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  • Mario Ríos Montt, prelado defensor de los derechos humanos, muere a los 94 años

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    Lideró la oficina de derechos humanos de la Iglesia católica en Guatemala incluso cuando su hermano, el ex dictador militar del país, era investigado por genocidio.

    Mario Ríos Montt, prelado que dirigió la oficina de derechos humanos de la Iglesia católica en Guatemala incluso cuando su hermano, el ex dictador militar del país, estaba siendo investigado por genocidio, murió el 5 de abril en Ciudad de Guatemala, la capital. Tenía 94 años.

    Su muerte, en la casa provincial de los padres vicentinos fue anunciada por el Arzobispado de Guatemala. Era obispo auxiliar emérito de la arquidiócesis de Santiago de Guatemala en el momento de su muerte, que ocurrió el Domingo de Resurrección, como la de su hermano mayor, el general Efraín Ríos Montt, acaecida ocho años antes en la misma fiesta católica.

    Todo separaba a los dos hermanos, que crecieron en la pobreza en una familia numerosa de la Guatemala rural. Durante años, su aguda divergencia se consideró emblemática de una escisión fundamental en la sociedad latinoamericana, entre una Iglesia que defendía los derechos humanos y un ejército que los pisoteaba.

    En público, los hermanos se negaban a hablar mal el uno del otro. Bajo esa superficie, habían defendido posturas radicalmente distintas.

    Durante años, el obispo Ríos Montt fue un proselitista discreto de los derechos humanos en su atribulado país, mismo que, a partir de 1960, fue azotado por una guerra civil de 36 años entre gobiernos militares o dominados por militares e insurgentes políticos de izquierda del campo. Murieron unas 200.000 personas, y se calcula que los militares fueron responsables de más del 90 por ciento de las muertes.

    La peor fase, un periodo denominado “La violencia” en Guatemala, se produjo durante los 17 meses de gobierno de su hermano mayor, quien llegó al poder mediante un golpe de Estado en 1982. Bajo su mandato, se registraron unas 86.000 víctimas, muchas de ellas campesinos indígenas mayas de la etnia ixil. El ejército del general atacó o destruyó alrededor de 4000 aldeas y caseríos, y quizá 1,2 millones de personas se vieron obligadas a exiliarse como consecuencia de su campaña antinsurgente de tierra arrasada.

    Antes de ser derrocado por su propio ministro de Defensa en 1983, el general Ríos Montt asestó un duro golpe a la insurgencia guerrillera. El presidente de Estados Unidos Ronald Reagan elogió su cruzada contra el comunismo y calificó las acusaciones de abusos contra los derechos humanos de “acusaciones falsas”.

    Cuando finalmente comenzó el ajuste de cuentas, años después –la guerra terminó en 1996 con un tratado de paz entre el gobierno y los rebeldes–, los dos hermanos estaban más enfrentados que nunca.

    Para su sorpresa, el modesto obispo fue nombrado director de la oficina de derechos humanos de la Iglesia de Guatemala. Su nombramiento se produjo en 1998, justo después de que las autoridades eclesiásticas publicaran un informe condenatorio de las atrocidades cometidas por los militares.

    Su predecesor en la oficina de derechos humanos, el obispo Juan José Gerardi, había muerto apaleado con una losa de hormigón en el garaje de una casa parroquial de la iglesia, dos días después de presentar el informe “Guatemala: ¡Nunca Más!”, el 24 de abril. Tres oficiales del ejército fueron condenados por el asesinato del obispo Gerardi en 2001.

    El hermano del obispo Ríos Montt, Efraín, hizo una reaparición política en la década de 1990, primero como miembro del Congreso de Guatemala y luego como su presidente. No había perdido su popularidad entre algunos votantes como líder de mano dura contra la delincuencia.

    La oficina de derechos humanos de la Iglesia, seguida por un poder judicial y abogados de derechos humanos recién independizados, pronto realizaron las primeras investigaciones sobre la conducta de Efraín durante la guerra civil, mismas que desembocaron en su condena por genocidio en 2013. Fue sentenciado a 80 años de prisión. Ese mismo año, la condena fue anulada por un tecnicismo, pero los defensores de derechos humanos la consideraron una victoria. Al morir, siendo ya general retirado, estaba siendo juzgado nuevamente.

    En diciembre de 2000 en una conferencia de prensa, en la que anunció que era probable que se procesara a su hermano por las atrocidades de la guerra civil, el obispo Ríos Montt afirmó que lo que a él le interesaba era la verdad, pasara lo que pasara, y que la verdad era la verdad. Y agregó que el trabajo de la Iglesia era ese.

    El obispo Ríos Montt había asumido la labor del obispo Gerardi con un fervor que sorprendió a los observadores eclesiásticos, quienes lo habían conocido principalmente como administrador. “Sabía que era un momento de mucho riesgo”, dijo en una entrevista Nery Rodenas, quien trabajaba para él. Lo describió como una persona “muy clara de cuál debía ser el papel que debía jugar la oficina en aspectos sociales”.

    En una Iglesia que se había radicalizado por las agudas desigualdades del país y por la propia lucha guerrillera, el obispo Ríos Montt no destacaba como un estridente político de izquierda.

    “Era un hombre de Iglesia, un buen hombre, una persona normal”, dijo en una entrevista Ricardo Falla, antropólogo, activista y sacerdote jesuita y uno de los intelectuales más conocidos del país. “No era un teólogo de la liberación”, añadió el padre Falla, en referencia a la doctrina cristiana de influencia marxista que se extendió por la Iglesia latinoamericana en las décadas de 1970 y 1980.

    Pero al obispo Ríos Montt lo había transformado su experiencia en ese mismo periodo como obispo de la provincia costera de Escuintla, en el sur del país, pobre y desgarrada por las luchas entre los propietarios de las plantaciones de azúcar y los trabajadores en huelga.

    “Apoyó la huelga y estuvo con la gente”, dijo Alejandro Rodríguez, abogado de derechos humanos de Ciudad de Guatemala.

    Dos sacerdotes y dos seminaristas, defensores de los pobres, fueron asesinados en circunstancias turbias durante el mandato del obispo Ríos Montt. Por ello, “estaba realmente a favor de los derechos humanos y la justicia”, dijo Mario Trinidad, exsacerdote misionero en Escuintla y autor de Misioneros y resistencia en Guatemala (2024).

    El propio obispo Ríos Montt figuraba en un “Dossier de la Muerte” del gobierno, según un cable de la embajada estadounidense de junio de 1981 –después de los asesinatos y antes de que su hermano tomara el poder– descubierto por un investigador, Ben Parker.

    El gobierno de Guatemala, dijo el obispo al funcionario anónimo de la embajada, “simplemente no tiene la voluntad de cambiar” ni “la voluntad de hacer el bien”. Al gobierno, añadió, “le importan un bledo los humildes y los pobres”. El funcionario comentó sobre el obispo en el telegrama: “No temía por su propia seguridad, pues se sentía resignado a su destino”.

    El obispo Ríos Montt pasó gran parte del gobierno de su hermano en el exilio –en Costa Rica y luego en Italia– tras recibir una llamada telefónica del general en la que le comunicaba que su vida corría peligro. Regresó tras la destitución de su hermano. El papa Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Santiago de Guatemala en 1987. Se retiró en 2010.

    Mario Enrique Ríos Montt nació el 17 de marzo de 1932 en Huehuetenango, en el altiplano occidental de Guatemala, uno de los 12 hijos de Hermógenes Ríos y Consuelo Mont (como figuraba en su partida de nacimiento; la familia de su madre era de origen francés).

    Su padre era un comerciante acomodado que quebró durante la Depresión. De niño, Mario iba a misa todos los días; se decía que su hermano mayor era aficionado a los desfiles militares. Más tarde, Efraín se hizo cristiano evangélico.

    Mario estudió en el Seminario Nacional de Costa Rica y en 1959 se ordenó sacerdote en la Sociedad de San Vicente de Paúl, cuyo ministerio es el cuidado de los pobres. Tras servir como párroco en Ciudad de Guatemala y en El Salvador, en su capital, San Salvador, pasó un tiempo como misionero en Cuba.

    No se dispuso en un primer momento de información sobre sus supervivientes.

    Aunque el obispo Ríos Montt se mostró crítico con las fuerzas armadas en una entrevista concedida en 1999 a la televisión guatemalteca, en la que señaló que la historia de Guatemala estaba llena de injusticia e impunidad, quienes trabajaron más de cerca con él nunca lo oyeron hablar de su hermano.

    “Fue mi jefe inmediato durante muchos años y nunca me comentó nada, si estaba bien o mal lo que él había hecho”, dijo Rodenas.

    Eso no sorprendió a muchos analistas del país. “Tiene que ver con el pegamento que mantiene unida a América Latina”, dijo Virginia Garrard, profesora emérita de Historia en la Universidad de Texas y autora de un libro sobre el general Ríos Montt. “Es la sensación de que la sangre es más espesa que el agua”.

    Al mismo tiempo, el obispo Ríos Montt no guardó silencio sobre los crímenes que se cometieron durante la larga lucha interna del país.

    “Algunas personas solo quieren olvidar las cosas”, dijo en una entrevista con The Los Angeles Times en 1999. “Pero primero, no se puede hacer; y aunque se pudiera, eso no nos permitiría aprender de la experiencia”.

    Jody García colaboró con la reportería desde Ciudad de Guatemala.

    Adam Nossiter ha sido jefe de las corresponsalías del Times en Kabul, París, África Occidental y Nueva Orleáns y ahora es redactor de la sección Obituarios.

    Jody García colaboró con la reportería desde Ciudad de Guatemala.

  • “Irresponsable y peligroso”: la crítica de China al bloqueo impuesto por EE.UU. a los puertos de Irán

    “Irresponsable y peligroso”: la crítica de China al bloqueo impuesto por EE.UU. a los puertos de Irán

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    Un buque de carga en aguas del estrecho de Ormuz.

    Reuters
    La apertura del estrecho de Ormuz se ha vuelto crítica para la economía internacional.

    China ha calificado el bloqueo naval estadounidense de los puertos iraníes como “irresponsable y peligroso”.

    El Ministerio de Asuntos Exteriores chino afirmó que la medida “socavaría el ya frágil acuerdo de alto el fuego” y pondría en mayor peligro la seguridad de los barcos que transitan por el estrecho de Ormuz, una vía marítima crítica que Irán bloqueó en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel.

    El bloqueo estadounidense entró en vigor el lunes, un día después de que las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán fracasaran en Pakistán.

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho que la medida tiene como objetivo obligar a Irán a renunciar a sus ambiciones nucleares. Los analistas sostienen que el bloqueo también está diseñado para presionar a China, el mayor comprador de petróleo iraní, para que aliente a Teherán a abrir el estrecho.

    El embajador de Irán ante la ONU calificado el bloqueo naval estadounidense como una “grave violación” de la soberanía de Teherán.

    Hasta ahora, los buques chinos han estado entre los pocos que han logrado atravesar el estrecho. No está claro si tuvieron que pagar un peaje a Irán para hacerlo.

    De hacerse efectivo, el bloqueo de Estados Unidos podría interrumpir el suministro de China y tener consecuencias de gran alcance para su economía.

    Pekín pide un alto el fuego

    “China cree que solo logrando un alto el fuego integral y poniendo fin a la guerra podremos crear las condiciones para aliviar la situación en el estrecho”, afirmó el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun.

    “China insta a todas las partes a respetar los acuerdos de alto el fuego, centrarse en la dirección general del diálogo y las conversaciones de paz, tomar acciones prácticas para promover el alivio de la situación regional y restablecer el tráfico normal en el estrecho lo antes posible”, añadió Guo.

    Guo también declaró en una rueda de prensa el martes que los reportes que indicaban que China se preparaba para entregar nuevos sistemas de defensa aérea a Irán eran “completamente inventados”.

    Trump ha amenazado con imponer un arancel del 50% a los productos de China si proporciona asistencia militar a Teherán.

    “Si Estados Unidos insiste en usar esto como excusa para imponer aranceles adicionales a China, China definitivamente tomará contramedidas firmes”, dijo Guo.

    Esto ocurre después de que el vicepresidente de EE. UU., JD Vance, acusara a Irán de “terrorismo económico” debido a su propio bloqueo del estrecho de Ormuz, tras haber atacado y amenazado con atacar a los buques que transitaban por allí desde el mes pasado.

    “Bueno, como demostró el presidente de Estados Unidos, en ese juego pueden participar dos”, dijo a Fox News. “Si los iraníes van a intentar participar en terrorismo económico, nosotros vamos a acatar el sencillo principio de que ningún barco iraní saldrá tampoco”.

    Estados Unidos ha anunciado que su ejército no impedirá que los barcos utilicen el estrecho para ir y venir de puertos que no sean iraníes. En su lugar, su objetivo es bloquear los puertos del iraníes en el golfo Pérsico con el despliegue de su Armada en el golfo de Omán y el océano Índico, en lugar de arriesgar sus buques cerca de la costa iraní.

    Sin embargo, los datos de navegación analizados por BBC Verify muestran que al menos cuatro barcos vinculados a Irán cruzaron el estrecho el martes. Mientras tanto, los precios del petróleo volvieron a caer por debajo de los 100 dólares por barril este martes.

    Un delicado y frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán sigue vigente desde el 8 de abril. Los principales puntos de discordia entre ambas partes incluyen el estatus del estrecho de Ormuz y la inclusión de el Líbano en el acuerdo.

    Israel sostiene que la tregua se aplica únicamente a Irán y ha continuado sus intensos ataques contra Hezbolá, matando a cientos de personas.

    Estados Unidos albergó este martes conversaciones directas entre funcionarios libaneses e israelíes, las primeras negociaciones de este tipo en décadas.

    línea gris que separa el texto

    BBC

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  • Advirtió sobre los peligros de la IA. Ojalá su padre le hubiera hecho caso.

    Advirtió sobre los peligros de la IA. Ojalá su padre le hubiera hecho caso.

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    Ben Riley descubrió por accidente que su padre no había dicho la verdad sobre el cáncer que padecía.

    El verano pasado estaba sentado en la barra de la cocina de su casa en Austin, Texas, una luminosa casa de construcción nueva con paredes blancas y suelos de hormigón, cuando decidió echar un vistazo al portal MyChart de su padre. Recorrió sin rumbo las páginas de resultados de laboratorio y notas del médico en su laptop hasta que una frase llamó su atención.

    “Tenía claro que la ventana de tratamiento puede acabarse cuanto más lo posponga”, escribió el médico. “La progresión natural de su enfermedad es la muerte y el debilitamiento”.

    La nota no tenía sentido. Ben sabía que su padre, de 75 años, padecía leucemia linfocítica crónica (LLC), un tipo de cáncer de glóbulos blancos que suele ser de evolución lenta. Pero su padre, Joe Riley, le había asegurado a su familia que empezar el tratamiento no era urgente. Desde luego, no había transmitido la advertencia de su médico de que se dirigía hacia un plazo peligroso.

    Ben, presa del pánico, consultó rápidamente más registros. El oncólogo llevaba 10 meses recomendando el tratamiento. Sus súplicas parecían volverse más desesperadas en cada página. Pero Joe estaba convencido de que los fármacos harían más mal que bien.

    “Hablamos de que el tratamiento puede ralentizar y posiblemente detener la progresión de su LLC, lo que le dará más tiempo para estar con su familia, como tanto desea”, decía otra nota.

    “Me contestó que no piensa empezar el tratamiento aunque su enfermedad siga avanzando”.

    Ben sabía que no debía enfrentarse a su padre, un neurocientífico jubilado al que le erizaba el vello cuando alguien cuestionaba su juicio intelectual. Necesitaba más información, un plan, para persuadir a Joe, que –al parecer– se estaba muriendo de cáncer a miles de kilómetros, en Seattle.

    Estaba monitorizando con ansiedad el portal del paciente de su padre, intentando decidir qué hacer, cuando apareció un nuevo mensaje. Joe había enviado a su oncólogo una investigación que había realizado con inteligencia artificial, la prueba aparente de su decisión de rechazar el tratamiento.

    Dios mío, pensó Ben. No se le escapaba la morbosa ironía de la situación. Un año antes, había creado un boletín para ayudar a la gente a tomar mejores decisiones sobre cuándo y cómo utilizar la IA generativa. Escribió sobre cómo las herramientas habían sumido a la gente en espirales delirantes y habían ayudado a un adolescente a acabar con su vida. Ahora parecía que la IA había descarriado a su propio padre.

    Les envió un mensaje a sus dos hermanos: “Tenemos que hablar”.

    Ben, de 49,no se había interesado especialmente por la IA hasta hace unos años. A él, la tecnología le había parecido material para películas de ciencia ficción como “Her” y “Ex Machina”.

    Le interesaban más los humanos. Tras una breve temporada de trabajo en Wall Street y luego como abogado del Departamento de Justicia de California, Ben leyó un libro de un destacado científico cognitivo que le hizo cambiar la trayectoria de su carrera.

    Empezó a leer de manera voraz sobre temas que pudieran ayudarlo a comprender la mente humana –neurociencia, lingüística, filosofía, antropología– y se consideró un “científico cognitivo autodidacta”. En 2015, fundó una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo era formar a profesores en ciencia cognitiva para comprender mejor cómo pensaban y aprendían sus alumnos.

    Sin embargo, el auge de la IA generativa cambió su visión de la tecnología. Le ofreció una ventana a muchas de las cuestiones a las que había dedicado gran parte de su carrera: ¿Qué nos hace humanos? ¿Qué es el pensamiento humano?

    Decidió crear un boletín, Resonancia Cognitiva, que utilizaría la ciencia cognitiva para “explicar la IA al ciudadano promedio”.

    Su padre fue uno de sus primeros suscriptores.

    En ese momento, Joe ya conocía bien la IA. A Ben no le sorprendió. Su padre siempre había sido un pionero.

    Mientras otras familias aún escuchaban casetes, en su casa había un reproductor de CD. En los viajes por carretera, él y sus hermanos se sentaban en el asiento trasero del Dodge Caravan familiar a ver películas en un sistema de entretenimiento improvisado que Joe había construido.

    En casa tenían una Commodore Amiga, una computadora personal de bloques que Joe “trataba como a un niño”, decía Ben.

    Hasta que un día Ben volvió del colegio y la computadora había desaparecido. Las autoridades se la habían confiscado después de que Joe se infiltrara ilegalmente en la red telefónica para conectarse al “sistema electrónico de tableros de anuncios”, precursor del internet. Se negó a disculparse durante el juicio, recordó Ben, e insistió obstinado en que “la información quiere ser libre”.

    A finales de la década de 1970, Joe había sido un joven y prometedor neurocientífico de la Universidad de Stony Brook. Pero a mediados de sus 30, se sintió de repente debilitado por una misteriosa enfermedad crónica que, un buen día, lo hacía sentir como si tuviera gripe y, en un mal día, lo hacía sentir como si su sistema nervioso estuviera ardiendo. Los médicos especularon con que padecía algún tipo de encefalitis, pero no pudieron hacer mucho por ayudarlo.

    Como ya no podía seguir el ritmo de las exigencias de su trabajo, empezó a depender de los cheques de invalidez y a canalizar su insaciable curiosidad hacia otras actividades: un boletín sobre poesía sufí, una investigación exhaustiva sobre el asesinato de John F. Kennedy y la exploración de nuevas tecnologías.

    Así que, cuando la IA generativa empezó a ganar adeptos, Joe empezó a experimentar. Se convirtió en un punto de interés común para Ben y Joe.

    Debatían si los modelos podrían llegar a ser realmente sensibles o cómo los gobiernos controlarían la IA, y de vez en cuando discutían sobre los riesgos. Joe tendía al asombro, mientras que Ben se mostraba decididamente más escéptico: “¿No te preocupan los peligros tanto como a mí?”, le preguntó a su padre en un correo electrónico en 2023. Joe no parecía preocupado.

    Parecía estar en una “conversación constante” con la IA, dijo James Riley, el hermano pequeño de Ben. Le gustaba especialmente Perplexity, un motor de búsqueda impulsado por IA que se enorgullece de citar fuentes fiables y producir respuestas en las que “de verdad puedes confiar”, según el director general de la empresa. (El New York Times demandó a Perplexity en diciembre, y la acusó de infringir los derechos de autor del contenido de las noticias relacionadas con los sistemas de IA. La empresa ha negado las acusaciones).

    Joe utilizaba a menudo la función de voz a texto para murmurar preguntas a las aplicaciones de IA de su teléfono.

    “Papá, esto es mucha IA”, recuerda que le dijo James. Joe se lo tomaba como algo similar a Google.

    Joe le pidió consejo a Perplexity sobre su hipoteca. Lo utilizó para consultar los horarios de los partidos de los Seattle Mariners. Le dijo que resumiera la investigación científica de sus proyectos favoritos.

    Cuando le diagnosticaron cáncer en 2024, también empezó a preguntarle sobre eso.

    Su médico la describió como una situación en la que “todo se complica de golpe”.

    Joe acababa de terminar la radioterapia para un cáncer de pulmón en estadio inicial –que le habían diagnosticado de manera simultánea– cuando sus síntomas de LLC aumentaron: escalofríos, dolor muscular, agotamiento. Era hora de empezar el tratamiento, le dijo Eddie Marzbani, su oncólogo del Centro Oncológico Fred Hutch, a Joe en una cita en agosto de 2024.

    Lo bueno era que tenía buenas opciones. En la última década, una nueva clase de “fármacos milagrosos” había revolucionado tanto el tratamiento del linfoma que algunos investigadores estaban seguros de que la ciencia subyacente ganaría algún día un Premio Nobel.

    Con medicamento, podría vivir años –si no una década– antes de que reapareciera la LLC.

    Joe respetaba a su médico, incluso le caía bien. Sin embargo, décadas de vivir con una enfermedad crónica habían convertido a Joe en un escéptico del sistema médico. Quería reflexionar al respecto.

    La siguiente vez que Marzbani vio a Joe, algo parecía haber cambiado.

    Volvió convencido de que había desarrollado la Transformación de Richter, una rara complicación que se produce cuando un cáncer relativamente dócil evoluciona de manera drástica y se convierte en otro más agresivo y castigador. Peor aún, estaba convencido de que el tratamiento que Marzbani le recomendó exacerbaría el síndrome de Richter y acortaría su vida.

    La seguridad de Joe dejó perplejo a Marzbani.

    “Realmente no tenía signos ni síntomas de ello”, dijo Marzbani en una entrevista con el Times. “Nada en cuanto a sus estudios de laboratorio que pudiera sugerirlo, nada basado en sus tomografías computarizadas”.

    Cada cita parecía caer en un ciclo predecible: Joe planteaba lo de Richter, Marzbani repasaba con detenimiento todas las razones por las que no lo tenía, y Joe accedía a irse a casa y reflexionar.

    Marzbani intentó todas las estrategias que se le ocurrieron para hacer cambiar de opinión a Joe. Le ofreció distintas opciones de tratamiento. Le explicó que los fármacos le permitirían pasar más tiempo con su familia, algo que sabía que Joe deseaba con desesperación.

    Finalmente, señaló el fallo en la lógica de Joe: sin tratamiento, la mayoría de los enfermos de Richter mueren a los seis meses de ser diagnosticados. “¡Si tuvieras Richter cuando me dijiste que tenías Richter, ya estarías muerto!”, alegó.

    Nada de eso parecía cambiar las cosas.

    Aunque Marzbani no lo sabía, Joe hacía preguntas rutinarias sobre su cáncer a varias herramientas de IA generativa, que a menudo tienen dificultades para dar consejos médicos precisos. Les pidió que enumeraran los primeros signos de Richter, interpretaran sus resultados de laboratorio y explicaran complicadas investigaciones sobre el tratamiento que le recomendaba su médico. Sabía que no debía confiar unilateralmente en la IA. A menudo leía los artículos científicos que citaban las herramientas y –lo mejor que podía sin formación médica– intentaba verificar que coincidieran con lo que decían las herramientas.

    Llegó a sentirse tan seguro de su comprensión de la ciencia que rechazar el tratamiento le pareció la opción más obvia.

    “El oncólogo habitual está un poco enfadado conmigo”, decía un mensaje de texto que Joe le envió a Ben por aquel entonces.

    “Puse en duda su diagnóstico inicial y me dio la razón”, añadió, aunque no fue así. “Por cierto, digan lo que digan sobre la Inteligencia Artificial, es asombroso lo mucho que se puede aprender tras una o dos semanas de uso de los programas de Inteligencia Artificial adecuados”.

    En el verano de 2025, Joe estaba mucho más enfermo. Había engordado 80 libras a causa de los esteroides que tomaba para controlar los síntomas. Se le habían inflamado los ganglios linfáticos de todo el cuerpo, incluido uno en el cuello que le provocaba dolor al mover la cabeza. El recuento de glóbulos blancos era 10 veces mayor que cuando Marzbani empezó a recomendarle el tratamiento, señal de que el cáncer se había extendido con rapidez.

    El margen de Joe para el tratamiento se estaba cerrando rápidamente. Cuanto más frágil estaba Joe, menos probable era que tolerara los medicamentos. Marzbani decidió enfrentarse a él.

    “¿Por qué crees esto?”, recordó que le preguntó a Joe durante una cita. “¿De dónde viene esto?”

    Joe le envió un informe de investigación que había generado con Perplexity.

    En las semanas siguientes después de ver ese informe en el historial médico de su padre, la preocupación de Ben se transformó en enfado. Dijo que tenía la sensación de que él y su padre vivían en realidades distintas, sin un “sentido compartido de lo que es verdadero y falso”.

    Después de cada visita al médico, Joe enviaba un mensaje de texto al chat del grupo familiar con información actualizada sobre el cáncer. Luego, Ben consultaba el portal del paciente para leer los detalles que omitía.

    Ben llamó al centro oncológico y le suplicó a una enfermera que añadiera más información a su historial: “Sé que no puede decir nada”, dijo. “Pero podemos ver su historial. Si hay cosas que necesitemos saber, las leeremos”.

    Ben y su hermano aún no se habían puesto de acuerdo en cuanto a cómo abordar a su padre: a James, consejero, le preocupaba que la confrontación lo alejara. Ben no creía que tuvieran tiempo para nada más.

    En lo único que estaban de acuerdo era en que Joe había demostrado ser un narrador poco fiable. Ahora necesitaban oírlo directamente: si su padre iba a rechazar el tratamiento, ¿cuánto tiempo le quedaba de vida?

    Así que una calurosa mañana de julio, Ben llamó a su padre y le pidió que firmara una renuncia que permitiera a Marzbani hablar con el resto de la familia.

    Cuando Joe se negó, Ben sintió desbordarse de rabia. Le gritó a su padre por basar decisiones de vida o muerte en el informe Perplexity, que podía estar “plagado de alucinaciones”. Entonces Ben le colgó.

    La llamada no hizo más que redoblar la apuesta de Joe.

    “Las pruebas son claras como el agua”, envió Joe un mensaje de texto a Ben poco después, y adjuntó uno de los documentos que Perplexity citaba en el informe, y añadiendo sarcásticamente: “Aquí está la ‘alucinación’”.

    Ben abrió el papel, que estaba plagado de jerga médica.

    “No voy a fingir que soy oncólogo”, replicó.

    A Ben todo aquel ejercicio le parecía ridículo. Él y su padre, dos personas que nunca habían estudiado medicina, discutían sobre la investigación del cáncer. Mientras tanto, su padre ignoraba los consejos de un verdadero experto.

    ¿Qué estoy haciendo?”, pensó. “Para esto tenemos médicos, médicos humanos“.

    Entonces se acordó de las advertencias de muchos chatbots que decían a los usuarios que comprobaran siempre los resultados. Sacó su computadora y, con “furia justificada”, envió un correo electrónico a dos destacados expertos en Richter cuyas investigaciones se citaban en el informe generado por la IA.

    “Pido disculpas por el correo tan inesperado”, escribió. “Pero el estado de mi padre está empeorando rápidamente y no sé cómo responder a su interpretación del resumen de la IA sobre la investigación oncológica”.

    Adjuntó el informe al correo electrónico, que David Bond abrió unas horas después desde su consultorio de Ohio. A primera vista, parecía un informe científico pulcro.

    No obstante, cuanto más lo leía Bond, más ilógico le parecía. El informe hacía afirmaciones autoritarias y, como prueba, citaba estudios que, en su opinión, estaban “solo periféricamente relacionados con el tema”. Hacía referencia a porcentajes que parecían completamente inventados. El resumen de la investigación de Bond era completamente irreconocible para él.

    En un comunicado, un portavoz de Perplexity dijo que la empresa seguía firme en su “compromiso de mejorar la precisión de los modelos de IA más vanguardistas del mundo”.

    Bond y el otro autor del estudio respondieron en cuestión de horas, y animaron a Joe a escuchar a su oncólogo. Aquella noche, Ben volvió a llamar a su padre y, desempolvando sus dotes de abogado, le expuso los hechos: tres médicos coincidían de forma independiente en que el informe de Perplexity lo engañó.

    “¿De verdad crees que sabes más que todos ellos por ese estúpido informe de la IA?”, Ben recordaba haberle preguntado.

    “Sí”, respondió Joe con firmeza.

    Ben empezó a preguntarse si era posible convencer a alguien de que la IA era falible, algo a lo que había dedicado gran parte de su nueva carrera. “Si no puedo convencer a mi padre, ¿podré convencer a alguien?”.

    Al final, fue el empeoramiento de la salud de Joe lo que finalmente lo empujó a probar el tratamiento.

    Tenía las piernas hinchadas y su piel era fina como el papel, lo cual dio paso a llagas que le cubrían las pantorrillas. A veces, sentarse le resultaba tan doloroso que gemía y gritaba.

    Cuando el corto trayecto entre su cama y el sillón reclinable marrón de la sala se le hizo demasiado agotador, empezó a dormir en el sillón. Cuidar de sí mismo se había vuelto casi imposible: en el fregadero había cacerolas con lentejas de hacía días y las moscas de la fruta pululaban por el departamento.

    Cuando tenía que salir de casa para una cita con el médico, subía las escaleras muy despacio y hacía muecas de dolor a cada paso.

    Cuando Joe recibió su primer tratamiento contra el cáncer en septiembre –más de un año después de que Marzbani se lo recomendara en un principio–, las células cancerosas llevaban tanto tiempo extendiéndose sin control que matarlas conmocionó su organismo, por lo que jadeaba y temblaba intensamente.

    Unos meses antes, Joe habría podido soportarlo. Pero ahora se sentía demasiado frágil. Tras unas cuantas infusiones, le dijo a su médico que necesitaba un descanso.

    Ben tomó un vuelo para ver a su padre una semana después.

    En aquella visita no hablaron en absoluto de IA. En lugar de eso, se sentaron en la sala y debatieron sobre mecánica cuántica. Ben limpió las barras de linóleo y colocó trampas para moscas. Mientras limpiaba, Joe dormía en su silla.

    Ben no lo despertó antes de irse. Garabateó una nota de despedida en un Post-it amarillo.

    “¡Te amo, papá! Gracias por una visita maravillosa”, escribió. “¡Evita tener abierto el bote de basura y venceremos a las moscas! Hablamos cuando vuelva”.

    Una semana antes de Navidad, Ben recibió una llamada de un policía compungido. Había encontrado a Joe durante un control de bienestar. La LLC figuraba como una de las causas oficiales de la muerte.

    Casi dos semanas después de la muerte de Joe, Ben estaba de vuelta en Austin, con un bote de plástico lleno de libros que había sacado del departamento de su padre sobre la barra de la cocina. Cerca había una tarjeta de condolencias de Marzbani: “Lo respetaba mucho y echaré de menos las bromas”.

    Ben se sentía especialmente pesimista sobre el estado de la IA. Tenía la sensación de que él y otros escépticos gritaban al vacío que fueran más despacio y pensaran detenidamente, mientras el resto del mundo avanzaba a toda velocidad. No solo estaba de luto por la muerte de su padre, sino que el año pasado también lo obligó a cuestionarse si su misión profesional –ayudar a la gente a tomar mejores decisiones sobre la IA– era inútil.

    Decidió que, aunque no sirviera de nada, iba a escribir sobre la muerte de su padre. Quería dejar constancia pública de quién era Joe Riley y de cómo lo había perjudicado la IA.

    Así que se sentó en su taburete rojo de charol y empezó a escribir. Las palabras le salían con facilidad. Mientras tecleaba, pensó en la muerte de Adam Raine –un adolescente sobre el que había escrito meses antes, que habló de sus planes de acabar con su propia vida con ChatGPT– y en la tragedia shakesperiana que lo había convertido en personaje de una historia similar. Un portavoz de Perplexity dijo que la empresa estaba “profundamente entristecida por la muerte de Riley”.

    Ben no intentó simplificar lo ocurrido: “No quiero exagerar”, escribió. “No creo que la IA matara a mi padre”.

    En un mundo en el que no existiera la IA, quizá Joe –que era escéptico con los médicos por defecto– habría rechazado el tratamiento de todos modos. También le había costado convencerlo para que probara el tratamiento contra el cáncer de pulmón.

    “Parte de lo que ocurría tenía que ver con la propia psicología de mi padre”, señaló Ben en una entrevista con el Times.

    Sin embargo, la IA tampoco estaba totalmente libre de culpa. Joe tomaba decisiones basadas en información errónea envuelta en un barniz de pericia científica. Era el tipo de información errónea que resultaba prácticamente imposible de detectar para un profano, incluso para alguien como Joe, que a todas luces era un usuario ideal.

    Conocía la tecnología, tenía una buena dosis de escepticismo y acceso a un médico que se preocupaba por su salud.

    Además, tenía un hijo que estaba desesperado, y mejor preparado que la mayoría, para hacerlo cambiar de opinión.

    “Siempre me preguntaré si mis esfuerzos llegaron demasiado tarde”, escribió Ben en su ensayo. “No puedo hacer nada para cambiar el pasado, por supuesto. Pero sí que puedo seguir trabajando para concientizar a los demás”.

    En los tres meses transcurridos desde que Ben publicó aquella publicación, cuatro grandes empresas tecnológicas han lanzado nuevas herramientas de salud para el consumidor y han animado a los usuarios a subir sus historiales y a acribillar a la IA con sus preguntas médicas. Perplexity era una de ellas.

    Ben Riley en su casa de Austin, Texas, el 25 de febrero de 2026. (Jordan Vonderhaar/The New York Times)

    Ben Riley muestra una foto de él con su padre, Joe Riley, en su casa en Austin, Texas, el 25 de febrero de 2026. (Jordan Vonderhaar/The New York Times)

  • En Canadá, los liberales liderados por Carney obtienen la mayoría legislativa

    En Canadá, los liberales liderados por Carney obtienen la mayoría legislativa

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    El primer ministro Mark Carney, limitado por dirigir un gobierno en minoría durante el último año, obtuvo la mayoría en la Cámara de los Comunes tras las elecciones extraordinarias celebradas el lunes.

    Tras meses de intrigas políticas tras bastidores, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, obtuvo el lunes la mayoría en la Cámara de los Comunes luego de unas elecciones parlamentarias extraordinarias, lo que consolidó el poder del Partido Liberal.

    Desde finales del año pasado, cinco miembros de partidos de la oposición se han unido a los liberales, uno de ellos la semana pasada, con lo que Carney se había quedado a un solo voto de los 172 necesarios para la mayoría. CBC News proyectó el lunes por la noche que los candidatos liberales ganaron las tres elecciones, otorgando a Carney la mayoría.

    Con su nuevo control, Carney dispondrá de un mayor margen de maniobra en su programa legislativo, el cual está centrado en reducir la dependencia de Canadá con Estados Unidos, y le dará una base más sólida para tratar con el presidente Donald Trump, especialmente en materia de comercio.

    Durante su discurso de apertura ante unos 4000 delegados en una convención del Partido Liberal celebrada el sábado en Montreal, Carney se refirió indirectamente a los cambios de bando.

    “No es el momento de hacer la política de siempre, de diferencias mezquinas, para anotarse puntos políticos”, dijo Carney mientras la multitud partidista se ponía en pie y vitoreaba. “Unidos, construiremos un Canadá fuerte. Un Canadá para todos. Un Canadá fuerte que nadie pueda arrebatar jamás”.

    Un tenue control del poder

    En las elecciones federales de abril del año pasado, los liberales conservaron el poder bajo el mandato de Carney, exbanquero central en Canadá e Inglaterra, quien participaba en su primera campaña. Pero el partido no alcanzó la mayoría en la Cámara de los Comunes, la cámara baja del Parlamento, que tiene 343 escaños. (En Canadá, el Senado es por designación).

    Como jefe de un gobierno en minoría, Carney siempre había corrido el riesgo de perder repentinamente el poder si algunos miembros de otros partidos derrotaban al gobierno en mociones de censura o en sus presupuestos.

    Las ventajas del control

    Ganar una sola de las tres votaciones especiales del lunes habría dejado a los liberales técnicamente en control, pero con limitaciones. El presidente de la Cámara de los Comunes, quien procede de las filas liberales, solo puede votar para deshacer empates y tradicionalmente solo puede apoyar al gobierno en cuestiones de confianza.

    Sin embargo, los liberales disfrutarán de importantes ventajas al ganar las tres votaciones, lo que les dará una mayoría incondicional, aunque estrecha. En particular, podrán hacerse con el control de las comisiones de la Cámara de los Comunes. Los partidos de la oposición han utilizado los comités para frenar el avance de gran parte de la legislación de Carney, como los proyectos de ley sobre la reforma de la fianza, la ciberseguridad y la seguridad fronteriza. También han combinado su poder de voto en los comités para celebrar audiencias especiales destinadas a avergonzar al gobierno.

    La clara mayoría también significa que Carney ya no tendrá que adaptar los proyectos de ley para hacerlos aceptables a sus oponentes.

    Carney se había cuidado de no declarar la victoria antes de las elecciones. Así que no está claro qué nuevas medidas podrá proponer ahora.

    Votaciones especiales

    Dos de las votaciones especiales se celebran en circunscripciones de Toronto en las que han dimitido legisladores liberales. Una de ellas la dejó vacante Chrystia Freeland, quien se convirtió en la miembro más destacada del gabinete de Justin Trudeau durante su mandato. Su dimisión como ministra de Finanzas en diciembre de 2024 desencadenó la cadena de acontecimientos que incluyó la dimisión de Trudeau y la entrada de Carney en política. La CBC proyectó que los liberales habían ganado esa votación, así como otra elección en Toronto.

    La tercera elección, en un suburbio de Montreal, fue ordenada por la Corte Suprema de Canadá después de que un candidato liberal ganara por un solo voto el año pasado. A primera hora del martes, la CBC proyectó que el candidato liberal también había ganado esa elección.

    Acuerdos tras bastidores

    Cuatro de los cinco miembros del Parlamento que abandonaron sus partidos para que el de Carney se acercara tanto a la mayoría eran conservadores.

    La otra desertora, Lori Idlout, procedía del Nuevo Partido Democrático, al que le fue mal en las últimas elecciones.

    La crisis conservadora

    Las defecciones o cambios de bando y la consiguiente mayoría liberal son otro golpe para Pierre Poilievre, el líder conservador que sufrió la vergüenza política de perder su propio escaño en la Cámara de los Comunes en las elecciones del pasado abril.

    Poilievre recuperó un escaño parlamentario mediante una elección especial el año pasado. Los gobiernos conservadores anteriores dieron la bienvenida a los que cambiaban de bando. Pero después de que un legislador socialmente conservador se uniera a los liberales la semana pasada, Poilievre calificó esta práctica de antidemocrática.

    Es posible que las defecciones se deban menos a la política de Poilievre que a la insatisfacción de los conservadores con su combatividad como líder de la oposición. Cuando Chris d’Entremont, conservador de Nueva Escocia, se convirtió en el primero en cambiar de bando el pasado noviembre, fue explícito al afirmar que abandonaba a los conservadores por el enfoque agresivo y altamente partidista de Poilievre en política.

    El estilo de Poilievre contrasta fuertemente con el enfoque empresarial y pragmático de Carney. Es popular entre la mayoría de los conservadores, quienes respaldaron abrumadoramente el liderazgo de Poilievre en una convención celebrada en enero. Pero tiene menos aceptación entre los votantes que viven fuera de los bastiones conservadores, como la Alberta rural.

    Una encuesta de Nanos de este mes reveló que Carney era el primer ministro favorito del 54 por ciento de los encuestados. Solo el 23 por ciento está a favor de Poilievre.

    Ian Austen reporta sobre Canadá para el Times. Oriundo de Windsor, Ontario, y radicado en Ottawa, ha informado sobre el país durante dos décadas. Puede ser contactado en austen@nytimes.com.

  • Vance dice que el papa León debe mantenerse al margen de los asuntos de EE. UU.

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    El vicepresidente estadounidense defendió al presidente Trump, quien había acusado al papa de ser demasiado liberal y “débil ante el crimen”. El pontífice ha dicho que no le teme al gobierno de Trump.

    El vicepresidente JD Vance, el católico de mayor rango en el gobierno federal, dijo el lunes en una entrevista en Fox News que el papa debería mantenerse al margen de los asuntos estadounidenses.

    Vance, un converso al catolicismo que está a punto de publicar un libro en el que relata su conversión a la fe, desestimó las reacciones negativas de cristianos de todo el espectro político ante los ataques del presidente Donald Trump contra el papa León XIV. Dijo “que en algunos casos sería mejor que el Vaticano se ciña a cuestiones de moralidad”. Trump se ha enfrentado al pontífice por asuntos de guerra y migración, y el domingo lo atacó por ser “débil ante el crimen”.

    “Que se ciña a los asuntos de, ya sabes, lo que ocurre en la Iglesia católica”, dijo Vance en el programa de Fox News Special Report with Bret Baier cuando Baier le preguntó si estaba de acuerdo con los ataques de Trump contra el papa. “Y que el presidente de Estados Unidos se ciña a dictar la política pública estadounidense”. Y añadió: “Cuando están en conflicto, están en conflicto. No me preocupa demasiado”.

    Y continuó: “Creo que es algo natural. Estoy seguro de que ocurrirá en el futuro y no es para tanto que ocurriera en el pasado”.

    Vance se convirtió al catolicismo en 2019, a los 35 años, tras recibir instrucción privada con frailes dominicos en Cincinnati. Pero su recién descubierta fe ha venido acompañada de complicaciones, ya que sus opiniones, en particular sobre la migración, han suscitado fuertes denuncias de dirigentes del Vaticano y se oponen a las prioridades establecidas por León, el primer papa estadounidense.

    Altos líderes de la Iglesia católica estadounidense también han criticado abiertamente al gobierno de Trump y se han opuesto a la deportación masiva de migrantes. En un caso muy sonado, un grupo católico demandó con éxito por el derecho a dar la comunión a los migrantes detenidos, después de que se les hubiera negado el acceso durante meses.

    En una entrevista conjunta a tres cardenales estadounidenses en el programa 60 Minutes de la CBS que se emitió el domingo, uno de ellos, Robert McElroy, arzobispo de Washington, dijo que “según la doctrina católica”, la guerra de Estados Unidos con Irán “no era una guerra justa”. Otro, Blase Cupich, arzobispo de Chicago, dijo que los mensajes del gobierno de Trump, que han presentado el conflicto como un alegre entretenimiento, también estaban “deshumanizando a las víctimas de la guerra”.

    El enfrentamiento entre Trump y el Vaticano se produjo pocos días después de que Vance y un equipo de diplomáticos estadounidenses fracasaran en su intento de alcanzar un acuerdo de paz con Irán en medio de un alto al fuego en el conflicto. León es uno de los críticos más poderosos del mundo de la guerra de Estados Unidos con Irán, y ha discrepado tajantemente con las insinuaciones del gobierno de Trump de que la guerra tiene sanción divina.

    En una homilía reciente, León dijo que la misión cristiana había sido a menudo “distorsionada por un deseo de dominación, totalmente ajeno al camino de Jesucristo”.

    Vance, quien a menudo ha atacado con saña a los críticos de forma muy parecida a Trump, ofreció un tono diplomático al hablar de León. “Creo que es bueno, en realidad, que el papa abogue por las cosas que le preocupan”, dijo el vicepresidente, y añadió: “También vamos a discrepar en cuestiones de fondo de vez en cuando. Creo que es algo totalmente razonable”.

    La sugerencia del vicepresidente de que León “se ciña a cuestiones de moralidad” es también una distinción notable. Ser católico romano exige el reconocimiento y la adhesión a la autoridad del papa sobre la Iglesia, pero no a sus opiniones políticas. El presidente John F. Kennedy, al defender su fe católica durante su campaña presidencial de 1960, dijo que creía en un Estados Unidos “en el que ningún funcionario público pidiera o aceptara instrucciones sobre política pública del papa”.

    La diatriba del presidente en las redes sociales contra el papa León, el domingo por la noche, lo acusó de ser demasiado liberal, “débil ante el crimen” y “terrible para la política exterior”. Incluso se atribuyó falsamente la elección del papa.

    León, cuando habló el lunes al inicio de un viaje a África, dijo a los periodistas: “no le temo al gobierno de Trump”. Añadió que no tenía miedo de “hablar en voz alta del mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que estoy aquí”.

    A Vance también se le preguntó por la publicación del presidente de una imagen generada por IA que lo representaba como una figura parecida a Jesús, y dijo que el presidente “estaba publicando una broma”. Trump, en declaraciones en la Casa Blanca, dijo a los periodistas que había borrado esa publicación, y Vance dijo que lo había hecho porque Trump “reconoció que mucha gente no estaba entendiendo su humor en ese caso”.

    Anteriormente, Trump, en una entrevista con CBS News, dijo que había querido que la publicación lo retratara como médico.

    “Lo vi como una imagen de mí como doctor curando: estaba la Cruz Roja ahí mismo, estaba, ya sabes, personas médicas alrededor mío”, dijo Trump en esa entrevista. “Y yo era como el doctor, ya saben, como un poco divertido haciendo de doctor y mejorando a las personas. Así que así es como lo vi. Es lo que la mayoría de las personas pensó”.

    Chris Cameron es un reportero del Times que cubre Washington y se centra en las noticias de último momento y el gobierno de Donald Trump.

  • Para Trump, León es un oponente papal diferente

    Para Trump, León es un oponente papal diferente

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    Como el primer papa de origen estadounidense, el liderazgo de León XIV cuenta con el apoyo de amplios sectores de la Iglesia en EE. UU.

    Donald Trump llegó al poder hace 10 años mientras mantenía enfrentamientos públicos con el papa Francisco, quien solía acaparar titulares por el catolicismo progresista que promovía, con el que impulsó a la Iglesia Católica Romana a centrarse en el cambio climático y en los derechos de los migrantes. El papa sugirió que Trump “no era cristiano”; Trump replicó que Francisco era “una vergüenza”.

    Trump aprovechó el creciente descontento entre los cristianos conservadores y ganó la Casa Blanca. La brecha entre el Vaticano y los católicos estadounidenses conservadores no hizo sino ahondarse aún más, ya que muchos veían en Trump a un defensor.

    El papa León XIV, quien fue elegido hace menos de un año, no es Francisco. Para Trump, que ahora se encuentra en su segundo mandato, representa un nuevo escollo en el Vaticano, con una posición notablemente diferente entre los católicos. Como primer estadounidense en el trono de San Pedro, domina la política y la cultura estadounidenses, y su liderazgo cuenta con el apoyo de amplios sectores de la Iglesia estadounidense.

    Esta nueva dinámica se puso de manifiesto en un agudo intercambio que tuvo lugar el domingo por la noche y el lunes, cuando Trump desató una diatriba en las redes sociales contra León, quien entonces se mantuvo firme.

    “No estoy seguro de que, en última instancia, vaya a ser una lucha positiva para el presidente”, dijo Matt Salisbury, cuya empresa proporciona comunicaciones estratégicas a muchos clientes católicos conservadores.

    Añadió que muchos de sus amigos católicos de la zona de Washington que, como él, votaron por Trump, incluidos algunos que trabajan en el gobierno, se mostraron “críticos de manera unánime” con el arrebato del presidente.

    A diferencia de su predecesor, León cuenta con el creciente apoyo de los católicos conservadores en las iglesias de todo Estados Unidos. A medida que se acerca el aniversario de su elección, el próximo mes, ha reconstruido de forma tan significativa la relación del Vaticano con la derecha católica estadounidense que muchos en el propio bando de Trump se apresuraron a salir en defensa del papa el lunes.

    Entrevistas con conservadores que asistían a misa en parroquias católicas de todo el país revelaron un descontento significativo con el presidente por sus duras críticas al papa, una dinámica difícil de imaginar no hace mucho tiempo.

    A la salida de la misa de mediodía en la Basílica del Santuario Nacional de Nuestra Señora de San Juan del Valle, en San Juan, Texas, no lejos de la frontera con México, Rudy Gutiérrez, de 68 años, dijo que había votado por Trump en cada una de las tres últimas elecciones presidenciales. Pero el ataque al papa por pronunciarse en contra de la guerra en Irán en medio de la amenaza de una escalada de violencia fue demasiado lejos, dijo.

    “Como católico, me ofende, y soy republicano”, dijo Gutiérrez.

    Al principio, muchos católicos conservadores desconfiaron de la elección de León, por el temor de que pudiera ser un protegido de Francisco. Pero pronto dejó claro que estaba guiando a la Iglesia a una senda más tradicional. Ha elegido vivir en las dependencias papales del Palacio Apostólico y renovar una antigua práctica del papa Juan Pablo II al llevar la cruz por el Coliseo el Viernes Santo. Se ha enfocado en temas como la inteligencia artificial, una cuestión en gran medida no partidista en la Iglesia, y no se ha enemistado con los conservadores por la misa en latín.

    Cuando el papa Francisco recorrió Estados Unidos en 2015, era la primera vez que visitaba el país. El papa León, nacido con el nombre de Robert Prevost, en Chicago, fue elegido el pasado mayo tras pasar la mayor parte de su carrera en el extranjero, en Sudamérica y después en Roma.

    “De dónde eres importa”, dijo Kathleen Sprows Cummings, profesora de historia especializada en catolicismo en la Universidad de Notre Dame. “Tiene amigos, tiene hermanos en Estados Unidos. Entiende la política estadounidense. Conoce a republicanos y demócratas”.

    “Eso no quiere decir que haya sido elegido por eso, ni que se plantee esto como estadounidense”, dijo. “Pero lo entiende y habría prestado atención a Donald Trump de un modo en que el papa Francisco no lo habría hecho”.

    El estilo modesto y tranquilo de León también determina su enfoque de la gestión de la volátil política estadounidense. A muchos católicos conservadores no les agradaba la abierta defensa de los pobres y los migrantes por parte de Francisco, ya que consideraban que se producía a expensas de otras prioridades. Aunque León también habla en favor de los pobres y los migrantes, es menos dramático en sus discursos.

    “Es una persona muy disciplinada y reservada, y eso hace que sus críticas sean mucho más difíciles de rechazar”, dijo David Gibson, director del Centro de Religión y Cultura de la Universidad de Fordham. “Esto no es: ‘Ahí va otra vez el papa Francisco’. No puedes decir eso de León. Se trata de una persona que piensa, que delibera y que dice lo que quiere decir”.

    León está demostrando que la doctrina católica no encaja perfectamente en las cajas políticas estadounidenses, dijo Ashley McGuire, miembro de la Asociación Católica, una pequeña organización sin fines de lucro que promueve causas conservadoras.

    “Esto sigue irritando al presidente, quien lo trata como a un adversario político”, dijo. “Sin embargo, el hecho de que sea estadounidense y continúe desafiando las agendas políticas estadounidenses demuestra aún más que el papado es un cargo espiritual, no político”.

    León tiene un índice de aceptación del 84 por ciento entre los católicos estadounidenses, con un apoyo abrumadoramente alto independientemente del partido político, según una encuesta del Centro de Investigaciones Pew del año pasado. El índice de aceptación de Francisco fue igual de alto el primer año de su papado, pero en el momento de su muerte había descendido al 78 por ciento.

    En la misa celebrada el lunes en la iglesia católica de San Lorenzo de Cincinnati, Ohio, Fernanda Moreira dijo que había votado por el presidente Trump en 2016 y de nuevo en 2024, pero que ahora estaba muy preocupada.

    “Da miedo”, dijo Moreira. “Lo apoyaba mucho, pero creo que va por mal camino. Es triste porque ha hecho muchas cosas buenas”.

    Theresa Thien dijo que votó por Trump en 2016 porque estaba harta de los políticos de carrera, pero tras sus primeros cuatro años perdió su apoyo. Ahora Thien cree que el presidente está en una “espiral descendente”.

    “¿Qué clase de líder predica a Cristo y el comportamiento cristiano y amenaza con aniquilar a una población?”, preguntó Thien, católica de toda la vida, en referencia a los recientes comentarios de Trump sobre Irán. “Cuando la gente dice ‘Es el mejor’ o ‘Ha sido elegido por Dios’, no sé, me molesta. Amenazó al papa”.

    Al menos un católico conservador –quizá el más destacado– no pareció oponerse al exabrupto del presidente.

    León debería “ceñirse a los asuntos de, ya saben, lo que ocurre en la Iglesia católica”, dijo el lunes por la noche en Fox News el vicepresidente JD Vance, quien se convirtió al catolicismo en 2019.

    Gabriel Cardenas, de San Juan, Texas; Jonathan Higuera, de Phoenix; Carrie Blackmore y Kevin Williams, de Cincinnati; Elizabeth Stawicki, de Minneapolis; y Maya King, de Nueva York colaboraron con reportería.

    Elizabeth Dias es la corresponsal nacional de religión del Times, y cubre temas de fe, política y valores.

    Motoko Rich es la jefa de la corresponsalía en Roma del Times, desde donde cubre Italia, el Vaticano y Grecia.

    Gabriel Cardenas, de San Juan, Texas; Jonathan Higuera, de Phoenix; Carrie Blackmore y Kevin Williams, de Cincinnati; Elizabeth Stawicki, de Minneapolis; y Maya King, de Nueva York colaboraron con reportería.

  • La guerra en Medio Oriente frenará el crecimiento económico mundial, advierte el FMI

    La guerra en Medio Oriente frenará el crecimiento económico mundial, advierte el FMI

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    El Fondo Monetario Internacional también planteó la posibilidad de una recesión mundial y otro brote de inflación.

    La guerra en Medio Oriente ha trastocado la economía mundial, anunció el Fondo Monetario Internacional el martes, y advirtió en un informe de que las perturbaciones en los mercados del petróleo podrían ralentizar el crecimiento, avivar la inflación y aumentar la posibilidad de una recesión mundial.

    El sobrio mensaje se produjo después de que la economía mundial hubiera superado en gran medida una pandemia, la guerra de Rusia en Ucrania y el aumento de la inflación sin entrar en recesión. Pero la decisión del presidente Donald Trump de iniciar una guerra en Irán ha frenado en seco la economía mundial.

    En su último informe de Perspectivas de la Economía Mundial, el FMI rebajó bruscamente sus previsiones de crecimiento, lo cual dejó al descubierto las consecuencias económicas de una crisis geopolítica que ha agitado los precios de la energía y ha inyectado un nuevo brote de incertidumbre en la economía mundial.

    “El estallido de la guerra en Oriente Medio el 28 de febrero de 2026 ha ensombrecido abruptamente las perspectivas mundiales”, escribió en el informe Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI. “La guerra truncó lo que había sido una trayectoria de crecimiento ininterrumpido”.

    El FMI dijo que, aunque la guerra dure poco, el daño a la economía mundial ya está hecho. En el mejor de los casos, el Fondo prevé que el crecimiento mundial caiga al 3,1 por ciento este año, frente al 3,4 por ciento de 2025. Esta cifra es inferior al 3,3 por ciento previsto por el Fondo en enero. También es inferior al crecimiento del 3,4 por ciento que estaba dispuesto a proyectar antes de que estallara la guerra y se interrumpieran los envíos de petróleo a través del estrecho de Ormuz.

    Las previsiones se publicaron en coincidencia con la llegada de los responsables de normativas mundiales a Washington para las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial. Hace solo unas semanas, se esperaba que la reunión se enfocara en otras perturbaciones, como las tensiones comerciales, la inteligencia artificial y los desequilibrios fiscales internacionales. En cambio, estará dominada por las consecuencias económicas de la guerra.

    Al iniciarse las reuniones el martes, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, instó al FMI y al Banco Mundial a volver a concentrarse en sus misiones fundamentales: la estabilidad financiera para el Fondo y sacar a la gente de la pobreza, en el caso del Banco. Bessent elogió al banco por alejarse de sus ambiciones de combatir el cambio climático y convertirse en partidario de la energía nuclear.

    Sin embargo, Bessent sugirió que el FMI necesitaba “predicar con el ejemplo” y “deshacerse de su campo de golf en Maryland” y, en su lugar, enfocarse más en los desequilibrios mundiales.

    “Esta acumulación a cámara lenta de desequilibrios mundiales después de una falta de crecimiento sostenible es el mayor riesgo”, dijo Bessent en una reunión del Instituto de Finanzas Internacionales al margen de las reuniones de primavera. “El mundo no puede soportar una China con un superávit comercial de un billón de dólares”.

    El secretario del Tesoro no mencionó la guerra en Irán y su impacto en la economía mundial, el cual ha alarmado al FMI y a los estrategas de políticas de todo el mundo.

    El conflicto ha disparado los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril. El gas natural ha subido más de un 80 por ciento, y el aumento de los precios de los fertilizantes está elevando los costos para los agricultores.

    El FMI planteó varios escenarios sobre cómo podría desarrollarse económicamente la guerra. El caso más grave implica perturbaciones en los mercados energéticos que se prolongarían hasta el año próximo. Este escenario arrastraría el crecimiento mundial hasta el 2 por ciento y elevaría la inflación hasta el 6 por ciento.

    “Los riesgos de deterioro de la situación son enormes”, dijo Gourinchas.

    Incluso en un escenario más optimista, en el que la guerra concluya rápidamente y se reabra el estrecho de Ormuz, las consecuencias económicas serán devastadoras. El FMI calcula que los precios del petróleo aumentarán un 21,4 por ciento este año y que los precios de las materias primas energéticas, que el Fondo había dicho que descenderían en 2026, más bien aumentarán un 19 por ciento este año.

    Estos precios más altos de las materias primas repercutirán en la economía, advirtió el FMI. Ello elevará los costos de los bienes que consumen mucha energía, como el acero y el cemento, erosionará el poder adquisitivo de los consumidores y muy probablemente obligará a los bancos centrales a subir los tipos de interés.

    El FMI espera que el impacto económico de la guerra sea más perjudicial para las economías de renta baja y en desarrollo y para los exportadores de energía del golfo Pérsico, que se enfrentan a daños en las infraestructuras y a interrupciones de las exportaciones a causa de la guerra.

    Se espera que a las economías avanzadas, como Estados Unidos, les vaya mejor, pero no saldrán indemnes. El FMI prevé ahora que la producción estadounidense aumente hasta el 2,3 por ciento en 2026. Se trata de un aumento respecto al crecimiento del 2,1 por ciento de 2025, pero más lento que el crecimiento del 2,4 por ciento previsto por el Fondo en enero.

    La Casa Blanca proyectó un crecimiento del producto interno bruto del 3,5 por ciento en 2026 en sus últimas previsiones presupuestarias.

    En Estados Unidos, la vulnerabilidad económica más evidente parece ser el impacto que el aumento del precio de la gasolina está teniendo en los consumidores. El precio promedio nacional del galón de gasolina era de 4,11 dólares el martes.

    Según el informe del FMI, el mayor ganador de la guerra hasta ahora parece ser Rusia, cuya economía se espera que crezca un 1,1 por ciento en 2026, frente al 1 por ciento de 2025.

    El aumento de los precios del petróleo y el levantamiento temporal de las sanciones impuestas por Estados Unidos a algunas ventas de petróleo ruso mejoraron las perspectivas de su economía.

    Alan Rappeport es reportero en materia de política económica radicado en Washington. Cubre el Departamento del Tesoro estadounidense y escribe sobre impuestos, comercio y asuntos fiscales.

  • EE. UU. está negociando un acuerdo con Irán que permitiría ganar tiempo, otra vez

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    Estados Unidos propuso una “suspensión” de 20 años de toda actividad nuclear, mientras el presidente Trump exige garantías de que Irán nunca podrá construir un arma nuclear.

    Justo antes de que el vicepresidente JD Vance saliera de Islamabad la mañana del domingo, describió a Irán y a Estados Unidos como mundos separados, principalmente en la cuestión de las garantías de que Irán nunca podrá construir un arma nuclear, “no solo ahora, no solo dentro de dos años, sino a largo plazo”.

    Resulta que, para el gobierno de Donald Trump, “largo plazo” son 20 años.

    Cuando el lunes se dieron a conocer los detalles de la visita de 21 horas de Vance a Pakistán, personas familiarizadas con las negociaciones dijeron que la postura de Estados Unidos no era una prohibición permanente del enriquecimiento nuclear por parte de Irán. En su lugar, Estados Unidos propuso una “suspensión” de toda actividad nuclear durante 20 años. Eso permitiría a los iraníes afirmar que no habían renunciado permanentemente a su derecho, bajo el Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares, a producir su propio combustible nuclear.

    En respuesta, Irán renovó su propuesta de suspender la actividad nuclear durante un máximo de cinco años, según dos altos funcionarios iraníes y un funcionario estadounidense. Los iraníes habían hecho una propuesta muy similar en febrero, durante una serie de negociaciones fallidas en Ginebra que convencieron al presidente Trump de que había llegado el momento de ir a la guerra. Días después, ordenó el ataque contra Irán.

    Hay otras cuestiones que se ciernen sobre las negociaciones, como restablecer el libre paso en el estrecho de Ormuz y poner fin al apoyo de Irán a grupos aliados como Hamás y Hizbulá. Pero la negativa de Irán de acabar con sus ambiciones nucleares, desmantelar su enorme infraestructura atómica y enviar sus reservas de combustible fuera del país ha sido siempre la disputa central.

    Por ello, la revelación de que ambas partes discuten ahora sobre el periodo de suspensión de la actividad nuclear sugiere que puede haber margen para un acuerdo, y el lunes hubo indicios de que los negociadores podrían reunirse de nuevo en los próximos días. Funcionarios de la Casa Blanca dijeron que no se había concretado ninguna reunión, pero que se estaba discutiendo otra ronda de negociaciones en persona.

    Pero para Trump y sus ayudantes también existe el riesgo de que cualquier acuerdo que surja pueda parecerse al acuerdo nuclear de 2015, del que el presidente se retiró tres años después y calificó de “acuerdo horrible y unilateral que nunca, nunca debería haberse hecho”.

    La principal queja de Trump sobre el acuerdo de Barack Obama, denominado formalmente Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por su sigla en inglés), era que contenía “fechas de expiración”. Y así era: a los iraníes se les permitía aumentar gradualmente la actividad de enriquecimiento hasta 2030, cuando desaparecerían todas las restricciones. (Los compromisos de Irán en virtud del tratado de no proliferación seguirían prohibiéndole construir una bomba).

    Pero el acuerdo de Obama no implicaba una suspensión total de la actividad nuclear, lo que permitiría al menos unos años de actividad nuclear cero, más allá del mandato de Trump.

    “Si consiguieran que Irán suspendiera la actividad nuclear aunque solo fuera durante unos años, eso sería superior a lo que conseguimos con el JCPOA”, dijo Rob Malley, quien formó parte del equipo negociador en 2015 para el gobierno de Obama y luego dirigió un esfuerzo, que al final resultó infructuoso, durante el gobierno del presidente Joe Biden para restablecer algún tipo de acuerdo.

    De hecho, la historia de las interacciones de Estados Unidos con Irán está plagada de esfuerzos por ganar más tiempo. A veces se ha conseguido saboteando el programa, como hicieron Estados Unidos e Israel al utilizar ciberarmas para hacer que las centrifugadoras nucleares se autodestruyeran. A veces ha implicado sanciones, y otras veces acuerdos diplomáticos.

    Pero el resultado ha sido que Irán ha tardado más en llegar a tener una bomba que casi cualquier otro país que haya intentado seriamente construir una: más que Corea del Norte, India, Pakistán o Israel, todos los cuales tienen ahora arsenales nucleares.

    El estado de las negociaciones actuales fue descrito por funcionarios y expertos que se negaron a hablar públicamente debido a lo delicado de las conversaciones. Al igual que el gobierno de Obama, la Casa Blanca de Trump intenta preservar en secreto lo que ocurre en la sala de negociaciones, de modo que tenga el máximo margen para llegar a un acuerdo. Y, al igual que el gobierno de Obama, está descubriendo que ambas partes participan en filtraciones estratégicas.

    Vance dijo el lunes por la noche que hubo “algunas buenas conversaciones” con Irán en Pakistán, y que la pelota está ahora del lado de Teherán.

    “La gran pregunta de aquí en adelante es si los iraníes tendrán suficiente flexibilidad”, dijo en Fox News.

    Vance dijo que Irán mostró cierta flexibilidad pero “no avanzó lo suficiente”. En cuanto a si habría conversaciones adicionales, dijo que la pregunta sería “mejor planteársela a los iraníes”.

    En la Casa Blanca, Karoline Leavitt, secretaria de prensa, dijo que “el presidente Trump, el vicepresidente Vance y el equipo negociador han dejado muy claros los límites de Estados Unidos”.

    “La desesperación de los iraníes por llegar a un acuerdo solo aumentará con el bloqueo naval altamente eficaz del presidente Trump, ahora en vigor”, dijo en un comunicado, “que está enviando petroleros hacia el grande y hermoso golfo de América”.

    Otro punto conflictivo está en la exigencia estadounidense de que Irán retire del país los 440 kilos de uranio casi apto para bombas, a fin de garantizar que nunca pueda desviarse a un proyecto de bomba. Trump ha sopesado la posibilidad de enviar tropas terrestres a Ispahán para asegurar la mayor parte del uranio altamente enriquecido, que está almacenado bajo tierra en lo que parecen grandes tanques de submarinismo.

    Los iraníes han insistido en que el combustible debe permanecer dentro de Irán. Pero han ofrecido, como hicieron en Ginebra, diluirlo significativamente para que no pueda utilizarse para fabricar un arma nuclear.

    Eso también alargaría el plazo hacia una bomba. El riesgo, por supuesto, es que los iraníes seguirían en posesión del combustible y en el futuro podrían volver a enriquecerlo hasta su estado actual de pureza de aproximadamente el 60 por ciento, justo por debajo del 90 por ciento necesario para fabricar un arma.

    A medida que las conversaciones avanzan hacia su siguiente fase, habrá que ver si Irán recupera el dinero que cree que se le debe.

    Trump se ha quejado durante años, y lo ha repetido en las últimas semanas, de que el gobierno de Obama liberó “cargamentos que llenarían aviones” de dinero en efectivo a Irán, en referencia a la devolución de 1400 millones de dólares en activos iraníes congelados durante mucho tiempo por Estados Unidos, más 300 millones en intereses acumulados. (Parte de ese dinero llegó en palés de efectivo a bordo de un avión, porque los bancos occidentales tenían prohibido hacer negocios con entidades iraníes).

    Es demasiado pronto para saber cómo acabará, pero parte de las negociaciones en curso implican ahora la exigencia de Irán de que Occidente descongele unos 6000 millones de dólares en fondos procedentes de las ventas de petróleo, que han quedado inmovilizados en Catar debido a sanciones que se remontan al primer mandato de Trump.

    Farnaz Fassihi y Ephrat Livni colaboraron con reportería.

    David E. Sanger cubre el gobierno de Donald Trump y una amplia gama de temas relacionados con la seguridad nacional. Ha sido periodista del Times durante más de cuatro décadas y ha escrito cuatro libros sobre política exterior y retos de seguridad nacional.

    Tyler Pager es corresponsal del Times en la Casa Blanca y reporta sobre el presidente Trump y su gobierno.

    Farnaz Fassihi es la jefa del buró del Times para las Naciones Unidas y dirige la cobertura sobre la organización. También cubre Irán y ha escrito sobre el conflicto en Medio Oriente durante 15 años.

    Farnaz Fassihi y Ephrat Livni colaboraron con reportería.

  • 10 minutos de yoga en silla para principiantes

    10 minutos de yoga en silla para principiantes

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    Si bien el yoga puede ser una práctica inclusiva y apta para muchas personas, las posturas no siempre son fáciles de hacer para todos. Si tienes problemas de movilidad o equilibrio, es posible que no puedas pasar fácilmente de una posición de pie a una sentado en el suelo, o que necesites un poco más de apoyo para mantener las posturas. En esos casos, el yoga en silla puede ser una alternativa más alcanzable.

    Puedes iniciarte en la práctica de yoga en silla “a cualquier edad y con cualquier tipo de experiencia en actividad física; y eso incluye a quien no tiene nada de experiencia en actividad física”, dijo Lesley Ward, investigadora de la Universidad de Northumbria, quien ha estudiado el yoga en silla y enseña yoga.

    Puedes hacer las posturas sentado, o de pie y sujetándote a la silla para mantener el equilibrio. “Puede ser como tú quieras”, dijo Justin Smith, profesor adjunto de fisioterapia en la Universidad Estatal de Wichita y especialista en geriatría.

    Y ayudarse con una silla no le quita muchos beneficios al yoga. Anna Guest-Jelley, instructora de yoga en Oregón y fundadora de Curvy Yoga, un estudio de yoga que ofrece clases en línea, dijo: “Aun así puedes ganar flexibilidad, fuerza y movilidad. Puedes conectar con tu respiración. Puedes sentirte más presente en tu cuerpo”.

    Permanecer sentado también puede ayudarte a concentrarte en la respiración y en realizar las posturas correctamente, dijo Ward, lo que puede ser ideal para quien se inicia en la práctica o la retoma tras un descanso.

    Pero incluso quienes lo practican con regularidad pueden obtener algún beneficio de las posturas en silla. “En una silla sientes la mecánica de una postura de forma diferente”, dijo Guest-Jelley. Luego puedes trasladar esa nueva conciencia del cuerpo y la respiración a tu práctica sin silla, dijo.

    Esta rutina, diseñada por Guest-Jelley, incluye posturas sentadas y de pie utilizando una silla. Elige una silla robusta, de preferencia con respaldo pero sin reposabrazos, dijo Smith. Si usas una silla con ruedas, asegúrate de trabar las ruedas. Siéntate de modo que estés en equilibrio sobre el asiento con los pies apoyados en el suelo. Si tus pies no llegan al suelo, apóyalos en una manta doblada o en bloques, dijo Guest-Jelley.

    Resumen

    Duración: 10 minutos

    Intensidad: baja

    Qué necesitarás

    • Una silla

    • Bloques o una manta

    Postura de la montaña

    Siéntate en la silla. Debes sentirte centrado y estable, con las rodillas flexionadas a 90 grados y los pies apoyados en el suelo, separados aproximadamente a la anchura de las caderas. Alínea la cabeza y el torso sobre la pelvis, y lleva los omóplatos hacia abajo por la espalda, levantando suavemente el pecho. Deja que los brazos cuelguen a lo largo del cuerpo, con las palmas hacia delante. Activa el cuerpo, con los pies firmes en el suelo y estírate hasta la punta de los dedos. Mantén la postura de 5 a 10 respiraciones.

    Saludo hacia arriba

    Desde la postura de la montaña, estira ambos brazos hacia arriba. Dependiendo de tu movilidad, los brazos pueden quedar paralelos a tus orejas o en forma de V. Mantén la cabeza nivelada y la barbilla ligeramente levantada. Mantén la postura entre cinco y siete respiraciones.

    Flexión lateral

    Siéntate en la silla con el peso bien repartido y los pies apoyados en el suelo. Al inhalar, eleva el brazo izquierdo por encima de la cabeza. Alarga el costado del cuerpo extendiéndote desde la punta de los dedos, mientras mantienes las caderas bien apoyadas en la silla. Al exhalar, inclínate hacia la derecha hasta donde te resulte cómodo. Mientras te inclinas, estira el brazo derecho hacia el suelo. Mantén la postura durante cinco a siete respiraciones. Vuelve al centro y deja descansar ambos brazos a los lados del cuerpo durante una o dos respiraciones. Luego, cambia de lado.

    Gato-vaca

    Siéntate en la silla con los pies bien apoyados en el suelo. Los brazos pueden descansar a los lados del cuerpo; si quieres más apoyo, sujétate del costado de la silla. Al inhalar, arquea la espalda y eleva el pecho, manteniendo el abdomen relajado. Al exhalar, redondea la columna y lleva el abdomen hacia adentro, dejando que el pecho se recoja y que la cabeza y la barbilla desciendan. Alterna entre ambas posturas cinco veces, moviéndote lentamente al ritmo de la respiración.

    Flexión hacia delante con las piernas separadas

    Siéntate erguido cerca de la parte delantera de la silla, pero no tan al borde como para sentirte inestable. Ve separando los pies hasta abrirlos todo lo que te resulte cómodo. Deben quedar bien apoyados en el suelo, con las puntas ligeramente hacia afuera. Apoya los antebrazos sobre los muslos e inclínate hacia adelante, dejando que la cabeza caiga y el pecho baje entre las piernas. Quédate ahí, o lleva las manos al suelo o a unos bloques. Sostén la postura durante cinco a siete respiraciones.

    Guerrero II

    Une esta postura a las dos siguientes para crear una secuencia que fluya de una postura a la siguiente. Completa la secuencia de un lado antes de cambiar al otro.

    Siéntate hacia la parte delantera de la silla y separa bien los pies para abrir las caderas. Mantén la rodilla izquierda flexionada y apunta los dedos del pie hacia la izquierda. Extiende la pierna derecha hacia un lado, con los dedos apuntando al frente. Apóyate firmemente sobre ambos pies y siéntate erguido. Eleva los brazos hacia los lados y dirige la mirada por encima del brazo izquierdo. Estira los dedos y mantén la postura de tres a cinco respiraciones.

    Si tienes menos movilidad en las caderas, puedes adoptar una postura con un rango más corto. O modifica la postura manteniendo la pierna derecha flexionada y la rodilla apuntando al frente. Abre la rodilla izquierda hacia un lado, dejando que la pierna izquierda descanse sobre el lado izquierdo de la silla. Tus piernas deben formar un ángulo de 90 grados. Eleva los brazos hacia los lados y mira por encima de tu brazo izquierdo.

    Ángulo lateral

    Desde el Guerrero II, apoya el antebrazo izquierdo sobre el muslo izquierdo. Presiona activamente el antebrazo contra el muslo para ayudar a mantener el pecho elevado. Levanta la mano derecha hacia el techo. Quédate ahí o lleva la mano derecha hacia la izquierda, con el brazo junto a la oreja. Mantén la postura durante tres a cinco respiraciones. Vuelve al Guerrero II.

    Guerrero invertido

    A partir del Guerrero II, gira la palma de la mano izquierda hacia el techo. Extiende la mano izquierda hacia arriba y por encima, haciendo una flexión lateral. La mano derecha puede apoyarse en el muslo derecho. Mantén la postura de tres a cinco respiraciones. Vuelve al Guerrero II antes de bajar los brazos y regresar a una posición neutra en la silla.

    Christine Yu es periodista independiente y autora de Up to Speed: the Groundbreaking Science of Women Athletes.

    Entrenadora en el estudio: Anna Maltby

  • “Debería poder estudiar y no estar constantemente preocupado por las bombas”: el daño irreparable que los ataques de EE.UU. e Israel han dejado en millones de niños en Irán

    “Debería poder estudiar y no estar constantemente preocupado por las bombas”: el daño irreparable que los ataques de EE.UU. e Israel han dejado en millones de niños en Irán

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    Una mujer y su hijo observan las consecuencias de un ataque aéreo estadounidense-israelí contra una comisaría de policía en Teherán a principios de marzo.

    WANA via Reuters
    Una mujer y su hijo observan las consecuencias de un ataque aéreo estadounidense-israelí contra una comisaría de policía en Teherán a principios de marzo.

    La guerra se apoderó de él. El portazo o el ruido de los cubiertos al caer lo sobresaltan. El alto el fuego no cambia eso.

    “Antes de la guerra, no tenía ningún estrés”, dice Ali. “Pero ahora hasta el más mínimo ruido provoca una reacción muy fuerte en mi cerebro”.

    Aunque solo tiene 15 años, Ali (nombre ficticio) comprende cómo el miedo generado por los sonidos de los ataques aéreos estadounidenses e israelíes contra Irán se instala en la mente y no lo abandona. Esto desencadena una respuesta automática de sobresalto ante cualquier ruido fuerte.

    “El sonido de las explosiones, las ondas expansivas y el ruido de los aviones de combate sobrevolando la ciudad pueden tener un efecto muy grave”, afirma.

    Más del 20% de la población de Irán es menor de 14 años: aproximadamente 20,4 millones de niños.

    Lo que Ali y muchos otros experimentan es lo que los psicólogos llaman “hiperactivación”, y puede ser una señal temprana de trastorno de estrés postraumático (TEPT).

    Ali observa las reacciones de sus padres ante lo que está sucediendo. Busca la seguridad familiar de la vida en el hogar, pero no la encuentra. Su padre está sin trabajo a causa de la guerra; su madre vive constantemente preocupada.

    “Mi madre se queda en casa, y cada vez que pasan aviones de combate, se asusta y se estresa, mostrando claros signos de ansiedad y miedo. En cuanto a mí, tengo mucho miedo”, dice.

    “No tengo contacto con mis amigos… Debería poder estudiar, trabajar y ser una persona independiente en el futuro. No debería estar constantemente preocupado por la política, viviendo con estrés, pensando en bombas que caen… con miedos interminables”.

    Retratos de niñas en un acto conmemorativo que marca los 40 días desde el ataque en una escuela en la ciudad de Minab, en el sur de Irán, que dejó al menos 168 muertos, entre ellos unos 110 niños.

    Getty Images
    Retratos de niñas en un acto conmemorativo que marca los 40 días desde el ataque en una escuela en la ciudad de Minab, en el sur de Irán, que dejó al menos 168 muertos, entre ellos unos 110 niños.

    El mundo de los niños se encogió.

    Con las escuelas cerradas, la constante amenaza de ataques de aviones estadounidenses e israelíes —hasta el alto el fuego— y las calles patrulladas por la milicia del régimen, las familias iraníes están confinadas en sus hogares.

    No hay nada que hacer excepto esperar y confiar en que el alto el fuego se mantenga.

    Una pesadilla para los niños

    En toda la región —desde Irán hasta Israel, pasando por los países del golfo Pérsico y el Líbano— la guerra está sembrando el miedo en la vida de los jóvenes.

    Con la ayuda de fuentes fiables sobre el terreno, la BBC pudo obtener testimonios de padres y de personas que intentan ayudar a los niños a superar el trauma de la guerra. Algunos nombres fueron cambiados por motivos de seguridad.

    En un centro de derechos humanos en Teherán, Aysha (nombre ficticio) atiende por teléfono a una madre angustiada.

    “Intenta hacer lo que te comenté para crear un ambiente más tranquilo para él”, le dice. “Si es posible, juega con él y manténlo entretenido. Y si aun así no mejora, tráelo de vuelta al centro”.

    Aysha comenta que el centro está recibiendo numerosas llamadas y visitas de padres preocupados.

    “Estamos observando numerosos trastornos del sueño, pesadillas, dificultad para concentrarse e incluso comportamiento agresivo”.

    “Cuando uno se esfuerza tanto por criar a un hijo, solo para que ese hijo muera —ya sea en protestas o en una guerra como esta—, creo que ningún padre estaría dispuesto a traer un hijo al mundo”.

    La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, que recopila datos de todo Irán, dice que 3.636 personas han muerto en la guerra, 15% de ellas niños.

    UNICEF, la agencia de la ONU para la infancia, afirma que más de 340 niños han muerto y miles han resultado heridos desde que Estados Unidos e Israel lanzaron sus ataques contra Irán.

    Ruinas de una escuela con un mural con dibujos infantiles

    Getty Images
    En la escuela primaria en Minab murieron unas 110 niñas.

    El incidente con mayor número de víctimas infantiles se produjo el primer día de la guerra, el 28 de febrero, cuando un misil impactó contra una escuela primaria en Minab, en el sur de Irán, causando la muerte de unas 160 personas, incluidas 110 niñas.

    Los informes apuntan a que Estados Unidos fue el responsable, ya que el ataque tuvo como objetivo una base militar cercana. El ejército estadounidense no ha admitido públicamente haber atacado la escuela, y dice que está investigando el caso.

    Niños en el frente de combate

    El régimen iraní también ha impulsado una campaña concertada para involucrar a niños en el frente de batalla.

    El gobierno instó a los padres a que permitan que sus hijos se unan a la milicia voluntaria Basij —un brazo clave de la seguridad estatal— para ayudar en la vigilancia de los puestos de control.

    En un discurso televisado, una figura del régimen exhortó a los padres a “tomar a sus hijos de la mano y salir a la calle”.

    Comparó la guerra con una prueba de hombría para los niños. “¿Quieren que su hijo se convierta en un hombre? Dejen que se sienta un héroe en el campo de batalla, al mando de la lucha. Madres, padres, envíen a sus hijos por la noche a los puestos de control. Estos niños se convertirán en hombres”.

    Para Alireza Jafari, de 11 años, el llamado a las armas significó la muerte. Estaba con su padre en un puesto de control en Teherán cuando murió en un ataque con dron el 29 de marzo.

    Un periódico local citó a su madre, Sadaf Monfared, afirmando que el niño le había dicho que “quería convertirse en mártir”.

    Amnistía Internacional acusa a las autoridades iraníes de “pisotear los derechos de los niños y cometer una grave violación del derecho internacional humanitario que constituye un crimen de guerra” al reclutar menores para el servicio militar.

    El reclutamiento de menores de 15 años está permitido por la legislación de seguridad iraní, en clara violación del derecho internacional.

    Una pareja viajando en motocicleta con un niño en medio. Detrás hay esdificios destruidos.

    Anadolu via Getty Images
    La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha sembrando el miedo en la vida de jóvenes y niños.

    Una residente de Teherán, a quien llamamos Noor, tiene un hijo adolescente. Promete mantenerlo alejado del ejército.

    “Un niño de 12 años nunca puede tomar decisiones adecuadas. No comprende realmente lo que está sucediendo. Por ejemplo, puede pensar que es un juego.

    “Cuando les dan armas y les dicen que vayan a la guerra, se imaginan que están jugando a un videojuego… Cuando un niño toma ese camino, no hay vuelta atrás”.

    Noor se llevó a su hijo de Teherán cuando comenzó la guerra hace cinco semanas. Es su único hijo.

    “Jamás permitiría que mi hijo se involucrara en la guerra. ¿Por qué se explota a los niños?”.

    “Cuando comenzaron los combates hace aproximadamente un mes, lo primero que hice fue abandonar la ciudad, porque estaba angustiada y preocupada de que mi hijo pudiera salir a la calle y sufrir algún daño, y ni hablar de permitirle ir a la guerra”.

    Ahora muchos esperan que las conversaciones entre Estados Unidos e Irán conduzcan a un alto el fuego permanente.

    Pero incluso si se logra, el daño infligido a las mentes y los cuerpos de los jóvenes por la violencia de los bombardeos, la militarización de la infancia y la pérdida de seguridad perdurará durante mucho tiempo.

    Con información adicional de Alice Doyard

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    BBC

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