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  • Trump se muestra envalentonado por un rescate exitoso

    Trump se muestra envalentonado por un rescate exitoso

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    En una publicación en las redes sociales llena de improperios, Trump dijo que bombardeará puentes y centrales eléctricas si Irán no abría el estrecho de Ormuz.

    Tras celebrar la recuperación de un aviador perdido en las montañas de Irán el sábado por la noche, el presidente Donald Trump comenzó la mañana de Pascua con una feroz amenaza a Irán de que comenzaría a bombardear su red eléctrica y sus puentes a partir del martes por la mañana, utilizando una obscenidad para puntuar su exigencia de que el gobierno de Teherán reabra el estrecho de Ormuz.

    Trump nunca ha rehuido las amenazas y el lenguaje vulgar de vez en cuando en las redes sociales, pero esta publicación habría destacado en cualquier día, y mucho más en el que la mayoría de los cristianos consideran el día más sagrado del año.”El martes será el Día de las Centrales Eléctricas y el Día de los Puentes, todo en uno, en Irán”, escribió poco después de las 8 a. m. “Abran el puto Estrecho, locos bastardos, o vivirán en el Infierno – SOLO VEAN. Alabado sea Alá”.

    En la última semana, el presidente ha oscilado entre afirmar que el estrecho no es su problema, porque Estados Unidos apenas compra petróleo que fluye por el paso de 33 kilómetros de ancho, y amenazar con ir a por las infraestructuras civiles si Irán sigue restringiendo qué barcos pueden pasar, y cobrando peajes de 2 millones de dólares a los pocos barcos que deja pasar.

    El domingo por la mañana volvió al modo amenazante, con ganas.

    El senador Chris Murphy, demócrata por Connecticut, calificó los comentarios de Trump de “completamente desquiciados” en una publicación en X.

    “Ya ha matado a miles de personas”, escribió Murphy. “Va a matar a miles más”.

    Según las Convenciones de Ginebra, está prohibido atacar centrales eléctricas y puentes utilizados principalmente por civiles; no se consideran objetivos militares. Los funcionarios del gobierno ya están empezando a argumentar que atacarlas no sería un crimen de guerra porque también son cruciales para los programas de misiles y nuclear. Pero esa laguna legal podría aplicarse a casi cualquier infraestructura civil, incluso a los suministros de agua.

    La vehemencia de Trump bien puede dejar en claro a los iraníes lo poderoso que sigue siendo el control del estrecho, quizá su arma superviviente más eficaz tras la pérdida de su armada, su fuerza aérea y gran parte de su arsenal de misiles y lanzamisiles. El estrecho no solo es el paso de cerca del 20 por ciento del suministro mundial de petróleo, sino que es fundamental para los fertilizantes y para el helio, que es crítico para la fabricación de semiconductores.

    Trump está considerando una operación terrestre para abrir el estrecho. Pero sería compleja, y es muy posible que requiriera tomar la costa iraní del estrecho y quizá parte del golfo Pérsico. Irán tiene muchas opciones para hostigar a la navegación –incluida la colocación de minas y lanchas rápidas que pueden utilizarse para lanzar misiles de corto alcance disparados desde el hombro– que podrían hacer que el camino fuera lo suficientemente arriesgado como para que las empresas no intenten atravesar el estrecho paso.

    Trump ha pedido a los países europeos, China e India, todos los cuales dependen en gran medida del petróleo que circula por el estrecho, que se unan en una coalición internacional para mantenerlo abierto. Pero como no se consultó a ninguno de esos países sobre la decisión de Trump de atacar Irán, y algunos creen que la guerra es ilegal o imprudente, todavía no han aceptado participar en lo que sería un esfuerzo de alto riesgo para mantenerlo abierto.

    David E. Sanger cubre el gobierno de Donald Trump y una amplia gama de temas relacionados con la seguridad nacional. Ha sido periodista del Times durante más de cuatro décadas y ha escrito cuatro libros sobre política exterior y retos de seguridad nacional.

  • Esta no es la guerra de China, pero el país estaba preparado para ella

    Esta no es la guerra de China, pero el país estaba preparado para ella

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    Preocupada desde hace tiempo por las crisis geopolíticas, China redobló sus esfuerzos para garantizar la seguridad energética desde el primer mandato de Donald Trump.

    La conmoción energética provocada por la guerra en Medio Oriente tomó por sorpresa a China, el principal comprador de petróleo del mundo. Pero Pekín lleva años preparándose para una crisis como esta.

    China ha almacenado cantidades cada vez mayores de petróleo. Ha buscado fuentes de energía renovables como la solar, la eólica y la hidroeléctrica de forma tan agresiva que su demanda de petróleo refinado, gasóleo y gasolina está disminuyendo. Y ha aprovechado la tecnología para reducir su dependencia de materias primas de origen extranjero utilizadas en la producción masiva en sus fábricas.

    El Partido Comunista gobernante en China considera desde hace tiempo que sus industrias constituyen la base de su estrategia de seguridad nacional. Ha agudizado –y ampliado– ese enfoque desde el primer mandato de Donald Trump en Estados Unidos. China ha redoblado sus políticas para desarrollar industrias locales, reforzando a su vez su dominio global sobre los recursos y las cadenas de suministro.

    “Se ha visto una política industrial impuesta desde arriba, más directrices del gobierno central para desarrollar ciertos sectores estratégicos que China cree que necesita reforzar para no ser controlada por una potencia occidental”, dijo Heiwai Tang, director del Instituto Global de Asia de la Universidad de Hong Kong.

    La energía era el eje.

    Hace una década, China era el mayor mercado mundial de automóviles con motor de combustión interna. Hoy es el primer mercado de vehículos eléctricos. China solía ser el mayor comprador de productos petroquímicos de origen extranjero, las materias primas derivadas del petróleo que se utilizan para fabricar plástico, metal, componentes de caucho y otros ingredientes cruciales de los productos que producen sus fábricas. Ahora utiliza, sobre todo, carbón nacional para fabricar ciertos productos químicos, como metanol y amoníaco sintético. La planificación y la inversión del gobierno fueron cruciales para esos avances.

    Mientras el estrecho de Ormuz, el paso de prácticamente todo el petróleo que fluye hacia Asia, permanece en gran medida cerrado, China ha demostrado hasta ahora ser más resistente que gran parte del resto del mundo.

    China ahora puede alimentar muchos de sus automóviles y trenes con electricidad, reduciendo en gran medida su dependencia del petróleo. China también ha perfeccionado el uso del carbón –y no del petróleo– para producir sus propios productos petroquímicos. Esta tecnología, desarrollada por Alemania y utilizada para sostener su economía durante la Segunda Guerra Mundial, ofrece a Pekín una alternativa al petróleo para producir las materias primas que sus fábricas necesitan.

    Vietnam y Filipinas, que se enfrentan a una grave escasez de petróleo y otras fuentes de energía, pidieron ayuda a China el mes pasado. “China está dispuesta a reforzar la coordinación y la colaboración con los países del Sudeste Asiático y a abordar conjuntamente los problemas de seguridad energética”, dijo un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino.

    Pekín lleva mucho tiempo empeñada en abordar su dependencia de fuentes de energía y materiales extranjeras.

    A principios de siglo, las autoridades se preocuparon por otro estrecho paso por el que viajaba el petróleo hacia China: el estrecho de Malaca, que separa Indonesia y Malasia de Singapur. En 2004, China creó una reserva de petróleo de emergencia para hacer frente a esas preocupaciones. En los últimos meses, sus reservas han aumentado rápidamente.

    Cuando China se estaba convirtiendo en una potencia fabril a finales de la década de 1990, necesitó que empresas químicas extranjeras como DuPont, Shell y BASF establecieran plantas para suministrar los productos químicos que sus fábricas requerían. En los últimos años, las empresas chinas han llegado a dominar gran parte del suministro mundial de productos químicos. Tres cuartas partes del poliéster y del nailon del mundo, por ejemplo, se fabrican en China.

    China sigue siendo el mayor comprador de petróleo y gas del mundo, y tres cuartas partes de su petróleo son importadas. Aunque Pekín no revela el tamaño de sus reservas, sus importaciones de crudo aumentaron un 4,4 por ciento en 2025 respecto al año anterior, mientras que su consumo creció un 3,6 por ciento, según el gobierno chino. Pero tras miles de millones de dólares en subvenciones directas a los fabricantes de vehículos eléctricos y cientos de miles de millones invertidos en fuentes de energía renovables, los esfuerzos de China han dado sus frutos. La demanda de petróleo refinado, gasolina y gasóleo ha caído dos años seguidos, lo que ha llevado a los expertos a pronosticar que el consumo de petróleo y gas de China ha tocado techo.

    Al mismo tiempo, el consumo de petróleo en China crece en la industria petroquímica a medida que afianza sus cadenas de suministro.

    La industria china experimentó un auge a medida que el gobierno realizaba grandes inversiones, concedía préstamos a interés bajo y animaba a las universidades a dedicarse a la ingeniería química, dijo Joerg Wuttke, quien fue representante jefe en China de BASF, la empresa química alemana, durante 27 años.

    Estos esfuerzos se aceleraron con Xi Jinping, el máximo dirigente chino, y durante la primera presidencia de Trump.

    “Todo lo que hace Trump desencadena aún más autosuficiencia por parte de Pekín”, dijo Wuttke, quien ahora es socio de la consultora DGA-Albright Stonebridge Group.

    Durante su primer mandato, Trump se enfrentó a China en cuestiones económicas y empresariales, lo que desencadenó una guerra comercial y un enfrentamiento tecnológico.

    El enfoque de confrontación de Trump con China hizo sonar las alarmas.

    Los dirigentes chinos empezaron a enviar señales. En 2019, Li Keqiang, entonces primer ministro, pidió a China que utilizara carbón para producir electricidad y productos químicos, como parte de un esfuerzo por reducir su dependencia del petróleo marítimo. Era una desviación del enfoque chino de eliminar el carbón.

    A finales de 2020, cuando la pandemia hacía estragos, provocando importantes alteraciones en el transporte marítimo y el comercio mundial, y las tensiones con Estados Unidos alcanzaban nuevos picos, China publicó una hoja de ruta oficial, atribuida a Xi, sobre cómo superar el periodo de turbulencias.

    Publicado en Qiushi, la principal revista teórica del Partido Comunista, el texto era una llamada a las armas para que las industrias chinas se atrincheraran. Se les dijo que desarrollaran tecnologías más rápidamente que sus competidores extranjeros para lograr la autosuficiencia y aislar a China de las interrupciones en la cadena de suministro.

    “Trump 1.0 fue una ruptura muy clara que cambió el cálculo geopolítico de China y reactivó viejos temores”, dijo Lauri Myllyvirta, cofundador del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio, una organización de investigación independiente, quien ha seguido de cerca el creciente uso del carbón por parte de China para fabricar productos petroquímicos.

    “El propio Xi había hablado de la resiliencia de la cadena de suministro”, dijo Myllyvirta. “Todo esto permitió que el auge de la petroquímica cobrara fuerza”.

    Las señales desde arriba permitieron a la industria expandirse y construir plantas que utilizaran carbón en lugar de petróleo para fabricar productos petroquímicos.

    En 2020, China utilizó 155 millones de toneladas equivalentes de carbón estándar para fabricar productos químicos. En 2024, utilizaba 276 millones de toneladas. En 2025, esa cifra aumentó otro 15 por ciento, superando el consumo total de carbón en Estados Unidos, de 230 millones de toneladas.

    Los funcionarios chinos han dicho que utilizar carbón es un puente temporal para depender más de las energías renovables y también han invertido en tecnología que utiliza electricidad para fabricar productos petroquímicos. Pero utilizar el carbón como alternativa al petróleo por ahora está dando sus frutos, ya que la escasez de petróleo y gas ha disparado los precios.

    Por ejemplo, el fertilizante nitrogenado. China produce un tercio del suministro mundial, y el 80 por ciento se fabrica con carbón en lugar de petróleo. Desde que empezó la guerra en Medio Oriente, los precios internacionales de la urea, el principal componente de los fertilizantes, han subido más de un 40 por ciento, mientras que el equivalente producido internamente en China se ha mantenido a menos de la mitad de la tasa mundial.

    Incluso antes de que los ejércitos estadounidense e israelí empezaran a intercambiar fuego de combate con Irán, amenazando una de las regiones más importantes del mundo para los recursos que dan energía a los países, China tenía una posición dominante, dijo Johanna Krebs, analista del Instituto Mercator de Estudios Chinos, un grupo de reflexión alemán.

    “Lo más probable es que los chinos”, dijo, “vean esto como un estímulo en el camino hacia la autosuficiencia”.

    Alexandra Stevenson es la jefa del buró del Times para Shanghái, y reporta sobre la economía y sociedad de China.

  • Irán reconoce que Israel mató a Majid Khademi, el jefe de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria

    Irán reconoce que Israel mató a Majid Khademi, el jefe de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria

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    La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) anunció la muerte de su jefe de inteligencia, Majid Khademi, en un comunicado difundido este lunes por medios de comunicación iraníes.

    El organismo iraní indicó que Khademi murió esta mañana en un bombardeo y acusó a Israel y a Estados Unidos del asesinato.

    El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, y las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se atribuyeron la responsabilidad de la muerte de Majid Khademi.

    Las FDI publicaron en Telegram que su muerte representa “otro duro golpe” para el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).

    En lo que respecta al reconocimiento por parte de Irán de la muerte de sus altos mandos en la reciente guerra, en la mayoría de los casos, Irán confirma sus fallecimientos solo después de que Israel o Estados Unidos se hayan atribuido la responsabilidad. Sin embargo, en esta ocasión, Irán lo anunció con antelación.

    Khademi había sido nombrado comandante de la organización de inteligencia del CGRI cuatro días después de que su predecesor, Mohammad Kazemi, muriera en un ataque israelí el 15 de junio de 2025, durante la guerra Irán-Israel que duró 12 días.

    Khademi era una figura militar muy conocida debido a los diferentes cargos de seguridad que ha ocupado en Irán.

    Antes de ser la cabeza de la inteligencia iraní, Kadhemi fue jefe de la Organización de Protección de Inteligencia del Ministerio de Defensa y jefe de la Protección de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), lugar donde tenía una larga trayectoria.

    Funeral en Irán

    Getty Images
    Imágenes de archivo con el funeral de un miembro de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.

    En agosto del año pasado, Khademi instó al Parlamento a priorizar la finalización de una intranet nacional, afirmando que era necesaria para “salvaguardar la soberanía” del ciberespacio iraní.

    Irán sigue sometido a un bloqueo de internet desde que comenzó la guerra el 28 de febrero, aunque algunos sitios web y aplicaciones nacionales siguen siendo accesibles dentro del país.

    En febrero, tras las violentas protestas antigubernamentales, Khademi acusó al presidente estadounidense Donald Trump de aumentar el número de bajas en la convulsión interna iraní para justificar la intervención militar extranjera.

    Khademi afirmó entonces que más de 10 servicios de inteligencia extranjeros, incluyendo la unidad de inteligencia y guerra cibernética israelí 8200, participaron en las protestas que se extendieron por todo Irán.

    Según la agencia de noticias estadounidense Human Rights Activists News Agency, al menos 7.000 personas murieron en la represión de enero.

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    BBC

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  • ¿Qué hacen esas colillas de cigarro en los nidos de los pájaros?

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    Una investigación polaca se suma a las pruebas encontradas en países latinoamericanos que muestran que los compuestos de las colillas de cigarros usadas protegen de los parásitos a los nidos de aves.

    Los pinzones de Darwin de las Galápagos, los pinzones mexicanos y los zorzales comunes de Nueva Zelanda han desarrollado una curiosa costumbre: colocan colillas de cigarro en sus nidos. Algunos pájaros cantores del Reino Unido incluso anidan en ceniceros ubicados en exteriores.

    Un estudio reciente añade pruebas de por qué los pájaros urbanos han adquirido esta preferencia, al menos en una especie, y es que las toxinas del tabaco pueden mantener a raya a los parásitos en los nidos de los herrerillos, pájaros de colores que se encuentran en toda Europa.

    Las colillas de los cigarros contienen unos 4000 compuestos químicos, como nicotina, arsénico, hidrocarburos aromáticos policíclicos y metales pesados. Estos compuestos podrían ahuyentar las plagas que dañan a las aves y sus crías. El estudio se publicó este año en la revista Animal Behaviour.

    Los herrerillos son aves que anidan en cavidades, y construyen sus nidos en huecos naturales o en cajas hechas por las personas. Sus nidos son también un hábitat ideal para parásitos que se alimentan de sangre, como garrapatas, pulgas y moscardones, que pueden aprovecharse de sus presas cautivas: aves adultas que empollan huevos y polluelos indefensos.

    Así pues, en lo que respecta a las colillas de cigarro y la anidación en ceniceros al aire libre, los investigadores querían saber si los herrerillos podían beneficiarse de los efectos pesticidas del tabaco.

    Un equipo de investigadores de la Universidad de Lodz en Polonia estudió los herrerillos en parques urbanos y bosques cercanos a la universidad. Controlaron la salud de 99 aves nacidas en tres tipos distintos de cajas nido. Unas cajas nido estándar actuaron como control. Un segundo grupo tenía un nido con un interior de musgo artificial esterilizado y algodón.

    En el tercer grupo de nidos se colocaron dos colillas de cigarro usadas.

    Utilizar fuelles para fumar los cigarros mecánicamente “fue la parte más difícil del experimento”, dijo Michal Gladalski, ecólogo evolutivo que dirigió el estudio. No es fumador y quería evitar dañar sus pulmones o los de los demás.

    Trece días después de la eclosión, se midió a tres crías por nidada y se les extrajo sangre. Los análisis de sangre indicaron que tanto los polluelos de los nidos estériles como los de los nidos con colillas de cigarro estaban más sanos que los de los nidos que no recibieron tratamiento alguno.

    Después de que las crías volaron, los investigadores analizaron las poblaciones de parásitos de todo el material en los nidos. Los invasores eran más numerosos en los nidos naturales y estaban casi ausentes en los nidos con los materiales esterilizados. En los nidos con colillas de cigarro, los parásitos eran ligeramente menos numerosos que en los nidos naturales, sobre todo moscardones y pulgas.

    Constantino Macías García es ecólogo en la Universidad Nacional Autónoma de México y forma parte de un equipo que ha estudiado la utilización de cigarros por parte de las aves durante más de una década. Dijo que el hecho de que el equipo polaco encontrara algún efecto era sorprendente.

    Ello se debe a que, mientras que el experimento polaco dispuso colillas intactas en los nidos, los pinzones y gorriones en Ciudad de México “desmembran el cigarro”, dijo. Cuando los pájaros esparcen las fibras de los filtros de los cigarros, los repelentes tienen más contacto con los polluelos. El efecto modesto hallado en el nuevo estudio, sugirió también, podría deberse al uso de solo dos colillas.

    Lorraine Pérez-Beauchamp, estudiante de maestría en la Universidad de Connecticut que estudia el uso de cigarros en los nidos de pinzones de Darwin en Galápagos, se mostró de acuerdo. Allí, los nidos están plagados de una mosca vampiro invasora y chupasangre. Sus investigaciones ofrecieron pruebas de que las moscas expuestas al tabaco de los cigarros en un laboratorio tenían una supervivencia reducida. Pero al estudiar los nidos de pinzones de Darwin, descubrió que las aves no habían aprendido a añadir suficientes colillas para ahuyentar a las plagas.

    En cambio, en Ciudad de México, un equipo dirigido por Monserrat Suárez Rodríguez, colega de Macías García, descubrió que los gorriones y los pinzones mexicanos incorporaban en promedio de ocho a 10 colillas de cigarro a sus nidos. Un experimento de seguimiento demostró que cuando los investigadores agregaban más garrapatas vivas a los nidos, las hembras de pinzón mexicano respondían añadiendo más colillas de cigarro.

    Los investigadores de Ciudad de México también han demostrado que el impacto del tabaco en los nidos no se limita a los parásitos. Suárez Rodríguez demostró que la eclosión, el volantón y la respuesta inmunitaria de los polluelos de pinzón mejoraban con el aumento de colillas. Pero las células sanguíneas de los polluelos mostraron indicios de daños genéticos por la exposición a las colillas, y se desconocen las repercusiones a largo plazo.

    Sarah Bush, ecóloga de la Universidad de Utah que estudia la coevolución de huéspedes y parásitos, calificó de “monumental” el esfuerzo del nuevo estudio, a pesar de su pequeña muestra. “Es muy difícil conseguir muestras de gran tamaño con aves sobre el terreno”, dijo.

    Gladalski espera que del estudio de su equipo se extraiga una conclusión clara.

    “Las aves son inteligentes”, dijo.

  • Creativo, rápido y nada ‘tonto’: cómo es tener dislexia

    Creativo, rápido y nada ‘tonto’: cómo es tener dislexia

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    Hasta un 20 por ciento de los estadounidenses presentan dislexia, un trastorno del aprendizaje que no está relacionado con el cociente intelectual.

    A Erica Stock Williams la dislexia le viene de familia. Ella la padece, al igual que su padre y su hija de 16 años.

    “Pasé gran parte de mi vida sintiéndome estúpida”, dijo Stock Williams, de 45 años, quien vive en Scotts Mills, Oregón. “La gente no entendía lo que ocurría realmente en el cerebro, y que no estaba relacionado en absoluto con tu cociente intelectual”.

    Stock Williams dijo que esta condición, que puede dificultar la lectura y la escritura rápidas, también hacía más complicado el rendimiento escolar de su hija y mermaba su autoestima. Pero con ayuda, su hija adolescente lee ahora al mismo ritmo que sus compañeros y obtiene calificaciones sobresalientes en sus clases avanzadas.

    Aun así, dijo Stock Williams, durante mucho tiempo su hija “sintió que algo estaba mal con ella”.

    La dislexia, un trastorno del aprendizaje que afecta a las redes cerebrales responsables del procesamiento del lenguaje y de la lectura, continúa siendo ampliamente incomprendida. En la última semana, el presidente Donald Trump ha atacado en diversas ocasiones a Gavin Newsom, gobernador de California, por padecer dislexia. Sus comentarios han hecho aflorar estereotipos negativos y han subrayado el estigma que rodea a esta condición.

    Trump dijo a mediados de marzo que Newsom, considerado un probable candidato presidencial demócrata, no era apto para el cargo porque es disléxico y lo calificó de “persona de bajo cociente intelectual”.

    “Sinceramente, estoy a favor de las personas con problemas de aprendizaje, pero no si son mi presidente”, dijo Trump, quien tiene un historial de burlas a personas con discapacidades. “Todo en él es tonto”.

    Aunque la dislexia se describe a menudo como palabras que saltan de la página y se mezclan, muchas personas que la padecen afirman que leer lleva más tiempo y esfuerzo, como si hubiera que descodificar manualmente cada frase en lugar de comprenderla de una manera fácil. Este trastorno afecta hasta al 20 por ciento de la población de Estados Unidos y suele diagnosticarse en la infancia.

    El tratamiento precoz puede ayudar a rediseñar el cerebro y mejorar la capacidad lectora, dijo Jeffrey Brosco, pediatra del desarrollo de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami, aunque la dislexia es una condición que dura toda la vida.

    Las investigaciones han demostrado que la dislexia no está asociada a una menor inteligencia, y muchas personas con dislexia son creativas y piensan con rapidez, dijo Thomas Preston, director de neuropsicología del hospital universitario Stony Brook Medicine.

    Ben Powers, presidente de la Fundación para la Dislexia, dijo en un comunicado que “la idea de que refleja un cociente intelectual bajo o limita la capacidad de liderazgo de alguien sencillamente no está respaldada por la ciencia”. Millones de personas con dislexia triunfan en los más altos niveles en todos los campos”.

    Aun así, la dislexia puede resultar angustiosa y aislante, sobre todo cuando un niño tiene dificultades sin entender por qué. “No podía leer, no podía deletrear, no podía escribir”, escribió Newsom en sus memorias recientes sobre su crecimiento con dislexia grave. “Salía corriendo de la habitación gritando que no sabía qué le pasaba a mi cerebro”.

    Para los niños pequeños, la dislexia puede ser especialmente desmoralizante.

    La dislexia de Tessa Balderrama a veces iba acompañada de un persistente sentimiento de ineptitud, “como si sintiera que debería ser más lista que esto”, dijo. En la escuela, cuando la elegían al azar para leer en voz alta en clase, se esforzaba por procesar las palabras de la página y pronunciarlas correctamente. Fue “la mayor pesadilla de mi vida”, dijo Balderrama.

    Algunos niños afrontan esta angustia portándose mal y metiéndose en líos, dijo Brosco, mientras que otros la interiorizan y se sienten tristes, ansiosos o deprimidos. El aislamiento y la falta de comprensión “pueden impulsar un ciclo de marginación social, educativa y, en última instancia, profesional”, añadió Preston. Pero con las adaptaciones y la apoyo adecuados, como las tecnologías de asistencia a la lectura, las personas con dislexia pueden prosperar en la escuela y más allá.

    A Abby Van Metre, de 27 años, especialista en neurociencia de Miami, le diagnosticaron dislexia en el primer grado tras tener dificultades para leer y hacer operaciones matemáticas básicas. Pero dijo que su madre reconoció su potencial desde el principio y buscó apoyo y adaptaciones para ella, como terapia visual y ampliación del tiempo para los exámenes.

    A su vez, Van Metre aprendió a asociar sonidos, recuerdos y colores con las palabras escritas para procesarlas mejor. Con el tiempo, llegó a ver su dislexia como un motivo de orgullo y como algo que le ayudaba a pensar de forma no lineal.

    Hoy, Balderrama, de 25 años, trabaja en marketing en Austin, Texas, y atribuye a su dislexia el mérito de haberla ayudado a destacar en su trabajo creativo, incluido el diseño gráfico. “Tienes que ser paciente contigo misma y aceptar que te va a llevar un poco más de tiempo que a los demás leer esto o entenderlo”, añadió. Pero Balderrama cree que esto también la ha hecho más empática y comprensiva.

    Stock Williams nunca recibió el tipo de apoyo que ha tenido su hija, como clases particulares o un programa educativo individualizado en su colegio. Tampoco su padre, a quien no le diagnosticaron dislexia hasta los 50 años. Apenas terminó el bachillerato, pero acabó convirtiéndose en un empresario de éxito.Ver lo diferentes que son las cosas para su nieta, dijo, “le hace llorar”.

    Simar Bajaj cubre salud y bienestar para el Times.

    Christina Caron es reportera del Times y cubre salud mental.

  • ¿Tu rutina de entrenamiento es muy predecible?

    ¿Tu rutina de entrenamiento es muy predecible?

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    La primavera es un buen momento para modificar tu rutina, lo que tiene grandes beneficios para la fuerza y la resistencia, a la vez que mantiene las cosas interesantes.

    Supongamos que vas al gimnasio y tomas el mismo par de mancuernas que utilizas siempre. Haces las mismas tres series de 10 repeticiones de un ejercicio, pasas al siguiente y repites la rutina unos días después. Durante unas semanas, esa constancia puede ayudarte a ganar fuerza. Pero cuando haces demasiado de lo mismo, tu cuerpo se adapta y al final te estancarás, o simplemente te aburrirás.

    Mezclar tu entrenamiento puede hacerte más fuerte y quizás más sano a largo plazo que seguir con la misma rutina de siempre. Una forma habitual de añadir variedad es estructurar tus entrenamientos en bloques a lo largo de semanas o meses, cada uno con un objetivo diferente.

    Los atletas lo hacen con el fin de estar en las mejores condiciones para una competencia, pero tú puedes hacerlo para desarrollar fuerza o potencia al tiempo que haces que el ejercicio sea más divertido. Los entrenadores suelen llamarlo periodización.

    “Es más o menos la diferencia entre hacer entrenamientos difíciles al azar y entrenamientos difíciles con un propósito”, afirmó Andre Crews, entrenador personal en Jersey City, Nueva Jersey. “No te haces más fuerte haciendo cosas al azar”.

    Este enfoque también puede reducir el riesgo de lesiones al evitar el estrés repetitivo, y puede ayudar a los principiantes a ganar confianza probando nuevos ejercicios, comentó Kati Billow, entrenadora de corredores en la Ciudad de Nueva York.

    A continuación, te decimos cómo mezclar tus entrenamientos para sacarles el máximo partido.

    Cambia tu rutina de fuerza

    La forma más sencilla de periodizar el entrenamiento de fuerza es dividirlo en bloques de cuatro o seis semanas, dice Crews. Cada bloque tiene un objetivo diferente, como construir una base de fuerza, maximizar la fuerza y desarrollar la resistencia o la potencia. Cada periodo debe incluir diferentes ejercicios, repeticiones y niveles de intensidad.

    Por ejemplo, toma la sentadilla, que es un elemento básico de cualquier hábito de entrenamiento de fuerza, pero que puede convertirse rápidamente en una pesadez. Así que prueba a empezar con una fase de construcción de la base, tal vez haciendo entre 8 y 12 repeticiones de una sentadilla con mancuerna al pecho que suponga un reto moderado.

    Al cabo de seis semanas, justo cuando tu cuerpo se haya acostumbrado a la rutina, pasa a maximizar la fuerza. Baja a tres o cinco repeticiones y aumenta el peso. En la última repetición, deberías sentir que trabajas en torno al 80 por ciento de tu máximo, o que te queda la energía para dos repeticiones más.

    Después de otras seis semanas, vuelve a cambiar la rutina, quizá esta vez hacia la construcción de potencia, lo que significa que necesitas ir rápido. Reduce el peso a casi la mitad del que utilizaste durante el bloque de fuerza. En cada repetición, baja tan despacio como puedas y luego sube con fuerza.

    Haz algo parecido con otros ejercicios de tu rutina, como prensas, filas o estocadas. Crews dice que debes tratar de incluir regularmente los seis movimientos fundamentales para la vida diaria: empujar, tirar, bisagra, sentadilla, estocada y cargar.

    Entre cada bloque, tómate una o dos semanas para “descargarte”, explicó Leada Malek, fisioterapeuta de San Francisco. Tómate tiempo para recuperarte, pero no pares del todo. Reduce el peso y el total de series a la mitad aproximadamente. O añade más trabajo de movilidad o estiramientos.

    Cambia tu rutina aeróbica

    Puedes aplicar un enfoque similar a los entrenamientos de caminar o correr, variando el kilometraje y la intensidad en cada bloque.

    Para caminar, empieza de nuevo construyendo tu base: Aumenta lentamente el tiempo o distancia en un 10 por ciento cada semana durante dos meses más o menos. Luego, en los dos meses siguientes, introduce segmentos más rápidos. Después, puedes fijarte un objetivo de distancia o añadir cuestas.

    Para correr, Billow dice que podrías pasar los primeros meses aumentando poco a poco tu kilometraje semanal, al tiempo que añades unos cuantos entrenamientos de velocidad de mayor intensidad, como el entrenamiento por intervalos o las carreras a tempo. Después, aumenta la distancia un poco más cada semana. Si tu carrera más larga en el primer bloque fue de 5 kilómetros, intenta correr 6 kilómetros la primera semana y 8 kilómetros la siguiente. Muchos corredores utilizan una estructura como esta para prepararse para una carrera corta, como una de 5 kilómetros, en primavera, y una más larga, como medio maratón, en otoño.

    Cada bloque debe durar varios meses para que tu cuerpo tenga tiempo de adaptarse al entrenamiento. Cada cuatro semanas, tómate una semana de descarga más ligera y reduce tu kilometraje entre un 20 y un 30 por ciento, dijo Billow.

    “No se trata de dar el cien por ciento cada vez que sales por la puerta para correr 8 kilómetros. Es retroceder e ir más despacio”, aseguró.

    A veces, la forma más sencilla de cambiar tus entrenamientos es seguir las condiciones meteorológicas.

    Durante el invierno, es más fácil encerrarse en el gimnasio, pero en primavera, sal al aire libre y corre, monta en bicicleta, juega tenis o practica senderismo. Cuando cambias de actividad, mantienes el músculo sin sobrecargar los tejidos del mismo modo durante todo el año, afirmó Malek.

    Crews dijo que sigue siendo importante mantener dos sesiones de fuerza a la semana, pero la marcha con peso, el kayak o la escalada también pueden desarrollar la fuerza fuera del gimnasio.

    O simplemente sube corriendo un tramo de escaleras o haz algunas sentadillas divididas después de un paseo. “Hay muchas formas distintas de utilizar la naturaleza como fondo”, afirmó Crews.

  • La deuda estudiantil les agobiaba, así que se mudaron al extranjero y dejaron de pagar

    La deuda estudiantil les agobiaba, así que se mudaron al extranjero y dejaron de pagar

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    Un número récord de prestatarios de préstamos estudiantiles se encuentran en situación de morosidad e impago. Algunos están tomando la drástica decisión de irse del país y abandonar sus préstamos.

    Amanda Lynn Tully pasó su adolescencia bajo la tutela del estado de Colorado y creía que un título universitario era su boleto para una vida mejor.

    Por eso, cuando se graduó en 2017 con un máster en conservación histórica por la Universidad de Oregón, 65.000 dólares en préstamos federales para estudiantes y ninguna oferta de trabajo en el campo de la conservación, se sintió engañada.

    “Nunca fui financieramente estable porque nunca me enseñaron a ser financieramente estable”, dijo Tully, de 37 años.

    Menos de un año después de graduarse, Tully tomó una decisión drástica: se trasladó a Praga, donde había realizado unas prácticas, y dejó de pagar sus préstamos. Lleva más de siete años sin pagar nada.

    Más de 40 millones de prestatarios cargan con deudas estudiantiles federales, y un número récord –7,7 millones– han dejado de pagar sus préstamos, según datos publicados recientemente por el Departamento de Educación.

    Para algunos prestatarios, trasladarse al extranjero y ponerse fuera del alcance de los cobradores de deudas puede resultar tentador. En las entrevistas, quienes tomaron esta decisión citaron como motivación aliviar la carga psicológica de la deuda estudiantil, así como tener una mayor calidad de vida, incluso con un salario más bajo, fuera de Estados Unidos. Muchos de quienes huyeron al extranjero, incluida Tully, dijeron que no tenían planes de regresar jamás.

    Se desconocen las cifras sobre el número de prestatarios que abandonan sus préstamos de esta manera, pero muchos deudores han compartido sus experiencias en foros como Reddit. Agencias de información crediticia como Experian, conscientes del problema, han aconsejado a los prestatarios que se han trasladado al extranjero que “resistan la tentación de dejar de hacer los pagos”. Los prestatarios en situación de morosidad e impago probablemente verán caer en picado su puntuación crediticia, lo que elevará sus costos de endeudamiento y dificultará su acceso al crédito.

    Tully estaba acogida a un plan de amortización basado en los ingresos, que permite que a muchos prestatarios se les condone la deuda restante tras 20 años de efectuar pagos que cumplan los requisitos. Pagaba 60 dólares al mes cuando dejó de pagar. Esta cantidad, para muchos, puede parecer manejable. Pero para ella seguía siendo una carga psicológica.

    “Los pagos ni siquiera amortizaban los intereses, así que era frustrante”, dijo Tully.

    Stanley Tate, un abogado de Baltimore especializado en deudas estudiantiles, advierte contra este enfoque. “Los préstamos estudiantiles federales son deudas contractuales”, dijo, lo que significa que la obligación de pagarlas no desaparece, independientemente de la ciudadanía o la residencia. Por otra parte, la exclusión de los ingresos obtenidos en el extranjero a menudo permite a los prestatarios de préstamos estudiantiles federales que viven en el extranjero y ganan menos de 130.000 dólares (para el año fiscal 2025) pagar 0 dólares por mes bajo un plan de pago basado en los ingresos, dijo, y recomendó este camino en lugar del incumplimiento.

    Pero los pagos asequibles no han impedido que los prestatarios de este tipo de planes incurran en impago, ni en el extranjero ni en su propio país.

    Michele Zampini, vicepresidenta asociada de normativas federales y defensa delInstitute for College Access and Success, o TICAS, ha visto a prestatarios en una situación similar a la de Tully, con pagos aparentemente manejables, incumplir debido a una combinación de bajos ingresos y una sensación de desesperanza.

    “El peso psicológico de cargar con deudas es un problema muy extendido, aunque parezca financieramente manejable”, dijo. “No se trata necesariamente de ‘no puedo costearlo’. A veces es algo como ‘siento que no tenía más opción que ir a la universidad y tuve que pedir préstamos para hacerlo, y ahora voy a tener que cargar con esto’, lo que puede definir la vida de las personas de una manera que se siente muy injusta y dañina”.

    En 2016, Eric Cooper se graduó en logística en una escuela estatal de Georgia. Recibió buenas calificaciones, encontró un trabajo como gerente de logística y obtuvo un sueldo de 52,000 dólares al año casi de inmediato. Pero tenía 80.000 dólares de deuda estudiantil, la mayor parte de la cual consistía en préstamos PLUS para padres solicitados a través de su madre.

    “Hice lo que todo el mundo dice que hay que hacer: ir a la universidad, pedir préstamos”, dijo Cooper, que ahora tiene 31 años. “Mi preocupación cuando tenía 18 años era que suponía mucho dinero, pero todo el mundo te dice que conseguirás un buen trabajo y lo devolverás, sin problemas”.

    Los pagos de Cooper superaban los 600 dólares al mes y vivía al día. Consideró sus opciones y planeó dejar de pagar poco después de graduarse, tras darse cuenta de que tardaría décadas en saldar su deuda.

    “Lo pensé un día y me dije: ‘¿De verdad voy a estar haciendo esto hasta que tenga 50 o 60 años?’”.

    Su principal preocupación era el préstamo PLUS para padres. “Si me iba y no lo pagaba, ellos se verían obligados a hacerlo”, dijo refiriéndose a su familia. Después de trabajar tres años y pagar puntualmente, refinanció el préstamo a su nombre con un prestamista privado. A los pocos meses, se trasladó al sudeste asiático para enseñar inglés y siguió haciendo pagos mínimos mientras solicitaba la nacionalidad en su nuevo país. Dejó de pagar cuando la obtuvo.

    Cooper dejó de pagar sus préstamos en 2019 y cambió su correo electrónico y su número de teléfono, sin alertar nunca a los deudores de su nueva dirección.

    “Creo que se enviaron algunas cartas a mis padres, pero después del primer año, simplemente nunca escuché nada de nadie”, dijo.

    Para Enrique Zúñiga, las deudas no estaban en su mente cuando empezó sus estudios. Recibió una beca completa para Princeton y estaba agradecido de no tener deudas estudiantiles, hasta que recibió una factura de impuestos de 16.000 dólares.

    Zúñiga, de 25 años, procede de una familia de clase trabajadora de Tiltil, Chile. En su último año de bachillerato, EducationUSA, una iniciativa del Departamento de Estado para reclutar estudiantes internacionales para Estados Unidos, acudió a su clase y le entregó folletos de Princeton, donde solicitó estudiar química y más tarde cambió a las especialidades en español y portugués.

    Zúñiga vivía en alojamientos universitarios y trabajaba como friegaplatos a tiempo parcial, y su beca cubría tanto la matrícula como los gastos de manutención. Pero Zúñiga no sabía que toda la financiación que superaba sus gastos académicos representaba financiación “no cualificada”, lo que significa que estaba sujeta a impuestos.

    Princeton afirma en su página web que la mayor parte de la financiación no académica (incluida la de los estudiantes internacionales) está sujeta a impuestos, pero Zúñiga no recordaba que se lo hubieran dicho. Cuando recibió la primera factura de impuestos de la universidad al comienzo de su segundo año de estudios, le entró el pánico.

    “Entré en la oficina de ayuda financiera y les dije: ‘No tengo este dinero, ¿qué hago? Tengo que matricularme en mis clases’”, recuerda. Princeton le ofreció un préstamo privado para cubrir la factura de impuestos. Zúñiga esperaba quedarse en Estados Unidos después de graduarse y encontrar un buen trabajo con su título de la Ivy League. Con estos planes en mente, pidió más préstamos privados para cubrir sus impuestos hasta la graduación.

    TICAS ha abogado por que toda la financiación de becas no esté sujeta a impuestos para evitar que los estudiantes asuman deudas fiscales. Sin embargo, Zampini dijo que nunca había visto una situación como la de Zúñiga, en la que la universidad concediera préstamos para cubrir los impuestos. El periódico estudiantil también ha publicado un artículo de opinión destacando la cuestión.

    En julio de 2022, Zúñiga se graduó con 16.736 dólares en préstamos a Princeton. Recibió cartas y correos electrónicos que exigían el pago casi inmediato. Después de meses de desempleo y de quedarse a dormir en sofás de conocidos, Zúñiga encontró trabajo como asistente legal e intérprete en una organización de beneficencia legal en Filadelfia, pero seguía sin poder hacer frente a los pagos.

    En noviembre de 2023, Zúñiga había devuelto menos de 1500 dólares, y los administradores de préstamos empezaron a exigirle más pagos. Entonces recibió una oferta de trabajo en Shanghái como asesor de admisiones universitarias.

    “Pensé: ‘Bueno, no pueden ejecutar ninguna sentencia contra mis deudas. Mejor me voy’”, dijo. Antes de trasladarse a China, intentó negociar con los gestores de los préstamos, pero dijo que no estuvieron dispuestos a ceder.

    Incluso en Shanghái, una organización china de recuperación de préstamos empezó a ponerse en contacto con Zúñiga casi a diario a lo largo de 2024, instándole a pagar su deuda con Princeton.

    “Estaba deprimido”, dijo, describiendo un ciclo de recibir llamadas telefónicas diarias y bloquear números. Hoy, Zúñiga sigue recibiendo correos electrónicos sobre su deuda, que ha crecido hasta los 28.196,13 dólares, pero no planea pagarla.

    Aparte de los correos electrónicos, la deuda no desempeña prácticamente ningún papel en la vida de Zúñiga en Shanghái. Tully y Cooper también llevan vidas aparentemente libres de deudas. Dependen en gran medida de empleos locales y trabajos por cuenta propia, y siguen viviendo cómodamente a pesar de ganar mucho menos que sus coetáneos estadounidenses. Ambos han visitado Estados Unidos sin problemas y dijeron que rara vez pensaban en sus deudas.

    Zampini dijo que le preocupaba que se dijera que los prestatarios morosos que viven en el extranjero estuvieran “engañando al sistema” o que constituyeran una minoría tan pequeña que sus experiencias no motivaran un cambio de política.

    “Esta es solo una pieza del rompecabezas más amplio que es la forma en que los prestatarios están lidiando con la situación”, dijo. “El hecho de que alguien necesite hacer un cambio tan drástico en su vida debido a la deuda estudiantil es, en sí mismo, una crítica a un sistema roto”.

  • Opinión: Vestirse bien es vivir

    Opinión: Vestirse bien es vivir

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    A sus 74 años, Anatoliy Paduka apenas sale de su casa en Odesa, Ucrania, salvo para pasear a su perrito entre los bloques de departamentos construidos en la década de 1960 y los puestos de frutas y verduras. Cuando pasa, la gente suele seguirlo con la mirada. Sus sombreros caprichosos y pañuelos estampados destacan en medio de la desesperanza gris y fatiga apagada –y el sonido familiar de las sirenas antiaéreas— que impregnan nuestra ciudad, en el sur del país.

    “A veces pienso que se necesitan dos corazones para sobrevivir a esto, porque un corazón humano podría explotar”, me dijo Paduka, en referencia al desgaste emocional causado por cuatro años de guerra.

    Los miembros de la generación de Paduka empezaron sus vidas durante la Segunda Guerra Mundial o en sus secuelas y ahora están viviendo sus años de ocaso en medio del mayor conflicto que Europa ha experimentado desde entonces. Pensar que basta el transcurso de una vida humana para olvidar una catástrofe y caer como sonámbulos en otra, hace tambalear mi esperanza en un futuro mejor.

    Pero entonces veo a Paduka y a muchos otros de su edad que se visten de gala ante este horror, y muestran su determinación de seguir adelante a pesar de todos los golpes de la historia que han soportado. Es como si se burlaran de nuestra desesperanza y retaran a la vida a que les sorprenda con cualquier otra cosa que pueda lanzarles. Mientras te veas elegante, no estás retrocediendo.

    En mi barrio me cruzo a veces con Violetta Ageeva. Tiene 94 años y es una de las personas mejor vestidas que he visto en mi vida. Dentro de su apartamento, en el último piso de un viejo edificio de tres plantas, me enseñó su viejo armario, cuyos gruesos estantes de madera se curvan bajo el peso del tiempo y los montones de ropa elegante y juguetona.

    Me habló de la ocupación rumana de 1941 a 1944, cuando ella y su madre se escondieron en el sótano de su edificio, igual que hacemos a veces estos días. Toda su vida, Ageeva ha confeccionado su propia ropa, y cuando le pregunté qué significaba para ella, se rió y dijo: “Así es como vivo”.

    Odesa, ciudad portuaria que hace tiempo prosperó gracias al contrabando y el comercio y que ha atraído a una bulliciosa mezcla de nacionalidades y culturas, es famosa por su humor y la colorida forma de hablar de la gente. También ha producido su propio sentido de la moda: una mezcla característica de extravagancia y glamur. Me hace pensar en alguien que tiene un gran ego, no se toma a sí mismo demasiado en serio y disfruta con una buena carcajada.

    Nos vestimos para mostrar no solo quiénes somos, sino también quiénes queremos ser. Nos vestimos para impresionar y para atraer la atención de otras personas y presumir. Pero también nos vestimos por rebeldía; tener un aspecto fabuloso es negarnos a aceptar el poder de cualquier monotonía que nos rodee. Nos vestimos para un mundo mejor. Quizá así podamos hacerlo realidad o, simplemente, provocar una sonrisa en quienes nos rodean.

    Y mucha gente actúa en consecuencia, conscientemente o no. En mis 15 años como trabajadora humanitaria en zonas de conflicto, he visto a mujeres en campos de refugiados, donde era difícil encontrar agua y comida, hacer enormes esfuerzos para confeccionar vestidos elaborados. Era una manera de formar parte de su comunidad y de reforzar un sentido de sí mismas más allá de las circunstancias inmediatas que no podían controlar.

    Dirigimos nuestras esperanzas hacia el futuro. Y cuando intentamos imaginar el futuro de un lugar, solemos dirigir nuestra mirada hacia su juventud. Pero los jóvenes están abandonando Ucrania en cantidades asombrosas. En los últimos tres años, el país ha perdido el 40 por ciento de su población en edad de trabajar. Son las personas mayores quienes se han quedado para expresar el ADN de esta ciudad en lugar de dejar que la emigración masiva y la guerra lo erosionen por completo.

    Ageeva tiene problemas para caminar y no sale con frecuencia, sobre todo en invierno. Pero en las ocasiones inusuales en que la veo, siento el impulso de prestar más atención a lo que llevo puesto. Para hacer un poco mejor la oscura realidad de los ataques aéreos, los cortes de electricidad y las tuberías de agua rotas, y ayudar a preservar la identidad única del lugar que amo. Para que no me explote el corazón.

    Alyona Synenko es escritora de Odesa, Ucrania.

  • Cómo el suministro de alimentos a Irán se ve afectado por el cierre del estrecho de Ormuz

    Cómo el suministro de alimentos a Irán se ve afectado por el cierre del estrecho de Ormuz

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    Con la escalada del conflicto militar de Estados Unidos e Israel con la República Islámica de Irán, parece que el pueblo iraní debe prepararse para afrontar una nueva forma de presión, una que no se sentirá a través de medios militares directos, sino a través de interrupciones en la cadena de suministro de alimentos.

    El cierre de las rutas marítimas, el aumento de los riesgos para el transporte marítimo y los daños a la infraestructura portuaria han generado preocupación sobre cómo será la situación del suministro de alimentos en las próximas semanas y meses.

    La estructura de suministro de alimentos de Irán depende en gran medida de las importaciones marítimas. Se estima que anualmente ingresan al país alrededor de 25 millones de toneladas de productos básicos como trigo, maíz, cebada, soja, aceite y azúcar, de las cuales más del 90% se transporta a través de puertos del sur, incluidos Imam Jomeini, Bandar Abbás, Bushehr y Chabahar.

    Esta concentración ha convertido a estos puertos en cuellos de botella vitales. Ahora, debido a los daños en la infraestructura, el aumento de los costos de los seguros y la cobertura limitada de los mismos, la eficiencia de estas rutas ha disminuido.

    Ante esta situación, puertos del norte como Anzali y Amirabad han sido usados para intentar paliar parte de la escasez, pero debido al ataque militar al puerto de Anzali y a la limitada capacidad y acceso, no pueden sustituir por completo la ruta del sur. Por consiguiente, se ha debatido más que antes el uso de rutas terrestres.

    Por supuesto, algunas evaluaciones indican que la situación aún no se ha vuelto crítica.

    Ishan Banu, experto del Instituto Kpler, declaró al servicio persa de la BBC que, a pesar de la interrupción en la cadena de suministro, Irán cuenta con reservas para varios meses gracias a las grandes importaciones de los últimos meses, y que la descarga de algunos cargamentos en el Golfo Pérsico continúa.

    Añadió que, con el fin de la temporada de exportación de maíz de Brasil, las importaciones de este producto han disminuido, pero Irán ha importado un gran volumen en los últimos seis meses.

    Samer Abdul Jabbar, director regional de la Organización Mundial de la Alimentación, también declaró a la BBC: “Debido a problemas con sus propios puertos y con Pakistán, Irán ha importado mercancías a través de Turquía, el Mar Caspio, la ruta del Cáucaso y por tierra, pero a largo plazo esto no satisface las necesidades del país”.

    Así pues, parece que la situación alimentaria en Irán no es crítica, al menos por ahora.

    El peso de las importaciones

    Un vendedor ambulante de comida en Irán.

    Getty Images

    En circunstancias normales, el suministro de bienes básicos en Irán se basa en una combinación de producción nacional e importaciones.

    Según datos oficiales de 2025, la producción de trigo superó los 12 millones de toneladas, mientras que el consumo anual se sitúa entre 15 y 16 millones de toneladas. Por este motivo, para compensar el déficit y mantener las reservas, se importaron aproximadamente 2,7 millones de toneladas, y se estima que la dependencia en este sector oscila entre el 20% y el 30%.

    Sin embargo, la dependencia en el ámbito de los insumos para la ganadería es mucho mayor. La producción interna de maíz es de menos de un millón de toneladas, mientras que la demanda del país se sitúa entre 8 y 10 millones de toneladas; es decir, existe una dependencia cercana al 90%.

    Esta situación es aún más grave en el caso de la soja y la harina de soja; la producción interna es insignificante y el consumo anual se sitúa entre 2 y 3,5 millones de toneladas, por lo que prácticamente toda la demanda se cubre mediante importaciones.

    En el sector del aceite comestible también existe una brecha considerable entre la producción y el consumo. La producción interna ronda el medio millón de toneladas, mientras que el consumo supera los 2 millones de toneladas, y esta diferencia se compensa mediante la importación de semillas oleaginosas; de modo que la dependencia en este ámbito se estima en alrededor de entre 80% y el 90%.

    En el caso del arroz, la situación es más equilibrada. La producción interna se sitúa entre 2,5 y 3,8 millones de toneladas y el consumo ronda entre 3 y 4 millones de toneladas; por lo tanto, las importaciones de alrededor de 1,25 millones de toneladas han mantenido la dependencia en el rango del 20% al 30%.

    La cebada también presenta una situación intermedia; la producción interna se sitúa entre 1,5 y 2 millones de toneladas y el consumo ronda entre 3 y 4 millones de toneladas, por lo que la dependencia de las importaciones se ubica entre el 50% y el 70%.

    Finalmente, en el sector del azúcar, la producción interna se sitúa entre 1,5 y 2 millones de toneladas y el consumo ronda entre 2,5 y 3 millones de toneladas. Esta diferencia se compensa mediante la importación de entre medio y un millón de toneladas, y la dependencia en este ámbito se estima en alrededor del 20% al 40%.

    Cómo el tráfico de barcos en el Golfo Pérsico afecta el suministro de alimentos

    Una embarcación con bandera iraní que transporta mercancías navega por el río Arvand en Jorramshahr el 17 de marzo de 2014; un río que marca la frontera entre Irán e Irak.

    Getty Images

    Con la intensificación de los ataques, el patrón de tránsito de los barcos en el golfo Pérsico ha cambiado de manera notable y esta ruta vital del comercio mundial se ha visto seriamente perturbada; una perturbación que algunos consideran cercana al punto de ‘parálisis’.

    Las grandes compañías de seguros marítimos, incluida Lloyd’s, han clasificado esta zona como de alto riesgo. Como resultado, los costos de seguro y transporte se han incrementado drásticamente, y en algunos casos el costo de trasladar cereales se ha triplicado.

    Mientras tanto, los puertos del sur de Irán -en especial Imam Jomeini y Bandar Abbás-, que desempeñan un papel fundamental en la importación de bienes esenciales, han perdido parte de su capacidad operativa debido a las amenazas de seguridad y al riesgo operativo. Algunas grandes navieras, como Maersk, también han limitado o suspendido sus actividades en estas rutas.

    Ishan Banu, experto del Instituto Kpler, dice que el puerto Imam Jomeini, como principal punto de entrada de cereales y de insumos para la ganadería, “se ha visto gravemente afectado y el paso de barcos por el estrecho de Ormuz se ha reducido al mínimo; tanto así que, la semana pasada, solo un barco logró cruzar y atracar en este puerto, mientras que muchas navieras, debido al alto riesgo y a los elevados costos del seguro, evitan entrar en la zona”.

    Banu advierte que incluso los puertos del norte, como Anzali, podrían verse afectados por estas condiciones.

    El experto considera que si los ataques se prolongan, las presiones aumentarán y el incremento múltiple de los costos del seguro -en algunos casos hasta diez veces- junto con los riesgos de seguridad, no solo disuadirán a las empresas, sino también a las tripulaciones de los barcos, de entrar en la zona.

    “Además, la interrupción del transporte de contenedores debido a la limitada accesibilidad a los puertos clave de la región ha complicado aún más la situación”, señala.

    Aunque se están utilizando rutas alternativas como Chabahar o algunos puertos de la región, su capacidad es limitada y no pueden sustituir rápidamente a las rutas principales. Aun así, en el corto plazo todavía no se observan señales de una crisis inmediata, pero la continuación de los enfrentamientos podría plantear un serio desafío para el suministro de alimentos.

    ¿Un cerco económico?

    Petroleros y embarcaciones rápidas que han echado anclas cerca del estrecho de Ormuz.

    Getty Images
    Petroleros y embarcaciones rápidas que han echado anclas cerca del estrecho de Ormuz.

    No se ha formado un cerco completo, pero han ocurrido dos desarrollos importantes:

    En primer lugar, la interrupción del papel de los Emiratos Árabes Unidos como principal centro de comercio con Irán; de hecho, una parte considerable de las importaciones iraníes se realiza a través de los Emiratos, y con el inicio de los enfrentamientos, esta ruta se ha visto afectada.

    El segundo problema es la interrupción del transporte marítimo. El aumento del riesgo en el golfo Pérsico, los ataques a las infraestructuras portuarias y la retirada de las navieras y aseguradoras han provocado que, incluso sin un anuncio oficial, el flujo normal de importaciones se haya reducido drásticamente.

    Al mismo tiempo, las rutas alternativas no se han cerrado por completo, pero tienen una capacidad limitada. Parte de las importaciones puede realizarse por vías terrestres a través de Rusia y Turquía, o mediante rutas indirectas desde países vecinos. Además, en algunos casos, las redes no oficiales y la llamada ‘flota en la sombra’ pueden mantener parte del flujo de mercancías.

    Aun así, incluso estas opciones limitadas enfrentan obstáculos serios. Los puertos del norte, en el mar Caspio, aunque pueden absorber parte de las importaciones, no tienen la capacidad de sustituir a los puertos del sur debido a sus limitaciones de infraestructura, su escasa profundidad y su baja capacidad operativa. En consecuencia, cualquier interrupción en estas rutas puede poner bajo presión incluso este corredor ya de por sí limitado.

    En conjunto, aunque técnicamente existen vías para la entrada de mercancías, desde el punto de vista operativo -en términos de costos, capacidad y riesgo- estas rutas no pueden compensar la interrupción en el golfo Pérsico.

    Samer Abdul Jabbar también considera que, debido a la interrupción de las rutas marítimas y a la limitación del acceso a los puertos, ha aumentado el uso de largas rutas terrestres a través de Turquía, el Cáucaso Sur, el mar Caspio y Asia Central.

    Según él, aunque estas rutas son utilizables, son “lentas, complejas y limitadas”, y debido al cruce de múltiples fronteras y a su baja capacidad, no pueden sustituir plenamente a las rutas marítimas. Además, el aumento de los costos de transporte, del seguro y del combustible ya ha hecho que el proceso de abastecimiento y de reposición de reservas estratégicas sea más lento y más caro, reduciendo la capacidad de los países para enfrentar futuros shocks.

    De este modo, si esta situación continúa, no sería sorprendente un aumento en los precios de los alimentos, una reducción del poder adquisitivo y una mayor presión sobre los hogares más vulnerables.

    Una mujer camina por la acera llevando bolsas de la compra.

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    ¿Está en riesgo el suministro de alimentos en Irán?

    La perspectiva de la seguridad alimentaria de Irán, en caso de que la guerra continúe -especialmente a medio y largo plazo-, resulta preocupante. Las experiencias internacionales muestran que los conflictos prolongados van deteriorando las cadenas de suministro de alimentos de forma gradual pero profunda. En esta línea, el Programa Mundial de Alimentos también ha advertido que estos enfrentamientos, al agravar la pobreza y la inseguridad alimentaria, pueden tener consecuencias que trasciendan la región.

    Aun así, algunos responsables gubernamentales no consideran que la situación actual sea especialmente preocupante. El presidente de la Unión de Mayoristas de Alimentos de Teherán afirma que, por el momento, no existe escasez y que las reservas para los próximos meses ya están previstas.

    Por su parte, Mohammad Lahouti, miembro de la Cámara de Comercio de Irán, ha informado de medidas del gobierno para facilitar el comercio exterior y la liberación de mercancías, calificando estas acciones como pasos destinados a reducir la inquietud de los actores económicos y satisfacer las necesidades del mercado.

    Akbar Fathi, viceministro de Agricultura, también ha señalado que en los últimos meses se han realizado esfuerzos para reforzar las reservas estratégicas, y que parte de las necesidades alimentarias del país -especialmente en el ámbito de los productos proteicos y lácteos- se cubre mediante la producción interna. Según él, el apoyo a los productores y agricultores, incluso en condiciones de guerra, es una de las principales prioridades de las políticas públicas.

    Un hombre carga bolsas en ambas manos mientras camina dentro de un mercado de alimentos.

    Getty Images

    Con todo, la principal preocupación no está tanto en la “escasez material” como en el “aumento de los precios”.

    Los informes muestran que el precio de los alimentos ha crecido en promedio más de un 40%, y en productos como el arroz, el aceite y las legumbres este incremento ha sido aún mayor. Una de las causas principales es la interrupción en la importación de insumos como el maíz y la soja, que desempeñan un papel clave en la producción de carne y pollo.

    Sin embargo, a largo plazo, las preocupaciones parecen más serias.

    Según Samer Abdul Jabbar, las reservas estratégicas de cereales en muchos países son limitadas y suelen cubrir desde unos pocos meses hasta, como máximo, un año.

    “Al mismo tiempo, la interrupción de las rutas de transporte y el aumento de los costos de seguros y combustible han hecho que la reposición de estas reservas sea más lenta y más costosa”, dice.

    Por otro lado, la limitación en el acceso a fertilizantes químicos incrementa los costos de producción agrícola y puede afectar negativamente las cosechas futuras; un factor que, en última instancia, conduce a un aumento aún mayor en los precios de los alimentos.

    En tales condiciones, la presión económica y social va creciendo de forma gradual, y el riesgo de desigualdad en el acceso a los alimentos se intensifica. Este problema no se limita únicamente a Irán, pues los países con mayor dependencia de las importaciones son los más vulnerables.

    En conjunto, la amenaza que se perfila no es una crisis repentina, sino una especie de “erosión gradual” de la seguridad alimentaria; un proceso que comienza con el aumento de los precios, reduce progresivamente el acceso de distintos grupos sociales y, si continúa, puede acarrear consecuencias como desnutrición, descontento social y una mayor presión sobre la economía del país.

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    BBC

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  • La nadadora de 95 años que batió decenas de récords y sigue sumando más

    La nadadora de 95 años que batió decenas de récords y sigue sumando más

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    Retrato de Jane Asher sonriendo en una piscina

    BBC
    La trayectoria de Jane Asher ha sido reconocida por las autoridades británicas con condecoraciones como la Medalla del Imperio Británico, una de las más importantes del país.

    A sus 95 años, Jane Asher no es una abuela a la usanza.

    Además de estar atenta a sus cuatro hijos y a sus 11 nietos, de practicar taichi, pilates y pintar, la británica no para de acumular medallas y galardones en natación.

    “Este deporte simplemente te hace sentir bien y te mantiene saludable”, afirmó a la BBC.

    Tras haber conseguido en marzo su quinto récord mundial en las piscinas, Asher no parece tener intención de colgar la toalla.

    Ni siquiera el hecho de haber pasado por quirófano en los últimos años —y haber visto cómo le reemplazaban ambas caderas— ha logrado hacerle vislumbrar el final de su trayectoria deportiva.

    “Voy a seguir nadando todo el tiempo que pueda”, le dijo a Marathon Swims, el sitio web del maratón de natación que se celebra en Londres cada año.

    “Después de nadar, sales del agua y sientes que puedes ir a cualquier parte”, subrayó la atleta, quien forma parte del Salón de la Fama Internacional de la Natación y ha recibido la Medalla del Imperio Británico por su dedicación a este deporte.

    La nonagenaria nadadora tiene ahora en la mira intentar batir otro récord mundial en el próximo campeonato de Budapest (Hungría) y para ello sigue una rutina de entrenamientos que incluye sesiones de nado cuatro veces por semana.

    Una carrera inusual

    La carrera deportiva de Asher resulta cuando menos sorprendente, porque nada indicaba que la natación terminaría ocupando gran parte de su vida.

    “Nací en Rodesia del Norte (actual Zambia) y el agua de los ríos estaba llena de cocodrilos e hipopótamos, así que no nadé hasta que cumplí 7 años”, declaró a TNT Sports, un canal especializado en deportes hace unos años.

    Su primer encuentro con una piscina ocurrió cuando su familia se trasladó a Johannesburgo (Sudáfrica), luego de que la futura nadadora contrajera la malaria.

    Jane Asher dentro de su casa, junto a una escalera en la que se ven medallas colgadas

    BBC
    La nonagenaria nadadora lejos de pensar en retirarse está preparándose para una competencia en Budapest (Hungría).

    La familia materna de Asher tenía una especial relación con el agua por tener raíces en Cornualles, la famosa región costera inglesa.

    “A mi madre le encantaba nadar. Su madre le enseñó a nadar en Cornualles, en el mar. El amor por el agua fría lo llevo en la sangre”, contó.

    Con 22 años, la mujer se mudó a Reino Unido, donde comenzó a incursionar poco a poco en el mundo de los deportes.

    En la Universidad de Mánchester formó parte del equipo de natación, pero al graduarse y casarse dejó las competencias, aunque no se separó totalmente de las piscinas.

    “Empecé a competir porque enseñaba natación a niños de primaria y como algunos eran muy buenos pues dije: ‘deberíamos hacer algunas competencias’, pero algunos de ellos tenían miedo”, relató a BBC Sports en 2015.

    “‘Vengan y vamos a competir’”, les dijo a sus estudiantes para quitarles el temor y darles confianza.

    “Y resultó que lo hice muy bien, pese a tener 40 años y ser ellos unos niños. Alguien que me vio me dijo: ‘Sabes que hay competencias para adultos’”, evocó.

    “No es por las medallas”

    Sin embargo, Asher no comenzó a competir profesionalmente hasta la década de 1990, luego de que falleciera su esposo.

    “Cuando enseñas a otros a nadar en realidad no puedes entrenar mucho”, dijo.

    “Pero antes de morir mi esposo me dijo: ‘Ahora sí vas a poder hacer lo que te gusta’”, agregó.

    Poco después, Asher viajó a Estados Unidos y batió su primer récord máster —para nadadores mayores de 25 años— en estilo libre dentro de su categoría de edad.

    Desde entonces no ha dejado de acumular galardones, dando la sensación de que está intentando recuperar el tiempo perdido.

    Sin embargo, Asher aseguró que subirse a los podios y recibir reconocimientos no es lo que la impulsa.

    “No es por las medallas, ya no las colecciono porque no tengo dónde guardarlas”, declaró al canal TNT Sports hace cuatro años.

    Momento en que Asher se lanza a la piscina en una competencia.

    Mondadori Portfolio via Getty Images
    La nadadora nacida en África espera que otros adultos mayores sigan sus pasos y vean que nunca es tarde para comenzar a practicar su pasión.

    En la revista Swimming World se lee que ha ganado preseas doradas en los campeonatos nacionales de Reino Unido, Francia y los Países Bajos, al tiempo que ha establecido 52 récords mundiales en cuatro categorías de edad diferentes.

    “La natación es un mundo maravilloso. Los nadadores formamos una gran familia: puedes tener 18 años o 90, y en un minuto y 21 segundos ya hablas el mismo idioma”, explicó.

    Y tras asegurar que le avergüenza que la consideren una inspiración, Asher dijo que prefiere ser vista como una “persuasora”.

    “Espero que otros digan: ‘Bueno, si ella puede, yo también lo haré, lo intentaré’”, remató.

    * Con información de Gem O’Reilly.

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    BBC

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