Qué piensa hoy en día la “chica de moda” de la generación del 2000 sobre todo esto

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Cuando el personaje de Shannon Elizabeth, la estudiante de intercambio Nadia, se quitó la ropa en la superproducción del verano de 1999 “American Pie”, dejó a muchos boquiabiertos y las hormonas se dispararon en los cines de todo el mundo.

En la atrevida escena, Nadia –deslumbrante, bronceada y de extremidades largas– cree estar a solas mientras se cambia de ropa en la habitación del torpe adolescente Jim, interpretado por el debutante Jason Biggs. Cuando encuentra una revista erótica, comienza a masturbarse. Pero, sin que ella lo sepa, la están transmitiendo en vivo en secreto a través de una cámara web. La transmisión, destinada a ser vista por un grupo de adolescentes cachondos, se transmite en cambio a todos en la escuela. Cuando Jim entra a la habitación, a ella le gusta, pero él no puede contener su excitación.

Al llevar al límite la irreverencia que desafía los tabúes y la pena ajena, la escena ayudó a la película a llegar a la cima de la comedia sexual adolescente de los años 2000.

También es un momento que predijo una era que llegaba rápidamente en la que la tecnología y el voyeurismo convergerían; asimismo, es un momento que hoy en día probablemente dejaría al público horrorizado. Pero en 1999, convirtió a Elizabeth, a pesar de su limitado tiempo en pantalla, en la estrella revelación de la película, que recaudó casi 250 millones de dólares en taquilla en todo el mundo y estaba repleta de nombres que pronto serían muy famosos, como Biggs, Natasha Lyonne, Mena Suvari y Alyson Hannigan. “American Pie” daría lugar a tres secuelas, dos de las cuales protagonizó Elizabeth, convirtiéndola en una franquicia de casi mil millones de dólares.

Cuando Elizabeth y yo pasamos una tarde juntas en febrero, ella recordó que la comparaban con Phoebe Cates, quien se desnudó en la famosa y atrevida película de 1982 sobre el paso a la edad adulta “Fast Times at Ridgemont High”.

Nadia era “un personaje secundario sin relevancia al principio”, como ella misma lo dijo, que cambió el rumbo de la vida de Elizabeth. El papel la llevó a interpretar una serie de personajes cinematográficos memorables en los años siguientes: la exitosa parodia de terror “Scary Movie” (2000), donde demostró talento para la comedia; la película de terror “13 Ghosts” (2001), junto a Tony Shalhoub y el clásico de culto del director Kevin Smith “Jay and Silent Bob Strike Back” (2001). (El día que nos conocimos, se dirigía a toda prisa al aeropuerto para tomar un vuelo a Florida, donde se reuniría con Smith y otras personas para abordar el Jay and Silent Bob Cruise Askew, en el que pasaría tiempo con los fans en alta mar).

Una sesión fotográfica para Playboy, programada para coincidir con el estreno de “American Pie”, la consagró como la bomba sexual de la época.

“Lo raro es que esa no soy yo”, dijo Elizabeth, de 52 años, riendo. “Soy como la última persona que se siente cómoda estando desnuda en mi vida personal”.

Aun así, en abril anunció que se unía a OnlyFans, una poderosa red social poblada principalmente por contenido atrevido y, a menudo, explícito. Elizabeth se une a un pequeño pero creciente número de celebridades en la plataforma. La ayuda de Denise Richards, una historia de éxito de OnlyFans y amiga de Elizabeth que apareció junto a ella en “Love Actually” (2003), fue “invaluable para orientarme”.

En solo 10 días, Elizabeth ganó más de un millón de dólares, una cantidad que había calculado ganar en un año. “Me quedé sin palabras”, me comentó en mayo. “Mis fans realmente me han apoyado y respaldado; siguen ahí apoyándome, algo que nunca hubiera esperado”.

Ella ve su presencia en el sitio como una extensión de la época de “American Pie”, cuando creó un sitio web personal para interactuar con los fans, siendo una de las primeras celebridades en hacerlo. “La tecnología aún no estaba lista para eso”, dijo. “No parábamos de colapsar los servidores”.

Hasta el momento, los suscriptores de Elizabeth en OnlyFans han podido echar un vistazo a su vida cotidiana mezclada con un poco de sensualidad y glamur. “La gente me ha preguntado cuáles son mis límites y la verdad es que ni yo sé cuáles son todavía”, expresó. “Apenas estoy empezando en esto”.

“Esto me ha permitido de cierta manera volver a encontrar esa parte de mí misma, y más teniendo una edad más avanzada, uno como que asume: ‘Pues, eso ya no está ahí’”, comentó Elizabeth, quien se separó en septiembre de su esposo, Simon Borcherts. (Su primer esposo, Joseph Reitman, es su amigo y representante).

“Antes, simplemente no se ponía atención a las mujeres de esa edad”, dijo. “Nadie tomaba en cuenta lo que querían o cómo se sentían. Hoy en día, cada vez más seguido, escuchamos que se habla más sobre el tema: mujeres entre los 40 y 50 años que están descubriendo un nuevo entusiasmo por la vida. Estoy muy emocionada”.

Podemos decir con seguridad que Elizabeth tiene planes muy diferentes para el manejo de su nueva fuente de ingresos que el de la clásica influente en línea. Principalmente, espera fortalecer la Fundación Shannon Elizabeth, una organización benéfica que ayuda a un santuario de 931 hectáreas de naturaleza silvestre protegida en Sudáfrica, donde ha vivido desde 2016.

La causa y el país la atrajeron por completo después de enterarse de la crisis de la caza furtiva del rinoceronte negro y de ver un video sobre la amenaza de la caza furtiva y el comercio ilegal de la vida silvestre. “No tenía idea de que estos animales estuvieran sufriendo de la manera en que lo estaban haciendo”, dijo Elizabeth, quien organizará en junio un segundo campeonato de póquer Rhino Rumble, un evento benéfico para su fundación que se llevará a cabo en Las Vegas.

La decisión de unirse a OnlyFans también encaja de manera interesante con el legado de “American Pie” y con la escena de la cámara web en particular. En las décadas siguientes, el tema se ha revisado y debatido por el hecho de que Nadia, quien estaba siendo filmada sin su consentimiento, fuera señalada y humillada por lo que ocurrió. La mandaron a Europa deshonrada y no volvió a aparecer hasta la secuela.

“Mira, esa misma película no funcionaría hoy en día”, me dijo Elizabeth. “Tendría que ser una película muy diferente”.

Le leí un extracto que hablaba sobre Nadia del análisis “Girl on Girl” de Sophie Gilbert de 2025, que trata sobre la misoginia de la era milénial en la cultura pop y afirma que Nadia es “más que un personaje real y auténtico, es un accesorio, un adorno, un chiste”. Elizabeth hizo una pausa para considerar la valoración. “Puede ser que tenga razón”, comentó.

“¿Había cosas que no estaban bien? Posiblemente. Depende del cristal con que se mire. Pero ¿influyó en la vida de mucha gente tal cual es? Entonces, ¿por qué quitarles eso?”.

“Si la película hubiera sido políticamente correcta en todos los sentidos, ¿habría sido divertida?”, añadió. “¿Alguien le habría prestado atención? ¿Alguien la habría visto?”.

Biggs, al igual que Elizabeth, acepta ambas verdades al mismo tiempo: entiende que la película, y esa escena en particular, es muy problemática en retrospectiva, pero está increíblemente agradecido por su lugar en la historia del cine y las oportunidades que a ellos les brindó.

Cuando hablamos recientemente, Biggs no se cansaba de repetir lo significativo que fue para él haber compartido esa experiencia formativa y vulnerable con Elizabeth.

Shannon no logró lo que logró y esta película no logró lo que logró, y esta escena no funcionó como funcionó, solo porque ella es hermosa y tiene grandes atributos físicos”, dijo Biggs, de 48 años.

“La razón por la que todos los hombres estaban tan enamorados, sin siquiera saberlo, era porque ella tenía mucho más que ofrecer”, expresó. Recordó cómo, después de que se estrenara la película, sus amigos lo acosaban sin cesar para obtener información sobre ella. “Había algo en Shannon que traspasaba la pantalla”.

Mucho antes de su gran éxito, Elizabeth, quien creció en Waco, Texas, había sido una exitosa modelo de catálogo durante años; trabajó en Estados Unidos, Japón, Francia y Hong Kong. “El catálogo era donde estaba el dinero”, dijo. “Nunca fui realmente la chica de pasarela que no sonreía. Siempre fui la chica sonriente de los catálogos”.

Finalmente, llegó a Los Ángeles, donde empezó a ganar terreno consiguiendo papeles en comerciales y en televisión y poco después, en el cine.

“Desde el momento en que la conocí, me ayudó a hacer mis sueños realidad”, me comentó Kevin Smith. Smith lo dice literalmente: “Fue el hecho de conseguir a la chica de ‘American Pie’ lo que hizo que Dimension (Films) dijera: ‘Está bien, tienes luz verde’”, dijo sobre “Strike Back”. “Shannon hizo que esa película se hiciera realidad.

En esta película, Elizabeth interpreta a la protagonista femenina, Justice, quien encarna el concepto de la “chica de al lado” y, al mismo tiempo, lo subvierte.

Ella se toma el trabajo muy en serio”, dijo Smith. “No sé si alguien alguna vez haga esta comparación, pero al igual que Matt Damon, Shannon llega increíblemente preparada para una película.” (Smith ha dirigido a Damon en un par de películas, incluyendo el papel protagónico de Damon en “Dogma” en 1999.)

Elizabeth aplicó esa misma mentalidad intrépida cuando dio un giro hacia el póquer en 2003 y participó en “Celebrity Poker Showdown” de Bravo.

“Simplemente me dediqué a recaudar fondos para mi organización benéfica”, dijo. “Al principio, fue una excelente manera de distraerme del cine, de la televisión y de no tener audiciones”.

Pero pronto encontró su ritmo y se enfocó específicamente en los torneos de Texas Hold’em sin límite. En poco tiempo ya se enfrentaba a algunos de los mejores profesionales del juego. Tuvo actuaciones impresionantes en la Serie Mundial de Póquer y, en 2007, llegó incluso a las semifinales del Campeonato Nacional de Póquer Heads-Up de la NBC.

“Al principio, me fue muy bien porque no sabía jugar bien”, dijo. “No hacía lo que esperaban de mí porque no sabía hacerlo mejor”.

Muchos de los que formaban parte del círculo de póquer ya eran como familia para ella, comentó. Pero “después de un tiempo, todo se volvió muy sombrío”, ya que su naturaleza competitiva se apoderó de ella y la llevó a pasar por momentos muy difíciles tras las derrotas. “Me quedaba muy claro que el universo me estaba arrojando a una dirección diferente”.

Mientras veía hacia adelante, también comenzó a mirar hacia atrás, reflexionando sobre por qué su carrera como actriz se había desvanecido en primer lugar. Hubo momentos en que hombres poderosos se enfadaron porque ella no era tan dócil en el set como esperaban. Al recordar esos primeros años en Hollywood, recordó un incidente durante la recta final del rodaje en el set de “13 fantasmas”.

La película estaba prácticamente terminada, dijo, cuando un productor le informó que se había tomado la decisión de rodar una escena no planeada que la obligaría a mostrar parte de su pecho durante una secuencia de acción.

Preocupada porque la pudieran percibir como una “actriz problemática”, dejó de lado su carácter decidido y se comunicó con su representante. Acordaron que no haría la toma. Meses más tarde, la llamaron a ella y a su representante a la oficina del productor, comentó. “Él me dijo: ‘Mira, realmente quería esta toma, así que la hice con una doble’”.

Sin embargo, fue otro productor “quien intentó boicotearme porque me mantuve firme en otra película, al no querer hacer este tipo de cosas”.

“Más tarde me enteré de que había llamado a mucha gente y les había dicho que no trabajaran conmigo”, continuó, “y fue entonces cuando mi trabajo empezó a disminuir”.

Cuando el movimiento #MeToo estalló alrededor de 2017 y otras actrices alzaron la voz sobre cómo sus reputaciones y carreras habían sido injustamente dañadas por razones similares, Elizabeth vio reflejada su propia experiencia.

“Fue solo después de todo el asunto de Harvey Weinstein, de escuchar a otras actrices hablar sobre cómo las habían vetado y lo que les había pasado, que pensé: ‘De hecho, eso es lo que creo que me pasó a mí’”, recordó. “Ahora sé que realmente pasa. Es algo bastante común. No me había dado cuenta”.

“Es una lástima, porque no sé de qué me perdí, qué pudo haber sido y los proyectos increíbles que pude haber hecho. Lo que sí le reconozco a Hollywood, o a la gente en general, es que dan segundas oportunidades”.

Cuando Shannon y yo terminamos nuestra conversación, arropadas en un rincón de la terminal del aeropuerto de Newark, Nueva Jersey, ella estaba muy emocionada por volver a ver a Smith y por ver cómo se adaptaba a este nuevo ambiente, ya que nunca se había ido de crucero con los fans. Así es como ha navegado su carrera desde un inicio.

“No le da miedo reinventarse”, enfatizó Smith. “Ya sea porque es su elección o porque se la imponen, se ha sentido cómoda reinventándose más veces que la mayoría de la gente en este negocio”.

La actriz y activista Shannon Elizabeth en Nueva York, el 9 de marzo de 2026. (Thea Traff/The New York Times)

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