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Las alergias son una calamidad. Te lloran los ojos, te duelen los senos paranasales y tu nariz se convierte en un grifo que gotea y un desagüe obstruido al mismo tiempo.
¿El culpable? Según la estación, son los árboles, el pasto o las hierbas que liberan polen al viento.
Tu primer ataque de alergia puede parecer surgido de la nada. Pero en muchos casos, tu sistema inmunitario lleva años preparándose para ello.
Esto es la sensibilización, el proceso por el que tu sistema inmunitario aprende a reconocer el polen como una amenaza y se arma para futuros ataques.
En total, alrededor de una cuarta parte de los adultos de Estados Unidos padecen alergias estacionales, y pueden sensibilizarse con una sola exposición al polen o a lo largo de varias temporadas de alergia.
Algunas personas se sensibilizan en la infancia. Otras se sensibilizan después de mudarse y encontrarse con nuevos tipos de polen. A veces, basta una temporada de polen especialmente mala para llevar al sistema inmunitario más allá de sus límites.
La mayoría de las alergias siguen el mismo guion básico: se enseña al sistema inmunitario a ver algo como una amenaza y luego reacciona cuando eso vuelve a aparecer.
Horas después de la exposición al polen, los glóbulos blancos conocidos como eosinófilos llegan como refuerzo y liberan otra oleada de sustancias químicas inflamatorias. Esto mantiene los tejidos hinchados y hace que la mucosidad fluya, por lo que los síntomas de la alergia tienden a persistir durante un tiempo.
Todo esto puede dejarte cansado y confuso. La congestión dificulta el sueño y la sensación de descanso, y algunos investigadores creen que la inflamación alérgica también puede afectar a tu estado de ánimo, memoria y cognición.
La buena noticia es que los tratamientos antialérgicos pueden impedir que tu sistema inmunitario se descontrole. Los antihistamínicos impiden que las células respondan a la histamina, lo que ayuda a reducir los síntomas de la alergia, mientras que los aerosoles nasales de esteroides calman las señales inflamatorias, lo que ayuda a reducir la hinchazón y la congestión. Los enjuagues salinos no bloquean directamente la respuesta alérgica, pero pueden ayudar a eliminar el polen y otros irritantes de la nariz.
La primavera, el verano y el otoño tienen distintos tipos de polen, por lo que un cambio de estación puede aliviarte o provocarte una nueva ronda de alergias. Pero incluso cuando una temporada de alergias da paso a otra, aún tienes formas de combatirlas.
Fuentes
Christina Ciaccio, jefa de alergia, inmunología y neumología pediátrica de la Universidad de Chicago; Stanley Schwartz, jefe de alergia, inmunología y reumatología de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo; Geeta Patel, alergóloga de la Universidad de Pensilvania, y Zachary Rubin, alergólogo pediátrico de Illinois y autor del libro Todo sobre las alergias.
Producido por Deanna Donegan y Claire Merchlinsky.
Simar Bajaj cubre salud y bienestar para el Times.
Producido por Deanna Donegan y Claire Merchlinsky.

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