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La familia de rifles tipo AK-47, presentes en casi todas las zonas de conflicto desde su proliferación a mediados del siglo XX, es quizá la silueta de arma de fuego más reconocible de la historia. Sin embargo, las versiones civiles, antaño omnipresentes, están desapareciendo de las estanterías en Estados Unidos.
“De repente, no había nada”, comentó Jim Fuller, un armero considerado como uno de los padrinos del mercado del AK en Estados Unidos, y una fuente de referencia para rifles personalizados.
El colapso del mercado del AK muestra cómo los hábitos de compra de la gran comunidad de entusiastas de las armas de fuego del país pueden verse influenciados por fuerzas geopolíticas. Las causas de la desaparición de esta arma incluyen los aranceles, las sanciones, el aumento de los precios de la munición debido a la invasión rusa de Ucrania y la creciente popularidad del AR-15.
Es posible que la forma del AK siga siendo icónica, pero su nuevo costo resulta poco atractivo para muchos compradores de armas. Un AK, o Avtomat Kalashnikova, que costaba un par de cientos de dólares en la década de 1980, ahora puede costar cinco veces más, y muchos lo consideran un artículo de boutique.
Los fabricantes extranjeros de armas de fuego que suministraban piezas y rifles AK ahora están más centrados en armar a los europeos, temerosos ante la posibilidad de una inminente invasión desde Moscú, que en abastecer a los estadounidenses que antes constituían una mayor parte de su clientela.
“Con los aranceles es realmente difícil competir con los productos fabricados en Estados Unidos, por eso tuvimos que centrarnos más en el mercado civil europeo”, dijo Jacek Popinski, director ejecutivo de WBP, un fabricante polaco de armas de fuego que exporta piezas del AK y armas de fuego a Estados Unidos.
Esto ha dejado un número cada vez menor de importadores y fabricantes en Estados Unidos que intentan mantener el estatus del rifle en la cultura armamentística estadounidense.
La ruta del rifle hacia Norteamérica comenzó en 1956, cuando el mundo vio por primera vez esta nueva clase de arma de fuego fabricada en la Rusia soviética. Un fotógrafo de la revista Life tomó una fotografía de Jozsef Tibor Fejes, un revolucionario húngaro, ataviado con un bombín y empuñando lo que en años venideros se convertiría en el rifle preferido de los insurgentes y de muchos entusiastas de las armas estadounidenses como Fuller.
Estos primeros AK, incluido el AK-47, precedieron a la construcción y posterior producción del AKM, que comenzó en 1959. Los AKM se convirtieron en el modelo moderno del AK que se extendió por todo el mundo, pero el término “AK-47” permaneció en la cultura popular.
En la década de 1980, cuando Fuller tenía veintitantos años y empezaba a interesarse por este rifle de aspecto extraño, las armas eran baratas, abundantes y estaban por todas partes en el mercado civil, en gran parte porque se fabricaban en China, dijo.
En 1989, una prohibición de importación por parte del gobierno de George H. W. Bush después de un tiroteo en un colegio de Stockton, California, en el que el tirador utilizó un Norinco AK chino para matar a cinco niños, estranguló la importación de rifles fabricados en China. Fue la primera de varias leyes que reducirían el mercado de los AK en Estados Unidos.
Para principios de la década de 2000, los AK de empresas rumanas, búlgaras, polacas y rusas constituían una parte importante del mercado. Los fusiles importados de Rusia siguieron siendo muy codiciados, sobre todo después de que, en 2004, expirara la prohibición de las armas de asalto impuesta por el gobierno de Bill Clinton. Las guerras de Estados Unidos en Irak y Afganistán también reforzaron la popularidad del arma, ya que los miembros del servicio que regresaban a menudo preferían los AK debido a su prevalencia en sus propias experiencias de combate.
Esto cambió en 2014 con la anexión de Crimea por Moscú y su guerra subsidiaria en el este de Ucrania. Las sanciones impuestas por Estados Unidos a las empresas rusas prohibieron de facto los AK rusos en el mercado civil estadounidense.
Con la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en su quinto año, el mercado estadounidense del AK es una sombra de lo que fue. El aumento vertiginoso de los precios de las municiones también mermó la popularidad de las armas, ya que los calibres utilizados por los AK (7,62 por 39 milímetros y 5,45 por 39 milímetros) aún eran muy codiciados por las fuerzas ucranianas.
“Con todas las guerras que hay ahora mismo, sobre todo en Ucrania, esta arma siempre se va a ver afectada por cosas así”, dijo Fuller.
Los datos más recientes de la Fundación Nacional de Deportes de Tiro muestran que más de 30 millones de “rifles deportivos modernos”, término genérico que incluye tanto el AK como el AR-15, han estado en circulación en Estados Unidos desde 1990.
No existe una cifra específica que proporcione el desglose exacto de los tipos de rifles, pero los expertos del sector señalan el precio de un AR-15 y su munición, en comparación con el mucho más caro AK y su munición, como razones del declive del rifle en los mercados estadounidenses. En su momento, el bajo precio de la munición fue un factor determinante de la demanda del AK.
“En los últimos 12 meses se ha producido un descenso sustancial de las ventas del AK”, dijo Blaine Bunting, propietario de Atlantic Firearms, una empresa de armas de fuego de Maryland líder en el sector de la importación y venta de piezas de AK.
“Vimos cómo empezaba a subir la inflación y, una vez que se disparó el precio del 7,62 y del 5,56, empezamos a ver una disminución”, dijo, en referencia al tipo de munición que utilizan un AK y un AR-15. Algunas empresas estadounidenses han empezado a construir su propia versión del AK que dispara el mismo calibre que un AR-15, pero esos rifles son menos fiables debido a las características de ese cartucho.
En Polonia, un país del antiguo bloque soviético que ahora es un firme miembro de la OTAN y un proveedor clave de armas para Ucrania, la historia del país con el AK ha permitido a sus empresas armamentísticas privadas y nacionalizadas tener una mano firme en el mercado estadounidense del AK.
La fábrica de armas estatal polaca Fabryka Broni, conocida coloquialmente como Radom, fue uno de los primeros fabricantes a los que Moscú permitió producir el AK fuera de sus fronteras. Ahora, la fábrica, que en su día suministró subfusiles a Corea del Norte y AK a los guardaespaldas del dictador libio, el coronel Muamar el Gadafi, intenta navegar por un mercado de armas de fuego estadounidense en constante cambio.
La planta, ubicada a una hora al sur de Varsovia, se encuentra en una encrucijada entre dos épocas: sus cavernosas salas contienen máquinas anticuadas que podrían operarse a mano para producir fusiles en caso de que la armería más moderna quede destruida en un ataque. Oficiales militares polacos se pasean por los pasillos, vigilando atentamente las armas recién fabricadas destinadas a la tropa.
Los AK Beryl de Radom se consideran de buena calidad y populares en el mercado estadounidense, pero su precio ha aumentado.
“En general, el mercado estadounidense de armas de fuego está en recesión”, dijo Radomir Bałazy, director de ventas de Fabryka Broni. “Es un mercado difícil”.
A pesar de la caída de la demanda, Camila Oliveira, de 31 años, agente de control de animales y empleada a tiempo parcial en una armería de Rhode Island, se había propuesto comprar un AK como su primer rifle.
Dijo que la fiabilidad y la precisión del arma no eran su atractivo comercial, sino su sencillez.
“Puedo reconocerla”, dijo.
Oliveira había ahorrado unos 1200 dólares para un AK, pero nunca llegó a comprarlo. Al final tuvo que gastarse el dinero en reparaciones de su coche.
Thomas Gibbons-Neff es corresponsal nacional del Times, y cubre la cultura y la política de la tenencia de armas.

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