Se ha cuestionado si las capacidades defensivas del avión donado por Catar son adecuadas para proteger a un presidente de EE. UU. y otros pasajeros.
El presidente Donald Trump dijo el domingo que el jet Boeing de lujo donado por Catar en el que viajó recientemente al extranjero pronto será “equipado al máximo”, lo que sugiere que podría obtener capacidades defensivas adicionales para alcanzar los estándares de los jets más antiguos empleados para los viajes presidenciales.
El presidente hizo el comentario después de regresar a Washington desde Nueva Jersey a bordo de la aeronave, un Boeing 747-800 que fue entregado como regalo, y que Trump ha dicho que planea llevar consigo para su biblioteca presidencial cuando deje el cargo.
Un periodista que viajaba con el pequeño grupo de reporteros en la caravana presidencial señaló el fuselaje del jet catarí y dijo: “Presidente, este avión no tiene sistemas de defensa antimisiles. ¿Por qué vuela en él?”.
Trump respondió: “Bueno, tiene… tiene muchos, y sabes que tiene mucha capacidad, pero según tengo entendido, en un mes más o menos, lo van a enviar para que lo equipen al máximo. Así que lo van a enviar, y harán que lo equipen al máximo.
“Tomará alrededor de un mes”, dijo.
No estaba claro a qué mejoras específicas se refería Trump, o si el plazo que dio de un mes hasta que esté listo era realista. Un portavoz de la Casa Blanca no respondió en un primer momento a un correo electrónico que solicitaba una mayor aclaración sobre a qué se refería Trump con “equipado al máximo” y sobre el plazo que mencionó.
Sin embargo, parecía ser un reconocimiento por parte del presidente de que las medidas de seguridad del avión no son tan amplias como las de los modelos diseñados para ser construidos desde cero para servir como Air Force One.
The New York Times reportó a principios de este mes que el nuevo jet, en el que Trump voló a Turquía, carece de las mismas contramedidas defensivas que el modelo más antiguo, incluidas las capacidades antimisiles. La cobertura provocó una investigación de filtración que incluyó la medida altamente inusual en la que el FBI, apenas 24 horas después de que se publicara la historia, entregó en mano citatorios a los periodistas del Times para que testifiquen ante un gran jurado federal.
El jet donado por Catar, un avión de aproximadamente 14 años, pasó por un proceso costoso pero relativamente apresurado para que fuera seguro como Air Force One, el distintivo de llamada militar para cualquier avión en el que vuele el presidente.
Los modelos fabricados por Boeing para uso de un presidente de Estados Unidos están hechos para funcionar como una Oficina Oval voladora, con defensas antimisiles y blindaje del cableado del avión para protegerlo de un pulso electromagnético en caso de que haya un ataque nuclear. Los aviones también pueden reabastecerse de combustible en el aire y contienen una unidad médica capaz de atender al presidente.
Trump voló en ese avión a Turquía para la cumbre de la OTAN hace casi dos semanas.
Pero anunció que usaría uno de los jets más antiguos –que ha criticado repetidamente por ser demasiado anticuado y rígido en su mobiliario– cuando partió de Turquía. Este diario reportó que el Servicio Secreto le había aconsejado que tomara el avión más antiguo.
The New York Times luego reportó que la aeronave donada –que los funcionarios del gobierno describen como un avión “puente” hasta que lleguen los dos jets completamente nuevos y largamente demorados que el gobierno le ha encargado a Boeing– carece de algunos de los sistemas más sofisticados que tienen los aviones más antiguos que han fungido como Air Force One.
La Casa Blanca ordenó al director del FBI que supervisara una investigación sobre cómo el Times obtuvo la información. Eso resultó en que se entregaran citatorios a varios periodistas involucrados en la cobertura, con agentes federales presentándose en sus casas para entregarlos en mano, en lugar de enviar los citatorios a los abogados del periódico.
Maggie Haberman es corresponsal en la Casa Blanca para el Times y reporta sobre el presidente Donald Trump.
Esta primavera vi la audiencia de confirmación de Markwayne Mullin para convertirse en secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Probablemente fue la primera audiencia de confirmación que vi en mi vida. Nunca he sido una persona política.
La vi porque las palabras de Mullin eran de interés personal para mí. En 2025, un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) mató a mi hijo, Ruben Ray Martinez, en Texas. Tenía 23 años, era un joven tranquilo, divertido y de trato amable, y era un ciudadano estadounidense desarmado. Le dispararon casi un año antes de que agentes federales mataran a otros dos estadounidenses, Alex Pretti y Renee Good, en Minnesota, y obviamente mucho antes de los recientes tiroteos contra Lorenzo Salgado Araujo en Houston y Johan Guerrero en Maine. Sin embargo, muchas menos personas conocen el nombre de Ruben. El Departamento de Seguridad Nacional, entonces bajo el mando de la secretaria Kristi Noem, nos ocultó a mí y al público los detalles completos del tiroteo.
No se hizo público que fue un agente del ICE quien le disparó a mi hijo hasta que los funcionarios federales se vieron obligados a revelar esa información debido a una demanda judicial no relacionada con el caso.
Quería ver pruebas en su audiencia de que el mandato de Mullin traería un enfoque más respetuoso, serio y transparente a la aplicación de las leyes de inmigración en Estados Unidos, después de que el periodo anterior dañara tanto la confianza pública en esos esfuerzos. Me sentí decepcionada entonces, y sigo estando decepcionada. A más de tres meses del inicio del mandato de Mullin, no existe señal alguna de que la muerte de Ruben haya repercutido de manera significativa en el Departamento de Seguridad Nacional o de que se la haya abordado como un caso clave para evaluar la responsabilidad del organismo. Mullin no ha reconocido públicamente la muerte de mi hijo, y mucho menos ha explicado qué, si acaso, aprendió el departamento de esta tragedia.
Deberíamos esperar transparencia y rendición de cuentas de cualquier gobierno, especialmente de uno que ha afirmado que la transparencia es su principio rector. Como la mayoría de los estadounidenses, creo que las leyes de inmigración deben cumplirse. Pero no se nos debería pedir que elijamos entre hacer cumplir la ley y la transparencia cuando agentes federales matan a alguien. El público merece hechos confiables. Las familias merecen respuestas honestas. Y el gobierno no debería tener que ser presionado para darlas.
Esto es lo que sé sobre lo que le pasó a mi hijo: Ruben y su mejor amigo, Joshua Orta, condujeron hasta South Padre Island para celebrar el cumpleaños de Ruben. Era el primer viaje de Ruben fuera de San Antonio. Todavía vivía en casa mientras ahorraba dinero de su trabajo en un almacén de distribución de Amazon. Éramos una familia muy unida.
Ese fin de semana, Ruben y Josh no me dijeron adónde iban, probablemente porque Ruben conocía la reputación fiestera de la isla y no quería que yo me preocupara. Eso era propio de él: era considerado, evitaba los conflictos y le incomodaba ser el centro de atención.
En la que sería su última noche, Ruben conducía su auto, con Josh en el asiento del copiloto, cuando se acercó al lugar de un accidente de tránsito en una intersección concurrida. Por razones que aún no están claras, agentes del ICE estaban presentes y actuaban junto con oficiales locales.
Las pruebas en video, que se hicieron públicas casi un año después de la muerte de Ruben, coinciden con lo que Josh me contó a mí y a otros: intentaba cumplir con instrucciones contradictorias que le daban los agentes del orden. Conducía despacio y frenaba repetidamente, y no representaba una amenaza para los oficiales. Cuando lo sacaron del vehículo, el automóvil seguía con el freno de mano. Un agente de ICE, Jack Stevens, le disparó a quemarropa varias veces por la ventana abierta del lado del conductor. Un informe toxicológico señaló la presencia de alcohol en el organismo de Ruben, lo cual, obviamente, no justifica su muerte.
Josh dijo que las últimas palabras de Ruben fueron “Lo siento”.
Los Rangers de Texas investigaron el tiroteo, y en febrero un gran jurado decidió no acusar a Stevens. No sabemos qué pruebas vio o no vio el jurado, cuyas deliberaciones estuvieron cerradas al público. Un portavoz del ICE declaró al Times que Ruben golpeó a un agente con su auto y que Stevens “disparó en defensa propia” para protegerse a él y a sus compañeros. El portavoz dijo que el tiroteo ha sido “investigado desde todos los ángulos posibles por un organismo independiente, que exoneró a nuestro oficial”.
Lo que le pasó a Ruben merece una respuesta más transparente. El Departamento de Seguridad Nacional debería abordar las pruebas en video que ponen en duda su versión pública de los hechos, e implementar salvaguardias para reducir el riesgo de otra muerte evitable.
Estas son expectativas básicas para cualquier agencia que envíe oficiales armados a espacios públicos. El ICE debería tener reglas más estrictas sobre el uso de cámaras corporales y límites estrictos sobre cuándo sus agentes pueden involucrarse en asuntos de aplicación de la ley a nivel local. Debería hacer cumplir de manera más rigurosa sus normas sobre el uso de la fuerza. Cuando un agente federal dispara y mata a alguien, debería haber un informe público de lo ocurrido y el retiro temporal del servicio de campo del agente involucrado mientras se examinan los hechos. Esas salvaguardias no son contrarias a la aplicación de la ley. Protegen al público, a los oficiales responsables y la credibilidad de la propia agencia.
Ningún estadounidense que haya vivido una tragedia como la mía debería tener que luchar para obtener respuestas de su propio gobierno. El desdén del gobierno y la falta de rendición de cuentas deberían preocupar a todos, sin importar el partido político.
Tal vez el Departamento de Seguridad Nacional cree que la falta de transparencia es institucionalmente más segura que la franqueza. Pero el secretismo no fortalece a las fuerzas del orden; el secretismo las debilita. Una agencia gubernamental que no explique cabalmente un tiroteo mortal no debería sorprenderse de que los ciudadanos cuestionen su criterio.
Es posible que Mullin prefiera tratar la muerte de Ruben como parte del pasado del departamento. Pero cuando el gobierno mata a un ciudadano desarmado y luego se niega a dar cuenta pública y cabal de lo ocurrido, el asunto no queda en el pasado. Sigue sin resolverse para mi familia y para cualquier estadounidense que crea que el gobierno debe rendir cuentas cuando le quita una vida a alguien.
Rachel Reyes es la madre de Ruben Ray Martinez, quien recibió un disparo mortal por parte de un agente de ICE en marzo de 2025.
Andy Burnham es el nuevo primer ministro del Reino Unido.
Este lunes llegó hasta el Palacio de Buckingham donde el rey Carlos III lo nombró en el cargo y le encomendó formar un nuevo gobierno.
“Gran Bretaña debe demostrarle al mundo que podemos recuperar nuestra estabilidad. Ese es nuestro reto”, afirmó Burnham en su primer discurso desde la residencia oficial del gobierno, en el número 10 de Downing Street.
Los británicos suman así a su séptimo primer ministro en una década, hecho que Burnham no ignoró en su primera intervención. “Es un momento para la reflexión y los nuevos propósitos”, dijo.
En su alocución, el novel primer ministro recogió también el hastío de los británicos con la política y aseguró que “haremos de este momento un punto de inflexión” para el futuro del Reino Unido.
Se comprometió además a poner en el corazón de su gobierno a la gente.
La asunción del exalcalde de Gran Mánchester se da luego de la renuncia de su antecesor, Keir Starmer, quien decidió dar un paso al costado tras perder la confianza del Partido Laborista.
Starmer dejó así el cargo a poco más de dos años de haber asumido.
Antes de oficializar su renuncia ante el monarca británico la mañana de este lunes, Starmer le deseó lo mejor a su sucesor.
“Le deseo mucho éxito, cuenta con todo mi apoyo”, dijo.
Burnham alcanzó el poder sin competencia alguna, tras recibir el apoyo de 379 parlamentarios, lo que hizo innecesaria una elección interna del partido.
Pero el nuevo primer ministro recorrió un largo camino para llegar a ese punto.
El rey Carlos III invitó a Burnham a formar gobierno y él aceptó, convirtiéndose en el 59º primer ministro del Reino Unido.
Para ser electo, Burnham debió renunciar a su cargo de alcalde y luego someterse a una elección especial para integrar el cupo vacante que le dejó su camarada Josh Simons, de Makerfield, en el Parlamento.
Hace más de 10 años, además, se presentó dos veces, sin éxito, al puesto de líder.
En su tercer intento, el Partido Laborista al fin le ha dado una oportunidad.
Muchos de sus colegas lo consideran la mejor opción para que el laborismo se recupere tras meses de estancamiento en las encuestas y unos resultados electorales devastadores en las elecciones locales de mayo.
Pero ¿quién es Andy Burnham, cuyos simpatizantes lo llaman “el rey del norte” y cómo se convirtió en el favorito para liderar el país?
Aficionado al Everton y amante de la música independiente
Nacido en Liverpool en 1970, Burnham creció en Culcheth, un tranquilo pueblo residencial de Cheshire, cerca de Warrington.
Su padre, ingeniero de la empresa de telecomunicaciones BT, y su madre, recepcionista de un centro de salud, eran firmes partidarios del Partido Laborista, lo que despertó en él un temprano interés por la política.
Burnham ha contado cómo se inspiró para unirse al Partido Laborista a los 14 años, tras conmoverse con una serie dramática de la BBC, Boys from the Blackstuff, sobre la vida de los desempleados en Liverpool.
Aficionado toda su vida del Everton (uno de los dos clubs de fútbol más importantes de Liverpool, junto con el otro equipo que lleva el nombre de la ciudad), sus amigos lo recuerdan como un niño competitivo y apasionado por los deportes, que fue lanzador rápido en el equipo de críquet escolar de Lancashire.
En el colegio, el instituto católico local, su profesor de inglés rememora cómo se presentó como candidato laborista en unas elecciones simuladas, y ganó por una amplia mayoría.
Burnham y sus dos hermanos fueron los primeros de su familia en ir a la universidad; Andy estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Cambridge.
En su libro, Head North, Burnham escribió que le costaba integrarse en la universidad y se sentía como un impostor.
Sin embargo, este amante de la música —seguidor de grupos “indie” del norte como The Smiths y The Stone Roses— afirmó que su creciente interés por la música de Mánchester “le dio una identidad y una ventaja”.
De diputado a alcalde del Gran Mánchester
Tras graduarse, comenzó su carrera periodística trabajando para revistas especializadas como Tank World y Passenger World Management.
A principios de sus veinte años, tuvo su primera oportunidad en política, trabajando como investigador para la entonces diputada Tessa Jowell, ya fallecida, quien posteriormente sería ministra bajo los gobiernos laboristas de Tony Blair y Gordon Brown.
A pesar de su posterior desdén por la política parlamentaria de Westminster, Burnham ascendió rápidamente, convirtiéndose en asesor especial del secretario de Cultura, Chris Smith, antes de ser elegido diputado por su ciudad natal, Leigh, en el Gran Mánchester, en 2001.
Primero fue viceministro bajo el mandato de Blair, pero se unió al gabinete como secretario jefe del Tesoro, y más tarde como secretario de Cultura y de Salud, bajo el mandato de Brown.
Cuando era secretario de Cultura, Medios de Comunicación y Deportes, Burnham fue abucheado en un acto conmemorativo del 20.º aniversario de la tragedia de Hillsborough, donde 97 aficionados del Liverpool murieron en una estampida en el estadio en 1989.
Los abucheos impulsaron a Burnham a plantear el tema en el gabinete, lo que contribuyó al inicio de una segunda investigación sobre la tragedia.
Burnham apareció junto a Keir Starmer durante una visita del primer ministro a Gran Mánchester en abril.
En 2010, tras la dimisión de Brown después de la derrota del Partido Laborista en las elecciones generales, Burnham se presentó como candidato a líder del partido.
Quedó cuarto entre los cinco aspirantes, pero dedicó los siguientes cinco años a consolidar su apoyo entre las bases del partido.
En 2015 lo intentó de nuevo, siendo derrotado esta vez por Jeremy Corbyn.
Los críticos de Burnham lo han tachado de oportunista, alguien cuyas opiniones se adaptan a las circunstancias políticas para maximizar sus posibilidades de éxito.
Partidario de la permanencia en la Unión Europea durante el referéndum del Brexit, ha expresado su deseo de que Reino Unido se reincorpore a la UE.
Pero aunque ha reiterado su convicción de que existe una justificación para la reincorporación “a largo plazo”, Burnham no la defendió en las elecciones de Makerfield, que se celebraron en una zona con una fuerte tendencia a favor del Brexit.
Y a pesar de ser considerado de centroderecha dentro del partido, las posturas de Burnham se han inclinado cada vez más hacia la izquierda, apoyando la nacionalización del agua y la energía.
Incluso, no fue uno de los que dimitieron en protesta contra el liderazgo de Corbyn, uno de los parlamentarios laboristas ubicados más a la izquierda, en 2016.
Pero sí renunció a continuar en el gabinete de la oposición en 2017 para presentarse como candidato a primer alcalde del Gran Mánchester.
Burnham ganó las elecciones con más del 60% de los votos y fue reelegido por un margen aún mayor en 2021.
Aficionado al fútbol, Burnham era participante habitual en el partido anual entre diputados laboristas y periodistas políticos.
La “Red de Autobuses” y el enfrentamiento por el confinamiento
Como alcalde, recibió elogios por la transformación del sistema de transporte de la región.
Bajo su liderazgo, el Gran Mánchester fue la primera zona fuera de Londres que recuperó el control público de los servicios de autobús, integrándolos con otros medios de transporte bajo una red de transporte público.
Entre sus otras promesas ambiciosas figuraba la de erradicar la indigencia en la región para 2020, aunque no se alcanzó el objetivo.
Su popularidad aumentó aún más durante la pandemia de covid-19, cuando acusó al gobierno conservador de tratar al norte de Inglaterra con “desprecio” por las restricciones de confinamiento regional.
Este enfrentamiento contribuyó a que se ganara el apodo de “rey del norte”, una frase muy popularizada en la existosa serie Juego de Tronos.
Burnham pronunció un discurso en 2014 en el estadio de Anfield para conmemorar el 25 aniversario de la tragedia de Hillsborough.
Para la temporada de congresos del partido en otoño de 2025, Burnham comenzó las maniobras políticas para hacerse con el liderazgo, negándose a descartar una candidatura.
Sus intervenciones parecieron ser contraproducentes tras provocar una fuerte reacción al sugerir que el gobierno estaba “endeudado” con los mercados de bonos, en referencia a las normas autoimpuestas del gobierno que limitaban el gasto y el endeudamiento.
En enero surgió una posible oportunidad para regresar a Westminster cuando el diputado por Gran Mánchester, Andrew Gwynne, anunció su dimisión, lo que provocó elecciones parciales en su circunscripción de Gorton y Denton.
Sin embargo, el órgano rector del Partido Laborista, con la aprobación del primer ministro Starmer, impidió que Burnham se presentara.
En mayo, la situación había cambiado. El Partido Laborista sufrió pésimos resultados electorales en Inglaterra, Escocia y Gales, mientras que el Partido Reform, de ultraderecha, gozaba de gran popularidad en las encuestas y cosechaba éxitos en la circunscripción de Burnham.
Starmer comenzó entonces a enfrentar una creciente presión sobre su futuro, con algunos diputados pidiendo cambios y presentando dimisiones ministeriales.
Entonces, Josh Simons anunció su dimisión como diputado laborista por Makerfield para que Burnham pudiera presentar su candidatura y volver al parlamento.
Burnham fue elegido candidato laborista por la circunscripción y con su retorno a Westminster, selló su destino para asumir el cargo más alto de la política británica.
*Con información de Becky Morton y Brian Wheeler.
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En diciembre, España ya había celebrado otro triunfo: su selección femenina, tras imponerse a Alemania, levantaron el trofeo de la Liga de Naciones de la UEFA.
España lo volvió a hacer.
Tras ser coronada campeona de Europa hace dos años en Berlín, La Roja es ahora monarca del mundo tras imponerse a Argentina 1-0 en la final del Mundial en Nueva Jersey, el domingo.
Lograron la misma hazaña en 2010, dos años después de ganar la Eurocopa 2008.
El último éxito de España continúa su notable dominio tanto en el fútbol masculino como femenino.
Es la primera nación en ganar la Copa del Mundo masculina y femenina al mismo tiempo: La Roja superó a Inglaterra en la final del Mundial femenino en Sídney en 2023.
Eso no es todo. Los hombres ganaron la Liga de Naciones en 2023 y el oro en los Juegos Olímpicos de 2024, mientras que las mujeres ganaron la Liga de Naciones en 2024 y 2025.
De hecho, en los últimos cinco años, España ha ganado la asombrosa cifra de 16 títulos mundiales y europeos desde la categoría sub-17 hasta la categoría mayor.
“Es un dominio”, dice el experto español en fútbol Guillem Balague a BBC Sport.
“Es como la tormenta perfecta. Culturalmente, hacemos las cosas de cierta manera. Todo el mundo cree en eso. Lo importante es que no paremos.
“Es otro Everest porque los hombres ganaron el Mundial en 2010, dos años después de ganar la Eurocopa. Ahora lo hemos vuelto a hacer”.
La máquina ganadora de España
Fútbol femenino (11 títulos 2022-2026)
Selección mayor: 1 x Copa del Mundo (2023); 2 x Ligas de Naciones (2024, 2025).
Sub-17: 1 x Copa del Mundo (2022); 1 x campeonas de Europa (2024).
Fútbol masculino (5 títulos 2022-2026)
Selección mayor: 1 x Copa del Mundo (2026); 1 x campeones de Europa (2024); 1 x Liga de Naciones (2023).
Sub-23: 1 x medalla de oro olímpica (2024).
Sub-19: 1 x campeones europeos (2026).
“Fue arriesgado nombrar a De La Fuente”
Cuando España nombró a Luis de la Fuente como seleccionador en diciembre de 2022, pocos esperaban que lograra conquistar la Liga de Naciones (2023), el Campeonato de Europa (2024) y el Mundial (2026) en tan poco tiempo.
España acababa de ser eliminada del Mundial por Marruecos en octavos de final en Qatar y la federación necesitaba un sustituto tras la salida de Luis Enrique.
“Eligieron a este hombre (De La Fuente) que entendía el estilo y el sistema”, añade Balague.
“Fue una decisión muy arriesgada; no creo que nadie pensara que tendría tanto éxito”.
En 2022, tras la partida de Luis Enrique, Luis de la Fuente asumió las riendas de la selección española.
Parecía arriesgado porque De La Fuente se hizo cargo de España, que ha ganado tres de los últimos cinco Campeonatos de Europa masculinos —(2008, 2012, 2024)— sin haber dirigido un gran club.
Tras retirarse como jugador en 1994, De La Fuente pasó 15 años en diferentes roles en varios clubes, incluyendo la gestión en las divisiones inferiores españolas, roles juveniles y entrenador asistente, antes de hacerse cargo de los equipos juveniles de España.
“De la Fuente conocía a la mayoría de estos jugadores de las academias y han estado creciendo como equipo”, señala el excentrocampista español Juan Mata a BBC Sport.
“Este no es solo un equipo para el presente, sino también un equipo para el futuro”.
Desde que fue nombrado jefe de la selección mayor tras etapas al frente de los equipos sub-19, sub-21 y del nivel olímpico, De La Fuente ha implementado una cultura de respeto hacia sus rivales y el proceso y, en el camino, ha predicado la paciencia y la calma.
“La mayoría de ustedes son más jóvenes que yo y deben respetar la experiencia”, dijo el entrenador de 65 años a los periodistas en su rueda de prensa previa al partido en Nueva York, el viernes.
“Cuando terminamos el partido, hubo futbolistas que dijeron ‘entrenador, ¿qué más hay que ganar si hemos ganado todo en todas las categorías?’
“Llegamos a la conclusión de que lo que queda es el próximo partido en septiembre porque este equipo es implacable”.
El éxito de las selecciones nacionales y de los seleccionados españoles se ha extendido al fútbol de clubes.
A pesar de la decisión de Pep Guardiola de dejar el Manchester City tras 10 años llenos de trofeos, al menos una cuarta parte de los entrenadores que comienzan la temporada 2026-27 de la Premier League son españoles.
España lleva ahora invicta sus últimos 38 partidos en todas las competiciones, la temporada más larga jamás disputada por un equipo europeo o sudamericano en la historia.
Una revolución
Mientras tanto, el fútbol femenino en España ha prosperado en la última década y también está empezando a cosechar grandes éxitos en los partidos de alta presión.
La victoria del país sobre Inglaterra hace tres años en la final del Mundial femenino llegó en su tercera participación en el torneo, tras debutar en 2015.
El domingo, España alzó su segunda copa del mundo masculina.
Las futbolistas españolas continuaron la racha ganadora en la Liga de Naciones en 2024 y 2025.
“Los cambios en el fútbol femenino en España han sido especialmente significativos”, le dijo la exjugadora María Garrido, que ahora se desempeña como periodista, a BBC Sport en 2024.
“Hace diez años, cuando jugaba en el FC Barcelona, no existía La Masia (la famosa academia del Barcelona) para chicas. Nosotras pagábamos nuestros gastos de transporte, nuestros padres nos llevaban a entrenar y no ganábamos nada”.
“Pero en los últimos cinco años, la situación ha mejorado notablemente. Se ha producido un impulso considerable para promover el fútbol femenino, incluyendo la creación de más categorías juveniles, mejores instalaciones y condiciones, y la creación de una academia de fútbol dedicada a las chicas”.
“Esta transformación no solo ha revolucionado el deporte, sino que también ha elevado el respeto por el fútbol femenino en España.”
Estos éxitos tanto para los equipos masculino como femenino siguieron a la obtención de numerosos títulos en categorías juveniles durante la última década.
“Ahora ganan en todos los niveles”
El futuro se ve prometedor, y muchos creen que el dominio español continuará.
Lo ven en los talentosos Lamine Yamal y Pau Cubarsi, que han conseguido, con 19 años, su primera medalla de campeones del mundo.
Vicky López, que juega en la selección femenina, tiene la misma edad y ya ha sido tres veces ganadora de la Liga de Campeones con el Barcelona.
No ha cumplido los 23 años y la delantera Salma Paralluelo ya ha representado a su país más de 50 veces.
Yamal se convirtió en el tercer jugador más joven en disputar una final de un Mundial, por detrás de Pelé, que en 1958 tenía 17 años y 249 días, y del italiano Giuseppe Bergomi, que en 1982 tenía 18 años y 201 días.
Con Cubarsi, que con 19 años y 178 días jugó como titular el domingo, España se convirtió en el primer equipo en contar con dos adolescentes en una final mundialista.
“España tiene una forma de jugar que nadie en el mundo ha demostrado que se le puede acercar”, le dice el exportero inglés Joe Hart a BBC Sport tras la victoria frente a Argentina.
“Nadie los pudo tocar en este Mundial, solo (se enfrentaron) a 10 disparos a puerta en todo el torneo.”
El campeón del Mundial de Francia 1998, Thierry Henry, dijo a Fox Sports que España tiene potencial para dominar durante muchos años.
“Quiero dar crédito al sistema y a lo que han implementado”, indicó.
“Porque España nunca ganaba así. Y ahora ganan en todos los niveles”.
Gráfico por Laís Alegretti, del Equipo de periodismo visual de BBC Mundo.
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Andy Burnham asume este lunes como el séptimo primer ministro de Reino Unido en una década.
Andy Burnham asume este lunes como el séptimo primer ministro de Reino Unido en un período de solo 10 años, tras la renuncia de Keir Starmer que estuvo dos años en el cargo.
Burnham, antiguo alcalde del Gran Mánchester, ganó un escaño en el Parlamento Británico en las elecciones extraordinarias del pasado junio, con el objetivo de disputarle el liderazgo a Starmer, que había perdido la confianza del Partido Laborista.
Alcanzó el poder sin competencia alguna, tras recibir el apoyo de 379 parlamentarios laboristas, lo que hizo innecesario una elección interna del partido.
El próximo mandatario de Reino Unido ha prometido cambiar la dirección política del laborismo a la vez que llevará las riendas de todo el país.
Sin embargo, debe estar consciente de que el puesto puede ser efímero, teniendo en cuenta lo sucedido en la última década: cinco de sus seis antecesores renunciaron al cargo antes de completar sus mandatos y solo uno fue derrotado en las urnas tras un breve período en el poder.
Por si alguien tiene dudas, esto no es lo habitual en la política británica. Si aún no está convencido, considere lo siguiente: desde que se creó el cargo de primer ministro en el siglo XVIII, la duración media de los mandatos de quienes lo han ocupado ha sido de unos cinco años.
Sin embargo, en la última década, esa cifra se ha reducido a apenas 18 meses.
¿A qué se debe esta extraordinaria rotación? Naturalmente, existen motivos particulares en cada uno de los seis casos.
De estos seis atecesores de Burnham, cinco dimitieron antes de cumplir todo su mandato.
David Cameron dimitió tras convocar y perder el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE) en 2016.
Theresa May también fue víctima del Brexit. Los diputados rechazaron reiteradamente su propuesta de acuerdo para la nueva relación con la UE, hasta que su posición se volvió insostenible.
Boris Johnson fue apartado del cargo debido, sobre todo, a cuestiones relacionadas con su carácter, integridad y criterio; sus propios compañeros conservadores consideraron que se había convertido más en un lastre que en el activo electoral que fue en su día.
Liz Truss cayó debido a la reacción de los mercados financieros ante sus planes de recortes fiscales, los cuales —a juicio de los inversores— carecían de los fondos necesarios para financiarlos.
El último conservador de la lista, Rishi Sunak, fue el único que perdió el puesto tras ser derrotado en unas elecciones, apartado por unos votantes hartos de catorce años de gobiernos conservadores.
En cuanto a la última víctima, Starmer, su salida se debió a la pérdida del apoyo de los diputados del Partido Laborista (en el gobierno), quienes consideraron que su profunda impopularidad suponía una amenaza considerable para esa organización polítIca.
Sin embargo, más allá de estas historias individuales de caída en desgracia, parece haber algo más profundo en Reino Unido que está tornando su política en una más brutal y encarnizada, y a sus votantes más polarizados e implacables.
¿Qué más está ocurriendo?
Un descontento más profundo
Las encuestas, los grupos de discusión y los testimonios anecdóticos sugieren que existe entre los votantes la sensación de que los políticos no están abordando tres causas fundamentales de descontento popular.
La primera es el estancamiento del nivel de vida. Este doloroso fenómeno se remonta a la crisis financiera mundial de 2008.
Así que, al analizar por qué Reino Unido ha tenido siete primeros ministros desde 2016, bien podríamos situar el punto de partida en aquel momento.
Para poner esto en contexto, cabe señalar que el nivel de vida no se estancaba de esta manera desde las guerras napoleónicas, a principios del siglo XIX.
Cuando la gente atraviesa dificultades económicas y siente que los gobiernos no cumplen esa promesa sagrada —aunque tácita— de que la siguiente generación vivirá mejor que la anterior, no es de extrañar que el ambiente sea tenso y hostil.
Un dato preocupante para cualquier político es que los sondeos indican que el pesimismo económico ha alcanzado su nivel más alto desde 1978, una época marcada por la elevada inflación y los conflictos laborales.
Las encuestas sugieren que entre los ciudadanos hay una profunda preocupación por lo que perciben como falta de cohesión social.
El segundo factor es la sensación de que nada funciona correctamente en Reino Unido. La percepción de que los servicios públicos —ya sea el transporte, la justicia o cualquier otro ámbito— no están dando la talla.
Esto es, por supuesto, consecuencia en parte del mismo bajo crecimiento económico que provoca el estancamiento del nivel de vida.
En este caso, la falta de crecimiento ha privado a los sucesivos gobiernos de los recursos necesarios para invertir en infraestructuras y en otros aspectos que la ciudadanía valora, como la educación y la sanidad.
El tercer factor es la preocupación generalizada por la cohesión social, o más bien por la falta de ella.
Las encuestas sugieren que más del 80% de la población considera que el país está dividido.
A su vez, muchas personas atribuyen esa sensación de división a los elevados niveles de inmigración de las últimas décadas y al fracaso —según la opinión de algunos— de ciertas comunidades ya establecidas a la hora de integrarse.
Además, con razón o sin ella, muchos votantes creen que los últimos primeros ministros simplemente no comprenden su indignación ante la forma en que, a su juicio, ha cambiado el país.
Dicho de otro modo: Reino Unido, al igual que otros países europeos, sigue lidiando con el desafío de cómo convivir en una sociedad multirracial, multiétnica, multicultural y plurinacional.
Quizás otro aspecto que ha cambiado —y en esto Reino Unido no es una excepción— es que la gente no solo está enfadada por diversas cuestiones, sino que muestra su malestar sin tapujos.
Ya sea por culpa de las redes sociales o de otros factores, la ciudadanía se exhibe abiertamente hostil hacia políticos concretos, incluidos los primeros ministros, de una manera que habría resultado impensable hace tan solo unos años.
¿Un país ingobernable?
¿Se ha vuelto el país, de algún modo, ingobernable? ¿Es esa la razón por la que tendrá ahora su séptimo primer ministro en diez años?
La mayoría de los políticos no llegarían tan lejos.
Sostienen que, si bien gobernar se ha vuelto más difícil en un mundo complejo y ante una población más fragmentada y dividida, no es imposible.
Sin embargo, dado que seis primeros ministros no han logrado disipar el manto de pesimismo que parece cernirse sobre el país desde la crisis financiera de 2008 y el referéndum del Brexit de 2016, es lógico que exista escepticismo sobre si el séptimo, Andy Burnham, correrá mejor suerte.
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Entre el gol de Andrés Iniesta en 2010 y el de Ferran Torres en 2026 pasaron 16 años y decenas de futbolistas españoles por la selección.
Y lo que no cambió fue el estilo de juego asociativo, de posesión, en el que el colectivo prima sobre las individualidades, que dio a ambas generaciones los dos títulos mundialistas que tiene España en su palmarés.
La selección de Luis de la Fuente sumó la segunda estrella para La Roja tras vencer 1-0 a la Argentina de Lionel Messi en la final del Mundial 2026 en Nueva Jersey.
Repite así el Mundial logrado por el combinado entrenado por Vicente del Bosque en Sudáfrica 2010.
Ambas generaciones campeonas tienen en común el estilo de juego y caminos similares hasta la consecución del torneo con más pedigrí del fútbol mundial.
También trayectorias personales de sus estrellas y una media de edad similar, de alrededor de 26 años, combinando veteranía y juventud.
Trayectorias parecidas
El once titular de la España campeona de 2010 aglutinaba a algunos de los mejores jugadores en sus puestos en el mundo.
Iker Casillas en portería; Sergio Ramos, Carles Puyol y Gerard Piqué en defensa; Xabi Alonso, Andrés Iniesta y Xavi Hernández en el medio; David Villa y Fernando Torres en la delantera.
Eran nombres que contaban con un palmarés sobresaliente y que jugaban en el cénit de sus carreras, ganadores en la mayoría de casos de una Eurocopa con España y Ligas de Campeones con sus clubes respectivos como el Real Madrid, el FC Barcelona o el Liverpool, de los equipos más laureados del mundo.
Aquella generación logró dos Eurocopas, las de 2008 y 2012, además de la Copa del Mundo de Sudáfrica de 2010.
Varios de los jugadores de la selección campeona de 2010 acabaron siendo de los más laureados en la historia de España.
La que hoy celebra su segunda estrella mundialista va camino de lograr una trayectoria parecida, habiendo ganado la Eurocopa 2024 y ahora el Mundial.
Y muchos de sus jugadores, como en 2010, ya figuran también entre varios de los mejores del mundo y acumulan algunos de los títulos individuales y colectivos con más renombre.
Rodri Hernández, elegido mejor jugador del torneo, ha sido Balón de Oro y ha ganado una Liga de Campeones y varias Ligas Premier con el Manchester City.
Fabián Ruiz acaba de ganar la Liga de Campeones con el Paris Saint Germain.
Mikel Merino, Martin Zubimendi y David Raya vienen de conseguir la Premier con el Arsenal.
Marc Cucurella fue campeón del Mundial de Clubes con el Chelsea en 2025 y Lamine Yamal y Pau Cubarsí lograron dos ligas españolas consecutivas con el FC Barcelona y apenas tienen 19 años.
Es una generación que tiene mucho a su favor para seguir la estela de títulos de la de 2010 y llegar con ilusión a la Eurocopa de 2028.
Pasaron 16 años desde el gol de Iniesta que dio el primer Mundial a España, pero no el estilo de juego.
Mismo estilo, con evolución
Las Españas de De la Fuente y Del Bosque comparten estilo: el llamado “tiki-taka” que acumula posesión, triangulaciones, ataque en bloque y presión alta.
Es una seña de identidad que inició Luis Aragonés para La Roja en el título europeo de 2008 y que desde entonces se ganó la admiración mundial e inspiró a decenas de clubes y selecciones.
Sin embargo, De la Fuente ha sabido imprimirle un sello renovado después de que ese mismo estilo aplaudido fuese cuestionado por supuestamente priorizar el toque de balón sobre el ataque y la intención para ganar.
Esas fueron críticas comunes en la prensa española tras decepciones como las de la Eurocopa de 2016 y los Mundiales de 2018 y 2022, donde España quedó apeada en rondas tempranas.
Lamine Yamal representa a la regeneración y futuro de esta selección española.
Esta nueva generación ha recuperado ímpetu ofensivo gracias sobre todo a dos extremos desbordantes y rápidos como Nico Williams y el propio Yamal.
Williams es normalmente titular en los onces de De la Fuente, pero en este Mundial jugó un papel secundario por problemas físicos. Aún así, fue pieza clave en la final de este domingo al entrar desde el banquillo, generar profundidad en su banda y asistir a Ferran Torres para el gol definitivo.
Dieciséis años después de su primer Mundial, España repite título prácticamente con la misma fórmula.
Y por la corta edad de varias de sus estrellas, tiene mucho a su favor para aspirar a más en los próximos años.
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Describir un resultado como una “victoria para el fútbol” puede parecer un cliché manido, pero no encontrarás a muchos neutrales que discrepen con esa descripción de la victoria de España en la final del Mundial 2026.
Cuando Ferran Torres marcó el gol de la victoria en la prórroga y Rodri alzó el trofeo en Nueva Jersey, es difícil imaginar que muchos hayan sentido simpatía por Argentina.
España triunfó en una batalla de resistencia, tanto para jugadores como para espectadores, venció a los argentinos y ganó su segunda Copa del Mundo masculina.
Desde cualquier punto de vista futbolístico —y, según algunos, también moral— este fue el resultado correcto.
“No cabe duda de que ganó el equipo correcto”, declaró el excapitán de Inglaterra, Alan Shearer, a la BBC.
“De principio a fin, España controló la posesión. Fueron ellos quienes buscaron jugar al fútbol, crear ocasiones y desmarcarse a la espalda de la defensa”, agregó.
“Este es un resultado para el fútbol por la forma en que han jugado. España se lo merece”.
La Roja tuvo el 65% de la posesión, un promedio de goles esperados de 1,94 y 20 tiros a puerta, 11 de ellos entre los tres palos.
En el otro extremo, Unai Simón mantuvo su arco en 0 por séptima vez en ocho partidos, lo que le valió el Guante de Oro al mejor portero del torneo.
España recibió tan solo un gol en el Mundial de 2026, la menor cantidad de goles recibidos por cualquier equipo ganador.
España supera a Argentina en todos los aspectos
Ferran Torres es el segundo jugador en marcar el gol de la victoria en la prórroga para España en una final de la Copa del Mundo, después de Andrés Iniesta en 2010.
España es, incluso en el difícil de cuantificar mundo del fútbol internacional, claramente la selección más destacada del mundo.
Son campeones mundiales, olímpicos y europeos, además de campeones mundiales femeninos. El equipo masculino acumula 38 partidos invicto en todas las competencias, la racha más larga de cualquier equipo europeo en la historia.
Tuvieron un comienzo titubeante en este Mundial con un empate 0-0 contra Cabo Verde, lo que significa que en las dos ocasiones en que España ha ganado el título mundial no ha logrado ganar su primer partido, tras una derrota por 1-0 ante Suiza en 2010.
Pero desde entonces han estado entre los candidatos con más probabilidades de cononarse.
Y en la final, demostraron su calidad.
Solo se han registrado tres casos de un jugador que haya completado 100 o más pases en una final de la Copa del Mundo. Dos de ellos fueron jugadores españoles el domingo: Rodri con 101 y Pau Cubarsí con 121.
Y para muchos de estos futbolistas, esto podría ser solo el comienzo.
Cubarsí, de 19 años, fue nombrado mejor jugador joven del torneo, mientras que parece muy probable que Lamine Yamal, compañero suyo en el Barcelona, tenga sus mejores años por delante.
Con 19 años y seis días, Yamal se convirtió en el tercer jugador más joven en disputar una final de la Copa del Mundo, después de Pelé en 1958 y Giuseppe Bergomi en 1982. Actualmente es el tercer ganador más joven.
Argentina no logra arruinar la fiesta de España
A Argentina se la suele retratar como una pantomima de los villanos del fútbol internacional, en especial por los aficionados ingleses.
Al igual que en la semifinal contra Inglaterra, en la primera parte parecían más interesados en impedir que se desarrollara cualquier atisbo de fútbol que en jugar ellos mismos.
Leandro Paredes era el principal responsable de los sabotajes, con Enzo Fernández como compañero de tareas.
Aunque cuatro jugadores argentinos fueron amonestados, muchos considerarán que esto refuerza la teoría de que han recibido un trato indulgente por parte de los árbitros en este torneo.
Argentina hizo un total de 464 pases, en comparación con los 852 de España.
Pero, a diferencia de Inglaterra, España no se desmoronó en la segunda parte. Si hubieran ganado este partido mucho antes del gol de Torres en el minuto 106, pocas quejas habrían sido bienvenidas.
El argentino Emiliano Martínez tuvo que sacar 11 disparos al arco, la mayor cantidad de un portero en la historia de las finales de la Copa del Mundo.
Mientras tanto, en el otro extremo, quienes defendían el último campeonato mundial se convirtieron en el primer equipo en la historia de la Copa del Mundo en no tirar bajo los tres palos ni una sola vez en los 90 minutos de una final.
Su primer intento llegó a través de un acobardado Lionel Messi en el minuto 117.
Argentina perdió su título, y las escenas que siguieron al pitido final llevaron a muchos a sentir que también habían perdido su cordura.
“Comportamiento reprensible”
El capitán de Argentina, Lionel Messi, rompió en llanto durante la entrega del trofeo.
Fernández recibió primero una tarjeta amarilla por protestar, y luego una segunda por una marca tardía que provocó que Cubarsí diera una voltereta.
Tras el pitido final, Paredes se vio envuelto en altercados con Rodri, Gavi y Borja Iglesias, y también se vio a su compañero Nahuel Molina lanzando un puñetazo a un jugador español que pasaba por el campo.
“Es vergonzoso ver ese tipo de cosas después de que se haya jugado el partido”, dijo el comentarista de la BBC Wayne Rooney. “Alguien ha sido coronado campeón del mundo”.
“Paredes es mejor que eso”, afirmó.
El seleccionador argentino, Lionel Scaloni, intentó defender el desempeño de su equipo entre lágrimas en la rueda de prensa posterior al partido, pero admitió que había ganado el mejor equipo.
“Ellos nos han llevado a intentar llegar hasta el final con el partido abierto y no ha podido ser. Ellos fueron justos vencedores, esa es la realidad”, sostuvo el argentino.
Respecto a la expulsión de Enzo Fernández, Scaloni dijo: “Aun siendo ellos superiores, era un momento del partido que hasta el minuto 80-85 habían tenido situaciones, pero me hubiera gustado ver qué pasaba si quedábamos con 11” jugadores en el campo.
Argentina puede haber llevado la final del Mundial hasta la prórroga, la quinta de las últimas seis finales en extenderse, pero eso no pudo enmascarar su inferioridad.
“Argentina no puede quejarse en absoluto de lo sucedido”, opinó el exportero del seleccionado inglés Joe Hart a la BBC. “[Tuvieron] un comportamiento reprensible”, calificó.
“No creo que Rodri necesitara enfrentarse a ellos, pero uno lo entiende después de 120 minutos en los que te han provocado y te sientes perjudicado, y el árbitro te ha estado presionando”, afirmó Hart.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
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P: He notado algunas venas varicosas en mis piernas. ¿Hay algo que pueda hacer al respecto?
Las venas varicosas son difíciles de ignorar: estos vasos sanguíneos abultados y en forma de cuerda parecen sobresalir de la piel y, para muchas personas, pueden resultar muy incómodas. Son más comunes en las piernas, los tobillos y los pies, pero a veces pueden aparecer en la pelvis y en otras partes del cuerpo.
Si bien hasta el 30 por ciento de los adultos tienen venas varicosas , “no ponen en peligro la vida ni las extremidades”, afirmó Faisal Aziz, médico director de cirugía vascular en Penn State Health. Algunos cambios sencillos en el estilo de vida pueden aliviar los síntomas y evitar que las venas empeoren, pero por lo general no hacen que las ya existentes desaparezcan.
Preguntamos a los expertos por qué se producen y cuándo hay que acudir al médico.
¿Qué causa las venas varicosas?
Las arterias llevan la sangre desde el corazón, y las venas la traen de regreso. Pero esa es una tarea más difícil en las piernas, donde la sangre tiene que viajar hacia arriba, explicó Aziz.
Por eso, el cuerpo depende de un sistema de dos partes: al moverte, los músculos de las pantorrillas comprimen las venas de las piernas y empujan la sangre hacia arriba, mientras que unas válvulas unidireccionales evitan que la sangre vuelva a bajar, explicó Isabella Kuo, cirujana vascular del Centro Médico de la Universidad de California en Irvine.
Las venas varicosas se forman cuando estas válvulas se debilitan o no se cierran correctamente. La sangre se acumula en las piernas y la presión aumenta, lo que hace que las venas se agranden.
Los antecedentes familiares son el factor de riesgo más importante para las venas varicosas, señaló Aziz, pero el envejecimiento, el sobrepeso y los trabajos que requieren pasar largos periodos sentado o de pie también aumentan las probabilidades. Las mujeres también son más propensas a desarrollar várices y, aunque las razones no están del todo claras, la terapia de reemplazo hormonal y el embarazo probablemente influyen, dijo Kuo.
Dado que muchos de estos factores de riesgo están fuera del control de la persona, no hay mucho que se pueda hacer para prevenir las venas varicosas. Sin embargo, mantenerse activo, mantener un peso saludable y tomar descansos durante los largos periodos de inactividad puede ayudar a reducir la tensión.
¿Son peligrosas las venas varicosas?
Si las venas varicosas no causan dolor ni molestias, está perfectamente bien ignorarlas, dijo Angela Kokkosis, directora del centro de atención venosa de Stony Brook Medicine. Sin embargo, muchos casos son sintomáticos y requieren atención.
Por ejemplo, a medida que la sangre se acumula en las venas, puede causar dolor, sensibilidad y una sensación de pesadez en las piernas. Si la presión se mantiene elevada, el líquido y los glóbulos rojos pueden filtrarse hacia el tejido cercano, explicó Kokkosis, causando hinchazón, picazón y resequedad en la piel y decoloración. En casos poco frecuentes, las venas varicosas pueden provocar úlceras, especialmente si no se tratan, señaló Aziz.
Las venas varicosas también están relacionadas con unmayor riesgo de trombosis venosa profunda, un coágulo sanguíneo potencialmente peligroso. Por lo tanto, la hinchazón o el dolor repentino en una sola pierna –especialmente después de un largo periodo de inactividad, como un vuelo transatlántico– merece atención inmediata.
¿Qué se puede hacer con respecto a las venas varicosas?
Las venas varicosas no se pueden curar, pero los médicos recomiendan comenzar con algunos cambios sencillos para ayudar a retrasar su progresión.
El objetivo es ayudar a que la sangre vuelva a subir por las piernas, explicó Kokkosis. Dar un paseo corto o flexionar los pies en tu escritorio –al menos cada hora– puede ayudar a mantener activos los músculos de las pantorrillas. Cuando estés sentado o acostado, los médicos también recomiendan elevar las piernas durante unos 15 minutos cada vez.
Usar calcetines de compresión durante el día también puede ayudar. Estas aplican presión externa en las piernas, lo que ayuda a contrarrestar la gravedad y a reducir la acumulación de sangre. Las medias de compresión son una de las mejores herramientas para aliviar los síntomas, dijo Aziz, pero pueden resultar incómodas, especialmente cuando hace calor.
Sin embargo, hay formas de hacerlas más llevaderas. La mayoría de las personas no necesita las versiones más fuertes, que llegan hasta el muslo; las medias hasta la rodilla con compresión moderada suelen funcionar bien, agregó. Y si te cuesta usarlas todos los días, al menos hazlo en los días en que vayas a estar sentado o de pie durante largos periodos, dijo Kokkosis.
No existen medicamentos de venta libre aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos para tratar las venas varicosas. Sin embargo, algunos estudios sugieren que suplementos como la fracción de flavonoides purificados micronizados y el extracto de semillas de castaño de Indias pueden aliviar el dolor, la pesadez y la hinchazón en las piernas, señaló Kuo, aunque no sustituyen los cambios en el estilo de vida.
Si sigues teniendo dolor u otros síntomas después de tres a seis meses, o si desarrollas complicaciones como decoloración de la piel o úlceras, entonces vale la pena consultar a un especialista en venas, dijo Aziz. Después de descartar problemas relacionados, el médico puede cerrar las venas problemáticas con calor, adhesivo o una solución médica, o eliminarlas quirúrgicamente. Esto puede mejorar tanto el aspecto estético de las venas varicosas como aliviar significativamente la sensación de pesadez y el dolor.
Solo recuerda que las várices son una afección crónica. Las venas tratadas pueden reabrirse ocasionalmente, y una operación no elimina la tendencia del cuerpo a formar nuevas várices en el futuro.
“Muchas veces, las personas a quienes se les han tratado las venas regresan muchos años después para que se les traten más venas, y luego, muchos años más tarde, para que se les trate también esas”, dijo Aziz. “No existe una cura”.
Parece que Leo Messi le ha enseñado a llorar a los argentinos.
De emoción infinita por el título conseguido en Qatar 2022.
De dignidad suprema en la final de este domingo en New Jersey en la que la selección sudamericana perdió contra España.
Messi hizo historia en este Mundial. Aunque no se quedó con ningún título, con ninguna mención, con ninguna placa, marcó ocho goles, dio cuatro asistencias e hizo parte de 12 de las anotaciones que consiguió su selección en siete partidos.
Y este domingo lideró, a los 39 años, a Argentina a su segunda final mundial consecutiva, que además es la tercera en su trayectoria como jugador.
A la edad en la que la mayoría de las leyendas se retiran, Messi sigue escuchando ovaciones, como la que le brindó una de las tribunas del Metlife Stadium. Algo que después del paso de un tal Diego Armando Maradona parecía imposible para otro 10 que vistiese la misma camiseta.
Y lo que ha venido haciendo Messi en este Mundial es enseñar que el fútbol se puede vivir de otra manera a como lo vivió el famoso número 10 que lo precedió. Ha mostrado que en el fútbol se pueden manejar las emociones.
Lágrimas de ganador. Eso es Lionel Messi, uno de los grandes ganadores en la historia del fútbol, aunque haya sido derrotado este domingo.
Y apuntaló sobre todo esa consigna de nunca rendirse. Nunca darse por perdedor.
En el Mundial 2026, Argentina tuvo que remontar el marcador en tres ocasiones: frente a Cabo Verde, que le empató el partido dos veces, frente a Egipto, que lo iba superando por dos goles, y frente a los ingleses, que en el minuto 84 parecía que le ganaban el cupo a la final por un gol.
Y las victorias las logró con las emociones en control. Sin delirios. Controlando la pelota.
“Es una locura cómo se están dando las cosas. Yo, sinceramente, antes de empezar el Mundial confiaba en este grupo y sabía que entre los cuatro (semifinalistas) íbamos a estar, que lo íbamos a pelear. Ahora estamos en la final”, dijo el astro a los medios tras el partido contra Inglaterra en las semifinales.
Es tan grande su figura y lo que hizo durante estas cinco semanas que duró el torneo que, con casi 40 años, pocos se atreverían a decir que este fue su último Mundial. Aunque él mismo haya descartado estar en otra Copa del Mundo.
Ahora, si esta fuera la escena final de su fascinante carrera, no podría terminar mejor.
Con las lágrimas que le vimos tras el silbato final y con el pueblo argentino coreando su nombre como si fuera el himno nacional.
Aunque el Balón de Oro que se entrega al mejor jugador del torneo se lo quedó -merecidamente- el capitán español Rodri, lo que hizo Messi en este Mundial quedará en los libros de historia.
Porque nadie estuvo en la cumbre del fútbol por tanto tiempo y con tanto criterio e hizo de la Copa del Mundo su casa.
Un Mundial inolvidable
El 18 de diciembre de 2022 en el estadio Lusail de Qatar, Messi obtendría el único título que le faltaba y el que deseaba por encima de todas las cosas: ser campeón del mundo con su país.
Lo consiguió. Él fue quien levantó la copa. Él fue quien la llevó a Buenos Aires en medio de la aglomeración más grande de argentinos jamás registrada.
Si se puede pensar un mejor momento para decir adiós es ese: 36 años, todo ganado a nivel clubes, una Copa América y después, un Mundial.
Frente a Inglaterra lideró a Argentina en una victoria que quedará en los libros de historia del fútbol.
Pero no. Messi quería más. No lo hizo con el afán de los niños, sino con la madurez pacífica que había encontrado en los último años. Paso a paso.
Primero fue por la Copa América de 2024. La disputó con la misma entrega de siempre y repitió el título de 2021.
Aunque ya no estaba en la élite del fútbol, su tránsito por su actual club, el Inter Miami, le daba ciertos beneficios: continuidad y competencia.
Entonces llegó el Mundial de 2026. Aunque Argentina siempre es Argentina y Messi es Messi, nadie esperaba lo que ocurrió durante los primeros seis partidos: un despliegue físico como si fuera un adolescente y una influencia en el juego casi similar a la de Maradona en el 86.
Solo que en ese Mundial, Diego tenía 25 años. Messi cumplió 39 precisamente durante esta Copa del Mundo.
Hat trick en su debut frente a Argelia. Doblete frente a Austria. Golazo de tiro libre ante los jordanos. Ante Cabo Verde marcó el primero.
Ante Egipto sacó varios trucos de la galera, cuando primero le hizo un centro hermoso al Cuti Romero para iniciar el descuento y después puso el empate, que hizo que Argentina terminara con un 3-2 a favor en una remontada increíble.
Pero su gesta mayor fue cuando no vinieron los goles. Frente a Inglaterra en las semifinales, Lionel demostró por qué es considerado una leyenda del fútbol: perdiendo por un gol, buscó todos los espacios posibles y consiguió las dos asistencias necesarias para poner a su selección en la final.
“Él es una genialidad deportiva. Mejora a todos los jugadores que están a su alrededor y por eso Argentina es lo que es por él. En el estadio, todos se convierten en Messi”, dice el periodista británico Barney Ronay en el diario The Guardian.
Dentro y fuera de la cancha. El liderazgo de Messi sobre sus compañeros fue uno de los factores que definieron a esta selección. Solo bastaba ver cómo lo esperaban para salir a la cancha a entrenar.
Hasta que el capitán no estuviera al frente, nadie se movía.
Entonces llegó a la final contra una España demasiado potente. Demasiado rigurosa y ordenada.
Y es verdad que perdió. Pero volvió a ser Messi y por eso lloró. Y por eso todos los argentinos lloraron.
Tal vez porque sea la última vez que van a presenciar a un prodigio de tal naturaleza vistiendo la camiseta albiceleste.
Retiro
Se lo preguntaron varias veces y la respuesta siempre fue la misma: no estará en el Mundial del 2030.
Será difícil llenar el vacío de uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol.
“No, no, eso sí que no”, dijo cuando le sugirieron ser parte de la próxima Copa.
Lo cierto es que al finalizar el partido mayor -la primera derrota argentina en una final desde 2016, cuando perdieron con Chile la Copa América Centenario- lo que se comenzó a perfilar fue un fuerte sentimiento de orfandad. Inminente y desconcertante, coincidirán muchos de sus connacionales.
El nuevo mundo sin Lionel Messi, quien hace parte de la selección mayor desde 2005, 21 años atrás.
Entonces comienzan las evaluaciones sobre el legado. Lo de Lionel Messi en la selección son números millonarios: es su máximo anotador (127 goles), es la persona que más veces ha vestido la camiseta albiceleste (207 partidos).
Y es el argentino con mayor número de mundiales disputados (seis) y el mayor asistidor en una Copa del Mundo, con 12 asistencias, y segundo goleador histórico con 21 tantos.
Ganó cuatro títulos mayores con Argentina: un Mundial, dos Copas América y una Finalissima frente a Italia.
“Tus lágrimas son las nuestras, Capitán. Nos diste las alegrías más grandes de nuestras vidas. Gracias por la entrega, por la magia y por dar la vida hasta el último segundo. ¡Te amamos para siempre, Leo!”, escribió la Asociación del Fútbol Argentino, AFA, en su cuenta de Twitter a modo despedida.
A modo de agradecimiento.
Pero ¿cómo se le puede agradecer a un jugador que dio tanto?
Tal vez con muchas lágrimas.
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La Copa del Mundo ya tiene un nuevo campeón: España.
De los 48 equipos originales, la gran final enfrentó a España y Argentina este domingo 19 de julio y los europeos se impusieron por 1-0 en el minuto 106.
A continuación puedes ver el camino que emprendieron los 48 equipos, rumbo al partido que coronó a la selección española.
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