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El presidente Trump también afirmó que Dios apoya la guerra estadounidense contra Irán “porque Dios es bueno, y Dios quiere que se cuide a la gente”.
El lunes, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, comparó el rescate de un aviador estadounidense desaparecido y derribado sobre Irán, realizado el Domingo de Pascua, con la resurrección de Jesucristo.
Minutos después, hablando en la misma conferencia de prensa en la que se describía la operación militar, el presidente Donald Trump afirmó que Dios apoya la guerra israelí-estadounidense contra Irán, que ha matado a miles de personas, entre ellas muchos civiles. “Porque Dios es bueno”, dijo, “y Dios quiere que se cuide a la gente”.
Trump continuó: “A Dios no le gusta lo que está ocurriendo. A mí no me gusta lo que está ocurriendo. Todo el mundo dice que lo disfruto. No disfruto con esto”.
“No me gusta ver cómo matan a la gente”, dijo.
En su relato de la operación de rescate, Hegseth estableció paralelismos entre el calvario del aviador y el relato de la muerte y resurrección de Cristo que figura en la Biblia.
El avión militar F-15E, señaló, fue “derribado un viernes: el Viernes Santo”. Ese es el día en que Jesús fue crucificado.
Después de saltar sobre Irán, el aviador se escondió, dijo Hegseth, “en una cueva, una grieta, todo el sábado”, recordando la tumba excavada en una roca en la que fue enterrado Jesús.
Luego, afirmó, el aviador fue rescatado el día en que los cristianos celebran la Resurrección de Jesús: “sacado de Irán mientras salía el sol el Domingo de Pascua”.
“Un piloto renacido, todos en casa y a salvo, una nación que se regocija”, dijo el secretario de Defensa. “Dios es bueno”.
Hegseth dijo también que, tras el derribo del avión, el aviador, oficial de sistemas de armas del F-15E, se puso en contacto con sus rescatadores estadounidenses con un mensaje religioso: “Dios es bueno”. “En ese momento de aislamiento y peligro”, dijo, “brillaron su fe y su espíritu de lucha”.
Fue el ejemplo más reciente del secretario de Defensa invocando la teología cristiana en declaraciones públicas sobre la guerra contra Irán. Al principio de la guerra, Hegseth pidió a los estadounidenses que rezaran por la victoria en Medio Oriente “en nombre de Jesucristo”.
Los líderes cristianos, incluido el papa León XIV, el primer pontífice nacido en Estados Unidos, han discrepado tajantemente de las sugerencias del gobierno de Trump de que la guerra tiene sanción divina. El papa ha pedido repetidamente el fin del conflicto y ha criticado el uso del cristianismo para justificar la guerra. En una homilía reciente, León dijo que la misión cristiana había sido a menudo “trastocada por lógicas de dominio, totalmente ajenas al camino de Jesucristo”.
Hegseth, quien dirige una implacable campaña de bombardeos contra Irán, una nación musulmana de mayoría chií con un gobierno teocrático, ha idolatrado a menudo las Cruzadas, las sangrientas guerras medievales en las que guerreros cristianos lucharon contra musulmanes por el control de importantes lugares religiosos y territorios en Medio Oriente.
En el bíceps derecho de Hegseth lleva tatuada la frase latina “Deus vult” –“Dios lo quiere”–, que él describe como un grito de guerra de aquellas guerras. En su libro American Crusade, publicado en 2020, Hegseth describe las Cruzadas como “sangrientas” y “llenas de tragedias indecibles”, pero argumenta que estaban justificadas porque salvaron a la Europa cristiana del ataque del islam.
El lenguaje de Hegseth también se hace eco de los principios del cristianismo conservador estadounidense, que a menudo vincula el nacionalismo de Estados Unidos con la virtud religiosa. Muchos de los partidarios cristianos de Trump se han descrito a sí mismos como combatientes en una guerra santa que pretende hacer retroceder los valores laicos y pluralistas y establecer Estados Unidos como una nación fundamentalmente cristiana.
Chris Cameron es un reportero del Times que cubre Washington y se centra en las noticias de último momento y el gobierno de Donald Trump.

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