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Muchas víctimas de la ciberdelincuencia vuelven a ser captadas por estafadores en línea que se hacen pasar por abogados u otros profesionales que prometen poder recuperar el dinero robado.
Han pasado dos años desde que el padre de Nick Jonas cayó en una elaborada estafa romántica, en la que unos ciberdelincuentes se llevaron al menos 1 millón de dólares de sus ahorros. El padre, que ahora tiene 81 años, se había aferrado a la idea de que los estafadores eran legítimos, pero, con el tiempo, acabó confiando sus asuntos financieros a su hijo, quien quería proteger a sus padres de un daño mayor.
Entonces llegó un rayo de esperanza.
Hace solo unos meses, un abogado que decía trabajar con la sección de delitos financieros del Tesoro de Estados Unidos se puso en contacto con el padre de Jonas con el tipo de noticias que toda víctima de estafa anhela oír: las fuerzas de seguridad estaban trabajando en el caso y podrían recuperar su dinero.
“Había quizá un 10 por ciento de mí que pensaba que podía ser real”, dijo Jonas. Al fin y al cabo, la familia había denunciado el caso a las autoridades federales.
Jonas envió un correo electrónico al abogado, quien dijo pertenecer a un bufete llamado Edward International Legal Corporation, y solicitó una videollamada, que el abogado accedió a realizar a través de la aplicación encriptada Signal.
Cuando se conectaron, a Jonas lo saludó el abogado, un joven con gafas sentado tras un escritorio que dijo llamarse Dennis John Solis. Había una bandera estadounidense detrás de su hombro y varios certificados enmarcados colgaban de la pared.
Era bastante convincente, pero Jonas pidió más pruebas. ¿Podría Solis enviarle una foto de identificación con sus credenciales legales?
Fue entonces cuando cualquier esperanza lejana se desvaneció rápidamente. “Las credenciales incluían una imagen generada por inteligencia artificial de un hombre que pretendía parecerse al tipo de la videollamada”, dijo Jonas, “y fue entonces cuando supe inmediatamente que se trataba de una estafa”.
Este tipo de fraude se conoce como estafa de recuperación, una artimaña habitual utilizada por los ciberdelincuentes, que intentan explotar el deseo de las víctimas no solo de recuperar su dinero, sino de revertir, o reescribir de algún modo, este capítulo a menudo oscuro y devastador de sus vidas. Dadas las enormes sumas que las víctimas pierden cada vez más en estafas individuales –en 2024 se registraron pérdidas de 16.600 millones de dólares, como mínimo–, es más probable que desembolsen aún más dinero con la esperanza de recuperarlo.
“Estamos viendo estafas de recuperación cada vez con más frecuencia”, dijo Amy Nofziger, directora deapoyo a las víctimas de fraude de la Red de Vigilancia contra el Fraude de la AARP. Si has perdido 3000 dólares en una estafa, explicó, es menos probable que hagas grandes esfuerzos por recuperarlos. Pero “si te han robado un millón, es más probable que digas: ‘Bueno, pues voy a intentar gastarme 30.000 dólares para recuperarlo’”.
Pero, para empezar, recuperar los fondos robados es extremadamente difícil, y suele requerir la ayuda de las fuerzas de la ley.
Víctimas por partida doble
Los estafadores encuentran víctimas de diversas formas, pero en algunos casos se trata del mismo grupo delictivo que vuelve a dirigirse a las mismas personas.
“El peligro de esto, por supuesto, es que los estafadores ya saben mucho sobre las circunstancias de esa víctima en particular y, utilizando esa información, pueden diseñar su discurso para esa víctima a fin de hacerlo más legítimo, por ejemplo mencionando la plataforma de inversión en la que la víctima perdió dinero”, dijo Scott Norris, agente especial del FBI en San Diego. “Hemos visto que se hacen pasar por un montón de bufetes de abogados, e incluso hemos visto a gente hacerse pasar por agentes del FBI y otras fuerzas del orden federales“.
En otros esquemas de recuperación, los delincuentes venden listas de nombres y datos personales de las víctimas a otro grupo de delincuentes para su posterior explotación.
Algunos grupos delictivos esperan a que las víctimas los encuentren: falsas empresas de recuperación, que a menudo ofrecen consultas gratuitas, anuncian sus servicios en internet, y cuando las víctimas buscan formas de recuperar su dinero, a veces aparecen entre los primeros resultados de la búsqueda.
Los estafadores también colocan estratégicamente información en las secciones de comentarios de publicaciones y artículos relacionados en las redes sociales, por ejemplo. El autor del comentario puede hacerse pasar por una víctima que ha recibido ayuda de una determinada empresa de recobro o abogado, y sugerir a otros que se pongan en contacto con ellos.
Una oleada de mensajes
Los Jonas no saben exactamente cómo los encontraron los estafadores. Pero a finales del año pasado, más o menos cuando Jonas se puso en contacto con Edward Internacional, dijo, sintió como si el nombre de su padre hubiera aparecido en una lista de mercadotecnia, y su teléfono empezó a vibrar con ofertas falsas que prometían recuperar su dinero.
Fue entonces cuando Jonas visitó a sus padres con una misión singular: cortar todos los lazos tecnológicos con los estafadores y empezar de nuevo. Eliminó varias aplicaciones del teléfono de su padre (entre ellas WhatsApp y Telegram), cambió su correo electrónico y su número de teléfono y actualizó cuentas importantes con los nuevos datos de contacto de su padre (Medicare y el Seguro Social, por ejemplo).
Pero eso no ha impedido que los estafadores se dirijan al menor de los Jonas, quizá porque estuvo en contacto con los impostores en Edward International.
Recientemente, recibió un mensaje de texto con una foto del carné de conducir de su padre: “Buenos días. ¿Puedo confirmar que eres tú?”.
“Nos ponemos en contacto contigo para hacer un seguimiento de un caso en el que puedes haber sido víctima de un fraude transfronterizo”, decía. “Este asunto es muy importante”.
Continuaba afirmando que un grupo delictivo camboyano que dirigía esquemas de criptomoneda a gran escala había sido en buena parte desmantelado (lo que parece estar relacionado con noticias recientes), y que el Departamento de Justicia había creado un “sitio web de reembolso de emergencia”.
“Necesitamos que nos proporciones más información de confirmación y que verifiques tu identidad para poder ayudarte con el proceso de reembolso”.
Jonas sigue bloqueando y denunciando como correo no deseado estos mensajes, que llegan varias veces a la semana. Pero está llegando a un punto en el que es probable que cambie su propio número.
La otra víctima
Eso es lo que tuvo que hacer otra víctima de Edward International, la falsa empresa de recuperación. Salvo que, en su caso, los delincuentes que estaban detrás de la operación asumieron su nombre: Dennis John Solis.
El verdadero Solis es abogado colegiado en Escondido, California, aunque actualmente no ejerce y trabaja para una organización sin fines de lucro. Pero el ladrón de identidad empezó a utilizar su nombre y su número de licencia en el colegio de abogados de California para ponerse en contacto con Jonas y seguramente con otras víctimas como su padre.
Solis se enteró de lo que ocurría cuando un investigador del colegio de abogados de su estado se puso en contacto con él; dijo que habían recibido una denuncia sobre las actividades de su impostor.
“El caso contra mí se desestimó por usurpación de identidad”, dijo Solis, “pero sigo recibiendo esas llamadas hasta el día de hoy”.
Tantas llamadas, de hecho, que consiguió un nuevo número de teléfono para su página de perfil del colegio de abogados de California, con un mensaje saliente: “Si llama en relación con un mensaje o comunicación de Edward International Legal Corporation, tenga en cuenta que se trata de una estafa”.
Consejos para las víctimas de delitos por internet en Estados Unidos
Denuncia los delitos al Centro de Denuncias de Delitos por Internet de la Oficina Federal de Investigación en www.IC3.gov; las oficinas locales del Servicio Secreto también pueden ayudar.
- El FBI nunca te va a pedir dinero, ni trasladará las comunicaciones a aplicaciones de mensajería privada, ni solicitará datos de cuentas bancarias o información de identificación personal.
- Si el FBI te ha identificado como víctima potencial, los representantes se pondrán en contacto contigo por correo electrónico o por teléfono.
- Los agentes que llamen por teléfono facilitarán voluntariamente (o a petición de la víctima) una forma de verificar su identidad. Pero si sigues sin estar seguro, ponte en contacto con tu oficina local del FBI, que puede ayudarte a confirmar la identidad del agente.
Sheelagh McNeill colaboró con investigación.
Tara Siegel Bernard escribe sobre finanzas personales para el Times, con temas que van desde el ahorro para la universidad hasta hacer aportaciones para la jubilación.
Sheelagh McNeill colaboró con investigación.






