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La tradición de vestir una estatuilla del Niño Jesús empezó en una iglesia de Ciudad de México hace casi 60 años. Se trasladó a la catedral para este Mundial y México aún no ha perdido.
Para México, donde el fútbol tiene un estatus casi sagrado, esta ya es su mejor actuación en una Copa Mundial en generaciones. Las celebraciones masivas, como las de la victoria del martes en octavos de final contra Ecuador, lo demuestran.
Entonces, ¿adónde han ido miles de mexicanos para dar las gracias y rezar por un poco más de ayuda divina, sobre todo ahora que el equipo se prepara para recibir a Inglaterra en Ciudad de México el domingo en octavos de final?
Han ido a ver una estatua del Niño Jesús vestido con la camiseta de la selección nacional, sentado ante un altar dorado y ornamentado en la Catedral Metropolitana de Ciudad de México, que tiene 450 años de antigüedad.
“Solo venimos a verlo para pedirle que nos ayude el domingo”, dijo Marisela Tapia, de 49 años, que visitaba la iglesia con su prima.
El canónigo Manuel Corral Martín, un sacerdote que colabora en la gestión de la catedral, dijo que la tradición de vestir al Niño Jesús con la camiseta de México durante el Mundial se remonta a 1970, la primera vez que el país fue anfitrión del torneo. Esa estatua de Jesús estaba en otra iglesia de la Ciudad de México.
Cuando un nuevo párroco se hizo cargo de esa otra iglesia, puso fin a la costumbre este año porque le parecía inapropiada, dijo Corral Martín, y añadió que la gente le pidió a la catedral que recuperara la tradición. La Catedral Metropolitana así lo hizo, y vistió a su propia estatua del Niño Jesús –de 60 centímetros de altura– con la camiseta de la selección nacional y la colocó sobre una mesa frente al Altar de los Reyes, una obra maestra del barroco.
Antes de cada partido de México, al Niño Jesús le ponen el uniforme –talla 0, por cierto– que va a usar la selección.
“Es una expresión de la religiosidad de la gente”, dijo el padre Corral Martín, de 72 años, y añadió que la religión “tiene que evolucionar porque a veces nos quedamos en los ritos”.
Puso como ejemplo cómo la Iglesia católica en México ha ido incorporando tradiciones locales, y en este caso se trata del fútbol. Aplaudió el Mundial y a la selección nacional por unir a la gente.
En Latinoamérica, y concretamente en México –el país con la segunda mayor población católica del mundo–, la fe y el deporte suelen ir de la mano. Dentro del Estadio Azteca, el estadio de Ciudad de México que ya ha recibido tres Mundiales, los jugadores mexicanos se detienen antes de los partidos ante un altar de la Virgen de Guadalupe, una figura religiosa y cultural muy importante.
Cuando le preguntaron si las oraciones al Niño Jesús del fútbol habían surtido efecto de verdad durante este Mundial, ya que México ganó su primer partido de la fase eliminatoria desde 1986, el padre Corral Martín se echó a reír. Elogió la fe de la gente y también expresó su deseo de que México se llevara el título.
“No es que El Niño vaya a hacer el milagro”, dijo, “sino el milagro lo hacemos, lo hace el mismo equipo en cuanto que trabaja en equipo, y eso es lo que tenemos que hacer en todos los ámbitos de la vida”.
Muchos visitantes de la catedral se divirtieron el jueves al toparse sin querer con el Niño Jesús futbolista. Le sacaron fotos y se tomaron fotos con él. Pero algunos vinieron expresamente a verlo.
Tapia y su prima Damaris González habían venido a la plaza principal de Ciudad de México para ver el partido entre España y Austria en una pantalla gigante. Se rieron cuando se enteraron en las redes sociales lo del Niño Jesús con la camiseta de México. Pero, como creyentes, también quisieron hacer una peregrinación especial.
González, de 61 años, dijo que quería que el Niño Jesús ayudara a México a ganar su primer Mundial, pero paso a paso. Así que solo pidió la victoria contra Inglaterra.
Ambas mujeres dijeron que el éxito de la selección hasta ahora ha permitido a los mexicanos olvidarse por un momento de “todo lo feo” de la vida. Y si otros países también están rezándole al Niño Jesús, González dijo que “a México, nos quiere muchísimo más” y Tapia añadió que “sabe que necesitamos esta alegría”.
Ivonne García Campos, de 46 años, maestra, y su esposo, Ignacio De Jesús Reyes, de 53, electricista, estaban de vacaciones con su familia, desde el norte de México, cuando se fijaron en el Niño Jesús con el atuendo de la selección mexicana. Ellos también pidieron el título del Mundial.
“No le estamos faltando al respeto”, dijo ella. “En otros estados del país, por ejemplo, visten al Niño Dios de doctores, de maestros, de varias profesiones. Más que todo es para agradecer y que esté del lado de nosotros”.
James Wagner cubre las noticias y la cultura de América Latina para el Times, y está radicado en Ciudad de México.

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