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Más allá de los típicos videos de compras de ropa, las futuras novias están compartiendo el momento en que revelan (y a veces se prueban) los vestidos de novia que sus madres han conservado.
Durante el fin de semana de Pascua, Joan Daly se encontraba en la casa de su infancia en River Edge, Nueva Jersey, con sus padres y su prometido. Con ánimo nupcial y con el rostro aún impecable tras una prueba de maquillaje nupcial realizada esa misma tarde, decidió desempaquetar el vestido de novia de su madre, que llevaba 33 años guardado en el ático de sus padres.
Daly, de 31 años, gerente sénior de mercadotecnia en Puig, una empresa de moda y belleza con sede en Barcelona, grabó un video de su madre, Jane Daly, que por un momento tuvo dificultades para abrir la caja marrón. Una vez que lo logró, abrió el paquete sellado y explicó que, en 1992, había confeccionado su vestido a mano utilizando varios patrones.
Su madre se probó primero el vestido, ligeramente amarillento, y aún le quedaba bien. Joan se lo probó a continuación, y a ella también le quedaba bien. Le colocaron el velo y la tiara originales, y bajó las escaleras para mostrárselo a su padre y a su prometido, quienes la recibieron con aplausos y lágrimas.
“No podía esperar a abrirlo y a vivir este momento con mi hija”, dijo Jane, de 62 años. “Sacarlo del celofán y admirar juntas los detalles fue muy emotivo”, dijo. “Me hizo darme cuenta de lo rápido que pasa el tiempo”.
Su hija se expresó de manera similar.
“Llevaba puesto algo que estaba vivo antes de que yo naciera; ahora está vivo de nuevo, pero de otra manera, ahora que lo tenía puesto”, dijo Daly, quien planea usar el vestido en su cena de ensayo con algunas modificaciones. “Fue especial para mi papá, quien todavía estaba asombrado de que ella lo hubiera hecho. Mi prometido se emocionó al vérmelo puesto. Yo sabía que el video resonaría con otras novias”.
Y así fue.
Daly, quien se comprometió en octubre de 2025 y cuya boda será el 5 de diciembre de 2026, dijo que el video del unboxing, o desempaquetado, que compartió en TikTok, obtuvo alrededor de 10.000 visitas y mucha más interacción que sus publicaciones anteriores.
“El unboxing ofrece un momento de contenido satisfactorio y que crea conexión”, dijo Aliza Licht, estratega de redes sociales con sede en Nueva York y autora de On Brand: Shape Your Narrative. Share Your Vision. Shift Their Perception.
“Es un momento de acción, con dos elementos de sorpresa”, dijo Licht. “Uno, no sabes la historia que alguien va a contar mientras desempaca, y dos, no sabes qué se revelará cuando se abra la caja”.
Cada aspecto de una boda es un pilar de contenido, agregó. “El unboxing es una nueva categoría de contenido, al igual que los hashtags que incluyen los creadores, como #Momsweddingdress (#vestidodenoviademamá) o #vintagebride (#noviavintage)”.
Tara Clark, defensora pública en Pittsburgh y creadora de contenido, ha publicado alrededor de 200 videos en TikTok en los últimos cinco años, muchos de los cuales recibieron 50.000 visitas. Cuando publicó un video el pasado junio, grabado por su hijo de 18 años, Levi, en el que se veía cómo desempaquetaba su vestido de novia sin mangas de hace 25 años, lo vieron más de 2,4 millones de espectadores.
“Bajé 54 kilos y quería ver si me quedaba bien”, dijo Clark, de 48 años, quien vive con su familia en Pittsburgh. Dijo que el vestido le quedaba bien, aunque le costó un poco abrocharlo por la espalda. “Probármelo me trajo muchos recuerdos. Fue conmovedor y emotivo. Fue lindo ver cómo me miraba mi esposo con él puesto. Fue un momento que valía la pena compartir”.
La experiencia dio lugar a una conversación familiar. “Fue la primera vez que les contamos a nuestros hijos la historia de nuestro matrimonio y nuestra boda, lo cual realmente nos unió”, dijo.
“El vestido venía con una bonita historia, una de orígenes humildes y un matrimonio exitoso”, dijo Clark sobre su boda de bajo presupuesto en junio de 2000 en Connellsville, que la pareja pagó de su propio bolsillo. “Demostró lo lejos que hemos llegado”.
En octubre de 2025, Rachel Brown, dueña de Amsale, la marca de moda y para novias, a la medida, con sede en Nueva York, fue etiquetada en una publicación de una mujer que se topó con un vestido de novia vintage de Amsale de 1992 que encontró en una tienda de segunda mano de Florida. Fue diseñado por la madre de Brown, Amsale Aberra, quien falleció en 2018.
Después de ponerse en contacto con la mujer y enviarle 150 dólares para cubrir el costo y el envío del vestido, Brown compartió la revelación en un video de desempaquetado.
“Sabía qué vestido era, pero no sabía cómo se vería”, dijo Brown, de 39 años, quien publicó la experiencia en tiempo real con sus 64.500 seguidores. “Hay una oleada de emoción cuando abres algo”.
El video obtuvo más de 600.000 visitas en TikTok y más de un millón en Instagram. Muchas novias respondieron publicando sus vestidos.
“Mi mamá no va a diseñar mi vestido de novia, pero poder tocar este vestido fue increíblemente especial”, dijo Brown, quien abrió la caja en el taller de Amsale en el distrito de la confección de Manhattan. Aunque Brown no planea una boda en este momento, el momento la acercó aún más a su madre. “Obtuve una parte de ella que no tenía antes. Esa es la única forma en que puedo tener algo nuevo”.
La nostalgia y el deseo de experiencias multigeneracionales también forman parte del encanto de desempaquetar vestidos. Una vez que se levanta el papel de seda y se revela el satén blanco envejecido o la seda, la memorable prenda que una vez marcó un nuevo comienzo funciona ahora como una cápsula del tiempo.
“Todos estos son puntos de contacto que mi generación anhela”, dijo Joan Daly. “Extrañamos una época que parece diferente y más sencilla. Desempaquetar un pedazo de historia y poder usar lo que hay dentro te brinda eso”.
Para su madre, fue como cerrar el círculo.
“Mi madre me ayudó, y ahora yo hago lo mismo”, dijo Jane Daly. “Nuestros recuerdos nos impulsan hacia adelante. Al ver a Joanie con el vestido puesto, vi cómo el pasado y el presente se unían”.
Brown dijo que descubrió nuevos detalles sobre cómo su madre, Amsale, confeccionaba la tela de gasa arrugada, una parte central del vestido con escote redondo e incrustaciones de perlas que adquirió. Según el padre de Brown, Neil Brown, uno de los propietarios de Amsale, su madre metía la tela en la secadora para acentuar los pliegues y las ondas. “No conocía ese detalle ni esa anécdota”, dijo Rachel Brown. “Eso le dio otra dimensión a mi forma de conocer a mi madre”.
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