Trump publicó una foto suya como Jesús, la borró y ahora busca justificarse

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La imagen mostraba al presidente Trump bañado en luz divina y vestido con túnicas religiosas. Su interpretación fue que la imagen lo representaba como un médico, no como Jesucristo.

La imagen mostraba al presidente Donald Trump con una túnica blanca y roja, comúnmente utilizada en las representaciones de Jesucristo y en los escritos que profetizan su regreso. Una brillante luz dorada, que en la imaginería religiosa, se utiliza para representar la intervención divina, irradiaba de la mano de Trump mientras tocaba la frente de un hombre enfermo. Una mujer observaba la escena con las manos juntas en señal de oración.

El lunes por la mañana, mientras recibía en el Despacho Oval dos bolsas de un reparto de comida de McDonald’s, Trump dijo a los periodistas que no había captado toda esa imaginería religiosa. Dijo que había pensado que la imagen que había publicado en su cuenta de Truth Social no le representaba como Jesús, sino como médico.

“Creí que era yo como médico”, dijo Trump sobre la publicación en las redes sociales, que borró tras las protestas. “Solo a las noticias falsas se les podía ocurrir eso”.

Y añadió: “Hago que la gente mejore”.

La eliminación de la publicación supuso una rara retirada para Trump, quien había publicado la imagen al parecer generada por inteligencia artificial poco después de utilizar la misma plataforma para atacar al papa León XIV, nacido en Estados Unidos y crítico declarado de la guerra de Estados Unidos en Irán. La aparición de la imagen había provocado toda una noche de reacciones por parte de líderes religiosos y partidarios del cristianismo, dolidos y escandalizados por el hecho de que Trump pareciera representarse a sí mismo como una figura similar a Jesús.

Más adelante el mismo día, en entrevista con CBS News, Trump repitió la explicación de que consideraba que la imagen, que dijo que pensaba era obra de “un artista muy bello y talentoso”, lo representaba como médico.

“Lo vi como una imagen de mí como doctor curando: estaba la Cruz Roja ahí mismo, estaba, ya sabes, personas médicas alrededor mío”, dijo. “Y yo era como el doctor, ya saben, como un poco divertido haciendo de doctor y mejorando a las personas. Así que así es como lo vi. Es lo que la mayoría de las personas pensó”.

Dijo que había retirado la imagen porque “no quería que nadie se confundiera. La gente se confundió”.

Trump no se disculpó por ninguna de las publicaciones, como tampoco se disculpó por amenazar con acabar con la civilización iraní la semana pasada. (“Me parece bien”, dijo sobre la amenaza en Fox News el domingo, porque había llevado a Teherán a la mesa de negociaciones). La publicación en la que atacaba al papa León XIV y lo calificaba como “débil ante el crimen” sigue en línea, al igual que las innumerables publicaciones de multitud de críticos que creen que debería evaluarse la aptitud mental de Trump para ocupar el cargo.

Por regla general, Trump no se disculpa por hacer y decir cosas que hieren u ofenden a la gente, y los funcionarios de su Casa Blanca describen su comportamiento como radicalmente renovador y transparente. Solo en contadas ocasiones la indignación de las personas que representan a los poderosos electorados que le ayudaron a ser elegido para un segundo mandato lo haa motivado a dar marcha atrás o a retractarse.

En febrero, Trump borró un video racista en el que se representaba al expresidente Barack Obama y a Michelle Obama, la ex primera dama, como simios, después de que varios miembros del Partido Republicano –entre ellos el senador Tim Scott, de Carolina del Sur, el único republicano negro del Senado– le pidieron que lo retirara. Trump eliminó la publicación, culpó a un miembro de su equipo y nunca se disculpó.

“Solo vi la primera parte: era sobre el fraude electoral en un lugar, Georgia”, dijo Trump a los periodistas sobre ese video en febrero. “No lo vi entero”.

Poco más de dos meses después, Trump volvió a encontrarse en la necesidad de explicar el proceso de pensamiento que había detrás de algo incendiario que publicó en su cuenta de las redes sociales. (Otras publicaciones enviadas el domingo por la noche incluían una representación de un edificio de oficinas de Trump en la Luna y un meme burlándose de las largas carreras de los políticos demócratas).

De inicio, Trump hablaba con los periodistas porque autoridades de la Casa Blanca habían organizado una entrega de comida rápida en el Despacho Oval para promocionar una política dirigida por su gobierno que ha eliminado los impuestos a las horas extras y las propinas. Una mujer llamada Sharon Simmons entregó las bolsas de hamburguesas y evitó responder a las preguntas del presidente sobre si se oponía a que “los hombres jueguen en deportes femeninos”. Simmons se apegó al mensaje: “Estoy aquí para que no se graven las propinas”.

De pie junto a Simmons, quien llevaba una camiseta roja que decía “DoorDash Grandma”, Trump se negó a disculparse por su mensaje en el que atacaba al papa de origen estadounidense: “Solo estoy respondiendo al papa León”, dijo Trump. “No hay nada por lo que disculparse. Está equivocado”.

León es uno de los críticos más poderosos del mundo de la guerra de Estados Unidos contra Irán. En los últimos días, ha condenado el culto a los mortales y al dinero, las trampas de la arrogancia y la “violencia absurda e inhumana” desatada por los combates que han desestabilizado aún más Medio Oriente.

“León debería estar agradecido porque, como todo el mundo sabe, fue una sorpresa impactante”, escribió Trump en una larga publicación en las redes sociales el domingo por la noche. “No estaba en ninguna lista para ser papa, y solo fue puesto ahí por la Iglesia porque era estadounidense, y pensaron que sería la mejor manera de tratar con el presidente Donald Trump. Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”.

El lunes por la mañana, León dijo a los periodistas: “no le temo” al gobierno de Trump. Añadió que no tenía miedo de “hablar en voz alta sobre el mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que estoy aquí”.

El lunes, después de la publicación, se le pidió al vicepresidente JD Vance, el católico de mayor rango en el gobierno federal, que respondiera a las críticas del presidente al pontífice durante una entrevista en Fox News.

Vance dijo que le aconsejaría al Vaticano a “apegarse a asuntos de moralidad, apegarse a asuntos de, bueno, lo que sucede en la Iglesia católica y deje que el presidente de Estados Unidos se apegue a dictar la política pública estadounidense”.

Otros destacados conservadores, y no solo católicos, expresaron rápidamente su indignación por la imagen que Trump publicó de sí mismo como una figura parecida a Jesús.

“¿Realmente piensa esto?”, publicó en redes sociales Riley Gaines, activista antitransgénero. “Dios no será objeto de burla”.

David Brody, periodista evangélico de la Christian Broadcasting Network, pidió a Trump que retirara la imagen.

El año pasado, tras la muerte del papa Francisco, Trump publicó una foto de sí mismo como papa y bromeó diciendo que le gustaría ser el próximo papa.

Elizabeth Dias colaboró con la reportería

Katie Rogers es corresponsal del Times para la Casa Blanca y reporta sobre el presidente Trump.

Elizabeth Dias colaboró con la reportería

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