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  • Un excursionista se empaló con su bastón y caminó 16 km para buscar ayuda

    Un excursionista se empaló con su bastón y caminó 16 km para buscar ayuda

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    David Cifaldi y dos de sus amigos llevaban unas siete horas subiendo la montaña más alta de Montana el 20 de julio cuando él resbaló en una roca y se cayó. Vio uno de sus bastones de senderismo en el suelo, pero el segundo no aparecía por ninguna parte.

    Luego se dio la vuelta. Algo no estaba bien.

    “Oh”, recordó. “Tengo esta cosa clavada y me sobresale del cuerpo”.

    Cifaldi, de 32 años, se había empalado con el bastón. De inmediato entró en modo enfermero: Cifaldi es enfermero especialista en heridas en el Hospital Regional St. Vincent en Billings, Montana.

    El bastón estaba clavado en ángulo en su músculo lateral izquierdo, debajo de su axila, y salía por su espalda. No sentía dolor, no había sangre, podía respirar profundo y podía sentir el bastón de senderismo a través de su piel. Estaba entre unos 3 y 4,8 kilómetros de la cima del pico Granite, a una altitud de unos 3900 metros.

    Los tres amigos habían comenzado su ascenso a las 2 a. m. con planes de acampar por la noche en la meseta Froze-to-Death y luego coronar la montaña. Cifaldi había llegado a la meseta varias veces, pero nunca a la cima. Su amigo Jesse Ross, quien ya había llegado a la cima con éxito en ocasiones anteriores, guiaba a Cifaldi y a otro amigo, Brad Reich, montaña arriba.

    Llegaron a la meseta al amanecer.

    “Cuando llegas ahí, te sientes como si estuvieras en El señor de los Anillos o algo así”, dijo Cifaldi en una entrevista el lunes. “Son solo montañas y verdor”.

    Todos avanzaban a buen ritmo en ese momento. El clima era perfecto –alrededor de 18 grados Celsius y soleado, sin viento– y la cima estaba al alcance. Entonces Cifaldi perdió el equilibrio.

    Mientras un amigo enviaba una señal de auxilio por medio de un teléfono con GPS, el otro tomaba fotografías de la herida para que Cifaldi pudiera evaluarla.

    “Estaba bastante seguro de que no estaba en mi pecho ni en el pulmón”, dijo.

    Con la esperanza de evitar un costoso rescate de la montaña en helicóptero, caminó un poco y descubrió que no estaba mareado, y les dijo a sus amigos: “Creo que podemos salir de aquí”.

    Y así lo hicieron.

    Con los equipos de búsqueda y rescate a la espera, los tres amigos emprendieron con lentitud el descenso de la montaña, y tardaron unas seis horas en llegar al inicio del sendero en Mystic Lake. Ross iba adelante para advertir a cualquier excursionista que Cifaldi bajaba por el sendero con una herida de aspecto “espantoso”, pero para asegurarles que por lo demás estaba bien. Reich iba muy de cerca vigilando la punción después de que Cifaldi le diera un curso intensivo de medicina de urgencias.

    Cruzaron campos de rocas y tramos de nieve, y tomaban descansos de vez en cuando. A las 3:30 p. m., después de caminar unos 16 kilómetros, Cifaldi estaba en una ambulancia de camino al hospital más cercano.

    Incluso herido, Cifaldi se sentía a salvo: tenía a dos amigos “firmes como una roca” que nunca titubearon, dijo. Supo que iba a estar bien cuando se detuvieron a la mitad del descenso para comer algo y “empezaron a hacer chistes sobre el shish kebab”, dijo Cifaldi. “Al final, me llamaban ‘Bob’ mientras salíamos”.

    Para cuando Cifaldi llegó a un pequeño hospital cerca de la montaña, el bastón había estado dentro de él durante siete horas. Le suplicó a una enfermera especializada que se lo sacara, pero ella le dijo: “Si sangras, no puedo ayudarte”.

    Así que lo trasladaron a un hospital que conocía bien: el suyo. Rechazó ir en ambulancia e hizo que sus amigos lo llevaran allí en auto.

    Cuando llegó a la sala de emergencias, dijo Cifaldi, era “un tipo muy popular”. Se pusieron a trabajar en él rápidamente, le hicieron radiografías y análisis de sangre. Sus médicos querían programarlo para cirugía, pero al haber otro caso de traumatismo antes que él, tendría que esperar dos horas.

    “En ese punto yo estaba harto”, recordó. “Yo decía: por favor, que alguien solo me quite esta cosa”.

    Así que los médicos lo indujeron a una sedación consciente, en la que el paciente está despierto pero totalmente anestesiado, y le sacaron el bastón. Mientras lo retiraban, los médicos le insertaron un tubo para drenar el área.

    “Cuando volví en mí, esa fue la primera vez que sentí dolor”, dijo Cifaldi. Estaba decidido a volver a trabajar al día siguiente, pero los médicos le ordenaron descansar durante una semana.

    Cifaldi volvió al trabajo el lunes, un poco adolorido, un poco cansado, pero agradecido. Habló con un terapeuta sobre el accidente para que le ayudara a procesarlo todo. Tres centímetros más adentro “y estaría muerto, o al menos en grave peligro”, dijo.

    Su mayor lección tras el calvario: tener una manera de contactar a los servicios de emergencia.

    “No soy un excursionista aficionado. Estoy en forma y soy activo”, dijo. “Estaba entrenando para correr un maratón cuando pasó todo esto. Y simplemente fue un accidente extraño”. Tener una forma de comunicarse con un equipo de búsqueda y rescate “hizo toda la diferencia del mundo”.

    Además de adolorido, Cifaldi se siente mal de que sus amigos no hayan llegado a la cima.

    “Íbamos a lograrlo, al 100 por ciento, no había duda. Todo era perfecto”, dijo. “Espero que el año que viene pueda decir: oigan, regresé y lo logré”.

    Remy Tumin es reportero del Times y cubre noticias de última hora y otros temas.

  • Un sismo de magnitud 6,8 impacta el sureste de Japón

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    Los equipos de emergencia se apresuran a buscar personas y extinguir incendios después de que el fuerte terremoto sacudiera la prefectura de Kumamoto, en una isla al suroeste del país.

    Un potente sismo de magnitud 6,8 azotó el suroeste de Japón el martes por la tarde, lo que provocó incendios cerca de su epicentro, dañó edificios y autopistas y dejó decenas de heridos, según la emisora pública de Japón.

    La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, informó que el sismo se produjo alrededor de las 4:27 p. m., hora local, en la prefectura de Kumamoto en la isla de Kyushu, la más meridional de las islas principales de Japón. Según funcionarios locales, la intensidad del sismo derrumbó edificaciones en toda la región, lo que dejó atrapadas a personas dentro de los edificios, mientras se desataron incendios en la ciudad de Kumamoto, la capital regional. Al menos 50 personas ya recibían tratamiento por lesiones en un hospital de Hikawa, un pueblo al sur de la ciudad, según la emisora pública NHK.

    Los bomberos dijeron que se apresuraban a rescatar a un número indeterminado de personas atrapadas en el interior de un centro comercial en un vecindario del sur de la ciudad de Kumamoto, luego de que su segundo piso colapsara y dejara al menos a dos personas heridas. Las imágenes aéreas mostraron daños extensos en el edificio.

    Las imágenes aéreas tomadas por la NHK mostraron que tramos elevados de la autopista de Kyushu se habían partido en dos, mientras que otras grabaciones mostraron un muro parcialmente derrumbado en el castillo de Kumamoto, un lugar emblemático en el corazón de la ciudad. Takaichi dijo que las autoridades intentaban evaluar la gravedad de los daños en los edificios y puentes.

    El epicentro del sismo se situó cerca de Uto, una ciudad costera a alrededor de 48 kilómetros de la ciudad de Kumamoto en la misma prefectura, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Inicialmente, la agencia lo había reportado como un sismo de magnitud 7,1 antes de revisarlo y bajar la magnitud.

    Las conexiones de transporte local resultaron afectadas por la fuerza del sismo, lo que podría complicar las labores de respuesta. Los servicios de tren en la isla de Kyushu fueron suspendidos y el aeropuerto internacional de Kumamoto, que presta servicio a la capital regional de más de 700.000 personas, anunció su cierre. En toda la región, la policía local reportó al menos 12 casas derrumbadas, incluidas cuatro en las que habían quedado individuos atrapados.

    La Agencia de Manejo de Incendios y Desastres dijo que habían iniciado al menos siete incendios en toda la prefectura, en su mayoría concentrados en la ciudad de Kumamoto. La Agencia Meteorológica de Japón advirtió que en los próximos días podrían ocurrir sismos de escala similar.

    No hubo reportes de anomalías en la planta de energía nuclear de Sendai, que se encuentra en la prefectura de Kagoshima, cerca de Kumamoto, dijo el secretario jefe del gabinete, Minoru Kihara, en una conferencia de prensa. La planta de energía tiene dos reactores nucleares y suministra electricidad a la región de Kyushu.

    ¿Qué más está pasando?

    • Historial sísmico: El sismo evocó recuerdos dolorosos para los residentes de Kumamoto, que fue azotada por una serie de sismos hace 10 años que causaron la muerte de 278 personas en toda la prefectura y las áreas circundantes.
    • Levantan advertencias de tsunami: Tras advertir de manera inicial que el sismo podría desencadenar un tsunami alrededor de los mares de Ariake y Yatsushiro, la Agencia Meteorológica de Japón levantó sus avisos de tsunami alrededor de las 6:10 p. m., hora local.

    Francesca Regalado es una reportera del Times que cubre noticias de última hora.

    River Akira Davis cubre Japón, incluyendo su economía y negocios, y vive en Tokio.

    Leo Sands es corresponsal radicado en Londres del centro de noticias de último momento de The New York Times.

  • Opinión: Así saldremos de nuestra distopía de alimentos ultraprocesados

    Opinión: Así saldremos de nuestra distopía de alimentos ultraprocesados

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    Cuando Bryce Martinez empezó a sentir un dolor alrededor del corazón, pensó que podría ser un ataque de asma. Pero en la enfermería de la escuela, descubrieron que su presión arterial era tan alta que lo llevaron de urgencia a la sala de emergencias. Allí, los médicos le diagnosticaron diabetes tipo 2 y enfermedad del hígado graso.

    Bryce, que entonces tenía 16 años, estaba desconcertado. Había desarrollado obesidad en la primera infancia, pero hasta ese dolor de pecho, no había tenido ninguna otra señal de que algo anduviera mal con su salud. Ni siquiera sabía que los niños pudieran padecer diabetes tipo 2.

    De vuelta en casa, buscó en internet información sobre sus enfermedades y devoró artículos de noticias y videos. Se enteró de que los niños estadounidenses viven en entornos alimentarios disfuncionales, donde las opciones menos saludables tienden a ser las más asequibles y accesibles. Que a medida que los padres asumían más horas de trabajo, había menos tiempo para cocinar que en generaciones anteriores. Que las empresas alimentarias llenaron el vacío con alimentos convenientes y ultraprocesados, que contienen ingredientes manipulados industrialmente que no encontrarías en la comida casera. Que estos alimentos suelen estar llenos de sal, azúcar, grasa y aditivos. A Bryce le sorprendió que los reguladores no evaluaran la salud y la seguridad de todos los aditivos alimentarios, y que las empresas pudieran poner etiquetas de saludables en comida chatarra sin valor nutricional.

    La chatarra, se dio cuenta Bryce, era mucha de la comida con la que creció en Pensilvania. Incluso la comida que no parecía tan mala. Un tazón de cereal para antes de salir corriendo de casa, comercializado para niños y que a veces anunciaba fibra y nutrientes, pero que también era alto en azúcar. En la escuela, los almuerzos incluían pizza, hamburguesas y macarrones con queso. Los padres de Bryce intentaban cocinar comidas nutritivas siempre que podían, pero ambos tenían trabajos a tiempo completo. Cuando él llegaba a casa antes de que sus padres salieran del trabajo, sacaba una lata o caja de la alacena o el congelador para calentarla en el microondas: más macarrones con queso o una comida lista para calentar. Bebía jugos en bolsita para pasar las comidas. Algunos de los alimentos que consumía como golosinas (papas fritas, helado) parecían estar diseñados para que no pudiera dejar de comerlos. Antes solía culparse a sí mismo por eso.

    A los 18 años empezó a entender que la responsabilidad no recaía solo en él. Martinez demandó a 11 grandes fabricantes de alimentos (incluidos Kraft Heinz, Coca-Cola, PepsiCo y Nestlé USA), y alegó alegando que el consumo de sus productos le provocó su diabetes tipo 2 y su enfermedad del hígado graso en la infancia. La demanda, presentada a finales de 2024, fue el primer caso de lesiones personales relacionado con alimentos ultraprocesados.

    Desde entonces, he rastreado más de media decena de otras demandas por lesiones personales presentadas contra grandes fabricantes de alimentos, todas alegando que los alimentos ultraprocesados, diseñados para generar adicción y comercializados para niños, causaron enfermedades crónicas en alguien menor de 18 años. He seguido estos casos porque cada vez estoy más convencida de que los litigios pueden ser nuestro único camino hacia un entorno alimentario saludable.

    Las encuestas muestran que en todo el espectro político, una mayoría de estadounidenses ahora cree que los alimentos ultraprocesados pueden ser adictivos, que las empresas intentan enganchar deliberadamente a los niños y que se necesita regulación. Políticas que parecían políticamente tóxicas en la era de la prohibición de los vasos gigantes “Big Gulp” en Nueva York bajo el mandato del alcalde Michael Bloomberg ahora lo parecen menos. Ashley Gearhardt, experta en adicción a los alimentos de la Universidad de Míchigan, ve la presencia de la economía del antojo en el mundo de la alimentación y más allá. “Como madre, siento que hay buitres corporativos que solo están revoloteando sobre mi cabeza esperando a que tenga un mal día, para poder lanzarse en picada y hacer que mi hijo sea un leal de por vida a su dañino producto”, dijo.

    De fondo, la ciencia de la nutrición ha madurado. Los investigadores han descubierto cómo los alimentos procesados anulan las señales del cuerpo para la saciedad y la nutrición y aumentan el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y obesidad, entre otras enfermedades crónicas.

    Pero esto no significa que los estadounidenses vayan a ver una nueva legislación en el corto plazo. Si bien el gobierno de Donald Trump, y en particular el ala MAHA (sigla en inglés del movimiento “Hagamos a Estados Unidos saludable de nuevo”) de Robert F. Kennedy Jr., ha tenido mucho que decir sobre los alimentos ultraprocesados, toda esa charla no ha generado nuevas regulaciones sustanciales. Pero el problema es más profundo. “Desde hace 30 o 40 años la gente habla de la naturaleza tóxica del entorno alimentario, de cómo la industria alimentaria está contribuyendo a ello y de las políticas públicas que deberían implementarse, y casi no ha pasado nada”, dijo Kelly Brownell, investigador de salud pública de la Universidad de Duke.

    Conozco muy de cerca este estancamiento. He escrito sobre enfermedades crónicas y alimentación durante más de una década. Cuando la gente pregunta cómo podemos arreglar el sistema alimentario, suelo responder con alguna versión de: “exige un cambio en todos los niveles que puedas (la escuela, el lugar de trabajo, la ciudad, el país)”. Pero, para ser sincera, la lucha a menudo se ha sentido inútil cuando pienso en el poder de cabildeo de la industria global de alimentos y bebidas de 10 billones de dólares.

    Fue solo al profundizar en la historia de los litigios de salud pública cuando comencé a sentir algo de optimismo. Una y otra vez, grupos de abogados astutos interesados en la salud pública y la justicia social lucharon por protecciones que los legisladores no habían logrado brindar, mucho después de que se establecieran los daños de un producto. Los litigios obligaron a una regulación sustancial de los opioides. Ayudaron a reducir el uso de pintura con plomo y asbesto, e hicieron que la conducción de autos fuera más segura. Pero el uso de litigios más plenamente desarrollado para la salud pública involucra al cigarrillo.

    Durante la mayor parte del siglo XX, el público estuvo inundado de publicidad de tabaco y humo de segunda mano en formas que hoy parecen absurdas. Los anuncios de revistas mostraban las marcas de cigarrillos favoritas de los médicos. El dibujo animado Joe Camel, un “chico cool“, aparecía en la televisión para atraer a los niños. El humo llenaba los hospitales y los aviones.

    A partir de la década de 1950, los denunciantes individuales se presentaron para demandar a las empresas tabacaleras. Estaba el trabajador de fábrica que fumaba dos cajetillas al día y que, al final, perdió un pulmón a causa del cáncer. Estaba la viuda que demandó por homicidio culposo en nombre de su difunto esposo, un fumador empedernido desde los 9 años. La industria se deshizo de este tipo de demandas a lo largo de la década de 1980. Pero, aunque los demandantes perdieron de forma abrumadora, como el historiador Allan Brandt detalló en The Cigarette Century, los casos se multiplicaron como una bola de nieve y llevaron a un descubrimiento de pruebas legales que pusieron a la vista documentos condenatorios de la industria.

    Las empresas tabacaleras, que ajustaban con precisión los niveles de nicotina para fomentar la adicción y se dirigían a los “prefumadores” (también conocidos como niños), tenían registros que mostraban que sus productos causaban cáncer, mientras que sus ejecutivos afirmaban públicamente lo contrario. Los documentos que salieron a la luz en la fase de descubrimiento de pruebas no solo dejaron al descubierto el engaño y la hipocresía de la industria, sino que también desmintieron la afirmación de que fumar era una cuestión de responsabilidad personal. Y lo que es más importante, impulsaron litigios masivos por daños y perjuicios y dejaron a los gobiernos sin otra alternativa más que actuar.

    En la década de 1990, los fiscales generales de los estados comenzaron a demandar a las empresas tabacaleras por una crisis de salud pública que, en gran medida, los contribuyentes terminaron pagando. El acuerdo global resultante restringió el mercadeo del tabaco y ordenó que las empresas pagaran miles de millones en daños a los estados. Los legisladores finalmente tuvieron las municiones políticas para restringir de manera significativa el tabaquismo. Limitaron el acceso a los productos de tabaco y aumentaron los impuestos a los cigarrillos. Las tasas de tabaquismo en adultos se han desplomado del 42 por ciento en 1965 al 9 por ciento en 2025.

    La demanda de Bryce Martinez fue desestimada en un Tribunal Federal de Distrito el año pasado porque el juez, aunque “profundamente preocupado” por los efectos de los alimentos ultraprocesados en los niños, al final estuvo de acuerdo con la afirmación de los demandados de que no había evidencias suficientes para demostrar que productos específicos causaron las enfermedades de Martinez. (Los demandados, en su moción conjunta para desestimar el caso, también argumentaron que sus productos son seguros, están regulados a nivel federal y cumplen la ley).

    En junio, el juez denegó la moción de Martinez de enmendar el caso con detalles adicionales. Sus abogados de la firma Morgan & Morgan afirman que planean apelar la desestimación y continuarán presentando demandas similares en todo el país. Mientras tanto, los otros casos siguen avanzando. Nada de esto será fácil.

    Brandt, el historiador, me dijo hace poco que esperara más derrotas. Con el tabaco, hubo cientos de casos perdidos, y esos casos eran más simples porque solo requerían probar que un solo producto enfermó a alguien. Aun así, Brandt es optimista respecto a los litigios contra la industria alimentaria. Los estadounidenses se están volviendo “cada vez más escépticos, y de manera justificada, sobre que la industria esté actuando en torno a los alimentos a favor del interés del público”, dijo. Él cree que estamos entrando en la era de los juicios del tabaco, pero con las grandes empresas de la industria alimentaria.

    Los expertos en derecho y en salud pública con los que hablé ven el mayor potencial en que las ciudades y los estados tomen medidas. En diciembre del año pasado, el fiscal de la ciudad de San Francisco anunció una demanda sin precedentes en nombre del pueblo de California contra las mismas 11 empresas alimentarias a las que Martinez demandó. Esa demanda alega que las empresas empeoraron una crisis de salud pública que afecta a un gran segmento de la población y que presiona los presupuestos de salud (se calcula que el costo de la diabetes por sí sola en California asciende a unos 47 millardos de dólares). Creo que otras jurisdicciones, que también se enfrentan a costos crecientes, deberían seguir su ejemplo con sus propias demandas.

    Incluso si estos casos cobran fuerza y algunos se ganan, las grandes empresas de la industria alimentaria no desaparecerán. Pero litigios como el de Martinez podrían motivar a los legisladores a obligar a las empresas a actuar en interés del público, como lo planteó Brandt, fomentando la capacidad de decisión individual en lugar de erosionarla. Esto podría significar impuestos, etiquetas de advertencia y requisitos de reformulación para reducir el consumo de alimentos poco saludables, y –de manera fundamental– subsidios y un mejor acceso a opciones saludables.

    Si las jurisdicciones presentan demandas, tal vez incluso aprendamos algunas cosas en la fase de descubrimiento de pruebas legales. ¿Qué saben los fabricantes de alimentos sobre el cerebro de los niños y sobre cómo atraerlos? ¿Qué saben sobre cómo incluir la cantidad justa de azúcar o la medida perfecta de textura crujiente para que la gente no pueda dejar de comer?

    Da la casualidad de que ya conocemos algunos fragmentos a través de los documentos sobre el tabaco. Philip Morris compró Kraft en 1988 y, un poco antes, RJ Reynolds adquirió importantes marcas de alimentos y se fusionó con Nabisco. Los documentos del tabaco muestran que las tabacaleras aplicaron sus conocimientos sobre optimización de sabores, mercadeo juvenil y química del cerebro a los alimentos ultraprocesados para aumentar sus ganancias.

    A diferencia de los primeros demandantes del tabaco, Martinez se enfermó cuando era niño. Lo hizo en un hogar donde él no compraba la comida, en un sistema alimentario que él no diseñó. Cuando salió del hospital tras su dolor de pecho hace unos años, regresó a la escuela y se enfrentó a una nueva realidad. Inyectarse insulina se sentía incómodo, cuenta, y provocaba que la gente le hiciera preguntas que no siempre quería responder.

    Hoy controla sus enfermedades con un medicamento GLP-1, pero a sus 20 años está preocupado por el futuro. ¿Conseguirá un trabajo con un seguro médico que cubra sus facturas médicas? Cuando le pregunté qué deseaba haber sabido sobre la comida cuando era niño, dijo: “Al final, la comodidad tiene un precio”.

    Eso aún puede estar poniendo demasiada carga en el consumidor. Parafraseo una pregunta que el excomisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos, David Kessler, hizo durante los juicios sobre el tabaco. ¿De quién es la elección que está impulsando la demanda de alimentos ultraprocesados en Estados Unidos? ¿Es una elección de los consumidores seguir consumiéndolos? ¿O de las empresas alimentarias para mantener la dependencia del público hacia ellos?

    Julia Belluz es colaboradora de Opinión y autora del libro Food Intelligence.

  • El resurgimiento del tā moko, el tatuaje ritual maorí

    El resurgimiento del tā moko, el tatuaje ritual maorí

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    Mark Kopua acercó el rostro mientras dibujaba en el brazo de su sobrino con un marcador de punta de fieltro. De memoria, esbozó patrones y motivos que habían estado en su familia durante generaciones. Finalmente satisfecho, se puso unos guantes de goma y una pistola de agujas cobró vida con un zumbido.

    Este no era un tatuaje cualquiera. Era el tā moko, el arte corporal ritual practicado durante siglos por los maoríes, los habitantes indígenas de Nueva Zelanda. Media decena de familiares de Kopua observaron el ritual en febrero, apretujados en su pequeño estudio en Gisborne, en la costa este de la isla Norte de Nueva Zelanda.

    Kopua, de 64 años, y su sobrino, Desmond Horomia, de 56, crecieron en una comunidad maorí que había perdido a todos sus tohunga tā moko, que es el nombre usado para los artistas tatuadores rituales. El oficio se había transmitido tradicionalmente de padres a hijos, pero en 1907, los gobernantes coloniales británicos de Nueva Zelanda prohibieron el tā moko y otras formas de arte indígena. El pueblo maorí comenzó a ocultar sus tatuajes y dejó de enseñar a las generaciones más jóvenes.

    Más de un siglo después, los tatuajes faciales conocidos como moko kanohi vuelven a verse, en la televisión, en las calles y en los pasillos del Parlamento de Nueva Zelanda. Adolescentes y jóvenes maoríes se han dedicado a documentar sus ceremonias de tā moko en las redes sociales. Algunos han convencido a sus mayores de tatuarse, lo que ha ayudado a que esta forma de arte resurja con alegría tras décadas de estigma.

    “Llevo involucrado en esto desde hace más de 30 años, pero nuestra cultura todavía está reaprendiendo, porque han estado inmersos y abrumados por la cultura occidental”, dijo Kopua.

    Kopua y un pequeño grupo de otros artesanos comenzaron a tatuar rostros después de que un movimiento nacionalista maorí ganara terreno en la década de 1970.

    “En ese entonces, el moko estaba dormido. Decidimos que queríamos volver a despertarlo”, dijo.

    Un moko kanohi es la obra de toda una vida. La historia de una persona puede leerse en los tatuajes de su rostro, que señalan su ascendencia y marcan su llegada a la madurez, el nacimiento de un hijo o la muerte de un familiar.

    Las mujeres se marcan los labios y el mentón con el moko kauae. Los hombres reciben el mataora, que comienza en la barbilla y se extiende hacia afuera para marcar hitos personales. Los árboles genealógicos pueden rastrearse a través de patrones recurrentes en distintos rostros.

    [Video a continuación: Las mujeres maoríes pueden recibir el moko kauae en los labios y el mentón desde su primera menstruación. Algunas esperan hasta después de tener hijos.]

    “Es una huella dactilar de tu genealogía”, dijo Ruihana Smith, de 32 años, un tallador de madera que es asesor de relaciones maoríes para el Consejo del Distrito de Marlborough en la ciudad de Blenheim, en la isla Sur.

    Se hizo un mataora en 2023 para honrar a su bisabuela tras su muerte. Tomó cuatro horas y media tatuar la barbilla, la nariz y las mejillas de Smith mientras sus familiares observaban el proceso.

    En algunas ceremonias de tā moko, los familiares cantan bendiciones y sostienen las manos y los brazos de la persona mientras se somete al ritual. Aunque los artistas de tā moko actuales usan máquinas de tatuaje modernas, tradicionalmente los tohunga usaban cuchillas talladas con dientes de tiburón o huesos de las alas de un albatros, dijo Kopua.

    Sin antepasados que les enseñaran, Kopua –un tohunga whakairo, o un maestro tallador de madera– aprendió el tā moko de los patrones que usaba en el tallado y el tejido. Estudiaron los patrones de moko kanohi en cabezas decapitadas que estaban bajo el cuidado del museo nacional de Nueva Zelanda.

    Los guerreros maoríes creían que la decapitación cortaba la conexión de sus enemigos con los dioses. En el siglo XIX, los colonos británicos coleccionaron las cabezas como curiosidades y trofeos y ofrecieron armas de fuego y oro a cambio, lo que incitó a algunos maoríes a cazar a quienes tenían el mataora y el moko kauae.

    “Esa fue una de las cosas que impidió que nuestros antepasados quisieran tatuarse el rostro”, dijo Kopua.

    A los maoríes que se convirtieron al cristianismo en esa época también se les disuadió de hacerse tatuajes. Sin embargo, el golpe definitivo llegó con la Ley de Supresión de Tohunga en 1907, que proscribió a los expertos maoríes, incluyendo sacerdotes, curanderos, maestros, talladores de madera y artistas del tatuaje. La legislación, que buscaba prohibir prácticas que las autoridades consideraban explotadoras, asfixió a la cultura maorí durante décadas.

    El Parlamento de Nueva Zelanda derogó la ley en 1962. Pero durante años después, el moko kanohi se veía como una señal de delincuencia o de pertenencia a una pandilla, dijo Smith.

    “Ninguna de estas formas de arte es ilegal ya, pero tenemos que reparar el daño”, dijo.

    Tame Iti, uno de los líderes del movimiento de protesta maorí de la década de 1970, tiene mokos que se extienden en espiral por su rostro, desde la frente, pasando por el cuello y sobre las orejas. El hombre, de 74 años, recuerda haber crecido en una época en que hoteles y otros espacios públicos les negaban la entrada a quienes tenían marcas faciales. Se postuló al Parlamento cuatro veces, sin éxito en ninguna, pero se convirtió en una figura nacional.

    El último intento de Iti por entrar al Parlamento fue en 2014. Dos años después, Nanaia Mahuta se convirtió en la primera mujer en llevar un moko kauae en la Cámara de Representantes, la única cámara del Parlamento de Nueva Zelanda. Se desempeñó como canciller bajo la primera ministra Jacinda Ardern.

    “Ahora tienes políticos, jueces, todo tipo de personas con moko. Es hermoso que esté ahí, a la vista”, dijo Iti.

    [Video a continuación: Los hombres maoríes reciben el mataora, que comienza en el mentón y se extiende hacia afuera para marcar hitos personales. Los árboles genealógicos pueden rastrearse a través de patrones recurrentes en distintos rostros.]

    Los jóvenes maoríes han sido más rápidos en adoptar el tā moko que sus mayores, dijo Ed Harawira, de 50 años, un artista de tā moko. Una encuesta del gobierno de Nueva Zelanda en 2018, la más reciente disponible, encontró que más de una cuarta parte de los maoríes de entre 25 y 44 años tenían tatuajes tradicionales, la mayor cantidad de cualquier grupo de edad, en comparación con el 8 por ciento de los de 55 años o más.

    “Nuestros mayores fueron los que inicialmente se opusieron a recibir el moko porque fueron oprimidos durante muchos años”, dijo Harawira, y agregó: “Fueron criados pensando que la cultura maorí no nos iba a llevar a ninguna parte en la civilización actual”.

    Después del nacimiento de su cuarto hijo, Huirangi Law, de 34 años, decidió convertirse en la primera persona de su familia en tres generaciones en recibir el moko. Aunque consideró cómo el mundo exterior podría percibirla de manera diferente, “sabía de todo corazón en mi alma que esto era lo que yo era, y esto era lo que quería hacer”, dijo. “Los espacios, los empleos, las carreras, cualquier cosa por el estilo, llegarían de forma natural”.

    Los niños pueden empezar a recibir el moko kanohi a partir de los 13 años, dijo Smith. Los niños más pequeños, como su hija de 9 años y su hijo de 5 años, llevan tatuajes temporales para copiar a sus padres. Smith dijo que comenzó a aprender tā moko con el objetivo de tatuar a sus hijos algún día.

    Kopua dijo que ha estado capacitando a estudiantes para transmitir el tā moko a las futuras generaciones.

    “Así es como lo mantenemos”, dijo. “No solo para despertar el arte, sino para mantenerlo despierto”.

    Francesca Regalado es una reportera del Times que cubre noticias de última hora.

  • Ella es la mujer que podría heredar una buena parte del patrimonio de Jeffrey Epstein

    Ella es la mujer que podría heredar una buena parte del patrimonio de Jeffrey Epstein

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    La joven dentista sonreía y hablaba en voz baja; lucía una chaqueta de la Universidad de Columbia y llevaba el cabello largo recogido con una pinza. Su asistente la presentó simplemente como “Karyna”.

    Pero lo que no sabía la paciente –quien había acudido a la clínica en diciembre esperando que la atendiera otro dentista– era que quien la vería era Karyna Shuliak, la novia del delincuente sexual Jeffrey Epstein.

    Shuliak fue la última persona a la que Epstein llamó antes de suicidarse en su celda de la cárcel en 2019. Ella podría heredar hasta 100 millones de dólares de su patrimonio, incluido un anillo de diamantes de 33 quilates, según un enorme archivo de registros de investigación divulgados por las autoridades federales.

    Pero ese día de invierno, Shuliak trabajaba como dentista a tiempo parcial en una clínica común y corriente en el centro de Brooklyn, según odontólogos que trabajan o solían trabajar ahí.

    Sin embargo, su intento de forjar algo parecido a una vida normal se deshizo pronto, cuando el Departamento de Justicia estadounidense divulgó tres millones de páginas de archivos de investigación y correos electrónicos que había recopilado sobre Epstein. Los archivos, divulgados a fines de enero, incluían miles de correos electrónicos íntimos entre Shuliak y Epstein, así como decenas de fotografías de ella y de ellos juntos.

    De pronto, su relación de casi ocho años quedó totalmente expuesta. Tenían peleas por sexo, ambos querían más en distintos momentos. Ella hacía pedidos a una empresa de bienestar sexual para parejas. Cada cierto tiempo ella le mandaba enlaces a videos pornográficos explícitos. En algunos correos electrónicos hablaban sobre pastillas anticonceptivas y sobre medicamentos y tratamientos para el acné.

    Shuliak, de 37 años, surge como una figura complicada e inusual en el mundo de Epstein, a partir de una revisión exhaustiva de los archivos y conversaciones con varias personas cercanas a ella. Originaria de Bielorrusia, conoció a Epstein cuando tenía 21 años, no se ha identificado como víctima, ni las autoridades federales la han considerado cómplice en el tráfico sexual de Epstein. No hay indicios de que el Buró Federal de Investigaciones la haya entrevistado alguna vez y los abogados de cientos de sus víctimas no le han pedido testificar.

    Una vez Epstein la definió como su “favorita” y a menudo le decía que la amaba. Ella tenía el uso libre de una tarjeta de crédito para comprar lo que quisiera. Viajaban juntos por el mundo en avión y, a lo largo de los años, él le canalizó pagos por casi 1 millón de dólares. También envió decenas de miles de dólares a sus padres en Bielorrusia, según revelan los archivos.

    Con el tiempo, Shuliak se ganó la confianza de Epstein lo suficiente como para ayudarlo a administrar sus propiedades y personal, y hasta desempeñó un papel fundamental en su esfuerzo para comprar un palacio marroquí solo unas semanas antes de su arresto en 2019.

    Epstein controlaba la relación, pero hay pocas dudas de que ella se benefició a nivel profesional, personal y financiero.

    Los correos electrónicos revelan nuevos detalles sobre cómo Epstein la ayudó a ingresar a la facultad de odontología de la Universidad de Columbia, y cómo la ayudó a obtener la ciudadanía estadounidense al pedirle a una de sus víctimas femeninas que se casara con ella.

    En un correo electrónico, él sugirió que la “vía a una tarjeta de residencia” más rápida era a través de un matrimonio entre personas del mismo sexo.

    Este año, los demócratas del Congreso acusaron a Epstein de explotar el sistema migratorio y señalaron el matrimonio de Shuliak con una mujer estadounidense, el cual terminó en divorcio, como uno potencialmente “por conveniencia”. Las autoridades de inmigración de Estados Unidos no han cuestionado el proceso mediante el cual Shuliak obtuvo su ciudadanía.

    Hasta esta primavera, Shuliak había estado viviendo en un edificio residencial del Upper East Side de Manhattan en el que el hermano de Epstein, Mark, tiene una participación financiera.

    A través de su abogado, ella se negó a hacer comentarios.

    En una breve entrevista, Mark Epstein dijo: “A esa mujer solo le deseo lo mejor”.

    Una amiga de Shuliak de Bielorrusia, quien una vez compartió un departamento con ella en Brooklyn y pidió no ser nombrada para proteger su privacidad, dijo que creía que Shuliak “amaba de verdad” a Jeffrey Epstein.

    ‘Anda despacio’

    Karyna Shuliak solo había vivido en Nueva York durante nueve meses cuando conoció a Epstein a finales de marzo de 2011.

    Se había mudado desde Bielorrusia con una visa de estudiante temporal para estudiar inglés en una escuela de Manhattan. Ganaba unos 15 dólares por hora como asistente dental y solicitaba trabajos de mesera mientras intentaba descifrar cómo podría continuar los estudios de odontología que había empezado en Bielorrusia.

    Una joven de Siberia se la presentaría a Epstein, según muestran los archivos. La mujer dijo en una entrevista con The New York Times que se esperaba que ella reclutara, cada cierto tiempo, a otras jóvenes, presuntamente para proveer de masajes sexualizados a Epstein. Y esa parecía ser la intención de Epstein con Shuliak.

    La mujer, que pidió no ser nombrada porque dijo que Epstein había abusado de ella, le envió a Epstein una foto de Shuliak, a quien describió como bonita. Después de un intercambio de mensajes, se decidió que la mujer, Shuliak y su compañera de departamento de Bielorrusia se reunirían con Epstein en su mansión de Manhattan.

    “Anda despacio”, le aconsejó la mujer a Epstein en un correo electrónico.

    Sus primeros encuentros encajan con el patrón conocido que usaba con otras mujeres. Epstein la halagaba, mimaba e intentaba manipularla, según la información de los archivos. Casi de inmediato, le ofreció ayudarla a hacer realidad su sueño de convertirse en dentista.

    Pero los correos electrónicos muestran que Shuliak se resistió, al menos en los primeros meses.

    Unas semanas después de conocerse, le escribió a Epstein diciéndole que pensaba que era una “persona excepcional”. Pero agregó que no podía aceptar su ayuda “debido a algunos puntos de vista que tengo muy presentes en mente, no importa lo estúpido que parezca”.

    “Te deseo lo mejor y me disculpo si te hice perder el tiempo”, agregó.

    Aunque no especifica qué le molestó, el momento en el que fueron presentados sucedió después de que Epstein se hubiera declarado culpable en Florida de un cargo por solicitar prostitución a una adolescente menor de edad y de haber sido acusado de abusar de decenas de otras adolescentes.

    Su respuesta fue reprenderla por escuchar “rumores e historias”.

    Ella respondió: “Este mundo a veces es muy cruel y en la mayoría de los casos tenemos que pagar un cierto precio por las cosas. Debo decir que he leído cierta información sobre ti”.

    Epstein, que tenía 58 años en ese momento, se negó a aceptar una respuesta negativa. Los correos electrónicos divulgados por los fiscales federales muestran que compró boletos para Shuliak y su compañera de departamento para ver El rey león en Broadway y cenas en restaurantes. La invitó a un paseo panorámico en helicóptero por Manhattan. Para julio de 2011, ella había visitado su rancho en Nuevo México; unos meses después, su residencia en una isla privada en las Islas Vírgenes de Estados Unidos.

    ‘Eres el hombre más puro’

    Desde que era niña, Shuliak quiso ser dentista.

    Se inspiró en los problemas dentales de su propia familia y en lo que ella consideraba la mala salud dental en Bielorrusia, escribió en un ensayo de admisión a la facultad de odontología revisado por el Times. Había completado cuatro de los cinco años de la facultad de odontología en Minsk, pero pausó sus estudios para irse a Nueva York.

    Para el invierno de 2012, aceptó la ayuda de Epstein para ingresar a la facultad de odontología. Después de que la Facultad de Medicina Dental de Columbia la rechazara inicialmente, Epstein le pidió a su propio dentista, Thomas J. Magnani, un exalumno poderoso, que lo pusiera en contacto con el decano de la facultad. Epstein sugirió la idea de hacer una donación de hasta 10 millones de dólares. Al final, donaría solo unos 210.000 dólares a Columbia, según un registro contable de la universidad, pero fue suficiente para allanar el camino.

    Los archivos del Departamento de Justicia incluyen una cadena de mensajes de texto que muestran cómo Magnani y James Fine, un administrador de la facultad de odontología, le dieron a Shuliak información sobre los temas que encontraría en un examen de admisión en abril de 2012 para evaluar sus habilidades prácticas como estudiante de transferencia. Ni Magnani ni Fine respondieron a una solicitud de comentarios.

    Después de que aprobó y Columbia la admitió, Epstein organizó todo para que la madre de Shuliak la visitara desde Bielorrusia. Él pagaría su matrícula durante sus tres años de estudios.

    “Eres el hombre más puro de todos los hombres”, le escribió Shuliak en junio de 2012.

    “Todo tu amor y cuidado, mis padres, la escuela, el apartamento. ¡¡¡MUCHÍSIMAS GRACIAS POR TODO!!!”.

    A veces se peleaban por la insistencia de él en tener relaciones sexuales con otras mujeres de veintitantos años, incluido el pequeño grupo de asistentes que hacían tareas para él y a quienes se refería como su “familia”, según los correos electrónicos.

    “Entiendo que lo necesites, sin embargo, estas son las cosas que no me parecen naturales, se siente de alguna manera como algo sucio”, le escribió ella en agosto de 2012.

    En ninguna parte de los archivos del Departamento de Justicia revisados por el Times, Shuliak expresa alguna preocupación ética más general sobre cómo Epstein trataba a esas otras mujeres, muchas de las cuales luego afirmarían ser víctimas de sus abusos. En cambio, le pidió a Epstein que mantuviera sus relaciones con esas mujeres fuera de su vista.

    “Si no es mucho pedir, por favor disfrútalo, pero mantenme alejada de eso”, escribió. “Me quedaré contigo sin importar qué, mientras seas feliz. Te amo”.

    Obtener una tarjeta de residencia

    Cuando solicitó ingresar a Columbia en 2012, Shuliak se había quedado en Estados Unidos más del tiempo permitido por la visa de estudiante que obtuvo en 2010.

    A principios de 2013, Epstein encontró una solución para mantenerla en el país, según muestran los archivos. Dos años antes, Nueva York se convirtió en uno de los primeros estados en legalizar el matrimonio igualitario. Epstein concluyó que un matrimonio en Nueva York entre dos mujeres podría ser la forma más fácil de obtener la ciudadanía estadounidense sin levantar sospechas de que el matrimonio fue arreglado únicamente para evitar la deportación.

    Epstein eligió, entre las filas de sus asistentes, a una mujer de 30 años de Minnesota para que fuera su esposa.

    Brad Edwards, el abogado de la mujer, dijo que su clienta fue víctima de Epstein y que no podía hablar sobre su situación. Pero dijo que, por regla general, “a nadie se le permitía ni se atrevía a desobedecer a Jeffrey Epstein”.

    Los correos electrónicos muestran que Epstein le indicó a la mujer que se reuniera con Shuliak la mañana del 16 de septiembre de 2013 en la Oficina de Matrimonios de la ciudad de Nueva York. Se le dijo que tuviera las maletas empacadas para poder volar de inmediato a las Islas Vírgenes después de obtener la licencia de matrimonio, mientras que Shuliak se quedaría para asistir a sus clases en la facultad de odontología.

    Las mujeres se casaron tres semanas después en la Secretaría del Ayuntamiento. Se tomaron fotos de la ceremonia.

    Después de la boda, un abogado migratorio de Brooklyn que trabajaba para Epstein presentó un formulario de inmigración en el que indicaba que la mujer quería registrar a Shuliak como su esposa y beneficiaria. La solicitud fue aprobada, y los funcionarios de inmigración desestimaron los procedimientos de deportación pendientes de Shuliak.

    Meses después del matrimonio, Shuliak obtuvo una tarjeta de residencia, lo que la convirtió en residente legal.

    En apariencia, el matrimonio tenía signos de legitimidad. Las mujeres compartían un apartamento en el edificio del Upper East Side que era propiedad parcial del hermano de Epstein y donde Epstein había alojado a muchas de sus asistentes. Tenían una cuenta bancaria conjunta en el Deutsche Bank e iban juntas de viaje a Londres, a otras partes de Europa y a Japón.

    En mayo de 2018, ella se convirtió oficialmente en ciudadana estadounidense. Un año después, Shuliak y su esposa se divorciaron. Según un informe publicado este año por los demócratas del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, la exesposa de Shuliak afirmó que había sido obligada a casarse. La mujer, en una declaración al patrimonio de Epstein, afirmó que no sabía que la boda se había programado apenas unos días antes de la audiencia de deportación de Shuliak.

    El informe concluyó que el matrimonio puede haberse realizado para brindarle a Shuliak la “base legal para continuar residiendo en Estados Unidos”. No recomendó ninguna impugnación legal a su ciudadanía.

    ‘Conocí a la novia de Epstein’

    A principios de 2019, Shuliak y Epstein parecían ser una pareja en todo el sentido de la palabra. Ella vivía la mayor parte del tiempo en la mansión de él en Nueva York y llevaba a su gato, Blueberry, cuando viajaban juntos.

    Se había convertido en dentista con licencia en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, en Florida y en Nuevo México después de terminar la facultad de odontología en 2015. Pero no hay pruebas de que ejerciera de forma activa la profesión, a pesar de que los archivos detallan un equipo dental instalado en algunas de sus residencias. En cambio, invertía gran parte de su energía ayudando a administrar las propiedades y el personal de Epstein.

    Ninguna tarea parecía demasiado pequeña. Ella instruía a sus conductores para que mantuvieran “agua Voss fría” en los autos de Epstein, organizaba una instalación floral para su mansión en Manhattan, ordenaba un contenedor marítimo lleno de muebles de exterior para su isla y administraba los horarios de reparaciones y limpieza de los departamentos del Upper East Side en los que el hermano de Epstein había invertido.

    A mediados de junio de 2019, la pareja viajó a París, donde Epstein tenía un apartamento. El 6 de julio, Epstein regresó a Estados Unidos, mientras que Shuliak se quedó en Europa. Cuando el avión de él aterrizó en el aeropuerto de Teterboro en Nueva Jersey, agentes federales lo estaban esperando y lo arrestaron.

    Alrededor de un mes después de su arresto, en una llamada telefónica de 20 minutos desde una cárcel del Bajo Manhattan, Epstein le dijo a Shuliak que los cargos federales por tráfico sexual tomarían más tiempo en resolverse de lo que había pensado. Le aconsejó que buscara otro lugar donde quedarse por el momento, según un relato de la llamada proporcionado por el abogado de ella a las autoridades federales. El abogado, Maurice Sercarz, dijo que le había dicho “que fuera fuerte”.

    A la mañana siguiente, el 10 de agosto de 2019, se descubrió que Epstein se había suicidado en su celda.

    Poco antes de su muerte, Epstein modificó su testamento para dejarle gran parte de la fortuna de 600 millones de dólares que tenía en ese momento, incluido el anillo de diamantes “en contemplación de matrimonio”, según una nota escrita a mano en un documento relacionado. Pero la cantidad que recibirá no está clara. El patrimonio tiene un valor de entre 120 y 200 millones de dólares después de pagar enormes sumas a sus víctimas, muestran los registros. Hay decenas de beneficiarios además de Shuliak, incluidos los hijos de Mark Epstein, quienes se perfilan para heredar 10 millones de dólares.

    Sin embargo, a pesar de esta posible ganancia imprevista, Shuliak no renunció a su deseo de ser dentista. Para 2023, estaba de vuelta en Nueva York solicitando ingresar a un programa dental posdoctoral en Columbia, aparentemente para cumplir con un requisito que necesitaba para obtener una licencia para ejercer en el estado.

    Los mismos dos dentistas que la ayudaron a obtener la admisión en Columbia en 2012 una vez más acudieron en su ayuda, según una copia de su archivo de admisiones revisado por el Times. El archivo muestra que Fine, el decano que supervisa los programas de residencia de posgrado de Columbia, creó una “pasantía de facultad” especial para ella en la clínica dental del Midtown de Manhattan que compartía con Magnani.

    Ambos hombres le dieron su más alta recomendación para el programa, del cual se graduó en mayo de 2025 junto con otros seis estudiantes. En noviembre, recibió su licencia dental para ejercer en Nueva York.

    A raíz de la publicación de los archivos de Epstein, Columbia degradó a Fine y destituyó a Magnani de sus puestos de liderazgo de exalumnos. Los hombres se negaron a hacer comentarios. La universidad no recomendó ninguna consecuencia para Shuliak, quien, según dijo, había cumplido con los requisitos de admisión.

    Casi al mismo tiempo que recibía su licencia dental de Nueva York, Shuliak respondió a un anuncio en Indeed.com para un trabajo a tiempo parcial como dentista en el centro de Brooklyn, según un dentista de la clínica, quien habló bajo condición de anonimato para hablar de cuestiones del trabajo. Fue allí donde Yoonhae Kim, una paciente, fue tratada por ella en dos ocasiones, para una limpieza en diciembre y para un empaste en febrero.

    Kim dijo que no se había dado cuenta de la verdadera identidad de Shuliak hasta que vio fotografías de ella publicadas con los archivos de Epstein. Al sentirse engañada porque no se le informó el nombre completo de Shuliak y deseando advertir a otros pacientes, se comunicó con el Times.

    “Estaba tan molesta”, dijo Kim. “Simplemente no podía creerlo. De todas las cosas que me han pasado, no me gané la lotería. Conocí a la novia de Epstein”.

    El último día de trabajo de Shuliak en el consultorio de Brooklyn fue el 12 de febrero. Se suponía que debía trabajar el 16 de febrero, pero reportó que estaba enferma y nunca regresó. La notoriedad de los archivos probablemente hizo que le resultara difícil seguir trabajando allí, dijo el dentista de la clínica. El abogado de Shuliak declinó decir si ella había conseguido otro trabajo como dentista.

    Kitty Bennett y Georgia Gee colaboraron con investigación.

    Matthew Goldstein es un reportero del Times que cubre temas relacionados con Wall Street, delitos de cuello blanco y la vivienda.

    Sharon Otterman es una reportera del Times que cubre temas relacionados con la educación superior, la salud pública y otros asuntos que afectan a la ciudad de Nueva York.

    Kitty Bennett y Georgia Gee colaboraron con investigación.

  • Las marmotas que están en OnlyFans en busca de financiamiento científico

    Las marmotas que están en OnlyFans en busca de financiamiento científico

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    Mientras el gobierno federal reduce el presupuesto para investigación en “ciencias de la vida”, un grupo de científicos creó una cuenta para financiar el estudio de estos roedores.

    En junio, Daniel Blumstein, biólogo, estaba sentado en un campo en Gothic, Colorado, a la espera de ver una marmota. El roedor se mostraba escurridizo, lo que permitió que los pensamientos de Blumstein divagaran.

    Lamentaba la falta de financiamiento para su trabajo en medio de los recortes federales a las investigaciones científicas. Entonces pensó en el programa de televisión Margo tiene problemas de dinero y fue ahí cuando llegó la epifanía.

    Tal vez la trama del programa –sobre una madre soltera que, al no encontrar trabajo convencional, recurre al sitio de contenido para adultos OnlyFans para mantenerse– podría aplicarse a las marmotas y a financiar la investigación.

    De vuelta en su laboratorio, Blumstein le propuso la idea (con un enfoque inocente) a sus colegas, quienes tuvieron opiniones divididas. Pero luego uno de sus estudiantes de posgrado sugirió nombrar al perfil OnlyMarms.

    “Va a ser apto para todo público, y no vamos a sexualizar esto”, dijo Blumstein, un profesor de la Universidad de California, Los Ángeles, en una entrevista el viernes. “Solo nos vamos a divertir compartiendo”.

    La cuenta, que sube videos de investigación de marmotas silvestres –un género de roedores grandes, parecidos a las ardillas, con garras afiladas y orejas peludas– a las que puede verse excavando nidos o correteando por las rocas, ofrece suscripciones gratuitas pero pide propinas, las cuales se destinan a financiar los estudios de campo realizados por Blumstein y su equipo.

    Los investigadores monitorean el comportamiento de las marmotas y sus linajes para entender, por ejemplo, cómo reaccionan los mamíferos a los cambios ambientales.

    Los investigadores trabajan con las marmotas del Laboratorio Biológico de las Montañas Rocosas en Crested Butte, Colorado, que ha estudiado a las marmotas de vientre amarillo de la zona desde 1962.

    Blumstein se topó con un obstáculo cuando tuvo que subir una foto de su licencia de conducir para crear la cuenta de OnlyFans. La plataforma le notificó que el rostro en la foto de la licencia no coincidía con los que mordisqueaban hojas o retozaban por un pedazo de tierra en los videos y fotos que había subido al sitio.

    La plataforma decía que “no me parezco a la marmota”, dijo Blumstein. “Todas las marmotas son menores de edad, pero tenemos que hacer esto por la educación científica”.

    Un rápido correo electrónico disipó las dudas sobre sus intenciones. El equipo de la UCLA promocionó la página en Instagram, prometiendo “¡Contenido de marmotas sin censura!”.

    Hasta ahora, la cuenta ha tenido cerca de 2900 visitas y 112 suscriptores, lo que ha generado alrededor de 650 dólares en propinas, muy por debajo de lo que Blumstein dijo que se requería para continuar las investigaciones en el futuro previsible.

    Aun así, Emily Renkey, una integrante del equipo de investigadores, se mostró optimista.

    “La mayoría de las personas dona unos 10 dólares, lo que me dice que hay un interés real y creciente en lo que estamos haciendo”, dijo en un correo electrónico.

    El equipo había solicitado subvenciones a varias instituciones, pero no ha logrado conseguir fondos significativos.

    Blumstein dijo que la investigación continua como la que está realizando su equipo puede ser invaluable para entender cómo los animales y los humanos se comportan y evolucionan. Hay muy pocos estudios que hayan durado más de tres años, dijo.

    Blumstein y sus colegas han utilizado parte de sus fondos personales para mantener el programa en marcha, sumado a las subvenciones que les quedan, pero probablemente eso no sea suficiente.

    “No puedes estudiar solo a los humanos para entender cómo y por qué somos humanos”, dijo, y agregó que duda que OnlyMarms vaya a generar las decenas de miles de dólares necesarios para respaldar ciertas investigaciones.

    La amenaza a los estudios de las marmotas que realiza Blumstein es parte de una amplia reestructuración gubernamental del financiamiento federal.

    El gobierno del presidente Donald Trump ha despedido a miembros del personal en las agencias científicas federales, ha impulsado profundos recortes a los programas de investigación, ha cancelado subsidios y ha penalizado a las universidades.

    La semana pasada, el asesor científico del presidente Trump dijo que el gobierno priorizaría la inteligencia artificial, la robótica y la energía nuclear, mientras que reduciría el enfoque del gobierno en lo que llamó las “ciencias de la vida“.

    Blumstein y sus colaboradores no son los primeros en promocionar en OnlyFans contenido que no encaja en lo explícito.

    La semana pasada, la franquicia cinematográfica Scary Movie comenzó a promocionar una página dedicada a su villano, a menudo inepto pero muy dado a apuñalar, Ghostface. Y desde 2023, el tenista australiano Nick Kyrgios ha utilizado el sitio web para mostrar su vida fuera de la cancha.

    A menos que OnlyMarms se convierta en un éxito económico, el tiempo invertido en ello podría aprovecharse mejor en la investigación, dijo Blumstein.

    “Es simplemente frustrante”, dijo Blumstein, y señaló que debería estar dedicando tiempo a escribir artículos o a trabajar con los estudiantes.

    “Pero estamos haciendo esto”, dijo, “lo cual es un poco absurdo a largo plazo”.

    Alain Delaquérière colaboró con investigación.

    Emmett Lindner es reportero de negocios para el Times.

    Alain Delaquérière colaboró con investigación.

  • ‘Un llamado de atención’: enormes incendios forestales pinchan la burbuja de Madrid

    ‘Un llamado de atención’: enormes incendios forestales pinchan la burbuja de Madrid

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    Madrid vive un auge cultural y económico, pero los devastadores incendios forestales a pocos kilómetros de la capital han sido un golpe de realidad para sus habitantes.

    Mientras los peores incendios forestales en la historia de España arrasaban el país, Elena Sánchez hizo una pausa en la venta de cervezas en un quiosco a orillas de un lago artificial en Madrid y señaló al poniente, hacia el atardecer. Era del color equivocado.

    “Así no tiene que ser”, dijo Sánchez, de 54 años, el domingo por la tarde, mirando un resplandor gris brumoso –residuo humeante del incendio– a una distancia no tan lejana.

    A medida que los incendios asolaban una zona a 48 kilómetros de la capital española en los últimos días, un acre olor a quemado impregnaba todo este parque en el extremo occidental de Madrid, dijo Sánchez. Aunque la situación mejoró el fin de semana, al principio la gente dejaba de hacer ejercicio por la picazón en la garganta, dijo, y los residentes mayores llevaban mascarillas quirúrgicas al aire libre. Aún podía sentir el humo en la lengua, dijo.

    “Asusta”, dijo Sánchez. “Tengo miedo de que pueda llegar hasta aquí”.

    En los últimos años, los expatriados adinerados, los trabajadores migrantes y la atención mundial han convertido a Madrid en una capital europea boyante. Pero en tanto que las llamas alcanzaban el lunes nuevas zonas alrededor de la capital y se extendían a más regiones del país, un sofocante golpe de realidad también ha llegado a la ciudad.

    En un país liderado por un gobierno que se ha definido por la seriedad con la que se toma el cambio climático, las llamas se han acercado de manera inquietante a la capital. Los incendios alrededor de Madrid han hecho llorar a la presidenta de la región, Isabel Díaz Ayuso. Los expertos afirman que son un presagio de los daños por venir en el continente de más rápido calentamiento en el mundo.

    Son “horas difíciles”, dijo el presidente del gobierno Pedro Sánchez el lunes por la tarde durante una conferencia de prensa en Castellón, en la costa oriental de España, donde un nuevo incendio arrasaba y obligaba a miles de nuevas evacuaciones.

    De cara a los que su gobierno ha calificado como los incendios más grandes en la historia del país, y después de un verano de olas de calor sin precedentes, Sánchez hizo un llamado a un pacto nacional con todos los partidos políticos de España para trabajar en conjunto y prevenir los incendios, que atribuyó al cambio climático. Afirmó que se trata de “una emergencia climática que está superando todos los niveles y magnitudes que la ciencia nos viene advirtiendo a España y a Europa”.

    El lunes, las autoridades regionales ordenaron la evacuación de Valdemaqueda, un pueblo de unas 870 personas a unos 40 kilómetros de la capital española, otra señal de que los incendios forestales al oeste de Madrid no estaban completamente bajo control. Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior de España, dijo que los bomberos tenían una ventana “crucial” de dos días para controlar los incendios alrededor de Madrid antes de que azoten al país unas temperaturas extremas que están previstas por encima de los 38 grados Celsius.

    Todo eso ha conmocionado a los habitantes de Madrid, que no logran recordar un incendio de tanta magnitud tan cerca de su ciudad.

    “Este es un llamado de atención”, dijo Leopoldo Salvador, de 84 años, que caminaba bajo el monumento a Cervantes en la Plaza de España, en Madrid. Dijo que había cerrado las ventanas de su casa durante el fin de semana templado para que no entrara el humo.

    Cerca del palacio real de la ciudad, Cristina Herrero, de 46 años, profesora de biología en la Universidad Complutense de Madrid, escuchaba en su teléfono noticias sobre los incendios. Ella y sus amigos paseaban por los jardines del palacio con perros pastores que habían evacuado de sus fincas en las afueras de la ciudad.

    “Lo siento”, le gritó Herrero a otro paseador de perros mientras su manada ladraba y gruñía a los perros sueltos a su alrededor. “¡Son perros evacuados!”.

    Mientras el otro paseador de perros la miraba de mala manera, Herrero hablaba de las ovejas, los caballos y las colmenas que había dejado atrás en las granjas en las afueras de la ciudad. Herrero dijo que aunque la ciudad todavía se sentía aislada y segura, los que vivían justo al poniente de la capital estaban “muy preocupados”.

    Su amiga Henar Hidalgo Riol, de 60 años, que también paseaba a un perro evacuado, estuvo de acuerdo.

    “Hay incendios por todos lados”, dijo Hidalgo Riol, y añadió que la maleza seca cubría como una alfombra las montañas que rodean Madrid. “La gente sabe que la montaña es un polvorín”.

    Los expertos dijeron que los incendios fueron resultado en parte de la pérdida de una cultura rural que había requerido de gestión forestal. Menos pastoreo y menos tala significaban que los bosques y paisajes de toda España, incluida el área metropolitana de Madrid, quedaban intactos, un ingrediente potencialmente explosivo cuando se combina con las condiciones secas que se hacen más probables por la quema de combustibles fósiles.

    Los expertos dijeron que los incendios resultaban en parte de la pérdida de una cultura rural que había requerido de gestión forestal. Menos pastoreo y menos tala significaban que los bosques y paisajes de toda España, incluida el área metropolitana de Madrid, quedaban intactos, un ingrediente potencialmente explosivo al combinarse con las condiciones secas que se vuelven más probables por la quema de combustibles fósiles.

    “Los incendios ahora encuentran combustible en todas partes”, dijo Víctor Resco, profesor de ingeniería forestal en la Universidad de Lleida.

    Afuera del palacio real, el lunes, Charo Fernández, de 65 años, abogada, paseaba hacia un horizonte que parecía una cordillera, pero que era la tenue silueta del humo de los incendios al poniente. Dijo que durante el fin de semana su ropa apestaba a ahumado, y que el humo había salido a bocanadas desde esa dirección y hacia la ciudad como si surgiera “de una chimenea”.

    Esas señales de incendio no se parecían a nada que Sánchez, que trabaja en el quiosco junto al lago, hubiera visto alguna vez, según dijo. Las semanas de calor récord de Madrid ya la habían agotado, dijo, y el cambio climático parecía indetenible. Daba igual qué recursos y legislación el país destinara a los incendios.

    “Simplemente se sigue extendiendo”, dijo, mirando el atardecer enturbiado. “No hay que dejar que llegue hasta aquí”.

    Carlos Barragán colaboró con la reportería.

    Jason Horowitz es el jefe de la corresponsalía en Madrid para el Times; cubre España, Portugal y la forma en que vive la gente en toda Europa.

    Carlos Barragán colaboró con la reportería.

  • El calor extremo aleja a los turistas de Europa

    El calor extremo aleja a los turistas de Europa

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    Una opción vacacional popular podría estar en riesgo debido al aumento de las temperaturas. Incluso quienes se aferran a sus planes de verano coinciden en que más aire acondicionado sería una gran ayuda.

    Casi cada año desde el 2000, Jenise Campbell, de 54 años, ha viajado de Nueva York a París. El año pasado fue su primera visita de verano y le fue tan bien que volvió a ir este año. Llegó a finales de junio, con planes de quedarse hasta mediados de agosto, pero después de tres semanas, hizo algo que describió como “impensable”: cambió su vuelo y volvió a casa.

    ¿El motivo de su huida? El calor extremo.

    “Nunca, jamás me iría de París antes de tiempo, pero caminar con los pantalones pegados…”, dijo Campbell, “simplemente pensé: ‘De ninguna manera voy a hacer esto’”.

    Tras la tercera ola de calor en Europa occidental desde mayo, algunos viajeros están empezando a cuestionarse si tomar unas vacaciones de verano en Europa es una buena idea.

    Las recientes olas de calor han llevado las temperaturas por encima de los 38 grados Celsius en París; a 44 grados Celsius en Valencia, España; y a más de 38 en Ginebra. En mayo, Londres ya padecía un calor sofocante de alrededor de 35 grados Celsius. Las condiciones secas también contribuyeron a los incendios: uno, a unos 97 kilómetros de Madrid, lleva días ardiendo.

    Los expertos dijeron que, aunque las temperaturas finalmente están bajando, es probable que vuelvan a subir en las próximas semanas. “Las personas que visiten Europa occidental deben prepararse para que los periodos de calor sigan regresando en oleadas hasta agosto”, señaló Dominik Jung, un meteorólogo en Alemania.

    Tal como lo han hecho en los últimos veranos, los viajeros, residentes y funcionarios locales buscaron formas de sobrellevar el calor. En Roma, se instalaron ventiladores con nebulizador y estaciones de enfriamiento afuera del Coliseo. En París, el canal Saint-Martin se abrió antes de lo planeado para nadar, mientras que en Londres, la gente hizo lo que pudo por conseguir lugares en piscinas abarrotadas. Algunos museos limitaron sus horarios porque no podían mantener sus galerías lo suficientemente frías, incluido el Louvre. “La acumulación de calor es mayor hacia el final del día y se intensifica aún más por el alto número de visitantes”, explicó el museo en un comunicado.

    El aire acondicionado no siempre está garantizado

    El calor también les ha dejado claro a algunos viajeros y a quienes trabajan en el sector turístico que el aire acondicionado quizá ya no sea negociable.

    Campbell, la viajera frecuente de Nueva York, dijo que aunque está acostumbrada al calor de Manhattan, había algo “diferente y más caluroso” en las temperaturas de París. Durante su estancia, dijo que este se volvió tan “insoportable” que pasaba gran parte del día en su habitación de hotel con aire acondicionado, y solo salía a explorar antes de las 11 a. m. o después de las 6 p. m.

    “Para los viajeros estadounidenses, el aire acondicionado es una expectativa, pero este verano están descubriendo que no es algo garantizado en gran parte de Europa”, dijo Melanie Fish, la vicepresidenta de relaciones públicas de Expedia Group.

    Entre los estadounidenses, las búsquedas en Europa utilizando el filtro “aire acondicionado” en Hotels.com, que es propiedad de Expedia, se dispararon alrededor del 700 por ciento durante el periodo del 2 al 15 de julio en comparación con las búsquedas de alojamiento de verano realizadas tres meses antes.

    Los viajeros no solo buscaban aire acondicionado: algunos buscaban irse de las ciudades más calurosas por completo, dijo Fish. “Los viajeros estadounidenses están buscando destinos europeos más frescos para escapar del calor, con incrementos en las búsquedas para Copenhague, Dinamarca, de casi un 500 por ciento, y Reikiavik, Islandia, de casi un 200 por ciento”.

    Sam Randall, un representante de Airbnb, dijo que desde mediados de junio, las búsquedas de alojamientos con aire acondicionado en Francia habían subido un 88 por ciento, y aquellas con acceso a la playa saltaron un 86 por ciento. “Los servicios que ayudan a sobrellevar el calor tienen una demanda particularmente alta”, dijo.

    Victoria Faucanie, la directora de mercadotecnia de Beaumarly, un grupo de restaurantes, hoteles y clubes con sede en París, dijo que cuando su empresa compró el edificio que alberga el restaurante Café Français hace más de una década, un comedor tenía aire acondicionado pero el otro no. En ese momento no era un problema, porque las temperaturas no eran tan altas de forma tan frecuente ni tan persistente como lo son ahora.

    “Con esta alta temperatura ahora, estamos cerrando la mitad del restaurante, así que estamos perdiendo mucho dinero”, dijo Faucanie. “Nos dimos cuenta de que necesitamos tener aire acondicionado en todas partes”. Añadió que el restaurante está en conversaciones para tenerlo el próximo año.

    Paige Dacanay, de 31 años, quien visitó Madrid desde San Diego este verano, dijo que no sale de su departamento de alquiler sin un ventilador eléctrico y un abanico; en los días más calurosos, se ha dado hasta tres duchas frías. “Esperaba no tener muchísimo aire acondicionado, pero la verdad es que vivir aquí sin eso es una gran lección de humildad”, dijo. “Simplemente tienes que acostumbrarte a tener calor”.

    Renske Schuitmaker, de 34 años, visitó su país de origen, los Países Bajos, desde Nairobi durante la ola de calor de finales de junio. Schuitmaker, quien estaba embarazada durante su viaje, dijo que tuvo que dejar su alojamiento de alquiler y quedarse con unos familiares que tenían aire acondicionado en Ámsterdam, donde las temperaturas rondaron los 35 grados Celsius. Las autoridades neerlandesas dijeron que en todos los Países Bajos, donde el aire acondicionado es poco común, la ola de calor de junio causó alrededor de 480 muertes.

    Pamela Minucci, de 64 años, y Robert Wilson, de 65, quienes visitaban Londres desde Connecticut para la boda de su hija, estuvieron buscando lugares para sentarse a la sombra. En un momento, la pareja se sentó varias horas en un bar con aire acondicionado donde estuvieron viendo un partido de críquet. Al preguntarles si seguían ese deporte, Wilson se rió entre dientes. “Ese día sí”, dijo.

    Incluso los hoteles con aire acondicionado están tratando de encontrar nuevas formas de mantener a los huéspedes entretenidos y frescos. En Florencia, Italia, los huéspedes del Hotel Savoy, parte del grupo Rocco Forte, tienen acceso privado a una piscina en una “residencia de los Médici ubicada a orillas del río Arno”, dijo Gaia Cavazzoni, la subgerente de relaciones públicas del hotel. El hotel también ofrece recorridos nocturnos por la Galería Uffizi, después de que han bajado las temperaturas.

    ¿Ir o no ir?

    Papa Gyimah, de 38 años, quien visitaba París desde Ghana, dijo que ha visitado Francia durante el verano por años, pero que ahora tratará de ir en la primavera o el otoño, cuando es probable que las temperaturas sean más frescas. “Cada año, es más difícil caminar”, dijo Gyimah sobre sus recientes veranos en Francia. “Siempre tienes sed, tienes que ir más lento e incluso si te subes al transporte público, es sofocante”.

    Campbell también ha cambiado de opinión: planea volver a París en septiembre, pero de ahora en adelante no visitará la ciudad en verano.

    Pero Dacanay, en España, no se deja desanimar; ella simplemente se quedará en algún lugar que tenga aire acondicionado. “Nada me alejará de un verano europeo”, dijo.

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  • Un naufragio en Guyana cobra 100 vidas y exhibe los problemas políticos del auge petrolero

    Un naufragio en Guyana cobra 100 vidas y exhibe los problemas políticos del auge petrolero

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    El hundimiento de un ferri estatal, que ocasionó el fallecimiento de unas 100 personas este mes, está profundizando las fracturas políticas en Guyana, un país rico en petróleo y uno de los principales aliados de Estados Unidos en Sudamérica.

    La tragedia constituye el suceso más mortífero sucedido en Guyana desde el asesinato en masa y suicidio de Jonestown en 1978, que dejó más de 900 muertos. Muchos guyaneses se preguntan cómo pudo ocurrir este desastre en la que ahora es una de las economías de más rápido crecimiento del mundo.

    Cuando el ferri naufragó, yo estaba en Guyana para reportar sobre algo completamente diferente: el auge petrolero del país. Pero adondequiera que iba, la tragedia dominaba las conversaciones, un reflejo de cómo el hundimiento había desatado tensiones en esta antigua colonia británica.

    “Nuestros líderes pintan a Guyana como el próximo Dubái, pero esta debacle muestra lo absurda que es esa narrativa”, me dijo Cathy Hughes, exintegrante del Parlamento, en una vigilia nocturna convocada en Georgetown, la capital.

    El ferri se volcó en la noche del 18 de julio, cuando iba sobrecargado con pasajeros y carga en un recorrido de rutina desde Georgetown hasta el remoto asentamiento minero de oro de Port Kaituma, en lo profundo del interior del país, cerca de Venezuela.

    Los sobrevivientes conmocionaron al país con relatos de pesadilla y dijeron que se despertaron en medio de la noche cuando la embarcación comenzó a escorar. Se aferraron a cualquier escombro flotante que pudieron encontrar, y esperaron horas hasta que llegaron los equipos de rescate.

    Algunos sobrevivientes describieron haber visto a niños que se los tragaba el mar, y varios de los 73 cuerpos recuperados hasta ahora son de menores. El ferri transportaba a unos 179 pasajeros, decenas más de lo debido, según los sobrevivientes y el manifiesto oficial, que enumeraba 133.

    Alrededor de 30 pasajeros siguen desaparecidos. Altos funcionarios guyaneses, entre ellos el ministro de Obras Públicas, Juan Edghill, responsable de los servicios de transporte estatales, han afirmado que la embarcación estaba operando dentro de sus límites aprobados y que no se podía culpar a una falla mecánica.

    Edghill no respondió de inmediato a una solicitud de más comentarios.

    La pérdida de tantas vidas ha tenido un impacto enorme en Guyana, cuya población se estima en aproximadamente un millón de personas repartidas en una masa terrestre parecida al tamaño del Reino Unido, que tiene casi 70 millones de habitantes.

    Roy Henry, de 21 años, dijo que perdió a su madre, Rona Mendoza, de 40 años, en la tragedia. Henry dijo que su hermano, Jason Henry, de 25 años, también estaba en el ferri pero sobrevivió al aferrarse a una hielera flotante durante horas.

    “Solo estoy tratando de despejar mi mente y no pensar demasiado en ella”, dijo Henry, un ebanista, sobre su madre, que vendía comestibles en la región cercana a Port Kaituma, usando una expresión idiomática sobre tenerla en su mente. “Si me pongo a pensar mucho en ella, no podría comer”.

    A medida que el dolor resonaba en toda Guyana, quedaba claro que la tragedia exponía las tensiones en torno a la rendición de cuentas del gobierno y la flagrante desigualdad en un país que el año pasado experimentó un crecimiento económico asombroso del 19,3 por ciento. La tasa superó por mucho a otras economías en auge de la región, como la de Paraguay, que creció un 6,6 por ciento el mismo año.

    Este auge está transformando a Georgetown, un lugar que antes era tranquilo. Se alzan nuevos rascacielos. Migrantes de Cuba y Venezuela acuden en masa a la ciudad. Cuadrillas de trabajadores chinos construyen autopistas. Camionetas SUV de lujo atascan las calles.

    El ferri era una opción preferida para muchos. La mayoría de los que iban a bordo no podía pagar un boleto de avión de 140 dólares a Port Kaituma, lo que les habría permitido evitar el viaje por mar de 24 horas. Los pasajeros estaban entre los muchos guyaneses que han sido excluidos de la prosperidad.

    Todavía no está claro qué fue lo que ocasionó que el ferri se volcara. Fabricado en 1939, décadas antes de que Guyana obtuviera su independencia en 1966, estaba previsto que fuera inspeccionado para posibles reparaciones más adelante este año, dijeron las autoridades.

    Según las autoridades, hace poco se adquirió un nuevo ferri de India para remplazarlo, pero los funcionarios estaban esperando a que se completaran las mejoras del puerto para ponerlo en servicio.

    El gobierno de Guyana ha respondido de manera agresiva a las críticas sobre su manejo del naufragio.

    El presidente Irfaan Ali, quien ganó cómodamente la reelección el año pasado para un nuevo mandato de cinco años, ha realizado repetidos viajes a la zona del siniestro para hablar con los familiares que perdieron a sus seres queridos. También prometió investigar qué causó el hundimiento de la embarcación.

    Altos funcionarios han rechazado las afirmaciones que dicen que los esfuerzos de rescate fueron demasiado lentos, o que la negligencia o la corrupción pudieron haber desempeñado un papel al permitir que el viejo ferri transportara a más pasajeros de los que debería.

    “Esta no es la imagen de un gobierno sorprendido sin preparación”, decía el periódico estatal Guyana Chronicle en un editorial en el que criticaba duramente a quienes publicaron imágenes de los fallecidos. “Este es un momento que exige unidad, competencia y moderación”.

    Sin embargo, las reacciones a la tragedia muestran las marcadas divisiones políticas de Guyana.

    Azruddin Mohamed, el líder de la oposición de Guyana, organizó sus propios esfuerzos de rescate en las aguas donde volcó el ferri, y compartió en redes sociales un video en el que se veían cuerpos flotando en el mar mientras criticaba duramente la respuesta del gobierno.

    Pocos en Guyana ven la motivación de Mohamed como puramente altruista. Como heredero de una de las familias más ricas de Guyana, en 2024 fue objeto de sanciones por parte de Estados Unidos por esquemas de contrabando de oro y sobornos.

    Mientras Mohamed buscaba sobrevivientes, las autoridades llevaban a cabo un allanamiento en su casa. El operativo se hizo en conexión con una indagatoria sobre el asesinato al estilo ejecución de un comerciante de oro afuera de un popular club nocturno de Georgetown en 2021.

    Algunos guyaneses dieron a entender que esto podría terminar fortaleciendo a Mohamed. Él ha negado estar implicado en el asesinato y ha calificado la investigación –al igual que hizo con las sanciones de Estados Unidos– como una maniobra de desprestigio con motivaciones políticas destinada a apartarlo de la política.

    Pero el gobierno no se detuvo ahí.

    Las autoridades también arrestaron a Sherod Duncan, un miembro de la oposición en el Parlamento, después de que viajó al sitio del naufragio y lanzó un dron para captar imágenes aéreas de las embarcaciones de rescate y la reunión de las familias en el paseo marítimo.

    El gobierno, en lo que describió como un esfuerzo para unir a un país dividido, también organizó un servicio de oración interreligioso una noche a lo largo del malecón de Georgetown con vista al Atlántico.

    En un escenario equipado con sistemas de sonido de última generación, un maestro de ceremonias dio la bienvenida cortésmente a los ahí reunidos, antes de que líderes religiosos cristianos, musulmanes e hindúes hicieran oraciones por las víctimas del ferri.

    Vestidos con impecables guayaberas blancas, dignatarios políticos alineados con el gobierno se sentaron solemnemente debajo de una lona cuidadosamente montada para la ocasión, rodeados por multitudes de personal de seguridad.

    Pero este evento tampoco pudo escapar a la conflictiva política de Guyana. Cerca de la carpa, manifestantes sostenían en silencio pancartas en las que exigían rendición de cuentas y el despido del ministro de Obras Públicas.

    “Los líderes de este país simplemente no saben percibir el ambiente”, dijo Sherlina Nageer, una manifestante de 49 años. “No necesitamos que celebren eventos lujosos para que parezca que están haciendo algo. Necesitamos que rindan cuentas por su propia negligencia”.

    Después de que me fui del servicio de oración, otros guyaneses a los que había entrevistado comenzaron a enviarme reportes de que Nageer y otros manifestantes habían sido arrestados por la policía y estaban siendo acusados de reunión ilícita.

    Se desató un clamor generalizado; la policía los liberó y retiró los cargos. Pero para ese entonces, ya estaba estallando un nuevo ciclo de recriminaciones.

    Denis Chabrol colaboró con reportería.

    Simon Romero es corresponsal del Times para México, América Central y el Caribe. Reside en Ciudad de México.

    Denis Chabrol colaboró con reportería.

  • Cómo los hutíes arrinconaron a Arabia Saudita en una nueva batalla

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    Los hutíes, respaldados por Irán, han aprovechado un momento vulnerable para Arabia Saudita, que se muestra reacia a entrar en otra guerra, para intentar forzar concesiones políticas en Yemen.

    Después de cuatro años de estancamiento político en Yemen, los hutíes estaban cada vez más frustrados. Una tregua entre la milicia respaldada por Irán y la vecina Arabia Saudita se había convertido en un endeble punto muerto, y los hutíes, al sentir que tenían poco que perder, querían mayor autoridad sobre Yemen y sus recursos petroleros.

    Las autoridades sauditas, por su parte, no tenían interés en otro enfrentamiento con los hutíes. Su campaña de bombardeos previa se convirtió en un callejón sin salida de una década que contribuyó a las muertes de cientos de miles de yemeníes a causa de la violencia, el hambre y las enfermedades. Querían evitar otro conflicto costoso que pudiera poner en peligro sus planes de transformar el reino en un centro de negocios y turismo.

    En este polvorín, la guerra de Estados Unidos con Irán lanzó una chispa. En las últimas semanas, los hutíes y Arabia Saudita han entrado rápidamente en una espiral de conflicto que podría expandirse a una guerra a gran escala.

    “Los hutíes tienen una solución para cada problema en el mundo, que es ir a la guerra”, dijo Farea al-Muslimi, un investigador enfocado en Yemen del grupo de investigación Chatham House, con sede en Londres. “Los sauditas resuelven cada problema intentando inundarlo de dinero”, agregó, “y los hutíes, disparándole”.

    La guerra más reciente entre los sauditas y los hutíes llevó a Yemen al borde de la hambruna. Se detuvo con una frágil tregua en 2022, pero las conversaciones para lograr un acuerdo de paz duradero finalmente se estancaron.

    El limbo no iba a durar para siempre, pero Arabia Saudita, distraída por otras crisis, parecía tener la esperanza de que se mantuviera un poco más.

    El embajador saudita en Yemen, Mohammed al-Jaber, dijo el sábado en una publicación en redes sociales que el reino deseaba reducir las tensiones. Culpó a los hutíes de “insistir en un camino de escalada y violencia” y los acusó de servir a intereses extranjeros, lo que parecía ser una referencia a Irán.

    Pero es posible que los hutíes, endurecidos por la batalla, crean que tienen mucho que ganar de una confrontación con Arabia Saudita, lo cual incluye obtener acceso a los ingresos petroleros de Yemen y mayor autoridad sobre el país, según funcionarios y diplomáticos que han tratado con la milicia.

    “Nuestras almas están conformes con cualquier nivel de sacrificio”, dijo Abdulmalik al-Houthi, el líder del grupo, en un discurso televisado el 16 de julio, después de que aumentaran las tensiones con Arabia Saudita.

    El riesgo de una nueva guerra abierta crece

    Los hutíes están actuando para ayudar a su principal aliado, Irán, pero también para obligar a Arabia Saudita y a la comunidad internacional a hacer concesiones políticas en Yemen, según investigadores que estudian al grupo.

    En la última semana, los hutíes han disparado misiles y drones hacia Arabia Saudita y contra barcos en el mar Rojo, lo que ha alterado los mercados energéticos mundiales, ya de por sí volátiles, mientras que una coalición militar liderada por Arabia Saudita ha llevado a cabo ataques aéreos en territorio controlado por los hutíes por primera vez en años.

    “Existe una preocupación real de que la guerra interna yemení pueda reavivarse”, dijo April Alley, una analista que trabajó en el proceso de paz de Yemen en la Organización de Naciones Unidas y ahora es investigadora principal en el Washington Institute, una organización de investigación.

    Este recuento de la situación en Yemen se basa en entrevistas con funcionarios yemeníes, con diplomáticos y exdiplomáticos occidentales involucrados en el proceso de paz de Yemen y con analistas regionales. Muchos de ellos hablaron bajo condición de anonimato para discutir los detalles de negociaciones políticas delicadas.

    Los hutíes han elegido un momento vulnerable para Arabia Saudita, dicen los analistas. Arabia Saudita suele exportar la mayor parte de su petróleo a través del estrecho de Ormuz, una angosta vía navegable que Irán ha bloqueado en la práctica desde que comenzó la guerra en Irán. Ahora, el reino depende del mar Rojo para exportar petróleo, el sustento vital de su economía.

    “Los hutíes son buenos para oler la sangre en el agua”, dijo Alley.

    La respuesta saudita hasta ahora se ha calibrado para intentar evitar que los conduzcan a una guerra más amplia, dijo Ahmed Nagi, analista principal para Yemen en el International Crisis Group. Pero si se contienen por completo, corren el riesgo de envalentonar a los hutíes, agregó.

    “Los sauditas fueron acorralados y sienten que habrá un costo más alto si se quedan callados”, dijo.

    Atrapados en medio de esta lucha de poder hay decenas de millones de ciudadanos yemeníes que sufren privaciones generalizadas. Algunos de ellos dicen que incluso un regreso a los combates sería mejor que su desesperación actual.

    “Ya hemos tenido suficiente de estas dificultades y necesitábamos una salida, ya fuera a través del diálogo o de la guerra”, dijo Ayman Abdulhaq, un padre de cuatro hijos de 43 años y taxista en Saná, la capital de Yemen controlada por los hutíes. “La gente siempre busca un avance, sin importar las consecuencias”, agregó.

    Los hutíes alguna vez fueron un grupo desorganizado de rebeldes musulmanes chiitas en el montañoso norte de Yemen, con un lema que pedía la muerte de Estados Unidos e Israel. Con el apoyo de Irán, iniciaron una guerra civil invadiendo Saná en 2014, y derrotaron al gobierno reconocido internacionalmente.

    Arabia Saudita, vecino al norte de Yemen, se alarmó ante la idea de tener en su frontera a una milicia respaldada por Irán. Una coalición militar liderada por Arabia Saudita inició una campaña de bombardeos para respaldar a las fuerzas antihutíes en el interior de Yemen que intentaban restaurar al gobierno.

    Sin embargo, la guerra se prolongó durante años y Arabia Saudita se replegó en medio de la presión internacional por su papel al exacerbar la ya de por sí grave crisis humanitaria en Yemen.

    Para cuando se declaró la tregua, los hutíes habían creado un Estado de facto en el norte de Yemen. El sur está controlado de forma nominal por el gobierno reconocido internacionalmente, el cual depende de Arabia Saudita a nivel financiero y militar.

    Los funcionarios sauditas continúan haciendo valer su última palabra sobre diversos asuntos yemeníes.

    La frustración de los hutíes con la tregua saudita creció con el tiempo

    Al principio, parecía que el cansancio militar y la voluntad política de ambas partes podrían conducir a una paz duradera. A finales de 2023, con la ayuda de la Organización de Naciones Unidas, Arabia Saudita y los hutíes estuvieron a punto de firmar un acuerdo de paz preliminar –denominado por los funcionarios como una “hoja de ruta”– que habría proporcionado un esquema para una resolución política a largo plazo, según funcionarios yemeníes y occidentales involucrados en esos esfuerzos.

    Un componente clave de ese acuerdo era un convenio para permitir el pago de salarios a los empleados del gobierno yemení en territorio hutí cuyos cheques de sueldo habían sido suspendidos durante la guerra. La cantidad en juego era significativa: entre 1 millardo y 2 millardos de dólares anuales, según dos diplomáticos occidentales y un funcionario yemení que fueron informados sobre el plan.

    El dinero provendría principalmente de los ingresos petroleros yemeníes, dijeron esas personas, con fondos adicionales del gobierno saudita para cubrir cualquier déficit, según el funcionario yemení. Los recursos petroleros de Yemen están fuera del territorio hutí, y los hutíes han estado deseosos de acceder a ellos.

    Antes de que el acuerdo pudiera concretarse, el ataque liderado por Hamás contra Israel en octubre de 2023, seguido del devastador bombardeo israelí sobre Gaza, descarriló el proceso de paz de Yemen. Los hutíes anunciaron una campaña militar en solidaridad con los palestinos, y dispararon misiles y drones contra Israel y barcos en el mar Rojo.

    Durante toda la guerra en Gaza, los hutíes evitaron atacar a Arabia Saudita. Pero sus ataques en el mar Rojo desataron la ira de los países que dependían de esa vía fluvial para el transporte marítimo. Cuando el presidente Donald Trump comenzó un segundo mandato en 2025, declaró a los hutíes una organización terrorista extranjera y lideró una campaña de bombardeos en su contra.

    Dicha designación empeoró una situación económica ya dolorosa en las zonas bajo control hutí, y el creciente resentimiento ejerció presión sobre el grupo, dijo Al-Muslimi, el investigador de Chatham House.

    Abu Bakr al-No’man, de 48 años y padre de dos hijos en Saná, ganaba unos 130 dólares mensuales como empleado público, pero dijo que ahora pasa dificultades para encontrar suficiente comida y agua para que su familia pase el día. Como muchos, está desesperado por encontrar una salida.

    “La escalada es la solución”, dijo.

    Después de quedarse mayormente al margen de la guerra entre EE. UU. e Irán, los hutíes se unen a la contienda

    Mohammed al-Bukhaiti, un funcionario político de alto rango hutí, culpó a Arabia Saudita de “no implementar ninguna de las disposiciones de la hoja de ruta, entre las que destaca el pago de salarios para todos los empleados del Estado”.

    Dijo en una entrevista que Arabia Saudita era la culpable de la escalada actual, y acusó al reino de imponer restricciones injustas a la aviación y el transporte marítimo hacia Yemen, lo cual los hutíes y muchos yemeníes en su territorio describen como un bloqueo.

    En febrero, cuando Estados Unidos e Israel entraron en guerra con Irán, los hutíes parecían estar dispuestos a mantenerse al margen. Meses después, luego de que fracasara un alto al fuego entre Estados Unidos e Irán, el cálculo de los hutíes cambió.

    Ese cambio podría haber sido provocado por la presión de Irán para que se involucraran, aunque la intervención también sirve a los objetivos de los hutíes, dijeron varios analistas.

    Este mes, los hutíes comenzaron a insistir en que un avión iraní volara a Saná, donde los vuelos habían estado suspendidos durante un año. Las autoridades hutíes calificaron la llegada del avión como un intento de romper el bloqueo.

    Describiéndose a sí mismos como el gobierno soberano de Yemen, el grupo exigió el levantamiento de todas las restricciones –incluido un régimen de inspección de la ONU— a los aviones y barcos que ingresen a su territorio.

    Un diplomático occidental dijo que hubo conversaciones sobre la reanudación de los vuelos, pero los hutíes habían rechazado varias propuestas.

    Cuando un segundo vuelo iraní intentó aterrizar en Saná, los hutíes acusaron a Arabia Saudita de bombardear el aeropuerto. El gobierno yemení respaldado por los sauditas afirmó haber lanzado ataques aéreos para forzar el desvío del avión y acusó a los hutíes de usar los vuelos para importar armamento iraní, lo cual los hutíes negaron.

    Después, los hutíes declararon un bloqueo marítimo a embarcaciones sauditas en el mar Rojo. Desde entonces, cada bando se ha atribuido ataques contra el otro.

    Que las cosas escalen a partir de este punto podría depender de la postura del gobierno de Trump.

    Un funcionario de alto rango del gobierno de Trump le dijo al Times que Estados Unidos empoderará a sus aliados para que tomen la iniciativa en la seguridad regional y apoya una resolución diplomática en Yemen.

    El 23 de julio, Trump amenazó en las redes sociales con infligir un “gran castigo militar” a la milicia si continuaban atacando buques petroleros sauditas. También expresó decepción con los hutíes, al decir que, “hasta ahora, habían actuado de manera muy profesional e inteligente”.

    Vivian Nereim es la reportera principal para el Times en la cobertura de los países de la península arábiga. Radica en Riad, Arabia Saudita.