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  • El gobierno de Venezuela es acusado de politizar la ayuda tras los terremotos

    El gobierno de Venezuela es acusado de politizar la ayuda tras los terremotos

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    Los críticos dicen que la presidenta interina del país, Delcy Rodríguez, está intentando sacar partido de la tragedia para su beneficio político. Sus seguidores acusan a la oposición de hacer lo mismo.

    El partido de la oposición venezolana liderado por la exdiputada exiliada y premio nobel María Corina Machado movilizó la semana pasada a voluntarios por todo el país para recaudar donaciones para los sobrevivientes del terremoto que se han quedado sin hogar, pero se encontró con un obstáculo inesperado: la Policía Nacional.

    El jueves, Heidy Loicett, una de las líderes del partido de la oposición, Vente, estaba bajo una lona azul en una acera en Portuguesa –un estado a unos 440 kilómetros de la zona del desastre– mientras la gente se acercaba con todo tipo de artículos, como pañales, agua embotellada y ropa usada. Dijo que la policía también se acercó.

    Varios agentes de la Policía Nacional Bolivariana de Venezuela y funcionarios de la agencia federal de Protección Civil intentaron poner fin a la campaña benéfica, explicó en una entrevista telefónica tras el incidente, y añadió que le dijeron que todas las donaciones tenían que canalizarse a través del gobierno federal.

    Loicett dijo que le comunicaron que no podían tener un punto de recolección de donaciones y que los lugares autorizados para ello eran Protección Civil y el gobierno. En la opinión de Loicett, eso constituía persecución política.

    El enfrentamiento sobre a quién le corresponde atribuirse el mérito de la ayuda humanitaria para este país devastado por los terremotos pone de relieve una batalla mucho más amplia y de alto riesgo por la supervivencia política en una Venezuela fracturada.

    La semana pasada, Venezuela sufrió dos terremotos devastadores que se cobraron la vida de más de 1400 personas, apenas seis meses después de que el ejército estadounidense incursionara en el país y capturara al exlíder Nicolás Maduro. Los críticos dicen que temen que la presidenta en funciones de Venezuela, Delcy Rodríguez, politice la tragedia y utilice la respuesta al desastre para afianzar su legitimidad en un momento crítico.

    El gobierno de Rodríguez, que no ha respondido a las solicitudes de comentarios, ha dicho que las autoridades están intentando imponer el orden y mantener despejadas las zonas y carreteras afectadas por los terremotos para que los convoyes de ayuda y los equipos de emergencia puedan hacer su trabajo sin obstáculos.

    Además, es una regla general en política que las figuras de la oposición se apresuren a destacar cualquier falla del partido en el poder.

    Rodríguez era vicepresidenta antes de que Estados Unidos capturara a Maduro y dijera que iba a dirigir el país, lo que la llevó al cargo más alto. Su permanencia depende de la aprobación del gobierno del presidente Donald Trump, y su gestión de esta crisis también supone un momento clave para Trump.

    Funcionarios de la Casa Blanca dijeron que la alianza con Rodríguez tenía como objetivo estabilizar Venezuela y ayudar a reactivar su maltrecha economía. Es probable que la catástrofe ponga a prueba esa relación de forma severa.

    Los expertos dicen que incrementar el control sobre la ayuda y sofocar los esfuerzos de ayuda de base de la oposición es una estrategia sacada de un manual autoritario de hace décadas. Según ellos, Rodríguez está apostando a que la gestión internacional de la crisis pueda enmascarar la decadencia interna del Estado y asegurar que mantenga el poder.

    Esa estrategia quedó plenamente de manifiesto en un video muy difundido en el que un agente de policía parece indicar a los voluntarios dónde el Partido Socialista Unido de Venezuela, el partido gobernante, había autorizado los puntos de recolección de donaciones. A los centros de donaciones montados por la oposición en otras ciudades se les dijo que no podían colocar carteles con la leyenda “centro de acopio”, porque esas palabras solo podían usarlas los puntos de recolección autorizados por el gobierno, dijo un activista político.

    María Oropeza, una funcionaria del partido Vente, dijo que le comunicaron que no podían utilizar las palabras “centro de acopio”, y que daba la impresión de que las habían registrado como marca. Según dijo, era inevitable que intentaran aprovechar esta tragedia en su beneficio para mantenerse en el poder.

    Los funcionarios del partido dijeron que la policía desistió cuando la gente empezó a reunirse y a grabar videos. Los voluntarios quitaron los carteles que causaban problema y la campaña siguió adelante.

    Los voluntarios de la oposición tenían previsto intentar hacer entregas en la zona del terremoto durante el fin de semana, pero las autoridades anunciaron que se prohibiría a los civiles sin autorización entrar a La Guaira –la zona costera más afectada–.

    Las autoridades dijeron que la afluencia de voluntarios a la zona del desastre estaba bloqueando el tráfico, algo fundamental para el desplazamiento de la maquinaria pesada.

    “Quienes no tengan funciones de salvamento o funciones de seguridad en el estado de La Guaira, por favor, abstenerse de dirigirse al estado porque están obstaculizando la circulación que necesitamos para que nuestras fuerzas militares, policías, Protección Civil, personal de bombero, rescatistas puedan llegar a la zona del desastre”, dijo Rodríguez. “Estamos en las horas críticas”.

    Hizo un llamamiento a la unidad en estos momentos de crisis y ha dado la bienvenida a varias delegaciones internacionales de búsqueda y rescate, incluidas las de los gobiernos de derecha de El Salvador y Argentina.

    La decisión de Rodríguez de aceptar ayuda de adversarios políticos pone de relieve un delicado equilibrio entre proyectar una imagen de gestión eficaz ante la catástrofe y, al mismo tiempo, sumar puntos políticos de cara a unas posibles elecciones, dijo Pablo Quintero, un consultor político que afirma trabajar principalmente con la oposición en Venezuela.

    Quintero dijo que, ante las catástrofes, los gobiernos actúan en función de intereses políticos, y que en este caso el gobierno en el poder está actuando para ganar protagonismo y demostrar su capacidad de gestión ante la comunidad internacional, además de enviar un mensaje a la población de que han logrado unificar el país.

    Pero Machado también está actuando en su propio interés, dijo.

    María Corina Machado tiene una agenda política, según dijo Quintero, y agregó que los equipos de comunicación de la líder exiliada de la oposición están llevando a cabo una campaña para demostrar la incompetencia del gobierno.

    The New York Times informó el sábado que Machado estaba intentando volver a Venezuela, lo que causaba frustración a algunos funcionarios estadounidenses, que consideraban que un regreso tras una situación de emergencia era una “maniobra política”.

    Un vocero de Machado dijo que ella no estaba disponible para hacer declaraciones.

    Rodríguez, como vicepresidente de Maduro a cargo de la economía, formó parte de un gobierno represivo que se hizo con el poder tras amañar las elecciones presidenciales de 2024.

    Tras la incursión estadounidense en enero, que capturó a Maduro pero permitió que Rodríguez se mantuviera como líder interina, el gobierno de Trump dijo que Venezuela acabaría avanzando hacia unas elecciones y el restablecimiento de la democracia. El desastre que azota a Venezuela podría retrasar esa transición, según los expertos.

    “Es difícil imaginar que Delcy no vaya a aprovechar los terremotos para retrasar las conversaciones sobre una transición democrática; sin duda, parte de eso es legítimo ante una emergencia humanitaria tan abrumadora”, dijo Cynthia Arnson, profesora adjunta de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins.

    Pero puede que no salga como ella espera, dijo Arnson.

    “Los efectos políticos de los desastres naturales suelen ser graves”, dijo. “Unas semanas o unos pocos meses después de la emergencia inmediata, es probable que los terremotos pongan aún más de manifiesto la incapacidad del gobierno para satisfacer las necesidades básicas, por no hablar de emprender cualquier tipo de reconstrucción”.

    La corrupción generalizada de la ayuda internacional enviada tras el terremoto de 1972 en Nicaragua fue uno de los factores que llevaron al derrumbe de la dictadura de Anastasio Somoza Debayle. El terremoto de la Ciudad de México de 1985 contribuyó a acabar con el régimen de partido único más de una década después.

    Benigno Alarcón, exdirector del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, dijo que no había duda de que Rodríguez intentará sacar partido de la catástrofe, y que no sería la primera en hacerlo.

    Dijo que muchos venezolanos aún recuerdan los deslaves de 1999 que se produjeron en la zona del terremoto –incluida La Guaira– cuando el antiguo líder del partido gobernante, Hugo Chávez, se negó a aceptar ayuda humanitaria del ejército de Estados Unidos.

    Alarcón dijo que hay que recordar que las personas en el poder no son nuevas, sino que llevan mucho tiempo ejerciéndolo.

    Rodríguez y Machado no serían precisamente las primeras en politizar la recuperación tras un desastre natural, dijo Brian Naranjo, un exalto diplomático estadounidense en Venezuela. Citó las palabras del Libertador, Simón Bolívar, en medio de las maquinaciones políticas tras un catastrófico terremoto ocurrido en 1812 en Venezuela.

    “Si la naturaleza se opone”, dijo Bolívar, “lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.

    Sheyla Urdaneta colaboró con reportería.

    Frances Robles es una reportera del Times que cubre América Latina y el Caribe. Lleva más de 25 años informando sobre la región.

    Sheyla Urdaneta colaboró con reportería.

  • Los Países Bajos registran su primer caso de muerte asistida de un niño de entre 1 y 12 años

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    La muerte asistida por un médico para niños con enfermedades terminales de ese grupo de edad está permitida en el país desde 2024.

    Un médico en los Países Bajos ayudó por primera vez a un niño de entre 1 y 12 años, con una enfermedad terminal, a morir, según ha comunicado una ministra neerlandesa a los parlamentarios.

    Sophie Hermans, ministra de Salud, Bienestar y Deporte, reveló este caso en una carta enviada esta semana a la Cámara de Representantes neerlandesa. La ayuda para morir en el caso de niños de este rango de edad es legal, bajo ciertas condiciones, desde 2024.

    Escribió que a finales del año pasado se había informado del caso a un comité de expertos que revisa este tipo de situaciones, y que era la primera notificación que recibían sobre un niño de entre 1 y 12 años.

    La carta de Hermans se refería a “una interrupción de la vida” sin dar más detalles. El gobierno no ha dado a conocer ningún otro dato sobre el niño ni sobre su enfermedad, y declinó hacer más comentarios.

    Según la carta, el comité, que se reúne cada dos meses, debatió el caso y escuchó al médico en cuestión durante sus primeras reuniones de 2026.

    Tal y como exige la ley, el comité revisó las acciones del médico para determinar si el procedimiento se ajustaba a la normativa. La fiscalía también revisará el caso y emitirá un dictamen independiente. Esas conclusiones aún no se han hecho públicas.

    En 2020, el gobierno neerlandés anunció planes para permitir a los médicos poner fin a la vida de niños menores de 13 años con enfermedades terminales. Hugo de Jonge, el ministro de Salud de entonces, predijo que la norma –que entró en vigor en 2024– facilitaría la muerte de unos cinco niños al año.

    Antes del cambio en la normativa, el país ya permitía a los médicos ayudar a morir a personas mayores de 12 años o menores de un año, siempre que sus padres hubieran dado su consentimiento.

    Algunos médicos en los Países Bajos expresaron su preocupación antes de que se modificara la normativa, por temor a que se les pudiera considerar penalmente responsables de la muerte de niños de entre 1 y 12 años a los que prestaran cuidados paliativos.

    “Es muy importante que los niños con enfermedades incurables reciban la mejor atención posible y que se evite el sufrimiento innecesario”, dijo De Jonge en 2020.

    Para solicitar la muerte asistida en los Países Bajos, las personas deben padecer una enfermedad para la que no haya cura ni alivio. Quienes padecen trastornos psicológicos también pueden solicitarla.

    La muerte asistida está permitida en los Países Bajos, así como en muchos otros países de Europa y de otros continentes. Algunos países solo la permiten en caso de enfermedad terminal; los Países Bajos y unos pocos más amplían esta opción a las personas que sufren un dolor insoportable debido a enfermedades crónicas e incurables, incluidas las enfermedades mentales.

    La muerte asistida es legal en Canadá desde 2016. Cuatro países en América Latina –Colombia, Cuba, Ecuador y Uruguay– también la permiten. Además, es legal en la mayor parte de Australia y en Nueva Zelanda.

    En Colombia, la muerte asistida está permitida para niños de entre 6 y 12 años, siempre que el niño entienda el concepto de la muerte. Bélgica también permite que los niños mueran con la ayuda de un médico.

    En Estados Unidos, cada vez más estados están aprobando leyes sobre la muerte asistida. En septiembre entrará en vigor una en Illinois, lo que lo convertiría en el decimotercer estado (además del Distrito de Columbia) con una ley de este tipo.

    Claire Moses es reportera del Times en Londres; se enfoca en la cobertura de noticias de última hora y de tendencia.

  • Opinión: Por qué lloran las personas mayores

    Opinión: Por qué lloran las personas mayores

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    Las personas mayores lloramos mucho. Veo a un niño adorable por la calle, veo una noticia sobre un rescate heroico o me fijo en una peonía o en la luna llena, y se me llenan los ojos de lágrimas. Sea lo que sea lo que sienta, parece que solo puedo expresarlo así. Las personas lloran de alegría o de tristeza. Yo no hago ninguna de las dos cosas, al menos de forma consciente.

    Me invade una sensación, como me pasó el otro día cuando estaba sentado solo en una elegante sala de la New York Society Library, esperando un evento en el que debía hablar. Era uno de esos días de calor sofocante de mediados de mayo, y el calor del exterior parecía acentuar el silencio sepulcral del interior. Sin razón alguna, empecé a cantar una canción de Carousel llamada “If I Loved You”. No me refiero a que murmurara la canción en voz baja, ni a que moviera los labios al ritmo de la letra, ni a que susurrara. Me refiero a que canté con claridad, casi a pleno pulmón, como si estuviera en el escenario en plena obra: “Si te quisiera, / las palabras no me saldrían con facilidad / daría vueltas en círculos / deseando decírtelo / pero, por miedo y timidez, / dejaría pasar mi oportunidad”.

    Y, como era de esperar, se me saltaron las lágrimas, como me suele pasar últimamente.

    Mi recital en la Society Library duró menos de un minuto. Mi evento estaba a punto de empezar, y salí de la sala pensando en lo que iba a decir. Toda la belleza frágil de la canción de Rodgers y Hammerstein se había desvanecido junto con mis lágrimas. Pero, por un instante, me sentí inmerso en el mundo de la letra, un mundo de posibilidades frustradas y remordimientos –no los míos, sino los de todo el mundo–, el mundo al que he llegado después de 85 años de vida. Y le estaba diciendo o cantando a ese mundo cómo te querría si te quisiera.

    ¿Por qué se me saltan las lágrimas tan a menudo? Creo que tiene que ver con el pasado, con todo lo que se ha ido acumulando dentro de mí a lo largo de todos estos años. Vi Carousel por primera vez cuando tenía 10 años y me asustó la violenta muerte de Billy Bigelow. La volví a ver cuando mi nieta Jessica actuó en una versión escolar de la obra y escuché “Soliloquy”, que incluye la frase recurrente “mi pequeña”, poco después de que falleciera nuestra hija Amy. Sin embargo, en los días más recientes puede que se me salten las lágrimas no por la obra en particular, sino más bien por todos los años que la obra ha permanecido en mí, y por todo lo que siento, que ya no está, pero que aún recuerdo.

    El pasado es algo extraño, a la vez presente y ausente. En “Go and Catch a Falling Star”, de John Donne, este enumera una serie de cosas imposibles mientras se dirige a su lamento de sinvergüenza de que no existe ninguna mujer fiel. “Dime dónde están todos los años pasados”, escribe. Es como esa frase tan común: “¿Adónde se ha ido el tiempo?”, que se usa para indicar que un periodo de tiempo ha pasado demasiado rápido como para disfrutarlo plenamente. Aquí, Donne se toma la frase al pie de la letra. ¿Adónde va el tiempo? Es imposible saberlo.

    Y qué rápido se convierte el presente en pasado. Amigos de toda la vida, que ayer estaban aquí, hoy ya no están.

    Tantas cosas perdidas en una vida, la mía, la tuya. Tantas cosas que quedan por expresar con nostalgia. La idea central de “If I Loved You” es que, de hecho, te quiero, pero no puedo decirlo. No tengo ni las palabras ni el valor. En Emma, de Jane Austen, el estoico Knightley le dice a la entrometida protagonista: “Si te quisiera menos, quizá podría hablar más de ello”.

    ¿Es por eso por lo que se me saltan las lágrimas? ¿Porque estoy tan abrumado por la vida al acercarme a su fin que me quedo sin palabras y lo único que puedo hacer es llorar?

    Abrumación. Esa parece ser la base del llanto. Lord Byron reflexiona sobre perder a su amada y luego recuperarla: “¿Cómo te saludaré? / Con silencio y lágrimas”. De hecho, las lágrimas son una forma de silencio. Voltaire las llamó “el lenguaje silencioso del duelo”. Son para todo lo que no podemos decir, una lágrima por cada palabra. Una lágrima resbala por tu rostro, brilla, luego se seca y desaparece. O te la enjugas, como si te avergonzaras de ella, como si quisieras deshacerte de ella. Nunca lo consigues, igual que no te deshaces del dolor que las endorfinas vinieron a curar.

    Con la edad, lo inexpresable puede darse con más frecuencia porque uno se acerca a la inexpresividad definitiva de la muerte. No podemos conocer la muerte hasta que es demasiado tarde para contarlo. Y sabemos que es imposible entenderlo hasta que todo conocimiento se haya desvanecido en el pasado, ese pasado recordado y olvidado.

    Lo que te pasó en la vida hace mucho tiempo, sea cual sea el carrusel en el que estuviste, te recuerda a ti mismo, y también a que exististe hace mucho. Así que se te saltan las lágrimas por todo lo que se ha ido, por todo ese pasado monumental, vasto y variado. Últimamente, tengo tanto pasado a mis espaldas y dentro de mí, que parece que se me sale por todas partes.

    En mi intervención de aquel día, dije que una de las bellezas de la vejez está en apreciar lo que uno tiene, en lugar de estar siempre deseando algo nuevo. Esto es cierto. Pero todo lo que uno tiene también puede volverse en tu contra y golpearte cuando menos te lo esperas. Como aquella vez que me encontré completamente solo en una elegante sala de la New York Society Library y canté a pleno pulmón.

    Roger Rosenblatt es autor de More Rules for Aging, Desayuno en familia, Kayak Morning, Cold Moon y la novela satírica Lapham Rising y otros libros.

    El Times se compromete a publicar una gran variedad de cartas al editor. Nos gustaría saber qué opinas sobre este o cualquiera de nuestros artículos. Aquí tienes algunos consejos. Y este es nuestro correo electrónico: letters@nytimes.com.

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  • La avalancha de voluntarios en Venezuela ralentiza las labores de rescate

    La avalancha de voluntarios en Venezuela ralentiza las labores de rescate

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    El gran número de voluntarios que acudieron con ayuda después de los terremotos de Venezuela colapsó la única carretera que llevaba a la zona afectada, lo que retrasó la llegada de los equipos de rescate.

    Las autoridades venezolanas han restringido el acceso a la zona más afectada por la catástrofe, ya que la avalancha de ayuda tras los devastadores terremotos de Venezuela se ha convertido, en algunos lugares, en un obstáculo para las labores de rescate.

    Mientras camiones y motos se apresuraban estos últimos días hacia el dañado estado costero de La Guaira cargados de comida, agua y medicinas, el tráfico colapsó la única carretera que lleva a la zona del desastre, lo que retrasó a las ambulancias y a los equipos de rescate. El sábado por la mañana, las autoridades restringieron el acceso para permitir el paso solo a los vehículos del gobierno y al personal autorizado, con el argumento de que el flujo de voluntarios civiles se había salido de control.

    Un video muy compartido en las redes sociales mostraba a una trabajadora humanitaria que suplicaba a los voluntarios que dejaran de entrar en La Guaira y advertía que el tráfico había impedido que los equipos de rescate llegaran hasta los sobrevivientes que seguían atrapados bajo los edificios derrumbados.

    “Hay personas vivas”, dijo. “Tenemos el equipo aquí de rescate, pero hay demasiadas personas trayendo insumos”.

    Añadió que un puente dañado se había desplazado varios centímetros por el peso del tráfico y corría el riesgo de quedar intransitable.

    La trabajadora humanitaria instó a la gente a dejar las donaciones en los centros de acopio de Caracas en lugar de llevarlas ellos mismos a La Guaira.

    “Necesito que dejen ayudar”, dijo. “Tenemos los médicos, los insumos, y no pueden bajar”.

    El viernes, la carretera de Caracas a La Guaira estaba abarrotada de autobuses, coches, camiones de ayuda y motos que llevaban agua, palas y cuerdas, entre otros suministros. El trayecto, que normalmente dura una hora, se alargó hasta unas cuatro horas. Algunos trabajadores de la salud abandonaron sus vehículos y siguieron a pie bajo el calor, mientras los camiones de la Cruz Roja se quedaban atascados en el tráfico.

    El tráfico ha agravado los retos logísticos a los que se enfrentan los equipos de rescate, según Josué Araque, experto en riesgo de desastres de la Universidad de los Andes en Venezuela.

    Las carreteras dañadas y un puente debilitado que lleva a La Guaira ya habían ralentizado el acceso, mientras que el flujo constante de motos y coches particulares generaba un ruido que podía distraer a los equipos de rescate que escuchaban en busca de supervivientes atrapados bajo los escombros, dijo.

    Muchos venezolanos prefieren entregar la ayuda directamente en lugar de hacerlo a través de los canales oficiales porque desconfían de las instituciones del gobierno, añadió, lo que contribuye al congestionamiento y empuja a las autoridades a tomar decisiones difíciles y poco populares, como restringir el acceso a la zona del desastre.

    Dijo que es una práctica habitual que incluye acordonar las zonas afectadas para prevenir enfermedades, controlar el número de personas que entran y evitar crear problemas aún mayores.

    Las autoridades establecieron un sistema de permisos de entrada, pero se ha visto desbordado por las solicitudes. Ahora, incluso las familias de las víctimas hospitalizadas han tenido dificultades para conseguir permisos para entrar en La Guaira, según Araque.

    A pesar de las restricciones, el tráfico seguía congestionado el sábado por la mañana. Una reportera de The New York Times vio maquinaria pesada, camiones de retiro de escombros y furgonetas del gobierno que se dirigían hacia La Guaira junto a vehículos particulares. Las ambulancias circulaban con la sirena a todo volumen entre el tráfico mientras el personal de emergencias corría por delante e indicaba a los vehículos que se apartaran. Los trabajadores de salud viajaban en la parte trasera de camionetas. Hubo un pequeño choque entre una camioneta y un motociclista.

    Jesús Pacheco, un estudiante de electrónica de 26 años que condujo cinco horas en su moto para llevar material médico, dijo que el viernes la entrada a La Guaira se había vuelto un caos, ya que los vehículos cargados de ayuda inundaban la zona del desastre.

    Aunque la solidaridad era impresionante, dijo, empezó a preguntarse si esa respuesta tan abrumadora no se había vuelto contraproducente.

    Pacheco dijo que a veces, en el afán de llevar ayuda, las personas terminan complicando los esfuerzos y olvidan que es mejor ir organizados. Pero agregó que hacían lo mejor que podían.

    Genevieve Glatsky es una reportera del Times radicada en Bogotá.

  • Machado pide volver a Venezuela, lo que habría irritado a funcionarios de EE. UU.

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    María Corina Machado, la líder exiliada de la oposición venezolana, desea volver a casa. Funcionarios de EE. UU. consideran que su deseo es inoportuno.

    Según dos funcionarios de la Casa Blanca, autoridades estadounidenses dicen estar frustradas con María Corina Machado, la líder exiliada de la oposición venezolana, por pedir ayuda para facilitar su regreso a Venezuela tras los dos devastadores terremotos.

    Dijeron que las repetidas peticiones de Machado eran inoportunas, y uno de los funcionarios las calificó de “maniobra política”. Estados Unidos, al igual que decenas de otros países, se ha dedicado el sábado a prestar ayuda a Venezuela.

    Al menos 1400 personas habían muerto a causa de los dos terremotos hasta el sábado, y equipos de rescate de todo el mundo han estado intentando ayudar a encontrar sobrevivientes. Autoridades estadounidenses dijeron que asumirían un papel de liderazgo en la respuesta, lo que incluye enviar equipos de rescate de todo el país y desplegar un buque de la Marina para brindar asistencia médica.

    Machado lleva meses queriendo volver a Venezuela. Funcionarios de la Casa Blanca dijeron que apoyaban su deseo de hacerlo, pero dejaron claro que no querían que regresara al país en un futuro inmediato.

    Machado salió de Venezuela en diciembre en una arriesgada operación para recoger el Premio Nobel de la Paz, que luego le entregó al presidente Donald Trump. Después de que las fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro, el líder del país, en enero, Machado quiso volver a Venezuela, pero Trump y Marco Rubio, el secretario de Estado, le aconsejaron que no lo hiciera.

    En una reunión en la Casa Blanca en marzo, los líderes estadounidenses dijeron que les preocupaba su seguridad, ya que habían dado prioridad a colaborar con Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela, y con el gobierno interino. Una vocera de Machado no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

    Julie Turkewitz colaboró con reportería.

    Tyler Pager es corresponsal del Times en la Casa Blanca, donde cubre al presidente Donald Trump y su gobierno.

    Julie Turkewitz colaboró con reportería.

  • El hombre que gritó ‘gooooooooool’

    El hombre que gritó ‘gooooooooool’

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    Justo antes de darle un bocado a una ensalada en un restaurante italiano de lujo en Los Ángeles, un empleado detuvo a Andrés Cantor para charlar un momento en español. Después de cenar, otro empleado lo llamó para tomarse una foto con él cerca del servicio de valet.

    “Esto pasa todo el tiempo”, le dijo Cantor a un reportero en inglés.

    Cantor es una celebridad del fútbol que actualmente participa en su décima Copa Mundial masculina. Pero su gran habilidad física no es la finta precisa de Lionel Messi ni la velocidad de Kylian Mbappé. Es su voz alegre y ágil.

    Como narrador deportivo de la cadena hispanohablante Telemundo, Cantor tiene que captar ese momento explosivo cada vez que un balón entra en la portería. Y la manera en la que trata la palabra “gol” no es la típica para una monosílaba. La alarga con entusiasmo, la estira durante más de 10 segundos, mientras frunce los labios y se lleva la mano a la oreja.

    Durante tres décadas de transmisiones de la Copa Mundial, desde las cabinas en Brasil, Rusia, Catar y otros lugares, Cantor, de 63 años, ha llenado las ondas de televisión con su grito característico de “¡GOOOOOOOOOOOL!”.

    Su emblemático grito ha convertido a Cantor, cuyo nombre de usuario en redes sociales es @AndresCantorGol, en todo un fenómeno cultural. Ha prestado su voz a una versión animada de sí mismo en Los Simpson, ha aparecido en programas con los presentadores de televisión David Letterman y Regis Philbin, y ha rodado anuncios para Geico y Coors Light.

    “Es una auténtica clase magistral de comentarismo: captar las emociones del campo y transmitirlas a una audiencia global, una habilidad que ha perfeccionado a lo largo de los años”, dijo en un comunicado Gianni Infantino, presidente de la FIFA, la asociación que organiza el Mundial.

    Cantor, quien nació en Argentina y después se mudó a Estados Unidos cuando era adolescente, dijo que valora mucho servir de puente entre el público de habla inglesa y el de habla hispana. También espera que sus anuncios de gol ayuden a captar la atención de la gente que solo ve fútbol cada pocos años, durante el Mundial.

    “Si consigo retener al 10 por ciento de esos aficionados ocasionales y convertirlos”, dijo, “creo que esa es mi vocación”.

    Antes de cada Copa Mundial, Cantor contrata a un entrenador de voz para prepararse, y a sus cuerdas vocales, para la extenuante racha de partidos, que pueden llegar a ser 20 o más en aproximadamente un mes.

    En mayo, en una oficina cerca del centro de Manhattan, hizo una clase virtual en la que sopló agua por una pajita o popote en un ejercicio y se presionó las mejillas con los dedos en otro. El entrenador le ha enviado una grabación de audio para que la utilice como calentamiento cuando esté de gira.

    A veces bromea con su entrenador vocal, y le dice que sus clases no servirán de nada en el fragor del momento.

    “‘¿De verdad crees que me voy a acordar de lo que me estás diciendo que haga cuando Argentina esté a un segundo de ganar el Mundial?’”, dijo Cantor mientras se reía durante la cena.

    Eso fue lo que sucedió en 2022. Cuando Argentina venció a Francia en la tanda de penales de la final de la Copa Mundial, Cantor empezó a llorar y a abrazar a su compañero de transmisión, y la voz se le entrecortaba mientras gritaba: “¡Argentina, campeón del mundo!”.

    Tradicionalmente, se espera que los periodistas se mantengan imparciales, pero Cantor dijo que el orgullo y el alivio por su país natal se impusieron. Afirmó que creía haber narrado un partido equilibrado y que también había mostrado entusiasmo durante los goles de Francia. Su jefe estuvo de acuerdo.

    “Si lo haces de una forma en la que muestras tus emociones con clase, que creo que es lo que él hizo, no hay ningún problema”, dijo Joaquín Duro, vicepresidente ejecutivo de deportes de Telemundo. “Supo cerrar las jugadas, dar la información y luego simplemente romper a llorar de felicidad“.

    Carli Lloyd, dos veces campeona del mundo con la selección femenil de Estados Unidos, dijo que le gustó que Cantor mostrara la misma energía en los partidos femeninos, como cuando narró su gol de larga distancia en la final del Mundial de 2015.

    “Todo lo que da en cada partido es, sin duda, lo que lo hace especial”, dijo Lloyd.

    Este año, el Mundial se celebra por primera vez en tres países, con partidos en 16 ciudades de Estados Unidos, Canadá y México.

    Unas seis horas antes de que Estados Unidos comenzara su participación con una contundente victoria por 4-1 sobre Paraguay, Cantor se asomó por encima de una barandilla y contempló la cancha vacía a las afueras de Los Ángeles. Intercambió juguetonamente algunos golpes de boxeo con uno de sus compañeros y luego aprovechó un momento de tranquilidad para comer antes de que el estadio se llenara de aficionados.

    “Los mundiales suelen ser agotadores”, dijo Cantor. “Descansar es fundamental”.

    Cantor llevaba despierto desde más o menos las 5 a. m., para hacer una conexión en directo con el programa Today cerca de su hotel. Al día siguiente le esperaba un vuelo mañanero a Houston para que pudiera narrar el partido entre Alemania y Curazao. Dos días después de ese partido, Cantor se encontraba en Kansas City, Misuri, para relatar el encuentro entre Argentina y Argelia.

    Cuando Messi metió el tercer gol en un partido en el que se convirtió en el máximo goleador de la historia de la Copa Mundial, Cantor sostuvo la exclamación de “¡gol!” durante casi 12 segundos seguidos.

    Aunque su padre era médico y su madre psicóloga, Cantor quería ser periodista y cubrir grandes eventos. Se quedaron estupefactos cuando entró en su dormitorio antes de empezar su primer año en la Universidad del Sur de California y les compartió sus aspiraciones.

    “‘Pero te vas a morir de hambre’”, recuerda Cantor que le dijo su padre.

    Cantor trabajó como periodista de prensa escrita para la Editorial Atlántida, empresa argentina, antes de convertirse en presentador de la cadena hispanohablante Univision, donde narró la Copa Mundial de 1990 en Italia. Pero su gran salto a la fama llegó gracias a sus entusiastas narraciones en 1994, la ocasión anterior en que Estados Unidos fue sede del Mundial masculino.

    Después de narrar los partidos, Cantor solía ser entrevistado por los medios de comunicación. Cuando el equipo de Letterman intentó agendarlo, al principio dudó. El programa se grababa en su día libre y quería descansar. Su esposa lo hizo cambiar de opinión.

    Dos años después de narrar partidos en el Mundial de 1998 en Francia para Univision, Cantor se pasó a Telemundo. La cadena, que ahora es propiedad de NBCUniversal, no consiguió los derechos de transmisión en español de la Copa Mundial hasta 2011, pero Cantor transmitió los partidos del torneo para la emisora de radio Fútbol de Primera.

    Además de calentar la voz meses antes del torneo, Cantor vio partidos internacionales para observar a los jugadores que iban a participar en el Mundial. Estudió a fondo la pronunciación para asegurarse de decir sus nombres correctamente en sus lenguas y dialectos nativos.

    “Tengo nombres neerlandeses de los jugadores de Curazao y alemanes de los jugadores alemanes, y hablo en español”, dijo Cantor. “Eso siempre es un reto”.

    El hijo de Cantor, Nico, también se dedica ahora a las emisiones, como comentarista de Fútbol de Primera y CBS Sports. Cuando de vez en cuando les asignan el mismo partido, intentan tomarse una foto juntos en el estadio.

    Nico Cantor dijo que, durante una cena en casa de sus padres en Miami, bromeó al decir que la letra de su padre era ilegible cuando veía sus notas esparcidas por la mesa. Pero añadió que también le ayudaron a comprender a fondo el alto nivel de preparación de su padre para la Copa Mundial.

    “Es parte de nuestra identidad como familia”, dijo Nico Cantor. “No podría imaginar nuestras vidas sin ello”.

    Cinematografía de Gus Aronson.

    Emmanuel Morgan reporta sobre deportes, cultura pop y entretenimiento.

  • El controvertido médico que promete cambiar el color de tus ojos

    El controvertido médico que promete cambiar el color de tus ojos

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    Una tarde reciente en París, el color de los ojos de una mujer estaba siendo cambiado de marrón a verde.

    Ella se encontraba acostada de espaldas en la mesa de operaciones, con el ojo izquierdo sujeto y abierto con un espéculo ocular, mientras un médico utilizaba un bisturí para inyectar lentamente un pigmento color verde pistacho a base de minerales en su córnea.

    Observaba la cirugía el doctor Francis Ferrari, el oftalmólogo francés de la clínica New Eyes Paris que inventó el proceso cosmético, llamado Queratopigmentación Anular Asistida por Láser de Femtosegundo –o FLAAK, por su sigla en inglés–, hace poco más de una década.

    Acercó su banquillo al monitor, que mostraba un acercamiento extremo del ojo. “No demasiado en el ojo izquierdo”, le dijo a su colega Jean-François Faure, quien murmuró una respuesta afirmativa, con la mirada fija a través del microscopio quirúrgico mientras trabajaba.

    Apenas unas horas antes, Ferrari había hablado con la paciente, mostrando un modelo de plástico de un globo ocular. “El color del ojo lo determina el iris, y no vamos a cambiar el color del iris”, dijo. “Lo que haremos es ocultar el color del iris tiñendo el espacio que hay delante de la córnea, de forma similar a un lente de contacto, y con un láser crearemos una incisión circular a través de la cual inyectaremos el color. ¿Lo entiendes?”

    “Oui, docteur”, dijo Ayşegül Kolvert, de 35 años, que había viajado a París el día anterior desde Grenoble, en el sureste de Francia, con su hermano gemelo, Karl, que había ido a apoyarla. Siempre había soñado con tener los ojos verdes. Y, dijo, “estaba harta de usar lentes de contacto”.

    Kolvert es una de las más de 2500 personas que han acudido a New Eyes Paris, situada en una calle tranquila del acomodado Sexto Distrito, en busca de esta intervención. Muchos de los pacientes de Ferrari se enteraron de la queratopigmentación a través de las redes sociales, y a menudo le envían mensajes directos por Instagram para concertar una primera cita por Zoom. La mayoría quiere pasar de tonos oscuros a claros, eligiendo entre una gama de pigmentos que incluye verde oliva, pistacho, “azul Riviera”, “dorado miel” y “océano”.

    El procedimiento se realiza todos los miércoles en una clínica establecida donde antes era una fábrica de vitrales, algo bastante apropiado para un lugar donde dos médicos, que en cierto sentido se consideran artistas, tiñen lo que muchos conocen como las ventanas del alma. En pocas horas, los pacientes se van con los ojos de sus sueños. La recuperación dura solo un día.

    Ferrari y Kolvert estudiaron la simulación en una computadora portátil para ver cómo quedaría el verde pistacho en sus ojos. “¿Está seguro de que quedará lo suficientemente verde?”, preguntó Kolvert. Ferrari le aseguró que sí.

    Hay tres niveles de intensidad de color: suave, medio y fuerte. “El suave es muy natural, pero no se nota mucho”, dijo Ferrari, “así que muchos de nuestros pacientes que quieren una intensidad media, sabiendo que se desvanecerá, acaban optando por la fuerte, que al principio se ve poco natural”.

    Como la córnea nunca cicatriza por completo, un paciente que no esté satisfecho con los resultados de la queratopigmentación puede eliminar alrededor del 80 por ciento del color, aunque no es recomendable.

    Dentro de la comunidad oftalmológica en general, el procedimiento es muy controvertido, ya que manipular la córnea conlleva un sinfín de posibles complicaciones. La queratopigmentación cosmética no está aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés), y la Academia Estadounidense de Oftalmología ha emitido dos advertencias en contra de someterse a este procedimiento, citando peligros como cicatrices en la córnea, infecciones y problemas graves de visión, incluido el riesgo de ceguera.

    “Creo que hay mucho temor entre los oftalmólogos, sobre todo porque no hay datos a largo plazo sobre el procedimiento en sí ni sobre los pigmentos que se utilizan”, dijo Amita Vadada, oftalmóloga y portavoz clínica de la Academia Estadounidense de Oftalmología. “El ojo es un órgano muy sensible desde el punto de vista inmunológico”, añadió. A Vadada le preocupa especialmente que se inyecten pigmentos extraños en las capas de la córnea, ya que pueden provocar inflamación. “A diferencia de otras partes del cuerpo, incluso una inflamación leve del ojo puede provocar cicatrices permanentes, sensibilidad a la luz y dolor”, dijo, y añadió que, con la queratopigmentación, “potencialmente estás alterando la función del ojo”.

    Ferrari insiste en que la FLAAK no es más peligrosa que la cirugía LASIK y conlleva incluso menos riesgos que usar lentes de contacto, que son propensos a provocar infecciones y úlceras corneales. Afirma que el proceso es más seguro tanto que la despigmentación con láser como que la cirugía de implante de iris. Esta última es una técnica alternativa para cambiar el color, conocida a menudo por su nombre comercial, BrightOcular. Se trata de otro procedimiento polémico en el que se inserta silicona de color en el ojo. Actualmente es objeto de varias demandas judiciales.

    Por encima de todo, Ferrari ve su procedimiento, la FLAAK, como una forma de que los pacientes se conviertan en quienes siempre quisieron ser.

    “Hay un sufrimiento real”, dijo. “Claro que sería mejor aceptar el color natural de los ojos, pero hay pacientes que simplemente no pueden”.

    Los ojos y las manos

    A sus 67 años, Ferrari es un hombre alto y de voz suave; tiene –apropiadamente, quizá– unos ojos color azul verdoso de brillo húmedo que rara vez parecen parpadear, sobre todo cuando está conversando. Se crió en Luxemburgo con un padre que trabajaba como intérprete de francés a italiano para el Parlamento Europeo, y una madre que se dedicaba al hogar. Se formó en oftalmología en la Universidad Eberhard Karls de Tubinga, en Alemania; es la primera persona de su familia en estudiar medicina, y posiblemente sea también la última, ya que sus cuatro hijos eligieron carreras en negocios o teatro. Ferrari se enorgullece de poder atender a sus pacientes en inglés, alemán e italiano, además de en francés.

    Ferrari lleva trabajando con su colega Jean-François Faure, de 70 años –quien también tiene los ojos color azul verdoso–, desde 2019, cuando decidió abrir su consulta de queratopigmentación en París. Ferrari buscaba una clínica ya existente que fuera tanto hermosa como práctica, con todo el equipo necesario ya disponible. Así que se puso en contacto con Faure, que ya dirigía una clínica que ofrecía servicios oftalmológicos habituales, como exámenes de la vista, cirugía de cataratas y algunas cirugías láser. Ferrari solo trabaja los miércoles; el resto del tiempo está en su casa de Estrasburgo con su esposa (que tiene los ojos marrones).

    Ferrari se encarga de las consultas y supervisa el procedimiento FLAAK en el quirófano, pero lleva dos años sin realizar la cirugía, aunque no ha querido decir por qué. Faure, un cirujano experimentado que resulta ser ambidiestro, es quien realiza el procedimiento.

    Los dos forman un dúo singular. Ferrari es los ojos; Faure, las manos.

    A Ferrari se le ocurrió la idea de la queratopigmentación hace 15 años, cuando leía un debate en línea entre oftalmólogos franceses sobre la mejor forma de dar color a los ojos. La queratopigmentación se desarrolló originalmente como una forma de tratar afecciones como la aniridia, en la que el ojo carece total o parcialmente de iris, lo que lo hace demasiado sensible a la luz.

    “Pensé que sería bueno encontrar una técnica que permitiera cambiar el color de los ojos de forma segura, y entonces pensé”, dijo Ferrari, abriendo bien sus propios ojos como reviviendo el recuerdo, “la córnea”. Eso fue en diciembre de 2011.

    Empezó a experimentar con conejos. “Si escribes esto en tu artículo, voy a tener a todos los amantes de los animales detrás de mí”, dijo Ferrari. Aun así, tomó su teléfono para mostrar una serie de imágenes de un conejo blanco con ojos rojos. Los ojos rojos se cambiaron con éxito a azules utilizando el método FLAAK. Más tarde, Ferrari extraería los globos oculares para disecarlos y estudiarlos bajo un microscopio. También probó la técnica en otros conejos. “Y les puse los nombres de mis hijos”, dijo con aire avergonzado. Ferrari probó el procedimiento por primera vez en un ser humano en diciembre de 2013: fue la primera vez en todo el mundo.

    Lo motivaba trabajar rápido, preocupado de que alguien se le adelantara. Y no se equivocaba al pensarlo: otro oftalmólogo, el doctor Jorge Alió, quien está afincado en Alicante, España, estaba pensando en lo mismo simultáneamente.

    “Llevaba tiempo investigando la queratopigmentación con fines terapéuticos”, dijo Alió. Había estado buscando formas de tratar los traumatismos oculares. “No tenía otra solución más que una prótesis o un lente de contacto, que a menudo no se pueden usar en este espacio porque se desestabilizan”. La clínica de Alió recibió una subvención del gobierno español para desarrollar pigmentos.

    “Desarrollamos una técnica totalmente nueva”, dijo. “Era muy experimental”. Y al final, resultó muy inspiradora; le dio la idea de que la cirugía podría usarse con fines cosméticos.

    Tras enterarse de la existencia del otro, Ferrari y Alió se conocieron en persona en un congreso en Londres. El encuentro fue muy cordial, y aunque a Alió le gusta señalar que él ha escrito más artículos académicos y fue pionero en la técnica tanto para uso terapéutico como cosmético, los dos médicos, quizás de manera inusual, han acordado ser nombrados “coinventores”.

    Cómo cambiar el color de tus ojos

    La operación no es para los aprensivos. Una vez anestesiados los globos oculares, se aplica el láser de femtosegundo en cada ojo, creando un túnel circular dentro de la córnea. Tras usar un gancho quirúrgico ordinario para ensanchar la incisión, Faure desliza con cuidado todo el arco del “bisturí Ferrari” en cada córnea –que tiene una consistencia gelatinosa– y, con una serie de movimientos decididos, va empujando el pigmento sobre ellas. El tinte se va arremolinando lentamente, como una gota de tinta en agua.

    Lo extraño, para quien observa, es cómo el ojo deja de parecer un ojo cuanto más se lo mira fijamente. Podría ser una pintura abstracta o un planeta visto a través de un telescopio. El resultado final es como un eclipse: se puede ver el anillo de azul Riviera o pistacho, y, debajo, el espectro del antiguo iris.

    Aunque los médicos están trabajando para mejorar su técnica actual y añadir pecas, surcos radiales y variaciones de color para que los ojos se vean más naturales, la sutileza o el realismo no siempre son el objetivo. A menudo, lo “artificial” es precisamente lo que atrae.

    El trabajo del oftalmólogo es complacer al paciente. “Hay mucha conversación de por medio, mucho diálogo con el paciente”, dijo Faure.

    “La gente siempre quiere más”, dijo Ferrari. “Sabes, hay un dicho: ‘más’ es enemigo de ‘bueno’”.

    El costo de la cirugía en la clínica de Ferrari es de 7000 euros (8100 dólares). Los clientes deben pagar un depósito de 1500 euros, que es reembolsable, dijo Ferrari, “si, durante la consulta, noto algo en su ojo que impida realizar el procedimiento”.

    Cada cliente tiene una consulta de 20 minutos la mañana previa al procedimiento, a menudo la primera y única consulta presencial. Con un microscopio especular, Ferrari utiliza la tomografía de coherencia óptica para estudiar el prisma en la superficie posterior de la córnea, y toma una imagen de la retina para asegurarse de que los ojos del paciente estén suficientemente sanos para someterse al tratamiento. Después Ferrari y el paciente eligen el color definitivo de los ojos, probando diferentes simulaciones en una computadora portátil.

    Una de las antiguas pacientes de Ferrari, Viviane Pouget, de 69 años, nunca se había planteado cambiar el color marrón de sus ojos hasta que vio un reportaje en televisión sobre el procedimiento un viernes hace seis años. Llamó a su clínica, que entonces tenía su sede en Estrasburgo, el lunes siguiente.

    “Me dije: ‘¿Por qué no?’”. A la semana siguiente, fue a ver a Ferrari. “Claro, como le pasaría a cualquiera, estaba nerviosa”, dijo Pouget. “¿Qué pasaría? ¿En qué me estaba metiendo?”.

    Se quedó alucinada con el cambio a azul Riviera. “Eran más brillantes de lo que podría haber esperado”, dijo. “Me miré al espejo y me dije a mí misma: me amo, me valoro”.

    Pouget dijo que notó que su vida cambiara de inmediato. “Al salir de la clínica, tomé el tren de vuelta a París y alguien me ayudó con la maleta. En toda mi vida, nadie me había llevado nunca la maleta”, contó. “Creo que cuando la gente ve ojos azules, piensa en el mar. Cuando vemos ojos oscuros, percibimos más autoridad”.

    La competencia

    Existe ahora una red cada vez más grande de médicos que realizan queratopigmentación en todo el mundo, entre ellos el doctor Alexander Movshovich, en Nueva York y Miami, y el doctor Brian Boxer Wachler en Los Ángeles, ambos formados por Ferrari. Solo en París hay seis clínicas rivales que ofrecen el procedimiento, razón por la cual New Eyes Paris ofrece FLAAK únicamente los miércoles. Con tanta competencia, llenarla cada semana sería complicado.

    Ferrari cree que los imitadores son inevitables y reconoce que hay algo halagador en ello. “Hay dinero en esto”, dijo. “Es algo nuevo. Representa un cambio a la rutina ordinaria”. Pero hay poco que Ferrari pueda hacer para mitigar el uso no reconocido de su procedimiento. En medicina, aunque a veces se puede patentar la tecnología, es casi imposible patentar un procedimiento. Incluso el bisturí, que él mismo diseñó y patentó, ha sido copiado en otros lugares, según comentó.

    Ha estado impartiendo un curso presencial de un día en la clínica para formar a oftalmólogos, como una manera de seguir monetizando la queratopigmentación. Hace poco, un médico viajó desde India para aprender de Ferrari.

    Y ha logrado obtener cierto reconocimiento. En el escritorio que comparte con Faure hay un trofeo octogonal de cristal que le entregó Alió, en el que se reconoce a Ferrari como “Mejor ponente” en la segunda edición del Kolor Congress, celebrada el año pasado en Dubái, una conferencia para oftalmólogos que ya practican la queratopigmentación y a otros que buscan hacerlo. El Kolor Congress de este año, de dos días, se celebró en mayo en el hotel Radisson Blu de Niza y atrajo a 300 oftalmólogos de todo el mundo. Allí presenciaron demostraciones en directo con las últimas técnicas y examinaron minuciosamente las muestras de nuevos tonos de pigmentos.

    ‘¿Son verdes?’

    Aquella tarde de miércoles en particular, había cuatro pacientes. Kolvert fue la primera. Estaba muy ilusionada antes de la intervención, pero, como les pasa a muchos al entrar en el quirófano y ver a los dos médicos con mascarillas que les cubren hasta los ojos, le empezaron a temblar las manos. Un optometrista en formación que asistía en la intervención le dio un par de pelotas antiestrés para que las apretara.

    Algunos pacientes se acobardan y cancelan a último momento. A Ferrari no le sorprende necesariamente.

    Durante toda la operación, Faure le habla a la paciente, describiendo lo que está haciendo. De vez en cuando les pide que “miren hacia abajo”, a sus pies, o que mantengan la mirada fija en el techo mientras él trabaja en toda la periferia de la córnea.

    Tras 45 minutos, Faure dejó el bisturí. “C’est fini”, dijo. La sábana quirúrgica se levantó con cuidado del rostro de Kolvert, y se retiró el espéculo.

    “¿Todo bien, doctor?”, preguntó ella, incorporándose con cuidado. Una lágrima artificial le resbaló por la mejilla. “¿Son verdes?”.

    “¡Son verdes, son verdes, son verdes!”, exclamó Ferrari alegremente, acercándose a la paciente para admirar el trabajo de su colega y los frutos de su invención.

    “De verdad quiero que sean verdes”, dijo Kolvert.

    “Es suficiente”, le advirtió Ferrari a Faure.

    Hubo un breve silencio mientras Kolvert examinaba sus ojos en el espejo de mano con la marca de New Eyes Paris.

    “C’est magnifique”, dijo ella. Luego se detuvo, miró a los médicos y de nuevo a sí misma, y dijo con cautela: “Pero doctor, no están suficientemente verdes”.

    “Le puedo asegurar que son verdes”, le dijo Ferrari.

    Al contemplar por primera vez sus nuevos ojos, Kolvert rebosaba de alegría e incredulidad. Tras asegurarse de que estuvieran lo más verdes posible, agradeció a los médicos y salió radiante del quirófano, pasando junto a la antesala donde se preparaba al siguiente paciente para la cirugía, hasta donde la esperaba su hermano.

    “Esa eres tú”, dijo su gemelo, levantándose de la silla. La abrazó y luego dio un par de pasos atrás para mirarla bien. “Esos son tus ojos”.

  • La biblioteca fundada por Franklin agrega libros sobre sexualidad a su colección

    La biblioteca fundada por Franklin agrega libros sobre sexualidad a su colección

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    Hay mucha historia que celebrar con motivo del 250.º aniversario de Estados Unidos en la Library Company of Philadelphia, la colección pública de libros raros más antigua de esa nación, fundada por Benjamin Franklin en 1731.

    Esta emblemática organización sin ánimo de lucro, 45 años más antigua que el país mismo, llegó a conceder privilegios de préstamo a los delegados del Primer y Segundo Congreso Continental y de la Convención Constitucional. Sirvió como centro de investigación del incipiente gobierno estadounidense antes de que existiera una Biblioteca del Congreso oficial.

    Ahora, como siempre, exhibe la máquina electrostática de Franklin y el escritorio de William Penn. Pero también hay algo un poco más atrevido en el programa, ya que la biblioteca celebra la reciente donación de 1500 volúmenes poco comúnes que arrojan luz sobre siglos de acercamientos sobre el sexo y la anatomía reproductiva.

    La colección sobre sexualidad es la más reciente donación de Charles E. Rosenberg, de 89 años, profesor emérito de historia de la ciencia en la Universidad de Harvard, quien ya ha legado a la biblioteca unos 15.000 libros sobre los aspectos sociales de la medicina, temas que abarcan los seis libros que él mismo escribió. Describió su última donación como, en gran medida, “libros sobre cómo llevar tu vida sexual”.

    “Sin duda hay material explícito, pero no pretende ser pornográfico”, dijo Rachel D’Agostino, conservadora de libros impresos de la biblioteca.

    La colección incluye decenas de variantes de lo que en su día fue un manual fundamental sobre sexualidad, La obra maestra de Aristóteles. En realidad no fue escrito por Aristóteles, y difícilmente podía considerarse una obra maestra, pero este manual –ampliamente pirateado y a menudo de contenido cuestionable– se mantuvo prácticamente en imprenta de forma ininterrumpida durante más de dos siglos desde su primera publicación anónima en Londres en 1684.

    Mary Fissell, profesora de historia de la medicina en la Universidad Johns Hopkins, que está escribiendo un libro sobre esta obra, dijo que el autor desconocido se había hecho pasar por el filósofo griego que se ganó una reputación (en gran medida inmerecida y nada seria) como el experto en sexualidad de la antigüedaden en la Inglaterra del siglo XVII. Pero la popularidad de este éxito de ventas clandestino decayó cuando el paladín contra el vicio, Anthony Comstock, prohibió los libros de carácter sexual en ese país en la década de 1870. “Eso acabó con él”, dijo.

    A punto de cumplir 300 años, la Library Company celebra su propio hito: una fusión pendiente con la Universidad de Temple para reforzar sus precarias finanzas y ampliar su presencia académica y pública. El acuerdo, aprobado por los accionistas de los próximos socios el pasado diciembre, está a la espera de la aprobación del fiscal general de Pensilvania y de la unidad judicial estatal que supervisa las organizaciones benéficas, conocida como Orphans’ Court.

    Al igual que muchas organizaciones sin ánimo de lucro, la biblioteca, con un presupuesto anual de aproximadamente 3 millones de dólares, ha atravesado dificultades financieras en los últimos años y su plantilla, que hace dos años contaba con 28 empleados, se ha reducido a 16.

    John Fry, rector de Temple, dijo en una entrevista que la unión de fuerzas ampliaría las perspectivas académicas de los casi 35.000 estudiantes y profesores de la universidad, al tiempo que garantizará el futuro público de la biblioteca. “Es la mejor oportunidad para que siga funcionando otros 300 años”.

    Jessica Choppin Roney, futura directora de la Library Company y profesora adjunta de historia en Temple, dijo que el compromiso de Franklin con el populismo le habría hecho sentirse “realmente entusiasmada con Temple”.

    Dijo que, al ser una colonia cuáquera sin iglesia establecida ni un gobierno central fuerte, Pensilvania se mostraba especialmente abierta a proyectos de voluntariado como la biblioteca.

    Se desconoce qué habría pensado Franklin sobre los libros de temática sexual, aunque sí reimprimió y publicó un libro de 1734 escrito por un médico de Virginia llamado John Tennent titulado Every Man His Own Doctor: or the Poor Planter’s Physician (Cada hombre es su propio médico: o el galeno del colono pobre), que ofrecía un método para practicar un aborto en casa.

    La donación más reciente de Rosenberg incluye ejemplares de otro libro inusual publicado por primera vez en Londres a principios del siglo XVIII, Onania, or The Heinous Sin of Self-Pollution (Onania, o el atroz pecado de la autocontaminación), con advertencias contra la masturbación.

    La donación incluye también numerosos libros sobre temas que hoy en día podrían clasificarse como relacionados con la vida LGBTQ; uno de ellos, sobre “ética griega”, lleva una inscripción garabateada y melancólica que reza: “Para Bob, si tan solo hubiéramos vivido en aquella época. Atentamente, Phil”.

    En total, la Library Company, que en su día tuvo su sede en el Independence Hall y que desde 1965 se encuentra en un edificio del centro de la ciudad, en el número 1314 de la calle Locust, cuenta con unos 500.000 libros y un número similar de documentos históricos, ilustraciones y objetos. Los visitantes no pueden recorrer las estanterías, sino que deben solicitar los materiales a los bibliotecarios.

    “Franklin dedicó más tiempo y esmero a la Library Company que a cualquier otro proyecto cívico”, escribió el historiador de la Universidad de Delaware, J. A. Leo Lemay, en su biografía en varios volúmenes, que quedó inconclusa tras su fallecimiento en 2008. Franklin la fundó como una extensión de su club de debate para el perfeccionamiento mutuo, el Junto, creado en 1727, y ejerció como su director, bibliotecario y agente de libros.

    La idea, según escribió en su autobiografía, era que, al “reunir nuestros libros en una biblioteca común, podríamos, al tiempo que nos gustaba mantenerlos juntos, disfrutar cada uno de la ventaja de utilizar los libros de todos los demás miembros, lo cual sería casi tan beneficioso como si cada uno poseyera la colección completa”.

    Con pocos vendedores de libros fuera de Boston, Franklin, que entonces tenía 25 años, hizo que los suscriptores pagaran una modesta cuota de chelines para afiliarse y se comprometieran a aportar sumas adicionales para comprar libros de Inglaterra. Solían reunirse en tabernas, y la multa por faltar a una reunión se fijó en “una pinta de vino”. Franklin, tal y como muestran las dedicatorias, donó algunos de sus propios volúmenes, entre ellos una traducción al inglés de un texto francés titulado Lógica o el arte de pensar, de 1717, y el grupo votó a favor de adquirir obras como Los viajes de Gulliver y Corán, según el libro de Lemay.

    En 1740, la biblioteca albergaba sus aproximadamente 375 títulos en la State House de Pensilvania (hoy Independence Hall), y en 1773 se trasladó a las inmediaciones, al Carpenters’ Hall, la sede del gremio de carpinteros recién construida.

    Al año siguiente, el Primer Congreso Continental se convirtió en su vecino de la planta baja, y se reunía para deliberar sobre una respuesta a las “Leyes Intolerables” del rey Jorge III. La biblioteca dio la bienvenida a los delegados con una resolución, que hoy se conserva en las estanterías en un volumen encuadernado de actas originales escritas a mano:

    “Por moción, se ordena: que el bibliotecario facilite a los caballeros que se reunirán en el Congreso en esta ciudad el uso de aquellos libros que necesiten durante sus sesiones, solicitando un recibo por los mismos”.

    Esa hospitalidad se extendió a las asambleas posteriores, tanto antes como después de la Revolución. “Estados Unidos es un bebé en comparación con nosotros”, dijo D’Agostino, quien también imparte clases en la Escuela de Libros Raros de la Universidad de Virginia.

    Una nueva exposición en la biblioteca repasa el clima de radicalismo que impulsó a los colonos hacia la independencia. Uno de los elementos más destacados, señalado por el bibliotecario emérito James N. Green durante una visita guiada, es un raro documento conservado de 1766 que muestra el sello real de la denostada Ley del Timbre, impuesta a los colonos tras la costosa guerra de Gran Bretaña contra Francia por el control de América del Norte. Apenas quedan ejemplares, ya que los patriotas se apresuraron a arrojar a las llamas los documentos sellados.

    También se expone el ejemplar de The American Crisis, de Thomas Paine, que, según dijo Green, probablemente se leyó a los soldados del general George Washington antes de que cruzaran el río Delaware para lanzar un ataque sorpresa contra la tropa de hessianos en Trenton durante la Navidad de 1776.

    Las donaciones de Rosenberg a la Library Company comenzaron en la década de 1960 y tienen su origen durante su paso por la Universidad de Pensilvania, donde impartió clases de historia de la ciencia entre 1963 y 2001. Sus primeras donaciones fueron recibidas por Edwin Wolf II, el destacado bibliotecario de la compañía. (En la Universidad de Pensilvania, en 1980, Rosenberg se casó con una compañera historiadora, Drew Gilpin Faust, quien ocupó el cargo de rectora de Harvard entre 2007 y 2018.)

    “Siempre he tenido esa vena de coleccionista”, dijo Rosenberg, en referencia a su interés por “cómo concebía la gente la medicina; la etnografía, no solo quién descubrió qué”.

    En su autobiografía sin concluir, escrita entre 1771 y 1790, año en que falleció a los 84 años, Benjamin Franklin expresó un orgullo especial por su Library Company, a la que denominó “la madre de todas las bibliotecas de suscripción norteamericanas, ahora tan numerosas”.

    “Estas bibliotecas”, añadió, “han mejorado la conversación general de los estadounidenses, han hecho que los comerciantes y agricultores comunes sean tan inteligentes como la mayoría de los caballeros de otros países y, tal vez, hayan contribuido en cierta medida a la postura que se ha adoptado de forma generalizada en todas las colonias en defensa de sus privilegios”.

  • Los nuevos ataques de Irán y EE. UU. entorpecen la recuperación del tráfico marítimo en el Golfo

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    Los ataques se produjeron después de que el tráfico por el estrecho de Ormuz alcanzara los niveles más altos desde el inicio de la guerra de Estados Unidos en Irán.

    La reanudación de los ataques por parte de las fuerzas de Irán y Estados Unidos amenazó la incipiente recuperación del comercio en el golfo Pérsico, donde el tráfico por el estrecho de Ormuz había alcanzado recientemente los niveles más altos desde el inicio de la guerra.

    Los ataques de los últimos tres días demostraron que ambos países están dispuestos a usar la fuerza militar para hacerse con el control del estrecho, lo que ha llevado a muchos operadores navieros a seguir cautelosos con esta vía marítima, un punto de estrangulamiento crucial para los envíos de petróleo y gas desde el Golfo.

    “El transporte marítimo se encuentra, literalmente, en medio del fuego cruzado mientras EE. UU. e Irán se disputan el control del estrecho de Ormuz”, dijo Michelle Wiese Bockmann, analista de Windward, una empresa de inteligencia marítima. “Esto no ayuda mucho a recuperar la confianza en que se pueda garantizar la seguridad para sacar de allí a los barcos varados”.

    El sábado, Baréin, un aliado de Estados Unidos en la región, dijo que había sido atacado por drones iraníes, en lo que parece una represalia por los ataques que las fuerzas estadounidenses lanzaron contra Irán el viernes. El ataque de Estados Unidos fue, a su vez, una respuesta a que Irán disparara el jueves contra un buque de carga, el Ever Lovely, que navegaba por el estrecho.

    Los ataques se produjeron aproximadamente una semana después de que Estados Unidos e Irán firmaran un acuerdo de paz preliminar que incluía una cláusula para reabrir el estrecho.

    Pero la vía navegable aún no ha vuelto a la normalidad. Tras el ataque iraní al Ever Lovely, la Organización Marítima Internacional, una agencia de las Naciones Unidas, suspendió una operación para evacuar a cientos de barcos varados en el golfo Pérsico.

    El sábado, la agencia británica Maritime Trade Operations elevó su evaluación del nivel de amenaza en el estrecho de Ormuz a “sustancial”, citando los ataques a buques. La organización, dirigida por la Armada británica y que actúa como servicio de vigilancia y emergencia para la navegación comercial, dijo que había recibido informes de que un buque petrolero en el estrecho había sido alcanzado por un “proyectil no identificado” el sábado, y señaló que no hubo heridos ni daños medioambientales.

    Harry Vafias, director ejecutivo de Stealth Gas, una empresa de servicios de transporte marítimo, dijo el sábado que, de sus tres buques atrapados en el golfo Pérsico desde hace más de tres meses, uno había podido salir del Golfo en los últimos días. Pero los otros dos siguen atrapados y les resulta demasiado difícil salir en este momento. Dijo que “la situación en Ormuz parece estar empeorando de nuevo”.

    En las últimas semanas, Irán ha intentado establecer un control formal sobre el tráfico marítimo en el estrecho, algo de lo que antes no disponía. Irán ha exigido a los operadores de buques que obtengan su permiso antes de atravesarlo, y ha amenazado a los barcos que no lo han hecho.

    Irán atacó el buque portacontenedores cuando este navegaba por el estrecho cerca de Omán.

    Desde hace casi dos meses, el Comando Central de Estados Unidos ha estado ayudando a los barcos comerciales a atravesar el estrecho por rutas cercanas a la costa de Omán, y esta semana dijo que ha facilitado el paso de más de 500 buques desde principios de mayo.

    “La agresión injustificada contra la navegación comercial por parte de las fuerzas iraníes violó claramente el alto al fuego”, dijo el Comando Central de Estados Unidos en un comunicado el viernes. Añadió que seguía coordinando y prestando apoyo para garantizar un paso seguro a los buques comerciales que transitan por el estrecho.

    Antes del ataque de Irán, el tráfico marítimo por esta vía había ido aumentando. El miércoles pasaron 73 barcos y el jueves 54, según datos de Kpler, una empresa de análisis marítimo. Era demasiado pronto para saber qué efecto habían tenido los últimos ataques en el número de barcos que cruzaban el estrecho. El viernes transitaron al menos 34 buques y el sábado al menos 10, pero ese recuento estaba incompleto y se esperaba que aumentara, según Kpler.

    Esas cifras de tráfico eran superiores a los minúsculos totales diarios registrados durante la guerra, pero seguían estando muy por debajo de los aproximadamente 130 barcos que transitaban a diario antes del conflicto.

    Las últimas cifras incluyen los barcos iraníes y aquellos que han obtenido permiso de Irán para atravesar el estrecho; los buques que transitan con ayuda de Estados Unidos; y los barcos que formaban parte de la evacuación organizada por la Organización Marítima Internacional, la agencia de las Naciones Unidas.

    Arsenio Dominguez, secretario general de la OMI, dijo el viernes que desde el martes se habían evacuado 115 buques, con unos 2500 tripulantes. Del total, 51 salieron el jueves y 16 el viernes.

    La OMI dijo que el barco atacado el jueves no formaba parte de la evacuación de su organización, y Dominguez dijo que necesitaba “información adicional” para determinar si el barco formaba parte de la operación del Comando Central de Estados Unidos. Un vocero se negó a confirmar si el Ever Lovely había formado parte de su iniciativa.

    La operación de evacuación de las Naciones Unidas atrajo a operadores de buques que no querían tratar con Irán y que no querían correr el riesgo de seguir adelante con la ayuda de Estados Unidos y convertirse potencialmente en blanco de un ataque iraní, dijo un experto en transporte marítimo.

    Tras los ataques iraníes y estadounidenses, lo más probable es que esos operadores de buques eviten ahora el estrecho hasta que la situación parezca más segura, lo que podría retrasar el retorno a los niveles de tráfico previos a la guerra.

    “Los riesgos seguirán siendo elevados para el transporte marítimo”, dijo Noam Raydan, investigador principal del Washington Institute for Near East Policy. “Irán no está dispuesto a detener sus ataques contra buques ni sus amenazas, y esto seguirá exigiendo una respuesta por parte de EE. UU.”

    Wiese Bockmann, de Windward, dijo que, poco después de los ataques de Estados Unidos, los barcos empezaron a apagar los sistemas que transmiten su ubicación.

    Peter Eavis cubre el negocio de trasladar productos por todo el mundo.

    Jenny Gross escribe sobre negocios y economía para The New York Times y está basada en Londres.

  • La carrera por esculpir al ‘dios viviente’ de Argentina

    La carrera por esculpir al ‘dios viviente’ de Argentina

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    Había que enderezar el dedo de Lionel Messi. Aún había que esculpir los músculos de sus piernas y luego vestirlos con el pantalón corto de la selección argentina. Y hacía falta una red para tapar la boca de Messi y evitar que las palomas anidaran dentro, dijo Aldo Beroisa, el artista, mientras contemplaba su colosal escultura, aún sin terminar, del ídolo del fútbol argentino.

    Mientras Messi, el capitán de la selección argentina, persigue el ambicioso objetivo de llevar a su equipo a un segundo título consecutivo en la Copa Mundial, Beroisa se ha enfrentado a otro reto monumental: construir una gigantesca estatua del ídolo del fútbol en medio del desierto patagónico.

    Beroisa, con los tobillos hinchados por una caída reciente que sufrió al correr entre las piernas de Messi para terminar la obra antes del torneo de este año, aseguró que lograrían terminarla y añadió que el jugador lo merecía.

    Desde hace más de un año, Beroisa –extrabajador ferroviario y artista local cuyo currículum incluye varias estatuas de dinosaurios y de Jesús– ha cortado y soldado viejas tuberías de petróleo en medio del polvo del desierto para darles forma y crear el esqueleto de acero de Messi.

    Ha desafiado los implacables vientos patagónicos que pulverizaron la barba de Messi y la gravedad terrestre que en su día le rompió el brazo al jugador y que casi le rompe el cuello a él mismo, todo ello para rendir un homenaje descomunal a la leyenda del fútbol de su país.

    Los vecinos cuentan que las autoridades les dijeron que más les valía marcharse. La localidad estaba demasiado apartada y aislada en un desierto inhóspito sin ningún motivo para seguir adelante. A Beroisa lo despidieron de la empresa ferroviaria estatal, que también había sido privatizada.

    En lugar de rendirse, los vecinos organizaron protestas, se resistieron y se quedaron. Beroisa, técnico ferroviario de formación pero, en el fondo, un apasionado del Renacimiento italiano, cogió un cincel. Empezó con maniquíes para tiendas de ropa y figuritas religiosas. Luego vino un dinosaurio a tamaño real para el museo local. Después llegaron los encargos públicos.

    Aunque el miedo de su mujer a volar echó por tierra su sueño de ver la Capilla Sixtina, Beroisa estudió fotografías de La piedad de Miguel Ángel para plasmar los pliegues de la túnica de una estatua de Cristo de 15 metros de altura, situada en una carretera descolorida por el sol por la que circulan sobre todo camiones cisterna.

    Cuando un responsable deportivo local sugirió hace más de un año construir una estatua de Messi a tamaño real, Beroisa propuso hacerla más grande para que estuviera a la altura de la fama mundial de la estrella. La ciudad de Calcuta, en la India, ya tenía una estatua de Messi de 21 metros. Beroisa propuso hacer la suya 5 metros más alta.

    El alcalde, Ramón Rioseco, estuvo de acuerdo, y dijo que esa obra sería su Capilla Sixtina.

    Rioseco dijo que sabía que crear la escultura no iba a ser tarea fácil. A casi nadie le llamaría la atención un error en los rasgos de una figura religiosa de otro milenio, pero no se podía estropear el rostro del dios viviente de Argentina.

    Rioseco dijo que uno puede intentar plasmar el aspecto de Cristo o el de los apóstoles en La última cena, pues está abierto a la interpretación. Pero añadió que con Messi no se puede cometer ningún error.

    Agregó que era plenamente consciente de las expectativas.

    Emma Bubola es una reportera del Times que cubre Argentina. Reside en Buenos Aires.