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Los presidentes de los dos países más poblados de América se reunirán el jueves en Washington para discutir asuntos de seguridad, comercio y minerales críticos.
El presidente Donald Trump recibirá al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en la Casa Blanca el jueves, en un momento de delicada tregua tras un año tenso marcado por los aranceles estadounidenses y los insultos públicos entre los líderes de las naciones más grandes del hemisferio occidental.
Trump ha sometido a Brasil a una avalancha de medidas, para luego dar marcha atrás abruptamente en varias de las sanciones más duras. Lula, de izquierda, ha condenado las políticas de Trump hacia Irán y Cuba, así como sus recientes comentarios sobre el papa León XIV.
Se espera que la seguridad, el comercio y los minerales críticos sean algunos de los temas que traten ambos líderes, según los analistas.
No está claro cómo interactuarán Trump y Lula, dado que la relación entre ambos países se ha caracterizado por importantes momentos de acritud.
Trump utilizó los aranceles para intentar obligar a Brasil a retirar los cargos contra su aliado político Jair Bolsonaro, el expresidente brasileño de derecha que finalmente fue condenado por planear un golpe de Estado para mantenerse en el poder después de perder las elecciones anteriores frente a Lula.
Trump también impuso sanciones al juez del supremo tribunal de Brasil que supervisaba el caso de Bolsonaro. Lula rechazó las medidas de Trump por considerarlas violaciones a la soberanía de Brasil.
Estados Unidos acabó retirando los aranceles sobre numerosas exportaciones clave de Brasil, y Trump y Lula, que se reunieron a finales del año pasado al margen de una cumbre en Asia, han logrado una especie de distensión diplomática en los últimos meses. (En la Asamblea General de la ONU del año pasado, los dos se abrazaron y mantuvieron una breve conversación. “Parecía un hombre muy agradable”, dijo Trump.)
“Yo diría que la relación es una turbulencia controlada”, dijo Bruna Santos, directora del programa de Brasil en el Diálogo Interamericano de Washington. “Todos sabemos que no siempre están de acuerdo, pero se necesitan mutuamente”.
Los analistas dicen que uno de los temas de la reunión del jueves probablemente sea la posible designación por parte del gobierno de Trump de las dos mayores bandas de narcotraficantes de Brasil como grupos terroristas, tras las presiones de dos de los hijos de Bolsonaro, incluido Flávio Bolsonaro, que se presenta a la presidencia.
La seguridad es un tema fundamental para los votantes en las cruciales elecciones de Brasil de octubre, pues las encuestas muestran un empate entre Lula y Bolsonaro.
Una designación como grupo terrorista podría dar más protagonismo al tema y, según los analistas, podría beneficiar a Bolsonaro, quien ha criticado a Lula por su gestión de la delincuencia.
El gobierno brasileño ha propuesto un acuerdo de seguridad con Estados Unidos para hacer frente a los grupos criminales, pero, según Santos, se teme que una designación por parte de Estados Unidos pueda “abrir la puerta a una intervención militar”.
También se espera que los dos líderes hablen de las investigaciones de Estados Unidos contra Brasil por sus prácticas comerciales, lo que podría llevar a más aranceles.
En cuanto a los minerales críticos, Estados Unidos ha estado presionando a Brasil para que firme un acuerdo para producir millones de toneladas de los elementos necesarios para impulsar las economías y los campos de batalla del futuro, según funcionarios estadounidenses y brasileños.
Lula se ha mostrado reacio al acuerdo, según los funcionarios, porque Brasil quiere controlar sus recursos y poder venderlos a otros países además de Estados Unidos. Brasil posee una de las mayores reservas de minerales críticos, que incluyen elementos muy codiciados por Estados Unidos.
China, que tiene la mayor reserva de minerales críticos, ha amenazado con detener las exportaciones durante las disputas comerciales, lo que ha llevado a Estados Unidos a buscar minerales en otros lugares, incluido Brasil.
“Estados Unidos lo ve como el único lugar donde China puede, básicamente, paralizar partes de nuestra economía, y Brasil es una de las pocas opciones para romper el monopolio chino”, dijo Ricardo Zúniga, exalto funcionario de asuntos latinoamericanos en el gobierno de Barack Obama.
Trump tiene previsto reunirse con el presidente de China, Xi Jinping, la próxima semana en Pekín.
La reunión del jueves estaba programada para marzo, pero se pospuso debido al conflicto con Irán.
Trump, en su intento de castigar a Brasil el año pasado por perseguir al Bolsonaro mayor, calificó el proceso judicial de “persecución política” y de “grave abuso de los derechos humanos”. Trump también publicó una carta que le había escrito a Lula en Truth Social, su red social, en la que decía: “¡Es una caza de brujas que debe terminar INMEDIATAMENTE!”.
Lula respondió presentando un video con un nuevo lema del gobierno: “Brasil pertenece a los brasileños, y se escribe con una S de Soberanía”. Los aranceles desataron un sentido desafiante de orgullo nacional y una mezcla de inquietud económica entre la comunidad empresarial. También impulsaron la posición de Lula en las encuestas, aunque su popularidad ha disminuido desde entonces.
En octubre, las revocaciones y exenciones del gobierno de Trump acabaron por debilitar los aranceles, que fueron invalidados por la Corte Suprema de Estados Unidos en febrero.
Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión, aunque está cumpliendo su condena en una residencia por motivos de salud.
Adam B. Ellick es director y productor ejecutivo de Opinion Video en el Times, que fundó en 2018. Ha producido reportajes de video y películas galardonados con el Premio Pulitzer, el Oscar y el Emmy.

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