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  • Alguien tiene que ser feliz. ¿Por qué no Lauren Sánchez Bezos?

    Alguien tiene que ser feliz. ¿Por qué no Lauren Sánchez Bezos?

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    Hay muchas cosas que hacen ridículamente feliz a Lauren Sánchez Bezos. Los helicópteros. La moda. Proteger al narval. Su hermana pequeña, Elena. Sus cinco mejores amigas. Y, por supuesto, su nuevo marido, Jeff Bezos.

    Ella y Bezos lo hacen todo juntos. En un día normal, los recién casados se despiertan sobre las 6 en su nuevo complejo de unos 230 millones de dólares en Indian Creek, una exclusiva isla privada de Miami a menudo conocida como el “Búnker de los Multimillonarios”. No tocan sus teléfonos. En lugar de eso, empiezan cada día enumerando 10 cosas por las que están agradecidos, y no pueden repetir lo que nombraron el día anterior.

    A partir de ahí, la pareja se toma el café de la mañana en una terraza acristalada y contemplan la salida del sol: ella en una taza en la que se lee “Woke Up Sexy as Hell Again” (“Me desperté súper sexy otra vez”, en español), él en una que ella le regaló en la que se lee HUNK (sexy, en español) escrito con símbolos de la tabla periódica. Juegan al pickleball. Seis días a la semana hacen ejercicio durante una hora con un entrenador privado. “Él se ve bien, ¿verdad?”, comentó Sánchez Bezos sobre su nuevo marido en una entrevista realizada en Miami en enero. Luego asintió lentamente, repitiendo: “Él se ve bien”.

    A estas alturas, resulta difícil evocar la versión de Bezos que existía antes. Ligeramente torpe; ligeramente hermético en Seattle. El cerebro logístico de los envíos en dos días. Ahora es un hombre curtido por el gimnasio, a menudo sin camiseta, fotografiado en medio de una carcajada por los paparazzi, besuqueándose en su megayate, un hombre que ha descubierto la alegría, el amor y la dermatología cosmética.

    Sánchez Bezos, por su parte, ha adoptado algunos jeffismos, como los rituales corporativos de Amazon, por ejemplo, pedir notas de no más de seis páginas antes de las reuniones del Bezos Earth Fund, del que es vicepresidenta.

    Ahora se considera a la pareja como una unidad. “Hablo de todo con él. De todo. Jeff es mi mejor amigo, y no lo digo a la ligera”, dijo Sánchez Bezos.

    Bezos, el tercer hombre más rico del mundo, confía en los consejos de ella para casi todo, y viceversa. Por ejemplo, a principios de marzo, Sánchez Bezos publicó su segundo libro infantil, The Fly Who Flew Under the Sea, sobre Flynn, una mosca disléxica cuyo giro equivocado la lleva a una aventura submarina. Bezos editó el libro, sugiriendo un cambio en el submarino ilustrado de la portada. “Dijo que debía ser fantástico, no realista”, dijo Sánchez Bezos. “A veces le hago caso. A veces no”. Ella lo cambió.

    Conocí a Sánchez Bezos en enero en un restaurante argentino de Miami Beach; un guardia de seguridad llamado John llegó primero para reconocer el lugar. Si Sánchez Bezos está sola, suele pasar desapercibida, pero si va del brazo de Bezos, se desata el infierno. Ella había estado al otro lado de la calle en una conferencia de líderes de JP Morgan, donde Bezos había hablado el día anterior sobre el Proyecto Prometheus, su nueva empresa de inteligencia artificial, con una financiación de 6200 millones de dólares.

    En persona, Sánchez Bezos es sorprendentemente diminuta, menos producida que las pulidas imágenes que circulan por internet. Eligió una mesa junto a la ventana y, cuando la camarera le dijo que estaba reservada, sonrió. “Oh”, dijo. “Quiero saber quién se sienta ahí”. Dejó su bolso Birkin negro, adornado con los nombres de sus hijos y un llavero de Flynn the Fly, en otra mesa de la esquina y le preguntó al camarero cómo se llamaba. (“Es Luciano”, me dijo, “es argentino”). Cuando de repente alguien subió el volumen de la música, Sánchez Bezos se contoneó y bromeó: “¿Quieres que baile encima de la mesa? Eso llama mucho la atención”.

    Se podría pensar que casarse con alguien que posee una riqueza obscena transformaría a una persona, pero en este caso, Sánchez Bezos parece menos cambiada que su marido; durante mucho tiempo el mundo ha sido el lugar donde puede comprarlo todo. Incluso antes de casarse con Bezos, cuyo patrimonio neto se estima en unos 250.000 millones de dólares, a Sánchez Bezos le gustaba pensar que era un 20 por ciento más feliz que la media de las personas. Incluso a los 18 años, cuando se quedaba a dormir en el garaje de un primo en Carson, California, después de no haber conseguido el trabajo de sus sueños como azafata de Southwest Airlines porque superaba en unos kilos el límite de peso, seguía siendo básicamente feliz.

    “Si la línea de fondo está aquí”, dijo Sánchez Bezos, llevándose la mano a la altura del pecho, “yo estoy aquí arriba”, con la otra mano por encima de la cabeza.

    La pareja acababa de regresar de Seattle, donde Bezos celebró su 62 cumpleaños haciendo tortitas para sus siete hijos de matrimonios anteriores. Sánchez Bezos, de 56 años, adora a los niños. Tenerlos. Criarlos. Animar a otras personas a tenerlos. Durante varias entrevistas, me instó repetidamente a tener otro hijo. “¡Hazlo!”, dijo. “Tendría otro mañana. Mañana”. Finalmente le pregunté si ella y Bezos se lo estaban planteando, como me habían sugerido un par de amigos suyos. “Tendría un bebé mañana mismo”, repitió, con una sonrisa tímida. (Una portavoz llamó más tarde para decir que Sánchez Bezos no iba a tener un hijo).

    Pero, sinceramente, ¿por qué no? Sánchez Bezos ha demostrado que con la actitud adecuada y una riqueza alucinante, todo es posible. Los viajes espaciales. La Gala del Met. La fertilidad después de los 50.

    Su felicidad es contagiosa, innegable, mundial. Sánchez Bezos trata la búsqueda –y difusión– de la alegría como una especie de mandato. Pero cuando una de las personas más ricas del mundo irradia tanta felicidad, ¿es una celebración o una provocación? ¿Está presumiendo?

    La socialité de Brentwood Country Mart

    Existe la idea de que Sánchez Bezos empezó a relacionarse con gente de la élite solo después de casarse con Bezos, pero en realidad es al revés. Cuando la relación de Bezos con Hollywood consistía en gran medida en su profunda implicación en la adaptación de los matices teológicos de la Tierra Media a una versión televisiva millonaria de la novela de J.R.R. Tolkien El señor de los anillos, Sánchez Bezos ya era conocida en Los Ángeles como networker. Una moderna Babe Paley de Brentwood Country Mart que cuenta entre sus amigos íntimos a Kris Jenner, Katy Perry, Leonardo DiCaprio y Lydia Kives, esposa del súper networker Michael Kives.

    “La gente actúa como si fueran mis nuevos amigos”, dijo Sánchez Bezos sobre DiCaprio. “No, conozco a Leo desde que tenía 25 años. Veinticinco”.

    En junio, Bezos y Sánchez Bezos se casaron en una fastuosa bacanal de tres días en Venecia. El fin de semana incluyó una fiesta de espuma previa a la boda en el superyate de Bezos y taxis acuáticos que transportaron a 200 invitados –entre ellos Sydney Sweeney, Jared Kushner e Ivanka Trump, la reina Rania de Jordania y cinco miembros de la familia Kardashian-Jenner– por la laguna veneciana para ver a la pareja intercambiar votos en San Giorgio Maggiore. Para algunos, fue una exhibición de riqueza asombrosa en un momento de desigualdad histórica.

    A Sánchez Bezos se le hace un nudo en la garganta al hablar de lo que el público no vio: los brindis de todos sus hijos; los amigos de secundaria de Bezos a los que nadie se molestó en fotografiar. Se prohibieron los teléfonos en la ceremonia y la recepción. Pero “¡nada de acuerdos de NDAs!” dijo Sánchez Bezos, refiriéndose a la sigla en inglés de acuerdos de confidencialidad. “¡Son nuestros amigos! Y no han visto ni una sola foto de esa boda”.

    Este es un lamento frecuente de ella: que la gente no vea la vida real de la pareja. “Lo que ven es el 5 por ciento de mi vida”, dijo Sánchez Bezos. (En la DealBook Summit del 2024 de The New York Times, Bezos dijo que “renunció a ser bien comprendido hace mucho tiempo”).

    Horas después de decir “sí, acepto”, Sánchez Bezos borró toda su cuenta de Instagram. “Hice todo un reset”, dijo. “Sigues siendo tú misma, pero eres diferente”. Un torrente de selfis en bikini y fotos de despedida de soltera fue sustituido por una única foto suya con un recatado vestido de novia de encaje y un velo tradicional. ¿Casarse con alguien extremadamente rico en un momento de furia por la desigualdad serviría para moderar a Sánchez Bezos? ¿Adoptaría la cachemira y el vestuario apagado del lujo silencioso? ¿Se refugiaría en la refinada y semirreclusiva existencia de los superricos, donde la espuma está en un pequeño aperitivo, y no en Sydney Sweeney?

    Al fin y al cabo, durante décadas hubo un pacto tácito con los ultrarricos estadounidenses. Podían disfrutar de privilegios inimaginables siempre que proyectaran austeridad o se mantuvieran en gran medida fuera de los focos. Warren Buffett en una modesta casa de Omaha. Mark Zuckerberg en sudaderas con capucha y un Acura. Dejaron las ostentaciones de la buena vida –fiestas de cumpleaños exageradas, coches llamativos, mejoras estéticas– para los famosos y las estrellas de la telerrealidad.

    Pero Sánchez Bezos no es más que una mujer dispuesta a probar el menú completo. No se ha limitado a convertir a Bezos en un hombre que organiza la fiesta del cumpleaños número 70 de Kris Jenner, con temática de James Bond, en su casa de Los Ángeles: a veces parece que se ha llevado toda la cultura con ella.

    Tras unos años definidos por la crisis financiera, los cierres pandémicos y la seriedad moral, la exuberancia descarada de las personas ricas ha vuelto con una explosión de Blue Origin, un cambio de imagen de la Casa Blanca en Mar-a-Lago y una cover de rap de Zuckerberg. El matrimonio Bezos parece, a veces, tanto un punto de inflexión cultural como una historia de amor: el momento en que el dinero estadounidense dejó de disculparse y decidió que también podía divertirse.

    “Son para el lujo silencioso lo que Las Vegas es para la Iglesia mormona”, dijo Graydon Carter, editor de Vanity Fair durante muchos años.

    “Tienen una relación simbiótica con la prensa y con quienes los odian”, dijo Janice Min, directora ejecutiva de Ankler Media, conocida por su boletín de Hollywood, y exeditora de Us Weekly. “Los haters los alimentan, y parece que cuanta más indignación crean, más redoblan la apuesta”.

    Desde el principio, la pareja ha abrazado el espectáculo. Cuando The National Enquirer publicó en 2019 un salaz reportaje de 11 páginas sobre su romance, Bezos no se escondió detrás de la jerga legal. Salió a la palestra, acusando a la empresa matriz del tabloide de motivos políticos y argumentó que su propiedad de The Washington Post, con su postura de “La democracia muere en la oscuridad” durante el primer mandato del presidente Donald Trump, lo había convertido en un objetivo.

    Hoy se habla menos de la relación adversa de Bezos con Trump y más de la supuestamente acogedora. Tras años de hostilidad –en gran parte relacionada con los ataques de Trump al Post–, la temperatura entre los dos hombres se ha enfriado. Bezos intervino personalmente para detener el respaldo acordado del periódico a Kamala Harris, según empleados de la redacción. (Él argumentó en una nota a los lectores que “los respaldos presidenciales no sirven para inclinar la balanza de unas elecciones” y “crean una percepción de parcialidad”). Después asistió a la toma de posesión de Trump el año pasado, sentado en primera fila. Amazon pagó unos 40 millones de dólares por la licencia de Melania, un documental sobre la primera dama, una decisión que algunos críticos consideraron un intento de ganarse el favor del presidente Trump.

    La distensión se produce cuando los demócratas han atacado agresivamente el poder de mercado de Amazon, y otros titanes tecnológicos han abrazado la presidencia de Trump. La exesposa de Bezos, MacKenzie Scott, ha donado gran parte de su fortuna a causas liberales, pero él mantiene desde hace tiempo opiniones ampliamente libertarias. Últimamente, parece sentirse más cómodo expresándolas. El año pasado, Bezos dio instrucciones a las páginas de opinión del Post para que abogaran por “las libertades personales y el libre mercado”.

    Cuando estaba casada con el agente de Hollywood Patrick Whitesell, Sánchez Bezos asistió a la primera toma de posesión del presidente Barack Obama, y dio dinero a candidatos demócratas, como Harris en 2019 y el senador Cory Booker en 2018, según OpenSecrets, un grupo que rastrea el gasto político. Cuando le pregunté su opinión sobre Trump, Sánchez Bezos, quien es desenvuelta y ágil para volver a los temas divertidos, me hizo un gesto con la mano. “No voy a hablar de política”, dijo. “No, no, no, no. De ninguna manera”.

    La gente cercana a Sánchez Bezos suele argumentar que no es justo criticarla por las decisiones políticas y empresariales de su marido. El estribillo frecuente es: “¿Eso qué tiene que ver con Lauren?”. Pero ese es el inconveniente de ser un organismo unido a un amo del universo: todo tiene que ver contigo.

    En enero, la pareja hizo la ronda de la alta costura en París. Sánchez Bezos lucía un Dior vintage con pieles y diamantes. Salió de un Mercedes con chofer con un traje de falda rojo sangre de Schiaparelli junto a Anna Wintour. El viaje coincidió con el anuncio de que Amazon planeaba despedir a 16.000 empleados. Fue una yuxtaposición que algunos usuarios de TikTok compararon con Los juegos del hambre. (Bezos dejó de ser director ejecutivo de Amazon en 2021, aunque sigue siendo presidente ejecutivo y su mayor accionista individual).

    Unas semanas después, el Post, que Bezos compró en 2013, despidió a cerca de un tercio de su redacción. Los senadores Elizabeth Warren y Bernie Sanders –y al parecer todos los periodistas con una cuenta en las redes sociales– criticaron a Bezos, acusándolo de destripar el periódico que destapó el escándalo Watergate. Chuck Todd, expresentador de la NBC, dijo que Bezos se estaba “inclinando por el estereotipo del malvado ricachón”. Muchos vieron la medida como un esfuerzo deliberado por apaciguar a Trump. Y Sánchez Bezos fue considerada cómplice. Durante la Semana de la Moda de París, Blakely Neiman Thornton, personalidad de internet y crítica de moda, llamó a Sánchez Bezos “concubina del capitalismo” en una publicación.

    Sánchez Bezos dijo que las constantes críticas la cansan. “Nunca podría imaginarme escribiendo algo cruel en el Instagram de alguien”, añadió. “La verdad es que me partiría el corazón. Quiero algo positivo: te ves estupenda. Eres increíble. Quiero regalar flores a todo el mundo. ¿Por qué no ibas a hacerlo?”. Recientemente, su hijo mayor, Nikko, que comparte con el exala cerrada de la Liga Nacional de Fútbol Americano Tony Gonzalez, instaló una aplicación en su teléfono para bloquearle el uso de las redes sociales durante el día.

    Cuando le pregunté por los despidos en el Post –el sindicato imploró a sus afiliados que etiquetaran a Sánchez Bezos en una campaña en las redes sociales en protesta por los recortes en la redacción–, volvió a mostrarse cauta. “Fui periodista y sé lo importante que es el periodismo”, dijo. “Pero yo no tomo esas decisiones empresariales, así que realmente no puedo responder por ellas”.

    Varios amigos de la pareja me dijeron lo mismo: si se hubieran casado entonces, Bezos nunca habría comprado un periódico. Habría comprado un equipo de la NFL. Como un multimillonario normal.

    Como si Kate Middleton fuera una Kardashian

    Otro día de enero, me reuní con Sánchez Bezos en el aeropuerto de Santa Mónica, California, cerca de donde guarda un elegante helicóptero Bell 429 negro. Si hay algo que quiere que la gente sepa, es que es piloto de helicóptero, una rareza en un sector notoriamente dominado por los hombres. Ella y Bezos se enamoraron por primera vez cuando ella le llevaba en un helicóptero como este. “Siento que soy yo misma cuando estoy en el aire”, dijo Sánchez Bezos. “Es como una excitación controlada”. (También es un poco una estrategia de prensa para ella: también llevó a una reportera de Vogue a un viaje como este).

    Hija de padres mexicoestadounidenses de clase media de Albuquerque, Sánchez Bezos siempre mostró una inquietud impulsiva y vibrante, que ahora atribuye en parte a su diagnóstico de TDAH. Cuando murió el sueño de ser azafata de Southwest Airlines, se dedicó al periodismo televisivo. “La gente se pregunta qué ha hecho ella”, dijo. “Y es como: ‘Oh, Dios mío, he tenido toda una carrera de la que estaba superorgullosa’”.

    Como copresentadora de Good Day L. A., Sánchez Bezos hizo paracaidismo ante las cámaras. En Extra, entrevistó a Cher y a Bill Clinton. Fue la presentadora de la primera temporada de So You Think You Can Dance y audicionó dos veces a las pruebas para ser copresentadora de The View, pero no consiguió el trabajo. (“Fue duro, por cierto”, dijo).

    En 2005, Sánchez Bezos se casó con Whitesell, hasta entonces presidente ejecutivo de Endeavor, el conglomerado de deportes y entretenimiento. Es algo así como el Tom Brady de los agentes de Hollywood, con una lista de clientes que ha incluido a Ben Affleck, Matt Damon y Hugh Jackman.

    En 2012, a los 42 años, le picó el gusanillo de volar, y más tarde fundó Black Ops Aviation, una empresa de producción aérea. Sus amigos dicen que Sánchez Bezos siempre ha sido muy cuidadosa con su imagen. Pedía a los tabloides que cubrieran sus apariciones en la alfombra roja, se mostraba encantadora con los paparazzi y se ponía en contacto con periodistas especializados para que escribieran sobre su empresa de producción de helicópteros.

    El día que nos conocimos, la Asociación de Propietarios y Pilotos de Aeronaves le pidió que hablara ante un grupo de estudiantes de secundaria, en su mayoría personas negras y latinas, interesados en carreras relacionadas con la aviación. Llegó en un todoterreno con un pequeño séquito, ataviada con una coleta, una cazadora de cuero marrón y gafas de sol de aviador.

    Cuando trabaja en estos actos sin fines de lucro, es un poco como si Kate Middleton fuera una Kardashian. Es una gran abrazadora, que se acerca a los adolescentes para preguntarles sus nombres y qué están estudiando. Un piloto le entregó un libro escrito por él y añadió: “Está disponible en Amazon”. Ella lo sostuvo ante las cámaras. “Hay que apoyar el negocio familiar”, dijo.

    Era un día nublado, pero Sánchez Bezos se mostraba optimista. “¡Las nubes no son tan densas! Podemos atravesarlas”, dijo, acomodándose en el asiento de cuero del piloto. Pasó por delante del cartel de Hollywood y sobre las verdes colinas salpicadas de mansiones y pistas de tenis. “Eso es Beverly Hills”, dijo. “¡Mira qué casas!”.

    En mayo, Bezos y Sánchez Bezos serán presidentes honorarios de la Gala del Met. Amazon patrocinó el evento en 2012, y la pareja asistió en 2024. Pero actuar como patrocinadores principales es algo muy distinto, ya que los convierte en miembros de la realeza de la moda. El anuncio del patrocinio fue acogido con horror por los conocedores de la industria de la moda, quienes dijeron que la pareja había “secuestrado” la gala.

    Sánchez Bezos me dijo que Wintour se había puesto en contacto directamente para preguntar si la pareja apoyaría la recaudación de fondos. Anna me llamó y yo le dije: “¿Qué Anna?”, bromeó Sánchez Bezos, y luego lo calificó de “todo un honor”.

    Wintour dijo que la gala de este año requería una presidenta de alto octanaje. “Lauren es una fuerza”, escribió en un correo electrónico. “La exposición del Costume Institute de este año es un proyecto enorme y complicado en una nueva galería en el corazón del museo, y pensé que la gala necesitaba esa energía”. (Cuando pregunté a Sánchez Bezos sobre los rumores de que ella y su marido iban a comprar la empresa matriz de Vogue, Condé Nast, bromeó: “¡Ojalá!”. Luego dijo: “No”).

    Sánchez Bezos ha aparecido dos veces en Vogue, incluida una portada sobre su boda, y hace poco contrató al estilista Law Roach para que la ayudara con su imagen antes de la Gala del Met. En su día, Wintour fue famosa por su aversión a incluir a mujeres de grandes pechos en la revista, señalé. Sánchez Bezos se encogió de hombros. “Quizá ahora le gustan”, dijo.

    Muchas de las burlas sobre su aspecto y su ropa tienen su origen en estereotipos raciales, argumentó. “Es la forma de mi cuerpo”, dijo. “¿Me va a dar alguien un saco de lana y pedirme que me ponga un cinturón y me lo ciña? Soy latina. Soy latina. Soy latina”.

    Eso no quiere decir que no sea consciente de la reacción negativa a su apariencia. Sánchez Bezos pensaba que se había vestido de forma conservadora para la segunda toma de posesión de Trump, con un traje pantalón blanco de Alexander McQueen. “Estaba muy orgullosa de mí misma”, dijo. Cuando el acto se trasladó repentinamente al interior, se quitó el abrigo. La americana se abrió, dejando al descubierto un sujetador de encaje. Como estaban sentados justo detrás de Trump, el sujetador apareció en casi todas las fotos del acto. “Lo entiendo”, dijo ella. “Nada de encaje en la Casa Blanca. Tomo nota”.

    ¿Se puede medir la felicidad?

    En septiembre, Sánchez Bezos se dirigió a la Winthrop STEM Elementary Magnet School de New London, Connecticut. Acababa de firmar como “embajadora de la alfabetización” para Scholastic y leería a los niños de preescolar su primer libro, The Fly Who Flew to Space, sobre Flynn, la mosca disléxica. El libro es, en cierto modo, autobiográfico. Sánchez Bezos tuvo dificultades en la escuela y siempre pensó que era tonta, hasta que un profesor universitario reconoció que tenía dislexia. “Crecí pensando literalmente que era la persona más estúpida del planeta”, me dijo. “Me echaron del equipo de animadoras porque ni siquiera podía mantener un promedio de 2,0. ¿Quién no puede mantener un 2,0?”.

    “Estaba a una mala decisión de algo realmente malo, de una mala vida”, dijo. (Ha bromeado con sus amigos diciendo que podría haber terminado trabajando como estríper). No fue hasta que conoció a Bezos cuando se sintió realmente inteligente. “Me dice literalmente todo el tiempo: ‘Eres una de las mujeres más inteligentes que conozco’”, dijo.

    Hoy lee documentos técnicos sobre el costo de la energía nuclear y geotérmica como parte de su trabajo en el Fondo Bezos para la Tierra. “Quiere tener una opinión y hablar de estas cosas con inteligencia”, dijo Tom Taylor, director ejecutivo del fondo y antiguo ejecutivo de Amazon, quien es cercano a Bezos.

    El año pasado, Bezos nombró a Taylor, quien dirigía la división Alexa en Amazon, para dirigir el fondo, que funciona menos como una organización sin fines de lucro tradicional que como una extensión de la visión del mundo de Bezos: que la invención y el progreso tecnológico a menudo pueden ayudar a más personas que un simple cheque. Además de iniciativas climáticas más tradicionales, está invirtiendo en sistemas por satélite para detectar incendios forestales, desplegando herramientas de IA a tribus indígenas para la reforestación y a pescadores de Alaska para vigilar la pesca ilegal. Sánchez Bezos visitó recientemente una remota isla de Costa Rica para reunirse con guardabosques que trabajan para proteger a los tiburones martillo y las tortugas marinas.

    Hasta ahora, la organización sin fines de lucro ha distribuido al menos 2400 millones de dólares en subvenciones, lo que convierte a Bezos “en uno de los mayores filántropos del clima”, dijo David Callahan, autor de The Givers: Wealth, Power, and Philanthropy in a New Gilded Age.

    Y sin embargo, añadió, la labor caritativa de Bezos se queda rezagada en comparación con su pequeño grupo de homólogos. “Es un gran filántropo, pero no en relación con su fortuna”.

    Y con frecuencia se le compara con su exesposa, Scott, quien ha puesto patas arriba la filantropía tradicional, regalando unos 26.000 millones de dólares de su fortuna, discretamente y con pocas condiciones.

    Scott parece seguir la gran tradición de los superricos estadounidenses, quien pulió su reputación mediante la obligada nobleza, establecida en nuestra última Edad Dorada de los Carnegie y Rockefeller. Sus descendientes han continuado la misión.

    Bezos y Sánchez Bezos pueden parecer más aliados de la clase creciente de multimillonarios que, frustrados por la lentitud de las organizaciones sin fines de lucro, quieren mejorar el mundo con empresas de financiación privada, como su empresa espacial o sus exploraciones de IA. “Hace 10.000 años, o cuando quiera que fuera, alguien inventó el arado y todos nos hicimos más ricos”, dijo Bezos en una conferencia sobre tecnología el año pasado.

    En una entrevista conjunta con Sánchez Bezos en noviembre de 2022, Bezos dijo que regalaría la mayor parte de su fortuna, que entonces rondaba los 124.000 millones de dólares. Hoy tiene más del doble de esa cantidad. A Sánchez Bezos le gustaría ampliar la huella de la pareja, pero hizo hincapié en un enfoque deliberado. “La filantropía es un trabajo”, dijo. “Tienes que investigar a todo el mundo, asegurarte de que el dinero se utiliza de forma correcta”.

    Las donaciones benéficas de la pareja han estado estrechamente vinculadas a sus lazos sociales y con los famosos. Este verano, Sánchez Bezos, con el Earth Fund, y la organización Re:wild de DiCaprio anunciarán un compromiso conjunto para salvar especies en vías de extinción. En 2021, Bezos y Sánchez Bezos crearon el Premio Bezos al Valor y la Civilidad, que concedió a José Andrés, Dolly Parton y Van Jones 100 millones de dólares cada uno para que los otorgaran a organizaciones benéficas y sin fines de lucro de su elección. Más tarde, Eva Longoria, amiga de Sánchez Bezos desde hacía mucho tiempo, recibió 50 millones de dólares para una labor similar. Más recientemente, se han concedido subvenciones más pequeñas y específicas, como 5 millones de dólares a Jonathan Haidt, psicólogo social y destacado crítico del efecto de las redes sociales en los jóvenes.

    “Con esa cantidad de dinero, no puedes repartirlo en galas”, dijo Callahan, quien también dirige Inside Philanthropy.

    Esta tensión puede ser el núcleo de lo que inquieta a algunos de los críticos de Sánchez Bezos. Con razón o sin ella, a menudo se la compara con Scott: amante de los libros, reservada y casi desafiantemente alejada de los focos. Mientras que Sánchez Bezos abraza la filantropía, pero también el placer que conlleva la riqueza: la visibilidad, la proximidad al poder, la moda, la diversión.

    Domina la fama. Pero el poder es otro lenguaje, sobre todo como mitad de una pareja cuyo alcance rivaliza con el de un Estado-nación. Quiere difundir la felicidad en todas las habitaciones en las que entra, pero la felicidad no se puede medir. La felicidad no puede pagar el alquiler.

    De vuelta a la escuela primaria de Connecticut, Sánchez Bezos contó a los alumnos que había ido al espacio en el cohete privado de Bezos, Blue Origin. “Fui al espacio con Katy Perry”, dijo. “¡Sí! ¡Qué divertido! Fue como un viaje de chicas al espacio”. El vuelo fue ampliamente ridiculizado como un “despilfarro”, un emblema del exceso del “fin de los tiempos”.

    Sánchez Bezos, sin embargo, no se dedica al cinismo. “Ha sido lo más genial de la historia”, dijo a los estudiantes. Un niño levantó la mano para preguntarle si alguna vez había estado en otro planeta.

    “No”, respondió Sánchez Bezos. “A veces parece que estoy en otro planeta, pero no”.

  • Su devoción por las canciones de amor lo llevó a la cárcel, pero no lo silenció

    Su devoción por las canciones de amor lo llevó a la cárcel, pero no lo silenció

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    La prisión no pudo conseguir que Nguyen Van Loc, perseguido por interpretar la vieja música romántica de Hanói durante la guerra de Vietnam, dejara de cantar.

    Hace 58 años, fue a la cárcel por cantar sobre el amor en tiempos de guerra.

    Un miércoles reciente por la noche, en la trastienda de una modesta casa de Hanói convertida en club musical, Nguyen Van Loc retomó las mismas canciones, con una sonrisa, vestido de blanco, y dando golpecitos a un micrófono para llamar la atención de una decena de amigos que bebían té de jengibre.

    “Buenas noches”, dijo en vietnamita.

    Acompañado por una guitarra, su balada inicial resonó a través de unos altavoces creados para un espacio más grande. Fotos en blanco y negro de sus compositores favoritos cubrían las paredes de paneles de madera. Lámparas de cristal de colores, colgadas boca abajo como flores secándose, iluminaban un escenario adornado con frases en dorado.

    “En busca de recuerdos pasados”.

    “En recuerdo de días que ya se fueron”.

    Loc, de 81 años, es el último y más fiel intérprete vietnamita de la conmovedora música que definió a Hanói antes y poco después de la división del país en 1954. Con una melancolía sutil que él compara con la suave brisa sobre los arrozales, son canciones de artistas vietnamitas (incluidos muchos de sus amigos fallecidos) que abrevan tanto de la herencia musical oriental como de la occidental. Y, al igual que la historia de su vida, transmiten ondas de nostalgia, dolor, añoranza y las lecciones de las conexiones que se pierden cuando las sociedades se dividen y los dirigentes exigen obediencia cultural.

    Los musicólogos han descrito el género como poesía vietnamita de ritmo lento, interpretada con melodías adaptadas de lugares como París, Detroit, Honolulú y La Habana. En opinión de Loc, la música merece elogios por su inventiva apolítica y su profundidad emocional.

    “Es sobre el ser humano y el amor, el amor entre hombres y mujeres, el amor por tu ciudad natal, por el campo”, dijo Loc, un hombre menudo de ojos intensos que se suavizan cuando canta. “Me encanta esa música romántica con su fuerza de amor, suave como la seda”.

    Durante la guerra de Vietnam, las autoridades comunistas de Vietnam del Norte temían que esa música apaciguara a la gente y la alejara de la lucha. Etiquetaron cualquier música que no fuera revolucionaria como Nhac vang, o “música amarilla”, tomando prestado un término chino para las canciones de amor del Shanghái de la década de 1930. Al intensificarse la guerra, los dirigentes de Hanói intentaron erradicar la escena musical.

    “Se corrió la voz”, dijo Jason Gibbs, veterano investigador de la canción popular vietnamita. “Si siguen haciéndolo, se meterán en problemas”.

    Loc simplemente se replegó más en las sombras.

    “Todas las noches nos reuníamos en torno a una tetera, nos fumábamos unos cigarros y cantábamos unos para otros en un grupo pequeño”, dijo.

    Entonces llegó la policía.

    ***

    Nacido en el seno de una familia de clase media en 1945 en Hanói, hijo de un padre que había trabajado en la construcción para los franceses, la potencia colonial que gobernaba Vietnam, Loc se enamoró de la música de preguerra cuando era niño.

    Su familia cayó en desgracia con el ascenso de los comunistas. Después del séptimo grado dejó la escuela para trabajar.

    Durante un tiempo, la música mantuvo unido a su círculo social de Hanói. A mediados de la década de 1960, los revolucionarios de Vietnam empezaron a reprimir incluso los conciertos caseros.

    Loc fue arrestado en marzo de 1968. Ocurrió dos meses después de que la ofensiva del Tet no lograra la victoria decisiva que el Norte anhelaba, a pesar de los ataques sorpresa coordinados contra las principales ciudades y bases militares estadounidenses. Él y sus dos compañeros de banda, junto con algunos otros músicos (incluido un cantante de bodas), fueron interrogados y luego detenidos.

    Los relatos de los medios de comunicación estatales de la época insinúan que infringieron una nueva ley que se hizo pública hasta después de sus detenciones, la cual insistía en aplicar largas penas de prisión por delitos como “difundir la propaganda de guerra psicológica del enemigo” y fomentar “la depravada cultura del imperialismo”.

    Loc, conversando a mediados de marzo mientras tomaba té verde en su pequeña casa en un callejón, describió el caso como una farsa.

    “No tenían pruebas”, dijo. “Lo único que tenían eran rumores”.

    Los músicos fueron enviados a la prisión de Hoa Lo, un infame centro de detención al que los soldados estadounidenses apodaron “el Hilton de Hanói”. Seis meses después, las autoridades les pidieron que tocaran en el gran Teatro de la Ópera de Hanói, para que los compositores sancionados por el gobierno de música “roja”, o revolucionaria, pudieran aprender lo que hacía tan popular a la música amarilla.

    El grupo interpretó unas 10 canciones, que las autoridades grabaron con cuidado.

    “Pensamos que habíamos acertado con la música, porque ahora querían escucharla”, dijo Loc. “Estábamos muy contentos”.

    Pensaron que estaban a punto de salir en libertad.

    Después de otros tres años en la cárcel, en su juicio de 1971, las grabaciones se convirtieron en pruebas.

    Loc dijo que el fiscal puso sus canciones a volumen bajo y a velocidad distorsionada, y luego puso música propagandística a todo volumen a través de un sistema de alta fidelidad, para demostrar por qué la música amarilla era débil y las canciones socialistas eran fuertes.

    “Sentía cómo me subía el calor a las orejas y a la cara, porque eran tan engañosos”, dijo. “Nos atraparon. Nos engañaron. Sentí mucho odio”.

    Se sirvió más té. En la pared colgaba un retrato xilográfico de Nguyen Van Cao, poeta, pintor y compositor que escribió el himno nacional de Vietnam en 1944 y fue incluido en la lista negra tras buscar la libertad de expresión en la década de 1950.

    “Me condenaron a la pena más larga”, nos dijo Loc. “Diez años porque el tribunal dijo que los músicos solo tocaban las notas, pero yo cantaba las canciones”.

    ***

    Los guardias lo llamaban el terco. En los campos de trabajos forzados de las profundidades de la selva, decían a los prisioneros que cantaran música revolucionaria a cambio de un trabajo más ligero y mejor comida. Algunos aceptaron. Loc siguió arrastrando ladrillos y comiendo una papilla aguada.

    “Nunca podría cantar esa música, las canciones que incitan a la gente a matar”, dijo. “La música simplemente no se me quedaba grabada”.

    Cuando no había nadie cerca, cantaba para conservar la cordura. Cavaba un agujero en el suelo con las manos y vertía las canciones que amaba en la tierra, expresándolas de manera secreta y breve. Luego volvía a tapar el agujero con tierra.

    Después de que el Acuerdo de Paz de París de 1973 pusiera fin a los enfrentamientos con Estados Unidos, la condena de Loc fue reducida. Fue liberado el 27 de marzo de 1976, tras pasar ocho años como preso político.

    La música siguió marcando su vida. Mantenía el bigote y el pelo perfectos, siempre listo para una presentación espontánea. Se casó con una mujer que lo había oído cantar a principios de la década de 1960, y tuvieron dos hijos.

    Su hijo, Nguyen Quoc Linh, de 44 años, quien es jazzista y profesor, dijo que el sistema de sonido doméstico de la familia, con sus grabadoras de cinta y altavoces altos, era como un miembro más de la familia, siempre presente y ruidoso. Uno de sus primeros recuerdos: estar frente a los altavoces, absorto en la música, y orinarse accidentalmente.

    “Me salvé de un regaño porque era muy pequeño”, dijo.

    A finales de la década de 1980, la liberalización económica de Vietnam abrió un poco más el espacio para la expresión, y la música amarilla cobró vida propia en la diáspora vietnamita. Pero Loc seguía sin poder actuar libremente.

    Intentó cantar en bares, pero la policía le denegó los permisos. A mediados de la década de 1990 abrió su propio café, solo para que le dijeran que la policía lo detendría si intentaba cantar allí.

    Finalmente, en 2008, abrió un café donde podía subir al escenario. En 1971, les había dicho a las autoridades que siempre había querido impulsar el desarrollo musical con el resto del mundo. En lugar de ello, se convirtió en un preservador de las canciones de su juventud, y abrió varios cafés, uno tras otro. Todos cerraron. El último no pudo sobrevivir a la pandemia.

    En el transcurso de ese tiempo, la música que amaba experimentó un leve renacimiento. En 2017, un grupo cultural invitó a Loc a volver a la Ópera de Hanói para un concierto en honor de la música amarilla.

    Acompañado por su hijo en la guitarra, cantó dos canciones que habían sido utilizadas en su contra. Después le contó a su hijo sobre su aparición en 1968, y de por qué el regreso le provocó lágrimas.

    “Para mí”, dijo Loc, “fue un poco una venganza personal: recuperar mi orgullo”.

    ***

    En casa de un amigo en Hanói el mes pasado, Loc cantó unas cuantas canciones, alternando con otros intérpretes. Se movía por la sala como un orgulloso patriarca en una boda familiar.

    En un momento dado, entre canciones, saludó a un admirador que se encontraba en Dubai y que participaba por videollamada debido a la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán.

    Muchos consideran un triunfo la regularidad de estos espectáculos, que se celebran semanalmente, sin intervención policial.

    Pero para Loc, la tristeza persiste. Justicia, dijo, sería una disculpa del gobierno por sus años en prisión y el acoso que le siguió. En 2017, lo invitaron a cantar en un salón de Ciudad Ho Chi Minh, pero cuando apareció una gran multitud, la policía se negó a dejarlo cantar y le desconectó el micrófono cuando intentó hablar.

    Fue una señal, dijo, de que Vietnam finge ser más abierto de lo que es.

    Pero la música persiste. A medida que su actuación se alargaba, su voz se fortalecía. Encantado (así es como describe cantar), cerraba los ojos en cada crescendo, y su voz daba fuerza a letras que dolerían más si las notas no sonaran tan dulces.

    “Mi corazón sabe que amar es, un día, sufrir”, cantó. “¿Pero por qué sigo amando, sigo recordando?”.

    Tung Ngo colaboró con la reportería.

    Damien Cave dirige la nueva oficina del Times en Ho Chi Minh, Vietnam, y cubre los cambios de poder en Asia y el resto del mundo.

    Tung Ngo colaboró con la reportería.

  • Gaesa, el imperio empresarial de la élite secreta de Cuba que maneja miles de millones de dólares

    Gaesa, el imperio empresarial de la élite secreta de Cuba que maneja miles de millones de dólares

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    Mientras Cuba enfrenta escasez y apagones, un conglomerado empresarial vinculado a sus Fuerzas Armadas maneja en la sombra miles de millones de dólares.

    Gaesa (Grupo de Administración Empresarial S.A.) no tiene página web, correo electrónico institucional conocido ni canales oficiales de contacto.

    No publica estados financieros ni aparece en el presupuesto estatal.

    Y ni la Asamblea Nacional del Poder Popular ni la Contraloría General de la República pueden auditar sus cuentas.

    Esto pese a que se embolsa prácticamente cada dólar de los negocios más rentables del régimen cubano: turismo, remesas, comercio exterior o misiones médicas en el extranjero.

    El holding, perteneciente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) aunque también ajeno a su control, poseía activos en 2024 por al menos US$17.900 millones, entre ellos más de US$14.400 millones en cuentas bancarias, según documentos filtrados al diario Miami Herald.

    La BBC no pudo verificar los datos de forma independiente.

    Tal fortuna -superior a las reservas internacionales de países como Ecuador, Paraguay o República Dominicana- daría fe de la magnitud del imperio económico que es Gaesa.

    Esto contrasta con la situación financiera de Cuba, un país prácticamente en quiebra con una caída acumulada del 15% del PIB en los últimos cinco años e insolvente ante sus múltiples acreedores internacionales.

    Casi 9 de cada 10 cubanos viven en condiciones de extrema pobreza o “supervivencia”, estimó el Observatorio Cubano de Derechos Humanos en 2025, y este año la crisis se ha intensificado con apagones de varias horas al día y aún más escasez de alimentos, combustible y medicinas.

    Varias personas hacen su vida diaria en un barrio de bajos recursos en La Habana. De fondo se ven edificios altos.

    Getty Images
    La miseria en las calles de La Habana contrasta con los modernos hoteles financiados por corporaciones de Gaesa, como la Torre K – Iberostar Selection La Habana (izquierda), inaugurada en 2025.

    En los últimos meses, el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos ha intensificado las sanciones contra la isla con un bloqueo de facto del suministro de petróleo, lo que ha agravado los problemas de energía y abastecimiento.

    El contraste entre un Estado en bancarrota y la existencia de una opaca entidad que succiona sus principales fuentes de ingresos bajo el paraguas militar plantea importantes preguntas que intentamos responder a continuación: ¿Cómo opera? ¿Quién está detrás? ¿Dónde guarda e invierte el dinero? ¿Hasta qué punto esta economía paralela es responsable de la miseria en la que está sumida Cuba?

    BBC Mundo trató de contactar por varias vías con el gobierno cubano para este artículo, pero no obtuvo respuesta.

    Cuál es su origen y cómo opera

    “Gaesa es como un gran holding, un pulpo que se ha adueñado de la economía cubana en casi todos sus sectores rentables durante los últimos 15 años”, nos explica Emilio Morales, presidente del grupo Havana Consulting Group que estudia la economía cubana.

    Pero Gaesa nació mucho antes, en la década de 1990, como un mecanismo creado dentro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) para administrar empresas que operaban en divisas en plena crisis económica -el llamado Período Especial- tras la caída de la Unión Soviética.

    Su objetivo inicial era relativamente limitado: generar recursos para las propias Fuerzas Armadas a través de negocios vinculados al turismo, el comercio exterior y otros sectores que captaban dólares.

    Con el paso del tiempo, sin embargo, esa estructura se transformó en todo un imperio económico.

    Cuando el deterioro de la salud del hasta entonces líder hegemónico Fidel Castro dio lugar al ascenso al poder de su hermano Raúl -de forma interina en 2006 y formalmente en 2008- el conglomerado empezó a expandirse con rapidez y absorber empresas estatales estratégicas, entre ellas la mayor de todas: Cimex.

    “Al hacerse con Cimex, Gaesa adquirió toda su red de empresas dentro y fuera de Cuba: corporaciones ubicadas en paraísos fiscales como Panamá, comercios minoristas en moneda local y en dólares, estaciones de gasolina, negocios inmobiliarios, exportación, importación, negocios mayoristas…”, indica Emilio Morales.

    Autos y personas parados en una calle donde se ve una sucursal de Western Union en La Habana.

    Getty Images
    Sucursal de Western Union en La Habana. Durante años las remesas enviadas a Cuba desde el exterior a través de esa compañía estadounidense se canalizaron mediante Fincimex, controlada por Gaesa.

    El holding fue engullendo otras empresas rentables como Gaviota y Habaguanex en el sector turístico, parte del operador de internet Etecsa o la gestión del Mariel, el mayor puerto comercial cubano.

    También tomó el control del Banco Financiero Internacional (BFI) que opera las transacciones internacionales de Cuba.

    En la práctica, acaparó casi todos los negocios que atraen dólares: turismo, comercio, telecomunicaciones, banca, remesas, logística o construcción.

    Aunque sobre el papel Cuba funciona bajo un sistema socialista en el que la economía es monopolio del Estado, Gaesa no rinde cuentas ante la Asamblea Nacional y guarda bajo llave sus estados de cuenta.

    “Sus balances son secretos, los medios cubanos no lo mencionan y trabaja en la oscuridad total. De hecho, tampoco paga impuestos y no aparece en los presupuestos del Estado, ya que tiene un presupuesto independiente”, explica a BBC Mundo el economista Pavel Vidal, uno de los mayores expertos en las finanzas de Cuba.

    “Es una economía dentro de otra”, define.

    El secretismo en torno a este imperio en la sombra es tal que en julio de 2024 la entonces contralora general de Cuba, Gladys Bejerano, fue cesada tras 14 años en el cargo después de admitir -en un aparente descuido durante una entrevista con la agencia EFE- que el Estado no tenía jurisdicción para auditar a Gaesa.

    Tres años antes, en 2021, el entonces ministro de las Fuerzas Armadas Leopoldo Cintra Frías fue relevado poco después de que, según fuentes, tratara de impulsar una investigación interna sobre el multimillonario holding adscrito a su cartera.

    En ninguno de los dos casos está claro si las destituciones estuvieron relacionadas con sus incursiones en los asuntos de Gaesa o si se trató de meras coincidencias, ambos eran septuagenarios cuando se los apartó de sus respectivos cargos.

    Luis Alberto Rodríguez López-Calleja de perfil

    GRANMA
    El general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, exyerno de Raúl Castro, era considerado el cerebro e impulsor de Gaesa hasta su muerte en 2022.

    El entramado empresarial estuvo durante años presidido por el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, exyerno de Raúl Castro y considerado uno de los hombres más poderosos del país.

    Fue bajo su mando cuando Gaesa fue tomando el control de las principales compañías estatales hasta convertirse en el gigante que es hoy.

    Tras la muerte de Rodríguez López-Calleja en 2022, la presidencia del grupo pasó a manos de quien era su número dos, la general de brigada Ania Guillermina Lastres.

    Son los dos únicos nombres conocidos de este multimillonario emporio empresarial.

    Entonces, ¿quién forma la élite que controla Gaesa y sus activos?

    Quiénes son sus dueños

    Identificar a los propietarios y directivos de Gaesa no es tarea fácil: su estructura empresarial es extremadamente opaca, se desconoce quién copa sus órganos de decisión, carece de organigrama oficial y buena parte de sus compañías operan a través de redes societarias difíciles de rastrear.

    Sin embargo, investigaciones periodísticas, filtraciones de documentos e informes de académicos que han estudiado el grupo durante años ofrecen importantes indicios sobre la élite de este poderoso entramado.

    Según el investigador Emilio Morales, el poder se concentra en un reducido y selecto grupo.

    “No llegan a más de 15 personas. No son nombres públicos, son muy herméticos. Estos tienen asignado a cada empresa un informático, un contador y un oficial de la contrainteligencia para supervisar toda la parte contable”, revela, citando el testimonio anónimo de un extrabajador de Gaesa.

    Según Morales, el holding aprovecha el aparato militar para asegurar el control incuestionado de sus empresas y operaciones, pero quienes realmente mandan no son los generales de las Fuerzas Armadas.

    “En Venezuela había muchos archipiélagos de poder: Diosdado tenía el suyo, Padrino el suyo, Maduro, Delcy, etcétera. Pero el caso de Cuba es diferente. Raúl Castro nunca quiso que los generales tuvieran poder financiero. Los generales están para el control político”, indica Morales.

    En este sentido, Juan Antonio Blanco, presidente de la plataforma académica Cuba Siglo 21, explica a BBC Mundo que Raúl Castro siempre trató de “evitar que los generales se corrompieran teniendo acceso a grandes cantidades de dinero”.

    “Gaesa se reservó para un grupito de élite de la familia Castro y los más allegados. Hay algún que otro general, sí, pero no porque fueran generales, sino porque eran incondicionales, cercanos históricamente a la familia de Raúl Castro”, asevera.

    Así, la élite del coloso empresarial -o parte de ella- sería el entorno familiar y militar del general de 94 años oficialmente retirado pero que, según los analistas, sigue siendo el hombre más poderoso de Cuba.

    Raúl Castro con su nieto y guardaespaldas Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como "El Cangrejo"

    Getty Images
    Raúl Castro con su nieto y guardaespaldas Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, a quien expertos relacionan con Gaesa.

    Raúl Castro tiene cuatro hijos -Déborah, Mariela, Nilsa y Alejandro Castro Espín- además de varios yernos, nietos y parientes cercanos a los que se vincula con negocios e instituciones clave del poder, entre ellos su influyente exyerno Luis Alberto Rodríguez López-Calleja fallecido en 2022, y su nieto y guardaespaldas Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”.

    Rodríguez López-Calleja, a quien ya citamos antes, fue el artífice de la gran transformación de Gaesa de una limitada red de empresas militares al gigantesco emporio que controla prácticamente todas las actividades rentables en el país.

    En el caso de “El Cangrejo”, sus frecuentes viajes a Panamá en la última década -más de 20 entre 2024 y 2025 según fuentes, frecuentemente en avión privado- han hecho que muchos lo vinculen directamente a los millonarios negocios del holding.

    En cuanto a la actual presidenta ejecutiva de Gaesa, Ania Guillermina Lastres, los expertos creen que su rol es principalmente operativo: lo representa y supervisa, pero no forma parte del núcleo propietario con poder de decisión y acceso a sus fondos multimillonarios.

    El de Lastres es el único nombre que se ha dado a conocer en este entramado sin organigrama oficial.

    Ania Guillermina Lastres

    Partido Comunista de Cuba (PCC)
    La general de brigada Ania Guillermina Lastres es la actual presidenta de Gaesa, pero los expertos ponen en duda su poder real sobre el holding.

    Indagar en las entrañas de Gaesa es toparse con un muro, ya que muchas de sus empresas están estructuradas en cadenas de compañías y filiales que ocultan a los verdaderos dueños de los negocios.

    “Puede que los accionistas de una empresa sean otra empresa, y esa sea otra empresa: una cadena de empresas para no llegar realmente al dueño real. Y al final te encuentras con un nombre que ponen ahí como testaferro”, explica Emilio Morales.

    Este tipo de estructuras, frecuentes en paraísos fiscales o jurisdicciones con baja transparencia corporativa, también dificultan seguir el rastro del dinero.

    De ahí surge otra pregunta importante: ¿dónde está, y a qué se destina, el dinero de Gaesa?

    Dónde está el dinero

    Durante más de dos décadas el conglomerado fue ampliando su presencia en sectores clave del país sin que se pudiera medir la magnitud de su imperio económico.

    Al mantener sus cuentas en secreto y operar fuera del escrutinio público, la filtración de documentos internos que publicó el año pasado el Miami Herald fue todo un haz de luz al aportar por primera vez números específicos.

    Según los documentos -22 estados financieros internos correspondientes a distintas empresas del grupo- en marzo de 2024 el conglomerado controlaba activos valorados en al menos US$17.894 millones, entre ellos US$14.467 millones líquidos en cuentas bancarias.

    Esas cifras excluyen a Cimex, la mayor compañía del conglomerado, por lo que se cree que la fortuna de Gaesa sería, al menos en aquel momento, aún mayor.

    Los papeles también revelaron una rentabilidad sorprendente: más de US$2.100 millones en beneficios en agosto de 2024 por US$5.563 millones en ingresos, lo que supone un margen cercano al 38%.

    Para poner la cifra en contexto, las grandes empresas internacionales suelen registrar márgenes de entre el 5% y el 15%, y ni siquiera en industrias muy lucrativas es frecuente que superen el 20%.

    Esto responde, según expertos, a varios factores: primero, Gaesa explota todos los sectores que son rentables y generan dólares -por ejemplo, el turismo y el comercio- pero no los deficitarios -como la agricultura, la educación o la salud pública, al margen de las misiones médicas-.

    En segundo lugar, como Cuba restringe la entrada de otras corporaciones en esos rubros, opera sin competencia.

    También, y esto es importante, se beneficia de la dualidad de tasas de cambio y de monedas: “sus ingresos son principalmente en dólares, en divisas, y pagan salarios en pesos cubanos”, señala Pavel Vidal.

    Autobuses de Transtur y Transgaviota en Cuba

    Getty Images
    Prácticamente todas las empresas de transporte y servicios turísticos, como Transtur (dependiente de la compañía Cubasol) o Transgaviota (grupo Gaviota), pertenecen en último término a Gaesa.
    Vehículos de alquiler en Cuba

    Getty Images
    El negocio del alquiler de vehículos para turistas está concentrado en empresas estatales como Cubacar o Havanautos, también vinculadas al conglomerado militar Gaesa.

    El académico José Antonio Blanco, por su parte, destaca en esta línea la ventaja de contar con el paraguas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

    “Por ejemplo, si Gaesa va a construir un hotel, como empresa de las FAR adquiere mano de obra y materiales del Ministerio de la Construcción en pesos cubanos, pero el dinero que genera ese hotel lo ingresa en dólares”.

    La diferencia entre ambas monedas es enorme: el peso cubano, que hace seis años se cambiaba a 24 unidades por dólar, se ha depreciado drásticamente y en el mercado informal ya supera ampliamente las 500, según datos de elTOQUE.

    Otra gran incógnita es dónde se encuentra el patrimonio de Gaesa.

    Los documentos filtrados sugieren que parte de los multimillonarios beneficios del emporio se mantienen dentro de su propio sistema financiero, lo que dificulta rastrear su destino final.

    Según Pavel Vidal, el grupo maneja además recursos que en la práctica funcionan como reservas internacionales paralelas del país, aunque no estén bajo control del Banco Central de Cuba.

    “Yo trabajé en el Banco Central y sé que las reservas internacionales en Cuba no las maneja directamente esa institución, sino el Banco Financiero Internacional (BFI), que es de Gaesa. Por tanto, en esos US$14.500 millones hay que entender que están esas reservas”, explica.

    Y puntualiza: “Las llamo reservas internacionales por darles un nombre, pero en rigor no deberían llamarse así, porque no están bajo el control de la autoridad monetaria, que es quien debería respaldar la moneda, el sistema bancario y la deuda”.

    Sobre el paradero de esas reservas, Vidal estima que “probablemente estén diversificados: una parte en el BFI, pero también en bancos internacionales -rusos, chinos…- y probablemente en paraísos fiscales”.

    “No hay información precisa sobre eso pero, dado que parte de la lógica de Gaesa es esquivar sanciones, es razonable pensar que esas reservas están bastante diversificadas y que una parte está estructurada de forma que no quede expuesta a sanciones”, concluye.

    Hay que matizar que los únicos reportes financieros del holding que han salido a la luz datan de 2024, por lo que se desconoce a cuánto ascienden sus activos a día de hoy.

    Planteamos la última pregunta: ¿qué responsabilidad tendría Gaesa en la desastrosa situación de la economía cubana?

    La influencia en la crisis cubana

    El peso del conglomerado en la economía de Cuba es enorme: según cálculos de Pavel Vidal y otros expertos, sus transacciones podrían representar la desorbitada cifra del 40% del PIB total del país.

    Este poder financiero le ha permitido mantener una estrategia de inversiones que, según voces críticas, está totalmente desconectada de las necesidades más urgentes de la población.

    Mientras la economía cubana arrastra décadas de crisis, con sectores productivos disfuncionales e infraestructuras deterioradas, Gaesa ha concentrado gran parte de sus recursos en actividades más destinadas a captar divisas que, por ejemplo, a revitalizar la producción agrícola e industrial.

    En los últimos años, el conglomerado ha impulsado una ambiciosa expansión del negocio turístico, especialmente en La Habana, donde se han levantado nuevos e imponentes hoteles que contrastan con el creciente deterioro de las calles y edificios en sus alrededores.

    Todo esto pese a que cada vez menos turistas visitan Cuba: las llegadas han caído en picado desde el máximo de 4,7 millones de visitantes en 2018 a 1,8 millones el año pasado, cuando la escasez y los apagones ya apuntaban a los niveles extremos que se viven hoy.

    hotel Grand Aston La Habana

    Getty Images
    El hotel Grand Aston La Habana, inaugurado en 2022 con unas 600 habitaciones en el céntrico barrio del Vedado, pertenece al grupo Gaviota, integrado en Gaesa.

    Según Pavel Vidal, concentrar recursos en el negocio turístico implica que otras áreas estratégicas reciban menos inversión, lo que limita la capacidad del país para reactivar sectores productivos que alivien la escasez crónica de alimentos o modernizar la cada vez más disfuncional industria de generación eléctrica.

    “La inversión en turismo fue muy desproporcionada y se descuidaron inversiones en la agricultura, en la red eléctrica y en el mantenimiento de las plantas de generación. Eso explica en parte lo que está ocurriendo ahora”, ilustra el economista.

    Otro ejemplo del control de Gaesa sobre las principales fuentes de ingresos del país son las misiones médicas internacionales, el negocio más lucrativo de Cuba en los últimos años, incluso por encima del turismo.

    Parte de estos ingresos, según los expertos consultados por BBC Mundo, se canaliza hacia compañías del entramado empresarial militar que, bajo este peculiar sistema, absorbe buena parte de las divisas que entran en el país.

    A esto se suma el hecho de que Gaesa posee activos (o al menos poseía en 2024) por una cantidad que permitiría modernizar el sector agropecuario -que hoy apenas produce un 20% del consumo nacional de alimentos- y restaurar la industria de generación eléctrica del país.

    Las recientes presiones del gobierno de Estados Unidos sobre una Cuba en situación límite han llevado a muchos a pensar que el régimen comunista vigente desde 1959 podría caer o protagonizar un cambio drástico y forzado.

    De ser así, es difícil adivinar qué ocurriría con el opaco emporio económico de las Fuerzas Armadas edificado durante las últimas tres décadas en paralelo al Estado.

    “Si hay una transición, me imagino que una de las primeras medidas será encontrar el dinero de Gaesa, porque hará mucha falta para una etapa de estabilización, de reconstrucción”, pronostica Emilio Morales, presidente de Havana Consulting Group.

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    BBC

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  • Lo que las alergias estacionales le hacen a tu cuerpo

    Lo que las alergias estacionales le hacen a tu cuerpo

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    Las alergias son una calamidad. Te lloran los ojos, te duelen los senos paranasales y tu nariz se convierte en un grifo que gotea y un desagüe obstruido al mismo tiempo.

    ¿El culpable? Según la estación, son los árboles, el pasto o las hierbas que liberan polen al viento.

    Tu primer ataque de alergia puede parecer surgido de la nada. Pero en muchos casos, tu sistema inmunitario lleva años preparándose para ello.

    Esto es la sensibilización, el proceso por el que tu sistema inmunitario aprende a reconocer el polen como una amenaza y se arma para futuros ataques.

    En total, alrededor de una cuarta parte de los adultos de Estados Unidos padecen alergias estacionales, y pueden sensibilizarse con una sola exposición al polen o a lo largo de varias temporadas de alergia.

    Algunas personas se sensibilizan en la infancia. Otras se sensibilizan después de mudarse y encontrarse con nuevos tipos de polen. A veces, basta una temporada de polen especialmente mala para llevar al sistema inmunitario más allá de sus límites.

    La mayoría de las alergias siguen el mismo guion básico: se enseña al sistema inmunitario a ver algo como una amenaza y luego reacciona cuando eso vuelve a aparecer.

    Horas después de la exposición al polen, los glóbulos blancos conocidos como eosinófilos llegan como refuerzo y liberan otra oleada de sustancias químicas inflamatorias. Esto mantiene los tejidos hinchados y hace que la mucosidad fluya, por lo que los síntomas de la alergia tienden a persistir durante un tiempo.

    Todo esto puede dejarte cansado y confuso. La congestión dificulta el sueño y la sensación de descanso, y algunos investigadores creen que la inflamación alérgica también puede afectar a tu estado de ánimo, memoria y cognición.

    La buena noticia es que los tratamientos antialérgicos pueden impedir que tu sistema inmunitario se descontrole. Los antihistamínicos impiden que las células respondan a la histamina, lo que ayuda a reducir los síntomas de la alergia, mientras que los aerosoles nasales de esteroides calman las señales inflamatorias, lo que ayuda a reducir la hinchazón y la congestión. Los enjuagues salinos no bloquean directamente la respuesta alérgica, pero pueden ayudar a eliminar el polen y otros irritantes de la nariz.

    La primavera, el verano y el otoño tienen distintos tipos de polen, por lo que un cambio de estación puede aliviarte o provocarte una nueva ronda de alergias. Pero incluso cuando una temporada de alergias da paso a otra, aún tienes formas de combatirlas.

    Fuentes

    Christina Ciaccio, jefa de alergia, inmunología y neumología pediátrica de la Universidad de Chicago; Stanley Schwartz, jefe de alergia, inmunología y reumatología de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo; Geeta Patel, alergóloga de la Universidad de Pensilvania, y Zachary Rubin, alergólogo pediátrico de Illinois y autor del libro Todo sobre las alergias.

    Producido por Deanna Donegan y Claire Merchlinsky.

    Simar Bajaj cubre salud y bienestar para el Times.

    Producido por Deanna Donegan y Claire Merchlinsky.

  • La salud mental de Trump entra a debate por sus comentarios sobre Irán y el papa

    La salud mental de Trump entra a debate por sus comentarios sobre Irán y el papa

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    El comportamiento imprevisible y los comentarios extremos del presidente Donald Trump en los últimos días y semanas han acelerado el debate sobre si solo es errático o si tiene problemas de desequilibrio, una discusión que lo ha acompañado durante una década en el escenario político nacional.

    Una serie de declaraciones deshilvanadas, difíciles de seguir y, a veces, absurdas, que tuvieron su punto culminante la semana pasada con su amenaza de “toda una civilización morirá esta noche” sobre destruir a Irán y su ataque al papa el domingo por la noche, “DÉBIL contra el crimen y terrible para la política exterior“, han dejado a muchas personas con la impresión de un autócrata trastornado y con delirio de poder.

    La Casa Blanca rechazó esas apreciaciones y replicó que Trump es perspicaz y mantiene en estado de alerta a sus oponentes. Pero los estallidos del presidente han generado dudas sobre el liderazgo de Estados Unidos en tiempos de guerra. Aunque en otros momentos el país ha tenido presidentes cuya capacidad ha estado en escrutinio –el más reciente, el octogenario Joe Biden quien envejecía ante los ojos de la opinión pública–, en tiempos modernos no se había debatido de manera tan pública o detallada, ni con implicaciones tan profundas, la estabilidad de un mandatario.

    Los demócratas, que desde hace tiempo han puesto en duda la aptitud psicológica de Trump, hicieron una nueva serie de llamamientos para invocar la Vigesimoquinta Enmienda de la Constitución estadounidense y remover del poder al presidente por incapacidad. Pero no se trata solo de una inquietud expresada por partidarios de izquierda, comediantes de televisión o profesionales de la salud mental, que hacen diagnósticos a distancia. Ahora, también puede escucharse de generales retirados, diplomáticos y funcionarios extranjeros. Y, lo que es más sorprendente, puede oírse incluso en la derecha, entre antiguos aliados del presidente.

    La exrepresentante Marjorie Taylor Greene, la republicana por Georgia que rompió vínculos recientemente con Trump, abogó por usar la Vigesimoquinta Enmienda y argumentó en la cadena CNN que amenazar con destruir la civilización iraní no era “retórica severa, es locura“. Candace Owens, la personalidad de pódcasts de extrema derecha, lo llamó “lunático genocida“. Alex Jones, el teórico de la conspiración y fundador de Infowars, dijo que Trump “balbucea y parece que al cerebro no le está yendo muy bien”.

    Algunas de las dudas sobre el estado de Trump vienen de personas que en su día trabajaron con él y que desde entonces se han convertido en críticos. Incluso antes de la publicación sobre eliminar a una civilización, Ty Cobb, abogado de la Casa Blanca en el primer mandato de Trump, dijo al periodista Jim Acosta que el presidente es “un hombre que está claramente delirante” y que su reciente cadena de publicaciones beligerantes en las redes sociales a medianoche “reflejan el nivel de su locura”. Stephanie Grisham, exsecretaria de prensa de Trump en la Casa Blanca, escribió en internet la semana pasada que “está claro que no está bien“.

    Trump contraatacó en una larga y airada publicación en las redes sociales que no irradiaba estabilidad serena precisamente. “Tienen una cosa en común: un bajo coeficiente intelectual”, escribió Trump sobre Owens, Jones, Megyn Kelly y Tucker Carlson. “Son personas estúpidas, ellos lo saben, sus familias lo saben y todo el mundo lo sabe”. Y les regresó la acusación sobre la locura: “Son LOCOS, PROBLEMÁTICOS y dirán lo que sea necesario por algo de publicidad ‘gratis’ y barata”.

    El disenso sobre Trump en la derecha no se ha extendido al Congreso, donde los legisladores republicanos siguen siendo públicamente leales al presidente, ni ha llegado al gabinete, que tendría que aprobar cualquier invocación de la Vigesimoquinta Enmienda, por lo que ahora esa idea es intrascendente. Pero refleja el malestar cada vez mayor entre los estadounidenses, quienes han cuestionado en encuestas recientes la idoneidad de Trump, quien, a medida que se acerca a sus 80 años, ya es el presidente investido de mayor edad en la historia estadounidense.

    Una encuesta de Reuters/Ipsos de febrero reveló que el 61 por ciento de los estadounidenses cree que Trump se ha vuelto más errático con la edad y solo el 45 por ciento afirma que es “mentalmente agudo y capaz de afrontar los desafíos”, en comparación con el 54 por ciento de 2023. Casi la mitad de los estadounidenses, el 49 por ciento, consideraron que Trump era demasiado grande para ser presidente cuando se les preguntó en una encuesta de YouGov en septiembre, un aumento frente al 34 por ciento en febrero de 2024, mientras que solo el 39 por ciento dijo que no era demasiado viejo.

    Los demócratas han insistido en este tema en los días más recientes. Trump es “una persona extremadamente enferma” (senador Chuck Schumer, por Nueva York), está “desquiciado” y “fuera de control” (representante Hakeem Jeffries, por Nueva York) o, más rotundamente, “loco de atar” (representante Ted Lieu, por California). El representante por Maryland Jamie Raskin, escribió al médico de la Casa Blanca para solicitar una evaluación, y señaló “signos consistentes con demencia y deterioro cognitivo” y rabietas “cada vez más incoherentes, volátiles, profanas, desquiciadas y amenazadoras”.

    Los defensores del presidente respondieron. Lo que los críticos llaman psicosis, ellos lo llaman estrategia.

    “Trump sabe exactamente lo que hace”, escribió Liz Peek, columnista de The Hill y colaboradora de Fox News. “Trump seguirá utilizando una presión militar y diplomática maximalista (y a veces escandalosa) en su campaña para librar a Medio Oriente de la campaña de casi 50 años de terror de Irán”.

    Trump, quien en su primer mandato se describió a sí mismo como “un genio muy estable” y se ha jactado con regularidad de superar pruebas cognitivas para detectar la demencia, descartó las críticas sobre su estado mental cuando un periodista le preguntó la semana pasada.

    “No he oído eso”, dijo. “Pero si ese es el caso, tienen que tener más gente como yo, porque nuestro país ha sido estafado en el comercio, en todo, por muchos años hasta que yo llegué. Así que si es así, tendrán que tener más gente”.

    Cuando se le pidieron más detalles, Davis Ingle, portavoz de la Casa Blanca, afirmó en un correo electrónico: “La agudeza del presidente Trump, su inigualable energía y su accesibilidad histórica contrastan con lo que vimos en los últimos cuatro años”. Argumentó que Biden había decaído física y mentalmente en ese tiempo y que The New York Times y otros medios de comunicación lo habían encubierto. (El Times cubrió ampliamente la salud y la edad de Biden en diversos artículos).

    La estabilidad de Trump ha sido un tema recurrente desde que aspiró a la presidencia por primera vez en 2016. Numerosos psiquiatras y otros profesionales de la salud mental han emitido sus propias opiniones, incluso sin haber tenido la oportunidad de evaluarlo. John F. Kelly, el jefe de gabinete más longevo en la Casa Blanca durante su primer mandato, incluso compró un libro de 27 de esos especialistas titulado The Dangerous Case of Donald Trump, en un esfuerzo por comprender a su jefe, y llegó a la conclusión de que padecía una enfermedad mental.

    No es la primera vez que se pone en duda la aptitud mental de un presidente. John Adams, Andrew Jackson y los dos Roosevelt fueron acusados de vez en cuando por sus enemigos políticos de estar desequilibrados.

    Abraham Lincoln batalló con la depresión. Woodrow Wilson nunca volvió a ser el mismo después de un derrame cerebral. Lyndon B. Johnson oscilaba entre la energía maníaca y ataques de abatimiento. Ronald Reagan pareció tropezar hacia el final de su presidencia, y muchos se preguntaron si la enfermedad de Alzheimer anunciada años después podría haber empezado a afectarlo entonces.

    Algunos admiradores de Trump lo han comparado con Richard M. Nixon, quien defendía lo que supuestamente llamaba “la teoría del loco”, dando instrucciones a Henry A. Kissinger, su asesor de seguridad nacional en las conversaciones de paz en Vietnam, para que dijera a los negociadores que el presidente era inestable e impredecible como herramienta de negociación para obtener un mejor acuerdo. Pero, en privado, algunos de los propios asesores de Nixon no creían que todo fuera una actuación.

    En ocasiones, Trump ha intentado aprovechar su reputación demencial. “Hazles creer que estoy loco”, le dijo a Nikki Haley, su embajadora ante las Naciones Unidas durante su primer mandato, refiriéndose a los norcoreanos. “¿Sabes cuál es el secreto de un tuit realmente bueno?”, preguntó una vez a William P. Barr, entonces su fiscal general. “La cantidad justa de locura”.

    Sin embargo, Trump declaró al New York Post la semana pasada que esta vez, al menos, no estaba fingiendo. “Estaba dispuesto a hacerlo”, dijo sobre su amenaza de destruir la civilización iraní.

    La atención pública sobre el estado mental de Trump ha superado a la de casi cualquier otro presidente. “Además de Nixon, nunca ha habido este nivel de preocupación con el tiempo”, dijo Julian E. Zelizer, historiador de Princeton y editor de un libro sobre el primer mandato de Trump.

    De hecho, la situación actual eclipsa incluso a la de Nixon. A diferencia de la década de 1970, “gran parte de esto está sucediendo en público”, especialmente con las redes sociales y la televisión, dijo Zelizer. Y, añadió, “como presidente que naturalmente hace caso omiso de cualquier límite de seguridad o sentido del decoro, Trump se siente mucho más libre, incluso que Nixon, para dar rienda suelta a su rabia interior y actuar por impulso”.

    En su segundo mandato, Trump parece aún menos moderado y por momento más incoherente. Utiliza más palabras vulgares, habla por más tiempo y con frecuencia hace comentarios más basados en fantasías que en hechos. Sigue diciendo que su padre nació en Alemania, cuando en realidad nació en el Bronx. Repite una historia inventada sobre su tío, profesor del MIT, en la que decía que le dio clases al terrorista conocido como el Unabomber.

    Divaga por tangentes singulares: una divagación de ocho minutos en una recepción navideña sobre serpientes venenosas en Perú, una larga digresión durante una reunión del gabinete sobre los rotuladores Sharpie, una interrupción en una actualización sobre la guerra en Irán para elogiar las cortinas de la Casa Blanca. Ha confundido Groenlandia con Islandia y más de una vez se ha jactado de haber puesto fin a una guerra ficticia entre Camboya y Azerbaiyán, dos países separados por más de 6000 kilómetros. (Evidentemente, se refiere a Armenia y Azerbaiyán).

    Incluso antes de arremeter contra el papa León XIV el domingo por la noche, y de publicar una imagen de sí mismo como una figura parecida a Jesús antes de borrarla, Trump había escandalizado a muchos con sus arrebatos contra sus críticos. Acusa de sedición, delito castigado con la muerte, a quien provoca su enfado. De manera peculiar dijo que el director de Hollywood Rob Reiner, quien murió supuestamente apuñalado por su hijo, fue asesinado “debido a la ira que causó” al oponerse a Trump. Cuando murió Robert S. Mueller III, exdirector del FBI y fiscal especial, Trump dijo: “Bien, me alegro de que haya muerto“.

    Recientemente, declaró que “el nuevo presidente del régimen de Irán” estaba “mucho menos radicalizado y era mucho más inteligente que sus predecesores“. Excepto que el nuevo presidente de Irán es el mismo que el anterior. No ha habido ningún cambio de presidente. Es posible que Trump se refiriera al nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jameneí, pero se le considera de línea aún más dura que su padre, el ayatolá Alí Jameneí, quien murió en la guerra.

    Una diferencia con respecto al primer mandato es que hay pocos asesores como Kelly, si es que hay alguno, que consideren que es su responsabilidad evitar que Trump vaya demasiado lejos. “Cuando hace lo que hace, todos los que lo rodean miran abajo y no dicen nada”, dijo Zelizer. “A diferencia del primer mandato, ni siquiera parecen maniobrar tras bastidores para detenerlo”.

    Pero puede haber margen político para ello con su base. “Hay un elemento de la política estadounidense en la era de la polarización, sobre todo dentro del Partido Republicano, al que le gusta este estilo de liderazgo”, dijo Zelizer. “¿Qué puede haber más antisistema que quien está dispuesto a estar fuera de control?”.

    Peter Baker es el corresponsal principal de la Casa Blanca para el Times. Está cubriendo su sexta presidencia y a veces escribe artículos de análisis que ponen a los presidentes y sus gobiernos en un contexto y marco histórico más grandes.

  • Trump publicó una foto suya como Jesús, la borró y ahora busca justificarse

    Trump publicó una foto suya como Jesús, la borró y ahora busca justificarse

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    La imagen mostraba al presidente Trump bañado en luz divina y vestido con túnicas religiosas. Su interpretación fue que la imagen lo representaba como un médico, no como Jesucristo.

    La imagen mostraba al presidente Donald Trump con una túnica blanca y roja, comúnmente utilizada en las representaciones de Jesucristo y en los escritos que profetizan su regreso. Una brillante luz dorada, que en la imaginería religiosa, se utiliza para representar la intervención divina, irradiaba de la mano de Trump mientras tocaba la frente de un hombre enfermo. Una mujer observaba la escena con las manos juntas en señal de oración.

    El lunes por la mañana, mientras recibía en el Despacho Oval dos bolsas de un reparto de comida de McDonald’s, Trump dijo a los periodistas que no había captado toda esa imaginería religiosa. Dijo que había pensado que la imagen que había publicado en su cuenta de Truth Social no le representaba como Jesús, sino como médico.

    “Creí que era yo como médico”, dijo Trump sobre la publicación en las redes sociales, que borró tras las protestas. “Solo a las noticias falsas se les podía ocurrir eso”.

    Y añadió: “Hago que la gente mejore”.

    La eliminación de la publicación supuso una rara retirada para Trump, quien había publicado la imagen al parecer generada por inteligencia artificial poco después de utilizar la misma plataforma para atacar al papa León XIV, nacido en Estados Unidos y crítico declarado de la guerra de Estados Unidos en Irán. La aparición de la imagen había provocado toda una noche de reacciones por parte de líderes religiosos y partidarios del cristianismo, dolidos y escandalizados por el hecho de que Trump pareciera representarse a sí mismo como una figura similar a Jesús.

    Más adelante el mismo día, en entrevista con CBS News, Trump repitió la explicación de que consideraba que la imagen, que dijo que pensaba era obra de “un artista muy bello y talentoso”, lo representaba como médico.

    “Lo vi como una imagen de mí como doctor curando: estaba la Cruz Roja ahí mismo, estaba, ya sabes, personas médicas alrededor mío”, dijo. “Y yo era como el doctor, ya saben, como un poco divertido haciendo de doctor y mejorando a las personas. Así que así es como lo vi. Es lo que la mayoría de las personas pensó”.

    Dijo que había retirado la imagen porque “no quería que nadie se confundiera. La gente se confundió”.

    Trump no se disculpó por ninguna de las publicaciones, como tampoco se disculpó por amenazar con acabar con la civilización iraní la semana pasada. (“Me parece bien”, dijo sobre la amenaza en Fox News el domingo, porque había llevado a Teherán a la mesa de negociaciones). La publicación en la que atacaba al papa León XIV y lo calificaba como “débil ante el crimen” sigue en línea, al igual que las innumerables publicaciones de multitud de críticos que creen que debería evaluarse la aptitud mental de Trump para ocupar el cargo.

    Por regla general, Trump no se disculpa por hacer y decir cosas que hieren u ofenden a la gente, y los funcionarios de su Casa Blanca describen su comportamiento como radicalmente renovador y transparente. Solo en contadas ocasiones la indignación de las personas que representan a los poderosos electorados que le ayudaron a ser elegido para un segundo mandato lo haa motivado a dar marcha atrás o a retractarse.

    En febrero, Trump borró un video racista en el que se representaba al expresidente Barack Obama y a Michelle Obama, la ex primera dama, como simios, después de que varios miembros del Partido Republicano –entre ellos el senador Tim Scott, de Carolina del Sur, el único republicano negro del Senado– le pidieron que lo retirara. Trump eliminó la publicación, culpó a un miembro de su equipo y nunca se disculpó.

    “Solo vi la primera parte: era sobre el fraude electoral en un lugar, Georgia”, dijo Trump a los periodistas sobre ese video en febrero. “No lo vi entero”.

    Poco más de dos meses después, Trump volvió a encontrarse en la necesidad de explicar el proceso de pensamiento que había detrás de algo incendiario que publicó en su cuenta de las redes sociales. (Otras publicaciones enviadas el domingo por la noche incluían una representación de un edificio de oficinas de Trump en la Luna y un meme burlándose de las largas carreras de los políticos demócratas).

    De inicio, Trump hablaba con los periodistas porque autoridades de la Casa Blanca habían organizado una entrega de comida rápida en el Despacho Oval para promocionar una política dirigida por su gobierno que ha eliminado los impuestos a las horas extras y las propinas. Una mujer llamada Sharon Simmons entregó las bolsas de hamburguesas y evitó responder a las preguntas del presidente sobre si se oponía a que “los hombres jueguen en deportes femeninos”. Simmons se apegó al mensaje: “Estoy aquí para que no se graven las propinas”.

    De pie junto a Simmons, quien llevaba una camiseta roja que decía “DoorDash Grandma”, Trump se negó a disculparse por su mensaje en el que atacaba al papa de origen estadounidense: “Solo estoy respondiendo al papa León”, dijo Trump. “No hay nada por lo que disculparse. Está equivocado”.

    León es uno de los críticos más poderosos del mundo de la guerra de Estados Unidos contra Irán. En los últimos días, ha condenado el culto a los mortales y al dinero, las trampas de la arrogancia y la “violencia absurda e inhumana” desatada por los combates que han desestabilizado aún más Medio Oriente.

    “León debería estar agradecido porque, como todo el mundo sabe, fue una sorpresa impactante”, escribió Trump en una larga publicación en las redes sociales el domingo por la noche. “No estaba en ninguna lista para ser papa, y solo fue puesto ahí por la Iglesia porque era estadounidense, y pensaron que sería la mejor manera de tratar con el presidente Donald Trump. Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”.

    El lunes por la mañana, León dijo a los periodistas: “no le temo” al gobierno de Trump. Añadió que no tenía miedo de “hablar en voz alta sobre el mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que estoy aquí”.

    El lunes, después de la publicación, se le pidió al vicepresidente JD Vance, el católico de mayor rango en el gobierno federal, que respondiera a las críticas del presidente al pontífice durante una entrevista en Fox News.

    Vance dijo que le aconsejaría al Vaticano a “apegarse a asuntos de moralidad, apegarse a asuntos de, bueno, lo que sucede en la Iglesia católica y deje que el presidente de Estados Unidos se apegue a dictar la política pública estadounidense”.

    Otros destacados conservadores, y no solo católicos, expresaron rápidamente su indignación por la imagen que Trump publicó de sí mismo como una figura parecida a Jesús.

    “¿Realmente piensa esto?”, publicó en redes sociales Riley Gaines, activista antitransgénero. “Dios no será objeto de burla”.

    David Brody, periodista evangélico de la Christian Broadcasting Network, pidió a Trump que retirara la imagen.

    El año pasado, tras la muerte del papa Francisco, Trump publicó una foto de sí mismo como papa y bromeó diciendo que le gustaría ser el próximo papa.

    Elizabeth Dias colaboró con la reportería

    Katie Rogers es corresponsal del Times para la Casa Blanca y reporta sobre el presidente Trump.

    Elizabeth Dias colaboró con la reportería

  • Presentan cargos por presunta corrupción contra Begoña Gómez, esposa del presidente español Pedro Sánchez

    Presentan cargos por presunta corrupción contra Begoña Gómez, esposa del presidente español Pedro Sánchez

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    Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, ha sido imputada por corrupción tras una investigación penal de dos años, según una resolución judicial.

    Gómez está acusada de utilizar su relación personal para impulsar su carrera privada a través de un puesto en la Universidad Complutense de Madrid. También se la acusa de usar recursos públicos para favorecer intereses privados.

    De acuerdo con la resolución judicial, ha sido imputada por malversación, tráfico de influencias, corrupción en los negocios y apropiación indebida de fondos. Ahora corresponde a los tribunales decidir si se sentará en el banquillo de los acusados.

    Gómez niega los cargos, mientras que Sánchez ha desestimado las acusaciones calificándolas como un intento de la derecha de socavar su coalición de gobierno.

    La investigación fue abierta por el juez Juan Carlos Peinado en abril de 2024 para determinar si Gómez había explotado su posición como esposa del presidente del Gobierno en beneficio privado.

    Se la acusa de haber utilizado su posición para asegurarse un puesto en la prestigiosa universidad, donde dirigía un máster en estudios empresariales. El juez señala la falta de cualificaciones relevantes de Gómez como prueba.

    Pedro Sánchez, en medio, vestido con traje y corbata conversa con un funcionario chino (a la derecha) durante un viaje oficial. Begoña está de pie a la izquierda con los brazos cruzados. Es una mujer rubia, delgada y viste un chaleco color blanco. En el fondo se ven varios hombres también vestidos de traje y un auto rojo.

    Getty Images
    Pedro Sánchez y Begoña Gómez niegan los cargon y afirman que el proceso legal es parte de una campaña de descrédito.

    Una denuncia presentada por la extrema derecha

    La denuncia contra Gómez fue presentada por el colectivo anticorrupción Manos Limpias, liderado por un hombre vinculado a la extrema derecha llamado Miguel Bernad. El grupo ha presentado en el pasado numerosas demandas fallidas contra políticos.

    Cuando comenzó la investigación, Sánchez suspendió su agenda pública durante cinco días para “parar y reflexionar” sobre si debía continuar en el cargo, debido al “fango” al que, según él, la derecha y la extrema derecha trataban de llevar a la política española.

    El presidente denunció una “estrategia de acoso” durante meses destinada a debilitarlo políticamente y a atacar personalmente a su esposa.

    Gómez y Sánchez se encuentran actualmente de visita oficial en China.

    Por separado, el hermano del presidente, David Sánchez, ha sido imputado en una investigación por presunto tráfico de influencias relacionado con su contratación por un gobierno regional.

    Y a principios de este mes, su exministro de Transportes, José Luis Ábalos, fue enviado a juicio por acusaciones de haber recibido comisiones ilegales en la venta de equipos de protección individual al Gobierno español durante la pandemia de la Covid-19.

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    BBC

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  • Por qué el bloqueo naval a Irán es una jugada arriesgada de Trump (y qué rol puede jugar China para que funcione)

    Por qué el bloqueo naval a Irán es una jugada arriesgada de Trump (y qué rol puede jugar China para que funcione)

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    Un buque en el estrecho de Ormuz

    Reuters
    Los buques mercantes pasaban por el estrecho de Ormuz, cerca de Omán, el domingo.

    No hay duda de que el ejército de Estados Unidos tiene la capacidad de imponer un bloqueo a los buques que entran y salen del Golfo Pérsico. La pregunta es ¿con qué fin?

    “Creo que es factible”, declaró este lunes a la BBC el contralmirante retirado estadounidense Mark Montgomery. “Y sin duda es menos arriesgado que la alternativa, que habría consistido en hacer retroceder por la fuerza a los iraníes y crear las condiciones para formar un convoy”.

    Algunas de las opciones planteadas por el presidente Donald Trump en las últimas semanas -la toma de la isla de Jark o la escolta militar de convoyes a través del estrecho de Ormuz- habrían resultado peligrosas y potencialmente costosas.

    Las fuerzas estadounidenses implicadas se habrían expuesto a ataques de misiles, drones y lanchas rápidas iraníes. La posible presencia de minas en el agua habría añadido otro nivel de peligro.

    Por el contrario, un bloqueo permite a los buques de guerra estadounidenses patrullar con seguridad, lejos de la costa, en las aguas del golfo de Omán, rastrear a los buques que salen de los puertos iraníes e interceptarlos a su antojo.

    “Esto entraña menos riesgo que en la zona tan confinada del estrecho”, afirmó el almirante Montgomery.

    Con fuerzas especiales, helicópteros y sus propias lanchas rápidas a su disposición, la Armada de EE.UU. cuenta con todos los recursos necesarios para una operación de este tipo.

    Los recientes bloqueos de Venezuela y Cuba han demostrado esta capacidad. A principios de enero, la incautación del petrolero ruso Marinera, en alta mar en el Atlántico norte, demostró que este tipo de operaciones pueden llevarse a cabo prácticamente en cualquier lugar.

    El Mando Central de EE.UU. (Centcom) afirma que el más reciente bloqueo “se aplicará de manera imparcial contra los buques de todas las naciones que entren o salgan de los puertos y zonas costeras iraníes”, pero que no se detendrá a los buques que utilicen puertos no iraníes.

    Según el Centcom, se permitirá el paso a los buques que transporten suministros humanitarios, pero “estarán sujetos a inspección”.

    Pero ¿funcionará?

    La resistencia iraní

    La lógica parece clara. Desde que comenzó la guerra, Irán ha seguido exportando con éxito sus propios productos petroquímicos a través del Golfo, ganando miles de millones de dólares al tiempo que impedía a otros países del Golfo exportar sus propios hidrocarburos.

    Un bloqueo estadounidense eficaz podría detener ese flujo, privando al régimen iraní de unos ingresos que necesita urgentemente y debilitando aún más su economía.

    Pero Irán, que ya ha demostrado una enorme resistencia frente a más de un mes de ataques por parte de Estados Unidos e Israel, bien podría considerar que es capaz de capotear otra tormenta más. Especialmente porque es probable que cualquier nuevo bloqueo haga subir aún más los precios del petróleo.

    “Creen que pueden superar esto, que EE.UU. sufrirá las consecuencias de los precios del petróleo y que los Estados del Golfo presionarán a EE.UU., en última instancia, para que vuelva a abrir el estrecho”, declaró a la BBC David Satterfield, exenviado especial de EE.UU. para asuntos humanitarios en Medio Oriente.

    Según él, Washington no ha tenido en cuenta la férrea determinación de Irán.

    “Creen que han ganado”, afirmó. “Los iraníes creen… que pueden soportar más dolor durante más tiempo que sus oponentes”.

    ¿Están pasando?

    Los expertos en transporte marítimo observan el paso a cuentagotas de buques que salen de los puertos iraníes y atraviesan el estrecho de Ormuz para ver qué impacto tendrá el bloqueo estadounidense.

    “Estoy viendo literalmente los barcos que están pasando ahora mismo”, dice la analista de inteligencia marítima Michelle Wiese Bockmann. “Si fuera navegante, estaría muy preocupada”.

    “Vimos algunas vueltas en u tras el anuncio original de Trump anoche”, dice Richard Meade, redactor jefe de Lloyd’s List.

    Según Meade, las últimas 48 horas han sido el periodo de mayor tráfico por el estrecho de Ormuz desde que comenzó la guerra a finales de febrero, con unos 30 tránsitos rastreables (es decir, buques que navegaban con su equipo de identificación automática activado).

    “Parecía una avalancha de buques intentando salir”, afirma.

    Dado que actualmente hay muy poco movimiento, puede que pase algún tiempo -si es que llega a ocurrir- antes de que veamos a la Armada de Estados Unidos interceptando buques que entran o salen de los puertos iraníes.

    Con el alto el fuego aún vigente, la guerra de Irán se ha transformado, por el momento, en una batalla entre dos bloqueos rivales, con la economía mundial atrapada en medio.

    Dado que, según se informa, China ha desempeñado un papel a la hora de persuadir a Irán para que participe en las largas conversaciones diplomáticas de este fin de semana en Islamabad, es posible que Washington espere que su última medida se traduzca en una mayor presión por parte de Pekín.

    China es el mayor importador mundial de petróleo iraní. A pesar de contar con vastas reservas estratégicas, no puede permitirse una interrupción prolongada del suministro.

    La última medida de Donald Trump es una apuesta arriesgada. Sus repercusiones podrían sentirse pronto.

    Línea gris

    BBC

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  • ‘No le temo’: la respuesta del papa León a las críticas de Trump

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    El presidente Trump arremetió el domingo por la noche contra el papa León XIV en redes sociales. El pontífice aseguró que seguiría oponiéndose a la guerra.

    Desde su elección el pasado mes de mayo, el papa León XIV, el primer pontífice procedente de Estados Unidos, ha frustrado las expectativas de quienes esperaban que de inmediato se convirtiera en el principal crítico mundial del presidente Donald Trump.

    León se ha pronunciado con moderación, rara vez desviándose de los comentarios preparados, hablando en general en nombre de los pobres, el medioambiente y los migrantes, y casi siempre haciendo un llamado a la paz. Cuando León expresaba su preocupación por las políticas del gobierno de Trump, lo hacía sin mencionar nombres ni naciones.

    Ahora, el apacible papa, que habla con el acento pausado de un tío del Medio Oeste estadounidense, se encuentra en conflicto directo con el impetuoso presidente de Estados Unidos. El lunes, después de casi un año en el cargo, Leo finalmente le contestó al presidente, luego de que Trump lo atacara la noche del domingo en Truth Social, la plataforma de redes sociales del presidente, acusando a León de ser “débil ante el crimen” y de “complacer a la izquierda radical”.

    León, en declaraciones a los periodistas en un vuelo a Argelia antes de una gira de 10 días por varias naciones africanas, dijo: “No le temo al gobierno de Trump, ni a hablar en voz alta del mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que estoy aquí”. Al preguntarle directamente por los comentarios de Trump en Truth Social, el papa respondió: “Es irónico: el propio nombre del sitio. No se diga más”.

    Más tarde, el presidente Masoud Pezeshkian de Irán se metió en la disputa, declarando en redes sociales: “Condeno el insulto a Su Excelencia en nombre de la gran nación de Irán”.

    Los comentarios sobre la marcha del papa, hechos en respuesta a preguntas que hacían los reporteros mientras caminaba por un avión saludando periodistas, fueron considerablemente más incisivos que las sobrias ruedas de prensa que ofreció durante su primer viaje internacional como pontífice a Turquía y Líbano el otoño pasado.

    Entonces no habló en absoluto de Trump, a pesar de que el viaje se produjo poco después de que altos obispos católicos de Estados Unidos condenaran, animados por el papa, las políticas del gobierno de Trump contra los solicitantes de asilo y los migrantes.

    León se ha mostrado como un unificador desde el inicio de su papado, a diferencia de su predecesor, el papa Francisco, quien entre otras cosas visitó la frontera entre Estados Unidos y México para expresar su apoyo a los migrantes mientras Trump hacía campaña con una plataforma antimigrantes para su elección en 2016. El enfoque de Francisco dividió profundamente a los católicos estadounidenses, algunos de los cuales consideraron que su impulso a favor de la aceptación de la comunidad LGBTQ y de los derechos de los migrantes era ineficaz, demasiado atrevido, o ambas cosas.

    En las últimas semanas, León se ha convertido en un crítico mucho más duro de la guerra del gobierno de Trump en Irán, primero de manera indirecta y luego de forma más evidente.

    Primero, pareció distanciarse de los esfuerzos de Pete Hegseth, secretario de Defensa, por presentar la campaña estadounidense-israelí contra Irán como una misión cristiana.

    Luego, después de que Trump amenazara con acabar con “toda una civilización” en Irán, el papa dijo que “esta amenaza contra toda la población de Irán” era “realmente inaceptable”. Instó a los ciudadanos a ponerse en contacto con sus líderes políticos para pedirles que “trabajen por la paz y rechacen siempre la guerra”.

    Por último, al mencionar el lunes al gobierno de Trump por su nombre, León dejó claro que respondía directamente al presidente.

    El papa dijo que sus actos eran los de un líder espiritual que promueve valores religiosos y no los de un político que interviene por motivos políticos.

    “No somos políticos, no tratamos la política exterior con la misma perspectiva con la que él podría entenderla”, dijo León en referencia a Trump. “Pero sí creo en el mensaje del Evangelio, como pacificador”.

    Leo añadió que sus comentarios “no pretenden ser ataques contra nadie”. Más bien, dijo, estaba “invitando a todas las personas a buscar formas de construir puentes, de paz y reconciliación, y de buscar formas de evitar la guerra siempre que sea posible”.

    El papa respondió a las preguntas durante un vuelo de dos horas de Roma a Argel el lunes, y habló con los periodistas que lo acompañaban en su gira por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.

    A diferencia de Trump, que habla y publica en redes sociales con un estilo grandilocuente, el papa mantiene la calma en público, hace comentarios humorísticos ligeros que han sido comparados con “chistes de papá”, y cita regularmente las Escrituras para respaldar sus declaraciones.

    En el avión, añadió: “Seguiré hablando alto y claro contra la guerra, tratando de promover la paz, fomentando el diálogo y las relaciones multilaterales entre los Estados para buscar soluciones justas a los problemas. Demasiadas personas sufren en el mundo hoy. Demasiados inocentes están siendo asesinados. Y creo que alguien tiene que alzar la voz y decir que hay una mejor manera”.

    Fue un mensaje que repitió más tarde en un discurso dirigido a líderes argelinos después de reunirse con su presidente, Abdelmadjid Tebboune.

    “Si respetan la dignidad de todos y se dejan conmover por el dolor ajeno, en lugar de multiplicar los malentendidos y los conflictos, sin duda pueden convertirse en protagonistas de un nuevo capítulo de la historia”, dijo.

    En un país que recientemente fue sacudido por disturbios y protestas contra el régimen autoritario, León instó a los argelinos “que ocupan puestos de autoridad en este país a no temer esta perspectiva, sino a promover una sociedad civil vibrante, dinámica y libre, en la que se reconozca especialmente a los jóvenes como capaces de contribuir a ampliar el horizonte de esperanza”.

    Motoko Rich es la jefa de la corresponsalía en Roma del Times, desde donde cubre Italia, el Vaticano y Grecia.

  • La ‘economía de las molestias’ es más que una molestia

    La ‘economía de las molestias’ es más que una molestia

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    Una nueva estimación cifra en 165.000 millones de dólares el costo de hacerle frente a las llamadas automatizadas, las tarifas ocultas y los chatbots de atención al cliente.

    Todo el mundo conoce la sensación de que te pongan en espera o de pasar el tiempo haciendo clic en una serie interminable de páginas para cancelar una suscripción o de filtrar llamadas de correo no deseado o de intentar cambiar un vuelo. Estos inconvenientes hacen que la vida sea menos agradable, pero es fácil considerarlos pequeñas preocupaciones, meras cosas de la vida contemporánea.

    Resulta que estas tareas tediosas y que consumen mucho tiempo tienen un impacto económico significativo. El costo acumulado de lo que algunos denominan “la economía de las molestias” (annoyance economy en inglés) asciende a 165.000 millones de dólares al año en tiempo perdido y dinero malgastado para las familias estadounidenses, según un nuevo informe de Neale Mahoney, economista de Stanford, y Chad Maisel, miembro político de Groundwork Collaborative, una organización de investigación progresista.

    La economía de las molestias incluye “las interacciones cotidianas que deberían ser sencillas, pero que a menudo se convierten en un calvario”, dijo Mahoney en una entrevista, entre ellas los gastos ocultos, el correo no deseado, las reclamaciones de seguros o los procesos bizantinos de cancelación. Los coautores trabajaron juntos en el gobierno de Joe Biden, entre otras cosas en la lucha contra las tarifas inesperadas. Una vez que dejaron el servicio gubernamental, dijo Mahoney, empezaron a pensar en cómo abordar lo que consideraban un “conjunto más amplio de molestias y trucos y trampas y frustraciones que convierten las cosas sencillas en cosas costosas y complejas”.

    /ə-nȯi-ən(t)s i-kä-nə-mē/

    Al principio, los autores no sabían cómo llamar a este grupo de problemas de consumo. Pero a medida que seguían trabajando en el proyecto, se decidieron por el término “economía de las molestias”. Una vez que lo eligieron, dijo Mahoney, “resultó obvio que conectaba esas diferentes interacciones que tiene la gente”. (El término había aparecido en otros lugares, como en un artículo de The Atlantic de 2023 sobre las frustraciones de los consumidores).

    Algunos de los inconvenientes que aquejan a los consumidores estadounidenses son el resultado de procesos engorrosos y normativas obsoletas. Pero algunos, dijo Mahoney, están “diseñados intencionadamente” para aprovecharse de la gente. Y el auge de los chatbots de inteligencia artificial que se hacen pasar por personas reales está aumentando la capacidad de las empresas para engañar y dirigirse a los consumidores.

    “Los estafadores serán más expertos en utilizar la IA para estafarnos que nosotros en utilizarla para detectar las estafas”, predijo.

    Intencionado o no, atrapar a los consumidores puede resultar rentable para las empresas: Mahoney y sus colegas han descubierto que las empresas que dificultan la cancelación de suscripciones ven aumentar sus ingresos entre un 14 y un 200 por ciento. Más allá de la pérdida de dinero y tiempo, los bloqueos logísticos pueden afectar incluso a la salud: un estudio de 2019 descubrió que casi una cuarta parte de los encuestados había renunciado o retrasado la asistencia a la salud debido a tareas administrativas como concertar citas y resolver problemas de facturación del seguro.

    La economía de las molestias es casi universalmente desagradable. Resulta que la gente odia que la timen y le molesta que le hagan perder el tiempo. En una encuesta de YouGov de 2024, el 87 por ciento de los encuestados apoyó firmemente o en cierta medida las restricciones al uso de las llamadas automatizadas por parte de los vendedores telefónicos. En una encuesta de 2025 de Groundwork y Data for Progress, dos tercios de los posibles votantes dijeron que querían que el Congreso hiciera de la resolución de estos problemas una prioridad.

    Los inconvenientes constantes a los que se enfrenta la gente en su vida cotidiana “se convierten en un recordatorio de cómo el sistema está en su contra”, reflexionó Mahoney. El descontento público podría ayudar a los legisladores a imponer políticas más favorables a los consumidores y a las empresas a reducir las comisiones y similares.

    Esto requerirá cierto trabajo, sugirió, pero es posible. “Pusimos gente en la Luna hace 50 años”, dijo. “Deberíamos ser capaces de descifrar los mensajes de correo no deseado y las llamadas telefónicas”.