaran barrios residenciales enteros, los expertos temen que la cifra oficial de 1719 muertos pueda estar muy por debajo de la realidad.
Han pasado seis días desde que dos terremotos devastadores arrasaran barrios residenciales enteros en Venezuela, y todavía se siguen sacando decenas de cuerpos de entre los escombros.
El lunes, los equipos de rescate apilaban féretros dentro de una morgue improvisada en el puerto abrasado por el sol de la localidad de La Guaira, una de las zonas más afectadas. Llegaban furgonetas con más cadáveres y los dejaban alineados en una larga fila junto a un muelle de hormigón.
Jennifer Moreno Canizales, vocera de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas en Caracas, dijo que el número de víctimas aumentaba cada día y se espera que siga aumentando.
El recuento oficial de víctimas mortales tras los terremotos de Venezuela ascendió el lunes a 1719 personas, lo que supone un aumento de casi 300 desde el domingo. Esta cifra se basa en el número de cuerpos recuperados durante las operaciones de búsqueda, dijo Moreno Canizales.
Pero, por muy sobrecogedora que sea, esa cifra podría estar muy por debajo de la realidad. Muchos más venezolanos siguen desaparecidos, y las posibilidades de encontrarlos con vida se reducen cada día.
La incertidumbre sobre la cifra no es solo una cuestión de registro periodístico o histórico. Para muchos venezolanos, representa su angustioso limbo mientras buscan a sus amigos con las manos ensangrentadas, atrapados entre la incertidumbre y una negativa desesperada a aceptar lo peor.
No hay un recuento oficial ni confiable de los desaparecidos. Y con tantos escombros de altos edificios residenciales apretujados unos contra otros, y la falta de maquinaria pesada para retirarlos, los cálculos sobre cuántas personas podrían seguir atrapadas en el interior varían mucho.
Dos médicos forenses de la morgue principal de la capital, Caracas, estimaron que el número de fallecidos rondaba los 4000, con base en la cantidad de cadáveres que llegaban cada día a una morgue de La Guaira.
Ante la previsión de que el número de víctimas aumente, las Naciones Unidas han estado adquiriendo 10.000 bolsas para cadáveres en coordinación con el gobierno de Venezuela, dijo Gianluca Rampolla, coordinador residente de la organización en Venezuela. “Esa es la hipótesis de trabajo; es muy triste”, dijo.
Según una página web no oficial en la que los venezolanos pueden informar sobre los desaparecidos, se desconoce el paradero de más de 46.000 personas. The New York Times no pudo verificar de forma independiente esa cifra, que puede incluir a personas que se separaron de sus familiares.
Para los rescatistas con experiencia, el elevado número de desaparecidos puede ser un mal presagio.
“Es difícil establecer contacto, pero no tanto como para que no se hubiera podido contactar con nadie”, dijo Linda Hornisberger, presidenta de REDOG, una asociación suiza sin fines de lucro dedicada a la búsqueda y el rescate que ha enviado a Venezuela ocho perros y 88 miembros de los servicios de emergencia desde el viernes. “Debemos dar por hecho que la mayoría ha fallecido”.
Hornisberger dijo que, a pesar de trabajar en turnos de entre ocho y 12 horas durante días, “no hemos podido rescatar a nadie”.
Los expertos en respuesta ante desastres afirman que, a menudo, se necesitan varias semanas para tener una visión completa de la situación tras catástrofes de esta magnitud.
Cuando el huracán María azotó Puerto Rico en 2017, la cifra oficial de fallecidos del gobierno era de 64 personas. Casi un año después, la cifra se actualizó a 2975, casi 50 veces mayor. Tras el tsunami del océano Índico de 2004, cuando pueblos costeros enteros quedaron completamente arrasados, las autoridades tardaron más de un año en fijar el cálculo final en 230.000 víctimas.
Varios indicios procedentes de Venezuela apuntan a que también podría haber un retraso antes de que se conozca el recuento definitivo de víctimas mortales.
La zona de los terremotos
El día del terremoto era festivo en Venezuela, por lo que era más probable que las familias estuvieran en casa o hubieran viajado a la zona costera de La Guaira. Muchos edificios de allí se construyeron durante el auge económico de las décadas de 1970 y 1980, cuando los promotores levantaron edificios muy altos, muchos de ellos de 10 pisos o más. Una cadena montañosa limitaba el espacio para construir, lo que llevó a los promotores a optar por construir en altura, dijo Josué Araque, un geógrafo venezolano.
Ahora, muchos de esos edificios han quedado aplastados, convertidos en una densa maraña de escombros.
Araque dijo que las montañas de escombros de edificios de muchas plantas construidos con hormigón básicamente se han convertido en tumbas ya que hay 10 plantas que se han derrumbado una encima de otra.
Araque dijo que creía que probablemente había muchas más personas desaparecidas a las que “probablemente no podrán recuperar”.
Hay 1,2 millones de toneladas de escombros en las zonas más afectadas de La Guaira, según informó el lunes el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Moreno Canizales, de las Naciones Unidas, dijo que se habían derrumbado 700 edificios. A pesar de todos los esfuerzos de los equipos de rescate, señaló, “es difícil llegar a ellos a tiempo” para rescatar a quienes aún puedan estar atrapados con vida.
Rampolla, el coordinador humanitario de la ONU en Venezuela, también dijo en una entrevista que el elevado número de edificios derrumbados indicaba que la cifra oficial de víctimas era inferior a la real.
Ilan Kelman, profesor de catástrofes y salud en el University College de Londres, dijo que quizá nunca se conozca el recuento total de fallecidos. Pero un cálculo preliminar de que el número final de víctimas podría superar las 10.000 –compartido por el Servicio Geológico de Estados Unidos con base en factores como la magnitud del terremoto, la densidad de población y la infraestructura local– aún es tristemente plausible, afirmó.
Una búsqueda difícil
El trabajo de recuperación de cadáveres es minucioso y lento, y no es una prioridad para la mayoría de los equipos de rescate que intentan salvar a quienes aún puedan estar con vida. El domingo, 49 equipos de rescate coordinados por las Naciones Unidas rescataron a siete sobrevivientes, dijo Moreno Canizales. A veces, explicó, los equipos acuden cuando las familias les dicen que pueden oír llorar a un familiar entre los escombros.
Cuando cambie la estrategia de respuesta ante el desastre, es probable que se encuentren más cadáveres, dijeron los expertos.
“El objetivo de los equipos de búsqueda y rescate es buscar a quienes puedan estar vivos” basados en informes de ruidos y movimientos, dijo Phil Gelman, coordinador para Latinoamérica de GOAL, una agencia internacional de ayuda humanitaria. “Cuando termine la fase de búsqueda y rescate, y se utilice maquinaria pesada para retirar los escombros, el número de bajas aumentará”.
Incluso en operaciones de respuesta bien organizadas, muchos sobrevivientes finalmente son rescatados por amigos, familiares y vecinos sin formación, dijo Emily So, profesora de ingeniería arquitectónica en la Universidad de Cambridge.
Una residente de Caracas, Rosmaria Herrera, de 30 años, contó que había perdido al menos a tres familiares. Sus parientes y otros civiles sacaron de entre los escombros los cuerpos de su padre, su primo y su abuela. Pero no pudieron encontrar a su tío.
Dijo que resultaba extraño ya que prácticamente no quedó nada del edificio.
Testigos y trabajadores humanitarios describieron la falta de maquinaria pesada como uno de los mayores obstáculos para las labores de rescate, y señalaron que los voluntarios a menudo carecían del equipo necesario para mover losas de hormigón y llegar hasta los sobrevivientes atrapados bajo los edificios derrumbados.
En videos ampliamente difundidos en redes sociales, los vecinos pedían a gritos excavadoras y otra maquinaria pesada. En uno de ellos, un hombre cuenta que los vecinos reunieron su propio dinero para alquilar maquinaria tras esperar días a que llegara la ayuda del gobierno.
“Si seguimos esperando por las autoridades tan fantásticas que tenemos nos va a dar una semana más con nuestros familiares allí enterrados”, dijo. “Tuvimos que empezar a hacer esto nosotros mismos”.
Es probable que algunas víctimas mueran a causa de sus heridas, en parte debido al sistema de salud de Venezuela, que ya está desbordado, dijo Kelman.
So dijo que el recuento final probablemente dependerá del número de personas desaparecidas, la magnitud de los daños visibles en los edificios y las dificultades para acceder a las zonas más afectadas, lo que ha entorpecido algunas operaciones de rescate.
“Lamentablemente, hasta que no recuperen los cuerpos de entre los escombros, la cifra seguirá siendo baja”, dijo.
Genevieve Glatsky y Fabiola Ferrero colaboraron con reportería desde La Guaira y Bogotá.
Emma Bubola es una reportera del Times que cubre Argentina. Reside en Buenos Aires.
Genevieve Glatsky y Fabiola Ferrero colaboraron con reportería desde La Guaira y Bogotá.