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Las banderas se han convertido en íconos instantáneos de este torneo. Desplegarlas y doblarlas rápidamente en la cancha requiere una cuidadosa coreografía.
Poco más de cinco horas antes de que iniciara el partido de cuartos de final de la Copa Mundial entre Noruega e Inglaterra el sábado, el equipo encargado de la ceremonia previa al partido en el Hard Rock Stadium, cerca de Miami, se topó con un problema inesperado.
La bandera de Inglaterra –esa enorme que se despliega antes de que los jugadores salgan a la cancha– tenía manchas de moho. Al parecer, ni siquiera una tela 100 por ciento poliéster reciclado podía escapar de los estragos del calor y la humedad del verano en el sur de Florida.
A estas alturas, el equipo de las banderas ya estaba acostumbrado a resolver problemas. Era el sexto partido en Miami Gardens y el número 99 en el extenso torneo de futbol de este año. Los equipos encargados de las ceremonias, uno en cada una de las 16 sedes de la Copa Mundial, habían superado todo tipo de obstáculos logísticos con sus banderas gigantes, incluyendo al menos una bandera a la que le pusieron la etiqueta del país equivocado durante el envío y otra infestada de ratones. Cada bandera de estadio mide unos 53 metros por 38.
El sábado por la mañana, el equipo de Miami tuvo que improvisar. Tanto los tramoyistas como los supervisores tomaron escobas y líquido limpiador y consiguieron eliminar gran parte del moho.
El equipo trabajó en el estacionamiento de un estadio rodeado de remolques de cadenas de televisión, con el espacio justo para desplegar la bandera. Aunque el día estaba nublado, el Servicio Meteorológico Nacional había advertido que la sensación térmica podría alcanzar los 43 grados Celsius, en parte debido a la humedad.
A continuación, los 22 tramoyistas se prepararon para doblar la bandera de tal forma que un pequeño ejército de abanderados voluntarios pudiera desplegarla rápida y fácilmente en la cancha. Al ritmo de la cuenta rítmica y repetitiva de “¡Uno, dos, tres… ya!”, agarraron la bandera al unísono por uno de sus extremos largos y la enrollaron. Se echaron el rollo a los hombros y lo llevaron al interior para colocarlo a lo largo de uno de los túneles de entrada del estadio, listo para más tarde..
Las banderas se han convertido en iconos instantáneos de este Mundial, y los aficionados publican fotos de ellas desde el estadio. Llevar la bandera correcta al partido adecuado –hay dos de cada una, por si acaso, que se envían en cajas de madera– y averiguar cómo desplegarlas y doblarlas rápidamente en la cancha requiere una cuidadosa coreografía por parte de los equipos de ceremonias, que, en la práctica, montan un espectáculo previo de siete u ocho minutos antes de cada partido.
Antes del torneo, el equipo de Miami organizó dos días de ensayos fuera del recinto para practicar con los voluntarios que llevan las banderas; se tomaron en cuenta sus edades, estaturas y fuerza física para decidir quién debía llevar cada parte de la bandera y se les infundió un sentido de responsabilidad y orgullo por su tarea. Cada bandera pesa unos 230 kilos (y más si llueve y se moja). Los abanderados que van en el centro tienen que cargar más peso.
Ninguna ceremonia es exactamente igual a otra. En los cuartos de final del sábado se utilizaron efectos pirotécnicos, lo que complicó los movimientos de los portabanderas. En el primer partido en Miami el mes pasado, entre Arabia Saudita y Uruguay, la amenaza de rayos casi impidió que el equipo desplegara las banderas. Durante esa ceremonia, los voluntarios sujetaron ambas banderas –en lugar de extenderlas en la cancha como se hace en la mayoría de los partidos– para seguir un estricto protocolo de respeto hacia la inscripción sagrada de la bandera de Arabia Saudita.
El sábado, los voluntarios que llevaban las banderas –unas 70 personas por cada bandera– formaron una fila en el túnel. Estaban rebosantes de emoción; al parecer, la novedad de su tarea aún no se les había pasado, a pesar de que ya era su sexto partido. Posaron para las fotos y presumieron los pines de la Copa Mundial que habían coleccionado durante el torneo.
Y entonces llegó el momento del espectáculo. Veinte minutos antes del saque inicial, programado para las 5 p. m., los voluntarios levantaron ambas banderas. A 17 minutos de que iniciara el partido, un grupo empezó a desfilar con la bandera de Inglaterra. La bandera de Noruega entró un minuto después. Exactamente a las 4:50 p. m., cuando muchos telespectadores sintonizaron el partido, los voluntarios extendieron las banderas, las sujetaron con pesos y se quedaron de pie respetuosamente. Estaban a punto de sonar los himnos nacionales.
Patricia Mazzei es la reportera principal del Times en Miami y cubre Florida y Puerto Rico.

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