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  • El agotamiento que producen las apps de citas y 4 consejos para evitarlo

    El agotamiento que producen las apps de citas y 4 consejos para evitarlo

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    Corazón que arde saliendo de un teléfono

    Serenity Strull/ BBC/ Getty Images

    Descargar, agotarse, borrar, repetir. La ciencia demuestra que los usuarios de aplicaciones de citas siguen un patrón predecible y peligroso. Estas son las señales de que estás cayendo en la trampa… y cómo escapar.

    Hace dos años, Fernanda R borró sus aplicaciones de citas y juró que había terminado con ellas. Pero sus amigos comenzaron a emparejarse con personas que habían conocido por internet y todos contaban las mismas historias esperanzadoras.

    Hace unas semanas, esta consultora de asuntos internacionales de 29 años, que pidió mantener su apellido anónimo, decidió darles otra oportunidad a las aplicaciones de citas y volvió a descargar algunas.

    “Pensé que quizá esta vez las cosas serían diferentes”, dice Fernanda.

    Pero se equivocó.

    Pronto se encontró haciendo malabarismos con múltiples conversaciones, revisando obsesivamente su teléfono, agobiada por la presión constante de ser ingeniosa e interesante.

    “Es abrumador”, asegura Fernanda. “Hay una presión invisible. Empieza a restarte tiempo para tus amistades reales, para tu trabajo”.

    El algoritmo la inundó de gente, pero nada encajó. Fernanda no pudo evitar preguntarse qué decía eso de ella. Se sentía más sola de lo que se había sentido en dos años de soltería.

    La historia de Fernanda es la misma que he escuchado decenas de veces y tiene un nombre: agotamiento por las aplicaciones de citas.

    Las investigaciones sugieren que las aplicaciones pueden crear un patrón reconocible en sus usuarios, que se asemeja menos a las citas y más a los efectos de un trabajo inmanejable y estresante: agotamiento, cinismo, una creciente sensación de que nada de lo que haces funciona y de que quizá el problema seas tú.

    Si no se aborda, empeora. Los estudios relacionan las aplicaciones de citas con mayores índices de depresión, ansiedad y soledad, con un mayor impacto en las personas que ya tenían dificultades previamente.

    “Parece que los objetivos de las aplicaciones están fundamentalmente en desacuerdo con los de los usuarios”, afirma Liesel Sharabi, directora del Laboratorio de Relaciones y Tecnología de la Universidad Estatal de Arizona, en Estados Unidos.

    Si la gente encontrara parejas ideales y tuviera citas increíbles, dejaría las aplicaciones para siempre. “Pero eso no es lo que está pasando. La gente simplemente sigue entrando y saliendo constantemente”.

    Si el verano te lleva a buscar el amor en línea de nuevo, es posible que te encuentres en ese ciclo ahora mismo. La buena noticia es que, una vez que lo reconoces, hay medidas concretas que puedes tomar para protegerte.

    Hombre con teléfonos celulares

    Serenity Strull/ BBC/ Getty Images
    Los usuarios de aplicaciones de citas reportan una peor salud mental que las personas que no las utilizan.

    ¿Estás atrapado en el ciclo del agotamiento?

    Un estudio de 2024 siguió a cientos de usuarios de aplicaciones de citas durante tres meses.

    “Con el tiempo, acabamos descubriendo que las personas que usaban aplicaciones de citas experimentaban un agotamiento generalizado”, dice Sharabi.

    Esta dinámica tiene sentido. Si estás atrapado en la aplicación, significa que no has encontrado lo que buscas, a menos que solo quieras encuentros de una noche.

    Pero la experiencia era mucho más grave que una simple frustración.

    La palabra “burnout” o agotamiento se utiliza tan a menudo que empezó a perder su significado, aunque tiene una definición psicológica más formal.

    El método clásico para medir el agotamiento emplea tres categorías: cansancio emocional, cinismo (o despersonalización) e impotencia.

    Los estudiosos describieron por primera vez este fenómeno en entornos laborales de alta presión, pero la investigación lo ha extendido a otras áreas de la vida. Según Sharabi, se puede observar en personas que buscan pareja en línea.

    El agotamiento emocional es sencillo: si deslizar el dedo te deja desmotivado, derrotado y cansado, eso podría ser un signo de agotamiento.

    Estás experimentando cinismo y despersonalización cuando los perfiles empiezan a difuminarse entre sí, dice Sharabi, y las interacciones dejan de parecer humanas.

    La impotencia, en este contexto, es la creciente convicción de que nada de lo que hagas en la aplicación va a funcionar, ya sea porque se te da mal o porque hay algo que no va bien en ti.

    “Empecé en la aplicación con la intención de ser respetuosa porque, al fin y al cabo, todos somos seres humanos”, dice Madeleine D, quien trabaja en marketing para una empresa tecnológica y también pidió que no se revelara su nombre completo.

    “Pero cuanto más tiempo pasaba en ella, más ciega me volvía a eso, como si realmente no me importaran esas personas. Odiaba eso de mí misma, porque lo único que me había prometido era que, como mínimo, mostraría decencia y respeto”.

    Es fácil descartar esto como las quejas previsibles de los solteros veinteañeros. Las citas son difíciles y los bares tampoco son tan geniales.

    Pero las investigaciones sugieren algo más grave.

    Sharabi dirigió un metaanálisis reciente que recopiló 17 años de estudios que abarcaban a unas 26.000 personas.

    El estudio reveló que los usuarios de aplicaciones de citas tenían una salud mental significativamente peor que los no usuarios, incluyendo depresión, ansiedad, desregulación emocional, soledad y angustia psicológica.

    Estos problemas afectaban con mayor intensidad a las personas que se unían a las aplicaciones de citas en un estado más vulnerable desde el principio.

    Sharabi advierte que, en teoría, las aplicaciones son un salvavidas para las personas que tienen más dificultades con las citas: aquellas cuyos problemas de salud mental hacen que conocer a parejas en persona sea más difícil.

    Pero Sharabi descubrió que esos usuarios eran los más propensos a sufrir agotamiento y a caer en ese estado más rápidamente.

    “Esas personas tendían a ser especialmente vulnerables”, afirma Sharabi. “Básicamente, esto agravó algunas de las dificultades preexistentes a las que ya se enfrentaban”.

    Pareja en un café

    Getty Images
    Las aplicaciones de citas amplían drásticamente el abanico de parejas potenciales.

    El juego de culpar a otros

    La industria de las aplicaciones de citas no quiere que sus usuarios sufran agotamiento.

    “A medida que la sociedad y las necesidades de quienes buscan pareja evolucionan, seguimos comprometidos a ayudar a las personas a establecer conexiones significativas y convertir esas conexiones en citas estupendas”, declaró un portavoz de la compañía Hinge a la BBC.

    Hinge afirma que la aplicación está diseñada para permanecer en un segundo plano en tu vida y la empresa se centra en utilizar los comentarios de los usuarios para mejorar la experiencia.

    “Las citas siempre han sido complicadas y creo que es muy fácil culpar a la tecnología”, dice Sharabi.

    Al mismo tiempo, cree que las aplicaciones amplifican el sufrimiento de formas específicas.

    Una de esas formas es la gamificación. Las aplicaciones de citas se basan en gestos rápidos y recompensas inconsistentes.

    Muchos se quejan de que la estructura se parece más a una máquina tragamonedas que al cortejo y los usuarios pueden quedarse atrapados tirando de la palanca mucho después de que la diversión haya desaparecido.

    “Deslizar el dedo te da un subidón”, dice Karen Cornejo, administradora de una oficina en Los Ángeles. “Y luego todo lo demás simplemente no”.

    Para el momento en el que una pareja realmente quiere quedar, la emoción ya se ha desvanecido. “Ya ni siquiera me interesa”, dice Cornejo. Este proceso la deja desanimada.

    Dallas Koelling, una escritora y cómica de Brooklyn que lleva años entrando y saliendo de un par de aplicaciones, lo expresa sin rodeos: “Recibir una notificación de que me han dado un ‘me gusta’ en Hinge es como que te apunten con una pistola”.

    Luego está el trabajo oculto. “Si vivieras, digamos, en la Inglaterra de Shakespeare, quizá nunca conocerías a tanta gente como ves en un solo día deslizando el dedo en Hinge”, dice Koelling.

    Pareja mirándose

    Getty Images
    Algunos usuarios se quejan de que buscar pareja a través de las aplicaciones es como un “segundo trabajo a tiempo completo”.

    Las aplicaciones de citas amplían drásticamente el abanico de parejas potenciales. De hecho, eso es lo que las hace geniales, pero la abundancia puede convertir las citas en un trabajo.

    “Es como un segundo trabajo a tiempo completo que tengo que hacer en mi descanso para comer o después del trabajo”, advierte Madeleine.

    “No quiero estar pegada al celular. Y en cuanto a las redes sociales, he mejorado mucho a la hora de dejarlas a un lado”, dice. “Pero con las citas, existe esa sensación de que la siguiente persona por la que deslices el dedo podría ser con quien acabes casándote”.

    “Hay una esperanza infinita de la que las aplicaciones de citas parecen sacar partido”.

    El mar infinito de rostros también contribuye a la sensación de agotamiento, dice Sharabi, sobre todo porque un perfil solo da información hasta cierto punto.

    “Te quedas atrapado en un ciclo interminable de perfiles, conversaciones sin salida y citas sin futuro, y luego vuelves al punto de partida”.

    Además, la tensión estructural es difícil de ignorar. Las aplicaciones de citas realmente quieren que los usuarios encuentren pareja. Todos dejaríamos de usarlas si eso nunca ocurriera.

    Pero también son un negocio, uno que obtiene casi todos sus ingresos de las suscripciones y las funciones de pago, lo que significa que pierden dinero si la gente las abandona.

    Durante años, los usuarios de aplicaciones de citas me han dicho que se sienten manipulados, y que las aplicaciones retienen a las mejores parejas y explotan sus emociones para que sigan tocando y deslizando.

    Las empresas de aplicaciones de citas niegan esto rotundamente. Pero los algoritmos que las controlan siguen siendo un misterio.

    En 2024, una demanda colectiva acusó a Match Group, el gigantesco conglomerado propietario de Tinder, Hinge y muchas otras aplicaciones de citas populares, de diseñar sus aplicaciones para que sean adictivas y de lucrarse con el uso compulsivo en lugar de ayudar a la gente a encontrar pareja.

    Match Group desestimó las acusaciones al calificarlas de “ridículas”. Luego, el caso se remitió a arbitraje. La empresa no respondió a una solicitud de comentarios.

    “La gran mayoría de nuestro trabajo se centra en mejorar la experiencia gratuita en Hinge, ya que menos del 15% de nuestra comunidad utiliza funciones de pago”, afirma un portavoz de Hinge.

    “En última instancia, nuestro éxito depende de que las personas tengan experiencias positivas en la aplicación, conozcan a alguien especial y, finalmente, recomienden Hinge a otras personas”.

    Pareja estrechando manos sobre una mesa con copas de vino.

    Getty Images
    Buscar pareja fuera de las aplicaciones, de la forma tradicional, es una manera de evitar el agotamiento de la búsqueda en línea.

    Cuatro formas de romper el ciclo del agotamiento

    Las aplicaciones de citas están diseñadas para que los usuarios sigan deslizando el dedo, y si no se controla, esa lógica acaba agotando a la gente.

    Pero Sharabi dice que hay algunos pasos sencillos que puedes dar para evitar el cansancio y mantener tu salud mental bajo control.

    1. No hagas de las aplicaciones tu única vía de escape

    “Nunca le digo a la gente a que no las use”, dice Sharabi. “Pero no deberían ser la única forma de conocer gente y eso te quita algo de presión”.

    Únete a un club para correr, pídele a un amigo que te presente a alguien y ve a lugares donde puedas conocer gente de la manera tradicional.

    De esa forma, una conversación desalentadora en una app no será lo único de lo que dependa tu semana.

    2. Desliza con intención

    Deslizar sin pensar puede llevarte horas y dejarte sin nada que mostrar a cambio.

    Sharabi recomienda tratar las aplicaciones de citas como algunas personas tratan ahora las redes sociales.

    “Dite a tí mismo: voy a mirar la aplicación durante este tiempo, tantas veces a la semana, y ya está”, dice.

    Presta atención a tu estado de ánimo y detente antes de que te canses, para que termines cada sesión sintiéndote con energía en lugar de agotado.

    3. Apóyate en tus amigos

    El agotamiento se alimenta del aislamiento y gran parte de la búsqueda que lo provoca ocurre en soledad.

    Los investigadores que estudian el agotamiento saben desde hace tiempo que el apoyo social amortigua el golpe: hablar de los altibajos con personas que te conocen puede evitar que una mala semana se convierta en una espiral descendente.

    4. Saber cuándo alejarse

    Las citas pueden ser desalentadoras, pero si las aplicaciones están minando tu optimismo y dejas el teléfono con la sensación de que nunca encontrarás a nadie, esa es la señal para alejarte por completo.

    “Todas esas cosas podrían ser una señal de que tal vez deberías tomarte un descanso completo”, dice Sharabi.

    Hay indicios de que las compañías de aplicaciones de citas son conscientes de estas preocupaciones. El sector podría estar en apuros.

    Los suscriptores de pago están cayendo como moscas y hay indicios de que los jóvenes prefieren buscar el amor fuera de internet.

    Afectadas por lo que los ejecutivos denominan “fatiga del deslizamiento”, las aplicaciones de citas están trabajando para reinventarse.

    Bumble está abandonando por completo esa forma de búsqueda, sumándose a Hinge y Tinder en un nuevo impulso hacia el emparejamiento impulsado por la IA.

    El director ejecutivo de Tinder anunció recientemente planes para organizar eventos presenciales en un esfuerzo por renovar la aplicación.

    Mujer mirando el teléfono sonriendo

    Getty Images
    Algunas personas optan por retirarse de las apps durante un tiempo para recuperarse del agotamiento de buscar pareja.

    Un portavoz de Hinge afirma que crear un “mundo menos solitario” es la misión principal de la empresa y que está trabajando para crear espacios comunitarios de apoyo tanto en línea como fuera de línea.

    Queda por ver si algo de esto funciona o si solo es una nueva forma de mantener a la gente tocando sus pantallas.

    Por ahora, las personas atrapadas en este ciclo tienen que resolverlo por su cuenta.

    Madeleine se mantiene alejada de las aplicaciones por el momento, aunque no espera que dure.

    En un mundo en el que tantas relaciones comienzan en línea, dejar de usarlas parece como renunciar por completo al romance.

    “Dudo que esto sea más que un descanso”, dice. “Pero las citas pueden ser divertidas, si dejas de lado la seriedad con la que algunas personas se las toman”.

    Tras una pausa, añade: “Ojalá tuviéramos una forma mejor de hacer esto”.

    Línea gris

    BBC

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  • El acuerdo entre EE.UU. e Irán es un bienvenido regalo de cumpleaños para Trump, pero está envuelto en incertidumbre: análisis de la BBC

    El acuerdo entre EE.UU. e Irán es un bienvenido regalo de cumpleaños para Trump, pero está envuelto en incertidumbre: análisis de la BBC

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    El anuncio del acuerdo para poner fin a las hostilidades entre Estados Unidos e Irán le brinda a Donald Trump un regalo de cumpleaños muy bienvenido, aunque envuelto en cierta incertidumbre.

    El presidente estadounidense afirmó en su publicación en redes sociales, anunciando el acuerdo, que el estrecho de Ormuz se abriría al tráfico marítimo comercial y que Estados Unidos levantaría su bloqueo naval.

    “¡Que fluya el petróleo!”, exclamó Trump el domingo.

    Continuó declarando que, a diferencia de los fracasos de presidentes estadounidenses anteriores, había logrado un “gran acuerdo” que traería “paz y seguridad a toda la región”.

    Tal hipérbole no es algo nuevo en Trump, por supuesto.

    Sus declaraciones sobre el acuerdo del año pasado que puso fin a la guerra de Gaza —”una paz para toda la eternidad” y el “comienzo de la era de la fe, la esperanza y de Dios”— fueron igualmente grandilocuentes, a pesar de que la realidad sobre el terreno está muy lejos de lo esperado.

    En acuerdos diplomáticos de tal trascendencia, el éxito o el fracaso suelen depender de los detalles. Y en este caso, los detalles son escasos.

    El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, declaró en una entrevista el domingo por la noche con Fox News que el hecho de que Irán no posea armas nucleares estaba “consagrado en este acuerdo” y que Estados Unidos podrá verificar su cumplimiento.

    Sin embargo, persisten las dudas sobre cuestiones cruciales, como cuáles serán las restricciones al enriquecimiento de uranio y qué sucederá con las reservas de uranio altamente enriquecido que Irán posee actualmente.

    Es seguro que parte de esto se resolverá en negociaciones posteriores y en conversaciones “técnicas” que se llevarán a cabo durante una prórroga de 60 días del alto el fuego actual.

    Pero si algo ha quedado claro tras décadas de esfuerzos por persuadir y coaccionar a Irán para que renuncie a sus ambiciones nucleares es que no hay garantías, independientemente de lo que Estados Unidos crea que se ha asegurado en este “memorando de entendimiento”.

    Como para recalcar este punto, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán emitió un comunicado el domingo en el que afirmaba que “las negociaciones finales se pospondrán hasta después de que la otra parte cumpla con los compromisos asumidos en virtud del memorando”.

    El contenido de dichos compromisos, y cómo los interprete Irán, serán clave para determinar si el acuerdo se mantiene.

    Expertos del mercado energético advirtieron que es improbable que el transporte de petróleo a través del estrecho vuelva de inmediato a los niveles previos a la guerra. Eliminar la gran cantidad de buques cisterna acumulados, retirar las minas y restablecer el transporte y la producción regulares de petróleo podría llevar semanas.

    A pocos días de la firma oficial, Irán y Estados Unidos tienen tiempo para ultimar detalles clave que garanticen el éxito del acuerdo, pero también existe la posibilidad de que fracase.

    Otro factor impredecible es Israel.

    Esta siempre fue una guerra a tres bandas, y Trump declaró al Wall Street Journal el domingo que estaba furioso con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por ordenar ataques contra el Líbano este fin de semana, que, según él, podrían torpedear el acuerdo con Irán, que estaba prácticamente cerrado.

    Trump

    Getty Images

    El acuerdo se mantuvo, al menos el tiempo suficiente para su anuncio público. Pero si Israel inicia nuevas operaciones militares en el Líbano, Irán podría decidir cerrar nuevamente el estrecho de Ormuz, poniendo en peligro la economía global.

    En sus declaraciones, Vance también reconoció el sufrimiento que esta guerra ha causado a muchos estadounidenses debido al aumento de los precios de la energía y sus repercusiones económicas.

    “Mi principal mensaje al pueblo estadounidense es gracias”, dijo, prometiendo que los precios de la energía comenzarían a bajar.

    La rapidez con que esto ocurra y la velocidad con que se traduzca en una reducción general de los costos para los consumidores estadounidenses que enfrentan dificultades financieras serán cruciales para determinar si la creciente presión política sobre los republicanos disminuye antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre.

    Trump y su partido se enfrentan a una opinión pública cada vez más descontenta, según sugieren encuestas recientes. Un sondeo de YouGov reveló que el 63% de los estadounidenses desaprueba su gestión económica, y el 57% considera que la economía está empeorando.

    Como mínimo, el acuerdo del domingo debería ayudar a aliviar, si no a eliminar por completo, parte de la presión económica derivada del conflicto en curso. Si los precios de la gasolina comienzan a bajar de forma significativa, podría ser una señal tangible para los estadounidenses de que la situación está mejorando.

    Es un paso importante hacia la normalidad previa al inicio de la guerra, aunque los objetivos más ambiciosos de Trump aún no se hayan materializado y siga enfrentando dificultades políticas en su país.

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    BBC

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  • Trump pierde terreno entre la clase trabajadora blanca

    Trump pierde terreno entre la clase trabajadora blanca

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    La última vez que el presidente Donald Trump se enfrentó a unas elecciones intermedias, en 2018, los republicanos del Congreso se vieron arrastrados por su impopularidad y perdieron más de tres decenas de escaños en la Cámara de Representantes.

    Pero incluso en la derrota, los republicanos no tocaron fondo ese año –de hecho, el partido ganó terreno en el Senado–, ya que los votantes blancos de clase trabajadora mantuvieron en gran medida su fe en la experiencia económica de Trump.

    Hoy en día, esa reserva de buena voluntad, que antes era tan grande, se ha evaporado en gran medida.

    Los votantes blancos de clase trabajadora están, por primera vez, dudando seriamente de la gestión económica de Trump. Un análisis de las encuestas realizado por The New York Times muestra un cambio extraordinario en la opinión de los votantes blancos sin título universitario sobre este tema entre las primeras elecciones intermedias de Trump y la actualidad.

    En aquel entonces, los votantes blancos de clase trabajadora aprobaban su gestión de la economía por márgenes de 30 puntos porcentuales o incluso más. Ahora, las encuestas recientes muestran que la desaprueban por márgenes que van desde 14 hasta más de 30 puntos.

    [Este gráfico muestra la aprobación de la gestión económica de Donald Trump entre los votantes blancos sin estudios universitarios, con el porcentaje de los encuestados. En las elecciones intermedias de 2018, la clase trabajadora blanca le siguió mostrando su apoyo. Hoy en día, esa reserva de buena voluntad que antes era tan grande se ha desvanecido casi por completo].

    La aprobación de Trump en materia económica ha caído en prácticamente todos los grupos. Pero el desplome del apoyo en un sector demográfico leal que ha servido de base a su coalición política durante una década podría ser uno de los acontecimientos más trascendentales de 2026, según entrevistas con estrategas de ambos partidos que participan en las elecciones intermedias.

    Las encuestas muestran ahora con regularidad que la mayoría de los votantes blancos que no se graduaron de la universidad ya no aprueban la gestión económica de Trump. Entre los ejemplos de sus bajos índices de aprobación se incluyen encuestas de Fox News (33 por ciento de aprobación), CBS News (39 por ciento), NPR/PBS/Marist (40 por ciento), CNN (43 por ciento) y The New York Times/Siena College (47 por ciento).

    En otras palabras, ha perdido la confianza de sus seguidores más fieles en el tema más apremiante del año.

    Los asesores de Trump están presionando activamente para reforzar el apoyo, y tratan de poner a buena luz las políticas del paquete de recortes fiscales del año pasado. El Departamento del Tesoro publicó este mes un nuevo informe en el que se detalla cómo se beneficiaron los trabajadores de la ley de impuestos. Y la semana pasada, el comité independiente de campaña de 350 millones de dólares de Trump, MAGA Inc., emitió su primer comunicado desde las elecciones de 2024. El tema era revelador: cómo los recortes fiscales ayudaron específicamente a la clase trabajadora y a la clase media.

    “Son los votantes de clase trabajadora quienes no están contentos con el Partido Republicano, y es posible que no salgan a votar”, advirtió en una entrevista John McLaughlin, un encuestador republicano que ha trabajado para Trump durante años. Dijo que también había visto un retroceso de los avances de Trump de 2024 entre los votantes negros e hispanos de clase trabajadora.

    En este momento, solo los republicanos lo apoyan en materia económica en las encuestas.

    Los demócratas están tratando de sacar partido de ello, y elaboran planes para competir en nuevos lugares que hasta hace poco parecían demasiado desalentadores desde el punto de vista demográfico: electorados más blancos y rurales en estados como Iowa, que llevan años votando mayoritariamente por los republicanos.

    La imagen del Partido Demócrata, sin embargo, sigue muy dañada entre los votantes blancos de clase trabajadora. Las encuestas muestran que muchos de ellos aún no se han decidido del todo a decir que votarán por los demócratas este otoño.

    Alex Pfeiffer, vocero de MAGA Inc., dijo que los demócratas se verían obligados a defender su historial en materia de inmigración y su oposición al proyecto de ley fiscal del presidente. “Los demócratas tendrán que explicar por qué votaron a favor de quitar más dinero a los trabajadores que reciben propinas y a los que hacen horas extras, así como a las personas mayores que reciben el Seguro Social”, dijo.

    Sin embargo, incluso una participación más moderada de los votantes blancos de clase trabajadora, quienes votaron por Trump por más de dos a uno en 2024, podría poner en peligro las posibilidades de su partido en noviembre.

    “Es fundamental”, dijo McLaughlin, el encuestador de Trump, en referencia a la movilización de la clase trabajadora blanca. “Si no lo hacen, perdemos la Cámara de Representantes y el Senado”.

    ‘Un momento decisivo’

    Trump volvió al poder en 2024 con la promesa de detener la inmigración ilegal, controlar la inflación y reactivar la economía. Obtuvo el 66 por ciento de los votos de los trabajadores blancos, según las encuestas a pie de urna, exactamente el mismo porcentaje que recibió en sus primeras elecciones en 2016.

    Sin embargo, en los meses transcurridos desde su segunda toma de posesión, la apuesta de Trump por los aranceles; los precios persistentemente altos de la gasolina y los alimentos; su enfoque en los asuntos exteriores, en particular la guerra en Irán, y la inflación actual parecen haber minado ese apoyo, incluso aunque los cruces fronterizos hayan disminuido.

    “El mayor problema es que se han visto impulsados –y siguen viéndose impulsados– por la presión del costo de la vida”, dijo Robert Blizzard, un encuestador republicano. “Los precios, los salarios estancados y la ansiedad por saber cuándo va a caer el siguiente golpe”.

    Molly Murphy, quien es una encuestadora demócrata y trabajó en la campaña de 2024 de la exvicepresidenta Kamala Harris, dijo que el cambio había sido sorprendente.

    “Después de que él iniciara la guerra en Irán, la gente de los grupos de discusión que había votado por él y que pertenecía a la clase trabajadora se quedó sin palabras para intentar explicar o justificar esta acción, y se siente directamente afectada por ella debido a los precios de la gasolina”, dijo. “En la década que Trump lleva en nuestras vidas, parece un momento decisivo en el que se dan cuenta de que no es la persona que creían que era”.

    Tim Spencer, un fabricante de herramientas y matrices jubilado que vive en Pella, Iowa, votó anteriormente por Trump, pero el aumento de los precios de la gasolina está haciendo que sienta la presión. Eso, junto con el comportamiento cada vez más errático del presidente, ha hecho que ya no apoye a Trump.

    El costo de llenar el tanque de su camioneta Chevy ha subido de 90 dólares a unos 140, dijo. En veranos anteriores, Spencer, de 72 años, y su esposa llevaban una caravana a lugares de campamento por todo el Medio Oeste. “Con el precio actual de la gasolina, es una caravana de Iowa”, dijo.

    Muchos votantes le han dado a Trump el beneficio de la duda durante años, sobre todo en cuestiones económicas. En su primer mandato, confiaron en la imagen que había cultivado como ejecutivo de negocios decidido al ser presentador de El aprendiz. Recordaban con cariño la economía del país bajo su mandato cuando se postuló de nuevo en 2024.

    En 2018, las pérdidas de su partido entre los votantes de Trump se concentraron, en cambio, en otros grupos demográficos, especialmente en las mujeres de clase media-alta de los suburbios.

    En vísperas de las elecciones intermedias de 2018, la valoración de Trump en materia económica seguía situándose en el 66 por ciento entre los votantes blancos sin título universitario, según una encuesta de la CNN. Esa fue una de las razones por las que, aunque los republicanos perdieron la Cámara de Representantes ese año, el partido aún logró derrotar a cuatro senadores demócratas en el Senado.

    En esta legislatura, la aprobación de Trump en materia económica –una cuestión que, según coinciden los estrategas de ambos partidos, es la más apremiante de las elecciones de 2026– se ha desplomado aún más que su aprobación general.

    La desaprobación de Trump en materia económica entre esos mismos votantes se situaba en el 57 por ciento en la encuesta más reciente de la CNN.

    [Este gráfico muestra la caída de la aprobación de la gestión de Donald Trump (hasta el 38 por ciento) y el aumento de la desaprobación (hasta el 58 por ciento) desde inicios del año pasado hasta la actualidad].

    Las encuestas que profundizan más en cuestiones relacionadas con la inflación o el costo de la vida son aún más desalentadoras para el presidente.

    Entre los votantes blancos de clase trabajadora, la valoración de Trump en materia de costo de la vida se situó en solo un 36 por ciento en la encuesta del Times. Fox News reveló que solo el 25 por ciento aprobaba su gestión de la inflación.

    “Hubo ciertas cosas que prometió durante la campaña y que simplemente no se han cumplido”, dijo Carl Wallnau, de 35 años, quien vive a las afueras de Fort Worth. Se considera más bien libertario y votó por Trump en 2024 con base en esas promesas. “Hablaba de, ya sabes, bajar los precios de la gasolina. Los precios de la gasolina han subido”.

    Wallnau tiene varios trabajos en la economía informal –como tramoyista, en una tienda de cómics y montando eventos–, pero se describe a sí mismo como “alguien que lucha por salir adelante de verdad”. Ahora planea votar por un tercer partido en 2026.

    “Me recuerda a Bill Clinton”, dijo Wallnau. “Es la economía, estúpido”.

    ‘No pienso en la situación económica de los estadounidenses’

    Los demócratas dijeron que estaban viendo algunos primeros indicios de éxito.

    Eva Kemp, estratega de American Bridge, un grupo demócrata con un comité independiente de campaña y una división de investigación, ha pasado los últimos años buscando a seguidores desilusionados de Trump para que aparezcan en anuncios demócratas.

    “Se ha vuelto más fácil”, dijo.

    El proceso consiste en asistir a grupos de discusión y escuchar a la gente expresar sus quejas. “Casi se nota más visceral su decepción y su disposición a ir en contra del presidente Trump”, dijo, y añadió que las mujeres, en particular, se han quedado sin paciencia. En un grupo de discusión reciente con votantes blancos de clase trabajadora en Iowa, casi todas las mujeres le dieron a Trump una calificación baja o muy baja. Los hombres blancos le pusieron una nota más alta.

    Algunos estrategas republicanos, a quienes se les ha concedido el anonimato para hablar de las vulnerabilidades de su partido, dijeron que estaban observando el mismo fenómeno de género entre los votantes blancos de clase trabajadora.

    Los demócratas no necesitan ganarse a los votantes blancos de clase trabajadora para recuperar el poder en noviembre. El simple hecho de perder menos votos entre ellos podría suponerles grandes victorias este otoño.

    En la encuesta más reciente de NPR/PBS News/Marist, el 44 por ciento de los votantes blancos sin título universitario dijo que este año eran más propensos a votar por un candidato demócrata al Congreso, frente a un escaso 30 por ciento en vísperas de las elecciones intermedias de 2018.

    Trump no está ayudando con sus comentarios despectivos sobre las preocupaciones económicas de tantos estadounidenses. “Me encanta la inflación”, dijo en el Despacho Oval la semana pasada. Anteriormente, restó importancia al aumento de los precios de la gasolina calificándolo de “cacahuetes” y, al hablar del momento de poner fin a la guerra en Irán, dijo: “No pienso en la situación económica de los estadounidenses”.

    Esta última cita ya aparece en anuncios demócratas, como uno dirigido al representante Rob Bresnahan en Pensilvania que utiliza la frase tres veces desde tres ángulos de cámara en los primeros 12 segundos, intercalada solo con las palabras “gasolina”, “comestibles” y “servicios públicos”.

    Rediseñar el mapa para 2026

    En 2018, el camino de los demócratas hacia la mayoría en la Cámara de Representantes pasó en gran medida por los enclaves más ricos y con mayor nivel educativo del país. El partido ganó cuatro escaños en el condado de Orange, California, así como escaños en las afueras de Chicago, Mineápolis, Nueva York, Atlanta y Washington, D. C.

    “Básicamente, podías ordenar una lista de distritos por nivel de estudios universitarios, y cuanto más arriba estabas en la lista, más probable era que votaras por un demócrata”, dijo Mike Smith, quien dirige el principal comité independiente de campaña de los demócratas de la Cámara de Representantes.

    Pero 2026 permite a los demócratas competir en zonas que el partido ha dejado de lado durante años.

    “El mapa del Senado está formado por votantes blancos de clase trabajadora”, dijo Murphy, la encuestadora demócrata. “Simplemente no vas a ganar en Iowa, Texas, Ohio y Maine sin ganarte a los votantes blancos de clase trabajadora”.

    La transformación del Partido Republicano que ha llevado a cabo Trump para que sea más de clase trabajadora significa que esos votantes se han visto animados a votar por él, dijo McLaughlin, el encuestador de Trump. El problema, señaló, es que el presidente ya no se presenta a las elecciones.

    “Tomó el Partido Republicano de los clubes de campo y se lo dio a los caddies”, dijo McLaughlin.

    En última instancia, las posibilidades del partido dependerán de la capacidad de Trump para reconectar con su base desilusionada de la clase trabajadora blanca, dijo Neil Newhouse, un veterano encuestador republicano.

    “El único que puede motivarlos es la razón por la que ahora mismo no están motivados”, dijo. “Y ese es Trump”.

    Ann Hinga Klein colaboró con reportería desde Pella, Iowa.

    Shane Goldmacher es corresponsal de política nacional del Times.

  • Trump cumple 80 años: un presidente incómodo con envejecer

    Trump cumple 80 años: un presidente incómodo con envejecer

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    Se queda despierto hasta tarde y llama por teléfono a abogados y legisladores, mientras publica hasta 150 veces por noche en Truth Social. Sus mañanas incluyen llamadas con líderes mundiales sobre la guerra en Medio Oriente, o conversaciones con jardineros sobre la reubicación de un árbol molesto. Cuando llega al Despacho Oval, sus días desestructurados se desarrollan como un video en cámara rápida, con gente que se mueve a toda velocidad a su alrededor mientras él permanece sentado en el centro del encuadre.

    Ahora que el presidente Donald Trump cumple 80 años este domingo, está tan empeñado en proyectar una imagen de energía incansable que ha instalado un enorme octágono de artes marciales mixtas en el Jardín Sur para celebrar la ocasión. Después de ver la pelea, Trump saldrá de Washington en plena noche y cruzará el océano para asistir a una cumbre diplomática en Francia. Es una agenda que parece diseñada para esquivar las preguntas sobre su edad y su resistencia al comenzar su novena década.

    Pero incluso para un presidente conocido por imponer su propia realidad en cada situación, Trump se enfrenta a un escrutinio sobre su edad que se ha intensificado con cada año que pasa. Una encuesta de Reuters/Ipsos realizada en febrero reveló que casi seis de cada diez estadounidenses piensan que Trump se está volviendo cada vez más imprevisible.

    El lunes, Trump pareció dormitar durante un partido de los New York Knicks en el Madison Square Garden. Ese episodio provocó tanta especulación que James Dolan, un destacado aliado y propietario del equipo, se vio obligado a intervenir de manera pública, y afirmó que el presidente “estaba muy despierto”.

    El 4 de junio, durante una comparecencia de una hora en el Despacho Oval, Trump se inclinó hacia un lado en su silla y cerró los ojos durante unos segundos mientras Lee Zeldin, director de la Agencia de Protección Ambiental, hablaba sobre la importancia del carbón.

    A principios de este mes, montones de observadores en internet especularon, como ya habían hecho antes, que Trump estaba enfermo cuando su agenda pública no incluyó ningún acto público durante casi una semana, una racha que comenzó justo después de un examen médico en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed. Tres días después de que se completara el examen, el médico del presidente, Sean Barbabella, dijo al dar un resumen que Trump, de 79 años, “sigue gozando de excelente salud, con una función cardíaca, pulmonar, neurológica y física general sólida”.

    Así que el presidente de más edad que jamás haya tomado posesión y sus asesores dedican mucho tiempo a rebatir a quienes han sacado conclusiones diferentes sobre su salud basándose en lo que creen ver a simple vista.

    Esta semana, altos funcionarios de la Casa Blanca, que hablaron bajo condición de anonimato para referirse a la salud de Trump, dijeron que cuando el presidente parece encorvarse o inclinarse sobre su escritorio en el Despacho Oval, como hizo durante un evento a principios de este mes, lo hace para acercarse y escuchar mejor a quien está hablando. (Se apartó de Zeldin y cerró los ojos durante el evento del 4 de junio).

    Trump tiene a menudo la mano magullada y vendada, pero los funcionarios de la Casa Blanca dijeron que eso se debe a todos los apretones de manos que le gusta dar. Y no se está durmiendo durante los actos públicos, como el partido en el Madison Square Garden. Solo está mirando hacia abajo, dijeron, o escuchando atentamente con los ojos cerrados. Otras veces, creen que es víctima de ediciones selectivas de imágenes o de ángulos de cámara poco favorecedores.

    “Los médicos de la Casa Blanca se encuentran entre los médicos de élite del mundo, y han publicado múltiples informes exhaustivos que confirman que el presidente Trump goza de excelente salud y está plenamente capacitado para desempeñar todas las funciones de comandante en jefe”, dijo Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, en un comunicado. “El presidente lo demuestra él mismo cada día, respondiendo sin descanso a las preguntas de una prensa hostil y manteniendo una agenda implacable”.

    Aun así, Trump, como cualquier presidente o paciente, solo revela lo que quiere que se sepa de manera pública. Sus médicos llevan años eludiendo preguntas sobre su salud, incluso después de que la bala de un tirador le rozara la oreja en Butler, Pensilvania, y cuando estuvo enfermo de covid en 2020. Los presidentes no están obligados por ley a compartir con el público su información médica más sensible, y los resúmenes que sí comparten responden más a una tradición moderna que a una obligación.

    Trump forma parte de una clase de políticos de Washington que se han mantenido en el poder incluso cuando los estadounidenses han expresado su preocupación por el envejecimiento de los líderes. Washington es la residencia a tiempo parcial del tercer Congreso más viejo de la historia, y si Trump termina su mandato a los 82 años, será el presidente de más edad que haya ocupado el cargo.

    “Alguien de 80 años simplemente no tiene la resistencia física ni mental necesaria para ese puesto”, dijo Rahm Emanuel, quien es un destacado demócrata interesado en presentarse a las elecciones presidenciales de 2028, y quien ha pedido una edad de jubilación obligatoria de 75 años para muchos altos cargos federales. Emanuel, quien fue jefe de gabinete del presidente Barack Obama y uno de los principales asesores del presidente Bill Clinton, dijo que la presidencia es especialmente agotadora.

    “Te envejece de una forma que ningún otro estrés en tu vida lo hace”, dijo.

    Algunos gobiernos de la Casa Blanca han sido más agresivos que otros a la hora de ocultar la verdad sobre el estado de un presidente que envejece. A medida que el presidente Joe Biden se deterioraba físicamente, sus asesores hicieron todo lo posible por ocultar los signos de su envejecimiento. Nadie del círculo más cercano a Biden lo disuadió de intentar presentarse de nuevo a la presidencia, a pesar de los indicios de que se estaba volviendo más frágil.

    A medida que envejece, Trump ha adoptado un enfoque diferente. Deja que las cámaras capten su encorvamiento, sus tobillos hinchados y su mano vendada. Sigue subiendo una alta escalera con ruedas hasta el Air Force One, a menudo con cuidado. Sigue apareciendo ante los medios de comunicación, responde a preguntas de rostros más amistosos y arremete contra los periodistas que le hacen preguntas que él percibe como poco halagadoras.

    La mayoría de las veces, se desvía mucho del tema por el que se ha presentado ante los periodistas.

    “Estas son las cifras de empleo más sólidas de todo el gobierno hasta ahora, y además, eso se ha obtenido durante este conflicto. Así que es genial. Y, ya sabes, tenemos una situación. Tenemos un problema en este país, porque antes, si eres… Soy un poco mayor que algunos de ustedes, pero no me siento viejo. Me siento igual que hace 50 años. Es una locura. Senador. Tenemos a un gran senador aquí mismo, Ron, pero yo me siento igual. Pero… pero en los viejos tiempos, ya sabes, si tenías buenas cifras de empleo, como las excelentes cifras que han anunciado hoy, la bolsa subía. Hoy en día, todo es una locura”, dijo Trump a un grupo de seguidores en Wisconsin a principios de este mes, y dejó escapar un comentario sobre su edad en un monólogo sobre otros temas, como la guerra de Estados Unidos en Irán, sus opiniones sobre el mercado de valores y un saludo al senador Ron Johnson, republicano por Wisconsin.

    El historiador presidencial Julian E. Zelizer, quien ha editado un libro sobre la presidencia de Trump, dijo que es difícil saber qué elementos del comportamiento errático y los patrones de discurso divagantes de Trump pueden atribuirse al deterioro relacionado con la edad.

    “Él es tan poco convencional, por así decirlo, y tan diferente en su forma de actuar como presidente, incluida su forma de hablar, que a la gente le cuesta más discernir qué es lo que no es normal en él, en contraposición a cómo ha hablado exactamente desde El aprendiz“, dijo Zelizer. “Todo esto hace que la situación sea mucho más confusa cuando surgen estos casos”.

    Una agenda repleta de llamadas

    Las apariciones públicas de Trump siguen siendo limitadas en comparación con su primer mandato, y la mayoría de los eventos tienen lugar entre el mediodía y las 4 p. m., según un análisis reciente de su agenda pública.

    Según varias personas que conocen su agenda y sus hábitos, Trump duerme entre cuatro y cinco horas cada noche. Sus sesiones nocturnas en Truth Social las lleva a cabo ya sea el propio presidente o bien una asistente, Natalie Harp, quien tiene acceso a su cuenta y publica ráfagas de mensajes con su aprobación.

    El presidente se dirige al Despacho Oval entre las 9 a. m. y las 10 a. m., pero a veces llega hasta las 11. A menudo empieza la jornada laboral hablando por teléfono en la residencia de la Casa Blanca antes de bajar. Una vez en el Despacho Oval, las citas de Trump suelen alargarse o traslaparse, y los asesores y visitantes se quedan para reuniones que no tienen relación con ellos.

    En respuesta a preguntas de seguimiento sobre el último chequeo médico del presidente y sobre el paradero de Trump durante el periodo de una semana en que estuvo fuera de la vista del público, la Casa Blanca proporcionó al Times un calendario de 15 páginas con las actividades del presidente, muchas de las cuales no aparecían en su agenda oficial, desde el 27 de mayo hasta el 10 de junio.

    El documento revela una Casa Blanca en la que los días de Trump suelen desarrollarse en una cascada desestructurada de llamadas telefónicas durante y entre reuniones programadas y no programadas. La mañana del 27 de mayo, el día después de su revisión médica, el presidente participó en ocho llamadas telefónicas, la primera de ellas a las 7:15 a. m., antes de asistir a una sesión informativa para preparar una reunión del gabinete.

    Por la tarde tuvo otras siete reuniones, incluida una sobre su proyecto del salón de baile de la Casa Blanca que duró casi dos horas. Participó en tres llamadas más, dos de las cuales fueron sobre las negociaciones con Irán.

    Al día siguiente, el 28 de mayo, Trump mantuvo 11 llamadas y ocho reuniones, y salió del Despacho Oval a las 11:35 p. m., según el documento. En otros días laborables en los que no tenía actos públicos, como el 29 de mayo, el 1 de junio y el 2 de junio, Trump salió de la Oficina Oval después de las 7 p. m. Últimamente, los asesores que se quedan fuera de la oficina han empezado a turnarse en los turnos de noche para asegurarse de estar allí cuando Trump decida dirigirse a la residencia, dijo un alto funcionario.

    Mientras tanto, la cuenta de Trump en Truth Social publicaba sin parar durante todo el día y, a menudo, hasta bien entrada la noche. Entre el 27 de mayo y el 10 de junio, la cuenta de Trump publicó 387 veces, un promedio de 27 al día. Entre las quejas sobre la cobertura mediática y los apoyos a políticos republicanos, decenas de esas publicaciones trataban sobre diversos proyectos de construcción en la Casa Blanca y en Washington, como su salón de baile y la rehabilitación del Estanque Reflectante en la Explanada Nacional.

    Trump invitó recientemente a los trabajadores de la construcción que habían trabajado en el estanque reflectante al Despacho Oval para tomarse una foto, una cita que se añadió a toda prisa a su agenda cuando decidió que quería reunirse con ellos.

    Varios de los aliados de Trump que han pasado tiempo con él últimamente en la Casa Blanca, a quienes se les concedió el anonimato para describir sus interacciones con el presidente, dijeron que es más o menos la misma persona que solía ser, sin ningún signo de deterioro de sus facultades. En una reunión, Trump se olvidó del nombre de alguien. Un invitado reciente al Despacho Oval señaló que, en otra reunión, Trump parecía más cansado de lo habitual, lo que esa persona atribuyó a que sus hábitos noctámbulos y sus sesiones de publicaciones a altas horas de la noche le están pasando factura a medida que envejece.

    Sus defensores dicen que Trump no ha perdido ni un ápice de su energía, sobre todo porque sigue respondiendo a las preguntas de los periodistas.

    “No rehúye que alguien le lance una bola rápida”, dijo Stephen Bannon, el pódcaster pro-Trump y exasesor de la Casa Blanca. Bannon dijo que el presidente se ha vuelto más enérgico a medida que ha aumentado la presión a su alrededor, sobre todo ahora que busca poner fin a la guerra en Irán.

    “La historia parece haberse acelerado, y él parece estar acelerando con ella”, dijo.

    Tucker Carlson, un aliado de Trump que se ha distanciado de él por la guerra, dijo en una entrevista que no creía que hubiera perdido el ritmo. Pero señaló que al presidente no le gusta hablar del tema de su edad y la mortalidad: “Se siente muy incómodo con eso”, dijo Carlson, y añadió que Trump suele mencionar a personas mayores a quienes conoce y que, en su opinión, están en muy buena forma para su edad. Trump suele mencionar a Gary Player, el golfista retirado de 90 años, como ejemplo.

    Carlson dijo que la intensa dedicación de Trump a su proyecto del salón de baile tenía que ver con “un hombre mayor que construye un monumento a sí mismo”.

    Interrogantes médicas

    A última hora de un viernes por la noche hace dos semanas, el médico de Trump publicó un resumen de la revisión más reciente del presidente en el Walter Reed. El presidente había visitado recientemente el centro médico en octubre para lo que, según dijo su equipo, era un chequeo semestral tras una visita en abril de 2025.

    En su informe más reciente, Barbabella escribió que el presidente había sido evaluado por un equipo de 22 profesionales médicos, sin especificar sus especialidades. Al presidente le hicieron un ecocardiograma y una ecografía del corazón, tras un aumento de las pruebas de su sistema cardiovascular el año pasado y un diagnóstico de insuficiencia venosa crónica, una afección que se produce cuando las venas tienen dificultades para llevar la sangre de vuelta al corazón. Trump ha tomado dos medicamentos para reducir sus niveles de colesterol LDL.

    Varios cardiólogos entrevistados para este artículo dijeron que era alentador ver que el presidente había controlado sus niveles de colesterol y que había informado de una presión arterial dentro de los límites saludables. Pero cuestionaron el uso de la inteligencia artificial para evaluar la edad cardíaca de Trump, que Barbabella estimó en 14 años menos que la edad real del presidente.

    “No existe ninguna herramienta de IA que permita hacer ese tipo de afirmación y que sea aceptada en la comunidad cardiológica”, dijo Eric Topol, un cardiólogo quien estudia la ciencia del envejecimiento. “No se ha validado hasta el punto de poder usarla para comparar la edad biológica con la edad cronológica”.

    Topol también dijo que una angiografía por TC, que detecta obstrucciones en las arterias del corazón, diera un resultado normal era “muy inusual” para alguien de 79 años. En 2018, el médico de la Casa Blanca en aquel momento, Ronny Jackson, dijo que Trump tenía una puntuación de calcio de 133, lo que indicaba placa en sus arterias, pero a un nivel bastante común para un hombre de su edad.

    “Los médicos merecen un reconocimiento y él también por controlar su colesterol”, dijo Topol. Pero añadió que había varias partes del informe en las que faltaban detalles sobre el estado de las arterias de Trump. “Es posible que no tenga acumulación, pero eso debería indicarse de forma específica”, dijo Topol.

    En una larga entrevista con el Times en enero, en la que respondió durante horas a preguntas sobre temas que iban desde la política exterior hasta su salud, Trump dijo que nunca le habían diagnosticado una enfermedad cardíaca. Dijo que nunca había tenido un infarto.

    Y Trump, quien ha engordado 6,3 kilogramos desde su última revisión médica, según el resumen de Barbabella, dijo en ese momento que nunca había tomado un medicamento GLP-1 para adelgazar.

    Trump, quien ha tildado a los periodistas de sediciosos y traidores por hacerle preguntas sobre su salud, dijo que los atacó porque se había “esforzado más que nadie por someterme a exámenes médicos”.

    “Simplemente creo que es importante, porque pienso que las personas en la presidencia, idealmente, deberían gozar de buena salud y tener una buena capacidad cognitiva”, añadió.

    Para este artículo, se entregó a los funcionarios de la Casa Blanca una lista detallada de preguntas en las que se solicitaba más información sobre la revisión más reciente de Trump, que incluye una puntuación de calcio actualizada, que suele acompañar a los resultados de las angiografías, y si Trump se había sometido alguna vez a un estudio del sueño o a pruebas de detección de apnea del sueño, dada su aparente somnolencia durante el día.

    La Casa Blanca no dijo si Trump seguiría el consejo de su médico de reducir la dosis de aspirina, tal y como figura en el resumen médico de Barbabella, ni si elaboraría un plan de ejercicio y alimentación saludable para controlar su peso.

    “Se han completado todas y cada una de las pruebas en cuestión, y todas han salido a la perfección”, dijo Leavitt en respuesta a esas preguntas. “El presidente Trump ha revelado más información médica personal que ningún otro presidente de la historia porque quiere ser lo más transparente posible con el público estadounidense, y no hay, literalmente, nada que ocultar”.

    Dylan Freedman y Chris Cameron colaboraron con reportería desde Washington.

    Katie Rogers es corresponsal del Times para la Casa Blanca y reporta sobre el presidente Donald Trump.

    Dylan Freedman y Chris Cameron colaboraron con reportería desde Washington.

  • La investigadora que eligió no saber

    La investigadora que eligió no saber

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    La segunda vez que visité a Nancy Wexler en su apartamento de Manhattan, tenía un regalo para mí. Era un ejemplar de sus memorias recién publicadas, My Life, My Science: Pursuing a Cure for Huntington’s Disease (Mi vida, mi ciencia: en busca de una cura para la enfermedad de Huntington).

    Estaba estampada con un sello de su firma, ya que ella no puede firmar por sí misma. Tampoco pudo levantarse de su sillón reclinable de cuerina marrón para saludarme, ya que es incapaz de levantarse sin ayuda. Hablar le cuesta mucho esfuerzo. A lo sumo, puede articular unas pocas palabras o frases muy entrecortadas o, con gran dificultad, una frase breve.

    En aquella tarde soleada y ventosa, Nancy y su hermana, Alice Wexler, estaban sentadas una al lado de la otra en sus sillones reclinables, de espaldas a las ventanas que ofrecían unas vistas impresionantes del río Hudson, que estaba muy por debajo. Alice vive en California, pero visita a Nancy cada dos meses.

    A sus 80 años, Nancy Wexler padece la enfermedad de Huntington, un temido padecimiento cerebral que destruye la capacidad de una persona para controlar sus movimientos. No hay tratamiento. No hay cura.

    La enfermedad es hereditaria: el abuelo de Nancy, tres tíos y su madre la padecían. Alice, sin embargo, no: si uno de los padres tiene la enfermedad de Huntington, cada hijo tiene un 50 por ciento de probabilidades de desarrollarla. Su madre intentó suicidarse, un camino que han elegido otras personas con la enfermedad, pero finalmente murió a causa de la enfermedad de Huntington.

    Nancy no es una paciente cualquiera de la enfermedad de Huntington. Durante décadas, dirigió un proyecto de investigación en una zona remota de Venezuela que descubrió el gen responsable de la enfermedad de Huntington. Ese trabajo dio lugar a un análisis de sangre que permite a las personas en riesgo saber si están destinadas a padecer la enfermedad. En reconocimiento a este trabajo, Nancy ha recibido numerosos elogios y premios, entre ellos un premio Lasker, uno de los más prestigiosos en el ámbito científico. Dedicó su vida a comprender cómo es estar en riesgo de padecer la enfermedad de Huntington y cómo es tenerla.

    Lo que no sabía, sin embargo, era que ella misma la padecería. Tras ayudar a dirigir las investigaciones cruciales que permitieron que las personas en riesgo sepan si contraerían esta terrible enfermedad, Nancy decidió no hacerse la prueba.

    Ahora que la enfermedad ha avanzado mucho más allá del punto en el que ella puede seguir contribuyendo a la lucha contra la enfermedad de Huntington, es natural preguntarse: ¿Cómo habrían sido diferentes su vida y sus investigaciones si hubiera tomado la otra decisión? Si tu destino está sellado, ¿es mejor o peor saberlo?

    La enfermedad de Huntington fue descrita por primera vez en un artículo publicado en 1872 por un médico estadounidense, George Huntington. Se estima que afecta a unas 41.000 personas en Estados Unidos. Los síntomas comienzan lentamente, con algo de torpeza al moverse o un andar tambaleante; a menudo se piensa que los pacientes están borrachos cuando van dando tumbos por la calle. Con el paso de los años, los pacientes se ven acosados por movimientos involuntarios constantes.

    Huntington describió el sufrimiento con implacable detalle: “Si el paciente intenta sacar la lengua, lo hace con gran dificultad e incertidumbre”, escribió. “Las manos no dejan de girar: primero con las palmas hacia arriba y luego con el dorso. Se encogen los hombros, y los pies y las piernas se mantienen en perpetuo movimiento; los dedos de los pies se giran hacia dentro y luego hacia fuera; se cruza un pie sobre el otro y luego se retira de repente y, en resumen, se adoptan todas las posturas y expresiones imaginables, y los movimientos son tan variados e irregulares que sería imposible describirlos por completo”.

    Los pacientes y sus familiares, añadió Huntington, hablaban de la enfermedad “con una especie de horror”.

    La experiencia de Nancy con ese horror comenzó en 1968. Después de graduarse en el Radcliffe College, se encontraba en Europa con una beca Fulbright cuando la llamaron a casa para comunicarle que su madre padecía la enfermedad.

    Había crecido rodeada de lujos en Pacific Palisades, California; su padre, Milton Wexler, era psicoanalista de las estrellas de Hollywood. Su madre, Leonore, tenía un máster en zoología por la Universidad de Columbia y un título de profesora, pero no trabajaba. Sin embargo, guardaba un secreto que ocultaba a sus hijos e incluso a su marido: el padre de Leonore había padecido la enfermedad de Huntington.

    Leonore no lo mencionó ni siquiera cuando sus tres hermanos –los tíos de Nancy– empezaron a mostrar los signos reveladores: torpeza, marcha vacilante, movimientos bruscos y espasmódicos.

    Cuando ya era innegable que su esposa estaba cayendo en la enfermedad, Milton llamó a las dos hermanas a casa y las sentó en su dormitorio. La probabilidad del 50 por ciento ahora también se cernía sobre ellas dos. Les dio un consejo que nunca olvidaron: No desperdicien su vida.

    Alice decidió ignorar la enfermedad de Huntington y su propio riesgo. “No quería tener nada que ver con eso”, me dijo. Se convirtió en historiadora.

    Nancy tuvo una reacción diferente. Haría de la enfermedad de Huntington el centro de su vida, sacando un doctorado en psicología clínica por la Universidad de Míchigan. El tema de su tesis: las experiencias de las personas con la enfermedad de Huntington y de quienes corren el riesgo de padecerla. Consideró esa elección como una forma de afrontar su situación. Escribió que era una versión de lo que la Asociación Americana de Psiquiatría denomina “teoría de la implosión”, es decir, “una técnica utilizada en la terapia conductual en la que se inunda al paciente con experiencias que se consideran relevantes para su miedo”.

    “Podía hablar de la enfermedad de Huntington sin parecer egoísta ni quejumbrosa”, explicó. “Podía hablar de cómo se sentían las personas en el contexto de ayudarlas”.

    El padre de Nancy fundó una delegación del Comité para Combatir la Enfermedad de Huntington (CCHD, por su sigla en inglés), que más tarde se convirtió en la Fundación para la Enfermedad de Huntington. Su objetivo explícito era encontrar el gen de la enfermedad de Huntington y buscar una cura. Nancy fundó una delegación en Míchigan y también colaboró con su padre en California.

    Su primer trabajo, a los 29 años, fue en la New School for Social Research de Nueva York, donde continuó sus estudios sobre las personas que padecían la enfermedad de Huntington y aquellas en riesgo. Pero nunca les contó a sus colegas académicos sobre su propio riesgo. El trabajo, escribió más tarde, “me enseñó cómo una enfermedad genética como la EH puede influir en la forma en que la gente te ve y reacciona ante ti”.

    Añadió: “También aprendí el alto costo emocional que supone mantenerlo en secreto”.

    En sus frecuentes viajes a California, Nancy también ayudaba a su padre a dirigir la Fundación de la Enfermedad de Huntington. Las reuniones del grupo no podían estar más lejos de las sobrias reuniones científicas que son el pan de cada día de la vida académica. No había charlas tradicionales ni diapositivas. En su lugar, Nancy y su padre invitaban a científicos creativos –quienes quizá nunca antes hubieran pensado en la enfermedad de Huntington– a intercambiar ideas sobre cómo encontrar el gen, garabateando lo que se les ocurría en una pizarra. Las reuniones siempre contaban con la presencia de un paciente de Huntington, o de un familiar de un paciente, para que los científicos pudieran comprender lo que estaba en juego.

    De vuelta en Nueva York, como parte de su trabajo en Ciencias Sociales, Nancy organizaba reuniones con familias afectadas por la enfermedad de Huntington y personas que trabajaban con ellas, como trabajadores sociales, neurólogos, representantes de seguros, policías, profesores, enfermeros y otros funcionarios públicos.

    Lo que escuchó le resultaba demasiado familiar. Según escribió, ella misma había vivido casi todo lo que las familias le habían contado: “el estigma y el silencio que rodean a la enfermedad de Huntington; la ignorancia de la mayoría de los médicos sobre la enfermedad, incluido su patrón hereditario; la negación por parte de los familiares que sabían de la enfermedad pero se resistían a hablar de ella; el miedo y la ansiedad que sufrían quienes estaban en riesgo y esperaban años a ver si aparecían los síntomas; la ansiedad de que, si se desarrollaba una prueba predictiva, esta pudiera revelar una futura aparición pero no hacer nada para anticiparse a ella o prevenirla; las divisiones dentro de las familias sobre cómo responder a la enfermedad; la sensación de pertenecer a un linaje mancillado; la vergüenza y la incomodidad respecto a los familiares con síntomas; la tremenda carga económica que supone el cuidado; y la sensación de que no había ningún sitio al que acudir en busca de ayuda”.

    Como parte de sus investigaciones, Nancy preguntaba a quienes tenían antecedentes de Huntington en sus familias si se harían la prueba genética en caso de que se desarrollara una. Dos tercios dijeron que sí.

    Nancy pensó que ella también querría hacerse la prueba.

    La búsqueda del gen comenzó de lleno en 1980, centrándose en tres comunidades alrededor del lago Maracaibo, en Venezuela, que tenían la mayor prevalencia de la enfermedad de Huntington en el mundo. Los investigadores rastrearon la enfermedad hasta una mujer, María Concepción, quien vivió en la zona a principios del siglo XIX. Al parecer, María tenía la enfermedad de Huntington y la transmitió a generaciones de descendientes que la llamaban “el mal”.

    La enfermedad de Huntington era tan temida que los habitantes de esas comunidades habían sido aislados y marginados. Acabaron casándose entre ellos, lo que aumentó la probabilidad de que el gen se transmitiera.

    Nancy dirigió el equipo de investigación, regresando a Venezuela con regularidad durante 22 años y recogiendo más de 4000 muestras de sangre de venezolanos. Se preocupaba mucho por ellos e incluso ayudó a crear una residencia para pacientes con Huntington.

    Tres años después de que comenzara la búsqueda del gen en Venezuela, esa pregunta –¿te harías la prueba?– ya no era hipotética. Los investigadores encontraron un marcador, como una bandera en el ADN, que solo estaba presente cuando alguien tenía el gen de la enfermedad de Huntington. No era el gen en sí –eso vendría más tarde–, pero se podía usar para decirle a la gente si tenía el gen.

    La decisión de hacerse la prueba, sin embargo, resultó ser más difícil de lo que podría parecer. ¿Es mejor saber que estás condenado, o esperar que no lo estés?

    En su tesis doctoral, Nancy había advertido de que, cuando la prueba estuviera disponible, muchos de quienes pensaban que la querrían cambiarían de opinión. No se había dado cuenta de que ella sería una de ellos.

    La enfermedad de Huntington es una de las pocas enfermedades –otras son el alzhéimer prematuro y algunas enfermedades priónicas– en las que un resultado positivo en la prueba genética te quita toda esperanza de escapar a tu destino. En otras enfermedades genéticas, una prueba solo puede indicar una probabilidad, no una certeza, de que una persona vaya a desarrollar la enfermedad. En ambos casos, la gente suele optar por no hacerse la prueba. En el caso del cáncer de colon, por ejemplo, un estudio nacional reciente reveló que solo el 3,7 por ciento de las personas con una mutación que aumenta el riesgo se sometió realmente a la prueba genética.

    El fenómeno de la evasión es tan común que las clínicas de fecundación in vitro ofrecen una prueba especial a las parejas con riesgo de padecer alguna enfermedad hereditaria: examinan cada embrión en busca del gen de la enfermedad e implantan únicamente aquellos que no lo tienen, sin informar a los futuros padres del resultado.

    En su libro, Nancy explica que se había tomado a la ligera la idea de hacerse la prueba antes de que existiera realmente una.

    “Me di cuenta de que no había pensado en todas las ramificaciones, tanto psicológicas como sociales, de lo que un resultado positivo podría significar en mi vida”, escribió Nancy, y añadió: “No estaba segura de poder vivir con la certeza de que algún día aparecerían los temidos síntomas. Preferí enfrentarme al demonio cuando estuviera a las puertas de mi casa”.

    Alice tenía una razón similar para rechazar la prueba. “¿Cómo viviría con un resultado positivo?”, se preguntó. “Pensaba que la idea de la ambigüedad, la incertidumbre, tenía cierto atractivo. Creía que podría vivir con eso”.

    Y, me dijo, “una vez que tienes ese conocimiento, no puedes deshacerte de él”.

    En 1996, después de que las investigaciones de Nancy ayudaran a encontrar el gen, Alice empezó a notar pequeños movimientos anormales en su hermana.

    Nancy tenía solo 51 años, dos menos de los que tenía su madre cuando un policía la vio tambaleándose mientras caminaba por la calle y la acusó de estar ebria.

    Pero Nancy negaba que estuviera pasando algo. Llevaba una vida activa; se sentía bien. Conoció a su pareja, Herbert Pardes, psiquiatra y vicepresidente ejecutivo del Hospital New York-Presbyterian, ya entrada en años, pero tenían una relación feliz. (Él falleció en 2024).

    Sin embargo, amigos y colegas empezaron a preguntarle a Nancy si tenía la enfermedad de Huntington, observándola de cerca. Ella se ponía molesta y furiosa. ¿Cómo se atrevían a intentar diagnosticarla? No eran sus médicos.

    No obstante, a Nancy le sorprendió verse en videos haciendo movimientos bruscos y espasmódicos. No se había dado cuenta de que hacía eso.

    Le preocupaba su comportamiento impulsivo: le dijo a Alice que parecía que no podía dejar de comprar cosas que no se podía permitir. (La impulsividad es un rasgo característico de la enfermedad de Huntington).

    En 2015 había perdido mucho peso, algo típico de la enfermedad de Huntington, debido a los constantes movimientos involuntarios. Y se tambaleaba al caminar.

    Finalmente, en 2019, se llevó a cabo un ensayo clínico con un fármaco experimental para la enfermedad de Huntington. Nancy quería participar, pero para ello tenía que tener un diagnóstico de la enfermedad.

    Le pidió a la neuróloga Linda Lewis que le dijera la verdad. ¿Tenía la enfermedad de Huntington?

    “Sí, Nancy, la tienes”, dijo Lewis.

    Era demasiado mayor para el ensayo, pero los investigadores estaban dispuestos a hacer una excepción con ella. Antes de que pudiera empezar a tomar el fármaco, el ensayo se suspendió: estaba empeorando el estado de los pacientes.

    Sigue sin haber tratamiento para la enfermedad de Huntington.

    Ahora, les pregunté a Nancy y a Alice, en retrospectiva: ¿habría sido mejor haberse hecho la prueba?

    La respuesta, para ambas, es un rotundo no. Ninguna de las dos vive con remordimientos.

    Según Alice, la prueba no resuelve las grandes preguntas. “Aunque la prueba se promocionaba como una elección entre la certeza y la incertidumbre, para mí siempre me pareció más una elección entre una forma de incertidumbre –¿voy a tener la enfermedad de Huntington?– y otra –¿cuándo tendré la enfermedad de Huntington?”, dijo.

    Después de toda esa zozobra, Alice se libró de la enfermedad familiar. Le pregunté si sentía culpa del superviviente. “Más que culpa, siento la injusticia de todo esto”, respondió. “Qué injusto es que ella tenga Huntington y yo no. Es solo una suerte cruel y arbitraria del azar”.

    La única razón por la que podría haber querido hacerse la prueba, dijo Alice, era para, en caso de no tener el gen, poder tener hijos biológicos. No había querido arriesgarse a transmitir el gen a otra generación. Pero cuando la prueba estuvo disponible tenía alrededor de 45 años: demasiado tarde para ella.

    La respuesta de Nancy fue más breve, pero concisa: “La prueba predictiva no habría servido de nada. Habría sido demasiado amenazante”, dijo, con dificultad para articular las palabras.

    Nancy también anheló tener hijos. Probó el método de fecundación in vitro, que le permitía evitar saber si algún embrión estaba afectado. Pero no logró tener un bebé.

    Ahora, atendida por cuidadores a tiempo completo, confinada en su apartamento, incapaz de comer o bañarse sola, despojada de su carismática personalidad por sus dificultades para hablar, le pregunté cómo es su vida.

    “No da tanto miedo”, respondió Nancy.

    Gina Kolata escribe sobre enfermedades y tratamientos, cómo se descubren y prueban los tratamientos y cómo afectan a las personas.

  • Pakistán dice que EE.UU. e Irán alcanzan un acuerdo de paz

    Pakistán dice que EE.UU. e Irán alcanzan un acuerdo de paz

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    El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, dijo que Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo de paz. Sharif ha actuado como mediador en el conflicto.

    “Tras intensas conversaciones, nos complace anunciar que se ha alcanzado el acuerdo de paz entre los Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán”, escribió en X.

    “Ambas partes han declarado el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano”, agregó y dijo que la ceremonia oficial de firma tendrá lugar el 19 de junio en Suiza.

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado la información de Pakistán de que Estados Unidos e Irán han llegado a un acuerdo.

    “El acuerdo con la República Islámica de Irán ya está cerrado”, escribió en Truth Social.

    “Por la presente, autorizo ​​plenamente la apertura del estrecho de Ormuz sin restricciones y, simultáneamente, autorizo ​​el levantamiento inmediato del bloqueo naval de Estados Unidos”, sostuvo.

    “¡Barcos del mundo, arranquen motores! ¡Que fluya el petróleo!”, agregó.

    La noticia está en desarrollo.

    BBC

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  • Te presentamos al país más pequeño que ha llegado a una Copa Mundial

    Te presentamos al país más pequeño que ha llegado a una Copa Mundial

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    En los casi 100 años de historia de la Copa Mundial de fútbol, han competido 80 países (más algunos que ya no existen). Este verano se sumarán cuatro nuevos, entre ellos Curazao.

    Esta diminuta isla caribeña, situada a unos 65 kilómetros de la costa de Venezuela y más conocida por producir grandes jugadores de béisbol, tiene una población de 158.000 habitantes. Cuando salió a la cancha el domingo por primera vez en la historia de la Copa Mundial, tomó el lugar que antes tenía Islandia, que tenía 350.000 habitantes cuando jugó en 2018, como la nación más pequeña en hacerlo.

    “Es una esperanza para otros países de que es posible, sin importar el tamaño”, dijo Brenton Balentien, de 35 años, camarero y aficionado al fútbol de Curazao de toda la vida.

    El camino ha tomado décadas. Pero un cambio en la estrategia de la federación nacional de fútbol –dejar de lado a los jugadores aficionados locales y optar por los profesionales de ascendencia curazoleña– ha impulsado por fin al país a este torneo de 48 equipos.

    También ha creado una dinámica emblemática de la propia nación: solo un jugador de la plantilla que se enfrentará a Alemania en Houston, Tahith Chong, nació en la isla. El resto nació y creció en su mayoría en los Países Bajos.

    La razón yace en la historia. Tras la disolución de las Antillas Neerlandesas en 2010, Curazao se convirtió en un país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos. Tiene su propio primer ministro, Parlamento y leyes, pero su jefe de Estado es el rey neerlandés, Willem-Alexander, su corte más alta es la Corte Suprema de los Países Bajos, y sus asuntos militares y de relaciones exteriores se gestionan desde La Haya. Todos los curazoleños tienen pasaporte neerlandés.

    Así que cuando los residentes alcanzan la edad universitaria o quieren empezar una carrera profesional, muchos se van a los Países Bajos, algo relativamente fácil dado que las escuelas públicas enseñan cuatro idiomas: neerlandés, inglés, español y papiamento, la lengua criolla local. En los Países Bajos vive ahora casi la misma cantidad de personas de ascendencia curazoleña (unas 150.000) que en la propia isla.

    Los futbolistas no son la excepción. Ya que no hay liga profesional y el sistema de cantera es muy escaso en su país, los mejores jugadores de Curazao se trasladan a Europa, a sus ligas de fútbol de primera división y a sus academias. Para mejorar la selección nacional, la federación de fútbol de Curazao recurrió a su diáspora neerlandesa.

    Gilbert Martina, presidente de la federación desde el año pasado, dijo que el único requisito es que al menos uno de los padres o abuelos del jugador debía haber nacido en la isla.

    Hace unas dos décadas, dijo, el equipo estaba compuesto principalmente por aficionados locales, y los mejores jugadores profesionales de ascendencia curazoleña soñaban con jugar para los Países Bajos, un eterno aspirante a la Copa. Eso cambió, en parte, cuando el actual capitán, Leandro Bacuna, y su hermano Juninho ayudaron a convencer a otros jugadores para que cambiaran de selección.

    Martina, quien fue director ejecutivo de un hospital y pasó 16 años en los Países Bajos antes de regresar, dijo que la selección había sido recibida como “un equipo local, no como un equipo neerlandés”, debido a las raíces de los jugadores.

    Sithree van Heydoorn, ministro de Educación, Ciencia, Cultura y Deportes de Curazao, viajó dos veces a los Países Bajos para ayudar a reclutar jugadores, entre ellos Chong, y apeló a su sentido de pertenencia a sus raíces. Pero también entiende por qué se van tantos curazoleños.

    “Mi familia lleva 40 años viviendo en Holanda y yo soy el único de mi familia que quedó en la isla”, dijo, y añadió más tarde: “Me preocupa también como ministro: ahí se están quedando nuestras mejores mentes cuando se van a estudiar”.

    Ha llegado a acuerdos con universidades de Florida y Colombia para que los curazoleños puedan estudiar en la región y volver más fácilmente, ya que la residencia a largo plazo en los Países Bajos no requiere visado, pero establecerse en otros lugares sí.

    La Copa Mundial ha traído un impulso muy necesario, dijo. La economía de Curazao se ha visto muy afectada en los últimos años. Cuando la petrolera estatal venezolana abandonó la única refinería de la isla en 2019, miles de personas se quedaron sin trabajo, y luego la pandemia ocasionada por la covid asestó un duro golpe al turismo.

    “Hemos venido creciendo, con el turismo”, dijo Van Heydoorn. “Pero a pesar de eso, cuando uno sale del país, siempre te preguntan: ‘¿Dónde está Curazao?’. Mucha gente no sabía dónde estaba la isla. Pero ahora sí”.

    Atilay Uslu, uno de los principales patrocinadores del equipo y dueño de la agencia de viajes neerlandesa Corendon, dijo que jugar en Estados Unidos ofrece una ventaja especial: dar a conocer la isla a los estadounidenses, cuyas visitas, que han aumentado en los últimos años, han impulsado una industria turística que antes dependía principalmente de los europeos.

    “Cuando estuve en Estados Unidos, nadie sabía dónde estaba Curazao y todo el mundo conocía Aruba”, dijo, en referencia a la isla vecina que es muy popular entre los turistas estadounidenses. “Ahora, con la Copa Mundial, nuestro objetivo es que, cuando vayamos a Estados Unidos y la gente pregunte: ‘¿Dónde está Aruba?’, podamos decir que está al lado de Curazao”.

    En la isla, el fervor por la Copa Mundial lo invade todo. Hay banderas y pancartas de la selección (conocida como la Ola Azul, en referencia a las aguas caribeñas que rodean la isla) por todas partes, junto con imágenes de los jugadores. Los coches están decorados. En un cartel en la plaza principal de la capital, Willemstad, se lee: “La nación más pequeña en clasificarse jamás para la Copa Mundial”.

    En un reciente partido de despedida contra Aruba, el estadio nacional, con capacidad para 11.000 personas, se llenó hasta los topes y rebosaba de celebración. Toda la noche se vendió ron y satay (brochetas de carne traídas a la isla desde Indonesia, otra antigua colonia neerlandesa).

    Una vez terminado el partido, miles de curazoleños llenaron un centro de festivales cercano para una fiesta organizada por el gobierno con discursos, música y fuegos artificiales. Los jugadores aparecieron en el escenario como estrellas de rock.

    A Marian Nahr, de 33 años, quien estaba de visita desde La Haya, no le importaba que la mayoría de los jugadores no hubieran nacido ni crecido en la isla. Ella nació en Curazao, pero se mudó a los Países Bajos a los 21 años para estudiar en la universidad y se quedó por motivos de trabajo, pero regresó para ver a su madre y a la selección nacional.

    “Curazao es de todos”, dijo. “No te hace ni mejor ni peor el hecho de no haber nacido aquí. Se trata de la cultura y de la unión”.

    Jealaine Alexander Wawoe, de 58 años, se mostró de acuerdo. Los jugadores hablan papiamento, visitan la isla y tienen familia aquí. “De todos modos, somos holandeses: holandeses negros”, añadió.

    La mayoría de la población de Curazao es de ascendencia africana porque los neerlandeses utilizaron la isla como un importante centro de tránsito durante el comercio transatlántico de esclavos.

    Balentien, la superfan, señaló que otras selecciones nacionales, como Francia y los Países Bajos, se benefician de las vías de migración creadas por el colonialismo y dijo que Curazao no debería ser diferente.

    Aunque esperaban mejorar, los funcionarios reconocieron que el país carecía de la infraestructura necesaria para formar a más jugadores locales a corto plazo y que seguiría dependiendo de su diáspora. Esto refleja una cuestión más amplia sobre la relación de Curazao con los Países Bajos: una separación total, dijo Van Heydoorn, aún no es realista.

    Sin embargo, pase lo que pase en la Copa Mundial, varios curazoleños dijeron que ya habían ganado.

    “Estamos destacando con los mejores del mundo”, dijo Alexander Wawoe.

    James Wagner cubre noticias y cultura para el Times en América Latina y está radicado en Ciudad de México.

  • Intentaron atrapar a un depredador. En cambio, ellos resultaron atrapados

    Intentaron atrapar a un depredador. En cambio, ellos resultaron atrapados

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    A última hora de la noche de un sábado en McAllen, Texas, Sanjay Singhania se despertó a causa de una llamada de un número que no reconocía. El hombre al otro lado de la línea le dijo que su hijo, Akash, estaba siendo arrestado.

    El desconocido no intentaba ayudar. Parecía que la situación lo divertía.

    Singhania colgó e intentó llamar a Akash, de 25 años, quien vivía en Dallas, pero estaba de visita en Los Ángeles. No contestó.

    La familia tenía activada la función de compartir ubicación en sus iPhones, así que Singhania pudo ver dónde estaba Akash: en Santa Ana, justo al sur de Los Ángeles. Singhania llamó al departamento de policía de Santa Ana mientras su mujer llamaba a su otro hijo para que él también lo buscara.

    El hermano de Akash lo encontró. Les envió a sus padres un enlace a un programa de Kick, un servicio de transmisión en directo. El programa se llamaba ¡ATRAPANDO A LOS DEPREDADORES DE NIÑOS! La esposa de Singhania se puso una pastilla de nitroglicerina debajo de la lengua porque sentía que iba a sufrir un infarto.

    Poco antes, en un parque suburbano a 2400 kilómetros de distancia, en Santa Ana, una decena de personas se escondían detrás de un muro cubierto de enredaderas mientras susurraban y se preparaban para un enfrentamiento. Un hombre con una sudadera con capucha llamado Vitaly los lideraba y narraba en directo a una cámara, con una bebida energética en la mano. Akash iba al parque para encontrarse con una mujer que había conocido por internet. La mujer le había estado enviando mensajes a Akash por una aplicación de citas, pero realmente era un señuelo que trabajaba con Vitaly y su grupo, y les había dicho que Akash pensaba que ella tenía 16 años.

    Vitaly hacía boxeo de sombra contra un árbol mientras esperaba a que Akash y la mujer pasaran por delante del escondite. A medida que transcurrían los minutos, el número de personas que veían la transmisión en directo subió a más de 24.000. Akash y la mujer aparecieron por fin y, al tiempo que la mujer se alejaba, Vitaly salió de su escondite. Corrió hacia Akash, le gritó “señor Bombay” y bailó burdamente a su alrededor al estilo de Bollywood mientras cantaba con un mal acento indio: “Quieres violar a una chica de 16 años”.

    En el chat que acompañaba a la transmisión en directo en Kick, los espectadores se abalanzaron como una multitud que animaba a un gladiador. “Depórtenlo”, escribió uno. “¡MATENLO YA!”, dijo otro.

    Al principio, Akash parecía confundido, pero luego una expresión de reconocimiento se dibujó en su rostro al ver al equipo de filmación: sabía qué tipo de video era este. Ya había visto otros similares. Como hombre de veintitantos años en Estados Unidos, él era el público objetivo. También sabía que se habían equivocado. “Ella nunca me dijo que tenía 16 años”, protestó, y enseguida empezó a revisar los mensajes de la aplicación de citas en su teléfono en busca de pruebas.

    Vitaly se mostró arrepentido por un instante. “Lo siento, hermano”, dijo. Pero la chica que actuó de señuelo insistió en que tenía pruebas. Quince minutos después, llegó la policía y se llevó a Akash.

    Akash había caído en la trampa de un negocio que se dedica a traficar con la humillación pública como entretenimiento. El hecho de que fuera inocente de lo que se le acusaba solo sirvió para atraer a una multitud aún mayor.

    Cazadores de ‘depredadores’

    Akash Singhania estaba en California intentando captar clientes. Dirigía una empresa emergente de máquinas expendedoras que vendía productos dirigidos a hombres jóvenes, como artículos para vapeo, cartas de Pokémon y gomitas de CBD. Ahora estaba listo para volver a casa, a Dallas. Pero era fin de semana, estaba en Los Ángeles y esperaba divertirse.

    Recurrió a una aplicación de citas llamada Pure, que permite a la gente conectarse para tener encuentros sexuales casuales y anónimos. Conversó con una mujer y acordaron verse esa noche, en su barrio de Santa Ana.

    Cuando le tendieron la emboscada, reconoció al líder del grupo, Vitaly Zdorovetskiy, un provocador nacido en Rusia. Conocido en internet simplemente como Vitaly, había sido uno de los reyes de YouTube por sus bromas escandalosas, como besar a mujeres que acababa de conocer o gruñir y correr por el centro de Miami con una camisa de vestir ensangrentada y hecha jirones, fingiendo ser un zombi. De adolescente, Akash había disfrutado de esos videos en YouTube y, aunque las bromas de Vitaly resultaban demasiado impactantes y desagradables para su gusto, las había visto.

    El contenido en línea y el comportamiento en la vida real de Vitaly se volvieron cada vez más extremos con el tiempo. En 2020 fue acusado de agresión grave por atacar a una mujer en Miami –el caso concluyó con un acuerdo de procesamiento diferido– y en 2025 pasó nueve meses en la cárcel en Filipinas después de transmitir en directo cómo acosaba a personas y robaba la motocicleta de un guardia de seguridad. Aunque tenía 10 millones de seguidores en YouTube, en 2024 Vitaly se unió a Kick, un servicio de transmisiones en directo con sede en Australia, y este se convirtió en su principal plataforma para publicar contenido nuevo.

    Su principal gancho en Kick era la caza de depredadores, un género consolidado en las redes sociales, practicado por los llamados “cazadores de pedófilos” de todo el país que buscan acumular clics. Los supuestos depredadores de niños –o “preds”, en la jerga en inglés– son blancos fáciles porque despiertan poca simpatía cuando se les acosa, y el acoso agresivo suele hacerse viral.

    El modelo se popularizó gracias a To Catch A Predator. El programa, inspirado en anteriores justicieros de internet, tuvo 20 episodios y terminó en 2007 después de que la NBC fuera demandada por la familia de un hombre que se suicidó mientras un equipo de filmación estaba fuera de su casa. El caso se resolvió después de que un juez dictaminara que “un jurado razonable podría considerar que la NBC cruzó la línea entre el periodismo responsable y una intromisión irresponsable y temeraria en la labor policial”.

    A pesar de los posibles riesgos legales, Vitaly y otros realizadores de directos por lo general seguían el guion del programa: pagar a personas señuelo para que se hicieran pasar por menores en internet y atrajeran a hombres, para luego confrontarlos ante la cámara. Vitaly a veces añadía un toque de lo absurdo al traer un caimán vivo para confrontar a algún supuesto depredador, o al cantante Akon para que diera un concierto.

    Vitaly no respondió a las solicitudes de entrevista. Su abogado, Doug Johnson, dijo que “Vitaly niega categóricamente cualquier acusación de ilegalidad o conducta indebida intencional”.

    “Denunciar a los depredadores a las fuerzas del orden ha sido un componente central de la misión de Vitaly”, dijo Johnson en un comunicado enviado por correo electrónico. “En casi todos los casos, el equipo de Vitaly se puso en contacto con las fuerzas del orden. Hubo algunas excepciones en las que las autoridades locales advirtieron al equipo de que no responderían y que dejara de llamar”.

    Akash no veía Kick, pero en sus redes sociales habían aparecido fragmentos de los videos de Vitaly en los que atrapaba a depredadores. Siempre había pensado que hacían algo noble.

    ‘Ese no soy yo’

    La persona que sirvió de señuelo para atraer a Akash fue identificada en el video como “Joslyn”. Estas personas envían mensajes a tantos hombres como sea posible; a veces los llaman por teléfono o hacen videollamadas para demostrar que son reales. Reciben una recompensa de varios cientos de dólares por cada “pred” que se presenta, según Rayma McClure, quien trabajó como productor con Vitaly y fue entrevistado por JiDion, otro cazador de depredadores en YouTube.

    Vitaly y su equipo estuvieron transmitiendo durante casi nueve horas ese sábado por la noche, muchas de ellas dentro de un todoterreno extragrande. Vitaly charlaba animadamente sentado en el asiento del capitán en la fila del medio, e intentaba entretener a la audiencia mientras los señuelos se sentaban en la tercera fila, detrás de él, pegadas a sus teléfonos tratando de concretar encuentros. Vitaly normalmente residía en Miami, pero había cambiado de aires y estaba a la caza de pedófilos en Los Ángeles. Los registros judiciales muestran que había asistido allí a una audiencia la semana anterior por un delito menor de complicidad en carreras callejeras ilegales.

    Antes de encontrarse con Akash, el equipo había atraído a un hombre a un Target, aunque este huyó rápidamente; la cámara se quedó enfocando su matrícula mientras se alejaba.

    Akash no escapó. Quería demostrar su inocencia lo antes posible. Les pidió a Vitaly y a su equipo que leyeran los mensajes entre él y la mujer para ver que ella nunca había dicho que tenía 16 años. Esto lo obligó a revelar de qué habían hablado: una práctica BDSM de rol de sexo no consentido, algo que resultó vergonzoso de compartir con el mundo.

    Pero la chica señuelo afirmó que habían trasladado la conversación de la aplicación de citas a Snapchat y leyó un mensaje que, según ella, le había enviado a Akash allí: “Quiero ser totalmente sincera. Mentí allá. Tengo 16 años”.

    Akash miró el mensaje en su teléfono con incredulidad. “Ese no soy yo”, dijo. “Esa no es mi cuenta”.

    Según Santiago Rose, quien había trabajado anteriormente con Vitaly en operaciones contra depredadores, pero no participó en esta, su equipo de señuelos rastrea al menos cuatro aplicaciones diferentes de citas y redes sociales, por lo que manejan muchas conversaciones a la vez. A Akash le quedó claro que Vitaly y su equipo no estaban interesados en revisar cuidadosamente las pruebas. Siguieron gritando, rodeándolo y hablando todos a la vez.

    Así que Akash llamó a la policía.

    El operador le pidió su nombre y lo hizo deletrearlo.

    Ahora la audiencia de la transmisión en directo sabía exactamente quién era. “Jajaja, se delató a sí mismo”, escribió un espectador.

    Fue como echar sangre en el agua. El entretenimiento ocioso se convirtió en una cacería. “Encontré su Facebook”, escribió alguien. Alguien publicó un enlace a su página de Instagram y el nombre de su empresa, así como el nombre de su padre y el de la empresa de su padre.

    Akash recibió llamadas de acoso y cientos de mensajes de texto y en redes sociales, y su familia también recibió unos cuantos. Un estudiante universitario de Nueva York hizo la llamada que despertó al padre de Akash.

    La policía llegó unos 10 minutos después de que Akash llamara al 911. Uno de los agentes reconoció a Vitaly y le dio la mano. Ellos también conocían este tipo de transmisiones en directo, y sus acciones quedaron grabadas por la cámara. Antes de marcharse con Akash esposado en la parte trasera del coche, los agentes pidieron una foto con el famoso bromista.

    ‘El tipo perfecto, el video perfecto’

    Solo los fans más fieles de Vitaly siguen su transmisión en directo en Kick. La mayoría de la gente ve sus odiseas para atrapar a los depredadores, como lo hizo el propio Akash Singhania, en videos cortos en otras plataformas de redes sociales.

    Kick se creó en 2022 por los propietarios de Stake, un casino en línea, después de que el gigante de las transmisiones en directo Twitch lo prohibiera junto con varios otros sitios de apuestas en internet. Stake y otros casinos en línea ofrecen ahora lucrativos acuerdos a creadores de Kick de alto perfil, quienes, a cambio, transmiten en directo cómo apuestan, según realizadores de directos que hablaron con The New York Times. Stake confirmó que tenía un “acuerdo de creador” con Vitaly.

    Para construir su base de usuarios, Kick ha invertido en lo que uno de sus ejecutivos denominó una “red de clips” o segmentos. Para que el contenido de las transmisiones en directo de Kick llegue a un público más amplio en otras plataformas más populares, Kick utiliza a los llamados “recortadores”: personas que identifican los mejores momentos de las transmisiones y los publican como vídeos cortos en Instagram, TikTok y YouTube. Los recortadores reciben una compensación si sus publicaciones superan las 1000 visualizaciones en dichas plataformas.

    En los últimos años, las plataformas de redes sociales han cambiado sus algoritmos: han pasado de mostrar principalmente lo que comparten en línea tus amigos a mostrar lo que es más popular entre los usuarios en general. Los videos cortos pagados se aprovechan de este diseño y hacen que parezca que el contenido es realmente popular entre los usuarios para potenciar la presencia de los segmentos, o clips, en las fuentes de contenido de otras personas. Creadores como Vitaly reciben más atención, y a quienes siguen sus enlaces a Kick se les estimula para aprender sobre Stake, la empresa de apuestas en línea.

    Kick afirmó recientemente haber alcanzado el hito de los 100 millones de usuarios, y Stake casi ha duplicado sus ingresos desde el lanzamiento de Kick, hasta alcanzar los 4,7 millardos de dólares en 2024.

    Después de que Vitaly se uniera a Kick, este publicó un video buscando gente que creara clips. Dijo que tenía un presupuesto de 200.000 dólares y abrió un maletín lleno de dinero falso, con el logo de Stake, el casino, en el exterior.

    En la transmisión en directo, Vitaly intentó gestionar las interacciones para la creación de clips o recortes. En un momento dado, hizo una broma racista burlona sobre que Akash era inteligente porque era indio, lo que provocó que uno de sus colaboradores lo interrumpiera. Vitaly le gritó enfadado. “Hermano, otra vez en medio de lo que estaba diciendo… Estaba teniendo un momento perfecto para conseguir clips”, dijo, soltando una serie de palabrotas. “Conseguir clips” o “clip farming” se refiere a cuando un realizador de directos hace algo impactante a sabiendas de que eso generará atención más tarde.

    En las horas posteriores al encuentro en Santa Ana, los segmentos de videos de Vitaly burlándose de Akash se difundieron por internet y por todo el mundo. Los padres de Akash habían emigrado de la India, y sus primos del país les enviaron mensajes porque vieron cómo se estaba haciendo viral.

    Después de que la policía se llevara a Akash, Vitaly comentó ante la cámara: ‘El tipo perfecto, el video perfecto”.

    Se acercaba la medianoche y Vitaly decidió que ya había terminado de cazar depredadores por esa noche. Sin embargo, cuando volvió a la habitación donde se alojaba, mantuvo la transmisión en directo en su computadora portátil durante una hora y media mientras jugaba Keno en Stake.

    Las apuestas en línea son ilegales en California, y Stake le dijo al Times que no opera allí. La ciudad de Los Ángeles ha demandado a Stake, Kick y su empresa matriz por facilitar las apuestas ilegales en el estado. La empresa dijo que “rechaza las acusaciones de la demanda de Los Ángeles”.

    El público encuentra un nuevo villano

    Mientras Vitaly jugaba ante una audiencia en directo cada vez más pequeña, la policía interrogaba a Singhania y revisaba el contenido de su teléfono. Tras el interrogatorio, un agente de policía de Santa Ana habló con el padre de Akash, quien grabó la llamada.

    “Su hijo estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado”, dijo el agente.

    El agente se mostró comprensivo y dijo que Akash era inocente, pero que la policía no podía ocuparse del acoso que había sufrido por parte de los cazadores de pedófilos. Dijo que se trataba de un asunto civil. El departamento de policía de Santa Ana confirmó que interrogaron y pusieron en libertad a Akash, y que no era objeto de ninguna investigación.

    Akash dijo que al día siguiente consiguió ponerse en contacto con Vitaly por mensaje privado en X. Dijo que le había enviado el documento que acreditaba su puesta en libertad, así como la grabación de su padre, y que había hablado por teléfono con Vitaly, quien le dijo que su equipo había metido la pata y que iba a despedir a todos. (“El señuelo de Vitaly le dijo por error que le había dicho a Singhania que tenía 16 años”, dijo Johnson, el abogado de Vitaly. “Vitaly no sabía nada de Akash Singhania antes de que la chica señuelo organizara la cita”).

    “Tienes que decirle a todo el mundo que soy inocente”, Akash recordó haberle dicho.

    El lunes siguiente, Vitaly publicó una disculpa en X y pidió a sus seguidores que dejaran de ponerse en contacto con ellos. “Mi equipo y yo describimos erróneamente a Akash Singhania como un depredador de menores”, escribió. “Pido disculpas a Singhania, a su familia, a sus amigos y a cualquier otra persona afectada por este error”.

    Vitaly borró el episodio de esa noche de su cuenta de Kick, y su abogado afirmó que “intentó activamente retirar cualquier recorte de video con Singhania”. Una empresa que pagaba a personas para editar el programa de Vitaly les pidió que borraran los fragmentos que habían publicado esa noche, según un mensaje revisado por el Times. Pero ya era demasiado tarde. Su ejército de recortadores –gente que intentaba ganar dinero rápido– ya lo había difundido ampliamente en internet.

    Los clips omnipresentes contribuyeron a avivar un nuevo ciclo de humillación, pero ahora había un nuevo objetivo: el propio Vitaly. La disculpa de Vitaly obtuvo casi cinco millones de visualizaciones. Los vídeos de Santa Ana volvieron a hacerse virales con nuevos comentarios: “Vitaly acusó FALSAMENTE a un hombre inocente de ser un depredador”, decía uno. “La personalidad de internet Vitaly Zdorovetskiy está oficialmente ‘acabado’ tras una operación encubierta contra depredadores que salió terriblemente mal”, decía otro.

    Los comentarios sobre el desastre de Vitaly obtuvieron millones de visitas.

    Kick suspendió la cuenta de Vitaly.

    El equipo legal de Akash, del bufete Sheppard, dijo que revisaba sus opciones legales, incluido presentar una demanda por difamación o llegar a un acuerdo extrajudicial.

    Akash contó que hace poco estaba en un aeropuerto de Florida esperando un Uber, cuando alguien lo reconoció y le preguntó si era el hombre del video de Vitaly. Mintió y dijo que no. Dijo que aún recibía mensajes de acoso y llamadas de broma a su teléfono personal, y que a menudo le viene a la mente la sensación de estar sentado en la parte trasera de un coche de policía, pensando que su vida se había acabado. Dijo que nunca volvería a usar una aplicación de citas en línea. “En realidad no confío en nadie”, dijo. “Nunca sabes quién puede ser realmente alguien”.

    En cuanto a Vitaly, tras un mes de silencio total, su cuenta de Kick volvió a estar activa a mediados de mayo. En su primera transmisión en directo tras la suspensión, dijo que pensaba seguir atrapando depredadores, esta vez en Europa. Le dio las gracias a Kick y a Stake. Y luego se pasó una hora jugando en las máquinas tragamonedas digitales de Stake mientras su público lo veía. Había sobrevivido al ciclo de la justicia de internet y su plataforma estaba intacta.

    Natalie Reneau colaboró con la producción de video.

    Kashmir Hill escribe sobre la tecnología y las maneras en que está cambiando la vida cotidiana de las personas, centrándose especialmente en la privacidad. Lleva más de una década cubriendo tecnología.

    Aric Toler es reportero del equipo de investigaciones visuales del Times, donde utiliza técnicas emergentes de descubrimiento para analizar información de código abierto.

    Natalie Reneau colaboró con la producción de video.

  • Los hongos subterráneos que sostienen la vida en la tierra

    Los hongos subterráneos que sostienen la vida en la tierra

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    Mediante aprendizaje automático y un robot de imágenes de alta resolución, los científicos lograron medir y trazar el mapa de las enormes redes de hongos subterráneos que almacenan carbono.

    Un sistema circulatorio oculto late justo debajo de la superficie del planeta. Allí, incrustadas en el suelo, se encuentran densas redes de microorganismos conocidos como hongos micorrízicos arbusculares. Estos hongos se adhieren a las raíces de las plantas, y envían filamentos largos y delgados a lo largo del suelo. Estos filamentos transportan agua y nutrientes a las plantas y se llevan el carbono, y así contribuyen a mantener grandes cantidades de este elemento fuera de la atmósfera.

    Si se colocaran uno tras otro, estos filamentos se extenderían a lo largo de 109 mil billones de kilómetros –aproximadamente 730 millones de veces la distancia entre la Tierra y el Sol–, según informaron los científicos en un nuevo estudio. En conjunto, los filamentos contienen aproximadamente 300 megatones de carbono, o entre cuatro y seis veces el carbono que contienen todos los seres humanos del planeta, según el estudio, publicado el jueves en la revista Science.

    Un equipo internacional de científicos llevó a cabo la investigación, en la que utilizaron una combinación de técnicas avanzadas, como el aprendizaje automático y un robot de imágenes de alta resolución, para medir, predecir y cartografiar el tamaño de estas redes fúngicas en ecosistemas de todo el mundo.

    El estudio reveló redes fúngicas especialmente densas bajo las praderas del mundo, lo que se suma a las pruebas de que estos ecosistemas, que suelen recibir menos protección conservacionista que los bosques, sirven como importantes sumideros de carbono para el planeta.

    “La gente simplemente no presta atención a estos ecosistemas”, dijo Toby Kiers, directora de la Sociedad para la Protección de las Redes Subterráneas (SPUN, por su sigla en inglés) y bióloga evolutiva de la Universidad Libre de Ámsterdam que también fue coautora del nuevo estudio. “Lo que queremos hacer con estos datos es realmente sacar a la luz algunos de estos patrones ocultos bajo tierra”.

    Más del 70 por ciento de las especies de plantas terrestres de la Tierra dependen de hongos micorrízicos arbusculares, que –además de transportar nutrientes y almacenar carbono– también ayudan a estabilizar el suelo y a proteger a las plantas del estrés ambiental.

    Aunque ha quedado claro que estas redes son tanto fundamentales como enormes, Kiers dijo: “No sabemos dónde las redes están muy sanas y dónde están amenazadas”.

    En el nuevo estudio, ella y sus colegas se propusieron “construir una imagen más completa” de esta infraestructura subterránea, dijo. Comenzaron recopilando datos de cientos de artículos publicados anteriormente, que habían analizado en conjunto más de 16.000 muestras de suelo de todo el mundo. Los autores de esos artículos ya habían calculado la densidad de los filamentos fúngicos, conocidos técnicamente como hifas, en esas muestras. (La densidad se definió como el número de metros de hifas por centímetro cúbico de suelo).

    Los científicos usaron estos datos –junto con información sobre las condiciones ambientales de los lugares donde se recogieron las muestras– para entrenar un modelo de aprendizaje automático. El modelo predijo entonces la densidad fúngica en lugares de todo el mundo, incluidos aquellos en los que no se habían tomado muestras anteriormente.

    Los investigadores también fotografiaron muestras de hongos cultivadas en laboratorio con un robot de imagen de alta tecnología, desarrollado por Thomas Shimizu, biofísico del Instituto AMOLF de Ámsterdam y coautor del estudio, junto con su equipo. El robot tomó imágenes de alta resolución de las hifas, lo que permitió a los científicos determinar el grosor de los filamentos.

    En conjunto, estos datos sobre la densidad global de los hongos y el grosor de sus hifas ramificadas permitieron a los investigadores estimar la longitud y la masa totales de estas redes fúngicas subterráneas.

    “Estamos entusiasmados con la cifra –aproximadamente mil millones de veces la distancia de la Tierra al Sol– porque da una idea de la magnitud, de la escala de lo que estamos observando”, dijo Kiers. “Pero para mí, lo más emocionante no es solo darle una longitud, sino situarlo en un mapa y poder ver estos patrones”.

    Las praderas presentaron densidades de hongos micorrízicos arbusculares más altas que cualquier otro ecosistema. Entre los puntos de mayor concentración se encontraban los Everglades de Florida, el humedal de Sudd en Sudán del Sur y la estepa tibetana.

    Los resultados no fueron una sorpresa total, y estudios anteriores ya habían sugerido que las praderas son especialmente ricas en hongos micorrízicos arbusculares.

    Pero el nuevo estudio destaca la importancia de estos ecosistemas a escala global, dijo Liz Koziol, ecóloga especializada en hongos micorrízicos de la Universidad de Kansas quien no participó en la investigación. “Comparar todos estos conjuntos de datos de todo el mundo supone una cantidad increíble de trabajo”, dijo Koziol. “Es simplemente asombroso ver el mapa de calor global”.

    Los investigadores también descubrieron que la densidad de estas redes era aproximadamente un 50 por ciento menor en los suelos destinados al cultivo que en las tierras no cultivadas, aunque se necesita más investigación para relacionar las prácticas agrícolas con la salud micorrícica, dijo Kiers.

    De hecho, los investigadores reconocen que los hallazgos conllevan una incertidumbre considerable y que hay algunas regiones y ecosistemas, como las zonas áridas, que están especialmente poco estudiados.

    Pero Kiers expresó su esperanza de que los hallazgos del equipo contribuyan a orientar las políticas de conservación y gestión del territorio que protejan no solo la vida en la superficie, sino también las vastas redes fúngicas que se encuentran debajo.

    “Porque creo que, una vez que desaparecen”, dijo, “es muy difícil recuperarlas”.

    Emily Anthes es reportera científica y escribe principalmente sobre ciencia y salud animal. También cubrió la pandemia de coronavirus.

  • Los estadounidenses resienten cada vez más la brecha entre los ultrarricos y la gente promedio

    Los estadounidenses resienten cada vez más la brecha entre los ultrarricos y la gente promedio

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    Mientras Elon Musk se convierte en el primer “billonario” del mundo, los trabajadores se enfrentan a precios más altos y al temor a perder sus puestos de trabajo por culpa de la IA.

    Dos acontecimientos de la semana pasada ayudan a poner de relieve este momento extraño y contradictorio para la economía estadounidense.

    El miércoles, la Oficina de Estadísticas Laborales informó que el incremento de los precios de la energía había anulado un año y medio de aumentos salariales para el trabajador estadounidense promedio. El viernes, la salida a bolsa de SpaceX convirtió a Elon Musk en el primer “billonario” del mundo.

    Esa cruda yuxtaposición ayuda a explicar por qué muchos estadounidenses, en encuesta tras encuesta, dicen que ya no creen que la economía estadounidense les beneficie. Unos pocos se enriquecen de forma desmesurada e inimaginable, mientras que generaciones enteras de familias temen que nunca podrán permitirse comprar una casa, criar hijos o disfrutar de una jubilación tranquila.

    “No creo que el mercado de valores sea necesariamente la causa” del pesimismo de los estadounidenses sobre la economía, dijo Stefanie Stantcheva, una profesora de Harvard que estudia la opinión pública. “Pero no creo que la gente lo vea y piense: ‘Genial, esto significa que a mí también me va a ir muy bien’. Es posible que esto refuerce esa sensación de ‘me estoy quedando atrás’”.

    La desigualdad no es precisamente un fenómeno nuevo en Estados Unidos. Sin embargo, la explosión de riqueza en la cima más alta no tiene precedentes en la historia del país. En el apogeo de la Edad Dorada, a finales del siglo XIX, el puñado de estadounidenses más ricos poseía un patrimonio neto equivalente a aproximadamente el 3 por ciento de la producción económica anual del país, según datos recopilados por los economistas franceses Gabriel Zucman y Emmanuel Saez. Hoy en día, las fortunas de ese mismo 0,00001 por ciento –unos 20 individuos– representan aproximadamente cuatro veces más, lo que equivale al 12 por ciento de la producción anual.

    Otros economistas, utilizando metodologías diferentes, obtienen cifras algo distintas. Pero casi nadie discute el hecho básico de que los más ricos han obtenido ganancias extraordinarias en los últimos años.

    El panorama para el otro 99 por ciento de los estadounidenses es más matizado. Más de la mitad de los hogares estadounidenses poseen acciones, ya sea directamente o a través de cuentas de jubilación, lo que significa que se han beneficiado al menos en cierta medida del alza récord de los precios de las acciones. La riqueza ha aumentado de manera más lenta para las familias de clase media que para los ricos durante la última década, según muestran los datos de la Reserva Federal, pero aun así ha aumentado.

    Para la mayoría de los estadounidenses, sin embargo, la “riqueza” es un concepto algo abstracto, ligado a la casa en la que viven y a las cuentas de jubilación que esperan no tocar mientras sea posible. Lo que más importa, en el día a día, son sus ingresos. Y la proporción del ingreso nacional que va a parar a los trabajadores lleva décadas en descenso. Alcanzó un mínimo histórico en el primer trimestre del año, según datos del Departamento de Comercio.

    Ahora, el aumento de los costos vuelve a mermar los sueldos de los trabajadores. En mayo, el reciente aumento de los precios de la energía –como consecuencia de la guerra con Irán– llevó la tasa de inflación anual a su nivel más alto en tres años. Los salarios por hora, ajustados a la inflación, han caído durante tres meses seguidos, lo que borra todas las ganancias logradas durante el primer año del mandato del presidente Donald Trump. Los índices de confianza del consumidor se han desplomado a medida que han aumentado los precios de la gasolina.

    Los precios del petróleo se han moderado un poco en las últimas semanas ante la esperanza de un alto al fuego duradero, y es probable que bajen aún más si Estados Unidos e Irán llegan a un acuerdo y los buques petroleros comienzan a salir del golfo Pérsico a través del estrecho de Ormuz en mayor número.

    Pero es poco probable que el respiro en la gasolinera acabe con la ansiedad de los estadounidenses tras años de una crisis económica tras otra. Primero, la pandemia de la COVID-19 paralizó gran parte de la economía y dejó sin trabajo a decenas de millones de personas, al menos de forma temporal. Luego, la inflación se disparó hasta alcanzar su nivel más alto en cuatro décadas. Desde entonces, los estadounidenses han soportado tasas de interés elevadas, aranceles y repetidos temores de recesión.

    “Si piensas en lo que se sintió pasar por la covid, y luego la inflación, y también la agitación política y la inestabilidad, sales de todo eso pensando: ‘¿Cómo se supone que voy a planificar el futuro?’”, dijo Elizabeth Wilkins, presidenta del Roosevelt Institute, un centro de estudios de tendencia progresista.

    Stantcheva, la economista de Harvard, ha descubierto que los episodios de alta inflación tienen un impacto a largo plazo en la actitud económica de los consumidores. Esto no solo se debe a la presión sobre sus presupuestos, sino también a que parece injusto: los ricos pueden absorber los precios más altos con relativa facilidad, mientras que los hogares con menos ingresos lo pasan mal.

    “Va de la mano de una gran sensación de desigualdad e injusticia”, dijo.

    Ahora los estadounidenses se enfrentan a una nueva amenaza en forma de la inteligencia artificial, que, según advierten los líderes del sector tecnológico, podría eliminar categorías enteras de trabajo de oficina. Muchos economistas se muestran escépticos ante esas predicciones, pero las encuestas muestran que muchos trabajadores están preocupados por lo que la tecnología supondrá para sus carreras. Los votantes de todo el país también se han rebelado contra los planes de construir centros de datos de IA en sus comunidades, alegando su impacto en las facturas de electricidad, el suministro de agua y la calidad del aire.

    Dadas estas preocupaciones, no es de extrañar que el público se sienta incómodo con el aumento de la riqueza que ha acompañado al auge de la IA. Las empresas relacionadas con esta tecnología han impulsado los recientes incrementos en el mercado de valores. El debut de SpaceX el viernes fue el primero de lo que se prevé sea una serie de gigantescas salidas a bolsa de empresas de IA. (SpaceX, aunque más conocida por sus cohetes y satélites, también posee un laboratorio de IA y ha realizado enormes inversiones en infraestructura de IA).

    Además de convertir a Musk en billonario, se esperaba que la salida a bolsa de SpaceX en sí misma creara miles de nuevos millonarios y varios multimillonarios.

    “Muchos de los magnates tecnológicos que ahora son superricos no se han ayudado a sí mismos en este debate al decir: ‘Mi innovación va a arrasar con tu vida’”, dijo Glenn Hubbard, economista de la Facultad de Negocios de Columbia quien fue asesor principal del presidente George W. Bush. “No es tan descabellado imaginar una reacción negativa”.

    Hubbard dijo que no veía necesariamente un problema en la existencia de multimillonarios o incluso de billonarios, siempre y cuando la gente se hiciera rica a través del espíritu emprendedor y la innovación, en lugar de mediante la corrupción o el amiguismo. Pero señaló que los legisladores deberían tomarse en serio la opinión pública. El Congreso debería estudiar formas de gravar a los multimillonarios de manera más eficaz, afirmó, y garantizar que los ricos no ejerzan una influencia indebida sobre el sistema político.

    Sin embargo, muchos economistas progresistas sostienen que las enormes fortunas como la de Musk distorsionan de forma inherente tanto el sistema económico como el político, y dan a los superricos demasiadas formas de eludir la regulación, los impuestos y la supervisión.

    “Es el poder de influir en los mercados, es el poder de comprar a la competencia, es el poder de influir en la creación de políticas”, dijo Zucman, uno de los académicos franceses especializados en desigualdad de riqueza. “Si quieres una economía de mercado que funcione bien, no es bueno que haya demasiado poder concentrado en manos de una riqueza extrema en la cúspide. Distorsiona los mercados. Distorsiona la democracia”.

    El auge de la IA aún está en sus primeras etapas, y algunos analistas se muestran escépticos sobre si SpaceX y otras empresas obtendrán ganancias que justifiquen sus valoraciones astronómicas. Si los escépticos tienen razón, los precios de las acciones podrían caer y el estatus de billonario de Musk podría resultar efímero.

    Pero tal caída también podría tener consecuencias para los estadounidenses comunes. Las inversiones relacionadas con la IA han ayudado a la economía a superar un periodo tumultuoso; el auge del mercado bursátil ha contribuido a sostener el gasto de los consumidores mientras el crecimiento de los salarios se ha enfriado. El estallido de la burbuja de la IA pondría en peligro millones de puestos de trabajo, desde los electricistas que cablean los centros de datos hasta los camareros que atienden a inversores adinerados en restaurantes de lujo. Y evaporaría billones de dólares en activos financieros depositados en cuentas de jubilación 401(k) y planes de ahorro para la universidad.

    Eso puede hacer que la IA se sienta como una especie de círculo al estilo de la novela Trampa 22 para los trabajadores: si la tecnología logra transformar la economía, podrían perder sus empleos. Si no está a la altura de las expectativas, sus ahorros para la jubilación podrían esfumarse. No es de extrañar que tantos estadounidenses sientan que la economía está amañada en su contra, dijo Heather Boushey, quien se desempeñó como asesora en el gobierno de Biden y ha escrito un libro sobre el impacto económico de la desigualdad.

    “Está claro que nuestra economía está diseñada para crear un puñado de multimillonarios y un billonario”, dijo Boushey. “Ya no se trata de crear oportunidades y estabilidad para la mayoría”.

    Ben Casselman es el corresponsal principal de economía para el Times. Lleva casi 20 años informando sobre economía.