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  • EE. UU. busca un acuerdo rápido, pero Irán se resiste

    EE. UU. busca un acuerdo rápido, pero Irán se resiste

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    El presidente Donald Trump se considera a sí mismo un maestro de la diplomacia coercitiva, que obliga a sus oponentes a capitular rápidamente ante las exigencias estadounidenses o a enfrentar la amenaza de un ataque.

    Pero al tratar con Irán durante las últimas seis semanas, Trump ha descubierto que se enfrenta a una nación que se enorgullece de su resistencia y su capacidad de hacer que las negociaciones tomen tiempo. Y nunca ha quedado tan claro como en días recientes, cuando Trump intentó presionar a Irán sosteniendo que ya se había rendido –que “aceptaron todo”, afirmó el viernes, incluso entregar su “polvo nuclear”–, solo para describir que esa labia no surte efecto con los funcionarios iraníes, que recurrieron a las redes sociales para decir que todo era una invención del presidente estadounidense.

    Así que en los próximos días, suponiendo que el vicepresidente JD Vance viaje a Islamabad el martes para intentar por segunda vez alcanzar un “marco” para un acuerdo, los dos enfoques están a punto de entrar en colisión directa. Si no estuviera tanto en juego –la perspectiva de nuevos combates en Medio Oriente, la escasez mundial de energía y la posibilidad muy real de que los dirigentes iraníes supervivientes salgan convencidos de que necesitan un arma nuclear más que nunca–, sería un caso de estudio clásico sobre estilos de negociación.

    “Trump es impulsivo y temperamental; los dirigentes iraníes son testarudos y tenaces”, dijo Robert Malley, quien negoció con los iraníes en el periodo previo al acuerdo nuclear de 2015 y de nuevo en un esfuerzo fallido del gobierno de Biden.

    “Trump exige resultados inmediatos; los dirigentes iraníes apuestan por una estrategia a largo plazo”, continuó Malley. “Trump insiste en un resultado llamativo, que acapare titulares; los dirigentes de Irán se esfuerzan por cada detalle. Trump cree que la fuerza bruta puede obligar a la obediencia; los dirigentes iraníes están dispuestos a soportar un enorme sufrimiento antes que ceder en intereses fundamentales”.

    Hay una razón por la que la última gran negociación, concluida hace 11 años, se llevó la mayor parte de dos años, y pasaba de conversaciones secretas con quien entonces era el nuevo presidente iraní de tendencia pragmática a una negociación a gran escala que implicó decenas de reuniones.

    El acuerdo final constaba de más de 160 páginas, incluidos cinco anexos técnicos que definían los límites de las actividades nucleares de Irán, el ritmo del alivio de las sanciones y, lo que es más importante, las obligaciones de Irán de cumplir las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica. Cada página, y la mayoría de las disposiciones, desencadenaron una discusión; justo cuando se resolvían viejas cuestiones y parecía haber algún tipo de acuerdo, los negociadores iraníes llegaban con nuevas exigencias.

    Los iraníes tienen sus propias quejas sobre los estadounidenses. El acuerdo que en 2015 finalmente se alcanzó –no se firmó, porque no era un tratado formal– fue anulado por Trump en 2018. Desde entonces, los iraníes han señalado que no tiene sentido negociar con un presidente si el siguiente va a desechar el acuerdo resultante.

    Más recientemente, funcionarios iraníes han señalado que dos veces consecutivas, en junio de 2025 y de nuevo este febrero, Trump ha ordenado ataques contra Irán en medio de negociaciones diplomáticas. Los iraníes tacharon esto de perfidia, prueba de que Trump no es un interlocutor fiable.

    Y la desconfianza desembocó en fuego cruzado durante el fin de semana, cerca del estrecho de Ormuz. Barcos iraníes abrieron fuego contra dos cargueros que, según dijeron, se estaban saltando el estricto control del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica sobre quién puede, y quién no, navegar por el Estrecho. El domingo, la Marina estadounidense disparó contra la sala de máquinas de un enorme buque portacontenedores con bandera iraní, que la Marina ahora ha incautado. Trump señaló que el barco había sido sancionado por el Departamento del Tesoro en 2020, al final de su primer mandato, por un “historial previo de actividad ilegal”.

    “¡Tenemos la custodia total del barco y estamos viendo lo que hay a bordo!”, escribió Trump en las redes sociales.

    Una forma de interpretar estos movimientos es que son esfuerzos por dar forma a las sesiones de negociación, igual que los generales intentan dar forma al campo de batalla. Los iraníes están demostrando que, pase lo que pase o renuncien a lo que renuncien, podrán controlar el comercio a lo largo del estrecho y cobrar millones de dólares por el paso. El gobierno de Trump está demostrando que está dispuesto a reabrir las hostilidades si fracasan las negociaciones.

    Trump reforzó ese punto el domingo, cuando escribió que un buen acuerdo está sobre la mesa.

    “Espero que lo acepten porque, si no lo hacen, Estados Unidos va a derribar todas y cada una de las centrales eléctricas y todos y cada uno de los puentes de Irán. BASTA DE SER UN BUEN TIPO”.

    Fue el ejemplo más reciente de cómo Trump ha pasado de elogiar a los nuevos dirigentes de Irán, que sustituyeron a los que murieron en los ataques que comenzaron el 28 de febrero y a quienes calificó de “más razonables” que sus predecesores, a advertirles que se avecinan más actos de violencia si no se sale con la suya.

    Pero aunque este es un elemento nuevo en las conversaciones, no lo es la división cultural en la forma de negociar.

    Esa división era evidente hace 11 años, en los salones dorados del hotel Beau-Rivage Palace, de 160 años de antigüedad, en Lausana, Suiza, donde el secretario de Estado John Kerry y sus homólogos de otros cinco países se esforzaron por cerrar un acuerdo preliminar con Irán. Era, quizás, el análogo más cercano a lo que se está desarrollando ahora en Islamabad.

    Cada día la delegación estadounidense hablaba sobre cuántas centrifugadoras había que desmontar y cuánto uranio había que enviar fuera del país. Sin embargo, cuando los funcionarios iraníes –incluido Abbas Araghchi, actual ministro de Asuntos Exteriores– salían de las elegantes salas con lámparas de araña para informar a los periodistas, la mayoría de las preguntas sobre esos detalles eran desechadas. Los iraníes hablaron de preservar el respeto de sus derechos y la soberanía de Irán.

    “Recuerdo que finalmente conseguimos que los parámetros se acordaran en el hotel”, dijo el lunes Wendy Sherman, la principal negociadora estadounidense en aquel momento. “Y unos días después, el líder supremo salió y dijo: ‘En realidad, se requerían unos términos muy diferentes’”.

    Sherman, quien llegó a ser vicesecretaria de Estado en el gobierno de Biden, acudía a estas negociaciones con un gran pelotón. A menudo tenía al principal experto en Irán de la CIA en la sala, o cerca de ella. También estaba el secretario de Energía, Ernest Moniz, experto en diseño de armas nucleares. Las propuestas planteadas por los iraníes se enviaban a los laboratorios nacionales estadounidenses, donde se diseñan y prueban las armas, para que los expertos analizaran si los acuerdos que se estaban discutiendo mantendrían a Irán al menos a un año de distancia de una bomba.

    Pero el equipo negociador de Trump viaja ligero, sin séquito de expertos y con pocos informes. Jared Kushner y Steve Witkoff, el yerno del presidente y el enviado especial, aprendieron sus habilidades negociadoras en el sector inmobiliario de Nueva York y afirman que un acuerdo es un acuerdo. Dicen que se han sumergido en los detalles del programa iraní y lo conocen bien.

    Por otra parte, incluso si las cuestiones que tienen delante son muy similares a las que enfrentaron los negociadores del gobierno de Obama, Kushner y Witkoff consideran que tiene poco sentido dedicar horas a desmenuzar los antecedentes diplomáticos, especialmente teniendo en cuenta lo que Trump ha dicho del acuerdo que surgió de esas negociaciones.

    Pero Trump es claramente sensible ante las comparaciones que se avecinan. “El ACUERDO que estamos haciendo con Irán será MUCHO MEJOR que el JCPOA”, dijo, usando las siglas en inglés del Plan de Acción Integral Conjunto, el nombre formal del pacto de 2015. “Era un camino garantizado hacia un arma nuclear, algo que no ocurrirá, ni puede ocurrir, con el acuerdo en el que estamos trabajando”.

    Y con eso, Trump fijó el criterio con el que será evaluada su propia negociación, si tiene éxito.

    David E. Sanger cubre el gobierno de Donald Trump y una amplia gama de temas relacionados con la seguridad nacional. Ha sido periodista del Times durante más de cuatro décadas y ha escrito cuatro libros sobre política exterior y retos de seguridad nacional.

  • Quién es John Ternus, el ingeniero que será el nuevo CEO de Apple (y qué significa para el futuro de la empresa)

    Quién es John Ternus, el ingeniero que será el nuevo CEO de Apple (y qué significa para el futuro de la empresa)

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    John Termus, con camisa gris, frente a una pantalla que proyecta el logotipo de Apple, durante la presentación de un producto.

    Getty Images

    La compañía Apple nombró a John Ternus como su nuevo director ejecutivo en reemplazo de Tim Cook, que abandonará el cargo tras 15 años a la cabeza del gigante de tecnología.

    Ternus, actual director de ingeniería de hardware, lleva 25 años en la empresa y asumirá la jefatura de Apple el 1 de septiembre. Cook fungirá como presidente ejecutivo.

    Cook describió a Ternus como un ejecutivo “visionario” con “la mente de un ingeniero, el alma de un innovador y el corazón para dirigir con integridad y honor”.

    “Es sin duda la persona indicada para conducir Apple hacia el futuro”, añadió Cook.

    Ternus surgió como el candidato favorito para el cargo el año pasado, después de que otro ejecutivo veterano, el jefe de operaciones Jeff Williams, dejara la empresa.

    Durante su cuarto de siglo en Apple, Ternus ha trabajado esencialmente en todos los productos importantes que la compañía ha lanzado, incluyendo cada una de las generaciones de iPad, muchas generaciones del iPhone, y el lanzamiento de los audífonos inalámbricos AirPods y el reloj de pulsera Apple Watch.

    También supervisó la transición del procesador de las computadoras Mac de Intel a su propio sistema, Apple silicon.

    Aparte de los lanzamientos de productos, Ternus asumió responsabilidades que van mucho más allá de la ingeniería de hardware tradicional, influyendo en la dirección, características de los productos y en decisiones estratégicas típicamente reservadas para ejecutivos más altos.

    A sus 51 años de edad, la misma que tenía Cook cuando se convirtió en director ejecutivo en 2011, se vaticina que será jefe durante una década o más, un factor que proyecta estabilidad en el liderazgo de Apple. Sus antecedentes en ingeniería también coinciden con el rumbo que quiere seguir la empresa, explorando tecnología emergentes como la inteligencia artificial y la realidad mixta.

    En un comunicado emitido el lunes, John Ternus describió a Cook como su “mentor”.

    “Estoy lleno de optimismo sobre lo que podemos lograr en los años venideros”, expresó.

    De campeón de natación a la cúpula de Apple

    Ternus, oriundo de California, estudió ingeniería mecánica en la Universidad de Pennsylvania, donde no solo se distinguió académicamente sino atléticamente también.

    Fue un destacado integrante del equipo de natación de la universidad, que representó a la institución en las competencias interuniversitarias un número récord de veces, y fue campeón en las modalidades de 50 metros libres y 200 metros combinados, según el diario local Daily Pennsylvanian.

    Tras graduarse en 1997, Ternus se integró a Virtual Research Systems, una compañía que emergió de la ola inicial de realidad virtual en las décadas de los 80 y 90, donde trabajó con los cascos de RV y tecnologías de inmersión.

    Los cuatro años que estuvo con esa compañía lo expusieron a tecnología punta en despliegues de pantalla y de interacción persona-computadora, una experiencia que fue fundamental en el trabajo que hizo posteriormente con productos como el casco de realidad mixta Apple Vision Pro.

    El ingeniero mecánico ingresó a Apple en 2001, como un miembro menor del equipo de diseño de productos, donde trabajó en los monitores externos de los computadores Mac. Sin embargo, fue un momento crucial en la empresa, que se había revitalizado tras el regreso de Steve Jobs al mando y se preparaba para lanzar los productos que redefinirían industrias enteras.

    Para 2013, Ternus fue ascendido a la vicepresidencia de ingeniería de hardware, supervisando el desarrollo de los AirPods, Mac y iPad. Luego, en 2020, se encargó de la ingeniería del iPhone y poco después entró a conformar el equipo ejecutivo de Apple.

    Aumentó su visibilidad pública participando en los lanzamientos de los nuevos productos Apple, como el MacBook Pro y iPad Pro, y era un frecuente interlocutor en eventos especiales y ferias de tecnología. En septiembre de 2025, Ternus recibió personalmente a los consumidores en la tienda central de Apple en Londres cuando el nuevo iPhone 17 salió a la venta.

    John Ternus ha sido descrito como un miembro leal y carismático de la empresa y confirma la predilección de la junta directiva de seleccionar a sus jefes internamente. Pero también es una señal de un cambio de foco hacia mayor innovación técnica y el desafío de competir en el campo de la inteligencia artificial, donde está rezagada de otras empresas rivales como Google, Microsoft y OpenAI.

    Los desafíos del nuevo director ejecutivo

    El gran desafío para Ternus es la IA, escribe la editora de Tecnología de la BBC, Zoe Kleinman.

    Apple es conocida por moverse despacio y de forma estratégica, y esto le ha rendido enormes beneficios hasta ahora en lo que respecta a sus dispositivos. El iPhone no fue el primer teléfono inteligente del mercado cuando se lanzó en 2007, pero sí fue el que redefinió el panorama.

    Al mismo tiempo, la empresa ha recibido críticas por su lentitud para aprovechar la creciente demanda de IA, eligiendo finalmente incorporar ChatGPT de OpenAI y la tecnología Gemini de Google en sus sistemas operativos, curiosamente eligiendo formar asociaciones en lugar de ser propietaria de IA en esta creciente área de la industria.

    Tim Cook, con corbatín y traje negro, hace la señal de paz con sus dedos.

    Getty Images
    ¿Cómo se comparará la gestión de John Ternus con la de su antecesor Tim Cook?

    Dicho esto, la IA sigue siendo bastante irregular a pesar de toda la publicidad, con reportes de tasas de adopción decepcionantes entre empresas y rumores de que se ha sobrevendido.

    “Apple no se ha lanzado con todo a las oportunidades de IA”, comenta Susannah Streeter, estratega jefe de inversiones en Wealth Club.

    “Se espera que John Ternus continúe con esta estrategia defensiva, sin invertir capital en exceso, lo cual parece sensato dado el temor de un posible estallido de la burbuja de IA”.

    No es algo que se deba mencionar a los otros gigantes tecnológicos, que sí le han apostado todo a la IA, comenta Kleinman de la BBC.

    Una de las próximas etapas en el panorama más amplio de la IA es su encarnación física, lo que significa, en esencia, los robots.

    ¿Debería Ternus estar pensando en que el próximo gran lanzamiento de Apple será un humanoide? ¿Puede la empresa hacer ese giro de pantalla pequeña a robot grande?

    Los productos de consumo personal de Apple son conocidos por su diseño pequeño y elegante, pero la IA no tiene por qué verse ni sentirse bien en tus manos. Lo que necesita es funcionar.

    Un usuario el la tienda de Apple toma un nuevo iPhone 17 en sus manos.

    Getty Images
    Apple tendrá que pasar de sus pequeños y elegantes dispositivos a los grandes robots.

    La editora de Tecnología de la BBC señala que hay otro reto más diplomático que Ternus tendrá que afrontar: cómo llevarse bien con un presidente estadounidense que es notoriamente caprichoso.

    Tim Cook se ha esforzado en describirse a sí mismo como políticamente neutral. Sin embargo, donó al fondo de investidura de Trump, y además le regaló una estatua más bien elaborada con una base de oro de 24 quilates.

    Aún así, Apple fue golpeada por la avalancha de aranceles de Trump, porque a pesar de trasladar la manufactura fuera de China hasta donde le ha sido posible, no ha logrado desvincularse completamente de esa potencia productora asiática.

    Por último, en la época del poder de la imagen personal, será interesante ver cuánto de su vida privada está dispuesto a compartir el excampeón de natación.

    Cook anunció que era gay en 2014 pero, aparte de eso, nunca ha compartido mucho sobre su vida fuera del trabajo.

    Kleinman, que entrevistó a Cook en 2022, sospecha que Apple es su vida, dentro y fuera del trabajo. “Una vez me confesó que ‘no era un gran modelo a seguir’ para el equilibrio entre vida laboral y personal”.

    Cook siempre eligió grabar con antelación sus grandes anuncios y, aunque Jobs saltaba por el escenario, su estilo de presentación probablemente era más exacto, pero también menos apasionado.

    Ternus tendrá que decidir si se abre más en una cultura ávida de autenticidad donde queremos ver a las figuras más poderosas del mundo siendo auténticas, o al menos haciendo un buen trabajo fingiendo ese papel, concluye Zoe Kleinman.

    *Con información de Zoe Kleinman, editora de Tecnología de la BBC, y las reporteras de Tecnología Kali Hays y de Finanzas Dearbail Jordan.

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    BBC

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  • Los 2 estadounidenses que murieron en el accidente en México pertenecían a la CIA

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    Los dos estadounidenses murieron el domingo cuando regresaban de una operación dirigida por las fuerzas armadas de México para desmantelar laboratorios de droga en el estado de Chihuahua.

    Dos funcionarios estadounidenses que murieron en un accidente automovilístico cuando regresaban de una operación contra los cárteles en el norte de México la madrugada del domingo eran miembros de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés), según personas familiarizadas con el incidente, lo que plantea interrogantes sobre el papel de la agencia en la guerra contra el narcotráfico en México.

    Cuatro pasajeros, dos estadounidenses y dos mexicanos, murieron la madrugada del domingo al estrellarse el vehículo en el que viajaban cuando regresaban de una operación dirigida por las fuerzas armadas de México para desmantelar laboratorios clandestinos de metanfetamina en las montañas, dijeron las autoridades del estado de Chihuahua, donde ocurrió el accidente.

    Las personas que confirmaron la identidad de los estadounidenses hablaron bajo condición de anonimato para discutir detalles delicados del episodio.

    Emiliano Rodríguez Mega colaboró con reportería.

    Paulina Villegas es una reportera del Times radicada en Ciudad de México, desde donde cubre organizaciones delictivas, narcotráfico y otros temas que afectan la región.

    Maria Abi-Habib es corresponsal de investigación con sede en Ciudad de México y cubre América Latina.

    Adam Goldman es un reportero del Times que escribe sobre seguridad global desde Londres.

    Emiliano Rodríguez Mega colaboró con reportería.

  • Kash Patel, director del FBI, demanda por un artículo que asegura que bebe alcohol en exceso

    Kash Patel, director del FBI, demanda por un artículo que asegura que bebe alcohol en exceso

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    Patel acusó a The Atlantic de difamación y pidió 250 millones de dólares por daños y perjuicios. Una portavoz de la publicación calificó la demanda de “infundada”.

    El director del FBI, Kash Patel, demandó a The Atlantic el lunes. Acusa a la publicación de difamación por un artículo en el que se afirmaba que su consumo excesivo de alcohol y sus ausencias inexplicables ponían en riesgo su cargo.

    El artículo, titulado “El director del FBI está MIA” –en referencia a las siglas en inglés de “desaparecido en combate”–, se publicó el viernes y detallaba el comportamiento de Patel al frente de la Oficina Federal de Investigación de Estados Unidos, citando a más de dos decenas de fuentes anónimas. La autora del reportaje, Sarah Fitzpatrick, escribió que la conducta de Patel había “alarmado a menudo a funcionarios del FBI y del Departamento de Justicia”. El artículo aseguraba que “también se ha ganado la reputación de actuar de forma impulsiva en investigaciones de alto riesgo”.

    Patel negó las afirmaciones en una declaración a The Atlantic, incluida en el artículo.

    La Casa Blanca también negó las afirmaciones, y su secretaria de prensa, Karoline Leavitt, dijo a The Atlantic que “el director Patel sigue siendo un miembro fundamental del equipo de orden público del gobierno”.

    De inmediato, Patel comenzó a amenazar con una demanda, que fue presentada ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Columbia tanto contra The Atlantic como contra Fitzpatrick. La demanda pide 250 millones de dólares por daños y perjuicios.

    Una portavoz de The Atlantic dijo el lunes que la publicación mantenía su respaldo a la información publicada. “Defenderemos enérgicamente a The Atlantic y a nuestros periodistas contra esta demanda infundada”, dijo en un comunicado.

    En su demanda, Patel acusó a los demandados de “publicar un artículo repleto de acusaciones falsas y obviamente inventadas, diseñado para destruir la reputación del director Patel y sacarlo del cargo”. Rebatió las acusaciones de que “bebe hasta llegar a un estado evidente de embriaguez” en lugares como los clubes privados Ned’s en Washington y Poodle Room en Las Vegas.

    “El director Patel no bebe en exceso en estos establecimientos ni en ningún otro lugar, y esto no ha sido, y nunca ha sido, motivo de preocupación en el gobierno”, decía la demanda.

    Patel también dijo en la demanda que The Atlantic había publicado el artículo “a pesar de haber sido advertido expresamente, horas antes de su publicación, de que las acusaciones centrales eran categóricamente falsas”.

    Dijo en su demanda que se le había dado al FBI menos de dos horas para comentar una lista de 19 afirmaciones proporcionada por The Atlantic, y que su asesor jurídico había enviado a la publicación una carta refutando las afirmaciones, pidiendo más tiempo para responder y exigiendo que no se publicara el artículo.

    Patel, como figura pública, debe cumplir una norma más estricta que un ciudadano común para probar su caso. Debe demostrar no solo la falsedad del artículo, sino también la “real malicia”, un criterio jurídico que implica que los demandados publicaron material difamatorio a sabiendas de su falsedad o con indiferencia temeraria respecto de su veracidad.

    La demanda es la más reciente de una serie de procesos legales del gobierno de Donald Trump contra medios de comunicación por artículos desfavorables. La semana pasada, un juez federal desestimó la demanda de Trump contra The Wall Street Journal por un mensaje de cumpleaños dirigido al delincuente sexual Jeffrey Epstein, aunque Trump podría volver a presentarla. El presidente también ha presentado demandas en los últimos meses contra The New York Times, la BBC, la CNN y The Des Moines Register.

    Katie Robertson cubre la industria mediática para el Times. Correo electrónico: katie.robertson@nytimes.com

  • Esa junta odiosa podría ser el antídoto para que la IA no se quede con tu trabajo

    Esa junta odiosa podría ser el antídoto para que la IA no se quede con tu trabajo

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    Dan Sirk es uno de los llamados ejecutivos fraccionales, lo que significa que trabaja como director de marketing no solo de una empresa, sino de dos. Simultáneamente.

    Es un acto de malabarismo mucho más manejable gracias a herramientas de inteligencia artificial como Claude, Gemini y ChatGPT.

    Antes, Sirk tardaba de tres a seis meses, o más, en crear un sitio web personalizado con un equipo de colaboradores. Ahora, le lleva alrededor de un mes, y puede hacerlo él solo. Redactar una estrategia de comunicación le llevaba una semana. Cuando hablé con él en marzo, había terminado esta tarea en menos de ocho horas. Gracias en parte a este aumento de la eficacia, Sirk tiene previsto convertirse en los próximos meses en director de marketing de una tercera empresa.

    Aún así, cuando le pregunté si debía extrapolar las tendencias recientes y suponer que añadirá aún más empresas a su lista en los próximos años, me miró como si estuviera loco. Insistió en que tres era el límite exterior de lo que podía manejar, incluso con la ayuda de la IA.

    “Todavía hay relaciones humanas”, protestó. O para decirlo más claramente, hay reuniones.

    Sirk calcula que ya asiste a 10 reuniones en una semana cualquiera en las dos empresas. Hay una reunión permanente con cada equipo de altos ejecutivos, sin mencionar que hay una reunión individual y regular con cada director ejecutivo. Hay una reunión con su propio subordinado directo y con el jefe de ventas de una de las empresas. Y hay reuniones sobre proyectos específicos, como una próxima presentación para los inversionistas de una empresa.

    Si se incorpora a una tercera empresa, es probable que el volumen de reuniones aumente un 50 por ciento. Si se convirtiera en el director de marketing de una más, dijo Sirk, estaría en reuniones prácticamente toda la semana laboral.

    La experiencia de Sirk, aunque quizá extrema, refleja el impacto más amplio de la IA en el lugar de trabajo: está acelerando enormemente muchas de las tareas realizadas por los trabajadores de cuello blanco, e incluso sustituyendo algunas de estas tareas por completo. Lo que no puede automatizar –al menos no todavía– son los rígidos requisitos de la burocracia.

    Con la ayuda de la inteligencia artificial, los trabajadores de cuello blanco pueden generar muchos más memorandos u opciones estratégicas que antes y producir más prototipos de productos o características de software. Pero algún ejecutivo aún tiene que decidir a cuál opción darle luz verde. Los trabajadores pueden elaborar muchos más argumentos de venta, pero siguen teniendo que persuadir a los clientes para que firmen en la línea punteada.

    A medida que la IA hace que la producción de trabajo del conocimiento sea cada vez más eficiente, la labor de presentar, debatir, presionar, convencer, tranquilizar o tan solo vender el trabajo parece crecer en importancia. Y la necesidad de esas tareas humanas, a veces engorrosas, puede limitar el número de personas que la IA desplaza.

    “Siempre han sido habilidades importantes”, dijo David Deming, un economista que es decano del Harvard College. “Pero a medida que el panorama de la información se satura, la capacidad de contar una historia a partir de ella –de tomar una tonelada de texto y convertirla en algo que la gente quiera– es más valiosa”.

    ¿Puedes persuadir a tus colegas?

    La idea de que la automatización aumenta la importancia de las interacciones personales no es totalmente nueva. Un artículo de Deming de 2017 descubrió que, a medida que las computadoras se hacían más potentes, una parte cada vez mayor de los trabajos requería una gran interacción social, mientras que una parte cada vez menor requería muchos conocimientos matemáticos pero poca interacción social, como ciertas funciones de ingeniería.

    Al automatizar las tareas técnicas, las computadoras estaban empujando de hecho a las personas hacia trabajos que primaban las habilidades sociales, observó Deming. Eso no significaba que las personas emocionalmente hábiles fueran las más exitosas por defecto -las personas a las que les iba mejor tendían a combinar las habilidades sociales con los conocimientos sustantivos- pero reordenaba lo que valoraban los empleadores.

    En las entrevistas, trabajadores de diversas profesiones de cuello blanco dijeron que la IA había sobrealimentado este patrón. Muchos declinaron ser identificados por miedo a ganarse la antipatía de sus jefes.

    Un científico de datos de una empresa de software dijo que él y sus compañeros de trabajo solían tener que escribir código para cada nueva función o mejora que querían evaluar. Ahora solo se les ocurre la idea y la IA escribe el código y ejecuta el análisis.

    El proceso de entrevistas de su empresa, que antes estaba dominado por preguntas sobre programación y recompensaba a los cerebritos con dificultades sociales, ahora se centra en si los candidatos a un puesto de trabajo pueden identificar buenas ideas y parecen capaces de persuadir a sus colegas para que las respalden, dijo.

    Mark Ozaki, director de KPMG, dijo que la consultora siembre había animado a los consultores más jóvenes a especializarse en un área temática como las leyes y normativas fiscales o en un área técnica como la programación. Pero la IA le resta valor a esta especialización y le da mayor importancia a los generalistas que toman la iniciativa y destacan por su capacidad de entablar relaciones con los clientes, dijo.

    Ozaki, que supervisa un equipo que desarrolla una plataforma de sostenibilidad basada en la IA llamada Sustainlit.com, dijo que en el pasado su equipo había estado a veces a merced de programadores expertos. Pero ahora puede utilizar sobre todo la IA para realizar su programación, dijo, y necesita sobre todo personas “que tengan el teléfono pegado a la cabeza, que sean los mejores amigos de todos, que sean los que siempre llevan a cabo algo”.

    Otros consultores de gestión también subrayaron el creciente valor de las habilidades sociales. Los consultores de Accenture utilizan a menudo la IA para ayudar a elaborar las diapositivas de las presentaciones, dijo un directivo de la empresa, pero quienes destacan han asimilado las preferencias de los clientes a lo largo de muchas horas de reuniones. Saben cómo le gusta consumir información al objetivo de la persuasión. ¿Es una persona orientada a las métricas? ¿Le gustan los estudios de casos o las anécdotas personales?

    Una empleada de “éxito del cliente” en Salesforce dijo que se esperaba que utilizara chatbots en su trabajo al entrenar a los clientes para que utilizaran su software de ventas de forma eficaz y ponerlos en contacto con expertos técnicos cuando fuera necesario. Preocupada por la posibilidad de estar entrenando eficazmente a su sustituto de IA, ha intentado ganarse la confianza de esos clientes, añadió.

    Se esfuerza por conocerlos más allá de los mensajes de texto y la correspondencia por correo electrónico, a menudo mientras conversa con ellos en visitas y conferencias. Se desvive por proporcionar apoyo emocional, de manera reciente escuchó a una clienta que le confesó que temía ser despedida.

    “Ha habido gente que se ha mostrado vulnerable conmigo”, dijo la trabajadora. “Sé que eso no se puede sustituir con la IA”.

    (Salesforce dijo que la IA había liberado a los empleados para centrarse en las prioridades, como profundizar en las relaciones con los clientes, y que había redistribuido a cientos de empleados a áreas de crecimiento más rápido).

    Adiós, programadores. Hola, éxito del cliente

    Cory Crosland, director ejecutivo de PolicyFly, que vende software que ayuda a las aseguradoras a emitir pólizas, dijo que la IA había reducido el tiempo que se tardaba en configurar el software para nuevos clientes y el número de empleados necesarios para hacerlo.

    En 2024, cuatro o cinco empleados de PolicyFly tardaban en promedio unos seis meses en dar de alta a un nuevo cliente, dijo Crosland. El número de variables de cada tipo de póliza de seguro y las diferencias en la forma en que las aseguradoras gestionan estas variables hicieron que PolicyFly tuviera que personalizar el software para cada cliente.

    Al usar la IA para personalizar el software, un solo empleado de PolicyFly puede ahora dar de alta a un cliente en unas dos semanas, y Crosland espera que ese tiempo baje a una semana este año.

    El cambio permite a la empresa cobrar mucho menos dinero por adelantado, lo que parece aumentar la demanda de sus servicios. Para mantener el ritmo, PolicyFly ha pasado de 20 empleados a 28 en los últimos seis meses, y solo dos de los nuevos contratados son ingenieros de software. Varios son empleados más jóvenes que ayudan a configurar las cuentas de los clientes o trabajan en el éxito de los clientes, lo que ayuda a sacar más partido del software.

    Aun así, Crosland dijo que no creía que pudiera automatizar mucho más el proceso, al menos en un futuro cercano. ¿La razón? Sus clientes quieren interactuar con un humano.

    Los clientes quieren que PolicyFly les asegure que el software funcionará en diferentes situaciones, y que han configurado su facturación correctamente o están prorrateando sus pólizas de forma que tenga sentido.

    Y, por supuesto, están las reuniones para discutirlo todo: muchas, muchas reuniones. “Con las empresas más grandes, tenemos a varias personas que son partes interesadas que intervienen desde distintos departamentos”, dijo Crosland. “Es aún más difícil conseguir el acuerdo y la alineación en las cosas”.

    Noam Scheiber es un reportero del Times que cubre a trabajadores de cuello blanco y se enfoca en la paga, la inteligencia artificial, la movilidad descendente y la discriminación. Ha sido periodista durante más de dos décadas.

  • La nueva canción de Olivia Rodrigo rompe con su tradición de venganza

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    ‘Drop Dead’, el primer sencillo del tercer álbum de la estrella pop no es el himno de ruptura que prometía, sino una evocación soñadora de perderse en el enamoramiento.

    Como experta cronista del desamor juvenil, la reputación de Olivia Rodrigo la precede. Irrumpió en 2021 con la sensación pop-operística “Drivers License“, arrasó con todo esa misma primavera con el enérgico tema de rock “Good 4 U” y retomó su continuo proyecto musical de ajustar cuentas con exnovios en 2023, con el mordaz beso de despedida “Vampire“.

    A principios de este mes, cuando Rodrigo, de 23 años, anunció el primer sencillo de su próximo tercer álbum, You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love (Pareces muy triste para una chica tan enamorada), parecía prometer una carnicería emocional ya familiar desde el mismo título: “Drop Dead” (en inglés, “muérete”). Pero ahora que la canción está aquí, está claro que era una trampa. “Drop Dead” es la evocación más visceral del romance de ensueño que Rodrigo ha publicado hasta ahora, y su título no es tanto una pulla como una confesión de melodrama de enamoramiento: “The most alive I’ve ever been” (Lo más viva que he estado jamás), canta Rodrigo en el clímax del estribillo desgarrador, “but kiss me and I might drop dead” (pero bésame y podría caerme muerta).

    En un abarrotado grupo de jóvenes estrellas femeninas del pop que compiten por ser la respuesta de la generación Z a Britney Spears o Taylor Swift, Rodrigo se ha destacado al reivindicar un parentesco espiritual con el rock alternativo de los años 80 y 90. Su álbum de 2023, Guts, canalizó a Veruca Salt y Bikini Kill, e invitó a los Breeders a abrir algunas fechas en su gira acompañante.

    En “Drop Dead”, Rodrigo deja claras sus credenciales retro-rock desde el principio, al hacer referencia a un éxito de 1987 de The Cure en la primera estrofa: “You know all the words to ‘Just Like Heaven,’” (Te sabes toda la letra de ‘Just Like Heaven’), murmura, “and I know why he wrote them now that you’re standing right here” (y sé por qué las escribió ahora que estás aquí).

    Incluso cuando intenta presentarse como la chica cool de al lado, la frase contiene un guiño a su propio estatus de superestrella: Rodrigo sí sabe por qué Robert Smith escribió “Just Like Heaven”, porque ambos interpretaron la canción juntos cuando ella encabezó el cartel de Glastonbury el año pasado. (En un perfil reciente de Rodrigo en la revista British Vogue, Smith, de 66 años, escribió en una declaración que poseía sus dos álbumes y que, aunque sabía que sus canciones “no estaban realmente ‘dirigidas a mi grupo demográfico’ (!), son todas tan buenas que es difícil no enamorarse de ellas”).

    En el encantador video de “Drop Dead”, dirigido por la fotógrafa Petra Collins, trata el fastuoso y cavernoso Palacio de Versalles como si fuera su habitación: atraviesa sus pasillos dorados con audífonos con cable, sincronizando los labios con su tema, sumida en un ensueño privado. El escenario y la estética desafiantemente juvenil rinden homenaje a Sofia Coppola en la época de Marie Antoinette, pero los sintetizadores soñadores y los versos repletos de sílabas de la canción también recuerdan sutilmente a “A-Lister”, un pequeño éxito viral lanzado el año pasado por la hija de Coppola, Romy Mars, cuando tenía 18 años. (Dado que Sabrina Carpenter lanzó un video inspirado en Ladrones de la fama a principios de este mes, declaro que el renacimiento de Sofia Coppola por parte de las estrellas del pop de la generación Z ha llegado.)

    Rodrigo se ha consolidado como un talento tan distintivo que incluso las concesiones más pequeñas que hace para sonar como cualquier otra persona pueden resultar especialmente aleccionadoras. Es notable que escribiera “Drop Dead” con la colaboración de la compositora más ocupada del pop contemporáneo, Amy Allen, quien tan solo en el último año ha participado en éxitos de Olivia Dean, Tate McRae y Carpenter. (Allen también participó en una canción de Guts, “Pretty Isn’t Pretty.)

    E incluso después de la controversia que suscitó el hecho de que Swift recibiera tardíamente créditos de escritura en el éxito de Rodrigo de 2021 “Deja Vu”, se puede oír un eco inconfundible de sus cadencias chirriantes a lo largo de “Drop Dead”. Pero Rodrigo es capaz de trascender estas preocupaciones más terrenales con su compromiso absoluto con el sentimiento celestial que evoca la canción: la esperanza enloquecida y los anticuados vuelos de la fantasía que nacen de un nuevo enamoramiento.

    “Me di cuenta de que todas mis canciones de amor favoritas eran hermosas porque tenían un matiz de miedo o anhelo”, declaró Rodrigo a British Vogue, al explicar la inspiración de su nuevo álbum. Quizá el truco que tomó de “Just Like Heaven” fuera cómo condensar el golpe emocional de un himno de ruptura en una canción de amor.

    Lindsay Zoladz es crítica musical pop para el Times y escribe el boletín musical The Amplifier, exclusivo para suscriptores.

  • ¿Cuál es la nueva arma de Irán? El estrecho de Ormuz

    ¿Cuál es la nueva arma de Irán? El estrecho de Ormuz

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    La decisión de Irán de ejercer su control sobre el estrecho de Ormuz, el estratégico punto geográfico por el que fluye el 20 por ciento del suministro mundial de petróleo, ha provocado un problema económico global.

    Estados Unidos e Israel lanzaron su guerra contra Irán con el argumento de que si el régimen iraní conseguía un arma nuclear, tendría el elemento disuasorio definitivo contra futuros ataques.

    Sin embargo, resulta que Irán ya tiene un elemento disuasorio: su propia geografía.

    La decisión de Irán de ejercer su control sobre el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz, el estratégico punto geográfico por el que fluye el 20 por ciento del suministro mundial de petróleo, ha provocado un problema económico global con el alza de los precios de la gasolina, los fertilizantes y otros productos básicos. Ha trastornado los planes de guerra de Estados Unidos e Israel, por lo que los funcionarios han tenido que idear opciones militares para arrebatar el estrecho al control iraní.

    La guerra estadounidense-israelí ha dañado significativamente la estructura de liderazgo de Irán, los buques de guerra más grandes y las instalaciones de producción de misiles, pero ha hecho poco para restringir la capacidad iraní de controlar el estrecho.

    Así pues, Irán podría salir del conflicto con un proyecto para que su gobierno teocrático de línea dura mantenga a raya a sus adversarios, independientemente de cualquier restricción a su programa nuclear.

    “Ahora todo el mundo sabe que, si se produce un conflicto en el futuro, lo primero que Irán hará será cerrar el estrecho”, dijo Danny Citrinowicz, exjefe de la rama iraní de la agencia de inteligencia militar israelí y ahora miembro del Atlantic Council. “No se puede vencer a la geografía”.

    El viernes, en varias publicaciones en las redes sociales, el presidente Donald Trump dijo que el estrecho, al que en una publicación llamó el “estrecho de Irán”, estaba “completamente abierto” a la navegación. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán hizo una declaración similar. Sin embargo, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán dijo el sábado que la vía navegable permanecía cerrada, lo que sugiere una división entre militares y civiles iraníes sobre esta cuestión durante las negociaciones para poner fin a la guerra.

    Mientras que la mera perspectiva de las minas marinas basta para ahuyentar la navegación comercial, Irán conserva medios de control mucho más precisos: drones de ataque y misiles de corto alcance. Funcionarios militares y de inteligencia estadounidenses calculan que, tras semanas de guerra, Irán sigue teniendo alrededor del 40 por ciento de su arsenal de aviones no tripulados de ataque y más del 60 por ciento de sus lanzamisiles, más que suficiente para mantener el control sobre la navegación en el estrecho de Ormuz en el futuro.

    Un objetivo central de la campaña militar dirigida por Estados Unidos en Irán es reabrir el estrecho, que estaba abierto cuando empezó la guerra. Es una posición precaria para Estados Unidos, y sus adversarios se han dado cuenta.

    “No está claro cómo se desarrollará la tregua entre Washington y Teherán. Pero una cosa es cierta: Irán ha probado sus armas nucleares. Se llama estrecho de Ormuz. Su potencial es inagotable”, escribió la semana pasada en las redes sociales Dmitri Medvédev, expresidente de Rusia y vicepresidente del Consejo de Seguridad del país.

    El control de Irán sobre el estrecho obligó al presidente Trump a anunciar un bloqueo naval propio, y esta semana la Marina estadounidense comenzó a obligar a los buques de carga a entrar en puertos iraníes después de que transitaran por la vía fluvial.

    Irán respondió con ira, pero también con burlas. “El estrecho de Ormuz no son las redes sociales. Si alguien te bloquea, no puedes devolverle el bloqueo”, escribió en X un consulado diplomático iraní, que ha publicado mensajes sarcásticos durante toda la guerra, en respuesta a la medida de Trump. La disputa sobre el estrecho ha sido el centro de numerosos videos generados por IA que representan a funcionarios estadounidenses e israelíes como personajes de Lego.

    Sin embargo, el impacto del bloqueo estadounidense ha sido real. El comercio marítimo representa aproximadamente el 90 por ciento de la producción económica de Irán –unos 340 millones de dólares al día– y en los últimos días ese flujo se ha detenido en gran medida.

    Irán considera el bloqueo como un acto de guerra y ha amenazado con atacarlo. Pero hasta ahora no lo ha hecho. Estados Unidos tampoco ha intentado durante el actual alto al fuego reducir el control de Irán sobre el estrecho cuando el conflicto termine finalmente.

    “Puede ser que ambos países vean que hay una ventana real para celebrar negociaciones” y no quieran intensificar el conflicto en este momento, dijo esta semana durante un seminario organizado por el Instituto de Medio Oriente el almirante Kevin Donegan, quien en su día dirigió la flota de la Marina estadounidense con responsabilidad sobre Medio Oriente y actualmente está retirado.

    Irán ya intentó bloquear el estrecho de Ormuz una vez, minándolo, así como el golfo Pérsico, durante el conflicto con Irak en la década de 1980. Pero la guerra de minas es peligrosa, y décadas después Irán ha aprovechado eficazmente la tecnología de misiles y aviones no tripulados para amenazar el tráfico marítimo comercial y militar.

    Aunque la guerra de Estados Unidos e Israel afectó significativamente la capacidad de fabricación de armas de Irán, este país ha conservado suficientes misiles, lanzaderas y aviones no tripulados de ataque unidireccional como para poner en peligro el tráfico marítimo en el estrecho.

    Las estimaciones de los servicios de inteligencia y militares estadounidenses varían, pero varios funcionarios dijeron que Irán dispone de alrededor del 40 por ciento de su arsenal de drones anterior a la guerra. Esos drones han demostrado ser un poderoso elemento disuasorio. Aunque son fácilmente derribados por los buques de guerra estadounidenses, los buques comerciales tienen pocas defensas.

    Irán también dispone de amplios suministros de misiles y lanzamisiles. En el momento del alto al fuego, Irán tenía acceso a cerca de la mitad de sus lanzamisiles. En los días inmediatamente posteriores, extrajo unos 100 sistemas que estaban sepultados en cuevas y búnkeres, con lo que sus reservas de lanzadores volvieron a ser aproximadamente el 60 por ciento de las que tenía antes de la guerra.

    Irán también está desenterrando sus reservas de misiles, igualmente enterradas entre los escombros de los ataques estadounidenses contra sus búnkeres y depósitos. Cuando termine este trabajo, Irán podría recuperar hasta el 70 por ciento de su arsenal de preguerra, según algunas estimaciones estadounidenses.

    Los funcionarios señalan que los recuentos de los arsenales de armas de Irán no son precisos. Las evaluaciones de los servicios de inteligencia ofrecen una visión general del poder que conserva Irán.

    Pero aunque las estimaciones sobre las reservas de misiles de Irán difieren, los funcionarios coinciden en que dispone del armamento necesario para detener el transporte en el futuro.

    El gobierno de Irán optó por no bloquear el estrecho de Ormuz el pasado mes de junio, cuando Israel lanzó una campaña militar a la que finalmente se unió Estados Unidos para atacar instalaciones nucleares profundamente enterradas.

    Citrinowicz, el exfuncionario israelí, dijo que esa decisión reflejaba probablemente la cautela del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, a quien quizá le preocupara que el bloqueo del estrecho pudiera haber inducido a otros países a unirse a la campaña militar contra Irán.

    El ayatolá Jameneí fue asesinado durante el primer día de la guerra actual, una medida que indicó a los funcionarios iraníes que los objetivos estadounidenses e israelíes para este conflicto eran mucho más amplios.

    Irán “vio la guerra de junio como una guerra israelí para sus propios objetivos estratégicos”, dijo Citrinowicz. “Esta es una guerra de cambio de régimen”.

    Eric Schmitt colaboró con reportería.

    Mark Mazzetti es un periodista de investigación con sede en Washington D. C., especializado en seguridad nacional, inteligencia y asuntos exteriores. Ha escrito un libro sobre la CIA.

    Adam Entous es un reportero de investigación radicado en Washington que se enfoca en asuntos de seguridad nacional e inteligencia.

    Julian E. Barnes cubre las noticias relacionadas con las agencias de inteligencia estadounidenses y los asuntos de seguridad internacional para el Times. Lleva más de dos décadas reportando sobre temas de seguridad.

    Eric Schmitt colaboró con reportería.

  • El programa ‘Visión 2030’ de Arabia Saudita reevalúa sus prioridades

    El programa ‘Visión 2030’ de Arabia Saudita reevalúa sus prioridades

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    Hace 10 años, un príncipe de 30 años llamado Mohammed bin Salman anunció planes ambiciosos para transformar Arabia Saudita, al declarar que pondría fin a su “adicción” al petróleo.

    Desde entonces, una cascada de cambios ha sacudido el conservador reino islámico. Las mujeres –que antes tenían prohibido conducir– ahora conducen ellas mismas a sus trabajos como camareras, dependientas y capitalistas de riesgo. El desempleo ha disminuido a medida que los saudíes se incorporan a empleos de bajos ingresos que antes ocupaban extranjeros. Y la policía religiosa del reino prácticamente ha desaparecido.

    Sin embargo, la dependencia de Arabia Saudita del petróleo ha resultado más difícil de superar. Cuando los precios del petróleo subieron en 2021 y 2022, aumentando los ingresos del gobierno, se produjo una avalancha de espléndidos proyectos: una ciudad de esquí de montaña, un rascacielos en forma de cubo, una nueva liga de golf. Y cuando, luego, los precios del petróleo cayeron, con lo que se puso a prueba las finanzas del gobierno, los funcionarios empezaron a buscar ahorros, cancelando, retrasando y reduciendo planes que habían resultado ser demasiado grandiosos.

    La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que bloqueó las exportaciones de petróleo a través del estrecho de Ormuz y provocó una oleada de misiles y ataques con aviones no tripulados contra el reino, no ha ayudado.

    Esa es la posición en la que se encuentra el príncipe Mohammed –quien hoy tiene 40 años y es el gobernante de facto de Arabia Saudita– este mes, en el que se cumplen 10 años de su programa, llamado “Visión 2030”.

    El jueves, las autoridades anunciaron una nueva estrategia para el fondo soberano del país, de aproximadamente 1 billón de dólares, y enfatizaron que en el futuro se centrarán en la “eficiencia”. Mientras la junta del fondo revisaba las iniciativas, pidió a los ejecutivos que identificaran “lo que es imprescindible” y que dejaran de lado o retrasaran “lo que es bueno tener”, dijo Yasir al Rumayyan, gobernador del fondo.

    “Era necesario reconsiderar el cronograma de algunas inversiones”, dijo Al Rumayyan durante una conferencia de prensa en Riad, la capital.

    Poco después, surgió la noticia de que el fondo podría retirar su apoyo financiero a LIV Golf, el nuevo circuito de golf que puso en marcha hace cuatro años. La ciudad de esquí de montaña, llamada Trojena, y el rascacielos en forma de cubo, llamado Mukaab, podrían sufrir destinos similares.

    En enero, el comité olímpico del reino anunció que los planes para celebrar en Trojena los Juegos Asiáticos de Invierno de 2029 se retrasarán de forma indefinida, y que los juegos de ese año se celebrarán en su lugar en Kazajistán, donde nieva con regularidad. Ese mismo mes, Reuters informó que las autoridades habían suspendido la construcción del Mukaab mientras reevaluaban la viabilidad y la financiación del proyecto.

    “La historia siempre empieza y acaba con el petróleo”, dijo Ziad Daoud, economista jefe de mercados emergentes de Bloomberg Economics. “La reducción de los precios del petróleo en los últimos cuatro años hasta la guerra les hizo recapacitar, porque estaban sobredimensionados”.

    En los últimos 10 años, el gobierno ha conseguido reducir su dependencia de los ingresos del petróleo, y ha encontrado nuevas fuentes de financiación mediante la introducción de impuestos y comisiones. Pero los planes y ambiciones del príncipe han crecido más rápido que la capacidad financiera del Estado. El Ministerio de Finanzas ha registrado un déficit presupuestario en todos menos uno de los últimos 10 años y espera seguir haciéndolo durante varios años más.

    La fuerte subida de los precios del petróleo a causa de la guerra ha ayudado a Arabia Saudita a alcanzar aproximadamente el punto de equilibrio, a pesar de exportar bastante menos petróleo, dijo Daoud. Sin embargo, en una entrevista concedida el jueves a Al Arabiya, cadena de noticias saudí, Al Rumayyan dijo que la guerra “aumenta la presión” para reevaluar las prioridades.

    “Se están reconsiderando los acuerdos y las inversiones a causa de la guerra y por otras razones, según su viabilidad económica”, dijo.

    La nueva estrategia del fondo, envuelta en un lenguaje corporativo vago y escaso de detalles, refleja, no obstante, un importante cambio en la trayectoria de Arabia Saudita bajo el príncipe Mohammed.

    En sus primeros años, el príncipe se comparó con “disruptores” tecnológicos como Steve Jobs y Mark Zuckerberg, quien prometió “moverse rápido y romper cosas”. Encabezó una desastrosa intervención militar en Yemen y supervisó un episodio en el que el entonces primer ministro libanés, Saad Hariri, fue retenido como rehén en Riad y presionado para que renunciara. En 2018, el asesinato del columnista de The Washington Post Jamal Khashoggi a manos de agentes del gobierno en Estambul provocó la indignación mundial y convirtió brevemente al príncipe en un paria.

    Pero en los últimos años, el príncipe se ha reconvertido a sí mismo en mediador y diplomático, al tiempo que ha dado marcha atrás a algunos de los elementos más ostentosos de sus planes.

    “Estamos decididos a alcanzar y completar nuestros objetivos”, dijo el príncipe Mohammed en septiembre, dirigiéndose al consejo consultivo de la Shura del reino. “Pero también confirmamos que no dudaremos en cancelar o introducir cambios radicales en cualquier programa u objetivo si tenemos claro que el interés público lo requiere”.

    Para muchos defensores de los planes del príncipe, ese pragmatismo es una buena noticia.

    “Esto es muy normal”, dijo Ahmed al Jateeb, uno de los principales asesores del príncipe y ministro de Turismo del reino, en una entrevista concedida a The New York Times en noviembre. “Haces una pausa, evalúas lo que ha ido bien, lo que ha ido mal y luego mejoras”.

    En una conferencia celebrada en Riad en febrero, Khalid al Falih, entonces ministro de Inversiones del país, dijo que era de esperar que se redujeran algunos proyectos.

    “Se producen cambios radicales e inesperados en la demanda, la competencia o la viabilidad de un proyecto concreto tras realizar estudios detallados”, dijo. “Entonces te ves obligado a retirar ese proyecto y plantear otro, porque toda entidad inversora tiene límites de capital disponible”.

    Pero para los detractores del príncipe, las revisiones han puesto de relieve la dolorosa falta de transparencia del gobierno autoritario. Algunos se han preguntado por qué los funcionarios anunciaron inicialmente planes poco realistas o inviables, y cuánto dinero se ha gastado ya en proyectos que ahora podrían desecharse. En el caso de Neom –una región inspirada en la ciencia ficción prevista en la costa del Mar Rojo–, comunidades enteras fueron desplazadas para dar paso a una construcción que podría no llevarse a cabo, dijo Maryam Aldossari, vocera de un partido de la oposición saudí en el exilio.

    “Sin transparencia, ‘reevaluación’ no es más que otra palabra para ‘evasión’”, dijo. “¿Quién es responsable del dinero público despilfarrado y de las personas cuyas vidas se destrozaron en el proceso?”.

    En un Estado en el que casi todos los proyectos e iniciativas están supervisados por un solo hombre –el príncipe Mohammed–, las motivaciones que subyacen a los cambios de dirección no siempre están claras.

    El fondo soberano de Arabia Saudita ha seguido invirtiendo mucho en videojuegos en los últimos meses, incluso cuando los funcionarios empezaron a hablar de la nueva dirección, más conservadora. El pasado septiembre, anunció que invertiría junto con Jared Kushner –yerno del presidente Donald Trump– en la compra por 55.000 millones de dólares de la desarrolladora de videojuegos Electronic Arts. El príncipe Mohammed es un apasionado de los videojuegos, y afirma que le ayudan a evadir y a “desconectar” de la realidad.

    Otros puntos clave para el reino en los próximos años serán la inversión en inteligencia artificial y el cumplimiento de los planes para albergar la World Expo en 2030 y la Copa Mundial de la FIFA en 2034, dijo Al Rumayyan durante la rueda de prensa del jueves. Estos proyectos se consideraron “críticos” y, por tanto, se les ha dado prioridad, dijo.

    Sin embargo, según los analistas, si los ingresos del petróleo vuelven a aumentar, podría producirse una avalancha de nuevos proyectos.

    “Diez años después, los resultados económicos y el gasto público siguen vinculados al petróleo”, dijo Daoud. “No es fácil romper el vínculo”.

    Vivian Nereim es la reportera principal para el Times en la cobertura de los países de la península arábiga. Radica en Riad, Arabia Saudita.

  • La larga y lenta carrera para salvar a Timmy, la ballena favorita de Alemania

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    Las autoridades y esfuerzos privados llevan casi un mes trabajando en conjunto para ayudar a una ballena a salir del mar Báltico. Aún no está claro si tendrán éxito.

    La cola de la ballena se agitaba el viernes por la mañana, antes de que llegaran las grandes multitudes. Removió el agua de un lado a otro, luego se elevó y cayó con un chapoteo. Para los alemanes que seguían fielmente la transmisión en directo, era una señal.

    Timmy aún tenía una oportunidad.

    “El animal sigue vivo”, me dijo Marco Thomas, de 50 años, quien había conducido durante horas para ver a la ballena. “El animal sigue luchando”, dijo Thomas, y la emoción hacía que, de repente, le salieran algunas lágrimas.

    Era el tercer día de lo que probablemente sea el capítulo final de la saga de casi un mes de duración de una ballena jorobada varada a la que los alemanes han apodado Timmy. La historia ha cautivado a una nación a través de una extraordinaria serie de misiones de rescate fallidas, lo que ha provocado indignación, discusiones y, para algunos, un inesperado sentido del propósito.

    Como me dijo un berlinés esta semana, los alemanes de a pie a menudo se sienten impotentes ante la guerra en Medio Oriente o el aumento de los precios de la energía. Pero quizá, solo quizá, puedan salvar a esta ballena.

    Esta esperanza ha contribuido a convertir un tranquilo paseo marítimo del norte de Alemania, a unos 100 kilómetros al noreste de Hamburgo, en un hervidero de curiosidad.

    Los rescatadores acamparon en la costa de la isla de Poel, donde la ballena ha permanecido, sin moverse apenas, con parte de su lomo sobresaliendo de las aguas poco profundas. Los reporteros se arremolinaron en un camino de tierra surcado por ruedas al otro lado de un terreno junto a ese campamento, e instalaron cámaras junto a unos fardos de heno y un rebaño de ganado. A través de internet emiten imágenes continuas de la ballena, que, vista a través de las cámaras de largo alcance, suele parecer una mancha blanquecina que se balancea.

    Lugareños y turistas, quienes llegaron de los rincones más alejados de Alemania, se reúnen a diario tras un bloqueo policial, más alejados del agua que los equipos de noticias o de rescate. Observan a la ballena a través de teleobjetivos y prismáticos de alta potencia, después de recorrer en bicicleta, monopatín o a pie los cerca de mil metros que separan la zona de observación de una segunda barricada policial que impide el paso de los coches.

    “Creo que lo que más me conmueve es esa impotencia”, combinada con los claros signos de inteligencia de la ballena, explicó Nele G. Phillip, de Hamburgo, de 53 años, mientras permanecía de pie detrás de una de las barricadas, mientras Timmy aparecía como un gran punto en la bahía ante ella. “Da la impresión de que está buscando una salida y no la encuentra”.

    La ballena varó inicialmente en la costa del Báltico a finales del mes pasado, cerca de la ciudad de Wismar. No debería estar allí: las ballenas no suelen encontrarse en el mar Báltico, a menos que, como puede haber sido el caso de Timmy, se pierdan siguiendo a una presa o las confundan los barcos o los sonidos emitidos por los humanos.

    Los rescatadores intentaron liberarla durante días. Retiraron una red de pesca que había atrapado parcialmente a la ballena, y cavaron una zanja con maquinaria pesada para abrir un canal que le permitiera alejarse nadando. Funcionó. Pero casi de manera inmediata, la ballena volvió a encallar, en un cieno más blando del que parecía mucho más difícil liberarse.

    El 1 de abril, el ministro de Medio Ambiente del estado suspendió los esfuerzos de rescate. Los funcionarios optaron por una especie de hospicio marítimo, en el que regaban con agua el lomo de Timmy en un esfuerzo por aliviar el dolor, y discutieron y descartaron los planes de practicarle la eutanasia.

    Uwe Müller, de 63 años, que vive al otro lado de la isla, escuchó a la ballena antes de verla. Era Domingo de Pascua, poco después de que Timmy volviera a atascarse. “Lloraba de forma desconsolada”, dijo Müller el viernes. “Nunca había oído ballenas, pero para mí era más bien sufrimiento. Prácticamente gritó su sufrimiento”.

    Muchos alemanes hicieron reclamos ante la decisión de interrumpir los esfuerzos de rescate. Otros dijeron que ya era hora de dejar morir a la ballena. Surgió una controversia pública en torno a un biólogo –una especie de influente de ballenas en las redes sociales— que pasó horas en el agua junto a la ballena durante el primer esfuerzo de rescate, pero afirmó que se le excluyó de los esfuerzos subsiguientes, lo que negaron las autoridades estatales. Una mujer saltó de un barco a la bahía para alcanzar a Timmy, pero los funcionarios se lo impidieron.

    La historia volvió a cambiar esta semana, cuando el estado aprobó un plan de rescate financiado con recursos privados por un par de multimillonarios. Incluye colchones de aire, pontones y una lona, y la esperanza es que termine con el remolque de la ballena de vuelta al mar, posiblemente al océano Atlántico.

    El equipo de rescate quería terminar esa labor esta semana, pero lleva días de retraso. Los trabajadores pasaron el viernes preparándose para lo que los periodistas y curiosos especulaban que sería un intento el sábado de levantar y remolcar a la ballena. El equipo no ofreció ninguna actualización.

    En la bahía, Timmy se ha cansado. Desde que encalló por primera vez, la primavera ha llegado a los alrededores, y los árboles han echado hojas verdes.

    El viernes, el sol calentaba a unas 50 personas que habían acudido a ver lo que la mayoría esperaba que fuera un rescate. Los trabajadores habían envuelto a la ballena en toallas blancas empapadas de sal, en parte como escudo contra el sol.

    La multitud empezaba a disminuir a media tarde. De repente, se oyó un pequeño grito.

    La cola, dijo alguien con prismáticos, se había movido de nuevo.

    Tatiana Firsova colaboró con reportería desde la isla de Poel, Alemania, y Christopher F. Schuetze desde Berlín.

    Jim Tankersley es el jefe de la oficina de Berlín del Times, y dirige la cobertura de Alemania, Austria y Suiza.

    Tatiana Firsova colaboró con reportería desde la isla de Poel, Alemania, y Christopher F. Schuetze desde Berlín.

  • Los brasileños que se mudan a Paraguay en busca del “sueño de la derecha”

    Los brasileños que se mudan a Paraguay en busca del “sueño de la derecha”

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    Dos hombres brindan con latas de cerveza.

    Fernando Otto/BBC
    Antes de pasar la noche haciendo fila, los brasileños organizaron una barbacoa con cerveza frente al centro que promueve la iniciativa comunitaria en Ciudad del Este.

    “Bienvenidos a Paraguay”, repetía en voz alta el jefe de servicios de inmigración en Ciudad del Este mientras caminaba entre sillas, bancos de plástico y pareos de playa.

    “Mañana, a las 7 de la mañana, comenzaremos a distribuir los formularios. A las 8 de la mañana, se iniciará la atención para quienes deseen solicitar la residencia”.

    El mensaje iba dirigido a cientos de brasileños organizados en una larga fila que permanecían en silencio —interrumpido por aplausos— para escuchar las instrucciones en español después de un día entero acampando bajo el intenso sol y sobre la tierra roja de Ciudad del Este, en la frontera con Brasil.

    Era la noche del penúltimo domingo de marzo. En tan solo 12 horas, el grupo de trabajo móvil del gobierno paraguayo comenzaría a agilizar la emisión de documentos para quienes deseaban mudarse al país.

    Sin embargo, la fila ya casi daba la vuelta a la esquina, y a los brasileños aún les quedaban varias horas de soportar calor, lluvia y mosquitos para garantizar el servicio al día siguiente.

    “Vinimos a ver todo lo que Paraguay tiene para ofrecer a los brasileños”, expresó Delly Fragola, de 55 años, sonriendo mientras estaba sentada en una colorida silla de playa que había comprado para sobrellevar la espera.

    Dueña de una peluquería en Anápolis, en el interior del estado de Goiás, había llegado a las 8 de la mañana con su hija y su yerno.

    Estaban allí porque “Brasil ya no ofrece oportunidades” para su negocio. En Paraguay, le dijeron, podrían encontrar “mano de obra más fácil”.

    “En Brasil nadie quiere trabajar”.

    Vista aérea de una larga fila de personas frente a un edificio público.

    Fernando Otto/BBC
    Una larga fila de brasileños se extiende hasta altas horas de la madrugada en Ciudad del Este, Paraguay.

    Un poco más atrás, el empresario Dilberto Wegrnen, de 63 años y oriundo de Cascavel, en el interior del estado de Paraná, tomaba una cerveza mientras esperaba asar las carnes en una parrilla improvisada que sus nuevos amigos habían organizado sobre un tonel.

    Dilberto estaba allí porque cree que “Paraguay será el país más grande de Latinoamérica muy pronto” y también porque tiene muchas críticas contra el gobierno de Lula.

    “Los empresarios se están yendo de Brasil para venir a Paraguay. Aquí, la carga impositiva es mucho menor y las leyes laborales son mucho más accesibles. ¿A qué lleva todo esto? A esta enorme fila que hay hoy”, explicó el paranaense.

    El grupo forma parte de una creciente ola de brasileños que quieren mudarse a Paraguay, lo que ha llamado la atención de las autoridades de ese país, que desde el año pasado han estado promoviendo campañas conjuntas para coordinar la demanda y asistir a los que aspiran a la residencia.

    La principal puerta de entrada es Ciudad del Este, famosa por sus tiendas baratas y su comercio caótico al otro lado del Puente de la Amistad. La campaña conjunta de marzo fue la segunda del año en la ciudad, con un total de aproximadamente 4.000 servicios prestados solo allí, y el gobierno paraguayo planea realizar 19 más a lo largo del año en todo el país.

    En 2025, Paraguay batió un récord al otorgar 40.600 permisos de residencia a extranjeros. Más de la mitad (23.500) eran brasileños, una cifra muy superior a la de los argentinos, que ocuparon el segundo lugar (4.300).

    Para 2026, se espera que la cifra sea aún mayor. Solo en los primeros tres meses del año, se emitieron 9.200 permisos a brasileños.

    La última estimación del gobierno brasileño, de 2023, indica que 263.000 brasileños vivían en Paraguay, conformando la tercera comunidad más grande en el extranjero, después de Estados Unidos y Portugal.

    Marcelo, un hombre de mediana edad, piel trigueña, bigote blanco y cabello blanco.

    Fernando Otto/BBC
    Marcelo Mendes, un arquitecto jubilado de 70 años originario de Recife, quiso probar suerte en Paraguay y pasó la noche haciendo fila para obtener documentos de residencia en ese país.

    BBC News Brasil siguió durante tres días la fila para la campaña conjunta de inmigración. Todos con los que habló el reportero dijeron estar allí motivados por sus posturas políticas y la búsqueda de una vida más cómoda con impuestos más bajos.

    Son personas de todas las regiones de Brasil, que generalmente comienzan a soñar con vivir en Paraguay navegando por las redes sociales.

    Los videos que proliferan suelen enumerar las “ventajas económicas” de mudarse al país, reforzando la baja carga impositiva de Paraguay y el predominio de gobiernos de derecha en su historia.

    Principalmente son publicados por influenciadores brasileños que viven o compran en Paraguay. Muchos ofrecen servicios de asesoría para quienes desean seguir el mismo camino.

    Así fue como Marcelo Mendes, un arquitecto jubilado de 70 años de Recife, abandonó su plan de mudarse a Portugal, donde vive su hija.

    “En internet, nos enteramos en varios grupos. Vimos videos de personas que venían explicando su situación, cómo obtener los documentos”, explica.

    Su plan ahora es vender su casa en la capital del estado de Pernambuco y comprar otra en la ciudad de Encarnación, a cuatro horas en automóvil al sur de Ciudad del Este, en la frontera con Argentina. Pero primero necesita convencer a su esposa, quien incluso viajó a Paraguay, pero aún no está dispuesta a mudarse allí.

    “Ya no soportamos Brasil, nuestros salarios están perdiendo valor. Lo que gano en reales tampoco me alcanza para vivir en Portugal. Aquí puedo vivir bien”, dice Marcelo, quien piensa complementar sus ingresos trabajando como agente inmobiliario.

    El perfil cambiante de los migrantes

    Zena Cheraze, una mujer de 68 años de Río de Janeiro, viajó sola 1.500 km en autobús desde Río de Janeiro hasta Ciudad del Este “a ciegas”, sin saber con certeza si tenía toda la documentación necesaria.

    “Hay mucha publicidad en YouTube, cada uno dice algo diferente. Pero vine aquí para comprobarlo”, explica. Una maestra jubilada y viuda, espera poder costearse un seguro médico más económico en Paraguay.

    Desde las 3 de la madrugada, haciendo fila en la oficina de inmigración, Zena grabó un video para contarles a sus amigos que, de hecho, no estaba sola: había muchísimas personas como ella esperando la aprobación de Paraguay.

    “Nosotros, los de derecha, nos sentimos como el pueblo más oprimido. No tenemos libertad”, explicó la jubilada a BBC News Brasil sobre su experiencia. “Es un gobierno que solo nos perjudica”.

    Un gran número de brasileños con el mismo perfil que Zena han sido identificados por las autoridades de inmigración.

    Zena, una señora mayor, vestida con una camisa blanca, cabello rubio y aros en las orejas y nariz.

    Fernando Otto/BBC
    Zena cuenta que viajó a Paraguay “a ciegas”.

    Cornelio Melgarejo, director de inmigración del departamento de Alto Paraná, en la frontera con Brasil, estima que hace dos años, 80% de los solicitantes de residencia eran estudiantes de medicina en busca de universidades con matrículas más económicas que en Brasil.

    Sin embargo, recientemente han aparecido muchos emprendedores que desean abrir negocios en el país y jubilados, “en busca de estabilidad económica y política”, afirma Melgarejo.

    En común, comparten la visión de que la vida en Paraguay hoy se ajusta mejor a sus posiciones ideológicas.

    El actual presidente paraguayo, Santiago Peña, es el noveno gobernante de derecha entre los diez que han dirigido el país desde la redemocratización, tras el fin de la dictadura del general Alfredo Stroessner en 1989.

    Fue su gobierno el que creó los colectivos de trabajo para la migración, denominados Migramóvil. Creada en 2025, esta iniciativa reúne en un mismo lugar a organismos como la Dirección Nacional de Migración y la Policía Nacional, que pueden brindar garantías de que el inmigrante no tenga problemas con la justicia.

    El gobierno busca activamente capitalizar esta nueva ola migratoria. La llegada de inmigrantes a Paraguay se presenta como un indicador del buen momento del país; uno de los materiales promocionales oficiales sobre el tema afirma que “Paraguay abre sus puertas al mundo”.

    Se considera que los extranjeros son responsables de dinamizar la economía local, mientras que el gobierno modifica las leyes y ofrece aún más incentivos fiscales para atraer inversiones y empresas.

    Roberta Viegas, una mujer blanca de pelo corto, está hojeando documentos.

    Fernando Otto/BBC
    Roberta Viegas ayuda a los brasileños a mudarse a Paraguay y les da consejos sobre cómo familiarizarse antes con el país.

    En línea con el gobierno de Donald Trump, Peña firmó en marzo un polémico acuerdo que autorizaba la presencia de personal militar y empresas estadounidenses en el país para combatir el crimen organizado.

    “El 99% de los que vienen son de derecha”, afirma Roberta Viegas, oriunda de Río de Janeiro, quien lleva un año viviendo en Paraguay y organiza reuniones entre empresarios como ella, además de ofrecer asesoría a quienes estén interesados en mudarse.

    Antes del traslado, Roberta, de 47 años, estaba especialmente preocupada por la educación de sus cuatro hijos en Río de Janeiro, sobre todo por la de su hijo de 14 años, a pesar de que asistía a una escuela privada cristiana.

    “No nos sentíamos cómodos en Brasil con la situación actual por mis creencias”, explica Roberta, quien inicialmente planeaba ir a Australia, pero cambió de planes y se mudó a Paraguay después de que una amiga se instalara allí.

    La familia, explica Roberta, tampoco veía futuro en el negocio de seguros de salud que tenían en Río y se sentía amenazada por la violencia urbana en la ciudad.

    ¿No hay un dicho que dice: “Si algo te molesta, múdate”? Le dije a mi marido: “No tiene sentido que nos quedemos aquí y estemos resentidos. Vámonos a otro lugar donde nos sintamos bien para criar a nuestros hijos”.

    Marluize Avila, una mujer de piel trigueña y cabello liso, frente a la entrada de un edificio.

    Fernando Otto/BBC
    Marluize afirma que Paraguay le permitirá educar a sus hijos en casa.

    Impuestos bajos y maquilas de marcas brasileñas

    Quienes solicitan la residencia en Paraguay son interrogados por funcionarios gubernamentales sobre sus motivos para migrar.

    “Las respuestas más frecuentes se refieren al costo de nuestros impuestos”, afirma Cornelio Melgarejo, del servicio de inmigración paraguayo.

    La carga tributaria total en Paraguay, es decir, la tasa de impuestos recaudados por el gobierno en relación con la economía, ronda el 14,5% del PIB, según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). En Brasil, la tasa es más del doble, alcanzando 32%, según el Ministerio de Hacienda.

    Paraguay consolidó una regla sencilla para la recaudación de impuestos durante las décadas de 1990 y 2000: 10-10-10.

    Es decir, los tres impuestos más importantes —el impuesto al valor agregado (IVA), el impuesto sobre la renta personal y el impuesto sobre la renta de las empresas— tienen la misma tasa del 10%.

    En comparación, Brasil tiene previsto crear su propio IVA, aprobado en la reforma tributaria de 2023, que unificará cinco impuestos federales, estatales y municipales. Se estima que este impuesto entrará en plena vigencia en 2033, con una tasa entre el 25% y el 28%.

    En Brasil, el gravamen sobre la renta varía entre el 7,5% y el 27,5% para las personas físicas y, en el caso de las empresas, comienza en el 15%, con un 10% adicional sobre las ganancias superiores a R$ 20.000 (US$4.025) mensuales.

    Los líderes paraguayos destacan la menor carga tributaria y el sistema más sencillo como uno de los pilares para atraer inversiones que podrían dirigirse a otras naciones más desarrolladas de la región.

    El sistema comenzó a esbozarse en 1992 y se consolidó bajo sucesivos gobiernos de derecha. El único presidente de izquierda, Fernando Lugo (2008-2012), propuso algunas reformas, pero fue destituido.

    Además, desde el año 2000, el país ha adoptado un esquema denominado “maquila”, mediante el cual las fábricas ubicadas en Paraguay pueden importar materias primas prácticamente sin impuestos, producir en territorio paraguayo y exportar pagando casi ningún impuesto. Esta estrategia ha traído al país grandes plantas de fabricación de marcas brasileñas como Lupo y Riachuelo.

    El economista Alexandre da Costa, investigador de la UNILA (Universidad de la Integración Latinoamericana) y la UFPR (Universidad Federal de Paraná), explica que el modelo paraguayo ha contribuido al crecimiento del país alrededor del 4% en los últimos tres años, por encima del promedio latinoamericano, si bien sigue siendo una de las economías más pequeñas de la región y presenta uno de los índices de desarrollo humano y de ingresos per cápita más bajos.

    El PIB de Brasil, señala Costa, es aproximadamente 50 veces mayor que el de Paraguay, y la economía paraguaya termina estando muy ligada a lo que sucede en Brasil, su principal socio comercial.

    “La estrategia de desarrollo de Paraguay se basa, sobre todo, en el bajo costo de producción para las empresas y el bajo costo de vida para los demás”, afirma Costa.

    Uno de los ejemplos más citados del bajo costo de vida en Paraguay es la electricidad. Gracias al gran excedente de electricidad generado por la central hidroeléctrica de Itaipú, construida en asociación con Brasil, y Yacyretá, en asociación con Argentina, los paraguayos disfrutan de la energía más barata de la región.

    Sin embargo, en el caso de Itaipú, existe una negociación en curso sobre el acuerdo vigente que podría dejar a los paraguayos en una situación menos favorable. Según datos de la consultora del sector eléctrico SEG, en promedio, la energía en Brasil es 2,8 veces más cara que en Paraguay.

    “En el caso del empresario, también le atrae principalmente la baja carga impositiva y el bajo costo de la mano de obra. Los derechos laborales en Paraguay, en comparación con Brasil, son mucho menores”, continúa Costa.

    El país, por ejemplo, no cuenta con un Fondo de Garantía Salarial, y las vacaciones comienzan con 12 días laborables al año, aumentando con la antigüedad, pudiendo llegar a 30 días. No existe seguro de desempleo.

    Cornelio Melgarejo, un hombre joven, con una playera azul estampada con flores blancas, está parado frente a una fila de brasileños que buscan solicitar residencia en Paraguay.

    Fernando Otto/BBC
    Cornelio Melgarejo, jefe de inmigración en Ciudad del Este, observa un cambio en el perfil de los brasileños que buscan vivir en Paraguay.

    Desventajas

    Pero la menor carga tributaria también implica que Paraguay recauda menos dinero y tiene una baja capacidad para estimular la economía y el desarrollo, especialmente en proyectos de infraestructura, salud y educación.

    “Por lo tanto, el punto central es verificar la sostenibilidad de este modelo a mediano y largo plazo. Muchos de estos brasileños, por ejemplo, vienen a buscar el SUS (Sistema Único de Salud) aquí en Foz de Iguazú cuando lo necesitan”, afirma Costa.

    El sistema de salud pública en Paraguay está bastante fragmentado —entre quienes tienen empleo formal y quienes no, por ejemplo— y, a pesar de que la ley establece servicios gratuitos, presenta muchas limitaciones. Quienes reciben atención médica a menudo deben pagar por todos los insumos, desde medicamentos hasta jeringas.

    A pesar de las importantes reducciones de los últimos años, la pobreza extrema afecta al 4,1% de la población del país (en Brasil, al 3,5%), de acuerdo con las agencias de estadísticas oficiales.

    Según el economista, esta nueva ola de difusión de información sobre un “milagro económico” en Paraguay debe ser considerada con cautela, especialmente cuando comienza a atraer a personas que buscan empleo.

    En Paraguay, el salario mínimo oficial es más alto que en Brasil (equivalente a US$462), pero la tasa de empleo informal —es decir, personas sin contrato laboral formal— es del 62,5%, una tasa mucho mayor que en Brasil, que es del 37,5%.

    Vista aérea de Ciudad del Este.

    Fernando Otto/BBC
    Ciudad del Este da la bienvenida a los brasileños para ir de compras y para vivir.

    Para los brasileños que emigran, sin embargo, el modelo paraguayo es un ideal que defienden.

    Casi todos los entrevistados para este informe afirmaron considerar que Brasil atraviesa una crisis económica, a pesar de que los datos actuales indican una inflación dentro del rango proyectado, una baja tasa de desempleo y crecimiento del PIB.

    “Dicen que los indicadores [brasileños] son muy buenos. Pero no sabemos si son todos ciertos. No lo sé…”, manifestó Joraci de Lima, un empresario de 61 años de Campo Mourão, en el interior de Paraná, quien no pudo ser atendido el primer día de la iniciativa en Ciudad del Este, incluso después de llegar a las 3 de la madrugada y esperar en la fila.

    El oriundo de Paraná explicó que su negocio metalúrgico era próspero en Brasil, pero debido a la carga impositiva y la posibilidad de la reelección del presidente Lula, quería abrir una sucursal en Paraguay.

    “Nadie quiere cambiar su patria. Pero la situación fiscal en Brasil no nos ayuda en absoluto. Aquí reina una sensación de pérdida, dolor, angustia y desilusión”, lamentó.

    Muchos de los que hacen fila no se plantean reconsiderar su decisión de emigrar, incluso si la derecha vuelve a la presidencia brasileña en 2027. Argumentan que el sistema brasileño ya es defectuoso.

    Pero los datos indican que muchos brasileños que emigran a Paraguay terminan optando por regresar a su país de origen.

    Si bien se observa un gran aumento en las solicitudes de residencia temporal, el incremento en las solicitudes de residencia permanente, que se puede obtener después de dos años de vivir en Paraguay, es más moderado.

    En 2025, de las 23.500 solicitudes de residencia de brasileños, solo 4.600 (19%) fueron de residencia permanente. En 2020, las solicitudes de residencia permanente representaron el 68%.

    En otras palabras, una gran parte de las personas que emigran no necesariamente se quedan en el país. Además, la cercanía con Brasil suele facilitar el viaje de regreso.

    Leonardo Ribeiro, vendedor de jugo de naranja de 22 años, dejó Marília, en el interior del estado de São Paulo, para ir a Ciudad del Este hace tres meses tras recibir una oferta de su jefe, quien emigró allí, pero ya siente que su tiempo en Paraguay está llegando a su fin.

    “Creo que la gente le añadió un toque mágico a través de internet, a través de videos en Paraguay. Pero no encontré mucha diferencia con Brasil”, dice Leonardo.

    “Vine principalmente por motivos económicos, para ver si podía mejorar un poco mi situación. Vale la pena quedarse aquí, pero personalmente, prefiero mi Brasil”, dice el vendedor, que planea regresar a finales de este año.

    Un hombre con playera verde, prepara en una cocina su infusión de yerba mate con agua de un termo.

    Fernando Otto/BBC
    El tereré, o infusión de yerba mate, ya se ha vuelto parte de la rutina de muchos brasileños en Paraguay.

    *Esta es una versión editada del artículo original de Vitor Tavares publicado en BBC News Brasil cuyo texto en portugués puedes leer aquí

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