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  • El artista ruso crítico de Putin que fue asesinado a tiros en Polonia

    El artista ruso crítico de Putin que fue asesinado a tiros en Polonia

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    La policía de Polonia investiga el asesinato de un artista ruso crítico con el presidente Vladimir Putin.

    La fiscalía polaca informó que Robert K., conocido artísticamente como Semyon Skrepetsky, murió tras recibir varios disparos en la mañana del lunes en la ciudad polaca de Biała Podlaska, situada a unos 40 kilómetros de la frontera con Bielorrusia.

    El hombre, de 44 años, recibió cinco disparos en la cabeza, el pecho y la espalda en un aparcamiento de la ciudad, ubicado a unos 600 metros del consulado de Bielorrusia.

    Semyon Skrepetsky era el seudónimo utilizado por Robert Kuzovkov. Era conocido por sus caricaturas de políticos, entre ellos Putin, el líder bielorruso Alexander Lukashenko y el líder checheno Ramzan Kadýrov.

    El artista Semyon Skrepetsky camina con uno de sus cuadros

    Getty Images
    El artista, de 44 años, recibió cinco disparos en la cabeza, el pecho y la espalda.

    Rematado

    Marcin Kozak, portavoz de la Fiscalía de Distrito de Lublin, declaró que un hombre armado no identificado se acercó al artista y le disparó dos veces.

    “Cuando la víctima cayó al suelo, el agresor se aproximó, efectuó otros tres disparos y huyó rápidamente del lugar. Robert K. falleció en el sitio”, añadió.

    En la escena del crimen se recuperaron cinco casquillos y una bala Geco de 9 mm Luger, indicó Kozak.

    Se programó una autopsia para este miércoles.

    La policía detuvo a dos ciudadanos bielorrusos, de 33 y 37 años, cerca del consulado de Bielorrusia en la ciudad. Su grado de participación en el incidente aún se investiga, señaló Kozak.

    Según información de los medios locales, Skrepetsky se había trasladado a Biała Podlaska en 2021.

    “La víctima realizaba actividades artísticas públicas y utilizaba, entre otros, el seudónimo de Semyon Skrepetsky, bajo el cual expresaba críticas a las políticas actuales de las autoridades de la Federación Rusa”, dijo Kozak.

    Un video publicado recientemente en redes sociales mostraba a Skrepetsky en una protesta con motivo del Día de Rusia frente a la embajada rusa en Berlín el 12 de junio.

    Llevaba una pintura que caricaturizaba a Putin y al líder soviético Stalin, así como una bandera rusa atada a los pantalones que iba arrastrando por el suelo.

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  • El fenómeno Vozinha, el héroe de Cabo Verde frente a España que con 40 años se convirtió en sensación del Mundial

    El fenómeno Vozinha, el héroe de Cabo Verde frente a España que con 40 años se convirtió en sensación del Mundial

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    Vozinha portero de Cabo Verde

    Getty Images
    Vozinha pensó en retirarse del fútbol, pero su sueño de jugar un Mundial pudo más.

    Cuando se dio el pitazo final en el Atlanta Stadium, las cámaras tuvieron un solo objetivo: Vozinha, el portero de Cabo Verde.

    Y su rostro estaba cubierto de lágrimas debido a la magnitud de lo que acababa de conseguir: en un partido para la eternidad, su selección, que debutaba en un Mundial, le había empatado sin goles al actual campeón europeo, España.

    Las tribunas reventaban entre los alborotos de los seguidores de Cabo Verde, que habían viajado desde el archipiélago africano, quienes habían apoyado a su selección durante 90 minutos que parecieron una eternidad y en ese momento gritaban de alegría.

    En el terreno de juego, los jugadores corrían unos hacia otros con una alegría desbordante. Incluso los espectadores neutrales se contagiaron del entusiasmo: al final del partido, muchos también celebraban.

    Pero el héroe era Vozinha. Elegido el mejor jugador de la cancha, el arquero había protagonizado la presentación de su vida al dejar su arco en cero frente a España, uno de las selecciones favoritas a quedarse con el Mundial.

    “Lloré porque me criaron mis abuelos. Pero ellos no están aquí porque murieron hace algunos años. Ellos eran todo para mí, todo en mi vida”, dijo el portero de 40 años.

    “También por mi mamá. Ella no logró viajar debido a un tema de la visa. Porque había que pagar por el trámite y no lo hicimos a tiempo. Me hubiera gustado que estuviera acá”, añadió.

    Y señaló que la principal arma de Cabo Verde es la unidad.

    Vozinha alza la mano para detener un balón enviado por jugador vestido con la camiseta de España.

    Getty Images
    El portero de Cabo Verde logró atajadas determinantes ante España.

    “Más allá de que un jugador apenas llegó a la concentración el día del partido o del que tiene 10 o 15 años en la selección, la manera en cómo tratamos nuestra familia es nuestra mayor fortaleza”, dijo.

    Y añadió: “Todos pensaron que nosotros veníamos a disfrutar el Mundial. Pero no. Respetamos a los equipos porque es nuestra primera vez, pero vinimos a competir y a luchar por nuestro país”.

    “Era el mejor, pero era bajito”

    Para Vozinha esto es un sueño de muchos años hecho realidad.

    Bautizado como Josimar Dias, el arquero de Cabo Verde ha pasado toda su vida persiguiendo el objetivo de jugar una Copa del Mundo.

    Cuando finalmente llegó, lo hizo de manera histórica. A sus 40 años y 12 días, se convirtió en el futbolista más longevo de una selección debutante en un Mundial, sobrepasando el récord que había establecido unos días antes el jugador de Curazao Eloy Room.

    Solo el egipcio Essam El Hadary lo supera como el jugador más longevo en disputar una Copa del Mundo.

    Es una recompensa para una carrera definida por la perseverancia.

    “Comencé a jugar profesional a los 25 años, en 2012. Es algo tardío para una persona como yo”, explicó Vozinha.

    “Yo sí pensé en dejar la selección, pero decidí continuar porque tenía este sueño”, anotó el portero.

    Cabo Verde es un archipiélago ubicado en la costa oeste de África, aunque muy bello, se encuentra aislado, especialmente para aquellos que quieren ser futbolistas profesionales.

    “Yo era el mejor portero en la isla, pero era bajito”, recordó en conversación con la BBC.

    “Incluso cuando jugaba muy bien, no me seleccionaban por mi estatura”, dijo.

    Vozinha en un partido de 2013.

    Getty Images
    En sus inicios, Vozinha fue rechazado por su estatura, pero sus condiciones se impusieron.

    Cómo muchos futbolistas antes que él, se marchó a Portugal -del que Cabo Verde fue colonia durante décadas- para buscar una oportunidad. Esa decisión fue el inicio de una carrera que lo llevó a Angola, Eslovaquia, Moldova y Chipre.

    Actualmente Vozinha juega para el Chaves, un equipo de la segunda división portuguesa. Su pase vale actualmente US$60.000.

    El nombre de Vozinha lleva consigo un pedazo de historia futbolística. Su padre había querido llamarle “Valdano”, en honor al gran Jorge Valdano de Argentina y del Real Madrid, pero las autoridades de Cabo Verde lo rechazaron.

    En su lugar, fue llamado Josimar, como el defensa brasileño que alcanzó notoriedad en el Mundial de 1986.

    Décadas más tarde, en otro escenario mundialista, Vozinha ha hecho historia por su cuenta.

    “Vozinha ha iluminado este partido”

    Impulsado por miles de aficionados caboverdianos, se mantuvo firme ante el implacable ataque de España, realizando siete atajadas cruciales. El único guardameta mayor de 40 años que ha hecho más en un partido de Copa del Mundo fue Pat Jennings, con 10, cuando Irlanda del Norte se enfrentó a Brasil en 1986.

    Cada parada fue celebrada como si fuera un gol de Cabo Verde por los aficionados en las gradas de Atlanta.

    Fuera del estadio, también se estaba convirtiendo en una sensación viral: pasó de tener 50.000 seguidores en Instagram a más de cinco millones después de que CazeTV —el canal de YouTube con los derechos del Mundial en Brasil— animara a su audiencia a seguirlo.

    “Eso es una locura”, comentó a los periodistas cuando se lo comentaron después del partido.

    El exdelantero escocés Pat Nevin, quien comentá el Mundial para la BBC, afirmó que el guardameta “iluminó este partido”.

    “Ha estado absolutamente brillante”, dijo Nevin.

    “Lo ha hecho con 40 años. Todas las cámaras están sobre él, todos sus compañeros lo señalan. Es un momento precioso”, dijo.

    Lee Dixon, comentarista de la cadena británica ITV, añadió: “Es absolutamente fantástico. Una actuación brillante. Merecen ese punto más que nada y España casi no merece ninguno. Se retiran decepcionados, pero la noche es de Cabo Verde”.

    “Qué actuación de cada uno de ellos: los centrales, los laterales, ese hombre ahí llorando… yo casi estoy llorando también”.

    Para una nación de poco más de medio millón de habitantes, la tercera más pequeña en clasificarse para un Mundial, este fue un resultado de enorme importancia.

    En las gradas, sus aficionados estuvieron a la altura de esa intensidad. Vestidos de azul y ondeando banderas rojas, blancas y azules, cantaron y bailaron durante todo el partido, empujando a su equipo en cada momento difícil. Al final, hasta los neutrales quedaron conquistados.

    La historia de Cabo Verde se había convertido en la historia de todos.

    Una pequeña nación insular, no más grande que una ciudad mediana, había capturado la imaginación del mundo del fútbol.

    Linea gris

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  • Los dilemas que el Mundial despierta en “Teherángeles”, la “capital” de Irán en EE.UU.

    Los dilemas que el Mundial despierta en “Teherángeles”, la “capital” de Irán en EE.UU.

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    Una mujer iraní-estadounidense posa haciendo el gesto de la victoria con su mano izquierda, con la bandera previa a la Revolución Islámica de Irán con el león y el sol en el centro, que lice también en una cinta en la frente, afuera del restaurante Taste of Tehran en Los Ángeles, California, Estados Unidos, el 15 de junio de 2026. (Foto: Leire Ventas para BBC News Mundo).

    BBC News Mundo
    Algunos en la diáspora iraní dicen tener “muchos sentimientos encontrados” por el Mundial.

    “Son días de muchos sentimientos encontrados”.

    El lunes al mediodía una mujer iraní-estadounidense que pidió reservarse la identidad por seguridad esperaba al Uber que la llevaría al estadio SoFi de Los Ángeles, donde en unas horas la selección de su país de origen debutaría en el Mundial contra Nueva Zelanda.

    “Queremos ver a nuestro equipo y verlo ganar, pero al mismo tiempo rechazamos la República Islámica de Irán”, le explicaba a BBC Mundo la bloguera especializada en gastronomía persa.

    Su atuendo reafirmaba su mensaje. Lucía sobre los hombros y a modo de cinta para el pelo la bandera previa a la revolución islámica de 1979, tricolor como la actual (verde, blanca y roja) pero con un león y un sol en el centro en lugar del símbolo que representa la palabra ‘Alá’.

    Convertida en estandarte de la disidencia, está hoy estrictamente prohibida en Irán y la FIFA ha vetado su uso en los estadios y demás instalaciones de la Copa del Mundo por no ser la oficial y por su componente político.

    Aunque eso no frenó a algunos aficionados de mostrarla en las gradas del SoFi.

    Un cartel que dice "Persian Square" sobre Westwood Blvd. en Los Ángeles, California, el 15 de marzo de 2012. (Foto: FREDERIC J. BROWN/AFP via Getty Images)

    AFP vía Getty Images
    El punto central de “Teherángeles” es la Plaza Persa, en realidad una placa colocada en un cruce de calles.

    Donde sí es ubicua es en “Teherángeles”.

    También conocida como “Pequeña Persia”, esta zona del oeste de Los Ángeles que incluye parte de la afluente Beverly Hills concentra desde hace décadas un buen número de restaurantes y comercios iraníes y es punto de encuentro de visitantes y de la amplia diáspora que reside en la ciudad.

    De los 750.000 iraníes e iraníes-estadounidenses en el país, más de la mitad vive en California, de acuerdo con las estimaciones del censo de 2024.

    Y para esta comunidad conformada por emigrados en distintas oleadas, mayoritariamente tras la revolución islámica y la guerra con Irak (1980-1988) pero también más recientemente, el Mundial se ha vuelto un tema de sensibilidad extrema en el contexto de una guerra que EE.UU. e Israel iniciaron el 28 de febrero.

    BBC Mundo visitó el área el día después del anuncio de un acuerdo preliminar de alto el fuego entre EE.UU. e Irán, una suerte de memorando de entendimiento cuyo texto completo aún no se ha publicado y que deja los temas más espinosos para futuras negociaciones.

    Divisivo y controversial

    “La diáspora la forma gente con puntos de vista distintos”, le dijo a BBC Mundo Parsa Tafreshi, quien voló de Nueva York a Los Ángeles para ver el partido.

    “Hay quienes piensan que apoyar al equipo es malo porque consideran que representa al gobierno. Otros pueden oponerse al régimen, pero aun así están del lado del equipo. Y hay quienes lo animan sin que les importe nada más”, se explayó.

    Él es parte de la hinchada y venía, al igual que sus familiares, preparado para festejar, vestidos con camisetas en las que se lee “Irán”, collares, gorras y pintura tricolor en las mejillas.

    “Crecí en este país y el primer partido que vi fue Estados Unidos contra Irán en 1998”, contó. “Fue duro ver enfrentarse a esos dos equipos que en cierta manera forman parte de mí, pero siempre quise volver a verlos jugar”, agregó, pensando en un escenario para el que hacen falta muchas combinaciones y reconociendo a su vez que la cuestión es controvertida.

    “Todo esto genera mucha división, pero, a fin de cuentas, la gente quiere estar del lado correcto. Y para mí el lado correcto es el de aquellos que estén con el pueblo iraní”, explicó.

    “Además creo que, en última instancia, cuando los jugadores se dirijan en un ataque hacia la portería, todos en el estadio los animarán”, dijo como si estuviera formulando un deseo, antes de subirse al taxi que los llevaría al SoFi y que acababa de parar frente al restaurante Flames.

    Especializado en comida iraní, cuenta Ali Ju, quien emigró de Teherán hace poco menos de cuatro años.

    “Yo mismo me he encontrado en la disyuntiva de qué hacer, si ver el partido o no. Hubo un tiempo en el que sentí resentimiento hacia el equipo, pero ahora espero que gane”, admitió, mientras servía arroz crujiente, kebab de pollo, ensalada shirazi y doogh, una típica bebida fermentada a base de yogur, en el restaurante Flames.

    Quien aseguró no enfrentar ningún dilema fue Eric Saddith, dueño de una tienda de alfombras persas un par de cuadras más abajo, también sobre el boulevard Westwood.

    “Este no es mi equipo. No representa a Irán y apoyarlo es apoyar a la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, el poderoso ejército paralelo iraní considerado una organización terrorista por EE.UU.) y la República Islámica”, subrayó.

    “No están con el pueblo, están con el gobierno, un gobierno que todos despreciamos, aquí y en Irán”, zanjó. “Un régimen que encarcela y mata al que protesta, como lo ha hecho con miles”.

    Saddith dejó su país en 1978, cuando ya se estaba gestando la revolución. “Salí un año después que él”, dice señalando las fotos de Mohamed Reza Pahlavi, el último sha de Irán, que entre alfombras y tapices antiguos decoran la pared y le recuerdan lo que describe como “el pasado glorioso” de su nación.

    Depuesto durante la revolución, en sus años de gobierno el sha impulsó una occidentalización del país junto con una fuerte represión contra la disidencia. Su huida el 16 de enero de 1979 marcó el fin de más de 2.000 años de monarquía en Irán.

    “Aquellos sí fueron días de gloria y no los de ahora”, reflexiona Saddith. “Mira ahora el equipo, que tuvo que instalarse en Tijuana. Es una vergüenza que ni siquiera se le permita quedarse” en territorio estadounidense.

    Eric Saddith de espaldas en su tienda alfombras de Teherángeles, con alfombras colgadas de las paredes y tapices con el retrato del último sha de Irán, Mohamed Reza Pahlavi, el 15 de junio de 2026. (Foto: Leire Ventas)

    BBC News Mundo
    En su tienda de alfombras, Eric Saddith ha colgado en la pared tapices con el retrato del último sha de Irán, Mohamed Reza Pahlavi.

    Campamento base en Tijuana

    Que la selección de Irán haya tenido que establecer su campamento base en la ciudad fronteriza mexicana es quizá la historia más insólita de esta Copa del Mundo.

    En marzo, con la guerra ya en marcha, el presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo que el equipo iraní, que tenía previsto instalarse en Tucson (Arizona), era “libre” de asistir al Mundial aunque no podía “garantizar su seguridad”.

    Luego sugirió que Italia, equipo no clasificado, debía tomar su lugar en el campeonato. Ante los comentarios, la federación persa le pidió a la FIFA trasladar los partidos que le correspondían a México o Canadá, los otros dos países anfitriones.

    La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se mostró dispuesta, pero con una logística planeada por años y las reservas hechas, el organismo presidido por Gianni Infantino terminó por desechar la posibilidad.

    El máximo organismo rector del fútbol, sin embargo, abrió la puerta a la solución intermedia de sacar a la selección iraní de EE.UU. tras los encuentros y la propia Sheinbaum informó que México la acogería.

    “Nos preguntaron si podían pernoctar en México y dijimos que sí, sin problema”, dijo la mandataria durante su conferencia matutina el 25 de mayo.

    Un miembro de la diáspora iraní en Los Ángeles mira a cámara sentando detrás del mostrador de su librería, en la que tiene colgada la bandera previa a la revolución islámica con el león y el sol, en Teherángeles, Los Ángeles, Estados Unidos, el 15 de junio de 2026. (Foto: Leire Ventas)

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    La bandera previa a la revolución islámica en Irán, con el león y el sol, es ubicua en “Teherángeles”.

    Los jugadores duermen y entrenan en Tijuana, en el estadio del equipo local, el club Tijuana Xoloitzcuintles. Los días de partido viajan al país vecino por la mañana y regresan por la noche, tal como lo hicieron este lunes.

    Así funciona el rígido permiso de estancia que EE.UU. concedió a 55 de los 70 miembros de la delegación iraní.

    “¿Qué otro país del mundo pasa por eso?”, cuestionaba Saddith en su tienda de alfombras, Farhad. “Es sumamente bochornoso”.

    Y preguntado sobre el potencial acuerdo de paz, respondía con un “espero que funcione”.

    “Pero no puedes tomar al régimen [de Irán] en serio. Solo están esperando que Trump salga del cargo para volver a sus maneras de atacar a otros países y oprimir y matar a su propia gente”, advertía de inmediato.

    Mientras, Ju, el camarero del restaurante Flames, pensaba en la familia que le queda en Teherán y se mostraba esperanzado de que tras el anuncio, el día a día les sea más fácil.

    Durante una rueda de prensa el domingo, el capitán de la selección, Mehdi Taremi, también enfrentó más preguntas relacionadas con el contexto político que con el deportivo.

    “Jugamos en representación de cada iraní, esté en la diáspora o en Irán. La gente tiene distintas opiniones, pero estamos aquí para unir a la gente y trataremos de llevar alegría a todos los iraníes. No nos metemos en política. Estamos aquí para jugar al fútbol”, respondió ante una de ellas.

    Una pareja mira los libros en la sala de exhibición de una librería iraní con carteles contra los ayatolás en la Plaza Persia del vecindario West LA en Los Ángeles, California, el 28 de febrero de 2026. (Foto de Apu GOMES / AFP vía Getty Images)

    AFP vía Getty Images
    Parte de la diáspora en “Teherángeles” reclama un cambio de gobierno en Irán.

    A su llegada al SoFi de Inglewood, afuera los esperaban decenas de miembros de la diáspora.

    Algunos enarbolaban la bandera anterior a la revolución islámica para demostrar su disgusto con el gobierno actual y denunciar que utiliza el deporte como lavado de cara a nivel internacional, otros dirigían sus mensajes a Trump, suplicándole que no negocie con los líderes iraníes y que impulse definitivamente un cambio de régimen.

    Dentro del estadio, tal como había deseado Tafreshi, el hincha llegado desde Nueva York, los aficionados los animaron en cada ataque, los aplaudieron ante cada gol y celebraron el empate a dos con Nueva Zelanda.

    Volverán a repetir la jugada el domingo 21 de junio para batirse ante la selección de Bélgica, viajando de Tijuana a Los Ángeles para después regresar a territorio mexicano.

    Y en la comunidad iraní angelina, algunos se enfrentarán de nuevo a sus dilemas y contradicciones, mientras otros abrazan sus convicciones.

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  • Opinión: El presidente Trump perdió esta guerra

    Opinión: El presidente Trump perdió esta guerra

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    El acuerdo preliminar que podría poner fin a la guerra del presidente Donald Trump contra Irán, que se ha prolongado por cuatro meses, es bienvenido, pero conlleva realidades difíciles. Trump cometió un terrible error al iniciar esta guerra. La llevó a cabo de manera imprudente y en desafío abierto a la ley. Estados Unidos sale debilitado –militar, diplomática y económicamente– y pagará un alto precio estratégico en los próximos años.

    Los detalles del acuerdo no están claros, pero el marco que se ha anunciado sugiere que Trump ha conseguido pocas de las condiciones que insistía en que obtendría. Es una humillante degradación para él y para el país que dirige.

    Desde que empezó la guerra, dijo que Estados Unidos lograría una “victoria total y completa” y que Irán debía aceptar una “rendición incondicional”. Insinuó que se produciría un cambio de régimen. Dijo que a Irán no se le permitiría “ningún enriquecimiento” de uranio y que “Estados Unidos, en colaboración con Irán, desenterraría y retiraría todo el material nuclear de grado casi militar” que ya posee y que está bajo tierra.

    Nada de esto parece ser cierto. El gobierno de línea dura de Irán sigue en el poder. Al parecer, los detalles del acuerdo nuclear se negociarán durante los próximos dos meses, pero es probable que los términos se parezcan a los del acuerdo de 2015 que negoció el presidente Barack Obama y que Trump canceló en 2018. Describió el acuerdo de Obama como el “peor acuerdo de la historia” y dijo que ponía a Irán en “el camino hacia un arma nuclear”. Lo criticó por no forzar a Irán a dejar de apoyar a grupos terroristas como Hamás y Hizbulá y por suavizar las sanciones económicas. Sin embargo, parece que su guerra destructiva lo dejará con un acuerdo similar.

    Su mayor logro en el marco del alto al fuego es la esperada reapertura del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo mundial, lo que acabará bajando los precios de la energía y otros productos. Eso, por supuesto, no es más que una vuelta al statu quo anterior a la guerra. Irán cerró el estrecho como represalia, para afectar la economía mundial y aumentar la presión política sobre Estados Unidos. La medida funcionó, y los líderes iraníes ahora entienden que tienen un arma económica poderosa.

    Si se hace un balance, Irán sale como el ganador estratégico de esta guerra de cuatro meses. El país sufrió pérdidas sustanciales, como gran parte de su armada, su fuerza aérea, su capacidad militar-industrial y su liderazgo político, entre ellos el ayatolá Alí Jameneí, el líder supremo, quien fue asesinado el primer día de la guerra. Sin embargo, con el fin de la guerra, los líderes iraníes podrán empezar a reconstruir el país.

    Estados Unidos, por su parte, parece más débil a los ojos del mundo. El ejército estadounidense se ha mostrado incapaz de imponerse ante un adversario mucho más pequeño, incluso después de agotar muchos de sus misiles de precisión de largo alcance e interceptores. El resultado perjudica la capacidad de este país para disuadir a otros adversarios potenciales. Para empezar a reparar el daño, Estados Unidos haría bien en recomponer las alianzas en Europa, Medio Oriente y Asia que se han deteriorado debido a los efectos militares y económicos de la guerra. El Pentágono también tendrá que modernizarse y prepararse para las guerras del futuro. Es poco probable que alguna de estas cuestiones ocurra durante el mandato del presidente Trump.

    Antes de que comenzara el ataque estadounidense e israelí el 28 de febrero, los dirigentes iraníes habían pasado por dos años y medio muy duros. El gobierno estaba mucho más débil que antes del ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, grupo al que Irán financia y asesora desde hace mucho tiempo. En respuesta a ese ataque, Israel debilitó considerablemente a Hamás y a Hizbulá, otro grupo aliado de Irán. En Siria, un dictador sanguinario respaldado por Irán fue depuesto sin que los líderes iraníes hicieran mucho para intentar salvarlo. Israel y Estados Unidos dejaron en evidencia que las defensas aéreas y el programa de misiles de Irán eran poderosos en apariencia, pero en realidad inofensivos cuando bombardearon las instalaciones nucleares iraníes el verano pasado, un revés para su programa nuclear. Mientras tanto, la moneda iraní seguía cayendo a un ritmo acelerado y su economía estaba en ruinas. A finales del año pasado, los iraníes salieron a las calles a protestar y el régimen respondió matando a miles de manifestantes, si no a decenas de miles.

    Todos estos problemas siguen ahí, e Irán sigue estando más débil que hace tres años. Pero la guerra le ha dado una ventaja que no tenía cuando comenzó 2026. Su régimen ha demostrado que puede sobrevivir a oleadas de ataques de sus dos mayores enemigos. Sus líderes no han tenido que abandonar sus ambiciones nucleares. Y han aprendido que el resto del mundo parece no estar dispuesto a usar la fuerza militar para reabrir el estrecho de Ormuz. Si Irán decide cerrar el estrecho en algún momento de los próximos meses o años, ¿qué hará Trump en respuesta?

    Enlistamos estos hechos sin satisfacción. Irán ha sido y sigue siendo una fuerza del mal. Reprime a su pueblo, especialmente a los disidentes políticos, las mujeres, las personas de la comunidad LGBTQ y las minorías religiosas. Es líder mundial en tortura y ejecuciones, y ha financiado el terrorismo en su región y mucho más allá. Los líderes de Irán han empobrecido un país cuya renta per cápita estaba por encima del promedio mundial hasta hace tan solo unos años, en la década de 1970.

    La brutalidad característica del régimen iraní debería haber sido motivo para que Estados Unidos reflexionara detenidamente y planificara con cautela cualquier guerra. La historia de las guerras modernas de Estados Unidos, especialmente en la región de Irán, está llena de la arrogancia que incuba derrotas. Sin embargo, Trump se abstuvo de una planificación reflexiva en cada paso.

    Aceptó la visión optimista del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, quien predijo que el régimen iraní caería con rapidez. Trump desestimó las opiniones de sus asesores, quienes le dijeron que la predicción de Netanyahu era absurda. Trump ignoró la Constitución y se negó a solicitar la aprobación del Congreso para la guerra. No escuchó a los aliados europeos y asiáticos que se oponían a su guerra. No tuvo en cuenta la evidente capacidad de Irán para cerrar el estrecho de Ormuz. Lanzó amenazas de destruir la civilización iraní que solo lograron menoscabar la autoridad moral de Estados Unidos.

    Por sus pecados, ahora ha aceptado un acuerdo de paz que todo el mundo entiende que es una derrota para él. También es un revés para Estados Unidos.

    El Comité Editorial está conformado por un grupo de periodistas de opinión cuyos puntos de vista se sustentan en su experiencia, investigación, debates y valores muy arraigados. Es independiente de la sala de redacción.

  • ¿Qué pasa cuando el mayor experto en ‘deepfakes’ ya no confía en sus propios ojos?

    ¿Qué pasa cuando el mayor experto en ‘deepfakes’ ya no confía en sus propios ojos?

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    Los correos –como solía pasar con los peores– empezaron a llegar un domingo por la mañana. Hany Farid abrió el primer mensaje en su casa, en las colinas que rodean Berkeley, y vio un enlace a un video viral que supuestamente mostraba un misil estadounidense impactando en una escuela primaria de Irán, donde habían muerto más de 150 personas, la mayoría menores. “¿Es esto un engaño de internet o un crimen de guerra internacional?”, decía una nota. “Estamos intentando verificar qué es real”.

    Farid tomó un lápiz y un bloc de notas, se inclinó hacia su computadora y procedió a verlo. Vio un cielo azul, cables de telefonía y unas cuantas palmeras meciéndose con el viento. Entonces, un misil atravesó la pantalla, nítido e inconfundible, incluso a 800 km/h. Parecía una escena de un videojuego. En los últimos días, Farid había revisado decenas de videos convincentes, generados por IA, de bombardeos falsos, accidentes aéreos falsos, incendios falsos y ejecuciones falsas. Su instinto era dudar. Estaba casi seguro de que este video también era falso.

    Mordisqueó el lápiz y lo volvió a ver, ralentizando el video y analizándolo cuadro por cuadro. La cámara temblaba de una forma que parecía creíble para un aficionado grabando con un celular. Las sombras eran geométricamente precisas. Vio cómo el misil impactaba en un edificio y notó un breve retraso antes de oír una explosión y gritos agudos, lo que parecía consistente con la velocidad del sonido. Quizá el video era real. Ya había sido visto al menos 1,1 millones de veces en las redes sociales. Con cada segundo que pasaba se iba convirtiendo en realidad, fuera real o no.

    “Cualquiera puede crear un video de cualquier cosa o persona, haciendo o diciendo lo que sea”, escribió Farid como respuesta. “Esto tomará un poco de tiempo”.

    Durante más de dos décadas, Farid, de 60 años, había sido el principal experto mundial en el campo de la investigación forense digital, pero en los últimos seis meses había dejado de confiar en sus propios ojos. Había construido una carrera basada en distinguir la realidad visual de las imágenes ultrafalsas –o deepfakes–, atendiendo diariamente peticiones de gobiernos, organizaciones de derechos humanos, periodistas, fuerzas del orden y miles de personas más que se sentían cada vez más confundidas y engañadas por el mundo digital. Las propias investigaciones de Farid habían demostrado que ya casi nadie podía distinguir una fotografía real de una creación digital, una voz real de un clon de IA, un video real de una fabricación total. Últimamente, él mismo estaba fallando en sus propias pruebas.

    “Siento que me estoy quedando ciego”, dijo Farid. Le preocupaba que la IA estuviera ocultando la verdad, distorsionando la realidad, fracturando las democracias y, poco a poco, quebrándolo a él también. Él y su esposa habían empezado a hacer planes para irse de California y cambiar la cultura tecnológica de Silicon Valley por una granja en la zona rural de Vermont.

    Reinició el video y volvió a reproducir el clip. Cielo. Bomba. Humo. Gritos. En la última hora, más de una decena de medios de comunicación le habían escrito para preguntarle sobre el video. Había sido publicado y compartido por una agencia de noticias oficial iraní, pero eso no significaba gran cosa para Farid, porque recientemente había visto ultrafalsos creados y compartidos por gobiernos extranjeros y por personal de la Casa Blanca. Geolocalizó el video usando una base de datos con millones de imágenes de todo el mundo, y el resultado apuntaba a una calle de Minab, Irán, a unos cientos de metros de una escuela primaria.

    Quizá el video en sí era real, pensó Farid, pero alguien había insertado un misil Tomahawk en la escena. Estabilizó el video para eliminar el temblor y luego trazó la trayectoria del misil a través de una serie de fotogramas fijos, buscando inconsistencias. La trayectoria del misil era recta, su velocidad constante. Amplió la imagen para medir los píxeles y calculó que el misil parecía medir alrededor de 5,5 metros de largo, exactamente el tamaño adecuado.

    Cielo, bomba, humo, gritos. Lo vio al menos cien veces más, dudando de su instinto y revisando sus cálculos. Durante la mayor parte de su carrera, se había encargado de identificar las pocas falsificaciones que había en un mundo de verdades compartidas. Pero ahora las falsificaciones eran la norma y la verdad era evasiva. Incluso después de un día entero de análisis y consultas con otros expertos visuales –todos confirmaron la autenticidad del video–, él no se atrevía a declararlo real.

    “En general, no encontramos pruebas convincentes de que el video sea falso o haya sido manipulado”, escribió Farid.

    Apagó la computadora y salió a la calle. Recorrió las colinas de Berkeley en su bicicleta de montaña, acelerando cada vez más, cortando el viento. Se fumó un puro y se fue a la cama, y más tarde, esa misma noche, volvió al video en sueños. Ahora no contaba píxeles ni medía sombras. Estaba dentro de la escuela, sentado en un aula con niños de 10 años, viendo cómo detonaba la ojiva, absorbiendo la onda expansiva, tosiendo polvo y escuchando los gritos de los niños. Se despertó y volvió a la computadora, buscando noticias sobre el atentado en internet.

    “No puedes matar a 100 niñas y limitarte a decir ‘ups’”, le escribió a un colega mientras leía publicaciones en redes sociales. Algunas personas citaban el análisis de Farid para confirmar que el video era real. Otras lo descartaban como alguien supuestamente sesgado y decían que el video parecía falso. Ya habían empezado a aparecer en línea varios videos nuevos generados con IA sobre el atentado, en los que se veía a generales falsos dando órdenes o a padres falsos llorando la muerte de niñas falsas. El internet ya estaba dejando atrás lo que resultaría ser uno de los bombardeos más mortales de la guerra, y entonces Farid vio llegar una nueva solicitud a su bandeja de entrada. Era un video diferente, que mostraba otra explosión en otra parte del mundo.

    “¿Por favor podrías ayudarnos a entender qué diablos está pasando aquí realmente?”.

    Esa era la pregunta que llegaba a su bandeja de entrada una decena de veces al día: ¿Qué demonios estaba pasando?

    ¿De verdad estaba el presidente Joe Biden llamando a miles de votantes demócratas el día antes de las primarias de New Hampshire para decirles que no votaran? ¿De verdad el presidente Donald Trump estaba lanzando bolsas de basura por una ventana de la Casa Blanca? ¿Esas fotos de niñas de noveno grado desnudas que estaban circulando en un bachillerato de Pensilvania eran reales, o se trataba de imágenes que un compañero había generado con una aplicación gratuita? ¿De verdad estaba Tom Hanks anunciando un dudoso plan dental a sus fans? ¿De verdad estaba el director de la empresa pidiendo una transferencia de 25 millones de dólares en la videollamada de Zoom, o se trataba de un impostor norcoreano? ¿Era una pistola de verdad lo que estaba en la mano de Alex Pretti, o solo una sombra? ¿De verdad era una hija de 12 años la que pedía ayuda a gritos por teléfono, diciendo que la habían secuestrado?

    “Echo de menos los días en que era un video borroso de un tiburón nadando por la calle”, dijo Farid una noche, sentado en la terraza trasera de su casa con su esposa, Emily Cooper. Dejó el teléfono y se sirvió un whisky. “La tecnología se está volviendo demasiado buena. Me lleva a un lugar oscuro”.

    “¿Porque ya no puedes saber con solo verlo?”, preguntó Cooper.

    “Porque nadie puede”, respondió Farid. “No confío en nada. Cada imagen que veo, trazo líneas para las sombras y hago cálculos geométricos en mi cabeza, intentando averiguar qué es lo que estoy viendo. Se acabó. En uno o dos años, todo nuestro sistema visual será completamente inútil”.

    “¿Y entonces qué? ¿Te rindes? ¿Te retiras?”.

    “No lo sé”, dijo.

    Farid y Cooper se habían conocido quince años antes, cuando él fue a dar una conferencia a la Universidad de California, en Berkeley, aún convencido de que tenía las soluciones. Su padre había trabajado durante 50 años como químico en Eastman Kodak, y Farid había crecido visitando el cuarto oscuro, viendo cómo las fotografías se revelaban en baños químicos y se convertían en pruebas. Más tarde ayudó a diseñar una huella digital que detectaba pornografía infantil oculta en internet, una tecnología que dio lugar a más de 30 millones de reportes de abuso al año, cientos de arrestos y varios rescates. Cuando los ultrafalsos comenzaron a propagarse por internet, creó un software para detectar el momento en que la boca de una persona se desincroniza con el audio. Cofundó una empresa, GetReal Security, y ayudó a inventar herramientas para medir la iluminación, las sombras y los puntos de fuga, comparando las imágenes de internet con la física del mundo real.

    Cooper era una destacada científica de la visión en Berkeley. Ella investigaba cómo los humanos perciben la realidad mientras su marido investigaba cómo se podía falsificar esa realidad. Habían colaborado en estudios sobre deepfakes, pero en los últimos meses esa investigación había empezado a seguirles hasta casa. En lugar de ocuparse de un caso cada pocas semanas, Farid trabajaba como asesor y perito, manejando una decena de casos al día o más. Por primera vez en su carrera se había convertido no solo en analista, sino también en víctima: alguien falsificó su número de teléfono y usó inteligencia artificial para clonar su voz. El hacker llamó a uno de los colegas de Farid en un caso delicado, suplantándolo y presionando para obtener información confidencial. Ahora Farid y Cooper habían decidido no dar nunca por sentada la identidad del otro. Inventaron una palabra clave para confirmar que eran reales al inicio de cualquier llamada delicada.

    Farid echó un vistazo a su teléfono y vio un correo nuevo: “Estoy verificando este video viral de una madre y un niño que se acercan a un ataúd cubierto con una bandera, que sospechamos que fue generado con IA”, decía. Dejó el teléfono a un lado y miró desde el porche las colinas de Berkeley, la bahía de San Francisco y el sol poniéndose sobre el puente Golden Gate.

    “Ya no soporto este lugar”, dijo. “Estos gigantes tecnológicos van a destruirlo todo mientras sigan obteniendo una ganancia. No les interesa nada que vaya a frenarlos”.

    “Me pone nerviosa, por nuestros estudiantes”, dijo Cooper. “Empieza a darme miedo”.

    Ella no creía en la exageración. Su marido podía ser impulsivo e irascible: un optimista por naturaleza que se había vuelto cada vez más pesimista ante la evidencia. Ella se atenía a la precisión y a los hechos, pero incluso esos se habían vuelto innegables. Su propia investigación se centraba en la percepción tridimensional y el diseño de pantallas, pero la amplia crisis que se estaba desarrollando en su campo era imposible de ignorar.La gente pasaba cada vez más tiempo en interiores, mirando pantallas, y menos tiempo mirando el horizonte, lo que a veces provocaba que el globo ocular se alargara de forma permanente. El resultado a menudo era visión borrosa, tasas de miopía en aumento, un mayor riesgo de enfermedades oculares y una inminente epidemia de ceguera evitable que muchos de sus colegas habían empezado a considerar una crisis de salud pública.

    La posible cura era la luz natural y las vistas lejanas, y durante los últimos meses habían buscado propiedades en la zona rural de Vermont. Al final compraron una cabaña de la década de 1920 a media hora del Dartmouth College, donde podían trabajar como profesores titulares mientras Farid seguía analizando imágenes para su empresa. La propiedad tenía 40 hectáreas de senderos boscosos para caminar, sin ninguna otra casa a la vista.

    “Necesito un reinicio”, dijo Farid. “Aire, espacio. Tengo muchas ganas de sentirme lejos”.

    Su teléfono se iluminó sobre la mesa.

    “¿Crees que siquiera es posible escapar?”, preguntó Cooper.

    “Probablemente no”, respondió Farid. “Al menos no completamente. Pero tenemos que averiguarlo”.

    Bajó de las colinas en su motocicleta para dar su última conferencia pública del semestre de primavera en Berkeley, pasando junto a las vallas publicitarias de IA que se habían vuelto ubicuas en toda el área de la Bahía de San Francisco. Eran de empresas emergentes que prometían reinventar la medicina, revolucionar la educación y transformar el futuro de los negocios. “Deja de contratar humanos”, decía un anuncio. Farid estacionó su auto en el campus y entró en el aula, donde 75 estudiantes lo miraban.

    Era uno de los profesores más populares de Berkeley: enérgico, directo al hablar y genuinamente entusiasmado con los avances en tecnología de IA que constituían el núcleo de sus cursos. Tenía agentes de IA que escribían código por él. Tenía un coche que se podía conducir solo por la autopista. En su teléfono tenía aplicaciones que podían pulir la redacción de sus correos electrónicos o convertir una foto de su cajón de especias en una receta de chili para una cena entre semana. Pero los estudiantes de informática de sus clases estaban batallando para encontrar trabajo, ya que las empresas estaban esperando para ver qué podían hacer las máquinas. Por primera vez en su carrera, Farid a veces se encontraba frente a los estudiantes sin saber qué decirles.

    Pensó en una pintura que no había salido de su cabeza desde que era un joven profesor en Dartmouth, donde la biblioteca albergaba un mural del artista mexicano José Clemente Orozco. Este mostraba a un grupo de académicos representados como esqueletos con sus togas de graduación, aferrándose a libros, de espaldas a un mundo en llamas, mientras uno de ellos daba a luz a un esqueleto bebé que sostenía un nuevo título. “Gran parte del mundo académico se conforma con dar vueltas a problemas esotéricos y protegerse mutuamente de la verdad”, dijo Farid. Había pasado su carrera intentando no ser ese esqueleto. Creía que era su responsabilidad darse la vuelta y enfrentarse al fuego.

    “Esta tecnología se está usando como arma contra nosotros”, les dijo a los estudiantes. “El tren ya salió de la estación. Está acelerando a una velocidad increíble”.

    Caminaba de un lado a otro al frente del aula y empezó a mostrar diapositivas de videos generados por IA de los últimos años. Una imagen falsa del Pentágono explotando había sacudido brevemente el mercado bursátil en 2023, eliminando más de 500 millardos de dólares en cuestión de minutos. Las imágenes ultrafalsas de la guerra en Ucrania aún eran bastante fáciles de identificar, con explosiones descoloridas y edificios deformes. Las de Gaza eran mucho mejores. Al inicio de la guerra de Irán, era prácticamente imposible distinguir videos cortos generados con IA de los videos reales. Ahora, miles de agentes del gobierno norcoreano estaban solicitando empleos a distancia en empresas estadounidenses, utilizando IA para hacerse pasar por estadounidenses en tiempo real en videollamadas de Zoom y luego financiando un programa de armas nucleares con sus salarios. Un delincuente sin conocimientos técnicos, dijo Farid, ahora podía usar una foto fija y un clip de audio de 10 segundos para suplantar a cualquier persona en internet.

    “Quizá pienses que puedes fijarte y notar la diferencia mientras estás ahí sentado deslizando en tu teléfono”, dijo. “Créeme, no puedes. Ahí es donde entran en juego nuestros métodos”.

    Él había ayudado a inventar herramientas algorítmicas para verificar los gestos, las inflexiones vocales y el flujo sanguíneo de una persona. Cuando una persona real hablaba, los ojos se dilataban y el corazón bombeaba sangre hacia y desde la cara. A veces Farid podía medir diferencias sutiles en el color de la piel para ver el latido del corazón de una persona en tiempo real, mientras que una persona hecha con IA no mostraba signos de actividad vital.

    Farid dijo que seguía confiando en que podía resolver casi cualquier misterio de la IA, pero el problema era que cada investigación llevaba tiempo. La vida media de una publicación en redes sociales era de menos de 90 segundos. “En 20 minutos, todo el asunto básicamente ha terminado”, dijo Farid. Muchas veces, terminaba su análisis, levantaba la vista de la computadora y se daba cuenta de que el daño ya estaba hecho. Una falsedad se había convertido en un hecho. Un hecho se había difuminado en una duda.

    Entre la concurrencia alguien levantó la mano, y Farid señaló a un estudiante de la primera fila.

    “Entonces, crear deepfakes es fácil, barato, rápido y confiable”, dijo el estudiante. “Detectarlos es costoso y difícil”.

    “Sí”, dijo Farid.

    “¿Hay alguna solución en un futuro cercano, o simplemente estamos perdidos?”.

    Hizo una pausa y respiró hondo. Pensó en el mural de Orozco, en la escuela de Irán, en los ultrafalsos que se amontonaban en su bandeja de entrada y en la granja que lo esperaba en Vermont. Seguía creyendo que había soluciones. Pero primero quería que la gente entendiera a qué se enfrentaban.

    “En gran medida, estamos perdidos”, dijo.

    La motosierra rugió al arrancar una mañana de martes a finales de primavera, y Farid se puso las gafas protectoras y sintió cómo las vibraciones iban de sus manos a su pecho. Cortó un arce caído y vio cómo la madera se dividía en troncos limpios, que Cooper luego introducía en la cortadora y colocaba en una pila ordenada. Cortar, dividir, apilar. Llevaban menos de dos semanas en Vermont y ya se habían sumergido de lleno en el trabajo.

    Su cabaña estaba al final de un camino de tierra, en una colina empinada con vista a los valles fluviales y a las Montañas Verdes. No había servicio de recolección de basura, reparto de correo ni otras casas a la vista. Para pasar el invierno, tendrían que quitar la nieve de su propio camino y calentar la casa. Farid calculó que necesitarían unas 10 toneladas de leña. Trabajaron durante una hora y luego dieron un paso atrás para observar la pila.

    “Vamos genial”, dijo Farid. “Es tan satisfactorio ver cómo crece”.

    “¿Estás cansado?”, dijo Cooper.

    “Me siento bien”, dijo él. “Sigamos. Necesitamos más”.

    Se pusieron botas y se adentraron en el bosque en busca de leña seca. Habían ido descubriendo su propiedad poco a poco, aprendiendo solos a volver a tomarse las cosas con calma, a observar con atención: un prado florecido de trillium y violetas silvestres, un arroyo primaveral que caía en cascada sobre granito cubierto de musgo, un mirlo de alas rojas zambulléndose en un pequeño estanque, una cabaña abandonada que se desmoronaba hasta los cimientos. Ahora llegaron a un claro en lo alto de la colina, y Cooper se detuvo a contemplar las montañas circundantes mientras Farid recorría el perímetro. Encontró un abedul caído, tomó una rama y llamó a Cooper por encima del viento.

    “¿Qué te parece?”, preguntó.

    “Es precioso”, dijo ella.

    Lo vio llevar el abedul de vuelta a través del prado, sosteniéndolo por encima de la cabeza como un trofeo. Desde que habían llegado a Vermont, casi podía ver cómo se le quitaba un peso de encima, y Cooper también lo estaba sintiendo. Ella bebía su té por la mañana, saboreando el silencio y dejando que la mirada se perdiera en el paisaje. Estaba probando a escribir ficción. En otoño, Cooper y Farid volverían a trabajar e investigar en Dartmouth, pero aún faltaban unos meses. La última vez que habían vivido en Vermont, habían dependido de una inestable conexión telefónica a internet, sin el ancho de banda necesario para participar en reuniones por Zoom, ver videos en streaming o muros interminables en redes sociales. Tal vez ese nivel de desconexión era posible de nuevo.

    Llevaron la madera de abedul al cobertizo y Farid encendió la motosierra. Cortar, dividir, apilar. Trabajaron hasta que el prado se sumió en la penumbra, los hombros de él ardían y el serrín le cubría los brazos. Dio un paso atrás y vio que la pila de leña tenía más de un metro de altura y cubría una pared del cobertizo casi por completo.

    “Mira lo que hicimos hoy”, dijo. “Este es el avance más tangible que he logrado en cualquier trabajo en los últimos seis meses”.

    “¿Ya estás cansado?”, dijo Cooper.

    “Agotado”, respondió. En Vermont se estaba acostando con el sonido de la motosierra todavía zumbándole en los oídos y dormía hasta la mañana siguiente.

    El primer correo llegó antes del amanecer.

    Durante la noche, el internet se había inundado con otra oleada de imágenes falsas, entre ellas cientos de Cole Tomas Allen, quien había irrumpido en la cena de corresponsales de la Casa Blanca con una escopeta en un intento de asesinar al presidente Trump. Ahora había un video de seguridad mejorado con IA en Facebook que mostraba a Allen pasando junto a guardias que en realidad no existían. En X había fotos manipuladas de Allen posando junto a Tom Hanks y Barack Obama. Había sido corredor de los Dallas Cowboys. Había sido astronauta en la misión Artemis II. Había sido el chofer privado de Taylor Swift y del papa León XIV.

    “Cada vez que hay una noticia importante, nos ahogamos en esta bazofia”, dijo Farid.

    Se guardó el teléfono en el bolsillo y salió. Cortó leña y dio un paseo por los senderos con Cooper, pero los correos seguían llegando como siempre.

    “Estamos viendo este video nuevo del incidente del vuelo 179 de United”, decía uno.

    “Estoy verificando un video que supuestamente muestra cómo se bombardea una mezquita en el sur del Líbano”.

    “He estado encarcelado desde 2019 por pruebas de video falsas”.

    Se desvió del sendero y se adentró más en el bosque, buscando el límite de la propiedad. Subió una colina y encontró un viejo muro de piedra, a la altura del pecho y de al menos 30 metros de largo, que atravesaba el centro del bosque. Farid se quedó ahí un rato, pasando la mano por el musgo y las piedras grises descoloridas antes de volver al sendero y mirar su teléfono.

    “Me gustaría pedirte ayuda para investigar material de abuso sexual transmitido en directo”.

    “¿Es esta una explosión real en el aeropuerto de Dubái? ¿Podrías aportar tu experiencia?”.

    Volvió sobre sus pasos hacia la entrada de su propiedad. Pasó junto a la pila de leña y entró en la casa.

    “Voy a ponerme al día con algo de trabajo”, le dijo a Cooper.

    “Bueno”, dijo ella. “Bien. Yo también”.

    Él se instaló en su oficina y encendió la computadora. Fuera de la ventana, los abedules se mecían con el viento y el sol se ocultaba tras las Montañas Verdes. Subió el volumen, abrió un video y escuchó una serie de explosiones. Se inclinó hacia el resplandor azulado del monitor y observó cómo ardía el fuego.

    Eli Saslow escribe reportajes en profundidad sobre el impacto de los grandes temas nacionales en la vida de las personas.

    Erin Schaff es fotoperiodista del Times y cubre historias en todo Estados Unidos.

  • Opinión: La dignidad de EE. UU. cayó a la lona

    Opinión: La dignidad de EE. UU. cayó a la lona

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    Si te pareció extraño, surrealista y francamente alucinante presenciar que el espectáculo de la Ultimate Fighting Championship celebrara un evento masivo en el jardín de la Casa Blanca, en el que hombres sudorosos fueron escoltados desde el Despacho Oval hasta un octágono resplandeciente para darse de golpes mientras el presidente de Estados Unidos y su gabinete de guerra los animaban, no fuiste el único. Debes saber que los luchadores y mucha gente de la UFC parecían sentir lo mismo. Quizás incluso más.

    “He visto cosas surrealistas en mi vida, pero esta es la más surrealista de todas. No parece real. Nada de esto parece real. Es una locura”, dijo Joe Rogan, el comentarista de la transmisión, al borde de hiperventilar, mientras el presidente Donald Trump salía al comienzo del evento, junto al director ejecutivo de la UFC, Dana White. El excampeón de la UFC Daniel Cormier dijo: “Simplemente no puedo creer que estemos en la Casa Blanca viendo combates de la UFC. Hombre, estoy tan lleno de testosterona que me dan ganas de darle una patada en el pecho a alguien, es una locura”.

    La noche, anunciada como UFC Freedom 250, estuvo sin duda llena de testosterona y en verdad fue una locura. La disonancia cognitiva de ver los símbolos fundacionales de nuestro país, donde los presidentes por tradición reciben a jefes de Estado extranjeros y organizan la tradicional búsqueda de huevos de Pascua, utilizados como telón de fondo para una serie de peleas en jaula –y, por supuesto, para celebrar el cumpleaños 80 del presidente– fue algo que casi todos los involucrados comentaron constantemente, aunque parecía molestarles menos de lo que probablemente le molestaría a tu profesor de ética gubernamental local.

    En muchos sentidos, ver a los luchadores de la UFC salpicados de sangre y dándose patadas y puñetazos resultaba menos impactante que verlos hacerlo mientras miembros del ejército los observaban y los saludaban. Puede que los integrantes del equipo de la UFC se sintieran como invasores bárbaros a las puertas de la democracia, pero también es posible que se comportaran mejor y de forma más ética que la familia a la que habían ido a entretener y, en teoría, a honrar.

    Poco antes del evento, Cormier publicó en las redes sociales (y borró rápidamente) un supuesto intercambio de mensajes directos que tuvo con Eric Trump en el que parecía que el hijo del presidente preguntaba si alguna de las peleas estaba amañada y, de ser así, si Cormier podría darle algún consejo privilegiado. El hijo del presidente negó que esto hubiera ocurrido, al igual que Cormier. Todo el incidente fuera de cámara, que se desarrolló en internet incluso mientras se celebraba el evento televisado, puso de manifiesto lo que quizá fue el elemento más inquietante –y más revelador– de todo el espectáculo: la energía caótica que generaban los invitados peleoneros de la UFC no podía igualar la energía caótica generada por sus anfitriones de la Casa Blanca.

    Uno de los aspectos más extraños, aunque cautivadores, de la velada fue ver a la Banda de la Infantería de Marina de Estados Unidos, que ha tocado para todos los presidentes desde John Adams, interpretar la música de entrada de cada luchador. Entre ellas se incluían el himno cursi de la década de 1980 “Real American”, popularizado por Hulk Hogan; “Thunderstruck” de AC/DC, y, sorprendentemente, la canción de entrada del luchador de peso pesado Derrick Lewis, “Tops Drop”, de la leyenda del hip-hop underground de Houston de la década de 1990, Fat Pat.

    La presencia de Lewis en el evento merece una explicación más detallada. Es un exjugador de fútbol americano universitario que perdió su beca cuando fue condenado a prisión después de violar su libertad condicional por un delito de agresión con agravantes. Tras su salida de la cárcel, encauzó esa agresividad hacia las artes marciales mixtas, donde se hizo famoso por sus nocauts inusualmente violentos y se ganó el apodo de “The Black Beast” (la bestia negra).

    Lewis, a sus 41 años, ya ha pasado hace tiempo su mejor momento y normalmente no se le incluiría en una cartelera de la UFC tan destacada como esta, pero, según White, fue añadido a petición del propio presidente. Trump dijo que Lewis, un partidario suyo desde hace mucho tiempo, es uno de sus luchadores favoritos. En UFC Freedom 250, Lewis acabó recibiendo una buena paliza de un luchador llamado Josh Hokit, quien fingió vomitarse encima en el pesaje del día anterior. La celebración de Hokit de su victoria por nocaut técnico en el segundo asalto consistió en salir del ring y entregarle a Trump un collar con un medallón (que el presidente se puso inmediatamente) y, en su entrevista posterior al combate, gritó: “¡Michelle Obama es un hombre! ¿No es así, Estados Unidos?”. Así que quizá Trump ahora tenga un nuevo luchador favorito.

    El presidente parecía genuinamente encantado de saludar a cada luchador. De hecho, puede que fuera todo lo que un cumpleañero podría haber deseado: ver a todos sus juguetes favoritos dándose puñetazos en su honor. Cabe preguntarse si parte de ese tiempo no se habría aprovechado mejor para ultimar los detalles de un acuerdo preliminar para poner fin a la guerra en Irán, un acuerdo que Trump anunció en Truth Social antes del evento. Los detalles que se dieron a conocer cambiaron repetidamente a lo largo de la noche, incluso mientras el enviado a Medio Oriente, Steve Witkoff, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, estaban sentados en el evento junto a Trump.

    Se notaba que era su cumpleaños porque, sin duda, recibió regalos. El “patrocinador” del combate entre Hokit y Lewis se anunció como “Truth Social, la verdadera voz del presidente Trump”, y esa fue una colocación de producto bastante discreta, en términos comparativos. Independientemente de lo que pienses sobre la arena con forma de ovni construida en el jardín, llamada “la Garra”, o sobre cómo el parque de la Elipse se convirtió en un slam para tipos sin camiseta, el uso más discordante de la propiedad pública estadounidense de la noche fue cómo cada centímetro de la arena, que se alzaba con una amenaza estridente frente a la Casa Blanca, se transformó en una valla publicitaria que no paraba de mostrar a los patrocinadores corporativos, muchos de los cuales benefician directamente a Trump y a su familia.

    Crypto.com estuvo especialmente presente: todas las camisetas de calentamiento de los luchadores tenían el logotipo de Crypto.com estampado. Tampoco podías pasar por alto a Polymarket, Total Wireless, CrowdStrike, Riyadh Season, las camionetas Ram (cuyo anuncio principal mostraba a White, el director ejecutivo de la UFC, quien se sentó junto a Trump toda la noche, gritando “¡La libertad es ruidosa, nena!” mientras conducía una camioneta) y Trump Coins, que ofrecía monedas conmemorativas con el rostro de Trump y su firma que según, la página web de Trump Coins, es una reproducción. Las monedas se vendían por hasta 12.000 dólares.

    La celebración se describió de antemano como “el evento deportivo más histórico de todos los tiempos”, lo cual es una forma extraña de retratar algo que aún no ha pasado. Pero ese lema reflejaba la sensación ineludible de que todos los presentes el domingo por la noche parecían creer que esto no era una anomalía aislada. A medida que avanzaba la noche, se podía ver cómo tanto la UFC como los altos cargos del gobierno empezaban a hinchar un poco el pecho, mientras los cánticos de “¡Estados Unidos, Estados Unidos, Estados Unidos!” se hacían cada vez más fuertes. El mensaje era claro: este es el tipo de espectáculo que todos los asistentes querían y, a pesar de que White había dicho que no podía permitirse volver a organizar un evento así, si se sale con la suya, esto es solo el principio.

    “Este es el siguiente capítulo de la historia del espíritu de lucha de Estados Unidos”, dijo el comentarista de la UFC Brendan Fitzgerald con una gran sonrisa bobalicona que daba a entender que sabía algo que nosotros desconocemos. Quizás podía ver el futuro, y ese futuro se parece mucho a esto. Fue una locura. Te daba ganas de darle una patada en el pecho a alguien.

    Will Leitch es editor colaborador de la revista New York y autor de las novelas How Lucky y Lloyd McNeil’s Last Ride, así como del boletín The Will Leitch Newsletter.

  • “Cortita y al pie”, “pecho frío” y otras expresiones cotidianas que vienen del fútbol

    “Cortita y al pie”, “pecho frío” y otras expresiones cotidianas que vienen del fútbol

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    Ilustración en la que se ve a tres personas en un mercado y tienen bocadillos de diálogo de los que no salen palabras, sino imágenes relacionadas con fútbol.

    Daniel Arce-Lopez/BBC/Getty

    Tener a alguien en el banquillo, que no te paren bola o den pelota, sudar la camiseta, que alguien sea canchero o pecho frío.

    Espero no hayas quedado en orsai o fuera de juego con estas expresiones que provienen de un deporte que se practica en casi todos los rincones del mundo: el fútbol.

    Desde finales del siglo XIX se empezó a jugar en América Latina y, con su expansión, también se regaron un montón de palabras y expresiones presentes en estos días de locura futbolera por el Mundial, pero también todo el año en general.

    La mayoría son préstamos lingüísticos provenientes del inglés, es decir, son anglicismos. Y aunque en su día fueron neologismos -palabras nuevas-, hoy están más que incorporadas en nuestro día a día.

    Por ejemplo, la palabra “fútbol” aparece documentada por primera vez en 1902 en un artículo publicado en la revista Los Deportes de Barcelona, según recoge el Diccionario histórico de la lengua española. Es un préstamo lingüístico del inglés “football”, que a su vez se registró por primera vez nada más y nada menos que en 1409, escrito “foteballe” en ese entonces.

    “Gol” es otro anglicismo. Proviene de “goal” y en la acepción recogida en 1531 se refería al punto final de una carrera o un marcador que indica dicho punto, según aparece en el Oxford English Dictionary.

    Otras palabras o expresiones son más complejas para rastrear su origen y, en ocasiones, se dicen y significan prácticamente lo mismo en varios países hispanohablantes.

    La expansión del deporte y sus expresiones

    Hay dos etapas clave para entender cómo los términos del fútbol se han extendido en el habla.

    El primero llega precisamente con la popularización de esta práctica deportiva, a finales del siglo XIX.

    El que se cree que es el primer club de la región fue el Lima Cricket y Football Club, creado en Perú en 1859, seguido del Montevideo Cricket Club en Uruguay, en 1861, y el Club Mercedes de Argentina, que surgió en 1875.

    Todos los nuevos deportes, y en particular el fútbol, “traían consigo toda la terminología ligada a ellos. Cada reglamento introducía nuevos conceptos, que fueron designados con vocablos procedentes de la lengua que introducía el deporte, habitualmente el inglés”, explican Alfredo Luis Blanco y Mariano Santacecilia en la investigación “Neologismos en el lenguaje deportivo” publicada en el Instituto Cervantes.

    Por ejemplo, lo que conocemos como “juego limpio”, que en la vida cotidiana ha derivado en alguien que hace las cosas bien, sin malas mañas, originalmente proviene del “fair play”. La expresión pertenece a las llamadas “13 leyes del juego” que en 1863 estableció el abogado victoriano Ebenezer Cobb Morley para reducir la violencia en las canchas.

    Foto en blanco y negro de Cobb Morley, de perfil, con un sombrero, camisa de cuello alto, corbata antigua y chaqueta, estilo victoriano. lleva barba y bigote.

    Cortesía
    Ebenezer Cobb Morley, creador del concepto “fair play” o “juego limpio”.

    Si de esa época son vocablos como “gol”, “córner” o “derbi”, de una segunda etapa de expansión -impulsada por las retransmisiones por radio y luego televisión- derivaron expresiones como “tener a alguien en el banquillo” o “ponerse la camiseta” para situaciones de la vida cotidiana.

    Más adelante también quedarían otras expresiones que, más que del juego, las dijeron futbolistas o entrenadores y quedaron para siempre en el acervo cultural de los hispanohablantes. Porque, ¿quién no recuerda el famoso “me cortaron las piernas” de Diego Maradona en el Mundial de Estados Unidos de 1994 o el “perdimos porque no ganamos” de Ronaldo?

    Algunas expresiones en español

    A lo largo de toda América Latina y España hay multitud de expresiones que provienen del fútbol. Algunas se dicen igual en casi todos los países, con pequeñas variaciones, y otras son adaptaciones propias.

    Son muchísimas, así que aquí recogemos algunas de ellas.

    Canchero. Para algunos es una persona hábil, diestra, mientras que para otros es alguien desenvuelto, seguro de sí mismo. Esta palabra viene de “cancha”, palabra que designa el terreno de juego y que a su vez viene del vocablo quechua “kancha”, que en el imperio inca se usaba para designar a un recinto plano y amplio.

    Clavarla al/en el ángulo. Cuando alguien hace algo a la perfección o logra una meta con mucho acierto o contundencia. Por ejemplo, imagina que presentas un proyecto en tu trabajo y lo haces super meticuloso, y tus jefes quedan encantados. Ahí la clavaste al o en el ángulo.

    Colarle a alguien un gol por la escuadra. Marcar un gol de este tipo suele ser de los más complicados y necesita precisión, una curvatura específica y, claro, engañar al portero. Y justo de esta última parte deviene la expresión, que se refiere a embaucar a alguien o sacar ventaja de algún tipo de modo astuto, sin que apenas la persona se dé cuenta o que, cuando suceda, ya sea demasiado tarde.

    Colgar los botines/botas/tacos/guayos. Es dejar de jugar al fútbol y, en la vida, retirarse o jubilarse de aquel trabajo o actividad que desempeñábamos.

    Cortita y al pie. Si no sabes jugar al fútbol -como la que escribe este artículo-, si te hacen un pase de pelota complicado, seguro que pierdes la pelota. Tanto tú como yo necesitamos que nos pasen la pelota cortita y al pie. Es decir, de forma sencilla, directa y segura, como espero haya sido esta explicación.

    Dejar a alguien en la banca/el banquillo. El banquillo es ese lugar en el que nadie quiere estar, porque lo chévere es participar y estar activo, tanto en el juego, como en la vida. Puede significar tanto que te dejan apartado como mantenerte en un estado en el que no juegas, pero estás pendiente por si te llaman, estás en un segundo plano. Puede aplicarse en ámbitos laborales y también en relaciones, cuando alguien no está del todo interesado en ti, pero te mantiene ahí, en el banquillo, por si acaso.

    Dejarla picando. Es cuando dejas la pelota fácil, solo para que otro jugador aproveche la ocasión y lance para hacer gol. En varios países, como Argentina o España, significa lanzar alguna información para que otra persona lo capte o cuando dejas todo listo y la otra persona solo necesita hacer un pequeño esfuerzo para terminar una tarea.

    Echar balones fuera. Imagina esto: un equipo está en su área de juego bajo presión del contrario y quiere salir rápido de esa situación. ¿Qué puede hacer? Lanzar el balón fuera del campo. Se detiene el juego, ganan tiempo, se aleja el peligro de modo temporal y el equipo puede reorganizarse. Pues similar es cuando llegas a alguien, le preguntas por su responsabilidad en un asunto y culpa a otro… Está echando balones fuera.

    Meterse un autogol/gol en contra. ¿Qué es lo peor que te puede pasar en un partido? Después de perder, está el colar un gol en propia puerta, un error total. En la vida es eso mismo: alguien que hace algo o toma una decisión que le perjudica. Es similar al “esto es cuchillo pa’ mi pescuezo” o “tirarse piedras en su propio tejado”.

    No cazar un fulbo. Con esta expresión tan rioplatense nos vamos hasta el final del siglo XIX, cuando nace el lunfardo, una jerga popular que hablaban las clases populares de Buenos Aires y Montevideo, mezcla del habla del lugar con lenguas de los migrantes. Así, “fulbo” significa “pelota”, por lo que no cazarla era no hacerse con el balón en la cancha. Luego pasó a ser una persona que no entiende nada, lo cual sentirán algunos argentinos y uruguayos más jóvenes que pueden desconocer esta frase, hoy casi en desuso.

    No parar bola/dar bola. No estar atento, pero también no prestarle atención a alguien. Aunque en este caso, no está claro si la expresión proviene del fútbol, del béisbol o del billar.

    Pecho frío. El término nace en Argentina, pero se dice en otros países, como en Colombia. En origen se usa para referirse a un hincha que no lo da todo para animar a su equipo o a un futbolista sin ganas, que no juega con pasión. Nació cuando en 1987 Jorge Raúl “El Indio” Solari, entonces director técnico del Newell’s Old Boys de Rosario, acusó a los aficionados de su propio equipo de ser eso. Si te encuentras con alguien con poca entrega y voluntad, que sepas que estás ante un pecho frío.

    Sudar/ponerse la camiseta. Si ves que un jugador durante un partido tiene la camiseta impoluta, puede ser por varios motivos: o tiene anhidrosis -una condición por la que no se suda ni siquiera en altas temperaturas-, o porque no está jugando nada de nada. Así que, si alguien transpira la camiseta es porque se está esforzando en el juego, lo da todo por el equipo. Y eso ocurre en el campo de juego y también, por ejemplo, en el trabajo.

    Quedar en orsai/fuera de juego. La primera es una expresión también del lunfardo y proviene de la adaptación del inglés “offside”. Posiblemente sea una de las reglas del fútbol que más cuesta entender y explicar, pero basta con decir que es una posición reglamentariamente nula para poder atacar. Así que, cuando fuera de la cancha quedas en orsai o fuera de juego, quiere decir que estás desubicado, fuera de lugar, en situación complicada o apartado.

    Un gol de media cancha/campo. Solo imagina lo que es eso. La tremenda audacia que es, desde la mitad del campo de fútbol -que mira si son bien grandes-, meter un gol. Es una acción ventajosísima, un gran éxito, algo inesperado, un acierto que nadie vio venir. Pues exactamente igual cuando te pasa algo en la vida así, sin verlo venir.

    línea gris

    BBC

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  • El acuerdo con Irán pone fin a la guerra de Trump que reveló los límites del dominio de EE.UU.

    El acuerdo con Irán pone fin a la guerra de Trump que reveló los límites del dominio de EE.UU.

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    Unos iraníes pasan junto a una valla publicitaria con las imágenes de los fallecidos líderes supremos de Irán, el 15 de junio.

    EPA
    Los ataques sorpresa de Estados Unidos e Israel acabaron con la vida del líder supremo de Irán, pero no provocaron el colapso del régimen.

    La guerra contra Irán ha sido el peor error de política exterior del presidente Donald Trump hasta ahora.

    Hace más difícil para Estados Unidos disuadir a sus enemigos.

    Ha dañado sus alianzas con las monarquías árabes productoras de petróleo del Golfo, cuyo modelo de negocio como islas de estabilidad en la turbulencia de Medio Oriente tardará años en recuperarse.

    En privado, los funcionarios de estos países ya hablan de diversificar sus lealtades y de la necesidad de encontrar formas de convivir con Irán, su vecino al otro lado del mar.

    China habrá estado observando de cerca mientras Estados Unidos agotaba reservas de armamento difíciles de reemplazar y se enfrentaba a los límites de su poder.

    El acuerdo, siempre que no haya contratiempos de última hora, pone fin a una guerra que se basó en una mala interpretación por parte de Estados Unidos e Israel de la fortaleza de su enemigo en Teherán.

    Esto generará un enorme suspiro de alivio entre todos aquellos cuyas vidas se han visto trastocadas por la guerra, empezando por los civiles en la línea de fuego.

    El acuerdo reabre el estrecho de Ormuz, según afirma Trump, lo que alivia la presión sobre la economía global y sobre la vida real de cientos de millones de personas en todo el mundo que ya se encuentran en dificultades.

    Miles de personas en Medio Oriente han muerto. Hogares y negocios han sido destruidos.

    El impacto en la producción de fertilizantes, que depende de suministros transportados a través del estrecho, podría significar que personas en países pobres pasen hambre más adelante en el año, con África subsahariana especialmente en riesgo.

    Muchas embarcaciones están fondeadas mientras sale el sol en el golfo de Omán.

    Reuters
    Reabrir el estrecho de Ormuz aliviará la presión sobre la economía global y sobre la vida real de cientos de millones de personas.

    El acuerdo no es un tratado de paz.

    El texto completo, que los negociadores dicen que consta de 14 puntos en dos páginas, aún no se ha publicado. Pero, además de reabrir el estrecho, el memorando de entendimiento extiende el alto el fuego y levanta el bloqueo de la Marina estadounidense a los puertos iraníes.

    Deja los temas más espinosos para futuras negociaciones.

    Esa agenda incluirá el futuro del programa nuclear de Irán y el nivel de alivio de las sanciones que recibirá Teherán a cambio de concesiones.

    Por fin se ha trazado una línea final a la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron el 28 de febrero.

    Una mirada hacia atrás

    Retrocedamos el reloj al 27 de febrero, mientras las fuerzas estadounidenses e israelíes se preparaban para atacar, armando sus aviones, informando a sus tripulaciones y programando los objetivos para sus misiles.

    En Ginebra, Irán y Estados Unidos participaban en lo que al mundo se le dijo que eran conversaciones esenciales destinadas a controlar los planes nucleares de Irán.

    Múltiples fuentes nos han dicho a mí y a otros que los negociadores iraníes creían que estaban en un proceso serio y habían puesto sobre la mesa concesiones, además de exigencias.

    En la entrada del Golfo, el estrecho de Ormuz estaba abierto, permitiendo el paso de alrededor del 20% de las necesidades mundiales de petróleo y gas natural, así como de subproductos de la industria petroquímica que se han convertido en componentes vitales de la vida moderna, incluidos los fertilizantes agrícolas y los semiconductores.

    El memorando de entendimiento despeja el camino para que los negociadores nucleares vuelvan a reunirse y para que los barcos transiten por el estrecho.

    Ese es exactamente el punto en el que se encontraban 24 horas antes de que Estados Unidos e Israel entraran en guerra con Irán.

    En el primero de una serie de devastadores ataques sorpresa, Israel mató al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, y a sus asesores más cercanos.

    Casi al mismo tiempo, un ataque estadounidense arrasó una escuela en Minab, en el sur de Irán, según han demostrado múltiples investigaciones.

    Más de 150 civiles murieron, incluidos al menos 120 niños en edad escolar, en su mayoría niñas menores de 12 años.

    Tanto Trump como el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, aparecieron en videos para anunciar el inicio de una guerra que creían que sería breve, contundente y victoriosa.

    Fue un error de cálculo asombroso.

    Sus discursos predecían la caída del régimen en Teherán. En cambio, su supervivencia ha fortalecido al régimen.

    Su peor pesadilla era un intento a gran escala de cambio de régimen por parte de Estados Unidos e Israel. Ocurrió y fracasó.

    Los hombres duros en Teherán que sobrevivieron salieron fortalecidos.

    Cambio de guardia

    Jamenei y sus asesores fueron reemplazados rápidamente, por Mojtaba Jamenei como líder supremo y por una generación más joven de comandantes, dominada por altos dirigentes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.

    Están tan guiados por la ideología como la vieja guardia, pero son menos cautelosos, están dispuestos a asumir riesgos en lo que consideraban, con razón, una lucha por la supervivencia del régimen islámico en Irán.

    Llevaron hasta el límite una estrategia bien planificada de cerrar el estrecho de Ormuz y atacar a los vecinos árabes de Irán, así como a las fuerzas y bases estadounidenses, y al propio Israel.

    La retórica beligerante del secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, que afirmaba que el poder estadounidense había paralizado a las fuerzas armadas iraníes, resultó ser exagerada y falsa.

    Israel fue el socio pleno de Estados Unidos en la guerra. Pero quedó excluido de la negociación del memorando de entendimiento y observa el acuerdo con consternación.

    Los equilibrios de Netanyahu

    Netanyahu dijo el 28 de febrero que había esperado toda su vida política la oportunidad de destruir la República Islámica, a la que considera el enemigo más peligroso de Israel.

    Ahora está siendo atacado por sus oponentes políticos por poner en peligro la seguridad de Israel.

    Netanyahu tendrá que lidiar con las recriminaciones y las consecuencias hasta las elecciones generales que se avecinan rápidamente, previstas para finales de octubre.

    Un hombre está de pie frente a un edificio gravemente dañado en el centro de Nabatieh el 15 de junio de 2026.

    Abbas FAKIH / AFP via Getty Images
    El primer ministro israelí, Netanyahu, se encuentra bajo presión de los sectores de línea dura de su gabinete y de sus opositores políticos para realizar más acciones ofensivas en Líbano.

    Un posible obstáculo es la declarada determinación de Israel de seguir ocupando una amplia franja de territorio en el sur de Líbano, de la que ha expulsado a civiles y donde ha destruido miles de edificios.

    El ministro de Defensa de Israel afirmó que el país continuará su ocupación de tierras en Líbano, Siria y Gaza “indefinidamente”.

    Netanyahu está bajo presión de los sectores más duros de su gabinete y de sus oponentes políticos para realizar más acciones ofensivas en Líbano. Algunos están pidiendo la anexión del sur del país.

    Tendrá que sopesar si puede permitirse arriesgarse a causar más daño a la alianza de Israel con Estados Unidos al desafiar a Trump, quien ha estado expresando su frustración con Netanyahu en una serie de entrevistas en EE.UU.

    Un ataque aéreo israelí contra los suburbios del sur de Beirut el domingo fue un intento claro de descarrilar las negociaciones en un momento crítico.

    En cambio, parece haberlas acelerado, ya que el tiempo para dialogar parecía estar agotándose.

    ¿Será posible un acuerdo mayor?

    Ahora hay tiempo para tomar un respiro.

    Es demasiado pronto para concluir que el memorando de entendimiento pueda ampliarse hasta convertirse en un gran acuerdo entre Estados Unidos e Irán.

    Un acuerdo de ese tipo podría transformar Medio Oriente. Pero la ideología y una falta total de confianza lo convierten en un sueño lejano.

    Este ha sido un asunto lamentable para todos los involucrados.

    El pueblo iraní, a quien Trump prometió una visión de libertad el 28 de febrero, sigue estando gobernado por un régimen despiadado que en enero mató a miles de sus propios ciudadanos por protestar en las calles.

    Estados Unidos mantiene un enorme poder económico y militar.

    Pero la decisión impulsiva de Trump de ir a la guerra contra Irán parece la acción de una superpotencia que lucha por mantener su dominio en un mundo en transformación.

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    BBC

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  • Un avión B-52 de la Fuerza Aérea de EE.UU. se estrella poco después del despegue en California y deja 8 muertos

    Un avión B-52 de la Fuerza Aérea de EE.UU. se estrella poco después del despegue en California y deja 8 muertos

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    Ocho personas murieron este lunes después de que un bombardero B-52 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se estrellara tras despegar de la Base Aérea Edwards, en el sur de California, según informaron autoridades de la base en un comunicado.

    El incidente se produjo a las 11:20 de la mañana hora local (18:20 GMT).

    La aeronave se encontraba en una misión de prueba rutinaria antes del accidente que provocó una enorme columna de humo negro que se podía ver a kilómetros de distancia.

    “Hoy, la Base de la Fuerza Aérea Edwards vivió una terrible tragedia y perdimos a ocho grandes estadounidenses”, declaró a la prensa el coronel James Hayes, que los describió como una “tripulación mixta compuesta por militares, civiles del gobierno y contratistas gubernamentales”.

    Previamente, la base había informado que los indicios apuntaban a que el accidente “no dejó sobrevivientes”.

    Se está notificando a los familiares más cercanos de los miembros de la tripulación, y sus identidades se darán a conocer 24 horas después de dicho aviso, señaló Hayes durante una rueda de prensa este lunes por la tarde.

    La base aérea indicó que los equipos de emergencia acudieron inmediatamente al lugar.

    Hayes explicó que el accidente quedó “totalmente contenido” en la pista de la base, donde se suspendieron temporalmente las operaciones.

    El B-52 apoyaba el programa de modernización de radares de la base, señaló el coronel, y se estrelló inmediatamente después del despegue, envuelto en llamas.

    Tras examinar las imágenes iniciales, se determinó que fue “un accidente sin posibilidad de recuperación y sin sobrevivientes”, afirmó Hayes.

    Aún no se ha determinado la causa del accidente, y no se hará hasta después de una serie de investigaciones que pueden prolongarse hasta 30 días.

    Las investigaciones adicionales para analizar las causas pueden llevar más de seis meses, precisó Hayes.

    Avión insignia

    El Boeing B-52 ha sido utilizado por el ejército estadounidense desde la década de 1950. Se le conoce con el apodo de “El Buff”, que es, en parte, la abreviatura “Big Ugly Fat” (grande, feo y gordo).

    Las imágenes aéreas mostraban un paisaje carbonizado y humeante en el lugar del accidente.

    En una actualización anterior en X, la base aérea informó que “el aeródromo cerró y todos los aviones que se dirigen hacia allí están siendo desviados”.

    “Se suspendieron todos los pases de visitante no comerciales hasta nuevo aviso para permitir que la instalación se centre por completo en las operaciones de respuesta a la emergencia”.

    El B-52 es un bombardero estratégico de largo alcance que ha participado en bombardeos sobre Irán durante la última guerra de Estados Unidos e Israel contra ese país.

    Capaz de volar a una altura de hasta 50.000 pies (unos 15.000 metros, los aviones comerciales vuelan a unos 10.700 m), la carga útil de 31.750 kilogramos de este colosal bombardero puede incluir cientos de bombas convencionales y 32 misiles de crucero nucleares.

    Puede repostar en vuelo, lo que le confiere un alcance de ataque potencialmente ilimitado. Esto creó un “paraguas nuclear” para Estados Unidos durante la Guerra Fría, en la era de la destrucción mutua asegurada.

    Suelen llevar una tripulación de cinco personas: un comandante de aeronave, un piloto, un navegante de radar, un navegante y un oficial de guerra electrónica.

    Un bombardero estadounidense B-52 Stratofortress avistado en los cielos del Reino Unido en marzo

    Getty Images
    Un bombardero estadounidense B-52 avistado en los cielos del Reino Unido en marzo.

    La base Edwards se encuentra unos 160 kilómetros al norte de Los Ángeles, en el desierto de Mojave.

    El congresista Jay Obernolte, cuyo distrito incluye esa base aérea, publicó en Facebook que él y su esposa “rezan por todas las personas afectadas por el accidente del B-52 ocurrido hoy en la base Edwards, especialmente por la tripulación, sus familias y los equipos de emergencia que acudieron al lugar”.

    La congresista republicana de Míchigan Lisa McClain también fue una de las legisladoras que se pronunció sobre el accidente, dijo en X: “Mis oraciones están con todas las personas afectadas por el accidente del B-52 ocurrido esta tarde en la Base Aérea de Edwards”.

    Agradeció a los equipos de emergencia, de los que escribió que “están actuando en estos momentos”, y añadió: “Nuestros militares cargan con el peso de la defensa de esta nación cada día. Estamos con ellos”.

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  • La pesadilla política que supone para Netanyahu el acuerdo de EE.UU. con Irán

    La pesadilla política que supone para Netanyahu el acuerdo de EE.UU. con Irán

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    El acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán le plantea una pesadilla política al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, al derrumbar los tres pilares de su carrera política y dejarlo atrapado en un nuevo dilema de seguridad.

    ¿Cómo es posible que el hombre que se autoproclamó “el susurrador político de Washington”, con influencia real sobre los políticos estadounidenses, haya sido marginado de forma tan rotunda e insultado tan públicamente por su aliado clave en EE.UU.?

    ¿Cómo es posible que el hombre que convirtió el enfrentamiento con Irán en el eje central de la política de seguridad de Israel termine la guerra con un Irán, posiblemente, en una posición más fuerte?

    ¿Y cómo puede su antigua y mancillada imagen política como el “Señor de la Seguridad” de Israel sobrevivir a la exigencia de Washington y Teherán de que Israel cese los ataques contra Hezbolá en Líbano, meses antes de las elecciones generales israelíes?

    Entre la espada y la pared

    Las opciones a las que se enfrenta Netanyahu ahora no son buenas.

    El líder de la oposición, Yair Lapid, las resumió el lunes en el Parlamento como “o bien un enfrentamiento directo y destructivo con nuestro mayor aliado, o bien una rendición sumisa de los intereses israelíes”.

    La valoración, salpicada de improperios, del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según la cual Netanyahu no demostró criterio al ordenar un ataque contra Beirut el domingo, ha sido aprovechada por sus rivales políticos y por los comentaristas de los medios, pocos meses antes de las elecciones de octubre.

    Pero las reacciones de miembros del propio partido de Netanyahu, el Likud, y de ministros de extrema derecha de su coalición de gobierno, también muestran la presión a la que se enfrenta desde su propio bando —sobre todo por la exigencia de Teherán de que el alto el fuego abarque “operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano”.

    “El acuerdo de Trump no nos vincula”, escribió el lunes en las redes sociales el ministro de Seguridad Nacional de extrema derecha de Israel, Itamar Ben Gvir.

    “No somos parte de este acuerdo que no garantiza nuestra seguridad”.

    Itamar Ben Gvir, rodeado de policías israelíes, saluda con la mano a otros activistas de extrema derecha reunidos frente a la Puerta de Damasco, en la Ciudad Vieja amurallada de Jerusalén, en mayo de 2025.

    AFP via Getty Images
    El ministro de Seguridad Nacional de extrema derecha de Israel, Itamar Ben Gvir, ha rechazado el acuerdo de alto el fuego de Trump.

    “Israel seguirá protegiéndose”, me dijo el diputado del Likud Ariel Kallner, aunque no aclaró si eso significa que Israel continuará con sus ataques.

    “Haremos lo que tengamos que hacer. Y esperamos que nuestros amigos nos comprendan”, afirmó.

    “A veces hay desacuerdos entre aliados, y los aliados también deben comprender a sus aliados cuando estos se encuentran en peligro”.

    Sima Shine, exfuncionaria del Mossad y especialista en Irán, dijo: “Es difícil entender por qué los estadounidenses lo aceptaron”.

    “Al permitir que Irán decida lo que sucederá en Líbano, Estados Unidos le está dando a Irán la posibilidad de seguir apoyando a Hezbolá y de asegurarse de que Hezbolá sea un actor político importante en la escena libanesa”, añadió.

    “Israel no está contento con eso, ni el establecimiento de seguridad ni el político”.

    En declaraciones realizadas este lunes, Netanyahu afirmó que las fuerzas israelíes permanecerán en las zonas de seguridad de Líbano, Siria y Gaza “todo el tiempo que sea necesario”, y que conservan la libertad de actuar contra los ataques.

    También declaró en una rueda de prensa que no se permitirá a Irán obtener armas nucleares, con o sin acuerdo.

    Netanyahu hizo estas declaraciones después de que los medios de comunicación libaneses informaran de un ataque mortal israelí contra un auto en el sur, el primero desde que se anunciara el acuerdo de paz.

    Hezbolá afirmó que lanzó misiles y drones contra las fuerzas israelíes en respuesta.

    La seguridad ha sido la piedra angular de la oferta de Netanyahu a los votantes durante décadas. Pero ese es un mensaje cada vez más difícil de transmitir.

    Su respuesta a los devastadores ataques liderados por Hamás el 7 de octubre de 2023 fue cambiar la política de seguridad de Israel hacia un enfoque más agresivo: anticiparse a las amenazas en lugar de contenerlas.

    Cambiar Medio Oriente eliminando las amenazas a las que se enfrentaba Israel fue su solución a esa crisis.

    Pero, aunque las fuerzas israelíes han arrasado gran parte de Gaza y han matado a más de 73.000 personas, según el Ministerio de Sanidad gazatí, este grupo sigue controlando la mitad del territorio y reafirmando su poder allí.

    Mientras tanto, el plan de paz negociado por Estados Unidos y una administración para Gaza designada por Washington siguen estancados en el limbo, ocho meses después de que Israel y Hamás acordaran un alto el fuego.

    Los palestinos transportan los cuerpos de Imad Salim, también conocido como Abu Hassan, un alto mando del ala armada de Hamás, y de otras personas durante un cortejo fúnebre celebrado el mes pasado en la ciudad de Gaza. Los hombres vestidos de negro señalan al cielo, mientras que otros agitan banderas verdes.

    AFP via Getty Images
    Hamás sigue controlando la mitad de Gaza.

    Una estrategia al límite

    El nuevo enfoque de Netanyahu en materia de seguridad ha llevado a las fuerzas israelíes a ocupar amplias zonas de Gaza, Líbano y Siria.

    Esta medida cuenta con el apoyo de muchos israelíes y es poco probable que termine antes de las elecciones, pero también está llevando al límite los recursos militares y los reservistas de Israel, sin que se vislumbre una salida diplomática clara.

    Las repetidas rondas de conflicto con Hezbolá y el régimen iraní no han eliminado a los principales enemigos de Israel, sino que han dejado a Teherán en manos de líderes más radicales, con menos temor al poderío estadounidense-israelí y mayor influencia a través del estrecho de Ormuz.

    Ahora, el archienemigo de Israel parece ser quien ejerce influencia sobre su principal aliado.

    “El fracaso de Israel exige una reevaluación de su estrategia hacia Teherán. El país debe formular prioridades más realistas y moderadas”, según Danny Citrinowicz, investigador sobre Irán en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS, por sus siglas en inglés).

    “Cualquier movimiento militar israelí que se perciba en Washington como un intento de sabotear el acuerdo se enfrentará previsiblemente a una dura respuesta de EE.UU.”, afirmó en un artículo para el diario Israel Hayom.

    “A diferencia de lo que ocurría durante la administración Obama, cuando Benjamin Netanyahu podía intentar eludir a la Casa Blanca movilizando el apoyo del Congreso y de la opinión pública estadounidense, esas opciones apenas existen en este momento”.

    El argumento con el que Netanyahu se ha dirigido a los votantes israelíes ha sido durante mucho tiempo que sus políticas y su habilidad política constituyen la mejor protección frente a las amenazas regionales; esa promesa parece quedar cada vez más desfasada por los acontecimientos.

    Un cambio de régimen en Irán podría haber rescatado su imagen política y su discurso electoral.

    En cambio, su nuevo enfoque en materia de seguridad le ha dejado ante la disyuntiva de elegir entre la confrontación o la rendición, no frente a un enemigo, sino frente a un aliado.

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    BBC

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