Gianni Infantino pidió disculpas por los “errores” cometidos en unos polémicos planes para vender participaciones a inversores privados de los torneos, pero seguirá siendo presidente de la FIFA tras recibir el respaldo de altos cargos en una reunión celebrada este miércoles en Marruecos.
Infantino convocó a los miembros de la junta directiva a la oficina de la FIFA para África, en Rabat, tras las crecientes críticas a sus propuestas —finalmente descartadas.
El organismo rector del fútbol mundial emitió un comunicado de apoyo cuatro horas después de finalizar la reunión.
La UEFA, organismo rector del fútbol europeo, declaró el fin de semana que había perdido la confianza en Infantino, calificando la propuesta FIFA Forward Enterprise (FFE) como un “acuerdo turbio, opaco y gestado entre bambalinas”.
Gran parte de las críticas han surgido desde el seno de la propia FIFA, incluso por parte del secretario general, Mattias Grafström, quien estuvo presente en la reunión de este miércoles.
En un memorando interno enviado al personal de la FIFA el martes, Grafström escribió que la situación constituía “una serie de acontecimientos lamentables y reprobables”.
Sin embargo, en un comunicado posterior a la reunión, Grafström y la junta directiva “reafirmaron su pleno apoyo” a Infantino como presidente.
Infantino y Grafström también enviaron una carta firmada —a la que tuvo acceso la BBC— a los vicepresidentes, al Consejo y a las 211 asociaciones miembro de la FIFA, expresando sus “sinceras disculpas” por los errores cometidos y comprometiéndose a “evitar que vuelvan a ocurrir”.
Ambos fueron fotografiados asistiendo juntos a un partido de la Copa Africana de Naciones Femenina en Rabat tras la reunión.
Infantino había ofrecido US$40 millones a todas las asociaciones si respaldaban una propuesta de inversión privada en sus torneos —incluidos los Mundiales masculino y femenino— a través de una nueva filial, la FFE.
La FIFA declaró que, durante la reunión de este miércoles, se “reconocieron” los “errores” relacionados con la FFE, que “no era la intención” que el Consejo de la FIFA y las asociaciones miembro “se sintieran excluidos del proceso” y que “el proceso debería haberse gestionado de otra manera”.
El órgano rector añadió que reconoce que “también se cometieron errores después de que la propuesta se filtrara a los medios de comunicación”, siendo The Times el medio que dio a conocer la noticia sobre el plan de Infantino el 28 de julio.
No obstante, la organización también indicó en el comunicado que “no tolerará más ataques a su integridad, buen gobierno y debido proceso, y tomará todas las medidas necesarias para proteger y salvaguardar su nombre y reputación”.
Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
Descarga la nueva app del BBC World Service. Elige BBC News Mundo y recibe alertas de noticias, documentales y análisis, todo en un solo lugar. Importante: la nueva aplicación no está disponible en Reino Unido ni Estados Unidos.
Una semana es un tiempo largo en la política y más en la política del fútbol. Aún para quien el presidente Trump llamó “el rey del fútbol”.
El martes pasado, Gianni Infantino se encontraba en una posición de fortaleza como presidente de la FIFA, el cargo más poderoso del balompié mundial.
Una semana después, tras su intento de promover la venta de activos en las competencias de la FIFA a inversionistas privados -aparentemente sin el conocimiento de nadie- su posición en ese trono tambalea.
La UEFA, la federación que gobierna el fútbol en Europa, fue la primera en sacar las garras declarando que boicotearía los torneos de la FIFA, seguida de la CONCACAF, que rige el deporte en Norte y Centroamérica y el Caribe.
A pesar de que Infantino dio marcha atrás, el fin de semana, en su polémica propuesta de venta de acciones, ambas federaciones solicitaron una completa revisión del liderazgo de la FIFA.
UEFA también amenazó con demandar al organismo mundial.
Este lunes, Gales se convirtió en el primer país en darle la espalda a Infantino como presidente de la FIFA y también se espera que la FA, la Asociación de Fútbol de Inglaterra, le escriba al presionado dirigente para informarle que también le retirará su apoyo.
Como presidente de la FIFA, Gianni Infantino es el hombre que mueve los hilos del deporte rey internacional, la persona que ha conseguido reflotar la organización mundial tras los escándalos de corrupción que acabaron con su antecesor y que, tras 10 años a las riendas del órgano rector del fútbol mundial, ha logrado reformar y expandir la competición, aunque no sin controversia.
Desde las pausas de hidratación de los partidos de este Mundial -que muchos critican como una excusa para ganar más dinero con los anuncios que se retransmiten durante esos minutos- hasta la disputada retirada de la tarjeta roja a un delantero de Estados Unidos tras una llamada telefónica del propio Donald Trump, pasando por los precios desorbitados de las entradas: a la hinchada internacional no le han faltado ocasiones para criticar al presidente de la FIFA.
Pero su gestión a lo largo de esta década también ha logrado darle un vuelco a una institución que se encontraba sumida en acusaciones de corrupción y con un déficit que llegó a los US$550 millones tras la retirada de los patrocinadores por los escándalos anteriores.
“Trabajaré incansablemente para que el fútbol vuelva a la FIFA y la FIFA vuelva al fútbol”, dijo Infantino cuando asumió el cargo hace una década.
Diez años después, no cabe duda de que el órgano rector goza de excelente salud. Prevé registrar ingresos récord de US$13.000 millones en el ciclo trienal que acaba a finales de este año.
Pero esas cifras solo cuentan una parte de la historia.
A ellas se suma la polémica Copa Mundial de Clubes y el Mundial más grande de la historia, con sus elevados precios de las entradas. Terminando en el controvertido plan de venta de activos de la FIFA a inversionistas privados que se vio obligado a retractar y que ahora lo tiene contra las cuerdas.
Esta es la historia de su asenso a la élite del fútbol mundial y cómo se consolidó en una posición casi inexpugnable hasta que se excedió en sus ambiciones.
‘Un nuevo día, un nuevo amanecer”
Es fácil olvidar que el sucesor de Joseph Blatter como presidente de la FIFA iba a ser Michel Platini, entonces presidente de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA, por sus siglas en inglés).
Pero después de que Platini se viera envuelto en el escándalo de la organización —tanto él como Blatter fueron posteriormente absueltos por completo de los cargos de corrupción—, Infantino pasó a ser el candidato preferido de la UEFA.
Como secretario general del organismo rector del fútbol europeo, Infantino fue la mano derecha del presidente Platini durante siete años.
Pero era un salvador improbable, un hombre que rara vez estaba presente en la mente del aficionado medio al fútbol.
Para muchos, él era simplemente el tipo que presentaba los sorteos de la Liga de Campeones.
Diez años después, sería difícil encontrar un aficionado al fútbol que no lo reconozca.
Infantino era el hombre que realizaba el sorteo de la Liga de Campeones antes de asumir el cargo más importante del fútbol.
Nacido en Suiza en 1960 en una familia de migrantes italianos, Infantino se crió en un entorno humilde, en el que el fútbol siempre estuvo presente.
Su interés pasó a la administración del fútbol siendo ya adolescente, tras lo que estudió Derecho en la universidad de Friburgo para convertirse en abogado especializado en ese deporte.
En el año 2000, con 30 años y trabajando ya en la UEFA, pasó a ser el jefe de su departamento legal. Pare el año 2009, Infatino ya era secretario general de la organización.
Quienes lo conocen de cerca aseguran que es muy trabajador. Habla, además, siete idiomas: italiano, francés, alemán, inglés, español, portugués y árabe. Su esposa es libanesa y la pareja tiene 4 hijos.
Para Infantino, darle la vuelta a la FIFA tras el escándalo de corrupción que sacudió sus cimientos no fue tarea fácil.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos había imputado a un gran número de altos ejecutivos y necesitaba una reforma integral.
Dos páginas de su programa electoral estaban dedicadas a duplicar con creces los fondos de desarrollo para las asociaciones miembros.
Eso se destinaría a nuevas competiciones, a infraestructuras e incluso a cubrir los gastos de desplazamiento de las naciones más pequeñas.
También se incluyó la ampliación de la Copa del Mundo, aunque a 40 selecciones. En el plazo de un año se aprobó definitivamente como un torneo de 48 selecciones.
Las elecciones estuvieron muy reñidas.
En la primera vuelta, Infantino aventajó al jeque Salman bin Ebrahim al-Khalifa —presidente de la Confederación Asiática— por 88 votos frente a 85.
Infantino solo logró distanciarse cuando se reasignaron los 34 votos emitidos originalmente para el príncipe jordano Ali bin al-Hussein y el ejecutivo francés Jerome Champagne.
El resultado final fue de 115 votos contra 88.
“Este es un nuevo día, un nuevo amanecer”, dijo el entonces presidente de la Federación Inglesa de Fútbol, Greg Dyke, al celebrar la victoria de Infantino. “Él no es un político ni un egocéntrico”.
Infantino declaró, por su parte, que “restauraría la imagen de la FIFA”.
“Es su dinero, no el del presidente de la FIFA”, dijo Infantino a los delegados. “El dinero de la FIFA debe utilizarse para desarrollar el fútbol”.
Infantino cumplió su palabra. Pero para ganar más dinero, la FIFA tenía que ser creativa.
“Hoy me siento catarí”
Las polémicas Copas del Mundo de 2018 en Rusia y de 2022 en Qatar esperaban en la agenda de Infantino.
La votación para la adjudicación de los torneos había estado envuelta en polémica, con acusaciones de connivencia y acuerdos secretos, pero ya no había vuelta atrás.
En sus primeros años como presidente, Infantino mantuvo un perfil bastante bajo. No fue hasta que el Mundial llegó a Qatar cuando empezó a convertirse en una figura más pública.
Infantino acaparó titulares con su discurso previo al Mundial de Qatar 2022.
Presionado por las reiteradas críticas sobre los derechos de los trabajadores y las acusaciones de esclavitud moderna en el país, Infantino contraatacó.
Primero denunció la “hipocresía” y el “racismo” contra Qatar en los medios europeos, y luego pronunció su controvertido discurso sobre la discriminación.
“Hoy me siento catarí”, dijo. “Hoy me siento árabe. Hoy me siento africano. Hoy me siento gay. Hoy me siento discapacitado. Hoy me siento como un trabajador migrante”.
A cada partido al que asistía, las cámaras de televisión parecían enfocarlo entre la multitud.
Y había una razón. Según algunas informaciones -sobre las que la FIFA se negó a hacer comentarios-, se les indicó a los directores de televisión que se debía mostrar a Infantino al menos una vez por partido, pero no si estaba usando su teléfono móvil.
Comienza la controversia
Tras el Mundial de Qatar, Infantino acaparó muchos más titulares, desde planes para organizar torneos y nuevas competiciones hasta comentarios despectivos sobre el comportamiento de los aficionados ingleses.
Infantino había prometido una Copa Mundial de Clubes ampliada y de verano poco después de su elección en 2016.
El plan sufrió varios retrasos, pero dos días antes de la final del Mundial de 2022, la FIFA finalmente anunció que se celebraría en 2025, en Estados Unidos.
Organizó un torneo de gran envergadura en un verano que normalmente estaba reservado para la recuperación de los jugadores.
La FIFA rechazó las afirmaciones de que el sindicato de jugadores Fifpro y la Asociación Mundial de Ligas no fueron consultados.
Luego vino la singular asignación de las fases finales de los Mundiales de 2030 y 2034.
Se decidió que la edición de 2030 se celebraría en tres continentes: África, Europa y Sudamérica. Eso significaba que el evento de 2034 tenía que tener lugar en Asia u Oceanía.
Al no haber competencia real, esto garantizaba de hecho que Arabia Saudita —otro país sobre el que existen dudas en cuanto a su historial en materia de derechos humanos— fuera la sede.
Arabia Saudita y la FIFA, bajo la dirección de Infantino, habían establecido una estrecha relación.
La federación noruega de fútbol se abstuvo del proceso y argumentó que el proceso de licitación socavaba “las reformas de la FIFA para la buena gobernanza” y ponía en entredicho “la confianza en la FIFA”.
En mayo de 2024, se reveló que Infantino recibió un aumento salarial del 33%, determinado por un comité independiente, tras su reelección el año anterior.
Esto elevó su salario base de US$2,4 millones a US$3,2 millones.
Además, le correspondía una bonificación de más de US$2 millones, cantidad que se mantuvo sin cambios.
Infantino, que ganaba alrededor de US$1,7 millones cuando fue elegido por primera vez en 2016, ahora se acerca al último salario anual de Blatter, que ascendía a US$3,5 millones.
Cada vez más cerca de Trump
La UEFA estaba cada vez más frustrada con la imagen pública de Infantino y su estrecha relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La situación llegó a su punto álgido en mayo de 2025. Infantino había estado realizando una gira diplomática por Medio Oriente con Trump y llegó con dos horas de retraso al Congreso de la FIFA.
La UEFA acusó a Infantino de dar prioridad a “intereses políticos privados” y protagonizó una salida en masa.
Luego llegó el Mundial de Clubes del verano pasado, en el que se pudieron ver estadios con gran cantidad de asientos vacíos.
Infantino y Donald Trump se han vinculado estrechamente, y el presidente estadounidense recibió el primer Premio de la Paz de la FIFA.
Sin embargo, cuando Infantino reunió a los medios de comunicación en la Torre Trump, declaró que ya era “la competición de clubes más exitosa del mundo”.
El pasado diciembre, el sorteo del Mundial de este verano fue un evento largo, fastuoso y extravagante.
Infantino ocupó un lugar central, y Trump recibió el controvertido Premio de la Paz de la FIFA.
En el plazo de una semana se anunció el elevado precio de las entradas para la final.
Las entradas para la fase de grupos iban a costar hasta tres veces más que las del Mundial de 2022, y la más barata para la final en Nueva Jersey costaría casi US$4.200.
Tras una ligera rectificación, Infantino defendió los precios y afirmó que reflejaban la demanda “absolutamente desmesurada” del público.
Infantino insistió en que todo el dinero se reinvertiría en el fútbol, diciendo: “Sin la FIFA no habría fútbol en 150 países”.
Pero aún llegarían otras controversias.
Durante el partido que disputó contra Bosnia-Herzegovina en los dieciseisavos de final en este Mundial, el delantero estrella de la selección de Estados Unidos, Folarin Balogun, recibió una tarjeta roja que le impediría jugar en octavos contra Bélgica.
Tras una llamada de Trump a Infantino, la FIFA decidió suspender la sanción a Balogun durante un año, algo que solo había ocurrido una vez en 1962. La decisión estuvo rodeada, tanto entonces como ahora, de acusaciones de interferencia política.
La suspensión de la sanción contra el jugador estadounidense Folarin Balogun tras una llamada de Trump puso en entredicho la imparcialidad de la FIFA.
Un puente demasiado lejos
El controvertido plan de vender acciones en las principales competencias de la organización llevó a que la UEFA anunciara el boicot de todos los futuros torneos de la FIFA, lo que llevó a la dimisión de uno de los asesores principales de Infantino.
Los planes habrían permitido a la FIFA crear una filial comercial para organizar sus eventos principales. Los inversionistas externos entonces habrían podido comprar participaciones en la empresa.
El director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, afirmó que la propia administración del órgano de gobierno había sido “engañada” sobre el proyecto. Por su parte, el primer ministro británico Andy Burnham describió a Infantino como “el hombre equivocado” para liderar la Fifa.
Tras la protesta de otras dos grandes confederaciones, Infantino emitió un comunicado diciendo que ya no seguiría adelante con los planes, añadiendo que había quedado claro que el proyecto había “creado divisiones” que “ya no están en el interés” de su objetivo original.
La respuesta de la UEFA fue demoledora: dijo que había perdido la confianza en el liderazgo de Infantino.
A pesar de las controversias, Infantino ha marcado una diferencia clara para muchas naciones futbolísticas de todo el mundo. Sí, se trata de dinero. Pero dinero para el fútbol.
Ha enriquecido a algunas de las naciones más pobres y pequeñas, proporcionando financiación mediante infraestructuras y desarrollo.
Y la FIFA ha sido transparente al publicar los salarios de todos los altos ejecutivos y mantener fondos dentro del fútbol.
Peo las consecuencias del fallido plan significa que Infantino está ahora bajo una enorme presión mientras busca la reelección para un cuarto mandato como presidente en el Congreso de la FIFA en marzo 2027.
UEFA se ha convertido en la organización más vociferante contra Infantino.
¿Infantino puede ser destituido?
La vía más rápida para la salida de Infantino sería que el suizo dimitiera, como hizo su predecesor Sepp Blatter en 2015.
Pero Infantino sigue manteniendo apoyo y podría intentar resistir hasta marzo, cuando se presentará a la reelección para un cuarto y último mandato como presidente.
Otra vía sería que el Consejo de la FIFA intente forzar la mano de Infantino a una reunión de emergencia, pero hay dudas de que se puedan reunir los 19 votos necesarios para convocarla. Aún así, si en una hipotética reunión de emergencia se le pidiera la dimisión a Infantino, él simplemente podría negarse a hacerlo.
Sin embargo, añadiría aún más presión.
El siguiente paso sería un congreso extraordinario de las 211 asociaciones miembros de la FIFA, que se celebraría si 43 asociaciones “hacen dicha solicitud por escrito”. UEFA cuenta con 55 países y podría convocar el congreso extraordinario cuando quiera, pero sin garantía de éxito.
En efecto, sería una elección de facto sin otro candidato, ya que se necesitarían 106 votos para aprobar la moción de censura.
La UEFA tiene 55, África 54, Asia 46, CONCACAF 35, Oceanía 11 y CONMEBOL 10.
CONMEBOL, que rige el fútbol en Sudamérica, no ha criticado el plan de Infantino. Tampoco África ni Oceanía.
¿Podría la UEFA llegar a 106? En total, 136 países rechazaron oficialmente el plan de inversión, pero votar para rechazar una idea no es lo mismo que votar para expulsar a Infantino.
De los 136, Catar ya lo ha apoyado públicamente y México se ha distanciado de la declaración conjunta de la CONCACAF.
Lo que deja, entonces, es la búsqueda de un candidato adecuado para disputar las elecciones de marzo.
Infantino se presentó sin oposición cuando fue reelegido en 2019 y 2023 y, si alguien quiere competir con él por el puesto, la fecha límite para anunciar su candidatura es el 18 de noviembre.
* Con información de Dale Johnson, corresponsal de fútbol de la BBC; Mandeep Sanghira, reportero de deportes de la BBC; Dan Roan, editor de deportes de la BBC.
Descarga la nueva app del BBC World Service. Elige BBC News Mundo y recibe alertas de noticias, documentales y análisis, todo en un solo lugar. Importante: la nueva aplicación no está disponible en Reino Unido ni Estados Unidos.
Algunas personas te van a decir que el problema con La odisea de Christopher Nolan es que trata sobre personas modernas, no antiguas. Yo no. Trata sobre personas modernas, pero eso también sucede con todo lo creado por personas modernas. Si quieres encontrarte con el mundo antiguo, tienes que abrir un libro. (Homero está disponible en varias traducciones; a mí me gusta en inglés la de Richmond Lattimore).
Otras personas te van a decir que el problema con La odisea de Nolan es que utiliza un texto antiguo para retomar sus propias preocupaciones: el heroísmo, la culpa, la memoria y la naturaleza del tiempo. Yo no. Me gusta un artista que no teme seguir royendo el mismo hueso.
No, para mí el problema con La odisea de Nolan es otro. Es Odiseo.
Para refrescar brevemente la memoria de aquellos que no recuerdan la historia y no han visto la película: los dos poemas épicos de Homero, la Ilíada y la Odisea, siguen la historia de la guerra de Troya, cuando el rapto de Helena, la esposa de Menelao, desencadena un enorme conflicto. Los griegos asedian Troya durante 10 años, con grandes pérdidas en ambos bandos, y finalmente consiguen la victoria cuando Odiseo engaña a los troyanos para que introduzcan en la ciudad un caballo lleno de soldados. Odiseo, al regresar a casa victorioso, enfurece a Poseidón, el dios del mar, lo que retrasa su regreso a casa otra década. Cuando por fin logra regresar, descubre que su casa está llena de pretendientes que cortejan a su esposa, Penélope, y conspiran para acabar con la vida de su hijo, Telémaco. Penélope ha mantenido astutamente a los pretendientes a raya mediante engaños, pero ha sido traicionada por algunos de sus sirvientes y no puede aguantar mucho más.
Algo que puede sorprender a los lectores contemporáneos de Homero es que Odiseo es uno de los pocos héroes épicos cuyas motivaciones resultan comprensibles para nosotros. No quiere estar en Troya; quiere estar en casa. Es taimado y astuto sin ser un completo sinvergüenza, y en general lo motivan la curiosidad y la sed de conocimiento.
Sin embargo, en manos de Nolan, el sagaz Odiseo se convierte en un tipo diferente, aunque aún reconocible: el héroe a medias. Es un hombre que, de alguna manera, fracasa como padre; un hombre que se ensucia en nombre de una causa superior, pero luego descubre que la causa no valía la pena; un hombre con el poder de cambiar el mundo pero que, al final, o bien fracasa en el intento o empeora el mundo.
Al igual que J. Robert Oppenheimer, el protagonista de la película anterior de Nolan, este héroe a medias parece ajeno al autoconocimiento, ya sea por una ingenuidad culpable o por una arrogancia cegadora. El Odiseo de Nolan, por ejemplo, se sorprende de que una vez que logra introducir a los griegos en Troya, sus camaradas la saqueen y maten a sus habitantes. Durante la caza, tensa su arco por espíritu deportivo y, cuando sus barcos zarpan para volver a casa, decide no llevarse provisiones de Troya porque, según él, ya se han llevado suficiente de la ciudad.
Como ya se ha mencionado, este es un Odiseo para gente moderna, y la gente moderna tiene dificultades para comprender la idea de los héroes verdaderos. ¿Una figura que identifica lo que hay que hacer y luego lo hace sin un conflicto interno tremendo? ¿Qué sentido tiene eso? Una persona así solo hará que la mayoría del público moderno se sienta fracasada. Quizás los espectadores contemporáneos desconfían de la idea de un líder astuto y decidido, o quizás la noción de hacer algo sin sentirse mal por ello les parece inherentemente malvada. En la política contemporánea, los estadounidenses tendemos a alternar entre personas que nos dicen que no se puede hacer nada y personas que juran que todo se puede hacer, y ambos decepcionan a su manera. Así que el Odiseo de Nolan, que se muestra conflictuado después de hacer algo que resulta ser un error, parece una figura especialmente fascinante.
En las historias, parece que nos atraen estos héroes a medias: personas que más o menos saben qué hacer, pero tienen muchas dificultades para hacerlo y cuyo eventual momento de resolución personal, de alguna manera, al fin lo arregla todo. En sus formas menos ingeniosas, esto convierte el arte en una sesión de terapia sucedánea en la que uno se perdona por sus fracasos y luego salva al mundo.
Nolan es más ingenioso. Sus héroes suelen ser hombres excepcionales que causan problemas y luego se angustian por cómo enmendarlos. El hecho de que sean hombres no es casualidad. Sus fracasos tanto en lo que respecta a la masculinidad como a la intimidad son esenciales para entenderlos. No son hombres buenos, en el sentido de ser miembros honorables de la comunidad que trabajan para construir algo mejor. Y tampoco son hombres malos, es decir, parásitos violentos. En cambio, son héroes a medias, personas carismáticas pero vacías que consideran que el amor es algo que se demuestra mejor con su ausencia, porque su presencia resulta demasiado peligrosa.
El problema que da forma a La odisea es lo que ha ocurrido en los hogares desatendidos mientras los hombres han estado ausentes. Los pretendientes que acosan a Penélope para que se case con uno de ellos son hombres inferiores a Odiseo, y en ausencia de hombres como Odiseo, nadie les ha enseñado a comportarse. La generación a la que representan se ha descarriado, y no hay forma de remediarlo.
No es revelar demasiado sobre la película decir que, al igual que la interpretación que hace Nolan de Batman, e incluso su Oppenheimer, su Odiseo decide convertirse en un devorador de pecados, alguien que expía las malas acciones de otros: busca rectificar no solo el desorden que se ha apoderado de su hogar, sino enmendar toda la guerra de Troya. Su solución a la desastrosa generación que se interpone entre la suya y la de su hijo es la misma que en el poema: Odiseo mata a los pretendientes. Son hombres peligrosamente débiles, no son lo suficientemente fuertes para gobernar o para mostrar autocontrol, pero sí lo suficientemente fuertes como para aterrorizar a los ancianos, los ciegos, las mujeres y los niños. En la película, Odiseo intenta mantener las manos de su hijo limpias de sangre, pero fracasa, por lo que el proyecto de crear una nueva generación genuinamente inocente termina antes de haber comenzado. Pero tras haber asumido toda esta violencia sobre sí mismo, Odiseo puede intentar purificar su hogar simplemente al retirarse y abandonarlo de nuevo.
En la vida real, fuera de las películas, ciertamente se nos presentan muchos ejemplos de hombres peligrosamente débiles, muy parecidos a los pretendientes: hombres cuya concepción de ser un hombre comienza y termina con la sensación de ser capaces de humillar a los demás, hombres que viven del trabajo de otros mientras no aportan nada, hombres que son cobardes manipuladores a los que les encanta contar historias de su propia virtud. Cuando intentamos imaginar alternativas a estos hombres, se nos ocurre el héroe a medias: alguien que no puede prevenir una crisis, pero que intentará con todas sus fuerzas arreglar el desastre que provocó. Como dijo uno de los personajes de Nolan en otra película: “O mueres como un héroe o vives lo suficiente para verte convertido en el villano”, un epigrama que se aplica por igual a Batman, a Oppenheimer y a Odiseo.
No es tarea de Nolan como artista darnos una solución a estos dilemas, y en cierto modo, me alegra que en La odisea realmente no lo intente. Aun así, vi el final de su Odisea con algo de resignación. Tal vez, parafraseando otra frase célebre de una de las películas de Nolan –“no el héroe que merecíamos, sino el héroe que necesitábamos”–, los héroes a medias parecen ser los héroes que deseamos, porque sin duda son los que creemos necesitar en este momento. Pero podríamos merecer otro tipo de héroe completamente distinto.
David Cifaldi y dos de sus amigos llevaban unas siete horas subiendo la montaña más alta de Montana el 20 de julio cuando él resbaló en una roca y se cayó. Vio uno de sus bastones de senderismo en el suelo, pero el segundo no aparecía por ninguna parte.
Luego se dio la vuelta. Algo no estaba bien.
“Oh”, recordó. “Tengo esta cosa clavada y me sobresale del cuerpo”.
Cifaldi, de 32 años, se había empalado con el bastón. De inmediato entró en modo enfermero: Cifaldi es enfermero especialista en heridas en el Hospital Regional St. Vincent en Billings, Montana.
El bastón estaba clavado en ángulo en su músculo lateral izquierdo, debajo de su axila, y salía por su espalda. No sentía dolor, no había sangre, podía respirar profundo y podía sentir el bastón de senderismo a través de su piel. Estaba entre unos 3 y 4,8 kilómetros de la cima del pico Granite, a una altitud de unos 3900 metros.
Los tres amigos habían comenzado su ascenso a las 2 a. m. con planes de acampar por la noche en la meseta Froze-to-Death y luego coronar la montaña. Cifaldi había llegado a la meseta varias veces, pero nunca a la cima. Su amigo Jesse Ross, quien ya había llegado a la cima con éxito en ocasiones anteriores, guiaba a Cifaldi y a otro amigo, Brad Reich, montaña arriba.
Llegaron a la meseta al amanecer.
“Cuando llegas ahí, te sientes como si estuvieras en El señor de los Anillos o algo así”, dijo Cifaldi en una entrevista el lunes. “Son solo montañas y verdor”.
Todos avanzaban a buen ritmo en ese momento. El clima era perfecto –alrededor de 18 grados Celsius y soleado, sin viento– y la cima estaba al alcance. Entonces Cifaldi perdió el equilibrio.
Mientras un amigo enviaba una señal de auxilio por medio de un teléfono con GPS, el otro tomaba fotografías de la herida para que Cifaldi pudiera evaluarla.
“Estaba bastante seguro de que no estaba en mi pecho ni en el pulmón”, dijo.
Con la esperanza de evitar un costoso rescate de la montaña en helicóptero, caminó un poco y descubrió que no estaba mareado, y les dijo a sus amigos: “Creo que podemos salir de aquí”.
Y así lo hicieron.
Con los equipos de búsqueda y rescate a la espera, los tres amigos emprendieron con lentitud el descenso de la montaña, y tardaron unas seis horas en llegar al inicio del sendero en Mystic Lake. Ross iba adelante para advertir a cualquier excursionista que Cifaldi bajaba por el sendero con una herida de aspecto “espantoso”, pero para asegurarles que por lo demás estaba bien. Reich iba muy de cerca vigilando la punción después de que Cifaldi le diera un curso intensivo de medicina de urgencias.
Cruzaron campos de rocas y tramos de nieve, y tomaban descansos de vez en cuando. A las 3:30 p. m., después de caminar unos 16 kilómetros, Cifaldi estaba en una ambulancia de camino al hospital más cercano.
Incluso herido, Cifaldi se sentía a salvo: tenía a dos amigos “firmes como una roca” que nunca titubearon, dijo. Supo que iba a estar bien cuando se detuvieron a la mitad del descenso para comer algo y “empezaron a hacer chistes sobre el shish kebab”, dijo Cifaldi. “Al final, me llamaban ‘Bob’ mientras salíamos”.
Para cuando Cifaldi llegó a un pequeño hospital cerca de la montaña, el bastón había estado dentro de él durante siete horas. Le suplicó a una enfermera especializada que se lo sacara, pero ella le dijo: “Si sangras, no puedo ayudarte”.
Así que lo trasladaron a un hospital que conocía bien: el suyo. Rechazó ir en ambulancia e hizo que sus amigos lo llevaran allí en auto.
Cuando llegó a la sala de emergencias, dijo Cifaldi, era “un tipo muy popular”. Se pusieron a trabajar en él rápidamente, le hicieron radiografías y análisis de sangre. Sus médicos querían programarlo para cirugía, pero al haber otro caso de traumatismo antes que él, tendría que esperar dos horas.
“En ese punto yo estaba harto”, recordó. “Yo decía: por favor, que alguien solo me quite esta cosa”.
Así que los médicos lo indujeron a una sedación consciente, en la que el paciente está despierto pero totalmente anestesiado, y le sacaron el bastón. Mientras lo retiraban, los médicos le insertaron un tubo para drenar el área.
“Cuando volví en mí, esa fue la primera vez que sentí dolor”, dijo Cifaldi. Estaba decidido a volver a trabajar al día siguiente, pero los médicos le ordenaron descansar durante una semana.
Cifaldi volvió al trabajo el lunes, un poco adolorido, un poco cansado, pero agradecido. Habló con un terapeuta sobre el accidente para que le ayudara a procesarlo todo. Tres centímetros más adentro “y estaría muerto, o al menos en grave peligro”, dijo.
Su mayor lección tras el calvario: tener una manera de contactar a los servicios de emergencia.
“No soy un excursionista aficionado. Estoy en forma y soy activo”, dijo. “Estaba entrenando para correr un maratón cuando pasó todo esto. Y simplemente fue un accidente extraño”. Tener una forma de comunicarse con un equipo de búsqueda y rescate “hizo toda la diferencia del mundo”.
Además de adolorido, Cifaldi se siente mal de que sus amigos no hayan llegado a la cima.
“Íbamos a lograrlo, al 100 por ciento, no había duda. Todo era perfecto”, dijo. “Espero que el año que viene pueda decir: oigan, regresé y lo logré”.
Remy Tumin es reportero del Times y cubre noticias de última hora y otros temas.
Los equipos de emergencia se apresuran a buscar personas y extinguir incendios después de que el fuerte terremoto sacudiera la prefectura de Kumamoto, en una isla al suroeste del país.
Un potente sismo de magnitud 6,8 azotó el suroeste de Japón el martes por la tarde, lo que provocó incendios cerca de su epicentro, dañó edificios y autopistas y dejó decenas de heridos, según la emisora pública de Japón.
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, informó que el sismo se produjo alrededor de las 4:27 p. m., hora local, en la prefectura de Kumamoto en la isla de Kyushu, la más meridional de las islas principales de Japón. Según funcionarios locales, la intensidad del sismo derrumbó edificaciones en toda la región, lo que dejó atrapadas a personas dentro de los edificios, mientras se desataron incendios en la ciudad de Kumamoto, la capital regional. Al menos 50 personas ya recibían tratamiento por lesiones en un hospital de Hikawa, un pueblo al sur de la ciudad, según la emisora pública NHK.
Los bomberos dijeron que se apresuraban a rescatar a un número indeterminado de personas atrapadas en el interior de un centro comercial en un vecindario del sur de la ciudad de Kumamoto, luego de que su segundo piso colapsara y dejara al menos a dos personas heridas. Las imágenes aéreas mostraron daños extensos en el edificio.
Las imágenes aéreas tomadas por la NHK mostraron que tramos elevados de la autopista de Kyushu se habían partido en dos, mientras que otras grabaciones mostraron un muro parcialmente derrumbado en el castillo de Kumamoto, un lugar emblemático en el corazón de la ciudad. Takaichi dijo que las autoridades intentaban evaluar la gravedad de los daños en los edificios y puentes.
El epicentro del sismo se situó cerca de Uto, una ciudad costera a alrededor de 48 kilómetros de la ciudad de Kumamoto en la misma prefectura, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Inicialmente, la agencia lo había reportado como un sismo de magnitud 7,1 antes de revisarlo y bajar la magnitud.
Las conexiones de transporte local resultaron afectadas por la fuerza del sismo, lo que podría complicar las labores de respuesta. Los servicios de tren en la isla de Kyushu fueron suspendidos y el aeropuerto internacional de Kumamoto, que presta servicio a la capital regional de más de 700.000 personas, anunció su cierre. En toda la región, la policía local reportó al menos 12 casas derrumbadas, incluidas cuatro en las que habían quedado individuos atrapados.
La Agencia de Manejo de Incendios y Desastres dijo que habían iniciado al menos siete incendios en toda la prefectura, en su mayoría concentrados en la ciudad de Kumamoto. La Agencia Meteorológica de Japón advirtió que en los próximos días podrían ocurrir sismos de escala similar.
No hubo reportes de anomalías en la planta de energía nuclear de Sendai, que se encuentra en la prefectura de Kagoshima, cerca de Kumamoto, dijo el secretario jefe del gabinete, Minoru Kihara, en una conferencia de prensa. La planta de energía tiene dos reactores nucleares y suministra electricidad a la región de Kyushu.
¿Qué más está pasando?
Historial sísmico: El sismo evocó recuerdos dolorosos para los residentes de Kumamoto, que fue azotada por una serie de sismos hace 10 años que causaron la muerte de 278 personas en toda la prefectura y las áreas circundantes.
Levantan advertencias de tsunami: Tras advertir de manera inicial que el sismo podría desencadenar un tsunami alrededor de los mares de Ariake y Yatsushiro, la Agencia Meteorológica de Japón levantó sus avisos de tsunami alrededor de las 6:10 p. m., hora local.
Francesca Regalado es una reportera del Times que cubre noticias de última hora.
River Akira Davis cubre Japón, incluyendo su economía y negocios, y vive en Tokio.
Leo Sands es corresponsal radicado en Londres del centro de noticias de último momento de The New York Times.
Cuando Bryce Martinez empezó a sentir un dolor alrededor del corazón, pensó que podría ser un ataque de asma. Pero en la enfermería de la escuela, descubrieron que su presión arterial era tan alta que lo llevaron de urgencia a la sala de emergencias. Allí, los médicos le diagnosticaron diabetes tipo 2 y enfermedad del hígado graso.
Bryce, que entonces tenía 16 años, estaba desconcertado. Había desarrollado obesidad en la primera infancia, pero hasta ese dolor de pecho, no había tenido ninguna otra señal de que algo anduviera mal con su salud. Ni siquiera sabía que los niños pudieran padecer diabetes tipo 2.
De vuelta en casa, buscó en internet información sobre sus enfermedades y devoró artículos de noticias y videos. Se enteró de que los niños estadounidenses viven en entornos alimentarios disfuncionales, donde las opciones menos saludables tienden a ser las más asequibles y accesibles. Que a medida que los padres asumían más horas de trabajo, había menos tiempo para cocinar que en generaciones anteriores. Que las empresas alimentarias llenaron el vacío con alimentos convenientes y ultraprocesados, que contienen ingredientes manipulados industrialmente que no encontrarías en la comida casera. Que estos alimentos suelen estar llenos de sal, azúcar, grasa y aditivos. A Bryce le sorprendió que los reguladores no evaluaran la salud y la seguridad de todos los aditivos alimentarios, y que las empresas pudieran poner etiquetas de saludables en comida chatarra sin valor nutricional.
La chatarra, se dio cuenta Bryce, era mucha de la comida con la que creció en Pensilvania. Incluso la comida que no parecía tan mala. Un tazón de cereal para antes de salir corriendo de casa, comercializado para niños y que a veces anunciaba fibra y nutrientes, pero que también era alto en azúcar. En la escuela, los almuerzos incluían pizza, hamburguesas y macarrones con queso. Los padres de Bryce intentaban cocinar comidas nutritivas siempre que podían, pero ambos tenían trabajos a tiempo completo. Cuando él llegaba a casa antes de que sus padres salieran del trabajo, sacaba una lata o caja de la alacena o el congelador para calentarla en el microondas: más macarrones con queso o una comida lista para calentar. Bebía jugos en bolsita para pasar las comidas. Algunos de los alimentos que consumía como golosinas (papas fritas, helado) parecían estar diseñados para que no pudiera dejar de comerlos. Antes solía culparse a sí mismo por eso.
A los 18 años empezó a entender que la responsabilidad no recaía solo en él. Martinez demandó a 11 grandes fabricantes de alimentos (incluidos Kraft Heinz, Coca-Cola, PepsiCo y Nestlé USA), y alegó alegando que el consumo de sus productos le provocó su diabetes tipo 2 y su enfermedad del hígado graso en la infancia. La demanda, presentada a finales de 2024, fue el primer caso de lesiones personales relacionado con alimentos ultraprocesados.
Desde entonces, he rastreado más de media decena de otras demandas por lesiones personales presentadas contra grandes fabricantes de alimentos, todas alegando que los alimentos ultraprocesados, diseñados para generar adicción y comercializados para niños, causaron enfermedades crónicas en alguien menor de 18 años. He seguido estos casos porque cada vez estoy más convencida de que los litigios pueden ser nuestro único camino hacia un entorno alimentario saludable.
Las encuestas muestran que en todo el espectro político, una mayoría de estadounidenses ahora cree que los alimentos ultraprocesados pueden ser adictivos, que las empresas intentan enganchar deliberadamente a los niños y que se necesita regulación. Políticas que parecían políticamente tóxicas en la era de la prohibición de los vasos gigantes “Big Gulp” en Nueva York bajo el mandato del alcalde Michael Bloomberg ahora lo parecen menos. Ashley Gearhardt, experta en adicción a los alimentos de la Universidad de Míchigan, ve la presencia de la economía del antojo en el mundo de la alimentación y más allá. “Como madre, siento que hay buitres corporativos que solo están revoloteando sobre mi cabeza esperando a que tenga un mal día, para poder lanzarse en picada y hacer que mi hijo sea un leal de por vida a su dañino producto”, dijo.
De fondo, la ciencia de la nutrición ha madurado. Los investigadores han descubierto cómo los alimentos procesados anulan las señales del cuerpo para la saciedad y la nutrición y aumentan el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y obesidad, entre otras enfermedades crónicas.
Pero esto no significa que los estadounidenses vayan a ver una nueva legislación en el corto plazo. Si bien el gobierno de Donald Trump, y en particular el ala MAHA (sigla en inglés del movimiento “Hagamos a Estados Unidos saludable de nuevo”) de Robert F. Kennedy Jr., ha tenido mucho que decir sobre los alimentos ultraprocesados, toda esa charla no ha generado nuevas regulaciones sustanciales. Pero el problema es más profundo. “Desde hace 30 o 40 años la gente habla de la naturaleza tóxica del entorno alimentario, de cómo la industria alimentaria está contribuyendo a ello y de las políticas públicas que deberían implementarse, y casi no ha pasado nada”, dijo Kelly Brownell, investigador de salud pública de la Universidad de Duke.
Conozco muy de cerca este estancamiento. He escrito sobre enfermedades crónicas y alimentación durante más de una década. Cuando la gente pregunta cómo podemos arreglar el sistema alimentario, suelo responder con alguna versión de: “exige un cambio en todos los niveles que puedas (la escuela, el lugar de trabajo, la ciudad, el país)”. Pero, para ser sincera, la lucha a menudo se ha sentido inútil cuando pienso en el poder de cabildeo de la industria global de alimentos y bebidas de 10 billones de dólares.
Fue solo al profundizar en la historia de los litigios de salud pública cuando comencé a sentir algo de optimismo. Una y otra vez, grupos de abogados astutos interesados en la salud pública y la justicia social lucharon por protecciones que los legisladores no habían logrado brindar, mucho después de que se establecieran los daños de un producto. Los litigios obligaron a una regulación sustancial de los opioides. Ayudaron a reducir el uso de pintura con plomo y asbesto, e hicieron que la conducción de autos fuera más segura. Pero el uso de litigios más plenamente desarrollado para la salud pública involucra al cigarrillo.
Durante la mayor parte del siglo XX, el público estuvo inundado de publicidad de tabaco y humo de segunda mano en formas que hoy parecen absurdas. Los anuncios de revistas mostraban las marcas de cigarrillos favoritas de los médicos. El dibujo animado Joe Camel, un “chico cool“, aparecía en la televisión para atraer a los niños. El humo llenaba los hospitales y los aviones.
A partir de la década de 1950, los denunciantes individuales se presentaron para demandar a las empresas tabacaleras. Estaba el trabajador de fábrica que fumaba dos cajetillas al día y que, al final, perdió un pulmón a causa del cáncer. Estaba la viuda que demandó por homicidio culposo en nombre de su difunto esposo, un fumador empedernido desde los 9 años. La industria se deshizo de este tipo de demandas a lo largo de la década de 1980. Pero, aunque los demandantes perdieron de forma abrumadora, como el historiador Allan Brandt detalló en The Cigarette Century, los casos se multiplicaron como una bola de nieve y llevaron a un descubrimiento de pruebas legales que pusieron a la vista documentos condenatorios de la industria.
Las empresas tabacaleras, que ajustaban con precisión los niveles de nicotina para fomentar la adicción y se dirigían a los “prefumadores” (también conocidos como niños), tenían registros que mostraban que sus productos causaban cáncer, mientras que sus ejecutivos afirmaban públicamente lo contrario. Los documentos que salieron a la luz en la fase de descubrimiento de pruebas no solo dejaron al descubierto el engaño y la hipocresía de la industria, sino que también desmintieron la afirmación de que fumar era una cuestión de responsabilidad personal. Y lo que es más importante, impulsaron litigios masivos por daños y perjuicios y dejaron a los gobiernos sin otra alternativa más que actuar.
En la década de 1990, los fiscales generales de los estados comenzaron a demandar a las empresas tabacaleras por una crisis de salud pública que, en gran medida, los contribuyentes terminaron pagando. El acuerdo global resultante restringió el mercadeo del tabaco y ordenó que las empresas pagaran miles de millones en daños a los estados. Los legisladores finalmente tuvieron las municiones políticas para restringir de manera significativa el tabaquismo. Limitaron el acceso a los productos de tabaco y aumentaron los impuestos a los cigarrillos. Las tasas de tabaquismo en adultos se han desplomado del 42 por ciento en 1965 al 9 por ciento en 2025.
La demanda de Bryce Martinez fue desestimada en un Tribunal Federal de Distrito el año pasado porque el juez, aunque “profundamente preocupado” por los efectos de los alimentos ultraprocesados en los niños, al final estuvo de acuerdo con la afirmación de los demandados de que no había evidencias suficientes para demostrar que productos específicos causaron las enfermedades de Martinez. (Los demandados, en su moción conjunta para desestimar el caso, también argumentaron que sus productos son seguros, están regulados a nivel federal y cumplen la ley).
En junio, el juez denegó la moción de Martinez de enmendar el caso con detalles adicionales. Sus abogados de la firma Morgan & Morgan afirman que planean apelar la desestimación y continuarán presentando demandas similares en todo el país. Mientras tanto, los otros casos siguen avanzando. Nada de esto será fácil.
Brandt, el historiador, me dijo hace poco que esperara más derrotas. Con el tabaco, hubo cientos de casos perdidos, y esos casos eran más simples porque solo requerían probar que un solo producto enfermó a alguien. Aun así, Brandt es optimista respecto a los litigios contra la industria alimentaria. Los estadounidenses se están volviendo “cada vez más escépticos, y de manera justificada, sobre que la industria esté actuando en torno a los alimentos a favor del interés del público”, dijo. Él cree que estamos entrando en la era de los juicios del tabaco, pero con las grandes empresas de la industria alimentaria.
Los expertos en derecho y en salud pública con los que hablé ven el mayor potencial en que las ciudades y los estados tomen medidas. En diciembre del año pasado, el fiscal de la ciudad de San Francisco anunció una demanda sin precedentes en nombre del pueblo de California contra las mismas 11 empresas alimentarias a las que Martinez demandó. Esa demanda alega que las empresas empeoraron una crisis de salud pública que afecta a un gran segmento de la población y que presiona los presupuestos de salud (se calcula que el costo de la diabetes por sí sola en California asciende a unos 47 millardos de dólares). Creo que otras jurisdicciones, que también se enfrentan a costos crecientes, deberían seguir su ejemplo con sus propias demandas.
Incluso si estos casos cobran fuerza y algunos se ganan, las grandes empresas de la industria alimentaria no desaparecerán. Pero litigios como el de Martinez podrían motivar a los legisladores a obligar a las empresas a actuar en interés del público, como lo planteó Brandt, fomentando la capacidad de decisión individual en lugar de erosionarla. Esto podría significar impuestos, etiquetas de advertencia y requisitos de reformulación para reducir el consumo de alimentos poco saludables, y –de manera fundamental– subsidios y un mejor acceso a opciones saludables.
Si las jurisdicciones presentan demandas, tal vez incluso aprendamos algunas cosas en la fase de descubrimiento de pruebas legales. ¿Qué saben los fabricantes de alimentos sobre el cerebro de los niños y sobre cómo atraerlos? ¿Qué saben sobre cómo incluir la cantidad justa de azúcar o la medida perfecta de textura crujiente para que la gente no pueda dejar de comer?
Da la casualidad de que ya conocemos algunos fragmentos a través de los documentos sobre el tabaco. Philip Morris compró Kraft en 1988 y, un poco antes, RJ Reynolds adquirió importantes marcas de alimentos y se fusionó con Nabisco. Los documentos del tabaco muestran que las tabacaleras aplicaron sus conocimientos sobre optimización de sabores, mercadeo juvenil y química del cerebro a los alimentos ultraprocesados para aumentar sus ganancias.
A diferencia de los primeros demandantes del tabaco, Martinez se enfermó cuando era niño. Lo hizo en un hogar donde él no compraba la comida, en un sistema alimentario que él no diseñó. Cuando salió del hospital tras su dolor de pecho hace unos años, regresó a la escuela y se enfrentó a una nueva realidad. Inyectarse insulina se sentía incómodo, cuenta, y provocaba que la gente le hiciera preguntas que no siempre quería responder.
Hoy controla sus enfermedades con un medicamento GLP-1, pero a sus 20 años está preocupado por el futuro. ¿Conseguirá un trabajo con un seguro médico que cubra sus facturas médicas? Cuando le pregunté qué deseaba haber sabido sobre la comida cuando era niño, dijo: “Al final, la comodidad tiene un precio”.
Eso aún puede estar poniendo demasiada carga en el consumidor. Parafraseo una pregunta que el excomisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos, David Kessler, hizo durante los juicios sobre el tabaco. ¿De quién es la elección que está impulsando la demanda de alimentos ultraprocesados en Estados Unidos? ¿Es una elección de los consumidores seguir consumiéndolos? ¿O de las empresas alimentarias para mantener la dependencia del público hacia ellos?
Mark Kopua acercó el rostro mientras dibujaba en el brazo de su sobrino con un marcador de punta de fieltro. De memoria, esbozó patrones y motivos que habían estado en su familia durante generaciones. Finalmente satisfecho, se puso unos guantes de goma y una pistola de agujas cobró vida con un zumbido.
Este no era un tatuaje cualquiera. Era el tā moko, el arte corporal ritual practicado durante siglos por los maoríes, los habitantes indígenas de Nueva Zelanda. Media decena de familiares de Kopua observaron el ritual en febrero, apretujados en su pequeño estudio en Gisborne, en la costa este de la isla Norte de Nueva Zelanda.
Kopua, de 64 años, y su sobrino, Desmond Horomia, de 56, crecieron en una comunidad maorí que había perdido a todos sus tohunga tā moko, que es el nombre usado para los artistas tatuadores rituales. El oficio se había transmitido tradicionalmente de padres a hijos, pero en 1907, los gobernantes coloniales británicos de Nueva Zelanda prohibieron el tā moko y otras formas de arte indígena. El pueblo maorí comenzó a ocultar sus tatuajes y dejó de enseñar a las generaciones más jóvenes.
Más de un siglo después, los tatuajes faciales conocidos como moko kanohi vuelven a verse, en la televisión, en las calles y en los pasillos del Parlamento de Nueva Zelanda. Adolescentes y jóvenes maoríes se han dedicado a documentar sus ceremonias de tā moko en las redes sociales. Algunos han convencido a sus mayores de tatuarse, lo que ha ayudado a que esta forma de arte resurja con alegría tras décadas de estigma.
“Llevo involucrado en esto desde hace más de 30 años, pero nuestra cultura todavía está reaprendiendo, porque han estado inmersos y abrumados por la cultura occidental”, dijo Kopua.
Kopua y un pequeño grupo de otros artesanos comenzaron a tatuar rostros después de que un movimiento nacionalista maorí ganara terreno en la década de 1970.
“En ese entonces, el moko estaba dormido. Decidimos que queríamos volver a despertarlo”, dijo.
Un moko kanohi es la obra de toda una vida. La historia de una persona puede leerse en los tatuajes de su rostro, que señalan su ascendencia y marcan su llegada a la madurez, el nacimiento de un hijo o la muerte de un familiar.
Las mujeres se marcan los labios y el mentón con el moko kauae. Los hombres reciben el mataora, que comienza en la barbilla y se extiende hacia afuera para marcar hitos personales. Los árboles genealógicos pueden rastrearse a través de patrones recurrentes en distintos rostros.
[Video a continuación: Las mujeres maoríes pueden recibir el moko kauae en los labios y el mentón desde su primera menstruación. Algunas esperan hasta después de tener hijos.]
“Es una huella dactilar de tu genealogía”, dijo Ruihana Smith, de 32 años, un tallador de madera que es asesor de relaciones maoríes para el Consejo del Distrito de Marlborough en la ciudad de Blenheim, en la isla Sur.
Se hizo un mataora en 2023 para honrar a su bisabuela tras su muerte. Tomó cuatro horas y media tatuar la barbilla, la nariz y las mejillas de Smith mientras sus familiares observaban el proceso.
En algunas ceremonias de tā moko, los familiares cantan bendiciones y sostienen las manos y los brazos de la persona mientras se somete al ritual. Aunque los artistas de tā moko actuales usan máquinas de tatuaje modernas, tradicionalmente los tohunga usaban cuchillas talladas con dientes de tiburón o huesos de las alas de un albatros, dijo Kopua.
Sin antepasados que les enseñaran, Kopua –un tohunga whakairo, o un maestro tallador de madera– aprendió el tā moko de los patrones que usaba en el tallado y el tejido. Estudiaron los patrones de moko kanohi en cabezas decapitadas que estaban bajo el cuidado del museo nacional de Nueva Zelanda.
Los guerreros maoríes creían que la decapitación cortaba la conexión de sus enemigos con los dioses. En el siglo XIX, los colonos británicos coleccionaron las cabezas como curiosidades y trofeos y ofrecieron armas de fuego y oro a cambio, lo que incitó a algunos maoríes a cazar a quienes tenían el mataora y el moko kauae.
“Esa fue una de las cosas que impidió que nuestros antepasados quisieran tatuarse el rostro”, dijo Kopua.
A los maoríes que se convirtieron al cristianismo en esa época también se les disuadió de hacerse tatuajes. Sin embargo, el golpe definitivo llegó con la Ley de Supresión de Tohunga en 1907, que proscribió a los expertos maoríes, incluyendo sacerdotes, curanderos, maestros, talladores de madera y artistas del tatuaje. La legislación, que buscaba prohibir prácticas que las autoridades consideraban explotadoras, asfixió a la cultura maorí durante décadas.
El Parlamento de Nueva Zelanda derogó la ley en 1962. Pero durante años después, el moko kanohi se veía como una señal de delincuencia o de pertenencia a una pandilla, dijo Smith.
“Ninguna de estas formas de arte es ilegal ya, pero tenemos que reparar el daño”, dijo.
Tame Iti, uno de los líderes del movimiento de protesta maorí de la década de 1970, tiene mokos que se extienden en espiral por su rostro, desde la frente, pasando por el cuello y sobre las orejas. El hombre, de 74 años, recuerda haber crecido en una época en que hoteles y otros espacios públicos les negaban la entrada a quienes tenían marcas faciales. Se postuló al Parlamento cuatro veces, sin éxito en ninguna, pero se convirtió en una figura nacional.
El último intento de Iti por entrar al Parlamento fue en 2014. Dos años después, Nanaia Mahuta se convirtió en la primera mujer en llevar un moko kauae en la Cámara de Representantes, la única cámara del Parlamento de Nueva Zelanda. Se desempeñó como canciller bajo la primera ministra Jacinda Ardern.
“Ahora tienes políticos, jueces, todo tipo de personas con moko. Es hermoso que esté ahí, a la vista”, dijo Iti.
[Video a continuación: Los hombres maoríes reciben el mataora, que comienza en el mentón y se extiende hacia afuera para marcar hitos personales. Los árboles genealógicos pueden rastrearse a través de patrones recurrentes en distintos rostros.]
Los jóvenes maoríes han sido más rápidos en adoptar el tā moko que sus mayores, dijo Ed Harawira, de 50 años, un artista de tā moko. Una encuesta del gobierno de Nueva Zelanda en 2018, la más reciente disponible, encontró que más de una cuarta parte de los maoríes de entre 25 y 44 años tenían tatuajes tradicionales, la mayor cantidad de cualquier grupo de edad, en comparación con el 8 por ciento de los de 55 años o más.
“Nuestros mayores fueron los que inicialmente se opusieron a recibir el moko porque fueron oprimidos durante muchos años”, dijo Harawira, y agregó: “Fueron criados pensando que la cultura maorí no nos iba a llevar a ninguna parte en la civilización actual”.
Después del nacimiento de su cuarto hijo, Huirangi Law, de 34 años, decidió convertirse en la primera persona de su familia en tres generaciones en recibir el moko. Aunque consideró cómo el mundo exterior podría percibirla de manera diferente, “sabía de todo corazón en mi alma que esto era lo que yo era, y esto era lo que quería hacer”, dijo. “Los espacios, los empleos, las carreras, cualquier cosa por el estilo, llegarían de forma natural”.
Los niños pueden empezar a recibir el moko kanohi a partir de los 13 años, dijo Smith. Los niños más pequeños, como su hija de 9 años y su hijo de 5 años, llevan tatuajes temporales para copiar a sus padres. Smith dijo que comenzó a aprender tā moko con el objetivo de tatuar a sus hijos algún día.
Kopua dijo que ha estado capacitando a estudiantes para transmitir el tā moko a las futuras generaciones.
“Así es como lo mantenemos”, dijo. “No solo para despertar el arte, sino para mantenerlo despierto”.
Francesca Regalado es una reportera del Times que cubre noticias de última hora.
La joven dentista sonreía y hablaba en voz baja; lucía una chaqueta de la Universidad de Columbia y llevaba el cabello largo recogido con una pinza. Su asistente la presentó simplemente como “Karyna”.
Pero lo que no sabía la paciente –quien había acudido a la clínica en diciembre esperando que la atendiera otro dentista– era que quien la vería era Karyna Shuliak, la novia del delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Shuliak fue la última persona a la que Epstein llamó antes de suicidarse en su celda de la cárcel en 2019. Ella podría heredar hasta 100 millones de dólares de su patrimonio, incluido un anillo de diamantes de 33 quilates, según un enorme archivo de registros de investigación divulgados por las autoridades federales.
Pero ese día de invierno, Shuliak trabajaba como dentista a tiempo parcial en una clínica común y corriente en el centro de Brooklyn, según odontólogos que trabajan o solían trabajar ahí.
Sin embargo, su intento de forjar algo parecido a una vida normal se deshizo pronto, cuando el Departamento de Justicia estadounidense divulgó tres millones de páginas de archivos de investigación y correos electrónicos que había recopilado sobre Epstein. Los archivos, divulgados a fines de enero, incluían miles de correos electrónicos íntimos entre Shuliak y Epstein, así como decenas de fotografías de ella y de ellos juntos.
De pronto, su relación de casi ocho años quedó totalmente expuesta. Tenían peleas por sexo, ambos querían más en distintos momentos. Ella hacía pedidos a una empresa de bienestar sexual para parejas. Cada cierto tiempo ella le mandaba enlaces a videos pornográficos explícitos. En algunos correos electrónicos hablaban sobre pastillas anticonceptivas y sobre medicamentos y tratamientos para el acné.
Shuliak, de 37 años, surge como una figura complicada e inusual en el mundo de Epstein, a partir de una revisión exhaustiva de los archivos y conversaciones con varias personas cercanas a ella. Originaria de Bielorrusia, conoció a Epstein cuando tenía 21 años, no se ha identificado como víctima, ni las autoridades federales la han considerado cómplice en el tráfico sexual de Epstein. No hay indicios de que el Buró Federal de Investigaciones la haya entrevistado alguna vez y los abogados de cientos de sus víctimas no le han pedido testificar.
Una vez Epstein la definió como su “favorita” y a menudo le decía que la amaba. Ella tenía el uso libre de una tarjeta de crédito para comprar lo que quisiera. Viajaban juntos por el mundo en avión y, a lo largo de los años, él le canalizó pagos por casi 1 millón de dólares. También envió decenas de miles de dólares a sus padres en Bielorrusia, según revelan los archivos.
Con el tiempo, Shuliak se ganó la confianza de Epstein lo suficiente como para ayudarlo a administrar sus propiedades y personal, y hasta desempeñó un papel fundamental en su esfuerzo para comprar un palacio marroquí solo unas semanas antes de su arresto en 2019.
Epstein controlaba la relación, pero hay pocas dudas de que ella se benefició a nivel profesional, personal y financiero.
Los correos electrónicos revelan nuevos detalles sobre cómo Epstein la ayudó a ingresar a la facultad de odontología de la Universidad de Columbia, y cómo la ayudó a obtener la ciudadanía estadounidense al pedirle a una de sus víctimas femeninas que se casara con ella.
En un correo electrónico, él sugirió que la “vía a una tarjeta de residencia” más rápida era a través de un matrimonio entre personas del mismo sexo.
Este año, los demócratas del Congreso acusaron a Epstein de explotar el sistema migratorio y señalaron el matrimonio de Shuliak con una mujer estadounidense, el cual terminó en divorcio, como uno potencialmente “por conveniencia”. Las autoridades de inmigración de Estados Unidos no han cuestionado el proceso mediante el cual Shuliak obtuvo su ciudadanía.
Hasta esta primavera, Shuliak había estado viviendo en un edificio residencial del Upper East Side de Manhattan en el que el hermano de Epstein, Mark, tiene una participación financiera.
A través de su abogado, ella se negó a hacer comentarios.
En una breve entrevista, Mark Epstein dijo: “A esa mujer solo le deseo lo mejor”.
Una amiga de Shuliak de Bielorrusia, quien una vez compartió un departamento con ella en Brooklyn y pidió no ser nombrada para proteger su privacidad, dijo que creía que Shuliak “amaba de verdad” a Jeffrey Epstein.
‘Anda despacio’
Karyna Shuliak solo había vivido en Nueva York durante nueve meses cuando conoció a Epstein a finales de marzo de 2011.
Se había mudado desde Bielorrusia con una visa de estudiante temporal para estudiar inglés en una escuela de Manhattan. Ganaba unos 15 dólares por hora como asistente dental y solicitaba trabajos de mesera mientras intentaba descifrar cómo podría continuar los estudios de odontología que había empezado en Bielorrusia.
Una joven de Siberia se la presentaría a Epstein, según muestran los archivos. La mujer dijo en una entrevista con The New York Times que se esperaba que ella reclutara, cada cierto tiempo, a otras jóvenes, presuntamente para proveer de masajes sexualizados a Epstein. Y esa parecía ser la intención de Epstein con Shuliak.
La mujer, que pidió no ser nombrada porque dijo que Epstein había abusado de ella, le envió a Epstein una foto de Shuliak, a quien describió como bonita. Después de un intercambio de mensajes, se decidió que la mujer, Shuliak y su compañera de departamento de Bielorrusia se reunirían con Epstein en su mansión de Manhattan.
Sus primeros encuentros encajan con el patrón conocido que usaba con otras mujeres. Epstein la halagaba, mimaba e intentaba manipularla, según la información de los archivos. Casi de inmediato, le ofreció ayudarla a hacer realidad su sueño de convertirse en dentista.
Pero los correos electrónicos muestran que Shuliak se resistió, al menos en los primeros meses.
Unas semanas después de conocerse, le escribió a Epstein diciéndole que pensaba que era una “persona excepcional”. Pero agregó que no podía aceptar su ayuda “debido a algunos puntos de vista que tengo muy presentes en mente, no importa lo estúpido que parezca”.
“Te deseo lo mejor y me disculpo si te hice perder el tiempo”, agregó.
Aunque no especifica qué le molestó, el momento en el que fueron presentados sucedió después de que Epstein se hubiera declarado culpable en Florida de un cargo por solicitar prostitución a una adolescente menor de edad y de haber sido acusado de abusar de decenas de otras adolescentes.
Su respuesta fue reprenderla por escuchar “rumores e historias”.
Ella respondió: “Este mundo a veces es muy cruel y en la mayoría de los casos tenemos que pagar un cierto precio por las cosas. Debo decir que he leído cierta información sobre ti”.
Epstein, que tenía 58 años en ese momento, se negó a aceptar una respuesta negativa. Los correos electrónicos divulgados por los fiscales federales muestran que compró boletos para Shuliak y su compañera de departamento para ver El rey león en Broadway y cenas en restaurantes. La invitó a un paseo panorámico en helicóptero por Manhattan. Para julio de 2011, ella había visitado su rancho en Nuevo México; unos meses después, su residencia en una isla privada en las Islas Vírgenes de Estados Unidos.
‘Eres el hombre más puro’
Desde que era niña, Shuliak quiso ser dentista.
Se inspiró en los problemas dentales de su propia familia y en lo que ella consideraba la mala salud dental en Bielorrusia, escribió en un ensayo de admisión a la facultad de odontología revisado por el Times. Había completado cuatro de los cinco años de la facultad de odontología en Minsk, pero pausó sus estudios para irse a Nueva York.
Para el invierno de 2012, aceptó la ayuda de Epstein para ingresar a la facultad de odontología. Después de que la Facultad de Medicina Dental de Columbia la rechazara inicialmente, Epstein le pidió a su propio dentista, Thomas J. Magnani, un exalumno poderoso, que lo pusiera en contacto con el decano de la facultad. Epstein sugirió la idea de hacer una donación de hasta 10 millones de dólares. Al final, donaría solo unos 210.000 dólares a Columbia, según un registro contable de la universidad, pero fue suficiente para allanar el camino.
Los archivos del Departamento de Justicia incluyen una cadena de mensajes de texto que muestran cómo Magnani y James Fine, un administrador de la facultad de odontología, le dieron a Shuliak información sobre los temas que encontraría en un examen de admisión en abril de 2012 para evaluar sus habilidades prácticas como estudiante de transferencia. Ni Magnani ni Fine respondieron a una solicitud de comentarios.
Después de que aprobó y Columbia la admitió, Epstein organizó todo para que la madre de Shuliak la visitara desde Bielorrusia. Él pagaría su matrícula durante sus tres años de estudios.
“Eres el hombre más puro de todos los hombres”, le escribió Shuliak en junio de 2012.
“Todo tu amor y cuidado, mis padres, la escuela, el apartamento. ¡¡¡MUCHÍSIMAS GRACIAS POR TODO!!!”.
A veces se peleaban por la insistencia de él en tener relaciones sexuales con otras mujeres de veintitantos años, incluido el pequeño grupo de asistentes que hacían tareas para él y a quienes se refería como su “familia”, según los correos electrónicos.
“Entiendo que lo necesites, sin embargo, estas son las cosas que no me parecen naturales, se siente de alguna manera como algo sucio”, le escribió ella en agosto de 2012.
En ninguna parte de los archivos del Departamento de Justicia revisados por el Times, Shuliak expresa alguna preocupación ética más general sobre cómo Epstein trataba a esas otras mujeres, muchas de las cuales luego afirmarían ser víctimas de sus abusos. En cambio, le pidió a Epstein que mantuviera sus relaciones con esas mujeres fuera de su vista.
“Si no es mucho pedir, por favor disfrútalo, pero mantenme alejada de eso”, escribió. “Me quedaré contigo sin importar qué, mientras seas feliz. Te amo”.
Obtener una tarjeta de residencia
Cuando solicitó ingresar a Columbia en 2012, Shuliak se había quedado en Estados Unidos más del tiempo permitido por la visa de estudiante que obtuvo en 2010.
A principios de 2013, Epstein encontró una solución para mantenerla en el país, según muestran los archivos. Dos años antes, Nueva York se convirtió en uno de los primeros estados en legalizar el matrimonio igualitario. Epstein concluyó que un matrimonio en Nueva York entre dos mujeres podría ser la forma más fácil de obtener la ciudadanía estadounidense sin levantar sospechas de que el matrimonio fue arreglado únicamente para evitar la deportación.
Epstein eligió, entre las filas de sus asistentes, a una mujer de 30 años de Minnesota para que fuera su esposa.
Brad Edwards, el abogado de la mujer, dijo que su clienta fue víctima de Epstein y que no podía hablar sobre su situación. Pero dijo que, por regla general, “a nadie se le permitía ni se atrevía a desobedecer a Jeffrey Epstein”.
Los correos electrónicos muestran que Epstein le indicó a la mujer que se reuniera con Shuliak la mañana del 16 de septiembre de 2013 en la Oficina de Matrimonios de la ciudad de Nueva York. Se le dijo que tuviera las maletas empacadas para poder volar de inmediato a las Islas Vírgenes después de obtener la licencia de matrimonio, mientras que Shuliak se quedaría para asistir a sus clases en la facultad de odontología.
Después de la boda, un abogado migratorio de Brooklyn que trabajaba para Epstein presentó un formulario de inmigración en el que indicaba que la mujer quería registrar a Shuliak como su esposa y beneficiaria. La solicitud fue aprobada, y los funcionarios de inmigración desestimaron los procedimientos de deportación pendientes de Shuliak.
Meses después del matrimonio, Shuliak obtuvo una tarjeta de residencia, lo que la convirtió en residente legal.
En apariencia, el matrimonio tenía signos de legitimidad. Las mujeres compartían un apartamento en el edificio del Upper East Side que era propiedad parcial del hermano de Epstein y donde Epstein había alojado a muchas de sus asistentes. Tenían una cuenta bancaria conjunta en el Deutsche Bank e iban juntas de viaje a Londres, a otras partes de Europa y a Japón.
En mayo de 2018, ella se convirtió oficialmente en ciudadana estadounidense. Un año después, Shuliak y su esposa se divorciaron. Según un informe publicado este año por los demócratas del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, la exesposa de Shuliak afirmó que había sido obligada a casarse. La mujer, en una declaración al patrimonio de Epstein, afirmó que no sabía que la boda se había programado apenas unos días antes de la audiencia de deportación de Shuliak.
El informe concluyó que el matrimonio puede haberse realizado para brindarle a Shuliak la “base legal para continuar residiendo en Estados Unidos”. No recomendó ninguna impugnación legal a su ciudadanía.
‘Conocí a la novia de Epstein’
A principios de 2019, Shuliak y Epstein parecían ser una pareja en todo el sentido de la palabra. Ella vivía la mayor parte del tiempo en la mansión de él en Nueva York y llevaba a su gato, Blueberry, cuando viajaban juntos.
Se había convertido en dentista con licencia en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, en Florida y en Nuevo México después de terminar la facultad de odontología en 2015. Pero no hay pruebas de que ejerciera de forma activa la profesión, a pesar de que los archivos detallan un equipo dental instalado en algunas de sus residencias. En cambio, invertía gran parte de su energía ayudando a administrar las propiedades y el personal de Epstein.
A mediados de junio de 2019, la pareja viajó a París, donde Epstein tenía un apartamento. El 6 de julio, Epstein regresó a Estados Unidos, mientras que Shuliak se quedó en Europa. Cuando el avión de él aterrizó en el aeropuerto de Teterboro en Nueva Jersey, agentes federales lo estaban esperando y lo arrestaron.
Alrededor de un mes después de su arresto, en una llamada telefónica de 20 minutos desde una cárcel del Bajo Manhattan, Epstein le dijo a Shuliak que los cargos federales por tráfico sexual tomarían más tiempo en resolverse de lo que había pensado. Le aconsejó que buscara otro lugar donde quedarse por el momento, según un relato de la llamada proporcionado por el abogado de ella a las autoridades federales. El abogado, Maurice Sercarz, dijo que le había dicho “que fuera fuerte”.
A la mañana siguiente, el 10 de agosto de 2019, se descubrió que Epstein se había suicidado en su celda.
Poco antes de su muerte, Epstein modificó su testamento para dejarle gran parte de la fortuna de 600 millones de dólares que tenía en ese momento, incluido el anillo de diamantes “en contemplación de matrimonio”, según una nota escrita a mano en un documento relacionado. Pero la cantidad que recibirá no está clara. El patrimonio tiene un valor de entre 120 y 200 millones de dólares después de pagar enormes sumas a sus víctimas, muestran los registros. Hay decenas de beneficiarios además de Shuliak, incluidos los hijos de Mark Epstein, quienes se perfilan para heredar 10 millones de dólares.
Sin embargo, a pesar de esta posible ganancia imprevista, Shuliak no renunció a su deseo de ser dentista. Para 2023, estaba de vuelta en Nueva York solicitando ingresar a un programa dental posdoctoral en Columbia, aparentemente para cumplir con un requisito que necesitaba para obtener una licencia para ejercer en el estado.
Los mismos dos dentistas que la ayudaron a obtener la admisión en Columbia en 2012 una vez más acudieron en su ayuda, según una copia de su archivo de admisiones revisado por el Times. El archivo muestra que Fine, el decano que supervisa los programas de residencia de posgrado de Columbia, creó una “pasantía de facultad” especial para ella en la clínica dental del Midtown de Manhattan que compartía con Magnani.
Ambos hombres le dieron su más alta recomendación para el programa, del cual se graduó en mayo de 2025 junto con otros seis estudiantes. En noviembre, recibió su licencia dental para ejercer en Nueva York.
A raíz de la publicación de los archivos de Epstein, Columbia degradó a Fine y destituyó a Magnani de sus puestos de liderazgo de exalumnos. Los hombres se negaron a hacer comentarios. La universidad no recomendó ninguna consecuencia para Shuliak, quien, según dijo, había cumplido con los requisitos de admisión.
Casi al mismo tiempo que recibía su licencia dental de Nueva York, Shuliak respondió a un anuncio en Indeed.com para un trabajo a tiempo parcial como dentista en el centro de Brooklyn, según un dentista de la clínica, quien habló bajo condición de anonimato para hablar de cuestiones del trabajo. Fue allí donde Yoonhae Kim, una paciente, fue tratada por ella en dos ocasiones, para una limpieza en diciembre y para un empaste en febrero.
Kim dijo que no se había dado cuenta de la verdadera identidad de Shuliak hasta que vio fotografías de ella publicadas con los archivos de Epstein. Al sentirse engañada porque no se le informó el nombre completo de Shuliak y deseando advertir a otros pacientes, se comunicó con el Times.
“Estaba tan molesta”, dijo Kim. “Simplemente no podía creerlo. De todas las cosas que me han pasado, no me gané la lotería. Conocí a la novia de Epstein”.
El último día de trabajo de Shuliak en el consultorio de Brooklyn fue el 12 de febrero. Se suponía que debía trabajar el 16 de febrero, pero reportó que estaba enferma y nunca regresó. La notoriedad de los archivos probablemente hizo que le resultara difícil seguir trabajando allí, dijo el dentista de la clínica. El abogado de Shuliak declinó decir si ella había conseguido otro trabajo como dentista.
Kitty Bennett y Georgia Gee colaboraron con investigación.
Matthew Goldstein es un reportero del Times que cubre temas relacionados con Wall Street, delitos de cuello blanco y la vivienda.
Sharon Otterman es una reportera del Times que cubre temas relacionados con la educación superior, la salud pública y otros asuntos que afectan a la ciudad de Nueva York.
Kitty Bennett y Georgia Gee colaboraron con investigación.
Mientras el gobierno federal reduce el presupuesto para investigación en “ciencias de la vida”, un grupo de científicos creó una cuenta para financiar el estudio de estos roedores.
En junio, Daniel Blumstein, biólogo, estaba sentado en un campo en Gothic, Colorado, a la espera de ver una marmota. El roedor se mostraba escurridizo, lo que permitió que los pensamientos de Blumstein divagaran.
Lamentaba la falta de financiamiento para su trabajo en medio de los recortes federales a las investigaciones científicas. Entonces pensó en el programa de televisión Margo tiene problemas de dinero y fue ahí cuando llegó la epifanía.
Tal vez la trama del programa –sobre una madre soltera que, al no encontrar trabajo convencional, recurre al sitio de contenido para adultos OnlyFans para mantenerse– podría aplicarse a las marmotas y a financiar la investigación.
De vuelta en su laboratorio, Blumstein le propuso la idea (con un enfoque inocente) a sus colegas, quienes tuvieron opiniones divididas. Pero luego uno de sus estudiantes de posgrado sugirió nombrar al perfil OnlyMarms.
“Va a ser apto para todo público, y no vamos a sexualizar esto”, dijo Blumstein, un profesor de la Universidad de California, Los Ángeles, en una entrevista el viernes. “Solo nos vamos a divertir compartiendo”.
La cuenta, que sube videos de investigación de marmotas silvestres –un género de roedores grandes, parecidos a las ardillas, con garras afiladas y orejas peludas– a las que puede verse excavando nidos o correteando por las rocas, ofrece suscripciones gratuitas pero pide propinas, las cuales se destinan a financiar los estudios de campo realizados por Blumstein y su equipo.
Los investigadores trabajan con las marmotas del Laboratorio Biológico de las Montañas Rocosas en Crested Butte, Colorado, que ha estudiado a las marmotas de vientre amarillo de la zona desde 1962.
Blumstein se topó con un obstáculo cuando tuvo que subir una foto de su licencia de conducir para crear la cuenta de OnlyFans. La plataforma le notificó que el rostro en la foto de la licencia no coincidía con los que mordisqueaban hojas o retozaban por un pedazo de tierra en los videos y fotos que había subido al sitio.
La plataforma decía que “no me parezco a la marmota”, dijo Blumstein. “Todas las marmotas son menores de edad, pero tenemos que hacer esto por la educación científica”.
Un rápido correo electrónico disipó las dudas sobre sus intenciones. El equipo de la UCLA promocionó la página en Instagram, prometiendo “¡Contenido de marmotas sin censura!”.
Hasta ahora, la cuenta ha tenido cerca de 2900 visitas y 112 suscriptores, lo que ha generado alrededor de 650 dólares en propinas, muy por debajo de lo que Blumstein dijo que se requería para continuar las investigaciones en el futuro previsible.
Aun así, Emily Renkey, una integrante del equipo de investigadores, se mostró optimista.
“La mayoría de las personas dona unos 10 dólares, lo que me dice que hay un interés real y creciente en lo que estamos haciendo”, dijo en un correo electrónico.
El equipo había solicitado subvenciones a varias instituciones, pero no ha logrado conseguir fondos significativos.
Blumstein dijo que la investigación continua como la que está realizando su equipo puede ser invaluable para entender cómo los animales y los humanos se comportan y evolucionan. Hay muy pocos estudios que hayan durado más de tres años, dijo.
Blumstein y sus colegas han utilizado parte de sus fondos personales para mantener el programa en marcha, sumado a las subvenciones que les quedan, pero probablemente eso no sea suficiente.
“No puedes estudiar solo a los humanos para entender cómo y por qué somos humanos”, dijo, y agregó que duda que OnlyMarms vaya a generar las decenas de miles de dólares necesarios para respaldar ciertas investigaciones.
La amenaza a los estudios de las marmotas que realiza Blumstein es parte de una amplia reestructuración gubernamental del financiamiento federal.
La semana pasada, el asesor científico del presidente Trump dijo que el gobierno priorizaría la inteligencia artificial, la robótica y la energía nuclear, mientras que reduciría el enfoque del gobierno en lo que llamó las “ciencias de la vida“.
Blumstein y sus colaboradores no son los primeros en promocionar en OnlyFans contenido que no encaja en lo explícito.
La semana pasada, la franquicia cinematográfica Scary Movie comenzó a promocionar una página dedicada a su villano, a menudo inepto pero muy dado a apuñalar, Ghostface. Y desde 2023, el tenista australiano Nick Kyrgios ha utilizado el sitio web para mostrar su vida fuera de la cancha.
A menos que OnlyMarms se convierta en un éxito económico, el tiempo invertido en ello podría aprovecharse mejor en la investigación, dijo Blumstein.
“Es simplemente frustrante”, dijo Blumstein, y señaló que debería estar dedicando tiempo a escribir artículos o a trabajar con los estudiantes.
“Pero estamos haciendo esto”, dijo, “lo cual es un poco absurdo a largo plazo”.
Madrid vive un auge cultural y económico, pero los devastadores incendios forestales a pocos kilómetros de la capital han sido un golpe de realidad para sus habitantes.
Mientras los peores incendios forestales en la historia de España arrasaban el país, Elena Sánchez hizo una pausa en la venta de cervezas en un quiosco a orillas de un lago artificial en Madrid y señaló al poniente, hacia el atardecer. Era del color equivocado.
“Así no tiene que ser”, dijo Sánchez, de 54 años, el domingo por la tarde, mirando un resplandor gris brumoso –residuo humeante del incendio– a una distancia no tan lejana.
A medida que los incendios asolaban una zona a 48 kilómetros de la capital española en los últimos días, un acre olor a quemado impregnaba todo este parque en el extremo occidental de Madrid, dijo Sánchez. Aunque la situación mejoró el fin de semana, al principio la gente dejaba de hacer ejercicio por la picazón en la garganta, dijo, y los residentes mayores llevaban mascarillas quirúrgicas al aire libre. Aún podía sentir el humo en la lengua, dijo.
“Asusta”, dijo Sánchez. “Tengo miedo de que pueda llegar hasta aquí”.
En los últimos años, los expatriados adinerados, los trabajadores migrantes y la atención mundial han convertido a Madrid en una capital europea boyante. Pero en tanto que las llamas alcanzaban el lunes nuevas zonas alrededor de la capital y se extendían a más regiones del país, un sofocante golpe de realidad también ha llegado a la ciudad.
En un país liderado por un gobierno que se ha definido por la seriedad con la que se toma el cambio climático, las llamas se han acercado de manera inquietante a la capital. Los incendios alrededor de Madrid han hecho llorar a la presidenta de la región, Isabel Díaz Ayuso. Los expertos afirman que son un presagio de los daños por venir en el continente de más rápido calentamiento en el mundo.
Son “horas difíciles”, dijo el presidente del gobierno Pedro Sánchez el lunes por la tarde durante una conferencia de prensa en Castellón, en la costa oriental de España, donde un nuevo incendio arrasaba y obligaba a miles de nuevas evacuaciones.
De cara a los que su gobierno ha calificado como los incendios más grandes en la historia del país, y después de un verano de olas de calor sin precedentes, Sánchez hizo un llamado a un pacto nacional con todos los partidos políticos de España para trabajar en conjunto y prevenir los incendios, que atribuyó al cambio climático. Afirmó que se trata de “una emergencia climática que está superando todos los niveles y magnitudes que la ciencia nos viene advirtiendo a España y a Europa”.
El lunes, las autoridades regionales ordenaron la evacuación de Valdemaqueda, un pueblo de unas 870 personas a unos 40 kilómetros de la capital española, otra señal de que los incendios forestales al oeste de Madrid no estaban completamente bajo control. Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior de España, dijo que los bomberos tenían una ventana “crucial” de dos días para controlar los incendios alrededor de Madrid antes de que azoten al país unas temperaturas extremas que están previstas por encima de los 38 grados Celsius.
Todo eso ha conmocionado a los habitantes de Madrid, que no logran recordar un incendio de tanta magnitud tan cerca de su ciudad.
“Este es un llamado de atención”, dijo Leopoldo Salvador, de 84 años, que caminaba bajo el monumento a Cervantes en la Plaza de España, en Madrid. Dijo que había cerrado las ventanas de su casa durante el fin de semana templado para que no entrara el humo.
Cerca del palacio real de la ciudad, Cristina Herrero, de 46 años, profesora de biología en la Universidad Complutense de Madrid, escuchaba en su teléfono noticias sobre los incendios. Ella y sus amigos paseaban por los jardines del palacio con perros pastores que habían evacuado de sus fincas en las afueras de la ciudad.
“Lo siento”, le gritó Herrero a otro paseador de perros mientras su manada ladraba y gruñía a los perros sueltos a su alrededor. “¡Son perros evacuados!”.
Mientras el otro paseador de perros la miraba de mala manera, Herrero hablaba de las ovejas, los caballos y las colmenas que había dejado atrás en las granjas en las afueras de la ciudad. Herrero dijo que aunque la ciudad todavía se sentía aislada y segura, los que vivían justo al poniente de la capital estaban “muy preocupados”.
Su amiga Henar Hidalgo Riol, de 60 años, que también paseaba a un perro evacuado, estuvo de acuerdo.
“Hay incendios por todos lados”, dijo Hidalgo Riol, y añadió que la maleza seca cubría como una alfombra las montañas que rodean Madrid. “La gente sabe que la montaña es un polvorín”.
Los expertos dijeron que los incendios fueron resultado en parte de la pérdida de una cultura rural que había requerido de gestión forestal. Menos pastoreo y menos tala significaban que los bosques y paisajes de toda España, incluida el área metropolitana de Madrid, quedaban intactos, un ingrediente potencialmente explosivo cuando se combina con las condiciones secas que se hacen más probables por la quema de combustibles fósiles.
Los expertos dijeron que los incendios resultaban en parte de la pérdida de una cultura rural que había requerido de gestión forestal. Menos pastoreo y menos tala significaban que los bosques y paisajes de toda España, incluida el área metropolitana de Madrid, quedaban intactos, un ingrediente potencialmente explosivo al combinarse con las condiciones secas que se vuelven más probables por la quema de combustibles fósiles.
“Los incendios ahora encuentran combustible en todas partes”, dijo Víctor Resco, profesor de ingeniería forestal en la Universidad de Lleida.
Afuera del palacio real, el lunes, Charo Fernández, de 65 años, abogada, paseaba hacia un horizonte que parecía una cordillera, pero que era la tenue silueta del humo de los incendios al poniente. Dijo que durante el fin de semana su ropa apestaba a ahumado, y que el humo había salido a bocanadas desde esa dirección y hacia la ciudad como si surgiera “de una chimenea”.
Esas señales de incendio no se parecían a nada que Sánchez, que trabaja en el quiosco junto al lago, hubiera visto alguna vez, según dijo. Las semanas de calor récord de Madrid ya la habían agotado, dijo, y el cambio climático parecía indetenible. Daba igual qué recursos y legislación el país destinara a los incendios.
“Simplemente se sigue extendiendo”, dijo, mirando el atardecer enturbiado. “No hay que dejar que llegue hasta aquí”.
Carlos Barragán colaboró con la reportería.
Jason Horowitz es el jefe de la corresponsalía en Madrid para el Times; cubre España, Portugal y la forma en que vive la gente en toda Europa.