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Una contrapropuesta de Irán de 10 puntos para poner fin a la guerra representa una posible salida. El presidente Trump la calificó como un paso significativo, pero “no suficiente”.
El presidente Donald Trump lanzó duras amenazas de destrucción generalizada en Irán el lunes, justo antes de su fecha límite del martes por la noche para que Teherán reabra el estrecho de Ormuz, incluso cuando tanto los funcionarios iraníes como los estadounidenses dieron señales de que se estaban realizando esfuerzos diplomáticos de última hora.
“El país entero puede ser eliminado en una noche, y esa noche podría ser mañana por la noche”, declaró Trump en una conferencia de prensa en la Casa Blanca, que había convocado para elogiar el rescate de dos aviadores estadounidenses cuya aeronave fue derribada sobre Irán el viernes.
Y añadió: “Les vamos a dar hasta mañana a las 8 en punto hora del este, y después de eso, no van a tener puentes, no van a tener centrales eléctricas… la Edad de Piedra”.
Incluso mientras reiteraba esa amenaza, Trump dijo en la misma conferencia de prensa –en la que estuvo acompañado por los líderes del Pentágono, el Estado Mayor Conjunto y la CIA– que los funcionarios iraníes estaban participando en negociaciones productivas. Hizo la declaración después de que Irán ofreciera un plan de 10 puntos para poner fin a la guerra.
“Puedo decirles que tenemos un participante activo y dispuesto”, dijo Trump. “Les gustaría poder llegar a un acuerdo. No puedo decir nada más que eso”.
Antes de eso, Irán dijo que tomaría represalias enérgicas si Trump cumplía sus amenazas de destruir sus centrales eléctricas y puentes. Esos ataques podrían perjudicar a millones de civiles iraníes y ser considerados crímenes de guerra según el derecho internacional, según expertos legales.
“Si se repiten los ataques contra objetivos civiles, las fases posteriores de nuestras operaciones ofensivas y de represalia se ejecutarán de forma mucho más aplastante y extensa”, dijo el lunes Ebrahim Zolfaghari, un portavoz militar iraní.
Trump dijo que los civiles iraníes en realidad querían que Estados Unidos bombardeara sus centrales eléctricas e infraestructuras críticas. “Estarían dispuestos a sufrir eso con tal de tener libertad”, dijo, y añadió que los iraníes a quienes les han lanzado bombas cerca de sus casas han dicho: “Por favor, sigan bombardeando. Háganlo”.
El plan iraní para poner fin a la guerra, que fue entregado a Pakistán, no se hizo público, pero IRNA, una agencia de noticias estatal iraní, informó el lunes que el plan incluía una vía hacia la reapertura del estrecho de Ormuz.
En su contrapropuesta, Irán dice que quiere el fin permanente de las hostilidades; garantías de que no volverá a ser atacado, y el levantamiento de todas las sanciones, incluidas las estadounidenses, no solo las impuestas por Naciones Unidas, según dos funcionarios iraníes, que hablaron con la condición de mantener el anonimato para poder discutir la propuesta diplomática.
La propuesta de 10 puntos también prevé que Irán y Omán supervisen conjuntamente el estrecho de Ormuz y compartan los ingresos de los peajes que impondrán a los buques en tránsito, según dijeron los funcionarios.
“Es una propuesta significativa”, dijo Trump a los periodistas el lunes en la celebración anual de los huevos de Pascua en la Casa Blanca. “Es un paso importante. No es suficiente. Pero es un paso muy significativo”.
Hasta ahora los esfuerzos diplomáticos no han hecho grandes progresos, a pesar de las repetidas afirmaciones de Trump, pues cada bando ha hecho demandas que el otro ha rechazado como inaceptables. Los funcionarios iraníes y estadounidenses se han comunicado principalmente a través de intermediarios, como Pakistán.
Trump ha amenazado repetidamente con bombardear la infraestructura iraní, y ha fijado plazos para que Teherán permita la reanudación del transporte marítimo a través del estrecho económicamente crítico, para luego posponerlos. El domingo, volvió a postergar el plazo, esta vez un día, hasta el martes a las 8:00 p. m. en Estados Unidos.
“Tenemos un plan, debido al poder de nuestro ejército, en el que cada puente en Irán será diezmado a las 12 de la noche de mañana, en el que cada planta de energía en Irán quedará fuera de servicio, arderá, explotará y nunca se volverá a utilizar”, dijo Trump en la conferencia de prensa en la Casa Blanca el lunes. “Estoy hablando de una demolición completa a las 12 en punto. Y ocurrirá en un periodo de cuatro horas si queremos. No queremos que eso ocurra”.
El asfixiante control de Irán sobre el estrecho y los ataques a los centros de producción de energía del golfo Pérsico han disparado los precios del combustible en todo el mundo desde que Estados Unidos e Israel comenzaron a bombardear Irán el 28 de febrero. Trump ha parecido deseoso de bajar los precios del combustible y poner fin a la guerra rápidamente, pero Irán se ha resistido a hacer la paz en los términos del mandatario estadounidense.
El lunes, Trump volvió a dar el tipo de señales contradictorias que han caracterizado el conflicto, pues dijo a los periodistas que quería que Estados Unidos se apoderara del petróleo de Irán. Eso sugeriría una prolongada –y arriesgada– presencia estadounidense en suelo iraní.
“Desafortunadamente, al pueblo estadounidense le gustaría que volviéramos a casa”, dijo Trump. “Si dependiera de mí, me quedaría con el petróleo. Me quedaría con el petróleo. Ganaría mucho dinero”.
Trump puso la idea sobre la mesa al tiempo que Irán e Israel lanzaron nuevos ataques el lunes que causaron más muertes y destrucción en toda la región. Un ataque israelí en Teherán mató durante la noche al general de división Seyed Majid Khademi, jefe de inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, el último golpe a la cúpula iraní.
Israel ha atacado en repetidas ocasiones a generales, funcionarios de alto rango y científicos nucleares iraníes, y el general Khademi era uno de los varios funcionarios iraníes que ocupaban sus puestos desde hace solo unos meses. Fue nombrado en junio, después de que un ataque aéreo israelí matara a su predecesor y al segundo de este durante una guerra de 12 días entre Irán e Israel el año pasado.
Los ataques aéreos de la noche a la mañana también afectaron a una de las instituciones académicas más prestigiosas de Irán, la Universidad Tecnológica Sharif de Teherán, lo que provocó la indignación de los iraníes, incluidos los opositores al régimen. Los ataques intencionados contra instituciones educativas podrían constituir un crimen de guerra según el derecho internacional.
Ni Estados Unidos ni Israel asumieron la responsabilidad de los ataques, que tuvieron como objetivo el centro de tecnología de la información y la mezquita de la escuela, según informaron los medios de comunicación estatales iraníes. La universidad está sometida a sanciones occidentales que la acusan de mantener vínculos con el ejército iraní y con organismos que desarrollan sistemas de armamento.
Entre sus graduados se encuentra Maryam Mirzakhani, la primera mujer en ganar la Medalla Fields, el premio más prestigioso en matemáticas.
“Esto sería como si una potencia extranjera tuviera como objetivo el MIT”, escribió en X Isa Bria, exalumna de la Universidad Sharif que vive en Estados Unidos. “Los espacios académicos son sagrados. No deberían verse envueltos en conflictos”.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, dijo que las fuerzas de su país habían destruido una importante planta petroquímica iraní que, según él, generaba ingresos para el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. La Compañía Petroquímica Nacional de Irán confirmó un ataque contra sus instalaciones en el sur del país. El ataque se produjo dos días después de que las fuerzas israelíes atacaron el mayor complejo industrial petroquímico de Irán.
Israel también intensificó sus ataques contra Líbano el lunes, bombardeando los suburbios del sur de la capital, Beirut, y el sur del país, como parte de su asalto contra Hizbulá.
En el centro de Israel, al menos cuatro ciudades fueron impactadas por la caída de escombros de una descarga de misiles iraníes, dijo la Autoridad de Incendios y Rescate de Israel. En un lugar de Ramat Gan, un suburbio de Tel Aviv, se derrumbó el último piso de un edificio de tres plantas.
No se supo de fallecidos, pero el lunes los equipos de rescate israelíes recuperaron los cadáveres de cuatro personas que habían quedado atrapadas entre las ruinas de un edificio residencial en la ciudad portuaria de Haifa, en el norte del país, 18 horas después de que fuera alcanzado por un misil iraní.
El lunes, el ejército iraní también dijo que disparó drones y misiles contra un centro conjunto emiratí-israelí de producción de drones en Emiratos Árabes Unidos. El Ministerio de Defensa emiratí dijo que los sistemas de defensa aérea del país habían interceptado el lunes 12 misiles, dos misiles de crucero y 19 drones procedentes de Irán.
Colaboraron con la reportería Farnaz Fassihi, Gabby Sobelman, Isabel Kershner, Anton Troianovski, Johnatan Reiss y Sanam Mahoozi.
Zolan Kanno-Youngs es corresponsal de la Casa Blanca para el Times, y cubre al presidente Trump y su gobierno.
Aaron Boxerman es reportero del Times y cubre Israel y Gaza. Radica en Jerusalén.
Michael Levenson cubre noticias de última hora para el Times desde Nueva York.
Colaboraron con la reportería Farnaz Fassihi, Gabby Sobelman, Isabel Kershner, Anton Troianovski, Johnatan Reiss y Sanam Mahoozi.

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