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  • Proyectan la primera victoria estatal para el AfD, el partido de ultraderecha en Alemania

    Proyectan la primera victoria estatal para el AfD, el partido de ultraderecha en Alemania

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    Según las primeras proyecciones, el partido alemán AfD (Alternativa para Alemania) se encamina hacia una contundente victoria en el estado oriental de Sajonia-Anhalt, muy por delante de sus principales rivales. Aún no está claro si esto será suficiente para hacerse con el poder en el estado, pero el AfD afirma haber obtenido el mandato necesario para gobernar.

    Se prevé que el partido de extrema derecha obtenga más del 44% de los votos, muy por delante de la conservadora CDU (Unión Demócrata Cristiana), que cuenta con el 18,4%.

    El partido AfD ha calificado el resultado de “histórico” y el carismático líder del estado, Ulrich Siegmund, se ha negado a gobernar con ningún otro partido.

    Ningún partido de extrema derecha ha logrado controlar un estado en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial, y gobernar a nivel estatal implicaría tener potestades sobre la policía, la educación local y la cultura.

    Sajonia-Anhalt tiene una población reducida de 2,1 millones de habitantes y la AfD en el estado está catalogada por los servicios de inteligencia nacionales como “extrememista de ultraderecha”, una clasificación que Siegmund rechaza.

    El resultado previsto para el AfD es superior al que sugerían las encuestas de opinión anteriores, y Siegmund, junto con los líderes nacionales conjuntos Alice Weidel y Tino Chrupalla, se mostraron eufóricos al conocerse la noticia.

    Sin embargo, los líderes de los partidos no sabrán si tienen suficientes escaños para gobernar hasta que vean cuáles de los partidos más pequeños entran en el parlamento estatal.

    Eso podría depender de si alguno de los partidos más pequeños supera el umbral requerido del 5%.

    Si el partido populista de izquierda BSW (Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia) no logra entrar en el poder, las posibilidades de que el AfD obtenga la mayoría aumentan. El BSW se ha ofrecido a cooperar con el AfD en algunos temas si resulta elegido.

    Los partidarios de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) celebran  mientras los resultados iniciales muestran al partido con el 44% de los votos en las elecciones estatales de Sajonia-Anhalt el 6 de septiembre de 2026 en Magdeburgo, Alemania

    Getty Images
    El AfD aseguró 44% de los votos sobre la conservadora CDU, Unión Demócrata Cristiana, que lidera el gobierno de Alemania.

    Una multitud de simpatizantes en la sede del partido para la noche electoral de AfD estalló en vítores cuando aparecieron las proyecciones en la pantalla.

    Poco después, la gente irrumpió cantando el himno nacional de Alemania.

    “Hemos hecho historia en este estado”, declaró Siegmund. Su homólogo en la CDU, Sven Schulze, reconoció la victoria y afirmó que su partido tendría que asimilar el resultado: “Ha sido una campaña electoral extremadamente dura e intensa”.

    El SPD, el Partido Partido Socialdemócrata de centroizquierda alemán, calificó el resultado de “verdaderamente dramático”, y el líder nacional, Lars Klingbeil, cuyo partido forma parte del gobierno nacional junto con la CDU, describió el resultado como una “señal para Berlín”.

    AfD no solo dominó la campaña electoral, sino que también se perfila como la fuerza dominante en el resultado. Si bien el resultado fue inicialmente incierto, los simpatizantes del partido creen que están en camino de la victoria.

    La participación en Sajonia-Anhalt fue particularmente alta, con un estimado del 78%, y los simpatizantes de AfD en Magdeburgo elogiaron el éxito de Siegmund a la hora de ganarse a los votantes.

    Un hombre llamado Ollie expresó: “Este hombre nos da lo que nadie más puede darnos”.

    “Dada la calidad del gobierno, todos prometen que las cosas mejorarán. Este es un partido para la clase trabajadora. Es la alternativa para Alemania”, declaró a la BBC.

    El AfD lidera las encuestas de opinión a nivel nacional, por delante de los conservadores en el poder, el canciller Friedrich Merz y los socialdemócratas, pero su principal bastión se encuentra en los estados del este.

    También ganaron las elecciones estatales de 2024 en la vecina Turingia, pero no consiguieron los escaños suficientes para llegar al poder.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • ¿Por qué los países europeos están trasladando su oro fuera de América del Norte?

    ¿Por qué los países europeos están trasladando su oro fuera de América del Norte?

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    Cuando el banco central de Países Bajos confirmó esta semana que había trasladado toneladas de oro de ese país fuera de América del Norte, informó que esta reubicación le permitiría estar “mejor preparado para crisis graves”.

    Según el comunicado, unas 86 toneladas de las aproximadamente 313 toneladas que tenía almacenadas en Estados Unidos y Canadá fueron trasladadas a Londres “en vista de la creciente inestabilidad geopolítica”, para que este metal precioso pudiera estar “fácilmente disponible para su uso en una situación de crisis”.

    Era inevitable que surgieran preguntas. ¿Por qué hacían esto los neerlandeses? ¿Anticipaban algún gran shock económico en el horizonte?

    Aunque no lo parezca, la medida fue claramente una respuesta al estado de inestabilidad e incertidumbre en el que se encuentra el mundo, donde las guerras comerciales y militares han llevado a los países a tomar precauciones y a mantener su oro más cerca de casa.

    Tiempos de inestabilidad

    A principios de este año, Francia anunció que había trasladado sus reservas de oro de Estados Unidos a territorio francés.

    Mientras tanto, el Bundesbank alemán transfirió más de 216 toneladas de este metal desde depósitos en el extranjero (111 toneladas desde Nueva York y 105 toneladas desde París) a lo largo de varios años, hasta 2016.

    Es una estrategia que ya se ha empleado antes en épocas de inestabilidad global. “Algunos bancos centrales europeos trasladaron parte de sus reservas de oro a Nueva York durante la Guerra Fría”, afirmaron los analistas Lina Thomas y Daan Struyven, de Goldman Sachs.

    Joseph Cavatoni, estratega sénior de mercado del Consejo Mundial del Oro, declaró a la BBC que, si bien las guerras y las tensiones comerciales “influían en algunas de estas decisiones”, no “encabezaban la lista” de factores determinantes.

    La inflación, los tipos de interés y el simple hecho de tener el oro en un lugar donde se pueda negociar rápidamente también influyeron.

    “No tengo la sensación de que se avecina una catástrofe”, dijo Cavatoni, “pero lo que sí creo es que la gente está mejor informada sobre cómo gestionar sus activos de reserva, cómo aumentarlos y cómo sacarles el máximo partido”.

    El Banco de los Países Bajos ha comunicado que el oro retirado de Estados Unidos y Canadá entre marzo y agosto de este año se encuentra ahora depositado en las bóvedas del Banco de Inglaterra.

    “Esperamos no tener que utilizarlo nunca, pero sí necesitamos reforzar nuestra capacidad de respuesta y preparación”, declaró el gobernador del banco central neerlandés, Olaf Sleijpen.

    Londres se consideraba la mejor opción debido a su posición como importante centro comercial mundial. Si se desea comprar o vender oro rápidamente en una crisis, Londres es el lugar idóneo, lo que convierte al Banco de Inglaterra en un punto de almacenamiento muy popular.

    Guardar y negociar el oro

    El Banco de Inglaterra es uno de los mayores custodios de oro del mundo. Bajo esta institución de 300 años de antigüedad, ubicada en el centro de Londres, se encuentran alrededor de 400.000 lingotes valorados en más de US$270.000 millones.

    De acuerdo con encuestas del sector realizadas por el Consejo Mundial del Oro, el Banco de Inglaterra sigue siendo el lugar más popular para el almacenamiento seguro de metales preciosos, pero los bancos centrales están diversificando cada vez más los lugares donde los guardan.

    Según Thomas y Struyven, de Goldman Sachs, el lugar donde se almacena el oro del país es “una preocupación cada vez mayor para los gestores de reservas”.

    En el mundo moderno, existen muchas maneras de hacer circular tu tesoro. Los holandeses vendieron unas 59 toneladas en Nueva York y luego compraron más existencias en Londres, lo que significó que esa cantidad no tuvo que ser transportada a través del Atlántico.

    Pero más de 27 toneladas fueron “trasladadas físicamente” desde Estados Unidos y Canadá a la ciudad holandesa de Zeist. Una cantidad similar también fue enviada desde Zeist a Londres.

    Las empresas que prestan este tipo de servicios guardan silencio sobre cómo se llevan a cabo las operaciones, pero cabe decir que las medidas de seguridad y la planificación son exhaustivas para evitar el riesgo de que se repita una situación parecida a la de la película “The Italian Job”, en la que un grupo de criminales roban un valioso cargamento de oro.

    Cavatoni, del Consejo Mundial del Oro, explicó que una estrategia habitual para transferir existencias de oro consiste en vender el metal en un lugar y comprarlo en otro. “Supongamos que quiero mi oro en Nueva York y lo tengo en Londres. Podría venderlo en Londres y comprarlo en Nueva York el mismo día y a la misma hora, registrando así la transferencia sin necesidad de realizar ningún otro cambio logístico”.

    Solo existen unas pocas empresas selectas que gestionan envíos de oro a través de las fronteras, una de las cuales es Brink’s Global Services, que declaró a la BBC haber observado una “mayor demanda” por parte de entidades como los bancos centrales en los últimos tiempos.

    “La creciente incertidumbre geopolítica y económica, junto con el papel cada vez más importante del oro como activo de reserva estratégica, parecen estar contribuyendo a esta tendencia”, dijo Nader Antar, vicepresidente ejecutivo de Brink’s.

    Almacenamiento costoso

    Lingotes de oro almacenados en la bóveda de un banco en Nueva York.

    Getty Images
    Almacenar y trasladar el oro tiene unos costos elevados.

    La razón por la que el almacenamiento de oro es un tema tan importante para los bancos centrales es que han estado comprando cada vez más este metal precioso. Pero almacenarlo en casa tiene un costo, según Thomas y Struyven de Goldman Sachs.

    “El almacenamiento interno requiere inversión en seguridad física, infraestructura de auditoría y seguros; costos que pueden ser desproporcionados para los bancos centrales más pequeños”, dijeron.

    Según el Consejo Mundial del Oro, en los últimos cuatro años, los bancos centrales han acumulado un promedio anual de 1.000 toneladas de oro, un aumento significativo con respecto al promedio de 500 toneladas de la década anterior.

    Esta tendencia se remonta a la crisis financiera mundial. Y se prevé que continúe en aumento el próximo año.

    El oro ha estado en auge en los últimos años. Su precio se ha disparado hasta alcanzar una serie de máximos históricos, superando los US$5.000 la onza en enero.

    Existen varias razones que explican el aumento vertiginoso de su valor, pero un factor importante ha sido la posición que ocupa este metal precioso en la psique humana como un activo refugio en el que invertir durante períodos de agitación financiera y geopolítica causados por guerras comerciales y militares.

    La inflación y los tipos de interés también influyen en la popularidad del oro. Debido a su escasez y al valor que se le ha otorgado a lo largo de miles de años, es relativamente resistente a la subida de precios, por lo que se considera una buena inversión.

    Según el banco de inversión Charles Schwab, “en el último medio siglo, los precios del oro han subido mucho más rápido que el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el indicador de inflación que más se sigue”.

    Si bien el precio del oro ha caído desde el máximo histórico alcanzado a principios de este año, todavía se mantiene en un nivel históricamente alto.

    Según los investigadores de Goldman, se prevé que el precio suba a US$4.900 por onza troy a finales de 2026, 300 dólares más que en agosto.

    Según Thomas y Struyven, la demanda de oro por parte de los bancos centrales es una de las razones clave por las que los precios se están disparando.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • Los aciertos y errores de 3 mapas que usamos hoy (y por qué el aprobado ahora por la ONU tampoco representa correctamente al mundo)

    Los aciertos y errores de 3 mapas que usamos hoy (y por qué el aprobado ahora por la ONU tampoco representa correctamente al mundo)

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    La ONU hizo un llamado a que se sustituya el mapa mundial predominante por uno que refleje con mayor precisión el tamaño real de continentes como África.

    La resolución “Corregir el mapa”, adoptada por la Asamblea General, tiene como objetivo subsanar la discrepancia con el mapa de Mercator, en el que el continente africano aparece con un tamaño similar al de Groenlandia, aunque en realidad es unas 14 veces más grande.

    La ONU adoptó un nuevo mapa, la proyección Equal Earth (Tierra Equitativa), que representa mejor el tamaño real de las masas continentales, sin embargo, también presenta sus propios problemas.

    A lo largo de los años se han realizado numerosos intentos importantes para resolver el problema de representar con precisión la superficie de una esfera sobre un rectángulo plano, cada uno con sus propias ventajas y defectos.

    El mapa de Mercator

    El mapa de Mercator, de uso generalizado en la actualidad, fue creado en 1569 por el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator.

    Su principal objetivo era ayudar a los marineros europeos a navegar por los océanos, como explicó el profesor de cartografía James Cheshire del University College de Londres.

    “Quería que una línea recta dibujada en un mapa pareciera una línea recta en la realidad si se seguía la dirección de una brújula”, declaró a la BBC.

    “Ese era el objetivo, y lo consigue a la perfección”, aseguró.

    Para mantener esos ángulos correctos en un mapa plano, Mercator tuvo que ensanchar las líneas de la cuadrícula a medida que se alejaban del ecuador hacia los polos.

    Su mapa tiene en cuenta la curvatura de la Tierra haciendo que los países cercanos al ecuador parezcan mucho más pequeños de lo que son y que los países más cercanos a los polos aparezcan alargados.

    La distorsión es consecuencia de la imposibilidad de representar con precisión la superficie de un globo terráqueo en un gráfico bidimensional.

    Más de 450 años después, la creación de Mercator sigue siendo la base de muchos de los mapas que vemos en las aulas, en la televisión y en internet, incluidos los de Google Maps.

    Sin embargo, los críticos del mapa de Mercator afirman que existe un efecto psicológico al percibir algunos lugares como más pequeños de lo que realmente son y otros como más grandes, ya que instintivamente consideramos que las cosas más grandes son más importantes.

    Para el geógrafo keniano Kioko Muendo, esto ha restado importancia implícitamente a los vastos recursos, la población y las oportunidades de inversión de África.

    “Los mapas son más que simples guías para viajeros: influyen en cómo se perciben las regiones desde el punto de vista político y económico”, declaró a la BBC.

    El mapa de Equal Earth

    Proyección cartográfica mundial de Equal Earth

    BBC
    El mapa de Equal Earth pretende representar la superficie de las masas terrestres de forma más equitativa.

    El mapa Equal Earth pretende solucionar este problema con la proyección de Mercator.

    Fue desarrollado por un equipo de cartógrafos en 2018 para presentar el tamaño y la forma de las masas terrestres con mayor precisión, y se inspiró en la proyección de Robinson de 1963, un mapa que muestra toda la superficie del globo a la vez.

    Como resultado, el mapa de Equal Earth fue adoptado por los miembros de la Unión Africana en febrero, antes de que fuera adoptado por la ONU.

    Pero sacrifica las líneas rectas que hacían que la proyección de Mercator fuera perfecta para la navegación, y no se puede utilizar para medir la distancia real entre diferentes lugares.

    “Se puede conservar el área, o la forma, o la distancia y la dirección, pero no todo a la vez a la perfección, porque de lo contrario volveríamos a tener una esfera”, señaló Cheshire.

    El mapa de Peters

    Mapa del mundo de Peters

    BBC
    La proyección cartográfica de Peters ofrece una idea más justa de la superficie terrestre, pero distorsiona la forma.

    El mapamundi de Peters fue diseñado por el historiador alemán Arno Peters a principios de la década de 1970. El mapa rectangular se basa en la proyección descrita por primera vez por el cartógrafo escocés James Gall en 1855.

    La proyección sacrifica la precisión de la forma en favor de la precisión de la escala. Por lo tanto, las regiones polares se comprimen, mientras que las partes cercanas al ecuador se estiran.

    Esto soluciona el problema de la diferencia de tamaño entre Groenlandia y África, permitiendo a quienes lo utilizan hacerse una idea del tamaño comparativo de las diferentes masas continentales, al tiempo que se conservan las líneas rectas de longitud y latitud.

    Sin embargo, el mapa distorsiona gravemente la forma de las masas continentales de la Tierra, haciendo que todas parezcan ligeramente desproporcionadas. Rusia, por ejemplo, parece mucho más pequeña de lo que realmente es.

    Las líneas rectas del mapa de Peters tampoco representan rumbos constantes de brújula verdaderos, por lo que resultan inútiles para la navegación.

    Otras formas de cartografiar el mundo

    Mapa del mundo de Mitchell en proyección de Mercator, 1864

    Universal Images Group via Getty Images Images
    Este mapa de Mitchell, en proyección de Mercator, coloca a América en primer plano en lugar de Europa y África.

    Del mismo modo que el tamaño aparente de una masa continental puede influir en la importancia que se le atribuye, también puede hacerlo su prominencia en un mapa.

    Algunos cartógrafos han intentado orientar el mapa de manera que el sur quede en la parte superior, para contrarrestar el sesgo psicológico que surge al considerar que el sur global es menos importante por estar situado más abajo.

    Y dependiendo de dónde te encuentres en el mundo, el continente que se sitúa en el centro de un mapa puede variar.

    Si bien estos mapas alternativos ofrecen una perspectiva del mundo diferente a la que nos resulta familiar, no resuelven el problema de la prominencia, sino que simplemente cambian el enfoque del mapa.

    Mapas orientados a los polos

    La bandera de las Naciones Unidas ondea al viento en un mástil. El emblema, de color blanco, representa el mapamundi en proyección azimutal equidistante, rodeado por dos ramas de olivo. Foto de archivo

    NurPhoto via Getty Images
    La bandera de la ONU está centrada en el Polo Norte, por lo que ningún continente es el foco principal.

    Una forma de resolver la cuestión de qué masa continental se encuentra en el centro de un mapa —y por lo tanto es la más prominente— es no colocar ninguna en el centro.

    Esto es lo que representa el mapa del logotipo de la ONU: el mundo está centrado en el Polo Norte, con los continentes extendiéndose hacia afuera desde él.

    Se conoce como “proyección azimutal equidistante” y sitúa las regiones del mundo en un mapa circular alrededor de un punto central. Cuanto más lejos de ese punto en el globo, mayor es el círculo.

    En este tipo de mapa, todos los puntos se encuentran en el “azimut” correcto, o dirección horizontal, desde el punto central.

    Pero para que toda la superficie de una esfera quepa en un círculo, el mapa se distorsiona más cuanto más se aleja del centro.

    En el mapa de la ONU, por ejemplo, las zonas cercanas al Polo Sur aparecen comprimidas y estiradas, ya que lo que sería un anillo de la misma circunferencia que uno alrededor del Polo Norte se vuelve mucho más grande.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • Pattaya, la aldea de pescadores en Tailandia que la guerra de Vietnam convirtió en “la ciudad del pecado”

    Pattaya, la aldea de pescadores en Tailandia que la guerra de Vietnam convirtió en “la ciudad del pecado”

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    La guerra de Vietnam nunca llegó a las playas de Pattaya, pero las transformó para siempre.

    Situada unos 100 kilómetros al sureste de Bangkok, esta ciudad balneario recibió el año pasado a 12,8 millones de visitantes tailandeses y 10,6 millones de turistas extranjeros, según datos del Ministerio de Turismo y Deportes de Tailandia.

    La cifra contrasta con los 116.000 habitantes registrados en la localidad, a los que se suma una población flotante de unos 460.000 visitantes de larga estancia y empleados estacionales.

    Entre ellos hay, según estimaciones de diversas fuentes recogidas por la BBC, de 25.000 a 50.000 trabajadoras sexuales.

    Este destino de playas y frenética vida nocturna, uno de los más populares y controvertidos de Tailandia, acaba de recibir una visita cargada de resonancias históricas.

    Esta semana, el portaaviones USS Abraham Lincoln atracó en el cercano puerto de Laem Chabang con casi 5.000 marineros e infantes de marina a bordo.

    Portaaviones USS Abraham Lincoln

    Getty Images
    Los tripulantes del USS Abraham Lincoln hicieron escala en Pattaya para descansar tras más de 280 días sin tocar tierra.

    Tras una prolongada misión que los mantuvo nueve meses en alta mar, muchos de estos militares fueron trasladados en autobuses hasta Pattaya para disfrutar de unos días de descanso.

    Su llegada despertó grandes expectativas entre los negocios locales en esta ciudad conocida por su incesante actividad las 24 horas del día, si bien la vida en sus calles difiere según la hora que marque el reloj.

    Durante el día, turistas y familias toman el sol en la playa, saborean un pad thai en un puesto callejero, compran ropa en los mercadillos o reciben un reparador masaje tailandés sobre una camilla improvisada.

    Al caer la noche, los neones iluminan calzadas repletas de bares, salones de masajes para adultos, discotecas con espectáculos eróticos y trabajadoras sexuales que tratan de captar clientes dentro y fuera de los locales de Walking Street, el corazón de la vida nocturna que ha dado fama mundial a esta ciudad.

    Neones en Walking Street, Pattaya, donde se ve un enorme cartel que da la bienvenida a los militares de Estados Unidos

    Reuters
    La vida nocturna de Pattaya no está exenta de polémica.

    Cuesta imaginar que este lugar fue, en un tiempo no tan lejano, una pequeña aldea donde los locales pescaban para subsistir.

    ¿Cómo se transformó Pattaya en uno de los destinos de turismo sexual más conocidos del planeta, que le ha valido el sobrenombre de la “ciudad del pecado”?

    La aldea pesquera junto a un enclave estratégico

    En la primera mitad del siglo XX, Pattaya era una pequeña comunidad costera sin alojamientos, servicios para visitantes ni, por supuesto, un solo neón en sus calles.

    “Antes de la llegada de las Fuerzas Armadas estadounidenses, era una aldea de pescadores”, le explica a la BBC la economista Warn Lekfuangfu, coautora del estudio “Guerra, migración y los orígenes de la industria del sexo tailandesa”.

    Su tranquilidad, sin embargo, escondía una ventaja geográfica: unos 30 kilómetros al sur se encontraba la base naval tailandesa de Sattahip, establecida en la década de 1920.

    En plena Guerra Fría, en 1954, Tailandia y Estados Unidos fundaron junto con otros seis países la Organización del Tratado del Sudeste Asiático (Seato), un organismo regional de defensa para contener el comunismo.

    Bajo este paraguas, el gobierno tailandés permitió a su socio estadounidense utilizar instalaciones tailandesas en sus operaciones en Indochina.

    Las primeras operaciones llegaron durante la crisis de Laos: desde 1961, aviones estadounidenses con base en Tailandia abastecieron al gobierno laosiano y, en 1962, Washington desplegó tropas en territorio tailandés para disuadir un avance comunista.

    Y, aunque Pattaya nunca albergó una base estadounidense, se convirtió en el destino civil de descanso de aquel corredor militar.

    La playa de Pattaya con unos edificios al fondo y un cartel que dice Pattaya City

    Reuters
    Aunque nunca albergó una base militar estadounidense, Pattaya se convirtió en destino de los soldados en su tiempo de descanso.

    Estudios sitúan la llegada de los primeros soldados estadounidenses un poco antes, en 1959, cuando un grupo de militares destinados en la provincia interior de Korat pasó varios días de permiso en Pattaya, alquiló alojamientos junto a la playa y dio a conocer el lugar entre otros compañeros.

    La prostitución no nació, sin embargo, con aquellos militares.

    “Antes de que comenzaran a llegar soldados estadounidenses, en Tailandia ya existían negocios (de prostitución femenina) dirigidos a los hombres tailandeses”, señala a BBC Mundo el sociólogo Ronald Weitzer, autor del libro “Turismo sexual en Tailandia: una mirada desde dentro al principal parque de recreo erótico de Asia”.

    En todo caso, aunque las fuentes discrepan sobre la fecha y el número exactos de los primeros visitantes, estos fueron los precursores de la transformación que vendría después con la guerra de Vietnam.

    La guerra de Vietnam

    Cuando EE.UU. intensificó su presencia en la guerra de Vietnam —el conflicto entre el Norte comunista y el Sur respaldado por Washington— con el despliegue masivo de tropas en 1965, Tailandia le ofrecía la combinación militar perfecta.

    Era un aliado anticomunista en tiempos de paz, estaba cerca de Vietnam y compartía fronteras con Laos y Camboya, de modo que sus aeródromos permitían lanzar misiones, abastecerlas y recibir a las tripulaciones lejos de los principales frentes.

    Cerca del 80% de los ataques de la Fuerza Aérea estadounidense sobre Vietnam del Norte partieron de bases situadas en territorio tailandés, según el estudio de Lekfuangfu, publicado por la London School of Economics (LSE).

    La base aérea de U-Tapao, al sur de Pattaya y adyacente a la antes mencionada base naval de Sattahip, se convirtió en una pieza fundamental de esa red.

    La base de U-Tapao en 2008

    Getty Images
    La base de U-Tapao acortó las misiones a Vietnam desde un país aliado (imagen de 2008).

    Construida con ayuda estadounidense, su gran pista entró en servicio en 1966, recibió los primeros bombarderos B-52 en abril de 1967 y dos años después pasó a ser base principal de operaciones de la Fuerza Aérea de EE.UU.

    Desde U-Tapao los B-52 tardaban entre dos y cinco horas en completar sus misiones en Vietnam, frente a 12 o 15 horas desde la base estadounidense de Guam.

    Así, la presencia militar creció rápidamente: a finales de 1966 había en Tailandia más de 25.000 miembros de la Fuerza Aérea estadounidense que ascendieron a unos 50.000 en el punto álgido de la guerra, y en total más de 700.000 pasaron por sus bases entre 1962 y 1976, según la investigación publicada por la LSE.

    Algunos permanecían durante meses en las bases tailandesas para participar en misiones aéreas o tareas de apoyo, mientras otros viajaban directamente desde Vietnam durante sus permisos de “descanso y recreación”.

    Solo en 1966 y 1967, estos últimos representaron entre el 11% y el 16% de todos los visitantes que recibió Tailandia y gastaron entre US$6,8 millones y US$10,8 millones anuales, según el estudio.

    Pattaya concentró gran parte de ambos flujos.

    “Si tienes la demanda de tantos hombres aquello causa un impacto, porque nunca habías tenido allí tantos hombres”, explica la economista Warn Lekfuangfu.

    Rápido crecimiento

    Locales de ocio nocturno en Pattaya

    Getty Images
    Una noche en Pattaya en 1970.

    Al principio algunos vecinos alquilaron habitaciones y comenzaron a vender comida y otros productos a los militares; después llegaron empresarios con proyectos más ambiciosos como el Nipa Lodge, el primer gran hotel de Pattaya inaugurado en diciembre de 1964 con 112 habitaciones.

    Tras él aparecieron nuevos hoteles, restaurantes, bares, salones de masaje y establecimientos de ocio nocturno para cubrir una demanda de miles de soldados jóvenes.

    “Pattaya se convirtió básicamente en un lugar que no estaba demasiado lejos de la base, al que el personal militar podía ir y, por decirlo así, divertirse”, define Lekfuangfu.

    A la llamada de los dólares acudieron mujeres jóvenes de todo Tailandia, un país entonces agrario y desigual.

    “Las chicas no eran de la zona, porque no habría habido suficientes para satisfacer la demanda. En aquella época había mucha migración interna y muchas de esas chicas procedían sobre todo del nordeste del país, la región más pobre”, indica la coautora del estudio “Guerra, migración y los orígenes de la industria del sexo tailandesa”.

    Las autoridades, sugiere, establecieron las condiciones idóneas para que esta industria prosperara.

    Aunque la prostitución estaba prohibida desde 1960, la Ley de Establecimientos de Entretenimiento de 1966 permitió registrar y regular legalmente negocios como bares y salones de masaje.

    Los posibles servicios sexuales se acordaban de manera privada entre clientes y empleadas, lo que creó una zona gris en la que las autoridades, por regla general, miraban hacia otro lado.

    Hay que matizar que los soldados no solo visitaban Pattaya para comprar sexo: la playa, la comida, el alcohol, los espectáculos y la compañía formaban parte de una misma oferta.

    “No se trataba directamente de una serie de burdeles, sino de un nuevo tipo de entretenimiento: había espectáculos, bebías y tenías a alguien que te entretenía y te atendía. Así era y así sigue siendo”, afirma Lekfuangfu.

    Al terminar la guerra en 1975, Pattaya ya era una próspera ciudad balneario repleta de hoteles, carreteras, bares, y una red empresarial y laboral dedicada al turismo.

    Y, al mismo tiempo, había adquirido la reputación de destino de turismo sexual que, años después, llevaría a la prensa internacional a apodarla “la ciudad del pecado”.

    La ambigua situación legal en Tailandia

    • En Tailandia, la prostitución general de adultos se encuentra en un vacío legal o está formalmente prohibida por la Ley de Prevención y Supresión de la Prostitución, aunque en la práctica opera de forma tolerada en ciertos barrios rojos.
    • Sin embargo, el turismo sexual que involucra a menores de edad o la explotación sexual infantil está estrictamente penalizado con penas de cárcel muy severas y persecución activa.
    • La ley tailandesa prohíbe el proxenetismo, los burdeles y el requerimiento u ofrecimiento de servicios sexuales en la vía pública.
    • Pese a esta prohibición, los y las trabajadoras sexuales suelen operar abiertamente en los principales centros turísticos del país.

    La “ciudad del pecado”

    Trabajadora en un bar de Pattaya

    Getty Images
    La prensa internacional comenzó a llamar a Pattaya la “ciudad del pecado” (Sin City) a principios de los años 2000.

    Cuando las fuerzas estadounidenses abandonaron Tailandia entre 1975 y 1976, la transformación de Pattaya era ya irreversible.

    La maquinaria turística ya estaba en marcha y su expansión coincidió con el auge de los viajes internacionales en todo el mundo, y en especial a este país asiático conocido por sus playas, su cultura milenaria y su gastronomía.

    “No fue necesario adaptar los bares y demás negocios eróticos a los turistas civiles. Estos simplemente comenzaron a acudir a los clubes de go-go, cervecerías y salones de masajes que existían”, explica el sociólogo Ronald Weitzer.

    A los estadounidenses se sumaron visitantes europeos, especialmente británicos, alemanes y escandinavos; después llegaron los rusos y, en los últimos 10 o 20 años, aumentó la clientela de otros países asiáticos, según la economista Warn Lekfuangfu.

    También persistió el flujo de trabajadoras sexuales desde el nordeste rural y se consolidaron redes migratorias que las conectaban con los negocios de Pattaya.

    Ya en el año 1990, los distritos próximos a antiguas bases utilizadas por Estados Unidos tenían entre cuatro y cinco veces más trabajadores sexuales que los situados junto a otras instalaciones militares locales, según el estudio publicado por la LSE.

    Club en Pattaya 1993

    Getty Images
    A finales del siglo XX el turismo se diversificó y adquirieron más protagonismo los visitantes europeos en busca de ocio nocturno.

    En Pattaya se sumaba otra ventaja: su cercanía a Bangkok, la capital de Tailandia con 9 millones de habitantes en la actualidad, que queda a menos de 2 horas por carretera.

    El panorama que hoy ofrece la ciudad es también más diverso.

    “Actualmente, las mujeres que trabajan en esta industria no son solo tailandesas; también hay mujeres de los países vecinos y de Europa del Este”, apunta Lekfuangfu.

    El sociólogo Ronald Weitzer, por su parte, agrega que un “gran número de las transacciones relacionadas con el turismo sexual en Tailandia involucra a hombres locales o a mujeres transexuales que se refieren a sí mismas como ladyboys“.

    “Pattaya tiene tres grandes barrios rojos dedicados a la prostitución masculina, donde jóvenes tailandeses salen de fiesta con turistas y empresarios extranjeros y les venden servicios sexuales”, sentencia.

    Weitzer se refiere a Pattaya como “una especie de Disneylandia para adultos”.

    La prensa internacional la suele llamar “la ciudad del pecado”, una denominación que las autoridades tailandesas rechazan, aunque con cierta resignación

    “Hay que ser francos: la ciudad es conocida por las chicas de los bares. Entendemos los estereotipos. No podemos evitarlo”, indicó a la BBC el alcalde, Poramase Ngampiches.

    Numerosas organizaciones nacionales e internacionales combaten la explotación y, en particular, el turismo sexual infantil y la trata de personas.

    Trabajadoras ofrecen descuento del 10% en un club de adultos a los miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses llegados en el USS Abraham Lincoln.

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    Trabajadoras ofrecen descuento del 10% en un club de adultos a los miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses llegados en el USS Abraham Lincoln.

    En cuanto a la percepción de los tailandeses, según Lekfuangfu, existe una distinción geográfica: Pattaya Norte se asocia al ocio convencional y Pattaya Sur, al comercio sexual.

    “Si digo que voy a Pattaya Sur, la gente me va a mirar de una manera extraña”, asevera.

    Las autoridades, en todo caso, tratan de proyectar una imagen vinculada al turismo familiar, deportivo, gastronómico y de congresos.

    “Lo que sí podemos hacer es demostrar que Pattaya ha cambiado y que ahora ofrecemos otras opciones como deportes, seminarios, bienestar y actividades para toda la familia. Es una mezcla de todo”, declaró el alcalde.

    El contraste entre la reputación de Pattaya y la imagen que sus autoridades quieren presentar al mundo reapareció con la llegada del USS Abraham Lincoln esta semana.

    El agregado naval estadounidense Kristopher Robinson aseguró que los 5.000 marines “se comportarán de acuerdo con las leyes de EE.UU., las normativas de la Marina estadounidense y las leyes de Tailandia”.

    La Pattaya que hoy pisan estos soldados ha cambiado mucho en comparación con la ciudad que recibió a sus predecesores de la guerra de Vietnam.

    Al caer la noche, sin embargo, las diferencias parecen menos evidentes.

  • El matemático que llevaba 7 años trabajando en descifrar un enigma que fue resuelto por un aficionado

    El matemático que llevaba 7 años trabajando en descifrar un enigma que fue resuelto por un aficionado

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    Durante cientos de años, los matemáticos han puesto a prueba sus cerebros enfrentándose a endiablados problemas matemáticos que nadie ha logrado resolver.

    Reflexionan sobre ellos, los debaten, publican artículos al respecto. Solucionarlos puede ser el trabajo de toda una vida.

    Pero el 13 de abril de este año fue la inteligencia artificial (IA) la que resolvió un problema matemático que hasta entonces se había resistido a los simples mortales: el problema 1196 de Erdős.

    Los expertos en la materia se sorprendieron y, por supuesto, se interesaron. Mucho.

    “Después de quizás una hora de leer y revisar el resultado en bruto que había producido la IA, me quedó muy claro que era correcto y que la idea era muy buena”, cuenta el matemático Jared Duker Lichtman, de la Universidad de Stanford.

    Lichtman llevaba siete años trabajando en ese enigma que acababa de ser resuelto por un aficionado de las matemáticas que ingresó un solo prompt en una IA.

    Pero ¿en qué consiste este problema y qué significa para las matemáticas que la IA lo resolviera?

    Si crees que ya sabes adónde conduce esta historia, recuerda que en el mundo de las matemáticas las respuestas suelen ser sorprendentes.

    Un genio itinerante

    Los problemas matemáticos sin resolver tienen un cierto halo de misterio.

    El que quizá hayas oído mencionar más a menudo es el último teorema de Fermat, que apareció en una nota manuscrita en el margen de una página de un libro escrito por el matemático del siglo XVII Pierre de Fermat.

    Además del rompecabezas que dejó para la posteridad, escribió: “Tengo una solución, pero es demasiado larga para que quepa en el margen”.

    Hasta donde sabemos, se llevó esa solución a la tumba.

    “Tuvieron que pasar varios cientos de años antes de que finalmente se resolviera, en 1994, y el matemático que lo logró utilizó ramas de las matemáticas que ni siquiera existían en tiempos de Fermat”, señala la matemática Katie Steckles.

    Y hay muchísimos más, con toda clase de nombres extraños. La conjetura de Collatz, la hipótesis de Riemann, los problemas de Hilbert y los problemas del milenio…

    “¡Oh, hay montones!”, exclama Steckles. “Y cada día encontramos más. Cada rama de las matemáticas tiene sus grandes preguntas”.

    Entre todos esos retos hay una enorme colección conocida como los problemas de Erdős, planteados por una de las mentes más prolíficas y afables de las matemáticas.

    Maleta sobre cama

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    Paul Erdős era un matemático que, aparte de una maleta semivacía, nunca tuvo posesiones materiales, pues las consideraba una molestia.

    El húngaro Paul Erdős (1913-1996) fue un genio extraordinario, no solo por las cuantiosas huellas que dejó en las matemáticas, sino por su estilo de vida.

    Nunca tuvo casa ni posesiones más allá de una maleta semivacía, pues lo que quizo ser fue un turista matemático, viajando a cualquier lugar del mundo en el que estuviera pasando algo interesante y hubiera espacio para pensar y compartir ideas.

    Durante las décadas de peregrinaje matemático, no solo planteó más de 1.200 problemas, sino que también resolvió muchos de ellos y encontró demostraciones sorprendentemente sencillas para teoremas que ya se creían resueltos.

    El problema

    En 2023 esta cantidad extraordinaria de problemas fueron recopilados en una página web para que los matemáticos pudieran ver cuáles necesitaban resolver y compartir sus demostraciones.

    “La primera vez que escuché hablar sobre la conjetura del conjunto primitivo de Erdős estaba en el último curso de la carrera”, recuerda Lichtman.

    “Y me enamoré completamente del problema”.

    Los problemas de Erdős que nos atañen en esta historia tienen que ver con conjuntos primitivos.

    Probablemente conozcas los números primos, números enteros que solo se pueden dividir exactamente entre sí mismos y entre 1. Un conjunto primitivo se parece un poco a eso: se escogen números de manera que ninguno de ellos sea divisible exactamente por otro, aunque no tienen que ser necesariamente primos.

    Por ejemplo, 4, 5 y 6 forman un conjunto primitivo: no puedes dividir 4 entre 5 o entre 6 y obtener un número entero. Y lo mismo ocurre con 5 y 6.

    Y no hace falta que nos adentremos más en las matemáticas de estos problemas de Erdős: todo lo demás es demasiado complicado.

    Así que volvamos a nuestra historia.

    “En mi tiempo libre y por las noches, seguía pensando en este problema y no podía dejarlo. Y acabé resolviéndolo después de 4 años de negarme a desistir”, cuenta Lichtman.

    Lo que le había tomado todos esos años resolver fue el problema 164 de Erdős, que más tarde le serviría para su tesis doctoral.

    Pero ese no era el único que le interesaba. Había un grupo de otros problemas de Erdős relacionados, entre ellos el problema 1196.

    También había estado pensando en él durante todo ese tiempo.

    “¿Qué ocurre si todos los números de un conjunto primitivo son mayores que X y queremos entender cómo puede crecer su puntuación a medida que X tiende a infinito?”.

    Y siguió pensando en ello y trabajando en el problema durante otros tres años.

    Hasta que se despertó una mañana y encontró un correo electrónico en su computadora.

    Decía que un matemático aficionado había planteado este problema a GPT-5.4 Pro, un modelo de inteligencia artificial, y había obtenido unos resultados que, según él, podían ser una solución.

    “Empecé a leer lo que había producido. El resultado parecía muy preliminar y muy desestructurado”, recuerda.

    La demostración había sido obtenida por Liam Price, un británico de 23 años que no tenía un título universitario en matemáticas.

    “Utilicé una IA de OpenAI para resolver el problema 1196 de Erdős”, contaba.

    “Se me ocurrió un prompt ingenioso, se lo di a la IA y, después de unos 80 minutos pensando, me dio una solución. Entonces se la pasé a otra versión del modelo y le dije: ‘Aquí tienes la solución. ¿Puedes comprobarla y verificar que sea correcta?’. Y la respuesta fue que, en esencia, no había encontrado ningún error en el razonamiento”, agregaba.

    Lichtman estaba perplejo y feliz a la vez.

    El saber

    La IA ya había ayudado a resolver otros problemas de Erdős, de hecho, varias decenas. Pero muchos de ellos eran problemas relativamente sencillos y poco conocidos.

    El problema 1196 era distinto. No solo llevaba décadas desafiando a los matemáticos, sino que GPT-5.4 Pro había encontrado una idea nueva para abordarlo, un método que parecía haber pasado por alto la literatura matemática durante décadas. Y aquel método no solo resolvió el 1196, sino también otras cuestiones relacionadas.

    A Lichtman no le molestó que un modelo de IA llegara a la meta antes que él: “Si otro matemático resuelve un problema que te interesa, no creo que nadie te pregunte si te molesta”, explica.

    “Uno sencillamente quiere saber la respuesta y tener acceso a ella, independientemente de cómo se haya obtenido”, agrega.

    Además, la IA necesitó a alguien como Lichtman, que entendiera tan profundamente las matemáticas como para ver aquel resultado en bruto y darse cuenta de que allí había algo valioso.

    “Inmediatamente me alegré mucho y, de hecho, empecé a trabajar en esos otros grupos de problemas para ver si podía aplicar esta idea”, cuenta.

    Pronto empezaron a aparecer otros avances. Pocas semanas después, un modelo de OpenAI refutó una conjetura de Erdős que llevaba casi 80 años sin resolverse.

    Y el 1° de agosto, la compañía anunció otros diez avances en problemas matemáticos de larga data, desarrollados con participación de matemáticos humanos que ayudaron a analizar, desarrollar y formalizar los resultados.

    “Creo que hemos llegado al punto en el que la IA puede aportar ideas e intuiciones, como lo haría un colega de confianza, y a veces esas ideas realmente van a dar fruto”, señala Lichtman.

    “Estamos en una etapa en la que la IA empieza a funcionar, en cierto modo, como una especie de colaborador con el que intercambiar ideas y recibir comentarios”.

  • “Los ilegales”: cuáles son los vínculos con América Latina del programa de espionaje más secreto de Rusia

    “Los ilegales”: cuáles son los vínculos con América Latina del programa de espionaje más secreto de Rusia

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    Parece una historia salida de una serie de televisión y, de hecho, se convirtió en una muy exitosa: una pareja canadiense que lleva 11 años viviendo en EE.UU. y con hijos estadounidenses, son detenidos por el FBI por ser en realidad rusos y espiar para ese país. Y los primeros sorprendidos son sus dos hijos.

    La pareja es Donald Heatfield (nombre real Andrey Bezrukov) y Tracey Lee An Foley (Elena Stanislavovna Vavilova). La serie televisiva se llamó The Americans y se emitió de 2013 a 2018.

    Ambos fueron arrestados en junio de 2010 junto a otros ocho espías, entre ellos una pareja que pasaba por peruana (ella sí lo era, él era ruso).

    Tras una breve detención, las diez personas fueron intercambiadas en Viena el 19 de julio de ese mismo año por cuatro prisioneros rusos que habían sido condenados en su país por espiar para EE.UU. y Reino Unido.

    Esa noticia fue el hilo que empezó a jalar Shaun Walker, corresponsal en Europa central y del este del diario británico The Guardian, para investigar la historia del programa clandestino conocido como “Los ilegales”, que culminó en un libro del mismo nombre publicado en inglés en 2025 y en español este año.

    Y vaya historia que es: cubre los 115 años del “programa de espionaje más secreto de Rusia”, desde antes de la Revolución hasta nuestro días. Pero mejor que sea el propio Walker ―‍que está presente en el Hay Festival de Querétaro 2026―‍ quien la cuente.

    Shaun Walker con lentes

    Kasia Strek
    Shaun Walker trabaja como periodista en la región de Europa central y oriental con The Guardian desde 2014.

    Tu libro “Los ilegales” es, de alguna manera, una historia de Rusia y de la Unión Soviética desde principios del siglo XX hasta ahora. Atraviesa todos los grandes acontecimientos: la creación de la Unión Soviética, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, la invasión de Afganistán y la era de Putin. ¿Cómo te interesaste por este tema?

    Me interesé cuando estuve destinado en Moscú como periodista durante muchos años.

    Estaba allí en 2010 cuando diez ilegales fueron detenidos en EE.UU. y deportados de vuelta a Rusia en un intercambio de espías. Fue la primera vez que oí hablar de ellos.

    Parecía una idea loca que algunos espías habían sido enviados a EE.UU. en los años 80 y durante décadas habían permanecido encubiertos. 30 años después los estaban enviando de regreso a Rusia.

    Unos años más tarde, conseguí entrevistar a dos de los hijos de una pareja que tenían 16 y 20 años en 2010 cuando sus padres fueron arrestados en Boston.

    Habían nacido en Canadá y crecido pensando que eran canadienses. Se convirtieron en ciudadanos estadounidenses naturalizados y luego, en el verano de 2010…

    Estos eran los hijos de Andrey y Elena.

    Sí. Andrey y Elena, cuyos nombres falsos eran Don y An. Conocí a estos dos jóvenes y me contaron sobre cómo crecieron sin sospechar que sus padres eran rusos y luego, de repente, un día, el FBI llegó, sus padres fueron deportados y ellos terminaron en Rusia, donde nunca habían estado antes, tratando de reconstruir qué demonios había sucedido con sus vidas.

    Era una historia fascinante. Escribí un artículo y empecé a pensar: intentemos averiguar más sobre este programa. Tal vez pueda escribir un libro.

    Y de hecho, como decías, cada vez que retrocedía un poco más, descubría que no era solo una historia de la era Putin o de la Guerra Fría. Se remontaba a las décadas de 1920 y 1930. E incluso antes que eso. Todo el origen está en la clandestinidad bolchevique.

    Así que decidí convertir este libro en algo que, por un lado, fuera una colección de historias de espías fascinantes y, por otro, una especie de historia en la sombra de la Unión Soviética y su colapso.

    Es fascinante que comenzara con Lenin, con la clandestinidad bolchevique, antes de la misma creación de la URSS.

    Toda la idea de los ilegales, la distinción entre espías legales e ilegales, surge de ese movimiento clandestino, donde los legales eran aquellos que utilizaban las oportunidades políticas existentes en la época: presentándose a la Duma ―‍el parlamento del zar―‍ y haciendo las cosas que podían hacer legalmente.

    Y luego estaban los operadores ilegales, que trabajaban encubiertos, hacían actos de sabotaje, explosiones, organizaban milicias secretas, etcétera.

    Cuando los bolcheviques toman el poder, tienen el país rodeado de enemigos, sin servicio diplomático y sin las formas habituales por las que un Estado enviaría espías al extranjero, pero sí cuentan con muchos comunistas apasionados.

    Muchos hablaban varios idiomas, estaban acostumbrados a vivir en la clandestinidad y a utilizar nombres falsos.

    Entonces recrean esa estructura clandestina del partido como el primer servicio de inteligencia de la Unión Soviética.

    Foto en blanco y negro de Lenin sentado en su escritorio con un ejemplar del periódico Pravda en sus manos.

    Corbis via Getty Images
    Vladimir Ilich Lenin

    El programa cambia con el tiempo y con el enemigo. Primero fueron Gran Bretaña y Alemania, pero luego, después de la Segunda Guerra Mundial y con el comienzo de la Guerra Fría, pasó a centrarse en Estados Unidos.

    En el inicio del programa de ilegales, lo que más preocupaba al gobierno soviético era una posible intervención de las potencias capitalistas.

    Y claro, en esa época EE.UU. no era un actor importante en el continente europeo. Así que Alemania y especialmente Gran Bretaña, eran considerados los principales objetivos.

    La otra preocupación eran los emigrados blancos, los rusos que vivían en Europa y querían restaurar el orden zarista.

    Luego está este período de las décadas de 1920 y 1930, con personajes muy peculiares que ni siquiera necesitaban entrenamiento. Ya sabían cómo comportarse en la clandestinidad.

    Además, los pasaportes y documentos eran mucho más fáciles de conseguir. Podían ser alemanes hoy, húngaros mañana y rumanos el viernes.

    ¿Qué ocurre después de la Segunda Guerra Mundial?

    Primero, durante las purgas estalinistas, muchos de estos ilegales fueron ejecutados por su propio bando porque eran sospechosos de ser capitalistas secretos por haber vivido en el extranjero.

    Luego comienza la Guerra Fría y, por supuesto, el principal enemigo pasa a ser EE.UU.

    Al mismo tiempo, EE.UU. y los países europeos invierten mucho más en contrainteligencia. Así que si eres un oficial de la KGB trabajando en la embajada rusa en Washington, Londres o París, cada vez que sales por la puerta te siguen. Ya no puedes mantener el mismo tipo de reuniones que antes.

    Entonces la KGB piensa: tenemos este gran sistema de ilegales. Resucitémoslo para el nuevo escenario de la Guerra Fría.

    Pero dos cosas han cambiado. La primera es que ya no existe aquel grupo de comunistas cosmopolitas y políglotas, porque la URSS se ha convertido en un Estado mucho más cerrado.

    Y la segunda es que las misiones se vuelven mucho más largas. Ya no se trata de enviar a alguien una semana con un pasaporte falso. Es crear una identidad falsa realmente sólida y enviar a alguien a EE.UU. durante muchos años.

    Ellos pueden hacer el trabajo que es demasiado arriesgado para los funcionarios de la embajada porque son vigilados.

    Con el tiempo, los ilegales empiezan a utilizarse más como agentes durmientes.

    Piensan: tenemos la Guerra Fría. Quizá algún día se vuelva una guerra real, expulsen a todos nuestros diplomáticos y entonces tendremos células de ilegales que podremos activar.

    De alguna manera se profesionalizó el ser ilegal. Incluso querían hacerse pasar por ciudadanos estadounidenses.

    Normalmente la situación ideal era hacerse pasar por ciudadanos de un tercer país. Por ejemplo, si tu identidad era austríaca, podrías vivir en Estados Unidos como austríaco, porque sería más fácil. Habría menos preguntas sobre tu acento y tus antecedentes.

    Pero efectivamente, conseguir un pasaporte estadounidense era visto como un sueño. Crear una identidad falsa hasta el nivel de obtener un pasaporte estadounidense.

    Y eso ocurrió. Hubo personas que vivieron durante muchos años como estadounidenses en EE.UU.

    Foto en blanco y negro de Trotski con un libro en la mano en los jardínes de su casa en Coyoacán, Ciudad de México. Un camarógrafo lo filma.

    Getty Images
    Trotski filmado en su casa en el barrio Coyoacán, en Ciudad de México, donde sería asesinado por órdenes de Stalin. La casa es ahora un museo en su memoria.

    Hay un personaje fascinante, Iósif Grigulévich, un judío lituano que se hizo pasar por un diplomático costarricense llamado Teodoro Castro y que más tarde fue enviado por el propio Stalin para intentar matar a Tito. También estuvo involucrado en los planes para matar a Trotski, en el primer intento de asesinarlo en Ciudad de México.

    Así es. Él dirigía el grupo que intentó matar a Trotski y fracasó. Fue uno de los pocos fracasos de su carrera.

    En ese momento se hacía pasar por un francés. Eso fue en la década de 1930.

    Después tuvo varias identidades. Había pasado parte de su juventud en Argentina, así que allí aprendió español.

    Luego utilizó una serie de identidades latinoamericanas distintas. Y creo que a finales de los años 40 estaba en Chile, donde se hizo amigo de alguien que conocía al cónsul costarricense en Chile.

    Entonces encontraron un artículo de periódico sobre un terrateniente costarricense que había muerto recientemente. Él fue a ver al cónsul y le contó una historia sobre que era el hijo ilegítimo de ese hombre y que había tenido que abandonar Costa Rica cuando era niño.

    Ya con pasaporte costarricense se establece en Italia a finales de la década de 1940, que por supuesto era uno de los grandes campos de batalla donde el comunismo y el capitalismo se enfrentaban.

    El Partido Comunista de Italia era el más poderoso de Europa

    Sí. Y es probablemente la historia más extraordinaria del libro. Este hombre, que nunca había estado en Costa Rica, se establece en Roma como un empresario costarricense y conoce a toda la comunidad diplomática latinoamericana.

    Encanta a todo el mundo. Y cuando una delegación de políticos costarricenses visita Roma, él está tan bien relacionado que les consigue una reunión con el Papa.

    Los impresiona tanto que deciden que este hombre debería ser su embajador en Roma. Y es nombrado.

    Portada del libro "Los ilegales"

    Cortesía
    La traducción al español del libro de Shaun Walker fue publicada este febrero.

    Y José Figueres, una de las figuras principales de la Costa Rica moderna y que llegó a ser presidente, se hizo amigo suyo.

    Exactamente. Hay una historiadora costarricense que también escribió un libro sobre él, basándose en documentos encontrados en los archivos de su país, y me envió algunos de esos documentos.

    Es extraordinario porque, básicamente, este hombre fue su embajador durante cuatro años. Hacía un trabajo magnífico.

    Y entonces, un día de 1953, simplemente desaparece. Y no tienen ni idea de qué pasó con su embajador en Roma hasta unos 40 años después, a principios de los 90, cuando se abren los archivos soviéticos y descubren que en realidad era un hombre que se hacía pasar por costarricense.

    Y otra de las historias fascinantes es que él quería, como costarricense, iniciar relaciones diplomáticas con Yugoslavia. Y entonces Stalin, que odiaba a Tito casi tanto como a Trotski, quiso utilizarlo para matarlo.

    Este es uno de esos casos increíbles que casi cambiaron la Historia.

    Tenían a este hombre acreditado como embajador en Roma. Asiste a una reunión de Naciones Unidas en Francia y allí conoce a la delegación yugoslava. Como no existían relaciones diplomáticas entre Costa Rica y Yugoslavia, propone establecerlas, sugiriendo que Costa Rica podría exportar café y cacao e importar maquinaria pesada yugoslava.

    Obtiene el visto bueno de San José y secretamente el de Moscú, y consigue ser acreditado y viajar varias veces a Belgrado.

    Luego, como embajador acreditado, se le invita a presentar sus cartas credenciales a Tito en una reunión oficial.

    En ese momento Moscú y Belgrado no tienen relaciones diplomáticas. Ya se habían producido varios intentos de matar a Tito, pero este había eliminado de su entorno a todos los estalinistas.

    Y entonces llega al escritorio de Stalin la idea de que tienen un agente perfectamente situado para hacerlo. Así que, en la primavera de 1953, antes de la reunión prevista, empiezan a estudiar distintos escenarios para matar a Tito.

    Algunas ideas eran extraordinarias. Una consistía en liberar una especie de polvo biológico durante la reunión, tras haberse inyectado previamente una vacuna para quedar inmunizado. Había varios dispositivos explosivos. Incluso se contempló la posibilidad de dispararle.

    No tenemos constancia de qué pensaba Grigulévich, pero imagino que debía creer que era una misión suicida. Y para entonces estaba disfrutando bastante de su vida de cocteles diplomáticos y vida social en Roma.

    Sin embargo, era un servidor leal y aceptó seguir adelante. Pero unas semanas antes de que el plan llegara a su fase final, Stalin murió y toda la operación fue cancelada.

    Foto en blanco y negro de Tito haciendo un saludo marcial y rodeado de marinos ingleses en posición de firmes.

    Getty Images
    El mariscal Tito durante una visita a Reino Unido en 1953, año en que Stalin planeó asesinarlo con un espía ruso que se hacía pasar por un diplomático costarricense.

    Pero él llegó a reunirse con Tito en Belgrado.

    Sí. La reunión se celebró.

    De hecho, conseguí encontrar en los archivos de Belgrado el informe oficial redactado por el transcriptor de Tito sobre aquella reunión con el embajador costarricense.

    Teodoro Castro aparece bromeando, halagando a Tito, haciendo chistes sobre los soviéticos y los estadounidenses, y presentando a Costa Rica como una especie de país de tercera vía con el que Yugoslavia podía tener excelentes relaciones.

    Y hay una nota muy divertida al final de ese documento de cuatro páginas.

    La escribió el traductor y dice: “Después de que el embajador de Costa Rica se marchara, el camarada Tito comentó: tiene un gran sentido del humor, pero claramente está intentando halagarme porque quiere conseguir un acuerdo económico”.

    Tito se dio cuenta de que intentaba halagarlo, aunque por razones muy diferentes a las que imaginaba.

    Este hombre regresó a Moscú en 1953, pero ya no volvió a actuar como ilegal…

    Regresó a Moscú ese año y estaba desesperado por seguir trabajando. Les rogaba que lo enviaran a otra misión con una identidad diferente. Quería volver a América Latina.

    Pero las nuevas autoridades le dijeron que no.

    Primero, porque esa identidad de cobertura ya era demasiado conocida.

    Y segundo, porque todo el programa de ilegales estaba cambiando. Se estaba volviendo mucho más burocrático y ya no había espacio para personajes libres y virtuosos como él.

    Finalmente aceptó de mala gana. Acabó convirtiéndose en académico en una universidad de Moscú. Escribió numerosos libros bajo un seudónimo. Ninguno de sus colegas sabía demasiado sobre su pasado.

    Una de las cosas más sorprendentes es que uno de los libros que escribió fue una biografía del artista mexicano David Siqueiros.

    Que había participado en aquel primer intento de asesinato contra Trotski.

    Sí, pero en ninguna parte de la biografía se menciona que el autor ayudó al protagonista del libro a organizar un intento de asesinato contra Trotski.

    Murió en 1988, justo antes del colapso de la Unión Soviética y antes de que se hiciera pública cualquier información sobre él.

    Su hija sigue viva. Nació cuando aún estaban en Roma. También es académica y ahora tiene más de 80 años.

    Se negó a hablar conmigo, pero es una familia realmente fascinante.

    En el libro muestras las diferentes transformaciones de los ilegales y de su programa. En 1979, aparecen los ilegales combatientes que participan en la invasión de Afganistán.

    A finales de los años 70 y principios de los 80 existe una sensación muy fuerte de que la Guerra Fría puede volverse una guerra real. El hombre que ahora dirige la unidad de ilegales, Yuri Drozdov —que había sido un ilegal—, se obsesiona con la idea de crear agentes más rápidos y más rudimentarios, entrenados como fuerzas especiales.

    No se trata de personas que necesiten pasar diez años viviendo perfectamente encubiertas. Se trata de personas que, si estalla una guerra con EE.UU., podrían embarcar desde Cuba, llegar a Florida y hacerse pasar por turistas o algo parecido.

    Así que se establece una zona de entrenamiento cerca de Moscú y se entrena a un grupo de estas personas durante seis meses en técnicas de fuerzas especiales.

    La primera y principal ocasión en que se utilizan es, como mencionaste, justo antes de la invasión soviética de Afganistán, durante el golpe en el que Hafizullah Amin, el líder comunista que había roto con Moscú, es reemplazado.

    Tanque soviético cruza por un villorio en Afganistán

    Getty Images
    Las primeras tropas terrestres soviéticas ingresaron a Afganistán casi de manera simultánea con el asesinato del líder afgano y antiguo aliado Hafizullah Amin.

    Luego vienen los “ilegales voladores”, que son los que nos acercan a la época actual. Turistas que viajan para realizar asesinatos y otro tipo de ataques en Europa.

    Sí, para misiones de corta duración.

    Una de las cosas extrañas que sucedieron con los ilegales es que, como resultaba tan difícil crearlos y el entrenamiento era tan largo, paradójicamente la KGB empezó a preocuparse más por utilizarlos para operaciones de espionaje realmente arriesgadas.

    Si has pasado ocho años preparando a una persona y durante la primera semana tiene que intentar asesinar a alguien, algo sale mal y es capturada, has desperdiciado ocho años de entrenamiento.

    Para mí, el libro comienza con historias increíbles de espías, asesinatos, reclutamientos y todo ese tipo de cosas. Pero termina, en el período soviético tardío, convirtiéndose más en una historia sobre los efectos psicológicos de vivir bajo estas identidades, porque en realidad el espionaje que estaban realizando ya no era tan impresionante.

    Y luego llegamos a la época más moderna. Cuando se derrumbó la Unión Soviética ocurrió algo importante: los rusos empezaron a viajar.

    Si observas a la CIA o al MI6, ellos tienen conceptos similares. Tienen espías en las embajadas y espías que aparentan ser hombres de negocios, vendedores o profesionales.

    Los soviéticos no podían hacer eso porque prácticamente no había empresarios soviéticos viajando al extranjero. Incluso si eras periodista o una figura cultural, la gente sospechaba que eras espía.

    Pero después de 1991, de repente hay cientos de miles de rusos viajando por el mundo. Y se vuelve fácil actuar de esa manera.

    Pero eso cambió con la invasión de Ucrania y el aislamiento de Rusia respecto a Occidente. Ahora es mucho más difícil para los rusos obtener visas de turistas y viajar.

    Y eso vuelve a hacer más atractiva la utilización de identidades extranjeras para los ilegales.

    Hubo un lapso de tiempo entre la caída de la Unión Soviética y el regreso de Putin al poder en el que existió una especie de limbo para los ilegales desplegados en el extranjero como agentes durmientes. ¿Cuándo decidió Putin reactivar de nuevo el programa?

    Hubo un período en los años 90 en el que estaba completamente muerto. Luego Putin llega en 1999 y 2000 con la misión de restaurar los servicios de inteligencia.

    Una de las fechas clave que me han mencionado varias fuentes occidentales de inteligencia es 2004. Fue un momento en el que Putin decidió destinar mucha más financiación a una nueva generación de ilegales.

    Pero una de las cosas interesantes es que existían ilegales desplegados en EE.UU. y algunos más fueron enviados allí durante la era Putin.

    Sin embargo, los estadounidenses habían reclutado a una persona del SVR, el sucesor de la inteligencia exterior de la KGB, quien reveló toda la información sobre esos ilegales.

    El resultado fue que en 2010 todos fueron arrestados y el programa quedó completamente destruido.

    Fue otro de esos momentos, como 1937 o 1991, en los que uno piensa: seguramente este es el final.

    Pero desde 2022 nos hemos dado cuenta de que existe una generación nueva de ilegales, muchos de ellos con identidades latinoamericanas, que fue creada después de 2010 y que sigue siendo una parte clave del aparato de inteligencia ruso.

    Los últimos casos que se conocen públicamente son personas con identidades latinoamericanas, varios brasileños y aquella pareja que vivía en Eslovenia y se hacía pasar por argentina. ¿Por qué ese enfoque en América Latina?

    Creo que es una mezcla de varias cosas.

    La primera, es bastante evidente. Si pensamos dónde podrían obtener los rusos identidades para este programa, tiene que ser un lugar donde exista al menos una posibilidad creíble de que un ruso pueda hacerse pasar por alguien de ese país.

    Así que podemos descartar gran parte de África y Asia.

    Después, tiene que ser un lugar donde los registros de nacimiento y otros documentos aún no estén completamente digitalizados. Por eso podemos descartar gran parte de Europa.

    Además, debe ser un lugar donde la parte legal del espionaje ruso, es decir, los agentes que trabajan desde las embajadas, todavía tenga una presencia significativa, porque necesitarán reclutar a personas en registros civiles o ayuntamientos para introducir estas identidades falsas.

    Porque una de las formas en que esto suele funcionar es que encuentran, por ejemplo, a un niño peruano que murió a los tres años y luego aparece alguien diciendo: “Soy ese niño”.

    Una de las cosas interesantes del hombre ese que fue detenido en Eslovenia bajo nombre argentino es que en su pasaporte figuraba que había nacido en Namibia.

    Creo que lo que probablemente ocurrió fue que un oficial de inteligencia ruso en Namibia encontró una lista de parejas argentinas fallecidas allí.

    Y pensó: muy bien, tenemos a estas personas. Vamos a inventarles un hijo. Hemos reclutado a alguien en el registro civil. Digamos que en 1972 estos dos argentinos tuvieron un hijo.

    Entonces se toma esa identidad, se va a Argentina y dice: “Nací en Namibia. Nunca obtuve la ciudadanía argentina, pero mis padres eran argentinos”.

    Vladimir Putin, con un ramo de flores en la mano, recibe a una pareja que desciende de un avión. La mujer parece feliz.

    Kremlin Press Office/Handout/Anadolu via Getty Images
    Vladimir Putin recibe en 2024 a la pareja rusa que fue detenida en Eslovenia acusada de espionaje y que tenían identidades argentinas.
    Vladimir Putin, con un ramo de flores en la mano, abraza a una mujer.

    Kremlin Press Office/Handout/Anadolu via Getty Images

    Todo el proceso lleva muchísimo tiempo y requiere enormes esfuerzos, pero al final se obtiene un documento auténtico.

    Uno de los problemas actuales para Rusia, creo yo, es la inteligencia artificial. Ahora es mucho más fácil detectar este tipo de anomalías. Antes, si no tenías una pista previa, era muy difícil identificar a un ilegal.

    Pero ahora se puede introducir información en una base de datos y decir: “Sabemos que los rusos tenían a alguien reclutado en Namibia. Por favor, muéstrame todos los ciudadanos sudamericanos nacidos en Namibia”.

    Quizá obtengas dos mil personas. Y luego puedes examinarlas relativamente rápido y concluir: “Estos parecen normales, pero hay algo sospechoso en este caso”.

    Creo que así es como algunos de los ilegales recientes han sido descubiertos.

    ¿Crees que este tipo de programa dice algo sobre la cultura o la psicología rusa?

    Creo que sin duda dice algo sobre la historia rusa.

    Surge de este entorno muy específico de clandestinidad revolucionaria. Y cuando observas la Rusia actual, se ha convertido en un símbolo perfecto de la idea de Vladimir Putin de que se trata de un país único, más espiritual, más entregado, menos decadente que Occidente.

    Tienes a estos operativos que, aunque en realidad muchas veces llevan vidas miserables, representan algo que resulta impresionante.

    Putin ha dicho varias veces que nadie más tiene espías como estos, y en gran medida, es cierto. Por eso es algo que pueden presentar como heroico.

    Y si además consideras que Putin y muchas de las personas que lo rodean pertenecen a ese mundo, hombres de unos 70 años formados en la KGB, entiendes mejor por qué ocurre.

    Los ilegales siempre fueron la parte más prestigiosa del KGB. Así que todo esto forma parte de la cultura de la actual élite dirigente rusa.

    Y se puede decir que este programa continuará en el futuro.

    Creo que sí. Como hemos comentado, se ha vuelto mucho más difícil. Con la biometría y otros avances resulta muy complicado crear nuevas identidades.

    Lo cierto es que, en cada etapa, el proceso se ha vuelto más difícil y, aun así, los rusos han seguido utilizándolo. Así que estimo que continuarán haciéndolo.

    El mundo de las bases de datos informatizadas ha destruido por completo una práctica clásica del espionaje.

    Antes, en muchos países, un espía podía tener varios pasaportes guardados en una caja fuerte. Podía decir: “Soy un agente de la CIA que va a reunirse con un contacto en Viena. Hoy seré Dave. La próxima semana seré Mike”. Simplemente elegía una identidad diferente.

    Con la biometría eso es imposible, porque existen las huellas dactilares, los escáneres de iris y otros sistemas que hacen inviable cambiar constantemente de identidad.

    Pero si consigues crear una sola identidad que tenga huellas reales, datos biométricos reales y la utilizas durante diez o veinte años, eso sigue siendo posible. Mucho más difícil, pero posible.

    Por eso creo que, de manera extraña, el ilegal se ha vuelto más difícil de crear, pero tal vez más atractivo.

  • “Me creí todo lo que me dijeron”: la mujer que alquiló un apartamento a los terroristas del 11-S habla en exclusiva con la BBC

    “Me creí todo lo que me dijeron”: la mujer que alquiló un apartamento a los terroristas del 11-S habla en exclusiva con la BBC

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    Holly Ratchford todavía no puede creer que el hombre que se mudó al complejo residencial que ella administraba llegara a ser acusado de participar en el día más oscuro de la historia reciente de Estados Unidos.

    “Me resulta casi imposible conciliar la imagen de quién decía ser con quién es realmente. Todavía me cuesta asimilarlo”, comenta a la BBC.

    El hombre, Omar al-Bayoumi —un saudita que entonces rondaba los 40 años—, se mudó al complejo de San Diego, California, junto a su familia en septiembre de 1999.

    El nuevo residente del apartamento 152 del complejo Parkwood pronto se convirtió en un habitual de las fiestas en la piscina que organizaba Ratchford. “Siempre se mostraba muy alegre y sonriente”, recuerda, “y era sumamente amable”.

    Meses más tarde, Bayoumi le presentó a Ratchford a dos hombres que parecían discretos y educados, y que también pasarían a ser sus vecinos.

    Ambos se harían tristemente célebres por secuestrar el vuelo 77 de American Airlines y estrellarlo contra el Pentágono durante los atentados del 11 de septiembre de 2001.

    Durante los últimos 25 años, Ratchford se ha sentido atormentada por su vínculo con estos tres hombres. Siente que Bayoumi la engañó desde el principio.

    “Siempre que organizaba fiestas, él venía y participaba en las actividades”, recuerda, añadiendo que su familia solía invitarla a comer.

    “Disfrutaba de las visitas”.

    Sin embargo, Bayoumi —quien residió en el número 152 de Parkwood— se encuentra ahora en el centro de una demanda por valor de un billón de dólares interpuesta contra el Reino de Arabia Saudí por varios miles de familias de víctimas y sobrevivientes de los atentados del 11-S.

    El 11 de septiembre de 2001, 19 miembros de la red extremista islámica l Qaeda secuestraron cuatro aviones de pasajeros. Además del impacto contra el Pentágono —la sede del ejército estadounidense cerca de Washington—, dos aviones fueron estrellados contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, provocando el derrumbe de ambos edificios. Un cuarto avión se estrelló en un campo de Pensilvania tras la resistencia opuesta por los pasajeros a bordo.

    En total, perdieron la vida casi 3.000 personas, entre ellas unos 300 bomberos y otros miembros de los servicios de emergencia que realizaban tareas de rescate en el World Trade Center.

    El 11 de septiembre de 2001 sale humo del ala oeste del Pentágono mientras los camiones de bomberos rocían agua en los edificios

    Getty Images
    Las consecuencias del ataque contra el Pentágono el 11-S.

    Se alega que Bayoumi contribuyó al complot de 11-S a través del apoyo que les brindó a los dos primeros secuestradores para que llegaran a EE.UU.: Nawaf al-Hamzi y Khalid al-Mihdhar, quienes vivieron en Parkwood varios meses antes de los ataques.

    El juez federal que lleva la demanda de las familias del 11-S en Nueva York determinó hace un año que la evidencia creaba una “inferencia razonable” de que Bayoumi y un diplomático saudita basado en EE.UU. habían estado “coordinando con el gobierno saudita cuando proporcionaron la asistencia a los secuestradores”.

    El fallo del juez ha permitido que el caso de las familias siga adelante. Arabia Saudita lo está apelando y, junto con Bayoumi, siempre ha negado las acusaciones.

    Desde los ataques, Bayoumi ha sido objeto de reportajes y especulación.

    Ratchford, que lo vio interactuando con los secuestradores y fue testigo de un acto crucial de apoyo que les proporcionó, ha entregado una declaración sellada al tribunal en Nueva York.

    Pero nunca ha hablado públicamente de lo que vio.

    Encontrar a Holly Ratchford no fue fácil.

    Después de verse involucrada en contra su voluntad en la investigación de lo que el gobierno de EE.UU. describió como “el acto criminal más atroz en territorio estadounidense en la historia moderna”, se apartó de la humanidad lo más lejos que le fue posible en Estados Unidos.

    Le seguí la pista hasta un desierto elevado en el oeste de EE.UU., tierra de serpientes cascabeles. Me dijo que eludía las noticias y definitivamente no hablaba con periodistas. Pero, para mi sorpresa, accedió a conversar.

    Logré localizarla en la zona de desierto de gran altitud del oeste de Estados Unidos, territorio de serpientes de cascabel. Me dijo que evitaba las noticias y que, sin duda, no hablaba con periodistas. Sin embargo, para mi sorpresa, accedió a hablar.

    La entrevista que me dio pone en duda la versión de los hechos que Bayoumi le contó a la policía, el FBI y el tribunal de Nueva York, y aparece en el podcast de la cadena Radio 4 de la BBC “Intriga: Una historia del 11-S”, y en el próximo el episodio del programa Panorama de la BBC “9-11: La conexión saudita”.

    Estabilidad y un trabajo de ensueño

    A principios de 1999, Ratchford logró encarrilar su vida. Hasta entonces, su existencia había sido inestable: se había mudado varias veces, se había casado, había estado embarazada y se había divorciado antes de cumplir los 21 años. Sin embargo, a los 27, ya tenía un hogar y un trabajo que le encantaba.

    Como nueva administradora de los apartamentos Parkwood —un complejo de 175 viviendas de baja altura y casas adosadas en las afueras de San Diego—, destacó por su excelente desempeño; las viviendas nunca permanecían vacías por mucho tiempo. Pero lo que hacía de aquel empleo un trabajo soñado no era el papeleo ni el buen sueldo, sino la gente.

    Ratchford no solo trabajaba en Parkwood, sino que también vivía allí. Sus clientes eran, al mismo tiempo, sus vecinos. Y muchos llegaron a ser algo más: se convirtieron en sus amigos.

    “Siempre les decía a mis empleados: ‘Haced que sientan que este es su hogar y se quedarán’”, recuerda.

    Mientras dejaba su huella en Parkwood, Ratchford se sentía feliz y segura en el mundo que había construido: un entorno donde conocía a todo el mundo y donde todo le resultaba familiar.

    Entonces, todo se desmoronó de manera dramática e inesperada.

    Omar al-Bayoumi se mudó a Parkwood afirmando ser un estudiante maduro.

    “Sabía que asistía a clases. Aparte de eso, no estoy segura de qué hacía”, comenta Ratchford.

    Más de dos décadas después, documentos desclasificados del FBI y expedientes judiciales revelarían que los estudios de Bayoumi se habían interrumpido en 1998. Dedicaba gran parte de su tiempo a organizar actividades religiosas en la comunidad musulmana, las cuales solía grabar en video.

    Sus constantes grabaciones y sus preguntas inquisitivas despertaron sospechas.

    “Existía un consenso general entre los miembros de la comunidad musulmana de San Diego de que Bayoumi era un agente del servicio de inteligencia saudí”, me cuenta Richard Lambert, quien dirigió la investigación de la oficina del FBI en la ciudad tras los atentados del 11 de septiembre.

    Pero a Ratchford no le correspondía indagar en esos asuntos. Lo que le importaba era si él podía pagar el alquiler. Y podía hacerlo.

    Más tarde, el FBI descubriría que recibía un pago de unos US$90.000 anuales.

    “Me lo creí todo”

    Bayoumi se presentaba como un hombre de familia común y corriente.

    La imagen de Bayoumi que vio Ratchford quedó registrada en unas grabaciones caseras —nunca antes emitidas— en las que aparece jugando con una pelota junto a su familia en la piscina de Parkwood y riendo cuando esta cae al agua.

    Otro video lo muestra durante una excursión familiar a Las Vegas; vestido con una camisa de flores, señala la montaña rusa situada junto al hotel y casino New York-New York.

    “Me creí todo lo que me dijo. Realmente pensaba que él era así”, comenta Ratchford.

    Sin embargo, esa versión de Bayoumi contrasta con la imagen del hombre que aparece en otros videos.

    En el verano de 1999, Bayoumi grabó el Capitolio en Washington D.C. desde distintos ángulos; hizo referencia a un “plan” y dirigió la cámara hacia sí mismo para ofrecer un comentario al estilo de un reportero.

    Los abogados de las familias de las víctimas del 11 de septiembre sostienen que estaba vigilando el edificio como posible objetivo de los ataques. Por su parte, el Reino de Arabia Saudita afirma que se trata de un video turístico.

    En su fallo de agosto de 2025, el juez de Nueva York determinó que “lo único que el Tribunal puede concluir” a partir del video es que Bayoumi “visitó Washington D.C. y grabó la ciudad”.

    El 3 de febrero de 2000, Bayoumi llevó a dos jóvenes a la oficina de alquileres de Ratchford en San Diego. Con evidente prisa —según cuenta ella—, él se sentó en el borde del archivador mientras le explicaba que los dos hombres pertenecían a su mezquita y se alojaban con él mientras buscaban un lugar para alquilar.

    “No tenían nada de inusual. Eran amables y educados”, recuerda ella.

    Los dos hombres no hablaban inglés, así que Bayoumi tomó la iniciativa. Ratchford cuenta que él le preguntó qué requisitos debían cumplir los hombres para poder alquilar un apartamento en Parkwood.

    “No cumplían en absoluto con los criterios de ingresos ni con los requisitos de cuenta bancaria. No tenían nada de eso”, me dice ella.

    Ratchford tenía sus normas. La respuesta fue un “no” rotundo e inmediato.

    Sin embargo, los dos hombres disponían de varios miles de dólares en efectivo. Los registros bancarios indican que, al día siguiente, Bayoumi los llevó al banco más cercano y les ayudó a abrir una cuenta.

    De vuelta en la oficina de Ratchford al tercer día, él ideó una forma de sortear el problema de los ingresos: se ofrecería a firmar el contrato de arrendamiento como avalista, convirtiéndose así en el garante legal del apartamento.

    El contrato de arriendo muestra múltiples firmas de Bayoumi. Él era su fiador, su amigo y su contacto de emergencia, y su casa en Parkwood estaba registrada como la dirección de los dos.

    Sin más demora, los dos hombres se mudaron al número 150, un apartamento de un dormitorio a solo unas pocas puertas de distancia del dúplex de Bayoumi al lado de la piscina.

    Los dos hombres por los que Bayoumi estaba asumiendo responsabilidad legal -Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Mihdhar- se convertirían en secuestradores de 11-S.

    El FBI llama a tu puerta

    Holly los vio a ambos en repetidas ocasiones durante los meses siguientes.

    “Tomaba té y galletas con ellos. No eran simplemente personas que venían a la oficina y nos alquilaban un espacio”, comenta.

    Hazmi y Mihdhar permanecieron en su apartamento hasta finales de mayo de aquel año y luego se marcharon. Ratchford no volvió a pensar en el asunto.

    Dieciséis meses más tarde, mientras Estados Unidos se encontraba sumido en la conmoción y el dolor tras los atentados del 11 de septiembre, recibió la llamada de una mujer que solicitaba referencias sobre el alquiler de ambos. Sin pensárselo dos veces, facilitó los datos rápidamente.

    Pero la mujer no era agente inmobiliaria, sino periodista.

    Su siguiente pregunta dejó a Ratchford perpleja: “¿Sabía usted que eran dos de los terroristas que estrellaron su avión contra el Pentágono?”.

    “Y yo respondí: ‘¿Qué?’”

    Las fotos policiales de Omar al-Bayoumi lo muestran con un overol blanco

    BBC
    Bayoumi fue arrestado por la unidad antiterrorista de la Policía Metropolitana en Reino Unido.

    Entonces, el FBI llamó a su puerta.

    El 14 de septiembre de 2001, dos agentes especiales entrevistaron a Ratchford en su oficina de Parkwood.

    Ella les entregó el formulario de aval de Bayoumi, lo que desencadenó una investigación sobre el hombre que posteriormente identificarían como el principal facilitador de la vida de los dos secuestradores en San Diego.

    Richard Lambert, ahora retirado del FBI y consultor en la demanda de las familias del 11-S, afirma: “A medida que comenzamos a identificar a los asociados de los secuestradores, quedó claro que existía una red liderada por Omar al-Bayoumi”.

    El FBI descubrió que los contactos de Bayoumi habían ayudado a Hazmi y Mihdhar a obtener licencias de conducir de California, inscribirse en escuelas de vuelo, recibir transferencias de dinero desde Medio Oriente e incluso gestionar tratamientos dentales.

    Los agentes del FBI querían interrogar a Bayoumi. Le siguieron la pista a lo largo de más de 8.000 kilómetros hasta Reino Unido, concretamente a Birmingham, ciudad a la que se había mudado poco antes del 11 de septiembre.

    El 21 de septiembre de 2001, fue detenido por la unidad antiterrorista de la Policía Metropolitana y los detectives comenzaron a interrogarlo.

    Mostrándose imperturbable y, por momentos, indignado, Bayoumi negó inicialmente conocer a cualquiera de los secuestradores.

    Richard Lambert, que ya se ha jubilado del FBI, es entrevistado en una oficina por la BBC. Viste un traje con camisa blanca y corbata roja y tiene las piernas cruzadas

    BBC
    Richard Lambert, ahora retirado del FBI, afirma que Bayoumi dirigía una red que involucraba a los secuestradores.

    Dijo que a menudo había ayudado a personas a encontrar alojamiento pero, cuando los detectives lo presionaron, afirmó no recordar los nombres de nadie a quien hubiera avalado para un apartamento.

    Un día después, dijo recordar haber ayudado a dos individuos, “Nawaf” y “Khalid”, los nombres de pila de Hazmi y Mihdhar.

    Admitió que eran las únicas dos personas a las que había prestado ese nivel de ayuda.

    Bayoumi afirmó haber conocido a ambos en Los Ángeles, tras escucharlos brevemente hablar en árabe en un restaurante. Dijo haberles comentado que, si alguna vez iban a San Diego, podría ayudarles.

    Al día siguiente —según relató a los detectives británicos—, los hombres se presentaron en la mezquita que él frecuentaba en San Diego diciendo que necesitaban un lugar donde vivir. Entonces los llevó en coche a Parkwood para hablar con Ratchford sobre la búsqueda de un apartamento para ellos.

    Bayoumi aseguró que, una vez que Hazmi y Mihdhar se habían instalado, evitó el contacto con ellos; dijo que se había marchado de la ciudad y que, a su regreso, descubrió que ya se habían ido.

    Según su relato, su relación con los futuros secuestradores fue pasajera. Sin embargo, su versión no coincide con la de Ratchford.

    Holly Ratchford, que lleva una blusa rosa, revisa documentos en su cocina

    BBC
    Ratchford desmiente la declaración de Bayoumi de que sus interacciones con los secuestradores fueron fugaces.

    “No puedo creer que se haya librado”

    “Sé que eso es lo que dijo, y sé que es un sinsentido”, dice ella.

    Ratchford cuenta que, antes de llevar a los secuestradores a su oficina, Bayoumi le había preguntado varias veces sobre cómo encontrar un apartamento para dos personas.

    “Yo le decía qué había alguno disponible y él respondía: ‘Ah, no, no, quiero ese’”, comenta. “Quería algo cerca de donde él vivía y buscaba la opción más económica”.

    Ella también contradice la afirmación de Bayoumi de que apenas vio a los secuestradores después de conseguirles el apartamento, explicando que los había visto juntos durante las semanas siguientes. En una ocasión, los tres acudieron a su oficina para tomar té y galletas.

    “No es que simplemente les consiguiera un apartamento y no volviera a hablar con ellos”, dice, añadiendo que los tres hombres “eran definitivamente amables”.

    Ratchford también informó al FBI de que, cuando los secuestradores se habían retrasado en el pago del alquiler, Bayoumi lo había abonado.

    La Policía Metropolitana mantuvo a Bayoumi detenido durante siete días, el plazo máximo permitido en aquel entonces. El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) decidió no extraditarlo para que enfrentara cargos.

    El 28 de septiembre de 2001, Bayoumi fue puesto en libertad.

    Ratchford sigue atónita.

    “No puedo creer que se haya librado”, dice.

    Sin embargo, el FBI siguió preparando un caso en su contra.

    Agentes de San Diego descubrieron que dos empresas vinculadas al Ministerio de Defensa de Arabia Saudita pagaban a Bayoumi un salario de US$90.000, a pesar de que él nunca acudía a trabajar y acumulaba gastos “exorbitantes”.

    Los agentes constataron que su remuneración se duplicó con creces justo después de la llegada de los dos secuestradores a San Diego, y que volvió a disminuir una vez que estos abandonaron la costa oeste de Estados Unidos.

    Entretanto, según ha podido saber la BBC, agentes de la oficina del FBI en Nueva York examinaron minuciosamente una gran cantidad de documentos recibidos de la Policía Metropolitana tras el registro de las propiedades de Bayoumi en Birmingham.

    El FBI halló cartas dirigidas a una organización benéfica vinculada al gobierno saudí y con lazos directos con al Qaeda —documentos que, a su juicio, podían “demostrar los sentimientos y creencias antiamericanas de Omar al-Bayoumi”—, así como escritos del propio Bayoumi que, según determinaron, “pueden interpretarse como yihadistas”.

    No obstante, nada de esto condujo a una acusación formal ni a un proceso judicial.

    El Departamento de Justicia declaró a la BBC que no podía hacer comentarios sobre asuntos y decisiones de hace 25 años que involucraban a personal que ya no trabajaba en la institución.

    Documentos clave

    Bayoumi abandonó Reino Unido con destino a Arabia Saudita en agosto de 2002.

    Dos años más tarde, quedó prácticamente exonerado cuando la Comisión del 11-S en EE.UU. —el organismo independiente que investigó los atentados— concluyó que era una persona “servicial y sociable” y “un candidato improbable para una participación clandestina con extremistas islamistas”.

    El FBI no había mostrado a la Comisión todas las pruebas que había recopilado, y se negó a hacer comentarios cuando la BBC preguntó al respecto.

    Entretanto, las familias de las víctimas del 11-S habían iniciado acciones legales contra él, incluyéndolo como demandado en su litigio de un billón de dólares contra diversas personas, empresas y gobiernos por su presunto apoyo a al Qaeda.

    Durante años, las familias abogaron por que se desclasificara la investigación del FBI. La espera fue agónicamente lenta, pero desde 2018 se han hecho públicas decenas de miles de páginas de documentos —tanto ante el tribunal de Nueva York como mediante una orden presidencial firmada por Joe Biden—, incluidas las entrevistas del FBI con Holly Ratchford.

    En agosto del año pasado, tras examinar el conjunto de las pruebas, el juez encargado de la demanda de las familias declaró que los indicios no respaldaban la conclusión de que Bayoumi hubiera sido “simplemente un participante inocente”.

    El juez George B. Daniels señaló asimismo en su fallo que cabía deducir razonablemente que toda la ayuda relacionada con el apartamento que Bayoumi prestó a los secuestradores no fueron meros actos de un “buen samaritano”, sino que, por el contrario, estaba siguiendo instrucciones del gobierno saudí.

    Arabia Saudita niega cualquier implicación en los atentados del 11-S y ha sostenido sistemáticamente que Omar al-Bayoumi no era un agente saudí y que no tuvo participación ni conocimiento previo de los ataques. El reino argumenta que, conforme a la legislación estadounidense, goza de inmunidad soberana —la exención oficial de un gobernante o Estado frente a determinados tipos de demandas civiles y procesos penales— y que la causa debería ser desestimada.

    El caso se encuentra actualmente ante el Tribunal de Apelaciones de EE. UU., que escuchará los argumentos orales en octubre.

    Holly Ratchford camina por el desierto cerca de donde ahora vive. Hay montañas al fondo

    BBC
    Ratchford ahora vive en una región aislada en el oeste de Estados Unidos.

    “Me sentí muy estúpida!

    El 11 de septiembre fue una catástrofe que causó traumas personales a decenas de miles de personas: las familias de las víctimas, los sobrevivientes, los equipos de emergencias y los testigos.

    Para Holly Ratchford, todas las certezas y seguridades de sus años en Parkwood llegaron a un abrupto final.

    Nada era lo que parecía.

    “Sé que la vida de muchas personas cambió de inmediato durante el 11 de septiembre. En mi caso, en cuestión de una o dos semanas, mi vida, mis ideales, mis creencias… todo cambió rapidísimo. Fue como accionar un interruptor”, comenta.

    “Me sentí muy estúpida. Había confiado y me habían importado personas que hicieron cosas malas. No quiero volver a ser tomada tan desprevenida por gente que no era quien decía ser”.

    Poco después del 11 de septiembre, Ratchford dejó Parkwood, el sector de la administración de propiedades y la gran ciudad.

    Se mudó primero a la playa, luego a una reserva indígena y, más tarde, a un lugar remoto y aislado; todo ello en un intento por escapar de la sensación de haber sido engañada.

    Ratchford se mantenía reservada —según me cuenta— y solo interactuaba con personas en las que confiaba plenamente.

    “El 11 de septiembre hizo que sintiera miedo de la gente”, afirma.

    “Ahora prefiero mantenerme alejada de personas que podrían estar mintiendo sobre quiénes son. En un pueblo pequeño es imposible guardar secretos, y eso me hace sentir más segura. Me gusta estar en un lugar donde puedo confiar en la gente”.

    Sin embargo, aunque ha intentado alejarse cada vez más del mundo exterior, la atormentan las dudas sobre lo que sucedió en Parkwood.

    “Una parte de mí se pregunta si podría haber hecho algo más de haber sido más estricta”, comenta.

  • Estados Unidos ataca tres petroleros iraníes tras afirmar que sus buques de guerra habían sido objeto de un ataque

    Estados Unidos ataca tres petroleros iraníes tras afirmar que sus buques de guerra habían sido objeto de un ataque

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    El ejército estadounidense afirma haber alcanzado tres petroleros vinculados a Irán después de que se lanzaran misiles balísticos contra dos de sus buques de guerra en la región.

    El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) anunció el sábado que había “inhabilitado permanentemente” un buque cisterna cerca de la isla de Kharg y otro cerca del estrecho de Ormuz, y que había “destruido por completo” un tercero en el golfo de Omán.

    Afirmó, además, haber evadido con éxito múltiples ataques del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) dirigidos contra un portaaviones y un destructor de misiles guiados estadounidenses.

    En un comunicado, indicó que ningún soldado estadounidense resultó herido.

    Los medios estatales iraníes informaron anteriormente que uno de sus buques cisterna había sido alcanzado frente a la costa de la isla de Kharg.

    Teherán no reconoció de inmediato los ataques contra buques estadounidenses.

    El almirante Brad Cooper, comandante del Comando Central, declaró el sábado: “Que el mensaje a la Guardia Revolucionaria Islámica sea claro: si atacan dos de nuestros barcos, les impondremos un coste económico aún mayor; destruiremos tres de los suyos”.

    “No dudaremos en defender a las fuerzas estadounidenses y, si es necesario, destruir la limitada y vulnerable flota petrolera de Irán”.

    El Comando Central (Centcom), que supervisa las operaciones militares estadounidenses en Oriente Medio, afirmó que los tres petroleros iraníes formaban parte de “una red clandestina multimillonaria que financia a la Guardia Revolucionaria Islámica y a sus aliados regionales”.

    Los ataques se producen casi una semana después de la reanudación de los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán, tras un período de relativa calma entre las partes en conflicto.

    En la imagen se ven buques que transitan por el golfo de Omán frente a la costa de Mascate el 25 de julio de 2026.

    AFP via Getty Images

    A principios de esta semana, el vicepresidente estadounidense JD Vance declaró que el ejército de su país estaba investigando las afirmaciones iraníes de que los ataques estadounidenses mataron a al menos cuatro personas, entre ellas dos niños, en una boda en el sur de Irán.

    La organización humanitaria Media Luna Roja iraní afirmó que la metralla de un misil impactó contra la ceremonia celebrada el martes en una casa de Sirik, lo que llevó a Teherán a declararlo un “crimen de guerra”.

    El alto el fuego de 60 días entre Estados Unidos e Irán expiró formalmente el mes pasado, sin que haya indicios de que se vislumbre un nuevo acuerdo diplomático.

    Días después de que expirara el alto el fuego, el presidente estadounidense Donald Trump dijo que Estados Unidos pondría en marcha medidas económicas más duras contra Irán, así como contra cualquier país que lo ayude o haga negocios con él.

    Estados Unidos e Israel lanzaron por primera vez ataques de gran alcance contra Irán el 28 de febrero, a lo que Irán respondió atacando a Israel, las bases estadounidenses y los estados aliados en el Golfo, y cerrando de facto el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo.

    El conflicto por el estrecho ha elevado los precios de la energía a nivel mundial. Y, de cara a las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos en noviembre, Trump se enfrenta a presiones sobre cuánto está costando la guerra a los consumidores estadounidenses.

    Mapa del Estrecho de Ormuz

    BBC

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

  • La mina de turquesa donde nació nuestro alfabeto (y cuáles fueron las primeras palabras que encontraron)

    La mina de turquesa donde nació nuestro alfabeto (y cuáles fueron las primeras palabras que encontraron)

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    A principios del siglo XX, en un remoto lugar de la península del Sinaí, la pareja de arqueólogos William y Hilda Petrie hizo un descubrimiento fascinante.

    Sucedió en un sitio llamado Serabit el-Khadim, una antigua región minera del suroeste del Sinaí, explotada desde época faraónica y asentada sobre una meseta rocosa.

    En uno de sus puntos más elevados, dominando el paisaje circundante, antaño se alzaba un templo en honor a la antigua deidad egipcia Hathor, la diosa del cielo, las mujeres, la fertilidad y el amor, y patrona de muchos minerales.

    Por esos lares la llamaban “Dama de la Turquesa”, pues esa era la piedra semipreciosa que se extrajo de allí por milenios.

    Para los antiguos egipcios, la turquesa era un ingrediente importante para resucitar los faraones a la vida eterna. Su vibrante tono azul verdoso no solo decoraba las paredes de sus suntuosas tumbas, sino que simbolizaba la alegría, la felicidad y la vida.

    No obstante, la tenían que ir a buscar a esos territorios inhóspitos lejos del fértil Nilo, así que le rezaban a Hathor para que los protegiera al embarcarse en la peligrosa tarea de arrancársela a la roca del desierto.

    En las ruinas del complejo del templo, los Petrie, como otros exploradores antes que ellos, encontraron decenas de grandes lápidas de piedra llamadas estelas, muchas cubiertas con jeroglíficos.

    Eso no los sorprendió: para cuando fueron escritas, los egipcios llevaban utilizando esa compleja escritura pictórica durante más de mil años.

    Ruinas egipcias, conocidas como Serabit el Khadim, en Gebel Garabe. Litografía coloreada de Louis Haghe, basada en David Roberts, 1849.

    Wellcome Collection
    En las ruinas del templo a la diosa Hathor, establecido en el siglo XX a.C., las estelas cuentan historias sobre quienes trabajaron en las minas de turquesa.

    Las estelas, además de revelar por qué se había construido un templo en un lugar tan lejano, relataban toda clase de historias, como le contó a la BBC el egiptólogo Pierre Tallet.

    En una de ellas, por ejemplo, el autor empieza lamentando que lo hubieran enviado al Sinaí en verano, cuando hacía demasiado calor, pero al final el relato se torna alegre pues cuenta que su expedición ha extraído más turquesa que todas las anteriores, y que todos regresarían sanos y salvos al valle del Nilo.

    Otra estela muestra que no eran solamente egipcios los que trabajaban en las minas.

    “En la parte inferior, aparece una persona montada sobre un burro y otra lo está guiando”, señala Tallet.

    “Los egipcios nunca eran representados montando en burro. Esa es una representación típica de alguien del Negev, alguien que había venido de oriente”, explica.

    Incluso se sabe quién era esa persona, ya que había participado en más de una expedición, y aparece en otra estela. Los jeroglíficos nos dan su nombre: “El hermano del príncipe de Retenu, Khebdeb, se une a la expedición para ayudar a los egipcios”.

    Retenu era un nombre egipcio para la tierra bíblica de Canaán.

    Tallado en piedra, un hombre sobre un burro y otro guiándolo

    BBC
    Los egipcios solían aparecer representados sobre camellos, no burros.

    Pero fue adentro de las minas donde los Petrie hicieron su sorprendente descubrimiento.

    “Hilda pisó una piedra, la recogió y le dijo a Petrie: ‘Aquí hay algo’”, le contó a la BBC la egiptóloga Orly Goldwasser.

    “En esa piedra en la mina vieron la primera inscripción en algo muy extraño que nadie había visto antes”, continuó.

    “Petrie la miró y dijo: ‘Esto no es egipcio. Parecen jeroglíficos feos, pero hay muy pocos signos. Esto podría ser un alfabeto’… ¡BUM!”.

    Buey, casa, camello…

    Hasta el día de hoy persiste una disputa sobre quiénes inventaron la escritura: los babilonios, con la cuneiforme, o los egipcios, con los jeroglíficos.

    Lo que nadie niega es que fue un salto conceptual brillante, aquel de registrar lo que está en la mente de manera que pueda transportarse a muchas otras mentes más.

    Se llama el Principio de Rebus, la idea de que una imagen puede representar más que el objeto mismo, lo que permite expresar hasta lo intangible.

    Ese salto, además, lo dieron de forma independiente los chinos y los mayas.

    Pero los Petrie se habían topado con algo que iba más allá.

    Raspados sobre rocas, vasijas y objetos, encontraron garabatos de una naturaleza inesperada pero extrañamente familiar.

    Parecía que en ese período tan temprano, alrededor del 1700 a.C., los mineros y los esclavos semitas habían comenzado a utilizar un nuevo sistema informal de grafiti, brillantemente simple, infinitamente adaptable y perfectamente transportable.

    Era el alfabeto.

    Una inscripción en una pared, en forma de la cabeza de un buey simplificada.

    BBC
    Labrada en una de las paredes de la mina de turquesa está una de las primeras “A” de la historia.

    Habían llegado a él usando lo que se llamaría principio de la acrofonía, un método de escritura donde un símbolo pictográfico o ideográfico de un objeto se usa para representar el sonido inicial de la palabra que nombra ese objeto.

    La que se convirtió en la primera letra de la mayoría de los alfabetos del mundo, por ejemplo, empezó como un buey, el animal de granja más importante de la época en aquella región.

    En el lenguaje canaanita, la palabra para buey era “aluf”, “alf” o “alef”, así que si dibujaban la cabeza de un buey, al ver el dibujo, no se leía como “alef”, sino que se quedaban sólo con la “A”.

    Entonces, así como cuando necesitaban el sonido “A” pintaban la cabeza de un buey, para la “B” hacían una casa (que se decía “bait”) o para la “G”, un camello o “gamal”.

    Parece obvio pero, si te pones a pensar, fue una hazaña sofisticada. Tuvieron que analizar su idioma para separar todos los sonidos principales y solo luego acordar un dibujo para representar cada sonido.

    Era un concepto tan distinto que los egipcios, quienes llevaban la delantera con su hermoso lenguaje escrito, ya habían hecho algo similar para deletrear nombres extranjeros como Cleopatra (que era griego), pero nunca se dieron cuenta de que tenían un alfabeto dentro de su sistema.

    Seguían utilizando los alrededor de 600 signos de sus jeroglíficos, mientras que esta escritura que aparecía a su lado, sólo requería de unos 30.

    Eso la hacía más democrática: no se necesitaban años de instrucción para aprender a usarla.

    Por si fuera poco, ese ejemplo tan temprano de escritura alfabética, conocida como escritura protosinaítica, guardaba un asombroso parecido con la nuestra.

    Y no solo es similar al nuestro.

    Ese revolucionario primer alfabeto viajó de su tierra natal con los fenicios hacia el Mediterráneo y de ahí más y más allá hasta conquistar tres cuartas partes del planeta.

    Su influencia se extendió geográfica y temporalmente, de manera que incluso alfabetos lejanos en tiempo y espacio llevan su impronta.

    Las letras se fueron volviendo más abstractas y cambiando de forma pero, a pesar de sus variantes cirílicas y árabes, y la infinidad de idiomas que lo han usado para escribir, los expertos aseguran que pueden rastrear las huellas de ese primer alfabeto en los demás.

    Tanto que llegan a afirmar que es posible considerar que existe esencialmente un solo alfabeto en todo el mundo.

    El orden de los factores

    ¿Por qué empezar por “A”, “B”, “C” y no por “J”, “X”, “M”? ¿Quién decidió cuál sería el orden del alfabeto?

    La verdad es que sigue siendo un enigma. No se sabe por cuál motivo el abecedario está organizado de esa manera.

    Sin embargo, hay historias que revelan la razón de que algunas de las letras estén donde están.

    El español heredó el abecedario latino; los romanos lo habían recibido, vía los etruscos, de los griegos, quienes lo habían adoptado de los fenicios, que llevaron la escritura protosinaítica al Mediterráneo.

    De herencia en herencia, las primeras letras quedaron así por tradición: del hebreo, “alef”, “bet”, “gimel”, al griego “alfa”, “beta”, “gama”, y en latín, “A”, “B”, “C”.

    Y sí, ahí hay una “G” que se volvió “C”.

    Lo que pasó fue que el latín primitivo utilizaba la letra “C” tanto para el sonido /k/ como para /g/, pues el alfabeto etrusco, del que el latín tomó sus letras, no tenía una “G” independiente.

    Más tarde, la “G” fue creada (hacia el siglo III a.C.) mediante la modificación de la “C”, con el fin de distinguir el sonido /g/.

    La nueva letra se insertó en el alfabeto, pero para explicarte por qué quedó de séptima, primero tengo que contarte lo que le pasó a la “Z”.

    Alfabeto sin la J ni la W

    Getty Images
    En este ejemplo del alfabeto de manuscrito medieval, basado en una biblia que perteneció a Carlos el Temerario, aún faltan algunas letras.

    Al principio, el latín no tenía realmente el sonido /z/, así que cuando los romanos heredaron el alfabeto, les pareció prescindible, y la eliminaron.

    Durante un tiempo, no hubo ningún problema.

    De hecho, a la “G” la insertaron en lugar que había ocupado la descartada “Z”.

    Pero a medida que Roma iba absorbiendo más cultura griega, surgió un pequeño inconveniente: ¿cómo escribir correctamente palabras griegas sin ella? La solución fue clara: había que recuperar la letra.

    Ahora bien, el alfabeto latino ya estaba firmemente establecido, y nadie tenía ganas de reorganizarlo entero, así que se optó por una solución pragmática: reintroducir la Z, pero colocarla al final.

    Siglos después, esa estrategia no se pudo repetir, así que hubo que abrir espacio para acomodar otras adiciones.

    Hasta bien entrado el Renacimiento alto, ni la “J” ni la “U” existían como letras independientes, aunque sí como sonidos que compartían su representación gráfica con los símbolos “I” y “V”, de manera que, por ejemplo, el nombre Julius se escribía Ivlivs.

    Las formas gráficas de “U” y de “J” habían empezado a aparecer en la escritura medieval, pero solo se consolidaron entre los siglos XVI y XVII, gracias a la influencia de la imprenta, los humanistas y los gramáticos.

    La “W”, por su parte, llegó mucho más tarde.

    No existía en el alfabeto latino clásico, pues era necesaria, pero se desarrolló en la Alta Edad Media en los idiomas germánicos como una “doble V”.

    En español, se empleó primero solo en préstamos extranjeros (como nombres o palabras foráneas), y recién fue incorporada oficialmente al alfabeto por la Real Academia Española en 1969.

    A cada una de esas tres recién llegadas se les hizo lugar junto a las letras con las que habían tenido tan estrecha relación: la “J” justo después de la “I”, y la “U” y la “W” a ambos lados de la “V”.

    Lo mismo ocurrió con la “Ñ”, esa letra que es exclusivamente nuestra.

    Aunque tiene una larga historia, pues se empezó a usar en la Edad Media para abreviar “nn” como “n” con una tilde, no fue incorporada oficialmente al abecedario por la Real Academia Española hasta 1803, y ocupó su sitio junto a la “N”.

    Así que ya tienes lo prometido: un puñado de razones por las cuales algunas de las 27 letras del abecedario están donde están.

    Pero al final, la colocación de las letras en el alfabeto parece esencialmente arbitraria, lo cual quizás no sea extraño pues, a diferencia del orden numérico, el de las letras no tiene un significado intrínseco.

    Incluso si hubiera una forma más sensata de organizarlas, es dudoso que cualquier otra secuencia sería mejor o peor a la hora de leer o escribir.

    De lo que sí no hay duda es que de la “A” a la “Z”, el alfabeto es una asombrosa proeza de ingeniería intelectual.

    * Si quieres más fascinantes detalles sobre este tema, busca el documental de la BBC The Secret History of Writing.

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  • Cómo el juicio por asesinato de Lindsay Clancy ha dividido a EE.UU. sobre si es víctima de psicosis posparto o una criminal que mató a sus 3 hijos

    Cómo el juicio por asesinato de Lindsay Clancy ha dividido a EE.UU. sobre si es víctima de psicosis posparto o una criminal que mató a sus 3 hijos

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    Advertencia: Esta historia contiene detalles perturbadores y habla de un intento de suicidio.

    Jodi Fournier pasó quince días en el juzgado, sentada, escuchando y esperando. Sentía que era su deber personal mostrar su apoyo a Lindsay Clancy, la madre de Massachusetts acusada de asesinar a sus tres hijos.

    Katelyn Kazmirci, de Carolina del Norte, convenció a su madre para que hicieran una parada en el juzgado de Plymouth de camino a un funeral familiar, intrigada por el caso que había seguido en TikTok.

    A su alrededor, decenas de mujeres vestidas de rosa se manifestaron en apoyo de Clancy.

    Sin embargo, no todos comparten la misma opinión y, en el país, en las redes sociales y en las mesas familiares, los estadounidenses han estado debatiendo el caso con vehemencia.

    Durante casi siete semanas, el juicio mantuvo a la nación en vilo y la dividió en torno a si Clancy era una víctima o un criminal que merece estar entre rejas.

    La defensa de la enfermera de 36 años argumentó que sufría de psicosis posparto cuando estranguló a sus hijos pequeños y, por lo tanto, no podía ser considerada penalmente responsable.

    La fiscalía, por su parte, alegó que los asesinatos fueron intencionales y premeditados.

    El viernes, el juez declaró nulo el juicio después de que el jurado, que había escuchado el testimonio de decenas de testigos y deliberado durante 40 horas, no lograra llegar a una decisión unánime.

    Su incapacidad para llegar a un acuerdo reflejaba el debate más amplio en torno al juicio, un debate que Maryanne Drysdale, de 65 años y asistente al mismo, presenció desarrollarse en el seno de su propia familia.

    La mujer y su hija de 28 años creen que Clancy necesita un tratamiento de salud mental y no ser encarcelada, mientras que sus tres hijos adultos, que tienen hijos de edad similar a los de Clancy, discrepan completamente.

    “Para ellos es blanco y negro: (Clancy) mató a los niños y punto”, dijo.

    “Yo crié a estos niños, ¿cómo podemos pensar de forma tan diferente sobre esto?”, se preguntó.

    Se ve a una mujer de la cintura para arriba mirando hacia un lado de la cámara. Tiene el pelo corto y castaño y lleva gafas de sol en la cabeza. También lleva pendientes redondos rojos, un vestido estampado en negro y rojo y un cárdigan negro.

    BBC
    Jodi Fournier pasó más de dos semanas frente al juzgado para mostrar su apoyo a Clancy.

    Fournier cree que Clancy fue perjudicada por el sistema de salud estadounidense y se sintió obligada, como mujer y madre, a presentarse en un caso que ha puesto de relieve las dificultades del posparto.

    “Basta con una sola persona para cambiar la narrativa”, afirmó.

    “Este es un problema global. No se trata solo de un pueblo pequeño de Massachusetts. Se trata de mujeres de todo el mundo”, agregó.

    Clancy afirma que sufrió alucinaciones y delirios antes de estrangular a sus tres hijos —Cora, de cinco años, Dawson, de tres, y Callan, de ocho meses— y luego saltar desde la ventana de un segundo piso, quedando parapléjica.

    Durante el juicio, el tribunal escuchó el testimonio de más de 10 peritos sobre la salud mental y posparto de Clancy.

    Sin embargo, algunos de ellos parecían rebatir la alegación de la defensa de que la psicosis posparto —un trastorno poco frecuente que se produce tras el parto y se caracteriza por la manía y la depresión— eximía a Clancy de responsabilidad penal.

    Jennifer Tufts, quien trató a Clancy durante más de una docena de sesiones a lo largo de cinco meses, testificó que ella no había mostrado signos de psicosis.

    El psiquiatra Avram Mack testificó posteriormente que la Asociación Estadounidense de Psiquiatría no reconocía la psicosis posparto como una condición.

    Varias personas, muchas de ellas con camisetas rosas con mensajes de apoyo a Lindsay Clancy, se congregaron frente al juzgado. Levantaron las manos formando un corazón.

    The Boston Globe via Getty Images
    Los partidarios de Clancy, muchos de ellos vestidos de rosa, se congregaron a las afueras del juzgado a lo largo del juicio para darle su apoyo.

    Estas declaraciones no hicieron sino afianzar las firmes opiniones de muchos, en ambos bandos.

    Nicole Russell, madre de cuatro hijos y residente de Texas, que siguió el juicio de forma remota, destacó la presentación que hizo la fiscalía sobre la cantidad de atención médica y apoyo que Clancy había recibido (de médicos, su esposo, niñera y familia), calificándolo de “mucha más ayuda” de la que reciben la mayoría de las madres.

    Se dice que los problemas de Clancy comenzaron tras el nacimiento de su hijo menor.

    La mujer buscó ayuda repetidamente, acudiendo a la sala de urgencias de un hospital, a diferentes profesionales médicos e incluso llamando a una línea de ayuda para la prevención del suicidio.

    Muchos observadores interpretaron eso como prueba de que Clancy había sido proactiva y había hecho todo lo posible por curarse, pero que el sistema le había fallado, lo que provocó la compasión de algunos.

    Se ve a dos personas con carteles fuera del juzgado. Los carteles dicen "Asesino en primer grado" y "Homicidio infantil".

    The Boston Globe via Getty Images
    También muchos de los estadounidenses que creen que Clancy debe rendir cuentas por los asesinatos se congregaron a las fueras del tribunal.

    Melissa Merrill había recibido tratamiento en el mismo hospital que Clancy tras el nacimiento de su hijo.

    “Me veo reflejada en ella, como una madre que tuvo pensamientos suicidas”, declaró a la BBC a las afueras del juzgado de Plymouth.

    A lo largo de las semanas de emotivos testimonios, se pudo ver a Clancy, que usa silla de ruedas, llorando, agarrando la mano de su abogada y haciendo declaraciones angustiosas en el tribunal mientras se compartían detalles a veces desgarradores.

    Tras uno de los días del juicio, Merrill se apresuró a acercarse al abogado defensor de Clancy fuera del tribunal y le entregó un sobre rosa con un mensaje de apoyo y esperanza para su cliente, pues creía que Clancy era una “mujer triste y derrotada”.

    Pero otros padres, como Russell, una madre de Texas, arremetieron contra la “empatía tóxica”, insistiendo en que Clancy “no era una mártir ni un símbolo para las madres cansadas”.

    “Lindsay Clancy no puede ser el ejemplo paradigmático de lo que significa la maternidad difícil, porque millones de madres dan a luz a hijos y soportan todo tipo de dificultades, y no les hacen daño a sus hijos”, argumentó Russell.

    El debate en torno al juicio de Clancy tuvo una gran repercusión en las redes sociales, y a muchos usuarios les resultaba difícil encontrar una plataforma donde no se mencionara el caso, o donde no fuera objeto de innumerables teorías conspirativas.

    La madre, la hermana y el exmarido de Clancy testificaron sobre el deterioro de su estado mental en el período previo a los asesinatos, pero su exmarido, Patrick Clancy, fue el blanco de fuertes ataques en internet, donde recibió acusaciones de encubrimiento y comentarios virulentos.

    Se le acusó de ser el culpable de los asesinatos, a pesar de que su esposa nunca negó haber matado a sus hijos ni que ella fuera la única adulta en casa en ese momento. Esto lo catapultó al centro de atención, y los tabloides publicaron fotos de él viajando y con su nueva esposa.

    Los abogados del exmarido emitieron un comunicado a CNN en agosto calificando los hechos de “indiscutibles”.

    “Patrick Clancy ha sufrido una pérdida indescriptible e inimaginable”, declararon.

    “Lamentablemente, la tragedia que ha vivido Patrick se ha visto agravada por declaraciones públicas manifiestamente falsas, difamatorias e injuriosas”, agregaron.

    Una serie de cámaras de televisión, una al lado de la otra, cubiertas para protegerlas de la lluvia.

    John Tlumacki/The Boston Globe via Getty Images
    El juicio de Clancy ha ocupado la atención de los medios de comunicación durante semanas.

    El caso también se convirtió en un punto álgido del debate sobre género, con opiniones a menudo divididas según líneas de género.

    Vincenzo Vázquez, padre de tres hijos, que siguió el juicio desde Illinois, cree que el género tiene mucho que ver con el trato que recibió Clancy, y duda que el público mostrara la misma simpatía si un padre estuviera siendo juzgado por los mismos cargos.

    “Sea cual sea la situación por la que esté pasando una persona, no creo que haya un momento apropiado, ni una excusa, ni una justificación para, ya saben, matar a los propios hijos, ni para matar a ningún niño”, aseveró.

    El hombre admitió sentirse “muy triste y un poco disgustado al ver cuánta gente está apoyando” a la acusada.

    “Creo que la gente debería estar manifestándose para exigir justicia para los niños. Son tres niños preciosos que tenían un futuro por delante”, explicó.

    La decisión de declarar nulo el juicio tras siete días de deliberaciones estancadas del jurado ha dejado en la incertidumbre el caso y el futuro de Clancy.

    Una audiencia a finales de mes podría determinar si la fiscalía seguirá adelante con un segundo juicio o intentará llegar a un acuerdo con la defensa.

    Por ahora, los debates en otros lugares sin duda continuarán.

    Si sufres angustia o desesperación y necesitas apoyo, puedes hablar con un profesional de la salud o con una organización que ofrezca ayuda. En Befrienders Worldwide puedes encontrar información sobre la ayuda disponible en muchos países.

    Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.