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  • Los inquietantes vehículos abandonados en la “zona muerta” de Chernóbil

    Los inquietantes vehículos abandonados en la “zona muerta” de Chernóbil

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    En la madrugada del sábado 26 de abril de 1986, una prueba de seguridad en la Planta Nuclear de Chernóbil en lo que hoy es Ucrania, salió terriblemente mal. Casi de forma apocalíptica.

    Los técnicos que estaban enfriando uno de los cuatro reactores de la central soviética durante una prueba destinada a simular una pérdida accidental de energía desconocían un fallo de diseño crucial en el reactor. La potencia se disparó, provocando una reacción térmica cuando el sistema de refrigeración estaba desconectado. Los componentes dentro del reactor número cuatro se rompieron, causando explosiones de vapor y la fusión del núcleo, lo que destruyó el edificio del reactor.

    La radiación procedente de los escombros y el humo del incendio del reactor se desplazó por Ucrania, otros estados de la URSS y, finalmente, hasta las regiones más lejanas del norte de Europa.

    Las explosiones y la nube radiactiva resultante provocaron pánico en todo el mundo. Pero los efectos se sintieron con mayor intensidad en la zona alrededor de Chernóbil, especialmente en la “ciudad modelo” construida para sus técnicos, Pripyat.

    Vehículos abandonados en Chernóbil.

    Phil Coomes/BBC
    En los vertederos hay muchos vehículos de servicios públicos —como camiones de bomberos— que se utilizaron para hacer frente a la lluvia radiactiva provocada por el accidente.

    Esta ciudad de 49.000 habitantes estaba rodeada de campos de cultivo y bosques, salpicada de aldeas y pequeñas localidades. Tras una parálisis inicial —los funcionarios no querían creer que un reactor de una de sus centrales nucleares modelo pudiera fallar—, se puso en marcha un enorme plan de evacuación.

    En poco más de 36 horas después de la explosión, toda la población de Pripyat fue evacuada en autobuses fuera de la zona afectada, sin posibilidad de regresar jamás a sus hogares. Otras 68.000 personas fueron trasladadas desde asentamientos más pequeños. Y tras la evacuación llegó la limpieza.

    Todo el peso del sistema de defensa civil de la Unión Soviética se movilizó para hacer frente al desastre, el evento nuclear más grave ocurrido en tiempos de paz. Innumerables camiones y autobuses se utilizaron para trasladar a los 500.000 militares y civiles que tendrían que enfrentarse a la contaminación radiactiva de la zona, conocidos con el sombrío nombre de “liquidadores”. Una parte significativa de la flota de helicópteros de la Fuerza Aérea soviética se empleó para sofocar el incendio del reactor y cubrir otras áreas irradiadas. También se desplegaron vehículos militares de reconocimiento y demolición —diseñados para operar en las secuelas radiactivas de explosiones nucleares— para vigilar las “zonas calientes”.

    El trabajo de limpieza del entorno tóxico duró muchos meses. Al finalizar, toda esta enorme flota de vehículos se convirtió en un problema peligroso sin solución rápida.

    La radiación los hacía demasiado peligrosos para volver a utilizarlos fuera de la zona, por lo que las autoridades soviéticas establecieron cementerios de vehículos, incluyendo los enormes helicópteros de carga pesada que habían sobrevolado el reactor número cuatro en llamas. Se prepararon dos grandes emplazamientos en Rassokha y Buryakovka dentro de la zona de exclusión, donde los vehículos fueron llevados por aire o por carretera —y abandonados para oxidarse al aire libre durante al menos 100 años, hasta que los niveles de radiación descendieran a valores normales.

    Vehículos sin sus motores.

    Phil Coomes/BBC
    En los primeros años de los vertederos, los chatarreros desmontaban de los vehículos abandonados las piezas útiles, como los motores.

    Cuando la zona alrededor de Chernóbil se convirtió en una de las inesperadas atracciones turísticas de Ucrania a finales de los años 90 y principios de los 2000, los cementerios de vehículos pasaron a ser un punto destacado surrealista, casi sacado de la ciencia ficción.

    El antiguo editor de fotografía de noticias online de la BBC, Phil Coomes, fue uno de los atraídos por el lugar en Rassokha durante una visita para conmemorar el 20º aniversario del desastre en 2006. Viajó a Ucrania durante 10 días junto con el también periodista de la BBC Stephen Mulvey.

    “Creo que ya se habían hecho algunos viajes turísticos a la zona, pero no muchos”, dice Coomes, poco antes del 40º aniversario, que se cumplió el pasado 26 de abril. “Creo que la explosión ocurrió más o menos cuando yo empezaba en la BBC. Así que propusimos la idea y allá fuimos, con nuestros pequeños dosímetros para asegurarnos de no recibir demasiada radiación”.

    Coomes cuenta que permaneció unos tres días en la zona de exclusión, alojándose en el hotel que se había habilitado especialmente para huéspedes y trabajadores de la central, que aún tenía un reactor en funcionamiento produciendo electricidad.

    Restos de un helicóptero de carga pesada.

    Phil Coomes/BBC
    Algunos de los vehículos más grandes, como los helicópteros de carga pesada, parecían haber sido desguazados por saqueadores cuando Phil Coomes los visitó en 2006.

    “Te olvidas de lo grande que es el lugar; piensas: ‘Oh, tenemos dos días allí, será genial, podremos verlo todo’”.

    Dice sobre los dos jóvenes guías que los acompañaban: “Creo que prácticamente vivían en la zona, no parecían preocuparse en absoluto por ningún peligro.

    “Piensas: ‘Ah, está a 10 minutos por la carretera’, pero no, es como media hora de trayecto por carreteras completamente destruidas y llenas de baches, en la parte trasera de este coche (donde) las puertas se abrían de vez en cuando”.

    “Al final, llegamos a una especie de cementerio donde habían dejado todo el equipo”.

    Coomes fue llevado a Rassokha, donde todavía había grandes cantidades de maquinaria oxidándose al aire libre. Una de las imágenes que tomó fue la de un enorme helicóptero Mil Mi-6, que en su momento fue el helicóptero más grande del mundo y capaz de transportar hasta 90 pasajeros a la vez.

    “Había una fila de camiones de bomberos y una fila de autobuses, y todo estaba bastante bien organizado por secciones”.

    Cerca del helicóptero, había algunas de las palas que habían sido retiradas del rotor, y al otro lado una larga hilera de restos. A pesar de estar altamente irradiados y representar un riesgo potencial para la salud, los saqueadores pasaron años expoliando los vehículos deteriorados. Con el tiempo, los vehículos de Rassokha fueron despojados de sus piezas más valiosas.

    Alrededor de 2013, las autoridades de Ucrania trasladaron gran parte del material que quedaba en Rassokha. Si observas imágenes satelitales hoy en día, ya no verás los restos de los enormes helicópteros Mil Mi-6 y Mil Mi-26 que se habían dejado oxidar. Sin embargo, muchos de los vehículos irradiados utilizados en las labores de limpieza siguen permaneciendo dentro de la zona de exclusión.

    Vehículos en un bosque de Chernóbil.

    Kamil Budzynski
    El fotógrafo polaco Kamil Budzynski ha visitado Chernóbil tras el desbroce de Rassokha y ha encontrado los restos de numerosos vehículos en los claros del bosque

    Kamil Budzynski es un fotógrafo polaco afincado en Edimburgo, Escocia, que ha visitado la zona de exclusión varias veces desde mediados de la década de 2010 y dirige el sitio web Forgotten Chernobyl.

    “Me mudé a Escocia prácticamente cuando me hice adulto, así que nunca tuve muchas oportunidades de visitar Ucrania, pero cuando escuché que finalmente el nuevo confinamiento seguro iba a cubrir el antiguo sarcófago (construido sobre el reactor número cuatro), decidí que esa era la oportunidad de verlo por última vez. Probablemente, como mucha gente, pensé que iría una vez y sería suficiente. Pero me enganché”.

    Cuando visitó Rassokha en 2018, la mayoría de los vehículos ya habían desaparecido. El campo principal, donde Phil Coomes había visto helicópteros y largas filas de vehículos militares y camiones de bomberos, estaba desierto.

    “Cuando estuve allí, estaba prácticamente vacío”, dice Budzynski. “Noté en imágenes satelitales alrededor de 2012 y 2013 que ese campo principal ya no estaba, había sido despejado”.

    Budzynski explica que Ucrania permitió que parte de la chatarra metálica se mezclara con otros metales para su reutilización. El año pasado, esto incluso incluyó parte del metal descontaminado de la propia central.

    “He leído en algún sitio sobre regulaciones que permitían mezclar cierta cantidad de material muy levemente radiactivo con acero completamente limpio y materias primas, y de esa manera básicamente diluían tanto la contaminación que no suponía ningún riesgo”.

    Vehículos en estado de chatarra.

    Kamil Budzynski
    En medio del caos provocado por la invasión rusa de Ucrania, es probable que los vehículos abandonados pasen décadas pudriéndose en los extensos bosques de la zona de exclusión.

    Budzynski es consciente de que el saqueo fue un problema mucho mayor en los primeros años de los cementerios de vehículos, cuando las piezas eran mucho más valiosas. “Puedo imaginar que la pobreza en aquel entonces era enorme; cualquiera podía ganarse la vida vendiendo piezas de motor contaminadas. En Pripyat, de hecho, hubo bastantes fotos famosas al principio: muchas pertenencias personales simplemente se sacaban de los edificios y luego se enterraban, porque la gente volvía a buscarlas”.

    Budzynski observó que, aunque el sitio principal de Rassokha había sido despejado, al estudiar mapas satelitales aparecía un nuevo lugar que parecía estar lleno de vehículos, no muy lejos del anterior. Lo visitó en su siguiente viaje a la zona. “Ahí fue donde encontré muchos otros autobuses, algunos… algunos vehículos militares; la mayoría no estaban tan mal”.

    Actualmente, Ucrania enfrenta una amenaza diferente: no la radiación, sino los ataques continuos del ejército ruso, que lanzó una invasión a gran escala en 2022. Ucrania sigue técnicamente abierta al turismo, pero muchos gobiernos aconsejan a sus ciudadanos que se mantengan alejados, y las visitas a la zona de exclusión de Chernóbil se han detenido. Lejos de la mirada de periodistas, científicos, turistas y exploradores, estos recordatorios oxidados de un accidente nuclear seguirán deteriorándose con el paso del tiempo.

    Línea gris

    BBC

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  • En Sinaloa, la acusación contra sus funcionarios no fue sorpresa

    En Sinaloa, la acusación contra sus funcionarios no fue sorpresa

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    La imputación de Estados Unidos a un gobernador mexicano confirma lo que muchos sonorenses sospechaban hace tiempo: la línea entre el crimen organizado y las altas esferas del gobierno se ha difuminado.

    La noticia fue explosiva y agregó una nueva capa de tensión en las relaciones entre Estados Unidos y México.

    El miércoles, fiscales estadounidenses acusaron al gobernador en funciones del estado de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros nueve funcionarios de ayudar a un poderoso cártel a introducir grandes cantidades de droga en Estados Unidos a cambio de sobornos y apoyo político.

    Las acusaciones le han generado una crisis política a la presidenta Claudia Sheinbaum, mientras que Rocha Moya, miembro del mismo partido político que Sheinbaum, ha negado cualquier delito y ha acusado a Estados Unidos de atentar contra la soberanía de México.

    Pero aquí en Sinaloa, donde la violencia de los cárteles se vive casi a diario, la noticia ha sido vista más como un ajuste de cuentas que como una sorpresa.

    Durante años, los residentes han intercambiado rumores y certezas tácitas de la complicidad entre el cártel de Sinaloa y los altos mandos del poder. Muchos dijeron que, cuando se presentó el acta de acusación, simplemente se puso por escrito lo que durante mucho tiempo se había comentado.

    Omar Trejo, un vendedor, aseguró que la población siempre lo ha sabido y que ya era hora de ocurriera. Añadió que los presuntos vínculos entre el gobernador, otros funcionarios y el cártel eran un “secreto a voces”, una frase repetida una y otra vez por las personas que viven aquí.

    Mientras lustraba zapatos en la plaza principal de Culiacán, la capital del estado, Jesús Tirado afirmó que para ellos no había sido una noticia sorpresiva.

    A unos pasos, bajo la catedral de la ciudad, una pared estaba cubierta de carteles con los rostros de las personas desaparecidas, víctimas de la violencia de Sinaloa. Cerca, con pintura plateada brillante, estaba escrito un veredicto contundente: “narco-Estado cómplice”.

    Durante casi dos años, la guerra interna entre facciones rivales del cártel de Sinaloa ha convertido la vida cotidiana en un paisaje de miedo y desgaste, con negocios cerrados, calles vacías y toques de queda autoimpuestos.

    Las familias siguen buscando a más de 3600 personas que han desaparecido solo en los últimos 20 meses, un periodo en el que también han sido asesinadas más de 3000 personas.

    En este contexto, más de una decena de residentes describieron la acusación como un hecho de gran repercusión política y también profundamente personal. Para muchos, la posibilidad de que el gobernador y los altos funcionarios se hubieran alineado con uno de los grupos que impulsaron el derramamiento de sangre provocó una mezcla de ira, dolor y, para algunos, una sombría sensación de confirmación.

    Adrián López Ortiz, director de Noroeste, uno de los principales periódicos de Culiacán, afirmó que no se trataba solo de corrupción, sino de la posibilidad de que el responsable de resolver la violencia y sortear la crisis fuera parte de ella.

    Afirmó que como sinaloense, la situación le entristecía profundamente. Y añadió que de confirmarse, significaría que quienes están en la cima –la gubernatura e incluso la alcaldía– estaban directamente vinculados con estos grupos.

    Las acusaciones también sugieren algo aún más preocupante, dijo López, tras señalar el conflicto de cómo se podría resolver la situación si los responsables de tomar las decisiones son parte del problema.

    En cuanto a Rocha, justo un día después de que las autoridades estadounidenses lanzaran las graves acusaciones, trató de proyectar un tono tranquilo.

    “El que nada teme, la pasa bien. El que nada debe, nada tiene que pagar”, les dijo el gobernador a los periodistas el jueves, después que se le preguntara sobre las imputaciones, con lo que mostró una actitud de normalidad incluso cuando las acusaciones amenazaban con poner en jaque su gobierno y tensar las relaciones entre México y Estados Unidos.

    Apenas un día antes, Rocha dijo en un comunicado que las acusaciones “carecen de veracidad y fundamento alguno”, y que eran un intento de Estados Unidos de atacar al movimiento político de izquierda de México, liderado por Sheinbaum.

    Los otros funcionarios imputados son el actual alcalde de Culiacán, el vicefiscal general del estado y varios exaltos cargos de las fuerzas de seguridad de Sinaloa, algunos de los cuales son también miembros del partido de Sheinbaum.

    El hecho de que se imputara a altos funcionarios del gobierno, no solo al gobernador, señalaba un problema sistémico más amplio, dijeron algunos residentes de Sinaloa.

    Miguel Clouthier, empresario y exlegislador federal, afirmó que las acusaciones habían dejado al descubierto el arraigado problema de la narcopolítica en México. Aseguró que los grupos del crimen organizado habían florecido y que solo había podido existir con el apoyo y la colaboración de quienes pretendían contenerlo.

    “El pecado original”, añadió, “es cuando los gobernantes establecen alianzas con el crimen organizado para poder llegar porque una vez que llegan ya no pueden zafarse después”.

    Sin embargo, en un país donde los funcionarios corruptos han proporcionado durante mucho tiempo el andamiaje para que prosperen los grupos criminales, Clouthier dijo que esperaba que un imputado que pretendiera establecer un vínculo entre el gobierno y el crimen lo debilitara de alguna manera.

    Clouthier afirmó que se había aprendido a que cada quien cuidara de sí mismo y añadió que la supervivencia había significado durante mucho tiempo no desafiar a elementos delictivos que existían claramente.

    Sin embargo, añadió que también había un cansancio ante el hecho de que no ocurriera nada. Expresó su esperanza de que esto obligara a que se dejara de mentir por miedo.

    Aunque la acusación dominó los titulares el jueves, el ritmo de la violencia en Sinaloa continuó prácticamente igual. Esa mañana, un dirigente sindical local, Homar Salas Gastélum, fue asesinado a tiros en el interior de su domicilio. También murió su guardaespaldas. Después de que un grupo de hombres armados tiroteara su residencia justo después de su victoria electoral en febrero, dijo a los periodistas locales que era consciente de que había intereses que no querían que fuera electo.

    En otros lugares, ese mismo día fueron asesinadas otras siete personas y se descubrieron en la ciudad los restos de dos víctimas no identificadas.

    Los fiscales estadounidenses afirman que Rocha aceptó sobornos de una facción del cártel de Sinaloa conocida como los Chapitos, la organización criminal dominante en el estado, a cambio de proteger al grupo. La facción está dirigida por los hijos de Joaquín Guzmán Loera, el fundador del cártel de Sinaloa, a quien se conoce como el Chapo.

    El acta de acusación describe una reunión en la que dos de los hijos de Guzmán, Ovidio Guzmán López e Iván Archivaldo Guzmán Salazar, le dijeron a Rocha que podían garantizar su victoria electoral. Este, a su vez, accedió a instalar a funcionarios que permitirían al cártel operar con impunidad, según el acta de acusación.

    Los fiscales afirman que el cártel ayudó y durante las elecciones realizaron el robo de boletas, secuestraron a candidatos de la oposición y presionaron a otros para que abandonaran la contienda. Una vez en el poder, Rocha y sus aliados nombraron a funcionarios en los gobiernos estatales y municipales para que ayudaran al cártel, según la acusación.

    Para algunos sinaloenses, la acusación supuso una sombría sensación de revancha.

    Paola Gárate, diputada local y una de las más firmes detractoras de Rocha, dijo que se encontraba entre las decenas de candidatos de la oposición y operadores políticos secuestrados el día de las elecciones de 2021. Según dijo, fue retenida durante nueve horas por pistoleros enmascarados, junto con otros candidatos y operadores, hasta que terminó la votación.

    La noticia, dijo, la dejó con sentimientos contradictorios.

    “Gusto por un lado, tristeza por el otro”, dijo Gárate. “Pero sobre todo es una comprobación de que en México no existe Estado de derecho, que no son las autoridades mexicanas las lo acusaron pero son ellas que debieron de haber procedido antes, no sucedió porque son parte del problema”.

    Aquí, añadió con la voz entrecortada, formar parte de la oposición puede pagarse con la vida.

    Paulina Villegas es una reportera del Times con sede en la Ciudad de México, desde donde cubre organizaciones delictivas, narcotráfico y otros temas que afectan la región.

  • Gobernador de Sinaloa acusado por EE. UU. pide licencia para defenderse

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    Fiscales estadounidenses acusaron a Rubén Rocha Moya de proteger al poderoso Cártel de Sinaloa a cambio de sobornos y apoyo político, lo que desató un escándalo nacional.

    Rubén Rocha Moya, el gobernador mexicano imputado por Estados Unidos esta semana, dijo el viernes por la noche que dejaría temporalmente su cargo, lo que amplía las repercusiones políticas de los señalamientos que afirman que ayudó durante años a un poderoso cártel de la droga.

    Rocha Moya, de 76 años, dijo en una declaración grabada de dos minutos a última hora del viernes que era inocente, pero que se tomaría una “licencia temporal” como gobernador del estado mexicano de Sinaloa para centrarse en defenderse de las acusaciones.

    “A mi pueblo y a mi familia los puedo ver de frente porque no los he traicionado y nunca, nunca los traicionaré”, dijo. “Y eso lo demostraré con firmeza en el momento que las instituciones de justicia de nuestro país lo requieran”.

    El caso de Rocha Moya ha dominado la conversación nacional en México desde el miércoles, cuando los fiscales de Manhattan hicieron pública un acta de imputación en la que se le acusaba a él y a otros nueve funcionarios y exfuncionarios mexicanos de un esquema delictivo de años de duración para proteger al Cártel de Sinaloa a cambio de sobornos y apoyo político. El cártel ha dominado durante mucho tiempo Sinaloa, un estado de tres millones de habitantes situado en la costa occidental de México, y los fiscales presentaron a Rocha Moya como el principal responsable de la impunidad del grupo desde su elección en 2021.

    La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha respondido con cautela a la acusación de Estados Unidos, y se negó a ordenar la detención de Rocha Moya, como habían solicitado los fiscales estadounidenses, argumentando que carecían de evidencias suficientes. Dijo que, en su lugar, la fiscalía general de México investigaría a Rocha Moya.

    La imputación ha puesto a Sheinbaum en una situación difícil. Rocha Moya es un miembro destacado de su partido, Morena, pero el gobierno de Donald Trump la ha presionado intensamente para que tome medidas enérgicas contra los cárteles y la corrupción.

    La decisión de Rocha Moya de solicitar una licencia en lugar de renunciar tenía una clara ventaja para él. Como funcionario electo, Rocha Moya goza de un fuero o inmunidad frente a condenas penales, que el Congreso de México debe retirarle si ha de enfrentarse a cargos penales. La licencia le permite dejar su cargo conservando su inmunidad.

    Jack Nicas es el jefe de la oficina del Times en Ciudad de México y dirige la cobertura de México, Centroamérica y el Caribe.

  • Maduro ya no está, pero en Venezuela casi todo sigue igual

    Maduro ya no está, pero en Venezuela casi todo sigue igual

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    Venezuela puede parecer un lugar de extremos discordantes.

    Desde que Estados Unidos irrumpió y capturó a su presidente, Nicolás Maduro, en enero, la élite del país con conexiones políticas ha hablado de un renacimiento económico, impulsado por las promesas estadounidenses de “desatar la prosperidad” al tomar el control de la asediada industria petrolera de Venezuela.

    Al mismo tiempo, han sido liberados cientos de presos políticos, muchos de ellos demacrados y traumatizados después de años de condiciones miserables en cárceles insalubres. La mayoría tiene pánico a hablar de sus penurias por miedo a que el gobierno, que en esencia no ha cambiado salvo por la pérdida de Maduro, vuelva por ellos. Cientos más siguen encerrados.

    Pero entre los bendecidos y los malditos hay una brecha abismal en la que casi todos los demás venezolanos –profesores, médicos, albañiles, vendedores ambulantes– pasan sus días rebuscando entre los escombros de una economía arrasada. Para este amplio sector de la población, la intervención estadounidense ha cambiado poco hasta ahora y solo ofrece una débil perspectiva de algo mejor.

    Hace poco, cuatro profesores de política y economía se reunieron para tomar un café alrededor de una mesa de plástico en el campus donde imparten clases, la Universidad Central de Venezuela, en la capital, Caracas. Relataron cómo una espiral económica descendente a lo largo de los 13 años de Maduro en el poder los había empujado a la pobreza.

    “En los últimos cinco años, la moneda se devaluó tanto que mi salario equivalía a cuatro dólares al mes. Es decir, se me olvidó que tenía un salario”, dijo Pedro García, de 59 años, que ahora dirige un sindicato de profesores jubilados.

    Con el tiempo, contó, canceló más clases a fin de vender comida casera a la gente que hacía fila para conseguir combustible subvencionado en una gasolinera cerca de su apartamento. Luego vendió la cama el congelador de su suegra, y su propia bicicleta. Su pensión es una miseria: “No me alcanza para no morir de hambre”, dijo.

    Su colega, Carlos Hermoso, economista, se inclinó hacia delante, frunció el ceño y dijo que la promesa de Estados Unidos de reinvertir en el país los ingresos procedentes del petróleo venezolano que vende podría dar la ilusión de “crecimiento”, pero que sería un “espejismo” para la gran mayoría de los venezolanos.

    “No puedo creer que esté diciendo esto, pero espero que Estados Unidos convierta a Venezuela en su fábrica para su guerra competitiva con China”, dijo Hermoso, y se esforzó por aclarar que nunca albergaría tal deseo si la situación no fuera tan grave. “Eso sería un paso adelante para nosotros”.

    El gobierno del presidente Donald Trump afirma que ha comenzado a enviar millones de dólares procedentes de las ventas de petróleo venezolano al gobierno de Caracas y que se iba a “asegurar de que esos fondos se gasten de forma transparente y en beneficio del pueblo venezolano”.

    Sin embargo, tan solo reconstruir la industria petrolera podría costar más de 180.000 millones de dólares y tardar más de una década, según analistas de Rystad Energy, una empresa de investigación, e incluso entonces el país produciría menos que en su apogeo en la década de 1990.

    El valor de la moneda venezolana, el bolívar, ha seguido cayendo desde que Maduro fue derrocado, con una disminución de al menos un 36 por ciento desde enero, lo que deja el salario mínimo mensual en el pasmoso nivel de 27 centavos de dólar.

    Aunque Estados Unidos ha intervenido en la economía venezolana, no lo ha hecho como para apuntalar las reservas de divisas en efectivo de su banco central como hizo recientemente con Argentina.

    El jueves, la líder venezolana, Delcy Rodríguez, anunció que si bien el salario mínimo seguiría siendo el mismo, los trabajadores contarían con bonos por un total de hasta 240 dólares al mes. Estudios independientes muestran que, solo en alimentos, una familia venezolana de cinco necesitaría por lo general 610 dólares al mes.

    Las arcas públicas siguen prácticamente vacías, y los servicios básicos como el transporte, la educación y la salud están devastados. Casi ocho millones de venezolanos huyeron a lo largo de los 12 años de Maduro en el poder, y muy pocos han visto suficiente esperanza en su sustituta como para querer regresar.

    Una mañana en Caricuao, que en su día se consideró una codiciada zona residencial de Caracas, rodeada de vegetación cerca de un zoológico, la fila para abordar autobuses destartalados se extendía por cientos de personas. Muchos de los autobuses estaban soldados entre sí: una cabina Dodge unida a un chasis Chevrolet.

    La fila serpenteaba por debajo de una estación del metro de la ciudad –que en su día fue considerado el mejor de Sudamérica–, pero en todo el periodo de traslado matutino de ese día, no llegó ni un solo tren.

    A pesar de lo indigno de la escena, había orden y calma. O tal vez era resignación.

    Yelmira Jiménez, presidenta de una asociación de conductores de autobús de la zona, dijo que las filas siempre eran largas porque la mayoría de los vehículos se quedaban atascados en las filas de las gasolineras. Los conductores pueden pasar días esperando para llegar a las bombas.

    Explicó que el gobierno de Venezuela había importado 7000 autobuses chinos en 2011 y que, en 2015, inauguró una planta de 500 millones de dólares para que una empresa china los fabricara localmente. Pero la mala gestión y la corrupción obligaron a cerrar la planta apenas unos años después.

    Con la devaluación de la moneda local, pocos conductores podían permitirse las reparaciones, y mucho menos el mantenimiento regular. Los armaban de vuelta con lo que podían.

    “Mira a los pasajeros apretujados como sardinas: les han robado todos sus sueños, a pesar de que supuestamente este es un país productor de petróleo”, dijo. “Lo único que ha cambiado desde que se llevaron a Maduro es que me siento más cómoda hablando con un periodista gringo”.

    En los barrios empobrecidos de las laderas que rodean Caracas, la desesperación es más aguda. Los residentes describieron escuelas con un solo profesor para cada grupo de edad, tiendas sin productos frescos, años dedicados a buscar trabajo sin éxito. Los delincuentes de poca monta habían abandonado el país, según algunos habitantes, porque ya quedaba muy poco que robar.

    Según un estudio poco común sobre la pobreza en el país realizado por la Universidad Católica Andrés Bello en 2024, tres cuartas partes de la población carecían de ingresos suficientes para satisfacer las necesidades diarias y más de la mitad sufría lo que el estudio denominaba “pobreza multidimensional”, que va más allá de los ingresos para incluir la educación, la vivienda y el empleo.

    En un estudio de la misma universidad realizado una década antes, más o menos cuando Maduro asumió el poder después de su predecesor, Hugo Chávez, ambas cifras eran aproximadamente un 50 por ciento más bajas.

    Muchos afirmaban que veían la situación como una corrupción del legado de Chávez por parte de Maduro. Ana Bracho solía trabajar como funcionaria de bajo rango en el gobierno y llevaba un tatuaje con la efigie de Chávez en la muñeca. Su barrio había apoyado con entusiasmo la revolución socialista en las décadas de 1990 y 2000.

    Hace unos años, dejó su trabajo y se borró el tatuaje para sustituirlo por uno de una flor. Dijo que sus críticas cada vez más públicas a Maduro hicieron que los funcionarios del partido de su barrio le impidieran acceder a los programas de asistencia social que brindaban alimentos básicos y gas para cocinar.

    “En su día, el lema era: ‘Juntos todo es posible’”, dijo Bracho. “Supongo que ‘todo’ incluía el robo y la desnutrición. Desempleo hasta la muerte: eso es lo que tenemos”.

    Los cuatro profesores reunidos para tomar café parecían estar de acuerdo. La enorme volatilidad de la economía, la escasez de empleos formales, la emigración masiva que se prolonga ya más de una década; todo parecía demasiado para comprenderlo, incluso para académicos que estudian precisamente esas mismas cuestiones. En cualquier caso, ¿quién tenía tiempo para llevar la cuenta? Todos se esforzaban por llegar a fin de mes.

    Para muchos, el sueño de escapar de la rutina es recurrente. Nélida Salazar ha renunciado a él para sí misma, pero lo invierte todo en su hijo menor, Santiago Jesús Díaz, de 15 años, quien se perfila como una promesa del béisbol. Quiere ser jardinero derecho en las Grandes Ligas.

    Para poder pagar una academia de entrenamiento, algún guante nuevo de vez en cuando y la dieta de deportista de su hijo, Salazar ha vendido todo lo de valor que poseía. Su marido y su hijo mayor aportan casi todo lo que ganan como agentes de policía.

    Ella hace dulces en casa y gana un par de dólares al día vendiéndolos. Cuando no puede permitirse huevos frescos para que su hijo coma, pulveriza las cáscaras de huevo desechadas para convertirlas en una especie de proteína en polvo. Evita abrir la nevera cuando él está en casa porque verlo vacío la hace llorar y puede sentir que él es consciente de la inmensa presión que tiene para triunfar.

    “Cuando rezo, digo: ‘Por favor, Dios, dame trabajo, dame trabajo, dame trabajo’”, dijo. “Si alguien me dijera: ‘Ven a limpiar mi casa, limpia mis baños’, lo haría. Pero no hay quién”.

    Isayen Herrera y María Victoria Fermín colaboraron con la reportería.

    Max Bearak es un corresponsal del Times que se enfoca en noticias internacionales y de último momento.

    Isayen Herrera y María Victoria Fermín colaboraron con la reportería.

  • Opinión: Todavía admiro a Michael Jackson. Esta es la razón

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    Cuando asistí al estreno de Michael en Los Ángeles el lunes pasado -con Magic Johnson, Usher, Martin Lawrence, Raven-Symoné y Miles Teller, entre otras estrellas presentes- me sentí transportada a una época en la que la manía por Michael Jackson dominaba la tierra. Entre la multitud que abarrotaba el Teatro Dolby, sede durante mucho tiempo de los Premios de la Academia, había seguidores ataviados con trajes inspirados en todas las fases de la carrera de Jackson: los vibrantes colores de los Jackson 5, las relucientes chaquetas militares y, por supuesto, brillantes guantes blancos por doquier. En el interior del cine, se respiraba alborozo al comenzar el filme, el público vitoreando cada paso de baile y cada grito agudo de la película. Parecía algo más que una celebración. Se sintió liberador.

    Cuando me preparaba para asistir a ese estreno, me sentí especialmente nostálgica. Incluso cogí de mi armario una chaqueta de lentejuelas y calcetines blancos. Por una noche, podía celebrar al Michael Jackson que significó para mí.

    También era una escena que no podría haber imaginado que ocurriría dos décadas antes. La carrera de Jackson había tocado fondo tras su juicio en 2005 por pederastia y otros cargos. Fue declarado inocente, pero el espectro sensacionalista de las acusaciones perduró.

    Mi experiencia en la noche del estreno me hizo darme cuenta de que quizá estaba bien volver a ser una seguidora declarada y orgullosa de Jackson.

    Lo he sido toda mi vida. Llegó a la cima de las listas de éxitos como el querubín líder de los Jackson 5 antes de que yo naciera. Su música definió mis primeros años, desde el funk robótico de “Dancing Machine” hasta los sonidos disco de sintetizador de “Shake Your Body (Down to the Ground)”. A finales de 1982, cuando era una preadolescente, lanzó “Thriller”, y yo, junto con gran parte del resto del mundo, caí de lleno en la manía por MJ. Conquistó las listas de éxitos y abrió MTV a los videos de otros artistas negros. Siguió con Bad, y juntos esos álbumes cambiaron la cultura.

    Entonces empezaron las rarezas. ¿Qué pasaba con el color de su piel? ¿Su nariz? ¿Su barbilla? ¿Por qué tiene un chimpancé por amigo? ¿Por qué vive en una finca llamada Neverland, rodeado de juegos dignos de un parque de atracciones? Incluso antes de las acusaciones de pederastia -esas llegarían más tarde- Jackson se convirtió en un chiste, el blanco de infinitas bromas. Por extensión, sus seguidores también eran objeto de bromas.

    Como una de esas seguidoras, a menudo me veía obligada a dar explicaciones sobre mí misma y mi cordura: ¿cómo podía una orgullosa mujer negra, periodista profesional nada menos, defenderlo con tanto ahínco? ¿Todavía?

    En mi garaje de Los Ángeles tengo dos enormes contenedores de recuerdos de Jackson que no puedo dejar ir. Está ese póster de su época de apogeo, “Thriller”, en el que lucía el chaleco amarillo de jersey. Hay un juego de cartas con su cara, viejos ejemplares de las revistas Black Beat y Right On! que diseccionaban cada faceta de su vida, incluso un rompecabezas de Jackson.

    Pero también conservo el número de The New York Post con el infame titular “¿Peter Pan o pervertido?” tras las primeras acusaciones de pederastia, en 1993. Tengo el número de The National Enquirer que especulaba sobre un romance entre él y su exesposa Lisa Marie Presley después de su divorcio, y tengo el programa, envuelto en plástico, de su funeral en el Staples Center tras su muerte a los 50 años en 2009. Aún lo tengo todo, en parte porque soy una acumuladora (también poseo inexplicablemente un muñeco de Bill Clinton con un saxofón), pero también porque esos acontecimientos trazan la línea temporal de mi vida, no solo los inicios de mi fandom, sino también un catálogo meticuloso de las diferentes épocas de MJ: el estrellato al rojo vivo, la caída en desgracia, los regresos, los escándalos y las caídas.

    Lo que nunca pude imaginar fue un renacimiento de MJ, y sin embargo estamos en medio de uno. En Broadway, MJ: the Musical lleva años llenando butacas, tras ser nominado a 10 premios Tony y ganar cuatro. Este fin de semana, se espera que la nueva biopic, protagonizada por su sobrino Jaafar Jackson, sea un éxito en taquilla, pese a las críticas generalizadas. Una nueva generación de aficionados a la música parece ser en parte responsable de alimentar este resurgimiento, descubriendo a un artista que sigue siendo el modelo de gran parte de la música moderna. Pero también hay muchos de la vieja escuela como yo que sacan las camisetas de Jackson del almacén y reproducen listas de reproducción clásicas en los sistemas de transmisión en continuo.

    En el fracturado mundo mediático actual, a veces resulta difícil recordar lo popular que era Jackson durante su apogeo, cuando unía a todos los grupos demográficos: jóvenes y mayores, negros y blancos, urbanos y rurales. Por aquel entonces, te cuestionarían si no eras fan de Jackson. Seguía siendo el artista más popular de su época cuando se lanzó Bad en 1987, pero la conversación en torno a él empezó a cambiar. Sus amistades con niños a medida que se acercaba a los 30 se hicieron más difíciles de justificar. Los amigos me miraban y me preguntaban: oye, ¿este sigue siendo tu tipo? ¿De verdad?

    La respuesta era sí. Mis años de mantenerme obsesivamente al día de todo lo relacionado con Jackson sirvieron para algo más que trivialidades. Me había convertido en una experta defensora de Jackson.

    Cuando la gente sugería que su cambio de tono de piel y su cirugía plástica representaban la antinegritud, yo señalaba todas las formas en que rompió las barreras raciales, daba ejemplos de cómo elevó la cultura negra y, más tarde, desafiaba a quienes dudaban de que realmente tuviera vitíligo. Explicaba el comportamiento abusivo de su padre, Joseph Jackson, y las burlas verbales sobre su nariz y cómo crecer en Estados Unidos con un estándar de belleza que valoraba los rasgos blancos por encima de los negros había deformado muchas mentalidades, además de la de Jackson. Era un reto defenderlo incluso en ese entonces, antes de las acusaciones de conducta sexual inapropiada, pero cuando se trataba de gimnasia mental relacionada con él, tenía movimientos del nivel de Simone Biles. Las burlas de los cómicos nocturnos y los ataques de las revistas no podían sacarme de balance.

    Mi equilibrio se hizo menos seguro a medida que las cosas se volvían más oscuras. Cuando surgió la primera acusación de pederastia en 1993, Jackson la negó enérgicamente, pero condujo a un acuerdo multimillonario que lo manchó para siempre. En 2005, un juicio penal terminó con una absolución, pero su historia de una infancia perdida, un comportamiento infantil y una fascinación por todas las cosas de Peter Pan ya no era tan encantadora ni suficiente para explicar las historias de fiestas en pijamas con niños, sin supervisión, o las acusaciones que continuamente salían a la luz, incluyendo más esta misma semana.

    Sin embargo, la fanática que hay en mí se aferró a los testimonios de los defensores de famosos conocidos como Macaulay Culkin, y la periodista musical que hay en mí buscó garantías en los conocedores de la industria que reforzaron las teorías de defensa. También confié en mi instinto, creyendo, como con la noción del asesino manco en El fugitivo, que lo inverosímil también podía ser cierto. Pero a diferencia de los seguidores más aferrados, que consideraban hermosa cada iteración del rostro siempre cambiante de Jackson y que veían en sus extrañas payasadas, como colgar a su bebé de un balcón, como explicables o perdonables, con el tiempo me cansé de defenderlo, incluso sin dejar de quererlo.

    Seguí siendo una seguidora -solo una que quería que Jackson volviera a ser el hombre que una vez adoré, que aún creía que existía de algún modo, aunque fuera irreconocible en su forma actual-. Quería centrarme en el hombre que donó millones de dólares a organizaciones benéficas; de quien se decía que le devolvió a Little Richard sus grabaciones originales; un pionero cuya influencia permitió a otros elevarse, desde Beyoncé a Justin Bieber; el hombre que era un personaje vulnerable, demasiado sensible para el mundo, cuya historia se convirtió en la base de todos los recuerdos dentro de mis cajas.

    Pensé que ese momento nunca llegaría tras la muerte de Jackson en 2009, justo cuando se preparaba para un nuevo regreso. Las entradas estaban agotadas, e incluso con todo el escándalo y el bagaje, estaba llamado a ser el acontecimiento del año.

    Ahora, años después, el renacimiento está en pleno apogeo, incluso cuando, el viernes, cuatro personas que previamente habían negado conductas inapropiadas por parte de Jackson se presentaron para acusarlo públicamente de abusos sexuales, como parte de una demanda contra su patrimonio -acusaciones que han negado. Nada de esto, por supuesto, aparece en Michael, que, en parte debido a complicaciones legales relacionadas con un acuerdo sobre los casos de abuso, termina su historia en 1988, cuando Jackson aún era el rey del pop y todo el mundo lo quería.

    Cuando llegué al cine para el estreno, descubrí que, dentro del sobre que contenía mis entradas, había una tarjeta de recuerdo del cartel de la película, para conmemorar la ocasión.

    Pienso añadir esa tarjeta a mi colección, otra reliquia para el cajón de los recuerdos.

    Nekesa Mumbi Moody es exeditora musical de The Associated Press y ex coeditora jefe de The Hollywood Reporter.

  • La realidad y la ficción en ‘Michael’

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    Verificamos los datos en varias escenas de la nueva película biográfica del Rey del Pop, Michael Jackson.

    Michael, la nueva película biográfica sobre la triunfal pero traumatizada vida de Michael Jackson, se sometió a costosos cambios de rodaje cuando el patrimonio de Jackson descubrió un acuerdo legal de la década de 1990 que impedía que la película mostrara a un niño que había alegado que la estrella abusó sexualmente de él en su momento. En su lugar, el conflicto central de la película es entre el patriarca de los Jackson 5, Joseph Jackson, y el grupo familiar al que condujo al superestrellato, en particular Michael, su dinámico líder.

    En esta versión de la historia, ¿qué ficciona la película y qué se apega a la realidad? A continuación, la verificación de datos, basado en parte en la investigación para mi libro MJ: the Genius of Michael Jackson:

    ¿Joseph Jackson le pegaba a Michael con un cinturón cuando era pequeño y le llamaba “narizón”?

    Sí, hubo palizas, según ambos Jackson. Michael acusó a su padre (interpretado por Colman Domingo) de maltratarle con cinturones y “cables de hierro”. Joseph declaró a la BBC: “Le azotaba con una vara y un cinturón. Nunca le pegué: a alguien se le pega con un palo”. En la película, la madre de Michael, Katherine, se enfrenta a Joseph: “¿Qué vas a hacer, pegarle? ¿Vas a azotarlo?”. Pero en una entrevista de 2013 en CNN, Katherine Jackson defendió a su esposo: “No creía que fuera demasiado duro”, y añadió: “Si hacías algo mal, recibías un regaño por ello y también recibías una paliza por ello”.

    En cuanto a “narizón”, fueron los hermanos de Michael quienes le pusieron este cruel apodo infantil, según el libro de J. Randy Taraborrelli, Michael Jackson: the Magic, the Madness, The Whole Story 1958-2009. Aunque The Guardian y otras publicaciones sugirieron que Joseph Jackson también le llamaba así, el padre de Michael lo negó.

    ¿Michael Jackson consiguió una tregua entre las pandillas de Los Ángeles?

    Sí, en cierto modo. Quería un concepto de baile tipo West Side Story para su video de “Beat It”, y dio instrucciones a su representante de entonces, Ron Weisner, para que se reuniera en el centro de Los Ángeles con los Crips y los Bloods, con seguridad presente. Las pandillas aceptaron participar y llegaron al almacén de ensayos en dos autobuses. El bailarín Popin Pete recordó: “Estas personas se transformaron en las más agradables de la historia”.

    ¿Walter Yetnikoff, jefe de la discográfica de Jackson, CBS Records, realizó una llamada telefónica amenazadora a MTV que provocó que los videos del artista se emitieran en el canal en cuestión de horas?

    Depende de a quién le preguntes. En su autobiografía, Howling at the Moon, Yetnikoff, fallecido en 2021, dijo que había hecho tales amenazas, con el apoyo del productor Quincy Jones. Los ejecutivos de Epic Records, propiedad de la CBS, están de acuerdo: llamó a Bob Pittman, en ese entonces director ejecutivo de MTV Networks, y, refiriéndose a otros artistas de CBS, dijo: “‘¿Conoces todos esos videos de Bruce Springsteen y Cheap Trick y Charlie Daniels que estás poniendo por allá?’”, recuerda Ron McCarrell, ejecutivo de marketing de una discográfica. “‘Empaquétalos todos, mételos en una caja y envíalos de vuelta’”. Pero los ejecutivos de MTV de aquella época refutan esta versión. “Nunca ocurrió”, dijo Les Garland, ejecutivo de la cadena en aquella época. “Folclor, amigo mío, folclor”. En cualquier caso, el gran éxito de Jackson “Billie Jean” se estrenó en el influyente canal de cable en marzo de 1983 e integró lo que había sido casi exclusivamente un formato para artistas de rock blancos.

    ¿Michael Jackson despidió a su representante –su padre, Joseph– por fax?

    No. Joseph dijo que contrató a principios de la década de 1980 a los cogestores de Michael, Weisner y Freddy DeMann, y les dijo: “Realmente no conseguimos lo que necesitamos de la compañía discográfica, así que necesito a unos tipos blancos que me ayuden”. (Esto provocó un intercambio en la revista Billboard en el que Joseph se refirió a Weisner y DeMann como la “servidumbre blanca”, y Michael dijo que la declaración de su padre “me revuelve el estómago”). En marzo de 1983, justo cuando Thriller despegaba, ambos contratos de gestión expiraron y Michael recurrió a Frank DiLeo, su amigo y hombre de promoción en Epic Records, para que lo gestionara hasta principios de la década de 1990.

    ¿Se le incendió el pelo a Jackson durante el rodaje del video del anuncio de Pepsi de 1984 que hizo con sus hermanos?

    Sí. La versión de Michael de este suceso es en gran medida correcta, como muestra un video del incidente publicado por Us Weekly en 2009, en el que se ve a miembros del equipo extinguiendo las llamas de la parte superior de su cabeza. “Estaba literalmente sobre una bola de llamas”, dijo un miembro del equipo de iluminación.

    La película muestra a Jackson y a su abogado, John Branca (Miles Teller), discutiendo un acuerdo de siete cifras con PepsiCo, que Jackson exige destinar a un centro para personas con quemaduras. La cifra en la vida real fue de 1,5 millones de dólares, según la revista People y otros informes, y estableció el Michael Jackson Burn Center en lo que entonces se llamaba Centro Médico Brotman de Culver City, California. El centro cerró en 1987 y el centro médico es hoy el Hospital del Sur de California.

    Hay algo que la película no muestra: después de salir del hospital, Jackson empezó a tomar analgésicos, lo que, según dijo en una declaración posterior, le llevó a la dependencia.

    ¿Joseph Jackson afirmó que sin los ingresos de lo que se convirtió en la gira Victory Tour de 1984 protagonizada por Michael y sus hermanos, “lo perdemos todo”?

    No exactamente. Pero justo cuando la carrera en solitario de Michael despegaba, Joseph y los hermanos Jackson atravesaban dificultades económicas. Joseph se reunió con promotores de conciertos sin que Michael lo supiera y acabó trabajando con el empresario del boxeo Don King (interpretado por Deon Cole), quien garantizó a la familia 3 millones de dólares, mucho más de lo que ofrecían otros promotores.

    ¿Jackson vivió con sus padres en su casa familiar, en Hayvenhurst Drive, en el barrio de Encino de Los Ángeles, incluso después de que Thriller fuera un éxito?

    Sí. Aunque Branca ayudó a Jackson a comprar un piso de tres dormitorios en Encino a principios de la década de 1980, el Rey del Pop no se atrevía a dejar a su madre, así que permaneció en la casa familiar hasta que compró el rancho Neverland, en Los Olivos, California, en 1988.

    ¿Jackson tenía animales exóticos, como el chimpancé Bubbles y una jirafa, en la casa de Hayvenhurst?

    Sí. La familia Jackson acumuló pavos reales, tigres, leones, avestruces, perros y un loro, además de Bubbles, quien vestía monos de OshKosh B’Gosh y aprendió a coger helados Häagen-Dazs del congelador. En cuanto a la jirafa, Los Angeles Times informó que los funcionarios de caza de California retiraron al animal de seis meses, que carecía de permiso, de la casa de los Jackson en 1986.

    ¿Joseph Jackson interceptó a su hijo en casa, después de que Michael tuviera la cara vendada por su primera operación de nariz, y le dijo: ‘Dios mío, Michael’?

    No. En su autobiografía de 2011 You Are Not Alone: Michael Through a Brother’s Eyes, Jermaine Jackson dice que fue él, y no Joseph, quien interceptó a Michael. “¿Qué demonios te ha pasado?”, Jermaine recuerda que le preguntó. Aunque Michael no respondió (ni dijo que era por la sinusitis, como hace en la película), luego le dijeron a Jermaine que su hermano había necesitado una rinoplastia tras caerse en la casa familiar.

    La película hace que el papel de Quincy Jones en la producción de Thriller parezca mínimo. ¿Es exacto eso?

    No. Jones, prolífico productor y director de orquesta, fue un colaborador crucial de Jackson en sus tres primeros álbumes en solitario posteriores a Motown, Off the Wall, Thriller y Bad. Aunque Jackson compuso “Beat It”, “Billie Jean” y otras canciones con la ayuda de su “Equipo B” de profesionales de estudio que trabajaban con él en la casa de Hayvenhurst, el “Equipo A” de Jones, que incluyó al compositor de “Thriller” Rod Temperton, miembros del grupo de rock Toto y el bajista Louis Johnson, fue decisivo para crear el sonido y el proyecto de los tres álbumes. Jones y Jackson colaboraron estrechamente en los dos primeros álbumes y no empezaron a distanciarse sino hasta que hicieron Bad (1987).

    ¿A Michael se le ocurrió el título de “Thriller” tras un maratón de películas de terror?

    No. Temperton, el compositor de “Off the Wall”, había estado trabajando en una canción llamada “Starlight”, y luego se despertó en su habitación de hotel con la palabra “thriller” en la cabeza. Aunque a Michael le encantaban las películas de terror, y más tarde se le ocurrió la idea del video de “Thriller” porque quería interpretar a un monstruo, Jackson y Jones se decidieron por la canción que daba título al álbum después de que Temperton reescribiera la letra.

  • El mensaje oculto de Carlos III a Trump en EE. UU.

    El mensaje oculto de Carlos III a Trump en EE. UU.

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    Analistas en Reino Unido interpretan la visita como un ejercicio de crítica indirecta, cargada de ironía y cortesía real.

    Llegaron las reseñas: la prensa británica afirma que el rey Carlos III lanzó esta semana una magistral reprimenda diplomática al presidente Donald Trump, al más puro estilo cortés de la realeza.

    “El Rey dice verdades duras”, decía un titular del Daily Mail, elogiándolo por instar a Estados Unidos a defender a la OTAN y a Ucrania. Un periodista de The Sun lo llamó “el diplomático número uno de Reino Unido”. The Independent dijo que Carlos reprendió a Trump con una “combinación de elocuencia y brío”, hablando en “términos tan matizados y sofisticados que ni siquiera Trump y sus volátiles partidarios pudieron ofenderse”. The New Statesman dijo que era “política envuelta en tonos regios”.

    Para muchos estadounidenses, las aristas afiladas del mensaje del rey, aparentemente lleno de tacto, pueden no haber sido evidentes. E incluso Trump pareció no darse cuenta de que Carlos lo estaba reprendiendo con delicadeza. Tras despedirse de la pareja real el jueves por la mañana, el presidente se dirigió a los periodistas y dijo: “Grandes personas. Necesitamos más gente así en nuestro país”.

    El rey es, por supuesto, británico, y como sus compatriotas, es bien conocido que puede ser indirecto. Los estadounidenses que esperaban declaraciones tajantes o evidentes siempre iban a sentirse decepcionados.

    La monarquía constitucional británica exige, como dice el Palacio de Buckingham, que el rey se mantenga “políticamente neutral en todos los asuntos”, incluso, presumiblemente, al interactuar con el volátil líder de uno de los aliados más cercanos del país.

    Pero los ciudadanos de la mancomunidad del rey ya están acostumbrados a leer entre líneas, en busca de gestos simbólicos o críticas punzantes envueltas en humor irónico y evasivas ambiguas.

    Al fin y al cabo, Carlos es hijo de la reina Isabel II, quien en 2017 lució un famoso sombrero azul con flores amarillas –los colores de la bandera de la Unión Europea– para inaugurar el Parlamento un año después del referéndum del Brexit, lo que para muchos sugirió que expresaba simpatía por la causa europea en sentido amplio. Y el año pasado, el rey llevó condecoraciones militares canadienses en su uniforme poco después de que Trump comenzara a amenazar con convertir al país en el estado número 51 de Estados Unidos.

    Por supuesto, nadie puede meterse realmente en la cabeza del rey, y expresarse de forma oblicua puede ofrecer un grado de negación plausible. Pero cualquiera que conozca mínimamente los valores y las causas que Carlos defendía cuando era príncipe de Gales –ambientalismo, pluralismo religioso, tolerancia y multiculturalismo- podría intuir sus probables diferencias ideológicas con el presidente. La cuestión antes del viaje era si afloraría algún indicio de conflicto, o si permanecería sumergido en cortesías diplomáticas.

    Para muchos observadores británicos, los discursos públicos del rey esta semana –mensajes deliberados, cuidadosamente elaborados con la ayuda de diplomáticos y otros funcionarios del gobierno– fueron mucho más contundentes de lo esperado y, en varios momentos, contradijeron directamente las políticas de Trump y el enfoque de su administración hacia el mundo.

    Hubo esfuerzos innegables durante el discurso del rey ante el Congreso por contrarrestar los ataques del presidente al primer ministro Keir Starmer (“Como dijo mi primer ministro el mes pasado: ‘La nuestra es una alianza indispensable’”, afirmó Carlos), así como comentarios en defensa de la OTAN y de la necesidad de un Estado de derecho “estable y accesible”.

    Hubo un llamamiento a una “determinación inquebrantable” en la defensa de Ucrania. El momento en que el rey relató su propio y orgulloso servicio en la Marina Real como réplica a que el presidente llamara “juguetes” a los barcos británicos. Y la parte sobre una “responsabilidad compartida de proteger la naturaleza”, dirigida a un presidente que ha desmantelado las regulaciones ambientales.

    Todo ello con el ingenio seco y el inglés aristocrático del rey; de hecho, dijo “by Jove!” en sus declaraciones en el Capitolio e intentó hacer una referencia cultural de Hollywood al llamar a los padres fundadores de Estados Unidos “rebeldes con causa”.

    También estuvo el chiste de que los británicos tienen todo en común con Estados Unidos “excepto, por supuesto, el idioma”. Y el momento en que el rey bromeó sobre el nuevo salón de baile de la Casa Blanca de Trump, aludiendo al “pequeño intento de remodelación inmobiliaria de la Casa Blanca en 1814”, una referencia pícara a cuando los británicos incendiaron el edificio.

    “Usted comentó recientemente, señor presidente, que si no fuera por Estados Unidos, los países europeos estarían hablando alemán”, bromeó el rey durante su brindis en la cena de Estado. “Me atrevería a decir que, si no fuera por nosotros, usted estaría hablando francés”.

    El planteamiento podría haber sido arriesgado, porque Trump es muy susceptible y casi nunca hace bromas sobre sí mismo. Pero el humor parece haber cautivado, no enfurecido, al presidente. El jueves por la tarde, anunció en su cuenta de las redes sociales que eliminaba un arancel al whisky escocés, diciendo que “el rey y la reina lograron que hiciera algo que nadie más había podido conseguir, sin apenas pedírmelo”.

    Hay pocos lugares donde las palabras del rey se analicen con mayor detalle que en las redacciones británicas, donde un grupo de periodistas está dedicado exclusivamente a cubrir a la familia real.

    El periódico The Sun contrató a un lector de labios para intentar averiguar qué podrían haberse dicho los dos hombres. (¿La conclusión? Supuestamente, Trump le preguntó al rey: “¿Está usted borracho?”) Para no quedarse atrás, The Mirror contactó a un experto en lenguaje corporal para descifrar la dinámica entre el rey y el presidente. (Esa persona concluyó que Carlos parecía nervioso a su llegada a la Casa Blanca: “Sea lo que sea que esté pasando por su mente, se está diciendo a sí mismo que todo está bien, que todo irá bien, que se calme”, sugirió).

    En internet, un ejército virtual de detectives aficionados a la realeza ha estado publicando videos que muestran las interacciones entre el rey y el presidente durante los últimos días.

    En Instagram, alguien subió un clip breve de la expresión del rey cuando el presidente ironizó con la idea de su madre de que “el pequeño Carlos” era “tan tierno”. Carlos esboza una sonrisa algo incómoda y hace un gesto de saludo real con la mano derecha.

    Varias personas a las que no parecía gustarles mucho Trump publicaron un video del momento en que el presidente pasó por delante de la reina Camilla y empezó a estrechar la mano a la gente de la multitud reunida en el jardín sur de la Casa Blanca.

    Como muchos observaron, hubo un par de pasos en falso de la realeza: se supone que no se debe pasar por delante de la reina de esa manera. Además, Trump impidió que el rey estrechara la mano de la multitud.

    Al hacer zoom en el video para ver las expresiones del rey y la reina se ven caras de póquer perfectas, que no traicionan lo que pudieran estar pensando. Algo para lo que Carlos, en particular, ha sido entrenado toda su vida.

    “El monarca, en su papel, es muy cuidadoso a la hora de revelar su posición particular”, dijo Arianne Chernock, historiadora de la Universidad de Boston. “El monarca, y su familia por extensión, son siempre una pantalla en la que proyectamos nuestras creencias”.

  • Tu médico toma notas con IA. ¿Qué puede salir mal?

    Tu médico toma notas con IA. ¿Qué puede salir mal?

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    Las aplicaciones que registran las visitas ganan popularidad, pero conllevan problemas de privacidad y precisión.

    En tu próxima cita, tu médico puede tener un nuevo tipo de asistente escuchando: la inteligencia artificial.

    A lo largo y ancho de Estados Unidos, los programas de IA graban silenciosamente estas conversaciones, convirtiéndolas en borradores de notas médicas. Estas herramientas, conocidas como escribas de IA, son cada vez más populares, y alrededor del 30 por ciento de los médicos estadounidenses las utilizan para documentar sus encuentros con los pacientes.

    Para los médicos, el atractivo es obvio. Los médicos dedican aproximadamente 2,3 horas al papeleo por cada 8 horas de atención a pacientes. Varios estudios han demostrado que los asistentes de documentación basados en inteligencia artificial pueden aliviar la carga administrativa de los médicos, reduciendo así el estrés y el agotamiento.

    Pero, ¿qué significan los escribas de IA para los pacientes? La esperanza es que ayuden a los médicos a prestar más atención durante las visitas, acorten las esperas para las citas y elaboren notas más minuciosas, dijo Paul Lukac, director de IA de UCLA Health. Pero apenas se ha investigado cómo este uso de la IA afecta el tratamiento del paciente.

    La popularidad de esta tecnología también ha suscitado preocupaciones sobre la privacidad, el consentimiento y la precisión. Así que hemos preguntado a los expertos qué deben saber los pacientes.

    ¿Qué se almacena realmente?

    Cada organización sanitaria y empresa de IA tiene sus propias normas, pero en general, el audio y la transcripción de la cita solo se almacenan temporalmente con la empresa, normalmente se eliminan en unas semanas o meses. En UCLA Health, por ejemplo, se guardan durante 14 días, dijo Lukac, mientras que Microsoft dice que su herramienta Dragon Copilot, una popular herramienta de IA, almacena los archivos hasta 90 días.

    Solo el borrador de la nota permanece en su historial médico electrónico, junto con las ediciones que su médico haya podido hacerle, dijo Majid Afshar, médico neumólogo y de cuidados intensivos de la Universidad de Wisconsin-Madison. En otras palabras, no deben conservarse a largo plazo notas, transcripciones o grabaciones de IA sin editar.

    Los pacientes tienen derecho a acceder a sus historiales y ver todas las notas, pero normalmente no tienen acceso a la grabación de audio ni a la transcripción, añadió Afshar.

    Siempre puedes preguntarle al médico si puedes grabar la cita. Esto ya es una práctica habitual en algunas especialidades como la oncología, dijo Michael Turken, médico de medicina interna de la University of California San Francisco Health, donde a menudo se intercambia rápidamente mucha información compleja.

    ¿Los médicos me pedirán mi consentimiento?

    En la mayoría de los estados, solo es necesario que una de las partes dé su consentimiento para una grabación, por lo que es posible que los médicos no estén obligados legalmente a decirle que están utilizando un escriba de IA. Pero en la práctica, lo más probable es que su médico le pida su consentimiento de antemano, dijo Sharona Hoffman, profesora de Derecho y Bioética en la Universidad Case Western Reserve, dada la importancia de la confianza y la transparencia en la medicina.

    Pero, debido a las limitaciones de tiempo, el proceso de consentimiento podría simplificarse. Por ejemplo, los médicos podrían preguntarte si solo te importa que utilicen una herramienta para ayudar a tomar notas, dijo Turken, en lugar de revelar claramente que están creando una grabación de audio de la cita.

    Sin embargo, siempre puedes decir que no o pedir que se ponga en pausa la grabación durante las partes delicadas de la cita. Los médicos saben que algunos pacientes se reprimirán si saben que están siendo grabados, y no quieren que eso ocurra.

    “Si tienes la más mínima sensación de que no se va a sentir cómodo diciendo todo lo que tienes que decir, dile al médico que no grabe”, dijo Turken.

    ¿Debería preocuparme la privacidad?

    Aunque las empresas de asistentes automatizados tienen acceso a la grabación de la visita, estas compañías suelen estar obligadas por la HIPAA, la ley federal de privacidad sanitaria, a través de un contrato con el sistema sanitario. Algunos contratos pueden permitir que sus datos sean anónimos y luego se utilicen para entrenar el modelo de IA, pero en general, la mayoría de los sistemas sanitarios contarán con protecciones de seguridad muy sólidas para los datos recopilados y generados por las herramientas de IA, dijo Turken.

    La información sanitaria siempre es un objetivo para los piratas informáticos porque es sensible y difícil de reemplazar. Pero la información recogida y generada por la IA no está necesariamente más expuesta que otros datos médicos, dijo Hoffman.

    El riesgo para la privacidad es mayor si los médicos utilizan escribas de IA sin un contrato formal, por ejemplo, eligiendo una herramienta fuera del sistema aprobado por un hospital o utilizando una cuando su consulta no ha aprobado ninguna en absoluto, dijo Lukac. En estos casos, la empresa de IA solo estaría obligada por sus propios términos y servicios, no por la HIPAA.

    Si le preocupa la privacidad, Lukac recomienda preguntar a sus médicos si tienen un contrato HIPAA con la empresa del escribiente de IA -llamado oficialmente acuerdo de socio comercial- antes de que empiecen a grabar.

    ¿Debo revisar la nota generada por la IA?

    La nota redactada por la IA no debe incorporarse tal cual a tu historial médico; el médico debe revisarla y dar su visto bueno, asumiendo la responsabilidad de su exactitud, afirmó Hoffman.

    Esto es importante porque se producen errores. Al transcribir, estas herramientas pueden pasar por alto detalles o confundir quién dijo qué, dijo Turken, sobre todo si hablan varias personas.

    Los acentos y los dialectos pueden ser un punto especialmente débil para las herramientas de IA: en un pequeño estudio de 2024, los investigadores probaron cuatro programas de transcripción con IA, y todos tenían una precisión menor para los pacientes negros que para los blancos. También hay pruebas de que los errores de transcripción son más comunes en los hablantes no nativos de inglés.

    E incluso cuando la transcripción es precisa, la herramienta de IA puede omitir información relevante e introducir imprecisiones al redactar la nota. En una prueba de cinco herramientas de IA diferentes durante encuentros simulados con pacientes, los investigadores descubrieron que, en promedio, cada nota tenía tres errores potencialmente graves. Lukac también dirigió un ensayo en la Universidad de California en Los Ángeles, donde se utilizaron herramientas de IA en más de 15.000 visitas, y descubrió que los médicos informaban de inexactitudes clínicamente significativas “de forma ocasional“.

    Para los pacientes, probablemente lo mejor sea comprobar la exactitud de todas las notas de su historial médico, porque las notas escritas por humanos también pueden contener errores, dijo Turken.

    Esa salvaguarda puede ser más importante a medida que la IA se utiliza de forma más rutinaria. Las empresas también están creando funciones para ayudar con la facturación, para preparar las órdenes de medicación y para guiar la toma de decisiones clínicas, por lo que es crucial que los médicos sigan escudriñando lo que produce el software.

    Solo recuerda que si tienes algún reparo sobre el uso de la IA, puedes decir que no. “Todavía tenemos la capacidad de escribir en teclados”, dijo Lukac, “y escribir notas bastante buenas nosotros mismos”.

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  • Un hijo relegado y un magnate en prisión: el drama por la sucesión en la cúpula del gigante surcoreano Samsung

    Un hijo relegado y un magnate en prisión: el drama por la sucesión en la cúpula del gigante surcoreano Samsung

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    Lee Jae-yong, el actual presidente de Samsung.

    Getty Images
    Lee Jae-yong, el actual presidente de Samsung.

    Cuando se producen cambios de poder en la cúpula de algunas de las empresas más grandes del mundo, la mayoría de la gente no se da cuenta.

    Si los productos funcionan bien, los servicios son eficientes y las tiendas están llenas, entonces quién ocupa la junta directiva no suele ser noticia.

    Pero en el caso de Samsung, la dinastía familiar que la controla es tan compleja -y la empresa tan crucial para la economía surcoreana- que ocupa las primeras planas de los periódicos.

    Así ocurrió en 2017, cuando el heredero de Samsung, Lee Jae-yong, también conocido como JY Lee, fue encarcelado por su participación en un escándalo de corrupción que también provocó la caída de la presidenta del país.

    Este hombre de 57 años es nieto del fundador de Samsung.

    Geoffrey Cain, autor del libro Samsung Rising, lo describió como “una de las personas más influyentes en la historia de la tecnología”.

    Pero en 2015, con su padre, presidente de Samsung, hospitalizado tras sufrir un infarto, la sucesión de Lee no estaba asegurada.

    Había sido acusado de donar dinero a fundaciones dirigidas por Choi Soon-sil, amiga íntima y confidente de la expresidenta surcoreana Park Geun-hye, a cambio de apoyo político para una fusión que fortalecería su control sobre el conglomerado.

    Teléfono de Samsung sobre computadora

    AFP via Getty Images
    Samsung Electronics es uno de los mayores fabricantes de teléfonos inteligentes del mundo.

    También fue acusado de fraude bursátil y contable en esa fusión entre una filial de Samsung, Samsung C&T, y otra parte del imperio empresarial, Cheil Industries.

    Según los fiscales, lo hizo para poder tomar el control de la mayor parte posible de la entidad recién fusionada y, por extensión, asumir el control de Samsung Electronics: la joya de la corona del imperio y una fuente clave de poder y control.

    Lee Jae-yong siempre ha negado los cargos de fraude, pero fue declarado culpable de soborno en 2017.

    Cuando estalló el enorme escándalo de corrupción en 2016, provocó semanas de protestas de millones de personas en las calles de Seúl y, finalmente, condujo a la destitución de la presidenta del país.

    ¿Por qué era tan crucial este acuerdo?

    Desde su fundación como tienda de comestibles a finales de la década de 1930, Samsung ha estado en manos de los Lee, una familia que, según Cain, es el equivalente a la realeza en Corea del Sur.

    Convirtieron la empresa en una verdadera potencia mundial, abarcando los sectores de seguros, chips de memoria y construcción, además de la tecnología de consumo que todos conocemos.

    Pero para permanecer en manos de la familia, el conglomerado tuvo que pasar por una serie de complejas fusiones, adquisiciones y transferencias de poder.

    Fueron estas maniobras las que llevaron a Lee Jae-yong a la cárcel.

    Había estado al mando de facto desde 2014, cuando su padre, entonces presidente de Samsung, sufrió un infarto.

    Su padre había transformado la empresa de un exitoso negocio surcoreano a un conglomerado global.

    Como preparación para asumir el cargo, Lee Jae-yong había desempeñado diversos puestos de alta dirección.

    Pero cuando asumió la presidencia interina, se enfrentó a una situación difícil: los complejos procesos para garantizar el control total de la familia sobre Samsung aún no habían concluido del todo.

    Para entonces, el imperio empresarial se había vuelto increíblemente complejo: comprendía decenas de empresas, desde Samsung Electronics hasta el sector minorista, pasando por la construcción y la industria química.

    Todas estaban interconectadas en una intrincada red de participaciones cruzadas.

    El otro problema era que la familia se enfrentaba a una enorme factura del impuesto de sucesiones de más de US$10.000 millones. Si empezaban a vender sus acciones en las empresas para pagarla, la familia Lee corría el riesgo de perder el control.

    El riesgo de sucesión

    Como hijo único, Lee Jae-yong fue elegido para dirigir Samsung tras la muerte de su padre. Pero a pesar de haber sido preparado durante tres décadas para asumir el cargo, para algunos, no era la opción más convincente para liderar la mayor empresa de Corea del Sur y las esperanzas económicas de la nación.

    Según Jaeyeon Lee, reportera del periódico surcoreano Hankyoreh, “era realmente diferente… Mientras que su padre era visto como muy agresivo y muy centrado en sus objetivos, [Lee Jae-yong] era visto como más tímido, callado y cauteloso”.

    Algunos decían que su hermana era más capaz, y a él lo criticaron por no ser lo suficientemente implacable. También surgieron dudas sobre sus capacidades cuando su proyecto estrella, e-Samsung, fracasó durante el estallido de la burbuja de las puntocom.

    La familia ya había quedado marcada por una sucesión que no transcurrió sin problemas una generación antes, cuando el padre de Lee Jae-yong, el hijo menor, fue elegido para dirigir la empresa en vez de sus dos hermanos mayores.

    Hay una controversia sobre el destino del hijo mayor, Lee Maeng-hee, tío de Lee Jae-yong, quien debería haber heredado la empresa.

    Según una versión, cuando se le dio la oportunidad de dirigirla, no estuvo a la altura. Él afirma que la dirigió durante 7 años.

    Pero sea cual sea la verdad, fue el hijo menor, Lee Kun-hee, quien fue nombrado heredero en 1976, y esa decisión tendría repercusiones durante décadas.

    Foto de Lee Kun-hee y su hija

    Getty Images
    El difunto padre de Lee Jae-yong, Lee Kun-hee, quien dirigió anteriormente Samsung, aquí con su hija Lee Boo Jin, directora ejecutiva de Hotel Shilla Co., en 2012.

    La silla vacía

    Tras un comienzo incierto, Lee Kun-hee dirigió un periodo de éxito para el grupo Samsung durante las décadas de los 80 y 90. Pero aún quedaban más desafíos por delante.

    En 2008, tanto Lee Jae-yong como su padre dimitieron después de que un antiguo abogado de Samsung, convertido en denunciante, afirmara tener conocimiento de un fondo ilícito utilizado para sobornos y pagos políticos.

    Como describe Jaeyeon Lee del periódico Hankyoreh, “[el abogado] dijo que ya no podía soportar más la corrupción. Según él, Samsung estaba tan podrida que hacía su trabajo insoportable”.

    Esto generó interrogantes sobre el futuro de la empresa y de la economía surcoreana, especialmente porque Lee Jae-yong era el principal candidato para convertirse en el próximo presidente.

    De repente, la empresa parecía estar sin liderazgo.

    Su padre fue absuelto de las acusaciones de soborno, pero declarado culpable de evasión fiscal y condenado a una pena suspendida y una multa. Técnicamente era un hombre libre, pero aún quedaba un puesto vacante en la cúpula de Samsung.

    ¿Cómo recuperaría la familia Lee el control?

    Retrato en el que se le ve riéndose

    Getty Images
    Lee Jae-yong tuvo que superar graves problemas con las justicia.

    La enemistad de 40 años

    Lee Kun-hee finalmente recibió un indulto presidencial y regresó como presidente de Samsung. Pero sus problemas no habían terminado.

    En 2012, su hermano mayor, tío de Lee Jae-yong, inició una campaña para reclamar la que consideraba su legítima herencia. Esta acción podría haber frustrado los planes para la siguiente generación.

    El hijo mayor del fundador de Samsung siempre pensó que algún día dirigiría la empresa, pero fue relegado en la primera sucesión en favor del hermano menor.

    La creciente rivalidad se avivó aún más cuando el padre de Lee Jae-yong asumió la presidencia y dividió el imperio en 1976: a la familia de su tío se le asignó una parte del negocio que podría considerarse menos influyente.

    Cuarenta años después, Lee Jae-yong y su padre se enfrentaban a una demanda que podría haberles obligado a devolver acciones por valor de cientos de millones de dólares a su tío.

    Una demanda exitosa habría forzado el desmantelamiento del imperio y habría puesto en peligro el plan de Lee Jae-yong para tomar el control.

    Estabilizar el barco

    En definitiva, la disputa entre hermanos y el posterior pleito pusieron de manifiesto las ventajas de tener una línea de sucesión clara.

    Los tribunales determinaron que, si bien algunas de las alegaciones del tío tenían fundamento, el plazo para emprender acciones legales había expirado.

    Como señala la periodista Jaeyeon Lee: “Los hermanos estaban muy enfadados entre sí, y creo que en parte por eso [Lee Kun-hee] dejó muy clara la línea de sucesión para sus hijos”.

    Así pues, cuando el padre de Lee Jae-yong quedó postrado en cama tras un infarto, estaba muy claro quién tomaría las riendas. Su hijo: el hombre que más tarde se vería envuelto en un enorme escándalo de corrupción y sobornos que duraría 10 años.

    Lee Jae-yong fue finalmente absuelto.

    Getty Images
    Lee Jae-yong fue finalmente absuelto.

    Absolución

    No fue hasta julio de 2025 que Lee Jae-yong fue finalmente absuelto, cuando el Tribunal Superior de Seúl ratificó su absolución por el presunto fraude relacionado con la fusión que, según muchos, le había asegurado la sucesión.

    Esto puso fin a una década de cargos penales, audiencias judiciales y estancias en prisión para el presidente de Samsung.

    También marcó un distanciamiento de las tradiciones de los chaebols surcoreanos, o empresas familiares.

    Durante el proceso judicial, Lee Jae-yong indicó un cambio de rumbo para la dinastía Samsung.

    “Quiero hacer una promesa ahora mismo: no habrá más controversias relacionadas con la sucesión. No cederé los derechos de gestión a mis hijos”.

    Así pues, cabe preguntarse: si el hijo mayor no heredará automáticamente las riendas del imperio, ¿quién lo hará?

    Imagen distintiva de la serie de la BBC con fondo azul profundo, un sello dorado en medio y las palabras "Inheritance" y Samsung debajo.

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    Para saber más sobre esta historia, escucha el podcast de 10 partes de BBC World Service titulado “Herencia: Samsung”. Disponible en todo el mundo.

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  • Mercenarios y oportunistas: la verdadera historia de los samurái, los guerreros milenarios de Japón

    Mercenarios y oportunistas: la verdadera historia de los samurái, los guerreros milenarios de Japón

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    imagen genérica de un hombre vestido de samurái. Lleva un casco negro ovalado que tiene una insignia de fuego en metal. Su ropa tiene estampados de flores.

    Getty Images
    Ningún otro grupo social medieval ha sido tan celebrado o mitificado de manera tan constante en la cultura popular como los samuráis.

    La perdurable herencia de los samuráis es un fenómeno singular en la historia cultural.

    Ningún otro grupo social medieval ha sido tan celebrado o mitificado de manera tan constante en la cultura popular, desde los grabados ukiyo-e del siglo XVIII hasta los videojuegos, series de televisión y películas contemporáneas.

    El arco de la fama siempre tiende a la falsificación, y así ocurre con los samuráis: ¿eran realmente estos legendarios caballeros de antaño tan intrépidos, leales, autosacrificados, disciplinados y exclusivamente japoneses como pensábamos?

    No según una exposición del Museo Británico sobre los samuráis que busca disipar la cortina de humo de fantasía que rodea a estos guerreros misteriosos y tan mal comprendidos, para revelar su historia verdadera, mucho más fascinante.

    “No eran un grupo uniforme de personas a lo largo de la historia”, dice a la BBC la curadora de la exposición, Rosina Buckland.

    “Creo que la percepción en Occidente es que los samuráis son guerreros y ciertamente lo eran. Así surgieron y ascendieron a posiciones de poder en la Edad Media. Pero eso no es todo”.

    Los orígenes de los samuráis se remontan al siglo X, cuando fueron reclutados por primera vez como mercenarios para las cortes imperiales.

    Evolucionaron hasta convertirse en una pequeña nobleza rural pero no eran, como se les consideró más tarde, cruzados que seguían códigos caballerescos consagrados por el tiempo.

    Una armadura de la exposición "Samuráis" del Museo Británico.

    Getty Images
    El origen de los samurái se remonta al Siglo X, cuando fueron reclutados como mercenarios.

    En batalla tendían a usar tácticas oportunistas como emboscadas y engaños, y a menudo estaban motivados más por recompensas de tierras y estatus que por un sentido del honor o del deber desinteresado.

    Su mentalidad adaptable significaba que también adoptaban influencias multiculturales y tecnología extranjera, otro aspecto sorprendente de la identidad samurái.

    La coraza de un magnífico traje de armadura samurái expuesto en la exhibición estaba basada en un diseño portugués.

    Tiene un frente puntiagudo y lados angulados para desviar balas de mosquete, características que solo se volvieron necesarias después de la importación de armas de fuego europeas a Japón en 1543.

    “La cultura es poder”

    Los samuráis alcanzaron el poder político aprovechando el caos causado por disputas sobre la sucesión imperial. Finalmente, un clan dominante, los Minamoto, tomó el control y estableció un nuevo gobierno en 1185, paralelo a la corte de emperador.

    Con los años, hubo ascensos y caídas de estas dinastías de señores de la guerra, con diversas batallas entre líderes de clanes. Pero, como señala Buckland, “incluso en estas primeras etapas, la cultura es enormemente importante. La cultura es poder”.

    Los líderes militares, llamados shōguns, se dieron cuenta de que no podían ejercer con éxito su autoridad si mantenían la mentalidad de señores tribales.

    Así que encontraron maneras de complementar su fuerza militar con modos más sutiles y sofisticados de ejercer poder dentro de la sociedad cortesana.

    Su manual de gobierno se basaba en la filosofía china, principalmente en las ideas de Confucio.

    “En el pensamiento neoconfuciano”, dice Buckland, “debe haber un equilibrio entre el poder militar y la habilidad cultural”.

    La consecuencia fue una creciente inversión en poder blando dentro de las cámaras impregnadas de incienso de la corte.

    Además de ser expertos en el arte de la guerra, los samuráis se volvieron versados en las artes refinadas de la pintura, la poesía, la música, el teatro y las ceremonias del té.

    Un abanico que representa orquídeas, pintado en el siglo XIX por un artista samurái, es uno de los objetos más bellos e inesperados de la exposición.

    Parte de la muestra de la exposición “Samuráis” en el Museo Británico. En la imagen se aprecia, en primer plano y detrás de una vitrina, un documento ilustrado con figuras de personas cabalgando. A la izquierda se observa una armadura, y al fondo se distinguen cuadros y otras imágenes, aunque no con claridad.

    Getty Images
    Con los años, los samurái no solo fueron guerreros, sino también administradores del Estado japonés.

    Shōgun, la serie de Disney/FX cuya segunda temporada está actualmente en producción, ofrece un relato ficcionalizado de uno de los puntos de inflexión en la historia de los samuráis.

    En el siglo XVI, un líder de clan, Tokugawa Ieyasu (representado por el ficticio Yoshii Toranaga en la serie) estableció un gobierno tan exitoso que duró 250 años.

    Esto significó que ya no hubo grandes batallas dentro de Japón, y los samuráis asumieron nuevos roles. En lugar de comandar el campo de batalla, ahora administraban el Estado.

    “Son los ministros, los legisladores, los recaudadores de impuestos”, dice Buckland.

    Asumieron trabajos que se extendían por toda la corte, “hasta ser los guardias de las puertas del castillo”.

    Mujeres samurái

    Durante este nuevo régimen, conocido como el Shogunato Tokugawa, las familias de los daimyos (los señores regionales de Japón) fueron obligadas a vivir en su base de poder, la ciudad de Edo (Tokio).

    “Son una especie de rehenes, cerca del shōgun para que él pudiera mantenerlos bajo control”, dice Buckland. Era un medio para asegurar la obediencia y lealtad de los samuráis.

    “No puedes estar conspirando en las regiones si tu esposa y tu heredero están en Edo, porque podrías perder acceso a ellos, o podrían ser ejecutados”.

    El resultado fue una mayor importancia del papel de las mujeres en los círculos samurái, según Buckland.

    “Las mujeres dirigen los hogares mientras sus esposos están a menudo ausentes. Y si eres un samurái de alto rango, podrías tener 40 o 50 personas en tu casa. Es como dirigir un pequeño negocio”.

    Además de supervisar al personal y a los comerciantes, también gestionaban la educación de sus hijos y recibían invitados siguiendo los rituales y procedimientos requeridos.

    Diversos objetos en la exposición del Museo Británico, como túnicas, manuales de etiqueta y accesorios, cuentan las historias de vida de estas mujeres samurái.

    Una muestra de digital de la exposición "Samuráis" del Museo Británico.

    Getty Images
    Una muestra de digital de la exposición “Samuráis” del Museo Británico.

    Durante el Shogunato Tokugawa, las obras de teatro, poemas y obras de arte exaltaban cada vez más a los legendarios samuráis del pasado, enfatizando su heroísmo, valor y lealtad.

    La mayoría proclamaba las virtudes de los hombres, pero algunas también relataban historias de mujeres guerreras samurái.

    Un grabado ukiyo-e de 1852 muestra a una de estas mujeres: Tomoe Gozen, esposa de un general del clan Minamoto.

    La muestra en la Batalla de Awazu en 1184, donde se decía que había rastreado al temible guerrero Hachirō Morishige, lo derribó de su caballo y le arrancó la cabeza con sus propias manos.

    Declive y renacimiento

    Durante la era Meiji (1868-1912), Japón abrió sus fronteras al comercio internacional y comenzó a modernizar su industria, su ejército y sus instituciones sociales. Entre los cambios estuvo la abolición oficial de la clase samurái en 1869. Fue otro momento crucial en su historia.

    “En este punto, la imagen del samurái se vuelve pura ficción”, dice Buckland. “Se rechaza durante unos 25 años, pero luego surge la nostalgia y su imagen se revisita”.

    Fuera de Japón, una nueva fascinación por los samuráis llevó a la popularidad de libros como “Bushido: El alma de Japón” (1899), escrito por Nitobe Inazō, un cuáquero japonés que vivía en California.

    “El libro fue muy leído”, dice Buckland.

    “Theodore Roosevelt compró múltiples copias para regalarlas a sus amigos. Se usó para explicar el éxito de Japón porque recientemente había ganado la Guerra Sino-japonesa y luego derrotado a Rusia”.

    Dentro de Japón, a lo largo del siglo XX, se distorsionó la imagen de los samuráis con distintos fines, como propaganda militar y símbolo de la nación.

    Después de la Segunda Guerra Mundial, los relatos sobre ellos renacieron una vez más, esta vez como tema de películas.

    imagen de una persona con un traje de darth vader. tiene el puño cerrado y levantado hacia el frente y en la otra mano sostiene un sable de luz.

    Getty Images
    El traje del mítico personaje de Star Wars, Darth Vader, fue inspirado en las armaduras de los samuráis.

    El más famoso de los directores detrás de estas cintas fue Akira Kurosawa, cuyo talento para la narración visual y el manejo de secuencias de acción tuvo un impacto importante en el cine estadounidense.

    “Los siete samuráis” (1954) fue reinventada como “Los siete magníficos” (1960), y “Yojimbo” (1961) inspiró “Por un puñado de dólares” (1964).

    Posteriormente, Hollywood incluso produjo sus propias películas de samuráis, como “El último samurái” (2003) y “47 Ronin” (2013), y la popularidad de todo lo relacionado con estos guerreros quedó reafirmada recientemente con el éxito de la mencionada “Shōgun”, basada en la novela de 1975 del escritor inglés James Clavell.

    Como demuestra la exposición, la película original de Star Wars, “Una nueva esperanza” (1977), se inspiró en “La fortaleza escondida” (1958) de Kurosawa, y muchos de los trajes fueron influenciados por la armadura samurái, siendo el de Darth Vader -expuesto en la sala final de la exhibición- el más icónico.

    La verdadera historia de los samuráis es una de evolución y adaptación, desde sus inicios como mercenarios medievales hasta su posterior estatus como burócratas refinados y mecenas de las artes.

    Pero su leyenda ha demostrado ser una fuente perenne de intriga y fascinación, mantenida viva durante décadas en el arte, el cine, los videojuegos y la ficción.

    “Y esperamos”, dice Buckland sobre la exposición del Museo Británico que cierra este 4 de mayo, “que la gente se sienta inspirada a crear nuevas representaciones de los samuráis”.

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    BBC

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