Inglaterra tendrá unas elecciones pequeñas que podrían tener enormes repercusiones

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El jueves hay elecciones extraordinarias en Makerfield, un distrito al norte de Inglaterra. Sus resultados podrían provocar la destitución del primer ministro Keir Starmer.

Este jueves, los votantes de Makerfield, un distrito electoral del norte de Inglaterra, acuden a las urnas para unas elecciones extraordinarias cuyo resultado podría cambiar el panorama político británico.

En ciertos aspectos, la contienda es típica, con muchos candidatos centrados en cuestiones hiperlocales, como la recogida de basura, los baches en las carreteras y la financiación de los colegios.

Pero, en otros aspectos, es única. Andy Burnham, el candidato del Partido Laborista, se presenta para convertirse en diputado con el fin de poder disputar al primer ministro Keir Starmer el liderazgo del partido. Si eso ocurre, Burnham podría convertirse en el próximo primer ministro del Reino Unido.

Esto es lo que hay que saber.

¿Por qué se celebran estas elecciones en Reino Unido?

Las elecciones extraordinarias, conocidas en Reino Unido como “by-election” (elección parcial), se convocaron después de que un diputado laborista, Josh Simons, renunciara para dejar paso a Burnham, alcalde del Gran Mánchester.

Si Burnham gana, podrá disputarle el liderazgo a Starmer, cuya popularidad se ha desplomado hasta alcanzar uno de los niveles más bajos de cualquier primer ministro en la historia moderna del Reino Unido. En las encuestas, los ciudadanos expresan su descontento con la economía, los servicios públicos, los impuestos y la inmigración, pero también manifiestan un rechazo visceral hacia el propio primer ministro.

Starmer ha logrado avances a la hora de abordar algunos problemas, pero no los suficientes para hacer cambiar la opinión pública. Burnham, un comunicador más carismático y el político más popular del Partido Laborista, es considerado dentro del partido como su mejor esperanza para recuperar votantes.

En Makerfield, el Partido Laborista se enfrenta a una competencia especial por parte de Reform UK (Reformar Reino Unido), el partido populista de derecha. Las encuestas fiables son escasas, pero los conocedores de la situación creen que el resultado podría estar reñido.

¿Quién es Andy Burnham y qué defiende?

Burnham, de 56 años, nació en las afueras de Liverpool y creció en Culcheth, no muy lejos de Makerfield. Sus raíces del norte han marcado su trayectoria política, y lleva mucho tiempo quejándose de que Westminster y los medios de comunicación están demasiado centrados en Londres.

El periodo más largo de su carrera lo pasó como miembro del Parlamento por Leigh, en el Gran Mánchester, desde 2001 hasta 2017. Como legislador, Burnham ascendió con velocidad, llegó a ser secretario de Cultura y, más tarde, secretario de Salud bajo el mandato del primer ministro Gordon Brown.

Intentó en dos ocasiones convertirse en líder del Partido Laborista, en 2010 y en 2015, cuando partía como claro favorito, pero perdió frente a Jeremy Corbyn, de tendencia más a la izquierda. Desencantado con Westminster, Burnham abandonó el Parlamento y ganó las elecciones a la alcaldía del Gran Mánchester. En 2021, volvió a ganar con un porcentaje de votos aún mayor.

Los casi diez años de Burnham como alcalde coincidieron con un periodo de crecimiento económico en Mánchester. Se ganó el reconocimiento de los vecinos durante la pandemia de la covid, cuando pronunció un discurso en el que criticó con dureza al gobierno conservador por los efectos de los confinamientos en su región. Volvió a nacionalizar los autobuses de la ciudad, e hizo que algunos trayectos fueran gratuitos.

A lo largo de este tiempo, transformó su identidad política en la de un outsider frente al gobierno de Londres. Y se ganó la reputación de ser una persona que habla sin rodeos y que entiende las necesidades de la clase trabajadora. Sus detractores han señalado que tiene poca experiencia en política exterior, lo que, según ellos, podría suponer un punto débil para un futuro primer ministro en un mundo que se enfrenta a guerras prolongadas y tensiones geopolíticas.

¿Qué dirán los resultados sobre la derecha británica?

En mayo, el partido Reform UK, liderado por Nigel Farage, ganó 24 de los 25 escaños del consejo municipal en disputa en la zona de Makerfield, que había estado dominada por el Partido Laborista durante décadas. Las elecciones del jueves brindan a Farage otra oportunidad de demostrar que los votantes apoyan su programa antiinmigración, antieuropeísta y con una agenda contraria al objetivo de cero emisiones netas.

Si gana el candidato de Reform, Rob Kenyon, podría decirse que representaría una de las mayores victorias de Farage desde su campaña para el referéndum del Brexit de 2016, que sacó al Reino Unido de la Unión Europea.

Pero un partido de extrema derecha emergente llamado Restore Britain (Restaurar Reino Unido) también se presenta en Makerfield, y ha recibido el apoyo en internet de Elon Musk. Si eso divide el voto de la derecha entre Restore y Reform, podría beneficiar a Burnham. (Según el sistema electoral británico de mayoría simple, los ganadores solo necesitan un voto más que cualquier otro candidato).

Una derrota supondría un duro golpe para Reform, lo que pondría en duda su capacidad para presentar candidatos de calidad y para dar respuesta a las preguntas sobre su dependencia de unos pocos donantes acaudalados. El mes pasado se reveló que Farage había aceptado un regalo por valor de 5 millones de libras (unos 6,7 millones de dólares) de un multimillonario británico del sector de las criptomonedas radicado en Tailandia.

¿Podría Keir Starmer realmente verse relevado de su cargo?

Sí, aunque no está claro qué tan rápido. Burnham ha dicho que, si gana, se presentaría a cualquier contienda por el liderazgo contra Starmer.

También podrían presentarse otros candidatos, entre ellos Wes Streeting, que dimitió el mes pasado como secretario de Salud de Starmer.

El primer ministro ha dicho varias veces en las últimas semanas que se enfrentaría a cualquier desafío.

Muchos diputados laboristas esperan que, si gana Burnham, Starmer acepte un calendario en el que permanezca en el cargo durante unas semanas o meses para garantizar la estabilidad, al tiempo que se celebra la contienda por el liderazgo. Un nuevo líder laborista –y primer ministro– podría tomar posesión en el congreso anual del partido en septiembre.

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