Lo que los médicos quieren que sepas sobre el uso medicinal de la marihuana

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El gobierno de EE. UU. ha flexibilizado recientemente las normas sobre la marihuana medicinal. Los expertos separan la realidad de la ficción en cuanto a la seguridad y los beneficios de esta droga.

El presidente Donald Trump ha flexibilizado recientemente las restricciones sobre la marihuana medicinal, que millones de estadounidenses ya utilizan para tratar el dolor crónico y otras afecciones.

Los expertos médicos dicen que tienen la esperanza de que esta medida fomente más investigación sobre la droga, lo que podría revelar nuevas aplicaciones terapéuticas para el cannabis y sus compuestos, como el cannabidiol o CBD. Pero al mismo tiempo, dijeron, podría reforzar conceptos erróneos sobre la seguridad y la utilidad de la droga. Esto es lo que ellos quieren que sepas sobre los riesgos y efectos secundarios de la droga, qué afecciones podría ayudar a tratar y en qué áreas falta investigación.

Solo hay unos pocos usos respaldados por la ciencia

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) ha aprobado un puñado de medicamentos que contienen cannabis, componentes del cannabis o productos sintéticos similares, los cuales se recetan para tratar las náuseas inducidas por la quimioterapia, un síndrome de emaciación relacionado con el SIDA y un tipo de convulsión.

Más allá de eso, dicen los expertos, quizás la evidencia más sólida hasta ahora se refiere al uso del cannabis para el alivio del dolor. Alrededor del 53 por ciento de las personas que dicen usar cannabis por razones de salud afirman que lo hacen para aliviar el dolor y la mayoría de los estados permiten el uso de marihuana medicinal por esa razón.

Los médicos cuyos pacientes con dolor crónico consumen cannabis afirman que, aunque solo alivia el dolor de forma moderada, parece ayudar a las personas a sobrellevarlo.

“La intensidad real de su dolor no ha cambiado mucho, pero su estado de ánimo es mejor, duermen mejor y su calidad de vida es mejor”, dijo Ali John Zarrabi, internista, médico de cuidados paliativos e investigador del Instituto Oncológico Winship de la Universidad de Emory.

Aun así, sociedades médicas como la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor desaconsejan el cannabis como tratamiento de primera línea, ya que los datos son limitados y existe el riesgo de efectos secundarios, como mareos, somnolencia y náuseas.

Las evidencias sobre muchas otras afirmaciones de salud son escasas

Varios estados de todo el país han autorizado la marihuana medicinal, que se vende en dispensarios y en línea, para una amplia gama de afecciones de salud. (Illinois tiene una lista de 56 usos, por ejemplo). Algunos pocos estados permiten el uso médico por cualquier motivo que un médico considere apropiado.

Pero hay poca o ninguna evidencia sólida que demuestre que el cannabis beneficie a muchas de las afecciones que figuran en las listas de requisitos de los estados, incluyendo el trastorno de estrés postraumático, la enfermedad de Parkinson, el glaucoma y la esclerosis lateral amiotrófica, según Almut Gertrud Winterstein, directora del Consorcio para la Investigación de Resultados Clínicos de la Marihuana Medicinal, una iniciativa de la Universidad de Florida que apoya y lleva a cabo investigaciones sobre los efectos de la marihuana medicinal en las afecciones de salud.

Después del dolor, la ansiedad es la razón médica más común que citan los consumidores para consumir cannabis. La Asociación Estadounidense de Psiquiatría se opone al uso médico del cannabis y afirma que no hay evidencia suficiente de que sea eficaz para tratar ninguna enfermedad psiquiátrica. La organización también afirma que existe una fuerte asociación entre el consumo de cannabis y la aparición y el agravamiento de trastornos psiquiátricos, especialmente entre niños, adolescentes y adultos jóvenes.

Otro uso común es para combatir el insomnio. Sin embargo, las evidencias de que el cannabis mejora el sueño también son limitadas y las sociedades de medicina del sueño desaconsejan su uso.

Es más potente de lo que uno podría imaginar

Los productos de cannabis disponibles hoy en día tienen concentraciones mucho mayores de THC, el componente de la planta que produce el efecto psicoactivo, que las que tenían hace décadas.

Aunque las estimaciones sobre el aumento de la potencia varían ampliamente, los análisis del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de productos de cannabis ilegales revelaron que la cantidad de THC en ellos se cuadruplicó entre 1995 y 2022. Los concentrados de cannabis que se venden en dispensarios pueden contener niveles de THC de hasta un 40 por ciento .

Los expertos afirman que los productos de mayor potencia son más propensos a provocar un trastorno por consumo de cannabis, que se define como la incapacidad de dejar de consumir cannabis incluso cuando la droga está causando daño.

“Existe una idea errónea muy extendida de que el cannabis no es adictivo”, dijo Smita Das, profesora clínica de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford.

“Eso pudo haber sido cierto hace años, cuando la gente simplemente hacía porros a la antigua usanza, con trozos de la flor seca”, dijo Das. Pero los productos más potentes de hoy en día pueden crear una mayor sensación de euforia. “Cuando empieza a desaparecer de su organismo, lo anhelan más, por lo que la próxima vez pueden necesitar más y consumir más”, añadió.

Es difícil predecir quién desarrollará un trastorno por consumo de cannabis, que se estima que afecta a hasta tres de cada diez personas que consumen cannabis. “El cannabis es como el alcohol. Muchos adultos pueden beber de manera responsable, y a otros les destruye la vida”, dijo Kevin Gray, profesor de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Universidad Médica de Carolina del Sur.

Entre las personas con mayor riesgo se incluyen los hombres; las personas que comienzan a consumirlo en la adolescencia; cualquiera que tenga un padre o un hermano con un trastorno por abuso de sustancias, y aquellas que padecen un trastorno de salud mental, como la depresión, y consumen cannabis para automedicarse.

Hay estudios canadienses que han relacionado el trastorno por consumo de cannabis con un mayor riesgo de muerte, incluyendo por traumatismos, suicidio y otras causas.

Si lo consumes, tu médico debería saberlo

Como cualquier otra droga, el cannabis tiene efectos secundarios y puede interactuar de manera peligrosa con otros medicamentos recetados, en particular anticoagulantes, antidepresivos y analgésicos.

Esa es una de las razones por las que vale la pena hablar con tu médico si consumes cannabis. Otra es que tu médico podría necesitar estar atento a los posibles efectos a corto o largo plazo que puedas experimentar.

La mayoría de los estudios sobre el cannabis y la salud no muestran una relación de causa y efecto. Sin embargo, esos estudios han relacionado el consumo de cannabis con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos, incluso entre los adultos más jóvenes. El riesgo parece comenzar con el consumo semanal y aumenta con la frecuencia de consumo y el nivel de THC. El consumo crónico se ha asociado con un mayor riesgo de esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, siendo los consumidores más frecuentes los que corren mayor riesgo.

El consumo prolongado de la droga también se ha relacionado con el empeoramiento de los síntomas respiratorios y episodios más frecuentes de bronquitis y sibilancias.

Además, algunas personas que consumen cannabis en grandes cantidades pueden desarrollar síntomas del síndrome de hiperémesis cannabinoide, que causa dolores de estómago, náuseas y vómitos. Una encuesta reveló que poco menos de uno de cada cinco consumidores diarios que lo han hecho por mucho tiempo reportó síntomas del síndrome.

Es difícil saber qué dosis se está consumiendo

Los médicos también han evitado recomendar el cannabis debido a la variación en las formulaciones, dijo Samer Narouze, jefe de la división de medicina del dolor en los Hospitales Universitarios de Cleveland.

“El dispensario les da lo que tienen en sus estantes, y no se sabe cuántos miligramos están recibiendo”, dijo Narouze. “Se recomienda una concentración baja de THC o una concentración alta de THC, pero no se sabe si eso es lo que realmente están recibiendo”.

Los estudios que concluyeron que el cannabis ayudaba con el dolor se llevaron a cabo hace 10 o 20 años con productos de bajo contenido de THC que eran muy diferentes de los que están disponibles ahora y la preocupación es que los productos con alto contenido de THC puedan tener más efectos adversos, dijo Winterstein. Los participantes en los estudios más antiguos también eran en su mayoría consumidores recreativos, no pacientes de la tercera edad que corren un mayor riesgo de caídas u otros efectos secundarios.

Es mejor que las mujeres embarazadas y los adolescentes lo eviten

Ciertos grupos son particularmente vulnerables a los efectos nocivos, incluidas las mujeres embarazadas, algunas de las cuales han consumido cannabis para lidiar con las náuseas y los vómitos.

El año pasado, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos publicó nuevas recomendaciones en las que instaba a las mujeres embarazadas y en período de lactancia a abstenerse de consumir esta droga. El grupo señaló que se ha relacionado con resultados adversos en el parto, como el bajo peso al nacer y, potencialmente, la muerte fetal. También se ha relacionado con problemas neurocognitivos y de conducta en los niños, según indicó el grupo.

“Ya sea que lo ingieras o lo fumes, entra en el cuerpo, atraviesa la placenta y puede llegar al bebé”, dijo Melissa Russo, médica especialista en medicina materno-fetal y una de las autoras de esas recomendaciones.

Los adolescentes también son especialmente vulnerables porque sus cerebros aún se están desarrollando, dijo Gray. Aconseja a los adolescentes que pospongan su consumo el mayor tiempo posible.

“El consumo habitual de cannabis afecta la cognición”, dijo Gray. “Aunque creemos que esta se puede recuperar una vez que se deja de consumir, uno de los principales objetivos en la adolescencia es aprender y avanzar en la educación y el cannabis interfiere con eso”.

Los adolescentes pueden ser más susceptibles que los adultos a desarrollar dependencia al cannabis, agregó. Un estudio canadiense también encontró que tenían un riesgo significativamente mayor de psicosis en comparación con los adolescentes que no consumían cannabis. Ese riesgo elevado no se observó en los adultos jóvenes que consumían cannabis.

Roni Caryn Rabin es periodista del Times especializada en salud materna e infantil, disparidades raciales y económicas en la atención sanitaria e influencia del dinero en la medicina.

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